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Este documento describe la evolución del movimiento ambientalista y la preocupación por los problemas ambientales causados por el consumo y la industrialización desde el siglo XVIII hasta la actualidad. Explica cómo el aumento del consumo generado por la industrialización empeoró la relación entre la sociedad y la naturaleza, y cómo en el siglo XIX surgieron las primeras voces críticas de los efectos destructivos de la industrialización. También describe el desarrollo del movimiento conservacionista en el siglo XIX y principios del XX, y cómo en la década

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Este documento describe la evolución del movimiento ambientalista y la preocupación por los problemas ambientales causados por el consumo y la industrialización desde el siglo XVIII hasta la actualidad. Explica cómo el aumento del consumo generado por la industrialización empeoró la relación entre la sociedad y la naturaleza, y cómo en el siglo XIX surgieron las primeras voces críticas de los efectos destructivos de la industrialización. También describe el desarrollo del movimiento conservacionista en el siglo XIX y principios del XX, y cómo en la década

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ROSA MARIA PUJOL VILALLONGA UNIVERSITAT AUTNOMA BARCELONA

SOCIEDAD DE CONSUMO Y PROBLEMTICA AMBIENTAL Rosa Maria Pujol Vilallonga (UAB) El consumo como problema ambiental tiene importancia social desde el mismo momento en que el individuo y la propia sociedad necesitan consumir para poder vivir. Las relaciones entre sociedad y naturaleza son siempre un reflejo de la organizacin econmica y polticas establecidas por la sociedad vigente y, consecuentemente, los problemas ambientales slo pueden explicarse en referencia a dichas organizaciones. Si bien las amenazas ecolgicas producidas por el consumo de la especie humana han existido a lo largo de toda la historia de la humanidad, es a partir del siglo XVIII cuando stas, y debido al asentamiento de la industrializacin, comienzan a agudizarse hasta hacerse patentes en la sociedad de consumo del siglo XX (Kates, 1994). Con anterioridad a la industrializacin, el problema ecolgico, que siempre ha existido, se resolva por s solo. El incremento del consumo, generado por la industrializacin y agudizado por la sociedad de consumo, comport que la especie humana dejara de respetar la cadena trfica y los ciclos naturales de la materia para establecer, prioritariamente, la cadena econmica; supuso, tambin, un aumento de la complejidad en la relacin consumo - naturaleza y cre graves desequilibrios. Ya en el siglo XIX surgieron las primeras voces crticas de los efectos destructores, asociados a los nuevos procesos de industrializacin y urbanizacin (Riechmann y Fernndez Buey, 1994). Eran voces de denuncia, asociadas al naciente movimiento obrero, que luchaban por unas condiciones mejores de higiene y vivienda y que pueden ser consideradas como exigencias de mejoras medioambientales; constituan el primer esbozo del movimiento ambientalista que se desarrollara posteriormente. Paralelamente, tambin en el siglo XIX, naca, en los sectores aristocrticos y burgueses, un movimiento de proteccin del medio centrado en la defensa de unos paisajes, amenazados por las consecuencias de la industrializacin, que puede considerarse el germen del movimiento proteccionista o conservacionista que brotara con fuerza durante el primer cuarto del siglo XX.

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El movimiento conservacionista, protector de la naturaleza y de sus elementos, ira tomando cuerpo en grupos de presin y asociaciones de mbitos locales, nacionales e internacionales (Delage, 1992). Se forj en Inglaterra (Comit de Molestias para estudiar los Problemas del Humo de Manchester, 1801; Sociedad Zoolgica de Londres, 1830; Real sociedad para la Proteccin de las Aves, 1889; Real Sociedad para la Conservacin de la Naturaleza, 1912; British Ecological Society, primera asociacin de ciencia ecolgica fundada en el mundo, 1913; etc.). Dicho movimiento se desarrollara de forma paralela en EEUU, (declaracin del parque nacional de Yellowstone para proteger las secuoyas de los valles de Yosemite y Mariposa Grove en California, 1872; proclamacin del Da del rbol, 1872; Asociacin Sierra Club, 1892; Audubon Society, 1916). As mismo, hacia finales del siglo XIX dicho movimiento conservacionista se abrira paso a escala mundial, (Acuerdo Internacional para la Proteccin de las Focas del Mar de Behring, Pars, 1883; Congreso Internacional para la Proteccin de los Paisajes, 1909) y con el estallido de la Primera Guerra Mundial quedara aletargado, para establecerse definitivamente al finalizar la misma, a raz del I Congreso Internacional para la Proteccin de la Naturaleza, celebrado en Pars en 1923. El conservacionismo es un movimiento que parte de una clara separacin entre naturaleza y sociedad y, consecuentemente, corre el peligro de centrarse en los efectos y en lo puntual, sin considerar las causas, ni la globalidad; si bien sigue vigente en algunos sectores minoritarios ha sido ampliamente desbancado por el movimiento ambientalista. En el perodo comprendido entre los aos 30 y los aos 50, en el seno de las sociedades occidentales, coincidiendo con la expansin de la sociedad de consumo, se producira una transformacin multiplicadora del impacto humano sobre la biosfera, en una escala histricamente desconocida; transformacin que se vera acentuada en los aos sucesivos. Una gran parte de los elementos naturales haban devenido recursos explotables, constituyendo materias primas bsicas para la fabricacin de una amplia gama de productos, que requera, a la vez, grandes cantidades de energa; materiales y energa que se precisaban, no slo, en el proceso de produccin, sino tambin, en el de transporte, comercializacin y consumo. As mismo, las consecuencias contaminadoras de los residuos producidos en el proceso productivo se vean acentuadas por el

