SE VAN A PRESENTAR CUATRO SITUACIONES DISTINTAS QUE SE RELACIONAN POR
UN EJE TEMÁTICO COMÚN: LA IDEA DE TIEMPO.
Efectos sonoros y de imágenes:
TRES DIAPOSITIVAS CON ACEPCIONES DISTINTAS DE LA PALABRA “TIEMPO”
Música para introducir las escenas
VESTUARIO GENERAL: calzas o pantalones negros, alpargatas negras (o calzado negro) Remera o camisa negra
(sobre esta ropa se agregarán las específicas de cada escena)
VESTUARIO SEGÚN LA ESCENA:
1. Burocracia (Escena IV de Geometrías)
Vestido (1)
Sacos de vestir de Mujer (colores oscuros) (7)
2. La cantante Calva
Traje de hombre
Vestido elegante
3. Madre e hija
4. El hospital
Delantales de doctores (3)
Uniforme de colectivero (1)
.
ESCENA VI: Macocos, geometría de un viaje
Introducción musical. Sobre el muro se proyecta una diapositiva con el texto con una definición de la palabra
“tiempo” sacada de un diccionario cualquiera. Por la izquierda entra la fila de empleados de oficina oficial,
cruza todo el escenario y el el otro extremo se detiene.
1 EMPLEADA: ¡Otro!
MUJER: Buen día.
1 EMPLEADA: Buenos días.
MUJER: Hola ¿Qué tal?, se acuerda de mí.
1EMPLEADA: Mire: atiendo a mucha gente por día, la verdad es que no me acuerdo de usted.
MUJER: Me imagino, me imagino, pero yo vine la semana pasada, y bueno creo que hoy termino el trámite, me
vine tempranito, son las 8 y traje todo lo que usted me dijo; vamos, revise.., revise... (entrega papeles ajados)
1 EMPLEADA: (Mirando los papeles) Pero acá le falta la cédula verde.
MUJER: Pero usted la semana pasada no me dijo nada.
1 EMPLEADA: ¿No le llegó la solicitud?
MUJER: No, a mi casa no llegó nada.
1 EMPLEADA: Pero usted hoy queda en infracción.
MUJER: No, yo tengo una prórroga por 40 días.
1 EMPLEADA: Sí, pero se vence hoy.
MUJER: No, no puede ser...
1 EMPLEADA: Mire, vaya a la oficina de enfrente y averigüe. (Gritando y mirando sobre el hombro de la mujer)
¡Otro!
(El mismo EMPLEADA cruza el escenario y se para en el otro extremo, la MUJER se acerca preocupada y le
explica el tramite.)
2 EMPLEADA: ¡Otro!
MUJER: Mire, no sé qué pasó, YO vine la semana pasada y me dijeron que estaba todo en orden...
2ª EMPLEADA: A ver.., pero acá le falta la cédula verde.
MUJER: Sí, no sé...
2ª EMPLEADA: ¿No le llegó la solicitud?
MUJER: No, a mi casa no llegó nada.
2ª EMPLEADA: Pero usted queda en infracción hoy.
MUJER: Pero yo tenía una prórroga...
2ª EMPLEADA: (Tiene el tic de guiñar un ojo.) Y ya son las 9 menos ¼ y todavía no resolvió esto. Mire vamos a
hacer una cosa, vaya al primer subsuelo y pregunte por Mabel de parte de Mabel, ella le va a dar una mano, porque
si va hasta Alem al 1300 no va llegar. ¡Otro!
3ª EMPLEADA: ¡Otro!
MUJER: (Cómplice.) Mabel... (Se acerca sobradoramente.) Qué tal...
3ª EMPLEADA: (Tomando la carpeta.) A usted le falta la cédula ver MUJER Ajá...
3ª EMPLEADA: Pero usted queda en infracción hoy.
MUJER: Upa...
3ª EMPLEADA: Esto lo va a tener que resolver en Alem al 1300.
MUJER: (Guiñando un ojo.) Pero yo vengo de parte de Mabel y bueno me dijo que usted... Que lo podía arreglar...
Que había una manera...
3ª EMPLEADA: Mire señora, no lo entiendo. Acá va todo por derecha, va a tener que ir hasta Alem al 1300...
MUJER: Pero Mabelita...
3ª EMPLEADA: Ya son las 10 de la mañana y si no se apura queda en infracción.
MUJER: Pero no me hagas esto ¡Por favor!
3ª EMPLEADA: ¡Otro!
