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Biblia Completa

Este documento presenta los primeros capítulos del libro del Génesis de la Biblia. Narra la creación del mundo por Dios en 6 días, incluyendo la creación del hombre y la mujer. Luego relata cómo la serpiente tentó a Eva para que comiera del fruto prohibido del árbol del conocimiento del bien y el mal, desobedeciendo así el mandato de Dios.

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Roberto Brenes
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Este documento presenta los primeros capítulos del libro del Génesis de la Biblia. Narra la creación del mundo por Dios en 6 días, incluyendo la creación del hombre y la mujer. Luego relata cómo la serpiente tentó a Eva para que comiera del fruto prohibido del árbol del conocimiento del bien y el mal, desobedeciendo así el mandato de Dios.

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**LA SANTA BIBLIA, ANTIGUO TESTAMENTO, VERSIN DE CASIODORO DE REINA (1569) REVISA

DA POR CIPRIANO DE VALERA (1602), OTRAS REVISIONES: 1862, 1909 Y 1960


Parte # 1 (INCLUYE LA LEY), los 10 primeros libros del AT: Gn, Ex, Lv, Nm, Dt, J
os, Jue, Rt, 1 S y 2 S
LIBRO PRIMERO DE MOISS
GNESIS
La creacin
Gnesis 1
Gnesis 1:1
En el principio cre Dios los cielos y la tierra.
Gnesis 1:2
Y la tierra estaba desordenada y vaca, y las tinieblas
estaban sobre la faz del abismo, y el Espritu de Dios se
mova sobre la faz de las aguas.
Gnesis 1:3
Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.
Gnesis 1:4
Y vio Dios que la luz era buena; y separ Dios la luz de
las tinieblas.
Gnesis 1:5
Y llam Dios a la luz Da, y a las tinieblas llam Noche.
Y fue la tarde y la maana un da.
Gnesis 1:6
Luego dijo Dios: Haya expansin en medio de las aguas, y
separe las aguas de las aguas.
Gnesis 1:7
E hizo Dios la expansin, y separ las aguas que estaban
debajo de la expansin, de las aguas que estaban sobre la
expansin. Y fue as.
Gnesis 1:8
Y llam Dios a la expansin Cielos. Y fue la tarde y la
maana el da segundo.
Gnesis 1:9
Dijo tambin Dios: Jntense las aguas que estn debajo de
los cielos en un lugar, y descbrase lo seco. Y fue as.
Gnesis 1:10
Y llam Dios a lo seco Tierra, y a la reunin de las aguas
llam Mares. Y vio Dios que era bueno.
Gnesis 1:11
Despus dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba
que d semilla; rbol de fruto que d fruto segn su
gnero, que su semilla est en l, sobre la tierra. Y fue
as.
Gnesis 1:12
Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla
segn su naturaleza, y rbol que da fruto, cuya semilla
est en l, segn su gnero. Y vio Dios que era bueno.
Gnesis 1:13
Y fue la tarde y la maana el da tercero.
Gnesis 1:14
Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansin de los
cielos para separar el da de la noche; y sirvan de
seales para las estaciones, para das y aos,
Gnesis 1:15
y sean por lumbreras en la expansin de los cielos para
alumbrar sobre la tierra. Y fue as.
Gnesis 1:16
E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor
para que seorease en el da, y la lumbrera menor para que
seorease en la noche; hizo tambin las estrellas.
Gnesis 1:17
Y las puso Dios en la expansin de los cielos para alumbrar
sobre la tierra,
Gnesis 1:18
y para seorear en el da y en la noche, y para separar la
luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.
Gnesis 1:19
Y fue la tarde y la maana el da cuarto.
Gnesis 1:20
Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que
vuelen sobre la tierra, en la abierta expansin de los
cielos.
Gnesis 1:21
Y cre Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser
viviente que se mueve, que las aguas produjeron segn su
gnero, y toda ave alada segn su especie. Y vio Dios que
era bueno.
Gnesis 1:22
Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y
llenad las aguas en los mares, y multiplquense las aves en
la tierra.
Gnesis 1:23
Y fue la tarde y la maana el da quinto.
Gnesis 1:24
Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes segn
su gnero, bestias y serpientes y animales de la tierra
segn su especie. Y fue as.
Gnesis 1:25
E hizo Dios animales de la tierra segn su gnero, y
ganado segn su gnero, y todo animal que se arrastra
sobre la tierra segn su especie. Y vio Dios que era bueno.
Gnesis 1:26
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen,
conforme a nuestra semejanza; y seoree en los peces del
mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la
tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
Gnesis 1:27
Y cre Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo
cre; varn y hembra los cre.
Gnesis 1:28
Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos;
llenad la tierra, y sojuzgadla, y seoread en los peces del
mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que
se mueven sobre la tierra.
Gnesis 1:29
Y dijo Dios: He aqu que os he dado toda planta que da
semilla, que est sobre toda la tierra, y todo rbol en
que hay fruto y que da semilla; os sern para comer.
Gnesis 1:30
Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los
cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que
hay vida, toda planta verde les ser para comer. Y fue
as.
Gnesis 1:31
Y vio Dios todo lo que haba hecho, y he aqu que era
bueno en gran manera. Y fue la tarde y la maana el da
sexto.

Gnesis 2
Gnesis 2:1
Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el
ejrcito de ellos.
Gnesis 2:2
Y acab Dios en el da sptimo la obra que hizo; y
repos el da sptimo de toda la obra que hizo.
Gnesis 2:3
Y bendijo Dios al da sptimo, y lo santific, porque en
l repos de toda la obra que haba hecho en la
creacin.
**El hombre en el huerto del Edn
Gnesis 2:4
Estos son los orgenes de los cielos y de la tierra cuando
fueron creados, el da que Jehov Dios hizo la tierra y
los cielos,
Gnesis 2:5
y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda
hierba del campo antes que naciese; porque Jehov Dios an
no haba hecho llover sobre la tierra, ni haba hombre
para que labrase la tierra,
Gnesis 2:6
sino que suba de la tierra un vapor, el cual regaba toda
la faz de la tierra.
Gnesis 2:7
Entonces Jehov Dios form al hombre del polvo de la
tierra, y sopl en su nariz aliento de vida, y fue el
hombre un ser viviente.
Gnesis 2:8
Y Jehov Dios plant un huerto en Edn, al oriente; y
puso all al hombre que haba formado.
Gnesis 2:9
Y Jehov Dios hizo nacer de la tierra todo rbol delicioso
a la vista, y bueno para comer; tambin el rbol de vida
en medio del huerto, y el rbol de la ciencia del bien y
del mal.
Gnesis 2:10
Y sala de Edn un ro para regar el huerto, y de all
se reparta en cuatro brazos.
Gnesis 2:11
El nombre del uno era Pisn; ste es el que rodea toda la
tierra de Havila, donde hay oro;
Gnesis 2:12
y el oro de aquella tierra es bueno; hay all tambin
bedelio y nice.
Gnesis 2:13
El nombre del segundo ro es Gihn; ste es el que rodea
toda la tierra de Cus.
Gnesis 2:14
Y el nombre del tercer ro es Hidekel; ste es el que va
al oriente de Asiria. Y el cuarto ro es el Eufrates.
Gnesis 2:15
Tom, pues, Jehov Dios al hombre, y lo puso en el huerto
de Edn, para que lo labrara y lo guardase.
Gnesis 2:16
Y mand Jehov Dios al hombre, diciendo: De todo rbol
del huerto podrs comer;
Gnesis 2:17
mas del rbol de la ciencia del bien y del mal no comers;
porque el da que de l comieres, ciertamente morirs.
Gnesis 2:18
Y dijo Jehov Dios: No es bueno que el hombre est solo;
le har ayuda idnea para l.
Gnesis 2:19
Jehov Dios form, pues, de la tierra toda bestia del
campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adn para
que viese cmo las haba de llamar; y todo lo que Adn
llam a los animales vivientes, ese es su nombre.
Gnesis 2:20
Y puso Adn nombre a toda bestia y ave de los cielos y a
todo ganado del campo; mas para Adn no se hall ayuda
idnea para l.
Gnesis 2:21
Entonces Jehov Dios hizo caer sueo profundo sobre Adn,
y mientras ste dorma, tom una de sus costillas, y
cerr la carne en su lugar.
Gnesis 2:22
Y de la costilla que Jehov Dios tom del hombre, hizo una
mujer, y la trajo al hombre.
Gnesis 2:23
Dijo entonces Adn: Esto es ahora hueso de mis huesos y
carne de mi carne; sta ser llamada Varona, porque del
varn fue tomada.
Gnesis 2:24
Por tanto, dejar el hombre a su padre y a su madre, y se
unir a su mujer, y sern una sola carne.
Gnesis 2:25
Y estaban ambos desnudos, Adn y su mujer, y no se
avergonzaban.
**Desobediencia del hombre
Gnesis 3
Gnesis 3:1
Pero la serpiente era astuta, ms que todos los animales
del campo que Jehov Dios haba hecho; la cual dijo a la
mujer: Conque Dios os ha dicho: No comis de todo rbol
del huerto?
Gnesis 3:2
Y la mujer respondi a la serpiente: Del fruto de los
rboles del huerto podemos comer;
Gnesis 3:3
pero del fruto del rbol que est en medio del huerto dijo
Dios: No comeris de l, ni le tocaris, para que no
muris.
Gnesis 3:4
Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriris;
Gnesis 3:5
sino que sabe Dios que el da que comis de l, sern
abiertos vuestros ojos, y seris como Dios, sabiendo el
bien y el mal.
Gnesis 3:6
Y vio la mujer que el rbol era bueno para comer, y que era
agradable a los ojos, y rbol codiciable para alcanzar la
sabidura; y tom de su fruto, y comi; y dio tambin a
su marido, el cual comi as como ella.
Gnesis 3:7
Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que
estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se
hicieron delantales.
Gnesis 3:8
Y oyeron la voz de Jehov Dios que se paseaba en el huerto,
al aire del da; y el hombre y su mujer se escondieron de
la presencia de Jehov Dios entre los rboles del huerto.
Gnesis 3:9
Mas Jehov Dios llam al hombre, y le dijo: Dnde
ests t?
Gnesis 3:10
Y l respondi: O tu voz en el huerto, y tuve miedo,
porque estaba desnudo; y me escond.
Gnesis 3:11
Y Dios le dijo: Quin te ense que estabas desnudo?
Has comido del rbol de que yo te mand no comieses?
Gnesis 3:12
Y el hombre respondi: La mujer que me diste por compaera
me dio del rbol, y yo com.
Gnesis 3:13
Entonces Jehov Dios dijo a la mujer: Qu es lo que has
hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me enga, y com.
Gnesis 3:14
Y Jehov Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste,
maldita sers entre todas las bestias y entre todos los
animales del campo; sobre tu pecho andars, y polvo
comers todos los das de tu vida.
Gnesis 3:15
Y pondr enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente
y la simiente suya; sta te herir en la cabeza, y t le
herirs en el calcaar.
Gnesis 3:16
A la mujer dijo: Multiplicar en gran manera los dolores en
tus preeces; con dolor dars a luz los hijos; y tu deseo
ser para tu marido, y l se enseorear de ti.
Gnesis 3:17
Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu
mujer, y comiste del rbol de que te mand diciendo: No
comers de l; maldita ser la tierra por tu causa; con
dolor comers de ella todos los das de tu vida.
Gnesis 3:18
Espinos y cardos te producir, y comers plantas del
campo.
Gnesis 3:19
Con el sudor de tu rostro comers el pan hasta que vuelvas
a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres,
y al polvo volvers.
Gnesis 3:20
Y llam Adn el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella
era madre de todos los vivientes.
Gnesis 3:21
Y Jehov Dios hizo al hombre y a su mujer tnicas de
pieles, y los visti.
Gnesis 3:22
Y dijo Jehov Dios: He aqu el hombre es como uno de
nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no
alargue su mano, y tome tambin del rbol de la vida, y
coma, y viva para siempre.
Gnesis 3:23
Y lo sac Jehov del huerto del Edn, para que labrase la
tierra de que fue tomado.
Gnesis 3:24
Ech, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto
de Edn querubines, y una espada encendida que se revolva
por todos lados, para guardar el camino del rbol de la
vida.
**Can y Abel
Gnesis 4
Gnesis 4:1
Conoci Adn a su mujer Eva, la cual concibi y dio a luz
a Can, y dijo: Por voluntad de Jehov he adquirido
varn.
Gnesis 4:2
Despus dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de
ovejas, y Can fue labrador de la tierra.
Gnesis 4:3
Y aconteci andando el tiempo, que Can trajo del fruto de
la tierra una ofrenda a Jehov.
Gnesis 4:4
Y Abel trajo tambin de los primognitos de sus ovejas, de
lo ms gordo de ellas. Y mir Jehov con agrado a Abel y
a su ofrenda;
Gnesis 4:5
pero no mir con agrado a Can y a la ofrenda suya. Y se
ensa Can en gran manera, y decay su semblante.
Gnesis 4:6
Entonces Jehov dijo a Can: Por qu te has ensaado,
y por qu ha decado tu semblante?
Gnesis 4:7
Si bien hicieres, no sers enaltecido? y si no hicieres
bien, el pecado est a la puerta; con todo esto, a ti ser
su deseo, y t te enseorears de l.
Gnesis 4:8
Y dijo Can a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y
aconteci que estando ellos en el campo, Can se levant
contra su hermano Abel, y lo mat.
Gnesis 4:9
Y Jehov dijo a Can: Dnde est Abel tu hermano? Y
l respondi: No s. Soy yo acaso guarda de mi hermano?
Gnesis 4:10
Y l le dijo: Qu has hecho? La voz de la sangre de tu
hermano clama a m desde la tierra.
Gnesis 4:11
Ahora, pues, maldito seas t de la tierra, que abri su
boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.
Gnesis 4:12
Cuando labres la tierra, no te volver a dar su fuerza;
errante y extranjero sers en la tierra.
Gnesis 4:13
Y dijo Can a Jehov: Grande es mi castigo para ser
soportado.
Gnesis 4:14
He aqu me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me
esconder, y ser errante y extranjero en la tierra; y
suceder que cualquiera que me hallare, me matar.
Gnesis 4:15
Y le respondi Jehov: Ciertamente cualquiera que matare a
Can, siete veces ser castigado. Entonces Jehov puso
seal en Can, para que no lo matase cualquiera que le
hallara.
Gnesis 4:16
Sali, pues, Can de delante de Jehov, y habit en
tierra de Nod, al oriente de Edn.
Gnesis 4:17
Y conoci Can a su mujer, la cual concibi y dio a luz a
Enoc; y edific una ciudad, y llam el nombre de la ciudad
del nombre de su hijo, Enoc.
Gnesis 4:18
Y a Enoc le naci Irad, e Irad engendr a Mehujael, y
Mehujael engendr a Metusael, y Metusael engendr a Lamec.
Gnesis 4:19
Y Lamec tom para s dos mujeres; el nombre de la una fue
Ada, y el nombre de la otra, Zila.
Gnesis 4:20
Y Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que
habitan en tiendas y cran ganados.
Gnesis 4:21
Y el nombre de su hermano fue Jubal, el cual fue padre de
todos los que tocan arpa y flauta.
Gnesis 4:22
Y Zila tambin dio a luz a Tubal-can, artfice de toda
obra de bronce y de hierro; y la hermana de Tubal-can fue
Naama.
Gnesis 4:23
Y dijo Lamec a sus mujeres:
Ada y Zila, od mi voz;
Mujeres de Lamec, escuchad mi dicho:
Que un varn matar por mi herida,
Y un joven por mi golpe.
Gnesis 4:24
Si siete veces ser vengado Can,
Lamec en verdad setenta veces siete lo ser.
Gnesis 4:25
Y conoci de nuevo Adn a su mujer, la cual dio a luz un
hijo, y llam su nombre Set: Porque Dios (dijo ella) me ha
sustituido otro hijo en lugar de Abel, a quien mat Can.
Gnesis 4:26
Y a Set tambin le naci un hijo, y llam su nombre
Ens. Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre
de Jehov.
**Los descendientes de Adn
(1 Cr. 1.1-4)
Gnesis 5
Gnesis 5:1
Este es el libro de las generaciones de Adn. El da en
que cre Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo.
Gnesis 5:2
Varn y hembra los cre; y los bendijo, y llam el nombre
de ellos Adn, el da en que fueron creados.
Gnesis 5:3
Y vivi Adn ciento treinta aos, y engendr un hijo a
su semejanza, conforme a su imagen, y llam su nombre Set.
Gnesis 5:4
Y fueron los das de Adn despus que engendr a Set,
ochocientos aos, y engendr hijos e hijas.
Gnesis 5:5
Y fueron todos los das que vivi Adn novecientos
treinta aos; y muri.
Gnesis 5:6
Vivi Set ciento cinco aos, y engendr a Ens.
Gnesis 5:7
Y vivi Set, despus que engendr a Ens, ochocientos
siete aos, y engendr hijos e hijas.
Gnesis 5:8
Y fueron todos los das de Set novecientos doce aos; y
muri.
Gnesis 5:9
Vivi Ens noventa aos, y engendr a Cainn.
Gnesis 5:10
Y vivi Ens, despus que engendr a Cainn,
ochocientos quince aos, y engendr hijos e hijas.
Gnesis 5:11
Y fueron todos los das de Ens novecientos cinco aos; y
muri.
Gnesis 5:12
Vivi Cainn setenta aos, y engendr a Mahalaleel.
Gnesis 5:13
Y vivi Cainn, despus que engendr a Mahalaleel,
ochocientos cuarenta aos, y engendr hijos e hijas.
Gnesis 5:14
Y fueron todos los das de Cainn novecientos diez aos;
y muri.
Gnesis 5:15
Vivi Mahalaleel sesenta y cinco aos, y engendr a
Jared.
Gnesis 5:16
Y vivi Mahalaleel, despus que engendr a Jared,
ochocientos treinta aos, y engendr hijos e hijas.
Gnesis 5:17
Y fueron todos los das de Mahalaleel ochocientos noventa y
cinco aos; y muri.
Gnesis 5:18
Vivi Jared ciento sesenta y dos aos, y engendr a Enoc.
Gnesis 5:19
Y vivi Jared, despus que engendr a Enoc, ochocientos
aos, y engendr hijos e hijas.
Gnesis 5:20
Y fueron todos los das de Jared novecientos sesenta y dos
aos; y muri.
Gnesis 5:21
Vivi Enoc sesenta y cinco aos, y engendr a Matusaln.
Gnesis 5:22
Y camin Enoc con Dios, despus que engendr a
Matusaln, trescientos aos, y engendr hijos e hijas.
Gnesis 5:23
Y fueron todos los das de Enoc trescientos sesenta y cinco
aos.
Gnesis 5:24
Camin, pues, Enoc con Dios, y desapareci, porque le
llev Dios.
Gnesis 5:25
Vivi Matusaln ciento ochenta y siete aos, y engendr
a Lamec.
Gnesis 5:26
Y vivi Matusaln, despus que engendr a Lamec,
setecientos ochenta y dos aos, y engendr hijos e hijas.
Gnesis 5:27
Fueron, pues, todos los das de Matusaln novecientos
sesenta y nueve aos; y muri.
Gnesis 5:28
Vivi Lamec ciento ochenta y dos aos, y engendr un
hijo;
Gnesis 5:29
y llam su nombre No, diciendo: Este nos aliviar de
nuestras obras y del trabajo de nuestras manos, a causa de
la tierra que Jehov maldijo.
Gnesis 5:30
Y vivi Lamec, despus que engendr a No, quinientos
noventa y cinco aos, y engendr hijos e hijas.
Gnesis 5:31
Y fueron todos los das de Lamec setecientos setenta y
siete aos; y muri.
Gnesis 5:32
Y siendo No de quinientos aos, engendr a Sem, a Cam y
a Jafet.
**La maldad de los hombres
Gnesis 6
Gnesis 6:1
Aconteci que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse
sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,
Gnesis 6:2
que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres
eran hermosas, tomaron para s mujeres, escogiendo entre
todas.
Gnesis 6:3
Y dijo Jehov: No contender mi espritu con el hombre
para siempre, porque ciertamente l es carne; mas sern
sus das ciento veinte aos.
Gnesis 6:4
Haba gigantes en la tierra en aquellos das, y tambin
despus que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de
los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los
valientes que desde la antigedad fueron varones de
renombre.
Gnesis 6:5
Y vio Jehov que la maldad de los hombres era mucha en la
tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazn
de ellos era de continuo solamente el mal.
Gnesis 6:6
Y se arrepinti Jehov de haber hecho hombre en la tierra,
y le doli en su corazn.
Gnesis 6:7
Y dijo Jehov: Raer de sobre la faz de la tierra a los
hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y
hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de
haberlos hecho.
Gnesis 6:8
Pero No hall gracia ante los ojos de Jehov.
No construye el arca
Gnesis 6:9
Estas son las generaciones de No: No, varn justo, era
perfecto en sus generaciones; con Dios camin No.
Gnesis 6:10
Y engendr No tres hijos: a Sem, a Cam y a Jafet.
Gnesis 6:11
Y se corrompi la tierra delante de Dios, y estaba la
tierra llena de violencia.
Gnesis 6:12
Y mir Dios la tierra, y he aqu que estaba corrompida;
porque toda carne haba corrompido su camino sobre la
tierra.
Gnesis 6:13
Dijo, pues, Dios a No: He decidido el fin de todo ser,
porque la tierra est llena de violencia a causa de ellos;
y he aqu que yo los destruir con la tierra.
Gnesis 6:14
Hazte un arca de madera de gofer; hars aposentos en el
arca, y la calafatears con brea por dentro y por fuera.
Gnesis 6:15
Y de esta manera la hars: de trescientos codos la longitud
del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos
su altura.
Gnesis 6:16
Una ventana hars al arca, y la acabars a un codo de
elevacin por la parte de arriba; y pondrs la puerta del
arca a su lado; y le hars piso bajo, segundo y tercero.
Gnesis 6:17
Y he aqu que yo traigo un diluvio de aguas sobre la
tierra, para destruir toda carne en que haya espritu de
vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morir.
Gnesis 6:18
Mas establecer mi pacto contigo, y entrars en el arca
t, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos
contigo.
Gnesis 6:19
Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie
meters en el arca, para que tengan vida contigo; macho y
hembra sern.
Gnesis 6:20
De las aves segn su especie, y de las bestias segn su
especie, de todo reptil de la tierra segn su especie, dos
de cada especie entrarn contigo, para que tengan vida.
Gnesis 6:21
Y toma contigo de todo alimento que se come, y almacnalo,
y servir de sustento para ti y para ellos.
Gnesis 6:22
Y lo hizo as No; hizo conforme a todo lo que Dios le
mand.
**El diluvio
Gnesis 7
Gnesis 7:1
Dijo luego Jehov a No: Entra t y toda tu casa en el
arca; porque a ti he visto justo delante de m en esta
generacin.
Gnesis 7:2
De todo animal limpio tomars siete parejas, macho y su
hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja,
el macho y su hembra.
Gnesis 7:3
Tambin de las aves de los cielos, siete parejas, macho y
hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la
tierra.
Gnesis 7:4
Porque pasados an siete das, yo har llover sobre la
tierra cuarenta das y cuarenta noches; y raer de sobre
la faz de la tierra a todo ser viviente que hice.
Gnesis 7:5
E hizo No conforme a todo lo que le mand Jehov.
Gnesis 7:6
Era No de seiscientos aos cuando el diluvio de las aguas
vino sobre la tierra.
Gnesis 7:7
Y por causa de las aguas del diluvio entr No al arca, y
con l sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos.
Gnesis 7:8
De los animales limpios, y de los animales que no eran
limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre
la tierra,
Gnesis 7:9
de dos en dos entraron con No en el arca; macho y hembra,
como mand Dios a No.
Gnesis 7:10
Y sucedi que al sptimo da las aguas del diluvio
vinieron sobre la tierra.
Gnesis 7:11
El ao seiscientos de la vida de No, en el mes segundo, a
los diecisiete das del mes, aquel da fueron rotas todas
las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos
fueron abiertas,
Gnesis 7:12
y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta das y cuarenta
noches.
Gnesis 7:13
En este mismo da entraron No, y Sem, Cam y Jafet hijos
de No, la mujer de No, y las tres mujeres de sus hijos,
con l en el arca;
Gnesis 7:14
ellos, y todos los animales silvestres segn sus especies,
y todos los animales domesticados segn sus especies, y
todo reptil que se arrastra sobre la tierra segn su
especie, y toda ave segn su especie, y todo pjaro de
toda especie.
Gnesis 7:15
Vinieron, pues, con No al arca, de dos en dos de toda
carne en que haba espritu de vida.
Gnesis 7:16
Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron,
como le haba mandado Dios; y Jehov le cerr la puerta.
Gnesis 7:17
Y fue el diluvio cuarenta das sobre la tierra; y las aguas
crecieron, y alzaron el arca, y se elev sobre la tierra.
Gnesis 7:18
Y subieron las aguas y crecieron en gran manera sobre la
tierra; y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas.
Gnesis 7:19
Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los
montes altos que haba debajo de todos los cielos, fueron
cubiertos.
Gnesis 7:20
Quince codos ms alto subieron las aguas, despus que
fueron cubiertos los montes.
Gnesis 7:21
Y muri toda carne que se mueve sobre la tierra, as de
aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se
arrastra sobre la tierra, y todo hombre.
Gnesis 7:22
Todo lo que tena aliento de espritu de vida en sus
narices, todo lo que haba en la tierra, muri.
Gnesis 7:23
As fue destruido todo ser que viva sobre la faz de la
tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las
aves del cielo; y fueron rados de la tierra, y qued
solamente No, y los que con l estaban en el arca.
Gnesis 7:24
Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta
das.
**Gnesis 8
Gnesis 8:1
Y se acord Dios de No, y de todos los animales, y de
todas las bestias que estaban con l en el arca; e hizo
pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las
aguas.
Gnesis 8:2
Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los
cielos; y la lluvia de los cielos fue detenida.
Gnesis 8:3
Y las aguas decrecan gradualmente de sobre la tierra; y se
retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta das.
Gnesis 8:4
Y repos el arca en el mes sptimo, a los diecisiete das
del mes, sobre los montes de Ararat.
Gnesis 8:5
Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes dcimo; en el
dcimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de
los montes.
Gnesis 8:6
Sucedi que al cabo de cuarenta das abri No la
ventana del arca que haba hecho,
Gnesis 8:7
y envi un cuervo, el cual sali, y estuvo yendo y
volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra.
Gnesis 8:8
Envi tambin de s una paloma, para ver si las aguas se
haban retirado de sobre la faz de la tierra.
Gnesis 8:9
Y no hall la paloma donde sentar la planta de su pie, y
volvi a l al arca, porque las aguas estaban an sobre
la faz de toda la tierra. Entonces l extendi su mano, y
tomndola, la hizo entrar consigo en el arca.
Gnesis 8:10
Esper an otros siete das, y volvi a enviar la paloma
fuera del arca.
Gnesis 8:11
Y la paloma volvi a l a la hora de la tarde; y he aqu
que traa una hoja de olivo en el pico; y entendi No
que las aguas se haban retirado de sobre la tierra.
Gnesis 8:12
Y esper an otros siete das, y envi la paloma, la
cual no volvi ya ms a l.
Gnesis 8:13
Y sucedi que en el ao seiscientos uno de No, en el mes
primero, el da primero del mes, las aguas se secaron sobre
la tierra; y quit No la cubierta del arca, y mir, y he
aqu que la faz de la tierra estaba seca.
Gnesis 8:14
Y en el mes segundo, a los veintisiete das del mes, se
sec la tierra.
Gnesis 8:15
Entonces habl Dios a No, diciendo:
Gnesis 8:16
Sal del arca t, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de
tus hijos contigo.
Gnesis 8:17
Todos los animales que estn contigo de toda carne, de aves
y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la
tierra, sacars contigo; y vayan por la tierra, y
fructifiquen y multiplquense sobre la tierra.
Gnesis 8:18
Entonces sali No, y sus hijos, su mujer, y las mujeres
de sus hijos con l.
Gnesis 8:19
Todos los animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se
mueve sobre la tierra segn sus especies, salieron del
arca.
Gnesis 8:20
Y edific No un altar a Jehov, y tom de todo animal
limpio y de toda ave limpia, y ofreci holocausto en el
altar.
Gnesis 8:21
Y percibi Jehov olor grato; y dijo Jehov en su
corazn: No volver ms a maldecir la tierra por causa
del hombre; porque el intento del corazn del hombre es
malo desde su juventud; ni volver ms a destruir todo ser
viviente, como he hecho.
Gnesis 8:22
Mientras la tierra permanezca, no cesarn la sementera y la
siega, el fro y el calor, el verano y el invierno, y el
da y la noche.
**Pacto de Dios con No
Gnesis 9
Gnesis 9:1
Bendijo Dios a No y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y
multiplicaos, y llenad la tierra.
Gnesis 9:2
El temor y el miedo de vosotros estarn sobre todo animal
de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que
se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en
vuestra mano son entregados.
Gnesis 9:3
Todo lo que se mueve y vive, os ser para mantenimiento:
as como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado
todo.
Gnesis 9:4
Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeris.
Gnesis 9:5
Porque ciertamente demandar la sangre de vuestras vidas;
de mano de todo animal la demandar, y de mano del hombre;
de mano del varn su hermano demandar la vida del hombre.
Gnesis 9:6
El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre
ser derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre.
Gnesis 9:7
Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread
abundantemente en la tierra, y multiplicaos en ella.
Gnesis 9:8
Y habl Dios a No y a sus hijos con l, diciendo:
Gnesis 9:9
He aqu que yo establezco mi pacto con vosotros, y con
vuestros descendientes despus de vosotros;
Gnesis 9:10
y con todo ser viviente que est con vosotros; aves,
animales y toda bestia de la tierra que est con vosotros,
desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de
la tierra.
Gnesis 9:11
Establecer mi pacto con vosotros, y no exterminar ya
ms toda carne con aguas de diluvio, ni habr ms diluvio
para destruir la tierra.
Gnesis 9:12
Y dijo Dios: Esta es la seal del pacto que yo establezco
entre m y vosotros y todo ser viviente que est con
vosotros, por siglos perpetuos:
Gnesis 9:13
Mi arco he puesto en las nubes, el cual ser por seal del
pacto entre m y la tierra.
Gnesis 9:14
Y suceder que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se
dejar ver entonces mi arco en las nubes.
Gnesis 9:15
Y me acordar del pacto mo, que hay entre m y vosotros
y todo ser viviente de toda carne; y no habr ms diluvio
de aguas para destruir toda carne.
Gnesis 9:16
Estar el arco en las nubes, y lo ver, y me acordar del
pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda
carne que hay sobre la tierra.
Gnesis 9:17
Dijo, pues, Dios a No: Esta es la seal del pacto que he
establecido entre m y toda carne que est sobre la
tierra.
**Embriaguez de No
Gnesis 9:18
Y los hijos de No que salieron del arca fueron Sem, Cam y
Jafet; y Cam es el padre de Canan.
Gnesis 9:19
Estos tres son los hijos de No, y de ellos fue llena toda
la tierra.
Gnesis 9:20
Despus comenz No a labrar la tierra, y plant una
via;
Gnesis 9:21
y bebi del vino, y se embriag, y estaba descubierto en
medio de su tienda.
Gnesis 9:22
Y Cam, padre de Canan, vio la desnudez de su padre, y lo
dijo a sus dos hermanos que estaban afuera.
Gnesis 9:23
Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre
sus propios hombros, y andando hacia atrs, cubrieron la
desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y as
no vieron la desnudez de su padre.
Gnesis 9:24
Y despert No de su embriaguez, y supo lo que le haba
hecho su hijo ms joven,
Gnesis 9:25
y dijo:
Maldito sea Canan;
Siervo de siervos ser a sus hermanos.
Gnesis 9:26
Dijo ms:
Bendito por Jehov mi Dios sea Sem,
Y sea Canan su siervo.
Gnesis 9:27
Engrandezca Dios a Jafet,
Y habite en las tiendas de Sem,
Y sea Canan su siervo.
Gnesis 9:28
Y vivi No despus del diluvio trescientos cincuenta
aos.
**Los descendientes de los hijos de No
(1 Cr. 1.5-23)
Gnesis 10
1 Estas son las generaciones de los hijos de No: Sem, Cam y Jafet, a quienes naci
eron hijos despus del diluvio. 2 Los hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Javn, Tu
bal, Mesec y Tiras. 3 Los hijos de Gomer: Askenaz, Rifat y Togarma. 4 Los hijos
de Javn: Elisa, Tarsis, Quitim y Dodanim. 5 De stos se poblaron las costas, cada c
ual segn su lengua, conforme a sus familias en sus naciones.
6 Los hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canan. 7 Y los hijos de Cus: Seba, Havila
, Sabta, Raama y Sabteca. Y los hijos de Raama: Seba y Dedn. 8 Y Cus engendr a Nim
rod, quien lleg a ser el primer poderoso en la tierra. 9 Este fue vigoroso cazado
r delante de Jehov; por lo cual se dice: As como Nimrod, vigoroso cazador delante
de Jehov. 10 Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierr
a de Sinar. 11 De esta tierra sali para Asiria, y edific Nnive, Rehobot, Cala, 12 y
Resn entre Nnive y Cala, la cual es ciudad grande. 13 Mizraim engendr a Ludim, a A
namim, a Lehabim, a Naftuhim, 14 a Patrusim, a Casluhim, de donde salieron los f
ilisteos, y a Caftorim.
15 Y Canan engendr a Sidn su primognito, a Het, 16 al jebuseo, al amorreo, al gerges
eo, 17 al heveo, al araceo, al sineo, 18 al arvadeo, al zemareo y al hamateo; y
despus se dispersaron las familias de los cananeos. 19 Y fue el territorio de los
cananeos desde Sidn, en direccin a Gerar, hasta Gaza; y en direccin de Sodoma, Gom
orra, Adma y Zeboim, hasta Lasa. 20 Estos son los hijos de Cam por sus familias,
por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones.
21 Tambin le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber, y hermano m
ayor de Jafet. 22 Los hijos de Sem fueron Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram. 23 Y
los hijos de Aram: Uz, Hul, Geter y Mas. 24 Arfaxad engendr a Sala, y Sala engend
r a Heber. 25 Y a Heber nacieron dos hijos: el nombre del uno fue Peleg, porque e
n sus das fue repartida la tierra; y el nombre de su hermano, Joctn. 26 Y Joctn eng
endr a Almodad, Selef, Hazar-mavet, Jera, 27 Adoram, Uzal, Dicla, 28 Obal, Abimae
l, Seba, 29 Ofir, Havila y Jobab; todos estos fueron hijos de Joctn. 30 Y la tier
ra en que habitaron fue desde Mesa en direccin de Sefar, hasta la regin montaosa de
l oriente. 31 Estos fueron los hijos de Sem por sus familias, por sus lenguas, e
n sus tierras, en sus naciones. 32 Estas son las familias de los hijos de No por
sus descendencias, en sus naciones; y de stos se esparcieron las naciones en la t
ierra despus del diluvio.
**La torre de Babel
Gnesis 11
1 Tena entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. 2 Y aconte
ci que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y
se estabecieron all. 3 Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozmos
lo con fuego. Y les sirvi el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar d
e mezcla. 4 Y dijeron: Vamos, edifiqumonos una ciudad y una torre, cuya cspide lle
gue al cielo; y hagmonos un nombre, por si furemos esparcidos sobre la faz de toda
la tierra. 5 Y descendi Jehov para ver la ciudad y la torre que edificaban los hi
jos de los hombres. 6 Y dijo Jehov: He aqu el pueblo es uno, y todos stos tienen un
solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les har desistir ahora de lo que
han pensado hacer. 7 Ahora, pues, descendamos, y confundamos all su lengua, para
que ninguno entienda el habla de su compaero. 8 As los esparci Jehov desde all sobre
la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. 9 Por esto fue llamad
o el nombre de ella Babel, porque all confundi Jehov el lenguaje de toda la tierra,
y desde all los esparci sobre la faz de toda la tierra.
Los descendientes de Sem
(1 Cr. 1.24-27)
10 Estas son las generaciones de Sem: Sem, de edad de cien aos, engendr a Arfaxad,
dos aos despus del diluvio. 11 Y vivi Sem, despus que engendr a Arfaxad, quinientos
aos, y engendr hijos e hijas. 12 Arfaxad vivi treinta y cinco aos, y engendr a Sala.
13 Y vivi Arfaxad, despus que engendr a Sala, cuatrocientos tres aos, y engendr hijos
e hijas. 14 Sala vivi treinta aos, y engendr a Heber. 15 Y vivi Sala, despus que eng
endr a Heber, cuatrocientos tres aos, y engendr hijos e hijas. 16 Heber vivi treinta
y cuatro aos, y engendr a Peleg. 17 Y vivi Heber, despus que engendr a Peleg, cuatro
cientos treinta aos, y engendr hijos e hijas. 18 Peleg vivi treinta aos, y engendr a
Reu. 19 Y vivi Peleg, despus que engendr a Reu, doscientos nueve aos, y engendr hijos
e hijas. 20 Reu vivi treinta y dos aos, y engendr a Serug. 21 Y vivi Reu, despus que
engendr a Serug, doscientos siete aos, y engendr hijos e hijas. 22 Serug vivi trein
ta aos, y engendr a Nacor. 23 Y vivi Serug, despus que engendr a Nacor, doscientos aos
, y engendr hijos e hijas. 24 Nacor vivi veintinueve aos, y engendr a Tar. 25 Y vivi N
acor, despus que engendr a Tar, ciento diecinueve aos, y engendr hijos e hijas. 26 Ta
r vivi setenta aos, y engendr a Abram, a Nacor y a Harn.
Los descendientes de Tar
27 Estas son las generaciones de Tar: Tar engendr a Abram, a Nacor y a Harn; y Harn e
ngendr a Lot. 28 Y muri Harn antes que su padre Tar en la tierra de su nacimiento, e
n Ur de los caldeos. 29 Y tomaron Abram y Nacor para s mujeres; el nombre de la m
ujer de Abram era Sarai, y el nombre de la mujer de Nacor, Milca, hija de Harn, p
adre de Milca y de Isca. 30 Mas Sarai era estril, y no tena hijo. 31 Y tom Tar a Abr
am su hijo, y a Lot hijo de Harn, hijo de su hijo, y a Sarai su nuera, mujer de A
bram su hijo, y sali con ellos de Ur de los caldeos, para ir a la tierra de Canan;
y vinieron hasta Harn, y se quedaron all. 32 Y fueron los das de Tar doscientos cin
co aos; y muri Tar en Harn.
**Dios llama a Abram
Gnesis 12
1 Pero Jehov haba dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa
de tu padre, a la tierra que te mostrar. 2 Y har de ti una nacin grande, y te bend
ecir, y engrandecer tu nombre, y sers bendicin. 3 Bendecir a los que te bendijeren, y
a los que te maldijeren maldecir; y sern benditas en ti todas las familias de la
tierra. 4 Y se fue Abram, como Jehov le dijo; y Lot fue con l. Y era Abram de edad
de setenta y cinco aos cuando sali de Harn. 5 Tom, pues, Abram a Sarai su mujer, y
a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que haban ganado y las personas que
haban adquirido en Harn, y salieron para ir a tierra de Canan; y a tierra de Canan l
legaron.
6 Y pas Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el encino de Mor
e; y el cananeo estaba entonces en la tierra. 7 Y apareci Jehov a Abram, y le dijo
: A tu descendencia dar esta tierra. Y edific all un altar a Jehov, quien le haba apa
recido. 8 Luego se pas de all a un monte al oriente de Bet-el, y plant su tienda, t
eniendo a Bet-el al occidente y Hai al oriente; y edific all altar a Jehov, e invoc
el nombre de Jehov. 9 Y Abram parti de all, caminando y yendo hacia el Neguev.
Abram en Egipto
10 Hubo entonces hambre en la tierra, y descendi Abram a Egipto para morar all; po
rque era grande el hambre en la tierra. 11 Y aconteci que cuando estaba para entr
ar en Egipto, dijo a Sarai su mujer: He aqu, ahora conozco que eres mujer de herm
oso aspecto; 12 y cuando te vean los egipcios, dirn: Su mujer es; y me matarn a m,
y a ti te reservarn la vida. 13 Ahora, pues, di que eres mi hermana, para que me
vaya bien por causa tuya, y viva mi alma por causa de ti.
14 Y aconteci que cuando entr Abram en Egipto, los egipcios vieron que la mujer er
a hermosa en gran manera. 15 Tambin la vieron los prncipes de Faran, y la alabaron
delante de l; y fue llevada la mujer a casa de Faran. 16 E hizo bien a Abram por c
ausa de ella; y l tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, criadas, asnas y camellos.
17 Mas Jehov hiri a Faran y a su casa con grandes plagas, por causa de Sarai mujer
de Abram. 18 Entonces Faran llam a Abram, y le dijo: Qu es esto que has hecho conmig
o? Por qu no me declaraste que era tu mujer? 19 Por qu dijiste: Es mi hermana, ponind
ome en ocasin de tomarla para m por mujer? Ahora, pues, he aqu tu mujer; tmala, y ve
te. 20 Entonces Faran dio orden a su gente acerca de Abram; y le acompaaron, y a s
u mujer, con todo lo que tena.
Abram y Lot se separan
**Gnesis 13
1 Subi, pues, Abram de Egipto hacia el Neguev, l y su mujer, con todo lo que tena,
y con l Lot. 2 Y Abram era riqusimo en ganado, en plata y en oro. 3 Y volvi por sus
jornadas desde el Neguev hacia Bet-el, hasta el lugar donde haba estado antes su
tienda entre Bet-el y Hai, 4 al lugar del altar que haba hecho all antes; e invoc
all Abram el nombre de Jehov.
5 Tambin Lot, que andaba con Abram, tena ovejas, vacas y tiendas. 6 Y la tierra no
era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no
podan morar en un mismo lugar. 7 Y hubo contienda entre los pastores del ganado
de Abram y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo habitaban e
ntonces en la tierra. 8 Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre
nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. 9 No est tod
a la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de m. Si fueres a la mano i
zquierda, yo ir a la derecha; y si t a la derecha, yo ir a la izquierda. 10 Y alz Lo
t sus ojos, y vio toda la llanura del Jordn, que toda ella era de riego, como el
huerto de Jehov, como la tierra de Egipto en la direccin de Zoar, antes que destru
yese Jehov a Sodoma y a Gomorra. 11 Entonces Lot escogi para s toda la llanura del
Jordn; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro. 12 Abram ac
amp en la tierra de Canan, en tanto que Lot habit en las ciudades de la llanura, y
fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. 13 Mas los hombres de Sodoma eran malos y
pecadores contra Jehov en gran manera.
14 Y Jehov dijo a Abram, despus que Lot se apart de l: Alza ahora tus ojos, y mira d
esde el lugar donde ests hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. 15
Porque toda la tierra que ves, la dar a ti y a tu descendencia para siempre. 16
Y har tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el p
olvo de la tierra, tambin tu descendencia ser contada. 17 Levntate, ve por la tierr
a a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la dar. 18 Abram, pues, removiendo
su tienda, vino y mor en el encinar de Mamre, que est en Hebrn, y edific all altar a
Jehov.
**Abram liberta a Lot
Gnesis 14
1 Aconteci en los das de Amrafel rey de Sinar, Arioc rey de Elasar, Quedorlaomer r
ey de Elam, y Tidal rey de Goim, 2 que stos hicieron guerra contra Bera rey de So
doma, contra Birsa rey de Gomorra, contra Sinab rey de Adma, contra Semeber rey
de Zeboim, y contra el rey de Bela, la cual es Zoar. 3 Todos stos se juntaron en
el valle de Sidim, que es el Mar Salado. 4 Doce aos haban servido a Quedorlaomer,
y en el decimotercero se rebelaron. 5 Y en el ao decimocuarto vino Quedorlaomer,
y los reyes que estaban de su parte, y derrotaron a los refatas en Astarot Karnai
m, a los zuzitas en Ham, a los emitas en Save-quiriataim, 6 y a los horeos en el
monte de Seir, hasta la llanura de Parn, que est junto al desierto. 7 Y volvieron
y vinieron a En-mispat, que es Cades, y devastaron todo el pas de los amalecitas
, y tambin al amorreo que habitaba en Hazezontamar. 8 Y salieron el rey de Sodoma
, el rey de Gomorra, el rey de Adma, el rey de Zeboim y el rey de Bela, que es Z
oar, y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Sidim; 9 esto es, contra Qu
edorlaomer rey de Elam, Tidal rey de Goim, Amrafel rey de Sinar, y Arioc rey de
Elasar; cuatro reyes contra cinco. 10 Y el valle de Sidim estaba lleno de pozos
de asfalto; y cuando huyeron el rey de Sodoma y el de Gomorra, algunos cayeron a
ll; y los dems huyeron al monte. 11 Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomor
ra, y todas sus provisiones, y se fueron. 12 Tomaron tambin a Lot, hijo del herma
no de Abram, que moraba en Sodoma, y sus bienes, y se fueron.
13 Y vino uno de los que escaparon, y lo anunci a Abram el hebreo, que habitaba e
n el encinar de Mamre el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales
eran aliados de Abram. 14 Oy Abram que su pariente estaba prisionero, y arm a sus
criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los sigui hasta Dan. 1
5 Y cay sobre ellos de noche, l y sus siervos, y les atac, y les fue siguiendo hast
a Hoba al norte de Damasco. 16 Y recobr todos los bienes, y tambin a Lot su parien
te y sus bienes, y a las mujeres y dems gente.
Melquisedec bendice a Abram
17 Cuando volva de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con l estaban, sa
li el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey. 18 Ent
onces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altsimo, sac pan y vino; 19 y
le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altsimo, creador de los cielos
y de la tierra; 20 y bendito sea el Dios Altsimo, que entreg tus enemigos en tu ma
no. Y le dio Abram los diezmos de todo. 21 Entonces el rey de Sodoma dijo a Abra
m: Dame las personas, y toma para ti los bienes. 22 Y respondi Abram al rey de So
doma: He alzado mi mano a Jehov Dios Altsimo, creador de los cielos y de la tierra
, 23 que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomar de todo lo que es
tuyo, para que no digas: Yo enriquec a Abram; 24 excepto solamente lo que comiero
n los jvenes, y la parte de los varones que fueron conmigo, Aner, Escol y Mamre,
los cuales tomarn su parte.
**Dios promete a Abram un hijo
Gnesis 15
1 Despus de estas cosas vino la palabra de Jehov a Abram en visin, diciendo: No tem
as, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardn ser sobremanera grande. 2 Y respondi Abra
m: Seor Jehov, qu me dars, siendo as que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es e
se damasceno Eliezer? 3 Dijo tambin Abram: Mira que no me has dado prole, y he aq
u que ser mi heredero un esclavo nacido en mi casa. 4 Luego vino a l palabra de Jeh
ov, diciendo: No te heredar ste, sino un hijo tuyo ser el que te heredar. 5 Y lo llev
fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes c
ontar. Y le dijo: As ser tu descendencia. 6 Y crey a Jehov, y le fue contado por jus
ticia. 7 Y le dijo: Yo soy Jehov, que te saqu de Ur de los caldeos, para darte a h
eredar esta tierra. 8 Y l respondi: Seor Jehov, en qu conocer que la he de heredar? 9 Y
le dijo: Treme una becerra de tres aos, y una cabra de tres aos, y un carnero de t
res aos, una trtola tambin, y un palomino. 10 Y tom l todo esto, y los parti por la mi
tad, y puso cada mitad una enfrente de la otra; mas no parti las aves. 11 Y desce
ndan aves de rapia sobre los cuerpos muertos, y Abram las ahuyentaba. 12 Mas a la
cada del sol sobrecogi el sueo a Abram, y he aqu que el temor de una grande oscurida
d cay sobre l. 13 Entonces Jehov dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia m
orar en tierra ajena, y ser esclava all, y ser oprimida cuatrocientos aos. 14 Mas tam
bin a la nacin a la cual servirn, juzgar yo; y despus de esto saldrn con gran riqueza.
15 Y t vendrs a tus padres en paz, y sers sepultado en buena vejez. 16 Y en la cua
rta generacin volvern ac; porque an no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo h
asta aqu. 17 Y sucedi que puesto el sol, y ya oscurecido, se vea un horno humeando,
y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos. 18 En aque
l da hizo Jehov un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia dar esta tierra, de
sde el ro de Egipto hasta el ro grande, el ro Eufrates; 19 la tierra de los ceneos,
los cenezeos, los admoneos, 20 los heteos, los ferezeos, los refatas, 21 los amo
rreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos.
**Agar e Ismael
Gnesis 16
1 Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tena una sierva egipcia, que se l
lamaba Agar. 2 Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehov me ha hecho estril; t
e ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quiz tendr hijos de ella. Y atendi Abram
al ruego de Sarai. 3 Y Sarai mujer de Abram tom a Agar su sierva egipcia, al cab
o de diez aos que haba habitado Abram en la tierra de Canan, y la dio por mujer a A
bram su marido. 4 Y l se lleg a Agar, la cual concibi; y cuando vio que haba concebi
do, miraba con desprecio a su seora. 5 Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta se
a sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y vindose encinta, me mira con despreci
o; juzgue Jehov entre t y yo. 6 Y respondi Abram a Sarai: He aqu, tu sierva est en tu
mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afliga, ella huy de su
presencia.
7 Y la hall el ngel de Jehov junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la
fuente que est en el camino de Shur. 8 Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, de dnde vi
enes t, y a dnde vas? Y ella respondi: Huyo de delante de Sarai mi seora. 9 Y le dij
o el ngel de Jehov: Vulvete a tu seora, y ponte sumisa bajo su mano. 10 Le dijo tamb
in el ngel de Jehov: Multiplicar tanto tu descendencia, que no podr ser contada a cau
sa de la multitud. 11 Adems le dijo el ngel de Jehov: He aqu que has concebido, y da
rs a luz un hijo, y llamars su nombre Ismael, porque Jehov ha odo tu afliccin. 12 Y l
ser hombre fiero; su mano ser contra todos, y la mano de todos contra l, y delante
de todos sus hermanos habitar. 13 Entonces llam el nombre de Jehov que con ella hab
laba: T eres Dios que ve; porque dijo: No he visto tambin aqu al que me ve? 14 Por l
o cual llam al pozo: Pozo del Viviente-que-me-ve. He aqu est entre Cades y Bered.
15 Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y llam Abram el nombre del hijo que le dio A
gar, Ismael. 16 Era Abram de edad de ochenta y seis aos, cuando Agar dio a luz a
Ismael.
**La circuncisin, seal del pacto
Gnesis 17
1 Era Abram de edad de noventa y nueve aos, cuando le apareci Jehov y le dijo: Yo s
oy el Dios Todopoderoso; anda delante de m y s perfecto. 2 Y pondr mi pacto entre m
y ti, y te multiplicar en gran manera. 3 Entonces Abram se postr sobre su rostro,
y Dios habl con l, diciendo: 4 He aqu mi pacto es contigo, y sers padre de muchedumb
re de gentes. 5 Y no se llamar ms tu nombre Abram, sino que ser tu nombre Abraham,
porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. 6 Y te multiplicar en gra
n manera, y har naciones de ti, y reyes saldrn de ti. 7 Y establecer mi pacto entre
m y ti, y tu descendencia despus de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, p
ara ser tu Dios, y el de tu descendencia despus de ti. 8 Y te dar a ti, y a tu des
cendencia despus de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canan en heredad
perpetua; y ser el Dios de ellos.
9 Dijo de nuevo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardars mi pacto, t y tu descende
ncia despus de ti por sus generaciones. 10 Este es mi pacto, que guardaris entre m
y vosotros y tu descendencia despus de ti: Ser circuncidado todo varn de entre voso
tros. 11 Circuncidaris, pues, la carne de vuestro prepucio, y ser por seal del pact
o entre m y vosotros. 12 Y de edad de ocho das ser circuncidado todo varn entre voso
tros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cu
alquier extranjero, que no fuere de tu linaje. 13 Debe ser circuncidado el nacid
o en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estar mi pacto en vuestra carne por
pacto perpetuo. 14 Y el varn incircunciso, el que no hubiere circuncidado la carn
e de su prepucio, aquella persona ser cortada de su pueblo; ha violado mi pacto.
15 Dijo tambin Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamars Sarai, mas Sara ser s
u nombre. 16 Y la bendecir, y tambin te dar de ella hijo; s, la bendecir, y vendr a se
r madre de naciones; reyes de pueblos vendrn de ella. 17 Entonces Abraham se post
r sobre su rostro, y se ri, y dijo en su corazn: A hombre de cien aos ha de nacer hij
o? Y Sara, ya de noventa aos, ha de concebir? 18 Y dijo Abraham a Dios: Ojal Ismael
viva delante de ti. 19 Respondi Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dar a luz un h
ijo, y llamars su nombre Isaac; y confirmar mi pacto con l como pacto perpetuo para
sus descendientes despus de l. 20 Y en cuanto a Ismael, tambin te he odo; he aqu que
le bendecir, y le har fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce prncipe
s engendrar, y har de l una gran nacin. 21 Mas yo establecer mi pacto con Isaac, el q
ue Sara te dar a luz por este tiempo el ao que viene. 22 Y acab de hablar con l, y s
ubi Dios de estar con Abraham.
23 Entonces tom Abraham a Ismael su hijo, y a todos los siervos nacidos en su cas
a, y a todos los comprados por su dinero, a todo varn entre los domsticos de la ca
sa de Abraham, y circuncid la carne del prepucio de ellos en aquel mismo da, como
Dios le haba dicho. 24 Era Abraham de edad de noventa y nueve aos cuando circuncid
la carne de su prepucio. 25 E Ismael su hijo era de trece aos, cuando fue circunc
idada la carne de su prepucio. 26 En el mismo da fueron circuncidados Abraham e I
smael su hijo. 27 Y todos los varones de su casa, el siervo nacido en casa, y el
comprado del extranjero por dinero, fueron circuncidados con l.
**Promesa del nacimiento de Isaac
Gnesis 18
1 Despus le apareci Jehov en el encinar de Mamre, estando l sentado a la puerta de s
u tienda en el calor del da. 2 Y alz sus ojos y mir, y he aqu tres varones que estab
an junto a l; y cuando los vio, sali corriendo de la puerta de su tienda a recibir
los, y se postr en tierra, 3 y dijo: Seor, si ahora he hallado gracia en tus ojos,
te ruego que no pases de tu siervo. 4 Que se traiga ahora un poco de agua, y la
vad vuestros pies; y recostaos debajo de un rbol, 5 y traer un bocado de pan, y su
stentad vuestro corazn, y despus pasaris; pues por eso habis pasado cerca de vuestro
siervo. Y ellos dijeron: Haz as como has dicho. 6 Entonces Abraham fue de prisa
a la tienda a Sara, y le dijo: Toma pronto tres medidas de flor de harina, y ama
sa y haz panes cocidos debajo del rescoldo. 7 Y corri Abraham a las vacas, y tom u
n becerro tierno y bueno, y lo dio al criado, y ste se dio prisa a prepararlo. 8
Tom tambin mantequilla y leche, y el becerro que haba preparado, y lo puso delante
de ellos; y l se estuvo con ellos debajo del rbol, y comieron.
9 Y le dijeron: Dnde est Sara tu mujer? Y l respondi: Aqu en la tienda. 10 Entonces di
jo: De cierto volver a ti; y segn el tiempo de la vida, he aqu que Sara tu mujer te
ndr un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrs de l. 11 Y
Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le haba cesado ya la cost
umbre de las mujeres. 12 Se ri, pues, Sara entre s, diciendo: Despus que he envejeci
do tendr deleite, siendo tambin mi seor ya viejo? 13 Entonces Jehov dijo a Abraham: P
or qu se ha redo Sara dieciendo: Ser cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? 14 H
ay para Dios alguna cosa difcil? Al tiempo sealado volver a ti, y segn el tiempo de
la vida, Sara tendr un hijo. 15 Entonces Sara neg, diciendo: No me re; porque tuvo
miedo. Y l dijo: No es as, sino que te has redo.
Abraham intercede por Sodoma
16 Y los varones se levantaron de all, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con
ellos acompandolos. 17 Y Jehov dijo: Encubrir yo a Abraham lo que voy a hacer, 18 hab
iendo de ser Abraham una nacin grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en l to
das las naciones de la tierra? 19 Porque yo s que mandar a sus hijos y a su casa d
espus de s, que guarden el camino de Jehov, haciendo justicia y juicio, para que ha
ga venir Jehov sobre Abraham lo que ha hablado acerca de l. 20 Entonces Jehov le di
jo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta ms y ms, y el pecado d
e ellos se ha agravado en extremo, 21 descender ahora, y ver si han consumado su o
bra segn el clamor que ha venido hasta m; y si no, lo sabr. 22 Y se apartaron de al
l los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba an delante de Jehov.
23 Y se acerc Abraham y dijo: Destruirs tambin al justo con el impo? 24 Quiz haya cinc
uenta justos dentro de la ciudad: destruirs tambin y no perdonars al lugar por amor
a los cincuenta justos que estn dentro de l? 25 Lejos de ti el hacer tal, que haga
s morir al justo con el impo, y que sea el justo tratado como el impo; nunca tal h
agas. El Juez de toda la tierra, no ha de hacer lo que es justo? 26 Entonces resp
ondi Jehov: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonar a t
odo este lugar por amor a ellos. 27 Y Abraham replic y dijo: He aqu ahora que he c
omenzado a hablar a mi Seor, aunque soy polvo y ceniza. 28 Quiz faltarn de cincuent
a justos cinco; destruirs por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destrui
r, si hallare all cuarenta y cinco. 29 Y volvi a hablarle, y dijo: Quiz se hallarn al
l cuarenta. Y respondi: No lo har por amor a los cuarenta. 30 Y dijo: No se enoje a
hora mi Seor, si hablare: quiz se hallarn all treinta. Y respondi: No lo har si hallar
e all treinta. 31 Y dijo: He aqu ahora que he emprendido el hablar a mi Seor: quiz s
e hallarn all veinte. No la destruir, respondi, por amor a los veinte. 32 Y volvi a d
ecir: No se enoje ahora mi Seor, si hablare solamente una vez: quiz se hallarn all d
iez. No la destruir, respondi, por amor a los diez. 33 Y Jehov se fue, luego que ac
ab de hablar a Abraham; y Abraham volvi a su lugar.
**Destruccin de Sodoma y Gomorra
Gnesis 19
1 Llegaron, pues, los dos ngeles a Sodoma a la cada de la tarde; y Lot estaba sent
ado a la puerta de Sodoma. Y vindolos Lot, se levant a recibirlos, y se inclin haci
a el suelo, 2 y dijo: Ahora, mis seores, os ruego que vengis a casa de vuestro sie
rvo y os hospedis, y lavaris vuestros pies; y por la maana os levantaris, y seguiris
vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta no
che. 3 Mas l porfi con ellos mucho, y fueron con l, y entraron en su casa; y les hi
zo banquete, y coci panes sin levadura, y comieron. 4 Pero antes que se acostasen
, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueb
lo junto, desde el ms joven hasta el ms viejo. 5 Y llamaron a Lot, y le dijeron: Dnd
e estn los varones que vinieron a ti esta noche? Scalos, para que los conozcamos.
6 Entonces Lot sali a ellos a la puerta, y cerr la puerta tras s, 7 y dijo: Os rueg
o, hermanos mos, que no hagis tal maldad. 8 He aqu ahora yo tengo dos hijas que no
han conocido varn; os las sacar fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; so
lamente que a estos varones no hagis nada, pues que vinieron a la sombra de mi te
jado. 9 Y ellos respondieron: Quita all; y aadieron: Vino este extrao para habitar
entre nosotros, y habr de erigirse en juez? Ahora te haremos ms mal que a ellos. Y
hacan gran violencia al varn, a Lot, y se acercaron para romper la puerta. 10 Ento
nces los varones alargaron la mano, y metieron a Lot en casa con ellos, y cerrar
on la puerta. 11 Y a los hombrs que estaban a la puerta de la casa hirieron con
ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se fatigaban buscando la pu
erta.
12 Y dijeron los varones a Lot: Tienes aqu alguno ms? Yernos, y tus hijos y tus hij
as, y todo lo que tienes en la ciudad, scalo de este lugar; 13 porque vamos a des
truir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante d
e Jehov; por tanto, Jehov nos ha enviado para destruirlo. 14 Entonces sali Lot y ha
bl a sus yernos, los que haban de tomar sus hijas, y les dijo: Levantaos, salid de
este lugar; porque Jehov va a destruir esta ciudad. Mas pareci a sus yernos como
que se burlaba.
15 Y al rayar el alba, los ngeles daban prisa a Lot, diciendo: Levntate, toma tu m
ujer, y tus dos hijas que se hallan aqu, para que no perezcas en el castigo de la
ciudad. 16 Y detenindose l, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mu
jer y de las manos de sus dos hijas, segn la misericordia de Jehov para con l; y lo
sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.
17 Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tr
as ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas. 18 P
ero Lot les dijo: No, yo os ruego, seores mos. 19 He aqu ahora ha hallado vuestro s
iervo gracia en vuestros ojos, y habis engrandecido vuestra misericordia que habis
hecho conmigo dndome la vida; mas yo no podr escapar al monte, no sea que me alca
nce el mal, y muera. 20 He aqu ahora esta ciudad est cerca para huir all, la cual e
s pequea; dejadme escapar ahora all (no es ella pequea?), y salvar mi vida. 21 Y le r
espondi: He aqu he recibido tambin tu splica sobre esto, y no destruir la ciudad de q
ue has hablado. 22 Date prisa, escpate all; porque nada podr hacer hasta que hayas
llegado all. Por eso fue llamado el nombre de la ciudad, Zoar. 23 El sol sala sobr
e la tierra, cuando Lot lleg a Zoar.
24 Entonces Jehov hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de part
e de Jehov desde los cielos; 25 y destruy las ciudades, y toda aquella llanura, co
n todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra. 26 Entonces
la mujer de Lot mir atrs, a espaldas de l, y se volvi estatua de sal. 27 Y subi Abra
ham por la maana al lugar donde haba estado delante de Jehov. 28 Y mir hacia Sodoma
y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura mir; y he aqu que el humo suba
de la tierra como el humo de un horno.
29 As, cuando destruy Dios las ciudades de la llanura, Dios se acord de Abraham, y
envi fuera a Lot de en medio de la destruccin, al asolar las ciudades donde Lot es
taba.
30 Pero Lot subi de Zoar y mor en el monte, y sus dos hijas con l; porque tuvo mied
o de quedarse en Zoar, y habit en una cueva l y sus dos hijas. 31 Entonces la mayo
r dijo a la menor: Nuestro padre es viejo, y no queda varn en la tierra que entre
a nosotras conforme a la costumbre de toda la tierra. 32 Ven, demos a beber vin
o a nuestro padre, y durmamos con l, y conservaremos de nuestro padre descendenci
a. 33 Y dieron a beber vino a su padre aquella noche, y entr la mayor, y durmi con
su padre; mas l no sinti cundo se acost ella, ni cundo se levant. 34 El da siguiente,
dijo la mayor a la menor: He aqu, yo dorm la noche pasada con mi padre; dmosle a be
ber vino tambin esta noche, y entra y duerme con l, para que conservemos de nuestr
o padre descendencia. 35 Y dieron a beber vino a su padre tambin aquella noche, y
se levant la menor, y durmi con l; pero l no ech de ver cundo se acost ella, ni cundo
e levant. 36 Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre. 37 Y dio a luz la ma
yor un hijo, y llam su nombre Moab, el cual es padre de los moabitas hasta hoy. 3
8 La menor tambin dio a luz un hijo, y llam su nombre Ben- ammi, el cual es padre
de los amonitas hasta hoy.
**
Abraham y Abimelec
Gnesis 20
1 De all parti Abraham a la tierra del Neguev, y acamp entre Cades y Shur, y habit c
omo forastero en Gerar. 2 Y dijo Abraham de Sara su mujer: Es mi hermana. Y Abim
elec rey de Gerar envi y tom a Sara. 3 Pero Dios vino a Abimelec en sueos de noche,
y le dijo: He aqu, muerto eres, a causa de la mujer que has tomado, la cual es c
asada con marido. 4 Mas Abimelec no se haba llegado a ella, y dijo: Seor, matars tam
bin al inocente? 5 No me dijo l: Mi hermana es; y ella tambin dijo: Es mi hermano? c
on sencillez de mi corazn y con limpieza de mis manos he hecho esto. 6 Y le dijo
Dios en sueos: Yo tambin s que con integridad de tu corazn has hecho esto; y yo tamb
in te detuve de pecar contra m, y as no te permit que la tocases. 7 Ahora, pues, dev
uelve la mujer a su marido; porque es profeta, y orar por ti, y vivirs. Y si no la
devolvieres, sabe que de cierto morirs t, y todos los tuyos.
8 Entonces Abimelec se levant de maana y llam a todos sus siervos, y dijo todas est
as palabras en los odos de ellos; y temieron los hombres en gran manera. 9 Despus
llam Abimelec a Abraham, y le dijo: Qu nos has hecho? En qu pequ yo contra ti, que has
atrado sobre m y sobre mi reino tan grande pecado? Lo que no debiste hacer has he
cho conmigo. 10 Dijo tambin Abimelec a Abraham: Qu pensabas, para que hicieses esto
? 11 Y Abraham respondi: Porque dije para m: Ciertamente no hay temor de Dios en e
ste lugar, y me matarn por causa de mi mujer. 12 Y a la verdad tambin es mi herman
a, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y la tom por mujer. 13 Y cuando Dio
s me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije: Esta es la merced qu
e t hars conmigo, que en todos los lugares adonde lleguemos, digas de m: Mi hermano
es. 14 Entonces Abimelec tom ovejas y vacas, y siervos y siervas, y se los dio a
Abraham, y le devolvi a Sara su mujer. 15 Y dijo Abimelec: He aqu mi tierra est de
lante de ti; habita donde bien te parezca. 16 Y a Sara dijo: He aqu he dado mil m
onedas de plata a tu hermano; mira que l te es como un velo para los ojos de todo
s los que estn contigo, y para con todos; as fue vindicada.
17 Entonces Abraham or a Dios; y Dios san a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas
, y tuvieron hijos. 18 Porque Jehov haba cerrado completamente toda matriz de la c
asa de Abimelec, a causa de Sara mujer de Abraham.
**Nacimiento de Isaac
Gnesis 21
1 Visit Jehov a Sara, como haba dicho, e hizo Jehov con Sara como haba hablado. 2 Y S
ara concibi y dio a Abraham un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le haba dic
ho. 3 Y llam Abraham el nombre de su hijo que le naci, que le dio a luz Sara, Isaa
c. 4 Y circuncid Abraham a su hijo Isaac de ocho das, como Dios le haba mandado. 5
Y era Abraham de cien aos cuando naci Isaac su hijo.
6 Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reir, y cualquiera que lo oyere, se reir c
onmigo. 7 Y aadi: Quin dijera a Abraham que Sara habra de dar de mamar a hijos? Pues
le he dado un hijo en su vejez.
Agar e Ismael son echados de la casa de Abraham
8 Y creci el nio, y fue destetado; e hizo Abraham gran banquete el da que fue deste
tado Isaac. 9 Y vio Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual sta le haba dado
a luz a Abraham, se burlaba de su hijo Isaac. 10 Por tanto, dijo a Abraham: Echa
a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con I
saac mi hijo. 11 Este dicho pareci grave en gran manera a Abraham a causa de su h
ijo. 12 Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y
de tu sierva; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te ser
llamada descendencia. 13 Y tambin del hijo de la sierva har una nacin, porque es tu
descendiente. 14 Entonces Abraham se levant muy de maana, y tom pan, y un odre de
agua, y lo dio a Agar, ponindolo sobre su hombro, y le entreg el muchacho, y la de
spidi. Y ella sali y anduvo errante por el desierto de Beerseba.
15 Y le falt el agua del odre, y ech al muchacho debajo de un arbusto, 16 y se fue
y se sent enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque deca: No ver cuando el
muchacho muera. Y cuando ella se sent enfrente, el muchacho alz su voz y llor. 17 Y
oy Dios la voz del muchacho; y el ngel de Dios llam a Agar desde el cielo, y le di
jo: Qu tienes, Agar? No temas; porque Dios ha odo la voz del muchacho en donde est.
18 Levntate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo har de l una gran
nacin. 19 Entonces Dios le abri los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llen el
odre de agua, y dio de beber al muchacho. 20 Y Dios estaba con el muchacho; y c
reci, y habit en el desierto, y fue tirador de arco. 21 Y habit en el desierto de P
arn; y su madre le tom mujer de la tierra de Egipto.
Pacto entre Abraham y Abimelec
22 Aconteci en aquel mismo tiempo que habl Abimelec, y Ficol prncipe de su ejrcito,
a Abraham, diciendo: Dios est contigo en todo cuanto haces. 23 Ahora, pues, jrame
aqu por Dios, que no faltars a m, ni a mi hijo ni a mi nieto, sino que conforme a l
a bondad que yo hice contigo, hars t conmigo, y con la tierra en donde has morado.
24 Y respondi Abraham: Yo jurar. 25 Y Abraham reconvino a Abimelec a causa de un
pozo de agua, que los siervos de Abimelec le haban quitado. 26 Y respondi Abimelec
: No s quin haya hecho esto, ni tampoco t me lo hiciste saber, ni yo lo he odo hasta
hoy. 27 Y tom Abraham ovejas y vacas, y dio a Abimelec; e hicieron ambos pacto.
28 Entonces puso Abraham siete corderas del rebao aparte. 29 Y dijo Abimelec a Ab
raham: Qu significan esas siete corderas que has puesto aparte? 30 Y l respondi: Que
estas siete corderas tomars de mi mano, para que me sirvan de testimonio de que
yo cav este pozo. 31 Por esto llam a aquel lugar Beerseba; porque all juraron ambos
. 32 As hicieron pacto en Beerseba; y se levant Abimelec, y Ficol prncipe de su ejrc
ito, y volvieron a tierra de los filisteos.
33 Y plant Abraham un rbol tamarisco en Beerseba, e invoc all el nombre de Jehov Dios
eterno. 34 Y mor Abraham en tierra de los filisteos muchos das.
Dios ordena a Abraham que sacrifique a Isaac
Gnesis 22
1 Aconteci despus de estas cosas, que prob Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y l r
espondi: Heme aqu. 2 Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu nico, Isaac, a quien amas, y ve
te a tierra de Moriah, y ofrcelo all en holocausto sobre uno de los montes que yo
te dir. 3 Y Abraham se levant muy de maana, y enalbard su asno, y tom consigo dos sie
rvos suyos, y a Isaac su hijo; y cort lea para el holocausto, y se levant, y fue al
lugar que Dios le dijo. 4 Al tercer da alz Abraham sus ojos, y vio el lugar de le
jos. 5 Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aqu con el asno, y yo y el mu
chacho iremos hasta all y adoraremos, y volveremos a vosotros. 6 Y tom Abraham la
lea del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y l tom en su mano el fuego y el
cuchillo; y fueron ambos juntos. 7 Entonces habl Isaac a Abraham su padre, y dij
o: Padre mo. Y l respondi: Heme aqu, mi hijo. Y l dijo: He aqu el fuego y la lea; mas
e est el cordero para el holocausto? 8 Y respondi Abraham: Dios se proveer de corde
ro para el holocausto, hijo mo. E iban juntos.
9 Y cuando llegaron al lugar que Dios le haba dicho, edific all Abraham un altar, y
compuso la lea, y at a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la lea. 10 Y ext
endi Abraham su mano y tom el cuchillo para degollar a su hijo. 11 Entonces el ngel
de Jehov le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y l respondi: Heme
aqu. 12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque
ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu nico. 13 Ent
onces alz Abraham sus ojos y mir, y he aqu a sus espaldas un carnero trabado en un
zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tom el carnero, y lo ofreci en holocausto
en lugar de su hijo. 14 Y llam Abraham el nombre de aquel lugar, Jehov proveer. Por
tanto se dice hoy: En el monte de Jehov ser provisto.
15 Y llam el ngel de Jehov a Abraham por segunda vez desde el cielo, 16 y dijo: Por
m mismo he jurado, dice Jehov, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusad
o tu hijo, tu nico hijo; 17 de cierto te bendecir, y multiplicar tu descendencia co
mo las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar; y tu desc
endencia poseer las puertas de sus enemigos. 18 En tu simiente sern benditas todas
las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. 19 Y volvi Abraham a
sus siervos, y se levantaron y se fueron juntos a Beerseba; y habit Abraham en Be
erseba.
20 Aconteci despus de estas cosas, que fue dada noticia a Abraham, diciendo: He aq
u que tambin Milca ha dado a luz hijos a Nacor tu hermano: 21 Uz su primognito, Buz
su hermano, Kemuel padre de Aram, 22 Quesed, Hazo, Pildas, Jidlaf y Betuel. 23
Y Betuel fue el padre de Rebeca. Estos son los ocho hijos que dio a luz Milca, d
e Nacor hermano de Abraham. 24 Y su concubina, que se llamaba Rema, dio a luz tam
bin a Teba, a Gaham, a Tahas y a Maaca.
Muerte y sepultura de Sara
Gnesis 23
1 Fue la vida de Sara ciento veintisiete aos; tantos fueron los aos de la vida de
Sara. 2 Y muri Sara en Quiriat-arba, que es Hebrn, en la tierra de Canan; y vino Ab
raham a hacer duelo por Sara, y a llorarla. 3 Y se levant Abraham de delante de s
u muerta, y habl a los hijos de Het, diciendo: 4 Extranjero y forastero soy entre
vosotros; dadme propiedad para sepultura entre vosotros, y sepultar mi muerta de
delante de m. 5 Y respondieron los hijos de Het a Abraham, y le dijeron: 6 Oyeno
s, seor nuestro; eres un prncipe de Dios entre nosotros; en lo mejor de nuestros s
epulcros sepulta a tu muerta; ninguno de nosotros te negar su sepulcro, ni te imp
edir que entierres tu muerta. 7 Y Abraham se levant, y se inclin al pueblo de aquel
la tierra, a los hijos de Het, 8 y habl con ellos, diciendo: Si tenis voluntad de
que yo sepulte mi muerta de delante de m, odme, e interceded por m con Efrn hijo de
Zohar, 9 para que me d la cueva de Macpela, que tiene al extremo de su heredad; q
ue por su justo precio me la d, para posesin de sepultura en medio de vosotros. 10
Este Efrn estaba entre los hijos de Het; y respondi Efrn heteo a Abraham, en prese
ncia de los hijos de Het, de todos los que entraban por la puerta de su ciudad,
diciendo: 11 No, seor mo, yeme: te doy la heredad, y te doy tambin la cueva que est e
n ella; en presencia de los hijos de mi pueblo te la doy; sepulta tu muerta. 12
Entonces Abraham se inclin delante del pueblo de la tierra, 13 y respondi a Efrn en
presencia del pueblo de la tierra, deciendo: Antes, si te place, te ruego que m
e oigas. Yo dar el precio de la heredad; tmalo de m, y sepultar en ella mi muerta. 1
4 Respondi Efrn a Abraham, dicindole: 15 Seor mo, escchame: la tierra vale cuatrocient
os siclos de plata; qu es esto entre t y yo? Entierra, pues, tu muerta. 16 Entonces
Abraham se convino con Efrn, y pes Abraham a Efrn el dinero que dijo, en presencia
de los hijos de Het, cuatrocientos siclos de plata, de buena ley entre mercader
es.
17 Y qued la heredad de Efrn que estaba en Macpela al oriente de Mamre, la heredad
con la cueva que estaba en ella, y todos los rboles que haba en la heredad, y en
todos sus contornos, 18 como propiedad de Abraham, en presencia de los hijos de
Het y de todos los que entraban por la puerta de la ciudad. 19 Despus de esto sep
ult Abraham a Sara su mujer en la cueva de la heredad de Macpela al oriente de Ma
mre, que es Hebrn, en la tierra de Canan. 20 Y qued la heredad y la cueva que en el
la haba, de Abraham, como una posesin para sepultura, recibida de los hijos de Het
.
Abraham busca esposa para Isaac
Gnesis 24
1 Era Abraham ya viejo, y bien avanzado en aos; y Jehov haba bendecido a Abraham en
todo. 2 Y dijo Abraham a un criado suyo, el ms viejo de su casa, que era el que
gobernaba en todo lo que tena: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, 3 y te juram
entar por Jehov, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomars para mi hijo
mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; 4 sino que irs a
mi tierra y a mi parentela, y tomars mujer para mi hijo Isaac. 5 El criado le re
spondi: Quiz la mujer no querr venir en pos de m a esta tierra. Volver, pues, tu hijo
a la tierra de donde saliste? 6 Y Abraham le dijo: Gurdate que no vuelvas a mi hi
jo all. 7 Jehov, Dios de los cielos, que me tom de la casa de mi padre y de la tier
ra de mi parentela, y me habl y me jur, diciendo: A tu descendencia dar esta tierra
; l enviar su ngel delante de ti, y t traers de all mujer para mi hijo. 8 Y si la muje
r no quisiere venir en pos de ti, sers libre de este mi juramento; solamente que
no vuelvas all a mi hijo. 9 Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de A
braham su seor, y le jur sobre este negocio.
10 Y el criado tom diez camellos de los camellos de su seor, y se fue, tomando tod
a clase de regalos escogidos de su seor; y puesto en camino, lleg a Mesopotamia, a
la ciudad de Nacor. 11 E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto
a un pozo de agua, a la hora de la tarde, la hora en que salen las doncellas po
r agua. 12 Y dijo: Oh Jehov, Dios de mi seor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy
buen encuentro, y haz misericordia con mi seor Abraham. 13 He aqu yo estoy junto
a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua. 1
4 Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cntaro, te ruego, para qu
e yo beba, y ella respondiere: Bebe, y tambin dar de beber a tus camellos; que sea
sta la que t has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conocer que habrs hecho
misericordia con mi seor.
15 Y aconteci que antes que l acabase de hablar, he aqu Rebeca, que haba nacido a Be
tuel, hijo de Milca mujer de Nacor hermano de Abraham, la cual sala con su cntaro
sobre su hombro. 16 Y la doncella era de aspecto muy hermoso, virgen, a la que v
arn no haba conocido; la cual descendi a la fuente, y llen su cntaro, y se volva. 17 E
ntonces el criado corri hacia ella, y dijo: Te ruego que me des a beber un poco d
e agua de tu cntaro. 18 Ella respondi: Bebe, seor mo; y se dio prisa a bajar su cntar
o sobre su mano, y le dio a beber. 19 Y cuando acab de darle de beber, dijo: Tamb
in para tus camellos sacar agua, hasta que acaben de beber. 20 Y se dio prisa, y v
aci su cntaro en la pila, y corri otra vez al pozo para sacar agua, y sac para todos
sus camellos. 21 Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber s
i Jehov haba prosperado su viaje, o no. 22 Y cuando los camellos acabaron de beber
, le dio el hombre un pendiente de oro que pesaba medio siclo, y dos brazaletes
que pesaban diez, 23 y dijo: De quin eres hija? Te ruego que me digas: hay en casa
de tu padre lugar donde posemos? 24 Y ella respondi: Soy hija de Betuel hijo de M
ilca, el cual ella dio a luz a Nacor. 25 Y aadi: Tambin hay en nuestra casa paja y
mucho forraje, y lugar para posar. 26 El hombre entonces se inclin, y ador a Jehov,
27 y dijo: Bendito sea Jehov, Dios de mi amo Abraham, que no apart de mi amo su m
isericordia y su verdad, guindome Jehov en el camino a casa de los hermanos de mi
amo. 28 Y la doncella corri, e hizo saber en casa de su madre estas cosas.
29 Y Rebeca tena un hermano que se llamaba Labn, el cual corri afuera hacia el homb
re, a la fuente. 30 Y cuando vio el pendiente y los brazaletes en las manos de s
u hermana, que deca: As me habl aquel hombre, vino a l; y he aqu que estaba con los c
amellos junto a la fuente. 31 Y le dijo: Ven, bendito de Jehov; por qu ests fuera? H
e preparado la casa, y el lugar para los camellos.
32 Entonces el hombre vino a casa, y Labn desat los camellos; y les dio paja y for
raje, y agua para lavar los pies de l, y los pies de los hombres que con l venan. 3
3 Y le pusieron delante qu comer; mas l dijo: No comer hasta que haya dicho mi mens
aje. Y l le dijo: Habla. 34 Entonces dijo: Yo soy criado de Abraham. 35 Y Jehov ha
bendecido mucho a mi amo, y l se ha engrandecido; y le ha dado ovejas y vacas, p
lata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos. 36 Y Sara, mujer de mi amo, dio
a luz en su vejez un hijo a mi seor, quien le ha dado a l todo cuanto tiene. 37 Y
mi amo me hizo jurar, diciendo: No tomars para mi hijo mujer de las hijas de los
cananeos, en cuya tierra habito; 38 sino que irs a la casa de mi padre y a mi pa
rentela, y tomars mujer para mi hijo. 39 Y yo dije: Quizs la mujer no querr seguirm
e. 40 Entonces l me respondi: Jehov, en cuya presencia he andado, enviar su ngel cont
igo, y prosperar tu camino; y tomars para mi hijo mujer de mi familia y de la casa
de mi padre. 41 Entonces sers libre de mi juramento, cuando hayas llegado a mi f
amilia; y si no te la dieren, sers libre de mi juramento. 42 Llegu, pues, hoy a la
fuente, y dije: Jehov, Dios de mi seor Abraham, si t prosperas ahora mi camino por
el cual ando, 43 he aqu yo estoy junto a la fuente de agua; sea, pues, que la do
ncella que saliere por agua, a la cual dijere: Dame de beber, te ruego, un poco
de agua de tu cntaro, 44 y ella me respondiere: Bebe t, y tambin para tus camellos
sacar agua; sea sta la mujer que destin Jehov para el hijo de mi seor. 45 Antes que a
cabase de hablar en mi corazn, he aqu Rebeca, que sala con su cntaro sobre su hombro
; y descendi a la fuente, y sac agua; y le dije: te ruego que me des de beber. 46
Y baj prontamente su cntaro de encima de s, y dijo: Bebe, y tambin a tus camellos da
r de beber. Y beb, y dio tambin de beber a mis camellos. 47 Entonces le pregunt, y d
ije: De quin eres hija? Y ella respondi: Hija de Betuel hijo de Nacor, que le dio a
luz Milca. Entonces le puse un pendiente en su nariz, y brazaletes en sus brazo
s; 48 y me inclin y ador a Jehov, y bendije a Jehov Dios de mi seor Abraham, que me h
aba guiado por camino de verdad para tomar la hija del hermano de mi seor para su
hijo. 49 Ahora, pues, si vosotros hacis misericordia y verdad con mi seor, declardm
elo; y si no, declardmelo; y me ir a la diestra o a la siniestra. 50 Entonces Labn
y Betuel respondieron y dijeron: De Jehov ha salido esto; no podemos hablarte mal
o ni bueno. 51 He ah Rebeca delante de ti; tmala y vete, y sea mujer del hijo de t
u seor, como lo ha dicho Jehov. 52 Cuando el criado de Abraham oy sus palabras, se
inclin en tierra ante Jehov. 53 Y sac el criado alhajas de plata y alhajas de oro,
y vestidos, y dio a Rebeca; tambin dio cosas preciosas a su hermano y a su madre.
54 Y comieron y bebieron l y los varones que venan con l, y durmieron; y levantndos
e de maana, dijo: Enviadme a mi seor. 55 Entonces respondieron su hermano y su mad
re: Espere la doncella con nosotros a lo menos diez das, y despus ir. 56 Y l les dij
o: No me detengis, ya que Jehov ha prosperado mi camino; despachadme para que me v
aya a mi seor. 57 Ellos respondieron entonces: Llamemos a la doncella y preguntmos
le. 58 Y llamaron a Rebeca, y le dijeron: Irs t con este varn? Y ella respondi: S, ir.
59 Entonces dejaron ir a Rebeca su hermana, y a su nodriza, y al criado de Abrah
am y a sus hombres. 60 Y bendijeron a Rebeca, y le dijeron: Hermana nuestra, s ma
dre de millares de millares, y posean tus descendientes la puerta de sus enemigo
s. 61 Entonces se levant Rebeca y sus doncellas, y montaron en los camellos, y si
guieron al hombre; y el criado tom a Rebeca, y se fue.
62 Y vena Isaac del pozo del Viviente-que-me-ve; porque l habitaba en el Neguev. 6
3 Y haba salido Isaac a meditar al campo, a la hora de la tarde; y alzando sus oj
os mir, y he aqu los camellos que venan. 64 Rebeca tambin alz sus ojos, y vio a Isaac
, y descendi del camello; 65 porque haba preguntado al criado: Quin es este varn que
viene por el campo hacia nosotros? Y el criado haba respondido: Este es mi seor. E
lla entonces tom el velo, y se cubri. 66 Entonces el criado cont a Isaac todo lo qu
e haba hecho. 67 Y la trajo Isaac a la tienda de su madre Sara, y tom a Rebeca por
mujer, y la am; y se consol Isaac despus de la muerte de su madre.
Los descendientes de Abraham y Cetura
(1 Cr. 1.32-33)
Gnesis 25
1 Abraham tom otra mujer, cuyo nombre era Cetura, 2 la cual le dio a luz a Zimram
, Jocsn, Medn, Madin, Isbac y Sa. 3 Y Jocsn engendr a Seba y a Dedn; e hijos de Dedn f
ron Asurim, Letusim y Leumim. 4 E hijos de Madin: Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda.
Todos estos fueron hijos de Cetura. 5 Y Abraham dio todo cuanto tena a Isaac. 6
Pero a los hijos de sus concubinas dio Abraham dones, y los envi lejos de Isaac s
u hijo, mientras l viva, hacia el oriente, a la tierra oriental.
Muerte y sepultura de Abraham
7 Y estos fueron los das que vivi Abraham: ciento setenta y cinco aos. 8 Y exhal el
espritu, y muri Abraham en buena vejez, anciano y lleno de aos, y fue unido a su pu
eblo. 9 Y lo sepultaron Isaac e Ismael sus hijos en la cueva de Macpela, en la h
eredad de Efrn hijo de Zohar heteo, que est enfrente de Mamre, 10 heredad que comp
r Abraham de los hijos de Het; all fue sepultado Abraham, y Sara su mujer. 11 Y su
cedi, despus de muerto Abraham, que Dios bendijo a Isaac su hijo; y habit Isaac jun
to al pozo del Viviente-que-me- ve.
Los descendientes de Ismael
(1 Cr. 1.28-31)
12 Estos son los descendientes de Ismael hijo de Abraham, a quien le dio a luz A
gar egipcia, sierva de Sara; 13 estos, pues, son los nombres de los hijos de Ism
ael, nombrados en el orden de su nacimiento: El primognito de Ismael, Nebaiot; lu
ego Cedar, Adbeel, Mibsam, 14 Misma, Duma, Massa, 15 Hadar, Tema, Jetur, Nafis y
Cedema. 16 Estos son los hijos de Ismael, y estos sus nombres, por sus villas y
por sus campamentos; doce prncipes por sus familias. 17 Y estos fueron los aos de
la vida de Ismael, ciento treinta y siete aos; y exhal el espritu Ismael, y muri, y
fue unido a su pueblo. 18 Y habitaron desde Havila hasta Shur, que est enfrente
de Egipto viniendo a Asiria; y muri en presencia de todos sus hermanos.
Nacimiento de Jacob y Esa
19 Estos son los descendientes de Isaac hijo de Abraham: Abraham engendr a Isaac,
20 y era Isaac de cuarenta aos cuando tom por mujer a Rebeca, hija de Betuel aram
eo de Padan-aram, hermana de Labn arameo. 21 Y or Isaac a Jehov por su mujer, que e
ra estril; y lo acept Jehov, y concibi Rebeca su mujer. 22 Y los hijos luchaban dent
ro de ella; y dijo: Si es as, para qu vivo yo? Y fue a consultar a Jehov; 23 y le re
spondi Jehov:
Dos naciones hay en tu seno,
Y dos pueblos sern divididos desde tus entraas;
El un pueblo ser ms fuerte que el otro pueblo,
Y el mayor servir al menor.
24 Cuando se cumplieron sus das para dar a luz, he aqu haba gemelos en su vientre.
25 Y sali el primero rubio, y era todo velludo como una pelliza; y llamaron su no
mbre Esa. 26 Despus sali su hermano, trabada su mano al calcaar de Esa; y fue llamado
su nombre Jacob. Y era Isaac de edad de sesenta aos cuando ella los dio a luz.
Esa vende su primogenitura
27 Y crecieron los nios, y Esa fue diestro en la caza, hombre del campo; pero Jaco
b era varn quieto, que habitaba en tiendas. 28 Y am Isaac a Esa, porque coma de su c
aza; mas Rebeca amaba a Jacob.
29 Y guis Jacob un potaje; y volviendo Esa del campo, cansado, 30 dijo a Jacob: Te
ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Por tanto f
ue llamado su nombre Edom. 31 Y Jacob respondi: Vndeme en este da tu primogenitura.
32 Entonces dijo Esa: He aqu yo me voy a morir; para qu, pues, me servir la primogen
itura? 33 Y dijo Jacob: Jramelo en este da. Y l le jur, y vendi a Jacob su primogenit
ura. 34 Entonces Jacob dio a Esa pan y del guisado de las lentejas; y l comi y bebi,
y se levant y se fue. As menospreci Esa la primogenitura.
Isaac en Gerar
Gnesis 26
1 Despus hubo hambre en la tierra, adems de la primera hambre que hubo en los das d
e Abraham; y se fue Isaac a Abimelec rey de los filisteos, en Gerar. 2 Y se le a
pareci Jehov, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te dir.
3 Habita como forastero en esta tierra, y estar contigo, y te bendecir; porque a
ti y a tu descendencia dar todas estas tierras, y confirmar el juramento que hice
a Abraham tu padre. 4 Multiplicar tu descendencia como las estrellas del cielo, y
dar a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra sern
benditas en tu simiente, 5 por cuanto oy Abraham mi voz, y guard mi precepto, mis
mandamientos, mis estatutos y mis leyes.
6 Habit, pues, Isaac en Gerar. 7 Y los hombres de aquel lugar le preguntaron acer
ca de su mujer; y l respondi: Es mi hermana; porque tuvo miedo de decir: Es mi muj
er; pensando que tal vez los hombres del lugar lo mataran por causa de Rebeca, pu
es ella era de hermoso aspecto. 8 Sucedi que despus que l estuvo all muchos das, Abim
elec, rey de los filisteos, mirando por una ventana, vio a Isaac que acariciaba
a Rebeca su mujer. 9 Y llam Abimelec a Isaac, y dijo: He aqu ella es de cierto tu
mujer. Cmo, pues, dijiste: Es mi hermana? E Isaac le respondi: Porque dije: Quiz mor
ir por causa de ella. 10 Y Abimelec dijo: Por qu nos has hecho esto? Por poco hubie
ra dormido alguno del pueblo con tu mujer, y hubieras trado sobre nosotros el pec
ado. 11 Entonces Abimelec mand a todo el pueblo, diciendo: El que tocare a este h
ombre o a su mujer, de cierto morir.
12 Y sembr Isaac en aquella tierra, y cosech aquel ao ciento por uno; y le bendijo
Jehov. 13 El varn se enriqueci, y fue prosperado, y se engrandeci hasta hacerse muy
poderoso. 14 Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y mucha labranza; y los fil
isteos le tuvieron envidia. 15 Y todos los pozos que haban abierto los criados de
Abraham su padre en sus das, los filisteos los haban cegado y llenado de tierra.
16 Entonces dijo Abimelec a Isaac: Aprtate de nosotros, porque mucho ms poderoso q
ue nosotros te has hecho.
17 E Isaac se fue de all, y acamp en el valle de Gerar, y habit all. 18 Y volvi a abr
ir Isaac los pozos de agua que haban abierto en los das de Abraham su padre, y que
los filisteos haban cegado despus de la muerte de Abraham; y los llam por los nomb
res que su padre los haba llamado. 19 Pero cuando los siervos de Isaac cavaron en
el valle, y hallaron all un pozo de aguas vivas, 20 los pastores de Gerar rieron
con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra. Por eso llam el nombre d
el pozo Esek, porque haban altercado con l. 21 Y abrieron otro pozo, y tambin rieron
sobre l; y llam su nombre Sitna. 22 Y se apart de all, y abri otro pozo, y no rieron
sobre l; y llam su nombre Rehobot, y dijo: Porque ahora Jehov nos ha prosperado, y
fructificaremos en la tierra.
23 Y de all subi a Beerseba. 24 Y se le apareci Jehov aquella noche, y le dijo: Yo s
oy el Dios de Abraham tu padre; no temas, porque yo estoy contigo, y yo bendecir,
y multiplicar tu descendencia por amor de Abraham mi siervo. 25 Y edific all un al
tar, e invoc el nombre de Jehov, y plant all su tienda; y abrieron all los siervos de
Isaac un pozo.
26 Y Abimelec vino a l desde Gerar, y Ahuzat, amigo suyo, y Ficol, capitn de su ejr
cito. 27 Y les dijo Isaac: Por qu vens a m, pues que me habis aborrecido, y me echast
eis de entre vosotros? 28 Y ellos respondieron: Hemos visto que Jehov est contigo;
y dijimos: Haya ahora juramento entre nosotros, entre t y nosotros, y haremos pa
cto cutigo, 29 que no nos hagas mal, como nosotros no te hemos tocado, y como so
lamente te hemos hecho bien, y te enviamos en paz; t eres ahora bendito de Jehov.
30 Entonces l les hizo banquete, y comieron y bebieron. 31 Y se levantaron de mad
rugada, y juraron el uno al otro; e Isaac los despidi, y ellos se despidieron de l
en paz. 32 En aquel da sucedi que vinieron los criados de Isaac, y le dieron nuev
as acerca del pozo que haban abierto, y le dijeron: Hemos hallado agua. 33 Y lo l
lam Seba; por esta causa el nombre de aquella ciudad es Beerseba hasta este da.
34 Y cuando Esa era de cuarenta aos, tom por mujer a Judit hija de Beeri heteo, y a
Basemat hija de Eln heteo; 35 y fueron amargura de espritu para Isaac y para Rebe
ca.
Jacob obtiene la bendicin de Isaac
Gnesis 27
1 Aconteci que cuando Isaac envejeci, y sus ojos se oscurecieron quedando sin vist
a, llam a Esa su hijo mayor, y le dijo: Hijo mo. Y l respondi: Heme aqu. 2 Y l dijo: He
aqu ya soy viejo, no s el da de mi muerte. 3 Toma, pues, ahora tus armas, tu aljab
a y tu arco, y sal al campo y treme caza; 4 y hazme un guisado como a m me gusta,
y tremelo, y comer, para que yo te bendiga antes que muera. 5 Y Rebeca estaba oyen
do, cuando hablaba Isaac a Esa su hijo; y se fue Esa al campo para buscar la caza
que haba de traer.
6 Entonces Rebeca habl a Jacob su hijo, diciendo: He aqu yo he odo a tu padre que h
ablaba con Esa tu hermano, diciendo: 7 Treme caza y hazme un guisado, para que com
a, y te bendiga en presencia de Jehov antes que yo muera. 8 Ahora, pues, hijo mo,
obedece a mi voz en lo que te mando. 9 Ve ahora al ganado, y treme de all dos buen
os cabritos de las cabras, y har de ellos viandas para tu padre, como a l le gusta
; 10 y t las llevars a tu padre, y comer, para que l te bendiga antes de su muerte.
11 Y Jacob dijo a Rebeca su madre: He aqu, Esa mi hermano es hombre velloso, y yo
lampio. 12 Quiz me palpar mi padre, y me tendr por burlador, y traer sobre m maldicin y
no bendicin. 13 Y su madre respondi: Hijo mo, sea sobre m tu maldicin; solamente obe
dece a mi voz y v y tremelos. 14 Entonces l fue y los tom, y los trajo a su madre; y
su madre hizo guisados, como a su padre le gustaba. 15 Y tom Rebeca los vestidos
de Esa su hijo mayor, los preciosos, que ella tena en casa, y visti a Jacob su hij
o menor; 16 y cubri sus manos y la parte de su cuello donde no tena vello, con las
pieles de los cabritos; 17 y entreg los guisados y el pan que haba preparado, en
manos de Jacob su hijo.
18 Entonces ste fue a su padre y dijo: Padre mo. E Isaac respondi: Heme aqu; quin eres
, hijo mo? 19 Y Jacob dijo a su padre: Yo soy Esa tu primognito; he hecho como me d
ijiste: levntate ahora, y sintate, y come de mi caza, para que me bendigas. 20 Ent
onces Isaac dijo a su hijo: Cmo es que la hallaste tan pronto, hijo mo? Y l respondi:
Porque Jehov tu Dios hizo que la encontrase delante de m. 21 E Isaac dijo a Jacob
: Acrcate ahora, y te palpar, hijo mo, por si eres mi hijo Esa o no. 22 Y se acerc Ja
cob a su padre Isaac, quien le palp, y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las
manos, las manos de Esa. 23 Y no le conoci, porque sus manos eran vellosas como la
s manos de Esa; y le bendijo. 24 Y dijo: Eres t mi hijo Esa? Y Jacob respondi: Yo soy
. 25 Dijo tambin: Acrcamela, y comer de la caza de mi hijo, para que yo te bendiga;
y Jacob se la acerc, e Isaac comi; le trajo tambin vino, y bebi. 26 Y le dijo Isaac
su padre: Acrcate ahora, y bsame, hijo mo. 27 Y Jacob se acerc, y le bes; y oli Isaac
el olor de sus vestidos, y le bendijo, diciendo:
Mira, el olor de mi hijo,
Como el olor del campo que Jehov ha bendecido;
28 Dios, pues, te d del roco del cielo,
Y de las grosuras de la tierra,
Y abundancia de trigo y de mosto.
29 Srvante pueblos,
Y naciones se inclinen a ti;
S seor de tus hermanos,
Y se inclinen ante ti los hijos de tu madre.
Malditos los que te maldijeren,
Y benditos los que te bendijeren.
30 Y aconteci, luego que Isaac acab de bendecir a Jacob, y apenas haba salido Jacob
de delante de Isaac su padre, que Esa su hermano volvi de cazar. 31 E hizo l tambin
guisados, y trajo a su padre, y le dijo: Levntese mi padre, y coma de la caza de
su hijo, para que me bendiga. 32 Entonces Isaac su padre le dijo: Quin eres t? Y l
le dijo: Yo soy tu hijo, tu primognito, Esa. 33 Y se estremeci Isaac grandemente, y
dijo: Quin es el que vino aqu, que trajo caza, y me dio, y com de todo antes que t v
inieses? Yo le bendije, y ser bendito. 34 Cuando Esa oy las palabras de su padre, c
lam con una muy grande y muy amarga exclamacin, y le dijo: Bendceme tambin a m, padre
mo. 35 Y l dijo: Vino tu hermano con engao, y tom tu bendicin. 36 Y Esa respondi: Bien
llamaron su nombre Jacob, pues ya me ha suplantado dos veces: se apoder de mi pr
imogenitura, y he aqu ahora ha tomado mi bendicin. Y dijo: No has guardado bendicin
para m? 37 Isaac respondi y dijo a Esa: He aqu yo le he puesto por seor tuyo, y le he
dado por siervos a todos sus hermanos; de trigo y de vino le he provisto; qu, pue
s, te har a ti ahora, hijo mo? 38 Y Esa respondi a su padre: No tienes ms que una sola
bendicin, padre mo? Bendceme tambin a m, padre mo. Y alz Esa su voz, y llor.
39 Entonces Isaac su padre habl y le dijo:
He aqu, ser tu habitacin en grosuras de la tierra,
Y del roco de los cielos de arriba;
40 Y por tu espada vivirs, y a tu hermano servirs;
Y suceder cuando te fortalezcas,
Que descargars su yugo de tu cerviz.
Jacob huye de Esa
41 Y aborreci Esa a Jacob por la bendicin con que su padre le haba bendecido, y dijo
en su corazn: Llegarn los das del luto de mi padre, y yo matar a mi hermano Jacob.
42 Y fueron dichas a Rebeca las palabras de Esa su hijo mayor; y ella envi y llam a
Jacob su hijo menor, y le dijo: He aqu, Esa tu hermano se consula acerca de ti co
n la idea de matarte. 43 Ahora pues, hijo mo, obedece a mi voz; levntate y huye a
casa de Labn mi hermano en Harn, 44 y mora con l algunos das, hasta que el enojo de
tu hermano se mitigue; 45 hasta que se aplaque la ira de tu hermano contra ti, y
olvide lo que le has hecho; yo enviar entonces, y te traer de all. Por qu ser privada
de vosotros ambos en un da? 46 Y dijo Rebeca a Isaac: Fastidio tengo de mi vida,
a causa de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como stas,
de las hijas de esta tierra, para qu quiero la vida?
Gnesis 28
1 Entonces Isaac llam a Jacob, y lo bendijo, y le mand diciendo: No tomes mujer de
las hijas de Canan. 2 Levntate, ve a Padan-aram, a casa de Betuel, padre de tu ma
dre, y toma all mujer de las hijas de Labn, hermano de tu madre. 3 Y el Dios omnip
otente te bendiga, y te haga fructificar y te multiplique, hasta llegar a ser mu
ltitud de pueblos; 4 y te d la bendicin de Abraham, y a tu descendencia contigo, p
ara que heredes la tierra en que moras, que Dios dio a Abraham. 5 As envi Isaac a
Jacob, el cual fue a Padan-aram, a Labn hijo de Betuel arameo, hermano de Rebeca
madre de Jacob y de Esa.
6 Y vio Esa cmo Isaac haba bendecido a Jacob, y le haba enviado a Padan-aram, para t
omar para s mujer de all; y que cuando le bendijo, le haba mandado diciendo: No tom
ars mujer de las hijas de Canan; 7 y que Jacob haba obedecido a su padre y a su mad
re, y se haba ido a Padan-aram. 8 Vio asimismo Esa que las hijas de Canan parecan ma
l a Isaac su padre; 9 y se fue Esa a Ismael, y tom para s por mujer a Mahalat, hija
de Ismael hijo de Abraham, hermana de Nebaiot, adems de sus otras mujeres.
Dios se aparece a Jacob en Bet-el
10 Sali, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harn. 11 Y lleg a un cierto lugar, y durm
i all, porque ya el sol se haba puesto; y tom de las piedras de aquel paraje y puso
a su cabecera, y se acost en aquel lugar. 12 Y so: y he aqu una escalera que estaba
apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aqu ngeles de Dios que su
ban y descendan por ella. 13 Y he aqu, Jehov estaba en lo alto de ella, el cual dijo
: Yo soy Jehov, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que
ests acostado te la dar a ti y a tu descendencia. 14 Ser tu descendencia como el p
olvo de la tierra, y te extenders al occidente, al oriente, al norte y al sur; y
todas las familias de la tierra sern benditas en ti y en tu simiente. 15 He aqu, y
o estoy contigo, y te guardar por dondequiera que fueres, y volver a traerte a est
a tierra; porque no te dejar hasta que haya hecho lo que te he dicho. 16 Y desper
t Jacob de su sueo, y dijo: Ciertamente Jehov est en este lugar, y yo no lo saba. 17
Y tuvo miedo, y dijo: Cun terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios
, y puerta del cielo.
18 Y se levant Jacob de maana, y tom la piedra que haba puesto de cabecera, y la alz
por seal, y derram aceite encima de ella. 19 Y llam el nombre de aquel lugar Bet-el
, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero. 20 E hizo Jacob voto, diciendo:
Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan p
ara comer y vestido para vestir, 21 y si volviere en paz a casa de mi padre, Jeh
ov ser mi Dios. 22 Y esta piedra que he puesto por seal, ser casa de Dios; y de todo
lo que me dieres, el diezmo apartar para ti.
Jacob sirve a Labn por Raquel y Lea
Gnesis 29
1 Sigui luego Jacob su camino, y fue a la tierra de los orientales. 2 Y mir, y vio
un pozo en el campo; y he aqu tres rebaos de ovejas que yacan cerca de l, porque de
aquel pozo abrevaban los ganados; y haba una gran piedra sobre la boca del pozo.
3 Y juntaban all todos los rebaos; y revolvan la piedra de la boca del pozo, y abr
evaban las ovejas, y volvan la piedra sobre la boca del pozo a su lugar. 4 Y les
dijo Jacob: Hermanos mos, de dnde sois? Y ellos respondieron: De Harn somos. 5 El le
s dijo: Conocis a Labn hijo de Nacor? Y ellos dijeron: S, le conocemos. 6 Y l les dij
o: Est bien? Y ellos dijeron: Bien, y he aqu Raquel su hija viene con las ovejas. 7
Y l dijo: He aqu es an muy de da; no es tiempo todava de recoger el ganado; abrevad
las ovejas, e id a apacentarlas. 8 Y ellos respondieron: No podemos, hasta que s
e junten todos los rebaos, y remuevan la piedra de la boca del pozo, para que abr
evemos las ovejas.
9 Mientras l an hablaba con ellos, Raquel vino con el rebao de su padre, porque ell
a era la pastora. 10 Y sucedi que cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labn hermano
de su madre, y las ovejas de Labn el hermano de su madre, se acerc Jacob y removi l
a piedra de la boca del pozo, y abrev el rebao de Labn hermano de su madre. 11 Y Ja
cob bes a Raquel, y alz su voz y llor. 12 Y Jacob dijo a Raquel que l era hermano de
su padre, y que era hijo de Rebeca; y ella corri, y dio las nuevas a su padre. 1
3 As que oy Labn las nuevas de Jacob, hijo de su hermana, corri a recibirlo, y lo ab
raz, lo bes, y lo trajo a su casa; y l cont a Labn todas estas cosas. 14 Y Labn le dij
o: Ciertamente hueso mo y carne ma eres. Y estuvo con l durante un mes.
15 Entonces dijo Labn a Jacob: Por ser t mi hermano, me servirs de balde? Dime cul se
r tu salario. 16 Y Labn tena dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre
de la menor, Raquel. 17 Y los ojos de Lea eran delicados, pero Raquel era de lin
do semblante y de hermoso parecer. 18 Y Jacob am a Raquel, y dijo: Yo te servir si
ete aos por Raquel tu hija menor. 19 Y Labn respondi: Mejor es que te la d a ti, y n
o que la d a otro hombre; qudate conmigo. 20 As sirvi Jacob por Raquel siete aos; y l
e parecieron como pocos das, porque la amaba.
21 Entonces dijo Jacob a Labn: Dame mi mujer, porque mi tiempo se ha cumplido, pa
ra unirme a ella. 22 Entonces Labn junt a todos los varones de aquel lugar, e hizo
banquete. 23 Y sucedi que a la noche tom a Lea su hija, y se la trajo; y l se lleg
a ella. 24 Y dio Labn su sierva Zilpa a su hija Lea por criada. 25 Venida la maana
, he aqu que era Lea; y Jacob dijo a Labn: Qu es esto que me has hecho? No te he serv
ido por Raquel? Por qu, pues, me has engaado? 26 Y Labn respondi: No se hace as en nue
stro lugar, que se d la menor antes de la mayor. 27 Cumple la semana de sta, y se
te dar tambin la otra, por el servicio que hagas conmigo otros siete aos. 28 E hizo
Jacob as, y cumpli la semana de aqulla; y l le dio a Raquel su hija por mujer. 29 Y
dio Labn a Raquel su hija su sierva Bilha por criada. 30 Y se lleg tambin a Raquel
, y la am tambin ms que a Lea; y sirvi a Labn an otros siete aos.
Los hijos de Jacob
31 Y vio Jehov que Lea era menospreciada, y le dio hijos; pero Raquel era estril.
32 Y concibi Lea, y dio a luz un hijo, y llam su nombre Rubn, porque dijo: Ha mirad
o Jehov mi afliccin; ahora, por tanto, me amar mi marido. 33 Concibi otra vez, y dio
a luz un hijo, y dijo: Por cuanto oy Jehov que yo era menospreciada, me ha dado t
ambin ste. Y llam su nombre Simen. 34 Y concibi otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo
: Ahora esta vez se unir mi marido conmigo, porque le he dado a luz tres hijos; p
or tanto, llam su nombre Lev. 35 Concibi otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Est
a vez alabar a Jehov; por esto llam su nombre Jud; y dej de dar a luz.
Gnesis 30
1 Viendo Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y deca a J
acob: Dame hijos, o si no, me muero. 2 Y Jacob se enoj contra Raquel, y dijo: Soy
yo acaso Dios, que te impidi el fruto de tu vientre? 3 Y ella dijo: He aqu mi sier
va Bilha; llgate a ella, y dar a luz sobre mis rodillas, y yo tambin tendr hijos de
ella. 4 As le dio a Bilha su sierva por mujer; y Jacob se lleg a ella. 5 Y concibi
Bilha, y dio a luz un hijo a Jacob. 6 Dijo entonces Raquel: Me juzg Dios, y tambin
oy mi voz, y me dio un hijo. Por tanto llam su nombre Dan.x6* con mi hermana, y h
e vencido. Y llam su nombre Neftal. 9 Viendo, pues, Lea, que haba dejado de dar a l
uz, tom a Zilpa su sierva, y la dio a Jacob por mujer. 10 Y Zilpa sierva de Lea d
io a luz un hijo a Jacob. 11 Y dijo Lea: Vino la ventura; y llam su nombre Gad. 1
2 Luego Zilpa la sierva de Lea dio a luz otro hijo a Jacob. 13 Y dijo Lea: Para
dicha ma; porque las mujeres me dirn dichosa; y llam su nombre Aser.
14 Fue Rubn en tiempo de la siega de los trigos, y hall mandrgoras en el campo, y l
as trajo a Lea su madre; y dijo Raquel a Lea: Te ruego que me des de las mandrgor
as de tu hijo. 15 Y ella respondi: Es poco que hayas tomado mi marido, sino que ta
mbin te has de llevar las mandrgoras de mi hijo? Y dijo Raquel: Pues dormir contigo
esta noche por las mandrgoras de tu hijo. 16 Cuando, pues, Jacob volva del campo
a la tarde, sali Lea a l, y le dijo: Llgate a m, porque a la verdad te he alquilado
por las mandrgoras de mi hijo. Y durmi con ella aquella noche. 17 Y oy Dios a Lea;
y concibi, y dio a luz el quinto hijo a Jacob. 18 Y dijo Lea: Dios me ha dado mi
recompensa, por cuanto di mi sierva a mi marido; por eso llam su nombre Isacar. 1
9 Despus concibi Lea otra vez, y dio a luz el sexto hijo a Jacob. 20 Y dijo Lea: D
ios me ha dado una buena dote; ahora morar conmigo mi marido, porque le he dado a
luz seis hijos; y llam su nombre Zabuln. 21 Despus dio a luz una hija, y llam su no
mbre Dina. 22 Y se acord Dios de Raquel, y la oy Dios, y le concedi hijos. 23 Y con
cibi, y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta; 24 y llam su nombre
Jos, diciendo: Adame Jehov otro hijo.
Tretas de Jacob y de Labn
25 Aconteci cuando Raquel hubo dado a luz a Jos, que Jacob dijo a Labn: Envame, e ir
a mi lugar, y a mi tierra. 26 Dame mis mujeres y mis hijos, por las cuales he se
rvido contigo, y djame ir; pues t sabes los servicios que te he hecho. 27 Y Labn le
respondi: Halle yo ahora gracia en tus ojos, y qudate; he experimentado que Jehov
me ha bendecido por tu causa. 28 Y dijo: Selame tu salario, y yo lo dar. 29 Y l resp
ondi: T sabes cmo te he servido, y cmo ha estado tu ganado conmigo. 30 Porque poco t
enas antes de mi venida, y ha crecido en gran nmero, y Jehov te ha bendecido con mi
llegada; y ahora, cundo trabajar tambin por mi propia casa? 31 Y l dijo: Qu te dar? Y
espondi Jacob: No me des nada; si hicieres por m esto, volver a apacentar tus oveja
s. 32 Yo pasar hoy por todo tu rebao, poniendo aparte todas las ovejas manchadas y
salpicadas de color, y todas las ovejas de color oscuro, y las manchadas y salp
icadas de color entre las cabras; y esto ser mi salario. 33 As responder por m mi ho
nradez maana, cuando vengas a reconocer mi salario; toda la que no fuere pintada
ni manchada en las cabras, y de color oscuro entre mis ovejas, se me ha de tener
como de hurto. 34 Dijo entonces Labn: Mira, sea como t dices. 35 Y Labn apart aquel
da los machos cabros manchados y rayados, y todas las cabras manchadas y salpicad
as de color, y toda aquella que tena en s algo de blanco, y todas las de color osc
uro entre las ovejas, y las puso en mano de sus hijos. 36 Y puso tres das de cami
no entre s y Jacob; y Jacob apacentaba las otras ovejas de Labn.
37 Tom luego Jacob varas verdes de lamo, de avellano y de castao, y descortez en ell
as mondaduras blancas, descubriendo as lo blanco de las varas. 38 Y puso las vara
s que haba mondado delante del ganado, en los canales de los abrevaderos del agua
donde venan a beber las ovejas, las cuales procreaban cuando venan a beber. 39 As
conceban las ovejas delante de las varas; y paran borregos listados, pintados y sa
lpicados de diversos colores. 40 Y apartaba Jacob los corderos, y pona con su pro
pio rebao los listados y todo lo que era oscuro del hato de Labn. Y pona su hato ap
arte, y no lo pona con las ovejas de Labn. 41 Y suceda que cuantas veces se hallaba
n en celo las ovejas ms fuertes, Jacob pona las varas delante de las ovejas en los
abrevaderos, para que concibiesen a la vista de las varas. 42 Pero cuando venan
las ovejas ms dbiles, no las pona; as eran las ms dbiles para Labn, y las ms fuertes p
a Jacob. 43 Y se enriqueci el varn muchsimo, y tuvo muchas ovejas, y siervas y sier
vos, y camellos y asnos.
Gnesis 31
1 Y oa Jacob las palabras de los hijos de Labn, que decan: Jacob ha tomado todo lo
que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda est
a riqueza. 2 Miraba tambin Jacob el semblante de Labn, y vea que no era para con l c
omo haba sido antes. 3 Tambin Jehov dijo a Jacob: Vulvete a la tierra de tus padres,
y a tu parentela, y yo estar contigo. 4 Envi, pues, Jacob, y llam a Raquel y a Lea
al campo donde estaban sus ovejas, 5 y les dijo: Veo que el semblante de vuestr
o padre no es para conmigo como era antes; mas el Dios de mi padre ha estado con
migo. 6 Vosotras sabis que con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre; 7 y
vuestro padre me ha engaado, y me ha cambiado el salario diez veces; pero Dios no
le ha permitido que me hiciese mal. 8 Si l deca as: Los pintados sern tu salario, e
ntonces todas las ovejas paran pintados; y si deca as: Los listados sern tu salario;
entonces todas las ovejas paran listados. 9 As quit Dios el ganado de vuestro padr
e, y me lo dio a m. 10 Y sucedi que al tiempo que las ovejas estaban en celo, alc y
o mis ojos y vi en sueos, y he aqu los machos que cubran a las hembras eran listado
s, pintados y abigarrados. 11 Y me dijo el ngel de Dios en sueos: Jacob. Y yo dije
: Heme aqu. 12 Y l dijo: Alza ahora tus ojos, y vers que todos los machos que cubre
n a las hembras son listados, pintados y abigarrados; porque yo he visto todo lo
que Labn te ha hecho. 13 Yo soy el Dios de Bet-el, donde t ungiste la piedra, y d
onde me hiciste un voto. Levntate ahora y sal de esta tierra, y vulvete a la tierr
a de tu nacimiento. 14 Respondieron Raquel y Lea, y le dijeron: Tenemos acaso par
te o heredad en la casa de nuestro padre? 15 No nos tiene ya como por extraas, pue
s que nos vendi, y aun se ha comido del todo nuestro precio? 16 Porque toda la ri
queza que Dios ha quitado a nuestro padre, nuestra es y de nuestros hijos; ahora
, pues, haz todo lo que Dios te ha dicho.
Jacob huye de Labn
17 Entonces se levant Jacob, y subi sus hijos y sus mujeres sobre los camellos, 18
y puso en camino todo su ganado, y todo cuanto haba adquirido, el ganado de su g
anancia que haba obtenido en Padan-aram, para volverse a Isaac su padre en la tie
rra de Canan. 19 Pero Labn haba ido a trasquilar sus ovejas; y Raquel hurt los dolos
de su padre. 20 Y Jacob enga a Labn arameo, no hacindole saber que se iba. 21 Huy, pu
es, con todo lo que tena; y se levant y pas el Eufrates, y se dirigi al monte de Gal
aad. 22 Y al tercer da fue dicho a Labn que Jacob haba huido. 23 Entonces Labn tom a
sus parientes consigo, y fue tras Jacob camino de siete das, y le alcanz en el mon
te de Galaad. 24 Y vino Dios a Labn arameo en sueos aquella noche, y le dijo: Gurda
te que no hables a Jacob descomedidamente.
25 Alcanz, pues, Labn a Jacob; y ste haba fijado su tienda en el monte; y Labn acamp c
on sus parientes en el monte de Galaad. 26 Y dijo Labn a Jacob: Qu has hecho, que m
e engaaste, y has trado a mis hijas como prisioneras de guerra? 27 Por qu te escondi
ste para huir, y me engaaste, y no me lo hiciste saber para que yo te despidiera
con alegra y con cantares, con tamborn y arpa? 28 Pues ni aun me dajaste besar a m
is hijos y mis hijas. Ahora, locamente has hecho. 29 Poder hay en mi mano para h
aceros mal; mas el Dios de tu padre me habl anoche diciendo: Gurdate que no hables
a Jacob descomedidamente. 30 Y ya que te ibas, porque tenas deseo de la casa de
tu padre, por qu me hurtaste mis dioses? 31 Respondi Jacob y dijo a Labn: Porque tuv
e miedo; pues pens que quiz me quitaras por fuerza tus hijas. 32 Aquel en cuyo pode
r hallares tus dioses, no viva; delante de nuestros hermanos reconoce lo que yo
tenga tuyo, y llvatelo. Jacob no saba que Raquel los haba hurtado. 33 Entr Labn en la
tienda de Jacob, en la tienda de Lea, y en la tienda de las dos siervas, y no l
os hall; y sali de la tienda de Lea, y entr en la tienda de Raquel. 34 Pero tom Raqu
el los dolos y los puso en una albarda de un camello, y se sent sobre ellos; y bus
c Labn en toda la tienda, y no los hall. 35 Y ella dijo a su padre: No se enoje mi
seor, porque no me puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de l
as mujeres. Y l busc, pero no hall los dolos.
36 Entonces Jacob se enoj, y ri con Labn; y respondi Jacob y dijo a Labn: Qu transgres
es la ma? Cul es mi pecado, para que con tanto ardor hayas venido en mi persecucin?
37 Pues que has buscado en todas mis cosas, qu has hallado de todos los enseres de
tu casa? Ponlo aqu delante de mis hermanos y de los tuyos, y juzguen entre nosot
ros. 38 Estos veinte aos he estado contigo; tus ovejas y tus cabras nunca abortar
on, ni yo com carnero de tus ovejas. 39 Nunca te traje lo arrebatado por las fier
as: yo pagaba el dao; lo hurtado as de da como de noche, a m me lo cobrabas. 40 De da
me consuma el calor, y de noche la helada, y el sueo hua de mis ojos. 41 As he esta
do veinte aos en tu casa; catorce aos te serv por tus dos hijas, y seis aos por tu g
anado, y has cambiado mi salario diez veces. 42 Si el Dios de mi padre, Dios de
Abraham y temor de Isaac, no estuviera conmigo, de cierto me enviaras ahora con l
as manos vacas; pero Dios vio mi afliccin y el trabajo de mis manos, y te reprendi
anoche.
43 Respondi Labn y dijo a Jacob: Las hijas son hijas mas, y los hijos, hijos mos son
, y las ovejas son mis ovejas, y todo lo que t ves es mo: y qu puedo yo hacer hoy a
estas mis hijas, o a sus hijos que ellas han dado a luz? 44 Ven, pues, ahora, y
hagamos pacto t y yo, y sea por testimonio entre nosotros dos. 45 Entonces Jacob
tom una piedra, y la levant por seal. 46 Y dijo Jacob a sus hermanos: Recoged piedr
as. Y tomaron piedras e hicieron un majano, y comieron all sobre aquel majano. 47
Y lo llam Labn, Jegar Sahaduta; y lo llam Jacob, Galaad. 48 Porque Labn dijo: Este
majano es testigo hoy entre nosotros dos; por eso fue llamado su nombre Galaad;
49 y Mizpa, por cuanto dijo: Atalaye Jehov entre t y yo, cuando nos apartemos el u
no del otro. 50 Si afligieres a mis hijas, o si tomares otras mujeres adems de mi
s hijas, nadie est con nosotros; mira, Dios es testigo entre nosotros dos. 51 Dij
o ms Labn a Jacob: He aqu este majano, y he aqu esta seal, que he erigido entre t y yo
. 52 Testigo sea este majano, y testigo sea esta seal, que ni yo pasar de este maj
ano contra ti, ni t pasars de este majano ni de esta seal contra m, para mal. 53 El
Dios de Abraham y el Dios de Nacor juzgue entre nosotros, el Dios de sus padres.
Y Jacob jur por aquel a quien tema Isaac su padre. 54 Entonces Jacob inmol vctimas
en el monte, y llam a sus hermanos a comer pan; y comieron pan, y durmieron aquel
la noche en el monte. 55 Y se levant Labn de maana, y bes sus hijos y sus hijas, y l
os bendijo; y regres y se volvi a su lugar.
Jacob se prepara para el encuentro con Esa
Gnesis 32
1 Jacob sigui su camino, y le salieron al encuentro ngeles de Dios. 2 Y dijo Jacob
cuando los vio: Campamento de Dios es este; y llam el nombre de aquel lugar Maha
naim. 3 Y envi Jacob mensajeros delante de s a Esa su hermano, a la tierra de Seir,
campo de Edom. 4 Y les mand diciendo: As diris a mi seor Esa: As dice tu siervo Jacob
: Con Labn he morado, y me he detenido hasta ahora; 5 y tengo vacas, asnos, oveja
s, y siervos y siervas; y envo a decirlo a mi seor, para hallar gracia en tus ojos
.
6 Y los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: Vinimos a tu hermano Esa, y l tamb
in viene a recibirte, y cuatrocientos hombres con l. 7 Entonces Jacob tuvo gran te
mor, y se angusti; y distribuy el pueblo que tena consigo, y las ovejas y las vacas
y los camellos, en dos campamentos. 8 Y dijo: Si viene Esa contra un campamento
y lo ataca, el otro campamento escapar.
9 Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Jehov, que me
dijiste: Vulvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te har bien; 10 menor soy que
todas las misericordias y que toda la verdad que has usado para con tu siervo;
pues con mi cayado pas este Jordn, y ahora estoy sobre dos campamentos. 11 Lbrame a
hora de la mano de mi hermano, de la mano de Esa, porque le temo; no venga acaso
y me hiera la madre con los hijos. 12 Y t has dicho: Yo te har bien, y tu descende
ncia ser como la arena del mar, que no se puede contar por la multitud. 13 Y durm
i all aquella noche, y tom de lo que le vino a la mano un presente para su hermano
Esa: 14 doscientas cabras y veinte machos cabros, doscientas ovejas y veinte carne
ros, 15 treinta camellas paridas con sus cras, cuarenta vacas y diez novillos, ve
inte asnas y diez borricos. 16 Y lo entreg a sus siervos, cada manada de por s; y
dijo a sus siervos: Pasad delante de m, y poned espacio entre manada y manada. 17
Y mand al primero, diciendo: Si Esa mi hermano te encontrare, y te preguntare, di
ciendo: De quin eres? y adnde vas? y para quin es esto que llevas delante de ti? 18 en
tonces dirs: Es un presente de tu siervo Jacob, que enva a mi seor Esa; y he aqu tamb
in l viene tras nosotros. 19 Mand tambin al segundo, y al tercero, y a todos los que
iban tras aquellas manadas, diciendo: Conforme a esto hablaris a Esa, cuando le h
allareis. 20 Y diris tambin: He aqu tu siervo Jacob viene tras nosotros. Porque dij
o: Apaciguar su ira con el presente que va delante de m, y despus ver su rostro; qui
z le ser acepto. 21 Pas, pues, el presente delante de l; y l durmi aquella noche en el
campamento.
Jacob lucha con el ngel en Peniel
22 Y se levant aquella noche, y tom sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once
hijos, y pas el vado de Jaboc. 23 Los tom, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y
a todo lo que tena. 24 As se qued Jacob solo; y luch con l un varn hasta que rayaba e
l alba. 25 Y cuando el varn vio que no poda con l, toc en el sitio del encaje de su
muslo, y se descoyunt el muslo de Jacob mientras con l luchaba. 26 Y dijo: Djame, p
orque raya el alba. Y Jacob le respondi: No te dejar, si no me bendices. 27 Y el v
arn le dijo: Cul es tu nombre? Y l respondi: Jacob. 28 Y el varn le dijo: No se dir ms
u nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y ha
s vencido. 29 Entonces Jacob le pregunt, y dijo: Declrame ahora tu nombre. Y el va
rn respondi: Por qu me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo all. 30 Y llam Jacob el n
ombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada
mi alma. 31 Y cuando haba pasado Peniel, le sali el sol; y cojeaba de su cadera. 3
2 Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy da, del tendn que se contrajo,
el cual est en el encaje del muslo; porque toc a Jacob este sitio de su muslo en e
l tendn que se contrajo.
Reconciliacin entre Jacob y Esa
Gnesis 33
1 Alzando Jacob sus ojos, mir, y he aqu vena Esa, y los cuatrocientos hombres con l;
entonces reparti l los nios entre Lea y Raquel y las dos siervas. 2 Y puso las sier
vas y sus nios delante, luego a Lea y sus nios, y a Raquel y a Jos los ltimos. 3 Y l
pas delante de ellos y se inclin a tierra siete veces, hasta que lleg a su hermano.
4 Pero Esa corri a su encuentro y le abraz, y se ech sobre su cuello, y le bes; y ll
oraron. 5 Y alz sus ojos y vio a las mujeres y los nios, y dijo: Quines son stos? Y l
respondi: Son los nios que Dios ha dado a tu siervo. 6 Luego vinieron las siervas,
ellas y sus nios, y se inclinaron. 7 Y vino Lea con sus nios, y se inclinaron; y
despus lleg Jos y Raquel, y tambin se inclinaron. 8 Y Esa dijo: Qu te propones con todo
s estos grupos que he encontrado? Y Jacob respondi: El hallar gracia en los ojos
de mi seor. 9 Y dijo Esa: Suficiente tengo yo, hermano mo; sea para ti lo que es tu
yo. 10 Y dijo Jacob: No, yo te ruego; si he hallado ahora gracia en tus ojos, ac
epta mi presente, porque he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de
Dios, pues que con tanto favor me has recibido. 11 Acepta, te ruego, mi presente
que te he trado, porque Dios me ha hecho merced, y todo lo que hay aqu es mo. E in
sisti con l, y Esa lo tom. 12 Y Esa dijo: Anda, vamos; y yo ir delante de ti. 13 Y Jac
ob le dijo: Mi seor sabe que los nios son tiernos, y que tengo ovejas y vacas pari
das; y si las fatigan, en un da morirn todas las ovejas. 14 Pase ahora mi seor dela
nte de su siervo, y yo me ir poco a poco al paso del ganado que va delante de m y
al paso de los nios, hasta que llegue a mi seor a Seir. 15 Y Esa dijo: Dejar ahora c
ontigo de la gente que viene conmigo. Y Jacob dijo: Para qu esto? Halle yo gracia
en los ojos de mi seor. 16 As volvi Esa aquel da por su camino a Seir. 17 Y Jacob fue
a Sucot, y edific all casa para s, e hizo cabaas para su ganado; por tanto, llam el
nombre de aquel lugar Sucot.
18 Despus Jacob lleg sano y salvo a la ciudad de Siquem, que est en la tierra de Ca
nan, cuando vena de Padan-aram; y acamp delante de la ciudad. 19 Y compr una parte d
el campo, donde plant su tienda, de mano de los hijos de Hamor padre de Siquem, p
or cien monedas. 20 Y erigi all un altar, y lo llam El-Elohe-Israel.
La deshonra de Dina vengada
Gnesis 34
1 Sali Dina la hija de Lea, la cual sta haba dado a luz a Jacob, a ver a las hijas
del pas. 2 Y la vio Siquem hijo de Hamor heveo, prncipe de aquella tierra, y la to
m, y se acost con ella, y la deshonr. 3 Pero su alma se apeg a Dina la hija de Lea,
y se enamor de la joven, y habl al corazn de ella. 4 Y habl Siquem a Hamor su padre,
diciendo: Tmame por mujer a esta joven. 5 Pero oy Jacob que Siquem haba amancillad
o a Dina su hija; y estando sus hijos con su ganado en el campo, call Jacob hasta
que ellos viniesen.
6 Y se dirigi Hamor padre de Siquem a Jacob, para hablar con l. 7 Y los hijos de J
acob vinieron del campo cuando lo supieron; y se entristecieron los varones, y s
e enojaron mucho, porque hizo vileza en Israel acostndose con la hija de Jacob, l
o que no se deba haber hecho. 8 Y Hamor habl con ellos, diciendo: El alma de mi hi
jo Siquem se ha apegado a vuestra hija; os ruego que se la deis por mujer. 9 Y e
mparentad con nosotros; dadnos vuestras hijas, y tomad vosotros las nuestras. 10
Y habitad con nosotros, porque la tierra estar delante de vosotros; morad y nego
ciad en ella, y tomad en ella posesin. 11 Siquem tambin dijo al padre de Dina y a
los hermanos de ella: Halle yo gracia en vuestros ojos, y dar lo que me dijereis.
12 Aumentad a cargo mo mucha dote y dones, y yo dar cuanto me dijereis; y dadme l
a joven por mujer.
13 Pero respondieron los hijos de Jacob a Siquem y a Hamor su padre con palabras
engaosas, por cuanto haba amancillado a Dina su hermana. 14 Y les dijeron: No pod
emos hacer esto de dar nuestra hermana a hombre incircunciso, porque entre nosot
ros es abominacin. 15 Mas con esta condicin os complaceremos: si habis de ser como
nosotros, que se circuncide entre vosotros todo varn. 16 Entonces os daremos nues
tras hijas, y tomaremos nosotros las vuestras; y habitaremos con vosotros, y ser
emos un pueblo. 17 Mas si no nos prestareis odo para circuncidaros, tomaremos nue
stra hija y nos iremos. 18 Y parecieron bien sus palabras a Hamor, y a Siquem hi
jo de Hamor. 19 Y no tard el joven en hacer aquello, porque la hija de Jacob le h
aba agradado; y l era el ms distinguido de toda la casa de su padre.
20 Entonces Hamor y Siquem su hijo vinieron a la puerta de su ciudad, y hablaron
a los varones de su ciudad, diciendo: 21 Estos varones son pacficos con nosotros
, y habitarn en el pas, y traficarn en l; pues he aqu la tierra es bastante ancha par
a ellos; nosotros tomaremos sus hijas por mujeres, y les daremos las nuestras. 2
2 Mas con esta condicin consentirn estos hombres en habitar con nosotros, para que
seamos un pueblo: que se circuncide todo varn entre nosotros, as como ellos son c
ircuncidados. 23 Su ganado, sus bienes y todas sus bestias sern nuestros; solamen
te convengamos con ellos, y habitarn con nosotros. 24 Y obedecieron a Hamor y a S
iquem su hijo todos los que salan por la puerta de la ciudad, y circuncidaron a t
odo varn, a cuantos salan por la puerta de su ciudad.
25 Pero sucedi que al tercer da, cuando sentan ellos el mayor dolor, dos de los hij
os de Jacob, Simen y Lev, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron
contra la ciudad, que estaba desprevenida, y mataron a todo varn. 26 Y a Hamor y
a Siquem su hijo los mataron a filo de espada; y tomaron a Dina de casa de Siqu
em, y se fueron. 27 Y los hijos de Jacob vinieron a los muertos, y saquearon la
ciudad, por cuanto haban amancillado a su hermana. 28 Tomaron sus ovejas y vacas
y sus asnos, y lo que haba en la ciudad y en el campo, 29 y todos sus bienes; lle
varon cautivos a todos sus nios y sus mujeres, y robaron todo lo que haba en casa.
30 Entonces dijo Jacob a Simen y a Lev: Me habis turbado con hacerme abominable a
los moradores de esta tierra, el cananeo y el ferezeo; y teniendo yo pocos hombr
es, se juntarn contra m y me atacarn, y ser destruido yo y mi casa. 31 Pero ellos re
spondieron: Haba l de tratar a nuestra hermana como a una ramera?
Dios bendice a Jacob en Bet-el
Gnesis 35
1 Dijo Dios a Jacob: Levntate y sube a Bet-el, y qudate all; y haz all un altar al D
ios que te apareci cuando huas de tu hermano Esa. 2 Entonces Jacob dijo a su famili
a y a todos los que con l estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotro
s, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. 3 Y levantmonos, y subamos a Bet-el; y
har all altar al Dios que me respondi en el da de mi angustia, y ha estado conmigo e
n el camino que he andado. 4 As dieron a Jacob todos los dioses ajenos que haba en
poder de ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondi d
ebajo de una encina que estaba junto a Siquem.
5 Y salieron, y el terror de Dios estuvo sobre las ciudades que haba en sus alred
edores, y no persiguieron a los hijos de Jacob. 6 Y lleg Jacob a Luz, que est en t
ierra de Canan (esta es Bet-el), l y todo el pueblo que con l estaba. 7 Y edific all
un altar, y llam al lugar El-bet-el, porque all le haba aparecido Dios, cuando hua d
e su hermano. 8 Entonces muri Dbora, ama de Rebeca, y fue sepultada al pie de Bet-
el, debajo de una encina, la cual fue llamada Aln-bacut.
9 Apareci otra vez Dios a Jacob, cuando haba vuelto de Padan-aram, y le bendijo. 1
0 Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamar ms tu nombre Jacob, sino Israel
ser tu nombre; y llam su nombre Israel. 11 Tambin le dijo Dios: Yo soy el Dios omn
ipotente: crece y multiplcate; una nacin y conjunto de naciones procedern de ti, y
reyes saldrn de tus lomos. 12 La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, la dar a
ti, y a tu descendencia despus de ti dar la tierra. 13 Y se fue de l Dios, del luga
r en donde haba hablado con l. 14 Y Jacob erigi una seal en el lugar donde haba habla
do con l, una seal de piedra, y derram sobre ella libacin, y ech sobre ella aceite. 1
5 Y llam Jacob el nombre de aquel lugar donde Dios haba hablado con l, Bet-el.
Muerte de Raquel
16 Despus partieron de Bet-el; y haba an como media legua de tierra para llegar a E
frata, cuando dio a luz Raquel, y hubo trabajo en su parto. 17 Y aconteci, como h
aba trabajo en su parto, que le dijo la partera: No temas, que tambin tendrs este h
ijo. 18 Y aconteci que al salrsele el alma (pues muri), llam su nombre Benoni; mas s
u padre lo llam Benjamn. 19 As muri Raquel, y fue sepultada en el camino de Efrata,
la cual es Beln. 20 Y levant Jacob un pilar sobre su sepultura; esta es la seal de
la sepultura de Raquel hasta hoy. 21 Y sali Israel, y plant su tienda ms all de Migd
al- edar.
Los hijos de Jacob
(1 Cr. 2.1-2)
22 Aconteci que cuando moraba Israel en aquella tierra, fue Rubn y durmi con Bilha
la concubina de su padre; lo cual lleg a saber Israel. Ahora bien, los hijos de I
srael fueron doce: 23 los hijos de Lea: Rubn el primognito de Jacob; Simen, Lev, Jud,
Isacar y Zabuln. 24 Los hijos de Raquel: Jos y Benjamn. 25 Los hijos de Bilha, sie
rva de Raquel: Dan y Neftal. 26 Y los hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser.
Estos fueron los hijos de Jacob, que le nacieron en Padan-aram.
Muerte de Isaac
27 Despus vino Jacob a Isaac su padre a Mamre, a la ciudad de Arba, que es Hebrn,
donde habitaron Abraham e Isaac. 28 Y fueron los das de Isaac ciento ochenta aos.
29 Y exhal Isaac el espritu, y muri, y fue recogido a su pueblo, viejo y lleno de da
s; y lo sepultaron Esa y Jacob sus hijos.
Los descendientes de Esa
(1 Cr. 1.34-54)
Gnesis 36
1 Estas son las generaciones de Esa, el cual es Edom: 2 Esa tom sus mujeres de las
hijas de Canan: a Ada, hija de Eln heteo, a Aholibama, hija de An, hijo de Ziben hev
eo, 3 y a Basemat hija de Ismael, hermana de Nebaiot. 4 Ada dio a luz a Esa a Eli
faz; y Basemat dio a luz a Reuel. 5 Y Aholibama dio a luz a Jes, a Jaalam y a Cor;
estos son los hijos de Esa, que le nacieron en la tierra de Canan. 6 Y Esa tom sus
mujeres, sus hijos y sus hijas, y todas las personas de su casa, y sus ganados,
y todas sus bestias, y todo cuanto haba adquirido en la tierra de Canan, y se fue
a otra tierra, separndose de Jacob su hermano. 7 Porque los bienes de ellos eran
muchos; y no podan habitar juntos, ni la tierra en donde moraban los poda sostener
a causa de sus ganados. 8 Y Esa habit en el monte de Seir; Esa es Edom.
9 Estos son los linajes de Esa, padre de Edom, en el monte de Seir. 10 Estos son
los nombres de los hijos de Esa: Elifaz, hijo de Ada mujer de Esa; Reuel, hijo de
Basemat mujer de Esa. 11 Y los hijos de Elifaz fueron Temn, Omar, Zefo, Gatam y Ce
naz. 12 Y Timna fue concubina de Elifaz hijo de Esa, y ella le dio a luz a Amalec
; estos son los hijos de Ada, mujer de Esa. 13 Los hijos de Reuel fueron Nahat, Z
era, Sama y Miza; estos son los hijos de Basemat mujer de Esa. 14 Estos fueron lo
s hijos de Aholibama mujer de Esa, hija de An, que fue hijo de Ziben: ella dio a lu
z a Jes, Jaalam y Cor, hijos de Esa.
15 Estos son los jefes de entre los hijos de Esa: hijos de Elifaz, primognito de E
sa: los jefes Temn, Omar, Zefo, Cenaz, 16 Cor, Gatam y Amalec; estos son los jefes
de Elifaz en la tierra de Edom; estos fueron los hijos de Ada. 17 Y estos son lo
s hijos de Reuel, hijo de Esa: los jefes Nahat, Zera, Sama y Miza; estos son los
jefes de la lnea de Reuel en la tierra de Edom; estos hijos vienen de Basemat muj
er de Esa. 18 Y estos son los hijos de Aholibama mujer de Esa: los jefes Jes, Jaala
m y Cor; estos fueron los jefes que salieron de Aholibama mujer de Esa, hija de An.
19 Estos, pues, son los hijos de Esa, y sus jefes; l es Edom.
20 Estos son los hijos de Seir horeo, moradores de aquella tierra: Lotn, Sobal, Z
iben, An, 21 Disn, Ezer y Disn; estos son los jefes de los horeos, hijos de Seir, en
la tierra de Edom. 22 Los hijos de Lotn fueron Hori y Hemam; y Timna fue hermana
de Lotn. 23 Los hijos de Sobal fueron Alvn, Manahat, Ebal, Sefo y Onam. 24 Y los
hijos de Ziben fueron Aja y An. Este An es el que descubri manantiales en el desiert
o, cuando apacentaba los asnos de Ziben su padre. 25 Los hijos de An fueron Disn, y
Aholibama hija de An. 26 Estos fueron los hijos de Disn: Hemdn, Esbn, Itrn y Quern. 2
7 Y estos fueron los hijos de Ezer: Bilhn, Zaavn y Acn. 28 Estos fueron los hijos d
e Disn: Uz y Arn. 29 Y estos fueron los jefes de los horeos: los jefes Lotn, Sobal,
Ziben, An, 30 Disn, Ezer y Disn; estos fueron los jefes de los horeos, por sus mand
os en la tierra de Seir.
31 Y los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinase rey sobre lo
s hijos de Israel, fueron estos: 32 Bela hijo de Beor rein en Edom; y el nombre d
e su ciudad fue Dinaba. 33 Muri Bela, y rein en su lugar Jobab hijo de Zera, de Bo
sra. 34 Muri Jobab, y en su lugar rein Husam, de tierra de Temn. 35 Muri Husam, y re
in en su lugar Hadad hijo de Bedad, el que derrot a Madin en el campo de Moab; y el
nombre de su ciudad fue Avit. 36 Muri Hadad, y en su lugar rein Samla de Masreca.
37 Muri Samla, y rein en su lugar Sal de Rehobot junto al Eufrates. 38 Muri Sal, y e
n lugar suyo rein Baal-hann hijo de Acbor. 39 Y muri Baal-hann hijo de Acbor, y rein
Hadar en lugar suyo; y el nombre de su ciudad fue Pau; y el nombre de su mujer,
Mehetabel hija de Matred, hija de Mezaab. 40 Estos, pues, son los nombres de los
jefes de Esa por sus linajes, por sus lugares, y sus nombres: Timna, Alva, Jetet
, 41 Aholibama, Ela, Pinn, 42 Cenaz, Temn, Mibzar, 43 Magdiel e Iram. Estos fueron
los jefes de Edom segn sus moradas en la tierra de su posesin. Edom es el mismo E
sa, padre de los edomitas.
Jos es vendido por sus hermanos
Gnesis 37
1 Habit Jacob en la tierra donde haba morado su padre, en la tierra de Canan. 2 Est
a es la historia de la familia de Jacob: Jos, siendo de edad de diecisiete aos, ap
acentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha y
con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba Jos a su padre la mala
fama de ellos. 3 Y amaba Israel a Jos ms que a todos sus hijos, porque lo haba teni
do en su vejez; y le hizo una tnica de diversos colores. 4 Y viendo sus hermanos
que su padre lo amaba ms que a todos sus hermanos, le aborrecan, y no podan hablarl
e pacficamente.
5 Y so Jos un sueo, y lo cont a sus hermanos; y ellos llegaron a aborrecerle ms todava.
6 Y l les dijo: Od ahora este sueo que he soado: 7 He aqu que atbamos manojos en medi
o del campo, y he aqu que mi manojo se levantaba y estaba derecho, y que vuestros
manojos estaban alrededor y se inclinaban al mo. 8 Le respondieron sus hermanos:
Reinars t sobre nosotros, o seorears sobre nosotros? Y le aborrecieron aun ms a causa
de sus sueos y sus palabras. 9 So aun otro sueo, y lo cont a sus hermanos, diciendo:
He aqu que he soado otro sueo, y he aqu que el sol y la luna y once estrellas se in
clinaban a m. 10 Y lo cont a su padre y a sus hermanos; y su padre le reprendi, y l
e dijo: Qu sueo es este que soaste? Acaso vendremos yo y tu madre y tus hermanos a po
strarnos en tierra ante ti? 11 Y sus hermanos le tenan envidia, mas su padre medi
taba en esto.
12 Despus fueron sus hermanos a apacentar las ovejas de su padre en Siquem. 13 Y
dijo Israel a Jos: Tus hermanos apacientan las ovejas en Siquem: ven, y te enviar
a ellos. Y l respondi: Heme aqu. 14 E Israel le dijo: Ve ahora, mira cmo estn tus her
manos y cmo estn las ovejas, y treme la respuesta. Y lo envi del valle de Hebrn, y ll
eg a Siquem. 15 Y lo hall un hombre, andando l errante por el campo, y le pregunt aq
uel hombre, diciendo: Qu buscas? 16 Jos respondi: Busco a mis hermanos; te ruego que
me muestres dnde estn apacentando. 17 Aquel hombre respondi: Ya se han ido de aqu;
y yo les o decir: Vamos a Dotn. Entonces Jos fue tras de sus hermanos, y los hall en
Dotn. 18 Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, cons
piraron contra l para matarle. 19 Y dijeron el uno al otro: He aqu viene el soador.
20 Ahora pues, venid, y matmosle y echmosle en una cisterna, y diremos: Alguna ma
la bestia lo devor; y veremos qu ser de sus sueos. 21 Cuando Rubn oy esto, lo libr de s
us manos, y dijo: No lo matemos. 22 Y les dijo Rubn: No derramis sangre; echadlo e
n esta cisterna que est en el desierto, y no pongis mano en l; por librarlo as de su
s manos, para hacerlo volver a su padre. 23 Sucedi, pues, que cuando lleg Jos a sus
hermanos, ellos quitaron a Jos su tnica, la tnica de colores que tena sobre s; 24 y
le tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna estaba vaca, no haba en e
lla agua.
25 Y se sentaron a comer pan; y alzando los ojos miraron, y he aqu una compaa de is
maelitas que vena de Galaad, y sus camellos traan aromas, blsamo y mirra, e iban a
llevarlo a Egipto. 26 Entonces Jud dijo a sus hermanos: Qu provecho hay en que mate
mos a nuestro hermano y encubramos su muerte? 27 Venid, y vendmosle a los ismaeli
tas, y no sea nuestra mano sobre l; porque l es nuestro hermano, nuestra propia ca
rne. Y sus hermanos convinieron con l. 28 Y cuando pasaban los madianitas mercade
res, sacaron ellos a Jos de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a l
os ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a Jos a Egipto.
29 Despus Rubn volvi a la cisterna, y no hall a Jos dentro, y rasg sus vestidos. 30 Y
volvi a sus hermanos, y dijo: El joven no parece; y yo, adnde ir yo? 31 Entonces tom
aron ellos la tnica de Jos, y degollaron un cabrito de las cabras, y tieron la tnica
con la sangre; 32 y enviaron la tnica de colores y la trajeron a su padre, y dij
eron: Esto hemos hallado; reconoce ahora si es la tnica de tu hijo, o no. 33 Y l l
a reconoci, y dijo: La tnica de mi hijo es; alguna mala bestia lo devor; Jos ha sido
despedazado. 34 Entonces Jacob rasg sus vestidos, y puso cilicio sobre sus lomos
, y guard luto por su hijo muchos das. 35 Y se levantaron todos sus hijos y todas
sus hijas para consolarlo; mas l no quiso recibir consuelo, y dijo: Descender enlu
tado a mi hijo hasta el Seol. Y lo llor su padre. 36 Y los madianitas lo vendiero
n en Egipto a Potifar, oficial de Faran, capitn de la guardia.
Jud y Tamar
Gnesis 38
1 Aconteci en aquel tiempo, que Jud se apart de sus hermanos, y se fue a un varn adu
lamita que se llamaba Hira. 2 Y vio all Jud la hija de un hombre cananeo, el cual
se llamaba Sa; y la tom, y se lleg a ella. 3 Y ella concibi, y dio a luz un hijo, y
llam su nombre Er. 4 Concibi otra vez, y dio a luz un hijo, y llam su nombre Onn. 5
Y volvi a concebir, y dio a luz un hijo, y llam su nombre Sela. Y estaba en Quezib
cuando lo dio a luz. 6 Despus Jud tom mujer para su primognito Er, la cual se llama
ba Tamar. 7 Y Er, el primognito de Jud, fue malo ante los ojos de Jehov, y le quit J
ehov la vida. 8 Entonces Jud dijo a Onn: Llgate a la mujer de tu hermano, y despsate
con ella, y levanta descendencia a tu hermano. 9 Y sabiendo Onn que la descendenc
ia no haba de ser suya, suceda que cuando se llegaba a la mujer de su hermano, ver
ta en tierra, por no dar descendencia a su hermano. 10 Y desagrad en ojos de Jehov
lo que haca, y a l tambin le quit la vida. 11 Y Jud dijo a Tamar su nuera: Qudate viud
a en casa de tu padre, hasta que crezca Sela mi hijo; porque dijo: No sea que mu
era l tambin como sus hermanos. Y se fue Tamar, y estuvo en casa de su padre.
12 Pasaron muchos das, y muri la hija de Sa, mujer de Jud. Despus Jud se consol, y sub
a los trasquiladores de sus ovejas a Timnat, l y su amigo Hira el adulamita. 13 Y
fue dado aviso a Tamar, diciendo: He aqu tu suegro sube a Timnat a trasquilar su
s ovejas. 14 Entonces se quit ella los vestidos de su viudez, y se cubri con un ve
lo, y se arreboz, y se puso a la entrada de Enaim junto al camino de Timnat; porq
ue vea que haba crecido Sela, y ella no era dada a l por mujer. 15 Y la vio Jud, y l
a tuvo por ramera, porque ella haba cubierto su rostro. 16 Y se apart del camino h
acia ella, y le dijo: Djame ahora llegarme a ti: pues no saba que era su nuera; y
ella dijo: Qu me dars por llegarte a m? 17 El respondi: Yo te enviar del ganado un cab
rito de las cabras. Y ella dijo: Dame una prenda hasta que lo enves. 18 Entonces
Jud dijo: Qu prenda te dar? Ella respondi: Tu sello, tu cordn, y tu bculo que tienes en
tu mano. Y l se los dio, y se lleg a ella, y ella concibi de l. 19 Luego se levant y
se fue, y se quit el velo de sobre s, y se visti las ropas de su viudez. 20 Y Jud e
nvi el cabrito de las cabras por medio de su amigo el adulamita, para que ste reci
biese la prenda de la mujer; pero no la hall. 21 Y pregunt a los hombres de aquel
lugar, diciendo: Dnde est la ramera de Enaim junto al camino? Y ellos le dijeron: N
o ha estado aqu ramera alguna. 22 Entonces l se volvi a Jud, y dijo: No la he hallad
o; y tambin los hombres del lugar dijeron: Aqu no ha estado ramera. 23 Y Jud dijo:
Tmeselo para s, para que no seamos menospreciados; he aqu yo he enviado este cabrit
o, y t no la hallaste.
24 Sucedi que al cabo de unos tres meses fue dado aviso a Jud, diciendo: Tamar tu
nuera ha fornicado, y ciertamente est encinta a causa de las fornicaciones. Y Jud
dijo: Sacadla, y sea quemada. 25 Pero ella, cuando la sacaban, envi a decir a su
suegro: Del varn cuyas son estas cosas, estoy encinta. Tambin dijo: Mira ahora de
quin son estas cosas, el sello, el cordn y el bculo. 26 Entonces Jud los reconoci, y
dijo: Ms justa es ella que yo, por cuanto no la he dado a Sela mi hijo. Y nunca ms
la conoci.
27 Y aconteci que al tiempo de dar a luz, he aqu haba gemelos en su seno. 28 Sucedi
cuando daba a luz, que sac la mano el uno, y la partera tom y at a su mano un hilo
de grana, diciendo: Este sali primero. 29 Pero volviendo l a meter la mano, he aqu
sali su hermano; y ella dijo: Qu brecha te has abierto! Y llam su nombre Fares. 30 D
espus sali su hermano, el que tena en su mano el hilo de grana, y llam su nombre Zar
a.
Jos y la esposa de Potifar
Gnesis 39
1 Llevado, pues, Jos a Egipto, Potifar oficial de Faran, capitn de la guardia, varn
egipcio, lo compr de los ismaelitas que lo haban llevado all. 2 Mas Jehov estaba con
Jos, y fue varn prspero; y estaba en la casa de su amo el egipcio. 3 Y vio su amo
que Jehov estaba con l, y que todo lo que l haca, Jehov lo haca prosperar en su mano.
4 As hall Jos gracia en sus ojos, y le serva; y l le hizo mayordomo de su casa y entr
eg en su poder todo lo que tena. 5 Y aconteci que desde cuando le dio el encargo de
su casa y de todo lo que tena, Jehov bendijo la casa del egipcio a causa de Jos, y
la bendicin de Jehov estaba sobre todo lo que tena, as en casa como en el campo. 6
Y dej todo lo que tena en mano de Jos, y con l no se preocupaba de cosa alguna sino
del pan que coma. Y era Jos de hermoso semblante y bella presencia.
7 Aconteci despus de esto, que la mujer de su amo puso sus ojos en Jos, y dijo: Due
rme conmigo. 8 Y l no quiso, y dijo a la mujer de su amo: He aqu que mi seor no se
preocupa conmigo de lo que hay en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene
. 9 No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a
ti, por cuanto t eres su mujer; cmo, pues, hara yo este grande mal, y pecara contra
Dios? 10 Hablando ella a Jos cada da, y no escuchndola l para acostarse al lado de e
lla, para estar con ella, 11 aconteci que entr l un da en casa para hacer su oficio,
y no haba nadie de los de casa all. 12 Y ella lo asi por su ropa, diciendo: Duerme
conmigo. Entonces l dej su ropa en las manos de ella, y huy y sali. 13 Cuando vio e
lla que le haba dejado su ropa en sus manos, y haba huido fuera, 14 llam a los de c
asa, y les habl diciendo: Mirad, nos ha trado un hebreo para que hiciese burla de
nosotros. Vino l a m para dormir conmigo, y yo di grandes voces; 15 y viendo que y
o alzaba la voz y gritaba, dej junto a m su ropa, y huy y sali. 16 Y ella puso junto
a s la ropa de Jos, hasta que vino su seor a su casa. 17 Entonces le habl ella las
mismas palabras, diciendo: El siervo hebreo que nos trajiste, vino a m para desho
nrarme. 18 Y cuando yo alc mi voz y grit, l dej su ropa junto a m y huy fuera.
19 Y sucedi que cuando oy el amo de Jos las palabras que su mujer le hablaba, dicie
ndo: As me ha tratado tu siervo, se encendi su furor. 20 Y tom su amo a Jos, y lo pu
so en la crcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo all en la crcel. 21 Pero
Jehov estaba con Jos y le extendi su misericordia, y le dio gracia en los ojos del
jefe de la crcel. 22 Y el jefe de la crcel entreg en mano de Jos el cuidado de todo
s los presos que haba en aquella prisin; todo lo que se haca all, l lo haca. 23 No nec
esitaba atender el jefe de la crcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de
Jos, porque Jehov estaba con Jos, y lo que l haca, Jehov lo prosperaba.
Jos interpreta dos sueos
Gnesis 40
1 Aconteci despus de estas cosas, que el copero del rey de Egipto y el panadero de
linquieron contra su seor el rey de Egipto. 2 Y se enoj Faran contra sus dos oficia
les, contra el jefe de los coperos y contra el jefe de los panaderos, 3 y los pu
so en prisin en la casa del capitn de la guardia, en la crcel donde Jos estaba preso
. 4 Y el capitn de la guardia encarg de ellos a Jos, y l les serva; y estuvieron das e
n la prisin. 5 Y ambos, el copero y el panadero del rey de Egipto, que estaban ar
restados en la prisin, tuvieron un sueo, cada uno su propio sueo en una misma noche
, cada uno con su propio significado. 6 Vino a ellos Jos por la maana, y los mir, y
he aqu que estaban tristes. 7 Y l pregunt a aquellos oficiales de Faran, que estaba
n con l en la prisin de la casa de su seor, diciendo: Por qu parecen hoy mal vuestros
semblantes? 8 Ellos le dijeron: Hemos tenido un sueo, y no hay quien lo interpre
te. Entonces les dijo Jos: No son de Dios las interpretaciones? Contdmelo ahora.
9 Entonces el jefe de los coperos cont su sueo a Jos, y le dijo: Yo soaba que vea una
vid delante de m, 10 y en la vid tres sarmientos; y ella como que brotaba, y arr
ojaba su flor, viniendo a madurar sus racimos de uvas. 11 Y que la copa de Faran
estaba en mi mano, y tomaba yo las uvas y las exprima en la copa de Faran, y daba
yo la copa en mano de Faran. 12 Y le dijo Jos: Esta es su interpretacin: los tres s
armientos son tres das. 13 Al cabo de tres das levantar Faran tu cabeza, y te restit
uir a tu puesto, y dars la copa a Faran en su mano, como solas hacerlo cuando eras s
u copero. 14 Acurdate, pues, de m cuando tengas ese bien, y te ruego que uses conm
igo de misericordia, y hagas mencin de m a Faran, y me saques de esta casa. 15 Porq
ue fui hurtado de la tierra de los hebreos; y tampoco he hecho aqu por qu me pusie
sen en la crcel.
16 Viendo el jefe de los panaderos que haba interpretado para bien, dijo a Jos: Ta
mbin yo so que vea tres canastillos blancos sobre mi cabeza. 17 En el canastillo ms a
lto haba de toda clase de manjares de pastelera para Faran; y las aves las coman del
canastillo de sobre mi cabeza. 18 Entonces respondi Jos, y dijo: Esta es su inter
pretacin: Los tres canastillos tres das son. 19 Al cabo de tres das quitar Faran tu c
abeza de sobre ti, y te har colgar en la horca, y las aves comern tu carne de sobr
e ti.
20 Al tercer da, que era el da del cumpleaos de Faran, el rey hizo banquete a todos
sus sirvientes; y alz la cabeza del jefe de los coperos, y la cabeza del jefe de
los panaderos, entre sus servidores. 21 E hizo volver a su oficio al jefe de los
coperos, y dio ste la copa en mano de Faran. 22 Mas hizo ahorcar al jefe de los p
anaderos, como lo haba interpretado Jos. 23 Y el jefe de los coperos no se acord de
Jos, sino que le olvid.
Jos interpreta el sueo de Faran
Gnesis 41
1 Aconteci que pasados dos aos tuvo Faran un sueo. Le pareca que estaba junto al ro; 2
y que del ro suban siete vacas, hermosas a la vista, y muy gordas, y pacan en el p
rado. 3 Y que tras ellas suban del ro otras siete vacas de feo aspecto y enjutas d
e carne, y se pararon cerca de las vacas hermosas a la orilla del ro; 4 y que las
vacas de feo aspecto y enjutas de carne devoraban a las siete vacas hermosas y
muy gordas. Y despert Faran. 5 Se durmi de nuevo, y so la segunda vez: Que siete espi
gas llenas y hermosas crecan de una sola caa, 6 y que despus de ellas salan otras si
ete espigas menudas y abatidas del viento solano; 7 y las siete espigas menudas
devoraban a las siete espigas gruesas y llenas. Y despert Faran, y he aqu que era s
ueo. 8 Sucedi que por la maana estaba agitado su espritu, y envi e hizo llamar a todo
s los magos de Egipto, y a todos sus sabios; y les cont Faran sus sueos, mas no haba
quien los pudiese interpretar a Faran.
9 Entonces el jefe de los coperos habl a Faran, diciendo: Me acuerdo hoy de mis fa
ltas. 10 Cuando Faran se enoj contra sus siervos, nos ech a la prisin de la casa del
capitn de la guardia a m y al jefe de los panaderos. 11 Y l y yo tuvimos un sueo en
la misma noche, y cada sueo tena su propio significado. 12 Estaba all con nosotros
un joven hebreo, siervo del capitn de la guardia; y se lo contamos, y l nos inter
pret nuestros sueos, y declar a cada uno conforme a su sueo. 13 Y aconteci que como l
nos los interpret, as fue: yo fui restablecido en mi puesto, y el otro fue colgado
.
14 Entonces Faran envi y llam a Jos. Y lo sacaron apresuradamente de la crcel, y se a
feit, y mud sus vestidos, y vino a Faran. 15 Y dijo Faran a Jos: Yo he tenido un sueo,
y no hay quien lo interprete; mas he odo decir de ti, que oyes sueos para interpr
etarlos. 16 Respondi Jos a Faran, diciendo: No est en m; Dios ser el que d respuesta pr
opicia a Faran. 17 Entonces Faran dijo a Jos: En mi sueo me pareca que estaba a la or
illa del ro; 18 y que del ro suban siete vacas de gruesas carnes y hermosa aparienc
ia, que pacan en el prado. 19 Y que otras siete vacas suban despus de ellas, flacas
y de muy feo aspecto; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en feald
ad en toda la tierra de Egipto. 20 Y las vacas flacas y feas devoraban a las sie
te primeras vacas gordas; 21 y stas entraban en sus entraas, mas no se conoca que h
ubiesen entrado, porque la apariencia de las flacas era an mala, como al principi
o. Y yo despert. 22 Vi tambin soando, que siete espigas crecan en una misma caa, llen
as y hermosas. 23 Y que otras siete espigas menudas, marchitas, abatidas del vie
nto solano, crecan despus de ellas; 24 y las espigas menudas devoraban a las siete
espigas hermosas; y lo he dicho a los magos, mas no hay quien me lo interprete.

25 Entonces respondi Jos a Faran: El sueo de Faran es uno mismo; Dios ha mostrado a F
aran lo que va a hacer. 26 Las siete vacas hermosas siete aos son; y las espigas h
ermosas son siete aos: el sueo es uno mismo. 27 Tambin las siete vacas flacas y fea
s que suban tras ellas, son siete aos; y las siete espigas menudas y marchitas del
viento solano, siete aos sern de hambre. 28 Esto es lo que respondo a Faran. Lo qu
e Dios va a hacer, lo ha mostrado a Faran. 29 He aqu vienen siete aos de gran abund
ancia en toda la tierra de Egipto. 30 Y tras ellos seguirn siete aos de hambre; y
toda la abundancia ser olvidada en la tierra de Egipto, y el hambre consumir la ti
erra. 31 Y aquella abundancia no se echar de ver, a causa del hambre siguiente la
cual ser gravsima. 32 Y el suceder el sueo a Faran dos veces, significa que la cosa
es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla. 33 Por tanto, prova
se ahora Faran de un varn prudente y sabio, y pngalo sobre la tierra de Egipto. 34
Haga esto Faran, y ponga gobernadores sobre el pas, y quinte la tierra de Egipto e
n los siete aos de la abundancia. 35 Y junten toda la provisin de estos buenos aos
que vienen, y recojan el trigo bajo la mano de Faran para mantenimiento de las ci
udades; y gurdenlo. 36 Y est aquella provisin en depsito para el pas, para los siete
aos de hambre que habr en la tierra de Egipto; y el pas no perecer de hambre.
Jos, gobernador de Egipto
37 El asunto pareci bien a Faran y a sus siervos, 38 y dijo Faran a sus siervos: Aca
so hallaremos a otro hombre como ste, en quien est el espritu de Dios? 39 Y dijo Fa
ran a Jos: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio co
mo t. 40 T estars sobre mi casa, y por tu palabra se gobernar todo mi pueblo; solame
nte en el trono ser yo mayor que t. 41 Dijo adems Faran a Jos: He aqu yo te he puesto
sobre toda la tierra de Egipto. 42 Entonces Faran quit su anillo de su mano, y lo
puso en la mano de Jos, y lo hizo vestir de ropas de lino finsimo, y puso un colla
r de oro en su cuello; 43 y lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaron dela
nte de l: Doblad la rodilla!; y lo puso sobre toda la tierra de Egipto. 44 Y dijo
Faran a Jos: Yo soy Faran; y sin ti ninguno alzar su mano ni su pie en toda la tierr
a de Egipto. 45 Y llam Faran el nombre de Jos, Zafnat-panea; y le dio por mujer a A
senat, hija de Potifera sacerdote de On. Y sali Jos por toda la tierra de Egipto.
46 Era Jos de edad de treinta aos cuando fue presentado delante de Faran rey de Egi
pto; y sali Jos de delante de Faran, y recorri toda la tierra de Egipto. 47 En aquel
los siete aos de abundancia la tierra produjo a montones. 48 Y l reuni todo el alim
ento de los siete aos de abundancia que hubo en la tierra de Egipto, y guard alime
nto en las ciudades, poniendo en cada ciudad el alimento del campo de sus alrede
dores. 49 Recogi Jos trigo como arena del mar, mucho en extremo, hasta no poderse
contar, porque no tena nmero. 50 Y nacieron a Jos dos hijos antes que viniese el pr
imer ao del hambre, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera sacerdote de
On. 51 Y llam Jos el nombre del primognito, Manass; porque dijo: Dios me hizo olvid
ar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre. 52 Y llam el nombre del segundo,
Efran; porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi afliccin.
53 As se cumplieron los siete aos de abundancia que hubo en la tierra de Egipto. 5
4 Y comenzaron a venir los siete aos del hambre, como Jos haba dicho; y hubo hambre
en todos los pases, mas en toda la tierra de Egipto haba pan. 55 Cuando se sinti e
l hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clam a Faran por pan. Y dijo Faran
a todos los egipcios: Id a Jos, y haced lo que l os dijere. 56 Y el hambre estaba
por toda la extensin del pas. Entonces abri Jos todo granero donde haba, y venda a los
egipcios; porque haba crecido el hambre en la tierra de Egipto. 57 Y de toda la
tierra venan a Egipto para comprar de Jos, porque por toda la tierra haba crecido e
l hambre.
Los hermanos de Jos vienen por alimentos
Gnesis 42
1 Viendo Jacob que en Egipto haba alimentos, dijo a sus hijos: Por qu os estis miran
do? 2 Y dijo: He aqu, yo he odo que hay vveres en Egipto; descended all, y comprad d
e all para nosotros, para que podamos vivir, y no muramos. 3 Y descendieron los d
iez hermanos de Jos a comprar trigo en Egipto. 4 Mas Jacob no envi a Benjamn, herma
no de Jos, con sus hermanos; porque dijo: No sea que le acontezca algn desastre. 5
Vinieron los hijos de Israel a comprar entre los que venan; porque haba hambre en
la tierra de Canan.
6 Y Jos era el seor de la tierra, quien le venda a todo el pueblo de la tierra; y l
legaron los hermanos de Jos, y se inclinaron a l rostro a tierra. 7 Y Jos, cuando v
io a sus hermanos, los conoci; mas hizo como que no los conoca, y les habl sperament
e, y les dijo: De dnde habis venido? Ellos respondieron: De la tierra de Canan, para
comprar alimentos. 8 Jos, pues, conoci a sus hermanos; pero ellos no le conociero
n. 9 Entonces se acord Jos de los sueos que haba tenido acerca de ellos, y les dijo:
Espas sois; por ver lo descubierto del pas habis venido. 10 Ellos le respondieron:
No, seor nuestro, sino que tus siervos han venido a comprar alimentos. 11 Todos
nosotros somos hijos de un varn; somos hombres honrados; tus siervos nunca fueron
espas. 12 Pero Jos les dijo: No; para ver lo descubierto del pas habis venido. 13 Y
ellos respondieron: Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un varn en la tier
ra de Canan; y he aqu el menor est hoy con nuestro padre, y otro no parece. 14 Y Jo
s les dijo: Eso es lo que os he dicho, afirmando que sois espas. 15 En esto seris p
robados: Vive Faran, que no saldris de aqu, sino cuando vuestro hermano menor vinie
re aqu. 16 Enviad a uno de vosotros y traiga a vuestro hermano, y vosotros quedad
presos, y vuestras palabras sern probadas, si hay verdad en vosotros; y si no, v
ive Faran, que sois espas. 17 Entonces los puso juntos en la crcel por tres das. 18
Y al tercer da les dijo Jos: Haced esto, y vivid: Yo temo a Dios. 19 Si sois hombr
es honrados, quede preso en la casa de vuestra crcel uno de vuestros hermanos, y
vosotros id y llevad el alimento para el hambre de vuestra casa. 20 Pero traeris
a vuestro hermano menor, y sern verificadas vuestras palabras, y no moriris. Y ell
os lo hicieron as.
21 Y decan el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, pu
es vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le escuchamos; por eso h
a venido sobre nosotros esta angustia. 22 Entonces Rubn les respondi, diciendo: No
os habl yo y dije: No pequis contra el joven, y no escuchasteis? He aqu tambin se no
s demanda su sangre. 23 Pero ellos no saban que los entenda Jos, porque haba intrpret
e entre ellos. 24 Y se apart Jos de ellos, y llor; despus volvi a ellos, y les habl, y
tom de entre ellos a Simen, y lo aprision a vista de ellos. 25 Despus mand Jos que ll
enaran sus sacos de trigo, y devolviesen el dinero de cada uno de ellos, ponindol
o en su saco, y les diesen comida para el camino; y as se hizo con ellos.
26 Y ellos pusieron su trigo sobre sus asnos, y se fueron de all. 27 Pero abriend
o uno de ellos su saco para dar de comer a su asno en el mesn, vio su dinero que
estaba en la boca de su costal. 28 Y dijo a sus hermanos: Mi dinero se me ha dev
uelto, y helo aqu en mi saco. Entonces se les sobresalt el corazn, y espantados dij
eron el uno al otro: Qu es esto que nos ha hecho Dios?
29 Y venidos a Jacob su padre en tierra de Canan, le contaron todo lo que les haba
acontecido, diciendo: 30 Aquel varn, el seor de la tierra, nos habl speramente, y n
os trat como a espas de la tierra. 31 Y nosotros le dijimos: Somos hombres honrado
s, nunca fuimos espas. 32 Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno no par
ece, y el menor est hoy con nuestro padre en la tierra de Canan. 33 Entonces aquel
varn, el seor de la tierra, nos dijo: En esto conocer que sois hombres honrados: d
ejad conmigo uno de vuestros hermanos, y tomad para el hambre de vuestras casas,
y andad, 34 y traedme a vuestro hermano el menor, para que yo sepa que no sois
espas, sino hombres honrados; as os dar a vuestro hermano, y negociaris en la tierra
.
35 Y aconteci que vaciando ellos sus sacos, he aqu que en el saco de cada uno esta
ba el atado de su dinero; y viendo ellos y su padre los atados de su dinero, tuv
ieron temor. 36 Entonces su padre Jacob les dijo: Me habis privado de mis hijos;
Jos no parece, ni Simen tampoco, y a Benjamn le llevaris; contra m son todas estas co
sas. 37 Y Rubn habl a su padre, diciendo: Hars morir a mis dos hijos, si no te lo d
evuelvo; entrgalo en mi mano, que yo lo devolver a ti. 38 Y l dijo: No descender mi
hijo con vosotros, pues su hermano ha muerto, y l solo ha quedado; y si le aconte
ciere algn desastre en el camino por donde vais, haris descender mis canas con dol
or al Seol.
Los hermanos de Jos regresan con Benjamn
Gnesis 43
1 El hambre era grande en la tierra; 2 y aconteci que cuando acabaron de comer el
trigo que trajeron de Egipto, les dijo su padre: Volved, y comprad para nosotro
s un poco de alimento. 3 Respondi Jud, diciendo: Aquel varn nos protest con nimo resu
elto, diciendo: No veris mi rostro si no trais a vuestro hermano con vosotros. 4 S
i enviares a nuestro hermano con nosotros, descenderemos y te compraremos alimen
to. 5 Pero si no le enviares, no descenderemos; porque aquel varn nos dijo: No ve
ris mi rostro si no trais a vuestro hermano con vosotros. 6 Dijo entonces Israel: P
or qu me hicisteis tanto mal, declarando al varn que tenais otro hermano? 7 Y ellos
respondieron: Aquel varn nos pregunt expresamente por nosotros, y por nuestra fam
ilia, diciendo: Vive an vuestro padre? Tenis otro hermano? Y le declaramos conforme
a estas palabras. Acaso podamos saber que l nos dira: Haced venir a vuestro hermano?
8 Entonces Jud dijo a Israel su padre: Enva al joven conmigo, y nos levantaremos
e iremos, a fin de que vivamos y no muramos nosotros, y t, y nuestros nios. 9 Yo t
e respondo por l; a m me pedirs cuenta. Si yo no te lo vuelvo a traer, y si no lo p
ongo delante de ti, ser para ti el culpable para siempre; 10 pues si no nos hubira
mos detenido, ciertamente hubiramos ya vuelto dos veces.
11 Entonces Israel su padre les respondi: Pues que as es, hacedlo; tomad de lo mej
or de la tierra en vuestros sacos, y llevad a aquel varn un presente, un poco de
blsamo, un poco de miel, aromas y mirra, nueces y almendras. 12 Y tomad en vuestr
as manos doble cantidad de dinero, y llevad en vuestra mano el dinero vuelto en
las bocas de vuestros costales; quiz fue equivocacin. 13 Tomad tambin a vuestro her
mano, y levantaos, y volved a aquel varn. 14 Y el Dios Omnipotente os d misericord
ia delante de aquel varn, y os suelte al otro vuestro hermano, y a este Benjamn. Y
si he de ser privado de mis hijos, salo. 15 Entonces tomaron aquellos varones el
presente, y tomaron en su mano doble cantidad de dinero, y a Benjamn; y se levan
taron y descendieron a Egipto, y se presentaron delante de Jos.
16 Y vio Jos a Benjamn con ellos, y dijo al mayordomo de su casa: Lleva a casa a e
sos hombres, y degella una res y preprala, pues estos hombres comern conmigo al med
ioda. 17 E hizo el hombre como Jos dijo, y llev a los hombres a casa de Jos. 18 Ento
nces aquellos hombres tuvieron temor, cuando fueron llevados a casa de Jos, y deca
n: Por el dinero que fue devuelto en nuestros costales la primera vez nos han tr
ado aqu, para tendernos lazo, y atacarnos, y tomarnos por siervos a nosotros, y a
nuestros asnos. 19 Y se acercaron al mayordomo de la casa de Jos, y le hablaron a
la entrada de la casa. 20 Y dijeron: Ay, seor nuestro, nosotros en realidad de v
erdad descendimos al principio a comprar alimentos. 21 Y aconteci que cuando lleg
amos al mesn y abrimos nuestros costales, he aqu el dinero de cada uno estaba en l
a boca de su costal, nuestro dinero en su justo peso; y lo hemos vuelto a traer
con nosotros. 22 Hemos tambin trado en nuestras manos otro dinero para comprar ali
mentos; nosotros no sabemos quin haya puesto nuestro dinero en nuestros costales.
23 El les respondi: Paz a vosotros, no temis; vuestro Dios y el Dios de vuestro p
adre os dio el tesoro en vuestros costales; yo recib vuestro dinero. Y sac a Simen
a ellos. 24 Y llev aquel varn a los hombres a casa de Jos; y les dio agua, y lavaro
n sus pies, y dio de comer a sus asnos. 25 Y ellos prepararon el presente entret
anto que vena Jos a medioda, porque haban odo que all habran de comer pan.
26 Y vino Jos a casa, y ellos le trajeron el presente que tenan en su mano dentro
de la casa, y se inclinaron ante l hasta la tierra. 27 Entonces les pregunt Jos cmo
estaban, y dijo: Vuestro padre, el anciano que dijisteis, lo pasa bien? Vive todava
? 28 Y ellos respondieron: Bien va a tu siervo nuestro padre; an vive. Y se incli
naron, e hicieron reverencia. 29 Y alzando Jos sus ojos vio a Benjamn su hermano,
hijo de su madre, y dijo: Es ste vuestro hermano menor, de quien me hablasteis? Y
dijo: Dios tenga misericordia de ti, hijo mo. 30 Entonces Jos se apresur, porque se
conmovieron sus entraas a causa de su hermano, y busc dnde llorar; y entr en su cmar
a, y llor all. 31 Y lav su rostro y sali, y se contuvo, y dijo: Poned pan. 32 Y pusi
eron para l aparte, y separadamente para ellos, y aparte para los egipcios que co
n l coman; porque los egipcios no pueden comer pan con los hebreos, lo cual es abo
minacin a los egipcios. 33 Y se sentaron delante de l, el mayor conforme a su prim
ogenitura, y el menor conforme a su menor edad; y estaban aquellos hombres atnito
s mirndose el uno al otro. 34 Y Jos tom viandas de delante de s para ellos; mas la p
orcin de Benjamn era cinco veces mayor que cualquiera de las de ellos. Y bebieron,
y se alegraron con l.
La copa de Jos
Gnesis 44
1 Mand Jos al mayordomo de su casa, diciendo: Llena de alimento los costales de es
tos varones, cuanto puedan llevar, y pon el dinero de cada uno en la boca de su
costal. 2 Y pondrs mi copa, la copa de plata, en la boca del costal del menor, co
n el dinero de su trigo. Y l hizo como dijo Jos. 3 Venida la maana, los hombres fue
ron despedidos con sus asnos. 4 Habiendo ellos salido de la ciudad, de la que an
no se haban alejado, dijo Jos a su mayordomo: Levntate y sigue a esos hombres; y cu
ando los alcances, diles: Por qu habis vuelto mal por bien? Por qu habis robado mi cop
a de plata? 5 No es sta en la que bebe mi seor, y por la que suele adivinar? Habis h
echo mal en lo que hicisteis.
6 Cuando l los alcanz, les dijo estas palabras. 7 Y ellos le respondieron: Por qu di
ce nuestro seor tales cosas? Nunca tal hagan tus siervos. 8 He aqu, el dinero que
hallamos en la boca de nuestros costales, te lo volvimos a traer desde la tierra
de Canan; cmo, pues, habamos de hurtar de casa de tu seor plata ni oro? 9 Aquel de t
us siervos en quien fuere hallada la copa, que muera, y aun nosotros seremos sie
rvos de mi seor. 10 Y l dijo: Tambin ahora sea conforme a vuestras palabras; aquel
en quien se hallare ser mi siervo, y vosotros seris sin culpa. 11 Ellos entonces s
e dieron prisa, y derribando cada uno su costal en tierra, abri cada cual el cost
al suyo. 12 Y busc; desde el mayor comenz, y acab en el menor; y la copa fue hallad
a en el costal de Benjamn. 13 Entonces ellos rasgaron sus vestidos, y carg cada un
o su asno y volvieron a la ciudad.
14 Vino Jud con sus hermanos a casa de Jos, que an estaba all, y se postraron delant
e de l en tierra. 15 Y les dijo Jos: Qu accin es esta que habis hecho? No sabis que un
ombre como yo sabe adivinar? 16 Entonces dijo Jud: Qu diremos a mi seor? Qu hablaremos
, o con qu nos justificaremos? Dios ha hallado la maldad de tus siervos; he aqu, n
osotros somos siervos de mi seor, nosotros, y tambin aquel en cuyo poder fue halla
da la copa. 17 Jos respondi: Nunca yo tal haga. El varn en cuyo poder fue hallada l
a copa, l ser mi siervo; vosotros id en paz a vuestro padre.
Jud intercede por Benjamn
18 Entonces Jud se acerc a l, y dijo: Ay, seor mo, te ruego que permitas que hable tu
siervo una palabra en odos de mi seor, y no se encienda tu enojo contra tu siervo
, pues t eres como Faran. 19 Mi seor pregunt a sus siervos, diciendo: Tenis padre o he
rmano? 20 Y nosotros respondimos a mi seor: Tenemos un padre anciano, y un herman
o joven, pequeo an, que le naci en su vejez; y un hermano suyo muri, y l solo qued de
los hijos de su madre; y su padre lo ama. 21 Y t dijiste a tus siervos: Tradmelo,
y pondr mis ojos sobre l. 22 Y nosotros dijimos a mi seor: El joven no puede dejar
a su padre, porque si lo dejare, su padre morir. 23 Y dijiste a tus siervos: Si v
uestro hermano menor no desciende con vosotros, no veris ms mi rostro. 24 Aconteci,
pues, que cuando llegamos a mi padre tu siervo, le contamos las palabras de mi
seor. 25 Y dijo nuestro padre: Volved a comprarnos un poco de alimento. 26 Y noso
tros respondimos: No podemos ir; si nuestro hermano va con nosotros, iremos; por
que no podremos ver el rostro del varn, si no est con nosotros nuestro hermano el
menor. 27 Entonces tu siervo mi padre nos dijo: Vosotros sabis que dos hijos me d
io a luz mi mujer; 28 y el uno sali de mi presencia, y pienso de cierto que fue d
espedazado, y hasta ahora no lo he visto. 29 Y si tomis tambin a ste de delante de
m, y le acontece algn desastre, haris descender mis canas con dolor al Seol. 30 Aho
ra, pues, cuando vuelva yo a tu siervo mi padre, si el joven no va conmigo, como
su vida est ligada a la vida de l, 31 suceder que cuando no vea al joven, morir; y
tus siervos harn descender las canas de tu siervo nuestro padre con dolor al Seol
. 32 Como tu siervo sali por fiador del joven con mi padre, diciendo: Si no te lo
vuelvo a traer, entonces yo ser culpable ante mi padre para siempre; 33 te ruego
, por tanto, que quede ahora tu siervo en lugar del joven por siervo de mi seor,
y que el joven vaya con sus hermanos. 34 Porque cmo volver yo a mi padre sin el jov
en? No podr, por no ver el mal que sobrevendr a mi padre.
Jos se da a conocer a sus hermanos
Gnesis 45
1 No poda ya Jos contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y clam:
Haced salir de mi presencia a todos. Y no qued nadie con l, al darse a conocer Jos
a sus hermanos. 2 Entonces se dio a llorar a gritos; y oyeron los egipcios, y oy
tambin la casa de Faran. 3 Y dijo Jos a sus hermanos: Yo soy Jos; vive an mi padre? Y
sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de l.
4 Entonces dijo Jos a sus hermanos: Acercaos ahora a m. Y ellos se acercaron. Y l d
ijo: Yo soy Jos vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. 5 Ahora, pues, no
os entristezcis, ni os pese de haberme vendido ac; porque para preservacin de vida
me envi Dios delante de vosotros. 6 Pues ya ha habido dos aos de hambre en medio
de la tierra, y an quedan cinco aos en los cuales ni habr arada ni siega. 7 Y Dios
me envi delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para
daros vida por medio de gran liberacin. 8 As, pues, no me enviasteis ac vosotros, s
ino Dios, que me ha puesto por padre de Faran y por seor de toda su casa, y por go
bernador en toda la tierra de Egipto. 9 Daos prisa, id a mi padre y decidle: As d
ice tu hijo Jos: Dios me ha puesto por seor de todo Egipto; ven a m, no te detengas
. 10 Habitars en la tierra de Gosn, y estars cerca de m, t y tus hijos, y los hijos d
e tus hijos, tus ganados y tus vacas, y todo lo que tienes. 11 Y all te alimentar,
pues an quedan cinco aos de hambre, para que no perezcas de pobreza t y tu casa, y
todo lo que tienes. 12 He aqu, vuestros ojos ven, y los ojos de mi hermano Benja
mn, que mi boca os habla. 13 Haris, pues, saber a mi padre toda mi gloria en Egipt
o, y todo lo que habis visto; y daos prisa, y traed a mi padre ac. 14 Y se ech sobr
e el cuello de Benjamn su hermano, y llor; y tambin Benjamn llor sobre su cuello. 15
Y bes a todos sus hermanos, y llor sobre ellos; y despus sus hermanos hablaron con l
.
16 Y se oy la noticia en la casa de Faron, diciendo: Los hermanos de Jos han venido
. Y esto agrad en los ojos de Faran y de sus siervos. 17 Y dijo Faran a Jos: Di a tu
s hermanos: Haced esto: cargad vuestras bestias, e id, volved a la tierra de Can
an; 18 y tomad a vuestro padre y a vuestras familias y venid a m, porque yo os dar
lo bueno de la tierra de Egipto, y comeris de la abundancia de la tierra. 19 Y t m
anda: Haced esto: tomaos de la tierra de Egipto carros para vuestros nios y vuest
ras mujeres, y traed a vuestro padre, y venid. 20 Y no os preocupis por vuestros
enseres, porque la riqueza de la tierra de Egipto ser vuestra. 21 Y lo hicieron a
s los hijos de Israel; y les dio Jos carros conforme a la orden de Faran, y les sum
inistr vveres para el camino. 22 A cada uno de todos ellos dio mudas de vestidos,
y a Benjamn dio trescientas piezas de plata, y cinco mudas de vestidos. 23 Y a su
padre envi esto: diez asnos cargados de lo mejor de Egipto, y diez asnas cargada
s de trigo, y pan y comida, para su padre en el camino. 24 Y despidi a sus herman
os, y ellos se fueron. Y l les dijo: No riis por el camino. 25 Y subieron de Egipto
, y llegaron a la tierra de Canan a Jacob su padre. 26 Y le dieron las nuevas, di
ciendo: Jos vive an; y l es seor en toda la tierra de Egipto. Y el corazn de Jacob se
afligi, porque no los crea. 27 Y ellos le contaron todas las palabras de Jos, que l
les haba hablado; y viendo Jacob los carros que Jos enviaba para llevarlo, su espr
itu revivi. 28 Entonces dijo Israel: Basta; Jos mi hijo vive todava; ir, y le ver ant
es que yo muera.
Jacob y su familia en Egipto
Gnesis 46
1 Sali Israel con todo lo que tena, y vino a Beerseba, y ofreci sacrificios al Dios
de su padre Isaac. 2 Y habl Dios a Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, J
acob. Y l respondi: Heme aqu. 3 Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas
de descender a Egipto, porque all yo har de ti una gran nacin. 4 Yo descender contig
o a Egipto, y yo tambin te har volver; y la mano de Jos cerrar tus ojos. 5 Y se leva
nt Jacob de Beerseba; y tomaron los hijos de Israel a su padre Jacob, y a sus nios
, y a sus mujeres, en los carros que Faran haba enviado para llevarlo. 6 Y tomaron
sus ganados, y sus bienes que haban adquirido en la tierra de Canan, y vinieron a
Egipto, Jacob y toda su descendencia consigo; 7 sus hijos, y los hijos de sus h
ijos consigo; sus hijas, y las hijas de sus hijos, y a toda su descendencia traj
o consigo a Egipto.
8 Y estos son los nombres de los hijos de Israel, que entraron en Egipto, Jacob
y sus hijos: Rubn, el primognito de Jacob. 9 Y los hijos de Rubn: Hanoc, Fal, Hezrn y
Carmi. 10 Los hijos de Simen: Jemuel, Jamn, Ohad, Jaqun, Zohar, y Sal hijo de la ca
nanea. 11 Los hijos de Lev: Gersn, Coat y Merari. 12 Los hijos de Jud: Er, Onn, Sela
, Fares y Zara; mas Er y Onn murieron en la tierra de Canan. Y los hijos de Fares
fueron Hezrn y Hamul. 13 Los hijos de Isacar: Tola, Fa, Job y Simrn. 14 Los hijos d
e Zabuln: Sered, Eln y Jahleel. 15 Estos fueron los hijos de Lea, los que dio a lu
z a Jacob en Padan-aram, y adems su hija Dina; treinta y tres las personas todas
de sus hijos e hijas. 16 Los hijos de Gad: Zifin, Hagui, Ezbn, Suni, Eri, Arodi y
Areli. 17 Y los hijos de Aser: Imna, Isa, Isi, Bera, y Sera hermana de ellos. Los h
ijos de Bera: Heber y Malquiel. 18 Estos fueron los hijos de Zilpa, la que Labn di
o a su hija Lea, y dio a luz stos a Jacob; por todas diecisis personas. 19 Los hij
os de Raquel, mujer de Jacob: Jos y Benjamn. 20 Y nacieron a Jos en la tierra de Eg
ipto Manass y Efran, los que le dio a luz Asenat, hija de Potifera sacerdote de On
. 21 Los hijos de Benjamn fueron Bela, Bequer, Asbel, Gera, Naamn, Ehi, Ros, Mupim
, Hupim y Ard. 22 Estos fueron los hijos de Raquel, que nacieron a Jacob; por to
das catorce personas. 23 Los hijos de Dan: Husim. 24 Los hijos de Neftal: Jahzeel
, Guni, Jezer y Silem. 25 Estos fueron los hijos de Bilha, la que dio Labn a Raqu
el su hija, y dio a luz stos a Jacob; por todas siete personas. 26 Todas las pers
onas que vinieron con Jacob a Egipto, procedentes de sus lomos, sin las mujeres
de los hijos de Jacob, todas las personas fueron sesenta y seis. 27 Y los hijos
de Jos, que le nacieron en Egipto, dos personas. Todas las personas de la casa de
Jacob, que entraron en Egipto, fueron setenta.
28 Y envi Jacob a Jud delante de s a Jos, para que le viniese a ver en Gosn; y llegar
on a la tierra de Gosn. 29 Y Jos unci su carro y vino a recibir a Israel su padre e
n Gosn; y se manifest a l, y se ech sobre su cuello, y llor sobre su cuello largament
e. 30 Entonces Israel dijo a Jos: Muera yo ahora, ya que he visto tu rostro, y s q
ue an vives. 31 Y Jos dijo a sus hermanos, y a la casa de su padre: Subir y lo har s
aber a Faran, y le dir: Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaban en la tier
ra de Canan, han venido a m. 32 Y los hombres son pastores de ovejas, porque son h
ombres ganaderos; y han trado sus ovejas y sus vacas, y todo lo que tenan. 33 Y cu
ando Faran os llamare y dijere: Cul es vuestro oficio? 34 entonces diris: Hombres de
ganadera han sido tus siervos desde nuestra juventud hasta ahora, nosotros y nue
stros padres; a fin de que moris en la tierra de Gosn, porque para los egipcios es
abominacin todo pastor de ovejas.
Gnesis 47
1 Vino Jos y lo hizo saber a Faran, y dijo: Mi padre y mis hermanos, y sus ovejas
y sus vacas, con todo lo que tienen, han venido de la tierra de Canan, y he aqu es
tn en la tierra de Gosn. 2 Y de los postreros de sus hermanos tom cinco varones, y
los present delante de Faran. 3 Y Faran dijo a sus hermanos: Cul es vuestro oficio? Y
ellos respondieron a Faran: Pastores de ovejas son tus siervos, as nosotros como
nuestros padres. 4 Dijeron adems a Faran: Para morar en esta tierra hemos venido;
porque no hay pasto para las ovejas de tus siervos, pues el hambre es grave en l
a tierra de Canan; por tanto, te rogamos ahora que permitas que habiten tus sierv
os en la tierra de Gosn. 5 Entonces Faran habl a Jos, diciendo: Tu padre y tus herma
nos han venido a ti. 6 La tierra de Egipto delante de ti est; en lo mejor de la t
ierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos; habiten en la tierra de Gosn; y si
entiendes que hay entre ellos hombres capaces, ponlos por mayorales del ganado
mo.
7 Tambin Jos introdujo a Jacob su padre, y lo present delante de Faran; y Jacob bend
ijo a Faran. 8 Y dijo Faran a Jacob: Cuntos son los das de los aos de tu vida? 9 Y Jac
ob respondi a Faran: Los das de los aos de mi peregrinacin son ciento treinta aos; poc
os y malos han sido los das de los aos de mi vida, y no han llegado a los das de lo
s aos de la vida de mis padres en los das de su peregrinacin. 10 Y Jacob bendijo a
Faran, y sali de la presencia de Faran. 11 As Jos hizo habitar a su padre y a sus her
manos, y les dio posesin en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la
tierra de Ramess, como mand Faran. 12 Y alimentaba Jos a su padre y a sus hermanos,
y a toda la casa de su padre, con pan, segn el nmero de los hijos.
13 No haba pan en toda la tierra, y el hambre era muy grave, por lo que desfallec
i de hambre la tierra de Egipto y la tierra de Canan. 14 Y recogi Jos todo el dinero
que haba en la tierra de Egipto y en la tierra de Canan, por los alimentos que de
l compraban; y meti Jos el dinero en casa de Faran. 15 Acabado el dinero de la tier
ra de Egipto y de la tierra de Canan, vino todo Egipto a Jos, diciendo: Danos pan;
por qu moriremos delante de ti, por haberse acabado el dinero? 16 Y Jos dijo: Dad
vuestros ganados y yo os dar por vuestros ganados, si se ha acabado el dinero. 17
Y ellos trajeron sus ganados a Jos, y Jos les dio alimentos por caballos, y por e
l ganado de las ovejas, y por el ganado de las vacas, y por asnos; y les sustent
de pan por todos sus ganados aquel ao. 18 Acabado aquel ao, vinieron a l el segundo
ao, y le dijeron: No encubrimos a nuestro seor que el dinero ciertamente se ha ac
abado; tambin el ganado es ya de nuestro seor; nada ha quedado delante de nuestro
seor sino nuestros cuerpos y nuestra tierra. 19 Por qu moriremos delante de tus ojo
s, as nosotros como nuestra tierra? Cmpranos a nosotros y a nuestra tierra por pan
, y seremos nosotros y nuestra tierra siervos de Faran; y danos semilla para que
vivamos y no muramos, y no sea asolada la tierra.
20 Entonces compr Jos toda la tierra de Egipto para Faran; pues los egipcios vendie
ron cada uno sus tierras, porque se agrav el hambre sobre ellos; y la tierra vino
a ser de Faran. 21 Y al pueblo lo hizo pasar a las ciudades, desde un extremo al
otro del territorio de Egipto. 22 Solamente la tierra de los sacerdotes no comp
r, por cuanto los sacerdotes tenan racin de Faran, y ellos coman la racin que Faran les
daba; por eso no vendieron su tierra. 23 Y Jos dijo al pueblo: He aqu os he compr
ado hoy, a vosotros y a vuestra tierra, para Faran; ved aqu semilla, y sembraris la
tierra. 24 De los frutos daris el quinto a Faran, y las cuatro partes sern vuestra
s para sembrar las tierras, y para vuestro mantenimiento, y de los que estn en vu
estras casas, y para que coman vuestros nios. 25 Y ellos respondieron: La vida no
s has dado; hallemos gracia en ojos de nuestro seor, y seamos siervos de Faran. 26
Entonces Jos lo puso por ley hasta hoy sobre la tierra de Egipto, sealando para F
aran el quinto, excepto slo la tierra de los sacerdotes, que no fue de Faran.
27 As habit Israel en la tierra de Egipto, en la tierra de Gosn; y tomaron posesin d
e ella, y se aumentaron, y se multiplicaron en gran manera. 28 Y vivi Jacob en la
tierra de Egipto diecisiete aos; y fueron los das de Jacob, los aos de su vida, ci
ento cuarenta y siete aos. 29 Y llegaron los das de Israel para morir, y llam a Jos
su hijo, y le dijo: Si he hallado ahora gracia en tus ojos, te ruego que pongas
tu mano debajo de mi muslo, y hars conmigo misericordia y verdad. Te ruego que no
me entierres en Egipto. 30 Mas cuando duerma con mis padres, me llevars de Egipt
o y me sepultars en el sepulcro de ellos. Y Jos respondi: Har como t dices. 31 E Isra
el dijo: Jramelo. Y Jos le jur. Entonces Israel se inclin sobre la cabecera de la ca
ma.
Jacob bendice a Efran y a Manass
Gnesis 48
1 Sucedi despus de estas cosas que dijeron a Jos: He aqu tu padre est enfermo. Y l tom
consigo a sus dos hijos, Manass y Efran. 2 Y se le hizo saber a Jacob, diciendo: H
e aqu tu hijo Jos viene a ti. Entonces se esforz Israel, y se sent sobre la cama, 3
y dijo a Jos: El Dios Omnipotente me apareci en Luz en la tierra de Canan, y me ben
dijo, 4 y me dijo: He aqu yo te har crecer, y te multiplicar, y te pondr por estirpe
de naciones; y dar esta tierra a tu descendencia despus de ti por heredad perpetu
a. 5 Y ahora tus dos hijos Efran y Manass, que te nacieron en la tierra de Egipto,
antes que viniese a ti a la tierra de Egipto, mos son; como Rubn y Simen, sern mos.
6 Y los que despus de ellos has engendrado, sern tuyos; por el nombre de sus herma
nos sern llamados en sus heredades. 7 Porque cuando yo vena de Padan-aram, se me m
uri Raquel en la tierra de Canan, en el camino, como media legua de tierra viniend
o a Efrata; y la sepult all en el camino de Efrata, que es Beln.
8 Y vio Israel los hijos de Jos, y dijo: Quines son stos? 9 Y respondi Jos a su padre:
Son mis hijos, que Dios me ha dado aqu. Y l dijo: Acrcalos ahora a m, y los bendeci
r. 10 Y los ojos de Israel estaban tan agravados por la vejez, que no poda ver. Le
s hizo, pues, acercarse a l, y l les bes y les abraz. 11 Y dijo Israel a Jos: No pens
aba yo ver tu rostro, y he aqu Dios me ha hecho ver tambin a tu descendencia. 12 E
ntonces Jos los sac de entre sus rodillas, y se inclin a tierra. 13 Y los tom Jos a a
mbos, Efran a su derecha, a la izquierda de Israel, y Manass a su izquierda, a la
derecha de Israel; y los acerc a l. 14 Entonces Israel extendi su mano derecha, y l
a puso sobre la cabeza de Efran, que era el menor, y su mano izquierda sobre la c
abeza de Manass, colocando as sus manos adrede, aunque Manass era el primognito. 15
Y bendijo a Jos, diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraha
m e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este da, 16 el Angel qu
e me liberta de todo mal, bendiga a estos jvenes; y sea perpetuado en ellos mi no
mbre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac, y multiplquense en gran manera e
n medio de la tierra.
17 Pero viendo Jos que su padre pona la mano derecha sobre la cabeza de Efran, le c
aus esto disgusto; y asi la mano de su padre, para cambiarla de la cabeza de Efran
a la cabeza de Manass. 18 Y dijo Jos a su padre: No as, padre mo, porque ste es el pr
imognito; pon tu mano derecha sobre su cabeza. 19 Mas su padre no quiso, y dijo:
Lo s, hijo mo, lo s; tambin l vendr a ser un pueblo, y ser tambin engrandecido; pero s
hermano menor ser ms grande que l, y su descendencia formar multitud de naciones. 20
Y los bendijo aquel da, diciendo: En ti bendecir Israel, diciendo: Hgate Dios como
a Efran y como a Manass. Y puso a Efran antes de Manass. 21 Y dijo Israel a Jos: He
aqu yo muero; pero Dios estar con vosotros, y os har volver a la tierra de vuestros
padres. 22 Y yo te he dado a ti una parte ms que a tus hermanos, la cual tom yo d
e mano del amorreo con mi espada y con mi arco.
Profeca de Jacob acerca de sus hijos
Gnesis 49
1 Y llam Jacob a sus hijos, y dijo: Juntaos, y os declarar lo que os ha de acontec
er en los das venideros.
2 Juntaos y od, hijos de Jacob,
Y escuchad a vuestro padre Israel.
3 Rubn, t eres mi primognito,
2 mi fortaleza, y el principio de mi vigor;
Principal en dignidad, principal en poder.
4 Impetuoso como las aguas, no sers el principal,
Por cuanto subiste al lecho de tu padre;
Entonces te envileciste, subiendo a mi estrado.
5 Simen y Lev son hermanos;
Armas de iniquidad sus armas.
6 En su consejo no entre mi alma,
Ni mi espritu se junte en su compaa.
Porque en su furor mataron hombres,
Y en su temeridad desjarretaron toros.
7 Maldito su furor, que fue fiero;
Y su ira, que fue dura.
Yo los apartar en Jacob,
Y los esparcir en Israel.
8 Jud, te alabarn tus hermanos;
Tu mano en la cerviz de tus enemigos;
Los hijos de tu padre se inclinarn a ti.
9 Cachorro de len, Jud;
De la presa subiste, hijo mo.
Se encorv, se ech como len,
As como len viejo: quin lo despertar?
10 No ser quitado el cetro de Jud,
Ni el legislador de entre sus pies,
Hasta que venga Siloh;
Y a l se congregarn los pueblos.
11 Atando a la vid su pollino,
Y a la cepa el hijo de su asna,
Lav en el vino su vestido,
Y en la sangre de uvas su manto.
12 Sus ojos, rojos del vino,
Y sus dientes blancos de la leche.
13 Zabuln en puertos de mar habitar;
Ser para puerto de naves,
Y su lmite hasta Sidn.
14 Isacar, asno fuerte
Que se recuesta entre los apriscos;
15 Y vio que el descanso era bueno,
2 y que la tierra era deleitosa;
Y baj su hombro para llevar,
Y sirvi en tributo.
16 Dan juzgar a su pueblo,
Como una de las tribus de Israel.
17 Ser Dan serpiente junto al camino,
Vbora junto a la senda,
Que muerde los talones del caballo,
Y hace caer hacia atrs al jinete.
18 Tu salvacin esper, oh Jehov.
19 Gad, ejrcito lo acometer;
Mas l acometer al fin.
20 El pan de Aser ser substancioso,
Y l dar deleites al rey.
21 Neftal, cierva suelta,
Que pronunciar dichos hermosos.
22 Rama fructfera es Jos,
Rama fructfera junto a una fuente,
Cuyos vstagos se extienden sobre el muro.
23 Le causaron amargura,
Le asaetearon,
Y le aborrecieron los arqueros;
24 Mas su arco se mantuvo poderoso,
Y los brazos de sus manos se fortalecieron
Por las manos del Fuerte de Jacob
(Por el nombre del Pastor, la Roca de Israel),
25 Por el Dios de tu padre, el cual te ayudar,
Por el Dios Omnipotente, el cual te bendecir
Con bendiciones de los cielos de arriba,
Con bendiciones del abismo que est abajo,
Con bendiciones de los pechos y del vientre.
26 Las bendiciones de tu padre
Fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores;
Hasta el trmino de los collados eternos
Sern sobre la cabeza de Jos,
Y sobre la frente del que fue apartado de entre sus hermanos.
27 Benjamn es lobo arrebatador;
A la maana comer la presa,
Y a la tarde repartir los despojos.
Muerte y sepelio de Jacob
28 Todos stos fueron las doce tribus de Israel, y esto fue lo que su padre les di
jo, al bendecirlos; a cada uno por su bendicin los bendijo. 29 Les mand luego, y l
es dijo: Yo voy a ser reunido con mi pueblo. Sepultadme con mis padres en la cue
va que est en el campo de Efrn el heteo, 30 en la cueva que est en el campo de Macp
ela, al oriente de Mamre en la tierra de Canan, la cual compr Abraham con el mismo
campo de Efrn el heteo, para heredad de sepultura. 31 All sepultaron a Abraham y
a Sara su mujer; all sepultaron a Isaac y a Rebeca su mujer; all tambin sepult yo a
Lea. 32 La compra del campo y de la cueva que est en l, fue de los hijos de Het. 3
3 Y cuando acab Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogi sus pies en la cama,
y expir, y fue reunido con sus padres.
Gnesis 50
1 Entonces se ech Jos sobre el rostro de su padre, y llor sobre l, y lo bes. 2 Y mand
Jos a sus siervos los mdicos que embalsamasen a su padre; y los mdicos embalsamaron
a Israel. 3 Y le cumplieron cuarenta das, porque as cumplan los das de los embalsam
ados, y lo lloraron los egipcios setenta das.
4 Y pasados los das de su luto, habl Jos a los de la casa de Faran, diciendo: Si he
hallado ahora gracia en vuestros ojos, os ruego que hablis en odos de Faran, dicien
do: 5 Mi padre me hizo jurar, diciendo: He aqu que voy a morir; en el sepulcro qu
e cav para m en la tierra de Canan, all me sepulturs; ruego, pues, que vaya yo ahora
y sepulte a mi padre, y volver. 6 Y Faran dijo: Ve, y sepulta a tu padre, como l te
hizo jurar. 7 Entonces Jos subi para sepultar a su padre; y subieron con l todos l
os siervos de Faran, los ancianos de su casa, y todos los ancianos de la tierra d
e Egipto, 8 y toda la casa de Jos, y sus hermanos, y la casa de su padre; solamen
te dejaron en la tierra de Gosn sus nios, y sus ovejas y sus vacas. 9 Subieron tam
bin con l carros y gente de a caballo, y se hizo un escuadrn muy grande. 10 Y llega
ron hasta la era de Atad, que est al otro lado del Jordn, y endecharon all con gran
de y muy triste lamentacin; y Jos hizo a su padre duelo por siete das. 11 Y viendo
los moradores de la tierra, los cananeos, el llanto en la era de Atad, dijeron:
Llanto grande es este de los egipcios; por eso fue llamado su nombre Abel-mizrai
m, que est al otro lado del Jordn. 12 Hicieron, pues, sus hijos con l segn les haba m
andado; 13 pues lo llevaron sus hijos a la tierra de Canan, y lo sepultaron en la
cueva del campo de Macpela, la que haba comprado Abraham con el mismo campo, par
a heredad de sepultura, de Efrn el heteo, al oriente de Mamre. 14 Y volvi Jos a Egi
pto, l y sus hermanos, y todos los que subieron con l a sepultar a su padre, despus
que lo hubo sepultado.
Muerte de Jos
15 Viendo los hermanos de Jos que su padre era muerto, dijeron: Quiz nos aborrecer
Jos, y nos dar el pago de todo el mal que le hicimos. 16 Y enviaron a decir a Jos:
Tu padre mand antes de su muerte, diciendo: 17 As diris a Jos: Te ruego que perdones
ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por tanto,
ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y
Jos llor mientras hablaban. 18 Vinieron tambin sus hermanos y se postraron delante
de l, y dijeron: Henos aqu por siervos tuyos. 19 Y les respondi Jos: No temis; acaso e
stoy yo en lugar de Dios? 20 Vosotros pensasteis mal contra m, mas Dios lo encami
n a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. 21 A
hora, pues, no tengis miedo; yo os sustentar a vosotros y a vuestros hijos. As los
consol, y les habl al corazn.
22 Y habit Jos en Egipto, l y la casa de su padre; y vivi Jos ciento diez aos. 23 Y vi
o Jos los hijos de Efran hasta la tercera generacin; tambin los hijos de Maquir hijo
de Manass fueron criados sobre las rodillas de Jos. 24 Y Jos dijo a sus hermanos:
Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitar, y os har subir de esta tierra a l
a tierra que jur a Abraham, a Isaac y a Jacob. 25 E hizo jurar Jos a los hijos de
Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitar, y haris llevar de aqu mis huesos. 26
Y muri Jos a la edad de ciento diez aos; y lo embalsamaron, y fue puesto en un atad
en Egipto.
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**LIBRO SEGUNDO DE MOISS
XODO
Afliccin de los israelitas en Egipto
XODO 1
1 Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto con Jacob;
cada uno entr con su familia: 2 Rubn, Simen, Lev, Jud, 3 Isacar, Zabuln, Benjamn, 4 Da
n, Neftal, Gad y Aser. 5 Todas las personas que le nacieron a Jacob fueron setent
a. Y Jos estaba en Egipto. 6 Y muri Jos, y todos sus hermanos, y toda aquella gener
acin. 7 Y los hijos de Israel fructificaron y se multiplicaron, y fueron aumentad
os y fortalecidos en extremo, y se llen de ellos la tierra.
8 Entretanto, se levant sobre Egipto un nuevo rey que no conoca a Jos; y dijo a su
pueblo: 9 He aqu, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y ms fuerte que nosotr
os. 10 Ahora, pues, seamos sabios para con l, para que no se multiplique, y acont
ezca que viniendo guerra, l tambin se una a nuestros enemigos y pelee contra nosot
ros, y se vaya de la tierra. 11 Entonces pusieron sobre ellos comisarios de trib
utos que los molestasen con sus cargas; y edificaron para Faran las ciudades de a
lmacenaje, Pitn y Ramess. 12 Pero cuanto ms los opriman, tanto ms se multiplicaban y
crecan, de manera que los egipcios teman a los hijos de Israel. 13 Y los egipcios
hicieron servir a los hijos de Israel con dureza, 14 y amargaron su vida con dur
a servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en toda labor del campo y en todo su
servicio, al cual los obligaban con rigor.
15 Y habl el rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una de las cuales se ll
amaba Sifra, y otra Fa, y les dijo: 16 Cuando asistis a las hebreas en sus partos,
y veis el sexo, si es hijo, matadlo; y si es hija, entonces viva. 17 Pero las pa
rteras temieron a Dios, y no hicieron como les mand el rey de Egipto, sino que pr
eservaron la vida a los nios. 18 Y el rey de Egipto hizo llamar a las parteras y
les dijo: Por qu habis hecho esto, que habis preservado la vida a los nios? 19 Y las
parteras respondieron a Faran: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcia
s; pues son robustas, y dan a luz antes que la partera venga a ellas. 20 Y Dios
hizo bien a las parteras; y el pueblo se multiplic y se fortaleci en gran manera.
21 Y por haber las parteras temido a Dios, l prosper sus familias. 22 Entonces Far
an mand a todo su pueblo, diciendo: Echad al ro a todo hijo que nazca, y a toda hij
a preservad la vida.
Nacimiento de Moiss
XODO 2
1 Un varn de la familia de Lev fue y tom por mujer a una hija de Lev, 2 la que conci
bi, y dio a luz un hijo; y vindole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses.
3 Pero no pudiendo ocultarle ms tiempo, tom una arquilla de juncos y la calafate co
n asfalto y brea, y coloc en ella al nio y lo puso en un carrizal a la orilla del
ro. 4 Y una hermana suya se puso a lo lejos, para ver lo que le acontecera. 5 Y la
hija de Faran descendi a lavarse al ro, y pasendose sus doncellas por la ribera del
ro, vio ella la arquilla en el carrizal, y envi una criada suya a que la tomase.
6 Y cuando la abri, vio al nio; y he aqu que el nio lloraba. Y teniendo compasin de l,
dijo: De los nios de los hebreos es ste. 7 Entonces su hermana dijo a la hija de
Faran: Ir a llamarte una nodriza de las hebreas, para que te cre este nio? 8 Y la hij
a de Faran respondi: Ve. Entonces fue la doncella, y llam a la madre del nio, 9 a la
cual dijo la hija de Faran: Lleva a este nio y cramelo, y yo te lo pagar. Y la muje
r tom al nio y lo cri. 10 Y cuando el nio creci, ella lo trajo a la hija de Faran, la
cual lo prohij, y le puso por nombre Moiss, diciendo: Porque de las aguas lo saqu.
Moiss huye de Egipto
11 En aquellos das sucedi que crecido ya Moiss, sali a sus hermanos, y los vio en su
s duras tareas, y observ a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus herm
anos. 12 Entonces mir a todas partes, y viendo que no pareca nadie, mat al egipcio
y lo escondi en la arena. 13 Al da siguiente sali y vio a dos hebreos que rean; enton
ces dijo al que maltrataba al otro: Por qu golpeas a tu prjimo? 14 Y l respondi: Quin t
e ha puesto a ti por prncipe y juez sobre nosotros? Piensas matarme como mataste a
l egipcio? Entonces Moiss tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubiert
o. 15 Oyendo Faran acerca de este hecho, procur matar a Moiss; p8ero Moiss huy de del
ante de Faran, y habit en la tierra de Madin. 16 Y estando sentado junto al pozo, s
iete hijas que tena el sacerdote de Madin vinieron a sacar agua para llenar las pi
las y dar de beber a las ovejas de su padre. 17 Mas los pastores vinieron y las
echaron de all; entonces Moiss se levant y las defendi, y dio de beber a sus ovejas.
18 Y volviendo ellas a Reuel su padre, l les dijo: Por qu habis venido hoy tan pron
to? 19 Ellas respondieron: Un varn egipcio nos defendi de mano de los pastores, y
tambin nos sac el agua, y dio de beber a las ovejas. 20 Y dijo a sus hijas: Dnde est?
Por qu habis dejado a ese hombre? Llamadle para que coma. 21 Y Moiss convino en mor
ar con aquel varn; y l dio su hija Sfora por mujer a Moiss. 22 Y ella le dio a luz u
n hijo; y l le puso por nombre Gersn, porque dijo: Forastero soy en tierra ajena.
23 Aconteci que despus de muchos das muri el rey de Egipto, y los hijos de Israel ge
man a causa de la servidumbre, y clamaron; y subi a Dios el clamor de ellos con mo
tivo de su servidumbre. 24 Y oy Dios el gemido de ellos, y se acord de su pacto co
n Abraham, Isaac y Jacob. 25 Y mir Dios a los hijos de Israel, y los reconoci Dios
.
Llamamiento de Moiss
XODO 3
1 Apacentando Moiss las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madin, llev las ove
jas a travs del desierto, y lleg hasta Horeb, monte de Dios. 2 Y se le apareci el A
ngel de Jehov en una llama de fuego en medio de una zarza; y l mir, y vio que la za
rza arda en fuego, y la zarza no se consuma. 3 Entonces Moiss dijo: Ir yo ahora y ve
r esta grande visin, por qu causa la zarza no se quema. 4 Viendo Jehov que l iba a ve
r, lo llam Dios de en medio de la zarza, y dijo: Moiss, Moiss! Y l respondi: Heme aqu.
5 Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que t
ests, tierra santa es. 6 Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dio
s de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moiss cubri su rostro, porque tuvo miedo de
mirar a Dios.
7 Dijo luego Jehov: Bien he visto la afliccin de mi pueblo que est en Egipto, y he
odo su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias, 8 y he de
scendido para librarlos de mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a
una tierra buena y ancha, a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del can
aneo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo. 9 El clamor,
pues, de los hijos de Israel ha venido delante de m, y tambin he visto la opresin
con que los egipcios los oprimen. 10 Ven, por tanto, ahora, y te enviar a Faran, p
ara que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. 11 Entonces Moiss resp
ondi a Dios: Quin soy yo para que vaya a Faran, y saque de Egipto a los hijos de Isr
ael? 12 Y l respondi: Ve, porque yo estar contigo; y esto te ser por seal de que yo t
e he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviris a Dios sobre este
monte.
13 Dijo Moiss a Dios: He aqu que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Di
os de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: Cul es su
nombre?, qu les responder? 14 Y respondi Dios a Moiss: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: As
dirs a los hijos de Israel: YO SOY me envi a vosotros. 15 Adems dijo Dios a Moiss: A
s dirs a los hijos de Israel: Jehov, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham
, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre par
a siempre; con l se me recordar por todos los siglos. 16 Ve, y rene a los ancianos
de Israel, y diles: Jehov, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isa
ac y de Jacob, me apareci diciendo: En verdad os he visitado, y he visto lo que s
e os hace en Egipto; 17 y he dicho: Yo os sacar de la afliccin de Egipto a la tier
ra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo, a
una tierra que fluye leche y miel. 18 Y oirn tu voz; e irs t, y los ancianos de Isr
ael, al rey de Egipto, y le diris: Jehov el Dios de los hebreos nos ha encontrado;
por tanto, nosotros iremos ahora camino de tres das por el desierto, para que of
rezcamos sacrificios a Jehov nuestro Dios. 19 Mas yo s que el rey de Egipto no os
dejar ir sino por mano fuerte. 20 Pero yo extender mi mano, y herir a Egipto con to
das mis maravillas que har en l, y entonces os dejar ir. 21 Y yo dar a este pueblo g
racia en los ojos de los egipcios, para que cuando salgis, no vayis con las manos
vacas; 22 sino que pedir cada mujer a su vecina y a su huspeda alhajas de plata, al
hajas de oro, y vestidos, los cuales pondris sobre vuestros hijos y vuestras hija
s; y despojaris a Egipto.
XODO 4
1 Entonces Moiss respondi diciendo: He aqu que ellos no me creern, ni oirn mi voz; po
rque dirn: No te ha aparecido Jehov. 2 Y Jehov dijo: Qu es eso que tienes en tu mano?
Y l respondi: Una vara. 3 El le dijo: Echala en tierra. Y l la ech en tierra, y se
hizo una culebra; y Moiss hua de ella. 4 Entonces dijo Jehov a Moiss: Extiende tu ma
no, y tmala por la cola. Y l extendi su mano, y la tom, y se volvi vara en su mano. 5
Por esto creern que se te ha aparecido Jehov, el Dios de tus padres, el Dios de A
braham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.
6 Le dijo adems Jehov: Mete ahora tu mano en tu seno. Y l meti la mano en su seno; y
cuando la sac, he aqu que su mano estaba leprosa como la nieve. 7 Y dijo: Vuelve
a meter tu mano en tu seno. Y l volvi a meter su mano en su seno; y al sacarla de
nuevo del seno, he aqu que se haba vuelto como la otra carne. 8 Si aconteciere que
no te creyeren ni obedecieren a la voz de la primera seal, creern a la voz de la
postrera. 9 Y si an no creyeren a estas dos seales, ni oyeren tu voz, tomars de las
aguas del ro y las derramars en tierra; y se cambiarn aquellas aguas que tomars del
ro y se harn sangre en la tierra.
10 Entonces dijo Moiss a Jehov: Ay, Seor! nunca he sido hombre de fcil palabra, ni an
tes, ni desde que t hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de l
engua. 11 Y Jehov le respondi: Quin dio la boca al hombre? o quin hizo al mudo y al so
rdo, al que ve y al ciego? No soy yo Jehov? 12 Ahora pues, ve, y yo estar con tu bo
ca, y te ensear lo que hayas de hablar. 13 Y l dijo: Ay, Seor! enva, te ruego, por med
io del que debes enviar. 14 Entonces Jehov se enoj contra Moiss, y dijo: No conozco
yo a tu hermano Aarn, levita, y que l habla bien? Y he aqu que l saldr a recibirte, y
al verte se alegrar en su corazn. 15 T hablars a l, y pondrs en su boca las palabras,
y yo estar con tu boca y con la suya, y os ensear lo que hayis de hacer. 16 Y l habl
ar por ti al pueblo; l te ser a ti en lugar de boca, y t sers para l en lugar de Dios.
17 Y tomars en tu mano esta vara, con la cual hars las seales.
Moiss vuelve a Egipto
18 As se fue Moiss, y volviendo a su suegro Jetro, le dijo: Ir ahora, y volver a mis
hermanos que estn en Egipto, para ver si an viven. Y Jetro dijo a Moiss: Ve en paz
. 19 Dijo tambin Jehov a Moiss en Madin: Ve y vulvete a Egipto, porque han muerto tod
os los que procuraban tu muerte. 20 Entonces Moiss tom su mujer y sus hijos, y los
puso sobre un asno, y volvi a tierra de Egipto. Tom tambin Moiss la vara de Dios en
su mano. 21 Y dijo Jehov a Moiss: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que hagas de
lante de Faran todas las maravillas que he puesto en tu mano; pero yo endurecer su
corazn, de modo que no dejar ir al pueblo. 22 Y dirs a Faran: Jehov ha dicho as: Isra
el es mi hijo, mi primognito. 23 Ya te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que
me sirva, mas no has querido dejarlo ir; he aqu yo voy a matar a tu hijo, tu prim
ognito.
24 Y aconteci en el camino, que en una posada Jehov le sali al encuentro, y quiso m
atarlo. 25 Entonces Sfora tom un pedernal afilado y cort el prepucio de su hijo, y
lo ech a sus pies, diciendo: A la verdad t me eres un esposo de sangre. 26 As le de
j luego ir. Y ella dijo: Esposo de sangre, a causa de la circuncisin.
27 Y Jehov dijo a Aarn: Ve a recibir a Moiss al desierto. Y l fue, y lo encontr en el
monte de Dios, y le bes. 28 Entonces cont Moiss a Aarn todas las palabras de Jehov q
ue le enviaba, y todas las seales que le haba dado. 29 Y fueron Moiss y Aarn, y reun
ieron a todos los ancianos de los hijos de Israel. 30 Y habl Aarn acerca de todas
las cosas que Jehov haba dicho a Moiss, e hizo las seales delante de los ojos del pu
eblo. 31 Y el pueblo crey; y oyendo que Jehov haba visitado a los hijos de Israel,
y que haba visto su afliccin, se inclinaron y adoraron.
Moiss y Aarn ante Faran
XODO 5
1 Despus Moiss y Aarn entraron a la presencia de Faran y le dijeron: Jehov el Dios de
Israel dice as: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto. 2 Y Faran
respondi: Quin es Jehov, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco
a Jehov, ni tampoco dejar ir a Israel. 3 Y ellos dijeron: El Dios de los hebreos n
os ha encontrado; iremos, pues, ahora, camino de tres das por el desierto, y ofre
ceremos sacrificios a Jehov nuestro Dios, para que no venga sobre nosotros con pe
ste o con espada. 4 Entonces el rey de Egipto les dijo: Moiss y Aarn, por qu hacis ce
sar al pueblo de su trabajo? Volved a vuestras tareas. 5 Dijo tambin Faran: He aqu
el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros les hacis cesar de sus tareas.
6 Y mand Faran aquel mismo da a los cuadrilleros del pueblo que lo tenan a su cargo,
y a sus capataces, diciendo: 7 De aqu en adelante no daris paja al pueblo para ha
cer ladrillo, como hasta ahora; vayan ellos y recojan por s mismos la paja. 8 Y l
es impondris la misma tarea de ladrillo que hacan antes, y no les disminuiris nada;
porque estn ociosos, por eso levantan la voz diciendo: Vamos y ofrezcamos sacrif
icios a nuestro Dios. 9 Agrvese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en
ella, y no atiendan a palabras mentirosas.
10 Y saliendo los cuadrilleros del pueblo y sus capataces, hablaron al pueblo, d
iciendo: As ha dicho Faran: Yo no os doy paja. 11 Id vosotros y recoged la paja do
nde la hallis; pero nada se disminuir de vuestra tarea. 12 Entonces el pueblo se e
sparci por toda la tierra de Egipto para recoger rastrojo en lugar de paja. 13 Y
los cuadrilleros los apremiaban, diciendo: Acabad vuestra obra, la tarea de cada
da en su da, como cuando se os daba paja. 14 Y azotaban a los capataces de los hi
jos de Israel que los cuadrilleros de Faran haban puesto sobre ellos, diciendo: Por
qu no habis cumplido vuestra tarea de ladrillo ni ayer ni hoy, como antes?
15 Y los capataces de los hijos de Israel vinieron a Faran y se quejaron a l, dici
endo: Por qu lo haces as con tus siervos? 16 No se da paja a tus siervos, y con tod
o nos dicen: Haced el ladrillo. Y he aqu tus siervos son azotados, y el pueblo tu
yo es el culpable. 17 Y l respondi: Estis ociosos, s, ociosos, y por eso decs: Vamos
y ofrezcamos sacrificios a Jehov. 18 Id pues, ahora, y trabajad. No se os dar paja
, y habis de entregar la misma tarea de ladrillo. 19 Entonces los capataces de lo
s hijos de Israel se vieron en afliccin, al decrseles: No se disminuir nada de vues
tro ladrillo, de la tarea de cada da. 20 Y encontrando a Moiss y a Aarn, que estaba
n a la vista de ellos cuando salan de la presencia de Faran, 21 les dijeron: Mire
Jehov sobre vosotros, y juzgue; pues nos habis hecho abominables delante de Faran y
de sus siervos, ponindoles la espada en la mano para que nos maten.
Jehov comisiona a Moiss y a Aarn
22 Entonces Moiss se volvi a Jehov, y dijo: Seor, por qu afliges a este pueblo? Para qu
me enviaste? 23 Porque desde que yo vine a Faran para hablarle en tu nombre, ha a
fligido a este pueblo; y t no has librado a tu pueblo.
XODO 6
1 Jehov respondi a Moiss: Ahora vers lo que yo har a Faran; porque con mano fuerte los
dejar ir, y con mano fuerte los echar de su tierra. 2 Habl todava Dios a Moiss, y le
dijo: Yo soy JEHOV. 3 Y aparec a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente
, mas en mi nombre JEHOV no me di a conocer a ellos. 4 Tambin establec mi pacto con
ellos, de darles la tierra de Canan, la tierra en que fueron forasteros, y en la
cual habitaron. 5 Asimismo yo he odo el gemido de los hijos de Israel, a quienes
hacen servir los egipcios, y me he acordado de mi pacto. 6 Por tanto, dirs a los
hijos de Israel: Yo soy JEHOV; y yo os sacar de debajo de las tareas pesadas de E
gipto, y os librar de su servidumbre, y os redimir con brazo extendido, y con juic
ios grandes; 7 y os tomar por mi pueblo y ser vuestro Dios; y vosotros sabris que y
o soy Jehov vuestro Dios, que os sac de debajo de las tareas pesadas de Egipto. 8
Y os meter en la tierra por la cual alc mi mano jurando que la dara a Abraham, a Is
aac y a Jacob; y yo os la dar por heredad. Yo JEHOV.
9 De esta manera habl Moiss a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moiss
a causa de la congoja de espritu, y de la dura servidumbre. 10 Y habl Jehov a Moiss
, diciendo: 11 Entra y habla a Faran rey de Egipto, que deje ir de su tierra a lo
s hijos de Israel. 12 Y respondi Moiss delante de Jehov: He aqu, los hijos de Israel
no me escuchan; cmo, pues, me escuchar Faran, siendo yo torpe de labios? 13 Entonce
s Jehov habl a Moiss y a Aarn y les dio mandamiento para los hijos de Israel, y para
Faran rey de Egipto, para que sacasen a los hijos de Israel de la tierra de Egip
to.
14 Estos son los jefes de las familias de sus padres: Los hijos de Rubn, el primo
gnito de Israel: Hanoc, Fal, Hezrn y Carmi; estas son las familias de Rubn. 15 Los h
ijos de Simen: Jemuel, Jamn, Ohad, Jaqun, Zohar, y Sal hijo de una cananea. Estas so
n las familias de Simen. 16 Estos son los nombres de los hijos de Lev por sus lina
jes: Gersn, Coat y Merari. Y los aos de la vida de Lev fueron ciento treinta y siet
e aos. 17 Los hijos de Gersn: Libni y Simei, por sus familias. 18 Y los hijos de C
oat: Amram, Izhar, Hebrn y Uziel. Y los aos de la vida de Coat fueron ciento trein
ta y tres aos. 19 Y los hijos de Merari: Mahli y Musi. Estas son las familas de L
ev por sus linajes. 20 Y Amram tom por mujer a Jocabed su ta, la cual dio a luz a A
arn y a Moiss. Y los aos de la vida de Amram fueron ciento treinta y siete aos. 21 L
os hijos de Izhar: Cor, Nefeg y Zicri. 22 Y los hijos de Uziel: Misael, Elzafn y S
itri. 23 Y tom Aarn por mujer a Elisabet hija de Aminadab, hermana de Naasn; la cua
l dio a luz a Nadab, Abi, Eleazar e Itamar. 24 Los hijos de Cor: Asir, Elcana y Ab
iasaf. Estas son las familias de los coretas. 25 Y Eleazar hijo de Aarn tom para s m
ujer de las hijas de Futiel, la cual dio a luz a Finees. Y estos son los jefes d
e los padres de los levitas por sus familias.
26 Este es aquel Aarn y aquel Moiss, a los cuales Jehov dijo: Sacad a los hijos de
Israel de la tierra de Egipto por sus ejrcitos. 27 Estos son los que hablaron a F
aran rey de Egipto, para sacar de Egipto a los hijos de Israel. Moiss y Aarn fueron
stos.
28 Cuando Jehov habl a Moiss en la tierra de Egipto, 29 entonces Jehov habl a Moiss, d
iciendo: Yo soy JEHOV; di a Faran rey de Egipto todas las cosas que yo te digo a t
i. 30 Y Moiss respondi delante de Jehov: He aqu, yo soy torpe de labios; cmo, pues, me
ha de or Faran?
XODO 7
1 Jehov dijo a Moiss: Mira, yo te he constituido dios para Faran, y tu hermano Aarn
ser tu profeta. 2 T dirs todas las cosas que yo te mande, y Aarn tu hermano hablar a
Faran, para que deje ir de su tierra a los hijos de Israel. 3 Y yo endurecer el co
razn de Faran, y multiplicar en la tierra de Egipto mis seales y mis maravillas. 4 Y
Faran no os oir; mas yo pondr mi mano sobre Egipto, y sacar a mis ejrcitos, mi puebl
o, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios. 5 Y sabrn lo
s egipcios que yo soy Jehov, cuando extienda mi mano sobre Egipto, y saque a los
hijos de Israel de en medio de ellos. 6 E hizo Moiss y Aarn como Jehov les mand; as l
o hicieron. 7 Era Moiss de edad de ochenta aos, y Aarn de edad de ochenta y tres, c
uando hablaron a Faran.
La vara de Aarn
8 Habl Jehov a Moiss y a Aarn, diciendo: 9 Si Faran os respondiere diciendo: Mostrad
milagro; dirs a Aarn: Toma tu vara, y chala delante de Faran, para que se haga culeb
ra. 10 Vinieron, pues, Moiss y Aarn a Faran, e hicieron como Jehov lo haba mandado. Y
ech Aarn su vara delante de Faran y de sus siervos, y se hizo culebra. 11 Entonces
llam tambin Faran sabios y hechiceros, e hicieron tambin lo mismo los hechiceros de
Egipto con sus encantamientos; 12 pues ech cada uno su vara, las cuales se volvi
eron culebras; mas la vara de Aarn devor las varas de ellos. 13 Y el corazn de Faran
se endureci, y no los escuch, como Jehov lo haba dicho.
La plaga de sangre
14 Entonces Jehov dijo a Moiss: El corazn de Faran est endurecido, y no quiere dejar
ir al pueblo. 15 Ve por la maana a Faran, he aqu que l sale al ro; y t ponte a la ribe
ra delante de l, y toma en tu mano la vara que se volvi culebra, 16 y dile: Jehov e
l Dios de los hebreos me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir a mi pueblo, para qu
e me sirva en el desierto; y he aqu que hasta ahora no has querido or. 17 As ha dic
ho Jehov: En esto conocers que yo soy Jehov: he aqu, yo golpear con la vara que tengo
en mi mano el agua que est en el ro, y se convertir en sangre. 18 Y los peces que
hay en el ro morirn, y heder el ro, y los egipcios tendrn asco de beber el agua del ro
. 19 Y Jehov dijo a Moiss: Di a Aarn: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las ag
uas de Egipto, sobre sus ros, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre to
dos sus depsitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por to
da la regin de Egipto, as en los vasos de madera como en los de piedra.
20 Y Moiss y Aarn hicieron como Jehov lo mand; y alzando la vara golpe las aguas que
haba en el ro, en presencia de Faran y de sus siervos; y todas las aguas que haba en
el ro se convirtieron en sangre. 21 Asimismo los peces que haba en el ro murieron;
y el ro se corrompi, tanto que los egipcios no podan beber de l. Y hubo sangre por
toda la tierra de Egipto. 22 Y los hechiceros de Egipto hicieron lo mismo con su
s encantamientos; y el corazn de Faran se endureci, y no los escuch; como Jehov lo ha
ba dicho. 23 Y Faran se volvi y fue a su casa, y no dio atencin tampoco a esto. 24 Y
en todo Egipto hicieron pozos alrededor del ro para beber, porque no podan beber
de las aguas del ro. 25 Y se cumplieron siete das despus que Jehov hiri el ro.
La plaga de ranas
XODO 8
1 Entonces Jehov dijo a Moiss: Entra a la presencia de Faran y dile: Jehov ha dicho
as: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. 2 Y si no lo quisieres dejar ir, he a
qu yo castigar con ranas todos tus territorios. 3 Y el ro criar ranas, las cuales su
birn y entrarn en tu casa, en la cmara donde duermes, y sobre tu cama, y en las cas
as de tus siervos, en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas. 4 Y las ranas s
ubirn sobre ti, sobre tu pueblo, y sobre todos tus siervos. 5 Y Jehov dijo a Moiss:
Di a Aarn: Extiende tu mano con tu vara sobre los ros, arroyos y estanques, para
que haga subir ranas sobre la tierra de Egipto. 6 Entonces Aarn extendi su mano so
bre las aguas de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto. 7 Y
los hechiceros hicieron lo mismo con sus encantamientos, e hicieron venir ranas
sobre la tierra de Egipto.
8 Entonces Faran llam a Moiss y a Aarn, y les dijo: Orad a Jehov para que quite las r
anas de m y de mi pueblo, y dejar ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Je
hov. 9 Y dijo Moiss a Faran: Dgnate indicarme cundo debo orar por ti, por tus siervos
y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas, y que s
olamente queden en el ro. 10 Y l dijo: Maana. Y Moiss respondi: Se har conforme a tu p
alabra, para que conozcas que no hay como Jehov nuestro Dios. 11 Y las ranas se i
rn de ti, y de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo, y solamente quedarn en el
ro. 12 Entonces salieron Moiss y Aarn de la presencia de Faran. Y clam Moiss a Jehov t
ocante a las ranas que haba mandado a Faran. 13 E hizo Jehov conforme a la palabra
de Moiss, y murieron las ranas de las casas, de los cortijos y de los campos. 14
Y las juntaron en montones, y apestaba la tierra. 15 Pero viendo Faran que le haba
n dado reposo, endureci su corazn y no los escuch, como Jehov lo haba dicho.
La plaga de piojos
16 Entonces Jehov dijo a Moiss: Di a Aarn: Extiende tu vara y golpea el polvo de la
tierra, para que se vuelva piojos por todo el pas de Egipto. 17 Y ellos lo hicie
ron as; y Aarn extendi su mano con su vara, y golpe el polvo de la tierra, el cual s
e volvi piojos, as en los hombres como en las bestias; todo el polvo de la tierra
se volvi piojos en todo el pas de Egipto. 18 Y los hechiceros hicieron as tambin, pa
ra sacar piojos con sus encantamientos; pero no pudieron. Y hubo piojos tanto en
los hombres como en las bestias. 19 Entonces los hechiceros dijeron a Faran: Ded
o de Dios es ste. Mas el corazn de Faran se endureci, y no los escuch, como Jehov lo h
aba dicho.
La plaga de moscas
20 Jehov dijo a Moiss: Levntate de maana y ponte delante de Faran, he aqu l sale al ro
y dile: Jehov ha dicho as: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. 21 Porque si no
dejas ir a mi pueblo, he aqu yo enviar sobre ti, sobre tus siervos, sobre tu pueb
lo y sobre tus casas toda clase de moscas; y las casas de los egipcios se llenarn
de toda clase de moscas, y asimismo la tierra donde ellos estn. 22 Y aquel da yo
apartar la tierra de Gosn, en la cual habita mi pueblo, para que ninguna clase de
moscas haya en ella, a fin de que sepas que yo soy Jehov en medio de la tierra. 2
3 Y yo pondr redencin entre mi pueblo y el tuyo. Maana ser esta seal. 24 Y Jehov lo hi
zo as, y vino toda clase de moscas molestsimas sobre la casa de Faran, sobre las ca
sas de sus siervos, y sobre todo el pas de Egipto; y la tierra fue corrompida a c
ausa de ellas.
25 Entonces Faran llam a Moiss y a Aarn, y les dijo: Andad, ofreced sacrificio a vue
stro Dios en la tierra. 26 Y Moiss respondi: No conviene que hagamos as, porque ofr
eceramos a Jehov nuestro Dios la abominacin de los egipcios. He aqu, si sacrificramos
la abominacin de los egipcios delante de ellos, no nos apedrearan? 27 Camino de tr
es das iremos por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehov nuestro Dios, com
o l nos dir. 28 Dijo Faran: Yo os dejar ir para que ofrezcis sacrificios a Jehov vuest
ro Dios en el desierto, con tal que no vayis ms lejos; orad por m. 29 Y respondi Moi
ss: He aqu, al salir yo de tu presencia, rogar a Jehov que las diversas clases de mo
scas se vayan de Faran, y de sus siervos, y de su pueblo maana; con tal que Faran n
o falte ms, no dejando ir al pueblo a dar sacrificio a Jehov. 30 Entonces Moiss sal
i de la presencia de Faran, y or a Jehov. 31 Y Jehov hizo conforme a la palabra de Mo
iss, y quit todas aquellas moscas de Faran, de sus siervos y de su pueblo, sin que
quedara una. 32 Mas Faran endureci aun esta vez su corazn, y no dej ir al pueblo.
La plaga en el ganado
XODO 9
1 Entonces Jehov dijo a Moiss: Entra a la presencia de Faran, y dile: Jehov, el Dios
de los hebreos, dice as: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. 2 Porque si no
lo quieres dejar ir, y lo detienes an, 3 he aqu la mano de Jehov estar sobre tus gan
ados que estn en el campo, caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas, con plaga g
ravsima. 4 Y Jehov har separacin entre los ganados de Israel y los de Egipto, de mod
o que nada muera de todo lo de los hijos de Israel. 5 Y Jehov fij plazo, diciendo:
Maana har Jehov esta cosa en la tierra. 6 Al da siguiente Jehov hizo aquello, y muri
todo el ganado de Egipto; mas del ganado de los hijos de Israel no muri uno. 7 En
tonces Faran envi, y he aqu que del ganado de los hijos de Israel no haba muerto uno
. Mas el corazn de Faran se endureci, y no dej ir al pueblo.
La plaga de lceras
8 Y Jehov dijo a Moiss y a Aarn: Tomad puados de ceniza de un horno, y la esparcir Mo
iss hacia el cielo delante de Faran; 9 y vendr a ser polvo sobre toda la tierra de
Egipto, y producir sarpullido con lceras en los hombres y en las bestias, por todo
el pas de Egipto. 10 Y tomaron ceniza del horno, y se pusieron delante de Faran,
y la esparci Moiss hacia el cielo; y hubo sarpullido que produjo lceras tanto en lo
s hombres como en las bestias. 11 Y los hechiceros no podan estar delante de Moiss
a causa del sarpullido, porque hubo sarpullido en los hechiceros y en todos los
egipcios. 12 Pero Jehov endureci el corazn de Faran, y no los oy, como Jehov lo haba d
icho a Moiss.
La plaga de granizo
13 Entonces Jehov dijo a Moiss: Levntate de maana, y ponte delante de Faran, y dile:
Jehov, el Dios de los hebreos, dice as: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. 14
Porque yo enviar esta vez todas mis plagas a tu corazn, sobre tus siervos y sobre
tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra. 15 Por
que ahora yo extender mi mano para herirte a ti y a tu pueblo de plaga, y sers qui
tado de la tierra. 16 Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder,
y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra. 17 Todava te ensoberbeces c
ontra mi pueblo, para no dejarlos ir? 18 He aqu que maana a estas horas yo har llov
er granizo muy pesado, cual nunca hubo en Egipto, desde el da que se fund hasta ah
ora. 19 Enva, pues, a recoger tu ganado, y todo lo que tienes en el campo; porque
todo hombre o animal que se halle en el campo, y no sea recogido a casa, el gra
nizo caer sobre l, y morir. 20 De los siervos de Faran, el que tuvo temor de la pala
bra de Jehov hizo huir sus criados y su ganado a casa; 21 mas el que no puso en s
u corazn la palabra de Jehov, dej sus criados y sus ganados en el campo.
22 Y Jehov dijo a Moiss: Extiende tu mano hacia el cielo, para que venga granizo e
n toda la tierra de Egipto sobre los hombres, y sobre las bestias, y sobre toda
la hierba del campo en el pas de Egipto. 23 Y Moiss extendi su vara hacia el cielo,
y Jehov hizo tronar y granizar, y el fuego se descarg sobre la tierra; y Jehov hiz
o llover granizo sobre la tierra de Egipto. 24 Hubo, pues, granizo, y fuego mezc
lado con el granizo, tan grande, cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto des
de que fue habitada. 25 Y aquel granizo hiri en toda la tierra de Egipto todo lo
que estaba en el campo, as hombres como bestias; asimismo destroz el granizo toda
la hierba del campo, y desgaj todos los rboles del pas. 26 Solamente en la tierra d
e Gosn, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo.
27 Entonces Faran envi a llamar a Moiss y a Aarn, y les dijo: He pecado esta vez; Je
hov es justo, y yo y mi pueblo impos. 28 Orad a Jehov para que cesen los truenos de
Dios y el granizo, y yo os dejar ir, y no os detendris ms. 29 Y le respondi Moiss: T
an pronto salga yo de la ciudad, extender mis manos a Jehov, y los truenos cesarn,
y no habr ms granizo; para que sepas que de Jehov es la tierra. 30 Pero yo s que ni
t ni tus siervos temeris todava la presencia de Jehov Dios. 31 El lino, pues, y la c
ebada fueron destrozados, porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caa.
32 Mas el trigo y el centeno no fueron destrozados, porque eran tardos. 33 Y sali
do Moiss de la presencia de Faran, fuera de la ciudad, extendi sus manos a Jehov, y
cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia no cay ms sobre la tierra. 34 Y vien
do Faran que la lluvia haba cesado, y el granizo y los truenos, se obstin en pecar,
y endurecieron su corazn l y sus siervos. 35 Y el corazn de Faran se endureci, y no
dej ir a los hijos de Israel, como Jehov lo haba dicho por medio de Moiss.
La plaga de langostas
XODO 10
1 Jehov dijo a Moiss: Entra a la presencia de Faran; porque yo he endurecido su cor
azn, y el corazn de sus siervos, para mostrar entre ellos estas mis seales, 2 y par
a que cuentes a tus hijos y a tus nietos las cosas que yo hice en Egipto, y mis
seales que hice entre ellos; para que sepis que yo soy Jehov. 3 Entonces vinieron M
oiss y Aarn a Faran, y le dijeron: Jehov el Dios de los hebreos ha dicho as: Hasta cund
o no querrs humillarte delante de m? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. 4 Y s
i an rehsas dejarlo ir, he aqu que maana yo traer sobre tu territorio la langosta, 5
la cual cubrir la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra; y ella
comer lo que escap, lo que os qued del granizo; comer asimismo todo rbol que os fruct
ifica en el campo. 6 Y llenar tus casas, y las casas de todos tus siervos, y las
casas de todos los egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde
que ellos fueron sobre la tierra hasta hoy. Y se volvi y sali de delante de Faran.
7 Entonces los siervos de Faran le dijeron: Hasta cundo ser este hombre un lazo para
nosotros? Deja ir a estos hombres, para que sirvan a Jehov su Dios. Acaso no sabe
s todava que Egipto est ya destruido? 8 Y Moiss y Aarn volvieron a ser llamados ante
Faran, el cual les dijo: Andad, servid a Jehov vuestro Dios. Quines son los que han
de ir? 9 Moiss respondi: Hemos de ir con nuestros nios y con nuestros viejos, con
nuestros hijos y con nuestras hijas; con nuestras ovejas y con nuestras vacas he
mos de ir; porque es nuestra fiesta solemne para Jehov. 10 Y l les dijo: As sea Jeho
v con vosotros! Cmo os voy a dejar ir a vosotros y a vuestros nios? Mirad cmo el mal e
st delante de vuestro rostro! 11 No ser as; id ahora vosotros los varones, y servid
a Jehov, pues esto es lo que vosotros pedisteis. Y los echaron de la presencia d
e Faran.
12 Entonces Jehov dijo a Moiss: Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para tr
aer la langosta, a fin de que suba sobre el pas de Egipto, y consuma todo lo que
el granizo dej. 13 Y extendi Moiss su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehov trajo
un viento oriental sobre el pas todo aquel da y toda aquella noche; y al venir la
maana el viento oriental trajo la langosta. 14 Y subi la langosta sobre toda la ti
erra de Egipto, y se asent en todo el pas de Egipto en tan gran cantidad como no l
a hubo antes ni la habr despus; 15 y cubri la faz de todo el pas, y oscureci la tierr
a; y consumi toda la hierba de la tierra, y todo el fruto de los rboles que haba de
jado el granizo; no qued cosa verde en rboles ni en hierba del campo, en toda la t
ierra de Egipto.
16 Entonces Faran se apresur a llamar a Moiss y a Aarn, y dijo: He pecado contra Jeh
ov vuestro Dios, y contra vosotros. 17 Mas os ruego ahora que perdonis mi pecado s
olamente esta vez, y que oris a Jehov vuestro Dios que quite de m al menos esta pla
ga mortal. 18 Y sali Moiss de delante de Faran, y or a Jehov. 19 Entonces Jehov trajo
un fortsimo viento occidental, y quit la langosta y la arroj en el Mar Rojo; ni una
langosta qued en todo el pas de Egipto. 20 Pero Jehov endureci el corazn de Faran, y s
te no dej ir a los hijos de Israel.
La plaga de tinieblas
21 Jehov dijo a Moiss: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas so
bre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las palpe. 22 Y extendi Moiss su man
o hacia el cielo, y hubo densas tinieblas sobre toda la tierra de Egipto, por tr
es das. 23 Ninguno vio a su prjimo, ni nadie se levant de su lugar en tres das; mas
todos los hijos de Israel tenan luz en sus habitaciones. 24 Entonces Faran hizo ll
amar a Moiss, y dijo: Id, servid a Jehov; solamente queden vuestras ovejas y vuest
ras vacas; vayan tambin vuestros nios con vosotros. 25 Y Moiss respondi: T tambin nos
dars sacrificios y holocaustos que sacrifiquemos para Jehov nuestro Dios. 26 Nuest
ros ganados irn tambin con nosotros; no quedar ni una pezua; porque de ellos hemos d
e tomar para servir a Jehov nuestro Dios, y no sabemos con qu hemos de servir a Je
hov hasta que lleguemos all. 27 Pero Jehov endureci el corazn de Faran, y no quiso dej
arlos ir. 28 Y le dijo Faran: Retrate de m; gurdate que no veas ms mi rostro, porque
en cualquier da que vieres mi rostro, morirs. 29 Y Moiss respondi: Bien has dicho; n
o ver ms tu rostro.
Anunciada la muerte de los primognitos
XODO 11
1 Jehov dijo a Moiss: Una plaga traer an sobre Faran y sobre Egipto, despus de la cual
l os dejar ir de aqu; y seguramente os echar de aqu del todo. 2 Habla ahora al puebl
o, y que cada uno pida a su vecino, y cada una a su vecina, alhajas de plata y d
e oro. 3 Y Jehov dio gracia al pueblo en los ojos de los egipcios. Tambin Moiss era
tenido por gran varn en la tierra de Egipto, a los ojos de los siervos de Faran,
y a los ojos del pueblo. 4 Dijo, pues, Moiss: Jehov ha dicho as: A la medianoche yo
saldr por en medio de Egipto, 5 y morir todo primognito en tierra de Egipto, desde
el primognito de Faran que se sienta en su trono, hasta el primognito de la sierva
que est tras el molino, y todo primognito de las bestias. 6 Y habr gran clamor por
toda la tierra de Egipto, cual nunca hubo, ni jams habr. 7 Pero contra todos los
hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro mover su lengua, pa
ra que sepis que Jehov hace diferencia entre los egipcios y los israelitas. 8 Y de
scendern a m todos estos tus siervos, e inclinados delante de m dirn: Vete, t y todo
el pueblo que est debajo de ti; y despus de esto yo saldr. Y sali muy enojado de la
presencia de Faran. 9 Y Jehov dijo a Moiss: Faran no os oir, para que mis maravillas
se multipliquen en la tierra de Egipto.
10 Y Moiss y Aarn hicieron todos estos prodigios delante de Faran; pues Jehov haba en
durecido el corazn de Faran, y no envi a los hijos de Israel fuera de su pas.
La Pascua
XODO 12
1 Habl Jehov a Moiss y a Aarn en la tierra de Egipto, diciendo: 2 Este mes os ser pri
ncipio de los meses; para vosotros ser ste el primero en los meses del ao. 3 Hablad
a toda la congregacin de Israel, diciendo: En el diez de este mes tmese cada uno
un cordero segn las familias de los padres, un cordero por familia. 4 Mas si la f
amilia fuere tan pequea que no baste para comer el cordero, entonces l y su vecino
inmediato a su casa tomarn uno segn el nmero de las personas; conforme al comer de
cada hombre, haris la cuenta sobre el cordero. 5 El animal ser sin defecto, macho
de un ao; lo tomaris de las ovejas o de las cabras. 6 Y lo guardaris hasta el da ca
torce de este mes, y lo inmolar toda la congregacin del pueblo de Israel entre las
dos tardes. 7 Y tomarn de la sangre, y la pondrn en los dos postes y en el dintel
de las casas en que lo han de comer. 8 Y aquella noche comern la carne asada al
fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comern. 9 Ninguna cosa comeris
de l cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus
entraas. 10 Ninguna cosa dejaris de l hasta la maana; y lo que quedare hasta la maan
a, lo quemaris en el fuego. 11 Y lo comeris as: ceidos vuestros lomos, vuestro calza
do en vuestros pies, y vuestro bordn en vuestra mano; y lo comeris apresuradamente
; es la Pascua de Jehov. 12 Pues yo pasar aquella noche por la tierra de Egipto, y
herir a todo primognito en la tierra de Egipto, as de los hombres como de las best
ias; y ejecutar mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehov. 13 Y la sangr
e os ser por seal en las casas donde vosotros estis; y ver la sangre y pasar de vosot
ros, y no habr en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.
14 Y este da os ser en memoria, y lo celebraris como fiesta solemne para Jehov duran
te vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraris. 15 Siete das comeris
panes sin levadura; y as el primer da haris que no haya levadura en vuestras casas
; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer da hasta el sptimo, ser cor
tado de Israel. 16 El primer da habr santa convocacin, y asimismo en el sptimo da ten
dris una santa convocacin; ninguna obra se har en ellos, excepto solamente que prep
aris lo que cada cual haya de comer. 17 Y guardaris la fiesta de los panes sin lev
adura, porque en este mismo da saqu vuestras huestes de la tierra de Egipto; por t
anto, guardaris este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua.
18 En el mes primero comeris los panes sin levadura, desde el da catorce del mes
por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde. 19 Por siete das no se hall
ar levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado, as extranjer
o como natural del pas, ser cortado de la congregacin de Israel. 20 Ninguna cosa le
udada comeris; en todas vuestras habitaciones comeris panes sin levadura.
21 Y Moiss convoc a todos los ancianos de Israel, y les dijo: Sacad y tomaos corde
ros por vuestras familias, y sacrificad la pascua. 22 Y tomad un manojo de hisop
o, y mojadlo en la sangre que estar en un lebrillo, y untad el dintel y los dos p
ostes con la sangre que estar en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las
puertas de su casa hasta la maana. 23 Porque Jehov pasar hiriendo a los egipcios; y
cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasar Jehov aquella puerta
, y no dejar entrar al heridor en vuestras casas para herir. 24 Guardaris esto por
estatuto para vosotros y para vuestros hijos para siempre. 25 Y cuando entris en
la tierra que Jehov os dar, como prometi, guardaris este rito. 26 Y cuando os dijer
en vuestros hijos: Qu es este rito vuestro?, 27 vosotros responderis: Es la vctima d
e la pascua de Jehov, el cual pas por encima de las casas de los hijos de Israel e
n Egipto, cuando hiri a los egipcios, y libr nuestras casas. Entonces el pueblo se
inclin y ador. 28 Y los hijos de Israel fueron e hicieron puntualmente as, como Je
hov haba mandado a Moiss y a Aarn.
Muerte de los primognitos
29 Y aconteci que a la medianoche Jehov hiri a todo primognito en la tierra de Egipt
o, desde el primognito de Faran que se sentaba sobre su trono hasta el primognito d
el cautivo que estaba en la crcel, y todo primognito de los animales. 30 Y se leva
nt aquella noche Faran, l y todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran
clamor en Egipto, porque no haba casa donde no hubiese un muerto. 31 E hizo llam
ar a Moiss y a Aarn de noche, y les dijo: Salid de en medio de mi pueblo vosotros
y los hijos de Israel, e id, servid a Jehov, como habis dicho. 32 Tomad tambin vues
tras ovejas y vuestras vacas, como habis dicho, e idos; y bendecidme tambin a m.
33 Y los egipcios apremiaban al pueblo, dndose prisa a echarlos de la tierra; por
que decan: Todos somos muertos. 34 Y llev el pueblo su masa antes que se leudase,
sus masas envueltas en sus sbanas sobre sus hombros. 35 E hicieron los hijos de I
srael conforme al mandamiento de Moiss, pidiendo de los egipcios alhajas de plata
, y de oro, y vestidos. 36 Y Jehov dio gracia al pueblo delante de los egipcios,
y les dieron cuanto pedan; as despojaron a los egipcios.
Los israelitas salen de Egipto
37 Partieron los hijos de Israel de Ramess a Sucot, como seiscientos mil hombres
de a pie, sin contar los nios. 38 Tambin subi con ellos grande multitud de toda cla
se de gentes, y ovejas, y muchsimo ganado. 39 Y cocieron tortas sin levadura de l
a masa que haban sacado de Egipto, pues no haba leudado, porque al echarlos fuera
los egipcios, no haban tenido tiempo ni para prepararse comida.
40 El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue cuatrocientos trein
ta aos. 41 Y pasados los cuatrocientos treinta aos, en el mismo da todas las hueste
s de Jehov salieron de la tierra de Egipto. 42 Es noche de guardar para Jehov, por
haberlos sacado en ella de la tierra de Egipto. Esta noche deben guardarla para
Jehov todos los hijos de Israel en sus generaciones.
43 Y Jehov dijo a Moiss y a Aarn: Esta es la ordenanza de la pascua; ningn extrao com
er de ella. 44 Mas todo siervo humano comprado por dinero comer de ella, despus que
lo hubieres circuncidado. 45 El extranjero y el jornalero no comern de ella. 46
Se comer en una casa, y no llevars de aquella carne fuera de ella, ni quebraris hue
so suyo. 47 Toda la congregacin de Israel lo har. 48 Mas si algn extranjero morare
contigo, y quisiere celebrar la pascua para Jehov, sale circuncidado todo varn, y e
ntonces la celebrar, y ser como uno de vuestra nacin; pero ningn incircunciso comer d
e ella. 49 La misma ley ser para el natural, y para el extranjero que habitare en
tre vosotros.
50 As lo hicieron todos los hijos de Israel; como mand Jehov a Moiss y a Aarn, as lo h
icieron. 51 Y en aquel mismo da sac Jehov a los hijos de Israel de la tierra de Egi
pto por sus ejrcitos.
Consagracin de los primognitos
XODO 13
1 Jehov habl a Moiss, diciendo: 2 Consgrame todo primognito. Cualquiera que abre matr
iz entre los hijos de Israel, as de los hombres como de los animales, mo es.
3 Y Moiss dijo al pueblo: Tened memoria de este da, en el cual habis salido de Egip
to, de la casa de servidumbre, pues Jehov os ha sacado de aqu con mano fuerte; por
tanto, no comeris leudado. 4 Vosotros sals hoy en el mes de Abib. 5 Y cuando Jeho
v te hubiere metido en la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del heveo y
del jebuseo, la cual jur a tus padres que te dara, tierra que destila leche y mie
l, hars esta celebracin en este mes. 6 Siete das comers pan sin leudar, y el sptimo da
ser fiesta para Jehov. 7 Por los siete das se comern los panes sin levadura, y no s
e ver contigo nada leudado, ni levadura, en todo tu territorio. 8 Y lo contars en
aquel da a tu hijo, diciendo: Se hace esto con motivo de lo que Jehov hizo conmigo
cuando me sac de Egipto. 9 Y te ser como una seal sobre tu mano, y como un memoria
l delante de tus ojos, para que la ley de Jehov est en tu boca; por cuanto con man
o fuerte te sac Jehov de Egipto. 10 Por tanto, t guardars este rito en su tiempo de
ao en ao.
11 Y cuando Jehov te haya metido en la tierra del cananeo, como te ha jurado a ti
y a tus padres, y cuando te la hubiere dado, 12 dedicars a Jehov todo aquel que a
briere matriz, y asimismo todo primer nacido de tus animales; los machos sern de
Jehov. 13 Mas todo primognito de asno redimirs con un cordero; y si no lo redimiere
s, quebrars su cerviz. Tambin redimirs al primognito de tus hijos. 14 Y cuando maana
te pregunte tu hijo, diciendo: Qu es esto?, le dirs: Jehov nos sac con mano fuerte de
Egipto, de casa de servidumbre; 15 y endurecindose Faran para no dejarnos ir, Jeh
ov hizo morir en la tierra de Egipto a todo primognito, desde el primognito humano
hasta el primognito de la bestia; y por esta causa yo sacrifico para Jehov todo pr
imognito macho, y redimo al primognito de mis hijos. 16 Te ser, pues, como una seal
sobre tu mano, y por un memorial delante de tus ojos, por cuanto Jehov nos sac de
Egipto con mano fuerte.
La columna de nube y de fuego
17 Y luego que Faran dej ir al pueblo, Dios no los llev por el camino de la tierra
de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta
el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto. 18 Mas hizo Dios que el pu
eblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo. Y subieron los hijos de Is
rael de Egipto armados. 19 Tom tambin consigo Moiss los huesos de Jos, el cual haba j
uramentado a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitar, y haris s
ubir mis huesos de aqu con vosotros. 20 Y partieron de Sucot y acamparon en Etam,
a la entrada del desierto. 21 Y Jehov iba delante de ellos de da en una columna d
e nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alum
brarles, a fin de que anduviesen de da y de noche. 22 Nunca se apart de delante de
l pueblo la columna de nube de da, ni de noche la columna de fuego.
Los israelitas cruzan el Mar Rojo
XODO 14
1 Habl Jehov a Moiss, diciendo: 2 Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acam
pen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefn; delante de l aca
mparis junto al mar. 3 Porque Faran dir de los hijos de Israel: Encerrados estn en l
a tierra, el desierto los ha encerrado. 4 Y yo endurecer el corazn de Faran para qu
e los siga; y ser glorificado en Faran y en todo su ejrcito, y sabrn los egipcios qu
e yo soy Jehov. Y ellos lo hicieron as.
5 Y fue dado aviso al rey de Egipto, que el pueblo hua; y el corazn de Faran y de s
us siervos se volvi contra el pueblo, y dijeron: Cmo hemos hecho esto de haber deja
do ir a Israel, para que no nos sirva? 6 Y unci su carro, y tom consigo su pueblo;
7 y tom seiscientos carros escogidos, y todos los carros de Egipto, y los capita
nes sobre ellos. 8 Y endureci Jehov el corazn de Faran rey de Egipto, y l sigui a los
hijos de Israel; pero los hijos de Israel haban salido con mano poderosa. 9 Siguin
dolos, pues, los egipcios, con toda la caballera y carros de Faran, su gente de a
caballo, y todo su ejrcito, los alcanzaron acampados junto al mar, al lado de Pi-
hahirot, delante de Baal-zefn.
10 Y cuando Faran se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aq
u que los egipcios venan tras ellos; por lo que los hijos de Israel temieron en gr
an manera, y clamaron a Jehov. 11 Y dijeron a Moiss: No haba sepulcros en Egipto, qu
e nos has sacado para que muramos en el desierto? Por qu has hecho as con nosotros,
que nos has sacado de Egipto? 12 No es esto lo que te hablamos en Egipto, dicien
do: Djanos servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, q
ue morir nosotros en el desierto. 13 Y Moiss dijo al pueblo: No temis; estad firme
s, y ved la salvacin que Jehov har hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy ha
bis visto, nunca ms para siempre los veris. 14 Jehov pelear por vosotros, y vosotros
estaris tranquilos. 15 Entonces Jehov dijo a Moiss: Por qu clamas a m? Di a los hijos
de Israel que marchen. 16 Y t alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y di
vdelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco. 17 Y he aqu, yo
endurecer el corazn de los egipcios para que los sigan; y yo me glorificar en Faran
y en todo su ejrcito, en sus carros y en su caballera; 18 y sabrn los egipcios que
yo soy Jehov, cuando me glorifique en Faran, en sus carros y en su gente de a cab
allo.
19 Y el ngel de Dios que iba delante del campamento de Israel, se apart e iba en p
os de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos se apart y se
puso a sus espaldas, 20 e iba entre el campamento de los egipcios y el campamen
to de Israel; y era nube y tinieblas para aqullos, y alumbraba a Israel de noche,
y en toda aquella noche nunca se acercaron los unos a los otros.
21 Y extendi Moiss su mano sobre el mar, e hizo Jehov que el mar se retirase por re
cio viento oriental toda aquella noche; y volvi el mar en seco, y las aguas queda
ron divididas. 22 Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en
seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda. 23 Y siguindol
os los egipcios, entraron tras ellos hasta la mitad del mar, toda la caballera de
Faran, sus carros y su gente de a caballo. 24 Aconteci a la vigilia de la maana, q
ue Jehov mir el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y tra
storn el campamento de los egipcios, 25 y quit las ruedas de sus carros, y los tra
storn gravemente. Entonces los egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, po
rque Jehov pelea por ellos contra los egipcios. 26 Y Jehov dijo a Moiss: Extiende t
u mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus ca
rros, y sobre su caballera. 27 Entonces Moiss extendi su mano sobre el mar, y cuand
o amaneca, el mar se volvi en toda su fuerza, y los egipcios al huir se encontraba
n con el mar; y Jehov derrib a los egipcios en medio del mar. 28 Y volvieron las a
guas, y cubrieron los carros y la caballera, y todo el ejrcito de Faran que haba ent
rado tras ellos en el mar; no qued de ellos ni uno. 29 Y los hijos de Israel fuer
on por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas por muro a su derecha y a s
u izquierda.
30 As salv Jehov aquel da a Israel de mano de los egipcios; e Israel vio a los egipc
ios muertos a la orilla del mar. 31 Y vio Israel aquel grande hecho que Jehov eje
cut contra los egipcios; y el pueblo temi a Jehov, y creyeron a Jehov y a Moiss su si
ervo.
Cntico de Moiss y de Mara
XODO 15
1 Entonces cant Moiss y los hijos de Israel este cntico a Jehov, y dijeron:
Cantar yo a Jehov, porque se ha magnificado grandemente;
Ha echado en el mar al caballo y al jinete.
2 Jehov es mi fortaleza y mi cntico,
Y ha sido mi salvacin.
Este es mi Dios, y lo alabar;
Dios de mi padre, y lo enaltecer.
3 Jehov es varn de guerra;
Jehov es su nombre.
4 Ech en el mar los carros de Faran y su ejrcito;
Y sus capitanes escogidos fueron hundidos en el Mar Rojo.
5 Los abismos los cubrieron;
Descendieron a las profundidades como piedra.
6 Tu diestra, oh Jehov, ha sido magnificada en poder;
Tu diestra, oh Jehov, ha quebrantado al enemigo.
7 Y con la grandeza de tu poder has derribado a los que se levantaron contra ti.

