BATLE ROYAL (Spanish Translation) BATALLA CAMPAL Por Ralph Ellison Es cosa de mucho tiempo, casi veinte aos.
Toda mi vida he estado buscando algo, y en todas partes he encontrado a alguien diciendome que era lo que yo buscaba. Yo aceptaba esas respuestas, aunque muchas de ellas se contradecian entre ellas. Es que yo era un ingenuo. Yo me buscaba a mi mismo y preguntaba a otros, menos a mi mismo, preguntas que solo yo podia tener las respuestas. Me tomo mucho tiempo de darme yo mismo dolorosos golpes con mi propio bumerang para alcanzar lo que otros parece que ya nacieron teniendo: La realizacion de que yo soy yo, y nadie mas, pero primero tenia que descubrir que yo era un hombre invensible! No soy un fenomeno de la Naturaleza, ni de la historia. Estaba en la cartas, como predestinado a surgir hace ochenta y cinco anios atras. No tengo verguenza de mis abuelos por haber sido esclavos. Solo tengo verguenza de mi mismo por haberme sentido avergonzado alguna vez. Hace ochenta y cinco anios mas o menos les dijeron que eran libres, unidos con los demas ciudadanos para hacer el bien comun pero en todo lo demas separados como los dedos de una mano. Y lo creyeron. Se exaltaron con eso. Se quedaron en su lugar, trabajaron duro y criaron a mi padre para hacer lo mismo. Pero mi abuelo es otro caso. Era un viejo raro dicen, y me dijeron que yo sali como el. Fue el, el que causo todo el problema. Con sus ultimas palabras, desde su cama llamo a mi padre y le dijo: " Hijo, cuando me vaya quiero que hagas la buena pelea, yo no te dije, pero la vida es una guerra y he sido un traidor toda mi vida. Un espia en el campo enemigo desde que devolvi mi rifle en la Reconstruccion. Vive con tu cabeza en la boca del leon. Quiero que los domines diciendo si y si y si. Socabalos con sonrisas, estate de acuerdo con ellos hasta la muerte y destruccion, deja que te lisonjeen hasta que revienten o hasta que vomiten." Pensaron que el viejo se habia enloquecido. Siempre habia sido el hombre mas humilde. Sacaron a los ninos del cuarto? rapidamente, cerraron las cortinas, y disminuyeron la llama de la lampara de kerosen tan baja que chisporroteaba como el ultimo suspiro del viejo. "Aprendanselo a los ninos," dijo con fiereza, y ahi murio. Mis padres se alarmaron mas de sus ultimas palabras que de su muerte. Fue como si no hubiese muerto. Sus palabras causaron mucha ansiedad. Me advirtieron enfaticamente de olvidarlas y esta es la primera vez que salen fuera de la familia. Tuvieron un trememdo impacto sobre mi, sin embargo, no sabia con exactitud que es lo que querian decir. Mi abuelo era un hombre tranquilo, que nunca habia hecho ningunn problema, pero en sus ultimos momentos se acuso asi mismo de ser un traidor y un espia, y habia hablado de su humildad como una actividad peligrosa. Todo esto se convirtio para mi en un rompecabezas sin solucion en mi mente. Cuando las cosas andaban bien para mi, me acordaba de mi abuelo y me sentia culpable e incomodo, era como si estuviese llevando el consejo de mi abuelo sin querer. Y peor cuando todo el mundo parecia aprobar. Me elogiaba la gente mas blanca del pueblo, me consideraban una persona de conducta ejemplar, igual como mi abuelo habia sido. Pero lo que me turbaba era que mi abuelo consideraba eso como traicion. Cuando me elogiaban por mi buena conducta me sentia culpable de que de alguna forma estaba haciendo algo contra los deseos de los blancos y que si hubiesen entendido, ellos habrian deseado que yo me comportara de forma opuesta, que deberia ser malo, resentido y eso seria lo que realmente hubiese sido lo que ellos querian aunque fueron enganados al pensar que yo deberia actuar como actuaba. Me dio temor que un dia ellos me ivan a ver como un traidor y yo entonces estaria perdido. De todas maneras tenia mas miedo de actuar de otra forma, porque eso si que no les gustaria. Las palabras del viejo eran como una maldicion. El dia que me gradue,