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incremento de residuos asociados al proceso de consumo, en el marco de una sociedad que desarrollaba el consumismo e implantaba la moda del usar y tirar. En aras de un crecimiento econmico, basado en una produccin maximizada, la gran mayora de dichos recursos materiales y energticos eran considerados como inagotables y la naturaleza entendida con capacidad para soportar cualquier agresin. En los aos 60 se empez a dar una voz de alarma; muchos de los recursos naturales no son ilimitados y su explotacin descontrolada deteriora y perjudica irreversiblemente el medio ambiente. Esto condujo a realizar un replanteamiento sobre su uso (Goldsmith, 1990). Desde distintos mbitos fueron surgiendo voces que ponan de manifiesto la problemtica ambiental generada por el desarrollo creciente de la industrializacin; la conferencia Internacional sobre la Biosfera celebrada en Pars en 1968; las declaraciones del secretario general de [Link] en 1969, llamando la atencin sobre el agotamiento de los recursos y la explosin demogrfica. Pero fue el famoso informe del Club de Roma Lmites del crecimiento humano (Meadows, 1972) lo que constituy un hecho relevante en la consideracin de la problemtica ambiental. En l se adverta de la inviabilidad de un desarrollo basado slo en el crecimiento econmico; su mensaje, acerca de la importancia de detener dicho crecimiento para salvar el planeta, dado el carcter exponencial de las agresiones creadas por el industrialismo, recibi quejas desde flancos muy diversos; mientras unos destacaban su tono pesimista, el sector empresarial lea las posibles repercusiones en los beneficios y los pases pobres argumentaban que su contenido slo afectaba a los ricos. Posteriormente, la Conferencia de Estocolmo de 1972 sobre Medio Ambiente Humano reforzaba lo dicho por el Club de Roma, abordando como tema central el ecodesarrollo; el ecodesarrollo se entenda como un proceso de desarrollo que cuenta con una buena base ecolgica u ordenacin racional del ambiente en beneficio del ser humano. Entre los resultados concretos de dicha conferencia cabe sealar la adopcin del Primer Plan de Accin Mundial sobre Medio Ambiente y el Programa PNUMA como instrumento de accin global.

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Es durante la dcada de los aos 70 y, sobre todo, a raz de la crisis del petrleo de 1973, detonante de la crisis econmica del mundo desarrollado, cuando emergera con mayor fuerza la percepcin de la problemtica ambiental asociada, sobre todo, a dos hechos; por un lado, a la preocupacin sobre los lmites de la energa del petrleo y el carbn; por otro, a la aparicin de importantes fenmenos de contaminacin urbano - industrial, subproductos del modelo imperante de consumo, un problema que, fundamentalmente, se planteaba a escala local (contaminacin biolgica: plagas de animales y plantas, enfermedades humanas, etc.; contaminacin qumica: plaguicidas, detergentes, efluvios industriales, etc.; perturbacin del medio fsico: contaminacin trmica y acstica, sedimentacin en embalses, etc.). En este perodo la preocupacin de los gobiernos en relacin a la problemtica ambiental se centrara, principalmente, en torno a la energa y los impulsara a establecer polticas de desarrollo nuclear. Paralelamente, y a pesar de que comienza a hablarse de la necesidad de favorecer un desarrollo sostenible, la adopcin de nuevas polticas neoliberales, para dar salida a la crisis econmica, no harn ms que acentuar dichos problemas. Ante cualquier modelo vigente y, sobre todo, en momentos de crisis surgen y se expanden movimientos de oposicin que cuestionan las consecuencias de dicha crisis y buscan alternativas viables que den salida a los problemas planteados. Es lo que sucedi en los aos 60 y 70, en los que se dieron las primeras alertas sobre problemtica ambiental y que comportaron la emergencia de nuevos movimientos sociales en torno al anlisis de las cuestiones del medio ambiente. En la difusin de la problemtica ambiental jug un papel importante el bilogo Barry Commoner que, en sus numerosas publicaciones (1972, 1977, 1978), denunciaba el excesivo optimismo tecnolgico que se impona y sus consiguientes repercusiones ambientales. La publicacin de los libros Primavera silenciosa de Carson (1963), y Lo pequeo es hermoso de Scumacher (1978), entre otros, contribuy, a aumentar la preocupacin entre el gran pblico; sin duda, tambin, el Informe del Club de Roma del 72 fue un hecho decisivo en la difusin de la

