Libro Obligaciones Escobar Fornos
Libro Obligaciones Escobar Fornos
Editorial Hispamer, 1997 Costado Este de la Universidad Centroamericana UCA Derechos reservados conforme a la ley: Cuidado de edicin: Eduardo Saballos Lic. Alicia Casco Guido Diagramacin: Javier Daz T. Impreso en Colombia
Indice
PRIMERA PARTE Introduccin
Captulo I Captulo II Ideas generales ...................................................................................... 9 Estructura jurdica de la obligacin .......................................................20
Prlogo
Prlogo
El autor de esta obra Dr. Ivn Escobar Fornos, es descendiente directo del Dr. Manuel Escobar hijo, ilustre jurisconsulto, magistrado y autor de muchas obras de derecho. Como descendiente de tan ilustre personaje, el Dr. Escobar Fornos ha seguido la veta de su padre y ha cultivado el derecho en la ctedra como en riguroso estudio y en el ejercicio profesional. Ya hemos dicho que creemos que del pasado se trasmite esa valiosa vena jurdica que sabiamente nos muestra Ivn Escobar Fornos, autor de la obra Derecho de Obligaciones. Se nota en esta obra la autoridad del catedrtico, del excelente abogado, inteligente e ilustre magistrado, hoy diputado y Presidente de la Asamblea Nacional; por eso se trata de un acucioso trabajo que viene a sumarse a los muchos que ha publicado con anterioridad el Dr. Escobar Fornos quien lleva en su haber obras sobre derecho hipotecario, derecho registral y otras. El Derecho de Obligaciones comprende un tratado sobre la rama del Derecho Civil que el Dr. Escobar ha venido acumulando a travs de la ctedra universitaria y del profundo estudio como jurista. El esfuerzo del Dr. Escobar por publicar esta obra, est llenando algunos de los vacos en el rea civil, lo que vendr ayydar en gran medida a profesionales y estudiantes de la materia. Escribir sobre las obligaciones no es cualquiera el que lo hace, pues se trata de una de las partes ms difciles del Derecho Civil napolenico, las cuales fueron regladas muy bien en sus orgenes, en el propio Cdigo Civil francs as como en el Cdigo Civil chileno, de Don Andrs Bello, orgenes ambos, de nuestro ya viejo Cdigo Civil promulgado en 1904. Enfrascados como estamos en una reforma de las antiguas leyes, este Derecho de Obligaciones servir de gua para los futuros cambios que puedan hacerse en esta rama del Derecho. Veremos finalmente en esta obra sabios comentarios que servirn de insumos al futuro del cambio en la legislacin civil nuestra y para ser tomados en cuenta en esta poca de integracin y globalizacin del derecho, con las legislaciones que se relaciona Nicaragua. Siendo la rama de las obligaciones trascendental, el futuro inmediato tendr un aporte valioso. Agradecemos la oportunidad que nos dio el Dr. Escobar Fornos Presidente de la Asamblea Nacional, de la Barra de Abogados y catedrtico de la Universidad Centroamericana, de prologar su obra Derecho de Obligaciones.
Derecho de Obligaciones
Primera Parte
Introduccin
El Derecho de obligaciones es una parte del Derecho civil que regula las relaciones jurdicas personales en virtud de las cuales, una persona llamada acreedor puede exigir a otra llamada deudor una prestacin que puede consistir en un dar, hacer o no hacer y en el supuesto de incumplimiento dirigirse en contra de su patrimonio para satisfacer su inters, ya sea con la cosa debida o con su equivalente. Abarca el estudio de un conjunto de reglas, principios y disposiciones legales relativas a la determinacin del concepto de obligacin, sus clases, condiciones, plazos y modalidades, sus fuentes, efectos, extincin y medios de prueba. Tambin esta materia es denominada Teora General de las Obligaciones. 2. Su evolucin
La evolucin se ha registrado dentro y fuera del Derecho romano. En este puede verse la evolucin que ha sufrido el carcter personal y riguroso del vnculo obligacional, tanto en el primitivo (para un pequeo ncleo poblacional) como en el clsico y el justinianeo, influenciado por la moral cristiana.
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No puede sostenerse con propiedad que la Teora de las Obligaciones sea exactamente la misma del Derecho romano1, que sea inmutable y que sus principales reglas y principios sean verdades universales y eternas. Ni el Derecho moderno de obligaciones es actualmente el mismo romano2, ni tampoco es inmutable. En el Derecho nada es inmutable. Realidad y derecho caminan de la mano, aunque la pereza del sistema poltico impide en muchas oportunidades adecuar el derecho al cambio real. De aqu que se haya considerado por cierto sector doctrinal al derecho y a las personas que lo cultivan como conservadores y obstculos al cambio social. Es preciso reconocer que el Derecho moderno de obligaciones se construy con materiales del Derecho romano y a la tcnica de ste mucho se le debe, pero ha recibido fuerte influencia de los canonistas en la Teora General de los Contratos3, as como de las ideas de la Ilustracin y otros movimientos y escuelas jurdicas4. Las fuentes romanas son muy importantes para comprender muchas figu5 ras y principios jurdicos de nuestro Derecho de Obligaciones. El Derecho justinianeo y no el clsico es el ms importante para tal fin, pues aquel sirvi de base a los romanistas de los siglos XVI, XVII y XVIII para construir la Teora General de las Obligaciones que despus pas a travs de Pothier6 a las legislaciones latinas entre las cuales aparece la nuestra. Este derecho ha tenido que evolucionar de acuerdo con el avance social, econmico, cientfico, tcnico y poltico de los pueblos, lo que ha dado lugar a nuevas concepciones jurdicas, y a la revisin o eliminacin de las existentes, aunque reconocemos que es el menos sensible a las influencias polticas, morales y religiosas. Eso se debe a su depurada construccin, lo abstracto y lgico de su materia, su utilidad indiscutible y los intereses econmicos duraderos que defiende. Lo expuesto no es obstculo a su expansin y perfeccionamiento, dada su importancia. Sigue recibiendo la atencin principal de la doctrina y la legislacin. La prueba de ello se encuentra en los nuevos cdigos civiles (alemn, suizo, italiano, etc.) y en los cdigos de comercio, que fundamentalmente son cdigos de obligaciones. Es bien sabido que el Derecho Mercantil es en gran parte un derecho de obligaciones y contratos.
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Algunas figuras del Derecho romano han desaparecido o sufrido revisin en el Derecho moderno, pero subsisten muchas. Las ideas de equidad, moral y justicia que campean en el Derecho cannico han brindado los aportes siguientes: el valor de la palabra empeada hizo surgir el principio de consensualidad en la celebracin de los contratos; admite la resolucin del contrato por incumplimiento y la excepcin del contrato no cumplido en forma general y no en casos especiales como en el Derecho romano; y acepta la teora de la imprevisin y de la lesin. Se han dado movimientos y escuelas que han contribuido al avance de nuestra materia y culminaron con la promulgacin de los nuevos Cdigos de Alemania, el suizo de las obligaciones y el Civil italiano. Para la interpretacin de muchas disposiciones e instituciones legales del Cdigo Civil es til recurrir a los textos romanos, al Derecho cannico y a las leyes, cdigos y doctrinas extranjeras que nos sirvieron de modelo. La obra de Pothier fue la base fundamental del Cdigo Napolen, modelo de nuestras legislaciones.
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Por el contrario, el Derecho de Familia y el de Propiedad estn ms sujetas al cambio por encontrarse ligados estrechamente a la organizacin poltica, social y moral de la sociedad. As vemos que se puede pasar de un sistema poltico y social a otro con slo trasladar con pocas leyes la titularidad de los bienes de produccin de manos de los particulares (capitalismo) al Estado (comunismo o socialismo). A travs de la historia hemos visto importantes modificaciones y reformas en el Derecho de Propiedad y en el de Familia. En el moderno Derecho de Obligaciones se recogen las ideas y principios bsicos siguientes: A. Existe una tendencia a proteger a la parte dbil de la relacin obligacional. Por ejemplo: no existe crcel por deuda, se concede el beneficio de competencia, se limita la autonoma de la voluntad, etc. B. La buena fe debe inspirar la exigencia y cumplimiento de la obligacin, lo mismo que su nacimiento cuando tuviere un origen negocial. C. Se percibe una limitacin de la voluntad al debilitarse la libre contratacin, al imponerse deberes y obligaciones en la contratacin masiva sin manifestarse consentimiento para ello y al surgir el contrato obligatorio. D. Tambin se debilita el vnculo obligacional al ampliarse desmesuradamente el elenco de los bienes inembargables y limitarse la responsabilidad del empresario individual a un patrimonio especialmente determinado. En algunos pases, si se tiene una garanta real no se permite la persecucin de otros bienes del deudor para hacerse pagar en caso fueren insuficientes los dados en garanta, pero no se extingue el saldo del crdito no pagado, aunque se carece de accin judicial para reclamarlo. Esto se explica por medio de la teora que distingue entre el dbito y la responsabilidad: una relacin de deuda cuyo contenido es la cantidad debida y otra de responsabilidad que recae exclusivamente sobre el bien prendado o hipotecado7. El art. 17 de la Ley de Prenda Comercial del 29 de Marzo de 1992 dispone que en caso de venta al mejor postor o adjudicacin al deudor se cancelar el crdito del acreedor a pesar de que el precio del bien fuere insuficiente para ello. Llevando la tesis a sus ltimas consecuencias extingue todo el crdito incluyendo hasta el saldo no satisfecho. Por otra parte, se refuerzan algunas obligaciones mediante la amplitud de la embargabilidad de los bienes y la sancin penal por su incumplimiento como sucede con los alimentos. Tambin las obligaciones bancarias gozan de muchos privilegios sustantivos y procesales. E. En la contratacin masiva se ha perdido el carcter personal de la celebracin del contrato. La discusin sobre el precio y dems condiciones entre
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En Cuba, por Decreto Ley 490 del 7 de Enero de 1936, confirmatorio de la Ley de 3 de Abril de 1933, se dispuso que el acreedor tiene nicamente como garanta el inmueble hipotecado y solamente sobre este puede dirigirse y se le niega accin personal.
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Derecho de Obligaciones
las partes no se da generalmente y en mltiples ocasiones se desconoce con quien se contrata y a veces se adquiere a travs de una mquina. De esta manera se debilita el carcter personal de la obligacin y se acrecienta el vnculo patrimonial entre las personas. F. Las semejanzas de las exigencias econmicas, sociales y polticas ha provocado la internacionalizacin del Derecho de las Obligaciones para facilitar las transacciones entre los ciudadanos de diferentes Estados. Con esta medida se pretende uniformar el Derecho de Obligaciones en diversos pases y la materia se presta a ello. Ejemplo de este esfuerzo es el Proyecto de Cdigo Uniforme de Obligaciones y Contratos franco-italiano de 1928. Para esta uniformidad no creo que sea obstculo la ausencia de una Corte de Casacin que uniforme la interpretacin del Derecho de Obligaciones en los diversos pases. Esta uniformidad se manifiesta tambin cuando algunos pases, incluso de diferentes culturas, adoptan la materia de las obligaciones de otros paises: Japn de Alemania y Francia; Turqua de Suiza; Bulgaria de Italia; etc. G. Se ha abandonado la concepcin subjetiva de la obligacin elaborada por el Derecho romano, inclinndose a favor de la concepcin objetiva. El concepto de obligacin es netamente espiritual y no surge en el Derecho romano primitivo, ni en los Derechos antiguos. En esta etapa primitiva exista un concepto material de la obligacin, pues el deudor se encontraba sometido materialmente al acreedor y tena sobre l un derecho similar al de propiedad porque todos los derechos se conceban como de carcter real, ya que estos constituan el prototipo de la vida jurdica. Basta recordar la manus iniectio para comprender estas explicaciones. Este concepto fue cambiado y se concibi a la obligacin como un deber moral en virtud del cual el cumplimiento de la obligacin se entregaba a la conciencia del deudor. Pero este criterio impeda el trfico jurdico y el desarrollo econmico y social, por lo que se dio un paso ms concedindosele al acreedor accin para exigir el cumplimiento de la obligacin, y los bienes del deudor, y no su cuerpo, sirvieron de garanta para satisfacer su inters. En esta forma el vnculo obligacional pas a tener naturaleza jurdica. En el Derecho romano la obligacin tena un carcter puramente personal, subjetivo e intransferible. Bajo la influencia germnica, el Derecho moderno considera a la obligacin en su carcter objetivo, concedindole preponderancia sobre el subjetivo, de modo que los sujetos de la obligacin se pueden cambiar y subsistiendo el mismo vnculo jurdico. En virtud de la tesis subjetiva no se admite: la representacin para contraer obligaciones; los contratos a favor de terceros; la cesin de crdito y de deuda; y la indeterminacin del deudor y del acreedor. La tesis objetiva, por el contrario, permite: la representacin para contraer obligaciones; el contrato a favor de terceros; la cesin de crdito y de deuda; y supuestos de indeterminacin inicial de acreedores y deudores. H. Se permite la rescisin del contrato por lesin enorme o el celebrado en estado de necesidad. Asimismo se permite la resolucin o modificacin del
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contrato por excesiva onerosidad. Estas figuras han sido aceptadas por algunos cdigos y un buen sector doctrinal. I. Debido a la rapidez de las transacciones y de los medios de transporte y comunicacin ha surgido una tendencia doctrinal y legislativa de abreviar los plazos de la prescripcin. J. En los cdigos modernos aparece una regulacin amplia de la mora del acreedor. K. La teora de la culpa como fuente de responsabilidad por los daos y perjuicios va siendo sustituida en determinadas materias por la teora de la responsabilidad objetiva (accidentes de trabajo, accidentes automovilsticos, etc.). L. El abandono de la teora que somete a la persona del deudor a la potestad del acreedor y la aceptacin de la responsabilidad patrimonial en caso de incumplimiento de la obligacin. M. La aparicin de gran cantidad de nuevos contratos: edicin, factoring, know-how, joint venture, etc. N. Factores morales y de equidad han penetrado al derecho: el riesgo imprevisible, la lesin enorme, el estado de necesidad, el desarrollo amplio de las obligaciones naturales, etc. Como puede observarse, muchas figuras e instituciones romanas han sido modificadas, suprimidas o complementadas. 3. Su regulacin legal
Nuestro Cdigo Civil tiene tres mil novecientos ochenta y cuatro artculos repartidos en dos tomos y tres libros. El primer tomo tiene dos libros con mil ochocientos veintinueve artculos, el primero dedicado a las personas y la familia y el segundo a la propiedad, modo de adquisicin y sus modificaciones. El segundo tomo regula las obligaciones y contratos y tiene dos mil ciento cincuenta y cinco artculos, abarcando ms de las dos terceras partes del Cdigo, aunque regula instituciones de dudosa ubicacin dentro de esta materia como la prenda, la hipoteca y la anticresis y otras que claramente no pertenecen a ella como el Registro de la Propiedad Inmueble. La anticresis, la prenda y la hipoteca son derechos reales y dentro de ellos deben ser estudiadas. La circunstancia de que generalmente se constituyen a travs de un contrato no les quita ese carcter ni justifica ubicarlas en el campo de las obligaciones. No obstante algunas imperfecciones en su tcnica de divisin y repeticin de materias, super al cdigo francs en la ubicacin de las obligaciones, pues ste las regula, en razn de que el contrato transmite la propiedad, en el libro tercero bajo el epgrafe De los diferentes modos de adquirir la propiedad. Tcnicamente esto es incorrecto, ya que la obligacin no constituye necesariamente un modo de adquirir la propiedad y los derechos reales, pues existe gran cantidad de obligaciones que no persiguen la adquisicin de tales derechos reales, como las de hacer y no hacer.
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El Registro es un instrumento de publicidad del dominio y de los derechos reales sobre inmuebles para su oposicin a terceros. No es materia del Derecho de Obligaciones. Su naturaleza aconseja regularlo dentro del Derecho de propiedad o sentar en ste sus principios fundamentales y desarrollarlos en una ley especial. Esta ltima solucin se corresponde ms con su autonoma, sostenida por un fuerte sector doctrinal de registralistas. 4. Importancia
El Derecho de Obligaciones tiene una destacada importancia terico-prctica, social y econmica, dentro del derecho. Veamos algunas razones: A. Regula el trfico de los bienes y servicios tan necesarios para el desenvolvimiento econmico, social y poltico de los pueblos. En la vida diaria de un pas nacen, se modifican y extinguen millares de relaciones obligacionales. Gran parte de nuestra vida se desarrolla dentro del Derecho de Obligaciones y grandes fortunas de las empresas modernas consisten en crditos. Hasta el limosnero realiza una operacin jurdica al aceptar la donacin. Dentro de esta materia tambin se van recogiendo las operaciones y transacciones que los pueblos encuentran necesarias a medida que avanzan en su desarrollo econmico. B. Penetra en todas las materias del derecho y de sus reglas y principios se han nutrido, entre otros, el Derecho Comercial, el Derecho Internacional Privado y Pblico y el Derecho Laboral. A pesar de que estas materias han adquirido amplitud y autonoma siguen viviendo en muchas reas del crdito del Derecho Civil. C. Su proyeccin es tan amplia que sus reglas y principios se ocupan para regular las nuevas relaciones obligatorias que surgen en virtud de la ley o por la libre contratacin. D. Existe una tendencia a codificar las obligaciones y contratos en un cdigo independiente del Cdigo Civil. Aunque no ha tenido aceptacin general, sta tcnica legislativa conoce algunos ejemplos, como el Cdigo suizo de las Obligaciones y Contratos, que abarca la materia civil y comercial. 5. Obligaciones civiles y mercantiles
La Teora de las Obligaciones presenta especialidades en el campo del Derecho Mercantil, como por ejemplo, en el rgimen de la mora, la solidaridad, la prescripcin, el perfeccionamiento del contrato, etc. debido a los fines, sujetos (comerciantes) o carcter mercantil del objeto de la obligacin. Algunos de ellos ya estn borrosos y otros superados, pues el Derecho Civil moderno tiende a aceptar la solidaridad como regla general, los plazos cortos de la prescripcin y la mora por el simple vencimiento del plazo. Ante tal debilitamiento se ha propuesto la unificacin del Derecho de Obligaciones y Contratos dentro del Cdigo Civil aplicable tanto a comerciantes como a no comerciantes, contemplando las especialidades mercantiles. Ejemplo de esta
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unificacin es el Cdigo suizo de las Obligaciones, el Cdigo Civil italiano de 1942, el cual absorbi la mayor parte del Cdigo de Comercio y el Proyecto del Cdigo de Obligaciones y Contratos Franco-Italiano. A finales del siglo pasado el destacado jurista Csar Vivante promovi la fusin de la legislacin civil con la mercantil, pero posteriormente cambi de opinin. Dentro de la doctrina existen partidarios y enemigos de la unificacin. En materia procesal es admisible que un solo cdigo regule los procedimientos para la aplicacin del Derecho Civil y Mercantil, para lo cual se contemplan las especialidades propias del Derecho Mercantil. Son pocos los pases que se han dado Cdigos de Procedimiento Mercantil y algunos lo han tenido que derogar. Por otra parte, no vemos la necesidad de una jurisdiccin mercantil con jueces especializados o con comerciantes conocedores del giro comercial. Basta que los tribunales ordinarios que conocen de la materia civil se ilustren por medio de peritos en todo aquello que su ciencia no alcance a comprender. Los jueces comerciantes ms bien pueden ser obstculos porque generalmente los problemas que se presentan son de orden legal. En resumen: la unificacin de las obligaciones y contratos tiene actualmente bastante aceptacin por un fuerte sector doctrinal y congresos de juristas; la existencia de un solo Cdigo Procesal para la materia civil y comercial, y la eliminacin de los jueces mercantiles lo exige el principio de economa procesal, la claridad y la sencillez; sin embargo, la unificacin de todo el derecho privado no es posible8. 6. Naturaleza de la obligacin
En torno a la estructura y naturaleza de la obligacin han surgido varias teoras, las que sern expuestas brevemente a continuacin. A. Sujecin de la persona del deudor al acreedor
Esta teora concibe el vnculo obligacional como una sujecin de la persona del deudor a la potestad del acreedor, llegando a considerar al deudor como objeto de la obligacin. Existe un poder del acreedor sobre la persona del deudor. A este modo de pensar obedeca el Derecho romano en sus primeros tiempos. La ejecucin de la manus iniectio le permita al acreedor apoderarse de la persona del deudor, esclavizarla, venderla y hasta matarla. Si eran varios los acreedores el deudor era descuartizado y repartido entre sus acreedores, aunque segn Aulo Gelio esto nunca se aplic. Con posterioridad la Ley Poetelia aboli la ejecucin personal y estableci que el patrimonio del deudor era el que responda del cumplimiento de la obligacin y no su persona.
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Cfr. Tendencias Modernas del Derecho Civil. Editorial Temis, Colombia, 1987. Es una coleccin de estudios de varios juristas colombianos reunidos en un congreso sobre las reformas al Cdigo Civil.
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Esta teora se encuentra abandonada, pues atenta contra la libertad personal, al someter la voluntad y existencia fsica de la persona al seoro del acreedor. En la actualidad no existe crcel por deuda y el patrimonio del deudor es el que responde. Incumplir el pago de una deuda no est descrito dentro de la tipificacin penal. B. Sujecin de una parte de la libertad del deudor al acreedor
El objeto de la obligacin es un acto u omisin determinados del deudor. Este compromete un dar, hacer o no hacer y dentro del mbito de esa relacin no es libre su comportamiento, por el contrario debe realizar o abstenerse de realizar todas las medidas que fueren necesarias para el cumplimiento de su obligacin, incluyendo las medidas de conservacin, todo dentro de la buena fe que debe inspirar el cumplimiento de su obligacin. En resumen, la obligacin representa para el acreedor una ventaja y para el deudor, a lo que est obligado, una limitacin de su libertad. Esta teora ha sido objeto de duras crticas. Por ejemplo, se dice que si el objeto de la obligacin es un acto determinado del deudor y tal objeto no existe antes del cumplimiento, la obligacin carece de objeto; adems slo atiende al elemento subjetivo y no le concede la debida importancia al elemento patrimonial de la obligacin. Esta doctrina no es aceptada por un sector doctrinal porque ve en ella un ataque a la personalidad del deudor. En realidad la obligacin tiene por objeto primario un acto determinado del deudor, pero como ste no puede ser compelido judicialmente a realizarlo personalmente y no existe crcel por deuda, responde con su patrimonio como garanta de su comportamiento. Por otra parte, la restriccin no es de toda la actividad del deudor, sino de determinados actos relacionados con la obligacin. Adems, al deudor se le favorece con el principio del favor debitoris o indubio pro debitores en virtud del cual, en caso de duda sobre la existencia o amplitud de la obligacin, se debe decidir a favor del deudor, declarando su inexistencia o restringindola, el cual encuentra aplicacin concreta en algunas disposiciones de nuestro Cdigo Civil9. Otro factor que tutela la libertad del obligado es la ineficacia de los contratos en que se elimina o restringe la libertad personal como sucedera en un arrendamiento perpetuo de servicios, comprometerse a no ejercer durante toda la vida una actividad sin limitacin de plazo o dar una persona toda su ganancia mientras viva. C. Teora del dbito y la responsabilidad Se inicia en Alemania con Brinz, el cual critic la concepcin de Savigny. Se parte de la idea de que la obligacin jurdica no est integrada por una sola
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relacin jurdica (concepcin unitaria de la relacin jurdica) como la conciben la mayora de las doctrinas modernas. Se sostiene que la obligacin est integrada por dos tipos de relaciones jurdicas distintas: una relacin de deuda (debitum, schuld) y otra relacin de responsabilidad o garanta (Haftung). Normalmente en el Derecho moderno van unidas ambas relaciones, pero es posible conceptuarlas y distinguirlas. En virtud de la relacin de deuda, el deudor tiene el deber de realizar una prestacin (dar, hacer y no hacer) en favor del acreedor, pero ste no tiene un derecho de exigir la prestacin, si no nicamente una expectativa en virtud de la cual est autorizado a recibirla y retenerla. El deber del deudor y la expectativa del acreedor tienen carcter jurdico, pues basta para que exista un deber jurdico que le imponga una norma aunque no exista sancin. Se agrega que tambin existe la sancin, pues si el deudor paga no puede repetir y el acreedor tiene derecho a retener lo pagado. En virtud de la relacin de responsabilidad o garanta el acreedor tiene derecho de dirigirse en contra del patrimonio del deudor en el supuesto de incumplimiento de la obligacin para satisfacer su pretensin. Es como la garanta del acreedor. De conformidad a esta teora es posible que una de esas relaciones exista y falte la otra. Por ella se explican algunos fenmenos jurdicos. Por ejemplo: es posible que exista responsabilidad sin deuda, como sucede en las obligaciones naturales; la distincin se aprecia tambin en la herencia aceptada con beneficio de inventario en virtud de lo cual el heredero no responde con su patrimonio de las deudas del causante. D. Teora de la relacin entre el acreedor y el patrimonio del deudor o entre dos patrimonios Esta doctrina toma como objeto de la obligacin el patrimonio del deudor y se olvida del elemento subjetivo de la misma, situndose en el extremo opuesto a la tratada en la letra B. La obligacin pasa a ser una relacin directa entre el acreedor y el patrimonio del deudor. Algunos hasta llegan a sostener que es una relacin entre dos patrimonios (del acreedor y del deudor), uno de los cuales se encuentra subordinado al otro. Polacco, partidario de esta doctrina expone: En las obligaciones, en vez de una voluntad vinculada a otra existe un vnculo entre dos patrimonios, considerados como personas abstractas. Esta doctrina se olvida de la persona, que es la generadora principal de las relaciones jurdicas, pues stas no se conciben si no es entre personas. En general el orden jurdico se dicta para ellas y por ellas. Las cosas son objeto de derecho y no sujetos de derecho.
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Patrimonialidad de la prestacin
Se discute si la prestacin de la obligacin debe tener o no tener valor patrimonial, es decir, ser valuable o no valuable en dinero. La discusin se presenta tanto en relacin al Derecho romano como en el moderno y se vincula con la determinacin del concepto de obligacin. La doctrina tradicional se inclina a considerar indispensable la patrimonialidad de la prestacin para que surja la obligacin; pero a mediados del siglo pasado se inicia un movimiento a favor de la no patrimonialidad encabezado por Windsched y Ihering. El primero sostiene que todo inters puede ser objeto de una promesa vinculante, siempre que sea legtimo y no caprichoso al criterio del juez. No es necesario, pues, que el acreedor tenga un inters patrimonial en la promesa. El segundo afirma que todo inters serio y digno merece ser protegido por el Estado. Expresa que las promesas no valuables en dinero pueden ser tuteladas con penas pecuniarias o tambin satisfactivas, hechas efectivas en dinero. Parte de que el dinero tiene no solamente la funcin de mero equivalente de la prestacin no cumplida cuando se entrega por los daos y perjuicios causados por el incumplimiento, si no que tambin puede servir de pena pecuniaria para constreir al deudor a cumplir o de condena satisfactiva del inters del acreedor, cuando con la pena no se logr el cumplimiento, valorado no pecuniariamente sino de modo equitativo y sujeto a la libre apreciacin del juez. La mayora de los Cdigos no solucionan expresamente la discusin. Pero algunos se han pronunciado en contra de la tesis de la no patrimonialidad, por ejemplo, el Cdigo Sajn exige la patrimonialidad; en cambio, el japons acepta que las obligaciones puedan tener por objeto provecho que no se pueda valuar en dinero. El sistema de la patrimonialidad es el que sigue nuestro Cdigo Civil10. En los pases en donde no se ha logrado un pronunciamiento expreso, parte de la doctrina admite que si se valora la prestacin no patrimonial o se establece una clusula penal, o el incumplimiento puede dar pie a la resolucin del contrato, la obligacin puede ser exigible. En Alemania, en donde las leyes procesales establecen multas y otras penas contra el deudor que se resiste a cumplir, se admiten obligaciones con prestaciones sin valor patrimonial. 8. Carcter complejo de la relacin La relacin obligacional no es una simple vinculacin, como pudiera desprenderse de la definicin dada por el art.1830 C. Por el contrario, ya vista en la vida real, cuidadosamente diseccionada y en situaciones concretas aparece como un todo integrado por derechos (algunos principales y otros accesorios), obligaciones, cargas, situaciones, expectativas, deberes, garantas, revocaciones, facultades, opciones, deberes, desahucios, medidas conservativas, denuncias y
10. Arts. 1834 y 2478 C.
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renuncias, segn el contrato, clusulas o ley que regulan cada tipo de obligacin (arrendamiento, venta, mandato, sociedad, etc.). Los crditos pueden ser recprocos para los sujetos de la relacin, como sucede en los contratos bilaterales (compra, arriendo, etc.) o en los unilaterales cuando con posterioridad a su perfeccionamiento el acreedor contrae obligaciones (comodato, mandato, etc.), denominados por un sector doctrinal como sinalagmticos imperfectos. Pero tambin existen obligaciones de un solo crdito como las nacidas de los daos y perjuicios causados por actos o hechos ilcitos. Este enfoque tiene trascendencia prctica, principalmente en los efectos, cumplimiento y extincin de la obligacin. 9. Distincin entre obligacin y deberes jurdicos, morales y sociales
La religin, la moral, la educacin y la cortesa imponen deberes a todos los miembros de la sociedad, pero no existe fuerza coercitiva para que los beneficiarios puedan reclamar su cumplimiento ante los rganos estatales. Estos deberes se encuentran fuera del mbito del Derecho y el cumplimiento de los mismos queda reservado a la conciencia de la persona. Existen ciertos hechos y actos cuya ubicacin en el campo de la moral y el derecho ofrecen duda. Por ejemplo, cuando un estudiante se compromete a estudiar con su compaero y le ofrece prepararlo para los exmenes. Tiene una obligacin jurdica, o un deber moral o de cortesa? Esta es una cuestin de hecho que debe ser apreciada de acuerdo a la intencin de las partes para determinar si es un vnculo jurdico o un compromiso social o de cortesa. Existen ciertos deberes en el Derecho de Familia que por su naturaleza y el inters colectivo que encierran, no participan de la estructura tcnica de la obligacin objeto de nuestro estudio. En su cumplimiento no slo se satisface un inters particular, sino tambin otro preponderante de carcter colectivo. Por otra parte, en el supuesto de incumplimiento no existe un equivalente econmico en que se pueda condenar. Generalmente no se imponen multas ni penas aunque en algunos supuestos pueden ser causales de divorcio (abandono, etc.). Estos deberes los podemos ver en las exigencias legales de que los cnyuges deben vivir juntos, guardarse fidelidad, respeto, los hijos deben obedecer a los padres y los padres corregirlos y protegerlos, etc.
BIBLIOGRAFIA
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Derecho de Obligaciones
La obligacin es un vnculo jurdico establecido entre dos o ms personas en virtud del cual una de ellas (el deudor), se encuentra obligado para con otra (el acreedor), a dar, hacer o no hacer una cosa. No todos los cdigos definen lo que es una obligacin. Los cdigos civiles de Francia y Chile no formulan definiciones; en cambio, nuestro art. 1830 C. s lo hace, incluyendo en la definicin solamente a dos fuentes de las obligaciones: la ley y el contrato, olvidndose de que en el artculo siguiente se sealan cinco fuentes. Dice as el artculo 1830: Obligacin es la relacin jurdica que resulta de la ley o de dos o ms voluntades concertadas por virtud de la cual puede una persona ser compelida por otra a dar alguna cosa, a prestar un servicio o a no hacer algo.
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Elementos de la obligacin
La obligacin es un vnculo jurdico formado por tres elementos: el deudor, el acreedor y el objeto. Los dos primeros son de carcter subjetivo y el tercero de carcter objetivo. A. Los sujetos
El acreedor, denominado tambin sujeto activo, es el dueo del derecho; y el deudor, denominado tambin sujeto pasivo, es el obligado a cumplir con la prestacin debida. El acreedor, como titular del crdito, puede exigirle al deudor el cumplimiento de la obligacin. Tanto el lado activo como el pasivo de la obligacin puede estar compuesto de una o varias personas: un acreedor y un
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deudor, dos o ms acreedores y un deudor, un acreedor y dos o ms deudores, y varios deudores y acreedores. Necesariamente debe existir en el vnculo obligatorio una parte acreedora y una deudora. Si falta uno de estos elementos no surge el vnculo y si se renen en una misma persona los dos elementos se extingue la obligacin por confusin. Los sujetos activos y pasivos deben ser personas determinadas. Es necesario determinar quin tiene derecho a pedir el cumplimiento de la obligacin y quin es el obligado a dicho cumplimiento. As el acreedor sabr a quin le debe pedir el cumplimiento y, a su vez, el deudor sabr a quin pagarle. La determinacin puede ser inicial (connotacin individual), cuando surge el vnculo (que es lo normal), o posterior (determinacin indirecta), que se produce con cierta frecuencia en el mundo moderno1. En ocasiones los sujetos, particularmente el acreedor, pueden ser indeterminados inicialmente, pero determinables con posterioridad siempre que se estipulen las bases para su determinacin2. No hay una determinacin absoluta, sino relativa. Ejemplos: a) En los ttulos al portador (cheques, billetes de banco, etc.) el deudor que emite el ttulo es una persona cierta; pero en cambio el acreedor momentneamente es indeterminado, atribuyndose esta calidad el poseedor del ttulo, quedando fijamente determinado al momento de la ejecucin de la obligacin. b) Las ofertas al pblico. En ellas el prometiente-deudor se encuentra plenamente determinado desde la emisin de la oferta, pero no as el acreedor. Este ser determinado con posterioridad si rene todas las condiciones de la promesa. Ejemplos: Juan ofrece C$10,000 al que le encuentre el caballo El Consentido que se le ha perdido y Pedro lo encuentra. Jos ofrece un premio de C$10,000 al mejor estudiante del quinto ao de Derecho de la UCA y Juan resulta ser el mejor. En ambos supuestos los acreedores Pedro y Juan son determinados con posterioridad a la oferta3. c) La obligacin propter rem, llamada tambin ob rem, real o ambulatoria porque el sujeto cambia cuando la propiedad cambia de titular. La persona del deudor o acreedor queda determinada por la propiedad de la cosa. La persona del deudor o acreedor, pues, queda determinada por la propiedad de la cosa independiente de toda transmisin del derecho o deuda. La obligacin aparece adherida a la titularidad de la cosa y no a las personas del deudor y acreedor. Ejemplos: la obligacin de los copropietarios de contribuir proporcionalmente a los gastos de la cosa comn4; la obligacin de los medianeros de contribuir para la reparacin, construccin y mantenimiento de la medianera5; la obligacin que
1. 2. 3. Daz Pair expresa que desde este punto de vista se habla de obligaciones con sujetos fijos y obligaciones con sujetos variables (Ob. cit. t. I., p. 30). Daz Pair sostiene que en la promesa de recompensa y en los ttulos al portador la obligacin nace desde el momento que se hace la promesa o se emite el ttulo ([Link]. t. I., p. 31.). Las obligaciones propter rem, las ofertas o promesas al pblico y los ttulos al portador no son considerados como verdaderos casos de indeterminacin por un sector doctrinal. Otro admite que las ofertas son casos de indeterminacin, pero se trata de una obligacin condicional que consiste en el hecho o situacin contemplado en la oferta, que una vez realizado se retrotrae al momento de hacerse tal oferta. Art. 1696 C. Art. 1645 C.
4. 5.
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asume el dueo del predio sirviente de hacer los gastos que origine el uso de la servidumbre6. Los sujetos de la obligacin pueden ir cambiando a medida que cambien los titulares del derecho real, o sea, la titularidad de copropietario, medianero o dueo de las partes objeto de la servidumbre. Estas obligaciones tienen ciertos efectos y caractersticas especiales: presentan un modo especial de liberacin, como es la renuncia de los derechos de la copropiedad, medianera o la parte del predio sirviente en que deben hacerse las obras para el uso de la servidumbre; la trasmisin de la deuda va implcita en la trasmisin de la titularidad real y no se necesita el consentimiento del acreedor (el otro copropietario, etc). Los gastos anteriores a la trasmisin de la titularidad real los paga el trasmitente, el acreedor no slo tiene como garanta para hacer efectivo su crdito la cosa comn y el predio sirviente, sino los otros bienes del deudor. d) En los contratos a favor de un tercero, el beneficiario puede determinarse con posterioridad a la estipulacin, o ser de existencia futura7. e) Cuando el crdito o la deuda forman parte de un patrimonio cuya titularidad se encuentra pendiente de atribuir. Por ejemplo: la herencia yacente. f) En el contrato a favor de persona a designar. El estipulante queda determinado desde la celebracin del acto y el tercero ser determinado cuando aqul lo designe, sustituyndolo en la relacin contractual. Ejemplo: Juan (estipulante) compra el inmueble X a Diego, pero se reserva el derecho de designar dentro de un plazo la persona que ocupar su posicin de comprador (tercero a determinar con posterioridad a la estipulacin). Se encuentra regulado por los arts. 1401 a 1405 del Cdigo Civil italiano vigente. B. a) Objeto (prestacin) Concepto
El objeto de la obligacin es la prestacin a que est obligado a cumplir el deudor. Esta prestacin puede consistir, de acuerdo con el art. 1830 C., en un dar, un hacer y un no hacer. El objeto de la obligacin, pues, es la conducta positiva o negativa a que est obligado el deudor, llamada prestacin, y no las cosas, servicios y abstenciones que constituyen el objeto de la prestacin. Pero el anterior no es el criterio tradicional, sino el moderno. Tradicionalmente, se ha considerado que las cosas o servicios son el objeto de la obligacin. Esta teora encuentra asidero en los arts. 2473 y 2475 C. y ha recibido duras crticas, por cuanto la relacin obligatoria se da entre sujetos y no entre sujetos y cosas. De aqu que el objeto de la obligacin no puede ser las cosas o servicios. La prestacin consistente en la conducta o comportamiento que el deudor debe
6. 7. Arts. 1562 y 1578 C. Por ejemplo, dice Dez-Picazo, se contrata un seguro de vida sealando como beneficiario de la pliza a quien sea heredero del asegurado, a la persona que reuna determinadas caractersticas, a la que sea designada en el testamento, etc. (Fundamentos del Derecho Civil Patrimonial. Editorial Tecnos. Madrid, 1979, Vol. I, p.398).
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observar para cumplir con su obligacin. Este criterio, que nosotros seguimos, encuentra su fundamento en los arts. 1830, 1904 y 1905 C. Se piensa tambin que la prestacin es el objeto inmediato y el patrimonio del deudor el objeto mediato de la obligacin8. Desde otro punto de vista se distingue entre el contenido y el objeto de la obligacin. El contenido es la conducta del deudor, llamada prestacin. El objeto son las cosas o servicios sobre las cuales la prestacin opera. b) Requisitos de la prestacin
Para que la obligacin exista jurdicamente, es preciso que la prestacin reuna los requisitos siguientes: i) Debe ser posible
Para que una persona quede obligada es necesario que se obligue a algo posible, ya que nadie puede ser obligado a realizar algo que es imposible (ad impossibilia nemo tenetur). Los arts. 1832 inc. 2 y 2476 C., se refieren a la posiblidad. El primero lo hace con relacin a las obligaciones y el segundo con relacin a los contratos. La imposiblidad puede ser natural o jurdica. El requisito de la posibilidad se aplica a las obligaciones de dar, hacer y no hacer. Pero es preciso que la imposibilidad sea absoluta para que se produzca la nulidad de la obligacin. Por el contrario, la imposibilidad relativa no impide el nacimiento de la obligacin y slo afecta su fase de cumplimiento. El art. 2477 C. dispone que en los contratos slo se considera como fsicamente imposible lo que lo sea con relacin absoluta al objeto del contrato, pero no a la persona que se obliga. Ossorio Morales expresa que obligarse a entregar la Luna, o una cosa que no exista, o que est fuera del comercio, no puede constituir el objeto de una obligacin, por que impossibilium nulla obligatio. Pero en cambio, el que se encuentra en la ms absoluta indigencia puede contraer la obligacin de pagar un milln de pesetas, aunque para l tal prestacin sea ciertamente imposible. La
8.
Segn Ossorio Morales, la conducta del deudor constituye el objeto inmediato del derecho del acreedor, y no las cosas mismas que a su vez pueden ser objeto de la prestacin. Ejemplo: si la obligacin consiste en entregar un caballo, no es el caballo mismo el objeto de la obligacin, sino la conducta del deudor consistente en entregar un caballo. Asimismo, en las obligaciones de hacer, la conducta del deudor constituye el objeto de la obligacin. El acreedor tiene facultad para reclamar del deudor una determinada conducta, que d, haga, o no haga alguna cosa, pero no confiere al acreedor derecho alguno sobre las cosas que, si se trata de obligaciones de dar, debe entregar el deudor. Si el deudor no cumple, el acreedor se dirige contra su patrimonio y est facultado para satisfacer su crdito mediante un equivalente econmico. La prestacin, pues, es el objeto inmediato de la obligacin, y su objeto mediato el patrimonio del deudor. Las cosas, a lo ms, pueden ser objeto de la prestacin cuando sta consista en dar, pero no son objeto de la obligacin, como sucede en muchas obligaciones que no consisten en entregar cosas, sino en meros servicios o abstenciones, de suerte que s, como errneamente se sostiene a veces, las cosas fueran el objeto de la obligacin, habra que admitir la existencia de obligaciones sin objeto (Lecciones de Derecho Civil. Obligaciones y Contratos. Editorial Prieto. Granada, 1956, pp. 26 y 27).
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imposibilidad relativa afectar la fase de cumplimiento de la obligacin, pero no la existencia de la misma9. La imposibilidad es absoluta cuando no puede ser cumplida por toda clase de persona (trasmitir lo que no existe y los dems casos estudiados anteriormente). La relativa o subjetiva es realizable, pero no para el deudor (trasmitir la propiedad de cosa ajena, la ejecucin de un cuadro por un pintor que ha perdido la vista o sus manos, etc). Esta ltima no debe confundirse con la dificultad de cumplir la obligacin, que consiste en esfuerzos extraordinarios para el deudor y cuyo incumplimiento hace incurrir al deudor en daos y perjuicios; aunque un sector minoritario, opina que cuando el cumplimiento exija esfuerzo extraordinario, sacrificio de todo o parte de su patrimonio, debe equiparse a la imposibilidad. No aceptamos este ltimo criterio, pero si en la dificultad llegan a concurrir los requisitos del riesgo imprevisible, se puede modificar la obligacin. La imposibilidad debe apreciarse al momento de la celebracin del contrato. Como consecuencia, si la prestacin era imposible cuando se celebr el contrato, no debe considerarse existente la obligacin si la prestacin se torna posible con posterioridad, salvo que las partes hayan previsto la posiblidad futura (contrato sobre cosa que no est en el comercio, pero se conviene que si entra al comercio se har efectiva), o cuando habindose fijado un plazo para el cumplimiento de la prestacin, sta se hace posible antes del vencimiento del plazo. La imposibilidad puede ser total o parcialmente imposible. Cuando la imposibilidad es total y absoluta no existe problema porque la obligacin no nace. Para la imposibilidad parcial existen dos reglas, deducidas con criterio amplio de la interpretacin del art. 2026 C., segn la cual el acreedor puede pedir la rescisin del contrato y los perjuicios, o si lo prefiere, llevarse la cosa, o si el deterioro no es de importancia puede pedir nicamente los perjuicios. La imposibilidad puede ser originaria y sobrevenida. La primera es la que impide el nacimiento de la obligacin. La segunda extingue la obligacin si se produce sin culpa del deudor (caso fortuito o fuerza mayor); si por el contrario, se produce por su culpa, responder de los daos y perjuicios10. ii) Debe ser lcita
La prestacin es ilcita cuando es contrario a la ley, a la moral, a las buenas costumbres y al orden pblico; tambin cuando se refiere a objetos fuera del comercio11. Muchos autores confunden la imposibilidad jurdica con la ilcita. Debemos confesar que en muchas ocasiones es difcil la distincin. Pero son diferentes. La imposibilidad jurdica existe cuando la ley impide que se realice la prestacin; en cambio, en la ilicitud la prestacin se puede realizar, pero es penada por la ley12.
9. 10. 11. 12. Ob. cit., p. 27. Arts. 1851, 1852 y 2164 C. y sigts. Arts. 2437, 2473 y 2478 C. Brenes Crdoba expresa que la imposibilidad legal se refiere a las cosas que por ley estn fuera del comercio, a los actos contrarios a las leyes, a la moral o a las buenas costumbres (Tratado de las Obligaciones y Contratos. Las Obligaciones. Librera e Imprenta Lehmann. San Jos, Costa Rica, 1936, p. 20).
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Es natural y lgico, que el Cdigo Civil no permita que las personas usen los actos o contratos para fines o actividades contrarias a la ley, a la moral y orden pblico. Estos ltimos conceptos son muy generales y modificables por el tiempo y el lugar. Por ejemplo, en la antigedad se permita el trfico de esclavos (Roma y Grecia), ahora est prohibido. Es una cuestin de hecho que le corresponde al juez apreciar. Se distingue entre ilicitudes textuales y virtuales. Sobre las primeras no existe dificultad en su determinacin, la ley expresamente las establece. En cambio, en las virtuales es preciso buscarlas y deducirlas de los principios fundamentales del ordenamiento jurdico, lo cual resulta difcil y arriesgado. iii) Debe ser determinada o determinable
La prestacin debe ser determinada o cierta para que el acreedor sepa lo que tiene que reclamar y el deudor lo que tiene que cumplir. Al objeto se refieren los arts. 1832 inc. 2 y 2475 C. Generalmente, las partes en el contrato se encargan de determinar la prestacin; pero tambin es posible que sealen pautas suficientes para una ulterior determinacin que hagan innecesario un nuevo convenio. Si existe indeterminacin inicial y no se dan los elementos para una determinacin ulterior, habr indeterminacin absoluta y, por lo tanto, no valdr la obligacin. Por ejemplo: te vendo maz, sin decir cunto; te vendo tres animales, sin expresar la especie. Para que el precio se tenga por cierto, bastar que lo sea con referencia a otra cosa, segn lo precepta el art. 2537 C. Por otra parte, el art. 2538 C. tiene por cierto el precio en la venta de valores, granos, lquidos y dems consumibles, cuando se seale el que la cosa vendida tuviere en determinado da, bolsa o mercado, o se fije un tanto mayor o menor que el precio del da, bolsa o mercado, con tal que sea cierto. Para Ossorio Morales los anteriores criterios objetivos de determinacin son aplicables, mutatis mutandis, a cualquier otra prestacin. El art. 2530 C. expresa que el precio de la compraventa debe ser cierto, pero el art. 2537 C. tiene por cierto el precio cuando se deja su sealamiento al arbitrio de un tercero. Un sector de procesalistas considera a este tercero como arbitrador. El tercero pudo haber recibido instrucciones de determinar el objeto del contrato en forma plena o absoluta (arbitrum merae voluntatis), en cuyo caso no cabe impugnacin, aun cuando se aparte de la equidad. Si por el contrario, al tercero se le dieron instrucciones para que decidiera atendiendo a las circunstancias del mercado, buena fe y equidad (arbitrum boni viri), cabe la impugnacin al violar la equidad. El arbitrum merae voluntatis es de escasa aplicacin y rechazado por la doctrina porque el derecho no puede permitir ni la arbitrariedad, ni la iniquidad.
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El Cdigo Civil italiano en lugar de suprimirlo le dio una configuracin diferente al establecer en el art. 1349 que el rbitro actuar de buena fe. Cuando el tercero no quisiere sealar el precio o no pudiere hacerlo, quedar ineficaz el contrato13. Esto tiene aplicacin indiscutible en el arbitrum merae voluntatis, pero se duda que pueda aplicarse si se le han dado al tercero las bases para su determinacin, y en el arbitrio de equidad. Los que sostienen que no cabe en estos supuestos la ineficacia del contrato mantienen el criterio que lo puede sealar el juez. Ossorio Morales expresa que lo establecido para la compraventa puede generalizarse14. El tercero puede determinar todo tipo de cantidad de cosas, mercancias y precios. Por ejemplo: precio del arriendo, depsito, etc; tipo de inters en el mutuo, etc. La determinacin del objeto no puede dejarse al arbitrio de una de las partes, ya que equivale a dejar la validez y cumplimiento al arbitrio de uno de los contratantes, lo que est prohibido por el art. 2438 C. El acreedor podra pedir algo exagerado y el deudor pagar una cantidad irrisoria. Aplicacin del anterior principio se encuentra en el art. 2539 C. que expresa que el sealamiento del precio de la compraventa no podr nunca dejarse al arbitrio de uno de los contratantes. El art. 315 del Cdigo Civil alemn deja al arbitrio de equidad de una de las partes la determinacin de la prestacin. El art. 1349 del nuevo Cdigo italiano permite que la prestacin del contrato sea determinada por el tercero. No puede determinar su contenido esencial, lo cual corresponde a los contratantes, aunque no falta algn autor que sostiene que puede determinar todo el contenido del negocio, pero esta tesis carece de aceptacin. Esta forma de determinacin no es aceptable en nuestro Derecho, por oponerse a ella los arts. 2438 y 253915. No puede sealar la especie objeto del contrato. Inadmisible es que alguien se obligue, por ejemplo, a vender o a comprar la cosa que seale un tercero, pues no habra consentimiento sobre el objeto del contrato. Puede hacerlo cuando las partes han sealado criterios de determinabilidad. Sin embargo, no faltan autores que admiten la posibilidad de que un tercero determine la prestacin. El tercero tampoco puede determinar los sujetos del contrato; pero s sus circunstancias accidentales y modalidades: plazo, lugar, pago de eviccin, pago de intereses, penas, etc. 3. Carcter patrimonial de la prestacin
13. Art. 2537 C. 14. Ob. cit., p. 30. 15. Ossorio expresa que tal criterio slo podr lograrse mediante una forzada y no aconsejable deformacin del art. 1449 (modelo de nuestro art. 2539 C.), que en trminos absolutos prohbe, sin ms distinciones, dejar la determinacin de la prestacin (en caso de compra venta) al arbitrio de uno de los contratantes, sin diferenciar para nada el arbitrio de equidad y el libre arbitrio (Ob. cit., p. 31.).
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Para que la obligacin pueda existir, es necesario que la prestacin sea susceptible de una valoracin pecuniaria, pues slo as tendra poder coercitivo el acreedor para reclamar sobre el patrimonio del deudor los daos y perjuicios en caso de incumplimiento culpable. De aqu que el deber de fidelidad de los cnyugues, el de obediencia del hijo, son deberes jurdicos y no obligaciones, tcnicamente hablando. Tal criterio lo confirman los arts. 1834, 2475 y 2478 C. El primero dice: Es ineficaz la obligacin cuyo objeto no puede reducirse a un valor exigible, o no est determinado ni puede determinarse. Contra tal criterio se han pronunciado los juristas alemanes Ihering y Windscheid, los que consideran que la patrimonialidad no es requisito esencial de la prestacin. El primero de ellos expresa que basta que la obligacin represente un inters digno de proteccin, y cita el caso del arrendamiento de una habitacin, obligndose el inquilino a no tocar el piano a determinadas horas. El inters, de acuerdo con esta teora, puede ser de diferente naturaleza: cultural, espiritual, etc. Ejemplo de esta tendencia es el art. 399 del Cdigo Civil del Japn, citado por los anotadores, que dice: El derecho de crdito puede tener por objeto ventajas no susceptibles de una valuacin en dinero16. El art. 241 del Cdigo Civil alemn, al definir la obligacin, no se refiere al valor pecuniario de la obligacin, por lo que se sostiene que la teora expuesta fue acogida por este cuerpo legal. 4. La causa de las obligaciones A. Concepto
Para que una persona resulte obligada debe existir una causa que produzca el vnculo jurdico. La causa, propiamente, es un requisito de los contratos. En los vnculos que nacen de las otras fuentes, la causa se confunde con la fuente misma de la obligacin. Se llega a pensar que causa de la obligacin coincide con fuente de la obligacin. De acuerdo con lo expuesto hacemos la enumeracin siguiente: a) En las obligaciones derivadas de los contratos la causa se determina de la manera siguiente: i) En los contratos bilaterales la causa de la obligacin de una de las partes es la obligacin que contrae la otra. ii) En los contratos reales la causa es la entrega de la cosa. iii) En los contratos gratuitos es el animus donandi. b) En las obligaciones derivadas de los cuasicontratos, las causas son los hechos o situaciones que las generan.