Enviaste tu ira; los consumi como a hojarasca.
8 Al soplo de tu aliento se amontonaron las aguas;
Se juntaron las corrientes como en un montn;
Los abismos se cuajaron en medio del mar.
9 El enemigo dijo:
Perseguir, apresar, repartir despojos;
Mi alma se saciar de ellos;
Sacar mi espada, los destruir mi mano.
10 Soplaste con tu viento; los cubri el mar;
Se hundieron como plomo en las impetuosas aguas.
11 Quin como t, oh Jehov, entre los dioses?
Quin como t, magnfico en santidad,
Terrible en maravillosas hazaas, hacedor de prodigios?
12 Extendiste tu diestra;
La tierra los trag.
13 Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste;
Lo llevaste con tu poder a tu santa morada.
14 Lo oirn los pueblos, y temblarn;
Se apoderar dolor de la tierra de los filisteos.
15 Entonces los caudillos de Edom se turbarn;
A los valientes de Moab les sobrecoger temblor;
Se acobardarn todos los moradores de Canan.
16 Caiga sobre ellos temblor y espanto;
A la grandeza de tu brazo enmudezcan como una piedra;
Hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehov,
Hasta que haya pasado este pueblo que t rescataste.
17 T los introducirs y los plantars en el monte de tu heredad,
En el lugar de tu morada, que t has preparado, oh Jehov,
En el santuario que tus manos,
2 oh Jehov, han afirmado.
18 Jehov reinar eternamente y para siempre.
19 Porque Faran entr cabalgando con sus carros y su gente de a caballo en el mar,
y Jehov hizo volver las aguas del mar sobre ellos; mas los hijos de Israel pasaro
n en seco por en medio del mar. 20 Y Mara la profetisa, hermana de Aarn, tom un pan
dero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danz
as. 21 Y Mara les responda:
Cantad a Jehov, porque en extremo se ha engrandecido;
Ha echado en el mar al caballo y al jinete.
El agua amarga de Mara
22 E hizo Moiss que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur;
y anduvieron tres das por el desierto sin hallar agua. 23 Y llegaron a Mara, y n
o pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el
nombre de Mara. 24 Entonces el pueblo murmur contra Moiss, y dijo: Qu hemos de beber
? 25 Y Moiss clam a Jehov, y Jehov le mostr un rbol; y lo ech en las aguas, y las aguas
se endulzaron. All les dio estatutos y ordenanzas, y all los prob; 26 y dijo: Si o
yeres atentamente la voz de Jehov tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojo
s, y dieres odo a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfe
rmedad de las que envi a los egipcios te enviar a ti; porque yo soy Jehov tu sanado
r. 27 Y llegaron a Elim, donde haba doce fuentes de aguas, y setenta palmeras; y
acamparon all junto a las aguas.
Dios da el man
XODO 16
1 Parti luego de Elim toda la congregacin de los hijos de Israel, y vino al desier
to de Sin, que est entre Elim y Sina, a los quince das del segundo mes despus que sa
lieron de la tierra de Egipto. 2 Y toda la congregacin de los hijos de Israel mur
mur contra Moiss y Aarn en el desierto; 3 y les decan los hijos de Israel: Ojal hubira
mos muerto por mano de Jehov en la tierra de Egipto, cuando nos sentbamos a las ol
las de carne, cuando comamos pan hasta saciarnos; pues nos habis sacado a este des
ierto para matar de hambre a toda esta multitud.
4 Y Jehov dijo a Moiss: He aqu yo os har llover pan del cielo; y el pueblo saldr, y r
ecoger diariamente la porcin de un da, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o n
o. 5 Mas en el sexto da prepararn para guardar el doble de lo que suelen recoger c
ada da. 6 Entonces dijeron Moiss y Aarn a todos los hijos de Israel: En la tarde sa
bris que Jehov os ha sacado de la tierra de Egipto, 7 y a la maana veris la gloria d
e Jehov; porque l ha odo vuestras murmuraciones contra Jehov; porque nosotros, qu somo
s, para que vosotros murmuris contra nosotros? 8 Dijo tambin Moiss: Jehov os dar en l
a tarde carne para comer, y en la maana pan hasta saciaros; porque Jehov ha odo vue
stras murmuraciones con que habis murmurado contra l; porque nosotros, qu somos? Vue
stras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehov.
9 Y dijo Moiss a Aarn: Di a toda la congregacin de los hijos de Israel: Acercaos a
la presencia de Jehov, porque l ha odo vuestras murmuraciones. 10 Y hablando Aarn a
toda la congregacin de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto, y he aqu la
gloria de Jehov apareci en la nube. 11 Y Jehov habl a Moiss, diciendo: 12 Yo he odo l
as murmuraciones de los hijos de Israel; hblales, diciendo: Al caer la tarde come
ris carne, y por la maana os saciaris de pan, y sabris que yo soy Jehov vuestro Dios.

13 Y venida la tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento; y por la
maana descendi roco en derredor del campamento. 14 Y cuando el roco ces de descender,
he aqu sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escar
cha sobre la tierra. 15 Y vindolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: Qu
es esto? porque no saban qu era. Entonces Moiss les dijo: Es el pan que Jehov os da
para comer. 16 Esto es lo que Jehov ha mandado: Recoged de l cada uno segn lo que p
udiere comer; un gomer por cabeza, conforme al nmero de vuestras personas, tomaris
cada uno para los que estn en su tienda. 17 Y los hijos de Israel lo hicieron as;
y recogieron unos ms, otros menos; 18 y lo medan por gomer, y no sobr al que haba r
ecogido mucho, ni falt al que haba recogido poco; cada uno recogi conforme a lo que
haba de comer. 19 Y les dijo Moiss: Ninguno deje nada de ello para maana. 20 Mas e
llos no obedecieron a Moiss, sino que algunos dejaron de ello para otro da, y cri g
usanos, y hedi; y se enoj contra ellos Moiss. 21 Y lo recogan cada maana, cada uno se
gn lo que haba de comer; y luego que el sol calentaba, se derreta.
22 En el sexto da recogieron doble porcin de comida, dos gomeres para cada uno; y
todos los prncipes de la congregacin vinieron y se lo hicieron saber a Moiss. 23 Y l
les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehov: Maana es el santo da de reposo, el reposo
consagrado a Jehov; lo que habis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habis de cocinar,
cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para maana. 24 Y ellos lo guardar
on hasta la maana, segn lo que Moiss haba mandado, y no se agusan, ni hedi. 25 Y dijo
Moiss: Comedlo hoy, porque hoy es da de reposo para Jehov; hoy no hallaris en el cam
po. 26 Seis das lo recogeris; mas el sptimo da es da de reposo; en l no se hallar. 27 Y
aconteci que algunos del pueblo salieron en el sptimo da a recoger, y no hallaron.
28 Y Jehov dijo a Moiss: Hasta cundo no querris guardar mis mandamientos y mis leyes
? 29 Mirad que Jehov os di el da de reposo, y por eso en el sexto da os da pan para
dos das. Estse, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de l en el sptimo da. 30 As
el pueblo repos el sptimo da.
31 Y la casa de Israel lo llam Man; y era como semilla de culantro, blanco, y su s
abor como de hojuelas con miel. 32 Y dijo Moiss: Esto es lo que Jehov ha mandado:
Llenad un gomer de l, y guardadlo para vuestros descendientes, a fin de que vean
el pan que yo os di a comer en el desierto, cuando yo os saqu de la tierra de Egi
pto. 33 Y dijo Moiss a Aarn: Toma una vasija y pon en ella un gomer de man, y ponlo
delante de Jehov, para que sea guardado para vuestros descendientes. 34 Y Aarn lo
puso delante del Testimonio para guardarlo, como Jehov lo mand a Moiss. 35 As comie
ron los hijos de Israel man cuarenta aos, hasta que llegaron a tierra habitada; ma
n comieron hasta que llegaron a los lmites de la tierra de Canan. 36 Y un gomer es
la dcima parte de un efa.
Agua de la roca
XODO 17
1 Toda la congregacin de los hijos de Israel parti del desierto de Sin por sus jor
nadas, conforme al mandamiento de Jehov, y acamparon en Refidim; y no haba agua pa
ra que el pueblo bebiese. 2 Y alterc el pueblo con Moiss, y dijeron: Danos agua pa
ra que bebamos. Y Moiss les dijo: Por qu altercis conmigo? Por qu tentis a Jehov? 3 As
e el pueblo tuvo all sed, y murmur contra Moiss, y dijo: Por qu nos hiciste subir de
Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados? 4
Entonces clam Moiss a Jehov, diciendo: Qu har con este pueblo? De aqu a un poco me ape
drearn. 5 Y Jehov dijo a Moiss: Pasa delante del pueblo, y toma contigo de los anci
anos de Israel; y toma tambin en tu mano tu vara con que golpeaste el ro, y ve. 6
He aqu que yo estar delante de ti all sobre la pea en Horeb; y golpears la pea, y sald
rn de ella aguas, y beber el pueblo. Y Moiss lo hizo as en presencia de los ancianos
de Israel. 7 Y llam el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por la rencilla de
los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehov, diciendo: Est, pues, Jehov entre nos
otros, o no?
Guerra con Amalec
8 Entonces vino Amalec y pele contra Israel en Refidim. 9 Y dijo Moiss a Josu: Escge
nos varones, y sal a pelear contra Amalec; maana yo estar sobre la cumbre del coll
ado, y la vara de Dios en mi mano. 10 E hizo Josu como le dijo Moiss, peleando con
tra Amalec; y Moiss y Aarn y Hur subieron a la cumbre del collado. 11 Y suceda que
cuando alzaba Moiss su mano, Israel prevaleca; mas cuando l bajaba su mano, prevale
ca Amalec. 12 Y las manos de Moiss se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y l
a pusieron debajo de l, y se sent sobre ella; y Aarn y Hur sostenan sus manos, el un
o de un lado y el otro de otro; as hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el
sol. 13 Y Josu deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.
14 Y Jehov dijo a Moiss: Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josu que rae
r del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo. 15 Y Moiss edific un altar, y
llam su nombre Jehov- nisi; 16 y dijo: Por cuanto la mano de Amalec se levant contr
a el trono de Jehov, Jehov tendr guerra con Amalec de generacin en generacin.
Jetro visita a Moiss
XODO 18
1 Oy Jetro sacerdote de Madin, suegro de Moiss, todas las cosas que Dios haba hecho
con Moiss, y con Israel su pueblo, y cmo Jehov haba sacado a Israel de Egipto. 2 Y t
om Jetro suegro de Moiss a Sfora la mujer de Moiss, despus que l la envi, 3 y a sus dos
hijos; el uno se llamaba Gersn, porque dijo: Forastero he sido en tierra ajena;
4 y el otro se llamaba Eliezer, porque dijo: El Dios de mi padre me ayud, y me li
br de la espada de Faran. 5 Y Jetro el suegro de Moiss, con los hijos y la mujer de
ste, vino a Moiss en el desierto, donde estaba acampado junto al monte de Dios; 6
y dijo a Moiss: Yo tu suegro Jetro vengo a ti, con tu mujer, y sus dos hijos con
ella. 7 Y Moiss sali a recibir a su suegro, y se inclin, y lo bes; y se preguntaron
el uno al otro cmo estaban, y vinieron a la tienda. 8 Y Moiss cont a su suegro tod
as las cosas que Jehov haba hecho a Faran y a los egipcios por amor de Israel, y to
do el trabajo que haban pasado en el camino, y cmo los haba librado Jehov. 9 Y se al
egr Jetro de todo el bien que Jehov haba hecho a Israel, al haberlo librado de mano
de los egipcios.
10 Y Jetro dijo: Bendito sea Jehov, que os libr de mano de los egipcios, y de la m
ano de Faran, y que libr al pueblo de la mano de los egipcios. 11 Ahora conozco qu
e Jehov es ms grande que todos los dioses; porque en lo que se ensoberbecieron pre
valeci contra ellos. 12 Y tom Jetro, suegro de Moiss, holocaustos y sacrificios par
a Dios; y vino Aarn y todos los ancianos de Israel para comer con el suegro de Mo
iss delante de Dios.
Nombramiento de jueces
(Dt. 1.9-18)
13 Aconteci que al da siguiente se sent Moiss a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo
delante de Moiss desde la maana hasta la tarde. 14 Viendo el suegro de Moiss todo
lo que l haca con el pueblo, dijo: Qu es esto que haces t con el pueblo? Por qu te sien
tas t solo, y todo el pueblo est delante de ti desde la maana hasta la tarde? 15 Y
Moiss respondi a su suegro: Porque el pueblo viene a m para consultar a Dios. 16 Cu
ando tienen asuntos, vienen a m; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las
ordenanzas de Dios y sus leyes. 17 Entonces el suegro de Moiss le dijo: No est bi
en lo que haces. 18 Desfallecers del todo, t, y tambin este pueblo que est contigo;
porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no podrs hacerlo t solo. 19 Oye aho
ra mi voz; yo te aconsejar, y Dios estar contigo. Est t por el pueblo delante de Dio
s, y somete t los asuntos a Dios. 20 Y ensea a ellos las ordenanzas y las leyes, y
mustrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer. 21 Adems escoge
t de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verda
d, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, d
e centenas, de cincuenta y de diez. 22 Ellos juzgarn al pueblo en todo tiempo; y
todo asunto grave lo traern a ti, y ellos juzgarn todo asunto pequeo. As aliviars la
carga de sobre ti, y la llevarn ellos contigo. 23 Si esto hicieres, y Dios te lo
mandare, t podrs sostenerte, y tambin todo este pueblo ir en paz a su lugar.
24 Y oy Moiss la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo. 25 Escogi Moiss varones
de virtud de entre todo Israel, y los puso por jefes sobre el pueblo, sobre mil,
sobre ciento, sobre cincuenta, y sobre diez. 26 Y juzgaban al pueblo en todo ti
empo; el asunto difcil lo traan a Moiss, y ellos juzgaban todo asunto pequeo. 27 Y d
espidi Moiss a su suegro, y ste se fue a su tierra.
Israel en Sina
XODO 19
1 En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto,
en el mismo da llegaron al desierto de Sina. 2 Haban salido de Refidim, y llegaron
al desierto de Sina, y acamparon en el desierto; y acamp all Israel delante del mon
te. 3 Y Moiss subi a Dios; y Jehov lo llam desde el monte, diciendo: As dirs a la casa
de Jacob, y anunciars a los hijos de Israel: 4 Vosotros visteis lo que hice a lo
s egipcios, y cmo os tom sobre alas de guilas, y os he trado a m. 5 Ahora, pues, si d
iereis odo a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seris mi especial tesoro sobr
e todos los pueblos; porque ma es toda la tierra. 6 Y vosotros me seris un reino d
e sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirs a los hijos de Israe
l.
7 Entonces vino Moiss, y llam a los ancianos del pueblo, y expuso en presencia de
ellos todas estas palabras que Jehov le haba mandado. 8 Y todo el pueblo respondi a
una, y dijeron: Todo lo que Jehov ha dicho, haremos. Y Moiss refiri a Jehov las pal
abras del pueblo. 9 Entonces Jehov dijo a Moiss: He aqu, yo vengo a ti en una nube
espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y tambin para que te c
rean para siempre.
Y Moiss refiri las palabras del pueblo a Jehov. 10 Y Jehov dijo a Moiss: Ve al pueblo
, y santifcalos hoy y maana; y laven sus vestidos, 11 y estn preparados para el da t
ercero, porque al tercer da Jehov descender a ojos de todo el pueblo sobre el monte
de Sina. 12 Y sealars trmino al pueblo en derredor, diciendo: Guardaos, no subis al
monte, ni toquis sus lmites; cualquiera que tocare el monte, de seguro morir. 13 No
lo tocar mano, porque ser apedreado o asaeteado; sea animal o sea hombre, no vivi
r. Cuando suene largamente la bocina, subirn al monte. 14 Y descendi Moiss del monte
al pueblo, y santific al pueblo; y lavaron sus vestidos. 15 Y dijo al pueblo: Es
tad preparados para el tercer da; no toquis mujer.
16 Aconteci que al tercer da, cuando vino la maana, vinieron truenos y relmpagos, y
espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeci todo el
pueblo que estaba en el campamento. 17 Y Moiss sac del campamento al pueblo para
recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte. 18 Todo el monte Sina humeaba,
porque Jehov haba descendido sobre l en fuego; y el humo suba como el humo de un hor
no, y todo el monte se estremeca en gran manera. 19 El sonido de la bocina iba au
mentando en extremo; Moiss hablaba, y Dios le responda con voz tronante. 20 Y desc
endi Jehov sobre el monte Sina, sobre la cumbre del monte; y llam Jehov a Moiss a la c
umbre del monte, y Moiss subi. 21 Y Jehov dijo a Moiss: Desciende, ordena al pueblo
que no traspase los lmites para ver a Jehov, porque caer multitud de ellos. 22 Y ta
mbin que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Jehov, para que Jehov no ha
ga en ellos estrago. 23 Moiss dijo a Jehov: El pueblo no podr subir al monte Sina, p
orque t nos has mandado diciendo: Seala lmites al monte, y santifcalo. 24 Y Jehov le
dijo: Ve, desciende, y subirs t, y Aarn contigo; mas los sacerdotes y el pueblo no
traspasen el lmite para subir a Jehov, no sea que haga en ellos estrago. 25 Entonc
es Moiss descendi y se lo dijo al pueblo.
Los Diez Mandamientos
(Dt. 5.1-21)
XODO 20
1 Y habl Dios todas estas palabras, diciendo: 2 Yo soy Jehov tu Dios, que te saqu d
e la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
3 No tendrs dioses ajenos delante de m.
4 No te hars imagen, ni ninguna semejanza de lo que est arriba en el cielo, ni aba
jo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No te inclinars a ellas,
ni las honrars; porque yo soy Jehov tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad
de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generacin de los que me a
borrecen, 6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mand
amientos.
7 No tomars el nombre de Jehov tu Dios en vano; porque no dar por inocente Jehov al
que tomare su nombre en vano.
8 Acurdate del da de reposo para santificarlo. 9 Seis das trabajars, y hars toda tu o
bra; 10 mas el sptimo da es reposo para Jehov tu Dios; no hagas en l obra alguna, t,
ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranje
ro que est dentro de tus puertas. 11 Porque en seis das hizo Jehov los cielos y la
tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y repos en el sptimo da; por ta
nto, Jehov bendijo el da de reposo y lo santific.
12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus das se alarguen en la tierra que J
ehov tu Dios te da.
13 No matars.
14 No cometers adulterio.
15 No hurtars.
16 No hablars contra tu prjimo falso testimonio.
17 No codiciars la casa de tu prjimo, no codiciars la mujer de tu prjimo, ni su sier
vo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prjimo.
El terror del pueblo
(Dt. 5.22-33)
18 Todo el pueblo observaba el estruendo y los relmpagos, y el sonido de la bocin
a, y el monte que humeaba; y vindolo el pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos
. 19 Y dijeron a Moiss: Habla t con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Di
os con nosotros, para que no muramos. 20 Y Moiss respondi al pueblo: No temis; porq
ue para probaros vino Dios, y para que su temor est delante de vosotros, para que
no pequis.
21 Entonces el pueblo estuvo a lo lejos, y Moiss se acerc a la oscuridad en la cua
l estaba Dios. 22 Y Jehov dijo a Moiss: As dirs a los hijos de Israel: Vosotros habis
visto que he hablado desde el cielo con vosotros. 23 No hagis conmigo dioses de
plata, ni dioses de oro os haris. 24 Altar de tierra hars para m, y sacrificars sobr
e l tus holocaustos y tus ofrendas de paz, tus ovejas y tus vacas; en todo lugar
donde yo hiciere que est la memoria de mi nombre, vendr a ti y te bendecir. 25 Y si
me hicieres altar de piedras, no las labres de cantera; porque si alzares herram
ienta sobre l, lo profanars. 26 No subirs por gradas a mi altar, para que tu desnud
ez no se descubra junto a l.
Leyes sobre los esclavos
(Dt. 15.12-18)
XODO 21
1 Estas son las leyes que les propondrs. 2 Si comprares siervo hebreo, seis aos se
rvir; mas al sptimo saldr libre, de balde. 3 Si entr solo, solo saldr; si tena mujer,
saldr l y su mujer con l. 4 Si su amo le hubiere dado mujer, y ella le diere hijos
o hijas, la mujer y sus hijos sern de su amo, y l saldr solo. 5 Y si el siervo dije
re: Yo amo a mi seor, a mi mujer y a mis hijos, no saldr libre; 6 entonces su amo
lo llevar ante los jueces, y le har estar junto a la puerta o al poste; y su amo l
e horadar la oreja con lesna, y ser su siervo para siempre. 7 Y cuando alguno vend
iere su hija por sierva, no saldr ella como suelen salir los siervos. 8 Si no agr
adare a su seor, por lo cual no la tom por esposa, se le permitir que se rescate, y
no la podr vender a pueblo extrao cuando la desechare. 9 Mas si la hubiere despos
ado con su hijo, har con ella segn la costumbre de las hijas. 10 Si tomare para l o
tra mujer, no disminuir su alimento, ni su vestido, ni el deber conyugal. 11 Y si
ninguna de estas tres cosas hiciere, ella saldr de gracia, sin dinero.
Leyes sobre actos de violencia
12 El que hiriere a alguno, hacindole as morir, l morir. 13 Mas el que no pretenda he
rirlo, sino que Dios lo puso en sus manos, entonces yo te sealar lugar al cual ha
de huir. 14 Pero si alguno se ensoberbeciere contra su prjimo y lo matare con ale
vosa, de mi altar lo quitars para que muera.
15 El que hiriere a su padre o a su madre, morir.
16 Asimismo el que robare una persona y la vendiere, o si fuere hallada en sus m
anos, morir. 17 Igualmente el que maldijere a su padre o a su madre, morir.
18 Adems, si algunos rieren, y uno hiriere a su prjimo con piedra o con el puo, y ste
no muriere, pero cayere en cama; 19 si se levantare y anduviere fuera sobre su
bculo, entonces ser absuelto el que lo hiri; solamente le satisfar por lo que estuvo
sin trabajar, y har que le curen.
20 Y si alguno hiriere a su siervo o a su sierva con palo, y muriere bajo su man
o, ser castigado; 21 mas si sobreviviere por un da o dos, no ser castigado, porque
es de su propiedad.
22 Si algunos rieren, e hirieren a mujer embarazada, y sta abortare, pero sin habe
r muerte, sern penados conforme a lo que les impusiere el marido de la mujer y ju
zgaren los jueces. 23 Mas si hubiere muerte, entonces pagars vida por vida, 24 oj
o por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25 quemadura por quema
dura, herida por herida, golpe por golpe.
Leyes sobre responsabilidades de amos y dueos
26 Si alguno hiriere el ojo de su siervo, o el ojo de su sierva, y lo daare, le d
ar libertad por razn de su ojo. 27 Y si hiciere saltar un diente de su siervo, o u
n diente de su sierva, por su diente le dejar ir libre.
28 Si un buey acorneare a hombre o a mujer, y a causa de ello muriere, el buey s
er apedreado, y no ser comida su carne; mas el dueo del buey ser absuelto. 29 Pero s
i el buey fuere acorneador desde tiempo atrs, y a su dueo se le hubiere notificado
, y no lo hubiere guardado, y matare a hombre o mujer, el buey ser apedreado, y t
ambin morir su dueo. 30 Si le fuere impuesto precio de rescate, entonces dar por el
rescate de su persona cuanto le fuere impuesto. 31 Haya acorneado a hijo, o haya
acorneado a hija, conforme a este juicio se har con l. 32 Si el buey acorneare a
un siervo o a una sierva, pagar su dueo treinta siclos de plata, y el buey ser aped
reado.
33 Y si alguno abriere un pozo, o cavare cisterna, y no la cubriere, y cayere al
l buey o asno, 34 el dueo de la cisterna pagar el dao, resarciendo a su dueo, y lo qu
e fue muerto ser suyo.
35 Y si el buey de alguno hiriere al buey de su prjimo de modo que muriere, enton
ces vendern el buey vivo y partirn el dinero de l, y tambin partirn el buey muerto. 3
6 Mas si era notorio que el buey era acorneador desde tiempo atrs, y su dueo no lo
hubiere guardado, pagar buey por buey, y el buey muerto ser suyo.
Leyes sobre la restitucin
XODO 22
1 Cuando alguno hurtare buey u oveja, y lo degollare o vendiere, por aquel buey
pagar cinco bueyes, y por aquella oveja cuatro ovejas.
2 Si el ladrn fuere hallado forzando una casa, y fuere herido y muriere, el que l
o hiri no ser culpado de su muerte. 3 Pero si fuere de da, el autor de la muerte se
r reo de homicidio. El ladrn har completa restitucin; si no tuviere con qu, ser vendid
o por su hurto. 4 Si fuere hallado con el hurto en la mano, vivo, sea buey o asn
o u oveja, pagar el doble.
5 Si alguno hiciere pastar en campo o via, y metiere su bestia en campo de otro,
de lo mejor de su campo y de lo mejor de su via pagar.
6 Cuando se prendiere fuego, y al quemar espinos quemare mieses amontonadas o en
pie, o campo, el que encendi el fuego pagar lo quemado.
7 Cuando alguno diere a su prjimo plata o alhajas a guardar, y fuere hurtado de l
a casa de aquel hombre, si el ladrn fuere hallado, pagar el doble. 8 Si el ladrn no
fuere hallado, entonces el dueo de la casa ser presentado a los jueces, para que
se vea si ha metido su mano en los bienes de su prjimo.
9 En toda clase de fraude, sobre buey, sobre asno, sobre oveja, sobre vestido, s
obre toda cosa perdida, cuando alguno dijere: Esto es mo, la causa de ambos vendr
delante de los jueces; y el que los jueces condenaren, pagar el doble a su prjimo.

10 Si alguno hubiere dado a su prjimo asno, o buey, u oveja, o cualquier otro ani
mal a guardar, y ste muriere o fuere estropeado, o fuere llevado sin verlo nadie;
11 juramento de Jehov habr entre ambos, de que no meti su mano a los bienes de su
prjimo; y su dueo lo aceptar, y el otro no pagar. 12 Mas si le hubiere sido hurtado,
resarcir a su dueo. 13 Y si le hubiere sido arrebatado por fiera, le traer testimo
nio, y no pagar lo arrebatado.
14 Pero si alguno hubiere tomado prestada bestia de su prjimo, y fuere estropeada
o muerta, estando ausente su dueo, deber pagarla. 15 Si el dueo estaba presente no
la pagar. Si era alquilada, reciba el dueo el alquiler.
Leyes humanitarias
16 Si alguno engaare a una doncella que no fuere desposada, y durmiere con ella,
deber dotarla y tomarla por mujer. 17 Si su padre no quisiere drsela, l le pesar pla
ta conforme a la dote de las vrgenes.
18 A la hechicera no dejars que viva.
19 Cualquiera que cohabitare con bestia, morir.
20 El que ofreciere sacrificio a dioses excepto solamente a Jehov, ser muerto.
21 Y al extranjero no engaars ni angustiars, porque extranjeros fuisteis vosotros e
n la tierra de Egipto. 22 A ninguna viuda ni hurfano afligiris. 23 Porque si t lleg
as a afligirles, y ellos clamaren a m, ciertamente oir yo su clamor; 24 y mi furor
se encender, y os matar a espada, y vuestras mujeres sern viudas, y hurfanos vuestr
os hijos.
25 Cuando prestares dinero a uno de mi pueblo, al pobre que est contigo, no te po
rtars con l como logrero, ni le impondrs usura. 26 Si tomares en prenda el vestido
de tu prjimo, a la puesta del sol se lo devolvers. 27 Porque slo eso es su cubierta
, es su vestido para cubrir su cuerpo. En qu dormir? Y cuando l clamare a m, yo le oi
r, porque soy misericordioso.
28 No injuriars a los jueces, ni maldecirs al prncipe de tu pueblo.
29 No demorars la primicia de tu cosecha ni de tu lagar.
Me dars el primognito de tus hijos. 30 Lo mismo hars con el de tu buey y de tu ovej
a; siete das estar con su madre, y al octavo da me lo dars.
31 Y me seris varones santos. No comeris carne destrozada por las fieras en el cam
po; a los perros la echaris.
XODO 23
1 No admitirs falso rumor. No te concertars con el impo para ser testigo falso. 2 N
o seguirs a los muchos para hacer mal, ni responders en litigio inclinndote a los ms
para hacer agravios; 3 ni al pobre distinguirs en su causa.
4 Si encontrares el buey de tu enemigo o su asno extraviado, vuelve a llevrselo.
5 Si vieres el asno del que te aborrece cado debajo de su carga, le dejars sin ayud
a? Antes bien le ayudars a levantarlo.
6 No pervertirs el derecho de tu mendigo en su pleito. 7 De palabra de mentira te
alejars, y no matars al inocente y justo; porque yo no justificar al impo. 8 No rec
ibirs presente; porque el presente ciega a los que ven, y pervierte las palabras
de los justos.
9 Y no angustiars al extranjero; porque vosotros sabis cmo es el alma del extranjer
o, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.
10 Seis aos sembrars tu tierra, y recogers su cosecha; 11 mas el sptimo ao la dejars l
ibre, para que coman los pobres de tu pueblo; y de lo que quedare comern las best
ias del campo; as hars con tu via y con tu olivar.
12 Seis das trabajars, y al sptimo da reposars, para que descanse tu buey y tu asno,
y tome refrigerio el hijo de tu sierva, y el extranjero. 13 Y todo lo que os he
dicho, guardadlo. Y nombre de otros dioses no mentaris, ni se oir de vuestra boca.

Las tres fiestas anuales
(Ex. 34.18-26; Dt. 16.1-17)
14 Tres veces en el ao me celebraris fiesta. 15 La fiesta de los panes sin levadur
a guardars. Siete das comers los panes sin levadura, como yo te mand, en el tiempo d
el mes de Abib, porque en l saliste de Egipto; y ninguno se presentar delante de m
con las manos vacas. 16 Tambin la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus l
abores, que hubieres sembrado en el campo, y la fiesta de la cosecha a la salida
del ao, cuando hayas recogido los frutos de tus labores del campo. 17 Tres veces
en el ao se presentar todo varn delante de Jehov el Seor.
18 No ofrecers con pan leudo la sangre de mi sacrificio, ni la grosura de mi vctim
a quedar de la noche hasta la maana.
19 Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traers a la casa de Jehov tu
Dios. No guisars el cabrito en la leche de su madre.
El Angel de Jehov enviado para guiar a Israel
20 He aqu yo envo mi Angel delante de ti para que te guarde en el camino, y te int
roduzca en el lugar que yo he preparado. 21 Gurdate delante de l, y oye su voz; no
le seas rebelde; porque l no perdonar vuestra rebelin, porque mi nombre est en l.
22 Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, ser enemi
go de tus enemigos, y afligir a los que te afligieren.
23 Porque mi Angel ir delante de ti, y te llevar a la tierra del amorreo, del hete
o, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo har destrui
r. 24 No te inclinars a sus dioses, ni los servirs, ni hars como ellos hacen; antes
los destruirs del todo, y quebrars totalmente sus estatuas. 25 Mas a Jehov vuestro
Dios serviris, y l bendecir tu pan y tus aguas; y yo quitar toda enfermedad de en m
edio de ti. 26 No habr mujer que aborte, ni estril en tu tierra; y yo completar el
nmero de tus das. 27 Yo enviar mi terror delante de ti, y consternar a todo pueblo d
onde entres, y te dar la cerviz de todos tus enemigos. 28 Enviar delante de ti la
avispa, que eche fuera al heveo, al cananeo y al heteo, de delante de ti. 29 No
los echar de delante de ti en un ao, para que no quede la tierra desierta, y se au
menten contra ti las fieras del campo. 30 Poco a poco los echar de delante de ti,
hasta que te multipliques y tomes posesin de la tierra. 31 Y fijar tus lmites desd
e el Mar Rojo hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el Eufrat
es; porque pondr en tus manos a los moradores de la tierra, y t los echars de delan
te de ti. 32 No hars alianza con ellos, ni con sus dioses. 33 En tu tierra no hab
itarn, no sea que te hagan pecar contra m sirviendo a sus dioses, porque te ser tro
piezo.
Moiss y los ancianos en el Monte Sina
XODO 24
1 Dijo Jehov a Moiss: Sube ante Jehov, t, y Aarn, Nadab, y Abi, y setenta de los ancia
nos de Israel; y os inclinaris desde lejos. 2 Pero Moiss solo se acercar a Jehov; y
ellos no se acerquen, ni suba el pueblo con l.
3 Y Moiss vino y cont al pueblo todas las palabras de Jehov, y todas las leyes; y t
odo el pueblo respondi a una voz, y dijo: Haremos todas las palabras que Jehov ha
dicho. 4 Y Moiss escribi todas las palabras de Jehov, y levantndose de maana edific un
altar al pie del monte, y doce columnas, segn las doce tribus de Israel. 5 Y env
i jvenes de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos y becerros como
sacrificios de paz a Jehov. 6 Y Moiss tom la mitad de la sangre, y la puso en tazo
nes, y esparci la otra mitad de la sangre sobre el altar. 7 Y tom el libro del pac
to y lo ley a odos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehov ha d
icho, y obedeceremos. 8 Entonces Moiss tom la sangre y roci sobre el pueblo, y dijo
: He aqu la sangre del pacto que Jehov ha hecho con vosotros sobre todas estas cos
as.
9 Y subieron Moiss y Aarn, Nadab y Abi, y setenta de los ancianos de Israel; 10 y v
ieron al Dios de Israel; y haba debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro,
semejante al cielo cuando est sereno. 11 Mas no extendi su mano sobre los prncipes
de los hijos de Israel; y vieron a Dios, y comieron y bebieron.
12 Entonces Jehov dijo a Moiss: Sube a m al monte, y espera all, y te dar tablas de p
iedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para ensearles. 13 Y se levant Moiss
con Josu su servidor, y Moiss subi al monte de Dios. 14 Y dijo a los ancianos: Esp
eradnos aqu hasta que volvamos a vosotros; y he aqu Aarn y Hur estn con vosotros; el
que tuviere asuntos, acuda a ellos.
15 Entonces Moiss subi al monte, y una nube cubri el monte. 16 Y la gloria de Jehov
repos sobre el monte Sina, y la nube lo cubri por seis das; y al sptimo da llam a Mois
de en medio de la nube. 17 Y la apariencia de la gloria de Jehov era como un fueg
o abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel. 18 Y entr
Moiss en medio de la nube, y subi al monte; y estuvo Moiss en el monte cuarenta das
y cuarenta noches.
La ofrenda para el tabernculo
(Ex. 35.4-9)
XODO 25
1 Jehov habl a Moiss, diciendo: 2 Di a los hijos de Israel que tomen para m ofrenda;
de todo varn que la diere de su voluntad, de corazn, tomaris mi ofrenda. 3 Esta es
la ofrenda que tomaris de ellos: oro, plata, cobre, 4 azul, prpura, carmes, lino f
ino, pelo de cabras, 5 pieles de carneros teidas de rojo, pieles de tejones, made
ra de acacia, 6 aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la uncin y p
ara el incienso aromtico, 7 piedras de nice, y piedras de engaste para el efod y p
ara el pectoral. 8 Y harn un santuario para m, y habitar en medio de ellos. 9 Confo
rme a todo lo que yo te muestre, el diseo del tabernculo, y el diseo de todos sus u
tensilios, as lo haris.
El arca del testimonio
(Ex. 37.1-9)
10 Harn tambin un arca de madera de acacia, cuya longitud ser de dos codos y medio,
su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio. 11 Y la cubrirs de oro
puro por dentro y por fuera, y hars sobre ella una cornisa de oro alrededor. 12 F
undirs para ella cuatro anillos de oro, que pondrs en sus cuatro esquinas; dos ani
llos a un lado de ella, y dos anillos al otro lado. 13 Hars unas varas de madera
de acacia, las cuales cubrirs de oro. 14 Y meters las varas por los anillos a los
lados del arca, para llevar el arca con ellas. 15 Las varas quedarn en los anillo
s del arca; no se quitarn de ella. 16 Y pondrs en el arca el testimonio que yo te
dar. 17 Y hars un propiciatorio de oro fino, cuya longitud ser de dos codos y medio
, y su anchura de codo y medio. 18 Hars tambin dos querubines de oro; labrados a m
artillo los hars en los dos extremos del propiciatorio. 19 Hars, pues, un querubn e
n un extremo, y un querubn en el otro extremo; de una pieza con el propiciatorio
hars los querubines en sus dos extremos. 20 Y los querubines extendern por encima
las alas, cubriendo con sus alas el propiciatorio; sus rostros el uno enfrente d
el otro, mirando al propiciatorio los rostros de los querubines. 21 Y pondrs el p
ropiciatorio encima del arca, y en el arca pondrs el testimonio que yo te dar. 22
Y de all me declarar a ti, y hablar contigo de sobre el propiciatorio, de entre los
dos querubines que estn sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare
para los hijos de Israel.
La mesa para el pan de la proposicin
(Ex. 37.10-16)
23 Hars asimismo una mesa de madera de acacia; su longitud ser de dos codos, y de
un codo su anchura, y su altura de codo y medio. 24 Y la cubrirs de oro puro, y l
e hars una cornisa de oro alrededor. 25 Le hars tambin una moldura alrededor, de un
palmo menor de anchura, y hars a la moldura una cornisa de oro alrededor. 26 Y l
e hars cuatro anillos de oro, los cuales pondrs en las cuatro esquinas que corresp
onden a sus cuatro patas. 27 Los anillos estarn debajo de la moldura, para lugare
s de las varas para llevar la mesa. 28 Hars las varas de madera de acacia, y las
cubrirs de oro, y con ellas ser llevada la mesa. 29 Hars tambin sus platos, sus cuch
aras, sus cubiertas y sus tazones, con que se libar; de oro fino los hars. 30 Y po
ndrs sobre la mesa el pan de la proposicin delante de m continuamente.
El candelero de oro
(Ex. 37.17-24)
31 Hars adems un candelero de oro puro; labrado a martillo se har el candelero; su
pie, su caa, sus copas, sus manzanas y sus flores, sern de lo mismo. 32 Y saldrn se
is brazos de sus lados; tres brazos del candelero a un lado, y tres brazos al ot
ro lado. 33 Tres copas en forma de flor de almendro en un brazo, una manzana y u
na flor; y tres copas en forma de flor de almendro en otro brazo, una manzana y
una flor; as en los seis brazos que salen del candelero; 34 y en la caa central de
l candelero cuatro copas en forma de flor de almendro, sus manzanas y sus flores
. 35 Habr una manzana debajo de dos brazos del mismo, otra manzana debajo de otro
s dos brazos del mismo, y otra manzana debajo de los otros dos brazos del mismo,
as para los seis brazos que salen del candelero. 36 Sus manzanas y sus brazos se
rn de una pieza, todo ello una pieza labrada a martillo, de oro puro. 37 Y le hars
siete lamparillas, las cuales encenders para que alumbren hacia adelante. 38 Tam
bin sus despabiladeras y sus platillos, de oro puro. 39 De un talento de oro fino
lo hars, con todos estos utensilios. 40 Mira y hazlos conforme al modelo que te
ha sido mostrado en el monte.
El tabernculo
(Ex. 36.8-38)
XODO 26
1 Hars el tabernculo de diez cortinas de lino torcido, azul, prpura y carmes; y lo h
ars con querubines de obra primorosa. 2 La longitud de una cortina de veintiocho
codos, y la anchura de la misma cortina de cuatro codos; todas las cortinas tend
rn una misma medida. 3 Cinco cortinas estarn unidas una con la otra, y las otras c
inco cortinas unidas una con la otra. 4 Y hars lazadas de azul en la orilla de la
ltima cortina de la primera unin; lo mismo hars en la orilla de la cortina de la s
egunda unin. 5 Cincuenta lazadas hars en la primera cortina, y cincuenta lazadas h
ars en la orilla de la cortina que est en la segunda unin; las lazadas estarn contra
puestas la una a la otra. 6 Hars tambin cincuenta corchetes de oro, con los cuales
enlazars las cortinas la una con la otra, y se formar un tabernculo. 7 Hars asimism
o cortinas de pelo de cabra para una cubierta sobre el tabernculo; once cortinas
hars. 8 La longitud de cada cortina ser de treinta codos, y la anchura de cada cor
tina de cuatro codos; una misma medida tendrn las once cortinas. 9 Y unirs cinco c
ortinas aparte y las otras seis cortinas aparte; y doblars la sexta cortina en el
frente del tabernculo. 10 Y hars cincuenta lazadas en la orilla de la cortina, al
borde en la unin, y cincuenta lazadas en la orilla de la cortina de la segunda u
nin.
11 Hars asimismo cincuenta corchetes de bronce, los cuales meters por las lazadas;
y enlazars las uniones para que se haga una sola cubierta. 12 Y la parte que sob
ra en las cortinas de la tienda, la mitad de la cortina que sobra, colgar a espal
das del tabernculo. 13 Y un codo de un lado, y otro codo del otro lado, que sobra
a lo largo de las cortinas de la tienda, colgar sobre los lados del tabernculo a
un lado y al otro, para cubrirlo. 14 Hars tambin a la tienda una cubierta de piele
s de carneros teidas de rojo, y una cubierta de pieles de tejones encima.
15 Y hars para el tabernculo tablas de madera de acacia, que estn derechas. 16 La l
ongitud de cada tabla ser de diez codos, y de codo y medio la anchura. 17 Dos esp
igas tendr cada tabla, para unirlas una con otra; as hars todas las tablas del tabe
rnculo. 18 Hars, pues, las tablas del tabernculo; veinte tablas al lado del medioda,
al sur. 19 Y hars cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas; dos basas
debajo de una tabla para sus dos espigas, y dos basas debajo de otra tabla para
sus dos espigas. 20 Y al otro lado del tabernculo, al lado del norte, veinte tab
las; 21 y sus cuarenta basas de plata; dos basas debajo de una tabla, y dos basa
s debajo de otra tabla. 22 Y para el lado posterior del tabernculo, al occidente,
hars seis tablas. 23 Hars adems dos tablas para las esquinas del tabernculo en los
dos ngulos posteriores; 24 las cuales se unirn desde abajo, y asimismo se juntarn p
or su alto con un gozne; as ser con las otras dos; sern para las dos esquinas. 25 D
e suerte que sern ocho tablas, con sus basas de plata, diecisis basas; dos basas d
ebajo de una tabla, y dos basas debajo de otra tabla. 26 Hars tambin cinco barras
de madera de acacia, para las tablas de un lado del tabernculo, 27 y cinco barras
para las tablas del otro lado del tabernculo, y cinco barras para las tablas del
lado posterior del tabernculo, al occidente. 28 Y la barra de en medio pasar por
en medio de las tablas, de un extremo al otro. 29 Y cubrirs de oro las tablas, y
hars sus anillos de oro para meter por ellos las barras; tambin cubrirs de oro las
barras. 30 Y alzars el tabernculo conforme al modelo que te fue mostrado en el mon
te.
31 Tambin hars un velo de azul, prpura, carmes y lino torcido; ser hecho de obra prim
orosa, con querubines; 32 y lo pondrs sobre cuatro columnas de madera de acacia c
ubiertas de oro; sus capiteles de oro, sobre basas de plata. 33 Y pondrs el velo
debajo de los corchetes, y meters all, del velo adentro, el arca del testimonio; y
aquel velo os har separacin entre el lugar santo y el santsimo. 34 Pondrs el propic
iatorio sobre el arca del testimonio en el lugar santsimo. 35 Y pondrs la mesa fue
ra del velo, y el candelero enfrente de la mesa al lado sur del tabernculo; y pon
drs la mesa al lado del norte.
36 Hars para la puerta del tabernculo una cortina de azul, prpura, carmes y lino tor
cido, obra de recamador. 37 Y hars para la cortina cinco columnas de madera de ac
acia, las cuales cubrirs de oro, con sus capiteles de oro; y fundirs cinco basas d
e bronce para ellas.
El altar de bronce
(Ex. 38.1-7)
XODO 27
1 Hars tambin un altar de madera de acacia de cinco codos de longitud, y de cinco
codos de anchura; ser cuadrado el altar, y su altura de tres codos. 2 Y le hars cu
ernos en sus cuatro esquinas; los cuernos sern parte del mismo; y lo cubrirs de br
once. 3 Hars tambin sus calderos para recoger la ceniza, y sus paletas, sus tazone
s, sus garfios y sus braseros; hars todos sus utensilios de bronce. 4 Y le hars un
enrejado de bronce de obra de rejilla, y sobre la rejilla hars cuatro anillos de
bronce a sus cuatro esquinas. 5 Y la pondrs dentro del cerco del altar abajo; y
llegar la rejilla hasta la mitad del altar. 6 Hars tambin varas para el altar, vara
s de madera de acacia, las cuales cubrirs de bronce. 7 Y las varas se metern por l
os anillos, y estarn aquellas varas a ambos lados del altar cuando sea llevado. 8
Lo hars hueco, de tablas; de la manera que te fue mostrado en el monte, as lo hars
.
El atrio del tabernculo
(Ex. 38.9-20)
9 Asimismo hars el atrio del tabernculo. Al lado meridional, al sur, tendr el atrio
cortinas de lino torcido, de cien codos de longitud para un lado. 10 Sus veinte
columnas y sus veinte basas sern de bronce; los capiteles de las columnas y sus
molduras, de plata. 11 De la misma manera al lado del norte habr a lo largo corti
nas de cien codos de longitud, y sus veinte columnas con sus veinte basas de bro
nce; los capiteles de sus columnas y sus molduras, de plata. 12 El ancho del atr
io, del lado occidental, tendr cortinas de cincuenta codos; sus columnas diez, co
n sus diez basas. 13 Y en el ancho del atrio por el lado del oriente, al este, h
abr cincuenta codos. 14 Las cortinas a un lado de la entrada sern de quince codos;
sus columnas tres, con sus tres basas. 15 Y al otro lado, quince codos de corti
nas; sus columnas tres, con sus tres basas. 16 Y para la puerta del atrio habr un
a cortina de veinte codos, de azul, prpura y carmes, y lino torcido, de obra de re
camador; sus columnas cuatro, con sus cuatro basas. 17 Todas las columnas alrede
dor del atrio estarn ceidas de plata; sus capiteles de plata, y sus basas de bronc
e. 18 La longitud del atrio ser de cien codos, y la anchura cincuenta por un lado
y cincuenta por el otro, y la altura de cinco codos; sus cortinas de lino torci
do, y sus basas de bronce. 19 Todos los utensilios del tabernculo en todo su serv
icio, y todas sus estacas, y todas las estacas del atrio, sern de bronce.
Aceite para las lmparas
(Lv. 24.1-4)
20 Y mandars a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacada
s, para el alumbrado, para hacer arder continuamente las lmparas. 21 En el tabernc
ulo de reunin, afuera del velo que est delante del testimonio, las pondr en orden A
arn y sus hijos para que ardan delante de Jehov desde la tarde hasta la maana, como
estatuto perpetuo de los hijos de Israel por sus generaciones.
Las vestiduras de los sacerdotes
(Ex. 39.1-31)
XODO 28
1 Hars llegar delante de ti a Aarn tu hermano, y a sus hijos consigo, de entre los
hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes; a Aarn y a Nadab, Abi, Eleazar e I
tamar hijos de Aarn. 2 Y hars vestiduras sagradas a Aarn tu hermano, para honra y h
ermosura. 3 Y t hablars a todos los sabios de corazn, a quienes yo he llenado de es
pritu de sabidura, para que hagan las vestiduras de Aarn, para consagrarle para que
sea mi sacerdote. 4 Las vestiduras que harn son estas: el pectoral, el efod, el
manto, la tnica bordada, la mitra y el cinturn. Hagan, pues, las vestiduras sagrad
as para Aarn tu hermano, y para sus hijos, para que sean mis sacerdotes.
5 Tomarn oro, azul, prpura, carmes y lino torcido, 6 y harn el efod de oro, azul, prp
ura, carmes y lino torcido, de obra primorosa. 7 Tendr dos hombreras que se junten
a sus dos extremos, y as se juntar. 8 Y su cinto de obra primorosa que estar sobre
l, ser de la misma obra, parte del mismo; de oro, azul, prpura, carmes y lino torci
do. 9 Y tomars dos piedras de nice, y grabars en ellas los nombres de los hijos de
Israel; 10 seis de sus nombres en una piedra, y los otros seis nombres en la otr
a piedra, conforme al orden de nacimiento de ellos. 11 De obra de grabador en pi
edra, como grabaduras de sello, hars grabar las dos piedras con los nombres de lo
s hijos de Israel; les hars alrededor engastes de oro. 12 Y pondrs las dos piedras
sobre las hombreras del efod, para piedras memoriales a los hijos de Israel; y
Aarn llevar los nombres de ellos delante de Jehov sobre sus dos hombros por memoria
l. 13 Hars, pues, los engastes de oro, 14 y dos cordones de oro fino, los cuales
hars en forma de trenza; y fijars los cordones de forma de trenza en los engastes.

15 Hars asimismo el pectoral del juicio de obra primorosa, lo hars conforme a la o
bra del efod, de oro, azul, prpura, carmes y lino torcido. 16 Ser cuadrado y doble,
de un palmo de largo y un palmo de ancho; 17 y lo llenars de pedrera en cuatro hi
leras de piedras; una hilera de una piedra srdica, un topacio y un carbunclo; 18
la segunda hilera, una esmeralda, un zafiro y un diamante; 19 la tercera hilera,
un jacinto, una gata y una amatista; 20 la cuarta hilera, un berilo, un nice y un
jaspe. Todas estarn montadas en engastes de oro. 21 Y las piedras sern segn los no
mbres de los hijos de Israel, doce segn sus nombres; como grabaduras de sello cad
a una con su nombre, sern segn las doce tribus. 22 Hars tambin en el pectoral cordon
es de hechura de trenzas de oro fino. 23 Y hars en el pectoral dos anillos de oro
, los cuales pondrs a los dos extremos del pectoral. 24 Y fijars los dos cordones
de oro en los dos anillos a los dos extremos del pectoral; 25 y pondrs los dos ex
tremos de los dos cordones sobre los dos engastes, y los fijars a las hombreras d
el efod en su parte delantera. 26 Hars tambin dos anillos de oro, los cuales pondrs
a los dos extremos del pectoral, en su orilla que est al lado del efod hacia ade
ntro. 27 Hars asimismo los dos anillos de oro, los cuales fijars en la parte delan
tera de las dos hombreras del efod, hacia abajo, delante de su juntura sobre el
cinto del efod. 28 Y juntarn el pectoral por sus anillos a los dos anillos del ef
od con un cordn de azul, para que est sobre el cinto del efod, y no se separe el p
ectoral del efod. 29 Y llevar Aarn los nombres de los hijos de Israel en el pector
al del juicio sobre su corazn, cuando entre en el santuario, por memorial delante
de Jehov continuamente. 30 Y pondrs en el pectoral del juicio Urim y Tumim, para
que estn sobre el corazn de Aarn cuando entre delante de Jehov; y llevar siempre Aarn
el juicio de los hijos de Israel sobre su corazn delante de Jehov.
31 Hars el manto del efod todo de azul; 32 y en medio de l por arriba habr una aber
tura, la cual tendr un borde alrededor de obra tejida, como el cuello de un cosel
ete, para que no se rompa. 33 Y en sus orlas hars granadas de azul, prpura y carme
s alrededor, y entre ellas campanillas de oro alrededor. 34 Una campanilla de oro
y una granada, otra campanilla de oro y otra granada, en toda la orla del manto
alrededor. 35 Y estar sobre Aarn cuando ministre; y se oir su sonido cuando l entre
en el santuario delante de Jehov y cuando salga, para que no muera.
36 Hars adems una lmina de oro fino, y grabars en ella como grabadura de sello, SANT
IDAD A JEHOV. 37 Y la pondrs con un cordn de azul, y estar sobre la mitra; por la pa
rte delantera de la mitra estar. 38 Y estar sobre la frente de Aarn, y llevar Aarn la
s faltas cometidas en todas las cosas santas, que los hijos de Israel hubieren c
onsagrado en todas sus santas ofrendas; y sobre su frente estar continuamente, pa
ra que obtengan gracia delante de Jehov.
39 Y bordars una tnica de lino, y hars una mitra de lino; hars tambin un cinto de obr
a de recamador.
40 Y para los hijos de Aarn hars tnicas; tambin les hars cintos, y les hars tiaras par
a honra y hermosura. 41 Y con ellos vestirs a Aarn tu hermano, y a sus hijos con l;
y los ungirs, y los consagrars y santificars, para que sean mis sacerdotes. 42 Y l
es hars calzoncillos de lino para cubrir su desnudez; sern desde los lomos hasta l
os muslos. 43 Y estarn sobre Aarn y sobre sus hijos cuando entren en el tabernculo
de reunin, o cuando se acerquen al altar para servir en el santuario, para que no
lleven pecado y mueran. Es estatuto perpetuo para l, y para su descendencia desp
us de l.
Consagracin de Aarn y de sus hijos
(Lv. 8.1-36)
XODO 29
1 Esto es lo que les hars para consagrarlos, para que sean mis sacerdotes: Toma u
n becerro de la vacada, y dos carneros sin defecto; 2 y panes sin levadura, y to
rtas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con acei
te; las hars de flor de harina de trigo. 3 Y las pondrs en un canastillo, y en el
canastillo las ofrecers, con el becerro y los dos carneros. 4 Y llevars a Aarn y a
sus hijos a la puerta del tabernculo de reunin, y los lavars con agua. 5 Y tomars la
s vestiduras, y vestirs a Aarn la tnica, el manto del efod, el efod y el pectoral,
y le ceirs con el cinto del efod; 6 y pondrs la mitra sobre su cabeza, y sobre la m
itra pondrs la diadema santa. 7 Luego tomars el aceite de la uncin, y lo derramars s
obre su cabeza, y le ungirs. 8 Y hars que se acerquen sus hijos, y les vestirs las
tnicas. 9 Les ceirs el cinto a Aarn y a sus hijos, y les atars las tiaras, y tendrn el
sacerdocio por derecho perpetuo. As consagrars a Aarn y a sus hijos.
10 Despus llevars el becerro delante del tabernculo de reunin, y Aarn y sus hijos pon
drn sus manos sobre la cabeza del becerro. 11 Y matars el becerro delante de Jehov,
a la puerta del tabernculo de reunin. 12 Y de la sangre del becerro tomars y pondrs
sobre los cuernos del altar con tu dedo, y derramars toda la dems sangre al pie d
el altar. 13 Tomars tambin toda la grosura que cubre los intestinos, la grosura de
sobre el hgado, los dos riones, y la grosura que est sobre ellos, y lo quemars sobr
e el altar. 14 Pero la carne del becerro, y su piel y su estircol, los quemars a f
uego fuera del campamento; es ofrenda por el pecado.
15 Asimismo tomars uno de los carneros, y Aarn y sus hijos pondrn sus manos sobre l
a cabeza del carnero. 16 Y matars el carnero, y con su sangre rociars sobre el alt
ar alrededor. 17 Cortars el carnero en pedazos, y lavars sus intestinos y sus pier
nas, y las pondrs sobre sus trozos y sobre su cabeza. 18 Y quemars todo el carnero
sobre el altar; es holocausto de olor grato para Jehov, es ofrenda quemada a Jeh
ov.
19 Tomars luego el otro carnero, y Aarn y sus hijos pondrn sus manos sobre la cabez
a del carnero. 20 Y matars el carnero, y tomars de su sangre y la pondrs sobre el lb
ulo de la oreja derecha de Aarn, sobre el lbulo de la oreja de sus hijos, sobre el
dedo pulgar de las manos derechas de ellos, y sobre el dedo pulgar de los pies
derechos de ellos, y rociars la sangre sobre el altar alrededor. 21 Y con la sang
re que estar sobre el altar, y el aceite de la uncin, rociars sobre Aarn, sobre sus
vestiduras, sobre sus hijos, y sobre las vestiduras de stos; y l ser santificado, y
sus vestiduras, y sus hijos, y las vestiduras de sus hijos con l.
22 Luego tomars del carnero la grosura, y la cola, y la grosura que cubre los int
estinos, y la grosura del hgado, y los dos riones, y la grosura que est sobre ellos
, y la espaldilla derecha; porque es carnero de consagracin. 23 Tambin una torta g
rande de pan, y una torta de pan de aceite, y una hojaldre del canastillo de los
panes sin levadura presentado a Jehov, 24 y lo pondrs todo en las manos de Aarn, y
en las manos de sus hijos; y lo mecers como ofrenda mecida delante de Jehov. 25 D
espus lo tomars de sus manos y lo hars arder en el altar, sobre el holocausto, por
olor grato delante de Jehov. Es ofrenda encendida a Jehov.
26 Y tomars el pecho del carnero de las consagraciones, que es de Aarn, y lo mecers
por ofrenda mecida delante de Jehov; y ser porcin tuya. 27 Y apartars el pecho de l
a ofrenda mecida, y la espaldilla de la ofrenda elevada, lo que fue mecido y lo
que fue elevado del carnero de las consagraciones de Aarn y de sus hijos, 28 y se
r para Aarn y para sus hijos como estatuto perpetuo para los hijos de Israel, porq
ue es ofrenda elevada; y ser una ofrenda elevada de los hijos de Israel, de sus s
acrificios de paz, porcin de ellos elevada en ofrenda a Jehov.
29 Y las vestiduras santas, que son de Aarn, sern de sus hijos despus de l, para ser
ungidos en ellas, y para ser en ellas consagrados. 30 Por siete das las vestir el
que de sus hijos tome su lugar como sacerdote, cuando venga al tabernculo de reu
nin para servir en el santuario.
31 Y tomars el carnero de las consagraciones, y cocers su carne en lugar santo. 32
Y Aarn y sus hijos comern la carne del carnero, y el pan que estar en el canastill
o, a la puerta del tabernculo de reunin. 33 Y comern aquellas cosas con las cuales
se hizo expiacin, para llenar sus manos para consagrarlos; mas el extrao no las co
mer, porque son santas. 34 Y si sobrare hasta la maana algo de la carne de las con
sagraciones y del pan, quemars al fuego lo que hubiere sobrado; no se comer, porqu
e es cosa santa.
35 As, pues, hars a Aarn y a sus hijos, conforme a todo lo que yo te he mandado; po
r siete das los consagrars. 36 Cada da ofrecers el becerro del sacrificio por el pec
ado, para las expiaciones; y purificars el altar cuando hagas expiacin por l, y lo
ungirs para santificarlo. 37 Por siete das hars expiacin por el altar, y lo santific
ars, y ser un altar santsimo: cualquiera cosa que tocare el altar, ser santificada.
Las ofrendas diarias
(Nm. 28.1-8)
38 Esto es lo que ofrecers sobre el altar: dos corderos de un ao cada da, continuam
ente. 39 Ofrecers uno de los corderos por la maana, y el otro cordero ofrecers a la
cada de la tarde. 40 Adems, con cada cordero una dcima parte de un efa de flor de
harina amasada con la cuarta parte de un hin de aceite de olivas machacadas; y p
ara la libacin, la cuarta parte de un hin de vino. 41 Y ofrecers el otro cordero a
la cada de la tarde, haciendo conforme a la ofrenda de la maana, y conforme a su
libacin, en olor grato; ofrenda encendida a Jehov. 42 Esto ser el holocausto contin
uo por vuestras generaciones, a la puerta del tabernculo de reunin, delante de Jeh
ov, en el cual me reunir con vosotros, para hablaros all. 43 All me reunir con los hi
jos de Israel; y el lugar ser santificado con mi gloria. 44 Y santificar el tabernc
ulo de reunin y el altar; santificar asimismo a Aarn y a sus hijos, para que sean m
is sacerdotes. 45 Y habitar entre los hijos de Israel, y ser su Dios. 46 Y conocern
que yo soy Jehov su Dios, que los saqu de la tierra de Egipto, para habitar en me
dio de ellos. Yo Jehov su Dios.
El altar del incienso
(Ex. 37.25-28)
XODO 30
1 Hars asimismo un altar para quemar el incienso; de madera de acacia lo hars. 2 S
u longitud ser de un codo, y su anchura de un codo; ser cuadrado, y su altura de d
os codos; y sus cuernos sern parte del mismo. 3 Y lo cubrirs de oro puro, su cubie
rta, sus paredes en derredor y sus cuernos; y le hars en derredor una cornisa de
oro. 4 Le hars tambin dos anillos de oro debajo de su cornisa, a sus dos esquinas
a ambos lados suyos, para meter las varas con que ser llevado. 5 Hars las varas de
madera de acacia, y las cubrirs de oro. 6 Y lo pondrs delante del velo que est jun
to al arca del testimonio, delante del propiciatorio que est sobre el testimonio,
donde me encontrar contigo. 7 Y Aarn quemar incienso aromtico sobre l; cada maana cua
ndo aliste las lmparas lo quemar. 8 Y cuando Aarn encienda las lmparas al anochecer,
quemar el incienso; rito perpetuo delante de Jehov por vuestras generaciones. 9 N
o ofreceris sobre l incienso extrao, ni holocausto, ni ofrenda; ni tampoco derramari
s sobre l libacin. 10 Y sobre sus cuernos har Aarn expiacin una vez en el ao con la sa
ngre del sacrificio por el pecado para expiacin; una vez en el ao har expiacin sobre
l por vuestras generaciones; ser muy santo a Jehov.
El dinero del rescate
11 Habl tambin Jehov a Moiss, diciendo: 12 Cuando tomes el nmero de los hijos de Isra
el conforme a la cuenta de ellos, cada uno dar a Jehov el rescate de su persona, c
uando los cuentes, para que no haya en ellos mortandad cuando los hayas contado.
13 Esto dar todo aquel que sea contado; medio siclo, conforme al siclo del santu
ario. El siclo es de veinte geras. La mitad de un siclo ser la ofrenda a Jehov. 14
Todo el que sea contado, de veinte aos arriba, dar la ofrenda a Jehov. 15 Ni el ri
co aumentar, ni el pobre disminuir del medio siclo, cuando dieren la ofrenda a Jeh
ov para hacer expiacin por vuestras personas. 16 Y tomars de los hijos de Israel el
dinero de las expiaciones, y lo dars para el servicio del tabernculo de reunin; y
ser por memorial a los hijos de Israel delante de Jehov, para hacer expiacin por vu
estras personas.
17 Habl ms Jehov a Moiss, diciendo: 18 Hars tambin una fuente de bronce, con su base d
e bronce, para lavar; y la colocars entre el tabernculo de reunin y el altar, y pon
drs en ella agua. 19 Y de ella se lavarn Aarn y sus hijos las manos y los pies. 20
Cuando entren en el tabernculo de reunin, se lavarn con agua, para que no mueran; y
cuando se acerquen al altar para ministrar, para quemar la ofrenda encendida pa
ra Jehov, 21 se lavarn las manos y los pies, para que no mueran. Y lo tendrn por es
tatuto perpetuo l y su descendencia por sus generaciones.
El aceite de la uncin, y el incienso
22 Habl ms Jehov a Moiss, diciendo: 23 Tomars especias finas: de mirra excelente quin
ientos siclos, y de canela aromtica la mitad, esto es, doscientos cincuenta, de cl
amo aromtico doscientos cincuenta, 24 de casia quinientos, segn el siclo del santu
ario, y de aceite de olivas un hin. 25 Y hars de ello el aceite de la santa uncin;
superior ungento, segn el arte del perfumador, ser el aceite de la uncin santa. 26
Con l ungirs el tabernculo de reunin, el arca del testimonio, 27 la mesa con todos s
us utensilios, el candelero con todos sus utensilios, el altar del incienso, 28
el altar del holocausto con todos sus utensilios, y la fuente y su base. 29 As lo
s consagrars, y sern cosas santsimas; todo lo que tocare en ellos, ser santificado.
30 Ungirs tambin a Aarn y a sus hijos, y los consagrars para que sean mis sacerdotes
. 31 Y hablars a los hijos de Israel, diciendo: Este ser mi aceite de la santa unc
in por vuestras generaciones. 32 Sobre carne de hombre no ser derramado, ni haris o
tro semejante, conforme a su composicin; santo es, y por santo lo tendris vosotros
. 33 Cualquiera que compusiere ungento semejante, y que pusiere de l sobre extrao,
ser cortado de entre su pueblo.
34 Dijo adems Jehov a Moiss: Toma especias aromticas, estacte y ua aromtica y glbano ar
omtico e incienso puro; de todo en igual peso, 35 y hars de ello el incienso, un p
erfume segn el arte del perfumador, bien mezclado, puro y santo. 36 Y molers parte
de l en polvo fino, y lo pondrs delante del testimonio en el tabernculo de reunin,
donde yo me mostrar a ti. Os ser cosa santsima. 37 Como este incienso que hars, no o
s haris otro segn su composicin; te ser cosa sagrada para Jehov. 38 Cualquiera que hi
ciere otro como este para olerlo, ser cortado de entre su pueblo.
Llamamiento de Bezaleel y de Aholiab
(Ex. 35.3036.1)
XODO 31
1 Habl Jehov a Moiss, diciendo: 2 Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de
Uri, hijo de Hur, de la tribu de Jud; 3 y lo he llenado del Espritu de Dios, en s
abidura y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, 4 para inventar diseos, para
trabajar en oro, en plata y en bronce, 5 y en artificio de piedras para engasta
rlas, y en artificio de madera; para trabajar en toda clase de labor. 6 Y he aqu
que yo he puesto con l a Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; y he puest
o sabidura en el nimo de todo sabio de corazn, para que hagan todo lo que te he man
dado; 7 el tabernculo de reunin, el arca del testimonio, el propiciatorio que est s
obre ella, y todos los utensilios del tabernculo, 8 la mesa y sus utensilios, el
candelero limpio y todos sus utensilios, el altar del incienso, 9 el altar del h
olocausto y todos sus utensilios, la fuente y su base, 10 los vestidos del servi
cio, las vestiduras santas para Aarn el sacerdote, las vestiduras de sus hijos pa
ra que ejerzan el sacerdocio, 11 el aceite de la uncin, y el incienso aromtico par
a el santuario; harn conforme a todo lo que te he mandado.
El da de reposo como seal
12 Habl adems Jehov a Moiss, diciendo: 13 T hablars a los hijos de Israel, diciendo: E
n verdad vosotros guardaris mis das de reposo; porque es seal entre m y vosotros por
vuestras generaciones, para que sepis que yo soy Jehov que os santifico. 14 As que
guardaris el da de reposo, porque santo es a vosotros; el que lo profanare, de ci
erto morir; porque cualquiera que hiciere obra alguna en l, aquella persona ser cor
tada de en medio de su pueblo. 15 Seis das se trabajar, mas el da sptimo es da de rep
oso consagrado a Jehov; cualquiera que trabaje en el da de reposo, ciertamente mor
ir. 16 Guardarn, pues, el da de reposo los hijos de Israel, celebrndolo por sus gene
raciones por pacto perpetuo. 17 Seal es para siempre entre m y los hijos de Israel
; porque en seis das hizo Jehov los cielos y la tierra, y en el sptimo da ces y repos.

El becerro de oro
(Dt. 9.6-29)
18 Y dio a Moiss, cuando acab de hablar con l en el monte de Sina, dos tablas del te
stimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios.
XODO 32
1 Viendo el pueblo que Moiss tardaba en descender del monte, se acercaron entonce
s a Aarn, y le dijeron: Levntate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; por
que a este Moiss, el varn que nos sac de la tierra de Egipto, no sabemos qu le haya
acontecido. 2 Y Aarn les dijo: Apartad los zarcillos de oro que estn en las orejas
de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y tradmelos. 3 Enton
ces todo el pueblo apart los zarcillos de oro que tenan en sus orejas, y los traje
ron a Aarn; 4 y l los tom de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo d
e ello un becerro de fundicin. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, qu
e te sacaron de la tierra de Egipto. 5 Y viendo esto Aarn, edific un altar delante
del becerro; y pregon Aarn, y dijo: Maana ser fiesta para Jehov. 6 Y al da siguiente
madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sent el
pueblo a comer y a beber, y se levant a regocijarse.
7 Entonces Jehov dijo a Moiss: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la
tierra de Egipto se ha corrompido. 8 Pronto se han apartado del camino que yo l
es mand; se han hecho un becerro de fundicin, y lo han adorado, y le han ofrecido
sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tie
rra de Egipto. 9 Dijo ms Jehov a Moiss: Yo he visto a este pueblo, que por cierto e
s pueblo de dura cerviz. 10 Ahora, pues, djame que se encienda mi ira en ellos, y
los consuma; y de ti yo har una nacin grande.
11 Entonces Moiss or en presencia de Jehov su Dios, y dijo: Oh Jehov, por qu se encend
er tu furor contra tu pueblo, que t sacaste de la tierra de Egipto con gran poder
y con mano fuerte? 12 Por qu han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los sa
c, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vulve
te del ardor de tu ira, y arrepintete de este mal contra tu pueblo. 13 Acurdate de
Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo
, y les has dicho: Yo multiplicar vuestra descendencia como las estrellas del cie
lo; y dar a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarn p
or heredad para siempre. 14 Entonces Jehov se arrepinti del mal que dijo que haba d
e hacer a su pueblo.
15 Y volvi Moiss y descendi del monte, trayendo en su mano las dos tablas del testi
monio, las tablas escritas por ambos lados; de uno y otro lado estaban escritas.
16 Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada
sobre las tablas. 17 Cuando oy Josu el clamor del pueblo que gritaba, dijo a Moiss
: Alarido de pelea hay en el campamento. 18 Y l respondi: No es voz de alaridos de
fuertes, ni voz de alaridos de dbiles; voz de cantar oigo yo. 19 Y aconteci que c
uando l lleg al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardi la ira de Moiss, y a
rroj las tablas de sus manos, y las quebr al pie del monte. 20 Y tom el becerro que
haban hecho, y lo quem en el fuego, y lo moli hasta reducirlo a polvo, que esparci
sobre las aguas, y lo dio a beber a los hijos de Israel.
21 Y dijo Moiss a Aarn: Qu te ha hecho este pueblo, que has trado sobre l tan gran pec
ado? 22 Y respondi Aarn: No se enoje mi seor; t conoces al pueblo, que es inclinado
a mal. 23 Porque me dijeron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque
a este Moiss, el varn que nos sac de la tierra de Egipto, no sabemos qu le haya aco
ntecido. 24 Y yo les respond: Quin tiene oro? Apartadlo. Y me lo dieron, y lo ech en
el fuego, y sali este becerro.
25 Y viendo Moiss que el pueblo estaba desenfrenado, porque Aarn lo haba permitido,
para vergenza entre sus enemigos, 26 se puso Moiss a la puerta del campamento, y
dijo: Quin est por Jehov? Jntese conmigo. Y se juntaron con l todos los hijos de Lev. 2
7 Y l les dijo: As ha dicho Jehov, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobr
e su muslo; pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada un
o a su hermano, y a su amigo, y a su pariente. 28 Y los hijos de Lev lo hicieron
conforme al dicho de Moiss; y cayeron del pueblo en aquel da como tres mil hombres
. 29 Entonces Moiss dijo: Hoy os habis consagrado a Jehov, pues cada uno se ha cons
agrado en su hijo y en su hermano, para que l d bendicin hoy sobre vosotros.
30 Y aconteci que al da siguiente dijo Moiss al pueblo: Vosotros habis cometido un g
ran pecado, pero yo subir ahora a Jehov; quiz le aplacar acerca de vuestro pecado. 3
1 Entonces volvi Moiss a Jehov, y dijo: Te ruego, pues este pueblo ha cometido un g
ran pecado, porque se hicieron dioses de oro, 32 que perdones ahora su pecado, y
si no, reme ahora de tu libro que has escrito. 33 Y Jehov respondi a Moiss: Al que
pecare contra m, a ste raer yo de mi libro. 34 Ve, pues, ahora, lleva a este pueblo
a donde te he dicho; he aqu mi ngel ir delante de ti; pero en el da del castigo, yo
castigar en ellos su pecado.
35 Y Jehov hiri al pueblo, porque haban hecho el becerro que form Aarn.
La presencia de Dios prometida
XODO 33
1 Jehov dijo a Moiss: Anda, sube de aqu, t y el pueblo que sacaste de la tierra de E
gipto, a la tierra de la cual jur a Abraham, Isaac y Jacob, diciendo: A tu descen
dencia la dar; 2 y yo enviar delante de ti el ngel, y echar fuera al cananeo y al am
orreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo 3 (a la tierra que fluye lech
e y miel); pero yo no subir en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no
sea que te consuma en el camino.
4 Y oyendo el pueblo esta mala noticia, vistieron luto, y ninguno se puso sus at
avos. 5 Porque Jehov haba dicho a Moiss: Di a los hijos de Israel: Vosotros sois pue
blo de dura cerviz; en un momento subir en medio de ti, y te consumir. Qutate, pues
, ahora tus atavos, para que yo sepa lo que te he de hacer. 6 Entonces los hijos
de Israel se despojaron de sus atavos desde el monte Horeb.
7 Y Moiss tom el tabernculo, y lo levant lejos, fuera del campamento, y lo llam el Ta
bernculo de Reunin. Y cualquiera que buscaba a Jehov, sala al tabernculo de reunin que
estaba fuera del campamento. 8 Y suceda que cuando sala Moiss al tabernculo, todo e
l pueblo se levantaba, y cada cual estaba en pie a la puerta de su tienda, y mir
aban en pos de Moiss, hasta que l entraba en el tabernculo. 9 Cuando Moiss entraba e
n el tabernculo, la columna de nube descenda y se pona a la puerta del tabernculo, y
Jehov hablaba con Moiss. 10 Y viendo todo el pueblo la columna de nube que estaba
a la puerta del tabernculo, se levantaba cada uno a la puerta de su tienda y ado
raba. 11 Y hablaba Jehov a Moiss cara a cara, como habla cualquiera a su compaero.
Y l volva al campamento; pero el joven Josu hijo de Nun, su servidor, nunca se apar
taba de en medio del tabernculo.
12 Y dijo Moiss a Jehov: Mira, t me dices a m: Saca este pueblo; y t no me has declar
ado a quin enviars conmigo. Sin embargo, t dices: Yo te he conocido por tu nombre,
y has hallado tambin gracia en mis ojos. 13 Ahora, pues, si he hallado gracia en
tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle
gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. 14 Y l dijo: Mi presen
cia ir contigo, y te dar descanso. 15 Y Moiss respondi: Si tu presencia no ha de ir
conmigo, no nos saques de aqu. 16 Y en qu se conocer aqu que he hallado gracia en tus
ojos, yo y tu pueblo, sino en que t andes con nosotros, y que yo y tu pueblo sea
mos apartados de todos los pueblos que estn sobre la faz de la tierra?
17 Y Jehov dijo a Moiss: Tambin har esto que has dicho, por cuanto has hallado graci
a en mis ojos, y te he conocido por tu nombre. 18 El entonces dijo: Te ruego que
me muestres tu gloria. 19 Y le respondi: Yo har pasar todo mi bien delante de tu
rostro, y proclamar el nombre de Jehov delante de ti; y tendr misericordia del que
tendr misericordia, y ser clemente para con el que ser clemente. 20 Dijo ms: No podrs
ver mi rostro; porque no me ver hombre, y vivir. 21 Y dijo an Jehov: He aqu un lugar
junto a m, y t estars sobre la pea; 22 y cuando pase mi gloria, yo te pondr en una h
endidura de la pea, y te cubrir con mi mano hasta que haya pasado. 23 Despus aparta
r mi mano, y vers mis espaldas; mas no se ver mi rostro.
El pacto renovado
(Dt. 10.1-5)
XODO 34
1 Y Jehov dijo a Moiss: Alsate dos tablas de piedra como las primeras, y escribir so
bre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste. 2
Preprate, pues, para maana, y sube de maana al monte de Sina, y presntate ante m sobr
e la cumbre del monte. 3 Y no suba hombre contigo, ni parezca alguno en todo el
monte; ni ovejas ni bueyes pazcan delante del monte. 4 Y Moiss alis dos tablas de
piedra como las primeras; y se levant de maana y subi al monte Sina, como le mand Jeh
ov, y llev en su mano las dos tablas de piedra. 5 Y Jehov descendi en la nube, y est
uvo all con l, proclamando el nombre de Jehov. 6 Y pasando Jehov por delante de l, pr
oclam: Jehov! Jehov! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en
misericordia y verdad; 7 que guarda misericordia a millares, que perdona la ini
quidad, la rebelin y el pecado, y que de ningn modo tendr por inocente al malvado;
que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los h
ijos, hasta la tercera y cuarta generacin. 8 Entonces Moiss, apresurndose, baj la ca
beza hacia el suelo y ador. 9 Y dijo: Si ahora, Seor, he hallado gracia en tus ojo
s, vaya ahora el Seor en medio de nosotros; porque es un pueblo de dura cerviz; y
perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y tmanos por tu heredad.
10 Y l contest: He aqu, yo hago pacto delante de todo tu pueblo; har maravillas que
no han sido hechas en toda la tierra, ni en nacin alguna, y ver todo el pueblo en
medio del cual ests t, la obra de Jehov; porque ser cosa tremenda la que yo har conti
go.
Advertencia contra la idolatra de Canan
(Dt. 7.1-5)
11 Guarda lo que yo te mando hoy; he aqu que yo echo de delante de tu presencia a
l amorreo, al cananeo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo. 12 Gurdate de
hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no s
ean tropezadero en medio de ti. 13 Derribaris sus altares, y quebraris sus estatua
s, y cortaris sus imgenes de Asera. 14 Porque no te has de inclinar a ningn otro di
os, pues Jehov, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es. 15 Por tanto, no hars alian
za con los moradores de aquella tierra; porque fornicarn en pos de sus dioses, y
ofrecern sacrificios a sus dioses, y te invitarn, y comers de sus sacrificios; 16 o
tomando de sus hijas para tus hijos, y fornicando sus hijas en pos de sus diose
s, harn fornicar tambin a tus hijos en pos de los dioses de ellas.
17 No te hars dioses de fundicin.
Fiestas anuales
(Ex. 23.14-19; Dt. 16.1-17)
18 La fiesta de los panes sin levadura guardars; siete das comers pan sin levadura,
segn te he mandado, en el tiempo sealado del mes de Abib; porque en el mes de Abi
b saliste de Egipto. 19 Todo primer nacido, mo es; y de tu ganado todo primognito
de vaca o de oveja, que sea macho. 20 Pero redimirs con cordero el primognito del
asno; y si no lo redimieres, quebrars su cerviz. Redimirs todo primognito de tus hi
jos; y ninguno se presentar delante de m con las manos vacas.
21 Seis das trabajars, mas en el sptimo da descansars; aun en la arada y en la siega,
descansars. 22 Tambin celebrars la fiesta de las semanas, la de las primicias de l
a siega del trigo, y la fiesta de la cosecha a la salida del ao. 23 Tres veces en
el ao se presentar todo varn tuyo delante de Jehov el Seor, Dios de Israel. 24 Porqu
e yo arrojar a las naciones de tu presencia, y ensanchar tu territorio; y ninguno
codiciar tu tierra, cuando subas para presentarte delante de Jehov tu Dios tres ve
ces en el ao.
25 No ofrecers cosa leudada junto con la sangre de mi sacrificio, ni se dejar hast
a la maana nada del sacrificio de la fiesta de la pascua. 26 Las primicias de los
primeros frutos de tu tierra llevars a la casa de Jehov tu Dios. No cocers el cabr
ito en la leche de su madre.
Moiss y las tablas de la ley
27 Y Jehov dijo a Moiss: Escribe t estas palabras; porque conforme a estas palabras
he hecho pacto contigo y con Israel. 28 Y l estuvo all con Jehov cuarenta das y cua
renta noches; no comi pan, ni bebi agua; y escribi en tablas las palabras del pacto
, los diez mandamientos.
29 Y aconteci que descendiendo Moiss del monte Sina con las dos tablas del testimon
io en su mano, al descender del monte, no saba Moiss que la piel de su rostro resp
landeca, despus que hubo hablado con Dios. 30 Y Aarn y todos los hijos de Israel mi
raron a Moiss, y he aqu la piel de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo
de acercarse a l. 31 Entonces Moiss los llam; y Aarn y todos los prncipes de la cong
regacin volvieron a l, y Moiss les habl. 32 Despus se acercaron todos los hijos de Is
rael, a los cuales mand todo lo que Jehov le haba dicho en el monte Sina. 33 Y cuand
o acab Moiss de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro. 34 Cuando vena Moiss
delante de Jehov para hablar con l, se quitaba el velo hasta que sala; y saliendo,
deca a los hijos de Israel lo que le era mandado. 35 Y al mirar los hijos de Isr
ael el rostro de Moiss, vean que la piel de su rostro era resplandeciente; y volva
Moiss a poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba a hablar con Dios.
Reglamento del da de reposo
XODO 35
1 Moiss convoc a toda la congregacin de los hijos de Israel y les dijo: Estas son l
as cosas que Jehov ha mandado que sean hechas: 2 Seis das se trabajar, mas el da spti
mo os ser santo, da de reposo para Jehov; cualquiera que en l hiciere trabajo alguno
, morir. 3 No encenderis fuego en ninguna de vuestras moradas en el da de reposo.
La ofrenda para el tabernculo
(Ex. 25.1-9)
4 Y habl Moiss a toda la congregacin de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo q
ue Jehov ha mandado: 5 Tomad de entre vosotros ofrenda para Jehov; todo generoso d
e corazn la traer a Jehov; oro, plata, bronce, 6 azul, prpura, carmes, lino fino, pel
o de cabras, 7 pieles de carneros teidas de rojo, pieles de tejones, madera de ac
acia, 8 aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la uncin y para el i
ncienso aromtico, 9 y piedras de nice y piedras de engaste para el efod y para el
pectoral.
La obra del tabernculo
(Ex. 39.32-43)
10 Todo sabio de corazn de entre vosotros vendr y har todas las cosas que Jehov ha m
andado: 11 el tabernculo, su tienda, su cubierta, sus corchetes, sus tablas, sus
barras, sus columnas y sus basas; 12 el arca y sus varas, el propiciatorio, el v
elo de la tienda; 13 la mesa y sus varas, y todos sus utensilios, y el pan de la
proposicin; 14 el candelero del alumbrado y sus utensilios, sus lmparas, y el ace
ite para el alumbrado; 15 el altar del incienso y sus varas, el aceite de la unc
in, el incienso aromtico, la cortina de la puerta para la entrada del tabernculo; 1
6 el altar del holocausto, su enrejado de bronce y sus varas, y todos sus utensi
lios, y la fuente con su base; 17 las cortinas del atrio, sus columnas y sus bas
as, la cortina de la puerta del atrio; 18 las estacas del tabernculo, y las estac
as del atrio y sus cuerdas; 19 las vestiduras del servicio para ministrar en el
santuario, las sagradas vestiduras de Aarn el sacerdote, y las vestiduras de sus
hijos para servir en el sacerdocio.
El pueblo trae la ofrenda
20 Y sali toda la congregacin de los hijos de Israel de delante de Moiss. 21 Y vino
todo varn a quien su corazn estimul, y todo aquel a quien su espritu le dio volunta
d, con ofrenda a Jehov para la obra del tabernculo de reunin y para toda su obra, y
para las sagradas vestiduras. 22 Vinieron as hombres como mujeres, todos los vol
untarios de corazn, y trajeron cadenas y zarcillos, anillos y brazaletes y toda c
lase de joyas de oro; y todos presentaban ofrenda de oro a Jehov. 23 Todo hombre
que tena azul, prpura, carmes, lino fino, pelo de cabras, pieles de carneros teidas
de rojo, o pieles de tejones, lo traa. 24 Todo el que ofreca ofrenda de plata o de
bronce traa a Jehov la ofrenda; y todo el que tena madera de acacia la traa para to
da la obra del servicio. 25 Adems todas las mujeres sabias de corazn hilaban con s
us manos, y traan lo que haban hilado: azul, prpura, carmes o lino fino. 26 Y todas
las mujeres cuyo corazn las impuls en sabidura hilaron pelo de cabra. 27 Los prncipe
s trajeron piedras de nice, y las piedras de los engastes para el efod y el pecto
ral, 28 y las especias aromticas, y el aceite para el alumbrado, y para el aceite
de la uncin, y para el incienso aromtico. 29 De los hijos de Israel, as hombres co
mo mujeres, todos los que tuvieron corazn voluntario para traer para toda la obra
, que Jehov haba mandado por medio de Moiss que hiciesen, trajeron ofrenda voluntar
ia a Jehov.
Llamamiento de Bezaleel y de Aholiab
(Ex. 31.1-11)
30 Y dijo Moiss a los hijos de Israel: Mirad, Jehov ha nombrado a Bezaleel hijo de
Uri, hijo de Hur, de la tribu de Jud; 31 y lo ha llenado del Espritu de Dios, en
sabidura, en inteligencia, en ciencia y en todo arte, 32 para proyectar diseos, pa
ra trabajar en oro, en plata y en bronce, 33 y en la talla de piedras de engaste
, y en obra de madera, para trabajar en toda labor ingeniosa. 34 Y ha puesto en
su corazn el que pueda ensear, as l como Aholiab hijo de Ahisamac, de la tribu de Da
n; 35 y los ha llenado de sabidura de corazn, para que hagan toda obra de arte y d
e invencin, y de bordado en azul, en prpura, en carmes, en lino fino y en telar, pa
ra que hagan toda labor, e inventen todo diseo.
XODO 36
1 As, pues, Bezaleel y Aholiab, y todo hombre sabio de corazn a quien Jehov dio sab
idura e inteligencia para saber hacer toda la obra del servicio del santuario, ha
rn todas las cosas que ha mandado Jehov.
Moiss suspende la ofrenda del pueblo
2 Y Moiss llam a Bezaleel y a Aholiab y a todo varn sabio de corazn, en cuyo corazn h
aba puesto Jehov sabidura, todo hombre a quien su corazn le movi a venir a la obra pa
ra trabajar en ella. 3 Y tomaron de delante de Moiss toda la ofrenda que los hijo
s de Israel haban trado para la obra del servicio del santuario, a fin de hacerla.
Y ellos seguan trayndole ofrenda voluntaria cada maana. 4 Tanto, que vinieron todo
s los maestros que hacan toda la obra del santuario, cada uno de la obra que haca,
5 y hablaron a Moiss, diciendo: El pueblo trae mucho ms de lo que se necesita par
a la obra que Jehov ha mandado que se haga. 6 Entonces Moiss mand pregonar por el c
ampamento, diciendo: Ningn hombre ni mujer haga ms para la ofrenda del santuario.
As se le impidi al pueblo ofrecer ms; 7 pues tenan material abundante para hacer tod
a la obra, y sobraba.
Construccin del tabernculo
(Ex. 26.1-37)
8 Todos los sabios de corazn de entre los que hacan la obra, hicieron el tabernculo
de diez cortinas de lino torcido, azul, prpura y carmes; las hicieron con querubi
nes de obra primorosa. 9 La longitud de una cortina era de veintiocho codos, y l
a anchura de cuatro codos; todas las cortinas eran de igual medida.
10 Cinco de las cortinas las uni entre s, y asimismo uni las otras cinco cortinas e
ntre s. 11 E hizo lazadas de azul en la orilla de la cortina que estaba al extrem
o de la primera serie; e hizo lo mismo en la orilla de la cortina final de la se
gunda serie. 12 Cincuenta lazadas hizo en la primera cortina, y otras cincuenta
en la orilla de la cortina de la segunda serie; las lazadas de la una corresponda
n a las de la otra. 13 Hizo tambin cincuenta corchetes de oro, con los cuales enl
az las cortinas una con otra, y as qued formado un tabernculo.
14 Hizo asimismo cortinas de pelo de cabra para una tienda sobre el tabernculo; o
nce cortinas hizo. 15 La longitud de una cortina era de treinta codos, y la anch
ura de cuatro codos; las once cortinas tenan una misma medida. 16 Y uni cinco de l
as cortinas aparte, y las otras seis cortinas aparte. 17 Hizo adems cincuenta laz
adas en la orilla de la cortina que estaba al extremo de la primera serie, y otr
as cincuenta lazadas en la orilla de la cortina final de la segunda serie. 18 Hi
zo tambin cincuenta corchetes de bronce para enlazar la tienda, de modo que fuese
una. 19 E hizo para la tienda una cubierta de pieles de carneros teidas de rojo,
y otra cubierta de pieles de tejones encima.
20 Adems hizo para el tabernculo las tablas de madera de acacia, derechas. 21 La l
ongitud de cada tabla era de diez codos, y de codo y medio la anchura. 22 Cada t
abla tena dos espigas, para unirlas una con otra; as hizo todas las tablas del tab
ernculo. 23 Hizo, pues, las tablas para el tabernculo; veinte tablas al lado del s
ur, al medioda. 24 Hizo tambin cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas
: dos basas debajo de una tabla, para sus dos espigas, y dos basas debajo de otr
a tabla para sus dos espigas. 25 Y para el otro lado del tabernculo, al lado nort
e, hizo otras veinte tablas, 26 con sus cuarenta basas de plata; dos basas debaj
o de una tabla, y dos basas debajo de otra tabla. 27 Y para el lado occidental d
el tabernculo hizo seis tablas. 28 Para las esquinas del tabernculo en los dos lad
os hizo dos tablas, 29 las cuales se unan desde abajo, y por arriba se ajustaban
con un gozne; as hizo a la una y a la otra en las dos esquinas. 30 Eran, pues, oc
ho tablas, y sus basas de plata diecisis; dos basas debajo de cada tabla.
31 Hizo tambin las barras de madera de acacia; cinco para las tablas de un lado d
el tabernculo, 32 cinco barras para las tablas del otro lado del tabernculo, y cin
co barras para las tablas del lado posterior del tabernculo hacia el occidente. 3
3 E hizo que la barra de en medio pasase por en medio de las tablas de un extrem
o al otro. 34 Y cubri de oro las tablas, e hizo de oro los anillos de ellas, por
donde pasasen las barras; cubri tambin de oro las barras.
35 Hizo asimismo el velo de azul, prpura, carmes y lino torcido; lo hizo con queru
bines de obra primorosa. 36 Y para l hizo cuatro columnas de madera de acacia, y
las cubri de oro, y sus capiteles eran de oro; y fundi para ellas cuatro basas de
plata. 37 Hizo tambin el velo para la puerta del tabernculo, de azul, prpura, carme
s y lino torcido, obra de recamador; 38 y sus cinco columnas con sus capiteles; y
cubri de oro los capiteles y las molduras, e hizo de bronce sus cinco basas.
Mobiliario del tabernculo
(Ex. 25.10-40; 27.1-8; 30.1-10)
XODO 37
1 Hizo tambin Bezaleel el arca de madera de acacia; su longitud era de dos codos
y medio, su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio. 2 Y la cubri de
oro puro por dentro y por fuera, y le hizo una cornisa de oro en derredor. 3 Ad
ems fundi para ella cuatro anillos de oro a sus cuatro esquinas; en un lado dos an
illos y en el otro lado dos anillos. 4 Hizo tambin varas de madera de acacia, y l
as cubri de oro. 5 Y meti las varas por los anillos a los lados del arca, para lle
var el arca. 6 Hizo asimismo el propiciatorio de oro puro; su longitud de dos co
dos y medio, y su anchura de codo y medio. 7 Hizo tambin los dos querubines de or
o, labrados a martillo, en los dos extremos del propiciatorio. 8 Un querubn a un
extremo, y otro querubn al otro extremo; de una pieza con el propiciatorio hizo l
os querubines a sus dos extremos. 9 Y los querubines extendan sus alas por encima
, cubriendo con sus alas el propiciatorio; y sus rostros el uno enfrente del otr
o miraban hacia el propiciatorio.
10 Hizo tambin la mesa de madera de acacia; su longitud de dos codos, su anchura
de un codo, y de codo y medio su altura; 11 y la cubri de oro puro, y le hizo una
cornisa de oro alrededor. 12 Le hizo tambin una moldura de un palmo menor de anc
hura alrededor, e hizo en derredor de la moldura una cornisa de oro. 13 Le hizo
asimismo de fundicin cuatro anillos de oro, y los puso a las cuatro esquinas que
correspondan a las cuatro patas de ella. 14 Debajo de la moldura estaban los anil
los, por los cuales se metan las varas para llevar la mesa. 15 E hizo las varas d
e madera de acacia para llevar la mesa, y las cubri de oro. 16 Tambin hizo los ute
nsilios que haban de estar sobre la mesa, sus platos, sus cucharas, sus cubiertos
y sus tazones con que se haba de libar, de oro fino.
17 Hizo asimismo el candelero de oro puro, labrado a martillo; su pie, su caa, su
s copas, sus manzanas y sus flores eran de lo mismo. 18 De sus lados salan seis b
razos; tres brazos de un lado del candelero, y otros tres brazos del otro lado d
el candelero. 19 En un brazo, tres copas en forma de flor de almendro, una manza
na y una flor, y en otro brazo tres copas en figura de flor de almendro, una man
zana y una flor; as en los seis brazos que salan del candelero. 20 Y en la caa del
candelero haba cuatro copas en figura de flor de almendro, sus manzanas y sus flo
res, 21 y una manzana debajo de dos brazos del mismo, y otra manzana debajo de o
tros dos brazos del mismo, y otra manzana debajo de los otros dos brazos del mis
mo, conforme a los seis brazos que salan de l. 22 Sus manzanas y sus brazos eran d
e lo mismo; todo era una pieza labrada a martillo, de oro puro. 23 Hizo asimismo
sus siete lamparillas, sus despabiladeras y sus platillos, de oro puro. 24 De u
n talento de oro puro lo hizo, con todos sus utensilios.
25 Hizo tambin el altar del incienso, de madera de acacia; de un codo su longitud
, y de otro codo su anchura; era cuadrado, y su altura de dos codos; y sus cuern
os de la misma pieza. 26 Y lo cubri de oro puro, su cubierta y sus paredes alrede
dor, y sus cuernos, y le hizo una cornisa de oro alrededor. 27 Le hizo tambin dos
anillos de oro debajo de la cornisa en las dos esquinas a los dos lados, para m
eter por ellos las varas con que haba de ser conducido. 28 E hizo las varas de ma
dera de acacia, y las cubri de oro.
29 Hizo asimismo el aceite santo de la uncin, y el incienso puro, aromtico, segn el
arte del perfumador.
XODO 38
1 Igualmente hizo de madera de acacia el altar del holocausto; su longitud de ci
nco codos, y su anchura de otros cinco codos, cuadrado, y de tres codos de altur
a. 2 E hizo sus cuernos a sus cuatro esquinas, los cuales eran de la misma pieza
, y lo cubri de bronce. 3 Hizo asimismo todos los utensilios del altar; calderos,
tenazas, tazones, garfios y palas; todos sus utensilios los hizo de bronce. 4 E
hizo para el altar un enrejado de bronce de obra de rejilla, que puso por debaj
o de su cerco hasta la mitad del altar. 5 Tambin fundi cuatro anillos a los cuatro
extremos del enrejado de bronce, para meter las varas. 6 E hizo las varas de ma
dera de acacia, y las cubri de bronce. 7 Y meti las varas por los anillos a los la
dos del altar, para llevarlo con ellas; hueco lo hizo, de tablas.
8 Tambin hizo la fuente de bronce y su base de bronce, de los espejos de las muje
res que velaban a la puerta del tabernculo de reunin.
El atrio del tabernculo
(Ex. 27.9-19)
9 Hizo asimismo el atrio; del lado sur, al medioda, las cortinas del atrio eran d
e cien codos, de lino torcido. 10 Sus columnas eran veinte, con sus veinte basas
de bronce; los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata. 11 Y del lad
o norte cortinas de cien codos; sus columnas, veinte, con sus veinte basas de br
once; los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata. 12 Del lado del oc
cidente, cortinas de cincuenta codos; sus columnas diez, y sus diez basas; los c
apiteles de las columnas y sus molduras, de plata. 13 Del lado oriental, al este
, cortinas de cincuenta codos; 14 a un lado cortinas de quince codos, sus tres c
olumnas y sus tres basas; 15 al otro lado, de uno y otro lado de la puerta del a
trio, cortinas de quince codos, con sus tres columnas y sus tres basas. 16 Todas
las cortinas del atrio alrededor eran de lino torcido. 17 Las basas de las colu
mnas eran de bronce; los capiteles de las columnas y sus molduras, de plata; asi
mismo las cubiertas de las cabezas de ellas, de plata; y todas las columnas del
atrio tenan molduras de plata. 18 La cortina de la entrada del atrio era de obra
de recamador, de azul, prpura, carmes y lino torcido; era de veinte codos de longi
tud, y su anchura, o sea su altura, era de cinco codos, lo mismo que las cortina
s del atrio. 19 Sus columnas eran cuatro, con sus cuatro basas de bronce y sus c
apiteles de plata; y las cubiertas de los capiteles de ellas, y sus molduras, de
plata. 20 Todas las estacas del tabernculo y del atrio alrededor eran de bronce.

Direccin de la obra
21 Estas son las cuentas del tabernculo, del tabernculo del testimonio, las que se
hicieron por orden de Moiss por obra de los levitas bajo la direccin de Itamar hi
jo del sacerdote Aarn. 22 Y Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Jud,
hizo todas las cosas que Jehov mand a Moiss. 23 Y con l estaba Aholiab hijo de Ahis
amac, de la tribu de Dan, artfice, diseador y recamador en azul, prpura, carmes y li
no fino.
Metales usados en el santuario
24 Todo el oro empleado en la obra, en toda la obra del santuario, el cual fue o
ro de la ofrenda, fue veintinueve talentos y setecientos treinta siclos, segn el
siclo del santuario. 25 Y la plata de los empadronados de la congregacin fue cien
talentos y mil setecientos setenta y cinco siclos, segn el siclo del santuario;
26 medio siclo por cabeza, segn el siclo del santuario; a todos los que pasaron p
or el censo, de edad de veinte aos arriba, que fueron seiscientos tres mil quinie
ntos cincuenta. 27 Hubo adems cien talentos de plata para fundir las basas del sa
ntuario y las basas del velo; en cien basas, cien talentos, a talento por basa.
28 Y de los mil setecientos setenta y cinco siclos hizo los capiteles de las col
umnas, y cubri los capiteles de ellas, y las ci. 29 El bronce ofrendado fue setenta
talentos y dos mil cuatrocientos siclos, 30 del cual fueron hechas las basas de
la puerta del tabernculo de reunin, y el altar de bronce y su enrejado de bronce,
y todos los utensilios del altar, 31 las basas del atrio alrededor, las basas d
e la puerta del atrio, y todas las estacas del tabernculo y todas las estacas del
atrio alrededor.
Hechura de las vestiduras de los sacerdotes
(Ex. 28.1-43)
XODO 39
1 Del azul, prpura y carmes hicieron las vestiduras del ministerio para ministrar
en el santuario, y asimismo hicieron las vestiduras sagradas para Aarn, como Jeho
v lo haba mandado a Moiss.
2 Hizo tambin el efod de oro, de azul, prpura, carmes y lino torcido. 3 Y batieron
lminas de oro, y cortaron hilos para tejerlos entre el azul, la prpura, el carmes y
el lino, con labor primorosa. 4 Hicieron las hombreras para que se juntasen, y
se unan en sus dos extremos. 5 Y el cinto del efod que estaba sobre l era de lo mi
smo, de igual labor; de oro, azul, prpura, carmes y lino torcido, como Jehov lo haba
mandado a Moiss.
6 Y labraron las piedras de nice montadas en engastes de oro, con grabaduras de s
ello con los nombres de los hijos de Israel, 7 y las puso sobre las hombreras de
l efod, por piedras memoriales para los hijos de Israel, como Jehov lo haba mandad
o a Moiss.
8 Hizo tambin el pectoral de obra primorosa como la obra del efod, de oro, azul,
prpura, carmes y lino torcido. 9 Era cuadrado; doble hicieron el pectoral; su long
itud era de un palmo, y de un palmo su anchura, cuando era doblado. 10 Y engasta
ron en l cuatro hileras de piedras. La primera hilera era un sardio, un topacio y
un carbunclo; esta era la primera hilera. 11 La segunda hilera, una esmeralda,
un zafiro y un diamante. 12 La tercera hilera, un jacinto, una gata y una amatist
a. 13 Y la cuarta hilera, un berilo, un nice y un jaspe, todas montadas y encajad
as en engastes de oro. 14 Y las piedras eran conforme a los nombres de los hijos
de Israel, doce segn los nombres de ellos; como grabaduras de sello, cada una co
n su nombre, segn las doce tribus. 15 Hicieron tambin sobre el pectoral los cordon
es de forma de trenza, de oro puro. 16 Hicieron asimismo dos engastes y dos anil
los de oro, y pusieron dos anillos de oro en los dos extremos del pectoral, 17 y
fijaron los dos cordones de oro en aquellos dos anillos a los extremos del pect
oral. 18 Fijaron tambin los otros dos extremos de los dos cordones de oro en los
dos engastes que pusieron sobre las hombreras del efod por delante. 19 E hiciero
n otros dos anillos de oro que pusieron en los dos extremos del pectoral, en su
orilla, frente a la parte baja del efod. 20 Hicieron adems dos anillos de oro que
pusieron en la parte delantera de las dos hombreras del efod, hacia abajo, cerc
a de su juntura, sobre el cinto del efod. 21 Y ataron el pectoral por sus anillo
s a los anillos del efod con un cordn de azul, para que estuviese sobre el cinto
del mismo efod y no se separase el pectoral del efod, como Jehov lo haba mandado a
Moiss.
22 Hizo tambin el manto del efod de obra de tejedor, todo de azul, 23 con su aber
tura en medio de l, como el cuello de un coselete, con un borde alrededor de la a
bertura, para que no se rompiese. 24 E hicieron en las orillas del manto granada
s de azul, prpura, carmes y lino torcido. 25 Hicieron tambin campanillas de oro pur
o, y pusieron campanillas entre las granadas en las orillas del manto, alrededor
, entre las granadas; 26 una campanilla y una granada, otra campanilla y otra gr
anada alrededor, en las orillas del manto, para ministrar, como Jehov lo mand a Mo
iss.
27 Igualmente hicieron las tnicas de lino fino de obra de tejedor, para Aarn y par
a sus hijos. 28 Asimismo la mitra de lino fino, y los adornos de las tiaras de l
ino fino, y los calzoncillos de lino, de lino torcido. 29 Tambin el cinto de lino
torcido, de azul, prpura y carmes, de obra de recamador, como Jehov lo mand a Moiss.

30 Hicieron asimismo la lmina de la diadema santa de oro puro, y escribieron en e
lla como grabado de sello: SANTIDAD A JEHOV. 31 Y pusieron en ella un cordn de azu
l para colocarla sobre la mitra por arriba, como Jehov lo haba mandado a Moiss.
La obra del tabernculo terminada
(Ex. 35.10-19_
32 As fue acabada toda la obra del tabernculo, del tabernculo de reunin; e hicieron
los hijos de Israel como Jehov lo haba mandado a Moiss; as lo hicieron. 33 Y trajero
n el tabernculo a Moiss, el tabernculo y todos sus utensilios; sus corchetes, sus t
ablas, sus barras, sus columnas, sus basas; 34 la cubierta de pieles de carnero
teidas de rojo, la cubierta de pieles de tejones, el velo del frente; 35 el arca
del testimonio y sus varas, el propiciatorio; 36 la mesa, todos sus vasos, el pa
n de la proposicin; 37 el candelero puro, sus lamparillas, las lamparillas que de
ban mantenerse en orden, y todos sus utensilios, el aceite para el alumbrado; 38
el altar de oro, el aceite de la uncin, el incienso aromtico, la cortina para la e
ntrada del tabernculo; 39 el altar de bronce con su enrejado de bronce, sus varas
y todos sus utensilios, la fuente y su base; 40 las cortinas del atrio, sus col
umnas y sus basas, la cortina para la entrada del atrio, sus cuerdas y sus estac
as, y todos los utensilios del servicio del tabernculo, del tabernculo de reunin; 4
1 las vestiduras del servicio para ministrar en el santuario, las sagradas vesti
duras para Aarn el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos, para ministrar en el
sacerdocio. 42 En conformidad a todas las cosas que Jehov haba mandado a Moiss, as
hicieron los hijos de Israel toda la obra. 43 Y vio Moiss toda la obra, y he aqu q
ue la haban hecho como Jehov haba mandado; y los bendijo.
Moiss erige el tabernculo
XODO 40
1 Luego Jehov habl a Moiss, diciendo: 2 En el primer da del mes primero hars levantar
el tabernculo, el tabernculo de reunin; 3 y pondrs en l el arca del testimonio, y la
cubrirs con el velo. 4 Meters la mesa y la pondrs en orden; meters tambin el candele
ro y encenders sus lmparas, 5 y pondrs el altar de oro para el incienso delante del
arca del testimonio, y pondrs la cortina delante a la entrada del tabernculo. 6 D
espus pondrs el altar del holocausto delante de la entrada del tabernculo, del tabe
rnculo de reunin. 7 Luego pondrs la fuente entre el tabernculo de reunin y el altar,
y pondrs agua en ella. 8 Finalmente pondrs el atrio alrededor, y la cortina a la e
ntrada del atrio. 9 Y tomars el aceite de la uncin y ungirs el tabernculo, y todo lo
que est en l; y lo santificars con todos sus utensilios, y ser santo. 10 Ungirs tamb
in el altar del holocausto y todos sus utensilios; y santificars el altar, y ser un
altar santsimo. 11 Asimismo ungirs la fuente y su base, y la santificars. 12 Y lle
vars a Aarn y a sus hijos a la puerta del tabernculo de reunin, y los lavars con agua
. 13 Y hars vestir a Aarn las vestiduras sagradas, y lo ungirs, y lo consagrars, par
a que sea mi sacerdote. 14 Despus hars que se acerquen sus hijos, y les vestirs las
tnicas; 15 y los ungirs, como ungiste a su padre, y sern mis sacerdotes, y su uncin
les servir por sacerdocio perpetuo, por sus generaciones. 16 Y Moiss hizo conform
e a todo lo que Jehov le mand; as lo hizo. 17 As, en el da primero del primer mes, en
el segundo ao, el tabernculo fue erigido. 18 Moiss hizo levantar el tabernculo, y a
sent sus basas, y coloc sus tablas, y puso sus barras, e hizo alzar sus columnas.
19 Levant la tienda sobre el tabernculo, y puso la sobrecubierta encima del mismo,
como Jehov haba mandado a Moiss. 20 Y tom el testimonio y lo puso dentro del arca,
y coloc las varas en el arca, y encima el propiciatorio sobre el arca. 21 Luego m
eti el arca en el tabernculo, y puso el velo extendido, y ocult el arca del testimo
nio, como Jehov haba mandado a Moiss. 22 Puso la mesa en el tabernculo de reunin, al
lado norte de la cortina, fuera del velo, 23 y sobre ella puso por orden los pan
es delante de Jehov, como Jehov haba mandado a Moiss. 24 Puso el candelero en el tab
ernculo de reunin, enfrente de la mesa, al lado sur de la cortina, 25 y encendi las
lmparas delante de Jehov, como Jehov haba mandado a Moiss. 26 Puso tambin el altar de
oro en el tabernculo de reunin, delante del velo, 27 y quem sobre l incienso aromtic
o, como Jehov haba mandado a Moiss. 28 Puso asimismo la cortina a la entrada del ta
bernculo. 29 Y coloc el altar del holocausto a la entrada del tabernculo, del taber
nculo de reunin, y sacrific sobre l holocausto y ofrenda, como Jehov haba mandado a Mo
iss. 30 Y puso la fuente entre el tabernculo de reunin y el altar, y puso en ella a
gua para lavar. 31 Y Moiss y Aarn y sus hijos lavaban en ella sus manos y sus pies
. 32 Cuando entraban en el tabernculo de reunin, y cuando se acercaban al altar, s
e lavaban, como Jehov haba mandado a Moiss. 33 Finalmente erigi el atrio alrededor d
el tabernculo y del altar, y puso la cortina a la entrada del atrio. As acab Moiss l
a obra.
La nube sobre el tabernculo
(Nm. 9.15-23)
34 Entonces una nube cubri el tabernculo de reunin, y la gloria de Jehov llen el tabe
rnculo. 35 Y no poda Moiss entrar en el tabernculo de reunin, porque la nube estaba s
obre l, y la gloria de Jehov lo llenaba. 36 Y cuando la nube se alzaba del taberncu
lo, los hijos de Israel se movan en todas sus jornadas; 37 pero si la nube no se
alzaba, no se movan hasta el da en que ella se alzaba. 38 Porque la nube de Jehov e
staba de da sobre el tabernculo, y el fuego estaba de noche sobre l, a vista de tod
a la casa de Israel, en todas sus jornadas.
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**LIBRO TERCERO DE MOISS
LEVTICO
Los holocaustos
LEVTICO 1
1 Llam Jehov a Moiss, y habl con l desde el tabernculo de reunin, diciendo: 2 Habla a l
os hijos de Israel y diles: Cuando alguno de entre vosotros ofrece ofrenda a Jeh
ov, de ganado vacuno u ovejuno haris vuestra ofrenda.
3 Si su ofrenda fuere holocausto vacuno, macho sin defecto lo ofrecer; de su volu
ntad lo ofrecer a la puerta del tabernculo de reunin delante de Jehov. 4 Y pondr su m
ano sobre la cabeza del holocausto, y ser aceptado para expiacin suya. 5 Entonces
degollar el becerro en la presencia de Jehov; y los sacerdotes hijos de Aarn ofrece
rn la sangre, y la rociarn alrededor sobre el altar, el cual est a la puerta del ta
bernculo de reunin. 6 Y desollar el holocausto, y lo dividir en sus piezas. 7 Y los
hijos del sacerdote Aarn pondrn fuego sobre el altar, y compondrn la lea sobre el fu
ego. 8 Luego los sacerdotes hijos de Aarn acomodarn las piezas, la cabeza y la gro
sura de los intestinos, sobre la lea que est sobre el fuego que habr encima del alt
ar; 9 y lavar con agua los intestinos y las piernas, y el sacerdote har arder todo
sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehov.
10 Si su ofrenda para holocausto fuere del rebao, de las ovejas o de las cabras,
macho sin defecto lo ofrecer. 11 Y lo degollar al lado norte del altar delante de
Jehov; y los sacerdotes hijos de Aarn rociarn su sangre sobre el altar alrededor. 1
2 Lo dividir en sus piezas, con su cabeza y la grosura de los intestinos; y el sa
cerdote las acomodar sobre la lea que est sobre el fuego que habr encima del altar;
13 y lavar las entraas y las piernas con agua; y el sacerdote lo ofrecer todo, y lo
har arder sobre el altar; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Je
hov.
14 Si la ofrenda para Jehov fuere holocausto de aves, presentar su ofrenda de trtol
as, o de palominos. 15 Y el sacerdote la ofrecer sobre el altar, y le quitar la ca
beza, y har que arda en el altar; y su sangre ser exprimida sobre la pared del alt
ar. 16 Y le quitar el buche y las plumas, lo cual echar junto al altar, hacia el o
riente, en el lugar de las cenizas. 17 Y la hender por sus alas, pero no la divid
ir en dos; y el sacerdote la har arder sobre el altar, sobre la lea que estar en el
fuego; holocausto es, ofrenda encendida de olor grato para Jehov.
Las ofrendas
LEVTICO 2
1 Cuando alguna persona ofreciere oblacin a Jehov, su ofrenda ser flor de harina, s
obre la cual echar aceite, y pondr sobre ella incienso, 2 y la traer a los sacerdot
es, hijos de Aarn; y de ello tomar el sacerdote su puo lleno de la flor de harina y
del aceite, con todo el incienso, y lo har arder sobre el altar para memorial; o
frenda encendida es, de olor grato a Jehov. 3 Y lo que resta de la ofrenda ser de
Aarn y de sus hijos; es cosa santsima de las ofrendas que se queman para Jehov.
4 Cuando ofrecieres ofrenda cocida en horno, ser de tortas de flor de harina sin
levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite. 5 Mas
si ofrecieres ofrenda de sartn, ser de flor de harina sin levadura, amasada con a
ceite, 6 la cual partirs en piezas, y echars sobre ella aceite; es ofrenda. 7 Si o
frecieres ofrenda cocida en cazuela, se har de flor de harina con aceite. 8 Y tra
ers a Jehov la ofrenda que se har de estas cosas, y la presentars al sacerdote, el c
ual la llevar al altar. 9 Y tomar el sacerdote de aquella ofrenda lo que sea para
su memorial, y lo har arder sobre el altar; ofrenda encendida de olor grato a Jeh
ov. 10 Y lo que resta de la ofrenda ser de Aarn y de sus hijos; es cosa santsima de
las ofrendas que se queman para Jehov.
11 Ninguna ofrenda que ofreciereis a Jehov ser con levadura; porque de ninguna cos
a leuda, ni de ninguna miel, se ha de quemar ofrenda para Jehov. 12 Como ofrenda
de primicias las ofreceris a Jehov; mas no subirn sobre el altar en olor grato. 13
Y sazonars con sal toda ofrenda que presentes, y no hars que falte jams de tu ofren
da la sal del pacto de tu Dios; en toda ofrenda tuya ofrecers sal.
14 Si ofrecieres a Jehov ofrenda de primicias, tostars al fuego las espigas verdes
, y el grano desmenuzado ofrecers como ofrenda de tus primicias. 15 Y pondrs sobre
ella aceite, y pondrs sobre ella incienso; es ofrenda. 16 Y el sacerdote har arde
r el memorial de l, parte del grano desmenuzado y del aceite, con todo el inciens
o; es ofrenda encendida para Jehov.
Ofrendas de paz
LEVTICO 3
1 Si su ofrenda fuere sacrificio de paz, si hubiere de ofrecerla de ganado vacun
o, sea macho o hembra, sin defecto la ofrecer delante de Jehov. 2 Pondr su mano sob
re la cabeza de su ofrenda, y la degollar a la puerta del tabernculo de reunin; y l
os sacerdotes hijos de Aarn rociarn su sangre sobre el altar alrededor. 3 Luego of
recer del sacrificio de paz, como ofrenda encendida a Jehov, la grosura que cubre
los intestinos, y toda la grosura que est sobre las entraas, 4 y los dos riones y l
a grosura que est sobre ellos, y sobre los ijares; y con los riones quitar la grosu
ra de los intestinos que est sobre el hgado. 5 Y los hijos de Aarn harn arder esto e
n el altar, sobre el holocausto que estar sobre la lea que habr encima del fuego; e
s ofrenda de olor grato para Jehov.
6 Mas si de ovejas fuere su ofrenda para sacrificio de paz a Jehov, sea macho o h
embra, la ofrecer sin defecto. 7 Si ofreciere cordero por su ofrenda, lo ofrecer d
elante de Jehov. 8 Pondr su mano sobre la cabeza de su ofrenda, y despus la degolla
r delante del tabernculo de reunin; y los hijos de Aarn rociarn su sangre sobre el al
tar alrededor. 9 Y del sacrificio de paz ofrecer por ofrenda encendida a Jehov la
grosura, la cola entera, la cual quitar a raz del espinazo, la grosura que cubre t
odos los intestinos, y toda la que est sobre las entraas. 10 Asimismo los dos rione
s y la grosura que est sobre ellos, y la que est sobre los ijares; y con los riones
quitar la grosura de sobre el hgado. 11 Y el sacerdote har arder esto sobre el alt
ar; vianda es de ofrenda encendida para Jehov.
12 Si fuere cabra su ofrenda, la ofrecer delante de Jehov. 13 Pondr su mano sobre l
a cabeza de ella, y la degollar delante del tabernculo de reunin; y los hijos de Aa
rn rociarn su sangre sobre el altar alrededor. 14 Despus ofrecer de ella su ofrenda
encendida a Jehov; la grosura que cubre los intestinos, y toda la grosura que est
sobre las entraas, 15 los dos riones, la grosura que est sobre ellos, y la que est s
obre los ijares; y con los riones quitar la grosura de sobre el hgado. 16 Y el sace
rdote har arder esto sobre el altar; vianda es de ofrenda que se quema en olor gr
ato a Jehov; toda la grosura es de Jehov. 17 Estatuto perpetuo ser por vuestras eda
des, dondequiera que habitis, que ninguna grosura ni ninguna sangre comeris.
Ofrendas por el pecado
LEVTICO 4
1 Habl Jehov a Moiss, diciendo: 2 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando algun
a persona pecare por yerro en alguno de los mandamientos de Jehov sobre cosas que
no se han de hacer, e hiciere alguna de ellas; 3 si el sacerdote ungido pecare
segn el pecado del pueblo, ofrecer a Jehov, por su pecado que habr cometido, un bece
rro sin defecto para expiacin. 4 Traer el becerro a la puerta del tabernculo de reu
nin delante de Jehov, y pondr su mano sobre la cabeza del becerro, y lo degollar del
ante de Jehov. 5 Y el sacerdote ungido tomar de la sangre del becerro, y la traer a
l tabernculo de reunin; 6 y mojar el sacerdote su dedo en la sangre, y rociar de aqu
ella sangre siete veces delante de Jehov, hacia el velo del santuario. 7 Y el sac
erdote pondr de esa sangre sobre los cuernos del altar del incienso aromtico, que
est en el tabernculo de reunin delante de Jehov; y echar el resto de la sangre del be
cerro al pie del altar del holocausto, que est a la puerta del tabernculo de reunin
. 8 Y tomar del becerro para la expiacin toda su grosura, la que cubre los intesti
nos, y la que est sobre las entraas, 9 los dos riones, la grosura que est sobre ello
s, y la que est sobre los ijares; y con los riones quitar la grosura de sobre el hga
do, 10 de la manera que se quita del buey del sacrificio de paz; y el sacerdote
la har arder sobre el altar del holocausto. 11 Y la piel del becerro, y toda su c
arne, con su cabeza, sus piernas, sus intestinos y su estircol, 12 en fin, todo e
l becerro sacar fuera del campamento a un lugar limpio, donde se echan las ceniza
s, y lo quemar al fuego sobre la lea; en donde se echan las cenizas ser quemado.
13 Si toda la congregacin de Israel hubiere errado, y el yerro estuviere oculto a
los ojos del pueblo, y hubieren hecho algo contra alguno de los mandamientos de
Jehov en cosas que no se han de hacer, y fueren culpables; 14 luego que llegue a
ser conocido el pecado que cometieren, la congregacin ofrecer un becerro por expi
acin, y lo traern delante del tabernculo de reunin. 15 Y los ancianos de la congrega
cin pondrn sus manos sobre la cabeza del becerro delante de Jehov, y en presencia d
e Jehov degollarn aquel becerro. 16 Y el sacerdote ungido meter de la sangre del be
cerro en el tabernculo de reunin, 17 y mojar el sacerdote su dedo en la misma sangr
e, y rociar siete veces delante de Jehov hacia el velo. 18 Y de aquella sangre pon
dr sobre los cuernos del altar que est delante de Jehov en el tabernculo de reunin, y
derramar el resto de la sangre al pie del altar del holocausto, que est a la puer
ta del tabernculo de reunin. 19 Y le quitar toda la grosura y la har arder sobre el
altar. 20 Y har de aquel becerro como hizo con el becerro de la expiacin; lo mismo
har de l; as har el sacerdote expiacin por ellos, y obtendrn perdn. 21 Y sacar el bec
ro fuera del campamento, y lo quemar como quem el primer becerro; expiacin es por l
a congregacin.
22 Cuando pecare un jefe, e hiciere por yerro algo contra alguno de todos los ma
ndamientos de Jehov su Dios sobre cosas que no se han de hacer, y pecare; 23 lueg
o que conociere su pecado que cometi, presentar por su ofrenda un macho cabro sin d
efecto. 24 Y pondr su mano sobre la cabeza del macho cabro, y lo degollar en el lug
ar donde se degella el holocausto, delante de Jehov; es expiacin. 25 Y con su dedo
el sacerdote tomar de la sangre de la expiacin, y la pondr sobre los cuernos del al
tar del holocausto, y derramar el resto de la sangre al pie del altar del holocau
sto, 26 y quemar toda su grosura sobre el altar, como la grosura del sacrificio d
e paz; as el sacerdote har por l la expiacin de su pecado, y tendr perdn.
27 Si alguna persona del pueblo pecare por yerro, haciendo algo contra alguno de
los mandamientos de Jehov en cosas que no se han de hacer, y delinquiere; 28 lue
go que conociere su pecado que cometi, traer por su ofrenda una cabra, una cabra s
in defecto, por su pecado que cometi. 29 Y pondr su mano sobre la cabeza de la ofr
enda de la expiacin, y la degollar en el lugar del holocausto. 30 Luego con su ded
o el sacerdote tomar de la sangre, y la pondr sobre los cuernos del altar del holo
causto, y derramar el resto de la sangre al pie del altar. 31 Y le quitar toda su
grosura, de la manera que fue quitada la grosura del sacrificio de paz; y el sac
erdote la har arder sobre el altar en olor grato a Jehov; as har el sacerdote expiac
in por l, y ser perdonado.
32 Y si por su ofrenda por el pecado trajere cordero, hembra sin defecto traer. 3
3 Y pondr su mano sobre la cabeza de la ofrenda de expiacin, y la degollar por expi
acin en el lugar donde se degella el holocausto. 34 Despus con su dedo el sacerdote
tomar de la sangre de la expiacin, y la pondr sobre los cuernos del altar del holo
causto, y derramar el resto de la sangre al pie del altar. 35 Y le quitar toda su
grosura, como fue quitada la grosura del sacrificio de paz, y el sacerdote la ha
r arder en el altar sobre la ofrenda encendida a Jehov; y le har el sacerdote expia
cin de su pecado que habr cometido, y ser perdonado.
LEVTICO 5
1 Si alguno pecare por haber sido llamado a testificar, y fuere testigo que vio,
o supo, y no lo denunciare, l llevar su pecado. 2 Asimismo la persona que hubiere
tocado cualquiera cosa inmunda, sea cadver de bestia inmunda, o cadver de animal
inmundo, o cadver de reptil inmundo, bien que no lo supiere, ser inmunda y habr del
inquido. 3 O si tocare inmundicia de hombre, cualquiera inmundicia suya con que
fuere inmundo, y no lo echare de ver, si despus llegare a saberlo, ser culpable. 4
O si alguno jurare a la ligera con sus labios hacer mal o hacer bien, en cualqu
iera cosa que el hombre profiere con juramento, y l no lo entendiere; si despus lo
entiende, ser culpable por cualquiera de estas cosas. 5 Cuando pecare en alguna
de estas cosas, confesar aquello en que pec, 6 y para su expiacin traer a Jehov por s
u pecado que cometi, una hembra de los rebaos, una cordera o una cabra como ofrend
a de expiacin; y el sacerdote le har expiacin por su pecado.
7 Y si no tuviere lo suficiente para un cordero, traer a Jehov en expiacin por su p
ecado que cometi, dos trtolas o dos palominos, el uno para expiacin, y el otro para
holocausto. 8 Y los traer al sacerdote, el cual ofrecer primero el que es para ex
piacin; y le arrancar de su cuello la cabeza, mas no la separar por completo. 9 Y r
ociar de la sangre de la expiacin sobre la pared del altar; y lo que sobrare de la
sangre lo exprimir al pie del altar; es expiacin. 10 Y del otro har holocausto con
forme al rito; as el sacerdote har expiacin por el pecado de aquel que lo cometi, y
ser perdonado.
11 Mas si no tuviere lo suficiente para dos trtolas, o dos palominos, el que pec t
raer como ofrenda la dcima parte de un efa de flor de harina para expiacin. No pond
r sobre ella aceite, ni sobre ella pondr incienso, porque es expiacin. 12 La traer,
pues, al sacerdote, y el sacerdote tomar de ella su puo lleno, para memoria de l, y
la har arder en el altar sobre las ofrendas encendidas a Jehov; es expiacin. 13 Y
har el sacerdote expiacin por l en cuanto al pecado que cometi en alguna de estas co
sas, y ser perdonado; y el sobrante ser del sacerdote, como la ofrenda de vianda.
Ofrendas expiatorias
14 Habl ms Jehov a Moiss, diciendo: 15 Cuando alguna persona cometiere falta, y peca
re por yerro en las cosas santas de Jehov, traer por su culpa a Jehov un carnero si
n defecto de los rebaos, conforme a tu estimacin en siclos de plata del siclo del
santuario, en ofrenda por el pecado. 16 Y pagar lo que hubiere defraudado de las
cosas santas, y aadir a ello la quinta parte, y lo dar al sacerdote; y el sacerdote
har expiacin por l con el carnero del sacrificio por el pecado, y ser perdonado.
17 Finalmente, si una persona pecare, o hiciere alguna de todas aquellas cosas q
ue por mandamiento de Jehov no se han de hacer, aun sin hacerlo a sabiendas, es c
ulpable, y llevar su pecado. 18 Traer, pues, al sacerdote para expiacin, segn t lo es
times, un carnero sin defecto de los rebaos; y el sacerdote le har expiacin por el
yerro que cometi por ignorancia, y ser perdonado. 19 Es infraccin, y ciertamente de
linqui contra Jehov.
LEVTICO 6
1 Habl Jehov a Moiss, diciendo: 2 Cuando una persona pecare e hiciere prevaricacin c
ontra Jehov, y negare a su prjimo lo encomendado o dejado en su mano, o bien robar
e o calumniare a su prjimo, 3 o habiendo hallado lo perdido despus lo negare, y ju
rare en falso; en alguna de todas aquellas cosas en que suele pecar el hombre, 4
entonces, habiendo pecado y ofendido, restituir aquello que rob, o el dao de la ca
lumnia, o el depsito que se le encomend, o lo perdido que hall, 5 o todo aquello so
bre que hubiere jurado falsamente; lo restituir por entero a aquel a quien perten
ece, y aadir a ello la quinta parte, en el da de su expiacin. 6 Y para expiacin de su
culpa traer a Jehov un carnero sin defecto de los rebaos, conforme a tu estimacin,
y lo dar al sacerdote para la expiacin. 7 Y el sacerdote har expiacin por l delante d
e Jehov, y obtendr perdn de cualquiera de todas las cosas en que suele ofender.
Leyes de los sacrificios
8 Habl an Jehov a Moiss, diciendo: 9 Manda a Aarn y a sus hijos, y diles: Esta es la
ley del holocausto: el holocausto estar sobre el fuego encendido sobre el altar t
oda la noche, hasta la maana; el fuego del altar arder en l. 10 Y el sacerdote se p
ondr su vestidura de lino, y vestir calzoncillos de lino sobre su cuerpo; y cuando
el fuego hubiere consumido el holocausto, apartar l las cenizas de sobre el altar
, y las pondr junto al altar. 11 Despus se quitar sus vestiduras y se pondr otras ro
pas, y sacar las cenizas fuera del campamento a un lugar limpio. 12 Y el fuego en
cendido sobre el altar no se apagar, sino que el sacerdote pondr en l lea cada maana,
y acomodar el holocausto sobre l, y quemar sobre l las grosuras de los sacrificios
de paz. 13 El fuego arder continuamente en el altar; no se apagar.
14 Esta es la ley de la ofrenda: La ofrecern los hijos de Aarn delante de Jehov ant
e el altar. 15 Y tomar de ella un puado de la flor de harina de la ofrenda, y de s
u aceite, y todo el incienso que est sobre la ofrenda, y lo har arder sobre el alt
ar por memorial en olor grato a Jehov. 16 Y el sobrante de ella lo comern Aarn y su
s hijos; sin levadura se comer en lugar santo; en el atrio del tabernculo de reunin
lo comern. 17 No se cocer con levadura; la he dado a ellos por su porcin de mis of
rendas encendidas; es cosa santsima, como el sacrificio por el pecado, y como el
sacrificio por la culpa. 18 Todos los varones de los hijos de Aarn comern de ella.
Estatuto perpetuo ser para vuestras generaciones tocante a las ofrendas encendid
as para Jehov; toda cosa que tocare en ellas ser santificada.
19 Habl tambin Jehov a Moiss, diciendo: 20 Esta es la ofrenda de Aarn y de sus hijos,
que ofrecern a Jehov el da que fueren ungidos: la dcima parte de un efa de flor de
harina, ofrenda perpetua, la mitad a la maana y la mitad a la tarde. 21 En sartn s
e preparar con aceite; frita la traers, y los pedazos cocidos de la ofrenda ofrece
rs en olor grato a Jehov. 22 Y el sacerdote que en lugar de Aarn fuere ungido de en
tre sus hijos, har igual ofrenda. Es estatuto perpetuo de Jehov; toda ella ser quem
ada. 23 Toda ofrenda de sacerdote ser enteramente quemada; no se comer.
24 Y habl Jehov a Moiss, diciendo: 25 Habla a Aarn y a sus hijos, y diles: Esta es l
a ley del sacrificio expiatorio: en el lugar donde se degella el holocausto, ser d
egollada la ofrenda por el pecado delante de Jehov; es cosa santsima. 26 El sacerd
ote que la ofreciere por el pecado, la comer; en lugar santo ser comida, en el atr
io del tabernculo de reunin. 27 Todo lo que tocare su carne, ser santificado; y si
salpicare su sangre sobre el vestido, lavars aquello sobre que cayere, en lugar s
anto. 28 Y la vasija de barro en que fuere cocida, ser quebrada; y si fuere cocid
a en vasija de bronce, ser fregada y lavada con agua. 29 Todo varn de entre los sa
cerdotes la comer; es cosa santsima. 30 Mas no se comer ninguna ofrenda de cuya san
gre se metiere en el tabernculo de reunin para hacer expiacin en el santuario; al f
uego ser quemada.
LEVTICO 7
1 Asimismo esta es la ley del sacrificio por la culpa; es cosa muy santa. 2 En e
l lugar donde degellan el holocausto, degollarn la vctima por la culpa; y rociar su
sangre alrededor sobre el altar. 3 Y de ella ofrecer toda su grosura, la cola, y
la grosura que cubre los intestinos, 4 los dos riones, la grosura que est sobre el
los, y la que est sobre los ijares; y con los riones quitar la grosura de sobre el
hgado. 5 Y el sacerdote lo har arder sobre el altar, ofrenda encendida a Jehov; es
expiacin de la culpa. 6 Todo varn de entre los sacerdotes la comer; ser comida en lu
gar santo; es cosa muy santa. 7 Como el sacrificio por el pecado, as es el sacrif
icio por la culpa; una misma ley tendrn; ser del sacerdote que hiciere la expiacin
con ella. 8 Y el sacerdote que ofreciere holocausto de alguno, la piel del holoc
austo que ofreciere ser para l. 9 Asimismo toda ofrenda que se cociere en horno, y
todo lo que fuere preparado en sartn o en cazuela, ser del sacerdote que lo ofrec
iere. 10 Y toda ofrenda amasada con aceite, o seca, ser de todos los hijos de Aarn
, tanto de uno como de otro.
11 Y esta es la ley del sacrificio de paz que se ofrecer a Jehov: 12 Si se ofrecie
re en accin de gracias, ofrecer por sacrificio de accin de gracias tortas sin levad
ura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite, y flor de
harina frita en tortas amasadas con aceite. 13 Con tortas de pan leudo presentar
su ofrenda en el sacrificio de acciones de gracias de paz. 14 Y de toda la ofren
da presentar una parte por ofrenda elevada a Jehov, y ser del sacerdote que rociare
la sangre de los sacrificios de paz. 15 Y la carne del sacrificio de paz en acc
in de gracias se comer en el da que fuere ofrecida; no dejarn de ella nada para otro
da. 16 Mas si el sacrificio de su ofrenda fuere voto, o voluntario, ser comido en
el da que ofreciere su sacrificio, y lo que de l quedare, lo comern al da siguiente
; 17 y lo que quedare de la carne del sacrificio hasta el tercer da, ser quemado e
n el fuego. 18 Si se comiere de la carne del sacrificio de paz al tercer da, el q
ue lo ofreciere no ser acepto, ni le ser contado; abominacin ser, y la persona que d
e l comiere llevar su pecado.
19 Y la carne que tocare alguna cosa inmunda, no se comer; al fuego ser quemada. T
oda persona limpia podr comer la carne; 20 pero la persona que comiere la carne d
el sacrificio de paz, el cual es de Jehov, estando inmunda, aquella persona ser co
rtada de entre su pueblo. 21 Adems, la persona que tocare alguna cosa inmunda, in
mundicia de hombre, o animal inmundo, o cualquier abominacin inmunda, y comiere l
a carne del sacrificio de paz, el cual es de Jehov, aquella persona ser cortada de
entre su pueblo.
22 Habl ms Jehov a Moiss, diciendo: 23 Habla a los hijos de Israel, diciendo: Ningun
a grosura de buey ni de cordero ni de cabra comeris. 24 La grosura de animal muer
to, y la grosura del que fue despedazado por fieras, se dispondr para cualquier o
tro uso, mas no la comeris. 25 Porque cualquiera que comiere grosura de animal, d
el cual se ofrece a Jehov ofrenda encendida, la persona que lo comiere ser cortada
de entre su pueblo. 26 Adems, ninguna sangre comeris en ningn lugar en donde habiti
s, ni de aves ni de bestias. 27 Cualquiera persona que comiere de alguna sangre,
la tal persona ser cortada de entre su pueblo.
28 Habl ms Jehov a Moiss, diciendo: 29 Habla a los hijos de Israel y diles: El que o
freciere sacrificio de paz a Jehov, traer su ofrenda del sacrificio de paz ante Je
hov. 30 Sus manos traern las ofrendas que se han de quemar ante Jehov; traer la gros
ura con el pecho; el pecho para que sea mecido como sacrificio mecido delante de
Jehov. 31 Y la grosura la har arder el sacerdote en el altar, mas el pecho ser de
Aarn y de sus hijos. 32 Y daris al sacerdote para ser elevada en ofrenda, la espal
dilla derecha de vuestros sacrificios de paz. 33 El que de los hijos de Aarn ofre
ciere la sangre de los sacrificios de paz, y la grosura, recibir la espaldilla de
recha como porcin suya. 34 Porque he tomado de los sacrificios de paz de los hijo
s de Israel el pecho que se mece y la espaldilla elevada en ofrenda, y lo he dad
o a Aarn el sacerdote y a sus hijos, como estatuto perpetuo para los hijos de Isr
ael. 35 Esta es la porcin de Aarn y la porcin de sus hijos, de las ofrendas encendi
das a Jehov, desde el da que l los consagr para ser sacerdotes de Jehov, 36 la cual m
and Jehov que les diesen, desde el da que l los ungi de entre los hijos de Israel, co
mo estatuto perpetuo en sus generaciones.
37 Esta es la ley del holocausto, de la ofrenda, del sacrificio por el pecado, d
el sacrificio por la culpa, de las consagraciones y del sacrificio de paz, 38 la
cual mand Jehov a Moiss en el monte de Sina, el da que mand a los hijos de Israel que
ofreciesen sus ofrendas a Jehov, en el desierto de Sina.
Consagracin de Aarn y de sus hijos
(Ex. 29.1-37)
LEVTICO 8
1 Habl Jehov a Moiss, diciendo: 2 Toma a Aarn y a sus hijos con l, y las vestiduras,
el aceite de la uncin, el becerro de la expiacin, los dos carneros, y el canastill
o de los panes sin levadura; 3 y rene toda la congregacin a la puerta del taberncul
o de reunin. 4 Hizo, pues, Moiss como Jehov le mand, y se reuni la congregacin a la pu
erta del tabernculo de reunin.
5 Y dijo Moiss a la congregacin: Esto es lo que Jehov ha mandado hacer. 6 Entonces
Moiss hizo acercarse a Aarn y a sus hijos, y los lav con agua. 7 Y puso sobre l la tn
ica, y le ci con el cinto; le visti despus el manto, y puso sobre l el efod, y lo ci co
n el cinto del efod, y lo ajust con l. 8 Luego le puso encima el pectoral, y puso
dentro del mismo los Urim y Tumim. 9 Despus puso la mitra sobre su cabeza, y sobr
e la mitra, en frente, puso la lmina de oro, la diadema santa, como Jehov haba mand
ado a Moiss.
10 Y tom Moiss el aceite de la uncin y ungi el tabernculo y todas las cosas que estab
an en l, y las santific. 11 Y roci de l sobre el altar siete veces, y ungi el altar y
todos sus utensilios, y la fuente y su base, para santificarlos. 12 Y derram del
aceite de la uncin sobre la cabeza de Aarn, y lo ungi para santificarlo. 13 Despus
Moiss hizo acercarse los hijos de Aarn, y les visti las tnicas, les ci con cintos, y l
es ajust las tiaras, como Jehov lo haba mandado a Moiss.
14 Luego hizo traer el becerro de la expiacin, y Aarn y sus hijos pusieron sus man
os sobre la cabeza del becerro de la expiacin, 15 y lo degoll; y Moiss tom la sangre
, y puso con su dedo sobre los cuernos del altar alrededor, y purific el altar; y
ech la dems sangre al pie del altar, y lo santific para reconciliar sobre l. 16 Des
pus tom toda la grosura que estaba sobre los intestinos, y la grosura del hgado, y
los dos riones, y la grosura de ellos, y lo hizo arder Moiss sobre el altar. 17 Ma
s el becerro, su piel, su carne y su estircol, lo quem al fuego fuera del campamen
to, como Jehov lo haba mandado a Moiss.
18 Despus hizo que trajeran el carnero del holocausto, y Aarn y sus hijos pusieron
sus manos sobre la cabeza del carnero; 19 y lo degoll; y roci Moiss la sangre sobr
e el altar alrededor, 20 y cort el carnero en trozos; y Moiss hizo arder la cabeza
, y los trozos, y la grosura. 21 Lav luego con agua los intestinos y las piernas,
y quem Moiss todo el carnero sobre el altar; holocausto de olor grato, ofrenda en
cendida para Jehov, como Jehov lo haba mandado a Moiss.
22 Despus hizo que trajeran el otro carnero, el carnero de las consagraciones, y
Aarn y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero. 23 Y lo degoll; y
tom Moiss de la sangre, y la puso sobre el lbulo de la oreja derecha de Aarn, sobre
el dedo pulgar de su mano derecha, y sobre el dedo pulgar de su pie derecho. 24
Hizo acercarse luego los hijos de Aarn, y puso Moiss de la sangre sobre el lbulo d
e sus orejas derechas, sobre los pulgares de sus manos derechas, y sobre los pul
gares de sus pies derechos; y roci Moiss la sangre sobre el altar alrededor.
25 Despus tom la grosura, la cola, toda la grosura que estaba sobre los intestinos
, la grosura del hgado, los dos riones y la grosura de ellos, y la espaldilla dere
cha. 26 Y del canastillo de los panes sin levadura, que estaba delante de Jehov,
tom una torta sin levadura, y una torta de pan de aceite, y una hojaldre, y lo pu
so con la grosura y con la espaldilla derecha. 27 Y lo puso todo en las manos de
Aarn, y en las manos de sus hijos, e hizo mecerlo como ofrenda mecida delante de
Jehov. 28 Despus tom aquellas cosas Moiss de las manos de ellos, y las hizo arder e
n el altar sobre el holocausto; eran las consagraciones en olor grato, ofrenda e
ncendida a Jehov. 29 Y tom Moiss el pecho, y lo meci, ofrenda mecida delante de Jeho
v; del carnero de las consagraciones aquella fue la parte de Moiss, como Jehov lo h
aba mandado a Moiss.
30 Luego tom Moiss del aceite de la uncin, y de la sangre que estaba sobre el altar
, y roci sobre Aarn, y sobre sus vestiduras, sobre sus hijos, y sobre las vestidur
as de sus hijos con l; y santific a Aarn y sus vestiduras, y a sus hijos y las vest
iduras de sus hijos con l.
31 Y dijo Moiss a Aarn y a sus hijos: Hervid la carne a la puerta del tabernculo de
reunin; y comedla all con el pan que est en el canastillo de las consagraciones, s
egn yo he mandado, diciendo: Aarn y sus hijos la comern. 32 Y lo que sobre de la ca
rne y del pan, lo quemaris al fuego. 33 De la puerta del tabernculo de reunin no sa
ldris en siete das, hasta el da que se cumplan los das de vuestras consagraciones; p
orque por siete das seris consagrados. 34 De la manera que hoy se ha hecho, mand ha
cer Jehov para expiaros. 35 A la puerta, pues, del tabernculo de reunin estaris da y
noche por siete das, y guardaris la ordenanza delante de Jehov, para que no muris; p
orque as me ha sido mandado. 36 Y Aarn y sus hijos hicieron todas las cosas que ma
nd Jehov por medio de Moiss.
Los sacrificios de Aarn
LEVTICO 9
1 En el da octavo, Moiss llam a Aarn y a sus hijos, y a los ancianos de Israel; 2 y
dijo a Aarn: Toma de la vacada un becerro para expiacin, y un carnero para holocau
sto, sin defecto, y ofrcelos delante de Jehov. 3 Y a los hijos de Israel hablars di
ciendo: Tomad un macho cabro para expiacin, y un becerro y un cordero de un ao, sin
defecto, para holocausto. 4 Asimismo un buey y un carnero para sacrificio de pa
z, que inmolis delante de Jehov, y una ofrenda amasada con aceite; porque Jehov se
aparecer hoy a vosotros. 5 Y llevaron lo que mand Moiss delante del tabernculo de re
unin, y vino toda la congregacin y se puso delante de Jehov. 6 Entonces Moiss dijo:
Esto es lo que mand Jehov; hacedlo, y la gloria de Jehov se os aparecer. 7 Y dijo Mo
iss a Aarn: Acrcate al altar, y haz tu expiacin y tu holocausto, y haz la reconcilia
cin por ti y por el pueblo; haz tambin la ofrenda del pueblo, y haz la reconciliac
in por ellos, como ha mandado Jehov.
8 Entonces se acerc Aarn al altar y degoll el becerro de la expiacin que era por l. 9
Y los hijos de Aarn le trajeron la sangre; y l moj su dedo en la sangre, y puso de
ella sobre los cuernos del altar, y derram el resto de la sangre al pie del alta
r. 10 E hizo arder sobre el altar la grosura con los riones y la grosura del hgado
de la expiacin, como Jehov lo haba mandado a Moiss. 11 Mas la carne y la piel las q
uem al fuego fuera del campamento.
12 Degoll asimismo el holocausto, y los hijos de Aarn le presentaron la sangre, la
cual roci l alrededor sobre el altar. 13 Despus le presentaron el holocausto pieza
por pieza, y la cabeza; y lo hizo quemar sobre el altar. 14 Luego lav los intest
inos y las piernas, y los quem sobre el holocausto en el altar.
15 Ofreci tambin la ofrenda del pueblo, y tom el macho cabro que era para la expiacin
del pueblo, y lo degoll, y lo ofreci por el pecado como el primero. 16 Y ofreci el
holocausto, e hizo segn el rito. 17 Ofreci asimismo la ofrenda, y llen de ella su
mano, y la hizo quemar sobre el altar, adems del holocausto de la maana.
18 Degoll tambin el buey y el carnero en sacrificio de paz, que era del pueblo; y
los hijos de Aarn le presentaron la sangre, la cual roci l sobre el altar alrededor
; 19 y las grosuras del buey y del carnero, la cola, la grosura que cubre los in
testinos, los riones, y la grosura del hgado; 20 y pusieron las grosuras sobre los
pechos, y l las quem sobre el altar. 21 Pero los pechos, con la espaldilla derech
a, los meci Aarn como ofrenda mecida delante de Jehov, como Jehov lo haba mandado a M
oiss.
22 Despus alz Aarn sus manos hacia el pueblo y lo bendijo; y despus de hacer la expi
acin, el holocausto y el sacrificio de paz, descendi. 23 Y entraron Moiss y Aarn en
el tabernculo de reunin, y salieron y bendijeron al pueblo; y la gloria de Jehov se
apareci a todo el pueblo. 24 Y sali fuego de delante de Jehov, y consumi el holocau
sto con las grosuras sobre el altar; y vindolo todo el pueblo, alabaron, y se pos
traron sobre sus rostros.
El pecado de Nadab y Abi
LEVTICO 10
1 Nadab y Abi, hijos de Aarn, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos
fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehov fuego extrao
, que l nunca les mand. 2 Y sali fuego de delante de Jehov y los quem, y murieron del
ante de Jehov. 3 Entonces dijo Moiss a Aarn: Esto es lo que habl Jehov, diciendo: En
los que a m se acercan me santificar, y en presencia de todo el pueblo ser glorific
ado. Y Aarn call.
4 Y llam Moiss a Misael y a Elzafn, hijos de Uziel to de Aarn, y les dijo: Acercaos y
sacad a vuestros hermanos de delante del santuario, fuera del campamento. 5 Y e
llos se acercaron y los sacaron con sus tnicas fuera del campamento, como dijo Mo
iss. 6 Entonces Moiss dijo a Aarn, y a Eleazar e Itamar sus hijos: No descubris vues
tras cabezas, ni rasguis vuestros vestidos en seal de duelo, para que no muris, ni
se levante la ira sobre toda la congregacin; pero vuestros hermanos, toda la casa
de Israel, s lamentarn por el incendio que Jehov ha hecho. 7 Ni saldris de la puert
a del tabernculo de reunin, porque moriris; por cuanto el aceite de la uncin de Jeho
v est sobre vosotros. Y ellos hicieron conforme al dicho de Moiss.
8 Y Jehov habl a Aarn, diciendo: 9 T, y tus hijos contigo, no beberis vino ni sidra c
uando entris en el tabernculo de reunin, para que no muris; estatuto perpetuo ser par
a vuestras generaciones, 10 para poder discernir entre lo santo y lo profano, y
entre lo inmundo y lo limpio, 11 y para ensear a los hijos de Israel todos los es
tatutos que Jehov les ha dicho por medio de Moiss.
12 Y Moiss dijo a Aarn, y a Eleazar y a Itamar sus hijos que haban quedado: Tomad l
a ofrenda que queda de las ofrendas encendidas a Jehov, y comedla sin levadura ju
nto al altar, porque es cosa muy santa. 13 La comeris, pues, en lugar santo; porq
ue esto es para ti y para tus hijos, de las ofrendas encendidas a Jehov, pues que
as me ha sido mandado. 14 Comeris asimismo en lugar limpio, t y tus hijos y tus hi
jas contigo, el pecho mecido y la espaldilla elevada, porque por derecho son tuy
os y de tus hijos, dados de los sacrificios de paz de los hijos de Israel. 15 Co
n las ofrendas de las grosuras que se han de quemar, traern la espaldilla que se
ha de elevar y el pecho que ser mecido como ofrenda mecida delante de Jehov; y ser
por derecho perpetuo tuyo y de tus hijos, como Jehov lo ha mandado.
16 Y Moiss pregunt por el macho cabro de la expiacin, y se hall que haba sido quemado;
y se enoj contra Eleazar e Itamar, los hijos que haban quedado de Aarn, diciendo:
17 Por qu no comisteis la expiacin en lugar santo? Pues es muy santa, y la dio l a v
osotros para llevar la iniquidad de la congregacin, para que sean reconciliados d
elante de Jehov. 18 Ved que la sangre no fue llevada dentro del santuario; y voso
tros debais comer la ofrenda en el lugar santo, como yo mand. 19 Y respondi Aarn a M
oiss: He aqu hoy han ofrecido su expiacin y su holocausto delante de Jehov; pero a m
me han sucedido estas cosas, y si hubiera yo comido hoy del sacrificio de expiac
in, sera esto grato a Jehov? 20 Y cuando Moiss oy esto, se dio por satisfecho.
Animales limpios e inmundos
(Dt. 14.3-21)
LEVTICO 11
1 Habl Jehov a Moiss y a Aarn, dicindoles: 2 Hablad a los hijos de Israel y decidles:
Estos son los animales que comeris de entre todos los animales que hay sobre la
tierra. 3 De entre los animales, todo el que tiene pezua hendida y que rumia, ste
comeris. 4 Pero de los que rumian o que tienen pezua, no comeris stos: el camello, p
orque rumia pero no tiene pezua hendida, lo tendris por inmundo. 5 Tambin el conejo
, porque rumia, pero no tiene pezua, lo tendris por inmundo. 6 Asimismo la liebre,
porque rumia, pero no tiene pezua, la tendris por inmunda. 7 Tambin el cerdo, porq
ue tiene pezuas, y es de pezuas hendidas, pero no rumia, lo tendris por inmundo. 8
De la carne de ellos no comeris, ni tocaris su cuerpo muerto; los tendris por inmun
dos.
9 Esto comeris de todos los animales que viven en las aguas: todos los que tienen
aletas y escamas en las aguas del mar, y en los ros, estos comeris. 10 Pero todos
los que no tienen aletas ni escamas en el mar y en los ros, as de todo lo que se
mueve como de toda cosa viviente que est en las aguas, los tendris en abominacin. 1
1 Os sern, pues, abominacin; de su carne no comeris, y abominaris sus cuerpos muerto
s. 12 Todo lo que no tuviere aletas y escamas en las aguas, lo tendris en abomina
cin.
13 Y de las aves, stas tendris en abominacin; no se comern, sern abominacin: el guila,
el quebrantahuesos, el azor, 14 el gallinazo, el milano segn su especie; 15 todo
cuervo segn su especie; 16 el avestruz, la lechuza, la gaviota, el gaviln segn su e
specie; 17 el buho, el somormujo, el ibis, 18 el calamn, el pelcano, el buitre, 19
la cigea, la garza segn su especie, la abubilla y el murcilago.
20 Todo insecto alado que anduviere sobre cuatro patas, tendris en abominacin. 21
Pero esto comeris de todo insecto alado que anda sobre cuatro patas, que tuviere
piernas adems de sus patas para saltar con ellas sobre la tierra; 22 estos comeris
de ellos: la langosta segn su especie, el langostn segn su especie, el argol segn s
u especie, y el hagab segn su especie. 23 Todo insecto alado que tenga cuatro pat
as, tendris en abominacin.
24 Y por estas cosas seris inmundos; cualquiera que tocare sus cuerpos muertos se
r inmundo hasta la noche, 25 y cualquiera que llevare algo de sus cadveres lavar su
s vestidos, y ser inmundo hasta la noche. 26 Todo animal de pezua, pero que no tie
ne pezua hendida, ni rumia, tendris por inmundo; y cualquiera que los tocare ser in
mundo. 27 Y de todos los animales que andan en cuatro patas, tendris por inmundo
a cualquiera que ande sobre sus garras; y todo el que tocare sus cadveres ser inmu
ndo hasta la noche. 28 Y el que llevare sus cadveres, lavar sus vestidos, y ser inm
undo hasta la noche; los tendris por inmundos.
29 Y tendris por inmundos a estos animales que se mueven sobre la tierra: la coma
dreja, el ratn, la rana segn su especie, 30 el erizo, el cocodrilo, el lagarto, la
lagartija y el camalen. 31 Estos tendris por inmundos de entre los animales que s
e mueven, y cualquiera que los tocare cuando estuvieren muertos ser inmundo hasta
la noche. 32 Y todo aquello sobre que cayere algo de ellos despus de muertos, se
r inmundo; sea cosa de madera, vestido, piel, saco, sea cualquier instrumento con
que se trabaja, ser metido en agua, y quedar inmundo hasta la noche; entonces que
dar limpio. 33 Toda vasija de barro dentro de la cual cayere alguno de ellos ser i
nmunda, as como todo lo que estuviere en ella, y quebraris la vasija. 34 Todo alim
ento que se come, sobre el cual cayere el agua de tales vasijas, ser inmundo; y t
oda bebida que hubiere en esas vasijas ser inmunda. 35 Todo aquello sobre que cay
ere algo del cadver de ellos ser inmundo; el horno u hornillos se derribarn; son in
mundos, y por inmundos los tendris. 36 Con todo, la fuente y la cisterna donde se
recogen aguas sern limpias; mas lo que hubiere tocado en los cadveres ser inmundo.
37 Y si cayere algo de los cadveres sobre alguna semilla que se haya de sembrar,
ser limpia. 38 Mas si se hubiere puesto agua en la semilla, y cayere algo de los
cadveres sobre ella, la tendris por inmunda.
39 Y si algn animal que tuviereis para comer muriere, el que tocare su cadver ser i
nmundo hasta la noche. 40 Y el que comiere del cuerpo muerto, lavar sus vestidos
y ser inmundo hasta la noche; asimismo el que sacare el cuerpo muerto, lavar sus v
estidos y ser inmundo hasta la noche.
41 Y todo reptil que se arrastra sobre la tierra es abominacin; no se comer. 42 To
do lo que anda sobre el pecho, y todo lo que anda sobre cuatro o ms patas, de tod
o animal que se arrastra sobre la tierra, no lo comeris, porque es abominacin. 43
No hagis abominables vuestras personas con ningn animal que se arrastra, ni os con
taminis con ellos, ni seis inmundos por ellos. 44 Porque yo soy Jehov vuestro Dios;
vosotros por tanto os santificaris, y seris santos, porque yo soy santo; as que no
contaminis vuestras personas con ningn animal que se arrastre sobre la tierra. 45
Porque yo soy Jehov, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro D
ios: seris, pues, santos, porque yo soy santo.
46 Esta es la ley acerca de las bestias, y las aves, y todo ser viviente que se
mueve en las aguas, y todo animal que se arrastra sobre la tierra, 47 para hacer
diferencia entre lo inmundo y lo limpio, y entre los animales que se pueden com
er y los animales que no se pueden comer.
La purificacin de la mujer despus del parto
LEVTICO 12
1 Habl Jehov a Moiss, diciendo: 2 Habla a los hijos de Israel y diles: La mujer cua
ndo conciba y d a luz varn, ser inmunda siete das; conforme a los das de su menstruac
in ser inmunda. 3 Y al octavo da se circuncidar al nio. 4 Mas ella permanecer treinta
y tres das purificndose de su sangre; ninguna cosa santa tocar, ni vendr al santuari
o, hasta cuando sean cumplidos los das de su purificacin. 5 Y si diere a luz hija,
ser inmunda dos semanas, conforme a su separacin, y sesenta y seis das estar purifi
cndose de su sangre.
6 Cuando los das de su purificacin fueren cumplidos, por hijo o por hija, traer un
cordero de un ao para holocausto, y un palomino o una trtola para expiacin, a la pu
erta del tabernculo de reunin, al sacerdote; 7 y l los ofrecer delante de Jehov, y ha
r expiacin por ella, y ser limpia del flujo de su sangre. Esta es la ley para la qu
e diere a luz hijo o hija. 8 Y si no tiene lo suficiente para un cordero, tomar e
ntonces dos trtolas o dos palominos, uno para holocausto y otro para expiacin; y e
l sacerdote har expiacin por ella, y ser limpia.
Leyes acerca de la lepra
LEVTICO 13
1 Habl Jehov a Moiss y a Aarn, diciendo: 2 Cuando el hombre tuviere en la piel de su
cuerpo hinchazn, o erupcin, o mancha blanca, y hubiere en la piel de su cuerpo co
mo llaga de lepra, ser trado a Aarn el sacerdote o a uno de sus hijos los sacerdote
s. 3 Y el sacerdote mirar la llaga en la piel del cuerpo; si el pelo en la llaga
se ha vuelto blanco, y pareciere la llaga ms profunda que la piel de la carne, ll
aga de lepra es; y el sacerdote le reconocer, y le declarar inmundo. 4 Y si en la
piel de su cuerpo hubiere mancha blanca, pero que no pareciere ms profunda que la
piel, ni el pelo se hubiere vuelto blanco, entonces el sacerdote encerrar al lla
gado por siete das. 5 Y al sptimo da el sacerdote lo mirar; y si la llaga conserva e
l mismo aspecto, no habindose extendido en la piel, entonces el sacerdote le volv
er a encerrar por otros siete das. 6 Y al sptimo da el sacerdote le reconocer de nuev
o; y si parece haberse oscurecido la llaga, y que no ha cundido en la piel, ento
nces el sacerdote lo declarar limpio: era erupcin; y lavar sus vestidos, y ser limpi
o. 7 Pero si se extendiere la erupcin en la piel despus que l se mostr al sacerdote
para ser limpio, deber mostrarse otra vez al sacerdote. 8 Y si reconocindolo el sa
cerdote ve que la erupcin se ha extendido en la piel, lo declarar inmundo: es lepr
a.
9 Cuando hubiere llaga de lepra en el hombre, ser trado al sacerdote. 10 Y ste lo m
irar, y si apareciere tumor blanco en la piel, el cual haya mudado el color del p
elo, y se descubre asimismo la carne viva, 11 es lepra crnica en la piel de su cu
erpo; y le declarar inmundo el sacerdote, y no le encerrar, porque es inmundo. 12
Mas si brotare la lepra cundiendo por la piel, de modo que cubriere toda la piel
del llagado desde la cabeza hasta sus pies, hasta donde pueda ver el sacerdote,
13 entonces ste le reconocer; y si la lepra hubiere cubierto todo su cuerpo, decl
arar limpio al llagado; toda ella se ha vuelto blanca, y l es limpio. 14 Mas el da
que apareciere en l la carne viva, ser inmundo. 15 Y el sacerdote mirar la carne vi
va, y lo declarar inmundo. Es inmunda la carne viva; es lepra. 16 Mas cuando la c
arne viva cambiare y se volviere blanca, entonces vendr al sacerdote, 17 y el sac
erdote mirar; y si la llaga se hubiere vuelto blanca, el sacerdote declarar limpio
al que tena la llaga, y ser limpio.
18 Y cuando en la piel de la carne hubiere divieso, y se sanare, 19 y en el luga
r del divieso hubiere una hinchazn, o una mancha blanca rojiza, ser mostrado al sa
cerdote. 20 Y el sacerdote mirar; y si pareciere estar ms profunda que la piel, y
su pelo se hubiere vuelto blanco, el sacerdote lo declarar inmundo; es llaga de l
epra que se origin en el divieso. 21 Y si el sacerdote la considerare, y no apare
ciere en ella pelo blanco, ni fuere ms profunda que la piel, sino oscura, entonce
s el sacerdote le encerrar por siete das; 22 y si se fuere extendiendo por la piel
, entonces el sacerdote lo declarar inmundo; es llaga. 23 Pero si la mancha blanc
a se estuviere en su lugar, y no se hubiere extendido, es la cicatriz del divies
o, y el sacerdote lo declarar limpio.
24 Asimismo cuando hubiere en la piel del cuerpo quemadura de fuego, y hubiere e
n lo sanado del fuego mancha blanquecina, rojiza o blanca, 25 el sacerdote la mi
rar; y si el pelo se hubiere vuelto blanco en la mancha, y sta pareciere ser ms pro
funda que la piel, es lepra que sali en la quemadura; y el sacerdote lo declarar i
nmundo, por ser llaga de lepra. 26 Mas si el sacerdote la mirare, y no aparecier
e en la mancha pelo blanco, ni fuere ms profunda que la piel, sino que estuviere
oscura, le encerrar el sacerdote por siete das. 27 Y al sptimo da el sacerdote la re
conocer; y si se hubiere ido extendiendo por la piel, el sacerdote lo declarar inm
undo; es llaga de lepra. 28 Pero si la mancha se estuviere en su lugar, y no se
hubiere extendido en la piel, sino que estuviere oscura, es la cicatriz de la qu
emadura; el sacerdote lo declarar limpio, porque seal de la quemadura es.
29 Y al hombre o mujer que le saliere llaga en la cabeza, o en la barba, 30 el s
acerdote mirar la llaga; y si pareciere ser ms profunda que la piel, y el pelo de
ella fuere amarillento y delgado, entonces el sacerdote le declarar inmundo; es t
ia, es lepra de la cabeza o de la barba. 31 Mas cuando el sacerdote hubiere mirad
o la llaga de la tia, y no pareciere ser ms profunda que la piel, ni hubiere en el
la pelo negro, el sacerdote encerrar por siete das al llagado de la tia; 32 y al spt
imo da el sacerdote mirar la llaga; y si la tia no pareciere haberse extendido, ni
hubiere en ella pelo amarillento, ni pareciere la tia ms profunda que la piel, 33
entonces le har que se rasure, pero no rasurar el lugar afectado; y el sacerdote e
ncerrar por otros siete das al que tiene la tia. 34 Y al sptimo da mirar el sacerdote
la tia; y si la tia no hubiere cundido en la piel, ni pareciere ser ms profunda que
la piel, el sacerdote lo declarar limpio; y lavar sus vestidos y ser limpio. 35 Pe
ro si la tia se hubiere ido extendiendo en la piel despus de su purificacin, 36 ent
onces el sacerdote la mirar; y si la tia hubiere cundido en la piel, no busque el
sacerdote el pelo amarillento; es inmundo. 37 Mas si le pareciere que la tia est d
etenida, y que ha salido en ella el pelo negro, la tia est sanada; l est limpio, y l
impio lo declarar el sacerdote.
38 Asimismo cuando el hombre o la mujer tuviere en la piel de su cuerpo manchas,
manchas blancas, 39 el sacerdote mirar, y si en la piel de su cuerpo aparecieren
manchas blancas algo oscurecidas, es empeine que brot en la piel; est limpia la p
ersona.
40 Y el hombre, cuando se le cayere el cabello, es calvo, pero limpio. 41 Y si h
acia su frente se le cayere el cabello, es calvo por delante, pero limpio. 42 Ma
s cuando en la calva o en la antecalva hubiere llaga blanca rojiza, lepra es que
brota en su calva o en su antecalva. 43 Entonces el sacerdote lo mirar, y si par
eciere la hinchazn de la llaga blanca rojiza en su calva o en su antecalva, como
el parecer de la lepra de la piel del cuerpo, 44 leproso es, es inmundo, y el sa
cerdote lo declarar luego inmundo; en su cabeza tiene la llaga.
45 Y el leproso en quien hubiere llaga llevar vestidos rasgados y su cabeza descu
bierta, y embozado pregonar: Inmundo! inmundo! 46 Todo el tiempo que la llaga estuv
iere en l, ser inmundo; estar impuro, y habitar solo; fuera del campamento ser su mor
ada.
47 Cuando en un vestido hubiere plaga de lepra, ya sea vestido de lana, o de lin
o, 48 o en urdimbre o en trama de lino o de lana, o en cuero, o en cualquiera ob
ra de cuero; 49 y la plaga fuere verdosa, o rojiza, en vestido o en cuero, en ur
dimbre o en trama, o en cualquiera obra de cuero; plaga es de lepra, y se ha de
mostrar al sacerdote. 50 Y el sacerdote mirar la plaga, y encerrar la cosa plagada
por siete das. 51 Y al sptimo da mirar la plaga; y si se hubiere extendido la plaga
en el vestido, en la urdimbre o en la trama, en el cuero, o en cualquiera obra
que se hace de cuero, lepra maligna es la plaga; inmunda ser. 52 Ser quemado el ve
stido, la urdimbre o trama de lana o de lino, o cualquiera obra de cuero en que
hubiere tal plaga, porque lepra maligna es; al fuego ser quemada.
53 Y si el sacerdote mirare, y no pareciere que la plaga se haya extendido en el
vestido, en la urdimbre o en la trama, o en cualquiera obra de cuero, 54 entonc
es el sacerdote mandar que laven donde est la plaga, y lo encerrar otra vez por sie
te das. 55 Y el sacerdote mirar despus que la plaga fuere lavada; y si pareciere qu
e la plaga no ha cambiado de aspecto, aunque no se haya extendido la plaga, inmu
nda es; la quemars al fuego; es corrosin penetrante, est lo rado en el derecho o en
el revs de aquella cosa.
56 Mas si el sacerdote la viere, y pareciere que la plaga se ha oscurecido despus
que fue lavada, la cortar del vestido, del cuero, de la urdimbre o de la trama.
57 Y si apareciere de nuevo en el vestido, la urdimbre o trama, o en cualquiera
cosa de cuero, extendindose en ellos, quemars al fuego aquello en que estuviere la
plaga. 58 Pero el vestido, la urdimbre o la trama, o cualquiera cosa de cuero q
ue lavares, y que se le quitare la plaga, se lavar segunda vez, y entonces ser lim
pia.
59 Esta es la ley para la plaga de la lepra del vestido de lana o de lino, o de
urdimbre o de trama, o de cualquiera cosa de cuero, para que sea declarada limpi
a o inmunda.
LEVTICO 14
1 Y habl Jehov a Moiss, diciendo: 2 Esta ser la ley para el leproso cuando se limpia
re: Ser trado al sacerdote, 3 y ste saldr fuera del campamento y lo examinar; y si ve
que est sana la plaga de la lepra del leproso, 4 el sacerdote mandar luego que se
tomen para el que se purifica dos avecillas vivas, limpias, y madera de cedro,
grana e hisopo. 5 Y mandar el sacerdote matar una avecilla en un vaso de barro so
bre aguas corrientes. 6 Despus tomar la avecilla viva, el cedro, la grana y el his
opo, y los mojar con la avecilla viva en la sangre de la avecilla muerta sobre la
s aguas corrientes; 7 y rociar siete veces sobre el que se purifica de la lepra,
y le declarar limpio; y soltar la avecilla viva en el campo. 8 Y el que se purific
a lavar sus vestidos, y raer todo su pelo, y se lavar con agua, y ser limpio; y desp
us entrar en el campamento, y morar fuera de su tienda siete das. 9 Y el sptimo da rae
r todo el pelo de su cabeza, su barba y las cejas de sus ojos y todo su pelo, y l
avar sus vestidos, y lavar su cuerpo en agua, y ser limpio.
10 El da octavo tomar dos corderos sin defecto, y una cordera de un ao sin tacha, y
tres dcimas de efa de flor de harina para ofrenda amasada con aceite, y un log d
e aceite. 11 Y el sacerdote que le purifica presentar delante de Jehov al que se h
a de limpiar, con aquellas cosas, a la puerta del tabernculo de reunin; 12 y tomar
el sacerdote un cordero y lo ofrecer por la culpa, con el log de aceite, y lo mec
er como ofrenda mecida delante de Jehov. 13 Y degollar el cordero en el lugar donde
se degella el sacrificio por el pecado y el holocausto, en el lugar del santuari
o; porque como la vctima por el pecado, as tambin la vctima por la culpa es del sace
rdote; es cosa muy sagrada. 14 Y el sacerdote tomar de la sangre de la vctima por
la culpa, y la pondr el sacerdote sobre el lbulo de la oreja derecha del que se pu
rifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.
15 Asimismo el sacerdote tomar del log de aceite, y lo echar sobre la palma de su
mano izquierda, 16 y mojar su dedo derecho en el aceite que tiene en su mano izqu
ierda, y esparcir del aceite con su dedo siete veces delante de Jehov. 17 Y de lo
que quedare del aceite que tiene en su mano, pondr el sacerdote sobre el lbulo de
la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre
el pulgar de su pie derecho, encima de la sangre del sacrificio por la culpa. 1
8 Y lo que quedare del aceite que tiene en su mano, lo pondr sobre la cabeza del
que se purifica; y har el sacerdote expiacin por l delante de Jehov. 19 Ofrecer luego
el sacerdote el sacrificio por el pecado, y har expiacin por el que se ha de puri
ficar de su inmundicia; y despus degollar el holocausto, 20 y har subir el sacerdot
e el holocausto y la ofrenda sobre el altar. As har el sacerdote expiacin por l, y s
er limpio.
21 Mas si fuere pobre, y no tuviere para tanto, entonces tomar un cordero para se
r ofrecido como ofrenda mecida por la culpa, para reconciliarse, y una dcima de e
fa de flor de harina amasada con aceite para ofrenda, y un log de aceite, 22 y d
os trtolas o dos palominos, segn pueda; uno ser para expiacin por el pecado, y el ot
ro para holocausto. 23 Al octavo da de su purificacin traer estas cosas al sacerdot
e, a la puerta del tabernculo de reunin, delante de Jehov. 24 Y el sacerdote tomar e
l cordero de la expiacin por la culpa, y el log de aceite, y los mecer el sacerdot
e como ofrenda mecida delante de Jehov. 25 Luego degollar el cordero de la culpa,
y el sacerdote tomar de la sangre de la culpa, y la pondr sobre el lbulo de la orej
a derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pul
gar de su pie derecho. 26 Y el sacerdote echar del aceite sobre la palma de su ma
no izquierda; 27 y con su dedo derecho el sacerdote rociar del aceite que tiene e
n su mano izquierda, siete veces delante de Jehov. 28 Tambin el sacerdote pondr del
aceite que tiene en su mano sobre el lbulo de la oreja derecha del que se purifi
ca, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, en e
l lugar de la sangre de la culpa. 29 Y lo que sobre del aceite que el sacerdote
tiene en su mano, lo pondr sobre la cabeza del que se purifica, para reconciliarl
o delante de Jehov. 30 Asimismo ofrecer una de las trtolas o uno de los palominos,
segn pueda. 31 Uno en sacrificio de expiacin por el pecado, y el otro en holocaust
o, adems de la ofrenda; y har el sacerdote expiacin por el que se ha de purificar,
delante de Jehov. 32 Esta es la ley para el que hubiere tenido plaga de lepra, y
no tuviere ms para su purificacin.
33 Habl tambin Jehov a Moiss y a Aarn, diciendo: 34 Cuando hayis entrado en la tierra
de Canan, la cual yo os doy en posesin, si pusiere yo plaga de lepra en alguna cas
a de la tierra de vuestra posesin, 35 vendr aquel de quien fuere la casa y dar avis
o al sacerdote, diciendo: Algo como plaga ha aparecido en mi casa. 36 Entonces e
l sacerdote mandar desocupar la casa antes que entre a mirar la plaga, para que n
o sea contaminado todo lo que estuviere en la casa; y despus el sacerdote entrar a
examinarla. 37 Y examinar la plaga; y si se vieren manchas en las paredes de la
casa, manchas verdosas o rojizas, las cuales parecieren ms profundas que la super
ficie de la pared, 38 el sacerdote saldr de la casa a la puerta de ella, y cerrar
la casa por siete das. 39 Y al sptimo da volver el sacerdote, y la examinar; y si la
plaga se hubiere extendido en las paredes de la casa, 40 entonces mandar el sacer
dote, y arrancarn las piedras en que estuviere la plaga, y las echarn fuera de la
ciudad en lugar inmundo. 41 Y har raspar la casa por dentro alrededor, y derramarn
fuera de la ciudad, en lugar inmundo, el barro que rasparen. 42 Y tomarn otras p
iedras y las pondrn en lugar de las piedras quitadas; y tomarn otro barro y recubr
irn la casa.
43 Y si la plaga volviere a brotar en aquella casa, despus que hizo arrancar las
piedras y raspar la casa, y despus que fue recubierta, 44 entonces el sacerdote e
ntrar y la examinar; y si pareciere haberse extendido la plaga en la casa, es lepr
a maligna en la casa; inmunda es. 45 Derribar, por tanto, la tal casa, sus piedra
s, sus maderos y toda la mezcla de la casa; y sacarn todo fuera de la ciudad a lu
gar inmundo. 46 Y cualquiera que entrare en aquella casa durante los das en que l
a mand cerrar, ser inmundo hasta la noche. 47 Y el que durmiere en aquella casa, l
avar sus vestidos; tambin el que comiere en la casa lavar sus vestidos.
48 Mas si entrare el sacerdote y la examinare, y viere que la plaga no se ha ext
endido en la casa despus que fue recubierta, el sacerdote declarar limpia la casa,
porque la plaga ha desaparecido. 49 Entonces tomar para limpiar la casa dos avec
illas, y madera de cedro, grana e hisopo; 50 y degollar una avecilla en una vasij
a de barro sobre aguas corrientes. 51 Y tomar el cedro, el hisopo, la grana y la
avecilla viva, y los mojar en la sangre de la avecilla muerta y en las aguas corr
ientes, y rociar la casa siete veces. 52 Y purificar la casa con la sangre de la a
vecilla, con las aguas corrientes, con la avecilla viva, la madera de cedro, el
hisopo y la grana. 53 Luego soltar la avecilla viva fuera de la ciudad sobre la f
az del campo. As har expiacin por la casa, y ser limpia.
54 Esta es la ley acerca de toda plaga de lepra y de tia, 55 y de la lepra del ve
stido, y de la casa, 56 y acerca de la hinchazn, y de la erupcin, y de la mancha b
lanca, 57 para ensear cundo es inmundo, y cundo limpio. Esta es la ley tocante a la
lepra.
Impurezas fsicas
LEVTICO 15
1 Habl Jehov a Moiss y a Aarn, diciendo: 2 Hablad a los hijos de Israel y decidles:
Cualquier varn, cuando tuviere flujo de semen, ser inmundo. 3 Y esta ser su inmundi
cia en su flujo: sea que su cuerpo destil a causa de su flujo, o que deje de dest
ilar a causa de su flujo, l ser inmundo. 4 Toda cama en que se acostare el que tuv
iere flujo, ser inmunda; y toda cosa sobre que se sentare, inmunda ser. 5 Y cualqu
iera que tocare su cama lavar sus vestidos; se lavar tambin a s mismo con agua, y se
r inmundo hasta la noche. 6 Y el que se sentare sobre aquello en que se hubiere s
entado el que tiene flujo, lavar sus vestidos, se lavar tambin a s mismo con agua, y
ser inmundo hasta la noche. 7 Asimismo el que tocare el cuerpo del que tiene flu
jo, lavar sus vestidos, y a s mismo se lavar con agua, y ser inmundo hasta la noche.
8 Y si el que tiene flujo escupiere sobre el limpio, ste lavar sus vestidos, y de
spus de haberse lavado con agua, ser inmundo hasta la noche. 9 Y toda montura sobr
e que cabalgare el que tuviere flujo ser inmunda. 10 Cualquiera que tocare cualqu
iera cosa que haya estado debajo de l, ser inmundo hasta la noche; y el que la lle
vare, lavar sus vestidos, y despus de lavarse con agua, ser inmundo hasta la noche.
11 Y todo aquel a quien tocare el que tiene flujo, y no lavare con agua sus man
os, lavar sus vestidos, y a s mismo se lavar con agua, y ser inmundo hasta la noche.
12 La vasija de barro que tocare el que tiene flujo ser quebrada, y toda vasija
de madera ser lavada con agua.
13 Cuando se hubiere limpiado de su flujo el que tiene flujo, contar siete das des
de su purificacin, y lavar sus vestidos, y lavar su cuerpo en aguas corrientes, y s
er limpio. 14 Y el octavo da tomar dos trtolas o dos palominos, y vendr delante de Je
hov a la puerta del tabernculo de reunin, y los dar al sacerdote; 15 y el sacerdote
har del uno ofrenda por el pecado, y del otro holocausto; y el sacerdote le purif
icar de su flujo delante de Jehov.
16 Cuando el hombre tuviere emisin de semen, lavar en agua todo su cuerpo, y ser in
mundo hasta la noche. 17 Y toda vestidura, o toda piel sobre la cual cayere la e
misin del semen, se lavar con agua, y ser inmunda hasta la noche. 18 Y cuando un ho
mbre yaciere con una mujer y tuviere emisin de semen, ambos se lavarn con agua, y
sern inmundos hasta la noche.
19 Cuando la mujer tuviere flujo de sangre, y su flujo fuere en su cuerpo, siete
das estar apartada; y cualquiera que la tocare ser inmundo hasta la noche. 20 Todo
aquello sobre que ella se acostare mientras estuviere separada, ser inmundo; tam
bin todo aquello sobre que se sentare ser inmundo. 21 Y cualquiera que tocare su c
ama, lavar sus vestidos, y despus de lavarse con agua, ser inmundo hasta la noche.
22 Tambin cualquiera que tocare cualquier mueble sobre que ella se hubiere sentad
o, lavar sus vestidos; se lavar luego a s mismo con agua, y ser inmundo hasta la noc
he. 23 Y lo que estuviere sobre la cama, o sobre la silla en que ella se hubiere
sentado, el que lo tocare ser inmundo hasta la noche. 24 Si alguno durmiere con
ella, y su menstruo fuere sobre l, ser inmundo por siete das; y toda cama sobre que
durmiere, ser inmunda.
25 Y la mujer, cuando siguiere el flujo de su sangre por muchos das fuera del tie
mpo de su costumbre, o cuando tuviere flujo de sangre ms de su costumbre, todo el
tiempo de su flujo ser inmunda como en los das de su costumbre. 26 Toda cama en q
ue durmiere todo el tiempo de su flujo, le ser como la cama de su costumbre; y to
do mueble sobre que se sentare, ser inmundo, como la impureza de su costumbre. 27
Cualquiera que tocare esas cosas ser inmundo; y lavar sus vestidos, y a s mismo se
lavar con agua, y ser inmundo hasta la noche. 28 Y cuando fuere libre de su flujo
, contar siete das, y despus ser limpia. 29 Y el octavo da tomar consigo dos trtolas o
dos palominos, y los traer al sacerdote, a la puerta del tabernculo de reunin; 30 y
el sacerdote har del uno ofrenda por el pecado, y del otro holocausto; y la puri
ficar el sacerdote delante de Jehov del flujo de su impureza.
31 As apartaris de sus impurezas a los hijos de Israel, a fin de que no mueran por
sus impurezas por haber contaminado mi tabernculo que est entre ellos.
32 Esta es la ley para el que tiene flujo, y para el que tiene emisin de semen, v
iniendo a ser inmundo a causa de ello; 33 y para la que padece su costumbre, y p
ara el que tuviere flujo, sea varn o mujer, y para el hombre que durmiere con muj
er inmunda.
El da de la expiacin
LEVTICO 16
1 Habl Jehov a Moiss despus de la muerte de los dos hijos de Aarn, cuando se acercaro
n delante de Jehov, y murieron. 2 Y Jehov dijo a Moiss: Di a Aarn tu hermano, que no
en todo tiempo entre en el santuario detrs del velo, delante del propiciatorio q
ue est sobre el arca, para que no muera; porque yo aparecer en la nube sobre el pr
opiciatorio. 3 Con esto entrar Aarn en el santuario: con un becerro para expiacin,
y un carnero para holocausto. 4 Se vestir la tnica santa de lino, y sobre su cuerp
o tendr calzoncillos de lino, y se ceir el cinto de lino, y con la mitra de lino se
cubrir. Son las santas vestiduras; con ellas se ha de vestir despus de lavar su c
uerpo con agua. 5 Y de la congregacin de los hijos de Israel tomar dos machos cabro
s para expiacin, y un carnero para holocausto.
6 Y har traer Aarn el becerro de la expiacin que es suyo, y har la reconciliacin por
s y por su casa. 7 Despus tomar los dos machos cabros y los presentar delante de Jeho
v, a la puerta del tabernculo de reunin. 8 Y echar suertes Aarn sobre los dos machos
cabros; una suerte por Jehov, y otra suerte por Azazel. 9 Y har traer Aarn el macho
cabro sobre el cual cayere la suerte por Jehov, y lo ofrecer en expiacin. 10 Mas el
macho cabro sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentar vivo delante d
e Jehov para hacer la reconciliacin sobre l, para enviarlo a Azazel al desierto.
11 Y har traer Aarn el becerro que era para expiacin suya, y har la reconciliacin por
s y por su casa, y degollar en expiacin el becerro que es suyo. 12 Despus tomar un i
ncensario lleno de brasas de fuego del altar de delante de Jehov, y sus puos lleno
s del perfume aromtico molido, y lo llevar detrs del velo. 13 Y pondr el perfume sob
re el fuego delante de Jehov, y la nube del perfume cubrir el propiciatorio que es
t sobre el testimonio, para que no muera. 14 Tomar luego de la sangre del becerro,
y la rociar con su dedo hacia el propiciatorio al lado oriental; hacia el propic
iatorio esparcir con su dedo siete veces de aquella sangre. 15 Despus degollar el m
acho cabro en expiacin por el pecado del pueblo, y llevar la sangre detrs del velo a
dentro, y har de la sangre como hizo con la sangre del becerro, y la esparcir sobr
e el propiciatorio y delante del propiciatorio. 16 As purificar el santuario, a ca
usa de las impurezas de los hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pe
cados; de la misma manera har tambin al tabernculo de reunin, el cual reside entre e
llos en medio de sus impurezas. 17 Ningn hombre estar en el tabernculo de reunin cua
ndo l entre a hacer la expiacin en el santuario, hasta que l salga, y haya hecho la
expiacin por s, por su casa y por toda la congregacin de Israel. 18 Y saldr al alta
r que est delante de Jehov, y lo expiar, y tomar de la sangre del becerro y de la sa
ngre del macho cabro, y la pondr sobre los cuernos del altar alrededor. 19 Y espar
cir sobre l de la sangre con su dedo siete veces, y lo limpiar, y lo santificar de l
as inmundicias de los hijos de Israel.
20 Cuando hubiere acabado de expiar el santuario y el tabernculo de reunin y el al
tar, har traer el macho cabro vivo; 21 y pondr Aarn sus dos manos sobre la cabeza de
l macho cabro vivo, y confesar sobre l todas las iniquidades de los hijos de Israel
, todas sus rebeliones y todos sus pecados, ponindolos as sobre la cabeza del mach
o cabro, y lo enviar al desierto por mano de un hombre destinado para esto. 22 Y a
quel macho cabro llevar sobre s todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada;
y dejar ir el macho cabro por el desierto.
23 Despus vendr Aarn al tabernculo de reunin, y se quitar las vestiduras de lino que h
aba vestido para entrar en el santuario, y las pondr all. 24 Lavar luego su cuerpo c
on agua en el lugar del santuario, y despus de ponerse sus vestidos saldr, y har su
holocausto, y el holocausto del pueblo, y har la expiacin por s y por el pueblo. 2
5 Y quemar en el altar la grosura del sacrificio por el pecado. 26 El que hubiere
llevado el macho cabro a Azazel, lavar sus vestidos, lavar tambin con agua su cuerp
o, y despus entrar en el campamento. 27 Y sacarn fuera del campamento el becerro y
el macho cabro inmolados por el pecado, cuya sangre fue llevada al santuario para
hacer la expiacin; y quemarn en el fuego su piel, su carne y su estircol. 28 El qu
e los quemare lavar sus vestidos, lavar tambin su cuerpo con agua, y despus podr entr
ar en el campamento.
29 Y esto tendris por estatuto perpetuo: En el mes sptimo, a los diez das del mes,
afligiris vuestras almas, y ninguna obra haris, ni el natural ni el extranjero que
mora entre vosotros. 30 Porque en este da se har expiacin por vosotros, y seris lim
pios de todos vuestros pecados delante de Jehov. 31 Da de reposo es para vosotros,
y afligiris vuestras almas; es estatuto perpetuo. 32 Har la expiacin el sacerdote
que fuere ungido y consagrado para ser sacerdote en lugar de su padre; y se vest
ir las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas. 33 Y har la expiacin por el san
tuario santo, y el tabernculo de reunin; tambin har expiacin por el altar, por los sa
cerdotes y por todo el pueblo de la congregacin. 34 Y esto tendris como estatuto p
erpetuo, para hacer expiacin una vez al ao por todos los pecados de Israel. Y Moiss
lo hizo como Jehov le mand.
El santuario nico
LEVTICO 17
1 Habl Jehov a Moiss, diciendo: 2 Habla a Aarn y a sus hijos, y a todos los hijos de
Israel, y diles: Esto es lo que ha mandado Jehov: 3 Cualquier varn de la casa de
Israel que degollare buey o cordero o cabra, en el campamento o fuera de l, 4 y n
o lo trajere a la puerta del tabernculo de reunin para ofrecer ofrenda a Jehov dela
nte del tabernculo de Jehov, ser culpado de sangre el tal varn; sangre derram; ser cor
tado el tal varn de entre su pueblo, 5 a fin de que traigan los hijos de Israel s
us sacrificios, los que sacrifican en medio del campo, para que los traigan a Je
hov a la puerta del tabernculo de reunin al sacerdote, y sacrifiquen ellos sacrific
ios de paz a Jehov. 6 Y el sacerdote esparcir la sangre sobre el altar de Jehov a l
a puerta del tabernculo de reunin, y quemar la grosura en olor grato a Jehov. 7 Y nu
nca ms sacrificarn sus sacrificios a los demonios, tras de los cuales han fornicad
o; tendrn esto por estatuto perpetuo por sus edades.
8 Les dirs tambin: Cualquier varn de la casa de Israel, o de los extranjeros que mo
ran entre vosotros, que ofreciere holocausto o sacrificio, 9 y no lo trajere a l
a puerta del tabernculo de reunin para hacerlo a Jehov, el tal varn ser igualmente co
rtado de su pueblo.
Prohibicin de comer la sangre
10 Si cualquier varn de la casa de Israel, o de los extranjeros que moran entre e
llos, comiere alguna sangre, yo pondr mi rostro contra la persona que comiere san
gre, y la cortar de entre su pueblo. 11 Porque la vida de la carne en la sangre e
st, y yo os la he dado para hacer expiacin sobre el altar por vuestras almas; y la
misma sangre har expiacin de la persona. 12 Por tanto, he dicho a los hijos de Is
rael: Ninguna persona de vosotros comer sangre, ni el extranjero que mora entre v
osotros comer sangre. 13 Y cualquier varn de los hijos de Israel, o de los extranj
eros que moran entre ellos, que cazare animal o ave que sea de comer, derramar su
sangre y la cubrir con tierra.
14 Porque la vida de toda carne es su sangre; por tanto, he dicho a los hijos de
Israel: No comeris la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es s
u sangre; cualquiera que la comiere ser cortado. 15 Y cualquier persona, as de los
naturales como de los extranjeros, que comiere animal mortecino o despedazado p
or fiera, lavar sus vestidos y a s misma se lavar con agua, y ser inmunda hasta la n
oche; entonces ser limpia. 16 Y si no los lavare, ni lavare su cuerpo, llevar su i
niquidad.
Actos de inmoralidad prohibidos
LEVTICO 18
1 Habl Jehov a Moiss, diciendo: 2 Habla a los hijos de Israel, y diles: Yo soy Jeho
v vuestro Dios. 3 No haris como hacen en la tierra de Egipto, en la cual morasteis
; ni haris como hacen en la tierra de Canan, a la cual yo os conduzco, ni andaris e
n sus estatutos. 4 Mis ordenanzas pondris por obra, y mis estatutos guardaris, and
ando en ellos. Yo Jehov vuestro Dios. 5 Por tanto, guardaris mis estatutos y mis o
rdenanzas, los cuales haciendo el hombre, vivir en ellos. Yo Jehov.
6 Ningn varn se llegue a parienta prxima alguna, para descubrir su desnudez. Yo Jeh
ov. 7 La desnudez de tu padre, o la desnudez de tu madre, no descubrirs; tu madre
es, no descubrirs su desnudez. 8 La desnudez de la mujer de tu padre no descubrirs
; es la desnudez de tu padre. 9 La desnudez de tu hermana, hija de tu padre o hi
ja de tu madre, nacida en casa o nacida fuera, su desnudez no descubrirs. 10 La d
esnudez de la hija de tu hijo, o de la hija de tu hija, su desnudez no descubirs,
porque es la desnudez tuya. 11 La desnudez de la hija de la mujer de tu padre,
engendrada de tu padre, tu hermana es; su desnudez no descubrirs. 12 La desnudez
de la hermana de tu padre no descubrirs; es parienta de tu padre. 13 La desnudez
de la hermana de tu madre no descubrirs, porque parienta de tu madre es. 14 La de
snudez del hermano de tu padre no descubrirs; no llegars a su mujer; es mujer del
hermano de tu padre. 15 La desnudez de tu nuera no descubrirs; mujer es de tu hij
o, no descubrirs su desnudez. 16 La desnudez de la mujer de tu hermano no descubr
irs; es la desnudez de tu hermano. 17 La desnudez de la mujer y de su hija no des
cubrirs; no tomars la hija de su hijo, ni la hija de su hija, para descubrir su de
snudez; son parientas, es maldad. 18 No tomars mujer juntamente con su hermana, p
ara hacerla su rival, descubriendo su desnudez delante de ella en su vida.
19 Y no llegars a la mujer para descubrir su desnudez mientras est en su impureza
menstrual. 20 Adems, no tendrs acto carnal con la mujer de tu prjimo, contaminndote
con ella. 21 Y no des hijo tuyo para ofrecerlo por fuego a Moloc; no contamines
as el nombre de tu Dios. Yo Jehov. 22 No te echars con varn como con mujer; es abomi
nacin. 23 Ni con ningn animal tendrs ayuntamiento amancillndote con l, ni mujer algun
a se pondr delante de animal para ayuntarse con l; es perversin.
24 En ninguna de estas cosas os amancillaris; pues en todas estas cosas se han co
rrompido las naciones que yo echo de delante de vosotros, 25 y la tierra fue con
taminada; y yo visit su maldad sobre ella, y la tierra vomit sus moradores. 26 Gua
rdad, pues, vosotros mis estatutos y mis ordenanzas, y no hagis ninguna de estas
abominaciones, ni el natural ni el extranjero que mora entre vosotros 27 (porque
todas estas abominaciones hicieron los hombres de aquella tierra que fueron ant
es de vosotros, y la tierra fue contaminada); 28 no sea que la tierra os vomite
por haberla contaminado, como vomit a la nacin que la habit antes de vosotros. 29 P
orque cualquiera que hiciere alguna de todas estas abominaciones, las personas q
ue las hicieren sern cortadas de entre su pueblo. 30 Guardad, pues, mi ordenanza,
no haciendo las costumbres abominables que practicaron antes de vosotros, y no
os contaminis en ellas. Yo Jehov vuestro Dios.
Leyes de santidad y de justicia
LEVTICO 19
1 Habl Jehov a Moiss, diciendo: 2 Habla a toda la congregacin de los hijos de Israel
, y diles: Santos seris, porque santo soy yo Jehov vuestro Dios. 3 Cada uno temer a
su madre y a su padre, y mis das de reposo guardaris. Yo Jehov vuestro Dios. 4 No
os volveris a los dolos, ni haris para vosotros dioses de fundicin. Yo Jehov vuestro
Dios.
5 Y cuando ofreciereis sacrificio de ofrenda de paz a Jehov, ofrecedlo de tal man
era que seis aceptos. 6 Ser comido el da que lo ofreciereis, y el da siguiente; y lo
que quedare para el tercer da, ser quemado en el fuego. 7 Y si se comiere el da te
rcero, ser abominacin; no ser acepto, 8 y el que lo comiere llevar su delito, por cu
anto profan lo santo de Jehov; y la tal persona ser cortada de su pueblo.
9 Cuando siegues la mies de tu tierra, no segars hasta el ltimo rincn de ella, ni e
spigars tu tierra segada. 10 Y no rebuscars tu via, ni recogers el fruto cado de tu v
ia; para el pobre y para el extranjero lo dejars. Yo Jehov vuestro Dios.
11 No hurtaris, y no engaaris ni mentiris el uno al otro. 12 Y no juraris falsamente
por mi nombre, profanando as el nombre de tu Dios. Yo Jehov.
13 No oprimirs a tu prjimo, ni le robars. No retendrs el salario del jornalero en tu
casa hasta la maana. 14 No maldecirs al sordo, y delante del ciego no pondrs tropi
ezo, sino que tendrs temor de tu Dios. Yo Jehov.
15 No hars injusticia en el juicio, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al g
rande; con justicia juzgars a tu prjimo. 16 No andars chismeando entre tu pueblo. N
o atentars contra la vida de tu prjimo. Yo Jehov.
17 No aborrecers a tu hermano en tu corazn; razonars con tu prjimo, para que no part
icipes de su pecado. 18 No te vengars, ni guardars rencor a los hijos de tu pueblo
, sino amars a tu prjimo como a ti mismo. Yo Jehov.
19 Mis estatutos guardars. No hars ayuntar tu ganado con animales de otra especie;
tu campo no sembrars con mezcla de semillas, y no te pondrs vestidos con mezcla d
e hilos.
20 Si un hombre yaciere con una mujer que fuere sierva desposada con alguno, y n
o estuviere rescatada, ni le hubiere sido dada libertad, ambos sern azotados; no
morirn, por cuanto ella no es libre. 21 Y l traer a Jehov, a la puerta del tabernculo
de reunin, un carnero en expiacin por su culpa. 22 Y con el carnero de la expiacin
lo reconciliar el sacerdote delante de Jehov, por su pecado que cometi; y se le pe
rdonar su pecado que ha cometido.
23 Y cuando entris en la tierra, y plantis toda clase de rboles frutales, considera
ris como incircunciso lo primero de su fruto; tres aos os ser incircunciso; su frut
o no se comer. 24 Y el cuarto ao todo su fruto ser consagrado en alabanzas a Jehov.
25 Mas al quinto ao comeris el fruto de l, para que os haga crecer su fruto. Yo Jeh
ov vuestro Dios.
26 No comeris cosa alguna con sangre. No seris agoreros, ni adivinos. 27 No haris t
onsura en vuestras cabezas, ni daaris la punta de vuestra barba. 28 Y no haris rasg
uos en vuestro cuerpo por un muerto, ni imprimiris en vosotros seal alguna. Yo Jeho
v.
29 No contaminars a tu hija hacindola fornicar, para que no se prostituya la tierr
a y se llene de maldad. 30 Mis das de reposo guardaris, y mi santuario tendris en r
everencia. Yo Jehov.
31 No os volvis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultis, contaminndo
os con ellos. Yo Jehov vuestro Dios.
32 Delante de las canas te levantars, y honrars el rostro del anciano, y de tu Dio
s tendrs temor. Yo Jehov.
33 Cuando el extranjero morare con vosotros en vuestra tierra, no le oprimiris. 3
4 Como a un natural de vosotros tendris al extranjero que more entre vosotros, y
lo amars como a ti mismo; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Yo
Jehov vuestro Dios.
35 No hagis injusticia en juicio, en medida de tierra, en peso ni en otra medida.
36 Balanzas justas, pesas justas y medidas justas tendris. Yo Jehov vuestro Dios,
que os saqu de la tierra de Egipto. 37 Guardad, pues, todos mis estatutos y toda
s mis ordenanzas, y ponedlos por obra. Yo Jehov.
Penas por actos de inmoralidad
LEVTICO 20
1 Habl Jehov a Moiss, diciendo: 2 Dirs asimismo a los hijos de Israel: Cualquier varn
de los hijos de Israel, o de los extranjeros que moran en Israel, que ofreciere
alguno de sus hijos a Moloc, de seguro morir; el pueblo de la tierra lo apedrear.
3 Y yo pondr mi rostro contra el tal varn, y lo cortar de entre su pueblo, por cua
nto dio de sus hijos a Moloc, contaminando mi santuario y profanando mi santo no
mbre. 4 Si el pueblo de la tierra cerrare sus ojos respecto de aquel varn que hub
iere dado de sus hijos a Moloc, para no matarle, 5 entonces yo pondr mi rostro co
ntra aquel varn y contra su familia, y le cortar de entre su pueblo, con todos los
que fornicaron en pos de l prostituyndose con Moloc.
6 Y la persona que atendiere a encantadores o adivinos, para prostituirse tras d
e ellos, yo pondr mi rostro contra la tal persona, y la cortar de entre su pueblo.
7 Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehov soy vuestro Dios. 8 Y guardad
mis estatutos, y ponedlos por obra. Yo Jehov que os santifico. 9 Todo hombre que
maldijere a su padre o a su madre, de cierto morir; a su padre o a su madre mald
ijo; su sangre ser sobre l.
10 Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prjimo, el adltero y la adlt
era indefectiblemente sern muertos. 11 Cualquiera que yaciere con la mujer de su
padre, la desnudez de su padre descubri; ambos han de ser muertos; su sangre ser s
obre ellos. 12 Si alguno durmiere con su nuera, ambos han de morir; cometieron g
rave perversin; su sangre ser sobre ellos. 13 Si alguno se ayuntare con varn como c
on mujer, abominacin hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos ser su sangre
. 14 El que tomare mujer y a la madre de ella, comete vileza; quemarn con fuego a
l y a ellas, para que no haya vileza entre vosotros. 15 Cualquiera que tuviere cp
ula con bestia, ha de ser muerto, y mataris a la bestia. 16 Y si una mujer se lle
gare a algn animal para ayuntarse con l, a la mujer y al animal matars; morirn indef
ectiblemente; su sangre ser sobre ellos.
17 Si alguno tomare a su hermana, hija de su padre o hija de su madre, y viere s
u desnudez, y ella viere la suya, es cosa execrable; por tanto sern muertos a ojo
s de los hijos de su pueblo; descubri la desnudez de su hermana; su pecado llevar.
18 Cualquiera que durmiere con mujer menstruosa, y descubriere su desnudez, su
fuente descubri, y ella descubri la fuente de su sangre; ambos sern cortados de ent
re su pueblo. 19 La desnudez de la hermana de tu madre, o de la hermana de tu pa
dre, no descubrirs; porque al descubrir la desnudez de su parienta, su iniquidad
llevarn. 20 Cualquiera que durmiere con la mujer del hermano de su padre, la desn
udez del hermano de su padre descubri; su pecado llevarn; morirn sin hijos. 21 Y el
que tomare la mujer de su hermano, comete inmundicia; la desnudez de su hermano
descubri; sin hijos sern.
22 Guardad, pues, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas, y ponedlos por obr
a, no sea que os vomite la tierra en la cual yo os introduzco para que habitis en
ella. 23 Y no andis en las prcticas de las naciones que yo echar de delante de vos
otros; porque ellos hicieron todas estas cosas, y los tuve en abominacin. 24 Pero
a vosotros os he dicho: Vosotros poseeris la tierra de ellos, y yo os la dar para
que la poseis por heredad, tierra que fluye leche y miel. Yo Jehov vuestro Dios,
que os he apartado de los pueblos. 25 Por tanto, vosotros haris diferencia entre
animal limpio e inmundo, y entre ave inmunda y limpia; y no contaminis vuestras p
ersonas con los animales, ni con las aves, ni con nada que se arrastra sobre la
tierra, los cuales os he apartado por inmundos. 26 Habis, pues, de serme santos,
porque yo Jehov soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seis mos.
27 Y el hombre o la mujer que evocare espritus de muertos o se entregare a la adi
vinacin, ha de morir; sern apedreados; su sangre ser sobre ellos.
Santidad de los sacerdotes
LEVTICO 21
1 Jehov dijo a Moiss: Habla a los sacerdotes hijos de Aarn, y diles que no se conta
minen por un muerto en sus pueblos. 2 Mas por su pariente cercano, por su madre
o por su padre, o por su hijo o por su hermano, 3 o por su hermana virgen, a l ce
rcana, la cual no haya tenido marido, por ella se contaminar. 4 No se contaminar c
omo cualquier hombre de su pueblo, hacindose inmundo. 5 No harn tonsura en su cabe
za, ni raern la punta de su barba, ni en su carne harn rasguos. 6 Santos sern a su D
ios, y no profanarn el nombre de su Dios, porque las ofrendas encendidas para Jeh
ov y el pan de su Dios ofrecen; por tanto, sern santos. 7 Con mujer ramera o infam
e no se casarn, ni con mujer repudiada de su marido; porque el sacerdote es santo
a su Dios. 8 Le santificars, por tanto, pues el pan de tu Dios ofrece; santo ser
para ti, porque santo soy yo Jehov que os santifico. 9 Y la hija del sacerdote, s
i comenzare a fornicar, a su padre deshonra; quemada ser al fuego.
10 Y el sumo sacerdote entre sus hermanos, sobre cuya cabeza fue derramado el ac
eite de la uncin, y que fue consagrado para llevar las vestiduras, no descubrir su
cabeza, ni rasgar sus vestidos, 11 ni entrar donde haya alguna persona muerta; ni
por su padre ni por su madre se contaminar. 12 Ni saldr del santuario, ni profana
r el santuario de su Dios; porque la consagracin por el aceite de la uncin de su Di
os est sobre l. Yo Jehov. 13 Tomar por esposa a una mujer virgen. 14 No tomar viuda,
ni repudiada, ni infame ni ramera, sino tomar de su pueblo una virgen por mujer,
15 para que no profane su descendencia en sus pueblos; porque yo Jehov soy el que
los santifico.
16 Y Jehov habl a Moiss, diciendo: 17 Habla a Aarn y dile: Ninguno de tus descendien
tes por sus generaciones, que tenga algn defecto, se acercar para ofrecer el pan d
e su Dios. 18 Porque ningn varn en el cual haya defecto se acercar; varn ciego, o co
jo, o mutilado, o sobrado, 19 o varn que tenga quebradura de pie o rotura de mano
, 20 o jorobado, o enano, o que tenga nube en el ojo, o que tenga sarna, o empei
ne, o testculo magullado. 21 Ningn varn de la descendencia del sacerdote Aarn, en el
cual haya defecto, se acercar para ofrecer las ofrendas encendidas para Jehov. Ha
y defecto en l; no se acercar a ofrecer el pan de su Dios. 22 Del pan de su Dios,
de lo muy santo y de las cosas santificadas, podr comer. 23 Pero no se acercar tra
s el velo, ni se acercar al altar, por cuanto hay defecto en l; para que no profan
e mi santuario, porque yo Jehov soy el que los santifico. 24 Y Moiss habl esto a Aa
rn, y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel.
Santidad de las ofrendas
LEVTICO 22
1 Habl Jehov a Moiss, diciendo: 2 Di a Aarn y a sus hijos que se abstengan de las co
sas santas que los hijos de Israel me han dedicado, y no profanen mi santo nombr
e. Yo Jehov. 3 Diles: Todo varn de toda vuestra descendencia en vuestras generacio
nes, que se acercare a las cosas sagradas que los hijos de Israel consagran a Je
hov, teniendo inmundicia sobre s, ser cortado de mi presencia. Yo Jehov. 4 Cualquier
varn de la descendencia de Aarn que fuere leproso, o padeciere flujo, no comer de
las cosas sagradas hasta que est limpio. El que tocare cualquiera cosa de cadveres
, o el varn que hubiere tenido derramamiento de semen, 5 o el varn que hubiere toc
ado cualquier reptil por el cual ser inmundo, u hombre por el cual venga a ser in
mundo, conforme a cualquiera inmundicia suya; 6 la persona que lo tocare ser inmu
nda hasta la noche, y no comer de las cosas sagradas antes que haya lavado su cue
rpo con agua. 7 Cuando el sol se pusiere, ser limpio; y despus podr comer las cosas
sagradas, porque su alimento es. 8 Mortecino ni despedazado por fiera no comer,
contaminndose en ello. Yo Jehov. 9 Guarden, pues, mi ordenanza, para que no lleven
pecado por ello, no sea que as mueran cuando la profanen. Yo Jehov que los santif
ico.
10 Ningn extrao comer cosa sagrada; el husped del sacerdote, y el jornalero, no come
rn cosa sagrada. 11 Mas cuando el sacerdote comprare algn esclavo por dinero, ste p
odr comer de ella, as como tambin el nacido en su casa podr comer de su alimento. 12
La hija del sacerdote, si se casare con varn extrao, no comer de la ofrenda de las
cosas sagradas. 13 Pero si la hija del sacerdote fuere viuda o repudiada, y no
tuviere prole y se hubiere vuelto a la casa de su padre, como en su juventud, po
dr comer del alimento de su padre; pero ningn extrao coma de l. 14 Y el que por yerr
o comiere cosa sagrada, aadir a ella una quinta parte, y la dar al sacerdote con la
cosa sagrada. 15 No profanarn, pues, las cosas santas de los hijos de Israel, la
s cuales apartan para Jehov; 16 pues les haran llevar la iniquidad del pecado, com
iendo las cosas santas de ellos; porque yo Jehov soy el que los santifico.
17 Tambin habl Jehov a Moiss, diciendo: 18 Habla a Aarn y a sus hijos, y a todos los
hijos de Israel, y diles: Cualquier varn de la casa de Israel, o de los extranjer
os en Israel, que ofreciere su ofrenda en pago de sus votos, o como ofrendas vol
untarias ofrecidas en holocausto a Jehov, 19 para que sea aceptado, ofreceris mach
o sin defecto de entre el ganado vacuno, de entre los corderos, o de entre las c
abras. 20 Ninguna cosa en que haya defecto ofreceris, porque no ser acepto por vos
otros. 21 Asimismo, cuando alguno ofreciere sacrificio en ofrenda de paz a Jehov
para cumplir un voto, o como ofrenda voluntaria, sea de vacas o de ovejas, para
que sea aceptado ser sin defecto. 22 Ciego, perniquebrado, mutilado, verrugoso, s
arnoso o rooso, no ofreceris stos a Jehov, ni de ellos pondris ofrenda encendida sobr
e el altar de Jehov. 23 Buey o carnero que tenga de ms o de menos, podrs ofrecer po
r ofrenda voluntaria; pero en pago de voto no ser acepto. 24 No ofreceris a Jehov a
nimal con testculos heridos o magullados, rasgados o cortados, ni en vuestra tier
ra lo ofreceris. 25 Ni de mano de extranjeros tomars estos animales para ofrecerlo
s como el pan de vuestro Dios, porque su corrupcin est en ellos; hay en ellos defe
cto, no se os aceptarn.
26 Y habl Jehov a Moiss, diciendo: 27 El becerro o el cordero o la cabra, cuando na
ciere, siete das estar mamando de su madre; mas desde el octavo da en adelante ser a
cepto para ofrenda de sacrificio encendido a Jehov. 28 Y sea vaca u oveja, no deg
ollaris en un mismo da a ella y a su hijo. 29 Y cuando ofreciereis sacrificio de a
ccin de gracias a Jehov, lo sacrificaris de manera que sea aceptable. 30 En el mism
o da se comer; no dejaris de l para otro da. Yo Jehov.
31 Guardad, pues, mis mandamientos, y cumplidlos. Yo Jehov. 32 Y no profanis mi sa
nto nombre, para que yo sea santificado en medio de los hijos de Israel. Yo Jeho
v que os santifico, 33 que os saqu de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios.
Yo Jehov.
Las fiestas solemnes
(Nm. 28.1629.40)
LEVTICO 23
1 Habl Jehov a Moiss, diciendo: 2 Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas
solemnes de Jehov, las cuales proclamaris como santas convocaciones, sern estas: 3
Seis das se trabajar, mas el sptimo da ser de reposo, santa convocacin; ningn trabajo h
aris; da de reposo es de Jehov en dondequiera que habitis.
4 Estas son las fiestas solemnes de Jehov, las convocaciones santas, a las cuales
convocaris en sus tiempos: 5 En el mes primero, a los catorce del mes, entre las
dos tardes, pascua es de Jehov. 6 Y a los quince das de este mes es la fiesta sol
emne de los panes sin levadura a Jehov; siete das comeris panes sin levadura. 7 El
primer da tendris santa convocacin; ningn trabajo de siervos haris. 8 Y ofreceris a Je
hov siete das ofrenda encendida; el sptimo da ser santa convocacin; ningn trabajo de si
ervo haris.
9 Y habl Jehov a Moiss, diciendo: 10 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando ha
yis entrado en la tierra que yo os doy, y seguis su mies, traeris al sacerdote una
gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. 11 Y el sacerdote
mecer la gavilla delante de Jehov, para que seis aceptos; el da siguiente del da de r
eposo la mecer. 12 Y el da que ofrezcis la gavilla, ofreceris un cordero de un ao, si
n defecto, en holocausto a Jehov. 13 Su ofrenda ser dos dcimas de efa de flor de ha
rina amasada con aceite, ofrenda encendida a Jehov en olor gratsimo; y su libacin s
er de vino, la cuarta parte de un hin. 14 No comeris pan, ni grano tostado, ni esp
iga fresca, hasta este mismo da, hasta que hayis ofrecido la ofrenda de vuestro Di
os; estatuto perpetuo es por vuestras edades en dondequiera que habitis.
15 Y contaris desde el da que sigue al da de reposo, desde el da en que ofrecisteis
la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas sern. 16 Hasta el da sigu
iente del sptimo da de reposo contaris cincuenta das; entonces ofreceris el nuevo gra
no a Jehov. 17 De vuestras habitaciones traeris dos panes para ofrenda mecida, que
sern de dos dcimas de efa de flor de harina, cocidos con levadura, como primicias
para Jehov. 18 Y ofreceris con el pan siete corderos de un ao, sin defecto, un bec
erro de la vacada, y dos carneros; sern holocausto a Jehov, con su ofrenda y sus l
ibaciones, ofrenda encendida de olor grato para Jehov. 19 Ofreceris adems un macho
cabro por expiacin, y dos corderos de un ao en sacrificio de ofrenda de paz. 20 Y e
l sacerdote los presentar como ofrenda mecida delante de Jehov, con el pan de las
primicias y los dos corderos; sern cosa sagrada a Jehov para el sacerdote. 21 Y co
nvocaris en este mismo da santa convocacin; ningn trabajo de siervos haris; estatuto
perpetuo en dondequiera que habitis por vuestras generaciones.
22 Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no segaris hasta el ltimo rincn de el
la, ni espigars tu siega; para el pobre y para el extranjero la dejars. Yo Jehov vu
estro Dios.
23 Y habl Jehov a Moiss, diciendo: 24 Habla a los hijos de Israel y diles: En el me
s sptimo, al primero del mes tendris da de reposo, una conmemoracin al son de trompe
tas, y una santa convocacin. 25 Ningn trabajo de siervos haris; y ofreceris ofrenda
encendida a Jehov.
26 Tambin habl Jehov a Moiss, diciendo: 27 A los diez das de este mes sptimo ser el da
e expiacin; tendris santa convocacin, y afligiris vuestras almas, y ofreceris ofrenda
encendida a Jehov. 28 Ningn trabajo haris en este da; porque es da de expiacin, para
reconciliaros delante de Jehov vuestro Dios. 29 Porque toda persona que no se afl
igiere en este mismo da, ser cortada de su pueblo. 30 Y cualquiera persona que hic
iere trabajo alguno en este da, yo destruir a la tal persona de entre su pueblo. 3
1 Ningn trabajo haris; estatuto perpetuo es por vuestras generaciones en dondequie
ra que habitis. 32 Da de reposo ser a vosotros, y afligiris vuestras almas, comenzan
do a los nueve das del mes en la tarde; de tarde a tarde guardaris vuestro reposo.