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conciencia ambiental de la ciudadana y los estamentos polticos. En los aos 60 nacen los primeros movimientos ecologistas en EEUU, Pases Bajos y Alemania; frente a las medidas de extensin de la energa nuclear, tomadas por los pases desarrollados para hacer frente a la crisis energtica de los aos 70, y en plena guerra fra entre Bloques, el ecologismo centr su batalla en la industria nuclear, surgiendo el ecopacifismo como movimiento crtico y alternativo; un movimiento que fue tomando una dimensin cada vez ms poltica y que en Alemania termin confundindose con el denominado Partido Movimiento Verde, el cual en los aos 80 pas a ser la tercera fuerza poltica en algunos Estados Europeos. En la dcada de los aos 80 el debate sobre la problemtica ambiental se reorient debido a su manifestacin global (disminucin de la capa del ozono; efecto invernadero y el consecuente posible cambio climtico, fruto, as mismo, de la contaminacin de ros, suelos y mares ms all del mbito local, aumento de los residuos urbanos, ...); y como consecuencia, por otro lado, de la cada vez ms preocupante destruccin sistemtica de los recursos naturales, ms all de las energas fsiles (deforestacin del planeta, perdida de la biodiversidad y prdida de tierras cultivables). La extensin de los macrocontaminantes, ms all de los ecosistemas locales y la modificacin de los grandes equilibrios biogeoqumicos, motiv un cierto consenso poltico sobre la necesidad de introducir el concepto de desarrollo ecolgicamente sostenible. Se pretenda con este concepto encontrar formas compatibles entre el modelo de desarrollo y la alteracin de los ecosistemas para que ello no comprometiera el futuro del crecimiento econmico. Desde el famoso informe del Club de Roma, semilla del concepto, se fueron sucediendo numerosas declaraciones de intenciones y ponencias importantes en el mismo sentido; entre ellas cabe destacar el informe Estado del planeta (1983) de la Comisin Brandt y el famoso Informe Brundtland (1987), en ste ltimo (p.43) se encuentra la definicin ms usada de desarrollo sostenible: Aquel desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades".

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El desarrollo sostenible se entiende como un proceso de transformacin, en el cual la utilizacin de los recursos, la orientacin de las inversiones, la canalizacin del desarrollo tecnolgico y los cambios institucionales sean factores que contribuyan al mejoramiento del potencial econmico para atender las necesidades humanas, tanto del presente como del porvenir. Se entiende que el medioambiente est estrechamente relacionado con el desarrollo porque, como un todo integral, condiciona la vida humana, incluyendo la actividad econmica y social, a travs de tres funciones: como fuente de recursos naturales, como hbitat humano en donde se concentra la actividad residencial, econmica, social, poltica y cultural y como medio de absorcin de residuos. Se hace por tanto vital comprender la sostenibilidad del desarrollo dentro de un concepto amplio que va ms all de las preocupaciones del medio natural. En realidad, en los aos 80, si bien se acepta que el crecimiento econmico conlleva un cierto deterioro ambiental; paralelamente, se considera la existencia de un mecanismo de correccin continuada que lleva a la preservacin y restauracin de la naturaleza, posibilitndose un crecimiento y un progreso continuado. Se extiende la idea de que los recursos y la tecnologa cambian y se suceden en el tiempo y ello comporta que no existen lmites lgicos al crecimiento econmico, puesto que siempre que se agote un recurso puede existir otro que lo sustituya; siempre que exista una agresin al medioambiente puede existir un mecanismo que la corrija, es lo que el economista MasColell (1994) denomina substitucin; responde a la concepcin de que el saber humano es un recurso tan poderoso que permite una substitucin permanente de productos y tcnicas y a la vez constituye el motor de la substitucin. Por otro lado, desde esta posicin se analiza la relacin superpoblacin - problemtica ambiental, entendindose que el nico problema ambiental real es la pobreza de los consumidores del Sur; una pobreza que slo puede ser combatida con la extensin y correccin pertinente del actual modelo de desarrollo econmico; una postura ratificada en la reciente Conferencia del Cairo (1994) en la que se defendi que el crecimiento econmico es un factor limitante del aumento de poblacin (ms riqueza, menos hijos) y, consecuentemente, comporta un freno para los problemas ambientales.