(La MUJER cruza el escenario corriendo pero casi sin avanzar mientras que en el otro extremo, se forma una fila
de dos clientes enfrente de la EMPLEADA. Uno es ciego. El MUJER llega corriendo y se lleva por delante al
ciego.)
CIEGO: (Apuntando con su bastón a cualquier parte.) Atrás vivillo!
4ª EMPLEADA: ¡Otro!
CLIENTE 1: Sí, yo venía por la cédula verde.
4ª EMPLEADA: No, imposible. ¡Otro!
CIEGO: ¿Cédula verde para discapacitados?
4ª EMPLEADA: Tercer subsuelo por escalera. ¡Otro!
MUJER: (Vencida.) No. yo venia por la cédu...
EMPLEADA: (Le sella los papeles.) Listo. Estamos trabajando para usted. ¡Otro!
(El MUJER sin comprender, vuelve a cruzar el escenario corriendo desesperadamente, pero avanzando muy
lentamente y, agitado, llega al otro extremo.)
5ª EMPLEADA: ¡Otro!
MUJER: ¡Uff! ¡Llegué! Vengo desde Alem al 1300.
5ª EMPLEADA: Muy bien ya está todo en orden parece que hoy termina el trámite, ¿eh?
(Suena un timbre interpretado por el mismo EMPLEADA y se escucha una voz en off.)
0FF: ¡Relevo!
EMPLEADA: Espere un momentito ya lo van a atender.
(La EMPLEADA sale. Entra 6ª empleada.)
MUJER: ¡Pero cómo?! ¡Yo dejé de ir a trabajar por hacer este trámite! ¡Ahora me cambian de persona, tengo que
empezar todo de nuevo! ¡Estoy desde las 8 de la mañana!
6ª EMPLEADA: ¡Pará, pará, pará! ¡Yo recién empiezo a laburar! ¡Hoy es lunes y estamos cansados todos!
(El MUJER le estrella la carpeta en el pecho.)
6ª EMPLEADA: ¿Le falta la cédula verde?
MUJER: ¡No, ahí está!
6ª EMPLEADA: Nos levantamos un poco nerviosas...
MUJER: Mm.
6ª EMPLEADA: Bueno está todo en orden, vaya a enfrente así le hacen el último sellado. ¡Otro!
(El MUJER cruza el escenario rapidísimo y espera la EMPLEADA ansiosa.)
6ª EMPLEADA: ¡Otro!
MUJER: ¡Sí!
(En el momento en que le entrega la carpeta aparece otro empleado que sobre la ventanilla le alcanza unos
papeles)
7ª EMPLEADA : Tomá, Mabelita, sellame estos formularios. Metele que cerramos. (La MUJER se vuelve loca le
arranca los papeles a la EMPLEADA 7ª y exige que le sellen los suyos. La EMPLEADA llama a alguien de
seguridad que entra al escenario y con un toque en la clavícula, la reduce.)
SEGURIDAD: Tranquila, eh! Junte todos los papeles y termine el trámite (Se dirige a la cajera.) Chau Mabel, te
dejo.
EMPLEADA: Qué loca que está la gente... (La MUJER junta todos los papeles dispersos por el piso lo más rápido
posible y se los lleva a la EMPLEADA.)
EMPLEADA: ¡Otro! (Un instante antes de que llegue la MUJER el cajero cierra la ventanilla.) ¡Cerró!! (Por el
otro extremo aparece otra EMPLEADA, la MUJER desesperada va a entregar sus papeles y la cajera también le
cierra la ventanilla en la cara.. La MUJER descubre a una tercer cajera que cuando la ve venir cierra su
ventanilla, queda impotente en el medio del escenario y entra el primera EMPLEADA gritando.)
EMPLEADA: ¡Ya cerramos. La gente con numeritos los guarda para mañana!
(Apagón.)
ESCENA 1: LA CANTANTE CALVA
Se escucha una introducción musical similar a la del comienzo de la escena VI. Se proyecta una diapositiva con
otra acepción de diccionario de la palabra ‘Tiempo”.
Interior burgués inglés, con sillones ingleses. Velada inglesa. El señor SMITH, inglés, en su sillón y con sus
zapatillas inglesas, fuma su pipa inglesa y lee un diario inglés, junto a una chimenea inglesa. Tiene anteojos
ingleses y un bigotito gris inglés. A su lado, en otro sillón inglés, la señora SMITH, inglesa, remienda unos
calcetines ingleses. Un largo momento de silencio inglés. El reloj de chimenea inglés hace oír diecisiete toques
ingleses.