33 Y habl Jehov a Moiss, diciendo: 34 Habla a los hijos de Israel y diles: A los qu
ince das de este mes sptimo ser la fiesta solemne de los tabernculos a Jehov por siet
e das. 35 El primer da habr santa convocacin; ningn trabajo de siervos haris. 36 Siete
das ofreceris ofrenda encendida a Jehov; el octavo da tendris santa convocacin, y ofr
eceris ofrenda encendida a Jehov; es fiesta, ningn trabajo de siervos haris.
37 Estas son las fiestas solemnes de Jehov, a las que convocaris santas reuniones,
para ofrecer ofrenda encendida a Jehov, holocausto y ofrenda, sacrificio y libac
iones, cada cosa en su tiempo, 38 adems de los das de reposo de Jehov, de vuestros
dones, de todos vuestros votos, y de todas vuestras ofrendas voluntarias que aco
stumbris dar a Jehov.
39 Pero a los quince das del mes sptimo, cuando hayis recogido el fruto de la tierr
a, haris fiesta a Jehov por siete das; el primer da ser de reposo, y el octavo da ser t
ambin da de reposo. 40 Y tomaris el primer da ramas con fruto de rbol hermoso, ramas
de palmeras, ramas de rboles frondosos, y sauces de los arroyos, y os regocijaris
delante de Jehov vuestro Dios por siete das. 41 Y le haris fiesta a Jehov por siete
das cada ao; ser estatuto perpetuo por vuestras generaciones; en el mes sptimo la ha
ris. 42 En tabernculos habitaris siete das; todo natural de Israel habitar en taberncu
los, 43 para que sepan vuestros descendientes que en tabernculos hice yo habitar
a los hijos de Israel cuando los saqu de la tierra de Egipto. Yo Jehov vuestro Dio
s.
44 As habl Moiss a los hijos de Israel sobre las fiestas solemnes de Jehov.
Aceite para las lmparas
(Ex. 27.20-21)
LEVTICO 24
1 Habl Jehov a Moiss, diciendo: 2 Manda a los hijos de Israel que te traigan para e
l alumbrado aceite puro de olivas machacadas, para hacer arder las lmparas contin
uamente. 3 Fuera del velo del testimonio, en el tabernculo de reunin, las dispondr
Aarn desde la tarde hasta la maana delante de Jehov; es estatuto perpetuo por vuest
ras generaciones. 4 Sobre el candelero limpio pondr siempre en orden las lmparas d
elante de Jehov.
El pan de la proposicin
5 Y tomars flor de harina, y cocers de ella doce tortas; cada torta ser de dos dcima
s de efa. 6 Y las pondrs en dos hileras, seis en cada hilera, sobre la mesa limpi
a delante de Jehov. 7 Pondrs tambin sobre cada hilera incienso puro, y ser para el p
an como perfume, ofrenda encendida a Jehov. 8 Cada da de reposo lo pondr continuame
nte en orden delante de Jehov, en nombre de los hijos de Israel, como pacto perpe
tuo. 9 Y ser de Aarn y de sus hijos, los cuales lo comern en lugar santo; porque es
cosa muy santa para l, de las ofrendas encendidas a Jehov, por derecho perpetuo.
Castigo del blasfemo
10 En aquel tiempo el hijo de una mujer israelita, el cual era hijo de un egipci
o, sali entre los hijos de Israel; y el hijo de la israelita y un hombre de Israe
l rieron en el campamento. 11 Y el hijo de la mujer israelita blasfem el Nombre, y
maldijo; entonces lo llevaron a Moiss. Y su madre se llamaba Selomit, hija de Di
bri, de la tribu de Dan. 12 Y lo pusieron en la crcel, hasta que les fuese declar
ado por palabra de Jehov.
13 Y Jehov habl a Moiss, diciendo: 14 Saca al blasfemo fuera del campamento, y todo
s los que le oyeron pongan sus manos sobre la cabeza de l, y apedrelo toda la cong
regacin. 15 Y a los hijos de Israel hablars, diciendo: Cualquiera que maldijere a
su Dios, llevar su iniquidad. 16 Y el que blasfemare el nombre de Jehov, ha de ser
muerto; toda la congregacin lo apedrear; as el extranjero como el natural, si blas
femare el Nombre, que muera. 17 Asimismo el hombre que hiere de muerte a cualqui
era persona, que sufra la muerte. 18 El que hiere a algn animal ha de restituirlo
, animal por animal. 19 Y el que causare lesin en su prjimo, segn hizo, as le sea he
cho: 20 rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente; segn la lesin que haya
hecho a otro, tal se har a l. 21 El que hiere algn animal ha de restituirlo; mas el
que hiere de muerte a un hombre, que muera. 22 Un mismo estatuto tendris para el
extranjero, como para el natural; porque yo soy Jehov vuestro Dios. 23 Y habl Moi
ss a los hijos de Israel, y ellos sacaron del campamento al blasfemo y lo apedrea
ron. Y los hijos de Israel hicieron segn Jehov haba mandado a Moiss.
El ao de reposo de la tierra y el ao del jubileo
LEVTICO 25
1 Jehov habl a Moiss en el monte de Sina, diciendo: 2 Habla a los hijos de Israel y
diles: Cuando hayis entrado en la tierra que yo os doy, la tierra guardar reposo p
ara Jehov. 3 Seis aos sembrars tu tierra, y seis aos podars tu via y recogers sus fruto
s. 4 Pero el sptimo ao la tierra tendr descanso, reposo para Jehov; no sembrars tu ti
erra, ni podars tu via. 5 Lo que de suyo naciere en tu tierra segada, no lo segars,
y las uvas de tu viedo no vendimiars; ao de reposo ser para la tierra. 6 Mas el des
canso de la tierra te dar para comer a ti, a tu siervo, a tu sierva, a tu criado,
y a tu extranjero que morare contigo; 7 y a tu animal, y a la bestia que hubier
e en tu tierra, ser todo el fruto de ella para comer.
8 Y contars siete semanas de aos, siete veces siete aos, de modo que los das de las
siete semanas de aos vendrn a serte cuarenta y nueve aos. 9 Entonces hars tocar fuer
temente la trompeta en el mes sptimo a los diez das del mes; el da de la expiacin ha
ris tocar la trompeta por toda vuestra tierra. 10 Y santificaris el ao cincuenta, y
pregonaris libertad en la tierra a todos sus moradores; ese ao os ser de jubileo,
y volveris cada uno a vuestra posesin, y cada cual volver a su familia. 11 El ao cin
cuenta os ser jubileo; no sembraris, ni segaris lo que naciere de suyo en la tierra
, ni vendimiaris sus viedos, 12 porque es jubileo; santo ser a vosotros; el product
o de la tierra comeris.
13 En este ao de jubileo volveris cada uno a vuestra posesin. 14 Y cuando vendierei
s algo a vuestro prjimo, o comprareis de mano de vuestro prjimo, no engae ninguno a
su hermano. 15 Conforme al nmero de los aos despus del jubileo comprars de tu prjimo
; conforme al nmero de los aos de los frutos te vender l a ti. 16 Cuanto mayor fuere
el nmero de los aos, aumentars el precio, y cuanto menor fuere el nmero, disminuirs
el precio; porque segn el nmero de las cosechas te vender l. 17 Y no engae ninguno a
su prjimo, sino temed a vuestro Dios; porque yo soy Jehov vuestro Dios.
18 Ejecutad, pues, mis estatutos y guardad mis ordenanzas, y ponedlos por obra,
y habitaris en la tierra seguros; 19 y la tierra dar su fruto, y comeris hasta saci
aros, y habitaris en ella con seguridad. 20 Y si dijereis: Qu comeremos el sptimo ao?
He aqu no hemos de sembrar, ni hemos de recoger nuestros frutos; 21 entonces yo
os enviar mi bendicin el sexto ao, y ella har que haya fruto por tres aos. 22 Y sembr
aris el ao octavo, y comeris del fruto aejo; hasta el ao noveno, hasta que venga su f
ruto, comeris del aejo. 23 La tierra no se vender a perpetuidad, porque la tierra ma
es; pues vosotros forasteros y extranjeros sois para conmigo. 24 Por tanto, en
toda la tierra de vuestra posesin otorgaris rescate a la tierra.
25 Cuando tu hermano empobreciere, y vendiere algo de su posesin, entonces su par
iente ms prximo vendr y rescatar lo que su hermano hubiere vendido. 26 Y cuando el h
ombre no tuviere rescatador, y consiguiere lo suficiente para el rescate, 27 ent
onces contar los aos desde que vendi, y pagar lo que quedare al varn a quien vendi, y
volver a su posesin. 28 Mas si no consiguiere lo suficiente para que se la devuelv
an, lo que vendi estar en poder del que lo compr hasta el ao del jubileo; y al jubil
eo saldr, y l volver a su posesin.
29 El varn que vendiere casa de habitacin en ciudad amurallada, tendr facultad de r
edimirla hasta el trmino de un ao desde la venta; un ao ser el trmino de poderse redi
mir. 30 Y si no fuere rescatada dentro de un ao entero, la casa que estuviere en
la ciudad amurallada quedar para siempre en poder de aquel que la compr, y para su
s descendientes; no saldr en el jubileo. 31 Mas las casas de las aldeas que no ti
enen muro alrededor sern estimadas como los terrenos del campo; podrn ser rescatad
as, y saldrn en el jubileo. 32 Pero en cuanto a las ciudades de los levitas, stos
podrn rescatar en cualquier tiempo las casas en las ciudades de su posesin. 33 Y e
l que comprare de los levitas saldr de la casa vendida, o de la ciudad de su pose
sin, en el jubileo, por cuanto las casas de las ciudades de los levitas son la po
sesin de ellos entre los hijos de Israel. 34 Mas la tierra del ejido de sus ciuda
des no se vender, porque es perpetua posesin de ellos.
35 Y cuando tu hermano empobreciere y se acogiere a ti, t lo amparars; como forast
ero y extranjero vivir contigo. 36 No tomars de l usura ni ganancia, sino tendrs tem
or de tu Dios, y tu hermano vivir contigo. 37 No le dars tu dinero a usura, ni tus
vveres a ganancia. 38 Yo Jehov vuestro Dios, que os saqu de la tierra de Egipto, p
ara daros la tierra de Canan, para ser vuestro Dios.
39 Y cuando tu hermano empobreciere, estando contigo, y se vendiere a ti, no le
hars servir como esclavo. 40 Como criado, como extranjero estar contigo; hasta el
ao del jubileo te servir. 41 Entonces saldr libre de tu casa; l y sus hijos consigo,
y volver a su familia, y a la posesin de sus padres se restituir. 42 Porque son mi
s siervos, los cuales saqu yo de la tierra de Egipto; no sern vendidos a manera de
esclavos. 43 No te enseorears de l con dureza, sino tendrs temor de tu Dios. 44 As t
u esclavo como tu esclava que tuvieres, sern de las gentes que estn en vuestro alr
ededor; de ellos podris comprar esclavos y esclavas. 45 Tambin podris comprar de lo
s hijos de los forasteros que viven entre vosotros, y de las familias de ellos n
acidos en vuestra tierra, que estn con vosotros, los cuales podris tener por poses
in. 46 Y los podris dejar en herencia para vuestros hijos despus de vosotros, como
posesin hereditaria; para siempre os serviris de ellos; pero en vuestros hermanos
los hijos de Israel no os enseorearis cada uno sobre su hermano con dureza.
47 Si el forastero o el extranjero que est contigo se enriqueciere, y tu hermano
que est junto a l empobreciere, y se vendiere al forastero o extranjero que est con
tigo, o a alguno de la familia del extranjero; 48 despus que se hubiere vendido,
podr ser rescatado; uno de sus hermanos lo rescatar. 49 O su to o el hijo de su to l
o rescatar, o un pariente cercano de su familia lo rescatar; o si sus medios alcan
zaren, l mismo se rescatar. 50 Har la cuenta con el que lo compr, desde el ao que se
vendi a l hasta el ao del jubileo; y ha de apreciarse el precio de su venta conform
e al nmero de los aos, y se contar el tiempo que estuvo con l conforme al tiempo de
un criado asalariado. 51 Si an fueren muchos aos, conforme a ellos devolver para su
rescate, del dinero por el cual se vendi. 52 Y si quedare poco tiempo hasta el ao
del jubileo, entonces har un clculo con l, y devolver su rescate conforme a sus aos.
53 Como con el tomado a salario anualmente har con l; no se enseorear en l con rigor
delante de tus ojos. 54 Y si no se rescatare en esos aos, en el ao del jubileo sa
ldr, l y sus hijos con l. 55 Porque mis siervos son los hijos de Israel; son siervo
s mos, a los cuales saqu de la tierra de Egipto. Yo Jehov vuestro Dios.
Bendiciones de la obediencia
(Dt. 7.12-24; 28.1-14)
LEVTICO 26
1 No haris para vosotros dolos, ni escultura, ni os levantaris estatua, ni pondris e
n vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque yo soy Jehov vuest
ro Dios. 2 Guardad mis das de reposo, y tened en reverencia mi santuario. Yo Jeho
v.
3 Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis
por obra, 4 yo dar vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendir sus productos,
y el rbol del campo dar su fruto. 5 Vuestra trilla alcanzar a la vendimia, y la ven
dimia alcanzar a la sementera, y comeris vuestro pan hasta saciaros, y habitaris se
guros en vuestra tierra. 6 Y yo dar paz en la tierra, y dormiris, y no habr quien o
s espante; y har quitar de vuestra tierra las malas bestias, y la espada no pasar
por vuestro pas. 7 Y perseguiris a vuestros enemigos, y caern a espada delante de v
osotros. 8 Cinco de vosotros perseguirn a ciento, y ciento de vosotros perseguirn
a diez mil, y vuestros enemigos caern a filo de espada delante de vosotros. 9 Por
que yo me volver a vosotros, y os har crecer, y os multiplicar, y afirmar mi pacto c
on vosotros. 10 Comeris lo aejo de mucho tiempo, y pondris fuera lo aejo para guarda
r lo nuevo. 11 Y pondr mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominar; 1
2 y andar entre vosotros, y yo ser vuestro Dios, y vosotros seris mi pueblo. 13 Yo
Jehov vuestro Dios, que os saqu de la tierra de Egipto, para que no fueseis sus si
ervos, y romp las coyundas de vuestro yugo, y os he hecho andar con el rostro erg
uido.
Consecuencias de la desobediencia
(Dt. 28.15-68)
14 Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos, 15 y si des
deareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando t
odos mis mandamientos, e invalidando mi pacto, 16 yo tambin har con vosotros esto:
enviar sobre vosotros terror, extenuacin y calentura, que consuman los ojos y ato
rmenten el alma; y sembraris en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la
comern. 17 Pondr mi rostro contra vosotros, y seris heridos delante de vuestros en
emigos; y los que os aborrecen se enseorearn de vosotros, y huiris sin que haya qui
en os persiga. 18 Y si aun con estas cosas no me oyereis, yo volver a castigaros
siete veces ms por vuestros pecados. 19 Y quebrantar la soberbia de vuestro orgull
o, y har vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce. 20 Vuestra fuer
za se consumir en vano, porque vuestra tierra no dar su producto, y los rboles de l
a tierra no darn su fruto.
21 Si anduviereis conmigo en oposicin, y no me quisiereis or, yo aadir sobre vosotro
s siete veces ms plagas segn vuestros pecados. 22 Enviar tambin contra vosotros best
ias fieras que os arrebaten vuestros hijos, y destruyan vuestro ganado, y os red
uzcan en nmero, y vuestros caminos sean desiertos.
23 Y si con estas cosas no fuereis corregidos, sino que anduviereis conmigo en o
posicin, 24 yo tambin proceder en contra de vosotros, y os herir an siete veces por v
uestros pecados. 25 Traer sobre vosotros espada vengadora, en vindicacin del pacto
; y si buscareis refugio en vuestras ciudades, yo enviar pestilencia entre vosotr
os, y seris entregados en mano del enemigo. 26 Cuando yo os quebrante el sustento
del pan, cocern diez mujeres vuestro pan en un horno, y os devolvern vuestro pan
por peso; y comeris, y no os saciaris.
27 Si aun con esto no me oyereis, sino que procediereis conmigo en oposicin, 28 y
o proceder en contra de vosotros con ira, y os catigar an siete veces por vuestros
pecados. 29 Y comeris la carne de vuestros hijos, y comeris la carne de vuestras h
ijas. 30 Destruir vuestros lugares altos, y derribar vuestras imgenes, y pondr vuest
ros cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros dolos, y mi alma os abo
minar. 31 Har desiertas vuestras ciudades, y asolar vuestros santuarios, y no oler l
a fragancia de vuestro suave perfume. 32 Asolar tambin la tierra, y se pasmarn por
ello vuestros enemigos que en ella moren; 33 y a vosotros os esparcir entre las n
aciones, y desenvainar espada en pos de vosotros; y vuestra tierra estar asolada,
y desiertas vuestras ciudades.
34 Entonces la tierra gozar sus das de reposo, todos los das que est asolada, mientr
as vosotros estis en la tierra de vuestros enemigos; la tierra descansar entonces
y gozar sus das de reposo. 35 Todo el tiempo que est asolada, descansar por lo que n
o repos en los das de reposo cuando habitabais en ella. 36 Y a los que queden de v
osotros infundir en sus corazones tal cobarda, en la tierra de sus enemigos, que e
l sonido de una hoja que se mueva los perseguir, y huirn como ante la espada, y ca
ern sin que nadie los persiga. 37 Tropezarn los unos con los otros como si huyeran
ante la espada, aunque nadie los persiga; y no podris resistir delante de vuestr
os enemigos. 38 Y pereceris entre las naciones, y la tierra de vuestros enemigos
os consumir. 39 Y los que queden de vosotros decaern en las tierras de vuestros en
emigos por su iniquidad; y por la iniquidad de sus padres decaern con ellos.
40 Y confesarn su iniquidad, y la iniquidad de sus padres, por su prevaricacin con
que prevaricaron contra m; y tambin porque anduvieron conmigo en oposicin, 41 yo t
ambin habr andado en contra de ellos, y los habr hecho entrar en la tierra de sus e
nemigos; y entonces se humillar su corazn incircunciso, y reconocern su pecado. 42
Entonces yo me acordar de mi pacto con Jacob, y asimismo de mi pacto con Isaac, y
tambin de mi pacto con Abraham me acordar, y har memoria de la tierra. 43 Pero la
tierra ser abandonada por ellos, y gozar sus das de reposo, estando desierta a caus
a de ellos; y entonces se sometern al castigo de sus iniquidades; por cuanto meno
spreciaron mis ordenanzas, y su alma tuvo fastidio de mis estatutos. 44 Y aun co
n todo esto, estando ellos en tierra de sus enemigos, yo no los desechar, ni los
abominar para consumirlos, invalidando mi pacto con ellos; porque yo Jehov soy su
Dios. 45 Antes me acordar de ellos por el pacto antiguo, cuando los saqu de la tie
rra de Egipto a los ojos de las naciones, para ser su Dios. Yo Jehov.
46 Estos son los estatutos, ordenanzas y leyes que estableci Jehov entre s y los hi
jos de Israel en el monte de Sina por mano de Moiss.
Cosas consagradas a Dios
LEVTICO 27
1 Habl Jehov a Moiss, diciendo: 2 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando algun
o hiciere especial voto a Jehov, segn la estimacin de las personas que se hayan de
redimir, lo estimars as: 3 En cuanto al varn de veinte aos hasta sesenta, lo estimars
en cincuenta siclos de plata, segn el siclo del santuario. 4 Y si fuere mujer, l
a estimars en treinta siclos. 5 Y si fuere de cinco aos hasta veinte, al varn lo es
timars en veinte siclos, y a la mujer en diez siclos. 6 Y si fuere de un mes hast
a cinco aos, entonces estimars al varn en cinco siclos de plata, y a la mujer en tr
es siclos de plata. 7 Mas si fuere de sesenta aos o ms, al varn lo estimars en quinc
e siclos, y a la mujer en diez siclos. 8 Pero si fuere muy pobre para pagar tu e
stimacin, entonces ser llevado ante el sacerdote, quien fijar el precio; conforme a
la posibilidad del que hizo el voto, le fijar precio el sacerdote.
9 Y si fuere animal de los que se ofrece ofrenda a Jehov, todo lo que de los tale
s se diere a Jehov ser santo. 10 No ser cambiado ni trocado, bueno por malo, ni mal
o por bueno; y si se permutare un animal por otro, l y el dado en cambio de l sern
sagrados. 11 Si fuere algn animal inmundo, de que no se ofrece ofrenda a Jehov, en
tonces el animal ser puesto delante del sacerdote, 12 y el sacerdote lo valorar, s
ea bueno o sea malo; conforme a la estimacin del sacerdote, as ser. 13 Y si lo quis
iere rescatar, aadir sobre tu valuacin la quinta parte.
14 Cuando alguno dedicare su casa consagrndola a Jehov, la valorar el sacerdote, se
a buena o sea mala; segn la valorare el sacerdote, as quedar. 15 Mas si el que dedi
c su casa deseare rescatarla, aadir a tu valuacin la quinta parte del valor de ella,
y ser suya.
16 Si alguno dedicare de la tierra de su posesin a Jehov, tu estimacin ser conforme
a su siembra; un homer de siembra de cebada se valorar en cincuenta siclos de pla
ta. 17 Y si dedicare su tierra desde el ao del jubileo, conforme a tu estimacin qu
edar. 18 Mas si despus del jubileo dedicare su tierra, entonces el sacerdote har la
cuenta del dinero conforme a los aos que quedaren hasta el ao del jubileo, y se r
ebajar de tu estimacin. 19 Y si el que dedic la tierra quisiere redimirla, aadir a tu
estimacin la quinta parte del precio de ella, y se le quedar para l. 20 Mas si l no
rescatare la tierra, y la tierra se vendiere a otro, no la rescatar ms; 21 sino q
ue cuando saliere en el jubileo, la tierra ser santa para Jehov, como tierra consa
grada; la posesin de ella ser del sacerdote. 22 Y si dedicare alguno a Jehov la tie
rra que l compr, que no era de la tierra de su herencia, 23 entonces el sacerdote
calcular con l la suma de tu estimacin hasta el ao del jubileo, y aquel da dar tu prec
io sealado, cosa consagrada a Jehov. 24 En el ao del jubileo, volver la tierra a aqul
de quien l la compr, cuya es la herencia de la tierra. 25 Y todo lo que valorares
ser conforme al siclo del santuario; el siclo tiene veinte geras.
26 Pero el primognito de los animales, que por la primogenitura es de Jehov, nadie
lo dedicar; sea buey u oveja, de Jehov es. 27 Mas si fuere de los animales inmund
os, lo rescatarn conforme a tu estimacin, y aadirn sobre ella la quinta parte de su
precio; y si no lo rescataren, se vender conforme a tu estimacin.
28 Pero no se vender ni se rescatar ninguna cosa consagrada, que alguno hubiere de
dicado a Jehov; de todo lo que tuviere, de hombres y animales, y de las tierras d
e su posesin, todo lo consagrado ser cosa santsima para Jehov. 29 Ninguna persona se
parada como anatema podr ser rescatada; indefectiblemente ha de ser muerta.
30 Y el diezmo de la tierra, as de la simiente de la tierra como del fruto de los
rboles, de Jehov es; es cosa dedicada a Jehov. 31 Y si alguno quisiere rescatar al
go del diezmo, aadir la quinta parte de su precio por ello. 32 Y todo diezmo de va
cas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo ser consagrado a Jeh
ov. 33 No mirar si es bueno o malo, ni lo cambiar; y si lo cambiare, tanto l como el
que se dio en cambio sern cosas sagradas; no podrn ser rescatados.
34 Estos son los mandamientos que orden Jehov a Moiss para los hijos de Israel, en
el monte de Sina.
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**Libro Cuarto de Moiss
NMEROS
Censo de Israel en Sina
NMEROS 1
1 Habl Jehov a Moiss en el desierto de Sina, en el tabernculo de reunin, en el da prime
ro del mes segundo, en el segundo ao de su salida de la tierra de Egipto, diciend
o: 2 Tomad el censo de toda la congregacin de los hijos de Israel por sus familia
s, por las casas de sus padres, con la cuenta de los nombres, todos los varones
por sus cabezas. 3 De veinte aos arriba, todos los que pueden salir a la guerra e
n Israel, los contaris t y Aarn por sus ejrcitos. 4 Y estar con vosotros un varn de ca
da tribu, cada uno jefe de la casa de sus padres. 5 Estos son los nombres de los
varones que estarn con vosotros: De la tribu de Rubn, Elisur hijo de Sedeur. 6 De
Simen, Selumiel hijo de Zurisadai. 7 De Jud, Naasn hijo de Aminadab. 8 De Isacar,
Natanael hijo de Zuar. 9 De Zabuln, Eliab hijo de Heln. 10 De los hijos de Jos: de
Efran, Elisama hijo de Amiud; de Manass, Gamaliel hijo de Pedasur. 11 De Benjamn, A
bidn hijo de Gedeoni. 12 De Dan, Ahiezer hijo de Amisadai. 13 De Aser, Pagiel hij
o de Ocrn. 14 De Gad, Eliasaf hijo de Deuel. 15 De Neftal, Ahira hijo de Enn. 16 Es
tos eran los nombrados de entre la congregacin, prncipes de las tribus de sus padr
es, capitanes de los millares de Israel.
17 Tomaron, pues, Moiss y Aarn a estos varones que fueron designados por sus nombr
es, 18 y reunieron a toda la congregacin en el da primero del mes segundo, y fuero
n agrupados por familias, segn las casas de sus padres, conforme a la cuenta de l
os nombres por cabeza, de veinte aos arriba. 19 Como Jehov lo haba mandado a Moiss,
los cont en el desierto de Sina.
20 De los hijos de Rubn, primognito de Israel, por su descendencia, por sus famili
as, segn las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres por cabeza,
todos los varones de veinte aos arriba, todos los que podan salir a la guerra; 21
los contados de la tribu de Rubn fueron cuarenta y seis mil quinientos.
22 De los hijos de Simen, por su descendencia, por sus familias, segn las casas de
sus padres, fueron contados conforme a la cuenta de los nombres por cabeza, tod
os los varones de veinte aos arriba, todos los que podan salir a la guerra; 23 los
contados de la tribu de Simen fueron cincuenta y nueve mil trescientos.
24 De los hijos de Gad, por su descendencia, por sus familias, segn las casas de
sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte aos arriba, todos los
que podan salir a la guerra; 25 los contados de la tribu de Gad fueron cuarenta y
cinco mil seiscientos cincuenta.
26 De los hijos de Jud, por su descendencia, por sus familias, segn las casas de s
us padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte aos arriba, todos los q
ue podan salir a la guerra; 27 los contados de la tribu de Jud fueron setenta y cu
atro mil seiscientos.
28 De los hijos de Isacar, por su descendencia, por sus familias, segn las casas
de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte aos arriba, todos l
os que podan salir a la guerra; 29 los contados de la tribu de Isacar fueron cinc
uenta y cuatro mil cuatrocientos.
30 De los hijos de Zabuln, por su descendencia, por sus familias, segn las casas d
e sus padres, conforme a la cuenta de sus nombres, de veinte aos arriba, todos lo
s que podan salir a la guerra; 31 los contados de la tribu de Zabuln fueron cincue
nta y siete mil cuatrocientos.
32 De los hijos de Jos; de los hijos de Efran, por su descendencia, por sus famili
as, segn las casas de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte
aos arriba, todos los que podan salir a la guerra; 33 los contados de la tribu de
Efran fueron cuarenta mil quinientos.
34 Y de los hijos de Manass, por su descendencia, por sus familias, segn las casas
de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte aos arriba, todos
los que podan salir a la guerra; 35 los contados de la tribu de Manass fueron trei
nta y dos mil doscientos.
36 De los hijos de Benjamn, por su descendencia, por sus familias, segn las casas
de sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte aos arriba, todos l
os que podan salir a la guerra; 37 los contados de la tribu de Benjamn fueron trei
nta y cinco mil cuatrocientos.
38 De los hijos de Dan, por su descendencia, por sus familias, segn las casas de
sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte aos arriba, todos los
que podan salir a la guerra; 39 los contados de la tribu de Dan fueron sesenta y
dos mil setecientos.
40 De los hijos de Aser, por su descendencia, por sus familias, segn las casas de
sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte aos arriba, todos los
que podan salir a la guerra; 41 los contados de la tribu de Aser fueron cuarenta
y un mil quinientos.
42 De los hijos de Neftal, por su descendencia, por sus familias, segn las casas d
e sus padres, conforme a la cuenta de los nombres, de veinte aos arriba, todos lo
s que podan salir a la guerra; 43 los contados de la tribu de Neftal fueron cincue
nta y tres mil cuatrocientos.
44 Estos fueron los contados, los cuales contaron Moiss y Aarn, con los prncipes de
Israel, doce varones, uno por cada casa de sus padres. 45 Y todos los contados
de los hijos de Israel por las casas de sus padres, de veinte aos arriba, todos l
os que podan salir a la guerra en Israel, 46 fueron todos los contados seisciento
s tres mil quinientos cincuenta.
Nombramiento de los levitas
47 Pero los levitas, segn la tribu de sus padres, no fueron contados entre ellos;
48 porque habl Jehov a Moiss, diciendo: 49 Solamente no contars la tribu de Lev, ni
tomars la cuenta de ellos entre los hijos de Israel, 50 sino que pondrs a los levi
tas en el tabernculo del testimonio, y sobre todos sus utensilios, y sobre todas
las cosas que le pertenecen; ellos llevarn el tabernculo y todos sus enseres, y el
los servirn en l, y acamparn alrededor del tabernculo. 51 Y cuando el tabernculo haya
de trasladarse, los levitas lo desarmarn, y cuando el tabernculo haya de deteners
e, los levitas lo armarn; y el extrao que se acercare morir. 52 Los hijos de Israel
acamparn cada uno en su campamento, y cada uno junto a su bandera, por sus ejrcit
os; 53 pero los levitas acamparn alrededor del tabernculo del testimonio, para que
no haya ira sobre la congregacin de los hijos de Israel; y los levitas tendrn la
guarda del tabernculo del testimonio. 54 E hicieron los hijos de Israel conforme
a todas las cosas que mand Jehov a Moiss; as lo hicieron.
Campamentos y jefes de las tribus
NMEROS 2
1 Habl Jehov a Moiss y a Aarn, diciendo: 2 Los hijos de Israel acamparn cada uno junt
o a su bandera, bajo las enseas de las casas de sus padres; alrededor del taberncu
lo de reunin acamparn. 3 Estos acamparn al oriente, al este: la bandera del campame
nto de Jud, por sus ejrcitos; y el jefe de los hijos de Jud, Naasn hijo de Aminadab.
4 Su cuerpo de ejrcito, con sus contados, setenta y cuatro mil seiscientos. 5 Ju
nto a l acamparn los de la tribu de Isacar; y el jefe de los hijos de Isacar, Nata
nael hijo de Zuar. 6 Su cuerpo de ejrcito, con sus contados, cincuenta y cuatro m
il cuatrocientos. 7 Y la tribu de Zabuln; y el jefe de los hijos de Zabuln, Eliab
hijo de Heln. 8 Su cuerpo de ejrcito, con sus contados, cincuenta y siete mil cuat
rocientos. 9 Todos los contados en el campamento de Jud, ciento ochenta y seis mi
l cuatrocientos, por sus ejrcitos, marcharn delante.
10 La bandera del campamento de Rubn estar al sur, por sus ejrcitos; y el jefe de l
os hijos de Rubn, Elisur hijo de Sedeur. 11 Su cuerpo de ejrcito, con sus contados
, cuarenta y seis mil quinientos. 12 Acamparn junto a l los de la tribu de Simen; y
el jefe de los hijos de Simen, Selumiel hijo de Zurisadai. 13 Su cuerpo de ejrcit
o, con sus contados, cincuenta y nueve mil trescientos. 14 Y la tribu de Gad; y
el jefe de los hijos de Gad, Eliasaf hijo de Reuel. 15 Su cuerpo de ejrcito, con
sus contados, cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta. 16 Todos los contados
en el campamento de Rubn, ciento cincuenta y un mil cuatrocientos cincuenta, por
sus ejrcitos, marcharn los segundos.
17 Luego ir el tabernculo de reunin, con el campamento de los levitas, en medio de
los campamentos en el orden en que acampan; as marchar cada uno junto a su bandera
.
18 La bandera del campamento de Efran por sus ejrcitos, al occidente; y el jefe de
los hijos de Efran, Elisama hijo de Amiud. 19 Su cuerpo de ejrcito, con sus conta
dos, cuarenta mil quinientos. 20 Junto a l estar la tribu de Manass; y el jefe de l
os hijos de Manass, Gamaliel hijo de Pedasur. 21 Su cuerpo de ejrcito, con sus con
tados, treinta y dos mil doscientos. 22 Y la tribu de Benjamn; y el jefe de los h
ijos de Benjamn, Abidn hijo de Gedeoni. 23 Y su cuerpo de ejrcito, con sus contados
, treinta y cinco mil cuatrocientos. 24 Todos los contados en el campamento de E
fran, ciento ocho mil cien, por sus ejrcitos, irn los terceros.
25 La bandera del campamento de Dan estar al norte, por sus ejrcitos; y el jefe de
los hijos de Dan, Ahiezer hijo de Amisadai. 26 Su cuerpo de ejrcito, con sus con
tados, sesenta y dos mil setecientos. 27 Junto a l acamparn los de la tribu de Ase
r; y el jefe de los hijos de Aser, Pagiel hijo de Ocrn. 28 Su cuerpo de ejrcito, c
on sus contados, cuarenta y un mil quinientos. 29 Y la tribu de Neftal; y el jefe
de los hijos de Neftal, Ahira hijo de Enn. 30 Su cuerpo de ejrcito, con sus contad
os, cincuenta y tres mil cuatrocientos. 31 Todos los contados en el campamento d
e Dan, ciento cincuenta y siete mil seiscientos, irn los ltimos tras sus banderas.

32 Estos son los contados de los hijos de Israel, segn las casas de sus padres; t
odos los contados por campamentos, por sus ejrcitos, seiscientos tres mil quinien
tos cincuenta. 33 Mas los levitas no fueron contados entre los hijos de Israel,
como Jehov lo mand a Moiss.
34 E hicieron los hijos de Israel conforme a todas las cosas que Jehov mand a Moiss
; as acamparon por sus banderas, y as marcharon cada uno por sus familias, segn las
casas de sus padres.
Censo y deberes de los levitas
NMEROS 3
1 Estos son los descendientes de Aarn y de Moiss, en el da en que Jehov habl a Moiss e
n el monte de Sina. 2 Y estos son los nombres de los hijos de Aarn: Nadab el primo
gnito, Abi, Eleazar e Itamar. 3 Estos son los nombres de los hijos de Aarn, sacerdo
tes ungidos, a los cuales consagr para ejercer el sacerdocio. 4 Pero Nadab y Abi m
urieron delante de Jehov cuando ofrecieron fuego extrao delante de Jehov en el desi
erto de Sina; y no tuvieron hijos; y Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio de
lante de Aarn su padre.
5 Y Jehov habl a Moiss, diciendo: 6 Haz que se acerque la tribu de Lev, y hazla esta
r delante del sacerdote Aarn, para que le sirvan, 7 y desempeen el encargo de l, y
el encargo de toda la congregacin delante del tabernculo de reunin para servir en e
l ministerio del tabernculo; 8 y guarden todos los utensilios del tabernculo de re
unin, y todo lo encargado a ellos por los hijos de Israel, y ministren en el serv
icio del tabernculo. 9 Y dars los levitas a Aarn y a sus hijos; le son enteramente
dados de entre los hijos de Israel. 10 Y constituirs a Aarn y a sus hijos para que
ejerzan su sacerdocio; y el extrao que se acercare, morir.
11 Habl adems Jehov a Moiss, diciendo: 12 He aqu, yo he tomado a los levitas de entre
los hijos de Israel en lugar de todos los primognitos, los primeros nacidos entr
e los hijos de Israel; sern, pues, mos los levitas. 13 Porque mo es todo primognito;
desde el da en que yo hice morir a todos los primognitos en la tierra de Egipto,
santifiqu para m a todos los primognitos en Israel, as de hombres como de animales;
mos sern. Yo Jehov.
14 Y Jehov habl a Moiss en el desierto de Sina, diciendo: 15 Cuenta los hijos de Lev
segn las casas de sus padres, por sus familias; contars todos los varones de un me
s arriba. 16 Y Moiss los cont conforme a la palabra de Jehov, como le fue mandado.
17 Los hijos de Lev fueron estos por sus nombres: Gersn, Coat y Merari. 18 Y los n
ombres de los hijos de Gersn por sus familias son estos: Libni y Simei. 19 Los hi
jos de Coat por sus familias son: Amram, Izhar, Hebrn y Uziel. 20 Y los hijos de
Merari por sus familias: Mahli y Musi. Estas son las familias de Lev, segn las cas
as de sus padres.
21 De Gersn era la familia de Libni y la de Simei; estas son las familias de Gersn
. 22 Los contados de ellos conforme a la cuenta de todos los varones de un mes a
rriba, los contados de ellos fueron siete mil quinientos. 23 Las familias de Ger
sn acamparn a espaldas del tabernculo, al occidente; 24 y el jefe del linaje de los
gersonitas, Eliasaf hijo de Lael. 25 A cargo de los hijos de Gersn, en el tabernc
ulo de reunin, estarn el tabernculo, la tienda y su cubierta, la cortina de la puer
ta del tabernculo de reunin, 26 las cortinas del atrio, y la cortina de la puerta
del atrio, que est junto al tabernculo y junto al altar alrededor; asimismo sus cu
erdas para todo su servicio.
27 De Coat eran la familia de los amramitas, la familia de los izharitas, la fam
ilia de los hebronitas y la familia de los uzielitas; estas son las familias coa
titas. 28 El nmero de todos los varones de un mes arriba era ocho mil seiscientos
, que tenan la guarda del santuario. 29 Las familias de los hijos de Coat acamparn
al lado del tabernculo, al sur; 30 y el jefe del linaje de las familias de Coat,
Elizafn hijo de Uziel. 31 A cargo de ellos estarn el arca, la mesa, el candelero,
los altares, los utensilios del santuario con que ministran, y el velo con todo
su servicio. 32 Y el principal de los jefes de los levitas ser Eleazar hijo del
sacerdote Aarn, jefe de los que tienen la guarda del santuario.
33 De Merari era la familia de los mahlitas y la familia de los musitas; estas s
on las familias de Merari. 34 Los contados de ellos conforme al nmero de todos lo
s varones de un mes arriba fueron seis mil doscientos. 35 Y el jefe de la casa d
el linaje de Merari, Zuriel hijo de Abihail; acamparn al lado del tabernculo, al n
orte. 36 A cargo de los hijos de Merari estar la custodia de las tablas del taber
nculo, sus barras, sus columnas, sus basas y todos sus enseres, con todo su servi
cio; 37 y las columnas alrededor del atrio, sus basas, sus estacas y sus cuerdas
.
38 Los que acamparn delante del tabernculo al oriente, delante del tabernculo de re
unin al este, sern Moiss y Aarn y sus hijos, teniendo la guarda del santuario en lug
ar de los hijos de Israel; y el extrao que se acercare, morir. 39 Todos los contad
os de los levitas, que Moiss y Aarn conforme a la palabra de Jehov contaron por sus
familias, todos los varones de un mes arriba, fueron veintids mil.
Rescate de los primognitos
40 Y Jehov dijo a Moiss: Cuenta todos los primognitos varones de los hijos de Israe
l de un mes arriba, y cuntalos por sus nombres. 41 Y tomars a los levitas para m en
lugar de todos los primognitos de los hijos de Israel, y los animales de los lev
itas en lugar de todos los primognitos de los animales de los hijos de Israel. Yo
Jehov. 42 Cont Moiss, como Jehov le mand, todos los primognitos de los hijos de Israe
l. 43 Y todos los primognitos varones, conforme al nmero de sus nombres, de un mes
arriba, fueron veintids mil doscientos setenta y tres.
44 Luego habl Jehov a Moiss, diciendo: 45 Toma los levitas en lugar de todos los pr
imognitos de los hijos de Israel, y los animales de los levitas en lugar de sus a
nimales; y los levitas sern mos. Yo Jehov. 46 Y para el rescate de los doscientos s
etenta y tres de los primognitos de los hijos de Israel, que exceden a los levita
s, 47 tomars cinco siclos por cabeza; conforme al siclo del santuario los tomars.
El siclo tiene veinte geras. 48 Y dars a Aarn y a sus hijos el dinero del rescate
de los que exceden. 49 Tom, pues, Moiss el dinero del rescate de los que excedan el
nmero de los redimidos por los levitas, 50 y recibi de los primognitos de los hijo
s de Israel, en dinero, mil trescientos sesenta y cinco siclos, conforme al sicl
o del santuario. 51 Y Moiss dio el dinero de los rescates a Aarn y a sus hijos, co
nforme a la palabra de Jehov, segn lo que Jehov haba mandado a Moiss.
Tareas de los levitas
NMEROS 4
1 Habl Jehov a Moiss y a Aarn, diciendo: 2 Toma la cuenta de los hijos de Coat de en
tre los hijos de Lev, por sus familias, segn las casas de sus padres, 3 de edad de
treinta aos arriba hasta cincuenta aos, todos los que entran en compaa para servir
en el tabernculo de reunin. 4 El oficio de los hijos de Coat en el tabernculo de re
unin, en el lugar santsimo, ser este: 5 Cuando haya de mudarse el campamento, vendrn
Aarn y sus hijos y desarmarn el velo de la tienda, y cubrirn con l el arca del test
imonio; 6 y pondrn sobre ella la cubierta de pieles de tejones, y extendern encima
un pao todo de azul, y le pondrn sus varas. 7 Sobre la mesa de la proposicin exten
dern un pao azul, y pondrn sobre ella las escudillas, las cucharas, las copas y los
tazones para libar; y el pan continuo estar sobre ella. 8 Y extendern sobre ella
un pao carmes, y lo cubrirn con la cubierta de pieles de tejones; y le pondrn sus va
ras. 9 Tomarn un pao azul y cubrirn el candelero del alumbrado, sus lamparillas, su
s despabiladeras, sus platillos, y todos sus utensilios del aceite con que se si
rve; 10 y lo pondrn con todos sus utensilios en una cubierta de pieles de tejones
, y lo colocarn sobre unas parihuelas. 11 Sobre el altar de oro extendern un pao az
ul, y lo cubrirn con la cubierta de pieles de tejones, y le pondrn sus varas. 12 Y
tomarn todos los utensilios del servicio de que hacen uso en el santuario, y los
pondrn en un pao azul, y los cubrirn con una cubierta de pieles de tejones, y los
colocarn sobre unas parihuelas. 13 Quitarn la ceniza del altar, y extendern sobre l
un pao de prpura; 14 y pondrn sobre l todos sus instrumentos de que se sirve: las pa
letas, los garfios, los braseros y los tazones, todos los utensilios del altar;
y extendern sobre l la cubierta de pieles de tejones, y le pondrn adems las varas; 1
5 Y cuando acaben Aarn y sus hijos de cubrir el santuario y todos los utensilios
del santuario, cuando haya de mudarse el campamento, vendrn despus de ello los hij
os de Coat para llevarlos; pero no tocarn cosa santa, no sea que mueran. Estas se
rn las cargas de los hijos de Coat en el tabernculo de reunin.
16 Pero a cargo de Eleazar hijo del sacerdote Aarn estar el aceite del alumbrado,
el incienso aromtico, la ofrenda continua y el aceite de la uncin; el cargo de tod
o el tabernculo y de todo lo que est en l, del santuario y de sus utensilios.
17 Habl tambin Jehov a Moiss y a Aarn, diciendo: 18 No haris que perezca la tribu de l
as familias de Coat de entre los levitas. 19 Para que cuando se acerquen al luga
r santsimo vivan, y no mueran, haris con ellos esto: Aarn y sus hijos vendrn y los p
ondrn a cada uno en su oficio y en su cargo. 20 No entrarn para ver cuando cubran
las cosas santas, porque morirn.
21 Adems habl Jehov a Moiss, diciendo: 22 Toma tambin el nmero de los hijos de Gersn se
gn las casas de sus padres, por sus familias. 23 De edad de treinta aos arriba has
ta cincuenta aos los contars; todos los que entran en compaa para servir en el taber
nculo de reunin. 24 Este ser el oficio de las familias de Gersn, para ministrar y pa
ra llevar: 25 Llevarn las cortinas del tabernculo, el tabernculo de reunin, su cubie
rta, la cubierta de pieles de tejones que est encima de l, la cortina de la puerta
del tabernculo de reunin, 26 las cortinas del atrio, la cortina de la puerta del
atrio, que est cerca del tabernculo y cerca del altar alrededor, sus cuerdas, y to
dos los instrumentos de su servicio y todo lo que ser hecho para ellos; as servirn.
27 Segn la orden de Aarn y de sus hijos ser todo el ministerio de los hijos de Ger
sn en todos sus cargos, y en todo su servicio; y les encomendaris en guarda todos
sus cargos. 28 Este es el servicio de las familias de los hijos de Gersn en el ta
bernculo de reunin; y el cargo de ellos estar bajo la direccin de Itamar hijo del sa
cerdote Aarn.
29 Contars los hijos de Merari por sus familias, segn las casas de sus padres. 30
Desde el de edad de treinta aos arriba hasta el de cincuenta aos los contars; todos
los que entran en compaa para servir en el tabernculo de reunin. 31 Este ser el debe
r de su cargo para todo su servicio en el tabernculo de reunin: las tablas del tab
ernculo, sus barras, sus columnas y sus basas, 32 las columnas del atrio alrededo
r y sus basas, sus estacas y sus cuerdas, con todos sus instrumentos y todo su s
ervicio; y consignars por sus nombres todos los utensilios que ellos tienen que t
ransportar. 33 Este ser el servicio de las familias de los hijos de Merari para t
odo su ministerio en el tabernculo de reunin, bajo la direccin de Itamar hijo del s
acerdote Aarn.
34 Moiss, pues, y Aarn, y los jefes de la congregacin, contaron a los hijos de Coat
por sus familias y segn las casas de sus padres, 35 desde el de edad de treinta
aos arriba hasta el de edad de cincuenta aos; todos los que entran en compaa para mi
nistrar en el tabernculo de reunin. 36 Y fueron los contados de ellos por sus fami
lias, dos mil setecientos cincuenta. 37 Estos fueron los contados de las familia
s de Coat, todos los que ministran en el tabernculo de reunin, los cuales contaron
Moiss y Aarn, como lo mand Jehov por medio de Moiss.
38 Y los contados de los hijos de Gersn por sus familias, segn las casas de sus pa
dres, 39 desde el de edad de treinta aos arriba hasta el de edad de cincuenta aos,
todos los que entran en compaa para ministrar en el tabernculo de reunin; 40 los co
ntados de ellos por sus familias, segn las casas de sus padres, fueron dos mil se
iscientos treinta. 41 Estos son los contados de las familias de los hijos de Ger
sn, todos los que ministran en el tabernculo de reunin, los cuales contaron Moiss y
Aarn por mandato de Jehov.
42 Y los contados de las familias de los hijos de Merari, por sus familias, segn
las casas de sus padres, 43 desde el de edad de treinta aos arriba hasta el de ed
ad de cincuenta aos, todos los que entran en compaa para ministrar en el tabernculo
de reunin; 44 los contados de ellos, por sus familias, fueron tres mil doscientos
. 45 Estos fueron los contados de las familias de los hijos de Merari, los cuale
s contaron Moiss y Aarn, segn lo mand Jehov por medio de Moiss.
46 Todos los contados de los levitas que Moiss y Aarn y los jefes de Israel contar
on por sus familias, y segn las casas de sus padres, 47 desde el de edad de trein
ta aos arriba hasta el de edad de cincuenta aos, todos los que entraban para minis
trar en el servicio y tener cargo de obra en el tabernculo de reunin, 48 los conta
dos de ellos fueron ocho mil quinientos ochenta. 49 Como lo mand Jehov por medio d
e Moiss fueron contados, cada uno segn su oficio y segn su cargo; los cuales cont l,
como le fue mandado.
Todo inmundo es echado fuera del campamento
NMEROS 5
1 Jehov habl a Moiss, diciendo: 2 Manda a los hijos de Israel que echen del campame
nto a todo leproso, y a todos los que padecen flujo de semen, y a todo contamina
do con muerto. 3 As a hombres como a mujeres echaris; fuera del campamento los ech
aris, para que no contaminen el campamento de aquellos entre los cuales yo habito
. 4 Y lo hicieron as los hijos de Israel, y los echaron fuera del campamento; com
o Jehov dijo a Moiss, as lo hicieron los hijos de Israel.
Ley sobre la restitucin
5 Adems habl Jehov a Moiss, diciendo: 6 Di a los hijos de Israel: El hombre o la muj
er que cometiere alguno de todos los pecados con que los hombres prevarican cont
ra Jehov y delinquen, 7 aquella persona confesar el pecado que cometi, y compensar e
nteramente el dao, y aadir sobre ello la quinta parte, y lo dar a aquel contra quien
pec. 8 Y si aquel hombre no tuviere pariente al cual sea resarcido el dao, se dar
la indemnizacin del agravio a Jehov entregndola al sacerdote, adems del carnero de l
as expiaciones, con el cual har expiacin por l. 9 Toda ofrenda de todas las cosas s
antas que los hijos de Israel presentaren al sacerdote, suya ser. 10 Y lo santifi
cado de cualquiera ser suyo; asimismo lo que cualquiera diere al sacerdote, suyo
ser.
Ley sobre los celos
11 Tambin Jehov habl a Moiss, diciendo: 12 Habla a los hijos de Israel y diles: Si l
a mujer de alguno se descarriare, y le fuere infiel, 13 y alguno cohabitare con
ella, y su marido no lo hubiese visto por haberse ella amancillado ocultamente,
ni hubiere testigo contra ella, ni ella hubiere sido sorprendida en el acto; 14
si viniere sobre l espritu de celos, y tuviere celos de su mujer, habindose ella am
ancillado; o viniere sobre l espritu de celos, y tuviere celos de su mujer, no hab
indose ella amancillado; 15 entonces el marido traer su mujer al sacerdote, y con
ella traer su ofrenda, la dcima parte de un efa de harina de cebada; no echar sobre
ella aceite, ni pondr sobre ella incienso, porque es ofrenda de celos, ofrenda r
ecordativa, que trae a la memoria el pecado.
16 Y el sacerdote har que ella se acerque y se ponga delante de Jehov. 17 Luego to
mar el sacerdote del agua santa en un vaso de barro; tomar tambin el sacerdote del
polvo que hubiere en el suelo del tabernculo, y lo echar en el agua. 18 Y har el sa
cerdote estar en pie a la mujer delante de Jehov, y descubrir la cabeza de la muje
r, y pondr sobre sus manos la ofrenda recordativa, que es la ofrenda de celos; y
el sacerdote tendr en la mano las aguas amargas que acarrean maldicin. 19 Y el sac
erdote la conjurar y le dir: Si ninguno ha dormido contigo, y si no te has apartad
o de tu marido a inmundicia, libre seas de estas aguas amargas que traen maldicin
; 20 mas si te has descarriado de tu marido y te has amancillado, y ha cohabitad
o contigo alguno fuera de tu marido 21 (el sacerdote conjurar a la mujer con jura
mento de maldicin, y dir a la mujer): Jehov te haga maldicin y execracin en medio de
tu pueblo, haciendo Jehov que tu muslo caiga y que tu vientre se hinche; 22 y est
as aguas que dan maldicin entren en tus entraas, y hagan hinchar tu vientre y caer
tu muslo. Y la mujer dir: Amn, amn.
23 El sacerdote escribir estas maldiciones en un libro, y las borrar con las aguas
amargas; 24 y dar a beber a la mujer las aguas amargas que traen maldicin; y las
aguas que obran maldicin entrarn en ella para amargar. 25 Despus el sacerdote tomar
de la mano de la mujer la ofrenda de los celos, y la mecer delante de Jehov, y la
ofrecer delante del altar. 26 Y tomar el sacerdote un puado de la ofrenda en memori
a de ella, y lo quemar sobre el altar, y despus dar a beber las aguas a la mujer. 2
7 Le dar, pues, a beber las aguas; y si fuere inmunda y hubiere sido infiel a su
marido, las aguas que obran maldicin entrarn en ella para amargar, y su vientre se
hinchar y caer su muslo; y la mujer ser maldicin en medio de su pueblo. 28 Mas si l
a mujer no fuere inmunda, sino que estuviere limpia, ella ser libre, y ser fecunda
.
29 Esta es la ley de los celos, cuando la mujer cometiere infidelidad contra su
marido, y se amancillare; 30 o del marido sobre el cual pasare espritu de celos,
y tuviere celos de su mujer; la presentar entonces delante de Jehov, y el sacerdot
e ejecutar en ella toda esta ley. 31 El hombre ser libre de iniquidad, y la mujer
llevar su pecado.
El voto de los nazareos
NMEROS 6
1 Habl Jehov a Moiss, diciendo: 2 Habla a los hijos de Israel y diles: El hombre o
la mujer que se apartare haciendo voto de nazareo, para dedicarse a Jehov, 3 se a
bstendr de vino y de sidra; no beber vinagre de vino, ni vinagre de sidra, ni bebe
r ningn licor de uvas, ni tampoco comer uvas frescas ni secas. 4 Todo el tiempo de
su nazareato, de todo lo que se hace de la vid, desde los granillos hasta el hol
lejo, no comer.
5 Todo el tiempo del voto de su nazareato no pasar navaja sobre su cabeza; hasta
que sean cumplidos los das de su apartamiento a Jehov, ser santo; dejar crecer su ca
bello.
6 Todo el tiempo que se aparte para Jehov, no se acercar a persona muerta. 7 Ni au
n por su padre ni por su madre, ni por su hermano ni por su hermana, podr contami
narse cuando mueran; porque la consagracin de su Dios tiene sobre su cabeza. 8 To
do el tiempo de su nazareato, ser santo para Jehov.
9 Si alguno muriere sbitamente junto a l, su cabeza consagrada ser contaminada; por
tanto, el da de su purificacin raer su cabeza; al sptimo da la raer. 10 Y el da octavo
traer dos trtolas o dos palominos al sacerdote, a la puerta del tabernculo de reun
in. 11 Y el sacerdote ofrecer el uno en expiacin, y el otro en holocausto; y har exp
iacin de lo que pec a causa del muerto, y santificar su cabeza en aquel da. 12 Y con
sagrar para Jehov los das de su nazareato, y traer un cordero de un ao en expiacin por
la culpa; y los das primeros sern anulados, por cuanto fue contaminado su nazarea
to.
13 Esta es, pues, la ley del nazareo el da que se cumpliere el tiempo de su nazar
eato: Vendr a la puerta del tabernculo de reunin, 14 y ofrecer su ofrenda a Jehov, un
cordero de un ao sin tacha en holocausto, y una cordera de un ao sin defecto en e
xpiacin, y un carnero sin defecto por ofrenda de paz. 15 Adems un canastillo de to
rtas sin levadura, de flor de harina amasadas con aceite, y hojaldres sin levadu
ra untadas con aceite, y su ofrenda y sus libaciones. 16 Y el sacerdote lo ofrec
er delante de Jehov, y har su expiacin y su holocausto; 17 y ofrecer el carnero en of
renda de paz a Jehov, con el canastillo de los panes sin levadura; ofrecer asimism
o el sacerdote su ofrenda y sus libaciones. 18 Entonces el nazareo raer a la puer
ta del tabernculo de reunin su cabeza consagrada, y tomar los cabellos de su cabeza
consagrada y los pondr sobre el fuego que est debajo de la ofrenda de paz. 19 Des
pus tomar el sacerdote la espaldilla cocida del carnero, una torta sin levadura de
l canastillo, y una hojaldre sin levadura, y las pondr sobre las manos del nazare
o, despus que fuere rada su cabeza consagrada; 20 y el sacerdote mecer aquello como
ofrenda mecida delante de Jehov, lo cual ser cosa santa del sacerdote, adems del p
echo mecido y de la espaldilla separada; despus el nazareo podr beber vino.
21 Esta es la ley del nazareo que hiciere voto de su ofrenda a Jehov por su nazar
eato, adems de lo que sus recursos le permitieren; segn el voto que hiciere, as har,
conforme a la ley de su nazareato.
La bendicin sacerdotal
22 Jehov habl a Moiss, diciendo: 23 Habla a Aarn y a sus hijos y diles: As bendeciris
a los hijos de Israel, dicindoles:
24 Jehov te bendiga, y te guarde;
25 Jehov haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;
26 Jehov alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.
27 Y pondrn mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendecir.
Ofrendas para la dedicacin del altar
NMEROS 7
1 Aconteci que cuando Moiss hubo acabado de levantar el tabernculo, y lo hubo ungid
o y santificado, con todos sus utensilios, y asimismo ungido y santificado el al
tar y todos sus utensilios, 2 entonces los prncipes de Israel, los jefes de las c
asas de sus padres, los cuales eran los prncipes de las tribus, que estaban sobre
los contados, ofrecieron; 3 y trajeron sus ofrendas delante de Jehov, seis carro
s cubiertos y doce bueyes; por cada dos prncipes un carro, y cada uno un buey, y
los ofrecieron delante del tabernculo. 4 Y Jehov habl a Moiss, diciendo: 5 Tmalos de
ellos, y sern para el servicio del tabernculo de reunin; y los dars a los levitas, a
cada uno conforme a su ministerio. 6 Entonces Moiss recibi los carros y los bueye
s, y los dio a los levitas. 7 Dos carros y cuatro bueyes dio a los hijos de Gersn
, conforme a su ministerio, 8 y a los hijos de Merari dio cuatro carros y ocho b
ueyes, conforme a su ministerio bajo la mano de Itamar hijo del sacerdote Aarn. 9
Pero a los hijos de Coat no les dio, porque llevaban sobre s en los hombros el s
ervicio del santuario. 10 Y los prncipes trajeron ofrendas para la dedicacin del a
ltar el da en que fue ungido, ofreciendo los prncipes su ofrenda delante del altar
. 11 Y Jehov dijo a Moiss: Ofrecern su ofrenda, un prncipe un da, y otro prncipe otro
da, para la dedicacin del altar.
12 Y el que ofreci su ofrenda el primer da fue Naasn hijo de Aminadab, de la tribu
de Jud. 13 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y u
n jarro de plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor
de harina amasada con aceite para ofrenda; 14 una cuchara de oro de diez siclos
, llena de incienso; 15 un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocaus
to; 16 un macho cabro para expiacin; 17 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco c
arneros, cinco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Naa
sn hijo de Aminadab.
18 El segundo da ofreci Natanael hijo de Zuar, prncipe de Isacar. 19 Ofreci como su
ofrenda un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata
de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasad
a con aceite para ofrenda; 20 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incien
so; 21 un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto; 22 un macho c
abro para expiacin; 23 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco ma
chos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Natanael hijo de Zua
r.
24 El tercer da, Eliab hijo de Heln, prncipe de los hijos de Zabuln. 25 Y su ofrenda
fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de
setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada c
on aceite para ofrenda; 26 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso;
27 un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto; 28 un macho cabro
para expiacin; 29 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco macho
s cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Eliab hijo de Heln.
30 El cuarto da, Elisur hijo de Sedeur, prncipe de los hijos de Rubn. 31 Y su ofren
da fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata d
e setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada
con aceite para ofrenda; 32 una cuchara de oro de diez siclos, llena de inciens
o; 33 un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto; 34 un macho ca
bro para expiacin; 35 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco mac
hos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Elisur hijo de Sedeur
.
36 El quinto da, Selumiel hijo de Zurisadai, prncipe de los hijos de Simen. 37 Y su
ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de p
lata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina a
masada con aceite para ofrenda; 38 una cuchara de oro de diez siclos, llena de i
ncienso; 39 un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto; 40 un ma
cho cabro para expiacin; 41 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cin
co machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Selumiel hijo d
e Zurisadai.
42 El sexto da, Eliasaf hijo de Deuel, prncipe de los hijos de Gad. 43 Y su ofrend
a fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de
setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada
con aceite para ofrenda; 44 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso
; 45 un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto; 46 un macho cab
ro para expiacin; 47 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco mach
os cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Eliasaf hijo de Deuel.

48 El sptimo da, el prncipe de los hijos de Efran, Elisama hijo de Amiud. 49 Y su of
renda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plat
a de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amas
ada con aceite para ofrenda; 50 una cuchara de oro de diez siclos, llena de inci
enso; 51 un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto; 52 un macho
cabro para expiacin; 53 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco
machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Elisama hijo de Am
iud.
54 El octavo da, el prncipe de los hijos de Manass, Gamaliel hijo de Pedasur. 55 Y
su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de
plata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina
amasada con aceite para ofrenda; 56 una cuchara de oro de diez siclos, llena de
incienso; 57 un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto; 58 un
macho cabro para expiacin; 59 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, c
inco machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Gamaliel hijo
de Pedasur.
60 El noveno da, el prncipe de los hijos de Benjamn, Abidn hijo de Gedeoni. 61 Y su
ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de pl
ata de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina am
asada con aceite para ofrenda; 62 una cuchara de oro de diez siclos, llena de in
cienso; 63 un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto; 64 un mac
ho cabro para expiacin; 65 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinc
o machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Abidn hijo de Ged
eoni.
66 El dcimo da, el prncipe de los hijos de Dan, Ahiezer hijo de Amisadai. 67 Y su o
frenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de pla
ta de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina ama
sada con aceite para ofrenda; 68 una cuchara de oro de diez siclos, llena de inc
ienso; 69 un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto; 70 un mach
o cabro para expiacin; 71 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco
machos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Ahiezer hijo de A
misadai.
72 El undcimo da, el prncipe de los hijos de Aser, Pagiel hijo de Ocrn. 73 Y su ofre
nda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata
de setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasad
a con aceite para ofrenda; 74 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incien
so; 75 un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto; 76 un macho c
abro para expiacin; 77 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco ma
chos cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Pagiel hijo de Ocrn.
78 El duodcimo da, el prncipe de los hijos de Neftal, Ahira hijo de Enn. 79 Su ofrend
a fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso, y un jarro de plata de
setenta siclos, al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada
con aceite para ofrenda; 80 una cuchara de oro de diez siclos, llena de incienso
; 81 un becerro, un carnero, un cordero de un ao para holocausto; 82 un macho cab
ro para expiacin; 83 y para ofrenda de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco mach
os cabros y cinco corderos de un ao. Esta fue la ofrenda de Ahira hijo de Enn.
84 Esta fue la ofrenda que los prncipes de Israel ofrecieron para la dedicacin del
altar, el da en que fue ungido: doce platos de plata, doce jarros de plata, doce
cucharas de oro. 85 Cada plato de ciento treinta siclos, y cada jarro de setent
a; toda la plata de la vajilla, dos mil cuatrocientos siclos, al siclo del santu
ario. 86 Las doce cucharas de oro llenas de incienso, de diez siclos cada cuchar
a, al siclo del santuario; todo el oro de las cucharas, ciento veinte siclos. 87
Todos los bueyes para holocausto, doce becerros; doce los carneros, doce los co
rderos de un ao, con su ofrenda, y doce los machos cabros para expiacin. 88 Y todos
los bueyes de la ofrenda de paz, veinticuatro novillos, sesenta los carneros, s
esenta los machos cabros, y sesenta los corderos de un ao. Esta fue la ofrenda par
a la dedicacin del altar, despus que fue ungido.
89 Y cuando entraba Moiss en el tabernculo de reunin, para hablar con Dios, oa la vo
z que le hablaba de encima del propiciatorio que estaba sobre el arca del testim
onio, de entre los dos querubines; y hablaba con l.
Aarn enciende las lmparas
NMEROS 8
1 Habl Jehov a Moiss, diciendo: 2 Habla a Aarn y dile: Cuando enciendas las lmparas,
las siete lmparas alumbrarn hacia adelante del candelero. 3 Y Aarn lo hizo as; encen
di hacia la parte anterior del candelero sus lmparas, como Jehov lo mand a Moiss. 4 Y
esta era la hechura del candelero, de oro labrado a martillo; desde su pie hast
a sus flores era labrado a martillo; conforme al modelo que Jehov mostr a Moiss, as
hizo el candelero.
Consagracin de los levitas
5 Tambin Jehov habl a Moiss, diciendo: 6 Toma a los levitas de entre los hijos de Is
rael, y haz expiacin por ellos. 7 As hars para expiacin por ellos: Roca sobre ellos e
l agua de la expiacin, y haz pasar la navaja sobre todo su cuerpo, y lavarn sus ve
stidos, y sern purificados. 8 Luego tomarn un novillo, con su ofrenda de flor de h
arina amasada con aceite; y tomars otro novillo para expiacin. 9 Y hars que los lev
itas se acerquen delante del tabernculo de reunin, y reunirs a toda la congregacin d
e los hijos de Israel. 10 Y cuando hayas acercado a los levitas delante de Jehov,
pondrn los hijos de Israel sus manos sobre los levitas; 11 y ofrecer Aarn los levi
tas delante de Jehov en ofrenda de los hijos de Israel, y servirn en el ministerio
de Jehov. 12 Y los levitas pondrn sus manos sobre las cabezas de los novillos; y
ofrecers el uno por expiacin, y el otro en holocausto a Jehov, para hacer expiacin p
or los levitas. 13 Y presentars a los levitas delante de Aarn, y delante de sus hi
jos, y los ofrecers en ofrenda a Jehov.
14 As apartars a los levitas de entre los hijos de Israel, y sern mos los levitas. 1
5 Despus de eso vendrn los levitas a ministrar en el tabernculo de reunin; sern purif
icados, y los ofrecers en ofrenda. 16 Porque enteramente me son dedicados a m los
levitas de entre los hijos de Israel, en lugar de todo primer nacido; los he tom
ado para m en lugar de los primognitos de todos los hijos de Israel. 17 Porque mo e
s todo primognito de entre los hijos de Israel, as de hombres como de animales; de
sde el da que yo her a todo primognito en la tierra de Egipto, los santifiqu para m.
18 Y he tomado a los levitas en lugar de todos los primognitos de los hijos de Is
rael. 19 Y yo he dado en don los levitas a Aarn y a sus hijos de entre los hijos
de Israel, para que ejerzan el ministerio de los hijos de Israel en el tabernculo
de reunin, y reconcilien a los hijos de Israel; para que no haya plaga en los hi
jos de Israel, al acercarse los hijos de Israel al santuario.
20 Y Moiss y Aarn y toda la congregacin de los hijos de Israel hicieron con los lev
itas conforme a todas las cosas que mand Jehov a Moiss acerca de los levitas; as hic
ieron con ellos los hijos de Israel. 21 Y los levitas se purificaron, y lavaron
sus vestidos; y Aarn los ofreci en ofrenda delante de Jehov, e hizo Aarn expiacin por
ellos para purificarlos. 22 As vinieron despus los levitas para ejercer su minist
erio en el tabernculo de reunin delante de Aarn y delante de sus hijos; de la maner
a que mand Jehov a Moiss acerca de los levitas, as hicieron con ellos.
23 Luego habl Jehov a Moiss, diciendo: 24 Los levitas de veinticinco aos arriba entr
arn a ejercer su ministerio en el servicio del tabernculo de reunin. 25 Pero desde
los cincuenta aos cesarn de ejercer su ministerio, y nunca ms lo ejercern. 26 Servirn
con sus hermanos en el tabernculo de reunin, para hacer la guardia, pero no servi
rn en el ministerio. As hars con los levitas en cuanto a su ministerio.
Celebracin de la pascua
NMEROS 9
1 Habl Jehov a Moiss en el desierto de Sina, en el segundo ao de su salida de la tier
ra de Egipto, en el mes primero, diciendo: 2 Los hijos de Israel celebrarn la pas
cua a su tiempo. 3 El decimocuarto da de este mes, entre las dos tardes, la celeb
raris a su tiempo; conforme a todos sus ritos y conforme a todas sus leyes la cel
ebraris. 4 Y habl Moiss a los hijos de Israel para que celebrasen la pascua. 5 Cele
braron la pascua en el mes primero, a los catorce das del mes, entre las dos tard
es, en el desierto de Sina; conforme a todas las cosas que mand Jehov a Moiss, as hic
ieron los hijos de Israel. 6 Pero hubo algunos que estaban inmundos a causa de m
uerto, y no pudieron celebrar la pascua aquel da; y vinieron delante de Moiss y de
lante de Aarn aquel da, 7 y le dijeron aquellos hombres: Nosotros estamos inmundos
por causa de muerto; por qu seremos impedidos de ofrecer ofrenda a Jehov a su tiem
po entre los hijos de Israel? 8 Y Moiss les respondi: Esperad, y oir lo que ordena
Jehov acerca de vosotros.
9 Y Jehov habl a Moiss, diciendo: 10 Habla a los hijos de Israel, diciendo: Cualqui
era de vosotros o de vuestros descendientes, que estuviere inmundo por causa de
muerto o estuviere de viaje lejos, celebrar la pascua a Jehov. 11 En el mes segund
o, a los catorce das del mes, entre las dos tardes, la celebrarn; con panes sin le
vadura y hierbas amargas la comern. 12 No dejarn del animal sacrificado para la maa
na, ni quebrarn hueso de l; conforme a todos los ritos de la pascua la celebrarn. 1
3 Mas el que estuviere limpio, y no estuviere de viaje, si dejare de celebrar la
pascua, la tal persona ser cortada de entre su pueblo; por cuanto no ofreci a su
tiempo la ofrenda de Jehov, el tal hombre llevar su pecado. 14 Y si morare con vos
otros extranjero, y celebrare la pascua a Jehov, conforme al rito de la pascua y
conforme a sus leyes la celebrar; un mismo rito tendris, tanto el extranjero como
el natural de la tierra.
La nube sobre el tabernculo
(Ex. 40.34-38)
15 El da que el tabernculo fue erigido, la nube cubri el tabernculo sobre la tienda
del testimonio; y a la tarde haba sobre el tabernculo como una apariencia de fuego
, hasta la maana. 16 As era continuamente: la nube lo cubra de da, y de noche la apa
riencia de fuego. 17 Cuando se alzaba la nube del tabernculo, los hijos de Israel
partan; y en el lugar donde la nube paraba, all acampaban los hijos de Israel. 18
Al mandato de Jehov los hijos de Israel partan, y al mandato de Jehov acampaban; t
odos los das que la nube estaba sobre el tabernculo, permanecan acampados. 19 Cuand
o la nube se detena sobre el tabernculo muchos das, entonces los hijos de Israel gu
ardaban la ordenanza de Jehov, y no partan. 20 Y cuando la nube estaba sobre el ta
bernculo pocos das, al mandato de Jehov acampaban, y al mandato de Jehov partan. 21 Y
cuando la nube se detena desde la tarde hasta la maana, o cuando a la maana la nub
e se levantaba, ellos partan; o si haba estado un da, y a la noche la nube se levan
taba, entonces partan. 22 O si dos das, o un mes, o un ao, mientras la nube se dete
na sobre el tabernculo permaneciendo sobre l, los hijos de Israel seguan acampados,
y no se movan; mas cuando ella se alzaba, ellos partan. 23 Al mandato de Jehov acam
paban, y al mandato de Jehov partan, guardando la ordenanza de Jehov como Jehov lo h
aba dicho por medio de Moiss.
Las trompetas de plata
NMEROS 10
1 Jehov habl a Moiss, diciendo: 2 Hazte dos trompetas de plata; de obra de martillo
las hars, las cuales te servirn para convocar la congregacin, y para hacer mover l
os campamentos. 3 Y cuando las tocaren, toda la congregacin se reunir ante ti a la
puerta del tabernculo de reunin. 4 Mas cuando tocaren slo una, entonces se congreg
arn ante ti los prncipes, los jefes de los millares de Israel. 5 Y cuando tocareis
alarma, entonces movern los campamentos de los que estn acampados al oriente. 6 Y
cuando tocareis alarma la segunda vez, entonces movern los campamentos de los qu
e estn acampados al sur; alarma tocarn para sus partidas. 7 Pero para reunir la co
ngregacin tocaris, mas no con sonido de alarma. 8 Y los hijos de Aarn, los sacerdot
es, tocarn las trompetas; y las tendris por estatuto perpetuo por vuestras generac
iones. 9 Y cuando saliereis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que
os molestare, tocaris alarma con las trompetas; y seris recordados por Jehov vuestr
o Dios, y seris salvos de vuestros enemigos. 10 Y en el da de vuestra alegra, y en
vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaris las trompet
as sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de paz, y os sern por memo
ria delante de vuestro Dios. Yo Jehov vuestro Dios.
Los israelitas salen de Sina
11 En el ao segundo, en el mes segundo, a los veinte das del mes, la nube se alz de
l tabernculo del testimonio. 12 Y partieron los hijos de Israel del desierto de S
ina segn el orden de marcha; y se detuvo la nube en el desierto de Parn. 13 Partier
on la primera vez al mandato de Jehov por medio de Moiss. 14 La bandera del campam
ento de los hijos de Jud comenz a marchar primero, por sus ejrcitos; y Naasn hijo de
Aminadab estaba sobre su cuerpo de ejrcito. 15 Sobre el cuerpo de ejrcito de la t
ribu de los hijos de Isacar, Natanael hijo de Zuar. 16 Y sobre el cuerpo de ejrci
to de la tribu de los hijos de Zabuln, Eliab hijo de Heln.
17 Despus que estaba ya desarmado el tabernculo, se movieron los hijos de Gersn y l
os hijos de Merari, que lo llevaban. 18 Luego comenz a marchar la bandera del cam
pamento de Rubn por sus ejrcitos; y Elisur hijo de Sedeur estaba sobre su cuerpo d
e ejrcito. 19 Sobre el cuerpo de ejrcito de la tribu de los hijos de Simen, Selumie
l hijo de Zurisadai. 20 Y sobre el cuerpo de ejrcito de la tribu de los hijos de
Gad, Eliasaf hijo de Deuel.
21 Luego comenzaron a marchar los coatitas llevando el santuario; y entretanto q
ue ellos llegaban, los otros acondicionaron el tabernculo. 22 Despus comenz a march
ar la bandera del campamento de los hijos de Efran por sus ejrcitos; y Elisama hij
o de Amiud estaba sobre su cuerpo de ejrcito. 23 Sobre el cuerpo de ejrcito de la
tribu de los hijos de Manass, Gamaliel hijo de Pedasur. 24 Y sobre el cuerpo de e
jrcito de la tribu de los hijos de Benjamn, Abidn hijo de Gedeoni.
25 Luego comenz a marchar la bandera del campamento de los hijos de Dan por sus e
jrcitos, a retaguardia de todos los campamentos; y Ahiezer hijo de Amisadai estab
a sobre su cuerpo de ejrcito. 26 Sobre el cuerpo de ejrcito de la tribu de los hij
os de Aser, Pagiel hijo de Ocrn. 27 Y sobre el cuerpo de ejrcito de la tribu de lo
s hijos de Neftal, Ahira hijo de Enn. 28 Este era el orden de marcha de los hijos
de Israel por sus ejrcitos cuando partan.
29 Entonces dijo Moiss a Hobab, hijo de Ragel madianita, su suegro: Nosotros parti
mos para el lugar del cual Jehov ha dicho: Yo os lo dar. Ven con nosotros, y te ha
remos bien; porque Jehov ha prometido el bien a Israel. 30 Y l le respondi: Yo no i
r, sino que me marchar a mi tierra y a mi parentela. 31 Y l le dijo: Te ruego que n
o nos dejes; porque t conoces los lugares donde hemos de acampar en el desierto,
y nos sers en lugar de ojos. 32 Y si vienes con nosotros, cuando tengamos el bien
que Jehov nos ha de hacer, nosotros te haremos bien.
33 As partieron del monte de Jehov camino de tres das; y el arca del pacto de Jehov
fue delante de ellos camino de tres das, buscndoles lugar de descanso. 34 Y la nub
e de Jehov iba sobre ellos de da, desde que salieron del campamento.
35 Cuando el arca se mova, Moiss deca: Levntate, oh Jehov, y sean dispersados tus ene
migos, y huyan de tu presencia los que te aborrecen. 36 Y cuando ella se detena,
deca: Vuelve, oh Jehov, a los millares de millares de Israel.
Jehov enva codornices
NMEROS 11
1 Aconteci que el pueblo se quej a odos de Jehov; y lo oy Jehov, y ardi su ira, y se en
cendi en ellos fuego de Jehov, y consumi uno de los extremos del campamento. 2 Ento
nces el pueblo clam a Moiss, y Moiss or a Jehov, y el fuego se extingui. 3 Y llam a aqu
el lugar Tabera, porque el fuego de Jehov se encendi en ellos.
4 Y la gente extranjera que se mezcl con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de
Israel tambin volvieron a llorar y dijeron: Quin nos diera a comer carne! 5 Nos ac
ordamos del pescado que comamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones,
los puerros, las cebollas y los ajos; 6 y ahora nuestra alma se seca; pues nada
sino este man ven nuestros ojos.
7 Y era el man como semilla de culantro, y su color como color de bedelio. 8 El p
ueblo se esparca y lo recoga, y lo mola en molinos o lo majaba en morteros, y lo co
ca en caldera o haca de l tortas; su sabor era como sabor de aceite nuevo. 9 Y cuan
do descenda el roco sobre el campamento de noche, el man descenda sobre l.
10 Y oy Moiss al pueblo, que lloraba por sus familias, cada uno a la puerta de su
tienda; y la ira de Jehov se encendi en gran manera; tambin le pareci mal a Moiss. 11
Y dijo Moiss a Jehov: Por qu has hecho mal a tu siervo? y por qu no he hallado gracia
en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre m? 12 Conceb yo a t
odo este pueblo? Lo engendr yo, para que me digas: Llvalo en tu seno, como lleva la
que cra al que mama, a la tierra de la cual juraste a sus padres? 13 De dnde conse
guir yo carne para dar a todo este pueblo? Porque lloran a m, diciendo: Danos carn
e que comamos. 14 No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado
en demasa. 15 Y si as lo haces t conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hal
lado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal.
16 Entonces Jehov dijo a Moiss: Reneme setenta varones de los ancianos de Israel, q
ue t sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y trelos a la puerta del
tabernculo de reunin, y esperen all contigo. 17 Y yo descender y hablar all contigo,
y tomar del espritu que est en ti, y pondr en ellos; y llevarn contigo la carga del p
ueblo, y no la llevars t solo. 18 Pero al pueblo dirs: Santificaos para maana, y com
eris carne; porque habis llorado en odos de Jehov, diciendo: Quin nos diera a comer ca
rne! Ciertamente mejor nos iba en Egipto! Jehov, pues, os dar carne, y comeris. 19 N
o comeris un da, ni dos das, ni cinco das, ni diez das, ni veinte das, 20 sino hasta u
n mes entero, hasta que os salga por las narices, y la aborrezcis, por cuanto men
ospreciasteis a Jehov que est en medio de vosotros, y llorasteis delante de l, dici
endo: Para qu salimos ac de Egipto? 21 Entonces dijo Moiss: Seiscientos mil de a pie
es el pueblo en medio del cual yo estoy; y t dices: Les dar carne, y comern un mes
entero! 22 Se degollarn para ellos ovejas y bueyes que les basten? o se juntarn para
ellos todos los peces del mar para que tengan abasto? 23 Entonces Jehov respondi
a Moiss: Acaso se ha acortado la mano de Jehov? Ahora vers si se cumple mi palabra,
o no.
24 Y sali Moiss y dijo al pueblo las palabras de Jehov; y reuni a los setenta varone
s de los ancianos del pueblo, y los hizo estar alrededor del tabernculo. 25 Enton
ces Jehov descendi en la nube, y le habl; y tom del espritu que estaba en l, y lo puso
en los setenta varones ancianos; y cuando pos sobre ellos el espritu, profetizaro
n, y no cesaron.
26 Y haban quedado en el campamento dos varones, llamados el uno Eldad y el otro
Medad, sobre los cuales tambin repos el espritu; estaban stos entre los inscritos, p
ero no haban venido al tabernculo; y profetizaron en el campamento. 27 Y corri un j
oven y dio aviso a Moiss, y dijo: Eldad y Medad profetizan en el campamento. 28 E
ntonces respondi Josu hijo de Nun, ayudante de Moiss, uno de sus jvenes, y dijo: Seor
mo Moiss, impdelos. 29 Y Moiss le respondi: Tienes t celos por m? Ojal todo el puebl
Jehov fuese profeta, y que Jehov pusiera su espritu sobre ellos. 30 Y Moiss volvi al
campamento, l y los ancianos de Israel.
31 Y vino un viento de Jehov, y trajo codornices del mar, y las dej sobre el campa
mento, un da de camino a un lado, y un da de camino al otro, alrededor del campame
nto, y casi dos codos sobre la faz de la tierra. 32 Entonces el pueblo estuvo le
vantado todo aquel da y toda la noche, y todo el da siguiente, y recogieron codorn
ices; el que menos, recogi diez montones; y las tendieron para s a lo largo alrede
dor del campamento. 33 An estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que f
uese masticada, cuando la ira de Jehov se encendi en el pueblo, e hiri Jehov al pueb
lo con una plaga muy grande. 34 Y llam el nombre de aquel lugar Kibrot-hataava, p
or cuanto all sepultaron al pueblo codicioso. 35 De Kibrot-hataava parti el pueblo
a Hazerot, y se qued en Hazerot.
Mara y Aarn murmuran contra Moiss
NMEROS 12
1 Mara y Aarn hablaron contra Moiss a causa de la mujer cusita que haba tomado; porq
ue l haba tomado mujer cusita. 2 Y dijeron: Solamente por Moiss ha hablado Jehov? No h
a hablado tambin por nosotros? Y lo oy Jehov. 3 Y aquel varn Moiss era muy manso, ms q
ue todos los hombres que haba sobre la tierra. 4 Luego dijo Jehov a Moiss, a Aarn y
a Mara: Salid vosotros tres al tabernculo de reunin. Y salieron ellos tres. 5 Enton
ces Jehov descendi en la columna de la nube, y se puso a la puerta del tabernculo,
y llam a Aarn y a Mara; y salieron ambos. 6 Y l les dijo: Od ahora mis palabras. Cuan
do haya entre vosotros profeta de Jehov, le aparecer en visin, en sueos hablar con l.
7 No as a mi siervo Moiss, que es fiel en toda mi casa. 8 Cara a cara hablar con l,
y claramente, y no por figuras; y ver la apariencia de Jehov. Por qu, pues, no tuvis
teis temor de hablar contra mi siervo Moiss?
9 Entonces la ira de Jehov se encendi contra ellos; y se fue. 10 Y la nube se apar
t del tabernculo, y he aqu que Mara estaba leprosa como la nieve; y mir Aarn a Mara, y
he aqu que estaba leprosa. 11 Y dijo Aarn a Moiss: Ah! seor mo, no pongas ahora sobre
nosotros este pecado; porque locamente hemos actuado, y hemos pecado. 12 No qued
e ella ahora como el que nace muerto, que al salir del vientre de su madre, tien
e ya medio consumida su carne. 13 Entonces Moiss clam a Jehov, diciendo: Te ruego,
oh Dios, que la sanes ahora. 14 Respondi Jehov a Moiss: Pues si su padre hubiera es
cupido en su rostro, no se avergonzara por siete das? Sea echada fuera del campamen
to por siete das, y despus volver a la congregacin. 15 As Mara fue echada del campamen
to siete das; y el pueblo no pas adelante hasta que se reuni Mara con ellos. 16 Desp
us el pueblo parti de Hazerot, y acamparon en el desierto de Parn.
Misin de los doce espas
(Dt. 1.19-33)
NMEROS 13
1 Y Jehov habl a Moiss, diciendo: 2 Enva t hombres que reconozcan la tierra de Canan,
la cual yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres enviaris un varn
, cada uno prncipe entre ellos. 3 Y Moiss los envi desde el desierto de Parn, confor
me a la palabra de Jehov; y todos aquellos varones eran prncipes de los hijos de I
srael. 4 Estos son sus nombres: De la tribu de Rubn, Sama hijo de Zacur. 5 De la t
ribu de Simen, Safat hijo de Hor. 6 De la tribu de Jud, Caleb hijo de Jefone. 7 De
la tribu de Isacar, Igal hijo de Jos. 8 De la tribu de Efran, Oseas hijo de Nun. 9
De la tribu de Benjamn, Palti hijo de Raf. 10 De la tribu de Zabuln, Gadiel hijo d
e Sodi. 11 De la tribu de Jos: de la tribu de Manass, Gadi hijo de Susi. 12 De la
tribu de Dan, Amiel hijo de Gemali. 13 De la tribu de Aser, Setur hijo de Micael
. 14 De la tribu de Neftal, Nahbi hijo de Vapsi. 15 De la tribu de Gad, Geuel hij
o de Maqui. 16 Estos son los nombres de los varones que Moiss envi a reconocer la
tierra; y a Oseas hijo de Nun le puso Moiss el nombre de Josu.
17 Los envi, pues, Moiss a reconocer la tierra de Canan, dicindoles: Subid de aqu al
Neguev, y subid al monte, 18 y observad la tierra cmo es, y el pueblo que la habi
ta, si es fuerte o dbil, si poco o numeroso; 19 cmo es la tierra habitada, si es b
uena o mala; y cmo son las ciudades habitadas, si son campamentos o plazas fortif
icadas; 20 y cmo es el terreno, si es frtil o estril, si en l hay rboles o no; y esfo
rzaos, y tomad del fruto del pas. Y era el tiempo de las primeras uvas.
21 Y ellos subieron, y reconocieron la tierra desde el desierto de Zin hasta Reh
ob, entrando en Hamat. 22 Y subieron al Neguev y vinieron hasta Hebrn; y all estab
an Ahimn, Sesai y Talmai, hijos de Anac. Hebrn fue edificada siete aos antes de Zon
en Egipto. 23 Y llegaron hasta el arroyo de Escol, y de all cortaron un sarmiento
con un racimo de uvas, el cual trajeron dos en un palo, y de las granadas y de
los higos. 24 Y se llam aquel lugar el Valle de Escol, por el racimo que cortaron
de all los hijos de Israel.
25 Y volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta das. 26 Y anduvieron y v
inieron a Moiss y a Aarn, y a toda la congregacin de los hijos de Israel, en el des
ierto de Parn, en Cades, y dieron la informacin a ellos y a toda la congregacin, y
les mostraron el fruto de la tierra. 27 Y les contaron, diciendo: Nosotros llega
mos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y
este es el fruto de ella. 28 Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte,
y las ciudades muy grandes y fortificadas; y tambin vimos all a los hijos de Anac
. 29 Amalec habita el Neguev, y el heteo, el jebuseo y el amorreo habitan en el
monte, y el cananeo habita junto al mar, y a la ribera del Jordn.
30 Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moiss, y dijo: Subamos luego,
y tomemos posesin de ella; porque ms podremos nosotros que ellos. 31 Mas los varon
es que subieron con l, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es
ms fuerte que nosotros. 32 Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra
que haban reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es
tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella s
on hombres de grande estatura. 33 Tambin vimos all gigantes, hijos de Anac, raza d
e los gigantes, y ramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y as les pare
camos a ellos.
Los israelitas se rebelan contra Jehov
NMEROS 14
1 Entonces toda la congregacin grit, y dio voces; y el pueblo llor aquella noche. 2
Y se quejaron contra Moiss y contra Aarn todos los hijos de Israel; y les dijo to
da la multitud: Ojal muriramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojal murira
mos! 3 Y por qu nos trae Jehov a esta tierra para caer a espada, y que nuestras muj
eres y nuestros nios sean por presa? No nos sera mejor volvernos a Egipto?
4 Y decan el uno al otro: Designemos un capitn, y volvmonos a Egipto. 5 Entonces Mo
iss y Aarn se postraron sobre sus rostros delante de toda la multitud de la congre
gacin de los hijos de Israel. 6 Y Josu hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que era
n de los que haban reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, 7 y hablaron a t
oda la congregacin de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos
para reconocerla, es tierra en gran manera buena. 8 Si Jehov se agradare de nosot
ros, l nos llevar a esta tierra, y nos la entregar; tierra que fluye leche y miel.
9 Por tanto, no seis rebeldes contra Jehov, ni temis al pueblo de esta tierra; porq
ue nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nos
otros est Jehov; no los temis. 10 Entonces toda la multitud habl de apedrearlos.
Pero la gloria de Jehov se mostr en el tabernculo de reunin a todos los hijos de Isr
ael, 11 y Jehov dijo a Moiss: Hasta cundo me ha de irritar este pueblo? Hasta cundo no
me creern, con todas las seales que he hecho en medio de ellos? 12 Yo los herir de
mortandad y los destruir, y a ti te pondr sobre gente ms grande y ms fuerte que ell
os.
13 Pero Moiss respondi a Jehov: Lo oirn luego los egipcios, porque de en medio de el
los sacaste a este pueblo con tu poder; 14 y lo dirn a los habitantes de esta tie
rra, los cuales han odo que t, oh Jehov, estabas en medio de este pueblo, que cara
a cara aparecas t, oh Jehov, y que tu nube estaba sobre ellos, y que de da ibas dela
nte de ellos en columna de nube, y de noche en columna de fuego; 15 y que has he
cho morir a este pueblo como a un solo hombre; y las gentes que hubieren odo tu f
ama hablarn, diciendo: 16 Por cuanto no pudo Jehov meter este pueblo en la tierra
de la cual les haba jurado, los mat en el desierto. 17 Ahora, pues, yo te ruego qu
e sea magnificado el poder del Seor, como lo hablaste, diciendo: 18 Jehov, tardo p
ara la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelin, aunqu
e de ningn modo tendr por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres
sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos. 19 Perdona ahora la ini
quidad de este pueblo segn la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a
este pueblo desde Egipto hasta aqu.
Jehov castiga a Israel
(Dt. 1.34-40)
20 Entonces Jehov dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho. 21 Mas tan cierta
mente como vivo yo, y mi gloria llena toda la tierra, 22 todos los que vieron mi
gloria y mis seales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya
diez veces, y no han odo mi voz, 23 no vern la tierra de la cual jur a sus padres;
no, ninguno de los que me han irritado la ver. 24 Pero a mi siervo Caleb, por cu
anto hubo en l otro espritu, y decidi ir en pos de m, yo le meter en la tierra donde
entr, y su descendencia la tendr en posesin. 25 Ahora bien, el amalecita y el canan
eo habitan en el valle; volveos maana y salid al desierto, camino del Mar Rojo.
26 Y Jehov habl a Moiss y a Aarn, diciendo: 27 Hasta cundo oir esta depravada multitud
que murmura contra m, las querellas de los hijos de Israel, que de m se quejan? 28
Diles: Vivo yo, dice Jehov, que segn habis hablado a mis odos, as har yo con vosotros
. 29 En este desierto caern vuestros cuerpos; todo el nmero de los que fueron cont
ados de entre vosotros, de veinte aos arriba, los cuales han murmurado contra m. 3
0 Vosotros a la verdad no entraris en la tierra, por la cual alc mi mano y jur que
os hara habitar en ella; exceptuando a Caleb hijo de Jefone, y a Josu hijo de Nun.
31 Pero a vuestros nios, de los cuales dijisteis que seran por presa, yo los intr
oducir, y ellos conocern la tierra que vosotros despreciasteis. 32 En cuanto a vos
otros, vuestros cuerpos caern en este desierto. 33 Y vuestros hijos andarn pastore
ando en el desierto cuarenta aos, y ellos llevarn vuestras rebeldas, hasta que vues
tros cuerpos sean consumidos en el desierto. 34 Conforme al nmero de los das, de l
os cuarenta das en que reconocisteis la tierra, llevaris vuestras iniquidades cuar
enta aos, un ao por cada da; y conoceris mi castigo. 35 Yo Jehov he hablado; as har a t
oda esta multitud perversa que se ha juntado contra m; en este desierto sern consu
midos, y ah morirn.
Muerte de los diez espas malvados
36 Y los varones que Moiss envi a reconocer la tierra, y que al volver haban hecho
murmurar contra l a toda la congregacin, desacreditando aquel pas, 37 aquellos varo
nes que haban hablado mal de la tierra, murieron de plaga delante de Jehov. 38 Per
o Josu hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone quedaron con vida, de entre aquellos ho
mbres que haban ido a reconocer la tierra.
La derrota en Horma
(Dt. 1.41-46)
39 Y Moiss dijo estas cosas a todos los hijos de Israel, y el pueblo se enlut much
o. 40 Y se levantaron por la maana y subieron a la cumbre del monte, diciendo: He
nos aqu para subir al lugar del cual ha hablado Jehov; porque hemos pecado. 41 Y d
ijo Moiss: Por qu quebrantis el mandamiento de Jehov? Esto tampoco os saldr bien. 42 N
o subis, porque Jehov no est en medio de vosotros, no seis heridos delante de vuestr
os enemigos. 43 Porque el amalecita y el cananeo estn all delante de vosotros, y c
aeris a espada; pues por cuanto os habis negado a seguir a Jehov, por eso no estar J
ehov con vosotros. 44 Sin embargo, se obstinaron en subir a la cima del monte; pe
ro el arca del pacto de Jehov, y Moiss, no se apartaron de en medio del campamento
. 45 Y descendieron el amalecita y el cananeo que habitaban en aquel monte, y lo
s hirieron y los derrotaron, persiguindolos hasta Horma.
Leyes sobre las ofrendas
NMEROS 15
1 Jehov habl a Moiss, diciendo: 2 Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayis
entrado en la tierra de vuestra habitacin que yo os doy, 3 y hagis ofrenda encend
ida a Jehov, holocausto, o sacrificio, por especial voto, o de vuestra voluntad,
o para ofrecer en vuestras fiestas solemnes olor grato a Jehov, de vacas o de ove
jas; 4 entonces el que presente su ofrenda a Jehov traer como ofrenda la dcima part
e de un efa de flor de harina, amasada con la cuarta parte de un hin de aceite.
5 De vino para la libacin ofrecers la cuarta parte de un hin, adems del holocausto
o del sacrificio, por cada cordero. 6 Por cada carnero hars ofrenda de dos dcimas
de flor de harina, amasada con la tercera parte de un hin de aceite; 7 y de vino
para la libacin ofrecers la tercera parte de un hin, en olor grato a Jehov. 8 Cuan
do ofrecieres novillo en holocausto o sacrificio, por especial voto, o de paz a
Jehov, 9 ofrecers con el novillo una ofrenda de tres dcimas de flor de harina, amas
ada con la mitad de un hin de aceite; 10 y de vino para la libacin ofrecers la mit
ad de un hin, en ofrenda encendida de olor grato a Jehov.
11 As se har con cada buey, o carnero, o cordero de las ovejas, o cabrito. 12 Conf
orme al nmero as haris con cada uno, segn el nmero de ellos. 13 Todo natural har estas
cosas as, para ofrecer ofrenda encendida de olor grato a Jehov. 14 Y cuando habit
are con vosotros extranjero, o cualquiera que estuviere entre vosotros por vuest
ras generaciones, si hiciere ofrenda encendida de olor grato a Jehov, como vosotr
os hiciereis, as har l. 15 Un mismo estatuto tendris vosotros de la congregacin y el
extranjero que con vosotros mora; ser estatuto perpetuo por vuestras generaciones
; como vosotros, as ser el extranjero delante de Jehov. 16 Una misma ley y un mismo
decreto tendris, vosotros y el extranjero que con vosotros mora.
17 Tambin habl Jehov a Moiss, diciendo: 18 Habla a los hijos de Israel, y diles: Cua
ndo hayis entrado en la tierra a la cual yo os llevo, 19 cuando comencis a comer d
el pan de la tierra, ofreceris ofrenda a Jehov. 20 De lo primero que amasis, ofrece
ris una torta en ofrenda; como la ofrenda de la era, as la ofreceris. 21 De las pri
micias de vuestra masa daris a Jehov ofrenda por vuestras generaciones. 22 Y cuand
o errareis, y no hiciereis todos estos mandamientos que Jehov ha dicho a Moiss, 23
todas las cosas que Jehov os ha mandado por medio de Moiss, desde el da que Jehov l
o mand, y en adelante por vuestras edades, 24 si el pecado fue hecho por yerro co
n ignorancia de la congregacin, toda la congregacin ofrecer un novillo por holocaus
to en olor grato a Jehov, con su ofrenda y su libacin conforme a la ley, y un mach
o cabro en expiacin. 25 Y el sacerdote har expiacin por toda la congregacin de los hi
jos de Israel; y les ser perdonado, porque yerro es; y ellos traern sus ofrendas,
ofrenda encendida a Jehov, y sus expiaciones delante de Jehov por sus yerros. 26 Y
ser perdonado a toda la congregacin de los hijos de Israel, y al extranjero que m
ora entre ellos, por cuanto es yerro de todo el pueblo.
27 Si una persona pecare por yerro, ofrecer una cabra de un ao para expiacin. 28 Y
el sacerdote har expiacin por la persona que haya pecado por yerro; cuando pecare
por yerro delante de Jehov, la reconciliar, y le ser perdonado. 29 El nacido entre
los hijos de Israel, y el extranjero que habitare entre ellos, una misma ley ten
dris para el que hiciere algo por yerro. 30 Mas la persona que hiciere algo con s
oberbia, as el natural como el extranjero, ultraja a Jehov; esa persona ser cortada
de en medio de su pueblo. 31 Por cuanto tuvo en poco la palabra de Jehov, y meno
spreci su mandamiento, enteramente ser cortada esa persona; su iniquidad caer sobre
ella.
Lapidacin de un violador del da de reposo
32 Estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron a un hombre que recoga lea
en da de reposo. 33 Y los que le hallaron recogiendo lea, lo trajeron a Moiss y a
Aarn, y a toda la congregacin; 34 y lo pusieron en la crcel, porque no estaba decla
rado qu se le haba de hacer. 35 Y Jehov dijo a Moiss: Irremisiblemente muera aquel h
ombre; apedrelo toda la congregacin fuera del campamento. 36 Entonces lo sac la con
gregacin fuera del campamento, y lo apedrearon, y muri, como Jehov mand a Moiss.
Franjas en los vestidos
37 Y Jehov habl a Moiss, diciendo: 38 Habla a los hijos de Israel, y diles que se h
agan franjas en los bordes de sus vestidos, por sus generaciones; y pongan en ca
da franja de los bordes un cordn de azul. 39 Y os servir de franja, para que cuand
o lo veis os acordis de todos los mandamientos de Jehov, para ponerlos por obra; y
no miris en pos de vuestro corazn y de vuestros ojos, en pos de los cuales os pros
tituyis. 40 Para que os acordis, y hagis todos mis mandamientos, y seis santos a vue
stro Dios. 41 Yo Jehov vuestro Dios, que os saqu de la tierra de Egipto, para ser
vuestro Dios. Yo Jehov vuestro Dios.
La rebelin de Cor
NMEROS 16
1 Cor hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Lev, y Datn y Abiram hijos de Eliab, y O
n hijo de Pelet, de los hijos de Rubn, tomaron gente, 2 y se levantaron contra Mo
iss con doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, prncipes de la congre
gacin, de los del consejo, varones de renombre. 3 Y se juntaron contra Moiss y Aarn
y les dijeron: Basta ya de vosotros! Porque toda la congregacin, todos ellos son
santos, y en medio de ellos est Jehov; por qu, pues, os levantis vosotros sobre la co
ngregacin de Jehov? 4 Cuando oy esto Moiss, se postr sobre su rostro; 5 y habl a Cor y
a todo su squito, diciendo: Maana mostrar Jehov quin es suyo, y quin es santo, y har qu
e se acerque a l; al que l escogiere, l lo acercar a s. 6 Haced esto: tomaos incensar
ios, Cor y todo su squito, 7 y poned fuego en ellos, y poned en ellos incienso del
ante de Jehov maana; y el varn a quien Jehov escogiere, aquel ser el santo; esto os b
aste, hijos de Lev. 8 Dijo ms Moiss a Cor: Od ahora, hijos de Lev: 9 Os es poco que el
Dios de Israel os haya apartado de la congregacin de Israel, acercndoos a l para qu
e ministris en el servicio del tabernculo de Jehov, y estis delante de la congregacin
para ministrarles, 10 y que te hizo acercar a ti, y a todos tus hermanos los hi
jos de Lev contigo? Procuris tambin el sacerdocio? 11 Por tanto, t y todo tu squito so
is los que os juntis contra Jehov; pues Aarn, qu es, para que contra l murmuris?
12 Y envi Moiss a llamar a Datn y Abiram, hijos de Eliab; mas ellos respondieron: N
o iremos all. 13 Es poco que nos hayas hecho venir de una tierra que destila leche
y miel, para hacernos morir en el desierto, sino que tambin te enseorees de nosot
ros imperiosamente? 14 Ni tampoco nos has metido t en tierra que fluya leche y mi
el, ni nos has dado heredades de tierras y vias. Sacars los ojos de estos hombres?
No subiremos.
15 Entonces Moiss se enoj en gran manera, y dijo a Jehov: No mires a su ofrenda; ni
aun un asno he tomado de ellos, ni a ninguno de ellos he hecho mal. 16 Despus di
jo Moiss a Cor: T y todo tu squito, poneos maana delante de Jehov; t, y ellos, y Aarn;
7 y tomad cada uno su incensario y poned incienso en ellos, y acercaos delante d
e Jehov cada uno con su incensario, doscientos cincuenta incensarios; t tambin, y A
arn, cada uno con su incensario. 18 Y tom cada uno su incensario, y pusieron en el
los fuego, y echaron en ellos incienso, y se pusieron a la puerta del tabernculo
de reunin con Moiss y Aarn. 19 Ya Cor haba hecho juntar contra ellos toda la congrega
cin a la puerta del tabernculo de reunin; entonces la gloria de Jehov apareci a toda
la congregacin. 20 Y Jehov habl a Moiss y a Aarn, diciendo: 21 Apartaos de entre esta
congregacin, y los consumir en un momento. 22 Y ellos se postraron sobre sus rost
ros, y dijeron: Dios, Dios de los espritus de toda carne, no es un solo hombre el
que pec? Por qu airarte contra toda la congregacin? 23 Entonces Jehov habl a Moiss, dic
iendo: 24 Habla a la congregacin y diles: Apartaos de en derredor de la tienda de
Cor, Datn y Abiram.
25 Entonces Moiss se levant y fue a Datn y a Abiram, y los ancianos de Israel fuero
n en pos de l. 26 Y l habl a la congregacin, diciendo: Apartaos ahora de las tiendas
de estos hombres impos, y no toquis ninguna cosa suya, para que no perezcis en tod
os sus pecados. 27 Y se apartaron de las tiendas de Cor, de Datn y de Abiram en de
rredor; y Datn y Abiram salieron y se pusieron a las puertas de sus tiendas, con
sus mujeres, sus hijos y sus pequeuelos. 28 Y dijo Moiss: En esto conoceris que Jeh
ov me ha enviado para que hiciese todas estas cosas, y que no las hice de mi prop
ia voluntad. 29 Si como mueren todos los hombres murieren stos, o si ellos al ser
visitados siguen la suerte de todos los hombres, Jehov no me envi. 30 Mas si Jeho
v hiciere algo nuevo, y la tierra abriere su boca y los tragare con todas sus cos
as, y descendieren vivos al Seol, entonces conoceris que estos hombres irritaron
a Jehov.
31 Y aconteci que cuando ces l de hablar todas estas palabras, se abri la tierra que
estaba debajo de ellos. 32 Abri la tierra su boca, y los trag a ellos, a sus casa
s, a todos los hombres de Cor, y a todos sus bienes. 33 Y ellos, con todo lo que
tenan, descendieron vivos al Seol, y los cubri la tierra, y perecieron de en medio
de la congregacin. 34 Y todo Israel, los que estaban en derredor de ellos, huyer
on al grito de ellos; porque decan: No nos trague tambin la tierra. 35 Tambin sali f
uego de delante de Jehov, y consumi a los doscientos cincuenta hombres que ofrecan
el incienso.
36 Entonces Jehov habl a Moiss, diciendo: 37 Di a Eleazar hijo del sacerdote Aarn, q
ue tome los incensarios de en medio del incendio, y derrame ms all el fuego; porqu
e son santificados 38 los incensarios de estos que pecaron contra sus almas; y h
arn de ellos planchas batidas para cubrir el altar; por cuanto ofrecieron con ell
os delante de Jehov, son santificados, y sern como seal a los hijos de Israel. 39 Y
el sacerdote Eleazar tom los incensarios de bronce con que los quemados haban ofr
ecido; y los batieron para cubrir el altar, 40 en recuerdo para los hijos de Isr
ael, de que ningn extrao que no sea de la descendencia de Aarn se acerque para ofre
cer incienso delante de Jehov, para que no sea como Cor y como su squito; segn se lo
dijo Jehov por medio de Moiss.
41 El da siguiente, toda la congregacin de los hijos de Israel murmur contra Moiss y
Aarn, diciendo: Vosotros habis dado muerte al pueblo de Jehov. 42 Y aconteci que cu
ando se junt la congregacin contra Moiss y Aarn, miraron hacia el tabernculo de reunin
, y he aqu la nube lo haba cubierto, y apareci la gloria de Jehov. 43 Y vinieron Moi
ss y Aarn delante del tabernculo de reunin. 44 Y Jehov habl a Moiss, diciendo: 45 Apart
aos de en medio de esta congregacin, y los consumir en un momento. Y ellos se post
raron sobre sus rostros. 46 Y dijo Moiss a Aarn: Toma el incensario, y pon en l fue
go del altar, y sobre l pon incienso, y ve pronto a la congregacin, y haz expiacin
por ellos, porque el furor ha salido de la presencia de Jehov; la mortandad ha co
menzado. 47 Entonces tom Aarn el incensario, como Moiss dijo, y corri en medio de la
congregacin; y he aqu que la mortandad haba comenzado en el pueblo; y l puso incien
so, e hizo expiacin por el pueblo, 48 y se puso entre los muertos y los vivos; y
ces la mortandad. 49 Y los que murieron en aquella mortandad fueron catorce mil s
etecientos, sin los muertos por la rebelin de Cor. 50 Despus volvi Aarn a Moiss a la p
uerta del tabernculo de reunin, cuando la mortandad haba cesado.
La vara de Aarn florece
NMEROS 17
1 Luego habl Jehov a Moiss, diciendo: 2 Habla a los hijos de Israel, y toma de ello
s una vara por cada casa de los padres, de todos los prncipes de ellos, doce vara
s conforme a las casas de sus padres; y escribirs el nombre de cada uno sobre su
vara. 3 Y escribirs el nombre de Aarn sobre la vara de Lev; porque cada jefe de fam
ilia de sus padres tendr una vara. 4 Y las pondrs en el tabernculo de reunin delante
del testimonio, donde yo me manifestar a vosotros. 5 Y florecer la vara del varn q
ue yo escoja, y har cesar de delante de m las quejas de los hijos de Israel con qu
e murmuran contra vosotros. 6 Y Moiss habl a los hijos de Israel, y todos los prnci
pes de ellos le dieron varas; cada prncipe por las casas de sus padres una vara,
en total doce varas; y la vara de Aarn estaba entre las varas de ellos. 7 Y Moiss
puso las varas delante de Jehov en el tabernculo del testimonio.
8 Y aconteci que el da siguiente vino Moiss al tabernculo del testimonio; y he aqu qu
e la vara de Aarn de la casa de Lev haba reverdecido, y echado flores, y arrojado r
enuevos, y producido almendras. 9 Entonces sac Moiss todas las varas de delante de
Jehov a todos los hijos de Israel; y ellos lo vieron, y tomaron cada uno su vara
. 10 Y Jehov dijo a Moiss: Vuelve la vara de Aarn delante del testimonio, para que
se guarde por seal a los hijos rebeldes; y hars cesar sus quejas de delante de m, p
ara que no mueran. 11 E hizo Moiss como le mand Jehov, as lo hizo.
12 Entonces los hijos de Israel hablaron a Moiss, diciendo: He aqu nosotros somos
muertos, perdidos somos, todos nosotros somos perdidos. 13 Cualquiera que se ace
rcare, el que viniere al tabernculo de Jehov, morir. Acabaremos por perecer todos?
Sostenimiento de sacerdotes y levitas
NMEROS 18
1 Jehov dijo a Aarn: T y tus hijos, y la casa de tu padre contigo, llevaris el pecad
o del santuario; y t y tus hijos contigo llevaris el pecado de vuestro sacerdocio.
2 Y a tus hermanos tambin, la tribu de Lev, la tribu de tu padre, haz que se acer
quen a ti y se junten contigo, y te servirn; y t y tus hijos contigo serviris delan
te del tabernculo del testimonio. 3 Y guardarn lo que t ordenes, y el cargo de todo
el tabernculo; mas no se acercarn a los utensilios santos ni al altar, para que n
o mueran ellos y vosotros. 4 Se juntarn, pues, contigo, y tendrn el cargo del tabe
rnculo de reunin en todo el servicio del tabernculo; ningn extrao se ha de acercar a
vosotros. 5 Y tendris el cuidado del santuario, y el cuidado del altar, para que
no venga ms la ira sobre los hijos de Israel. 6 Porque he aqu, yo he tomado a vues
tros hermanos los levitas de entre los hijos de Israel, dados a vosotros en don
de Jehov, para que sirvan en el ministerio del tabernculo de reunin. 7 Mas t y tus h
ijos contigo guardaris vuestro sacerdocio en todo lo relacionado con el altar, y
del velo adentro, y ministraris. Yo os he dado en don el servicio de vuestro sace
rdocio; y el extrao que se acercare, morir.
8 Dijo ms Jehov a Aarn: He aqu yo te he dado tambin el cuidado de mis ofrendas; todas
las cosas consagradas de los hijos de Israel te he dado por razn de la uncin, y a
tus hijos, por estatuto perpetuo. 9 Esto ser tuyo de la ofrenda de las cosas san
tas, reservadas del fuego; toda ofrenda de ellos, todo presente suyo, y toda exp
iacin por el pecado de ellos, y toda expiacin por la culpa de ellos, que me han de
presentar, ser cosa muy santa para ti y para tus hijos. 10 En el santuario la co
mers; todo varn comer de ella; cosa santa ser para ti. 11 Esto tambin ser tuyo: la ofr
enda elevada de sus dones, y todas las ofrendas mecidas de los hijos de Israel,
he dado a ti y a tus hijos y a tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; todo li
mpio en tu casa comer de ellas. 12 De aceite, de mosto y de trigo, todo lo ms esco
gido, las primicias de ello, que presentarn a Jehov, para ti las he dado. 13 Las p
rimicias de todas las cosas de la tierra de ellos, las cuales traern a Jehov, sern
tuyas; todo limpio en tu casa comer de ellas. 14 Todo lo consagrado por voto en I
srael ser tuyo. 15 Todo lo que abre matriz, de toda carne que ofrecern a Jehov, as d
e hombres como de animales, ser tuyo; pero hars que se redima el primognito del hom
bre; tambin hars redimir el primognito de animal inmundo. 16 De un mes hars efectuar
el rescate de ellos, conforme a tu estimacin, por el precio de cinco siclos, con
forme al siclo del santuario, que es de veinte geras. 17 Mas el primognito de vac
a, el primognito de oveja y el primognito de cabra, no redimirs; santificados son;
la sangre de ellos rociars sobre el altar, y quemars la grosura de ellos, ofrenda
encendida en olor grato a Jehov. 18 Y la carne de ellos ser tuya; como el pecho de
la ofrenda mecida y como la espaldilla derecha, ser tuya. 19 Todas las ofrendas
elevadas de las cosas santas, que los hijos de Israel ofrecieren a Jehov, las he
dado para ti, y para tus hijos y para tus hijas contigo, por estatuto perpetuo;
pacto de sal perpetuo es delante de Jehov para ti y para tu descendencia contigo.
20 Y Jehov dijo a Aarn: De la tierra de ellos no tendrs heredad, ni entre ellos te
ndrs parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.
21 Y he aqu yo he dado a los hijos de Lev todos los diezmos en Israel por heredad,
por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernculo de re
unin. 22 Y no se acercarn ms los hijos de Israel al tabernculo de reunin, para que no
lleven pecado por el cual mueran. 23 Mas los levitas harn el servicio del tabernc
ulo de reunin, y ellos llevarn su iniquidad; estatuto perpetuo para vuestros desce
ndientes; y no poseern heredad entre los hijos de Israel. 24 Porque a los levitas
he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecern a Jehov en o
frenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseern heredad.
25 Y habl Jehov a Moiss, diciendo: 26 As hablars a los levitas, y les dirs: Cuando tomi
s de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad
, vosotros presentaris de ellos en ofrenda mecida a Jehov el diezmo de los diezmos
. 27 Y se os contar vuestra ofrenda como grano de la era, y como producto del lag
ar. 28 As ofreceris tambin vosotros ofrenda a Jehov de todos vuestros diezmos que re
cibis de los hijos de Israel; y daris de ellos la ofrenda de Jehov al sacerdote Aarn
. 29 De todos vuestros dones ofreceris toda ofrenda a Jehov; de todo lo mejor de e
llos ofreceris la porcin que ha de ser consagrada. 30 Y les dirs: Cuando ofrecierei
s lo mejor de ellos, ser contado a los levitas como producto de la era, y como pr
oducto del lagar. 31 Y lo comeris en cualquier lugar, vosotros y vuestras familia
s; pues es vuestra remuneracin por vuestro ministerio en el tabernculo de reunin. 3
2 Y no llevaris pecado por ello, cuando hubiereis ofrecido la mejor parte de l; y
no contaminaris las cosas santas de los hijos de Israel, y no moriris.
La purificacin de los inmundos
NMEROS 19
1 Jehov habl a Moiss y a Aarn, diciendo: 2 Esta es la ordenanza de la ley que Jehov h
a prescrito, diciendo: Di a los hijos de Israel que te traigan una vaca alazana,
perfecta, en la cual no haya falta, sobre la cual no se haya puesto yugo; 3 y l
a daris a Eleazar el sacerdote, y l la sacar fuera del campamento, y la har degollar
en su presencia. 4 Y Eleazar el sacerdote tomar de la sangre con su dedo, y roci
ar hacia la parte delantera del tabernculo de reunin con la sangre de ella siete ve
ces; 5 y har quemar la vaca ante sus ojos; su cuero y su carne y su sangre, con s
u estircol, har quemar. 6 Luego tomar el sacerdote madera de cedro, e hisopo, y esc
arlata, y lo echar en medio del fuego en que arde la vaca. 7 El sacerdote lavar lu
ego sus vestidos, lavar tambin su cuerpo con agua, y despus entrar en el campamento;
y ser inmundo el sacerdote hasta la noche. 8 Asimismo el que la quem lavar sus ves
tidos en agua, tambin lavar en agua su cuerpo, y ser inmundo hasta la noche. 9 Y un
hombre limpio recoger las cenizas de la vaca y las pondr fuera del campamento en
lugar limpio, y las guardar la congregacin de los hijos de Israel para el agua de
purificacin; es una expiacin. 10 Y el que recogi las cenizas de la vaca lavar sus ve
stidos, y ser inmundo hasta la noche; y ser estatuto perpetuo para los hijos de Is
rael, y para el extranjero que mora entre ellos.
11 El que tocare cadver de cualquier persona ser inmundo siete das. 12 Al tercer da
se purificar con aquella agua, y al sptimo da ser limpio; y si al tercer da no se pur
ificare, no ser limpio al sptimo da. 13 Todo aquel que tocare cadver de cualquier pe
rsona, y no se purificare, el tabernculo de Jehov contamin, y aquella persona ser co
rtada de Israel; por cuanto el agua de la purificacin no fue rociada sobre l, inmu
ndo ser, y su inmundicia ser sobre l.
14 Esta es la ley para cuando alguno muera en la tienda: cualquiera que entre en
la tienda, y todo el que est en ella, ser inmundo siete das. 15 Y toda vasija abie
rta, cuya tapa no est bien ajustada, ser inmunda; 16 y cualquiera que tocare algn m
uerto a espada sobre la faz del campo, o algn cadver, o hueso humano, o sepulcro,
siete das ser inmundo. 17 Y para el inmundo tomarn de la ceniza de la vaca quemada
de la expiacin, y echarn sobre ella agua corriente en un recipiente; 18 y un hombr
e limpio tomar hisopo, y lo mojar en el agua, y rociar sobre la tienda, sobre todos
los muebles, sobre las personas que all estuvieren, y sobre aquel que hubiere to
cado el hueso, o el asesinado, o el muerto, o el sepulcro. 19 Y el limpio rociar
sobre el inmundo al tercero y al sptimo da; y cuando lo haya purificado al da sptimo
, l lavar luego sus vestidos, y a s mismo se lavar con agua, y ser limpio a la noche.

20 Y el que fuere inmundo, y no se purificare, la tal persona ser cortada de entr
e la congregacin, por cuanto contamin el tabernculo de Jehov; no fue rociada sobre l
el agua de la purificacin; es inmundo. 21 Les ser estatuto perpetuo; tambin el que
rociare el agua de la purificacin lavar sus vestidos; y el que tocare el agua de l
a purificacin ser inmundo hasta la noche. 22 Y todo lo que el inmundo tocare, ser i
nmundo; y la persona que lo tocare ser inmunda hasta la noche.
Agua de la roca
NMEROS 20
1 Llegaron los hijos de Israel, toda la congregacin, al desierto de Zin, en el me
s primero, y acamp el pueblo en Cades; y all muri Mara, y all fue sepultada.
2 Y porque no haba agua para la congregacin, se juntaron contra Moiss y Aarn. 3 Y ha
bl el pueblo contra Moiss, diciendo: Ojal hubiramos muerto cuando perecieron nuestros
hermanos delante de Jehov! 4 Por qu hiciste venir la congregacin de Jehov a este des
ierto, para que muramos aqu nosotros y nuestras bestias? 5 Y por qu nos has hecho s
ubir de Egipto, para traernos a este mal lugar? No es lugar de sementera, de hig
ueras, de vias ni de granadas; ni aun de agua para beber. 6 Y se fueron Moiss y Aa
rn de delante de la congregacin a la puerta del tabernculo de reunin, y se postraron
sobre sus rostros; y la gloria de Jehov apareci sobre ellos. 7 Y habl Jehov a Moiss,
diciendo: 8 Toma la vara, y rene la congregacin, t y Aarn tu hermano, y hablad a la
pea a vista de ellos; y ella dar su agua, y les sacars aguas de la pea, y dars de be
ber a la congregacin y a sus bestias. 9 Entonces Moiss tom la vara de delante de Je
hov, como l le mand.
10 Y reunieron Moiss y Aarn a la congregacin delante de la pea, y les dijo: Od ahora,
rebeldes! Os hemos de hacer salir aguas de esta pea? 11 Entonces alz Moiss su mano y
golpe la pea con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebi la congregacin,
y sus bestias. 12 Y Jehov dijo a Moiss y a Aarn: Por cuanto no cresteis en m, para s
antificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteris esta congregacin
en la tierra que les he dado. 13 Estas son las aguas de la rencilla, por las cu
ales contendieron los hijos de Israel con Jehov, y l se santific en ellos.
Edom rehsa dar paso a Israel
14 Envi Moiss embajadores al rey de Edom desde Cades, diciendo: As dice Israel tu h
ermano: T has sabido todo el trabajo que nos ha venido; 15 cmo nuestros padres des
cendieron a Egipto, y estuvimos en Egipto largo tiempo, y los egipcios nos maltr
ataron, y a nuestros padres; 16 y clamamos a Jehov, el cual oy nuestra voz, y envi
un ngel, y nos sac de Egipto; y he aqu estamos en Cades, ciudad cercana a tus front
eras. 17 Te rogamos que pasemos por tu tierra. No pasaremos por labranza, ni por
via, ni beberemos agua de pozos; por el camino real iremos, sin apartarnos a die
stra ni a siniestra, hasta que hayamos pasado tu territorio. 18 Edom le respondi:
No pasars por mi pas; de otra manera, saldr contra ti armado. 19 Y los hijos de Is
rael dijeron: Por el camino principal iremos; y si bebiremos tus aguas yo y mis g
anados, dar el precio de ellas; djame solamente pasar a pie, nada ms. 20 Pero l resp
ondi: No pasars. Y sali Edom contra l con mucho pueblo, y mano fuerte. 21 No quiso,
pues, Edom dejar pasar a Israel por su territorio, y se desvi Israel de l.
Aarn muere en el Monte Hor
22 Y partiendo de Cades los hijos de Israel, toda aquella congregacin, vinieron a
l monte de Hor. 23 Y Jehov habl a Moiss y a Aarn en el monte de Hor, en la frontera
de la tierra de Edom, diciendo: 24 Aarn ser reunido a su pueblo, pues no entrar en
la tierra que yo di a los hijos de Israel, por cuanto fuisteis rebeldes a mi man
damiento en las aguas de la rencilla. 25 Toma a Aarn y a Eleazar su hijo, y hazlo
s subir al monte de Hor, 26 y desnuda a Aarn de sus vestiduras, y viste con ellas
a Eleazar su hijo; porque Aarn ser reunido a su pueblo, y all morir. 27 Y Moiss hizo
como Jehov le mand; y subieron al monte de Hor a la vista de toda la congregacin.
28 Y Moiss desnud a Aarn de sus vestiduras, y se las visti a Eleazar su hijo; y Aarn
murio all en la cumbre del monte, y Moiss y Eleazar descendieron del monte. 29 Y v
iendo toda la congregacin que Aarn haba muerto, le hicieron duelo por treinta das to
das la familias de Israel.
El rey de Arad ataca a Israel
NMEROS 21
1 Cuando el cananeo, el rey de Arad, que habitaba en el Neguev, oy que vena Israel
por el camino de Atarim, pele contra Israel, y tom de l prisioneros. 2 Entonces Is
rael hizo voto a Jehov, y dijo: Si en efecto entregares este pueblo en mi mano, y
o destruir sus ciudades. 3 Y Jehov escuch la voz de Israel, y entreg al cananeo, y l
os destruy a ellos y a sus ciudades; y llam el nombre de aquel lugar Horma.
La serpiente de bronce
4 Despus partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra d
e Edom; y se desanim el pueblo por el camino. 5 Y habl el pueblo contra Dios y con
tra Moiss: Por qu nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pu
es no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano. 6
Y Jehov envi entre el pueblo serpientes ardientes, que mordan al pueblo; y muri much
o pueblo de Israel. 7 Entonces el pueblo vino a Moiss y dijo: Hemos pecado por ha
ber hablado contra Jehov, y contra ti; ruega a Jehov que quite de nosotros estas s
erpientes. Y Moiss or por el pueblo. 8 Y Jehov dijo a Moiss: Hazte una serpiente ard
iente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, v
ivir. 9 Y Moiss hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando a
lguna serpiente morda a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y viva.
Los israelitas rodean la tierra de Moab
10 Despus partieron los hijos de Israel y acamparon en Obot. 11 Y partiendo de Ob
ot, acamparon en Ije-abarim, en el desierto que est enfrente de Moab, al nacimien
to del sol. 12 Partieron de all, y acamparon en el valle de Zered. 13 De all parti
eron, y acamparon al otro lado de Arnn, que est en el desierto, y que sale del ter
ritorio del amorreo; porque Arnn es lmite de Moab, entre Moab y el amorreo. 14 Por
tanto se dice en el libro de las batallas de Jehov:
Lo que hizo en el Mar Rojo,
Y en los arroyos de Arnn;
15 Y a la corriente de los arroyos
Que va a parar en Ar,
Y descansa en el lmite de Moab.
16 De all vinieron a Beer: este es el pozo del cual Jehov dijo a Moiss: Rene al pueb
lo, y les dar agua. 17 Entonces, cant Israel este cntico:
Sube, oh pozo; a l cantad;
18 Pozo, el cual cavaron los seores.
Lo cavaron los prncipes del pueblo,
Y el legislador, con sus bculos.
Del desierto vinieron a Matana, 19 y de Matana a Nahaliel, y de Nahaliel a Bamot
; 20 y de Bamot al valle que est en los campos de Moab, y a la cumbre de Pisga, q
ue mira hacia el desierto.
Israel derrota a Sehn
(Dt. 2.26-37)
21 Entonces envi Israel embajadores a Sehn rey de los amorreos, diciendo: 22 Pasar
por tu tierra; no nos iremos por los sembrados, ni por las vias; no beberemos las
aguas de los pozos; por el camino real iremos, hasta que pasemos tu territorio.
23 Mas Sehn no dej pasar a Israel por su territorio, sino que junt Sehn todo su pue
blo y sali contra Israel en el desierto, y vino a Jahaza y pele contra Israel. 24
Y lo hiri Israel a filo de espada, y tom su tierra desde Arnn hasta Jaboc, hasta lo
s hijos de Amn; porque la frontera de los hijos de Amn era fuerte. 25 Y tom Israel
todas estas ciudades, y habit Israel en todas las ciudades del amorreo, en Hesbn y
en todas sus aldeas. 26 Porque Hesbn era la ciudad de Sehn rey de los amorreos, e
l cual haba tenido guerra antes con el rey de Moab, y tomado de su poder toda su
tierra hasta Arnn. 27 Por tanto dicen los proverbistas:
Venid a Hesbn,
Edifquese y represe la ciudad de Sehn.
28 Porque fuego sali de Hesbn,
Y llama de la ciudad de Sehn,
Y consumi a Ar de Moab,
A los seores de las alturas de Arnn.
29 Ay de ti, Moab!
Pereciste, pueblo de Quemos.
Fueron puestos sus hijos en huida,
Y sus hijas en cautividad,
Por Sehn rey de los amorreos.
30 Mas devastamos el reino de ellos;
Pereci Hesbn hasta Dibn,
Y destruimos hasta Nofa y Medeba.
Israel derrota a Og de Basn
(Dt. 3.1-11)
31 As habit Israel en la tierra del amorreo. 32 Tambin envi Moiss a reconocer a Jazer
; y tomaron sus aldeas, y echaron al amorreo que estaba all. 33 Y volvieron, y su
bieron camino de Basn; y sali contra ellos Og rey de Basn, l y todo su pueblo, para
pelear en Edrei. 34 Entonces Jehov dijo a Moiss: No le tengas miedo, porque en tu
mano lo he entregado, a l y a todo su pueblo, y a su tierra; y hars de l como hicis
te de Sehn rey de los amorreos, que habitaba en Hesbn. 35 E hirieron a l y a sus hi
jos, y a toda su gente, sin que le quedara uno, y se apoderaron de su tierra.
Balac manda llamar a Balaam
NMEROS 22
1 Partieron los hijos de Israel, y acamparon en los campos de Moab junto al Jordn
, frente a Jeric. 2 Y vio Balac hijo de Zipor todo lo que Israel haba hecho al amo
rreo. 3 Y Moab tuvo gran temor a causa del pueblo, porque era mucho; y se angust
i Moab a causa de los hijos de Israel. 4 Y dijo Moab a los ancianos de Madin: Ahor
a lamer esta gente todos nuestros contornos, como lame el buey la grama del campo
. Y Balac hijo de Zipor era entonces rey de Moab. 5 Por tanto, envi mensajeros a
Balaam hijo de Beor, en Petor, que est junto al ro en la tierra de los hijos de su
pueblo, para que lo llamasen, diciendo: Un pueblo ha salido de Egipto, y he aqu
cubre la faz de la tierra, y habita delante de m. 6 Ven pues, ahora, te ruego, ma
ldceme este pueblo, porque es ms fuerte que yo; quiz yo pueda herirlo y echarlo de
la tierra; pues yo s que el que t bendigas ser bendito, y el que t maldigas ser maldi
to.
7 Fueron los ancianos de Moab y los ancianos de Madin con las ddivas de adivinacin
en su mano, y llegaron a Balaam y le dijeron las palabras de Balac. 8 El les dij
o: Reposad aqu esta noche, y yo os dar respuesta segn Jehov me hablare. As los prncipe
s de Moab se quedaron con Balaam. 9 Y vino Dios a Balaam, y le dijo: Qu varones so
n estos que estn contigo? 10 Y Balaam respondi a Dios: Balac hijo de Zipor, rey de
Moab, ha enviado a decirme: 11 He aqu, este pueblo que ha salido de Egipto cubre
la faz de la tierra; ven pues, ahora, y maldcemelo; quiz podr pelear contra l y ech
arlo. 12 Entonces dijo Dios a Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo,
porque bendito es. 13 As Balaam se levant por la maana y dijo a los prncipes de Bal
ac: Volveos a vuestra tierra, porque Jehov no me quiere dejar ir con vosotros. 14
Y los prncipes de Moab se levantaron, y vinieron a Balac y dijeron: Balaam no qu
iso venir con nosotros.
15 Volvi Balac a enviar otra vez ms prncipes, y ms honorables que los otros; 16 los
cuales vinieron a Balaam, y le dijeron: As dice Balac, hijo de Zipor: Te ruego qu
e no dejes de venir a m; 17 porque sin duda te honrar mucho, y har todo lo que me d
igas; ven, pues, ahora, maldceme a este pueblo. 18 Y Balaam respondi y dijo a los
siervos de Balac: Aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo t
raspasar la palabra de Jehov mi Dios para hacer cosa chica ni grande. 19 Os ruego
, por tanto, ahora, que reposis aqu esta noche, para que yo sepa qu me vuelve a dec
ir Jehov. 20 Y vino Dios a Balaam de noche, y le dijo: Si vinieron para llamarte
estos hombres, levntate y vete con ellos; pero hars lo que yo te diga.
El ngel y el asna de Balaam
21 As Balaam se levant por la maana, y enalbard su asna y fue con los prncipes de Moa
b. 22 Y la ira de Dios se encendi porque l iba; y el ngel de Jehov se puso en el cam
ino por adversario suyo. Iba, pues, l montado sobre su asna, y con l dos criados s
uyos. 23 Y el asna vio al ngel de Jehov, que estaba en el camino con su espada des
nuda en su mano; y se apart el asna del camino, e iba por el campo. Entonces azot
Balaam al asna para hacerla volver al camino. 24 Pero el ngel de Jehov se puso en
una senda de vias que tena pared a un lado y pared al otro. 25 Y viendo el asna al
ngel de Jehov, se peg a la pared, y apret contra la pared el pie de Balaam; y l volv
i a azotarla. 26 Y el ngel de Jehov pas ms all, y se puso en una angostura donde no ha
ba camino para apartarse ni a derecha ni a izquierda. 27 Y viendo el asna al ngel
de Jehov, se ech debajo de Balaam; y Balaam se enoj y azot al asna con un palo. 28 E
ntonces Jehov abri la boca al asna, la cual dijo a Balaam: Qu te he hecho, que me ha
s azotado estas tres veces? 29 Y Balaam respondi al asna: Porque te has burlado d
e m. Ojal tuviera espada en mi mano, que ahora te matara! 30 Y el asna dijo a Balaam
: No soy yo tu asna? Sobre m has cabalgado desde que t me tienes hasta este da; he ac
ostumbrado hacerlo as contigo? Y l respondi: No.
31 Entonces Jehov abri los ojos de Balaam, y vio al ngel de Jehov que estaba en el c
amino, y tena su espada desnuda en su mano. Y Balaam hizo reverencia, y se inclin
sobre su rostro. 32 Y el ngel de Jehov le dijo: Por qu has azotado tu asna estas tre
s veces? He aqu yo he salido para resistirte, porque tu camino es perverso delant
e de m. 33 El asna me ha visto, y se ha apartado luego de delante de m estas tres
veces; y si de m no se hubiera apartado, yo tambin ahora te matara a ti, y a ella d
ejara viva. 34 Entonces Balaam dijo al ngel de Jehov: He pecado, porque no saba que
t te ponas delante de m en el camino; mas ahora, si te parece mal, yo me volver. 35
Y el ngel de Jehov dijo a Balaam: Ve con esos hombres; pero la palabra que yo te d
iga, esa hablars. As Balaam fue con los prncipes de Balac.
36 Oyendo Balac que Balaam vena, sali a recibirlo a la ciudad de Moab, que est junt
o al lmite de Arnn, que est al extremo de su territorio. 37 Y Balac dijo a Balaam: N
o envi yo a llamarte? Por qu no has venido a m? No puedo yo honrarte? 38 Balaam respo
ndi a Balac: He aqu yo he venido a ti; mas podr ahora hablar alguna cosa? La palabra
que Dios pusiere en mi boca, esa hablar. 39 Y fue Balaam con Balac, y vinieron a
Quiriat-huzot. 40 Y Balac hizo matar bueyes y ovejas, y envi a Balaam, y a los p
rncipes que estaban con l.
Balaam bendice a Israel
41 El da siguiente, Balac tom a Balaam y lo hizo subir a Bamot-baal, y desde all vi
o a los ms cercanos del pueblo.
NMEROS 23
1 Y Balaam dijo a Balac: Edifcame aqu siete altares, y preprame aqu siete becerros y
siete carneros. 2 Balac hizo como le dijo Balaam; y ofrecieron Balac y Balaam u
n becerro y un carnero en cada altar. 3 Y Balaam dijo a Balac: Ponte junto a tu
holocausto, y yo ir; quiz Jehov me vendr al encuentro, y cualquiera cosa que me most
rare, te avisar. Y se fue a un monte descubierto. 4 Y vino Dios al encuentro de B
alaam, y ste le dijo: Siete altares he ordenado, y en cada altar he ofrecido un b
ecerro y un carnero. 5 Y Jehov puso palabra en la boca de Balaam, y le dijo: Vuel
ve a Balac, y dile as. 6 Y volvi a l, y he aqu estaba l junto a su holocausto, l y tod
os los prncipes de Moab. 7 Y l tom su parbola, y dijo:
De Aram me trajo Balac,
Rey de Moab, de los montes del oriente;
Ven, maldceme a Jacob,
Y ven, execra a Israel.
8 Por qu maldecir yo al que Dios no maldijo?
Y por qu he de execrar al que Jehov no ha execrado?
9 Porque de la cumbre de las peas lo ver,
Y desde los collados lo mirar;
He aqu un pueblo que habitar confiado,
Y no ser contado entre las naciones.
10 Quin contar el polvo de Jacob,
O el nmero de la cuarta parte de Israel?
Muera yo la muerte de los rectos,
Y mi postrimera sea como la suya.
11 Entonces Balac dijo a Balaam: Qu me has hecho? Te he trado para que maldigas a m
is enemigos, y he aqu has proferido bendiciones. 12 El respondi y dijo: No cuidar de
decir lo que Jehov ponga en mi boca?
13 Y dijo Balac: Te ruego que vengas conmigo a otro lugar desde el cual los veas
; solamente los ms cercanos vers, y no los vers todos; y desde all me los maldecirs.
14 Y lo llev al campo de Zofim, a la cumbre de Pisga, y edific siete altares, y of
reci un becerro y un carnero en cada altar. 15 Entonces l dijo a Balac: Ponte aqu j
unto a tu holocausto, y yo ir a encontrar a Dios all. 16 Y Jehov sali al encuentro d
e Balaam, y puso palabra en su boca, y le dijo: Vuelve a Balac, y dile as. 17 Y v
ino a l, y he aqu que l estaba junto a su holocausto, y con l los prncipes de Moab; y
le dijo Balac: Qu ha dicho Jehov? 18 Entonces l tom su parbola, y dijo:
Balac, levntate y oye;
Escucha mis palabras, hijo de Zipor:
19 Dios no es hombre, para que mienta,
Ni hijo de hombre para que se arrepienta.
El dijo, y no har?
Habl, y no lo ejecutar?
20 He aqu, he recibido orden de bendecir;
El dio bendicin, y no podr revocarla.
21 No ha notado iniquidad en Jacob,
Ni ha visto perversidad en Israel.
Jehov su Dios est con l,
Y jbilo de rey en l.
22 Dios los ha sacado de Egipto;
Tiene fuerzas como de bfalo.
23 Porque contra Jacob no hay agero,
Ni adivinacin contra Israel.
Como ahora, ser dicho de Jacob y de Israel:
Lo que ha hecho Dios!
24 He aqu el pueblo que como len se levantar,
Y como len se erguir;
No se echar hasta que devore la presa,
Y beba la sangre de los muertos.
25 Entonces Balac dijo a Balaam: Ya que no lo maldices, tampoco lo bendigas. 26
Balaam respondi y dijo a Balac: No te he dicho que todo lo que Jehov me diga, eso t
engo que hacer? 27 Y dijo Balac a Balaam: Te ruego que vengas, te llevar a otro l
ugar; por ventura parecer bien a Dios que desde all me lo maldigas. 28 Y Balac lle
v a Balaam a la cumbre de Peor, que mira hacia el desierto. 29 Entonces Balaam di
jo a Balac: Edifcame aqu siete altares, y preprame aqu siete becerros y siete carner
os. 30 Y Balac hizo como Balaam le dijo; y ofreci un becerro y un carnero en cada
altar.
NMEROS 24
1 Cuando vio Balaam que pareca bien a Jehov que l bendijese a Israel, no fue, como
la primera y segunda vez, en busca de agero, sino que puso su rostro hacia el des
ierto; 2 y alzando sus ojos, vio a Israel alojado por sus tribus; y el Espritu de
Dios vino sobre l. 3 Entonces tom su parbola, y dijo:
Dijo Balaam hijo de Beor,
Y dijo el varn de ojos abiertos;
4 Dijo el que oy los dichos de Dios,
El que vio la visin del Omnipotente;
Cado, pero abiertos los ojos:
5 Cun hermosas son tus tiendas, oh Jacob,
Tus habitaciones, oh Israel!
6 Como arroyos estn extendidas,
Como huertos junto al ro,
Como loes plantados por Jehov,
Como cedros junto a las aguas.
7 De sus manos destilarn aguas,
Y su descendencia ser en muchas aguas;
Enaltecer su rey ms que Agag,
Y su reino ser engrandecido.
8 Dios lo sac de Egipto;
Tiene fuerzas como de bfalo.
Devorar a las naciones enemigas,
Desmenuzar sus huesos,
Y las traspasar con sus saetas.
9 Se encorvar para echarse como len,
Y como leona; quin lo despertar?
Benditos los que te bendijeren,
Y malditos los que te maldijeren.
Profeca de Balaam
10 Entonces se encendi la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus manos le dij
o: Para maldecir a mis enemigos te he llamado, y he aqu los has bendecido ya tres
veces. 11 Ahora huye a tu lugar; yo dije que te honrara, mas he aqu que Jehov te h
a privado de honra. 12 Y Balaam le respondi: No lo declar yo tambin a tus mensajeros
que me enviaste, diciendo: 13 Si Balac me diese su casa llena de plata y oro, y
o no podr traspasar el dicho de Jehov para hacer cosa buena ni mala de mi arbitrio
, mas lo que hable Jehov, eso dir yo? 14 He aqu, yo me voy ahora a mi pueblo; por t
anto, ven, te indicar lo que este pueblo ha de hacer a tu pueblo en los postreros
das. 15 Y tom su parbola, y dijo:
Dijo Balaam hijo de Beor,
Dijo el varn de ojos abiertos;
16 Dijo el que oy los dichos de Jehov,
Y el que sabe la ciencia del Altsimo,
El que vio la visin del Omnipotente;
Cado, pero abiertos los ojos:
17 Lo ver, mas no ahora;
Lo mirar, mas no de cerca;
Saldr ESTRELLA de Jacob,
Y se levantar cetro de Israel,
Y herir las sienes de Moab,
Y destruir a todos los hijos de Set.
18 Ser tomada Edom,
Ser tambin tomada Seir por sus enemigos,
E Israel se portar varonilmente.
19 De Jacob saldr el dominador,
Y destruir lo que quedare de la ciudad.
20 Y viendo a Amalec, tom su parbola y dijo:
Amalec, cabeza de naciones;
Mas al fin perecer para siempre.
21 Y viendo al ceneo, tom su parbola y dijo:
Fuerte es tu habitacin;
Pon en la pea tu nido;
22 Porque el ceneo ser echado,
Cuando Asiria te llevar cautivo.
23 Tom su parbola otra vez, y dijo:
Ay! quin vivir cuando hiciere Dios estas cosas?
24 Vendrn naves de la costa de Quitim,
Y afligirn a Asiria, afligirn tambin a Heber;
Mas l tambin perecer para siempre.
25 Entonces se levant Balaam y se fue, y volvi a su lugar; y tambin Balac se fue po
r su camino.
Israel acude a Baal-peor
NMEROS 25
1 Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empez a fornicar con las hijas de Moab, 2 l
as cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comi,
y se inclin a sus dioses. 3 As acudi el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehov se e
ncendi contra Israel. 4 Y Jehov dijo a Moiss: Toma a todos los prncipes del pueblo,
y ahrcalos ante Jehov delante del sol, y el ardor de la ira de Jehov se apartar de I
srael. 5 Entonces Moiss dijo a los jueces de Israel: Matad cada uno a aquellos de
los vuestros que se han juntado con Baal-peor.
6 Y he aqu un varn de los hijos de Israel vino y trajo una madianita a sus hermano
s, a ojos de Moiss y de toda la congregacin de los hijos de Israel, mientras llora
ban ellos a la puerta del tabernculo de reunin. 7 Y lo vio Finees hijo de Eleazar,
hijo del sacerdote Aarn, y se levant de en medio de la congregacin, y tom una lanza
en su mano; 8 y fue tras el varn de Israel a la tienda, y los alance a ambos, al
varn de Israel, y a la mujer por su vientre. Y ces la mortandad de los hijos de Is
rael. 9 Y murieron de aquella mortandad veinticuatro mil.
10 Entonces Jehov habl a Moiss, diciendo: 11 Finees hijo de Eleazar, hijo del sacer
dote Aarn, ha hecho apartar mi furor de los hijos de Israel, llevado de celo entr
e ellos; por lo cual yo no he consumido en mi celo a los hijos de Israel. 12 Por
tanto diles: He aqu yo establezco mi pacto de paz con l; 13 y tendr l, y su descend
encia despus de l, el pacto del sacerdocio perpetuo, por cuanto tuvo celo por su D
ios e hizo expiacin por los hijos de Israel.
14 Y el nombre del varn que fue muerto con la madianita era Zimri hijo de Salu, j
efe de una familia de la tribu de Simen. 15 Y el nombre de la mujer madianita mue
rta era Cozbi hija de Zur, prncipe de pueblos, padre de familia en Madin.
16 Y Jehov habl a Moiss, diciendo: 17 Hostigad a los madianitas, y heridlos, 18 por
cuanto ellos os afligieron a vosotros con sus ardides con que os han engaado en
lo tocante a Baal-peor, y en lo tocante a Cozbi hija del prncipe de Madin, su herm
ana, la cual fue muerta el da de la mortandad por causa de Baal-peor.
Censo del pueblo en Moab
NMEROS 26
1 Aconteci despus de la mortandad, que Jehov habl a Moiss y a Eleazar hijo del sacerd
ote Aarn, diciendo: 2 Tomad el censo de toda la congregacin de los hijos de Israel
, de veinte aos arriba, por las casas de sus padres, todos los que pueden salir a
la guerra en Israel. 3 Y Moiss y el sacerdote Eleazar hablaron con ellos en los
campos de Moab, junto al Jordn frente a Jeric, diciendo: 4 Contaris el pueblo de ve
inte aos arriba, como mand Jehov a Moiss y a los hijos de Israel que haban salido de
tierra de Egipto.
5 Rubn, primognito de Israel; los hijos de Rubn: de Enoc, la familia de los enoquit
as; de Fal, la familia de los faluitas; 6 de Hezrn, la familia de los hezronitas;
de Carmi, la familia de los carmitas. 7 Estas son las familias de los rubenitas;
y fueron contados de ellas cuarenta y tres mil setecientos treinta. 8 Los hijos
de Fal: Eliab. 9 Y los hijos de Eliab: Nemuel, Datn y Abiram. Estos Datn y Abiram
fueron los del consejo de la congregacin, que se rebelaron contra Moiss y Aarn con
el grupo de Cor, cuando se rebelaron contra Jehov; 10 y la tierra abri su boca y lo
s trag a ellos y a Cor, cuando aquel grupo muri, cuando consumi el fuego a dosciento
s cincuenta varones, para servir de escarmiento. 11 Mas los hijos de Cor no murie
ron.
12 Los hijos de Simen por sus familias: de Nemuel, la familia de los nemuelitas;
de Jamn, la familia de los jaminitas; de Jaqun, la familia de los jaquinitas; 13 d
e Zera, la familia de los zeratas; de Sal, la familia de los saulitas. 14 Estas so
n las familias de los simeonitas, veintids mil doscientos.
15 Los hijos de Gad por sus familias: de Zefn, la familia de los zefonitas; de Ha
gui, la familia de los haguitas; de Suni, la familia de los sunitas; 16 de Ozni,
la familia de los oznitas; de Eri, la familia de los eritas; 17 de Arod, la fam
ilia de los aroditas; de Areli, la familia de los arelitas. 18 Estas son las fam
ilias de Gad; y fueron contados de ellas cuarenta mil quinientos.
19 Los hijos de Jud: Er y Onn; y Er y Onn murieron en la tierra de Canan. 20 Y fuero
n los hijos de Jud por sus familias: de Sela, la familia de los selatas; de Fares,
la familia de los faresitas; de Zera, la familia de los zeratas. 21 Y fueron los
hijos de Fares: de Hezrn, la familia de los hezronitas; de Hamul, la familia de
los hamulitas. 22 Estas son las familias de Jud, y fueron contados de ellas seten
ta y seis mil quinientos.
23 Los hijos de Isacar por sus familias; de Tola, la familia de los tolatas; de Fa
, la familia de los funitas; 24 de Jasub, la familia de los jasubitas; de Simrn,
la familia de los simronitas. 25 Estas son las familias de Isacar, y fueron cont
ados de ellas sesenta y cuatro mil trescientos.
26 Los hijos de Zabuln por sus familias: de Sered, la familia de los sereditas; d
e Eln, la familia de los elonitas; de Jahleel, la familia de los jahleelitas. 27
Estas son las familias de los zabulonitas, y fueron contados de ellas sesenta mi
l quinientos.
28 Los hijos de Jos por sus familias: Manass y Efran. 29 Los hijos de Manass: de Maq
uir, la familia de los maquiritas; y Maquir engendr a Galaad; de Galaad, la famil
ia de los galaaditas. 30 Estos son los hijos de Galaad: de Jezer, la familia de
los jezeritas; de Helec, la familia de los helequitas; 31 de Asriel, la familia
de los asrielitas; de Siquem, la familia de los siquemitas; 32 de Semida, la fam
ilia de los semidatas; de Hefer, la familia de los heferitas. 33 Y Zelofehad hijo
de Hefer no tuvo hijos sino hijas; y los nombres de las hijas de Zelofehad fuer
on Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa. 34 Estas son las familias de Manass; y fuero
n contados de ellas cincuenta y dos mil setecientos.
35 Estos son los hijos de Efran por sus familias: de Sutela, la familia de los su
telatas; de Bequer, la familia de los bequeritas; de Tahn, la familia de los tahan
itas. 36 Y estos son los hijos de Sutela: de Ern, la familia de los eranitas. 37
Estas son las familias de los hijos de Efran; y fueron contados de ellas treinta
y dos mil quinientos. Estos son los hijos de Jos por sus familias.
38 Los hijos de Benjamn por sus familias: de Bela, la familia de los belatas; de A
sbel, la familia de los asbelitas; de Ahiram, la familia de los ahiramitas; 39 d
e Sufam, la familia de los sufamitas; de Hufam, la familia de los hufamitas. 40
Y los hijos de Bela fueron Ard y Naamn: de Ard, la familia de los arditas; de Naa
mn, la familia de los naamitas. 41 Estos son los hijos de Benjamn por sus familias
; y fueron contados de ellos cuarenta y cinco mil seiscientos.
42 Estos son los hijos de Dan por sus familias: de Sham, la familia de los suhami
tas. Estas son las familias de Dan por sus familias. 43 De las familias de los s
uhamitas fueron contados sesenta y cuatro mil cuatrocientos.
44 Los hijos de Aser por sus familias: de Imna, la familia de los imnitas; de Isi
, la familia de los isuitas; de Bera, la familia de los beriatas. 45 Los hijos de
Bera: de Heber, la familia de los heberitas; de Malquiel, la familia de los malqu
ielitas. 46 Y el nombre de la hija de Aser fue Sera. 47 Estas son las familias d
e los hijos de Aser; y fueron contados de ellas cincuenta y tres mil cuatrocient
os.
48 Los hijos de Neftal, por sus familias: de Jahzeel, la familia de los jahzeelit
as; de Guni, la familia de los gunitas; 49 de Jezer, la familia de los jezeritas
; de Silem, la familia de los silemitas. 50 Estas son las familias de Neftal por
sus familias; y fueron contados de ellas cuarenta y cinco mil cuatrocientos.
51 Estos son los contados de los hijos de Israel, seiscientos un mil setecientos
treinta.
Orden para la reparticin de la tierra
52 Y habl Jehov a Moiss, diciendo: 53 A stos se repartir la tierra en heredad, por la
cuenta de los nombres. 54 A los ms dars mayor heredad, y a los menos menor; y a c
ada uno se le dar su heredad conforme a sus contados. 55 Pero la tierra ser repart
ida por suerte; y por los nombres de las tribus de sus padres heredarn. 56 Confor
me a la suerte ser repartida su heredad entre el grande y el pequeo.
Censo de la tribu de Lev
57 Los contados de los levitas por sus familias son estos: de Gersn, la familia d
e los gersonitas; de Coat, la familia de los coatitas; de Merari, la familia de
los meraritas. 58 Estas son las familias de los levitas: la familia de los libni
tas, la familia de los hebronitas, la familia de los mahlitas, la familia de los
musitas, la familia de los coretas. Y Coat engendr a Amram. 59 La mujer de Amram
se llam Jocabed, hija de Lev, que le naci a Lev en Egipto; sta dio a luz de Amram a A
arn y a Moiss, y a Mara su hermana. 60 Y a Aarn le nacieron Nadab, Abi, Eleazar e Ita
mar. 61 Pero Nadab y Abi murieron cuando ofrecieron fuego extrao delante de Jehov.
62 De los levitas fueron contados veintitrs mil, todos varones de un mes arriba;
porque no fueron contados entre los hijos de Israel, por cuanto no les haba de se
r dada heredad entre los hijos de Israel.
Caleb y Josu sobreviven
63 Estos son los contados por Moiss y el sacerdote Eleazar, los cuales contaron l
os hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordn frente a Jeric. 64 Y entr
e stos ninguno hubo de los contados por Moiss y el sacerdote Aarn, quienes contaron
a los hijos de Israel en el desierto de Sina. 65 Porque Jehov haba dicho de ellos:
Morirn en el desierto; y no qued varn de ellos, sino Caleb hijo de Jefone y Josu hi
jo de Nun.
Peticin de las hijas de Zelofehad
NMEROS 27
1 Vinieron las hijas de Zelofehad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir,
hijo de Manass, de las familias de Manass hijo de Jos, los nombres de las cuales e
ran Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa; 2 y se presentaron delante de Moiss y delan
te del sacerdote Eleazar, y delante de los prncipes y de toda la congregacin, a la
puerta del tabernculo de reunin, y dijeron: 3 Nuestro padre muri en el desierto; y
l no estuvo en la compaa de los que se juntaron contra Jehov en el grupo de Cor, sin
o que en su propio pecado muri, y no tuvo hijos. 4 Por qu ser quitado el nombre de n
uestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre
los hermanos de nuestro padre.
5 Y Moiss llev su causa delante de Jehov. 6 Y Jehov respondi a Moiss, diciendo: 7 Bien
dicen las hijas de Zelofehad; les dars la posesin de una heredad entre los herman
os de su padre, y traspasars la heredad de su padre a ellas. 8 Y a los hijos de I
srael hablars, diciendo: Cuando alguno muriere sin hijos, traspasaris su herencia
a su hija. 9 Si no tuviere hija, daris su herencia a sus hermanos; 10 y si no tuv
iere hermanos, daris su herencia a los hermanos de su padre. 11 Y si su padre no
tuviere hermanos, daris su herencia a su pariente ms cercano de su linaje, y de ste
ser; y para los hijos de Israel esto ser por estatuto de derecho, como Jehov mand a
Moiss.
Josu es designado como sucesor de Moiss
12 Jehov dijo a Moiss: Sube a este monte Abarim, y vers la tierra que he dado a los
hijos de Israel. 13 Y despus que la hayas visto, t tambin sers reunido a tu pueblo,
como fue reunido tu hermano Aarn. 14 Pues fuisteis rebeldes a mi mandato en el d
esierto de Zin, en la rencilla de la congregacin, no santificndome en las aguas a
ojos de ellos. Estas son las aguas de la rencilla de Cades en el desierto de Zin
. 15 Entonces respondi Moiss a Jehov, diciendo: 16 Ponga Jehov, Dios de los espritus
de toda carne, un varn sobre la congregacin, 17 que salga delante de ellos y que e
ntre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregacin de
Jehov no sea como ovejas sin pastor. 18 Y Jehov dijo a Moiss: Toma a Josu hijo de N
un, varn en el cual hay espritu, y pondrs tu mano sobre l; 19 y lo pondrs delante del
sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregacin; y le dars el cargo en presen
cia de ellos. 20 Y pondrs de tu dignidad sobre l, para que toda la congregacin de l
os hijos de Israel le obedezca. 21 El se pondr delante del sacerdote Eleazar, y l
e consultar por el juicio del Urim delante de Jehov; por el dicho de l saldrn, y por
el dicho de l entrarn, l y todos los hijos de Israel con l, y toda la congregacin. 2
2 Y Moiss hizo como Jehov le haba mandado, pues tom a Josu y lo puso delante del sace
rdote Eleazar, y de toda la congregacin; 23 y puso sobre l sus manos, y le dio el
cargo, como Jehov haba mandado por mano de Moiss.
Las ofrendas diarias
(Ex. 29.38-46)
NMEROS 28
1 Habl Jehov a Moiss, diciendo: 2 Manda a los hijos de Israel, y diles: Mi ofrenda,
mi pan con mis ofrendas encendidas en olor grato a m, guardaris, ofrecindomelo a s
u tiempo. 3 Y les dirs: Esta es la ofrenda encendida que ofreceris a Jehov: dos cor
deros sin tacha de un ao, cada da, ser el holocausto continuo. 4 Un cordero ofrecers
por la maana, y el otro cordero ofrecers a la cada de la tarde; 5 y la dcima parte
de un efa de flor de harina, amasada con un cuarto de un hin de aceite de olivas
machacadas, en ofrenda. 6 Es holocausto continuo, que fue ordenado en el monte
Sina para olor grato, ofrenda encendida a Jehov. 7 Y su libacin, la cuarta parte de
un hin con cada cordero; derramars libacin de vino superior ante Jehov en el santu
ario. 8 Y ofrecers el segundo cordero a la cada de la tarde; conforme a la ofrenda
de la maana y conforme a su libacin ofrecers, ofrenda encendida en olor grato a Je
hov.
Ofrendas mensuales y del da de reposo
9 Mas el da de reposo, dos corderos de un ao sin defecto, y dos dcimas de flor de h
arina amasada con aceite, como ofrenda, con su libacin. 10 Es el holocausto de ca
da da de reposo, adems del holocausto continuo y su libacin.
11 Al comienzo de vuestros meses ofreceris en holocausto a Jehov dos becerros de l
a vacada, un carnero, y siete corderos de un ao sin defecto; 12 y tres dcimas de f
lor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada becerro; y dos dcimas de
flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada carnero; 13 y una dcima
de flor de harina amasada con aceite, en ofrenda que se ofrecer con cada cordero;
holocausto de olor grato, ofrenda encendida a Jehov. 14 Y sus libaciones de vino
, medio hin con cada becerro, y la tercera parte de un hin con cada carnero, y l
a cuarta parte de un hin con cada cordero. Este es el holocausto de cada mes por
todos los meses del ao. 15 Y un macho cabro en expiacin se ofrecer a Jehov, adems del
holocausto continuo con su libacin.
Ofrendas de las fiestas solemnes
(Lv. 23.1-44)
16 Pero en el mes primero, a los catorce das del mes, ser la pascua de Jehov. 17 Y
a los quince das de este mes, la fiesta solemne; por siete das se comern panes sin
levadura. 18 El primer da ser santa convocacin; ninguna obra de siervos haris. 19 Y
ofreceris como ofrenda encendida en holocausto a Jehov, dos becerros de la vacada,
y un carnero, y siete corderos de un ao; sern sin defecto. 20 Y su ofrenda de har
ina amasada con aceite: tres dcimas con cada becerro, y dos dcimas con cada carner
o; 21 y con cada uno de los siete corderos ofreceris una dcima. 22 Y un macho cabro
por expiacin, para reconciliaros. 23 Esto ofreceris adems del holocausto de la maan
a, que es el holocausto continuo. 24 Conforme a esto ofreceris cada uno de los si
ete das, vianda y ofrenda encendida en olor grato a Jehov; se ofrecer adems del holo
causto continuo, con su libacin. 25 Y el sptimo da tendris santa convocacin; ninguna
obra de siervos haris.
26 Adems, el da de las primicias, cuando presentis ofrenda nueva a Jehov en vuestras
semanas, tendris santa convocacin; ninguna obra de siervos haris. 27 Y ofreceris en
holocausto, en olor grato a Jehov, dos becerros de la vacada, un carnero, siete
corderos de un ao; 28 y la ofrenda de ellos, flor de harina amasada con aceite, t
res dcimas con cada becerro, dos dcimas con cada carnero, 29 y con cada uno de los
siete corderos una dcima; 30 y un macho cabro para hacer expiacin por vosotros. 31
Los ofreceris, adems del holocausto continuo con sus ofrendas, y sus libaciones;
sern sin defecto.
NMEROS 29
1 En el sptimo mes, el primero del mes, tendris santa convocacin; ninguna obra de s
iervos haris; os ser da de sonar las trompetas. 2 Y ofreceris holocausto en olor gra
to a Jehov, un becerro de la vacada, un carnero, siete corderos de un ao sin defec
to; 3 y la ofrenda de ellos, de flor de harina amasada con aceite, tres dcimas de
efa con cada becerro, dos dcimas con cada carnero, 4 y con cada uno de los siete
corderos, una dcima; 5 y un macho cabro por expiacin, para reconciliaros, 6 adems d
el holocausto del mes y su ofrenda, y el holocausto continuo y su ofrenda, y sus
libaciones conforme a su ley, como ofrenda encendida a Jehov en olor grato.
7 En el diez de este mes sptimo tendris santa convocacin, y afligiris vuestras almas
; ninguna obra haris; 8 y ofreceris en holocausto a Jehov en olor grato, un becerro
de la vacada, un carnero, y siete corderos de un ao; sern sin defecto. 9 Y sus of
rendas, flor de harina amasada con aceite, tres dcimas de efa con cada becerro, d
os dcimas con cada carnero, 10 y con cada uno de los siete corderos, una dcima; 11
y un macho cabro por expiacin; adems de la ofrenda de las expiaciones por el pecad
o, y del holocausto continuo y de sus ofrendas y de sus libaciones.
12 Tambin a los quince das del mes sptimo tendris santa convocacin; ninguna obra de s
iervos haris, y celebraris fiesta solemne a Jehov por siete das. 13 Y ofreceris en ho
locausto, en ofrenda encendida a Jehov en olor grato, trece becerros de la vacada
, dos carneros, y catorce corderos de un ao; han de ser sin defecto. 14 Y las ofr
endas de ellos, de flor de harina amasada con aceite, tres dcimas de efa con cada
uno de los trece becerros, dos dcimas con cada uno de los dos carneros, 15 y con
cada uno de los catorce corderos, una dcima; 16 y un macho cabro por expiacin, ade
ms del holocausto continuo, su ofrenda y su libacin.
17 El segundo da, doce becerros de la vacada, dos carneros, catorce corderos de u
n ao sin defecto, 18 y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los ca
rneros y con los corderos, segn el nmero de ellos, conforme a la ley; 19 y un mach
o cabro por expiacin; adems del holocausto continuo, y su ofrenda y su libacin.
20 El da tercero, once becerros, dos carneros, catorce corderos de un ao sin defec
to; 21 y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con
los corderos, segn el nmero de ellos, conforme a la ley; 22 y un macho cabro por ex
piacin, adems del holocausto continuo, y su ofrenda y su libacin.
23 El cuarto da, diez becerros, dos carneros, catorce corderos de un ao sin defect
o; 24 sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con los
corderos, segn el nmero de ellos, conforme a la ley; 25 y un macho cabro por expia
cin; adems del holocausto continuo, su ofrenda y su libacin.
26 El quinto da, nueve becerros, dos carneros, catorce corderos de un ao sin defec
to; 27 y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con
los corderos, segn el nmero de ellos, conforme a la ley; 28 y un macho cabro por ex
piacin, adems del holocausto continuo, su ofrenda y su libacin.
29 El sexto da, ocho becerros, dos carneros, catorce corderos de un ao sin defecto
; 30 y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con lo
s corderos, segn el nmero de ellos, conforme a la ley; 31 y un macho cabro por expi
acin, adems del holocausto continuo, su ofrenda y su libacin.
32 El sptimo da, siete becerros, dos carneros, catorce corderos de un ao sin defect
o; 33 y sus ofrendas y sus libaciones con los becerros, con los carneros y con l
os corderos, segn el nmero de ellos, conforme a la ley; 34 y un macho cabro por exp
iacin, adems del holocausto continuo, con su ofrenda y su libacin.
35 El octavo da tendris solemnidad; ninguna obra de siervos haris. 36 Y ofreceris en
holocausto, en ofrenda encendida de olor grato a Jehov, un becerro, un carnero,
siete corderos de un ao sin defecto; 37 sus ofrendas y sus libaciones con el bece
rro, con el carnero y con los corderos, segn el nmero de ellos, conforme a la ley;
38 y un macho cabro por expiacin, adems del holocausto continuo, con su ofrenda y
su libacin.
39 Estas cosas ofreceris a Jehov en vuestras fiestas solemnes, adems de vuestros vo
tos, y de vuestras ofrendas voluntarias, para vuestros holocaustos, y para vuest
ras ofrendas, y para vuestras libaciones, y para vuestras ofrendas de paz.
40 Y Moiss dijo a los hijos de Israel conforme a todo lo que Jehov le haba mandado.