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Entre los movimientos sociales el concepto de desarrollo sostenible desbancaba la anterior visin conservacionista. Se entraba en una etapa muy ambientalista, defensora de un medio ambiente mejor y una mayor calidad de vida para la especie humana, desde un punto de vista antropocntrico (Folch, 1977). En esta etapa, todo aquello que no es humano se relega a un segundo plano y, solamente, se consideran aquellas amenazas que afectan a la salud y a la calidad de vida de los humanos. El ambientalismo constituira una opcin reformista, en ningn momento cuestionadora del modo de produccin y consumo establecidos, verdadera causa del problema ambiental del Planeta, como se demostrara posteriormente en los aos 90 (Reichmann y Fernndez Buey, 1994). En la dcada de los '90 el anlisis de la problemtica ambiental toma un nuevo rumbo al surgir con fuerza sus verdaderas causas; ya no es posible esconder la crisis ambiental, derivada de la creciente pobreza y vinculada al modelo de desarrollo econmico establecido a principios del siglo creadora de hambruna, de guerras con graves consecuencias ambientales, de migraciones que cambian la faz de la tierra, etc . Es entonces cuando se ponen, simultneamente, sobre la mesa el listado de los enormes problemas ambientales existentes, su relacin con el modelo de desarrollo econmico vigente y la evidencia de que dichos problemas son producidos de forma muy desigual por las pases. En los aos 80 exista un aparente consenso sobre la necesidad de un desarrollo sostenible, las consecuencias ambientales derivadas del sistema econmico neoliberal se iban manifestando cada vez con mayor nfasis y mayor globalidad; junto a los desequilibrios locales de contaminacin y las manifestaciones globales, surgan los importantes daos ambientales causados en el Sur por las tecnologas inapropiadas y el modelo econmico impuesto por el Norte. De la, cada vez ms aceptada, gravedad de la globalidad de la problemtica ambiental surgi la necesidad de replantear el concepto de desarrollo sostenible. As, el informe de la UICN-UNEP-WWF (1991), daba importancia a la relacin entre medio ambiente y desarrollo, reconociendo la ntima relacin existente entre desarrollo social y ecolgicamente sostenible, un desarrollo capaz de proporcionar mejoras reales en la calidad de vida humana y, al mismo tiempo,

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conservador de la vitalidad y diversidad de la Tierra. Dicho informe reemplazaba el elaborado en los aos 80 en que slo se manifestaba como objetivo el mantenimiento de los procesos ecolgicos esenciales, la preservacin de la biodiversidad y el uso sostenible de los recursos naturales terrestres (UICN-UNEP-WWF, 1980). Posteriormente, en la Cumbre de Ro de 1992, los principios 3, 4, 25, reafirmaban la necesidad de un desarrollo social y ecolgicamente sostenible (NN. UU, 1992, pp.8-10): ".Principio 3: El derecho al desarrollo se debe ejercer de manera que responda equitativamente a las necesidades ambientales y de desarrollo de las generaciones futuras. Principio 4: A fin de conseguir el desarrollo sostenible, la proteccin del medio ambiente deber constituir parte integrante del proceso de desarrollo y no podr considerarse de manera aislada. Principio 25: La paz, el desarrollo y la proteccin del medio ambiente son interdependientes e inseparables". Los pases del Norte acudieron a Ro con la intencin de sentar las bases posibilitadoras de una conservacin del equilibrio natural sin que ello afectara a su nivel de vida; los pases del Sur lo hicieron con el firme propsito de que la conservacin de los espacios naturales y la reduccin del uso de contaminantes no se hiciera slo a su costa y defendiendo que nicamente una condonacin o una reduccin de su deuda externa podra hacer realidad un desarrollo sostenible que no agotase sus recursos naturales. Los acuerdos tomados, cinco declaraciones no obligatorias y el posicionamiento insolidario de EEUU, produjeron la decepcin de las expectativas despertadas y evidenciaron la fuerza imperialista del modelo econmico neoliberal; su anlisis mostraba la verdadera naturaleza del modelo de desarrollo dominante (Vthrder, 1992). Posteriormente, cinco aos ms tarde, en la Conferencia del Medio Ambiente de Nueva York (1997) los resultados lo confirmaron.

