Bienaventuranzas de los educadores del siglo XXI (del Hermano Eugenio Magdaleno)
Bienaventurado el educador que descubre su tarea como misin, como vocacin, porque sublimar los sinsabores de los magros sueldos y la incomprensin de la gente. Bienaventurado el educador, la educadora, que infunde amor a la tecnologa educativa, fuerza del hoy, pero no olvida la tica, el culto de la verdad, el cultivo de la fe, las fuerzas de siempre, porque sern maestros de verdad. Bienaventurados los educadores que poseen un corazn sin fronteras, abierto al pluralismo tnico, religioso, social, poltico e intelectual; un corazn en el que quepan todos los nios y los jvenes todos, porque sern cultores de la unidad. Bienaventurados los educadores que saben mirar al futuro, que creen en el cambio, que saborean lo nuevo, porque prolongarn su juventud. Bienaventurados los educadores que con humildad se acercan a los chicos, para compartir con ellos la soledad, la inseguridad, la tristeza porque sern padres de muchas sonrisas. Bienaventurado el educador, la educadora, para que, como el Jess de Emas, hace camino junto a los chicos, porque habr abierto y ganado su corazn. Bienaventurados los educadores que, solidarios, se arremangan para "lavar pies", enjugar lgrimas y perdonar desaires, porque revelarn el rostro de Dios Padre. Bienaventurado el educador que, como la Virgen, sabe guardar las alegras y las penas de la educacin en el corazn, porque ser gloria, alegra y corona. Bienaventurado el educador, la educadora que, al estilo de los grandes pedagogos, no esperan que los tiempos sean buenos, sino hacen de los malos momentos, tiempos ptimos, porque sern constructores de la mejor educacin.