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Virtudes de San Francisco de Sales

Este documento presenta extractos de 31 consideraciones sobre las virtudes interiores de San Francisco de Sales. Los extractos describen su perfecta conformidad con la voluntad de Dios, su abnegación y constancia en su amor, su recuerdo de la presencia de Dios y su espíritu de recogimiento. San Francisco siempre buscó honrar a Dios y cumplir su voluntad, aceptando todo lo que le enviaba con paz y unión constante.

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Este documento presenta extractos de 31 consideraciones sobre las virtudes interiores de San Francisco de Sales. Los extractos describen su perfecta conformidad con la voluntad de Dios, su abnegación y constancia en su amor, su recuerdo de la presencia de Dios y su espíritu de recogimiento. San Francisco siempre buscó honrar a Dios y cumplir su voluntad, aceptando todo lo que le enviaba con paz y unión constante.

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EL CORAZON DE SAN FRANCISCO FRANCISCO DE SALES

Treinta y un Consideraciones Sobre las Virtudes Interiores de Este Gran Santo

Editado por el REVERENDO GEORGE PORTER, S.J. Arzobispo Electo de Bombay Londres: Burns y Oates Nueva York: Catholic Publication Society Co.

+ Imprimatur
Edward Henry Cardinal Arzobispo Enero 9, 1887

APROBACION DE RT. REVERENDO EL OBISPO DE ANNECY.

Nosotros bendecimos la idea que inspir este pequeo libro, y que consagr cada da del mes a la veneracin, pero sobre todo a la especial imitacin, de nuestro amado San Francisco de Sales y recomendamos el estudio de las meditaciones aqu recolectadas. Los sentimientos de inspiracin divina que adornaron el alma de este Prelado bendito se exponen aqu con palabras felizmente escogidas y con una fuerza de expresin inimitable, y ellos indican claramente la Fuente de la cual se derivan todas las virtudes que animan toda esta vida.

+ C. MARIE Obispo de Annecy

EL PRIMER DIA La Conformidad Perfecta de San Francisco con la Voluntad de Dios San Francisco de Sales solo deseaba honrar a Dios y el cumplir perfectamente con la Voluntad Divina de Dios. El sola decir que la voluntad de Dios era la ley suprema de su corazn y que en esta vida, an cuando debemos ofrecer nuestro esfuerzo y labor como parte de nuestra oracin a Dios, la mejor oracin que podemos hacer consiste en nuestra sumisin completa a la Voluntad de Dios. M. Favre, su confesor, nos asegura que l crea firmemente que San Francisco de Sales, en el fondo de su alma, permaneca en constante e ntima comunicacin con nuestro Seor y Salvador, y que l tena un conocimiento particularmente iluminado de los misterios de Dios. As pues, Francisco nunca se vio perturbado o molesto a raz de los eventos inesperados, an cuando estos llegaran uno seguidamente despus del otro; l los aceptaba como llegaban de la mano de un Dios amoroso y no los juzgaba desde un punto de vista meramente humano, o incluso de acuerdo a su importancia intrnseca, sino que simplemente los entenda como parte del diseo de la voluntad de Dios. As pues, Francisco fue constante en la oracin; siempre gobernando su corazn de acuerdo con el buen placer de Dios, entregndose, con una confianza como la de un nio, a la Divina Providencia. La fuente de todas las acciones de Francisco era la Voluntad de Dios. El principal ejercicio espiritual de nuestro Francisco de Sales consista en hacer todo por Dios y en aceptar todo de la mano de Dios, tal y como le era presentado por la Providencia, y esto significaba que el preservaba su alma en una paz y una unin constante con Dios (Santa Chantal.) Un Ramillete Espiritual Consideremos el gran nmero de beneficios, exteriores e interiores, y tambin todos los sufrimientos exteriores e interiores que Dios en Su justicia y misericordia ha dispuesto para nosotros. Acojmoslos amorosamente con los brazos abiertos, resignndonos enteramente a su Santsima Voluntad, y en esta inmolacin de nosotros mismos cantemos un canto eterno de alabanza, Tu voluntad sea hecha en la tierra como en el cielo. (Sobre el Amor de Dios, Libro IX., cap. 1)

EL SEGUNDO DIA Su perfecta abnegacin en conformidad con la Voluntad de Dios La perfecta abnegacin de su corazn angelical era admirable. Dulce y amargo, trabajo y descanso, vida y muerte, todo era igualmente agradable a sus ojos, y Francisco de Sales nunca sinti la ms mnima preferencia por una cosa en lugar de la otra antes de que la Divina Majestad le hubiese revelado Su Voluntad, y cuando eso ocurra l acoga sus decisiones inmediatamente. El hizo esto siempre de forma pacifica, sin lucha o combate en la parte superior de su alma, sin un si o un no, sin siquiera un tal vez, un quizs, o un excepto. 3

La Sagrada Escritura nos dice que las aguas de Shiloh fluan silenciosamente, esto es, tan calladamente que su marea y su curso eran escasamente perceptibles. De la misma manera, Francisco de Sales practicaba la conformidad con la Divina Voluntad tan calmada y dulcemente que en l nunca se vio ni la ms mnima perturbacin. Pero bien es cierto que, cmo habra podido haber perturbacin alguna en un Corazn como el suyo, cuyos deseos fueron erradicados, perdidos, fundidos, y consumidos en el buen placer de Dios? En ese corazn todo estaba en perfecta paz, por que l no posea una voluntad propia, sino que dej que Dios fuese la voluntad en l y para l. (Pere de la Riviere.) Un Ramillete Espiritual Si yo no deseo nada ms que agua pura, qu me importa si el agua est contenida en un cliz de oro o en un simple vaso? Qu importa si la santa Voluntad de Dios se manifiesta en mi durante la afliccin o la consolacin, cuando en cualquier caso yo solo deseo lo que Dios requiere de mi y para mi? (Del Amor de Dios, Libro. IX., cap. IV.)

EL TERCER DIA La constancia de su amor es demostrada en su conformidad con la Voluntad de Dios Nunca hubo un Corazn ms tierno en su amor por Dios, o ms resuelto y constante en la lucha para alcanzar la conformidad con la Voluntad Divina que el de san Francisco. El plant profundamente en su mente esa verdad que dice que Dios hace todas las cosas por nuestro propio bien. Esta firme conviccin le ayud a mantenerse en estado de paz y ecuanimidad casi indescriptible, y en medio de toda clase de circunstancias. El impresion a todos los que lo conocieron bajo estas circunstancias; por que verdaderamente se puede decir que los vientos y las mareas de las tribulaciones, y de las adversidades de esta vida, lo azotaron como si azotaran una roca firme a la cual no pudieron mover ni manchar con su espuma. Francisco de Sales fij el ojo de su alma firmemente en la Voluntad de Dios y avanz, se mantuvo firme, se retir o procedi de acuerdo como nuestro Seor se lo orden. Para l no era suficiente simplemente abstenerse de ofender al amor de Dios, l quiso complacerle. No se contentaba solamente con complacer a Dios, l deseaba complacer a Dios extremadamente. El no se satisfaca solamente con no darle razones a Dios para estar insatisfecho, l se esforz para darle satisfaccin a Dios. Pero l no se detuvo solamente en la satisfaccin, l dese darle toda la satisfaccin posible, y si l hubiera sabido que haba un mtodo particular a travs del cual l hubiera podido promover el cumplimiento de la Divina Voluntad, l lo habra adoptado inmediatamente, an si este le hubiera costado la vida. (Pere de la Riviere.) Un Ramillete Espiritual

Una vez por semana examnate a ti mismo para darte cuenta de si amas la santa Voluntad de Dios por sobre todo lo dems, no solo en las circunstancias soportables sino tambin en las que son insoportables. (Cartas.)