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c) En los delitos y cuasidelitos, las causas de las obligaciones son los actos dolosos o culposos que las generan. d) En las obligaciones legales, la causa es la misma ley que opera ante la realizacin del supuesto de hecho de su estructura. B. No es necesario expresar la causa
De acuerdo con el art. 1872 C., aunque la causa no est expresada en la obligacin se presume que existe y es lcita, mientras el deudor no pruebe lo contrario. Por otra parte, la obligacin ser vlida, aunque la expresada sea falsa, siempre que se funde en otra causa verdadera. El art. 1873 C., en que descansa tal criterio, no lo dice expresamente, por cuanto no fue copiada la referencia que hace el modelo argentino a la otra causa verdadera, pero as debe entenderse. 5. Distincin entre deuda y responsabilidad
La doctrina moderna sostiene que en toda obligacin existen dos elementos distintos: la deuda y la responsabilidad. La primera es el deber jurdico del deudor de realizar o cumplir la prestacin. La segunda consiste en la sumisin o sujecin al poder del acreedor, que se expresa en la facultad de hacer efectiva la prestacin sobre los bienes del deudor. Tal distincin tiene su reconocimiento terico en los arts. 1830 y 2335 C. El primero define lo que es la deuda y el segundo consagra la responsabilidad al expresar que el deudor responde con sus bienes del cumplimiento de la obligacin. Pero en nuestro Derecho, generalmente la deuda y la responsabilidad van unidas, forman parte de la obligacin. A pesar de lo expuesto, se contemplan casos en que es posible apreciar el juego independiente de estos elementos: A. Responsabilidad sin deuda propia
a) La constitucin de prenda o hipoteca en garanta de una deuda ajena. b) La obligacin de responder por las personas que estn bajo responsabilidad (hijos, pupilos, trabajadores, etc.). c) La adquisicin a ttulo particular de las cosas gravadas (hipoteca). d) Se citan como casos de responsabilidad sin deuda actual los de la fianza para garantizar obligaciones futuras o condicionales y el de la hipoteca sobre una obligacin futura o bajo condicin suspensiva. B. Deuda sin responsabilidad
Se citan a las obligaciones naturales, en las que el efecto fundamental consiste en no poder repetir lo pagado. Ossorio Morales expresa que en puridad no puede decirse que exista siquiera en las obligaciones naturales un verdadero
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dbito, pues se caracterizan precisamente por no poder el acreedor exigir su cumplimiento, y cita como mejor ejemplo el supuesto del art. 140 de la Ley Hipotecaria que permite el pacto mediante el cual el derecho del acreedor solamente pueda hacerse efectivo sobre los bienes hipotecados. Agrega que, en tal supuesto, puede decirse que el deudor debe pero no responde, radicando la responsabilidad tan slo sobre unos bienes, que incluso pueden no pertenecer al deudor17. Creo que en el caso de que el bien hipotecado pertenezca a un tercero, habr deuda sin responsabilidad de parte del deudor y responsabilidad sin deuda por parte del tercero. Si el bien pertenece al deudor, existir una responsabilidad limitada de ste, efectiva solamente sobre el bien hipotecado, no respondiendo con otros bienes de su patrimonio. Existe deuda y responsabilidad, pero limitada a los bienes hipotecados. Ossorio Morales expresa que tal distincin carece de importancia prctica, pues ambos elementos, aunque conceptualmente distintos, aparecen confundidos en la figura unitaria de la obligacin, como dos fases o momentos del mismo fenmeno. Agrega que puede servir para precisar el concepto y mecnica de la obligacin, formulando una definicin de la obligacin en base a los dos elementos referidos, que dice as: Es un vnculo o relacin jurdica en virtud de la cual un sujeto (acreedor) tiene derecho a exigir (pretensin) de otro (deudor) una determinada prestacin que ste debe realizar, de tal modo que a falta de cumplimiento el acreedor puede procurarse satisfaccin al inters frustrado, sobre los bienes del deudor, que constituye la garanta (responsabilidad)18. El estudio de esta distincin se ha hecho sobre el derecho romano y germnico. Los autores modernos se refieren siempre a esta distincin, ya esbozada anteriormente. 6. Derechos personales y reales A. Derechos personales
Derechos personales son aquellos que slo pueden reclamarse a determinadas personas. B. Derechos reales
Son aquellos que se ejercen sobre una cosa sin respecto a determinada persona. El titular puede disponer o disfrutar sin la intervencin de otra persona. C. Comparacin entre derechos personales y reales
a) Los derechos reales estn taxativamente sealados por la ley: dominio, usufructo, uso, habitacin, servidumbre, hipoteca, prenda, derecho legal de reten17. Ob. cit., pp.22 y 23. 18. [Link]., p. 23.
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cin y [Link] cambio, los derechos personales no tienen lmites. Los interesados pueden crear todo tipo de relaciones dentro del marco de la licitud. b) Los derechos reales son oponibles a cualquier persona (erga omnes); son derechos absolutos. El dueo recupera la cosa en poder de quien se encuentre; el acreedor hipotecario puede perseguir la cosa hipotecada en poder de la persona en que se encuentre. En cambio, el derecho personal solamente es exigible en contra del obligado (deudor), razn por lo que se estima como un derecho relativo. Ejemplo: A promete vender a B, en documento privado, el inmueble X. Posteriormente A vende el inmueble X a C. En el caso planteado, B no puede hacer valer su derecho personal encontra de C, quien adquiere la propiedad del inmueble X. B slo tiene accin personal de daos y perjuicios en contra de A. Por supuesto que si la promesa consta en documento pblico inscrito, la venta a favor de C no perjudica a B. Es ms, no se puede inscribir a tenor del art. 129 R.R.P. La inscripicin hace oponible a terceros la promesa de venta. Si bien sta encierra un derecho personal, como todo contrato de promesa, con su inscripcin adquiere virtualidad real. c) El derecho real impone una obligacin pasiva a los sujetos. Los obliga a no realizar actos que perjudiquen al titular del derecho real. En cambio, el titular del derecho personal puede exigir una prestacin que puede consistir en dar, hacer y no hacer. d) Los derechos reales nacen en virtud del ttulo y la tradicin; en cambio, los derechos de crdito nacen mediante el contrato. En nuestro sistema el contrato de compraventa produce la trasmisin del dominio. En algunos cdigos, como el francs, los actos o contratos traslativos (venta, donacin, etc.) producen la trasmisin del dominio y la constitucin de los derechos reales. e) Los derechos reales nacen, en principio, con carcter estable y permanente, y el inters del titular es satisfecho mientras vive; en cambio, las obligaciones nacen temporales, destinadas a extinguirse, y el acreedor satisface su inters al cumplirse la obligacin. La temporalidad se debe a que la obligacin est dirigida a un fin determinado y una vez cumplido (satisfaccin de la prestacin) se extingue. Su existencia en el tiempo puede ser efmera o ms o menos prolongada. Puede ser que el nacimiento de la obligacin y su cumplimiento se realicen en breve espacio de tiempo (venta al contado, donacin, etc), en cuyo caso la vida de la obligacin es efmera; pero es posible encontrar otras relaciones obligacionales que prolongan su existencia despus de su nacimiento, debido a que sus prestaciones no se agotan en una sola prestacin, sino en la realizacin de varias prestaciones pendientes o en una conducta duradera (arriendo, sociedad, depsito, mutuo, apertura de crdito, suministro, etc.). Su prolongacin puede ser ms o menos duradera segn lo convenido o la denuncia de las partes en los casos en que cabe. Se denominan obligaciones duraderas19.
19. Cfr. Larenz. Ob. cit, t. 1, p. 41 y sigts.
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f) En los derechos reales la preferencia excluyente o de rango se determina por la fecha de constitucin, rigiendo el principio prior tempore potior jure; en cambio, los derechos de crdito nacen en pie de igualdad, cualquiera que sea la fecha de ellos, pero se sealan algunas preferencias atendiendo el origen del crdito. Algunos autores equiparan el derecho personal al real. Se fundan en que el derecho personal es una facultad sobre los bienes del deudor, y no sobre las personas. Encuentran como nica diferencia en que el derecho real se ejerce exclusivamente sobre una cosa determinada, mientras que el derecho personal sobre una universalidad de bienes. Esta teora es fuertemente criticada, por cuanto el vnculo obligacional slo se da entre personas y no entre personas y bienes. Otro sector doctrinal, encabezado por Planiol, equipara el derecho real al personal. Se funda en que todo derecho subjetivo privado es una facultad correlativa de obligaciones personales, por lo que no es posible ver una relacin jurdica entre una persona y una cosa. De aqu que en los derechos reales existe el titular del derecho y, frente a l, una universalidad de personas a las que la ley impone la obligacin de no estorbar o impedirle el ejercicio de su derecho. Ambas teoras tienden a borrar la diferencia entre derecho real y derecho personal, base de nuestro Derecho.
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Segunda Parte
Fuente de las Obligaciones
Captulo I Enumeracin de las fuentes
SUMARIO: 1. Concepto de fuente. 2. Clasificacin de las fuentes: A. La bipartita. B. La tripartita. C. La cuadripartita. D. La quinquepartita. E. La clasificacin de nuestro Cdigo. 3. El contrato. 4. El cuasicontrato. 5. El delito y el cuasidelito. 6. La ley. 7. La declaracin unilateral de voluntad: A. Antecedentes histricos. B. Ideas preliminares. C. Posicin de la doctrina. D. Exposicin de casos: a ) Oferta de contrato; b) La fundacin; c) Las ofertas al pblico; d) Los ttulos de crdito; e) La estipulacin a favor de un tercero. E. Consagracin legislativa de esta fuente. 8. Enriquecimiento sin causa. 1. Concepto de fuente
No puede existir una obligacin sin una causa que la haga surgir. En otras palabras: la obligacin no nace espontneamente, necesita de una causa que la produzca. Esta causa o fuente es el hecho, acto, contrato o ley que le da vida a la obligacin. Generalmente, las fuentes engendran derechos personales; sin embargo, es posible que el contrato engendre derechos reales, como la venta, ya que conforme nuestro Cdigo Civil este contrato trasmite el dominio1 sin necesidad de que se realice la tradicin de la cosa. La tradicin, como modo de adquirir, consagrada en el Cdigo Civil anterior, fue eliminada por el vigente. El tema de las fuentes de la obligacin es todava objeto de discusin. Sobre dos puntos gira el debate: la determinacin de los hechos que tienen el carcter de fuente y su clasificacin. Los autores han hecho muchas clasificaciones y las legislaciones difieren en las enumeraciones. Es una labor plagada de dificultades para ambos. Son muchos los hechos que la originan y diversas las zonas en donde se realizan (Derecho de Familia, Derechos Reales, Derecho Mercantil, Contratos, Ley, etc). Los cdigos enumeran las ms generales y directamente relacionadas con el Derecho de
1. Arts. 1846, 2530, 2540, 2579, 3816, 3937 y 3948 C.
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Obligaciones, pero generalmente pecan por exceso o por defecto. De aqu que la tcnica moderna aconseja abstenerse de hacer enumeracin de las fuentes. Como he expresado, ni los autores y legislaciones, a travs del tiempo, han reflejado un criterio uniforme en punto a una enumeracin de las fuentes de las obligaciones. Desde el Derecho romano hasta nuestros das puede advertirse tal circunstancia. Los autores han formulado varias clasificaciones: la ley como nica fuente; la ley y el contrato; la ley, el contrato, el cuasicontrato y los hechos ilcitos (el delito y el cuasidelito); mediata (la ley) e inmediata (los otros); contractuales y extracontractuales. El Derecho moderno agrega otros a los cinco del Cdigo de Napolen: la declaracin unilateral de voluntad; el enriquecimiento sin causa; el ejercicio abusivo del derecho y la sentencia (la figura del juez creador del derecho). 2. Clasificacin de las fuentes En el Derecho romano se presentan las clasificaciones siguientes: A. La bipartita
Segn esta clasificacin son dos las fuentes de las obligaciones: el contrato y el delito. Esta clasificacin la hace Gayo en las Institutas cuando expresa: Y ahora, pasemos a las obligaciones, cuya divisin fundamental se reduce a dos especies, pues toda obligacin, o nace de un contrato o nace de un delito.2 B. La tripartita
Segn esta clasificacin son tres las fuentes de las obligaciones: el contrato, el delito y varias otras causas. Esta clasificacin la hace Gayo en su obra Res Quotidianae. Consider que existen causas generadoras de obligaciones que no son ni delitos ni contratos, como por ejemplo: el legado, el pago indebido; por lo que resultaba insuficiente. Las causas que escapaban a las dos fuentes las agrup en la denominacin genrica ex variae causarum figurae. Hace su clasificacin tripartita en la forma siguiente: Las obligaciones nacen de un contrato o de un delito, o de cierto derecho propio, segn las varias especies de causas3.
2. 3.
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C.
La cuadripartita
Los compiladores bizantinos trasforman la clasificacin tripartita, descomponindola en cuatro trminos, que aparecen en las Institutas de Justiniano en los trminos siguientes: Una divisin subsecuente las distingue en cuatro especies, porque nacen o de un contrato o de un cuasicontrato, de un delito o de un cuasidelito.4 D. La quinquepartita
El Cdigo Civil de Napolen a la clasificacin cuadripartita le agreg la quinta fuente: la ley. Como es sabido, el mencionado Cdigo inspir muchos otros, pasando a ellos dicha clasificacin. E. La clasificacin de nuestro Cdigo
Nuestro Cdigo Civil consagra la clasificacin quinquepartita en el art. 1831 C. Estas cinco fuentes son: el contrato, el cuasicontrato, el delito, el cuasidelito y la ley. Esta tradicional distincin ha recibido fuertes crticas de los autores. Unos consideran que peca por exceso, pues son dos las nicas fuentes de las obligaciones: el contrato y la ley. Esta clasificacin bipartita, es recogida por el art. 1830 C. Planiol es uno de los juristas que la defiende. Otros estiman que peca por defecto, pues no incluye la declaracin unilateral de voluntad y el enriquecimiento sin causa. 3. El contrato
El contrato es la principal fuente de las obligaciones, lo que fcilmente se puede observar en la vida diaria. De aqu que el Cdigo le dedique en el Tomo II, Libro Tercero, los Ttulos VII, X, XI, XII, XIII, XIV, XV, XVI, XVII, XVIII, XIX, XX, XXI, XXII, XXIII y XXIV. 4. El cuasicontrato
En el Tomo II, Libro III, Ttulo VII del Cdigo, que trata de los contratos, se le dedica a los cuasicontratos el captulo V, siguiendo en esto a la concepcin romana que considera el cuasicontrato semejante al contrato. El cuasicontrato es un acto voluntario y lcito del cual resulta una obligacin respecto a un tercero u obligaciones recprocas entre las partes. En el Derecho romano las Institutas sealan varios casos de cuasicontratos: a) la gestin de negocios (semejante al mandato); b) la tutela y la curatela; c) la
4. Libro III, Ttulo XIII, 2.
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comunidad o universalidad de cosas entre personas que no estn unidas por una sociedad (semejante a la sociedad); d) la aceptacin de la herencia; y e) el pago indebido (semejante al mutuo). 5. El delito y el cuasidelito
El que causa dao a una persona en virtud de un delito o cuasidelito est obligado a repararlo. De los delitos y cuasidelitos civiles trata el Captulo Unico, Ttulo VIII, Libro Tercero del Cdigo Civil. De la responsabilidad civil derivada de la materia penal trata el artculo 43 y siguientes del Cdigo Penal vigente. 6. La ley
La ley es otra fuente de las obligaciones. Se le estima como la fuente de todas las obligaciones, o, cuando menos, la fuente inmediata. Las obligaciones legales son aquellas que nacen directamente de la ley, o como dice el art. 1831 inc. 4 C., las obligaciones que nacen de la ley se expresan en ella. El carcter expreso o taxativo de estas obligaciones, consagrado en la anterior disposicin, se encuentra reforzado en el art. 1835 C. Este artculo, adems establece que el Cdigo Civil y la ley que da origen a la obligacin, son los que fijan su contenido, alcance, naturaleza, etc. Dice as: Las obligaciones derivadas de la ley no se presumen. Slo son exigibles las expresamente determinadas en este Cdigo o en las leyes especiales, y se regirn por los preceptos de la ley que las hubiere establecido, y en lo que sta no hubiere previsto, por las disposiciones del presente Libro. En virtud del artculo transcrito se pone a discusin si la otra fuente del derecho objetivo como la costumbre y los principios generales del derecho puede servir de base para dar origen a obligaciones de este tipo. La repuesta es generalmente negativa por el carcter expreso de la taxatividad, pero no faltan autores que sostienen que de la costumbre pueden derivarse obligaciones. El tema no es pacfico. Por el contrario, en los contratos las partes fijan la ley del mismo. El art. 1836 C. expresa que las obligaciones que nacen de los contratos tienen fuerza de ley entre las partes contratantes y deben cumplirse al tenor de los mismos. Como ejemplo de obligaciones legales tenemos: las obligaciones alimenticias5; la de los guardadores; la de exhibir documentos y libros en los casos establecidos por la ley; la de garantizar por eviccin o vicios ocultos; la obligacin de recompensar al que encontr la cosa perdida; etc.
5. Ley N 143/92, Ley de Alimentos
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7.
En el Derecho romano la simple declaracin unilateral de voluntad no produca el nacimiento de un vnculo obligatorio; sin embargo, la doctrina seala las excepciones siguientes: 1) El votum, que consista en una promesa (un monumento, etc.) hecha a los dioses. 2) La pollicitatio, que consista en una promesa (una obra, dinero, etc.) a favor de una ciudad o municipio. En ambos casos, la sola promesa vinculaba al prometiente sin necesidad de que fuera aceptada por los pontfices o ediles, quienes podan obligar al prometiente a cumplir con lo prometido. Corresponde al Derecho germnico el desarrollo de esta nueva fuente de las obligaciones, la que por ser nueva se encuentra en plena elaboracin. B. Ideas preliminares
La doctrina admite la posibilidad que por actos unilaterales: a) adquiera la propiedad (adquisicin por ocupacin, la accesin artificial); b) termine un vnculo jurdico (revocacin y renuncia del mandato, el desahucio, la renuncia en las sociedades civiles y colectivas comerciales6); c) renuncie a un derecho. Pero el problema que nos ocupa se concreta a determinar si la sola voluntad de una persona puede ser fuente creadora de obligaciones. En otras palabras: si el declarante por su sola voluntad queda obligado sin que intervenga an la voluntad del destinatario de dicha declaracin. Si basta la voluntad del deudor para que quede obligado. C. Posicin de la doctrina
En la doctrina existen varias tesis formuladas en torno al problema de la aceptacin o rechazo de la declaracin unilateral de voluntad, como fuente de las obligaciones. En el primer extremo, tenemos la tesis unilateralista radical que le atribuye a la voluntad unilateral la fuerza vinculante de todas las obligaciones que nacen del negocio jurdico. En el otro extremo, se encuentra la tesis negativa o bilateralista que rechaza que la voluntad unilateral pueda ser fuente de obligaciones. Entre estas dos tesis, tenemos la tesis moderada o restringida que acepta la voluntad unilateral como fuente de las obligaciones en casos excepcionales.
6.
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D.
Exposicin de casos
Existen una serie de figuras que la doctrina trata de explicar a travs de la declaracin unilateral de voluntad. Se descarta al testamento, acto jurdico unilateral, pues las obligaciones que crea (legado de gnero, legado con carga, etc.) tienen como fuente el cuasicontrato. Expresa Pothier: Por ejemplo, la aceptacin del heredero es un cuasicontrato enfrente de los legatarios, pues es un hecho permitido por las leyes, que obliga para con los legatarios al heredero a pagarles los legados sealados por el testamento del difunto, sin que haya habido convencin alguna entre este heredero y los legatarios7. Nos concretaremos a exponer sobre la oferta de contrato, la fundacin, las ofertas al pblico, los ttulos de crdito y la estipulacin a favor de un tercero, dado los alcances de nuestro estudio. Quedan por analizarse los negocios claudicantes, los contratos por subasta pblica y los celebrados por funcionarios en nombre del Estado con los particulares, que tambin pretenden ser explicados por medio de la declaracin unilateral de voluntad. Tampoco trataremos en este captulo sobre los contratos de adhesin, cuya naturaleza ha dado lugar a muchas teoras, una de las cuales sostiene que se trata de un acto unilateral que resulta de la sola voluntad del oferente. a) Oferta de contrato
El contrato se perfecciona con la aceptacin de la oferta. Pero la oferta liga a su autor y lo obliga a esperar una contestacin dentro del plazo que hubiere sealado, en su defecto dentro de tres das cuando el otro contratante se hallare en el mismo Distrito, dentro de diez das cuando el otro no se hallare en el mismo Distrito y dentro de sesenta das cuando se hallare fuera de la Repblica8. El art. 89 C. C. dice: El proponente no podr arrepentirse de su propuesta si al hacerla se hubiere comprometido a esperar contestacin o a no disponer del objeto del contrato, sino despus de desechado o de trascurrido un determinado plazo. La obligacin de no retractarse se deriva de la voluntad unilateral del oferente y no del contrato, que todava no se ha perfeccionado, lo que se realiza cuando el destinatario acepte la oferta. La obligacin de mantener la oferta nace de la voluntad unilateral del oferente. Si el destinatario acepta, nacern, por el contrario, obligaciones contractuales, producto de un acuerdo de voluntades.
7. 8.
Tratado de las Obligaciones. Editorial Atalaya, Buenos Aires, 1947, p. 71. Arts. 2452 y 2453 C.
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b)
La fundacin
En varias legislaciones se consagra la promesa de fundacin, la cual consiste en la afectacin que hace una persona, por acto entre vivos o por disposiciones testamentarias, de un bien a un destino especial de inters colectivo, como, por ejemplo, una biblioteca, una escuela, un hospital, un reformatorio de menores, etc. Nuestro Cdigo Civil consagra la fundacin hecha por disposiciones de ltima voluntad9, pero calla respecto a la fundacin creada por acto unilateral de voluntad entre vivos. No obstante, el art. 2 de la Ley general sobre personas jurdicas sin fines de lucro regula esta figura. c) Las ofertas al pblico En la doctrina suele distinguirse entre oferta al pblico y la promesa al pblico. Existe oferta al pblico cuando se dirige a cualquier persona que desea aceptarla. Ejemplo: ofrecer recompensa de C$10,000 a quien encuentre y devuelva el caballo El Lucero que se ha extraviado; o el comerciante que ofrece en su vitrina pantalones a C$600.00. Penetrando ms al detalle se admite que si la oferta al pblico no contiene todos los elementos del contrato cuya celebracin se persigue, estamos en presencia de una invitacin a hacer propuestas (invitatio ad offerendum). Ejemplo: Vendo mi finca El Encanto al que me ofrezca mejor precio. Expresa Victorio Pescio V.: Ejemplo de oferta al pblico: Vendo el Fundo Corneliano en diez mil escudos; ejemplo de invitatio ad offerendum: Vendo el fundo tusculano al que ofrezca mejor precio10. El art. 1860 del Cdigo Civil mexicano dice: El hecho de ofrecer al pblico objetos en determinado precio, obliga al dueo a sostener su ofrecimiento. Esta es la oferta de venta a que me refiero en el ejemplo de los pantalones. La promesa al pblico es la que se hace al que se encuentra en una determinada condicin o situacin o a quien ejecute un determinado servicio. Ejemplos: ofrecer C$50,000 al mejor estudiante de la Facultad de Derecho, los ofrecimientos de premios a la mejor obra jurdica, al mejor corredor, al mejor obrero, etc. El art. 1861 del mismo Cdigo expresa: El que por anuncios u ofrecimientos hechos al pblico se compromete a alguna prestacin en favor de quien llene
9. 10.
Art. 984 inc. 2 C. Comentarios acerca de las Fuentes de las Obligaciones, de la Voluntad Unilateral y de la Teora del Contrato en el Derecho Civil Chileno y Comparado. Valparaso, 1961, p. 78.
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determinada condicin o desempee ciertos servicios, contrae la obligacin de cumplirla. Esta es la promesa de recompensa a que me refiero en los ejemplos anteriores. d) Los ttulos de crdito Para fundamentar la obligacin cambiaria se han formulado diversas teoras: las contractualistas, las intermedias y las unilaterales. Las primeras fundamentan la obligacin consignada en el ttulo, en la relacin subyacente entre el suscriptor del ttulo y el tomador. Estas teoras reciben fuerte influencia civilista. Las segundas distinguen dos momentos: cuando el ttulo no ha pasado a manos de un tercero, el fundamento de la obligacin se encuentra en las relaciones del suscriptor y el primer tomador; cuando el ttulo ha pasado a tercero, la obligacin se funda en la apariencia del documento, o en la declaracin unilateral de voluntad. Las teoras unilaterales sostienen que la obligacin contenida en un ttulo valor deriva de un acto unilateral del emitente o creador del ttulo, aunque entre ellas existen variantes. Nuestra Ley General de Ttulos Valores responde a la corriente unilateral. As se desprende de los artculos siguientes: Art. 5. La promesa o reconocimiento unilateral contenido en un ttulo-valor obliga a quien lo hace sin necesidad de aceptacin. Art. 9. La suscripcin de un ttulo-valor obliga a quien lo hace a favor del poseedor legtimo, aunque el ttulo haya entrado a la circulacin contra la voluntad del suscriptor o despus que sobrevino su muerte o incapacidad. Anbal Solrzano participa de la opinin de que no se trata de una declaracin unilateral de voluntad, porque la obligacin deriva del simple hecho de la creacin del ttulo, en virtud de la ley11. e) La estipulacin a favor de un tercero
Juan toma un seguro de vida con INISER por C$200,000 y nombra como beneficiario a Pedro. A Juan se le denomina estipulante, a INISER prometiente y a Pedro beneficiario. Como salta a la vista, Pedro es beneficiado por un contrato (seguro) en que no fue parte. Cmo se explica la obligacin de INISER a favor de Pedro, quien no ha sido parte del contrato? Un sector doctrinal sostiene que la obligacin surge en virtud de la declaracin unilateral de INISER de obligarse a favor de Pedro.
11. 12. 13. 14. 15. Ley General Art. 860. Arts. 1860 y Arts. 1988 a Arts. 1802 a de Ttulos-Valores. Comentada y Concordada. Managua, 1973, pp. 9 y 10. sigts. 1991 1822.
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Se estima, pues, que la estipulacin a favor de un tercero es una declaracin unilateral de voluntad. Debemos reconocer que esta posicin doctrinal ha sido duramente cuestionada. E. Consagracin legislativa de esta fuente
Son muchos los cdigos civiles que regulan la declaracin unilateral de voluntad: el de Austria12, el de Mxico13, el de Italia14 y el de Brasil15. Nuestro Cdigo no contiene una reglamentacin general de la declaracin de voluntad. Esto da margen para sostener que debe rechazarse al no estar contemplada en el art. 1831 C. No obstante, es preciso aceptar aquellos casos reconocidos por la ley, como los expuestos anteriormente. El tema es polmico, pues algunos autores piensan que en base al hecho de que se contemplen determinados casos puede reconocrsele validez general como fuente de las obligaciones, ya que el art. 1831 C. tiene un carcter enunciativo o clasificativo, no vinculante al intrprete. Existe tambin discrepancia en punto a los casos que constituyen declaraciones unilaterales de voluntad. Por ejemplo, un sector doctrinal reconoce todos los casos anteriormente estudiados y otros ms. Otro slo reconoce dos: la promesa pblica de recompensa y el concurso con premio, ms por razones de justicia que tcnicas (aunque algunos le niegan este carcter). Se considera que la oferta de contrato es slo un deber de mantenerla en el tiempo previsto, pero no genera por si sola la obligacin, pues esta surge con la aceptacin. Antes de la aceptacin no existe la obligacin y tampoco se retrotrae al da de la oferta; por el contrario, la declaracin unilateral de voluntad crea de inmediato la obligacin sin necesidad de aceptacin. En los ttulos al portador mientras no aparezca un tenedor (que representa aceptacin) no existe obligacin en sentido estricto. En la estipulacin a favor de n tercero slo se crea un deber jurdico como en la oferta, la obligacin del estipulante es contractual, el tercero no es obligado y es esencialmente revocable. En el Derecho Mercantil, Joaqun Garriges opina que es necesario reconocer efectos juridicos a los negocios unilaterales con mayor amplitud e intensidad que en el Derecho Civil. Diferencia los negocios jurdicos unilaterales de las declaraciones unilaterales de voluntad dirigidas a la celebracin de un negocio bilateral. Los primeros son negocios perfectos y generalmente irrevocables. Las segundas generalmente constituyen un germen de un posible contrato bilateral. Destaca a la promesa pblica de recompensa por su difusin para atraer clientela. 8. Enriquecimiento sin causa
Se estima al enriquecimiento sin causa como otra fuente de las obligaciones. De ella trataremos ms adelante.
16. Curso de Derecho Mercantil. Editorial Temis. Bogot, Colombia. 1987. T. IV, p.p. 11 y 12.
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1.
En el mundo que nos rodea se realizan millares de hechos que provienen de la naturaleza o del hombre. Si no producen efectos jurdicos se denominan simples o materiales (cada de un rbol, pasear por el campo, conversar, etc.). Por el contrario, si generan efectos jurdicos (la adquisicin, modificacin o extincin de un derecho) se denominan hechos jurdicos. Para la teora clsica los hechos jurdicos se dividen en hechos jurdicos propiamente tales y hechos voluntarios. Son hechos jurdicos propiamente tales los que provienen de la naturaleza. Por ejemplo: una inundacin o terremoto (caso fortuito) que exime de resposabilidad al deudor; el nacimiento que da comienzo a la personalidad y convierte a la persona en sujeto de derecho; la muerte que pone fin a la personalidad jurdica y abre la sucesin hereditaria. Los voluntarios se pueden realizar sin la intencin de producir efectos jurdicos o con la intencin de producir efectos jurdicos mediante la creacin, modificacin o extincin de una relacin o situacin jurdica. Son de primera naturaleza, los delitos y cusidelitos. El que comete un delito no lo hace con la intencin de que se le imponga la pena y pagar los daos y perjucios que contempla la ley para sancionar el hecho delictivo. El hecho produce tales efectos, pero estos no son queridos por su autor. Son de segunda naturaleza aquellos que la doctrina clsica denomina actos jurdicos y la moderna negocio jurdico, por influencia de la doctrina alemana del Siglo XIV que crea esa expresin. Entre ellos tenemos: los contratos (venta, arriendo, permuta, etc.), el testamento, la remisin, el reconocimiento de un hijo, el matrimonio, la adopcin, la transmisin o extincin de un derecho, etc.
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2.
El negocio jurdico es una manifestacin unilateral, bilateral o plurilateral de voluntad de acuerdo con la ley para crear, modificar, conservar, transferir, transmitir o extinguir un derecho. Como puede observarse son dos los elementos que integran el negocio jurdico: la manifestacin de voluntad y la intencin de producir efectos jurdicos esa declaracin, que regula o reglamenta una relacin o situacin jurdica. 3. Clasificaciones
Son muchas las clasificaciones que se han formulado de los negocios jurdicos; a saber: negocios unilaterales y bilaterales; negocios entre vivos y por causa de muerte; negocios de derecho de familia y negocios patrimoniales; negocios solemnes y no solemnes; negocios gratuitos y onerosos; negocios tpicos y atpicos; negocios principales y accesorios (dependientes); negocios propiamente tales y negocios-condicin; negocios recepticios y no recepticios; negocios simples y sujetos a modalidades; negocios de atribucin patrimonial y no atributivos; negocios de administracin y de disposicin; etc. Nuestra obra no es un estudio especializado de la Teora General del Negocio Jurdico, y en la Teora del Contrato tratamos en parte alguna de esas clasificaciones por lo que nos limitaremos a la exposicin de las restantes. 4. Negocios unilaterales y plurilaterales
Son negocios unilaterales aquellos que nacen a la vida jurdica por la sola declaracin de una parte (la ocupacin de la cosa abandonada, la aceptacin o repudiacin de la herencia, la renuncia de un derecho, el mandanto, la emisin de un ttulo valor o de crdito, el testamento, etc.). Son negocios bilaterales aquellos que surgen a la vida por la declaracin de voluntad de dos personas (venta, arriendo, donacin, etc.). El ejemplo tpico del negocio unilateral es el testamento, pues para su existencia basta la voluntad del testador1. La aceptacin o repudiacin del heredero se da con posterioridad a su nacimiento legal y de la manifestacin de la voluntad del heredero depender la produccin o no produccin de efectos del testamento, pero no su nacimiento como negocio. El acto unilateral puede ser subjetivamente simple como el testamento que es el acto de una sola persona, pues no se admite el testamento mancomunado, o bien subjetivamente complejo cuando intervienen varias personas con el mismo propsito (renuncia de un derecho por los comuneros). El negocio es bilateral cuando concurren dos o ms personas con intereses distintos (venta, arriendo, mutuo, etc.) para su perfeccionamiento.
1. Art. 945 C.
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La base de esta distincin se encuentra en el nmero de voluntades no en el nmero de personas que intervienen. En el acto unilateral pueden intervenir una o varias personas que forman una sola parte y una misma declaracin de voluntades. En los bilaterales las partes pueden ser unipersonales (por ejemplo: un vendedor y un comprador) o pluripersonales (los condueos venden un inmueble a dos compradores), pero siempre son dos voluntades con intereses contrapuestos, los que venden y los que compran. Por otra parte, en los unilaterales tienen unidad de propsitos, en cambio en los bilaterales existen intereses diversos o contrapuestos. Esta clasificacin tiene inters por las razones siguientes: a) Las normas de formacin, modificacin o extincin de los negocios bilaterales estn reguladas en las leyes, bsicamente las que regulan los contratos y obligaciones; por el contrario no existe una regulacin especial de los negocios unilaterales, salvo sobre el testamento y alguna que otra disposicin sobre determinados actos unilaterales (repudiacin de la herencia, remisin, etc.). b) Los negocios jurdicos bilaterales y unilaterales se interpretan de diferentes modos. Los primeros teniendo en cuenta la voluntad de las partes y un marcado sentido objetivo; en cambio en los unilaterales se tiene en cuenta la voluntad de una sola persona, lo que le da un sentido ms subjetivo. c) La ley es menos exigente en el modo de manifestar la voluntad en los negocios bilaterales (como norma general se reconoce el consensualismo), porque se confa al inters de las partes asegurar sus derechos; en cambio en los unilaterales es ms exigente porque solamente es una voluntad la manifestada, la cual debe estar rodeada de garantas para que se manifieste en forma libre. De aqu que generalmente son solemnes. Ejemplo tpico de esto es el testamento. Dentro de los actos unilaterales subjetivamente complejos tambien se estudian varios tipos de actos pluripersonales, aunque otro sector doctrinal lo hace por separado. Veamos algunos: a) Los actos colectivos. En estos actos coinciden las voluntades para un mismo fin, pero no se funden. Para el exterior aparecen como una manifestacin de voluntad unitaria, pero en el interior es distinta y tiende a tutelar el inters de cada uno que emite su voluntad. Ejemplo: el acuerdo de la asamblea de los comuneros de un edificio de propiedad horizontal. b) El acto colegial. Es una especie de acto colectivo en el que se expresa, por la unin de las voluntades de los componentes del ente, la voluntad de un sujeto diverso. Ejemplo: la resolucin de una asamblea de la sociedad annima. Como en todos los actos colectivos rige el principio de la mayora para tomar la decisin. La ley o las partes creadoras del negocio pueden establecer diferentes tipos de mayoras. c) El acto complejo. Es la fusin de dos o ms voluntades en una expresin de voluntad nica. Ejemplo: la decisin de los comuneros de vender la cosa comn. Atendiendo al igual o mayor valor que tiene cada declaracin de voluntad con relacin a los otros actos complejos admiten una subdivisin: actos de complejidad desigual y actos de complejidad igual. En los primeros se estima que la voluntad de uno de los declarantes tiene mayor importancia en el nacimiento del
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acto que la del otro. En los de complejidad igual las voluntades tienen idntico valor y, como consecuencia, debe actuarse de consuno y en caso de discordia el juez decidir. La distincin entre actos complejos y colectivos tiene importancia. En los primeros, la invalidez de una de las declaraciones vicia todo el acto. En cambio en el colectivo el vicio de una declaracin no vicia el acuerdo colectivo (por ejemplo: el vicio de un voto en la asamblea de accionistas no vicia el acuerdo, siempre que exista la mayora requerida). Como puede observarse, son numerosas las categoras de los negocios jurdicos que, ante la falta de regulacin legal de una Teora General del Negocio Jurdico, aparacen diseminadas dentro de las figuras contractuales, unilaterales o convencionales, clsicas, no aptas para dar solucin por su carcter general, a muchos problemas que se desprenden de la gran cantidad de negocios jurdicos. Los negocios jurdicos unilaterales pueden ser recepticios o no recepticios. En los primeros la voluntad tiene que ser recibida por otra persona o grupo de personas para ser eficaz. El ejemplo tpico es el mandato que se puede otorgar en forma unilateral por el mandante, pero esa declaracin de voluntad tiene que ser recibida y acogida por el mandatario, y cuando es un abogado tendr que hacer las diligencias urgente aunque no acepte el mandato. En los segundos la voluntad del autor del negocio no necesita que sea recibida por ninguna otra persona. Ejemplo: el testamento. La doctrina moderna italiana y alemana dentro de los negocios jurdicos bilaterales y plurilaterales hacen distinciones. Los italianos distinguen atendiendo a la manera de acomodarse y estructurarse los intereses en juego, entre acuerdo y contrato. Si los intereses de las personas del negocio bilateral o plurilateral son contrapuestos o divergentes nos encontramos frente a un contrato (compraventa, permuta, arriendo, etc.). Si los intereses son coincidentes en direccin a un logro comn nos encontramos frente al acuerdo. Normalmente son plurilaterales, aunque pueden ser bilaterales. Ejemplo tpico: la sociedad. Los alemanes hacen la distincin siguiente: a) Contrato (Vertrag). En el contrato se emiten declaraciones intrnsecamente diferentes, pero coinciden en la producin de un efecto jurdico (compraventa, arriendo, etc.). b) Actos conjuntos (Gesamtakte). Varias personas forman una sola parte y se unen para emitir una declaracin de voluntad a fin de obtener un mismo resultado jurdico. No existe enfrentamiento entre ellos. Por ejemplo: la voluntad de dos arrendatarios de terminar con el arriendo; la decisin de los condueos de constituir una servidumbre. c) Acuerdos o decisiones (Beschlusse). Se refieren a las declaraciones de voluntad de sociedades, asociaciones o comunidades. Los que declaran la voluntad coinciden en la realizacin de un hecho o acto de tales entes. Ejemplo: la resolucin de la asamblea de accionistas de una sociedad anmina. d) Convenio o convencin (Vereinbarung). Este negocio es plurilateral y las voluntades de los declarantes no se enfretan con intereses contrapuestos, son coincidentes o iguales (constitucin de una sociedad).
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Algunos autores partiendo de la distincin entre el concepto de parte (que puede ser unipersonal o pluripersonal) y de sujeto o persona reconocen la existencia de negocios unilaterales, bilaterales y plurilaterales. Son unilaterales cuando la declaracion de voluntad de una parte es suficiente para el nacimiento del negocio jurdico (testamento, renuncia de un derecho, ocupacin, etc.). Los negocios bilaterales nacen por la voluntad de dos partes (venta, arrendamiento y los contratos en general). Los plurilaterales son obra de ms de dos partes (creacin de una sociedad). En estos negocios existen algunos que merecen especial atencin como las convenciones o acuerdos. Caracterstica peculiar de ellos es la existencia de un propsito comn y la ausencia de intereses encontrados como en los contratos de cambio. Esto ha dado pie para sostener que la sociedad no es un contrato. En nuestro pas la sociedad puede ser convenida por dos o ms personas. Algunos juristas sostienen que la sociedad annima puede subsistir con un slo socio si no se pide su disolucin. Albaladejo, partiendo siempre de la distincin entre partes y personas, los divide en unilaterales y plurilaterales. Los unilaterales pueden proceder de una parte o centro de intereses formado por una persona (otorgamiento de poder, testamento y revocacin etc.) o de varias personas (renuncia de varios usufructuarios al usufructo sobre la cosa comn). Los plurilaterales estn constituidos por dos (bilaterales), tres (trilaterales) o ms partes. Cada una de las partes pueden estar compuesta por una o varias personas. Las posiciones contrapuestas entre las partes no excluyen en algunos negocios un inters ulterior o superior (matrimonio, sociedad). 5. Negocios patrimoniales y negocios de Derecho de Familia
Los negocios patrimoniales se refieren a derechos y obligaciones de carcter pecuniario o econmico (venta, arrendamiento, etc.). Los negocios familiares se refieren a las relaciones del grupo familiar (matrimonio, adopcin, reconocimiento de hijos, etc.). Los de carcter patrimonial presentan las caractersticas siguientes: a) Estn regidos por la libre negociacin o contratacin como norma general. Como consecuencia, las partes pueden establecer en los contratos o convenios todas las clusulas o pactos que consideren convenientes, tambin pueden celebrar contratos no contemplados por la ley. b) Se rigen por el principio de conmutatividad, o sea, del equilibrio o equivalencia de las prestaciones de las partes. c) La celebracin, interpretacin y ejecucin debe llevarse a efecto de acuerdo al principio de la buena fe. d) En la contratacin debe existir seguridad en el trfico jurdico, lo cual significa legitimar la adquisicin frente a una titularidad aparente para que se pueda realizar con fluidez el comercio jurdico.
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En cambio, en los negocios de tipo familiar no rige el principio de la autonoma negocial o contractual. La voluntad es necesaria solamente para que surja el negocio familiar, pero una vez nacido sus efectos son regulados imperativamente por la ley, lo cual significa que las partes no puedan variar tal regulacin, pues tiene carcter de orden pblico. Tampoco las partes pueden crear otros negocios familiares diferentes a los establecidos por la ley. Los negocios familiares son tpicos o nominados. De aqu que cada negocio de Derecho de Familia tenga su propia regulacin, y salvo algunas excepciones, no le son aplicables las reglas de los negocios jurdicos patrimoniales. El matrimonio, por ejemplo, tiene su propia regulacin, sobre su forma de celebrarlo, sobre impedimentos, nulidades, extincin, etc., y, salvo alguna disposicin adecuadamente adaptable, no le son aplicables las disposiciones de los negocios patrimoniales. No se vaya a creer que en los negocios de familia no intervienen intereses econmicos. Lo que sucede es que su celebracin no se hace para regular esos intereses econmicos sino para establecer una relacin familiar que requiere tambien de proteccin econmica. Los derechos y obligaciones provenientes de los negocios patrimoniales pueden ser objeto de transmisin o renuncia; en cambio los de familia son generalmente personalsimos y por ello son intransferibles e irrenunciables. 6. Negocios de atribucin patrimonial y no atributivos
Los negocios patrimoniales admiten una subdivisin en atributivos o no atributivos de un benificio o enriquecimiento de otro patrimonio. Son atributivos aquellos que enriquecen el patrimonio de un tercero mediante la transmisin o adjudicacin de un beneficio o derecho (venta, donacin, arriendo, etc.) o la liberacin de un gravamen o carga ( remisin de una deuda, renuncia del usufruto o de una hipoteca). Son no atributivos los que no producen enriquecimiento en el patrimonio de un tercero (abandono de una cosa). Esta distincin tiene una triple finalidad: sirve para la distincin entre negocios gratuitos y negocios onerosos; entre causales y abstractos; y como elemento para la elaboracin de la doctrina del enriquecimiento sin causa. 7. Negocios de disposicin y obligacionales
En virtud del negocio de disposicin un derecho real o personal en forma inmediata se transmite, transforma, modifica o extingue (venta de inmueble, constitucin de una hipoteca sobre inmueble, cesin de un crdito, condonacin de una deuda). Estos negocios se contraponen a los obligacionales, o sea, aquellos en que las partes slo constituyen una relacin obligacional.
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8.
Negocios de administracin
Son aquellos negocios encaminados a la conservacin, defensa y explotacin econmica de los bienes. Son actos de conservacin los dirigidos a la reparacin y cuidado de la cosa (depsito, etc.). Son actos de defensa aquellas acciones o actos destinados a defender las cosas de los ataques o violaciones de terceros (acciones posesorias, reivindicatorias, cobros judiciales o extrajudiciales, pagos judiciales o extrajudiciales, etc.). Son de explotacin econmica aquellos que tienden a obtener un provecho o beneficio de los bienes de acuerdo al destino econmico de ellos (venta de frutos de una cosecha, arrendamiento hasta por un ao, etc.). Estos actos tienen dos caractersticas: slo se refieren a los productos de las cosas (venta de la cosecha de un inmueble); cuando se refiere a la cosa misma no la comprometen o gravan en forma duradera (arriendo hasta por un ao, etc.). El art. 3296 C. nos ayuda a aclarar cules son estos tipos de actos. En contraposicin a los anteriores tenemos los actos de disposicin que son aquellos que exceden a los de administracin porque afectan en forma permanente o duradera los bienes u objetos del negocio (venta, arrendamiento por ms de un ao, hipoteca, usufruto, uso, servidumbre, habitacin, etc.). Este concepto de acto de disposicin es diferente al tratado en el nmero siete anterior. Tiene importancia para la determinacin de las facultades de los representantes voluntarios o legales que slo tienen poder de administracin. 9. Negocio entre vivos y por causa de muerte (mortis causa)
Son negocios por causa de muerte aquellos que regulan una situacin o relacin jurdica para despus de la muerte, la cual es el elemento esencial para que produzcan efectos jurdicos. Pueden existir antes de la muerte, pero no producen sus efectos. Ejemplo: el testamento. Por tal razn el testamento puede ser revocado por el testador mientras viva. Tambin se consideran negocios mortis causa: a) La revocacin del testamento porque da pie a una nueva relacin hereditaria, al producirse la muerte, diferente a la que estableca, la que puede ser intestada o bien regulada por el nuevo testamento. b) El contrato sucesorio, que no lo admite nuestro Cdigo Civil2. Por el contrario, en los negocios entre vivos no es necesaria la muerte para que el negocio produzca sus efectos (compraventa, arriendo, renuncia, etc.). En algunos supuestos la muerte puede entrar como una modalidad para el nacimento o extincin de ciertos derechos y obligaciones, pero el negocio es
2.
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siempre entre vivos (renta vitalicia, el seguro de vida, el contrato sujeto a su nacimiento o extincin a la muerte de cualquiera de las partes o de un tercero). 10. Negocios-condicin y los propiamente tales Atendiendo el papel que juega la libre voluntad en el contenido y efectos del contrato se suele distinguir entre negocios-condicin y los negocios propiamente tales. El estudio del negocio-condicin lo han realizado principalmente los autores de Derecho Pblico (Duguit y Jeze). En los primeros la voluntad crea el negocio jurdico, pero el contenido y sus efectos (derechos y obligaciones) est dado e impuesto por la ley y las partes no pueden derogarlo o alterarlo. Se presentan en el Derecho de Familia. Por ejemplo, los que celebran un matrimonio necesitan dar su voluntad, pero los derechos y obligaciones los establece e impone la ley de manera inderogable por la voluntad de los contrayentes. Estos no pueden establecer cules van a ser los derechos, obligaciones y condiciones del matrimonio. Como puede observarse, la ley establece e impone un sistema al cual se llega por la libre voluntad inicial. En los segundos, las partes crean el negocio jurdico y su contenido, de tal manera que tienen libertad para establecer los derechos y obligaciones que crean conveniente. En virtud de la libre contratacin que impera en nuestro Cdigo Civil, stos constituyen la mayora de los negocios jurdicos y la regla general de ellos. 11. Declaraciones recepticias y no recepticias de voluntad Son recepticias aquellas dirigidas a una determinada persona (destinatario). El camino (el iter negocial) que conduce a la celebracin del contrato supone una declaracin recepticia de voluntad. Por ejemplo, el que desea vender emite una declaracin de voluntad ofreciendo a otra persona los bienes que desea vender. La oferta tambin puede ser de compra. Las declaraciones recepticias deben contener todos los elementos del negocio jurdico, de tal manera que slo haga falta la aceptacin del otro contratante para que se perfeccione el negocio jurdico. Los elementos accidentales pueden ser determinados con posterioridad. Las declaraciones recepticias de voluntad en la contratacin se denominan oferta y aceptacin Son declaraciones no recepticias aquellas que no son necesaramiente dirigidas a personas determinadas. Por ejemplo, el testamento, su revocacin, el abandono de una cosa, la constitucin de una fundacin, la ocupacin, la aceptacin de una herencia, etc.
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El art. 2435 C. estima que el Contrato es un acuerdo de dos o ms personas para constituir, regular o aclarar entre las mismas un vnculo jurdico. La doctrina distingue entre convenciones y contratos. La convencin es un acuerdo de voluntades en virtud del cual se crean, modifican y extinguen derechos. En cambio, por el contrato se crean derechos. La convencin es el gnero y el contrato es la especie; es decir, el contrato es una especie de convencin. As, por ejemplo, la doctrina estima que la venta, el arrendamiento, la fianza, etc., son contratos, pues tienen por finalidad crear obligaciones; por el contrario, el cumplimiento de las obligaciones (pagos, tradiciones, simples entregas materiales de las cosas), la resciliacin de los contratos formados, etc., son convenciones y no contratos, pues en virtud de ellos no se crean obligaciones, sino se modifican, trasmiten o extinguen las existentes. En cambio, el art. 2435 C. considera contrato no slo al convenio de creacin del vnculo, sino al de su regulacin y aclaracin. Esta distincin entre el contrato y la convencin no presenta ningn inters ni terico ni prctico; esto explica que el legislador se haya apresurado a olvidarla en la primera ocasin, dice Baudry Lacantinerie, citado por Ramn Meza Barros1. En virtud del contrato se crean obligaciones patrimoniales, por lo que no cabe el uso de la palabra contrato para indicar convenios que, como el matrimonio y la adopcin, crean obligaciones no patrimoniales, a pesar de que el art. 94 C. diga que el matrimonio es un contrato. Lo que caracteriza al contrato es su bilateralidad, en cuanto es producto de un acuerdo de voluntades de dos o ms personas destinadas a crear obligaciones. Una persona no puede dar nacimiento a un contrato. Necesita la voluntad de otra para crearlo. Por el contrario, en los actos unilaterales basta la voluntad de una persona (testamento, renuncia del usufructo, etc.). No es preciso que exista una contraposicin de intereses de las partes, como sostienen algunos autores, pues en la sociedad no existen intereses contrapuestos, y es un contrato, ya que, a pesar de ser distintos los intereses, las partes
1.
