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BIODISEL
JESIKA GARCIA DOMINGUEZ
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El biodiésel es un biocarburante (nombre genérico de los biocombustibles para automoción) líquido
producido a partir de los aceites vegetales y grasas animales, siendo la colza, el girasol y la soja las
materias primas más utilizadas para este fin.
Las propiedades del biodiésel son prácticamente las mismas que las del gasóleo de automoción en
cuanto a densidad y número de cetano. Además, presenta un punto de inflamación superior. Por
todo ello, el biodiésel puede mezclarse con el gasóleo para su uso en motores e incluso sustituirlo
totalmente si se adaptan éstos convenientemente.
La ASTM (American Society for Testing and Material Standard) describe al biodiésel como
ésteres monoalquílicos de ácidos grasos de cadena larga derivados de lípidos renovables tales como
aceites vegetales o grasas de animales, y que se emplean en motores de ignición de compresión. Sin
embargo, los ésteres más utilizados, son los de metanol y etanol (obtenidos a partir de la
transesterificación de cualquier tipo de aceites vegetales o grasas animales o de la esterificación
de los ácidos grasos) debido a su bajo coste y sus ventajas químicas y físicas.
La glicerina subproducto del biodiésel
En la síntesis del biodiésel, se forman entre el aceite y el alcohol, normalmente metílico,
ésteres en una proporción aproximada del 90% más un 10% de glicerina. La glicerina representa
un subproducto muy valioso que de ser refinada a grado farmacológico puede llegar a cubrir los
costos operativos de una planta productora. La glicerina es eliminada del proceso cuando se
procede al lavado con agua. Sin embargo, la glicerina puede encontrarse en el biodiésel como
consecuencia de un proceso inapropiado, como puede ser una insuficiente separación de la fase
de glicerina o un insuficiente lavado con agua. La glicerina se emplea en la fabricación,
conservación, ablandamiento y humectación de gran cantidad de productos, éstos pueden ser
resinas alquídicas, celofán, tabaco, explosivos (nitroglicerina), fármacos y cosméticos, espumas
de uretano, alimentos y bebidas, etc.
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Así, como coproducto de la producción de biodiésel se obtendría glicerina, de calidades
farmacéutica e industrial. Estas glicerinas tienen un valor económico positivo y su
comercialización forma parte de la rentabilidad del biodiésel. Sin embargo, la creciente oferta
de glicerina está provocando ya una disminución de sus precios de venta con la consiguiente
problemática de merma de rentabilidad que ello supone para el sector del biodiésel. Al nivel
actual de producción, las glicerinas tienen suficientes salidas comerciales actualmente, pero
conseguir una producción de biodiésel de la magnitud del objetivo fijado para el 2010 podría
tener problemas en la saturación del mercado de glicerina, por lo que es especialmente
relevante asegurar los canales de comercialización de este producto.
Con el aumento de la producción de biodiésel, la glicerina se enfrenta a un reto de investigación
y desarrollo de cara a tener una salida para la misma debido a su aumento significativo en los
próximos años. Por ello, se deben buscar nuevas salidas y aplicaciones al producto final o bien
encontrar nuevas aplicaciones en las que ésta actúe como materia prima química.
Balance energético de la producción de biodiésel
El balance energético del biodiésel, considerando la diferencia entre la energía que produce 1kg.
de biodiésel y la energía necesaria para la producción del mismo, desde la fase agrícola hasta la
fase industrial es positiva al menos en un 30%. Por lo tanto puede ser considerada una actividad
sostenible.
Además de las condiciones favorables desde el punto de vista ecológica y energético merece
destacarse la posibilidad del empleo inmediato en los motores. El biodiésel quema
perfectamente sin requerir ningún tipo de modificación en motores existentes pudiendo
alimentarse alternativamente con el combustible diesel o en mezcla de ambos. Esta es la
diferencia importantes respecto de otras experiencias de sustitución de combustibles como la
del bioetanol, donde es necesario efectuar en los motores modificaciones irreversibles. El
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empleo de biodiésel aumenta la vida de los motores debido a que posee un poder lubricante
mayor, mientras que el consumo de combustible, la autoignición, la potencia y el torque del
motor permanecen inalterados.
En el marco del Proyecto Mesoamérica, autoridades mexicanas presentaron la primera planta y
Centro de Investigación de Biodiesel en Puerto Chiapas (México). El proyecto tiene el objetivo
de producir biodiesel para el transporte público y en el futuro, para la industria.
El Proyecto Mesoamérica es un mecanismo de diálogo y coordinación de esfuerzos de
cooperación, desarrollo e integración entre países de la región. Entre los proyectos
emblemáticos se encuentra el Programa Mesoamericano de Biocombustibles y la instalación de
plantas piloto de biocombustibles en países miembros del Proyecto Mesoamérica.
Las condiciones geográficas y socioeconómicas favorecieron el establecimiento de este
proyecto en Chiapas. La planta de producción cuenta con un centro de la investigación provisto
de laboratorios y técnicos especialistas que evalúan los diferentes procesos y porcentajes de
reactivos, para tener un amplio conocimiento de la producción de biodiesel; y de esta manera
abaratar los costes de producción.
Un componente adicional de la planta de Biodiesel de Chiapas es que funciona casi en su
totalidad con energía solar, desde la iluminación, el sistema eléctrico de las oficinas, hasta
ciertos procesos de producción de alimentos. Para lograr estas metas se requeriría una
inversión de alrededor de US$ 160 millones en los próximos años y a más largo plazo una
inversión en 45 destilerías independientes de jugo de caña supondría US$ 2.25 miles de
millones distribuidos a lo largo de varios años y más allá de 2012. México se beneficiaría de la
introducción del etanol como combustible de muchas formas:
creación de empleo, desarrollo de la economía rural, ampliación de las infraestructuras sociales
en zonas rurales, mejora de la seguridad energética, conservación de los recursos petrolíferos,
mejor gestión del agua, expansión de la agricultura a tierras más secas cosechando cultivos
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resilientes, como cultivos anuales múltiples como el sorgo dulce, ahorro en los intercambios
exteriores, motivación de la comunidad científica y tecnológica, incentivos a la industria de
bienes de producción, mejora del medio ambiente local y global.
El equipamiento para la fabricación de etanol y la generación combinada de calor y electricidad,
en el caso del bagazo de caña, podrían tener un índice de nacionalización de casi el 100% en
México, creando empleos de calidad y fortaleciendo la industria. La reducción de las
importaciones de gasolina y MTBE para el escenario en que todas las gasolinas en México fueran
mezclas del 10% de etanol supondría un ahorro en la balanza de pagos de hasta US$ 2.0 mil
millones. La venta de bonos de carbono a través de proyectos MDL podría potencialmente
añadirse a este beneficio. Para el escenario de mayor penetración de etanol se espera una
mitigación de 10.6 millones t CO2 eq/año con base en una producción a partir de caña de azúcar.