EL CUARTO DIA Su recuerdo de la presencia de Dios Me parece, escribi Francisco de Sales, que siempre estamos en Presencia de Dios, incluso cuando dormimos, por que nosotros nos dormimos ante Sus ojos y de acuerdo con Su buen placer: El nos recuesta sobre la cama como estatuas en su nicho, y cuando despertamos all lo encontramos junto a nosotros. El no se ha movido ms que nosotros, y por eso hemos permanecido en Su Presencia; solo que nuestros ojos estaban cerrados. El Santo declar en confidencia que cada maana cuando l se despertaba l se senta posedo por el pensamiento de la Presencia de Dios. Esto no poda ser el efecto de la imaginacin, porque durante las noches esta facultad es confusa, no tiene descanso y deambula; pero este hombre santo tuvo la gracia de sentir cada maana, tan pronto como se levantaba y en completa posesin de sus sentidos, que era tiernamente amado por Dios y que estaba lleno de las bendiciones selectas del Cielo. O Dios! Qu abundante es Tu misericordia! Desde los primeros rayos del amanecer T estabas vigilante ante su cama, abriendo las cortinas cuando despertaba y saludndolo como a un amigo. (Pere de la Riviere.) Un Ramillete Espiritual Recuerda la Divina Presencia tan pronto como sea posible durante el da y a travs de uno de los cuatro mtodos que te he indicado; considera lo que Dios esta haciendo y lo que t estas haciendo. Vers que Sus ojos estn dirigidos hacia nosotros y que se enfocan cada vez ms en nosotros con un amor inefable. (Vida Devota, Parte II, cap. XII.)

EL QUINTO DIA Su modestia y reverencia en presencia de Dios Francisco de Sales estaba tan consciente de la Presencia de Dios que nuestra Venerable Madre le pregunt un da, Padre, tu ests siempre en Presencia de Dios? El contest gustoso, Querida Madre, parece que tu piensas que es un privilegio tuyo solamente el permanecer en Presencia de Dios, pero qu acaso El no est en todas partes? Y qu acaso nosotros no debemos pensar en El siempre? Cuando yo estoy ante el rey y otras grandes personalidades del mundo, yo nunca cambio mi posicin; donde quiera que yo este, en mi habitacin, solo, o en sociedad, yo me comporto exactamente igual por reverencia a la santa Presencia de Dios. Una hermana, una portera, del Orden de la Visitacin le dijo a l una vez: Mi Seor, Cuando tu pasas por las calles del pueblo siempre mantienes la 5

Mirada baja. El contest: Qu acaso no debemos hacer esto para poder caminar siempre en Presencia de Dios y para mantenernos en ella? Yo no poda contemplar su carga externa sin asombro y admiracin, dijo nuestra santa Madre de Chantal. Un Ramillete Espiritual An cuando los ciegos no pueden ver a un prncipe ni cuando lo tienen al lado, ellos se comportarn de manera respetuosa si se les informa de su presencia. (Vida Devota, Parte I, cap. II.) Debemos ser modestos en todos los momentos de nuestra vida, porque los ngeles santos estn siempre con nosotros; si, al igual que Dios Mismo, y ante Sus ojos debemos comportarnos siempre con reverencia. (Conferencia sobre la Modestia.)

EL SEXTO DIA Su Espritu de Recogimiento Seria imposible expresar la diligencia con la que Francisco de Sales atenda su alma. El se examinaba cuidadosamente y an cuando se tratara de las culpas ms triviales y las ms pequeas imperfecciones, y resolva firmemente enmendarlas por que l haba declarado la guerra en contra de todo aquello que le impidiera hacerse ms placentero a los ojos de Dios. El se mantuvo bajo una disciplina y una custodia tan constante, que raras veces hizo algo presuroso o inadvertidamente. Su alma estaba continuamente en Presencia de Dios, y este hbito estaba tan firmemente establecido en l, que todos sus pensamientos, palabras y obras eran una continuacin del pensamiento, el habla y las obras en Dios, por Dios, y de acuerdo con la Voluntad de Dios. As como un blsamo se derrite y se hace lquido cuando el calor del fuego acta sobre l, el corazn de Francisco, siendo secretamente derretido por el fuego del Amor Divino que arda en l, flot hacia ese amor con un gusto inefable. Era as que sus ojos, su frente, su continencia y su ser esparcan la fragancia de la Divina Presencia en el extranjero; para que dondequiera que l entrara aquellos que estuvieran presentes sintieran que Dios haba entrado junto con l. (Pere de la Riviere) Un Ramillete Espiritual No olvides, O Pilotea, de entregarte frecuentemente a la soledad de tu corazn cuando ests ocupada con otros asuntos y con la sociedad de otras personas. La soledad espiritual no se encuentra en las cosas que estn a tu alrededor, por que estas cosas no estn dentro de tu corazn, sino fuera de ti; as pues, tu corazn puede llenarse en soledad con Dios. (Vida Devota, Parte II, cap. XII.)

EL SEPTIMO DIA Su admirable paz interior Qu podemos decir de nuestra grandiosa paz que era la ms querida, la ms fiel, la invitada ms constante del alma de Francisco, brillando gloriosamente desde su continencia angelical y desde la inocencia de sus ojos, y proclamndose a s misma notablemente en la humildad de sus palabras y en su venerable disposicin? Esta paz haba echado unas races tan profundas en su corazn que toda la violencia del mundo y del infierno no hubiera podido robrsela. El cardinal de Berulle, refirindose a Francisco de Sales, declara que Francisco posea una paz imperturbable. Esto no puede ser disputado ya que an cuando en ciertos momentos, a causa de la fragilidad humana, la molestia ms mnima pudo haber interrumpido la paz de su espritu, esta result ser como un pequeo aliento de inquietud que dur slo un instante; as como las divisiones del agua, el aire y el fuego que se acaban prontamente y vuelven a unir los elementos de la misma forma en que estaban antes. Esta paz era tan preciosa para l, que Francisco de Sales la estimaba por sobre todo lo que es considerado como deseable en el mundo. La profunda paz interior que Francisco disfrutaba se deba a que el Dios de la paz habitaba en su alma; y an cuando l experimentaba seguidamente ciertas perturbaciones interiores, l no daba muestras de ellas en su exterior. As demostraba Francisco de Sales el control tan preciso que l ejerca sobre sus pasiones. (Pere de la Riviere) Un Ramillete Espiritual La paz es un tesoro sagrado que merece ser comprado a un alto precio. La paz es el pasaporte del hijo de Jesucristo; la paz es la dicha del hijo de nuestra Seora. Si el universo entero se convulsiona no debemos preocuparnos, por que el mundo entero vale menos que la paz del alma. Si es la Voluntad de Dios que nuestros objetivos no resulten en xitos, debemos entender que nuestra voluntad no tiene cabida aqu, y no debemos dejar que esto nos quite ni una hora de sueo. (Cartas.)

EL OCTAVO DIA Su calma imperturbable Francisco de Sales dijo que l no saba cmo hacer dos cosas al mismo tiempo. La razn por la cual l dijo esto era que l no aprobaba del apuro, ya que este solo resulta en disturbios, muchas imprudencias, muchas distracciones y muchas culpas. Por esto l deseaba hacer bien lo que fuera que estuviera haciendo, y no poda hacerlo bien sin prestar atencin. Por esto era su costumbre nunca apurarse por ninguna razn, y poner sus asuntos en orden y concentrarse en sus objetivos, sus buenos deseos, sus santos afectos, sus intenciones piadosas y la experiencia que l haba adquirido a travs de su larga 7

prctica de la vida espiritual; para que todo lo que l comenzara fuera terminado, como una obra de arte, completa en todo respecto y como alabanza a su creador. (Pere de la Riviere) No se como es posible, l escribi a Santa Juana de Chantal, pero an cuando me siento tan miserable, esto no me perturba; por el contrario, a veces me resulta una dicha, por que pienso que yo verdaderamente soy un objeto propio de la Divina misericordia. Este perfecto erudito de nuestro Salvador haba adquirido tal propiedad sobre s mismo que nada perturbaba su paz interior; nada poda quitarle su libertad espiritual. Francisco de Sales siempre estaba contento, por que l viva en la paz del Crucificado. Un ramillete espiritual Ejercita tu gentileza exterior e interior y mantente en calma an si te encuentras en medio de una multitud de ocupaciones. Cudate del apuro que es la prohibicin de la devocin, y eleva tu alma a las alturas frecuentemente considerando al mundo slo para detestarlo y considerando el tiempo slo como el medio con el cual se lucha para alcanzar la eternidad. (El Director Espiritual de las Almas Devotas y Religiosas.)