Ley de los votos
NMEROS 30
1 Habl Moiss a los prncipes de las tribus de los hijos de Israel, diciendo: Esto es
lo que Jehov ha mandado. 2 Cuando alguno hiciere voto a Jehov, o hiciere jurament
o ligando su alma con obligacin, no quebrantar su palabra; har conforme a todo lo q
ue sali de su boca. 3 Mas la mujer, cuando hiciere voto a Jehov, y se ligare con o
bligacin en casa de su padre, en su juventud; 4 si su padre oyere su voto, y la o
bligacin con que lig su alma, y su padre callare a ello, todos los votos de ella s
ern firmes, y toda obligacin con que hubiere ligado su alma, firme ser. 5 Mas si su
padre le vedare el da que oyere todos sus votos y sus obligaciones con que ella
hubiere ligado su alma, no sern firmes; y Jehov la perdonar, por cuanto su padre se
lo ved. 6 Pero si fuere casada e hiciere votos, o pronunciare de sus labios cosa
con que obligue su alma; 7 si su marido lo oyere, y cuando lo oyere callare a e
llo, los votos de ella sern firmes, y la obligacin con que lig su alma, firme ser. 8
Pero si cuando su marido lo oy, le ved, entonces el voto que ella hizo, y lo que
pronunci de sus labios con que lig su alma, ser nulo; y Jehov la perdonar. 9 Pero tod
o voto de viuda o repudiada, con que ligare su alma, ser firme. 10 Y si hubiere h
echo voto en casa de su marido, y hubiere ligado su alma con obligacin de juramen
to, 11 si su marido oy, y call a ello y no le ved, entonces todos sus votos sern fir
mes, y toda obligacin con que hubiere ligado su alma, firme ser. 12 Mas si su mari
do los anul el da que los oy, todo lo que sali de sus labios cuanto a sus votos, y c
uanto a la obligacin de su alma, ser nulo; su marido los anul, y Jehov la perdonar. 1
3 Todo voto, y todo juramento obligndose a afligir el alma, su marido lo confirma
r, o su marido lo anular. 14 Pero si su marido callare a ello de da en da, entonces
confirm todos sus votos, y todas las obligaciones que estn sobre ella; los confirm,
por cuanto call a ello el da que lo oy. 15 Mas si los anulare despus de haberlos odo
, entonces l llevar el pecado de ella.
16 Estas son las ordenanzas que Jehov mand a Moiss entre el varn y su mujer, y entre
el padre y su hija durante su juventud en casa de su padre.
Venganza de Israel contra Madin
NMEROS 31
1 Jehov habl a Moiss, diciendo: 2 Haz la venganza de los hijos de Israel contra los
madianitas; despus sers recogido a tu pueblo. 3 Entonces Moiss habl al pueblo, dici
endo: Armaos algunos de vosotros para la guerra, y vayan contra Madin y hagan la
venganza de Jehov en Madin. 4 Mil de cada tribu de todas las tribus de los hijos d
e Israel, enviaris a la guerra. 5 As fueron dados de los millares de Israel, mil p
or cada tribu, doce mil en pie de guerra. 6 Y Moiss los envi a la guerra; mil de c
ada tribu envi; y Finees hijo del sacerdote Eleazar fue a la guerra con los vasos
del santuario, y con las trompetas en su mano para tocar. 7 Y pelearon contra M
adin, como Jehov lo mand a Moiss, y mataron a todo varn. 8 Mataron tambin, entre los m
uertos de ellos, a los reyes de Madin, Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, cinco reyes
de Madin; tambin a Balaam hijo de Beor mataron a espada. 9 Y los hijos de Israel l
levaron cautivas a las mujeres de los madianitas, a sus nios, y todas sus bestias
y todos sus ganados; y arrebataron todos sus bienes, 10 e incendiaron todas sus
ciudades, aldeas y habitaciones. 11 Y tomaron todo el despojo, y todo el botn, a
s de hombres como de bestias. 12 Y trajeron a Moiss y al sacerdote Eleazar, y a la
congregacin de los hijos de Israel, los cautivos y el botn y los despojos al camp
amento, en los llanos de Moab, que estn junto al Jordn frente a Jeric.
13 Y salieron Moiss y el sacerdote Eleazar, y todos los prncipes de la congregacin,
a recibirlos fuera del campamento. 14 Y se enoj Moiss contra los capitanes del ejr
cito, contra los jefes de millares y de centenas que volvan de la guerra, 15 y le
s dijo Moiss: Por qu habis dejado con vida a todas las mujeres? 16 He aqu, por consej
o de Balaam ellas fueron causa de que los hijos de Israel prevaricasen contra Je
hov en lo tocante a Baal-peor, por lo que hubo mortandad en la congregacin de Jeho
v. 17 Matad, pues, ahora a todos los varones de entre los nios; matad tambin a toda
mujer que haya conocido varn carnalmente. 18 Pero a todas las nias entre las muje
res, que no hayan conocido varn, las dejaris con vida. 19 Y vosotros, cualquiera q
ue haya dado muerte a persona, y cualquiera que haya tocado muerto, permaneced f
uera del campamento siete das, y os purificaris al tercer da y al sptimo, vosotros y
vuestros cautivos. 20 Asimismo purificaris todo vestido, y toda prenda de pieles
, y toda obra de pelo de cabra, y todo utensilio de madera.
Reparticin del botn
21 Y el sacerdote Eleazar dijo a los hombres de guerra que venan de la guerra: Es
ta es la ordenanza de la ley que Jehov ha mandado a Moiss: 22 Ciertamente el oro y
la plata, el bronce, hierro, estao y plomo, 23 todo lo que resiste el fuego, por
fuego lo haris pasar, y ser limpio, bien que en las aguas de purificacin habr de pu
rificarse; y haris pasar por agua todo lo que no resiste el fuego. 24 Adems lavaris
vuestros vestidos el sptimo da, y as seris limpios; y despus entraris en el campament
o.
25 Y Jehov habl a Moiss, diciendo: 26 Toma la cuenta del botn que se ha hecho, as de
las personas como de las bestias, t y el sacerdote Eleazar, y los jefes de los pa
dres de la congregacin; 27 y partirs por mitades el botn entre los que pelearon, lo
s que salieron a la guerra, y toda la congregacin. 28 Y apartars para Jehov el trib
uto de los hombres de guerra que salieron a la guerra; de quinientos, uno, as de
las personas como de los bueyes, de los asnos y de las ovejas. 29 De la mitad de
ellos lo tomars; y dars al sacerdote Eleazar la ofrenda de Jehov. 30 Y de la mitad
perteneciente a los hijos de Israel tomars uno de cada cincuenta de las personas
, de los bueyes, de los asnos, de las ovejas y de todo animal, y los dars a los l
evitas, que tienen la guarda del tabernculo de Jehov. 31 E hicieron Moiss y el sace
rdote Eleazar como Jehov mand a Moiss.
32 Y fue el botn, el resto del botn que tomaron los hombres de guerra, seiscientas
setenta y cinco mil ovejas, 33 setenta y dos mil bueyes, 34 y sesenta y un mil
asnos. 35 En cuanto a personas, de mujeres que no haban conocido varn, eran por to
das treinta y dos mil. 36 Y la mitad, la parte de los que haban salido a la guerr
a, fue el nmero de trescientas treinta y siete mil quinientas ovejas; 37 y el tri
buto de las ovejas para Jehov fue seiscientas setenta y cinco. 38 De los bueyes,
treinta y seis mil; y de ellos el tributo para Jehov, setenta y dos. 39 De los as
nos, treinta mil quinientos; y de ellos el tributo para Jehov, sesenta y uno. 40
Y de las personas, diecisis mil; y de ellas el tributo para Jehov, treinta y dos p
ersonas. 41 Y dio Moiss el tributo, para ofrenda elevada a Jehov, al sacerdote Ele
azar, como Jehov lo mand a Moiss.
42 Y de la mitad para los hijos de Israel, que apart Moiss de los hombres que haban
ido a la guerra 43 (la mitad para la congregacin fue: de las ovejas, trescientas
treinta y siete mil quinientas; 44 de los bueyes, treinta y seis mil; 45 de los
asnos, treinta mil quinientos; 46 y de las personas, diecisis mil); 47 de la mit
ad, pues, para los hijos de Israel, tom Moiss uno de cada cincuenta, as de las pers
onas como de los animales, y los dio a los levitas, que tenan la guarda del taber
nculo de Jehov, como Jehov lo haba mandado a Moiss.
48 Vinieron a Moiss los jefes de los millares de aquel ejrcito, los jefes de milla
res y de centenas, 49 y dijeron a Moiss: Tus siervos han tomado razn de los hombre
s de guerra que estn en nuestro poder, y ninguno ha faltado de nosotros. 50 Por l
o cual hemos ofrecido a Jehov ofrenda, cada uno de lo que ha hallado, alhajas de
oro, brazaletes, manillas, anillos, zarcillos y cadenas, para hacer expiacin por
nuestras almas delante de Jehov. 51 Y Moiss y el sacerdote Eleazar recibieron el o
ro de ellos, alhajas, todas elaboradas. 52 Y todo el oro de la ofrenda que ofrec
ieron a Jehov los jefes de millares y de centenas fue diecisis mil setecientos cin
cuenta siclos. 53 Los hombres del ejrcito haban tomado botn cada uno para s. 54 Reci
bieron, pues, Moiss y el sacerdote Eleazar el oro de los jefes de millares y de c
entenas, y lo trajeron al tabernculo de reunin, por memoria de los hijos de Israel
delante de Jehov.
Rubn y Gad se establecen al oriente del Jordn
(Dt. 3.12-22)
NMEROS 32
1 Los hijos de Rubn y los hijos de Gad tenan una muy inmensa muchedumbre de ganado
; y vieron la tierra de Jazer y de Galaad, y les pareci el pas lugar de ganado. 2
Vinieron, pues, los hijos de Gad y los hijos de Rubn, y hablaron a Moiss y al sace
rdote Eleazar, y a los prncipes de la congregacin, diciendo: 3 Atarot, Dibn, Jazer,
Nimra, Hesbn, Eleale, Sebam, Nebo y Ben, 4 la tierra que Jehov hiri delante de la c
ongregacin de Israel, es tierra de ganado, y tus siervos tienen ganado. 5 Por tan
to, dijeron, si hallamos gracia en tus ojos, dse esta tierra a tus siervos en her
edad, y no nos hagas pasar el Jordn.
6 Y respondi Moiss a los hijos de Gad y a los hijos de Rubn: Irn vuestros hermanos a
la guerra, y vosotros os quedaris aqu? 7 Y por qu desanimis a los hijos de Israel, pa
ra que no pasen a la tierra que les ha dado Jehov? 8 As hicieron vuestros padres,
cuando los envi desde Cades- barnea para que viesen la tierra. 9 Subieron hasta e
l torrente de Escol, y despus que vieron la tierra, desalentaron a los hijos de I
srael para que no viniesen a la tierra que Jehov les haba dado. 10 Y la ira de Jeh
ov se encendi entonces, y jur diciendo: 11 No vern los varones que subieron de Egipt
o de veinte aos arriba, la tierra que promet con juramento a Abraham, Isaac y Jaco
b, por cuanto no fueron perfectos en pos de m; 12 excepto Caleb hijo de Jefone ce
nezeo, y Josu hijo de Nun, que fueron perfectos en pos de Jehov. 13 Y la ira de Je
hov se encendi contra Israel, y los hizo andar errantes cuarenta aos por el desiert
o, hasta que fue acabada toda aquella generacin que haba hecho mal delante de Jeho
v. 14 Y he aqu, vosotros habis sucedido en lugar de vuestros padres, prole de hombr
es pecadores, para aadir an a la ira de Jehov contra Israel. 15 Si os volviereis de
en pos de l, l volver otra vez a dejaros en el desierto, y destruiris a todo este p
ueblo.
16 Entonces ellos vinieron a Moiss y dijeron: Edificaremos aqu majadas para nuestr
o ganado, y ciudades para nuestros nios; 17 y nosotros nos armaremos, e iremos co
n diligencia delante de los hijos de Israel, hasta que los metamos en su lugar;
y nuestros nios quedarn en ciudades fortificadas a causa de los moradores del pas.
18 No volveremos a nuestras casas hasta que los hijos de Israel posean cada uno
su heredad. 19 Porque no tomaremos heredad con ellos al otro lado del Jordn ni ad
elante, por cuanto tendremos ya nuestra heredad a este otro lado del Jordn al ori
ente. 20 Entonces les respondi Moiss: Si lo hacis as, si os disponis para ir delante
de Jehov a la guerra, 21 y todos vosotros pasis armados el Jordn delante de Jehov, h
asta que haya echado a sus enemigos de delante de s, 22 y sea el pas sojuzgado del
ante de Jehov; luego volveris, y seris libres de culpa para con Jehov, y para con Is
rael; y esta tierra ser vuestra en heredad delante de Jehov. 23 Mas si as no lo haci
s, he aqu habris pecado ante Jehov; y sabed que vuestro pecado os alcanzar. 24 Edifi
caos ciudades para vuestros nios, y majadas para vuestras ovejas, y haced lo que
ha declarado vuestra boca. 25 Y hablaron los hijos de Gad y los hijos de Rubn a M
oiss, diciendo: Tus siervos harn como mi seor ha mandado. 26 Nuestros nios, nuestras
mujeres, nuestros ganados y todas nuestras bestias, estarn ah en las ciudades de
Galaad; 27 y tus siervos, armados todos para la guerra, pasarn delante de Jehov a
la guerra, de la manera que mi seor dice.
28 Entonces les encomend Moiss al sacerdote Eleazar, y a Josu hijo de Nun, y a los
prncipes de los padres de las tribus de los hijos de Israel. 29 Y les dijo Moiss:
Si los hijos de Gad y los hijos de Rubn pasan con vosotros el Jordn, armados todos
para la guerra delante de Jehov, luego que el pas sea sojuzgado delante de vosotr
os, les daris la tierra de Galaad en posesin; 30 mas si no pasan armados con vosot
ros, entonces tendrn posesin entre vosotros, en la tierra de Canan. 31 Y los hijos
de Gad y los hijos de Rubn respondieron diciendo: Haremos lo que Jehov ha dicho a
tus siervos. 32 Nosotros pasaremos armados delante de Jehov a la tierra de Canan,
y la posesin de nuestra heredad ser a este lado del Jordn.
33 As Moiss dio a los hijos de Gad, a los hijos de Rubn, y a la media tribu de Mana
ss hijo de Jos, el reino de Sehn rey amorreo y el reino de Og rey de Basn, la tierra
con sus ciudades y sus territorios, las ciudades del pas alrededor. 34 Y los hij
os de Gad edificaron Dibn, Atarot, Aroer, 35 Atarot-sofn, Jazer, Jogbeha, 36 Bet-n
imra y Bet-arn, ciudades fortificadas; hicieron tambin majadas para ovejas. 37 Y l
os hijos de Rubn edificaron Hesbn, Eleale, Quiriataim, 38 Nebo, Baal-men (mudados l
os nombres) y Sibma; y pusieron nombres a las ciudades que edificaron. 39 Y los
hijos de Maquir hijo de Manass fueron a Galaad, y la tomaron, y echaron al amorre
o que estaba en ella. 40 Y Moiss dio Galaad a Maquir hijo de Manass, el cual habit
en ella. 41 Tambin Jair hijo de Manass fue y tom sus aldeas, y les puso por nombre
Havot-jair. 42 Asimismo Noba fue y tom Kenat y sus aldeas, y lo llam Noba, conform
e a su nombre.
Jornadas de Israel desde Egipto hasta el Jordn
NMEROS 33
1 Estas son las jornadas de los hijos de Israel, que salieron de la tierra de Eg
ipto por sus ejrcitos, bajo el mando de Moiss y Aarn. 2 Moiss escribi sus salidas con
forme a sus jornadas por mandato de Jehov. Estas, pues, son sus jornadas con arre
glo a sus salidas. 3 De Ramess salieron en el mes primero, a los quince das del me
s primero; el segundo da de la pascua salieron los hijos de Israel con mano poder
osa, a vista de todos los egipcios, 4 mientras enterraban los egipcios a los que
Jehov haba herido de muerte de entre ellos, a todo primognito; tambin haba hecho Jeh
ov juicios contra sus dioses.
5 Salieron, pues, los hijos de Israel de Ramess, y acamparon en Sucot. 6 Salieron
de Sucot y acamparon en Etam, que est al confn del desierto. 7 Salieron de Etam y
volvieron sobre Pi-hahirot, que est delante de Baal-zefn, y acamparon delante de
Migdol. 8 Salieron de Pi-hahirot y pasaron por en medio del mar al desierto, y a
nduvieron tres das de camino por el desierto de Etam, y acamparon en Mara. 9 Sali
eron de Mara y vinieron a Elim, donde haba doce fuentes de aguas, y setenta palme
ras; y acamparon all. 10 Salieron de Elim y acamparon junto al Mar Rojo. 11 Salie
ron del Mar Rojo y acamparon en el desierto de Sin. 12 Salieron del desierto de
Sin y acamparon en Dofca. 13 Salieron de Dofca y acamparon en Als. 14 Salieron de
Als y acamparon en Refidim, donde el pueblo no tuvo aguas para beber. 15 Saliero
n de Refidim y acamparon en el desierto de Sina. 16 Salieron del desierto de Sina
y acamparon en Kibrot- hataava. 17 Salieron de Kibrot-hataava y acamparon en Haz
erot. 18 Salieron de Hazerot y acamparon en Ritma. 19 Salieron de Ritma y acampa
ron en Rimn-peres. 20 Salieron de Rimn-peres y acamparon en Libna. 21 Salieron de
Libna y acamparon en Rissa. 22 Salieron de Rissa y acamparon en Ceelata. 23 Sali
eron de Ceelata y acamparon en el monte de Sefer. 24 Salieron del monte de Sefer
y acamparon en Harada. 25 Salieron de Harada y acamparon en Macelot. 26 Saliero
n de Macelot y acamparon en Tahat. 27 Salieron de Tahat y acamparon en Tara. 28
Salieron de Tara y acamparon en Mitca. 29 Salieron de Mitca y acamparon en Hasmo
na. 30 Salieron de Hasmona y acamparon en Moserot. 31 Salieron de Moserot y acam
paron en Bene-jaacn. 32 Salieron de Bene-jaacn y acamparon en el monte de Gidgad.
33 Salieron del monte de Gidgad y acamparon en Jotbata. 34 Salieron de Jotbata y
acamparon en Abrona. 35 Salieron de Abrona y acamparon en Ezin-geber. 36 Saliero
n de Ezin-geber y acamparon en el desierto de Zin, que es Cades. 37 Y salieron de
Cades y acamparon en el monte de Hor, en la extremidad del pas de Edom.
38 Y subi el sacerdote Aarn al monte de Hor, conforme al dicho de Jehov, y all muri a
los cuarenta aos de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en
el mes quinto, en el primero del mes. 39 Era Aarn de edad de ciento veintitrs aos,
cuando muri en el monte de Hor.
40 Y el cananeo, rey de Arad, que habitaba en el Neguev en la tierra de Canan, oy
que haban venido los hijos de Israel.
41 Y salieron del monte de Hor y acamparon en Zalmona. 42 Salieron de Zalmona y
acamparon en Punn. 43 Salieron de Punn y acamparon en Obot. 44 Salieron de Obot y
acamparon en Ije-abarim, en la frontera de Moab. 45 Salieron de Ije-abarim y aca
mparon en Dibn-gad. 46 Salieron de Dibn-gad y acamparon en Almn-diblataim. 47 Salie
ron de Almn-diblataim y acamparon en los montes de Abarim, delante de Nebo. 48 Sa
lieron de los montes de Abarim y acamparon en los campos de Moab, junto al Jordn,
frente a Jeric. 49 Finalmente acamparon junto al Jordn, desde Bet-jesimot hasta A
bel-sitim, en los campos de Moab.
Lmites y reparticin de Canan
50 Y habl Jehov a Moiss en los campos de Moab junto al Jordn frente a Jeric, diciendo
: 51 Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayis pasado el Jordn entrando e
n la tierra de Canan, 52 echaris de delante de vosotros a todos los moradores del
pas, y destruiris todos sus dolos de piedra, y todas sus imgenes de fundicin, y destr
uiris todos sus lugares altos; 53 y echaris a los moradores de la tierra, y habita
ris en ella; porque yo os la he dado para que sea vuestra propiedad. 54 Y heredari
s la tierra por sorteo por vuestras familias; a los muchos daris mucho por herenc
ia, y a los pocos daris menos por herencia; donde le cayere la suerte, all la tend
r cada uno; por las tribus de vuestros padres heredaris. 55 Y si no echareis a los
moradores del pas de delante de vosotros, suceder que los que dejareis de ellos s
ern por aguijones en vuestros ojos y por espinas en vuestros costados, y os aflig
irn sobre la tierra en que vosotros habitareis. 56 Adems, har a vosotros como yo pe
ns hacerles a ellos.
NMEROS 34
1 Y Jehov habl a Moiss, diciendo: 2 Manda a los hijos de Israel y diles: Cuando hayi
s entrado en la tierra de Canan, esto es, la tierra que os ha de caer en herencia
, la tierra de Canan segn sus lmites, 3 tendris el lado del sur desde el desierto de
Zin hasta la frontera de Edom; y ser el lmite del sur al extremo del Mar Salado h
acia el oriente. 4 Este lmite os ir rodeando desde el sur hasta la subida de Acrab
im, y pasar hasta Zin; y se extender del sur a Cades- barnea; y continuar a Hasar-a
dar, y pasar hasta Asmn. 5 Rodear este lmite desde Asmn hasta el torrente de Egipto,
y sus remates sern al occidente.
6 Y el lmite occidental ser el Mar Grande; este lmite ser el lmite occidental.
7 El lmite del norte ser este: desde el Mar Grande trazaris al monte de Hor. 8 Del
monte de Hor trazaris a la entrada de Hamat, y seguir aquel lmite hasta Zedad; 9 y
seguir este lmite hasta Zifrn, y terminar en Hazar- enn; este ser el lmite del norte.
10 Por lmite al oriente trazaris desde Hazar-enn hasta Sefam; 11 y bajar este lmite d
esde Sefam a Ribla, al oriente de An; y descender el lmite, y llegar a la costa del
mar de Cineret, al oriente. 12 Despus descender este lmite al Jordn, y terminar en el
Mar Salado: esta ser vuestra tierra por sus lmites alrededor.
13 Y mand Moiss a los hijos de Israel, diciendo: Esta es la tierra que se os repar
tir en heredades por sorteo, que mand Jehov que diese a las nueve tribus, y a la me
dia tribu; 14 porque la tribu de los hijos de Rubn segn las casas de sus padres, y
la tribu de los hijos de Gad segn las casas de sus padres, y la media tribu de M
anass, han tomado su heredad. 15 Dos tribus y media tomaron su heredad a este lad
o del Jordn frente a Jeric al oriente, al nacimiento del sol.
16 Y habl Jehov a Moiss, diciendo: 17 Estos son los nombres de los varones que os r
epartirn la tierra: El sacerdote Eleazar, y Josu hijo de Nun. 18 Tomaris tambin de c
ada tribu un prncipe, para dar la posesin de la tierra. 19 Y estos son los nombres
de los varones: De la tribu de Jud, Caleb hijo de Jefone. 20 De la tribu de los
hijos de Simen, Semuel hijo de Amiud. 21 De la tribu de Benjamn, Elidad hijo de Qu
isln. 22 De la tribu de los hijos de Dan, el prncipe Buqui hijo de Jogli. 23 De lo
s hijos de Jos: de la tribu de los hijos de Manass, el prncipe Haniel hijo de Efod,
24 y de la tribu de los hijos de Efran, el prncipe Kemuel hijo de Siftn. 25 De la
tribu de los hijos de Zabuln, el prncipe Elizafn hijo de Parnac. 26 De la tribu de
los hijos de Isacar, el prncipe Paltiel hijo de Azn. 27 De la tribu de los hijos d
e Aser, el prncipe Ahiud hijo de Selomi. 28 Y de la tribu de los hijos de Neftal,
el prncipe Pedael hijo de Amiud. 29 A stos mand Jehov que hiciesen la reparticin de l
as heredades a los hijos de Israel en la tierra de Canan.
Herencia de los levitas
NMEROS 35
1 Habl Jehov a Moiss en los campos de Moab, junto al Jordn frente a Jeric, diciendo:
2 Manda a los hijos de Israel que den a los levitas, de la posesin de su heredad,
ciudades en que habiten; tambin daris a los levitas los ejidos de esas ciudades a
lrededor de ellas. 3 Y tendrn ellos las ciudades para habitar, y los ejidos de el
las sern para sus animales, para sus ganados y para todas sus bestias. 4 Y los ej
idos de las ciudades que daris a los levitas sern mil codos alrededor, desde el mu
ro de la ciudad para afuera. 5 Luego mediris fuera de la ciudad al lado del orien
te dos mil codos, al lado del sur dos mil codos, al lado del occidente dos mil c
odos, y al lado del norte dos mil codos, y la ciudad estar en medio; esto tendrn p
or los ejidos de las ciudades. 6 Y de las ciudades que daris a los levitas, seis
ciudades sern de refugio, las cuales daris para que el homicida se refugie all; y a
dems de stas daris cuarenta y dos ciudades. 7 Todas las ciudades que daris a los lev
itas sern cuarenta y ocho ciudades con sus ejidos. 8 Y en cuanto a las ciudades q
ue diereis de la heredad de los hijos de Israel, del que tiene mucho tomaris much
o, y del que tiene poco tomaris poco; cada uno dar de sus ciudades a los levitas s
egn la posesin que heredar.
Ciudades de refugio
(Dt. 19.1-13)
9 Habl Jehov a Moiss, diciendo: 10 Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayi
s pasado al otro lado del Jordn a la tierra de Canan, 11 os sealaris ciudades, ciuda
des de refugio tendris, donde huya el homicida que hiriere a alguno de muerte sin
intencin. 12 Y os sern aquellas ciudades para refugiarse del vengador, y no morir
el homicida hasta que entre en juicio delante de la congregacin. 13 De las ciudad
es, pues, que daris, tendris seis ciudades de refugio. 14 Tres ciudades daris a est
e lado del Jordn, y tres ciudades daris en la tierra de Canan, las cuales sern ciuda
des de refugio. 15 Estas seis ciudades sern de refugio para los hijos de Israel,
y para el extranjero y el que more entre ellos, para que huya all cualquiera que
hiriere de muerte a otro sin intencin.
16 Si con instrumento de hierro lo hiriere y muriere, homicida es; el homicida m
orir. 17 Y si con piedra en la mano, que pueda dar muerte, lo hiriere y muriere,
homicida es; el homicida morir. 18 Y si con instrumento de palo en la mano, que p
ueda dar muerte, lo hiriere y muriere, homicida es; el homicida morir. 19 El veng
ador de la sangre, l dar muerte al homicida; cuando lo encontrare, l lo matar. 20 Y
si por odio lo empuj, o ech sobre l alguna cosa por asechanzas, y muere; 21 o por e
nemistad lo hiri con su mano, y muri, el heridor morir; es homicida; el vengador de
la sangre matar al homicida cuando lo encontrare.
22 Mas si casualmente lo empuj sin enemistades, o ech sobre l cualquier instrumento
sin asechanzas, 23 o bien, sin verlo hizo caer sobre l alguna piedra que pudo ma
tarlo, y muriere, y l no era su enemigo, ni procuraba su mal; 24 entonces la cong
regacin juzgar entre el que caus la muerte y el vengador de la sangre conforme a es
tas leyes; 25 y la congregacin librar al homicida de mano del vengador de la sangr
e, y la congregacin lo har volver a su ciudad de refugio, en la cual se haba refugi
ado; y morar en ella hasta que muera el sumo sacerdote, el cual fue ungido con el
aceite santo. 26 Mas si el homicida saliere fuera de los lmites de su ciudad de
refugio, en la cual se refugi, 27 y el vengador de la sangre le hallare fuera del
lmite de la ciudad de su refugio, y el vengador de la sangre matare al homicida,
no se le culpar por ello; 28 pues en su ciudad de refugio deber aqul habitar hasta
que muera el sumo sacerdote; y despus que haya muerto el sumo sacerdote, el homi
cida volver a la tierra de su posesin.
Ley sobre los testigos y sobre el rescate
29 Estas cosas os sern por ordenanza de derecho por vuestras edades, en todas vue
stras habitaciones. 30 Cualquiera que diere muerte a alguno, por dicho de testig
os morir el homicida; mas un solo testigo no har fe contra una persona para que mu
era. 31 Y no tomaris precio por la vida del homicida, porque est condenado a muert
e; indefectiblemente morir. 32 Ni tampoco tomaris precio del que huy a su ciudad de
refugio, para que vuelva a vivir en su tierra, hasta que muera el sumo sacerdot
e. 33 Y no contaminaris la tierra donde estuviereis; porque esta sangre amancilla
r la tierra, y la tierra no ser expiada de la sangre que fue derramada en ella, si
no por la sangre del que la derram. 34 No contaminis, pues, la tierra donde habitis
, en medio de la cual yo habito; porque yo Jehov habito en medio de los hijos de
Israel.
Ley del casamiento de las herederas
NMEROS 36
1 Llegaron los prncipes de los padres de la familia de Galaad hijo de Maquir, hij
o de Manass, de las familias de los hijos de Jos; y hablaron delante de Moiss y de
los prncipes, jefes de las casas paternas de los hijos de Israel, 2 y dijeron: Je
hov mand a mi seor que por sorteo diese la tierra a los hijos de Israel en posesin;
tambin ha mandado Jehov a mi seor, que d la posesin de Zelofehad nuestro hermano a su
s hijas. 3 Y si ellas se casaren con algunos de los hijos de las otras tribus de
los hijos de Israel, la herencia de ellas ser as quitada de la herencia de nuestr
os padres, y ser aadida a la herencia de la tribu a que se unan; y ser quitada de l
a porcin de nuestra heredad. 4 Y cuando viniere el jubileo de los hijos de Israel
, la heredad de ellas ser aadida a la heredad de la tribu de sus maridos; as la her
edad de ellas ser quitada de la heredad de la tribu de nuestros padres.
5 Entonces Moiss mand a los hijos de Israel por mandato de Jehov, diciendo: La trib
u de los hijos de Jos habla rectamente. 6 Esto es lo que ha mandado Jehov acerca d
e las hijas de Zelofehad, diciendo: Csense como a ellas les plazca, pero en la fa
milia de la tribu de su padre se casarn, 7 para que la heredad de los hijos de Is
rael no sea traspasada de tribu en tribu; porque cada uno de los hijos de Israel
estar ligado a la heredad de la tribu de sus padres. 8 Y cualquiera hija que ten
ga heredad en las tribus de los hijos de Israel, con alguno de la familia de la
tribu de su padre se casar, para que los hijos de Israel posean cada uno la hered
ad de sus padres, 9 y no ande la heredad rodando de una tribu a otra, sino que c
ada una de las tribus de los hijos de Israel estar ligada a su heredad.
10 Como Jehov mand a Moiss, as hicieron las hijas de Zelofehad. 11 Y as Maala, Tirsa,
Hogla, Milca y Noa, hijas de Zelofehad, se casaron con hijos de sus tos paternos
. 12 Se casaron en la familia de los hijos de Manass, hijo de Jos; y la heredad de
ellas qued en la tribu de la familia de su padre.
13 Estos son los mandamientos y los estatutos que mand Jehov por medio de Moiss a l
os hijos de Israel en los campos de Moab, junto al Jordn, frente a Jeric.
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Libro Quinto de Moiss
DEUTERONOMIO
Moiss recuerda a Israel las promesas de Jehov en Horeb
DEUTERONOMIO 1
1 Estas son las palabras que habl Moiss a todo Israel a este lado del Jordn en el d
esierto, en el Arab frente al Mar Rojo, entre Parn, Tofel, Labn, Hazerot y Dizahab.
2 Once jornadas hay desde Horeb, camino del monte de Seir, hasta Cades-barnea.
3 Y aconteci que a los cuarenta aos, en el mes undcimo, el primero del mes, Moiss ha
bl a los hijos de Israel conforme a todas las cosas que Jehov le haba mandado acerc
a de ellos, 4 despus que derrot a Sehn rey de los amorreos, el cual habitaba en Hes
bn, y a Og rey de Basn que habitaba en Astarot en Edrei. 5 De este lado del Jordn,
en tierra de Moab, resolvi Moiss declarar esta ley, diciendo: 6 Jehov nuestro Dios
nos habl en Horeb, diciendo: Habis estado bastante tiempo en este monte. 7 Volveos
e id al monte del amorreo y a todas sus comarcas, en el Arab, en el monte, en lo
s valles, en el Neguev, y junto a la costa del mar, a la tierra del cananeo, y a
l Lbano, hasta el gran ro, el ro Eufrates. 8 Mirad, yo os he entregado la tierra; e
ntrad y poseed la tierra que Jehov jur a vuestros padres Abraham, Isaac y Jacob, q
ue les dara a ellos y a su descendencia despus de ellos.
Nombramiento de jueces
(Ex. 18.13-27)
9 En aquel tiempo yo os habl diciendo: Yo solo no puedo llevaros. 10 Jehov vuestro
Dios os ha multiplicado, y he aqu hoy vosotros sois como las estrellas del cielo
en multitud. 11 Jehov Dios de vuestros padres os haga mil veces ms de lo que ahora
sois, y os bendiga, como os ha prometido! 12 Cmo llevar yo solo vuestras molestias
, vuestras cargas y vuestros pleitos? 13 Dadme de entre vosotros, de vuestras tr
ibus, varones sabios y entendidos y expertos, para que yo los ponga por vuestros
jefes. 14 Y me respondisteis y dijisteis: Bueno es hacer lo que has dicho. 15 Y
tom a los principales de vuestras tribus, varones sabios y expertos, y los puse
por jefes sobre vosotros, jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez
, y gobernadores de vuestras tribus. 16 Y entonces mand a vuestros jueces, dicien
do: Od entre vuestros hermanos, y juzgad justamente entre el hombre y su hermano,
y el extranjero. 17 No hagis distincin de persona en el juicio; as al pequeo como a
l grande oiris; no tendris temor de ninguno, porque el juicio es de Dios; y la cau
sa que os fuere difcil, la traeris a m, y yo la oir. 18 Os mand, pues, en aquel tiemp
o, todo lo que habais de hacer.
Misin de los doce espas
(Nm. 13.1-33)
19 Y salidos de Horeb, anduvimos todo aquel grande y terrible desierto que habis
visto, por el camino del monte del amorreo, como Jehov nuestro Dios nos lo mand; y
llegamos hasta Cades- barnea. 20 Entonces os dije: Habis llegado al monte del am
orreo, el cual Jehov nuestro Dios nos da. 21 Mira, Jehov tu Dios te ha entregado l
a tierra; sube y toma posesin de ella, como Jehov el Dios de tus padres te ha dich
o; no temas ni desmayes. 22 Y vinisteis a m todos vosotros, y dijisteis: Enviemos
varones delante de nosotros que nos reconozcan la tierra, y a su regreso nos tr
aigan razn del camino por donde hemos de subir, y de las ciudades adonde hemos de
llegar. 23 Y el dicho me pareci bien; y tom doce varones de entre vosotros, un va
rn por cada tribu. 24 Y se encaminaron, y subieron al monte, y llegaron hasta el
valle de Escol, y reconocieron la tierra. 25 Y tomaron en sus manos del fruto de
l pas, y nos lo trajeron, y nos dieron cuenta, y dijeron: Es buena la tierra que
Jehov nuestro Dios nos da. 26 Sin embargo, no quisisteis subir, antes fuisteis re
beldes al mandato de Jehov vuestro Dios; 27 y murmurasteis en vuestras tiendas, d
iciendo: Porque Jehov nos aborrece, nos ha sacado de tierra de Egipto, para entre
garnos en manos del amorreo para destruirnos. 28 A dnde subiremos? Nuestros herman
os han atemorizado nuestro corazn, diciendo: Este pueblo es mayor y ms alto que no
sotros, las ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo; y tambin vimos all a lo
s hijos de Anac. 29 Entonces os dije: No temis, ni tengis miedo de ellos. 30 Jehov
vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, l pelear por vosotros, conforme a to
das las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos. 31 Y en
el desierto has visto que Jehov tu Dios te ha trado, como trae el hombre a su hijo
, por todo el camino que habis andado, hasta llegar a este lugar. 32 Y aun con es
to no cresteis a Jehov vuestro Dios, 33 quien iba delante de vosotros por el camin
o para reconoceros el lugar donde habais de acampar, con fuego de noche para most
raros el camino por donde anduvieseis, y con nube de da.
Dios castiga a Israel
(Nm. 14.20-35)
34 Y oy Jehov la voz de vuestras palabras, y se enoj, y jur diciendo: 35 No ver hombr
e alguno de estos, de esta mala generacin, la buena tierra que jur que haba de dar
a vuestros padres, 36 excepto Caleb hijo de Jefone; l la ver, y a l le dar la tierra
que pis, y a sus hijos; porque ha seguido fielmente a Jehov. 37 Tambin contra m se
air Jehov por vosotros, y me dijo: Tampoco t entrars all. 38 Josu hijo de Nun, el cual
te sirve, l entrar all; anmale, porque l la har heredar a Israel. 39 Y vuestros nios,
de los cuales dijisteis que serviran de botn, y vuestros hijos que no saben hoy lo
bueno ni lo malo, ellos entrarn all, y a ellos la dar, y ellos la heredarn. 40 Pero
vosotros volveos e id al desierto, camino del Mar Rojo.
La derrota en Horma
(Nm. 14.39-45)
41 Entonces respondisteis y me dijisteis: Hemos pecado contra Jehov; nosotros sub
iremos y pelearemos, conforme a todo lo que Jehov nuestro Dios nos ha mandado. Y
os armasteis cada uno con sus armas de guerra, y os preparasteis para subir al m
onte. 42 Y Jehov me dijo: Diles: No subis, ni peleis, pues no estoy entre vosotros;
para que no seis derrotados por vuestros enemigos. 43 Y os habl, y no disteis odo;
antes fuisteis rebeldes al mandato de Jehov, y persistiendo con altivez subistei
s al monte. 44 Pero sali a vuestro encuentro el amorreo, que habitaba en aquel mo
nte, y os persiguieron como hacen las avispas, y os derrotaron en Seir, hasta Ho
rma. 45 Y volvisteis y llorasteis delante de Jehov, pero Jehov no escuch vuestra vo
z, ni os prest odo. 46 Y estuvisteis en Cades por muchos das, los das que habis estad
o all.
Los aos en el desierto
DEUTERONOMIO 2
1 Luego volvimos y salimos al desierto, camino del Mar Rojo, como Jehov me haba di
cho; y rodeamos el monte de Seir por mucho tiempo. 2 Y Jehov me habl, diciendo: 3
Bastante habis rodeado este monte; volveos al norte. 4 Y manda al pueblo, diciend
o: Pasando vosotros por el territorio de vuestros hermanos los hijos de Esa, que
habitan en Seir, ellos tendrn miedo de vosotros; mas vosotros guardaos mucho. 5 N
o os metis con ellos, porque no os dar de su tierra ni aun lo que cubre la planta
de un pie; porque yo he dado por heredad a Esa el monte de Seir. 6 Compraris de el
los por dinero los alimentos, y comeris; y tambin compraris de ellos el agua, y beb
eris; 7 pues Jehov tu Dios te ha bendecido en toda obra de tus manos; l sabe que an
das por este gran desierto; estos cuarenta aos Jehov tu Dios ha estado contigo, y
nada te ha faltado. 8 Y nos alejamos del territorio de nuestros hermanos los hij
os de Esa, que habitaban en Seir, por el camino del Arab desde Elat y Ezin-geber; y
volvimos, y tomamos el camino del desierto de Moab.
9 Y Jehov me dijo: No molestes a Moab, ni te empees con ellos en guerra, porque no
te dar posesin de su tierra; porque yo he dado a Ar por heredad a los hijos de Lo
t. 10 (Los emitas habitaron en ella antes, pueblo grande y numeroso, y alto como
los hijos de Anac. 11 Por gigantes eran ellos tenidos tambin, como los hijos de
Anac; y los moabitas los llaman emitas. 12 Y en Seir habitaron antes los horeos,
a los cuales echaron los hijos de Esa; y los arrojaron de su presencia, y habita
ron en lugar de ellos, como hizo Israel en la tierra que les dio Jehov por posesin
.) 13 Levantaos ahora, y pasad el arroyo de Zered. Y pasamos el arroyo de Zered.
14 Y los das que anduvimos de Cades-barnea hasta cuando pasamos el arroyo de Zer
ed fueron treinta y ocho aos; hasta que se acab toda la generacin de los hombres de
guerra de en medio del campamento, como Jehov les haba jurado. 15 Y tambin la mano
de Jehov vino sobre ellos para destruirlos de en medio del campamento, hasta aca
barlos.
16 Y aconteci que despus que murieron todos los hombres de guerra de entre el pueb
lo, 17 Jehov me habl, diciendo: 18 T pasars hoy el territorio de Moab, a Ar. 19 Y cu
ando te acerques a los hijos de Amn, no los molestes, ni contiendas con ellos; po
rque no te dar posesin de la tierra de los hijos de Amn, pues a los hijos de Lot la
he dado por heredad. 20 (Por tierra de gigantes fue tambin ella tenida; habitaro
n en ella gigantes en otro tiempo, a los cuales los amonitas llamaban zomzomeos;
21 pueblo grande y numeroso, y alto, como los hijos de Anac; a los cuales Jehov
destruy delante de los amonitas. Estos sucedieron a aqullos, y habitaron en su lug
ar, 22 como hizo Jehov con los hijos de Esa que habitaban en Seir, delante de los
cuales destruy a los horeos; y ellos sucedieron a stos, y habitaron en su lugar ha
sta hoy. 23 Y a los aveos que habitaban en aldeas hasta Gaza, los caftoreos que
salieron de Caftor los destruyeron, y habitaron en su lugar.) 24 Levantaos, sali
d, y pasad el arroyo de Arnn; he aqu he entregado en tu mano a Sehn rey de Hesbn, am
orreo, y a su tierra; comienza a tomar posesin de ella, y entra en guerra con l. 2
5 Hoy comenzar a poner tu temor y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el
cielo, los cuales oirn tu fama, y temblarn y se angustiarn delante de ti.
Israel derrota a Sehn
(Nm. 21.21-30)
26 Y envi mensajeros desde el desierto de Cademot a Sehn rey de Hesbn con palabras
de paz, diciendo: 27 Pasar por tu tierra por el camino; por el camino ir, sin apar
tarme ni a diestra ni a siniestra. 28 La comida me venders por dinero, y comer; el
agua tambin me dars por dinero, y beber; solamente pasar a pie, 29 como lo hicieron
conmigo los hijos de Esa que habitaban en Seir, y los moabitas que habitaban en
Ar; hasta que cruce el Jordn a la tierra que nos da Jehov nuestro Dios. 30 Mas Sehn
rey de Hesbn no quiso que passemos por el territorio suyo; porque Jehov tu Dios ha
ba endurecido su espritu, y obstinado su corazn para entregarlo en tu mano, como ha
sta hoy. 31 Y me dijo Jehov: He aqu yo he comenzado a entregar delante de ti a Sehn
y a su tierra; comienza a tomar posesin de ella para que la heredes. 32 Y nos sa
li Sehn al encuentro, l y todo su pueblo, para pelear en Jahaza. 33 Mas Jehov nuestr
o Dios lo entreg delante de nosotros; y lo derrotamos a l y a sus hijos, y a todo
su pueblo. 34 Tomamos entonces todas sus ciudades, y destruimos todas las ciudad
es, hombres, mujeres y nios; no dejamos ninguno. 35 Solamente tomamos para nosotr
os los ganados, y los despojos de las ciudades que habamos tomado. 36 Desde Aroer
, que est junto a la ribera del arroyo de Arnn, y la ciudad que est en el valle, ha
sta Galaad, no hubo ciudad que escapase de nosotros; todas las entreg Jehov nuestr
o Dios en nuestro poder. 37 Solamente a la tierra de los hijos de Amn no llegamos
; ni a todo lo que est a la orilla del arroyo de Jaboc ni a las ciudades del mont
e, ni a lugar alguno que Jehov nuestro Dios haba prohibido.
Israel derrota a Og rey de Basn
(Nm. 21.31-35)
DEUTERONOMIO 3
1 Volvimos, pues, y subimos camino de Basn, y nos sali al encuentro Og rey de Basn
para pelear, l y todo su pueblo, en Edrei. 2 Y me dijo Jehov: No tengas temor de l,
porque en tu mano he entregdo a l y a todo su pueblo, con su tierra; y hars con l
como hiciste con Sehn rey amorreo, que habitaba en Hesbn. 3 Y Jehov nuestro Dios en
treg tambin en nuestra mano a Og rey de Basn, y a todo su pueblo, al cual derrotamo
s hasta acabar con todos. 4 Y tomamos entonces todas sus ciudades; no qued ciudad
que no les tomsemos; sesenta ciudades, toda la tierra de Argob, del reino de Og
en Basn. 5 Todas estas eran ciudades fortificadas con muros altos, con puertas y
barras, sin contar otras muchas ciudades sin muro. 6 Y las destruimos, como hici
mos a Sehn rey de Hesbn, matando en toda ciudad a hombres, mujeres y nios. 7 Y toma
mos para nosotros todo el ganado, y los despojos de las ciudades. 8 Tambin tomamo
s en aquel tiempo la tierra desde el arroyo de Arnn hasta el monte de Hermn, de ma
nos de los dos reyes amorreos que estaban a este lado del Jordn. 9 (Los sidonios
llaman a Hermn, Sirin; y los amorreos, Senir.) 10 Todas las ciudades de la llanura
, y todo Galaad, y todo Basn hasta Salca y Edrei, ciudades del reino de Og en Basn
. 11 Porque nicamente Og rey de Basn haba quedado del resto de los gigantes. Su cam
a, una cama de hierro, no est en Rab de los hijos de Amn? La longitud de ella es de
nueve codos, y su anchura de cuatro codos, segn el codo de un hombre.
Rubn, Gad y la media tribu de Manass se establecen al oriente del Jordn
(Nm. 32.1-42)
12 Y esta tierra que heredamos en aquel tiempo, desde Aroer, que est junto al arr
oyo de Arnn, y la mitad del monte de Galaad con sus ciudades, la di a los rubenit
as y a los gaditas; 13 y el resto de Galaad, y todo Basn, del reino de Og, toda l
a tierra de Argob, que se llamaba la tierra de los gigantes, lo di a la media tr
ibu de Manass. 14 Jair hijo de Manass tom toda la tierra de Argob hasta el lmite con
Gesur y Maaca, y la llam por su nombre, Basn- havot-jair, hasta hoy. 15 Y Galaad
se lo di a Maquir. 16 Y a los rubenitas y gaditas les di de Galaad hasta el arro
yo de Arnn, teniendo por lmite el medio del valle, hasta el arroyo de Jaboc, el cu
al es lmite de los hijos de Amn; 17 tambin el Arab, con el Jordn como lmite desde Cine
ret hasta el mar del Arab, el Mar Salado, al pie de las laderas del Pisga al orie
nte.
18 Y os mand entonces, diciendo: Jehov vuestro Dios os ha dado esta tierra por her
edad; pero iris armados todos los valientes delante de vuestros hermanos los hijo
s de Israel. 19 Solamente vuestras mujeres, vuestros hijos y vuestros ganados (y
o s que tenis mucho ganado), quedarn en las ciudades que os he dado, 20 hasta que J
ehov d reposo a vuestros hermanos, as como a vosotros, y hereden ellos tambin la tie
rra que Jehov vuestro Dios les da al otro lado del Jordn; entonces os volveris cada
uno a la heredad que yo os he dado. 21 Orden tambin a Josu en aquel tiempo, dicien
do: Tus ojos vieron todo lo que Jehov vuestro Dios ha hecho a aquellos dos reyes;
as har Jehov a todos los reinos a los cuales pasars t. 22 No los temis; porque Jehov v
uestro Dios, l es el que pelea por vosotros.
No se le permite a Moiss entrar a Canan
23 Y or a Jehov en aquel tiempo, diciendo: 24 Seor Jehov, t has comenzado a mostrar a
tu siervo tu grandeza, y tu mano poderosa; porque qu dios hay en el cielo ni en l
a tierra que haga obras y proezas como las tuyas? 25 Pase yo, te ruego, y vea aq
uella tierra buena que est ms all del Jordn, aquel buen monte, y el Lbano. 26 Pero Je
hov se haba enojado contra m a causa de vosotros, por lo cual no me escuch; y me dij
o Jehov: Basta, no me hables ms de este asunto. 27 Sube a la cumbre del Pisga y al
za tus ojos al oeste, y al norte, y al sur, y al este, y mira con tus propios oj
os; porque no pasars el Jordn. 28 Y manda a Josu, y anmalo, y fortalcelo; porque l ha
de pasar delante de este pueblo, y l les har heredar la tierra que vers. 29 Y param
os en el valle delante de Bet-peor.
Moiss exhorta a la obediencia
DEUTERONOMIO 4
1 Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que yo os enseo, para que
los ejecutis, y vivis, y entris y poseis la tierra que Jehov el Dios de vuestros padr
es os da. 2 No aadiris a la palabra que yo os mando, ni disminuiris de ella, para q
ue guardis los mandamientos de Jehov vuestro Dios que yo os ordene. 3 Vuestros ojo
s vieron lo que hizo Jehov con motivo de Baal- peor; que a todo hombre que fue en
pos de Baal-peor destruy Jehov tu Dios de en medio de ti. 4 Mas vosotros que segu
isteis a Jehov vuestro Dios, todos estis vivos hoy. 5 Mirad, yo os he enseado estat
utos y decretos, como Jehov mi Dios me mand, para que hagis as en medio de la tierra
en la cual entris para tomar posesin de ella. 6 Guardadlos, pues, y ponedlos por
obra; porque esta es vuestra sabidura y vuestra inteligencia ante los ojos de los
pueblos, los cuales oirn todos estos estatutos, y dirn: Ciertamente pueblo sabio
y entendido, nacin grande es esta. 7 Porque qu nacin grande hay que tenga dioses tan
cercanos a ellos como lo est Jehov nuestro Dios en todo cuanto le pedimos? 8 Y qu n
acin grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo
pongo hoy delante de vosotros?
La experiencia de Israel en Horeb
9 Por tanto, gurdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de
las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazn todos los das de tu v
ida; antes bien, las ensears a tus hijos, y a los hijos de tus hijos. 10 El da que
estuviste delante de Jehov tu Dios en Horeb, cuando Jehov me dijo: Reneme el pueblo
, para que yo les haga or mis palabras, las cuales aprendern, para temerme todos l
os das que vivieren sobre la tierra, y las ensearn a sus hijos; 11 y os acercasteis
y os pusisteis al pie del monte; y el monte arda en fuego hasta en medio de los
cielos con tinieblas, nube y oscuridad; 12 y habl Jehov con vosotros de en medio d
el fuego; osteis la voz de sus palabras, mas a excepcin de or la voz, ninguna figur
a visteis. 13 Y l os anunci su pacto, el cual os mand poner por obra; los diez mand
amientos, y los escribi en dos tablas de piedra. 14 A m tambin me mand Jehov en aquel
tiempo que os ensease los estatutos y juicios, para que los pusieseis por obra e
n la tierra a la cual pasis a tomar posesin de ella.
Advertencia contra la idolatra
15 Guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el da que Jeh
ov habl con vosotros de en medio del fuego; 16 para que no os corrompis y hagis para
vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varn o hembra, 17 figura
de animal alguno que est en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por e
l aire, 18 figura de ningn animal que se arrastre sobre la tierra, figura de pez
alguno que haya en el agua debajo de la tierra. 19 No sea que alces tus ojos al
cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejrcito del cielo, se
as impulsado, y te inclines a ellos y les sirvas; porque Jehov tu Dios los ha con
cedido a todos los pueblos debajo de todos los cielos. 20 Pero a vosotros Jehov o
s tom, y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que seis el pueblo de s
u heredad como en este da. 21 Y Jehov se enoj contra m por causa de vosotros, y jur q
ue yo no pasara el Jordn, ni entrara en la buena tierra que Jehov tu Dios te da por
heredad. 22 As que yo voy a morir en esta tierra, y no pasar el Jordn; mas vosotros
pasaris, y poseeris aquella buena tierra. 23 Guardaos, no os olvidis del pacto de
Jehov vuestro Dios, que l estableci con vosotros, y no os hagis escultura o imagen d
e ninguna cosa que Jehov tu Dios te ha prohibido. 24 Porque Jehov tu Dios es fuego
consumidor, Dios celoso.
25 Cuando hayis engendrado hijos y nietos, y hayis envejecido en la tierra, si os
corrompiereis e hiciereis escultura o imagen de cualquier cosa, e hiciereis lo m
alo ante los ojos de Jehov vuestro Dios, para enojarlo; 26 yo pongo hoy por testi
gos al cielo y a la tierra, que pronto pereceris totalmente de la tierra hacia la
cual pasis el Jordn para tomar posesin de ella; no estaris en ella largos das sin qu
e seis destruidos. 27 Y Jehov os esparcir entre los pueblos, y quedaris pocos en nmer
o entre las naciones a las cuales os llevar Jehov. 28 Y serviris all a dioses hechos
de manos de hombres, de madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huel
en. 29 Mas si desde all buscares a Jehov tu Dios, lo hallars, si lo buscares de tod
o tu corazn y de toda tu alma. 30 Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren
todas estas cosas, si en los postreros das te volvieres a Jehov tu Dios, y oyeres
su voz; 31 porque Dios misericordioso es Jehov tu Dios; no te dejar, ni te destrui
r, ni se olvidar del pacto que les jur a tus padres.
32 Porque pregunta ahora si en los tiempos pasados que han sido antes de ti, des
de el da que cre Dios al hombre sobre la tierra, si desde un extremo del cielo al
otro se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa, o se haya odo otra como ella. 3
3 Ha odo pueblo alguno la voz de Dios, hablando de en medio del fuego, como t la ha
s odo, sin perecer? 34 O ha intentado Dios venir a tomar para s una nacin de en medi
o de otra nacin, con pruebas, con seales, con milagros y con guerra, y mano podero
sa y brazo extendido, y hechos aterradores como todo lo que hizo con vosotros Je
hov vuestro Dios en Egipto ante tus ojos? 35 A ti te fue mostrado, para que supie
ses que Jehov es Dios, y no hay otro fuera de l. 36 Desde los cielos te hizo or su
voz, para ensearte; y sobre la tierra te mostr su gran fuego, y has odo sus palabra
s de en medio del fuego. 37 Y por cuanto l am a tus padres, escogi a su descendenci
a despus de ellos, y te sac de Egipto con su presencia y con su gran poder, 38 par
a echar de delante de tu presencia naciones grandes y ms fuertes que t, y para int
roducirte y darte su tierra por heredad, como hoy. 39 Aprende pues, hoy, y refle
xiona en tu corazn que Jehov es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no
hay otro. 40 Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, los cuales yo te mando
hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos despus de ti, y prolongues tus das s
obre la tierra que Jehov tu Dios te da para siempre.
Las ciudades de refugio al oriente del Jordn
41 Entonces apart Moiss tres ciudades a este lado del Jordn al nacimiento del sol,
42 para que huyese all el homicida que matase a su prjimo sin intencin, sin haber t
enido enemistad con l nunca antes; y que huyendo a una de estas ciudades salvase
su vida: 43 Beser en el desierto, en tierra de la llanura, para los rubenitas; R
amot en Galaad para los gaditas, y Goln en Basn para los de Manass.
Moiss recapitula la promulgacin de la ley
44 Esta, pues, es la ley que Moiss puso delante de los hijos de Israel. 45 Estos
son los testimonios, los estatutos y los decretos que habl Moiss a los hijos de Is
rael cuando salieron de Egipto; 46 a este lado del Jordn, en el valle delante de
Bet-peor, en la tierra de Sehn rey de los amorreos que habitaba en Hesbn, al cual
derrot Moiss con los hijos de Israel, cuando salieron de Egipto; 47 y poseyeron su
tierra, y la tierra de Og rey de Basn; dos reyes de los amorreos que estaban de
este lado del Jordn, al oriente. 48 Desde Aroer, que est junto a la ribera del arr
oyo de Arnn, hasta el monte de Sion, que es Hermn; 49 y todo el Arab de este lado d
el Jordn, al oriente, hasta el mar del Arab, al pie de las laderas del Pisga.
Los Diez Mandamientos
(Ex. 20.1-17)
DEUTERONOMIO 5
1 Llam Moiss a todo Israel y les dijo: Oye, Israel, los estatutos y decretos que y
o pronuncio hoy en vuestros odos; aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por ob
ra. 2 Jehov nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb. 3 No con nuestros padr
es hizo Jehov este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aqu hoy vivos. 4
Cara a cara habl Jehov con vosotros en el monte de en medio del fuego. 5 Yo estab
a entonces entre Jehov y vosotros, para declararos la palabra de Jehov; porque vos
otros tuvisteis temor del fuego, y no subisteis al monte. Dijo:
6 Yo soy Jehov tu Dios, que te saqu de tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
7 No tendrs dioses ajenos delante de m.
8 No hars para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que est arriba en los cielos
, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 9 No te inclinars a
ellas ni las servirs; porque yo soy Jehov tu Dios, fuerte, celoso, que visito la
maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generacin de los q
ue me aborrecen, 10 y que hago misericordia a millares, a los que me aman y guar
dan mis mandamientos.
11 No tomars el nombre de Jehov tu Dios en vano; porque Jehov no dar por inocente al
que tome su nombre en vano.
12 Guardars el da de reposo para santificarlo, como Jehov tu Dios te ha mandado. 13
Seis das trabajars, y hars toda tu obra; 14 mas el sptimo da es reposo a Jehov tu Dio
s; ninguna obra hars t, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu
buey, ni tu asno, ni ningn animal tuyo, ni el extranjero que est dentro de tus pue
rtas, para que descanse tu siervo y tu sierva como t. 15 Acurdate que fuiste sierv
o en tierra de Egipto, y que Jehov tu Dios te sac de all con mano fuerte y brazo ex
tendido; por lo cual Jehov tu Dios te ha mandado que guardes el da de reposo.
16 Honra a tu padre y a tu madre, como Jehov tu Dios te ha mandado, para que sean
prolongados tus das, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehov tu Dios te
da.
17 No matars.
18 No cometers adulterio.
19 No hurtars.
20 No dirs falso testimonio contra tu prjimo.
21 No codiciars la mujer de tu prjimo, ni desears la casa de tu prjimo, ni su tierra
, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prjimo
.
El terror del pueblo
(Ex. 20.18-26)
22 Estas palabras habl Jehov a toda vuestra congregacin en el monte, de en medio de
l fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran voz; y no aadi ms. Y las escribi en do
s tablas de piedra, las cuales me dio a m. 23 Y aconteci que cuando vosotros osteis
la voz de en medio de las tinieblas, y visteis al monte que arda en fuego, vinis
teis a m, todos los prncipes de vuestras tribus, y vuestros ancianos, 24 y dijiste
is: He aqu Jehov nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos odo
su voz de en medio del fuego; hoy hemos visto que Jehov habla al hombre, y ste an v
ive. 25 Ahora, pues, por qu vamos a morir? Porque este gran fuego nos consumir; si
oyremos otra vez la voz de Jehov nuestro Dios, moriremos. 26 Porque qu es el hombre,
para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en medio del fuego, como no
sotros la omos, y an viva? 27 Acrcate t, y oye todas las cosas que dijere Jehov nuest
ro Dios; y t nos dirs todo lo que Jehov nuestro Dios te dijere, y nosotros oiremos
y haremos.
28 Y oy Jehov la voz de vuestras palabras cuando me hablabais, y me dijo Jehov: He
odo la voz de las palabras de este pueblo, que ellos te han hablado; bien est todo
lo que han dicho. 29 Quin diera que tuviesen tal corazn, que me temiesen y guardas
en todos los das todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese
bien para siempre! 30 Ve y diles: Volveos a vuestras tiendas. 31 Y t qudate aqu co
nmigo, y te dir todos los mandamientos y estatutos y decretos que les ensears, a fi
n de que los pongan ahora por obra en la tierra que yo les doy por posesin. 32 Mi
rad, pues, que hagis como Jehov vuestro Dios os ha mandado; no os apartis a diestra
ni a siniestra. 33 Andad en todo el camino que Jehov vuestro Dios os ha mandado,
para que vivis y os vaya bien, y tengis largos das en la tierra que habis de poseer
.
El gran mandamiento
DEUTERONOMIO 6
1 Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehov vuestro Dios
mand que os ensease, para que los pongis por obra en la tierra a la cual pasis vosot
ros para tomarla; 2 para que temas a Jehov tu Dios, guardando todos sus estatutos
y sus mandamientos que yo te mando, t, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los
das de tu vida, para que tus das sean prolongados. 3 Oye, pues, oh Israel, y cuida
de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel
, y os multipliquis, como te ha dicho Jehov el Dios de tus padres.
4 Oye, Israel: Jehov nuestro Dios, Jehov uno es. 5 Y amars a Jehov tu Dios de todo t
u corazn, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. 6 Y estas palabras que yo t
e mando hoy, estarn sobre tu corazn; 7 y las repetirs a tus hijos, y hablars de ella
s estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levan
tes. 8 Y las atars como una seal en tu mano, y estarn como frontales entre tus ojos
; 9 y las escribirs en los postes de tu casa, y en tus puertas.
Exhortaciones a la obediencia
10 Cuando Jehov tu Dios te haya introducido en la tierra que jur a tus padres Abra
ham, Isaac y Jacob que te dara, en ciudades grandes y buenas que t no edificaste,
11 y casas llenas de todo bien, que t no llenaste, y cisternas cavadas que t no ca
vaste, vias y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies, 12 cudate
de no olvidarte de Jehov, que te sac de la tierra de Egipto, de casa de servidumbr
e. 13 A Jehov tu Dios temers, y a l solo servirs, y por su nombre jurars. 14 No andari
s en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que estn en vuestros cont
ornos; 15 porque el Dios celoso, Jehov tu Dios, en medio de ti est; para que no se
inflame el furor de Jehov tu Dios contra ti, y te destruya de sobre la tierra.
16 No tentaris a Jehov vuestro Dios, como lo tentasteis en Masah. 17 Guardad cuida
dosamente los mandamientos de Jehov vuestro Dios, y sus testimonios y sus estatut
os que te ha mandado. 18 Y haz lo recto y bueno ante los ojos de Jehov, para que
te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehov jur a tus padres; 19 par
a que l arroje a tus enemigos de delante de ti, como Jehov ha dicho.
20 Maana cuando te preguntare tu hijo, diciendo: Qu significan los testimonios y es
tatutos y decretos que Jehov nuestro Dios os mand? 21 entonces dirs a tu hijo: Noso
tros ramos siervos de Faran en Egipto, y Jehov nos sac de Egipto con mano poderosa.
22 Jehov hizo seales y milagros grandes y terribles en Egipto, sobre Faran y sobre
toda su casa, delante de nuestros ojos; 23 y nos sac de all, para traernos y darno
s la tierra que jur a nuestros padres. 24 Y nos mand Jehov que cumplamos todos esto
s estatutos, y que temamos a Jehov nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los
das, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy. 25 Y tendremos justicia cu
ando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehov nuestro
Dios, como l nos ha mandado.
Advertencias contra la idolatra de Canan
(Ex. 34.11-17)
DEUTERONOMIO 7
1 Cuando Jehov tu Dios te haya introducido en la tierra en la cual entrars para to
marla, y haya echado de delante de ti a muchas naciones, al heteo, al gergeseo,
al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones mayore
s y ms poderosas que t, 2 y Jehov tu Dios las haya entregado delante de ti, y las h
ayas derrotado, las destruirs del todo; no hars con ellas alianza, ni tendrs de ell
as misericordia. 3 Y no emparentars con ellas; no dars tu hija a su hijo, ni tomars
a su hija para tu hijo. 4 Porque desviar a tu hijo de en pos de m, y servirn a dio
ses ajenos; y el furor de Jehov se encender sobre vosotros, y te destruir pronto. 5
Mas as habis de hacer con ellos: sus altares destruiris, y quebraris sus estatuas,
y destruiris sus imgenes de Asera, y quemaris sus esculturas en el fuego.
Un pueblo santo para Jehov
6 Porque t eres pueblo santo para Jehov tu Dios; Jehov tu Dios te ha escogido para
serle un pueblo especial, ms que todos los pueblos que estn sobre la tierra. 7 No
por ser vosotros ms que todos los pueblos os ha querido Jehov y os ha escogido, pu
es vosotros erais el ms insignificante de todos los pueblos; 8 sino por cuanto Je
hov os am, y quiso guardar el juramento que jur a vuestros padres, os ha sacado Jeh
ov con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faran rey de
Egipto. 9 Conoce, pues, que Jehov tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pact
o y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil gene
raciones; 10 y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyndolo; y no s
e demora con el que le odia, en persona le dar el pago. 11 Guarda, por tanto, los
mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas.
Bendiciones de la obediencia
(Lv. 26.3-13; Dt. 28.1-14)
12 Y por haber odo estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra, Jehov tu
Dios guardar contigo el pacto y la misericordia que jur a tus padres. 13 Y te amar,
te bendecir y te multiplicar, y bendecir el fruto de tu vientre y el fruto de tu t
ierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cra de tus vacas, y los rebaos de tus ove
jas, en la tierra que jur a tus padres que te dara. 14 Bendito sers ms que todos los
pueblos; no habr en ti varn ni hembra estril, ni en tus ganados. 15 Y quitar Jehov d
e ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que t conoces, no las p
ondr sobre ti, antes las pondr sobre todos los que te aborrecieren. 16 Y consumirs
a todos los pueblos que te da Jehov tu Dios; no los perdonar tu ojo, ni servirs a s
us dioses, porque te ser tropiezo.
17 Si dijeres en tu corazn: Estas naciones son mucho ms numerosas que yo; cmo las po
dr exterminar? 18 no tengas temor de ellas; acurdate bien de lo que hizo Jehov tu D
ios con Faran y con todo Egipto; 19 de las grandes pruebas que vieron tus ojos, y
de las seales y milagros, y de la mano poderosa y el brazo extendido con que Jeh
ov tu Dios te sac; as har Jehov tu Dios con todos los pueblos de cuya presencia t temi
eres. 20 Tambin enviar Jehov tu Dios avispas sobre ellos, hasta que perezcan los qu
e quedaren y los que se hubieren escondido de delante de ti. 21 No desmayes dela
nte de ellos, porque Jehov tu Dios est en medio de ti, Dios grande y temible. 22 Y
Jehov tu Dios echar a estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrs acabar
con ellas en seguida, para que las fieras del campo no se aumenten contra ti. 2
3 Mas Jehov tu Dios las entregar delante de ti, y l las quebrantar con grande destro
zo, hasta que sean destruidas. 24 El entregar sus reyes en tu mano, y t destruirs e
l nombre de ellos de debajo del cielo; nadie te har frente hasta que los destruya
s. 25 Las esculturas de sus dioses quemars en el fuego; no codiciars plata ni oro
de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues es abominacin
a Jehov tu Dios; 26 y no traers cosa abominable a tu casa, para que no seas anatem
a; del todo la aborrecers y la abominars, porque es anatema.
La buena tierra que han de poseer
DEUTERONOMIO 8
1 Cuidaris de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que vivis
, y seis multiplicados, y entris y poseis la tierra que Jehov prometi con juramento a
vuestros padres. 2 Y te acordars de todo el camino por donde te ha trado Jehov tu
Dios estos cuarenta aos en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber
lo que haba en tu corazn, si habas de guardar o no sus mandamientos. 3 Y te afligi,
y te hizo tener hambre, y te sustent con man, comida que no conocas t, ni tus padre
s la haban conocido, para hacerte saber que no slo de pan vivir el hombre, mas de t
odo lo que sale de la boca de Jehov vivir el hombre. 4 Tu vestido nunca se envejec
i sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta aos. 5 Reconoce asimismo
en tu corazn, que como castiga el hombre a su hijo, as Jehov tu Dios te castiga. 6
Guardars, pues, los mandamientos de Jehov tu Dios, andando en sus caminos, y temin
dole. 7 Porque Jehov tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos,
de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes; 8 tierra de
trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de
miel; 9 tierra en la cual no comers el pan con escasez, ni te faltar nada en ella
; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacars cobre. 10 Y comers y t
e saciars, y bendecirs a Jehov tu Dios por la buena tierra que te habr dado.
Amonestacin de no olvidar a Dios
11 Cudate de no olvidarte de Jehov tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus dec
retos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; 12 no suceda que comas y te sacies,
y edifiques buenas casas en que habites, 13 y tus vacas y tus ovejas se aumenten
, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; 14
y se enorgullezca tu corazn, y te olvides de Jehov tu Dios, que te sac de tierra de
Egipto, de casa de servidumbre; 15 que te hizo caminar por un desierto grande y
espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no
haba agua, y l te sac agua de la roca del pedernal; 16 que te sustent con man en el d
esierto, comida que tus padres no haban conocido, afligindote y probndote, para a l
a postre hacerte bien; 17 y digas en tu corazn: Mi poder y la fuerza de mi mano m
e han trado esta riqueza. 18 Sino acurdate de Jehov tu Dios, porque l te da el poder
para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que jur a tus padres, como
en este da. 19 Mas si llegares a olvidarte de Jehov tu Dios y anduvieres en pos de
dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra
vosotros, que de cierto pereceris. 20 Como las naciones que Jehov destruir delante
de vosotros, as pereceris, por cuanto no habris atendido a la voz de Jehov vuestro
Dios.
Dios destruir a las naciones de Canan
DEUTERONOMIO 9
1 Oye, Israel: t vas hoy a pasar el Jordn, para entrar a desposeer a naciones ms nu
merosas y ms poderosas que t, ciudades grandes y amuralladas hasta el cielo; 2 un
pueblo grande y alto, hijos de los anaceos, de los cuales tienes t conocimiento,
y has odo decir: Quin se sostendr delante de los hijos de Anac? 3 Entiende, pues, ho
y, que es Jehov tu Dios el que pasa delante de ti como fuego consumidor, que los
destruir y humillar delante de ti; y t los echars, y los destruirs en seguida, como J
ehov te ha dicho.
4 No pienses en tu corazn cuando Jehov tu Dios los haya echado de delante de ti, d
iciendo: Por mi justicia me ha trado Jehov a poseer esta tierra; pues por la impie
dad de estas naciones Jehov las arroja de delante de ti. 5 No por tu justicia, ni
por la rectitud de tu corazn entras a poseer la tierra de ellos, sino por la imp
iedad de estas naciones Jehov tu Dios las arroja de delante de ti, y para confirm
ar la palabra que Jehov jur a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.
La rebelin de Israel en Horeb
(Ex. 31.1832.35)
6 Por tanto, sabe que no es por tu justicia que Jehov tu Dios te da esta buena ti
erra para tomarla; porque pueblo duro de cerviz eres t. 7 Acurdate, no olvides que
has provocado la ira de Jehov tu Dios en el desierto; desde el da que saliste de
la tierra de Egipto, hasta que entrasteis en este lugar, habis sido rebeldes a Je
hov. 8 En Horeb provocasteis a ira a Jehov, y se enoj Jehov contra vosotros para des
truiros. 9 Cuando yo sub al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas d
el pacto que Jehov hizo con vosotros, estuve entonces en el monte cuarenta das y c
uarenta noches, sin comer pan ni beber agua; 10 y me dio Jehov las dos tablas de
piedra escritas con el dedo de Dios; y en ellas estaba escrito segn todas las pal
abras que os habl Jehov en el monte, de en medio del fuego, el da de la asamblea. 1
1 Sucedi al fin de los cuarenta das y cuarenta noches, que Jehov me dio las dos tab
las de piedra, las tablas del pacto. 12 Y me dijo Jehov: Levntate, desciende pront
o de aqu, porque tu pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido; pronto se han
apartado del camino que yo les mand; se han hecho una imagen de fundicin.
13 Y me habl Jehov, diciendo: He observado a ese pueblo, y he aqu que es pueblo dur
o de cerviz. 14 Djame que los destruya, y borre su nombre de debajo del cielo, y
yo te pondr sobre una nacin fuerte y mucho ms numerosa que ellos. 15 Y volv y descen
d del monte, el cual arda en fuego, con las tablas del pacto en mis dos manos. 16
Y mir, y he aqu habais pecado contra Jehov vuestro Dios; os habais hecho un becerro d
e fundicin, apartndoos pronto del camino que Jehov os haba mandado. 17 Entonces tom l
as dos tablas y las arroj de mis dos manos, y las quebr delante de vuestros ojos.
18 Y me postr delante de Jehov como antes, cuarenta das y cuarenta noches; no com pa
n ni beb agua, a causa de todo vuestro pecado que habais cometido haciendo el mal
ante los ojos de Jehov para enojarlo. 19 Porque tem a causa del furor y de la ira
con que Jehov estaba enojado contra vosotros para destruiros. Pero Jehov me escuch
aun esta vez. 20 Contra Aarn tambin se enoj Jehov en gran manera para destruirlo; y
tambin or por Aarn en aquel entonces. 21 Y tom el objeto de vuestro pecado, el becer
ro que habais hecho, y lo quem en el fuego, y lo desmenuc molindolo muy bien, hasta
que fue reducido a polvo; y ech el polvo de l en el arroyo que descenda del monte.
22 Tambin en Tabera, en Masah y en Kibrot-hataava provocasteis a ira a Jehov. 23 Y
cuando Jehov os envi desde Cades-barnea, diciendo: Subid y poseed la tierra que y
o os he dado, tambin fuisteis rebeldes al mandato de Jehov vuestro Dios, y no le c
resteis, ni obedecisteis a su voz. 24 Rebeldes habis sido a Jehov desde el da que yo
os conozco.
25 Me postr, pues, delante de Jehov; cuarenta das y cuarenta noches estuve postrado
, porque Jehov dijo que os haba de destruir. 26 Y or a Jehov, diciendo: Oh Seor Jehov,
no destruyas a tu pueblo y a tu heredad que has redimido con tu grandeza, que s
acaste de Egipto con mano poderosa. 27 Acurdate de tus siervos Abraham, Isaac y J
acob; no mires a la dureza de este pueblo, ni a su impiedad ni a su pecado, 28 n
o sea que digan los de la tierra de donde nos sacaste: Por cuanto no pudo Jehov i
ntroducirlos en la tierra que les haba prometido, o porque los aborreca, los sac pa
ra matarlos en el desierto. 29 Y ellos son tu pueblo y tu heredad, que sacaste c
on tu gran poder y con tu brazo extendido.
El pacto renovado
(Ex. 34.1-10)
DEUTERONOMIO 10
1 En aquel tiempo Jehov me dijo: Lbrate dos tablas de piedra como las primeras, y
sube a m al monte, y hazte un arca de madera; 2 y escribir en aquellas tablas las
palabras que estaban en las primeras tablas que quebraste; y las pondrs en el arc
a. 3 E hice un arca de madera de acacia, y labr dos tablas de piedra como las pri
meras, y sub al monte con las dos tablas en mi mano. 4 Y escribi en las tablas con
forme a la primera escritura, los diez mandamientos que Jehov os haba hablado en e
l monte de en medio del fuego, el da de la asamblea; y me las dio Jehov. 5 Y volv y
descend del monte, y puse las tablas en el arca que haba hecho; y all estn, como Je
hov me mand. 6 (Despus salieron los hijos de Israel de Beerot-bene- jaacn a Mosera;
all muri Aarn, y all fue sepultado, y en lugar suyo tuvo el sacerdocio su hijo Eleaz
ar. 7 De all partieron a Gudgoda, y de Gudgoda a Jotbata, tierra de arroyos de ag
uas. 8 En aquel tiempo apart Jehov la tribu de Lev para que llevase el arca del pac
to de Jehov, para que estuviese delante de Jehov para servirle, y para bendecir en
su nombre, hasta hoy, 9 por lo cual Lev no tuvo parte ni heredad con sus hermano
s; Jehov es su heredad, como Jehov tu Dios le dijo.)
10 Y yo estuve en el monte como los primeros das, cuarenta das y cuarenta noches;
y Jehov tambin me escuch esta vez, y no quiso Jehov destruirte. 11 Y me dijo Jehov: L
evntate, anda, para que marches delante del pueblo, para que entren y posean la t
ierra que jur a sus padres que les haba de dar.
Lo que Dios exige
12 Ahora, pues, Israel, qu pide Jehov tu Dios de ti, sino que temas a Jehov tu Dios,
que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehov tu Dios con todo
tu corazn y con toda tu alma; 13 que guardes los mandamientos de Jehov y sus esta
tutos, que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad? 14 He aqu, de Jehov t
u Dios son los cielos, y los cielos de los cielos, la tierra, y todas las cosas
que hay en ella. 15 Solamente de tus padres se agrad Jehov para amarlos, y escogi s
u descendencia despus de ellos, a vosotros, de entre todos los pueblos, como en e
ste da. 16 Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazn, y no endurezcis ms vues
tra cerviz. 17 Porque Jehov vuestro Dios es Dios de dioses y Seor de seores, Dios g
rande, poderoso y temible, que no hace acepcin de personas, ni toma cohecho; 18 q
ue hace justicia al hurfano y a la viuda; que ama tambin al extranjero dndole pan y
vestido. 19 Amaris, pues, al extranjero; porque extranjeros fuisteis en la tierr
a de Egipto. 20 A Jehov tu Dios temers, a l solo servirs, a l seguirs, y por su nombre
jurars. 21 El es el objeto de tu alabanza, y l es tu Dios, que ha hecho contigo e
stas cosas grandes y terribles que tus ojos han visto. 22 Con setenta personas d
escendieron tus padres a Egipto, y ahora Jehov te ha hecho como las estrellas del
cielo en multitud.
La grandeza de Jehov
DEUTERONOMIO 11
1 Amars, pues, a Jehov tu Dios, y guardars sus ordenanzas, sus estatutos, sus decre
tos y sus mandamientos, todos los das. 2 Y comprended hoy, porque no hablo con vu
estros hijos que no han sabido ni visto el castigo de Jehov vuestro Dios, su gran
deza, su mano poderosa, y su brazo extendido, 3 y sus seales, y sus obras que hiz
o en medio de Egipto a Faran rey de Egipto, y a toda su tierra; 4 y lo que hizo a
l ejrcito de Egipto, a sus caballos y a sus carros; cmo precipit las aguas del Mar
Rojo sobre ellos, cuando venan tras vosotros y Jehov los destruy hasta hoy; 5 y lo
que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habis llegado a este lugar; 6
y lo que hizo con Datn y Abiram, hijos de Eliab hijo de Rubn; cmo abri su boca la t
ierra, y los trag con sus familias, sus tiendas, y todo su ganado, en medio de to
do Israel. 7 Mas vuestros ojos han visto todas las grandes obras que Jehov ha hec
ho.
Bendiciones de la Tierra Prometida
8 Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seis fo
rtalecidos, y entris y poseis la tierra a la cual pasis para tomarla; 9 y para que
os sean prolongados los das sobre la tierra, de la cual jur Jehov a vuestros padres
, que haba de darla a ellos y a su descendencia, tierra que fluye leche y miel. 1
0 La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto de dond
e habis salido, donde sembrabas tu semilla, y regabas con tu pie, como huerto de
hortaliza. 11 La tierra a la cual pasis para tomarla es tierra de montes y de veg
as, que bebe las aguas de la lluvia del cielo; 12 tierra de la cual Jehov tu Dios
cuida; siempre estn sobre ella los ojos de Jehov tu Dios, desde el principio del
ao hasta el fin.
13 Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, am
ando a Jehov vuestro Dios, y sirvindole con todo vuestro corazn, y con toda vuestra
alma, 14 yo dar la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tarda;
y recogers tu grano, tu vino y tu aceite. 15 Dar tambin hierba en tu campo para tus
ganados; y comers, y te saciars. 16 Guardaos, pues, que vuestro corazn no se infate
, y os apartis y sirvis a dioses ajenos, y os inclinis a ellos; 17 y se encienda el
furor de Jehov sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tier
ra d su fruto, y perezcis pronto de la buena tierra que os da Jehov.
18 Por tanto, pondris estas mis palabras en vuestro corazn y en vuestra alma, y la
s ataris como seal en vuestra mano, y sern por frontales entre vuestros ojos. 19 Y
las ensearis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cua
ndo andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes, 20 y las escr
ibirs en los postes de tu casa, y en tus puertas; 21 para que sean vuestros das, y
los das de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehov jur a vuestros
padres que les haba de dar, como los das de los cielos sobre la tierra. 22 Porque
si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo para q
ue los cumplis, y si amareis a Jehov vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y
siguindole a l, 23 Jehov tambin echar de delante de vosotros a todas estas naciones,
y desposeeris naciones grandes y ms poderosas que vosotros. 24 Todo lugar que pis
are la planta de vuestro pie ser vuestro; desde el desierto hasta el Lbano, desde
el ro Eufrates hasta el mar occidental ser vuestro territorio. 25 Nadie se sostend
r delante de vosotros; miedo y temor de vosotros pondr Jehov vuestro Dios sobre tod
a la tierra que pisareis, como l os ha dicho.
26 He aqu yo pongo hoy delante de vosotros la bendicin y la maldicin: 27 la bendicin
, si oyereis los mandamientos de Jehov vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, 28
y la maldicin, si no oyereis los mandamientos de Jehov vuestro Dios, y os apartare
is del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habis
conocido. 29 Y cuando Jehov tu Dios te haya introducido en la tierra a la cual va
s para tomarla, pondrs la bendicin sobre el monte Gerizim, y la maldicin sobre el m
onte Ebal, 30 los cuales estn al otro lado del Jordn, tras el camino del occidente
en la tierra del cananeo, que habita en el Arab frente a Gilgal, junto al encina
r de More. 31 Porque vosotros pasis el Jordn para ir a poseer la tierra que os da
Jehov vuestro Dios; y la tomaris, y habitaris en ella. 32 Cuidaris, pues, de cumplir
todos los estatutos y decretos que yo presento hoy delante de vosotros.
El santuario nico
DEUTERONOMIO 12
1 Estos son los estatutos y decretos que cuidaris de poner por obra en la tierra
que Jehov el Dios de tus padres te ha dado para que tomes posesin de ella, todos l
os das que vosotros viviereis sobre la tierra. 2 Destruiris enteramente todos los
lugares donde las naciones que vosotros heredaris sirvieron a sus dioses, sobre l
os montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo rbol frondoso. 3 Derribari
s sus altares, y quebraris sus estatuas, y sus imgenes de Asera consumiris con fueg
o; y destruiris las esculturas de sus dioses, y raeris su nombre de aquel lugar. 4
No haris as a Jehov vuestro Dios, 5 sino que el lugar que Jehov vuestro Dios escogi
ere de entre todas vuestras tribus, para poner all su nombre para su habitacin, se
buscaris, y all iris. 6 Y all llevaris vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vu
estros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras
ofrendas voluntarias, y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas; 7
y comeris all delante de Jehov vuestro Dios, y os alegraris, vosotros y vuestras fa
milias, en toda obra de vuestras manos en la cual Jehov tu Dios te hubiere bendec
ido. 8 No haris como todo lo que hacemos nosotros aqu ahora, cada uno lo que bien
le parece, 9 porque hasta ahora no habis entrado al reposo y a la heredad que os
da Jehov vuestro Dios. 10 Mas pasaris el Jordn, y habitaris en la tierra que Jehov vu
estro Dios os hace heredar; y l os dar reposo de todos vuestros enemigos alrededor
, y habitaris seguros. 11 Y al lugar que Jehov vuestro Dios escogiere para poner e
n l su nombre, all llevaris todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos,
vuestros sacrificios, vuestros diezmos, las ofrendas elevadas de vuestras manos,
y todo lo escogido de los votos que hubiereis prometido a Jehov. 12 Y os alegrari
s delante de Jehov vuestro Dios, vosotros, vuestros hijos, vuestras hijas, vuestr
os siervos y vuestras siervas, y el levita que habite en vuestras poblaciones; p
or cuanto no tiene parte ni heredad con vosotros. 13 Cudate de no ofrecer tus hol
ocaustos en cualquier lugar que vieres; 14 sino que en el lugar que Jehov escogie
re, en una de tus tribus, all ofrecers tus holocaustos, y all hars todo lo que yo te
mando.
15 Con todo, podrs matar y comer carne en todas tus poblaciones conforme a tu des
eo, segn la bendicin que Jehov tu Dios te haya dado; el inmundo y el limpio la podr
comer, como la de gacela o de ciervo. 16 Solamente que sangre no comeris; sobre l
a tierra la derramaris como agua. 17 Ni comers en tus poblaciones el diezmo de tu
grano, de tu vino o de tu aceite, ni las primicias de tus vacas, ni de tus oveja
s, ni los votos que prometieres, ni las ofrendas voluntarias, ni las ofrendas el
evadas de tus manos; 18 sino que delante de Jehov tu Dios las comers, en el lugar
que Jehov tu Dios hubiere escogido, t, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y e
l levita que habita en tus poblaciones; te alegrars delante de Jehov tu Dios de to
da la obra de tus manos. 19 Ten cuidado de no desamparar al levita en todos tus
das sobre la tierra.
20 Cuando Jehov tu Dios ensanchare tu territorio, como l te ha dicho, y t dijeres:
Comer carne, porque deseaste comerla, conforme a lo que deseaste podrs comer. 21 S
i estuviere lejos de ti el lugar que Jehov tu Dios escogiere para poner all su nom
bre, podrs matar de tus vacas y de tus ovejas que Jehov te hubiere dado, como te h
e mandado yo, y comers en tus puertas segn todo lo que deseares. 22 Lo mismo que s
e come la gacela y el ciervo, as las podrs comer; el inmundo y el limpio podrn come
r tambin de ellas. 23 Solamente que te mantengas firme en no comer sangre; porque
la sangre es la vida, y no comers la vida juntamente con su carne. 24 No la come
rs; en tierra la derramars como agua. 25 No comers de ella, para que te vaya bien a
ti y a tus hijos despus de ti, cuando hicieres lo recto ante los ojos de Jehov. 2
6 Pero las cosas que hubieres consagrado, y tus votos, las tomars, y vendrs con el
las al lugar que Jehov hubiere escogido; 27 y ofrecers tus holocaustos, la carne y
la sangre, sobre el altar de Jehov tu Dios; y la sangre de tus sacrificios ser de
rramada sobre el altar de Jehov tu Dios, y podrs comer la carne. 28 Guarda y escuc
ha todas estas palabras que yo te mando, para que haciendo lo bueno y lo recto a
nte los ojos de Jehov tu Dios, te vaya bien a ti y a tus hijos despus de ti para s
iempre.
Advertencias contra la idolatra
29 Cuando Jehov tu Dios haya destruido delante de ti las naciones adonde t vas par
a poseerlas, y las heredes, y habites en su tierra, 30 gurdate que no tropieces y
endo en pos de ellas, despus que sean destruidas delante de ti; no preguntes acer
ca de sus dioses, diciendo: De la manera que servan aquellas naciones a sus diose
s, yo tambin les servir. 31 No hars as a Jehov tu Dios; porque toda cosa abominable q
ue Jehov aborrece, hicieron ellos a sus dioses; pues aun a sus hijos y a sus hija
s quemaban en el fuego a sus dioses.
32 Cuidars de hacer todo lo que yo te mando; no aadirs a ello, ni de ello quitars.
DEUTERONOMIO 13
1 Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soador de sueos, y te anunciare sea
l o prodigios, 2 y si se cumpliere la seal o prodigio que l te anunci, diciendo: Va
mos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvmosles; 3 no dars odo a las pa
labras de tal profeta, ni al tal soador de sueos; porque Jehov vuestro Dios os est p
robando, para saber si amis a Jehov vuestro Dios con todo vuestro corazn, y con tod
a vuestra alma. 4 En pos de Jehov vuestro Dios andaris; a l temeris, guardaris sus ma
ndamientos y escucharis su voz, a l serviris, y a l seguiris. 5 Tal profeta o soador d
e sueos ha de ser muerto, por cuanto aconsej rebelin contra Jehov vuestro Dios que t
e sac de tierra de Egipto y te rescat de casa de servidumbre, y trat de apartarte d
el camino por el cual Jehov tu Dios te mand que anduvieses; y as quitars el mal de e
n medio de ti.
6 Si te incitare tu hermano, hijo de tu madre, o tu hijo, tu hija, tu mujer o tu
amigo ntimo, diciendo en secreto: Vamos y sirvamos a dioses ajenos, que ni t ni t
us padres conocisteis, 7 de los dioses de los pueblos que estn en vuestros alrede
dores, cerca de ti o lejos de ti, desde un extremo de la tierra hasta el otro ex
tremo de ella; 8 no consentirs con l, ni le prestars odo; ni tu ojo le compadecer, ni
le tendrs misericordia, ni lo encubrirs, 9 sino que lo matars; tu mano se alzar pri
mero sobre l para matarle, y despus la mano de todo el pueblo. 10 Le apedrears hast
a que muera, por cuanto procur apartarte de Jehov tu Dios, que te sac de tierra de
Egipto, de casa de servidumbre; 11 para que todo Israel oiga, y tema, y no vuelv
a a hacer en medio de ti cosa semejante a esta.
12 Si oyeres que se dice de alguna de tus ciudades que Jehov tu Dios te da para v
ivir en ellas, 13 que han salido de en medio de ti hombres impos que han instigad
o a los moradores de su ciudad, diciendo: Vamos y sirvamos a dioses ajenos, que
vosotros no conocisteis; 14 t inquirirs, y buscars y preguntars con diligencia; y si
pareciere verdad, cosa cierta, que tal abominacin se hizo en medio de ti, 15 irr
emisiblemente herirs a filo de espada a los moradores de aquella ciudad, destruynd
ola con todo lo que en ella hubiere, y tambin matars sus ganados a filo de espada.
16 Y juntars todo su botn en medio de la plaza, y consumirs con fuego la ciudad y
todo su botn, todo ello, como holocausto a Jehov tu Dios, y llegar a ser un montn de
ruinas para siempre; nunca ms ser edificada. 17 Y no se pegar a tu mano nada del a
natema, para que Jehov se aparte del ardor de su ira, y tenga de ti misericordia,
y tenga compasin de ti, y te multiplique, como lo jur a tus padres, 18 cuando obe
decieres a la voz de Jehov tu Dios, guardando todos sus mandamientos que yo te ma
ndo hoy, para hacer lo recto ante los ojos de Jehov tu Dios.
DEUTERONOMIO 14
1 Hijos sois de Jehov vuestro Dios; no os sajaris, ni os raparis a causa de muerto.
2 Porque eres pueblo santo a Jehov tu Dios, y Jehov te ha escogido para que le se
as un pueblo nico de entre todos los pueblos que estn sobre la tierra.
Animales limpios e inmundos
(Lv. 11.1-47)
3 Nada abominable comers. 4 Estos son los animales que podris comer: el buey, la o
veja, la cabra, 5 el ciervo, la gacela, el corzo, la cabra monts, el bice, el antlo
pe y el carnero monts. 6 Y todo animal de pezuas, que tiene hendidura de dos uas, y
que rumiare entre los animales, ese podris comer. 7 Pero estos no comeris, entre
los que rumian o entre los que tienen pezua hendida: camello, liebre y conejo; po
rque rumian, mas no tienen pezua hendida, sern inmundos; 8 ni cerdo, porque tiene
pezua hendida, mas no rumia; os ser inmundo. De la carne de stos no comeris, ni toca
ris sus cuerpos muertos.
9 De todo lo que est en el agua, de estos podris comer: todo lo que tiene aleta y
escama. 10 Mas todo lo que no tiene aleta y escama, no comeris; inmundo ser.
11 Toda ave limpia podris comer. 12 Y estas son de las que no podris comer: el guil
a, el quebrantahuesos, el azor, 13 el gallinazo, el milano segn su especie, 14 to
do cuervo segn su especie, 15 el avestruz, la lechuza, la gaviota y el gaviln segn
sus especies, 16 el buho, el ibis, el calamn, 17 el pelcano, el buitre, el somormu
jo, 18 la cigea, la garza segn su especie, la abubilla y el murcilago. 19 Todo insec
to alado ser inmundo; no se comer. 20 Toda ave limpia podris comer.
21 Ninguna cosa mortecina comeris; al extranjero que est en tus poblaciones la dars
, y l podr comerla; o vndela a un extranjero, porque t eres pueblo santo a Jehov tu D
ios. No cocers el cabrito en la leche de su madre.
La ley del diezmo
22 Indefectiblemente diezmars todo el producto del grano que rindiere tu campo ca
da ao. 23 Y comers delante de Jehov tu Dios en el lugar que l escogiere para poner a
ll su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias d
e tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehov tu Dios todos l
os das. 24 Y si el camino fuere tan largo que no puedas llevarlo, por estar lejos
de ti el lugar que Jehov tu Dios hubiere escogido para poner en l su nombre, cuan
do Jehov tu Dios te bendijere, 25 entonces lo venders y guardars el dinero en tu ma
no, y vendrs al lugar que Jehov tu Dios escogiere; 26 y dars el dinero por todo lo
que deseas, por vacas, por ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que
t deseares; y comers all delante de Jehov tu Dios, y te alegrars t y tu familia. 27 Y
no desamparars al levita que habitare en tus poblaciones; porque no tiene parte
ni heredad contigo.
28 Al fin de cada tres aos sacars todo el diezmo de tus productos de aquel ao, y lo
guardars en tus ciudades. 29 Y vendr el levita, que no tiene parte ni heredad con
tigo, y el extranjero, el hurfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y co
mern y sern saciados; para que Jehov tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos
hicieren.
El ao de remisin
DEUTERONOMIO 15
1 Cada siete aos hars remisin. 2 Y esta es la manera de la remisin: perdonar a su deu
dor todo aquel que hizo emprstito de su mano, con el cual oblig a su prjimo; no lo
demandar ms a su prjimo, o a su hermano, porque es pregonada la remisin de Jehov. 3 D
el extranjero demandars el reintegro; pero lo que tu hermano tuviere tuyo, lo per
donar tu mano, 4 para que as no haya en medio de ti mendigo; porque Jehov te bendec
ir con abundancia en la tierra que Jehov tu Dios te da por heredad para que la tom
es en posesin, 5 si escuchares fielmente la voz de Jehov tu Dios, para guardar y c
umplir todos estos mandamientos que yo te ordeno hoy. 6 Ya que Jehov tu Dios te h
abr bendecido, como te ha dicho, prestars entonces a muchas naciones, mas t no toma
rs prestado; tendrs dominio sobre muchas naciones, pero sobre ti no tendrn dominio.

Prstamos a los pobres
7 Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de
tus ciudades, en la tierra que Jehov tu Dios te da, no endurecers tu corazn, ni cer
rars tu mano contra tu hermano pobre, 8 sino abrirs a l tu mano liberalmente, y en
efecto le prestars lo que necesite. 9 Gurdate de tener en tu corazn pensamiento per
verso, diciendo: Cerca est el ao sptimo, el de la remisin, y mires con malos ojos a
tu hermano menesteroso para no darle; porque l podr clamar contra ti a Jehov, y se
te contar por pecado. 10 Sin falta le dars, y no sers de mezquino corazn cuando le d
es; porque por ello te bendecir Jehov tu Dios en todos tus hechos, y en todo lo qu
e emprendas. 11 Porque no faltarn menesterosos en medio de la tierra; por eso yo
te mando, diciendo: Abrirs tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu
tierra.
Leyes sobre los esclavos
(Ex. 21.1-11)
12 Si se vendiere a ti tu hermano hebreo o hebrea, y te hubiere servido seis aos,
al sptimo le despedirs libre. 13 Y cuando lo despidieres libre, no le enviars con
las manos vacas. 14 Le abastecers liberalmente de tus ovejas, de tu era y de tu la
gar; le dars de aquello en que Jehov te hubiere bendecido. 15 Y te acordars de que
fuiste siervo en la tierra de Egipto, y que Jehov tu Dios te rescat; por tanto yo
te mando esto hoy. 16 Si l te dijere: No te dejar; porque te ama a ti y a tu casa,
y porque le va bien contigo; 17 entonces tomars una lesna, y horadars su oreja co
ntra la puerta, y ser tu siervo para siempre; as tambin hars a tu criada. 18 No te p
arezca duro cuando le enviares libre, pues por la mitad del costo de un jornaler
o te sirvi seis aos; y Jehov tu Dios te bendecir en todo cuanto hicieres.
Consagracin de los primognitos machos
19 Consagrars a Jehov tu Dios todo primognito macho de tus vacas y de tus ovejas; n
o te servirs del primognito de tus vacas, ni trasquilars el primognito de tus ovejas
. 20 Delante de Jehov tu Dios los comers cada ao, t y tu familia, en el lugar que Je
hov escogiere. 21 Y si hubiere en l defecto, si fuere ciego, o cojo, o hubiere en l
cualquier falta, no lo sacrificars a Jehov tu Dios. 22 En tus poblaciones lo come
rs; el inmundo lo mismo que el limpio comern de l, como de una gacela o de un cierv
o. 23 Solamente que no comas su sangre; sobre la tierra la derramars como agua.
Fiestas anuales
(Ex. 23.14-17; 34.18-24)
DEUTERONOMIO 16
1 Guardars el mes de Abib, y hars pascua a Jehov tu Dios; porque en el mes de Abib
te sac Jehov tu Dios de Egipto, de noche. 2 Y sacrificars la pascua a Jehov tu Dios,
de las ovejas y de las vacas, en el lugar que Jehov escogiere para que habite al
l su nombre. 3 No comers con ella pan con levadura; siete das comers con ella pan si
n levadura, pan de afliccin, porque aprisa saliste de tierra de Egipto; para que
todos los das de tu vida te acuerdes del da en que saliste de la tierra de Egipto.
4 Y no se ver levadura contigo en todo tu territorio por siete das; y de la carne
que matares en la tarde del primer da, no quedar hasta la maana. 5 No podrs sacrifi
car la pascua en cualquiera de las ciudades que Jehov tu Dios te da; 6 sino en el
lugar que Jehov tu Dios escogiere para que habite all su nombre, sacrificars la pa
scua por la tarde a la puesta del sol, a la hora que saliste de Egipto. 7 Y la a
sars y comers en el lugar que Jehov tu Dios hubiere escogido; y por la maana regresa
rs y volvers a tu habitacin. 8 Seis das comers pan sin levadura, y el sptimo da ser fi
ta solemne a Jehov tu Dios; no trabajars en l.
9 Siete semanas contars; desde que comenzare a meterse la hoz en las mieses comen
zars a contar las siete semanas. 10 Y hars la fiesta solemne de las semanas a Jeho
v tu Dios; de la abundancia voluntaria de tu mano ser lo que dieres, segn Jehov tu D
ios te hubiere bendecido. 11 Y te alegrars delante de Jehov tu Dios, t, tu hijo, tu
hija, tu siervo, tu sierva, el levita que habitare en tus ciudades, y el extran
jero, el hurfano y la viuda que estuvieren en medio de ti, en el lugar que Jehov t
u Dios hubiere escogido para poner all su nombre. 12 Y acurdate de que fuiste sier
vo en Egipto; por tanto, guardars y cumplirs estos estatutos.
13 La fiesta solemne de los tabernculos hars por siete das, cuando hayas hecho la c
osecha de tu era y de tu lagar. 14 Y te alegrars en tus fiestas solemnes, t, tu hi
jo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el hurfano y la vi
uda que viven en tus poblaciones. 15 Siete das celebrars fiesta solemne a Jehov tu
Dios en el lugar que Jehov escogiere; porque te habr bendecido Jehov tu Dios en tod
os tus frutos, y en toda la obra de tus manos, y estars verdaderamente alegre.
16 Tres veces cada ao aparecer todo varn tuyo delante de Jehov tu Dios en el lugar q
ue l escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta so
lemne de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernculos. Y ninguno se pre
sentar delante de Jehov con las manos vacas; 17 cada uno con la ofrenda de su mano,
conforme a la bendicin que Jehov tu Dios te hubiere dado.
Administracin de la justicia
18 Jueces y oficiales pondrs en todas tus ciudades que Jehov tu Dios te dar en tus
tribus, los cuales juzgarn al pueblo con justo juicio. 19 No tuerzas el derecho;
no hagas acepcin de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos
de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. 20 La justicia, la justic
ia seguirs, para que vivas y heredes la tierra que Jehov tu Dios te da.
21 No plantars ningn rbol para Asera cerca del altar de Jehov tu Dios, que t te habrs
hecho, 22 ni te levantars estatua, lo cual aborrece Jehov tu Dios.
DEUTERONOMIO 17
1 No ofrecers en sacrificio a Jehov tu Dios, buey o cordero en el cual haya falta
o alguna cosa mala, pues es abominacin a Jehov tu Dios.
2 Cuando se hallare en medio de ti, en alguna de tus ciudades que Jehov tu Dios t
e da, hombre o mujer que haya hecho mal ante los ojos de Jehov tu Dios traspasand
o su pacto, 3 que hubiere ido y servido a dioses ajenos, y se hubiere inclinado
a ellos, ya sea al sol, o a la luna, o a todo el ejrcito del cielo, lo cual yo he
prohibido; 4 y te fuere dado aviso, y despus que oyeres y hubieres indagado bien
, la cosa pareciere de verdad cierta, que tal abominacin ha sido hecha en Israel;
5 entonces sacars a tus puertas al hombre o a la mujer que hubiere hecho esta ma
la cosa, sea hombre o mujer, y los apedrears, y as morirn. 6 Por dicho de dos o de
tres testigos morir el que hubiere de morir; no morir por el dicho de un solo test
igo. 7 La mano de los testigos caer primero sobre l para matarlo, y despus la mano
de todo el pueblo; as quitars el mal de en medio de ti.
8 Cuando alguna cosa te fuere difcil en el juicio, entre una clase de homicidio y
otra, entre una clase de derecho legal y otra, y entre una clase de herida y ot
ra, en negocios de litigio en tus ciudades; entonces te levantars y recurrirs al l
ugar que Jehov tu Dios escogiere; 9 y vendrs a los sacerdotes levitas, y al juez q
ue hubiere en aquellos das, y preguntars; y ellos te ensearn la sentencia del juicio
. 10 Y hars segn la sentencia que te indiquen los del lugar que Jehov escogiere, y
cuidars de hacer segn todo lo que te manifiesten. 11 Segn la ley que te enseen, y se
gn el juicio que te digan, hars; no te apartars ni a diestra ni a siniestra de la s
entencia que te declaren. 12 Y el hombre que procediere con soberbia, no obedeci
endo al sacerdote que est para ministrar all delante de Jehov tu Dios, o al juez, e
l tal morir; y quitars el mal de en medio de Israel. 13 Y todo el pueblo oir, y tem
er, y no se ensoberbecer.
Instrucciones acerca de un rey
14 Cuando hayas entrado en la tierra que Jehov tu Dios te da, y tomes posesin de e
lla y la habites, y digas: Pondr un rey sobre m, como todas las naciones que estn e
n mis alrededores; 15 ciertamente pondrs por rey sobre ti al que Jehov tu Dios esc
ogiere; de entre tus hermanos pondrs rey sobre ti; no podrs poner sobre ti a hombr
e extranjero, que no sea tu hermano. 16 Pero l no aumentar para s caballos, ni har v
olver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehov os ha dich
o: No volvis nunca por este camino. 17 Ni tomar para s muchas mujeres, para que su
corazn no se desve; ni plata ni oro amontonar para s en abundancia. 18 Y cuando se s
iente sobre el trono de su reino, entonces escribir para s en un libro una copia d
e esta ley, del original que est al cuidado de los sacerdotes levitas; 19 y lo te
ndr consigo, y leer en l todos los das de su vida, para que aprenda a temer a Jehov s
u Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para pone
rlos por obra; 20 para que no se eleve su corazn sobre sus hermanos, ni se aparte
del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus das en su r
eino, l y sus hijos, en medio de Israel.
Las porciones de los levitas
DEUTERONOMIO 18
1 Los sacerdotes levitas, es decir, toda la tribu de Lev, no tendrn parte ni hered
ad en Israel; de las ofrendas quemadas a Jehov y de la heredad de l comern. 2 No te
ndrn, pues, heredad entre sus hermanos; Jehov es su heredad, como l les ha dicho. 3
Y este ser el derecho de los sacerdotes de parte del pueblo, de los que ofrecier
en en sacrificio buey o cordero: darn al sacerdote la espaldilla, las quijadas y
el cuajar. 4 Las primicias de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primici
as de la lana de tus ovejas le dars; 5 porque le ha escogido Jehov tu Dios de entr
e todas tus tribus, para que est para administrar en el nombre de Jehov, l y sus hi
jos para siempre.
6 Y cuando saliere un levita de alguna de tus ciudades de entre todo Israel, don
de hubiere vivido, y viniere con todo el deseo de su alma al lugar que Jehov esco
giere, 7 ministrar en el nombre de Jehov su Dios como todos sus hermanos los levit
as que estuvieren all delante de Jehov. 8 Igual racin a la de los otros comer, adems
de sus patrimonios.
Amonestacin contra costumbres paganas
9 Cuando entres a la tierra que Jehov tu Dios te da, no aprenders a hacer segn las
abominaciones de aquellas naciones. 10 No sea hallado en ti quien haga pasar a s
u hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinacin, ni agorero, ni so
rtlego, ni hechicero, 11 ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a
los muertos. 12 Porque es abominacin para con Jehov cualquiera que hace estas cosa
s, y por estas abominaciones Jehov tu Dios echa estas naciones de delante de ti.
13 Perfecto sers delante de Jehov tu Dios. 14 Porque estas naciones que vas a here
dar, a agoreros y a adivinos oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehov tu Dios
.
Dios promete un profeta como Moiss
15 Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantar Jehov tu Dios;
a l oiris; 16 conforme a todo lo que pediste a Jehov tu Dios en Horeb el da de la a
samblea, diciendo: No vuelva yo a or la voz de Jehov mi Dios, ni vea yo ms este gra
n fuego, para que no muera. 17 Y Jehov me dijo: Han hablado bien en lo que han di
cho. 18 Profeta les levantar de en medio de sus hermanos, como t; y pondr mis palab
ras en su boca, y l les hablar todo lo que yo le mandare. 19 Mas a cualquiera que
no oyere mis palabras que l hablare en mi nombre, yo le pedir cuenta. 20 El profet
a que tuviere la presuncin de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no le haya
mandado hablar, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morir. 2
1 Y si dijeres en tu corazn: Cmo conoceremos la palabra que Jehov no ha hablado?; 22
si el profeta hablare en nombre de Jehov, y no se cumpliere lo que dijo, ni acon
teciere, es palabra que Jehov no ha hablado; con presuncin la habl el tal profeta;
no tengas temor de l.
Las ciudades de refugio
(Nm. 35.9-28)
DEUTERONOMIO 19
1 Cuando Jehov tu Dios destruya a las naciones cuya tierra Jehov tu Dios te da a t
i, y t las heredes, y habites en sus ciudades, y en sus casas; 2 te apartars tres
ciudades en medio de la tierra que Jehov tu Dios te da para que la poseas. 3 Arre
glars los caminos, y dividirs en tres partes la tierra que Jehov tu Dios te dar en h
eredad, y ser para que todo homicida huya all.
4 Y este es el caso del homicida que huir all, y vivir: aquel que hiriere a su prjim
o sin intencin y sin haber tenido enemistad con l anteriormente; 5 como el que fue
re con su prjimo al monte a cortar lea, y al dar su mano el golpe con el hacha par
a cortar algn leo, saltare el hierro del cabo, y diere contra su prjimo y ste murier
e; aqul huir a una de estas ciudades, y vivir; 6 no sea que el vengador de la sangr
e, enfurecido, persiga al homicida, y le alcance por ser largo el camino, y le h
iera de muerte, no debiendo ser condenado a muerte por cuanto no tena enemistad c
on su prjimo anteriormente. 7 Por tanto yo te mando, diciendo: Separars tres ciuda
des. 8 Y si Jehov tu Dios ensanchare tu territorio, como lo jur a tus padres, y te
diere toda la tierra que prometi dar a tus padres, 9 siempre y cuando guardares
todos estos mandamientos que yo te prescribo hoy, para ponerlos por obra; que am
es a Jehov tu Dios y andes en sus caminos todos los das; entonces aadirs tres ciudad
es ms a estas tres, 10 para que no sea derramada sangre inocente en medio de la t
ierra que Jehov tu Dios te da por heredad, y no seas culpado de derramamiento de
sangre.
11 Pero si hubiere alguno que aborreciere a su prjimo y lo acechare, y se levanta
re contra l y lo hiriere de muerte, y muriere; si huyere a alguna de estas ciudad
es, 12 entonces los ancianos de su ciudad enviarn y lo sacarn de all, y lo entregarn
en mano del vengador de la sangre para que muera. 13 No le compadecers; y quitars
de Israel la sangre inocente, y te ir bien.
14 En la heredad que poseas en la tierra que Jehov tu Dios te da, no reducirs los
lmites de la propiedad de tu prjimo, que fijaron los antiguos.
Leyes sobre el testimonio
15 No se tomar en cuenta a un solo testigo contra ninguno en cualquier delito ni
en cualquier pecado, en relacin con cualquiera ofensa cometida. Slo por el testimo
nio de dos o tres testigos se mantendr la acusacin. 16 Cuando se levantare testigo
falso contra alguno, para testificar contra l, 17 entonces los dos litigantes se
presentarn delante de Jehov, y delante de los sacerdotes y de los jueces que hubi
ere en aquellos das. 18 Y los jueces inquirirn bien; y si aquel testigo resultare
falso, y hubiere acusado falsamente a su hermano, 19 entonces haris a l como l pens
hacer a su hermano; y quitars el mal de en medio de ti. 20 Y los que quedaren oirn
y temern, y no volvern a hacer ms una maldad semejante en medio de ti. 21 Y no le
compadecers; vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie po
r pie.
Leyes sobre la guerra
DEUTERONOMIO 20
1 Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y
un pueblo ms grande que t, no tengas temor de ellos, porque Jehov tu Dios est contig
o, el cual te sac de tierra de Egipto. 2 Y cuando os acerquis para combatir, se po
ndr en pie el sacerdote y hablar al pueblo, 3 y les dir: Oye, Israel, vosotros os j
untis hoy en batalla contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazn, no temis,
ni os azoris, ni tampoco os desalentis delante de ellos; 4 porque Jehov vuestro Di
os va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salv
aros. 5 Y los oficiales hablarn al pueblo, diciendo: Quin ha edificado casa nueva,
y no la ha estrenado? Vaya, y vulvase a su casa, no sea que muera en la batalla,
y algn otro la estrene. 6 Y quin ha plantado via, y no ha disfrutado de ella? Vaya,
y vulvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y algn otro la disfrute. 7 Y q
uin se ha desposado con mujer, y no la ha tomado? Vaya, y vulvase a su casa, no se
a que muera en la batalla, y algn otro la tome. 8 Y volvern los oficiales a hablar
al pueblo, y dirn: Quin es hombre medroso y pusilnime? Vaya, y vulvase a su casa, y
no apoque el corazn de sus hermanos, como el corazn suyo. 9 Y cuando los oficiales
acaben de hablar al pueblo, entonces los capitanes del ejrcito tomarn el mando a
la cabeza del pueblo.
10 Cuando te acerques a una ciudad para combatirla, le intimars la paz. 11 Y si r
espondiere: Paz, y te abriere, todo el pueblo que en ella fuere hallado te ser tr
ibutario, y te servir. 12 Mas si no hiciere paz contigo, y emprendiere guerra con
tigo, entonces la sitiars. 13 Luego que Jehov tu Dios la entregue en tu mano, heri
rs a todo varn suyo a filo de espada. 14 Solamente las mujeres y los nios, y los an
imales, y todo lo que haya en la ciudad, todo su botn tomars para ti; y comers del
botn de tus enemigos, los cuales Jehov tu Dios te entreg. 15 As hars a todas las ciud
ades que estn muy lejos de ti, que no sean de las ciudades de estas naciones. 16
Pero de las ciudades de estos pueblos que Jehov tu Dios te da por heredad, ningun
a persona dejars con vida, 17 sino que los destruirs completamente: al heteo, al a
morreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, como Jehov tu Dios te ha m
andado; 18 para que no os enseen a hacer segn todas sus abominaciones que ellos ha
n hecho para sus dioses, y pequis contra Jehov vuestro Dios.
19 Cuando sities a alguna ciudad, peleando contra ella muchos das para tomarla, n
o destruirs sus rboles metiendo hacha en ellos, porque de ellos podrs comer; y no l
os talars, porque el rbol del campo no es hombre para venir contra ti en el sitio.
20 Mas el rbol que sepas que no lleva fruto, podrs destruirlo y talarlo, para con
struir baluarte contra la ciudad que te hace la guerra, hasta sojuzgarla.
Expiacin de un asesinato cuyo autor se desconoce
DEUTERONOMIO 21
1 Si en la tierra que Jehov tu Dios te da para que la poseas, fuere hallado algui
en muerto, tendido en el campo, y no se supiere quin lo mat, 2 entonces tus ancian
os y tus jueces saldrn y medirn la distancia hasta las ciudades que estn alrededor
del muerto. 3 Y los ancianos de la ciudad ms cercana al lugar donde fuere hallado
el muerto, tomarn de las vacas una becerra que no haya trabajado, que no haya ll
evado yugo; 4 y los ancianos de aquella ciudad traern la becerra a un valle escab
roso, que nunca haya sido arado ni sembrado, y quebrarn la cerviz de la becerra a
ll en el valle. 5 Entonces vendrn los sacerdotes hijos de Lev, porque a ellos escog
i Jehov tu Dios para que le sirvan, y para bendecir en el nombre de Jehov; y por la
palabra de ellos se decidir toda disputa y toda ofensa. 6 Y todos los ancianos d
e la ciudad ms cercana al lugar donde fuere hallado el muerto lavarn sus manos sob
re la becerra cuya cerviz fue quebrada en el valle; 7 y protestarn y dirn: Nuestra
s manos no han derramado esta sangre, ni nuestros ojos lo han visto. 8 Perdona a
tu pueblo Israel, al cual redimiste, oh Jehov; y no culpes de sangre inocente a
tu pueblo Israel. Y la sangre les ser perdonada. 9 Y t quitars la culpa de la sangr
e inocente de en medio de ti, cuando hicieres lo que es recto ante los ojos de J
ehov.
Diversas leyes
10 Cuando salieres a la guerra contra tus enemigos, y Jehov tu Dios los entregare
en tu mano, y tomares de ellos cautivos, 11 y vieres entre los cautivos a algun
a mujer hermosa, y la codiciares, y la tomares para ti por mujer, 12 la meters en
tu casa; y ella rapar su cabeza, y cortar sus uas, 13 y se quitar el vestido de su
cautiverio, y se quedar en tu casa; y llorar a su padre y a su madre un mes entero
; y despus podrs llegarte a ella, y t sers su marido, y ella ser tu mujer. 14 Y si no
te agradare, la dejars en libertad; no la venders por dinero, ni la tratars como e
sclava, por cuanto la humillaste.
15 Si un hombre tuviere dos mujeres, la una amada y la otra aborrecida, y la ama
da y la aborrecida le hubieren dado hijos, y el hijo primognito fuere de la aborr
ecida; 16 en el da que hiciere heredar a sus hijos lo que tuviere, no podr dar el
derecho de primogenitura al hijo de la amada con preferencia al hijo de la aborr
ecida, que es el primognito; 17 mas al hijo de la aborrecida reconocer como primogn
ito, para darle el doble de lo que correspondiere a cada uno de los dems; porque l
es el principio de su vigor, y suyo es el derecho de la primogenitura.
18 Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere a la voz de s
u padre ni a la voz de su madre, y habindole castigado, no les obedeciere; 19 ent
onces lo tomarn su padre y su madre, y lo sacarn ante los ancianos de su ciudad, y
a la puerta del lugar donde viva; 20 y dirn a los ancianos de la ciudad: Este nu
estro hijo es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotn y borracho.
21 Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearn, y morir; as quitars el mal
de en medio de ti, y todo Israel oir, y temer.
22 Si alguno hubiere cometido algn crimen digno de muerte, y lo hiciereis morir,
y lo colgareis en un madero, 23 no dejaris que su cuerpo pase la noche sobre el m
adero; sin falta lo enterrars el mismo da, porque maldito por Dios es el colgado;
y no contaminars tu tierra que Jehov tu Dios te da por heredad.
DEUTERONOMIO 22
1 Si vieres extraviado el buey de tu hermano, o su cordero, no le negars tu ayuda
; lo volvers a tu hermano. 2 Y si tu hermano no fuere tu vecino, o no lo conocier
es, lo recogers en tu casa, y estar contigo hasta que tu hermano lo busque, y se l
o devolvers. 3 As hars con su asno, as hars tambin con su vestido, y lo mismo hars con
toda cosa de tu hermano que se le perdiere y t la hallares; no podrs negarle tu ay
uda. 4 Si vieres el asno de tu hermano, o su buey, cado en el camino, no te apart
ars de l; le ayudars a levantarlo.
5 No vestir la mujer traje de hombre, ni el hombre vestir ropa de mujer; porque ab
ominacin es a Jehov tu Dios cualquiera que esto hace.
6 Cuando encuentres por el camino algn nido de ave en cualquier rbol, o sobre la t
ierra, con pollos o huevos, y la madre echada sobre los pollos o sobre los huevo
s, no tomars la madre con los hijos. 7 Dejars ir a la madre, y tomars los pollos pa
ra ti, para que te vaya bien, y prolongues tus das.
8 Cuando edifiques casa nueva, hars pretil a tu terrado, para que no eches culpa
de sangre sobre tu casa, si de l cayere alguno.
9 No sembrars tu via con semillas diversas, no sea que se pierda todo, tanto la se
milla que sembraste como el fruto de la via. 10 No arars con buey y con asno junta
mente. 11 No vestirs ropa de lana y lino juntamente.
12 Te hars flecos en las cuatro puntas de tu manto con que te cubras.
Leyes sobre la castidad
13 Cuando alguno tomare mujer, y despus de haberse llegado a ella la aborreciere,
14 y le atribuyere faltas que den que hablar, y dijere: A esta mujer tom, y me l
legu a ella, y no la hall virgen; 15 entonces el padre de la joven y su madre toma
rn y sacarn las seales de la virginidad de la doncella a los ancianos de la ciudad,
en la puerta; 16 y dir el padre de la joven a los ancianos: Yo di mi hija a este
hombre por mujer, y l la aborrece; 17 y he aqu, l le atribuye faltas que dan que h
ablar, diciendo: No he hallado virgen a tu hija; pero ved aqu las seales de la vir
ginidad de mi hija. Y extendern la vestidura delante de los ancianos de la ciudad
. 18 Entonces los ancianos de la ciudad tomarn al hombre y lo castigarn; 19 y le m
ultarn en cien piezas de plata, las cuales darn al padre de la joven, por cuanto e
sparci mala fama sobre una virgen de Israel; y la tendr por mujer, y no podr desped
irla en todos sus das. 20 Mas si resultare ser verdad que no se hall virginidad en
la joven, 21 entonces la sacarn a la puerta de la casa de su padre, y la apedrea
rn los hombres de su ciudad, y morir, por cuanto hizo vileza en Israel fornicando
en casa de su padre; as quitars el mal de en medio de ti.
22 Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada con marido, ambos m
orirn, el hombre que se acost con la mujer, y la mujer tambin; as quitars el mal de I
srael.
23 Si hubiere una muchacha virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en l
a ciudad, y se acostare con ella; 24 entonces los sacaris a ambos a la puerta de
la ciudad, y los apedrearis, y morirn; la joven porque no dio voces en la ciudad,
y el hombre porque humill a la mujer de su prjimo; as quitars el mal de en medio de
ti.
25 Mas si un hombre hallare en el campo a la joven desposada, y la forzare aquel
hombre, acostndose con ella, morir solamente el hombre que se acost con ella; 26 m
as a la joven no le hars nada; no hay en ella culpa de muerte; pues como cuando a
lguno se levanta contra su prjimo y le quita la vida, as es en este caso. 27 Porqu
e l la hall en el campo; dio voces la joven desposada, y no hubo quien la librase.

28 Cuando algn hombre hallare a una joven virgen que no fuere desposada, y la tom
are y se acostare con ella, y fueren descubiertos; 29 entonces el hombre que se
acost con ella dar al padre de la joven cincuenta piezas de plata, y ella ser su mu
jer, por cuanto la humill; no la podr despedir en todos sus das.
30 Ninguno tomar la mujer de su padre, ni profanar el lecho de su padre.
Los excluidos de la congregacin
DEUTERONOMIO 23
1 No entrar en la congregacin de Jehov el que tenga magullados los testculos, o ampu
tado su miembro viril.
2 No entrar bastardo en la congregacin de Jehov; ni hasta la dcima generacin no entra
rn en la congregacin de Jehov.
3 No entrar amonita ni moabita en la congregacin de Jehov, ni hasta la dcima generac
in de ellos; no entrarn en la congregacin de Jehov para siempre, 4 por cuanto no os
salieron a recibir con pan y agua al camino, cuando salisteis de Egipto, y porqu
e alquilaron contra ti a Balaam hijo de Beor, de Petor en Mesopotamia, para mald
ecirte. 5 Mas no quiso Jehov tu Dios or a Balaam; y Jehov tu Dios te convirti la mal
dicin en bendicin, porque Jehov tu Dios te amaba. 6 No procurars la paz de ellos ni
su bien en todos los das para siempre.
7 No aborrecers al edomita, porque es tu hermano; no aborrecers al egipcio, porque
forastero fuiste en su tierra. 8 Los hijos que nacieren de ellos, en la tercera
generacin entrarn en la congregacin de Jehov.
Leyes sanitarias
9 Cuando salieres a campaa contra tus enemigos, te guardars de toda cosa mala.
10 Si hubiere en medio de ti alguno que no fuere limpio, por razn de alguna impur
eza acontecida de noche, saldr fuera del campamento, y no entrar en l. 11 Pero al c
aer la noche se lavar con agua, y cuando se hubiere puesto el sol, podr entrar en
el campamento.
12 Tendrs un lugar fuera del campamento adonde salgas; 13 tendrs tambin entre tus a
rmas una estaca; y cuando estuvieres all fuera, cavars con ella, y luego al volver
te cubrirs tu excremento; 14 porque Jehov tu Dios anda en medio de tu campamento,
para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti; por tanto, tu campam
ento ha de ser santo, para que l no vea en ti cosa inmunda, y se vuelva de en pos
de ti.
Leyes humanitarias
15 No entregars a su seor el siervo que se huyere a ti de su amo. 16 Morar contigo,
en medio de ti, en el lugar que escogiere en alguna de tus ciudades, donde a bi
en tuviere; no le oprimirs.
17 No haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hi
jos de Israel. 18 No traers la paga de una ramera ni el precio de un perro a la c
asa de Jehov tu Dios por ningn voto; porque abominacin es a Jehov tu Dios tanto lo u
no como lo otro.
19 No exigirs de tu hermano inters de dinero, ni inters de comestibles, ni de cosa
alguna de que se suele exigir inters. 20 Del extrao podrs exigir inters, mas de tu h
ermano no lo exigirs, para que te bendiga Jehov tu Dios en toda obra de tus manos
en la tierra adonde vas para tomar posesin de ella.
21 Cuando haces voto a Jehov tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo
demandar Jehov tu Dios de ti, y sera pecado en ti. 22 Mas cuando te abstengas de p
rometer, no habr en ti pecado. 23 Pero lo que hubiere salido de tus labios, lo gu
ardars y lo cumplirs, conforme lo prometiste a Jehov tu Dios, pagando la ofrenda vo
luntaria que prometiste con tu boca.
24 Cuando entres en la via de tu prjimo, podrs comer uvas hasta saciarte; mas no po
ndrs en tu cesto. 25 Cuando entres en la mies de tu prjimo, podrs arrancar espigas
con tu mano; mas no aplicars hoz a la mies de tu prjimo.
DEUTERONOMIO 24
1 Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber h
allado en ella alguna cosa indecente, le escribir carta de divorcio, y se la entr
egar en su mano, y la despedir de su casa. 2 Y salida de su casa, podr ir y casarse
con otro hombre. 3 Pero si la aborreciere este ltimo, y le escribiere carta de d
ivorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si hubiere
muerto el postrer hombre que la tom por mujer, 4 no podr su primer marido, que la
despidi, volverla a tomar para que sea su mujer, despus que fue envilecida; porque
es abominacin delante de Jehov, y no has de pervertir la tierra que Jehov tu Dios
te da por heredad.
5 Cuando alguno fuere recin casado, no saldr a la guerra, ni en ninguna cosa se le
ocupar; libre estar en su casa por un ao, para alegrar a la mujer que tom.
6 No tomars en prenda la muela del molino, ni la de abajo ni la de arriba; porque
sera tomar en prenda la vida del hombre.
7 Cuando fuere hallado alguno que hubiere hurtado a uno de sus hermanos los hijo
s de Israel, y le hubiere esclavizado, o le hubiere vendido, morir el tal ladrn, y
quitars el mal de en medio de ti.
8 En cuanto a la plaga de la lepra, ten cuidado de observar diligentemente y hac
er segn todo lo que os ensearen los sacerdotes levitas; segn yo les he mandado, as c
uidaris de hacer. 9 Acurdate de lo que hizo Jehov tu Dios a Mara en el camino, despus
que salisteis de Egipto.
10 Cuando entregares a tu prjimo alguna cosa prestada, no entrars en su casa para
tomarle prenda. 11 Te quedars fuera, y el hombre a quien prestaste te sacar la pre
nda. 12 Y si el hombre fuere pobre, no te acostars reteniendo an su prenda. 13 Sin
falta le devolvers la prenda cuando el sol se ponga, para que pueda dormir en su
ropa, y te bendiga; y te ser justicia delante de Jehov tu Dios.
14 No oprimirs al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus hermanos o de los
extranjeros que habitan en tu tierra dentro de tus ciudades. 15 En su da le dars s
u jornal, y no se pondr el sol sin drselo; pues es pobre, y con l sustenta su vida;
para que no clame contra ti a Jehov, y sea en ti pecado.
16 Los padres no morirn por los hijos, ni los hijos por los padres; cada uno mori
r por su pecado.
17 No torcers el derecho del extranjero ni del hurfano, ni tomars en prenda la ropa
de la viuda, 18 sino que te acordars que fuiste siervo en Egipto, y que de all te
rescat Jehov tu Dios; por tanto, yo te mando que hagas esto.
19 Cuando siegues tu mies en tu campo, y olvides alguna gavilla en el campo, no
volvers para recogerla; ser para el extranjero, para el hurfano y para la viuda; pa
ra que te bendiga Jehov tu Dios en toda obra de tus manos. 20 Cuando sacudas tus
olivos, no recorrers las ramas que hayas dejado tras de ti; sern para el extranjer
o, para el hurfano y para la viuda. 21 Cuando vendimies tu via, no rebuscars tras d
e ti; ser para el extranjero, para el hurfano y para la viuda. 22 Y acurdate que fu
iste siervo en tierra de Egipto; por tanto, yo te mando que hagas esto.
DEUTERONOMIO 25
1 Si hubiere pleito entre algunos, y acudieren al tribunal para que los jueces l
os juzguen, stos absolvern al justo, y condenarn al culpable. 2 Y si el delincuente
mereciere ser azotado, entonces el juez le har echar en tierra, y le har azotar e
n su presencia; segn su delito ser el nmero de azotes. 3 Se podr dar cuarenta azotes
, no ms; no sea que, si lo hirieren con muchos azotes ms que stos, se sienta tu her
mano envilecido delante de tus ojos.
4 No pondrs bozal al buey cuando trillare.
5 Cuando hermanos habitaren juntos, y muriere alguno de ellos, y no tuviere hijo
, la mujer del muerto no se casar fuera con hombre extrao; su cuado se llegar a ella
, y la tomar por su mujer, y har con ella parentesco. 6 Y el primognito que ella di
ere a luz suceder en el nombre de su hermano muerto, para que el nombre de ste no
sea borrado de Israel. 7 Y si el hombre no quisiere tomar a su cuada, ir entonces
su cuada a la puerta, a los ancianos, y dir: Mi cuado no quiere suscitar nombre en
Israel a su hermano; no quiere emparentar conmigo. 8 Entonces los ancianos de aq
uella ciudad lo harn venir, y hablarn con l; y si l se levantare y dijere: No quiero
tomarla, 9 se acercar entonces su cuada a l delante de los ancianos, y le quitar el
calzado del pie, y le escupir en el rostro, y hablar y dir: As ser hecho al varn que
no quiere edificar la casa de su hermano. 10 Y se le dar este nombre en Israel: L
a casa del descalzado.
11 Si algunos rieren uno con otro, y se acercare la mujer de uno para librar a su
marido de mano del que le hiere, y alargando su mano asiere de sus partes vergo
nzosas, 12 le cortars entonces la mano; no la perdonars.
13 No tendrs en tu bolsa pesa grande y pesa chica, 14 ni tendrs en tu casa efa gra
nde y efa pequeo. 15 Pesa exacta y justa tendrs; efa cabal y justo tendrs, para que
tus das sean prolongados sobre la tierra que Jehov tu Dios te da. 16 Porque abomi
nacin es a Jehov tu Dios cualquiera que hace esto, y cualquiera que hace injustici
a.
Orden de exterminar a Amalec
17 Acurdate de lo que hizo Amalec contigo en el camino, cuando salas de Egipto; 18
de cmo te sali al encuentro en el camino, y te desbarat la retaguardia de todos lo
s dbiles que iban detrs de ti, cuando t estabas cansado y trabajado; y no tuvo ningn
temor de Dios. 19 Por tanto, cuando Jehov tu Dios te d descanso de todos tus enem
igos alrededor, en la tierra que Jehov tu Dios te da por heredad para que la pose
as, borrars la memoria de Amalec de debajo del cielo; no lo olvides.
Primicias y diezmos
DEUTERONOMIO 26
1 Cuando hayas entrado en la tierra que Jehov tu Dios te da por herencia, y tomes
posesin de ella y la habites, 2 entonces tomars de las primicias de todos los fru
tos que sacares de la tierra que Jehov tu Dios te da, y las pondrs en una canasta,
e irs al lugar que Jehov tu Dios escogiere para hacer habitar all su nombre. 3 Y t
e presentars al sacerdote que hubiere en aquellos das, y le dirs: Declaro hoy a Jeh
ov tu Dios, que he entrado en la tierra que jur Jehov a nuestros padres que nos dara
. 4 Y el sacerdote tomar la canasta de tu mano, y la pondr delante del altar de Je
hov tu Dios.
5 Entonces hablars y dirs delante de Jehov tu Dios: Un arameo a punto de perecer fu
e mi padre, el cual descendi a Egipto y habit all con pocos hombres, y all creci y ll
eg a ser una nacin grande, fuerte y numerosa; 6 y los egipcios nos maltrataron y n
os afligieron, y pusieron sobre nosotros dura servidumbre. 7 Y clamamos a Jehov e
l Dios de nuestros padres; y Jehov oy nuestra voz, y vio nuestra afliccin, nuestro
trabajo y nuestra opresin; 8 y Jehov nos sac de Egipto con mano fuerte, con brazo e
xtendido, con grande espanto, y con seales y con milagros; 9 y nos trajo a este l
ugar, y nos dio esta tierra, tierra que fluye leche y miel. 10 Y ahora, he aqu he
trado las primicias del fruto de la tierra que me diste, oh Jehov. Y lo dejars del
ante de Jehov tu Dios, y adorars delante de Jehov tu Dios. 11 Y te alegrars en todo
el bien que Jehov tu Dios te haya dado a ti y a tu casa, as t como el levita y el e
xtranjero que est en medio de ti.
12 Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el ao tercero, el ao d
el diezmo, dars tambin al levita, al extranjero, al hurfano y a la viuda; y comern e
n tus aldeas, y se saciarn. 13 Y dirs delante de Jehov tu Dios: He sacado lo consag
rado de mi casa, y tambin lo he dado al levita, al extranjero, al hurfano y a la v
iuda, conforme a todo lo que me has mandado; no he transgredido tus mandamientos
, ni me he olvidado de ellos. 14 No he comido de ello en mi luto, ni he gastado
de ello estando yo inmundo, ni de ello he ofrecido a los muertos; he obedecido a
la voz de Jehov mi Dios, he hecho conforme a todo lo que me has mandado. 15 Mira
desde tu morada santa, desde el cielo, y bendice a tu pueblo Israel, y a la tie
rra que nos has dado, como juraste a nuestros padres, tierra que fluye leche y m
iel.
16 Jehov tu Dios te manda hoy que cumplas estos estatutos y decretos; cuida, pues
, de ponerlos por obra con todo tu corazn y con toda tu alma. 17 Has declarado so
lemnemente hoy que Jehov es tu Dios, y que andars en sus caminos, y guardars sus es
tatutos, sus mandamientos y sus decretos, y que escuchars su voz. 18 Y Jehov ha de
clarado hoy que t eres pueblo suyo, de su exclusiva posesin, como te lo ha prometi
do, para que guardes todos sus mandamientos; 19 a fin de exaltarte sobre todas l
as naciones que hizo, para loor y fama y gloria, y para que seas un pueblo santo
a Jehov tu Dios, como l ha dicho.
Orden de escribir la ley en piedras sobre el Monte Ebal
DEUTERONOMIO 27
1 Orden Moiss, con los ancianos de Israel, al pueblo, diciendo: Guardaris todos los
mandamientos que yo os prescribo hoy. 2 Y el da que pases el Jordn a la tierra qu
e Jehov tu Dios te da, levantars piedras grandes, y las revocars con cal; 3 y escri
birs en ellas todas las palabras de esta ley, cuando hayas pasado para entrar en
la tierra que Jehov tu Dios te da, tierra que fluye leche y miel, como Jehov el Di
os de tus padres te ha dicho. 4 Cuando, pues, hayas pasado el Jordn, levantars est
as piedras que yo os mando hoy, en el monte Ebal, y las revocars con cal; 5 y edi
ficars all un altar a Jehov tu Dios, altar de piedras; no alzars sobre ellas instrum
ento de hierro. 6 De piedras enteras edificars el altar de Jehov tu Dios, y ofrece
rs sobre l holocausto a Jehov tu Dios; 7 y sacrificars ofrendas de paz, y comers all,
y te alegrars delante de Jehov tu Dios. 8 Y escribirs muy claramente en las piedras
todas las palabras de esta ley.
9 Y Moiss, con los sacerdotes levitas, habl a todo Israel, diciendo: Guarda silenc
io y escucha, oh Israel; hoy has venido a ser pueblo de Jehov tu Dios. 10 Oirs, pu
es, la voz de Jehov tu Dios, y cumplirs sus mandamientos y sus estatutos, que yo t
e ordeno hoy.
Las maldiciones en el monte Ebal
11 Y mand Moiss al pueblo en aquel da, diciendo: 12 Cuando hayas pasado el Jordn, sto
s estarn sobre el monte Gerizim para bendecir al pueblo: Simen, Lev, Jud, Isacar, Jo
s y Benjamn. 13 Y stos estarn sobre el monte Ebal para pronunciar la maldicin: Rubn, G
ad, Aser, Zabuln, Dan y Neftal. 14 Y hablarn los levitas, y dirn a todo varn de Israe
l en alta voz:
15 Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de fundicin, abominacin a Jeho
v, obra de mano de artfice, y la pusiere en oculto. Y todo el pueblo responder y di
r: Amn.
16 Maldito el que deshonrare a su padre o a su madre. Y dir todo el pueblo: Amn.
17 Maldito el que redujere el lmite de su prjimo. Y dir todo el pueblo: Amn.
18 Maldito el que hiciere errar al ciego en el camino. Y dir todo el pueblo: Amn.
19 Maldito el que pervirtiere el derecho del extranjero, del hurfano y de la viud
a. Y dir todo el pueblo: Amn.
20 Maldito el que se acostare con la mujer de su padre, por cuanto descubri el re
gazo de su padre. Y dir todo el pueblo: Amn.
21 Maldito el que se ayuntare con cualquier bestia. Y dir todo el pueblo: Amn.
22 Maldito el que se acostare con su hermana, hija de su padre, o hija de su mad
re. Y dir todo el pueblo: Amn.
23 Maldito el que se acostare con su suegra. Y dir todo el pueblo: Amn.
24 Maldito el que hiriere a su prjimo ocultamente. Y dir todo el pueblo: Amn.
25 Maldito el que recibiere soborno para quitar la vida al inocente. Y dir todo e
l pueblo: Amn.
26 Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dir tod
o el pueblo: Amn.
Bendiciones de la obediencia
(Lv. 26.3-13; Dt. 7.12-24)
DEUTERONOMIO 28
1 Acontecer que si oyeres atentamente la voz de Jehov tu Dios, para guardar y pone
r por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, tambin Jehov tu Dios te
exaltar sobre todas las naciones de la tierra. 2 Y vendrn sobre ti todas estas be
ndiciones, y te alcanzarn, si oyeres la voz de Jehov tu Dios. 3 Bendito sers t en la
ciudad, y bendito t en el campo. 4 Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de t
u tierra, el fruto de tus bestias, la cra de tus vacas y los rebaos de tus ovejas.
5 Benditas sern tu canasta y tu artesa de amasar. 6 Bendito sers en tu entrar, y
bendito en tu salir.
7 Jehov derrotar a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrn c
ontra ti, y por siete caminos huirn de delante de ti. 8 Jehov te enviar su bendicin
sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecir e
n la tierra que Jehov tu Dios te da. 9 Te confirmar Jehov por pueblo santo suyo, co
mo te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehov tu Dios, y anduvie
res en sus caminos. 10 Y vern todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jeh
ov es invocado sobre ti, y te temern. 11 Y te har Jehov sobreabundar en bienes, en e
l fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en
el pas que Jehov jur a tus padres que te haba de dar. 12 Te abrir Jehov su buen tesoro
, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda
obra de tus manos. Y prestars a muchas naciones, y t no pedirs prestado. 13 Te pon
dr Jehov por cabeza, y no por cola; y estars encima solamente, y no estars debajo, s
i obedecieres los mandamientos de Jehov tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que l
os guardes y cumplas, 14 y si no te apartares de todas las palabras que yo te ma
ndo hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.
Consecuencias de la desobediencia
(Lv. 26.14-46)
15 Pero acontecer, si no oyeres la voz de Jehov tu Dios, para procurar cumplir tod
os sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrn sobre ti tod
as estas maldiciones, y te alcanzarn. 16 Maldito sers t en la ciudad, y maldito en
el campo. 17 Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar. 18 Maldito el fruto de t
u vientre, el fruto de tu tierra, la cra de tus vacas, y los rebaos de tus ovejas.
19 Maldito sers en tu entrar, y maldito en tu salir.
20 Y Jehov enviar contra ti la maldicin, quebranto y asombro en todo cuanto pusiere
s mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la mal
dad de tus obras por las cuales me habrs dejado. 21 Jehov traer sobre ti mortandad,
hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesin de ella. 2
2 Jehov te herir de tisis, de fiebre, de inflamacin y de ardor, con sequa, con calam
idad repentina y con aublo; y te perseguirn hasta que perezcas. 23 Y los cielos qu
e estn sobre tu cabeza sern de bronce, y la tierra que est debajo de ti, de hierro.
24 Dar Jehov por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descendern sobre
ti hasta que perezcas.
25 Jehov te entregar derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrs contra
ellos, y por siete caminos huirs delante de ellos; y sers vejado por todos los re
inos de la tierra. 26 Y tus cadveres servirn de comida a toda ave del cielo y fier
a de la tierra, y no habr quien las espante. 27 Jehov te herir con la lcera de Egipt
o, con tumores, con sarna, y con comezn de que no puedas ser curado. 28 Jehov te h
erir con locura, ceguera y turbacin de espritu; 29 y palpars a medioda como palpa el
ciego en la oscuridad, y no sers prosperado en tus caminos; y no sers sino oprimid
o y robado todos los das, y no habr quien te salve. 30 Te desposars con mujer, y ot
ro varn dormir con ella; edificars casa, y no habitars en ella; plantars via, y no la
disfrutars. 31 Tu buey ser matado delante de tus ojos, y t no comers de l; tu asno se
r arrebatado de delante de ti, y no te ser devuelto; tus ovejas sern dadas a tus en
emigos, y no tendrs quien te las rescate. 32 Tus hijos y tus hijas sern entregados
a otro pueblo, y tus ojos lo vern, y desfallecern por ellos todo el da; y no habr f
uerza en tu mano. 33 El fruto de tu tierra y de todo tu trabajo comer pueblo que
no conociste; y no sers sino oprimido y quebrantado todos los das. 34 Y enloquecers
a causa de lo que vers con tus ojos. 35 Te herir Jehov con maligna pstula en las ro
dillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla, sin que p
uedas ser curado.
36 Jehov te llevar a ti, y al rey que hubieres puesto sobre ti, a nacin que no cono
ciste ni t ni tus padres; y all servirs a dioses ajenos, al palo y a la piedra. 37
Y sers motivo de horror, y servirs de refrn y de burla a todos los pueblos a los cu
ales te llevar Jehov. 38 Sacars mucha semilla al campo, y recogers poco, porque la l
angosta lo consumir. 39 Plantars vias y labrars, pero no bebers vino, ni recogers uvas
, porque el gusano se las comer. 40 Tendrs olivos en todo tu territorio, mas no te
ungirs con el aceite, porque tu aceituna se caer. 41 Hijos e hijas engendrars, y n
o sern para ti, porque irn en cautiverio. 42 Toda tu arboleda y el fruto de tu tie
rra sern consumidos por la langosta. 43 El extranjero que estar en medio de ti se
elevar sobre ti muy alto, y t descenders muy abajo. 44 El te prestar a ti, y t no le
prestars a l; l ser por cabeza, y t sers por cola. 45 Y vendrn sobre ti todas estas mal
diciones, y te perseguirn, y te alcanzarn hasta que perezcas; por cuanto no habrs a
tendido a la voz de Jehov tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos,
que l te mand; 46 y sern en ti por seal y por maravilla, y en tu descendencia para
siempre.
47 Por cuanto no serviste a Jehov tu Dios con alegra y con gozo de corazn, por la a
bundancia de todas las cosas, 48 servirs, por tanto, a tus enemigos que enviare J
ehov contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cos
as; y l pondr yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte. 49 Jehov traer contr
a ti una nacin de lejos, del extremo de la tierra, que vuele como guila, nacin cuya
lengua no entiendas; 50 gente fiera de rostro, que no tendr respeto al anciano,
ni perdonar al nio; 51 y comer el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta
que perezcas; y no te dejar grano, ni mosto, ni aceite, ni la cra de tus vacas, n
i los rebaos de tus ovejas, hasta destruirte. 52 Pondr sitio a todas tus ciudades,
hasta que caigan tus muros altos y fortificados en que t confas, en toda tu tierr
a; sitiar, pues, todas tus ciudades y toda la tierra que Jehov tu Dios te hubiere
dado. 53 Y comers el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas qu
e Jehov tu Dios te dio, en el sitio y en el apuro con que te angustiar tu enemigo.
54 El hombre tierno en medio de ti, y el muy delicado, mirar con malos ojos a su
hermano, y a la mujer de su seno, y al resto de sus hijos que le quedaren; 55 p
ara no dar a alguno de ellos de la carne de sus hijos, que l comiere, por no habe
rle quedado nada, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprimir en tod
as tus ciudades. 56 La tierna y la delicada entre vosotros, que nunca la planta
de su pie intentara sentar sobre la tierra, de pura delicadeza y ternura, mirar co
n malos ojos al marido de su seno, a su hijo, a su hija, 57 al recin nacido que s
ale de entre sus pies, y a sus hijos que diere a luz; pues los comer ocultamente,
por la carencia de todo, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo te oprim
ir en tus ciudades.
58 Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley que estn escri
tas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible: JEHOV TU DIOS, 59 ent
onces Jehov aumentar maravillosamente tus plagas y las plagas de tu descendencia,
plagas grandes y permanentes, y enfermedades malignas y duraderas; 60 y traer sob
re ti todos los males de Egipto, delante de los cuales temiste, y no te dejarn. 6
1 Asimismo toda enfermedad y toda plaga que no est escrita en el libro de esta le
y, Jehov la enviar sobre ti, hasta que seas destruido. 62 Y quedaris pocos en nmero,
en lugar de haber sido como las estrellas del cielo en multitud, por cuanto no
obedecisteis a la voz de Jehov tu Dios. 63 As como Jehov se gozaba en haceros bien
y en multiplicaros, as se gozar Jehov en arruinaros y en destruiros; y seris arranca
dos de sobre la tierra a la cual entris para tomar posesin de ella. 64 Y Jehov te e
sparcir por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extrem
o; y all servirs a dioses ajenos que no conociste t ni tus padres, al leo y a la pie
dra. 65 Y ni aun entre estas naciones descansars, ni la planta de tu pie tendr rep
oso; pues all te dar Jehov corazn temeroso, y desfallecimiento de ojos, y tristeza d
e alma; 66 y tendrs tu vida como algo que pende delante de ti, y estars temeroso d
e noche y de da, y no tendrs seguridad de tu vida. 67 Por la maana dirs: Quin diera qu
e fuese la tarde! y a la tarde dirs: Quin diera que fuese la maana! por el miedo de
tu corazn con que estars amedrentado, y por lo que vern tus ojos. 68 Y Jehov te har v
olver a Egipto en naves, por el camino del cual te ha dicho: Nunca ms volvers; y a
ll seris vendidos a vuestros enemigos por esclavos y por esclavas, y no habr quien
os compre.
Pacto de Jehov con Israel en Moab
DEUTERONOMIO 29
1 Estas son las palabras del pacto que Jehov mand a Moiss que celebrase con los hij
os de Israel en la tierra de Moab, adems del pacto que concert con ellos en Horeb.

2 Moiss, pues, llam a todo Israel, y les dijo: Vosotros habis visto todo lo que Jeh
ov ha hecho delante de vuestros ojos en la tierra de Egipto a Faran y a todos sus
siervos, y a toda su tierra, 3 las grandes pruebas que vieron vuestros ojos, las
seales y las grandes maravillas. 4 Pero hasta hoy Jehov no os ha dado corazn para
entender, ni ojos para ver, ni odos para or. 5 Y yo os he trado cuarenta aos en el d
esierto; vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni vuestro calza
do se ha envejecido sobre vuestro pie. 6 No habis comido pan, ni bebisteis vino n
i sidra; para que supierais que yo soy Jehov vuestro Dios. 7 Y llegasteis a este
lugar, y salieron Sehn rey de Hesbn y Og rey de Basn delante de nosotros para pelea
r, y los derrotamos; 8 y tomamos su tierra, y la dimos por heredad a Rubn y a Gad
y a la media tribu de Manass. 9 Guardaris, pues, las palabras de este pacto, y la
s pondris por obra, para que prosperis en todo lo que hiciereis.
10 Vosotros todos estis hoy en presencia de Jehov vuestro Dios; los cabezas de vue
stras tribus, vuestros ancianos y vuestros oficiales, todos los varones de Israe
l; 11 vuestros nios, vuestras mujeres, y tus extranjeros que habitan en medio de
tu campamento, desde el que corta tu lea hasta el que saca tu agua; 12 para que e
ntres en el pacto de Jehov tu Dios, y en su juramento, que Jehov tu Dios concierta
hoy contigo, 13 para confirmarte hoy como su pueblo, y para que l te sea a ti po
r Dios, de la manera que l te ha dicho, y como lo jur a tus padres Abraham, Isaac
y Jacob. 14 Y no solamente con vosotros hago yo este pacto y este juramento, 15
sino con los que estn aqu presentes hoy con nosotros delante de Jehov nuestro Dios,
y con los que no estn aqu hoy con nosotros.
16 Porque vosotros sabis cmo habitamos en la tierra de Egipto, y cmo hemos pasado p
or en medio de las naciones por las cuales habis pasado; 17 y habis visto sus abom
inaciones y sus dolos de madera y piedra, de plata y oro, que tienen consigo. 18
No sea que haya entre vosotros varn o mujer, o familia o tribu, cuyo corazn se apa
rte hoy de Jehov nuestro Dios, para ir a servir a los dioses de esas naciones; no
sea que haya en medio de vosotros raz que produzca hiel y ajenjo, 19 y suceda qu
e al or las palabras de esta maldicin, l se bendiga en su corazn, diciendo: Tendr paz
, aunque ande en la dureza de mi corazn, a fin de que con la embriaguez quite la
sed. 20 No querr Jehov perdonarlo, sino que entonces humear la ira de Jehov y su cel
o sobre el tal hombre, y se asentar sobre l toda maldicin escrita en este libro, y
Jehov borrar su nombre de debajo del cielo; 21 y lo apartar Jehov de todas las tribu
s de Israel para mal, conforme a todas las maldiciones del pacto escrito en este
libro de la ley. 22 Y dirn las generaciones venideras, vuestros hijos que se lev
anten despus de vosotros, y el extranjero que vendr de lejanas tierras, cuando vie
ren las plagas de aquella tierra, y sus enfermedades de que Jehov la habr hecho en
fermar 23 (azufre y sal, abrasada toda su tierra; no ser sembrada, ni producir, ni
crecer en ella hierba alguna, como sucedi en la destruccin de Sodoma y de Gomorra,
de Adma y de Zeboim, las cuales Jehov destruy en su furor y en su ira); 24 ms an, t
odas las naciones dirn: Por qu hizo esto Jehov a esta tierra? Qu significa el ardor de
esta gran ira? 25 Y respondern: Por cuanto dejaron el pacto de Jehov el Dios de s
us padres, que l concert con ellos cuando los sac de la tierra de Egipto, 26 y fuer
on y sirvieron a dioses ajenos, y se inclinaron a ellos, dioses que no conocan, y
que ninguna cosa les haban dado. 27 Por tanto, se encendi la ira de Jehov contra e
sta tierra, para traer sobre ella todas las maldiciones escritas en este libro;
28 y Jehov los desarraig de su tierra con ira, con furor y con grande indignacin, y
los arroj a otra tierra, como hoy se ve.
29 Las cosas secretas pertenecen a Jehov nuestro Dios; mas las reveladas son para
nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palab
ras de esta ley.
Condiciones para la restauracin y la bendicin
DEUTERONOMIO 30
1 Suceder que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendicin y la
maldicin que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las na
ciones adonde te hubiere arrojado Jehov tu Dios, 2 y te convirtieres a Jehov tu Di
os, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, t y tus hijos,
con todo tu corazn y con toda tu alma, 3 entonces Jehov har volver a tus cautivos,
y tendr misericordia de ti, y volver a recogerte de entre todos los pueblos adond
e te hubiere esparcido Jehov tu Dios. 4 Aun cuando tus desterrados estuvieren en
las partes ms lejanas que hay debajo del cielo, de all te recoger Jehov tu Dios, y d
e all te tomar; 5 y te har volver Jehov tu Dios a la tierra que heredaron tus padres
, y ser tuya; y te har bien, y te multiplicar ms que a tus padres. 6 Y circuncidar Je
hov tu Dios tu corazn, y el corazn de tu descendencia, para que ames a Jehov tu Dios
con todo tu corazn y con toda tu alma, a fin de que vivas. 7 Y pondr Jehov tu Dios
todas estas maldiciones sobre tus enemigos, y sobre tus aborrecedores que te pe
rsiguieron. 8 Y t volvers, y oirs la voz de Jehov, y pondrs por obra todos sus mandam
ientos que yo te ordeno hoy. 9 Y te har Jehov tu Dios abundar en toda obra de tus
manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu
tierra, para bien; porque Jehov volver a gozarse sobre ti para bien, de la manera
que se goz sobre tus padres, 10 cuando obedecieres a la voz de Jehov tu Dios, para
guardar sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuan
do te convirtieres a Jehov tu Dios con todo tu corazn y con toda tu alma.
11 Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado difcil para ti, n
i est lejos. 12 No est en el cielo, para que digas: Quin subir por nosotros al cielo,
y nos lo traer y nos lo har or para que lo cumplamos? 13 Ni est al otro lado del ma
r, para que digas: Quin pasar por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo
haga or, a fin de que lo cumplamos? 14 Porque muy cerca de ti est la palabra, en t
u boca y en tu corazn, para que la cumplas.
15 Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; 1
6 porque yo te mando hoy que ames a Jehov tu Dios, que andes en sus caminos, y gu
ardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas mult
iplicado, y Jehov tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar pos
esin de ella. 17 Mas si tu corazn se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar,
y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, 18 yo os protesto hoy que de c
ierto pereceris; no prolongaris vuestros das sobre la tierra adonde vais, pasando e
l Jordn, para entrar en posesin de ella. 19 A los cielos y a la tierra llamo por t
estigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la be
ndicin y la maldicin; escoge, pues, la vida, para que vivas t y tu descendencia; 20
amando a Jehov tu Dios, atendiendo a su voz, y siguindole a l; porque l es vida par
a ti, y prolongacin de tus das; a fin de que habites sobre la tierra que jur Jehov a
tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les haba de dar.
Josu es instalado como sucesor de Moiss
DEUTERONOMIO 31
1 Fue Moiss y habl estas palabras a todo Israel, 2 y les dijo: Este da soy de edad
de ciento veinte aos; no puedo ms salir ni entrar; adems de esto Jehov me ha dicho:
No pasars este Jordn. 3 Jehov tu Dios, l pasa delante de ti; l destruir a estas nacion
es delante de ti, y las heredars; Josu ser el que pasar delante de ti, como Jehov ha
dicho. 4 Y har Jehov con ellos como hizo con Sehn y con Og, reyes de los amorreos,
y con su tierra, a quienes destruy. 5 Y los entregar Jehov delante de vosotros, y h
aris con ellos conforme a todo lo que os he mandado. 6 Esforzaos y cobrad nimo; no
temis, ni tengis miedo de ellos, porque Jehov tu Dios es el que va contigo; no te
dejar, ni te desamparar.
7 Y llam Moiss a Josu, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfurzate y anmate; por
que t entrars con este pueblo a la tierra que jur Jehov a sus padres que les dara, y
t se la hars heredar. 8 Y Jehov va delante de ti; l estar contigo, no te dejar, ni te
desamparar; no temas ni te intimides.
9 Y escribi Moiss esta ley, y la dio a los sacerdotes hijos de Lev, que llevaban el
arca del pacto de Jehov, y a todos los ancianos de Israel. 10 Y les mand Moiss, di
ciendo: Al fin de cada siete aos, en el ao de la remisin, en la fiesta de los taber
nculos, 11 cuando viniere todo Israel a presentarse delante de Jehov tu Dios en el
lugar que l escogiere, leers esta ley delante de todo Israel a odos de ellos. 12 H
ars congregar al pueblo, varones y mujeres y nios, y tus extranjeros que estuviere
n en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a Jehov vuestro Dios, y cui
den de cumplir todas las palabras de esta ley; 13 y los hijos de ellos que no su
pieron, oigan, y aprendan a temer a Jehov vuestro Dios todos los das que viviereis
sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordn, para tomar posesin de ella.
14 Y Jehov dijo a Moiss: He aqu se ha acercado el da de tu muerte; llama a Josu, y es
perad en el tabernculo de reunin para que yo le d el cargo. Fueron, pues, Moiss y Jo
su, y esperaron en el tabernculo de reunin. 15 Y se apareci Jehov en el tabernculo, en
la columna de nube; y la columna de nube se puso sobre la puerta del tabernculo.

16 Y Jehov dijo a Moiss: He aqu, t vas a dormir con tus padres, y este pueblo se lev
antar y fornicar tras los dioses ajenos de la tierra adonde va para estar en medio
de ella; y me dejar, e invalidar mi pacto que he concertado con l; 17 y se encende
r mi furor contra l en aquel da; y los abandonar, y esconder de ellos mi rostro, y se
rn consumidos; y vendrn sobre ellos muchos males y angustias, y dirn en aquel da: No
me han venido estos males porque no est mi Dios en medio de m? 18 Pero ciertamente
yo esconder mi rostro en aquel da, por todo el mal que ellos habrn hecho, por habe
rse vuelto a dioses ajenos. 19 Ahora pues, escribos este cntico, y ensalo a los hijo
s de Israel; ponlo en boca de ellos, para que este cntico me sea por testigo cont
ra los hijos de Israel. 20 Porque yo les introducir en la tierra que jur a sus pad
res, la cual fluye leche y miel; y comern y se saciarn, y engordarn; y se volvern a
dioses ajenos y les servirn, y me enojarn, e invalidarn mi pacto. 21 Y cuando les v
inieren muchos males y angustias, entonces este cntico responder en su cara como t
estigo, pues ser recordado por la boca de sus descendientes; porque yo conozco lo
que se proponen de antemano, antes que los introduzca en la tierra que jur darle
s. 22 Y Moiss escribi este cntico aquel da, y lo ense a los hijos de Israel.
23 Y dio orden a Josu hijo de Nun, y dijo: Esfurzate y anmate, pues t introducirs a l
os hijos de Israel en la tierra que les jur, y yo estar contigo.
Orden de guardar la ley junto al arca
24 Y cuando acab Moiss de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta conc
luirse, 25 dio rdenes Moiss a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehov,
diciendo: 26 Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de
Jehov vuestro Dios, y est all por testigo contra ti. 27 Porque yo conozco tu rebel
in, y tu dura cerviz; he aqu que aun viviendo yo con vosotros hoy, sois rebeldes a
Jehov; cunto ms despus que yo haya muerto? 28 Congregad a m todos los ancianos de vue
stras tribus, y a vuestros oficiales, y hablar en sus odos estas palabras, y llama
r por testigos contra ellos a los cielos y a la tierra. 29 Porque yo s que despus d
e mi muerte, ciertamente os corromperis y os apartaris del camino que os he mandad
o; y que os ha de venir mal en los postreros das, por haber hecho mal ante los oj
os de Jehov, enojndole con la obra de vuestras manos.
Cntico de Moiss
30 Entonces habl Moiss a odos de toda la congregacin de Israel las palabras de este
cntico hasta acabarlo.
DEUTERONOMIO 32
1 Escuchad, cielos, y hablar;
Y oiga la tierra los dichos de mi boca.
2 Gotear como la lluvia mi enseanza;
Destilar como el roco mi razonamiento;
Como la llovizna sobre la grama,
Y como las gotas sobre la hierba;
3 Porque el nombre de Jehov proclamar.
Engrandeced a nuestro Dios.
4 El es la Roca, cuya obra es perfecta,
Porque todos sus caminos son rectitud;
Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en l;
Es justo y recto.
5 La corrupcin no es suya; de sus hijos es la mancha,
Generacin torcida y perversa.
6 As pagis a Jehov,
Pueblo loco e ignorante?
No es l tu padre que te cre?
El te hizo y te estableci.
7 Acurdate de los tiempos antiguos,
Considera los aos de muchas generaciones;
Pregunta a tu padre, y l te declarar;
A tus ancianos, y ellos te dirn.
8 Cuando el Altsimo hizo heredar a las naciones,
Cuando hizo dividir a los hijos de los hombres,
Estableci los lmites de los pueblos
Segn el nmero de los hijos de Israel.
9 Porque la porcin de Jehov es su pueblo;
Jacob la heredad que le toc.
10 Le hall en tierra de desierto,
Y en yermo de horrible soledad;
Lo trajo alrededor, lo instruy,
Lo guard como a la nia de su ojo.
11 Como el guila que excita su nidada,
Revolotea sobre sus pollos,
Extiende sus alas, los toma,
Los lleva sobre sus plumas,
12 Jehov solo le gui,
Y con l no hubo dios extrao.
13 Lo hizo subir sobre las alturas de la tierra,
Y comi los frutos del campo,
E hizo que chupase miel de la pea,
Y aceite del duro pedernal;
14 Mantequilla de vacas y leche de ovejas,
Con grosura de corderos,
Y carneros de Basn; tambin machos cabros,
Con lo mejor del trigo;
Y de la sangre de la uva bebiste vino.
15 Pero engord Jesurn, y tir coces
(Engordaste, te cubriste de grasa);
Entonces abandon al Dios que lo hizo,
Y menospreci la Roca de su salvacin.
16 Le despertaron a celos con los dioses ajenos;
Lo provocaron a ira con abominaciones.
17 Sacrificaron a los demonios, y no a Dios;
A dioses que no haban conocido,
A nuevos dioses venidos de cerca,
Que no haban temido vuestros padres.
18 De la Roca que te cre te olvidaste;
Te has olvidado de Dios tu creador.
19 Y lo vio Jehov, y se encendi en ira
Por el menosprecio de sus hijos y de sus hijas.
20 Y dijo: Esconder de ellos mi rostro,
Ver cul ser su fin;
Porque son una generacin perversa,
Hijos infieles.
21 Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios;
Me provocaron a ira con sus dolos;
Yo tambin los mover a celos con un pueblo que no es pueblo,
Los provocar a ira con una nacin insensata.
22 Porque fuego se ha encendido en mi ira,
Y arder hasta las profundidades del Seol;
Devorar la tierra y sus frutos,
Y abrasar los fundamentos de los montes.
23 Yo amontonar males sobre ellos;
Emplear en ellos mis saetas.
24 Consumidos sern de hambre, y devorados de fiebre ardiente
Y de peste amarga;
Diente de fieras enviar tambin sobre ellos,
Con veneno de serpientes de la tierra.
25 Por fuera desolar la espada,
Y dentro de las cmaras el espanto;
As al joven como a la doncella,
Al nio de pecho como al hombre cano.
26 Yo haba dicho que los esparcira lejos,
Que hara cesar de entre los hombres la memoria de ellos,
27 De no haber temido la provocacin del enemigo,
No sea que se envanezcan sus adversarios,
No sea que digan: Nuestra mano poderosa
Ha hecho todo esto, y no Jehov.
28 Porque son nacin privada de consejos,
Y no hay en ellos entendimiento.
29 Ojal fueran sabios, que comprendieran esto,
Y se dieran cuenta del fin que les espera!
30 Cmo podra perseguir uno a mil,
Y dos hacer huir a diez mil,
Si su Roca no los hubiese vendido,
Y Jehov no los hubiera entregado?
31 Porque la roca de ellos no es como nuestra Roca,
Y aun nuestros enemigos son de ello jueces.
32 Porque de la vid de Sodoma es la vid de ellos,
Y de los campos de Gomorra;
Las uvas de ellos son uvas ponzoosas,
Racimos muy amargos tienen.
33 Veneno de serpientes es su vino,
Y ponzoa cruel de spides.
34 No tengo yo esto guardado conmigo,
Sellado en mis tesoros?
35 Ma es la venganza y la retribucin;
A su tiempo su pie resbalar,
Porque el da de su afliccin est cercano,
Y lo que les est preparado se apresura.
36 Porque Jehov juzgar a su pueblo,
Y por amor de sus siervos se arrepentir,
Cuando viere que la fuerza pereci,
Y que no queda ni siervo ni libre.
37 Y dir: Dnde estn sus dioses,
La roca en que se refugiaban;
38 Que coman la grosura de sus sacrificios,
Y beban el vino de sus libaciones?
Levntense, que os ayuden
Y os defiendan.
39 Ved ahora que yo, yo soy,
Y no hay dioses conmigo;
Yo hago morir, y yo hago vivir;
Yo hiero, y yo sano;
Y no hay quien pueda librar de mi mano.
40 Porque yo alzar a los cielos mi mano,
Y dir: Vivo yo para siempre,
41 Si afilare mi reluciente espada,
Y echare mano del juicio,
Yo tomar venganza de mis enemigos,
Y dar la retribucin a los que me aborrecen.
42 Embriagar de sangre mis saetas,
Y mi espada devorar carne;
En la sangre de los muertos y de los cautivos,
En las cabezas de larga cabellera del enemigo.
43 Alabad, naciones, a su pueblo,
Porque l vengar la sangre de sus siervos,
Y tomar venganza de sus enemigos,
Y har expiacin por la tierra de su pueblo.
44 Vino Moiss y recit todas las palabras de este cntico a odos del pueblo, l y Josu hi
jo de Nun. 45 Y acab Moiss de recitar todas estas palabras a todo Israel; 46 y les
dijo: Aplicad vuestro corazn a todas las palabras que yo os testifico hoy, para
que las mandis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabra
s de esta ley. 47 Porque no os es cosa vana; es vuestra vida, y por medio de est
a ley haris prolongar vuestros das sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordn, p
ara tomar posesin de ella.
Se le permite a Moiss contemplar la tierra de Canan
48 Y habl Jehov a Moiss aquel mismo da, diciendo: 49 Sube a este monte de Abarim, al
monte Nebo, situado en la tierra de Moab que est frente a Jeric, y mira la tierra
de Canan, que yo doy por heredad a los hijos de Israel; 50 y muere en el monte a
l cual subes, y s unido a tu pueblo, as como muri Aarn tu hermano en el monte Hor, y
fue unido a su pueblo; 51 por cuanto pecasteis contra m en medio de los hijos de
Israel en las aguas de Meriba de Cades, en el desierto de Zin; porque no me san
tificasteis en medio de los hijos de Israel. 52 Vers, por tanto, delante de ti la
tierra; mas no entrars all, a la tierra que doy a los hijos de Israel.
Moiss bendice a las doce tribus de Israel
DEUTERONOMIO 33
1 Esta es la bendicin con la cual bendijo Moiss varn de Dios a los hijos de Israel,
antes que muriese. 2 Dijo:
Jehov vino de Sina,
Y de Seir les esclareci;
Resplandeci desde el monte de Parn,
Y vino de entre diez millares de santos,
Con la ley de fuego a su mano derecha.
3 Aun am a su pueblo;
Todos los consagrados a l estaban en su mano;
Por tanto, ellos siguieron en tus pasos,
Recibiendo direccin de ti,
4 Cuando Moiss nos orden una ley,
Como heredad a la congregacin de Jacob.
5 Y fue rey en Jesurn,
Cuando se congregaron los jefes del pueblo
Con las tribus de Israel.
6 Viva Rubn, y no muera;
Y no sean pocos sus varones.
7 Y esta bendicin profiri para Jud. Dijo as:
Oye, oh Jehov, la voz de Jud,
Y llvalo a su pueblo;
Sus manos le basten,
Y t seas su ayuda contra sus enemigos.
8 A Lev dijo:
Tu Tumim y tu Urim sean para tu varn piadoso,
A quien probaste en Masah,
Con quien contendiste en las aguas de Meriba,
9 Quien dijo de su padre y de su madre: Nunca los he visto;
Y no reconoci a sus hermanos,
Ni a sus hijos conoci;
Pues ellos guardaron tus palabras,
Y cumplieron tu pacto.
10 Ellos ensearn tus juicios a Jacob,
Y tu ley a Israel;
Pondrn el incienso delante de ti,
Y el holocausto sobre tu altar.
11 Bendice, oh Jehov, lo que hicieren,
Y recibe con agrado la obra de sus manos;
Hiere los lomos de sus enemigos,
Y de los que lo aborrecieren, para que nunca se levanten.
12 A Benjamn dijo:
El amado de Jehov habitar confiado cerca de l;
Lo cubrir siempre,
Y entre sus hombros morar.
13 A Jos dijo:
Bendita de Jehov sea tu tierra,
Con lo mejor de los cielos, con el roco,
Y con el abismo que est abajo.
14 Con los ms escogidos frutos del sol,
Con el rico producto de la luna,
15 Con el fruto ms fino de los montes antiguos,
Con la abundancia de los collados eternos,
16 Y con las mejores ddivas de la tierra y su plenitud;
Y la gracia del que habit en la zarza
Venga sobre la cabeza de Jos,
Y sobre la frente de aquel que es prncipe entre sus hermanos.
17 Como el primognito de su toro es su gloria,
Y sus astas como astas de bfalo;
Con ellas acornear a los pueblos juntos hasta los fines de la tierra;
Ellos son los diez millares de Efran,
Y ellos son los millares de Manass.
18 A Zabuln dijo:
Algrate, Zabuln, cuando salieres;
Y t, Isacar, en tus tiendas.
19 Llamarn a los pueblos a su monte;
All sacrificarn sacrificios de justicia,
Por lo cual chuparn la abundancia de los mares,
Y los tesoros escondidos de la arena.
20 A Gad dijo:
Bendito el que hizo ensanchar a Gad;
Como len reposa,
Y arrebata brazo y testa.
21 Escoge lo mejor de la tierra para s,
Porque all le fue reservada la porcin del legislador.
Y vino en la delantera del pueblo;
Con Israel ejecut los mandatos y los justos decretos de Jehov.
22 A Dan dijo:
Dan es cachorro de len
Que salta desde Basn.
23 A Neftal dijo:
Neftal, saciado de favores,
Y lleno de la bendicin de Jehov,
Posee el occidente y el sur.
24 A Aser dijo:
Bendito sobre los hijos sea Aser;
Sea el amado de sus hermanos,
Y moje en aceite su pie.
25 Hierro y bronce sern tus cerrojos,
Y como tus das sern tus fuerzas.
26 No hay como el Dios de Jesurn,
Quien cabalga sobre los cielos para tu ayuda,
Y sobre las nubes con su grandeza.
27 El eterno Dios es tu refugio,
Y ac abajo los brazos eternos;
El ech de delante de ti al enemigo,
Y dijo: Destruye.
28 E Israel habitar confiado, la fuente de Jacob habitar sola
En tierra de grano y de vino;
Tambin sus cielos destilarn roco.
29 Bienaventurado t, oh Israel.
Quin como t,
Pueblo salvo por Jehov,
Escudo de tu socorro,
Y espada de tu triunfo?
As que tus enemigos sern humillados,
Y t hollars sobre sus alturas.
Muerte y sepultura de Moiss
DEUTERONOMIO 34
1 Subi Moiss de los campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que est en
frente de Jeric; y le mostr Jehov toda la tierra de Galaad hasta Dan, 2 todo Neftal,
y la tierra de Efran y de Manass, toda la tierra de Jud hasta el mar occidental; 3
el Neguev, y la llanura, la vega de Jeric, ciudad de las palmeras, hasta Zoar. 4
Y le dijo Jehov: Esta es la tierra de que jur a Abraham, a Isaac y a Jacob, dicie
ndo: A tu descendencia la dar. Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasars a
ll. 5 Y muri all Moiss siervo de Jehov, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Je
hov. 6 Y lo enterr en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ning
uno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy. 7 Era Moiss de edad de ciento vein
te aos cuando muri; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdi su vigor. 8 Y lloraron
los hijos de Israel a Moiss en los campos de Moab treinta das; y as se cumplieron
los das del lloro y del luto de Moiss.
9 Y Josu hijo de Nun fue lleno del espritu de sabidura, porque Moiss haba puesto sus
manos sobre l; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehov mand a M
oiss. 10 Y nunca ms se levant profeta en Israel como Moiss, a quien haya conocido Je
hov cara a cara; 11 nadie como l en todas las seales y prodigios que Jehov le envi a
hacer en tierra de Egipto, a Faran y a todos sus siervos y a toda su tierra, 12 y
en el gran poder y en los hechos grandiosos y terribles que Moiss hizo a la vist
a de todo Israel.
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JOSU
Preparativos para la conquista
JOSU 1
1 Aconteci despus de la muerte de Moiss siervo de Jehov, que Jehov habl a Josu hijo de
Nun, servidor de Moiss, diciendo: 2 Mi siervo Moiss ha muerto; ahora, pues, levntat
e y pasa este Jordn, t y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos
de Israel. 3 Yo os he entregado, como lo haba dicho a Moiss, todo lugar que pisare
la planta de vuestro pie. 4 Desde el desierto y el Lbano hasta el gran ro Eufrate
s, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, ser vuest
ro territorio. 5 Nadie te podr hacer frente en todos los das de tu vida; como estu
ve con Moiss, estar contigo; no te dejar, ni te desamparar. 6 Esfurzate y s valiente;
porque t repartirs a este pueblo por heredad la tierra de la cual jur a sus padres
que la dara a ellos. 7 Solamente esfurzate y s muy valiente, para cuidar de hacer c
onforme a toda la ley que mi siervo Moiss te mand; no te apartes de ella ni a dies
tra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. 8
Nunca se apartar de tu boca este libro de la ley, sino que de da y de noche medit
ars en l, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en l est escrito; porque e
ntonces hars prosperar tu camino, y todo te saldr bien. 9 Mira que te mando que te
esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehov tu Dios estar conti
go en dondequiera que vayas.
10 Y Josu mand a los oficiales del pueblo, diciendo: 11 Pasad por en medio del cam
pamento y mandad al pueblo, diciendo: Preparaos comida, porque dentro de tres das
pasaris el Jordn para entrar a poseer la tierra que Jehov vuestro Dios os da en po
sesin.
12 Tambin habl Josu a los rubenitas y gaditas y a la media tribu de Manass, diciendo
: 13 Acordaos de la palabra que Moiss, siervo de Jehov, os mand diciendo: Jehov vues
tro Dios os ha dado reposo, y os ha dado esta tierra. 14 Vuestras mujeres, vuest
ros nios y vuestros ganados quedarn en la tierra que Moiss os ha dado a este lado d
el Jordn; mas vosotros, todos los valientes y fuertes, pasaris armados delante de
vuestros hermanos, y les ayudaris, 15 hasta tanto que Jehov haya dado reposo a vue
stros hermanos como a vosotros, y que ellos tambin posean la tierra que Jehov vues
tro Dios les da; y despus volveris vosotros a la tierra de vuestra herencia, la cu
al Moiss siervo de Jehov os ha dado, a este lado del Jordn hacia donde nace el sol;
y entraris en posesin de ella. 16 Entonces respondieron a Josu, diciendo: Nosotros
haremos todas las cosas que nos has mandado, e iremos adondequiera que nos mand
es. 17 De la manera que obedecimos a Moiss en todas las cosas, as te obedeceremos
a ti; solamente que Jehov tu Dios est contigo, como estuvo con Moiss. 18 Cualquiera
que fuere rebelde a tu mandamiento, y no obedeciere a tus palabras en todas las
cosas que le mandes, que muera; solamente que te esfuerces y seas valiente.
Josu enva espas a Jeric
JOSU 2
1 Josu hijo de Nun envi desde Sitim dos espas secretamente, dicindoles: Andad, recon
oced la tierra, y a Jeric. Y ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que s
e llamaba Rahab, y posaron all. 2 Y fue dado aviso al rey de Jeric, diciendo: He a
qu que hombres de los hijos de Israel han venido aqu esta noche para espiar la tie
rra. 3 Entonces el rey de Jeric envi a decir a Rahab: Saca a los hombres que han v
enido a ti, y han entrado a tu casa; porque han venido para espiar toda la tierr
a. 4 Pero la mujer haba tomado a los dos hombres y los haba escondido; y dijo: Es
verdad que unos hombres vinieron a m, pero no supe de dnde eran. 5 Y cuando se iba
a cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres se salieron, y no s a dnde han
ido; seguidlos aprisa, y los alcanzaris. 6 Mas ella los haba hecho subir al terra
do, y los haba escondido entre los manojos de lino que tena puestos en el terrado.
7 Y los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordn, hasta los vados; y la
puerta fue cerrada despus que salieron los perseguidores.
8 Antes que ellos se durmiesen, ella subi al terrado, y les dijo: 9 S que Jehov os
ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha cado sobre nosotros, y todos
los moradores del pas ya han desmayado por causa de vosotros. 10 Porque hemos odo
que Jehov hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis
de Egipto, y lo que habis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al ot
ro lado del Jordn, a Sehn y a Og, a los cuales habis destruido. 11 Oyendo esto, ha
desmayado nuestro corazn; ni ha quedado ms aliento en hombre alguno por causa de v
osotros, porque Jehov vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tie
rra. 12 Os ruego pues, ahora, que me juris por Jehov, que como he hecho misericord
ia con vosotros, as la haris vosotros con la casa de mi padre, de lo cual me daris
una seal segura; 13 y que salvaris la vida a mi padre y a mi madre, a mis hermanos
y hermanas, y a todo lo que es suyo; y que libraris nuestras vidas de la muerte.
14 Ellos le respondieron: Nuestra vida responder por la vuestra, si no denunciar
eis este asunto nuestro; y cuando Jehov nos haya dado la tierra, nosotros haremos
contigo misericordia y verdad.
15 Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la ventana; porque su cas
a estaba en el muro de la ciudad, y ella viva en el muro. 16 Y les dijo: Marchaos
al monte, para que los que fueron tras vosotros no os encuentren; y estad escon
didos all tres das, hasta que los que os siguen hayan vuelto; y despus os iris por v
uestro camino. 17 Y ellos le dijeron: Nosotros quedaremos libres de este juramen
to con que nos has juramentado. 18 He aqu, cuando nosotros entremos en la tierra,
t atars este cordn de grana a la ventana por la cual nos descolgaste; y reunirs en
tu casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la familia de tu padre.
19 Cualquiera que saliere fuera de las puertas de tu casa, su sangre ser sobre s
u cabeza, y nosotros sin culpa. Mas cualquiera que se estuviere en casa contigo,
su sangre ser sobre nuestra cabeza, si mano le tocare. 20 Y si t denunciares este
nuestro asunto, nosotros quedaremos libres de este tu juramento con que nos has
juramentado. 21 Ella respondi: Sea as como habis dicho. Luego los despidi, y se fue
ron; y ella at el cordn de grana a la ventana.
22 Y caminando ellos, llegaron al monte y estuvieron all tres das, hasta que volvi
eron los que los perseguan; y los que los persiguieron buscaron por todo el camin
o, pero no los hallaron. 23 Entonces volvieron los dos hombres; descendieron del
monte, y pasaron, y vinieron a Josu hijo de Nun, y le contaron todas las cosas q
ue les haban acontecido. 24 Y dijeron a Josu: Jehov ha entregado toda la tierra en
nuestras manos; y tambin todos los moradores del pas desmayan delante de nosotros.

El paso del Jordn
JOSU 3
1 Josu se levant de maana, y l y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y vini
eron hasta el Jordn, y reposaron all antes de pasarlo. 2 Y despus de tres das, los o
ficiales recorrieron el campamento, 3 y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando veis
el arca del pacto de Jehov vuestro Dios, y los levitas sacerdotes que la llevan,
vosotros saldris de vuestro lugar y marcharis en pos de ella, 4 a fin de que sepis
el camino por donde habis de ir; por cuanto vosotros no habis pasado antes de aho
ra por este camino. Pero entre vosotros y ella haya distancia como de dos mil co
dos; no os acercaris a ella. 5 Y Josu dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehov har
maana maravillas entre vosotros. 6 Y habl Josu a los sacerdotes, diciendo: Tomad el
arca del pacto, y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el arca del pacto y
fueron delante del pueblo.
7 Entonces Jehov dijo a Josu: Desde este da comenzar a engrandecerte delante de los
ojos de todo Israel, para que entiendan que como estuve con Moiss, as estar contigo
. 8 T, pues, mandars a los sacerdotes que llevan el arca del pacto, diciendo: Cuan
do hayis entrado hasta el borde del agua del Jordn, pararis en el Jordn. 9 Y Josu dij
o a los hijos de Israel: Acercaos, y escuchad las palabras de Jehov vuestro Dios.
10 Y aadi Josu: En esto conoceris que el Dios viviente est en medio de vosotros, y q
ue l echar de delante de vosotros al cananeo, al heteo, al heveo, al ferezeo, al g
ergeseo, al amorreo y al jebuseo. 11 He aqu, el arca del pacto del Seor de toda la
tierra pasar delante de vosotros en medio del Jordn. 12 Tomad, pues, ahora doce h
ombres de las tribus de Israel, uno de cada tribu. 13 Y cuando las plantas de lo
s pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehov, Seor de toda la tierra, se a
sienten en las aguas del Jordn, las aguas del Jordn se dividirn; porque las aguas q
ue vienen de arriba se detendrn en un montn.
14 Y aconteci cuando parti el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordn, con los sa
cerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto, 15 cuando los que llevab
an el arca entraron en el Jordn, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arc
a fueron mojados a la orilla del agua (porque el Jordn suele desbordarse por toda
s sus orillas todo el tiempo de la siega), 16 las aguas que venan de arriba se de
tuvieron como en un montn bien lejos de la ciudad de Adam, que est al lado de Sare
tn, y las que descendan al mar del Arab, al Mar Salado, se acabaron, y fueron divid
idas; y el pueblo pas en direccin de Jeric. 17 Mas los sacerdotes que llevaban el a
rca del pacto de Jehov, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordn, hasta que t
odo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordn; y todo Israel pas en seco.
Las doce piedras tomadas del Jordn
JOSU 4
1 Cuando toda la gente hubo acabado de pasar el Jordn, Jehov habl a Josu, diciendo:
2 Tomad del pueblo doce hombres, uno de cada tribu, 3 y mandadles, diciendo: Tom
ad de aqu de en medio del Jordn, del lugar donde estn firmes los pies de los sacerd
otes, doce piedras, las cuales pasaris con vosotros, y levantadlas en el lugar do
nde habis de pasar la noche. 4 Entonces Josu llam a los doce hombres a los cuales l
haba designado de entre los hijos de Israel, uno de cada tribu. 5 Y les dijo Josu:
Pasad delante del arca de Jehov vuestro Dios a la mitad del Jordn, y cada uno de
vosotros tome una piedra sobre su hombro, conforme al nmero de las tribus de los
hijos de Israel, 6 para que esto sea seal entre vosotros; y cuando vuestros hijos
preguntaren a sus padres maana, diciendo: Qu significan estas piedras? 7 les respo
nderis: Que las aguas del Jordn fueron divididas delante del arca del pacto de Jeh
ov; cuando ella pas el Jordn, las aguas del Jordn se dividieron; y estas piedras ser
virn de monumento conmemorativo a los hijos de Israel para siempre.
8 Y los hijos de Israel lo hicieron as como Josu les mand: tomaron doce piedras de
en medio del Jordn, como Jehov lo haba dicho a Josu, conforme al nmero de las tribus
de los hijos de Israel, y las pasaron al lugar donde acamparon, y las levantaron
all. 9 Josu tambin levant doce piedras en medio del Jordn, en el lugar donde estuvie
ron los pies de los sacerdotes que llevaban el arca del pacto; y han estado all h
asta hoy. 10 Y los sacerdotes que llevaban el arca se pararon en medio del Jordn
hasta que se hizo todo lo que Jehov haba mandado a Josu que dijese al pueblo, confo
rme a todas las cosas que Moiss haba mandado a Josu; y el pueblo se dio prisa y pas.

11 Y cuando todo el pueblo acab de pasar, tambin pas el arca de Jehov, y los sacerdo
tes, en presencia del pueblo. 12 Tambin los hijos de Rubn y los hijos de Gad y la
media tribu de Manass pasaron armados delante de los hijos de Israel, segn Moiss le
s haba dicho; 13 como cuarenta mil hombres armados, listos para la guerra, pasaro
n hacia la llanura de Jeric delante de Jehov. 14 En aquel da Jehov engrandeci a Josu a
los ojos de todo Israel; y le temieron, como haban temido a Moiss, todos los das d
e su vida.
15 Luego Jehov habl a Josu, diciendo: 16 Manda a los sacerdotes que llevan el arca
del testimonio, que suban del Jordn. 17 Y Josu mand a los sacerdotes, diciendo: Sub
id del Jordn. 18 Y aconteci que cuando los sacerdotes que llevaban el arca del pac
to de Jehov subieron de en medio del Jordn, y las plantas de los pies de los sacer
dotes estuvieron en lugar seco, las aguas del Jordn se volvieron a su lugar, corr
iendo como antes sobre todos sus bordes.
19 Y el pueblo subi del Jordn el da diez del mes primero, y acamparon en Gilgal, al
lado oriental de Jeric. 20 Y Josu erigi en Gilgal las doce piedras que haban trado d
el Jordn. 21 Y habl a los hijos de Israel, diciendo: Cuando maana preguntaren vuest
ros hijos a sus padres, y dijeren: Qu significan estas piedras? 22 declararis a vue
stros hijos, diciendo: Israel pas en seco por este Jordn. 23 Porque Jehov vuestro D
ios sec las aguas del Jordn delante de vosotros, hasta que habais pasado, a la mane
ra que Jehov vuestro Dios lo haba hecho en el Mar Rojo, el cual sec delante de noso
tros hasta que pasamos; 24 para que todos los pueblos de la tierra conozcan que
la mano de Jehov es poderosa; para que temis a Jehov vuestro Dios todos los das.
La circuncisin y la pascua en Gilgal
JOSU 5
1 Cuando todos los reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordn al oc
cidente, y todos los reyes de los cananeos que estaban cerca del mar, oyeron cmo
Jehov haba secado las aguas del Jordn delante de los hijos de Israel hasta que hubi
eron pasado, desfalleci su corazn, y no hubo ms aliento en ellos delante de los hij
os de Israel.
2 En aquel tiempo Jehov dijo a Josu: Hazte cuchillos afilados, y vuelve a circunci
dar la segunda vez a los hijos de Israel. 3 Y Josu se hizo cuchillos afilados, y
circuncid a los hijos de Israel en el collado de Aralot. 4 Esta es la causa por l
a cual Josu los circuncid: Todo el pueblo que haba salido de Egipto, los varones, t
odos los hombres de guerra, haban muerto en el desierto, por el camino, despus que
salieron de Egipto. 5 Pues todos los del pueblo que haban salido, estaban circun
cidados; mas todo el pueblo que haba nacido en el desierto, por el camino, despus
que hubieron salido de Egipto, no estaba circuncidado. 6 Porque los hijos de Isr
ael anduvieron por el desierto cuarenta aos, hasta que todos los hombres de guerr
a que haban salido de Egipto fueron consumidos, por cuanto no obedecieron a la vo
z de Jehov; por lo cual Jehov les jur que no les dejara ver la tierra de la cual Jeh
ov haba jurado a sus padres que nos la dara, tierra que fluye leche y miel. 7 A los
hijos de ellos, que l haba hecho suceder en su lugar, Josu los circuncid; pues eran
incircuncisos, porque no haban sido circuncidados por el camino.
8 Y cuando acabaron de circuncidar a toda la gente, se quedaron en el mismo luga
r en el campamento, hasta que sanaron. 9 Y Jehov dijo a Josu: Hoy he quitado de vo
sotros el oprobio de Egipto; por lo cual el nombre de aquel lugar fue llamado Gi
lgal, hasta hoy.
10 Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los cator
ce das del mes, por la tarde, en los llanos de Jeric. 11 Al otro da de la pascua co
mieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo da espigas n
uevas tostadas. 12 Y el man ces el da siguiente, desde que comenzaron a comer del f
ruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca ms tuvieron man, sino que comieron
de los frutos de la tierra de Canan aquel ao.
Josu y el varn con la espada desenvainada
13 Estando Josu cerca de Jeric, alz sus ojos y vio un varn que estaba delante de l, e
l cual tena una espada desenvainada en su mano. Y Josu, yendo hacia l, le dijo: Eres
de los nuestros, o de nuestros enemigos? 14 El respondi: No; mas como Prncipe del
ejrcito de Jehov he venido ahora. Entonces Josu, postrndose sobre su rostro en tier
ra, le ador; y le dijo: Qu dice mi Seor a su siervo? 15 Y el Prncipe del ejrcito de Je
hov respondi a Josu: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde ests es san
to. Y Josu as lo hizo.
La toma de Jeric
JOSU 6
1 Ahora, Jeric estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadi
e entraba ni sala. 2 Mas Jehov dijo a Josu: Mira, yo he entregado en tu mano a Jeri
c y a su rey, con sus varones de guerra. 3 Rodearis, pues, la ciudad todos los hom
bres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haris durante seis da
s. 4 Y siete sacerdotes llevarn siete bocinas de cuernos de carnero delante del a
rca; y al sptimo da daris siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarn las boc
inas. 5 Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, as que oigis el soni
do de la bocina, todo el pueblo gritar a gran voz, y el muro de la ciudad caer; en
tonces subir el pueblo, cada uno derecho hacia adelante. 6 Llamando, pues, Josu hi
jo de Nun a los sacerdotes, les dijo: Llevad el arca del pacto, y siete sacerdot
es lleven bocinas de cuerno de carnero delante del arca de Jehov. 7 Y dijo al pue
blo: Pasad, y rodead la ciudad; y los que estn armados pasarn delante del arca de
Jehov.
8 Y as que Josu hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes, llevando las siete b
ocinas de cuerno de carnero, pasaron delante del arca de Jehov, y tocaron las boc
inas; y el arca del pacto de Jehov los segua. 9 Y los hombres armados iban delante
de los sacerdotes que tocaban las bocinas, y la retaguardia iba tras el arca, m
ientras las bocinas sonaban continuamente. 10 Y Josu mand al pueblo, diciendo: Vos
otros no gritaris, ni se oir vuestra voz, ni saldr palabra de vuestra boca, hasta e
l da que yo os diga: Gritad; entonces gritaris. 11 As que l hizo que el arca de Jeho
v diera una vuelta alrededor de la ciudad, y volvieron luego al campamento, y all
pasaron la noche.
12 Y Josu se levant de maana, y los sacerdotes tomaron el arca de Jehov. 13 Y los si
ete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, fueron delante
del arca de Jehov, andando siempre y tocando las bocinas; y los hombres armados i
ban delante de ellos, y la retaguardia iba tras el arca de Jehov, mientras las bo
cinas tocaban continuamente. 14 As dieron otra vuelta a la ciudad el segundo da, y
volvieron al campamento; y de esta manera hicieron durante seis das.
15 Al sptimo da se levantaron al despuntar el alba, y dieron vuelta a la ciudad de
la misma manera siete veces; solamente este da dieron vuelta alrededor de ella s
iete veces. 16 Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la sptima vez, Josu dij
o al pueblo: Gritad, porque Jehov os ha entregado la ciudad. 17 Y ser la ciudad an
atema a Jehov, con todas las cosas que estn en ella; solamente Rahab la ramera viv
ir, con todos los que estn en casa con ella, por cuanto escondi a los mensajeros qu
e enviamos. 18 Pero vosotros guardaos del anatema; ni toquis, ni tomis alguna cosa
del anatema, no sea que hagis anatema el campamento de Israel, y lo turbis. 19 Ma
s toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, sean consagrad
os a Jehov, y entren en el tesoro de Jehov. 20 Entonces el pueblo grit, y los sacer
dotes tocaron las bocinas; y aconteci que cuando el pueblo hubo odo el sonido de l
a bocina, grit con gran vocero, y el muro se derrumb. El pueblo subi luego a la ciud
ad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron. 21 Y destruyeron a filo de es
pada todo lo que en la ciudad haba; hombres y mujeres, jvenes y viejos, hasta los
bueyes, las ovejas, y los asnos.
22 Mas Josu dijo a los dos hombres que haban reconocido la tierra: Entrad en casa
de la mujer ramera, y haced salir de all a la mujer y a todo lo que fuere suyo, c
omo lo jurasteis. 23 Y los espas entraron y sacaron a Rahab, a su padre, a su mad
re, a sus hermanos y todo lo que era suyo; y tambin sacaron a toda su parentela,
y los pusieron fuera del campamento de Israel. 24 Y consumieron con fuego la ciu
dad, y todo lo que en ella haba; solamente pusieron en el tesoro de la casa de Je
hov la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro. 25 Mas Josu salv la
vida a Rahab la ramera, y a la casa de su padre, y a todo lo que ella tena; y hab
it ella entre los israelitas hasta hoy, por cuanto escondi a los mensajeros que Jo
su haba enviado a reconocer a Jeric.
26 En aquel tiempo hizo Josu un juramento, diciendo: Maldito delante de Jehov el h
ombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jeric. Sobre su primognito ech
e los cimientos de ella, y sobre su hijo menor asiente sus puertas.
27 Estaba, pues, Jehov con Josu, y su nombre se divulg por toda la tierra.
El pecado de Acn
JOSU 7
1 Pero los hijos de Israel cometieron una prevaricacin en cuanto al anatema; porq
ue Acn hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Jud, tom del anat
ema; y la ira de Jehov se encendi contra los hijos de Israel.
2 Despus Josu envi hombres desde Jeric a Hai, que estaba junto a Bet-avn hacia el ori
ente de Bet-el; y les habl diciendo: Subid y reconoced la tierra. Y ellos subiero
n y reconocieron a Hai. 3 Y volviendo a Josu, le dijeron: No suba todo el pueblo,
sino suban como dos mil o tres mil hombres, y tomarn a Hai; no fatigues a todo e
l pueblo yendo all, porque son pocos. 4 Y subieron all del pueblo como tres mil ho
mbres, los cuales huyeron delante de los de Hai. 5 Y los de Hai mataron de ellos
a unos treinta y seis hombres, y los siguieron desde la puerta hasta Sebarim, y
los derrotaron en la bajada; por lo cual el corazn del pueblo desfalleci y vino a
ser como agua.
6 Entonces Josu rompi sus vestidos, y se postr en tierra sobre su rostro delante de
l arca de Jehov hasta caer la tarde, l y los ancianos de Israel; y echaron polvo s
obre sus cabezas. 7 Y Josu dijo: Ah, Seor Jehov! Por qu hiciste pasar a este pueblo el
Jordn, para entregarnos en las manos de los amorreos, para que nos destruyan? Oja
l nos hubiramos quedado al otro lado del Jordn! 8 Ay, Seor! qu dir, ya que Israel ha v
lto la espalda delante de sus enemigos? 9 Porque los cananeos y todos los morado
res de la tierra oirn, y nos rodearn, y borrarn nuestro nombre de sobre la tierra;
y entonces, qu hars t a tu grande nombre?
10 Y Jehov dijo a Josu: Levntate; por qu te postras as sobre tu rostro? 11 Israel ha p
ecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mand; y tambin han tomado del ana
tema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres.
12 Por esto los hijos de Israel no podrn hacer frente a sus enemigos, sino que d
elante de sus enemigos volvern la espalda, por cuanto han venido a ser anatema; n
i estar ms con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros. 13
Levntate, santifica al pueblo, y di: Santificaos para maana; porque Jehov el Dios
de Israel dice as: Anatema hay en medio de ti, Israel; no podrs hacer frente a tus
enemigos, hasta que hayis quitado el anatema de en medio de vosotros. 14 Os acer
caris, pues, maana por vuestras tribus; y la tribu que Jehov tomare, se acercar por
sus familias; y la familia que Jehov tomare, se acercar por sus casas; y la casa q
ue Jehov tomare, se acercar por los varones; 15 y el que fuere sorprendido en el a
natema, ser quemado, l y todo lo que tiene, por cuanto ha quebrantado el pacto de
Jehov, y ha cometido maldad en Israel.
16 Josu, pues, levantndose de maana, hizo acercar a Israel por sus tribus; y fue to
mada la tribu de Jud. 17 Y haciendo acercar a la tribu de Jud, fue tomada la famil
ia de los de Zera; y haciendo luego acercar a la familia de los de Zera por los
varones, fue tomado Zabdi. 18 Hizo acercar su casa por los varones, y fue tomado
Acn hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Jud. 19 Entonces J
osu dijo a Acn: Hijo mo, da gloria a Jehov el Dios de Israel, y dale alabanza, y dec
lrame ahora lo que has hecho; no me lo encubras. 20 Y Acn respondi a Josu diciendo:
Verdaderamente yo he pecado contra Jehov el Dios de Israel, y as y as he hecho. 21
Pues vi entre los despojos un manto babilnico muy bueno, y doscientos siclos de p
lata, y un lingote de oro de peso de cincuenta siclos, lo cual codici y tom; y he
aqu que est escondido bajo tierra en medio de mi tienda, y el dinero debajo de ell
o.
22 Josu entonces envi mensajeros, los cuales fueron corriendo a la tienda; y he aq
u estaba escondido en su tienda, y el dinero debajo de ello. 23 Y tomndolo de en m
edio de la tienda, lo trajeron a Josu y a todos los hijos de Israel, y lo pusiero
n delante de Jehov. 24 Entonces Josu, y todo Israel con l, tomaron a Acn hijo de Zer
a, el dinero, el manto, el lingote de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus
asnos, sus ovejas, su tienda y todo cuanto tena, y lo llevaron todo al valle de
Acor. 25 Y le dijo Josu: Por qu nos has turbado? Trbete Jehov en este da. Y todos los
israelitas los apedrearon, y los quemaron despus de apedrearlos. 26 Y levantaron
sobre l un gran montn de piedras, que permanece hasta hoy. Y Jehov se volvi del ardo
r de su ira. Y por esto aquel lugar se llama el Valle de Acor, hasta hoy.
Toma y destruccin de Hai
JOSU 8
1 Jehov dijo a Josu: No temas ni desmayes; toma contigo toda la gente de guerra, y
levntate y sube a Hai. Mira, yo he entregado en tu mano al rey de Hai, a su pueb
lo, a su ciudad y a su tierra. 2 Y hars a Hai y a su rey como hiciste a Jeric y a
su rey; slo que sus despojos y sus bestias tomaris para vosotros. Pondrs, pues, emb
oscadas a la ciudad detrs de ella.
3 Entonces se levantaron Josu y toda la gente de guerra, para subir contra Hai; y
escogi Josu treinta mil hombres fuertes, los cuales envi de noche. 4 Y les mand, di
ciendo: Atended, pondris emboscada a la ciudad detrs de ella; no os alejaris mucho
de la ciudad, y estaris todos dispuestos. 5 Y yo y todo el pueblo que est conmigo
nos acercaremos a la ciudad; y cuando salgan ellos contra nosotros, como hiciero
n antes, huiremos delante de ellos. 6 Y ellos saldrn tras nosotros, hasta que los
alejemos de la ciudad; porque dirn: Huyen de nosotros como la primera vez. Huire
mos, pues, delante de ellos. 7 Entonces vosotros os levantaris de la emboscada y
tomaris la ciudad; pues Jehov vuestro Dios la entregar en vuestras manos. 8 Y cuand
o la hayis tomado, le prenderis fuego. Haris conforme a la palabra de Jehov; mirad q
ue os lo he mandado. 9 Entonces Josu los envi; y ellos se fueron a la emboscada, y
se pusieron entre Bet-el y Hai, al occidente de Hai; y Josu se qued aquella noche
en medio del pueblo.
10 Levantndose Josu muy de maana, pas revista al pueblo, y subi l, con los ancianos de
Israel, delante del pueblo contra Hai. 11 Y toda la gente de guerra que con l es
taba, subi y se acerc, y llegaron delante de la ciudad, y acamparon al norte de Ha
i; y el valle estaba entre l y Hai. 12 Y tom como cinco mil hombres, y los puso en
emboscada entre Bet-el y Hai, al occidente de la ciudad. 13 As dispusieron al pu
eblo: todo el campamento al norte de la ciudad, y su emboscada al occidente de l
a ciudad, y Josu avanz aquella noche hasta la mitad del valle. 14 Y aconteci que vin
dolo el rey de Hai, l y su pueblo se apresuraron y madrugaron; y al tiempo sealado
, los hombres de la ciudad salieron al encuentro de Israel para combatir, frente
al Arab, no sabiendo que estaba puesta emboscada a espaldas de la ciudad. 15 Ent
onces Josu y todo Israel se fingieron vencidos y huyeron delante de ellos por el
camino del desierto. 16 Y todo el pueblo que estaba en Hai se junt para seguirles
; y siguieron a Josu, siendo as alejados de la ciudad. 17 Y no qued hombre en Hai n
i en Bet-el, que no saliera tras de Israel; y por seguir a Israel dejaron la ciu
dad abierta.
18 Entonces Jehov dijo a Josu: Extiende la lanza que tienes en tu mano hacia Hai,
porque yo la entregar en tu mano. Y Josu extendi hacia la ciudad la lanza que en su
mano tena. 19 Y levantndose prontamente de su lugar los que estaban en la embosca
da, corrieron luego que l alz su mano, y vinieron a la ciudad, y la tomaron, y se
apresuraron a prenderle fuego. 20 Y los hombres de Hai volvieron el rostro, y al
mirar, he aqu que el humo de la ciudad suba al cielo, y no pudieron huir ni a una
parte ni a otra, porque el pueblo que iba huyendo hacia el desierto se volvi con
tra los que les seguan. 21 Josu y todo Israel, viendo que los de la emboscada haban
tomado la ciudad, y que el humo de la ciudad suba, se volvieron y atacaron a los
de Hai. 22 Y los otros salieron de la ciudad a su encuentro, y as fueron encerra
dos en medio de Israel, los unos por un lado, y los otros por el otro. Y los hir
ieron hasta que no qued ninguno de ellos que escapase. 23 Pero tomaron vivo al re
y de Hai, y lo trajeron a Josu.
24 Y cuando los israelitas acabaron de matar a todos los moradores de Hai en el
campo y en el desierto a donde los haban perseguido, y todos haban cado a filo de e
spada hasta ser consumidos, todos los israelitas volvieron a Hai, y tambin la hir
ieron a filo de espada. 25 Y el nmero de los que cayeron aquel da, hombres y mujer
es, fue de doce mil, todos los de Hai. 26 Porque Josu no retir su mano que haba ext
endido con la lanza, hasta que hubo destruido por completo a todos los moradores
de Hai. 27 Pero los israelitas tomaron para s las bestias y los despojos de la c
iudad, conforme a la palabra de Jehov que le haba mandado a Josu. 28 Y Josu quem a Ha
i y la redujo a un montn de escombros, asolada para siempre hasta hoy. 29 Y al re
y de Hai lo colg de un madero hasta caer la noche; y cuando el sol se puso, mand J
osu que quitasen del madero su cuerpo, y lo echasen a la puerta de la ciudad; y l
evantaron sobre l un gran montn de piedras, que permanece hasta hoy.
Lectura de la ley en el Monte Ebal
30 Entonces Josu edific un altar a Jehov Dios de Israel en el monte Ebal, 31 como M
oiss siervo de Jehov lo haba mandado a los hijos de Israel, como est escrito en el l
ibro de la ley de Moiss, un altar de piedras enteras sobre las cuales nadie alz hi
erro; y ofrecieron sobre l holocaustos a Jehov, y sacrificaron ofrendas de paz. 32
Tambin escribi all sobre las piedras una copia de la ley de Moiss, la cual escribi d
elante de los hijos de Israel. 33 Y todo Israel, con sus ancianos, oficiales y j
ueces, estaba de pie a uno y otro lado del arca, en presencia de los sacerdotes
levitas que llevaban el arca del pacto de Jehov, as los extranjeros como los natur
ales. La mitad de ellos estaba hacia el monte Gerizim, y la otra mitad hacia el
monte Ebal, de la manera que Moiss, siervo de Jehov, lo haba mandado antes, para qu
e bendijesen primeramente al pueblo de Israel. 34 Despus de esto, ley todas las pa
labras de la ley, las bendiciones y las maldiciones, conforme a todo lo que est e
scrito en el libro de la ley. 35 No hubo palabra alguna de todo cuanto mand Moiss,
que Josu no hiciese leer delante de toda la congregacin de Israel, y de las mujer
es, de los nios, y de los extranjeros que moraban entre ellos.
Astucia de los gabaonitas
JOSU 9
1 Cuando oyeron estas cosas todos los reyes que estaban a este lado del Jordn, as
en las montaas como en los llanos, y en toda la costa del Mar Grande delante del
Lbano, los heteos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, 2 se concerta
ron para pelear contra Josu e Israel.
3 Mas los moradores de Gaban, cuando oyeron lo que Josu haba hecho a Jeric y a Hai,
4 usaron de astucia; pues fueron y se fingieron embajadores, y tomaron sacos vie
jos sobre sus asnos, y cueros viejos de vino, rotos y remendados, 5 y zapatos vi
ejos y recosidos en sus pies, con vestidos viejos sobre s; y todo el pan que traan
para el camino era seco y mohoso. 6 Y vinieron a Josu al campamento en Gilgal, y
le dijeron a l y a los de Israel: Nosotros venimos de tierra muy lejana; haced,
pues, ahora alianza con nosotros. 7 Y los de Israel respondieron a los heveos: Q
uizs habitis en medio de nosotros. Cmo, pues, podremos hacer alianza con vosotros? 8
Ellos respondieron a Josu: Nosotros somos tus siervos. Y Josu les dijo: Quines sois
vosotros, y de dnde vens? 9 Y ellos respondieron: Tus siervos han venido de tierr
a muy lejana, por causa del nombre de Jehov tu Dios; porque hemos odo su fama, y t
odo lo que hizo en Egipto, 10 y todo lo que hizo a los dos reyes de los amorreos
que estaban al otro lado del Jordn: a Sehn rey de Hesbn, y a Og rey de Basn, que es
taba en Astarot. 11 Por lo cual nuestros ancianos y todos los moradores de nuest
ra tierra nos dijeron: Tomad en vuestras manos provisin para el camino, e id al e
ncuentro de ellos, y decidles: Nosotros somos vuestros siervos; haced ahora alia
nza con nosotros. 12 Este nuestro pan lo tomamos caliente de nuestras casas para
el camino el da que salimos para venir a vosotros; y helo aqu ahora ya seco y moh
oso. 13 Estos cueros de vino tambin los llenamos nuevos; helos aqu ya rotos; tambin
estos nuestros vestidos y nuestros zapatos estn ya viejos a causa de lo muy larg
o del camino. 14 Y los hombres de Israel tomaron de la provisiones de ellos, y n
o consultaron a Jehov. 15 Y Josu hizo paz con ellos, y celebr con ellos alianza con
cedindoles la vida; y tambin lo juraron los prncipes de la congregacin.
16 Pasados tres das despus que hicieron alianza con ellos, oyeron que eran sus vec
inos, y que habitaban en medio de ellos. 17 Y salieron los hijos de Israel, y al
tercer da llegaron a las ciudades de ellos; y sus ciudades eran Gaban, Cafira, Be
erot y Quiriat-jearim. 18 Y no los mataron los hijos de Israel, por cuanto los p
rncipes de la congregacin les haban jurado por Jehov el Dios de Israel. Y toda la co
ngregacin murmuraba contra los prncipes. 19 Mas todos los prncipes respondieron a t
oda la congregacin: Nosotros les hemos jurado por Jehov Dios de Israel; por tanto,
ahora no les podemos tocar. 20 Esto haremos con ellos: les dejaremos vivir, par
a que no venga ira sobre nosotros por causa del juramento que les hemos hecho. 2
1 Dijeron, pues, de ellos los prncipes: Dejadlos vivir; y fueron constituidos lead
ores y aguadores para toda la congregacin, concedindoles la vida, segn les haban pro
metido los prncipes.
22 Y llamndolos Josu, les habl diciendo: Por qu nos habis engaado, diciendo: Habitamos
muy lejos de vosotros, siendo as que moris en medio de nosotros? 23 Ahora, pues, m
alditos sois, y no dejar de haber de entre vosotros siervos, y quien corte la lea
y saque el agua para la casa de mi Dios. 24 Y ellos respondieron a Josu y dijeron
: Como fue dado a entender a tus siervos que Jehov tu Dios haba mandado a Moiss su
siervo que os haba de dar toda la tierra, y que haba de destruir a todos los morad
ores de la tierra delante de vosotros, por esto temimos en gran manera por nuest
ras vidas a causa de vosotros, e hicimos esto. 25 Ahora, pues, henos aqu en tu ma
no; lo que te pareciere bueno y recto hacer de nosotros, hazlo. 26 Y l lo hizo as
con ellos; pues los libr de la mano de los hijos de Israel, y no los mataron. 27
Y Josu los destin aquel da a ser leadores y aguadores para la congregacin, y para el
altar de Jehov en el lugar que Jehov eligiese, lo que son hasta hoy.
Derrota de los amorreos
JOSU 10
1 Cuando Adonisedec rey de Jerusaln oy que Josu haba tomado a Hai, y que la haba asol
ado (como haba hecho a Jeric y a su rey, as hizo a Hai y a su rey), y que los morad
ores de Gaban haban hecho paz con los israelitas, y que estaban entre ellos, 2 tuv
o gran temor; porque Gaban era una gran ciudad, como una de las ciudades reales,
y mayor que Hai, y todos sus hombres eran fuertes. 3 Por lo cual Adonisedec rey
de Jerusaln envi a Hoham rey de Hebrn, a Piream rey de Jarmut, a Jafa rey de Laquis
y a Debir rey de Egln, diciendo: 4 Subid a m y ayudadme, y combatamos a Gaban; porq
ue ha hecho paz con Josu y con los hijos de Israel. 5 Y cinco reyes de los amorre
os, el rey de Jerusaln, el rey de Hebrn, el rey de Jarmut, el rey de Laquis y el r
ey de Egln, se juntaron y subieron, ellos con todos sus ejrcitos, y acamparon cerc
a de Gaban, y pelearon contra ella.
6 Entonces los moradores de Gaban enviaron a decir a Josu al campamento en Gilgal:
No niegues ayuda a tus siervos; sube prontamente a nosotros para defendernos y
ayudarnos; porque todos los reyes de los amorreos que habitan en las montaas se h
an unido contra nosotros. 7 Y subi Josu de Gilgal, l y todo el pueblo de guerra con
l, y todos los hombres valientes. 8 Y Jehov dijo a Josu: No tengas temor de ellos;
porque yo los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos prevalecer delante de
ti. 9 Y Josu vino a ellos de repente, habiendo subido toda la noche desde Gilgal.
10 Y Jehov los llen de consternacin delante de Israel, y los hiri con gran mortanda
d en Gaban; y los sigui por el camino que sube a Bet-horn, y los hiri hasta Azeca y
Maceda. 11 Y mientras iban huyendo de los israelitas, a la bajada de Bet-horn, Je
hov arroj desde el cielo grandes piedras sobre ellos hasta Azeca, y murieron; y fu
eron ms los que murieron por las piedras del granizo, que los que los hijos de Is
rael mataron a espada.
12 Entonces Josu habl a Jehov el da en que Jehov entreg al amorreo delante de los hijo
s de Israel, y dijo en presencia de los israelitas:
Sol, detente en Gaban;
Y t, luna, en el valle de Ajaln.
13 Y el sol se detuvo y la luna se par,
Hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos.
No est escrito esto en el libro de Jaser? Y el sol se par en medio del cielo, y no
se apresur a ponerse casi un da entero. 14 Y no hubo da como aquel, ni antes ni des
pus de l, habiendo atendido Jehov a la voz de un hombre; porque Jehov peleaba por Is
rael.
15 Y Josu, y todo Israel con l, volvi al campamento en Gilgal.
16 Y los cinco reyes huyeron, y se escondieron en una cueva en Maceda. 17 Y fue
dado aviso a Josu que los cinco reyes haban sido hallados escondidos en una cueva
en Maceda. 18 Entonces Josu dijo: Rodad grandes piedras a la entrada de la cueva,
y poned hombres junto a ella para que los guarden; 19 y vosotros no os detengis,
sino seguid a vuestros enemigos, y heridles la retaguardia, sin dejarles entrar
en sus ciudades; porque Jehov vuestro Dios los ha entregado en vuestra mano. 20
Y aconteci que cuando Josu y los hijos de Israel acabaron de herirlos con gran mor
tandad hasta destruirlos, los que quedaron de ellos se metieron en las ciudades
fortificadas. 21 Todo el pueblo volvi sano y salvo a Josu, al campamento en Maceda
; no hubo quien moviese su lengua contra ninguno de los hijos de Israel.
22 Entonces dijo Josu: Abrid la entrada de la cueva, y sacad de ella a esos cinco
reyes. 23 Y lo hicieron as, y sacaron de la cueva a aquellos cinco reyes: al rey
de Jerusaln, al rey de Hebrn, al rey de Jarmut, al rey de Laquis y al rey de Egln.
24 Y cuando los hubieron llevado a Josu, llam Josu a todos los varones de Israel,
y dijo a los principales de la gente de guerra que haban venido con l: Acercaos, y
poned vuestros pies sobre los cuellos de estos reyes. Y ellos se acercaron y pu
sieron sus pies sobre los cuellos de ellos. 25 Y Josu les dijo: No temis, ni os at
emoricis; sed fuertes y valientes, porque as har Jehov a todos vuestros enemigos con
tra los cuales peleis. 26 Y despus de esto Josu los hiri y los mat, y los hizo colgar
en cinco maderos; y quedaron colgados en los maderos hasta caer la noche. 27 Y
cuando el sol se iba a poner, mand Josu que los quitasen de los maderos, y los ech
asen en la cueva donde se haban escondido; y pusieron grandes piedras a la entrad
a de la cueva, las cuales permanecen hasta hoy.
28 En aquel mismo da tom Josu a Maceda, y la hiri a filo de espada, y mat a su rey; p
or completo los destruy, con todo lo que en ella tena vida, sin dejar nada; e hizo
al rey de Maceda como haba hecho al rey de Jeric.
29 Y de Maceda pas Josu, y todo Israel con l, a Libna; y pele contra Libna; 30 y Jeh
ov la entreg tambin a ella y a su rey en manos de Israel; y la hiri a filo de espada
, con todo lo que en ella tena vida, sin dejar nada; e hizo a su rey de la manera
como haba hecho al rey de Jeric.
31 Y Josu, y todo Israel con l, pas de Libna a Laquis, y acamp cerca de ella, y la c
ombati; 32 y Jehov entreg a Laquis en mano de Israel, y la tom al da siguiente, y la
hiri a filo de espada, con todo lo que en ella tena vida, as como haba hecho en Libn
a.
33 Entonces Horam rey de Gezer subi en ayuda de Laquis; mas a l y a su pueblo dest
ruy Josu, hasta no dejar a ninguno de ellos.
34 De Laquis pas Josu, y todo Israel con l, a Egln; y acamparon cerca de ella, y la
combatieron; 35 y la tomaron el mismo da, y la hirieron a filo de espada; y aquel
da mat a todo lo que en ella tena vida, como haba hecho en Laquis.
36 Subi luego Josu, y todo Israel con l, de Egln a Hebrn, y la combatieron. 37 Y tomnd
ola, la hirieron a filo de espada, a su rey y a todas sus ciudades, con todo lo
que en ella tena vida, sin dejar nada; como haba hecho a Egln, as la destruyeron con
todo lo que en ella tena vida.
38 Despus volvi Josu, y todo Israel con l, sobre Debir, y combati contra ella; 39 y l
a tom, y a su rey, y a todas sus ciudades; y las hirieron a filo de espada, y des
truyeron todo lo que all dentro tena vida, sin dejar nada; como haba hecho a Hebrn,
y como haba hecho a Libna y a su rey, as hizo a Debir y a su rey.
40 Hiri, pues, Josu toda la regin de las montaas, del Neguev, de los llanos y de las
laderas, y a todos sus reyes, sin dejar nada; todo lo que tena vida lo mat, como
Jehov Dios de Israel se lo haba mandado. 41 Y los hiri Josu desde Cades-barnea hasta
Gaza, y toda la tierra de Gosn hasta Gaban. 42 Todos estos reyes y sus tierras lo
s tom Josu de una vez; porque Jehov el Dios de Israel peleaba por Israel. 43 Y volv
i Josu, y todo Israel con l, al campamento en Gilgal.
Derrota de la alianza de Jabn
JOSU 11
1 Cuando oy esto Jabn rey de Hazor, envi mensaje a Jobab rey de Madn, al rey de Simrn
, al rey de Acsaf, 2 y a los reyes que estaban en la regin del norte en las montaa
s, y en el Arab al sur de Cineret, en los llanos, y en las regiones de Dor al occ
idente; 3 y al cananeo que estaba al oriente y al occidente, al amorreo, al hete
o, al ferezeo, al jebuseo en las montaas, y al heveo al pie de Hermn en tierra de
Mizpa. 4 Estos salieron, y con ellos todos sus ejrcitos, mucha gente, como la are
na que est a la orilla del mar en multitud, con muchsimos caballos y carros de gue
rra. 5 Todos estos reyes se unieron, y vinieron y acamparon unidos junto a las a
guas de Merom, para pelear contra Israel.
6 Mas Jehov dijo a Josu: No tengas temor de ellos, porque maana a esta hora yo entr
egar a todos ellos muertos delante de Israel; desjarretars sus caballos, y sus car
ros quemars a fuego. 7 Y Josu, y toda la gente de guerra con l, vino de repente con
tra ellos junto a las aguas de Merom. 8 Y los entreg Jehov en manos de Israel, y l
os hirieron y los siguieron hasta Sidn la grande y hasta Misrefotmaim, y hasta el
llano de Mizpa al oriente, hirindolos hasta que no les dejaron ninguno. 9 Y Josu
hizo con ellos como Jehov le haba mandado: desjarret sus caballos, y sus carros que
m a fuego.
10 Y volviendo Josu, tom en el mismo tiempo a Hazor, y mat a espada a su rey; pues
Hazor haba sido antes cabeza de todos estos reinos. 11 Y mataron a espada todo cu
anto en ella tena vida, destruyndolo por completo, sin quedar nada que respirase;
y a Hazor pusieron fuego. 12 Asimismo tom Josu todas las ciudades de aquellos reye
s, y a todos los reyes de ellas, y los hiri a filo de espada, y los destruy, como
Moiss siervo de Jehov lo haba mandado. 13 Pero a todas las ciudades que estaban sob
re colinas, no las quem Israel; nicamente a Hazor quem Josu. 14 Y los hijos de Israe
l tomaron para s todo el botn y las bestias de aquellas ciudades; mas a todos los
hombres hirieron a filo de espada hasta destruirlos, sin dejar alguno con vida.
15 De la manera que Jehov lo haba mandado a Moiss su siervo, as Moiss lo mand a Josu; y
as Josu lo hizo, sin quitar palabra de todo lo que Jehov haba mandado a Moiss.
Josu se apodera de toda la tierra
16 Tom, pues, Josu toda aquella tierra, las montaas, todo el Neguev, toda la tierra
de Gosn, los llanos, el Arab, las montaas de Israel y sus valles. 17 Desde el mont
e Halac, que sube hacia Seir, hasta Baal-gad en la llanura del Lbano, a la falda
del monte Hermn; tom asimismo a todos sus reyes, y los hiri y mat. 18 Por mucho tiem
po tuvo guerra Josu con estos reyes. 19 No hubo ciudad que hiciese paz con los hi
jos de Israel, salvo los heveos que moraban en Gaban; todo lo tomaron en guerra.
20 Porque esto vino de Jehov, que endureca el corazn de ellos para que resistiesen
con guerra a Israel, para destruirlos, y que no les fuese hecha misericordia, si
no que fuesen desarraigados, como Jehov lo haba mandado a Moiss.
21 Tambin en aquel tiempo vino Josu y destruy a los anaceos de los montes de Hebrn,
de Debir, de Anab, de todos los montes de Jud y de todos los montes de Israel; Jo
su los destruy a ellos y a sus ciudades. 22 Ninguno de los anaceos qued en la tierr
a de los hijos de Israel; solamente quedaron en Gaza, en Gat y en Asdod. 23 Tom,
pues, Josu toda la tierra, conforme a todo lo que Jehov haba dicho a Moiss; y la ent
reg Josu a los israelitas por herencia conforme a su distribucin segn sus tribus; y
la tierra descans de la guerra.
Reyes derrotados por Moiss
JOSU 12
1 Estos son los reyes de la tierra que los hijos de Israel derrotaron y cuya tie
rra poseyeron al otro lado del Jordn hacia donde nace el sol, desde el arroyo de
Arnn hasta el monte Hermn, y todo el Arab al oriente: 2 Sehn rey de los amorreos, qu
e habitaba en Hesbn, y seoreaba desde Aroer, que est a la ribera del arroyo de Arnn,
y desde en medio del valle, y la mitad de Galaad, hasta el arroyo de Jaboc, trmi
no de los hijos de Amn; 3 y el Arab hasta el mar de Cineret, al oriente; y hasta e
l mar del Arab, el Mar Salado, al oriente, por el camino de Bet- jesimot, y desde
el sur al pie de las laderas del Pisga. 4 Y el territorio de Og rey de Basn, que
haba quedado de los refatas, el cual habitaba en Astarot y en Edrei, 5 y dominaba
en el monte Hermn, en Salca, en todo Basn hasta los lmites de Gesur y de Maaca, y
la mitad de Galaad, territorio de Sehn rey de Hesbn. 6 A stos derrotaron Moiss sierv
o de Jehov y los hijos de Israel; y Moiss siervo de Jehov dio aquella tierra en pos
esin a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manass.
Reyes derrotados por Josu
7 Y estos son los reyes de la tierra que derrotaron Josu y los hijos de Israel, a
este lado del Jordn hacia el occidente, desde Baal-gad en el llano del Lbano hast
a el monte de Halac que sube hacia Seir; y Josu dio la tierra en posesin a las tri
bus de Israel, conforme a su distribucin; 8 en las montaas, en los valles, en el A
rab, en las laderas, en el desierto y en el Neguev; el heteo, el amorreo, el cana
neo, el ferezeo, el heveo y el jebuseo. 9 El rey de Jeric, uno; el rey de Hai, qu
e est al lado de Bet-el, otro; 10 el rey de Jerusaln, otro; el rey de Hebrn, otro;
11 el rey de Jarmut, otro; el rey de Laquis, otro; 12 el rey de Egln, otro; el re
y de Gezer, otro; 13 el rey de Debir, otro; el rey de Geder, otro; 14 el rey de
Horma, otro; el rey de Arad, otro; 15 el rey de Libna, otro; el rey de Adulam, o
tro; 16 el rey de Maceda, otro; el rey de Bet-el, otro; 17 el rey de Tapa, otro;
el rey de Hefer, otro; 18 el rey de Afec, otro; el rey de Sarn, otro; 19 el rey d
e Madn, otro; el rey de Hazor, otro; 20 el rey de Simron-mern, otro; el rey de Acs
af, otro; 21 el rey de Taanac, otro; el rey de Meguido, otro; 22 el rey de Cedes
, otro; el rey de Jocneam del Carmelo, otro; 23 el rey de Dor, de la provincia d
e Dor, otro; el rey de Goim en Gilgal, otro; 24 el rey de Tirsa, otro; treinta y
un reyes por todos.
Tierra an sin conquistar
JOSU 13
1 Siendo Josu ya viejo, entrado en aos, Jehov le dijo: T eres ya viejo, de edad avan
zada, y queda an mucha tierra por poseer. 2 Esta es la tierra que queda: todos lo
s territorios de los filisteos, y todos los de los gesureos; 3 desde Sihor, que
est al oriente de Egipto, hasta el lmite de Ecrn al norte, que se considera de los
cananeos; de los cinco prncipes de los filisteos, el gazeo, el asdodeo, el ascalo
neo, el geteo y el ecroneo; tambin los aveos; 4 al sur toda la tierra de los cana
neos, y Mehara, que es de los sidonios, hasta Afec, hasta los lmites del amorreo;
5 la tierra de los giblitas, y todo el Lbano hacia donde sale el sol, desde Baal
-gad al pie del monte Hermn, hasta la entrada de Hamat; 6 todos los que habitan e
n las montaas desde el Lbano hasta Misrefotmaim, todos los sidonios; yo los exterm
inar delante de los hijos de Israel; solamente repartirs t por suerte el pas a los i
sraelitas por heredad, como te he mandado. 7 Reparte, pues, ahora esta tierra en
heredad a las nueve tribus, y a la media tribu de Manass.
8 Porque los rubenitas y gaditas y la otra mitad de Manass recibieron ya su hered
ad, la cual les dio Moiss al otro lado del Jordn al oriente, segn se la dio Moiss si
ervo de Jehov; 9 desde Aroer, que est a la orilla del arroyo de Arnn, y la ciudad q
ue est en medio del valle, y toda la llanura de Medeba, hasta Dibn; 10 todas las c
iudades de Sehn rey de los amorreos, el cual rein en Hesbn, hasta los lmites de los
hijos de Amn; 11 y Galaad, y los territorios de los gesureos y de los maacateos,
y todo el monte Hermn, y toda la tierra de Basn hasta Salca; 12 todo el reino de O
g en Basn, el cual rein en Astarot y en Edrei, el cual haba quedado del resto de lo
s refatas; pues Moiss los derrot, y los ech. 13 Mas a los gesureos y a los maacateos
no los echaron los hijos de Israel, sino que Gesur y Maaca habitaron entre los
israelitas hasta hoy.
El territorio que distribuy Moiss
14 Pero a la tribu de Lev no dio heredad; los sacrificios de Jehov Dios de Israel
son su heredad, como l les haba dicho.
15 Dio, pues, Moiss a la tribu de los hijos de Rubn conforme a sus familias. 16 Y
fue el territorio de ellos desde Aroer, que est a la orilla del arroyo de Arnn, y
la ciudad que est en medio del valle, y toda la llanura hasta Medeba; 17 Hesbn, co
n todas sus ciudades que estn en la llanura; Dibn, Bamot-baal, Bet-baal-men, 18 Jah
aza, Cademot, Mefaat, 19 Quiriataim, Sibma, Zaret-sahar en el monte del valle, 2
0 Bet-peor, las laderas de Pisga, Bet-jesimot, 21 todas las ciudades de la llanu
ra, y todo el reino de Sehn rey de los amorreos, que rein en Hesbn, al cual derrot M
oiss, y a los prncipes de Madin, Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, prncipes de Sehn que h
abitaban en aquella tierra. 22 Tambin mataron a espada los hijos de Israel a Bala
am el adivino, hijo de Beor, entre los dems que mataron. 23 Y el Jordn fue el lmite
del territorio de los hijos de Rubn. Esta fue la heredad de los hijos de Rubn con
forme a sus familias, estas ciudades con sus aldeas.
24 Dio asimismo Moiss a la tribu de Gad, a los hijos de Gad, conforme a sus famil
ias. 25 El territorio de ellos fue Jazer, y todas las ciudades de Galaad, y la m
itad de la tierra de los hijos de Amn hasta Aroer, que est enfrente de Rab. 26 Y de
sde Hesbn hasta Ramat-mizpa, y Betonim; y desde Mahanaim hasta el lmite de Debir;
27 y en el valle, Bet-aram, Bet-nimra, Sucot y Zafn, resto del reino de Sehn rey d
e Hesbn; el Jordn y su lmite hasta el extremo del mar de Cineret al otro lado del J
ordn, al oriente. 28 Esta es la heredad de los hijos de Gad por sus familias, est
as ciudades con sus aldeas.
29 Tambin dio Moiss heredad a la media tribu de Manass; y fue para la media tribu d
e los hijos de Manass, conforme a sus familias. 30 El territorio de ellos fue des
de Mahanaim, todo Basn, todo el reino de Og rey de Basn, y todas las aldeas de Jai
r que estn en Basn, sesenta poblaciones, 31 y la mitad de Galaad, y Astarot y Edre
i, ciudades del reino de Og en Basn, para los hijos de Maquir hijo de Manass, para
la mitad de los hijos de Maquir conforme a sus familias.
32 Esto es lo que Moiss reparti en heredad en los llanos de Moab, al otro lado del
Jordn de Jeric, al oriente. 33 Mas a la tribu de Lev no dio Moiss heredad; Jehov Dio
s de Israel es la heredad de ellos, como l les haba dicho.
Canan repartida por suerte
JOSU 14
1 Esto, pues, es lo que los hijos de Israel tomaron por heredad en la tierra de
Canan, lo cual les repartieron el sacerdote Eleazar, Josu hijo de Nun, y los cabez
as de los padres de las tribus de los hijos de Israel. 2 Por suerte se les dio s
u heredad, como Jehov haba mandado a Moiss que se diera a las nueve tribus y a la m
edia tribu. 3 Porque a las dos tribus y a la media tribu les haba dado Moiss hered
ad al otro lado del Jordn; mas a los levitas no les dio heredad entre ellos. 4 Po
rque los hijos de Jos fueron dos tribus, Manass y Efran; y no dieron parte a los le
vitas en la tierra sino ciudades en que morasen, con los ejidos de ellas para su
s ganados y rebaos. 5 De la manera que Jehov lo haba mandado a Moiss, as lo hicieron
los hijos de Israel en el repartimiento de la tierra.
Caleb recibe Hebrn
6 Y los hijos de Jud vinieron a Josu en Gilgal; y Caleb, hijo de Jefone cenezeo, l
e dijo: T sabes lo que Jehov dijo a Moiss, varn de Dios, en Cades-barnea, tocante a
m y a ti. 7 Yo era de edad de cuarenta aos cuando Moiss siervo de Jehov me envi de Ca
des-barnea a reconocer la tierra; y yo le traje noticias como lo senta en mi cora
zn. 8 Y mis hermanos, los que haban subido conmigo, hicieron desfallecer el corazn
del pueblo; pero yo cumpl siguiendo a Jehov mi Dios. 9 Entonces Moiss jur diciendo:
Ciertamente la tierra que holl tu pie ser para ti, y para tus hijos en herencia pe
rpetua, por cuanto cumpliste siguiendo a Jehov mi Dios. 10 Ahora bien, Jehov me ha
hecho vivir, como l dijo, estos cuarenta y cinco aos, desde el tiempo que Jehov ha
bl estas palabras a Moiss, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aqu, h
oy soy de edad de ochenta y cinco aos. 11 Todava estoy tan fuerte como el da que Mo
iss me envi; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y
para salir y para entrar. 12 Dame, pues, ahora este monte, del cual habl Jehov aq
uel da; porque t oste en aquel da que los anaceos estn all, y que hay ciudades grandes
y fortificadas. Quiz Jehov estar conmigo, y los echar, como Jehov ha dicho.
13 Josu entonces le bendijo, y dio a Caleb hijo de Jefone a Hebrn por heredad. 14
Por tanto, Hebrn vino a ser heredad de Caleb hijo de Jefone cenezeo, hasta hoy, p
or cuanto haba seguido cumplidamente a Jehov Dios de Israel. 15 Mas el nombre de H
ebrn fue antes Quiriat-arba; porque Arba fue un hombre grande entre los anaceos.
Y la tierra descans de la guerra.
El territorio de Jud
JOSU 15
1 La parte que toc en suerte a la tribu de los hijos de Jud, conforme a sus famili
as, llegaba hasta la frontera de Edom, teniendo el desierto de Zin al sur como e
xtremo meridional. 2 Y su lmite por el lado del sur fue desde la costa del Mar Sa
lado, desde la baha que mira hacia el sur; 3 y sala hacia el sur de la subida de A
crabim, pasando hasta Zin; y subiendo por el sur hasta Cades-barnea, pasaba a He
zrn, y subiendo por Adar daba vuelta a Carca. 4 De all pasaba a Asmn, y sala al arro
yo de Egipto, y terminaba en el mar. Este, pues, os ser el lmite del sur. 5 El lmit
e oriental es el Mar Salado hasta la desembocadura del Jordn. Y el lmite del lado
del norte, desde la baha del mar en la desembocadura del Jordn; 6 y sube este lmite
por Bet-hogla, y pasa al norte de Bet-arab, y de aqu sube a la piedra de Bohn hijo
de Rubn. 7 Luego sube a Debir desde el valle de Acor; y al norte mira sobre Gilg
al, que est enfrente de la subida de Adumn, que est al sur del arroyo; y pasa hasta
las aguas de En-semes, y sale a la fuente de Rogel. 8 Y sube este lmite por el v
alle del hijo de Hinom al lado sur del jebuseo, que es Jerusaln. Luego sube por l
a cumbre del monte que est enfrente del valle de Hinom hacia el occidente, el cua
l est al extremo del valle de Refaim, por el lado del norte. 9 Y rodea este lmite
desde la cumbre del monte hasta la fuente de las aguas de Neftoa, y sale a las c
iudades del monte de Efrn, rodeando luego a Baala, que es Quiriat-jearim. 10 Desp
us gira este lmite desde Baala hacia el occidente al monte de Seir; y pasa al lado
del monte de Jearim hacia el norte, el cual es Quesaln, y desciende a Bet-semes,
y pasa a Timna. 11 Sale luego al lado de Ecrn hacia el norte; y rodea a Sicrn, y
pasa por el monte de Baala, y sale a Jabneel y termina en el mar. 12 El lmite del
occidente es el Mar Grande. Este fue el lmite de los hijos de Jud, por todo el co
ntorno, conforme a sus familias.
Caleb conquista Hebrn y Debir
(Jue. 1.10-15)
13 Mas a Caleb hijo de Jefone dio su parte entre los hijos de Jud, conforme al ma
ndamiento de Jehov a Josu; la ciudad de Quiriat-arba padre de Anac, que es Hebrn. 1
4 Y Caleb ech de all a los tres hijos de Anac, a Sesai, Ahimn y Talmai, hijos de An
ac. 15 De aqu subi contra los que moraban en Debir; y el nombre de Debir era antes
Quiriat-sefer. 16 Y dijo Caleb: Al que atacare a Quiriat-sefer, y la tomare, yo
le dar mi hija Acsa por mujer. 17 Y la tom Otoniel, hijo de Cenaz hermano de Cale
b; y l le dio su hija Acsa por mujer. 18 Y aconteci que cuando la llevaba, l la per
suadi que pidiese a su padre tierras para labrar. Ella entonces se baj del asno. Y
Caleb le dijo: Qu tienes? 19 Y ella respondi: Concdeme un don; puesto que me has da
do tierra del Neguev, dame tambin fuentes de aguas. El entonces le dio las fuente
s de arriba, y las de abajo.
Las ciudades de Jud
20 Esta, pues, es la heredad de la tribu de los hijos de Jud por sus familias. 21
Y fueron las ciudades de la tribu de los hijos de Jud en el extremo sur, hacia l
a frontera de Edom: Cabseel, Edar, Jagur, 22 Cina, Dimona, Adada, 23 Cedes, Hazo
r, Itnn, 24 Zif, Telem, Bealot, 25 Hazor-hadata, Queriot, Hezrn (que es Hazor), 26
Amam, Sema, Molada, 27 Hazar-gada, Hesmn, Bet-pelet, 28 Hazar-sual, Beerseba, Bi
zotia, 29 Baala, Iim, Esem, 30 Eltolad, Quesil, Horma, 31 Siclag, Madmana, Sansa
na, 32 Lebaot, Silhim, An y Rimn; por todas veintinueve ciudades con sus aldeas.
33 En las llanuras, Estaol, Zora, Asena, 34 Zanoa, En-ganim, Tapa, Enam, 35 Jarmu
t, Adulam, Soco, Azeca, 36 Saaraim, Aditaim, Gedera y Gederotaim; catorce ciudad
es con sus aldeas.
37 Zenn, Hadasa, Migdal-gad, 38 Dilen, Mizpa, Jocteel, 39 Laquis, Boscat, Egln, 40
Cabn, Lahmam, Quitlis, 41 Gederot, Bet-dagn, Naama y Maceda; diecisis ciudades con
sus aldeas.
42 Libna, Eter, Asn, 43 Jifta, Asena, Nezib, 44 Keila, Aczib y Maresa; nueve ciud
ades con sus aldeas.
45 Ecrn con sus villas y sus aldeas. 46 Desde Ecrn hasta el mar, todas las que estn
cerca de Asdod con sus aldeas.
47 Asdod con sus villas y sus aldeas; Gaza con sus villas y sus aldeas hasta el
ro de Egipto, y el Mar Grande con sus costas.
48 Y en las montaas, Samir, Jatir, Soco, 49 Dana, Quiriat-sana (que es Debir); 50
Anab, Estemoa, Anim, 51 Gosn, Holn y Gilo; once ciudades con sus aldeas.
52 Arab, Duma, Esn, 53 Janum, Bet-tapa, Afeca, 54 Humta, Quiriat-arba (la cual es
Hebrn) y Sior; nueve ciudades con sus aldeas.
55 Man, Carmel, Zif, Juta, 56 Jezreel, Jocdeam, Zanoa, 57 Can, Gabaa y Timna; diez
ciudades con sus aldeas.
58 Halhul, Bet-sur, Gedor, 59 Maarat, Bet-anot y Eltecn; seis ciudades con sus al
deas.
60 Quiriat-baal (que es Quiriat-jearim) y Rab; dos ciudades con sus aldeas.
61 En el desierto, Bet-arab, Midn, Secaca, 62 Nibsn, la Ciudad de la Sal y Engadi;
seis ciudades con sus aldeas.
63 Mas a los jebuseos que habitaban en Jerusaln, los hijos de Jud no pudieron arro
jarlos; y ha quedado el jebuseo en Jerusaln con los hijos de Jud hasta hoy.
Territorio de Efran y de Manass
JOSU 16
1 Toc en suerte a los hijos de Jos desde el Jordn de Jeric hasta las aguas de Jeric h
acia el oriente, hacia el desierto que sube de Jeric por las montaas de Bet-el. 2
Y de Bet-el sale a Luz, y pasa a lo largo del territorio de los arquitas hasta A
tarot, 3 y baja hacia el occidente al territorio de los jafletitas, hasta el lmit
e de Bet-horn la de abajo, y hasta Gezer; y sale al mar.
4 Recibieron, pues, su heredad los hijos de Jos, Manass y Efran.
5 Y en cuanto al territorio de los hijos de Efran por sus familias, el lmite de su
heredad al lado del oriente fue desde Atarot-adar hasta Bet-horn la de arriba. 6
Contina el lmite hasta el mar, y hasta Micmetat al norte, y da vuelta hacia el or
iente hasta Taanat-silo, y de aqu pasa a Janoa. 7 De Janoa desciende a Atarot y a
Naarat, y toca Jeric y sale al Jordn. 8 Y de Tapa se vuelve hacia el mar, al arroy
o de Can, y sale al mar. Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Efran por
sus familias. 9 Hubo tambin ciudades que se apartaron para los hijos de Efran en m
edio de la heredad de los hijos de Manass, todas ciudades con sus aldeas. 10 Pero
no arrojaron al cananeo que habitaba en Gezer; antes qued el cananeo en medio de
Efran, hasta hoy, y fue tributario.
JOSU 17
1 Se echaron tambin suertes para la tribu de Manass, porque fue primognito de Jos. M
aquir, primognito de Manass y padre de Galaad, el cual fue hombre de guerra, tuvo
Galaad y Basn. 2 Se echaron tambin suertes para los otros hijos de Manass conforme
a sus familias: los hijos de Abiezer, los hijos de Helec, los hijos de Asriel, l
os hijos de Siquem, los hijos de Hefer y los hijos de Semida; stos fueron los hij
os varones de Manass hijo de Jos, por sus familias.
3 Pero Zelofehad hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manass, n
o tuvo hijos sino hijas, los nombres de las cuales son estos: Maala, Noa, Hogla,
Milca y Tirsa. 4 Estas vinieron delante del sacerdote Eleazar y de Josu hijo de
Nun, y de los prncipes, y dijeron: Jehov mand a Moiss que nos diese heredad entre nu
estros hermanos. Y l les dio heredad entre los hermanos del padre de ellas, confo
rme al dicho de Jehov. 5 Y le tocaron a Manass diez partes adems de la tierra de Ga
laad y de Basn que est al otro lado del Jordn, 6 porque las hijas de Manass tuvieron
heredad entre sus hijos; y la tierra de Galaad fue de los otros hijos de Manass.