di un disrcurso demonstrando que la humildad era el secreto y hasta lo escencial para el progreso. ( Claro que yo no creia en esto, como creerlo acordandome de mi abuelo? Solo lo decia porque funcionaba.) Fue un gran triunfo. Todos me elogiaron y me invitaron a dar el mismo discurso frente a una asamblea de los lideres blancos de la ciudad. Fue un triunfo para toda nuestra comunidad. La asamblea fue en el salon principal del mejor hotel. Cuando llegue ahi descubri que era en honor a un fumador, y me dijeron que como ya estaba alli, que participara en el acto de la Batalla Campal que seria protagonizada por algunos de mis companeros del colegio como parte del entretenimiento. La Batalla Campal era primero. Todos los potentados del pueblo estaban presentes vestidos en frac atragantandose con la comida del bufet, tomando cerveza y wiski y fumando habanos negros. Era un salon grande con techo alto. Las sillas estaban arregladas con presicion en filas al rededor de tres lados de un ring de boxeo portatil, el cuarto lado estaba libre y solo mostraba el brillo de un piso pulido. Yo tenia cierta aprehension a la batalla campal, no por tener miedo a boxear si no por que no me gustaban los que ivan a participar en eso. Me parecian eran matones que no tenian que preocuparse de una maldicion de sus abuelos. Nadie dudaba de la rudeza de estos. Ademas yo pensaba que participar en la pelea habria de quitar la dignidad a mi discurso. En esa epoca pre-invisible yo me consideraba un futuro Booker T. Washington, pero a los otros yo tampoco les caia bien y ellos eran nueve. Yo me sentia superior a ellos y no me gusto la manera que nos agolparon en el asensor de la servidumbre, y no les gusto que estuviese con ellos. Al subir los pisos me dijeron que yo al participar en la competencia habia quitado una noche de trabajo a uno de sus compinches. Nos sacaron del asensor hacia un corredor rococo y luego una antesala donde nos dijeron que nos pusieramos la ropa de boxeo. Cada uno de nosotros recibio un par de guantes de box y despues nos guiaron al salon de los espejos donde entramos con cautela y hablando en voz baja, a menos que nos oyeran por encima del bullicio del salon que estaba nublado con el humo de cigarros. El wiski ya estaba teniendo sus efectos, y vi con gran sorpresa que los lideres del pueblo ya estaban achispeados. Estaban todos alli, banqueros, abogados, jueces, doctores, jefes de los bomberos, profesores y mercaderes e inclusive uno de los mas populares pastores. Algo que no veiamos sucedia al frente. Un clarinete es taba tocando sensualmente y los hombres estaban de pie y moviendose hacia adelante. Eramos un grupo pequeno, amontonados, con nuestros cuerpos desnudos brillando por un sudor anticipado, mientras al frente los potentados estaban cada vez mas excitados por algo que no veiamos. Derepente oi al superintendente escolar que me habia dicho que viniera, dar un anuncio: " Caballeros, traigan a los brillantes! Traigan a los pequenos brillantes!" Nos empujaron al frente del salon, donde el olor de cigarros y wiski era mas fuerte. Y nos plantaron al frente. Yo casi me moje los pantalones. Habia un mar de caras, unas hostiles, otras burlonas, y en el centro del remolino al frente de nosotros una estupenda rubia, totalmente desnuda. Hubo un silencio sepulcral, un aire helado me congelo' la espalda. Trate de salir pero habia gente detras mio y alrededor mio. Senti una ola de miedo y culpabilidad irracion al. Mis dientes castanetearon, mi piel se volvio de gallina, mis rodillas me temblaban, pero estaba atraido y miraba embelezado. Si el precio de mirar hubiese sido la ceguera, hubiese mirado. Su cabello era como una cascada de oro, su cara maquillada como una mueca de porcelana, los parpados sombreados con tinte azul, daban la impresion que era una careta. Me dio ganas de escupirle, mientras lentamente recorria su cuerpo como si mis ojos fueran un plu
mero de desempolvar. Sus pechos eran firmes y redondos como la cupula de un templo en la India, y estaba tan cerca que veia la textura de su piel y el rocio de su sudor brillar como perlas cerca a sus pezones erectos. Quise correr del salon o hundirme en el piso al mismo tiempo, o ir hacia ella y cubrirla con mi cuerpo, y ocultarla de mi mirada y las miradas de los demas; sentir sus muslos, acariciarla y destruirla, hacerle el amor y asesinarla, pero aun tocarla debajo de ese pequena bandera americana tatuada en su vientre donde sus muslos formaban una V mayuscula. Tenia la impresion que de entre todos en el salon ella solo me miraba a mi con sus ojos frios. Entonces comenzo su danza, un movimiento lento y sensual; el humo de cien cigarros pegado a su cuerpo como el mas delgado velo. Parecia una ave de buen augurio cubierto de un velo sobre un mar gris