EL NOVENO DIA Su espritu de religin Sera imposible expresar con palabras la humildad interior y la reverencia exterior con la que Francisco de Sales pensaba y hablaba acerca de las cosas de Dios. El nunca las trataba como temas de conversacin ordinaria y siempre hablaba de ellas con el mayor respeto y reverencia. Por esto l estaba acostumbrado a decir que el Santo Nombre de Jess nunca debe ser pronunciado como si este fuese un hbito, sino siempre con una reverencia especial; tambin que nosotros debemos cuidarnos de decir cosas como: esta muy fro, o muy caliente etc., ya que con estas expresiones estamos implicando cierta culpabilidad de la Divina Providencia. Tambin vale la pena resaltar que l tena una reverencia singular por las santas reliquias. Muchas veces se le vio arrodillado ante ellas con tal piedad y devocin que aquellos que lo vieron se sintieron profundamente movidos por aquella imagen. Francisco de Sales se deleitaba especialmente al escuchar la Palabra de Dios, y pocas veces perda la oportunidad de asistir a los sermones. El deca de si mismo que el no: tiene nada bueno con respecto a si mismo excepto que voluntariamente escucha la predicacin de la Palabra. (Pere de la Riviere.) Un Ramillete Espiritual El objeto especial y natural de la virtud de la Religin consiste en pagarle a Dios con el honor que se le debe y tanto como nos sea posible.

Nunca debemos hablar sin cuidado acerca de Dios y de las cosas que se refieren a Su alabanza; por el contrario, debemos referirnos a ellas con la ms grande reverencia, estima y amor. (Espritu de San Francisco de Sales.)

EL DECIMO DIA Su carga dignificada en las ceremonias de la Iglesia Su imagen mientras oficiaba pontificalmente, bien sea en la noche en Plegaria de la Noche o en el Oficio en la Sagrada Misa durante los festivales solemnes, era algo que sobrepasaba cualquier cosa que estuviera calculada para inspirar a las personas con felicidad; por que en ese momento se le vea aparecer no tanto como un hombre de la tierra sino como un ngel del cielo. Durante estas solemnidades l se sentaba, se levantaba y se presentaba con una humildad ennoblecida por la ms grandiosa dignidad, una dignidad controlada por la ms profunda humildad. Y an cuando a causa de su profunda reverencia por los Sagrados Misterios l se vea recogido y absorbido, l nunca permiti ningn error o confusin; as de atento era exterior e interiormente. El tena una voz poderosa y cantaba las alabanzas a Dios clara y melodiosamente. En su atrio l pareca una estatua en su nicho, permaneca inmvil, nunca caminando sin rumbo o moviendo sus ojos de un lado para otro. El no sucumba a las distracciones, por que por una gracia especial l era el perfecto amo de su mente, y cuando la aplicaba a la oracin l no pensaba en nada ms sino en hacer bien esa oracin. (Pere de la Riviere.) Francisco de Sales permaneca penetrado por la plenitud de la Presencia de Dios, y esto hacia que l se viera luminoso y resplandeciente, especialmente durante las grandes fiestas. (Deposicin de la Hermana M. A. Fichet.) Un Ramillete Espiritual Es cierto que la esencia de la oracin esta en el alma, pero la voz, acciones y otros signos externos son los adornos mas nobles y los acompaamientos mas tiles para la misma. (Controversias.)

DIA DECIMO PRIMERO Su devocin al Santsimo Sacramento Qu podemos decir de su profunda reverencia y respeto en la iglesia durante los das en que el Bendito Sacramento era expuesto. Aquellos que lo vieron arrodillado con tan profunda humildad, tal modestia en su continencia y tal recogimiento, nunca percibieron que l apartara sus ojos ni por un momento. El no toca o se mova; estaba tan inmvil como una estatua. El nunca se cubra la cabeza ni con una capota y sin importar el clima donde estuviera. Su cabeza era calva, y aun cuando muchas veces fue picada por las moscas y sangraba, l nunca trataba de apartarlas, prefera soportar este sufrimiento paciente y calladamente en vez de cometer si quiera la mas mnima irreverencia en Presencia de su Divino Maestro. 9

Por ltimo, l confiaba grandiosamente en la Sagrada Eucarista; l volaba hacia el altar con un amor como el de un nio en todas sus dificultades, y nunca se apartaba sin haber recibido ayuda. (Pere de la Riviere.) Un Ramillete Espiritual Nuestro Seor est cubierto por el velo de la Sagrada Eucarista, pero esto no debe impedir que lo adoremos all, por que El era adorado por los reyes cuando el estaba envuelto en paales. Verdaderamente debemos adorar este Divino Sacramento cien mil veces durante el da como muestra de gratitud por el amor con el que nuestro Seor vive en medio de nosotros. (Sermones.)

EL DOCEAVO DIA Su devocin al Santo Sacrificio de la Misa Desde el momento en que l fue ordenado como sacerdote, Francisco de Sales fue asiduo en ofrecer el Sacrificio de Misa ms a gusto y adorable. An cuando l se encontrara en la ciudad o en un pueblo, o viajando, l no se habra sentido feliz si hubiese permitido que un solo da pasara en el que no se presentara ante el altar para ofrecerle al Padre Eterno ese incomparable Sacrificio que Su Hijo Eterno nos ha ordenado celebrar. Verdaderamente era una imagen consoladora y edificadora verlo mientras se acercaba al altar; por que con su comportamiento l manifestaba una extrema reverencia y respeto, y en la celebracin de los Sagrados Misterios l reciba luces maravillosas y favores del Cielo. A travs de su reverencia por el Sacramento del Amor, podemos observar la gran estima que l demostraba para con todos los ministerios del altar, especialmente para con los sacerdotes debido a su cercana conexin con este sacrificio; por esta razn el nunca permita que ellos le hicieran el mas mnimo servicio. (Pere de la Riviere.) El reconoca que, suponiendo que alguien le hubiera preguntado qu estaba haciendo en medio de sus asuntos, l contestara, que l se estaba preparando para la celebracin de la santa Misa (Pere Talon.) Un Ramillete Espiritual Igual que el sol en el firmamento, el sacrificio de la Misa es lo ms santo, a gusto y adorable, porque la Misa es el centro de la religin, el corazn de la devocin, el alma de la piedad. Por esto mismo, esfurzate por atender la Misa diariamente. Pero si algo te impide atenderla corporalmente asegrate de que tu corazn este presente, y que al menos espiritualmente tomes parte en este Sacrificio. (Vida Devota, Parte II, cap. XIV.)