7 Y fue el territorio de Manass desde Aser hasta Micmetat, que est enfrente de Siq
uem; y va al sur, hasta los que habitan en Tapa. 8 La tierra de Tapa fue de Manass;
pero Tapa misma, que est junto al lmite de Manass, es de los hijos de Efran. 9 Desci
ende este lmite al arroyo de Can, hacia el sur del arroyo. Estas ciudades de Efran
estn entre las ciudades de Manass; y el lmite de Manass es desde el norte del mismo
arroyo, y sus salidas son al mar. 10 Efran al sur, y Manass al norte, y el mar es
su lmite; y se encuentra con Aser al norte, y con Isacar al oriente. 11 Tuvo tamb
in Manass en Isacar y en Aser a Bet-sen y sus aldeas, a Ibleam y sus aldeas, a los
moradores de Dor y sus aldeas, a los moradores de Endor y sus aldeas, a los mora
dores de Taanac y sus aldeas, y a los moradores de Meguido y sus aldeas; tres pr
ovincias. 12 Mas los hijos de Manass no pudieron arrojar a los de aquellas ciudad
es; y el cananeo persisti en habitar en aquella tierra. 13 Pero cuando los hijos
de Israel fueron lo suficientemente fuertes, hicieron tributario al cananeo, mas
no lo arrojaron.
14 Y los hijos de Jos hablaron a Josu, diciendo: Por qu nos has dado por heredad una
sola suerte y una sola parte, siendo nosotros un pueblo tan grande, y que Jehov
nos ha bendecido hasta ahora? 15 Y Josu les respondi: Si sois pueblo tan grande, s
ubid al bosque, y haceos desmontes all en la tierra de los ferezeos y de los refat
as, ya que el monte de Efran es estrecho para vosotros. 16 Y los hijos de Jos dije
ron: No nos bastar a nosotros este monte; y todos los cananeos que habitan la tie
rra de la llanura, tienen carros herrados; los que estn en Bet-sen y en sus aldeas
, y los que estn en el valle de Jezreel. 17 Entonces Josu respondi a la casa de Jos,
a Efran y a Manass, diciendo: T eres gran pueblo, y tienes grande poder; no tendrs
una sola parte, 18 sino que aquel monte ser tuyo; pues aunque es bosque, t lo desm
ontars y lo poseers hasta sus lmites ms lejanos; porque t arrojars al cananeo, aunque
tenga carros herrados, y aunque sea fuerte.
Territorios de las dems tribus
JOSU 18
1 Toda la congregacin de los hijos de Israel se reuni en Silo, y erigieron all el t
abernculo de reunin, despus que la tierra les fue sometida.
2 Pero haban quedado de los hijos de Israel siete tribus a las cuales an no haban r
epartido su posesin. 3 Y Josu dijo a los hijos de Israel: Hasta cundo seris negligent
es para venir a poseer la tierra que os ha dado Jehov el Dios de vuestros padres?
4 Sealad tres varones de cada tribu, para que yo los enve, y que ellos se levante
n y recorran la tierra, y la describan conforme a sus heredades, y vuelvan a m. 5
Y la dividirn en siete partes; y Jud quedar en su territorio al sur, y los de la c
asa de Jos en el suyo al norte. 6 Vosotros, pues, delinearis la tierra en siete pa
rtes, y me traeris la descripcin aqu, y yo os echar suertes aqu delante de Jehov nuest
ro Dios. 7 Pero los levitas ninguna parte tienen entre vosotros, porque el sacer
docio de Jehov es la heredad de ellos; Gad tambin y Rubn, y la media tribu de Manass
, ya han recibido su heredad al otro lado del Jordn al oriente, la cual les dio M
oiss siervo de Jehov.
8 Levantndose, pues, aquellos varones, fueron; y mand Josu a los que iban para deli
near la tierra, dicindoles: Id, recorred la tierra y delineadla, y volved a m, par
a que yo os eche suertes aqu delante de Jehov en Silo. 9 Fueron, pues, aquellos va
rones y recorrieron la tierra, delinendola por ciudades en siete partes en un lib
ro, y volvieron a Josu al campamento en Silo. 10 Y Josu les ech suertes delante de
Jehov en Silo; y all reparti Josu la tierra a los hijos de Israel por sus porciones.

11 Y se sac la suerte de la tribu de los hijos de Benjamn conforme a sus familias;
y el territorio adjudicado a ella qued entre los hijos de Jud y los hijos de Jos.
12 Fue el lmite de ellos al lado del norte desde el Jordn, y sube hacia el lado de
Jeric al norte; sube despus al monte hacia el occidente, y viene a salir al desie
rto de Bet-avn. 13 De all pasa en direccin de Luz, al lado sur de Luz (que es Bet-e
l), y desciende de Atarot-adar al monte que est al sur de Bet-horn la de abajo. 14
Y tuerce hacia el oeste por el lado sur del monte que est delante de Bet-horn al
sur; y viene a salir a Quiriat-baal (que es Quiriat-jearim), ciudad de los hijos
de Jud. Este es el lado del occidente. 15 El lado del sur es desde el extremo de
Quiriat-jearim, y sale al occidente, a la fuente de las aguas de Neftoa; 16 y d
esciende este lmite al extremo del monte que est delante del valle del hijo de Hin
om, que est al norte en el valle de Refaim; desciende luego al valle de Hinom, al
lado sur del jebuseo, y de all desciende a la fuente de Rogel. 17 Luego se incli
na hacia el norte y sale a En-semes, y de all a Gelilot, que est delante de la sub
ida de Adumn, y desciende a la piedra de Bohn hijo de Rubn, 18 y pasa al lado que e
st enfrente del Arab, y desciende al Arab. 19 Y pasa el lmite al lado norte de Bet-h
ogla, y termina en la baha norte del Mar Salado, a la extremidad sur del Jordn; es
te es el lmite sur. 20 Y el Jordn era el lmite al lado del oriente. Esta es la here
dad de los hijos de Benjamn por sus lmites alrededor, conforme a sus familias.
21 Las ciudades de la tribu de los hijos de Benjamn, por sus familias, fueron Jer
ic, Bet-hogla, el valle de Casis, 22 Bet-arab, Zemaraim, Bet-el, 23 Avim, Par, Ofra
, 24 Quefar-haamoni, Ofni y Geba; doce ciudades con sus aldeas; 25 Gaban, Ram, Bee
rot, 26 Mizpa, Cafira, Mozah, 27 Requem, Irpeel, Tarala, 28 Zela, Elef, Jebs (que
es Jerusaln), Gabaa y Quiriat; catorce ciudades con sus aldeas. Esta es la hered
ad de los hijos de Benjamn conforme a sus familias.
JOSU 19
1 La segunda suerte toc a Simen, para la tribu de los hijos de Simen conforme a sus
familias; y su heredad fue en medio de la heredad de los hijos de Jud. 2 Y tuvie
ron en su heredad a Beerseba, Seba, Molada, 3 Hazar-sual, Bala, Ezem, 4 Eltolad,
Betul, Horma, 5 Siclag, Bet-marcabot, Hazar-susa, 6 Bet-lebaot y Saruhn; trece c
iudades con sus aldeas; 7 An, Rimn, Eter y Asn; cuatro ciudades con sus aldeas; 8 y
todas las aldeas que estaban alrededor de estas ciudades hasta Baalat-beer, que
es Ramat del Neguev. Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Simen confor
me a sus familias. 9 De la suerte de los hijos de Jud fue sacada la heredad de lo
s hijos de Simen, por cuanto la parte de los hijos de Jud era excesiva para ellos;
as que los hijos de Simen tuvieron su heredad en medio de la de Jud.
10 La tercera suerte toc a los hijos de Zabuln conforme a sus familias; y el terri
torio de su heredad fue hasta Sarid. 11 Y su lmite sube hacia el occidente a Mara
la, y llega hasta Dabeset, y de all hasta el arroyo que est delante de Jocneam; 12
y gira de Sarid hacia el oriente, hacia donde nace el sol, hasta el lmite de Qui
slot-tabor, sale a Daberat, y sube a Jafa. 13 Pasando de all hacia el lado orienta
l a Gat-hefer y a Ita- cazn, sale a Rimn rodeando a Nea. 14 Luego, al norte, el lmi
te gira hacia Hanatn, viniendo a salir al valle de Jefte-el; 15 y abarca Catat, N
aalal, Simrn, Idala y Beln; doce ciudades con sus aldeas. 16 Esta es la heredad de
los hijos de Zabuln conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
17 La cuarta suerte correspondi a Isacar, a los hijos de Isacar conforme a sus fa
milias. 18 Y fue su territorio Jezreel, Quesulot, Sunem, 19 Hafaraim, Sihn, Anaha
rat, 20 Rabit, Quisin, Abez, 21 Remet, En-ganim, En-hada y Bet-pases. 22 Y llega
este lmite hasta Tabor, Sahazima y Bet-semes, y termina en el Jordn; diecisis ciuda
des con sus aldeas. 23 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Isacar con
forme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.
24 La quinta suerte correspondi a la tribu de los hijos de Aser conforme a sus fa
milias. 25 Y su territorio abarc Helcat, Hal, Betn, Acsaf, 26 Alamelec, Amad y Mise
al; y llega hasta Carmelo al occidente, y a Sihorlibnat. 27 Despus da vuelta haci
a el oriente a Bet-dagn y llega a Zabuln, al valle de Jefte-el al norte, a Bet-eme
c y a Neiel, y sale a Cabul al norte. 28 Y abarca a Hebrn, Rehob, Hamn y Can, hasta
la gran Sidn. 29 De all este lmite tuerce hacia Ram, y hasta la ciudad fortificada
de Tiro, y gira hacia Hosa, y sale al mar desde el territorio de Aczib. 30 Abarc
a tambin Uma, Afec y Rehob; veintids ciudades con sus aldeas. 31 Esta es la hereda
d de la tribu de los hijos de Aser conforme a sus familias; estas ciudades con s
us aldeas.
32 La sexta suerte correspondi a los hijos de Neftal conforme a sus familias. 33 Y
abarc su territorio desde Helef, Aln-saananim, Adami- neceb y Jabneel, hasta Lacu
m, y sale al Jordn. 34 Y giraba el lmite hacia el occidente a Aznot-tabor, y de al
l pasaba a Hucoc, y llegaba hasta Zabuln al sur, y al occidente confinaba con Aser
, y con Jud por el Jordn hacia donde nace el sol. 35 Y las ciudades fortificadas s
on Sidim, Zer, Hamat, Racat, Cineret, 36 Adama, Ram, Hazor, 37 Cedes, Edrei, En-h
azor, 38 Irn, Migdal-el, Horem, Bet-anat y Bet-semes; diecinueve ciudades con sus
aldeas. 39 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Neftal conforme a sus
familias; estas ciudades con sus aldeas.
40 La sptima suerte correspondi a la tribu de los hijos de Dan conforme a sus fami
lias. 41 Y fue el territorio de su heredad, Zora, Estaol, Ir-semes, 42 Saalabn, A
jaln, Jetla, 43 Eln, Timnat, Ecrn, 44 Elteque, Gibetn, Baalat, 45 Jehd, Bene-berac, G
at-rimn, 46 Mejarcn y Racn, con el territorio que est delante de Jope. 47 Y les falt
territorio a los hijos de Dan; y subieron los hijos de Dan y combatieron a Lesem
, y tomndola la hirieron a filo de espada, y tomaron posesin de ella y habitaron e
n ella; y llamaron a Lesem, Dan, del nombre de Dan su padre. 48 Esta es la hered
ad de la tribu de los hijos de Dan conforme a sus familias; estas ciudades con s
us aldeas.
49 Y despus que acabaron de repartir la tierra en heredad por sus territorios, di
eron los hijos de Israel heredad a Josu hijo de Nun en medio de ellos; 50 segn la
palabra de Jehov, le dieron la ciudad que l pidi, Timnat-sera, en el monte de Efran;
y l reedific la ciudad y habit en ella.
51 Estas son las heredades que el sacerdote Eleazar, y Josu hijo de Nun, y los ca
bezas de los padres, entregaron por suerte en posesin a las tribus de los hijos d
e Israel en Silo, delante de Jehov, a la entrada del tabernculo de reunin; y acabar
on de repartir la tierra.
Josu seala ciudades de refugio
JOSU 20
1 Habl Jehov a Josu, diciendo: 2 Habla a los hijos de Israel y diles: Sealaos las ci
udades de refugio, de las cuales yo os habl por medio de Moiss, 3 para que se acoj
a all el homicida que matare a alguno por accidente y no a sabiendas; y os servirn
de refugio contra el vengador de la sangre. 4 Y el que se acogiere a alguna de
aquellas ciudades, se presentar a la puerta de la ciudad, y expondr sus razones en
odos de los ancianos de aquella ciudad; y ellos le recibirn consigo dentro de la
ciudad, y le darn lugar para que habite con ellos. 5 Si el vengador de la sangre
le siguiere, no entregarn en su mano al homicida, por cuanto hiri a su prjimo por a
ccidente, y no tuvo con l ninguna enemistad antes. 6 Y quedar en aquella ciudad ha
sta que comparezca en juicio delante de la congregacin, y hasta la muerte del que
fuere sumo sacerdote en aquel tiempo; entonces el homicida podr volver a su ciud
ad y a su casa y a la ciudad de donde huy.
7 Entonces sealaron a Cedes en Galilea, en el monte de Neftal, Siquem en el monte
de Efran, y Quiriat-arba (que es Hebrn) en el monte de Jud. 8 Y al otro lado del Jo
rdn al oriente de Jeric, sealaron a Beser en el desierto, en la llanura de la tribu
de Rubn, Ramot en Galaad de la tribu de Gad, y Goln en Basn de la tribu de Manass.
9 Estas fueron las ciudades sealadas para todos los hijos de Israel, y para el ex
tranjero que morase entre ellos, para que se acogiese a ellas cualquiera que hir
iese a alguno por accidente, a fin de que no muriese por mano del vengador de la
sangre, hasta que compareciese delante de la congregacin.
Ciudades de los levitas
(1 Cr. 6.54-81)
JOSU 21
1 Los jefes de los padres de los levitas vinieron al sacerdote Eleazar, a Josu hi
jo de Nun y a los cabezas de los padres de las tribus de los hijos de Israel, 2
y les hablaron en Silo en la tierra de Canan, diciendo: Jehov mand por medio de Moi
ss que nos fuesen dadas ciudades donde habitar, con sus ejidos para nuestros gana
dos. 3 Entonces los hijos de Israel dieron de su propia herencia a los levitas,
conforme al mandato de Jehov, estas ciudades con sus ejidos.
4 Y la suerte cay sobre las familias de los coatitas; y los hijos de Aarn el sacer
dote, que eran de los levitas, obtuvieron por suerte de la tribu de Jud, de la tr
ibu de Simen y de la tribu de Benjamn, trece ciudades.
5 Y los otros hijos de Coat obtuvieron por suerte diez ciudades de las familias
de la tribu de Efran, de la tribu de Dan y de la media tribu de Manass.
6 Los hijos de Gersn obtuvieron por suerte, de las familias de la tribu de Isacar
, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftal y de la media tribu de Manass en Basn,
trece ciudades.
7 Los hijos de Merari segn sus familias obtuvieron de la tribu de Rubn, de la trib
u de Gad y de la tribu de Zabuln, doce ciudades.
8 Dieron, pues, los hijos de Israel a los levitas estas ciudades con sus ejidos,
por suertes, como haba mandado Jehov por conducto de Moiss.
9 De la tribu de los hijos de Jud, y de la tribu de los hijos de Simen, dieron est
as ciudades que fueron nombradas, 10 las cuales obtuvieron los hijos de Aarn de l
as familias de Coat, de los hijos de Lev; porque para ellos fue la suerte en prim
er lugar. 11 Les dieron Quiriat-arba del padre de Anac, la cual es Hebrn, en el m
onte de Jud, con sus ejidos en sus contornos. 12 Mas el campo de la ciudad y sus
aldeas dieron a Caleb hijo de Jefone, por posesin suya.
13 Y a los hijos del sacerdote Aarn dieron Hebrn con sus ejidos como ciudad de ref
ugio para los homicidas; adems, Libna con sus ejidos, 14 Jatir con sus ejidos, Es
temoa con sus ejidos, 15 Holn con sus ejidos, Debir con sus ejidos, 16 An con sus
ejidos, Juta con sus ejidos y Bet-semes con sus ejidos; nueve ciudades de estas
dos tribus; 17 y de la tribu de Benjamn, Gaban con sus ejidos, Geba con sus ejidos
, 18 Anatot con sus ejidos, Almn con sus ejidos; cuatro ciudades. 19 Todas las ci
udades de los sacerdotes hijos de Aarn son trece con sus ejidos.
20 Mas las familias de los hijos de Coat, levitas, los que quedaban de los hijos
de Coat, recibieron por suerte ciudades de la tribu de Efran. 21 Les dieron Siqu
em con sus ejidos, en el monte de Efran, como ciudad de refugio para los homicida
s; adems, Gezer con su ejidos, 22 Kibsaim con sus ejidos y Bet-horn con sus ejidos
; cuatro ciudades. 23 De la tribu de Dan, Elteque con sus ejidos, Gibetn con sus
ejidos, 24 Ajaln con sus ejidos y Gat-rimn con sus ejidos; cuatro ciudades. 25 Y d
e la media tribu de Manass, Taanac con sus ejidos y Gat-rimn con sus ejidos; dos c
iudades. 26 Todas las ciudades para el resto de las familias de los hijos de Coa
t fueron diez con sus ejidos.
27 A los hijos de Gersn de las familias de los levitas, dieron de la media tribu
de Manass a Goln en Basn con sus ejidos como ciudad de refugio para los homicidas,
y adems, Beestera con sus ejidos; dos ciudades. 28 De la tribu de Isacar, Cisn con
sus ejidos, Daberat con sus ejidos, 29 Jarmut con sus ejidos y En-ganim con sus
ejidos; cuatro ciudades. 30 De la tribu de Aser, Miseal con sus ejidos, Abdn con
sus ejidos, 31 Helcat con sus ejidos y Rehob con sus ejidos; cuatro ciudades. 3
2 Y de la tribu de Neftal, Cedes en Galilea con sus ejidos como ciudad de refugio
para los homicidas, y adems, Hamot-dor con sus ejidos y Cartn con sus ejidos; tre
s ciudades. 33 Todas las ciudades de los gersonitas por sus familias fueron trec
e ciudades con sus ejidos.
34 Y a las familias de los hijos de Merari, levitas que quedaban, se les dio de
la tribu de Zabuln, Jocneam con sus ejidos, Carta con sus ejidos, 35 Dimna con su
s ejidos y Naalal con sus ejidos; cuatro ciudades. 36 Y de la tribu de Rubn, Bese
r con sus ejidos, Jahaza con sus ejidos, 37 Cademot con sus ejidos y Mefaat con
sus ejidos; cuatro ciudades. 38 De la tribu de Gad, Ramot de Galaad con sus ejid
os como ciudad de refugio para los homicidas; adems, Mahanaim con sus ejidos, 39
Hesbn con sus ejidos y Jazer con sus ejidos; cuatro ciudades. 40 Todas las ciudad
es de los hijos de Merari por sus familias, que restaban de las familias de los
levitas, fueron por sus suertes doce ciudades.
41 Y todas las ciudades de los levitas en medio de la posesin de los hijos de Isr
ael, fueron cuarenta y ocho ciudades con sus ejidos. 42 Y estas ciudades estaban
apartadas la una de la otra, cada cual con sus ejidos alrededor de ella; as fue
con todas estas ciudades.
Israel ocupa la tierra
43 De esta manera dio Jehov a Israel toda la tierra que haba jurado dar a sus padr
es, y la poseyeron y habitaron en ella. 44 Y Jehov les dio reposo alrededor, conf
orme a todo lo que haba jurado a sus padres; y ninguno de todos sus enemigos pudo
hacerles frente, porque Jehov entreg en sus manos a todos sus enemigos. 45 No fal
t palabra de todas las buenas promesas que Jehov haba hecho a la casa de Israel; to
do se cumpli.
El altar junto al Jordn
JOSU 22
1 Entonces Josu llam a los rubenitas, a los gaditas, y a la media tribu de Manass,
2 y les dijo: Vosotros habis guardado todo lo que Moiss siervo de Jehov os mand, y h
abis obedecido a mi voz en todo lo que os he mandado. 3 No habis dejado a vuestros
hermanos en este largo tiempo hasta el da de hoy, sino que os habis cuidado de gu
ardar los mandamientos de Jehov vuestro Dios. 4 Ahora, pues, que Jehov vuestro Dio
s ha dado reposo a vuestros hermanos, como lo haba prometido, volved, regresad a
vuestras tiendas, a la tierra de vuestras posesiones, que Moiss siervo de Jehov os
dio al otro lado del Jordn. 5 Solamente que con diligencia cuidis de cumplir el m
andamiento y la ley que Moiss siervo de Jehov os orden: que amis a Jehov vuestro Dios
, y andis en todos sus caminos; que guardis sus mandamientos, y le sigis a l, y le s
irvis de todo vuestro corazn y de toda vuestra alma. 6 Y bendicindolos, Josu los des
pidi, y se fueron a sus tiendas.
7 Tambin a la media tribu de Manass haba dado Moiss posesin en Basn; mas a la otra mit
ad dio Josu heredad entre sus hermanos a este lado del Jordn, al occidente; y tamb
in a stos envi Josu a sus tiendas, despus de haberlos bendecido. 8 Y les habl diciendo
: Volved a vuestras tiendas con grandes riquezas, con mucho ganado, con plata, c
on oro, y bronce, y muchos vestidos; compartid con vuestros hermanos el botn de v
uestros enemigos. 9 As los hijos de Rubn y los hijos de Gad y la media tribu de Ma
nass, se volvieron, separndose de los hijos de Israel, desde Silo, que est en la ti
erra de Canan, para ir a la tierra de Galaad, a la tierra de sus posesiones, de l
a cual se haban posesionado conforme al mandato de Jehov por conducto de Moiss.
10 Y llegando a los lmites del Jordn que est en la tierra de Canan, los hijos de Rubn
y los hijos de Gad y la media tribu de Manass edificaron all un altar junto al Jo
rdn, un altar de grande apariencia. 11 Y los hijos de Israel oyeron decir que los
hijos de Rubn y los hijos de Gad y la media tribu de Manass haban edificado un alt
ar frente a la tierra de Canan, en los lmites del Jordn, del lado de los hijos de I
srael. 12 Cuando oyeron esto los hijos de Israel, se junt toda la congregacin de l
os hijos de Israel en Silo, para subir a pelear contra ellos.
13 Y enviaron los hijos de Israel a los hijos de Rubn y a los hijos de Gad y a la
media tribu de Manass en tierra de Galaad, a Finees hijo del sacerdote Eleazar,
14 y a diez prncipes con l: un prncipe por cada casa paterna de todas las tribus de
Israel, cada uno de los cuales era jefe de la casa de sus padres entre los mill
ares de Israel. 15 Los cuales fueron a los hijos de Rubn y a los hijos de Gad y a
la media tribu de Manass, en la tierra de Galaad, y les hablaron diciendo: 16 To
da la congregacin de Jehov dice as: Qu transgresin es esta con que prevaricis contra el
Dios de Israel para apartaros hoy de seguir a Jehov, edificndoos altar para ser r
ebeldes contra Jehov? 17 No ha sido bastante la maldad de Peor, de la que no estam
os an limpios hasta este da, por la cual vino la mortandad en la congregacin de Jeh
ov, 18 para que vosotros os apartis hoy de seguir a Jehov? Vosotros os rebelis hoy c
ontra Jehov, y maana se airar l contra toda la congregacin de Israel. 19 Si os parece
que la tierra de vuestra posesin es inmunda, pasaos a la tierra de la posesin de
Jehov, en la cual est el tabernculo de Jehov, y tomad posesin entre nosotros; pero no
os rebelis contra Jehov, ni os rebelis contra nosotros, edificndoos altar adems del
altar de Jehov nuestro Dios. 20 No cometi Acn hijo de Zera prevaricacin en el anatema
, y vino ira sobre toda la congregacin de Israel? Y aquel hombre no pereci solo en
su iniquidad.
21 Entonces los hijos de Rubn y los hijos de Gad y la media tribu de Manass respon
dieron y dijeron a los cabezas de los millares de Israel: 22 Jehov Dios de los di
oses, Jehov Dios de los dioses, l sabe, y hace saber a Israel: si fue por rebelin o
por prevaricacin contra Jehov, no nos salves hoy. 23 Si nos hemos edificado altar
para volvernos de en pos de Jehov, o para sacrificar holocausto u ofrenda, o par
a ofrecer sobre l ofrendas de paz, el mismo Jehov nos lo demande. 24 Lo hicimos ms
bien por temor de que maana vuestros hijos digan a nuestros hijos: Qu tenis vosotros
con Jehov Dios de Israel? 25 Jehov ha puesto por lindero el Jordn entre nosotros y
vosotros, oh hijos de Rubn e hijos de Gad; no tenis vosotros parte en Jehov; y as v
uestros hijos haran que nuestros hijos dejasen de temer a Jehov. 26 Por esto dijim
os: Edifiquemos ahora un altar, no para holocausto ni para sacrificio, 27 sino p
ara que sea un testimonio entre nosotros y vosotros, y entre los que vendrn despus
de nosotros, de que podemos hacer el servicio de Jehov delante de l con nuestros
holocaustos, con nuestros sacrificios y con nuestras ofrendas de paz; y no digan
maana vuestros hijos a los nuestros: Vosotros no tenis parte en Jehov. 28 Nosotros
, pues, dijimos: Si aconteciere que tal digan a nosotros, o a nuestras generacio
nes en lo por venir, entonces responderemos: Mirad el smil del altar de Jehov, el
cual hicieron nuestros padres, no para holocaustos o sacrificios, sino para que
fuese testimonio entre nosotros y vosotros. 29 Nunca tal acontezca que nos rebel
emos contra Jehov, o que nos apartemos hoy de seguir a Jehov, edificando altar par
a holocaustos, para ofrenda o para sacrificio, adems del altar de Jehov nuestro Di
os que est delante de su tabernculo.
30 Oyendo Finees el sacerdote y los prncipes de la congregacin, y los jefes de los
millares de Israel que con l estaban, las palabras que hablaron los hijos de Rubn
y los hijos de Gad y los hijos de Manass, les pareci bien todo ello. 31 Y dijo Fi
nees hijo del sacerdote Eleazar a los hijos de Rubn, a los hijos de Gad y a los h
ijos de Manass: Hoy hemos entendido que Jehov est entre nosotros, pues que no habis
intentado esta traicin contra Jehov. Ahora habis librado a los hijos de Israel de l
a mano de Jehov.
32 Y Finees hijo del sacerdote Eleazar, y los prncipes, dejaron a los hijos de Ru
bn y a los hijos de Gad, y regresaron de la tierra de Galaad a la tierra de Canan,
a los hijos de Israel, a los cuales dieron la respuesta. 33 Y el asunto pareci b
ien a los hijos de Israel, y bendijeron a Dios los hijos de Israel; y no hablaro
n ms de subir contra ellos en guerra, para destruir la tierra en que habitaban lo
s hijos de Rubn y los hijos de Gad. 34 Y los hijos de Rubn y los hijos de Gad pusi
eron por nombre al altar Ed; porque testimonio es entre nosotros que Jehov es Dio
s.
Exhortacin de Josu al pueblo
JOSU 23
1 Aconteci, muchos das despus que Jehov diera reposo a Israel de todos sus enemigos
alrededor, que Josu, siendo ya viejo y avanzado en aos, 2 llam a todo Israel, a sus
ancianos, sus prncipes, sus jueces y sus oficiales, y les dijo: Yo ya soy viejo
y avanzado en aos. 3 Y vosotros habis visto todo lo que Jehov vuestro Dios ha hecho
con todas estas naciones por vuestra causa; porque Jehov vuestro Dios es quien h
a peleado por vosotros. 4 He aqu os he repartido por suerte, en herencia para vue
stras tribus, estas naciones, as las destruidas como las que quedan, desde el Jor
dn hasta el Mar Grande, hacia donde se pone el sol. 5 Y Jehov vuestro Dios las ech
ar de delante de vosotros, y las arrojar de vuestra presencia; y vosotros poseeris
sus tierras, como Jehov vuestro Dios os ha dicho. 6 Esforzaos, pues, mucho en gua
rdar y hacer todo lo que est escrito en el libro de la ley de Moiss, sin apartaros
de ello ni a diestra ni a siniestra; 7 para que no os mezclis con estas naciones
que han quedado con vosotros, ni hagis mencin ni juris por el nombre de sus dioses
, ni los sirvis, ni os inclinis a ellos. 8 Mas a Jehov vuestro Dios seguiris, como h
abis hecho hasta hoy. 9 Pues ha arrojado Jehov delante de vosotros grandes y fuert
es naciones, y hasta hoy nadie ha podido resistir delante de vuestro rostro. 10
Un varn de vosotros perseguir a mil; porque Jehov vuestro Dios es quien pelea por v
osotros, como l os dijo. 11 Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para qu
e amis a Jehov vuestro Dios. 12 Porque si os apartareis, y os uniereis a lo que re
sta de estas naciones que han quedado con vosotros, y si concertareis con ellas
matrimonios, mezclndoos con ellas, y ellas con vosotros, 13 sabed que Jehov vuestr
o Dios no arrojar ms a estas naciones delante de vosotros, sino que os sern por laz
o, por tropiezo, por azote para vuestros costados y por espinas para vuestros oj
os, hasta que perezcis de esta buena tierra que Jehov vuestro Dios os ha dado.
14 Y he aqu que yo estoy para entrar hoy por el camino de toda la tierra; reconoc
ed, pues, con todo vuestro corazn y con toda vuestra alma, que no ha faltado una
palabra de todas las buenas palabras que Jehov vuestro Dios haba dicho de vosotros
; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas. 15 Pero as como ha ven
ido sobre vosotros toda palabra buena que Jehov vuestro Dios os haba dicho, tambin
traer Jehov sobre vosotros toda palabra mala, hasta destruiros de sobre la buena t
ierra que Jehov vuestro Dios os ha dado, 16 si traspasareis el pacto de Jehov vues
tro Dios que l os ha mandado, yendo y honrando a dioses ajenos, e inclinndoos a el
los. Entonces la ira de Jehov se encender contra vosotros, y pereceris prontamente
de esta buena tierra que l os ha dado.
Discurso de despedida de Josu
JOSU 24
1 Reuni Josu a todas las tribus de Israel en Siquem, y llam a los ancianos de Israe
l, sus prncipes, sus jueces y sus oficiales; y se presentaron delante de Dios. 2
Y dijo Josu a todo el pueblo: As dice Jehov, Dios de Israel: Vuestros padres habita
ron antiguamente al otro lado del ro, esto es, Tar, padre de Abraham y de Nacor; y
servan a dioses extraos. 3 Y yo tom a vuestro padre Abraham del otro lado del ro, y
lo traje por toda la tierra de Canan, y aument su descendencia, y le di Isaac. 4
A Isaac di Jacob y Esa. Y a Esa di el monte de Seir, para que lo poseyese; pero Ja
cob y sus hijos descendieron a Egipto. 5 Y yo envi a Moiss y a Aarn, y her a Egipto,
conforme a lo que hice en medio de l, y despus os saqu. 6 Saqu a vuestros padres de
Egipto; y cuando llegaron al mar, los egipcios siguieron a vuestros padres hast
a el Mar Rojo con carros y caballera. 7 Y cuando ellos clamaron a Jehov, l puso osc
uridad entre vosotros y los egipcios, e hizo venir sobre ellos el mar, el cual l
os cubri; y vuestros ojos vieron lo que hice en Egipto. Despus estuvisteis muchos
das en el desierto. 8 Yo os introduje en la tierra de los amorreos, que habitaban
al otro lado del Jordn, los cuales pelearon contra vosotros; mas yo los entregu e
n vuestras manos, y posesteis su tierra, y los destru de delante de vosotros. 9 De
spus se levant Balac hijo de Zipor, rey de los moabitas, y pele contra Israel; y en
vi a llamar a Balaam hijo de Beor, para que os maldijese. 10 Mas yo no quise escu
char a Balaam, por lo cual os bendijo repetidamente, y os libr de sus manos. 11 P
asasteis el Jordn, y vinisteis a Jeric, y los moradores de Jeric pelearon contra vo
sotros: los amorreos, ferezeos, cananeos, heteos, gergeseos, heveos y jebuseos,
y yo los entregu en vuestras manos. 12 Y envi delante de vosotros tbanos, los cuale
s los arrojaron de delante de vosotros, esto es, a los dos reyes de los amorreos
; no con tu espada, ni con tu arco. 13 Y os di la tierra por la cual nada trabaj
asteis, y las ciudades que no edificasteis, en las cuales moris; y de las vias y o
livares que no plantasteis, comis.
14 Ahora, pues, temed a Jehov, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de
entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado d
el ro, y en Egipto; y servid a Jehov. 15 Y si mal os parece servir a Jehov, escogeo
s hoy a quin sirvis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando e
stuvieron al otro lado del ro, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habi
tis; pero yo y mi casa serviremos a Jehov.
16 Entonces el pueblo respondi y dijo: Nunca tal acontezca, que dejemos a Jehov pa
ra servir a otros dioses; 17 porque Jehov nuestro Dios es el que nos sac a nosotro
s y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre; el que
ha hecho estas grandes seales, y nos ha guardado por todo el camino por donde hem
os andado, y en todos los pueblos por entre los cuales pasamos. 18 Y Jehov arroj d
e delante de nosotros a todos los pueblos, y al amorreo que habitaba en la tierr
a; nosotros, pues, tambin serviremos a Jehov, porque l es nuestro Dios.
19 Entonces Josu dijo al pueblo: No podris servir a Jehov, porque l es Dios santo, y
Dios celoso; no sufrir vuestras rebeliones y vuestros pecados. 20 Si dejareis a
Jehov y sirviereis a dioses ajenos, l se volver y os har mal, y os consumir, despus qu
e os ha hecho bien. 21 El pueblo entonces dijo a Josu: No, sino que a Jehov servir
emos. 22 Y Josu respondi al pueblo: Vosotros sois testigos contra vosotros mismos,
de que habis elegido a Jehov para servirle. Y ellos respondieron: Testigos somos.
23 Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que estn entre vosotros, e inclinad vue
stro corazn a Jehov Dios de Israel. 24 Y el pueblo respondi a Josu: A Jehov nuestro D
ios serviremos, y a su voz obedeceremos. 25 Entonces Josu hizo pacto con el puebl
o el mismo da, y les dio estatutos y leyes en Siquem. 26 Y escribi Josu estas palab
ras en el libro de la ley de Dios; y tomando una gran piedra, la levant all debajo
de la encina que estaba junto al santuario de Jehov. 27 Y dijo Josu a todo el pue
blo: He aqu esta piedra nos servir de testigo, porque ella ha odo todas las palabra
s que Jehov nos ha hablado; ser, pues, testigo contra vosotros, para que no mintis
contra vuestro Dios. 28 Y envi Josu al pueblo, cada uno a su posesin.
Muerte de Josu
(Jue. 2.6-10)
29 Despus de estas cosas muri Josu hijo de Nun, siervo de Jehov, siendo de ciento di
ez aos. 30 Y le sepultaron en su heredad en Timnat-sera, que est en el monte de Ef
ran, al norte del monte de Gaas.
31 Y sirvi Israel a Jehov todo el tiempo de Josu, y todo el tiempo de los ancianos
que sobrevivieron a Josu y que saban todas las obras que Jehov haba hecho por Israel
.
Sepultura de los huesos de Jos en Siquem
32 Y enterraron en Siquem los huesos de Jos, que los hijos de Israel haban trado de
Egipto, en la parte del campo que Jacob compr de los hijos de Hamor padre de Siq
uem, por cien piezas de dinero; y fue posesin de los hijos de Jos.
Muerte de Eleazar
33 Tambin muri Eleazar hijo de Aarn, y lo enterraron en el collado de Finees su hij
o, que le fue dado en el monte de Efran.
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JUECES
Jud y Simen capturan a Adoni-bezec
JUECES 1
1 Aconteci despus de la muerte de Josu, que los hijos de Israel consultaron a Jehov,
diciendo: Quin de nosotros subir primero a pelear contra los cananeos? 2 Y Jehov re
spondi: Jud subir; he aqu que yo he entregado la tierra en sus manos. 3 Y Jud dijo a
Simen su hermano: Sube conmigo al territorio que se me ha adjudicado, y peleemos
contra el cananeo, y yo tambin ir contigo al tuyo. Y Simen fue con l. 4 Y subi Jud, y
Jehov entreg en sus manos al cananeo y al ferezeo; e hirieron de ellos en Bezec a
diez mil hombres. 5 Y hallaron a Adoni-bezec en Bezec, y pelearon contra l; y der
rotaron al cananeo y al ferezeo. 6 Mas Adoni-bezec huy; y le siguieron y le prend
ieron, y le cortaron los pulgares de las manos y de los pies. 7 Entonces dijo Ad
oni-bezec: Setenta reyes, cortados los pulgares de sus manos y de sus pies, reco
gan las migajas debajo de mi mesa; como yo hice, as me ha pagado Dios. Y le llevar
on a Jerusaln, donde muri.
Jud conquista Jerusaln y Hebrn
8 Y combatieron los hijos de Jud a Jerusaln y la tomaron, y pasaron a sus habitant
es a filo de espada y pusieron fuego a la ciudad. 9 Despus los hijos de Jud descen
dieron para pelear contra el cananeo que habitaba en las montaas, en el Neguev, y
en los llanos. 10 Y march Jud contra el cananeo que habitaba en Hebrn, la cual se
llamaba antes Quiriat-arba; e hirieron a Sesai, a Ahimn y a Talmai.
Otoniel conquista Debir y recibe a Acsa
(Jos. 15.15-19)
11 De all fue a los que habitaban en Debir, que antes se llamaba Quiriat-sefer. 1
2 Y dijo Caleb: El que atacare a Quiriat-sefer y la tomare, yo le dar Acsa mi hij
a por mujer. 13 Y la tom Otoniel hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb; y l le dio
Acsa su hija por mujer. 14 Y cuando ella se iba con l, la persuadi que pidiese a
su padre un campo. Y ella se baj del asno, y Caleb le dijo: Qu tienes? 15 Ella ento
nces le respondi: Concdeme un don; puesto que me has dado tierra del Neguev, dame
tambin fuentes de aguas. Entonces Caleb le dio las fuentes de arriba y las fuente
s de abajo.
Extensin de las conquistas de Jud y de Benjamn
16 Y los hijos del ceneo, suegro de Moiss, subieron de la ciudad de las palmeras
con los hijos de Jud al desierto de Jud, que est en el Neguev cerca de Arad; y fuer
on y habitaron con el pueblo. 17 Y fue Jud con su hermano Simen, y derrotaron al c
ananeo que habitaba en Sefat, y la asolaron; y pusieron por nombre a la ciudad,
Horma. 18 Tom tambin Jud a Gaza con su territorio, Ascaln con su territorio y Ecrn co
n su territorio. 19 Y Jehov estaba con Jud, quien arroj a los de las montaas; mas no
pudo arrojar a los que habitaban en los llanos, los cuales tenan carros herrados
. 20 Y dieron Hebrn a Caleb, como Moiss haba dicho; y l arroj de all a los tres hijos
de Anac. 21 Mas al jebuseo que habitaba en Jerusaln no lo arrojaron los hijos de
Benjamn, y el jebuseo habit con los hijos de Benjamn en Jerusaln hasta hoy.
Jos conquista Bet-el
22 Tambin la casa de Jos subi contra Bet-el; y Jehov estaba con ellos. 23 Y la casa
de Jos puso espas en Bet-el, ciudad que antes se llamaba Luz. 24 Y los que espiaba
n vieron a un hombre que sala de la ciudad, y le dijeron: Mustranos ahora la entra
da de la ciudad, y haremos contigo misericordia. 25 Y l les mostr la entrada a la
ciudad, y la hirieron a filo de espada; pero dejaron ir a aquel hombre con toda
su familia. 26 Y se fue el hombre a la tierra de los heteos, y edific una ciudad
a la cual llam Luz; y este es su nombre hasta hoy.
Extensin de las conquistas de Manass y de Efran
27 Tampoco Manass arroj a los de Bet-sen, ni a los de sus aldeas, ni a los de Taana
c y sus aldeas, ni a los de Dor y sus aldeas, ni a los habitantes de Ibleam y su
s aldeas, ni a los que habitan en Meguido y en sus aldeas; y el cananeo persista
en habitar en aquella tierra. 28 Pero cuando Israel se sinti fuerte hizo al canan
eo tributario, mas no lo arroj.
29 Tampoco Efran arroj al cananeo que habitaba en Gezer, sino que habit el cananeo
en medio de ellos en Gezer.
Extensin de las conquistas de las dems tribus
30 Tampoco Zabuln arroj a los que habitaban en Quitrn, ni a los que habitaban en Na
alal, sino que el cananeo habit en medio de l, y le fue tributario.
31 Tampoco Aser arroj a los que habitaban en Aco, ni a los que habitaban en Sidn,
en Ahlab, en Aczib, en Helba, en Afec y en Rehob. 32 Y mor Aser entre los cananeo
s que habitaban en la tierra; pues no los arroj.
33 Tampoco Neftal arroj a los que habitaban en Bet-semes, ni a los que habitaban e
n Bet-anat, sino que mor entre los cananeos que habitaban en la tierra; mas le fu
eron tributarios los moradores de Bet-semes y los moradores de Bet-anat.
34 Los amorreos acosaron a los hijos de Dan hasta el monte, y no los dejaron des
cender a los llanos. 35 Y el amorreo persisti en habitar en el monte de Heres, en
Ajaln y en Saalbim; pero cuando la casa de Jos cobr fuerzas, lo hizo tributario. 3
6 Y el lmite del amorreo fue desde la subida de Acrabim, desde Sela hacia arriba.

El ngel de Jehov en Boquim
JUECES 2
1 El ngel de Jehov subi de Gilgal a Boquim, y dijo: Yo os saqu de Egipto, y os intro
duje en la tierra de la cual haba jurado a vuestros padres, diciendo: No invalida
r jams mi pacto con vosotros, 2 con tal que vosotros no hagis pacto con los morador
es de esta tierra, cuyos altares habis de derribar; mas vosotros no habis atendido
a mi voz. Por qu habis hecho esto? 3 Por tanto, yo tambin digo: No los echar de dela
nte de vosotros, sino que sern azotes para vuestros costados, y sus dioses os sern
tropezadero. 4 Cuando el ngel de Jehov habl estas palabras a todos los hijos de Is
rael, el pueblo alz su voz y llor. 5 Y llamaron el nombre de aquel lugar Boquim, y
ofrecieron all sacrificios a Jehov.
Muerte de Josu
(Jos. 24.29-31)
6 Porque ya Josu haba despedido al pueblo, y los hijos de Israel se haban ido cada
uno a su heredad para poseerla. 7 Y el pueblo haba servido a Jehov todo el tiempo
de Josu, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josu, los cuales haba
n visto todas las grandes obras de Jehov, que l haba hecho por Israel. 8 Pero muri J
osu hijo de Nun, siervo de Jehov, siendo de ciento diez aos. 9 Y lo sepultaron en s
u heredad en Timnat-sera, en el monte de Efran, al norte del monte de Gaas. 10 Y
toda aquella generacin tambin fue reunida a sus padres. Y se levant despus de ellos
otra generacin que no conoca a Jehov, ni la obra que l haba hecho por Israel.
Apostasa de Israel, y la obra de los jueces
11 Despus los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehov, y sirvieron
a los baales. 12 Dejaron a Jehov el Dios de sus padres, que los haba sacado de la
tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que
estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehov. 13
Y dejaron a Jehov, y adoraron a Baal y a Astarot. 14 Y se encendi contra Israel e
l furor de Jehov, el cual los entreg en manos de robadores que los despojaron, y l
os vendi en mano de sus enemigos de alrededor; y no pudieron ya hacer frente a su
s enemigos. 15 Por dondequiera que salan, la mano de Jehov estaba contra ellos par
a mal, como Jehov haba dicho, y como Jehov se lo haba jurado; y tuvieron gran aflicc
in.
16 Y Jehov levant jueces que los librasen de mano de los que les despojaban; 17 pe
ro tampoco oyeron a sus jueces, sino que fueron tras dioses ajenos, a los cuales
adoraron; se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres obedecien
do a los mandamientos de Jehov; ellos no hicieron as. 18 Y cuando Jehov les levanta
ba jueces, Jehov estaba con el juez, y los libraba de mano de los enemigos todo e
l tiempo de aquel juez; porque Jehov era movido a misericordia por sus gemidos a
causa de los que los opriman y afligan. 19 Mas aconteca que al morir el juez, ellos
volvan atrs, y se corrompan ms que sus padres, siguiendo a dioses ajenos para servi
rles, e inclinndose delante de ellos; y no se apartaban de sus obras, ni de su ob
stinado camino. 20 Y la ira de Jehov se encendi contra Israel, y dijo: Por cuanto
este pueblo traspasa mi pacto que orden a sus padres, y no obedece a mi voz, 21 t
ampoco yo volver ms a arrojar de delante de ellos a ninguna de las naciones que de
j Josu cuando muri; 22 para probar con ellas a Israel, si procuraran o no seguir el
camino de Jehov, andando en l, como lo siguieron sus padres. 23 Por esto dej Jehov a
aquellas naciones, sin arrojarlas de una vez, y no las entreg en mano de Josu.
Naciones que fueron dejadas para probar a Israel
JUECES 3
1 Estas, pues, son las naciones que dej Jehov para probar con ellas a Israel, a to
dos aquellos que no haban conocido todas la guerras de Canan; 2 solamente para que
el linaje de los hijos de Israel conociese la guerra, para que la enseasen a los
que antes no la haban conocido: 3 los cinco prncipes de los filisteos, todos los
cananeos, los sidonios, y los heveos que habitaban en el monte Lbano, desde el mo
nte de Baal-hermn hasta llegar a Hamat. 4 Y fueron para probar con ellos a Israel
, para saber si obedeceran a los mandamientos de Jehov, que l haba dado a sus padres
por mano de Moiss. 5 As los hijos de Israel habitaban entre los cananeos, heteos,
amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos. 6 Y tomaron de sus hijas por mujeres, y
dieron sus hijas a los hijos de ellos, y sirvieron a sus dioses.
Otoniel liberta a Israel de Cusan-risataim
7 Hicieron, pues, los hijos de Israel lo malo ante los ojos de Jehov, y olvidaron
a Jehov su Dios, y sirvieron a los baales y a las imgenes de Asera. 8 Y la ira de
Jehov se encendi contra Israel, y los vendi en manos de Cusan-risataim rey de Meso
potamia; y sirvieron los hijos de Israel a Cusan-risataim ocho aos. 9 Entonces cl
amaron los hijos de Israel a Jehov; y Jehov levant un libertador a los hijos de Isr
ael y los libr; esto es, a Otoniel hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb. 10 Y el
Espritu de Jehov vino sobre l, y juzg a Israel, y sali a batalla, y Jehov entreg en su
mano a Cusan-risataim rey de Siria, y prevaleci su mano contra Cusan-risataim. 1
1 Y repos la tierra cuarenta aos; y muri Otoniel hijo de Cenaz.
Aod liberta a Israel de Moab
12 Volvieron los hijos de Israel a hacer lo malo ante los ojos de Jehov; y Jehov f
ortaleci a Egln rey de Moab contra Israel, por cuanto haban hecho lo malo ante los
ojos de Jehov. 13 Este junt consigo a los hijos de Amn y de Amalec, y vino e hiri a
Israel, y tom la ciudad de las palmeras. 14 Y sirvieron los hijos de Israel a Egln
rey de los moabitas dieciocho aos.
15 Y clamaron los hijos de Israel a Jehov; y Jehov les levant un libertador, a Aod
hijo de Gera, benjamita, el cual era zurdo. Y los hijos de Israel enviaron con l
un presente a Egln rey de Moab. 16 Y Aod se haba hecho un pual de dos filos, de un
codo de largo; y se lo ci debajo de sus vestidos a su lado derecho. 17 Y entreg el
presente a Egln rey de Moab; y era Egln hombre muy grueso. 18 Y luego que hubo ent
regado el presente, despidi a la gente que lo haba trado. 19 Mas l se volvi desde los
dolos que estn en Gilgal, y dijo: Rey, una palabra secreta tengo que decirte. El
entonces dijo: Calla. Y salieron de delante de l todos los que con l estaban. 20 Y
se le acerc Aod, estando l sentado solo en su sala de verano. Y Aod dijo: Tengo p
alabra de Dios para ti. El entonces se levant de la silla. 21 Entonces alarg Aod s
u mano izquierda, y tom el pual de su lado derecho, y se lo meti por el vientre, 22
de tal manera que la empuadura entr tambin tras la hoja, y la gordura cubri la hoja
, porque no sac el pual de su vientre; y sali el estircol. 23 Y sali Aod al corredor,
y cerr tras s las puertas de la sala y las asegur con el cerrojo.
24 Cuando l hubo salido, vinieron los siervos del rey, los cuales viendo las puer
tas de la sala cerradas, dijeron: Sin duda l cubre sus pies en la sala de verano.
25 Y habiendo esperado hasta estar confusos, porque l no abra las puertas de la s
ala, tomaron la llave y abrieron; y he aqu su seor cado en tierra, muerto.
26 Mas entre tanto que ellos se detuvieron, Aod escap, y pasando los dolos, se pus
o a salvo en Seirat. 27 Y cuando haba entrado, toc el cuerno en el monte de Efran,
y los hijos de Israel descendieron con l del monte, y l iba delante de ellos. 28 E
ntonces l les dijo: Seguidme, porque Jehov ha entregado a vuestros enemigos los mo
abitas en vuestras manos. Y descendieron en pos de l, y tomaron los vados del Jor
dn a Moab, y no dejaron pasar a ninguno. 29 Y en aquel tiempo mataron de los moab
itas como diez mil hombres, todos valientes y todos hombres de guerra; no escap n
inguno. 30 As fue subyugado Moab aquel da bajo la mano de Israel; y repos la tierra
ochenta aos.
Samgar liberta a Israel de los filisteos
31 Despus de l fue Samgar hijo de Anat, el cual mat a seiscientos hombres de los fi
listeos con una aguijada de bueyes; y l tambin salv a Israel.
Dbora y Barac derrotan a Ssara
JUECES 4
1 Despus de la muerte de Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante
los ojos de Jehov. 2 Y Jehov los vendi en mano de Jabn rey de Canan, el cual rein en H
azor; y el capitn de su ejrcito se llamaba Ssara, el cual habitaba en Haroset-goim.
3 Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehov, porque aqul tena novecientos carr
os herrados, y haba oprimido con crueldad a los hijos de Israel por veinte aos.
4 Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Dbora, profetisa, mujer de Lapido
t; 5 y acostumbraba sentarse bajo la palmera de Dbora, entre Ram y Bet-el, en el m
onte de Efran; y los hijos de Israel suban a ella a juicio. 6 Y ella envi a llamar
a Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Neftal, y le dijo: No te ha mandado Jehov Dios
de Israel, diciendo: Ve, junta a tu gente en el monte de Tabor, y toma contigo
diez mil hombres de la tribu de Neftal y de la tribu de Zabuln; 7 y yo atraer hacia
ti al arroyo de Cisn a Ssara, capitn del ejrcito de Jabn, con sus carros y su ejrcito
, y lo entregar en tus manos? 8 Barac le respondi: Si t fueres conmigo, yo ir; pero
si no fueres conmigo, no ir. 9 Ella dijo: Ir contigo; mas no ser tuya la gloria de
la jornada que emprendes, porque en mano de mujer vender Jehov a Ssara. Y levantndos
e Dbora, fue con Barac a Cedes. 10 Y junt Barac a Zabuln y a Neftal en Cedes, y subi
con diez mil hombres a su mando; y Dbora subi con l.
11 Y Heber ceneo, de los hijos de Hobab suegro de Moiss, se haba apartado de los c
eneos, y haba plantado sus tiendas en el valle de Zaanaim, que est junto a Cedes.
12 Vinieron, pues, a Ssara las nuevas de que Barac hijo de Abinoam haba subido al
monte de Tabor. 13 Y reuni Ssara todos sus carros, novecientos carros herrados, co
n todo el pueblo que con l estaba, desde Haroset- goim hasta el arroyo de Cisn. 14
Entonces Dbora dijo a Barac: Levntate, porque este es el da en que Jehov ha entrega
do a Ssara en tus manos. No ha salido Jehov delante de ti? Y Barac descendi del mont
e de Tabor, y diez mil hombres en pos de l. 15 Y Jehov quebrant a Ssara, a todos sus
carros y a todo su ejrcito, a filo de espada delante de Barac; y Ssara descendi de
l carro, y huy a pie. 16 Mas Barac sigui los carros y el ejrcito hasta Haroset- goi
m, y todo el ejrcito de Ssara cay a filo de espada, hasta no quedar ni uno.
17 Y Ssara huy a pie a la tienda de Jael mujer de Heber ceneo; porque haba paz entr
e Jabn rey de Hazor y la casa de Heber ceneo. 18 Y saliendo Jael a recibir a Ssara
, le dijo: Ven, seor mo, ven a m, no tengas temor. Y l vino a ella a la tienda, y el
la le cubri con una manta. 19 Y l le dijo: Te ruego me des de beber un poco de agu
a, pues tengo sed. Y ella abri un odre de leche y le dio de beber, y le volvi a cu
brir. 20 Y l le dijo: Estate a la puerta de la tienda; y si alguien viniere, y te
preguntare, diciendo: Hay aqu alguno? t responders que no. 21 Pero Jael mujer de He
ber tom una estaca de la tienda, y poniendo un mazo en su mano, se le acerc callad
amente y le meti la estaca por las sienes, y la enclav en la tierra, pues l estaba
cargado de sueo y cansado; y as muri. 22 Y siguiendo Barac a Ssara, Jael sali a recib
irlo, y le dijo: Ven, y te mostrar al varn que t buscas. Y l entr donde ella estaba,
y he aqu Ssara yaca muerto con la estaca por la sien.
23 As abati Dios aquel da a Jabn, rey de Canan, delante de los hijos de Israel. 24 Y
la mano de los hijos de Israel fue endurecindose ms y ms contra Jabn rey de Canan, ha
sta que lo destruyeron.
Cntico de Dbora y de Barac
JUECES 5
1 Aquel da cant Dbora con Barac hijo de Abinoam, diciendo:
2 Por haberse puesto al frente los caudillos en Israel,
Por haberse ofrecido voluntariamente el pueblo,
Load a Jehov.
3 Od, reyes; escuchad, oh prncipes;
Yo cantar a Jehov,
Cantar salmos a Jehov, el Dios de Israel.
4 Cuando saliste de Seir, oh Jehov,
Cuando te marchaste de los campos de Edom,
La tierra tembl, y los cielos destilaron,
Y las nubes gotearon aguas.
5 Los montes temblaron delante de Jehov,
Aquel Sina, delante de Jehov Dios de Israel.
6 En los das de Samgar hijo de Anat,
En los das de Jael, quedaron abandonados los caminos,
Y los que andaban por las sendas se apartaban por senderos torcidos.
7 Las aldeas quedaron abandonadas en Israel, haban decado,
Hasta que yo Dbora me levant,
Me levant como madre en Israel.
8 Cuando escogan nuevos dioses,
La guerra estaba a las puertas;
Se vea escudo o lanza
Entre cuarenta mil en Israel?
9 Mi corazn es para vosotros, jefes de Israel,
Para los que voluntariamente os ofrecisteis entre el pueblo.
Load a Jehov.
10 Vosotros los que cabalgis en asnas blancas,
Los que presids en juicio,
Y vosotros los que viajis, hablad.
11 Lejos del ruido de los arqueros, en los abrevaderos,
All repetirn los triunfos de Jehov,
Los triunfos de sus aldeas en Israel;
Entonces marchar hacia las puertas el pueblo de Jehov.
12 Despierta, despierta, Dbora;
Despierta, despierta, entona cntico.
Levntate, Barac, y lleva tus cautivos, hijo de Abinoam.
13 Entonces march el resto de los nobles;
El pueblo de Jehov march por l en contra de los poderosos.
14 De Efran vinieron los radicados en Amalec,
En pos de ti, Benjamn, entre tus pueblos;
De Maquir descendieron prncipes,
Y de Zabuln los que tenan vara de mando.
15 Caudillos tambin de Isacar fueron con Dbora;
Y como Barac, tambin Isacar
Se precipit a pie en el valle.
Entre las familias de Rubn
Hubo grandes resoluciones del corazn.
16 Por qu te quedaste entre los rediles,
Para or los balidos de los rebaos?
Entre las familias de Rubn
Hubo grandes propsitos del corazn.
17 Galaad se qued al otro lado del Jordn;
Y Dan, por qu se estuvo junto a las naves?
Se mantuvo Aser a la ribera del mar,
Y se qued en sus puertos.
18 El pueblo de Zabuln expuso su vida a la muerte,
Y Neftal en las alturas del campo.
19 Vinieron reyes y pelearon;
Entonces pelearon los reyes de Canan,
En Taanac, junto a las aguas de Meguido,
Mas no llevaron ganancia alguna de dinero.
20 Desde los cielos pelearon las estrellas;
Desde sus rbitas pelearon contra Ssara.
21 Los barri el torrente de Cisn,
El antiguo torrente, el torrente de Cisn.
Marcha, oh alma ma, con poder.
22 Entonces resonaron los cascos de los caballos
Por el galopar, por el galopar de sus valientes.
23 Maldecid a Meroz, dijo el ngel de Jehov;
Maldecid severamente a sus moradores,
Porque no vinieron al socorro de Jehov,
Al socorro de Jehov contra los fuertes.
24 Bendita sea entre las mujeres Jael,
Mujer de Heber ceneo;
Sobre las mujeres bendita sea en la tienda.
25 El pidi agua, y ella le dio leche;
En tazn de nobles le present crema.
26 Tendi su mano a la estaca,
Y su diestra al mazo de trabajadores,
Y golpe a Ssara; hiri su cabeza,
Y le horad, y atraves sus sienes.
27 Cay encorvado entre sus pies, qued tendido;
Entre sus pies cay encorvado;
Donde se encorv, all cay muerto.
28 La madre de Ssara se asoma a la ventana,
Y por entre las celosas a voces dice:
Por qu tarda su carro en venir?
Por qu las ruedas de sus carros se detienen?
29 Las ms avisadas de sus damas le respondan,
Y aun ella se responda a s misma:
30 No han hallado botn, y lo estn repartiendo?
A cada uno una doncella, o dos;
Las vestiduras de colores para Ssara,
Las vestiduras bordadas de colores;
La ropa de color bordada de ambos lados, para los jefes de los que tomaron el bo
tn.
31 As perezcan todos tus enemigos, oh Jehov;
Mas los que te aman, sean como el sol cuando sale en su fuerza.
Y la tierra repos cuarenta aos.
Llamamiento de Geden
JUECES 6
1 Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehov; y Jehov los entreg e
n mano de Madin por siete aos. 2 Y la mano de Madin prevaleci contra Israel. Y los h
ijos de Israel, por causa de los madianitas, se hicieron cuevas en los montes, y
cavernas, y lugares fortificados. 3 Pues suceda que cuando Israel haba sembrado,
suban los madianitas y amalecitas y los hijos del oriente contra ellos; suban y lo
s atacaban. 4 Y acampando contra ellos destruan los frutos de la tierra, hasta ll
egar a Gaza; y no dejaban qu comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos. 5 P
orque suban ellos y sus ganados, y venan con sus tiendas en grande multitud como l
angostas; ellos y sus camellos eran innumerables; as venan a la tierra para devast
arla. 6 De este modo empobreca Israel en gran manera por causa de Madin; y los hij
os de Israel clamaron a Jehov.
7 Y cuando los hijos de Israel clamaron a Jehov, a causa de los madianitas, 8 Jeh
ov envi a los hijos de Israel un varn profeta, el cual les dijo: As ha dicho Jehov Di
os de Israel: Yo os hice salir de Egipto, y os saqu de la casa de servidumbre. 9
Os libr de mano de los egipcios, y de mano de todos los que os afligieron, a los
cuales ech de delante de vosotros, y os di su tierra; 10 y os dije: Yo soy Jehov v
uestro Dios; no temis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitis; pero n
o habis obedecido a mi voz.
11 Y vino el ngel de Jehov, y se sent debajo de la encina que est en Ofra, la cual e
ra de Jos abiezerita; y su hijo Geden estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para
esconderlo de los madianitas. 12 Y el ngel de Jehov se le apareci, y le dijo: Jeho
v est contigo, varn esforzado y valiente. 13 Y Geden le respondi: Ah, seor mo, si Jehov
est con nosotros, por qu nos ha sobrevenido todo esto? Y dnde estn todas sus maravilla
s, que nuestros padres nos han contado, diciendo: No nos sac Jehov de Egipto? Y aho
ra Jehov nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. 14 Y m
irndole Jehov, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvars a Israel de la mano de los
madianitas. No te envo yo? 15 Entonces le respondi: Ah, seor mo, con qu salvar yo a I
ael? He aqu que mi familia es pobre en Manass, y yo el menor en la casa de mi padr
e. 16 Jehov le dijo: Ciertamente yo estar contigo, y derrotars a los madianitas com
o a un solo hombre. 17 Y l respondi: Yo te ruego que si he hallado gracia delante
de ti, me des seal de que t has hablado conmigo. 18 Te ruego que no te vayas de aq
u hasta que vuelva a ti, y saque mi ofrenda y la ponga delante de ti. Y l respondi:
Yo esperar hasta que vuelvas.
19 Y entrando Geden, prepar un cabrito, y panes sin levadura de un efa de harina;
y puso la carne en un canastillo, y el caldo en una olla, y sacndolo se lo presen
t debajo de aquella encina. 20 Entonces el ngel de Dios le dijo: Toma la carne y l
os panes sin levadura, y ponlos sobre esta pea, y vierte el caldo. Y l lo hizo as.
21 Y extendiendo el ngel de Jehov el bculo que tena en su mano, toc con la punta la c
arne y los panes sin levadura; y subi fuego de la pea, el cual consumi la carne y l
os panes sin levadura. Y el ngel de Jehov desapareci de su vista. 22 Viendo entonce
s Geden que era el ngel de Jehov, dijo: Ah, Seor Jehov, que he visto al ngel de Jehov c
ara a cara. 23 Pero Jehov le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirs. 24 Y edif
ic all Geden altar a Jehov, y lo llam Jehov-salom; el cual permanece hasta hoy en Ofra
de los abiezeritas.
25 Aconteci que la misma noche le dijo Jehov: Toma un toro del hato de tu padre, e
l segundo toro de siete aos, y derriba el altar de Baal que tu padre tiene, y cor
ta tambin la imagen de Asera que est junto a l; 26 y edifica altar a Jehov tu Dios e
n la cumbre de este peasco en lugar conveniente; y tomando el segundo toro, sacri
fcalo en holocausto con la madera de la imagen de Asera que habrs cortado. 27 Ento
nces Geden tom diez hombres de sus siervos, e hizo como Jehov le dijo. Mas temiendo
hacerlo de da, por la familia de su padre y por los hombres de la ciudad, lo hiz
o de noche.
28 Por la maana, cuando los de la ciudad se levantaron, he aqu que el altar de Baa
l estaba derribado, y cortada la imagen de Asera que estaba junto a l, y el segun
do toro haba sido ofrecido en holocausto sobre el altar edificado. 29 Y se dijero
n unos a otros: Quin ha hecho esto? Y buscando e inquiriendo, les dijeron: Geden hi
jo de Jos lo ha hecho. Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Jos: 30 Saca a
tu hijo para que muera, porque ha derribado el altar de Baal y ha cortado la ima
gen de Asera que estaba junto a l. 31 Y Jos respondi a todos los que estaban junto
a l: Contenderis vosotros por Baal? Defenderis su causa? Cualquiera que contienda por
l, que muera esta maana. Si es un dios, contienda por s mismo con el que derrib su
altar. 32 Aquel da Geden fue llamado Jerobaal, esto es: Contienda Baal contra l, po
r cuanto derrib su altar.
33 Pero todos los madianitas y amalecitas y los del oriente se juntaron a una, y
pasando acamparon en el valle de Jezreel. 34 Entonces el Espritu de Jehov vino so
bre Geden, y cuando ste toc el cuerno, los abiezeritas se reunieron con l. 35 Y envi
mensajeros por todo Manass, y ellos tambin se juntaron con l; asimismo envi mensajer
os a Aser, a Zabuln y a Neftal, los cuales salieron a encontrarles.
36 Y Geden dijo a Dios: Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho, 37
he aqu que yo pondr un velln de lana en la era; y si el roco estuviere en el velln s
olamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entender que salvars a Israe
l por mi mano, como lo has dicho. 38 Y aconteci as, pues cuando se levant de maana,
exprimi el velln y sac de l el roco, un tazn lleno de agua. 39 Mas Geden dijo a Dios: N
o se encienda tu ira contra m, si an hablare esta vez; solamente probar ahora otra
vez con el velln. Te ruego que solamente el velln quede seco, y el roco sobre la ti
erra. 40 Y aquella noche lo hizo Dios as; slo el velln qued seco, y en toda la tierr
a hubo roco.
Geden derrota a los madianitas
JUECES 7
1 Levantndose, pues, de maana Jerobaal, el cual es Geden, y todo el pueblo que esta
ba con l, acamparon junto a la fuente de Harod; y tena el campamento de los madian
itas al norte, ms all del collado de More, en el valle.
2 Y Jehov dijo a Geden: El pueblo que est contigo es mucho para que yo entregue a l
os madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra m, diciendo: Mi mano
me ha salvado. 3 Ahora, pues, haz pregonar en odos del pueblo, diciendo: Quien te
ma y se estremezca, madrugue y devulvase desde el monte de Galaad. Y se devolvier
on de los del pueblo veintids mil, y quedaron diez mil.
4 Y Jehov dijo a Geden: An es mucho el pueblo; llvalos a las aguas, y all te los prob
ar; y del que yo te diga: Vaya ste contigo, ir contigo; mas de cualquiera que yo te
diga: Este no vaya contigo, el tal no ir. 5 Entonces llev el pueblo a las aguas;
y Jehov dijo a Geden: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el
perro, a aqul pondrs aparte; asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus rodill
as para beber. 6 Y fue el nmero de los que lamieron llevando el agua con la mano
a su boca, trescientos hombres; y todo el resto del pueblo se dobl sobre sus rodi
llas para beber las aguas. 7 Entonces Jehov dijo a Geden: Con estos trescientos ho
mbres que lamieron el agua os salvar, y entregar a los madianitas en tus manos; y
vyase toda la dems gente cada uno a su lugar. 8 Y habiendo tomado provisiones para
el pueblo, y sus trompetas, envi a todos los israelitas cada uno a su tienda, y
retuvo a aquellos trescientos hombres; y tena el campamento de Madin abajo en el v
alle.
9 Aconteci que aquella noche Jehov le dijo: Levntate, y desciende al campamento; po
rque yo lo he entregado en tus manos. 10 Y si tienes temor de descender, baja t c
on Fura tu criado al campamento, 11 y oirs lo que hablan; y entonces tus manos se
esforzarn, y descenders al campamento. Y l descendi con Fura su criado hasta los pu
estos avanzados de la gente armada que estaba en el campamento. 12 Y los madiani
tas, los amalecitas y los hijos del oriente estaban tendidos en el valle como la
ngostas en multitud, y sus camellos eran innumerables como la arena que est a la
ribera del mar en multitud. 13 Cuando lleg Geden, he aqu que un hombre estaba conta
ndo a su compaero un sueo, diciendo: He aqu yo so un sueo: Vea un pan de cebada que rod
aba hasta el campamento de Madin, y lleg a la tienda, y la golpe de tal manera que
cay, y la trastorn de arriba abajo, y la tienda cay. 14 Y su compaero respondi y dijo
: Esto no es otra cosa sino la espada de Geden hijo de Jos, varn de Israel. Dios ha
entregado en sus manos a los madianitas con todo el campamento.
15 Cuando Geden oy el relato del sueo y su interpretacin, ador; y vuelto al campament
o de Israel, dijo: Levantaos, porque Jehov ha entregado el campamento de Madin en
vuestras manos. 16 Y repartiendo los trescientos hombres en tres escuadrones, di
o a todos ellos trompetas en sus manos, y cntaros vacos con teas ardiendo dentro d
e los cntaros. 17 Y les dijo: Miradme a m, y haced como hago yo; he aqu que cuando
yo llegue al extremo del campamento, haris vosotros como hago yo. 18 Yo tocar la t
rompeta, y todos los que estarn conmigo; y vosotros tocaris entonces las trompetas
alrededor de todo el campamento, y diris: Por Jehov y por Geden! 19 Llegaron, pues,
Geden y los cien hombres que llevaba consigo, al extremo del campamento, al prin
cipio de la guardia de la medianoche, cuando acababan de renovar los centinelas;
y tocaron las trompetas, y quebraron los cntaros que llevaban en sus manos. 20 Y
los tres escuadrones tocaron las trompetas, y quebrando los cntaros tomaron en l
a mano izquierda las teas, y en la derecha las trompetas con que tocaban, y grit
aron: Por la espada de Jehov y de Geden! 21 Y se estuvieron firmes cada uno en su p
uesto en derredor del campamento; entonces todo el ejrcito ech a correr dando grit
os y huyendo. 22 Y los trescientos tocaban las trompetas; y Jehov puso la espada
de cada uno contra su compaero en todo el campamento. Y el ejrcito huy hasta Bet-si
ta, en direccin de Zerera, y hasta la frontera de Abel-mehola en Tabat. 23 Y juntn
dose los de Israel, de Neftal, de Aser y de todo Manass, siguieron a los madianita
s.
24 Geden tambin envi mensajeros por todo el monte de Efran, diciendo: Descended al e
ncuentro de los madianitas, y tomad los vados de Bet-bara y del Jordn antes que e
llos lleguen. Y juntos todos los hombres de Efran, tomaron los vados de Bet-bara
y del Jordn. 25 Y tomaron a dos prncipes de los madianitas, Oreb y Zeeb; y mataron
a Oreb en la pea de Oreb, y a Zeeb lo mataron en el lagar de Zeeb; y despus que s
iguieron a los madianitas, trajeron las cabezas de Oreb y de Zeeb a Geden al otro
lado del Jordn.
Geden captura a los reyes de Madin
JUECES 8
1 Pero los hombres de Efran le dijeron: Qu es esto que has hecho con nosotros, no l
lamndonos cuando ibas a la guerra contra Madin? Y le reconvinieron fuertemente. 2
A los cuales l respondi: Qu he hecho yo ahora comparado con vosotros? No es el rebusc
o de Efran mejor que la vendimia de Abiezer? 3 Dios ha entregado en vuestras mano
s a Oreb y a Zeeb, prncipes de Madin; y qu he podido yo hacer comparado con vosotros
? Entonces el enojo de ellos contra l se aplac, luego que l habl esta palabra.
4 Y vino Geden al Jordn, y pas l y los trescientos hombres que traa consigo, cansados
, mas todava persiguiendo. 5 Y dijo a los de Sucot: Yo os ruego que deis a la gen
te que me sigue algunos bocados de pan; porque estn cansados, y yo persigo a Zeba
y Zalmuna, reyes de Madin. 6 Y los principales de Sucot respondieron: Estn ya Zeba
y Zalmuna en tu mano, para que demos pan a tu ejrcito? 7 Y Geden dijo: Cuando Jeh
ov haya entregado en mi mano a Zeba y a Zalmuna, yo trillar vuestra carne con espi
nos y abrojos del desierto. 8 De all subi a Peniel, y les dijo las mismas palabras
. Y los de Peniel le respondieron como haban respondido los de Sucot. 9 Y l habl ta
mbin a los de Peniel, diciendo: Cuando yo vuelva en paz, derribar esta torre.
10 Y Zeba y Zalmuna estaban en Carcor, y con ellos su ejrcito como de quince mil
hombres, todos los que haban quedado de todo el ejrcito de los hijos del oriente;
pues haban cado ciento veinte mil hombres que sacaban espada. 11 Subiendo, pues, G
eden por el camino de los que habitaban en tiendas al oriente de Noba y de Jogbeh
a, atac el campamento, porque el ejrcito no estaba en guardia. 12 Y huyendo Zeba y
Zalmuna, l los sigui; y prendi a los dos reyes de Madin, Zeba y Zalmuna, y llen de e
spanto a todo el ejrcito.
13 Entonces Geden hijo de Jos volvi de la batalla antes que el sol subiese, 14 y to
m a un joven de los hombres de Sucot, y le pregunt; y l le dio por escrito los nomb
res de los principales y de los ancianos de Sucot, setenta y siete varones. 15 Y
entrando a los hombres de Sucot, dijo: He aqu a Zeba y a Zalmuna, acerca de los
cuales me zaheristeis, diciendo: Estn ya en tu mano Zeba y Zalmuna, para que demos
nosotros pan a tus hombres cansados? 16 Y tom a los ancianos de la ciudad, y esp
inos y abrojos del desierto, y castig con ellos a los de Sucot. 17 Asimismo derri
b la torre de Peniel, y mat a los de la ciudad.
18 Luego dijo a Zeba y a Zalmuna: Qu aspecto tenan aquellos hombres que matasteis e
n Tabor? Y ellos respondieron: Como t, as eran ellos; cada uno pareca hijo de rey.
19 Y l dijo: Mis hermanos eran, hijos de mi madre. Vive Jehov, que si les hubierais
conservado la vida, yo no os matara! 20 Y dijo a Jeter su primognito: Levntate, y
mtalos. Pero el joven no desenvain su espada, porque tena temor, pues era an muchach
o. 21 Entonces dijeron Zeba y Zalmuna: Levntate t, y mtanos; porque como es el varn,
tal es su valenta. Y Geden se levant, y mat a Zeba y a Zalmuna; y tom los adornos de
lunetas que sus camellos traan al cuello.
22 Y los israelitas dijeron a Geden: S nuestro seor, t, y tu hijo, y tu nieto; pues
que nos has librado de mano de Madin. 23 Mas Geden respondi: No ser seor sobre vosotr
os, ni mi hijo os seorear: Jehov seorear sobre vosotros. 24 Y les dijo Geden: Quiero h
aceros una peticin; que cada uno me d los zarcillos de su botn (pues traan zarcillos
de oro, porque eran ismaelitas). 25 Ellos respondieron: De buena gana te los da
remos. Y tendiendo un manto, ech all cada uno los zarcillos de su botn. 26 Y fue el
peso de los zarcillos de oro que l pidi, mil setecientos siclos de oro, sin las p
lanchas y joyeles y vestidos de prpura que traan los reyes de Madin, y sin los coll
ares que traan sus camellos al cuello. 27 Y Geden hizo de ellos un efod, el cual h
izo guardar en su ciudad de Ofra; y todo Israel se prostituy tras de ese efod en
aquel lugar; y fue tropezadero a Geden y a su casa. 28 As fue subyugado Madin delan
te de los hijos de Israel, y nunca ms volvi a levantar cabeza. Y repos la tierra cu
arenta aos en los das de Geden.
29 Luego Jerobaal hijo de Jos fue y habit en su casa. 30 Y tuvo Geden setenta hijos
que constituyeron su descendencia, porque tuvo muchas mujeres. 31 Tambin su conc
ubina que estaba en Siquem le dio un hijo, y le puso por nombre Abimelec. 32 Y m
uri Geden hijo de Jos en buena vejez, y fue sepultado en el sepulcro de su padre Jos
, en Ofra de los abiezeritas.
33 Pero aconteci que cuando muri Geden, los hijos de Israel volvieron a prostituirs
e yendo tras los baales, y escogieron por dios a Baal-berit. 34 Y no se acordaro
n los hijos de Israel de Jehov su Dios, que los haba librado de todos sus enemigos
en derredor; 35 ni se mostraron agradecidos con la casa de Jerobaal, el cual es
Geden, conforme a todo el bien que l haba hecho a Israel.
Reinado de Abimelec
JUECES 9
1 Abimelec hijo de Jerobaal fue a Siquem, a los hermanos de su madre, y habl con
ellos, y con toda la familia de la casa del padre de su madre, diciendo: 2 Yo os
ruego que digis en odos de todos los de Siquem: Qu os parece mejor, que os gobierne
n setenta hombres, todos los hijos de Jerobaal, o que os gobierne un solo hombre
? Acordaos que yo soy hueso vuestro, y carne vuestra. 3 Y hablaron por l los herm
anos de su madre en odos de todos los de Siquem todas estas palabras; y el corazn
de ellos se inclin a favor de Abimelec, porque decan: Nuestro hermano es. 4 Y le d
ieron setenta siclos de plata del templo de Baal-berit, con los cuales Abimelec
alquil hombres ociosos y vagabundos, que le siguieron. 5 Y viniendo a la casa de
su padre en Ofra, mat a sus hermanos los hijos de Jerobaal, setenta varones, sobr
e una misma piedra; pero qued Jotam el hijo menor de Jerobaal, que se escondi. 6 E
ntonces se juntaron todos los de Siquem con toda la casa de Milo, y fueron y eli
gieron a Abimelec por rey, cerca de la llanura del pilar que estaba en Siquem.
7 Cuando se lo dijeron a Jotam, fue y se puso en la cumbre del monte de Gerizim,
y alzando su voz clam y les dijo: Odme, varones de Siquem, y as os oiga Dios. 8 Fu
eron una vez los rboles a elegir rey sobre s, y dijeron al olivo: Reina sobre noso
tros. 9 Mas el olivo respondi: He de dejar mi aceite, con el cual en m se honra a D
ios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los rboles? 10 Y dijeron los rbole
s a la higuera: Anda t, reina sobre nosotros. 11 Y respondi la higuera: He de dejar
mi dulzura y mi buen fruto, para ir a ser grande sobre los rboles? 12 Dijeron lu
ego los rboles a la vid: Pues ven t, reina sobre nosotros. 13 Y la vid les respond
i: He de dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande s
obre los rboles? 14 Dijeron entonces todos los rboles a la zarza: Anda t, reina sob
re nosotros. 15 Y la zarza respondi a los rboles: Si en verdad me elegs por rey sob
re vosotros, venid, abrigaos bajo de mi sombra; y si no, salga fuego de la zarza
y devore a los cedros del Lbano.
16 Ahora, pues, si con verdad y con integridad habis procedido en hacer rey a Abi
melec, y si habis actuado bien con Jerobaal y con su casa, y si le habis pagado co
nforme a la obra de sus manos 17 (porque mi padre pele por vosotros, y expuso su
vida al peligro para libraros de mano de Madin, 18 y vosotros os habis levantado h
oy contra la casa de mi padre, y habis matado a sus hijos, setenta varones sobre
una misma piedra; y habis puesto por rey sobre los de Siquem a Abimelec hijo de s
u criada, por cuanto es vuestro hermano); 19 si con verdad y con integridad habis
procedido hoy con Jerobaal y con su casa, que gocis de Abimelec, y l goce de voso
tros. 20 Y si no, fuego salga de Abimelec, que consuma a los de Siquem y a la ca
sa de Milo, y fuego salga de los de Siquem y de la casa de Milo, que consuma a A
bimelec. 21 Y escap Jotam y huy, y se fue a Beer, y all se estuvo por miedo de Abim
elec su hermano.
22 Despus que Abimelec hubo dominado sobre Israel tres aos, 23 envi Dios un mal espr
itu entre Abimelec y los hombres de Siquem, y los de Siquem se levantaron contra
Abimelec; 24 para que la violencia hecha a los setenta hijos de Jerobaal, y la
sangre de ellos, recayera sobre Abimelec su hermano que los mat, y sobre los homb
res de Siquem que fortalecieron las manos de l para matar a sus hermanos. 25 Y lo
s de Siquem pusieron en las cumbres de los montes asechadores que robaban a todo
s los que pasaban junto a ellos por el camino; de lo cual fue dado aviso a Abime
lec.
26 Y Gaal hijo de Ebed vino con sus hermanos y se pasaron a Siquem, y los de Siq
uem pusieron en l su confianza. 27 Y saliendo al campo, vendimiaron sus viedos, y
pisaron la uva e hicieron fiesta; y entrando en el templo de sus dioses, comiero
n y bebieron, y maldijeron a Abimelec. 28 Y Gaal hijo de Ebed dijo: Quin es Abimel
ec, y qu es Siquem, para que nosotros le sirvamos? No es hijo de Jerobaal, y no es
Zebul ayudante suyo? Servid a los varones de Hamor padre de Siquem; pero por qu l
e hemos de servir a l? 29 Ojal estuviera este pueblo bajo mi mano, pues yo arrojara
luego a Abimelec, y dira a Abimelec: Aumenta tus ejrcitos, y sal.
30 Cuando Zebul gobernador de la ciudad oy las palabras de Gaal hijo de Ebed, se
encendi en ira, 31 y envi secretamente mensajeros a Abimelec, diciendo: He aqu que
Gaal hijo de Ebed y sus hermanos han venido a Siquem, y he aqu que estn sublevando
la ciudad contra ti. 32 Levntate, pues, ahora de noche, t y el pueblo que est cont
igo, y pon emboscadas en el campo. 33 Y por la maana al salir el sol madruga y ca
e sobre la ciudad; y cuando l y el pueblo que est con l salgan contra ti, t hars con l
segn se presente la ocasin.
34 Levantndose, pues, de noche Abimelec y todo el pueblo que con l estaba, pusiero
n emboscada contra Siquem con cuatro compaas. 35 Y Gaal hijo de Ebed sali, y se pus
o a la entrada de la puerta de la ciudad; y Abimelec y todo el pueblo que con l e
staba, se levantaron de la emboscada. 36 Y viendo Gaal al pueblo, dijo a Zebul:
He all gente que desciende de las cumbres de los montes. Y Zebul le respondi: T ves
la sombra de los montes como si fueran hombres. 37 Volvi Gaal a hablar, y dijo:
He all gente que desciende de en medio de la tierra, y una tropa viene por el cam
ino de la encina de los adivinos. 38 Y Zebul le respondi: Dnde est ahora tu boca con
que decas: Quin es Abimelec para que le sirvamos? No es este el pueblo que tenas en
poco? Sal pues, ahora, y pelea con l. 39 Y Gaal sali delante de los de Siquem, y p
ele contra Abimelec. 40 Mas lo persigui Abimelec, y Gaal huy delante de l; y cayeron
heridos muchos hasta la entrada de la puerta. 41 Y Abimelec se qued en Aruma; y
Zebul ech fuera a Gaal y a sus hermanos, para que no morasen en Siquem.
42 Aconteci el siguiente da, que el pueblo sali al campo; y fue dado aviso a Abimel
ec, 43 el cual, tomando gente, la reparti en tres compaas, y puso emboscadas en el
campo; y cuando mir, he aqu el pueblo que sala de la ciudad; y se levant contra ello
s y los atac. 44 Porque Abimelec y la compaa que estaba con l acometieron con mpetu,
y se detuvieron a la entrada de la puerta de la ciudad, y las otras dos compaas ac
ometieron a todos los que estaban en el campo, y los mataron. 45 Y Abimelec pele
contra la ciudad todo aquel da, y tom la ciudad, y mat al pueblo que en ella estaba
; y asol la ciudad, y la sembr de sal.
46 Cuando oyeron esto todos los que estaban en la torre de Siquem, se metieron e
n la fortaleza del templo del dios Berit. 47 Y fue dado aviso a Abimelec, de que
estaban reunidos todos los hombres de la torre de Siquem. 48 Entonces subi Abime
lec al monte de Salmn, l y toda la gente que con l estaba; y tom Abimelec un hacha e
n su mano, y cort una rama de los rboles, y levantndola se la puso sobre sus hombro
s, diciendo al pueblo que estaba con l: Lo que me habis visto hacer, apresuraos a
hacerlo como yo. 49 Y todo el pueblo cort tambin cada uno su rama, y siguieron a A
bimelec, y las pusieron junto a la fortaleza, y prendieron fuego con ellas a la
fortaleza, de modo que todos los de la torre de Siquem murieron, como unos mil h
ombres y mujeres.
50 Despus Abimelec se fue a Tebes, y puso sitio a Tebes, y la tom. 51 En medio de
aquella ciudad haba una torre fortificada, a la cual se retiraron todos los hombr
es y las mujeres, y todos los seores de la ciudad; y cerrando tras s las puertas,
se subieron al techo de la torre. 52 Y vino Abimelec a la torre, y combatindola,
lleg hasta la puerta de la torre para prenderle fuego. 53 Mas una mujer dej caer u
n pedazo de una rueda de molino sobre la cabeza de Abimelec, y le rompi el crneo.
54 Entonces llam apresuradamente a su escudero, y le dijo: Saca tu espada y mtame,
para que no se diga de m: Una mujer lo mat. Y su escudero le atraves, y muri. 55 Y
cuando los israelitas vieron muerto a Abimelec, se fueron cada uno a su casa. 56
As pag Dios a Abimelec el mal que hizo contra su padre, matando a sus setenta her
manos. 57 Y todo el mal de los hombres de Siquem lo hizo Dios volver sobre sus c
abezas, y vino sobre ellos la maldicin de Jotam hijo de Jerobaal.
Tola y Jair juzgan a Israel
JUECES 10
1 Despus de Abimelec, se levant para librar a Israel Tola hijo de Fa, hijo de Dodo,
varn de Isacar, el cual habitaba en Samir en el monte de Efran. 2 Y juzg a Israel
veintitrs aos; y muri, y fue sepultado en Samir.
3 Tras l se levant Jair galaadita, el cual juzg a Israel veintids aos. 4 Este tuvo tr
einta hijos, que cabalgaban sobre treinta asnos; y tenan treinta ciudades, que se
llaman las ciudades de Jair hasta hoy, las cuales estn en la tierra de Galaad. 5
Y muri Jair, y fue sepultado en Camn.
Jeft liberta a Israel de los amonitas
6 Pero los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehov, y si
rvieron a los baales y a Astarot, a los dioses de Siria, a los dioses de Sidn, a
los dioses de Moab, a los dioses de los hijos de Amn y a los dioses de los filist
eos; y dejaron a Jehov, y no le sirvieron. 7 Y se encendi la ira de Jehov contra Is
rael, y los entreg en mano de los filisteos, y en mano de los hijos de Amn; 8 los
cuales oprimieron y quebrantaron a los hijos de Israel en aquel tiempo dieciocho
aos, a todos los hijos de Israel que estaban al otro lado del Jordn en la tierra
del amorreo, que est en Galaad. 9 Y los hijos de Amn pasaron el Jordn para hacer ta
mbin guerra contra Jud y contra Benjamn y la casa de Efran, y fue afligido Israel en
gran manera.
10 Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehov, diciendo: Nosotros hemos pecado
contra ti; porque hemos dejado a nuestro Dios, y servido a los baales. 11 Y Jeh
ov respondi a los hijos de Israel: No habis sido oprimidos de Egipto, de los amorreo
s, de los amonitas, de los filisteos, 12 de los de Sidn, de Amalec y de Man, y cla
mando a m no os libr de sus manos? 13 Mas vosotros me habis dejado, y habis servido
a dioses ajenos; por tanto, yo no os librar ms. 14 Andad y clamad a los dioses que
os habis elegido; que os libren ellos en el tiempo de vuestra afliccin. 15 Y los
hijos de Israel respondieron a Jehov: Hemos pecado; haz t con nosotros como bien t
e parezca; slo te rogamos que nos libres en este da. 16 Y quitaron de entre s los d
ioses ajenos, y sirvieron a Jehov; y l fue angustiado a causa de la afliccin de Isr
ael.
17 Entonces se juntaron los hijos de Amn, y acamparon en Galaad; se juntaron asim
ismo los hijos de Israel, y acamparon en Mizpa. 18 Y los prncipes y el pueblo de
Galaad dijeron el uno al otro: Quin comenzar la batalla contra los hijos de Amn? Ser
caudillo sobre todos los que habitan en Galaad.
JUECES 11
1 Jeft galaadita era esforzado y valeroso; era hijo de una mujer ramera, y el pad
re de Jeft era Galaad. 2 Pero la mujer de Galaad le dio hijos, los cuales, cuando
crecieron, echaron fuera a Jeft, dicindole: No heredars en la casa de nuestro padr
e, porque eres hijo de otra mujer. 3 Huy, pues, Jeft de sus hermanos, y habit en ti
erra de Tob; y se juntaron con l hombres ociosos, los cuales salan con l.
4 Aconteci andando el tiempo, que los hijos de Amn hicieron guerra contra Israel.
5 Y cuando los hijos de Amn hicieron guerra contra Israel, los ancianos de Galaad
fueron a traer a Jeft de la tierra de Tob; 6 y dijeron a Jeft: Ven, y sers nuestro
jefe, para que peleemos contra los hijos de Amn. 7 Jeft respondi a los ancianos de
Galaad: No me aborrecisteis vosotros, y me echasteis de la casa de mi padre? Por
qu, pues, vens ahora a m cuando estis en afliccin? 8 Y los ancianos de Galaad respond
ieron a Jeft: Por esta misma causa volvemos ahora a ti, para que vengas con nosot
ros y pelees contra los hijos de Amn, y seas caudillo de todos los que moramos en
Galaad. 9 Jeft entonces dijo a los ancianos de Galaad: Si me hacis volver para qu
e pelee contra los hijos de Amn, y Jehov los entregare delante de m, ser yo vuestro c
audillo? 10 Y los ancianos de Galaad respondieron a Jeft: Jehov sea testigo entre
nosotros, si no hiciremos como t dices. 11 Entonces Jeft vino con los ancianos de G
alaad, y el pueblo lo eligi por su caudillo y jefe; y Jeft habl todas sus palabras
delante de Jehov en Mizpa.
12 Y envi Jeft mensajeros al rey de los amonitas, diciendo: Qu tienes t conmigo, que
has venido a m para hacer guerra contra mi tierra? 13 El rey de los amonitas resp
ondi a los mensajeros de Jeft: Por cuanto Israel tom mi tierra, cuando subi de Egipt
o, desde Arnn hasta Jaboc y el Jordn; ahora, pues, devulvela en paz. 14 Y Jeft volvi
a enviar otros mensajeros al rey de los amonitas, 15 para decirle: Jeft ha dicho
as: Israel no tom tierra de Moab, ni tierra de los hijos de Amn. 16 Porque cuando I
srael subi de Egipto, anduvo por el desierto hasta el Mar Rojo, y lleg a Cades. 17
Entonces Israel envi mensajeros al rey de Edom, diciendo: Yo te ruego que me dej
es pasar por tu tierra; pero el rey de Edom no los escuch. Envi tambin al rey de Mo
ab, el cual tampoco quiso; se qued, por tanto, Israel en Cades. 18 Despus, yendo p
or el desierto, rode la tierra de Edom y la tierra de Moab, y viniendo por el lad
o oriental de la tierra de Moab, acamp al otro lado de Arnn, y no entr en territori
o de Moab; porque Arnn es territorio de Moab. 19 Y envi Israel mensajeros a Sehn re
y de los amorreos, rey de Hesbn, dicindole: Te ruego que me dejes pasar por tu tie
rra hasta mi lugar. 20 Mas Sehn no se fio de Israel para darle paso por su territ
orio, sino que reuniendo Sehn toda su gente, acamp en Jahaza, y pele contra Israel.
21 Pero Jehov Dios de Israel entreg a Sehn y a todo su pueblo en mano de Israel, y
los derrot; y se apoder Israel de toda la tierra de los amorreos que habitaban en
aquel pas. 22 Se apoderaron tambin de todo el territorio del amorreo desde Arnn ha
sta Jaboc, y desde el desierto hasta el Jordn. 23 As que, lo que Jehov Dios de Isra
el desposey al amorreo delante de su pueblo Israel, pretendes t apoderarte de l? 24
Lo que te hiciere poseer Quemos tu dios, no lo poseeras t? As, todo lo que desposey J
ehov nuestro Dios delante de nosotros, nosotros lo poseeremos. 25 Eres t ahora mejo
r en algo que Balac hijo de Zipor, rey de Moab? Tuvo l cuestin contra Israel, o hiz
o guerra contra ellos? 26 Cuando Israel ha estado habitando por trescientos aos a
Hesbn y sus aldeas, a Aroer y sus aldeas, y todas las ciudades que estn en el ter
ritorio de Arnn, por qu no las habis recobrado en ese tiempo? 27 As que, yo nada he p
ecado contra ti, mas t haces mal conmigo peleando contra m. Jehov, que es el juez,
juzgue hoy entre los hijos de Israel y los hijos de Amn. 28 Mas el rey de los hij
os de Amn no atendi a las razones que Jeft le envi.
29 Y el Espritu de Jehov vino sobre Jeft; y pas por Galaad y Manass, y de all pas a Miz
pa de Galaad, y de Mizpa de Galaad pas a los hijos de Amn. 30 Y Jeft hizo voto a Je
hov, diciendo: Si entregares a los amonitas en mis manos, 31 cualquiera que salie
re de las puertas de mi casa a recibirme, cuando regrese victorioso de los amoni
tas, ser de Jehov, y lo ofrecer en holocausto. 32 Y fue Jeft hacia los hijos de Amn p
ara pelear contra ellos; y Jehov los entreg en su mano. 33 Y desde Aroer hasta lle
gar a Minit, veinte ciudades, y hasta la vega de las vias, los derrot con muy gran
de estrago. As fueron sometidos los amonitas por los hijos de Israel.
34 Entonces volvi Jeft a Mizpa, a su casa; y he aqu su hija que sala a recibirle con
panderos y danzas, y ella era sola, su hija nica; no tena fuera de ella hijo ni h
ija. 35 Y cuando l la vio, rompi sus vestidos, diciendo: Ay, hija ma! en verdad me h
as abatido, y t misma has venido a ser causa de mi dolor; porque le he dado palab
ra a Jehov, y no podr retractarme. 36 Ella entonces le respondi: Padre mo, si le has
dado palabra a Jehov, haz de m conforme a lo que prometiste, ya que Jehov ha hecho
venganza en tus enemigos los hijos de Amn. 37 Y volvi a decir a su padre: Concdeme
esto: djame por dos meses que vaya y descienda por los montes, y llore mi virgin
idad, yo y mis compaeras. 38 El entonces dijo: Ve. Y la dej por dos meses. Y ella
fue con sus compaeras, y llor su virginidad por los montes. 39 Pasados los dos mes
es volvi a su padre, quien hizo de ella conforme al voto que haba hecho. Y ella nu
nca conoci varn. 40 Y se hizo costumbre en Israel, que de ao en ao fueran las doncel
las de Israel a endechar a la hija de Jeft galaadita, cuatro das en el ao.
JUECES 12
1 Entonces se reunieron los varones de Efran, y pasaron hacia el norte, y dijeron
a Jeft: Por qu fuiste a hacer guerra contra los hijos de Amn, y no nos llamaste par
a que furamos contigo? Nosotros quemaremos tu casa contigo. 2 Y Jeft les respondi:
Yo y mi pueblo tenamos una gran contienda con los hijos de Amn, y os llam, y no me
defendisteis de su mano. 3 Viendo, pues, que no me defendais, arriesgu mi vida, y
pas contra los hijos de Amn, y Jehov me los entreg; por qu, pues, habis subido hoy cont
ra m para pelear conmigo? 4 Entonces reuni Jeft a todos los varones de Galaad, y pe
le contra Efran; y los de Galaad derrotaron a Efran, porque haban dicho: Vosotros so
is fugitivos de Efran, vosotros los galaaditas, en medio de Efran y de Manass. 5 Y
los galaaditas tomaron los vados del Jordn a los de Efran; y aconteci que cuando de
can los fugitivos de Efran: Quiero pasar, los de Galaad les preguntaban: Eres t efra
teo? Si l responda: No, 6 entonces le decan: Ahora, pues, di Shibolet. Y l deca Sibol
et; porque no poda pronunciarlo correctamente. Entonces le echaban mano, y le deg
ollaban junto a los vados del Jordn. Y murieron entonces de los de Efran cuarenta
y dos mil. 7 Y Jeft juzg a Israel seis aos; y muri Jeft galaadita, y fue sepultado en
una de las ciudades de Galaad.
Ibzn, Eln y Abdn, jueces de Israel
8 Despus de l juzg a Israel Ibzn de Beln, 9 el cual tuvo treinta hijos y treinta hija
s, las cuales cas fuera, y tom de fuera treinta hijas para sus hijos; y juzg a Isra
el siete aos. 10 Y muri Ibzn, y fue sepultado en Beln. 11 Despus de l juzg a Israel El
zabulonita, el cual juzg a Israel diez aos. 12 Y muri Eln zabulonita, y fue sepultad
o en Ajaln en la tierra de Zabuln. 13 Despus de l juzg a Israel Abdn hijo de Hilel, pi
ratonita. 14 Este tuvo cuarenta hijos y treinta nietos, que cabalgaban sobre set
enta asnos; y juzg a Israel ocho aos. 15 Y muri Abdn hijo de Hilel piratonita, y fue
sepultado en Piratn, en la tierra de Efran, en el monte de Amalec.
JUECES 13
Nacimiento de Sansn
1 Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehov; y Jehov lo
s entreg en mano de los filisteos por cuarenta aos. 2 Y haba un hombre de Zora, de
la tribu de Dan, el cual se llamaba Manoa; y su mujer era estril, y nunca haba ten
ido hijos. 3 A esta mujer apareci el ngel de Jehov, y le dijo: He aqu que t eres estri
l, y nunca has tenido hijos; pero concebirs y dars a luz un hijo. 4 Ahora, pues, n
o bebas vino ni sidra, ni comas cosa inmunda. 5 Pues he aqu que concebirs y dars a
luz un hijo; y navaja no pasar sobre su cabeza, porque el nio ser nazareo a Dios de
sde su nacimiento, y l comenzar a salvar a Israel de mano de los filisteos. 6 Y la
mujer vino y se lo cont a su marido, diciendo: Un varn de Dios vino a m, cuyo aspe
cto era como el aspecto de un ngel de Dios, temible en gran manera; y no le pregu
nt de dnde ni quin era, ni tampoco l me dijo su nombre. 7 Y me dijo: He aqu que t conc
ebirs, y dars a luz un hijo; por tanto, ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas co
sa inmunda, porque este nio ser nazareo a Dios desde su nacimiento hasta el da de s
u muerte.
8 Entonces or Manoa a Jehov, y dijo: Ah, Seor mo, yo te ruego que aquel varn de Dios
que enviaste, vuelva ahora a venir a nosotros, y nos ensee lo que hayamos de hace
r con el nio que ha de nacer. 9 Y Dios oy la voz de Manoa; y el ngel de Dios volvi o
tra vez a la mujer, estando ella en el campo; mas su marido Manoa no estaba con
ella. 10 Y la mujer corri prontamente a avisarle a su marido, dicindole: Mira que
se me ha aparecido aquel varn que vino a m el otro da. 11 Y se levant Manoa, y sigui
a su mujer; y vino al varn y le dijo: Eres t aquel varn que habl a la mujer? Y l dijo:
Yo soy. 12 Entonces Manoa dijo: Cuando tus palabras se cumplan, cmo debe ser la m
anera de vivir del nio, y qu debemos hacer con l? 13 Y el ngel de Jehov respondi a Man
oa: La mujer se guardar de todas las cosas que yo le dije. 14 No tomar nada que pr
oceda de la vid; no beber vino ni sidra, y no comer cosa inmunda; guardar todo lo q
ue le mand.
15 Entonces Manoa dijo al ngel de Jehov: Te ruego nos permitas detenerte, y te pre
pararemos un cabrito. 16 Y el ngel de Jehov respondi a Manoa: Aunque me detengas, n
o comer de tu pan; mas si quieres hacer holocausto, ofrcelo a Jehov. Y no saba Manoa
que aqul fuese ngel de Jehov. 17 Entonces dijo Manoa al ngel de Jehov: Cul es tu nombr
e, para que cuando se cumpla tu palabra te honremos? 18 Y el ngel de Jehov respond
i: Por qu preguntas por mi nombre, que es admirable? 19 Y Manoa tom un cabrito y una
ofrenda, y los ofreci sobre una pea a Jehov; y el ngel hizo milagro ante los ojos d
e Manoa y de su mujer. 20 Porque aconteci que cuando la llama suba del altar hacia
el cielo, el ngel de Jehov subi en la llama del altar ante los ojos de Manoa y de
su mujer, los cuales se postraron en tierra.
21 Y el ngel de Jehov no volvi a aparecer a Manoa ni a su mujer. Entonces conoci Man
oa que era el ngel de Jehov. 22 Y dijo Manoa a su mujer: Ciertamente moriremos, po
rque a Dios hemos visto. 23 Y su mujer le respondi: Si Jehov nos quisiera matar, n
o aceptara de nuestras manos el holocausto y la ofrenda, ni nos hubiera mostrado
todas estas cosas, ni ahora nos habra anunciado esto. 24 Y la mujer dio a luz un
hijo, y le puso por nombre Sansn. Y el nio creci, y Jehov lo bendijo. 25 Y el Espritu
de Jehov comenz a manifestarse en l en los campamentos de Dan, entre Zora y Estaol
.
Sansn y la mujer filistea de Timnat
JUECES 14
1 Descendi Sansn a Timnat, y vio en Timnat a una mujer de las hijas de los filiste
os. 2 Y subi, y lo declar a su padre y a su madre, diciendo: Yo he visto en Timnat
una mujer de las hijas de los filisteos; os ruego que me la tomis por mujer. 3 Y
su padre y su madre le dijeron: No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni
en todo nuestro pueblo, para que vayas t a tomar mujer de los filisteos incircun
cisos? Y Sansn respondi a su padre: Tmame sta por mujer, porque ella me agrada.
4 Mas su padre y su madre no saban que esto vena de Jehov, porque l buscaba ocasin co
ntra los filisteos; pues en aquel tiempo los filisteos dominaban sobre Israel.
5 Y Sansn descendi con su padre y con su madre a Timnat; y cuando llegaron a las v
ias de Timnat, he aqu un len joven que vena rugiendo hacia l. 6 Y el Espritu de Jehov v
ino sobre Sansn, quien despedaz al len como quien despedaza un cabrito, sin tener n
ada en su mano; y no declar ni a su padre ni a su madre lo que haba hecho. 7 Desce
ndi, pues, y habl a la mujer; y ella agrad a Sansn. 8 Y volviendo despus de algunos da
s para tomarla, se apart del camino para ver el cuerpo muerto del len; y he aqu que
en el cuerpo del len haba un enjambre de abejas, y un panal de miel. 9 Y tomndolo
en sus manos, se fue comindolo por el camino; y cuando alcanz a su padre y a su ma
dre, les dio tambin a ellos que comiesen; mas no les descubri que haba tomado aquel
la miel del cuerpo del len.
10 Vino, pues, su padre adonde estaba la mujer, y Sansn hizo all banquete; porque
as solan hacer los jvenes. 11 Y aconteci que cuando ellos le vieron, tomaron treinta
compaeros para que estuviesen con l. 12 Y Sansn les dijo: Yo os propondr ahora un e
nigma, y si en los siete das del banquete me lo declaris y descifris, yo os dar trei
nta vestidos de lino y treinta vestidos de fiesta. 13 Mas si no me lo podis decla
rar, entonces vosotros me daris a m los treinta vestidos de lino y los vestidos de
fiesta. Y ellos respondieron: Propn tu enigma, y lo oiremos. 14 Entonces les dij
o:
Del devorador sali comida,
Y del fuerte sali dulzura.
Y ellos no pudieron declararle el enigma en tres das.
15 Al sptimo da dijeron a la mujer de Sansn: Induce a tu marido a que nos declare e
ste enigma, para que no te quememos a ti y a la casa de tu padre. Nos habis llamad
o aqu para despojarnos? 16 Y llor la mujer de Sansn en presencia de l, y dijo: Solam
ente me aborreces, y no me amas, pues no me declaras el enigma que propusiste a
los hijos de mi pueblo. Y l respondi: He aqu que ni a mi padre ni a mi madre lo he
declarado, y te lo haba de declarar a ti? 17 Y ella llor en presencia de l los siete
das que ellos tuvieron banquete; mas al sptimo da l se lo declar, porque le presiona
ba; y ella lo declar a los hijos de su pueblo. 18 Al sptimo da, antes que el sol se
pusiese, los de la ciudad le dijeron:
Qu cosa ms dulce que la miel?
Y qu cosa ms fuerte que el len?
Y l les respondi:
Si no araseis con mi novilla,
Nunca hubierais descubierto mi enigma. 19 Y el Espritu de Jehov vino sobre l, y des
cendi a Ascaln y mat a treinta hombres de ellos; y tomando sus despojos, dio las mu
das de vestidos a los que haban explicado el enigma; y encendido en enojo se volv
i a la casa de su padre. 20 Y la mujer de Sansn fue dada a su compaero, al cual l ha
ba tratado como su amigo.
JUECES 15
1 Aconteci despus de algn tiempo, que en los das de la siega del trigo Sansn visit a s
u mujer con un cabrito, diciendo: Entrar a mi mujer en el aposento. Mas el padre
de ella no lo dej entrar. 2 Y dijo el padre de ella: Me persuad de que la aborrecas
, y la di a tu compaero. Mas su hermana menor, no es ms hermosa que ella? Tmala, pue
s, en su lugar. 3 Entonces le dijo Sansn: Sin culpa ser esta vez respecto de los f
ilisteos, si mal les hiciere. 4 Y fue Sansn y caz trescientas zorras, y tom teas, y
junt cola con cola, y puso una tea entre cada dos colas. 5 Despus, encendiendo la
s teas, solt las zorras en los sembrados de los filisteos, y quem las mieses amont
onadas y en pie, vias y olivares. 6 Y dijeron los filisteos: Quin hizo esto? Y les
contestaron: Sansn, el yerno del timnateo, porque le quit su mujer y la dio a su c
ompaero. Y vinieron los filisteos y la quemaron a ella y a su padre. 7 Entonces S
ansn les dijo: Ya que as habis hecho, juro que me vengar de vosotros, y despus desist
ir. 8 Y los hiri cadera y muslo con gran mortandad; y descendi y habit en la cueva d
e la pea de Etam.
Sansn derrota a los filisteos en Lehi
9 Entonces los filisteos subieron y acamparon en Jud, y se extendieron por Lehi.
10 Y los varones de Jud les dijeron: Por qu habis subido contra nosotros? Y ellos re
spondieron: A prender a Sansn hemos subido, para hacerle como l nos ha hecho. 11 Y
vinieron tres mil hombres de Jud a la cueva de la pea de Etam, y dijeron a Sansn: N
o sabes t que los filisteos dominan sobre nosotros? Por qu nos has hecho esto? Y l l
es respondi: Yo les he hecho como ellos me hicieron. 12 Ellos entonces le dijeron
: Nosotros hemos venido para prenderte y entregarte en mano de los filisteos. Y
Sansn les respondi: Juradme que vosotros no me mataris. 13 Y ellos le respondieron,
diciendo: No; solamente te prenderemos, y te entregaremos en sus manos; mas no
te mataremos. Entonces le ataron con dos cuerdas nuevas, y le hicieron venir de
la pea.
14 Y as que vino hasta Lehi, los filisteos salieron gritando a su encuentro; pero
el Espritu de Jehov vino sobre l, y las cuerdas que estaban en sus brazos se volvi
eron como lino quemado con fuego, y las ataduras se cayeron de sus manos. 15 Y h
allando una quijada de asno fresca an, extendi la mano y la tom, y mat con ella a mi
l hombres. 16 Entonces Sansn dijo:
Con la quijada de un asno, un montn, dos montones;
Con la quijada de un asno mat a mil hombres. 17 Y acabando de hablar, arroj de su
mano la quijada, y llam a aquel lugar Ramat-lehi.
18 Y teniendo gran sed, clam luego a Jehov, y dijo: T has dado esta grande salvacin
por mano de tu siervo; y morir yo ahora de sed, y caer en mano de los incircuncisos
? 19 Entonces abri Dios la cuenca que hay en Lehi; y sali de all agua, y l bebi, y re
cobr su espritu, y se reanim. Por esto llam el nombre de aquel lugar, En-hacore, el
cual est en Lehi, hasta hoy. 20 Y juzg a Israel en los das de los filisteos veinte
aos.
Sansn en Gaza
JUECES 16
1 Fue Sansn a Gaza, y vio all a una mujer ramera, y se lleg a ella. 2 Y fue dicho a
los de Gaza: Sansn ha venido ac. Y lo rodearon, y acecharon toda aquella noche a
la puerta de la ciudad; y estuvieron callados toda aquella noche, diciendo: Hast
a la luz de la maana; entonces lo mataremos. 3 Mas Sansn durmi hasta la medianoche;
y a la medianoche se levant, y tomando las puertas de la ciudad con sus dos pila
res y su cerrojo, se las ech al hombro, y se fue y las subi a la cumbre del monte
que est delante de Hebrn.
Sansn y Dalila
4 Despus de esto aconteci que se enamor de una mujer en el valle de Sorec, la cual
se llamaba Dalila. 5 Y vinieron a ella los prncipes de los filisteos, y le dijero
n: Engale e infrmate en qu consiste su gran fuerza, y cmo lo podramos vencer, para que
lo atemos y lo dominemos; y cada uno de nosotros te dar mil cien siclos de plata
. 6 Y Dalila dijo a Sansn: Yo te ruego que me declares en qu consiste tu gran fuer
za, y cmo podrs ser atado para ser dominado. 7 Y le respondi Sansn: Si me ataren con
siete mimbres verdes que an no estn enjutos, entonces me debilitar y ser como cualq
uiera de los hombres. 8 Y los prncipes de los filisteos le trajeron siete mimbres
verdes que an no estaban enjutos, y ella le at con ellos. 9 Y ella tena hombres en
acecho en el aposento. Entonces ella le dijo: Sansn, los filisteos contra ti! Y l
rompi los mimbres, como se rompe una cuerda de estopa cuando toca el fuego; y no
se supo el secreto de su fuerza.
10 Entonces Dalila dijo a Sansn: He aqu t me has engaado, y me has dicho mentiras; d
escbreme, pues, ahora, te ruego, cmo podrs ser atado. 11 Y l le dijo: Si me ataren f
uertemente con cuerdas nuevas que no se hayan usado, yo me debilitar, y ser como c
ualquiera de los hombres. 12 Y Dalila tom cuerdas nuevas, y le at con ellas, y le
dijo: Sansn, los filisteos sobre ti! Y los espas estaban en el aposento. Mas l las r
ompi de sus brazos como un hilo.
13 Y Dalila dijo a Sansn: Hasta ahora me engaas, y tratas conmigo con mentiras. De
scbreme, pues, ahora, cmo podrs ser atado. El entonces le dijo: Si tejieres siete g
uedejas de mi cabeza con la tela y las asegurares con la estaca. 14 Y ella las a
segur con la estaca, y le dijo: Sansn, los filisteos sobre ti! Mas despertando l de
su sueo, arranc la estaca del telar con la tela.
15 Y ella le dijo: Cmo dices: Yo te amo, cuando tu corazn no est conmigo? Ya me has
engaado tres veces, y no me has descubierto an en qu consiste tu gran fuerza. 16 Y
aconteci que, presionndole ella cada da con sus palabras e importunndole, su alma fu
e reducida a mortal angustia. 17 Le descubri, pues, todo su corazn, y le djio: Nun
ca a mi cabeza lleg navaja; porque soy nazareo de Dios desde el vientre de mi mad
re. Si fuere rapado, mi fuerza se apartar de m, y me debilitar y ser como todos los
hombres.
18 Viendo Dalila que l le haba descubierto todo su corazn, envi a llamar a los princ
ipales de los filisteos, diciendo: Venid esta vez, porque l me ha descubierto tod
o su corazn. Y los principales de los filisteos vinieron a ella, trayendo en su m
ano el dinero. 19 Y ella hizo que l se durmiese sobre sus rodillas, y llam a un ho
mbre, quien le rap las siete guedejas de su cabeza; y ella comenz a afligirlo, pue
s su fuerza se apart de l. 20 Y le dijo: Sansn, los filisteos sobre ti! Y luego que
despert l de su sueo, se dijo: Esta vez saldr como las otras y me escapar. Pero l no s
aba que Jehov ya se haba apartado de l. 21 Mas los filisteos le echaron mano, y le s
acaron los ojos, y le llevaron a Gaza; y le ataron con cadenas para que moliese
en la crcel. 22 Y el cabello de su cabeza comenz a crecer, despus que fue rapado.
Muerte de Sansn
23 Entonces los principales de los filisteos se juntaron para ofrecer sacrificio
a Dagn su dios y para alegrarse; y dijeron: Nuestro dios entreg en nuestras manos
a Sansn nuestro enemigo. 24 Y vindolo el pueblo, alabaron a su dios, diciendo: Nu
estro dios entreg en nuestras manos a nuestro enemigo, y al destruidor de nuestra
tierra, el cual haba dado muerte a muchos de nosotros. 25 Y aconteci que cuando s
intieron alegra en su corazn, dijeron: Llamad a Sansn, para que nos divierta. Y lla
maron a Sansn de la crcel, y sirvi de juguete delante de ellos; y lo pusieron entre
las columnas. 26 Entonces Sansn dijo al joven que le guiaba de la mano: Acrcame,
y hazme palpar las columnas sobre las que descansa la casa, para que me apoye so
bre ellas. 27 Y la casa estaba llena de hombres y mujeres, y todos los principal
es de los filisteos estaban all; y en el piso alto haba como tres mil hombres y mu
jeres, que estaban mirando el escarnio de Sansn.
28 Entonces clam Sansn a Jehov, y dijo: Seor Jehov, acurdate ahora de m, y fortalceme,
e ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los f
ilisteos por mis dos ojos. 29 Asi luego Sansn las dos columnas de en medio, sobre
las que descansaba la casa, y ech todo su peso sobre ellas, su mano derecha sobre
una y su mano izquierda sobre la otra. 30 Y dijo Sansn: Muera yo con los filiste
os. Entonces se inclin con toda su fuerza, y cay la casa sobre los principales, y
sobre todo el pueblo que estaba en ella. Y los que mat al morir fueron muchos ms q
ue los que haba matado durante su vida. 31 Y descendieron sus hermanos y toda la
casa de su padre, y le tomaron, y le llevaron, y le sepultaron entre Zora y Esta
ol, en el sepulcro de su padre Manoa. Y l juzg a Israel veinte aos.
Las imgenes y el sacerdote de Micaa
JUECES 17
1 Hubo un hombre del monte de Efran, que se llamaba Micaa, 2 el cual dijo a su mad
re: Los mil cien siclos de plata que te fueron hurtados, acerca de los cuales ma
ldijiste, y de los cuales me hablaste, he aqu el dinero est en mi poder; yo lo tom.
Entonces la madre dijo: Bendito seas de Jehov, hijo mo. 3 Y l devolvi los mil cien
siclos de plata a su madre; y su madre dijo: En verdad he dedicado el dinero a J
ehov por mi hijo, para hacer una imagen de talla y una de fundicin; ahora, pues, y
o te lo devuelvo. 4 Mas l devolvi el dinero a su madre, y tom su madre doscientos s
iclos de plata y los dio al fundidor, quien hizo de ellos una imagen de talla y
una de fundicin, la cual fue puesta en la casa de Micaa. 5 Y este hombre Micaa tuvo
casa de dioses, e hizo efod y terafines, y consagr a uno de sus hijos para que f
uera su sacerdote. 6 En aquellos das no haba rey en Israel; cada uno haca lo que bi
en le pareca.
7 Y haba un joven de Beln de Jud, de la tribu de Jud, el cual era levita, y foraster
o all. 8 Este hombre parti de la ciudad de Beln de Jud para ir a vivir donde pudiera
encontrar lugar; y llegando en su camino al monte de Efran, vino a casa de Micaa.
9 Y Micaa le dijo: De dnde vienes? Y el levita le respondi: Soy de Beln de Jud, y voy
a vivir donde pueda encontrar lugar. 10 Entonces Micaa le dijo: Qudate en mi casa
, y sers para m padre y sacerdote; y yo te dar diez siclos de plata por ao, vestidos
y comida. Y el levita se qued. 11 Agrad, pues, al levita morar con aquel hombre,
y fue para l como uno de sus hijos. 12 Y Micaa consagr al levita, y aquel joven le
serva de sacerdote, y permaneci en casa de Micaa. 13 Y Micaa dijo: Ahora s que Jehov m
e prosperar, porque tengo un levita por sacerdote.
Micaa y los hombres de Dan
JUECES 18
1 En aquellos das no haba rey en Israel. Y en aquellos das la tribu de Dan buscaba
posesin para s donde habitar, porque hasta entonces no haba tenido posesin entre las
tribus de Israel. 2 Y los hijos de Dan enviaron de su tribu cinco hombres de en
tre ellos, hombres valientes, de Zora y Estaol, para que reconociesen y exploras
en bien la tierra; y les dijeron: Id y reconoced la tierra. Estos vinieron al mo
nte de Efran, hasta la casa de Micaa, y all posaron. 3 Cuando estaban cerca de la c
asa de Micaa, reconocieron la voz del joven levita; y llegando all, le dijeron: Quin
te ha trado ac? y qu haces aqu? y qu tienes t por aqu? 4 El les respondi: De esta y
ta manera ha hecho conmigo Micaa, y me ha tomado para que sea su sacerdote. 5 Y e
llos le dijeron: Pregunta, pues, ahora a Dios, para que sepamos si ha de prosper
ar este viaje que hacemos. 6 Y el sacerdote les respondi: Id en paz; delante de J
ehov est vuestro camino en que andis.
7 Entonces aquellos cinco hombres salieron, y vinieron a Lais; y vieron que el p
ueblo que habitaba en ella estaba seguro, ocioso y confiado, conforme a la costu
mbre de los de Sidn, sin que nadie en aquella regin les perturbase en cosa alguna,
ni haba quien poseyese el reino. Y estaban lejos de los sidonios, y no tenan nego
cios con nadie. 8 Volviendo, pues, ellos a sus hermanos en Zora y Estaol, sus he
rmanos les dijeron: Qu hay? Y ellos respondieron: 9 Levantaos, subamos contra ello
s; porque nosotros hemos explorado la regin, y hemos visto que es muy buena; y vos
otros no haris nada? No seis perezosos en poneros en marcha para ir a tomar posesin
de la tierra. 10 Cuando vayis, llegaris a un pueblo confiado y a una tierra muy e
spaciosa, pues Dios la ha entregado en vuestras manos; lugar donde no hay falta
de cosa alguna que haya en la tierra.
11 Entonces salieron de all, de Zora y de Estaol, seiscientos hombres de la famil
ia de Dan, armados de armas de guerra. 12 Fueron y acamparon en Quiriat-jearim e
n Jud, por lo cual llamaron a aquel lugar el campamento de Dan, hasta hoy; est al
occidente de Quiriat-jearim. 13 Y de all pasaron al monte de Efran, y vinieron has
ta la casa de Micaa.
14 Entonces aquellos cinco hombres que haban ido a reconocer la tierra de Lais di
jeron a sus hermanos: No sabis que en estas casas hay efod y terafines, y una imag
en de talla y una de fundicin? Mirad, por tanto, lo que habis de hacer. 15 Cuando
llegaron all, vinieron a la casa del joven levita, en casa de Micaa, y le pregunta
ron cmo estaba. 16 Y los seiscientos hombres, que eran de los hijos de Dan, estab
an armados de sus armas de guerra a la entrada de la puerta. 17 Y subiendo los c
inco hombres que haban ido a reconocer la tierra, entraron all y tomaron la imagen
de talla, el efod, los terafines y la imagen de fundicin, mientras estaba el sac
erdote a la entrada de la puerta con los seiscientos hombres armados de armas de
guerra. 18 Entrando, pues, aqullos en la casa de Micaa, tomaron la imagen de tall
a, el efod, los terafines y la imagen de fundicin. Y el sacerdote les dijo: Qu hacis
vosotros? 19 Y ellos le respondieron: Calla, pon la mano sobre tu boca, y vente
con nosotros, para que seas nuestro padre y sacerdote. Es mejor que seas t sacerd
ote en casa de un solo hombre, que de una tribu y familia de Israel? 20 Y se ale
gr el corazn del sacerdote, el cual tom el efod y los terafines y la imagen, y se f
ue en medio del pueblo.
21 Y ellos se volvieron y partieron, y pusieron los nios, el ganado y el bagaje p
or delante. 22 Cuando ya se haban alejado de la casa de Micaa, los hombres que hab
itaban en las casas cercanas a la casa de Micaa se juntaron y siguieron a los hij
os de Dan. 23 Y dando voces a los de Dan, stos volvieron sus rostros, y dijeron a
Micaa: Qu tienes, que has juntado gente? 24 El respondi: Tomasteis mis dioses que y
o hice y al sacerdote, y os vais; qu ms me queda? Por qu, pues, me decs: Qu tienes? 25
los hijos de Dan le dijeron: No des voces tras nosotros, no sea que los de nimo
colrico os acometan, y pierdas tambin tu vida y la vida de los tuyos. 26 Y prosigu
ieron los hijos de Dan su camino, y Micaa, viendo que eran ms fuertes que l, volvi y
regres a su casa.
27 Y ellos, llevando las cosas que haba hecho Micaa, juntamente con el sacerdote q
ue tena, llegaron a Lais, al pueblo tranquilo y confiado; y los hirieron a filo d
e espada, y quemaron la ciudad. 28 Y no hubo quien los defendiese, porque estaba
n lejos de Sidn, y no tenan negocios con nadie. Y la ciudad estaba en el valle que
hay junto a Bet-rehob. Luego reedificaron la ciudad, y habitaron en ella. 29 Y
llamaron el nombre de aquella ciudad Dan, conforme al nombre de Dan su padre, hi
jo de Israel, bien que antes se llamaba la ciudad Lais. 30 Y los hijos de Dan le
vantaron para s la imagen de talla; y Jonatn hijo de Gersn, hijo de Moiss, l y sus hi
jos fueron sacerdotes en la tribu de Dan, hasta el da del cautiverio de la tierra
. 31 As tuvieron levantada entre ellos la imagen de talla que Micaa haba hecho, tod
o el tiempo que la casa de Dios estuvo en Silo.
El levita y su concubina
JUECES 19
1 En aquellos das, cuando no haba rey en Israel, hubo un levita que moraba como fo
rastero en la parte ms remota del monte de Efran, el cual haba tomado para s mujer c
oncubina de Beln de Jud. 2 Y su concubina le fue infiel, y se fue de l a casa de su
padre, a Beln de Jud, y estuvo all durante cuatro meses. 3 Y se levant su marido y
la sigui, para hablarle amorosamente y hacerla volver; y llevaba consigo un criad
o, y un par de asnos; y ella le hizo entrar en la casa de su padre. 4 Y vindole e
l padre de la joven, sali a recibirle gozoso; y le detuvo su suegro, el padre de
la joven, y qued en su casa tres das, comiendo y bebiendo y alojndose all. 5 Al cuar
to da, cuando se levantaron de maana, se levant tambin el levita para irse; y el pad
re de la joven dijo a su yerno: Conforta tu corazn con un bocado de pan, y despus
os iris. 6 Y se sentaron ellos dos juntos, y comieron y bebieron. Y el padre de l
a joven dijo al varn: Yo te ruego que quieras pasar aqu la noche, y se alegrar tu c
orazn. 7 Y se levant el varn para irse, pero insisti su suegro, y volvi a pasar all la
noche. 8 Al quinto da, levantndose de maana para irse, le dijo el padre de la jove
n: Conforta ahora tu corazn, y aguarda hasta que decline el da. Y comieron ambos j
untos. 9 Luego se levant el varn para irse, l y su concubina y su criado. Entonces
su suegro, el padre de la joven, le dijo: He aqu ya el da declina para anochecer,
te ruego que pasis aqu la noche; he aqu que el da se acaba, duerme aqu, para que se a
legre tu corazn; y maana os levantaris temprano a vuestro camino y te irs a tu casa.

10 Mas el hombre no quiso pasar all la noche, sino que se levant y se fue, y lleg h
asta enfrente de Jebs, que es Jerusaln, con su par de asnos ensillados, y su concu
bina. 11 Y estando ya junto a Jebs, el da haba declinado mucho; y dijo el criado a
su seor: Ven ahora, y vmonos a esta ciudad de los jebuseos, para que pasemos en el
la la noche. 12 Y su seor le respondi: No iremos a ninguna ciudad de extranjeros,
que no sea de los hijos de Israel, sino que pasaremos hasta Gabaa. Y dijo a su c
riado: 13 Ven, sigamos hasta uno de esos lugares, para pasar la noche en Gabaa o
en Ram. 14 Pasando, pues, caminaron, y se les puso el sol junto a Gabaa que era
de Benjamn. 15 Y se apartaron del camino para entrar a pasar all la noche en Gabaa
; y entrando, se sentaron en la plaza de la ciudad, porque no hubo quien los aco
giese en casa para pasar la noche.
16 Y he aqu un hombre viejo que vena de su trabajo del campo al anochecer, el cual
era del monte de Efran, y moraba como forastero en Gabaa; pero los moradores de
aquel lugar eran hijos de Benjamn. 17 Y alzando el viejo los ojos, vio a aquel ca
minante en la plaza de la ciudad, y le dijo: A dnde vas, y de dnde vienes? 18 Y l re
spondi: Pasamos de Beln de Jud a la parte ms remota del monte de Efran, de donde soy;
y haba ido a Beln de Jud; mas ahora voy a la casa de Jehov, y no hay quien me recib
a en casa. 19 Nosotros tenemos paja y forraje para nuestros asnos, y tambin tenem
os pan y vino para m y para tu sierva, y para el criado que est con tu siervo; no
nos hace falta nada. 20 Y el hombre anciano dijo: Paz sea contigo; tu necesidad
toda quede solamente a mi cargo, con tal que no pases la noche en la plaza. 21 Y
los trajo a su casa, y dio de comer a sus asnos; y se lavaron los pies, y comie
ron y bebieron.
22 Pero cuando estaban gozosos, he aqu que los hombres de aquella ciudad, hombres
perversos, rodearon la casa, golpeando a la puerta; y hablaron al anciano, dueo
de la casa, diciendo: Saca al hombre que ha entrado en tu casa, para que lo cono
zcamos. 23 Y sali a ellos el dueo de la casa y les dijo: No, hermanos mos, os ruego
que no cometis este mal; ya que este hombre ha entrado en mi casa, no hagis esta
maldad. 24 He aqu mi hija virgen, y la concubina de l; yo os las sacar ahora; humil
ladlas y haced con ellas como os parezca, y no hagis a este hombre cosa tan infam
e. 25 Mas aquellos hombres no le quisieron or; por lo que tomando aquel hombre a
su concubina, la sac; y entraron a ella, y abusaron de ella toda la noche hasta l
a maana, y la dejaron cuando apuntaba el alba. 26 Y cuando ya amaneca, vino la muj
er, y cay delante de la puerta de la casa de aquel hombre donde su seor estaba, ha
sta que fue de da.
27 Y se levant por la maana su seor, y abri las puertas de la casa, y sali para segui
r su camino; y he aqu la mujer su concubina estaba tendida delante de la puerta d
e la casa, con las manos sobre el umbral. 28 El le dijo: Levntate, y vmonos; pero
ella no respondi. Entonces la levant el varn, y echndola sobre su asno, se levant y s
e fue a su lugar. 29 Y llegando a su casa, tom un cuchillo, y ech mano de su concu
bina, y la parti por sus huesos en doce partes, y la envi por todo el territorio d
e Israel. 30 Y todo el que vea aquello, deca: Jams se ha hecho ni visto tal cosa, d
esde el tiempo en que los hijos de Israel subieron de la tierra de Egipto hasta
hoy. Considerad esto, tomad consejo, y hablad.
La guerra contra Benjamn
JUECES 20
1 Entonces salieron todos los hijos de Israel, y se reuni la congregacin como un s
olo hombre, desde Dan hasta Beerseba y la tierra de Galaad, a Jehov en Mizpa. 2 Y
los jefes de todo el pueblo, de todas las tribus de Israel, se hallaron present
es en la reunin del pueblo de Dios, cuatrocientos mil hombres de a pie que sacaba
n espada. 3 Y los hijos de Benjamn oyeron que los hijos de Israel haban subido a M
izpa. Y dijeron los hijos de Israel: Decid cmo fue esta maldad. 4 Entonces el varn
levita, marido de la mujer muerta, respondi y dijo: Yo llegu a Gabaa de Benjamn co
n mi concubina, para pasar all la noche. 5 Y levantndose contra m los de Gabaa, rod
earon contra m la casa por la noche, con idea de matarme, y a mi concubina la hum
illaron de tal manera que muri. 6 Entonces tomando yo mi concubina, la cort en ped
azos, y la envi por todo el territorio de la posesin de Israel, por cuanto han hec
ho maldad y crimen en Israel. 7 He aqu todos vosotros sois hijos de Israel; dad a
qu vuestro parecer y consejo.
8 Entonces todo el pueblo, como un solo hombre, se levant, y dijeron: Ninguno de
nosotros ir a su tienda, ni volver ninguno de nosotros a su casa. 9 Mas esto es ah
ora lo que haremos a Gabaa: contra ella subiremos por sorteo. 10 Tomaremos diez
hombres de cada ciento por todas las tribus de Israel, y ciento de cada mil, y m
il de cada diez mil, que lleven vveres para el pueblo, para que yendo a Gabaa de
Benjamn le hagan conforme a toda la abominacin que ha cometido en Israel. 11 Y se
juntaron todos los hombres de Israel contra la ciudad, ligados como un solo homb
re.
12 Y las tribus de Israel enviaron varones por toda la tribu de Benjamn, diciendo
: Qu maldad es esta que ha sido hecha entre vosotros? 13 Entregad, pues, ahora a a
quellos hombres perversos que estn en Gabaa, para que los matemos, y quitemos el
mal de Israel. Mas los de Benjamn no quisieron or la voz de sus hermanos los hijos
de Israel, 14 sino que los de Benjamn se juntaron de las ciudades en Gabaa, para
salir a pelear contra los hijos de Israel. 15 Y fueron contados en aquel tiempo
los hijos de Benjamn de las ciudades, veintisis mil hombres que sacaban espada, s
in los que moraban en Gabaa, que fueron por cuenta setecientos hombres escogidos
. 16 De toda aquella gente haba setecientos hombres escogidos, que eran zurdos, t
odos los cuales tiraban una piedra con la honda a un cabello, y no erraban. 17 Y
fueron contados los varones de Israel, fuera de Benjamn, cuatrocientos mil hombr
es que sacaban espada, todos estos hombres de guerra.
18 Luego se levantaron los hijos de Israel, y subieron a la casa de Dios y consu
ltaron a Dios, diciendo: Quin subir de nosotros el primero en la guerra contra los
hijos de Benjamn? Y Jehov respondi: Jud ser el primero.
19 Se levantaron, pues, los hijos de Israel por la maana, contra Gabaa. 20 Y sali
eron los hijos de Israel a combatir contra Benjamn, y los varones de Israel orden
aron la batalla contra ellos junto a Gabaa. 21 Saliendo entonces de Gabaa los hi
jos de Benjamn, derribaron por tierra aquel da veintids mil hombres de los hijos de
Israel. 22 Mas reanimndose el pueblo, los varones de Israel volvieron a ordenar
la batalla en el mismo lugar donde la haban ordenado el primer da. 23 Porque los h
ijos de Israel subieron y lloraron delante de Jehov hasta la noche, y consultaron
a Jehov, diciendo: Volveremos a pelear con los hijos de Benjamn nuestros hermanos?
Y Jehov les respondi: Subid contra ellos.
24 Por lo cual se acercaron los hijos de Israel contra los hijos de Benjamn el se
gundo da. 25 Y aquel segundo da, saliendo Benjamn de Gabaa contra ellos, derribaron
por tierra otros dieciocho mil hombres de los hijos de Israel, todos los cuales
sacaban espada. 26 Entonces subieron todos los hijos de Israel, y todo el puebl
o, y vinieron a la casa de Dios; y lloraron, y se sentaron all en presencia de Je
hov, y ayunaron aquel da hasta la noche; y ofrecieron holocaustos y ofrendas de pa
z delante de Jehov. 27 Y los hijos de Israel preguntaron a Jehov (pues el arca del
pacto de Dios estaba all en aquellos das, 28 y Finees hijo de Eleazar, hijo de Aa
rn, ministraba delante de ella en aquellos das), y dijeron: Volveremos an a salir co
ntra los hijos de Benjamn nuestros hermanos, para pelear, o desistiremos? Y Jehov
dijo: Subid, porque maana yo os los entregar.
29 Y puso Israel emboscadas alrededor de Gabaa. 30 Subiendo entonces los hijos d
e Israel contra los hijos de Benjamn el tercer da, ordenaron la batalla delante de
Gabaa, como las otras veces. 31 Y salieron los hijos de Benjamn al encuentro del
pueblo, alejndose de la ciudad; y comenzaron a herir a algunos del pueblo, matndo
los como las otras veces por los caminos, uno de los cuales sube a Bet-el, y el
otro a Gabaa en el campo; y mataron unos treinta hombres de Israel. 32 Y los hij
os de Benjamn decan: Vencidos son delante de nosotros, como antes. Mas los hijos d
e Israel decan: Huiremos, y los alejaremos de la ciudad hasta los caminos. 33 Ent
onces se levantaron todos los de Israel de su lugar, y se pusieron en orden de b
atalla en Baal-tamar; y tambin las emboscadas de Israel salieron de su lugar, de
la pradera de Gabaa. 34 Y vinieron contra Gabaa diez mil hombres escogidos de to
do Israel, y la batalla arreciaba; mas ellos no saban que ya el desastre se acerc
aba a ellos. 35 Y derrot Jehov a Benjamn delante de Israel; y mataron los hijos de
Israel aquel da a veinticinco mil cien hombres de Benjamn, todos los cuales sacaba
n espada.
36 Y vieron los hijos de Benjamn que eran derrotados; y los hijos de Israel cedie
ron campo a Benjamn, porque estaban confiados en las emboscadas que haban puesto d
etrs de Gabaa. 37 Y los hombres de las emboscadas acometieron prontamente a Gabaa
, y avanzaron e hirieron a filo de espada a toda la ciudad. 38 Y era la seal conc
ertada entre los hombres de Israel y las emboscadas, que hiciesen subir una gran
humareda de la ciudad. 39 Luego, pues, que los de Israel retrocedieron en la ba
talla, los de Benjamn comenzaron a herir y matar a la gente de Israel como treint
a hombres, y ya decan: Ciertamente ellos han cado delante de nosotros, como en la
primera batalla. 40 Mas cuando la columna de humo comenz a subir de la ciudad, lo
s de Benjamn miraron hacia atrs; y he aqu que el humo de la ciudad suba al cielo. 41
Entonces se volvieron los hombres de Israel, y los de Benjamn se llenaron de tem
or, porque vieron que el desastre haba venido sobre ellos. 42 Volvieron, por tant
o, la espalda delante de Israel hacia el camino del desierto; pero la batalla lo
s alcanz, y los que salan de las ciudades los destruan en medio de ellos. 43 As cerc
aron a los de Benjamn, y los acosaron y hollaron desde Menha hasta enfrente de Gab
aa hacia donde nace el sol. 44 Y cayeron de Benjamn dieciocho mil hombres, todos
ellos hombres de guerra. 45 Volvindose luego, huyeron hacia el desierto, a la pea
de Rimn, y de ellos fueron abatidos cinco mil hombres en los caminos; y fueron pe
rsiguindolos aun hasta Gidom, y mataron de ellos a dos mil hombres. 46 Fueron tod
os los que de Benjamn murieron aquel da, veinticinco mil hombres que sacaban espad
a, todos ellos hombres de guerra. 47 Pero se volvieron y huyeron al desierto a l
a pea de Rimn seiscientos hombres, los cuales estuvieron en la pea de Rimn cuatro me
ses. 48 Y los hombres de Israel volvieron sobre los hijos de Benjamn, y los hirie
ron a filo de espada, as a los hombres de cada ciudad como a las bestias y todo l
o que fue hallado; asimismo pusieron fuego a todas las ciudades que hallaban.
Mujeres para los benjamitas
JUECES 21
1 Los varones de Israel haban jurado en Mizpa, diciendo: Ninguno de nosotros dar s
u hija a los de Benjamn por mujer. 2 Y vino el pueblo a la casa de Dios, y se est
uvieron all hasta la noche en presencia de Dios; y alzando su voz hicieron gran l
lanto, y dijeron: 3 Oh Jehov Dios de Israel, por qu ha sucedido esto en Israel, que
falte hoy de Israel una tribu? 4 Y al da siguiente el pueblo se levant de maana, y
edificaron all altar, y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz. 5 Y dijeron lo
s hijos de Israel: Quin de todas las tribus de Israel no subi a la reunin delante de
Jehov? Porque se haba hecho gran juramento contra el que no subiese a Jehov en Miz
pa, diciendo: Sufrir la muerte. 6 Y los hijos de Israel se arrepintieron a causa
de Benjamn su hermano, y dijeron: Cortada es hoy de Israel una tribu. 7 Qu haremos
en cuanto a mujeres para los que han quedado? Nosotros hemos jurado por Jehov que
no les daremos nuestras hijas por mujeres.
8 Y dijeron: Hay alguno de las tribus de Israel que no haya subido a Jehov en Mizp
a? Y hallaron que ninguno de Jabes-galaad haba venido al campamento, a la reunin.
9 Porque fue contado el pueblo, y no hubo all varn de los moradores de Jabes-galaa
d. 10 Entonces la congregacin envi all a doce mil hombres de los ms valientes, y les
mandaron, diciendo: Id y herid a filo de espada a los moradores de Jabes-galaad
, con las mujeres y nios. 11 Pero haris de esta manera: mataris a todo varn, y a tod
a mujer que haya conocido ayuntamiento de varn. 12 Y hallaron de los moradores de
Jabes-galaad cuatrocientas doncellas que no haban conocido ayuntamiento de varn,
y las trajeron al campamento en Silo, que est en la tierra de Canan.
13 Toda la congregacin envi luego a hablar a los hijos de Benjamn que estaban en la
pea de Rimn, y los llamaron en paz. 14 Y volvieron entonces los de Benjamn, y les
dieron por mujeres las que haban guardado vivas de las mujeres de Jabes- galaad;
mas no les bastaron stas. 15 Y el pueblo tuvo compasin de Benjamn, porque Jehov haba
abierto una brecha entre las tribus de Israel.
16 Entonces los ancianos de la congregacin dijeron: Qu haremos respecto de mujeres
para los que han quedado? Porque fueron muertas las mujeres de Benjamn. 17 Y dije
ron: Tenga Benjamn herencia en los que han escapado, y no sea exterminada una tri
bu de Israel. 18 Pero nosotros no les podemos dar mujeres de nuestras hijas, por
que los hijos de Israel han jurado diciendo: Maldito el que diere mujer a los be
njamitas. 19 Ahora bien, dijeron, he aqu cada ao hay fiesta solemne de Jehov en Sil
o, que est al norte de Bet-el, y al lado oriental del camino que sube de Bet-el a
Siquem, y al sur de Lebona. 20 Y mandaron a los hijos de Benjamn, diciendo: Id,
y poned emboscadas en las vias, 21 y estad atentos; y cuando veis salir a las hija
s de Silo a bailar en corros, salid de las vias, y arrebatad cada uno mujer para
s de las hijas de Silo, e idos a tierra de Benjamn. 22 Y si vinieren los padres de
ellas o sus hermanos a demandrnoslas, nosotros les diremos: Hacednos la merced d
e concedrnoslas, pues que nosotros en la guerra no tomamos mujeres para todos; ad
ems, no sois vosotros los que se las disteis, para que ahora seis culpados. 23 Y l
os hijos de Benjamn lo hicieron as; y tomaron mujeres conforme a su nmero, robndolas
de entre las que danzaban; y se fueron, y volvieron a su heredad, y reedificaro
n las ciudades, y habitaron en ellas. 24 Entonces los hijos de Israel se fueron
tambin de all, cada uno a su tribu y a su familia, saliendo de all cada uno a su he
redad.
25 En estos das no haba rey en Israel; cada uno haca lo que bien le pareca.
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RUT
Rut y Noem
RUT 1
1 Aconteci en los das que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y u
n varn de Beln de Jud fue a morar en los campos de Moab, l y su mujer, y dos hijos s
uyos. 2 El nombre de aquel varn era Elimelec, y el de su mujer, Noem; y los nombre
s de sus hijos eran Mahln y Quelin, efrateos de Beln de Jud. Llegaron, pues, a los c
ampos de Moab, y se quedaron all. 3 Y muri Elimelec, marido de Noem, y qued ella con
sus dos hijos, 4 los cuales tomaron para s mujeres moabitas; el nombre de una er
a Orfa, y el nombre de la otra, Rut; y habitaron all unos diez aos. 5 Y murieron t
ambin los dos, Mahln y Quelin, quedando as la mujer desamparada de sus dos hijos y d
e su marido. 6 Entonces se levant con sus nueras, y regres de los campos de Moab;
porque oy en el campo de Moab que Jehov haba visitado a su pueblo para darles pan.
7 Sali, pues, del lugar donde haba estado, y con ella sus dos nueras, y comenzaron
a caminar para volverse a la tierra de Jud. 8 Y Noem dijo a sus dos nueras: Andad
, volveos cada una a la casa de su madre; Jehov haga con vosotras misericordia, c
omo la habis hecho con los muertos y conmigo. 9 Os conceda Jehov que hallis descans
o, cada una en casa de su marido. Luego las bes, y ellas alzaron su voz y lloraro
n, 10 y le dijeron: Ciertamente nosotras iremos contigo a tu pueblo. 11 Y Noem re
spondi: Volveos, hijas mas; para qu habis de ir conmigo? Tengo yo ms hijos en el vientr
e, que puedan ser vuestros maridos? 12 Volveos, hijas mas, e idos; porque yo ya s
oy vieja para tener marido. Y aunque dijese: Esperanza tengo, y esta noche estuv
iese con marido, y aun diese a luz hijos, 13 habais vosotras de esperarlos hasta q
ue fuesen grandes? Habais de quedaros sin casar por amor a ellos? No, hijas mas; qu
e mayor amargura tengo yo que vosotras, pues la mano de Jehov ha salido contra m.
14 Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa bes a su suegra, mas Rut se
qued con ella. 15 Y Noem dijo: He aqu tu cuada se ha vuelto a su pueblo y a sus dio
ses; vulvete t tras ella. 16 Respondi Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte d
e ti; porque a dondequiera que t fueres, ir yo, y dondequiera que vivieres, vivir.
Tu pueblo ser mi pueblo, y tu Dios mi Dios. 17 Donde t murieres, morir yo, y all ser
sepultada; as me haga Jehov, y aun me aada, que slo la muerte har separacin entre noso
tras dos. 18 Y viendo Noem que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo ms. 19 A
nduvieron, pues, ellas dos hasta que llegaron a Beln; y aconteci que habiendo entr
ado en Beln, toda la ciudad se conmovi por causa de ellas, y decan: No es sta Noem? 20
Y ella les responda: No me llamis Noem, sino llamadme Mara; porque en grande amarg
ura me ha puesto el Todopoderoso. 21 Yo me fui llena, pero Jehov me ha vuelto con
las manos vacas. Por qu me llamaris Noem, ya que Jehov ha dado testimonio contra m, y
el Todopoderoso me ha afligido? 22 As volvi Noem, y Rut la moabita su nuera con ell
a; volvi de los campos de Moab, y llegaron a Beln al comienzo de la siega de la ce
bada.
Rut recoge espigas en el campo de Booz
RUT 2
1 Tena Noem un pariente de su marido, hombre rico de la familia de Elimelec, el cu
al se llamaba Booz. 2 Y Rut la moabita dijo a Noem: Te ruego que me dejes ir al c
ampo, y recoger espigas en pos de aquel a cuyos ojos hallare gracia. Y ella le re
spondi: V, hija ma. 3 Fue, pues, y llegando, espig en el campo en pos de los segador
es; y aconteci que aquella parte del campo era de Booz, el cual era de la familia
de Elimelec. 4 Y he aqu que Booz vino de Beln, y dijo a los segadores: Jehov sea c
on vosotros. Y ellos respondieron: Jehov te bendiga. 5 Y Booz dijo a su criado el
mayordomo de los segadores: De quin es esta joven? 6 Y el criado, mayordomo de lo
s segadores, respondi y dijo: Es la joven moabita que volvi con Noem de los campos
de Moab; 7 y ha dicho: Te ruego que me dejes recoger y juntar tras los segadores
entre las gavillas. Entr, pues, y est desde por la maana hasta ahora, sin descansa
r ni aun por un momento. 8 Entonces Booz dijo a Rut: Oye, hija ma, no vayas a esp
igar a otro campo, ni pases de aqu; y aqu estars junto a mis criadas. 9 Mira bien e
l campo que sieguen, y sguelas; porque yo he mandado a los criados que no te mole
sten. Y cuando tengas sed, ve a las vasijas, y bebe del agua que sacan los criad
os. 10 Ella entonces bajando su rostro se inclin a tierra, y le dijo: Por qu he hal
lado gracia en tus ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera? 11 Y respo
ndiendo Booz, le dijo: He sabido todo lo que has hecho con tu suegra despus de la
muerte de tu marido, y que dejando a tu padre y a tu madre y la tierra donde na
ciste, has venido a un pueblo que no conociste antes. 12 Jehov recompense tu obra
, y tu remuneracin sea cumplida de parte de Jehov Dios de Israel, bajo cuyas alas
has venido a refugiarte. 13 Y ella dijo: Seor mo, halle yo gracia delante de tus o
jos; porque me has consolado, y porque has hablado al corazn de tu sierva, aunque
no soy ni como una de tus criadas. 14 Y Booz le dijo a la hora de comer: Ven aq
u, y come del pan, y moja tu bocado en el vinagre. Y ella se sent junto a los sega
dores, y l le dio del potaje, y comi hasta que se saci, y le sobr. 15 Luego se levan
t para espigar. Y Booz mand a sus criados, diciendo: Que recoja tambin espigas entr
e las gavillas, y no la avergoncis; 16 y dejaris tambin caer para ella algo de los
manojos, y lo dejaris para que lo recoja, y no la reprendis. 17 Espig, pues, en el
campo hasta la noche, y desgran lo que haba recogido, y fue como un efa de cebada.
18 Y lo tom, y se fue a la ciudad; y su suegra vio lo que haba recogido. Sac tambin
luego lo que le haba sobrado despus de haber quedado saciada, y se lo dio. 19 Y l
e dijo su suegra: Dnde has espigado hoy? y dnde has trabajado? Bendito sea el que te
ha reconocido. Y cont ella a su suegra con quin haba trabajado, y dijo: El nombre
del varn con quien hoy he trabajado es Booz. 20 Y dijo Noem a su nuera: Sea l bendi
to de Jehov, pues que no ha rehusado a los vivos la benevolencia que tuvo para co
n los que han muerto. Despus le dijo Noem: Nuestro pariente es aquel varn, y uno de
los que pueden redimirnos. 21 Y Rut la moabita dijo: Adems de esto me ha dicho:
Jntate con mis criadas, hasta que hayan acabado toda mi siega. 22 Y Noem respondi a
Rut su nuera: Mejor es, hija ma, que salgas con sus criadas, y que no te encuent
ren en otro campo. 23 Estuvo, pues, junto con las criadas de Booz espigando, has
ta que se acab la siega de la cebada y la del trigo; y viva con su suegra.
Rut y Booz en la era
RUT 3
1 Despus le dijo su suegra Noem: Hija ma, no he de buscar hogar para ti, para que te
vaya bien? 2 No es Booz nuestro pariente, con cuyas criadas t has estado? He aqu q
ue l avienta esta noche la parva de las cebadas. 3 Te lavars, pues, y te ungirs, y
vistindote tus vestidos, irs a la era; mas no te dars a conocer al varn hasta que l h
aya acabado de comer y de beber. 4 Y cuando l se acueste, notars el lugar donde se
acuesta, e irs y descubrirs sus pies, y te acostars all; y l te dir lo que hayas de h
acer. 5 Y ella respondi: Har todo lo que t me mandes. 6 Descendi, pues, a la era, e
hizo todo lo que su suegra le haba mandado. 7 Y cuando Booz hubo comido y bebido,
y su corazn estuvo contento, se retir a dormir a un lado del montn. Entonces ella
vino calladamente, y le descubri los pies y se acost. 8 Y aconteci que a la mediano
che se estremeci aquel hombre, y se volvi; y he aqu, una mujer estaba acostada a su
s pies. 9 Entonces l dijo: Quin eres? Y ella respondi: Yo soy Rut tu sierva; extiend
e el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano. 10 Y l d
ijo: Bendita seas t de Jehov, hija ma; has hecho mejor tu postrera bondad que la pr
imera, no yendo en busca de los jvenes, sean pobres o ricos. 11 Ahora pues, no te
mas, hija ma; yo har contigo lo que t digas, pues toda la gente de mi pueblo sabe q
ue eres mujer virtuosa. 12 Y ahora, aunque es cierto que yo soy pariente cercano
, con todo eso hay pariente ms cercano que yo. 13 Pasa aqu la noche, y cuando sea
de da, si l te redimiere, bien, redmate; mas si l no te quisiere redimir, yo te redi
mir, vive Jehov. Descansa, pues, hasta la maana. 14 Y despus que durmi a sus pies has
ta la maana, se levant antes que los hombres pudieran reconocerse unos a otros; po
rque l dijo: No se sepa que vino mujer a la era. 15 Despus le dijo: Qutate el manto
que traes sobre ti, y tenlo. Y tenindolo ella, l midi seis medidas de cebada, y se
las puso encima; y ella se fue a la ciudad. 16 Y cuando lleg a donde estaba su s
uegra, sta le dijo: Qu hay, hija ma? Y le cont ella todo lo que con aquel varn le haba
acontecido. 17 Y dijo: Estas seis medidas de cebada me dio, dicindome: A fin de q
ue no vayas a tu suegra con las manos vacas. 18 Entonces Noem dijo: Esprate, hija ma
, hasta que sepas cmo se resuelve el asunto; porque aquel hombre no descansar hast
a que concluya el asunto hoy.
Booz se casa con Rut
RUT 4
1 Booz subi a la puerta y se sent all; y he aqu pasaba aquel pariente de quien Booz
haba hablado, y le dijo: Eh, fulano, ven ac y sintate. Y l vino y se sent. 2 Entonces
l tom a diez varones de los ancianos de la ciudad, y dijo: Sentaos aqu. Y ellos se
sentaron. 3 Luego dijo al pariente: Noem, que ha vuelto del campo de Moab, vende
una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec. 4 Y yo decid hacrtelo
saber, y decirte que la compres en presencia de los que estn aqu sentados, y de l
os ancianos de mi pueblo. Si t quieres redimir, redime; y si no quieres redimir,
declramelo para que yo lo sepa; porque no hay otro que redima sino t, y yo despus d
e ti. Y l respondi: Yo redimir. 5 Entonces replic Booz: El mismo da que compres las t
ierras de mano de Noem, debes tomar tambin a Rut la moabita, mujer del difunto, pa
ra que restaures el nombre del muerto sobre su posesin. 6 Y respondi el pariente:
No puedo redimir para m, no sea que dae mi heredad. Redime t, usando de mi derecho,
porque yo no podr redimir. 7 Haba ya desde haca tiempo esta costumbre en Israel to
cante a la redencin y al contrato, que para la confirmacin de cualquier negocio, e
l uno se quitaba el zapato y lo daba a su compaero; y esto serva de testimonio en
Israel. 8 Entonces el pariente dijo a Booz: Tmalo t. Y se quit el zapato. 9 Y Booz
dijo a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros sois testigos hoy, de que he ad
quirido de mano de Noem todo lo que fue de Elimelec, y todo lo que fue de Quelin y
de Mahln. 10 Y que tambin tomo por mi mujer a Rut la moabita, mujer de Mahln, para
restaurar el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto
no se borre de entre sus hermanos y de la puerta de su lugar. Vosotros sois tes
tigos hoy. 11 Y dijeron todos los del pueblo que estaban a la puerta con los anc
ianos: Testigos somos. Jehov haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y
a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel; y t seas ilustre en Efrata, y se
as de renombre en Beln. 12 Y sea tu casa como la casa de Fares, el que Tamar dio
a luz a Jud, por la descendencia que de esa joven te d Jehov. 13 Booz, pues, tom a R
ut, y ella fue su mujer; y se lleg a ella, y Jehov le dio que concibiese y diese a
luz un hijo. 14 Y las mujeres decan a Noem: Loado sea Jehov, que hizo que no te fa
ltase hoy pariente, cuyo nombre ser celebrado en Israel; 15 el cual ser restaurado
r de tu alma, y sustentar tu vejez; pues tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz;
y ella es de ms valor para ti que siete hijos. 16 Y tomando Noem el hijo, lo puso
en su regazo, y fue su aya. 17 Y le dieron nombre las vecinas, diciendo: Le ha n
acido un hijo a Noem; y lo llamaron Obed. Este es padre de Isa, padre de David. 18
Estas son las generaciones de Fares: Fares engendr a Hezrn, 19 Hezrn engendr a Ram,
y Ram engendr a Aminadab, 20 Aminadab engendr a Naasn, y Naasn engendr a Salmn, 21 Sa
lmn engendr a Booz, y Booz engendr a Obed, 22 Obed engendr a Isa, e Isa engendr a David
.
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Primer Libro de
SAMUEL
Nacimiento de Samuel
1 SAMUEL 1
1 Hubo un varn de Ramataim de Zofim, del monte de Efran, que se llamaba Elcana hij
o de Jeroham, hijo de Eli, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo. 2 Y tena l dos mujer
es; el nombre de una era Ana, y el de la otra, Penina. Y Penina tena hijos, mas A
na no los tena. 3 Y todos los aos aquel varn suba de su ciudad para adorar y para of
recer sacrificios a Jehov de los ejrcitos en Silo, donde estaban dos hijos de El, O
fni y Finees, sacerdotes de Jehov. 4 Y cuando llegaba el da en que Elcana ofreca sa
crificio, daba a Penina su mujer, a todos sus hijos y a todas sus hijas, a cada
uno su parte. 5 Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana, aunque J
ehov no le haba concedido tener hijos. 6 Y su rival la irritaba, enojndola y entris
tecindola, porque Jehov no le haba concedido tener hijos. 7 As haca cada ao; cuando su
ba a la casa de Jehov, la irritaba as; por lo cual Ana lloraba, y no coma. 8 Y Elcan
a su marido le dijo: Ana, por qu lloras? por qu no comes? y por qu est afligido tu cora
zn? No te soy yo mejor que diez hijos?
9 Y se levant Ana despus que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote
El estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehov, 10 ella con
amargura de alma or a Jehov, y llor abundantemente. 11 E hizo voto, diciendo: Jehov
de los ejrcitos, si te dignares mirar a la afliccin de tu sierva, y te acordares d
e m, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varn, yo
lo dedicar a Jehov todos los das de su vida, y no pasar navaja sobre su cabeza.
12 Mientras ella oraba largamente delante de Jehov, El estaba observando la boca d
e ella. 13 Pero Ana hablaba en su corazn, y solamente se movan sus labios, y su vo
z no se oa; y El la tuvo por ebria. 14 Entonces le dijo El: Hasta cundo estars ebria?
Digiere tu vino. 15 Y Ana le respondi diciendo: No, seor mo; yo soy una mujer atrib
ulada de espritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delan
te de Jehov. 16 No tengas a tu sierva por una mujer impa; porque por la magnitud d
e mis congojas y de mi afliccin he hablado hasta ahora. 17 El respondi y dijo: Ve e
n paz, y el Dios de Israel te otorgue la peticin que le has hecho. 18 Y ella dijo
: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y
comi, y no estuvo ms triste.
19 Y levantndose de maana, adoraron delante de Jehov, y volvieron y fueron a su cas
a en Ram. Y Elcana se lleg a Ana su mujer, y Jehov se acord de ella. 20 Aconteci que
al cumplirse el tiempo, despus de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le pu
so por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo ped a Jehov.
21 Despus subi el varn Elcana con toda su familia, para ofrecer a Jehov el sacrifici
o acostumbrado y su voto. 22 Pero Ana no subi, sino dijo a su marido: Yo no subir
hasta que el nio sea destetado, para que lo lleve y sea presentado delante de Jeh
ov, y se quede all para siempre. 23 Y Elcana su marido le respondi: Haz lo que bien
te parezca; qudate hasta que lo destetes; solamente que cumpla Jehov su palabra.
Y se qued la mujer, y cri a su hijo hasta que lo destet. 24 Despus que lo hubo deste
tado, lo llev consigo, con tres becerros, un efa de harina, y una vasija de vino,
y lo trajo a la casa de Jehov en Silo; y el nio era pequeo. 25 Y matando el becerr
o, trajeron el nio a El. 26 Y ella dijo: Oh, seor mo! Vive tu alma, seor mo, yo soy aqu
ella mujer que estuvo aqu junto a ti orando a Jehov. 27 Por este nio oraba, y Jehov
me dio lo que le ped. 28 Yo, pues, lo dedico tambin a Jehov; todos los das que viva,
ser de Jehov.
Y ador all a Jehov.
Cntico de Ana
1 SAMUEL 2
1 Y Ana or y dijo:
Mi corazn se regocija en Jehov,
Mi poder se exalta en Jehov;
Mi boca se ensanch sobre mis enemigos,
Por cuanto me alegr en tu salvacin.
2 No hay santo como Jehov;
Porque no hay ninguno fuera de ti,
Y no hay refugio como el Dios nuestro.
3 No multipliquis palabras de grandeza y altanera;
Cesen las palabras arrogantes de vuestra boca;
Porque el Dios de todo saber es Jehov,
Y a l toca el pesar las acciones.
4 Los arcos de los fuertes fueron quebrados,
Y los dbiles se cieron de poder.
5 Los saciados se alquilaron por pan,
Y los hambrientos dejaron de tener hambre;
Hasta la estril ha dado a luz siete,
Y la que tena muchos hijos languidece.
6 Jehov mata, y l da vida;
El hace descender al Seol, y hace subir.
7 Jehov empobrece, y l enriquece;
Abate, y enaltece.
8 El levanta del polvo al pobre,
Y del muladar exalta al menesteroso,
Para hacerle sentarse con prncipes y heredar un sitio de honor.
Porque de Jehov son las columnas de la tierra,
Y l afirm sobre ellas el mundo.
9 El guarda los pies de sus santos,
Mas los impos perecen en tinieblas;
Porque nadie ser fuerte por su propia fuerza.
10 Delante de Jehov sern quebrantados sus adversarios,
Y sobre ellos tronar desde los cielos;
Jehov juzgar los confines de la tierra,
Dar poder a su Rey,
Y exaltar el podero de su Ungido.
11 Y Elcana se volvi a su casa en Ram; y el nio ministraba a Jehov delante del sacer
dote El.
El pecado de los hijos de El
12 Los hijos de El eran hombres impos, y no tenan conocimiento de Jehov. 13 Y era co
stumbre de los sacerdotes con el pueblo, que cuando alguno ofreca sacrificio, vena
el criado del sacerdote mientras se coca la carne, trayendo en su mano un garfio
de tres dientes, 14 y lo meta en el perol, en la olla, en el caldero o en la mar
mita; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo tomaba para s. De esta mane
ra hacan con todo israelita que vena a Silo. 15 Asimismo, antes de quemar la grosu
ra, vena el criado del sacerdote, y deca al que sacrificaba: Da carne que asar par
a el sacerdote; porque no tomar de ti carne cocida, sino cruda. 16 Y si el hombre
le responda: Quemen la grosura primero, y despus toma tanto como quieras; l respon
da: No, sino dmela ahora mismo; de otra manera yo la tomar por la fuerza. 17 Era, p
ues, muy grande delante de Jehov el pecado de los jvenes; porque los hombres menos
preciaban las ofrendas de Jehov.
18 Y el joven Samuel ministraba en la presencia de Jehov, vestido de un efod de l
ino. 19 Y le haca su madre una tnica pequea y se la traa cada ao, cuando suba con su m
arido para ofrecer el sacrificio acostumbrado. 20 Y El bendijo a Elcana y a su mu
jer, diciendo: Jehov te d hijos de esta mujer en lugar del que pidi a Jehov. Y se vo
lvieron a su casa.
21 Y visit Jehov a Ana, y ella concibi, y dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el jo
ven Samuel creca delante de Jehov.
22 Pero El era muy viejo; y oa de todo lo que sus hijos hacan con todo Israel, y cmo
dorman con las mujeres que velaban a la puerta del tabernculo de reunin. 23 Y les
dijo: Por qu hacis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros ma
los procederes. 24 No, hijos mos, porque no es buena fama la que yo oigo; pues ha
cis pecar al pueblo de Jehov. 25 Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces
le juzgarn; mas si alguno pecare contra Jehov, quin rogar por l? Pero ellos no oyeron
la voz de su padre, porque Jehov haba resuelto hacerlos morir.
26 Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de lo
s hombres.
27 Y vino un varn de Dios a El, y le dijo: As ha dicho Jehov: No me manifest yo claram
ente a la casa de tu padre, cuando estaban en Egipto en casa de Faran? 28 Y yo le
escog por mi sacerdote entre todas las tribus de Israel, para que ofreciese sobr
e mi altar, y quemase incienso, y llevase efod delante de m; y di a la casa de tu
padre todas las ofrendas de los hijos de Israel. 29 Por qu habis hollado mis sacri
ficios y mis ofrendas, que yo mand ofrecer en el tabernculo; y has honrado a tus h
ijos ms que a m, engordndoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Isr
ael? 30 Por tanto, Jehov el Dios de Israel dice: Yo haba dicho que tu casa y la ca
sa de tu padre andaran delante de m perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehov: Nunca
yo tal haga, porque yo honrar a los que me honran, y los que me desprecian sern te
nidos en poco. 31 He aqu, vienen das en que cortar tu brazo y el brazo de la casa d
e tu padre, de modo que no haya anciano en tu casa. 32 Vers tu casa humillada, mi
entras Dios colma de bienes a Israel; y en ningn tiempo habr anciano en tu casa. 3
3 El varn de los tuyos que yo no corte de mi altar, ser para consumir tus ojos y l
lenar tu alma de dolor; y todos los nacidos en tu casa morirn en la edad viril. 3
4 Y te ser por seal esto que acontecer a tus dos hijos, Ofni y Finees: ambos morirn
en un da. 35 Y yo me suscitar un sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazn y a
mi alma; y yo le edificar casa firme, y andar delante de mi ungido todos los das. 3
6 Y el que hubiere quedado en tu casa vendr a postrarse delante de l por una moned
a de plata y un bocado de pan, dicindole: Te ruego que me agregues a alguno de lo
s ministerios, para que pueda comer un bocado de pan.
Jehov llama a Samuel
1 SAMUEL 3
1 El joven Samuel ministraba a Jehov en presencia de El; y la palabra de Jehov esca
seaba en aquellos das; no haba visin con frecuencia.
2 Y aconteci un da, que estando El acostado en su aposento, cuando sus ojos comenza
ban a oscurecerse de modo que no poda ver, 3 Samuel estaba durmiendo en el templo
de Jehov, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lmpara de Dios fuese apaga
da, 4 Jehov llam a Samuel; y l respondi: Heme aqu. 5 Y corriendo luego a El, dijo: Hem
e aqu, Para qu me llamaste? Y El le dijo: Yo no he llamado; vuelve y acustate. Y l se
volvi y se acost. 6 Y Jehov volvi a llamar otra vez a Samuel. Y levantndose Samuel, v
ino a El y dijo: Heme aqu; para qu me has llamado? Y l dijo: Hijo mo, yo no he llamado
; vuelve y acustate. 7 Y Samuel no haba conocido an a Jehov, ni la palabra de Jehov l
e haba sido revelada. 8 Jehov, pues, llam la tercera vez a Samuel. Y l se levant y vi
no a El, y dijo: Heme aqu; para qu me has llamado? Entonces entendi El que Jehov llamab
a al joven. 9 Y dijo El a Samuel: Ve y acustate; y si te llamare, dirs: Habla, Jeho
v, porque tu siervo oye. As se fue Samuel, y se acost en su lugar.
10 Y vino Jehov y se par, y llam como las otras veces: Samuel, Samuel! Entonces Samu
el dijo: Habla, porque tu siervo oye. 11 Y Jehov dijo a Samuel: He aqu har yo una c
osa en Israel, que a quien la oyere, le retiirn ambos odos. 12 Aquel da yo cumplir co
ntra El todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el f
in. 13 Y le mostrar que yo juzgar su casa para siempre, por la iniquidad que l sabe
; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y l no los ha estorbado. 14 Por tanto,
yo he jurado a la casa de El que la iniquidad de la casa de El no ser expiada jams,
ni con sacrificios ni con ofrendas.
15 Y Samuel estuvo acostado hasta la maana, y abri las puertas de la casa de Jehov.
Y Samuel tema descubrir la visin a El. 16 Llamando, pues, El a Samuel, le dijo: Hij
o mo, Samuel. Y l respondi: Heme aqu. 17 Y El dijo: Qu es la palabra que te habl? Te r
go que no me la encubras; as te haga Dios y aun te aada, si me encubrieres palabra
de todo lo que habl contigo. 18 Y Samuel se lo manifest todo, sin encubrirle nada
. Entonces l dijo: Jehov es; haga lo que bien le pareciere.
19 Y Samuel creci, y Jehov estaba con l, y no dej caer a tierra ninguna de sus palab
ras. 20 Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoci que Samuel era fiel profe
ta de Jehov. 21 Y Jehov volvi a aparecer en Silo; porque Jehov se manifest a Samuel e
n Silo por la palabra de Jehov.
Los filisteos capturan el arca
1 SAMUEL 4
1 Y Samuel habl a todo Israel.
Por aquel tiempo sali Israel a encontrar en batalla a los filisteos, y acamp junto
a Eben- ezer, y los filisteos acamparon en Afec. 2 Y los filisteos presentaron
la batalla a Israel; y trabndose el combate, Israel fue vencido delante de los fi
listeos, los cuales hirieron en la batalla en el campo como a cuatro mil hombres
. 3 Cuando volvi el pueblo al campamento, los ancianos de Israel dijeron: Por qu no
s ha herido hoy Jehov delante de los filisteos? Traigamos a nosotros de Silo el a
rca del pacto de Jehov, para que viniendo entre nosotros nos salve de la mano de
nuestros enemigos. 4 Y envi el pueblo a Silo, y trajeron de all el arca del pacto
de Jehov de los ejrcitos, que moraba entre los querubines; y los dos hijos de El, O
fni y Finees, estaban all con el arca del pacto de Dios.
5 Aconteci que cuando el arca del pacto de Jehov lleg al campamento, todo Israel gr
it con tan gran jbilo que la tierra tembl. 6 Cuando los filisteos oyeron la voz de
jbilo, dijeron: Qu voz de gran jbilo es esta en el campamento de los hebreos? Y supi
eron que el arca de Jehov haba sido trada al campamento. 7 Y los filisteos tuvieron
miedo, porque decan: Ha venido Dios al campamento. Y dijeron: Ay de nosotros! pue
s antes de ahora no fue as. 8 Ay de nosotros! Quin nos librar de la mano de estos dio
ses poderosos? Estos son los dioses que hirieron a Egipto con toda plaga en el d
esierto. 9 Esforzaos, oh filisteos, y sed hombres, para que no sirvis a los hebre
os, como ellos os han servido a vosotros; sed hombres, y pelead.
10 Pelearon, pues, los filisteos, e Israel fue vencido, y huyeron cada cual a su
s tiendas; y fue hecha muy grande mortandad, pues cayeron de Israel treinta mil
hombres de a pie. 11 Y el arca de Dios fue tomada, y muertos los dos hijos de El,
Ofni y Finees.
12 Y corriendo de la batalla un hombre de Benjamn, lleg el mismo da a Silo, rotos s
us vestidos y tierra sobre su cabeza; 13 y cuando lleg, he aqu que El estaba sentad
o en una silla vigilando junto al camino, porque su corazn estaba temblando por c
ausa del arca de Dios. Llegado, pues, aquel hombre a la ciudad, y dadas las nuev
as, toda la ciudad grit. 14 Cuando El oy el estruendo de la gritera, dijo: Qu estruend
o de alboroto es este? Y aquel hombre vino aprisa y dio las nuevas a El. 15 Era y
a El de edad de noventa y ocho aos, y sus ojos se haban oscurecido, de modo que no
poda ver. 16 Dijo, pues, aquel hombre a El: Yo vengo de la batalla, he escapado ho
y del combate. Y El dijo: Qu ha acontecido, hijo mo? 17 Y el mensajero respondi dicie
ndo: Israel huy delante de los filisteos, y tambin fue hecha gran mortandad en el
pueblo; y tambin tus dos hijos, Ofni y Finees, fueron muertos, y el arca de Dios
ha sido tomada. 18 Y aconteci que cuando l hizo mencin del arca de Dios, El cay hacia
atrs de la silla al lado de la puerta, y se desnuc y muri; porque era hombre viejo
y pesado. Y haba juzgado a Israel cuarenta aos.
19 Y su nuera la mujer de Finees, que estaba encinta, cercana al alumbramiento,
oyendo el rumor que el arca de Dios haba sido tomada, y muertos su suegro y su ma
rido, se inclin y dio a luz; porque le sobrevinieron sus dolores de repente. 20 Y
al tiempo que mora, le decan las que estaban junto a ella: No tengas temor, porqu
e has dado a luz un hijo. Mas ella no respondi, ni se dio por entendida. 21 Y lla
m al nio Icabod, diciendo: Traspasada es la gloria de Israel! por haber sido tomada
el arca de Dios, y por la muerte de su suegro y de su marido. 22 Dijo, pues: Tr
aspasada es la gloria de Israel; porque ha sido tomada el arca de Dios.
El arca en tierra de los filisteoss
1 SAMUEL 5
1 Cuando los filisteos capturaron el arca de Dios, la llevaron desde Eben-ezer a
Asdod. 2 Y tomaron los filisteos el arca de Dios, y la metieron en la casa de D
agn, y la pusieron junto a Dagn. 3 Y cuando al siguiente da los de Asdod se levanta
ron de maana, he aqu Dagn postrado en tierra delante del arca de Jehov; y tomaron a
Dagn y lo volvieron a su lugar. 4 Y volvindose a levantar de maana el siguiente da,
he aqu que Dagn haba cado postrado en tierra delante del arca de Jehov; y la cabeza d
e Dagn y las dos palmas de sus manos estaban cortadas sobre el umbral, habindole q
uedado a Dagn el tronco solamente. 5 Por esta causa los sacerdotes de Dagn y todos
los que entran en el templo de Dagn no pisan el umbral de Dagn en Asdod, hasta ho
y.
6 Y se agrav la mano de Jehov sobre los de Asdod, y los destruy y los hiri con tumor
es en Asdod y en todo su territorio. 7 Y viendo esto los de Asdod, dijeron: No q
uede con nosotros el arca del Dios de Israel, porque su mano es dura sobre nosot
ros y sobre nuestro dios Dagn. 8 Convocaron, pues, a todos los prncipes de los fil
isteos, y les dijeron: Qu haremos del arca del Dios de Israel? Y ellos respondiero
n: Psese el arca del Dios de Israel a Gat. Y pasaron all el arca del Dios de Israe
l. 9 Y aconteci que cuando la haban pasado, la mano de Jehov estuvo contra la ciuda
d con gran quebrantamiento, y afligi a los hombres de aquella ciudad desde el chi
co hasta el grande, y se llenaron de tumores. 10 Entonces enviaron el arca de Di
os a Ecrn. Y cuando el arca de Dios vino a Ecrn, los ecronitas dieron voces, dicie
ndo: Han pasado a nosotros el arca del Dios de Israel para matarnos a nosotros y
a nuestro pueblo. 11 Y enviaron y reunieron a todos los prncipes de los filisteo
s, diciendo: Enviad el arca del Dios de Israel, y vulvase a su lugar, y no nos ma
te a nosotros ni a nuestro pueblo; porque haba consternacin de muerte en toda la c
iudad, y la mano de Dios se haba agravado all. 12 Y los que no moran, eran heridos
de tumores; y el clamor de la ciudad suba al cielo.
Los filisteos devuelven el arca
1 SAMUEL 6
1 Estuvo el arca de Jehov en la tierra de los filisteos siete meses. 2 Entonces l
os filisteos, llamando a los sacerdotes y adivinos, preguntaron: Qu haremos del ar
ca de Jehov? Hacednos saber de qu manera la hemos de volver a enviar a su lugar. 3
Ellos dijeron: Si enviis el arca del Dios de Israel, no la enviis vaca, sino pagad
le la expiacin; entonces seris sanos, y conoceris por qu no se apart de vosotros su m
ano. 4 Y ellos dijeron: Y qu ser la expiacin que le pagaremos? Ellos respondieron: C
onforme al nmero de los prncipes de los filisteos, cinco tumores de oro, y cinco r
atones de oro, porque una misma plaga ha afligido a todos vosotros y a vuestros
prncipes. 5 Haris, pues, figuras de vuestros tumores, y de vuestros ratones que de
struyen la tierra, y daris gloria al Dios de Israel; quiz aliviar su mano de sobre
vosotros y de sobre vuestros dioses, y de sobre vuestra tierra. 6 Por qu endurecis
vuestro corazn, como los egipcios y Faran endurecieron su corazn? Despus que los haba
tratado as, no los dejaron ir, y se fueron? 7 Haced, pues, ahora un carro nuevo,
y tomad luego dos vacas que cren, a las cuales no haya sido puesto yugo, y uncid
las vacas al carro, y haced volver sus becerros de detrs de ellas a casa. 8 Tomari
s luego el arca de Jehov, y la pondris sobre el carro, y las joyas de oro que le h
abis de pagar en ofrenda por la culpa, las pondris en una caja al lado de ella; y
la dejaris que se vaya. 9 Y observaris; si sube por el camino de su tierra a Bet-s
emes, l nos ha hecho este mal tan grande; y si no, sabremos que no es su mano la
que nos ha herido, sino que esto ocurri por accidente.
10 Y aquellos hombres lo hicieron as; tomando dos vacas que criaban, las uncieron
al carro, y encerraron en casa sus becerros. 11 Luego pusieron el arca de Jehov
sobre el carro, y la caja con los ratones de oro y las figuras de sus tumores. 1
2 Y las vacas se encaminaron por el camino de Bet-semes, y seguan camino recto, a
ndando y bramando, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda; y los prncipes de l
os filisteos fueron tras ellas hasta el lmite de Bet-semes. 13 Y los de Bet-semes
segaban el trigo en el valle; y alzando los ojos vieron el arca, y se regocijar
on cuando la vieron. 14 Y el carro vino al campo de Josu de Bet-semes, y par all do
nde haba una gran piedra; y ellos cortaron la madera del carro, y ofrecieron las
vacas en holocausto a Jehov. 15 Y los levitas bajaron el arca de Jehov, y la caja
que estaba junto a ella, en la cual estaban las joyas de oro, y las pusieron sob
re aquella gran piedra; y los hombres de Bet-semes sacrificaron holocaustos y de
dicaron sacrificios a Jehov en aquel da. 16 Cuando vieron esto los cinco prncipes d
e los filisteos, volvieron a Ecrn el mismo da.
17 Estos fueron los tumores de oro que pagaron los filisteos en expiacin a Jehov:
por Asdod uno, por Gaza uno, por Ascaln uno, por Gat uno, por Ecrn uno. 18 Y los r
atones de oro fueron conforme al nmero de todas las ciudades de los filisteos per
tenecientes a los cinco prncipes, as las ciudades fortificadas como las aldeas sin
muro. La gran piedra sobre la cual pusieron el arca de Jehov est en el campo de J
osu de Bet-semes hasta hoy.
19 Entonces Dios hizo morir a los hombres de Bet-semes, porque haban mirado dentr
o del arca de Jehov; hizo morir del pueblo a cincuenta mil setenta hombres. Y llo
r el pueblo, porque Jehov lo haba herido con tan gran mortandad. 20 Y dijeron los d
e Bet-semes: Quin podr estar delante de Jehov el Dios santo? A quin subir desde nosotro
s? 21 Y enviaron mensajeros a los habitantes de Quiriat-jearim, diciendo: Los fi
listeos han devuelto el arca de Jehov; descended, pues, y llevadla a vosotros.
1 SAMUEL 7
1 Vinieron los de Quiriat-jearim y llevaron el arca de Jehov, y la pusieron en ca
sa de Abinadab, situada en el collado; y santificaron a Eleazar su hijo para que
guardase el arca de Jehov. 2 Desde el da que lleg el arca a Quiriat-jearim pasaron
muchos das, veinte aos; y toda la casa de Israel lamentaba en pos de Jehov.
Samuel, juez de Israel
3 Habl Samuel a toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazn os vol
vis a Jehov, quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vu
estro corazn a Jehov, y slo a l servid, y os librar de la mano de los filisteos. 4 En
tonces los hijos de Israel quitaron a los baales y a Astarot, y sirvieron slo a J
ehov.
5 Y Samuel dijo: Reunid a todo Israel en Mizpa, y yo orar por vosotros a Jehov. 6
Y se reunieron en Mizpa, y sacaron agua, y la derramaron delante de Jehov, y ayun
aron aquel da, y dijeron all: Contra Jehov hemos pecado. Y juzg Samuel a los hijos d
e Israel en Mizpa. 7 Cuando oyeron los filisteos que los hijos de Israel estaban
reunidos en Mizpa, subieron los prncipes de los filisteos contra Israel; y al or
esto los hijos de Israel, tuvieron temor de los filisteos. 8 Entonces dijeron lo
s hijos de Israel a Samuel: No ceses de clamar por nosotros a Jehov nuestro Dios,
para que nos guarde de la mano de los filisteos. 9 Y Samuel tom un cordero de le
che y lo sacrific entero en holocausto a Jehov; y clam Samuel a Jehov por Israel, y
Jehov le oy. 10 Y aconteci que mientras Samuel sacrificaba el holocausto, los filis
teos llegaron para pelear con los hijos de Israel. Mas Jehov tron aquel da con gran
estruendo sobre los filisteos, y los atemoriz, y fueron vencidos delante de Isra
el. 11 Y saliendo los hijos de Israel de Mizpa, siguieron a los filisteos, hirind
olos hasta abajo de Bet-car.
12 Tom luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre
Eben-ezer, diciendo: Hasta aqu nos ayud Jehov. 13 As fueron sometidos los filisteos,
y no volvieron ms a entrar en el territorio de Israel; y la mano de Jehov estuvo
contra los filisteos todos los das de Samuel. 14 Y fueron restituidas a los hijos
de Israel las ciudades que los filisteos haban tomado a los israelitas, desde Ec
rn hasta Gat; e Israel libr su territorio de mano de los filisteos. Y hubo paz ent
re Israel y el amorreo.
15 Y juzg Samuel a Israel todo el tiempo que vivi. 16 Y todos los aos iba y daba vu
elta a Bet-el, a Gilgal y a Mizpa, y juzgaba a Israel en todos estos lugares. 17
Despus volva a Ram, porque all estaba su casa, y all juzgaba a Israel; y edific all un
altar a Jehov.
Israel pide rey
1 SAMUEL 8
1 Aconteci que habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos por jueces sobre Isra
el. 2 Y el nombre de su hijo primognito fue Joel, y el nombre del segundo, Abas; y
eran jueces en Beerseba. 3 Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su p
adre, antes se volvieron tras la avaricia, dejndose sobornar y pervirtiendo el de
recho.
4 Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ram para ver a
Samuel, 5 y le dijeron: He aqu t has envejecido, y tus hijos no andan en tus camin
os; por tanto, constityenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las na
ciones. 6 Pero no agrad a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos j
uzgue. Y Samuel or a Jehov. 7 Y dijo Jehov a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo
lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a m me han desechado, para
que no reine sobre ellos. 8 Conforme a todas las obras que han hecho desde el da
que los saqu de Egipto hasta hoy, dejndome a m y sirviendo a dioses ajenos, as hace
n tambin contigo. 9 Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ell
os, y mustrales cmo les tratar el rey que reinar sobre ellos.
10 Y refiri Samuel todas las palabras de Jehov al pueblo que le haba pedido rey. 11
Dijo, pues: As har el rey que reinar sobre vosotros: tomar vuestros hijos, y los po
ndr en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro
; 12 y nombrar para s jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondr asimismo a
que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y lo
s pertrechos de sus carros. 13 Tomar tambin a vuestras hijas para que sean perfuma
doras, cocineras y amasadoras. 14 Asimismo tomar lo mejor de vuestras tierras, de
vuestras vias y de vuestros olivares, y los dar a sus siervos. 15 Diezmar vuestro
grano y vuestras vias, para dar a sus oficiales y a sus siervos. 16 Tomar vuestros
siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jvenes, y vuestros asnos, y con ell
os har sus obras. 17 Diezmar tambin vuestros rebaos, y seris sus siervos. 18 Y clamari
s aquel da a causa de vuestro rey que os habris elegido, mas Jehov no os responder e
n aquel da.
19 Pero el pueblo no quiso or la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habr rey sobr
e nosotros; 20 y nosotros seremos tambin como todas las naciones, y nuestro rey n
os gobernar, y saldr delante de nosotros, y har nuestras guerras. 21 Y oy Samuel tod
as las palabras del pueblo, y las refiri en odos de Jehov. 22 Y Jehov dijo a Samuel:
Oye su voz, y pon rey sobre ellos. Entonces dijo Samuel a los varones de Israel
: Idos cada uno a vuestra ciudad.
Sal es elegido rey
1 SAMUEL 9
1 Haba un varn de Benjamn, hombre valeroso, el cual se llamaba Cis, hijo de Abiel,
hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afa, hijo de un benjamita. 2 Y tena l un hi
jo que se llamaba Sal, joven y hermoso. Entre los hijos de Israel no haba otro ms h
ermoso que l; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo.
3 Y se haban perdido las asnas de Cis, padre de Sal; por lo que dijo Cis a Sal su h
ijo: Toma ahora contigo alguno de los criados, y levntate, y ve a buscar las asna
s. 4 Y l pas el monte de Efran, y de all a la tierra de Salisa, y no las hallaron. P
asaron luego por la tierra de Saalim, y tampoco. Despus pasaron por la tierra de
Benjamn, y no las encontraron.
5 Cuando vinieron a la tierra de Zuf, Sal dijo a su criado que tena consigo: Ven,
volvmonos; porque quiz mi padre, abandonada la preocupacin por las asnas, estar acon
gojado por nosotros. 6 El le respondi: He aqu ahora hay en esta ciudad un varn de D
ios, que es hombre insigne; todo lo que l dice acontece sin falta. Vamos, pues, a
ll; quiz nos dar algn indicio acerca del objeto por el cual emprendimos nuestro cami
no. 7 Respondi Sal a su criado: Vamos ahora; pero qu llevaremos al varn? Porque el pa
n de nuestras alforjas se ha acabado, y no tenemos qu ofrecerle al varn de Dios. Qu
tenemos? 8 Entonces volvi el criado a responder a Sal, diciendo: He aqu se halla en
mi mano la cuarta parte de un siclo de plata; esto dar al varn de Dios, para que
nos declare nuestro camino. 9 (Antiguamente en Israel cualquiera que iba a consu
ltar a Dios, deca as: Venid y vamos al vidente; porque al que hoy se llama profeta
, entonces se le llamaba vidente.) 10 Dijo entonces Sal a su criado: Dices bien;
anda, vamos. Y fueron a la ciudad donde estaba el varn de Dios.
11 Y cuando suban por la cuesta de la ciudad, hallaron unas doncellas que salan po
r agua, a las cuales dijeron: Est en este lugar el vidente? 12 Ellas, respondindole
s, dijeron: S; helo all delante de ti; date prisa, pues, porque hoy ha venido a la
ciudad en atencin a que el pueblo tiene hoy un sacrificio en el lugar alto. 13 C
uando entris en la ciudad, le encontraris luego, antes que suba al lugar alto a co
mer; pues el pueblo no comer hasta que l haya llegado, por cuanto l es el que bendi
ce el sacrificio; despus de esto comen los convidados. Subid, pues, ahora, porque
ahora le hallaris. 14 Ellos entonces subieron a la ciudad; y cuando estuvieron e
n medio de ella, he aqu Samuel vena haca ellos para subir al lugar alto. 15 Y un da
antes que Sal viniese, Jehov haba revelado al odo de Samuel, diciendo:
16 Maana a esta misma hora yo enviar a ti un varn de la tierra de Benjamn, al cual u
ngirs por prncipe sobre mi pueblo Israel, y salvar a mi pueblo de mano de los filis
teos; porque yo he mirado a mi pueblo, por cuanto su clamor ha llegado hasta m. 1
7 Y luego que Samuel vio a Sal, Jehov le dijo: He aqu ste es el varn del cual te habl;
ste gobernar a mi pueblo. 18 Acercndose, pues, Sal a Samuel en medio de la puerta,
le dijo: Te ruego que me ensees dnde est la casa del vidente. 19 Y Samuel respondi a
Sal, diciendo: Yo soy el vidente; sube delante de m al lugar alto, y come hoy con
migo, y por la maana te despachar, y te descubrir todo lo que est en tu corazn. 20 Y
de las asnas que se te perdieron hace ya tres das, pierde cuidado de ellas, porqu
e se han hallado. Mas para quin es todo lo que hay de codiciable en Israel, sino p
ara ti y para toda la casa de tu padre? 21 Sal respondi y dijo: No soy yo hijo de B
enjamn, de la ms pequea de las tribus de Israel? Y mi familia no es la ms pequea de to
das las familias de la tribu de Benjamn? Por qu, pues, me has dicho cosa semejante?

22 Entonces Samuel tom a Sal y a su criado, los introdujo a la sala, y les dio lug
ar a la cabecera de los convidados, que eran unos treinta hombres. 23 Y dijo Sam
uel al cocinero: Trae ac la porcin que te di, la cual te dije que guardases aparte
. 24 Entonces alz el cocinero una espaldilla, con lo que estaba sobre ella, y la
puso delante de Sal. Y Samuel dijo: He aqu lo que estaba reservado; ponlo delante
de ti y come, porque para esta ocasin se te guard, cuando dije: Yo he convidado al
pueblo. Y Sal comi aquel da con Samuel.
25 Y cuando hubieron descendido del lugar alto a la ciudad, l habl con Sal en el te
rrado. 26 Al otro da madrugaron; y al despuntar el alba, Samuel llam a Sal, que est
aba en el terrado, y dijo: Levntate, para que te despida. Luego se levant Sal, y sa
lieron ambos, l y Samuel.
27 Y descendiendo ellos al extremo de la ciudad, dijo Samuel a Sal: Di al criado
que se adelante (y se adelant el criado), mas espera t un poco para que te declare
la palabra de Dios.
1 SAMUEL 10
1 Tomando entonces Samuel una redoma de aceite, la derram sobre su cabeza, y lo b
es, y le dijo: No te ha ungido Jehov por prncipe sobre su pueblo Israel? 2 Hoy, desp
us que te hayas apartado de m, hallars dos hombres junto al sepulcro de Raquel, en
el territorio de Benjamn, en Selsa, los cuales te dirn: Las asnas que habas ido a b
uscar se han hallado; tu padre ha dejado ya de inquietarse por las asnas, y est a
fligido por vosotros, diciendo: Qu har acerca de mi hijo? 3 Y luego que de all sigas
ms adelante, y llegues a la encina de Tabor, te saldrn al encuentro tres hombres
que suben a Dios en Bet-el, llevando uno tres cabritos, otro tres tortas de pan,
y el tercero una vasija de vino; 4 los cuales, luego que te hayan saludado, te
darn dos panes, los que tomars de mano de ellos. 5 Despus de esto llegars al collado
de Dios donde est la guarnicin de los filisteos; y cuando entres all en la ciudad
encontrars una compaa de profetas que descienden del lugar alto, y delante de ellos
salterio, pandero, flauta y arpa, y ellos profetizando. 6 Entonces el Espritu de
Jehov vendr sobre ti con poder, y profetizars con ellos, y sers mudado en otro homb
re. 7 Y cuando te hayan sucedido estas seales, haz lo que te viniere a la mano, p
orque Dios est contigo. 8 Luego bajars delante de m a Gilgal; entonces descender yo
a ti para ofrecer holocaustos y sacrificar ofrendas de paz. Espera siete das, has
ta que yo venga a ti y te ensee lo que has de hacer.
9 Aconteci luego, que al volver l la espalda para apartarse de Samuel, le mud Dios
su corazn; y todas estas seales acontecieron en aquel da. 10 Y cuando llegaron all a
l collado, he aqu la compaa de los profetas que vena a encontrarse con l; y el Espritu
de Dios vino sobre l con poder, y profetiz entre ellos. 11 Y aconteci que cuando t
odos los que le conocan antes vieron que profetizaba con los profetas, el pueblo
deca el uno al otro: Qu le ha sucedido al hijo de Cis? Sal tambin entre los profetas?
12 Y alguno de all respondi diciendo: Y quin es el padre de ellos? Por esta causa se
hizo proverbio: Tambin Sal entre los profetas? 13 Y ces de profetizar, y lleg al lug
ar alto.
14 Un to de Sal dijo a l y a su criado: A dnde fuisteis? Y l respondi: A buscar las asn
as; y como vimos que no parecan, fuimos a Samuel. 15 Dijo el to de Sal: Yo te ruego
me declares qu os dijo Samuel. 16 Y Sal respondi a su to: Nos declar expresamente qu
e las asnas haban sido halladas. Mas del asunto del reino, de que Samuel le haba h
ablado, no le descubri nada.
17 Despus Samuel convoc al pueblo delante de Jehov en Mizpa, 18 y dijo a los hijos
de Israel: As ha dicho Jehov el Dios de Israel: Yo saqu a Israel de Egipto, y os li
br de mano de los egipcios, y de mano de todos los reinos que os afligieron. 19 P
ero vosotros habis desechado hoy a vuestro Dios, que os guarda de todas vuestras
aflicciones y angustias, y habis dicho: No, sino pon rey sobre nosotros. Ahora, p
ues, presentaos delante de Jehov por vuestras tribus y por vuestros millares.
20 Y haciendo Samuel que se acercasen todas las tribus de Israel, fue tomada la
tribu de Benjamn. 21 E hizo llegar la tribu de Benjamn por sus familias, y fue tom
ada la familia de Matri; y de ella fue tomado Sal hijo de Cis. Y le buscaron, per
o no fue hallado. 22 Preguntaron, pues, otra vez a Jehov si an no haba venido all aq
uel varn. Y respondi Jehov: He aqu que l est escondido entre el bagaje. 23 Entonces co
rrieron y lo trajeron de all; y puesto en medio del pueblo, desde los hombros arr
iba era ms alto que todo el pueblo. 24 Y Samuel dijo a todo el pueblo: Habis visto
al que ha elegido Jehov, que no hay semejante a l en todo el pueblo? Entonces el p
ueblo clam con alegra, diciendo: Viva el rey!
25 Samuel recit luego al pueblo las leyes del reino, y las escribi en un libro, el
cual guard delante de Jehov. 26 Y envi Samuel a todo el pueblo cada uno a su casa.
Sal tambin se fue a su casa en Gabaa, y fueron con l los hombres de guerra cuyos c
orazones Dios haba tocado. 27 Pero algunos perversos dijeron: Cmo nos ha de salvar s
te? Y le tuvieron en poco, y no le trajeron presente; mas l disimul.
Sal derrota a los amonitas
1 SAMUEL 11
1 Despus subi Nahas amonita, y acamp contra Jabes de Galaad. Y todos los de Jabes d
ijeron a Nahas: Haz alianza con nosotros, y te serviremos. 2 Y Nahas amonita les
respondi: Con esta condicin har alianza con vosotros, que a cada uno de todos voso
tros saque el ojo derecho, y ponga esta afrenta sobre todo Israel. 3 Entonces lo
s ancianos de Jabes le dijeron: Danos siete das, para que enviemos mensajeros por
todo el territorio de Israel; y si no hay nadie que nos defienda, saldremos a t
i. 4 Llegando los mensajeros a Gabaa de Sal, dijeron estas palabras en odos del pu
eblo; y todo el pueblo alz su voz y llor.
5 Y he aqu Sal que vena del campo, tras los bueyes; y dijo Sal: Qu tiene el pueblo, qu
e llora? Y le contaron las palabras de los hombres de Jabes. 6 Al or Sal estas pal
abras, el Espritu de Dios vino sobre l con poder; y l se encendi en ira en gran mane
ra. 7 Y tomando un par de bueyes, los cort en trozos y los envi por todo el territ
orio de Israel por medio de mensajeros, diciendo: As se har con los bueyes del que
no saliere en pos de Sal y en pos de Samuel. Y cay temor de Jehov sobre el pueblo,
y salieron como un solo hombre. 8 Y los cont en Bezec; y fueron los hijos de Isr
ael trescientos mil, y treinta mil los hombres de Jud. 9 Y respondieron a los men
sajeros que haban venido: As diris a los de Jabes de Galaad: Maana al calentar el so
l, seris librados. Y vinieron los mensajeros y lo anunciaron a los de Jabes, los
cuales se alegraron. 10 Y los de Jabes dijeron a los enemigos: Maana saldremos a
vosotros, para que hagis con nosotros todo lo que bien os pareciere. 11 Aconteci q
ue al da siguiente dispuso Sal al pueblo en tres compaas, y entraron en medio del ca
mpamento a la vigilia de la maana, e hirieron a los amonitas hasta que el da calen
t; y los que quedaron fueron dispersos, de tal manera que no quedaron dos de ello
s juntos.
12 El pueblo entonces dijo a Samuel: Quines son los que decan: Ha de reinar Sal sobre
nosotros? Dadnos esos hombres, y los mataremos. 13 Y Sal dijo: No morir hoy ningu
no, porque hoy Jehov ha dado salvacin en Israel. 14 Mas Samuel dijo al pueblo: Ven
id, vamos a Gilgal para que renovemos all el reino. 15 Y fue todo el pueblo a Gil
gal, e invistieron all a Sal por rey delante de Jehov en Gilgal. Y sacrificaron all
ofrendas de paz delante de Jehov, y se alegraron mucho all Sal y todos los de Israe
l.
Discurso de Samuel al pueblo
1 SAMUEL 12
1 Dijo Samuel a todo Israel: He aqu, yo he odo vuestra voz en todo cuanto me habis
dicho, y os he puesto rey. 2 Ahora, pues, he aqu vuestro rey va delante de vosotr
os. Yo soy ya viejo y lleno de canas; pero mis hijos estn con vosotros, y yo he a
ndado delante de vosotros desde mi juventud hasta este da. 3 Aqu estoy; atestiguad
contra m delante de Jehov y delante de su ungido, si he tomado el buey de alguno,
si he tomado el asno de alguno, si he calumniado a alguien, si he agraviado a a
lguno, o si de alguien he tomado cohecho para cegar mis ojos con l; y os lo resti
tuir. 4 Entonces dijeron: Nunca nos has calumniado ni agraviado, ni has tomado al
go de mano de ningn hombre. 5 Y l les dijo: Jehov es testigo contra vosotros, y su
ungido tambin es testigo en este da, que no habis hallado cosa alguna en mi mano. Y
ellos respondieron: As es.
6 Entonces Samuel dijo al pueblo: Jehov que design a Moiss y a Aarn, y sac a vuestros
padres de la tierra de Egipto, es testigo. 7 Ahora, pues, aguardad, y contender
con vosotros delante de Jehov acerca de todos los hechos de salvacin que Jehov ha h
echo con vosotros y con vuestros padres. 8 Cuando Jacob hubo entrado en Egipto,
y vuestros padres clamaron a Jehov, Jehov envi a Moiss y a Aarn, los cuales sacaron a
vuestros padres de Egipto, y los hicieron habitar en este lugar. 9 Y olvidaron
a Jehov su Dios, y l los vendi en mano de Ssara jefe del ejrcito de Hazor, y en mano
de los filisteos, y en mano del rey de Moab, los cuales les hicieron guerra. 10
Y ellos clamaron a Jehov, y dijeron: Hemos pecado, porque hemos dejado a Jehov y h
emos servido a los baales y a Astarot; lbranos, pues, ahora de mano de nuestros e
nemigos, y te serviremos. 11 Entonces Jehov envi a Jerobaal, a Barac, a Jeft y a Sa
muel, y os libr de mano de vuestros enemigos en derredor, y habitasteis seguros.
12 Y habiendo visto que Nahas rey de los hijos de Amn vena contra vosotros, me dij
isteis: No, sino que ha de reinar sobre nosotros un rey; siendo as que Jehov vuest
ro Dios era vuestro rey. 13 Ahora, pues, he aqu el rey que habis elegido, el cual
pedisteis; ya veis que Jehov ha puesto rey sobre vosotros. 14 Si temiereis a Jeho
v y le sirviereis, y oyereis su voz, y no fuereis rebeldes a la palabra de Jehov,
y si tanto vosotros como el rey que reina sobre vosotros servs a Jehov vuestro Dio
s, haris bien. 15 Mas si no oyereis la voz de Jehov, y si fuereis rebeldes a las p
alabras de Jehov, la mano de Jehov estar contra vosotros como estuvo contra vuestro
s padres. 16 Esperad an ahora, y mirad esta gran cosa que Jehov har delante de vues
tros ojos. 17 No es ahora la siega del trigo? Yo clamar a Jehov, y l dar truenos y ll
uvias, para que conozcis y veis que es grande vuestra maldad que habis hecho ante l
os ojos de Jehov, pidiendo para vosotros rey. 18 Y Samuel clam a Jehov, y Jehov dio
truenos y lluvias en aquel da; y todo el pueblo tuvo gran temor de Jehov y de Samu
el.
19 Entonces dijo todo el pueblo a Samuel: Ruega por tus siervos a Jehov tu Dios,
para que no muramos; porque a todos nuestros pecados hemos aadido este mal de ped
ir rey para nosotros. 20 Y Samuel respondi al pueblo: No temis; vosotros habis hech
o todo este mal; pero con todo eso no os apartis de en pos de Jehov, sino servidle
con todo vuestro corazn. 21 No os apartis en pos de vanidades que no aprovechan n
i libran, porque son vanidades. 22 Pues Jehov no desamparar a su pueblo, por su gr
ande nombre; porque Jehov ha querido haceros pueblo suyo. 23 As que, lejos sea de
m que peque yo contra Jehov cesando de rogar por vosotros; antes os instruir en el
camino bueno y recto. 24 Solamente temed a Jehov y servidle de verdad con todo vu
estro corazn, pues considerad cun grandes cosas ha hecho por vosotros. 25 Mas si p
erseverareis en hacer mal, vosotros y vuestro rey pereceris.
Guerra contra los filisteos
1 SAMUEL 13
1 Haba ya reinado Sal un ao; y cuando hubo reinado dos aos sobre Israel, 2 escogi lue
go a tres mil hombres de Israel, de los cuales estaban con Sal dos mil en Micmas
y en el monte de Bet-el, y mil estaban con Jonatn en Gabaa de Benjamn; y envi al re
sto del pueblo cada uno a sus tiendas. 3 Y Jonatn atac a la guarnicin de los filist
eos que haba en el collado, y lo oyeron los filisteos. E hizo Sal tocar trompeta p
or todo el pas, diciendo: Oigan los hebreos. 4 Y todo Israel oy que se deca: Sal ha
atacado a la guarnicin de los filisteos; y tambin que Israel se haba hecho abominab
le a los filisteos. Y se junt el pueblo en pos de Sal en Gilgal.
5 Entonces los filisteos se juntaron para pelear contra Israel, treinta mil carr
os, seis mil hombres de a caballo, y pueblo numeroso como la arena que est a la o
rilla del mar; y subieron y acamparon en Micmas, al oriente de Bet-avn. 6 Cuando
los hombres de Israel vieron que estaban en estrecho (porque el pueblo estaba en
aprieto), se escondieron en cuevas, en fosos, en peascos, en rocas y en cisterna
s. 7 Y algunos de los hebreos pasaron el Jordn a la tierra de Gad y de Galaad; pe
ro Sal permaneca an en Gilgal, y todo el pueblo iba tras l temblando.
8 Y l esper siete das, conforme al plazo que Samuel haba dicho; pero Samuel no vena a
Gilgal, y el pueblo se le desertaba. 9 Entonces dijo Sal: Traedme holocausto y o
frendas de paz. Y ofreci el holocausto. 10 Y cuando l acababa de ofrecer el holoca
usto, he aqu Samuel que vena; y Sal sali a recibirle, para saludarle. 11 Entonces Sa
muel dijo: Qu has hecho? Y Sal respondi: Porque vi que el pueblo se me desertaba, y
que t no venas dentro del plazo sealado, y que los filisteos estaban reunidos en Mi
cmas, 12 me dije: Ahora descendern los filisteos contra m a Gilgal, y yo no he imp
lorado el favor de Jehov. Me esforc, pues, y ofrec holocausto. 13 Entonces Samuel d
ijo a Sal: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehov tu Dios que l
te haba ordenado; pues ahora Jehov hubiera confirmado tu reino sobre Israel para s
iempre. 14 Mas ahora tu reino no ser duradero. Jehov se ha buscado un varn conforme
a su corazn, al cual Jehov ha designado para que sea prncipe sobre su pueblo, por
cuanto t no has guardado lo que Jehov te mand. 15 Y levantndose Samuel, subi de Gilga
l a Gabaa de Benjamn.
Y Sal cont la gente que se hallaba con l, como seiscientos hombres. 16 Sal, pues, y
Jonatn su hijo, y el pueblo que con ellos se hallaba, se quedaron en Gabaa de Ben
jamn; pero los filisteos haban acampado en Micmas. 17 Y salieron merodeadores del
campamento de los filisteos en tres escuadrones; un escuadrn marchaba por el cami
no de Ofra hacia la tierra de Sual, 18 otro escuadrn marchaba hacia Bet-horn, y el
tercer escuadrn marchaba hacia la regin que mira al valle de Zeboim, hacia el des
ierto.
19 Y en toda la tierra de Israel no se hallaba herrero; porque los filisteos haba
n dicho: Para que los hebreos no hagan espada o lanza. 20 Por lo cual todos los
de Israel tenan que descender a los filisteos para afilar cada uno la reja de su
arado, su azadn, su hacha o su hoz. 21 Y el precio era un pim por las rejas de ar
ado y por los azadones, y la tercera parte de un siclo por afilar las hachas y p
or componer las aguijadas. 22 As aconteci que en el da de la batalla no se hall espa
da ni lanza en mano de ninguno del pueblo que estaba con Sal y con Jonatn, excepto
Sal y Jonatn su hijo, que las tenan. 23 Y la guarnicin de los filisteos avanz hasta
el paso de Micmas.
1 SAMUEL 14
1 Aconteci un da, que Jonatn hijo de Sal dijo a su criado que le traa las armas: Ven
y pasemos a la guarnicin de los filisteos, que est de aquel lado. Y no lo hizo sab
er a su padre. 2 Y Sal se hallaba al extremo de Gabaa, debajo de un granado que h
ay en Migrn, y la gente que estaba con l era como seiscientos hombres. 3 Y Ahas hij
o de Ahitob, hermano de Icabod, hijo de Finees, hijo de El, sacerdote de Jehov en
Silo, llevaba el efod; y no saba el pueblo que Jonatn se hubiese ido. 4 Y entre lo
s desfiladeros por donde Jonatn procuraba pasar a la guarnicin de los filisteos, h
aba un peasco agudo de un lado, y otro del otro lado; el uno se llamaba Boses, y e
l otro Sene. 5 Uno de los peascos estaba situado al norte, hacia Micmas, y el otr
o al sur, hacia Gabaa.
6 Dijo, pues, Jonatn a su paje de armas: Ven, pasemos a la guarnicin de estos inci
rcuncisos; quiz haga algo Jehov por nosotros, pues no es difcil para Jehov salvar co
n muchos o con pocos. 7 Y su paje de armas le respondi: Haz todo lo que tienes en
tu corazn; ve, pues aqu estoy contigo a tu voluntad. 8 Dijo entonces Jonatn: Vamos
a pasar a esos hombres, y nos mostraremos a ellos. 9 Si nos dijeren as: Esperad
hasta que lleguemos a vosotros, entonces nos estaremos en nuestro lugar, y no su
biremos a ellos. 10 Mas si nos dijeren as: Subid a nosotros, entonces subiremos,
porque Jehov los ha entregado en nuestra mano; y esto nos ser por seal. 11 Se mostr
aron, pues, ambos a la guarnicin de los filisteos, y los filisteos dijeron: He aq
u los hebreos, que salen de las cavernas donde se haban escondido. 12 Y los hombre
s de la guarnicin respondieron a Jonatn y a su paje de armas, y dijeron: Subid a n
osotros, y os haremos saber una cosa. Entonces Jonatn dijo a su paje de armas: Su
be tras m, porque Jehov los ha entregado en manos de Israel. 13 Y subi Jonatn trepan
do con sus manos y sus pies, y tras l su paje de armas; y a los que caan delante d
e Jonatn, su paje de armas que iba tras l los mataba. 14 Y fue esta primera matanz
a que hicieron Jonatn y su paje de armas, como veinte hombres, en el espacio de u
na media yugada de tierra. 15 Y hubo pnico en el campamento y por el campo, y ent
re toda la gente de la guarnicin; y los que haban ido a merodear, tambin ellos tuvi
eron pnico, y la tierra tembl; hubo, pues, gran consternacin.
16 Y los centinelas de Sal vieron desde Gabaa de Benjamn cmo la multitud estaba tur
bada, e iba de un lado a otro y era deshecha. 17 Entonces Sal dijo al pueblo que
estaba con l: Pasad ahora revista, y ved quin se haya ido de los nuestros. Pasaron
revista, y he aqu que faltaba Jonatn y su paje de armas. 18 Y Sal dijo a Ahas: Trae
el arca de Dios. Porque el arca de Dios estaba entonces con los hijos de Israel
. 19 Pero aconteci que mientras an hablaba Sal con el sacerdote, el alboroto que ha
ba en el campamento de los filisteos aumentaba, e iba creciendo en gran manera. E
ntonces dijo Sal al sacerdote: Detn tu mano. 20 Y juntando Sal a todo el pueblo que
con l estaba, llegaron hasta el lugar de la batalla; y he aqu que la espada de ca
da uno estaba vuelta contra su compaero, y haba gran confusin. 21 Y los hebreos que
haban estado con los filisteos de tiempo atrs, y haban venido con ellos de los alr
ededores al campamento, se pusieron tambin del lado de los israelitas que estaban
con Sal y con Jonatn. 22 Asimismo todos los israelitas que se haban escondido en e
l monte de Efran, oyendo que los filisteos huan, tambin ellos los persiguieron en a
quella batalla. 23 As salv Jehov a Israel aquel da. Y lleg la batalla hasta Bet-avn.
24 Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel da; porque Sal haba jur
amentado al pueblo, diciendo: Cualquiera que coma pan antes de caer la noche, an
tes que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. Y todo el pueblo no h
aba probado pan. 25 Y todo el pueblo lleg a un bosque, donde haba miel en la superf
icie del campo. 26 Entr, pues, el pueblo en el bosque, y he aqu que la miel corra;
pero no hubo quien hiciera llegar su mano a su boca, porque el pueblo tema el jur
amento. 27 Pero Jonatn no haba odo cuando su padre haba juramentado al pueblo, y ala
rg la punta de una vara que traa en su mano, y la moj en un panal de miel, y llev su
mano a la boca; y fueron aclarados sus ojos. 28 Entonces habl uno del pueblo, di
ciendo: Tu padre ha hecho jurar solemnemente al pueblo, diciendo: Maldito sea el
hombre que tome hoy alimento. Y el pueblo desfalleca. 29 Respondi Jonatn: Mi padre
ha turbado el pas. Ved ahora cmo han sido aclarados mis ojos, por haber gustado u
n poco de esta miel. 30 Cunto ms si el pueblo hubiera comido libremente hoy del botn
tomado de sus enemigos? No se habra hecho ahora mayor estrago entre los filisteos
?
31 E hirieron aquel da a los filisteos desde Micmas hasta Ajaln; pero el pueblo es
taba muy cansado. 32 Y se lanz el pueblo sobre el botn, y tomaron ovejas y vacas y
becerros, y los degollaron en el suelo; y el pueblo los comi con sangre. 33 Y le
dieron aviso a Sal, diciendo: El pueblo peca contra Jehov, comiendo la carne con
la sangre. Y l dijo: Vosotros habis prevaricado; rodadme ahora ac una piedra grande
. 34 Adems dijo Sal: Esparcos por el pueblo, y decidles que me traigan cada uno su
vaca, y cada cual su oveja, y degolladlas aqu, y comed; y no pequis contra Jehov co
miendo la carne con la sangre. Y trajo todo el pueblo cada cual por su mano su v
aca aquella noche, y las degollaron all. 35 Y edific Sal altar a Jehov; este altar f
ue el primero que edific a Jehov.
36 Y dijo Sal: Descendamos de noche contra los filisteos, y los saquearemos hasta
la maana, y no dejaremos de ellos ninguno. Y ellos dijeron: Haz lo que bien te p
areciere. Dijo luego el sacerdote: Acerqumonos aqu a Dios. 37 Y Sal consult a Dios: D
escender tras los filisteos? Los entregars en mano de Israel? Mas Jehov no le dio re
spuesta aquel da. 38 Entonces dijo Sal: Venid ac todos los principales del pueblo,
y sabed y ved en qu ha consistido este pecado hoy; 39 porque vive Jehov que salva
a Israel, que aunque fuere en Jonatn mi hijo, de seguro morir. Y no hubo en todo e
l pueblo quien le respondiese. 40 Dijo luego a todo Israel: Vosotros estaris a un
lado, y yo y Jonatn mi hijo estaremos al otro lado. Y el pueblo respondi a Sal: Ha
z lo que bien te pareciere. 41 Entonces dijo Sal a Jehov Dios de Israel: Da suerte
perfecta. Y la suerte cay sobre Jonatn y Sal, y el pueblo sali libre. 42 Y Sal dijo:
Echad suertes entre m y Jonatn mi hijo. Y la suerte cay sobre Jonatn.
43 Entonces Sal dijo a Jonatn: Declrame lo que has hecho. Y Jonatn se lo declar y dij
o: Ciertamente gust un poco de miel con la punta de la vara que traa en mi mano; y
he de morir? 44 Y Sal respondi: As me haga Dios y aun me aada, que sin duda morirs, J
onatn. 45 Entonces el pueblo dijo a Sal: Ha de morir Jonatn, el que ha hecho esta gr
ande salvacin en Israel? No ser as. Vive Jehov, que no ha de caer un cabello de su c
abeza en tierra, pues que ha actuado hoy con Dios. As el pueblo libr de morir a Jo
natn. 46 Y Sal dej de seguir a los filisteos; y los filisteos se fueron a su lugar.