Manual de Derecho Civil. De las Obligaciones. Editorial Jurdica de Chile, Santiago, 1974, p. 16.
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persiguen el fin comn de obtener utilidades. Debemos advertir que existe una fuerte corriente que no considera a la sociedad como un contrato. 2. Justificacin de los contratos
El hombre para satisfacer sus necesidades necesita entrar en negociaciones con sus semejantes mediante ventas, adquisiciones, prstamos, arrendamientos, prestacin de sus servicios, etc. En esta forma, la contratacin sirve de vehculo para la circulacin y distribucin de la riqueza. Pero en la libertad del individuo de actuar y determinar sus actos, el contrato encuentra su justificacin y fuerza obligatoria. En virtud del contrato, se afecta parte de su libertad a favor del otro contratante. Este es un problema de Filosofa del Derecho. 3. Principio de la autonoma de la voluntad A. Su fundamento y concepto
Este principio parte de la idea de que las partes se encuentran en pie de igualdad al celebrar el contrato, lo que les permite pactar lo ms conveniente y justo a sus intereses. Siendo, pues, el contrato producto de la voluntad de dos o ms personas, actuando en absoluta igualdad, lo acordado por ellos es justo, por lo que el Estado debe permanecer al margen de la contratacin; no debe intervenir. Las partes son libres para contratar, sin lmites de parte del poder estatal. El principio de la autonoma de la voluntad est consagrado en el art. 2437 C. que dice: Los contratantes pueden establecer los pactos, clusulas y condiciones que tengan por convenientes siempre que no sean contrarios a las leyes, a la moral, ni al orden pblico. Nuestro Cdigo Civil es producto de la Revolucin Liberal del ao 1893 y como tal, consagr el principio de la autonoma de la voluntad. En la contratacin patrimonial impera el principio de la autonoma de la voluntad. No as en los contratos del Derecho de Familia. Por ejemplo, en el matrimonio slo se tiene libertad para casarse o no, pero no pueden sealarse plazos, condiciones, etc. En virtud de la autonoma de la voluntad las personas pueden celebrar todo tipo de contrato, regulado o no por la ley, y determinar su contenido, efectos y duracin. De aqu que las leyes que rigen los contratos sean supletorias, aplicndose nicamente ante el silencio de las partes. Pero dicho principio tiene limitaciones. El mismo artculo que lo consagra se encarga de expresar que estas limitaciones son: las leyes imperativas y prohibitivas, la moral y el orden pblico.
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B.
Ataques al principio
Es posible que en la realidad no se d la igualdad que proclama este principio, debido a que en ocasiones una de ellas es ms poderosa, encontrndose la otra en desventaja, agravada, en muchas oportunidades, por la imperiosa necesidad de contratar, lo que la hace susceptible a presiones. El resultado de este contrato no puede ser justo. Para corregir las desigualdades que en materia de contratacin se pueden presentar y obtener as un resultado justo, el legislador limita el principio de la autonoma de la voluntad. Ejemplos: a) Nuestra legislacin laboral y de otros pases reglamentan la contratacin laboral y sealan una serie de derechos y garantas a favor de los trabajadores que son irrenunciables. Establecen tambin un salario mnimo, etc. b) Las Leyes de Inquilinato (de orden pblico), sealan los precios de la vivienda, las causas por las cuales se puede pedir la entrega del inmueble, establecen arriendos forzosos y declaran irrenunciable los derechos que de ella se derivan, etc. Se han dictado numerosas leyes limitativas de la libre contratacin y si esta tendencia sigue, dicha libertad habr de colapsar. No obstante, la economa de mercado principia a imponerse, lo que conducir a reforzar la libre contratacin. En un sistema que reconoce las libertades individuales y la propiedad privada, debe existir libre contratacin. El Estado puede limitar el principio, pero lo debe hacer por causa justa y con mucha prudencia.
Son contratos bilaterales aquellos que producen obligaciones para las partes contratantes. Para determinar la bilateralidad no se toma en cuenta el nmero de obligaciones que el contrato produce, sino el nmero de partes que en el momento de su formacin quedan obligadas. En cambio, es unilateral el contrato cuando una de las partes se obliga para con la otra, que no contrae obligacin alguna. Son bilaterales: la compraventa (el vendedor se obliga a entregar la cosa y responde por eviccin. El comprador se obliga a pagar el precio y a recibir la cosa comprada), la sociedad, el arriendo, etc.
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Son unilaterales: el comodato, el mutuo, la prenda, la fianza, el mandato gratuito. Por ejemplo: el mutuo slo produce obligacin para el mutuario, la que consiste en devolver las especies recibidas en mutuo. En el comodato, el nico obligado es el comodatario, quien debe conservar la cosa y restituirla al finalizar el comodato. En la fianza, el fiador es el que se obliga a pagar si el deudor no lo hace. Pero es posible que sea bilateral, como, por ejemplo, cuando el acreedor se compromete en virtud de la fianza a rebajar intereses, a extender el plazo de la obligacin, o cuando el acreedor remunera al fiador, etc., resultando, en tales supuestos, obligados el acreedor y el fiador. Existe la posibilidad de que un contrato unilateral se convierta en bilateral por voluntad de las partes. Por ejemplo, el depsito y el mandato pueden ser bilaterales o unilaterales, segn se pague o no remuneracin. En los contratos bilaterales esa convertibilidad no puede operar, ya que tal carcter se desprende de su naturaleza. Esta clasificacin se establece en los artculos 2442 y 2443 C. que dicen: Art. 2442. El contrato puede ser unilateral o bilateral, oneroso o gratuito. Art. 2443. Es contrato unilateral aquel en que solamente una de las partes se obliga; bilateral, aquel en que resulta obligacin para todos los contratantes. La clasificacin tiene inters prctico, pues estn sometidos a diferentes reglas: A. En los contratos bilaterales la obligacin de una de las partes es la causa de la obligacin de la otra; en los unilaterales no sucede as. Por lo expuesto, la regla de que la mora purga la mora contemplada en la parte final del art. 1859 C., slo es aplicable a los contratos bilaterales, pero no a los unilaterales, dada su naturaleza. Los contratos bilaterales se deben cumplir en base al dicho popular: dando y dando, por lo que si a una de las partes se le exige el cumplimiento de la obligacin sin que el reclamante haya cumplido su obligacin, puede oponer la excepcin del contrato no cumplido (Non adimpleti contractus). B. La condicin resolutoria slo va implcita en los contratos bilaterales. No obstante, el pacto comisorio puede pactarse en el mutuo y en la renta vitalicia, de acuerdo con el art. 3646 C. C. La teora del riesgo slo es aplicable en los contratos bilaterales. Existen contratos que, en el momento de su nacimiento, slo producen obligacin a cargo de una de las partes; sin embargo, durante el transcurso de su existencia puede resultar obligada la otra parte. Es el caso del comodato, en el
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cual el comodante debe pagar las expensas de la cosa en los trminos del art. 3448 C. El mandante, de conformidad con el art. 3337 incs. 2, 4 y 5 C., est obligado a pagar los gastos y anticipos que hizo el mandatario y a indemnizarle las prdidas que se hayan ocasionado sin culpa suya o por causa del mandato. Estos contratos se llaman bilaterales imperfectos y en el Derecho romano se denominaban sinalagmticos o bilaterales imperfectos. Nuestro Cdigo, al igual que el francs y chileno, no los reconoce. Ossorio Morales expresa que la circunstancia de que con posterioridad a la celebracin del contrato nazcan obligaciones contra quien, al contratar, no se oblig, no se desvirta el carcter unilateral de tal contrato, ya que esas posteriores obligaciones no nacen del contrato mismo sino ex post factum, de hechos ocurridos con posterioridad a su celebracin. Agrega que generalmente se estima intil crear una tercera categora, ya que tales contratos se rigen por las reglas de los unilaterales, sin posibilidad de que les sean aplicables las de los bilaterales, por cuanto en ellos no se da la reciprocidad de obligaciones que los caracteriza2. 2. Contratos a ttulo oneroso y a ttulo gratuito
Son contratos gratuitos aquellos que slo producen ventajas o utilidades a una de las partes, sufriendo la otra el [Link] el contrario, en los onerosos ambos contratantes tienen ventajas o utilidades. Son contratos onerosos: la compraventa, la permuta, el arrendamiento, la sociedad, el mandato remunerado, el mutuo con intereses, la transaccin y la renta vitalicia3. Son gratuitos: la donacin, el comodato, el depsito, el mandato gratuito y el mutuo sin intereses. Existen contratos unilaterales onerosos. Ejemplo: el mutuo con intereses, en cuyo caso slo el mutuario est obligado. Es oneroso porque mutuante y mutuario se benefician. Los contratos bilaterales son siempre onerosos, no as los unilaterales que pueden ser gratuitos u onerosos. Esto se explica por cuanto la gratuidad u onerosidad no es de la esencia de los contratos. El mandato puede ser unilateral o bilateral, gratuito u oneroso. En cambio, el comodato es esencialmente gratuito; siempre es gratuito. Si se estipula precio, degenera en un arriendo de cosas. Por ejemplo: si Juan le presta su carro a Gloria y se estipula el precio de C$500.00, no hay comodato, sino arrendamiento de cosas. El depsito es unilateral y gratuito, pero si se estipulan honorarios se torna oneroso y bilateral. Esta clasificacin la sigue nuestro Cdigo en los artculos 2442 y 2444 C. que dicen:
2. 3. Ob. cit., p. 212. La renta vitalicia puede ser onerosa (arts. 3625 y 3627 C.) o gratuita (art. 3628 C.).
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Art. 2442 C. El contrato puede ser unilateral o bilateral, oneroso o gratuito. Art. 2444 C. Es contrato oneroso aquel en que se estipulan provechos y gravmenes recprocos, y gratuito aquel en que el provecho es solamente de una de las partes. La clasificacin presenta inters prctico, pues los gratuitos y los onerosos estn sometidos a diferentes reglas: A. Por regla general en los contratos onerosos es indiferente la persona con quien se contrata, salvo, por ejemplo, en la transaccin. Si se cree transigir con Juan y se transige con Jos, se puede invalidar la transaccin, ya que sta se celebr tomando fundamentalmente en consideracin a la persona (Juan). Igual cosa sucede con la sociedad civil y la colectiva comercial. En cambio, en los contratos gratuitos el error en la persona vicia el consentimiento y produce la nulidad, pues se celebran en consideracin a la persona; son intuito personae. Lo expuesto est de acuerdo con el artculo 2467 C. que dice: El error sobre la persona slo invalidar el contrato cuando la consideracin a ella hubiere sido la causa principal del mismo. B. En los contratos onerosos, por regla general, el enajenante responde de la eviccin (venta, permuta, sociedad, etc.); en cambio, en los contratos gratuitos, en principio, el donante no responde de la eviccin4. C. Para que prospere la accin pauliana contra el que adquiri del deudor a ttulo oneroso (por ejemplo, venta) es preciso que haya sido cmplice en el fraude5. Si la adquisicin fue a ttulo gratuito, la mencionada accin prospera aunque el adquirente est de buena fe6. D. Para ser tercero registral protegido por el Registro es preciso haber adquirido a ttulo oneroso. Al adquirente a ttulo gratuito no lo protege el Registro7. E. En los contratos onerosos el acreedor condicional trasmite su derecho a sus herederos si muere antes del cumplimiento de la condicin8; en cambio, en los gratuitos no sucede lo mismo9. Albaladejo estima como neutros aquellos que pueden ser onerosos o gratuitos como el depsito, el mandato, el mutuo y la fianza. 3. Contratos consensuales, solemnes y reales
Son contratos consensuales aquellos en que basta para su perfeccionamiento el consentimiento de los contratantes sobre los elementos esenciales del contrato, sin que sea necesaria alguna formalidad, solemnidad o entrega de la cosa. Ejemplos: la compraventa10, el mandato11, la fianza12, etc. Son contratos solemnes aquellos en que no basta el consentimiento para su perfeccionamiento, pues se exige, adems, una formalidad como el instrumento
4. 5. 6. Art. 2800 C. Art. 2233 C. Art. 2232 C.
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pblico o privado, o la presencia de un funcionario. Ejemplos: la cesin de derechos litigiosos13, la permuta sobre bienes races o derechos hereditarios14, la anticresis15, el matrimonio16, etc. Nuestro cdigo est inspirado en el sistema consensualista o espiritualista17. Aceptada la estipulacin queda perfecto el contrato, salvo que la ley exija otra formalidad; pero en todo caso se tendr como una promesa exigible, dice el art. 2449 C. No obstante, existen disposiciones que exigen la escritura pblica o el documento privado, para la celebracin de determinados actos y contratos, posponiendo as el sistema general espiritualista, afectado tambin por el reconocimiento de los contratos reales que exigen la entrega de la cosa y por la documentacin (facturas, etc.) que acompaa al trfico masivo de bienes de la sociedad moderna. Como regla general, cuando se exige escritura pblica en la celebracin de un contrato, las partes pueden compelerse recprocamente a llenar la forma prevista, siempre que hubiere intervenido el consentimiento y dems requisitos para su validez18. Tambin como regla general, si se exige el documento privado para la celebracin del contrato, aqul podr ser suplido con la confesin judicial del que ha contrado la obligacin correspondiente19. Como puede observarse, la escritura pblica o privada no es requisito esencial para la existencia del contrato. Entre las disposiciones que exigen la escritura pblica, pero no como requisito para la existencia del contrato, ni como requisito de su perfeccionamiento, sino como forma de hacer efectivas las obligaciones, pudiendo en tales supuestos las partes compelerse a llenar la formalidad, tenemos: A. B. C. D. El art. 153 C. que se refiere a las capitulaciones matrimoniales. El art. 2534 C. que se refiere a la venta de inmuebles. El art. 2722 C. que se refiere a la cesin de crdito. El art. 2735 C. que se refiere a la cesin de derechos hereditarios y de legados de inmuebles. E. El art. 3293 C. que se refiere al mandato.
7. 8. 9. 10. 11. 12. Art. 3796 inc. 2 C. Art.1895 inc. 1 C. Arts. 1895 inc. 2 y 2758 inc. 2 C. Art.2540 C. En sentencia de las 11 a.m. del 13 de Agosto de 1924, B. J., p. 4545, la Suprema declar que la compraventa es un contrato consensual. Art. 3293 C. Art. 3683 C. No obstante, las fianzas judiciales son solemnes, pues deben ser calificadas por el Juez y rendidas por medio de actas ante el mismo funcionario (arts. 30 Pr. y 3655 C.) Por otra parte, la fianza que deben rendir los guardadores para garantizar los intereses del pupilo debe otorgarse en escritura pblica (arts. 416 y 423 C.). La fianza para garantizar las obligaciones de los padres con relacin a sus hijos en el caso de divorcio se otorga en escritura pblica (art 178 C. y 1520 Pr.). Art. 2743 C. Art. 2749 C. Art. 3900 C. Arts. 94 y 95 C.
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F. G. H. I.
El El El El
C. que se refiere al mandato judicial. C. que se refiere al seguro. C. que se refiere a la renta vitalicia. C. que se refiere a la hipoteca.
No obstante, excepcionalmente existen otras disposiciones que hacen de la escritura un requisito esencial para la validez y eficacia del acto o contrato, los que adquieren el carcter de solemnes; a saber: A. El art. 1479 C. que se refiere a la constitucin del usufructo sobre inmuebles. El mencionado artculo dice que no valdr si no se otorgare en instrumento pblico. B. El art. 2768 C. que se refiere a la donacin entre vivos de bienes inmuebles. El mencionado artculo dice que no valdr si no es otorgada por escritura pblica. C. El art. 2743 C. que se refiere a la cesin de los derechos litigiosos. Dicho artculo dice que no se puede hacer, bajo pena de nulidad, sino por escritura pblica, o por acta judicial, extendida en el respectivo expediente. D. El art. 2774 C. que se refiere a las donaciones a ttulo universal. Dicho artculo expresa que sern nulas si no constan en escritura pblica. E. El art. 3182 y 3183 C. que se refieren a la sociedad. Si sta excede de cien pesos, o cuando no los excediere si se aportan inmuebles o derechos reales, se celebrar en escritura pblica, requisito sin el cual ser nula, segn lo disponen los citados artculos. F. El art. 3900 C. que se refiere a la anticresis. En dicho artculo se establece que, si no se constituye por escritura pblica inscrita, ser nula. G. El art. 2749 C. que se refiere a la permuta. Dicho artculo expresa que cuando una de las cosas que se cambia o ambas son bienes races o derechos hereditarios, la permuta se perfecciona por escritura pblica inscrita. La formalidad de los anteriores actos y contratos es ad solemnitatem. Por otra parte, en el Cdigo existen disposiciones que exigen la escritura privada, pero sta puede ser suplida por la confesin a tenor del art. 2482 C. Estos artculos son: 792, 2179, 2535, 2750, 2844, 2883, 3036, 3058, 3257, 3396, 3452 y 3731C. En conclusin el contrato existe y puede ser probado en juicio por otros medios probatorios (confesin). El art. 2483 C. seala algunos supuestos en que se exige el instrumento pblico. Tambin en estos casos pueden exigir las partes el instrumento pblico y probarse en juicio el acto o contrato por otro tipo de prueba, salvo que en algunas disposiciones especficas se exija el documento como solemnidad como en la cesin de derechos litigiosos20, y la constitucin del usufructo sobre inmuebles21.
17. Arts. 2448, 2449, 2540, 2541 y 2598 C. 18. Art. 2481 C. 19. Art. 2482 C.
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Al consensualismo se le critica porque no invita a la reflexin y no atrae la atencin de los terceros. Actualmente existe un movimiento favorable al formalismo. Es conveniente, por ejemplo, que en ciertos actos y contratos intervenga un Notario. En cuanto al llamado de atencin a los terceros la doctrina moderna ha construido un sistema de publicidad, cuyo perfeccionamiento se ha logrado en los Registros Inmobiliarios, extendindose actualmente a los bienes muebles registrables. Contratos reales son aquellos que se perfeccionan con la entrega de la cosa. Nuestro Cdigo admiti cuatro contratos reales: el mutuo22, el depsito23, la prenda24 y el comodato25. En Roma muchos contratos fueron reales, convirtindose despus en consensuales. Este proceso de conversin no se ha detenido, pues la doctrina moderna ha atacado fuertemente las bases en que descansa este contrato estimando que el comodato, el mutuo y el depsito deben dejar de ser reales para convertirse en consensuales. Los cdigos de Suiza y Mxico estiman a estos contratos como consensuales. Pero no de todos los cdigos modernos han desaparecido los contratos reales. El Cdigo Civil alemn conserva como real el mutuo y la prenda. El Cdigo Civil de Mxico slo conserva la prenda como contrato real26. La promesa de prenda y de depsito se perfeccionan por el simple consentimiento, ya que al constituir precontratos no existe todava la entrega de la cosa. Al celebrarse el contrato prometido, sta deber entregarse para su perfeccionamiento27. 4. Contratos conmutativos y aleatorios En los contratos conmutativos se considera que la prestacin de una de las partes es equivalente a la de la otra. Por ejemplo, en la compraventa se considera que la cosa comprada vale el precio pagado. En estos contratos las partes, al momento de celebrar el contrato, pueden apreciar la utilidad y la prdida que el contrato les va a reportar. El contrato (dice el art. 2446 C.) es conmutativo cuando cada una de las partes se obliga a dar o hacer una cosa, que se mira como equivalente a lo que la otra parte debe dar o hacer a su vez. En los contratos aleatorios las partes no pueden determinar en el momento de su celebracin el beneficio que les reportar el contrato, porque depende de un acontecimiento incierto. Las prdidas y ganancias, pues, dependen de dicho
20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. 27. Art. 2743 C. Art. 1479 C. Art. 3392 C. Art. 3459 C. Arts. 3728 y 3734 C. Art. 3417 C. Art. 2858. F. Jos Osuna Gmez expresa que la promesa de contrato real ser meramente consensual; lo que la distinguir del contrato prometido ser precisamente la no existencia de la entrega, pues verificndose sta pasa a perfeccionarse el prstamo, depsito o prenda (Del Contrato Real y de la Promesa de Contrato Real. Editorial Nascimento. Santiago, Chile, 1947, p. 181).
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acontecimiento, de la suerte, dice la doctrina. Por ejemplo: Juan le compra por C$500.00 a Jos los peces que han de recogerse en una red que echar al mar. Este contrato se llama compraventa de esperanza, y el ejemplo es de Pomponio. Aunque el art. 2445 C. se puede prestar a confusin, en los contratos aleatorios el azar juega para ambos contratantes. La prdida de uno es ganancia para el otro. Es cierto que en el contrato de seguro celebrado por empresas dedicadas al negocio del seguro se puede calcular el beneficio del conjunto de sus operaciones, basadas en las estadsticas y en la ley de los grandes nmeros, por lo que se sostiene que el seguro no es aleatorio para el asegurador. No obstante, si se aprecia el contrato de seguro aislado del volumen de las operaciones de las empresas aseguradoras, salta a la vista el carcter aleatorio del mismo. Esta es una subclasificacin de los contratos onerosos y est contemplada en los arts. 2445 y 2446 C. Por otra parte, los contratos aleatorios estn regulados por los arts. 3535 a 3652 C. De conformidad con los arts. 2445 y 3536 C. son contratos aleatorios: A. El contrato de seguro Del seguro mercantil trata el art. 535 C.C. y sigts. B . El prstamo a la gruesa o riesgo martimo Este contrato se rige por el Cdigo de Comercio al cual remite el art. 3537 C.; dicho cuerpo de leyes lo regula en el art. 280 C.C. y sigts. C. El juego y la apuesta Del juego y la apuesta tratan los arts. 3607 a 3624 C. D. La renta vitalicia De la renta vitalicia tratan los arts. 3625 a 3647 C. E. La compra de esperanza De esta compra tratan los arts. 3648 a 3652 C. La distincin no tiene la importancia que cobra en otras legislaciones en que se acepta la lesin enorme, que supone un equilibrio equitativo en las prestaciones de los contratantes. Ejemplos de lesin enorme: vender una casa con valor de C$200,000 en C$30,000. Vender una casa con valor de C$100,000 en C$600,000. En el primer supuesto, la lesin la sufre el vendedor y en el segundo el comprador. Nuestro Cdigo vigente es producto de la Revolucin Liberal de 1893, por lo que, respondiendo a esa ideologa, establece en el art. 2562 C. que no hay rescisin por lesin enorme. Sera conveniente establecerla en una futura reforma, asegurando as una contratacin ms justa. 5. Contratos de libre discusin y de adhesin
Son contratos de libre discusin aquellos en los cuales se abre un debate y las partes libremente discuten su celebracin y dems clusulas. El contrato de libre discusin es el tipo normal de contrato. Por ejemplo: una persona entra en un almacn, pide que le muestren un radio, que le muestren otro, pide rebaja en
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su precio, la otra le hace contrapropuesta, etc. A los contratos de libre discusin pertenece la compraventa, la sociedad, etc., cuya celebracin es libremente discutida. Por el contrario, en los contratos de adhesin no existe la posibilidad de la discusin entre las partes y se forman mediante la aceptacin lisa y llana de una de ellas. En los contratos de adhesin una de las partes impone las condiciones y trminos del contrato, es decir, la ley del contrato, y la otra toma la nica decisin de aceptarlo o rechazarlo. En la vida moderna se presenta con gran frecuencia este tipo de contratacin: a) en el contrato de seguro; b) en los almacenes de precios fijos; c) en el transporte terrestre, martimo o areo; d) en las empresas de suministro de agua y energa. Generalmente, este tipo de contrato lo utilizan las grandes empresas mercantiles e industriales en sus contrataciones masivas. Esta clasificacin presenta un doble inters: 1) Cuando a travs de los contratos de adhesin la empresa o el empresario dicta su voluntad sin los frenos de la libre competencia, el Estado puede intervenir. 2) En los contratos de adhesin, las clusulas oscuras o dudosas se interpretan a favor del contratante que se ha visto obligado a someterse al otro. En estos contratos la duda siempre favorece al ms dbil. No faltan autores que niegan que sean verdaderos contratos, pues no encuentran en el simple hecho de la adhesin, sin previa discusin, un genuino consentimiento. No existe contrato, sino dos voluntades unilaterales e independientes entre s. 6. Contratos individuales y colectivos
Son contratos individuales aquellos que requieren para su perfeccionamiento el consentimiento unnime de las partes que lo celebran. En cambio, es contrato colectivo aquel que afecta u obliga a los miembros de un grupo o colectividad; aunque no hayan comparecido a su celebracin, estn obligados por el hecho de formar parte de ese grupo. Lo que caracteriza al contrato individual no es el hecho de que lo celebran slo dos personas, sino que slo obliga a los que prestaron su consentimiento. En el contrato individual pueden haber varias personas. As, por ejemplo, dos personas pueden vender un inmueble a otras dos personas; en la sociedad pueden concurrir a su celebracin diez o quince personas. Como ejemplo de contrato colectivo se puede citar el acuerdo que puede celebrar la mayora de los acreedores con el deudor quebrado, obligando an a los que no consintieron. Otro ejemplo que se cita es el de la convencin colectiva del trabajo. El contrato individual constituye la regla general. El contrato colectivo es excepcional.
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7.
En los contratos de ejecucin instantnea las obligaciones se cumplen de una vez en el tiempo, siendo indiferente que se cumplan en el momento de la celebracin o con posterioridad. La compraventa, la permuta, son contratos de ejecucin instantnea. Por el contrario, en el contrato de ejecucin sucesiva las obligaciones consisten en prestaciones peridicas o continuas. Ejemplos: el arriendo y el contrato de trabajo. La importancia de esta clasificacin se presenta bajo tres aspectos: 1) El efecto retroactivo de la resolucin slo opera en los contratos de ejecucin instantnea. En los contratos de ejecucin sucesiva no obra con efecto retroactivo. La resolucin de un contrato de esta naturaleza le pone trmino para el futuro. 2) En los contratos bilaterales y de ejecucin instantnea, si el objeto debido perece, la obligacin del deudor se extingue, no as la de la otra parte. En los contratos de ejecucin instantnea tiene plena aplicacin la teora de los riesgos. Por el contrario, en los de ejecucin sucesiva la imposibilidad de ejecucin de una de ellas extingue totalmente el contrato, o produce su modificacin mientras dure el impedimento. 3) La teora de la imprevisin slo se admite en los contratos de ejecucin sucesiva. En los de ejecucin instantnea no se admite. 8. Contratos nominados e innominados
Son contratos nominados los que reciben de la ley su reglamentacin y denominacin. Son innominados o atpicos aquellos que no estn regulados por la ley, aunque tengan denominacin en la prctica civil o forense. Son contratos nominados, por ejemplo: la compraventa, regulada en el art. 2530 C. y sigts.; el arrendamiento, regulado en el art. 2810 C. y sigts.; el mandato, regulado en el art. 3293 C. y sigts.; etc. Los contratos innominados son ilimitados. Las partes, en virtud de la libre contratacin, pueden crear vnculos obligacionales que no encajan dentro de las figuras contractuales contempladas por la ley, sin ms lmite que el orden pblico y las buenas costumbres. Entre los contratos innominados que se citan se encuentra el de edicin. En algunos pases se cita el contrato de hospedaje como innominado, pero nuestro Cdigo lo reglamenta dentro del contrato de arrendamiento, dedicndole 7 artculos, del 3090 al 3096 C. En los contratos innominados, la creatividad de los contratantes y el principio de la autonoma de la voluntad adquieren gran relevancia. La Revista de Derecho Privado de Chile adelanta un catlogo de ciento cinco contratos innominados formulado por el Seminario de Derecho Privado de la Universidad de Chile, el que se publicar dando una nocin de cada uno de ellos28.
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Los contratos innominados se rigen por las reglas generales de los actos y contratos, por lo que pactaron los otorgantes y por las que gobiernan a los contratos nominados ms semejantes, siempre que lo permitan las modalidades del innominado. Este es un caso de aplicacin analgica de las reglas de los contratos nominados a los innominados. En el Derecho romano la clasificacin tiene una importancia fundamental. Slo los contratos nominados otorgaban accin para exigir su cumplimiento. Por el contrario, los innominados o pacta no otorgaban accin sino en el supuesto de que la otra parte tambin los cumpliera. En nuestro Cdigo tal distincin (que por cierto no la hace) no tiene importancia prctica, por cuanto tanto los nominados como los innominados tienen fuerza obligatoria y, como consecuencia, otorgan accin para su debido cumplimiento. Vale tanto un contrato nominado como un innominado. Responde a tales ideas el art. 2479 C. que dice: Todo contrato legalmente celebrado es una ley para los contratantes, y no puede ser invalidado, sino por su consentimiento mutuo o por causas legales. 9. Contratos principales y accesorios
Son contratos principales aquellos que subsisten por s mismos sin necesidad de otro convenio. Son accesorios cuando tienen por objeto garantizar el cumplimiento de una obligacin, por lo que no pueden existir sin ella. Los contratos accesorios pueden garantizar cualquier tipo de obligacin, sea sta contractual, cuasicontractual, delictual, cuasidelictual o legal. Los contratos accesorios, pues, garantizan el cumplimiento de una obligacin principal. En la doctrina se les conoce con el nombre de cauciones. Como ejemplo de contratos accesorios tenemos: la hipoteca, la prenda, la fianza, etc. Lo importante de esta distincin radica en determinar la extincin. Existe un aforismo que dice que lo accesorio sigue la suerte de lo principal, pero no lo principal la suerte de lo accesorio. La regla que encierra este aforismo est consagrada en el art. 1877 C. que dice: Extinguida la obligacin principal, queda extinguida la obligacin accesoria, pero la extincin de la obligacin accesoria no envuelve la de la obligacin principal, salvo lo dispuesto para las obligaciones naturales. Confirmando lo expuesto, el art. 3722 C. dice: La obligacin del fiador se extingue al mismo tiempo que la del deudor, y por las mismas causas que las dems obligaciones. El art. 3862 C. dispone que la hipoteca se acaba por la extincin total de la obligacin principal sucedida por alguno de los modos designados para la extincin de las obligaciones.
28. Ao I. No. 3. Julio-Septiembre. 1966, pp. 90 y 91.
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El art. 3770 C. dispone: Se extingue el derecho de prenda: 1o. Por la extincin de la obligacin principal a que accede. 10. Los contratos preliminares y los precontratos Se llaman contratos preparatorios o preliminares aquellos que sirven de medio para la celebracin de otros. Son contratos de este tipo el mandato, la sociedad, etc.29 Por el precontrato se promete la celebracin de un contrato. Tiene por objeto la celebracin de un contrato, por ejemplo: sociedad, arriendo, etc. En nuestro Cdigo Civil, al igual que en la mayora, no se encuentra regulado. En algunos se consagra en forma breve, como en el de Suiza, y en otros en forma amplia como los de Mxico, Chile y Austria. En el Cdigo Civil anterior se regula ampliamente, pues era el chileno puesto en vigencia en Nicaragua. No obstante se contemplan casos aislados: a) La promesa de venta Se encuentra regulada en los arts. 2541 C. y 129 del R.R.P. Sobre la naturaleza y efectos de la promesa de venta de inmuebles vase mi Introduccin al Derecho Inmobiliario Registral Nicaragense, p. 174 y sigts. b) La promesa de donacin Se acepta en los arts. 2093 inc. 5 y 2785 C. La Corte Suprema ha sido contradictoria. En sentencia de las 10 a.m. del 2 de Octubre de 1919, B.J., p. 2543, no acepta la promesa de donacin. Por el contrario, acepta su eficacia en Cta. del 16 de Junio de 1952, B.J., P. 16308 y S. 9 a.m. del 31 de Marzo de 1959, B.J., p. 19422. Por otra parte, los arts. 3417 inc. 2 y 3394 C. le niegan obligatoriedad a la promesa de comodato y de mutuo gratuito. Adems, el art. 3394 C. debilita la promesa de mutuo. A excepcin de los supuestos en que no es permitido, por ejemplo, en el comodato, no vemos razn para que no sea aceptado con base en el principio de la libre contratacin consagrado en el art. 2437 C. Por ejemplo, se pueden celebrar promesas de arriendo30, de hipoteca, de prenda, de sociedad, etc.
29. Fueyo Laneri slo seala como preparatorios: el contrato de promesa de celebrar contrato, el contrato de opcin, el contrato de corretaje o mediacin y el contrato preparatorio de arbitraje o clusula compromisoria. Descarta al mandato, la sociedad, la cuenta corriente, el contrato de suministro, el contrato por persona a nombrar y la compraventa con reserva del dominio (Derecho Civil. Los Contratos Preparatorios. Imprenta y Lito. Universo, S.A. Santiago, Chile, 2a. Edicin, 1964. Tomo V. Volumen II, p. 33 y sigts.).
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En el contrato de promesa debe estipularse un plazo y especificarse los elementos esenciales del contrato prometido. Como regla general, el precontrato es consensual. No obstante, si el contrato prometido fuere solemne, debe adoptar esa forma. 11. Contratos causales y abstractos Todo negocio jurdico tiene una causa. No se concibe cmo una persona pueda transmitir u obligarse sin una razn para ello. Veamos qu papel juega la causa en los negocios jurdicos: A. La causa puede aparecer en el acto o contrato, lo que generalmente ocurre (Ej. entregar el inmueble X en virtud de venta o donacin, recibir C$50,000 en calidad de mutuo, etc.). B. Es posible que no aparezca en el negocio (pagar o recib C$50,000). El art. 1872 C. dispone que aunque la causa no est expresada en la obligacin se presume que existe y es lcita, mientras el deudor no pruebe lo contrario. Algn sector doctrinal divide los contratos en abstractos, cuando no expresan la causa, y causales cuando la expresan. Pero no radica aqu la diferencia entre los abstractos y los causales, sino en la repercusin que produce la inexistencia o ilicitud de la causa en la validez del contrato. De acuerdo con la disposicin citada existe una presuncin de la existencia y licitud de la causa, trasladando la carga de la prueba al deudor que opone la inexistencia o ilicitud de la causa. El acreedor demandante no necesita probar como hecho constitutivo de la demanda la existencia y licitud de la causa. No existe propiamente abstraccin con relacin a la causa, ya que el demandado, de acuerdo con la mencionada disposicin, puede demostrar la falta de causa o su ilicitud, destruyendo el negocio jurdico. Cabe, pues, en nuestro Derecho una declaracin o negocio en que no se exprese la causa. Este tipo de abstraccin se denomina formal o procesal31. Pero no es un negocio abstracto32. C. Es posible desvincular la causa de la declaracin o negocio jurdico. Los negocios abstractos tienen su aplicacin ms importante en la trasmisin del dominio y en las promesas o reconocimiento de deuda. Cuando el negocio jurdico es causal, la invalidez del ttulo (venta, donacin, etc.) repercute en la trasmisin del dominio, la que no se produce. El trasmitente contina siendo dueo y tiene a su favor la accin reivindicatoria contra el adquirente o terceros. Por el contrario en el contrato abstracto la trasmisin se efecta con independencia del ttulo causal (venta, donacin, etc.), por lo que la
30. La Suprema admite la promesa de arriendo (S. 11 a.m. del 12 de Marzo de 1933, B.J., p. 8250). 31. Len Hurtado sostiene que cuando slo existen dos partes siempre debe haber una causa, no aceptando la ley el acto abstracto. Agrega que la presuncin del art. 1467 lleva a un resultado semejante al de las legislaciones que dan valor al acto abstracto, ya que le resulta muy difcil al deudor probar la falta de causa. (La Causa. Editorial Jurdica de Chile, Santiago, 1961, p. 47). 32. Sobre negocios abstractos ver Enneccerus. Ob. cit., Vol. II, p. 507 y sigts.
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invalidez de ste no afecta la trasmisin. De aqu que el trasmitente pierde el dominio y lo adquiere el adquirente y los subadquirentes. El Cdigo Civil alemn consagra la trasmisin abstracta, pero para completar el proceso de trasmisin es preciso la inscripcin en el Registro33. La promesa de deuda y el reconocimiento de deuda pueden ser causales o abstractos. Cuando, por ejemplo, la promesa es causal, el promitente puede invocar la inexistencia o ilicitud de la causa frente al promisario y terceros cesionarios. Si la promesa es abstracta, sta es vlida aunque la causa sea inexistente o ilcita, por lo que el promitente no puede oponer la inexistencia o ilicitud de la causa frente al promisario y cesionario del crdito, teniendo que pagar. El promitente que pag sin existir causa tiene una accin de enriquecimiento, no contra el cesionario que recibi el pago, sino contra el promisario. El art. 780 del Cdigo Civil alemn acepta la promesa abstracta. Dice as: Para la validez de un contrato por el que se promete una prestacin de tal modo que la promesa se convierta en causa de la obligacin, deber consignarse por escrito dicha promesa, a no ser que se haya prescrito otra forma. Nuestro Cdigo no regula el acto abstracto. Sin embargo, se reconoce la posibilidad del negocio abstracto en las figuras jurdicas siguientes: a) La fianza, en las relaciones del acreedor y el fiador. La obligacin del fiador frente al acreedor es abstracta. La causa cuenta en las relaciones entre el deudor y fiador. Para estos es causal. b) La delegacin. La obligacin del delegado con relacin al delegante tiene causa. Se considera como abstracta la obligacin del delegatario con el delegado. Se citan tambin la letra de cambio y dems ttulos valores, la carta de crdito y la estipulacin a favor de un tercero. 12. Los contratos forzados Son aquellos que imponen a las personas una relacin, sin su voluntad o an contra su voluntad, relacin similar a la contractual, en virtud de una ley o decisin del Estado. Como ejemplo de estos contratos se encuentra el arrendamiento forzado de las viviendas que estando en condiciones de ser arrendadas no lo estn. Si el dueo no cumple con el requerimiento de la Direccin de Inquilinato de proceder a dar en arrendamiento la vivienda, lo har ella en su nombre. Este contrato forzado lo han contemplado algunas Leyes de Inquilinato. Estos no son verdaderos contratos. 13. Contratos en daos de terceros En virtud de este contrato se causa dao a los terceros, ya sea que ambos contratantes lo celebren con esa intencin o que slo uno de ellos haya querido
33. Art. 925.
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hacer el dao. El dao tiene que ser una consecuencia directa e inmediata del contrato y recaer sobre un derecho subjetivo. De aqu que los actos simplemente de efectos desfavorables para los terceros en general o grupos de ellos (ejemplos: convenio entre productores desfavorable a terceros) o que se refieran a intereses no protegidos especialmente por el ordenamiento jurdico (ejemplo: convenio entre productores para fijar un precio mnimo), no son considerados como contratos en daos a terceros. Ha sido objeto de estudio por la doctrina italiana, bajo dos aspectos diferentes: a) Como una consecuencia de las obligaciones de diligencia y buena fe que los contratantes deben guardar en los negocios jurdicos, tanto entre ellos como con relacin a terceros. b) Como una excepcin al principio de la relatividad de los contratos, al producir efectos contra terceros. La doctrina espaola se ocupa del tema en obras generales y algunos estudios especiales. La teora del contrato en daos a terceros y la agrupacin de ellos dentro de la misma, tiene utilidad por la proteccin que recibe el tercero mediante la concesin de acciones. Es conveniente sealar las diferencias de este contrato con otros similares: a) Con el negocio sobre patrimonio ajeno, tiene semejanzas, pero son diferentes. Este negocio consiste en que el que no es titular dispone o afecta el patrimonio ajeno. Veamos sus diferencias: ambos pueden incidir sobre un patrimonio ajeno, pero en el negocio sobre patrimonio ajeno el contrato es irrelevante frente al verdadero titular del patrimonio y vlido entre las partes; en cambio el contrato en dao a terceros perjudica a ste, o sea, le es relevante. b) El mbito del negocio sobre patrimonio ajeno es ms amplio que el del negocio en dao a terceros, incluyendo en el primero incluso los actos que benefician el patrimonio del tercero. c) En el contrato a cargo del tercero, es necesario el consentimiento de ste para obligarse; en cambio en el contrato de dao no es preciso. d) El abuso del derecho y el contrato en dao a terceros pueden coincidir, pero este puede presentarse a pesar de que no hayan concurrido todos los requisitos del abuso. Por ejemplo, en el abuso del derecho debe concurrir el requisito de la vulneracin de un inters no protegido especficamente por ley; en cambio en el contrato contra terceros se presenta tambin cuando existe un inters especficamente protegido por una norma legal. Sin agotar los casos podemos citar algunos contratos en dao de terceros: la venta realizada por el heredero del depositario, que ignoraba que la cosa estaba depositada34; la adquisicin a non domino en virtud de un contrato35; los negocios celebrados por el heredero aparente36; el que de buena fe en el pago indebido recibi una cosa cierta y determinada, y la enajena37; la cesin del crdito a un segundo cesionario sin que se haya notificado la primera cesin al deudor y la segunda s38; los actos celebrados por el mandatario aparente39; el supuesto en que uno de los contratantes concedi al otro contratante una exclusividad de distribucin y venta de productos, y violando tal convenio vuelve a concederla a un tercero; el supuesto de la doble venta de un inmueble40; los acuerdos o
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convenios para boicotear a un tercero mediante abstencin de contratar con l; los acuerdos en condiciones perjudiciales hechos por quienes tienen facultad para contratar (el usufructuario, el administrador, etc.). Aunque con oposicin, en el mandato con representacin se admite que el representado es un tercero, pues el sujeto que emite la declaracin de voluntad es el representante. El representado es parte del contrato en todo lo que se pacte dentro de los lmites del mandato41. Igual solucin se le da a la representacin legal. En el mandato sin representacin no existe duda de que el mandante es tercero. Con relacin al rgimen y accin a que se sujeta el tercero no existe acuerdo en la doctrina. Veamos algunas posiciones: a) Un sector doctrinal sostiene que el contrato no produce efectos contra terceros, y del acto ilcito que coexiste con el contrato es de donde se genera el dao. Como consecuencia esta responsabilidad se rige por los principios de la responsabilidad aquiliana. Separa el contrato y el acto ilcito. b) Otro sector doctrinal partiendo del designio de las partes hace la distincin siguiente: cuando ambos contratantes se coluden para daar a un tercero, ste puede pedir la nulidad del contrato porque su objeto es ilcito; en cambio si slo una de las partes quiso ocasionar el dao y la otra desconoce tal propsito, lo mismo que cuando la nulidad es insuficiente para proteger los intereses lesionados, el tercero tiene accin de dao y perjuicio, regulada por la responsabilidad aquiliana. Aunque es discutible, el tercero tiene accin declarativa para fijar simplemente la situacin perjudicial o que pueda ser perjudicial (accin de acertamento). Es como una medida precautoria de acciones futuras de resarcimiento. 14. Contratos por personas a designar (o nombrar) Este es un contrato celebrado por una persona denominada promitente y otra estipulante, en virtud del cual ste se reserva el derecho de salirse de la relacin jurdica mediante la designacin de un tercero que ocupar su lugar y adquirir los derechos y obligaciones en forma originaria, como si hubiere contratado directamente con el promitente. La intervencin del tercero en el negocio tiene efecto retroactivo. En el siglo XV se us en Florencia y despus se extendi al resto de Italia, Francia y Holanda. El propsito de la creacin de esta figura jurdica es demostrar que no existe doble venta y as evitar la doble imposicin. Tambin, como consecuencia, permite agilizar el trfico jurdico y que terceros interesados en
34. 35. 36. 37. 38. 39. 40. 41. Art.3494 C. Art. 1768 C. Art.745 Pr. Art.2074 C. Art.2720 C. Art.3355 C. Art.2575 C. Arts.3310 y 3339 C.
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adquirir, permanezcan ocultos por motivos personales (generalmente econmicos). Se usa con mucha frecuencia en la compraventa, pero puede aplicarse a otros contratos. El nuevo Cdigo Civil italiano lo regula para todos los contratos, bajo el nombre de contrato por persona a designar. El nuestro no lo contempla, pero puede usarse en base al principio de libre contratacin. Ya se celebra en nuestro medio. Varias teoras y opiniones se han formulado en torno a su naturaleza jurdica o semejanza con otras figuras jurdicas tpicas, lo que torna difcil el tema. Veamos las principales: A. En un principio se estim que era una simple cesin de derechos que aceptaba anticipadamente el vendedor y slo tena lugar antes de la tradicin, pues si sta se verificaba, el comprador adquira el dominio de la propiedad y la designacin del tercero tena el carcter de venta. Se necesitaba una explicacin ms convincente. Es cuando aparece Dumoulin, dentro de la lucha contra el feudalismo, con la teora del mandato, para evitar que los seores feudales recibieran el impuesto de la segunda venta. Consideraba al estipulante (comprador) como mandatario del designado. Esta tesis slo puede explicar el supuesto del mandato sin representacin (mandato oculto) con la reserva del estipulante de sealar al tercero, que al aparecer despus de la designacin ser el mandante. Pero si no se hizo la reserva de designar el futuro adquirente, la propiedad pasa al patrimonio del estipulante y despus la tendr que transmitir a su mandante. Tampoco explica el supuesto, a pesar de la reserva de la designacin, cuando no existe un tercero conocido que haya dado instrucciones de adquirir al estipulante, porque no puede haber mandato sin mandante. B. Algunos autores sostienen que es una estipulacin a favor de un tercero, pero en realidad tiene diferencias fundamentales: en la estipulacin a favor de un tercero, en el contrato celebrado entre el estipulante y el promitente, se designa al tercero beneficiario, en cambio en la figura estudiada es uno de los contratantes (el estipulante) el que se reserva el derecho de designar al tercero con posterioridad. En la estipulacin a favor de un tercero, ste adquiere un beneficio, en cambio, en el contrato que estudiamos, el tercero adquiere derechos y obligaciones; en el contrato a favor de un tercero se crean relaciones entre tres personas: estipulante, promitente y beneficiario que acept el beneficio, cuando no ha existido mandato en la figura estudiada, al aceptar el tercero, excluye al estipulante y la relacin jurdica se da en forma originaria, tanto antes o despus de la aceptacin, entre el promitente y el tercero aceptante. C. Existen diferencias con el falso procurador: a) El falso procurador siempre acta sin poder y el tercero puede ratificar lo actuado y asumir los derechos y obligaciones que surgen del contrato42, en cambio el estipulante en la figura que estudiamos puede actuar con mandato o sin mandato. b) En el contrato por persona a designar, la designacin la hace el estipulante y despus acepta el tercero que ya queda vinculado; en cambio en la ratificacin no es necesario una
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nueva voluntad del falso procurador para la ratificacin porque l ya haba designado al tercero (ratificante) al contratar. D. Tambin se diferencia con la gestin de negocios: a) Si en la figura en estudio existe mandato queda excluida la gestin de negocios, que se caracteriza por no existir mandato. b) En la gestin de negocios existe incompatibilidad con la facultad de contratar para s; en cambio en la figura objeto de nuestro estudio, el estipulante si no designa al tercero dentro del plazo sealado queda vinculado al contrato. E. Ciertos autores piensan que la figura objeto de nuestro estudio encierra una condicin resolutoria para el estipulante y suspensiva para el tercero. Pero en realidad, el contrato no queda extinguido para el estipulante y existente para el promitente. Slo se excluye el estipulante y el tercero aceptante asume frente al promitente los mismos derechos y obligaciones emanados del contrato. La exclusin y aceptacin se dan en forma simultnea y retroactiva, por lo que no existe resolucin del contrato. F. Cierto sector doctrinal se adhiere a la tesis que ve en esta figura una pluralidad contractual. Se dan dos contratos: el estipulante contrata con el promitente y con el tercero. El contrato entre el estipulante y el promitente, est sujeto a una condicin resolutoria, que consiste en el hecho de la designacin del tercero por el estipulante. Como queda a su arbitrio la designacin, se estim que adems es una condicin protestativa. En el contrato entre el promitente y el tercero existe una indeterminacin de ste (cum incerta persona), pues sta puede ser desconocida por el promitente y el estipulante o no existir, razn por la cual no se da un contrato existente (ab initio) con sujeto cierto, aunque sea determinable. Por tal razn se expresa que es un contrato de formacin sucesiva.
El desarrollo del capitalismo ha dado lugar a una contratacin masiva en la que resulta imposible al empresario celebrar y redactar un contrato para cada operacin. Esto lo ha impulsado a formular contratos impresos en donde el contratante de mayor fuerza (el empresario) impone las condiciones de la contratacin. El objeto de este tipo de contratacin cubre servicios bsicos o necesarios en la vida moderna: luz, agua, transporte, telfono, viviendas, automviles, etc.
42. Art. 3341 C.
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El contrato deja de ser la obra comn de los contratantes, pues el ms poderoso de ellos (el empresario) lo elabora y el otro (el ms dbil) lo acepta o rechaza, y cuando la necesidad se lo impone (transporte, agua, etc.) tendr forzosamente que aceptarlo. Esta forma de operar ha producido varias figuras jurdicas: el contrato de adhesin, las condiciones generales de la contratacin y las condiciones generales de los contratos de adhesin. 2. Las condiciones generales de los contratos de adhesin
Son condiciones tpicas que se insertan en cada contrato de adhesin, y el cliente acepta o rechaza el contrato. 3. Condiciones generales de la contratacin
Estas no son clusulas de contratos concretos. Son normas de reglamentacin y regulacin de todos los contratos que celebre en el futuro una empresa mercantil o industrial. Son dictadas en forma unilateral por la empresa y reciben mayor o menor publicidad. Son anteriores a los contratos, no se insertan en ellos y existen fuera de ellos. Su valor es objeto de viva discusin. Veamos las diversas posiciones: A. Algn sector doctrinal las considera como verdaderas normas jurdicas que obligan sin necesidad de conocimiento y aprobacin de los terceros que contratan con la empresa. Adems constituyen una fuente directa de derecho. Esta posicin doctrinal no es aceptable, pues en nuestro sistema no pueden constituir una norma jurdica. B. Otro sector doctrinal solamente las admite como fuente indirecta, o sea, cuando una ley o la costumbre las reconoce. El art. 467 C.C. dispone que los depsitos de los bancos, almacenes generales, instituciones de crdito o cualquier otra compaa se regirn en primer lugar por sus estatutos, por los principios de ese Cdigo, y por ltimo, por las reglas aplicables a los depsitos. Se concreta a los ahorros, se remite a los estatutos y no a las condiciones generales de la contratacin. La disposicin es un poco vaga, pero admite que se puedan dictar normas generales de contratacin en los depsitos de empresas. Por otra parte, los arts. 42 y 43 de la Ley General de Bancos y otras Instituciones se concretan a los depsitos de ahorros y autoriza a regular en sus reglamentos esos depsitos de ahorro. Estas regulaciones son condiciones generales de contratacin admitidas por nuestra legislacin nacional para tales supuestos. En cuanto a la costumbre el tema es debatido, pues se considera que no son normas consuetudinarias aceptadas en forma evolutiva y natural sino normas impuestas unilateralmente por la empresa y sta no es costumbre, sino imposicin.
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C. Si no se reconocen ni como fuente directa ni como indirecta, slo pueden tener valor legal por medio de un pacto contractual, en virtud del cual las partes declaran que sern aplicables al contrato. Cuando no se integran al contrato, la parte que pretende aplicarlas debe probar que la otra las conoca y las acept. Por lo expuesto, estas condiciones normalmente obligan al que las dicta y para que vinculen a terceros contratantes debe probarse que las conocan y aceptaron. Una vez aceptadas en el contrato, tienen el mismo valor de las condiciones generales del contrato de adhesin y le son aplicables las reglas de ste. En nuestro sistema slo pueden tener aceptacin para el supuesto de los ahorros con base en las disposiciones anteriormente citadas. El principio general es que no se aceptan, salvo por excepcin en los casos expuestos. El art. 2 de la Ley de Defensa de los Consumidores del 14 de noviembre de 1994 no permite que los contratos de adhesin remitan a textos o documentos que no formen parte del contrato a menos que estos se suministren previa o simultneamente al deudor o sean del conocimiento pblico. Acepta el pacto contractual de dichas condiciones en estos ltimos supuestos.