SRA. SMITH:
- ¡Vaya, son las nueve! Hemos comido sopa, pescado, patatas con tocino, y ensalada inglesa. Los niños han bebido
agua inglesa. Hemos comido bien esta noche. Eso es porque vivimos en los suburbios de Londres y nos
apellidamos Smith.
SR. SMITH: (continuando su lectura, chasquea la lengua).
SRA. SMITH:
- Las patatas están muy bien con tocino, y el aceite de la ensalada no estaba rancio. El aceite del almacenero de la
esquina es de mucho mejor calidad que el aceite del almacenero de enfrente, y también mejor que el aceite del
almacenero del final de la cuesta. Pero con ello no quiero decir que el aceite de aquéllos sea malo.
SR. SMITH: (continuando su lectura, chasquea la lengua).
SRA. SMITH:
- Sin embargo, el aceite del almacenero de la esquina sigue siendo el mejor.
SR. SMITH: (continuando su lectura, chasquea la lengua).
SRA. SMITH:
- Esta vez Mary ha cocido bien las patatas. La vez anterior no las había cocido bien. A mí no me gustan sino
cuando están bien cocidas.
SR. SMITH: (continuando su lectura, chasquea la lengua).
SRA. SMITH:
- El pescado era fresco. Me he chupado los dedos. Lo he repetido dos veces. No, tres veces. Eso me hace ir al
retrete. Tú también has comido tres raciones. Sin embargo, la tercera vez has tomado menos que las dos primeras,
en tanto que yo he tomado mucho más. Esta noche he comido mejor que tú. ¿Cómo es eso? Ordinariamente eres tú
quien come más. No es el apetito lo que te falta.
SR. SMITH: (continuando su lectura, chasquea la lengua).
SRA. SMITH:
- No obstante, la sopa estaba quizás un poco demasiado salada. Tenía más sal que tú. ¡Ja, ja! Tenía también
demasiados puerros y no las cebollas suficientes. Lamento no haberle aconsejado a Mary que le añadiera un poco
de anís estrellado. La próxima vez me ocuparé de ello.
SR. SMITH: (continuando su lectura, chasquea la lengua).
SRA. SMITH:
- Nuestro rapazuelo habría querido beber cerveza, le gustaría beberla a grandes tragos, pues se te parece. ¿Has visto
cómo en la mesa tenía la vista fija en la botella? Pero yo vertí en su vaso agua de la garrafa. Tenía sed y la bebió.
Elena se parece a mí: es buena mujer de su casa, económica, y toca el piano. Nunca pide de beber cerveza inglesa.
Es como nuestra hijita, que sólo bebe leche y no come más que gachas. Se ve que sólo tiene dos años. Se llama
Peggy. La tarta de membrillo y de fríjoles estaba formidable. Tal vez habría estado bien beber, en el postre, un
vasito de vino de Borgoña australiano, pero no he llevado el vino a la mesa para no dar a los niños un mal ejemplo
de gula. Hay que enseñarles a ser sobrios y mesurados en la vida.
SR. SMITH: (continuando su lectura, chasquea la lengua).
SRA. SMITH:
- La señora Parker conoce un almacenero rumano, llamado Popesco Rosenfeld, que acaba de llegar de
Constantinopla. Es un gran especialista en yogurt. Posee diploma de la escuela de fabricantes de yogurt de
Andrinópolis. Mañana iré a comprarle una gran olla de yogurt rumano folklórico. No hay con frecuencia cosas
como ésa aquí, en los alrededores de Londres.
SR. SMITH: (continuando su lectura, chasquea la lengua).
SRA. SMITH:
- El yogurt es excelente para el estómago, los riñones, el apéndice y la apoteosis. Eso es lo que me dijo el doctor
Mackenzie-King, que atiende a los niños de nuestros vecinos, los Johns. Es un buen médico. Se puede tener
confianza en él. Nunca recomienda más medicamentos que los que ha experimentado él mismo. Antes de operar a
Parker se hizo operar el hígado sin estar enfermo.
SR. SMITH:
- Pero, entonces, ¿cómo es posible que el doctor saliera bien de la operación y Parker muriera a consecuencia de
ella?
SRA. SMITH:
- Porque la operación dio buen resultado en el caso del doctor y no en el de Parker.
SR. SMITH:
- Entonces Mackenzie no es un buen médico. La operación habría debido dar buen resultado en los dos o los dos
habrían debido morir.
SRA. SMITH:
- ¿Por qué?
SR. SMITH:
- Un médico concienzudo debe morir con el enfermo si no pueden curarse juntos. El capitán de un barco perece con
el barco, en el agua. No le sobrevive.