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Es un modelo, que sigue basndose en la enraizada conviccin de que la mente humana puede resolver cualquier problema y en que el crecimiento econmico es la mejor solucin para el desarrollo social y para los problemas ambientales. Si bien se puede aceptar, de entrada, que el intelecto humano es capaz de dar respuesta a cualquier supuesta irreversibilidad, sta a lo largo de la historia resulta irrepetible y, como consecuencia, los humanos no contamos con evidencia alguna de la efectividad de nuestro intelecto para resolverla; como dice Prez Adan (1997, p.37) para los que desde una postura neoliberal piensan: que el recurso infinito del intelecto humano en un entorno de libertad est llamado a dar sentido al cosmos, es muy difcil aceptar, antes de que los lmites aparezcan, la posibilidad de la existencia de lmites reales para la continuidad de la civilizacin y el progreso Desde el marco anterior se justifica el establecimiento de polticas basadas en la iniciativa privada en un mercado no intervenido por los agentes polticos, surge con fuerza el denominado capitalismo verde. Como analiza Cairncross (1993) ste parte de la premisa de que para prevenir los problemas ambientales slo es posible un cambio en el estilo de vida de los consumidores o bien una adopcin, por parte de la produccin, de tecnologas adecuadas; lo primero se desestima dada su dificultad y lo segundo se considera viable si existe una demanda del mercado; consecuentemente, toda gestin poltica debe alejarse de cualquier orientacin dirigida a establecer medidas legislativas que perturben la marcha del mercado y debe dedicar su esfuerzo a promover cambios en los estilos de vida de los ciudadanos que demanden una tecnologa ms ambientalista, reconociendo slo adecuadas aquellas medidas polticas que obliguen a paliar o evitar la contaminacin cuando el costo de hacerlo iguala los beneficios obtenidos al hacerlo. As, por ejemplo, se considera que emprender polticas de produccin limpias que exijan rendimientos energticos o cuotas de emisin de gases, lo nico que propicia es el desplazamiento de la produccin hacia pases en los que ello no se exija e implica que en estos pases se gane mercado y se implanten sistemas de produccin sucia.

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Bajo el nuevo capitalismo verde florece una nueva industria que lanza productos denominados ecolgicos y que convierte una produccin, supuesta o bien intencionadamente ecolgica, en un nuevo negocio que llama a un nuevo consumismo; es una industria que abre una nueva perspectiva en el mercado, con amplios beneficios econmicos y que a la vez lanza una tecnologa recuperadora de espacios, en los pases desarrollados, altamente contaminados en pocas anteriores; la nueva lnea verde, con cotizacin en la bolsa, tiene su ms clara expresin en el I Congreso de Empresarios Verdes de Estrasburgo, 1991. Estos mismos pases que adoptan polticas verdes, son quienes instalan las plantas industriales, con efectos potencialmente ms peligrosos, en los pases pobres; desarrollndose as una importante transferencia de tecnologas e industrias muy contaminantes y con un gran riesgo para la vida, aprovechando una legislacin ambiental tolerante y una mano de obra barata. Para Prez Adan (1997) el capitalismo verde es la concepcin apadrinada por la mayora de organismos internacionales, entre ellos el Banco Mundial, que consideran que las polticas econmicas y ambientales deben operar con el mercado y no contra el mercado, usando incentivos y no regulaciones. Para el mismo autor, ello supone un anlisis del problema en al mbito microeconmico, que no considera el mbito del mercado mundial y que escapa a la consideracin de problemas de sostenibilidad global solucionando slo problemas microecolgicos, como la contaminacin local. En la dcada de los aos 90, la conciencia popular sobre la actual crisis ecolgica del planeta ha ido aumentando progresivamente. Posiblemente, por la importancia de los hechos; la difusin de las explicaciones cientficas y de las denuncias e ideas de los movimientos ecologistas; los desastres ocurridos entre 1972 y 1992 y sus consecuentes impactos ambientales (Minamata (1953), Seveso (1976), Mxico, (1985), Bhopal (1989), Chernbil (1986), Alaska (1989), Amazonia, (1985)...); el miedo al futuro que generan las cuestiones globales (aumento de la capa de ozono, posible cambio climtico, efecto invernadero,...), constituyen hechos que han devenido claves en dicha concienciacin. Es, sin embargo, en el 92, en Ro, a raz del Frum Global '92, cuando se observa un salto cualitativo en la conciencia ambiental (Centre UNESCO de Catalua, 1993).