47 Despus de haber tomado posesin del reinado de Israel, Sal hizo guerra a todos su
s enemigos en derredor: contra Moab, contra los hijos de Amn, contra Edom, contra
los reyes de Soba, y contra los filisteos; y adondequiera que se volva, era venc
edor. 48 Y reuni un ejrcito y derrot a Amalec, y libr a Israel de mano de los que lo
saqueaban.
49 Y los hijos de Sal fueron Jonatn, Isi y Malquisa. Y los nombres de sus dos hijas
eran, el de la mayor, Merab, y el de la menor, Mical. 50 Y el nombre de la mujer
de Sal era Ahinoam, hija de Ahimaas. Y el nombre del general de su ejrcito era Ab
ner, hijo de Ner to de Sal. 51 Porque Cis padre de Sal, y Ner padre de Abner, fuero
n hijos de Abiel.
52 Y hubo guerra encarnizada contra los filisteos todo el tiempo de Sal; y a todo
el que Sal vea que era hombre esforzado y apto para combatir, lo juntaba consigo.

Sal desobedece y es desechado
1 SAMUEL 15
1 Despus Samuel dijo a Sal: Jehov me envi a que te ungiese por rey sobre su pueblo I
srael; ahora, pues, est atento a las palabras de Jehov. 2 As ha dicho Jehov de los e
jrcitos: Yo castigar lo que hizo Amalec a Israel al oponrsele en el camino cuando s
uba de Egipto. 3 Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no t
e apiades de l; mata a hombres, mujeres, nios, y aun los de pecho, vacas, ovejas,
camellos y asnos.
4 Sal, pues, convoc al pueblo y les pas revista en Telaim, doscientos mil de a pie,
y diez mil hombres de Jud. 5 Y viniendo Sal a la ciudad de Amalec, puso emboscada
en el valle. 6 Y dijo Sal a los ceneos: Idos, apartaos y salid de entre los de A
malec, para que no os destruya juntamente con ellos; porque vosotros mostrasteis
misericordia a todos los hijos de Israel, cuando suban de Egipto. Y se apartaron
los ceneos de entre los hijos de Amalec. 7 Y Sal derrot a los amalecitas desde Ha
vila hasta llegar a Shur, que est al oriente de Egipto. 8 Y tom vivo a Agag rey de
Amalec, pero a todo el pueblo mat a filo de espada. 9 Y Sal y el pueblo perdonaro
n a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engorda
dos, de los carneros y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir; mas todo lo
que era vil y despreciable destruyeron.
10 Y vino palabra de Jehov a Samuel, diciendo: 11 Me pesa haber puesto por rey a
Sal, porque se ha vuelto de en pos de m, y no ha cumplido mis palabras. Y se apesa
dumbr Samuel, y clam a Jehov toda aquella noche. 12 Madrug luego Samuel para ir a en
contrar a Sal por la maana; y fue dado aviso a Samuel, diciendo: Sal ha venido a Ca
rmel, y he aqu se levant un monumento, y dio la vuelta, y pas adelante y descendi a
Gilgal. 13 Vino, pues, Samuel a Sal, y Sal le dijo: Bendito seas t de Jehov; yo he c
umplido la palabra de Jehov. 14 Samuel entonces dijo: Pues qu balido de ovejas y br
amido de vacas es este que yo oigo con mis odos? 15 Y Sal respondi: De Amalec los h
an trado; porque el pueblo perdon lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacr
ificarlas a Jehov tu Dios, pero lo dems lo destruimos. 16 Entonces dijo Samuel a S
al: Djame declararte lo que Jehov me ha dicho esta noche. Y l le respondi: Di.
17 Y dijo Samuel: Aunque eras pequeo en tus propios ojos, no has sido hecho jefe d
e las tribus de Israel, y Jehov te ha ungido por rey sobre Israel? 18 Y Jehov te e
nvi en misin y dijo: Ve, destruye a los pecadores de Amalec, y hazles guerra hasta
que los acabes. 19 Por qu, pues, no has odo la voz de Jehov, sino que vuelto al botn
has hecho lo malo ante los ojos de Jehov? 20 Y Sal respondi a Samuel: Antes bien h
e obedecido la voz de Jehov, y fui a la misin que Jehov me envi, y he trado a Agag re
y de Amalec, y he destruido a los amalecitas. 21 Mas el pueblo tom del botn ovejas
y vacas, las primicias del anatema, para ofrecer sacrificios a Jehov tu Dios en
Gilgal. 22 Y Samuel dijo: Se complace Jehov tanto en los holocaustos y vctimas, com
o en que se obedezca a las palabras de Jehov? Ciertamente el obedecer es mejor qu
e los sacrificios, y el prestar atencin que la grosura de los carneros. 23 Porque
como pecado de adivinacin es la rebelin, y como dolos e idolatra la obstinacin. Por
cuanto t desechaste la palabra de Jehov, l tambin te ha desechado para que no seas r
ey.
24 Entonces Sal dijo a Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento d
e Jehov y tus palabras, porque tem al pueblo y consent a la voz de ellos. Perdona,
pues, ahora mi pecado, 25 y vuelve conmigo para que adore a Jehov. 26 Y Samuel re
spondi a Sal: No volver contigo; porque desechaste la palabra de Jehov, y Jehov te ha
desechado para que no seas rey sobre Israel. 27 Y volvindose Samuel para irse, l
se asi de la punta de su manto, y ste se rasg. 28 Entonces Samuel le dijo: Jehov ha
rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prjimo tuyo mejor que t. 2
9 Adems, el que es la Gloria de Israel no mentir, ni se arrepentir, porque no es ho
mbre para que se arrepienta. 30 Y l dijo: Yo he pecado; pero te ruego que me honr
es delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel, y vuelvas conmigo p
ara que adore a Jehov tu Dios. 31 Y volvi Samuel tras Sal, y ador Sal a Jehov.
32 Despus dijo Samuel: Traedme a Agag rey de Amalec. Y Agag vino a l alegremente.
Y dijo Agag: Ciertamente ya pas la amargura de la muerte. 33 Y Samuel dijo: Como
tu espada dej a las mujeres sin hijos, as tu madre ser sin hijo entre las mujeres.
Entonces Samuel cort en pedazos a Agag delante de Jehov en Gilgal.
34 Se fue luego Samuel a Ram, y Sal subi a su casa en Gabaa de Sal. 35 Y nunca despus
vio Samuel a Sal en toda su vida; y Samuel lloraba a Sal; y Jehov se arrepenta de h
aber puesto a Sal por rey sobre Israel.
Samuel unge a David
1 SAMUEL 16
1 Dijo Jehov a Samuel: Hasta cundo llorars a Sal, habindolo yo desechado para que no r
eine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviar a Isa de Beln, porqu
e de sus hijos me he provisto de rey. 2 Y dijo Samuel: Cmo ir? Si Sal lo supiera, me
matara. Jehov respondi: Toma contigo una becerra de la vacada, y di: A ofrecer sac
rificio a Jehov he venido. 3 Y llama a Isa al sacrificio, y yo te ensear lo que has
de hacer; y me ungirs al que yo te dijere. 4 Hizo, pues, Samuel como le dijo Jeho
v; y luego que l lleg a Beln, los ancianos de la ciudad salieron a recibirle con mie
do, y dijeron: Es pacfica tu venida? 5 El respondi: S, vengo a ofrecer sacrificio a
Jehov; santificaos, y venid conmigo al sacrificio. Y santificando l a Isa y a sus h
ijos, los llam al sacrificio.
6 Y aconteci que cuando ellos vinieron, l vio a Eliab, y dijo: De cierto delante d
e Jehov est su ungido. 7 Y Jehov respondi a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo g
rande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehov no mira lo que mira el h
ombre; pues el hombre mira lo que est delante de sus ojos, pero Jehov mira el cora
zn. 8 Entonces llam Isa a Abinadab, y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo
: Tampoco a ste ha escogido Jehov. 9 Hizo luego pasar Isa a Sama. Y l dijo: Tampoco
a ste ha elegido Jehov. 10 E hizo pasar Isa siete hijos suyos delante de Samuel; pe
ro Samuel dijo a Isa: Jehov no ha elegido a stos. 11 Entonces dijo Samuel a Isa: Son s
tos todos tus hijos? Y l respondi: Queda an el menor, que apacienta las ovejas. Y d
ijo Samuel a Isa: Enva por l, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que l venga a
qu. 12 Envi, pues, por l, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen
parecer. Entonces Jehov dijo: Levntate y ngelo, porque ste es. 13 Y Samuel tom el cu
erno del aceite, y lo ungi en medio de sus hermanos; y desde aquel da en adelante
el Espritu de Jehov vino sobre David. Se levant luego Samuel, y se volvi a Ram.
David toca para Sal
14 El Espritu de Jehov se apart de Sal, y le atormentaba un espritu malo de parte de
Jehov. 15 Y los criados de Sal le dijeron: He aqu ahora, un espritu malo de parte de
Dios te atormenta. 16 Diga, pues, nuestro seor a tus siervos que estn delante de
ti, que busquen a alguno que sepa tocar el arpa, para que cuando est sobre ti el
espritu malo de parte de Dios, l toque con su mano, y tengas alivio. 17 Y Sal respo
ndi a sus criados: Buscadme, pues, ahora alguno que toque bien, y tradmelo. 18 Ent
onces uno de los criados respondi diciendo: He aqu yo he visto a un hijo de Isa de
Beln, que sabe tocar, y es valiente y vigoroso y hombre de guerra, prudente en su
s palabras, y hermoso, y Jehov est con l. 19 Y Sal envi mensajeros a Isa, diciendo: En
vame a David tu hijo, el que est con las ovejas. 20 Y tom Isa un asno cargado de pan
, una vasija de vino y un cabrito, y lo envi a Sal por medio de David su hijo. 21
Y viniendo David a Sal, estuvo delante de l; y l le am mucho, y le hizo su paje de a
rmas. 22 Y Sal envi a decir a Isa: Yo te ruego que est David conmigo, pues ha hallad
o gracia en mis ojos. 23 Y cuando el espritu malo de parte de Dios vena sobre Sal,
David tomaba el arpa y tocaba con su mano; y Sal tena alivio y estaba mejor, y el
espritu malo se apartaba de l.
David mata a Goliat
1 SAMUEL 17
1 Los filisteos juntaron sus ejrcitos para la guerra, y se congregaron en Soco, q
ue es de Jud, y acamparon entre Soco y Azeca, en Efes-damim. 2 Tambin Sal y los hom
bres de Israel se juntaron, y acamparon en el valle de Ela, y se pusieron en ord
en de batalla contra los filisteos. 3 Y los filisteos estaban sobre un monte a u
n lado, e Israel estaba sobre otro monte al otro lado, y el valle entre ellos. 4
Sali entonces del campamento de los filisteos un paladn, el cual se llamaba Golia
t, de Gat, y tena de altura seis codos y un palmo. 5 Y traa un casco de bronce en
su cabeza, y llevaba una cota de malla; y era el peso de la cota cinco mil siclo
s de bronce. 6 Sobre sus piernas traa grebas de bronce, y jabalina de bronce entr
e sus hombros. 7 El asta de su lanza era como un rodillo de telar, y tena el hier
ro de su lanza seiscientos siclos de hierro; e iba su escudero delante de l. 8 Y
se par y dio voces a los escuadrones de Israel, dicindoles: Para qu os habis puesto e
n orden de batalla? No soy yo el filisteo, y vosotros los siervos de Sal? Escoged
de entre vosotros un hombre que venga contra m. 9 Si l pudiere pelear conmigo, y m
e venciere, nosotros seremos vuestros siervos; y si yo pudiere ms que l, y lo venc
iere, vosotros seris nuestros siervos y nos serviris. 10 Y aadi el filisteo: Hoy yo
he desafiado al campamento de Israel; dadme un hombre que pelee conmigo. 11 Oyen
do Sal y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron gran mie
do.
12 Y David era hijo de aquel hombre efrateo de Beln de Jud, cuyo nombre era Isa, el
cual tena ocho hijos; y en el tiempo de Sal este hombre era viejo y de gran edad
entre los hombres. 13 Y los tres hijos mayores de Isa haban ido para seguir a Sal a
la guerra. Y los nombres de sus tres hijos que haban ido a la guerra eran: Eliab
el primognito, el segundo Abinadab, y el tercero Sama; 14 y David era el menor.
Siguieron, pues, los tres mayores a Sal. 15 Pero David haba ido y vuelto, dejando
a Sal, para apacentar las ovejas de su padre en Beln. 16 Vena, pues, aquel filisteo
por la maana y por la tarde, y as lo hizo durante cuarenta das.
17 Y dijo Isa a David su hijo: Toma ahora para tus hermanos un efa de este grano
tostado, y estos diez panes, y llvalo pronto al campamento a tus hermanos. 18 Y e
stos diez quesos de leche los llevars al jefe de los mil; y mira si tus hermanos
estn buenos, y toma prendas de ellos.
19 Y Sal y ellos y todos los de Israel estaban en el valle de Ela, peleando contr
a los filisteos. 20 Se levant, pues, David de maana, y dejando las ovejas al cuida
do de un guarda, se fue con su carga como Isa le haba mandado; y lleg al campamento
cuando el ejrcito sala en orden de batalla, y daba el grito de combate. 21 Y se p
usieron en orden de batalla Israel y los filisteos, ejrcito frente a ejrcito. 22 E
ntonces David dej su carga en mano del que guardaba el bagaje, y corri al ejrcito;
y cuando lleg, pregunt por sus hermanos, si estaban bien. 23 Mientras l hablaba con
ellos, he aqu que aquel paladn que se pona en medio de los dos campamentos, que se
llamaba Goliat, el filisteo de Gat, sali de entre las filas de los filisteos y h
abl las mismas palabras, y las oy David.
24 Y todos los varones de Israel que vean aquel hombre huan de su presencia, y tena
n gran temor. 25 Y cada uno de los de Israel deca: No habis visto aquel hombre que
ha salido? El se adelanta para provocar a Israel. Al que le venciere, el rey le
enriquecer con grandes riquezas, y le dar su hija, y eximir de tributos a la casa d
e su padre en Israel. 26 Entonces habl David a los que estaban junto a l, diciendo
: Qu harn al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? P
orque quin es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del
Dios viviente? 27 Y el pueblo le respondi las mismas palabras, diciendo: As se har
al hombre que le venciere.
28 Y oyndole hablar Eliab su hermano mayor con aquellos hombres, se encendi en ira
contra David y dijo: Para qu has descendido ac? y a quin has dejado aquellas pocas o
vejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la malicia de tu corazn, que para
ver la batalla has venido. 29 David respondi: Qu he hecho yo ahora? No es esto mero
hablar? 30 Y apartndose de l hacia otros, pregunt de igual manera; y le dio el pueb
lo la misma respuesta de antes.
31 Fueron odas las palabras que David haba dicho, y las refirieron delante de Sal;
y l lo hizo venir. 32 Y dijo David a Sal: No desmaye el corazn de ninguno a causa d
e l; tu siervo ir y pelear contra este filisteo. 33 Dijo Sal a David: No podrs t ir co
ntra aquel filisteo, para pelear con l; porque t eres muchacho, y l un hombre de gu
erra desde su juventud. 34 David respondi a Sal: Tu siervo era pastor de las oveja
s de su padre; y cuando vena un len, o un oso, y tomaba algn cordero de la manada,
35 sala yo tras l, y lo hera, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra m, y
o le echaba mano de la quijada, y lo hera y lo mataba. 36 Fuese len, fuese oso, tu
siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso ser como uno de ellos, porque ha
provocado al ejricto del Dios viviente. 37 Aadi David: Jehov, que me ha librado de l
as garras del len y de las garras del oso, l tambin me librar de la mano de este fil
isteo. Y dijo Sal a David: Ve, y Jehov est contigo. 38 Y Sal visti a David con sus ro
pas, y puso sobre su cabeza un casco de bronce, y le arm de coraza. 39 Y ci David s
u espada sobre sus vestidos, y prob a andar, porque nunca haba hecho la prueba. Y
dijo David a Sal: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqu. Y David ec
h de s aquellas cosas. 40 Y tom su cayado en su mano, y escogi cinco piedras lisas d
el arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrn que traa, y tom su honda en
su mano, y se fue hacia el filisteo.
41 Y el filisteo vena andando y acercndose a David, y su escudero delante de l. 42
Y cuando el filisteo mir y vio a David, le tuvo en poco; porque era muchacho, y r
ubio, y de hermoso parecer. 43 Y dijo el filisteo a David: Soy yo perro, para que
vengas a m con palos? Y maldijo a David por sus dioses. 44 Dijo luego el filiste
o a David: Ven a m, y dar tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo.
45 Entonces dijo David al filisteo: T vienes a m con espada y lanza y jabalina; m
as yo vengo a ti en el nombre de Jehov de los ejrcitos, el Dios de los escuadrones
de Israel, a quien t has provocado. 46 Jehov te entregar hoy en mi mano, y yo te v
encer, y te cortar la cabeza, y dar hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del
cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabr que hay Dios en Israel
. 47 Y sabr toda esta congregacin que Jehov no salva con espada y con lanza; porque
de Jehov es la batalla, y l os entregar en nuestras manos.
48 Y aconteci que cuando el filisteo se levant y ech a andar para ir al encuentro d
e David, David se dio prisa, y corri a la linea de batalla contra el filisteo. 49
Y metiendo David su mano en la bolsa, tom de all una piedra, y la tir con la honda
, e hiri al filisteo en la frente; y la piedra qued clavada en la frente, y cay sob
re su rostro en tierra.
50 As venci David al filisteo con honda y piedra; e hiri al filisteo y lo mat, sin t
ener David espada en su mano. 51 Entonces corri David y se puso sobre el filisteo
; y tomando la espada de l y sacndola de su vaina, lo acab de matar, y le cort con e
lla la cabeza. Y cuando los filisteos vieron a su paladn muerto, huyeron. 52 Leva
ntndose luego los de Israel y los de Jud, gritaron, y siguieron a los filisteos ha
sta llegar al valle, y hasta las puertas de Ecrn. Y cayeron los heridos de los fi
listeos por el camino de Saaraim hasta Gat y Ecrn. 53 Y volvieron los hijos de Is
rael de seguir tras los filisteos, y saquearon su campamento. 54 Y David tom la c
abeza del filisteo y la trajo a Jerusaln, pero las armas de l las puso en su tiend
a.
55 Y cuando Sal vio a David que sala a encontrarse con el filisteo, dijo a Abner g
eneral del ejrcito: Abner, de quin es hijo ese joven? Y Abner respondi: 56 Vive tu a
lma, oh rey, que no lo s. Y el rey dijo: Pregunta de quin es hijo ese joven. 57 Y
cuando David volva de matar al filisteo, Abner lo tom y lo llev delante de Sal, teni
endo David la cabeza del filisteo en su mano. 58 Y le dijo Sal: Muchacho, de quin e
res hijo? Y David respondi: Yo soy hijo de tu siervo Isa de Beln.
Pacto de Jonatn y David
1 SAMUEL 18
1 Aconteci que cuando l hubo acabado de hablar con Sal, el alma de Jonatn qued ligada
con la de David, y lo am Jonatn como a s mismo. 2 Y Sal le tom aquel da, y no le dej v
olver a casa de su padre. 3 E hicieron pacto Jonatn y David, porque l le amaba com
o a s mismo. 4 Y Jonatn se quit el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras
ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte. 5 Y sala David a dondequier
a que Sal le enviaba, y se portaba prudentemente. Y lo puso Sal sobre gente de gue
rra, y era acepto a los ojos de todo el pueblo, y a los ojos de los siervos de S
al.
Sal tiene celos de David
6 Aconteci que cuando volvan ellos, cuando David volvi de matar al filisteo, salier
on las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir
al rey Sal, con panderos, con cnticos de alegra y con instrumentos de msica. 7 Y ca
ntaban las mujeres que danzaban, y decan:
Sal hiri a sus miles,
Y David a sus diez miles.
8 Y se enoj Sal en gran manera, y le desagrad este dicho, y dijo: A David dieron di
ez miles, y a m miles; no le falta ms que el reino. 9 Y desde aquel da Sal no mir con
buenos ojos a David.
10 Aconteci al otro da, que un espritu malo de parte de Dios tom a Sal, y l desvariaba
en medio de la casa. David tocaba con su mano como los otros das; y tena Sal la la
nza en la mano. 11 Y arroj Sal la lanza, diciendo: Enclavar a David a la pared. Per
o David lo evadi dos veces.
12 Mas Sal estaba temeroso de David, por cuanto Jehov estaba con l, y se haba aparta
do de Sal; 13 por lo cual Sal lo alej de s, y le hizo jefe de mil; y sala y entraba d
elante del pueblo. 14 Y David se conduca prudentemente en todos sus asuntos, y Je
hov estaba con l. 15 Y viendo Sal que se portaba tan prudentemente, tena temor de l.
16 Mas todo Israel y Jud amaba a David, porque l sala y entraba delante de ellos.
17 Entonces dijo Sal a David: He aqu, yo te dar Merab mi hija mayor por mujer, con
tal que me seas hombre valiente, y pelees las batallas de Jehov. Mas Sal deca: No s
er mi mano contra l, sino que ser contra l la mano de los filisteos. 18 Pero David r
espondi a Sal: Quin soy yo, o qu es mi vida, o la familia de mi padre en Israel, para
que yo sea yerno del rey? 19 Y llegado el tiempo en que Merab hija de Sal se haba
de dar a David, fue dada por mujer a Adriel meholatita.
20 Pero Mical la otra hija de Sal amaba a David; y fue dicho a Sal, y le pareci bie
n a sus ojos. 21 Y Sal dijo: Yo se la dar, para que le sea por lazo, y para que la
mano de los filisteos sea contra l. Dijo, pues, Sal a David por segunda vez: T sers
mi yerno hoy. 22 Y mand Sal a sus siervos: Hablad en secreto a David, dicindole: H
e aqu el rey te ama, y todos sus siervos te quieren bien; s, pues, yerno del rey.
23 Los criados de Sal hablaron estas palabras a los odos de David. Y David dijo: Os
parece a vosotros que es poco ser yerno del rey, siendo yo un hombre pobre y de
ninguna estima? 24 Y los criados de Sal le dieron la respuesta, diciendo: Tales
palabras ha dicho David. 25 Y Sal dijo: Decid as a David: El rey no desea la dote,
sino cien prepucios de filisteos, para que sea tomada venganza de los enemigos
del rey. Pero Sal pensaba hacer caer a David en manos de los filisteos. 26 Cuando
sus siervos declararon a David estas palabras, pareci bien la cosa a los ojos de
David, para ser yerno del rey. Y antes que el plazo se cumpliese, 27 se levant D
avid y se fue con su gente, y mat a doscientos hombres de los filisteos; y trajo
David los prepucios de ellos y los entreg todos al rey, a fin de hacerse yerno de
l rey. Y Sal le dio su hija Mical por mujer. 28 Pero Sal, viendo y considerando qu
e Jehov estaba con David, y que su hija Mical lo amaba, 29 tuvo ms temor de David;
y fue Sal enemigo de David todos los das.
30 Y salieron a campaa los prncipes de los filisteos; y cada vez que salan, David t
ena ms xito que todos los siervos de Sal, por lo cual se hizo de mucha estima su nom
bre.
Sal procura matar a David
1 SAMUEL 19
1 Habl Sal a Jonatn su hijo, y a todos sus siervos, para que matasen a David; pero
Jonatn hijo de Sal amaba a David en gran manera, 2 y dio aviso a David, diciendo:
Sal mi padre procura matarte; por tanto cudate hasta la maana, y estate en lugar oc
ulto y escndete. 3 Y yo saldr y estar junto a mi padre en el campo donde ests; y hab
lar de ti a mi padre, y te har saber lo que haya. 4 Y Jonatn habl bien de David a Sal
su padre, y le dijo: No peque el rey contra su siervo David, porque ninguna cos
a ha cometido contra ti, y porque sus obras han sido muy buenas para contigo; 5
pues l tom su vida en su mano, y mat al filisteo, y Jehov dio gran salvacin a todo Is
rael. T lo viste, y te alegraste; por qu, pues, pecars contra la sangre inocente, ma
tando a David sin causa? 6 Y escuch Sal la voz de Jonatn, y jur Sal: Vive Jehov, que n
o morir. 7 Y llam Jonatn a David, y le declar todas estas palabras; y l mismo trajo a
David a Sal, y estuvo delante de l como antes.
8 Despus hubo de nuevo guerra; y sali David y pele contra los filisteos, y los hiri
con gran estrago, y huyeron delante de l. 9 Y el espritu malo de parte de Jehov vin
o sobre Sal; y estando sentado en su casa tena una lanza a mano, mientras David es
taba tocando. 10 Y Sal procur enclavar a David con la lanza a la pared, pero l se a
part de delante de Sal, el cual hiri con la lanza en la pared; y David huy, y escap a
quella noche.
11 Sal envi luego mensajeros a casa de David para que lo vigilasen, y lo matasen a
la maana. Mas Mical su mujer avis a David, diciendo: Si no salvas tu vida esta no
che, maana sers muerto. 12 Y descolg Mical a David por una ventana; y l se fue y huy,
y escap. 13 Tom luego Mical una estatua, y la puso sobre la cama, y le acomod por
cabecera una almohada de pelo de cabra y la cubri con la ropa. 14 Y cuando Sal env
i mensajeros para prender a David, ella respondi: Est enfermo. 15 Volvi Sal a enviar
mensajeros para que viesen a David, diciendo: Tradmelo en la cama para que lo mat
e. 16 Y cuando los mensajeros entraron, he aqu la estatua estaba en la cama, y un
a almohada de pelo de cabra a su cabecera. 17 Entonces Sal dijo a Mical: Por qu me
has engaado as, y has dejado escapar a mi enemigo? Y Mical respondi a Sal: Porque l m
e dijo: Djame ir; si no, yo te matar.
18 Huy, pues, David, y escap, y vino a Samuel en Ram, y le dijo todo lo que Sal haba
hecho con l. Y l y Samuel se fueron y moraron en Naiot. 19 Y fue dado aviso a Sal,
diciendo: He aqu que David est en Naiot en Ram. 20 Entonces Sal envi mensajeros para
que trajeran a David, los cuales vieron una compaa de profetas que profetizaban, y
a Samuel que estaba all y los presida. Y vino el Espritu de Dios sobre los mensaje
ros de Sal, y ellos tambin profetizaron. 21 Cuando lo supo Sal, envi otros mensajero
s, los cuales tambin profetizaron. Y Sal volvi a enviar mensajeros por tercera vez,
y ellos tambin profetizaron. 22 Entonces l mismo fue a Ram; y llegando al gran poz
o que est en Sec, pregunt diciendo: Dnde estn Samuel y David? Y uno respondi: He aqu e
en Naiot en Ram. 23 Y fue a Naiot en Ram; y tambin vino sobre l el Espritu de Dios,
y sigui andando y profetizando hasta que lleg a Naiot en Ram. 24 Y l tambin se despoj
de sus vestidos, y profetiz igualmente delante de Samuel, y estuvo desnudo todo a
quel da y toda aquella noche. De aqu se dijo: Tambin Sal entre los profetas?
Amistad de David y Jonatn
1 SAMUEL 20
1 Despus David huy de Naiot en Ram, y vino delante de Jonatn, y dijo: Qu he hecho yo? C
ul es mi maldad, o cul mi pecado contra tu padre, para que busque mi vida? 2 El le
dijo: En ninguna manera; no morirs. He aqu que mi padre ninguna cosa har, grande n
i pequea, que no me la descubra; por qu, pues, me ha de encubrir mi padre este asun
to? No ser as. 3 Y David volvi a jurar diciendo: Tu padre sabe claramente que yo he
hallado gracia delante de tus ojos, y dir: No sepa esto Jonatn, para que no se en
tristezca; y ciertamente, vive Jehov y vive tu alma, que apenas hay un paso entre
m y la muerte. 4 Y Jonatn dijo a David: Lo que deseare tu alma, har por ti. 5 Y Da
vid respondi a Jonatn: He aqu que maana ser nueva luna, y yo acostumbro sentarme con
el rey a comer; mas t dejars que me esconda en el campo hasta la tarde del tercer
da. 6 Si tu padre hiciere mencin de m, dirs: Me rog mucho que lo dejase ir corriendo
a Beln su ciudad, porque todos los de su familia celebran all el sacrificio anual.
7 Si l dijere: Bien est, entonces tendr paz tu siervo; mas si se enojare, sabe que
la maldad est determinada de parte de l. 8 Hars, pues, misericordia con tu siervo,
ya que has hecho entrar a tu siervo en pacto de Jehov contigo; y si hay maldad e
n m, mtame t, pues no hay necesidad de llevarme hasta tu padre. 9 Y Jonatn le dijo:
Nunca tal te suceda; antes bien, si yo supiere que mi padre ha determinado malda
d contra ti, no te lo avisara yo? 10 Dijo entonces David a Jonatn: Quin me dar aviso s
i tu padre te respondiere speramente? 11 Y Jonatn dijo a David: Ven, salgamos al c
ampo. Y salieron ambos al campo.
12 Entonces dijo Jonatn a David: Jehov Dios de Israel, sea testigo! Cuando le haya
preguntado a mi padre maana a esta hora, o el da tercero, si resultare bien para c
on David, entonces enviar a ti para hacrtelo saber. 13 Pero si mi padre intentare
hacerte mal, Jehov haga as a Jonatn, y aun le aada, si no te lo hiciere saber y te e
nviare para que te vayas en paz. Y est Jehov contigo, como estuvo con mi padre. 14
Y si yo viviere, hars conmigo misericordia de Jehov, para que no muera, 15 y no a
partars tu misericordia de mi casa para siempre. Cuando Jehov haya cortado uno por
uno los enemigos de David de la tierra, no dejes que el nombre de Jonatn sea qui
tado de la casa de David. 16 As hizo Jonatn pacto con la casa de David, diciendo:
Requiralo Jehov de la mano de los enemigos de David. 17 Y Jonatn hizo jurar a David
otra vez, porque le amaba, pues le amaba como a s mismo.
18 Luego le dijo Jonatn: Maana es nueva luna, y t sers echado de menos, porque tu as
iento estar vaco. 19 Estars, pues, tres das, y luego descenders y vendrs al lugar dond
e estabas escondido el da que ocurri esto mismo, y esperars junto a la piedra de Ez
el. 20 Y yo tirar tres saetas hacia aquel lado, como ejercitndome al blanco. 21 Lu
ego enviar al criado, dicindole: Ve, busca las saetas. Y si dijere al criado: He a
ll las saetas ms ac de ti, tmalas; t vendrs, porque paz tienes, y nada malo hay, vive
Jehov. 22 Mas si yo dijere al muchacho as: He all las saetas ms all de ti; vete, porq
ue Jehov te ha enviado. 23 En cuanto al asunto de que t y yo hemos hablado, est Jeh
ov entre nosotros dos para siempre.
24 David, pues, se escondi en el campo, y cuando lleg la nueva luna, se sent el rey
a comer pan. 25 Y el rey se sent en su silla, como sola, en el asiento junto a la
pared, y Jonatn se levant, y se sent Abner al lado de Sal, y el lugar de David qued
vaco.
26 Mas aquel da Sal no dijo nada, porque se deca: Le habr acontecido algo, y no est l
impio; de seguro no est purificado. 27 Al siguiente da, el segundo da de la nueva l
una, aconteci tambin que el asiento de David qued vaco. Y Sal dijo a Jonatn su hijo: Po
r qu no ha venido a comer el hijo de Isa hoy ni ayer? 28 Y Jonatn respondi a Sal: Dav
id me pidi encarecidamente que le dejase ir a Beln, 29 diciendo: Te ruego que me d
ejes ir, porque nuestra familia celebra sacrificio en la ciudad, y mi hermano me
lo ha mandado; por lo tanto, si he hallado gracia en tus ojos, permteme ir ahora
para visitar a mis hermanos. Por esto, pues, no ha venido a la mesa del rey.
30 Entonces se encendi la ira de Sal contra Jonatn, y le dijo: Hijo de la perversa
y rebelde, acaso no s yo que t has elegido al hijo de Isa para confusin tuya, y para
confusin de la vergenza de tu madre? 31 Porque todo el tiempo que el hijo de Isa vi
viere sobre la tierra, ni t estars firme, ni tu reino. Enva pues, ahora, y tremelo,
porque ha de morir. 32 Y Jonatn respondi a su padre Sal y le dijo: Por qu morir? Qu ha
echo? 33 Entonces Sal le arroj una lanza para herirlo; de donde entendi Jonatn que s
u padre estaba resuelto a matar a David. 34 Y se levant Jonatn de la mesa con exal
tada ira, y no comi pan el segundo da de la nueva luna; porque tena dolor a causa d
e David, porque su padre le haba afrentado.
35 Al otro da, de maana, sali Jonatn al campo, al tiempo sealado con David, y un much
acho pequeo con l. 36 Y dijo al muchacho: Corre y busca las saetas que yo tirare.
Y cuando el muchacho iba corriendo, l tiraba la saeta de modo que pasara ms all de l
. 37 Y llegando el muchacho adonde estaba la saeta que Jonatn haba tirado, Jonatn d
io voces tras el muchacho, diciendo: No est la saeta ms all de ti? 38 Y volvi a grita
r Jonatn tras el muchacho: Corre, date prisa, no te pares. Y el muchacho de Jonatn
recogi las saetas, y vino a su seor. 39 Pero ninguna cosa entendi el muchacho; sol
amente Jonatn y David entendan de lo que se trataba. 40 Luego dio Jonatn sus armas
a su muchacho, y le dijo: Vete y llvalas a la ciudad. 41 Y luego que el muchacho
se hubo ido, se levant David del lado del sur, y se inclin tres veces postrndose ha
sta la tierra; y besndose el uno al otro, lloraron el uno con el otro; y David ll
or ms. 42 Y Jonatn dijo a David: Vete en paz, porque ambos hemos jurado por el nomb
re de Jehov, diciendo: Jehov est entre t y yo, entre tu descendencia y mi descendenc
ia, para siempre. Y l se levant y se fue; y Jonatn entr en la ciudad.
David huye de Sal
1 SAMUEL 21
1 Vino David a Nob, al sacerdote Ahimelec; y se sorprendi Ahimelec de su encuentr
o, y le dijo: Cmo vienes t solo, y nadie contigo? 2 Y respondi David al sacerdote Ah
imelec: El rey me encomend un asunto, y me dijo: Nadie sepa cosa alguna del asunt
o a que te envo, y lo que te he encomendado; y yo les seal a los criados un cierto
lugar. 3 Ahora, pues, qu tienes a mano? Dame cinco panes, o lo que tengas. 4 El sa
cerdote respondi a David y dijo: No tengo pan comn a la mano, solamente tengo pan
sagrado; pero lo dar si los criados se han guardado a lo menos de mujeres. 5 Y Da
vid respondi al sacerdote, y le dijo: En verdad las mujeres han estado lejos de n
osotros ayer y anteayer; cuando yo sal, ya los vasos de los jvenes eran santos, au
nque el viaje es profano; cunto ms no sern santos hoy sus vasos? 6 As el sacerdote le
dio el pan sagrado, porque all no haba otro pan sino los panes de la proposicin, l
os cuales haban sido quitados de la presencia de Jehov, para poner panes calientes
el da que aqullos fueron quitados.
7 Y estaba all aquel da detenido delante de Jehov uno de los siervos de Sal, cuyo no
mbre era Doeg, edomita, el principal de los pastores de Sal.
8 Y David dijo a Ahimelec: No tienes aqu a mano lanza o espada? Porque no tom en mi
mano mi espada ni mis armas, por cuanto la orden del rey era apremiante. 9 Y el
sacerdote respondi: La espada de Goliat el filisteo, al que t venciste en el vall
e de Ela, est aqu envuelta en un velo detrs del efod; si quieres tomarla, tmala; por
que aqu no hay otra sino esa. Y dijo David: Ninguna como ella; dmela.
10 Y levantndose David aquel da, huy de la presencia de Sal, y se fue a Aquis rey de
Gat. 11 Y los siervos de Aquis le dijeron: No es ste David, el rey de la tierra? n
o es ste de quien cantaban en las danzas, diciendo:
Hiri Sal a sus miles,
Y David a sus diez miles?
12 Y David puso en su corazn estas palabras, y tuvo gran temor de Aquis rey de Ga
t. 13 Y cambi su manera de comportarse delante de ellos, y se fingi loco entre ell
os, y escriba en las portadas de las puertas, y dejaba correr la saliva por su ba
rba. 14 Y dijo Aquis a sus siervos: He aqu, veis que este hombre es demente; por q
u lo habis trado a m? 15 Acaso me faltan locos, para que hayis trado a ste que hiciese
e loco delante de m? Haba de entrar ste en mi casa?
1 SAMUEL 22
1 Yndose luego David de all, huy a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda
la casa de su padre lo supieron, vinieron all a l. 2 Y se juntaron con l todos los
afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amarg
ura de espritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos homb
res.
3 Y se fue David de all a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: Yo te ruego que m
i padre y mi madre estn con vosotros, hasta que sepa lo que Dios har de m. 4 Los tr
ajo, pues, a la presencia del rey de Moab, y habitaron con l todo el tiempo que D
avid estuvo en el lugar fuerte. 5 Pero el profeta Gad dijo a David: No te ests en
este lugar fuerte; anda y vete a tierra de Jud. Y David se fue, y vino al bosque
de Haret.
Sal mata a los sacerdotes de Nob
6 Oy Sal que se saba de David y de los que estaban con l. Y Sal estaba sentado en Gab
aa, debajo de un tamarisco sobre un alto; y tena su lanza en su mano, y todos sus
siervos estaban alrededor de l. 7 Y dijo Sal a sus siervos que estaban alrededor
de l: Od ahora, hijos de Benjamn: Os dar tambin a todos vosotros el hijo de Isa tierras
y vias, y os har a todos vosotros jefes de millares y jefes de centenas, 8 para q
ue todos vosotros hayis conspirado contra m, y no haya quien me descubra al odo cmo
mi hijo ha hecho alianza con el hijo de Isa, ni alguno de vosotros que se duela d
e m y me descubra cmo mi hijo ha levantado a mi siervo contra m para que me aceche,
tal como lo hace hoy? 9 Entonces Doeg edomita, que era el principal de los sier
vos de Sal, respondi y dijo: Yo vi al hijo de Isa que vino a Nob, a Ahimelec hijo d
e Ahitob, 10 el cual consult por l a Jehov y le dio provisiones, y tambin le dio la
espada de Goliat el filisteo.
11 Y el rey envi por el sacerdote Ahimelec hijo de Ahitob, y por toda la casa de
su padre, los sacerdotes que estaban en Nob; y todos vinieron al rey. 12 Y Sal le
dijo: Oye ahora, hijo de Ahitob. Y l dijo: Heme aqu, seor mo. 13 Y le dijo Sal: Por q
u habis conspirado contra m, t y el hijo de Isa, cuando le diste pan y espada, y cons
ultaste por l a Dios, para que se levantase contra m y me acechase, como lo hace h
oy da? 14 Entonces Ahimelec respondi al rey, y dijo: Y quin entre todos tus siervos
es tan fiel como David, yerno tambin del rey, que sirve a tus rdenes y es ilustre
en tu casa? 15 He comenzado yo desde hoy a consultar por l a Dios? Lejos sea de m;
no culpe el rey de cosa alguna a su siervo, ni a toda la casa de mi padre; porqu
e tu siervo ninguna cosa sabe de este asunto, grande ni pequea. 16 Y el rey dijo:
Sin duda morirs, Ahimelec, t y toda la casa de tu padre. 17 Entonces dijo el rey
a la gente de su guardia que estaba alrededor de l: Volveos y matad a los sacerdo
tes de Jehov; porque tambin la mano de ellos est con David, pues sabiendo ellos que
hua, no me lo descubrieron. Pero los siervos del rey no quisieron extender sus m
anos para matar a los sacerdotes de Jehov. 18 Entonces dijo el rey a Doeg: Vuelve
t, y arremete contra los sacerdotes. Y se volvi Doeg el edomita y acometi a los sa
cerdotes, y mat en aquel da a ochenta y cinco varones que vestan efod de lino. 19 Y
a Nob, ciudad de los sacerdotes, hiri a filo de espada; as a hombres como a mujer
es, nios hasta los de pecho, bueyes, asnos y ovejas, todo lo hiri a filo de espada
.
20 Pero uno de los hijos de Ahimelec hijo de Ahitob, que se llamaba Abiatar, esc
ap, y huy tras David. 21 Y Abiatar dio aviso a David de cmo Sal haba dado muerte a lo
s sacerdotes de Jehov. 22 Y dijo David a Abiatar: Yo saba que estando all aquel da D
oeg el edomita, l lo haba de hacer saber a Sal. Yo he ocasionado la muerte a todas
las personas de la casa de tu padre. 23 Qudate conmigo, no temas; quien buscare m
i vida, buscar tambin la tuya; pues conmigo estars a salvo.
David en el desierto
1 SAMUEL 23
1 Dieron aviso a David, diciendo: He aqu que los filisteos combaten a Keila, y ro
ban las eras. 2 Y David consult a Jehov, diciendo: Ir a atacar a estos filisteos? Y
Jehov respondi a David: Ve, ataca a los filisteos, y libra a Keila. 3 Pero los que
estaban con David le dijeron: He aqu que nosotros aqu en Jud estamos con miedo; cunt
o ms si furemos a Keila contra el ejrcito de los filisteos? 4 Entonces David volvi a
consultar a Jehov. Y Jehov le respondi y dijo: Levntate, desciende a Keila, pues yo
entregar en tus manos a los filisteos. 5 Fue, pues, David con sus hombres a Keil
a, y pele contra los filisteos, se llev sus ganados, y les caus una gran derrota; y
libr David a los de Keila.
6 Y aconteci que cuando Abiatar hijo de Ahimelec huy siguiendo a David a Keila, de
scendi con el efod en su mano. 7 Y fue dado aviso a Sal que David haba venido a Kei
la. Entonces dijo Sal: Dios lo ha entregado en mi mano, pues se ha encerrado entr
ando en ciudad con puertas y cerraduras. 8 Y convoc Sal a todo el pueblo a la bata
lla para descender a Keila, y poner sitio a David y a sus hombres. 9 Mas entendi
endo David que Sal ideaba el mal contra l, dijo a Abiatar sacerdote: Trae el efod.
10 Y dijo David: Jehov Dios de Israel, tu siervo tiene entendido que Sal trata de
venir contra Keila, a destruir la ciudad por causa ma. 11 Me entregarn los vecinos
de Keila en sus manos? Descender Sal, como ha odo tu siervo? Jehov Dios de Israel, t
e ruego que lo declares a tu siervo. Y Jehov dijo: S, descender. 12 Dijo luego Davi
d: Me entregarn los vecinos de Keila a m y a mis hombres en manos de Sal? Y Jehov res
pondi: Os entregarn. 13 David entonces se levant con sus hombres, que eran como sei
scientos, y salieron de Keila, y anduvieron de un lugar a otro. Y vino a Sal la n
ueva de que David se haba escapado de Keila, y desisti de salir. 14 Y David se que
d en el desierto en lugares fuertes, y habitaba en un monte en el desierto de Zif
; y lo buscaba Sal todos los das, pero Dios no lo entreg en sus manos.
15 Viendo, pues, David que Sal haba salido en busca de su vida, se estuvo en Hores
, en el desierto de Zif. 16 Entonces se levant Jonatn hijo de Sal y vino a David a
Hores, y fortaleci su mano en Dios. 17 Y le dijo: No temas, pues no te hallar la m
ano de Sal mi padre, y t reinars sobre Israel, y yo ser segundo despus de ti; y aun S
al mi padre as lo sabe. 18 Y ambos hicieron pacto delante de Jehov; y David se qued
en Hores, y Jonatn se volvi a su casa.
19 Despus subieron los de Zif para decirle a Sal en Gabaa: No est David escondido en
nuestra tierra en las peas de Hores, en el collado de Haquila, que est al sur del
desierto? 20 Por tanto, rey, desciende pronto ahora, conforme a tu deseo, y nos
otros lo entregaremos en la mano del rey. 21 Y Sal dijo: Benditos seis vosotros de
Jehov, que habis tenido compasin de m. 22 Id, pues, ahora, aseguraos ms, conoced y v
ed el lugar de su escondite, y quin lo haya visto all; porque se me ha dicho que l
es astuto en gran manera. 23 Observad, pues, e informaos de todos los escondrijo
s donde se oculta, y volved a m con informacin segura, y yo ir con vosotros; y si l
estuviere en la tierra, yo le buscar entre todos los millares de Jud. 24 Y ellos s
e levantaron, y se fueron a Zif delante de Sal.
Pero David y su gente estaban en el desierto de Man, en el Arab al sur del desiert
o. 25 Y se fue Sal con su gente a buscarlo; pero fue dado aviso a David, y descen
di a la pea, y se qued en el desierto de Man. Cuando Sal oy esto, sigui a David al desi
erto de Man. 26 Y Sal iba por un lado del monte, y David con sus hombres por el ot
ro lado del monte, y se daba prisa David para escapar de Sal; mas Sal y sus hombre
s haban encerrado a David y a su gente para capturarlos. 27 Entonces vino un mens
ajero a Sal, diciendo: Ven luego, porque los filisteos han hecho una irrupcin en e
l pas. 28 Volvi, por tanto, Sal de perseguir a David, y parti contra los filisteos.
Por esta causa pusieron a aquel lugar por nombre Sela-hama-lecot. 29 Entonces Da
vid subi de all y habit en los lugares fuertes de En-gadi.
David perdona la vida a Sal en En-gadi
1 SAMUEL 24
1 Cuando Sal volvi de perseguir a los filisteos, le dieron aviso, diciendo: He aqu
David est en el desierto de En-gadi. 2 Y tomando Sal tres mil hombres escogidos de
todo Israel, fue en busca de David y de sus hombres, por las cumbres de los peas
cos de las cabras monteses. 3 Y cuando lleg a un redil de ovejas en el camino, do
nde haba una cueva, entr Sal en ella para cubrir sus pies; y David y sus hombres es
taban sentados en los rincones de la cueva. 4 Entonces los hombres de David le d
ijeron: He aqu el da de que te dijo Jehov: He aqu que entrego a tu enemigo en tu man
o, y hars con l como te pareciere. Y se levant David, y calladamente cort la orilla
del manto de Sal. 5 Despus de esto se turb el corazn de David, porque haba cortado la
orilla del manto de Sal. 6 Y dijo a sus hombres: Jehov me guarde de hacer tal cos
a contra mi seor, el ungido de Jehov, que yo extienda mi mano contra l; porque es e
l ungido de Jehov. 7 As reprimi David a sus hombres con palabras, y no les permiti q
ue se levantasen contra Sal. Y Sal, saliendo de la cueva, sigui su camino.
8 Tambin David se levant despus, y saliendo de la cueva dio voces detrs de Sal, dicie
ndo: Mi seor el rey! Y cuando Sal mir hacia atrs, David inclin su rostro a tierra, e h
izo reverencia. 9 Y dijo David a Sal: Por qu oyes las palabras de los que dicen: Mi
ra que David procura tu mal? 10 He aqu han visto hoy tus ojos cmo Jehov te ha puest
o hoy en mis manos en la cueva; y me dijeron que te matase, pero te perdon, porqu
e dije: No extender mi mano contra mi seor, porque es el ungido de Jehov. 11 Y mira
, padre mo, mira la orilla de tu manto en mi mano; porque yo cort la orilla de tu
manto, y no te mat. Conoce, pues, y ve que no hay mal ni traicin en mi mano, ni he
pecado contra ti; sin embargo, t andas a caza de mi vida para quitrmela. 12 Juzgu
e Jehov entre t y yo, y vngueme de ti Jehov; pero mi mano no ser contra ti. 13 Como d
ice el proverbio de los antiguos: De los impos saldr la impiedad; as que mi mano no
ser contra ti. 14 Tras quin ha salido el rey de Israel? A quin persigues? A un perro
muerto? A una pulga? 15 Jehov, pues, ser juez, y l juzgar entre t y yo. El vea y suste
nte mi causa, y me defienda de tu mano.
16 Y aconteci que cuando David acab de decir estas palabras a Sal, Sal dijo: No es es
ta la voz tuya, hijo mo David? Y alz Sal su voz y llor, 17 y dijo a David: Ms justo e
res t que yo, que me has pagado con bien, habindote yo pagado con mal. 18 T has mos
trado hoy que has hecho conmigo bien; pues no me has dado muerte, habindome entre
gado Jehov en tu mano. 19 Porque quin hallar a su enemigo, y lo dejar ir sano y salvo
? Jehov te pague con bien por lo que en este da has hecho conmigo. 20 Y ahora, com
o yo entiendo que t has de reinar, y que el reino de Israel ha de ser en tu mano
firme y estable, 21 jrame, pues, ahora por Jehov, que no destruirs mi descendencia
despus de m, ni borrars mi nombre de la casa de mi padre. 22 Entonces David jur a Sal
. Y se fue Sal a su casa, y David y sus hombres subieron al lugar fuerte.
David y Abigail
1 SAMUEL 25
1 Muri Samuel, y se junt todo Israel, y lo lloraron, y lo sepultaron en su casa en
Ram.
Y se levant David y se fue al desierto de Parn. 2 Y en Man haba un hombre que tena su
hacienda en Carmel, el cual era muy rico, y tena tres mil ovejas y mil cabras. Y
aconteci que estaba esquilando sus ovejas en Carmel. 3 Y aquel varn se llamaba Na
bal, y su mujer, Abigail. Era aquella mujer de buen entendimiento y de hermosa a
pariencia, pero el hombre era duro y de malas obras; y era del linaje de Caleb.
4 Y oy David en el desierto que Nabal esquilaba sus ovejas. 5 Entonces envi David
diez jvenes y les dijo: Subid a Carmel e id a Nabal, y saludadle en mi nombre, 6
y decidle as: Sea paz a ti, y paz a tu familia, y paz a todo cuanto tienes. 7 He
sabido que tienes esquiladores. Ahora, tus pastores han estado con nosotros; no
les tratamos mal, ni les falt nada en todo el tiempo que han estado en Carmel. 8
Pregunta a tus criados, y ellos te lo dirn. Hallen, por tanto, estos jvenes gracia
en tus ojos, porque hemos venido en buen da; te ruego que des lo que tuvieres a
mano a tus siervos, y a tu hijo David.
9 Cuando llegaron los jvenes enviados por David, dijeron a Nabal todas estas pala
bras en nombre de David, y callaron. 10 Y Nabal respondi a los jvenes enviados por
David, y dijo: Quin es David, y quin es el hijo de Isa? Muchos siervos hay hoy que
huyen de sus seores. 11 He de tomar yo ahora mi pan, mi agua, y la carne que he pr
eparado para mis esquiladores, y darla a hombres que no s de dnde son? 12 Y los jve
nes que haba enviado David se volvieron por su camino, y vinieron y dijeron a Dav
id todas estas palabras. 13 Entonces David dijo a sus hombres: Case cada uno su es
pada. Y se ci cada uno su espada y tambin David se ci su espada; y subieron tras Davi
d como cuatrocientos hombres, y dejaron doscientos con el bagaje.
14 Pero uno de los criados dio aviso a Abigail mujer de Nabal, diciendo: He aqu D
avid envi mensajeros del desierto que saludasen a nuestro amo, y l los ha zaherido
. 15 Y aquellos hombres han sido muy buenos con nosotros, y nunca nos trataron m
al, ni nos falt nada en todo el tiempo que anduvimos con ellos, cuando estbamos en
el campo. 16 Muro fueron para nosotros de da y de noche, todos los das que hemos
estado con ellos apacentando las ovejas. 17 Ahora, pues, reflexiona y ve lo que
has de hacer, porque el mal est ya resuelto contra nuestro amo y contra toda su c
asa; pues l es un hombre tan perverso, que no hay quien pueda hablarle.
18 Entonces Abigail tom luego doscientos panes, dos cueros de vino, cinco ovejas
guisadas, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas pasas, y doscient
os panes de higos secos, y lo carg todo en asnos. 19 Y dijo a sus criados: Id del
ante de m, y yo os seguir luego; y nada declar a su marido Nabal. 20 Y montando un
asno, descendi por una parte secreta del monte; y he aqu David y sus hombres venan
frente a ella, y ella les sali al encuentro. 21 Y David haba dicho: Ciertamente en
vano he guardado todo lo que ste tiene en el desierto, sin que nada le haya falt
ado de todo cuanto es suyo; y l me ha vuelto mal por bien. 22 As haga Dios a los e
nemigos de David y aun les aada, que de aqu a maana, de todo lo que fuere suyo no h
e de dejar con vida ni un varn.
23 Y cuando Abigail vio a David, se baj prontamente del asno, y postrndose sobre s
u rostro delante de David, se inclin a tierra; 24 y se ech a sus pies, y dijo: Seor
mo, sobre m sea el pecado; mas te ruego que permitas que tu sierva hable a tus odo
s, y escucha las palabras de tu sierva. 25 No haga caso ahora mi seor de ese homb
re perverso, de Nabal; porque conforme a su nombre, as es. El se llama Nabal, y l
a insensatez est con l; mas yo tu sierva no vi a los jvenes que t enviaste. 26 Ahora
pues, seor mo, vive Jehov, y vive tu alma, que Jehov te ha impedido el venir a derr
amar sangre y vengarte por tu propia mano. Sean, pues, como Nabal tus enemigos,
y todos los que procuran mal contra mi seor. 27 Y ahora este presente que tu sier
va ha trado a mi seor, sea dado a los hombres que siguen a mi seor. 28 Y yo te rueg
o que perdones a tu sierva esta ofensa; pues Jehov de cierto har casa estable a mi
seor, por cuanto mi seor pelea las batallas de Jehov, y mal no se ha hallado en ti
en tus das. 29 Aunque alguien se haya levantado para perseguirte y atentar contr
a tu vida, con todo, la vida de mi seor ser ligada en el haz de los que viven dela
nte de Jehov tu Dios, y l arrojar la vida de tus enemigos como de en medio de la pa
lma de una honda. 30 Y acontecer que cuando Jehov haga con mi seor conforme a todo
el bien que ha hablado de ti, y te establezca por prncipe sobre Israel, 31 entonc
es, seor mo, no tendrs motivo de pena ni remordimientos por haber derramado sangre
sin causa, o por haberte vengado por ti mismo. Gurdese, pues, mi seor, y cuando Je
hov haga bien a mi seor, acurdate de tu sierva.
32 Y dijo David a Abigail: Bendito sea Jehov Dios de Israel, que te envi para que
hoy me encontrases. 33 Y bendito sea tu razonamiento, y bendita t, que me has est
orbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano. 34 Porque v
ive Jehov Dios de Israel que me ha defendido de hacerte mal, que si no te hubiera
s dado prisa en venir a mi encuentro, de aqu a maana no le hubiera quedado con vid
a a Nabal ni un varn. 35 Y recibi David de su mano lo que le haba trado, y le dijo:
Sube en paz a tu casa, y mira que he odo tu voz, y te he tenido respeto.
36 Y Abigail volvi a Nabal, y he aqu que l tena banquete en su casa como banquete de
rey; y el corazn de Nabal estaba alegre, y estaba completamente ebrio, por lo cu
al ella no le declar cosa alguna hasta el da siguiente. 37 Pero por la maana, cuand
o ya a Nabal se le haban pasado los efectos del vino, le refiri su mujer estas cos
as; y desmay su corazn en l, y se qued como una piedra. 38 Y diez das despus, Jehov hir
i a Nabal, y muri.
39 Luego que David oy que Nabal haba muerto, dijo: Bendito sea Jehov, que juzg la ca
usa de mi afrenta recibida de mano de Nabal, y ha preservado del mal a su siervo
; y Jehov ha vuelto la maldad de Nabal sobre su propia cabeza. Despus envi David a
hablar con Abigail, para tomarla por su mujer. 40 Y los siervos de David viniero
n a Abigail en Carmel, y hablaron con ella, diciendo: David nos ha enviado a ti,
para tomarte por su mujer. 41 Y ella se levant e inclin su rostro a tierra, dicie
ndo: He aqu tu sierva, que ser una sierva para lavar los pies de los siervos de mi
seor. 42 Y levantndose luego Abigail con cinco doncellas que le servan, mont en un
asno y sigui a los mensajeros de David, y fue su mujer. 43 Tambin tom David a Ahino
am de Jezreel, y ambas fueron sus mujeres. 44 Porque Sal haba dado a su hija Mical
mujer de David a Palti hijo de Lais, que era de Galim.
David perdona la vida a Sal en Zif
1 SAMUEL 26
1 Vinieron los zifeos a Sal en Gabaa, diciendo: No est David escondido en el collad
o de Haquila, al oriente del desierto? 2 Sal entonces se levant y descendi al desie
rto de Zif, llevando consigo tres mil hombres escogidos de Israel, para buscar a
David en el desierto de Zif. 3 Y acamp Sal en el collado de Haquila, que est al or
iente del desierto, junto al camino. Y estaba David en el desierto, y entendi que
Sal le segua en el desierto. 4 David, por tanto, envi espas, y supo con certeza que
Sal haba venido. 5 Y se levant David, y vino al sitio donde Sal haba acampado; y mir
David el lugar donde dorman Sal y Abner hijo de Ner, general de su ejrcito. Y estab
a Sal durmiendo en el campamento, y el pueblo estaba acampado en derredor de l.
6 Entonces David dijo a Ahimelec heteo y a Abisai hijo de Sarvia, hermano de Joa
b: Quin descender conmigo a Sal en el campamento? Y dijo Abisai: Yo descender contigo
. 7 David, pues, y Abisai fueron de noche al ejrcito; y he aqu que Sal estaba tendi
do durmiendo en el campamento, y su lanza clavada en tierra a su cabecera; y Abn
er y el ejrcito estaban tendidos alrededor de l. 8 Entonces dijo Abisai a David: H
oy ha entregado Dios a tu enemigo en tu mano; ahora, pues, djame que le hiera con
la lanza, y lo enclavar en la tierra de un golpe, y no le dar segundo golpe. 9 Y
David respondi a Abisai: No le mates; porque quin extender su mano contra el ungido
de Jehov, y ser inocente? 10 Dijo adems David: Vive Jehov, que si Jehov no lo hiriere
, o su da llegue para que muera, o descendiendo en batalla perezca, 11 gurdeme Jeh
ov de extender mi mano contra el ungido de Jehov. Pero toma ahora la lanza que est
a su cabecera, y la vasija de agua, y vmonos. 12 Se llev, pues, David la lanza y l
a vasija de agua de la cabecera de Sal, y se fueron; y no hubo nadie que viese, n
i entendiese, ni velase, pues todos dorman; porque un profundo sueo enviado de Jeh
ov haba cado sobre ellos.
13 Entonces pas David al lado opuesto, y se puso en la cumbre del monte a lo lejo
s, habiendo gran distancia entre ellos. 14 Y dio voces David al pueblo, y a Abne
r hijo de Ner, diciendo: No respondes, Abner? Entonces Abner respondi y dijo: Quin e
res t que gritas al rey? 15 Y dijo David a Abner: No eres t un hombre? y quin hay com
o t en Israel? Por qu, pues, no has guardado al rey tu seor? Porque uno del pueblo h
a entrado a matar a tu seor el rey. 16 Esto que has hecho no est bien. Vive Jehov,
que sois dignos de muerte, porque no habis guardado a vuestro seor, al ungido de J
ehov. Mira pues, ahora, dnde est la lanza del rey, y la vasija de agua que estaba a
su cabecera.
17 Y conociendo Sal la voz de David, dijo: No es esta tu voz, hijo mo David? Y Davi
d respondi: Mi voz es, rey seor mo. 18 Y dijo: Por qu persigue as mi seor a su siervo?
u he hecho? Qu mal hay en mi mano? 19 Ruego, pues, que el rey mi seor oiga ahora las
palabras de su siervo. Si Jehov te incita contra m, acepte l la ofrenda; mas si fu
eren hijos de hombres, malditos sean ellos en presencia de Jehov, porque me han a
rrojado hoy para que no tenga parte en la heredad de Jehov, diciendo: V y sirve a
dioses ajenos. 20 No caiga, pues, ahora mi sangre en tierra delante de Jehov, por
que ha salido el rey de Israel a buscar una pulga, as como quien persigue una per
diz por los montes.
21 Entonces dijo Sal: He pecado; vulvete, hijo mo David, que ningn mal te har ms, porq
ue mi vida ha sido estimada preciosa hoy a tus ojos. He aqu yo he hecho neciament
e, y he errado en gran manera. 22 Y David respondi y dijo: He aqu la lanza del rey
; pase ac uno de los criados y tmela. 23 Y Jehov pague a cada uno su justicia y su
lealtad; pues Jehov te haba entregado hoy en mi mano, mas yo no quise extender mi
mano contra el ungido de Jehov. 24 Y he aqu, como tu vida ha sido estimada precios
a hoy a mis ojos, as sea mi vida a los ojos de Jehov, y me libre de toda afliccin.
25 Y Sal dijo a David: Bendito eres t, hijo mo David; sin duda emprenders t cosas gra
ndes, y prevalecers. Entonces David se fue por su camino, y Sal se volvi a su lugar
.
David entre los filisteos
1 SAMUEL 27
1 Dijo luego David en su corazn: Al fin ser muerto algn da por la mano de Sal; nada,
por tanto, me ser mejor que fugarme a la tierra de los filisteos, para que Sal no
se ocupe de m, y no me ande buscando ms por todo el territorio de Israel; y as esca
par de su mano. 2 Se levant, pues, David, y con los seiscientos hombres que tena co
nsigo se pas a Aquis hijo de Maoc, rey de Gat. 3 Y mor David con Aquis en Gat, l y
sus hombres, cada uno con su familia; David con sus dos mujeres, Ahinoam jezreel
ita y Abigail la que fue mujer de Nabal el de Carmel. 4 Y vino a Sal la nueva de
que David haba huido a Gat, y no lo busc ms.
5 Y David dijo a Aquis: Si he hallado gracia ante tus ojos, same dado lugar en al
guna de las aldeas para que habite all; pues por qu ha de morar tu siervo contigo e
n la ciudad real? 6 Y Aquis le dio aquel da a Siclag, por lo cual Siclag vino a s
er de los reyes de Jud hasta hoy. 7 Fue el nmero de los das que David habit en la ti
erra de los filisteos, un ao y cuatro meses.
8 Y suba David con sus hombres, y hacan incursiones contra los gesuritas, los gezr
itas y los amalecitas; porque stos habitaban de largo tiempo la tierra, desde com
o quien va a Shur hasta la tierra de Egipto. 9 Y asolaba David el pas, y no dejab
a con vida hombre ni mujer; y se llevaba las ovejas, las vacas, los asnos, los c
amellos y las ropas, y regresaba a Aquis. 10 Y deca Aquis: Dnde habis merodeado hoy?
Y David deca: En el Neguev de Jud, y el Neguev de Jerameel, o en el Neguev de los
ceneos. 11 Ni hombre ni mujer dejaba David con vida para que viniesen a Gat; di
ciendo: No sea que den aviso de nosotros y digan: Esto hizo David. Y esta fue su
costumbre todo el tiempo que mor en la tierra de los filisteos. 12 Y Aquis crea a
David, y deca: El se ha hecho abominable a su pueblo de Israel, y ser siempre mi
siervo.
1 SAMUEL 28
1 Aconteci en aquellos das, que los filisteos reunieron sus fuerzas para pelear co
ntra Israel. Y dijo Aquis a David: Ten entendido que has de salir conmigo a camp
aa, t y tus hombres. 2 Y David respondi a Aquis: Muy bien, t sabrs lo que har tu sierv
o. Y Aquis dijo a David: Por tanto, yo te constituir guarda de mi persona durante
toda mi vida.
Sal y la adivina de Endor
3 Ya Samuel haba muerto, y todo Israel lo haba lamentado, y le haban sepultado en R
am, su ciudad. Y Sal haba arrojado de la tierra a los encantadores y adivinos. 4 Se
juntaron, pues, los filisteos, y vinieron y acamparon en Sunem; y Sal junt a todo
Israel, y acamparon en Gilboa. 5 Y cuando vio Sal el campamento de los filisteos
, tuvo miedo, y se turb su corazn en gran manera. 6 Y consult Sal a Jehov; pero Jehov
no le respondi ni por sueos, ni por Urim, ni por profetas. 7 Entonces Sal dijo a su
s criados: Buscadme una mujer que tenga espritu de adivinacin, para que yo vaya a
ella y por medio de ella pregunte. Y sus criados le respondieron: He aqu hay una
mujer en Endor que tiene espritu de adivinacin.
8 Y se disfraz Sal, y se puso otros vestidos, y se fue con dos hombres, y vinieron
a aquella mujer de noche; y l dijo: Yo te ruego que me adivines por el espritu de
adivinacin, y me hagas subir a quien yo te dijere. 9 Y la mujer le dijo: He aqu t
sabes lo que Sal ha hecho, cmo ha cortado de la tierra a los evocadores y a los ad
ivinos. Por qu, pues, pones tropiezo a mi vida, para hacerme morir? 10 Entonces Sal
le jur por Jehov, diciendo: Vive Jehov, que ningn mal te vendr por esto. 11 La mujer
entonces dijo: A quin te har venir? Y l respondi: Hazme venir a Samuel. 12 Y viendo
la mujer a Samuel, clam en alta voz, y habl aquella mujer a Sal, diciendo: 13 Por qu
me has engaado? pues t eres Sal. Y el rey le dijo: No temas. Qu has visto? Y la mujer
respondi a Sal: He visto dioses que suben de la tierra. 14 El le dijo: Cul es su fo
rma? Y ella respondi: Un hombre anciano viene, cubierto de un manto. Sal entonces
entendi que era Samuel, y humillando el rostro a tierra, hizo gran reverencia.
15 Y Samuel dijo a Sal: Por qu me has inquietado hacindome venir? Y Sal respondi: Esto
y muy angustiado, pues los filisteos pelean contra m, y Dios se ha apartado de m,
y no me responde ms, ni por medio de profetas ni por sueos; por esto te he llamado
, para que me declares lo que tengo que hacer. 16 Entonces Samuel dijo: Y para qu
me preguntas a m, si Jehov se ha apartado de ti y es tu enemigo? 17 Jehov te ha hec
ho como dijo por medio de m; pues Jehov ha quitado el reino de tu mano, y lo ha da
do a tu compaero, David. 18 Como t no obedeciste a la voz de Jehov, ni cumpliste el
ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehov te ha hecho esto hoy. 19 Y Jehov ent
regar a Israel tambin contigo en manos de los filisteos; y maana estaris conmigo, t y
tus hijos; y Jehov entregar tambin al ejrcito de Israel en mano de los filisteos.
20 Entonces Sal cay en tierra cuan grande era, y tuvo gran temor por las palabras
de Samuel; y estaba sin fuerzas, porque en todo aquel da y aquella noche no haba c
omido pan. 21 Entonces la mujer vino a Sal, y vindolo turbado en gran manera, le d
ijo: He aqu que tu sierva ha obedecido a tu voz, y he arriesgado mi vida, y he odo
las palabras que t me has dicho. 22 Te ruego, pues, que t tambin oigas la voz de t
u sierva; pondr yo delante de ti un bocado de pan para que comas, a fin de que co
bres fuerzas, y sigas tu camino. 23 Y l rehus diciendo: No comer. Pero porfiaron co
n l sus siervos juntamente con la mujer, y l les obedeci. Se levant, pues, del suelo
, y se sent sobre una cama. 24 Y aquella mujer tena en su casa un ternero engordad
o, el cual mat luego; y tom harina y la amas, y coci de ella panes sin levadura. 25
Y lo trajo delante de Sal y de sus siervos; y despus de haber comido, se levantaro
n, y se fueron aquella noche.
Los filisteos desconfan de David
1 SAMUEL 29
1 Los filisteos juntaron todas sus fuerzas en Afec, e Israel acamp junto a la fue
nte que est en Jezreel. 2 Y cuando los prncipes de los filisteos pasaban revista a
sus compaas de a ciento y de a mil hombres, David y sus hombres iban en la retagu
ardia con Aquis. 3 Y dijeron los prncipes de los filisteos: Qu hacen aqu estos hebre
os? Y Aquis respondi a los prncipes de los filisteos: No es ste David, el siervo de
Sal rey de Israel, que ha estado conmigo por das y aos, y no he hallado falta en l d
esde el da que se pas a m hasta hoy? 4 Entonces los prncipes de los filisteos se eno
jaron contra l, y le dijeron: Despide a este hombre, para que se vuelva al lugar
que le sealaste, y no venga con nosotros a la batalla, no sea que en la batalla s
e nos vuelva enemigo; porque con qu cosa volvera mejor a la gracia de su seor que co
n las cabezas de estos hombres? 5 No es ste David, de quien cantaban en las danzas
, diciendo:
Sal hiri a sus miles,
Y David a sus diez miles?
6 Y Aquis llam a David y le dijo: Vive Jehov, que t has sido recto, y que me ha par
ecido bien tu salida y tu entrada en el campamento conmigo, y que ninguna cosa m
ala he hallado en ti desde el da que viniste a m hasta hoy; mas a los ojos de los
prncipes no agradas. 7 Vulvete, pues, y vete en paz, para no desagradar a los prnci
pes de los filisteos. 8 Y David respondi a Aquis: Qu he hecho? Qu has hallado en tu s
iervo desde el da que estoy contigo hasta hoy, para que yo no vaya y pelee contra
los enemigos de mi seor el rey? 9 Y Aquis respondi a David, y dijo: Yo s que t eres
bueno ante mis ojos, como un ngel de Dios; pero los prncipes de los filisteos me
han dicho: No venga con nosotros a la batalla. 10 Levntate, pues, de maana, t y los
siervos de tu seor que han venido contigo; y levantndoos al amanecer, marchad. 11
Y se levant David de maana, l y sus hombres, para irse y volver a la tierra de los
filisteos; y los filisteos fueron a Jezreel.
David derrota a los amalecitas
1 SAMUEL 30
1 Cuando David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer da, los de Amalec haban i
nvadido el Neguev y a Siclag, y haban asolado a Siclag y le haban prendido fuego.
2 Y se haban llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban all, desde e
l menor hasta el mayor; pero a nadie haban dado muerte, sino se los haban llevado
al seguir su camino. 3 Vino, pues, David con los suyos a la ciudad, y he aqu que
estaba quemada, y sus mujeres y sus hijos e hijas haban sido llevados cautivos. 4
Entonces David y la gente que con l estaba alzaron su voz y lloraron, hasta que
les faltaron las fuerzas para llorar. 5 Las dos mujeres de David, Ahinoam jezree
lita y Abigail la que fue mujer de Nabal el de Carmel, tambin eran cautivas. 6 Y
David se angusti mucho, porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues todo el pueb
lo estaba en amargura de alma, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David
se fortaleci en Jehov su Dios.
7 Y dijo David al sacerdote Abiatar hijo de Ahimelec: Yo te ruego que me acerque
s el efod. Y Abiatar acerc el efod a David. 8 Y David consult a Jehov, diciendo: Per
seguir a estos merodeadores? Los podr alcanzar? Y l le dijo: Sguelos, porque ciertame
nte los alcanzars, y de cierto librars a los cautivos. 9 Parti, pues, David, l y los
seiscientos hombres que con l estaban, y llegaron hasta el torrente de Besor, do
nde se quedaron algunos. 10 Y David sigui adelante con cuatrocientos hombres; por
que se quedaron atrs doscientos, que cansados no pudieron pasar el torrente de Be
sor.
11 Y hallaron en el campo a un hombre egipcio, el cual trajeron a David, y le di
eron pan, y comi, y le dieron a beber agua. 12 Le dieron tambin un pedazo de masa
de higos secos y dos racimos de pasas. Y luego que comi, volvi en l su espritu; porq
ue no haba comido pan ni bebido agua en tres das y tres noches. 13 Y le dijo David
: De quin eres t, y de dnde eres? Y respondi el joven egipcio: Yo soy siervo de un am
alecita, y me dej mi amo hoy hace tres das, porque estaba yo enfermo; 14 pues hici
mos una incursin a la parte del Neguev que es de los cereteos, y de Jud, y al Negu
ev de Caleb; y pusimos fuego a Siclag. 15 Y le dijo David: Me llevars t a esa tropa
? Y l dijo: Jrame por Dios que no me matars, ni me entregars en mano de mi amo, y yo
te llevar a esa gente.
16 Lo llev, pues; y he aqu que estaban desparramados sobre toda aquella tierra, co
miendo y bebiendo y haciendo fiesta, por todo aquel gran botn que haban tomado de
la tierra de los filisteos y de la tierra de Jud. 17 Y los hiri David desde aquell
a maana hasta la tarde del da siguiente; y no escap de ellos ninguno, sino cuatroci
entos jvenes que montaron sobre los camellos y huyeron. 18 Y libr David todo lo qu
e los amalecitas haban tomado, y asimismo libert David a sus dos mujeres. 19 Y no
les falt cosa alguna, chica ni grande, as de hijos como de hijas, del robo, y de t
odas las cosas que les haban tomado; todo lo recuper David. 20 Tom tambin David toda
s las ovejas y el ganado mayor; y trayndolo todo delante, decan: Este es el botn de
David.
21 Y vino David a los doscientos hombres que haban quedado cansados y no haban pod
ido seguir a David, a los cuales haban hecho quedar en el torrente de Besor; y el
los salieron a recibir a David y al pueblo que con l estaba. Y cuando David lleg a
la gente, les salud con paz. 22 Entonces todos los malos y perversos de entre lo
s que haban ido con David, respondieron y dijeron: Porque no fueron con nosotros,
no les daremos del botn que hemos quitado, sino a cada uno su mujer y sus hijos;
que los tomen y se vayan. 23 Y David dijo: No hagis eso, hermanos mos, de lo que
nos ha dado Jehov, quien nos ha guardado, y ha entregado en nuestra mano a los me
rodeadores que vinieron contra nosotros. 24 Y quin os escuchar en este caso? Porque
conforme a la parte del que desciende a la batalla, as ha de ser la parte del qu
e queda con el bagaje; les tocar parte igual. 25 Desde aquel da en adelante fue es
to por ley y ordenanza en Israel, hasta hoy.
26 Y cuando David lleg a Siclag, envi del botn a los ancianos de Jud, sus amigos, di
ciendo: He aqu un presente para vosotros del botn de los enemigos de Jehov. 27 Lo e
nvi a los que estaban en Bet-el, en Ramot del Neguev, en Jatir, 28 en Aroer, en S
ifmot, en Estemoa, 29 en Racal, en las ciudades de Jerameel, en las ciudades del
ceneo, 30 en Horma, en Corasn, en Atac, 31 en Hebrn, y en todos los lugares donde
David haba estado con sus hombres.
Muerte de Sal y de sus hijos
(1 Cr. 10.1-12)
1 SAMUEL 31
1 Los filisteos, pues, pelearon contra Israel, y los de Israel huyeron delante d
e los filisteos, y cayeron muertos en el monte de Gilboa. 2 Y siguiendo los fili
steos a Sal y a sus hijos, mataron a Jonatn, a Abinadab y a Malquisa, hijos de Sal.
3 Y arreci la batalla contra Sal, y le alcanzaron los flecheros, y tuvo gran temor
de ellos. 4 Entonces dijo Sal a su escudero: Saca tu espada, y traspsame con ella
, para que no vengan estos incircuncisos y me traspasen, y me escarnezcan. Mas s
u escudero no quera, porque tena gran temor. Entonces tom Sal su propia espada y se
ech sobre ella. 5 Y viendo su escudero a Sal muerto, l tambin se ech sobre su espada,
y muri con l. 6 As muri Sal en aquel da, juntamente con sus tres hijos, y su escudero
, y todos sus varones. 7 Y los de Israel que eran del otro lado del valle, y del
otro lado del Jordn, viendo que Israel haba huido y que Sal y sus hijos haban sido
muertos, dejaron las ciudades y huyeron; y los filisteos vinieron y habitaron en
ellas.
8 Aconteci al siguiente da, que viniendo los filisteos a despojar a los muertos, h
allaron a Sal y a sus tres hijos tendidos en el monte de Gilboa. 9 Y le cortaron
la cabeza, y le despojaron de las armas; y enviaron mensajeros por toda la tierr
a de los filisteos, para que llevaran las buenas nuevas al templo de sus dolos y
al pueblo. 10 Y pusieron sus armas en el templo de Astarot, y colgaron su cuerpo
en el muro de Bet-sn. 11 Mas oyendo los de Jabes de Galaad esto que los filisteo
s hicieron a Sal, 12 todos los hombres valientes se levantaron, y anduvieron toda
aquella noche, y quitaron el cuerpo de Sal y los cuerpos de sus hijos del muro d
e Bet-sn; y viniendo a Jabes, los quemaron all. 13 Y tomando sus huesos, los sepul
taron debajo de un rbol en Jabes, y ayunaron siete das.
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Segundo Libro de
SAMUEL
David oye de la muerte de Sal
2 SAMUEL 1
1 Aconteci despus de la muerte de Sal, que vuelto David de la derrota de los amalec
itas, estuvo dos das en Siclag. 2 Al tercer da, sucedi que vino uno del campamento
de Sal, rotos sus vestidos, y tierra sobre su cabeza; y llegando a David, se post
r en tierra e hizo reverencia. 3 Y le pregunt David: De dnde vienes? Y l respondi: Me
he escapado del campamento de Israel. 4 David le dijo: Qu ha acontecido? Te ruego
que me lo digas. Y l respondi: El pueblo huy de la batalla, y tambin muchos del pueb
lo cayeron y son muertos; tambin Sal y Jonatn su hijo murieron. 5 Dijo David a aque
l joven que le daba las nuevas: Cmo sabes que han muerto Sal y Jonatn su hijo? 6 El
joven que le daba las nuevas respondi: Casualmente vine al monte de Gilboa, y hal
l a Sal que se apoyaba sobre su lanza, y venan tras l carros y gente de a caballo. 7
Y mirando l hacia atrs, me vio y me llam; y yo dije: Heme aqu. 8 Y me pregunt: Quin er
es t? Y yo le respond: Soy amalecita. 9 El me volvi a decir: Te ruego que te pongas
sobre m y me mates, porque se ha apoderado de m la angustia; pues mi vida est an to
da en m. 10 Yo entonces me puse sobre l y le mat, porque saba que no poda vivir despus
de su cada; y tom la corona que tena en su cabeza, y la argolla que traa en su braz
o, y las he trado ac a mi seor.
11 Entonces David, asiendo de sus vestidos, los rasg; y lo mismo hicieron los hom
bres que estaban con l. 12 Y lloraron y lamentaron y ayunaron hasta la noche, por
Sal y por Jonatn su hijo, por el pueblo de Jehov y por la casa de Israel, porque h
aban cado a filo de espada. 13 Y David dijo a aquel joven que le haba trado las nuev
as: De dnde eres t? Y l respondi: Yo soy hijo de un extranjero, amalecita. 14 Y le di
jo David: Cmo no tuviste temor de extender tu mano para matar al ungido de Jehov? 1
5 Entonces llam David a uno de sus hombres, y le dijo: Ve y mtalo. Y l lo hiri, y mu
ri. 16 Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, pues tu misma boca atestig
u contra ti, diciendo: Yo mat al ungido de Jehov.
David endecha a Sal y a Jonatn
17 Y endech David a Sal y a Jonatn su hijo con esta endecha, 18 y dijo que deba ensea
rse a los hijos de Jud. He aqu que est escrito en el libro de Jaser.
19 Ha perecido la gloria de Israel sobre tus alturas!
Cmo han cado los valientes!
20 No lo anunciis en Gat,
Ni deis las nuevas en las plazas de Ascaln;
Para que no se alegren las hijas de los filisteos,
Para que no salten de gozo las hijas de los incircuncisos.
21 Montes de Gilboa,
Ni roco ni lluvia caiga sobre vosotros, ni seis tierras de ofrendas;
Porque all fue desechado el escudo de los valientes,
El escudo de Sal, como si no hubiera sido ungido con aceite.
22 Sin sangre de los muertos, sin grosura de los valientes,
El arco de Jonatn no volva atrs,
Ni la espada de Sal volvi vaca.
23 Sal y Jonatn, amados y queridos;
Inseparables en su vida, tampoco en su muerte fueron separados;
Ms ligeros eran que guilas,
Ms fuertes que leones.
24 Hijas de Israel, llorad por Sal,
Quien os vesta de escarlata con deleites,
Quien adornaba vuestras ropas con ornamentos de oro.
25 Cmo han cado los valientes en medio de la batalla!
Jonatn, muerto en tus alturas!
26 Angustia tengo por ti, hermano mo Jonatn,
Que me fuiste muy dulce.
Ms maravilloso me fue tu amor
Que el amor de las mujeres.
27 Cmo han cado los valientes,
Han perecido las armas de guerra!
David es proclamado rey de Jud
2 SAMUEL 2
1 Despus de esto aconteci que David consult a Jehov, diciendo: Subir a alguna de las c
iudades de Jud? Y Jehov le respondi: Sube. David volvi a decir: A dnde subir? Y l le d
o: A Hebrn. 2 David subi all, y con l sus dos mujeres, Ahinoam jezreelita y Abigail,
la que fue mujer de Nabal el de Carmel. 3 Llev tambin David consigo a los hombres
que con l haban estado, cada uno con su familia; los cuales moraron en las ciudad
es de Hebrn. 4 Y vinieron los varones de Jud y ungieron all a David por rey sobre l
a casa de Jud.
Y dieron aviso a David, diciendo: Los de Jabes de Galaad son los que sepultaron
a Sal. 5 Entonces envi David mensajeros a los de Jabes de Galaad, dicindoles: Bendi
tos seis vosotros de Jehov, que habis hecho esta misericordia con vuestro seor, con
Sal, dndole sepultura. 6 Ahora, pues, Jehov haga con vosotros misericordia y verdad
; y yo tambin os har bien por esto que habis hecho. 7 Esfurcense, pues, ahora vuestr
as manos, y sed valientes; pues muerto Sal vuestro seor, los de la casa de Jud me h
an ungido por rey sobre ellos.
Guerra entre David y la casa de Sal
8 Pero Abner hijo de Ner, general del ejrcito de Sal, tom a Is-boset hijo de Sal, y
lo llev a Mahanaim, 9 y lo hizo rey sobre Galaad, sobre Gesuri, sobre Jezreel, so
bre Efran, sobre Benjamn y sobre todo Israel. 10 De cuarenta aos era Is-boset hijo
de Sal cuando comenz a reinar sobre Israel, y rein dos aos. Solamente los de la casa
de Jud siguieron a David. 11 Y fue el nmero de los das que David rein en Hebrn sobre
la casa de Jud, siete aos y seis meses.
12 Abner hijo de Ner sali de Mahanaim a Gaban con los siervos de Is-boset hijo de
Sal, 13 y Joab hijo de Sarvia y los siervos de David salieron y los encontraron j
unto al estanque de Gaban; y se pararon los unos a un lado del estanque, y los ot
ros al otro lado. 14 Y dijo Abner a Joab: Levntense ahora los jvenes, y maniobren
delante de nosotros. Y Joab respondi: Levntense. 15 Entonces se levantaron, y pasa
ron en nmero igual, doce de Benjamn por parte de Is-boset hijo de Sal, y doce de lo
s siervos de David. 16 Y cada uno ech mano de la cabeza de su adversario, y meti s
u espada en el costado de su adversario, y cayeron a una; por lo que fue llamado
aquel lugar, Helcat-hazurim, el cual est en Gaban. 17 La batalla fue muy reida aqu
el da, y Abner y los hombres de Israel fueron vencidos por los siervos de David.
18 Estaban all los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Este Asael era lig
ero de pies como una gacela del campo.
19 Y sigui Asael tras de Abner, sin apartarse ni a derecha ni a izquierda. 20 Y m
ir atrs Abner, y dijo: No eres t Asael? Y l respondi: S. 21 Entonces Abner le dijo: Ap
ate a la derecha o a la izquierda, y echa mano de alguno de los hombres, y toma
para ti sus despojos. Pero Asael no quiso apartarse de en pos de l. 22 Y Abner vo
lvi a decir a Asael: Aprtate de en pos de m; por qu he de herirte hasta derribarte? Cmo
levantara yo entonces mi rostro delante de Joab tu hermano? 23 Y no queriendo l i
rse, lo hiri Abner con el regatn de la lanza por la quinta costilla, y le sali la l
anza por la espalda, y cay all, y muri en aquel mismo sitio. Y todos los que venan p
or aquel lugar donde Asael haba cado y estaba muerto, se detenan.
24 Mas Joab y Abisai siguieron a Abner; y se puso el sol cuando llegaron al coll
ado de Amma, que est delante de Ga, junto al camino del desierto de Gaban. 25 Y se
juntaron los hijos de Benjamn en pos de Abner, formando un solo ejrcito; e hiciero
n alto en la cumbre del collado. 26 Y Abner dio voces a Joab, diciendo: Consumir l
a espada perpetuamente? No sabes t que el final ser amargura? Hasta cundo no dirs al p
ueblo que se vuelva de perseguir a sus hermanos? 27 Y Joab respondi: Vive Dios, q
ue si no hubieses hablado, el pueblo hubiera dejado de seguir a sus hermanos des
de esta maana. 28 Entonces Joab toc el cuerno, y todo el pueblo se detuvo, y no pe
rsigui ms a los de Israel, ni pele ms.
29 Y Abner y los suyos caminaron por el Arab toda aquella noche, y pasando el Jor
dn cruzaron por todo Bitrn y llegaron a Mahanaim. 30 Joab tambin volvi de perseguir
a Abner, y juntando a todo el pueblo, faltaron de los siervos de David diecinuev
e hombres y Asael. 31 Mas los siervos de David hirieron de los de Benjamn y de lo
s de Abner, a trescientos sesenta hombres, los cuales murieron. 32 Tomaron luego
a Asael, y lo sepultaron en el sepulcro de su padre en Beln. Y caminaron toda aq
uella noche Joab y sus hombres, y les amaneci en Hebrn.
2 SAMUEL 3
1 Hubo larga guerra entre la casa de Sal y la casa de David; pero David se iba fo
rtaleciendo, y la casa de Sal se iba debilitando.
Hijos de David nacidos en Hebrn
(1 Cr. 3.1-4)
2 Y nacieron hijos a David en Hebrn; su primognito fue Amnn, de Ahinoam jezreelita;
3 su segundo Quileab, de Abigail la mujer de Nabal el de Carmel; el tercero, Ab
saln hijo de Maaca, hija de Talmai rey de Gesur; 4 el cuarto, Adonas hijo de Hagui
t; el quinto, Sefatas hijo de Abital; 5 el sexto, Itream, de Egla mujer de David.
Estos le nacieron a David en Hebrn.
Abner pacta con David en Hebrn
6 Como haba guerra entre la casa de Sal y la de David, aconteci que Abner se esforz
aba por la casa de Sal. 7 Y haba tenido Sal una concubina que se llamaba Rizpa, hij
a de Aja; y dijo Is-boset a Abner: Por qu te has llegado a la concubina de mi padr
e? 8 Y se enoj Abner en gran manera por las palabras de Is-boset, y dijo: Soy yo c
abeza de perro que pertenezca a Jud? Yo he hecho hoy misericordia con la casa de
Sal tu padre, con sus hermanos y con sus amigos, y no te he entregado en mano de
David; y t me haces hoy cargo del pecado de esta mujer? 9 As haga Dios a Abner y au
n le aada, si como ha jurado Jehov a David, no haga yo as con l, 10 trasladando el r
eino de la casa de Sal, y confirmando el trono de David sobre Israel y sobre Jud,
desde Dan hasta Beerseba. 11 Y l no pudo responder palabra a Abner, porque le tema
.
12 Entonces envi Abner mensajeros a David de su parte, diciendo: De quin es la tier
ra? Y que le dijesen: Haz pacto conmigo, y he aqu que mi mano estar contigo para v
olver a ti todo Israel. 13 Y David dijo: Bien; har pacto contigo, mas una cosa te
pido: No me vengas a ver sin que primero traigas a Mical la hija de Sal, cuando
vengas a verme. 14 Despus de esto envi David mensajeros a Is-boset hijo de Sal, dic
iendo: Restityeme mi mujer Mical, la cual despos conmigo por cien prepucios de fil
isteos. 15 Entonces Is-boset envi y se la quit a su marido Paltiel hijo de Lais. 1
6 Y su marido fue con ella, siguindola y llorando hasta Bahurim. Y le dijo Abner:
Anda, vulvete. Entonces l se volvi.
17 Y habl Abner con los ancianos de Israel, diciendo: Hace ya tiempo procurabais
que David fuese rey sobre vosotros. 18 Ahora, pues, hacedlo; porque Jehov ha habl
ado a David, diciendo: Por la mano de mi siervo David librar a mi pueblo Israel d
e mano de los filisteos, y de mano de todos sus enemigos. 19 Habl tambin Abner a l
os de Benjamn; y fue tambin Abner a Hebrn a decir a David todo lo que pareca bien a
los de Israel y a toda la casa de Benjamn.
20 Vino, pues, Abner a David en Hebrn, y con l veinte hombres; y David hizo banque
te a Abner y a los que con l haban venido. 21 Y dijo Abner a David: Yo me levantar
e ir, y juntar a mi seor el rey a todo Israel, para que hagan contigo pacto, y t rei
nes como lo desea tu corazn. David despidi luego a Abner, y l se fue en paz.
Joab mata a Abner
22 Y he aqu que los siervos de David y Joab venan del campo, y traan consigo gran b
otn. Mas Abner no estaba con David en Hebrn, pues ya lo haba despedido, y l se haba i
do en paz. 23 Y luego que lleg Joab y todo el ejrcito que con l estaba, fue dado av
iso a Joab, diciendo: Abner hijo de Ner ha venido al rey, y l le ha despedido, y
se fue en paz. 24 Entonces Joab vino al rey, y le dijo: Qu has hecho? He aqu Abner
vino a ti; por qu, pues, le dejaste que se fuese? 25 T conoces a Abner hijo de Ner.
No ha venido sino para engaarte, y para enterarse de tu salida y de tu entrada,
y para saber todo lo que t haces.
26 Y saliendo Joab de la presencia de David, envi mensajeros tras Abner, los cual
es le hicieron volver desde el pozo de Sira, sin que David lo supiera. 27 Y cuan
do Abner volvi a Hebrn, Joab lo llev aparte en medio de la puerta para hablar con l
en secreto; y all, en venganza de la muerte de Asael su hermano, le hiri por la qu
inta costilla, y muri. 28 Cuando David supo despus esto, dijo: Inocente soy yo y m
i reino, delante de Jehov, para siempre, de la sangre de Abner hijo de Ner. 29 Ca
iga sobre la cabeza de Joab, y sobre toda la casa de su padre; que nunca falte d
e la casa de Joab quien padezca flujo, ni leproso, ni quien ande con bculo, ni qu
ien muera a espada, ni quien tenga falta de pan. 30 Joab, pues, y Abisai su herm
ano, mataron a Abner, porque l haba dado muerte a Asael hermano de ellos en la bat
alla de Gaban.
31 Entonces dijo David a Joab, y a todo el pueblo que con l estaba: Rasgad vuestr
os vestidos, y ceos de cilicio, y haced duelo delante de Abner. Y el rey David iba
detrs del fretro. 32 Y sepultaron a Abner en Hebrn; y alzando el rey su voz, llor j
unto al sepulcro de Abner; y llor tambin todo el pueblo. 33 Y endechando el rey al
mismo Abner, deca:
Haba de morir Abner como muere un villano?
34 Tus manos no estaban atadas, ni tus pies ligados con grillos;
Caste como los que caen delante de malos hombres.
Y todo el pueblo volvi a llorar sobre l. 35 Entonces todo el pueblo vino para pers
uadir a David que comiera, antes que acabara el da. Mas David jur diciendo: As me h
aga Dios y aun me aada, si antes que se ponga el sol gustare yo pan, o cualquiera
otra cosa. 36 Todo el pueblo supo esto, y le agrad; pues todo lo que el rey haca
agradaba a todo el pueblo. 37 Y todo el pueblo y todo Israel entendi aquel da, que
no haba procedido del rey el matar a Abner hijo de Ner. 38 Tambin dijo el rey a s
us siervos: No sabis que un prncipe y grande ha cado hoy en Israel? 39 Y yo soy dbil
hoy, aunque ungido rey; y estos hombres, los hijos de Sarvia, son muy duros para
m; Jehov d el pago al que mal hace, conforme a su maldad.
Is-boset es asesinado
2 SAMUEL 4
1 Luego que oy el hijo de Sal que Abner haba sido muerto en Hebrn, las manos se le d
ebilitaron, y fue atemorizado todo Israel. 2 Y el hijo de Sal tena dos hombres, ca
pitanes de bandas de merodeadores; el nombre de uno era Baana, y el del otro, Re
cab, hijos de Rimn beerotita, de los hijos de Benjamn (porque Beerot era tambin con
tado con Benjamn, 3 pues los beerotitas haban huido a Gitaim, y moran all como fora
steros hasta hoy).
4 Y Jonatn hijo de Sal tena un hijo lisiado de los pies. Tena cinco aos de edad cuand
o lleg de Jezreel la noticia de la muerte de Sal y de Jonatn, y su nodriza le tom y
huy; y mientras iba huyendo apresuradamente, se le cay el nio y qued cojo. Su nombre
era Mefi-boset.
5 Los hijos, pues, de Rimn beerotita, Recab y Baana, fueron y entraron en el mayo
r calor del da en casa de Is-boset, el cual estaba durmiendo la siesta en su cmara
. 6 Y he aqu la portera de la casa haba estado limpiando trigo, pero se durmi; y fu
e as como Recab y Baana su hermano se introdujeron en la casa. 7 Cuando entraron
en la casa, Is=boset dorma sobre su lecho en su cmara; y lo hirieron y lo mataron,
y le cortaron la cabeza, y habindola tomado, caminaron toda la noche por el cami
no del Arab. 8 Y trajeron la cabeza de Is-boset a David en Hebrn, y dijeron al rey
: He aqu la cabeza de Is-boset hijo de Sal tu enemigo, que procuraba matarte; y Je
hov ha vengado hoy a mi seor el rey, de Sal y de su linaje. 9 Y David respondi a Rec
ab y a su hermano Baana, hijos de Rimn beerotita, y les dijo: Vive Jehov que ha re
dimido mi alma de toda angustia, 10 que cuando uno me dio nuevas, diciendo: He a
qu Sal ha muerto, imaginndose que traa buenas nuevas, yo lo prend, y le mat en Siclag
en pago de la nueva. 11 Cunto ms a los malos hombres que mataron a un hombre justo
en su casa, y sobre su cama? Ahora, pues, no he de demandar yo su sangre de vuest
ras manos, y quitaros de la tierra? 12 Entonces David orden a sus servidores, y e
llos los mataron, y les cortaron las manos y los pies, y los colgaron sobre el e
stanque en Hebrn. Luego tomaron la cabeza de Is- boset, y la enterraron en el sep
ulcro de Abner en Hebrn.
David es proclamado rey de Israel
(1 Cr. 11.1-3)
2 SAMUEL 5
1 Vinieron todas las tribus de Israel a David en Hebrn y hablaron, diciendo: Heno
s aqu, hueso tuyo y carne tuya somos. 2 Y aun antes de ahora, cuando Sal reinaba s
obre nosotros, eras t quien sacabas a Israel a la guerra, y lo volvas a traer. Ade
ms Jehov te ha dicho: T apacentars a mi pueblo Israel, y t sers prncipe sobre Israel. 3
Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel al rey en Hebrn, y el rey David hiz
o pacto con ellos en Hebrn delante de Jehov; y ungieron a David por rey sobre Isra
el. 4 Era David de treinta aos cuando comenz a reinar, y rein cuarenta aos. 5 En Heb
rn rein sobre Jud siete aos y seis meses, y en Jerusaln rein treinta y tres aos sobre t
odo Israel y Jud.
David toma la fortaleza de Sion
(1 Cr. 11.4-9)
6 Entonces march el rey con sus hombres a Jerusaln contra los jebuseos que moraban
en aquella tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: T no entrars ac, pues au
n los ciegos y los cojos te echarn (queriendo decir: David no puede entrar ac). 7
Pero David tom la fortaleza de Sion, la cual es la ciudad de David. 8 Y dijo Davi
d aquel da: Todo el que hiera a los jebuseos, suba por el canal y hiera a los coj
os y ciegos aborrecidos del alma de David. Por esto se dijo: Ciego ni cojo no en
trar en la casa. 9 Y David mor en la fortaleza, y le puso por nombre la Ciudad de
David; y edific alrededor desde Milo hacia adentro. 10 Y David iba adelantando y
engrandecindose, y Jehov Dios de los ejrcitos estaba con l.
Hiram enva embajadores a David
(1 Cr. 14.1-2)
11 Tambin Hiram rey de Tiro envi embajadores a David, y madera de cedro, y carpint
eros, y canteros para los muros, los cuales edificaron la casa de David. 12 Y en
tendi David que Jehov le haba confirmado por rey sobre Israel, y que haba engrandeci
do su reino por amor de su pueblo Israel.
Hijos de David nacidos en Jerusaln
(1 Cr. 3.5-9; 14.3-7)
13 Y tom David ms concubinas y mujeres de Jerusaln, despus que vino de Hebrn, y le na
cieron ms hijos e hijas. 14 Estos son los nombres de los que le nacieron en Jerus
aln: Sama, Sobab, Natn, Salomn, 15 Ibhar, Elisa, Nefeg, Jafa, 16 Elisama, Eliada y Eli
felet.
David derrota a los filisteos
(1 Cr. 14.8-17)
17 Oyendo los filisteos que David haba sido ungido por rey sobre Israel, subieron
todos los filisteos para buscar a David; y cuando David lo oy, descendi a la fort
aleza. 18 Y vinieron los filisteos, y se extendieron por el valle de Refaim. 19
Entonces consult David a Jehov, diciendo: Ir contra los filisteos? Los entregars en mi
mano? Y Jehov respondi a David: Ve, porque ciertamente entregar a los filisteos en
tu mano. 20 Y vino David a Baal-perazim, y all los venci David, y dijo: Quebrant J
ehov a mis enemigos delante de m, como corriente impetuosa. Por esto llam el nombre
de aquel lugar Baal-perazim. 21 Y dejaron all sus dolos, y David y sus hombres lo
s quemaron.
22 Y los filisteos volvieron a venir, y se extendieron en el valle de Refaim. 23
Y consultando David a Jehov, l le respondi: No subas, sino rodalos, y vendrs a ellos
enfrente de las balsameras. 24 Y cuando oigas ruido como de marcha por las copa
s de las balsameras, entonces te movers; porque Jehov saldr delante de ti a herir e
l campamento de los filisteos. 25 Y David lo hizo as, como Jehov se lo haba mandado
; e hiri a los filisteos desde Geba hasta llegar a Gezer.
David intenta llevar el arca a Jerusaln
(1 Cr. 13.5-14)
2 SAMUEL 6
1 David volvi a reunir a todos los escogidos de Israel, treinta mil. 2 Y se levan
t David y parti de Baala de Jud con todo el pueblo que tena consigo, para hacer pasa
r de all el arca de Dios, sobre la cual era invocado el nombre de Jehov de los ejrc
itos, que mora entre los querubines. 3 Pusieron el arca de Dios sobre un carro n
uevo, y la llevaron de la casa de Abinadab, que estaba en el collado; y Uza y Aho
, hijos de Abinadab, guiaban el carro nuevo. 4 Y cuando lo llevaban de la casa d
e Abinadab, que estaba en el collado, con el arca de Dios, Aho iba delante del ar
ca. 5 Y David y toda la casa de Israel danzaban delante de Jehov con toda clase d
e instrumentos de madera de haya; con arpas, salterios, panderos, flautas y cmbal
os.
6 Cuando llegaron a la era de Nacn, Uza extendi su mano al arca de Dios, y la sost
uvo; porque los bueyes tropezaban. 7 Y el furor de Jehov se encendi contra Uza, y
lo hiri all Dios por aquella temeridad, y cay all muerto junto al arca de Dios. 8 Y
se entristeci David por haber herido Jehov a Uza, y fue llamado aquel lugar Prez-uz
a, hasta hoy. 9 Y temiendo David a Jehov aquel da, dijo: Cmo ha de venir a m el arca
de Jehov? 10 De modo que David no quiso traer para s el arca de Jehov a la ciudad d
e David; y la hizo llevar David a casa de Obed-edom geteo. 11 Y estuvo el arca d
e Jehov en casa de Obed-edom geteo tres meses; y bendijo Jehov a Obed-edom y a tod
a su casa.
David trae el arca a Jerusaln
(1 Cr. 15.116.6)
12 Fue dado aviso al rey David, diciendo: Jehov ha bendecido la casa de Obed-edom
y todo lo que tiene, a causa del arca de Dios. Entonces David fue, y llev con al
egra el arca de Dios de casa de Obed-edom a la ciudad de David. 13 Y cuando los q
ue llevaban el arca de Dios haban andado seis pasos, l sacrific un buey y un carner
o engordado. 14 Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehov; y estaba Dav
id vestido con un efod de lino. 15 As David y toda la casa de Israel conducan el a
rca de Jehov con jbilo y sonido de trompeta.
16 Cuando el arca de Jehov lleg a la ciudad de David, aconteci que Mical hija de Sal
mir desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehov;
y le menospreci en su corazn. 17 Metieron, pues, el arca de Jehov, y la pusieron e
n su lugar en medio de una tienda que David le haba levantado; y sacrific David ho
locaustos y ofrendas de paz delante de Jehov. 18 Y cuando David haba acabado de of
recer los holocaustos y ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehov
de los ejrcitos. 19 Y reparti a todo el pueblo, y a toda la multitud de Israel, as
a hombres como a mujeres, a cada uno un pan, y un pedazo de carne y una torta de
pasas. Y se fue todo el pueblo, cada uno a su casa.
20 Volvi luego David para bendecir su casa; y saliendo Mical a recibir a David, d
ijo: Cun honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubrindose hoy delante de las
criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un cualquiera! 21 Entonces D
avid respondi a Mical: Fue delante de Jehov, quien me eligi en preferencia a tu pad
re y a toda tu casa, para constituirme por prncipe sobre el pueblo de Jehov, sobre
Israel. Por tanto, danzar delante de Jehov. 22 Y aun me har ms vil que esta vez, y
ser bajo a tus ojos; pero ser honrado delante de las criadas de quienes has hablad
o. 23 Y Mical hija de Sal nunca tuvo hijos hasta el da de su muerte.
Pacto de Dios con David
(1 Cr. 17.1-27)
2 SAMUEL 7
1 Aconteci que cuando ya el rey habitaba en su casa, despus que Jehov le haba dado r
eposo de todos sus enemigos en derredor, 2 dijo el rey al profeta Natn: Mira ahor
a, yo habito en casa de cedro, y el arca de Dios est entre cortinas. 3 Y Natn dijo
al rey: Anda, y haz todo lo que est en tu corazn, porque Jehov est contigo.
4 Aconteci aquella noche, que vino palabra de Jehov a Natn, diciendo: 5 Ve y di a m
i siervo David: As ha dicho Jehov: T me has de edificar casa en que yo more? 6 Ciert
amente no he habitado en casas desde el da en que saqu a los hijos de Israel de Eg
ipto hasta hoy, sino que he andado en tienda y en tabernculo. 7 Y en todo cuanto
he andado con todos los hijos de Israel, he hablado yo palabra a alguna de las tr
ibus de Israel, a quien haya mandado apacentar a mi pueblo de Israel, diciendo: P
or qu no me habis edificado casa de cedro? 8 Ahora, pues, dirs as a mi siervo David:
As ha dicho Jehov de los ejrcitos: Yo te tom del redil, de detrs de las ovejas, para
que fueses prncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; 9 y he estado contigo en todo
cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he da
do nombre grande, como el nombre de los grandes que hay en la tierra. 10 Adems, y
o fijar lugar a mi pueblo Israel y lo plantar, para que habite en su lugar y nunca
ms sea removido, ni los inicuos le aflijan ms, como al principio, 11 desde el da e
n que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te dar descanso de todos tus ene
migos. Asimismo Jehov te hace saber que l te har casa. 12 Y cuando tus das sean cump
lidos, y duermas con tus padres, yo levantar despus de ti a uno de tu linaje, el c
ual proceder de tus entraas, y afirmar su reino. 13 El edificar casa a mi nombre, y
yo afirmar para siempre el trono de su reino. 14 Yo le ser a l padre, y l me ser a m h
ijo. Y si l hiciere mal, yo le castigar con vara de hombres, y con azotes de hijos
de hombres; 15 pero mi misericordia no se apartar de l como la apart de Sal, al cua
l quit de delante de ti. 16 Y ser afirmada tu casa y tu reino para siempre delante
de tu rostro, y tu trono ser estable eternamente. 17 Conforme a todas estas pala
bras, y conforme a toda esta visin, as habl Natn a David.
18 Y entr el rey David y se puso delante de Jehov, y dijo: Seor Jehov, quin soy yo, y
qu es mi casa, para que t me hayas trado hasta aqu? 19 Y aun te ha parecido poco est
o, Seor Jehov, pues tambin has hablado de la casa de tu siervo en lo por venir. Es a
s como procede el hombre, Seor Jehov? 20 Y qu ms puede aadir David hablando contigo? Pu
es t conoces a tu siervo, Seor Jehov. 21 Todas estas grandezas has hecho por tu pal
abra y conforme a tu corazn, hacindolas saber a tu siervo. 22 Por tanto, t te has e
ngrandecido, Jehov Dios; por cuanto no hay como t, ni hay Dios fuera de ti, confor
me a todo lo que hemos odo con nuestros odos. 23 Y quin como tu pueblo, como Israel,
nacin singular en la tierra? Porque fue Dios para rescatarlo por pueblo suyo, y
para ponerle nombre, y para hacer grandezas a su favor, y obras terribles a tu t
ierra, por amor de tu pueblo que rescataste para ti de Egipto, de las naciones y
de sus dioses. 24 Porque t estableciste a tu pueblo Israel por pueblo tuyo para
siempre; y t, oh Jehov, fuiste a ellos por Dios. 25 Ahora pues, Jehov Dios, confirm
a para siempre la palabra que has hablado sobre tu siervo y sobre su casa, y haz
conforme a lo que has dicho. 26 Que sea engrandecido tu nombre para siempre, y
se diga: Jehov de los ejrcitos es Dios sobre Israel; y que la casa de tu siervo Da
vid sea firme delante de ti. 27 Porque t, Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, re
velaste al odo de tu siervo, diciendo: Yo te edificar casa. Por esto tu siervo ha
hallado en su corazn valor para hacer delante de ti esta splica. 28 Ahora pues, Je
hov Dios, t eres Dios, y tus palabras son verdad, y t has prometido este bien a tu
siervo. 29 Ten ahora a bien bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca p
erpetuamente delante de ti, porque t, Jehov Dios, lo has dicho, y con tu bendicin s
er bendita la casa de tu siervo para siempre.
David extiende sus dominios
(1 Cr. 18.1-13)
2 SAMUEL 8
1 Despus de esto, aconteci que David derrot a los filisteos y los someti, y tom David
a Meteg-ama de mano de los filisteos.
2 Derrot tambin a los de Moab, y los midi con cordel, hacindolos tender por tierra;
y midi dos cordeles para hacerlos morir, y un cordel entero para preservarles la
vida; y fueron los moabitas siervos de David, y pagaron tributo.
3 Asimismo derrot David a Hadad=ezer hijo de Rehob, rey de Soba, al ir ste a recup
erar su territorio al ro Eufrates. 4 Y tom David de ellos mil setecientos hombres
de a caballo, y veinte mil hombres de a pie; y desjarret David los caballos de to
dos los carros, pero dej suficientes para cien carros. 5 Y vinieron los sirios de
Damasco para dar ayuda a Hadad-ezer rey de Soba; y David hiri de los sirios a ve
intids mil hombres. 6 Puso luego David guarnicin en Siria de Damasco, y los sirios
fueron hechos siervos de David, sujetos a tributo. Y Jehov dio la victoria a Dav
id por dondequiera que fue. 7 Y tom David los escudos de oro que traan los siervos
de Hadad-ezer, y los llev a Jerusaln. 8 Asimismo de Beta y de Berotai, ciudades d
e Hadad-ezer, tom el rey David gran cantidad de bronce.
9 Entonces oyendo Toi rey de Hamat, que David haba derrotado a todo el ejrcito de
Hadad-ezer, 10 envi Toi a Joram su hijo al rey David, para saludarle pacficamente
y para bendecirle, porque haba peleado con Hadad-ezer y lo haba vencido; porque To
i era enemigo de Hadad- ezer. Y Joram llevaba en su mano utensilios de plata, de
oro y de bronce; 11 los cuales el rey David dedic a Jehov, con la plata y el oro
que haba dedicado de todas las naciones que haba sometido; 12 de los sirios, de lo
s moabitas, de los amonitas, de los filisteos, de los amalecitas, y del botn de H
adad=ezer hijo de Rehob, rey de Soba.
13 As gan David fama. Cuando regresaba de derrotar a los sirios, destroz a diecioch
o mil edomitas en el Valle de la Sal. 14 Y puso guarnicin en Edom; por todo Edom
puso guarnicin, y todos los edomitas fueron siervos de David. Y Jehov dio la victo
ria a David por dondequiera que fue.
Oficiales de David
(2 S. 20.23-26; 1 Cr. 18.14-17)
15 Y rein David sobre todo Israel; y David administraba justicia y equidad a todo
su pueblo. 16 Joab hijo de Sarvia era general de su ejrcito, y Josafat hijo de A
hilud era cronista; 17 Sadoc hijo de Ahitob y Ahimelec hijo de Abiatar eran sace
rdotes; Seraas era escriba; 18 Benaa hijo de Joiada estaba sobre los cereteos y pe
leteos; y los hijos de David eran los prncipes.
Bondad de David hacia Mefi-boset
2 SAMUEL 9
1 Dijo David: Ha quedado alguno de la casa de Sal, a quien haga yo misericordia po
r amor de Jonatn? 2 Y haba un siervo de la casa de Sal, que se llamaba Siba, al cua
l llamaron para que viniese a David. Y el rey le dijo: Eres t Siba? Y l respondi: Tu
siervo. 3 El rey le dijo: No ha quedado nadie de la casa de Sal, a quien haga yo
misericordia de Dios? Y Siba respondi al rey: An ha quedado un hijo de Jonatn, lisi
ado de los pies. 4 Entonces el rey le pregunt: Dnde est? Y Siba respondi al rey: He a
qu, est en casa de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar. 5 Entonces envi el rey David,
y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de Lodebar. 6 Y vino Mefi-boset,
hijo de Jonatn hijo de Sal, a David, y se postr sobre su rostro e hizo reverencia.
Y dijo David: Mefi-boset. Y l respondi: He aqu tu siervo. 7 Y le dijo David: No ten
gas temor, porque yo a la verdad har contigo misericordia por amor de Jonatn tu pa
dre, y te devolver todas las tierras de Sal tu padre; y t comers siempre a mi mesa.
8 Y l inclinndose, dijo: Quin es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo
?
9 Entonces el rey llam a Siba siervo de Sal, y le dijo: Todo lo que fue de Sal y de
toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu seor. 10 T, pues, le labrars las tierras
, t con tus hijos y tus siervos, y almacenars los frutos, para que el hijo de tu s
eor tenga pan para comer; pero Mefi-boset el hijo de tu seor comer siempre a mi mes
a. Y tena Siba quince hijos y veinte siervos. 11 Y respondi Siba al rey: Conforme
a todo lo que ha mandado mi seor el rey a su siervo, as lo har tu siervo. Mefi-bose
t, dijo el rey, comer a mi mesa, como uno de los hijos del rey. 12 Y tena Mefi-bos
et un hijo pequeo, que se llamaba Micaa. Y toda la familia de la casa de Siba eran
siervos de Mefi-boset. 13 Y moraba Mefi-boset en Jerusaln, porque coma siempre a
la mesa del rey; y estaba lisiado de ambos pies.
Derrotas de amonitas y sirios
(1 Cr. 19. 1-19)
2 SAMUEL 10
1 Despus de esto, aconteci que muri el rey de los hijos de Amn, y rein en lugar suyo
Hann su hijo. 2 Y dijo David: Yo har misericordia con Hann hijo de Nahas, como su p
adre la hizo conmigo. Y envi David sus siervos para consolarlo por su padre. Mas
llegados los siervos de David a la tierra de los hijos de Amn, 3 los prncipes de l
os hijos de Amn dijeron a Hann su seor: Te parece que por honrar David a tu padre te
ha enviado consoladores? No ha enviado David sus siervos a ti para reconocer e i
nspeccionar la ciudad, para destruirla? 4 Entonces Hann tom los siervos de David,
les rap la mitad de la barba, les cort los vestidos por la mitad hasta las nalgas,
y los despidi. 5 Cuando se le hizo saber esto a David, envi a encontrarles, porqu
e ellos estaban en extremo avergonzados; y el rey mand que les dijeran: Quedaos e
n Jeric hasta que os vuelva a nacer la barba, y entonces volved.
6 Y viendo los hijos de Amn que se haban hecho odiosos a David, enviaron los hijos
de Amn y tomaron a sueldo a los sirios de Bet-rehob y a los sirios de Soba, vein
te mil hombres de a pie, del rey de Maaca mil hombres, y de Is-tob doce mil homb
res. 7 Cuando David oy esto, envi a Joab con todo el ejrcito de los valientes. 8 Y
saliendo los hijos de Amn, se pusieron en orden de batalla a la entrada de la pue
rta; pero los sirios de Soba, de Rehob, de Is-tob y de Maaca estaban aparte en e
l campo.
9 Viendo, pues, Joab que se le presentaba la batalla de frente y a la retaguardi
a, entresac de todos los escogidos de Israel, y se puso en orden de batalla contr
a los sirios. 10 Entreg luego el resto del ejrcito en mano de Abisai su hermano, y
lo aline para encontrar a los amonitas. 11 Y dijo: Si los sirios pudieren ms que
yo, t me ayudars; y si los hijos de Amn pudieren ms que t, yo te dar ayuda. 12 Esfurzat
e, y esforcmonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga J
ehov lo que bien le pareciere. 13 Y se acerc Joab, y el pueblo que con l estaba, pa
ra pelear contra los sirios; mas ellos huyeron delante de l. 14 Entonces los hijo
s de Amn, viendo que los sirios haban huido, huyeron tambin ellos delante de Abisai
, y se refugiaron en la ciudad. Se volvi, pues, Joab de luchar contra los hijos d
e Amn, y vino a Jerusaln.
15 Pero los sirios, viendo que haban sido derrotados por Israel, se volvieron a r
eunir. 16 Y envi Hadad-ezer e hizo salir a los sirios que estaban al otro lado de
l Eufrates, los cuales vinieron a Helam, llevando por jefe a Sobac, general del
ejrcito de Hadad-ezer. 17 Cuando fue dado aviso a David, reuni a todo Israel, y pa
sando el Jordn vino a Helam; y los sirios se pusieron en orden de batalla contra
David y pelearon contra l. 18 Mas los sirios huyeron delante de Israel; y David m
at de los sirios a la gente de setecientos carros, y cuarenta mil hombres de a ca
ballo; hiri tambin a Sobac general del ejrcito, quien muri all. 19 Viendo, pues, todo
s los reyes que ayudaban a Hadad-ezer, cmo haban sido derrotados delante de Israel
, hicieron paz con Israel y le sirvieron; y de all en adelante los sirios temiero
n ayudar ms a los hijos de Amn.
David y Betsab
2 SAMUEL 11
1 Aconteci al ao siguiente, en el tiempo que salen los reyes a la guerra, que Davi
d envi a Joab, y con l a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los amonitas
, y sitiaron a Rab; pero David se qued en Jerusaln.
2 Y sucedi un da, al caer la tarde, que se levant David de su lecho y se paseaba so
bre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba
baando, la cual era muy hermosa. 3 Envi David a preguntar por aquella mujer, y le
dijeron: Aquella es Betsab hija de Eliam, mujer de Uras heteo. 4 Y envi David mens
ajeros, y la tom; y vino a l, y l durmi con ella. Luego ella se purific de su inmundi
cia, y se volvi a su casa. 5 Y concibi la mujer, y envi a hacerlo saber a David, di
ciendo: Estoy encinta.
6 Entonces David envi a decir a Joab: Envame a Uras heteo. Y Joab envi a Uras a David
. 7 Cuando Uras vino a l, David le pregunt por la salud de Joab, y por la salud del
pueblo, y por el estado de la guerra. 8 Despus dijo David a Uras: Desciende a tu
casa, y lava tus pies. Y saliendo Uras de la casa del rey, le fue enviado present
e de la mesa real. 9 Mas Uras durmi a la puerta de la casa del rey con todos los s
iervos de su seor, y no descendi a su casa. 10 E hicieron saber esto a David, dici
endo: Uras no ha descendido a su casa. Y dijo David a Uras: No has venido de camino
? Por qu, pues, no descendiste a tu casa? 11 Y Uras respondi a David: El arca e Isra
el y Jud estn bajo tiendas, y mi seor Joab, y los siervos de mi seor, en el campo; y
haba yo de entrar en mi casa para comer y beber, y a dormir con mi mujer? Por vid
a tuya, y por vida de tu alma, que yo no har tal cosa. 12 Y David dijo a Uras: Quda
te aqu an hoy, y maana te despachar. Y se qued Uras en Jerusaln aquel da y el siguient
13 Y David lo convid a comer y a beber con l, hasta embriagarlo. Y l sali a la tard
e a dormir en su cama con los siervos de su seor; mas no descendi a su casa.
14 Venida la maana, escribi David a Joab una carta, la cual envi por mano de Uras. 1
5 Y escribi en la carta, diciendo: Poned a Uras al frente, en lo ms recio de la bat
alla, y retiraos de l, para que sea herido y muera. 16 As fue que cuando Joab siti
la ciudad, puso a Uras en el lugar donde saba que estaban los hombres ms valientes.
17 Y saliendo luego los de la ciudad, pelearon contra Joab, y cayeron algunos d
el ejrcito de los siervos de David; y muri tambin Uras heteo. 18 Entonces envi Joab e
hizo saber a David todos los asuntos de la guerra. 19 Y mand al mensajero, dicie
ndo: Cuando acabes de contar al rey todos los asuntos de la guerra, 20 si el rey
comenzare a enojarse, y te dijere: Por qu os acercasteis demasiado a la ciudad pa
ra combatir? No sabais lo que suelen arrojar desde el muro? 21 Quin hiri a Abimelec h
ijo de Jerobaal? No ech una mujer del muro un pedazo de una rueda de molino, y mur
i en Tebes? Por qu os acercasteis tanto al muro? Entonces t le dirs: Tambin tu siervo
Uras heteo es muerto.
22 Fue el mensajero, y llegando, cont a David todo aquello a que Joab le haba envi
ado. 23 Y dijo el mensajero a David: Prevalecieron contra nosotros los hombres q
ue salieron contra nosotros al campo, bien que nosotros les hicimos retroceder h
asta la entrada de la puerta; 24 pero los flecheros tiraron contra tus siervos d
esde el muro, y murieron algunos de los siervos del rey; y muri tambin tu siervo U
ras heteo. 25 Y David dijo al mensajero: As dirs a Joab: No tengas pesar por esto,
porque la espada consume, ora a uno, ora a otro; refuerza tu ataque contra la ci
udad, hasta que la rindas. Y t alintale.
26 Oyendo la mujer de Uras que su marido Uras era muerto, hizo duelo por su marido
. 27 Y pasado el luto, envi David y la trajo a su casa; y fue ella su mujer, y le
dio a luz un hijo. Mas esto que David haba hecho, fue desagradable ante los ojos
de Jehov.
Natn amonesta a David
2 SAMUEL 12
1 Jehov envi a Natn a David; y viniendo a l, le dijo: Haba dos hombres en una ciudad,
el uno rico, y el otro pobre. 2 El rico tena numerosas ovejas y vacas; 3 pero el
pobre no tena ms que una sola corderita, que l haba comprado y criado, y que haba cr
ecido con l y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su va
so, y durmiendo en su seno; y la tena como a una hija. 4 Y vino uno de camino al
hombre rico; y ste no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar para
el caminante que haba venido a l, sino que tom la oveja de aquel hombre pobre, y la
prepar para aquel que haba venido a l. 5 Entonces se encendi el furor de David en g
ran manera contra aquel hombre, y dijo a Natn: Vive Jehov, que el que tal hizo es
digno de muerte. 6 Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal co
sa, y no tuvo misericordia.
7 Entonces dijo Natn a David: T eres aquel hombre. As ha dicho Jehov, Dios de Israel
: Yo te ung por rey sobre Israel, y te libr de la mano de Sal, 8 y te di la casa de
tu seor, y las mujeres de tu seor en tu seno; adems te di la casa de Israel y de J
ud; y si esto fuera poco, te habra aadido mucho ms. 9 Por qu, pues, tuviste en poco la
palabra de Jehov, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Uras heteo heriste a es
pada, y tomaste por mujer a su mujer, y a l lo mataste con la espada de los hijos
de Amn. 10 Por lo cual ahora no se apartar jams de tu casa la espada, por cuanto m
e menospreciaste, y tomaste la mujer de Uras heteo para que fuese tu mujer. 11 As
ha dicho Jehov: He aqu yo har levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomar tus
mujeres delante de tus ojos, y las dar a tu prjimo, el cual yacer con tus mujeres
a la vista del sol. 12 Porque t lo hiciste en secreto; mas yo har esto delante de
todo Israel y a pleno sol. 13 Entonces dijo David a Natn: Pequ contra Jehov. Y Natn
dijo a David: Tambin Jehov ha remitido tu pecado; no morirs. 14 Mas por cuanto con
este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehov, el hijo que te ha nacido c
iertamente morir. 15 Y Natn se volvi a su casa.
Y Jehov hiri al nio que la mujer de Uras haba dado a David, y enferm gravemente. 16 En
tonces David rog a Dios por el nio; y ayun David, y entr, y pas la noche acostado en
tierra. 17 Y se levantaron los ancianos de su casa, y fueron a l para hacerlo lev
antar de la tierra; mas l no quiso, ni comi con ellos pan. 18 Y al sptimo da muri el
nio; y teman los siervos de David hacerle saber que el nio haba muerto, diciendo ent
re s: Cuando el nio an viva, le hablbamos, y no quera or nuestra voz; cunto ms se af
i le decimos que el nio ha muerto? 19 Mas David, viendo a sus siervos hablar entr
e s, entendi que el nio haba muerto; por lo que dijo David a sus siervos: Ha muerto e
l nio? Y ellos respondieron: Ha muerto. 20 Entonces David se levant de la tierra,
y se lav y se ungi, y cambi sus ropas, y entr a la casa de Jehov, y ador. Despus vino a
su casa, y pidi, y le pusieron pan, y comi. 21 Y le dijeron sus siervos: Qu es esto
que has hecho? Por el nio, viviendo an, ayunabas y llorabas; y muerto l, te levant
aste y comiste pan. 22 Y l respondi: Viviendo an el nio, yo ayunaba y lloraba, dicie
ndo: Quin sabe si Dios tendr compasin de m, y vivir el nio? 23 Mas ahora que ha muerto,
para qu he de ayunar? Podr yo hacerle volver? Yo voy a l, mas l no volver a m.
24 Y consol David a Betsab su mujer, y llegndose a ella durmi con ella; y ella le di
o a luz un hijo, y llam su nombre Salomn, al cual am Jehov, 25 y envi un mensaje por
medio de Natn profeta; as llam su nombre Jedidas, a causa de Jehov.
David captura Rab
(1 Cr. 20.1-3)
26 Joab peleaba contra Rab de los hijos de Amn, y tom la ciudad real. 27 Entonces e
nvi Joab mensajeros a David, diciendo: Yo he puesto sitio a Rab, y he tomado la ci
udad de las aguas. 28 Rene, pues, ahora al pueblo que queda, y acampa contra la c
iudad y tmala, no sea que tome yo la ciudad y sea llamada de mi nombre. 29 Y junt
ando David a todo el pueblo, fue contra Rab, y combati contra ella, y la tom. 30 Y
quit la corona de la cabeza de su rey, la cual pesaba un talento de oro, y tena pi
edras preciosas; y fue puesta sobre la cabeza de David. Y sac muy grande botn de l
a ciudad. 31 Sac adems a la gente que estaba en ella, y los puso a trabajar con si
erras, con trillos de hierro y hachas de hierro, y adems los hizo trabajar en los
hornos de ladrillos; y lo mismo hizo a todas las ciudades de los hijos de Amn. Y
volvi David con todo el pueblo a Jerusaln.
Amnn y Tamar
2 SAMUEL 13
1 Aconteci despus de esto, que teniendo Absaln hijo de David una hermana hermosa qu
e se llamaba Tamar, se enamor de ella Amnn hijo de David. 2 Y estaba Amnn angustiad
o hasta enfermarse por Tamar su hermana, pues por ser ella virgen, le pareca a Am
nn que sera difcil hacerle cosa alguna. 3 Y Amnn tena un amigo que se llamaba Jonadab
, hijo de Simea, hermano de David; y Jonadab era hombre muy astuto. 4 Y ste le di
jo: Hijo del rey, por qu de da en da vas enflaqueciendo as? No me lo descubrirs a m? Y
mnn le respondi: Yo amo a Tamar la hermana de Absaln mi hermano. 5 Y Jonadab le dij
o: Acustate en tu cama, y finge que ests enfermo; y cuando tu padre viniere a visi
tarte, dile: Te ruego que venga mi hermana Tamar, para que me d de comer, y prepa
re delante de m alguna vianda, para que al verla yo la coma de su mano. 6 Se acos
t, pues, Amnn, y fingi que estaba enfermo; y vino el rey a visitarle. Y dijo Amnn al
rey: Yo te ruego que venga mi hermana Tamar, y haga delante de m dos hojuelas, p
ara que coma yo de su mano.
7 Y David envi a Tamar a su casa, diciendo: Ve ahora a casa de Amnn tu hermano, y
hazle de comer. 8 Y fue Tamar a casa de su hermano Amnn, el cual estaba acostado;
y tom harina, y amas, e hizo hojuelas delante de l y las coci. 9 Tom luego la sartn,
y las sac delante de l; mas l no quiso comer. Y dijo Amnn: Echad fuera de aqu a todos
. Y todos salieron de all. 10 Entonces Amnn dijo a Tamar: Trae la comida a la alco
ba, para que yo coma de tu mano. Y tomando Tamar las hojuelas que haba preparado,
las llev a su hermano Amnn a la alcoba. 11 Y cuando ella se las puso delante para
que comiese, asi de ella, y le dijo: Ven, hermana ma, acustate conmigo. 12 Ella en
tonces le respondi: No, hermano mo, no me hagas violencia; porque no se debe hacer
as en Israel. No hagas tal vileza. 13 Porque adnde ira yo con mi deshonra? Y aun t s
eras estimado como uno de los perversos en Israel. Te ruego pues, ahora, que habl
es al rey, que l no me negar a ti. 14 Mas l no la quiso or, sino que pudiendo ms que
ella, la forz, y se acost con ella.
15 Luego la aborreci Amnn con tan gran aborrecimiento, que el odio con que la abor
reci fue mayor que el amor con que la haba amado. Y le dijo Amnn: Levntate, y vete.
16 Y ella le respondi: No hay razn; mayor mal es este de arrojarme, que el que me
has hecho. Mas l no la quiso or, 17 sino que llamando a su criado que le serva, le
dijo: Echame a sta fuera de aqu, y cierra tras ella la puerta. 18 Y llevaba ella u
n vestido de diversos colores, traje que vestan las hijas vrgenes de los reyes. Su
criado, pues, la ech fuera, y cerr la puerta tras ella. 19 Entonces Tamar tom ceni
za y la esparci sobre su cabeza, y rasg la ropa de colores de que estaba vestida,
y puesta su mano sobre su cabeza, se fue gritando.
Venganza y huida de Absaln
20 Y le dijo su hermano Absaln: Ha estado contigo tu hermano Amnn? Pues calla ahora
, hermana ma; tu hermano es; no se angustie tu corazn por esto. Y se qued Tamar des
consolada en casa de Absaln su hermano. 21 Y luego que el rey David oy todo esto,
se enoj mucho. 22 Mas Absaln no habl con Amnn ni malo ni bueno; aunque Absaln aborreca
a Amnn, porque haba forzado a Tamar su hermana.
23 Aconteci pasados dos aos, que Absaln tena esquiladores en Baal-hazor, que est junt
o a Efran; y convid Absaln a todos los hijos del rey. 24 Y vino Absaln al rey, y dij
o: He aqu, tu siervo tiene ahora esquiladores; yo ruego que venga el rey y sus si
ervos con tu siervo. 25 Y respondi el rey a Absaln: No, hijo mo, no vamos todos, pa
ra que no te seamos gravosos. Y aunque porfi con l, no quiso ir, mas le bendijo. 2
6 Entonces dijo Absaln: Pues si no, te ruego que venga con nosotros Amnn mi herman
o. Y el rey le respondi: Para qu ha de ir contigo? 27 Pero como Absaln le importunab
a, dej ir con l a Amnn y a todos los hijos del rey. 28 Y Absaln haba dado orden a sus
criados, diciendo: Os ruego que miris cuando el corazn de Amnn est alegre por el vi
no; y al decir yo: Herid a Amnn, entonces matadle, y no temis, pues yo os lo he ma
ndado. Esforzaos, pues, y sed valientes. 29 Y los criados de Absaln hicieron con
Amnn como Absaln les haba mandado. Entonces se levantaron todos los hijos del rey,
y montaron cada uno en su mula, y huyeron.
30 Estando ellos an en el camino, lleg a David el rumor que deca: Absaln ha dado mue
rte a todos los hijos del rey, y ninguno de ellos ha quedado. 31 Entonces levantn
dose David, rasg sus vestidos, y se ech en tierra, y todos sus criados que estaban
junto a l tambin rasgaron sus vestidos. 32 Pero Jonadab, hijo de Simea hermano de
David, habl y dijo: No diga mi seor que han dado muerte a todos los jvenes hijos d
el rey, pues slo Amnn ha sido muerto; porque por mandato de Absaln esto haba sido de
terminado desde el da en que Amnn forz a Tamar su hermana. 33 Por tanto, ahora no p
onga mi seor el rey en su corazn ese rumor que dice: Todos los hijos del rey han s
ido muertos; porque slo Amnn ha sido muerto.
34 Y Absaln huy. Entre tanto, alzando sus ojos el joven que estaba de atalaya, mir,
y he aqu mucha gente que vena por el camino a sus espaldas, del lado del monte. 3
5 Y dijo Jonadab al rey: He all los hijos del rey que vienen; es as como tu siervo
ha dicho. 36 Cuando l acab de hablar, he aqu los hijos del rey que vinieron, y alz
ando su voz lloraron. Y tambin el mismo rey y todos sus siervos lloraron con muy
grandes lamentos.
37 Mas Absaln huy y se fue a Talmai hijo de Amiud, rey de Gesur. Y David lloraba p
or su hijo todos los das. 38 As huy Absaln y se fue a Gesur, y estuvo all tres aos. 39
Y el rey David deseaba ver a Absaln; pues ya estaba consolado acerca de Amnn, que
haba muerto.
Joab procura el regreso de Absaln
2 SAMUEL 14
1 Conociendo Joab hijo de Sarvia que el corazn del rey se inclinaba por Absaln, 2
envi Joab a Tecoa, y tom de all una mujer astuta, y le dijo: Yo te ruego que finjas
estar de duelo, y te vistas ropas de luto, y no te unjas con leo, sino presntate
como una mujer que desde mucho tiempo est de duelo por algn muerto; 3 y entrars al
rey, y le hablars de esta manera. Y puso Joab las palabras en su boca.
4 Entr, pues, aquella mujer de Tecoa al rey, y postrndose en tierra sobre su rostr
o, hizo reverencia, y dijo: Socorro, oh rey! 5 El rey le dijo: Qu tienes? Y ella re
spondi: Yo a la verdad soy una mujer viuda y mi marido ha muerto. 6 Tu sierva tena
dos hijos, y los dos rieron en el campo; y no habiendo quien los separase, hiri e
l uno al otro, y lo mat. 7 Y he aqu toda la familia se ha levantado contra tu sier
va, diciendo: Entrega al que mat a su hermano, para que le hagamos morir por la v
ida de su hermano a quien l mat, y matemos tambin al heredero. As apagarn el ascua qu
e me ha quedado, no dejando a mi marido nombre ni reliquia sobre la tierra.
8 Entonces el rey dijo a la mujer: Vete a tu casa, y yo dar rdenes con respecto a
ti. 9 Y la mujer de Tecoa dijo al rey: Rey seor mo, la maldad sea sobre m y sobre l
a casa de mi padre; mas el rey y su trono sean sin culpa. 10 Y el rey dijo: Al q
ue hablare contra ti, trelo a m, y no te tocar ms. 11 Dijo ella entonces: Te ruego,
oh rey, que te acuerdes de Jehov tu Dios, para que el vengador de la sangre no au
mente el dao, y no destruya a mi hijo. Y el respondi: Vive Jehov, que no caer ni un
cabello de la cabeza de tu hijo en tierra.
12 Y la mujer dijo: Te ruego que permitas que tu sierva hable una palabra a mi s
eor el rey. Y l dijo: Habla. 13 Entonces la mujer dijo: Por qu, pues, has pensado t c
osa semejante contra el pueblo de Dios? Porque hablando el rey esta palabra, se
hace culpable l mismo, por cuanto el rey no hace volver a su desterrado. 14 Porqu
e de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden vol
ver a recogerse; ni Dios quita la vida, sino que provee medios para no alejar de
s al desterrado. 15 Y el haber yo venido ahora para decir esto al rey mi seor, es
porque el pueblo me atemoriz; y tu sierva dijo: Hablar ahora al rey; quiz l har lo q
ue su sierva diga. 16 Pues el rey oir, para librar a su sierva de mano del hombre
que me quiere destruir a m y a mi hijo juntamente, de la heredad de Dios. 17 Tu
sierva, pues, dice: Sea ahora de consuelo la respuesta de mi seor el rey, pues qu
e mi seor el rey es como un ngel de Dios para discernir entre lo bueno y lo malo.
As Jehov tu Dios sea contigo.
18 Entonces David respondi y dijo a la mujer: Yo te ruego que no me encubras nada
de lo que yo te preguntare. Y la mujer dijo: Hable mi seor el rey. 19 Y el rey d
ijo: No anda la mano de Joab contigo en todas estas cosas? La mujer respondi y dij
o: Vive tu alma, rey seor mo, que no hay que apartarse a derecha ni a izquierda de
todo lo que mi seor el rey ha hablado; porque tu siervo Joab, l me mand, y l puso e
n boca de tu sierva todas estas palabras. 20 Para mudar el aspecto de las cosas
Joab tu siervo ha hecho esto; pero mi seor es sabio conforme a la sabidura de un ng
el de Dios, para conocer lo que hay en la tierra.
21 Entonces el rey dijo a Joab: He aqu yo hago esto; ve, y haz volver al joven Ab
saln. 22 Y Joab se postr en tierra sobre su rostro e hizo reverencia, y despus que
bendijo al rey, dijo: Hoy ha entendido tu siervo que he hallado gracia en tus oj
os, rey seor mo, pues ha hecho el rey lo que su siervo ha dicho. 23 Se levant luego
Joab y fue a Gesur, y trajo a Absaln a Jerusaln. 24 Mas el rey dijo: Vyase a su ca
sa, y no vea mi rostro. Y volvi Absaln a su casa, y no vio el rostro del rey.
25 Y no haba en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura como Absaln; desd
e la planta de su pie hasta su coronilla no haba en l defecto. 26 Cuando se cortab
a el cabello (lo cual haca al fin de cada ao, pues le causaba molestia, y por eso
se lo cortaba), pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos de peso real. 2
7 Y le nacieron a Absaln tres hijos, y una hija que se llam Tamar, la cual era muj
er de hermoso semblante.
28 Y estuvo Absaln por espacio de dos aos en Jerusaln, y no vio el rostro del rey.
29 Y mand Absaln por Joab, para enviarlo al rey, pero l no quiso venir; y envi aun p
or segunda vez, y no quiso venir. 30 Entonces dijo a sus siervos: Mirad, el camp
o de Joab est junto al mo, y tiene all cebada; id y prendedle fuego. Y los siervos
de Absaln prendieron fuego al campo. 31 Entonces se levant Joab y vino a casa de A
bsaln, y le dijo: Por qu han prendido fuego tus siervos a mi campo? 32 Y Absaln resp
ondi a Joab: He aqu yo he enviado por ti, diciendo que vinieses ac, con el fin de e
nviarte al rey para decirle: Para qu vine de Gesur? Mejor me fuera estar an all. Vea
yo ahora el rostro del rey; y si hay en m pecado, mteme. 33 Vino, pues, Joab al r
ey, y se lo hizo saber. Entonces llam a Absaln, el cual vino al rey, e inclin su ro
stro a tierra delante del rey; y el rey bes a Absaln.
Absaln se subleva contra David
2 SAMUEL 15
1 Aconteci despus de esto, que Absaln se hizo de carros y caballos, y cincuenta hom
bres que corriesen delante de l. 2 Y se levantaba Absaln de maana, y se pona a un la
do del camino junto a la puerta; y a cualquiera que tena pleito y vena al rey a ju
icio, Absaln le llamaba y le deca: De qu ciudad eres? Y l responda: Tu siervo es de un
a de las tribus de Israel. 3 Entonces Absaln le deca: Mira, tus palabras son buena
s y justas; mas no tienes quien te oiga de parte del rey. 4 Y deca Absaln: Quin me p
usiera por juez en la tierra, para que viniesen a m todos los que tienen pleito o
negocio, que yo les hara justicia! 5 Y aconteca que cuando alguno se acercaba par
a inclinarse a l, l extenda la mano y lo tomaba, y lo besaba. 6 De esta manera haca
con todos los israelitas que venan al rey a juicio; y as robaba Absaln el corazn de
los de Israel.
7 Al cabo de cuatro aos, aconteci que Absaln dijo al rey: Yo te ruego me permitas q
ue vaya a Hebrn, a pagar mi voto que he prometido a Jehov. 8 Porque tu siervo hizo
voto cuando estaba en Gesur en Siria, diciendo: Si Jehov me hiciere volver a Jer
usaln, yo servir a Jehov. 9 Y el rey le dijo: Ve en paz. Y l se levant, y fue a Hebrn.
10 Entonces envi Absaln mensajeros por todas las tribus de Israel, diciendo: Cuan
do oigis el sonido de la trompeta diris: Absaln reina en Hebrn. 11 Y fueron con Absa
ln doscientos hombres de Jerusaln convidados por l, los cuales iban en su sencillez
, sin saber nada. 12 Y mientras Absaln ofreca los sacrificios, llam a Ahitofel gilo
nita, consejero de David, de su ciudad de Gilo. Y la conspiracin se hizo poderosa
, y aumentaba el pueblo que segua a Absaln.
13 Y un mensajero vino a David, diciendo: El corazn de todo Israel se va tras Abs
aln. 14 Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con l en Jerusaln: Leva
ntaos y huyamos, porque no podremos escapar delante de Absaln; daos prisa a parti
r, no sea que apresurndose l nos alcance, y arroje el mal sobre nosotros, y hiera
la ciudad a filo de espada. 15 Y los siervos del rey dijeron al rey: He aqu, tus
siervos estn listos a todo lo que nuestro seor el rey decida. 16 El rey entonces s
ali, con toda su familia en pos de l. Y dej el rey diez mujeres concubinas, para qu
e guardasen la casa. 17 Sali, pues, el rey con todo el pueblo que le segua, y se d
etuvieron en un lugar distante. 18 Y todos sus siervos pasaban a su lado, con to
dos los cereteos y peleteos; y todos los geteos, seiscientos hombres que haban ve
nido a pie desde Gat, iban delante del rey.
19 Y dijo el rey a Itai geteo: Para qu vienes t tambin con nosotros? Vulvete y qudate
con el rey; porque t eres extranjero, y desterrado tambin de tu lugar. 20 Ayer vin
iste, y he de hacer hoy que te muevas para ir con nosotros? En cuanto a m, yo ir a
donde pueda ir; t vulvete, y haz volver a tus hermanos; y Jehov te muestre amor per
manente y fidelidad. 21 Y respondi Itai al rey, diciendo: Vive Dios, y vive mi seo
r el rey, que o para muerte o para vida, donde mi seor el rey estuviere, all estar
tambin tu siervo. 22 Entonces David dijo a Itai: Ven, pues, y pasa. Y pas Itai get
eo, y todos sus hombres, y toda su familia. 23 Y todo el pas llor en alta voz; pas
luego toda la gente el torrente de Cedrn; asimismo pas el rey, y todo el pueblo pa
s al camino que va al desierto.
24 Y he aqu, tambin iba Sadoc, y con l todos los levitas que llevaban el arca del p
acto de Dios; y asentaron el arca del pacto de Dios. Y subi Abiatar despus que tod
o el pueblo hubo acabado de salir de la ciudad. 25 Pero dijo el rey a Sadoc: Vue
lve el arca de Dios a la ciudad. Si yo hallare gracia ante los ojos de Jehov, l ha
r que vuelva, y me dejar verla y a su tabernculo. 26 Y si dijere: No me complazco e
n ti; aqu estoy, haga de m lo que bien le pareciere. 27 Dijo adems el rey al sacerd
ote Sadoc: No eres t el vidente? Vuelve en paz a la ciudad, y con vosotros vuestro
s dos hijos; Ahimaas tu hijo, y Jonatn hijo de Abiatar. 28 Mirad, yo me detendr en
los vados del desierto, hasta que venga respuesta de vosotros que me d aviso. 29
Entonces Sadoc y Abiatar volvieron el arca de Dios a Jerusaln, y se quedaron all.

30 Y David subi la cuesta de los Olivos; y la subi llorando, llevando la cabeza cu
bierta y los pies descalzos. Tambin todo el pueblo que tena consigo cubri cada uno
su cabeza, e iban llorando mientras suban. 31 Y dieron aviso a David, diciendo: A
hitofel est entre los que conspiraron con Absaln. Entonces dijo David: Entorpece a
hora, oh Jehov, el consejo de Ahitofel.
32 Cuando David lleg a la cumbre del monte para adorar all a Dios, he aqu Husai arq
uita que le sali al encuentro, rasgados sus vestidos, y tierra sobre su cabeza. 3
3 Y le dijo David: Si pasares conmigo, me sers carga. 34 Mas si volvieres a la ci
udad, y dijeres a Absaln: Rey, yo ser tu siervo; como hasta aqu he sido siervo de t
u padre, as ser ahora siervo tuyo; entonces t hars nulo el consejo de Ahitofel. 35 No
estarn all contigo los sacerdotes Sadoc y Abiatar? Por tanto, todo lo que oyeres
en la casa del rey, se lo comunicars a los sacerdotes Sadoc y Abiatar. 36 Y he aq
u que estn con ellos sus dos hijos, Ahimaas el de Sadoc y Jonatn el de Abiatar; por
medio de ellos me enviaris aviso de todo lo que oyereis. 37 As vino Husai amigo d
e David a la ciudad; y Absaln entr en Jerusaln.
2 SAMUEL 16
1 Cuando David pas un poco ms all de la cumbre del monte, he aqu Siba el criado de M
efi-boset, que sala a recibirle con un par de asnos enalbardados, y sobre ellos d
oscientos panes, cien racimos de pasas, cien panes de higos secos, y un cuero de
vino. 2 Y dijo el rey a Siba: Qu es esto? Y Siba respondi: Los asnos son para que
monte la familia del rey, los panes y las pasas para que coman los criados, y el
vino para que beban los que se cansen en el desierto. 3 Y dijo el rey: Dnde est el
hijo de tu seor? Y Siba respondi al rey: He aqu l se ha quedado en Jerusaln, porque
ha dicho: Hoy me devolver la casa de Israel el reino de mi padre. 4 Entonces el r
ey dijo a Siba: He aqu, sea tuyo todo lo que tiene Mefi-boset. Y respondi Siba inc
linndose: Rey seor mo, halle yo gracia delante de ti.
5 Y vino el rey David hasta Bahurim; y he aqu sala uno de la familia de la casa de
Sal, el cual se llamaba Simei hijo de Gera; y sala maldiciendo, 6 y arrojando pie
dras contra David, y contra todos los siervos del rey David; y todo el pueblo y
todos los hombres valientes estaban a su derecha y a su izquierda. 7 Y deca Simei
, maldicindole: Fuera, fuera, hombre sanguinario y perverso! 8 Jehov te ha dado el
pago de toda la sangre de la casa de Sal, en lugar del cual t has reinado, y Jehov
ha entregado el reino en mano de tu hijo Absaln; y hete aqu sorprendido en tu mald
ad, porque eres hombre sanguinario.
9 Entonces Abisai hijo de Sarvia dijo al rey: Por qu maldice este perro muerto a m
i seor el rey? Te ruego que me dejes pasar, y le quitar la cabeza. 10 Y el rey res
pondi: Qu tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Si l as maldice, es porque Jehov le
ha dicho que maldiga a David. Quin, pues, le dir: Por qu lo haces as? 11 Y dijo David
a Abisai y a todos sus siervos: He aqu, mi hijo que ha salido de mis entraas, acec
ha mi vida; cunto ms ahora un hijo de Benjamn? Dejadle que maldiga, pues Jehov se lo
ha dicho. 12 Quiz mirar Jehov mi afliccin, y me dar Jehov bien por sus maldiciones de
hoy. 13 Y mientras David y los suyos iban por el camino, Simei iba por el lado d
el monte delante de l, andando y maldiciendo, y arrojando piedras delante de l, y
esparciendo polvo. 14 Y el rey y todo el pueblo que con l estaba, llegaron fatiga
dos, y descansaron all.
15 Y Absaln y toda la gente suya, los hombres de Israel, entraron en Jerusaln, y c
on l Ahitofel. 16 Aconteci luego, que cuando Husai arquita, amigo de David, vino a
l encuentro de Absaln, dijo Husai: Viva el rey, viva el rey! 17 Y Absaln dijo a Hus
ai: Es este tu agradecimiento para con tu amigo? Por qu no fuiste con tu amigo? 18
Y Husai respondi a Absaln: No, sino que de aquel que eligiere Jehov y este pueblo y
todos los varones de Israel, de aqul ser yo, y con l me quedar. 19 Y a quin haba yo de
servir? No es a su hijo? Como he servido delante de tu padre, as ser delante de ti
.
20 Entonces dijo Absaln a Ahitofel: Dad vuestro consejo sobre lo que debemos hace
r. 21 Y Ahitofel dijo a Absaln: Llgate a las concubinas de tu padre, que l dej para
guardar la casa; y todo el pueblo de Israel oir que te has hecho aborrecible a tu
padre, y as se fortalecern las manos de todos los que estn contigo. 22 Entonces pu
sieron para Absaln una tienda sobre el terrado, y se lleg Absaln a las concubinas d
e su padre, ante los ojos de todo Israel. 23 Y el consejo que daba Ahitofel en a
quellos das, era como si se consultase la palabra de Dios. As era todo consejo de
Ahitofel, tanto con David como con Absaln.
Consejos de Ahitofel y de Husai
2 SAMUEL 17
1 Entonces Ahitofel dijo a Absaln: Yo escoger ahora doce mil hombres, y me levanta
r y seguir a David esta noche, 2 y caer sobre l mientras est cansado y dbil de manos;
lo atemorizar, y todo el pueblo que est con l huir, y matar al rey solo. 3 As har volve
r a ti todo el pueblo (pues t buscas solamente la vida de un hombre); y cuando el
los hayan vuelto, todo el pueblo estar en paz. 4 Este consejo pareci bien a Absaln
y a todos los ancianos de Israel.
5 Y dijo Absaln: Llamad tambin ahora a Husai arquita, para que asimismo oigamos lo
que l dir. 6 Cuando Husai vino a Absaln, le habl Absaln, diciendo: As ha dicho Ahitof
el; seguiremos su consejo, o no? Di t. 7 Entonces Husai dijo a Absaln: El consejo q
ue ha dado esta vez Ahitofel no es bueno. 8 Y aadi Husai: T sabes que tu padre y lo
s suyos son hombres valientes, y que estn con amargura de nimo, como la osa en el
campo cuando le han quitado sus cachorros. Adems, tu padre es hombre de guerra, y
no pasar la noche con el pueblo. 9 He aqu l estar ahora escondido en alguna cueva,
o en otro lugar; y si al principio cayeren algunos de los tuyos, quienquiera que
lo oyere dir: El pueblo que sigue a Absaln ha sido derrotado. 10 Y aun el hombre
valiente, cuyo corazn sea como corazn de len, desmayar por completo; porque todo Isr
ael sabe que tu padre es hombre valiente, y que los que estn con l son esforzados.
11 Aconsejo, pues, que todo Israel se junte a ti, desde Dan hasta Beerseba, en
multitud como la arena que est a la orilla del mar, y que t en persona vayas a la
batalla. 12 Entonces le acometeremos en cualquier lugar en donde se hallare, y c
aeremos sobre l como cuando el roco cae sobre la tierra, y ni uno dejaremos de l y
de todos los que estn con l. 13 Y si se refugiare en alguna ciudad, todos los de I
srael llevarn sogas a aquella ciudad, y la arrastraremos hasta el arroyo, hasta q
ue no se encuentre all ni una piedra. 14 Entonces Absaln y todos los de Israel dij
eron: El consejo de Husai arquita es mejor que el consejo de Ahitofel. Porque Je
hov haba ordenado que el acertado consejo de Ahitofel se frustrara, para que Jehov
hiciese venir el mal sobre Absaln.
15 Dijo luego Husai a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: As y as aconsej Ahitofel a Ab
saln y a los ancianos de Israel; y de esta manera aconsej yo. 16 Por tanto, enviad
inmediatamente y dad aviso a David, diciendo: No te quedes esta noche en los va
dos del desierto, sino pasa luego el Jordn, para que no sea destruido el rey y to
do el pueblo que con l est. 17 Y Jonatn y Ahimaas estaban junto a la fuente de Roge
l, y fue una criada y les avis, porque ellos no podan mostrarse viniendo a la ciud
ad; y ellos fueron y se lo hicieron saber al rey David. 18 Pero fueron vistos po
r un joven, el cual lo hizo saber a Absaln; sin embargo, los dos se dieron prisa
a caminar, y llegaron a casa de un hombre en Bahurim, que tena en su patio un poz
o, dentro del cual se metieron. 19 Y tomando la mujer de la casa una manta, la e
xtendi sobre la boca del pozo, y tendi sobre ella el grano trillado; y nada se sup
o del asunto. 20 Llegando luego los criados de Absaln a la casa de la mujer, le d
ijeron: Dnde estn Ahimaas y Jonatn? Y la mujer les respondi: Ya han pasado el vado de
las aguas. Y como ellos los buscaron y no los hallaron, volvieron a Jerusaln.
21 Y despus que se hubieron ido, aqullos salieron del pozo y se fueron, y dieron a
viso al rey David, dicindole: Levantaos y daos prisa a pasar las aguas, porque Ah
itofel ha dado tal consejo contra vosotros. 22 Entonces David se levant, y todo e
l pueblo que con l estaba, y pasaron el Jordn antes que amaneciese; ni siquiera fa
lt uno que no pasase el Jordn.
23 Pero Ahitofel, viendo que no se haba seguido su consejo, enalbard su asno, y se
levant y se fue a su casa a su ciudad; y despus de poner su casa en orden, se aho
rc, y as muri, y fue sepultado en el sepulcro de su padre.
24 Y David lleg a Mahanaim; y Absaln pas el Jordn con toda la gente de Israel. 25 Y
Absaln nombr a Amasa jefe del ejrcito en lugar de Joab. Amasa era hijo de un varn de
Israel llamado Itra, el cual se haba llegado a Abigail hija de Nahas, hermana de
Sarvia madre de Joab. 26 Y acamp Israel con Absaln en tierra de Galaad.
27 Luego que David lleg a Mahanaim, Sobi hijo de Nahas, de Rab de los hijos de Amn,
Maquir hijo de Amiel, de Lodebar, y Barzilai galaadita de Rogelim, 28 trajeron
a David y al pueblo que estaba con l, camas, tazas, vasijas de barro, trigo, ceba
da, harina, grano tostado, habas, lentejas, garbanzos tostados, 29 miel, manteca
, ovejas, y quesos de vaca, para que comiesen; porque decan: El pueblo est hambrie
nto y cansado y sediento en el desierto.
Muerte de Absaln
2 SAMUEL 18
1 David, pues, pas revista al pueblo que tena consigo, y puso sobre ellos jefes de
millares y jefes de centenas. 2 Y envi David al pueblo, una tercera parte bajo e
l mando de Joab, una tercera parte bajo el mando de Abisai hijo de Sarvia, herma
no de Joab, y una tercera parte al mando de Itai geteo. Y dijo el rey al pueblo:
Yo tambin saldr con vosotros. 3 Mas el pueblo dijo: No saldrs; porque si nosotros
huyremos, no harn caso de nosotros; y aunque la mitad de nosotros muera, no harn ca
so de nosotros; mas t ahora vales tanto como diez mil de nosotros. Ser, pues, mejo
r que t nos des ayuda desde la ciudad. 4 Entonces el rey les dijo: Yo har lo que b
ien os parezca. Y se puso el rey a la entrada de la puerta, mientras sala todo el
pueblo de ciento en ciento y de mil en mil. 5 Y el rey mand a Joab, a Abisai y a
Itai, diciendo: Tratad benignamente por amor de m al joven Absaln. Y todo el pueb
lo oy cuando dio el rey orden acerca de Absaln a todos los capitanes.
6 Sali, pues, el pueblo al campo contra Israel, y se libr la batalla en el bosque
de Efran. 7 Y all cay el pueblo de Israel delante de los siervos de David, y se hiz
o all en aquel da una gran matanza de veinte mil hombres. 8 Y la batalla se extend
i por todo el pas; y fueron ms los que destruy el bosque aquel da, que los que destru
y la espada.
9 Y se encontr Absaln con los siervos de David; e iba Absaln sobre un mulo, y el mu
lo entr por debajo de las ramas espesas de una gran encina, y se le enred la cabez
a en la encina, y Absaln qued suspendido entre el cielo y la tierra; y el mulo en
que iba pas delante. 10 Vindolo uno, avis a Joab, diciendo: He aqu que he visto a Ab
saln colgado de una encina. 11 Y Joab respondi al hombre que le daba la nueva: Y v
indolo t, por qu no le mataste luego all echndole a tierra? Me hubiera placido darte d
iez siclos de plata, y un talabarte. 12 El hombre dijo a Joab: Aunque me pesaras
mil siclos de plata, no extendera yo mi mano contra el hijo del rey; porque noso
tros omos cuando el rey te mand a ti y a Abisai y a Itai, diciendo: Mirad que ning
uno toque al joven Absaln. 13 Por otra parte, habra yo hecho traicin contra mi vida
, pues que al rey nada se le esconde, y t mismo estaras en contra. 14 Y respondi Jo
ab: No malgastar mi tiempo contigo. Y tomando tres dardos en su mano, los clav en
el corazn de Absaln, quien estaba an vivo en medio de la encina. 15 Y diez jvenes es
cuderos de Joab rodearon e hirieron a Absaln, y acabaron de matarle.
16 Entonces Joab toc la trompeta, y el pueblo se volvi de seguir a Israel, porque
Joab detuvo al pueblo. 17 Tomando despus a Absaln, le echaron en un gran hoyo en e
l bosque, y levantaron sobre l un montn muy grande de piedras; y todo Israel huy, c
ada uno a su tienda. 18 Y en vida, Absaln haba tomado y erigido una columna, la cu
al est en el valle del rey; porque haba dicho: Yo no tengo hijo que conserve la me
moria de mi nombre. Y llam aquella columna por su nombre, y as se ha llamado Colum
na de Absaln, hasta hoy.
19 Entonces Ahimaas hijo de Sadoc dijo: Correr ahora, y dar al rey las nuevas de qu
e Jehov ha defendido su causa de la mano de sus enemigos? 20 Respondi Joab: Hoy no
llevars las nuevas; las llevars otro da; no dars hoy la nueva, porque el hijo del r
ey ha muerto. 21 Y Joab dijo a un etope: Ve t, y di al rey lo que has visto. Y el
etope hizo reverencia ante Joab, y corri. 22 Entonces Ahimaas hijo de Sadoc volvi a
decir a Joab: Sea como fuere, yo correr ahora tras el etope. Y Joab dijo: Hijo mo,
para qu has de correr t, si no recibirs premio por las nuevas? 23 Mas l respondi: Sea
como fuere, yo correr. Entonces le dijo: Corre. Corri, pues, Ahimaas por el camin
o de la llanura, y pas delante del etope.
24 Y David estaba sentado entre las dos puertas; y el atalaya haba ido al terrado
sobre la puerta en el muro, y alzando sus ojos, mir, y vio a uno que corra solo.
25 El atalaya dio luego voces, y lo hizo saber al rey. Y el rey dijo: Si viene s
olo, buenas nuevas trae. En tanto que l vena acercndose, 26 vio el atalaya a otro q
ue corra; y dio voces el atalaya al portero, diciendo: He aqu otro hombre que corr
e solo. Y el rey dijo: Este tambin es mensajero. 27 Y el atalaya volvi a decir: Me
parece el correr del primero como el correr de Ahimaas hijo de Sadoc. Y respond
i el rey: Ese es hombre de bien, y viene con buenas nuevas.
28 Entonces Ahimaas dijo en alta voz al rey: Paz. Y se inclin a tierra delante de
l rey, y dijo: Bendito sea Jehov Dios tuyo, que ha entregado a los hombres que ha
ban levantado sus manos contra mi seor el rey. 29 Y el rey dijo: El joven Absaln est
bien? Y Ahimaas respondi: Vi yo un gran alboroto cuando envi Joab al siervo del re
y y a m tu siervo; mas no s qu era. 30 Y el rey dijo: Pasa, y ponte all. Y l pas, y se
qued de pie.
31 Luego vino el etope, y dijo: Reciba nuevas mi seor el rey, que hoy Jehov ha defe
ndido tu causa de la mano de todos los que se haban levantado contra ti. 32 El re
y entonces dijo al etope: El joven Absaln est bien? Y el etope respondi: Como aquel jo
ven sean los enemigos de mi seor el rey, y todos los que se levanten contra ti pa
ra mal. 33 Entonces el rey se turb, y subi a la sala de la puerta, y llor; y yendo,
deca as: Hijo mo Absaln, hijo mo, hijo mo Absaln! Quin me diera que muriera yo en l
e ti, Absaln, hijo mo, hijo mo!
David vuelve a Jerusaln
2 SAMUEL 19
1 Dieron aviso a Joab: He aqu el rey llora, y hace duelo por Absaln. 2 Y se volvi a
quel da la victoria en luto para todo el pueblo; porque oy decir el pueblo aquel da
que el rey tena dolor por su hijo. 3 Y entr el pueblo aquel da en la ciudad escond
idamente, como suele entrar a escondidas el pueblo avergonzado que ha huido de l
a batalla. 4 Mas el rey, cubierto el rostro, clamaba en alta voz: Hijo mo Absaln, A
bsaln, hijo mo, hijo mo! 5 Entonces Joab vino al rey en la casa, y dijo: Hoy has av
ergonzado el rostro de todos tus siervos, que hoy han librado tu vida, y la vida
de tus hijos y de tus hijas, y la vida de tus mujeres, y la vida de tus concubi
nas, 6 amando a los que te aborrecen, y aborreciendo a los que te aman; porque h
oy has declarado que nada te importan tus prncipes y siervos; pues hoy me has hec
ho ver claramente que si Absaln viviera, aunque todos nosotros estuviramos muertos
, entonces estaras contento. 7 Levntate pues, ahora, y ve afuera y habla bondadosa
mente a tus siervos; porque juro por Jehov que si no sales, no quedar ni un hombre
contigo esta noche; y esto te ser peor que todos los males que te han sobrevenid
o desde tu juventud hasta ahora. 8 Entonces se levant el rey y se sent a la puerta
, y fue dado aviso a todo el pueblo, diciendo: He aqu el rey est sentado a la puer
ta. Y vino todo el pueblo delante del rey; pero Israel haba huido, cada uno a su
tienda.
9 Y todo el pueblo disputaba en todas las tribus de Israel, diciendo: El rey nos
ha librado de mano de nuestros enemigos, y nos ha salvado de mano de los filist
eos; y ahora ha huido del pas por miedo de Absaln. 10 Y Absaln, a quien habamos ungi
do sobre nosotros, ha muerto en la batalla. Por qu, pues, estis callados respecto d
e hacer volver al rey?
11 Y el rey David envi a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: Hablad a los a
ncianos de Jud, y decidles: Por qu seris vosotros los postreros en hacer volver el r
ey a su casa, cuando la palabra de todo Israel ha venido al rey para hacerle vol
ver a su casa? 12 Vosotros sois mis hermanos; mis huesos y mi carne sois. Por qu,
pues, seris vosotros los postreros en hacer volver al rey? 13 Asimismo diris a Ama
sa: No eres t tambin hueso mo y carne ma? As me haga Dios, y aun me aada, si no fueres
general del ejrcito delante de m para siempre, en lugar de Joab. 14 As inclin el cor
azn de todos los varones de Jud, como el de un solo hombre, para que enviasen a de
cir al rey: Vuelve t, y todos tus siervos. 15 Volvi, pues, el rey, y vino hasta el
Jordn. Y Jud vino a Gilgal para recibir al rey y para hacerle pasar el Jordn.
16 Y Simei hijo de Gera, hijo de Benjamn, que era de Bahurim, se dio prisa y desc
endi con los hombres de Jud a recibir al rey David. 17 Con l venan mil hombres de Be
njamn; asimismo Siba, criado de la casa de Sal, con sus quince hijos y sus veinte
siervos, los cuales pasaron el Jordn delante del rey. 18 Y cruzaron el vado para
pasar a la familia del rey, y para hacer lo que a l le pareciera. Entonces Simei
hijo de Gera se postr delante del rey cuando l hubo pasado el Jordn, 19 y dijo al r
ey: No me culpe mi seor de iniquidad, ni tengas memoria de los males que tu sierv
o hizo el da en que mi seor el rey sali de Jerusaln; no los guarde el rey en su cora
zn. 20 Porque yo tu siervo reconozco haber pecado, y he venido hoy el primero de
toda la casa de Jos, para descender a recibir a mi seor el rey. 21 Respondi Abisai
hijo de Sarvia y dijo: No ha de morir por esto Simei, que maldijo al ungido de Je
hov? 22 David entonces dijo: Qu tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia, para que ho
y me seis adversarios? Ha de morir hoy alguno en Israel? Pues no s yo que hoy soy re
y sobre Israel? 23 Y dijo el rey a Simei: No morirs. Y el rey se lo jur.
24 Tambin Mefi-boset hijo de Sal descendi a recibir al rey; no haba lavado sus pies,
ni haba cortado su barba, ni tampoco haba lavado sus vestidos, desde el da en que
el rey sali hasta el da en que volvi en paz. 25 Y luego que vino l a Jerusaln a recib
ir al rey, el rey le dijo: Mefi-boset, por qu no fuiste conmigo? 26 Y l respondi: Re
y seor mo, mi siervo me enga; pues tu siervo haba dicho: Enalbrdame un asno, y montar e
n l, e ir al rey; porque tu siervo es cojo. 27 Pero l ha calumniado a tu siervo del
ante de mi seor el rey; mas mi seor el rey es como un ngel de Dios; haz, pues, lo q
ue bien te parezca. 28 Porque toda la casa de mi padre era digna de muerte delan
te de mi seor el rey, y t pusiste a tu siervo entre los convidados a tu mesa. Qu der
echo, pues, tengo an para clamar ms al rey? 29 Y el rey le dijo: Para qu ms palabras?
Yo he determinado que t y Siba os dividis las tierras. 30 Y Mefi-boset dijo al re
y: Deja que l las tome todas, pues que mi seor el rey ha vuelto en paz a su casa.
31 Tambin Barzilai galaadita descendi de Rogelim, y pas el Jordn con el rey, para ac
ompaarle al otro lado del Jordn. 32 Era Barzilai muy anciano, de ochenta aos, y l ha
ba dado provisiones al rey cuando estaba en Mahanaim, porque era hombre muy rico.
33 Y el rey dijo a Barzilai: Pasa conmigo, y yo te sustentar conmigo en Jerusaln.
34 Mas Barzilai dijo al rey: Cuntos aos ms habr de vivir, para que yo suba con el re
y a Jerusaln? 35 De edad de ochenta aos soy este da. Podr distinguir entre lo que es
agradable y lo que no lo es? Tomar gusto ahora tu siervo en lo que coma o beba? Oir
ms la voz de los cantores y de las cantoras? Para qu, pues, ha de ser tu siervo una
carga para mi seor el rey? 36 Pasar tu siervo un poco ms all del Jordn con el rey; po
r qu me ha de dar el rey tan grande recompensa? 37 Yo te ruego que dejes volver a
tu siervo, y que muera en mi ciudad, junto al sepulcro de mi padre y de mi madr
e. Mas he aqu a tu siervo Quimam; que pase l con mi seor el rey, y haz a l lo que bi
en te pareciere. 38 Y el rey dijo: Pues pase conmigo Quimam, y yo har con l como b
ien te parezca; y todo lo que t pidieres de m, yo lo har. 39 Y todo el pueblo pas el
Jordn; y luego que el rey hubo tambin pasado, el rey bes a Barzilai, y lo bendijo;
y l se volvi a su casa. 40 El rey entonces pas a Gilgal, y con l pas Quimam; y todo
el pueblo de Jud acompaaba al rey, y tambin la mitad del pueblo de Israel.
41 Y he aqu todos los hombres de Israel vinieron al rey, y le dijeron: Por qu los h
ombres de Jud, nuestros hermanos, te han llevado, y han hecho pasar el Jordn al re
y y a su familia, y a todos los siervos de David con l? 42 Y todos los hombres de
Jud respondieron a todos los de Israel: Porque el rey es nuestro pariente. Mas po
r qu os enojis vosotros de eso? Hemos nosotros comido algo del rey? Hemos recibido d
e l algn regalo? 43 Entonces respondieron los hombres de Israel, y dijeron a los d
e Jud: Nosotros tenemos en el rey diez partes, y en el mismo David ms que vosotros
. Por qu, pues, nos habis tenido en poco? No hablamos nosotros los primeros, respect
o de hacer volver a nuestro rey? Y las palabras de los hombres de Jud fueron ms vi
olentas que las de los hombres de Israel.
Sublevacin de Seba
2 SAMUEL 20
1 Aconteci que se hallaba all un hombre perverso que se llamaba Seba hijo de Bicri
, hombre de Benjamn, el cual toc la trompeta, y dijo: No tenemos nosotros parte en
David, ni heredad con el hijo de Isa. Cada uno a su tienda, Israel! 2 As todos los
hombres de Israel abandonaron a David, siguiendo a Seba hijo de Bicri; mas los
de Jud siguieron a su rey desde el Jordn hasta Jerusaln.
3 Y luego que lleg David a su casa en Jerusaln, tom el rey las diez mujeres concubi
nas que haba dejado para guardar la casa, y las puso en reclusin, y les dio alimen
tos; pero nunca ms se lleg a ellas, sino que quedaron encerradas hasta que muriero
n, en viudez perpetua.
4 Despus dijo el rey a Amasa: Convcame a los hombres de Jud para dentro de tres das,
y hllate t aqu presente. 5 Fue, pues, Amasa para convocar a los de Jud; pero se det
uvo ms del tiempo que le haba sido sealado. 6 Y dijo David a Abisai: Seba hijo de B
icri nos har ahora ms dao que Absaln; toma, pues, t los siervos de tu seor, y ve tras l
, no sea que halle para s ciudades fortificadas, y nos cause dificultad. 7 Entonc
es salieron en pos de l los hombres de Joab, y los cereteos y peleteos y todos lo
s valientes; salieron de Jerusaln para ir tras Seba hijo de Bicri. 8 Y estando el
los cerca de la piedra grande que est en Gaban, les sali Amasa al encuentro. Y Joab
estaba ceido de su ropa, y sobre ella tena pegado a sus lomos el cinto con una da
ga en su vaina, la cual se le cay cuando l avanz. 9 Entonces Joab dijo a Amasa: Te v
a bien, hermano mo? Y tom Joab con la diestra la barba de Amasa, para besarlo. 10
Y Amasa no se cuid de la daga que estaba en la mano de Joab; y ste le hiri con ella
en la quinta costilla, y derram sus entraas por tierra, y cay muerto sin darle un
segundo golpe.
Despus Joab y su hermano Abisai fueron en persecucin de Seba hijo de Bicri. 11 Y u
no de los hombres de Joab se par junto a l, diciendo: Cualquiera que ame a Joab y
a David, vaya en pos de Joab. 12 Y Amasa yaca revolcndose en su sangre en mitad de
l camino; y todo el que pasaba, al verle, se detena; y viendo aquel hombre que to
do el pueblo se paraba, apart a Amasa del camino al campo, y ech sobre l una vestid
ura. 13 Luego que fue apartado del camino, pasaron todos los que seguan a Joab, p
ara ir tras Seba hijo de Bicri.
14 Y l pas por todas las tribus de Israel hasta Abel-bet-maaca y todo Barim; y se
juntaron, y lo siguieron tambin. 15 Y vinieron y lo sitiaron en Abel-bet-maaca, y
pusieron baluarte contra la ciudad, y qued sitiada; y todo el pueblo que estaba
con Joab trabajaba por derribar la muralla. 16 Entonces una mujer sabia dio voce
s en la ciudad, diciendo: Od, od; os ruego que digis a Joab que venga ac, para que y
o hable con l. 17 Cuando l se acerc a ella, dijo la mujer: Eres t Joab? Y l respondi: Y
o soy. Ella le dijo: Oye las palabras de tu sierva. Y l respondi: Oigo. 18 Entonce
s volvi ella a hablar, diciendo: Antiguamente solan decir: Quien preguntare, pregu
nte en Abel; y as concluan cualquier asunto. 19 Yo soy de las pacficas y fieles de
Israel; pero t procuras destruir una ciudad que es madre en Israel. Por qu destruye
s la heredad de Jehov? 20 Joab respondi diciendo: Nunca tal, nunca tal me acontezc
a, que yo destruya ni deshaga. 21 La cosa no es as: mas un hombre del monte de Ef
ran, que se llama Seba hijo de Bicri, ha levantado su mano contra el rey David; e
ntregad a se solamente, y me ir de la ciudad. Y la mujer dijo a Joab: He aqu su cab
eza te ser arrojada desde el muro. 22 La mujer fue luego a todo el pueblo con su
sabidura; y ellos cortaron la cabeza a Seba hijo de Bicri, y se la arrojaron a Jo
ab. Y l toc la trompeta, y se retiraron de la ciudad, cada uno a su tienda. Y Joab
se volvi al rey a Jerusaln.
Oficiales de David
(2 S. 8.15-18; 1 Cr. 18.14-17)
23 As qued Joab sobre todo el ejrcito de Israel, y Benaa hijo de Joiada sobre los ce
reteos y peleteos, 24 y Adoram sobre los tributos, y Josafat hijo de Ahilud era
el cronista. 25 Seva era escriba, y Sadoc y Abiatar, sacerdotes, 26 e Ira jaireo
fue tambin sacerdote de David.
Venganza de los gabaonitas
2 SAMUEL 21
1 Hubo hambre en los das de David por tres aos consecutivos. Y David consult a Jeho
v, y Jehov le dijo: Es por causa de Sal, y por aquella casa de sangre, por cuanto m
at a los gabaonitas. 2 Entonces el rey llam a los gabaonitas, y les habl. (Los gaba
onitas no eran de los hijos de Israel, sino del resto de los amorreos, a los cua
les los hijos de Israel haban hecho juramento; pero Sal haba procurado matarlos en
su celo por los hijos de Israel y de Jud.) 3 Dijo, pues, David a los gabaonitas: Q
u har por vosotros, o qu satisfaccin os dar, para que bendigis la heredad de Jehov? 4 Y
los gabaonitas le respondieron: No tenemos nosotros querella sobre plata ni sob
re oro con Sal y con su casa; ni queremos que muera hombre de Israel. Y l les dijo
: Lo que vosotros dijereis, har. 5 Ellos respondieron al rey: De aquel hombre que
nos destruy, y que maquin contra nosotros para exterminarnos sin dejar nada de no
sotros en todo el territorio de Israel, 6 dnsenos siete varones de sus hijos, par
a que los ahorquemos delante de Jehov en Gabaa de Sal, el escogido de Jehov. Y el r
ey dijo: Yo los dar.
7 Y perdon el rey a Mefi-boset hijo de Jonatn, hijo de Sal, por el juramento de Jeh
ov que hubo entre ellos, entre David y Jonatn hijo de Sal. 8 Pero tom el rey a dos h
ijos de Rizpa hija de Aja, los cuales ella haba tenido de Sal, Armoni y Mefi-boset
, y a cinco hijos de Mical hija de Sal, los cuales ella haba tenido de Adriel hijo
de Barzilai meholatita, 9 y los entreg en manos de los gabaonitas, y ellos los a
horcaron en el monte delante de Jehov; y as murieron juntos aquellos siete, los cu
ales fueron muertos en los primeros das de la siega, al comenzar la siega de la c
ebada.
10 Entonces Rizpa hija de Aja tom una tela de cilicio y la tendi para s sobre el pea
sco, desde el principio de la siega hasta que llovi sobre ellos agua del cielo; y
no dej que ninguna ave del cielo se posase sobre ellos de da, ni fieras del campo
de noche. 11 Y fue dicho a David lo que haca Rizpa hija de Aja, concubina de Sal.
12 Entonces David fue y tom los huesos de Sal y los huesos de Jonatn su hijo, de l
os hombres de Jabes de Galaad, que los haban hurtado de la plaza de Bet-sn, donde
los haban colgado los filisteos, cuando los filisteos mataron a Sal en Gilboa; 13
e hizo llevar de all los huesos de Sal y los huesos de Jonatn su hijo; y recogieron
tambin los huesos de los ahorcados. 14 Y sepultaron los huesos de Sal y los de su
hijo Jonatn en tierra de Benjamn, en Zela, en el sepulcro de Cis su padre; e hici
eron todo lo que el rey haba mandado. Y Dios fue propicio a la tierra despus de es
to.
Abisai libra a David del gigante
15 Volvieron los filisteos a hacer la guerra a Israel, y descendi David y sus sie
rvos con l, y pelearon con los filisteos; y David se cans. 16 E Isbi-benob, uno de
los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bron
ce, y quien estaba ceido con una espada nueva, trat de matar a David; 17 mas Abisa
i hijo de Sarvia lleg en su ayuda, e hiri al filisteo y lo mat. Entonces los hombre
s de David le juraron, diciendo: Nunca ms de aqu en adelante saldrs con nosotros a
la batalla, no sea que apagues la lmpara de Israel.
Los hombres de David matan a los gigantes
(1 Cr. 20. 4-8)
18 Otra segunda guerra hubo despus en Gob contra los filisteos; entonces Sibecai
husatita mat a Saf, quien era uno de los descendientes de los gigantes. 19 Hubo o
tra vez guerra en Gob contra los filisteos, en la cual Elhann, hijo de Jaare-oreg
im de Beln, mat a Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como el rodillo de un te
lar. 20 Despus hubo otra guerra en Gat, donde haba un hombre de gran estatura, el
cual tena doce dedos en las manos, y otros doce en los pies, veinticuatro por tod
os; y tambin era descendiente de los gigantes. 21 Este desafi a Israel, y lo mat Jo
natn, hijo de Simea hermano de David. 22 Estos cuatro eran descendientes de los g
igantes en Gat, los cuales cayeron por mano de David y por mano de sus siervos.
Cntico de liberacin de David
(Sal. 18 ttulo, 1-50)
2 SAMUEL 22
1 Habl David a Jehov las palabras de este cntico, el da que Jehov le haba librado de l
a mano de todos sus enemigos, y de la mano de Sal. 2 Dijo:
Jehov es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador;
3 Dios mo, fortaleza ma, en l confiar;
Mi escudo, y el fuerte de mi salvacin, mi alto refugio;
Salvador mo; de violencia me libraste.
4 Invocar a Jehov, quien es digno de ser alabado,
Y ser salvo de mi enemigos.
5 Me rodearon ondas de muerte,
Y torrentes de perversidad me atemorizaron.
6 Ligaduras del Seol me rodearon;
Tendieron sobre m lazos de muerte.
7 En mi angustia invoqu a Jehov,
Y clam a mi Dios;
El oy mi voz desde su templo,
Y mi clamor lleg a sus odos.
8 La tierra fue conmovida, y tembl,
Y se conmovieron los cimientos de los cielos;
Se estremecieron, porque se indign l.
9 Humo subi de su nariz,
Y de su boca fuego consumidor;
Carbones fueron por l encendidos.
10 E inclin los cielos, y descendi;
Y haba tinieblas debajo de sus pies.
11 Y cabalg sobre un querubn, y vol;
Vol sobre las alas del viento.
12 Puso tinieblas por su escondedero alrededor de s;
Oscuridad de aguas y densas nubes.
13 Por el resplandor de su presencia se encendieron carbones ardientes.
14 Y tron desde los cielos Jehov,
Y el Altsimo dio su voz;
15 Envi sus saetas, y los dispers;
Y lanz relmpagos, y los destruy.
16 Entonces aparecieron los torrentes de las aguas,
Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo;
A la reprensin de Jehov,
Por el soplo del aliento de su nariz.
17 Envi desde lo alto y me tom;
Me sac de las muchas aguas.
18 Me libr de poderoso enemigo,
Y de los que me aborrecan, aunque eran ms fuertes que yo.
19 Me asaltaron en el da de mi quebranto;
Mas Jehov fue mi apoyo,
20 Y me sac a lugar espacioso;
Mi libr, porque se agrad de m.
21 Jehov me ha premiado conforme a mi justicia;
Conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.
22 Porque yo he guardado los caminos de Jehov,
Y no me apart impamente de mi Dios.
23 Pues todos sus decretos estuvieron delante de m,
Y no me he apartado de sus estatutos.
24 Fui recto para con l,
Y me he guardado de mi maldad;
25 Por lo cual me ha recompensado Jehov conforme a mi justicia;
Conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista.
26 Con el misericordioso te mostrars misericordioso,
Y recto para con el hombre ntegro.
27 Limpio te mostrars para con el limpio,
Y rgido sers para con el perverso.
28 Porque t salvas al pueblo afligido,
Mas tus ojos estn sobre los altivos para abatirlos.
29 T eres mi lmpara, oh Jehov;
Mi Dios alumbrar mis tinieblas.
30 Contigo desbaratar ejrcitos,
Y con mi Dios asaltar muros.
31 En cuanto a Dios, perfecto es su camino,
Y acrisolada la palabra de Jehov.
Escudo es a todos los que en l esperan.
32 Porque quin es Dios, sino slo Jehov?
Y qu roca hay fuera de nuestro Dios?
33 Dios es el que me cie de fuerza,
Y quien despeja mi camino;
34 Quien hace mis pies como de ciervas,
Y me hace estar firme sobre mis alturas;
35 Quien adiestra mis manos para la batalla,
De manera que se doble el arco de bronce con mis brazos.
36 Me diste asimismo el escudo de tu salvacin,
Y tu benignidad me ha engrandecido.
37 T ensanchaste mis pasos debajo de m,
Y mis pies no han resbalado.
38 Perseguir a mis enemigos, y los destruir,
Y no volver hasta acabarlos.
39 Los consumir y los herir, de modo que no se levanten;
Caern debajo de mis pies.
40 Pues me ceiste de fuerzas para la pelea;
Has humillado a mis enemigos debajo de m,
41 Y has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas,
Para que yo destruyese a los que me aborrecen.
42 Clamaron, y no hubo quien los salvase;
Aun a Jehov, mas no les oy.
43 Como polvo de la tierra los mol;
Como lodo de las calles los pis y los tritur.
44 Me has librado de las contiendas del pueblo;
Me guardaste para que fuese cabeza de naciones;
Pueblo que yo no conoca me servir.
45 Los hijos de extraos se sometern a m;
Al oir de m, me obedecern.
46 Los extraos se debilitarn,
Y saldrn temblando de sus encierros.
47 Viva Jehov, y bendita sea mi roca,
Y engrandecido sea el Dios de mi salvacin.
48 El Dios que venga mis agravios,
Y sujeta pueblos debajo de m;
49 El que me libra de enemigos,
Y aun me exalta sobre los que se levantan contra m;
Me libraste del varn violento.
50 Por tanto, yo te confesar entre las naciones, oh Jehov,
Y cantar a tu nombre.
51 El salva gloriosamente a su rey,
Y usa de misericordia para con su ungido,
A David y a su descendencia para siempre.
Ultimas palabras de David
2 SAMUEL 23
1 Estas son las palabras postreras de David.
Dijo David hijo de Isa,
Dijo aquel varn que fue levantado en alto,
El ungido del Dios de Jacob,
El dulce cantor de Israel:
2 El Espritu de Jehov ha hablado por m,
Y su palabra ha estado en mi lengua.
3 El Dios de Israel ha dicho,
Me habl la Roca de Israel:
Habr un justo que gobierne entre los hombres,
Que gobierne en el temor de Dios.
4 Ser como la luz de la maana,
Como el resplandor del sol en una maana sin nubes,
Como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra.
5 No es as mi casa para con Dios;
Sin embargo, l ha hecho conmigo pacto perpetuo,
Ordenado en todas las cosas, y ser guardado,
Aunque todava no haga l florecer
Toda mi salvacin y mi deseo.
6 Mas los impos sern todos ellos como espinos arrancados,
Los cuales nadie toma con la mano;
7 Sino que el que quiere tocarlos
Se arma de hierro y de asta de lanza,
Y son del todo quemados en su lugar.
Los valientes de David
(1 Cr. 11.10-47)
8 Estos son los nombres de los valientes que tuvo David: Joseb-basebet el tacmon
ita, principal de los capitanes; ste era Adino el eznita, que mat a ochocientos ho
mbres en una ocasin.
9 Despus de ste, Eleazar hijo de Dodo, ahohta, uno de los tres valientes que estaba
n con David cuando desafiaron a los filisteos que se haban reunido all para la bat
alla, y se haban alejado los hombres de Israel. 10 Este se levant e hiri a los fili
steos hasta que su mano se cans, y qued pegada su mano a la espada. Aquel da Jehov d
io una gran victoria, y se volvi el pueblo en pos de l tan slo para recoger el botn.