enfurecido llamandome a mi. Fui transportado. Entonces oi el clarinete tocando y los ricachones gritandonos. La mitad de ellos nos amenzaba si la mirabamos y la otra mitad nos amenazaba si no la mirabamos. A mi derecha uno de los muchachos se desmayo. Ahora un hombre agarra una jarra plateada de agua de una mesa, se acerca y le echa agua helada a la cara y lo hace parar, y nos fuerza a que nosotros lo sostengamos, y su cabeza bambolea y gemidos surgen de sus gruesos labios morados. Otro muchacho empieza a rogar para que lo dejen ir a su casa. Era el mas grande del grupo, usando pantalones rojos cortos muy apretados para ocultar su ereccion que parecia responder las ondulaciones sonoras del clarinete. Trataba de ocultarlo con sus guantes de box. Mientras tanto la rubia continuaba bailando, sonriendo lijeramente a los ricachones que la miraban con fascinacion, y sonriendo lijeramente a nuestro miedo. Note un hombre de negocios que la seguia avidamente con la mirada, con la boca entreabierta. Era un hombre grande con botones de diamante en una camisa que escondia una enorme barriga protuberante, y cada vez que la rubia ondulaba sus caderas, se pasaba los dedos de su mano por los pocos cabellos que le quedaban en su calva cabeza y los mantenia ahi asumiendo una postura torpe de panda emborrachado, moviendo su panza en circulos obscenos. Esa bestia estaba completamente hipnotizada. El ritmo de la musica subio' y cuando la bailarina recorria la pista de baile con una expresion vacia, los hombres empezaron a abalanzarse para tocarla, vi como dedos gruesos apretaban su suave piel, mientras otros trataban de impedirlo. Vi como ella se movia en circulos muy agraciados, mientras los hombres la perseguian dando resbalones en el piso pulido. La turba eloquecio'. Volcaron sillas, tragos, mientras corrian tras ella riendo y dando alaridos. La agarraron justo cuando ella llegaba a una puerta, la levantaron en vilo y la aventaron como se avienta a nuevos conscriptos en el ejercito, rotando en el aire, y encima de la sonrisa fija en sus labios rojos vi el terror y el desprecio en sus ojos. Su terror era como el mio y como el de los otros muchachos. La aventaron dos veces, sus pechos aplanandose contra el aire, y su piernas pataleando salvajemente mientras rotaba. Los hombres menos intoxicados, la ayudaron a escapar y yo empece a salir junto con los demas muchachos. Algunos aun estaban llorando e histericos, pero al salir nos detuvieron y fuimos obligados a volver al ring. NO habia mas que obedecer. Los diez subimos al cuadrilatero trepando bajo las cuerdas y nos dijeron que nos pondrian unas vendas blancas sobre los ojos. Uno de los hombres parece que sintio algo de simpatia hacia mi, y con mis espaldas a las cuerdas antes de ponerme la venda me dijo; " Ves a ese tipo alli en la otra esquina? Cuando suene la campana, corre y le das un gople duro en el estomago. Si no le das duro, yo te dare duro. No me cae bien ese tipo." A cada uno de nosotros le dijeron lo mismo. La venda fue puesta. Aun asi estaba repasando lo que iva a decir en mi discurso. En mi mente cada palabra era tan brillante como una llama de fuego. Senti la benda sobre mi frente y frunci el seo para cuando lo relajara la benda se
suelte algo. Pero ahora senti un ataque de terror. La oscuridad me espantaba. Era como si de pronto estuviese en una cueva oscura lleno de serpientes venenosas. Podia oir vociferaciones pidiendo que ya empiece la batalla campal. "Ya empiecen de una vez!" "Dejenmelo a mi al negro grande!" Me esforce en oir la voz del superintendente escolar, como si al oir una voz familiar hubiese sentido algo de seguridad. "Dejenme darles a esos hijos de perras!" Gesticulo alguien. "No Jackson, no!" Otra voz grito'. "Alguien ayudenme a sujetarlo!" "Quiero a ese negro caoba. Quiero despedazarlo!" La primera voz espeto'. Me pare contra las cuerdas temblando. Porque en esos dias yo era de color caoba y me imaginaba que el iva a aplastarme como a una cucaracha. Habia un forcejeo entre la gente. Las sillas eran pateadas por todos lados y podia oir voces toscas gruendo como haciendo gran esfuerzo. queria ver desesperadamente, mas que en toda mi vida. Pero la venda estaba bien sellada sobre mis ojos, como si fuese una costra sobre la piel, y cuando alce' mis guantes para empujar la tela blanca que cubria mis ojos, una