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DECIMO TERCER DIA Su tierno amor por la Santa Comunin Una vez, cuando un alma piadosa le pregunt cmo hacer para comunicarse bien, l exclam, Oh! Mi querida hija, Qu pregunta! Qu acaso no sabes que debemos entregarnos a nosotros mismos de la misma forma en que nos entregamos a Dios, ya que Dios se entrega enteramente a nosotros y vive en nosotros, y nosotros debemos vivir como El para poder vivir con El? Mi Dios, l continu, cuando pienso en lo que te estoy diciendo siento como si mi corazn se fuera a partir, y como si algo me dijera, O Buen Jess! No vivir y no puedo vivir ms que para Jess! Oh mi Jess! Qu somos nosotros? Somos acaso como Tu santsima Madre quien te tuvo en su vientre y quien vive, como todos aquellos que te reciben en el ms puro y santo Sacramento del Altar, deben vivir? Mientras que l deca esto, dos o tres grandes lgrimas cayeron de sus ojos y l las sec calladamente, diciendo que l sollozaba de alegra, y que era imposible no hacerlo considerando un asunto tan dulce. (Pere Talon.) Un Ramillete Espiritual Verdaderamente mi querida hija, no deberas abstenerte de la Comunin a razn de esta clase de problemas (sequa) por que nada le dar a tu corazn tanto del espritu de la recoleccin como lo har su Rey; nada lo calentar tanto como el sol; nada lo refrescar tanto como su blsamo. (Cartas.)

EL CATORCEAVO DIA Su semejanza con nuestro Seor Jesucristo Habiendo ledo y cuidadosamente considerado las vidas de todos los Santos con cuyo ejemplo l regulaba su conducta diaria, l se decidi a imitar al Santo de todos los santos. El hizo esto con tal xito que l le represent a este siglo la copia ms fiel del converse del Hijo de Dios con los hombres; por que l estaba acostumbrado a vivir siempre en Su Presencia y a conformar todas sus acciones a las de El. (Pere Caussin.) Pareca como si el Padre Eterno se hubiera deleitado en formarlo siguiendo el mismo modelo de Su amado Hijo, y en hacerlo una copia perfecta de ese Modelo Divino. Por eso varias personas de gran piedad y merito no dudaron al decir que al ver a Francisco de Sales ellos se sintieron como si hubiesen visto a nuestro Salvador Mismo aqu en la tierra; as de firme era su aplicacin de la caridad y gentileza de Jesucristo en sus palabras y en su continencia. Verdaderamente sera difcil nombrar a un Santo que haya practicado ms perfectamente la leccin que nuestro Seor nos dej cuando dijo, Aprendan de m por que yo soy humilde de corazn. Y an con todo esto no haba nada excntrico o afectado en l, todo era simple y natural y su nobleza era tan admirable como su profunda y slida humildad. Francisco de Sales no tena opinin de s mismo; candida y simplemente confesaba ser un gran pecador. (Un Autor antiguo.) 11

Un Ramillete Espiritual Cuando tengas la oportunidad de practicar la virtud mira como Nuestro Seor la practic cuando vivi en medio de los hombres, e impulsa a tu corazn a ser un amoroso imitador Suyo. Dile Ven, sigamos a Jess, nuestro buen Maestro, a travs de la imitacin fiel. (Cartas.)

EL QUINTOAVO DIA Su humildad Francisco de Sales siempre apreci la virtud de la humildad y la amo tiernamente. Una prueba de esto era el placer que l senta al interactuar con aquellos de bajo estado, al escuchar sus quejas, visitndolos durante los tiempos de enfermedad y conversando con ellos como un amigo. Por eso l nunca expres desdn por nadie, sino que siempre demostr una gran estima por todo el mundo quien quiera que fuera. (Pere de la Riviere.) Francisco de Sales era perfectamente humilde, no era que l adoptara actitudes o que hablara humildemente, por que pocas veces lo haca, y slo cuando su corazn lo motivaba a hacerlo. De hecho, l hablaba muy poco de s mismo o de sus preocupaciones. El sola a decir que no debemos hablar de nosotros mismos ni bien ni mal, por que la auto alabanza y la auto culpa vienen de la misma fuente, y esa es la vanidad. Su humildad era sincera de corazn, dignificada, verdadera y slida, y lo haca indiferente a las alabanzas o las culpas. Francisco de Sales tena una opinin muy baja de s mismo, amaba el desdn y la humillacin y se dedicaba a la prctica de esta virtud. El me dijo un da que l trabaj durante tres aos para adquirir esta virtud, y que l la apreciaba y la amaba extremamente. En todas sus acciones haba una grandiosa dignidad acompaada de una humildad tan profunda que nadie tema acercarse a l. (Santa Chantal.) Un Ramillete Espiritual Mantente unido a tu modestia como al lazo de tu valor, y a la prctica generosa de la humildad frente a Aquel que obtuvo el logro ms grande de Su poder a travs de Su humillacin en la Cruz. Se humilde siempre y se an ms humilde diariamente a tus ojos. Mi Dios! Qu grandiosa es esta pequeez. (Director Espiritual.)

EL DECIMO SEXTO DIA Su humilde dulzura Francisco de Sales venci todas sus pasiones por medio de la paciencia y la generosidad. El dijo que l se haba enojado una sola vez en su vida y que se haba arrepentido de ello desde el momento en que sucedi. El entreg sus 12

inclinaciones y afectos y luch como un hombre en contra de sus aversiones y repugnancias. El se complaca si alguien diriga su atencin a las imperfecciones que haban observado en l, y se esforzaba por preservar en todo momento, en la maana, la tarde y la noche, la dulzura y gentileza de corazn hacia s mismo, y hacia su vecino y para as mantener su alma tranquila. Francisco de Sales siempre busc y am su propia humildad. Su continencia siempre sonrea, sus palabras eran cordiales y llenas de dulzura. El me dijo que durante muchos aos l trabajo solo para poder adquirir la humildad y la dulzura. (Sr. M. A. Fichet.) Un Ramillete Espiritual Cada maana establece tu corazn en la humildad, la dulzura y la paz; renueva este propsito antes de la cena, despus de la gracia, despus de la Oracin de la noche y varias veces durante el da. Yo se bien que t tambin tienes oportunidades de practicar el amor por el desdn, por los rechazos y por los enfados que en el presente te asaltan tan frecuentemente; pero hazlo bien, por que el propsito de la humildad es saber como comportarse, como respetar a otros y como conversar con aquellos que sabemos que se oponen a nosotros. (El Director Espiritual.)

EL DECIMO SEPTIMO DIA Su Dulzura invencible Algunas personas han imaginado que Francisco de Sales estaba, por naturaleza, posedo por esa atractiva cualidad de la dulzura; pero ellos deben perdonarme si yo los contradigo, por que su temperamento natural, as como el del resto de su familia, era muy colrico. El obtuvo la Victoria sobre su colrica disposicin peleando fuertemente. El trabaj continuamente para superarse a s mismo con la gracia de Dios. Es cierto que en algunos momentos l sinti ciertos impulsos de ira y de rebeliones violentas en la parte irascible de su naturaleza, an cuando estos impulsos no se manifestaban en su exterior. Pero lo importante es que l no dej que la ira se convirtiera en su amo, sino que lidiaba con ella tan pronto como la senta. Un da, habiendo ido a visitar a un amigo suyo, l dijo: te aseguro que con un poco ms y yo habra estado verdaderamente furioso, pero estoy obligado a luchar en contra de mis pasiones y a mantenerlas bajo control. Finalmente, con la ms grande prudencia, Francisco de Sales siempre mantuvo su Corazn en paz y en calma an en medio de las tormentas y las tempestades de las contradicciones, las oposiciones y las persecuciones; l nunca fue impetuoso y nunca se quejaba ni reprochaba. (Pere de la Riviere.) Un Ramillete Espiritual Asegrate de hacer todo lo que puedas para cultivar la dulzura en medio de aquellos que te pertenecen, quiero decir, aquellos que viven en tu casa. Yo no estoy diciendo que t debes ser dbil o fcil de manipular o de convencer, 13

sino que debes ser dulce y gentil. Tu debes pensar en esto cuando vayas en camino a casa y al salir de ella, en la maana, en la tarde, en todo momento. (Cartas.)