11 Despus de ste fue Sama hijo de Age, ararita. Los filisteos se haban reunido en L
ehi, donde haba un pequeo terreno lleno de lentejas, y el pueblo haba huido delante
de los filisteos. 12 El entonces se par en medio de aquel terreno y lo defendi, y
mat a los filisteos; y Jehov dio una gran victoria. 13 Y tres de los treinta jefe
s descendieron y vinieron en tiempo de la siega a David en la cueva de Adulam; y
el campamento de los filisteos estaba en el valle de Refaim. 14 David entonces
estaba en el lugar fuerte, y haba en Beln una guarnicin de los filisteos. 15 Y Davi
d dijo con vehemencia: Quin me diera a beber del agua del pozo de Beln que est junto
a la puerta! 16 Entonces los tres valientes irrumpieron por el campamento de lo
s filisteos, y sacaron agua del pozo de Beln que estaba junto a la puerta; y toma
ron, y la trajeron a David; mas l no la quiso beber, sino que la derram para Jehov,
diciendo: 17 Lejos sea de m, oh Jehov, que yo haga esto. He de beber yo la sangre
de los varones que fueron con peligro de su vida? Y no quiso beberla. Los tres v
alientes hicieron esto.
18 Y Abisai hermano de Joab, hijo de Sarvia, fue el principal de los treinta. Es
te alz su lanza contra trescientos, a quienes mat, y gan renombre con los tres. 19
El era el ms renombrado de los treinta, y lleg a ser su jefe; mas no igual a los tr
es primeros.
20 Despus, Benaa hijo de Joiada, hijo de un varn esforzado, grande en proezas, de C
abseel. Este mat a dos leones de Moab; y l mismo descendi y mat a un len en medio de
un foso cuando estaba nevando. 21 Tambin mat l a un egipcio, hombre de gran estatur
a; y tena el egipcio una lanza en su mano, pero descendi contra l con un palo, y ar
rebat al egipcio la lanza de la mano, y lo mat con su propia lanza. 22 Esto hizo B
enaa hijo de Joiada, y gan renombre con los tres valientes. 23 Fue renombrado entr
e los treinta, pero no igual a los tres primeros. Y lo puso David como jefe de su
guardia personal.
24 Asael hermano de Joab fue de los treinta; Elhann hijo de Dodo de Beln, 25 Sama
harodita, Elica harodita, 26 Heles paltita, Ira hijo de Iques, tecota, 27 Abiezer
anatotita, Mebunai husatita, 28 Salmn ahohta, Maharai netofatita, 29 Heleb hijo d
e Baana, netofatita, Itai hijo de Ribai, de Gabaa de los hijos de Benjamn, 30 Ben
aa piratonita, Hidai del arroyo de Gaas, 31 Abi-albn arbatita, Azmavet barhumita,
32 Eliaba saalbonita, Jonatn de los hijos de Jasn, 33 Sama ararita, Aham hijo de Sa
rar, ararita, 34 Elifelet hijo de Ahasbai, hijo de Maaca, Eliam hijo de Ahitofel
, gilonita, 35 Hezrai carmelita, Paarai arbita, 36 Igal hijo de Natn, de Soba, Ba
ni gadita, 37 Selec amonita, Naharai beerotita, escudero de Joab hijo de Sarvia,
38 Ira itrita, Gareb itrita, 39 Uras heteo; treinta y siete por todos.
David censa al pueblo
(1 Cr. 21.1-27)
2 SAMUEL 24
1 Volvi a encenderse la ira de Jehov contra Israel, e incit a David contra ellos a
que dijese: Ve, haz un censo de Israel y de Jud. 2 Y dijo el rey a Joab, general
del ejrcito que estaba con l: Recorre ahora todas las tribus de Israel, desde Dan
hasta Beerseba, y haz un censo del pueblo, para que yo sepa el nmero de la gente.
3 Joab respondi al rey: Aada Jehov tu Dios al pueblo cien veces tanto como son, y
que lo vea mi seor el rey; mas por qu se complace en esto mi seor el rey? 4 Pero la
palabra del rey prevaleci sobre Joab y sobre los capitanes del ejrcito. Sali, pues,
Joab, con los capitanes del ejrcito, de delante del rey, para hacer el censo del
pueblo de Israel. 5 Y pasando el Jordn acamparon en Aroer, al sur de la ciudad q
ue est en medio del valle de Gad y junto a Jazer. 6 Despus fueron a Galaad y a la
tierra baja de Hodsi; y de all a Danjan y a los alrededores de Sidn. 7 Fueron luego
a la fortaleza de Tiro, y a todas las ciudades de los heveos y de los cananeos,
y salieron al Neguev de Jud en Beerseba. 8 Despus que hubieron recorrido toda la
tierra, volvieron a Jerusaln al cabo de nueve meses y veinte das. 9 Y Joab dio el
censo del pueblo al rey; y fueron los de Israel ochocientos mil hombres fuertes
que sacaban espada, y los de Jud quinientos mil hombres.
10 Despus que David hubo censado al pueblo, le pes en su corazn; y dijo David a Jeh
ov: Yo he pecado gravemente por haber hecho esto; mas ahora, oh Jehov, te ruego qu
e quites el pecado de tu siervo, porque yo he hecho muy neciamente. 11 Y por la
maana, cuando David se hubo levantado, vino palabra de Jehov al profeta Gad, viden
te de David, diciendo: 12 Ve y di a David: As ha dicho Jehov: Tres cosas te ofrezc
o; t escogers una de ellas, para que yo la haga. 13 Vino, pues, Gad a David, y se
lo hizo saber, y le dijo: Quieres que te vengan siete aos de hambre en tu tierra? o
que huyas tres meses delante de tus enemigos y que ellos te persigan? o que tres
das haya peste en tu tierra? Piensa ahora, y mira qu responder al que me ha enviad
o. 14 Entonces David dijo a Gad: En grande angustia estoy; caigamos ahora en man
o de Jehov, porque sus misericordias son muchas, mas no caiga yo en manos de homb
res.
15 Y Jehov envi la peste sobre Israel desde la maana hasta el tiempo sealado; y muri
eron del pueblo, desde Dan hasta Beerseba, setenta mil hombres. 16 Y cuando el ng
el extendi su mano sobre Jerusaln para destruirla, Jehov se arrepinti de aquel mal,
y dijo al ngel que destrua al pueblo: Basta ahora; detn tu mano. Y el ngel de Jehov e
staba junto a la era de Arauna jebuseo. 17 Y David dijo a Jehov, cuando vio al nge
l que destrua al pueblo: Yo pequ, yo hice la maldad; qu hicieron estas ovejas? Te ru
ego que tu mano se vuelva contra m, y contra la casa de mi padre.
18 Y Gad vino a David aquel da, y le dijo: Sube, y levanta un altar a Jehov en la
era de Arauna jebuseo. 19 Subi David, conforme al dicho de Gad, segn haba mandado J
ehov; 20 y Arauna mir, y vio al rey y a sus siervos que venan hacia l. Saliendo ento
nces Arauna, se inclin delante del rey, rostro a tierra. 21 Y Arauna dijo: Por qu v
iene mi seor el rey a su siervo? Y David respondi: Para comprar de ti la era, a fi
n de edificar un altar a Jehov, para que cese la mortandad del pueblo. 22 Y Araun
a dijo a David: Tome y ofrezca mi seor el rey lo que bien le pareciere; he aqu bue
yes para el holocausto, y los trillos y los yugos de los bueyes para lea. 23 Todo
esto, oh rey, Arauna lo da al rey. Luego dijo Arauna al rey: Jehov tu Dios te se
a propicio. 24 Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo comprar; porque
no ofrecer a Jehov mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David comp
r la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata. 25 Y edific all David un altar
a Jehov, y sacrific holocaustos y ofrendas de paz; y Jehov oy las splicas de la tier
ra, y ces la plaga en Israel.
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Sociedades Bblicas Unidas 1960
Versin tomada del sitio: http://www.gentle.org/biblia/
Revisin ortogrfica realizada con Word 95 (6), de Microsoft.
LA SANTA BIBLIA, ANTIGUO TESTAMENTO, VERSIN DE CASIODORO DE REINA (1569) REVISADA
POR CIPRIANO DE VALERA (1602), OTRAS REVISIONES: 1862, 1909 Y 1960
Parte # 2 (INCLUYE LOS KETUVIM O LOS ESCRITOS), los 12 libros intermedios del AT
: 1 R, 2 R, 1 Cr, 2 Cr, Esd, Neh, Est, Job, Sal, Pr, Ec y Cnt
Primer Libro de los
REYES
Abisag sirve a David
1 REYES 1
1 Cuando el rey David era viejo y avanzado en das, le cubran de ropas, pero no se
calentaba. 2 Le dijeron, por tanto, sus siervos: Busquen para mi seor el rey una
joven virgen, para que est delante del rey y lo abrigue, y duerma a su lado, y en
trar en calor mi seor el rey. 3 Y buscaron una joven hermosa por toda la tierra de
Israel, y hallaron a Abisag sunamita, y la trajeron al rey. 4 Y la joven era he
rmosa; y ella abrigaba al rey, y le serva; pero el rey nunca la conoci.
Adonas usurpa el trono
5 Entonces Adonas hijo de Haguit se rebel, diciendo: Yo reinar. Y se hizo de carros
y de gente de a caballo, y de cincuenta hombres que corriesen delante de l. 6 Y
su padre nunca le haba entristecido en todos sus das con decirle: Por qu haces as? Ad
ems, ste era de muy hermoso parecer; y haba nacido despus de Absaln. 7 Y se haba puest
o de acuerdo con Joab hijo de Sarvia y con el sacerdote Abiatar, los cuales ayud
aban a Adonas. 8 Pero el sacerdote Sadoc, y Benaa hijo de Joiada, el profeta Natn,
Simei, Rei y todos los grandes de David, no seguan a Adonas.
9 Y matando Adonas ovejas y vacas y animales gordos junto a la pea de Zohelet, la
cual est cerca de la fuente de Rogel, convid a todos sus hermanos los hijos del re
y, y a todos los varones de Jud, siervos del rey; 10 pero no convid al profeta Natn
, ni a Benaa, ni a los grandes, ni a Salomn su hermano.
11 Entonces habl Natn a Betsab madre de Salomn, diciendo: No has odo que reina Adonas h
ijo de Haguit, sin saberlo David nuestro seor? 12 Ven pues, ahora, y toma mi cons
ejo, para que conserves tu vida, y la de tu hijo Salomn. 13 Ve y entra al rey Dav
id, y dile: Rey seor mo, no juraste a tu sierva, diciendo: Salomn tu hijo reinar desp
us de m, y l se sentar en mi trono? Por qu, pues, reina Adonas? 14 Y estando t an hab
o con el rey, yo entrar tras ti y reafirmar tus razones.
15 Entonces Betsab entr a la cmara del rey; y el rey era muy viejo, y Abisag sunami
ta le serva. 16 Y Betsab se inclin, e hizo reverencia al rey. Y el rey dijo: Qu tiene
s? 17 Y ella le respondi: Seor mo, t juraste a tu sierva por Jehov tu Dios, diciendo:
Salomn tu hijo reinar despus de m, y l se sentar en mi trono. 18 Y he aqu ahora Adona
reina, y t, mi seor rey, hasta ahora no lo sabes. 19 Ha matado bueyes, y animales
gordos, y muchas ovejas, y ha convidado a todos los hijos del rey, al sacerdote
Abiatar, y a Joab general del ejrcito; mas a Salomn tu siervo no ha convidado. 20
Entre tanto, rey seor mo, los ojos de todo Israel estn puestos en ti, para que les
declares quin se ha de sentar en el trono de mi seor el rey despus de l. 21 De otra
manera suceder que cuando mi seor el rey duerma con sus padres, yo y mi hijo Salomn
seremos tenidos por culpables.
22 Mientras an hablaba ella con el rey, he aqu vino el profeta Natn. 23 Y dieron av
iso al rey, diciendo: He aqu el profeta Natn; el cual, cuando entr al rey, se postr
delante del rey inclinando su rostro a tierra. 24 Y dijo Natn: Rey seor mo, has dich
o t: Adonas reinar despus de m, y l se sentar en mi trono? 25 Porque hoy ha descendido,
y ha matado bueyes y animales gordos y muchas ovejas, y ha convidado a todos lo
s hijos del rey, y a los capitanes del ejrcito, y tambin al sacerdote Abiatar; y h
e aqu, estn comiendo y bebiendo delante de l, y han dicho: Viva el rey Adonas! 26 Per
o ni a m tu siervo, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benaa hijo de Joiada, ni a Salomn t
u siervo, ha convidado. 27 Es este negocio ordenado por mi seor el rey, sin haber
declarado a tus siervos quin se haba de sentar en el trono de mi seor el rey despus
de l?
David proclama rey a Salomn
28 Entonces el rey David respondi y dijo: Llamadme a Betsab. Y ella entr a la prese
ncia del rey, y se puso delante del rey. 29 Y el rey jur diciendo: Vive Jehov, que
ha redimido mi alma de toda angustia, 30 que como yo te he jurado por Jehov Dios
de Israel, diciendo: Tu hijo Salomn reinar despus de m, y l se sentar en mi trono en
lugar mo; que as lo har hoy. 31 Entonces Betsab se inclin ante el rey, con su rostro
a tierra, y haciendo reverencia al rey, dijo: Viva mi seor el rey David para siem
pre.
32 Y el rey David dijo: Llamadme al sacerdote Sadoc, al profeta Natn, y a Benaa hi
jo de Joiada. Y ellos entraron a la presencia del rey. 33 Y el rey les dijo: Tom
ad con vosotros los siervos de vuestro seor, y montad a Salomn mi hijo en mi mula,
y llevadlo a Gihn; 34 y all lo ungirn el sacerdote Sadoc y el profeta Natn como rey
sobre Israel, y tocaris trompeta, diciendo: Viva el rey Salomn! 35 Despus iris vosot
ros detrs de l, y vendr y se sentar en mi trono, y l reinar por m; porque a l he escog
o para que sea prncipe sobre Israel y sobre Jud. 36 Entonces Benaa hijo de Joiada r
espondi al rey y dijo: Amn. As lo diga Jehov, Dios de mi seor el rey. 37 De la manera
que Jehov ha estado con mi seor el rey, as est con Salomn, y haga mayor su trono que
el trono de mi seor el rey David.
38 Y descendieron el sacerdote Sadoc, el profeta Natn, Benaa hijo de Joiada, y los
cereteos y los peleteos, y montaron a Salomn en la mula del rey David, y lo llev
aron a Gihn. 39 Y tomando el sacerdote Sadoc el cuerno del aceite del tabernculo,
ungi a Salomn; y tocaron trompeta, y dijo todo el pueblo: Viva el rey Salomn! 40 Des
pus subi todo el pueblo en pos de l, y cantaba la gente con flautas, y hacan grandes
alegras, que pareca que la tierra se hunda con el clamor de ellos.
41 Y lo oy Adonas, y todos los convidados que con l estaban, cuando ya haban acabado
de comer. Y oyendo Joab el sonido de la trompeta, dijo: Por qu se alborota la ciu
dad con estruendo? 42 Mientras l an hablaba, he aqu vino Jonatn hijo del sacerdote A
biatar, al cual dijo Adonas: Entra, porque t eres hombre valiente, y traers buenas
nuevas. 43 Jonatn respondi y dijo a Adonas: Ciertamente nuestro seor el rey David ha
hecho rey a Salomn; 44 y el rey ha enviado con l al sacerdote Sadoc y al profeta
Natn, y a Benaa hijo de Joiada, y tambin a los cereteos y a los peleteos, los cuale
s le montaron en la mula del rey; 45 y el sacerdote Sadoc y el profeta Natn lo ha
n ungido por rey en Gihn, y de all han subido con alegras, y la ciudad est llena de
estruendo. Este es el alboroto que habis odo. 46 Tambin Salomn se ha sentado en el t
rono del reino, 47 y aun los siervos del rey han venido a bendecir a nuestro seor
el rey David, diciendo: Dios haga bueno el nombre de Salomn ms que tu nombre, y h
aga mayor su trono que el tuyo. Y el rey ador en la cama. 48 Adems el rey ha dicho
as: Bendito sea Jehov Dios de Israel, que ha dado hoy quien se siente en mi trono
, vindolo mis ojos.
49 Ellos entonces se estremecieron, y se levantaron todos los convidados que est
aban con Adonas, y se fue cada uno por su camino. 50 Mas Adonas, temiendo de la pr
esencia de Salomn, se levant y se fue, y se asi de los cuernos del altar. 51 Y se l
o hicieron saber a Salomn, diciendo: He aqu que Adonas tiene miedo del rey Salomn, p
ues se ha asido de los cuernos del altar, diciendo: Jreme hoy el rey Salomn que no
matar a espada a su siervo. 52 Y Salomn dijo: Si l fuere hombre de bien, ni uno de
sus cabellos caer en tierra; mas si se hallare mal en l, morir. 53 Y envi el rey Sa
lomn, y lo trajeron del altar; y l vino, y se inclin ante el rey Salomn. Y Salomn le
dijo: Vete a tu casa.
Mandato de David a Salomn
1 REYES 2
1 Llegaron los das en que David haba de morir, y orden a Salomn su hijo, diciendo: 2
Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfurzate, y s hombre. 3 Guarda los prec
eptos de Jehov tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mand
amientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que est escrito en la ley
de Moiss, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas
; 4 para que confirme Jehov la palabra que me habl, diciendo: Si tus hijos guardar
en mi camino, andando delante de m con verdad, de todo su corazn y de toda su alma
, jams, dice, faltar a ti varn en el trono de Israel.
5 Ya sabes t lo que me ha hecho Joab hijo de Sarvia, lo que hizo a dos generales
del ejrcito de Israel, a Abner hijo de Ner y a Amasa hijo de Jeter, a los cuales l
mat, derramando en tiempo de paz la sangre de guerra, y poniendo sangre de guerr
a en el talabarte que tena sobre sus lomos, y en los zapatos que tena en sus pies.
6 T, pues, hars conforme a tu sabidura; no dejars descender sus canas al Seol en pa
z. 7 Mas a los hijos de Barzilai galaadita hars misericordia, que sean de los con
vidados a tu mesa; porque ellos vinieron de esta manera a m, cuando iba huyendo d
e Absaln tu hermano. 8 Tambin tienes contigo a Simei hijo de Gera, hijo de Benjamn,
de Bahurim, el cual me maldijo con una maldicin fuerte el da que yo iba a Mahanai
m. Mas l mismo descendi a recibirme al Jordn, y yo le jur por Jehov diciendo: Yo no t
e matar a espada. 9 Pero ahora no lo absolvers; pues hombre sabio eres, y sabes cmo
debes hacer con l; y hars descender sus canas con sangre al Seol.
Muerte de David
(1 Cr. 29. 26-30)
10 Y durmi David con sus padres, y fue sepultado en su ciudad. 11 Los das que rein
David sobre Israel fueron cuarenta aos; siete aos rein en Hebrn, y treinta y tres aos
rein en Jerusaln. 12 Y se sent Salomn en el trono de David su padre, y su reino fue
firme en gran manera.
Salomn afirma su reino
13 Entonces Adonas hijo de Haguit vino a Betsab madre de Salomn; y ella le dijo: Es
tu venida de paz? El respondi: S, de paz. 14 En seguida dijo: Una palabra tengo qu
e decirte. Y ella dijo: Di. 15 El dijo: T sabes que el reino era mo, y que todo Is
rael haba puesto en m su rostro para que yo reinara; mas el reino fue traspasado,
y vino a ser de mi hermano, porque por Jehov era suyo. 16 Ahora yo te hago una pe
ticin; no me la niegues. Y ella le dijo: Habla. 17 El entonces dijo: Yo te ruego
que hables al rey Salomn (porque l no te lo negar), para que me d Abisag sunamita po
r mujer. 18 Y Betsab dijo: Bien; yo hablar por ti al rey.
19 Vino Betsab al rey Salomn para hablarle por Adonas. Y el rey se levant a recibirl
a, y se inclin ante ella, y volvi a sentarse en su trono, e hizo traer una silla p
ara su madre, la cual se sent a su diestra. 20 Y ella dijo: Una pequea peticin pret
endo de ti; no me la niegues. Y el rey le dijo: Pide, madre ma, que yo no te la n
egar. 21 Y ella dijo: Dese Abisag sunamita por mujer a tu hermano Adonas. 22 El re
y Salomn respondi y dijo a su madre: Por qu pides a Abisag sunamita para Adonas? Dema
nda tambin para l el reino; porque l es mi hermano mayor, y ya tiene tambin al sacer
dote Abiatar, y a Joab hijo de Sarvia. 23 Y el rey Salomn jur por Jehov, diciendo:
As me haga Dios y aun me aada, que contra su vida ha hablado Adonas estas palabras.
24 Ahora, pues, vive Jehov, quien me ha confirmado y me ha puesto sobre el trono
de David mi padre, y quien me ha hecho casa, como me haba dicho, que Adonas morir
hoy. 25 Entonces el rey Salomn envi por mano de Benaa hijo de Joiada, el cual arrem
eti contra l, y muri.
26 Y el rey dijo al sacerdote Abiatar: Vete a Anatot, a tus heredades, pues eres
digno de muerte; pero no te matar hoy, por cuanto has llevado el arca de Jehov el
Seor delante de David mi padre, y adems has sido afligido en todas las cosas en q
ue fue afligido mi padre. 27 As ech Salomn a Abiatar del sacerdocio de Jehov, para q
ue se cumpliese la palabra de Jehov que haba dicho sobre la casa de El en Silo.
28 Y vino la noticia a Joab; porque tambin Joab se haba adherido a Adonas, si bien
no se haba adherido a Absaln. Y huy Joab al tabernculo de Jehov, y se asi de los cuern
os del altar. 29 Y se le hizo saber a Salomn que Joab haba huido al tabernculo de J
ehov, y que estaba junto al altar. Entonces envi Salomn a Benaa hijo de Joiada, dici
endo: Ve, y arremete contra l. 30 Y entr Benaa al tabernculo de Jehov, y le dijo: El
rey ha dicho que salgas. Y l dijo: No, sino que aqu morir. Y Benaa volvi con esta res
puesta al rey, diciendo: As dijo Joab, y as me respondi. 31 Y el rey le dijo: Haz c
omo l ha dicho; mtale y entirrale, y quita de m y de la casa de mi padre la sangre q
ue Joab ha derramado injustamente. 32 Y Jehov har volver su sangre sobre su cabeza
; porque l ha dado muerte a dos varones ms justos y mejores que l, a los cuales mat
a espada sin que mi padre David supiese nada: a Abner hijo de Ner, general del e
jrcito de Israel, y a Amasa hijo de Jeter, general del ejrcito de Jud. 33 La sangre
, pues, de ellos recaer sobre la cabeza de Joab, y sobre la cabeza de su descende
ncia para siempre; mas sobre David y sobre su descendencia, y sobre su casa y so
bre su trono, habr perpetuamente paz de parte de Jehov. 34 Entonces Benaa hijo de J
oiada subi y arremeti contra l, y lo mat; y fue sepultado en su casa en el desierto.
35 Y el rey puso en su lugar a Benaa hijo de Joiada sobre el ejrcito, y a Sadoc p
uso el rey por sacerdote en lugar de Abiatar.
36 Despus envi el rey e hizo venir a Simei, y le dijo: Edifcate una casa en Jerusaln
y mora ah, y no salgas de all a una parte ni a otra; 37 porque sabe de cierto que
el da que salieres y pasares el torrente de Cedrn, sin duda morirs, y tu sangre se
r sobre tu cabeza. 38 Y Simei dijo al rey: La palabra es buena; como el rey mi seo
r ha dicho, as lo har tu siervo. Y habit Simei en Jerusaln muchos das.
39 Pero pasados tres aos, aconteci que dos siervos de Simei huyeron a Aquis hijo d
e Maaca, rey de Gat. Y dieron aviso a Simei, diciendo: He aqu que tus siervos estn
en Gat. 40 Entonces Simei se levant y ensill su asno y fue a Aquis en Gat, para b
uscar a sus siervos. Fue, pues, Simei, y trajo sus siervos de Gat. 41 Luego fue
dicho a Salomn que Simei haba ido de Jerusaln hasta Gat, y que haba vuelto. 42 Enton
ces el rey envi e hizo venir a Simei, y le dijo: No te hice jurar yo por Jehov, y t
e protest diciendo: El da que salieres y fueres ac o all, sabe de cierto que morirs?
Y t me dijiste: La palabra es buena, yo la obedezco. 43 Por qu, pues, no guardaste
el juramento de Jehov, y el mandamiento que yo te impuse? 44 Dijo adems el rey a S
imei: T sabes todo el mal, el cual tu corazn bien sabe, que cometiste contra mi pa
dre David; Jehov, pues, ha hecho volver el mal sobre tu cabeza. 45 Y el rey Salomn
ser bendito, y el trono de David ser firme perpetuamente delante de Jehov. 46 Ento
nces el rey mand a Benaa hijo de Joiada, el cual sali y lo hiri, y muri.
Y el reino fue confirmado en la mano de Salomn.
Salomn se casa con la hija de Faran
1 REYES 3
1 Salomn hizo parentesco con Faran rey de Egipto, pues tom la hija de Faran, y la tr
ajo a la ciudad de David, entre tanto que acababa de edificar su casa, y la casa
de Jehov, y los muros de Jerusaln alrededor. 2 Hasta entonces el pueblo sacrifica
ba en los lugares altos; porque no haba casa edificada al nombre de Jehov hasta aq
uellos tiempos.
Salomn pide sabidura
(2 Cr. 1.1-13)
3 Mas Salomn am a Jehov, andando en los estatutos de su padre David; solamente sacr
ificaba y quemaba incienso en los lugares altos. 4 E iba el rey a Gaban, porque a
qul era el lugar alto principal, y sacrificaba all; mil holocaustos sacrificaba Sa
lomn sobre aquel altar. 5 Y se le apareci Jehov a Salomn en Gaban una noche en sueos,
y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te d. 6 Y Salomn dijo: T hiciste gran mi
sericordia a tu siervo David mi padre, porque l anduvo delante de ti en verdad, e
n justicia, y con rectitud de corazn para contigo; y t le has reservado esta tu gr
an misericordia, en que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en
este da. 7 Ahora pues, Jehov Dios mo, t me has puesto a m tu siervo por rey en lugar
de David mi padre; y yo soy joven, y no s cmo entrar ni salir. 8 Y tu siervo est e
n medio de tu pueblo al cual t escogiste; un pueblo grande, que no se puede conta
r ni numerar por su multitud. 9 Da, pues, a tu siervo corazn entendido para juzga
r a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque quin podr gobernar
este tu pueblo tan grande?
10 Y agrad delante del Seor que Salomn pidiese esto. 11 Y le dijo Dios: Porque has
demandado esto, y no pediste para ti muchos das, ni pediste para ti riquezas, ni
pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para o
ir juicio, 12 he aqu lo he hecho conforme a tus palabras; he aqu que te he dado co
razn sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como t, ni despus d
e ti se levantar otro como t. 13 Y aun tambin te he dado las cosas que no pediste,
riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como t en todos
tus das. 14 Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandam
ientos, como anduvo David tu padre, yo alargar tus das.
15 Cuando Salomn despert, vio que era sueo; y vino a Jerusaln, y se present delante d
el arca del pacto de Jehov, y sacrific holocaustos y ofreci sacrificios de paz, e h
izo tambin banquete a todos sus siervos.
Sabidura y prosperidad de Salomn
16 En aquel tiempo vinieron al rey dos mujeres rameras, y se presentaron delante
de l. 17 Y dijo una de ellas: Ah, seor mo! Yo y esta mujer morbamos en una misma cas
a, y yo di a luz estando con ella en la casa. 18 Aconteci al tercer da despus de da
r yo a luz, que sta dio a luz tambin, y morbamos nosotras juntas; ninguno de fuera
estaba en casa, sino nosotras dos en la casa. 19 Y una noche el hijo de esta muj
er muri, porque ella se acost sobre l. 20 Y se levant a medianoche y tom a mi hijo de
junto a m, estando yo tu sierva durmiendo, y lo puso a su lado, y puso al lado mo
su hijo muerto. 21 Y cuando yo me levant de madrugada para dar el pecho a mi hij
o, he aqu que estaba muerto; pero lo observ por la maana, y vi que no era mi hijo,
el que yo haba dado a luz. 22 Entonces la otra mujer dijo: No; mi hijo es el que
vive, y tu hijo es el muerto. Y la otra volvi a decir: No; tu hijo es el muerto,
y mi hijo es el que vive. As hablaban delante del rey.
23 El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muer
to; y la otra dice: No, mas el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive. 24 Y
dijo el rey: Traedme una espada. Y trajeron al rey una espada. 25 En seguida el
rey dijo: Partid por medio al nio vivo, y dad la mitad a la una, y la otra mitad
a la otra. 26 Entonces la mujer de quien era el hijo vivo, habl al rey (porque s
us entraas se le conmovieron por su hijo), y dijo: Ah, seor mo! dad a sta el nio vivo,
y no lo matis. Mas la otra dijo: Ni a m ni a ti; partidlo. 27 Entonces el rey res
pondi y dijo: Dad a aqulla el hijo vivo, y no lo matis; ella es su madre. 28 Y todo
Israel oy aquel juicio que haba dado el rey; y temieron al rey, porque vieron que
haba en l sabidura de Dios para juzgar.
1 REYES 4
1 Rein, pues, el rey Salomn sobre todo Israel. 2 Y estos fueron los jefes que tuvo
: Azaras hijo del sacerdote Sadoc; 3 Elihoref y Ahas, hijos de Sisa, secretarios;
Josafat hijo de Ahilud, canciller; 4 Benaa hijo de Joiada sobre el ejrcito; Sadoc
y Abiatar, los sacerdotes; 5 Azaras hijo de Natn, sobre los gobernadores; Zabud hi
jo de Natn, ministro principal y amigo del rey; 6 Ahisar, mayordomo; y Adoniram h
ijo de Abda, sobre el tributo.
7 Tena Salomn doce gobernadores sobre todo Israel, los cuales mantenan al rey y a s
u casa. Cada uno de ellos estaba obligado a abastecerlo por un mes en el ao. 8 Y
estos son los nombres de ellos: el hijo de Hur en el monte de Efran; 9 el hijo de
Decar en Macaz, en Saalbim, en Bet-semes, en Eln y en Bet-hann; 10 el hijo de Hes
ed en Arubot; ste tena tambin a Soco y toda la tierra de Hefer; 11 el hijo de Abina
dab en todos los territorios de Dor; ste tena por mujer a Tafat hija de Salomn; 12
Baana hijo de Ahilud en Taanac y Meguido, en toda Bet-sen, que est cerca de Saretn,
ms abajo de Jezreel, desde Bet-sen hasta Abel-mehola, y hasta el otro lado de Joc
meam; 13 el hijo de Geber en Ramot de Galaad; ste tena tambin las ciudades de Jair
hijo de Manass, las cuales estaban en Galaad; tena tambin la provincia de Argob que
estaba en Basn, sesenta grandes ciudades con muro y cerraduras de bronce; 14 Ahi
nadab hijo de Iddo en Mahanaim; 15 Ahimaas en Neftal; ste tom tambin por mujer a Bas
emat hija de Salomn. 16 Baana hijo de Husai, en Aser y en Alot; 17 Josafat hijo d
e Para, en Isacar; 18 Simei hijo de Ela, en Benjamn; 19 Geber hijo de Uri, en la t
ierra de Galaad, la tierra de Sehn rey de los amorreos y de Og rey de Basn; ste era
el nico gobernador en aquella tierra.
20 Jud e Israel eran muchos, como la arena que est junto al mar en multitud, comie
ndo, bebiendo y alegrndose. 21 Y Salomn seoreaba sobre todos los reinos desde el Eu
frates hasta la tierra de los filisteos y el lmite con Egipto; y traan presentes,
y sirvieron a Salomn todos los das que vivi.
22 Y la provisin de Salomn para cada da era de treinta coros de flor de harina, ses
enta coros de harina, 23 diez bueyes gordos, veinte bueyes de pasto y cien oveja
s; sin los ciervos, gacelas, corzos y aves gordas. 24 Porque l seoreaba en toda la
regin al oeste del Eufrates, desde Tifsa hasta Gaza, sobre todos los reyes al oe
ste del Eufrates; y tuvo paz por todos lados alrededor. 25 Y Jud e Israel vivan se
guros, cada uno debajo de su parra y debajo de su higuera, desde Dan hasta Beers
eba, todos los das de Salomn. 26 Adems de esto, Salomn tena cuarenta mil caballos en
sus caballerizas para sus carros, y doce mil jinetes. 27 Y estos gobernadores ma
ntenan al rey Salomn, y a todos los que a la mesa del rey Salomn venan, cada uno un
mes, y hacan que nada faltase. 28 Hacan tambin traer cebada y paja para los caballo
s y para las bestias de carga, al lugar donde l estaba, cada uno conforme al turn
o que tena.
29 Y Dios dio a Salomn sabidura y prudencia muy grandes, y anchura de corazn como l
a arena que est a la orilla del mar. 30 Era mayor la sabidura de Salomn que la de t
odos los orientales, y que toda la sabidura de los egipcios. 31 Aun fue ms sabio q
ue todos los hombres, ms que Etn ezrata, y que Hemn, Calcol y Darda, hijos de Mahol;
y fue conocido entre todas las naciones de alrededor. 32 Y compuso tres mil pro
verbios, y sus cantares fueron mil cinco. 33 Tambin disert sobre los rboles, desde
el cedro del Lbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disert sobre los
animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces. 34 Y para or la
sabidura de Salomn venan de todos los pueblos y de todos los reyes de la tierra, ad
onde haba llegado la fama de su sabidura.
Pacto de Salomn con Hiram
(2 Cr. 2.1-18)
1 REYES 5
1 Hiram rey de Tiro envi tambin sus siervos a Salomn, luego que oy que lo haban ungid
o por rey en lugar de su padre; porque Hiram siempre haba amado a David. 2 Entonc
es Salomn envi a decir a Hiram: 3 T sabes que mi padre David no pudo edificar casa
al nombre de Jehov su Dios, por las guerras que le rodearon, hasta que Jehov puso
sus enemigos bajo las plantas de sus pies. 4 Ahora Jehov mi Dios me ha dado paz p
or todas partes; pues ni hay adversarios, ni mal que temer. 5 Yo, por tanto, he
determinado ahora edificar casa al nombre de Jehov mi Dios, segn lo que Jehov habl a
David mi padre, diciendo: Tu hijo, a quien yo pondr en lugar tuyo en tu trono, l
edificar casa a mi nombre. 6 Manda, pues, ahora, que me corten cedros del Lbano; y
mis siervos estarn con los tuyos, y yo te dar por tus siervos el salario que t dij
eres; porque t sabes bien que ninguno hay entre nosotros que sepa labrar madera c
omo los sidonios.
7 Cuando Hiram oy las palabras de Salomn, se alegr en gran manera, y dijo: Bendito
sea hoy Jehov, que dio hijo sabio a David sobre este pueblo tan grande. 8 Y envi H
iram a decir a Salomn: He odo lo que me mandaste a decir; yo har todo lo que te pla
zca acerca de la madera de cedro y la madera de ciprs. 9 Mis siervos la llevarn de
sde el Lbano al mar, y la enviar en balsas por mar hasta el lugar que t me seales, y
all se desatar, y t la tomars; y t cumplirs mi deseo al dar de comer a mi familia. 10
Dio, pues, Hiram a Salomn madera de cedro y madera de ciprs, toda la que quiso. 1
1 Y Salomn daba a Hiram veinte mil coros de trigo para el sustento de su familia,
y veinte coros de aceite puro; esto daba Salomn a Hiram cada ao. 12 Jehov, pues, d
io a Salomn sabidura como le haba dicho; y hubo paz entre Hiram y Salomn, e hicieron
pacto entre ambos.
13 Y el rey Salomn decret leva en todo Israel, y la leva fue de treinta mil hombre
s, 14 los cuales enviaba al Lbano de diez mil en diez mil, cada mes por turno, vi
niendo as a estar un mes en el Lbano, y dos meses en sus casas; y Adoniram estaba
encargado de aquella leva. 15 Tena tambin Salomn setenta mil que llevaban las carga
s, y ochenta mil cortadores en el monte; 16 sin los principales oficiales de Sal
omn que estaban sobre la obra, tres mil trescientos, los cuales tenan a cargo el p
ueblo que haca la obra. 17 Y mand el rey que trajesen piedras grandes, piedras cos
tosas, para los cimientos de la casa, y piedras labradas. 18 Y los albailes de Sa
lomn y los de Hiram, y los hombres de Gebal, cortaron y prepararon la madera y la
cantera para labrar la casa.
Salomn edifica el templo
(2 Cr. 3. 1-14)
1 REYES 6
1 En el ao cuatrocientos ochenta despus que los hijos de Israel salieron de Egipto
, el cuarto ao del principio del reino de Salomn sobre Israel, en el mes de Zif, q
ue es el mes segundo, comenz l a edificar la casa de Jehov. 2 La casa que el rey Sa
lomn edific a Jehov tena sesenta codos de largo y veinte de ancho, y treinta codos d
e alto. 3 Y el prtico delante del templo de la casa tena veinte codos de largo a l
o ancho de la casa, y el ancho delante de la casa era de diez codos. 4 E hizo a
la casa ventanas anchas por dentro y estrechas por fuera. 5 Edific tambin junto al
muro de la casa aposentos alrededor, contra las paredes de la casa alrededor de
l templo y del lugar santsimo; e hizo cmaras laterales alrededor. 6 El aposento de
abajo era de cinco codos de ancho, el de en medio de seis codos de ancho, y el
tercero de siete codos de ancho; porque por fuera haba hecho disminuciones a la c
asa alrededor, para no empotrar las vigas en las paredes de la casa.
7 Y cuando se edific la casa, la fabricaron de piedras que traan ya acabadas, de t
al manera que cuando la edificaban, ni martillos ni hachas se oyeron en la casa,
ni ningn otro instrumento de hierro.
8 La puerta del aposento de en medio estaba al lado derecho de la casa; y se suba
por una escalera de caracol al de en medio, y del aposento de en medio al terce
ro. 9 Labr, pues, la casa, y la termin; y la cubri con artesonados de cedro. 10 Edi
fic asimismo el aposento alrededor de toda la casa, de altura de cinco codos, el
cual se apoyaba en la casa con maderas de cedro.
11 Y vino palabra de Jehov a Salomn, diciendo: 12 Con relacin a esta casa que t edif
icas, si anduvieres en mis estatutos e hicieres mis decretos, y guardares todos
mis mandamientos andando en ellos, yo cumplir contigo mi palabra que habl a David
tu padre; 13 y habitar en ella en medio de los hijos de Israel, y no dejar a mi pu
eblo Israel.
14 As, pues, Salomn labr la casa y la termin. 15 Y cubri las paredes de la casa con t
ablas de cedro, revistindola de madera por dentro, desde el suelo de la casa hast
a las vigas de la techumbre; cubri tambin el pavimento con madera de ciprs. 16 Asim
ismo hizo al final de la casa un edificio de veinte codos, de tablas de cedro de
sde el suelo hasta lo ms alto; as hizo en la casa un aposento que es el lugar sants
imo. 17 La casa, esto es, el templo de adelante, tena cuarenta codos. 18 Y la cas
a estaba cubierta de cedro por dentro, y tena entalladuras de calabazas silvestre
s y de botones de flores. Todo era cedro; ninguna piedra se vea. 19 Y adorn el lug
ar santsimo por dentro en medio de la casa, para poner all el arca del pacto de Je
hov. 20 El lugar santsimo estaba en la parte de adentro, el cual tena veinte codos
de largo, veinte de ancho, y veinte de altura; y lo cubri de oro pursimo; asimismo
cubri de oro el altar de cedro. 21 De manera que Salomn cubri de oro puro la casa
por dentro, y cerr la entrada del santuario con cadenas de oro, y lo cubri de oro.
22 Cubri, pues, de oro toda la casa de arriba abajo, y asimismo cubri de oro todo
el altar que estaba frente al lugar santsimo.
23 Hizo tambin en el lugar santsimo dos querubines de madera de olivo, cada uno de
diez codos de altura. 24 Una ala del querubn tena cinco codos, y la otra ala del
querubn otros cinco codos; as que haba diez codos desde la punta de una ala hasta l
a punta de la otra. 25 Asimismo el otro querubn tena diez codos; porque ambos quer
ubines eran de un mismo tamao y de una misma hechura. 26 La altura del uno era de
diez codos, y asimismo la del otro. 27 Puso estos querubines dentro de la casa
en el lugar santsimo, los cuales extendan sus alas, de modo que el ala de uno toca
ba una pared, y el ala del otro tocaba la otra pared, y las otras dos alas se to
caban la una a la otra en medio de la casa. 28 Y cubri de oro los querubines.
29 Y esculpi todas las paredes de la casa alrededor de diversas figuras, de queru
bines, de palmeras y de botones de flores, por dentro y por fuera. 30 Y cubri de
oro el piso de la casa, por dentro y por fuera.
31 A la entrada del santuario hizo puertas de madera de olivo; y el umbral y los
postes eran de cinco esquinas. 32 Las dos puertas eran de madera de olivo; y ta
ll en ellas figuras de querubines, de palmeras y de botones de flores, y las cubr
i de oro; cubri tambin de oro los querubines y las palmeras.
33 Igualmente hizo a la puerta del templo postes cuadrados de madera de olivo. 3
4 Pero las dos puertas eran de madera de ciprs; y las dos hojas de una puerta gir
aban, y las otras dos hojas de la otra puerta tambin giraban. 35 Y tall en ellas q
uerubines y palmeras y botones de flores, y las cubri de oro ajustado a las talla
duras. 36 Y edific el atrio interior de tres hileras de piedras labradas, y de un
a hilera de vigas de cedro.
37 En el cuarto ao, en el mes de Zif, se echaron los cimientos de la casa de Jeho
v. 38 Y en el undcimo ao, en el mes de Bul, que es el mes octavo, fue acabada la ca
sa con todas sus dependencias, y con todo lo necesario. La edific, pues, en siete
aos.
Otros edificios de Salomn
1 REYES 7
1 Despus edific Salomn su propia casa en trece aos, y la termin toda.
2 Asimismo edific la casa del bosque del Lbano, la cual tena cien codos de longitud
, cincuenta codos de anchura y treinta codos de altura, sobre cuatro hileras de
columnas de cedro, con vigas de cedro sobre las columnas. 3 Y estaba cubierta de
tablas de cedro arriba sobre las vigas, que se apoyaban en cuarenta y cinco col
umnas; cada hilera tena quince columnas. 4 Y haba tres hileras de ventanas, una ve
ntana contra la otra en tres hileras. 5 Todas las puertas y los postes eran cuad
rados; y unas ventanas estaban frente a las otras en tres hileras.
6 Tambin hizo un prtico de columnas, que tena cincuenta codos de largo y treinta co
dos de ancho; y este prtico estaba delante de las primeras, con sus columnas y ma
deros correspondientes.
7 Hizo asimismo el prtico del trono en que haba de juzgar, el prtico del juicio, y
lo cubri de cedro del suelo al techo.
8 Y la casa en que l moraba, en otro atrio dentro del prtico, era de obra semejant
e a sta. Edific tambin Salomn para la hija de Faran, que haba tomado por mujer, una ca
sa de hechura semejante a la del prtico.
9 Todas aquellas obras fueron de piedras costosas, cortadas y ajustadas con sier
ras segn las medidas, as por dentro como por fuera, desde el cimiento hasta los re
mates, y asimismo por fuera hasta el gran atrio. 10 El cimiento era de piedras c
ostosas, piedras grandes, piedras de diez codos y piedras de ocho codos. 11 De a
ll hacia arriba eran tambin piedras costosas, labradas conforme a sus medidas, y m
adera de cedro. 12 Y en el gran atrio alrededor haba tres hileras de piedras labr
adas, y una hilera de vigas de cedro; y as tambin el atrio interior de la casa de
Jehov, y el atrio de la casa.
Salomn emplea a Hiram, de Tiro
(2 Cr. 2. 13-14; 3. 15-17)
13 Y envi el rey Salomn, e hizo venir de Tiro a Hiram, 14 hijo de una viuda de la
tribu de Neftal. Su padre, que trabajaba en bronce, era de Tiro; e Hiram era llen
o de sabidura, inteligencia y ciencia en toda obra de bronce. Este, pues, vino al
rey Salomn, e hizo toda su obra.
15 Y vaci dos columnas de bronce; la altura de cada una era de dieciocho codos, y
rodeaba a una y otra un hilo de doce codos. 16 Hizo tambin dos capiteles de fund
icin de bronce, para que fuesen puestos sobre las cabezas de las columnas; la alt
ura de un capitel era de cinco codos, y la del otro capitel tambin de cinco codos
. 17 Haba trenzas a manera de red, y unos cordones a manera de cadenas, para los
capiteles que se haban de poner sobre las cabezas de las columnas; siete para cad
a capitel. 18 Hizo tambin dos hileras de granadas alrededor de la red, para cubri
r los capiteles que estaban en las cabezas de las columnas con las granadas; y d
e la misma forma hizo en el otro capitel. 19 Los capiteles que estaban sobre las
columnas en el prtico, tenan forma de lirios, y eran de cuatro codos. 20 Tenan tam
bin los capiteles de las dos columnas, doscientas granadas en dos hileras alreded
or en cada capitel, encima de su globo, el cual estaba rodeado por la red. 21 Es
tas columnas erigi en el prtico del templo; y cuando hubo alzado la columna del la
do derecho, le puso por nombre Jaqun, y alzando la columna del lado izquierdo, ll
am su nombre Boaz. 22 Y puso en las cabezas de las columnas tallado en forma de l
irios, y as se acab la obra de las columnas.
Mobiliario del templo
(2 Cr. 4. 15. 1)
23 Hizo fundir asimismo un mar de diez codos de un lado al otro, perfectamente r
edondo; su altura era de cinco codos, y lo cea alrededor un cordn de treinta codos.
24 Y rodeaban aquel mar por debajo de su borde alrededor unas bolas como calaba
zas, diez en cada codo, que cean el mar alrededor en dos filas, las cuales haban si
do fundidas cuando el mar fue fundido. 25 Y descansaba sobre doce bueyes; tres m
iraban al norte, tres miraban al occidente, tres miraban al sur, y tres miraban
al oriente; sobre estos se apoyaba el mar, y las ancas de ellos estaban hacia la
parte de adentro. 26 El grueso del mar era de un palmo menor, y el borde era la
brado como el borde de un cliz o de flor de lis; y caban en l dos mil batos.
27 Hizo tambin diez basas de bronce, siendo la longitud de cada basa de cuatro co
dos, y la anchura de cuatro codos, y de tres codos la altura. 28 La obra de las
basas era esta: tenan unos tableros, los cuales estaban entre molduras; 29 y sobr
e aquellos tableros que estaban entre las molduras, haba figuras de leones, de bu
eyes y de querubines; y sobre las molduras de la basa, as encima como debajo de l
os leones y de los bueyes, haba unas aadiduras de bajo relieve. 30 Cada basa tena c
uatro ruedas de bronce, con ejes de bronce, y en sus cuatro esquinas haba repisas
de fundicin que sobresalan de los festones, para venir a quedar debajo de la fuen
te. 31 Y la boca de la fuente entraba un codo en el remate que sala para arriba d
e la basa; y la boca era redonda, de la misma hechura del remate, y ste de codo y
medio. Haba tambin sobre la boca entalladuras con sus tableros, los cuales eran c
uadrados, no redondos. 32 Las cuatro ruedas estaban debajo de los tableros, y lo
s ejes de las ruedas nacan en la misma basa. La altura de cada rueda era de un co
do y medio. 33 Y la forma de las ruedas era como la de las ruedas de un carro; s
us ejes, sus rayos, sus cubos y sus cinchos, todo era de fundicin. 34 Asimismo la
s cuatro repisas de las cuatro esquinas de cada basa; y las repisas eran parte d
e la misma basa. 35 Y en lo alto de la basa haba una pieza redonda de medio codo
de altura, y encima de la basa sus molduras y tableros, los cuales salan de ella
misma. 36 E hizo en las tablas de las molduras, y en los tableros, entalladuras
de querubines, de leones y de palmeras, con proporcin en el espacio de cada una,
y alrededor otros adornos. 37 De esta forma hizo diez basas, fundidas de una mis
ma manera, de una misma medida y de una misma entalladura.
38 Hizo tambin diez fuentes de bronce; cada fuente contena cuarenta batos, y cada
una era de cuatro codos; y coloc una fuente sobre cada una de las diez basas. 39
Y puso cinco basas a la mano derecha de la casa, y las otras cinco a la mano izq
uierda; y coloc el mar al lado derecho de la casa, al oriente, hacia el sur.
40 Asimismo hizo Hiram fuentes, y tenazas, y cuencos. As termin toda la obra que h
izo a Salomn para la casa de Jehov: 41 dos columnas, y los capiteles redondos que
estaban en lo alto de las dos columnas; y dos redes que cubran los dos capiteles
redondos que estaban sobre la cabeza de las columnas; 42 cuatrocientas granadas
para las dos redes, dos hileras de granadas en cada red, para cubrir los dos cap
iteles redondos que estaban sobre las cabezas de las columnas; 43 las diez basas
, y las diez fuentes sobre las basas; 44 un mar, con doce bueyes debajo del mar;
45 y calderos, paletas, cuencos, y todos los utensilios que Hiram hizo al rey S
alomn, para la casa de Jehov, de bronce bruido. 46 Todo lo hizo fundir el rey en la
llanura del Jordn, en tierra arcillosa, entre Sucot y Saretn. 47 Y no inquiri Salo
mn el peso del bronce de todos los utensilios, por la gran cantidad de ellos.
48 Entonces hizo Salomn todos los enseres que pertenecan a la casa de Jehov: un alt
ar de oro, y una mesa tambin de oro, sobre la cual estaban los panes de la propos
icin; 49 cinco candeleros de oro pursimo a la mano derecha, y otros cinco a la izq
uierda, frente al lugar santsimo; con las flores, las lmparas y tenazas de oro. 50
Asimismo los cntaros, despabiladeras, tazas, cucharillas e incensarios, de oro p
ursimo; tambin de oro los quiciales de las puertas de la casa de adentro, del luga
r santsimo, y los de las puertas del templo.
51 As se termin toda la obra que dispuso hacer el rey Salomn para la casa de Jehov.
Y meti Salomn lo que David su padre haba dedicado, plata, oro y utensilios; y depos
it todo en las tesoreras de la casa de Jehov.
Salomn traslada el arca al templo
(2 Cr. 5.2-14)
1 REYES 8
1 Entonces Salomn reuni ante s en Jerusaln a los ancianos de Israel, a todos los jef
es de las tribus, y a los principales de las familias de los hijos de Israel, pa
ra traer el arca del pacto de Jehov de la ciudad de David, la cual es Sion. 2 Y s
e reunieron con el rey Salomn todos los varones de Israel en el mes de Etanim, qu
e es el mes sptimo, en el da de la fiesta solemne. 3 Y vinieron todos los ancianos
de Israel, y los sacerdotes tomaron el arca. 4 Y llevaron el arca de Jehov, y el
tabernculo de reunin, y todos los utensilios sagrados que estaban en el tabernculo
, los cuales llevaban los sacerdotes y levitas. 5 Y el rey Salomn, y toda la cong
regacin de Israel que se haba reunido con l, estaban con l delante del arca, sacrifi
cando ovejas y bueyes, que por la multitud no se podan contar ni numerar. 6 Y los
sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehov en su lugar, en el santuario de l
a casa, en el lugar santsimo, debajo de las alas de los querubines. 7 Porque los
querubines tenan extendidas las alas sobre el lugar del arca, y as cubran los queru
bines el arca y sus varas por encima. 8 Y sacaron las varas, de manera que sus e
xtremos se dejaban ver desde el lugar santo, que est delante del lugar santsimo, p
ero no se dejaban ver desde ms afuera; y as quedaron hasta hoy. 9 En el arca ningu
na cosa haba sino las dos tablas de piedra que all haba puesto Moiss en Horeb, donde
Jehov hizo pacto con los hijos de Israel, cuando salieron de la tierra de Egipto
. 10 Y cuando los sacerdotes salieron del santuario, la nube llen la casa de Jeho
v. 11 Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube
; porque la gloria de Jehov haba llenado la casa de Jehov.
Dedicacin del templo
(2 Cr. 6.17.10)
12 Entonces dijo Salomn: Jehov ha dicho que l habitara en la oscuridad. 13 Yo he edi
ficado casa por morada para ti, sitio en que t habites para siempre. 14 Y volvien
do el rey su rostro, bendijo a toda la congregacin de Israel; y toda la congregac
in de Israel estaba de pie. 15 Y dijo: Bendito sea Jehov, Dios de Israel, que habl
a David mi padre lo que con su mano ha cumplido, diciendo: 16 Desde el da que saq
u de Egipto a mi pueblo Israel, no he escogido ciudad de todas las tribus de Isra
el para edificar casa en la cual estuviese mi nombre, aunque escog a David para q
ue presidiese en mi pueblo Israel. 17 Y David mi padre tuvo en su corazn edificar
casa al nombre de Jehov Dios de Israel. 18 Pero Jehov dijo a David mi padre: Cuan
to a haber tenido en tu corazn edificar casa a mi nombre, bien has hecho en tener
tal deseo. 19 Pero t no edificars la casa, sino tu hijo que saldr de tus lomos, l e
dificar casa a mi nombre. 20 Y Jehov ha cumplido su palabra que haba dicho; porque
yo me he levantado en lugar de David mi padre, y me he sentado en el trono de Is
rael, como Jehov haba dicho, y he edificado la casa al nombre de Jehov Dios de Isra
el. 21 Y he puesto en ella lugar para el arca, en la cual est el pacto de Jehov qu
e l hizo con nuestros padres cuando los sac de la tierra de Egipto.
22 Luego se puso Salomn delante del altar de Jehov, en presencia de toda la congre
gacin de Israel, y extendiendo sus manos al cielo, 23 dijo: Jehov Dios de Israel,
no hay Dios como t, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el
pacto y la misericordia a tus siervos, los que andan delante de ti con todo su
corazn; 24 que has cumplido a tu siervo David mi padre lo que le prometiste; lo d
ijiste con tu boca, y con tu mano lo has cumplido, como sucede en este da. 25 Aho
ra, pues, Jehov Dios de Israel, cumple a tu siervo David mi padre lo que le prome
tiste, diciendo: No te faltar varn delante de m, que se siente en el trono de Israe
l, con tal que tus hijos guarden mi camino y anden delante de m como t has andado
delante de m. 26 Ahora, pues, oh Jehov Dios de Israel, cmplase la palabra que dijis
te a tu siervo David mi padre.
27 Pero es verdad que Dios morar sobre la tierra? He aqu que los cielos, los cielos
de los cielos, no te pueden contener; cunto menos esta casa que yo he edificado?
28 Con todo, t atenders a la oracin de tu siervo, y a su plegaria, oh Jehov Dios mo,
oyendo el clamor y la oracin que tu siervo hace hoy delante de ti; 29 que estn tus
ojos abiertos de noche y de da sobre esta casa, sobre este lugar del cual has di
cho: Mi nombre estar all; y que oigas la oracin que tu siervo haga en este lugar. 3
0 Oye, pues, la oracin de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oren en este l
ugar, tambin t lo oirs en el lugar de tu morada, en los cielos; escucha y perdona.
31 Si alguno pecare contra su prjimo, y le tomaren juramento hacindole jurar, y vi
niere el juramento delante de tu altar en esta casa; 32 t oirs desde el cielo y ac
tuars, y juzgars a tus siervos, condenando al impo y haciendo recaer su proceder so
bre su cabeza, y justificando al justo para darle conforme a su justicia.
33 Si tu pueblo Israel fuere derrotado delante de sus enemigos por haber pecado
contra ti, y se volvieren a ti y confesaren tu nombre, y oraren y te rogaren y s
uplicaren en esta casa, 34 t oirs en los cielos, y perdonars el pecado de tu pueblo
Israel, y los volvers a la tierra que diste a sus padres.
35 Si el cielo se cerrare y no lloviere, por haber ellos pecado contra ti, y te
rogaren en este lugar y confesaren tu nombre, y se volvieren del pecado, cuando
los afligieres, 36 t oirs en los cielos, y perdonars el pecado de tus siervos y de
tu pueblo Israel, ensendoles el buen camino en que anden; y dars lluvias sobre tu t
ierra, la cual diste a tu pueblo por heredad.
37 Si en la tierra hubiere hambre, pestilencia, tizoncillo, aublo, langosta o pul
gn; si sus enemigos los sitiaren en la tierra en donde habiten; cualquier plaga o
enfermedad que sea; 38 toda oracin y toda splica que hiciere cualquier hombre, o
todo tu pueblo Israel, cuando cualquiera sintiere la plaga en su corazn, y extend
iere sus manos a esta casa, 39 t oirs en los cielos, en el lugar de tu morada, y p
erdonars, y actuars, y dars a cada uno conforme a sus caminos, cuyo corazn t conoces
(porque slo t conoces el corazn de todos los hijos de los hombres); 40 para que te
teman todos los das que vivan sobre la faz de la tierra que t diste a nuestros pad
res.
41 Asimismo el extranjero, que no es de tu pueblo Israel, que viniere de lejanas
tierras a causa de tu nombre 42 (pues oirn de tu gran nombre, de tu mano fuerte
y de tu brazo extendido), y viniere a orar a esta casa, 43 t oirs en los cielos, e
n el lugar de tu morada, y hars conforme a todo aquello por lo cual el extranjero
hubiere clamado a ti, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombr
e y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre
esta casa que yo edifiqu.
44 Si tu pueblo saliere en batalla contra sus enemigos por el camino que t les ma
ndes, y oraren a Jehov con el rostro hacia la ciudad que t elegiste, y hacia la ca
sa que yo edifiqu a tu nombre, 45 t oirs en los cielos su oracin y su splica, y les h
ars justicia.
46 Si pecaren contra ti (porque no hay hombre que no peque), y estuvieres airado
contra ellos, y los entregares delante del enemigo, para que los cautive y llev
e a tierra enemiga, sea lejos o cerca, 47 y ellos volvieren en s en la tierra don
de fueren cautivos; si se convirtieren, y oraren a ti en la tierra de los que lo
s cautivaron, y dijeren: Pecamos, hemos hecho lo malo, hemos cometido impiedad;
48 y si se convirtieren a ti de todo su corazn y de toda su alma, en la tierra de
sus enemigos que los hubieren llevado cautivos, y oraren a ti con el rostro hac
ia su tierra que t diste a sus padres, y hacia la ciudad que t elegiste y la casa
que yo he edificado a tu nombre, 49 t oirs en los cielos, en el lugar de tu morada
, su oracin y su splica, y les hars justicia. 50 Y perdonars a tu pueblo que haba pec
ado contra ti, y todas sus infracciones con que se hayan rebelado contra ti, y h
ars que tengan de ellos misericordia los que los hubieren llevado cautivos; 51 po
rque ellos son tu pueblo y tu heredad, el cual t sacaste de Egipto, de en medio d
el horno de hierro. 52 Estn, pues, atentos tus ojos a la oracin de tu siervo y a l
a plegaria de tu pueblo Israel, para orlos en todo aquello por lo cual te invocar
en; 53 porque t los apartaste para ti como heredad tuya de entre todos los pueblo
s de la tierra, como lo dijiste por medio de Moiss tu siervo, cuando sacaste a nu
estros padres de Egipto, oh Seor Jehov.
54 Cuando acab Salomn de hacer a Jehov toda esta oracin y splica, se levant de estar d
e rodillas delante del altar de Jehov con sus manos extendidas al cielo; 55 y pue
sto en pie, bendijo a toda la congregacin de Israel, diciendo en voz alta: 56 Ben
dito sea Jehov, que ha dado paz a su pueblo Israel, conforme a todo lo que l haba d
icho; ninguna palabra de todas sus promesas que expres por Moiss su siervo, ha fal
tado. 57 Est con nosotros Jehov nuestro Dios, como estuvo con nuestros padres, y n
o nos desampare ni nos deje. 58 Incline nuestro corazn hacia l, para que andemos e
n todos sus caminos, y guardemos sus mandamientos y sus estatutos y sus decretos
, los cuales mand a nuestros padres. 59 Y estas mis palabras con que he orado del
ante de Jehov, estn cerca de Jehov nuestro Dios de da y de noche, para que l proteja
la causa de su siervo y de su pueblo Israel, cada cosa en su tiempo; 60 a fin de
que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehov es Dios, y que no hay otro. 6
1 Sea, pues, perfecto vuestro corazn para con Jehov nuestro Dios, andando en sus e
statutos y guardando sus mandamientos, como en el da de hoy.
62 Entonces el rey, y todo Israel con l, sacrificaron vctimas delante de Jehov. 63
Y ofreci Salomn sacrificios de paz, los cuales ofreci a Jehov: veintids mil bueyes y
ciento veinte mil ovejas. As dedicaron el rey y todos los hijos de Israel la casa
de Jehov. 64 Aquel mismo da santific el rey el medio del atrio, el cual estaba del
ante de la casa de Jehov; porque ofreci all los holocaustos, las ofrendas y la gros
ura de los sacrificios de paz, por cuanto el altar de bronce que estaba delante
de Jehov era pequeo, y no caban en l los holocaustos, las ofrendas y la grosura de l
os sacrificios de paz.
65 En aquel tiempo Salomn hizo fiesta, y con l todo Israel, una gran congregacin, d
esde donde entran en Hamat hasta el ro de Egipto, delante de Jehov nuestro Dios, p
or siete das y aun por otros siete das, esto es, por catorce das. 66 Y al octavo da
despidi al pueblo; y ellos, bendiciendo al rey, se fueron a sus moradas alegres y
gozosos de corazn, por todos los beneficios que Jehov haba hecho a David su siervo
y a su pueblo Israel.
Pacto de Dios con Salomn
(2 Cr. 7. 11-22)
1 REYES 9
1 Cuando Salomn hubo acabado la obra de la casa de Jehov, y la casa real, y todo l
o que Salomn quiso hacer, 2 Jehov apareci a Salomn la segunda vez, como le haba apare
cido en Gaban. 3 Y le dijo Jehov: Yo he odo tu oracin y tu ruego que has hecho en mi
presencia. Yo he santificado esta casa que t has edificado, para poner mi nombre
en ella para siempre; y en ella estarn mis ojos y mi corazn todos los das. 4 Y si
t anduvieres delante de m como anduvo David tu padre, en integridad de corazn y en
equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatuto
s y mis decretos, 5 yo afirmar el trono de tu reino sobre Israel para siempre, co
mo habl a David tu padre, diciendo: No faltar varn de tu descendencia en el trono d
e Israel. 6 Mas si obstinadamente os apartareis de m vosotros y vuestros hijos, y
no guardareis mis mandamientos y mis estatutos que yo he puesto delante de voso
tros, sino que fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis; 7 yo corta
r a Israel de sobre la faz de la tierra que les he entregado; y esta casa que he
santificado a mi nombre, yo la echar de delante de m, e Israel ser por proverbio y
refrn a todos los pueblos; 8 y esta casa, que estaba en estima, cualquiera que pa
se por ella se asombrar, y se burlar, y dir: Por qu ha hecho as Jehov a esta tierra y a
esta casa? 9 Y dirn: Por cuanto dejaron a Jehov su Dios, que haba sacado a sus pad
res de tierra de Egipto, y echaron mano a dioses ajenos, y los adoraron y los si
rvieron; por eso ha trado Jehov sobre ellos todo este mal.
Otras actividades de Salomn
(2 Cr. 8. 1-18)
10 Aconteci al cabo de veinte aos, cuando Salomn ya haba edificado las dos casas, la
casa de Jehov y la casa real, 11 para las cuales Hiram rey de Tiro haba trado a Sa
lomn madera de cedro y de ciprs, y cuanto oro quiso, que el rey Salomn dio a Hiram
veinte ciudades en tierra de Galilea. 12 Y sali Hiram de Tiro para ver las ciudad
es que Salomn le haba dado, y no le gustaron. 13 Y dijo: Qu ciudades son estas que m
e has dado, hermano? Y les puso por nombre, la tierra de Cabul, nombre que tiene
hasta hoy. 14 E Hiram haba enviado al rey ciento veinte talentos de oro.
15 Esta es la razn de la leva que el rey Salomn impuso para edificar la casa de Je
hov, y su propia casa, y Milo, y el muro de Jerusaln, y Hazor, Meguido y Gezer: 16
Faran el rey de Egipto haba subido y tomado a Gezer, y la quem, y dio muerte a los
cananeos que habitaban la ciudad, y la dio en dote a su hija la mujer de Salomn.
17 Restaur, pues, Salomn a Gezer y a la baja Bet-horn, 18 a Baalat, y a Tadmor en
tierra del desierto; 19 asimismo todas las ciudades donde Salomn tena provisiones,
y las ciudades de los carros, y las ciudades de la gente de a caballo, y todo l
o que Salomn quiso edificar en Jerusaln, en el Lbano, y en toda la tierra de su seoro
. 20 A todos los pueblos que quedaron de los amorreos, heteos, ferezeos, heveos
y jebuseos, que no eran de los hijos de Israel; 21 a sus hijos que quedaron en l
a tierra despus de ellos, que los hijos de Israel no pudieron acabar, hizo Salomn
que sirviesen con tributo hasta hoy. 22 Mas a ninguno de los hijos de Israel imp
uso Salomn servicio, sino que eran hombres de guerra, o sus criados, sus prncipes,
sus capitanes, comandantes de sus carros, o su gente de a caballo.
23 Y los que Salomn haba hecho jefes y vigilantes sobre las obras eran quinientos
cincuenta, los cuales estaban sobre el pueblo que trabajaba en aquella obra.
24 Y subi la hija de Faran de la ciudad de David a su casa que Salomn le haba edific
ado; entonces edific l a Milo.
25 Y ofreca Salomn tres veces cada ao holocaustos y sacrificios de paz sobre el alt
ar que l edific a Jehov, y quemaba incienso sobre el que estaba delante de Jehov, de
spus que la casa fue terminada.
26 Hizo tambin el rey Salomn naves en Ezin-geber, que est junto a Elot en la ribera
del Mar Rojo, en la tierra de Edom. 27 Y envi Hiram en ellas a sus siervos, marin
eros y diestros en el mar, con los siervos de Salomn, 28 los cuales fueron a Ofir
y tomaron de all oro, cuatrocientos veinte talentos, y lo trajeron al rey Salomn.

La reina de Sab visita a Salomn
(2 Cr. 9. 1-12)
1 REYES 10
1 Oyendo la reina de Sab la fama que Salomn haba alcanzado por el nombre de Jehov, v
ino a probarle con preguntas difciles. 2 Y vino a Jerusaln con un squito muy grande
, con camellos cargados de especias, y oro en gran abundancia, y piedras precios
as; y cuando vino a Salomn, le expuso todo lo que en su corazn tena. 3 Y Salomn le c
ontest todas sus preguntas, y nada hubo que el rey no le contestase. 4 Y cuando l
a reina de Sab vio toda la sabidura de Salomn, y la casa que haba edificado, 5 asimi
smo la comida de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el estado y los ves
tidos de los que le servan, sus maestresalas, y sus holocaustos que ofreca en la c
asa de Jehov, se qued asombrada.
6 Y dijo al rey: Verdad es lo que o en mi tierra de tus cosas y de tu sabidura; 7
pero yo no lo crea, hasta que he venido, y mis ojos han visto que ni aun se me di
jo la mitad; es mayor tu sabidura y bien, que la fama que yo haba odo. 8 Bienaventu
rados tus hombres, dichosos estos tus siervos, que estn continuamente delante de
ti, y oyen tu sabidura. 9 Jehov tu Dios sea bendito, que se agrad de ti para ponert
e en el trono de Israel; porque Jehov ha amado siempre a Israel, te ha puesto por
rey, para que hagas derecho y justicia. 10 Y dio ella al rey ciento veinte tale
ntos de oro, y mucha especiera, y piedras preciosas; nunca vino tan gran cantidad
de especias, como la reina de Sab dio al rey Salomn.
11 La flota de Hiram que haba trado el oro de Ofir, traa tambin de Ofir mucha madera
de sndalo, y piedras preciosas. 12 Y de la madera de sndalo hizo el rey balaustre
s para la casa de Jehov y para las casas reales, arpas tambin y salterios para los
cantores; nunca vino semejante madera de sndalo, ni se ha visto hasta hoy.
13 Y el rey Salomn dio a la reina de Sab todo lo que ella quiso, y todo lo que pid
i, adems de lo que Salomn le dio. Y ella se volvi, y se fue a su tierra con sus cria
dos.
Riquezas y fama de Salomn
(2 Cr. 9. 13-24)
14 El peso del oro que Salomn tena de renta cada ao, era seiscientos sesenta y seis
talentos de oro; 15 sin lo de los mercaderes, y lo de la contratacin de especias
, y lo de todos los reyes de Arabia, y de los principales de la tierra. 16 Hizo
tambin el rey Salomn doscientos escudos grandes de oro batido; seiscientos siclos
de oro gast en cada escudo. 17 Asimismo hizo trescientos escudos de oro batido, e
n cada uno de los cuales gast tres libras de oro; y el rey los puso en la casa de
l bosque del Lbano. 18 Hizo tambin el rey un gran trono de marfil, el cual cubri de
oro pursimo. 19 Seis gradas tena el trono, y la parte alta era redonda por el res
paldo; y a uno y otro lado tena brazos cerca del asiento, junto a los cuales esta
ban colocados dos leones. 20 Estaban tambin doce leones puestos all sobre las seis
gradas, de un lado y de otro; en ningn otro reino se haba hecho trono semejante.
21 Y todos los vasos de beber del rey Salomn eran de oro, y asimismo toda la vaji
lla de la casa del bosque del Lbano era de oro fino; nada de plata, porque en tie
mpo de Salomn no era apreciada. 22 Porque el rey tena en el mar una flota de naves
de Tarsis, con la flota de Hiram. Una vez cada tres aos vena la flota de Tarsis,
y traa oro, plata, marfil, monos y pavos reales.
23 As exceda el rey Salomn a todos los reyes de la tierra en riquezas y en sabidura.
24 Toda la tierra procuraba ver la cara de Salomn, para or la sabidura que Dios ha
ba puesto en su corazn. 25 Y todos le llevaban cada ao sus presentes: alhajas de or
o y de plata, vestidos, armas, especias aromticas, caballos y mulos.
Salomn comercia en caballos y en carros
(2 Cr. 1. 14-17; 9. 25-28)
26 Y junt Salomn carros y gente de a caballo; y tena mil cuatrocientos carros, y do
ce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros, y con el rey en J
erusaln. 27 E hizo el rey que en Jerusaln la plata llegara a ser como piedras, y l
os cedros como cabrahigos de la Sefela en abundancia. 28 Y traan de Egipto caball
os y lienzos a Salomn; porque la compaa de los mercaderes del rey compraba caballos
y lienzos. 29 Y vena y sala de Egipto, el carro por seiscientas piezas de plata,
y el caballo por ciento cincuenta; y as los adquiran por mano de ellos todos los r
eyes de los heteos, y de Siria.
Apostasa y dificultades de Salomn
1 REYES 11
1 Pero el rey Salomn am, adems de la hija de Faran, a muchas mujeres extranjeras; a
las de Moab, a las de Amn, a las de Edom, a las de Sidn, y a las heteas; 2 gentes
de las cuales Jehov haba dicho a los hijos de Israel: No os llegaris a ellas, ni el
las se llegarn a vosotros; porque ciertamente harn inclinar vuestros corazones tra
s sus dioses. A stas, pues, se junt Salomn con amor. 3 Y tuvo setecientas mujeres r
einas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazn. 4 Y cuando Sal
omn era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazn tras dioses ajenos, y su corazn
no era perfecto con Jehov su Dios, como el corazn de su padre David. 5 Porque Salo
mn sigui a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, dolo abominable de los amoni
tas. 6 E hizo Salomn lo malo ante los ojos de Jehov, y no sigui cumplidamente a Jeh
ov como David su padre. 7 Entonces edific Salomn un lugar alto a Quemos, dolo abomin
able de Moab, en el monte que est enfrente de Jerusaln, y a Moloc, dolo abominable
de los hijos de Amn. 8 As hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quem
aban incienso y ofrecan sacrificios a sus dioses.
9 Y se enoj Jehov contra Salomn, por cuanto su corazn se haba apartado de Jehov Dios d
e Israel, que se le haba aparecido dos veces, 10 y le haba mandado acerca de esto,
que no siguiese a dioses ajenos; mas l no guard lo que le mand Jehov. 11 Y dijo Jeh
ov a Salomn: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis est
atutos que yo te mand, romper de ti el reino, y lo entregar a tu siervo. 12 Sin emb
argo, no lo har en tus das, por amor a David tu padre; lo romper de la mano de tu h
ijo. 13 Pero no romper todo el reino, sino que dar una tribu a tu hijo, por amor a
David mi siervo, y por amor a Jerusaln, la cual yo he elegido.
14 Y Jehov suscit un adversario a Salomn: Hadad edomita, de sangre real, el cual es
taba en Edom. 15 Porque cuando David estaba en Edom, y subi Joab el general del e
jrcito a enterrar los muertos, y mat a todos los varones de Edom 16 (porque seis m
eses habit all Joab, y todo Israel, hasta que hubo acabado con todo el sexo mascul
ino en Edom), 17 Hadad huy, y con l algunos varones edomitas de los siervos de su
padre, y se fue a Egipto; era entonces Hadad muchacho pequeo. 18 Y se levantaron
de Madin, y vinieron a Parn; y tomando consigo hombres de Parn, vinieron a Egipto,
a Faran rey de Egipto, el cual les dio casa y les seal alimentos, y aun les dio tie
rra. 19 Y hall Hadad gran favor delante de Faran, el cual le dio por mujer la herm
ana de su esposa, la hermana de la reina Tahpenes. 20 Y la hermana de Tahpenes l
e dio a luz su hijo Genubat, al cual destet Tahpenes en casa de Faran; y estaba Ge
nubat en casa de Faran entre los hijos de Faran. 21 Y oyendo Hadad en Egipto que D
avid haba dormido con sus padres, y que era muerto Joab general del ejrcito, Hadad
dijo a Faran: Djame ir a mi tierra. 22 Faran le respondi: Por qu? Qu te falta conmigo
que procuras irte a tu tierra? El respondi: Nada; con todo, te ruego que me dejes
ir.
23 Dios tambin levant por adversario contra Salomn a Rezn hijo de Eliada, el cual ha
ba huido de su amo Hadad-ezer, rey de Soba. 24 Y haba juntado gente contra l, y se
haba hecho capitn de una compaa, cuando David deshizo a los de Soba. Despus fueron a
Damasco y habitaron all, y le hicieron rey en Damasco. 25 Y fue adversario de Isr
ael todos los das de Salomn; y fue otro mal con el de Hadad, porque aborreci a Isra
el, y rein sobre Siria.
26 Tambin Jeroboam hijo de Nabat, efrateo de Sereda, siervo de Salomn, cuya madre
se llamaba Zera, la cual era viuda, alz su mano contra el rey. 27 La causa por la
cual ste alz su mano contra el rey fue esta: Salomn, edificando a Milo, cerr el port
illo de la ciudad de David su padre. 28 Y este varn Jeroboam era valiente y esfor
zado; y viendo Salomn al joven que era hombre activo, le encomend todo el cargo de
la casa de Jos. 29 Aconteci, pues, en aquel tiempo, que saliendo Jeroboam de Jeru
saln, le encontr en el camino el profeta Ahas silonita, y ste estaba cubierto con un
a capa nueva; y estaban ellos dos solos en el campo. 30 Y tomando Ahas la capa nu
eva que tena sobre s, la rompi en doce pedazos, 31 y dijo a Jeroboam: Toma para ti
los diez pedazos; porque as dijo Jehov Dios de Israel: He aqu que yo rompo el reino
de la mano de Salomn, y a ti te dar diez tribus; 32 y l tendr una tribu por amor a
David mi siervo, y por amor a Jerusaln, ciudad que yo he elegido de todas las tri
bus de Israel; 33 por cuanto me han dejado, y han adorado a Astoret diosa de los
sidonios, a Quemos dios de Moab, y a Moloc dios de los hijos de Amn; y no han an
dado en mis caminos para hacer lo recto delante de mis ojos, y mis estatutos y m
is decretos, como hizo David su padre. 34 Pero no quitar nada del reino de sus ma
nos, sino que lo retendr por rey todos los das de su vida, por amor a David mi sie
rvo, al cual yo eleg, y quien guard mis mandamientos y mis estatutos. 35 Pero quit
ar el reino de la mano de su hijo, y lo dar a ti, las diez tribus. 36 Y a su hijo
dar una tribu, para que mi siervo David tenga lmpara todos los das delante de m en J
erusaln, ciudad que yo me eleg para poner en ella mi nombre. 37 Yo, pues, te tomar
a ti, y t reinars en todas las cosas que deseare tu alma, y sers rey sobre Israel.
38 Y si prestares odo a todas las cosas que te mandare, y anduvieres en mis camin
os, e hicieres lo recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis manda
mientos, como hizo David mi siervo, yo estar contigo y te edificar casa firme, com
o la edifiqu a David, y yo te entregar a Israel. 39 Y yo afligir a la descendencia
de David a causa de esto, mas no para siempre. 40 Por esto Salomn procur matar a J
eroboam, pero Jeroboam se levant y huy a Egipto, a Sisac rey de Egipto, y estuvo e
n Egipto hasta la muerte de Salomn.
Muerte de Salomn
(2 Cr. 9.29-31)
41 Los dems hechos de Salomn, y todo lo que hizo, y su sabidura, no est escrito en el
libro de los hechos de Salomn? 42 Los das que Salomn rein en Jerusaln sobre todo Isr
ael fueron cuarenta aos. 43 Y durmi Salomn con sus padres, y fue sepultado en la ci
udad de su padre David; y rein en su lugar Roboam su hijo.
Rebelin de Israel
(2 Cr. 10.111.4)
1 REYES 12
1 Roboam fue a Siquem, porque todo Israel haba venido a Siquem para hacerle rey.
2 Y aconteci que cuando lo oy Jeroboam hijo de Nabat, que an estaba en Egipto, adon
de haba huido de delante del rey Salomn, y habitaba en Egipto, 3 enviaron a llamar
le. Vino, pues, Jeroboam, y toda la congregacin de Israel, y hablaron a Roboam, d
iciendo: 4 Tu padre agrav nuestro yugo, mas ahora disminuye t algo de la dura serv
idumbre de tu padre, y del yugo pesado que puso sobre nosotros, y te serviremos.
5 Y l les dijo: Idos, y de aqu a tres das volved a m. Y el pueblo se fue.
6 Entonces el rey Roboam pidi consejo de los ancianos que haban estado delante de
Salomn su padre cuando viva, y dijo: Cmo aconsejis vosotros que responda a este puebl
o? 7 Y ellos le hablaron diciendo: Si t fueres hoy siervo de este pueblo y lo sir
vieres, y respondindoles buenas palabras les hablares, ellos te servirn para siemp
re. 8 Pero l dej el consejo que los ancianos le haban dado, y pidi consejo de los jve
nes que se haban criado con l, y estaban delante de l. 9 Y les dijo: Cmo aconsejis vos
otros que respondamos a este pueblo, que me ha hablado diciendo: Disminuye algo
del yugo que tu padre puso sobre nosotros? 10 Entonces los jvenes que se haban cri
ado con l le respondieron diciendo: As hablars a este pueblo que te ha dicho estas
palabras: Tu padre agrav nuestro yugo, mas t disminyenos algo; as les hablars: El men
or dedo de los mos es ms grueso que los lomos de mi padre. 11 Ahora, pues, mi padr
e os carg de pesado yugo, mas yo aadir a vuestro yugo; mi padre os castig con azotes
, mas yo os castigar con escorpiones.
12 Al tercer da vino Jeroboam con todo el pueblo a Roboam, segn el rey lo haba mand
ado, diciendo: Volved a m al tercer da. 13 Y el rey respondi al pueblo duramente, d
ejando el consejo que los ancianos le haban dado; 14 y les habl conforme al consej
o de los jvenes, diciendo: Mi padre agrav vuestro yugo, pero yo aadir a vuestro yugo
; mi padre os castig con azotes, mas yo os castigar con escorpiones. 15 Y no oy el
rey al pueblo; porque era designio de Jehov para confirmar la palabra que Jehov ha
ba hablado por medio de Ahas silonita a Jeroboam hijo de Nabat.
16 Cuando todo el pueblo vio que el rey no les haba odo, le respondi estas palabras
, diciendo: Qu parte tenemos nosotros con David? No tenemos heredad en el hijo de
Isa. Israel, a tus tiendas! Provee ahora en tu casa, David! Entonces Israel se fue
a sus tiendas. 17 Pero rein Roboam sobre los hijos de Israel que moraban en las c
iudades de Jud. 18 Y el rey Roboam envi a Adoram, que estaba sobre los tributos; p
ero lo apedre todo Israel, y muri. Entonces el rey Roboam se apresur a subirse en u
n carro y huir a Jerusaln. 19 As se apart Israel de la casa de David hasta hoy. 20
Y aconteci que oyendo todo Israel que Jeroboam haba vuelto, enviaron a llamarle a
la congregacin, y le hicieron rey sobre todo Israel, sin quedar tribu alguna que
siguiese la casa de David, sino slo la tribu de Jud.
21 Y cuando Roboam vino a Jerusaln, reuni a toda la casa de Jud y a la tribu de Ben
jamn, ciento ochenta mil hombres, guerreros escogidos, con el fin de hacer guerra
a la casa de Israel, y hacer volver el reino a Roboam hijo de Salomn. 22 Pero vi
no palabra de Jehov a Semaas varn de Dios, diciendo: 23 Habla a Roboam hijo de Salo
mn, rey de Jud, y a toda la casa de Jud y de Benjamn, y a los dems del pueblo, dicien
do: 24 As ha dicho Jehov: No vayis, ni peleis contra vuestros hermanos los hijos de
Israel; volveos cada uno a su casa, porque esto lo he hecho yo. Y ellos oyeron l
a palabra de Dios, y volvieron y se fueron, conforme a la palabra de Jehov.
El pecado de Jeroboam
25 Entonces reedific Jeroboam a Siquem en el monte de Efran, y habit en ella; y sal
iendo de all, reedific a Penuel. 26 Y dijo Jeroboam en su corazn: Ahora se volver el
reino a la casa de David, 27 si este pueblo subiere a ofrecer sacrificios en la
casa de Jehov en Jerusaln; porque el corazn de este pueblo se volver a su seor Roboa
m rey de Jud, y me matarn a m, y se volvern a Roboam rey de Jud. 28 Y habiendo tenido
consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante habis subid
o a Jerusaln; he aqu tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tie
rra de Egipto. 29 Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan. 30 Y esto fue causa de
pecado; porque el pueblo iba a adorar delante de uno hasta Dan. 31 Hizo tambin c
asas sobre los lugares altos, e hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran
de los hijos de Lev. 32 Entonces instituy Jeroboam fiesta solemne en el mes octavo
, a los quince das del mes, conforme a la fiesta solemne que se celebraba en Jud;
y sacrific sobre un altar. As hizo en Bet-el, ofreciendo sacrificios a los becerro
s que haba hecho. Orden tambin en Bet-el sacerdotes para los lugares altos que l haba
fabricado. 33 Sacrific, pues, sobre el altar que l haba hecho en Bet-el, a los qui
nce das del mes octavo, el mes que l haba inventado de su propio corazn; e hizo fies
ta a los hijos de Israel, y subi al altar para quemar incienso.
Un profeta de Jud amonesta a Jeroboam
1 REYES 13
1 He aqu que un varn de Dios por palabra de Jehov vino de Jud a Bet-el; y estando Je
roboam junto al altar para quemar incienso, 2 aqul clam contra el altar por palabr
a de Jehov y dijo: Altar, altar, as ha dicho Jehov: He aqu que a la casa de David na
cer un hijo llamado Josas, el cual sacrificar sobre ti a los sacerdotes de los luga
res altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarn huesos de hombres. 3 Y
aquel mismo da dio una seal, diciendo: Esta es la seal de que Jehov ha hablado: he
aqu que el altar se quebrar, y la ceniza que sobre l est se derramar. 4 Cuando el rey
Jeroboam oy la palabra del varn de Dios, que haba clamado contra el altar de Bet-e
l, extendiendo su mano desde el altar, dijo: Prendedle! Mas la mano que haba exten
dido contra l, se le sec, y no la pudo enderezar. 5 Y el altar se rompi, y se derra
m la ceniza del altar, conforme a la seal que el varn de Dios haba dado por palabra
de Jehov. 6 Entonces respondiendo el rey, dijo al varn de Dios: Te pido que ruegue
s ante la presencia de Jehov tu Dios, y ores por m, para que mi mano me sea restau
rada. Y el varn de Dios or a Jehov, y la mano del rey se le restaur, y qued como era
antes. 7 Y el rey dijo al varn de Dios: Ven conmigo a casa, y comers, y yo te dar u
n presente. 8 Pero el varn de Dios dijo al rey: Aunque me dieras la mitad de tu c
asa, no ira contigo, ni comera pan ni bebera agua en este lugar. 9 Porque as me est o
rdenado por palabra de Jehov, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni regreses
por el camino que fueres. 10 Regres, pues, por otro camino, y no volvi por el cami
no por donde haba venido a Bet-el.
11 Moraba entonces en Bet-el un viejo profeta, al cual vino su hijo y le cont tod
o lo que el varn de Dios haba hecho aquel da en Bet-el; le contaron tambin a su padr
e las palabras que haba hablado al rey. 12 Y su padre les dijo: Por qu camino se fu
e? Y sus hijos le mostraron el camino por donde haba regresado el varn de Dios que
haba venido de Jud. 13 Y l dijo a sus hijos: Ensilladme el asno. Y ellos le ensill
aron el asno, y l lo mont. 14 Y yendo tras el varn de Dios, le hall sentado debajo d
e una encina, y le dijo: Eres t el varn de Dios que vino de Jud? El dijo: Yo soy. 15
Entonces le dijo: Ven conmigo a casa, y come pan. 16 Mas l respondi: No podr volve
r contigo, ni ir contigo, ni tampoco comer pan ni beber agua contigo en este lugar.
17 Porque por palabra de Dios me ha sido dicho: No comas pan ni bebas agua all,
ni regreses por el camino por donde fueres. 18 Y el otro le dijo, mintindole: Yo
tambin soy profeta como t, y un ngel me ha hablado por palabra de Jehov, diciendo: T
rele contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua. 19 Entonces volvi con l, y c
omi pan en su casa, y bebi agua.
20 Y aconteci que estando ellos en la mesa, vino palabra de Jehov al profeta que l
e haba hecho volver. 21 Y clam al varn de Dios que haba venido de Jud, diciendo: As di
jo Jehov: Por cuanto has sido rebelde al mandato de Jehov, y no guardaste el manda
miento que Jehov tu Dios te haba prescrito, 22 sino que volviste, y comiste pan y
bebiste agua en el lugar donde Jehov te haba dicho que no comieses pan ni bebieses
agua, no entrar tu cuerpo en el sepulcro de tus padres. 23 Cuando haba comido pan
y bebido, el que le haba hecho volver le ensill el asno. 24 Y yndose, le top un len
en el camino, y le mat; y su cuerpo estaba echado en el camino, y el asno junto a
l, y el len tambin junto al cuerpo. 25 Y he aqu unos que pasaban, y vieron el cuerp
o que estaba echado en el camino, y el len que estaba junto al cuerpo; y vinieron
y lo dijeron en la ciudad donde el viejo profeta habitaba.
26 Oyndolo el profeta que le haba hecho volver del camino, dijo: El varn de Dios es
, que fue rebelde al mandato de Jehov; por tanto, Jehov le ha entregado al len, que
le ha quebrantado y matado, conforme a la palabra de Jehov que l le dijo. 27 Y ha
bl a sus hijos, y les dijo: Ensilladme un asno. Y ellos se lo ensillaron. 28 Y l f
ue, y hall el cuerpo tendido en el camino, y el asno y el len que estaban junto al
cuerpo; el len no haba comido el cuerpo, ni daado al asno. 29 Entonces tom el profe
ta el cuerpo del varn de Dios, y lo puso sobre el asno y se lo llev. Y el profeta
viejo vino a la ciudad, para endecharle y enterrarle. 30 Y puso el cuerpo en su
sepulcro; y le endecharon, diciendo: Ay, hermano mo! 31 Y despus que le hubieron en
terrado, habl a sus hijos, diciendo: Cuando yo muera, enterradme en el sepulcro e
n que est sepultado el varn de Dios; poned mis huesos junto a los suyos. 32 Porque
sin duda vendr lo que l dijo a voces por palabra de Jehov contra el altar que est e
n Bet-el, y contra todas las cosas de los lugares altos que estn en las ciudades
de Samaria.
33 Con todo esto, no se apart Jeroboam de su mal camino, sino que volvi a hacer sa
cerdotes de los lugares altos de entre el pueblo, y a quien quera lo consagraba p
ara que fuese de los sacerdotes de los lugares altos. 34 Y esto fue causa de pec
ado a la casa de Jeroboam, por lo cual fue cortada y rada de sobre la faz de la t
ierra.
Profeca de Ahas contra Jeroboam
1 REYES 14
1 En aquel tiempo Abas hijo de Jeroboam cay enfermo. 2 Y dijo Jeroboam a su mujer:
Levntate ahora y disfrzate, para que no te conozcan que eres la mujer de Jeroboam
, y ve a Silo; porque all est el profeta Ahas, el que me dijo que yo haba de ser rey
sobre este pueblo. 3 Y toma en tu mano diez panes, y tortas, y una vasija de mi
el, y ve a l, para que te declare lo que ha de ser de este nio.
4 Y la mujer de Jeroboam lo hizo as; y se levant y fue a Silo, y vino a casa de Aha
s. Y ya no poda ver Ahas, porque sus ojos se haban oscurecido a causa de su vejez.
5 Mas Jehov haba dicho a Ahas: He aqu que la mujer de Jeroboam vendr a consultarte po
r su hijo, que est enfermo; as y as le responders, pues cuando ella viniere, vendr di
sfrazada.
6 Cuando Ahas oy el sonido de sus pies, al entrar ella por la puerta, dijo: Entra,
mujer de Jeroboam. Por qu te finges otra? He aqu yo soy enviado a ti con revelacin
dura. 7 Ve y di a Jeroboam: As dijo Jehov Dios de Israel: Por cuanto yo te levant d
e en medio del pueblo, y te hice prncipe sobre mi pueblo Israel, 8 y romp el reino
de la casa de David y te lo entregu a ti; y t no has sido como David mi siervo, q
ue guard mis mandamientos y anduvo en pos de m con todo su corazn, haciendo solamen
te lo recto delante de mis ojos, 9 sino que hiciste lo malo sobre todos los que
han sido antes de ti, pues fuiste y te hiciste dioses ajenos e imgenes de fundicin
para enojarme, y a m me echaste tras tus espaldas; 10 por tanto, he aqu que yo tr
aigo mal sobre la casa de Jeroboam, y destruir de Jeroboam todo varn, as el siervo
como el libre en Israel; y barrer la posteridad de la casa de Jeroboam como se ba
rre el estircol, hasta que sea acabada. 11 El que muera de los de Jeroboam en la
ciudad, lo comern los perros, y el que muera en el campo, lo comern las aves del c
ielo; porque Jehov lo ha dicho. 12 Y t levntate y vete a tu casa; y al poner tu pie
en la ciudad, morir el nio. 13 Y todo Israel lo endechar, y le enterrarn; porque de
los de Jeroboam, slo l ser sepultado, por cuanto se ha hallado en l alguna cosa bue
na delante de Jehov Dios de Israel, en la casa de Jeroboam. 14 Y Jehov levantar par
a s un rey sobre Israel, el cual destruir la casa de Jeroboam en este da; y lo har a
hora mismo. 15 Jehov sacudir a Israel al modo que la caa se agita en las aguas; y l
arrancar a Israel de esta buena tierra que haba dado a sus padres, y los esparcir ms
all del Eufrates, por cuanto han hecho sus imgenes de Asera, enojando a Jehov. 16
Y l entregar a Israel por los pecados de Jeroboam, el cual pec, y ha hecho pecar a
Israel.
17 Entonces la mujer de Jeroboam se levant y se march, y vino a Tirsa; y entrando
ella por el umbral de la casa, el nio muri. 18 Y lo enterraron, y lo endech todo Is
rael, conforme a la palabra de Jehov, la cual l haba hablado por su siervo el profe
ta Ahas. 19 Los dems hechos de Jeroboam, las guerras que hizo, y cmo rein, todo est e
scrito en el libro de las historias de los reyes de Israel. 20 El tiempo que rei
n Jeroboam fue de veintids aos; y habiendo dormido con sus padres, rein en su lugar
Nadab su hijo.
Reinado de Roboam
(2 Cr. 12.1-16)
21 Roboam hijo de Salomn rein en Jud. De cuarenta y un aos era Roboam cuando comenz a
reinar, y diecisiete aos rein en Jerusaln, ciudad que Jehov eligi de todas las tribu
s de Israel, para poner all su nombre. El nombre de su madre fue Naama, amonita.
22 Y Jud hizo lo malo ante los ojos de Jehov, y le enojaron ms que todo lo que sus
padres haban hecho en sus pecados que cometieron. 23 Porque ellos tambin se edific
aron lugares altos, estatuas, e imgenes de Asera, en todo collado alto y debajo d
e todo rbol frondoso. 24 Hubo tambin sodomitas en la tierra, e hicieron conforme a
todas las abominaciones de las naciones que Jehov haba echado delante de los hijo
s de Israel.
25 Al quinto ao del rey Roboam subi Sisac rey de Egipto contra Jerusaln, 26 y tom lo
s tesoros de la casa de Jehov, y los tesoros de la casa real, y lo saque todo; tam
bin se llev todos los escudos de oro que Salomn haba hecho. 27 Y en lugar de ellos h
izo el rey Roboam escudos de bronce, y los dio a los capitanes de los de la guar
dia, quienes custodiaban la puerta de la casa real. 28 Cuando el rey entraba en
la casa de Jehov, los de la guardia los llevaban; y los ponan en la cmara de los de
la guardia.
29 Los dems hechos de Roboam, y todo lo que hizo, no est escrito en las crnicas de l
os reyes de Jud? 30 Y hubo guerra entre Roboam y Jeroboam todos los das. 31 Y durm
i Roboam con sus padres, y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David. El
nombre de su madre fue Naama, amonita. Y rein en su lugar Abiam su hijo.
Reinado de Abiam
(2 Cr. 13.1-22)
1 REYES 15
1 En el ao dieciocho del rey Jeroboam hijo de Nabat, Abiam comenz a reinar sobre J
ud, 2 y rein tres aos en Jerusaln. El nombre de su madre fue Maaca, hija de Abisalom
. 3 Y anduvo en todos los pecados que su padre haba cometido antes de l; y no fue
su corazn perfecto con Jehov su Dios, como el corazn de David su padre. 4 Mas por a
mor a David, Jehov su Dios le dio lmpara en Jerusaln, levantando a su hijo despus de
l, y sosteniendo a Jerusaln; 5 por cuanto David haba hecho lo recto ante los ojos
de Jehov, y de ninguna cosa que le mandase se haba apartado en todos los das de su
vida, salvo en lo tocante a Uras heteo. 6 Y hubo guerra entre Roboam, y Jeroboam
todos los das de su vida. 7 Los dems hechos de Abiam, y todo lo que hizo, no est esc
rito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? Y hubo guerra entre Abiam y J
eroboam. 8 Y durmi Abiam con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David; y
rein Asa su hijo en su lugar.
Reinado de Asa
(2 Cr. 14.1-5; 15.16-19)
9 En el ao veinte de Jeroboam rey de Israel, Asa comenz a reinar sobre Jud. 10 Y re
in cuarenta y un aos en Jerusaln; el nombre de su madre fue Maaca, hija de Abisalom
. 11 Asa hizo lo recto ante los ojos de Jehov, como David su padre. 12 Porque qui
t del pas a los sodomitas, y quit todos los dolos que sus padres haban hecho. 13 Tamb
in priv a su madre Maaca de ser reina madre, porque haba hecho un dolo de Asera. Ade
ms deshizo Asa el dolo de su madre, y lo quem junto al torrente de Cedrn. 14 Sin emb
argo, los lugares altos no se quitaron. Con todo, el corazn de Asa fue perfecto p
ara con Jehov toda su vida. 15 Tambin meti en la casa de Jehov lo que su padre haba d
edicado, y lo que l dedic: oro, plata y alhajas.
Alianza de Asa con Ben-adad
(2 Cr. 16.1-10)
16 Hubo guerra entre Asa y Baasa rey de Israel, todo el tiempo de ambos. 17 Y su
bi Baasa rey de Israel contra Jud, y edific a Ram, para no dejar a ninguno salir ni
entrar a Asa rey de Jud. 18 Entonces tomando Asa toda la plata y el oro que haba q
uedado en los tesoros de la casa de Jehov, y los tesoros de la casa real, los ent
reg a sus siervos, y los envi el rey Asa a Ben-adad hijo de Tabrimn, hijo de Hezin,
rey de Siria, el cual resida en Damasco, diciendo: 19 Haya alianza entre nosotros
, como entre mi padre y el tuyo. He aqu yo te envo un presente de plata y de oro;
ve, y rompe tu pacto con Baasa rey de Israel, para que se aparte de m. 20 Y Ben-a
dad consinti con el rey Asa, y envi los prncipes de los ejrcitos que tena contra las
ciudades de Israel, y conquist Ijn, Dan, Abel-bet-maaca, y toda Cineret, con toda
la tierra de Neftal. 21 Oyendo esto Baasa, dej de edificar a Ram, y se qued en Tirsa
. 22 Entonces el rey Asa convoc a todo Jud, sin exceptuar a ninguno; y quitaron de
Ram la piedra y la madera con que Baasa edificaba, y edific el rey Asa con ello a
Geba de Benjamn, y a Mizpa.
Muerte de Asa
(2 Cr. 16.11-14)
23 Los dems hechos de Asa, y todo su podero, y todo lo que hizo, y las ciudades qu
e edific, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? Mas en
los das de su vejez enferm de los pies. 24 Y durmi Asa con sus padres, y fue sepult
ado con ellos en la ciudad de David su padre; y rein en su lugar Josafat su hijo.

Reinado de Nadab
25 Nadab hijo de Jeroboam comenz a reinar sobre Israel en el segundo ao de Asa rey
de Jud; y rein sobre Israel dos aos. 26 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, anda
ndo en el camino de su padre, y en los pecados con que hizo pecar a Israel.
27 Y Baasa hijo de Ahas, el cual era de la casa de Isacar, conspir contra l, y lo h
iri Baasa en Gibetn, que era de los filisteos; porque Nadab y todo Israel tenan sit
iado a Gibetn. 28 Lo mat, pues, Baasa en el tercer ao de Asa rey de Jud, y rein en lu
gar suyo. 29 Y cuando l vino al reino, mat a toda la casa de Jeroboam, sin dejar a
lma viviente de los de Jeroboam, hasta raerla, conforme a la palabra que Jehov ha
bl por su siervo Ahas silonita; 30 por los pecados que Jeroboam haba cometido, y co
n los cuales hizo pecar a Israel; y por su provocacin con que provoc a enojo a Jeh
ov Dios de Israel.
31 Los dems hechos de Nadab, y todo lo que hizo, no est todo escrito en el libro de
las crnicas de los reyes de Israel? 32 Y hubo guerra entre Asa y Baasa rey de Is
rael, todo el tiempo de ambos.
Reinado de Baasa
33 En el tercer ao de Asa rey de Jud, comenz a reinar Baasa hijo de Ahas sobre todo
Israel en Tirsa; y rein veinticuatro aos. 34 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov,
y anduvo en el camino de Jeroboam, y en su pecado con que hizo pecar a Israel.
1 REYES 16
1 Y vino palabra de Jehov a Jeh hijo de Hanani contra Baasa, diciendo: 2 Por cuant
o yo te levant del polvo y te puse por prncipe sobre mi pueblo Israel, y has andad
o en el camino de Jeroboam, y has hecho pecar a mi pueblo Israel, provocndome a i
ra con tus pecados; 3 he aqu yo barrer la posteridad de Baasa, y la posteridad de
su casa; y pondr su casa como la casa de Jeroboam hijo de Nabat. 4 El que de Baas
a fuere muerto en la ciudad, lo comern los perros; y el que de l fuere muerto en e
l campo, lo comern las aves del cielo.
5 Los dems hechos de Baasa, y las cosas que hizo, y su podero, no est todo escrito e
n el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 6 Y durmi Baasa con sus padres,
y fue sepultado en Tirsa, y rein en su lugar Ela su hijo. 7 Pero la palabra de Je
hov por el profeta Jeh hijo de Hanani haba sido contra Baasa y tambin contra su casa
, con motivo de todo lo malo que hizo ante los ojos de Jehov, provocndole a ira co
n las obras de sus manos, para que fuese hecha como la casa de Jeroboam; y porqu
e la haba destruido.
Reinados de Ela y de Zimri
8 En el ao veintisis de Asa rey de Jud comenz a reinar Ela hijo de Baasa sobre Israe
l en Tirsa; y rein dos aos. 9 Y conspir contra l su siervo Zimri, comandante de la m
itad de los carros. Y estando l en Tirsa, bebiendo y embriagado en casa de Arsa s
u mayordomo en Tirsa, 10 vino Zimri y lo hiri y lo mat, en el ao veintisiete de Asa
rey de Jud; y rein en lugar suyo.
11 Y luego que lleg a reinar y estuvo sentado en su trono, mat a toda la casa de B
aasa, sin dejar en ella varn, ni parientes ni amigos. 12 As extermin Zimri a toda l
a casa de Baasa, conforme a la palabra que Jehov haba proferido contra Baasa por m
edio del profeta Jeh, 13 por todos los pecados de Baasa y los pecados de Ela su h
ijo, con los cuales ellos pecaron e hicieron pecar a Israel, provocando a enojo
con sus vanidades a Jehov Dios de Israel. 14 Los dems hechos de Ela, y todo lo que
hizo, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?
15 En el ao veintisiete de Asa rey de Jud, comenz a reinar Zimri, y rein siete das en
Tirsa; y el pueblo haba acampado contra Gibetn, ciudad de los filisteos. 16 Y el
pueblo que estaba en el campamento oy decir: Zimri ha conspirado, y ha dado muert
e al rey. Entonces todo Israel puso aquel mismo da por rey sobre Israel a Omri, g
eneral del ejrcito, en el campo de batalla. 17 Y subi Omri de Gibetn, y con l todo I
srael, y sitiaron a Tirsa. 18 Mas viendo Zimri tomada la ciudad, se meti en el pa
lacio de la casa real, y prendi fuego a la casa consigo; y as muri, 19 por los peca
dos que haba cometido, haciendo lo malo ante los ojos de Jehov, y andando en los c
aminos de Jeroboam, y en su pecado que cometi, haciendo pecar a Israel. 20 El res
to de los hechos de Zimri, y la conspiracin que hizo, no est todo escrito en el lib
ro de las crnicas de los reyes de Israel?
Reinado de Omri
21 Entonces el pueblo de Israel fue dividido en dos partes: la mitad del pueblo
segua a Tibni hijo de Ginat para hacerlo rey, y la otra mitad segua a Omri. 22 Mas
el pueblo que segua a Omri pudo ms que el que segua a Tibni hijo de Ginat; y Tibni
muri, y Omri fue rey. 23 En el ao treinta y uno de Asa rey de Jud, comenz a reinar
Omri sobre Israel, y rein doce aos; en Tirsa rein seis aos. 24 Y Omri compr a Semer e
l monte de Samaria por dos talentos de plata, y edific en el monte; y llam el nomb
re de la ciudad que edific, Samaria, del nombre de Semer, que fue dueo de aquel mo
nte.
25 Y Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehov, e hizo peor que todos los que haban
reinado antes de l; 26 pues anduvo en todos los caminos de Jeroboam hijo de Naba
t, y en el pecado con el cual hizo pecar a Israel, provocando a ira a Jehov Dios
de Israel con sus dolos. 27 Los dems hechos de Omri, y todo lo que hizo, y las val
entas que ejecut, no est todo escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Isra
el? 28 Y Omri durmi con sus padres, y fue sepultado en Samaria, y rein en lugar su
yo Acab su hijo.
Reinado de Acab
29 Comenz a reinar Acab hijo de Omri sobre Israel el ao treinta y ocho de Asa rey
de Jud. 30 Y rein Acab hijo de Omri sobre Israel en Samaria veintids aos. Y Acab hij
o de Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehov, ms que todos los que reinaron antes
de l. 31 Porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Naba
t, y tom por mujer a Jezabel, hija de Et-baal rey de los sidonios, y fue y sirvi a
Baal, y lo ador. 32 E hizo altar a Baal, en el templo de Baal que l edific en Sama
ria. 33 Hizo tambin Acab una imagen de Asera, haciendo as Acab ms que todos los rey
es de Israel que reinaron antes que l, para provocar la ira de Jehov Dios de Israe
l. 34 En su tiempo Hiel de Bet-el reedific a Jeric. A precio de la vida de Abiram
su primognito ech el cimiento, y a precio de la vida de Segub su hijo menor puso s
us puertas, conforme a la palabra que Jehov haba hablado por Josu hijo de Nun.
Elas predice la sequa
1 REYES 17
1 Entonces Elas tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Je
hov Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habr lluvia ni roco en estos aos
, sino por mi palabra. 2 Y vino a l palabra de Jehov, diciendo: 3 Aprtate de aqu, y
vulvete al oriente, y escndete en el arroyo de Querit, que est frente al Jordn. 4 Be
bers del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den all de comer. 5 Y l fue e
hizo conforme a la palabra de Jehov; pues se fue y vivi junto al arroyo de Querit
, que est frente al Jordn. 6 Y los cuervos le traan pan y carne por la maana, y pan
y carne por la tarde; y beba del arroyo. 7 Pasados algunos das, se sec el arroyo, p
orque no haba llovido sobre la tierra.
Elas y la viuda de Sarepta
8 Vino luego a l palabra de Jehov, diciendo: 9 Levntate, vete a Sarepta de Sidn, y m
ora all; he aqu yo he dado orden all a una mujer viuda que te sustente. 10 Entonces
l se levant y se fue a Sarepta. Y cuando lleg a la puerta de la ciudad, he aqu una
mujer viuda que estaba all recogiendo lea; y l la llam, y le dijo: Te ruego que me t
raigas un poco de agua en un vaso, para que beba. 11 Y yendo ella para trarsela, l
la volvi a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas tambin un bocado de pan en
tu mano. 12 Y ella respondi: Vive Jehov tu Dios, que no tengo pan cocido; solament
e un puado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y aho
ra recoga dos leos, para entrar y prepararlo para m y para mi hijo, para que lo com
amos, y nos dejemos morir. 13 Elas le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dic
ho; pero hazme a m primero de ello una pequea torta cocida debajo de la ceniza, y
tremela; y despus hars para ti y para tu hijo. 14 Porque Jehov Dios de Israel ha dic
ho as: La harina de la tinaja no escasear, ni el aceite de la vasija disminuir, has
ta el da en que Jehov haga llover sobre la faz de la tierra. 15 Entonces ella fue
e hizo como le dijo Elas; y comi l, y ella, y su casa, muchos das. 16 Y la harina de
la tinaja no escase, ni el aceite de la vasija mengu, conforme a la palabra que J
ehov haba dicho por Elas.
17 Despus de estas cosas aconteci que cay enfermo el hijo del ama de la casa; y la
enfermedad fue tan grave que no qued en l aliento. 18 Y ella dijo a Elas: Qu tengo yo
contigo, varn de Dios? Has venido a m para traer a memoria mis iniquidades, y para
hacer morir a mi hijo? 19 El le dijo: Dame ac tu hijo. Entonces l lo tom de su reg
azo, y lo llev al aposento donde l estaba, y lo puso sobre su cama. 20 Y clamando
a Jehov, dijo: Jehov Dios mo, aun a la viuda en cuya casa estoy hospedado has afligi
do, hacindole morir su hijo? 21 Y se tendi sobre el nio tres veces, y clam a Jehov y
dijo: Jehov Dios mo, te ruego que hagas volver el alma de este nio a l. 22 Y Jehov oy
la voz de Elas, y el alma del nio volvi a l, y revivi. 23 Tomando luego Elas al nio, lo
trajo del aposento a la casa, y lo dio a su madre, y le dijo Elas: Mira, tu hijo
vive. 24 Entonces la mujer dijo a Elas: Ahora conozco que t eres varn de Dios, y q
ue la palabra de Jehov es verdad en tu boca.
Elas regresa a ver a Acab
1 REYES 18
1 Pasados muchos das, vino palabra de Jehov a Elas en el tercer ao, diciendo: Ve, mus
trate a Acab, y yo har llover sobre la faz de la tierra. 2 Fue, pues, Elas a mostr
arse a Acab. Y el hambre era grave en Samaria. 3 Y Acab llam a Abdas su mayordomo.
Abdas era en gran manera temeroso de Jehov. 4 Porque cuando Jezabel destrua a los
profetas de Jehov, Abdas tom a cien profetas y los escondi de cincuenta en cincuenta
en cuevas, y los sustent con pan y agua. 5 Dijo, pues, Acab a Abdas: Ve por el pas
a todas las fuentes de aguas, y a todos los arroyos, a ver si acaso hallaremos
hierba con que conservemos la vida a los caballos y a las mulas, para que no nos
quedemos sin bestias. 6 Y dividieron entre s el pas para recorrerlo; Acab fue por
un camino, y Abdas fue separadamente por otro.
7 Y yendo Abdas por el camino, se encontr con Elas; y cuando lo reconoci, se postr so
bre su rostro y dijo: No eres t mi seor Elas? 8 Y l respondi: Yo soy; ve, di a tu amo:
Aqu est Elas. 9 Pero l dijo: En qu he pecado, para que entregues a tu siervo en mano
de Acab para que me mate? 10 Vive Jehov tu Dios, que no ha habido nacin ni reino a
donde mi seor no haya enviado a buscarte, y todos han respondido: No est aqu; y a r
einos y a naciones l ha hecho jurar que no te han hallado. 11 Y ahora t dices: Ve,
di a tu amo: Aqu est Elas? 12 Acontecer que luego que yo me haya ido, el Espritu de J
ehov te llevar adonde yo no sepa, y al venir yo y dar las nuevas a Acab, al no hal
larte l, me matar; y tu siervo teme a Jehov desde su juventud. 13 No ha sido dicho a
mi seor lo que hice, cuando Jezabel mataba a los profetas de Jehov; que escond a c
ien varones de los profetas de Jehov de cincuenta en cincuenta en cuevas, y los m
antuve con pan y agua? 14 Y ahora dices t: Ve, di a tu amo: Aqu est Elas; para que l m
e mate? 15 Y le dijo Elas: Vive Jehov de los ejrcitos, en cuya presencia estoy, que
hoy me mostrar a l. 16 Entonces Abdas fue a encontrarse con Acab, y le dio el avis
o; y Acab vino a encontrarse con Elas.
17 Cuando Acab vio a Elas, le dijo: Eres t el que turbas a Israel? 18 Y l respondi: Y
o no he turbado a Israel, sino t y la casa de tu padre, dejando los mandamientos
de Jehov, y siguiendo a los baales. 19 Enva, pues, ahora y congrgame a todo Israel
en el monte Carmelo, y los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, y los cuatr
ocientos profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel.
Elas y los profetas de Baal
20 Entonces Acab convoc a todos los hijos de Israel, y reuni a los profetas en el
monte Carmelo. 21 Y acercndose Elas a todo el pueblo, dijo: Hasta cundo claudicaris v
osotros entre dos pensamientos? Si Jehov es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos
de l. Y el pueblo no respondi palabra. 22 Y Elas volvi a decir al pueblo: Slo yo he q
uedado profeta de Jehov; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta
hombres. 23 Dnsenos, pues, dos bueyes, y escojan ellos uno, y crtenlo en pedazos,
y pnganlo sobre lea, pero no pongan fuego debajo; y yo preparar el otro buey, y lo
pondr sobre lea, y ningn fuego pondr debajo. 24 Invocad luego vosotros el nombre de
vuestros dioses, y yo invocar el nombre de Jehov; y el Dios que respondiere por me
dio de fuego, se sea Dios. Y todo el pueblo respondi, diciendo: Bien dicho. 25 Ent
onces Elas dijo a los profetas de Baal: Escogeos un buey, y preparadlo vosotros p
rimero, pues que sois los ms; e invocad el nombre de vuestros dioses, mas no pongi
s fuego debajo. 26 Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e i
nvocaron el nombre de Baal desde la maana hasta el medioda, diciendo: Baal, respnden
os! Pero no haba voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando c
erca del altar que haban hecho. 27 Y aconteci al medioda, que Elas se burlaba de ell
os, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quiz est meditando, o tiene algn
trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle. 28 Y ellos clama
ban a grandes voces, y se sajaban con cuchillos y con lancetas conforme a su cos
tumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos. 29 Pas el medioda, y ellos siguieron
gritando frenticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio, pero no hubo ni
nguna voz, ni quien respondiese ni escuchase.
30 Entonces dijo Elas a todo el pueblo: Acercaos a m. Y todo el pueblo se le acerc;
y l arregl el altar de Jehov que estaba arruinado. 31 Y tomando Elas doce piedras,
conforme al nmero de las tribus de los hijos de Jacob, al cual haba sido dada pala
bra de Jehov diciendo, Israel ser tu nombre, 32 edific con las piedras un altar en
el nombre de Jehov; despus hizo una zanja alrededor del altar, en que cupieran dos
medidas de grano. 33 Prepar luego la lea, y cort el buey en pedazos, y lo puso sob
re la lea. 34 Y dijo: Llenad cuatro cntaros de agua, y derramadla sobre el holocau
sto y sobre la lea. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo an: Hac
edlo la tercera vez; y lo hicieron la tercera vez, 35 de manera que el agua corra
alrededor del altar, y tambin se haba llenado de agua la zanja.
36 Cuando lleg la hora de ofrecerse el holocausto, se acerc el profeta Elas y dijo:
Jehov Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que t eres Dios e
n Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas co
sas. 37 Respndeme, Jehov, respndeme, para que conozca este pueblo que t, oh Jehov, er
es el Dios, y que t vuelves a ti el corazn de ellos. 38 Entonces cay fuego de Jehov,
y consumi el holocausto, la lea, las piedras y el polvo, y aun lami el agua que es
taba en la zanja. 39 Vindolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: Jehov es el Di
os, Jehov es el Dios! 40 Entonces Elas les dijo: Prended a los profetas de Baal, p
ara que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y los llev Elas al arroyo de Ci
sn, y all los degoll.
Elas ora por lluvia
41 Entonces Elas dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye.
42 Acab subi a comer y a beber. Y Elas subi a la cumbre del Carmelo, y postrndose e
n tierra, puso su rostro entre las rodillas. 43 Y dijo a su criado: Sube ahora,
y mira hacia el mar. Y l subi, y mir, y dijo: No hay nada. Y l le volvi a decir: Vuel
ve siete veces. 44 A la sptima vez dijo: Yo veo una pequea nube como la palma de l
a mano de un hombre, que sube del mar. Y l dijo: Ve, y di a Acab: Unce tu carro y
desciende, para que la lluvia no te ataje. 45 Y aconteci, estando en esto, que l
os cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia. Y subiendo
Acab, vino a Jezreel. 46 Y la mano de Jehov estuvo sobre Elas, el cual ci sus lomos
, y corri delante de Acab hasta llegar a Jezreel.
Elas huye a Horeb
1 REYES 19
1 Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elas haba hecho, y de cmo haba matado a
espada a todos los profetas. 2 Entonces envi Jezabel a Elas un mensajero, diciend
o: As me hagan los dioses, y aun me aadan, si maana a estas horas yo no he puesto t
u persona como la de uno de ellos. 3 Viendo, pues, el peligro, se levant y se fue
para salvar su vida, y vino a Beerseba, que est en Jud, y dej all a su criado.
4 Y l se fue por el desierto un da de camino, y vino y se sent debajo de un enebro;
y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehov, qutame la vida, pues no soy yo mejo
r que mis padres. 5 Y echndose debajo del enebro, se qued dormido; y he aqu luego u
n ngel le toc, y le dijo: Levntate, come. 6 Entonces l mir, y he aqu a su cabecera una
torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comi y bebi, y volvi a dorm
irse. 7 Y volviendo el ngel de Jehov la segunda vez, lo toc, diciendo: Levntate y co
me, porque largo camino te resta. 8 Se levant, pues, y comi y bebi; y fortalecido c
on aquella comida camin cuarenta das y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Di
os.
9 Y all se meti en una cueva, donde pas la noche. Y vino a l palabra de Jehov, el cua
l le dijo: Qu haces aqu, Elas? 10 El respondi: He sentido un vivo celo por Jehov Dios
de los ejrcitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tu
s altares, y han matado a espada a tus profetas; y slo yo he quedado, y me buscan
para quitarme la vida. 11 El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de
Jehov. Y he aqu Jehov que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompa los monte
s, y quebraba las peas delante de Jehov; pero Jehov no estaba en el viento. Y tras
el viento un terremoto; pero Jehov no estaba en el terremoto. 12 Y tras el terrem
oto un fuego; pero Jehov no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible
y delicado. 13 Y cuando lo oy Elas, cubri su rostro con su manto, y sali, y se puso
a la puerta de la cueva. Y he aqu vino a l una voz, diciendo: Qu haces aqu, Elas? 14
El respondi: He sentido un vivo celo por Jehov Dios de los ejrcitos; porque los hij
os de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espa
da a tus profetas; y slo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. 15 Y l
e dio Jehov: Ve, vulvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegars, y un
girs a Hazael por rey de Siria. 16 A Jeh hijo de Nimsi ungirs por rey sobre Israel;
y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirs para que sea profeta en tu luga
r. 17 Y el que escapare de la espada de Hazael, Jeh lo matar; y el que escapare de
la espada de Jeh, Eliseo lo matar. 18 Y yo har que queden en Israel siete mil, cuy
as rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron.
Llamamiento de Eliseo
19 Partiendo l de all, hall a Eliseo hijo de Safat, que araba con doce yuntas delan
te de s, y l tena la ltima. Y pasando Elas por delante de l, ech sobre l su manto. 20
tonces dejando l los bueyes, vino corriendo en pos de Elas, y dijo: Te ruego que m
e dejes besar a mi padre y a mi madre, y luego te seguir. Y l le dijo: Ve, vuelve;
qu te he hecho yo? 21 Y se volvi, y tom un par de bueyes y los mat, y con el arado d
e los bueyes coci la carne, y la dio al pueblo para que comiesen. Despus se levant
y fue tras Elas, y le serva.
Acab derrota a los sirios
1 REYES 20
1 Entonces Ben-adad rey de Siria junt a todo su ejrcito, y con l a treinta y dos re
yes, con caballos y carros; y subi y siti a Samaria, y la combati. 2 Y envi mensajer
os a la ciudad a Acab rey de Israel, diciendo: 3 As ha dicho Ben-adad: Tu plata y
tu oro son mos, y tus mujeres y tus hijos hermosos son mos. 4 Y el rey de Israel
respondi y dijo: Como t dices, rey seor mo, yo soy tuyo, y todo lo que tengo. 5 Volv
iendo los mensajeros otra vez, dijeron: As dijo Ben-adad: Yo te envi a decir: Tu p
lata y tu oro, y tus mujeres y tus hijos me dars. 6 Adems, maana a estas horas envi
ar yo a ti mis siervos, los cuales registrarn tu casa, y las casas de tus siervos;
y tomarn y llevarn todo lo precioso que tengas.
7 Entonces el rey de Israel llam a todos los ancianos del pas, y les dijo: Entende
d, y ved ahora cmo ste no busca sino mal; pues ha enviado a m por mis mujeres y mis
hijos, y por mi plata y por mi oro, y yo no se lo he negado. 8 Y todos los anci
anos y todo el pueblo le respondieron: No le obedezcas, ni hagas lo que te pide.
9 Entonces l respondi a los embajadores de Ben-adad: Decid al rey mi seor: Har todo
lo que mandaste a tu siervo al principio; mas esto no lo puedo hacer. Y los emb
ajadores fueron, y le dieron la respuesta. 10 Y Ben-adad nuevamente le envi a dec
ir: As me hagan los dioses, y aun me aadan, que el polvo de Samaria no bastar a los
puos de todo el pueblo que me sigue. 11 Y el rey de Israel respondi y dijo: Decid
le que no se alabe tanto el que se cie las armas, como el que las descie.
12 Y cuando l oy esta palabra, estando bebiendo con los reyes en las tiendas, dijo
a sus siervos: Disponeos. Y ellos se dispusieron contra la ciudad. 13 Y he aqu u
n profeta vino a Acab rey de Israel, y le dijo: As ha dicho Jehov: Has visto esta g
ran multitud? He aqu yo te la entregar hoy en tu mano, para que conozcas que yo so
y Jehov. 14 Y respondi Acab: Por mano de quin? El dijo: As ha dicho Jehov: Por mano de
los siervos de los prncipes de las provincias. Y dijo Acab: Quin comenzar la batall
a? Y l respondi: T. 15 Entonces l pas revista a los siervos de los prncipes de las pro
vincias, los cuales fueron doscientos treinta y dos. Luego pas revista a todo el
pueblo, a todos los hijos de Israel, que fueron siete mil.
16 Y salieron a medioda. Y estaba Ben-adad bebiendo y embriagndose en las tiendas,
l y los reyes, los treinta y dos reyes que haban venido en su ayuda. 17 Y los sie
rvos de los prncipes de las provincias salieron los primeros. Y Ben-adad haba envi
ado quien le dio aviso, diciendo: Han salido hombres de Samaria. 18 El entonces
dijo: Si han salido por paz, tomadlos vivos; y si han salido para pelear, tomadl
os vivos.
19 Salieron, pues, de la ciudad los siervos de los prncipes de las provincias, y
en pos de ellos el ejrcito. 20 Y mat cada uno al que vena contra l; y huyeron los si
rios, siguindoles los de Israel. Y el rey de Siria, Ben-adad, se escap en un cabal
lo con alguna gente de caballera. 21 Y sali el rey de Israel, e hiri la gente de a
caballo, y los carros, y deshizo a los sirios causndoles gran estrago.
22 Vino luego el profeta al rey de Israel y le dijo: Ve, fortalcete, y considera
y mira lo que hagas; porque pasado un ao, el rey de Siria vendr contra ti.
23 Y los siervos del rey de Siria le dijeron: Sus dioses son dioses de los monte
s, por eso nos han vencido; mas si peleremos con ellos en la llanura, se ver si no
los vencemos. 24 Haz, pues, as: Saca a los reyes cada uno de su puesto, y pon ca
pitanes en lugar de ellos. 25 Y t frmate otro ejrcito como el ejrcito que perdiste,
caballo por caballo, y carro por carro; luego pelearemos con ellos en campo raso
, y veremos si no los vencemos. Y l les dio odo, y lo hizo as.
26 Pasado un ao, Ben-adad pas revista al ejrcito de los sirios, y vino a Afec para
pelear contra Israel. 27 Los hijos de Israel fueron tambin inspeccionados, y toma
ndo provisiones fueron al encuentro de ellos; y acamparon los hijos de Israel de
lante de ellos como dos rebauelos de cabras, y los sirios llenaban la tierra. 28
Vino entonces el varn de Dios al rey de Israel, y le habl diciendo: As dijo Jehov: P
or cuanto los sirios han dicho: Jehov es Dios de los montes, y no Dios de los val
les, yo entregar toda esta gran multitud en tu mano, para que conozcis que yo soy
Jehov. 29 Siete das estuvieron acampados los unos frente a los otros, y al sptimo da
se dio la batalla; y los hijos de Israel mataron de los sirios en un solo da cie
n mil hombres de a pie. 30 Los dems huyeron a Afec, a la ciudad; y el muro cay sob
re veintisiete mil hombres que haban quedado. Tambin Ben- adad vino huyendo a la c
iudad, y se esconda de aposento en aposento.
31 Entonces sus siervos le dijeron: He aqu, hemos odo de los reyes de la casa de I
srael, que son reyes clementes; pongamos, pues, ahora cilicio en nuestros lomos,
y sogas en nuestros cuellos, y salgamos al rey de Israel, a ver si por ventura
te salva la vida. 32 Cieron, pues, sus lomos con cilicio, y sogas a sus cuellos,
y vinieron al rey de Israel y le dijeron: Tu siervo Ben-adad dice: Te ruego que
viva mi alma. Y l respondi: Si l vive an, mi hermano es. 33 Esto tomaron aquellos ho
mbres por buen augurio, y se apresuraron a tomar la palabra de su boca, y dijero
n: Tu hermano Ben-adad vive. Y l dijo: Id y traedle. Ben-adad entonces se present
a Acab, y l le hizo subir en un carro. 34 Y le dijo Ben-adad: Las ciudades que mi
padre tom al tuyo, yo las restituir; y haz plazas en Damasco para ti, como mi pad
re las hizo en Samaria. Y yo, dijo Acab, te dejar partir con este pacto. Hizo, pu
es, pacto con l, y le dej ir.
35 Entonces un varn de los hijos de los profetas dijo a su compaero por palabra de
Dios: Hireme ahora. Mas el otro no quiso herirle. 36 El le dijo: Por cuanto no h
as obedecido a la palabra de Jehov, he aqu que cuando te apartes de m, te herir un l
en. Y cuando se apart de l, le encontr un len, y le mat. 37 Luego se encontr con otro h
ombre, y le dijo: Hireme ahora. Y el hombre le dio un golpe, y le hizo una herida
. 38 Y el profeta se fue, y se puso delante del rey en el camino, y se disfraz, p
onindose una venda sobre los ojos. 39 Y cuando el rey pasaba, l dio voces al rey,
y dijo: Tu siervo sali en medio de la batalla; y he aqu que se me acerc un soldado
y me trajo un hombre, dicindome: Guarda a este hombre, y si llegare a huir, tu vi
da ser por la suya, o pagars un talento de plata. 40 Y mientras tu siervo estaba o
cupado en una y en otra cosa, el hombre desapareci. Entonces el rey de Israel le
dijo: Esa ser tu sentencia; t la has pronunciado. 41 Pero l se quit de pronto la ven
da de sobre sus ojos, y el rey de Israel conoci que era de los profetas. 42 Y l le
dijo: As ha dicho Jehov: Por cuanto soltaste de la mano el hombre de mi anatema,
tu vida ser por la suya, y tu pueblo por el suyo. 43 Y el rey de Israel se fue a
su casa triste y enojado, y lleg a Samaria.
Acab y la via de Nabot
1 REYES 21
1 Pasadas estas cosas, aconteci que Nabot de Jezreel tena all una via junto al palac
io de Acab rey de Samaria. 2 Y Acab habl a Nabot, diciendo: Dame tu via para un hu
erto de legumbres, porque est cercana a mi casa, y yo te dar por ella otra via mejo
r que esta; o si mejor te pareciere, te pagar su valor en dinero. 3 Y Nabot respo
ndi a Acab: Gurdeme Jehov de que yo te d a ti la heredad de mis padres. 4 Y vino Aca
b a su casa triste y enojado, por la palabra que Nabot de Jezreel le haba respond
ido, diciendo: No te dar la heredad de mis padres. Y se acost en su cama, y volvi s
u rostro, y no comi.
5 Vino a l su mujer Jezabel, y le dijo: Por qu est tan decado tu espritu, y no comes?
6 El respondi: Porque habl con Nabot de Jezreel, y le dije que me diera su via por
dinero, o que si ms quera, le dara otra via por ella; y l respondi: Yo no te dar mi vi
7 Y su mujer Jezabel le dijo: Eres t ahora rey sobre Israel? Levntate, y come y alg
rate; yo te dar la via de Nabot de Jezreel.
8 Entonces ella escribi cartas en nombre de Acab, y las sell con su anillo, y las
envi a los ancianos y a los principales que moraban en la ciudad con Nabot. 9 Y l
as cartas que escribi decan as: Proclamad ayuno, y poned a Nabot delante del pueblo
; 10 y poned a dos hombres perversos delante de l, que atestigen contra l y digan:
T has blasfemado a Dios y al rey. Y entonces sacadlo, y apedreadlo para que muera
. 11 Y los de su ciudad, los ancianos y los principales que moraban en su ciudad
, hicieron como Jezabel les mand, conforme a lo escrito en las cartas que ella le
s haba enviado. 12 Y promulgaron ayuno, y pusieron a Nabot delante del pueblo. 13
Vinieron entonces dos hombres perversos, y se sentaron delante de l; y aquellos
hombres perversos atestiguaron contra Nabot delante del pueblo, diciendo: Nabot
ha blasfemado a Dios y al rey. Y lo llevaron fuera de la ciudad y lo apedrearon,
y muri. 14 Despus enviaron a decir a Jezabel: Nabot ha sido apedreado y ha muerto
.
15 Cuando Jezabel oy que Nabot haba sido apedreado y muerto, dijo a Acab: Levntate
y toma la via de Nabot de Jezreel, que no te la quiso dar por dinero; porque Nabo
t no vive, sino que ha muerto. 16 Y oyendo Acab que Nabot era muerto, se levant p
ara descender a la via de Nabot de Jezreel, para tomar posesin de ella.
17 Entonces vino palabra de Jehov a Elas tisbita, diciendo: 18 Levntate, desciende
a encontrarte con Acab rey de Israel, que est en Samaria; he aqu l est en la via de N
abot, a la cual ha descendido para tomar posesin de ella. 19 Y le hablars diciendo
: As ha dicho Jehov: No mataste, y tambin has despojado? Y volvers a hablarle, dicien
do: As ha dicho Jehov: En el mismo lugar donde lamieron los perros la sangre de Na
bot, los perros lamern tambin tu sangre, tu misma sangre.
20 Y Acab dijo a Elas: Me has hallado, enemigo mo? El respondi: Te he encontrado, po
rque te has vendido a hacer lo malo delante de Jehov. 21 He aqu yo traigo mal sobr
e ti, y barrer tu posteridad y destruir hasta el ltimo varn de la casa de Acab, tant
o el siervo como el libre en Israel. 22 Y pondr tu casa como la casa de Jeroboam
hijo de Nabat, y como la casa de Baasa hijo de Ahas, por la rebelin con que me pro
vocaste a ira, y con que has hecho pecar a Israel. 23 De Jezabel tambin ha hablad
o Jehov, diciendo: Los perros comern a Jezabel en el muro de Jezreel. 24 El que de
Acab fuere muerto en la ciudad, los perros lo comern, y el que fuere muerto en e
l campo, lo comern las aves del cielo.
25 (A la verdad ninguno fue como Acab, que se vendi para hacer lo malo ante los o
jos de Jehov; porque Jezabel su mujer lo incitaba. 26 El fue en gran manera abomi
nable, caminando en pos de los dolos, conforme a todo lo que hicieron los amorreo
s, a los cuales lanz Jehov de delante de los hijos de Israel.)
27 Y sucedi que cuando Acab oy estas palabras, rasg sus vestidos y puso cilicio sob
re su carne, ayun, y durmi en cilicio, y anduvo humillado. 28 Entonces vino palabr
a de Jehov a Elas tisbita, diciendo: 29 No has visto cmo Acab se ha humillado delant
e de m? Pues por cuanto se ha humillado delante de m, no traer el mal en sus das; en
los das de su hijo traer el mal sobre su casa.
Micaas profetiza la derrota de Acab
(2 Cr. 18.1-34)
1 REYES 22
1 Tres aos pasaron sin guerra entre los sirios e Israel. 2 Y aconteci al tercer ao,
que Josafat rey de Jud descendi al rey de Israel. 3 Y el rey de Israel dijo a sus
siervos: No sabis que Ramot de Galaad es nuestra, y nosotros no hemos hecho nada
para tomarla de mano del rey de Siria? 4 Y dijo a Josafat: Quieres venir conmigo
a pelear contra Ramot de Galaad? Y Josafat respondi al rey de Israel: Yo soy como
t, y mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como tus caballos.
5 Dijo luego Josafat al rey de Israel: Yo te ruego que consultes hoy la palabra
de Jehov. 6 Entonces el rey de Israel reuni a los profetas, como cuatrocientos hom
bres, a los cuales dijo: Ir a la guerra contra Ramot de Galaad, o la dejar? Y ellos
dijeron: Sube, porque Jehov la entregar en mano del rey. 7 Y dijo Josafat: Hay an a
qu algn profeta de Jehov, por el cual consultemos? 8 El rey de Israel respondi a Jos
afat: An hay un varn por el cual podramos consultar a Jehov, Micaas hijo de Imla; mas
yo le aborrezco, porque nunca me profetiza bien, sino solamente mal. Y Josafat
dijo: No hable el rey as. 9 Entonces el rey de Israel llam a un oficial, y le dijo
: Trae pronto a Micaas hijo de Imla. 10 Y el rey de Israel y Josafat rey de Jud es
taban sentados cada uno en su silla, vestidos de sus ropas reales, en la plaza j
unto a la entrada de la puerta de Samaria; y todos los profetas profetizaban del
ante de ellos. 11 Y Sedequas hijo de Quenaana se haba hecho unos cuernos de hierro
, y dijo: As ha dicho Jehov: Con stos acornears a los sirios hasta acabarlos. 12 Y t
odos los profetas profetizaban de la misma manera, diciendo: Sube a Ramot de Gal
aad, y sers prosperado; porque Jehov la entregar en mano del rey.
13 Y el mensajero que haba ido a llamar a Micaas, le habl diciendo: He aqu que las p
alabras de los profetas a una voz anuncian al rey cosas buenas; sea ahora tu pal
abra conforme a la palabra de alguno de ellos, y anuncia tambin buen xito. 14 Y Mi
caas respondi: Vive Jehov, que lo que Jehov me hablare, eso dir. 15 Vino, pues, al re
y, y el rey le dijo: Micaas, iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o la dejaremo
s? El le respondi: Sube, y sers prosperado, y Jehov la entregar en mano del rey. 16
Y el rey le dijo: Hasta cuntas veces he de exigirte que no me digas sino la verdad
en el nombre de Jehov? 17 Entonces l dijo: Yo vi a todo Israel esparcido por los
montes, como ovejas que no tienen pastor; y Jehov dijo: Estos no tienen seor; vulva
se cada uno a su casa en paz. 18 Y el rey de Israel dijo a Josafat: No te lo haba
yo dicho? Ninguna cosa buena profetizar l acerca de m, sino solamente el mal. 19 En
tonces l dijo: Oye, pues, palabra de Jehov: Yo vi a Jehov sentado en su trono, y to
do el ejrcito de los cielos estaba junto a l, a su derecha y a su izquierda. 20 Y
Jehov dijo: Quin inducir a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno deca
de una manera, y otro deca de otra. 21 Y sali un espritu y se puso delante de Jeho
v, y dijo: Yo le inducir. Y Jehov le dijo: De qu manera? 22 El dijo: Yo saldr, y ser es
pritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y l dijo: Le inducirs, y aun lo con
seguirs; v, pues, y hazlo as. 23 Y ahora, he aqu Jehov ha puesto espritu de mentira en
la boca de todos tus profetas, y Jehov ha decretado el mal acerca de ti.
24 Entonces se acerc Sedequas hijo de Quenaana y golpe a Micaas en la mejilla, dicie
ndo: Por dnde se fue de m el Espritu de Jehov para hablarte a ti? 25 Y Micaas respondi:
He aqu t lo vers en aquel da, cuando te irs metiendo de aposento en aposento para es
conderte. 26 Entonces el rey de Israel dijo: Toma a Micaas, y llvalo a Amn gobernad
or de la ciudad, y a Jos hijo del rey; 27 y dirs: As ha dicho el rey: Echad a ste en
la crcel, y mantenedle con pan de angustia y con agua de afliccin, hasta que yo v
uelva en paz. 28 Y dijo Micaas: Si llegas a volver en paz, Jehov no ha hablado por
m. En seguida dijo: Od, pueblos todos.
29 Subi, pues, el rey de Israel con Josafat rey de Jud a Ramot de Galaad. 30 Y el
rey de Israel dijo a Josafat: Yo me disfrazar, y entrar en la batalla; y t ponte tu
s vestidos. Y el rey de Israel se disfraz, y entr en la batalla. 31 Mas el rey de
Siria haba mandado a sus treinta y dos capitanes de los carros, diciendo: No pelei
s ni con grande ni con chico, sino slo contra el rey de Israel. 32 Cuando los cap
itanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Ciertamente ste es el rey de Isra
el; y vinieron contra l para pelear con l; mas el rey Josafat grit. 33 Viendo enton
ces los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, se apartaron de l. 3
4 Y un hombre dispar su arco a la ventura e hiri al rey de Israel por entre las ju
nturas de la armadura, por lo que dijo l a su cochero: Da la vuelta, y scame del c
ampo, pues estoy herido. 35 Pero la batalla haba arreciado aquel da, y el rey estu
vo en su carro delante de los sirios, y a la tarde muri; y la sangre de la herida
corra por el fondo del carro. 36 Y a la puesta del sol sali un pregn por el campam
ento, diciendo: Cada uno a su ciudad, y cada cual a su tierra!
37 Muri, pues, el rey, y fue trado a Samaria; y sepultaron al rey en Samaria. 38 Y
lavaron el carro en el estanque de Samaria; y los perros lamieron su sangre (y
tambin las rameras se lavaban all), conforme a la palabra que Jehov haba hablado. 39
El resto de los hechos de Acab, y todo lo que hizo, y la casa de marfil que con
struy, y todas las ciudades que edific, no est escrito en el libro de las crnicas de
los reyes de Israel? 40 Y durmi Acab con sus padres, y rein en su lugar Ocozas su h
ijo.
Reinado de Josafat
(2 Cr. 20.31-37)
41 Josafat hijo de Asa comenz a reinar sobre Jud en el cuarto ao de Acab rey de Isr
ael. 42 Era Josafat de treinta y cinco aos cuando comenz a reinar, y rein veinticin
co aos en Jerusaln. El nombre de su madre fue Azuba hija de Silhi. 43 Y anduvo en
todo el camino de Asa su padre, sin desviarse de l, haciendo lo recto ante los oj
os de Jehov. Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados; porque el pueblo
sacrificaba an, y quemaba incienso en ellos. 44 Y Josafat hizo paz con el rey de
Israel.
45 Los dems hechos de Josafat, y sus hazaas, y las guerras que hizo, no estn escrito
s en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 46 Barri tambin de la tierra el re
sto de los sodomitas que haba quedado en el tiempo de su padre Asa.
47 No haba entonces rey en Edom; haba gobernador en lugar de rey. 48 Josafat haba h
echo naves de Tarsis, las cuales haban de ir a Ofir por oro; mas no fueron, porqu
e se rompieron en Ezin-geber. 49 Entonces Ocozas hijo de Acab dijo a Josafat: Vaya
n mis siervos con los tuyos en las naves. Mas Josafat no quiso. 50 Y durmi Josafa
t con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David su padre; y en
su lugar rein Joram su hijo.
Reinado de Ocozas de Israel
51 Ocozas hijo de Acab comenz a reinar sobre Israel en Samaria, el ao diecisiete de
Josafat rey de Jud; y rein dos aos sobre Israel. 52 E hizo lo malo ante los ojos d
e Jehov, y anduvo en el camino de su padre, y en el camino de su madre, y en el c
amino de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel; 53 porque sirvi a Baal,
y lo ador, y provoc a ira a Jehov Dios de Israel, conforme a todas las cosas que h
aba hecho su padre.
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Segundo Libro de los
REYES
Muerte de Ocozas
2 REYES 1
1 Despus de la muerte de Acab, se rebel Moab contra Israel.
2 Y Ocozas cay por la ventana de una sala de la casa que tena en Samaria; y estando
enfermo, envi mensajeros, y les dijo: Id y consultad a Baal-zebub dios de Ecrn, s
i he de sanar de esta mi enfermedad. 3 Entonces el ngel de Jehov habl a Elas tisbita
, diciendo: Levntate, y sube a encontrarte con los mensajeros del rey de Samaria,
y diles: No hay Dios en Israel, que vais a consultar a Baal-zebub dios de Ecrn? 4
Por tanto, as ha dicho Jehov: Del lecho en que ests no te levantars, sino que ciert
amente morirs. Y Elas se fue.
5 Cuando los mensajeros se volvieron al rey, l les dijo: Por qu os habis vuelto? 6 E
llos le respondieron: Encontramos a un varn que nos dijo: Id, y volveos al rey qu
e os envi, y decidle: As ha dicho Jehov: No hay Dios en Israel, que t envas a consulta
r a Baal-zebub dios de Ecrn? Por tanto, del lecho en que ests no te levantars; de c
ierto morirs. 7 Entonces l les dijo: Cmo era aquel varn que encontrasteis, y os dijo
tales palabras? 8 Y ellos le respondieron: Un varn que tena vestido de pelo, y cea s
us lomos con un cinturn de cuero. Entonces l dijo: Es Elas tisbita.
9 Luego envi a l un capitn de cincuenta con sus cincuenta, el cual subi a donde l est
aba; y he aqu que l estaba sentado en la cumbre del monte. Y el capitn le dijo: Varn
de Dios, el rey ha dicho que desciendas. 10 Y Elas respondi y dijo al capitn de ci
ncuenta: Si yo soy varn de Dios, descienda fuego del cielo, y consmate con tus cin
cuenta. Y descendi fuego del cielo, que lo consumi a l y a sus cincuenta.
11 Volvi el rey a enviar a l otro capitn de cincuenta con sus cincuenta; y le habl y
dijo: Varn de Dios, el rey ha dicho as: Desciende pronto. 12 Y le respondi Elas y d
ijo: Si yo soy varn de Dios, descienda fuego del cielo, y consmate con tus cincuen
ta. Y descendi fuego del cielo, y lo consumi a l y a sus cincuenta.
13 Volvi a enviar al tercer capitn de cincuenta con sus cincuenta; y subiendo aque
l tercer capitn de cincuenta, se puso de rodillas delante de Elas y le rog, diciend
o: Varn de Dios, te ruego que sea de valor delante de tus ojos mi vida, y la vida
de estos tus cincuenta siervos. 14 He aqu ha descendido fuego del cielo, y ha co
nsumido a los dos primeros capitanes de cincuenta con sus cincuenta; sea estimad
a ahora mi vida delante de tus ojos. 15 Entonces el ngel de Jehov dijo a Elas: Desc
iende con l; no tengas miedo de l. Y l se levant, y descendi con l al rey. 16 Y le dij
o: As ha dicho Jehov: Por cuanto enviaste mensajeros a consultar a Baal-zebub dios
de Ecrn, no hay Dios en Israel para consultar en su palabra? No te levantars, por
tanto, del lecho en que ests, sino que de cierto morirs.
17 Y muri conforme a la palabra de Jehov, que haba hablado Elas. Rein en su lugar Jor
am, en el segundo ao de Joram hijo de Josafat, rey de Jud; porque Ocozas no tena hij
o. 18 Los dems hechos de Ocozas, no estn escritos en el libro de las crnicas de los r
eyes de Israel?
Eliseo sucede a Elas
2 REYES 2
1 Aconteci que cuando quiso Jehov alzar a Elas en un torbellino al cielo, Elas vena c
on Eliseo de Gilgal. 2 Y dijo Elas a Eliseo: Qudate ahora aqu, porque Jehov me ha en
viado a Bet-el. Y Eliseo dijo: Vive Jehov, y vive tu alma, que no te dejar. Descen
dieron, pues, a Bet-el. 3 Y saliendo a Eliseo los hijos de los profetas que esta
ban en Bet-el, le dijeron: Sabes que Jehov te quitar hoy a tu seor de sobre ti? Y l d
ijo: S, yo lo s; callad.
4 Y Elas le volvi a decir: Eliseo, qudate aqu ahora, porque Jehov me ha enviado a Jer
ic. Y l dijo: Vive Jehov, y vive tu alma, que no te dejar. Vinieron, pues, a Jeric. 5
Y se acercaron a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jeric, y le dij
eron: Sabes que Jehov te quitar hoy a tu seor de sobre ti? El respondi: S, yo lo s; cal
lad.
6 Y Elas le dijo: Te ruego que te quedes aqu, porque Jehov me ha enviado al Jordn. Y
l dijo: Vive Jehov, y vive tu alma, que no te dejar. Fueron, pues, ambos. 7 Y vini
eron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y se pararon delante a lo l
ejos; y ellos dos se pararon junto al Jordn. 8 Tomando entonces Elas su manto, lo
dobl, y golpe las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron am
bos por lo seco.
9 Cuando haban pasado, Elas dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, an
tes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porcin de tu
espritu sea sobre m. 10 El le dijo: Cosa difcil has pedido. Si me vieres cuando fue
re quitado de ti, te ser hecho as; mas si no, no.
11 Y aconteci que yendo ellos y hablando, he aqu un carro de fuego con caballos de
fuego apart a los dos; y Elas subi al cielo en un torbellino. 12 Vindolo Eliseo, cl
amaba: Padre mo, padre mo, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca ms le vi
o; y tomando sus vestidos, los rompi en dos partes. 13 Alz luego el manto de Elas q
ue se le haba cado, y volvi, y se par a la orilla del Jordn. 14 Y tomando el manto de
Elas que se le haba cado, golpe las aguas, y dijo: Dnde est Jehov, el Dios de Elas?
que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y
pas Eliseo.
15 Vindole los hijos de los profetas que estaban en Jeric al otro lado, dijeron: E
l espritu de Elas repos sobre Eliseo. Y vinieron a recibirle, y se postraron delant
e de l. 16 Y dijeron: He aqu hay con tus siervos cincuenta varones fuertes; vayan
ahora y busquen a tu seor; quiz lo ha levantado el Espritu de Jehov, y lo ha echado
en algn monte o en algn valle. Y l les dijo: No enviis. 17 Mas ellos le importunaron
, hasta que avergonzndose dijo: Enviad. Entonces ellos enviaron cincuenta hombres
, los cuales lo buscaron tres das, mas no lo hallaron. 18 Y cuando volvieron a El
iseo, que se haba quedado en Jeric, l les dijo: No os dije yo que no fueseis?
19 Y los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aqu, el lugar en donde est colo
cada esta ciudad es bueno, como mi seor ve; mas las aguas son malas, y la tierra
es estril. 20 Entonces l dijo: Traedme una vasija nueva, y poned en ella sal. Y se
la trajeron. 21 Y saliendo l a los manantiales de las aguas, ech dentro la sal, y
dijo: As ha dicho Jehov: Yo san estas aguas, y no habr ms en ellas muerte ni enferme
dad. 22 Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que habl Eliseo
.
23 Despus subi de all a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron unos muchachos d
e la ciudad, y se burlaban de l, diciendo: Calvo, sube! calvo, sube! 24 Y mirando l
atrs, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehov. Y salieron dos osos del monte,
y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos. 25 De all fue al monte Carme
lo, y de all volvi a Samaria.
Reinado de Joram de Israel
2 REYES 3
1 Joram hijo de Acab comenz a reinar en Samaria sobre Israel el ao dieciocho de Jo
safat rey de Jud; y rein doce aos. 2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, aunque n
o como su padre y su madre; porque quit las estatuas de Baal que su padre haba hec
ho. 3 Pero se entreg a los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar a Is
rael, y no se apart de ellos.
Eliseo predice la victoria sobre Moab
4 Entonces Mesa rey de Moab era propietario de ganados, y pagaba al rey de Israe
l cien mil corderos y cien mil carneros con sus vellones. 5 Pero muerto Acab, el
rey de Moab se rebel contra el rey de Israel. 6 Sali entonces de Samaria el rey J
oram, y pas revista a todo Israel. 7 Y fue y envi a decir a Josafat rey de Jud: El
rey de Moab se ha rebelado contra m: irs t conmigo a la guerra contra Moab? Y l respo
ndi: Ir, porque yo soy como t; mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como los tu
yos. 8 Y dijo: Por qu camino iremos? Y l respondi: Por el camino del desierto de Edo
m.
9 Salieron, pues, el rey de Israel, el rey de Jud, y el rey de Edom; y como anduv
ieron rodeando por el desierto siete das de camino, les falt agua para el ejrcito,
y para las bestias que los seguan. 10 Entonces el rey de Israel dijo: Ah! que ha l
lamado Jehov a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas. 11 Mas
Josafat dijo: No hay aqu profeta de Jehov, para que consultemos a Jehov por medio d
e l? Y uno de los siervos del rey de Israel respondi y dijo: Aqu est Eliseo hijo de
Safat, que serva a Elas. 12 Y Josafat dijo: Este tendr palabra de Jehov. Y descendie
ron a l el rey de Israel, y Josafat, y el rey de Edom.
13 Entonces Eliseo dijo al rey de Israel: Qu tengo yo contigo? Ve a los profetas d
e tu padre, y a los profetas de tu madre. Y el rey de Israel le respondi: No; por
que Jehov ha reunido a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas
. 14 Y Eliseo dijo: Vive Jehov de los ejrcitos, en cuya presencia estoy, que si no
tuviese respeto al rostro de Josafat rey de Jud, no te mirara a ti, ni te viera.
15 Mas ahora traedme un taedor. Y mientras el taedor tocaba, la mano de Jehov vino
sobre Eliseo, 16 quien dijo: As ha dicho Jehov: Haced en este valle muchos estanq
ues. 17 Porque Jehov ha dicho as: No veris viento, ni veris lluvia; pero este valle
ser lleno de agua, y beberis vosotros, y vuestras bestias y vuestros ganados. 18 Y
esto es cosa ligera en los ojos de Jehov; entregar tambin a los moabitas en vuestr
as manos. 19 Y destruiris toda ciudad fortificada y toda villa hermosa, y talaris
todo buen rbol, cegaris todas las fuentes de aguas, y destruiris con piedras toda t
ierra frtil. 20 Aconteci, pues, que por la maana, cuando se ofrece el sacrificio, h
e aqu vinieron aguas por el camino de Edom, y la tierra se llen de aguas.
21 Cuanto todos los de Moab oyeron que los reyes suban a pelear contra ellos, se
juntaron desde los que apenas podan ceir armadura en adelante, y se pusieron en la
frontera. 22 Cuando se levantaron por la maana, y brill el sol sobre las aguas, v
ieron los de Moab desde lejos las aguas rojas como sangre; 23 y dijeron: Esto es
sangre de espada! Los reyes se han vuelto uno contra otro, y cada uno ha dado mu
erte a su compaero. Ahora, pues, Moab, al botn! 24 Pero cuando llegaron al campamen
to de Israel, se levantaron los israelitas y atacaron a los de Moab, los cuales
huyeron de delante de ellos; pero los persiguieron matando a los de Moab. 25 Y a
solaron las ciudades, y en todas las tierras frtiles ech cada uno su piedra, y las
llenaron; cegaron tambin todas las fuentes de las aguas, y derribaron todos los
buenos rboles; hasta que en Kir-hareset solamente dejaron piedras, porque los hon
deros la rodearon y la destruyeron. 26 Y cuando el rey de Moab vio que era venci
do en la batalla, tom consigo setecientos hombres que manejaban espada, para atac
ar al rey de Edom; mas no pudieron. 27 Entonces arrebat a su primognito que haba de
reinar en su lugar, y lo sacrific en holocausto sobre el muro. Y hubo grande eno
jo contra Israel; y se apartaron de l, y se volvieron a su tierra.
El aceite de la viuda
2 REYES 4
1 Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clam a Eliseo, diciendo
: Tu siervo mi marido ha muerto; y t sabes que tu siervo era temeroso de Jehov; y
ha venido el acreedor para tomarse dos hijos mos por siervos. 2 Y Eliseo le dijo:
Qu te har yo? Declrame qu tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene
en casa, sino una vasija de aceite. 3 El le dijo: Ve y pide para ti vasijas pres
tadas de todos tus vecinos, vasijas vacas, no pocas. 4 Entra luego, y encirrate t y
tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una est llena, ponla aparte. 5
Y se fue la mujer, y cerr la puerta encerrndose ella y sus hijos; y ellos le traan
las vasijas, y ella echaba del aceite. 6 Cuando las vasijas estuvieron llenas, d
ijo a un hijo suyo: Treme an otras vasijas. Y l dijo: No hay ms vasijas. Entonces ce
s el aceite. 7 Vino ella luego, y lo cont al varn de Dios, el cual dijo: Ve y vende
el aceite, y paga a tus acreedores; y t y tus hijos vivid de lo que quede.
Eliseo y la sunamita
8 Aconteci tambin que un da pasaba Eliseo por Sunem; y haba all una mujer importante,
que le invitaba insistentemente a que comiese; y cuando l pasaba por all, vena a l
a casa de ella a comer. 9 Y ella dijo a su marido: He aqu ahora, yo entiendo que s
te que siempre pasa por nuestra casa, es varn santo de Dios. 10 Yo te ruego que h
agamos un pequeo aposento de paredes, y pongamos all cama, mesa, silla y candelero
, para que cuando l viniere a nosotros, se quede en l.
11 Y aconteci que un da vino l por all, y se qued en aquel aposento, y all durmi. 12 En
tonces dijo a Giezi su criado: Llama a esta sunamita. Y cuando la llam, vino ella
delante de l. 13 Dijo l entonces a Giezi: Dile: He aqu t has estado solcita por noso
tros con todo este esmero; qu quieres que haga por ti? Necesitas que hable por ti a
l rey, o al general del ejrcito? Y ella respondi: Yo habito en medio de mi pueblo.
14 Y l dijo: Qu, pues, haremos por ella? Y Giezi respondi: He aqu que ella no tiene
hijo, y su marido es viejo. 15 Dijo entonces: Llmala. Y l la llam, y ella se par a l
a puerta. 16 Y l le dijo: El ao que viene, por este tiempo, abrazars un hijo. Y ell
a dijo: No, seor mo, varn de Dios, no hagas burla de tu sierva. 17 Mas la mujer con
cibi, y dio a luz un hijo el ao siguiente, en el tiempo que Eliseo le haba dicho.
18 Y el nio creci. Pero aconteci un da, que vino a su padre, que estaba con los sega
dores; 19 y dijo a su padre: Ay, mi cabeza, mi cabeza! Y el padre dijo a un criad
o: Llvalo a su madre. 20 Y habindole l tomado y trado a su madre, estuvo sentado en
sus rodillas hasta el medioda, y muri. 21 Ella entonces subi, y lo puso sobre la ca
ma del varn de Dios, y cerrando la puerta, se sali. 22 Llamando luego a su marido,
le dijo: Te ruego que enves conmigo a alguno de los criados y una de las asnas,
para que yo vaya corriendo al varn de Dios, y regrese. 23 El dijo: Para qu vas a ve
rle hoy? No es nueva luna, ni da de reposo. Y ella respondi: Paz. 24 Despus hizo en
albardar el asna, y dijo al criado: Gua y anda; y no me hagas detener en el camin
o, sino cuando yo te lo dijere. 25 Parti, pues, y vino al varn de Dios, al monte C
armelo.
Y cuando el varn de Dios la vio de lejos, dijo a su criado Giezi: He aqu la sunami
ta. 26 Te ruego que vayas ahora corriendo a recibirla, y le digas: Te va bien a t
i? Le va bien a tu marido, y a tu hijo? Y ella dijo: Bien. 27 Luego que lleg a don
de estaba el varn de Dios en el monte, se asi de sus pies. Y se acerc Giezi para qu
itarla; pero el varn de Dios le dijo: Djala, porque su alma est en amargura, y Jeho
v me ha encubierto el motivo, y no me lo ha revelado. 28 Y ella dijo: Ped yo hijo a
mi seor? No dije yo que no te burlases de m? 29 Entonces dijo l a Giezi: Cie tus lom
os, y toma mi bculo en tu mano, y ve; si alguno te encontrare, no lo saludes, y s
i alguno te saludare, no le respondas; y pondrs mi bculo sobre el rostro del nio. 3
0 Y dijo la madre del nio: Vive Jehov, y vive tu alma, que no te dejar. 31 El enton
ces se levant y la sigui. Y Giezi haba ido delante de ellos, y haba puesto el bculo s
obre el rostro del nio; pero no tena voz ni sentido, y as se haba vuelto para encont
rar a Eliseo, y se lo declar, diciendo: El nio no despierta.
32 Y venido Eliseo a la casa, he aqu que el nio estaba muerto tendido sobre su cam
a. 33 Entrando l entonces, cerr la puerta tras ambos, y or a Jehov. 34 Despus subi y s
e tendi sobre el nio, poniendo su boca sobre la boca de l, y sus ojos sobre sus ojo
s, y sus manos sobre las manos suyas; as se tendi sobre l, y el cuerpo del nio entr e
n calor. 35 Volvindose luego, se pase por la casa a una y otra parte, y despus subi,
y se tendi sobre l nuevamente, y el nio estornud siete veces, y abri sus ojos. 36 En
tonces llam l a Giezi, y le dijo: Llama a esta sunamita. Y l la llam. Y entrando ell
a, l le dijo: Toma tu hijo. 37 Y as que ella entr, se ech a sus pies, y se inclin a t
ierra; y despus tom a su hijo, y sali.
Milagros en beneficio de los profetas
38 Eliseo volvi a Gilgal cuando haba una grande hambre en la tierra. Y los hijos d
e los profetas estaban con l, por lo que dijo a su criado: Pon una olla grande, y
haz potaje para los hijos de los profetas. 39 Y sali uno al campo a recoger hier
bas, y hall una como parra monts, y de ella llen su falda de calabazas silvestres;
y volvi, y las cort en la olla del potaje, pues no saba lo que era. 40 Despus sirvi p
ara que comieran los hombres; pero sucedi que comiendo ellos de aquel guisado, gr
itaron diciendo: Varn de Dios, hay muerte en esa olla! Y no lo pudieron comer. 41
El entonces dijo: Traed harina. Y la esparci en la olla, y dijo: Da de comer a la
gente. Y no hubo ms mal en la olla.
42 Vino entonces un hombre de Baal-salisa, el cual trajo al varn de Dios panes de
primicias, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espiga. Y l dijo: Da a la
gente para que coma. 43 Y respondi su sirviente: Cmo pondr esto delante de cien hom
bres? Pero l volvi a decir: Da a la gente para que coma, porque as ha dicho Jehov: C
omern, y sobrar. 44 Entonces lo puso delante de ellos, y comieron, y les sobr, conf
orme a la palabra de Jehov.
Eliseo y Naamn
2 REYES 5
1 Naamn, general del ejrcito del rey de Siria, era varn grande delante de su seor, y
lo tena en alta estima, porque por medio de l haba dado Jehov salvacin a Siria. Era
este hombre valeroso en extremo, pero leproso. 2 Y de Siria haban salido bandas a
rmadas, y haban llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual se
rva a la mujer de Naamn. 3 Esta dijo a su seora: Si rogase mi seor al profeta que es
t en Samaria, l lo sanara de su lepra. 4 Entrando Naamn a su seor, le relat diciendo:
As y as ha dicho una muchacha que es de la tierra de Israel. 5 Y le dijo el rey de
Siria: Anda, ve, y yo enviar cartas al rey de Israel.
Sali, pues, l, llevando consigo diez talentos de plata, y seis mil piezas de oro,
y diez mudas de vestidos. 6 Tom tambin cartas para el rey de Israel, que decan as: C
uando lleguen a ti estas cartas, sabe por ellas que yo envo a ti mi siervo Naamn,
para que lo sanes de su lepra. 7 Luego que el rey de Israel ley las cartas, rasg s
us vestidos, y dijo: Soy yo Dios, que mate y d vida, para que ste enve a m a que sane
un hombre de su lepra? Considerad ahora, y ved cmo busca ocasin contra m.
8 Cuando Eliseo el varn de Dios oy que el rey de Israel haba rasgado sus vestidos,
envi a decir al rey: Por qu has rasgado tus vestidos? Venga ahora a m, y sabr que hay
profeta en Israel. 9 Y vino Naamn con sus caballos y con su carro, y se par a las
puertas de la casa de Eliseo. 10 Entonces Eliseo le envi un mensajero, diciendo:
V y lvate siete veces en el Jordn, y tu carne se te restaurar, y sers limpio. 11 Y N
aamn se fue enojado, diciendo: He aqu yo deca para m: Saldr l luego, y estando en pie
invocar el nombre de Jehov su Dios, y alzar su mano y tocar el lugar, y sanar la lepr
a. 12 Abana y Farfar, ros de Damasco, no son mejores que todas las aguas de Israel
? Si me lavare en ellos, no ser tambin limpio? Y se volvi, y se fue enojado. 13 Mas
sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo: Padre mo, si el profeta te ma
ndara alguna gran cosa, no la haras? Cunto ms, dicindote: Lvate, y sers limpio? 14 El
tonces descendi, y se zambull siete veces en el Jordn, conforme a la palabra del va
rn de Dios; y su carne se volvi como la carne de un nio, y qued limpio.
15 Y volvi al varn de Dios, l y toda su compaa, y se puso delante de l, y dijo: He aqu
ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Te ruego que re
cibas algn presente de tu siervo. 16 Mas l dijo: Vive Jehov, en cuya presencia esto
y, que no lo aceptar. Y le instaba que aceptara alguna cosa, pero l no quiso. 17 E
ntonces Naamn dijo: Te ruego, pues, de esta tierra no se dar a tu siervo la carga d
e un par de mulas? Porque de aqu en adelante tu siervo no sacrificar holocausto ni
ofrecer sacrificio a otros dioses, sino a Jehov. 18 En esto perdone Jehov a tu sie
rvo: que cuando mi seor el rey entrare en el templo de Rimn para adorar en l, y se
apoyare sobre mi brazo, si yo tambin me inclinare en el templo de Rimn; cuando hag
a tal, Jehov perdone en esto a tu siervo. 19 Y l le dijo: Ve en paz. Se fue, pues,
y camin como media legua de tierra.
20 Entonces Giezi, criado de Eliseo el varn de Dios, dijo entre s: He aqu mi seor es
torb a este sirio Naamn, no tomando de su mano las cosas que haba trado. Vive Jehov,
que correr yo tras l y tomar de l alguna cosa. 21 Y sigui Giezi a Naamn; y cuando vio
Naamn que vena corriendo tras l, se baj del carro para recibirle, y dijo: Va todo bie
n? 22 Y l dijo: Bien. Mi seor me enva a decirte: He aqu vinieron a m en esta hora del
monte de Efran dos jvenes de los hijos de los profetas; te ruego que les des un t
alento de plata, y dos vestidos nuevos. 23 Dijo Naamn: Te ruego que tomes dos tal
entos. Y le insisti, y at dos talentos de plata en dos bolsas, y dos vestidos nuev
os, y lo puso todo a cuestas a dos de sus criados para que lo llevasen delante d
e l. 24 Y as que lleg a un lugar secreto, l lo tom de mano de ellos, y lo guard en la
casa; luego mand a los hombres que se fuesen. 25 Y l entr, y se puso delante de su
seor. Y Eliseo le dijo: De dnde vienes, Giezi? Y l dijo: Tu siervo no ha ido a ningu
na parte. 26 El entonces le dijo: No estaba tambin all mi corazn, cuando el hombre v
olvi de su carro a recibirte? Es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, oliva
res, vias, ovejas, bueyes, siervos y siervas? 27 Por tanto, la lepra de Naamn se t
e pegar a ti y a tu descendencia para siempre. Y sali de delante de l leproso, blan
co como la nieve.
Eliseo hace flotar el hacha
2 REYES 6
1 Los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: He aqu, el lugar en que moramos con
tigo nos es estrecho. 2 Vamos ahora al Jordn, y tomemos de all cada uno una viga,
y hagamos all lugar en que habitemos. Y l dijo: Andad. 3 Y dijo uno: Te rogamos qu
e vengas con tus siervos. Y l respondi: Yo ir. 4 Se fue, pues, con ellos; y cuando
llegaron al Jordn, cortaron la madera. 5 Y aconteci que mientras uno derribaba un r
bol, se le cay el hacha en el agua; y grit diciendo: Ah, seor mo, era prestada! 6 El
varn de Dios pregunt: Dnde cay? Y l le mostr el lugar. Entonces cort l un palo, y lo
ll; e hizo flotar el hierro. 7 Y dijo: Tmalo. Y l extendi la mano, y lo tom.
Eliseo y los sirios
8 Tena el rey de Siria guerra contra Israel, y consultando con sus siervos, dijo:
En tal y tal lugar estar mi campamento. 9 Y el varn de Dios envi a decir al rey de
Israel: Mira que no pases por tal lugar, porque los sirios van all. 10 Entonces
el rey de Israel envi a aquel lugar que el varn de Dios haba dicho; y as lo hizo una
y otra vez con el fin de cuidarse.
11 Y el corazn del rey de Siria se turb por esto; y llamando a sus siervos, les di
jo: No me declararis vosotros quin de los nuestros es del rey de Israel? 12 Entonce
s uno de los siervos dijo: No, rey seor mo, sino que el profeta Eliseo est en Israe
l, el cual declara al rey de Israel las palabras que t hablas en tu cmara ms secret
a. 13 Y l dijo: Id, y mirad dnde est, para que yo enve a prenderlo. Y le fue dicho:
He aqu que l est en Dotn. 14 Entonces envi el rey all gente de a caballo, y carros, y
un gran ejrcito, los cuales vinieron de noche, y sitiaron la ciudad.
15 Y se levant de maana y sali el que serva al varn de Dios, y he aqu el ejrcito que te
na sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo
: Ah, seor mo! qu haremos? 16 El le dijo: No tengas miedo, porque ms son los que estn c
on nosotros que los que estn con ellos. 17 Y or Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehov,
que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehov abri los ojos del criado, y mir; y
he aqu que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alr
ededor de Eliseo. 18 Y luego que los sirios descendieron a l, or Eliseo a Jehov, y
dijo: Te ruego que hieras con ceguera a esta gente. Y los hiri con ceguera, confo
rme a la peticin de Eliseo. 19 Despus les dijo Eliseo: No es este el camino, ni es
esta la ciudad; seguidme, y yo os guiar al hombre que buscis. Y los gui a Samaria.

20 Y cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: Jehov, abre los ojos de stos, para qu
e vean. Y Jehov abri sus ojos, y miraron, y se hallaban en medio de Samaria. 21 Cu
ando el rey de Israel los hubo visto, dijo a Eliseo: Los matar, padre mo? 22 El le
respondi: No los mates. Mataras t a los que tomaste cautivos con tu espada y con tu
arco? Pon delante de ellos pan y agua, para que coman y beban, y vuelvan a sus s
eores. 23 Entonces se les prepar una gran comida; y cuando haban comido y bebido, l
os envi, y ellos se volvieron a su seor. Y nunca ms vinieron bandas armadas de Siri
a a la tierra de Israel.
Eliseo y el sitio de Samaria
24 Despus de esto aconteci que Ben-adad rey de Siria reuni todo su ejrcito, y subi y
siti a Samaria. 25 Y hubo gran hambre en Samaria, a consecuencia de aquel sitio;
tanto que la cabeza de un asno se venda por ochenta piezas de plata, y la cuarta
parte de un cab de estircol de palomas por cinco piezas de plata. 26 Y pasando el
rey de Israel por el muro, una mujer le grit, y dijo: Salva, rey seor mo. 27 Y l di
jo: Si no te salva Jehov, de dnde te puedo salvar yo? Del granero, o del lagar? 28 Y
le dijo el rey: Qu tienes? Ella respondi: Esta mujer me dijo: Da ac tu hijo, y commo
slo hoy, y maana comeremos el mo. 29 Cocimos, pues, a mi hijo, y lo comimos. El da
siguiente yo le dije: Da ac tu hijo, y commoslo. Mas ella ha escondido a su hijo.
30 Cuando el rey oy las palabras de aquella mujer, rasg sus vestidos, y pas as por e
l muro; y el pueblo vio el cilicio que traa interiormente sobre su cuerpo. 31 Y l
dijo: As me haga Dios, y aun me aada, si la cabeza de Eliseo hijo de Safat queda s
obre l hoy.
32 Y Eliseo estaba sentado en su casa, y con l estaban sentados los ancianos; y e
l rey envi a l un hombre. Mas antes que el mensajero viniese a l, dijo l a los ancia
nos: No habis visto cmo este hijo de homicida enva a cortarme la cabeza? Mirad, pues
, y cuando viniere el mensajero, cerrad la puerta, e impedidle la entrada. No se
oye tras l el ruido de los pasos de su amo? 33 An estaba l hablando con ellos, y he
aqu el mensajero que descenda a l; y dijo: Ciertamente este mal de Jehov viene. Para
qu he de esperar ms a Jehov?
2 REYES 7
1 Dijo entonces Eliseo: Od palabra de Jehov: As dijo Jehov: Maana a estas horas valdr
el seah de flor de harina un siclo, y dos seahs de cebada un siclo, a la puerta
de Samaria. 2 Y un prncipe sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondi al varn de
Dios, y dijo: Si Jehov hiciese ahora ventanas en el cielo, sera esto as? Y l dijo: He
aqu t lo vers con tus ojos, mas no comers de ello.
3 Haba a la entrada de la puerta cuatro hombres leprosos, los cuales dijeron el u
no al otro: Para qu nos estamos aqu hasta que muramos? 4 Si tratremos de entrar en l
a ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamo
s aqu, tambin moriremos. Vamos, pues, ahora, y pasemos al campamento de los sirios
; si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos.
5 Se levantaron, pues, al anochecer, para ir al campamento de los sirios; y lleg
ando a la entrada del campamento de los sirios, no haba all nadie. 6 Porque Jehov h
aba hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido
de caballos, y estrpito de gran ejrcito; y se dijeron unos a otros: He aqu, el rey
de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los r
eyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros. 7 Y as se levantaron y huy
eron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campam
ento como estaba; y haban huido para salvar sus vidas. 8 Cuando los leprosos lleg
aron a la entrada del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron,
y tomaron de all plata y oro y vestidos, y fueron y lo escondieron; y vueltos, en
traron en otra tienda, y de all tambin tomaron, y fueron y lo escondieron.
9 Luego se dijeron el uno al otro: No estamos haciendo bien. Hoy es da de buena n
ueva, y nosotros callamos; y si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzar nuestra
maldad. Vamos pues, ahora, entremos y demos la nueva en casa del rey. 10 Vinier
on, pues, y gritaron a los guardas de la puerta de la ciudad, y les declararon,
diciendo: Nosotros fuimos al campamento de los sirios, y he aqu que no haba all nad
ie, ni voz de hombre, sino caballos atados, asnos tambin atados, y el campamento
intacto. 11 Los porteros gritaron, y lo anunciaron dentro, en el palacio del rey
. 12 Y se levant el rey de noche, y dijo a sus siervos: Yo os declarar lo que nos
han hecho los sirios. Ellos saben que tenemos hambre, y han salido de las tienda
s y se han escondido en el campo, diciendo: Cuando hayan salido de la ciudad, lo
s tomaremos vivos, y entraremos en la ciudad. 13 Entonces respondi uno de sus sie
rvos y dijo: Tomen ahora cinco de los caballos que han quedado en la ciudad (por
que los que quedan ac tambin perecern como toda la multitud de Israel que ya ha per
ecido), y enviemos y veamos qu hay. 14 Tomaron, pues, dos caballos de un carro, y
envi el rey al campamento de los sirios, diciendo: Id y ved. 15 Y ellos fueron,
y los siguieron hasta el Jordn; y he aqu que todo el camino estaba lleno de vestid
os y enseres que los sirios haban arrojado por la premura. Y volvieron los mensaj
eros y lo hicieron saber al rey.
16 Entonces el pueblo sali, y saque el campamento de los sirios. Y fue vendido un
seah de flor de harina por un siclo, y dos seahs de cebada por un siclo, conform
e a la palabra de Jehov. 17 Y el rey puso a la puerta a aquel prncipe sobre cuyo b
razo l se apoyaba; y lo atropell el pueblo a la entrada, y muri, conforme a lo que
haba dicho el varn de Dios, cuando el rey descendi a l. 18 Aconteci, pues, de la mane
ra que el varn de Dios haba hablado al rey, diciendo: Dos seahs de cebada por un s
iclo, y el seah de flor de harina ser vendido por un siclo maana a estas horas, a
la puerta de Samaria. 19 A lo cual aquel prncipe haba respondido al varn de Dios, d
iciendo: Si Jehov hiciese ventanas en el cielo, pudiera suceder esto? Y l dijo: He
aqu t lo vers con tus ojos, mas no comers de ello. 20 Y le sucedi as; porque el pueblo
le atropell a la entrada, y muri.
Los bienes de la sunamita devueltos
2 REYES 8
1 Habl Eliseo a aquella mujer a cuyo hijo l haba hecho vivir, diciendo: Levntate, ve
te t y toda tu casa a vivir donde puedas; porque Jehov ha llamado el hambre, la cu
al vendr sobre la tierra por siete aos. 2 Entonces la mujer se levant, e hizo como
el varn de Dios le dijo; y se fue ella con su familia, y vivi en tierra de los fil
isteos siete aos. 3 Y cuando haban pasado los siete aos, la mujer volvi de la tierra
de los filisteos; despus sali para implorar al rey por su casa y por sus tierras.
4 Y haba el rey hablado con Giezi, criado del varn de Dios, dicindole: Te ruego qu
e me cuentes todas las maravillas que ha hecho Eliseo. 5 Y mientras l estaba cont
ando al rey cmo haba hecho vivir a un muerto, he aqu que la mujer, a cuyo hijo l haba
hecho vivir, vino para implorar al rey por su casa y por sus tierras. Entonces
dijo Giezi: Rey seor mo, esta es la mujer, y este es su hijo, al cual Eliseo hizo
vivir. 6 Y preguntando el rey a la mujer, ella se lo cont. Entonces el rey orden a
un oficial, al cual dijo: Hazle devolver todas las cosas que eran suyas, y todo
s los frutos de sus tierras desde el da que dej el pas hasta ahora.
Hazael reina en Siria
7 Eliseo se fue luego a Damasco; y Ben-adad rey de Siria estaba enfermo, al cual
dieron aviso, diciendo: El varn de Dios ha venido aqu. 8 Y el rey dijo a Hazael:
Toma en tu mano un presente, y ve a recibir al varn de Dios, y consulta por l a Je
hov, diciendo: Sanar de esta enfermedad? 9 Tom, pues, Hazael en su mano un presente
de entre los bienes de Damasco, cuarenta camellos cargados, y fue a su encuentro
, y llegando se puso delante de l, y dijo: Tu hijo Ben-adad rey de Siria me ha en
viado a ti, diciendo: Sanar de esta enfermedad? 10 Y Eliseo le dijo: Ve, dile: Seg
uramente sanars. Sin embargo, Jehov me ha mostrado que l morir ciertamente. 11 Y el
varn de Dios le mir fijamente, y estuvo as hasta hacerlo ruborizarse; luego llor el
varn de Dios. 12 Entonces le dijo Hazael: Por qu llora mi seor? Y l respondi: Porque s
el mal que hars a los hijos de Israel; a sus fortalezas pegars fuego, a sus jvenes
matars a espada, y estrellars a sus nios, y abrirs el vientre a sus mujeres que estn
encintas. 13 Y Hazael dijo: Pues, qu es tu siervo, este perro, para que haga tan g
randes cosas? Y respondi Eliseo: Jehov me ha mostrado que t sers rey de Siria. 14 Y
Hazael se fue, y vino a su seor, el cual le dijo: Qu te ha dicho Eliseo? Y l respond
i: Me dijo que seguramente sanars. 15 El da siguiente, tom un pao y lo meti en agua, y
lo puso sobre el rostro de Ben-adad, y muri; y rein Hazael en su lugar.
Reinado de Joram de Jud
(2 Cr. 21.1-20)
16 En el quinto ao de Joram hijo de Acab, rey de Israel, y siendo Josafat rey de
Jud, comenz a reinar Joram hijo de Josafat, rey de Jud. 17 De treinta y dos aos era
cuando comenz a reinar, y ocho aos rein en Jerusaln. 18 Y anduvo en el camino de los
reyes de Israel, como hizo la casa de Acab, porque una hija de Acab fue su muje
r; e hizo lo malo ante los ojos de Jehov. 19 Con todo eso, Jehov no quiso destruir
a Jud, por amor a David su siervo, porque haba prometido darle lmpara a l y a sus h
ijos perpetuamente.
20 En el tiempo de l se rebel Edom contra el dominio de Jud, y pusieron rey sobre e
llos. 21 Joram, por tanto, pas a Zair, y todos sus carros con l; y levantndose de n
oche atac a los de Edom, los cuales le haban sitiado, y a los capitanes de los car
ros; y el pueblo huy a sus tiendas. 22 No obstante, Edom se libert del dominio de
Jud, hasta hoy. Tambin se rebel Libna en el mismo tiempo. 23 Los dems hechos de Jora
m, y todo lo que hizo, no estn escritos en el libro de las crnicas de los reyes de
Jud? 24 Y durmi Joram con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de Da
vid; y rein en lugar suyo Ocozas, su hijo.
Reinado de Ocozas de Jud
(2 Cr. 22.1-6)
25 En el ao doce de Joram hijo de Acab, rey de Israel, comenz a reinar Ocozas hijo
de Joram, rey de Jud. 26 De veintids aos era Ocozas cuando comenz a reinar, y rein un
ao en Jerusaln. El nombre de su madre fue Atala, hija de Omri rey de Israel. 27 And
uvo en el camino de la casa de Acab, e hizo lo malo ante los ojos de Jehov, como
la casa de Acab; porque era yerno de la casa de Acab.
28 Y fue a la guerra con Joram hijo de Acab a Ramot de Galaad, contra Hazael rey
de Siria; y los sirios hirieron a Joram. 29 Y el rey Joram se volvi a Jezreel pa
ra curarse de las heridas que los sirios le hicieron frente a Ramot, cuando pele
contra Hazael rey de Siria. Y descendi Ocozas hijo de Joram rey de Jud, a visitar a
Joram hijo de Acab en Jezreel, porque estaba enfermo.
Jeh es ungido rey de Israel
2 REYES 9
1 Entonces el profeta Eliseo llam a uno de los hijos de los profetas, y le dijo:
Cie tus lomos, y toma esta redoma de aceite en tu mano, y ve a Ramot de Galaad. 2
Cuando llegues all, vers all a Jeh hijo de Josafat hijo de Nimsi; y entrando, haz q
ue se levante de entre sus hermanos, y llvalo a la cmara. 3 Toma luego la redoma d
e aceite, y derrmala sobre su cabeza y di: As dijo Jehov: Yo te he ungido por rey s
obre Israel. Y abriendo la puerta, echa a huir, y no esperes.
4 Fue, pues, el joven, el profeta, a Ramot de Galaad. 5 Cuando l entr, he aqu los p
rncipes del ejrcito que estaban sentados. Y l dijo: Prncipe, una palabra tengo que d
ecirte. Jeh dijo: A cul de todos nosotros? Y l dijo: A ti, prncipe. 6 Y l se levant, y
entr en casa; y el otro derram el aceite sobre su cabeza, y le dijo: As dijo Jehov D
ios de Israel: Yo te he ungido por rey sobre Israel, pueblo de Jehov. 7 Herirs la
casa de Acab tu seor, para que yo vengue la sangre de mis siervos los profetas, y
la sangre de todos los siervos de Jehov, de la mano de Jezabel. 8 Y perecer toda
la casa de Acab, y destruir de Acab todo varn, as al siervo como al libre en Israel
. 9 Y yo pondr la casa de Acab como la casa de Jeroboam hijo de Nabat, y como la
casa de Baasa hijo de Ahas. 10 Y a Jezabel la comern los perros en el campo de Jez
reel, y no habr quien la sepulte. En seguida abri la puerta, y ech a huir.
11 Despus sali Jeh a los siervos de su seor, y le dijeron: Hay paz? Para qu vino a ti a
quel loco? Y l les dijo: Vosotros conocis al hombre y sus palabras. 12 Ellos dijer
on: Mentira; declranoslo ahora. Y l dijo: As y as me habl, diciendo: As ha dicho Jehov:
Yo te he ungido por rey sobre Israel. 13 Entonces cada uno tom apresuradamente s
u manto, y lo puso debajo de Jeh en un trono alto, y tocaron corneta, y dijeron:
Jeh es rey.
Jeh mata a Joram
14 As conspir Jeh hijo de Josafat, hijo de Nimsi, contra Joram. (Estaba entonces Jo
ram guardando a Ramot de Galaad con todo Israel, por causa de Hazael rey de Siri
a; 15 pero se haba vuelto el rey Joram a Jezreel, para curarse de las heridas que
los sirios le haban hecho, peleando contra Hazael rey de Siria.) Y Jeh dijo: Si e
s vuestra voluntad, ninguno escape de la ciudad, para ir a dar las nuevas en Jez
reel. 16 Entonces Jeh cabalg y fue a Jezreel, porque Joram estaba all enfermo. Tamb
in estaba Ocozas rey de Jud, que haba descendido a visitar a Joram.
17 Y el atalaya que estaba en la torre de Jezreel vio la tropa de Jeh que vena, y
dijo: Veo una tropa. Y Joram dijo: Ordena a un jinete que vaya a reconocerlos, y
les diga: Hay paz? 18 Fue, pues, el jinete a reconocerlos, y dijo: El rey dice a
s: Hay paz? Y Jeh le dijo: Qu tienes t que ver con la paz? Vulvete conmigo. El atalaya
dio luego aviso, diciendo: El mensajero lleg hasta ellos, y no vuelve. 19 Entonce
s envi otro jinete, el cual llegando a ellos, dijo: El rey dice as: Hay paz? Y Jeh r
espondi: Qu tienes t que ver con la paz? Vulvete conmigo. 20 El atalaya volvi a decir:
Tambin ste lleg a ellos y no vuelve; y el marchar del que viene es como el marchar
de Jeh hijo de Nimsi, porque viene impetuosamente.
21 Entonces Joram dijo: Unce el carro. Y cuando estaba uncido su carro, salieron
Joram rey de Israel y Ocozas rey de Jud, cada uno en su carro, y salieron a encon
trar a Jeh, al cual hallaron en la heredad de Nabot de Jezreel. 22 Cuando vio Jor
am a Jeh, dijo: Hay paz, Jeh? Y l respondi: Qu paz, con las fornicaciones de Jezabel tu
madre, y sus muchas hechiceras? 23 Entonces Joram volvi las riendas y huy, y dijo
a Ocozas: Traicin, Ocozas! 24 Pero Jeh entes su arco, e hiri a Joram entre las espaldas
; y la saeta sali por su corazn, y l cay en su carro. 25 Dijo luego Jeh a Bidcar su c
apitn: Tmalo, y chalo a un extremo de la heredad de Nabot de Jezreel. Acurdate que c
uando t y yo bamos juntos con la gente de Acab su padre, Jehov pronunci esta sentenc
ia sobre l, diciendo: 26 Que yo he visto ayer la sangre de Nabot, y la sangre de
sus hijos, dijo Jehov; y te dar la paga en esta heredad, dijo Jehov. Tmalo pues, aho
ra, y chalo en la heredad de Nabot, conforme a la palabra de Jehov.
Jeh mata a Ocozas
(2 Cr. 22.7-9)
27 Viendo esto Ocozas rey de Jud, huy por el camino de la casa del huerto. Y lo sig
ui Jeh, diciendo: Herid tambin a ste en el carro. Y le hirieron a la subida de Gur,
junto a Ibleam. Y Ocozas huy a Meguido, pero muri all. 28 Y sus siervos le llevaron
en un carro a Jerusaln, y all le sepultaron con sus padres, en su sepulcro en la c
iudad de David.
29 En el undcimo ao de Joram hijo de Acab, comenz a reinar Ocozas sobre Jud.
Muerte de Jezabel
30 Vino despus Jeh a Jezreel; y cuando Jezabel lo oy, se pint los ojos con antimonio
, y atavi su cabeza, y se asom a una ventana. 31 Y cuando entraba Jeh por la puerta
, ella dijo: Sucedi bien a Zimri, que mat a su seor? 32 Alzando l entonces su rostro
hacia la ventana, dijo: Quin est conmigo? quin? Y se inclinaron hacia l dos o tres eun
ucos. 33 Y l les dijo: Echadla abajo. Y ellos la echaron; y parte de su sangre sa
lpic en la pared, y en los caballos; y l la atropell. 34 Entr luego, y despus que com
i y bebi, dijo: Id ahora a ver a aquella maldita, y sepultadla, pues es hija de re
y. 35 Pero cuando fueron para sepultarla, no hallaron de ella ms que la calavera,
y los pies, y las palmas de las manos. 36 Y volvieron, y se lo dijeron. Y l dijo
: Esta es la palabra de Dios, la cual l habl por medio de su siervo Elas tisbita, d
iciendo: En la heredad de Jezreel comern los perros las carnes de Jezabel, 37 y e
l cuerpo de Jezabel ser como estircol sobre la faz de la tierra en la heredad de J
ezreel, de manera que nadie pueda decir: Esta es Jezabel.
Jeh extermina la casa de Acab
2 REYES 10
1 Tena Acab en Samaria setenta hijos; y Jeh escribi cartas y las envi a Samaria a lo
s principales de Jezreel, a los ancianos y a los ayos de Acab, diciendo: 2 Inmed
iatamente que lleguen estas cartas a vosotros los que tenis a los hijos de vuestr
o seor, y los que tienen carros y gente de a caballo, la ciudad fortificada, y la
s armas, 3 escoged al mejor y al ms recto de los hijos de vuestro seor, y ponedlo
en el trono de su padre, y pelead por la casa de vuestro seor. 4 Pero ellos tuvie
ron gran temor, y dijeron: He aqu, dos reyes no pudieron resistirle; cmo le resisti
remos nosotros? 5 Y el mayordomo, el gobernador de la ciudad, los ancianos y los
ayos enviaron a decir a Jeh: Siervos tuyos somos, y haremos todo lo que nos mand
es; no elegiremos por rey a ninguno, haz lo que bien te parezca. 6 El entonces l
es escribi la segunda vez, diciendo: Si sois mos, y queris obedecerme, tomad las ca
bezas de los hijos varones de vuestro seor, y venid a m maana a esta hora, a Jezree
l. Y los hijos del rey, setenta varones, estaban con los principales de la ciuda
d, que los criaban. 7 Cuando las cartas llegaron a ellos, tomaron a los hijos de
l rey, y degollaron a los setenta varones, y pusieron sus cabezas en canastas, y
se las enviaron a Jezreel. 8 Y vino un mensajero que le dio las nuevas, diciend
o: Han trado las cabezas de los hijos del rey. Y l le dijo: Ponedlas en dos monton
es a la entrada de la puerta hasta la maana. 9 Venida la maana, sali l, y estando en
pie dijo a todo el pueblo: Vosotros sois justos; he aqu yo he conspirado contra
mi seor, y le he dado muerte; pero quin ha dado muerte a todos stos? 10 Sabed ahora
que de la palabra que Jehov habl sobre la casa de Acab, nada caer en tierra; y que
Jehov ha hecho lo que dijo por su siervo Elas. 11 Mat entonces Jeh a todos los que h
aban quedado de la casa de Acab en Jezreel, a todos sus prncipes, a todos sus fami
liares, y a sus sacerdotes, hasta que no qued ninguno.
12 Luego se levant de all para ir a Samaria; y en el camino lleg a una casa de esqu
ileo de pastores. 13 Y hall all a los hermanos de Ocozas rey de Jud, y les dijo: Quine
s sois vosotros? Y ellos dijeron: Somos hermanos de Ocozas, y hemos venido a salu
dar a los hijos del rey, y a los hijos de la reina. 14 Entonces l dijo: Prendedlo
s vivos. Y despus que los tomaron vivos, los degollaron junto al pozo de la casa
de esquileo, cuarenta y dos varones, sin dejar ninguno de ellos.
15 Yndose luego de all, se encontr con Jonadab hijo de Recab; y despus que lo hubo s
aludado, le dijo: Es recto tu corazn, como el mo es recto con el tuyo? Y Jonadab di
jo: Lo es. Pues que lo es, dame la mano. Y l le dio la mano. Luego lo hizo subir
consigo en el carro, 16 y le dijo: Ven conmigo, y vers mi celo por Jehov. Lo pusie
ron, pues, en su carro. 17 Y luego que Jeh hubo llegado a Samaria, mat a todos los
que haban quedado de Acab en Samaria, hasta exterminarlos, conforme a la palabra
de Jehov, que haba hablado por Elas.
Jeh extermina el culto de Baal
18 Despus reuni Jeh a todo el pueblo, y les dijo: Acab sirvi poco a Baal, mas Jeh lo
servir mucho. 19 Llamadme, pues, luego a todos los profetas de Baal, a todos sus
siervos y a todos sus sacerdotes; que no falte uno, porque tengo un gran sacrifi
cio para Baal; cualquiera que faltare no vivir. Esto haca Jeh con astucia, para ext
erminar a los que honraban a Baal. 20 Y dijo Jeh: Santificad un da solemne a Baal.
Y ellos convocaron. 21 Y envi Jeh por todo Israel, y vinieron todos los siervos d
e Baal, de tal manera que no hubo ninguno que no viniese. Y entraron en el templ
o de Baal, y el templo de Baal se llen de extremo a extremo. 22 Entonces dijo al
que tena el cargo de las vestiduras: Saca vestiduras para todos los siervos de Ba
al. Y l les sac vestiduras. 23 Y entr Jeh con Jonadab hijo de Recab en el templo de
Baal, y dijo a los siervos de Baal: Mirad y ved que no haya aqu entre vosotros al
guno de los siervos de Jehov, sino slo los siervos de Baal.
24 Y cuando ellos entraron para hacer sacrificios y holocaustos, Jeh puso fuera a
ochenta hombres, y les dijo: Cualquiera que dejare vivo a alguno de aquellos ho
mbres que yo he puesto en vuestras manos, su vida ser por la del otro. 25 Y despus
que acabaron ellos de hacer el holocausto, Jeh dijo a los de su guardia y a los
capitanes: Entrad, y matadlos; que no escape ninguno. Y los mataron a espada, y
los dejaron tendidos los de la guardia y los capitanes. Y fueron hasta el lugar
santo del templo de Baal, 26 y sacaron las estatuas del templo de Baal, y las qu
emaron. 27 Y quebraron la estatua de Baal, y derribaron el templo de Baal, y lo
convirtieron en letrinas hasta hoy.
28 As extermin Jeh a Baal de Israel. 29 Con todo eso, Jeh no se apart de los pecados
de Jeroboam hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel; y dej en pie los becerros de
oro que estaban en Bet-el y en Dan. 30 Y Jehov dijo a Jeh: Por cuanto has hecho bi
en ejecutando lo recto delante de mis ojos, e hiciste a la casa de Acab conforme
a todo lo que estaba en mi corazn, tus hijos se sentarn sobre el trono de Israel
hasta la cuarta generacin. 31 Mas Jeh no cuid de andar en la ley de Jehov Dios de Is
rael con todo su corazn, ni se apart de los pecados de Jeroboam, el que haba hecho
pecar a Israel.
32 En aquellos das comenz Jehov a cercenar el territorio de Israel; y los derrot Haz
ael por todas las fronteras, 33 desde el Jordn al nacimiento del sol, toda la tie
rra de Galaad, de Gad, de Rubn y de Manass, desde Aroer que est junto al arroyo de
Arnn, hasta Galaad y Basn. 34 Los dems hechos de Jeh, y todo lo que hizo, y toda su
valenta, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 35 Y durm
i Jeh con sus padres, y lo sepultaron en Samaria; y rein en su lugar Joacaz su hijo
. 36 El tiempo que rein Jeh sobre Israel en Samaria fue de veintiocho aos.
Atala usurpa el trono
(2 Cr. 22.1023.21)
2 REYES 11
1 Cuando Atala madre de Ocozas vio que su hijo era muerto, se levant y destruy toda
la descendencia real. 2 Pero Josaba hija del rey Joram, hermana de Ocozas, tom a J
os hijo de Ocozas y lo sac furtivamente de entre los hijos del rey a quienes estaba
n matando, y lo ocult de Atala, a l y a su ama, en la cmara de dormir, y en esta for
ma no lo mataron. 3 Y estuvo con ella escondido en la casa de Jehov seis aos; y At
ala fue reina sobre el pas.
4 Mas al sptimo ao envi Joiada y tom jefes de centenas, capitanes, y gente de la gua
rdia, y los meti consigo en la casa de Jehov, e hizo con ellos alianza, juramentndo
los en la casa de Jehov; y les mostr el hijo del rey. 5 Y les mand diciendo: Esto e
s lo que habis de hacer: la tercera parte de vosotros tendr la guardia de la casa
del rey el da de reposo. 6 Otra tercera parte estar a la puerta de Shur, y la otra
tercera parte a la puerta del postigo de la guardia; as guardaris la casa, para q
ue no sea allanada. 7 Mas las dos partes de vosotros que salen el da de reposo te
ndris la guardia de la casa de Jehov junto al rey. 8 Y estaris alrededor del rey po
r todos lados, teniendo cada uno sus armas en las manos; y cualquiera que entrar
e en las filas, sea muerto. Y estaris con el rey cuando salga, y cuando entre.
9 Los jefes de centenas, pues, hicieron todo como el sacerdote Joiada les mand; y
tomando cada uno a los suyos, esto es, los que entraban el da de reposo y los qu
e salan el da de reposo, vinieron al sacerdote Joiada. 10 Y el sacerdote dio a los
jefes de centenas las lanzas y los escudos que haban sido del rey David, que est
aban en la casa de Jehov. 11 Y los de la guardia se pusieron en fila, teniendo ca
da uno sus armas en sus manos, desde el lado derecho de la casa hasta el lado iz
quierdo, junto al altar y el templo, en derredor del rey. 12 Sacando luego Joiad
a al hijo del rey, le puso la corona y el testimonio, y le hicieron rey ungindole
; y batiendo las manos dijeron: Viva el rey!
13 Oyendo Atala el estruendo del pueblo que corra, entr al pueblo en el templo de J
ehov. 14 Y cuando mir, he aqu que el rey estaba junto a la columna, conforme a la c
ostumbre, y los prncipes y los trompeteros junto al rey; y todo el pueblo del pas
se regocijaba, y tocaban las trompetas. Entonces Atala, rasgando sus vestidos, cl
am a voz en cuello: Traicin, traicin! 15 Mas el sacerdote Joiada mand a los jefes de
centenas que gobernaban el ejrcito, y les dijo: Sacadla fuera del recinto del tem
plo, y al que la siguiere, matadlo a espada. (Porque el sacerdote dijo que no la
matasen en el templo de Jehov.) 16 Le abrieron, pues, paso; y en el camino por d
onde entran los de a caballo a la casa del rey, all la mataron.
17 Entonces Joiada hizo pacto entre Jehov y el rey y el pueblo, que seran pueblo d
e Jehov; y asimismo entre el rey y el pueblo. 18 Y todo el pueblo de la tierra en
tr en el templo de Baal, y lo derribaron; asimismo despedazaron enteramente sus a
ltares y sus imgenes, y mataron a Matn sacerdote de Baal delante de los altares. Y
el sacerdote puso guarnicin sobre la casa de Jehov. 19 Despus tom a los jefes de ce
ntenas, los capitanes, la guardia y todo el pueblo de la tierra, y llevaron al r
ey desde la casa de Jehov, y vinieron por el camino de la puerta de la guardia a
la casa del rey; y se sent el rey en el trono de los reyes. 20 Y todo el pueblo d
e la tierra se regocij, y la ciudad estuvo en reposo, habiendo sido Atala muerta a
espada junto a la casa del rey.
21 Era Jos de siete aos cuando comenz a reinar.
Reinado de Jos de Jud
(2 Cr. 24.1-27)
2 REYES 12
1 En el sptimo ao de Jeh comenz a reinar Jos, y rein cuarenta aos en Jerusaln. El nomb
de su madre fue Sibia, de Beerseba. 2 Y Jos hizo lo recto ante los ojos de Jehov
todo el tiempo que le dirigi el sacerdote Joiada. 3 Con todo eso, los lugares alt
os no se quitaron, porque el pueblo an sacrificaba y quemaba incienso en los luga
res altos.
4 Y Jos dijo a los sacerdotes: Todo el dinero consagrado que se suele traer a la
casa de Jehov, el dinero del rescate de cada persona segn est estipulado, y todo el
dinero que cada uno de su propia voluntad trae a la casa de Jehov, 5 recbanlo los
sacerdotes, cada uno de mano de sus familiares, y reparen los portillos del tem
plo dondequiera que se hallen grietas. 6 Pero en el ao veintitrs del rey Jos an no h
aban reparado los sacerdotes las grietas del templo. 7 Llam entonces el rey Jos al
sumo sacerdote Joiada y a los sacerdotes, y les dijo: Por qu no reparis las grietas
del templo? Ahora, pues, no tomis ms el dinero de vuestros familiares, sino dadlo
para reparar las grietas del templo. 8 Y los sacerdotes consintieron en no toma
r ms dinero del pueblo, ni tener el cargo de reparar las grietas del templo.
9 Mas el sumo sacerdote Joiada tom un arca e hizo en la tapa un agujero, y la pus
o junto al altar, a la mano derecha as que se entra en el templo de Jehov; y los s
acerdotes que guardaban la puerta ponan all todo el dinero que se traa a la casa de
Jehov. 10 Y cuando vean que haba mucho dinero en el arca, vena el secretario del re
y y el sumo sacerdote, y contaban el dinero que hallaban en el templo de Jehov, y
lo guardaban. 11 Y daban el dinero suficiente a los que hacan la obra, y a los q
ue tenan a su cargo la casa de Jehov; y ellos lo gastaban en pagar a los carpinter
os y maestros que reparaban la casa de Jehov, 12 y a los albailes y canteros; y en
comprar la madera y piedra de cantera para reparar las grietas de la casa de Jeh
ov, y en todo lo que se gastaba en la casa para repararla. 13 Mas de aquel dinero
que se traa a la casa de Jehov, no se hacan tazas de plata, ni despabiladeras, ni
jofainas, ni trompetas; ni ningn otro utensilio de oro ni de plata se haca para el
templo de Jehov; 14 porque lo daban a los que hacan la obra, y con l reparaban la
casa de Jehov. 15 Y no se tomaba cuenta a los hombres en cuyas manos el dinero er
a entregado, para que ellos lo diesen a los que hacan la obra; porque lo hacan ell
os fielmente. 16 El dinero por el pecado, y el dinero por la culpa, no se llevab
a a la casa de Jehov; porque era de los sacerdotes.
17 Entonces subi Hazael rey de Siria, y pele contra Gat, y la tom. Y se propuso Haz
ael subir contra Jerusaln; 18 por lo cual tom Jos rey de Jud todas las ofrendas que
haban dedicado Josafat y Joram y Ocozas sus padres, reyes de Jud, y las que l haba de
dicado, y todo el oro que se hall en los tesoros de la casa de Jehov y en la casa
del rey, y lo envi a Hazael rey de Siria; y l se retir de Jerusaln.
19 Los dems hechos de Jos, y todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crni
cas de los reyes de Jud? 20 Y se levantaron sus siervos, y conspiraron en conjura
cin, y mataron a Jos en la casa de Milo, cuando descenda l a Sila; 21 pues Josacar h
ijo de Simeat y Jozabad hijo de Somer, sus siervos, le hirieron, y muri. Y lo sep
ultaron con sus padres en la ciudad de David, y rein en su lugar Amasas su hijo.
Reinado de Joacaz
2 REYES 13
1 En el ao veintitrs de Jos hijo de Ocozas, rey de Jud, comenz a reinar Joacaz hijo de
Jeh sobre Israel en Samaria; y rein diecisiete aos. 2 E hizo lo malo ante los ojos
de Jehov, y sigui en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a I
srael; y no se apart de ellos. 3 Y se encendi el furor de Jehov contra Israel, y lo
s entreg en mano de Hazael rey de Siria, y en mano de Ben-adad hijo de Hazael, po
r largo tiempo. 4 Mas Joacaz or en presencia de Jehov, y Jehov lo oy; porque mir la a
fliccin de Israel, pues el rey de Siria los afliga. 5 (Y dio Jehov salvador a Israe
l, y salieron del poder de los sirios; y habitaron los hijos de Israel en sus ti
endas, como antes. 6 Con todo eso, no se apartaron de los pecados de la casa de
Jeroboam, el que hizo pecar a Israel; en ellos anduvieron; y tambin la imagen de
Asera permaneci en Samaria.) 7 Porque no le haba quedado gente a Joacaz, sino cinc
uenta hombres de a caballo, diez carros, y diez mil hombres de a pie; pues el re
y de Siria los haba destruido, y los haba puesto como el polvo para hollar. 8 El r
esto de los hechos de Joacaz, y todo lo que hizo, y sus valentas, no est escrito en
el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 9 Y durmi Joacaz con sus padres,
y lo sepultaron en Samaria, y rein en su lugar Jos su hijo.
Reinado de Jos de Israel
10 El ao treinta y siete de Jos rey de Jud, comenz a reinar Jos hijo de Joacaz sobre
Israel en Samaria; y rein diecisis aos. 11 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov; no
se apart de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Isr
ael; en ellos anduvo. 12 Los dems hechos de Jos, y todo lo que hizo, y el esfuerzo
con que guerre contra Amasas rey de Jud, no est escrito en el libro de las crnicas de
los reyes de Israel? 13 Y durmi Jos con sus padres, y se sent Jeroboam sobre su tr
ono; y Jos fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel.
Profeca final y muerte de Eliseo
14 Estaba Eliseo enfermo de la enfermedad de que muri. Y descendi a l Jos rey de Isr
ael, y llorando delante de l, dijo: Padre mo, padre mo, carro de Israel y su gente d
e a caballo! 15 Y le dijo Eliseo: Toma un arco y unas saetas. Tom l entonces un ar
co y unas saetas. 16 Luego dijo Eliseo al rey de Israel: Pon tu mano sobre el ar
co. Y puso l su mano sobre el arco. Entonces puso Eliseo sus manos sobre las mano
s del rey, 17 y dijo: Abre la ventana que da al oriente. Y cuando l la abri, dijo
Eliseo: Tira. Y tirando l, dijo Eliseo: Saeta de salvacin de Jehov, y saeta de salv
acin contra Siria; porque herirs a los sirios en Afec hasta consumirlos. 18 Y le v
olvi a decir: Toma las saetas. Y luego que el rey de Israel las hubo tomado, le d
ijo: Golpea la tierra. Y l la golpe tres veces, y se detuvo. 19 Entonces el varn de
Dios, enojado contra l, le dijo: Al dar cinco o seis golpes, hubieras derrotado
a Siria hasta no quedar ninguno; pero ahora slo tres veces derrotars a Siria.
20 Y muri Eliseo, y lo sepultaron. Entrado el ao, vinieron bandas armadas de moabi
tas a la tierra. 21 Y aconteci que al sepultar unos a un hombre, sbitamente vieron
una banda armada, y arrojaron el cadver en el sepulcro de Eliseo; y cuando lleg a
tocar el muerto los huesos de Eliseo, revivi, y se levant sobre sus pies.
22 Hazael, pues, rey de Siria, afligi a Israel todo el tiempo de Joacaz. 23 Mas J
ehov tuvo misericordia de ellos, y se compadeci de ellos y los mir, a causa de su p
acto con Abraham, Isaac y Jacob; y no quiso destruirlos ni echarlos de delante d
e su presencia hasta hoy.
24 Y muri Hazael rey de Siria, y rein en su lugar Ben-adad su hijo. 25 Y volvi Jos h
ijo de Joacaz y tom de mano de Ben-adad hijo de Hazael las ciudades que ste haba to
mado en guerra de mano de Joacaz su padre. Tres veces lo derrot Jos, y restituy las
ciudades a Israel.
Reinado de Amasas
(2 Cr. 25.1-28)
2 REYES 14
1 En el ao segundo de Jos hijo de Joacaz rey de Israel, comenz a reinar Amasas hijo
de Jos rey de Jud. 2 Cuando comenz a reinar era de veinticinco aos, y veintinueve aos
rein en Jerusaln; el nombre de su madre fue Joadn, de Jerusaln. 3 Y l hizo lo recto
ante los ojos de Jehov, aunque no como David su padre; hizo conforme a todas las
cosas que haba hecho Jos su padre. 4 Con todo eso, los lugares altos no fueron qui
tados, porque el pueblo an sacrificaba y quemaba incienso en esos lugares altos.
5 Y cuando hubo afirmado en sus manos el reino, mat a los siervos que haban dado m
uerte al rey su padre. 6 Pero no mat a los hijos de los que le dieron muerte, con
forme a lo que est escrito en el libro de la ley de Moiss, donde Jehov mand diciendo
: No matarn a los padres por los hijos, ni a los hijos por los padres, sino que c
ada uno morir por su propio pecado.
7 Este mat asimismo a diez mil edomitas en el Valle de la Sal, y tom a Sela en bat
alla, y la llam Jocteel, hasta hoy.
8 Entonces Amasas envi mensajeros a Jos hijo de Joacaz, hijo de Jeh, rey de Israel,
diciendo: Ven, para que nos veamos las caras. 9 Y Jos rey de Israel envi a Amasas r
ey de Jud esta respuesta: El cardo que est en el Lbano envi a decir al cedro que est
en el Lbano: Da tu hija por mujer a mi hijo. Y pasaron las fieras que estn en el Lb
ano, y hollaron el cardo. 10 Ciertamente has derrotado a Edom, y tu corazn se ha
envanecido; glorate pues, mas qudate en tu casa. Para qu te metes en un mal, para qu
e caigas t y Jud contigo?
11 Pero Amasas no escuch; por lo cual subi Jos rey de Israel, y se vieron las caras l
y Amasas rey de Jud, en Bet-semes, que es de Jud. 12 Y Jud cay delante de Israel, y
huyeron, cada uno a su tienda. 13 Adems Jos rey de Israel tom a Amasas rey de Jud, hi
jo de Jos hijo de Ocozas, en Bet-semes; y vino a Jerusaln, y rompi el muro de Jerusa
ln desde la puerta de Efran hasta la puerta de la esquina, cuatrocientos codos. 14
Y tom todo el oro, y la plata, y todos los utensilios que fueron hallados en la
casa de Jehov, y en los tesoros de la casa del rey, y a los hijos tom en rehenes,
y volvi a Samaria.
15 Los dems hechos que ejecut Jos, y sus hazaas, y cmo pele contra Amasas rey de Jud,
est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 16 Y durmi Jos con su
s padres, y fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel; y rein en su lugar
Jeroboam su hijo.
17 Y Amasas hijo de Jos, rey de Jud, vivi despus de la muerte de Jos hijo de Joacaz, r
ey de Israel, quince aos. 18 Los dems hechos de Amasas, no estn escritos en el libro
de las crnicas de los reyes de Jud? 19 Conspiraron contra l en Jerusaln, y l huy a Laq
uis; pero le persiguieron hasta Laquis, y all lo mataron. 20 Lo trajeron luego so
bre caballos, y lo sepultaron en Jerusaln con sus padres, en la ciudad de David.
21 Entonces todo el pueblo de Jud tom a Azaras, que era de diecisis aos, y lo hiciero
n rey en lugar de Amasas su padre. 22 Reedific l a Elat, y la restituy a Jud, despus q
ue el rey durmi con sus padres.
Reinado de Jeroboam II
23 El ao quince de Amasas hijo de Jos rey de Jud, comenz a reinar Jeroboam hijo de Jos
sobre Israel en Samaria; y rein cuarenta y un aos. 24 E hizo lo malo ante los ojo
s de Jehov, y no se apart de todos los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que h
izo pecar a Israel. 25 El restaur los lmites de Israel desde la entrada de Hamat h
asta el mar del Arab, conforme a la palabra de Jehov Dios de Israel, la cual l haba
hablado por su siervo Jons hijo de Amitai, profeta que fue de Gat-hefer. 26 Porqu
e Jehov mir la muy amarga afliccin de Israel; que no haba siervo ni libre, ni quien
diese ayuda a Israel; 27 y Jehov no haba determinado raer el nombre de Israel de d
ebajo del cielo; por tanto, los salv por mano de Jeroboam hijo de Jos.
28 Los dems hechos de Jeroboam, y todo lo que hizo, y su valenta, y todas las guer
ras que hizo, y cmo restituy al dominio de Israel a Damasco y Hamat, que haban pert
enecido a Jud, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 29
Y durmi Jeroboam con sus padres, los reyes de Israel, y rein en su lugar Zacaras su
hijo.
Reinado de Azaras
(2 Cr. 26. 3-5, 16-23)
2 REYES 15
1 En el ao veintisiete de Jeroboam rey de Israel, comenz a reinar Azaras hijo de Am
asas, rey de Jud. 2 Cuando comenz a reinar era de diecisis aos, y cincuenta y dos aos
rein en Jerusaln; el nombre de su madre fue Jecolas, de Jerusaln. 3 E hizo lo recto
ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que su padre Amasas haba hecho.
4 Con todo eso, los lugares altos no se quitaron, porque el pueblo sacrificaba an
y quemaba incienso en los lugares altos. 5 Mas Jehov hiri al rey con lepra, y est
uvo leproso hasta el da de su muerte, y habit en casa separada, y Jotam hijo del r
ey tena el cargo del palacio, gobernando al pueblo. 6 Los dems hechos de Azaras, y
todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 7 Y
durmi Azaras con sus padres, y lo sepultaron con ellos en la ciudad de David, y r
ein en su lugar Jotam su hijo.
Reinado de Zacaras
8 En el ao treinta y ocho de Azaras rey de Jud, rein Zacaras hijo de Jeroboam sobre I
srael seis meses. 9 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, como haban hecho sus pa
dres; no se apart de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a I
srael. 10 Contra l conspir Salum hijo de Jabes, y lo hiri en presencia de su pueblo
, y lo mat, y rein en su lugar. 11 Los dems hechos de Zacaras, he aqu que estn escrito
s en el libro de las crnicas de los reyes de Israel. 12 Y esta fue la palabra de
Jehov que haba hablado a Jeh, diciendo: Tus hijos hasta la cuarta generacin se senta
rn en el trono de Israel. Y fue as.
Reinado de Salum
13 Salum hijo de Jabes comenz a reinar en el ao treinta y nueve de Uzas rey de Jud,
y rein un mes en Samaria; 14 porque Manahem hijo de Gadi subi de Tirsa y vino a Sa
maria, e hiri a Salum hijo de Jabes en Samaria y lo mat, y rein en su lugar. 15 Los
dems hechos de Salum, y la conspiracin que tram, he aqu que estn escritos en el libr
o de las crnicas de los reyes de Israel. 16 Entonces Manahem saque a Tifsa, y a to
dos los que estaban en ella, y tambin sus alrededores desde Tirsa; la saque porque
no le haban abierto las puertas, y abri el vientre a todas sus mujeres que estaba
n encintas.
Reinado de Manahem
17 En el ao treinta y nueve de Azaras rey de Jud, rein Manahem hijo de Gadi sobre Is
rael diez aos, en Samaria. 18 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov; en todo su ti
empo no se apart de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Is
rael. 19 Y vino Pul rey de Asiria a atacar la tierra; y Manahem dio a Pul mil ta
lentos de plata para que le ayudara a confirmarse en el reino. 20 E impuso Manah
em este dinero sobre Israel, sobre todos los poderosos y opulentos; de cada uno
cincuenta siclos de plata, para dar al rey de Asiria; y el rey de Asiria se volv
i, y no se detuvo all en el pas. 21 Los dems hechos de Manahem, y todo lo que hizo, n
o est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? 22 Y durmi Manahem
con sus padres, y rein en su lugar Pekaa su hijo.
Reinado de Pekaa
23 En el ao cincuenta de Azaras rey de Jud, rein Pekaa hijo de Manahem sobre Israel e
n Samaria, dos aos. 24 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov; no se apart de los pe
cados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel. 25 Y conspir contra l
Peka hijo de Remalas, capitn suyo, y lo hiri en Samaria, en el palacio de la casa
real, en compaa de Argob y de Arie, y de cincuenta hombres de los hijos de los gal
aaditas; y lo mat, y rein en su lugar. 26 Los dems hechos de Pekaa, y todo lo que hi
zo, he aqu que est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel.
Reinado de Peka
27 En el ao cincuenta y dos de Azaras rey de Jud, rein Peka hijo de Remalas sobre Isr
ael en Samaria; y rein veinte aos. 28 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov; no se
apart de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel.
29 En los das de Peka rey de Israel, vino Tiglat-pileser rey de los asirios, y to
m a Ijn, Abel-bet-maaca, Janoa, Cedes, Hazor, Galaad, Galilea, y toda la tierra de
Neftal; y los llev cautivos a Asiria. 30 Y Oseas hijo de Ela conspir contra Peka h
ijo de Remalas, y lo hiri y lo mat, y rein en su lugar, a los veinte aos de Jotam hij
o de Uzas. 31 Los dems hechos de Peka, y todo lo que hizo, he aqu que est escrito en
el libro de las crnicas de los reyes de Israel.
Reinado de Jotam
(2 Cr. 27.1-9)
32 En el segundo ao de Peka hijo de Remalas rey de Israel, comenz a reinar Jotam hi
jo de Uzas rey de Jud. 33 Cuando comenz a reinar era de veinticinco aos, y rein dieci
sis aos en Jerusaln. El nombre de su madre fue Jerusa hija de Sadoc. 34 Y l hizo lo
recto ante los ojos de Jehov; hizo conforme a todas las cosas que haba hecho su pa
dre Uzas. 35 Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados, porque el pueblo
sacrificaba an, y quemaba incienso en los lugares altos. Edific l la puerta ms alta
de la casa de Jehov. 36 Los dems hechos de Jotam, y todo lo que hizo, no est escrit
o en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 37 En aquel tiempo comenz Jehov a
enviar contra Jud a Rezn rey de Siria, y a Peka hijo de Remalas. 38 Y durmi Jotam co
n sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David su padre, y rein en
su lugar Acaz su hijo.
Reinado de Acaz
(2 Cr. 28.1-27)
2 REYES 16
1 En el ao diecisiete de Peka hijo de Remalas, comenz a reinar Acaz hijo de Jotam r
ey de Jud. 2 Cuando comenz a reinar Acaz era de veinte aos, y rein en Jerusaln diecisi
s aos; y no hizo lo recto ante los ojos de Jehov su Dios, como David su padre. 3 A
ntes anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar por fuego a su
hijo, segn las prcticas abominables de las naciones que Jehov ech de delante de los
hijos de Israel. 4 Asimismo sacrific y quem incienso en los lugares altos, y sobr
e los collados, y debajo de todo rbol frondoso.
5 Entonces Rezn rey de Siria y Peka hijo de Remalas, rey de Israel, subieron a Jer
usaln para hacer guerra y sitiar a Acaz; mas no pudieron tomarla. 6 En aquel tiem
po el rey de Edom recobr Elat para Edom, y ech de Elat a los hombres de Jud; y los
de Edom vinieron a Elat y habitaron all hasta hoy. 7 Entonces Acaz envi embajadore
s a Tiglat-pileser rey de Asiria, diciendo: Yo soy tu siervo y tu hijo; sube, y
defindeme de mano del rey de Siria, y de mano del rey de Israel, que se han levan
tado contra m. 8 Y tomando Acaz la plata y el oro que se hall en la casa de Jehov,
y en los tesoros de la casa real, envi al rey de Asiria un presente. 9 Y le atend
i el rey de Asiria; pues subi el rey de Asiria contra Damasco, y la tom, y llev caut
ivos a los moradores a Kir, y mat a Rezn.
10 Despus fue el rey Acaz a encontrar a Tiglat-pileser rey de Asiria en Damasco;
y cuando vio el rey Acaz el altar que estaba en Damasco, envi al sacerdote Uras el
diseo y la descripcin del altar, conforme a toda su hechura. 11 Y el sacerdote Ura
s edific el altar; conforme a todo lo que el rey Acaz haba enviado de Damasco, as l
o hizo el sacerdote Uras, entre tanto que el rey Acaz vena de Damasco. 12 Y luego
que el rey vino de Damasco, y vio el altar, se acerc el rey a l, y ofreci sacrifici
os en l; 13 y encendi su holocausto y su ofrenda, y derram sus libaciones, y esparc
i la sangre de sus sacrificios de paz junto al altar. 14 E hizo acercar el altar
de bronce que estaba delante de Jehov, en la parte delantera de la casa, entre el
altar y el templo de Jehov, y lo puso al lado del altar hacia el norte. 15 Y man
d el rey Acaz al sacerdote Uras, diciendo: En el gran altar encenders el holocausto
de la maana y la ofrenda de la tarde, y el holocausto del rey y su ofrenda, y as
imismo el holocausto de todo el pueblo de la tierra y su ofrenda y sus libacione
s; y esparcirs sobre l toda la sangre del holocausto, y toda la sangre del sacrifi
cio. El altar de bronce ser mo para consultar en l. 16 E hizo el sacerdote Uras conf
orme a todas las cosas que el rey Acaz le mand.
17 Y cort el rey Acaz los tableros de las basas, y les quit las fuentes; y quit tam
bin el mar de sobre los bueyes de bronce que estaban debajo de l, y lo puso sobre
el suelo de piedra. 18 Asimismo el prtico para los das de reposo, que haban edifica
do en la casa, y el pasadizo de afuera, el del rey, los quit del templo de Jehov,
por causa del rey de Asiria. 19 Los dems hechos que puso por obra Acaz, no estn tod
os escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 20 Y durmi el rey Acaz
con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David, y rein en su lug
ar su hijo Ezequas.
Cada de Samaria y cautiverio de Israel
2 REYES 17
1 En el ao duodcimo de Acaz rey de Jud, comenz a reinar Oseas hijo de Ela en Samaria
sobre Israel; y rein nueve aos. 2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov, aunque no
como los reyes de Israel que haban sido antes de l. 3 Contra ste subi Salmanasar re
y de los asirios; y Oseas fue hecho su siervo, y le pagaba tributo. 4 Mas el rey
de Asiria descubri que Oseas conspiraba; porque haba enviado embajadores a So, re
y de Egipto, y no pagaba tributo al rey de Asiria, como lo haca cada ao; por lo qu
e el rey de Asiria le detuvo, y le aprision en la casa de la crcel. 5 Y el rey de
Asiria invadi todo el pas, y siti a Samaria, y estuvo sobre ella tres aos. 6 En el ao
nueve de Oseas, el rey de Asiria tom Samaria, y llev a Israel cautivo a Asiria, y
los puso en Halah, en Habor junto al ro Gozn, y en las ciudades de los medos.
7 Porque los hijos de Israel pecaron contra Jehov su Dios, que los sac de tierra d
e Egipto, de bajo la mano de Faran rey de Egipto, y temieron a dioses ajenos, 8 y
anduvieron en los estatutos de las naciones que Jehov haba lanzado de delante de
los hijos de Israel, y en los estatutos que hicieron los reyes de Israel. 9 Y lo
s hijos de Israel hicieron secretamente cosas no rectas contra Jehov su Dios, edi
ficndose lugares altos en todas sus ciudades, desde las torres de las atalayas ha
sta las ciudades fortificadas, 10 y levantaron estatuas e imgenes de Asera en tod
o collado alto, y debajo de todo rbol frondoso, 11 y quemaron all incienso en todo
s los lugares altos, a la manera de la naciones que Jehov haba traspuesto de delan
te de ellos, e hicieron cosas muy malas para provocar a ira a Jehov. 12 Y servan a
los dolos, de los cuales Jehov les haba dicho: Vosotros no habis de hacer esto. 13
Jehov amonest entonces a Israel y a Jud por medio de todos los profetas y de todos
los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos, y guardad mis mandami
entos y mis ordenanzas, conforme a todas las leyes que yo prescrib a vuestros pad
res, y que os he enviado por medio de mis siervos los profetas. 14 Mas ellos no
obedecieron, antes endurecieron su cerviz, como la cerviz de sus padres, los cua
les no creyeron en Jehov su Dios. 15 Y desecharon sus estatutos, y el pacto que l
haba hecho con sus padres, y los testimonios que l haba prescrito a ellos; y siguie
ron la vanidad, y se hicieron vanos, y fueron en pos de las naciones que estaban
alrededor de ellos, de las cuales Jehov les haba mandado que no hiciesen a la man
era de ellas. 16 Dejaron todos los mandamientos de Jehov su Dios, y se hicieron i
mgenes fundidas de dos becerros, y tambin imgenes de Asera, y adoraron a todo el ejr
cito de los cielos, y sirvieron a Baal; 17 e hicieron pasar a sus hijos y a sus
hijas por fuego; y se dieron a adivinaciones y ageros, y se entregaron a hacer lo
malo ante los ojos de Jehov, provocndole a ira. 18 Jehov, por tanto, se air en gran
manera contra Israel, y los quit de delante de su rostro; y no qued sino slo la tr
ibu de Jud.
19 Mas ni aun Jud guard los mandamientos de Jehov su Dios, sino que anduvieron en l
os estatutos de Israel, los cuales haban ellos hecho. 20 Y desech Jehov a toda la d
escendencia de Israel, y los afligi, y los entreg en manos de saqueadores, hasta e
charlos de su presencia.
21 Porque separ a Israel de la casa de David, y ellos hicieron rey a Jeroboam hij
o de Nabat; y Jeroboam apart a Israel de en pos de Jehov, y les hizo cometer gran
pecado. 22 Y los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados de Jeroboam que
l hizo, sin apartarse de ellos, 23 hasta que Jehov quit a Israel de delante de su
rostro, como l lo haba dicho por medio de todos los profetas sus siervos; e Israel
fue llevado cautivo de su tierra a Asiria, hasta hoy.
Asiria puebla de nuevo a Samaria
24 Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de S
efarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel
; y poseyeron a Samaria, y habitaron en sus ciudades. 25 Y aconteci al principio,
cuando comenzaron a habitar all, que no temiendo ellos a Jehov, envi Jehov contra e
llos leones que los mataban. 26 Dijeron, pues, al rey de Asiria: Las gentes que
t trasladaste y pusiste en las ciudades de Samaria, no conocen la ley del Dios de
aquella tierra, y l ha echado leones en medio de ellos, y he aqu que los leones l
os matan, porque no conocen la ley del Dios de la tierra. 27 Y el rey de Asiria
mand, diciendo: Llevad all a alguno de los sacerdotes que trajisteis de all, y vaya
y habite all, y les ensee la ley del Dios del pas. 28 Y vino uno de los sacerdotes
que haban llevado cautivo de Samaria, y habit en Bet-el, y les ense cmo haban de teme
r a Jehov.
29 Pero cada nacin se hizo sus dioses, y los pusieron en los templos de los lugar
es altos que haban hecho los de Samaria; cada nacin en su ciudad donde habitaba. 3
0 Los de Babilonia hicieron a Sucot-benot, los de Cuta hicieron a Nergal, y los
de Hamat hicieron a Asima. 31 Los aveos hicieron a Nibhaz y a Tartac, y los de S
efarvaim quemaban sus hijos en el fuego para adorar a Adramelec y a Anamelec, di
oses de Sefarvaim. 32 Teman a Jehov, e hicieron del bajo pueblo sacerdotes de los
lugares altos, que sacrificaban para ellos en los templos de los lugares altos.
33 Teman a Jehov, y honraban a sus dioses, segn la costumbre de las naciones de don
de haban sido trasladados. 34 Hasta hoy hacen como antes: ni temen a Jehov, ni gua
rdan sus estatutos ni sus ordenanzas, ni hacen segn la ley y los mandamientos que
prescribi Jehov a los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel; 35 con lo
s cuales Jehov haba hecho pacto, y les mand diciendo: No temeris a otros dioses, ni
los adoraris, ni les serviris, ni les haris sacrificios. 36 Mas a Jehov, que os sac d
e tierra de Egipto con grande poder y brazo extendido, a ste temeris, y a ste adora
ris, y a ste haris sacrificio. 37 Los estatutos y derechos y ley y mandamientos que
os dio por escrito, cuidaris siempre de ponerlos por obra, y no temeris a dioses
ajenos. 38 No olvidaris el pacto que hice con vosotros, ni temeris a dioses ajenos
; 39 mas temed a Jehov vuestro Dios, y l os librar de mano de todos vuestros enemig
os. 40 Pero ellos no escucharon; antes hicieron segn su costumbre antigua. 41 As t
emieron a Jehov aquellas gentes, y al mismo tiempo sirvieron a sus dolos; y tambin
sus hijos y sus nietos, segn como hicieron sus padres, as hacen hasta hoy.
Reinado de Ezequas
(2 Cr. 29.1-2)
2 REYES 18
1 En el tercer ao de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, comenz a reinar Ezequas hijo
de Acaz rey de Jud. 2 Cuando comenz a reinar era de veinticinco aos, y rein en Jeru
saln veintinueve aos. El nombre de su madre fue Abi hija de Zacaras. 3 Hizo lo rect
o ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que haba hecho David su padre
. 4 El quit los lugares altos, y quebr las imgenes, y cort los smbolos de Asera, e hi
zo pedazos la serpiente de bronce que haba hecho Moiss, porque hasta entonces le q
uemaban incienso los hijos de Israel; y la llam Nehustn. 5 En Jehov Dios de Israel
puso su esperanza; ni despus ni antes de l hubo otro como l entre todos los reyes d
e Jud. 6 Porque sigui a Jehov, y no se apart de l, sino que guard los mandamientos que
Jehov prescribi a Moiss. 7 Y Jehov estaba con l; y adondequiera que sala, prosperaba.
El se rebel contra el rey de Asiria, y no le sirvi. 8 Hiri tambin a los filisteos h
asta Gaza y sus fronteras, desde las torres de las atalayas hasta la ciudad fort
ificada.
Cada de Samaria
9 En el cuarto ao del rey Ezequas, que era el ao sptimo de Oseas hijo de Ela, rey de
Israel, subi Salmanasar rey de los asirios contra Samaria, y la siti, 10 y la tom
aron al cabo de tres aos. En el ao sexto de Ezequas, el cual era el ao noveno de Ose
as rey de Israel, fue tomada Samaria. 11 Y el rey de Asiria llev cautivo a Israel
a Asiria, y los puso en Halah, en Habor junto al ro Gozn, y en las ciudades de lo
s medos; 12 por cuanto no haban atendido a la voz de Jehov su Dios, sino que haban
quebrantado su pacto; y todas las cosas que Moiss siervo de Jehov haba mandado, no
las haban escuchado, ni puesto por obra.
Senaquerib invade a Jud
(2 Cr. 32.1-19; Is. 36.1-22)
13 A los catorce aos del rey Ezequas, subi Senaquerib rey de Asiria contra todas la
s ciudades fortificadas de Jud, y las tom. 14 Entonces Ezequas rey de Jud envi a deci
r al rey de Asiria que estaba en Laquis: Yo he pecado; aprtate de m, y har todo lo
que me impongas. Y el rey de Asiria impuso a Ezequas rey de Jud trescientos talent
os de plata, y treinta talentos de oro. 15 Dio, por tanto, Ezequas toda la plata
que fue hallada en la casa de Jehov, y en los tesoros de la casa real. 16 Entonce
s Ezequas quit el oro de las puertas del templo de Jehov y de los quiciales que el
mismo rey Ezequas haba cubierto de oro, y lo dio al rey de Asiria. 17 Despus el rey
de Asiria envi contra el rey Ezequas al Tartn, al Rabsaris y al Rabsaces, con un g
ran ejrcito, desde Laquis contra Jerusaln, y subieron y vinieron a Jerusaln. Y habi
endo subido, vinieron y acamparon junto al acueducto del estanque de arriba, en
el camino de la heredad del Lavador. 18 Llamaron luego al rey, y sali a ellos Eli
aquim hijo de Hilcas, mayordomo, y Sebna escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller.
19 Y les dijo el Rabsaces: Decid ahora a Ezequas: As dice el gran rey de Asiria: Qu
confianza es esta en que te apoyas? 20 Dices (pero son palabras vacas): Consejo t
engo y fuerzas para la guerra. Mas en qu confas, que te has rebelado contra m? 21 He
aqu que confas en este bculo de caa cascada, en Egipto, en el cual si alguno se apo
yare, se le entrar por la mano y la traspasar. Tal es Faran rey de Egipto para todo
s los que en l confan. 22 Y si me decs: Nosotros confiamos en Jehov nuestro Dios, no
es ste aquel cuyos lugares altos y altares ha quitado Ezequas, y ha dicho a Jud y a
Jerusaln: Delante de este altar adoraris en Jerusaln? 23 Ahora, pues, yo te ruego
que des rehenes a mi seor, el rey de Asiria, y yo te dar dos mil caballos, si t pue
des dar jinetes para ellos. 24 Cmo, pues, podrs resistir a un capitn, al menor de lo
s siervos de mi seor, aunque ests confiado en Egipto con sus carros y su gente de
a caballo? 25 Acaso he venido yo ahora sin Jehov a este lugar, para destruirlo? Je
hov me ha dicho: Sube a esta tierra, y destryela.
26 Entonces dijo Eliaquim hijo de Hilcas, y Sebna y Joa, al Rabsaces: Te rogamos
que hables a tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos, y no hables c
on nosotros en lengua de Jud a odos del pueblo que est sobre el muro. 27 Y el Rabsa
ces les dijo: Me ha enviado mi seor para decir estas palabras a ti y a tu seor, y n
o a los hombres que estn sobre el muro, expuestos a comer su propio estircol y beb
er su propia orina con vosotros?
28 Entonces el Rabsaces se puso en pie y clam a gran voz en lengua de Jud, y habl d
iciendo: Od la palabra del gran rey, el rey de Asiria. 29 As ha dicho el rey: No o
s engae Ezequas, porque no os podr librar de mi mano. 30 Y no os haga Ezequas confia
r en Jehov, diciendo: Ciertamente nos librar Jehov, y esta ciudad no ser entregada e
n mano del rey de Asiria. 31 No escuchis a Ezequas, porque as dice el rey de Asiria
: Haced conmigo paz, y salid a m, y coma cada uno de su vid y de su higuera, y be
ba cada uno las aguas de su pozo, 32 hasta que yo venga y os lleve a una tierra
como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de vias, tierra de ol
ivas, de aceite, y de miel; y viviris, y no moriris. No oigis a Ezequas, porque os e
ngaa cuando dice: Jehov nos librar. 33 Acaso alguno de los dioses de las naciones ha
librado su tierra de la mano del rey de Asiria? 34 Dnde est el dios de Hamat y de
Arfad? Dnde est el dios de Sefarvaim, de Hena, y de Iva? Pudieron stos librar a Samar
ia de mi mano? 35 Qu dios de todos los dioses de estas tierras ha librado su tierr
a de mi mano, para que Jehov libre de mi mano a Jerusaln?
36 Pero el pueblo call, y no le respondi palabra; porque haba mandamiento del rey,
el cual haba dicho: No le respondis. 37 Entonces Eliaquim hijo de Hilcas, mayordomo
, y Sebna escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller, vinieron a Ezequas, rasgados su
s vestidos, y le contaron las palabras del Rabsaces.
Jud es librado de Senaquerib
(2 Cr. 32.20-23; Is. 37.1-38)
2 REYES 19
1 Cuando el rey Ezequas lo oy, rasg sus vestidos y se cubri de cilicio, y entr en la
casa de Jehov. 2 Y envi a Eliaquim mayordomo, a Sebna escriba y a los ancianos de
los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaas hijo de Amoz, 3 para que l
e dijesen: As ha dicho Ezequas: Este da es da de angustia, de reprensin y de blasfemi
a; porque los hijos estn a punto de nacer, y la que da a luz no tiene fuerzas. 4
Quiz oir Jehov tu Dios todas las palabras del Rabsaces, a quien el rey de los asiri
os su seor ha enviado para blasfemar al Dios viviente, y para vituperar con palab
ras, las cuales Jehov tu Dios ha odo; por tanto, eleva oracin por el remanente que
an queda. 5 Vinieron, pues, los siervos del rey Ezequas a Isaas. 6 E Isaas les respo
ndi: As diris a vuestro seor: As ha dicho Jehov: No temas por las palabras que has odo,
con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria. 7 He aqu pondr yo
en l un espritu, y oir rumor, y volver a su tierra; y har que en su tierra caiga a e
spada.
8 Y regresando el Rabsaces, hall al rey de Asiria combatiendo contra Libna; porqu
e oy que se haba ido de Laquis. 9 Y oy decir que Tirhaca rey de Etiopa haba salido pa
ra hacerle guerra. Entonces volvi l y envi embajadores a Ezequas, diciendo: 10 As diri
s a Ezequas rey de Jud: No te engae tu Dios en quien t confas, para decir: Jerusaln no
ser entregada en mano del rey de Asiria. 11 He aqu t has odo lo que han hecho los r
eyes de Asiria a todas las tierras, destruyndolas; y escapars t? 12 Acaso libraron su
s dioses a las naciones que mis padres destruyeron, esto es, Gozn, Harn, Resef, y
los hijos de Edn que estaban en Telasar? 13 Dnde est el rey de Hamat, el rey de Arfa
d, y el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?
14 Y tom Ezequas las cartas de mano de los embajadores; y despus que las hubo ledo,
subi a la casa de Jehov, y las extendi Ezequas delante de Jehov. 15 Y or Ezequas delant
e de Jehov, diciendo: Jehov Dios de Israel, que moras entre los querubines, slo t er
es Dios de todos los reinos de la tierra; t hiciste el cielo y la tierra. 16 Incl
ina, oh Jehov, tu odo, y oye; abre, oh Jehov, tus ojos, y mira; y oye las palabras
de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar al Dios viviente. 17 Es verdad, oh Jeh
ov, que los reyes de Asiria han destruido las naciones y sus tierras; 18 y que ec
haron al fuego a sus dioses, por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos
de hombres, madera o piedra, y por eso los destruyeron. 19 Ahora, pues, oh Jeho
v Dios nuestro, slvanos, te ruego, de su mano, para que sepan todos los reinos de
la tierra que slo t, Jehov, eres Dios. 20 Entonces Isaas hijo de Amoz envi a decir a
Ezequas: As ha dicho Jehov, Dios de Israel: Lo que me pediste acerca de Senaquerib
rey de Asiria, he odo. 21 Esta es la palabra que Jehov ha pronunciado acerca de l:
La virgen hija de Sion te menosprecia, te escarnece; detrs de ti mueve su cabeza
la hija de Jerusaln. 22 A quin has vituperado y blasfemado? y contra quin has alzado
la voz, y levantado en alto tus ojos? Contra el Santo de Israel. 23 Por mano de
tus mensajeros has vituperado a Jehov, y has dicho: Con la multitud de mis carros
he subido a las alturas de los montes, a lo ms inaccesible del Lbano; cortar sus a
ltos cedros, sus cipreses ms escogidos; me alojar en sus ms remotos lugares, en el
bosque de sus feraces campos. 24 Yo he cavado y bebido las aguas extraas, he seca
do con las plantas de mis pies todos los ros de Egipto. 25 Nunca has odo que desde
tiempos antiguos yo lo hice, y que desde los das de la antigedad lo tengo ideado?
Y ahora lo he hecho venir, y t sers para hacer desolaciones, para reducir las ciud
ades fortificadas a montones de escombros. 26 Sus moradores fueron de corto pode
r; fueron acobardados y confundidos; vinieron a ser como la hierba del campo, y
como hortaliza verde, como heno de los terrados, marchitado antes de su madurez.
27 He conocido tu situacin, tu salida y tu entrada, y tu furor contra m. 28 Por c
uanto te has airado contra m, por cuanto tu arrogancia ha subido a mis odos, yo po
ndr mi garfio en tu nariz, y mi freno en tus labios, y te har volver por el camino
por donde viniste.
29 Y esto te dar por seal, oh Ezequas: Este ao comeris lo que nacer de suyo, y el segu
ndo ao lo que nacer de suyo; y el tercer ao sembraris, y segaris, y plantaris vias, y c
omeris el fruto de ellas. 30 Y lo que hubiere escapado, lo que hubiere quedado de
la casa de Jud, volver a echar races abajo, y llevar fruto arriba. 31 Porque saldr d
e Jerusaln remanente, y del monte de Sion los que se salven. El celo de Jehov de l
os ejrcitos har esto.
32 Por tanto, as dice Jehov acerca del rey de Asiria: No entrar en esta ciudad, ni
echar saeta en ella; ni vendr delante de ella con escudo, ni levantar contra ella b
aluarte. 33 Por el mismo camino que vino, volver, y no entrar en esta ciudad, dice
Jehov. 34 Porque yo amparar esta ciudad para salvarla, por amor a m mismo, y por a
mor a David mi siervo.
35 Y aconteci que aquella misma noche sali el ngel de Jehov, y mat en el campamento d
e los asirios a ciento ochenta y cinco mil; y cuando se levantaron por la maana,
he aqu que todo era cuerpos de muertos. 36 Entonces Senaquerib rey de Asiria se f
ue, y volvi a Nnive, donde se qued. 37 Y aconteci que mientras l adoraba en el templo
de Nisroc su dios, Adramelec y Sarezer sus hijos lo hirieron a espada, y huyero
n a tierra de Ararat. Y rein en su lugar Esarhadn su hijo.
Enfermedad de Ezequas
(2 Cr. 32.24-26; Is. 38.1-22)
2 REYES 20
1 En aquellos das Ezequas cay enfermo de muerte. Y vino a l el profeta Isaas hijo de
Amoz, y le dijo: Jehov dice as: Ordena tu casa, porque morirs, y no vivirs. 2 Entonc
es l volvi su rostro a la pared, y or a Jehov y dijo: 3 Te ruego, oh Jehov, te ruego
que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con ntegro corazn, y
que he hecho las cosas que te agradan. Y llor Ezequas con gran lloro. 4 Y antes qu
e Isaas saliese hasta la mitad del patio, vino palabra de Jehov a Isaas, diciendo:
5 Vuelve, y di a Ezequas, prncipe de mi pueblo: As dice Jehov, el Dios de David tu p
adre: Yo he odo tu oracin, y he visto tus lgrimas; he aqu que yo te sano; al tercer
da subirs a la casa de Jehov. 6 Y aadir a tus das quince aos, y te librar a ti y a est
ciudad de mano del rey de Asiria; y amparar esta ciudad por amor a m mismo, y por
amor a David mi siervo. 7 Y dijo Isaas: Tomad masa de higos. Y tomndola, la pusier
on sobre la llaga, y san.
8 Y Ezequas haba dicho a Isaas: Qu seal tendr de que Jehov me sanar, y que subir a l
de Jehov al tercer da? 9 Respondi Isaas: Esta seal tendrs de Jehov, de que har Jehov
o que ha dicho: Avanzar la sombra diez grados, o retroceder diez grados? 10 Y Ezequa
s respondi: Fcil cosa es que la sombra decline diez grados; pero no que la sombra
vuelva atrs diez grados. 11 Entonces el profeta Isaas clam a Jehov; e hizo volver la
sombra por los grados que haba descendido en el reloj de Acaz, diez grados atrs.
Ezequas recibe a los enviados de Babilonia
(2 Cr. 32.27-31; Is. 39.1-8)
12 En aquel tiempo Merodac-baladn hijo de Baladn, rey de Babilonia, envi mensajeros
con cartas y presentes a Ezequas, porque haba odo que Ezequas haba cado enfermo. 13 Y
Ezequas los oy, y les mostr toda la casa de sus tesoros, plata, oro, y especias, y
ungentos preciosos, y la casa de sus armas, y todo lo que haba en sus tesoros; ni
nguna cosa qued que Ezequas no les mostrase, as en su casa como en todos sus domini
os. 14 Entonces el profeta Isaas vino al rey Ezequas, y le dijo: Qu dijeron aquellos
varones, y de dnde vinieron a ti? Y Ezequas le respondi: De lejanas tierras han ve
nido, de Babilonia. 15 Y l le volvi a decir: Qu vieron en tu casa? Y Ezequas respondi:
Vieron todo lo que haba en mi casa; nada qued en mis tesoros que no les mostrase.