voz, dijo, " Oh no, negro jeton, ! Deja eso traquilo!" "Suena la campana antes que Jackson mate a un sambo! Alguien grito entre la bulla, y oi la campana y el ruido de pies que se movian sobre la tarima. Un guante se choco contra mi cabeza, me di la vuelta golpeando a alguien que pasaba y senti el sacudon pasar por mi brazo hasta mis hombros. Entonces perecio que todos los nueve muchachos se habian lanzado contra mi. Los golpes me llovian por todos lados mientras yo tambien daba golpes como podia. Yo recibia tantos golpes que me pregunte si quizas yo era el unico a quien habian dejado la venda sobre los ojos, y si el hombre llamado Jackson habia entrado al ring despues de todo. Vendado no podia ya controlar mis movimientos, no tenia ninguna dignidad, trastabillaba como un bebe o como un borracho. El humo de cigarros en el salon se sentia pesado y con cada golpe parecia quemar y restringir mas mis pulmones. Mi saliva se convirtio como un pegamento amargo y caliente. Un guante conecto con mi cabeza, llenando mi boca de sangre tibia que salto por todos lados al punto que no sabia si el mojado de mi cuerpo era sudor o sangre. Un golpe me llego a la manzanilla de mi garganta y me senti mareado y cai golpeandome contra la lona. Destellos de luz azul llenaron el mundo negro detras de la venda. Me quede tirado fingiendo que habia sido noqueado, pero senti unas manos que me levantaban y me alzaban sobre mis pies. " Sigue muchachito! Boxea, Boxea!" Mis brazos parecian de plomo, mi cabeza me dolia. Pude alcanzar las cuerdas y agarrarme mientras recobraba el aliento. Un guante me pego en el estomago y cai nuevamente como si el humo fuese un cuchillo que entraba en mi vientre. Cai en medio de una foresta de piernas que se movia a mi alrededor, y descubri que podia ver algo de las figuras negras baadas en sudor que se movian en el medio del humo como en una danza de borrachos marcada por el sonido rapido de los golpes como de tambores lejanos. Todos peleaban histericamente. Era completa anarquia. Todos peleaban contra todos. Ningun grupo peleaba juntos por mucho tiempo. Dos, tres, cuatro peleaban contra uno, luego peleaban entre ellos, o eran atacados por otros. Los golpes eran dados bajo el cinturon o en el rion sin importar. Con los guantes cerrados o abiertos, pero como veia algo ya no habia tanto terror. Me movia cuidadosamente esquivando golpes, pero no esquivando mucho para no atraer atencion, peleando de grupo en grupo, . Los muchachos andaban a tientas como cangrejos cuiadosos, semi agachados para protejerse el estomago y con la cabeza oculta entre los hombros, sus brazos extendidos nerviosamente hacia adelante cons sus puos probando el aire lleno de humo como antenas de algun caracol
supersensitivo. En una esquina vi un muchacho violentamente golpeando al aire y luego dando un grito al haberle dado con toda su fuerza contra un poste del cuadrilatero. Lo vi doblado agarrandose la mano de dolor y luego caer cuando alguien le dio un golpe directo a la cabeza que descuido'. Hice enfrentar un grupo contra otro, entrando en en uno dando un golpe y saliendo rapido empujando a otros al centro para que sean blancos de los golpes dirigidos a mi. El humo era terrible y no habia round, no habia campana cada tres minutos para aliviarnos el cansancio. El cuarto daba vueltas a mi alrededor. Un torbellino de luces, sudor, y humo, rodeado de caras blancas tensas. Sangraba de ambas fosas nasales, y de la boca, la sangre salpicandome sobre mi pecho. La gente seguia gritando; " Matelo, pegue le duro Negron! Saquen las tripas al grandulon! Gancho! Gancho! Maten al gordo! " Cai a la tarima a proposito y vi otro muchacho caer pesadamente junto a mi, como si hubiesemos recibido un solo golpe al mismo tiempo, vi un zapato plantarse sobre sus testiculos cuando los dos que le pegaron se tropezaron con su cuerpo. Me hice a un lado fuera de los pies de estos, sintiendto una especie de nausea. Cuanto mas duro peleabamos, mas nos amenzaban, pero empece a preocuparme hacerca de mi discurso otra vez. Como resulataria? Reconocerian mi abilidad? Que cosa me darian? Estaba peleando automaticamente, y de pronto note que uno por uno los muchachos estaban dejando el ring. Me sorprendi, senti panico, como si me dejaran solo con un peligro extrao y desconocido. Entonces entendi. Los muchachos se habian puesto de acuerdo de