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El Frum Global '92, promovido por las ONGs, y en el que se aprobaron los 33 tratados alternativos a los de la Cumbre oficial, mostraba a la humanidad dos cosas. Por un lado, que la problemtica ambiental existente slo poda ser atajada si se cerraba la brecha abierta entre pases ricos y pases pobres, mediante un pacto global sobre el desarrollo humano y a travs de un consenso para detener un crecimiento econmico, cuyos nicos criterios de actuacin son el aumento del beneficio y cuyo motor es el gasto creciente de energa; por otro lado, el Frum alternativo mostraba la fuerza de los nuevos movimientos sociales defensores de alternativas al sistema econmico vigente y de nuevos estilos de consumo. En Ro quedaba patente la existencia de un importante movimiento social mundial defensor de la idea de que slo una nueva redistribucin de la riqueza y del poder actual pueden terminar con la competencia existente, disminuir la carrera para incrementar el consumo derrochador y eliminar la pobreza que produce daos irreversibles en el medio ambiente; un cambio que solamente puede hacerse realidad si los pases del Sur logran un control sobre el precio de las exportaciones e importaciones, deciden la tecnologa que desean adquirir y establecen un desarrollo autnomo del Norte. A finales del siglo XX, la nueva conciencia sobre la existencia de lmites naturales resulta chocante con la persistencia de la cultura expansiva del neocapitalismo; no se trata slo de una contradiccin entre los lmites existentes entre lo econmico y lo social, se trata, tambin, de una contradiccin entre el modelo econmico y los lmites de la naturaleza, puesto que el modelo de produccin y consumo entra en conflicto con la base natural del mantenimiento del planeta. Son los movimientos sociales, motivados por las cuestiones ambientales, quienes estn sealando los problemas existentes en el modelo econmico - poltico vigente y tratan de crear y ofrecer alternativas viables; generalmente, utilizan en su anlisis argumentos parecidos a los de otros movimientos en la lucha contra la desigualdad, la explotacin y malos tratos a las mujeres, a favor del desarme, etc., todos ellos tienen en comn el afirmar que el cambio slo puede

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producirse como resultado de un enfoque distinto al imperante (Sutcliffe, 1992; Riechmann y Fernndez Buey, 1994; Dobson, 1997). Junto a los nuevos movimientos ecolgicos se desarrolla lo que viene denominndose la economa ecolgica (Martinez Alier, 1992; Georgescu-Roegen, 1996), que considera la necesidad de tener en cuenta el marco biofsico en el que se inscribe toda actividad humana y, por consiguiente, que el crecimiento econmico tiene lmites lgicos debido a la interaccin continua que debe mantener con un medio ambiente exterior que es finito; se sita esta visin en un modelo sistmico del universo en el cual un crecimiento exponencial de la economa es imposible atendiendo a la ley de la entropa. Supone aceptar la existencia de lmites en los recursos naturales y en los procesos y por tanto la inviabilidad de pensar que puedan aplicarse, sin lmites, nuevas tecnologas a unos recursos que, finalmente, tienen un lmite; tan solo es pensable si se considera una apertura del sistema hacia el exterior, el espacio. Tras esta teora se propicia una nueva estrategia poltica ecolgica que defiende una descentralizacin econmica y poltica con un mayor control popular de la produccin y el consumo; un modo de direccin colegiada, respaldada por una discusin constante con las bases, sin una acumulacin de cargos, con proteccin para las minoras, con una transparencia clara de la dinmica interna y una elaboracin democrtica de las listas (Riechmann, 1993; OConnor, 1994; Esteva; 1994; etc.). La dcada de los '90 supone la aparicin, a escala mundial, de un nuevo ecologismo social y la consolidacin de una nueva ecologa poltica de la pobreza, ambas conscientes de los lmites del crecimiento y de la miseria de enormes masas de la poblacin (Boff, 1997). Con ello se establece un enfrentamiento entre las nuevas posturas alternativas y el ecologismo ambientalista establecido. El nuevo ecologismo anula la separacin existente entre naturaleza y sociedad; supera la parcialidad de los problemas ambientales inherente a los planteamientos ambientalistas; desea reestructurar la totalidad de la vida econmica, social y poltica; cuestiona el sistema vigente y busca una civilizacin alternativa (Senillosa, 1992; Riechmann y Fernndez Buey, 1994; Dobson, 1997).

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Las nuevas posiciones ecolgicas alternativas tratan de buscar nuevos modelos de produccin y consumo; cuestionan las formas actuales de medir la riqueza y el crecimiento y centran sus propuestas en la necesidad de un replanteamiento del valor que la economa actual ofrece de los bienes. Sostienen que la actual tecnologa utilizada es ineficaz en el sentido de que existen conocimientos tecnolgicos capaces de ahorrar energa y producir menor impacto ambiental y que adems no se desarrollan por intereses econmicos; consideran, asimismo, la necesidad de la libre transferencia de tecnologa no impactante. Sostienen, as mismo, que es un engao hablar de que los problemas ambientales estn vinculadas a la superpoblacin del planeta, si no se precisa que lo que ocurre, en realidad, es que la riqueza la poseen unos pocos y se considera que el impacto ambiental producido por la minora rica es mucho mayor que el producido por la mayora pobre. Promulgan la necesidad de nuevos estilos de vida. Propugnan un cambio en el modelo de vida de las personas, basado en un concepto distinto de calidad de vida para todos. Si bien entendemos que la ciencia y la tecnologa aplicadas a la produccin han llevado a la humanidad a una sociedad de consumo desenfrenado y contaminante hasta el lmite de poner en peligro la propia supervivencia de la especie humana, pensamos que, paralelamente, gracias a ello la humanidad ha podido transformar la naturaleza para conseguir unas existencias mejores inherentes a cualquier desarrollo, y que, como dicen Kostka y Gutirrez (1997), sera errneo negar el papel liberador de la razn y la ciencia a travs de un naturalismo que devolviera al hombre de hoy a las cavernas y es por ello que urge encontrar caminos de solucin efectivos. Entendemos que todo consumidor humano busca y buscar siempre ampliar los lmites de la libertad de eleccin para aumentar su calidad de vida; constituye ello un derecho de la condicin humana que conlleva la bsqueda, por un lado, de un replanteamiento del significado del concepto de calidad de vida y que comporta redescubrir que sta no pasa por una posesin cada vez mayor de bienes, sino por reencontrar la esencia de la calidad humana; por otro lado entendemos que todo esto supone encontrar nuevas formas de control y gobierno de la produccin y administracin de bienes, en este sentido las perspectivas que ofrece el nuevo ecologismo deben ser ampliamente consideradas.