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Son incapaces relativamente los menores adultos. Son menores adultos los varones mayores de quince y las mujeres mayores de catorce, siempre que no sean mayores de veintiuno. Estos menores pueden ser emancipados o mayorizados, pudiendo entonces regir su persona o bienes como si fueran mayores de edad. Los menores adultos pueden celebrar actos y contratos por medio de sus representantes, pero, por excepcin, la ley les permite celebrar personalmente ciertos actos o contratos, como el matrimonio que contrae la mujer mayor de dieciocho sin permiso de los padres43; el testamento otorgado por el varn mayor de quince y la mujer mayor de catorce44. Tambin pueden administrar su peculio profesional o industrial45. En el art. 9 C. se dispone que adems de la incapacidad absoluta y relativa, existen otras que consisten en la prohibicin que la ley impone a algunas personas para ejecutar ciertos actos. En realidad, estas son prohibiciones para ejercitar los actos que la ley seala. Estas prohibiciones pueden ser absolutas; es decir, que bajo ninguna circunstancia se puede celebrar el acto o contrato. Por ejemplo, los actos prohibidos en los arts. 466 y 2565 incs. 1, 4, 5 y 6 C. La violacin de estas disposi-ciones produce nulidad absoluta por ilicitud del objeto. Tambin la incapacidad especial puede referirse a una formalidad habilitante, en cuyo caso el acto o contrato est permitido, pero siempre que se llene esa formalidad. Por ejemplo los casos contemplados en los arts. 465 y 2565 inc. 2 C. La violacin de estos artculos produce la nulidad relativa. En el caso del ltimo artculo, el impedimento se elimina con la autorizacin del mandante de acuerdo con el art. 3312 C. que permite al mandatario adquirir lo que su mandante le orden vender, o recibir en prstamo lo que le orden colocar cuando lo autoriza a ello. Constituye un caso tpico de autocontratacin. B. Su formacin
El proceso de formacin del consentimiento se inicia con la propuesta (policitacin) de una de las partes; puede haber, por ejemplo: oferta de compra u oferta de venta. Es conveniente advertir que no siempre se llega a la formacin del contrato por medio de una oferta directa y aceptacin posterior. Generalmente, dicha formacin va precedida de tratamientos preliminares. Estos tratos se diferencian de la oferta. Sobre ellos trataremos con posterioridad.
43. Art. 100 C. 44. Art. 979 inc. 1 C. 45. Art. 7 C.C.
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Hecha la oferta y aceptada por la otra parte, el contrato queda concluido, a menos que se exijan otros requisitos, como la escritura pblica en las donaciones entre vivos de inmuebles, o la entrega de la cosa en el comodato. Dicho proceso lo desarrollaremos a lo largo de estas explicaciones. C. Requisitos de la oferta
La oferta debe reunir los requisitos siguientes: a) Debe contener todos los elementos del contrato de tal manera que quede perfeccionado con la simple aceptacin del destinatario No obstante, algunos elementos pueden quedar al arbitrio de un tercero o del destinatario. b) Tiene que ser hecha con intencin de obligarse; es decir, ser seria La jurisprudencia francesa ha decidido que no existe oferta jurdica, por cuanto no hay intencin de obligarse, por ejemplo, cuando el padre le promete al hijo un obsequio, a manera de estmulo, si sale bien en los exmenes. c) Que se exteriorice
La oferta se puede exteriorizar en forma escrita o verbal, en forma expresa o tcita. De acuerdo con el art. 2448 inc. 2 C., el consentimiento puede manifestarse de modo expreso, ya sea de palabra, por escrito, por telfono, telgrafo o bien en forma tcita en virtud de actos o hechos que necesariamente se deduzca de ellos. Existe libertad de forma para manifestar la oferta. Pero en aquellos actos o contratos en que la forma es ad solemnitatem, la oferta revestir dicha forma. D. Clases de ofertas
La oferta se puede hacer a una persona determinada o al pblico en general (por ejemplo, los anuncios o carteles con fijacin de precios que hacen los comerciantes). La primera se denomina determinada y la segunda indeterminada. De acuerdo con el art. 92 C. C., las ofertas indeterminadas contenidas en circulares, catlogos, notas de precios corrientes, prospectos, o en cualquier otra especie de anuncios impresos, no son obligatorias. Si los anuncios son dirigidos a personas determinadas (por ejemplo el envo de prospectos a personas determinadas), llevan siempre implcita la condicin de que al tiempo de la demanda
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no hayan sufrido las mercaderas alteracin en su precio, y de que existan en el domicilio del oferente. En el primer supuesto, la oferta no tiene valor y en el segundo es muy limitada. Se estima que las ofertas a personas indeterminadas se hacen a manera de propaganda. E. Vigencia de la oferta
El destinatario debe hacer su aceptacin mientras se encuentre vigente la oferta. La oferta se extingue por las causas siguientes: a) El vencimiento del plazo voluntario o legal
El oferente puede sealar un plazo de duracin de la oferta, en cuyo caso estar obligado a esperar dentro de dicho tiempo la aceptacin a tenor de los arts. 2451, 2452 y 2453 C. Esta solucin rige tanto para la oferta verbal o por escrito, como para la entre ausentes o presentes. Por su parte, el art. 89 C.C. dispone que el proponente no podr arrepentirse de su propuesta si al hacerlo se hubiere comprometido a esperar contestacin o a no disponer del objeto del contrato, sino despus de desechado o de transcurrido un determinado plazo. Si el oferente no seal plazo, la ley se encarga de determinar el tiempo de duracin de la oferta. Si las partes estuvieren presentes, la aceptacin debe hacerse en el mismo acto de la propuesta, salvo que ellas acordaren otra cosa, segn lo dispone el art. 2451 C. El art. 83 C.C. dispone que para que la propuesta verbal de un negocio imponga al proponente la respectiva obligacion, se requiere que sea aceptada en el acto de ser conocida por la persona a quien se dirige, y no mediando tal aceptacin queda el proponente libre de todo compromiso. Si las partes no estuvieren presentes, la oferta se tendr por no aceptada si el destinatario no respondiere dentro de los plazos establecidos en el art. 2452 C. Mientras no se venzan dichos plazos el oferente debe mantener su oferta, segn lo dispone el art. 2453 C. Tanto dentro del plazo voluntario como dentro del legal la oferta es irrevocable y, como consecuencia, existe contrato si se produce la aceptacin a pesar de haberse retirado la oferta dentro de dichos plazos, pues tal retiro carece de eficacia. Claro est que para que el contrato surja bajo estas circunstancias, es preciso que la aceptacin se haga dentro de dichos plazos. b) La muerte o incapacidad del oferente
No obstante, de acuerdo con el art. 2454 C., si al tiempo de la aceptacin hubiere fallecido el proponente o se hubiere vuelto incapaz, sin que el aceptante fuere sabedor de su muerte o incapacidad, quedarn los herederos o representantes de aqul obligados a sostener el contrato. Ni la incapacidad ni la muerte
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anteriores a la aceptacin impiden el perfeccionamiento del contrato, siempre que el aceptante ignore tales acontecimientos. Claro est que la incapacidad tiene que ser posterior a la oferta, pues si ya exista no habr oferta vlida. La disposicin transcrita es una aplicacin del principio de que la declaracin unilateral de voluntad obliga al que la hace. Es una fuente de las obligaciones. No faltan autores que sostengan que, cuando el oferente seale plazo para la aceptacin, subsiste la oferta a pesar de su muerte o incapacidad y la obligacin se trasmite a sus herederos, o se exige el cumplimiento del contrato al representante legal. c) Por la retractacin
Sobre el valor de la oferta considerada en forma aislada, sin que haya sido aceptada, se han formulado dos doctrinas: i) La doctrina francesa
Segn esta doctrina, de la oferta no nace ningn vnculo jurdico, porque no se acepta que una persona se obligue por su sola voluntad. El vnculo nace cuando es aceptada por el destinatario. Esta es la doctrina clsica que sustenta Pothier. Las consecuencias de esta doctrina son las siguientes: i. a) El oferente puede revocar su oferta mientras no sea aceptada. i. b) Se produce la caducidad de la oferta por la muerte o incapacidad del oferente. ii) La doctrina alemana Por el contrario, esta doctrina mantiene el principio de que la sola oferta vincula al oferente. El art. 145 del Cdigo Civil alemn expresa que el que proponga la conclusin del contrato estar ligado por su oferta, a no ser que haya expresado despus su voluntad en contrario. Esta es una consecuencia de que dicho Cdigo reconoce a la declaracin unilateral de voluntad como fuente de las obligaciones, siendo una de sus manifestaciones la oferta. Las consecuencias de esta doctrina son las siguientes: ii. a) Como regla general, la oferta no puede revocarse. ii. b) Por la muerte o incapacidad del oferente no se produce la caducidad de la oferta, ya que por ella naci un vnculo para aqul. Nuestro Cdigo sigue una posicion eclctica que para algunos es contradictoria. El que hace una propuesta puede retirarla mientras no haya sido aceptada, salvo que se hubiese sealado plazo para la aceptacin o no hubiesen transcurrido los legales, en cuyo caso no puede desligarse antes del vencimiento del plazo46. Segn Brenes Crdoba, entre los arts. 1010 y 1013 (modelos de nuestros arts. 2450 y 2453 C.) existe una antinomia en la que prevalece el art. 1010.
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Esta antinomia se debe a que en los mencionados artculos se establecen sistemas antitticos: el francs, que deja en libertad al oferente para retirarla, acogida en el art. 1010; y el portugus que obliga a mantener la propuesta mientras no transcurra el trmino correspondiente, acogido en el art. 1013. Agrega que en el Cdigo de Nicaragua existe el mismo problema, por cuanto los referidos artculos le sirvieron de modelo47 . F. La aceptacin La aceptacin debe reunir los requisitos siguientes: a) Debe ser manifestada en forma pura y simple. La aceptacin modificada o bajo condicin es una nueva propuesta48 y como tal puede ser aceptada o rechazada por el primer oferente. Por ejemplo: Juan le ofrece vender a Pedro el inmueble X por C$50,000. Pedro le contesta ofrecindoselo comprar en C$30,000. Juan rechaza la propuesta e inmediatamente Pedro le comunica a Juan que acepta la propuesta primitiva de C$50,000, pero ste la rechaza, por cuanto el valor del inmueble ha subido o ya tiene un mejor comprador. Este rechazo est justificado, ya que la primitiva oferta ha quedado eliminada. b) Debe ser hecha antes de que caduque la oferta. c) Debe exteriorizarse. Puede manifestarse en forma escrita o verbal, expresa o tcita, segn se desprende del art. 2448 C. Existe libertad de forma. Pero si el contrato es solemne, la aceptacin debe hacerse en esa forma. G. Contratacin entre ausentes
Hay contratacin entre presentes cuando no existe espacio de tiempo entre la aceptacin de la oferta y el conocimiento que de aquella tiene el oferente. El art. 2451 C. dispone que si las partes estuvieren presentes, la aceptacin debe hacerse en el mismo acto de la propuesta, salvo que ellas acordaren otra cosa. En los contratos entre presentes la aceptacin debe ser inmediata, salvo convenio en contrario. A la misma conclusin puede llegarse en la contratacin mercantil, de acuerdo con el art. 83 C.C. Como consecuencia, ser contrato entre presentes si la oferta hecha a un ausente es aceptada por ste personalmente. Por el contrario, si a una persona presente se le hace una oferta y sta acepta por carta, el contrato es entre ausentes. Los contratos celebrados por telfono o radio se estiman entre presentes, ya que el oferente conoce de inmediato la aceptacin del otro contratante. Como consecuencia, el art. 2451 C. es aplicable a los contratos as celebrados.
46. Arts. 2449, 2450, 2451, 2452 y 2453 C. 47. Ob. cit., p. 328. 48. Art. 2450 inc. 2 C.
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En la contratacin entre ausentes surge el problema de determinar el momento en que se forma el consentimiento. Alrededor del mismo han surgido varias teoras: a) La de la declaracin de voluntad
De conformidad a esta doctrina, el consentimiento se forma desde que el destinatario acepta la oferta. Desde ese momento el contrato se perfecciona y vincula a las partes. Pero como es difcil precisar el momento en que se produce dicha aceptacin, se formula una subteora, denominada de la expedicin o emisin, segn la cual el contrato se perfecciona cuando el destinatario remite su respuesta, depositando la carta por correo o enviando el telegrama. b) Doctrina del conocimiento o informacin
De acuerdo con esta teora, el contrato se perfecciona en el momento que el oferente conoce la aceptacin. No es suficiente que el destinatario acepte la oferta y la enve. Es necesario que llegue al conocimiento del oferente. Como esta teora tiene el inconveniente de dejar en manos del oferente la determinacin del momento en que se forma el contrato, surgi la subteora de la recepcin, segn la cual el contrato se perfecciona en el momento en que la aceptacin llega a poder del oferente, aunque no tenga conocimiento de la aceptacin. Llegada la carta a su destino, se supone que el destinatario la leer. Las anteriores teoras tienen sus inconvenientes y las legislaciones se dividen, acogiendo unas la teora de la declaracin y otras la del conocimiento. Nuestro Cdigo Civil sigue la teora de la declaracin, segn se desprende de los arts. 2449, 2450 y 2454 C.; pero en las donaciones se aplica la teora del conocimiento, de acuerdo con el art. 2778 C. Nuestro Cdigo de Comercio, por el contrario, consagra la teora de la recepcin en el art. 84, pero sufre modificaciones y contradicciones en los artculos siguientes: Art. 88 C.C. En los contratos unilaterales, las promesas son obligatorias tan pronto como lleguen a conocimiento de la parte a la cual son hechas. Art. 91 C.C. Residiendo los interesados en distintos lugares, se entender celebrado el contrato para todos sus efectos legales, en el de la residencia del que hubiere aceptado la propuesta primitiva o la propuesta modificada. Como puede observarse en los dos artculos transcritos, el contrato se perfecciona en el momento de la aceptacin. Por otra parte, el art. 87 C.C. responde al sistema de la declaracin. De acuerdo con esta disposicin, el oferente no puede revocar la oferta si ya fue aceptada por el destinatario. No lo puede hacer porque el contrato ya qued perfecto con la aceptacin. Este artculo est en pugna con el sistema de la recepcin seguido por el Cdigo de Comercio. En ste el oferente puede revocar
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la oferta antes de recibir la aceptacin, ya que hasta ese momento no se ha perfeccionado el contrato. La determinacin del lugar en que se ha perfeccionado el contrato tiene importancia: i) Los Cdigos que siguen el sistema de la declaracin disponen que el contrato se regir por las leyes en que fue aceptado, que es donde se perfeccion. A pesar de que nuestro Cdigo de Comercio acept la teora de la recepcin, sujet al contrato a las leyes del lugar de la aceptacin, de acuerdo con el art. 91 C.C. que dice: Residiendo los interesados en distintos lugares, se entender celebrado el contrato para todos sus efectos legales, en el de la residencia del que hubiere aceptado la propuesta primitiva o la propuesta modificada 49 . Por eso la Corte Suprema, en sentencia de las 11 a.m. del 9 de Mayo de 1936, B.J., p. 9298, sostiene que los contratos que se celebran por correspondencia quedan perfeccionados desde que se reciba la contestacin aceptando la propuesta o las modificaciones con que sta fue aceptada, segn lo dispone el art. 84 C.C. Por manera que el contrato se rige por las leyes de donde se perfecciona el contrato, o sea, donde el proponente recibe la contestacin. Sin embargo, de acuerdo con el art. 91 C.C., si los interesados residen en distintos lugares se entender celebrado el contrato para todos sus efectos legales, en el de la residencia del que hubiere aceptado la propuesta primitiva o modificada. ii) Desde que se perfecciona la compraventa los riesgos son a cargo del comprador. iii) La prescripcin principia a correr desde que se perfecciona el contrato, si no media plazo o condicin. 2. Vicios del consentimiento
El consentimiento debe ser libre, limpio de errores, violencias y dolos. Estos perturban la libre contratacin. El art. 2448, inc. 1 C. expresa que debe ser libre y claramente manifestado. El consentimiento se debe manifestar en forma espontnea, libre de vicios. Estos vicios son: el error, el dolo y la violencia. En la doctrina algunos autores incluyen a la lesin, pero en nuestra legislacin sta no existe. Los mencionados vicios invalidan el contrato. A. Error
49. El Cdigo Civil del Brasil acepta la teora de la expedicin, pero dispone que el contrato se reputa celebrado en el lugar en que fue propuesto.
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El error puede ser de derecho y de hecho. Hay error de derecho cuando se tiene un concepto equivocado de la ley o se ignora la misma. Hay error de hecho cuando se tiene un concepto equivocado de una persona, cosa o suceso. El error de derecho slo produce la nulidad del contrato cuando es la causa nica o principal. As lo dispone el art. 2463 C. Ejemplo: Juan toma un seguro, compra un predio, o lo toma en arriendo, en la falsa creencia de que la ley lo obliga. Aplicacin de este principio se encuentra en el pago indebido. De acuerdo con el art. 2071 C., se puede repetir lo que se ha pagado por error de derecho. Nuestro Cdigo no da margen para discutir si cabe o no la nulidad de la transaccin celebrada en consideracin de un ttulo nulo, si existi error de derecho, ya que, en general, el art. 2188 C. sanciona con nulidad el contrato celebrado con base en un error de derecho y el captulo que trata de la transaccin no establece una excepcin a la regla y, como consecuencia, debe aplicarse a ella. Expresa Ricci, comentando el art. 1109 del antiguo cdigo italiano, modelo de nuestro art. 2188 C., que entre las relaciones privadas es lcito ignorar las disposiciones legales, pero no lo es entre el individuo y la sociedad, ya que los intereses sociales prevalecen sobre los individuales. Estima que el error de derecho ser la causa nica o principal del contrato cuando determine por s solo a una persona a contratar de modo que sta no habra celebrado el contrato si no hubiese interpretado mal la disposicin. Ejemplo: si una persona ignora que la ley le concede el derecho de apoyar su edificio en el de su vecino, que se encuentra a menos distancia de un metro y medio de la lnea de demarcacin, y a causa de tal ignorancia contrata con l pagando un tanto por la facultad de apoyar su construccin sobre la suya. En este caso, el error de derecho es la causa nica del contrato, porque esa persona no hubiera contratado con su vecino si hubiera conocido la ley, por lo que el contrato puede ser impugnado de nulidad. Advierte que la ley no distingue entre error excusable o error inexcusable50. No todas las legislaciones establecen el error de derecho como vicio del consentimiento. Los Cdigos de Chile, Uruguay, Argentina y Colombia establecen que el error de derecho no vicia el consentimiento. Otros, por el contrario, como el nuestro, s lo establecen como vicio. Pero existen otros que nada dicen, es decir, si es o no vicio. En estos pases algunos autores y la jurisprudencia lo consideran como vicio. Otros sostienen que no causa la nulidad por cuanto nadie puede alegar ignorancia de la ley. El error de hecho es causa de nulidad cuando recae: a) Sobre la especie del acto o contrato que se celebra. Ejemplo: Juan cree vender el inmueble X y Diego cree que se lo estn donando. En este caso no hay ni venta ni donacin.
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Es el error-obstculo. En este error no existe propiamente vicio del consentimiento, sino ausencia del consentimiento, lo que provoca una nulidad absoluta. No obstante, el art. 2455 C. habla de anulabilidad. b) Sobre la identidad de la cosa especfica de que se trata. Ejemplo: Juan cree comprar el inmueble X y Pedro vender el inmueble H. Aqu tampoco hay consentimiento, pues es un error-obstculo que produce nulidad absoluta; no obstante, el art. 2455 C. habla de anulabiliad. c) Sobre la sustancia o calidad esencial. Ejemplos: Juan cree comprar un anillo de oro y resulta ser de bronce (error en la sustancia). Juan compra un cuadro de Morales y resulta ser una copia del mismo, o compra un caballo peruano y resulta ser criollo, o compra una silla del siglo XIX y resulta ser de fabricacin reciente, etc. (error en la calidad esencial). Se discute en la doctrina si la calidad esencial se determina con un criterio subjetivo, atendiendo la intencin de la parte que sufre el error, o bien con un criterio objetivo, atendiendo no slo la intencin del contratante, sino las circunstancias que rodearon la contratacin (mayor valor de la cosa, antigedad, lugar en que se realiza el contrato, etc.) 51. d) Sobre la persona. La nulidad se produce cuando la persona ha sido la causa principal de la celebracin del contrato, por ejemplo en la transaccin52. Aqu cobra vigencia la clasificacin de contratos onerosos o gratuitos. En los primeros la persona no siempre es determinante. Es determinante, por ejemplo, en la transaccin. Por el contrario, en los gratuitos la persona, generalmente, es determinante (intuito personae). El error en la persona puede recaer en la persona fsica o sus cualidades53. Para determinar en cules actos jurdicos es determinante la persona, se establecen los principios siguientes: i) El error en la persona en los actos de Derecho de Familia (matrimonio, reconocimiento, adopcin, etc.) produce nulidad, ya que se celebran en consideracin a la persona o a sus cualidades. No obstante, se discute en la doctrina si el error en las cualidades de las personas es motivo de nulidad del matrimonio. Pero prevalece la tesis de que es un vicio del consentimiento.
51. Expresa Len Hurtado que si se compra un caballo en un criadero de caballos de carrera, la calidad esencial es que sea un caballo de carrera. Si se compra en otro sitio, el ser de carrera es accidental, aunque la intencin del comprador sea igual que en el supuesto anterior, pues las circunstancias del caso priman sobre la intencin. Si se padece de error en la substancia de que est hecha la cosa, pero no en su calidad esencial, no se produce error substancial, cuando deba entenderse que la calidad y no la substancia ha determinado a contratar. Si se compra un candelabro en un establecimiento de antigedades, forzosamente debe entenderse que se trata de un candelabro antiguo, de modo que aunque se yerre en la substancia (se cree que es de plata y es de otro metal semejante), no habr error substancial, ya que en este caso prevalece la calidad sobre la materia de que est hecha la cosa. La calidad resulta de las circunstancias en que se celebre el acto. De igual modo, si se compra en una joyera un candelabro que parece de plata, por una suma apreciable, se entiende que la sustancia de que est hecho es calidad esencial y si el candelabro resulta ser de otro material, habr error substancial. En estos ejemplos queda claro que no basta la intencin para calificar la calidad esencial del objeto (Voluntad y Capacidad en los actos jurdicos. Editorial Jurdica de Chile, 1952, pp. 199 y 200) 52. Art. 2467 C.
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Imaginmonos que Juana, distinguida miembro del Foro, se casa con Pedro, creyndolo un destacado y culto abogado, y resulta no ser abogado y, adems, tiene costumbres muy rsticas. ii) En los actos patrimoniales es preciso distinguir si son a ttulo gratuito o a ttulo oneroso. En los primeros la persona es determinante; excepto en las liberalidades hechas a una multitud. Como ejemplo de estos podemos citar la donacin, el mutuo sin inters, el comodato y el depsito no remunerativo. Por el contrario, en los ttulos onerosos la persona carece de importancia. Sin embargo, existen casos en que adquiere relevancia como, por ejemplo, en la transaccin, arrendamiento de servicios, sociedad civil y colectiva mercantil, mutuo con inters, en el mandato, en el contrato de trabajo y en los de tracto sucesivo. En estos contratos la persona, su aptitud, honorabiliad, solvencia, etc., los torna intuito personae. Si se yerra en una cualidad determinante y no en la identidad fsica (encargar un cuadro a quien se estima un famoso pintor y resulta ser un mediocre) se produce error en la persona. El error de hecho y de derecho puede recaer sobre la causa. Ejemplos: el heredero que se obliga a pagar un legado, ignorando que el testamento en virtud del cual lo hizo se revoc (error de hecho). La persona que se obliga a indemnizar creyendo errneamente que la ley le impone una responsabilidad (error de derecho). Los errores de clculo no vician el consentimiento, pues a lo que dan lugar es a una rectificacin54. Tampoco invalidan el consentimiento los errores en los motivos y mviles que cada una de las partes tuvieron en cuenta para celebrar el contrato55. B . Violencia El consentimiento, como ya se expres, debe ser espontneo, por lo que la violencia para obtenerlo lo vicia, dando lugar a la nulidad del contrato. La violencia puede ser fsica o moral. La primera puede consistir en darle golpes a un individuo, encerrarlo, o causarle otro dao para que preste el consentimiento. La segunda consiste en amenazas, intimidaciones, para constriirla a que preste el consentimiento. Segn parece, de conformidad con el art. 2468 C., hay violencia cuando se emplea la fuerza fsica, e intimidacin cuando se usa la moral.
53. Dez-Picazo expresa que el Cdigo, al hablar sobre el error en la persona, parece aludir la identidad de la persona (contratar con Ticio creyndose hacerlo con Cayo), pero acepta que el error pueda referirse a las cualidades relevantes para el otro contratante. Como contratar con Ticio creyndolo un experto en determinado arte (ob. cit., p. 124). Ossorio Morales sostiene que, incluso en los contratos de confianza, slo el error en la identidad constituye error en el consentimiento, y no en las cualidades salvo que stas repercutan en el contenido del contrato, como tomar a una persona por mdico sin serlo, o a un blanqueador por pintor de retratos (Ob. cit., pp. 251 y 252). 54. Art. 2456 C. 55. Ossorio Morales expresa que quedan fuera del mbito del contrato. El error que sobre ellos recaiga no afecta su validez. Si una persona compra una casa junto a una playa porque cree que la estancia en ella resultar beneficiosa para su salud y le resulta perjudicial, ese error sufrido en el motivo que lo determina a comprar la finca no invalida el consentimiento contractual (Ob. cit., p. 251).
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La violencia debe ser grave, o como dice el art. 2468 C., hay violencia cuando para arrancar el consentimiento se emplea una fuerza irresistible; hay intimidacin cuando se inspira a uno de los contratantes el temor racional y fundado de sufrir un mal inminente y grave en su persona o bienes o en la persona y bienes del cnyuge, ascendientes o descendientes. Para determinar la gravedad debe atenderse a la edad, sexo y condiciones de quien las sufre, segn lo dispone el art. 2458 C. Si la violencia excluye la voluntad no habr consentimiento y el acto celebrado adolecer de nulidad absoluta. Por ejemplo: si a Juan, por medio de violencia, se le lleva la mano para firmar el acto o contrato. La violencia puede recaer en el contratante o bien en su cnyuge, ascendiente o descendiente, segn lo dispone el art. 2464 C. Si a Juan lo amenazan con matarle a su hija si no le vende a Pedro el inmueble X, existe violencia. El cario que se tiene a esas personas ha inducido al legislador a extender el mbito sobre el cual obra la violencia. Cuando se trata de otra persona se le atribuye al Juez la facultad de pronunciarse sobre la nulidad, segn las circunstancias que rodean el caso56. Por otra parte, la violencia la puede ejercer un extrao al contrato, segn lo dispone el art. 2459 C. La violencia, adems de grave, debe ser injusta. Por manera que el ejercicio legtimo de un derecho o el temor reverencial no constituyen violencia. El que amenaza a su deudor con ejercer accin ante los tribunales para que cumpla su obligacin, otorgue una caucin, etc., no ejecuta acto de violencia y, por lo tanto, el cumplimiento de la obligacin, la caucin, la transaccin, etc., que resulte ser vlido. Claro que si con las exigencias se persigue aprovechamiento injusto, superior al legtimo, s habr violencia. En el temor reverencial tampoco hay violencia; as lo dispone el art. 2465 C. Este respeto se debe, por ejemplo, a los padres, jefes, etc. C. Dolo
Hay dolo, segn el art. 2469 C., cuando con palabras o maquinaciones insidiosas, de parte de uno de los contratantes, es inducido el otro a celebrar un contrato que sin ellas no hubiera hecho. El dolo puede presentarse en la celebracin del acto o contrato, en su cumplimiento o en forma extracontractual. Del primero tratan los arts. 2460, 2461, 2466, 2469, 2470 C. y otros; del segundo, los arts. 1860, 1861 C. y otros; y del ltimo el art. 2509 C. y sigts., que se refieren a los delitos y cuasidelitos civiles. En cualquiera de estas situaciones que se presente el dolo, siempre consiste en la intencin positiva de inferir injurias en la persona o propiedad de otros. Aqu nos ocuparemos del dolo como vicio del consentimiento.
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El dolo y el error tienen algunos puntos de contacto. Por ejemplo, en uno y otro la vctima contrata con base en un error. Sin embargo, ambos difieren fundamentalmente. En el error, el otro contratante no ha hecho nada para que se produzca el error en su contraparte. En cambio, en el dolo la otra parte provoca intencionalmente el error, mediante maniobras fraudulentas. En el error no hay procedimientos ilcitos; lo contrario sucede con el dolo, que es un acto ilcito. El dolo, generalmente, se presenta en forma positiva. Pero tambin puede presentarse en forma negativa. As por ejemplo, en el art. 541 C.C. se dispone que ser nulo todo contrato de seguro: 1. Por la inexacta declaracin del asegurado, aun hecha de buena fe siempre que pueda influir en la estimacin de los riesgos; 2. Por la omisin u ocultacin por el asegurado de hechos o circunstancias que hubieran podido influir en la celebracin del contrato. El contrato de seguro es de buena fe y las ocultaciones o retiscencias hechas, de buena o mala fe, invalidan el contrato en los trminos establecidos en el mencionado artculo. El dolo puede ser principal (determinante) o incidental (accidental). Esta distincin la contempla el art. 2470 C. El dolo es principal cuando es obra de uno de los contratantes y sin l no se hubiera celebrado el contrato57. Hay dolo incidental cuando no rene esos requisitos, ya sea porque procede de un tercero, ya sea porque, aun procediendo de la otra parte, no es determinante, de tal manera que se hubiere celebrado el contrato a pesar del dolo, pero en condiciones menos onerosas. En el art. 2460 C. se dice que el dolo slo vicia el consentimiento cuando es obra de una de las partes y sin l no hubiera habido contrato. Pero seguidamente en el mismo artculo se dispone que en los dems casos el dolo slo concede accin de daos y perjuicios. Por manera que esos dems casos se refieren al dolo que proviene de un tercero, o bien de uno de los contratantes, cuando a pesar del mismo se hubiera celebrado el contrato bajo otras condiciones (dolo no determinante). El dolo principal vicia el consentimiento y produce la nulidad del contrato. Por el contrario, el incidental no vicia el consentimiento y slo da derecho a la indemnizacin de perjuicios contra la persona que lo ha fraguado o aprovechado de l, contra la primera por el valor total de los perjuicios, y contra la segunda hasta el monto del provecho reportado58. Hay que tener presente que existen, principalmente en el comercio, ciertos halagos, ponderaciones, etc., con la finalidad de atraer al contratante; pero no se hacen con intencin positiva daosa. Son formas de promover las ventas, ya conocidas por el pueblo y toleradas por las costumbres. Desde en tiempos de los romanos, se acept lo que se llama el dolo bueno. El dolo debe reunir copulativamente los requisitos siguientes:
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a)
Este requisito se deduce de dos artculos: El art. 2460 C. dice que el dolo no vicia el consentimiento, sino cuando es obra de una de las partes.... El art. 2469 C. expresa que hay dolo, cuando con palabras o maquinaciones insidiosas de parte de uno de los contratantes... El dolo, pues, vicia el consentimiento cuando es obra de una de las partes. Por el contrario, la violencia puede emanar de un tercero, a tenor del art. 2459 C. El dolo del representante legal o voluntario vicia de nulidad el acto. Tambin hay dolo cuando el contratante acta como cmplice de un tercero, o conoce que la otra parte es vctima de dolo de un tercero. Es conveniente advertir que el dolo tambin vicia los actos unilaterales, a pesar de que provenga de un tercero. Nuestro Cdigo contempla, por ejemplo, el caso de la aceptacin y repudiacin de la herencia en el art. 1244 C. Cuando el dolo se comete por ambas partes, se produce lo que la doctrina llama compensacin del dolo; ninguna de ellas puede pedir la nulidad y, como consecuencia, el contrato no sera anulable. Los arts. 1270 y 1817 de los Cdigos de Espaa y Mxico aceptan este criterio. b) Debe de ser determinante o grave
Este requisito se deduce de tres artculos: El art. 2460 expresa que el dolo no vicia el consentimiento sino... y cuando adems aparece claramente que sin l no hubiere habido contrato. El art. 2469 C. dice que hay dolo cuando con palabras o maquinaciones insidiosas... es inducido el otro a celebrar un contrato que, sin ellas, no hubiera hecho. El art. 2470 C. dispone que para que el dolo produzca la nulidad de los contratos deber ser grave.... El dolo, pues, debe ser de tal naturaleza que sin l no se hubiera celebrado el contrato; es decir, de haberse conocido, no se hubiera contratado. Establecer cundo es determinante es una cuestin de hecho que tiene que apreciarse en cada caso. El dolo concede al perjudicado accin para pedir la rescisin del contrato y los daos y perjuicios si se causaron. 3. Objeto
Hay que distinguir entre el objeto del contrato y el objeto de la obligacin. El objeto del contrato es la obligacin misma, pero como la obligacin tiene su objeto, ste viene a ser el del contrato. Por ejemplo: en la compraventa, por ser bilateral, nacen obligaciones para el vendedor y comprador; el primero tiene
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la obligacin de entregar la cosa vendida, que es el objeto de su obligacin, y el segundo entregar el precio estipulado, que es el objeto de su obligacin. Para Colin y Capitant el contrato no tiene propiamente objeto. El contrato crea obligaciones, pero son stas las que tienen un objeto, que puede consistir en un hecho material, en un hecho jurdico o en una abstencin59. En los contratos existen tantos objetos como obligaciones hay. Si el contrato es unilateral slo existe un objeto, si es bilateral tendra dos objetos. Del objeto tratan los arts. 2473 a 2478 C. El objeto debe reunir los requisitos siguientes: debe ser real y posible60, determinado61 y lcito62. El objeto debe ser real y posible. Real significa que existe. Si vendo una casa que en realidad no existe, no existir objeto. Esto no significa que no se puede contratar sobre cosas futuras, que se esperan existan, lo que est permitido por el art. 2473 C. Tambin el art. 2566 C. permite la venta de las cosas futuras. El objeto debe ser posible; para que el objeto sea fsicamente imposible, debe existir una imposibilidad absoluta. El objeto debe ser determinado. Sin la determinacin del objeto no puede haber consentimiento. La determinacin puede ser especfica y genrica. Basta con la genrica, pero debe ser acompaada de una determinacin en cantidad. El objeto debe ser lcito. Hay objeto ilcito en los actos y contratos contrarios a la ley, al orden pblico y a las buenas costumbres. Se pueden citar algunos casos especiales de objetos ilcitos que contempla el Cdigo: la venta de una herencia futura63 y la renuncia previa de la nulidad proveniente de la fuerza, miedo o dolo64. 4. La causa A. Breve referencia histrica
En el Derecho romano la causa tiene una variedad de significados y matices, sin que se haya formulado una teora unitaria y completa. El Derecho clsico descarta la intencin que induce a las partes a manifestar su voluntad. El que, por ejemplo, por contrato verbal o estipulatio prometa pagar, quedaba obligado a pagar aunque no expresara motivo alguno. De esta manera surga una obligacin abstracta que tena que cumplirse con independencia de que tuviera o no causa. Lo que importaba era el cumplimiento de la forma. Esta situacin engendr graves injusticias que se corrigieron a travs de las condiciones sine causa en base de las cuales el que cumpli poda pedir la restitucin al que no haba cumplido la suya; el que por error pagaba sin causa poda repetir lo pagado
59. 60. 61. 62. 63. 64. Ob. cit., Tomo III, p. 659. Arts. 2474, 2476 y 2477 C. Art. 2475 C. Art. 2473 C. Arts. 2473 y 2734 C. Art. 2461 C.
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(condicio in debiti) y si no haba pagado poda pedir al juez que se le liberara de cumplirla (condicio liberationis); etc. Tambin aparece con mayor eficacia la querella non numeratae pecuniae. El que opona esta excepcin negando la devolucin porque no le fue entregado el dinero trasladaba la carga de la prueba al acreedor, el cual deba demostrar dicha entrega; en cambio el que entablaba una condicio estaba obligado a probar la falta de causa. La nocin de causa penetra con la admisin de los contratos consensuales e innominados, principalmente con estos ltimos. Fue durante la Edad Media, bajo la influencia de los canonistas, cuando comienza a tomar forma la teora de la [Link] canonistas le concedan valor a la palabra empeada aunque en el pacto no se hubieran cumplido las formalidades legales. Por otra parte, sostenan que en los contratos sinalagmticos el contratante se obliga porque tiene en mente la ejecucin de la prestacin del otro contratante. De aqu dedujeron, suponiendo que esa era la intencin de los contratantes, una accin y una excepcin: la accin resolutoria y la exceptio non adimpleti contractus. Parte del Derecho moderno reconoce que la causa aparece no slo en las obligaciones y contratos, sino en todos los fenmenos jurdicos: en el pago indebido, en el enriquecimiento sin causa, en la responsabilidad civil, en la posesin, en la tradicin, etc. Es a partir del Cdigo de Napolen que la causa se convierte en un elemento esencial del contrato, influenciado por Domat y Pothier. Hasta el da de hoy sta teora carece de precisin y claridad, lo que ha dado lugar a encendidas crticas y polmicas. B. Concepcin filosfica
Dentro del campo de la filosofa se diferencian varios tipos de causas: causa eficiente, material, formal, final e impulsiva. Para explicar en forma prctica la aplicacin de esta variedad de causas se toma de Aristteles el ejemplo del escultor de la estatua de Apolo. La causa eficiente es el escultor; la material, el mrmol; la formal, la figura de Apolo; la final, el dinero que procura obtener el escultor; y la impulsiva, distinta de la anterior, podra obedecer a varios motivos: hacerse famoso, aumentar su fama, superar otra estatua, el puro placer, etc. C. Concepcin jurdica
La causa es la razn por la cul el contratante se vincula con [Link] contratante puede ser inducido por muchos motivos a contratar. Pongamos un ejemplo: Juan vende a Pedro un juego de sillas por C$20.000. La causa inmediata, prxima, final, de carcter objetivo, para Juan es el precio y para Pedro el juego de sillas. Esta causa es la misma en cada tipo de contrato. La causa remota, impulsiva y de carcter subjetiva, puede obedecer a diferente finalidades: Juan pudo haber vendido para comprar otro juego de sillas u otro objeto, donar ese
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dinero, someterse a un tratamiento mdico. Pedro pudo haber adquirido para usarlas, alquilarlas, venderlas, donarlas, etc. Pueden ser diferentes en cada tipo de contrato. Cuando son varios los vendedores y compradores habr un mismo fin inmediato para vendedores y compradores (precio y sillas), pero la impulsiva puede ser variable atendiendo las razones personales que tuvieron los contratantes para celebrar dicho contrato. Como puede observarse, la causa inmediata (final) est incorporada al contrato y, como consecuencia, es fcil de determinar; en cambio la causa remota (impulsiva) es difcil de determinar porque generalmente no aparece expresada en el contrato y el contratante la tiene guardada. D. Teora clsica
Los principales lderes de esta teora son los juristas franceses Domat y Pothier. Para Domat el contrato tiene un fin econmico y no puramente jurdico. La causa se identifica con el fin prctico y, como consecuencia, en los contratos bilaterales la causa no es la obligacin recproca, sino el deseo de obtener la ejecucin de la prestacin. Incumplida la prestacin, la obligacin desaparece por falta de causa. Se le critica porque una obligacin que nace con causa no puede convertirse posteriormente en una obligacin sin causa. Para esta teora la causa final o inmediata es la que se tiene en cuenta. Como consecuencia en todos los contratos de un mismo tipo la causa es la misma. Por ejemplo, en la compraventa el precio y el objeto vendido. La causa, pues, tiene un carcter abstracto, objetivo e invariable dentro de cada tipo de contrato. No se interesa sobre los motivos que indujeron a contratar (causa impulsiva o remota) y slo atiende al fin inmediato (causa final), por lo cual se califica de abstracta. Se piensa que son personales, ntimos, lejanos al contrato y no aparecen reflejados en el mismo. Pothier recoge las enseanzas de Domat, les hace algunas modificaciones y parte de la tipificacin bipartita de negocios en onerosos y gratuitos, abandonando la tripartita de Domat (reales, bilaterales y gratuitos). Para determinar, dentro de la teora clsica, la causa de los contratos, estos se agrupan en tres categoras: contratos bilaterales, contratos reales y contratos gratuitos. a) Contratos bilaterales
En los contratos bilaterales la causa de la obligacin de una de las partes se encuentra en la obligacin que contrae la otra. Si el vendedor se obliga a entregar la cosa, es porque el comprador se obliga a pagar el precio. Si el comprador se obliga a pagar el precio, es porque el vendedor se obliga a entregar la cosa. Si el arrendador se obliga a entregar el inmueble, es porque el arrenda-
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tario se obliga a pagar la renta; y si el arrendatario se obliga a pagar la renta, es porque el arrendador se obliga a entregar el inmueble arrendado. b) Contratos reales
En los contratos reales la causa es la entrega de la cosa. El mutuario se obliga a devolver el dinero porque el mutuante le entreg ese dinero. El comodatario est obligado a entregar el inmueble porque el comodante se lo entreg. c) Contratos gratuito
En los contratos gratuitos la causa est en el animus donandi, en el nimo de realizar una liberalidad, separado de los mviles. El que dona se obliga porque quiere hacer una donacin. No interesan los motivos. E. Los anticausalistas
Poco tiempo despus de formulada, la teora de la causa recibi fuertes crticas. Hoy en da los autores se dividen entre causalistas y anticausalistas. Se critica a fondo la teora de la causa. Se dice que es falsa e intil. Se considera falsa porque en los contratos bilaterales la obligacin del uno no se considera la causa del otro, ya que ambas obligaciones nacen en el mismo instante. Con relacin a los contratos reales, tambin se dice que es falsa porque la entrega es un requisito de formacin del contrato, una formalidad. De aqu se deduce que sin la entrega no existe contrato, y no es la causa lo que falta. Con relacin a los gratuitos, se dice que el animus donandi se llega a confundir con los motivos sicolgicos. No es posible separar la intencin liberal de los motivos que la han determinado, pero la teora clsica confunde el animus donandi con el consentimiento. Se dice que es intil por cuanto los resultados prcticos deseables se pueden lograr, sin recurrir a la teora de la causa. No tiene importancia afirmar, en los contratos reales, que si la cosa no se entrega carece de causa, pues esa entrega es un requisito de formacin del contrato. En las liberalidades, la falta de intencin liberal se confunde con la falta de consentimiento y la falta de consentimiento impide el perfeccionamiento del contrato. Los anticausalistas tambin dicen que es intil en los contratos sinalagmticos. Siendo la causa de la obligacin la prestacin (objeto) del otro contratante, la falta de causa de una de las obligaciones necesariamente implica la falta de objeto de la otra obligacin. Los anticausalistas desechan la causa como elemento del contrato y refieren la solucin de los efectos del contrato a los otros elementos sustanciales (consentimiento, capacidad y objeto). Llegan a sostener que ni siquiera tiene antecedentes en el Derecho romano y que es una nocin extica. Para los neocausalistas no existe confusin entre causa, objeto y consentimiento. El consentimiento se manifiesta al momento de la celebracin del contrato, la causa en cambio, aparece tambin en su ejecucin, pues para que el
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deudor contine obligado es preciso que se realice el resultado previsto, ya que de lo contrario no podra subsistir el vnculo por falta de causa de la obligacin. El objeto es el aspecto externo del vnculo (la prestacin), mientras que la causa es de carcter volitivo. F. Teora subjetiva Ante la insuficiencia de la teora de la causa y las crticas penetrantes de los anticausalistas se form un nuevo movimiento denominado neocausalista. Entre sus lderes se encuentra Josserand y Capitant. Los neocausalistas construyen su concepcin de la causa en torno a las causas impulsivas que determinan la voluntad negocial. Es una posicin subjetiva que se integra con la objetiva o clsica. No se trata de destruir a sta sino complementarla. La causa inmediata se percibe como instituto de proteccin al contratante y la remota (impulsiva) con la finalidad de proteccin social. Es conveniente advertir que los mviles que conforman la causa impulsiva o remota deben ser determinantes para la celebracin del contrato, de tal manera que de no existir no se habra celebrado. Estos mviles determinantes vienen a constituir la causa del contrato y, como consecuencia, si son ilcitos o inmorales, ser ilcita la causa, aunque en el contrato aparezca una prestacin lcita. Cierto sector doctrinal a fin de imprimir seguridad a la contratacin exige que el mvil inmoral o ilcito sea conocido o presentido por el otro contratante, aunque no lo exige para los actos a ttulo gratuito que se pueden anular a pesar de que el beneficiario ignore (buena fe) la inmoralidad o ilicitud de la voluntad del donante. Esta solucin es facilitada porque el donatario no ha entregado nada a cambio de lo donado. Es preciso, pues, distinguir entre: causa final o inmediata; causa remota o impulsiva determinante de la voluntad contractual; y los simples motivos que tuvo en cuenta el contratante pero que no fueron determinantes para la celebracin del contrato. Slo los dos primeros forman parte del concepto de causa. Existe, pues, una composicin binaria de la causa: una objetiva y la otra subjetiva. G. Teora objetiva La causa no slo se refiere a los contratos, sino tambin a todos los negocios jurdicos. El negocio jurdico es un fenmeno social cuya causa (razn o fundamento) debe buscarse en la funcin tpica econmica y social que desempea: dar, cambiar, hacer, no hacer, poner fin a un litigio, etc. En virtud de esta teora se explican negocios como el indirecto, el fiduciario y el simulado. Esta tesis es seguida por el Cdigo Civil italiano y por gran parte de la doctrina italiana.
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Se le hacen las crticas siguientes: no explica cmo negocios con una funcin econmica-social tpica puedan ser afectados por la intencin de las partes (donacin para remunerar una unin sexual, etc.); la funcin econmica-social no puede funcionar como causa. H. Tesis sincrtica
Resulta de la fusin de la subjetiva y objetiva anteriormente expuestas, y consiste en lo siguiente: En el negocio no slo debe tomarse en cuenta su funcin, sino tambin los fines que persiguen las partes con la funcin jurdica del mismo. Dentro de una concepcin unitaria la causa sera el comn propsito de las partes de alcanzar la finalidad prctica respaldada por la ley. As se explica: el negocio sin causa; el negocio con causa; el negocio con causa falsa; y el negocio con causa ilcita. I. Vicios de la causa
En la causa se pueden presentar vicios: su inexistencia, su falsedad y su ilicitud. a) Inexistencia Se da cuando el negocio carece totalmente de causa. La sancin es la inexistencia o nulidad del negocio. Ejemplos: i) Venta o mutuo en que se confiesa recibir el dinero, pero en la realidad no se ha recibido. En ambos casos si el vendedor niega posteriormente que recibi el precio o el acreedor reclama lo que no entreg, el vendedor o deudor pueden pedir la nulidad del contrato por inexistencia de la causa. ii) En la simulacin absoluta. En una venta simulada en forma absoluta aparece el objeto y el precio, pero no son reales. Hay causa falsa e inexistente. iii) Inexistencia del acto que sirve de causa al negocio jurdico que se realiza; inexistencia de la deuda que se paga o promete pagar65; inexistencia de la deuda que se nova66; etc. iv) La venta de bienes que se espera que existan y no llegan a existir. v) La transaccin sobre un pleito decidido por sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada ignorado por los interesados o por uno de ellos67; sobre un litigio que nunca existi. vi) Tomar un seguro sobre riesgo que no existe.
65. Art. 2069 C. 66. Art. 2097 C. 67. Art. 2187 inc. 2 C.
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vii) La enajenacin de un inmueble por una persona que est al borde de la muerte a cambio de alimentos de por vida. viii) La compra de cosa propia68. Puede darse la falta de causa parcial o causa insuficiente. Su consecuencia es la reduccin de las prestaciones en el contrato y no su nulidad. Por ejemplo: un abogado, un mdico, un ingeniero, que no realiza todo el trabajo encomendado, no puede reclamar la totalidad de sus honorarios. Tendrn que ser reducidos y esa es la sancin. b) Causa falsa
La causa es falsa cuando las partes creen equivocadamente que existe. El contrato es nulo si la causa es falsa a menos que se pruebe que est fundada en otra verdadera y lcita. Se presenta en la simulacin relativa. Por ejemplo: aparece una venta a los ojos del pblico (causa falsa), pero en la realidad es una donacin (causa real). Esta donacin puede ser lcita o ilcita. En el primer supuesto es vlida y en el segundo es nula. Para algunos autores la falta de causa y la falta errnea o falsa son una misma cosa, o en todo caso producen iguales efectos. En el ejemplo anterior de la promesa de pagar una deuda que no existe hay falta de causa, error y falsa causa. Si la causa es falsa el acto es nulo aunque las partes por error de hecho o derecho crean que existe69. c) Ilicitud de la causa Es ilcita la causa cuando se opone a la ley, a las buenas costumbres (inmoralidad) y a orden pblico70. Ejemplos: contrato en dao a terceros; contrato de arrendamiento para un lupanar; contrato para agredir o matar a un tercero; etc. Cuando el art. 1874 C. se refiere a la ley remite a las leyes prohibitivas e imperativas, no a las dispositivas, que pueden ser modificadas o derogadas por las partes. Las buenas costumbres son valores morales que se van formando bajo el influjo de ideales filosficos y cristianos que inspiran a nuestra civilizacin. Claro est que estos valores varan en las diferentes regiones y pocas. Los mviles inmorales deben ser determinantes de tal manera que sin ellos no se habra celebrado el contrato. La doctrina y la jurisprudencia extranjera registran casos de nulidad de actos o contratos por ser contrarios a las buenas costumbres; a saber: toda convencin que tienda a favorecer el amor libre, pero no la que tienda a reparar los daos
68. Art. 2574 C. 69. Arts. 2071 y 2765 C. 70. Arts. 1874 C.
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causados a la concubina; la demanda de la concubina a la sucesin de su amante por la reparacin de los perjuicios que le ha causado su muerte; el corretaje para contraer matrimonio en un principio fue declarado nulo, pero despus se acept con la condicin de que el corredor se limite a presentar a las partes, sin mencionar sus cualidades y a fijar sus honorarios prescindiendo del resultado de la gestin; los convenios en virtud de los cuales se venden influencias gubernamentales; la remuneracin de un mdico especialista al colega que le recomienda al cliente; la venta de la clientela de un mdico a otro mdico; el contrato que tiende a facilitar el cohecho; los actos que impiden la celebracin libre y sin fraude de una subasta pblica; los prstamos para fines inmorales como el concedido a una mujer para que huya con su amante; los actos del mandatario obrando en provecho propio; las promesas de pagar para que se cumpla una obligacin existente; remunerar para que el depositario entregue el depsito; remuneracin para que no se provoque un escndalo o para evitar un chantaje; remuneracin del padre para que la querida deje a su hijo; remuneracin a un empleado del Fisco para que liquide rpidamente un crdito al acreedor. El orden pblico vara de pas en pas y de poca en poca, y es de difcil precisin. Son contrarios al orden pblico aquellos actos que atacan a la familia, a la libertad de comercio, del sufragio, del trabajo o de cualquier otro derecho o garanta constitucional, a la organizacin y competencia de los rganos estatales. Cuando el contrato es gratuito basta que el disponente obre impulsado con propsitos ilcitos para que el acto sea ilcito. Cuando el contrato es oneroso es preciso que el propsito ilcito sea compartido por ambos contratantes. Por ejemplo, si el acreedor o deudor saben que el prstamo concedido es para la trata de blanca, el contrato es nulo por causa ilcita, pero el contrato es vlido si el acreedor no sabe. Hay circunstancias en que no es necesario otros medios de prueba, pues se presume la ilicitud por las circunstancias en que se celebr el contrato. Ejemplo: prstamo concedido en una casa de juegos prohibidos. De acuerdo con el art. 2079 C. cuando la ilicitud es comn a ambos contratantes ninguno de ellos puede pedir el cumplimiento del contrato ni la devolucin de lo que haya dado. Si uno de ellos es inocente, podr reclamar lo que hubiere dado y no est obligado a cumplir lo que hubiere prometido. J. Prueba de la causa
De acuerdo con el art. 1872 C. se presume la existencia de la causa aunque no se exprese, lo mismo que su licitud, mientras el deudor no pruebe lo contrario. Puede aparecer como una obligacin abstracta, pero el deudor podra probar la falta de causa. Por ejemplo: Juan se obliga a determinada suma de dinero a favor de Pedro y no se expresa por qu se oblig. Esto es una presuncin que admite prueba en contrario y no representa el reconocimiento del acto abstracto en general, pues no lo contempla nuestro Cdigo Civil.