antemano. Era costumbre que los dos ultimos en quedar sobre el ring habrian de pelear por el premio final. Dscubri esto demasiado tarde. Cuando sono la campana dos hombres en traje de frac entraron al ring y nos sacaron las vendas. Me halle frente a frente con Tatlock, el mas grande y fuerte de todos. Senti hormigas en mi estomago. Parecia que apenas dejo de sonar la campana, volvio a tocar y lo vi acercarse rapidamente. Casi por reflejo y miedo imediatamente le di un golpe en la nariz pero seguia avanzando con un olor a sudor y violencia. Tenia la cara negra en blanco, solo sus ojos mostraban vida y odio hacia mi, con un fulgor afiebrado de horror de todo lo que nos habia pasado. Me entro una especie de ansiedad. Yo queria dar mi discurso, y parecia que el iva a sacarmelo a golpes. Intercambiamos golpes y por un impulso hice un clinch y al estar enredado con sus brazos le susurre al oido: " Finje que te noqueo, el premio te lo doy!" " Te rompere la madre" me respondio con una voz ronca. "Para ellos?" " No, Para mi, hijo de perra!" Estaban gritandonos para que salgamos del enredo y Tatlock me hizo dar media vuelta y como si una camara sacudida tomara una escena dando media vuelta, vi las caras enrogecidas que aullaban entre un humo grisazul. Por un instante el mundo se tambaleaba, se deshacia y fluia, entonces se me destupieron los sentidos y Tatlock aparecio de un salto frente a mi. La sombra parpadeante en frente de mis ojos era rectos de derecha con su guante izquierdo. Entonces cayendo, mi cabeza contra su humedo hombro, susurre, " Cinco dolares mas" "Vete al Diablo" Pero sus musculos se relajaron un poco bajo el peso y respire, " Siete!" "Daselo a tu madre" dijo dandome un gancho en las costillas. Hize que choquemos nuestras cabezas y di un paso atras. Me senti bombardeado con golpes, me defendia con una desesperacion sin esperanza. Queria dar mi discurso mas que nada en el mundo, porque senti que solamente estos hombres porian juzgar mi habilidad, y ahora este ******* animal estan arruinando mi oportunidad. Empece a pelear cuidadosamente, entrando a darle golpes pero saliendo rapido, el era mas lento. Le plante un golpe de suerte en el menton y me senti mas confidente
hasta que oi una voz que decia, " Tengo mi dinero en el grandulon." Oyendo esto casi me hizo bajar la guardia, estaba confundido: Deberia de tratar de ganar contra esa voz alla afuera? No iria esto contra mi discurso? No seria este el momento para la humildad, para la no resistencia? Un golpe a mi sien mientras bailoteaba mando a uno de mis ojos a casi salirse como con un resorte fuera de su orbita y termino mis pensamientos. El cuarto se volvio rojo mientras caia. Era como un sueo, mi cuerpo se puso languido y exigente como tratando de escoger donde iva a caer hasta que el piso se puso impaciente y salio a encontrarme como una raqueta de tennis. Unos momentos despue volvi en mi. Una voz enfatica decia CINCO! Estaba tendido de cara, nebulosamente observando una mancha roja de mi propia sangre expanderse y formar casi la figura de una mariposa brillante que lentamente era absorvida por el sucio y gris mundo de la lona. Cuando la voz exclamo DIEZ, me levantaron y me arrastraron sobre una silla. Me sente casi desvanecido. Mi ojo se inchaba y dolia con cada latido de mi corazon y me preguntaba a mi mismo si es que ahora me permitirian dar mi discurso. Estaba totalmente empapado de sudor, mi boca aun sangraba. Nos agruparon en la p ared. Los otros muchachos me ignoraron mientras felicitaban a Tatlock y especulaban cuanto dinero habrian de recibir. Uno de ellos se quejaba por una mano rota. Mirando al frente vi ayudantes en traje blanco empujando al ring portatil a un rincon del salon y poner una pequena alfombra cuadrada en su lugar rodeada de sillas. Pense que quuizas ahi me dejarian que me pare para dar mi discurso. Entoces el maestro de ceremonias nos llamo, " Vengan muchachos y reciban su dinero." Corrimos hacia donde la gente reia y charlaba en sus sillas. Todos parecian muy amigables ahora. "Esta todo alli en la alfombra," dijo el anunciador. Vi la alfombra cubierta completamente de toda clase de monedas y unos cuantos billetes estrujados. Pero lo que me impresinaba eran las monedas de oro esparcidas en la alfombra. "Muchachos es todo de Uds, todo lo que puedan agarrar." "Es todo tuyo sambo," me dijo un