EL DECIMO OCTAVO DIA Su dulzura para con sus enemigos Todo lo que respecta a Francisco de Sales era tan perfecto que no haba nada en l que pudiera ser objeto de culpa o reproche. Tan es as que sus enemigos se vieron obligados a inventar historias maliciosas para poder acusarlo injustamente, pero l nunca trat de justificarse. En esas ocasiones l era como el dulce incienso que asciende al Cielo hacia el Padre de luz y de misericordia, por que l se regocijaba en el sufrimiento por el honor y la Gloria de Dios y oraba incesantemente por sus enemigos, siguiendo el ejemplo de su Salvador. Su gran dulzura y caridad eran remedios para todos los males. (Deposicin de Sr. Fichet.) Aquellos que conocieron a Francisco de Sales por mucho tiempo, declararon que l estaba tan enamorado del insulto que para poder ganar su favor, y asegurarse de que no fuesen alejados de l sin antes obtener de l lo que ellos deseaban, ellos tuvieron que enfrentarlo o causarle algn tipo de molestia; y que despus de esto l aprovechaba cualquier oportunidad para honrar y gratificar a aquellos que lo haban tratado mal. Ciertas personas molestaban a Francisco de Sales sin ninguna razn, y le causaban grandes enojos. An as, cuando el lder de ellas vino un par de das despus a pedirle un favor importante, este siervo bendito de Dios inmediatamente le concedi todo lo que l pidi con una cordialidad y una prontitud incomparable. Aquellos que conocen toda la historia se vieron sorprendidos por su liberalidad, pero l les contest, si l me hubiese pedido uno de mis brazos, yo se lo habra dado. (Pere de la Riviere.) Un ramillete Espiritual Por qu no soportamos aquellos a quien Dios mismo ha soportado, manteniendo en nuestros ojos el gran ejemplo de Jesucristo orando por sus enemigos en la Cruz? Porque ellos no nos han crucificado an, ellos an no nos han perseguido hasta la muerte. Pero quin no ama a ese amado enemigo por quien Jesucristo ha orado, por quien El muri? (Espritu de San Francisco de Sales.)

EL DECIMO NOVENO DIA Su caridad para con su vecino Su caridad para con su vecino estaba basada en una perfeccin espiritual slida, y la prueba de esto era que l demostr una dulzura especial con las personas duras, desagradables y de mala condicin, viendo solamente a Dios en ellas. 14

Es imposible describir su cordialidad y afabilidad para con todo el mundo sin importar cuan pobres o necesitados fueran. El le dio consuelo y consejo a todos aquellos que lo necesitaran y con una perfecta imparcialidad; incluso, l pas maanas enteras escuchando las confesiones de mujeres pobres e ignorantes; l visit a los enfermos que no contaban con ningn tipo de ayuda humana y nunca trat a nadie con desdn. El nunca permiti detracciones o pualadas por la espalda; l nunca acus a nadie, nunca exager sus culpas. Por el contrario, l siempre los excusaba. El dijo que el alma de nuestro vecino es una fruta prohibida y que no podemos juzgarla sin ofender la ley de Dios. (Pere de la Riviere.) Francisco de Sales era agraciado y afable con todo el mundo. El era servicial con todos y siempre trataba de no dar la mas mnima molestia; y esto lo hacia por consideracin y gentileza para con su vecino. (Santa Chantal.) Un Ramillete Espiritual Lucha por adquirir dulzura de corazn para con tu vecino, reflexionando que l es obra de Dios; y que algn da, si as le complace a la Divina misericordia, l disfrutar del Paraso que est preparado para nosotros. Debemos soportar a todos aquellos que nuestro Seor soporta, y debemos sentir una gran compasin por sus enfermedades espirituales. (El Director Espiritual.)

EL VEINTEAVO DIA Su ternura supernatural El amor que arda en el Corazn de Francisco de Sales no era suave, o afeminado, sino leal, generoso, magnnimo, un amor real como el de los Benditos que aman tanto y nunca sollozan. (Pere de la Riviere.) Verdaderamente, l escribi, yo no conozco a nadie en el mundo que sienta de una forma ms cordial, ms tierna, y, para resumir, ms amorosamente que yo; yo estoy lleno de amor y de palabras amorosas. T sabes que yo hablo de la verdad y del amor que yo siento por las almas, por que a Dios le ha complacido formar mi corazn de esta manera. Pero, an as, a mi me gustan las almas independientes, vigorosas, y no las afeminadas; por que la suavidad confunde la mente, y perturba y distrae al alma en la plegaria amorosa para con Dios. Cmo puede ser que yo, que soy la persona ms susceptible del mundo, sienta esto? Y an as lo siento verdaderamente, pero es maravilloso que yo pueda concordar todas estas cosas, por que as es que yo amo nada ms que a Dios, y a todas las almas por Dios. (Cartas.) Hay muchas clases de problemas en este mundo y muchas personas que son afligidas de tantas maneras que deberamos estar muy agradecidos cuando podemos ayudar a alguien a cargar su cruz. Esta era la grandiosa prctica diaria de nuestro bendito y caritativo Padre. (Santa Chantal.) Un Ramillete Espiritual

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Si consideramos a nuestro vecino fuera del corazn de nuestro Seor corremos el riesgo de no amarlo, ni pura, ni constante, ni imparcialmente. Pero dentro del corazn de nuestro Seor, quin no lo amara, lo soportara, lo tolerara con todas sus imperfecciones, quin lo hallara desagradable o molesto? Nuestro vecino est en el corazn de nuestro Salvador; y l es tan amado por el Sagrado Corazn y es considerado tan digno de amor, que el Amante muere de amor por l. (Discursos.)

DIA VEINTIUNO Su afabilidad Francisco de Sales reciba a todo el mundo con una continencia serena y agraciada y nunca despachando a nadie sin importar quien fuera. El escuchaba calladamente a todo el mundo por cuanto tiempo cada persona lo deseara. Ustedes pensaran que l no tenia nada mas que hacer, por lo que era tan atento y tan paciente; todo el mundo lo dejaba tan alegre y satisfecho que las personas se sentan muy contentas de poder decirle algo, y as poder disfrutar la extrema dulzura y serenidad que l difunda en los corazones de todos los que hablaban con l. Por medio de esto l acercaba a las personas con perfecta confianza, especialmente cuando la conversacin trataba de asuntos espirituales, por que l se deleitaba hablando de la devocin y animando a todo el mundo a practicarla; cada quien de acuerdo con su vocacin y con el estado de sus vidas. Las costumbres y la forma de hablar de Francisco de Sales eran serias y dignificadas, pero al mismo tiempo eran muy humildes, dulces y simples. El siempre estuvo completamente libre de todo amaneramiento, o rigidez. Nunca se le escuch decir una palabra en el momento incorrecto, o hacer algn comentario frvolo. El hablaba en un tono bajo, calladamente, gentilmente y prudentemente, y an cuando nunca utilizaba palabras refinadas, todo lo que deca tenia un grandioso efecto. Muchas veces observe que l no hablaba ni mucho ni muy poco, sino que siempre deca lo que era necesario y se expresaba tan bien que nada ms necesitaba ser adherido a sus palabras. Algunas veces relataba pequeas ancdotas pero siempre con tanta modestia que aquellos que lo escucharon fueron edificados al mismo tiempo que entretenidos por sus relatos. (Deposicin de Santa Chantal.) Un Ramillete Espiritual La gentileza y la afabilidad hacen de las conversaciones serias algo agradable; nosotros deberamos evitar por un lado los halagos y la cordialidad afectada, y por el otro lado la austeridad, la dureza, la amargura, el desdn y el odio. Con una condescendencia decente nosotros podremos relacionarnos dulce y amigablemente con nuestro vecino, en palabras, acciones y con nuestro comportamiento en general. (Regla de Conducta.)