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La problemtica ambiental nace con la misma existencia de la sociedad y constituye un ndice que permite valorar la relacin que cada sociedad establece con la Naturaleza. En el siglo XX, el acelerado avance tecnolgico y las necesidades que la humanidad ha creado, han roto el equilibrio existente entre sta y el medio natural, afectando, profundamente, a la dinmica de los sistemas ecolgicos. La actual crisis ecolgica que vive el mundo est estrechamente vinculada al modelo de desarrollo que la sociedad capitalista ha desarrollado en este siglo. Esto ha conllevado la aparicin de problemas ambientales locales, incluso en los mismos pases que lo sustentan; problemticas que traspasan las fronteras y se imponen, globalmente, en todo el planeta; ha generado, as mismo, una extendida pobreza que se erige como causa principal de la crisis ecolgica del mundo de hoy. A lo largo de todo este siglo, la conciencia de la problemtica ambiental ha ido aumentando progresivamente. Desde las bases sociales se ha pasado de tener un enfoque conservacionista a un enfoque ambientalista, desarrollndose plenamente en la dcada de los aos 90 una nueva visin ecologista. En sta, naturaleza y sociedad constituyen dos subsistemas ntimamente relacionados e indisociables que obligan a la humanidad a replantear seriamente las formas actuales de medir la riqueza y el crecimiento econmico, las tecnologas actuales, la redistribucin de la riqueza mundial. La extensin de la conciencia en torno a las cuestiones ambientales ha constitudo, desde los aos 70, un motor para emprender polticas ambientalistas destinadas a paliar los problemas surgidos con el fin de que el desarrollo econmico establecido contine en los trminos establecidos; constituyen medidas conyunturales que ocultan el verdadero origen del problema ambiental mundial y refuerzan el beneficio de unos pocos. Desplazan los problemas ambientales hacia los pases del Sur, los cuales sometidos al poder imperialista del Norte se ven abocados a acoger sus industrias

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contaminantes; a explotar sus territorios, desbancando los medios existentes para la subsistencia de la poblacin local, lo cual extiende la pobreza y produce daos ecolgicos irreparables; a endeudarse hasta lmites imposibles. Junto a estas posturas, y tras un perodo de diversos intentos, surgen nuevas propuestas polticas que establecen nuevos parmetros de anlisis y de actuacin. A finales del siglo XX nace una nueva poltica ecolgica que reclama la consideracin de la indisociable relacin entre naturaleza y sociedad, propugna un modelo de desarrollo que permita una participacin equitativa de todos los pases, defiende el desarrollo de una tecnologa distinta, aboga por un modelo de vida que no puede basarse, slo, en un modelo de crecimiento indefinido. Parece ser que la humanidad ha pasado de pensar y actuar localmente, para actuar localmente pensando globalmente y, finalmente, pensar localmente, para actuar globalmente.

REFERENCIAS - RIECHMANN, J. & FERNANDEZ BUEY, F. (1994) Redes que dan libertad. Paidos, Barcelona. - GOLDSMITH, E. (1990) La necessitat d'una economia ecolgica mundial. Una sola Terra, Gustavo Gili, Barcelona. - MEADOWS, D. et al. (1972) Informe del Club de Roma. Los Lmites del crecimiento humano. Fondo de Cultura econmica, Mxico.