hombre rubio, guiadome un ojo. Temble de excitacion, olvidando mi dolor. Iva a agarrar todo el oro y los billetes, pense. Usare las dos manos. Bloquearia con mi cuerpo a los demas para que no agarren el oro. "Acerquense al rededor de la alfombra" ordeno el hombre "Y nadie toque nada hasta que yo no de la orden." "Esto va estar bueno." Oi decir. Como nos ordenaron, nos arrodillamos al rededor de la alfombra. Lentamente el hombre alzo su mano pecosa a lo alto mientras la seguiamos con nuestros ojos. "Estos negros estan como si van a rezar!" Oi una voz decir. Entonces, "Listos?," Dijo el hombre. "Ya!" Me avalance sobre una moneda de oro que estaba sobre un diseo azul de la alfombra, tocandola y dando un alarido que se unio a los alaridos de los demas. Trate desesperadamente de retirar mi mano y no podia. Una fuerza caliente y violenta sacudia todo mi cuerpo como una rata mojada. La alfombra estaba electrificada. Mis pelos se paraban en mi cabeza cuando la fin pude retirarme. Mis musculos aun se contraian y mis tendones se retorcian. Pero vi que esto no paraba a los demas, riendo de nervios y verguenza algunos se alejaban de la alfombra y agarraban las monedas tiradas al aire por las contorciones dolorosas de los otros. Se oian grandes carcajadas a nuestro alrededor mientras luchabamos. "Agarralas, maldito jeton, agarralas" Alguien gesticulaba como un loro enloquecido a nuestras espaldas. Gatee rapido alrededor de la alfombra, alzando las monedas, evadiendo las de cobre y cogiendo las de oro y los billetes. Ignorando el choque electrico con sonrisas mientras barria la alfombra con los dedos rapidamente. Descubri que podia contener la
electricidad, una contradiccion si, pero funcionaba. Entonces los hombres empezaron a empujuarnos sobre la alfombra. Riendo y avergonzados nos escabulliamos de sus manos y seguimos tras las monedas. Estabamos todos mojados y resbalosos y dificil de agarrar. Derrepente vi que alzaban en vilo a un muchacho, brillando en sudor como una foca de circo, y luego ser lanzado, con su mojada espalda directo sobre la alfombra electrificada, lo oi gritar y despues bailar sobre su espalda, sus codos tatuar el piso con un repiqueteo loco, sus musculos dando convulsiones como de un caballo picado por muchos moscos, cuando finalmente rodo a un lado, su cara era gris, y nadie lo paro cuando se echo a correr seguido de un coro de risotadas y carcajadas. "Cojan el dinero" dijo el anunciador. "Es dinero bueno americano contante y sonante!" y nosotros dabamos zarpasos y agarrabamos, zarpazos y agarrabamos. Era cuidadoso en no acercarme mucho a la alfombra, y cuando senti el fetido aliento de wiski decender sobre mi como una nube de aire pestilente, extendi el brazo y agarre la pata de una silla. Estaba ocupada y me agarre desesperadamente. "Suelta, Negro! Suelta!" Una cara grande tambaleante se acerco' a la mia mientras trataba de soltarme, pero mi cuerpo estaba resbaloso, y el ya muy borracho. Era el Sr. Colcord que era dueno de una cadena de cines y "lugares de entretenimiento." Cada vez que trataba de agarrarme me zafaba de sus manos. Era una verdadera lucha. Yo tenia mas miedo de la alfombra que del borracho, me agarre fuerte, y sorprendiendome a mi mismo trataba de tumbarlo sobre la alfombra. Era una grande y magnifica idea y me encontre que ese era mi proposito. Trataba de no ser notado, y cuando le agarre la pierna para sacarlo de su silla, se paro' dando grandes carcajadas y mirandome fijo a los ojos con una gran seriedad y luego senti una patada en mi pecho. La pata de la silla volo de mis manos, me encotre rodando hacia la alfombra. Era como rodar sobre una cama de carbon al rojo vivo. Parecia que iva a pasar un siglo antes que saliera rodando al otro lado. Un siglo en el que hasta mi aliento seria quemado y calentado hasta el punto de explotar. Pasara todo en un instante, pense, pasara todo en un instante. Pero no todavia, los hombres en el otro lado me esperaban, con las caras rojas e inchadas como con apoplejia, doblados hacia adelante en sus sillas. Viendos sus dedos venir hacia mi, rode como una pelota de futbol americano soltada de la s manos del que corria con ella, de nuevo directo a la cama de carbon al rojo vivo. Esta vez tuve suerte, la alfombra resbalo fuera de su lugar, y las monedas saltaron,los muchachos empujandose para agarrarlas y en eso el