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Cuando se expres la causa para probar que no existe, rigen los lmites establecidos para la prueba testifical en varios artculos de nuestro Cdigo Civil. K. Utilidad de la teora de la causa La teora de la causa tiene una doble utilidad: protege el inters individual del contratante mediante el juego de la equidad y la equivalencia de las prestaciones; y concede proteccin social mediante la moralidad y licitud de la contratacin. Ha servido a la doctrina para resolver muchas situaciones. Por ejemplo: a) El prstamo o entrega de dinero para un acto ilcito o la donacin a una concubina para recompensarla son actos que de acuerdo con la concepcin clsica de la causa son lcitos, porque la causa (recibir el dinero y el animus donandi) es abstracta y no se debe penetrar en las causas remotas. Pero aplicando la teora neocausalista son ilcitos dichos actos, como lo seran cualquier otro acto o contrato contrario a la ley o a la moral. b) La teora de los riesgos. Tambin la teora de la causa ha servido para fundamentar la excepcin de contrato no cumplido y la accin de resolucin del contrato por incumplimiento. Se estima que en todos estos supuestos falta la causa, porque la causa es el deseo de obtener la ejecucin de la prestacin. No es slo la promesa de una prestacin, sino la consideracin de que se ejecute. La causa est presente en la formacin del contrato y en su cumplimiento. En cuanto a la resolucin del contrato esta tesis es combatida por la doctrina moderna, pues se considera que la causa es un elemento de la formacin del contrato y, por lo tanto, su existencia no est sujeta a su ejecucin. El contrato existe antes de su ejecucin y prueba de ello es que el contratante puede optar por pedir su cumplimiento. El tema es polmico. Un sector doctrinal ve en la simulacin un vicio del consentimiento reflejado en una discordancia intencional entre lo declarado y querido. Pero otro sostiene que existe una voluntad real de crear la apariencia y que en verdad lo que falta es la causa. L. Delimitacin del concepto de causa
Con el propsito de delimitar el concepto de causa algunos juristas distinguen entre causa de la atribucin, causa de la obligacin y causa del negocio jurdico. a) Causa de la atribucin
Se entiende como causa de la atribucin el derecho de recibir de acuerdo con la ley un desplazamiento patrimonial. Tal derecho puede provenir de la ley o de un negocio jurdico. Por ejemplo: la atribucin puede hacerse donandi causa o solvendi causa (pago del precio debido). Ahora bien, cuando tiene origen o
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causa en un negocio jurdico, ste a su vez tiene su causa y si est viciada repercute en el desplazamiento patrimonial ocasionando su invalidez. Tambin la invalidez del desplazamiento puede ser provocada por otros vicios. Esta atribucin patrimonial adquiere gran importancia en la distincin entre atribuciones abstractas y causales. En las primeras el vicio del negocio que sirve de causa a la atribucin no afecta el desplazamiento patrimonial. Los negocios subyacentes al desplazamiento no le afectan. Es un sistema que otorga gran seguridad en el trfico jurdico. En cambio en los causales, los vicios del negocio que sirven de causa a la atribucin la invalidan, todo lo cual provoca inseguridad en el trfico jurdico porque el vicio se transmite a todas las trasmisiones sucesivas. El atribuyente tiene accin real para recuperar la cosa en contra de quien la tenga. Por el contrario en el negocio abstracto slo tiene accin personal de indemnizacin contra el que se ha enriquecido injustamente. b) Causa de la obligacin
Por qu se debe? Se debe porque existe una causa reconocida por el derecho que liga al deudor. Entonces, causa de la obligacin es lo mismo que fuente de la obligacin. Son trminos sinnimos. c) Causa del negocio
Por qu se contrajo el negocio? El negocio se contrae en virtud de una causa eficiente. La causa en un negocio podra ser otro negocio anterior (negocios ejecutivos) o surgir del mismo negocio (negocios iniciales). El negocio antecedente como causa explica: que la inexistencia del negocio inicial determina la ineficacia del negocio subsiguiente; el juego de los negocios abstractos; y la ineficacia de la transaccin cuando en realidad nunca ha existido litigio. En el negocio inicial la causa es el propsito prctico o emprico que las partes quieren obtener por su medio. El propsito comn es un presupuesto bsico del negocio. La causa es comn a ambos contratantes. Si no existe un propsito comn, la causa se confunde con el consentimiento. El problema del negocio ilcito y del inmoral no se liga con el de la causa, sino con el de la autonoma privada, pues esos negocios quedan fuera del mbito de ella. M . Carcter relativo de la causa en la formacin del contrato La causa no es una categora absoluta de imprescindible necesidad en la estructura tcnica del contrato. Su utilidad es que justifica su existencia, pues mediante ella se introduce la equidad y la moralidad en el contrato y alrededor de ella se solucionan muchos problemas y se explican otras muchas soluciones (la lesin, la frustracin del negocio, las bases del negocio, la resolucin de
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contrato, la excepcin de contrato no cumplido, la distincin entre negocios abstractos y causales, etc.). Por tal razn algunos cdigos como el alemn han prescindido de la causa como elemento estructural del contrato y recurren a otras figuras o medios para realizar la equidad y moralidad en el contrato (teora del error, enriquecimiento sin causa). Con ello se dan soluciones tambin dadas por la teora de la causa. Un sector doctrinal sostiene que las soluciones del Derecho alemn (presupuesto del acto jurdico, fundamento del acto jurdico) y del Derecho angloamericano (consideration), son una reconduccin o equivalente de la teora de la causa. Parece ser que el paso del formalismo al consensualismo va acompaado del causalismo, pues se considera como su producto. La legitimidad y fuerza obligatoria del contrato no depende de la forma, sino de la simple voluntad de las partes, la cual no puede ser independiente de la causa. Ambas determinan la validez y licitud del contrato. N. La causa en nuestro sistema
A primera vista los arts. 1832 y 2447 C. no reconocen a la causa como elemento esencial de las obligaciones, por cuanto forma parte del consentimiento o del objeto. Pero debemos reconocer que nuestro Cdigo Civil no ha abandonado la teora de la causa, pues son muchos los artculos que aluden a ella: 1872, 1873, 1874, 2097 y 3613 C. Algunos autores distinguen entre causa eficiente, causa final y causa ocasional o impulsiva. La primera es la fuente de la obligacin: contrato, cuasicontrato, delito, cuasidelito y la ley. La segunda es la final o inmediata e igual en los diferentes tipos de contrato (en la venta, el precio y el objeto). La tercera es el motivo remoto o personal, variable en cada persona. 5. Solemnidades
Ya hemos visto en el estudio de los contratos solemnes la posicin que toma nuestro Cdigo. Hay solemnidades que se exigen en consideracin del acto, con independencia de la persona que lo celebra; por ejemplo, el otorgamiento de escritura en la donacin entre vivos de bienes inmuebles. La ausencia de estas solemnidades produce nulidad absoluta. La libertad de forma y el espiritualismo son muy importantes para favorecer la libertad humana; pero la ausencia total de la forma puede conducir a graves perjuicios: falta de prueba y certidumbre de las relaciones jurdicas. Por tal razn existe actualmente una tendencia a introducir la forma a cierto sector negocial como carga para obtener un beneficio, y no con carcter absoluto. Tal tendencia se aprecia en el trfico de inmuebles.
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en hiptesis muy variadas. Por va de ejemplo se pueden pensar las siguientes: 1.) Uno de los contratantes oculta al otro una circunstancia que impide la conclusin del contrato y que determina una causa de nulidad (por ejemplo, la imposibilidad originaria de la prestacin, su falta de capacidad para contratar), o bien es el causante de un vicio de la voluntad sufrido por la otra parte (dolo, violencia, etc). 2.) Despus de haberse celebrado un acuerdo verbal, que sin embargo ha de trasladarse a un documento con valor de requisito esencial para la perfeccin del contrato, una de las partes desiste de firmar antes de la suscripcin del documento. 3.) Sin ningn propsito de contratar, sino slo buscando obtener una determinada informacin, una persona mantiene con otra unos largos tratos para la adquisicin de una finca, como consecuencia de lo cual el propietario, que por lealtad mantiene su fidelidad al trato, pierde la ocasin de vender dicha finca a un tercero; adems, ha consumido en dichos tratos cien horas hbiles de trabajo personal y ha tenido que utilizar los servicios de un abogado al cual ha tenido que pagar sus honorarios. 4.) A mantiene con B una negociacin para encargarse de la distribucin en Espaa de un nuevo producto fabricado por ste, aunque en realidad no tiene ningn propsito de celebrar tal contrato, sino que busca que C, de quien es cmplice, gane tiempo y lance antes al mercado un producto concurrente, como efectivamente ocurre. 5.) A inicia una negociacin seria para comprar a B una partida de antigedades; llega un determinado momento en que carece de capacidad econmica para afrontar la nueva situacin; no confiesa este hecho, haciendo creer a B que el contrato se firmar, aunque luego rompe las negociaciones con un ftil pretexto. Mientras, B, en la creencia de que se firmara el contrato, ha preparado ya el transporte de las cosas y adquirido ya embalajes que no han podido ser utilizados y se han perdido. 6.) A, dueo de una finca, tiene informes de que el industrial B quiere establecer su empresa en la finca de C, limtrofe con la suya, pero mejor emplazada. Se pone de acuerdo con D, quien inicia unas conversaciones con C para comprar. B, entre tanto, cansado de esperar, compra la finca de A72. El perjuicio que se indemniza en este tipo de responsabilidad es el inters negativo, o sea, los gastos y desembolsos realizados con ocasin del proyecto de contrato. No comprende el inters del cumplimiento, o sea, la utilidad que se esperaba obtener con el contrato. Usando la terminologa del Cdigo, slo se responde del dao emergente y no del lucro cesante. Es posible que el inters negativo o de confianza sea igual al inters positivo o de cumplimiento, pero nunca superior. Por ejemplo, si el destinatario con ocasin de una oferta, pierde la oportunidad de celebrar el contrato o concluir otros con base en el derecho que se esperaba obtener del oferente.
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1.
Los contratos slo producen efectos entre las partes contratantes y sus herederos. Este es el principio de relatividad de los contratos consagrado en nuestro Cdigo Civil en los arts. 1836 y 2439 inc. 1 que dicen: Art. 1836 C. Las obligaciones que nacen de los contratos, tienen fuerza de ley entre las partes contratantes, y deben cumplirse al tenor de los mismos. Art. 2439 C. Los contratos slo producen efectos entre las partes que los celebren y sus herederos; salvo, en cuanto a estos, el caso en que los derechos y obligaciones que proceden del contrato no sean trasmisibles, ya por su naturaleza, ora por pacto o por disposicin de la ley. Pero no slo a los herederos afecta el contrato, sino tambin a los sucesores a ttulo particular de las partes. Ejemplos: a) El legatario de un inmueble hipotecado por su causante, queda obligado por el contrato hipotecario; b) El comprador de un inmueble hipotecado, queda afectado por la hipoteca; c) El cesionario del crdito hipotecario, queda vinculado a lo estipulado en el crdito cedido. La doctrina denomina a los sucesores de las partes, ya sean a ttulo universal o particular, terceros relativos. Estos terceros entran a la relacin jurdica de las partes con posterioridad a la celebracin del contrato. De acuerdo con el art. 2439 C., la regla general es que los contratos producen efectos con relacin a los herederos de las partes contratantes; pero esta misma disposicin precepta en forma excepcional que los herederos no quedarn afectados si los derechos y obligaciones no son trasmisibles, ya por su naturaleza, ya por disposicin de la ley, o ya por pactos de los contratantes, pues no existen inconvenientes para que las partes convengan que el contrato slo producir efecto respecto de ellos. En nuestro Cdigo Civil existen una serie de artculos que establecen la extincin del contrato por la muerte de uno de los contratantes: A. De acuerdo con el art. 2038 C. la facultad para recibir el pago por el acreedor no se trasmite a los herederos del diputado, salvo que as lo haya expresado el acreedor. B. De acuerdo con el art. 3066 C. el contrato para la construccin de una obra se resuelve por la muerte del artfice o empresario. C. De acuerdo con el art. 3129 C. por la muerte del colono se extingue la aparcera al fin del ao agrcola corriente. D. De acuerdo con el art. 3285 inc. 3 C. la muerte de cualquiera de los socios provoca la extincin de la sociedad, salvo que se estipule que siga con los herederos del difunto o con los restantes socios73. E. De acuerdo con el art. 3345 inc. 5 C. la muerte del mandante o mandatario provoca la terminacin del mandato. F. De acuerdo con el art. 3444 C. el comodato terminar por la muerte del comodatario cuando se hizo en consideracin a ste, o cuando slo el comodatario, por su profesin, poda usar la cosa prestada.
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De acuerdo con el art. 41, inc. b) CT, el contrato individual de trabajo termina por la muerte del trabajador, o del patrn cuando traiga como consecuencia precisa la terminacin de la empresa. Los otros terceros son los absolutos, personas completamente extraas al contrato: no han sido partes contratantes, ni han entrado con posterioridad en relaciones con las partes. No les afecta las obligaciones derivadas del contrato. Respecto a ellos, el contrato es res inter alios acta. 2. Excepciones al principio de relatividad de los contratos
Existen contratos que producen efectos con relacin a personas que no han intervenido en su celebracin. Por ejemplo: la convencin colectiva de trabajo, pues afecta a los obreros de una empresa, aunque no hayan intervenido en su celebracin; la estipulacin a favor de un tercero; y el contrato a cargo de un tercero. 3. Efectos que producen los contratos A. Son productores de obligaciones
En nuestro derecho los contratos son productores de obligaciones. No obstante, el contrato de compraventa trasmite la propiedad74. En el Derecho francs los contratos traslativos (venta, permuta, donacin, etc.) crean obligaciones y trasmiten la propiedad. Dentro de esta corriente se encuentra el Cdigo italiano de 1942. B. Principio de irrevocabilidad de los contratos
El contrato legalmente celebrado es una ley para las partes contratantes, y no puede ser invalidado sino por consentimiento mutuo o por causas legales (resolucin, nulidad, simulacin, revocacin por fraude pauliano). Esto quiere decir que las partes deben cumplir con las obligaciones que derivan del contrato, sin que ninguna de ellas unilateralmente puede modificarlo o extinguirlo. Si se celebra una venta, el vendedor no puede arrepentirse; por el contrario, debe cumplir con su obligacin. El art. 2438 C. dispone que la validez y el cumplimiento de los contratos no puede dejarse al arbitrio de uno de los contratantes. Excepcionalmente se puede extinguir el mandato mediante la revocacin o renuncia unilateral75; asimismo, se pueden terminar unilateralmente el arriendo sin plazo (desahucio)76, las donaciones entre vivos por causa de la ingratitud (revocacin)77, y la sociedad civil y colectiva mercantil en virtud de renuncia78.
73. De acuerdo con el art. 173 C.C. las sociedades colectivas comerciales se extinguen por las mismas causas de las civiles, por lo que se les aplica el art. 3285 inc. 3 C. 74. Art. 2530 C.
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No obstante, los contratos no slo obligan a lo que se expresa en ellos, sino a las consecuencias que la equidad, el uso o la ley hace nacer de la obligacin segn la naturaleza de sta79.
La estipulacin a favor de un tercero est regulada en nuestro Cdigo Civil en los arts. 2489 a 2492 C., que forman parte del Captulo III, Ttulo VII, Libro III, que trata sobre la eficacia de los contratos. El art. 2489 C. expresa que la estipulacin hecha a favor de tercero es vlida. La consagracin de esta figura representa una innovacin con relacin al Derecho romano y al Cdigo de Napolen. En el primero no se poda contratar a favor de un tercero, ya que rigurosamente se aplicaba la regla de que los contratos slo producen efecto entre las partes contratantes. En el art. 1119 del Cdigo francs se precepta que en nombre propio no se puede estipular, sino para s mismo, pero el art. 1121 establece como excepcin la estipulacin a favor de un tercero cuando constituye la condicin de una estipulacin que se hace para s mismo o de una donacin que se hace a otro. No obstante, la jurisprudencia francesa ha interpretado con amplitud la excepcin del art. 1121, aceptando la estipulacin a favor de un tercero en todo caso, convirtiendo en letra muerta la prohibicin del art. 1119. Los cdigos modernos consagran la estipulacin a favor del tercero: el alemn80, el italiano de 194281, el suizo de las obligaciones82 y el peruano83. 2. Concepto de la estipulacin a favor de un tercero
Hay estipulacin a favor de un tercero cuando uno de los contratantes, llamado promitente, se obliga a realizar una prestacin a favor de un tercero. En la estipulacin a favor de un tercero intervienen tres personas: el estipulante, el promitente y el tercero o beneficiario. Los dos primeros son partes del contrato de donde surge el derecho. Para que exista estipulacin a favor de tercero es preciso que ste se convierta en acreedor de la prestacin y no en un simple destinatario de la misma.
75. 76. 77. 78. 79. Art. 3345 incs. 3 y 4 C. Arts. 2958 C. y 1429 Pr. y sigts. Art. 2793 C. Arts. 3285 inc. 4 C. y 173 C.C. Art. 2480 C.
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Por ejemplo, cuando en la compraventa se pacta que el vendedor entregue la cosa comprada a un tercero que la recibe como representante del comprador o por su cuenta. La doctrina denominada a estos contratos en que el tercero es un simple destinatario: falsos contratos a favor de terceros, o contratos impropios a favor de terceros. La estipulacin a favor de un tercero tiene por causa el inters del estipulante que puede consistir en una liberalidad (causa donandi), en cumplir con una obligacin preexistente (causa solvendi), o en recibir una contraprestacin (causa credendi). De la estipulacin a favor de un tercero se puede derivar derechos personales o reales a favor del tercero. 3. Casos de estipulacin a favor de terceros
a) El contrato de seguro de vida es un contrato a favor de un tercero (beneficiario). b) El seguro de accidente contra daos a terceros es un contrato a favor de un tercero. c) La donacin mortis causa con carga es una estipulacion a favor de un tercero. Se estima por la doctrina que, en general, la promesa que hace una persona a otra de pagarle a su acreedor no es contrato a favor de un tercero. Dice Von Tuhr: As, por ejemplo, si el to promete al sobrino pagarle sus deudas, slo quiere entendrselas con el sobrino, sin tener nada que ver los acreedores84. Con relacin a la diferencia entre la delegacin imperfecta y la estipulacin a favor de tercero, Alessandri y Somarriva dicen: La diferencia es muy sutil: se refiere al momento en que le nace el derecho al acreedor para exigir el pago de parte del delegante, en otros trminos, en el momento en que le nace a Pedro el derecho para exigirle a Juan que le pague los 100. Porque si consideramos que es estipulacin a favor de otro, el derecho nacera inmediatamente de celebrado el contrato entre estipulante y promitente, a virtud de la creacin directa del derecho a favor de tercero. En cambio, en la delegacin imperfecta este derecho slo le va a nacer al delegatario cuando acepte a Juan por deudor. Es cuestin de tiempo85. Pero se considera como contrato a favor de tercero cuando el comprador de un inmueble se obliga a pagar al acreedor hipotecario el monto del crdito. Tambin se considera como contrato a favor de un tercero el pacto en virtud del
80. 81. 82. 83. Arts. Arts. Arts. Arts. 328 a 335. 1411 y 1412. 111 y 112. 1345 a 1347.
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cual el comprador se compromete a respetar el arriendo a favor del tercero (arrendatario). 4. Efectos La estipulacin a favor del tercero produce los efectos siguientes: A. El tercero adquiere un crdito del promitente, cuyo cumplimiento puede demandar. Como el tercero adquiere del promitente, no tiene por qu preocuparse por los derechos que hayan adquirido los sucesores o acreedores del estipulante. Ni los acreedores del estipulante tienen prenda general sobre el derecho del tercero, ni sus sucesores lo adquieren, pues nunca ha estado en el patrimonio del estipulante. Por ejemplo, el monto del seguro no pasa a los herederos del asegurado, sino a los beneficiarios (terceros). El art. 2492 C. expresa que despus de la aceptacin del tercero, el promitente est obligado directamente para con l a ejecutar su promesa, y el derecho del tercero queda asegurado con las mismas garantas que el estipulante pact. Es posible que el estipulante sea fiador del cumplimiento u otorgue garanta hipotecaria con el mismo fin. Antes de la aceptacin, las partes (estipulante y promitente) pueden de comn acuerdo disolver el contrato o modificarlo. No obstante, de conformidad con el art. 2491 C. Si la obligacin que se haba estipulado en favor del tercero pudiere por su naturaleza ser ejecutada en favor del estipulante sin perjuicio del promitente, lo ser en favor del estipulante, si la estipulacion fuere revocada o no aceptada por el tercero. Pero si una obligacin no pudiere ser cumplida en favor del estipulante, sino con perjuicio del promitente, o si de un modo absoluto no puediere ser traspasada de la persona del tercero a otra, el estipulante, en el primer caso, slo podr aprovecharse del beneficio de la carga teniendo cuenta del perjuicio que sufra el promitente, y en el segundo caso, la revocacin o no aceptacin aprovechar nicamente al promisor. El artculo trascrito permite al estipulante pedir el cumplimiento de la obligacin, y al promitente (en su caso), aprovecharse del derecho, en el supuesto de revocacin o no aceptacin del tercero. Expresa Brenes Crdoba: Mientras no haya sobrevenido la aceptacin, el estipulante tiene la facultad de revocar el derecho acordado y de conservarlo para s, siempre que no exista perjuicio para el promitente. Igual atribucin, pero con la misma salvedad, le corresponde cuando el tercero rehusa aceptar.
84. Ob. cit., Tomo II, p. 201. 85. Curso de Derecho Civil. Fuente de las Obligaciones. Editorial Nascimento. Santiago de Chile, 1942, p. 282.
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Cuando la obligacin para ser cumplida en provecho del estipulante hubiere de perjudicar al que se comprometi en favor del tercero, ser preciso hacer la reparacin necesaria al exigirse el cumplimiento, a efecto de evitar el perjuicio. Pero si tomada en cuenta la especialidad del derecho estipulado para el tercero, slo a ste fuere aprovechable, en caso de que no lo acepte o fuere revocado, una u otra cosa tan slo favorecer al promitente por llegar a ser la estipulacin del todo ineficaz para cualquiera otra persona. As sucedera si habindose convenido entre promitente y estipulante, que aquel estableciera un derecho de habitacin sobre determinado inmueble en beneficio de un tercero, ste rehusar aceptarlo, pues en atencin a que debido a la especial naturaleza jurdica semejante derecho caducara, porque nadie otro que el instituido como habitador estara capacitado para ejercitarlo, y nadie ms que el promitente sera susceptible de aprovecharlo86. El estipulante tambin tiene derecho a constreir al promitente a que cumpla con la obligacin, particularmente cuando sea un medio de ejecutar una obligacin previamente constituida; asimismo, podr pedir la resolucin del contrato cuando el promitente no cumpla con lo pactado. Por el contrario, el tercero no tiene accin para pedirle al estipulante el cumplimiento de la obligacin. B. El estipulante puede revocar la estipulacin mientras no haya sido aceptada por el tercero. La aceptacion puede ser expresa o tcita. Si el tercero muere antes de la aceptacin, sus herederos la pueden aceptar. Dice Brenes Crdoba: Para que el derecho se consolide en favor del tercero retenindolo irrevocablemente para s, se requiere que l explcita o implcitamente muestre su asentimiento. La aceptacin que sobrevenga se retrotrae en sus efectos al da del contrato. De sto resulta que la muerte del tercero ocurrida despus de celebrado el acuerdo y antes de aceptar, no priva a sus sucesores de los beneficios de la estipulacin en caso de que quieran aceptarla como representantes del fallecido87. Dez-Picazo sostiene que el tercero adquiere el derecho antes de la aceptacin, pues sta juega su papel slo en orden a la limitacin del poder de revocar la estipulacin. De no ser as, si el tercero fallece antes de la aceptacin no trasmitira derecho alguno a sus herederos, lo que no parece admisible88. Si muere el estipulante antes de la aceptacin del tercero, pueden sus herederos revocar la estipulacin. Esta solucin es discutida, pues algunos autores se inclinan por la contraria. 5. Capacidad y determinacin del tercero
No es necesario que el tercero tenga capacidad de ejercicio, basta que tenga capacidad de goce, ya que no es parte del contrato. Se puede estipular a favor de un incapaz.
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Se acepta por la doctrina que el tercero pueda ser determinado en el momento de la estipulacin o con posterioridad. Tambin se admite que el tercero pueda ser una persona de existencia futura. 6. Naturaleza de la estipulacin a favor de un tercero
Tres teoras han tratado de dar explicacin a esta figura jurdica: la de la oferta, la de la gestin de negocios y la de la creacin directa del derecho en favor del tercero. La primera estima que el derecho se radicara primero en el patrimonio del estipulante y luego ste lo pasara al tercero en virtud de un nuevo [Link] segunda estima que el estipulante es un gestor de negocios con respecto al tercero. No podemos aceptar ninguna de las dos primeras. La primera, por cuanto el tercero adquiere directamente el derecho, y la aceptacin es ms bien para evitar la revocacin. La segunda, por cuanto el agente oficioso acta a nombre de otra persona; en cambio, en la estipulacin el estipulante celebra el contrato en su carcter personal, sin asumir ninguna representacin. La teora ms aceptable es la tercera. Por la voluntad de los contratantes el tercero adquiere el derecho. Esta teora ha sido completada mediante la explicacin de que el promitente se obliga con respecto al tercero por su declaracin unilateral de voluntad.
La promesa del hecho ajeno o contrato a cargo de un tercero est regulado en los arts. 2484 a 2488 C. El art. 2485 C. expresa que la promesa del hecho de un tercero, cualquiera que sea el objeto del contrato, obliga al que la hace, con tal que ella aparezca con el carcter de contrato. El hecho del tercero puede consistir en dar, hacer o no hacer. Ejemplos: que Juan le venda su automvil; que Pedro le pinte un cuadro; que Jos no venda cosmticos. 2. Efectos
86. Tratado de las Obligaciones y Contratos. Librera Lehmann. San Jos, Costa Rica, 1936, pp. 346 y 347. 87. Ob. cit., p. 346. 88. Ob. cit., p. 275.
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A. El tercero no se encuentra obligado al hecho mientras no ratifique. El tercero no puede ser deudor en virtud de un contrato celebrado por dos extraos, en el cual no ha sido parte. B. Una vez ratificado, el promitiente queda liberado de responsabilidad, aunque el tercero no cumpla, pues su obligacin consiste en que el tercero acepte y no envuelve la garanta de ejecucin del hecho prometido. Es posible que el promitente pueda ser fiador de la ejecucin, pero tal cosa es un pacto que se agrega al contrato, independiente de la promesa. C. De conformidad con el art. 2486 C., cuando el tercero se niega a ratificar el contrato el promitente deber: a) Ejecutar la obligacin, si est en su poder hacerlo; o b) Indemnizar al acreedor de los daos y perjuicios, si no puede ejecutarla. La Corte Suprema sostiene que la promesa del hecho ajeno constituye una obligacin de hacer: el promitente se obliga a procurar la ratificacin del tercero. Si ste ratifica, el promitente queda liberado; si el tercero rehusa ratificar, entonces la obligacin de hacer queda incumplida y el promitente ser responsable de los daos y perjuicios89. Se sostiene por la doctrina que la ejecucin del hecho por parte del promitente es facultativa, vindose solamente como un medio para liberarse de los daos y perjuicios. D. Mientras el tercero no ratifique, el promitente puede sustituirlo en todos los derechos y obligaciones que resulten del contrato, salvo que la prestacin slo pueda ser cumplida por el tercero90. Ejemplo: la promesa de que un famoso artista pinte un cuadro. E. La ratificacin tiene efectos retroactivos. El art. 2488 C. precepta que la ratificacin retrotrae los efectos del contrato entre las partes contratantes al da en que ste se verific; pero con respecto a terceros, los producir desde el da de la ratificacin.
Seccin IX Inoponibilidad
1. Concepto y su regulacin
Un contrato es inoponible cuando carece de eficacia respecto de terceros. El acto es vlido entre las partes, pero no tiene efecto respecto a terceros. Esta teora juega con relacin a los terceros relativos, excluyendo a los sucesores a ttulo universal. Tambin juega con relacin a los acreedores de las partes, etc. La teora de la inoponibilidad no est regulada expresamente en el Cdigo Civil, pero existen algunos artculos diseminados en este cuerpo de leyes que contienen casos particulares de inoponibilidad.
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2.
Clases de inoponibilidades
La inoponibilidad puede tener lugar por la omisin de requisitos de forma o de fondo. A. Inoponibilidad de forma
Dentro de sta se encuentran las que se producen por falta de publicidad y las que resultan por la falta de fecha cierta. La inoponibilidad por falta de publicidad se presenta en los casos siguientes: a) Por la falta de inscripcin de los ttulos inscribibles
Los ttulos sujetos a inscripcin que no estn inscritos en el Registro no producen efectos respecto de tercero91. Ejemplo: Juan vende a Pedro el inmueble X que se encuentra inscrito en el Registro. Pedro no inscribe su adquisicin y Juan vuelve a vender el inmueble X a Diego, que no sabe de la primera venta (buena fe) e inscribe su adquisicin. Juan hipoteca a favor de Pedro el inmueble X que se encuentra inscrito en el Registro. Pedro no inscribe su hipoteca y Juan vuelve a hipotecar la finca X a favor de Diego, quien ignora la existencia de la primera hipoteca (buena fe) e inscribe la otorgada a su favor. Ni la venta o hipoteca son oponibles a Diego. En el primer caso, no se puede inscribir la venta a favor de Pedro, y Diego adquiere el dominio del inmueble X. En el segundo caso, la hipoteca a favor de Pedro se inscribe, pero ser de segundo grado, pues la de Diego obtendr el primer grado. Tampoco le son oponibles a los terceros las demandas o embargos no anotados en el Registro92. b) Por falta de la notificacin de la cesin de un crdito
Si la cesin no se notifica al deudor, es inoponible a ste y a los terceros. De aqu que el deudor que paga antes de ser notificado o de haber aceptado la cesin, hace un buen pago. En esas mismas condiciones, el acreedor del cedente puede embargarle el crdito93. c) Inoponibilidad por falta de fecha cierta
El art. 2387 C. establece los casos en que un documento privado tiene fecha cierta respecto de terceros. B. Inoponibilidad de fondo
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a)
Los contratos fraudulentos no le son oponibles a los terceros. De aqu que un sector doctrinal estime a la accin pauliana como un ejemplo de este tipo de inoponibilidad. En cambio, otro sector opina que es una accin de nulidad. b) La provocada por la clandestinidad
Se cita a la simulacin. El contrato oculto no es oponible a terceros, pero para estos es vlido el que se presenta al pblico. c) La que resulta por la lesin de derechos adquiridos
De acuerdo con el art. 74 C. si despus de diecisis aos de ausencia o de haber cumplido el ausente setenta aos de edad, reapareciere ste o se presentaren ascendientes o descendientes suyos, percibirn los bienes existentes en el estado en que se hallaren, o aquellos porque se hubieren permutado, o el precio que los herederos y dems interesados hubieren recibidos por las enajenaciones hechas despus y, por lo tanto, las hipotecas y ventas que se hubieren hecho sern mantenidas y respetadas. Se estima que existe inoponibilidad del testamento que no respeta las asignaciones forzadas y, por lo tanto, los asignatarios pueden ejercer la accin de reforma del mismo, a fin de que se cumpla con la asignacin forzada94. Nuestras asignaciones forzadas son: la porcin conyugal y los alimentos95. C. Inoponibilidad por la nulidad de un acto
Se cita como ejemplo de esta inoponibilidad el caso del matrimonio putativo. El matrimonio putativo produce iguales efectos que el vlido, a pesar de ser nulo, cuando existiere buena fe en uno o en ambos cnyuges. Si el marido estuviere de mala fe, para ste es nulo el matrimonio y los hijos sern siempre legtimos, pues esa nulidad les es inoponible. El art. 107 C. expresa: El matrimonio declarado nulo, si fue contrado de buena fe, produce efectos civiles, lo mismo respecto de los cnyuges que respecto de los hijos, aun cuando hayan nacido antes del matrimonio, si fueren reconocidos con anterioridad a su anulacin. Si nicamente uno de los cnyuges hubiere procedido de buena fe, el matrimonio no produce efectos civiles ms que en su favor y en el de sus hijos. Las donaciones o promesas que por causa de matrimonio se hayan hecho por el otro cnyuge, al que cas de buena fe, subsistirn no obstante la declaracin de la nulidad del matrimonio.
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El contrato, junto con sus clusulas y modalidades, surge como el resultado de dos o ms declaraciones de voluntad concordantes. Pero es posible que no se hayan explicado con claridad y, en consecuencia, se presenta la necesidad de determinar lo que realmente quisieron los contratantes. Interpretar un contrato es averiguar el sentido y alcance de las declaraciones que lo integran. 2. Sistemas de interpretacin
Es posible que la voluntad declarada en el contrato discrepe con la voluntad real o interna de los contratantes; surge entonces el problema de la interpretacin. Pero cul de las dos situaciones debe prevalecer? La voluntad interna o la declarada? En torno a esta determinacin surgen dos teoras: la de la voluntad interna o real y la de la voluntad declarada. A. Sistema de la voluntad interna
Se denomina tambin subjetivo o individual. En este sistema prevalece la voluntad real, la querida por las partes, sobre la declarada. B. Sistema de la voluntad declarada
En este sistema, para interpretar el contenido del contrato hay que atenerse exclusivamente a lo declarado o exteriorizado por los contratantes, con independencia de que concuerde con el querer interno. 3. Sistema adoptado por nuestro Cdigo Civil
Nuestro Cdigo Civil se inspira en el sistema de la voluntad real. As se desprende del art. 2496 C. que dice: Si los trminos de un contrato son claros
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y no dejan duda sobre la intencin de los contratantes, se estar al sentido natural de sus clusulas. Si las palabras parecieren contrarias a la intencin evidente de los contratantes prevalecer sobre aquellas. 4. Reglas de interpretacin
Nuestro Cdigo establece una serie de reglas de interpretacin de los contratos, siguiendo en esto al francs, que tom la tcnica de Pothier. Por el contrario, existen otros Cdigos que no hacen tal regulacin, dejando a los tribunales en libertad para interpretarlos. Sobre la interpretacin de las leyes el Cdigo establece pocas reglas en el Ttulo Preliminar. A. La intencin de los contratantes
El elemento intencional prevalece en la interpretacin de los contratos. El espritu est sobre la palabra. El art. 2496 C., anteriormente trascrito, dispone que si de los trminos del contrato no hay duda, se estar al sentido natural (literal) de sus palabras. Pero si existe discordancia entre las palabras y el querer de los contratantes, prevalecer ste sobre aqullas. En materia testamentaria tambin se atiende preferentemente a la intencin del testador. El art. 978 C. expresa que, en caso de duda sobre la interpretacin de una disposicin testamentaria, se practicar lo que estuviere ms en armona con la intencin del testador, conforme al contexto del testamento. Para juzgar la intencin de los contratantes deber atenderse principalmente a los actos de stos, coetneos y posteriores al contrato96. Los proyectos de contratos, las minutas, los contratos precedentes, las conductas interpretativas, la persona que redacta el texto, la situacin econmica y social de las partes, son elementos de importancia para averiguar la intencin de las partes. B. Aplicacin restrictiva de los trminos del contrato
En el art. 2498 C. se precepta que cualquiera que sea la generalidad de los trminos de un contrato, no deber entenderse comprendidos en l cosas distintas y casos diferentes de aquellos sobre los que los interesados se propusieron [Link] anterior regla encuentra aplicacin particular en el art. 2195 C., que se refiere a la transaccin.
92. Arts. 54 del R.R.P. y 1718 Pr. S. 9 a.m. del 11 de noviembre de 1913, B. J., p. 254; S. 12 m. del 10 de mayo de 1934. B.J., p. 8616; S. 12 m. del 14 de junio de 1934, B. J., p. 8652; S. 12 m. del 27 de mayo de 1948, B.J., p. 14249; S. 11 a.m. del 30 de octubre de 1936, B. J., p. 9447. 93. Art. 2724 C.
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C.
El art. 2499 C. expresa que si alguna clusula de los contratos admitiere diversos sentidos, deber entenderse en el ms adecuado para que produzca efecto. D. Interpretacin armnica
El art. 2500 C. expresa que las clusulas de los contratos debern interpretrselas unas por las otras, atribuyendo a las dudosas el sentido que resulte del conjunto de todas. E. Las palabras con relacin a la naturaleza y objeto del contrato
El art. 2501 C. expresa que las palabras que puedan tener distintas acepciones sern entendidas en aquella que sea ms conforme a la naturaleza y objeto del contrato. F. La interpretacin en base a la costumbre
El art. 2502 C. expresa que el uso o la costumbre del pas se tendrn en cuenta para interpretar las ambigedades de los contratos, supliendo en estos la omisin de las clusulas que de ordinario suelen establecerse. G. Interpretacin de clusulas obscuras
De conformidad con el art. 2503 C., la interpretacin de las clusulas obscuras no debern favorecer a la parte que hubiere ocasionado la obscuridad. En los contratos de adhesin, el oferente sera el contratante que provocara la obscuridad, en el supuesto que existiere. H. Interpretacin de los ejemplos
El art. 2504 C. precepta que cuando en un contrato se ha expresado un caso para explicar la obligacin, no se entender por slo eso haberse querido restringir la convencin a ese caso, excluyendo los otros a que naturalmente se extiende. I. Imposibilidad de resolver las dudas
El art. 2505 C. expresa: Cuando absolutamente fuere imposible resolver las dudas por las reglas establecidas en los artculos precedentes, si aquellas recaen sobre circunstancias accidentales del contrato, y ste fuere gratuito, se resolvern
94. Art. 1222 C. y sigts. 95. Art. 1197 C. y sigts.
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en favor de la menor trasmisin de derechos e intereses. Si el contrato fuere oneroso, la duda se resolver en favor de la mayor reciprocidad de intereses. Si las dudas de cuya resolucin se trata en este artculo recayeren sobre el objeto principal del contrato, de suerte que no pueda venirse en conocimiento de cul fue la intencin de los contratantes, el contrato ser nulo. En este ltimo inciso, se contempla la nulidad por falta de consentimiento de los contratantes.
Los contratos pueden disolverse o extinguirse: por el mutuo consentimiento de los contratantes y por causas legales. El art. 2479 C. expresa que todo contrato legalmente celebrado es una ley para los contratantes, y no puede ser invalidado, sino por su consentimiento mutuo o por causas legales. A. El mutuo consentimiento (resciliacin)
Las mismas partes que celebraron el contrato lo pueden disolver. Esta forma de disolver el contrato se denomina por la doctrina resciliacin. La resciliacin no tiene efecto retroactivo, y como consecuencia: a) los derechos constituidos con anterioridad a la resciliacin deben ser respetados. Ejemplo: Juan vende a Pedro el inmueble X y ste lo hipoteca a Jos. Si Juan y Pedro dejan sin efecto la venta, la hipoteca a favor de Jos subsiste; b) si el ttulo fue traslativo de dominio (venta), tendr que hacerse una nueva trasmisin para que regrese el dominio al primitivo adquirente. En el caso anterior, Pedro tendra que trasmitirle el dominio a Juan. La Corte Suprema ha dicho que en la resolucin del contrato de compraventa hay trasmisin de dominio y, en consecuencia, existe obligacin de pagar los respectivos impuestos97. Aqu la Corte confunde la resolucin con la resciliacin, a la que se refiere la consulta evacuada. No debe confundirse la resciliacin con la resolucin y rescisin, pues existen diferencias fundamentales entre ellas. La resciliacin tiene por causa la voluntad de los contratantes y supone un contrato vlido. La rescisin y la resolucin tienen una causa legal. La resciliacin no tiene efecto retroactivo; en cambio, la rescisin y resolucin tienen efectos retroactivos. No obstante, como ya expresamos anteriormente, hay contratos que se pueden disolver por la voluntad de una de las partes: el mandato (revocacin o renuncia), el arriendo (desahucio), la sociedad civil y colectiva mercantil (renun-
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cia), la donacin inter vivos por la ingratitud (revocacin) y el contrato de trabajo (preaviso). B . Causas legales Las causas legales de disolucin de los contratos son: a) La resolucin La produce el evento de la condicin resolutoria, ya sea expresa o tcita. b) La nulidad y rescisin De ellas tratamos en los modos de extinguir las obligaciones, por lo que nos remitimos a ese captulo. c) La muerte de una de las partes Ya sealamos anteriormente, al tratar sobre el principio de relatividad de los contratos, los casos de extincin de los contratos por muerte de uno de los contratantes, por ejemplo, el mandato. e) El plazo extintivo Es causa legal de extincin del contrato el vencimiento del plazo, cuando se ha celebrado por un plazo determinado. El arriendo, la sociedad, el comodato, se disuelven por el plazo extintivo.
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Derecho de Obligaciones
Nuestro Cdigo Civil en el Ttulo VII, Libro III, Tomo II, que trata de los contratos, le dedica a los cuasicontratos el Captulo V, compuesto de tres artculos (del 2506 al 2508), siguiendo la concepcin romana de considerar el cuasicontrato semejante al contrato. No obstante, ninguno de los cuatro cuasicontratos enumerados en el art. 2508 C., es regulado en dicho captulo, sino en otros del Cdigo1. 2. Su concepto y crtica
El art. 2506 C. define el cuasicontrato como un acto voluntario y lcito del cual resulta una obligacin respecto de un tercero o una obligacin recproca entre las partes. obre las caractersticas del cuasicontrato se ha dicho que es un acto voluntario, lcito y no convencional. Cuando se expresa que es voluntario, se desea distinguir el cuasicontrato de la ley como fuente de las obligaciones. Se dice que es lcito para distinguirlo del delito y cuasidelito, que son hechos ilcitos. Por ltimo, se expresa que no es convencional para diferenciarlo del contrato. Esta forma de ver o de definir el cuasicontrato pretende distinguir el cuasicontrato de las otras fuentes de las obligaciones. Planiol, entre otros, ha criticado esta concepcin del cuasicontrato. Opina que el cuasicontrato no es un hecho voluntario, ya que con frecuencia resulta obligada una persona que no ha manifestado su voluntad. Por ejemplo: en el pago indebido, el que recibe el pago debe devolverlo, aunque es evidente que no ha existido voluntad de hacerlo, ms bien al recibirlo deseaba quedarse con el dinero; en la agencia oficiosa la persona cuyos negocios se administraron puede resultar obligada sin que haya manifestado su voluntad. Por otra parte, Planiol expresa que no es voluntario, ya que el autor del hecho no es el obligado, sino la otra persona que con el hecho se enriquece. De
1. Artos del 1692 al 1714 C; del 2069 al 2079 C y del 3372 al 3389 C.
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aqu que el deudor de la obligacin cuasicontractual no ha querido ser tal deudor, no ha manifestado voluntad para tal cosa, por lo que su obligacin slo puede considerarse como una obligacin legal. Tambin dice Planiol que no son hechos lcitos. Con esto no quiere decir que el acto generador del cuasicontrato sea en s ilcito, sino que el enriquecimiento que produce es ilcito porque es sin causa, de donde se deriva la obligacin de quien lo recibe, que resulta obligado en el cuasicontrato. La tesis de Planiol no ha sido aceptada por todos los juristas. Sin embargo, se considera por la mayor parte de los autores modernos que la nocin del cuasicontrato carece de razn y debe suprimirse de los Cdigos, estimndose las obligaciones que producen como obligaciones derivadas de la ley. Los Cdigos de Alemania y Suiza siguen este criterio. El cuasicontrato, como fuente de las obligaciones, ha llegado a su fin. Tiende a desaparecer de los Cdigos modernos. 3. Fundamento
Los autores han discutido con amplitud el tema del fundamento del cuasicontrato. Se conocen varias opiniones, que estiman que: A. En el cuasicontrato hay una voluntad presunta del que se obliga. Entre los autores que siguen esta doctrina se encuentran Ricci y Laurent. Tal criterio no ha tenido gran aceptacin, ya que es posible que en muchos casos se obligue a un incapaz. En tal supuesto, sera absurdo presumir una voluntad de quien no es capaz de manifestarla. B. Existe una voluntad o consentimiento tcito. A esta tesis se le puede aplicar la misma crtica de la anterior: no puede haber consentimiento en quien es incapaz de prestarlo. Por otra parte, al hablarse de consentimiento estamos frente a un contrato, pues el consentimiento puede expresarse en forma expresa o tcita. C. El cuasicontrato tiene su fundamento en la equidad. La equidad es la fuente de donde nace la obligacin. Se critica esta opinin por ser demasiado amplia y no especfica, ya que todo el orden jurdico tiene que estar basado en la equidad. D. La obligacin que resulta del cuasicontrato nace de la ley. Se considera que esta opinin peca por el mismo defecto de la anterior, pues en el fondo todas las obligaciones nacen de la ley. Esta tesis es cierta en parte. F. El cuasicontrato tiene su fundamento en el enriquecimiento sin causa. La ley trata de evitar a travs del cuasicontrato, en un buen nmero de casos, un enriquecimiento ilegtimo. 4. Su enumeracin
El art. 2508 C. seala como cuasicontratos la agencia oficiosa, la administracin de la cosa comn, la guarda voluntaria y el pago indebido.
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Segn se desprende del mencionado artculo, la lista que establece no es taxativa y deja la posibilidad de que existan otros. En dicho artculo se dice que a esta clase de obligaciones pertenece, entre otras, la agencia oficiosa.... Por ejemplo: en el art. 3504 C. se dispone que el depsito necesario de que se hace cargo un adulto que no tiene la libre administracin de sus bienes, pero que est en su sana razn, constituye un cuasicontrato que obliga al depositario sin la autorizacin de su representante legal.
BIBLIOGRAFIA
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Quien paga por error lo que no debe tiene derecho a reclamar lo pagado a quien se le pag. En el pago indebido, el que pag (solvens) sufre un empobrecimiento sin causa y el que recibe el pago (accipiens) experimenta un enriquecimiento sin causa. Nacen, pues, del pago indebido: un derecho de reclamar lo pagado, para el que hace el pago; y una obligacin de devolver lo recibido, para el que lo recibe. Esta obligacin que surge del pago indebido la explica nuestro Cdigo por medio del cuasicontrato. En el pago indebido existe un enriquecimiento sin causa, razn por la que muchos expositores y legislaciones lo contemplan dentro de esta figura. Existe accin de repeticin no slo cuando se paga la totalidad de lo no debido, sino cuando se paga ms de lo debido a causa de error numrico. El art. 2076 C. dispone tambin que es pago indebido la entrega de una cantidad mayor o menor de lo que se adeuda por un error numrico, que no ha sido rectificado. Los anotadores, con razn, no le encuentran explicacin al art. 2076 C. al permitir la accin de repeticin cuando se paga menor cantidad a la debida. La Suprema ha dicho que existe pago indebido si se paga una cuenta en la cual figura un pagar por mayor valor que el verdadero1. 2. Requisitos del pago indebido
Son tres los requisitos constitutivos del pago indebido, a saber: pago de una prestacin; que no exista la obligacin; y que se pague por error1. A. Pago de una prestacin
El primer requisito es que se pague por error la prestacin. Esta puede ser de dar, hacer y no hacer.
1. S. de las 9 a.m. del 18 de marzo de 1957, B.J., pg. 18468.
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Se sostiene que no es preciso que se pague la misma cosa que se crea deber, pues se puede repetir en la dacin en pago. B. Que no exista la obligacin
El segundo requisito exige que no exista la obligacin al momento de hacerse el pago. Se considera que no existe la obligacin cuando nunca ha existido, cuando existi pero se ha extinguido, o cuando an no ha nacido. a) Cuando nunca ha existido la obligacin
Es posible que nunca haya existido la obligacin. Ejemplo: Juan pag a Diego C$100, sin que nunca haya sido deudor por suma alguna. b) Cuando existi la obligacin, pero se extingui
En este supuesto la obligacin existi, pero qued extinguida antes de hacerse el pago. Ejemplos: el pago hecho por el heredero de la obligacin contrada por el causante, si anteriormente haba sido cancelada por otro de los coherederos. Se concede accin al heredero para repetir lo que pag, pues ya haba pagado anteriormente el otro coheredero. Tambin se concede accin de repeticin al heredero que pag una deuda o entreg un legado con base en un testamento nulo o revocado. c) Cuando an no ha nacido la obligacin
Puede repetirse si se paga una obligacin que an no ha nacido. Ejemplo: mientras est pendiente la condicin suspensiva el deudor no est obligado a pagar y si lo hace puede repetir. El art. 1892 inc. 2 C. dice: Todo lo que se hubiere pagado antes de efectuarse la condicin suspensiva, podr repetirse mientras no se hubiere cumplido. El art. 2079 inc. 1 C. expresa: Los pagos efectuados por una causa futura que no se ha realizado, o por una causa que ha dejado de existir, o los que han tenido lugar, en razn de una causa contraria a la ley, al orden pblico, o a las buenas costumbres, o los que han sido obtenidos por medios ilcitos, pueden ser repetidos. Por el contrario, si se paga antes de cumplirse el plazo no se podr repetir. El art. 1898 C. dice: Lo que anticipadamente se hubiere pagado en las obligaciones a plazo, no se podr repetir. Si el que pag, ignoraba cuando lo hizo, la existencia del plazo, tendr derecho de reclamar del acreedor los intereses o los frutos que ste hubiere percibido de la cosa. Esta regla no se aplica a los plazos que tienen el valor de condiciones.