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EL DIA VEINTIDOS Su obediencia Francisco de Sales posea la Hermosa virtud de la obediencia en un grado eminente, por lo cual estamos justificados al afirmar que toda su vida fue un ejercicio continuo de la misma. Por que en medio de sus muchas y eminentes cualidades l era extraordinario por que siempre prefera el juicio de los dems al suyo propio; y ms an, por someter siempre su propia opinin a aquellos que eran menos experimentados que l, demostrando as su docilidad y su capacidad de desprenderse de sus propias inclinaciones. Es ms, muchas veces l se rebajaba a obedecer a sus siervos, an en materias diferentes; as pues, en una conversacin confidencial con un amigo, las siguientes palabras se le escaparon: Yo muy pocas veces sigo mi voluntad; yo prefiero ceder a la voluntad de los dems, en vez de inducirlos a lo que yo deseo. (Pere de la Riviere.) Un Ramillete Espiritual Oh, que cosa tan Buena es ser flexible con respecto a los dems. No solo los Santos nos han enseado la prctica de dejar a un lado nuestra propia voluntad, sino que nuestro Seor Mismo nos ha urgido la misma leccin en palabra y en ejemplo. Pero cmo en palabra? Qu significa este consejo de auto-abnegacin, de dejar a un lado nuestra propia voluntad y juicio en cada ocasin para poder seguir la voluntad y los juicios de los dems, y someternos a ellos excepto cuando esto ofende a Dios? (Discurso XV. De la Voluntad de Dios.)

EL DIA VEINTITRES Su condescendencia La obediencia voluntaria de Francisco de Sales siempre fue maravillosa, y por ella l realiz grandes obras en todas las ocasiones. Cuando l estaba con otros Obispos l permaneca callado y sereno, sometindose a todos sus deseos, a un grado tal que era casi doloroso para ellos. Cuando l estaba en medio de sus subalternos l consultaba sus deseos hasta el punto en que era prudente hacerlo. El ceda ante sus opiniones, se someta sin duda alguna a sus humores, sin importar cuan rudos o desagradables fueran estos y esto lo hizo sin discutir o sin manifestar enfado. Todo por amor a Aquel Quien por amor a nosotros se hizo obediente ante la muerte en la Cruz. (Pere de la Riviere.) Qu no hizo l para satisfacer la disposicin quejumbrosa de Mgr. Jean Francois, an cuando Francisco era doce aos ms mayor que l? Cuando Jean Francois fue su coadjutor a Francisco le gustaba que l tuviera precedencia. Hablando un da de su inclinacin por la sumisin a sus vecinos Francisco de Sales escribi, Monseor de Chalcedonia (su hermano) me ha corregido por esto y ahora me comporto de mejor manera, pero muchas veces cometo la misma culpa, y an cuando esta es muy pequea la reputacin de mis antiguos hbitos se adhiere a mi y una culpa vale por tres. 17

Un Ramillete Espiritual Dios nos ordena tener caridad para con nuestro vecino, y es una grandiosa caridad cuando permanecemos uno en ellos, y para esto no hay mejor medio que la dulzura y la condescendencia; gentil, humilde, la condescendencia debe acompaar todas nuestras acciones. Dios me ha mostrado Su voluntad en la voluntad de mis hermanos, y por eso yo obedezco a Dios tantas veces como los obedezco a ellos. (Discurso XV.)

EL DIA VEINTICUATRO Su prudencia La prudencia con la que Francisco de Sales proceda en todas sus acciones era muy admirable. Nada era ms deliberado, ms cuidadosamente considerado, o ms circunspecto que su conducta. El nunca hizo nada apurado, sin pensar ni afanado. El voluntariamente acept consejos, y nunca antepuso sus juicios a los de los dems. El nunca se precipitaba a la hora de hacer las cosas sino que las hacia paso a paso y esperaba paciente. As pues, si l no poda terminar una cosa un da, la terminaba el da siguiente. Su prudencia en el manejo de los asuntos era grandioso por que l nunca fue indulgente en sus demostraciones; a menos que Dios no fuera ofendido l se acomodaba al tiempo, el lugar y que las personas pudieran ser fcilmente persuadidas cuando se alegaban buenas razones. Esta prudencia era una prueba de los regalos que el Espritu Santo haba comunicado a su alma, y esto lo llev a hacer todo calladamente y simplemente sin buscarse a s mismo, y a darlo todo por nada y a hacer todo por todos. Su prudencia no tena nada en comn con la prudencia del mundo que no presta atencin a su consciencia, que nunca piensa en la eternidad y es enemigo de Jesucristo. (Pere de la Riviere.) Un Ramillete Espiritual La virtud de la prudencia debe ser practicada verdaderamente, ms que nada por que se parece a la sal espiritual y le da sabor y gusto a las otras virtudes; pero debera ser practicada de tal forma que la virtud de la simple confidencia pueda predominar en ella. (Discursos XII.)

EL DIA VEINTISEIS Su simplicidad como la de una paloma A Francisco de Sales no le gustaban las pretensiones ni los amaneramientos y detestaba la hipocresa; pero la simplicidad lo deleitaba. El siempre pona su corazn en sus labios y en sus acciones. El se comportaba con la franqueza ms grande hacia todas las personas; en resumen, su candor y sinceridad verdaderamente se asemejaban la simplicidad de una paloma. 18

El alma de Francisco de Sales fue baada en el ocano de las consolaciones interiores, su espritu se elevaba hacia las bvedas slidas de la devocin y su corazn se expanda libremente en la gloria del amor puro. Es por esto que l no haca nada compulsivamente, sino por amor, y amaba a Dios ms de lo que lo tema. El no estaba desordenadamente apegado a sus ejercicios espirituales; por que cuando la necesidad o la caridad para con su vecino lo requera, l los interrumpa sin dificultad ni remordimiento. El siempre estaba listo para dejar a Dios por Dios, y de con la misma alegra descenda la escalera de Jacobo hacia la accin mientras ascenda por ella hacia la contemplacin. Nada nunca lo perturbaba mientras que su Amo estuviera servido. Su alma era como un hermoso estndar, encendido por las consignas de la Voluntad Divina, que flotaba, se envolva y se desenvolva en el aliento del Espritu Santo. En el camino a la virtud, Francisco de Sales no dependa de las comunicaciones y las consolaciones interiores; y por ello l siempre estaba contento y nunca se quejaba ni se senta inquieto. (Pere de la Riviere.) Un Ramillete Espiritual El alma que es verdaderamente como una paloma, esto es, que ama a Dios con ternura, hace uso de los medios prescritos para su perfeccin, sin exaltacin y sin buscar otros medios. Esta dice: Mi Amado piensa por mi y yo confi en El. (Discursos.)

EL DIA VEINTISEIS Su resignacin La vida entera de Francisco de Sales era un ejercicio continuo de resignacin a la Voluntad de Dios. Esto era tan habitual para l que formalmente l nunca contrario, por medio de un acto contrario, renunci a la resolucin que haba tomado de perseverar en esta noble virtud. En medio de las adversidades su corazn permaneca imperturbable, y al confesar la justicia de los juicios Divinos l se aferraba amorosamente a ellos y humildemente besaba la vara con la que su buen Maestro se complaca en ponerlo a prueba. Cualquier preocupacin que l haya podido sentir en la parte interior de su alma, la parte superior de la misma dulcemente acceda a los decretos adorables de la Divina Providencia. (Pere de la Riviere.) Puede que yo, escribi l, diga esto en confidencia contigo. No hay ningn hombre en esta tierra que sienta las separaciones ms profundamente que yo; an as, considero las vanidades de este mundo como un asunto tan trivial que yo nunca regreso a Dios con sentimientos de amor ms grandes, que cuando El me ha golpeado o ha permitido que otros me golpeen. Yo estoy acostumbrado a decirle a las almas que se aplican a mi, que debemos elevar nuestros corazones como la Iglesia nos lo pide en el santo Sacrificio. (Cartas.) Un Ramillete Espiritual 19

No solo debemos someternos a que Dios nos ponga a prueba, sino que debemos someternos a su ser en el lugar en el que le complazca a El. (Cartas.)