16 Entonces Isaas dijo a Ezequas: Oye palabra de Jehov: 17 He aqu vienen das en que t
odo lo que est en tu casa, y todo lo que tus padres han atesorado hasta hoy, ser l
levado a Babilonia, sin quedar nada, dijo Jehov. 18 Y de tus hijos que saldrn de t
i, que habrs engendrado, tomarn, y sern eunucos en el palacio del rey de Babilonia.
19 Entonces Ezequas dijo a Isaas: La palabra de Jehov que has hablado, es buena. D
espus dijo: Habr al menos paz y seguridad en mis das.
Muerte de Ezequas
(2 Cr. 32.32-33)
20 Los dems hechos de Ezequas, y todo su podero, y cmo hizo el estanque y el conduct
o, y meti las aguas en la ciudad, no est escrito en el libro de las crnicas de los r
eyes de Jud? 21 Y durmi Ezequas con sus padres, y rein en su lugar Manass su hijo.
Reinado de Manass
(2 Cr. 33.1-20)
2 REYES 21
1 De doce aos era Manass cuando comenz a reinar, y rein en Jerusaln cincuenta y cinco
aos; el nombre de su madre fue Hepsiba. 2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehov,
segn las abominaciones de las naciones que Jehov haba echado de delante de los hijo
s de Israel. 3 Porque volvi a edificar los lugares altos que Ezequas su padre haba
derribado, y levant altares a Baal, e hizo una imagen de Asera, como haba hecho Ac
ab rey de Israel; y ador a todo el ejrcito de los cielos, y rindi culto a aquellas
cosas. 4 Asimismo edific altares en la casa de Jehov, de la cual Jehov haba dicho: Y
o pondr mi nombre en Jerusaln. 5 Y edific altares para todo el ejrcito de los cielos
en los dos atrios de la casa de Jehov. 6 Y pas a su hijo por fuego, y se dio a ob
servar los tiempos, y fue agorero, e instituy encantadores y adivinos, multiplica
ndo as el hacer lo malo ante los ojos de Jehov, para provocarlo a ira. 7 Y puso un
a imagen de Asera que l haba hecho, en la casa de la cual Jehov haba dicho a David y
a Salomn su hijo: Yo pondr mi nombre para siempre en esta casa, y en Jerusaln, a l
a cual escog de todas las tribus de Israel; 8 y no volver a hacer que el pie de Is
rael sea movido de la tierra que di a sus padres, con tal que guarden y hagan co
nforme a todas las cosas que yo les he mandado, y conforme a toda la ley que mi
siervo Moiss les mand. 9 Mas ellos no escucharon; y Manass los indujo a que hiciese
n ms mal que las naciones que Jehov destruy delante de los hijos de Israel.
10 Habl, pues, Jehov por medio de sus siervos los profetas, diciendo: 11 Por cuant
o Manass rey de Jud ha hecho estas abominaciones, y ha hecho ms mal que todo lo que
hicieron los amorreos que fueron antes de l, y tambin ha hecho pecar a Jud con sus
dolos; 12 por tanto, as ha dicho Jehov el Dios de Israel: He aqu yo traigo tal mal
sobre Jerusaln y sobre Jud, que al que lo oyere le retiirn ambos odos. 13 Y extender s
obre Jerusaln el cordel de Samaria y la plomada de la casa de Acab; y limpiar a Je
rusaln como se limpia un plato, que se friega y se vuelve boca abajo. 14 Y desamp
arar el resto de mi heredad, y lo entregar en manos de sus enemigos; y sern para pr
esa y despojo de todos sus adversarios; 15 por cuanto han hecho lo malo ante mis
ojos, y me han provocado a ira, desde el da que sus padres salieron de Egipto ha
sta hoy.
16 Fuera de esto, derram Manass mucha sangre inocente en gran manera, hasta llenar
a Jerusaln de extremo a extremo; adems de su pecado con que hizo pecar a Jud, para
que hiciese lo malo ante los ojos de Jehov.
17 Los dems hechos de Manass, y todo lo que hizo, y el pecado que cometi, no est todo
escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 18 Y durmi Manass con sus p
adres, y fue sepultado en el huerto de su casa, en el huerto de Uza, y rein en su
lugar Amn su hijo.
Reinado de Amn
(2 Cr. 33.21-25)
19 De veintids aos era Amn cuando comenz a reinar, y rein dos aos en Jerusaln. El nombr
e de su madre fue Mesulemet hija de Haruz, de Jotba. 20 E hizo lo malo ante los
ojos de Jehov, como haba hecho Manass su padre. 21 Y anduvo en todos los caminos en
que su padre anduvo, y sirvi a los dolos a los cuales haba servido su padre, y los
ador; 22 y dej a Jehov el Dios de sus padres, y no anduvo en el camino de Jehov. 23
Y los siervos de Amn conspiraron contra l, y mataron al rey en su casa. 24 Entonc
es el pueblo de la tierra mat a todos los que haban conspirado contra el rey Amn; y
puso el pueblo de la tierra por rey en su lugar a Josas su hijo. 25 Los dems hech
os de Amn, no estn todos escritos en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? 26
Y fue sepultado en su sepulcro en el huerto de Uza, y rein en su lugar Josas su hi
jo.
Reinado de Josas
(2 Cr. 34.1-2)
2 REYES 22
1 Cuando Josas comenz a reinar era de ocho aos, y rein en Jerusaln treinta y un aos. E
l nombre de su madre fue Jedida hija de Adaa, de Boscat. 2 E hizo lo recto ante l
os ojos de Jehov, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse a d
erecha ni a izquierda.
Hallazgo del libro de la ley
(2 Cr. 34.8-33)
3 A los dieciocho aos del rey Josas, envi el rey a Safn hijo de Azala, hijo de Mesula
m, escriba, a la casa de Jehov, diciendo: 4 Ve al sumo sacerdote Hilcas, y dile qu
e recoja el dinero que han trado a la casa de Jehov, que han recogido del pueblo l
os guardianes de la puerta, 5 y que lo pongan en manos de los que hacen la obra,
que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehov, y que lo entreguen a los q
ue hacen la obra de la casa de Jehov, para reparar las grietas de la casa; 6 a lo
s carpinteros, maestros y albailes, para comprar madera y piedra de cantera para r
eparar la casa; 7 y que no se les tome cuenta del dinero cuyo manejo se les conf
iare, porque ellos proceden con honradez.
8 Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcas al escriba Safn: He hallado el libro de l
a ley en la casa de Jehov. E Hilcas dio el libro a Safn, y lo ley. 9 Viniendo luego
el escriba Safn al rey, dio cuenta al rey y dijo: Tus siervos han recogido el din
ero que se hall en el templo, y lo han entregado en poder de los que hacen la obr
a, que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehov. 10 Asimismo el escriba S
afn declar al rey, diciendo: El sacerdote Hilcas me ha dado un libro. Y lo ley Safn d
elante del rey.
11 Y cuando el rey hubo odo las palabras del libro de la ley, rasg sus vestidos. 1
2 Luego el rey dio orden al sacerdote Hilcas, a Ahicam hijo de Safn, a Acbor hijo
de Micaas, al escriba Safn y a Asaas siervo del rey, diciendo: 13 Id y preguntad a
Jehov por m, y por el pueblo, y por todo Jud, acerca de las palabras de este libro
que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehov que se ha encendido contra no
sotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro, par
a hacer conforme a todo lo que nos fue escrito.
14 Entonces fueron el sacerdote Hilcas, y Ahicam, Acbor, Safn y Asaas, a la profeti
sa Hulda, mujer de Salum hijo de Ticva, hijo de Harhas, guarda de las vestiduras
, la cual moraba en Jerusaln en la segunda parte de la ciudad, y hablaron con ell
a. 15 Y ella les dijo: As ha dicho Jehov el Dios de Israel: Decid al varn que os en
vi a m: 16 As dijo Jehov: He aqu yo traigo sobre este lugar, y sobre los que en l mora
n, todo el mal de que habla este libro que ha ledo el rey de Jud; 17 por cuanto me
dejaron a m, y quemaron incienso a dioses ajenos, provocndome a ira con toda la o
bra de sus manos; mi ira se ha encendido contra este lugar, y no se apagar. 18 Ma
s al rey de Jud que os ha enviado para que preguntaseis a Jehov, diris as: As ha dich
o Jehov el Dios de Israel: Por cuanto oste las palabras del libro, 19 y tu corazn s
e enterneci, y te humillaste delante de Jehov, cuando oste lo que yo he pronunciado
contra este lugar y contra sus moradores, que vendrn a ser asolados y malditos,
y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, tambin yo te he odo, dice Jeh
ov. 20 Por tanto, he aqu yo te recoger con tus padres, y sers llevado a tu sepulcro
en paz, y no vern tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar. Y ellos di
eron al rey la respuesta.
2 REYES 23
1 Entonces el rey mand reunir con l a todos los ancianos de Jud y de Jerusaln. 2 Y s
ubi el rey a la casa de Jehov con todos los varones de Jud, y con todos los morador
es de Jerusaln, con los sacerdotes y profetas y con todo el pueblo, desde el ms ch
ico hasta el ms grande; y ley, oyndolo ellos, todas las palabras del libro del pact
o que haba sido hallado en la casa de Jehov. 3 Y ponindose el rey en pie junto a la
columna, hizo pacto delante de Jehov, de que iran en pos de Jehov, y guardaran sus
mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo el corazn y con toda el a
lma, y que cumpliran las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro.
Y todo el pueblo confirm el pacto.
Reformas de Josas
(2 Cr. 34.3-7)
4 Entonces mand el rey al sumo sacerdote Hilcas, a los sacerdotes de segundo orden
, y a los guardianes de la puerta, que sacasen del templo de Jehov todos los uten
silios que haban sido hechos para Baal, para Asera y para todo el ejrcito de los c
ielos; y los quem fuera de Jerusaln en el campo del Cedrn, e hizo llevar las ceniza
s de ellos a Bet-el. 5 Y quit a los sacerdotes idlatras que haban puesto los reyes
de Jud para que quemasen incienso en los lugares altos en las ciudades de Jud, y e
n los alrededores de Jerusaln; y asimismo a los que quemaban incienso a Baal, al
sol y a la luna, y a los signos del zodaco, y a todo el ejrcito de los cielos. 6 H
izo tambin sacar la imagen de Asera fuera de la casa de Jehov, fuera de Jerusaln, a
l valle del Cedrn, y la quem en el valle del Cedrn, y la convirti en polvo, y ech el
polvo sobre los sepulcros de los hijos del pueblo. 7 Adems derrib los lugares de p
rostitucin idoltrica que estaban en la casa de Jehov, en los cuales tejan las mujere
s tiendas para Asera. 8 E hizo venir todos los sacerdotes de las ciudades de Jud,
y profan los lugares altos donde los sacerdotes quemaban incienso, desde Geba ha
sta Beerseba; y derrib los altares de las puertas que estaban a la entrada de la
puerta de Josu, gobernador de la ciudad, que estaban a la mano izquierda, a la pu
erta de la ciudad. 9 Pero los sacerdotes de los lugares altos no suban al altar d
e Jehov en Jerusaln, sino que coman panes sin levadura entre sus hermanos. 10 Asimi
smo profan a Tofet, que est en el valle del hijo de Hinom, para que ninguno pasase
su hijo o su hija por fuego a Moloc. 11 Quit tambin los caballos que los reyes de
Jud haban dedicado al sol a la entrada del templo de Jehov, junto a la cmara de Natn
-melec eunuco, el cual tena a su cargo los ejidos; y quem al fuego los carros del
sol. 12 Derrib adems el rey los altares que estaban sobre la azotea de la sala de
Acaz, que los reyes de Jud haban hecho, y los altares que haba hecho Manass en los d
os atrios de la casa de Jehov; y de all corri y arroj el polvo al arroyo del Cedrn. 1
3 Asimismo profan el rey los lugares altos que estaban delante de Jerusaln, a la m
ano derecha del monte de la destruccin, los cuales Salomn rey de Israel haba edific
ado a Astoret dolo abominable de los sidonios, a Quemos dolo abominable de Moab, y
a Milcom dolo abominable de los hijos de Amn. 14 Y quebr las estatuas, y derrib las
imgenes de Asera, y llen el lugar de ellos de huesos de hombres.
15 Igualmente el altar que estaba en Bet-el, y el lugar alto que haba hecho Jerob
oam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; aquel altar y el lugar alto destr
uy, y lo quem, y lo hizo polvo, y puso fuego a la imagen de Asera. 16 Y se volvi Jo
sas, y viendo los sepulcros que estaban all en el monte, envi y sac los huesos de lo
s sepulcros, y los quem sobre el altar para contaminarlo, conforme a la palabra d
e Jehov que haba profetizado el varn de Dios, el cual haba anunciado esto. 17 Despus
dijo: Qu monumento es este que veo? Y los de la ciudad le respondieron: Este es el
sepulcro del varn de Dios que vino de Jud, y profetiz estas cosas que t has hecho s
obre el altar de Bet-el. 18 Y l dijo: Dejadlo; ninguno mueva sus huesos; y as fuer
on preservados sus huesos, y los huesos del profeta que haba venido de Samaria. 1
9 Y todas las casas de los lugares altos que estaban en las ciudades de Samaria,
las cuales haban hecho los reyes de Israel para provocar a ira, las quit tambin Jo
sas, e hizo de ellas como haba hecho en Bet-el. 20 Mat adems sobre los altares a tod
os los sacerdotes de los lugares altos que all estaban, y quem sobre ellos huesos
de hombres, y volvi a Jerusaln.
Josas celebra la pascua
(2 Cr. 35.1-19)
21 Entonces mand el rey a todo el pueblo, diciendo: Haced la pascua a Jehov vuestr
o Dios, conforme a lo que est escrito en el libro de este pacto. 22 No haba sido h
echa tal pascua desde los tiempos en que los jueces gobernaban a Israel, ni en t
odos los tiempos de los reyes de Israel y de los reyes de Jud. 23 A los dieciocho
aos del rey Josas fue hecha aquella pascua a Jehov en Jerusaln.
Persiste la ira de Jehov contra Jud
24 Asimismo barri Josas a los encantadores, adivinos y terafines, y todas las abom
inaciones que se vean en la tierra de Jud y en Jerusaln, para cumplir las palabras
de la ley que estaban escritas en el libro que el sacerdote Hilcas haba hallado en
la casa de Jehov. 25 No hubo otro rey antes de l, que se convirtiese a Jehov de to
do su corazn, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de M
oiss; ni despus de l naci otro igual. 26 Con todo eso, Jehov no desisti del ardor con
que su gran ira se haba encendido contra Jud, por todas las provocaciones con que
Manass le haba irritado. 27 Y dijo Jehov: Tambin quitar de mi presencia a Jud, como qu
it a Israel, y desechar a esta ciudad que haba escogido, a Jerusaln, y a la casa de
la cual haba yo dicho: Mi nombre estar all.
Muerte de Josas
(2 Cr. 35.20-27)
28 Los dems hechos de Josas, y todo lo que hizo, no est todo escrito en el libro de
las crnicas de los reyes de Jud? 29 En aquellos das Faran Necao rey de Egipto subi co
ntra el rey de Asiria al ro Eufrates, y sali contra l el rey Josas; pero aqul, as que
le vio, lo mat en Meguido. 30 Y sus siervos lo pusieron en un carro, y lo trajero
n muerto de Meguido a Jerusaln, y lo sepultaron en su sepulcro. Entonces el puebl
o de la tierra tom a Joacaz hijo de Josas, y lo ungieron y lo pusieron por rey en
lugar de su padre.
Reinado y destronamiento de Joacaz
(2 Cr. 36.1-4)
31 De veintitrs aos era Joacaz cuando comenz a reinar, y rein tres meses en Jerusaln.
El nombre de su madre fue Hamutal hija de Jeremas, de Libna. 32 Y l hizo lo malo
ante los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que sus padres haban hecho. 33
Y lo puso preso Faran Necao en Ribla en la provincia de Hamat, para que no reinas
e en Jerusaln; e impuso sobre la tierra una multa de cien talentos de plata, y un
o de oro. 34 Entonces Faran Necao puso por rey a Eliaquim hijo de Josas, en lugar
de Josas su padre, y le cambi el nombre por el de Joacim; y tom a Joacaz y lo llev a
Egipto, y muri all. 35 Y Joacim pag a Faran la plata y el oro; mas hizo avaluar la
tierra para dar el dinero conforme al mandamiento de Faran, sacando la plata y el
oro del pueblo de la tierra, de cada uno segn la estimacin de su hacienda, para d
arlo a Faran Necao.
Reinado de Joacim
(2 Cr. 36.5-8)
36 De veinticinco aos era Joacim cuando comenz a reinar, y once aos rein en Jerusaln.
El nombre de su madre fue Zebuda hija de Pedaas, de Ruma. 37 E hizo lo malo ante
los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que sus padres haban hecho.
2 REYES 24
1 En su tiempo subi en campaa Nabucodonosor rey de Babilonia. Joacim vino a ser su
siervo por tres aos, pero luego volvi y se rebel contra l. 2 Pero Jehov envi contra J
oacim tropas de caldeos, tropas de sirios, tropas de moabitas y tropas de amonit
as, los cuales envi contra Jud para que la destruyesen, conforme a la palabra de J
ehov que haba hablado por sus siervos los profetas. 3 Ciertamente vino esto contra
Jud por mandato de Jehov, para quitarla de su presencia, por los pecados de Manass
, y por todo lo que l hizo; 4 asimismo por la sangre inocente que derram, pues lle
n a Jerusaln de sangre inocente; Jehov, por tanto, no quiso perdonar. 5 Los dems hec
hos de Joacim, y todo lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los
reyes de Jud? 6 Y durmi Joacim con sus padres, y rein en su lugar Joaqun su hijo. 7
Y nunca ms el rey de Egipto sali de su tierra; porque el rey de Babilonia le tom t
odo lo que era suyo desde el ro de Egipto hasta el ro Eufrates.
Joaqun y los nobles son llevados cautivos a Babilonia
(2 Cr. 36.9-10)
8 De dieciocho aos era Joaqun cuando comenz a reinar, y rein en Jerusaln tres meses.
El nombre de su madre fue Nehusta hija de Elnatn, de Jerusaln. 9 E hizo lo malo an
te los ojos de Jehov, conforme a todas las cosas que haba hecho su padre.
10 En aquel tiempo subieron contra Jerusaln los siervos de Nabucodonosor rey de B
abilonia, y la ciudad fue sitiada. 11 Vino tambin Nabucodonosor rey de Babilonia
contra la ciudad, cuando sus siervos la tenan sitiada. 12 Entonces sali Joaqun rey
de Jud al rey de Babilonia, l y su madre, sus siervos, sus prncipes y sus oficiales
; y lo prendi el rey de Babilonia en el octavo ao de su reinado. 13 Y sac de all tod
os los tesoros de la casa de Jehov, y los tesoros de la casa real, y rompi en peda
zos todos los utensilios de oro que haba hecho Salomn rey de Israel en la casa de
Jehov, como Jehov haba dicho. 14 Y llev en cautiverio a toda Jerusaln, a todos los prn
cipes, y a todos los hombres valientes, hasta diez mil cautivos, y a todos los a
rtesanos y herreros; no qued nadie, excepto los pobres del pueblo de la tierra. 1
5 Asimismo llev cautivos a Babilonia a Joaqun, a la madre del rey, a las mujeres d
el rey, a sus oficiales y a los poderosos de la tierra; cautivos los llev de Jeru
saln a Babilonia. 16 A todos los hombres de guerra, que fueron siete mil, y a los
artesanos y herreros, que fueron mil, y a todos los valientes para hacer la gue
rra, llev cautivos el rey de Babilonia. 17 Y el rey de Babilonia puso por rey en
lugar de Joaqun a Matanas su to, y le cambi el nombre por el de Sedequas.
Reinado de Sedequas
(2 Cr. 36.11-16; Jer. 52.1-3)
18 De veintin aos era Sedequas cuando comenz a reinar, y rein en Jerusaln once aos. El
nombre de su madre fue Hamutal hija de Jeremas, de Libna. 19 E hizo lo malo ante
los ojos de Jehov, conforme a todo lo que haba hecho Joacim. 20 Vino, pues, la ira
de Jehov contra Jerusaln y Jud, hasta que los ech de su presencia. Y Sedequas se reb
el contra el rey de Babilonia.
Cada de Jerusaln
(Jer. 39.1-7; 52.3-11)
2 REYES 25
1 Aconteci a los nueve aos de su reinado, en el mes dcimo, a los diez das del mes, q
ue Nabucodonosor rey de Babilonia vino con todo su ejrcito contra Jerusaln, y la s
iti, y levant torres contra ella alrededor. 2 Y estuvo la ciudad sitiada hasta el
ao undcimo del rey Sedequas. 3 A los nueve das del cuarto mes prevaleci el hambre en
la ciudad, hasta que no hubo pan para el pueblo de la tierra. 4 Abierta ya una b
recha en el muro de la ciudad, huyeron de noche todos los hombres de guerra por
el camino de la puerta que estaba entre los dos muros, junto a los huertos del r
ey, estando los caldeos alrededor de la ciudad; y el rey se fue por el camino de
l Arab. 5 Y el ejrcito de los caldeos sigui al rey, y lo apres en las llanuras de Je
ric, habiendo sido dispersado todo su ejrcito. 6 Preso, pues, el rey, le trajeron
al rey de Babilonia en Ribla, y pronunciaron contra l sentencia. 7 Degollaron a l
os hijos de Sedequas en presencia suya, y a Sedequas le sacaron los ojos, y atado
con cadenas lo llevaron a Babilonia.
Cautividad de Jud
(2 Cr. 36.17-21; Jer. 39.8-10; 52.12-30)
8 En el mes quinto, a los siete das del mes, siendo el ao diecinueve de Nabucodono
sor rey de Babilonia, vino a Jerusaln Nabuzaradn, capitn de la guardia, siervo del
rey de Babilonia. 9 Y quem la casa de Jehov, y la casa del rey, y todas las casas
de Jerusaln; y todas las casas de los prncipes quem a fuego. 10 Y todo el ejrcito de
los caldeos que estaba con el capitn de la guardia, derrib los muros alrededor de
Jerusaln. 11 Y a los del pueblo que haban quedado en la ciudad, a los que se haban
pasado al rey de Babilonia, y a los que haban quedado de la gente comn, los llev c
autivos Nabuzaradn, capitn de la guardia. 12 Mas de los pobres de la tierra dej Nab
uzaradn, capitn de la guardia, para que labrasen las vias y la tierra.
13 Y quebraron los caldeos las columnas de bronce que estaban en la casa de Jeho
v, y las basas, y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehov, y llevaron el b
ronce a Babilonia. 14 Llevaron tambin los calderos, las paletas, las despabilader
as, los cucharones, y todos los utensilios de bronce con que ministraban; 15 inc
ensarios, cuencos, los que de oro, en oro, y los que de plata, en plata; todo lo
llev el capitn de la guardia. 16 Las dos columnas, un mar, y las basas que Salomn
haba hecho para la casa de Jehov; no fue posible pesar todo esto. 17 La altura de
una columna era de dieciocho codos, y tena encima un capitel de bronce; la altura
del capitel era de tres codos, y sobre el capitel haba una red y granadas alrede
dor, todo de bronce; e igual labor haba en la otra columna con su red.
18 Tom entonces el capitn de la guardia al primer sacerdote Seraas, al segundo sace
rdote Sofonas, y tres guardas de la vajilla; 19 y de la ciudad tom un oficial que
tena a su cargo los hombres de guerra, y cinco varones de los consejeros del rey,
que estaban en la ciudad, el principal escriba del ejrcito, que llevaba el regis
tro de la gente del pas, y sesenta varones del pueblo de la tierra, que estaban e
n la ciudad. 20 Estos tom Nabuzaradn, capitn de la guardia, y los llev a Ribla al re
y de Babilonia. 21 Y el rey de Babilonia los hiri y mat en Ribla, en tierra de Ham
at. As fue llevado cautivo Jud de sobre su tierra.
El remanente huye a Egipto
22 Y al pueblo que Nabucodonosor rey de Babilonia dej en tierra de Jud, puso por g
obernador a Gedalas hijo de Ahicam, hijo de Safn. 23 Y oyendo todos los prncipes de
l ejrcito, ellos y su gente, que el rey de Babilonia haba puesto por gobernador a
Gedalas, vinieron a l en Mizpa; Ismael hijo de Netanas, Johann hijo de Carea, Seraas
hijo de Tanhumet netofatita, y Jaazanas hijo de un maacateo, ellos con los suyos.
24 Entonces Gedalas les hizo juramento a ellos y a los suyos, y les dijo: No temi
s de ser siervos de los caldeos; habitad en la tierra, y servid al rey de Babilo
nia, y os ir bien. 25 Mas en el mes sptimo vino Ismael hijo de Netanas, hijo de Eli
sama, de la estirpe real, y con l diez varones, e hirieron a Gedalas, y muri; y tam
bin a los de Jud y a los caldeos que estaban con l en Mizpa. 26 Y levantndose todo e
l pueblo, desde el menor hasta el mayor, con los capitanes del ejrcito, se fueron
a Egipto, por temor de los caldeos.
Joaqun es libertado y recibe honores en Babilonia
(Jer. 52.31-34)
27 Aconteci a los treinta y siete aos del cautiverio de Joaqun rey de Jud, en el mes
duodcimo, a los veintisiete das del mes, que Evil-merodac rey de Babilonia, en el
primer ao de su reinado, libert a Joaqun rey de Jud, sacndolo de la crcel; 28 y le ha
bl con benevolencia, y puso su trono ms alto que los tronos de los reyes que estab
an con l en Babilonia. 29 Y le cambi los vestidos de prisionero, y comi siempre del
ante de l todos los das de su vida. 30 Y diariamente le fue dada su comida de part
e del rey, de continuo, todos los das de su vida.
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Primer Libro de
CRNICAS
Descendientes de Adn
(Gn. 5.1-32)
1 CRNICAS 1
1 Adn, Set, Ens, 2 Cainn, Mahalaleel, Jared, 3 Enoc, Matusaln, Lamec, 4 No, Sem, Cam
y Jafet.
Descendientes de los hijos de No
(Gn. 10.1-32)
5 Los hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Javn, Tubal, Mesec y Tiras. 6 Los hijo
s de Gomer: Askenaz, Rifat y Togarma. 7 Los hijos de Javn: Elisa, Tarsis, Quitim
y Dodanim.
8 Los hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canan. 9 Los hijos de Cus: Seba, Havila,
Sabta, Raama y Sabteca. Y los hijos de Raama: Seba y Dedn. 10 Cus engendr a Nimrod
; ste lleg a ser poderoso en la tierra.
11 Mizraim engendr a Ludim, Anamim, Lehabim, Naftuhim, 12 Patrusim y Casluhim; de
stos salieron los filisteos y los caftoreos.
13 Canan engendr a Sidn su primognito, y a Het, 14 al jebuseo, al amorreo, al gerges
eo, 15 al heveo, al araceo, al sineo, 16 al arvadeo, al zemareo y al hamateo.
17 Los hijos de Sem: Elam, Asur, Arfaxad, Lud, Aram, Uz, Hul, Geter y Mesec. 18
Arfaxad engendr a Sela, y Sela engendr a Heber. 19 Y a Heber nacieron dos hijos; e
l nombre del uno fue Peleg, por cuanto en sus das fue dividida la tierra; y el no
mbre de su hermano fue Joctn. 20 Joctn engendr a Almodad, Selef, Hazar-mavet y Jera
. 21 A Adoram tambin, a Uzal, Dicla, 22 Ebal, Abimael, Seba, 23 Ofir, Havila y Jo
bab; todos hijos de Joctn.
Descendientes de Sem
(Gn. 11.10-26)
24 Sem, Arfaxad, Sela, 25 Heber, Peleg, Reu, 26 Serug, Nacor, Tar, 27 y Abram, el
cual es Abraham.
Descendientes de Ismael y de Cetura
(Gn. 25.1-6, 12-18)
28 Los hijos de Abraham: Isaac e Ismael. 29 Y estas son sus descendencias: el pr
imognito de Ismael, Nebaiot; despus Cedar, Adbeel, Mibsam, 30 Misma, Duma, Massa,
Hadad, Tema, 31 Jetur, Nafis y Cedema; stos son los hijos de Ismael. 32 Y Cetura,
concubina de Abraham, dio a luz a Zimram, Jocsn, Medn, Madin, Isbac y Sa. Los hijos
de Jocsn: Seba y Dedn. 33 Los hijos de Madin: Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda; todo
s stos fueron hijos de Cetura.
Descendientes de Esa
(Gn. 36.1-43)
34 Abraham engendr a Isaac, y los hijos de Isaac fueron Esa e Israel. 35 Los hijos
de Esa: Elifaz, Reuel, Jes, Jaalam y Cor. 36 Los hijos de Elifaz: Temn, Omar, Zefo,
Gatam, Cenaz, Timna y Amalec. 37 Los hijos de Reuel: Nahat, Zera, Sama y Miza.
38 Los hijos de Seir: Lotn, Sobal, Ziben, An, Disn, Ezer y Disn. 39 Los hijos de Lotn:
Hori y Homam; y Timna fue hermana de Lotn. 40 Los hijos de Sobal: Alvn, Manahat,
Ebal, Sefo y Onam. Los hijos de Ziben: Aja y An. 41 Disn fue hijo de An; y los hijos
de Disn: Amram, Esbn, Itrn y Quern. 42 Los hijos de Ezer: Bilhn, Zaavn y Jaacn. Los hi
jos de Disn: Uz y Arn.
43 Y estos son los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinase re
y sobre los hijos de Israel: Bela hijo de Beor; y el nombre de su ciudad fue Din
aba. 44 Muerto Bela, rein en su lugar Jobab hijo de Zera, de Bosra. 45 Y muerto J
obab, rein en su lugar Husam, de la tierra de los temanitas. 46 Muerto Husam, rei
n en su lugar Hadad hijo de Bedad, el que derrot a Madin en el campo de Moab; y el
nombre de su ciudad fue Avit. 47 Muerto Hadad, rein en su lugar Samla de Masreca.
48 Muerto tambin Samla, rein en su lugar Sal de Rehobot, que est junto al Eufrates.
49 Y muerto Sal, rein en su lugar Baal-hann hijo de Acbor. 50 Muerto Baal-hann, rei
n en su lugar Hadad, el nombre de cuya ciudad fue Pai; y el nombre de su mujer, M
ehetabel hija de Matred, hija de Mezaab. 51 Muerto Hadad, sucedieron en Edom los
jefes Timna, Alva, Jetet, 52 Aholibama, Ela, Pinn, 53 Cenaz, Temn, Mibzar, 54 Mag
diel e Iram. Estos fueron los jefes de Edom.
Los hijos de Israel
(Gn. 35.22-26)
1 CRNICAS 2
1 Estos son los hijos de Israel: Rubn, Simen, Lev, Jud, Isacar, Zabuln, 2 Dan, Jos, Be
njamn, Neftal, Gad y Aser.
Descendientes de Jud
3 Los hijos de Jud: Er, Onn y Sela. Estos tres le nacieron de la hija de Sa, canane
a. Y Er, primognito de Jud, fue malo delante de Jehov, quien lo mat. 4 Y Tamar su nu
era dio a luz a Fares y a Zera. Todos los hijos de Jud fueron cinco.
5 Los hijos de Fares: Hezrn y Hamul. 6 Y los hijos de Zera: Zimri, Etn, Hemn, Calco
l y Dara; por todos cinco. 7 Hijo de Carmi fue Acn, el que perturb a Israel, porqu
e prevaric en el anatema. 8 Azaras fue hijo de Etn.
9 Los hijos que nacieron a Hezrn: Jerameel, Ram y Quelubai. 10 Ram engendr a Amina
dab, y Aminadab engendr a Naasn, prncipe de los hijos de Jud. 11 Naasn engendr a Salmn,
y Salmn engendr a Booz. 12 Booz engendr a Obed, y Obed engendr a Isa, 13 e Isa engend
r a Eliab su primognito, el segundo Abinadab, Simea el tercero, 14 el cuarto Natan
ael, el quinto Radai, 15 el sexto Ozem, el sptimo David, 16 de los cuales Sarvia
y Abigail fueron hermanas. Los hijos de Sarvia fueron tres: Abisai, Joab y Asael
. 17 Abigail dio a luz a Amasa, cuyo padre fue Jeter ismaelita, 18 Caleb hijo de
Hezrn engendr a Jeriot de su mujer Azuba. Y los hijos de ella fueron Jeser, Sobab
y Ardn. 19 Muerta Azuba, tom Caleb por mujer a Efrata, la cual dio a luz a Hur. 2
0 Y Hur engendr a Uri, y Uri engendr a Bezaleel.
21 Despus entr Hezrn a la hija de Maquir padre de Galaad, la cual tom siendo l de ses
enta aos, y ella dio a luz a Segub. 22 Y Segub engendr a Jair, el cual tuvo veinti
trs ciudades en la tierra de Galaad. 23 Pero Gesur y Aram tomaron de ellos las ci
udades de Jair, con Kenat y sus aldeas, sesenta lugares. Todos stos fueron de los
hijos de Maquir padre de Galaad. 24 Muerto Hezrn en Caleb de Efrata, Abas mujer d
e Hezrn dio a luz a Asur padre de Tecoa.
25 Los hijos de Jerameel primognito de Hezrn fueron Ram su primognito, Buna, Orn, Oz
em y Ahas. 26 Y tuvo Jerameel otra mujer llamada Atara, que fue madre de Onam. 27
Los hijos de Ram primognito de Jerameel fueron Maaz, Jamn y Equer. 28 Y los hijos
de Onam fueron Samai y Jada. Los hijos de Samai: Nadab y Abisur. 29 Y el nombre
de la mujer de Abisur fue Abihail, la cual dio a luz a Ahbn y a Molid. 30 Los hi
jos de Nadab: Seled y Apaim. Y Seled muri sin hijos. 31 Isi fue hijo de Apaim, y
Sesn hijo de Isi, e hijo de Sesn, Ahlai. 32 Los hijos de Jada hermano de Samai: Je
ter y Jonatn. Y muri Jeter sin hijos. 33 Los hijos de Jonatn: Pelet y Zaza. Estos f
ueron los hijos de Jerameel. 34 Y Sesn no tuvo hijos, sino hijas; pero tena Sesn un
siervo egipcio llamado Jarha. 35 A ste Sesn dio su hija por mujer, y ella dio a l
uz a Atai. 36 Atai engendr a Natn, y Natn engendr a Zabad; 37 Zabad engendr a Eflal,
Eflal engendr a Obed; 38 Obed engendr a Jeh, Jeh engendr a Azaras; 39 Azaras engendr a
eles, Heles engendr a Elasa; 40 Elasa engendr a Sismai, Sismai engendr a Salum; 41
Salum engendr a Jecamas, y Jecamas engendr a Elisama.
42 Los hijos de Caleb hermano de Jerameel fueron: Mesa su primognito, que fue el
padre de Zif; y los hijos de Maresa padre de Hebrn. 43 Y los hijos de Hebrn: Cor, T
apa, Requem y Sema. 44 Sema engendr a Raham padre de Jorcoam, y Requem engendr a Sa
mai. 45 Man fue hijo de Samai, y Man padre de Bet-sur. 46 Y Efa concubina de Caleb
dio a luz a Harn, a Mosa y a Gazez. Y Harn engendr a Gazez. 47 Los hijos de Jahdai
: Regem, Jotam, Gesam, Pelet, Efa y Saaf. 48 Maaca concubina de Caleb dio a luz
a Seber y a Tirhana. 49 Tambin dio a luz a Saaf padre de Madmana, y a Seva padre
de Macbena y padre de Gibea. Y Acsa fue hija de Caleb. 50 Estos fueron los hijos
de Caleb. Los hijos de Hur primognito de Efrata: Sobal padre de Quiriat-jearim,
51 Salma padre de Beln, y Haref padre de Bet-gader. 52 Y los hijos de Sobal padre
de Quiriat-jearim fueron Haroe, la mitad de los manahetitas. 53 Y las familias
de Quiriat-jearim fueron los itritas, los futitas, los sumatitas y los misratas,
de los cuales salieron los zoratitas y los estaolitas. 54 Los hijos de Salma: Be
ln, y los netofatitas, Atrot-bet-joab, y la mitad de los manahetitas, los zoratas.
55 Y las familias de los escribas que moraban en Jabes fueron los tirateos, los
simeateos y los sucateos, los cuales son los ceneos que vinieron de Hamat padre
de la casa de Recab.
Los hijos de David
(2 S. 3.2-5; 5.13-16; 1 Cr. 14.3-7)
1 CRNICAS 3
1 Estos son los hijos de David que le nacieron en Hebrn: Amnn el primognito, de Ahi
noam jezreelita; el segundo, Daniel, de Abigail la de Carmel; 2 el tercero, Absa
ln hijo de Maaca, hija de Talmai rey de Gesur; el cuarto, Adonas hijo de Haguit; 3
el quinto, Sefatas, de Abital; el sexto, Itream, de Egla su mujer. 4 Estos seis
le nacieron en Hebrn, donde rein siete aos y seis meses; y en Jerusaln rein treinta y
tres aos. 5 Estos cuatro le nacieron en Jerusaln: Simea, Sobab, Natn, y Salomn hijo
de Bet-sa hija de Amiel. 6 Y otros nueve: Ibhar, Elisama, Elifelet, 7 Noga, Nefe
g, Jafa, 8 Elisama, Eliada y Elifelet. 9 Todos stos fueron los hijos de David, sin
los hijos de las concubinas. Y Tamar fue hermana de ellos.
Descendientes de Salomn
10 Hijo de Salomn fue Roboam, cuyo hijo fue Abas, del cual fue hijo Asa, cuyo hijo
fue Josafat, 11 de quien fue hijo Joram, cuyo hijo fue Ocozas, hijo del cual fue
Jos, 12 del cual fue hijo Amasas, cuyo hijo fue Azaras, e hijo de ste, Jotam. 13 Hi
jo de ste fue Acaz, del que fue hijo Ezequas, cuyo hijo fue Manass, 14 del cual fue
hijo Amn, cuyo hijo fue Josas. 15 Y los hijos de Josas: Johann su primognito, el seg
undo Joacim, el tercero Sedequas, el cuarto Salum. 16 Los hijos de Joacim: Jeconas
su hijo, hijo del cual fue Sedequas. 17 Y los hijos de Jeconas: Asir, Salatiel, 1
8 Malquiram, Pedaas, Senazar, Jecamas, Hosama y Nedabas. 19 Los hijos de Pedaas: Zor
obabel y Simei. Y los hijos de Zorobabel: Mesulam, Hananas, y Selomit su hermana;
20 y Hasuba, Ohel, Berequas, Hasadas y Jusab-hesed; cinco por todos. 21 Los hijos
de Hananas: Pelatas y Jesaas; su hijo, Refaas; su hijo, Arnn; su hijo, Abdas; su hijo
, Secanas. 22 Hijo de Secanas fue Semaas; y los hijos de Semaas: Hats, Igal, Baras, Ne
aras y Safat, seis. 23 Los hijos de Nearas fueron estos tres: Elioenai, Ezequas y A
zricam. 24 Los hijos de Elioenai fueron estos siete: Hodavas, Eliasib, Pelaas, Acu
b, Johann, Dalaas y Anani.
Descendientes de Jud
1 CRNICAS 4
1 Los hijos de Jud: Fares, Hezrn, Carmi, Hur y Sobal. 2 Reaa hijo de Sobal engendr a
Jahat, y Jahat engendr a Ahumai y a Lahad. Estas son las familias de los zoratit
as. 3 Y estas son las del padre de Etam: Jezreel, Isma e Ibdas. Y el nombre de s
u hermana fue Haze-lelponi. 4 Penuel fue padre de Gedor, y Ezer padre de Husa. E
stos fueron los hijos de Hur primognito de Efrata, padre de Beln. 5 Asur padre de
Tecoa tuvo dos mujeres, Hela y Naara. 6 Y Naara dio a luz a Ahuzam, Hefer, Temen
i y Ahastari. Estos fueron los hijos de Naara. 7 Los hijos de Hela: Zeret, Jezoa
r y Etnn. 8 Cos engendr a Anub, a Zobeba, y la familia de Aharhel hijo de Harum. 9
Y Jabes fue ms ilustre que sus hermanos, al cual su madre llam Jabes, diciendo: P
or cuanto lo di a luz en dolor. 10 E invoc Jabes al Dios de Israel, diciendo: Oh,
si me dieras bendicin, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmig
o, y me libraras de mal, para que no me dae! Y le otorg Dios lo que pidi. 11 Quelub
hermano de Sa engendr a Mehir, el cual fue padre de Estn. 12 Y Estn engendr a Bet-ra
fa, a Paseah, y a Tehina padre de la ciudad de Nahas; stos son los varones de Rec
a. 13 Los hijos de Cenaz: Otoniel y Seraas. Los hijos de Otoniel: Hatat, 14 y Meo
notai, el cual engendr a Ofra. Y Seraas engendr a Joab, padre de los habitantes del
valle de Carisim, porque fueron artfices. 15 Los hijos de Caleb hijo de Jefone:
Iru, Ela y Naam; e hijo de Ela fue Cenaz. 16 Los hijos de Jehalelel: Zif, Zifa,
Tiras y Asareel. 17 Y los hijos de Esdras: Jeter, Mered, Efer y Jaln; tambin engend
r a Mara, a Samai y a Isba padre de Estemoa. 18 Y su mujer Jehudaa dio a luz a Jere
d padre de Gedor, a Heber padre de Soco y a Jecutiel padre de Zanoa. Estos fuero
n los hijos de Bitia hija de Faran, con la cual cas Mered. 19 Y los hijos de la mu
jer de Hodas, hermana de Naham, fueron el padre de Keila garmita, y Estemoa maaca
teo. 20 Los hijos de Simn: Amnn, Rina, Ben-hann y Tiln. Y los hijos de Isi: Zohet y
Benzohet. 21 Los hijos de Sela hijo de Jud: Er padre de Leca, y Laada padre de Ma
resa, y las familias de los que trabajan lino en Bet- asbea; 22 y Joacim, y los
varones de Cozeba, Jos, y Saraf, los cuales dominaron en Moab y volvieron a Lehem
, segn registros antiguos. 23 Estos eran alfareros, y moraban en medio de plantos
y cercados; moraban all con el rey, ocupados en su servicio.
Descendientes de Simen
24 Los hijos de Simen: Nemuel, Jamn, Jarib, Zera, Sal, 25 y Salum su hijo, Mibsam s
u hijo y Misma su hijo. 26 Los hijos de Misma: Hamuel su hijo, Zacur su hijo, y
Simei su hijo. 27 Los hijos de Simei fueron diecisis, y seis hijas; pero sus herm
anos no tuvieron muchos hijos, ni multiplicaron toda su familia como los hijos d
e Jud. 28 Y habitaron en Beerseba, Molada, Hazar-sual, 29 Bilha, Ezem, Tolad, 30
Betuel, Horma, Siclag, 31 Bet-marcabot, Hazar-susim, Bet-birai y Saaraim. Estas
fueron sus ciudades hasta el reinado de David. 32 Y sus aldeas fueron Etam, An, R
imn, Toqun y Asn; cinco pueblos, 33 y todas sus aldeas que estaban en contorno de e
stas ciudades hasta Baal. Esta fue su habitacin, y esta su descendencia.
34 Y Mesobab, Jamlec, Josas hijo de Amasas, 35 Joel, Jeh hijo de Josibas, hijo de Se
raas, hijo de Asiel, 36 Elioenai, Jaacoba, Jesohaa, Asaas, Adiel, Jesimiel, Benaa, 3
7 y Ziza hijo de Sifi, hijo de Aln, hijo de Jedaas, hijo de Simri, hijo de Semaas.
38 Estos, por sus nombres, son los principales entre sus familias; y las casas d
e sus padres fueron multiplicadas en gran manera. 39 Y llegaron hasta la entrada
de Gedor hasta el oriente del valle, buscando pastos para sus ganados. 40 Y hal
laron gruesos y buenos pastos, y tierra ancha y espaciosa, quieta y reposada, po
rque los de Cam la habitaban antes. 41 Y estos que han sido escritos por sus nom
bres, vinieron en das de Ezequas rey de Jud, y desbarataron sus tiendas y cabaas que
all hallaron, y los destruyeron hasta hoy, y habitaron all en lugar de ellos; por
cuanto haba all pastos para sus ganados. 42 Asimismo quinientos hombres de ellos,
de los hijos de Simen, fueron al monte de Seir, llevando por capitanes a Pelatas,
Nearas, Refaas y Uziel, hijos de Isi, 43 y destruyeron a los que haban quedado de
Amalec, y habitaron all hasta hoy.
Descendientes de Rubn
1 CRNICAS 5
1 Los hijos de Rubn primognito de Israel (porque l era el primognito, mas como viol e
l lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de J
os, hijo de Israel, y no fue contado por primognito; 2 bien que Jud lleg a ser el ma
yor sobre sus hermanos, y el prncipe de ellos; mas el derecho de primogenitura fu
e de Jos); 3 fueron, pues, los hijos de Rubn primognito de Israel: Hanoc, Fal, Hezrn
y Carmi. 4 Los hijos de Joel: Semaas su hijo, Gog su hijo, Simei su hijo, 5 Micaa
su hijo, Reaa su hijo, Baal su hijo, 6 Beera su hijo, el cual fue transportado po
r Tiglat-pileser rey de los asirios. Este era principal de los rubenitas. 7 Y su
s hermanos por sus familias, cuando eran contados en sus descendencias, tenan por
prncipes a Jeiel y a Zacaras. 8 Y Bela hijo de Azaz, hijo de Sema, hijo de Joel,
habit en Aroer hasta Nebo y Baal-men. 9 Habit tambin desde el oriente hasta la entra
da del desierto, desde el ro Eufrates; porque tena mucho ganado en la tierra de Ga
laad. 10 Y en los das de Sal hicieron guerra contra los agarenos, los cuales cayer
on en su mano; y ellos habitaron en sus tiendas en toda la regin oriental de Gala
ad.
Descendientes de Gad
11 Y los hijos de Gad habitaron enfrente de ellos en la tierra de Basn hasta Salc
a. 12 Joel fue el principal en Basn; el segundo Safn, luego Jaanai, despus Safat. 1
3 Y sus hermanos, segn las familias de sus padres, fueron Micael, Mesulam, Seba,
Jorai, Jacn, Za y Heber; por todos siete. 14 Estos fueron los hijos de Abihail hij
o de Huri, hijo de Jaroa, hijo de Galaad, hijo de Micael, hijo de Jesisai, hijo
de Jahdo, hijo de Buz. 15 Tambin Ah hijo de Abdiel, hijo de Guni, fue principal en
la casa de sus padres. 16 Y habitaron en Galaad, en Basn y en sus aldeas, y en t
odos los ejidos de Sarn hasta salir de ellos. 17 Todos stos fueron contados por su
s generaciones en das de Jotam rey de Jud y en das de Jeroboam rey de Israel.
Historia de las dos tribus y media
18 Los hijos de Rubn y de Gad, y la media tribu de Manass, hombres valientes, homb
res que traan escudo y espada, que entesaban arco, y diestros en la guerra, eran
cuarenta y cuatro mil setecientos sesenta que salan a batalla. 19 Estos tuvieron
guerra contra los agarenos, y Jetur, Nafis y Nodab. 20 Y fueron ayudados contra
ellos, y los agarenos y todos los que con ellos estaban se rindieron en sus mano
s; porque clamaron a Dios en la guerra, y les fue favorable, porque esperaron en
l. 21 Y tomaron sus ganados, cincuenta mil camellos, doscientas cincuenta mil ov
ejas y dos mil asnos; y cien mil personas. 22 Y cayeron muchos muertos, porque l
a guerra era de Dios; y habitaron en sus lugares hasta el cautiverio.
23 Los hijos de la media tribu de Manass, multiplicados en gran manera, habitaron
en la tierra desde Basn hasta Baal- hermn y Senir y el monte de Hermn. 24 Y estos
fueron los jefes de las casas de sus padres: Efer, Isi, Eliel, Azriel, Jeremas, H
odavas y Jahdiel, hombres valientes y esforzados, varones de nombre y jefes de la
s casas de sus padres. 25 Pero se rebelaron contra el Dios de sus padres, y se p
rostituyeron siguiendo a los dioses de los pueblos de la tierra, a los cuales Je
hov haba quitado de delante de ellos; 26 por lo cual el Dios de Israel excit el espr
itu de Pul rey de los asirios, y el espritu de Tiglat-pileser rey de los asirios,
el cual transport a los rubenitas y gaditas y a la media tribu de Manass, y los l
lev a Halah, a Habor, a Hara y al ro Gozn, hasta hoy.
Descendientes de Lev
1 CRNICAS 6
1 Los hijos de Lev: Gersn, Coat y Merari. 2 Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrn
y Uziel. 3 Los hijos de Amram: Aarn, Moiss y Mara. Los hijos de Aarn: Nadab, Abi, Ele
azar e Itamar. 4 Eleazar engendr a Finees, Finees engendr a Abisa, 5 Abisa engendr a
Buqui, Buqui engendr a Uzi, 6 Uzi engendr a Zeraas, Zeraas engendr a Meraiot, 7 Merai
ot engendr a Amaras, Amaras engendr a Ahitob, 8 Ahitob engendr a Sadoc, Sadoc engendr
a Ahimaas, 9 Ahimaas engendr a Azaras, Azaras engendr a Johann, 10 y Johann engendr a A
zaras, el que tuvo el sacerdocio en la casa que Salomn edific en Jerusaln. 11 Azaras
engendr a Amaras, Amaras engendr a Ahitob, 12 Ahitob engendr a Sadoc, Sadoc engendr a
Salum, 13 Salum engendr a Hilcas, Hilcas engendr a Azaras, 14 Azaras engendr a Seraas,
Seraas engendr a Josadac, 15 y Josadac fue llevado cautivo cuando Jehov transport a
Jud y a Jerusaln por mano de Nabucodonosor.
16 Los hijos de Lev: Gersn, Coat y Merari. 17 Y estos son los nombres de los hijos
de Gersn: Libni y Simei. 18 Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrn y Uziel. 19 Lo
s hijos de Merari: Mahli y Musi. Estas son las familias de Lev, segn sus descenden
cias. 20 Gersn: Libni su hijo, Jahat su hijo, Zima su hijo, 21 Joa su hijo, Iddo
su hijo, Zera su hijo, Jeatrai su hijo. 22 Los hijos de Coat: Aminadab su hijo,
Cor su hijo, Asir su hijo, 23 Elcana su hijo, Ebiasaf su hijo, Asir su hijo, 24 T
ahat su hijo, Uriel su hijo, Uzas su hijo, y Sal su hijo. 25 Los hijos de Elcana:
Amasai y Ahimot; 26 Elcana su hijo, Zofai su hijo, Nahat su hijo. 27 Eliab su hi
jo, Jeroham su hijo, Elcana su hijo. 28 Los hijos de Samuel: el primognito Vasni,
y Abas. 29 Los hijos de Merari: Mahli, Libni su hijo, Simei su hijo, Uza su hijo
, 30 Simea su hijo, Hagua su hijo, Asaas su hijo.
Cantores del templo nombrados por David
31 Estos son los que David puso sobre el servicio de canto en la casa de Jehov, d
espus que el arca tuvo reposo, 32 los cuales servan delante de la tienda del taber
nculo de reunin en el canto, hasta que Salomn edific la casa de Jehov en Jerusaln; des
pus estuvieron en su ministerio segn su costumbre. 33 Estos, pues, con sus hijos,
ayudaban: de los hijos de Coat, el cantor Hemn hijo de Joel, hijo de Samuel, 34 h
ijo de Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliel, hijo de Toa, 35 hijo de Zuf, hijo
de Elcana, hijo de Mahat, hijo de Amasai, 36 hijo de Elcana, hijo de Joel, hijo
de Azaras, hijo de Sofonas, 37 hijo de Tahat, hijo de Asir, hijo de Ebiasaf, hijo
de Cor, 38 hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Lev, hijo de Israel; 39 y su herm
ano Asaf, el cual estaba a su mano derecha; Asaf, hijo de Berequas, hijo de Simea
, 40 hijo de Micael, hijo de Baasas, hijo de Malquas, 41 hijo de Etni, hijo de Zer
a, hijo de Adaa, 42 hijo de Etn, hijo de Zima, hijo de Simei, 43 hijo de Jahat, hi
jo de Gersn, hijo de Lev. 44 Pero a la mano izquierda estaban sus hermanos los hij
os de Merari, esto es, Etn hijo de Quisi, hijo de Abdi, hijo de Maluc, 45 hijo de
Hasabas, hijo de Amasas, hijo de Hilcas, 46 hijo de Amsi, hijo de Bani, hijo de Se
mer, 47 hijo de Mahli, hijo de Musi, hijo de Merari, hijo de Lev. 48 Y sus herman
os los levitas fueron puestos sobre todo el ministerio del tabernculo de la casa
de Dios.
Descendientes de Aarn.
49 Mas Aarn y sus hijos ofrecan sacrificios sobre el altar del holocausto, y sobre
el altar del perfume quemaban incienso, y ministraban en toda la obra del lugar
santsimo, y hacan las expiaciones por Israel conforme a todo lo que Moiss siervo d
e Dios haba mandado. 50 Los hijos de Aarn son estos: Eleazar su hijo, Finees su hi
jo, Abisa su hijo, 51 Buqui su hijo, Uzi su hijo, Zeraas su hijo, 52 Meraiot su hi
jo, Amaras su hijo, Ahitob su hijo, 53 Sadoc su hijo, Ahimaas su hijo.
Las ciudades de los levitas
(Jos. 21.1-42)
54 Estas son sus habitaciones, conforme a sus domicilios y sus trminos, las de lo
s hijos de Aarn por las familias de los coatitas, porque a ellos les toc en suerte
. 55 Les dieron, pues, Hebrn en tierra de Jud, y sus ejidos alrededor de ella. 56
Pero el territorio de la ciudad y sus aldeas se dieron a Caleb, hijo de Jefone.
57 De Jud dieron a los hijos de Aarn la ciudad de refugio, esto es, Hebrn; adems, Li
bna con sus ejidos, Jatir, Estemoa con sus ejidos, 58 Hiln con sus ejidos, Debir
con sus ejidos, 59 Asn con sus ejidos y Bet-semes con sus ejidos. 60 Y de la trib
u de Benjamn, Geba con sus ejidos, Alemet con sus ejidos y Anatot con sus ejidos.
Todas sus ciudades fueron trece ciudades, repartidas por sus linajes.
61 A los hijos de Coat que quedaron de su parentela, dieron por suerte diez ciud
ades de la media tribu de Manass. 62 A los hijos de Gersn, por sus linajes, dieron
de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftal y de la tribu
de Manass en Basn, trece ciudades. 63 Y a los hijos de Merari, por sus linajes, de
la tribu de Rubn, de la tribu de Gad y de la tribu de Zabuln, dieron por suerte d
oce ciudades. 64 Y los hijos de Israel dieron a los levitas ciudades con sus eji
dos. 65 Dieron por suerte de la tribu de los hijos de Jud, de la tribu de los hij
os de Simen y de la tribu de los hijos de Benjamn, las ciudades que nombraron por
sus nombres.
66 A las familias de los hijos de Coat dieron ciudades con sus ejidos de la trib
u de Efran. 67 Les dieron la ciudad de refugio, Siquem con sus ejidos en el monte
de Efran; adems, Gezer con sus ejidos, 68 Jocmeam con sus ejidos, Bet-horn con sus
ejidos, 69 Ajaln con sus ejidos y Gat-rimn con sus ejidos. 70 De la media tribu d
e Manass, Aner con sus ejidos y Bileam con sus ejidos, para los de las familias d
e los hijos de Coat que haban quedado.
71 A los hijos de Gersn dieron de la media tribu de Manass, Goln en Basn con sus eji
dos y Astarot con sus ejidos. 72 De la tribu de Isacar, Cedes con sus ejidos, Da
berat con sus ejidos, 73 Ramot con sus ejidos y Anem con sus ejidos. 74 De la tr
ibu de Aser, Masal con sus ejidos, Abdn con sus ejidos, 75 Hucoc con sus ejidos y
Rehob con sus ejidos. 76 De la tribu de Neftal, Cedes en Galilea con sus ejidos,
Hamn con sus ejidos y Quiriataim con sus ejidos. 77 A los hijos de Merari que ha
ban quedado, dieron de la tribu de Zabuln, Rimn con sus ejidos y Tabor con sus ejid
os. 78 Del otro lado del Jordn frente a Jeric, al oriente del Jordn, dieron de la t
ribu de Rubn, Beser en el desierto con sus ejidos, Jaza con sus ejidos, 79 Cademo
t con sus ejidos y Mefaat con sus ejidos. 80 Y de la tribu de Gad, Ramot de Gala
ad con sus ejidos, Mahanaim con sus ejidos, 81 Hesbn con sus ejidos y Jazer con s
us ejidos.
Descendientes de Isacar
1 CRNICAS 7
1 Los hijos de Isacar fueron cuatro: Tola, Fa, Jasub y Simrn. 2 Los hijos de Tola:
Uzi, Refaas, Jeriel, Jahmai, Jibsam y Semuel, jefes de las familias de sus padre
s. De Tola fueron contados por sus linajes en el tiempo de David, veintids mil se
iscientos hombres muy valerosos. 3 Hijo de Uzi fue Israhas; y los hijos de Israhas
: Micael, Obadas, Joel e Isas; por todos, cinco prncipes. 4 Y haba con ellos en sus
linajes, por las familias de sus padres, treinta y seis mil hombres de guerra; p
orque tuvieron muchas mujeres e hijos. 5 Y sus hermanos por todas las familias d
e Isacar, contados todos por sus genealogas, eran ochenta y siete mil hombres val
ientes en extremo.
Descendientes de Benjamn
6 Los hijos de Benjamn fueron tres: Bela, Bequer y Jediael. 7 Los hijos de Bela:
Ezbn, Uzi, Uziel, Jerimot e Iri; cinco jefes de casas paternas, hombres de gran v
alor, y de cuya descendencia fueron contados veintids mil treinta y cuatro. 8 Los
hijos de Bequer: Zemira, Jos, Eliezer, Elioenai, Omri, Jerimot, Abas, Anatot y Al
amet; todos stos fueron hijos de Bequer. 9 Y contados por sus descendencias, por
sus linajes, los que eran jefes de familias resultaron veinte mil doscientos hom
bres de grande esfuerzo. 10 Hijo de Jediael fue Bilhn; y los hijos de Bilhn: Jes, B
enjamn, Aod, Quenaana, Zetn, Tarsis y Ahisahar. 11 Todos stos fueron hijos de Jedia
el, jefes de familias, hombres muy valerosos, diecisiete mil doscientos que salan
a combatir en la guerra. 12 Supim y Hupim fueron hijos de Hir; y Husim, hijo de
Aher.
Descendientes de Neftal
13 Los hijos de Neftal: Jahzeel, Guni, Jezer y Salum, hijos de Bilha.
Descendientes de Manass
14 Los hijos de Manass: Asriel, al cual dio a luz su concubina la siria, la cual
tambin dio a luz a Maquir padre de Galaad. 15 Y Maquir tom mujer de Hupim y Supim,
cuya hermana tuvo por nombre Maaca; y el nombre del segundo fue Zelofehad. Y Ze
lofehad tuvo hijas. 16 Y Maaca mujer de Maquir dio a luz un hijo, y lo llam Peres
; y el nombre de su hermano fue Seres, cuyos hijos fueron Ulam y Requem. 17 Hijo
de Ulam fue Bedn. Estos fueron los hijos de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Mana
ss. 18 Y su hermana Hamolequet dio a luz a Isod, Abiezer y Mahala, 19 Y los hijos
de Semida fueron Ahin, Siquem, Likhi y Aniam.
Descendientes de Efran
20 Los hijos de Efran: Sutela, Bered su hijo, Tahat su hijo, Elada su hijo, Tahat
su hijo, 21 Zabad su hijo, Sutela su hijo, Ezer y Elad. Mas los hijos de Gat, n
aturales de aquella tierra, los mataron, porque vinieron a tomarles sus ganados.
22 Y Efran su padre hizo duelo por muchos das, y vinieron sus hermanos a consolar
lo. 23 Despus l se lleg a su mujer, y ella concibi y dio a luz un hijo, al cual puso
por nombre Bera, por cuanto haba estado en afliccin en su casa. 24 Y su hija fue S
eera, la cual edific a Bet-horn la baja y la alta, y a Uzen-seera. 25 Hijo de este
Bera fue Refa, y Resef, y Telah su hijo, y Tahn su hijo, 26 Laadn su hijo, Amiud s
u hijo, Elisama su hijo, 27 Nun su hijo, Josu su hijo. 28 Y la heredad y habitacin
de ellos fue Bet-el con sus aldeas; y hacia el oriente Naarn, y a la parte del o
ccidente Gezer y sus aldeas; asimismo Siquem con sus aldeas, hasta Gaza y sus al
deas; 29 y junto al territorio de los hijos de Manass, Bet-sen con sus aldeas, Taa
nac con sus aldeas, Meguido con sus aldeas, y Dor con sus aldeas. En estos lugar
es habitaron los hijos de Jos hijo de Israel.
Descendientes de Aser
30 Los hijos de Aser: Imna, Isa, Isi, Bera, y su hermana Sera. 31 Los hijos de Bera:
Heber, y Malquiel, el cual fue padre de Birzavit. 32 Y Heber engendr a Jaflet, S
omer, Hotam, y Sa hermana de ellos. 33 Los hijos de Jaflet: Pasac, Bimhal y Asvat
. Estos fueron los hijos de Jaflet. 34 Y los hijos de Semer: Ah, Rohga, Jehba y Ar
am. 35 Los hijos de Helem su hermano: Zofa, Imna, Seles y Amal. 36 Los hijos de
Zofa: Sa, Harnefer, Sal, Beri, Imra, 37 Beser, Hod, Sama, Silsa, Itrn y Beera. 38 L
os hijos de Jeter: Jefone, Pispa y Ara. 39 Y los hijos de Ula: Ara, Haniel y Rez
ia. 40 Todos stos fueron hijos de Aser, cabezas de familias paternas, escogidos,
esforzados, jefes de prncipes; y contados que fueron por sus linajes entre los qu
e podan tomar las armas, el nmero de ellos fue veintisis mil hombres.
Descendientes de Benjamn
1 CRNICAS 8
1 Benjamn engendr a Bela su primognito, Asbel el segundo, Ahara el tercero, 2 Noha
el cuarto, y Rafa el quinto. 3 Y los hijos de Bela fueron Adar, Gera, Abiud, 4 A
bisa, Naamn, Ahoa, 5 Gera, Sefufn e Hiram. 6 Y estos son los hijos de Aod, estos lo
s jefes de casas paternas que habitaron en Geba y fueron transportados a Manahat
: 7 Naamn, Ahas y Gera; ste los transport, y engendr a Uza y a Ahiud. 8 Y Saharaim en
gendr hijos en la provincia de Moab, despus que dej a Husim y a Baara que eran sus
mujeres. 9 Engendr, pues, de Hodes su mujer a Jobab, Sibia, Mesa, Malcam, 10 Jez,
Saquas y Mirma. Estos son sus hijos, jefes de familias. 11 Mas de Husim engendr a
Abitob y a Elpaal. 12 Y los hijos de Elpaal: Heber, Misam y Semed (el cual edifi
c Ono, y Lod con sus aldeas), 13 Bera tambin, y Sema, que fueron jefes de las famil
ias de los moradores de Ajaln, los cuales echaron a los moradores de Gat. 14 Y Aho
, Sasac, Jeremot, 15 Zebadas, Arad, Ader, 16 Micael, Ispa y Joha, hijos de Bera. 1
7 Y Zebadas, Mesulam, Hizqui, Heber, 18 Ismerai, Jezlas y Jobab, hijos de Elpaal.
19 Y Jaquim, Zicri, Zabdi, 20 Elienai, Ziletai, Eliel, 21 Adaas, Beraas y Simrat,
hijos de Simei. 22 E Ispn, Heber, Eliel, 23 Abdn, Zicri, Hann, 24 Hananas, Elam, Ana
totas, 25 Ifdaas y Peniel, hijos de Sasac. 26 Y Samserai, Seharas, Atalas, 27 Jaresas
, Elas y Zicri, hijos de Jeroham. 28 Estos fueron jefes principales de familias p
or sus linajes, y habitaron en Jerusaln.
29 Y en Gaban habitaron Abigaban, la mujer del cual se llam Maaca, 30 y su hijo pri
mognito Abdn, y Zur, Cis, Baal, Nadab, 31 Gedor, Aho y Zequer. 32 Y Miclot engendr a
Simea. Estos tambin habitaron con sus hermanos en Jerusaln, enfrente de ellos. 33
Ner engendr a Cis, Cis engendr a Sal, y Sal engendr a Jonatn, Malquisa, Abinadab y Es-
baal. 34 Hijo de Jonatn fue Merib-baal, y Merib-baal engendr a Micaa. 35 Los hijos
de Micaa: Pitn, Melec, Tarea y Acaz. 36 Acaz engendr a Joada, Joada engendr a Alemet
, Azmavet y Zimri, y Zimri engendr a Mosa. 37 Mosa engendr a Bina, hijo del cual f
ue Rafa, hijo del cual fue Elasa, cuyo hijo fue Azel. 38 Los hijos de Azel fuero
n seis, cuyos nombres son Azricam, Bocru, Ismael, Searas, Obadas y Hann; todos stos
fueron hijos de Azel. 39 Y los hijos de Esec su hermano: Ulam su primognito, Jehs
el segundo, Elifelet el tercero. 40 Y fueron los hijos de Ulam hombres valientes
y vigorosos, flecheros diestros, los cuales tuvieron muchos hijos y nietos, cie
nto cincuenta. Todos stos fueron de los hijos de Benjamn.
Los que regresaron de Babilonia
(Neh. 11.1-24)
1 CRNICAS 9
1 Contado todo Israel por sus genealogas, fueron escritos en el libro de los reye
s de Israel. Y los de Jud fueron transportados a Babilonia por su rebelin. 2 Los p
rimeros moradores que entraron en sus posesiones en las ciudades fueron israelit
as, sacerdotes, levitas y sirvientes del templo. 3 Habitaron en Jerusaln, de los
hijos de Jud, de los hijos de Benjamn, de los hijos de Efran y Manass: 4 Utai hijo d
e Amiud, hijo de Omri, hijo de Imri, hijo de Bani, de los hijos de Fares hijo de
Jud. 5 Y de los silonitas, Asaas el primognito, y sus hijos. 6 De los hijos de Zer
a, Jeuel y sus hermanos, seiscientos noventa. 7 Y de los hijos de Benjamn: Sal hij
o de Mesulam, hijo de Hodavas, hijo de Asena, 8 Ibneas hijo de Jeroham, Ela hijo de
Uzi, hijo de Micri, y Mesulam hijo de Sefatas, hijo de Reuel, hijo de Ibnas. 9 Y
sus hermanos por sus linajes fueron novecientos cincuenta y seis. Todos estos ho
mbres fueron jefes de familia en sus casas paternas.
10 De los sacerdotes: Jedaas, Joiarib, Jaqun, 11 Azaras hijo de Hilcas, hijo de Mesu
lam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ahitob, prncipe de la casa de Dios;
12 Adaa hijo de Jeroham, hijo de Pasur, hijo de Malquas; Masai hijo de Adiel, hijo
de Jazera, hijo de Mesulam, hijo de Mesilemit, hijo de Imer, 13 y sus hermanos,
jefes de sus casas paternas, en nmero de mil setecientos sesenta, hombres muy ef
icaces en la obra del ministerio en la casa de Dios.
14 De los levitas: Semaas hijo de Hasub, hijo de Azricam, hijo de Hasabas, de los
hijos de Merari, 15 Bacbacar, Heres, Galal, Matanas hijo de Micaa, hijo de Zicri,
hijo de Asaf; 16 Obadas hijo de Semaas, hijo de Galal, hijo de Jedutn; y Berequas hi
jo de Asa, hijo de Elcana, el cual habit en las aldeas de los netofatitas.
17 Y los porteros: Salum, Acub, Talmn, Ahimn y sus hermanos. Salum era el jefe. 18
Hasta ahora entre las cuadrillas de los hijos de Lev han sido estos los porteros
en la puerta del rey que est al oriente. 19 Salum hijo de Cor, hijo de Ebiasaf, h
ijo de Cor, y sus hermanos los coretas por la casa de su padre, tuvieron a su carg
o la obra del ministerio, guardando las puertas del tabernculo, como sus padres g
uardaron la entrada del campamento de Jehov. 20 Y Finees hijo de Eleazar fue ante
s capitn sobre ellos; y Jehov estaba con l. 21 Zacaras hijo de Meselemas era portero
de la puerta del tabernculo de reunin. 22 Todos stos, escogidos para guardas en las
puertas, eran doscientos doce cuando fueron contados por el orden de sus linaje
s en sus villas, a los cuales constituy en su oficio David y Samuel el vidente. 2
3 As ellos y sus hijos eran porteros por sus turnos a las puertas de la casa de J
ehov, y de la casa del tabernculo. 24 Y estaban los porteros a los cuatro lados; a
l oriente, al occidente, al norte y al sur. 25 Y sus hermanos que estaban en sus
aldeas, venan cada siete das segn su turno para estar con ellos. 26 Porque cuatro
principales de los porteros levitas estaban en el oficio, y tenan a su cargo las
cmaras y los tesoros de la casa de Dios. 27 Estos moraban alrededor de la casa de
Dios, porque tenan el cargo de guardarla, y de abrirla todas las maanas.
28 Algunos de stos tenan a su cargo los utensilios para el ministerio, los cuales
se metan por cuenta, y por cuenta se sacaban. 29 Y otros de ellos tenan el cargo d
e la vajilla, y de todos los utensilios del santuario, de la harina, del vino, d
el aceite, del incienso y de las especias. 30 Y algunos de los hijos de los sace
rdotes hacan los perfumes aromticos. 31 Matatas, uno de los levitas, primognito de S
alum coreta, tena a su cargo las cosas que se hacan en sartn. 32 Y algunos de los hi
jos de Coat, y de sus hermanos, tenan a su cargo los panes de la proposicin, los c
uales ponan por orden cada da de reposo.
33 Tambin haba cantores, jefes de familias de los levitas, los cuales moraban en l
as cmaras del templo, exentos de otros servicios, porque de da y de noche estaban
en aquella obra. 34 Estos eran jefes de familias de los levitas por sus linajes,
jefes que habitaban en Jerusaln.
Genealoga de Sal
35 En Gaban habitaba Jehiel padre de Gaban, el nombre de cuya mujer era Maaca; 36
y su hijo primognito Abdn, luego Zur, Cis, Baal, Ner, Nadab, 37 Gedor, Aho, Zacaras
y Miclot; 38 y Miclot engendr a Simeam. Estos habitaban tambin en Jerusaln con sus
hermanos enfrente de ellos. 39 Ner engendr a Cis, Cis engendr a Sal, y Sal engendr a
Jonatn, Malquisa, Abinadab y Es-baal. 40 Hijo de Jonatn fue Merib-baal, y Merib-baa
l engendr a Micaa. 41 Y los hijos de Micaa: Pitn, Melec, Tarea y Acaz. 42 Acaz engen
dr a Jara, Jara engendr a Alemet, Azmavet y Zimri, y Zimri engendr a Mosa, 43 y Mos
a engendr a Bina, cuyo hijo fue Refaas, del que fue hijo Elasa, cuyo hijo fue Azel
. 44 Y Azel tuvo seis hijos, los nombres de los cuales son: Azricam, Bocru, Isma
el, Searas, Obadas y Hann. Estos fueron los hijos de Azel.
Muerte de Sal y de sus hijos
(1 S. 31.1-13)
1 CRNICAS 10
1 Los filisteos pelearon contra Israel; y huyeron delante de ellos los israelita
s, y cayeron heridos en el monte de Gilboa. 2 Y los filisteos siguieron a Sal y a
sus hijos, y mataron los filisteos a Jonatn, a Abinadab y a Malquisa, hijos de Sal
. 3 Y arreciando la batalla contra Sal, le alcanzaron los flecheros, y fue herido
por los flecheros. 4 Entonces dijo Sal a su escudero: Saca tu espada y traspsame
con ella, no sea que vengan estos incircuncisos y hagan escarnio de m; pero su es
cudero no quiso, porque tena mucho miedo. Entonces Sal tom la espada, y se ech sobre
ella. 5 Cuando su escudero vio a Sal muerto, l tambin se ech sobre su espada y se m
at. 6 As murieron Sal y sus tres hijos; y toda su casa muri juntamente con l. 7 Y vie
ndo todos los de Israel que habitaban en el valle, que haban huido, y que Sal y su
s hijos eran muertos, dejaron sus ciudades y huyeron, y vinieron los filisteos y
habitaron en ellas.
8 Sucedi al da siguiente, que al venir los filisteos a despojar a los muertos, hal
laron a Sal y a sus hijos tendidos en el monte de Gilboa. 9 Y luego que le despoj
aron, tomaron su cabeza y sus armas, y enviaron mensajeros por toda la tierra de
los filisteos para dar las nuevas a sus dolos y al pueblo. 10 Y pusieron sus arm
as en el templo de sus dioses, y colgaron la cabeza en el templo de Dagn. 11 Y oy
endo todos los de Jabes de Galaad lo que los filisteos haban hecho de Sal, 12 se l
evantaron todos los hombres valientes, y tomaron el cuerpo de Sal y los cuerpos d
e sus hijos, y los trajeron a Jabes; y enterraron sus huesos debajo de una encin
a en Jabes, y ayunaron siete das.
13 As muri Sal por su rebelin con que prevaric contra Jehov, contra la palabra de Jeho
v, la cual no guard, y porque consult a una adivina, 14 y no consult a Jehov; por est
a causa lo mat, y traspas el reino a David hijo de Isa.
David es proclamado rey de Israel
(2 S. 5.1-5)
1 CRNICAS 11
1 Entonces todo Israel se junt a David en Hebrn, diciendo: He aqu nosotros somos tu
hueso y tu carne. 2 Tambin antes de ahora, mientras Sal reinaba, t eras quien saca
ba a la guerra a Israel, y lo volva a traer. Tambin Jehov tu Dios te ha dicho: T apa
centars a mi pueblo Israel, y t sers prncipe sobre Israel mi pueblo. 3 Y vinieron to
dos los ancianos de Israel al rey en Hebrn, y David hizo con ellos pacto delante
de Jehov; y ungieron a David por rey sobre Israel, conforme a la palabra de Jehov
por medio de Samuel.
David toma la fortaleza de Sion
(2 S. 5.6-10)
4 Entonces se fue David con todo Israel a Jerusaln, la cual es Jebs; y los jebuseo
s habitaban en aquella tierra. 5 Y los moradores de Jebs dijeron a David: No entr
ars ac. Mas David tom la fortaleza de Sion, que es la ciudad de David. 6 Y David ha
ba dicho: El que primero derrote a los jebuseos ser cabeza y jefe. Entonces Joab h
ijo de Sarvia subi el primero, y fue hecho jefe. 7 Y David habit en la fortaleza,
y por esto la llamaron la Ciudad de David. 8 Y edific la ciudad alrededor, desde
Milo hasta el muro; y Joab repar el resto de la ciudad. 9 Y David iba adelantando
y creciendo, y Jehov de los ejrcitos estaba con l.
Los valientes de David
(2 S. 23.8-39)
10 Estos son los principales de los valientes que David tuvo, y los que le ayuda
ron en su reino, con todo Israel, para hacerle rey sobre Israel, conforme a la p
alabra de Jehov. 11 Y este es el nmero de los valientes que David tuvo: Jasobeam h
ijo de Hacmoni, caudillo de los treinta, el cual blandi su lanza una vez contra t
rescientos, a los cuales mat.
12 Tras de ste estaba Eleazar hijo de Dodo, ahohta, el cual era de los tres valien
tes. 13 Este estuvo con David en Pasdamim, estando all juntos en batalla los fili
steos; y haba all una parcela de tierra llena de cebada, y huyendo el pueblo delan
te de los filisteos, 14 se pusieron ellos en medio de la parcela y la defendiero
n, y vencieron a los filisteos, porque Jehov los favoreci con una gran victoria.
15 Y tres de los treinta principales descendieron a la pea a David, a la cueva de
Adulam, estando el campamento de los filisteos en el valle de Refaim. 16 David
estaba entonces en la fortaleza, y haba entonces guarnicin de los filisteos en Beln
. 17 David dese entonces, y dijo: Quin me diera de beber de las aguas del pozo de B
eln, que est a la puerta! 18 Y aquellos tres rompieron por el campamento de los fi
listeos, y sacaron agua del pozo de Beln, que est a la puerta, y la tomaron y la t
rajeron a David; mas l no la quiso beber, sino que la derram para Jehov, y dijo: 19
Gurdeme mi Dios de hacer esto. Haba yo de beber la sangre y la vida de estos varon
es, que con peligro de sus vidas la han trado? Y no la quiso beber. Esto hicieron
aquellos tres valientes.
20 Y Abisai, hermano de Joab, era jefe de los treinta, el cual blandi su lanza co
ntra trescientos y los mat, y gan renombre con los tres. 21 Fue el ms ilustre de lo
s treinta, y fue el jefe de ellos, pero no igual a los tres primeros.
22 Benaa hijo de Joiada, hijo de un varn valiente de Cabseel, de grandes hechos; l
venci a los dos leones de Moab; tambin descendi y mat a un len en medio de un foso, e
n tiempo de nieve. 23 El mismo venci a un egipcio, hombre de cinco codos de estat
ura; y el egipcio traa una lanza como un rodillo de tejedor, mas l descendi con un
bculo, y arrebat al egipcio la lanza de la mano, y lo mat con su misma lanza. 24 Es
to hizo Benaa hijo de Joiada, y fue nombrado con los tres valientes. 25 Y fue el
ms distinguido de los treinta, pero no igual a los tres primeros. A ste puso David
en su guardia personal.
26 Y los valientes de los ejrcitos: Asael hermano de Joab, Elhanan hijo de Dodo d
e Beln, 27 Samot harodita, Heles pelonita; 28 Ira hijo de Iques tecota, Abiezer an
atotita, 29 Sibecai husatita, Ilai ahohta, 30 Maharai netofatita, Heled hijo de B
aana netofatita, 31 Itai hijo de Ribai, de Gabaa de los hijos de Benjamn, Benaa pi
ratonita, 32 Hurai del ro Gaas, Abiel arbatita, 33 Azmavet barhumita, Eliaba saal
bonita, 34 los hijos de Hasem gizonita, Jonatn hijo de Sage ararita, 35 Aham hijo
de Sacar ararita, Elifal hijo de Ur, 36 Hefer mequeratita, Ahas pelonita, 37 Hezr
o carmelita, Naarai hijo de Ezbai, 38 Joel hermano de Natn, Mibhar hijo de Hagrai
, 39 Selec amonita, Naharai beerotita, escudero de Joab hijo de Sarvia, 40 Ira i
trita, Gareb itrita, 41 Uras heteo, Zabad hijo de Ahlai, 42 Adina hijo de Siza ru
benita, prncipe de los rubenitas, y con l treinta, 43 Hann hijo de Maaca, Josafat m
itnita, 44 Uzas astarotita, Sama y Jehiel hijos de Hotam aroerita; 45 Jediael hij
o de Simri, y Joha su hermano, tizita, 46 Eliel mahavita, Jerebai y Josava hijos
de Elnaam, Itma moabita, 47 Eliel, Obed, y Jaasiel mesobata.
El ejrcito de David
1 CRNICAS 12
1 Estos son los que vinieron a David en Siclag, estando l an encerrado por causa d
e Sal hijo de Cis, y eran de los valientes que le ayudaron en la guerra. 2 Estaba
n armados de arcos, y usaban de ambas manos para tirar piedras con honda y saeta
s con arco. De los hermanos de Sal de Benjamn: 3 El principal Ahiezer, despus Jos, h
ijos de Semaa gabaatita; Jeziel y Pelet hijos de Azmavet, Beraca, Jeh anatotita,
4 Ismaas gabaonita, valiente entre los treinta, y ms que los treinta; Jeremas, Jaha
ziel, Johann, Jozabad gederatita, 5 Eluzai, Jerimot, Bealas, Semaras, Sefatas harufi
ta, 6 Elcana, Isas, Azareel, Joezer y Jasobeam, coretas, 7 y Joela y Zebadas hijos
de Jeroham de Gedor.
8 Tambin de los de Gad huyeron y fueron a David, al lugar fuerte en el desierto,
hombres de guerra muy valientes para pelear, diestros con escudo y pavs; sus rost
ros eran como rostros de leones, y eran ligeros como las gacelas sobre las montaa
s. 9 Ezer el primero, Obadas el segundo, Eliab el tercero, 10 Mismana el cuarto,
Jeremas el quinto, 11 Atai el sexto, Eliel el sptimo, 12 Johann el octavo, Elzabad
el noveno, 13 Jeremas el dcimo y Macbanai el undcimo. 14 Estos fueron capitanes del
ejrcito de los hijos de Gad. El menor tena cargo de cien hombres, y el mayor de m
il. 15 Estos pasaron el Jordn en el mes primero, cuando se haba desbordado por tod
as sus riberas; e hicieron huir a todos los de los valles al oriente y al ponien
te.
16 Asimismo algunos de los hijos de Benjamn y de Jud vinieron a David al lugar fue
rte. 17 Y David sali a ellos, y les habl diciendo: Si habis venido a m para paz y pa
ra ayudarme, mi corazn ser unido con vosotros; mas si es para entregarme a mis ene
migos, sin haber iniquidad en mis manos, valo el Dios de nuestros padres, y lo de
mande. 18 Entonces el Espritu vino sobre Amasai, jefe de los treinta, y dijo: Por
ti, oh David, y contigo, oh hijo de Isa. Paz, paz contigo, y paz con tus ayudado
res, pues tambin tu Dios te ayuda. Y David los recibi, y los puso entre los capita
nes de la tropa.
19 Tambin se pasaron a David algunos de Manass, cuando vino con los filisteos a la
batalla contra Sal (pero David no les ayud, porque los jefes de los filisteos, ha
bido consejo, lo despidieron, diciendo: Con peligro de nuestras cabezas se pasar
a su seor Sal). 20 As que viniendo l a Siclag, se pasaron a l de los de Manass, Adnas,
Jozabad, Jediaiel, Micael, Jozabad, Eli y Ziletai, prncipes de millares de los de
Manass. 21 Estos ayudaron a David contra la banda de merodeadores, pues todos el
los eran hombres valientes, y fueron capitanes en el ejrcito. 22 Porque entonces
todos los das vena ayuda a David, hasta hacerse un gran ejrcito, como ejrcito de Dio
s.
23 Y este es el nmero de los principales que estaban listos para la guerra, y vin
ieron a David en Hebrn para traspasarle el reino de Sal, conforme a la palabra de
Jehov: 24 De los hijos de Jud que traan escudo y lanza, seis mil ochocientos, listo
s para la guerra. 25 De los hijos de Simen, siete mil cien hombres, valientes y e
sforzados para la guerra. 26 De los hijos de Lev, cuatro mil seiscientos; 27 asim
ismo Joiada, prncipe de los del linaje de Aarn, y con l tres mil setecientos, 28 y
Sadoc, joven valiente y esforzado, con veintids de los principales de la casa de
su padre. 29 De los hijos de Benjamn hermanos de Sal, tres mil; porque hasta enton
ces muchos de ellos se mantenan fieles a la casa de Sal. 30 De los hijos de Efran,
veinte mil ochocientos, muy valientes, varones ilustres en las casas de sus padr
es. 31 De la media tribu de Manass, dieciocho mil, los cuales fueron tomados por
lista para venir a poner a David por rey. 32 De los hijos de Isacar, doscientos
principales, entendidos en los tiempos, y que saban lo que Israel deba hacer, cuyo
dicho seguan todos sus hermanos. 33 De Zabuln cincuenta mil, que salan a campaa pro
ntos para la guerra, con toda clase de armas de guerra, dispuestos a pelear sin
doblez de corazn. 34 De Neftal, mil capitanes, y con ellos treinta y siete mil con
escudo y lanza. 35 De los de Dan, dispuestos a pelear, veintiocho mil seiscient
os. 36 De Aser, dispuestos para la guerra y preparados para pelear, cuarenta mil
. 37 Y del otro lado del Jordn, de los rubenitas y gaditas y de la media tribu de
Manass, ciento veinte mil con toda clase de armas de guerra.
38 Todos estos hombres de guerra, dispuestos para guerrear, vinieron con corazn p
erfecto a Hebrn, para poner a David por rey sobre todo Israel; asimismo todos los
dems de Israel estaban de un mismo nimo para poner a David por rey. 39 Y estuvier
on all con David tres das comiendo y bebiendo, porque sus hermanos haban preparado
para ellos. 40 Tambin los que les eran vecinos, hasta Isacar y Zabuln y Neftal, tra
jeron vveres en asnos, camellos, mulos y bueyes; provisin de harina, tortas de hig
os, pasas, vino y aceite, y bueyes y ovejas en abundancia, porque en Israel haba
alegra.
David propone trasladar el arca a Jerusaln
1 CRNICAS 13
1 Entonces David tom consejo con los capitanes de millares y de centenas, y con t
odos los jefes. 2 Y dijo David a toda la asamblea de Israel: Si os parece bien y
si es la voluntad de Jehov nuestro Dios, enviaremos a todas partes por nuestros
hermanos que han quedado en todas las tierras de Israel, y por los sacerdotes y
levitas que estn con ellos en sus ciudades y ejidos, para que se renan con nosotro
s; 3 y traigamos el arca de nuestro Dios a nosotros, porque desde el tiempo de S
al no hemos hecho caso de ella. 4 Y dijo toda la asamblea que se hiciese as, porqu
e la cosa pareca bien a todo el pueblo.
David intenta traer el arca
(2 S. 6.1-11)
5 Entonces David reuni a todo Israel, desde Sihor de Egipto hasta la entrada de H
amat, para que trajesen el arca de Dios de Quiriat-jearim. 6 Y subi David con tod
o Israel a Baala de Quiriat-jearim, que est en Jud, para pasar de all el arca de Je
hov Dios, que mora entre los querubines, sobre la cual su nombre es invocado. 7 Y
llevaron el arca de Dios de la casa de Abinadab en un carro nuevo; y Uza y Aho g
uiaban el carro. 8 Y David y todo Israel se regocijaban delante de Dios con toda
s sus fuerzas, con cnticos, arpas, salterios, tamboriles, cmbalos y trompetas.
9 Pero cuando llegaron a la era de Quidn, Uza extendi su mano al arca para sostene
rla, porque los bueyes tropezaban. 10 Y el furor de Jehov se encendi contra Uza, y
lo hiri, porque haba extendido su mano al arca; y muri all delante de Dios. 11 Y Da
vid tuvo pesar, porque Jehov haba quebrantado a Uza; por lo que llam aquel lugar Pre
z-uza, hasta hoy. 12 Y David temi a Dios aquel da, y dijo: Cmo he de traer a mi casa
el arca de Dios? 13 Y no trajo David el arca a su casa en la ciudad de David, s
ino que la llev a casa de Obed-edom geteo. 14 Y el arca de Dios estuvo con la fam
ilia de Obed-edom, en su casa, tres meses; y bendijo Jehov la casa de Obed-edom,
y todo lo que tena.
Hiram enva embajadores a David
(2 S. 5.11-12)
1 CRNICAS 14
1 Hiram rey de Tiro envi a David embajadores, y madera de cedro, y albailes y carp
interos, para que le edificasen una casa. 2 Y entendi David que Jehov lo haba confi
rmado como rey sobre Israel, y que haba exaltado su reino sobre su pueblo Israel.

Hijos de David nacidos en Jerusaln
(2 S. 5.13-16; 1 Cr. 3.5-9)
3 Entonces David tom tambin mujeres en Jerusaln, y engendr David ms hijos e hijas. 4
Y estos son los nombres de los que le nacieron en Jerusaln: Sama, Sobab, Natn, Salo
mn, 5 Ibhar, Elisa, Elpelet, 6 Noga, Nefeg, Jafa, 7 Elisama, Beeliada y Elifelet.
David derrota a los filisteos
(2 S. 5.17-25)
8 Oyendo los filisteos que David haba sido ungido rey sobre todo Israel, subieron
todos los filisteos en busca de David. Y cuando David lo oy, sali contra ellos. 9
Y vinieron los filisteos, y se extendieron por el valle de Refaim. 10 Entonces
David consult a Dios, diciendo: Subir contra los filisteos? Los entregars en mi mano?
Y Jehov le dijo: Sube, porque yo los entregar en tus manos. 11 Subieron, pues, a
Baal-perazim, y all los derrot David. Dijo luego David: Dios rompi mis enemigos por
mi mano, como se rompen las aguas. Por esto llamaron el nombre de aquel lugar B
aal-perazim. 12 Y dejaron all sus dioses, y David dijo que los quemasen. 13 Y vol
viendo los filisteos a extenderse por el valle, 14 David volvi a consultar a Dios
, y Dios le dijo: No subas tras ellos, sino rodalos, para venir a ellos por delan
te de las balsameras.
15 Y as que oigas venir un estruendo por las copas de las balsameras, sal luego a
la batalla, porque Dios saldr delante de ti y herir el ejrcito de los filisteos. 1
6 Hizo, pues, David como Dios le mand, y derrotaron al ejrcito de los filisteos de
sde Gaban hasta Gezer. 17 Y la fama de David fue divulgada por todas aquellas tie
rras; y Jehov puso el temor de David sobre todas las naciones.
David trae el arca a Jerusaln
(2 S. 6.12-23)
1 CRNICAS 15
1 Hizo David tambin casas para s en la ciudad de David, y arregl un lugar para el a
rca de Dios, y le levant una tienda. 2 Entonces dijo David: El arca de Dios no de
be ser llevada sino por los levitas; porque a ellos ha elegido Jehov para que lle
ven el arca de Jehov, y le sirvan perpetuamente. 3 Y congreg David a todo Israel e
n Jerusaln, para que pasasen el arca de Jehov a su lugar, el cual le haba l preparad
o. 4 Reuni tambin David a los hijos de Aarn y a los levitas; 5 de los hijos de Coat
, Uriel el principal, y sus hermanos, ciento veinte. 6 De los hijos de Merari, A
saas el principal, y sus hermanos, doscientos veinte. 7 De los hijos de Gersn, Joe
l el principal, y sus hermanos, ciento treinta. 8 De los hijos de Elizafn, Semaas
el principal, y sus hermanos, doscientos. 9 De los hijos de Hebrn, Eliel el princ
ipal, y sus hermanos, ochenta. 10 De los hijos de Uziel, Aminadab el principal,
y sus hermanos, ciento doce. 11 Y llam David a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, y
a los levitas Uriel, Asaas, Joel, Semaas, Eliel y Aminadab, 12 y les dijo: Vosotro
s que sois los principales padres de las familias de los levitas, santificaos, v
osotros y vuestros hermanos, y pasad el arca de Jehov Dios de Israel al lugar que
le he preparado; 13 pues por no haberlo hecho as vosotros la primera vez, Jehov n
uestro Dios nos quebrant, por cuanto no le buscamos segn su ordenanza. 14 As los sa
cerdotes y los levitas se santificaron para traer el arca de Jehov Dios de Israel
. 15 Y los hijos de los levitas trajeron el arca de Dios puesta sobre sus hombro
s en las barras, como lo haba mandado Moiss, conforme a la palabra de Jehov.
16 Asimismo dijo David a los principales de los levitas, que designasen de sus h
ermanos a cantores con instrumentos de msica, con salterios y arpas y cmbalos, que
resonasen y alzasen la voz con alegra. 17 Y los levitas designaron a Hemn hijo de
Joel; y de sus hermanos, a Asaf hijo de Berequas; y de los hijos de Merari y de
sus hermanos, a Etn hijo de Cusaas. 18 Y con ellos a sus hermanos del segundo orde
n, a Zacaras, Jaaziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Benaa, Maasas, Matatas, Elifel
ehu, Micnas, Obed-edom y Jeiel, los porteros. 19 As Hemn, Asaf y Etn, que eran canto
res, sonaban cmbalos de bronce. 20 Y Zacaras, Aziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab
, Maasas y Benaa, con salterios sobre Alamot. 21 Matatas, Elifelehu, Micnas, Obed-ed
om, Jeiel y Azazas tenan arpas afinadas en la octava para dirigir. 22 Y Quenanas, p
rincipal de los levitas en la msica, fue puesto para dirigir el canto, porque era
entendido en ello. 23 Berequas y Elcana eran porteros del arca. 24 Y Sebanas, Jos
afat, Natanael, Amasai, Zacaras, Benaa y Eliezer, sacerdotes, tocaban las trompeta
s delante del arca de Dios; Obed-edom y Jehas eran tambin porteros del arca.
25 David, pues, y los ancianos de Israel y los capitanes de millares, fueron a t
raer el arca del pacto de Jehov, de casa de Obed-edom, con alegra. 26 Y ayudando D
ios a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehov, sacrificaron siete nov
illos y siete carneros. 27 Y David iba vestido de lino fino, y tambin todos los l
evitas que llevaban el arca, y asimismo los cantores; y Quenanas era maestro de c
anto entre los cantores. Llevaba tambin David sobre s un efod de lino. 28 De esta
manera llevaba todo Israel el arca del pacto de Jehov, con jbilo y sonido de bocin
as y trompetas y cmbalos, y al son de salterios y arpas. 29 Pero cuando el arca d
el pacto de Jehov lleg a la ciudad de David, Mical, hija de Sal, mirando por una ve
ntana, vio al rey David que saltaba y danzaba; y lo menospreci en su corazn.
1 CRNICAS 16
1 As trajeron el arca de Dios, y la pusieron en medio de la tienda que David haba
levantado para ella; y ofrecieron holocaustos y sacrificios de paz delante de Di
os. 2 Y cuando David acab de ofrecer el holocausto y los sacrificios de paz, bend
ijo al pueblo en el nombre de Jehov. 3 Y reparti a todo Israel, as a hombres como a
mujeres, a cada uno una torta de pan, una pieza de carne, y una torta de pasas.

4 Y puso delante del arca de Jehov ministros de los levitas, para que recordasen
y confesasen y loasen a Jehov Dios de Israel: 5 Asaf el primero; el segundo despus
de l, Zacaras; Jeiel, Semiramot, Jehiel, Matatas, Eliab, Benaa, Obed-edom y Jeiel,
con sus instrumentos de salterios y arpas; pero Asaf sonaba los cmbalos. 6 Tambin
los sacerdotes Benaa y Jahaziel sonaban continuamente las trompetas delante del a
rca del pacto de Dios.
Salmo de accin de gracias de David
(Sal. 105.1-15; 96.1-13; 106.47-48)
7 Entonces, en aquel da, David comenz a aclamar a Jehov por mano de Asaf y de sus h
ermanos:
8 Alabad a Jehov, invocad su nombre,
Dad a conocer en los pueblos sus obras.
9 Cantad a l, cantadle salmos;
Hablad de todas sus maravillas.
10 Gloriaos en su santo nombre;
Algrese el corazn de los que buscan a Jehov.
11 Buscad a Jehov y su poder;
Buscad su rostro continuamente.
12 Haced memoria de las maravillas que ha hecho,
De sus prodigios, y de los juicios de su boca,
13 Oh vosotros, hijos de Israel su siervo,
Hijos de Jacob, sus escogidos.
14 Jehov, l es nuestro Dios;
Sus juicios estn en toda la tierra.
15 El hace memoria de su pacto perpetuamente,
Y de la palabra que l mand para mil generaciones;
16 Del pacto que concert con Abraham,
Y de su juramento a Isaac;
17 El cual confirm a Jacob por estatuto,
Y a Israel por pacto sempiterno,
18 Diciendo: A ti dar la tierra de Canan,
Porcin de tu heredad.
19 Cuando ellos eran pocos en nmero,
Pocos y forasteros en ella,
20 Y andaban de nacin en nacin,
Y de un reino a otro pueblo,
21 No permiti que nadie los oprimiese;
Antes por amor de ellos castig a los reyes.
22 No toquis, dijo, a mis ungidos,
Ni hagis mal a mis profetas.
23 Cantad a Jehov toda la tierra,
Proclamad de da en da su salvacin.
24 Cantad entre las gentes su gloria,
Y en todos los pueblos sus maravillas.
25 Porque grande es Jehov, y digno de suprema alabanza,
Y de ser temido sobre todos los dioses.
26 Porque todos los dioses de los pueblos son dolos;
Mas Jehov hizo los cielos.
27 Alabanza y magnificencia delante de l;
Poder y alegra en su morada.
28 Tributad a Jehov, oh familias de los pueblos,
Dad a Jehov gloria y poder.
29 Dad a Jehov la honra debida a su nombre;
Traed ofrenda, y venid delante de l;
Postraos delante de Jehov en la hermosura de la santidad.
30 Temed en su presencia, toda la tierra;
El mundo ser an establecido, para que no se conmueva.
31 Algrense los cielos, y gcese la tierra,
Y digan en las naciones: Jehov reina.
32 Resuene el mar, y su plenitud;
Algrese el campo, y todo lo que contiene.
33 Entonces cantarn los rboles de los bosques delante de Jehov,
Porque viene a juzgar la tierra.
34 Aclamad a Jehov, porque l es bueno;
Porque su misericordia es eterna.
35 Y decid: Slvanos, oh Dios, salvacin nuestra;
Recgenos, y lbranos de las naciones,
Para que confesemos tu santo nombre,
Y nos gloriemos en tus alabanzas.
36 Bendito sea Jehov Dios de Israel,
De eternidad a eternidad.
Y dijo todo el pueblo, Amn, y alab a Jehov.
Los levitas encargados del arca
37 Y dej all, delante del arca del pacto de Jehov, a Asaf y a sus hermanos, para qu
e ministrasen de continuo delante del arca, cada cosa en su da; 38 y a Obed-edom
y a sus sesenta y ocho hermanos; y a Obed-edom hijo de Jedutn y a Hosa como porte
ros. 39 Asimismo al sacerdote Sadoc, y a los sacerdotes sus hermanos, delante de
l tabernculo de Jehov en el lugar alto que estaba en Gaban, 40 para que sacrificase
n continuamente, a maana y tarde, holocaustos a Jehov en el altar del holocausto,
conforme a todo lo que est escrito en la ley de Jehov, que l prescribi a Israel; 41
y con ellos a Hemn, a Jedutn y a los otros escogidos declarados por sus nombres, p
ara glorificar a Jehov, porque es eterna su misericordia. 42 Con ellos a Hemn y a
Jedutn con trompetas y cmbalos para los que tocaban, y con otros instrumentos de ms
ica de Dios; y a los hijos de Jedutn para porteros.
43 Y todo el pueblo se fue cada uno a su casa; y David se volvi para bendecir su
casa.
Pacto de Dios con David
(2 S. 7.1-29)
1 CRNICAS 17
1 Aconteci que morando David en su casa, dijo David al profeta Natn: He aqu yo habi
to en casa de cedro, y el arca del pacto de Jehov debajo de cortinas. 2 Y Natn dij
o a David: Haz todo lo que est en tu corazn, porque Dios est contigo.
3 En aquella misma noche vino palabra de Dios a Natn, diciendo: 4 Ve y di a David
mi siervo: As ha dicho Jehov: T no me edificars casa en que habite. 5 Porque no he
habitado en casa alguna desde el da que saqu a los hijos de Israel hasta hoy; ante
s estuve de tienda en tienda, y de tabernculo en tabernculo. 6 Por dondequiera que
anduve con todo Israel, habl una palabra a alguno de los jueces de Israel, a los
cuales mand que apacentasen a mi pueblo, para decirles: Por qu no me edificis una ca
sa de cedro? 7 Por tanto, ahora dirs a mi siervo David: As ha dicho Jehov de los ejr
citos: Yo te tom del redil, de detrs de las ovejas, para que fueses prncipe sobre m
i pueblo Israel; 8 y he estado contigo en todo cuanto has andado, y he cortado a
todos tus enemigos de delante de ti, y te har gran nombre, como el nombre de los
grandes en la tierra. 9 Asimismo he dispuesto lugar para mi pueblo Israel, y lo
he plantado para que habite en l y no sea ms removido; ni los hijos de iniquidad
lo consumirn ms, como antes, 10 y desde el tiempo que puse los jueces sobre mi pue
blo Israel; mas humillar a todos tus enemigos. Te hago saber, adems, que Jehov te e
dificar casa. 11 Y cuando tus das sean cumplidos para irte con tus padres, levanta
r descendencia despus de ti, a uno de entre tus hijos, y afirmar su reino. 12 El me
edificar casa, y yo confirmar su trono eternamente. 13 Yo le ser por padre, y l me
ser por hijo; y no quitar de l mi misericordia, como la quit de aquel que fue antes
de ti; 14 sino que lo confirmar en mi casa y en mi reino eternamente, y su trono
ser firme para siempre. 15 Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda est
a visin, as habl Natn a David.
16 Y entr el rey David y estuvo delante de Jehov, y dijo: Jehov Dios, quin soy yo, y
cul es mi casa, para que me hayas trado hasta este lugar? 17 Y aun esto, oh Dios,
te ha parecido poco, pues que has hablado de la casa de tu siervo para tiempo ms
lejano, y me has mirado como a un hombre excelente, oh Jehov Dios. 18 Qu ms puede aad
ir David pidiendo de ti para glorificar a tu siervo? Mas t conoces a tu siervo. 1
9 Oh Jehov, por amor de tu siervo y segn tu corazn, has hecho toda esta grandeza, p
ara hacer notorias todas tus grandezas. 20 Jehov, no hay semejante a ti, ni hay D
ios sino t, segn todas las cosas que hemos odo con nuestros odos. 21 Y qu pueblo hay e
n la tierra como tu pueblo Israel, cuyo Dios fuese y se redimiese un pueblo, par
a hacerte nombre con grandezas y maravillas, echando a las naciones de delante d
e tu pueblo, que t rescataste de Egipto? 22 T has constituido a tu pueblo Israel p
or pueblo tuyo para siempre; y t, Jehov, has venido a ser su Dios. 23 Ahora pues,
Jehov, la palabra que has hablado acerca de tu siervo y de su casa, sea firme par
a siempre, y haz como has dicho. 24 Permanezca, pues, y sea engrandecido tu nomb
re para siempre, a fin de que se diga: Jehov de los ejrcitos, Dios de Israel, es D
ios para Israel. Y sea la casa de tu siervo David firme delante de ti. 25 Porque
t, Dios mo, revelaste al odo a tu siervo que le has de edificar casa; por eso ha h
allado tu siervo motivo para orar delante de ti. 26 Ahora pues, Jehov, t eres el D
ios que has hablado de tu siervo este bien; 27 y ahora has querido bendecir la c
asa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti; porque t, Jeho
v, la has bendecido, y ser bendita para siempre.
David extiende sus dominios
(2 S. 8.1-14)
1 CRNICAS 18
1 Despus de estas cosas aconteci que David derrot a los filisteos, y los humill, y t
om a Gat y sus villas de mano de los filisteos.
2 Tambin derrot a Moab, y los moabitas fueron siervos de David, trayndole presentes
.
3 Asimismo derrot David a Hadad-ezer rey de Soba, en Hamat, yendo ste a asegurar s
u dominio junto al ro Eufrates. 4 Y le tom David mil carros, siete mil de a caball
o, y veinte mil hombres de a pie; y desjarret David los caballos de todos los car
ros, excepto los de cien carros que dej. 5 Y viniendo los sirios de Damasco en ay
uda de Hadad-ezer rey de Soba, David hiri de ellos veintids mil hombres. 6 Y puso
David guarnicin en Siria de Damasco, y los sirios fueron hechos siervos de David,
trayndole presentes; porque Jehov daba la victoria a David dondequiera que iba. 7
Tom tambin David los escudos de oro que llevaban los siervos de Hadad-ezer, y los
trajo a Jerusaln. 8 Asimismo de Tibhat y de Cun, ciudades de Hadad-ezer, tom Davi
d muchsimo bronce, con el que Salomn hizo el mar de bronce, las columnas, y utensi
lios de bronce.
9 Y oyendo Toi rey de Hamat que David haba deshecho todo el ejrcito de Hadad-ezer
rey de Soba, 10 envi a Adoram su hijo al rey David, para saludarle y bendecirle p
or haber peleado con Hadad-ezer y haberle vencido; porque Toi tena guerra contra
Hadad-ezer. Le envi tambin toda clase de utensilios de oro, de plata y de bronce;
11 los cuales el rey David dedic a Jehov, con la plata y el oro que haba tomado de
todas las naciones de Edom, de Moab, de los hijos de Amn, de los filisteos y de A
malec.
12 Adems de esto, Abisai hijo de Sarvia destroz en el valle de la Sal a dieciocho
mil edomitas. 13 Y puso guarnicin en Edom, y todos los edomitas fueron siervos de
David; porque Jehov daba el triunfo a David dondequiera que iba.
Oficiales de David
(2 S. 8.15-18; 20.23-26)
14 Rein David sobre todo Israel, y juzgaba con justicia a todo su pueblo. 15 Y Jo
ab hijo de Sarvia era general del ejrcito, y Josafat hijo de Ahilud, canciller. 1
6 Sadoc hijo de Ahitob y Abimelec hijo de Abiatar eran sacerdotes, y Savsa, secr
etario. 17 Y Benaa hijo de Joiada estaba sobre los cereteos y peleteos; y los hij
os de David eran los prncipes cerca del rey.
Derrotas de amonitas y sirios
(2 S. 10.1-19)
1 CRNICAS 19
1 Despus de estas cosas aconteci que muri Nahas rey de los hijos de Amn, y rein en su
lugar su hijo. 2 Y dijo David: Manifestar misericordia con Hann hijo de Nahas, po
rque tambin su padre me mostr misericordia. As David envi embajadores que lo consola
sen de la muerte de su padre. Pero cuando llegaron los siervos de David a la tie
rra de los hijos de Amn a Hann, para consolarle, 3 los prncipes de los hijos de Amn
dijeron a Hann: A tu parecer honra David a tu padre, que te ha enviado consoladore
s? No vienen ms bien sus siervos a ti para espiar, e inquirir, y reconocer la tier
ra? 4 Entonces Hann tom los siervos de David y los rap, y les cort los vestidos por
la mitad, hasta las nalgas, y los despach. 5 Se fueron luego, y cuando lleg a Davi
d la noticia sobre aquellos varones, l envi a recibirlos, porque estaban muy afren
tados. El rey mand que les dijeran: Estaos en Jeric hasta que os crezca la barba,
y entonces volveris.
6 Y viendo los hijos de Amn que se haban hecho odiosos a David, Hann y los hijos de
Amn enviaron mil talentos de plata para tomar a sueldo carros y gente de a cabal
lo de Mesopotamia, de Siria, de Maaca y de Soba. 7 Y tomaron a sueldo treinta y
dos mil carros, y al rey de Maaca y a su ejrcito, los cuales vinieron y acamparon
delante de Medeba. Y se juntaron tambin los hijos de Amn de sus ciudades, y vinie
ron a la guerra. 8 Oyndolo David, envi a Joab con todo el ejrcito de los hombres va
lientes. 9 Y los hijos de Amn salieron, y ordenaron la batalla a la entrada de la
ciudad; y los reyes que haban venido estaban aparte en el campo.
10 Y viendo Joab que el ataque contra l haba sido dispuesto por el frente y por la
retaguardia, escogi de los ms aventajados que haba en Israel, y con ellos orden su
ejrcito contra los sirios. 11 Puso luego el resto de la gente en mano de Abisai s
u hermano, y los orden en batalla contra los amonitas. 12 Y dijo: Si los sirios f
ueren ms fuertes que yo, t me ayudars; y si los amonitas fueren ms fuertes que t, yo
te ayudar. 13 Esfurzate, y esforcmonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nu
estro Dios; y haga Jehov lo que bien le parezca. 14 Entonces se acerc Joab y el pu
eblo que tena consigo, para pelear contra los sirios; mas ellos huyeron delante d
e l. 15 Y los hijos de Amn, viendo que los sirios haban huido, huyeron tambin ellos
delante de Abisai su hermano, y entraron en la ciudad. Entonces Joab volvi a Jeru
saln.
16 Viendo los sirios que haban cado delante de Israel, enviaron embajadores, y tra
jeron a los sirios que estaban al otro lado del Eufrates, cuyo capitn era Sofac,
general del ejrcito de Hadad-ezer. 17 Luego que fue dado aviso a David, reuni a to
do Israel, y cruzando el Jordn vino a ellos, y orden batalla contra ellos. Y cuand
o David hubo ordenado su tropa contra ellos, pelearon contra l los sirios. 18 Mas
el pueblo sirio huy delante de Israel; y mat David de los sirios a siete mil homb
res de los carros, y cuarenta mil hombres de a pie; asimismo mat a Sofac general
del ejrcito. 19 Y viendo los siervos de Hadad-ezer que haban cado delante de Israel
, concertaron paz con David, y fueron sus siervos; y el pueblo sirio nunca ms qui
so ayudar a los hijos de Amn.
David captura a Rab
(2 S. 12.26-31)
1 CRNICAS 20
1 Aconteci a la vuelta del ao, en el tiempo que suelen los reyes salir a la guerra
, que Joab sac las fuerzas del ejrcito, y destruy la tierra de los hijos de Amn, y v
ino y siti a Rab. Mas David estaba en Jerusaln; y Joab bati a Rab, y la destruy. 2 Y t
om David la corona de encima de la cabeza del rey de Rab, y la hall de peso de un t
alento de oro, y haba en ella piedras preciosas; y fue puesta sobre la cabeza de
David. Adems de esto sac de la ciudad muy grande botn. 3 Sac tambin al pueblo que est
aba en ella, y lo puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro y con hacha
s. Lo mismo hizo David a todas las ciudades de los hijos de Amn. Y volvi David con
todo el pueblo a Jerusaln.
Los hombres de David matan a los gigantes
(2 S. 21.18-22)
4 Despus de esto aconteci que se levant guerra en Gezer contra los filisteos; y Sib
ecai husatita mat a Sipai, de los descendientes de los gigantes; y fueron humilla
dos. 5 Volvi a levantarse guerra contra los filisteos; y Elhann hijo de Jair mat a
Lahmi, hermano de Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como un rodillo de tel
ar. 6 Y volvi a haber guerra en Gat, donde haba un hombre de grande estatura, el c
ual tena seis dedos en pies y manos, veinticuatro por todos; y era descendiente d
e los gigantes. 7 Este hombre injuri a Israel, pero lo mat Jonatn, hijo de Simea he
rmano de David. 8 Estos eran descendientes de los gigantes en Gat, los cuales ca
yeron por mano de David y de sus siervos.
David censa al pueblo
(2 S. 24.1-25)
1 CRNICAS 21
1 Pero Satans se levant contra Israel, e incit a David a que hiciese censo de Israe
l. 2 Y dijo David a Joab y a los prncipes del pueblo: Id, haced censo de Israel d
esde Beerseba hasta Dan, e informadme sobre el nmero de ellos para que yo lo sepa
. 3 Y dijo Joab: Aada Jehov a su pueblo cien veces ms, rey seor mo; no son todos stos s
iervos de mi seor? Para qu procura mi seor esto, que ser para pecado a Israel? 4 Mas
la orden del rey pudo ms que Joab. Sali, por tanto, Joab, y recorri todo Israel, y
volvi a Jerusaln y dio la cuenta del nmero del pueblo a David. 5 Y haba en todo Isra
el un milln cien mil que sacaban espada, y de Jud cuatrocientos setenta mil hombre
s que sacaban espada. 6 Entre stos no fueron contados los levitas, ni los hijos d
e Benjamn, porque la orden del rey era abominable a Joab.
7 Asimismo esto desagrad a Dios, e hiri a Israel. 8 Entonces dijo David a Dios: He
pecado gravemente al hacer esto; te ruego que quites la iniquidad de tu siervo,
porque he hecho muy locamente. 9 Y habl Jehov a Gad, vidente de David, diciendo:
10 Ve y habla a David, y dile: As ha dicho Jehov: Tres cosas te propongo; escoge d
e ellas una que yo haga contigo. 11 Y viniendo Gad a David, le dijo: As ha dicho
Jehov: 12 Escoge para ti: o tres aos de hambre, o por tres meses ser derrotado del
ante de tus enemigos con la espada de tus adversarios, o por tres das la espada d
e Jehov, esto es, la peste en la tierra, y que el ngel de Jehov haga destruccin en t
odos los trminos de Israel. Mira, pues, qu responder al que me ha enviado. 13 Enton
ces David dijo a Gad: Estoy en grande angustia. Ruego que yo caiga en la mano de
Jehov, porque sus misericordias son muchas en extremo; pero que no caiga en mano
s de hombres.
14 As Jehov envi una peste en Israel, y murieron de Israel setenta mil hombres. 15
Y envi Jehov el ngel a Jerusaln para destruirla; pero cuando l estaba destruyendo, mi
r Jehov y se arrepinti de aquel mal, y dijo al ngel que destrua: Basta ya; detn tu man
o. El ngel de Jehov estaba junto a la era de Ornn jebuseo. 16 Y alzando David sus o
jos, vio al ngel de Jehov, que estaba entre el cielo y la tierra, con una espada d
esnuda en su mano, extendida contra Jerusaln. Entonces David y los ancianos se po
straron sobre sus rostros, cubiertos de cilicio. 17 Y dijo David a Dios: No soy y
o el que hizo contar el pueblo? Yo mismo soy el que pequ, y ciertamente he hecho
mal; pero estas ovejas, qu han hecho? Jehov Dios mo, sea ahora tu mano contra mi, y
contra la casa de mi padre, y no venga la peste sobre tu pueblo.
18 Y el ngel de Jehov orden a Gad que dijese a David que subiese y construyese un a
ltar a Jehov en la era de Ornn jebuseo. 19 Entonces David subi, conforme a la palab
ra que Gad le haba dicho en nombre de Jehov. 20 Y volvindose Ornn, vio al ngel, por l
o que se escondieron cuatro hijos suyos que con l estaban. Y Ornn trillaba el trig
o. 21 Y viniendo David a Ornn, mir Ornn, y vio a David; y saliendo de la era, se po
str en tierra ante David. 22 Entonces dijo David a Ornn: Dame este lugar de la era
, para que edifique un altar a Jehov; dmelo por su cabal precio, para que cese la
mortandad en el pueblo. 23 Y Ornn respondi a David: Tmala para ti, y haga mi seor el
rey lo que bien le parezca; y aun los bueyes dar para el holocausto, y los trill
os para lea, y trigo para la ofrenda; yo lo doy todo. 24 Entonces el rey David di
jo a Ornn: No, sino que efectivamente la comprar por su justo precio; porque no to
mar para Jehov lo que es tuyo, ni sacrificar holocausto que nada me cueste. 25 Y di
o David a Ornn por aquel lugar el peso de seiscientos siclos de oro. 26 Y edific a
ll David un altar a Jehov, en el que ofreci holocaustos y ofrendas de paz, e invoc a
Jehov, quien le respondi por fuego desde los cielos en el altar del holocausto. 2
7 Entonces Jehov habl al ngel, y ste volvi su espada a la vaina.
El lugar para el templo
28 Viendo David que Jehov le haba odo en la era de Ornn jebuseo, ofreci sacrificios a
ll. 29 Y el tabernculo de Jehov que Moiss haba hecho en el desierto, y el altar del h
olocausto, estaban entonces en el lugar alto de Gaban; 30 pero David no pudo ir a
ll a consultar a Dios, porque estaba atemorizado a causa de la espada del ngel de
Jehov.
1 CRNICAS 22
1 Y dijo David: Aqu estar la casa de Jehov Dios, y aqu el altar del holocausto para
Israel.
Preparativos para el templo
2 Despus mand David que se reuniese a los extranjeros que haba en la tierra de Isra
el, y seal de entre ellos canteros que labrasen piedras para edificar la casa de D
ios. 3 Asimismo prepar David mucho hierro para la clavazn de las puertas, y para l
as junturas; y mucho bronce sin peso, y madera de cedro sin cuenta. 4 Porque los
sidonios y tirios haban trado a David abundancia de madera de cedro. 5 Y dijo Dav
id: Salomn mi hijo es muchacho y de tierna edad, y la casa que se ha de edificar
a Jehov ha de ser magnfica por excelencia, para renombre y honra en todas las tier
ras; ahora, pues, yo le preparar lo necesario. Y David antes de su muerte hizo pr
eparativos en gran abundancia.
6 Llam entonces David a Salomn su hijo, y le mand que edificase casa a Jehov Dios de
Israel. 7 Y dijo David a Salomn: Hijo mo, en mi corazn tuve el edificar templo al
nombre de Jehov mi Dios. 8 Mas vino a m palabra de Jehov, diciendo: T has derramado
mucha sangre, y has hecho grandes guerras; no edificars casa a mi nombre, porque
has derramado mucha sangre en la tierra delante de m. 9 He aqu te nacer un hijo, el
cual ser varn de paz, porque yo le dar paz de todos sus enemigos en derredor; por
tanto, su nombre ser Salomn, y yo dar paz y reposo sobre Israel en sus das. 10 El ed
ificar casa a mi nombre, y l me ser a m por hijo, y yo le ser por padre; y afirmar el
trono de su reino sobre Israel para siempre. 11 Ahora pues, hijo mo, Jehov est cont
igo, y seas prosperado, y edifiques casa a Jehov tu Dios, como l ha dicho de ti. 1
2 Y Jehov te d entendimiento y prudencia, para que cuando gobiernes a Israel, guar
des la ley de Jehov tu Dios. 13 Entonces sers prosperado, si cuidares de poner por
obra los estatutos y decretos que Jehov mand a Moiss para Israel. Esfurzate, pues,
y cobra nimo; no temas, ni desmayes. 14 He aqu, yo con grandes esfuerzos he prepar
ado para la casa de Jehov cien mil talentos de oro, y un milln de talentos de plat
a, y bronce y hierro sin medida, porque es mucho. Asimismo he preparado madera y
piedra, a lo cual t aadirs. 15 T tienes contigo muchos obreros, canteros, albailes,
carpinteros, y todo hombre experto en toda obra. 16 Del oro, de la plata, del br
once y del hierro, no hay cuenta. Levntate, y manos a la obra; y Jehov est contigo.

17 Asimismo mand David a todos los principales de Israel que ayudasen a Salomn su
hijo, diciendo: 18 No est con vosotros Jehov vuestro Dios, el cual os ha dado paz p
or todas partes? Porque l ha entregado en mi mano a los moradores de la tierra, y
la tierra ha sido sometida delante de Jehov, y delante de su pueblo. 19 Poned, p
ues, ahora vuestros corazones y vuestros nimos en buscar a Jehov vuestro Dios; y l
evantaos, y edificad el santuario de Jehov Dios, para traer el arca del pacto de
Jehov, y los utensilios consagrados a Dios, a la casa edificada al nombre de Jeho
v.
Distribucin y deberes de los levitas
1 CRNICAS 23
1 Siendo, pues, David ya viejo y lleno de das, hizo a Salomn su hijo rey sobre Isr
ael.
2 Y juntando a todos los principales de Israel, y a los sacerdotes y levitas, 3
fueron contados los levitas de treinta aos arriba; y fue el nmero de ellos por sus
cabezas, contados uno por uno, treinta y ocho mil. 4 De stos, veinticuatro mil p
ara dirigir la obra de la casa de Jehov, y seis mil para gobernadores y jueces. 5
Adems, cuatro mil porteros, y cuatro mil para alabar a Jehov, dijo David, con los
instrumentos que he hecho para tributar alabanzas. 6 Y los reparti David en grup
os conforme a los hijos de Lev: Gersn, Coat y Merari.
7 Los hijos de Gersn: Laadn y Simei. 8 Los hijos de Laadn, tres: Jehiel el primero,
despus Zetam y Joel. 9 Los hijos de Simei, tres: Selomit, Haziel y Harn. Estos fu
eron los jefes de las familias de Laadn. 10 Y los hijos de Simei: Jahat, Zina, Jes
y Bera. Estos cuatro fueron los hijos de Simei. 11 Jahat era el primero, y Zina
el segundo; pero Jes y Bera no tuvieron muchos hijos, por lo cual fueron contados
como una familia.
12 Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrn y Uziel, ellos cuatro. 13 Los hijos de
Amram: Aarn y Moiss. Y Aarn fue apartado para ser dedicado a las cosas ms santas, l y
sus hijos para siempre, para que quemasen incienso delante de Jehov, y le minist
rasen y bendijesen en su nombre, para siempre. 14 Y los hijos de Moiss varn de Dio
s fueron contados en la tribu de Lev. 15 Los hijos de Moiss fueron Gersn y Eliezer.
16 Hijo de Gersn fue Sebuel el jefe. 17 E hijo de Eliezer fue Rehabas el jefe. Y
Eliezer no tuvo otros hijos; mas los hijos de Rehabas fueron muchos. 18 Hijo de I
zhar fue Selomit el jefe. 19 Los hijos de Hebrn: Jeras el jefe, Amaras el segundo,
Jahaziel el tercero, y Jecamn el cuarto. 20 Los hijos de Uziel: Micaa el jefe, e I
sas el segundo.
21 Los hijos de Merari: Mahli y Musi. Los hijos de Mahli: Eleazar y Cis. 22 Y mu
ri Eleazar sin hijos; pero tuvo hijas, y los hijos de Cis, sus parientes, las tom
aron por mujeres. 23 Los hijos de Musi: Mahli, Edar y Jeremot, ellos tres.
24 Estos son los hijos de Lev en las familias de sus padres, jefes de familias se
gn el censo de ellos, contados por sus nombres, por sus cabezas, de veinte aos arr
iba, los cuales trabajaban en el ministerio de la casa de Jehov. 25 Porque David
dijo: Jehov Dios de Israel ha dado paz a su pueblo Israel, y l habitar en Jerusaln p
ara siempre. 26 Y tambin los levitas no tendrn que llevar ms el tabernculo y todos l
os utensilios para su ministerio. 27 As que, conforme a las postreras palabras de
David, se hizo la cuenta de los hijos de Lev de veinte aos arriba. 28 Y estaban b
ajo las rdenes de los hijos de Aarn para ministrar en la casa de Jehov, en los atri
os, en las cmaras, y en la purificacin de toda cosa santificada, y en la dems obra
del ministerio de la casa de Dios. 29 Asimismo para los panes de la proposicin, p
ara la flor de harina para el sacrificio, para las hojuelas sin levadura, para l
o preparado en sartn, para lo tostado, y para toda medida y cuenta; 30 y para asi
stir cada maana todos los das a dar gracias y tributar alabanzas a Jehov, y asimism
o por la tarde; 31 y para ofrecer todos los holocaustos a Jehov los das de reposo,
lunas nuevas y fiestas solemnes, segn su nmero y de acuerdo con su rito, continua
mente delante de Jehov; 32 y para que tuviesen la guarda del tabernculo de reunin,
y la guarda del santuario, bajo las rdenes de los hijos de Aarn sus hermanos, en e
l ministerio de la casa de Jehov.
1 CRNICAS 24
1 Tambin los hijos de Aarn fueron distribuidos en grupos. Los hijos de Aarn: Nadab,
Abi, Eleazar e Itamar. 2 Mas como Nadab y Abi murieron antes que su padre, y no t
uvieron hijos, Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio. 3 Y David, con Sadoc d
e los hijos de Eleazar, y Ahimelec de los hijos de Itamar, los reparti por sus tu
rnos en el ministerio. 4 Y de los hijos de Eleazar haba ms varones principales que
de los hijos de Itamar; y los repartieron as: De los hijos de Eleazar, diecisis c
abezas de casas paternas; y de los hijos de Itamar, por sus casas paternas, ocho
. 5 Los repartieron, pues, por suerte los unos con los otros; porque de los hijo
s de Eleazar y de los hijos de Itamar hubo prncipes del santuario, y prncipes de l
a casa de Dios. 6 Y el escriba Semaas hijo de Natanael, de los levitas, escribi su
s nombres en presencia del rey y de los prncipes, y delante de Sadoc el sacerdote
, de Ahimelec hijo de Abiatar y de los jefes de las casas paternas de los sacerd
otes y levitas, designando por suerte una casa paterna para Eleazar, y otra para
Itamar.
7 La primera suerte toc a Joiarib, la segunda a Jedaas, 8 la tercera a Harim, la c
uarta a Seorim, 9 la quinta a Malquas, la sexta a Mijamn, 10 la sptima a Cos, la oc
tava a Abas, 11 la novena a Jesa, la dcima a Secanas, 12 la undcima a Eliasib, la duo
dcima a Jaquim, 13 la decimatercera a Hupa, la decimacuarta a Jesebeab, 14 la dec
imaquinta a Bilga, la decimasexta a Imer, 15 la decimasptima a Hezir, la decimaoc
tava a Afses, 16 la decimanovena a Petaas, la vigsima a Hezequiel, 17 la vigesimap
rimera a Jaqun, la vigesimasegunda a Gamul, 18 la vigesimatercera a Delaa, la vige
simacuarta a Maazas. 19 Estos fueron distribuidos para su ministerio, para que en
trasen en la casa de Jehov, segn les fue ordenado por Aarn su padre, de la manera q
ue le haba mandado Jehov el Dios de Israel.
20 Y de los hijos de Lev que quedaron: Subael, de los hijos de Amram; y de los hi
jos de Subael, Jehedas. 21 Y de los hijos de Rehabas, Isas el jefe. 22 De los izhar
itas, Selomot; e hijo de Selomot, Jahat. 23 De los hijos de Hebrn: Jeras el jefe,
el segundo Amaras, el tercero Jahaziel, el cuarto Jecamn. 24 Hijo de Uziel, Micaa;
e hijo de Micaa, Samir. 25 Hermano de Micaa, Isas; e hijo de Isas, Zacaras. 26 Los hi
jos de Merari: Mahli y Musi; hijo de Jaazas, Beno. 27 Los hijos de Merari por Jaa
zas: Beno, Soham, Zacur e Ibri. 28 Y de Mahli, Eleazar, quien no tuvo hijos. 29 H
ijo de Cis, Jerameel. 30 Los hijos de Musi: Mahli, Edar y Jerimot. Estos fueron
los hijos de los levitas conforme a sus casas paternas. 31 Estos tambin echaron s
uertes, como sus hermanos los hijos de Aarn, delante del rey David, y de Sadoc y
de Ahimelec, y de los jefes de las casas paternas de los sacerdotes y levitas; e
l principal de los padres igualmente que el menor de sus hermanos.
Distribucin de msicos y cantores
1 CRNICAS 25
1 Asimismo David y los jefes del ejrcito apartaron para el ministerio a los hijos
de Asaf, de Hemn y de Jedutn, para que profetizasen con arpas, salterios y cmbalos
; y el nmero de ellos, hombres idneos para la obra de su ministerio, fue: 2 De los
hijos de Asaf: Zacur, Jos, Netanas y Asarela, hijos de Asaf, bajo la direccin de A
saf, el cual profetizaba bajo las rdenes del rey. 3 De los hijos de Jedutn: Gedalas
, Zeri, Jesaas, Hasabas, Matatas y Simei; seis, bajo la direccin de su padre Jedutn,
el cual profetizaba con arpa, para aclamar y alabar a Jehov. 4 De los hijos de He
mn: Buquas, Matanas, Uziel, Sebuel, Jeremot, Hananas, Hanani, Eliata, Gidalti, Roman
ti-ezer, Josbecasa, Maloti, Hotir y Mahaziot. 5 Todos stos fueron hijos de Hemn, v
idente del rey en las cosas de Dios, para exaltar su poder; y Dios dio a Hemn cat
orce hijos y tres hijas. 6 Y todos stos estaban bajo la direccin de su padre en la
msica, en la casa de Jehov, con cmbalos, salterios y arpas, para el ministerio del
templo de Dios. Asaf, Jedutn y Hemn estaban por disposicin del rey. 7 Y el nmero de
ellos, con sus hermanos, instruidos en el canto para Jehov, todos los aptos, fue
doscientos ochenta y ocho. 8 Y echaron suertes para servir por turnos, entrando
el pequeo con el grande, lo mismo el maestro que el discpulo.
9 La primera suerte sali por Asaf, para Jos; la segunda para Gedalas, quien con sus
hermanos e hijos fueron doce. 10 la tercera para Zacur, con sus hijos y sus her
manos, doce; 11 la cuarta para Izri, con sus hijos y sus hermanos, doce; 12 la q
uinta para Netanas, con sus hijos y sus hermanos, doce; 13 la sexta para Buquas, c
on sus hijos y sus hermanos, doce; 14 la sptima para Jesarela, con sus hijos y su
s hermanos, doce; 15 la octava para Jesahas, con sus hijos y sus hermanos, doce;
16 la novena para Matanas, con sus hijos y sus hermanos, doce; 17 la dcima para Si
mei, con sus hijos y sus hermanos, doce; 18 la undcima para Azareel, con sus hijo
s y sus hermanos, doce; 19 la duodcima para Hasabas, con sus hijos y sus hermanos,
doce; 20 la decimatercera para Subael, con sus hijos y sus hermanos, doce; 21 l
a decimacuarta para Matatas, con sus hijos y sus hermanos, doce; 22 la decimaquin
ta para Jeremot, con sus hijos y sus hermanos, doce; 23 la decimasexta para Hana
nas, con sus hijos y sus hermanos, doce; 24 la decimasptima para Josbecasa, con su
s hijos y sus hermanos, doce; 25 la decimaoctava para Hanani, con sus hijos y su
s hermanos, doce; 26 la decimanovena para Maloti, con sus hijos y sus hermanos,
doce; 27 la vigsima para Eliata, con sus hijos y sus hermanos, doce; 28 la vigesi
maprimera para Hotir, con sus hijos y sus hermanos, doce; 29 la vigesimasegunda
para Gidalti, con sus hijos y sus hermanos, doce; 30 la vigesimatercera para Mah
aziot, con sus hijos y sus hermanos, doce; 31 la vigesimacuarta para Romanti-eze
r, con sus hijos y sus hermanos, doce.
Porteros y oficiales
1 CRNICAS 26
1 Tambin fueron distribuidos los porteros: de los coretas, Meselemas hijo de Cor, de
los hijos de Asaf. 2 Los hijos de Meselemas: Zacaras el primognito, Jediael el seg
undo, Zebadas el tercero, Jatniel el cuarto, 3 Elam el quinto, Johann el sexto, El
ioenai el sptimo. 4 Los hijos de Obed-edom: Semaas el primognito, Jozabad el segund
o, Joa el tercero, el cuarto Sacar, el quinto Natanael, 5 el sexto Amiel, el spti
mo Isacar, el octavo Peultai; porque Dios haba bendecido a Obed-edom. 6 Tambin de
Semaas su hijo nacieron hijos que fueron seores sobre la casa de sus padres; porqu
e eran varones valerosos y esforzados. 7 Los hijos de Semaas: Otni, Rafael, Obed,
Elzabad, y sus hermanos, hombres esforzados; asimismo Eli y Samaquas. 8 Todos stos
de los hijos de Obed-edom; ellos con sus hijos y sus hermanos, hombres robustos
y fuertes para el servicio; sesenta y dos, de Obed-edom. 9 Y los hijos de Mesel
emas y sus hermanos, dieciocho hombres valientes. 10 De Hosa, de los hijos de Mer
ari: Simri el jefe (aunque no era el primognito, mas su padre lo puso por jefe),
11 el segundo Hilcas, el tercero Tebalas, el cuarto Zacaras; todos los hijos de Hos
a y sus hermanos fueron trece.
12 Entre stos se hizo la distribucin de los porteros, alternando los principales d
e los varones en la guardia con sus hermanos, para servir en la casa de Jehov. 13
Echaron suertes, el pequeo con el grande, segn sus casas paternas, para cada puer
ta. 14 Y la suerte para la del oriente cay a Selemas. Y metieron en las suertes a
Zacaras su hijo, consejero entendido; y sali la suerte suya para la del norte. 15
Y para Obed-edom la puerta del sur, y a sus hijos la casa de provisiones del tem
plo. 16 Para Supim y Hosa, la del occidente, la puerta de Salequet, en el camino
de la subida, correspondindose guardia con guardia. 17 Al oriente seis levitas,
al norte cuatro de da; al sur cuatro de da; y a la casa de provisiones de dos en d
os. 18 En la cmara de los utensilios al occidente, cuatro al camino, y dos en la
cmara. 19 Estas son las distribuciones de los porteros, hijos de los coretas y de
los hijos de Merari.
20 Y de los levitas, Ahas tena cargo de los tesoros de la casa de Dios, y de los t
esoros de las cosas santificadas. 21 Cuanto a los hijos de Laadn hijo de Gersn: de
Laadn, los jefes de las casas paternas de Laadn gersonita fueron los jehielitas.
22 Los hijos de Jehieli, Zetam y Joel su hermano, tuvieron cargo de los tesoros
de la casa de Jehov. 23 De entre los amramitas, de los izharitas, de los hebronit
as y de los uzielitas, 24 Sebuel hijo de Gersn, hijo de Moiss, era jefe sobre los
tesoros. 25 En cuanto a su hermano Eliezer, hijo de ste era Rehabas, hijo de ste Je
saas, hijo de ste Joram, hijo de ste Zicri, del que fue hijo Selomit. 26 Este Selom
it y sus hermanos tenan a su cargo todos los tesoros de todas las cosas santifica
das que haba consagrado el rey David, y los jefes de las casas paternas, los capi
tanes de millares y de centenas, y los jefes del ejrcito; 27 de lo que haban consa
grado de las guerras y de los botines, para reparar la casa de Jehov. 28 Asimismo
todas las cosas que haba consagrado el vidente Samuel, y Sal hijo de Cis, Abner h
ijo de Ner y Joab hijo de Sarvia, y todo lo que cualquiera consagraba, estaba a
cargo de Selomit y de sus hermanos.
29 De los izharitas, Quenanas y sus hijos eran gobernadores y jueces sobre Israel
en asuntos exteriores. 30 De los hebronitas, Hasabas y sus hermanos, hombres de
vigor, mil setecientos, gobernaban a Israel al otro lado del Jordn, al occidente,
en toda la obra de Jehov, y en el servicio del rey. 31 De los hebronitas, Jeras e
ra el jefe de los hebronitas repartidos en sus linajes por sus familias. En el ao
cuarenta del reinado de David se registraron, y fueron hallados entre ellos hom
bres fuertes y vigorosos en Jazer de Galaad. 32 Y sus hermanos, hombres valiente
s, eran dos mil setecientos, jefes de familias, los cuales el rey David constitu
y sobre los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manass, para todas las cosa
s de Dios y los negocios del rey.
Otros oficiales de David
1 CRNICAS 27
1 Estos son los principales de los hijos de Israel, jefes de familias, jefes de
millares y de centenas, y oficiales que servan al rey en todos los negocios de la
s divisiones que entraban y salan cada mes durante todo el ao, siendo cada divisin
de veinticuatro mil.
2 Sobre la primera divisin del primer mes estaba Jasobeam hijo de Zabdiel; y haba
en su divisin veinticuatro mil. 3 De los hijos de Fares, l fue jefe de todos los c
apitanes de las compaas del primer mes. 4 Sobre la divisin del segundo mes estaba D
odai ahohta; y Miclot era jefe en su divisin, en la que tambin haba veinticuatro mil
. 5 El jefe de la tercera divisin para el tercer mes era Benaa, hijo del sumo sace
rdote Joiada; y en su divisin haba veinticuatro mil. 6 Este Benaa era valiente entr
e los treinta y sobre los treinta; y en su divisin estaba Amisabad su hijo. 7 El
cuarto jefe para el cuarto mes era Asael hermano de Joab, y despus de l Zebadas su
hijo; y en su divisin haba veinticuatro mil. 8 El quinto jefe para el quinto mes e
ra Samhut izrata; y en su divisin haba veinticuatro mil. 9 El sexto para el sexto m
es era Ira hijo de Iques, de Tecoa; y en su divisin veinticuatro mil. 10 El sptimo
para el sptimo mes era Heles pelonita, de los hijos de Efran; y en su divisin vein
ticuatro mil. 11 El octavo para el octavo mes era Sibecai husatita, de los zerata
s; y en su divisin veinticuatro mil. 12 El noveno para el noveno mes era Abiezer
anatotita, de los benjamitas; y en su divisin veinticuatro mil. 13 El dcimo para e
l dcimo mes era Maharai netofatita, de los zeratas; y en su divisin veinticuatro mi
l. 14 El undcimo para el undcimo mes era Benaa piratonita, de los hijos de Efran; y
en su divisin veinticuatro mil. 15 El duodcimo para el duodcimo mes era Heldai neto
fatita, de Otoniel; y en su divisin veinticuatro mil.
16 Asimismo sobre las tribus de Israel: el jefe de los rubenitas era Eliezer hij
o de Zicri; de los simeonitas, Sefatas, hijo de Maaca. 17 De los levitas, Hasabas
hijo de Kemuel; de los de Aarn, Sadoc. 18 De Jud, Eli, uno de los hermanos de David
; de los de Isacar, Omri hijo de Micael. 19 De los de Zabuln, Ismaas hijo de Abdas;
de los de Neftal, Jerimot hijo de Azriel. 20 De los hijos de Efran, Oseas hijo de
Azazas; de la media tribu de Manass, Joel hijo de Pedaas. 21 De la otra media trib
u de Manass, en Galaad, Iddo hijo de Zacaras; de los de Benjamn, Jaasiel hijo de Ab
ner. 22 Y de Dan, Azareel hijo de Jeroham. Estos fueron los jefes de las tribus
de Israel. 23 Y no tom David el nmero de los que eran de veinte aos abajo, por cuan
to Jehov haba dicho que l multiplicara a Israel como las estrellas del cielo. 24 Joa
b hijo de Sarvia haba comenzado a contar; pero no acab, pues por esto vino el cast
igo sobre Israel, y as el nmero no fue puesto en el registro de las crnicas del rey
David.
25 Azmavet hijo de Adiel tena a su cargo los tesoros del rey; y Jonatn hijo de Uzas
los tesoros de los campos, de las ciudades, de las aldeas y de las torres. 26 Y
de los que trabajaban en la labranza de las tierras, Ezri hijo de Quelub. 27 De
las vias, Simei ramatita; y del fruto de las vias para las bodegas, Zabdi sifmita
. 28 De los olivares e higuerales de la Sefela, Baal-hann gederita; y de los alma
cenes del aceite, Jos. 29 Del ganado que pastaba en Sarn, Sitrai saronita; y del g
anado que estaba en los valles, Safat hijo de Adlai. 30 De los camellos, Obil is
maelita; de las asnas, Jehedas meronotita; 31 y de las ovejas, Jaziz agareno. Tod
os estos eran administradores de la hacienda del rey David.
32 Y Jonatn to de David era consejero, varn prudente y escriba; y Jehiel hijo de Ha
cmoni estaba con los hijos del rey. 33 Tambin Ahitofel era consejero del rey, y H
usai arquita amigo del rey. 34 Despus de Ahitofel estaba Joiada hijo de Benaa, y A
biatar. Y Joab era el general del ejrcito del rey.
Salomn sucede a David
1 CRNICAS 28
1 Reuni David en Jerusaln a todos los principales de Israel, los jefes de las trib
us, los jefes de las divisiones que servan al rey, los jefes de millares y de cen
tenas, los administradores de toda la hacienda y posesin del rey y de sus hijos,
y los oficiales y los ms poderosos y valientes de sus hombres. 2 Y levantndose el
rey David, puesto en pie dijo: Odme, hermanos mos, y pueblo mo. Yo tena el propsito d
e edificar una casa en la cual reposara el arca del pacto de Jehov, y para el est
rado de los pies de nuestro Dios; y haba ya preparado todo para edificar. 3 Mas D
ios me dijo: T no edificars casa a mi nombre, porque eres hombre de guerra, y has
derramado mucha sangre. 4 Pero Jehov el Dios de Israel me eligi de toda la casa de
mi padre, para que perpetuamente fuese rey sobre Israel; porque a Jud escogi por
caudillo, y de la casa de Jud a la familia de mi padre; y de entre los hijos de m
i padre se agrad de m para ponerme por rey sobre todo Israel. 5 Y de entre todos m
is hijos (porque Jehov me ha dado muchos hijos), eligi a mi hijo Salomn para que se
siente en el trono del reino de Jehov sobre Israel. 6 Y me ha dicho: Salomn tu hi
jo, l edificar mi casa y mis atrios; porque a ste he escogido por hijo, y yo le ser
a l por padre. 7 Asimismo yo confirmar su reino para siempre, si l se esforzare a p
oner por obra mis mandamientos y mis decretos, como en este da. 8 Ahora, pues, an
te los ojos de todo Israel, congregacin de Jehov, y en odos de nuestro Dios, guarda
d e inquirid todos los preceptos de Jehov vuestro Dios, para que poseis la buena t
ierra, y la dejis en herencia a vuestros hijos despus de vosotros perpetuamente.
9 Y t, Salomn, hijo mo, reconoce al Dios de tu padre, y srvele con corazn perfecto y
con nimo voluntario; porque Jehov escudria los corazones de todos, y entiende todo
intento de los pensamientos. Si t le buscares, lo hallars; mas si lo dejares, l te
desechar para siempre. 10 Mira, pues, ahora, que Jehov te ha elegido para que edif
iques casa para el santuario; esfurzate, y hazla.
11 Y David dio a Salomn su hijo el plano del prtico del templo y sus casas, sus te
soreras, sus aposentos, sus cmaras y la casa del propiciatorio. 12 Asimismo el pla
no de todas las cosas que tena en mente para los atrios de la casa de Jehov, para
todas las cmaras alrededor, para las tesoreras de la casa de Dios, y para las teso
reras de las cosas santificadas. 13 Tambin para los grupos de los sacerdotes y de
los levitas, para toda la obra del ministerio de la casa de Jehov, y para todos l
os utensilios del ministerio de la casa de Jehov. 14 Y dio oro en peso para las c
osas de oro, para todos los utensilios de cada servicio, y plata en peso para to
das las cosas de plata, para todos los utensilios de cada servicio. 15 Oro en pe
so para los candeleros de oro, y para sus lmparas; en peso el oro para cada cande
lero y sus lmparas; y para los candeleros de plata, plata en peso para cada cande
lero y sus lmparas, conforme al servicio de cada candelero. 16 Asimismo dio oro e
n peso para las mesas de la proposicin, para cada mesa; del mismo modo plata para
las mesas de plata. 17 Tambin oro puro para los garfios, para los lebrillos, par
a las copas y para las tazas de oro; para cada taza por peso; y para las tazas d
e plata, por peso para cada taza. 18 Adems, oro puro en peso para el altar del in
cienso, y para el carro de los querubines de oro, que con las alas extendidas cu
bran el arca del pacto de Jehov. 19 Todas estas cosas, dijo David, me fueron traza
das por la mano de Jehov, que me hizo entender todas las obras del diseo.
20 Dijo adems David a Salomn su hijo: Anmate y esfurzate, y manos a la obra; no tema
s, ni desmayes, porque Jehov Dios, mi Dios, estar contigo; l no te dejar ni te desam
parar, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa de Jehov. 21 He a
qu los grupos de los sacerdotes y de los levitas, para todo el ministerio de la c
asa de Dios, estarn contigo en toda la obra; asimismo todos los voluntarios e int
eligentes para toda forma de servicio, y los prncipes, y todo el pueblo para ejec
utar todas tus rdenes.
1 CRNICAS 29
1 Despus dijo el rey David a toda la asamblea: Solamente a Salomn mi hijo ha elegi
do Dios; l es joven y tierno de edad, y la obra grande; porque la casa no es para
hombre, sino para Jehov Dios. 2 Yo con todas mis fuerzas he preparado para la ca
sa de mi Dios, oro para las cosas de oro, plata para las cosas de plata, bronce
para las de bronce, hierro para las de hierro, y madera para las de madera; y pi
edras de nice, piedras preciosas, piedras negras, piedras de diversos colores, y
toda clase de piedras preciosas, y piedras de mrmol en abundancia. 3 Adems de esto
, por cuanto tengo mi afecto en la casa de mi Dios, yo guardo en mi tesoro parti
cular oro y plata que, adems de todas las cosas que he preparado para la casa del
santuario, he dado para la casa de mi Dios: 4 tres mil talentos de oro, de oro
de Ofir, y siete mil talentos de plata refinada para cubrir las paredes de las c
asas; 5 oro, pues, para las cosas de oro, y plata para las cosas de plata, y par
a toda la obra de las manos de los artfices. Y quin quiere hacer hoy ofrenda volunt
aria a Jehov?
6 Entonces los jefes de familia, y los prncipes de las tribus de Israel, jefes de
millares y de centenas, con los administradores de la hacienda del rey, ofrecie
ron voluntariamente. 7 Y dieron para el servicio de la casa de Dios cinco mil ta
lentos y diez mil dracmas de oro, diez mil talentos de plata, dieciocho mil tale
ntos de bronce, y cinco mil talentos de hierro. 8 Y todo el que tena piedras prec
iosas las dio para el tesoro de la casa de Jehov, en mano de Jehiel gersonita. 9
Y se alegr el pueblo por haber contribuido voluntariamente; porque de todo corazn
ofrecieron a Jehov voluntariamente.
10 Asimismo se alegr mucho el rey David, y bendijo a Jehov delante de toda la cong
regacin; y dijo David: Bendito seas t, oh Jehov, Dios de Israel nuestro padre, desd
e el siglo y hasta el siglo. 11 Tuya es, oh Jehov, la magnificencia y el poder, l
a gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que estn en los cielos y
en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehov, es el reino, y t eres excelso sobre todos
. 12 Las riquezas y la gloria proceden de ti, y t dominas sobre todo; en tu mano
est la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. 13
Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre.
14 Porque quin soy yo, y quin es mi pueblo, para que pudisemos ofrecer voluntariamen
te cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos. 15
Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nues
tros padres; y nuestros das sobre la tierra, cual sombra que no dura. 16 Oh Jehov
Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificar casa a tu s
anto nombre, de tu mano es, y todo es tuyo. 17 Yo s, Dios mo, que t escudrias los co
razones, y que la rectitud te agrada; por eso yo con rectitud de mi corazn volunt
ariamente te he ofrecido todo esto, y ahora he visto con alegra que tu pueblo, re
unido aqu ahora, ha dado para ti espontneamente. 18 Jehov, Dios de Abraham, de Isaa
c y de Israel nuestros padres, conserva perpetuamente esta voluntad del corazn de
tu pueblo, y encamina su corazn a ti. 19 Asimismo da a mi hijo Salomn corazn perfe
cto, para que guarde tus mandamientos, tus testimonios y tus estatutos, y para q
ue haga todas las cosas, y te edifique la casa para la cual yo he hecho preparat
ivos.
20 Despus dijo David a toda la congregacin: Bendecid ahora a Jehov vuestro Dios. En
tonces toda la congregacin bendijo a Jehov Dios de sus padres, e inclinndose adorar
on delante de Jehov y del rey. 21 Y sacrificaron vctimas a Jehov, y ofrecieron a Je
hov holocaustos al da siguiente; mil becerros, mil carneros, mil corderos con sus
libaciones, y muchos sacrificios de parte de todo Israel. 22 Y comieron y bebier
on delante de Jehov aquel da con gran gozo; y dieron por segunda vez la investidur
a del reino a Salomn hijo de David, y ante Jehov le ungieron por prncipe, y a Sadoc
por sacerdote.
23 Y se sent Salomn por rey en el trono de Jehov en lugar de David su padre, y fue
prosperado; y le obedeci todo Israel. 24 Y todos los prncipes y poderosos, y todos
los hijos del rey David, prestaron homenaje al rey Salomn. 25 Y Jehov engrandeci e
n extremo a Salomn a ojos de todo Israel, y le dio tal gloria en su reino, cual n
ingn rey la tuvo antes de l en Israel.
Muerte de David
(1 R. 2.10-12)
26 As rein David hijo de Isa sobre todo Israel. 27 El tiempo que rein sobre Israel f
ue cuarenta aos. Siete aos rein en Hebrn, y treinta y tres rein en Jerusaln. 28 Y muri
en buena vejez, lleno de das, de riquezas y de gloria; y rein en su lugar Salomn su
hijo. 29 Y los hechos del rey David, primeros y postreros, estn escritos en el l
ibro de las crnicas de Samuel vidente, en las crnicas del profeta Natn, y en las crn
icas de Gad vidente, 30 con todo lo relativo a su reinado, y su poder, y los tie
mpos que pasaron sobre l, y sobre Israel y sobre todos los reinos de aquellas tie
rras.
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Segundo libro de Crnicas
Salomn pide sabidura
2 Crnicas 1
(1 R. 3.3-15)
1 Salomn hijo de David fue afirmado en su reino, y Jehov su Dios estaba con l, y lo
engrandeci sobremanera.
2 Y convoc Salomn a todo Israel, a jefes de millares y de centenas, a jueces, y a
todos los prncipes de todo Israel, jefes de familias.
3 Y fue Salomn, y con l toda esta asamblea, al lugar alto que haba en Gaban; porque
all estaba el tabernculo de reunin de Dios, que Moiss siervo de Jehov haba hecho en el
desierto.
4 Pero David haba trado el arca de Dios de Quiriat-jearim al lugar que l le haba pre
parado; porque l le haba levantado una tienda en Jerusaln.
5 Asimismo el altar de bronce que haba hecho Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, e
staba all delante del tabernculo de Jehov, al cual fue a consultar Salomn con aquell
a asamblea.
6 Subi, pues, Salomn all delante de Jehov, al altar de bronce que estaba en el taber
nculo de reunin, y ofreci sobre l mil holocaustos.

7 Y aquella noche apareci Dios a Salomn y le dijo: Pdeme lo que quieras que yo te d.

8 Y Salomn dijo a Dios: T has tenido con David mi padre gran misericordia, y a m me
has puesto por rey en lugar suyo.
9 Confrmese pues, ahora, oh Jehov Dios, tu palabra dada a David mi padre; porque t
me has puesto por rey sobre un pueblo numeroso como el polvo de la tierra.
10 Dame ahora sabidura y ciencia, para presentarme delante de este pueblo; porque
quin podr gobernar a este tu pueblo tan grande?
11 Y dijo Dios a Salomn: Por cuanto hubo eso en tu corazn, y no pediste riquezas,
bienes o gloria, ni la vida de los que te quieren mal, ni pediste muchos das, sin
o que has pedido para ti sabidura y ciencia para gobernar a mi pueblo, sobre el c
ual te he puesto por rey,
12 sabidura y ciencia te son dadas; y tambin te dar riquezas, bienes y gloria, como
nunca tuvieron los reyes que han sido antes de ti, ni tendrn los que vengan desp
us de ti.
13 Y desde el lugar alto que estaba en Gaban, delante del tabernculo de reunin, vol
vi Salomn a Jerusaln, y rein sobre Israel.
Salomn comercia en caballos y en carros
(1 R. 10.26-29; 2 Cr. 9:25-28)
14 Y junt Salomn carros y gente de a caballo; y tuvo mil cuatrocientos carros y do
ce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros y con el rey en Je
rusaln.
15 Y acumul el rey plata y oro en Jerusaln como piedras, y cedro como cabrahigos d
e la Sefela en abundancia.
16 Y los mercaderes del rey compraban por contrato caballos y lienzos finos de E
gipto para Salomn.
17 Y suban y compraban en Egipto un carro por seiscientas piezas de plata, y un c
aballo por ciento cincuenta; y as compraban por medio de ellos para todos los rey
es de los heteos, y para los reyes de Siria.
Pacto de Salomn con Hiram
2 Crnicas 2
(1 R. 5.1-18; 7.13-14)
1 Determin, pues, Salomn edificar casa al nombre de Jehov, y casa para su reino.
2 Y design Salomn setenta mil hombres que llevasen cargas, y ochenta mil hombres q
ue cortasen en los montes, y tres mil seiscientos que los vigilasen.
3 Y envi a decir Salomn a Hiram rey de Tiro: Haz conmigo como hiciste con David mi
padre, envindole cedros para que edificara para s casa en que morase.
4 He aqu, yo tengo que edificar casa al nombre de Jehov mi Dios, para consagrrsela,
para quemar incienso aromtico delante de l, y para la colocacin continua de los pa
nes de la proposicin, y para holocaustos a maana y tarde, en los das de reposo, nue
vas lunas, y festividades de Jehov nuestro Dios; lo cual ha de ser perpetuo en Is
rael.
5 Y la casa que tengo que edificar, ha de ser grande; porque el Dios nuestro es
grande sobre todos los dioses.
6 Mas, quin ser capaz de edificarle casa, siendo que los cielos y los cielos de los
cielos no pueden contenerlo? Quin, pues, soy yo para que le edifique casa, sino t
an slo para quemar incienso delante de l?
7 Envame, pues, ahora un hombre hbil que sepa trabajar en oro, en plata, en bronce
, en hierro, en prpura, en grana y en azul, y que sepa esculpir con los maestros
que estn conmigo en Jud y en Jerusaln, los cuales dispuso mi padre.
8 Envame tambin madera del Lbano: cedro, ciprs y sndalo; porque yo s que tus siervos s
aben cortar madera en el Lbano; y he aqu, mis siervos irn con los tuyos,
9 para que me preparen mucha madera, porque la casa que tengo que edificar ha de
ser grande y portentosa.
10 Y he aqu, para los trabajadores tus siervos, cortadores de madera, he dado vei
nte mil coros de trigo en grano, veinte mil coros de cebada, veinte mil batos de
vino, y veinte mil batos de aceite.
11 Entonces Hiram rey de Tiro respondi por escrito que envi a Salomn: Porque Jehov a
m a su pueblo, te ha puesto por rey sobre ellos.
12 Adems deca Hiram: Bendito sea Jehov el Dios de Israel, que hizo los cielos y la
tierra, y que dio al rey David un hijo sabio, entendido, cuerdo y prudente, que
edifique casa a Jehov, y casa para su reino.
13 Yo, pues, te he enviado un hombre hbil y entendido, Hiram-abi,
14 hijo de una mujer de las hijas de Dan, mas su padre fue de Tiro; el cual sabe
trabajar en oro, plata, bronce y hierro, en piedra y en madera, en Prpura y en a
zul, en lino y en carmes; asimismo sabe esculpir toda clase de figuras, y sacar t
oda forma de diseo que se le pida, con tus hombres peritos, y con los de mi seor D
avid tu padre.
15 Ahora, pues, enve mi seor a sus siervos el trigo y cebada, y aceite y vino, que
ha dicho;
16 y nosotros cortaremos en el Lbano la madera que necesites, y te la traeremos e
n balsas por el mar hasta Jope, y t la hars llevar hasta Jerusaln.
17 Y cont Salomn todos los hombres extranjeros que haba en la tierra de Israel, des
pus de haberlos ya contado David su padre, y fueron hallados ciento cincuenta y t
res mil seiscientos.
18 Y seal de ellos setenta mil para llevar cargas, y ochenta mil canteros en la mo
ntaa, y tres mil seiscientos por capataces para hacer trabajar al pueblo.
Salomn edifica el templo
2 Crnicas 3
(1 R. 6.1-38)
1 Comenz Salomn a edificar la casa de Jehov en Jerusaln, en el monte Moriah, que haba
sido mostrado a David su padre, en el lugar que David haba preparado en la era d
e Ornn jebuseo.
2 Y comenz a edificar en el mes segundo, a los dos das del mes, en el cuarto ao de
su reinado.
3 Estas son las medidas que dio Salomn a los cimientos de la casa de Dios. La pri
mera, la longitud, de sesenta codos, y la anchura de veinte codos.
4 El prtico que estaba al frente del edificio era de veinte codos de largo, igual
al ancho de la casa, y su altura de ciento veinte codos; y lo cubri por dentro d
e oro puro.
5 Y tech el cuerpo mayor del edificio con madera de ciprs, la cual cubri de oro fin
o, e hizo realzar en ella palmeras y cadenas.
6 Cubri tambin la casa de piedras preciosas para ornamento; y el oro era oro de Pa
rvaim.
7 As que cubri la casa, sus vigas, sus umbrales, sus paredes y sus puertas, con or
o; y esculpi querubines en las paredes.
8 Hizo asimismo el lugar santsimo, cuya longitud era de veinte codos segn el ancho
del frente de la casa, y su anchura de veinte codos; y lo cubri de oro fino que
ascenda a seiscientos talentos.
9 Y el peso de los clavos era de uno hasta cincuenta siclos de oro. Cubri tambin
de oro los aposentos.
10 Y dentro del lugar santsimo hizo dos querubines de madera, los cuales fueron c
ubiertos de oro.
11 La longitud de las alas de los querubines era de veinte codos; porque una ala
era de cinco codos, la cual llegaba hasta la pared de la casa, y la otra de cin
co codos, la cual tocaba el ala del otro querubn.
12 De la misma manera una ala del otro querubn era de cinco codos, la cual llegab
a hasta la pared de la casa, y la otra era de cinco codos, que tocaba el ala del
otro querubn.
13 Estos querubines tenan las alas extendidas por veinte codos, y estaban en pie
con los rostros hacia la casa.
14 Hizo tambin el velo de azul, prpura, carmes y lino, e hizo realzar querubines en
l.
Las dos columnas
(1 R. 7.15-22)
15 Delante de la casa hizo dos columnas de treinta y cinco codos de altura cada
una, con sus capiteles encima, de cinco codos.
16 Hizo asimismo cadenas en el santuario, y las puso sobre los capiteles de las
columnas; e hizo cien granadas, las cuales puso en las cadenas.
17 Y coloc las columnas delante del templo, una a la mano derecha, y otra a la iz
quierda; y a la de la mano derecha llam Jaqun, y a la de la izquierda, Boaz.
Mobiliario del templo
2 Crnicas 4
(1 R. 7.23-51)
1 Hizo adems un altar de bronce de veinte codos de longitud, veinte codos de anch
ura, y diez codos de altura.
2 Tambin hizo un mar de fundicin, el cual tena diez codos de un borde al otro, ente
ramente redondo; su altura era de cinco codos, y un cordn de treinta codos de lar
go lo cea alrededor.
3 Y debajo del mar haba figuras de calabazas que lo circundaban, diez en cada cod
o alrededor; eran dos hileras de calabazas fundidas juntamente con el mar.
4 Estaba asentado sobre doce bueyes, tres de los cuales miraban al norte, tres a
l occidente, tres al sur, y tres al oriente; y el mar descansaba sobre ellos, y
las ancas de ellos estaban hacia adentro.
5 Y tena de grueso un palmo menor, y el borde tena la forma del borde de un cliz, o
de una flor de lis. Y le caban tres mil batos.
6 Hizo tambin diez fuentes, y puso cinco a la derecha y cinco a la izquierda, par
a lavar y limpiar en ellas lo que se ofreca en holocausto; pero el mar era para q
ue los sacerdotes se lavaran en l.
7 Hizo asimismo diez candeleros de oro segn su forma, los cuales puso en el templ
o, cinco a la derecha y cinco a la izquierda.
8 Adems hizo diez mesas y las puso en el templo, cinco a la derecha y cinco a la
izquierda; igualmente hizo cien tazones de oro.
9 Tambin hizo el atrio de los sacerdotes, y el gran atrio, y las portadas del atr
io, y cubri de bronce las puertas de ellas.
10 Y coloc el mar al lado derecho, hacia el sureste de la casa.
11 Hiram tambin hizo calderos, y palas, y tazones; y acab Hiram la obra que haca al
rey Salomn para la casa de Dios.
12 Dos columnas, y los cordones, los capiteles sobre las cabezas de las dos colu
mnas, y dos redes para cubrir las dos esferas de los capiteles que estaban encim
a de las columnas;
13 cuatrocientas granadas en las dos redes, dos hileras de granadas en cada red,
para que cubriesen las dos esferas de los capiteles que estaban encima de las c
olumnas.
14 Hizo tambin las basas, sobre las cuales coloc las fuentes;
15 un mar, y los doce bueyes debajo de l;
16 y calderos, palas y garfios; de bronce muy fino hizo todos sus enseres Hiram-
abi al rey Salomn para la casa de Jehov.
17 Los fundi el rey en los llanos del Jordn, en tierra arcillosa, entre Sucot y Se
redata.
18 Y Salomn hizo todos estos enseres en nmero tan grande, que no pudo saberse el p
eso del bronce.
19 As hizo Salomn todos los utensilios para la casa de Dios, y el altar de oro, y
las mesas sobre las cuales se ponan los panes de la proposicin;
20 asimismo los candeleros y sus lmparas, de oro puro, para que las encendiesen d
elante del lugar santsimo conforme a la ordenanza.
21 Las flores, lamparillas y tenazas se hicieron de oro, de oro finsimo;
22 tambin las despabiladeras, los lebrillos, las cucharas y los incensarios eran
de oro puro. Y de oro tambin la entrada de la casa, sus puertas interiores para e
l lugar santsimo, y las puertas de la casa del templo.
2 Crnicas 5
1 Acabada toda la obra que hizo Salomn para la casa de Jehov, meti Salomn las cosas
que David su padre haba dedicado; y puso la plata, y el oro, y todos los utensili
os, en los tesoros de la casa de Dios.
Salomn traslada el arca del templo
(1 R. 8.1-11)
2 Entonces Salomn reuni en Jerusaln a los ancianos de Israel y a todos los prncipes
de las tribus, los jefes de las familias de los hijos de Israel, para que trajes
en el arca del pacto de Jehov de la ciudad de David, que es Sion.
3 Y se congregaron con el rey todos los varones de Israel, para la fiesta solemn
e del mes sptimo.
4 Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel, y los levitas tomaron el arca;
5 y llevaron el arca, y el tabernculo de reunin, y todos los utensilios del santua
rio que estaban en el tabernculo; los sacerdotes y los levitas los llevaron.
6 Y el rey Salomn, y toda la congregacin de Israel que se haba reunido con l delante
del arca, sacrificaron ovejas y bueyes, que por ser tantos no se pudieron conta
r ni numerar.
7 Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehov en su lugar, en el santuar
io de la casa, en el lugar santsimo, bajo las alas de los querubines;
8 pues los querubines extendan las alas sobre el lugar del arca, y los querubines
cubran por encima as el arca como sus barras.
9 E hicieron salir las barras, de modo que se viesen las cabezas de las barras d
el arca delante el lugar santsimo, mas no se vean desde fuera; y all estn hasta hoy.

10 En el arca no haba ms que las dos tablas que Moiss haba puesto en Horeb, con las
cuales Jehov haba hecho pacto con los hijos de Israel, cuando salieron de Egipto.
11 Y cuando los sacerdotes salieron del santuario (porque todos los sacerdotes q
ue se hallaron haban sido santificados, y no guardaban sus turnos;
12 y los levitas cantores, todos los de Asaf, los de Hemn y los de Jedutn, juntame
nte con sus hijos y sus hermanos, vestidos de lino fino, estaban con cmbalos y sa
lterios y arpas al oriente del altar; y con ellos ciento veinte sacerdotes que t
ocaban trompetas),
13 cuando sonaban, pues, las trompetas, y cantaban todos a una, para alabar y da
r gracias a Jehov, y a medida que alzaban la voz con trompetas y cmbalos y otros i
nstrumentos de msica, y alababan a Jehov, diciendo: Porque l es bueno, porque su mi
sericordia es para siempre; entonces la casa se llen de una nube, la casa de Jeho
v.
14 Y no podan los sacerdotes estar all para ministrar, por causa de la nube; porqu
e la gloria de Jehov haba llenado la casa de Dios.
Dedicacin del templo
2 Crnicas 6
(1 R. 8.12-66)
1 Entonces dijo Salomn: Jehov ha dicho que l habitara en la oscuridad.
2 Yo, pues, he edificado una casa de morada para ti, y una habitacin en que mores
para siempre.
3 Y volviendo el rey su rostro, bendijo a toda la congregacin de Israel; y toda l
a congregacin de Israel estaba en pie.
4 Y l dijo: Bendito sea Jehov Dios de Israel, quien con su mano ha cumplido lo que
prometi con su boca a David mi padre, diciendo:
5 Desde el da que saqu a mi pueblo de la tierra de Egipto, ninguna ciudad he elegi
do de todas las tribus de Israel para edificar casa donde estuviese mi nombre, n
i he escogido varn que fuese prncipe sobre mi pueblo Israel.
6 Ms a Jerusaln he elegido para que en ella est mi nombre, y a David he elegido par
a que est sobre mi pueblo Israel.
7 Y David mi padre tuvo en su corazn edificar casa al nombre de Jehov Dios de Isra
el.
8 Mas Jehov dijo a David mi padre: Respecto a haber tenido en tu corazn deseo de e
dificar casa a mi nombre, bien has hecho en haber tenido esto en tu corazn.
9 Pero t no edificars la casa, sino tu hijo que saldr de tus lomos, l edificar casa a
mi nombre.
10 Y Jehov ha cumplido su palabra que haba dicho, pues me levant yo en lugar de Dav
id mi padre, y me he sentado en el trono de Israel, como Jehov haba dicho, y he ed
ificado casa al nombre de Jehov Dios de Israel.
11 Y en ella he puesto el arca, en la cual est el pacto de Jehov que celebr con los
hijos de Israel.
12 Se puso luego Salomn delante del altar de Jehov, en presencia de toda la congre
gacin de Israel, y extendi sus manos.
13 Porque Salomn haba hecho un estrado de bronce de cinco codos de largo, de cinco
codos de ancho y de altura de tres codos, y lo haba puesto en medio del atrio; y
se puso sobre l, se arrodill delante de toda la congregacin de Israel, y extendi su
s manos al cielo, y dijo:
14 Jehov Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti en el cielo ni en la tierra,
que guardas el pacto y la misericordia con tus siervos que caminan delante de ti
de todo su corazn;
15 que has guardado a tu siervo David mi padre lo que le prometiste; t lo dijiste
con tu boca, y con tu mano lo has cumplido, como se ve en este da.
16 Ahora, pues, Jehov Dios de Israel, cumple a tu siervo David mi padre lo que le
has prometido, diciendo: No faltar de ti varn delante de m, que se siente en el tr
ono de Israel, con tal que tus hijos guarden su camino, andando en mi ley, como
t has andado delante de m.
17 Ahora, pues, oh Jehov Dios de Israel, cmplase tu palabra que dijiste a tu sierv
o David.
18 Mas es verdad que Dios habitar con el hombre en la tierra? He aqu, los cielos y
los cielos de los cielos no te pueden contener; cunto menos esta casa que he edifi
cado?
19 Mas t mirars a la oracin de tu siervo, y a su ruego, oh Jehov Dios mo, para or el c
lamor y la oracin con que tu siervo ora delante de ti.
20 Que tus ojos estn abiertos sobre esta casa de da y de noche, sobre el lugar del
cual dijiste: Mi nombre estar all; que oigas la oracin con que tu siervo ora en es
te lugar.
21 Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando en es
te lugar hicieren oracin, que t oirs desde los cielos, desde el lugar de tu morada;
que oigas y perdones.
22 Si alguno pecare contra su prjimo, y se le exigiere juramento, y viniere a jur
ar ante tu altar en esta casa,
23 tu oirs desde los cielos, y actuars, y juzgars a tus siervos, dando la paga al i
mpo, haciendo recaer su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo al darl
e conforme a su justicia.
24 Si tu pueblo Israel fuere derrotado delante del enemigo por haber prevaricado
contra ti, y se convirtiere, y confesare tu nombre, y rogare delante ti en esta
casa,
25 t oirs desde los cielos, y perdonars el pecado de tu pueblo Israel, y les hars vo
lver a la tierra que diste a ellos y a sus padres.
26 Si los cielos se cerraren y no hubiere lluvias, por haber pecado contra ti, s
i oraren a ti hacia este lugar, y confesaren tu nombre, y se convirtieren de sus
pecados, cuando los afligieres,
27 t los oirs en los cielos, y perdonars el pecado de tus siervos y de tu pueblo Is
rael, y les ensears el buen camino para que anden en l, y dars lluvia sobre tu tierr
a, que diste por heredad a tu pueblo.
28 Si hubiere hambre en la tierra, o si hubiere pestilencia, si hubiere tizoncil
lo o aublo, langosta o pulgn; o si los sitiaren sus enemigos en la tierra en donde
moren; cualquiera plaga o enfermedad que sea;
29 toda oracin y todo ruego que hiciere cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel
, cualquiera que conociere su llaga y su dolor en su corazn, si extendiere sus ma
nos hacia esta casa,
30 t oirs desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y perdonars, y dars a cada
uno conforme a sus caminos, habiendo conocido su corazn; porque slo t conoces el co
razn de los hijos de los hombres;
31 para que te teman y anden en tus caminos, todos los das que vivieren sobre la
faz de la tierra que t diste a nuestros padres.
32 Y tambin al extranjero que no fuere de tu pueblo Israel, que hubiere venido de
lejanas tierras a causa de tu gran nombre y de tu mano poderosa, y de tu brazo
extendido, si viniere y orare hacia esta casa,
33 t oirs desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y hars conforme a todas la
s cosas por las cuales hubiere clamado a ti el extranjero; para que todos los pu
eblos de la tierra conozcan tu nombre, y te teman as como tu pueblo Israel, y sep
an que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo he edificado.
34 Si tu pueblo saliere a la guerra contra sus enemigos por el camino que t les e
nviares, y oraren a ti hacia esta ciudad que t elegiste, hacia la casa que he edi
ficado a tu nombre,
35 t oirs desde los cielos su oracin y su ruego, y amparars su causa.
36 Si pecaren contra ti (pues no hay hombre que no peque), y te enojares contra
ellos, y los entregares delante de sus enemigos, para que los que los tomaren lo
s lleven cautivos a tierra de enemigos, lejos o cerca,
37 y ellos volvieren en s en la tierra donde fueren llevados cautivos; si se conv
irtieren, y oraren a ti en la tierra de su cautividad, y dijeren: Pecamos, hemos
hecho inicuamente, impamente hemos hecho;
38 si se convirtieren a ti de todo su corazn y de toda su alma en la tierra de su
cautividad, donde los hubieren llevado cautivos, y oraren hacia la tierra que t
diste a sus padres, hacia la ciudad que t elegiste, y hacia la casa que he edific
ado a tu nombre;
39 t oirs desde los cielos, desde el lugar de tu morada, su oracin y su ruego, y a
mparars su causa, y perdonars a tu pueblo que pec contra ti.
40 Ahora, pues, oh Dios mo, te ruego que estn abiertos tus ojos y atentos tus odos
a la oracin en este lugar.
41 Oh Jehov Dios, levntate ahora para habitar en tu reposo, t y el arca de tu poder
; oh Jehov Dios, sean vestidos de salvacin tus sacerdotes, y tus santos se regocij
en en tu bondad.
42 Jehov Dios, no rechaces a tu ungido; acurdate de tus misericordias para con Dav
id tu siervo.
2 Crnicas 7
1 Cuando Salomn acab de orar, descendi fuego de los cielos, y consumi el holocausto
y las vctimas; y la gloria de Jehov llen la casa.
2 Y no podan entrar los sacerdotes en la casa de Jehov, porque la gloria de Jehov h
aba llenado la casa de Jehov.
3 Cuando vieron todos los hijos de Israel descender el fuego y la gloria de Jeho
v sobre la casa, se postraron sobre sus rostros en el pavimento y adoraron, y ala
baron a Jehov, diciendo: Porque l es bueno, y su misericordia es para siempre.
4 Entonces el rey y todo el pueblo sacrificaron vctimas delante de Jehov.
5 Y ofreci el rey Salomn en sacrificio veintids mil bueyes, y ciento veinte mil ove
jas; y as dedicaron la casa de Dios el rey y todo el pueblo.
6 Y los sacerdotes desempeaban su ministerio; tambin los levitas, con los instrume
ntos de msica de Jehov, los cuales haba hecho el rey David para alabar a Jehov porqu
e su misericordia es para siempre, cuando David alababa por medio de ellos. Asim
ismo los sacerdotes tocaban trompetas delante de ellos, y todo Israel estaba en
pie.
7 Tambin Salomn consagr la parte central del atrio que estaba delante de la casa de
Jehov, por cuanto haba ofrecido all los holocaustos, y la grosura de las ofrendas
de paz; porque en el altar de bronce que Salomn haba hecho no podan caber los holoc
austos, las ofrendas y las grosuras.
8 Entonces hizo Salomn fiesta siete das, y con l todo Israel, una gran congregacin,
desde la entrada de Hamat hasta el arroyo de Egipto.
9 Al octavo da hicieron solemne asamblea, porque haban hecho la dedicacin del altar
en siete das, y haban celebrado la fiesta solemne por siete das.
10 Y a los veintitrs das del mes sptimo envi al pueblo a sus hogares, alegres y gozo
sos de corazn por los beneficios que Jehov haba hecho a David y a Salomn, y a su pue
blo Israel.
Pacto de Dios con Salomn
(1 R. 9.1-9)
11 Termin, pues, Salomn la casa de Jehov, y la casa del rey; y todo lo que Salomn se
propuso hacer en la casa de Jehov, y en su propia casa, fue prosperado.
12 Y apareci Jehov a Salomn de noche, y le dijo: Yo he odo tu oracin, y he elegido pa
ra m este lugar por casa de sacrificio.
13 Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta
que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo;
14 si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y b
uscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oir desde
los cielos, y perdonar sus pecados, y sanar su tierra.
15 Ahora estarn abiertos mis ojos y atentos mis odos a la oracin en este lugar;
16 porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que est en ella mi nombr
e para siempre; y mis ojos y mi corazn estarn ah para siempre.
17 Y si t anduvieres delante de m como anduvo David tu padre, e hicieres todas las
cosas que yo te he mandado, y guardares mis estatutos y mis decretos,
18 yo confirmar el trono de tu reino, como pact con David tu padre, diciendo: No t
e faltar varn que gobierne en Israel.
19 Mas si vosotros os volviereis, y dejareis mis estatutos y mandamientos que he
puesto delante de vosotros, y fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adora
reis,
20 yo os arrancar de mi tierra que os he dado; y esta casa que he santificado a m
i nombre, yo la arrojar de mi presencia, y la pondr por burla y escarnio de todos
los pueblos.
21 Y esta casa que es tan excelsa, ser espanto a todo el que pasare, y dir: Por qu h
a hecho as Jehov a esta tierra y a esta casa?
22 Y se responder: Por cuanto dejaron a Jehov Dios de sus padres, que los sac de la
tierra de Egipto, y han abrazado a dioses ajenos, y los adoraron y sirvieron; p
or eso l ha trado todo este mal sobre ellos.
Otras actividades de Salomn
2 Crnicas 8
(1 R. 9.10-28)
1 Despus de veinte aos, durante los cuales Salomn haba edificado la casa de Jehov y s
u propia casa,
2 reedific Salomn las ciudades que Hiram le haba dado, y estableci en ellas a los hi
jos de Israel.
3 Despus vino Salomn a Hamat de Soba, y la tom.
4 Y edific a Tadmor en el desierto, y todas las ciudades de aprovisionamiento que
edific en Hamat.
5 Asimismo reedific a Bet-horn la de arriba y a Bet-horn la de abajo, ciudades fort
ificadas, con muros, puertas y barras;
6 y a Baalat, y a todas las ciudades de provisiones que Salomn tena; tambin todas l
as ciudades de los carros y las de la gente de a caballo, y todo lo que Salomn qu
iso edificar en Jerusaln, en el Lbano, y en toda la tierra de su dominio.
7 Y a todo el pueblo que haba quedado de los heteos, amorreos, ferezeos, heveos y
jebuseos, que no eran de Israel,
8 los hijos de los que haban quedado en la tierra despus de ellos, a los cuales lo
s hijos de Israel no destruyeron del todo, hizo Salomn tributarios hasta hoy.
9 Pero de los hijos de Israel no puso Salomn siervos en su obra; porque eran homb
res de guerra, y sus oficiales y sus capitanes, y comandantes de sus carros, y s
u gente de a caballo.
10 Y tena Salomn doscientos cincuenta gobernadores principales, los cuales mandaba
n sobre aquella gente.
11 Y pas Salomn a la hija de Faran, de la ciudad de David a la casa que l haba edific
ado para ella; porque dijo: Mi mujer no morar en la casa de David rey de Israel,
porque aquellas habitaciones donde ha entrado el arca de Jehov, son sagradas.
12 Entonces ofreci Salomn holocaustos a Jehov sobre el altar de Jehov que l haba edifi
cado delante del prtico,
13 para que ofreciesen cada cosa en su da, conforme al mandamiento de Moiss, en lo
s das de reposo, en las nuevas lunas, y en las fiestas solemnes tres veces en el
ao, esto es, en la fiesta de los panes sin levadura, en la fiesta de las semanas
y en la fiesta de los tabernculos.
14 Y constituy los turnos de los sacerdotes en sus oficios, conforme a lo ordenad
o por David su padre, y los levitas en sus cargos, para que alabasen y ministras
en delante de los sacerdotes, cada cosa en su da; asimismo los porteros por su or
den a cada puerta; porque as lo haba mandado David, varn de Dios.
15 Y no se apartaron del mandamiento del rey, en cuanto a los sacerdotes y los l
evitas, y los tesoros, y todo negocio;
16 porque toda la obra de Salomn estaba preparada desde el da en que se pusieron l
os cimientos de la casa de Jehov hasta que fue terminada, hasta que la casa de Je
hov fue acabada totalmente.
17 Entonces Salomn fue a Ezin-geber y a Elot, a la costa del mar en la tierra de E
dom.
18 Porque Hiram le haba enviado naves por mano de sus siervos, y marineros diestr
os en el mar, los cuales fueron con los siervos de Salomn a Ofir, y tomaron de al
l cuatrocientos cincuenta talentos de oro, y los trajeron al rey Salomn.
La reina de Sab visita a Salomn
2 Crnicas 9
(1 R. 10.1-13)
1 Oyendo la reina de Sab la fama de Salomn, vino a Jerusaln con un squito muy grande
, con camellos cargados de especias aromticas, oro en abundancia, y piedras preci
osas, para probar a Salomn con preguntas difciles. Y luego que vino a Salomn, habl c
on l de todo lo que en su corazn tena.
2 Pero Salomn le respondi a todas sus preguntas, y nada hubo que Salomn no le conte
stase.
3 Y viendo la reina de Sab la sabidura de Salomn, y la casa que haba edificado,
4 y las viandas de su mesa, las habitaciones de sus oficiales, el estado de sus
criados y los vestidos de ellos, sus maestresalas y sus vestidos, y la escalinat
a por donde suba a la casa de Jehov, se qued asombrada.
5 Y dijo al rey: Verdad es lo que haba odo en mi tierra acerca de tus cosas y de t
u sabidura;
6 pero yo no crea las palabras de ellos, hasta que he venido, y mis ojos han vist
o; y he aqu que ni aun la mitad de la grandeza de tu sabidura me haba sido dicha; p
orque t superas la fama que yo haba odo.
7 Bienaventurados tus hombres, y dichosos estos siervos tuyos que estn siempre de
lante de ti, y oyen tu sabidura.
8 Bendito sea Jehov tu Dios, el cual se ha agradado de ti para ponerte sobre su t
rono como rey para Jehov tu Dios; por cuanto tu Dios am a Israel para afirmarlo pe
rpetuamente, por eso te ha puesto por rey sobre ellos, para que hagas juicio y j
usticia.
9 Y dio al rey ciento veinte talentos de oro, y gran cantidad de especias aromtic
as, y piedras preciosas; nunca hubo tales especias aromticas como las que dio la
reina de Sab al rey Salomn.
10 Tambin los siervos de Hiram y los siervos de Salomn, que haban trado el oro de Of
ir, trajeron madera de sndalo, y piedras preciosas.
11 Y de la madera de sndalo el rey hizo gradas en la casa de Jehov y en las casas
reales, y arpas y salterios para los cantores; nunca en la tierra de Jud se haba v
isto madera semejante.
12 Y el rey Salomn dio a la reina de Sab todo lo que ella quiso y le pidi, ms de lo
que ella haba trado al rey. Despus ella se volvi y se fue a su tierra con sus siervo
s.
Riquezas y fama de Salomn
(1 R. 10.14-29; 2 Cr. 1.14-17)
13 El peso del oro que vena a Salomn cada ao, era seiscientos sesenta y seis talent
os de oro,
14 sin lo que traan los mercaderes y negociantes; tambin todos los reyes de Arabia
y los gobernadores de la tierra traan oro y plata a Salomn.
15 Hizo tambin el rey Salomn doscientos paveses de oro batido, cada uno de los cua
les tena seiscientos siclos de oro labrado;
16 asimismo trescientos escudos de oro batido, teniendo cada escudo trescientos
siclos de oro; y los puso el rey en la casa del bosque del Lbano.
17 Hizo adems el rey un gran trono de marfil, y lo cubri de oro puro.
18 El trono tena seis gradas, y un estrado de oro fijado al trono, y brazos a uno
y otro lado del asiento, y dos leones que estaban junto a los brazos.
19 Haba tambin all doce leones sobre las seis gradas, a uno y otro lado. Jams fue he
cho trono semejante en reino alguno.
20 Toda la vajilla del rey Salomn era de oro, y toda la vajilla de la casa del bo
sque del Lbano, de oro puro. En los das de Salomn la plata no era apreciada.
21 Porque la flota del rey iba a Tarsis con los siervos de Hiram, y cada tres aos
solan venir las naves de Tarsis, y traan oro, plata, marfil, monos y pavos reales
.
22 Y excedi el rey Salomn a todos los reyes de la tierra en riqueza y en sabidura.
23 Y todos los reyes de la tierra procuraban ver el rostro de Salomn, para or la s
abidura que Dios el haba dado.
24 Cada uno de stos traa su presente, alhajas de plata, alhajas de oro, vestidos,
armas, perfumes, caballos y mulos, todos los aos.
25 Tuvo tambin Salomn cuatro mil caballerizas para sus caballos y carros, y doce m
il jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros, y con el rey en Jerus
aln.
26 Y tuvo dominio sobre todos los reyes desde el Eufrates hasta la tierra de los
filisteos, y hasta la frontera de Egipto.
27 Y acumul el rey plata en Jerusaln como piedras, y cedros como los cabrahigos de
la Sefela en abundancia.
28 Traan tambin caballos para Salomn, de Egipto y de todos los pases.
Muerte de Salomn
(1 R. 11.41-43)
29 Los dems hechos de Salomn, primeros y postreros, no estn todos escritos en los li
bros del profeta Natn, en la profeca de Ahas silonita, y en la profeca del vidente I
ddo contra Jeroboam hijo de Nabat?
30 Rein Salomn en Jerusaln sobre todo Israel cuarenta aos.
31 Y durmi Salomn con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David su padre;
y rein en su lugar Roboam su hijo.
Rebelin de Israel
2 Crnicas 10
(1 R. 12.1-24)
1 Roboam fue a Siquem, porque en Siquem se haba reunido todo Israel para hacerlo
rey.
2 Y cuando lo oy Jeroboam hijo de Nabat, el cual estaba en Egipto, adonde haba hui
do a causa del rey Salomn, volvi de Egipto.
3 Y enviaron y le llamaron. Vino, pues, Jeroboam, y todo Israel, y hablaron a Ro
boam, diciendo:
4 Tu padre agrav nuestro yugo; ahora alivia algo de la dura servidumbre y del pes
ado yugo con que tu padre nos apremi, y te serviremos.
5 Y l les dijo: Volved a m de aqu a tres das. Y el pueblo se fue.
6 Entonces el rey Roboam tom consejo con los ancianos que haban estado delante de
Salomn su padre cuando viva, y les dijo: Cmo aconsejis vosotros que responda a este p
ueblo?
7 Y ellos le contestaron diciendo: Si te condujeres humanamente con este pueblo,
y les agradares, y les hablares buenas palabras, ellos te servirn siempre.
8 Ms l, dejando el consejo que le dieron los ancianos, tom consejo con los jvenes qu
e se haban criado con l, y que estaban a su servicio.
9 Y les dijo: Qu aconsejis vosotros que respondamos a este pueblo, que me ha hablad
o, diciendo: Alivia algo del yugo que tu padre puso sobre nosotros?
10 Entonces los jvenes que se haban criado con l, le contestaron: As dirs al pueblo q
ue te ha hablado diciendo: Tu padre agrav nuestro yugo, mas t disminuye nuestra ca
rga. As les dirs: Mi dedo ms pequeo es ms grueso que los lomos de mi padre.
11 As que, si mi padre os carg de yugo pesado, yo aadir a vuestro yugo; mi padre os
castig con azotes, y yo con escorpiones.
12 Vino, pues, Jeroboam con todo el pueblo a Roboam al tercer da, segn el rey les
haba hablado diciendo: Volved a m de aqu a tres das.
13 Y el rey les respondi speramente; pues dej el rey Roboam el consejo de los ancia
nos,
14 y les habl conforme al consejo de los jvenes, diciendo: Mi padre hizo pesado vu
estro yugo, pero yo aadir a vuestro yugo; mi padre os castig con azotes, mas yo con
escorpiones.
15 Y no escuch el rey al pueblo; porque la causa era de Dios, para que Jehov cumpl
iera la palabra que haba hablado por Ahas silonita a Jeroboam hijo de Nabat.
16 Y viendo todo Israel que el rey no les haba odo, respondi el pueblo al rey, dici
endo: Qu parte tenemos nosotros con David? No tenemos herencia en el hijo de Isa. Is
rael, cada uno a sus tiendas! David, mira ahora por tu casa! As se fue todo Israel
a sus tiendas.
17 Mas rein Roboam sobre los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Jud.

18 Envi luego el rey Roboam a Adoram, que tena cargo de los tributos; pero le aped
rearon los hijos de Israel, y muri. Entonces se apresur el rey Roboam, y subiendo
en su carro huy a Jerusaln.
19 As se apart Israel de la casa de David hasta hoy.
2 Crnicas 11
1 Cuando vino Roboam a Jerusaln, reuni de la casa de Jud y de Benjamn a ciento ochen
ta mil hombres escogidos de guerra, para pelear contra Israel y hacer volver el
reino a Roboam.
2 Mas vino la palabra de Jehov a Semaas varn de Dios, diciendo:
3 Habla a Roboam hijo de Salomn, rey de Jud, y a todos los israelitas en Jud y Benj
amn, dicindoles:
4 As ha dicho Jehov: No subis, ni peleis contra vuestros hermanos; vulvase cada uno a
su casa, porque yo he hecho esto. Y ellos oyeron la palabra de Jehov y se volvie
ron, y no fueron contra Jeroboam.
Prosperidad de Roboam
5 Y habit Roboam en Jerusaln, y edific ciudades para fortificar a Jud.
6 Edific Beln, Etam, Tecoa,
7 Bet-sur, Soco, Adulam,
8 Gat, Maresa, Zif,
9 Adoraim, Laquis, Azeca,
10 Zora, Ajaln y Hebrn, que eran ciudades fortificadas de Jud y Benjamn.
11 Reforz tambin las fortalezas, y puso en ellas capitanes, y provisiones, vino y
aceite;
12 y en todas las ciudades puso escudos y lanzas. Las fortific, pues, en gran man
era; y Jud y Benjamn le estaban sujetos.
13 Y los sacerdotes y levitas que estaban en todo Israel, se juntaron a l desde t
odos los lugares donde vivan.
14 Porque los levitas dejaban sus ejidos y sus posesiones, y venan a Jud y a Jerus
aln; pues Jeroboam y sus hijos los excluyeron del ministerio de Jehov.
15 Y l design sus propios sacerdotes para los lugares altos, y para los demonios,
y para los becerros que l haba hecho.
16 Tras aquellos acudieron tambin de todas las tribus de Israel los que haban pues
to su corazn en buscar a Jehov Dios de Israel; y vinieron a Jerusaln para ofrecer s
acrificios a Jehov, el Dios de sus padres.
17 As fortalecieron el reino de Jud, y confirmaron a Roboam hijo de Salomn, por tre
s aos; porque tres aos anduvieron en el camino de David y de Salomn.
18 Y tom Roboam por mujer a Mahalat hija de Jerimot, hijo de David, y de Abihail
hija de Eliab, hijo de Isa,
19 la cual le dio a luz estos hijos: Jes, Semaras y Zaham.
20 Despus de ella tom a Maaca hija de Absaln, la cual le dio a luz Abas, Atai, Ziza
y Selomit.
21 Pero Roboam am a Maaca hija de Absaln sobre todas sus mujeres y concubinas; por
que tom dieciocho mujeres y sesenta concubinas, y engendr veintiocho hijos y sesen
ta hijas.
22 Y puso Roboam a Abas hijo de Maaca por jefe y prncipe de sus hermanos, porque q
uera hacerle rey.
23 Obr sagazmente, y esparci a todos sus hijos por todas las tierras de Jud y de Be
njamn, y por todas las ciudades fortificadas, y les dio provisiones en abundancia
, y muchas mujeres.
Sisac invade Jud
2 Crnicas 12
(1 R. 14.21-31)
1 Cuando Roboam haba consolidado el reino, dej la ley de Jehov, y todo Israel con l.

2 Y por cuanto se haban rebelado contra Jehov, en el quinto ao del rey Roboam subi S
isac rey de Egipto contra Jerusaln,
3 con mil doscientos carros, y con sesenta mil hombres de a caballo; mas el pueb
lo que vena con l de Egipto, esto es, de libios, suquienos y etopes, no tena nmero.
4 Y tom las ciudades fortificadas de Jud, y lleg hasta Jerusaln.
5 Entonces vino el profeta Semaas a Roboam y a los prncipes de Jud, que estaban reu
nidos en Jerusaln por causa de Sisac, y les dijo: As ha dicho Jehov: Vosotros me ha
bis dejado, y yo tambin os he dejado en manos de Sisac.
6 Y los prncipes de Israel y el rey se humillaron, y dijeron: Justo es Jehov.
7 Y cuando Jehov vio que se haban humillado, vino palabra de Jehov a Semaas, diciend
o: Se han humillado; no los destruir; antes los salvar en breve, y no se derramar m
i ira contra Jerusaln por mano de Sisac.
8 Pero sern sus siervos, para que sepan lo que es servirme a m, y qu es servir a lo
s reinos de las naciones.
9 Subi, pues, Sisac rey de Egipto a Jerusaln, y tom los tesoros de la casa de Jehov,
y los tesoros de la casa del rey; todo lo llev, y tom los escudos de oro que Salo
mn haba hecho.
10 Y en lugar de ellos hizo el rey Roboam escudos de bronce, y los entreg a los j
efes de la guardia, los cuales custodiaban la entrada de la casa del rey.
11 Cuando el rey iba a la casa de Jehov, venan los de la guardia y los llevaban, y
despus los volvan a la cmara de la guardia.
12 Y cuando l se humill, la ira de Jehov se apart de l, para no destruirlo del todo;
y tambin en Jud las cosas fueron bien.
13 Fortalecido, pues, Roboam, rein en Jerusaln; y era Roboam de cuarenta y un aos c
uando comenz a reinar, y diecisiete aos rein en Jerusaln, ciudad que escogi Jehov de t
odas las tribus de Israel para poner en ella su nombre. Y el nombre de la madre
de Roboam fue Naama amonita.
14 E hizo lo malo, porque no dispuso su corazn para buscar a Jehov.
15 Las cosas de Roboam, primeras y postreras, no estn escritas en los libros del p
rofeta Semaas y del vidente Iddo, en el registro de las familias? Y entre Roboam
y Jeroboam hubo guerra constante.
16 Y durmi Roboam con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David; y rein en
su lugar Abas su hijo.
Reinado de Abas
2 Crnicas 13
(1 R. 15.1-8)
1 A los dieciocho aos del rey Jeroboam, rein Abas sobre Jud,
2 y rein tres aos en Jerusaln. El nombre de su madre fue Micaas hija de Uriel de Gab
aa. Y hubo guerra entre Abas y Jeroboam.
3 Entonces Abas orden batalla con un ejrcito de cuatrocientos mil hombres de guerra
, valerosos y escogidos; y Jeroboam orden batalla contra l con ochocientos mil hom
bres escogidos, fuertes y valerosos.
4 Y se levant Abas sobre el monte Zemaraim, que est en los montes de Efran, y dijo:
Odme, Jeroboam y todo Israel.
5 No sabis vosotros que Jehov Dios de Israel dio el reino a David sobre Israel para
siempre, a l y a sus hijos, bajo pacto de sal?
6 Pero Jeroboam hijo de Nabat, siervo de Salomn hijo de David, se levant y rebel co
ntra su seor.
7 Y se juntaron con l hombres vanos y perversos, y pudieron ms que Roboam hijo de
Salomn, porque Roboam era joven y pusilnime, y no se defendi de ellos.
8 Y ahora vosotros tratis de resistir al reino de Jehov en mano de los hijos de Da
vid, porque sois muchos, y tenis con vosotros los becerros de oro que Jeroboam os
hizo por dioses.
9 No habis arrojado vosotros a los sacerdotes de Jehov, a los hijos de Aarn y a los
levitas, y os habis designado sacerdotes a la manera de los pueblos de otras tier
ras, para que cualquiera venga a consagrarse con un becerro y siete carneros, y
as sea sacerdote de los que no son dioses?
10 Mas en cuanto a nosotros, Jehov es nuestro Dios, y no le hemos dejado; y los s
acerdotes que ministran delante de Jehov son los hijos de Aarn, y los que estn en l
a obra son levitas.
11 los cuales queman para Jehov los holocaustos cada maana y cada tarde, y el inci
enso aromtico; y ponen los panes sobre la mesa limpia, y el candelero de oro con
sus lmparas para que ardan cada tarde; porque nosotros guardamos la ordenanza de
Jehov nuestro Dios, mas vosotros le habis dejado.
12 Y he aqu Dios est con nosotros por jefe, y sus sacerdotes con las trompetas del
jbilo para que suenen contra vosotros. Oh hijos de Israel, no peleis contra Jehov
el Dios de vuestros padres, porque no prosperaris.
13 Pero Jeroboam hizo tender una emboscada para venir a ellos por la espalda; y
estando as delante de ellos, la emboscada estaba a espaldas de Jud.
14 Y cuando mir Jud, he aqu que tena batalla por delante y a las espaldas; por lo qu
e clamaron a Jehov, y los sacerdotes tocaron las trompetas.
15 Entonces los de Jud gritaron con fuerza; y as que ellos alzaron el grito, Dios
desbarat a Jeroboam y a todo Israel delante de Abas y de Jud;
16 y huyeron los hijos de Israel delante de Jud, y Dios los entreg en sus manos.
17 Y Abas y su gente hicieron en ellos una gran matanza, y cayeron heridos de Isr
ael quinientos mil hombres escogidos.
18 As fueron humillados los hijos de Israel en aquel tiempo, y los hijos de Jud pr
evalecieron, porque se apoyaban en Jehov el Dios de sus padres.
19 Y sigui Abas a Jeroboam, y le tom algunas ciudades, a Bet-el con sus aldeas, a J
esana con sus aldeas, y a Efran con sus aldeas.
20 Y nunca ms tuvo Jeroboam poder en los das de Abas; y Jehov lo hiri, y muri.
21 Pero Abas se hizo ms poderoso. Tom catorce mujeres, y engendr veintids hijos y die
cisis hijas.
22 Los dems hechos de Abas, sus caminos y sus dichos, estn escritos en la historia
de Iddo profeta.
Reinado de Asa
2 Crnicas 14
(1 R. 15.9-12)
1 Durmi Abas con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David; y rein en su lu
gar su hijo Asa, en cuyos das tuvo sosiego el pas por diez aos.
2 E hizo Asa lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehov su Dios.
3 Porque quit los altares del culto extrao, y los lugares altos; quebr las imgenes,
y destruy los smbolos de Asera;
4 y mand a Jud que buscase a Jehov el Dios de sus padres, y pusiese por obra la ley
y los mandamientos.
5 Quit asimismo de todas las ciudades de Jud los lugares altos y las imgenes; y est
uvo el reino en paz bajo su reinado.
6 Y edific ciudades fortificadas en Jud, por cuanto haba paz en la tierra, y no haba
guerra contra l en aquellos tiempos; porque Jehov le haba dado paz.
7 Dijo, por tanto, a Jud: Edifiquemos estas ciudades, y cerqumoslas de muros con t
orres, puertas y barras, ya que la tierra es nuestra; porque hemos buscado a Jeh
ov nuestro Dios; le hemos buscado, y l nos ha dado paz por todas partes. Edificaro
n, pues, y fueron prosperados.
8 Tuvo tambin Asa ejrcito que traa escudos y lanzas; de Jud trescientos mil, y de Be
njamn doscientos ochenta mil que traan escudos y entesaban arcos, todos hombres di
estros.
9 Y sali contra ellos Zera etope con un ejrcito de un milln de hombres y trescientos
carros; y vino hasta Maresa.
10 Entonces sali Asa contra l, y ordenaron la batalla en el valle de Sefata junto
a Maresa.
11 Y clam Asa a Jehov su Dios, y dijo: Oh Jehov, para ti no hay diferencia alguna en
dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Aydanos, oh Jehov Dios nuestro,
porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejrcito. Oh Jehov, t
eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre.
12 Y Jehov deshizo a los etopes delante de Asa y delante de Jud; y huyeron los etope
s.
13 Y Asa, y el pueblo que con l estaba, los persiguieron hasta Gerar; y cayeron l
os etopes hasta no quedar en ellos aliento, porque fueron deshechos delante de Je
hov y de su ejrcito. Y les tomaron muy grande botn.
14 Atacaron tambin todas las ciudades alrededor de Gerar, porque el terror de Jeh
ov cay sobre ellas; y saquearon todas las ciudades, porque haba en ellas gran botn.
15 Asimismo atacaron las cabaas de los que tenan ganado, y se llevaron muchas ovej
as y camellos, y volvieron a Jerusaln.
Reformas religiosas de Asa
2 Crnicas 15
(1 R. 15.13-15)
1 Vino el Espritu de Dios sobre Azaras hijo de Oded,
2 y sali al encuentro de Asa, y le dijo: Odme, Asa y todo Jud y Benjamn: Jehov estar c
on vosotros, si vosotros estuviereis con l; y si le buscareis, ser hallado de voso
tros; mas si le dejareis, l tambin os dejar.
3 Muchos das ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdote que enseara, y si
n ley;
4 pero cuando en su tribulacin se convirtieron a Jehov Dios de Israel, y le buscar
on, l fue hallado de ellos.
5 En aquellos tiempos no hubo paz, ni para el que entraba ni para el que sala, si
no muchas aflicciones sobre todos los habitantes de las tierras.
6 Y una gente destrua a otra, y una ciudad a otra ciudad; porque Dios los turb con
toda clase de calamidades.
7 Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa
para vuestra obra.
8 Cuando oy Asa las palabras y la profeca del profeta Azaras hijo de Oded, cobr nimo,
y quit los dolos abominables de toda la tierra de Jud y de Benjamn, y de las ciudad
es que l haba tomado en la parte montaosa de Efran; y repar el altar de Jehov que esta
ba delante del prtico de Jehov.
9 Despus reuni a todo Jud y Benjamn, y con ellos los forasteros de Efran, de Manass y
de Simen; porque muchos de Israel se haban pasado a l, viendo que Jehov su Dios esta
ba con l.
10 Se reunieron, pues, en Jerusaln, en el mes tercero del ao decimoquinto del rein
ado de Asa.
11 Y en aquel mismo da sacrificaron para Jehov, del botn que haban trado, setecientos
bueyes y siete mil ovejas.
12 Entonces prometieron solemnemente que buscaran a Jehov el Dios de sus padres, d
e todo su corazn y de toda su alma;
13 y que cualquiera que no buscase a Jehov el Dios de Israel, muriese, grande o p
equeo, hombre o mujer.
14 Y juraron a Jehov con gran voz y jbilo, al son de trompetas y de bocinas.
15 Todos los de Jud se alegraron de este juramento; porque de todo su corazn lo ju
raban, y de toda su voluntad lo buscaban, y fue hallado de ellos; y Jehov les dio
paz por todas partes.
16 Y aun a Maaca madre del rey Asa, l mismo la depuso de su dignidad, porque haba
hecho una imagen de Asera; y Asa destruy la imagen, y la desmenuz, y la quem junto
al torrente de Cedrn.
17 Con todo esto, los lugares altos no eran quitados de Israel, aunque el corazn
de Asa fue perfecto en todos sus das.
18 Y trajo a la casa de Dios lo que su padre haba dedicado, y lo que l haba consagr
ado, plata, oro y utensilios.
19 Y no hubo ms guerra hasta los treinta y cinco aos del reinado de Asa.
Alianza de Asa con Ben-adad
2 Crnicas 16
(1 R. 15.16-22)
1 En el ao treinta y seis del reinado de Asa, subi Baasa rey de Israel contra Jud,
y fortific a Ram, para no dejar salir ni entrar a ninguno al rey Asa, rey de Jud.
2 Entonces sac Asa la plata y el oro de los tesoros de la casa de Jehov y de la ca
sa real y envi a Ben-adad rey de Siria, que estaba en Damasco, diciendo:
3 Haya alianza entre t y yo, como la hubo entre tu padre y mi padre; he aqu yo te
he enviado plata y oro, para que vengas y deshagas la alianza que tienes con Baa
sa rey de Israel, a fin de que se retire de m.
4 Y consinti Ben-adad con el rey Asa, y envi los capitanes de sus ejrcitos contra l
as ciudades de Israel; y conquistaron Ijn, Dan, Abel-maim y todas las ciudades de
aprovisionamiento de Neftal.
5 Oyendo esto Baasa, ces de edificar a Ram, y abandon su obra.
6 Entonces el rey Asa tom a todo Jud, y se llevaron de Ram la piedra y la madera co
n que Baasa edificaba, y con ellas edific a Geba y Mizpa.
7 En aquel tiempo vino el vidente Hanani a Asa rey de Jud, y le dijo: Por cuanto
te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste en Jehov tu Dios, por eso el
ejrcito del rey de Siria ha escapado de tus manos.
8 Los etopes y los libios, no eran un ejrcito numerossimo, con carros y mucha gente
de a caballo? Con todo, porque te apoyaste en Jehov, l los entreg en tus manos.
9 Porque los ojos de Jehov contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a fav
or de los que tienen corazn perfecto para con l. Locamente has hecho en esto; porq
ue de aqu en adelante habr ms guerra contra ti.
10 Entonces se enoj Asa contra el vidente y lo ech en la crcel, porque se encoleriz
grandemente a causa de esto. Y oprimi Asa en aquel tiempo a algunos del pueblo.
Muerte de Asa
(1 R. 15.23-24)
11 Mas he aqu los hechos de Asa, primeros y postreros, estn escritos en el libro d
e los reyes de Jud y de Israel.
12 En el ao treinta y nueve de su reinado, Asa enferm gravemente de los pies, y en
su enfermedad no busc a Jehov, sino a los mdicos.
13 Y durmi Asa con sus padres, y muri en el ao cuarenta y uno de su reinado.
14 Y lo sepultaron en los sepulcros que l haba hecho para s en la ciudad de David;
y lo pusieron en un atad, el cual llenaron de perfumes y diversas especias aromtic
as, preparadas por expertos perfumistas; e hicieron un gran fuego en su honor.
Reinado de Josafat
2 Crnicas 17
1 Rein en su lugar Josafat su hijo, el cual se hizo fuerte contra Israel.
2 Puso ejrcitos en todas las ciudades fortificadas de Jud, y coloc gente de guarnic
in en tierra de Jud, y asimismo en las ciudades de Efran que su padre Asa haba tomad
o.
3 Y Jehov estuvo con Josafat, porque anduvo en los primeros caminos de David su p
adre, y no busc a los baales,
4 sino que busc al Dios de su padre, y anduvo en sus mandamientos, y no segn las o
bras de Israel.
5 Jehov, por tanto, confirm el reino en su mano, y todo Jud dio a Josafat presentes
; y tuvo riquezas y gloria en abundancia.
6 Y se anim su corazn en los caminos de Jehov, y quit los lugares altos y las imgenes
de Asera de en medio de Jud.
7 Al tercer ao de su reinado envi sus prncipes Ben-hail, Abdas, Zacaras, Natanael y M
icaas, para que enseasen en las ciudades de Jud;
8 y con ellos a los levitas Semaas, Netanas, Zebadas, Asael, Semiramot, Jonatn, Adona
s, Tobas y Tobadonas; y con ellos a los sacerdotes Elisama y Joram.
9 Y ensearon en Jud, teniendo consigo el libro de la Ley de Jehov, y recorrieron to
das las ciudades de Jud enseando al pueblo.
10 Y cay el pavor de Jehov sobre todos los reinos de las tierras que estaban alred
edor de Jud, y no osaron hacer guerra contra Josafat.
11 Y traan de los filisteos presentes a Josafat, y tributos de plata. Los rabes ta
mbin le trajeron ganados: siete mil setecientos carneros y siete mil setecientos
machos cabros.
12 Iba, pues, Josafat engrandecindose mucho; y edific en Jud fortalezas y ciudades
de aprovisionamiento.
13 Tuvo muchas provisiones en las ciudades de Jud, y hombres de guerra muy valien
tes en Jerusaln.
14 Y este es el nmero de ellos segn sus casas paternas: de los jefes de los millar
es de Jud, el general Adnas, y con l trescientos mil hombres muy esforzados.
15 Despus de l, el jefe Johann, y con l doscientos ochenta mil.
16 Tras ste, Amasas hijo de Zicri, el cual se haba ofrecido voluntariamente a Jehov,
y con l doscientos mil hombres valientes.
17 De Benjamn, Eliada, hombre muy valeroso, y con l doscientos mil armados de arco
y escudo.
18 Tras ste, Jozabad, y con l ciento ochenta mil dispuestos para la guerra.
19 Estos eran siervos del rey, sin los que el rey haba puesto en las ciudades for
tificadas en todo Jud.
Micaas profetiza la derrota de Acab
2 Crnicas 18
(1 R. 22.1-40)
1 Tena, pues, Josafat riquezas y gloria en abundancia; y contrajo parentesco con
Acab.
2 Y despus de algunos aos descendi a Samaria para visitar a Acab; por lo que Acab m
at muchas ovejas y bueyes para l y para la gente que con l vena, y le persuadi que fu
ese con l contra Ramot de Galaad.
3 Y dijo Acab rey de Israel a Josafat rey de Jud: Quieres venir conmigo contra Ram
ot de Galaad? Y l respondi: Yo soy como t, y mi pueblo como tu pueblo; iremos conti
go a la guerra.
4 Adems dijo Josafat al rey de Israel: Te ruego que consultes hoy la palabra de J
ehov.
5 Entonces el rey de Israel reuni a cuatrocientos profetas, y les pregunt: Iremos a
la guerra contra Ramot de Galaad, o me estar quieto? Y ellos dijeron: Sube, porq
ue Dios los entregar en mano del rey.
6 Pero Josafat dijo: Hay an aqu algn profeta de Jehov, para que por medio de l pregunt
emos?
7 El rey de Israel respondi a Josafat: An hay aqu un hombre por el cual podemos pre
guntar a Jehov; mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza cosa buena, sino s
iempre mal. Este es Micaas hijo de Imla. Y respondi Josafat: No hable as el rey.
8 Entonces el rey de Israel llam a un oficial, y le dijo: Haz venir luego a Micaas
hijo de Imla.
9 Y el rey de Israel y Josafat rey de Jud estaban sentados cada uno en su trono,
vestidos con sus ropas reales, en la plaza junto a la entrada de la puerta de Sa
maria, y todos los profetas profetizaban delante de ellos.
10 Y Sedequas hijo de Quenaana se haba hecho cuernos de hierro, y deca: As ha dicho
Jehov: Con estos acornears a los sirios hasta destruirlos por completo.
11 De esta manera profetizaban tambin todos los profetas, diciendo: Sube contra R
amot de Galaad, y sers prosperado; porque Jehov la entregar en mano del rey.
12 Y el mensajero que haba ido a llamar a Micaas, le habl diciendo: He aqu las palab
ras de los profetas a una voz anuncian al rey cosas buenas; yo, pues, te ruego q
ue tu palabra sea como la de uno de ellos, que hables bien.
13 Dijo Micaas: Vive Jehov, que lo que mi Dios me dijere, eso hablar. Y vino al rey
.
14 y el rey le dijo: Micaas, iremos a pelear contra Ramot de Galaad, o me estar qui
eto? El Respondi: Subid, y seris prosperados, pues sern entregados en vuestras mano
s.
15 El rey le dijo: Hasta cuntas veces te conjurar por el nombre de Jehov que no me h
ables sino la verdad?
16 Entonces Micaas dijo: He visto a todo Israel derramado por los montes como ove
jas sin pastor; y dijo Jehov: Estos no tienen seor; vulvase cada uno en paz a su ca
sa.
17 Y el rey de Israel dijo a Josafat: No te haba yo dicho que no me profetizara bie
n, sino mal?
18 Entonces l dijo: Od, pues, palabra de Jehov: Yo he visto a Jehov sentado en su tr
ono, y todo el ejrcito de los cielos estaba a su mano derecha y a su izquierda.
19 Y Jehov pregunt: Quin inducir a Acab rey de Israel, para que suba y caiga en Ramot
de Galaad? Y uno deca as, y otro deca de otra manera.
20 Entonces sali un espritu que se puso delante de Jehov y dijo: Yo le inducir. Y Je
hov le dijo: De qu modo?
21 Y l dijo: Saldr y ser espritu de mentira en la boca de todos sus profetas. Y Jeho
v dijo: T le inducirs, y lo logrars; anda y hazlo as.
22 Y ahora, he aqu Jehov ha puesto espritu de mentira en la boca de estos tus profe
tas; pues Jehov ha hablado el mal con contra ti.
23 Entonces Sedequas hijo de Quenaana se le acerc y golpe a Micaas en la mejilla, y
dijo: Por qu camino se fue de m el Espritu de Jehov para hablarte a ti?
24 Y Micaas respondi: He aqu t lo vers aquel da, cuando entres de cmara en cmara para
conderte.
25 Entonces el rey de Israel dijo: Tomad a Micaas, y llevadlo a Amn gobernador de
la ciudad, y a Jos hijo del rey,
26 y decidles: El rey ha dicho as: Poned a ste en la crcel, y sustentadle con pan d
e afliccin y agua de angustia, hasta que yo vuelva en paz.
27 Y Micaas dijo: Si t volvieres en paz, Jehov no ha hablado por m. Dijo adems: Od, pu
eblos todos.
28 Subieron, pues, el rey de Israel, y Josafat rey de Jud, a Ramot de Galaad.
29 Y dijo el rey de Israel a Josafat: Yo me disfrazar para entrar en la batalla,
pero t vstete tus ropas reales. Y se disfraz el rey de Israel, y entr en la batalla.

30 Haba el rey de Siria mandado a los capitanes de los carros que tena consigo, di
ciendo: No peleis con chico ni con grande, sino slo con el rey de Israel.
31 Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Este es el rey
de Israel. Y lo rodearon para pelear; mas Josafat clam, y Jehov lo ayud, y los apar
t Dios de l;
32 pues viendo los capitanes de los carros que no era el rey de Israel, desistie
ron de acosarle.
33 Mas disparando uno el arco a la ventura, hiri al rey de Israel entre las juntu
ras y el coselete. El entonces dijo al cochero: Vuelve las riendas, y scame del c
ampo, porque estoy mal herido.
34 Y arreci a batalla aquel da, por lo que estuvo el rey de Israel en pie en el ca
rro enfrente de los sirios hasta la tarde; y muri al ponerse el sol.
El profeta Jeh amonesta a Josafat
2 Crnicas 19
1 Josafat rey de Jud volvi en paz a su casa en Jerusaln.
2 Y le sali al encuentro el vidente Jeh hijo de Hanani, y dijo al rey Josafat: Al i
mpo das ayuda, y amas a los que aborrecen a Jehov? Pues ha salido de la presencia
de Jehov ira contra ti por esto.
3 Pero se han hallado en ti buenas cosas, por cuanto has quitado de la tierra la
s imgenes de Asera, y has dispuesto tu corazn para buscar a Dios.
Josafat nombra jueces
4 Habit, pues, Josafat en Jerusaln; pero daba vuelta y sala al pueblo, desde Beerse
ba hasta el monte de Efran, y los conduca a Jehov el Dios de sus padres.
5 Y puso jueces en todas las ciudades fortificadas de Jud, por todos los lugares.

6 Y dijo a los jueces: Mirad lo que hacis; porque no juzgis en lugar de hombre, si
no en lugar de Jehov, el cual est con vosotros cuando juzgis.
7 Sea, pues, con vosotros el temor de Jehov; mirad lo que hacis, porque con Jehov n
uestro Dios no hay injusticia, ni acepcin de personas, ni admisin de cohecho.
8 Puso tambin Josafat en Jerusaln a algunos de los levitas y sacerdotes, y de los
padres de familias de Israel, para el juicio de Jehov y para las causas. Y volvie
ron a Jerusaln.
9 Y les mand diciendo: Procederis asimismo con temor de Jehov, con verdad, y con co
razn ntegro.
10 En cualquier causa que viniere a vosotros de vuestros hermanos que habitan en
las ciudades, en causas de sangre, entre ley y precepto, estatutos y decretos,
les amonestaris que no pequen contra Jehov, para que no venga ira sobre vosotros
y sobre vuestros hermanos. Haciendo as, no pecaris.
11 Y he aqu, el sacerdote Amaras ser el que os presida en todo asunto de Jehov, y Ze
badas hijo de Ismael, prncipe de la casa de Jud, en todos los negocios del rey; tam
bin los levitas sern oficiales en presencia de vosotros. Esforzaos, pues, para hac
erlo, y Jehov estar con el bueno.
Victoria sobre Moab y Amn
2 Crnicas 20
1 Pasadas estas cosas, aconteci que los hijos de Moab y de Amn, y con ellos otros
de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra.
2 Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gr
an multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aqu estn en Hazezon-tamar, que
es En-gadi.
3 Entonces l tuvo temor; y Josafat humill su rostro para consultar a Jehov, e hizo
pregonar ayuno a todo Jud.
4 Y se reunieron los de Jud para pedir socorro a Jehov; y tambin de todas las ciuda
des de Jud vinieron a pedir ayuda a Jehov.
5 Entonces Josafat se puso de pie en la asamblea de Jud y de Jerusaln, en la casa
de Jehov, delante del atrio nuevo;
6 y dijo: Jehov Dios de nuestros padres, no eres t Dios en los cielos, y tienes dom
inio sobre todos los reinos de las naciones? No est en tu mano tal fuerza y poder,
que no hay quien te resista?
7 Dios nuestro, no echaste t los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Isr
ael, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para siempre?
8 Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario a tu nombre
, diciendo:
9 Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, n
os presentaremos delante de esta casa, y delante de ti (porque tu nombre est en e
sta casa), y a causa de nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y t nos oirs y sal
vars.
10 Ahora, pues, he aqu los hijos de Amn y de Moab, y los del monte de Seir, a cuya
tierra no quisiste que pasase Israel cuando vena de la tierra de Egipto, sino qu
e se apartase de ellos, y no los destruyese;
11 he aqu ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de la heredad que t nos dist
e en posesin.
12 Oh Dios nuestro! no los juzgars t? Porque en nosotros no hay fuerza contra tan gr
ande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qu hacer, y a ti volvemos nue
stros ojos.
13 Y todo Jud estaba en pie delante de Jehov, con sus nios y sus mujeres y sus hijo
s.
14 Y estaba all Jahaziel hijo de Zacaras, hijo de Benaa, hijo de Jeiel, hijo de Mat
anas, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el Espritu de Jehov en medio
de la reunin;
15 y dijo: Od, Jud todo, y vosotros moradores de Jerusaln, y t, rey Josafat. Jehov os
dice as: No temis ni os amedrentis delante de esta multitud tan grande, porque no
es vuestra la guerra, sino de Dios.
16 Maana descenderis contra ellos; he aqu que ellos subirn por la cuesta de Sis, y l
os hallaris junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel.
17 No habr para que peleis vosotros en este caso; paraos, estad quietos, y ved la
salvacin de Jehov con vosotros. Oh Jud y Jerusaln, no temis ni desmayis; salid maana c
ontra ellos, porque Jehov estar con vosotros.
18 Entonces Josafat se inclin rostro a tierra, y asimismo todo Jud y los moradores
de Jerusaln se postraron delante de Jehov, y adoraron a Jehov.
19 Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos de Cor, para a
labar a Jehov el Dios de Israel con fuerte y alta voz.
20 Y cuando se levantaron por la maana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras
ellos Salan, Josafat, estando en pie, dijo: Odme, Jud y moradores de Jerusaln. Cree
d en Jehov vuestro Dios, y estaris seguros; creed a sus profetas, y seris prosperad
os.
21 Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jeho
v, vestidos de ornamentos sagrados, mientras sala la gente armada, y que dijesen:
Glorificad a Jehov, porque su misericordia es para siempre.
22 Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehov puso contra los hijos
de Amn, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venan cont
ra Jud, y se mataron los unos a los otros.
23 Porque los hijos de Amn y Moab se levantaron contra los del monte de Seir para
matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, ca
da cual ayud a la destruccin de su compaero.
24 Y luego que vino Jud a la torre del desierto, miraron hacia la multitud, y he
aqu yacan ellos en tierra muertos, pues ninguno haba escapado.
25 Viniendo entonces Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron entre los cadver
es muchas riquezas, as vestidos como alhajas preciosas, que tomaron para s, tantos
, que no los podan llevar; tres das estuvieron recogiendo el botn, porque era mucho
.
26 Y al cuarto da se juntaron en el valle de Beraca; porque all bendijeron a Jehov,
y por esto llamaron el nombre de aquel paraje el valle de Beraca, hasta hoy.
27 Y todo Jud y los de Jerusaln, y Josafat a la cabeza de ellos, volvieron para re
gresar a Jerusaln gozosos, porque Jehov les haba dado gozo librndolos de sus enemigo
s.
28 Y vinieron a Jerusaln con salterios, arpas y trompetas, a la casa de Jehov.
29 Y el pavor de Dios cay sobre todos los reinos de aquella tierra, cuando oyeron
que Jehov haba peleado contra los enemigos de Israel.
30 Y el reino de Josafat tuvo paz, porque su Dios le dio paz por todas partes.
Resumen del reinado de Josafat
(1 R. 22.41-50)
31 As rein Josafat sobre Jud; de treinta y cinco aos era cuando comenz a reinar, y re
in veinticinco aos en Jerusaln. El nombre de su madre fue Azuba, hija de Silhi.
32 Y anduvo en el camino de Asa su padre, sin apartarse de l, haciendo lo recto a
nte los ojos de Jehov.
33 Con todo eso, los lugares altos no fueron quitados; pues el pueblo an no haba e
nderezado su corazn al Dios de sus padres.
34 Los dems hechos de Josafat, primeros y postreros, he aqu estn escritos en las pa
labras de Jeh hijo de Hanani, del cual se hace mencin en el libro de los reyes de
Israel.
35 Pasadas estas cosas, Josafat rey de Jud trab amistad con Ocozas rey de Israel, e
l cual era dado a la impiedad,
36 e hizo con l compaa para construir naves que fuesen a Tarsis; y construyeron las
naves en Ezin-geber.
37 Entonces Eliezer hijo de Dodava, de Maresa, profetiz contra Josafat, diciendo:
Por cuanto has hecho compaa con Ocozas, Jehov destruir tus obras. Y las naves se rom
pieron, y no pudieron ir a Tarsis.
Reinado de Joram de Jud
2 Crnicas 21
(2 R. 8.16-24)
1 Durmi Josafat con sus padres, y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de Da
vid. Y rein en su lugar Joram su hijo,
2 quien tuvo por hermanos, hijos de Josafat, a Azaras, Jehiel, Zacaras, Azaras, Mic
ael, y Sefatas. Todos estos fueron hijos de Josafat rey de Jud.
3 Y su padre les haba dado muchos regalos de oro y de plata, y cosas preciosas, y
ciudades fortificadas en Jud; pero haba dado el reino a Joram, porque l era el pri
mognito.
4 Fue elevado, pues, Joram al reino de su padre; y luego que se hizo fuerte, mat
a espada a todos sus hermanos, y tambin a algunos de los prncipes de Israel.
5 Cuando comenz a reinar era de treinta y dos aos, y rein ocho aos en Jerusaln.
6 Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, como lo hizo la casa de Acab; po
rque tena por mujer a la hija de Acab, e hizo lo malo ante los ojos de Jehov.
7 Mas Jehov no quiso destruir la casa de David, a causa del pacto que haba hecho c
on David, y porque le haba dicho que le dara lmpara a l y a sus hijos perpetuamente.

8 En los das de ste se rebel Edom contra el dominio de Jud, y pusieron rey sobre s.
9 Entonces pas Joram con sus prncipes, y todos sus carros; y se levant de noche, y
derrot a los edomitas que le haban sitiado, y a todos los comandantes de los carro
s.
10 No obstante, Edom se libert del dominio de Jud, hasta hoy. Tambin en el mismo ti
empo Libna se libert de su dominio, por cuanto l haba dejado a Jehov el Dios de sus
padres.
11 Adems de esto, hizo lugares altos en los montes de Jud, e hizo que los moradore
s de Jerusaln fornicasen tras ellos, y a ello impeli a Jud.
12 Le lleg una carta del profeta Elas, que deca: Jehov el Dios de David tu padre ha
dicho as: Por cuanto no has andado en los caminos de Josafat tu padre, ni en los
caminos de Asa rey de Jud,
13 sino que has andado en el camino de los reyes de Israel, y has hecho que forn
icase Jud y los moradores de Jerusaln, como fornic la casa de Acab; y adems has dado
muerte a tus hermanos, a la familia de tu padre, los cuales eran mejores que t;
14 he aqu Jehov herir a tu pueblo de una gran plaga, y a tus hijos y a tus mujeres,
y a todo cuanto tienes;
15 y a ti con muchas enfermedades, con enfermedad de tus intestinos, hasta que s
e te salgan a causa de tu persistente enfermedad.
16 Entonces Jehov despert contra Joram la ira de los filisteos y de los rabes que e
staban junto a los etopes;
17 y subieron contra Jud, e invadieron la tierra, y tomaron todos los bienes que
hallaron en la casa del rey, y a sus hijos y a sus mujeres; y no le qued ms hijo s
ino solamente Joacaz el menor de sus hijos.
18 Despus de todo esto, Jehov lo hiri con una enfermedad incurable en los intestino
s.
19 Y aconteci que al pasar muchos das, al fin, al cabo de dos aos, los intestinos s
e le salieron por la enfermedad, muriendo as de enfermedad muy penosa. Y no encen
dieron fuego en su honor, como lo haban hecho con sus padres.
20 Cuando comenz a reinar era de treinta y dos aos, y rein en Jerusaln ocho aos; y mu
ri sin que lo desearan ms. Y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en los s
epulcros de los reyes.
Reinado de Ocozas de Jud
2 Crnicas 22
(2 R. 8.25-29)
1 Los habitantes de Jerusaln hicieron rey en lugar de Joram a Ocozas su hijo menor
; porque una banda armada que haba venido con los rabes al campamento, haba matado
a todos los mayores, por lo cual rein Ocozas, hijo de Joram rey de Jud.
2 Cuando Ocozas comenz a reinar era de cuarenta y dos aos, y rein un ao en Jerusaln. E
l nombre de su madre fue Atala, hija de Omri.
3 Tambin l anduvo en los caminos de la casa de Acab, pues su madre le aconsejaba a
que actuase impamente.
4 Hizo, pues, lo malo ante los ojos de Jehov, como la casa de Acab; porque despus
de la muerte de su padre, ellos le aconsejaron para su perdicin.
5 Y l anduvo en los consejos de ellos, y fue a la guerra con Joram hijo de Acab,
rey de Israel, contra Hazael rey de Siria, a Ramot de Galaad, donde los sirios h
irieron a Joram.
6 Y volvi para curarse en Jezreel de las heridas que le haban hecho en Ramot, pele
ando contra Hazael rey de Siria. Y descendi Ocozas hijo de Joram, rey de Jud, para
visitar a Joram hijo de Acab en Jezreel, porque all estaba enfermo.
Jeh mata a Ocozas
(2 R. 9.27-29)
7 Pero esto vena de Dios, para que Ocozas fuese destruido viniendo a Joram; porque
habiendo venido, sali con Joram contra Jeh hijo de Nimsi, al cual Jehov haba ungido
para que exterminara la familia de Acab.
8 Y haciendo juicio Jeh contra la casa de Acab, hall a los prncipes de Jud, y a los
hijos de los hermanos de Ocozas, que servan a Ocozas, y los mat.
9 Y buscando a Ocozas, el cual se haba escondido en Samaria, lo hallaron y lo traj
eron a Jeh, y le mataron; y le dieron sepultura, porque dijeron: Es hijo de Josaf
at, quien de todo su corazn busc a Jehov. Y la casa de Ocozas no tena fuerzas para po
der retener el reino.
Atala usurpa el trono
(2 R. 11.1-21)
10 Entonces Atala madre de Ocozas, viendo que su hij