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Los anotadores sealan las excepciones que los autores formulan al art. 1898 C.: a) El caso en que se comprendieron en el capital tambin los intereses, y por lo tanto stos se hubieren pagado por el tiempo en que el deudor hubiere debido tener, pero no tuvo en realidad, el disfrute del capital; b) Si lo que se pag anticipadamente lo fue por efecto de un error que fue consecuencia del dolo del acreedor; y c) cuando el pago se hizo por persona incapaz de enajenar. C. Que se pague por error
El ltimo requisito es que el pago se haya hecho por error, es decir, en la creencia de estar obligado. El error puede ser tanto de hecho como de derecho. Ejemplos: Juan paga a Pedro C$85,000, a pesar de que con anterioridad haba pagado (error de hecho). Juan paga al Fisco C$50,000 creyendo que existe una ley que le obliga pagar dicha cantidad en concepto de impuesto, pero en realidad no existe tal ley que establezca dicho impuesto (error de derecho). Tambin existe error de derecho cuando el contribuyente paga ms de lo exigido por la ley, por lo que puede repetir por el exceso. El art. 2069 C. dice: El que por error de hecho o de derecho, verifique un pago, puede repetir lo pagado, si prueba que no deba. Sin embargo, cuando una persona a consecuencia de un error suyo ha pagado una deuda ajena, no tendr derecho de repeticin contra el que a virtud del pago ha suprimido o cancelado de buena fe un ttulo necesario para el cobro de su crdito; pero puede intentar contra el deudor las acciones del acreedor. Si no existe error hay donacin. El art. 2765 C. dispone de que hace donacin el que paga a sabiendas lo que en realidad no debe. Este artculo dice: No hace donacin a un tercero el que a favor de ste se constituye fiador o constituye una prenda o hipoteca; ni el que exonera de sus obligaciones al fiador, o remite una prenda o hipoteca, mientras est solvente el deudor, pero hace donacin el que remite una deuda, o el que paga a sabiendas, lo que en realidad no debe. La Corte Suprema ha dicho que no existe error si el actor dice que no tena ninguna relacin jurdica con el reo, pues de ello se deduce que saba que el pago era indebido2. La Corte Suprema ha dicho que existen casos de pago indebido sin que haya error y por causa no realizada o ilicitud de la obligacin: Considerando siempre la contrademanda, tiene en cierto modo razn el recurrente al decir, que la repeticin por pago indebido cabe cuando existe error de hecho o de derecho por parte del solvens al tenor del artculo 2069 C.; sin embargo, tanto la doctrina como la ley, autorizan en muchos casos la repeticin de lo indebido fundndose en motivos diversos, que no son los que generalmente caracterizan la accin de pago indebido, sino otros provenientes de la equidad y la justicia que deben intervenir en todo acto jurdico; por ejemplo, el pago que se hace por el mandatario, fuera de los lmites del mandato, si el mandante no quiere ratificarlo; el pago bajo condicin de no hacer una
2. S. de las 11:45 a.m. del 18 de Febrero de 1957, B.J., pg. 18442.
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cosa dada, siempre que esta cosa sea ms tarde hecha por el que lo recibi. Por consiguiente, estos y otros casos, dan lugar a la accin de pago indebido, tanto por causas no realizadas, como por ilicitud de la obligacin o por causas contrarias al orden pblico o a las buenas costumbres. Los fundamentos de este derecho, dice Giorgi en su obra Teora de las obligaciones, Tomo V, hay que buscarlos en los principios generales del derecho, los cuales, sobre este propsito, conservndose fieles a las mximas de los jurisconsultos romanos, no hacen ms que sancionar y fortificar cnones de equidad y de moral, respaldados en todos los tiempos por doctrinas y prcticas forenses. En nuestra legislacin tenemos disposiciones fundamentadas de tales principios; y as vemos, que el art. 2079 C. establece, que pueden repetirse los pagos hechos por una causa futura que no se ha realizado o los que han tenido lugar por una causa contraria a la ley, a la moral y a las buenas costumbres o el orden pblico; o bien que hubiese sido obtenida por medios ilcitos, pues en estos casos, la obligacin se considera sin causa. Tambin puede verse el art. 1784 C., que declara sin ningn efecto la obligacin fundada en causa ilcita, considerando como tal, la contraria a la ley, al orden pblico o a la moral, pudiendo repetirse lo pagado cuando la culpa est de parte de quin recibe; y por ltimo, se encuentra tambin los artculos 3618 y 3619 C., que autorizan para repetir lo pagado por deuda de juego, cuando ha habido dolo o fraude de parte de quien gana. Todos estos motivos de repeticin de lo pagado, constituyen el derecho de repeticin de lo indebido, sin causa o con causa ilcita, o torpe. En todos ellos, por supuesto, no es necesario que exista el error del solvens, como en el pago indebido contemplado en el art. 2069 C. anteriormente citado. Es obvio, dice el mismo Giorgi, que el que pag sabiendo que nada debe, no puede alegar ninguna causa ni utilizar ningn pretexto para reclamar despus lo pagado, y no tiene ms posibilidad para salvar sus derechos, si los considera lesionados, que pedir la nulidad del acto si cabe; empero, el que pag creyendo por cualquier motivo que deba y resulta que no es tal deudor, es claro que entonces tiene la accin para reclamar lo indebido. Ahora, cuando se trata de pago hecho por causa torpe o ilcita o sin causa, aade, el hecho de la repeticin no es menos evidente, porque la ley no puede proteger las consecuencias jurdicas de un hecho ilcito y contrario a sus tutelares sanciones. En estos casos pues, el solvens no tiene necesidad de probar error, pero, deber en su lugar, justificar que pag en vista de causas no existentes, torpe o ilcitas y fuera de estas diferencias, las mismas reglas regulan a la una y a la otra especie de repeticin con respecto a los efectos que de ella se derivan (Tomo I, de la pg. 193 a la 205)3. 3. Casos en que no es admisible la accin de repeticin
Es posible que una persona haya pagado y que no se le conceda accin para la repeticin. Se presentan varios casos en que se niega la accin de repeticin, a saber:
3.
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A. Cuando se paga a sabiendas de que no se debe, en cuyo caso hay donacin, de conformidad con el art. 2765 C. B. Cuando se paga una obligacin puramente natural de las enumeradas en el art. 1840 C. El art. 1840 C. dice: Las obligaciones naturales no confieren derechos para exigir su cumplimiento; pero cumplidas, autorizan para retener lo que se ha recibido en razn de ellas. Tales son: a) Las contraidas por personas que teniendo suficiente juicio y discernimiento, son, sin embargo, incapaces de obligarse segn las leyes, como los menores adultos, no declarados mayores. b) Las obligaciones civiles extinguidas por la prescripcin. c) Las que proceden de actos que le faltan las solemnidades que la ley exige para que produzcan efectos civiles, como la de pagar un legado, impuesto por un testamento que no se ha otorgado en la forma debida. d) Las que no han sido reconocidas en juicio por falta de prueba. Para que no pueda pedirse la restitucin en virtud de estas cuatro obligaciones, es necesario que el pago se haya hecho voluntariamente por el que tena la libre administracin de sus bienes. C. Cuando a consecuencia de un error se ha pagado una deuda ajena, si el que recibe el pago (accipiens) en virtud del mismo ha suprimido o cancelado de buena fe un ttulo necesario para el cobro de su crdito, pero podr intentar contra el deudor las acciones del acreedor4. En la doctrina se seala como caso en que no se permite la repeticin cuando se paga atendiendo un deber moral o de decoro, como cuando una persona da alimentos a otra persona en la creencia de que est obligado legalmente. 4. Prueba del pago indebido
De conformidad con el art. 2069 inc. 1 C. al que ejercita la accin de repeticin le corresponde la carga de la prueba, o sea, tiene que probar el pago [Link] que paga en forma indebida tiene que probar: A. Que hizo un pago para extinguir una obligacin. B. Que la obligacin no exista al tiempo de hacer el pago. La Corte suprema ha dicho que para que prospere la accin de pago indebido es necesario establecer la identidad de la deuda pagada para justificar despus su extincin anterior o su ilegalidad5. C. Que se hizo por error. La Corte Suprema dijo que de conformidad con el art. 2069 C. son necesarias tres condiciones para que prospere la demanda: a) existencia de un pago; b) que el pago sea indebido; y c) que el pago haya sido hecho por error6.
4. 5. 6.
Art. 2069 inc. 2 C. S. 10 a.m. del 28 de octubre de 1946, B.J., pg. 13659. S. 11:45 a.m. del 18 de febrero de 1957, B.J., pg. 18442.
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Si el demandado confiesa el pago, el actor debe probar que no era debido; pero si aqul lo niega, corresponde al actor probarlo, y probado se presumir indebido7. La Corte Suprema ha dicho que: A. Cuando se niega la demanda y sus fundamentos, no se est negando el pago y, por lo tanto, no existe la presuncin de que es indebido conforme al art. 2072 C.; lo que se est negando es que el pago sea indebido8. B. Si el demandado confiesa que recibi el caf del demandante, pero para exportarlo por cuenta de ste, no prospera la accin de repeticin. El demandado debe dar cuentas al actor9. C. No se debe acoger la accin de pago indebido si el actor no prueba el pago negado por el reo de conformidad con el art. 2072 C10. D. La confesin del demandado de que recibi el dinero, pero como comisin de una venta es indivisible, ya que se refiere a un mismo hecho y no constituye excepcin; en consecuencia, el demandante debe probar que el pago es indebido11. E. Si el demandado confiesa el pago, corresponde al demandante probar que era indebido12. Se estima, generalmente, que de la prueba de la no existencia de la obligacin resulta probado el error, por lo que no es preciso probar en forma especial dicho error. 5. Efecto de la accin de repeticin
Demostrado el pago indebido, el demandado debe devolver las cosas que recibi y, de no ser posible, su equivalente en dinero. La extensin de la obligacin del accipiens depende de su buena o mala fe. A. Buena fe del accipiens
El que de buena fe recibe una cantidad indebida de dinero o cosa fungible, est obligado a restituir otro tanto, sin intereses13. El que ha recibido de buena fe una cosa cierta y determinada, debe restituirla en especie, si existe; pero no responde de las desmejoras o prdidas, aunque hayan sido ocasionadas por su culpa, sino en cuanto se haya hecho ms rico14. No est obligado a devolver los frutos percibidos durante su posesin de buena fe de acuerdo con las reglas generales15. No obstante, desde que sabe que el pago fue indebido se somete a todas las obligaciones del poseedor de mala fe16.
Art. 2072 C. S. 10 a.m. del 5 de febrero de 1937, B.J., pg. 9829. S. 12 m. del 25 de marzo de 1938, B.J., pg. 10109. S. 9 a.m. del 17 de enero de 1946, B.J., pg. 13742. S. 11:45 a.m. del 18 de febrero de 1957, B.J., pg. 18442. S. 9:45 a.m. del 22 de abril de 1965, B.J., pg. 114. Art. 2073 inc. 1 C. Art. 2073 inc. 3 C. Art. 1743 C. y sigts. Art. 2073 inc. 4 C.
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El que de buena fe vende la cosa cierta y determinada que se le dio como debida, es slo obligado a restituir el precio de venta y a ceder las acciones que tenga contra el comprador que no lo haya pagado ntegramente17. B. Mala fe del accipiens
El que ha recibido de mala fe una cantidad de dinero o cosas fungibles, debe los intereses o frutos desde el da de pago18. Hay mala fe cuando se recibe a sabiendas de que la deuda no existe. Si lo que se ha recibido es una cosa cierta y determinada debe restituir los frutos y responde de las prdidas, desmejoras y daos, y, en general, se somete a las obligaciones del poseedor de mala fe19. Si de mala fe hizo la venta a un tercero es obligado como todo poseedor que dolosamente ha dejado de poseer20. 6. Los terceros adquirentes
El que pag lo que no deba no puede perseguir la especie poseda por un tercero de buena fe a ttulo oneroso; pero tendr derecho para que el tercero que la tiene por cualquier ttulo gratuito se la restituya, si es reivindicable y existe en su poder. Las obligaciones del donatario que restituye son las mismas que las del causante21. 7. Jurisprudencia
Cuando el demandado confiese el pago y alega una imputacin diferente a la que pretende el actor, quien prueba la falsedad de la imputacin, queda el hecho del pago, el cual debe considerarse como sin causa22.
BIBLIOGRAFIA
ALESSANDRI RODRIGUEZ, Arturo y SOMARRIVA UNDURRAGA, Manuel. Ob. cit., Tomo IV, p. 817 y sigts. BETTI, Emilio. Ob. cit., Tomo II, p. 128 y sigts. BORJA SORIANO, Manuel. Ob. cit., Tomo I, p. 375 y sigts. BRENES CORDOBA, Alberto. Ob cit., p. 187 y sigts. COLIN, Ambrosio y CAPITANT, H. Ob. cit., Tomo III, pp. 940-941. COLMO, Alfredo. Ob. cit., p. 467 y sigts. COSIO, Alfonso de. Ob. cit., p. 287 y sigts. FLORIS MARGADANT. S., Guillermo. Pago de lo indebido. Enciclopedia Jurdica Omeba. Ob. cit., Tomo
17. 18. 19. 20. 21. 22. Art. 2074 inc. 1 C. Art. 2073 inc. 2 C. Art. 1743 C. y sigts. Art. 2074 inc. 2 C. Art. 2075 C. S. de las 12 m. del 6 de agosto de 1943, B.J., Pg. 12098.
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XXI, p. 382 y sigts. GAUDEMENT, Eugene. Ob. cit., p. 305 y sigts. GIORGI, Jorge. Ob. cit., Volumen V, p. 116 y sigts. GUTIERREZ y GONZALEZ, Ernesto. Ob. cit., p. 427 y sigts. MACHADO, Jos Olegario. Ob. cit. Tomo II, p. 607 y sigts. MAZEAUD, Henri, MAZEAUD, Len y MAZEAUD, Jean. Ob. cit., 2a. parte. Vol II, p. 456 y sigts. PALACIO P., H. Gustavo. Ob. cit., p. 290 y sigts. PUIG BRUTAU, Jos. Ob. cit., Tomo II, Vol. II, p. 619 y sigts. RICCI, Francisco. Ob. cit., Tomo XIII, p. 120 y sigts. RIPERT, Georges y BOULANGER, Jean. Ob. cit., Tomo V, p. 245 y sigts. RUGGIERO, Roberto de. Ob. cit., Tomo II, p. 540 y sigts. SANTOS BRIZ, Jaime. Ob. cit., Tomo III, p. 63 y sigts. SELVA, Buenaventura. Ob. cit., pp. 429 y 430. TRABUCCHI, Alberto. Ob. cit., Tomo II, p. 229 y sigts. VELENCIA ZEA, Arturo. Ob. cit., Tomo III, p. 323 y sigts. VALVERDE y VALVERDE N, Calixto. Ob. cit., Tomo III, p. 773 y sigts. VELEZ, Fernando. Ob. cit., Tomo VIII, p. 348 y sigts.
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1.
Regulacin legal
En el Tomo II, Libro III, Ttulo XVI, del Cdigo Civil, que trata del contrato de mandato, se le dedica a la agencia oficiosa el captulo VI (del art. 3372 al 3389).Del mandato se deriva el cuasicontrato de agencia oficiosa, segn la concepcin romana.
2.
Concepto
La gestin de negocios es la administracin voluntaria que una persona hace en el negocio o negocios de otra, sin el mandato de sta. La gestin se hace por oficiosidad a fin de evitarle un dao o para provocarle un lucro. Por ejemplo: si un pariente o persona conocida se ausenta del pas, sin dejar administrador de sus negocios, se puede intervenir oficiosamente ejecutando los hechos y actos necesarios para el funcionamiento de los mismos. Se acta, pues, sin mandato y sin que exista obligacin legal de administrar bienes ajenos, como sucede con el guardador. El art. 3372 C., dispone que bajo el nombre de mandato oficioso o de gestin de negocios, se comprende todos los actos que por oficiosidad y sin mandato expreso, sino slo presunto, desempea una persona a favor de otra que est ausente e impedida de atender a sus cosas propias. La gestin de negocios no puede servir de pretexto para invadir un patrimonio ajeno. Deben darse todas las condiciones indispensables para que una
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persona pueda encontrarse en la imposibilidad de administrar su negocio o negocios. El distinguido jurista colombiano Arturo Valencia Zea, dice: El principio del estado de necesidad nos suministra el criterio para indicar el contenido y alcance de la gestin de negocios ajenos. Si ocurre ese estado, habr lugar a la gestin, pues no siempre una persona est autorizada, sin ms ni ms para realizar una usurpacin en el patrimonio de otra; ni tampoco podr valer la consideracin de que al beneficiado le sern convenientes tales actuaciones, por ejemplo, proceder a vender unos animales con la esperanza de producirle al dueo una ganancia; estas intromisiones es necesario prohibirlas, pues son antijurdicas. En estado de necesidad los hombres deben auxiliarse mutuamente; mas este auxilio mutuo que constituye una obligacin moral, debe facilitarlo el ordenamiento jurdico con ciertos requisitos y, por lo tanto, despojar de su carcter antijurdico la intromisin en la esfera del derecho ajeno exonerando al gestor del deber de indemnizar y otorgndole, adems, una pretensin al pago de los gastos hechos por l. Por otro lado, tiene que proteger en lo posible al dueo del negocio contra las intervenciones perjudiciales, aunque sean hechas con buen propsito1. El art. 3372 C. estima que en la gestin de negocios hay un mandato presunto y supone que el interesado se encuentra ausente o impedido de atender a sus propios negocios. La gestin de negocios puede abarcar uno o varios negocios y referirse tanto a derechos patrimoniales como extrapatrimoniales. Adems, puede operar sobre actos o hechos jurdicos.
3.
Son cinco los elementos o requisitos para que exista la gestin de negocios: intervencin voluntaria en negocios ajenos; que se trate de negocios ajenos; nimo de obligar al interesado; ausencia de mandato y de obligacin legal; y ausencia de prohibicin del interesado. A. Intervencin voluntaria en negocios ajenos
Si la administracin proviene de la ley (guarda) o del encargo del interesado (mandato) no existe agencia oficiosa. B. Que se trate de negocio o negocios ajenos
La agencia oficiosa se puede referir a uno o varios negocios, a menos que se produzca una divisin, en cuyo caso existen varios cuasicontratos. La gestin puede recaer sobre actos jurdicos o materiales. Ejemplos: restablecer un cuadro, reparacin personal de una casa, contratar a otra para que la repare, buscar
1. 2. Ob. cit., Tomo IV, p. 417. Art. 3388 C.
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asistencia del mdico en casos urgentes, cuidar a un animal ajeno, alimentar a un extrao2, [Link] negocios deben ser ajenos. No puede haber gestin oficiosa en negocios propios, aunque se crean que son ajenos. Es posible que una persona crea realizar un negocio propio, pero en realidad es ajeno. En este caso el gestor slo tiene derecho a ejercitar la actio de in rem verso, o sea, a reclamarle al dueo lo que efectivamente le enriqueci. Tal cosa se presentarn, por ejemplo, en la venta de cosa ajena. La solucin expuesta no tiene una regulacin general, como en otras legislaciones3, pero existe en nuestro Cdigo Civil el art. 3494 que es una aplicacin especfica del principio expuesto. Creo que a esa norma se le puede dar aplicacin amplia o general. Dicho artculo dice: El heredero del depositario que de buena fe haya vendido la cosa que ignoraba ser depositada, slo est obligado a restituir el precio que hubiese recibido o a ceder sus acciones contra el comprador en el caso de que el precio no se le haya pagado. Por el contrario, si el que realiza el acto sabe que la cosa es ajena, como el depositario que vende la cosa ajena, sabiendo tal situacin, fuera de la responsabilidad penal, deber los daos y perjuicios. Responde por el valor de las cosas o negocios y no solamente por lo que efectivamente recibi. El error en la persona no tiene importancia. Si Juan cree administrar los bienes de Pablo y en realidad administra lo de Jos, siempre existir gestin oficiosa.
C.
Debe existir nimo de obligar al interesado y, como consecuencia, que le reembolse los gastos. El animus donandi habr que probarlo.
D.
La gestin de negocios debe ser voluntaria, sin que medie mandato u obligacin legal. La ratificacin de la gestin produce los mismos efectos que producir el mandato4.
E.
Si el interesado se opone a la gestin no habr gestin, pero el gestor tendr derecho a reclamar la utilidad obtenida por aqul. La solucin expuesta no se encuentra regulada expresamente por nuestro Cdigo, como sucede con el chileno que en su artculo 2291 rechaza la gestin en el supuesto aludido.
3. 4. Art. 2310 del Cdigo Civil colombiano. Art. 3374 C.
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Derecho de Obligaciones
No obstante, dicha solucin se ajusta a la idea que campea en el art. 3372 C. de que en la agencia oficiosa hay un mandato presunto. Si se produce el rechazo no puede haber mandato real ni presunto. Si la gestin no tiene xito el gestor est obligado a pagar los daos y perjuicios a tenor del art. 3381 C.
4.
En primer lugar, el gestor est obligado a concluir la gestin que principi, a menos que el dueo o interesado disponga otra cosa5. El gestor es responsable con relacin al dueo6. A su costa deber reponer las cosas en el estado en que se hallaban, indemnizando al dueo de los perjuicios que sufra por su culpa, si ste desaprueba la gestin7. En el supuesto de que las cosas no puedan ser restablecidas a su estado primero, y los beneficios exceden a los perjuicios, unos y otros sern de cuenta del dueo8. Si los beneficios no exceden a los perjuicios, podr el dueo obligar al gestor a tomar todo el negocio por su cuenta exigiendo de l la indemnizacin debida9. El que se mezcla en negocios de otro contra su voluntad expresa, es responsable de todos los daos y perjuicios, aun accidentales, si no se prueba que stos se habran realizado aunque no hubiera intervencin del gestor10. Cuando el gestor delegare en otra persona responder de los actos del delegado, sin perjuicio de la obligacin directa de ste para con el propietario del negocio11. Cuando fueren dos o ms los gestores respondern solidariamente12. El gestor responde del caso fortuito cuando acometa operaciones arriesgadas que el dueo no tuviere costumbre de hacer, o cuando hubiere pospuesto el inters de ste al suyo propio13. El gestor se encuentra obligado a emplear los cuidados de un buen padre de familia. No obstante, las circunstancias que lo hayan determinado a hacerse cargo de la gestin pueden autorizar al Juez para moderar la condenacin en daos y perjuicios ocasionados por su falta o negligencia14. El gestor o gestores estn obligados a dar cuenta exacta y fiel de sus actos, as como de las cantidades recibidas y gastadas15.
5.
5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16.
1 2 1 3
C. C. C. C.
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Si existe ratificacin de la gestin, sta producir los mismos efectos del mandato16. El dueo contrae las mismas obligaciones del mandante. Este debe cumplir con sus obligaciones con independencia del resultado de la gestin, sin perjuicio de las responsabilidades por culpa o dolo del gestor. Con la ratificacin surge el mandato. Aunque no hubiere ratificado expresamente la gestin ajena, el dueo de bienes o negocios que aprovechare las ventajas de la misma ser responsable de las obligaciones contradas en su inters e indemnizar al gestor los gastos necesarios y tiles que hubiere hecho y los perjuicios que hubiere sufrido en el desempeo de su cargo. La misma obligacin le incumbir cuando la gestin hubiera tenido por objeto evitar algn perjuicio inminente y manifiesto, aunque de ello no resultare provecho alguno17. Cuando el gestor se mezcla en negocios ajenos contra la voluntad del dueo, y ste quiere aprovecharse de la gestin tendr lugar lo dispuesto en el art. 3374 C18. Si el dueo del negocio tuviere conocimiento de la gestin y no se opusiere a ella antes de que termine, se entender que la consiente; pero no estar obligado para con el gestor, sino hubiere provecho efectivo19.
6.
El gestor es responsable respecto de aquellos con quienes contrat en nombre del dueo20. Si el tercero con que trat est de buena fe, su obligacin es igual a la que tiene con el dueo que desaprueba la gestin, segn el art. 3376 C 21 .
7.
Caso de conexin
Si el gestor se mezcla en negocios ajenos, por hallarse stos de tal modo conexos con los suyos que no podra tratar unos sin otros, quedar como socio de aqul cuyos asuntos gestionare al par que los suyos. En este caso el interesado slo queda obligado en proporcin de las ventajas que obtuviere22.
8.
Si una persona extraa paga los alimentos y los gastos funerarios tiene derecho a repetir lo pagado en contra del obligado a dar alimentos. El art. 3388 C. dice: Cuando sin conocimiento del obligado a prestar alimentos, los diese un
C. C. C. C. C. C.
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Derecho de Obligaciones
extrao, ste tendr derecho a reclamarlos de aqul, a no constar que los dio por oficio de piedad y sin nimo de reclamarlos. Los gastos funerarios proporcionados a la calidad de la persona y a los usos de la localidad debern ser satisfechos, aunque el difunto no hubiere dejado bienes, por aquellos que en vida habran tenido la obligacin de alimentarle. Jos Mara Manresa y Navarro dice: Es decir: que el nuevo cuerpo legal en la disposicin citada, establece respecto de esa forma de gestin una presuncin juris tantum, la de que se dieron los alimentos con el propsito de exigir su reembolso, otorgando, en su consecuencia, al que los prest, el derecho al reintegro y por virtud de ese derecho la accin personal correspondiente contra el obligado a dar dichos alimentos: presuncin que, como todas las de su clase, admite prueba en contrario, que en el presente caso es la de haberse prestado los alimentos por oficio de piedad y sin nimo de reclamarlos23. Calixto Valverde y Valverde dice: Los gastos de entierro y funeral de igual modo que los de alimentos, por razones que no son del caso ahora exponer, pesan sobre aquellas personas ligadas por vnculo de parentesco inmediato con el difunto, en el caso de que ste no tenga bienes; si un extrao toma sobre s tal obligacin, es justo que deba ser reintegrado por aquellas personas directamente obligadas, y la ley presume que el que los pag lo hizo con nimo de reclamarlos, porque si los hubiera satisfecho por oficio de piedad, aunque esto requiere prueba, entonces, segn dice el precepto legal, no son reembolsables24 .
9.
En materia judicial tambin se acepta la gestin de [Link] casos graves y urgentes, calificados por el juez, se acepta que una persona sin poder obre en beneficio de otra dentro de un juicio. El art. 71 parte final Pr. dice: Podr, sin embargo, admitirse en los casos graves y urgentes, calificados por el Juez o Tribunal, la comparecencia al juicio de una persona que obre sin poder, en beneficio de otra, con tal que ofrezca garanta de que el interesado aprobar lo que se hubiere obrado en su nombre. El Juez o Tribunal calificar la garanta ofrecida. El gestor debe expresar las causas por las cuales no comparece el interesado y, adems, ofrecer la fianza correspondiente. Rendida la fianza y convencido el Juez sobre la legitimidad de las causas, autorizar la intervencin del agente en el juicio. Desde ese momento comienza su representacin. De aqu que no sean vlidas las actuaciones que realice en el juicio antes de su autorizacin, salvo las concernientes a la misma. La Corte Suprema dijo que:
Ob. cit., Tomo XII, p. 608. Ob. cit., Tomo III, p. 773. S. 11 a.m. del 19 de octubre de 1919, B.J., p. 2555. S. 12 m. del 11 de mayo de 1920, B.J., p. 2902.
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A. El agente oficioso en asuntos judiciales debe obrar sin poder, por pura oficiosidad de su parte, nada ms que en casos graves y urgentes calificados por el Juez o Tribunal y con el ofrecimiento de la garanta de que el poderdante presunto aprobar lo que se hubiere hecho en su nombre25. B. Es improcedente el recurso interpuesto por el agente oficioso antes de que el Juez o Tribunal lo haya tenido como tal26. C. El carcter representativo del gestor comienza desde que para ello lo autoriza el Tribunal y slo desde entonces es que est facultado para gestionar por el ausente27. D. No es eficaz la mejora que hace un gestor oficioso que no ha sido tenido como tal por el Juez o Tribunal28. E. Es ineficaz el recurso interpuesto por un gestor oficioso antes de ser autorizado, ya que con sta comienza el carcter representativo del gestor29. F. Debe declararse de oficio la nulidad de todo lo actuado por la Sala y firme la sentencia de primera instancia, si la apelacin fue interpuesta por un agente oficioso que no haba sido autorizado por el Juez30. G. Carece de eficacia la mejora hecha por un agente oficioso antes de ser tenido como tal31. No todas las personas pueden representar a otra como agente oficioso. Lo pueden hacer los que pueden representar como apoderados. De conformidad con el art. 3 de la Ley de Procuradores de 9 de octubre de 1897 slo podrn representar a otras personas en juicio: 1. Los Abogados 2. Los Notarios 3. Los parientes del poderdante dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad legtima. 4. Los que de conformidad con la ley obtengan el ttulo de procurador judicial. La Corte ha dicho que: A. El gestor oficioso en los Tribunales de Justicia debe ser titulado32. B. Las disposiciones sobre la agencia oficiosa no modifican las referentes a la representacin en juicio por abogados, procuradores, etc., establecidas en la Ley de octubre de 1897; y que pueden representar en juicio como agentes oficiosos los que pueden representar como apoderado33. Se sostiene que la agencia oficiosa slo cabe en juicios y no en medidas prejudiciales, por cuanto el art. 71 Pr. se refiere a juicios. El distinguido jurista nicaragense Anbal Solrzano Reazco cita una sentencia de la Sala de lo Civil
27. 28. 29. 30. 31. 32. 33. 34. S. 11:30 a.m. del 27 de marzo de 1925, B.J., p. 5024. S. 12 m. del 27 de mayo de 1925, B.J., p. 5028. S. 9:14 a.m. del 14 de octubre de 1925, B.J., p. 5285. S. 11:30 a.m. del 3 de agosto de 1926, B.J., p. 5625. S. 10 a.m. del 30 de junio de 1950, B.J., p. 15133. Cta. 1 de junio de 1918, B.J., p. 200. Cta. 15 de abril de 1959, B.J., p. 19714. Cdigo de Procedimiento Civil de Nicaragua. Comentado y Concordado y con Jurisprudencia Nacional y Extranjera. Editorial Unin, 1974, Tomo I, p. 179.
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de la Corte de Apelaciones de Masaya, de las 11:30 a.m. del 27 de septiembre de 1947, en la que se declar que la agencia oficiosa cabe en las medidas prejudiciales, como en la absolucin de posiciones, por ser de gran trascendencia para la resolucin del asunto principal. Tambin cita el B.J., p. 3194, en que se sostiene lo contrario, es decir, que no cabe en las medidas prejudiciales34.
11. Jurisprudencia
Dice la Suprema: Por lo expuesto opina el Tribunal Supremo que en la frase impedido de atender a sus cosas propias (art. 3372 C.), debe entenderse que el legislador, inspirndose en mviles de elevada justicia, ha querido que se comprenda al que lo est, bien por enfermedad o bien por incapacidad, y que sta puede tener por causa la impubertad o la demencia; y como consecuencia lgica forzoso es concluir que bajo la denominacin de agencia oficiosa se encuentran comprendidos los actos que por oficiosidad desempea una persona a favor de otra que est ausente o impedido, por enfermedad o incapacidad, de atender a sus cosas propias, sin tener quien pueda representarlo legalmente, puesto que si lo tiene se convertir su gestin en una usurpacin del mandato conferido a otro por la parte, por la ley o el Juez en su caso... la gestin oficiosa cuando se trate de un impber o demente slo cabe, se repite, cuando carecen de representante legal o ste se encuentra tambin impedido de atender los negocios de su pupilo, es decir, cuando las necesidades del cuido de los bienes, o personas del incapaz requieren atencin oportuna para evitarle perjuicios inminentes en su persona o bienes, y carecen en ese momento de quien lo pueda representar legalmente, como sucedera, por ejemplo, si se tratare de suministrar alimentos a l o a sus animales, o de los gastos funerarios, caso de muerte, etc., casos en que no se requiere aprobacin posterior para que la gestin surta sus efectos. Arts. 3375 y 3388 C. Cuando la gestin sea de otra naturaleza, ha de ser necesaria la aprobacin de los actos del gestor por el guardador que despus se le nombre, para que surta efectos35.
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BIBLIOGRAFIA
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La persona, a travs de su trabajo, industria, renta que le produce su capital, o donaciones que recibe, experimenta un incremento de su patrimonio. El enriquecimiento que recibe la persona en la forma indicada tiene como fundamento un ttulo legtimo de adquisicin (causa) y, como consecuencia, es lcito. El principio de enriquecimiento injusto tiene prohibido que una persona se enriquezca, produciendo el empobrecimiento en el patrimonio de otra, sin un ttulo legtimo de adquisicin. Por ejemplo: el pago indebido. La persona empobrecida goza de la accin denominada actio de in rem verso, dirigida a reparar el empobrecimiento. El principio del enriquecimiento ilegtimo tiene su origen en el Derecho romano. 2. Nuestro Cdigo Civil y el principio de enriquecimiento ilegtimo
Nuestro Cdigo Civil, siguiendo en sto al Cdigo de Napolen, no regul el principio del enriquecimiento sin causa en forma general. Existen otros Cdigos que formulan el principio en forma expresa. El art. 812 del Cdigo Civil alemn dice: Quien obtiene algo sin causa jurdica por la prestacin de otro o de cualquier otra forma a costa del mismo, est obligado para con l a la restitucin. Esta obligacin existe igualmente si la causa jurdica desaparece despus o si no produce el resultado perseguido con una prestacin segn el contenido del negocio jurdico. Como prestacin vale tambin el reconocimiento de la existencia o de la no existencia de una relacin obligatoria realizada por el contrato. Los arts. 813 a 822 de dicho cdigo regulan los casos principales de enriquecimiento y la forma de hacer la restitucin. El art. 2041 del Cdigo Civil italiano de 1942 dice: Quien, sin una justa causa se ha enriquecido en dao de otra persona est obligado, dentro de los
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lmites del enriquecimiento, a indemnizar a esta ltima de la correlativa disminucin patrimonial. Cuando el enriquecimiento tenga por objeto una cosa determinada, aquel que le ha recibido est obligado a restituirla en especie, si existe en el momento de la demanda. Existen algunas manifestaciones del principio en varios artculos: A. El que percibe los frutos est obligado a pagar los gastos hechos por un tercero para su produccin, recoleccin y conservacin1. B. El propietario del suelo que hiciere, por s o por otro, plantaciones u obras con materiales ajenos, debe pagar su valor y los daos y perjuicios, si hubiere actuado de mala fe. Tambin el dueo de los materiales tendr derecho a retirarlos slo en el caso de que la obra construida no sufra menoscabo, o sin que por ello perezcan las plantaciones, construcciones y obras ejecutadas2. C. El dueo del terreno en que se edificare, sembrare o plantare de buena fe, tendr derecho a hacer suya la obra, siembra o plantacin, previa a la indemnizacin establecida en los artculos 629 y 635, o a obligar al que fabric o plant, a pagarle el precio del terreno, y al que sembr, la renta correspondiente3. D. El que ocup la herencia de buena fe no responde de las enajenaciones y deterioros, sino en cuanto le hayan hecho ms rico4. E. El pago lo puede hacer cualquier persona y el que pagare por cuenta de otro podr reclamar del deudor lo que hubiere pagado, salvo que lo hubiere hecho contra su propia voluntad, en cuyo caso podr repetir del deudor aquello en que le hubiere sido til el pago5. F. El pago que se haga a un incapaz para administrar sus bienes, ser vlido en cuanto se hubiere convertido en su utilidad. Tambin ser vlido el hecho a un tercero en cuanto se hubiere convertido en utilidad del acreedor6. G. El que recibe de buena fe una cantidad indebida debe restituir otro tanto, ms los intereses o frutos desde el da del pago si fuese de mala fe7. H. En la nulidad producida por la incapacidad de una de las partes, la otra solamente tendr derecho a que se le restituya lo que hubiere dado o pagado con motivo del acto o contrato en cuanto ello haya aprovechado al incapaz8. I. La sociedad es responsable para con el socio, tanto por las sumas que ste gasta en provecho de ella, como por las obligaciones que contrae de buena fe en negocios de la sociedad y por los riesgos inherentes a la administracin que desempea9. J. La sociedad no es responsable de las obligaciones que hubiere contrado un socio no autorizado para usar la firma social, salvo que la obligacin se hubiere
1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. Art. Art. Art. Art. Art. Art. Art. Art. Art. 624 C. 629 C. 630 C. 1300 C. 2010 C. 2015 C. 2073 C. 2212 C. 3239 C.
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convertido en provecho de la sociedad, en cuyo caso la responsabilidad se limitar a la cantidad concurrente con el beneficio que hubiere reportado la sociedad10 . K. El socio administrador no obliga a la compaa sino cuando al celebrar un contrato emplea la firma social, a no ser que pruebe que el contrato ha cedido a favor de la sociedad11. L. Si al que pertenece el negocio tuviere conocimiento de la gestin y no se opusiere a ella antes de que termine, se entender que la consiente; pero no estar obligado para con el gestor, sino hubiere provecho efectivo12. M. El incapaz que acept el depsito puede oponer la excepcin de la nulidad del contrato si se le demanda por daos y perjuicios, pero debe restituir la cosa depositada, si la conserva en su poder, o el provecho que hubiere recibido de su enajenacin13. N. Cuando son dos o ms los fiadores de un mismo deudor y por una misma deuda, el que de ellos la haya pagado podr reclamar de cada uno de los otros la parte que proporcionalmente le corresponde satisfacer. Si alguno de ellos resultare insolvente, la parte de ste recaer sobre todos en la misma proporcin. Para que pueda tener lugar lo expuesto, es preciso que se haya hecho el pago en virtud de demanda judicial, o hallndose el deudor principal en estado de concurso o quiebra14. . El tercer poseedor tiene derecho a llevarse las mejoras necesarias si con ello no se causa perjuicio al bien hipotecado o a que se le pague con el mayor valor que hubiese adquirido en razn de ellas. Respecto a las mejoras tiles o voluntarias podr llevrselas igualmente como las necesarias o podr pedir que se le paguen con el producto del valor de la cosa hipotecada una vez satisfecho el acreedor15. La accesin respecto a inmuebles o muebles es rica en casos de enriquecimiento injusto o ilegtimo. 3. Aplicacin general del principio
La doctrina moderna considera el enriquecimiento sin causa una fuente general de [Link] principio del enriquecimiento sin causa tiene aplicacin general. Se aplica aunque el caso no lo contemple y no lo sancione expresamente la ley, siempre, por supuesto, que exista un enriquecimiento sin causa. El enriquecimiento sin causa es un principio general del derecho que los Jueces o Tribunales deben aplicar de conformidad al art. 443 inc. 3 Pr. que dice:
C. C. C. C. C. C.
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Los Jueces y Tribunales no pueden en ningn caso dejar de resolver a las partes sus pretensiones. Cuando a juicio de ellos no haya ley que prevea el caso o duden acerca de la aplicacin del derecho, observarn las siguientes reglas: 3. En defecto de las dos reglas precedentes, se resolver la cuestin por los principios generales del derecho o por lo que dicte la razn natural. 4. Elementos de la accin de enriquecimiento sin causa
Son tres los elementos generalmente aceptados: a) enriquecimiento o aumento de un patrimonio; b) empobrecimiento de otro patrimonio; c) que el enriquecimiento no tenga causa legtima. A. Enriquecimiento o aumento de un patrimonio
El aumento del patrimonio puede consistir en la adquisicin de derechos reales, de crdito, inmateriales, etc., o en el aumento del derecho, como sucede en la accesin. El incremento del patrimonio tambin puede consistir en la disminucin del pasivo como cuando se cancela una deuda (positivo). Hay enriquecimiento tambin cuando se evita un gasto que obligadamente se tiene que realizar (negativo). Se piensa que hay enriquecimiento cuando se evita un acontecimiento por cuyo efecto se destruira un elemento activo del patrimonio. Un sector doctrinal sostiene que no slo hay enriquecimiento cuando la ventaja es de carcter patrimonial, sino tambin cuando es de orden moral o intelectual. Los autores franceses citan como ejemplo el caso del profesor que no puede dirigirse contra el padre o tutor, y quien bien puede reclamarle al pupilo por haberlo enriquecido moral e intelectualmente. El enriquecimiento se puede producir de tres maneras: a) Mediante la transmisin de la ventaja que una persona hace a otra; ponindose as en relacin los patrimonios del enriquecido y del empobrecido a travs de sus manifestaciones de voluntad. Esta forma o clase de enriquecimiento se denomina voluntaria, directa o inmediata. Se presenta en los negocios de disposicin de crditos, propiedades o posesiones, o en la constitucin de derechos reales como usufructo, servidumbre, prenda o hipoteca. Tambin tiene lugar cuando una persona beneficia a otra por medio de sus cosas; derechos o trabajo. Ejemplos: permitir el uso de una cosa, la autorizacin para dar en garanta un crdito, mejorar el patrimonio mediante su trabajo, etc. b) Mediante el enriquecimiento que se le procura a otra, sin que exista de por medio la declaracin de voluntad del enriquecido y empobrecido. Ejemplos: pago de deuda ajena sin autorizacin del deudor, la agencia oficiosa, etc. Esta clase de enriquecimiento se denomina mediato o involuntario. No existe un acuerdo de voluntades entre el enriquecido y el empobrecido. Es posible que el enriquecimiento se haga mediante el acto del enriquecido. Se cita como ejemplo el caso del dueo de una casa que despus de terminado
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el contrato de arriendo pone el mismo negocio que el arrendatario tena en el local arrendado, aprovechndose de la clientela. c) Mediante el enriquecimiento que se hace en forma mediata o inmediata, por medio del trabajo o patrimonio de un tercero diferente al empobrecido y al enriquecido. Ejemplos: encargar a una persona para que le procure una ventaja a un tercero, o bien le transfiera un derecho o asuma una deuda. B . Empobrecimiento de otro patrimonio El empobrecimiento de un patrimonio debe ser la causa del enriquecimiento del otro. Debe existir una relacin de causalidad: el empobrecimiento del uno es la causa determinante del enriquecimiento del [Link] enriquecimiento puede resultar de la traslacin de bienes o mediante el trabajo o servicios del empobrecido. Es posible que el enriquecimiento no produzca un empobrecimiento actual, sino posterior. Ejemplo: el que utiliza una obra ajena y es demandado por las utilidades. Se ha limitado al titular de la obra la posibilidad de obtener el valor de su derecho. C. Que el enriquecimiento no tenga causa legtima El elemento esencial del principio es la falta de causa o licitud del enriquecimiento. Cuando el enriquecimiento es lcito, causado, no entra en juego el principio. Ejemplos: cuando una persona cumple a favor de otra la prestacin debida (causa solvendi); cuando se entrega a otra persona dinero en mutuo, que adquiere la obligacin de devolverlo (causa credendi); cuando una persona recibe la donacin de otra (causa donandi). En todos estos casos, pues, hay un enriquecimiento lcito, causado. Por el contrario hay enriquecimiento ilegtimo cuando no puede fundarse en una de las causas indicadas. Se sealan los siguientes supuestos de enriquecimiento ilegtimo: a) Por invalidez o inexistencia de la causa eficiente Ejemplos: el pago indebido y la inexistencia del contrato. b) Por falta de la causa final Ejemplos: los pagos realizados a un acreedor falso. c) Por mejoras y servicios En estos supuestos no existe una entrega voluntaria. Ejemplos: las mejoras en cosas ajenas y la agencia oficiosa. d) Por el hecho del enriquecimiento de un tercero o por un acontecimiento involuntario En estos supuestos no interviene la voluntad del empobrecido.
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Se comprende aqu cualquier ventaja del patrimonio ajeno. Efectos de la accin de enriquecimiento sin causa La accin de enriquecimiento sin causa actio de in re verso tiene por objeto obligar al enriquecido a que devuelva lo que representa el enriquecimiento. El enriquecido debe la misma ventaja recibida. Si recibi la propiedad debe retransmitir dicha propiedad. Si se trata de la constitucin de derechos reales debe cancelarlos, entregndose la cosa a su dueo. Si son derechos de garanta tambin deben cancelarse. Cuando el aprovechamiento consiste en un derecho de crdito debe transmitirse al empobrecido. Si son derechos de autor o de propiedad industrial deben regresarse las ganancias que produjo el derecho y, adems, el enriquecido debe abstenerse de seguirlos [Link] no es posible devolver el mismo derecho, debe regresarse lo que recibi por el derecho o lo que valga. Tambin la accin de enriquecimiento sin causa se puede dirigir contra el monto recibido en concepto de indemnizacin de la cosa o derecho por su dao o destruccin. No obstante, si el enriquecido asegura la cosa, el empobrecido debe pagar el valor del seguro, pues la accin de enriquecimiento sin causa no pueden ser fuente de otro enriquecimiento ilegtimo. Es posible que el enriquecimiento sea inferior al empobrecimiento o bien que el enriquecimiento sea superior al empobrecimiento. En el primer supuesto, la indemnizacin se ordenar por el valor del enriquecimiento. No hay condena por mayor valor. En el segundo supuesto, la indemnizacin se decretar hasta el valor del empobrecimiento, pues la accin de enriquecimiento, no puede ser fuente de otro enriquecimiento. En la solucin de los dos supuestos anteriores priva la idea de que la accin de enriquecimiento sin causa no puede ser fuente de ventaja para el empobrecido y de perjuicios para el enriquecido. Existen dos momentos en que se puede determinar el monto del enriquecimiento: el momento en que se produce el enriquecimiento y el momento en que se entabla la accin. La generalidad de los autores toman en cuenta al segundo momento. Como consecuencia, si la cosa ha desaparecido sin provecho para el enriquecido carece de objeto la accin, o sea, se extingue la pretensin. No obstante, se reconocen ciertas excepciones: cuando el enriquecido obtiene una ventaja de mala fe; cuando la prestacin recibida es contraria al orden pblico y buenas costumbres; cuando el enriquecimiento indebido resulta por la no realizacin de la causa o caducidad de la misma. 6. De la naturaleza de la accin de enriquecimiento sin causa y de su ejercicio 5.
Es una accin personal y [Link] accin personal slo puede dirigirse contra el enriquecido y sus herederos, y no contra el tercer poseedor de
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lo que constituye la ventaja o provecho. Cuando hay varios enriquecidos la accin se dirige contra todos ellos, pero no existe [Link] estima por los autores, la jurisprudencia de ciertos pases y algunos cdigos que esta accin es subsidiaria, o sea, que slo puede ejercitarse si no existe otra accin para obtener la reparacin. El art. 2402 C. del Cdigo italiano de 1942 dice: La accin por enriquecimiento no puede proponerse cuando el perjudicado puede ejercer alguna otra accin para hacerse indemnizar el perjuicio sufrido. Del carcter sealado de dicha accin se desprende las consecuencias siguientes: A. No procede la accin de enriquecimiento cuando existe accin especial para resarcirse del perjuicio. B. No procede la accin de enriquecimiento, si ya no puede ejercerse la otra accin por su prescripcin o renuncia. Para justificar el carcter subsidiario de la accin se parte de la idea de que se regula con la finalidad de completar el orden jurdico y no con el propsito de reemplazar las acciones expresamente establecidas o para suplir la negligencia de los que dejan prescribir sus acciones. 7. Enriquecimiento por causa ilcita
De conformidad con el art. 2079 incs. 1 y 2 C., podr repetirse lo que se paga en cumplimiento de un contrato cuyo objeto es la comisin de un delito o bien es contrario a las buenas costumbres, siempre que el que haga el pago se encuentre de buena fe. En este caso el pago no se hace para que se cometa el delito o se realice una actividad contraria a las buenas costumbres. En cambio, si la actividad delictual es comn a ambos contratantes no cabe la repeticin de lo que se haya pagado para que se realice el acto ilcito o contrario a las buenas costumbres. Hay en este supuesto una actividad ilcita comn, un acuerdo para causar el mal. Vase la nota al art. 2211 C. en la que nuestros anotadores tratan de armonizar este artculo con el art. 2079 C. 8. Enriquecimiento por falta de resultado
El resultado debe estar fijado en el acto o contrato. Son resultados especiales y no generales de los contratos. La doctrina seala los casos siguientes:
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A. Cuando se entrega un recibo esperando un pago o la entrega de un dinero en calidad de mutuo. B. Cuando se produce la caducidad del fin, como cuando la aseguradora paga el seguro en virtud del robo del carro asegurado y con posterioridad se recupera dicho vehculo. C. Cuando alguien ofrece comprar mercadera y remite el precio, sin que se le enven las mercaderas. Tambin cabe cuando alguien entrega dinero en espera de obtener un arrendamiento. 9. La proteccin de los terceros y el enriquecimiento indebido
Con la finalidad de garantizar el trfico jurdico el derecho protege a los terceros adquirentes de buena fe contra las acciones de los verdaderos titulares. En tales supuestos una persona dispone del patrimonio ajeno, bajo determinadas circunstancias que crean una situacin de apariencia e inducen a los terceros de buena fe a contratar. Cuando se presenta un conflicto de stos, el verdadero titular del derecho, ante la imposibilidad de proceder contra el tercero de buena fe protegido por la ley, tiene a su favor la accin de enriquecimiento sin causa, la que dirigir en contra del que dispuso de sus bienes.
BIBLIOGRAFIA
ALESSANDRI RODRIGUEZ, Arturo y SOMARRIVA UNDURRAGA, Manuel. Ob. cit., Tomo IV, p. 809 y sigts. ARIAS RAMOS, Jos. En torno a la gnesis del enriquecimiento sin causa. AAMN. Ob. cit., 1950, Tomo II, p. 9 y sigts. BETTI, Emilio. Ob. cit., Tomo II, p. 147 y sigts. BORJA SORIANO, Manuel. Ob. cit., Tomo I, p. 369 y sigts. COLIN, Ambrosio y CAPITANT, H. Ob. cit., Tomo III, p. 947 y sigts. COLMO, Alfredo. Ob. cit., p. 467 y sigts. DIEZ-PICAZO, Luis. Ob. cit., Vol. I, p. 73 y sigts. ENNECCERUS, Ludwig. Ob. cit., Vol. II, p. 566 y sigts. GAUDEMENT, Eugene. Ob. cit., p. 312 y sigts. GIORGI, Jorge. Ob. cit., Vol. VI, p. 24 y sigts. GOLDSTEIN, Mateo. Enriquecimiento sin causa. Enciclopedia Jurdica Omeba. Ob. cit., Tomo X, p. 361 y sigts. GUTIERREZ y GONZALEZ, Ernesto. Ob. cit., p. 418 y sigts. HERNANDEZ GIL, Antonio. Ob. cit., p. 262 y sigts. LACRUZ BERDEJO, Jos Luis. Notas sobre el enriquecimiento sin causa. R.C.D.I., Madrid, 1969. No. 472, p. 569 y sigts. LARENZ, Karl. Ob. cit., Tomo II, p. 513 y sigts. MAZEAUD, Henri, MAZEAUD, Len y MAZEAUD, Jean. Ob. cit., 2. parte. Vol. II, p. 493 y sigts. PALACIO P., H. Gustavo. Ob. cit., p. 89 y sigts. PUIG BRUTAU, Jos. Ob. cit., Tomo II. Vol. II, p. 603 y sigts. RIPERT, Georges y BOULANGER, Jean. Ob. cit., Tomo V, p. 257 y sigts. SALVAT M., Raymundo. Ob. cit., Tomo IV, p. 343 y sigts. SANTOS BRIZ, Jaime. Ob. cit., Tomo III, p. 56 y sigts. TRABUCCHI, Alberto. Ob. cit., Tomo II, p. 228. VALENCIA ZEA, Arturo. Ob. cit., Tomo III, p. 308. TUHR, Von, A. Ob. cit., Tomo I, p. 299 y sigts., p. 316 y sigts.