EL DIA VEINTISIETE Su pobreza A su total desprendimiento de las riquezas terrestres, Francisco de Sales adhera una gran auto-abnegacin que esconda de su vista las conveniencias que l hubiera podido disfrutar legtimamente, y las inconveniencias que l experimentaba diariamente. Es por esto que l nunca pidi una camisa limpia, o un sombrero, o unos zapatos nuevos o una manta, sino que simplemente tomaba las cosas que sus sirvientes le ofrecan. Cuando l estaba en el campo felizmente afrontaba todas las incomodidades con las que l se encontraba, nunca se quejaba de la pobreza de los pueblos, ni de la suciedad de los hoteles, ni de las habitaciones sin muebles ni camas, ni de la mala comida o el mal servicio, ni de los caminos arduos, ni de la lluvia. Como una oveja humilde, l permita que aquellos que arreglaban el viaje rigieran sobre l, y felizmente se someta para poder tener la oportunidad de practicar la virtud de la pobreza. Para poder demostrar cuanto la valoraba, l amaba a los pobres ms tiernamente; especialmente a aquellos que vivan en la pobreza ms miserable, srdida y repulsiva. El tambin despreciaba todo lo que es transitorio y perecedero: la riqueza, los honores y las dignidades no lo encantaban de ninguna forma; su corazn estaba perfectamente desprendido de tales cosas. El slo aspiraba a la riqueza gloriosa del Cielo que lo elevaba por sobre s mismo y sobre las cosas del mundo; a l no le importaba nada ms y olvidaba todo lo que era terrenal. (Pere de la Riviere.) Un Ramillete Espiritual El hombre cuyo Corazn est en el Cielo no se preocupa por las cosas de la tierra. Mi deseo ms grande es sufrir por desear lo necesario, para as poder imitar a Jesucristo el Rey del pobre; yo nunca soy mas feliz que cuando estoy incomodo o cuando tengo que pasar necesidades. (Palabras de San Francisco de Sales.)

EL DIA VEINTIOCHO Su mortificacin San Antonio de Padua apareci ante Francisco de Sales una vez en la iglesia de los Franciscanos de Evian, y le dijo: As como yo, t desears el martirio y no lo obtendrs; t debes ser el instrumento de tu propio martirio. Desde esa noche, declara el bendito Obispo, yo tom la resolucin de mortificarme a m miso y de hacer uso de todas las oportunidades que se me presentaran, grandes y pequeas, para practicar la virtud Cristiana. 20

A partir de esta resolucin y de este empeo eman la perfeccin con la que l hacia todas las cosas, grandes y pequeas; y muchas veces l dijo que las cosas que nos molestan, y que nos hacen mas humildes, deben ser vistas como nuestro cautiverio y nuestro martirio Cristiano que, an cuando no es sangriento, de igual manera complace a Dios. Finalmente, l aadi, Aquel que se mortifica es suficientemente mrtir, pero en cuanto aquellos que ni se mortifican, ni afrontan con alegra las pruebas que les llegan de los dems, yo no se a que rango pueden aspirar en el Reino de Dios siendo que ellos no quieren ser ni mrtires ni confesores. (Madre F. M. de Chaugy.) Un Ramillete Espiritual Nosotros debemos morir para que Dios pueda vivir en nosotros, por que es imposible obtener la unin de nuestra alma con Dios a travs de otro medio que no sea el de la mortificacin. (Discurso XX.)

EL DIA VEINTINUEVE Su fortaleza Francisco de Sales era tan firme y constante en sus razonamientos concernientes a la forma en que haba que hacer las cosas, que todas las tormentas del infierno no habran podido sacudirlo. Y hablando verdaderamente, an cuando l nunca demostr un apuro impetuoso, o un entusiasmo violento o impaciente, l posea una generosidad maravillosa y la magnanimidad del coraje invencible. (Pere de la Riviere.) Nunca hubo un alma ms valerosa o ms generosa, o una ms capaz de soportar las injurias, o de perseverar en las obras que Dios le haba inspirado a hacer. El nunca rechaz nada, y siempre deca que cuando nuestro Seor nos ha asignado un asunto no debemos darnos por vencidos, sino que debemos tener coraje para superar todas las dificultades. Se necesita una gran fuerza mental para poder perseverar a la hora de hacer lo que est bien, como lo hizo Francisco de Sales. Quin lo vio echarse para atrs alguna vez, o quin lo vio perder siquiera la sombra de su modestia? Quin vio alguna vez que otros hayan perturbado su espritu o alborotado su alma? Por esta razn su corazn era perfectamente inocente. El nunca hizo nada con malicia ni con amargura de espritu. No, ciertamente nunca hubo un corazn ms gentil, humilde, generoso, agraciado o afable que el suyo. (Santa Chantal.) Un Ramillete Espiritual El regalo de la fortaleza y el coraje consiste en superarse a uno mismo para poder someternos a Dios, mortificando y sacando de nuestras almas todas las superficialidades y las imperfecciones que emanan del amor propio, sin retener ni una sola, no importa cuan pequea sea, y aspirando valientemente a la perfeccin ms alta sin sentir temor de las dificultades que se nos presenten en el camino que debemos recorrer para obtenerla. (Tercer Sermn del Pentecosts.) 21

EL TREINTAVO DIA Su vida interior Qu admirable era el orden que Dios haba establecido en la persona de Francisco de Sales! Todo en l estaba bien regulado y tan calmado, y la luz de Dios brillaba tan claramente en l que Dios poda ver todas sus acciones. Su entendimiento de aquellos asuntos que se refieren a la perfeccin espiritual era tan profundo que l poda distinguir entre los detalles ms pequeos y delicados, y su alma pura nunca poda voluntariamente soportar nada que viera como menos perfecto, por que su amor ferviente no le permita hacerlo. Esto no quiere decir que l nunca haya cometido ninguna imperfeccin, por que cuando l erraba era slo por sorpresa y enfermedad. Pero yo nunca vi que l se permitiera una imperfeccin, por ms pequea que esta fuera. Por el contrario, su alma era ms pura que el sol y ms blanca que la nieve, en todas sus acciones, resoluciones e intenciones. De hecho era toda pureza, toda humildad, toda simplicidad y toda unin con Dios. Me atrevo a decirlo? Si; lo dir. Me sola parecer que mi Francisco de Sales era un retrato viviente en el que el Hijo de Dios nuestro Seor estaba representado, por que verdaderamente el orden y la regularidad de esta santa alma era absolutamente sobrenatural y Divina. (Santa Chantal.) Un Ramillete Espiritual Vivir del espritu es pensar, hablar y actuar de acuerdo con las virtudes del espritu, y no de acuerdo con los sentidos y los sentimientos de la carne. Cules son las virtudes del espritu? La fe que nos muestra las verdades ms all del sentido; la esperanza que nos hace aspirar a las posesiones invisibles; la caridad que nos hace amar a Dios por sobre todas las cosas y a nuestro vecino como a nosotros mismos, no con un amor sensual, natural e interesado, sino con un amor puro y slido fundamentado en Dios. (Director Espiritual)