anunciador dijo: " Eso es todo chicos, vayan a vestirse y obtengan su dinero." Yo estaba desecho, mi espalda la sentia como si hubiese sido azotada con cables. Cuando nos vestimos el organizador vino y nos dio cinco dolares a cada uno except?o a Tutlock que recibio diez dolares por ser el ultimo en el ring. Despues nos dijo que nos vayamos. No me van a dar una oportunidad para dar mi discurso, pense, estaba saliendo por el corredor oscuro decepcionado, cuando me ordenaron detenerme y volver. Regrese al salon donde los hombres estaban arrinconando las sillas y estaban charlando en grupos. El organizador pidio silencio golpeando una mesa. "Caballeros," dijo "casi nos olvidamos una parte importante del programa. Una parte muy seria, caballeros. Este muchacho a sido traido aqui a dar un discurso que dio ayer en su ceremonia de graduacion....." "Bravo!" "Me dijeron que este es el muchacho mas inteligente que tenemos aqui en Greenwood. Me dijeron que sabe mas palabras de peso que un diccionario de bolsillo." Muchos aplausos y risas. "Y ahora, caballeros, quiero que le presten toda su atencion."
Todavia se reian cuando me pare al frente, mi boca seca, mi ojo pulsaba, comence lentamente, pero mi garganta evidentemente estaba tensa, porque emepezaron a gritar,"Mas fuerte! mas fuerte!" "Nosotros de la generacion joven laudamos la sabiduria de ese gran lider y educador," grite, "que fue el primero en decir estas ardientes palabras de sabiduria: 'Un barco perdido en el mar por muchos dias finalmente alcanzo a ver un barco amigo en la distancia. Del mastil del barco perdido pendia un mensaje: "Agua, agua, morimos de sed!" La respuesta del barco amigo no tardo en ser recibido: " Lancen sus cubos vacios al agua en este instante." El capitan del barco perdido obedeciendo la increible orden, lanzo un cubo de agua y regreso con agua fresca y cristalina de la boca del rio Amazonas.' Y como el yo digo usando sus palabras, " A aquellos de mi raza que dependen de mejorar su condicion en un pais extranjero, o a aquellos que no le dan importancia al cultivo de la amistad con el hombre blanco del Sud, que es su vecino, yo les diria:" Lancen sus baldes vacios en el lugar donde estan" -lancense en hacer amigos de manera valiente que lo hacen la gente de todas las razas de los cuales estamos rodeados....'" Hablaba automaticamente y con tal fervor que no me di cuenta que la gente seguia hanlando y riendo hasta que mi boca seca llenandose de sangre del corte casi me estrangula. Tosi, queriendo parar por un momento y correr hacia un alto escupidero de bronce lleno de arena para aliviarme, pero unos cuantos en el publico y en especial el superintendente estaban oyendo con atencion y tube miedo. Entonces trague la saliva, la sangre y todo y continue.( Que poderes de resistencia tenia en ese entonces! Que entusiasmo! ! Cuanta Certeza de la rectitud de las cosas!) Hable aun mas fuerte sin importarme el dolor. Pero aun hablaban y aun reian, como sordos con algodon en oidos sucios. Asi que hable con mas enfasis emocional. Deje de oir y trague sangre hasta sentir nauseas. El discurso parecia cien veces mas largo ahora, pero no podia dejar fuera ni una palabra. Todo tenia que ser dicho, cada inflexsion y detalle memorizado debia ser entregado. Y eso no fue todo. Cuando decia una palabra de tres o mas silabas, un grupo de voces pedia que lo repita. Use la frase "resposabilidad social" y gritaron: "Cual es la palabra que dijiste muchacho?" "Responsabilidad social" respondi. "Que?" "Responsabilidad...." "Mas fuerte!" "....Social" "De nuevo!" "Respon-" "Repita!" "-sabilidad." El salon se lleno de risas hasta que yo distraido por tener que tragar la sangre cometi un grave error y grite una frase que yo habia oido ser discutida y denunciada en editoriales de periodicos o debatida en privado. "Igualdad...." "QUE?" Gritaron "....social-" Las risas se suspendieron como humo en un silencio intempestivo. Abri mis ojos, confundido. Murmullos de descontento llenaron el salon. El anunciador salio rapido. Se oyeron gritos hostiles hacia mi pero no los entendi. Un hombre de baja estatura con bigote exclamo a viva voz: " Hijo, di eso mas lentamente" "Que cosa senor?" "Lo que acabas de decir." "Responsabilidad social, senor," dije. "No estabas queriendo pasarte de listo verdad muchacho?" Lo dijo de buena intencion. "No, Senor!"