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Derecho de Obligaciones
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Tercera Parte
Clasificacin de las Obligaciones
Captulo I Obligaciones civiles y naturales
SUMARIO: 1. Su origen. 2. Concepto. 3. Naturaleza y fundamento. 4. Reglamentacin de las obligaciones naturales y legislacin comparada. 5. Clasificacin: A. Las que provienen de actos nulos o anulables. B. Las que provienen de obligaciones prescritas. C. Las que no han sido reconocidas en juicio por falta de prueba. 6. Efectos: A. Autorizan a retener el pago. B. Se pueden novar. C. Se pueden caucionar. D. Se pueden convertir en civiles. E. No se extingue la obligacin cuando se declara sin lugar la demanda contra el naturalmente obligado. F. No se pueden compensar. 7. No es taxativa la lista del art. 1840 C. 1. Su origen
Su origen se remonta hasta el Derecho romano. En Roma se distingua entre ciudadanos y peregrinos. Slo los primeros podan contraer obligaciones civiles, pero con posterioridad se les concedi a los peregrinos la potestad de contraer obligaciones naturales. Algo similar ocurri con los capitis diminutios, los que en un principio no podan contraer obligaciones civiles. En el Derecho moderno no existe la capitis diminutio, ni la mencionada diferencia entre extranjeros y ciudadanos, pero a pesar de ello se mantiene la institucin como un factor de moralizacin de las relaciones jurdicas, aunque no faltan autores que propugnan por su abolicin de los Cdigos, dejando su exigencia, pago y no repeticin, dentro del campo de la moral y el honor.
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2.
Concepto
Son obligaciones civiles aquellas que conceden accin para exigir su cumplimiento. Por el contrario, las obligaciones naturales no otorgan accin para exigir su cumplimiento, pero una vez cumplidas autorizan a retener lo pagado1. Tampoco pueden ser objeto de compensacin. 3. Naturaleza y fundamento
Dos teoras se han desarrollado con distintos fundamentos y alcances en torno a este tema. La primera, denominada teora clsica, considera que la obligacin natural encierra un verdadero vnculo jurdico, a la cual la ley le ha negado accin para su cumplimiento. La obligacin natural tiene todos los efectos de la civil, excepto el derecho de accin, lo que constituye la nica diferencia. Es una obligacin diferente a la obligacin moral y en lo nico que coinciden es en no otorgar accin para su cumplimiento, pero se diferencian en que en la moral no existe determinacin de los sujetos (todos nos encontramos obligados), ni del objeto (se pueden dar cosas y cantidades segn nuestra conciencia). La obligacin natural, pues, es una obligacin jurdica diferente de la obligacin moral, y si no se le concede accin es por causas especiales. La obligacin moral se encuentra fuera de las regulaciones jurdicas. Esta teora responde a la tesis de que slo son naturales las obligaciones contempladas por la ley, y que tienen su origen, o bien en obligaciones perfectas que han perdido requisitos y, como consecuencia, no conservan todos sus efectos; o bien en obligaciones imperfectas que no han podido tener esos efectos. Entonces se distinguen tres tipos de obligaciones: las civiles, las naturales y las morales. Dentro de esta teora algunos autores tratan de explicar la obligacin natural recurriendo a la doctrina que distingue entre deuda y responsabilidad. En la obligacin natural existe la relacin de deuda, pero falta la relacin de responsabilidad, o sea, existe un deudor que debe cumplir con la obligacin y un acreedor con expectativa de recibir y retener lo pagado, pero no tiene el derecho de dirigirse contra el patrimonio del deudor para satisfacer su inters o su equivalente econmico. Se critica esta tesis por cuanto tambin est excluida de la obligacin natural la accin declarativa del derecho del acreedor o sea, el acreedor no puede pedir a los tribunales que simplemente declaren su derecho.
1.
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Para la segunda teora, las obligaciones naturales no son sino deberes morales o de conciencia. Uno de sus lderes es [Link] virtud de esta teora el mbito de aplicacin de las obligaciones naturales se extiende considerablemente. La jurisprudencia francesa, por ejemplo, ha sentado la tesis de que existe obligacin natural cuando se obliga no por liberalidad, sino por causas de honor o de conciencia y, en general, en cualquier supuesto de un fuerte vnculo moral que autorice a no repetir lo pagado o entregado. 4. Reglamentacin de las obligaciones naturales y legislacin comparada
Nuestro Cdigo Civil, al igual que el chileno, argentino, colombiano, etc., reglamenta ampliamente las obligaciones naturales, en el Libro III, Ttulo I, Captulo II. El Cdigo de Napolen, en el captulo dedicado al pago, slo contiene una disposicin, el art. 1235 que niega accin para repetir lo pagado al que cumpla una obligacin natural, pero no la define. Esta parquedad permite que la jurisprudencia y la doctrina amplen el campo de accin de las obligaciones naturales, contribuyendo as a la moralizacin del Derecho junto con otras instituciones, como la teora del abuso del derecho. El Cdigo Civil alemn no reconoce expresamente la existencia de las obligaciones naturales, pero las coloca dentro de los deberes morales cuyo pago no puede repetirse. As lo establece en el art. 814, ubicado en el captulo del enriquecimiento injusto. Tambin se refiere en otras disposiciones a pagos no repetibles por obligaciones en que no cabe accin para su cumplimiento. El Cdigo Civil italiano de 1942, las consagr expresamente bajo la rbrica de obligaciones naturales. El art. 2034 establece como obligaciones de esta naturaleza el cumplimiento de deberes morales y sociales. Les niega accin y solamente les concede como efecto la irrepetibilidad, por lo que pueden ser convertidas a civiles, compensadas, novadas y en general extinguidos por otros medios. El Cdigo de Bello y los otros que le siguen en esta materia (Nicaragua, Argentina, Colombia, etc.) las regulan expresamente y en forma extensa. Como puede observarse, la obligacin natural no ha sido abandonada por los Cdigos modernos, y hoy ms que nunca se necesita de esa inyeccin de moralidad en ellos. 5. Clasificacin
Las obligaciones naturales se pueden clasificar de la manera siguiente: las que provienen de actos nulos o anulables, las que provienen de obligaciones prescritas y las que no han sido reconocidas en juicio por falta de pruebas.
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A.
A estas obligaciones naturales se refiere el art. 1840 incs. 1 y 2, segunda parte C. De conformidad con el inc. 1 son obligaciones naturales las contradas por personas que, teniendo suficiente juicio y discernimiento, son sin embargo incapaces de obligarse, segn la ley, como los menores adultos no declarados mayores. Este inciso se refiere a los relativamente incapaces, pues con relacin a los absolutamente incapaces (dementes, impberes, los sordomudos que no saben darse a entender por escrito) el art. 2472 C. dispone que sus actos no producen ni an obligaciones naturales y no admiten caucin. Quedan excluidas las obligaciones relativamente nulas por error, dolo o violencia. Es importante advertir que la nulidad relativa del acto celebrado por el incapaz puede ser ratificada o saneada por el tiempo, en cuyo supuesto la obligacin se torna civil. Para que exista obligacin natural es preciso que se haya declarado judicialmente la nulidad2, porque si se paga total o parcialmente la obligacin antes de la declaracin judicial de la nulidad, lo que se produce es una ratificacin de la nulidad de conformidad con el art. 2206 C. y, en consecuencia, se paga una obligacin civil, conservando el acreedor en el supuesto de pago parcial accin para recobrar el resto de una obligacin civil. Cuando se paga despus de declarada la nulidad se paga una obligacin natural. Es importante advertir que de acuerdo con los arts. 2015 y 2212 C. la nulidad del contrato slo concede accin al acreedor para pedir la devolucin de lo dado o pagado en cuanto haya aprovechado al menor o incapaz. Si no obtuvo provecho y no se encontraren los bienes del menor (dilapidacin, etc.) surge para ste una obligacin natural de conformidad con el art. 1840 inc. 1 C. De conformidad con el art. 1840 inc. 3 C., son obligaciones naturales las que proceden de actos al que faltan las solemnidades que la ley exige para que
2.
El tema es sumamente polmico y las opiniones estn bien divididas. Somarriva, Meza Barros, Claro Solar y otros sostienen que existe obligacin natural antes y despus que se declare la nulidad. Alessandri, Salvat y otros afirman que existe obligacin natural hasta que se declara la nulidad (Alessandri y Somarriva, Ob. cit., Tomo III, p. 130, Salvat. Ob. cit., Obligaciones en general, Tomo I, p. 279 y sigts. Meza, Barros, Ob. cit., p. 38 y sigts.).
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produzcan efectos civiles, como la de pagar un legado impuesto por un testamento que no se ha otorgado en la forma debida. La expresin acto est tomada como equivalente a acto unilateral o manifestado por una sola persona. No comprende pues, a los contratos. Pero no faltan autores, como Meza Barros3 y Claro Solar4, que opinan que la expresin acto es genrica, comprensiva de los unilaterales y bilaterales. La disposicin se contrae a la nulidad procedente de la falta de solemnidades, por lo que si el acto es nulo por otra causa no hay obligacin natural (error, dolo, violencia, incapacidad, etc.), tampoco se aplica cuando la forma es ad probationem, pues se puede suplir y exigir el cumplimiento de las obligaciones. Para este supuesto no se necesita que est declarada la nulidad para que exista la obligacin natural5. B. Las que provienen de obligaciones prescritas
De conformidad con el inc. 2 del art. 1840 C. son obligaciones naturales las civiles extinguidas por prescripcin. El acto o contrato nace vlido, perfecto, pero el transcurso del tiempo lo afecta en su eficacia. Lo que produce la prescripcin es la extincin de la accin. Por eso se dice que la prescripcin, ms que un modo de extinguir obligaciones, es una forma de extinguir la accin, ya que deja en el fondo una natural. Se necesita declaracin judicial previa de la prescripcin para que surja la obligacin natural, pues constituye una excepcin que la opone el que con ella se beneficia y el juez no la puede acoger de oficio. No faltan autores que sostienen lo contrario. C. Las que no han sido reconocidas en juicio por falta de prueba
De conformidad con el inc. 4 del art. 1840 C. son obligaciones naturales las que no han sido reconocidas en juicio por falta de prueba. Ejemplo: Jos le presta a Manuel C$10,000 en forma verbal. Jos demanda a Manuel para el pago, pero el Juez o Tribunal rechazan la accin porque Manuel no confes la deuda y la prueba testimonial que se present no se acept para probar una obligacin del monto reclamado. Si posteriormente Manuel le paga a Jos, se cumple la obligacin y, como consecuencia, Manuel no tendr accin para repetir lo pagado6.
3. 4. 5. Ob. cit., p. 40. Ob. cit., Tomo X, p. 34. Cfr. Meza Barros y Alessandri y Somarriva (Ob. cit., p. 40. Ob. cit., Tomo III, p. 40).
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Se requiere para este caso que exista sentencia en que conste que el acreedor perdi por no haber probado la obligacin y no por otra causa. Este inciso no comprende a los actos solemnes, en los cuales las solemnidades son requisitos esenciales para la validez del acto. 6. Efectos
Las obligaciones naturales producen los efectos siguientes: autoriza al acreedor a retener el pago; se pueden novar; se pueden caucionar; y no extinguen la obligacin cuando se declara sin lugar la demanda contra el naturalmente obligado. A. Autorizan a retener el pago
Es el principal efecto que producen las obligaciones naturales. Con base en este efecto las define el art. 1840 C. Este efecto lo confirma el art. 2070 C., que expresa que no se puede repetir lo que se ha pagado para cumplir una obligacin puramente natural. Ejemplo: si Pedro en la minora de edad contrae un prstamo a favor de Domingo y lo paga al llegar a ser mayor, est cumpliendo con una obligacin natural y no puede repetir lo entregado, pues el art. 1840 C. autoriza al acreedor a no devolver. Por otra parte, el art. 2071 C. dispone que se podr repetir aun lo que se ha pagado por error de derecho, cuando el pago no tena por fundamento ni siquiera una obligacin puramente natural. La obligacin natural es suficiente causa para el pago. No hay pago indebido al cumplirse una obligacin natural. De conformidad con la parte final del art. 1840 C. para que no pueda repetirse el pago es preciso que ste se haya hecho voluntariamente por el que tena la libre administracin de sus bienes. A sto hay que agregarle que el pago debe hacerse de acuerdo con la ley. El pago es voluntario cuando se manifiesta libremente sin vicios del consentimiento (error, dolo o violencia). Si existe alguno de estos vicios no hay pago voluntario. El que pag debe probarlos.
6. Para Uribe Holgun slo este caso es de obligacin natural. Los otros no son de obligaciones naturales, sino de civiles: en los supuesto de nulidad e incapacidad por el pago se verifican ratificaciones y en el supuesto de la prescripcin el pago implica su renuncia. Adems en estos casos se concede accin al acreedor y excepcin al deudor, lo que es contrario a la obligacin natural. En la natural el deudor se defiende alegando la falta de accin y no con una excepcin (Ob. cit., p. 72). Para Prez Vives el pago en estos negocios es civil y no obedece a los principios de las obligaciones naturales. En los casos de nulidad existe una ratificacin con el pago y si surge la inexistencia no la podr perfeccionar. En la prescripcin existe renuncia, y en las por falta de prueba existe un reconocimiento civil de la deuda (Ob. cit., Vol II, p. 10 y sigts.).
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No faltan autores que exigen, adems, que la persona que paga tenga plena conciencia que paga una obligacin natural, pues si piensa que est pagando una civil puede repetir. Este criterio no es exacto, pues el art. 2071 C. permite repetir lo pagado por error de derecho, siempre que el pago no tenga por fundamento una obligacin natural. Por otra parte, el pago tiene que hacerse por quien tenga la libre administracin de sus bienes. Se requiere capacidad libre y plena. Si Juan, en su minora de edad, contrae deuda con Pedro, es preciso que Juan pague siendo ya mayor de edad. La ejecucin parcial de una obligacin natural no la convierte en civil. As lo dispone el art. 1843 C., que dice: La ejecucin parcial de una obligacin natural no le da el carcter de obligacin civil; tampoco el acreedor puede reclamar el pago de lo restante de la obligacin. B. Se pueden novar
Las obligaciones naturales se pueden novar. Ejemplo: Alberto, menor de edad, contrae deuda con Silvio. Por convenio posterior Alberto es sustituido por Manuel. Existe novacin y, como consecuencia, se extingue la obligacin de Alberto y se sustituye por la de Manuel. El tema no es pacfico. Nuestro Cdigo Civil ni rechaza ni permite expresamente la novacin de la obligacin natural, como sucede con el chileno,7 entre otros. Tal circunstancia ha dado pie para que algunos piensen que no cabe la novacin, aunque reconocen que es posible por convenio convertir la obligacin natural en civil, pero le niegan el carcter novatorio a dicho convenio. C. Se pueden caucionar
De conformidad con el art. 1844 C. las fianzas, hipotecas, prendas y clusulas penales, son vlidas, pudiendo pedirse el cumplimiento de estas obligaciones accesorias. El acreedor se puede dirigir en contra el patrimonio del fiador o [Link] fiador simple no puede invocar el beneficio de excusin, porque lgicamente el acreedor no puede dirigir su accin en contra del deudor. D. Se pueden convertir en civiles
7.
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Se pueden convertir en civiles mediante convenio o reconocimiento y hasta novarse. En Francia, en donde la obligacin natural tiene un fundamento moral, la doctrina y la jurisprudencia en forma dominante la aceptan. Pero en nuestro sistema, en dnde la obligacin natural es una obligacin desvirtuada o degenerada, el tema es discutible. Algunos sostienen, por ejemplo, que si se nova la obligacin natural queda extinguida y nace una civil. Es posible, si el efecto de la obligacin es saneable, pero la promesa de pago se confunde con el saneamiento y debe reunir sus requisitos (confirmacin de la nulidad relativa y renuncia de la prescripcin y la cosa juzgada). No cabe en la nulidad absoluta, incluyendo por objeto ilcito; tampoco en las deudas de juego. E. No se extingue la obligacin cuando se declara sin lugar la deman da contra el naturalmente obligado La sentencia no afecta a la obligacin natural, sta seguir siendo natural y si el deudor paga ya no puede repetir. Lo expuesto lo confirma el art. 1842 C. que dice: La sentencia judicial que rechaza la accin intentada contra el naturalmente obligado, no extingue la obligacin natural. Si el deudor es absuelto por cuanto se demostr que la obligacin es natural y despus paga, habr cumplido con una obligacin natural y, como consecuencia, no podr repetir lo pagado. F. No se pueden compensar
Esto es as porque no son exigibles. El art. 2140 inc.3 C. exige como tercer requisito de la compensancin la exigibilidad de las obligaciones. 7. No es taxativa la lista del art. 1840 C.
Un sector doctrinal sostiene que no es taxativa la lista de las obligaciones naturales contempladas en el art. 1840 C., pues existen otros casos en los que, al no permitirse la accin, dan pie para asimilarlos por sus efectos a las obligaciones naturales, a saber: A. De acuerdo con el art. 3618 C. el que paga voluntariamente deudas de apuestas de juego no puede repetir lo pagado, aunque el juego sea de la clase de los prohibidos. B. De acuerdo con los arts. 92 y 93 C., los esponsales no producen obligacin ante la ley, por lo que en virtud de ellos no puede exigirse la celebracin del matrimonio, ni demandar los daos y perjuicios causados, o la multa que se
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hubiere pactado. No obstante, si se pag la multa, no habr accin para reclamarla. C. De acuerdo con el art. 3403 C., si el mutuario hubiere pagado intereses que no estaban estipulados, no est obligado a continuar pagndolos en adelante; pero no tendr derecho de repetir lo pagado ni imputarlos al capital. D. De acuerdo con el art. 2079 inc. 2 C. si el objeto del contrato constituye un delito o un hecho contrario a las buenas costumbres, comn a ambos contratantes, ninguno de ellos tendr accin para reclamar el cumplimiento de lo convenido ni la devolucin de lo que haya dado8. Aunque es muy discutible, se pueden reconocer en general otras obligaciones naturales distintas a las consagradas en el art. 1840 C. y a los casos especiales contemplado en la ley anteriormente sealados, provenientes de los deberes morales y sociales dignos de proteccin a juicio del Juez. En la doctrina y jurisprudencia extranjera se aceptan los casos siguientes: en el supuesto de daos y perjuicios indirectos; cuando no haya existido culpabilidad de parte del autor del dao; las obligaciones del padre de establecer a sus hijos por causa del matrimonio o en virtud de la profesin que ejerzan; promesa de alimentos a los hijos naturales o a extraos por oficio de piedad; la de alimentos a parientes a los cuales la ley no les otorga derecho para pedirlos; las donaciones remuneratorias por ciertos servicios (mdicos, etc.).
BIBLIOGRAFIA
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8. La irrepetibilidad es un efecto de las obligaciones naturales. De aqu que es muy peligroso buscar una obligacin natural en todo supuesto en que no se permite repeticin, porque existen algunos casos en que no se permite y no existe obligaciones naturales. Uno de estos es del art. 2079 inc. 2 C.
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Jorge. Ob. cit., Vol. I, p. 30 y sigts. GUTIERREZ y GONZALEZ, Ernesto. Ob. cit., p. 49 y sigts., p. 793 y sigts. LACRUZ BERDEJO, Jos Luis. Estudios de Derecho Civil. Las obligaciones naturales. Editorial Bosch. Barcelona-Espaa, 1958. p. 163 y sigts. MACHADO, Jos Olegario. Ob. cit., Tomo II, p. 179 y sigts. MANRESA y NAVARRO, Jos Mara. Ob. cit., Tomo VIII, p. 119 y sigts. MAZEAUD, Henri., MAZEAUD, Len y MAZEAUD, Jean. Ob. cit., 2. parte. Vol. I, p. 18 y sigts. MEJIA MORENO, Luis. Ob. cit., p. 57-58. MEZA BARROS, Ramn. Ob. cit., p. 24 y sigts. OSSORIO MORALES, Juan. Ob. cit., p. 34 y sigts. PALACIO P., H. Gustavo. Ob. cit., p. 229 y sigts., p. 258. PEREZ VIVES, Alvaro. Ob. cit., Vol. III, p. 1 y sigts. POTHIER, R.J., Ob. cit., p. 113 y sigts. PUIG BRUTAU, Jos. Ob. cit., Tomo I. Vol. II, p. 97. RICCI, Francisco. Ob. cit., Tomo XIII, p. 165 y sigts. RIPERT, Georges y BOULANGER, Jean. Ob. cit., Tomo V, p. 284 y sigts. RODRIGUEZ-ARIAS BUSTAMANTE, Lino. Ob. cit., p. 103 y sigts., p. 129 y sigts. SALVAT M., Raymundo. Ob. cit., Tomo I, p. 267 y sigts. SANTOS BRIZ, Jaime. ob. cit., Tomo III, p. 69 y sigts., p. 109 y sigts. SELVA, Buenaventura. Ob. cit., p. 273. URIBE-HOLGUIN, Ricardo. Las obligaciones meramente naturales. Ob. cit., p. 71 y sigts. VAZQUEZ BOTE, Eduardo. Sobre el artculo 1.901 del Cdigo Civil y la obligacin natural. R.C.D.I., 1975. No. 509, p. 891 y sigts. VELEZ, Fernando. Ob. cit., Tomo VI, p. 73 y sigts.
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Las obligaciones, como regla general, producen sus efectos en forma inmediata, sin restricciones. Estas son las obligaciones puras o simples. No obstante, es posible que las partes sujeten a un hecho el ejercicio, cumplimiento, constitucin o extincin de la obligacin. Estas son las obligaciones sujetas a modalidad. Las obligaciones puras y simples no dejan de tener tal carcter por el hecho de que no se hayan cumplido coetnea o inmediatamente a su nacimiento, pues el art. 1900 C. expresa que si no tuviere sealado plazo la obligacin debe ejecutarse inmediatamente, salvo que las leyes hayan sealado plazo (plazos legales), como por ejemplo: el mutuo sin plazo slo es exigible despus de noventa das1; el arriendo de ganado sin plazo se presume que dura tres aos2; en el contrato de obras sin plazo, lo fija el Juez3. Existen otros casos como pueden verse en los arts. 1105, 1900, 1971 y 2966 C. Es importante sealar que cierto sector doctrinal considera lo contrario, pues si la obligacin pura y simple no se cumple en el momento de su nacimiento, se le ha concedido al deudor tcitamente un plazo que fijar el Juez. El art. 1900 C., citado no concede en todo caso el plazo tcito en defecto del pactado. Se da cuando de la naturaleza de la obligacin y de las circunstancias que rodean el caso se deduce que se ha querido conceder y nada ms. Establece expresamente que si la obligacin no sealare plazo debe ejecutarse inmediatamente. Es conveniente advertir que a la expresin modalidades de las obligaciones se le ha dado tres alcances: Uno lato, en virtud del cual obligaciones modales son todas las clases y formas en que se presentan las obligaciones, es decir, las diferentes clasificaciones que hacemos de ellas (civiles y naturales, de dar, hacer
1. 2. 3. Art. 3409 C. Art. 3158 C. Arts. 3055 y 3060 C.
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y no hacer, etc.). Otro, menos amplio, entiende por modalidad no slo lo que afecta a la existencia o cumplimiento de la obligacin (plazo, condicin y modo), sino tambin otras complicaciones que afectan el objeto (obligaciones alternativas y facultativas, denominadas de objeto mltiple) y los sujetos (solidaridad, mancomunidad e indivisibilidad) de la obligacin, denominadas obligaciones con pluralidad de sujetos. Por ltimo, en un sentido estricto, slo son modalidades el plazo, la condicin y el modo. Dentro del segundo criterio se ha formulado otro un poco ms amplio que considera como modo el plazo, la condicin, el modo o cargo, las arras, la clusula penal, la mancomunidad, la solidaridad, la indivisibilidad, las obligaciones alternativas y facultativas. Normalmente se considera como modalidad: el plazo, la condicin y el modo4. Se pueden encontrar en todos los actos jurdicos: contratos y testamentos. El plazo y la condicin se pueden pactar en todo tipo de relacin jurdica y no slo en la obligacional: hipoteca condicional5, dominio condicional6, en los derechos del que est por nacer7 en los derechos hereditarios. De aqu que en algunos cdigos y proyectos se regule al tratar de los actos jurdicos en general. Su campo de accin se encuentra en los actos patrimoniales y no en los del Derecho de Familia. 2. El plazo
El plazo es un acontecimiento futuro y cierto del cual dependen la exigibilidad o extincin de la obligacin. El plazo y la condicin guardan ciertas semejanzas: a) son acontecimientos futuros; b) modifican los efectos de las obligaciones. Pero difieren fundamentalmente en que la condicin es un acontecimiento incierto, en cambio el plazo es cierto, debe llegar forzosamente. 3. Clasificacin de los plazos
Los plazos se pueden clasificar de la manera siguiente: voluntarios, legales y judiciales; suspensivos y extintivos; determinados e indeterminados; expresos y tcitos; ordinarios y esenciales; plazo inicial; y plazos o supuestos especiales. A. Plazos voluntarios, legales y judiciales
El plazo voluntario o convencional es el que acuerdan las partes en el contrato. Bien puede tambin emanar, en su caso, de la voluntad unilateral (testamento). Los plazos convencionales son frecuentes.
4. 5. 6. 7. El Cdigo argentino slo reconoce a estos tres como modalidad. En otros sistemas slo son reconocidas como modalidad la condicin y el plazo. Art. 3794 C. Art. 2680 C. y sgts. Art. 170 C.
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El plazo es legal cuando resulta expresamente establecido en la ley, surge en defecto del sealado por los contratantes. Son muchos los plazos legales, entre otros, pueden citarse los establecidos en los arts. 430, 2966, 3158 C. y 489 C.C. Los judiciales son aquellos que seala el Juez debidamente autorizado por la ley. Se pueden citar como ejemplo los autorizados en los arts. 1243, 1326, 1971, 3060 y 3410 C. Nuestro Cdigo Civil no consagr el plazo de gracia. Este lo concede el Juez al deudor que por justas causas no puede cumplir en tiempo y forma sus obligaciones, aunque se oponga a ello el acreedor. No debe confundirse con las leyes moratorias que dilatan el cumplimiento de las obligaciones, las cuales son dictadas por el rgano legislativo correspondiente frente a catstrofes nacionales (terremotos, inundaciones, etc.). Algunos Cdigos lo consagran, como, por ejemplo, el francs, que lo regula en los arts. 1244 y 1184 inc. 3. Los anotadores, en comentario al art. 1900 C., confirman que en nuestro Cdigo Civil no existe plazo de gracia y agregan que, en general, el Juez no puede sealar plazos para el cumplimiento de una obligacin ni ampliar o restringir los ya establecidos, salvo en los casos de los artculos que enumeran. B. Plazos suspensivos y extintivos (resolutorios)
Es plazo suspensivo el que suspende el ejercicio de un derecho o el cumplimiento de la obligacin. Slo a l se refiere el art. 1896 C. inc. 1., C., cuando dice que la obligacin para cuyo cumplimiento se ha sealado un da cierto slo ser exigible cuando el da llegue. Ejemplo: Juan le presta a Pedro C$50.000, los que devolver dentro de cinco meses. Jos le vende a Diego el inmueble X por C$100.000 que se los pagar dentro de cinco meses. El derecho de Juan y Jos para pedir las sumas debidas queda en suspenso durante cinco meses. El plazo no impide el nacimiento de la obligacin, como la condicin suspensiva, solamente difiere su cumplimiento, pero la obligacin existe desde la celebracin del acto. El plazo suspensivo se diferencia de la condicin suspensiva en que sta suspende el nacimiento de la obligacin, mientras que aqul aplaza su ejecucin. Por eso en el art. 1897 C. se expresa que el trmino estipulado en las obligaciones difiere de la condicin en que no suspende la obligacin y slo retarda su cumplimiento. Como consecuencia de lo anterior, lo que anticipadamente se hubiere pagado en las obligaciones a plazo, no se podr repetir8. Por el contrario, en el art. 1892 inc. 2 C. se precepta que todo lo que se hubiere pagado antes de efectuarse la condicin suspensiva, podr repetirse mientras no se hubiere cumplido.
8. Art. 1898 inc. 1 C.
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Si paga el deudor a plazo no puede repetir lo pagado, por cuanto cumple con una obligacin existente; pero no puede repetir porque implica una renuncia tcita del plazo. En cambio, si paga el deudor antes de cumplirse la condicin suspensiva, est cumpliendo una obligacin que no existe, y que puede no llegar a existir. Es conveniente advertir que, de acuerdo con el art. 1898 inc. 2, si el que pag ignoraba cuando lo hizo la existencia del plazo, tendr derecho a reclamar al acreedor los intereses o los frutos que ste hubiere percibido de la cosa. En el Cdigo Civil de Argentina el que paga ignorando el plazo puede repetir lo pagado9. Se estima que el deudor ha pagado por error y no es justo privarle de un derecho que no ha deseado renunciar. Para estudiar los efectos del plazo suspensivo es preciso distinguir si se encuentra pendiente o vencido. Pendiente el plazo produce los efectos siguientes: a) Antes del vencimiento del plazo no se puede exigir judicialmente el cumplimiento de la obligacin, porque precisamente el efecto del plazo consiste en aplazarlo. Este es el efecto fundamental del plazo. b) Lo que se paga antes del vencimiento no se puede repetir. Como ya lo expresamos, este efecto est contemplado en el art. 1898 inc. 1 C. c) Por regla general, pendiente el plazo suspensivo no corre la prescripcin10. d) Pendiente el plazo las obligaciones no pueden ser compensadas, porque no son actualmente exigibles11. e) No existe inconveniente para que el acreedor, pendiente el vencimiento, pueda transmitir su derecho o darlo en garanta12. Cumplido el plazo produce los efectos siguientes: a) la obligacin se torna exigible; b) principia a correr la prescripcin; c) se puede operar la compensacin legal. El plazo es extintivo cuando por l se extingue un derecho. Se le estima como un modo de extinguir las obligaciones: pone lmite a la obligacin y la extingue. Ejemplos: Juan y Pedro constituyen una sociedad con duracin de cinco aos. Vencidos stos se extingue la sociedad. Jos da a Manuel en comodato el inmueble X por el plazo de dos aos. Vencidos los dos aos se extingue. Juan arrienda una casa para un establecimeinto comercial a Pedro por dos aos. Vencido el plazo se extingue el arriendo. Nuestro Cdigo Civil no reglamenta el plazo extintivo. Los arts., 1896 y 1897 C. se refieren al suspensivo. No obstante, existen varias disposiciones diseminadas en el Cdigo Civil con relacin a los contratos en que puede aplicarse: arts. 2820, 2904, 2917, 2918, 2925, 2965, 3227, 3285 inc. 1, 3345 inc. 2, 3404, 3409, 3410, 3412, 3415, 3429, 3583, 3636, 3658 y 3922.
9. 10. 11. 12. Art. 571. Art. 924 C. Art. 2140, segunda parte, inc. 1C. Art. 1903 C.
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C.
De conformidad con el art. 1896 inc. 1 C. el plazo debe ser cierto, pues el incierto se convierte en condicion, ya que de conformidad con el inc. 2 del mencionado artculo, si la incertidumbre consiste en si ha de llegar o no el da, la obligacin es condicional. El plazo es cierto, pues forzosamente ha de llegar, no existe incertidumbre de si ha de llegar o no el da; pero es posible que se conozca o no la poca de su verificacin. Si se conoce la poca en que ocurrir el hecho futuro el plazo ser determinado: el 24 de diciembre de 1989. El plazo es indeterminado cuando se sabe que el hecho ocurrir, pero no se sabe cuando: la muerte de Pedro13. D. Plazos expresos y tcitos
Es expreso el plazo cuando se establece en trminos explcitos. Son tcitos los sobreentendidos, dada la naturaleza del negocio. En el art. 1900 C. se establece que si la obligacin no sealare plazo debe ejecutarse inmediatamente; pero si de su naturaleza y circunstancias se dedujere que ha querido concederse al deudor, el Juez sumariamente fijar la duracin de aqul, salvo los casos especialmente establecidos por la ley. Si Juan compra mercaderas en Costa Rica, implcitamente existe un plazo para que lleguen al pas. Los arts. 3055 y 3060 C. se refieren a plazos tcitos. E. Plazos ordinarios y esenciales
En el ordinario se fija el momento en que debe cumplirse la obligacin, pero no se excluye la posibilidad de que pueda cumplirse transcurrido ese tiempo. Por el contrario, en el plazo esencial los contratantes o el testador sealan un espacio de tiempo en el cual o dentro del cual y solamente en ese espacio y no despus, puede cumplirse o realizarse la obligacin (Ejemplo: poder para apelar, lo cual debe hacerse dentro de tres das y no despus, por ser perentorio, la entrega del traje de boda de la novia antes del da de la boda y no despus, etc.).
13. Ossorio Morales llama ciertos a los determinados, calificndolos de trminos determinados, e inciertos a los indeterminados, pero advierte que la incertidumbre del trmino slo se refiere al cundo, pero no al si, pues si existe incertidumbre sobre si el hecho llegar o no a producirse, habr condicin y no trmino, de acuerdo con el art. 1125, modelo de nuestro art. 1896 C. (Ob. cit., p. 97). Para Coln y Capitant el trmino es cierto cuando se ha fijado un da del calendario (ejemplo: 1 de enero prximo) o un acontecimiento que debe realizarse en una poca fija: el da de tal fiesta, de tal aniversario. El trmino es incierto cuando va unido a un acontecimiento cuya realizacin aunque cierta, se verificar en un momento que todava no se conoce. Ejemplo: os pagar la cantidad a la muerte de Pablo. Agrega que el plazo incierto difiere de la condicin. En la condicin existe incertidumbre en punto a saber si el acontecimiento ocurrir y cundo ocurrir; en el trmino incierto, por el contrario, la incertidumbre slo existe en punto a saber cuando se verificar el acontecimiento (Ob. cit., Tomo III, p. 399).
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F.
Plazo inicial
Cuando el trmino es inicial no se suspende el nacimiento del derecho, sino su ejecucin hasta que llegue el da14. Ejemplo: el contrato de suministro, de arriendo, etc., que se celebra el da 11 de julio para que entre en vigencia el da 10 de diciembre del mismo ao. Durante su pendencia el deudor tiene deberes de diligencia y conservacin de la cosa debida y el acreedor tiene derecho de pedirlas y ceder su derecho. Durante pende el trmino el acreedor no puede exigir el cumplimiento de la obligacin: entrega de la cosa arrendada u ofrecida en el suministro. G. Supuestos especiales
Aunque no con mucha frecuencia se presentan algunos supuestos especiales. Por ejemplo, cuando se pacta que el deudor fijar el momento del cumplimiento de la obligacin (cum volueris) o cuando quiera el deudor. Con relacin a este pacto se han formulado dos soluciones o sistemas. En el primero, seguido por los Cdigos de Austria y Sajonia, se distingue entre obligaciones de carcter personal y no personal. En virtud de que la obligacin personal slo la puede cumplir el deudor, los tribunales le sealaran un plazo para su cumplimiento. Por el contrario, si no es personal y, por lo tanto, puede ser cumplida por l y sus herederos, se respetara su decisin de sealar el momento del pago, y si al momento de su muerte no lo ha hecho, la obligacin se torna exigible en contra de sus herederos. Por este sistema se respeta lo pactado en el contrato y se reduce la intervencin de los tribunales en la contratacin. En el segundo, se deja en todo caso a los tribunales de justicia la fijacin del plazo, dejado a la voluntad del deudor, sin distinguir entre las diversas clases de obligaciones. Nuestro Cdigo Civil acepta este pacto y sigue esta ltima solucin en el art. 1900 inc. 2 C. Es evidente en este sistema la intervencin del juez en la regulacin del contrato y la tutela a favor del acreedor. Este pacto tiene un notable parecido con la condicin puramente potestativa, y hasta sin razn se ha llegado a decir que es una condicin de esa naturaleza, pero en realidad son diferentes. En la condicin puramente potestativa la existencia de la obligacin depende de la voluntad del deudor, y de aqu que el legislador no la permita declarando la nulidad de la obligacin. Por el contrario en esta especie de trmino no existe duda sobre la existencia de la obligacin y la voluntad del deudor de cumplirla. No obstante, se deja nicamente a la voluntad del deudor el momento preciso de su cumplimiento. Es muy posible que por cuestiones de redacciones oscuras se confundan ambos pactos. Tal duda se resolver a favor del deudor, disponiendo que existe un plazo, en virtud de que en caso de duda se resuelve a favor de ste.
14. Para algn sector doctrinal, mientras el plazo llega no existe una verdadera obligacin, sino una fase preparativa de ella o un estado de expectativa tutelado.
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Otro pacto especial es el que permite al deudor pagar o cumplir cuando pueda (cum potueris). No es cuando quiera, sino cuando pueda. No lo contempla nuestro Cdigo Civil, pero se acepta, en primer lugar, en virtud de la libre contratacin y, en segundo lugar, si se acepta el anterior que es lo mximo en amplitud, no hay razn para no admitir el presente. Es ms, en el beneficio de competencia, en la cesin de bienes y en la quiebra, se conceden plazos para pagar cuando el deudor mejore de fortuna. Le toca a los tribunales sealar el momento en que el deudor puede pagar por haber mejorado de fortuna. Es conveniente advertir que no se trata de una condicin potestativa (mucho menos meramente potestativa), sino de un plazo, pues el nacimiento de la obligacin no se subordina al hecho de que pueda pagar el deudor. Lo que queda sujeto a ese hecho futuro e incierto es el momento en que puede cumplirse la obligacin. 4. Extincin del plazo
Son tres las formas de extinguirse el plazo: el vencimiento, la renuncia y la caducidad. A. Vencimiento
Es la forma frecuente de extinguirse el plazo, y no ofrece mayores problemas. Se produce al llegar el da de su extincin, por lo que dedicaremos nuestra atencin a las otras dos causas. B. Renuncia
Intimamente relacionada con la renuncia est la cuestin de determinar a favor de quin est fijado el plazo. Renuncia al plazo aquella persona a favor de la cual se ha establecido. Existen varios sistemas en el Derecho Comparado: a) Sistema que lo presume establecido a favor del deudor. Lo siguen los Cdigos Civiles de Francia15, Alemania16 y otros. Es el generalmente admitido y parte del supuesto de que lo ms corriente es que el plazo se establezca a favor del deudor. b) El sistema que presume establecido el plazo a favor de ambas partes (acreedor y deudor). Es el sistema que sigue nuestro Cdigo en el art. 1899 C., cuyo modelo es el art. 570 del Cdigo de Argentina, que a su vez tom el sistema del Cdigo de Prusia.
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Las consecuencias prcticas son diferentes en cada sistema. En el primer sistema el deudor puede pagar antes del vencimiento del plazo, pues a favor de l fue establecido. En el segundo sistema ni el deudor puede pagar antes del vencimiento del plazo, ni el acreedor puede exigir su cumplimiento, pues el plazo se ha establecido a favor de ambos. Por otra parte, si el plazo fuere establecido a favor del acreedor, podr ste exigir el pago en cualquier tiempo, pero el deudor no podra pagar antes del vencimiento del plazo. Este es otro sistema que no tiene aceptacin. El art. 1899 C. dice: Siempre que en las obligaciones se designe un plazo, se presume establecido en beneficio del acreedor y del deudor, a no ser que al tenor de aquellas o de otras circunstancias, resultare haberse puesto en favor del uno o del otro. El pago no podr hacerse antes del plazo, sino de comn acuerdo. Conforme a la disposicin transcrita, el plazo, como regla general, se establece a favor del acreedor y del deudor, salvo que del acto o contrato resulte establecido a favor de uno u otro (convenio) o que el objeto de la obligacin as lo imponga. Estas dos excepciones estn comprendidas en dicho artculo cuando dice: ... a no ser que a tenor de aquellas o de otras circunstancias, resultare haberse puesto a favor del uno o del otro... En el mutuo con inters el art. 3412 C. confirma la regla general, pues establece el plazo a favor del deudor y acreedor. Dice as: Aun antes del trmino estipulado podr pagar el mutuario toda la suma prestada, salvo que se hayan pactado intereses. Se establece a favor del deudor para evitar que el acreedor exija la obligacin, y a favor del acreedor para que gane sus intereses durante el plazo pactado. Slo por el consentimiento del deudor y acreedor puede renunciarse al plazo. Por el contrario, otros artculos del Cdigo Civil se apartan de la presuncin del art. 1899, y establecen el plazo a favor de una de las partes. Tal cosa sucede con el depsito y el comodato. Con relacin al primero, el art. 3480 C. dice: El depositario debe restituir la cosa depositada en cualquier tiempo en que la reclame el deponente, aunque al constituirse el depsito se haya fijado el plazo y ste no hubiere llegado. Con relacin al segundo, el art. 3445 C. dice: Si antes de llegado el plazo concedido para usar de la cosa prestada, sobreviene al comodante alguna imprevista y urgente necesidad de la misma cosa podr pedir la restitucin de ella al comodatario. Si el mutuo es sin inters el plazo es a favor del mutuario, segn se desprende del art. 3412 C. C. Caducidad
La caducidad es el vencimiento anticipado del plazo para evitarle perjuicio al acreedor. De acuerdo con el art. 1901 C., son causas de caducidad las siguientes:
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a) La insolvencia del deudor despus de contrada la obligacin, salvo que garantice la deuda. Esta caducidad la confirma el art. 2270 C. El art. 3679 C. le concede al acreedor que no exigi fianza al celebrarse el contrato, el derecho de exigirla al deudor si despus de celebrado el contrato se hiciere insolvente o trasladare su domicilio a otro departamento. b) La falta de otorgamiento al acreedor de las garantas a que estuviere comprometido el deudor. Es frecuente que el acreedor, debido a la precaria solvencia del deudor, no se encuentre dispuesto a conceder plazo, a menos que el acreedor otorgue garanta o prometa otorgarla por lo que es lgico que caduque el plazo si no se cumpli lo prometido. Responde a tal criterio lo dispuesto en el art. 3749 C. que dice: Si el deudor no diere prenda despus de haberse pactado esta condicin, o si se negare a entregar o a completar la que se le pida conforme al artculo anterior, se reputar terminado el plazo del contrato, y el acreedor podr exigir el cumplimiento de la obligacin principal y los daos y perjuicios que le hubiere irrogado. c) Cuando por actos propios hubieren disminuido aquellas garantas despus de establecidas, y cuando por caso fortuito o fuerza mayor desaparecieren, a menos que sean inmediatamente sustituidas por otras nuevas e igualmente seguras. La misma jusitificacin que en el caso anterior existe para dar por vencido el plazo. En el anterior existe una promesa de caucionar, en el presente la caucin fue concedida, pero con posterioridad sufri disminucin o desapareci. Algunos otros artculos del Cdigo Civil regulan el reemplazo o mejora de la garanta: 2271, 3749, 3780 y 3838. Es posible que las partes de comn acuerdo estipulen otras causas de caducidad diferentes a las anteriores. (Falta de pago de una mensualidad, embargo en bienes del deudor, etc.). Dice Colmo: Cumple observar que en todos esos textos se trata de caducidad legal, si bien por interpretacin de la presunta voluntad del acreedor. Y es evidente que por acuerdo de partes pueden crearse muchos otros supuestos de caducidad. Entre ellos el ms comn es ste: si el deudor (del precio de una compra, de un prstamo, etc.) se atrasa en el pago, de uno o ms de los perodos convenidos de capital o an de intereses, el acreedor puede reclamar el crdito ntegro aunque el trmino diste de hallarse vencido. Pero eso debe ser expreso. La caducidad es como una pena civil, por donde no puede ser admitida por va meramente presuntiva o interpretativa17. La Corte Suprema de Justicia acepta la caducidad producida por falta de pago de los intereses18.
17. Ob. cit., p. 201. 18. S. 9 a.m. del 21 de Diciembre de 1934, B.J., p. 8844.
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5.
El modo
Generalmente el modo afecta a las asignaciones testamentarias o a las donaciones entre vivos. No es usual emplearlo en las obligaciones. De aqu que nuestro Cdigo Civil no lo regule en las obligaciones, sino dentro de las asignaciones testamentarias. En el modo se da algo a una persona para que se aplique a un fin. Es una carga. El art. 1100 C. dice: Si se asigna algo a una persona para que lo tenga por suyo con la obligacin de aplicarlo a un fin especial, como el de hacer ciertas obras o sujetarse a ciertas cargas, esta aplicacin es un modo y no una condicin suspensiva. El modo, por consiguiente, no suspende la adquisicin de la cosa asignada. Por ejemplo: fundar un colegio, una biblioteca, etc. Si el deudor modal no cumple con la carga del modo no se pierde la asignacin. El beneficiado con el modo slo tiene derecho a pedir su cumplimiento. No obstante, el testador puede establecer la clusula resolutoria para el supuesto de incumplimiento19. La clusula resolutoria no va sobrentendida en el modo. Esta clusula produce los efectos siguientes: A. El asignatario pierde la asignacin. B. El favorecido con la asignacin tiene derecho a una parte proporcionada del objeto. C. El resto del valor de la cosa asignada acrecer a la herencia, si el testador no hubiese ordenado otra cosa20.
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El modo presenta diferencias con la condicin: A. La condicin suspensiva suspende la adquisicin del derecho; el modo no. B. Si no se cumple la condicin se extingue el derecho; por el contrario en el modo no, slo que exista clusula resolutoria. C. La condicin no puede cumplirse por equivalencia; en cambio el modo s, de acuerdo con el art. 1104 C.
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Las obligaciones condicionales estn reguladas en el Captulo IV, Ttulo I, Libro III del Cdigo Civil. El art. 1878 inc. 1 C. expresa que la obligacin es condicional cuando su existencia o resolucin depende de un acontecimiento futuro e incierto. De la anterior disposicin se desprende que la condicin se caracteriza por dos circunstancias: futureidad e incertidumbre. Por eso se define la condicin
1.
Segn Colmo el hecho puede ser de cualquier naturaleza: fsico (una lluvia, una granizada, etc.), humano (un nacimiento, la llegada de un barco, la terminacin de una guerra, etc.), y dentro de este ltimo, individual o social, nacional o internacional. Ms an; puede no ser jurdico. Tal pasa en los ejemplos citados. Lo sera cuando entraase el consiguiente valor: si A realiza tal compra, si B efecta este pago, etc. (Ob. cit., p. 149).
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como un hecho futuro e incierto del cual depende la existencia o resolucin de un derecho1. Si la condicin se refiere a un hecho pasado o presente, no existe condicin, aunque sea ignorado por las partes al celebrar el contrato. Puede acontecer que el hecho pasado haya sucedido o no. En el primer caso la obligacin es pura y simple. En el segundo caso no hay obligacin. Lo expuesto resulta de aplicar el art. 1088 C. que se refiere a las asignaciones testamentarias. Creo que es aplicable, pues todas las disposiciones relativas a las asignaciones testamentarias son aplicables en cuanto no pugnen con lo dispuesto en las obligaciones condicionales. Las disposiciones que regulan a una son aplicables a la otra en cuanto no se opongan a las reglas especiales. En el art. 1087 inc. 2 C. se dispone que las asignaciones testamentarias se sujetan a las obligaciones condicionales con las modificaciones de los artculos que las regulan especialmente. Juan le compra a Diego treinta vaquillas siempre que en su inventario encuentre menos de doscientas. Si existen menos de doscientas la venta es pura y simple. Si existen ms de doscientas no hay venta. Pedro le vende a Jos el inmueble X si ayer la temperatura subi a ms de treinta grados. Si subi a ms de treinta grados hay venta pura y simple. Si no subi a ms de treinta grados no hay venta. Te vendo el inmueble X si Juan es mdico. Si es mdico hay venta pura y simple. Si no es mdico no hay venta. El art. 1181 del Cdigo francs se aparta de la solucin expuesta, pues se considera condicin al suceso ya acaecido, pero an ignorando por las partes, sin que se suspenda el nacimiento del derecho. No obstante, la doctrina estima que una obligacin as constituida no es condicional. Lo que caracteriza a la condicin es la incertidumbre de la realizacin del hecho. Puede acontecer o no acontecer. No se puede prever con certidumbre. La incertidumbre caracteriza a la condicin y la distingue del plazo. De aqu que la muerte de una persona sea un plazo. El da de la muerte llegar (da cierto), pero no se sabe cundo (plazo indeterminado)2. El art. 1896 C. dispone que la obligacin para cuyo cumplimiento se ha sealado un da cierto slo ser exigible cuando el da llegue. Si la incertidumbre consiste en si ha de llegar o no el da, la obligacin es condicional. No obstante, si a la muerte se le agregan otras circunstancias de realizacin problemtica, ser condicin. Si Juan muere antes del 7 de diciembre de 1981. Si Jos muere de cncer.
2. Ossorio Morales sostiene que el hecho ha de ser incierto en cuanto al s, es decir, en cuanto si ha de producirse o no (te dar cien pesos cuando termines la carrera de abogado, hecho que puede o no tener lugar). Si slo es incierto en cuanto al cundo, es decir, si sabindose con seguridad que ha de producirse, lo nico que queda incierto es el momento en que se producir, no se trata de una condicin, sino de un trmino (pagar el precio si Ticio muere, hecho que seguramente ocurrir, aun cuando existe incertidumbre de cundo ocurrir). (Ob. cit., p. 90).
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2.
Toda condicin debe cumplirse de la manera que las partes han querido o entendido verosmilmente que lo fuere, dice el art. 1886 C. Por otra parte, no debe cumplirse por equivalencia (Doy a Pedro C$10.000 si se recibe de abogado, y Pedro se recibe de mdico). El cumplimiento de la obligacin no es exigible si no se verifica totalmente el hecho en que consiste. No puede exigirse el cumplimiento de la obligacin condicional, sino verificada la condicin totalmente, as lo dispone el art. 1892 inc. 1 C. 3. Clasificacin de las condiciones
A las condiciones podemos agruparlas en la clasificacin siguiente: expresas y tcitas; positivas y negativas; determinadas e indeterminadas; posibles e imposibles; lcitas e ilcitas; potestativas, casuales y mixtas; suspensivas y resolutorias. A. Expresas y tcitas
Expresa es la que resulta de la voluntad de los otorgantes. Tcita es, por ejemplo, la condicin resolutoria de no cumplirse por uno de los contratantes lo estipulado, que va siempre implcita en los contratos bilaterales a tenor del art. 1885 C. B. Positivas y negativas
La condicin positiva consiste en que suceda un hecho; ir a Mxico; tener un hijo; graduarse de [Link] condicin negativa consiste en que no suceda el hecho: no ir a Mxico; no tener un hijo; no graduarse de abogado3. C. Determinadas e indeterminadas
Es determinada cuando si ha de suceder el hecho, se sabe cundo: ir a Europa antes de dos aos; casarse con Mara antes de dos aos. Es indeterminada cuando se ignora si el hecho suceder y cundo: ir a Europa; casarse con Mara.
3.
Colin y Capitant expresan que la condicin es positiva o afirmativa cuando el efecto del acto est subordinado a la realizacin de un acontecimiento previsto. Ejemplo: os compro vuestra casa si me caso dentro de un ao. Es negativa cuando, por el contrario, el acto slo debe producir su efecto si el acontecimiento no se realiza. Ejemplo: os vendo mi casa si no me caso dentro de un ao (Ob. cit., Tomo III, p. 338).
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D.