EL DIA TREINTA Y UNO Su apariencia En conclusin, Francisco de Sales fue un gran hombre en todo sentido de la palabra, y solo pequeo y modesto en sus propios ojos. Su figura era erecta y robusta, su estatura dominante, tenia hombros altos, una cabeza grande, casi calva; tena un cabello crespo de color castao, una frente amplia, cejas arqueadas, ojos azules, una nariz de buen corte, mejillas sonrojadas, una boca redonda y una barba larga y poblada. Su voz era profunda y tena una forma de hablar un poco lenta; sus manos eran grandes y fuertes. El caminaba firme y ociosamente; sus ademanes eran nobles y simples; y sus ropas siempre estaban bien arregladas. En cuanto a su mente, podemos decir que l era un hombre de pensamientos profundos, de un juicio maduro, de una inteligencia calmada que nada en el mundo poda perturbar, y tan ordenado y regular que l 22

nunca dejo nada de lo que tenia que hacer hoy para maana y raras veces hizo hoy lo que tenia que hacer maana, excepto en obediencia a los dictados de la prudencia. Era enemigo del apuro, paciente en todas las cosas, no despreciaba nada, sin importar cuan trivial fuera; era generoso y gentil con los nios, y en resumen tan perfecto en todas las cosas que realmente era la sal de la tierra, la luz del mundo y la lmpara puesta en el lugar del candelabro para iluminar a todos los que estuvieran en la casa. (Carlos Augusto de Sales.) Mi dulce y tierno padre, qu acaso no es tu deseo que yo pronuncie esta oracin desde el fondo de mi corazn? Que mi alma imite tus deseos, deje entrar el aroma de tu dulzura- que siempre ame tu gentileza, tu sumisin y tu simplicidad como la de una paloma. (Pere de la Riviere.) Un Ramillete Espiritual Lee las historias y las vidas de los Santos en las que, como en un espejo, tu puedes ver el modelo de la vida Cristiana, y hacer uso de sus acciones como un ejemplo beneficioso, conforme con tu vocacin. (Vida Devota, Parte II, cap. XVII.)

LETANIA DE SAN FRANCISCO DE SALES (Aprobada por el Espritu Santo) Seor ten misericordia de nosotros, Cristo ten misericordia de nosotros, Seor ten misericordia de nosotros, Cristo escchanos, Cristo gentilmente escchanos, Dios el Padre del Cielo, ten misericordia de nosotros. Dios el Hijo Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros. Dios el Espritu Santo, ten misericordia de nosotros. Santsima Trinidad un Dios, ten misericordia de nosotros. San Francisco admirable obispo, ora por nosotros. San Francisco amado de Dios, San Francisco imitador de Jesucristo, San Francisco lleno con los regalos del Seor, San Francisco favorito de la Madre de Dios, San Francisco ms devoto de los Santos, San Francisco ardiendo con el amor de la Cruz de Cristo, San Francisco ms cercanamente unido a la Divina Voluntad, San Francisco nave de la eleccin, San Francisco luz de la Iglesia, San Francisco modelo perfecto de la religin, San Francisco defensor de la Fe Catlica, 23

San Francisco buen pastor de tu pueblo, San Francisco predicador incomparable, San Francisco azote de la hereja, San Francisco sal de la tierra, San Francisco modelo de la justicia, San Francisco espejo de la humildad, San Francisco despreciador del mundo, San Francisco amante de la pobreza, San Francisco clase de dulzura, San Francisco conquistador de las pasiones carnales, San Francisco terror de los demonios, San Francisco apoyo misericordioso para los penitentes, San Francisco refugio de los pecadores, San Francisco providencia del pobre, San Francisco consolador de los afligidos, San Francisco ejemplo de la perfeccin, San Francisco arca de la santidad, San Francisco imitador de la pureza de los ngeles, San Francisco querubn de la sabidura, San Francisco serafn del amor, San Francisco nuestro santo Patriarca, San Francisco nuestra dulce luz, San Francisco nuestro poderoso protector, San Francisco nuestro gua por los caminos de Dios, San Francisco nuestro refugio, San Francisco emulador de los ngeles, San Francisco imitador de los Apstoles, San Francisco compartiendo en la gloria de los Mrtires, San Francisco gloria de los santos Confesores, San Francisco profesor y director de Vrgenes, San Francisco glorioso con-ciudadano de todos los Santos, Cordero de Dios Que quitas el pecado del mundo, perdnanos O Seor. Cordero de Dios Que quitas el pecado del mundo, gentilmente escchanos O Seor. Cordero de Dios Que quitas el pecado del mundo, ten misericordia de nosotros. V. Ora por nosotros O bendito Francisco de Sales, R. Para que podamos ser dignos de las promesas de Cristo. Oremos * O Dios, por Cuya Voluntad el bendito Francisco, Tu confesor y obispo, se hizo todas las cosas en todos los hombres por la salvacin de sus almas; permite misericordiosamente que, llenos con la dulzura de Tu amor, podamos obtener, a travs de su gua y sus consejos, y la ayuda de sus meritos, las dichas de la vida eterna. Amen. * Esta oracin fue compuesta por Alejandro VII, y entregada de su puo y letra junto con la corta beatificacin de San Francisco al Obispo de Puy el 28 de 24

Diciembre de 1661 en presencia de Fr. De Chaugy. (Cartas no publicadas de De Chaugy.) ORACIONES A SAN FRANCISCO DE SALES 1. Te saludo glorioso Padre San Francisco! Venero tu santa e inocente infancia que presagio tu santa vida y las virtudes que la adornaran. Te imploro que cuides de todos los nios de la santa Iglesia, obteniendo para ellos bien sea la gracia para que perseveren en su inocencia bautismal, o para que puedan recobrarla a travs de la contricin perfecta y ardua. Gloria al Padre, etc. 2. Te saludo glorioso Padre San Francisco, cuya juventud admirable era una imagen digna del Cielo. Como t eres el modelo perfecto de la juventud Cristiana, se tambin su fiel protector. Obtn para todas las almas jvenes la gracia para imitar tu ardiente piedad, tu pureza angelical, tu aversin por las cosas terrenales y tu fiel habilidad para recurrir a la Madre de Dios en medio de la tentacin. Gloria al Padre, etc. 3. Saludo glorioso Padre San Francisco, modelo de los santos ministerios del Seor, sacerdote por excelencia quien al comienzo de tu servicio en el altar dijiste como el profeta real: Tu, O Seor, eres la porcin de mi herencia; te suplico que pueda obtener de Dios todos los ministerios de la santa Iglesia y una parte abundante de tu espritu sacerdotal, para que sus trabajos y sus santas vidas puedan glorificar a Dios Todopoderoso. Gloria al Padre, etc. 4. Saludo glorioso Padre San Francisco, apstol incansable y devoto, quien con el precio de tu labor y tu sangre trajiste de vuelta al seno de la Santa Iglesia un gran numero de ovejas descarriadas; protege a tus sucesores nuestros misioneros quieres como tu traen las buenas nuevas a aquellos que duermen en la sombra de la muerte; a travs de tus oraciones permite que ellos sean bendecidos por Dios y que los nmeros de nios de la santa Iglesia puedan incrementar diariamente. Gloria al Padre, etc. 5. Saludo glorioso Padre San Francisco, el ms digno Pontfice amado de Dios y de los hombres, que has iluminado al mundo y encendido la caridad en el a travs de tu admirable doctrina y de tu santo ejemplo. T que fuiste tan devoto al hijo del Supremo Pontfice y Vicario de Jesucristo, obtn a travs de tus plegarias el triunfo de la santa Iglesia Romana, y esparce en el extranjero, a travs del cuerpo venerable del Episcopado, tu doble espritu de fuerza y de dulzura. Gloria al Padre, etc. 6. Saludo glorioso Padre San Francisco, fundador del santo Orden de la Visitacin, que fue destinado a honrar e imitar las ms valiosas virtudes del Corazn de Jess; obtn para todas las Ordenes religiosas, y especialmente para tu amado Instituto de la Visitacin, la gracia para que todos sus miembros sean santificados a travs de su observacin exacta y puntual de sus Reglas, en letra y en espritu. Gloria al Padre, etc. Saludo glorioso Padre San Francisco, admirable Director de almas, que as, como el amado discpulo del Corazn de Jesucristo, iluminaste la doctrina e impartiste tu divina enseanza, obtn para todos los Cristianos la gracia de la verdadera devocin, la generosidad al servicio de Dios, junto con las virtudes de la dulzura, la humildad, la simplicidad y la perfecta sumisin a la Divina Voluntad. Gloria al Padre, etc. 25

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