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- MAS-COLELL, A. (1994) Elogio del crecimiento econmico. En Nadal, J. (ed.) El mundo que viene. Alianza, Madrid. - FOLCH, R. (1977) Sobre ecologismo y ecologa aplicada. Ketres, Barcelona. - VTHRDER, K. (1992) De Roma a Ro. En: la cumbre de la Tierra. Servicio de Documentacin Iglesia Viva, n 34 /setiembre - DOBSON, A. (1997) Pensamiento poltico verde. Paids, Barcelona. - OCONNOR, (1994) El mercadeo de la naturaleza. En Ecologa poltica, n7 Icaria, [Link], 1994 - BOFF, L. (1997) Ecologa. Trotta, Madrid. - SENILLOSA, I. (1992) Introduccin. En Hobbelink, H.; Hurtado, M.E.; Martinez-Alier, J. et al. (1992) Pobreza desarrollo y medio ambiente. Deriva, Barcelona. - PAUELAS, J. (1988) De la biosfera a la antroposfera. Una introduccin a la ecologa. Barcanova, Temas universitarios, Barcelona.

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Common questions

Con tecnología de IA

During the 1980s and 1990s, environmental movements evolved to address escalating global ecological threats, such as ozone depletion and climate change. They adopted new strategies, including developing political arms like Green Parties, emphasizing sustainable development definitions, advocating for global wealth redistribution, and integrating ecological economics principles. These movements sought to overcome the perceived limitations of older environmentalist approaches by fostering cross-national cooperation and framing environmental issues as intertwined with social and economic justice .

The "Limits to Growth" report by the Club of Rome pivotalized the idea that continued economic growth was unsustainable due to finite natural resources. It emphasized the exponential environmental damage from industrialization, urging a reevaluation of growth-centric models to prevent ecological collapse. This report profoundly influenced global environmental policies, urging multifaceted responses from international bodies to promote sustainable development and shaping environmental narratives in subsequent years .

Barry Commoner and other influential publications, such as Carson's "Silent Spring" and Schumacher's "Small is Beautiful," played pivotal roles in spreading ecological awareness. Commoner criticized technological optimism and its environmental repercussions, while these works raised public concern and discourse around ecological degradation and sustainable practices. Their combined efforts significantly contributed to catalyzing wider public engagement with environmental issues, ultimately influencing policy-making and the emergence of stronger ecological movements .

The new environmentalism of the 1990s redefined the nature-society relationship by dissolving the traditional dichotomy between the two. It emphasized their interdependence and inseparability, advocating for comprehensive rethinking of economic and social systems to incorporate environmental sustainability. This movement sought to address systemic issues at their roots, including wealth distribution and technological impacts, promoting holistic integration rather than isolated environmental fixes .

The concept of "ecodesarrollo" emerged as a central theme during the 1972 Stockholm Conference on the Human Environment, which built upon the earlier critiques made by the Club of Rome's "Limits to Growth" report. "Ecodesarrollo" referred to a development process grounded in ecological foundations and the rational organization of the environment for human benefit. It was significant in contrasting with traditional economic growth models by emphasizing sustainability over unchecked growth, addressing concerns about environmental degradation associated with industrial expansion .

The concept of "development ecologically sustainable" aligns closely with the Brundtland Report objectives by seeking to balance present needs without jeopardizing future generations' capabilities. It integrates sustainable resource management, investment direction, and technological evolution, aiming to bolster both economic growth and ecological stability. By focusing on the interconnectedness of ecosystems with socio-economic processes, it underpins a sustainable development model that seeks to harmonize environmental health with human advancement .

Modern ecological movements propose addressing environmental inequality by championing a redistribution of wealth and power, thus reducing unsustainable consumption patterns typical of wealthy populations. They argue wealthy individuals disproportionately contribute to environmental degradation, suggesting that systemic economic reforms and sustainable lifestyle practices can alleviate this imbalance while empowering impoverished populations to participate in ecological management without exacerbating global inequities .

Traditional ecological knowledge significantly influenced the development of ecological economics by providing insights into sustainable practices rooted in indigenous and local traditions. This knowledge emphasized interconnectedness within ecosystems, complementing ecological economics' focus on the biophysical constraints of economic activities. Consequently, it provided foundational perspectives countering neoclassical economic models, advocating for practices mindful of long-term environmental and societal well-being .

The 1973 oil crisis underscored the vulnerable dependency on fossil fuels, prompting a significant shift in global perceptions of energy policies. It illuminated the limits of fossil fuel supplies and the need to diversify energy sources and explore alternative energies, such as nuclear power, despite its controversies. Furthermore, this context drove home the importance of sustainability in energy policy-making and promoted conversations on reducing consumption and efficiency, though neoliberal policies later exacerbated ongoing environmental issues .

Post-WWII, concerns about the accelerated impact of industrial activities on ecosystems led to heightened awareness of resource depletion and ecological degradation. This era's focus on consumerism and resource exploitation without considering finite natural limits provoked the conservation movement to address these issues globally. The movement presented an opportunity for newly formed international conservation agreements and highlighted the need for comprehensive environmental policies, ultimately fostering a shift towards environmentalism as a dominant socio-political force .

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