Posibles e imposibles
La condicin es posible cuando el hecho que constituye es fsicamente posible que se realice: si vas a Honduras. La condicin es imposible cuando el hecho en que consiste no puede acontecer de acuerdo con las leyes de la naturaleza fsica: tocar el cielo con el dedo; trazar un tringulo sin ngulos; contar los granos de arena del mar; beberse el agua del lago Cocibolca; comerse doscientas libras de carne en un da, etc. Es necesario, dice Pothier, para que una condicin sea vlida y pueda suspender la obligacin, que sea la condicin de una cosa posible, lcita y que no sea contraria a las buenas costumbres4. El art. 1880 C. se aparta de la doctrina general, de la solucin dada por otros cdigos y de varias disposiciones que establecen que las obligaciones y contratos deben tener un objeto posible lcito, lo mismo que una causa lcita5. Dicho artculo establece que toda condicin imposible, y las contrarias a las leyes o buenas costumbres, se tiene por no puesta. Esta solucin no debe ser aceptada, pues las condiciones imposibles o ilcitas anulan la obligacin, de acuerdo con los arts. 2474 y 2476 C., pero es preciso hacer la distincin siguiente: si es positiva y suspensiva anula la obligacin (te vendo el inmueble X si vas al Sol); si es negativa y resolutoria se tiene por no puesta (te doy en comodato el inmueble X hasta el da que toques el cielo con los dedos). En materia de asignaciones testamentarias y donaciones entre vivos, en cambio, la condicin imposible y la ilcita se tienen por no puestas y en nada perjudican al heredero, legatario y donatario, an cuando se disponga lo contrario por el testador y el donante, de acuerdo con los arts. 950 inc. 2 y 2784 C. Por el contrario, el art. 1104 C. dispone que, si el modo es por su naturaleza imposible o inductivo a hecho ilegal o inmoral, no valdr la disposicin. La diferencia de trato ha dado lugar a inquietudes en la doctrina, ya que no se presentan argumentos slidos para hacer tal distincin, por lo que muchos autores piensan que el criterio que debe dominar es el que rige en materia de las obligaciones, porque someter a un acto o contrato a una condicin imposible es en realidad no querer dicho acto o contrato. Agregan que la explicacin solamente es de carcter histrico. Segn Colmo, la imposibilidad no tiene por qu ser absoluta, objetivamente necesaria. Una desproporcin evidente entre el medio y el fin puede establecerla perfectamente: doy cien pesos con la condicin de que se realice un viaje a Europa o de que se haga un tnel entre Buenos Aires y Montevideo, etc. Ni el viaje, ni el tnel son absolutamente imposibles. Todo es asunto de medios: tiempo, recursos econmicos y cientficos, etc. Pero si los cien pesos son el medio de
4. 5. 6.
Ob. cit., p. 119. Arts. 1874, 2211 inc. 1, 2437 inc. 3, 2474 y 2478 C. Ob. cit., p. 155.
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tales fines, la desarmona es tan palmaria que la dificultad se convierte en obstculo y en una perfecta imposibilidad6. E. Lcitas e ilcitas
Son ilcitas las condiciones que consisten en hechos prohibidos por la ley o contrarios a las buenas costumbres: si matas a Juan. Estas condiciones, como expuse anteriormente, anulan la obligacin. Son lcitas las que no se oponen a la ley ni van contra la moral, el orden pblico y las buenas costumbres: si te graduas. F. Potestativas, casuales y mixtas
El art. 1879 inc. 2 C., dispone que es potestativa la condicin, cuando depende de la voluntad de una de las partes (acreedor o deudor). Ejemplo de potestativa del deudor: te vendo mi carro Ford si decido venderlo. Ejemplo de potestativa del acreedor: te pago 100 crdobas si me limpias la casa. La condicin es casual, dice el art. 1879 inc. 1 C., cuando depende enteramente del acaso. Ejemplo: si mueres antes de diciembre de 1983; si el volcn Santiago deja de echar humo. La condicin es mixta, dice el art. 1879 inc. 2. C., cuando depende a un mismo tiempo de la voluntad de una de las partes contrayentes y de la voluntad de un tercero o del acaso. Ejemplo: si t y Juan van a Miami (depende de una de las partes y de un tercero). La condicin puramente potestativa no es vlida. A ella se refiere el art. 1881 C., que dice: La obligacin contrada bajo una condicin que la hace depender de la pura voluntad de aquel que se ha obligado, es nula. Ejemplo: te vendo mi carro si quiero7. De la disposicin transcrita se deduce que la nulidad slo se refiere a la condicin puramente potestativa del deudor, por lo que es vlida la puramente potestativa del acreedor. Por ejemplo: a) La venta a prueba o al gusto (te vendo vino si te gusta). El art. 2581 inc. 2 C. dice: Si se estipula que se vende a prueba, se entiende no haber contratado mientras el comprador no declara que le agrada la cosa de que se trata, y la prdida, deterioro o mejora pertenece entre tanto al vendedor. b) La promesa de venta unilateral: te prometo vender por C$50.000 el inmueble X si tu deseas comprarlo. c) El pacto de retroventa: vendo a Juan el inmueble X por C$60.000, pero me reservo el derecho de recuperar dicho inmueble mediante la restitucin del precio recibido. El art. 2676 C. dice: Venta con pacto de retroventa, es la que se hace con la clusula de poder el vendedor
7.
Segn Colin y Capitant la condicin puramente potestativa por parte del deudor no anula la obligacin cuando es resolutoria. En caso de contrato este es puro y simple; las obligaciones creadas por l nacen inmediatamente, pero cada una de las partes se reserva el derecho de resolverlo cuando quiera (Ob. cit., Tomo III, pp. 382 y 383). Meza Barros opina en igual forma (Ob. cit., p. 59).
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recuperar la cosa vendida entregada al comprador, restituyendo a ste el precio recibido, con exceso o disminucin. G. Suspensivas y resolutorias
Es suspensiva, dice el art. 1878 inc. 2 C., la condicin que hace depender la obligacin de un acontecimiento futuro e incierto. La existencia de la obligacin y del derecho correlativo se subordinan a un hecho futuro e incierto. Ejemplo: te doy en arriendo el inmueble X si te casas con Mara. Es resolutoria, dice el art. 1878 inc. 3 C., cuando verificndose reponen las cosas en el estado que tenan, como si la obligacin no se hubiere contrado. En esta condicin la obligacin ha nacido, pero su extincin se somete a un acontecimiento futuro e incierto. Mientras la condicin no se cumpla produce todos sus efectos como si fuere simple. Ejemplo: Juan da en arriendo el inmueble X a Pedro hasta que ste se vaya a Mxico8. En la doctrina se estima que en el fondo slo hay una condicin, la suspensiva. La condicin que es suspensiva para uno, es resolutoria para el otro. El acto bajo condicin resolutoria no es condicional, es puro y simple, lo condicional es la resolucin. La condicin suspensiva pone en suspenso el nacimiento de la obligacin y su resolucin. Ejemplo: el derecho del comprador, en la resolucin de la venta por falta de pago, se extingue en virtud de una condicin resolutoria; pero esta misma condicin opera en forma suspensiva para el vendedor, ya que una vez cumplida recuperar la cosa vendida, derecho que se encuentra en suspenso mientras pende la condicin. 4. Efectos de las condiciones A. a) Estados en que se pueden encontrar las condiciones Pendientes
8.
Para Colin y Capitant la condicin es suspensiva cuando tiene por objeto la creacin de una relacin de derecho (dar 10,000 francos si os casis, aseguro mi inmueble y el asegurador se obliga a indemnizarme, si es destruido por un incendio). La obligacin est en suspenso. La condicin es resolutoria cuando tiene por objeto la extincin de un vnculo de derecho (os doy 10,000 francos, pero la donacin ser resuelta si fallecis antes que yo). El vnculo de derecho se form inmediatamente y produce sus efectos como si fuera puro y simple, pero su desaparicin est subordinado a la llegada del hecho previsto (Ob. cit., p. 380). Para Colmo es suspensiva o resolutoria la condicin segn que el hecho condicional haga adquirir o resolver un derecho. Seala como ejemplos de la suspensiva: comprar el vino si me gusta. A ser mi heredero si a mi fallecimiento ha logrado un ttulo universitario. En estos casos la manifestacin de que el vino me gusta, me hace adquirir la calidad de comprador y al dueo la calidad de vendedor. Y el logro del ttulo universitario por parte de A le hace adquirir la calidad de heredero. Como ejemplos de la resolutoria seala los siguientes: compro esta casa, pero si despus de un mes de la compra encuentro otra de precio ms acomodado, la venta quedar resuelta; o bien dono esta casa a A, mas la donacin quedar resuelta si ste no cumple con la obligacin que le impongo, de que levante en el plazo de un ao un monumento a mi memoria. En ambos casos el cumplimiento del hecho condicional resuelve el derecho ya adquirido por el comprador (y por el vendedor, claro est) o por el donatario (Ob. cit., pp. 149 y 150).
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La condicin est pendiente cuando no se ha realizado el hecho en que consiste: si Juan se grada de abogado, y lleva dos aos de estudios. Pendiente la condicin se encuentra en suspenso la adquisicin del derecho, si la condicin es suspensiva. Por el contrario, si la condicin es resolutiva lo que se suspende es la extincin del derecho. b) Cumplidas
La condicin est cumplida cuando se realiza el hecho en que consiste. Juan se grada de abogado. Cumplida la condicin nacer el derecho, si es suspensiva; si es resolutiva, se extinguir. c) Fallidas
La condicin est fallida cuando no se verifica el hecho, si es positiva, o se verifica, si es negativa. Si falla la condicin y sta es suspensiva, no se forma la obligacin. Si falla la condicin y es resolutiva, se consolida la obligacin. Para saber cundo est cumplida o fallida la condicin, es preciso hacer la distincin siguiente: i) Si la condicin es positiva y se seal un plazo para la realizacin del hecho, se estimar cumplida si el acontecimiento sucede dentro del plazo: si Juan va a Mxico antes del 24 de diciembre de 1988, y efectivamente Juan va a Mxico el 7 del mencionado mes y ao. Por el contrario, si el hecho no sucedi dentro del plazo sealado, se estima fallida la condicin: pas el 24 de diciembre de 1988 y Juan no fue a Mxico. Tambin falla la condicin cuando se sabe de manera cierta que el hecho no se va a verificar: si Juan se grada de mdico antes de los veinticinco aos y Juan fallece a los veinte sin haberse graduado. ii) Si la condicin es positiva y no se ha sealado plazo, se puede cumplir en cualquier tiempo. Se encuentra fallida (no cumplida) si en cualquier tiempo se tiene la certeza que el acontecimiento no suceder: si te casas con Mara, y sta se muere. iii) Si la condicin es negativa y se ha fijado un plazo, se juzgar cumplida si transcurre el plazo sin que el acontecimiento suceda: que Juan no cabalgue en el caballo Lucero durante dos aos, y transcurren los dos aos sin que Juan cabalgue en el mencionado caballo; o bien cuando sea cierto que no se verificar el hecho, aun cuando no se haya vencido el plazo: muere Lucero antes de los dos aos. Si no se ha fijado el plazo no se tiene por cumplida, sino cuando es cierto que el acontecimiento no ha de cumplirse: si no cabalgas Lucero, y ste muere. La condicin negativa est fallida cuando el acontecimiento sucede: Juan cabalga el caballo Lucero. Si hay plazo, dentro del plazo; si no lo hay, en cualquier momento.
9. Art. 1889 C.
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La condicin se tiene por cumplida cuando el obligado bajo condicin, impide su cumplimiento9. Ejemplo: Jos da C$10.000 a Pedro si se casa con Rosa; y Jos, para impedir su cumplimiento, mata a Rosa. 5. Efectos de la condicin suspensiva A. Pendiente
Pendiente la condicin suspensiva, impide el nacimiento del derecho y de la obligacin correlativa, por cuanto la obligacin depende de un acontecimiento incierto. No obstante, el vnculo existe y el acreedor tiene un germen de derecho, un derecho imperfecto. De lo expuesto se deducen las circunstancias siguientes: a) Mientras la condicin est pendiente no se puede exigir el cumplimiento de la obligacin. Dice el art. 1892 Inc. 1 C.: No puede exigirse el cumplimiento de la obligacin condicional, sino verificada la condicin totalmente. b) El deudor no est obligado a cumplir la obligacin y, como consecuencia, puede repetir lo pagado. As lo establece el art. 1892 inc. 2 C.: Todo lo que se hubiere pagado antes de efectuarse la condicin suspensiva, podr repetirse mientras no se hubiere cumplido. Ejemplo: doy C$10.000 si Juan va a Mxico, y le pago antes del viaje. Existe en este caso un pago de lo no debido. Pero si se cumple la condicin con posterioridad al pago, ya no cabe repetir. c) Mientras est pendiente la condicin no empieza a correr la prescripcin. Una vez cumplida s empieza a correr. As se desprende del art. 924 C., que dice: Por lo general, el trmino para la prescripcin de acciones, comenzar a correr desde el da en que la obligacin sea exigible. Ya se dijo que el acreedor condicional tiene un germen de derecho, lo que se manifiesta de la manera siguiente: i) Pendiente la condicin, el acreedor puede ejecutar todos los actos que tiendan a conservar sus derechos10. Estas medidas conservatorias tienden a cautelar el derecho eventual del acreedor. El legislador no las ha enumerado, pero podran ser medidas tales como: el inventario, la fianza, el depsito. Queda al criterio del Juez conceder estas medidas. Existen varios artculos del Cdigo Civil que contemplan este derecho: Art. 1132 inc. 2 C.: El legatario, bajo una condicin suspensiva o de un trmino incierto, puede antes de llegar el trmino o la condicin, ejercer los actos conservatorios de su derecho. Art. 2680 inc. 1 C.: Mientras pendiese la condicin, ni el vendedor tiene obligacin de entregar la cosa vendida, ni el comprador de pagar el precio, y slo tendr derecho para exigir las medidas conservativas.
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Art. 3835 C.: Si lo estuviere a una condicin suspensiva, el acreedor puede pedir que los fondos se depositen, si los acreedores posteriores no prefieren darle una fianza hipotecaria de restituir el dinero recibido por ellos, en el caso que la condicin llegue a cumplirse. En la doctrina se discute si el acreedor condicional puede ejercitar la accin pauliana, la accin subrogatoria o indirecta y la de simulacin. Un sector doctrinal piensa que dichas acciones deben concederse a los acreedores a trmino y condicionales, en primer lugar, porque representan medidas conservativas y, en segundo lugar, los arts. 1870 y 2226 C., que se refieren a las dos primeras, no hacen distincin entre acreedores simples y condicionales. Otros, distinguen si el acreedor est sujeto a una condicin resolutoria o suspensiva. Al primero le conceden dichas acciones, por cuanto tiene un derecho ya formado, pero no al segundo que solamente tiene un germen de derecho. ii) Si fallece el acreedor estando pendiente la condicin, se trasmite el derecho a sus herederos. El art. 1895 C. dice: El derecho del acreedor que falleciere en el intervalo entre el contrato condicional y el cumplimiento de la condicin, se trasmite a sus herederos, y lo mismo sucede con la obligacin del deudor. Esta regla no se aplica a las asignaciones testamentarias, ni a las donaciones entre vivos. Ejemplo: Jos vende el inmueble X a Diego, si Pedro es electo Diputado. Fallece Diego antes de cumplirse la condicin y el germen de derecho pasa a sus herederos. Si Pedro es electo diputado los herederos de Diego tienen un derecho puro y simple. Si muere Jos antes de cumplirse la condicin, la obligacin pasa a sus herederos. Conviene insistir que de acuerdo con el artculo anteriormente transcrito, la obligacin condicional es transmisible: Jos da C$10.000 a Ral, si Pedro se recibe de abogado. Si Jos fallece antes de cumplirse la condicin, la obligacin pasa a sus herederos. Como puede verse, tanto el lado activo como el pasivo de la obligacin condicional es transmisible de acuerdo con el artculo anteriormente transcrito. La regla expuesta no se aplica, como hemos visto en el art. 1895 inc. 2 C., a las asignaciones testamentarias, ni a las donaciones entre vivos. Esto tiene su explicacin por las razones siguientes: las donaciones y asignaciones testamentarias son actos instuito personae; el asignatario debe existir al abrirse la sucesin y cumplirse la condicin11. Igual sucede con las donaciones12. El art. 1895 inc. 2 C. sienta una regla que debe interpretarse en su justo alcance. El derecho del acreedor de una donacin o asignacin testamentaria no se trasmite a sus herederos; en cambio se trasmite la obligacin. Ejemplo: Juan dona a Jos C$10.000, si su nmero es premiado en la lotera. Si Jos fallece antes que Juan no trasmite nada a sus herederos, porque es
11. Arts. 977 incs. 1 y 2, 1091 inc. 2 y 1155 C. 12. Art. 2758 inc. 2 C.
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preciso que exista al tiempo de cumplirse la condicin. Por el contrario, si Juan fallece, sus herederos deben cumplir la obligacin. Si la cosa perece o se deteriora pendiente la condicin, de conformidad con el art. 1882 C. se observarn las reglas siguientes: - Si la cosa perece enteramente sin culpa del deudor, la obligacin se reputa no contrada. En este supuesto el contrato se frustra, no hay contrato. Ejemplo: Juan le vende a Jos su carro Ford si se casa con Mara, y antes del casamiento se destruye el carro. Ni Juan est obligado a entregar el carro, ni Jos el precio de la venta. En este caso el riesgo lo soporta el deudor. - Si la cosa perece enteramente por culpa del deudor, ste queda obligado para con el acreedor al pago del precio y de los daos. En este supuesto la obligacin subsiste, pero cambia de objeto: el precio y los daos. Esta regla se indica en el art. 2166 inc. 1 C. - Si la cosa se deteriora sin culpa del deudor, el acreedor debe recibirla en el estado en que se encuentre, sin disminucin de precio. - Si la cosa se deteriora por culpa del deudor, el acreedor tiene derecho de resolver la obligacin, o de exigir la cosa en el estado en que se encuentre, adems del pago de los daos. B. Fallida
Si falla la condicin suspensiva, no logra formarse el derecho del acreedor, se pierde la expectativa. Como consecuencia: se extinguen las medidas conservativas, si el acreedor las haba solicitado; puede el deudor repetir lo pagado pendiente la condicin; las enajenaciones que hubiese hecho el deudor quedan consolidadas. C. Cumplida
Cumplida la condicin nace el derecho y la obligacin correlativa, por lo que el acreedor puede demandar el cumplimiento de la obligacin; no se podr repetir lo pagado pendiente la condicin; principia a correr la prescripcin, pues se torna exigible la obligacin. D. Retroactividad de la condicin
Cumplida la condicin, retrotrae sus efectos al da en que la obligacin ha sido contrada, dice el art. 1890 C. Cumplida la condicin suspensiva se considera que el derecho del acreedor naci, en forma pura y simple, desde la celebracin del contrato. Si falla la condicin se estima que no han existido derecho y obligacin. Equivale a que el contrato no se haya concluido. Cumplida la condicin resolutoria se estima que la obligacin nunca ha existido. El acto est resuelto desde el da de su celebracin. Fallida la condicin
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se considera que el acto naci puro y simple, sin estar sujeto a condicin. Se produce la consolidacin del acto. La retroactividad tiene las aplicaciones siguientes: a) La trasmisin del derecho y de la obligacin correlativa condicional tiene explicacin mediante el efecto retroactivo de la condicin cumplida. Si el derecho slo existiera desde el momento de cumplirse la condicin, no se puede explicar la trasmisin del derecho y de la obligacin. No se puede trasmitir lo que no se tiene, o a lo que no se est obligado. b) Se resuelven las enajenaciones o gravmenes que hubiese hecho el deudor pendiente la condicin. Ejemplo: le doy mi casa a Juan, si se casa con Mara; cumplida la condicin (Juan se casa con Mara), las enajenaciones o gravmenes que hubiere hecho quedarn resueltos. Se parte del hecho de que no ha tenido derecho desde la celebracin del acto. c) Si se realiza el pago pendiente la condicin y despus se cumple, ya no cabe la repeticin. d) Si una ley posterior modifica el contrato condicional, no lo puede afectar, pues ya existe un derecho adquirido. El art. 3794 C. aplica el efecto retroactivo a la hipoteca en la forma siguiente: La hipoteca puede constituirse bajo cualquier condicin y desde un da cierto, o hasta un da cierto, o por una obligacin condicional. Otorgada bajo condicin suspensiva o desde da cierto, no tendr valor sino desde que se cumpla la condicin o desde que llegue el da; pero cumplida la condicin o llegado el da, ser su fecha la misma en que se hubiere tomado razn de ella en el Registro de la Propiedad. Si la hipoteca fuere por una obligacin condicional, y la condicin se cumpliere, tendr un efecto retroactivo al da de la convencin hipotecaria. Los juristas chilenos ven en los arts. 1490 y 1491 (modelos de nuestros arts. 1893 y 1894 C.) excepciones al principio de la retroactividad a favor de los terceros de buena fe. Las enajenaciones subsisten en manos de los terceros de buena fe. Otro caso de excepcin est contemplado en el art. 1884 C. 6. Efectos de la condicin resolutoria A. Clases de condiciones resolutoria
La condicin resolutoria puede ser de tres clases: condicin resolutoria ordinaria, condicin resolutoria tcita y el pacto comisorio. B. a) Condicin resolutoria ordinaria Concepto
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Consiste en un hecho futuro e incierto que no sea el incumplimiento de la obligacin. Ejemplo: te vendo mi casa, pero quedar sin efecto la venta cuando te grades de abogado. La condicin resolutoria ordinaria opera de pleno derecho. El derecho se extingue ipso jure, sin necesidad de demanda, sentencia y poner en mora al deudor. El Juez que conoce del conflicto sobre su cumplimiento solamente constata que ya se extingui el contrato. El suyo, dice Alessandri, es el papel que le corresponde al mdico en presencia de un cadver13, lo cual significa que la sentencia es declarativa y no constitutiva de la resolucin. Por eso en la doctrina se sostiene que se produce una resolucin contractual (originada en la voluntad de las partes), en oposicin a la resolucin judicial que se da en la condicin resolutoria tcita. Pertenecen a esta especie de condicin: el pacto de retroventa, el pacto de reventa, el pactus displicentiae y todos los pactos resolutorios establecidos por las partes. b) Efectos
Para el estudio de los efectos de la condicin resolutoria es preciso averiguar el estado en que se encuentra: pendiente, fallida o cumplida. i) Pendiente
La condicin resolutoria no impide el nacimiento del derecho y el acto produce sus efectos como si fuera puro y simple. Como consecuencia , el acreedor puede demandar el cumplimiento de la obligacin y, si el ttulo es traslativo, el adquirente se hace dueo de la cosa. La incertidumbre consistir si el acto subsistir o se extinguir por el evento de la condicin. Al acreedor se le conceden medidas conservativas. Por ejemplo, el art. 2681 inc.1 C. dice: Cuando la condicin fuere resolutoria, la compra y venta tendr los efectos siguientes: 1. El vendedor y comprador quedarn obligados como si la venta no fuere condicional, y si se hubiere entregado la cosa vendida, el vendedor, pendiente la condicin, slo tendr derecho a pedir las medidas conservatorias de la cosa. Por otra parte, el art. 3834 C. dice: Si el crdito estuviere sometido a una condicin resolutoria, el acreedor puede pedir una colocacin actual, dando fianza de restituir la suma que se le asigne, en el caso del cumplimiento de la condicin. ii) Fallida
Si la condicin falla, el acreedor o adquirente consolida su derecho. El acto pasa a ser puro y simple. Por ejemplo: Juan le vende a Pedro el inmueble X, y si ste se casa con Mara quedar extinguida la venta. Si muere Mara antes del
13. Ob. cit., p. 73. 14. Art. 1878 inc. 3 C.
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casamiento falla la condicin y la venta quedar firme, como si fuera simple, sin ninguna condicin. iii) Cumplida
Cumplida la condicin, se reponen las cosas en el estado que tenan, como si la obligacin no se hubiere contrado14. Con relacin a las partes, el cumplimiento de la condicin resolutoria produce los efectos siguientes: - Debe restituirse lo que se recibe El art. 1883 C. expresa que cumplida la condicin resolutoria, deber restituirse lo que se hubiere recibido bajo tal condicin, a menos que sta haya sido puesta en favor del acreedor exclusivamente, en cuyo caso podr ste si quiere, renunciarla; pero ser obligado a declarar su determinacin si el deudor lo exigiere. - No existe obligacin de devolver los frutos El art. 1884 C. dispone que verificada la condicin resolutoria no se devolvern los frutos percibidos en el tiempo intermedio, salvo que la ley, el testador, el donante o los contratantes, segn los varios casos, hayan dispuesto lo contrario. Cumplida la condicin resolutoria produce efecto retroactivo y, como consecuencia, el deudor debera devolver los frutos percibidos durante estuvo pendiente la condicin; pero dicho artculo establece una limitacin a la retroactividad, pues autoriza al deudor a no devolver los frutos. Con relacin a terceros produce los efectos siguientes: si se declara la resolucin y la cosa no ha sido enajenada no existe problema, pues debe devolverse al acreedor. Pero si ya fue enajenada, surge un conflicto de intereses entre el acreedor de la cosa y el tercero. En estricto derecho, el tercero resultara afectado por la resolucin del contrato, segn el principio que dice: resuelto el derecho del causante, se resuelve el derecho del causahabiente. Ejemplo: Juan vende a Pedro el inmueble X, con la condicin de que quedar resuelta la venta y devolver dicho inmueble si se recibe de mdico. Pedro vende el inmueble a Carlos. Al recibirse Pedro de mdico queda extinguido su derecho y, como consecuencia, debe extinguirse el derecho de Carlos. A ello contribuye tambin el principio de la retroactividad de la condicin. Sin embargo, los artculos 1893 y 1894 C. slo afectan a los terceros de mala fe. De acuerdo con los mencionados artculos es preciso distinguir entre bienes muebles e inmuebles.
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- Bienes muebles El art. 1893 C. expresa: Si el que debe una cosa mueble a plazo, o bajo condicin suspensiva o resolutoria, la enajena, no habr derecho de reivindicarla contra terceros de buena fe. Se sostiene que el artculo transcrito, a pesar de no hacer distincin, se refiere a las ventas hechas por los que tienen o poseen una cosa mueble bajo condicin resolutoria, excluyendo la suspensiva, pues sta impide, en su estado de pendencia, el nacimiento del derecho. No puede vender el que tiene slo un germen del derecho. Debe advertirse que el art. 2684 C. prohbe el pacto comisorio en la venta de muebles, lo que viene a limitar el juego del art. 1893 C. - Bienes inmuebles El art. 1894 C. expresa: Si el que debe un inmueble bajo condicin lo enajena, o lo grava con hipoteca o servidumbre, no podr resolverse la enajenacin o gravamen, sino cuando la condicin constaba en el ttulo respectivo inscrito o bien otorgado por escritura pblica tambin inscrita. Se sostiene que el artculo transcrito se refiere a las ventas hechas por los que tienen o poseen una cosa inmueble bajo condicin resolutoria, excluyendo la suspensiva, pues sta impide, en su estado de pendencia, el nacimiento del derecho. No puede vender quien tiene slo un germen de derecho. No comparto el anterior criterio, ya que el art. 1894 C. no distingue entre condicin resolutoria y suspensiva. Para una mejor comprensin de su alcance es preciso relacionar su juego con el Registro. Los arts. 1894, 2666, 3950 incs. 2 y 3, 3958 inc. 2 C., y los arts. 8 incs. 2, 3 y 15 R.R.P. permiten la inscripcin de los actos sujetos a una condicin suspensiva o [Link] el que transmite como el que adquiere bajo una condicin suspensiva o resolutoria puede enajenar con posterioridad su derecho. El Registro anuncia la situacin de ambas titularidades y el adquirente no puede alegar ignorancia de ellas. Las adquisiciones de estos terceros son inscribibles16. Por otra parte, si la condicin no consta en el Registro no puede afectar a los terceros de buena fe que renan todos los requisitos para ser protegidos por el Registro.
15. En el sistema alemn en el Registro slo consta el acuerdo real de transmisin y el acto causal sujeto a una condicin suspensiva o resolutoria slo entra al Registro con fines de garanta, por medio de una anotacin preventiva. 16. Roca Sastre acepta que el transmitente y el adquirente bajo condicin suspensiva puedan enajenar sus derechos pero se niega a aceptar la inscripcin de la enajenacin que de su expectativa hace el adquirente. Agrega que tericamente nada se opone a admitirla, pero advierte que no est prevista la inscripcin y que complicara a gran escala la claridad de los libros del Registro.
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C. a)
El hecho futuro e incierto de que depende la condicin resolutoria tcita es el incumplimiento de la obligacin. Esta condicin es negativa y simplemente potestativa. Va implcita en los contratos bilaterales, por lo que no es necesaria pactarla; de aqu que se denomine tcita. La regula el art. 1885 C., que dice: La condicin resolutoria va siempre implcita en los contratos bilaterales para el caso de que uno de los contrayentes no cumpliere su obligacin. En este caso, el contrato no se resuelve de pleno derecho. La parte respecto de la cual no se ha ejecutado la obligacin, tiene la eleccin, o de obligar a la otra a la ejecucin del contrato, si es posible, o de pedir su resolucin adems del pago de los daos y perjuicios en ambos casos. En el Derecho romano esta condicin no funcionaba en forma implcita. Exista la lex comisoria, una clusula en virtud de la cual se resolva el contrato por falta de cumplimiento. Fue el Derecho francs que la cre, subentendindola. La condicin resolutoria tcita se funda en la equidad. El legislador al presumirla, interpreta las presuntas voluntades de las partes. Los causalistas, liderados por Capitant, explican su fundamento basados en la teora de la causa. En los contratos bilaterales la causa de la obligacin de una de las partes es la obligacin de la otra. El vendedor se obliga a entregar la cosa porque el comprador se obliga a entregar el precio, por lo que si una parte no cumple, le falta la causa a la obligacin de la otra, lo que da pie a la resolucin del contrato. La explicacin causalista ha sido duramente cuestionada. Se hacen las crticas siguientes: i) La condicin resolutoria se funda en razones de equidad, pues si un contratante no cumple es natural que el legislador autorice al otro para terminar el contrato; ii) El art. 1885 C. no slo autoriza la resolucin del contrato, sino tambin su cumplimiento, lo que equivale a aceptar que existe la causa, pues de otra forma se estara cumpliendo una obligacin sin causa; iii) Entre las obligaciones de los contratantes existe una interdependencia, que es el fundamento para pedir la resolucin si uno de los contratantes no cumple. b) Su aplicacin especial en varios artculos del Cdigo Civil
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i) 2751, 2752 y 2753 C. que se refieren a la permuta. ii) 2933, 2935, 2940 y 2942 C. y sigts. que se refieren al arrendamiento. En este contrato se usa el trmino rescisin como sinnimo de resolucin. Aqu acta viendo el futuro. iii) 3228 y 3284 C. que se refieren a la sociedad. iv) 3645 C. que se refiere a la renta vitalicia. El art. 3646 C., que regula la renta vitalicia no autoriza a demandar la resolucin del contrato por falta de pago de las prestaciones, salvo que se haya estipulado el pacto comisorio. El mencionado artculo constituye una excepcin al art. 1885 C., pues a pesar de ser la renta vitalicia un contrato bilateral no se resuelve por la causa expuesta, sino se estipula el pacto comisorio; es preciso, pues, el pacto comisorio. Los anotadores del Cdigo, doctores Cuadra Zavala, Argello Vargas y Carlos Morales, observan que los artculos 2597 y 2665 C., tomados del Cdigo de Argentina, ponen restricciones al derecho de resolucin en el contrato de compra-venta, no respondiendo as al sistema del artculo 1885 C., inspirado en el sistema francs, diferente al argentino en donde no se subentiende la condicin resolutoria, debiendo estipularse el pacto comisorio17. El art. 1204 del Cdigo Civil argentino, que desecha a la condicin resolutoria tcita, ha sido recientemente reformado aceptando dicha condicin (Ley 17.711). Para que funcione la accin resolutoria tcita, el incumplimiento debe ser de las obligaciones principales (las que constituyen el objeto principal del contrato) y no de las accesorias. El cumplimiento parcial no excluye el ejercicio de la accin resolutoria, pero es negada cuando lo que falta por ejecutar es muy pequeo, pues sera injusto afectar bajo estas circunstancias a una de las partes del contrato. En este ltimo caso basta una indemnizacin al demandante. As lo exige la buena fe en la ejecucin de los contratos. La doctrina y jurisprudencia moderna se pronuncia a favor de esta solucin, lo mismo que el art. 1455 del Cdigo Civil italiano de 1942, al expresar que el contrato no puede resolverse si el incumplimiento de las partes tiene escasa importancia, teniendo en cuenta los intereses de la otra parte, y el Cdigo Civil alemn en el art. 325. Debemos reconocer que el tema es discutido, pues no faltan autores que niegan la accin por el incumplimiento parcial. En el art. 2685 C., que reglamenta la venta con pacto comisorio, se establece que si vencido el plazo del pago, el vendedor recibiere solamente una parte del precio, sin reserva del derecho a resolver la venta, se juzgar que ha renunciado este derecho. Esta disposicin es excepcional, por lo que no termina con la regla general de que el cumplimiento parcial no excluye el ejercicio de esta accin. La doctrina admite la tesis de que incumplimiento defectuoso produce un incumplimiento resolutorio. El Tribunal Supremo de Espaa, por sentencia del 16 de enero de 1930, declar la resolucin de la venta de unas mquinas de moler harina que no eran aptas para mover las piedras y cuyas correas no eran a propsito debido a la humedad del molino.
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c)
La condicin resolutoria tcita no opera de pleno derecho. La resolucin la decreta la sentencia judicial. El art. 1885 inc. 2 C. expresamente dice: Que en este caso el contrato no se resuelve de pleno derecho. Dos razones se invocan para ello: i) Si la condicin resolutoria produjera de pleno derecho la resolucin del contrato, la suerte de ste quedara al capricho o arbitrio de las partes, concretamente de la que incumpli. Sera suficiente no cumplir un contrato para resolverlo. ii) Si el contratante puede pedir el cumplimiento del contrato es porque tiene vigencia y no se ha extinguido por el incumplimiento. Como consecuencia de que no opera de pleno derecho, el deudor demandado puede cumplir en cualquier estado del juicio antes de que la sentencia que acoge la resolucin haga trnsito a cosa juzgada. Si el acreedor rehsa el pago, puede ser consignado. Su validez se juzga de acuerdo a las reglas del pago, y el deudor tendr que pagar los intereses o daos del retardo o mora. Si el contrato es a plazo y se han pactado cuotas peridicas, basta pagar la cuota vencida, a menos que se haya convenido que por el incumplimiento de una cuota ser exigible todo el crdito. El derecho a pedir la resolucin es renunciable. El acreedor puede pedir slo la resolucin y no los perjuicios, pero no puede pedir los perjuicios sin pedir la resolucin, pues sta es un presupuesto esencial para pedir los perjuicios, los que vienen a ser accesorios de la resolucin. d) Efectos
La parte que ha cumplido la obligacin tiene un derecho alternativo para demandar el cumplimiento del contrato o su resolucin, en ambos casos con indemnizacin de daos y perjuicios. Para que tenga lugar la resolucion es preciso que se demande judicialmente y la acoja el Juez por sentencia. No basta la interpelacin judicial. Se puede ejercitar en forma subsidiaria, y as se evita el problema que ha dividido a la doctrina en torno a si escogida una accin y no acogida judicialmente, se puede ejercitar la otra en un juicio posterior. La doctrina y jurisprudencia moderna han aceptado el juicio posterior. La autoridad judicial no tiene facultades para fijar un plazo dentro del cual cumpla el deudor su obligacin. Diferente sistema sigue el Cdigo francs, que en el art. 1184 dice: La resolucin debe ser demandada ante la justicia y puede acordarse al demandado un plazo segn las circunstancias.
18. Art. 1859 C., parte final 19. S. 10 a.m. del 24 de septiembre de 1925. B.J., p. 5246. 20. S. 10 a.m. del 6 de agosto de 1915, B.J., p. 869.; S. 10:50 a.m. del 20 de agosto de 1915, B.J., p. 879.
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e)
La accin resolutoria se concede al contratante diligente, es decir, al que ha cumplido o se allana a cumplir, en contra del contratante que no ha cumplido su obligacin culposamente. En los contratos bilaterales ninguno de los obligados incurre en mora si el otro no cumple o no se allana a cumplir debidamente lo que le incumbe. Desde que uno de los obligados cumple, empieza la mora para el otro18. Esta norma est contenida en el aforismo: la mora purga la mora. La Corte Suprema expresa que para pedir la resolucin de un contrato es preciso probar que quien la pide ha cumplido sus obligaciones.19 Si el demandante no cumple o no se allan a cumplir no puede pedir la resolucin o cumplimiento del contrato y el otro contratante demandado puede oponerle la excepcin de contrato no cumplido (exceptio non adimpleti contractus). La Corte Suprema ha dicho que es procedente la resolucin de la compraventa aunque no se haya pagado ntegramente el precio, y en este supuesto los frutos recibidos se compensarn con los intereses de la parte del precio pagado, devolvindose nicamente la parte de los frutos proporcional a la parte no pagada 20 . Es posible que el demandante tenga justificacin de no haber cumplido: cuando no lo hizo para protegerse del incumplimiento del otro contratante y opuso la excepcin del contrato no cumplido y despus pide la resolucin del contrato, o cuando de acuerdo con la ley o el convenio el contratante demandado debe cumplir primero. Si existe incumplimiento culpable de ambos contratantes no cabe la resolucin del contrato segn doctrina del Tribunal Supremo espaol, que concede la accin al que cumpli la obligacin o la dej de cumplir ante el incumplimiento del otro contratante. La jurisprudencia argentina permite la resolucin cuando los contratantes culpables piden la resolucin, doctrina que ha recibido crticas. La solucin ms justa y prctica es la francesa, seguida por sentencia del Tribunal de Chile, que dejan al criterio del Juez o Tribunal declarar o no declarar la resolucin de acuerdo con la equidad. f) Aplicacin a los contratos unilaterales
Se discute en la doctrina la aplicacin de la condicin resolutoria tcita a los contratos unilaterales. Si aplicamos el art. 1885 C., en su interpretacin estricta, el problema estara resuelto, pues este artculo se refiere expresamente a los contratos bilaterales. No faltan autores, como, por ejemplo, Colin y Capitant, que opinan que el principio de equidad justificativo del art. 1184 del cdigo francs que contempla la condicin resolutoria tcita, se extienda a los contratos unilaterales, en el sentido de que el acreedor de un contrato de este gnero, cuando no haya sido
21. Ob. cit., Tomo III, pp. 781 y 782.
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pagado tendr derecho a reclamar la restitucin de la prestacin que haya hecho al deudor, con ocasin o en vista de dicho contrato21. El art. 3429 C., que se refiere al comodato (contrato unilateral), contempla la resolucin, fundndose en el incumplimiento por parte del deudor. Dice el citado artculo: El comodatario no puede hacer otro uso de la cosa, que el que se hubiere expresado en el contrato; y a falta de convencin expresa, aquel a que est destinada la cosa, segn su naturaleza o costumbre del pas. En caso de contravencin, el comodante puede exigir la restitucin inmediata de la cosa prestada, y la reparacin de los perjuicios. g) Condiciones para su procedencia
De acuerdo con lo expuesto har un apretado resumen de las condiciones de procedencia de la accin para fines didcticos y prcticos. Estas condiciones son: i) Que se refiera el cumplimiento a contratos bilaterales, salvo los casos legales en que cabe en los unilaterales y la opinin que se tenga para extenderla a este tipo de contrato. ii) Que el demandante haya cumplido o se allane a cumplir (contratante diligente). iii) Que el contratante demandado no haya cumplido por su culpa, total o parcialmente, y este incumplimiento se refiera a obligaciones principales. El derecho de resolucin queda excluido cuando se ha renunciado expresa o tcitamente. Tiene carcter privado y no pblico, lo cual permite su renuncia. Tambin queda excluido cuando, a falta de convenio expreso sobre la renuncia, sta debe entenderse por las circunstancias que rodean el caso. Por ejemplo, cuando el vendedor sabe que la cosa que entreg en virtud de la venta es para transformarla o emplearla en una obra o con el fin de revenderla. h) Diferencias con la condicin ordinaria
Podemos sealar las diferencias siguientes: i) La condicin ordinaria opera de pleno derecho desde que ocurre el hecho y sin necesidad de sentencia judicial; por el contrario, en la tcita el contrato subsiste a pesar del incumplimiento y se necesita una sentencia que lo resuelva. ii) Como consecuencia de lo expuesto, en la condicin ordinaria las partes no le pueden dar vida o cumplimiento al contrato ya resuelto por la ocurrencia del hecho, y cualquier actividad en este sentido hara surgir un nuevo acto, diferente al resuelto; en cambio en la tcita el deudor puede pagar en cualquier tiempo antes de que la sentencia que declare la resolucin pase en autoridad de cosa juzgada, enervando as la accin del acreedor. Asimismo el acreedor puede pedir su cumplimiento, conservando, pues, su opcin de resolucin o cumplimiento. iii) La ordinaria puede ser invocada por cualquiera de los contratantes y los terceros; en cambio, la que proviene de la tcita solo puede ser invocada por el contratante diligente, o sea, el que cumpli o se allana a cumplir el contrato.
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iv) En la ordinaria no existe derecho a la indemnizacin, en cambio existe en la tcita. 7. El pacto comisorio A. Concepto y regulacin
El pacto comisorio es la clusula en virtud de la cual se estipula la resolucin del contrato por el incumplimiento de las obligaciones contradas. Es la condicin resolutoria pactada, expresa. Por causas histricas se encuentra regulada en el contrato de compraventa, ya que en el Derecho romano se trataba junto al mismo. Dice el art. 2666 C.: Si el contrato de compra y venta fuere de un inmueble, la resolucin por no haberse pagado el precio no da derecho al vendedor contra terceros poseedores, sino cuando en el instrumento pblico inscrito conste la condicin resolutoria de que, no pagndose el precio por el comprador, quedar sin efecto la venta. Este pacto llmase comisorio. El expuesto es denominado pacto comisorio simple, en el cual no se expresa que el contrato queda resuelto ipso iure. Existe otro pacto en el que se dispone que el contrato quedar resuelto ipso iure, aunque muchos Cdigos no lo contemplan. Existen pues, varios tipos de condiciones resolutorias: la ordinaria, la tcita, el pacto comisorio simple y el pacto comisorio con la clusula de extincin ipso iure. El art. 1879 del Cdigo chileno lo contempla, pero le concede al comprador veinticuatro horas posteriores a la demanda para poder pagar. B. No opera de pleno derecho
El pacto comisorio simple no opera de pleno derecho, pues de conformidad con el art. 2668 C. no le priva al acreedor del derecho de elegir entre la resolucin y el cumplimiento. Si el contratante conserva el derecho de pedir el cumplimiento del contrato, es porque no se ha resuelto de pleno derecho. C. El pacto comisorio puede estipularse en cualquier contrato
La ubicacin del pacto comisorio en el contrato de compraventa, justificada por razones histricas, no es obstculo para que se estipule en cualquier contrato. La Corte Suprema de Justicia ha dicho que el pacto comisorio cabe en todos los contratos, como tambin en la promesa de venta, porque las disposiciones de la venta, de conformidad con el art. 2541 C. in fine son aplicables a la promesa de venta22.
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D.
Efectos
Los efectos estn contemplados en el art. 2685 C., que dice: La venta con pacto comisorio tendr los efectos siguientes: 1. Si hubo plazo determinado por el pago del precio, el vendedor podr demandar la resolucin del contrato, desde el da del vencimiento del plazo, si en ese da no fuere pagado el precio. 2. Si no hubiere plazo, el comprador no quedar constituido en mora de pago del precio, sino despus de la interpelacin judicial. 3. Puede el vendedor a su arbitrio demandar la resolucin de la venta, o exigir el pago del precio. Si prefiere este ltimo expediente, no podr en adelante demandar la resolucin del contrato. 4. Si vencido el plazo del pago el vendedor recibiere solamente una parte del precio, sin reserva del derecho a resolver la venta, se juzgar que ha renunciado este derecho. El estudio ms amplio de estos efectos corresponde al curso de los contratos. Se refieren a la venta. E. No cabe en la venta de muebles
El art. 2684 C. dispone que si la venta fuera con pacto comisorio se reputar hecha bajo una condicin resolutoria y que es prohibido ese pacto en la venta de cosas muebles. Esta prohibicin no se explica, ya que se admite la resolucin de la compraventa, sea de mueble o de inmueble, en los arts. 2587 y 2595 C. En los Cdigos Civiles modernos no existe tal prohibicin. Adems se han promulgado leyes especiales que regulan la venta de muebles con reserva de dominio, inscribindose la operacin en Registros especiales. F. ceros De conformidad a los arts. 10 y 11 R.R.P. si en una venta, por ejemplo, se conviene que el precio ser pagado a plazo, se dejar constancia de esa circunstancia en el Registro. Vencido el plazo, el vendedor, de conformidad con los arts. 1885 y 2662 C., puede exigir el cumplimiento del contrato mediante la entrega del precio debido (actio venditi) o la resolucin de la venta exigiendo la devolucin de la cosa vendida (condictio causa data, causa non secuta), ms los daos y perjuicios. Estas acciones no perjudican a los terceros adquirentes, por cuanto es personal, para que trascienda a terceros la accin de cobro del precio debe estar garantizada por hipoteca; y la accin resolutoria debe estar garantizada por pacto Efectos del aplazamiento del pago del precio con relacin a ter-
23. Cta. del 13 de julio de 1961, B.J., p. 20781. 24. Art. 905 C.
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comisorio, conforme al art. 2666 C. que dice: Si el contrato de compraventa fuere de un inmueble, la resolucin por no haberse pagado el precio no da derecho al vendedor contra terceros poseedores, sino cuando en el instrumento pblico inscrito conste la condicin resolutoria de que, no pagndose el precio por el comprador, quedar sin efecto la venta. Este pacto se llama pacto comisorio. En pocas palabras, estas dos acciones para que trasciendan a terceros deben estar garantizadas: la del cobro del precio con una hipoteca; y la resolutoria con el pacto comisorio. No obstante, la Corte Suprema de Justicia, apartndose del citado artculo 2666 C., dijo que el pacto comisorio expreso o tcito es una condicin resolutoria y constituye gravamen que pesa sobre el inmueble23. G. Prescripcin de la condicin resolutoria tcita y del pacto comisorio No existe un trmino especial de prescripcin para las acciones derivadas de la condicin resolutoria tcita establecida en el art. 1885 C., por lo que, por norma general, prescriben a los diez aos. No obstante, en el art. 2662 C., que regula la resolucin de la venta por el incumplimiento del pago del precio, se establece el plazo de tres aos para pedir la resolucin de la venta, contados desde el da del contrato, sujetando a la prescripcin ordinaria a la accin para exigir el pago del precio, o sea, a la decenal24. En el art. 2666 C. se considera pacto comisorio a la condicin resolutoria de que no pagndose el precio por el comprador quedar sin efecto la venta y el art. 2667 C. dispone que prescribe en el tiempo fijado en el art. 2662 C., pero en este artculo existe dos plazos: uno de tres, que regula la prescripcin de la accin resolutoria por incumplimiento del pago del precio; otro de diez aos, que regula la prescripcin para pedir el pago del precio. Evidentemente que la remisin que hace el art. 2667 C. es al plazo de tres aos, pues parte de que para el art. 2666 C. pacto comisorio es la resolucin de la venta por incumplimiento del pago del precio. Por otra parte, al reconocerse en el art. 2668 C. que el pacto comisorio no le priva al vendedor del derecho de elegir entre la resolucin y el pago del precio, se est reconociendo que el Cdigo define el pacto comisorio partiendo del incumplimiento del comprador. Como conclusin de lo expuesto podemos establecer las reglas siguientes: a) Por regla general las acciones derivadas de la condicin resolutoria tcita, reguladas en el art. 1885 C., prescriben a los diez aos25. b) Las acciones derivadas de la condicin resolutoria tcita por incumplimiento del pago del precio en la compraventa prescriben de la manera siguiente:
25. Idem. 26. Idem. 27. S. 11 a.m. del 23 de agosto de 1926, B.J., p. 5668.
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en tres aos la concedida para pedir la resolucin y en diez aos para pedir la entrega del precio. c) Las acciones derivadas del pacto comisorio estipulado en la compraventa prescriben de la manera siguiente: en diez aos la concedida para pedir la entrega del precio y en tres aos para pedir la resolucin del contrato. Por otra parte, como los arts. 2666 y 2667 C. son especiales, no se aplican a otros supuestos, por lo que si el pacto comisorio se estipula hacindolo funcionar por falta de la entrega de la cosa objeto de la venta, o se estipula en otros contratos diferentes a la venta, la prescripcin se regir por la prescripcin ordinaria26, o sea, la decenal. La Corte Suprema ha dicho que el plazo de prescripcin establecido en el art. 2208 C., para la rescisin, no se aplica a la resolucin que se rige por las reglas generales27. H. Plazo del pacto comisorio
El art. 2667 C. expresa que el pacto comisorio prescribe en el tiempo fijado en el art. 2662 C., y que las partes no podrn estipular un plazo mayor. Como hemos explicado, en el mencionado artculo existen dos plazos: el de diez aos para pedir la entrega del precio y el de tres aos para pedir la resolucin. El art. 2667 C. se refiere a este ltimo plazo, pues nuestro Cdigo en el art. 2666 C. define el pacto comisorio partiendo del incumplimiento del comprador. El plazo mayor que se puede estipular en el pacto comisorio es de tres aos. I. Diferencias con la condicin resolutoria tcita
Son pocas las diferencias con el pacto comisorio simple que hemos desarrollado anteriormente: tienen diferentes plazos de prescripcin; la condicin resolutoria tcita no es oponible a los terceros registrales, en cambio el pacto comisorio es oponible a los terceros cuando se ha registrado. 8. Pacto comisorio con clusula ipso iure
Este pacto, segn nuestra jurisprudencia y un fuerte sector doctrinal, produce la resolucin del contrato de pleno derecho, al igual que en la condicin resolutoria ordinaria. Como consecuencia: no cabe pedir su cumplimiento y el deudor no puede cumplir. Pero es permitido que se estipule a favor del acreedor la facultad de pedir el cumplimiento. La Corte Suprema sostiene que las partes pueden pactar la extincin ipso iure del contrato: ... no tiene nada de contrario a las leyes ni al orden pblico, el pacto que las partes celebran de que en caso de incumplimiento de las obligaciones de una de las partes, el contrato bilateral se resuelve ipso iure, sin necesidad de recurrir a la justicia y sin que sea requerido el pronunciamiento
28. S. 9 a.m. del 25 de junio de 1935, B.J., p. 8993.
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judicial, esto es, que las partes pueden celebrar lcitamente el pacto comisorio explcito, que tiene la eficacia de operar la resolucin del contrato de pleno derecho. No son aceptadas las objeciones de que ese pacto deje a una parte sin derecho de defensa, ni de que el plazo del contrato quede al arbitrio de la otra. Tratndose de un contrato de arrendamiento, el arrendador puede pedir la restitucin sin necesidad de que se declare la resolucin en el juicio ordinario, como haba resuelto la Sala28.
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Nuestro Cdigo Civil no le dedica a esta clasificacin un captulo especial, como lo hizo con las divisibles e indivisibles, etc., pero la acepta y regula en diferentes disposiciones dispersas en dicho cuerpo de leyes: arts. 1830, 1845, 1846, 1847, 1848, 1849, 1850, 2102, 2103, 2164, 2174 y otros. Por otra parte, el Cdigo de Procedimiento Civil consagra procedimientos ejecutivos para exigir el cu