"Estas seguro que eso de 'igualdad' era un error?" "Oh, si senor! dije. Estaba tragando sangre. "Bueno, debes de hablar mas lento para que te entendamos. Queremos hacer lo justo contigo, pero tienes que saber tu lugar en todo momento. Muy bien, adelante con tu discurso." Tenia miedo, Queria salirme, pero tambien queria hablar y tenia miedo que me sacarian a golpes. "Muchas gracias, senor! exclame, y continue donde habia dejado, y me ignoraron como antes, sin embargo, cuando termine hubo un gran y estruendoso aplauso. Me sorprendi cuando el superintendente vino hacia mi con un paquete envuelto en papel de seda blanco, y con ademanes pidio silencio y empezo a hablar a la gente. "Caballeros, como ven no me equivoque cuando elogie a este muchacho. Hace un buen discurso y un dia guiara a su gente por el sendero apropiado. Y no tengo que decirles que esto es necesario en estos dias y estos tiempos. Este es un buen e inteligente muchacho y para alentarlo y enviarlo en una buena direccion, en el nombre del Ministerio de Educacion queremos entregarle un premio en la forma de este....." Pauso, desenvolviendo el papel de seda, y revelando un brillante maletin de cuero genuino. "...en la forma de este articulo genuino de la tienda de Shad Whitmore." "Muchacho," dijo, dirigiendose a mi,"toma este premio y cuidalo. Consideralo un blason del oficio. Llevalo con orgullo. Sigue mejorando como lo estas haciendo y un dia estara lleno de papeles que ayudara a dar forma al destino de tu gente." Yo estaba tan comovido que no podia expresar mi agradecimiento, un ilillo de mi saliva con sangre chorreo sobre el maletin formando algo como un continente desconocido pero rapidamente lo limpie. Senti una importancia que nunca podia imaginarme hasta ese momento. "Abrelo y ve lo que hay ahi' dentro." Me dijeron. Con temblorosos dedos obedeci percibiendo el olor a cuero nuevo y encontrando un documento oficial dentro. Era una beca para la universidad estatal de negros. Mis ojos se llenaro de lagrimas y sali engorrosamente corriendo fuera del salon. Estaba en las nubes con la felicidad, ni siquira me importo que las monedas de oro por las que luche eran solo unas fichas doradas imitacion oro, haciendo propaganda para una marca de automobiles. Cuando llegue a mi casa todos estaban exaltados. Al proximo dia los vecinos vinieron a felicitarme. Me senti inclusive a salvo de mi abuelo y su maldicion que siempre echaba a perder mis triunfos. Me pare bajo su retrato con mi maletin en la mano y sonrei trinfante en su cara seria de campesino negro. Era una cara que me fascinaba. Sus ojos parecian seguirme a todas partes. Esa noche soe que estaba en el circo con mi abuelo y el se negaba reir de los payasos hagan lo que hagan. Mas tarde me dijo que abriera mi maletin y leyera lo que habia dentro y lo hice, encontrando un sobre con un sello del estado y dentro del sobre, otro sobre y otro y otro sin fin y pense que iva a caer de cansancio. "Son aos," dijo. "Ahora abre ese," y lo hice y encontre un documento con letras de oro. " Leelo," mi abuelo dijo."Leelo y en voz alta." "A quien pueda interesar," empece'. "Mantengan a este negro bien ocupado." En eso me desperte aun oyendo la carcajada de mi abuelo en mis oidos. El sueo habia de recordarlo y soarlo una y otra vez en los proximos aos, pero en ese entonces no tenia ninguna nocion de su significado. Primero tenia que atender la universidad.