SRA. SMITH:
- No se puede comparar a un enfermo con un barco.
SR. SMITH:
- ¿Por qué no? El barco tiene también sus enfermedades; además tu doctor es tan sano como un barco; también por
eso debía perecer al mismo tiempo que el enfermo, como el doctor y su barco.
SRA. SMITH:
- ¡Ah! ¡No había pensado en eso!... Tal vez sea justo... Entonces, ¿cuál es tu conclusión?
SR. SMITH:
- Que todos los doctores no son más que charlatanes. Y también todos los enfermos. Sólo la marina es honrada en
Inglaterra.
SRA. SMITH:
- Pero no los marinos.
SR. SMITH:
- Naturalmente.
Pausa.
SR. SMITH (sigue leyendo el diario):
- Hay algo que no comprendo. ¿Por qué en la sección del registro civil del diario dan siempre la edad de las
personas muertas y nunca la de los recién nacidos? Es absurdo.
SRA. SMITH:
- ¡Nunca me lo había preguntado!
Otro momento de silencio. El reloj suena siete veces. Silencio. El reloj suena tres veces. Silencio. El reloj no suena
ninguna vez.
SR. SMITH(siempre absorto en su diario):
- Mira, aquí dice que Bobby Watson ha muerto.
SRA. SMITH:
- ¡Oh, Dios mío! ¡Pobre! ¿Cuándo ha muerto?
SR. SMITH:
- ¿Por qué pones esa cara de asombro? Lo sabías muy bien. Murió hace dos años. Recuerda que asistimos a su
entierro hace año y medio.
SRA. SMITH:
- Claro está que lo recuerdo. Lo recordé en seguida, pero no comprendo por qué te has mostrado tan sorprendido al
ver eso en el diario.
SR. SMITH:
- Eso no estaba en el diario. Hace ya tres años que hablaron de su muerte. ¡Lo he recordado por asociación de
ideas!
SRA. SMITH:
- ¡Qué lástima! Se conservaba tan bien.
SR. SMITH:
- Era el cadáver más lindo de Gran Bretaña. No representaba la edad que tenía. Pobre Bobby, llevaba cuatro años
muerto y estaba todavía caliente. Era un verdadero cadáver viviente. ¡Y qué alegre era!
SRA. SMITH:
- La pobre Bobby.
SR. SMITH:
- Querrás decir "el" pobre Bobby.
SRA. SMITH:
- No, me refiero a su mujer. Se llama Bobby como él, Bobby Watson. Como tenían el mismo nombre no se les
podía distinguir cuando se les veía juntos. Sólo después de la muerte de él se pudo saber con seguridad quién era el
uno y quién la otra. Sin embargo, todavía al presente hay personas que la confunden con el muerto y le dan el
pésame. ¿La conoces?
SR. SMITH:
- Sólo la he visto una vez, por casualidad, en el entierro de Bobby.
SRA. SMITH:
- Yo no la he visto nunca. ¿Es bella?
SR. SMITH:
- Tiene facciones regulares, pero no se puede decir que sea bella. Es demasiado grande y demasiado fuerte. Sus
facciones no son regulares, pero se puede decir que es muy bella. Es un poco excesivamente pequeña y delgada y
profesora de canto.
El reloj suena cinco veces. Pausa larga.
SRA. SMITH:
- ¿Y cuándo van a casarse los dos?
SR. SMITH:
- En la primavera próxima lo más tarde.
SRA. SMITH:
- Sin duda habrá que ir a su casamiento.
SR. SMITH:
- Habrá que hacerles un regalo de boda. Me pregunto cuál.
SRA. SMITH:
- ¿Por qué no hemos de regalarles una de las siete bandejas de plata que nos regalaron cuando nos casamos y nunca
nos han servido para nada?... Es triste para ella haberse quedado viuda tan joven.
SR. SMITH:
- Por suerte no han tenido hijos.
SRA. SMITH:
- ¡Sólo les falta eso! ¡Hijos! ¡Pobre mujer, qué habría hecho con ellos!
SR. SMITH:
- Es todavía joven. Muy bien puede volver a casarse. El luto le sienta bien.
SRA. SMITH:
- ¿Pero quién cuidará de sus hijos? Sabes muy bien que tienen un muchacho y una muchacha. ¿Cómo se llaman?
SR. SMITH:
- Bobby y Bobby, como sus padres. El tío de Bobby Watson, el viejo Bobby Watson, es rico y quiere al muchacho.
Muy bien podría encargarse de la educación de Bobby.
SRA. SMITH:
- Sería natural. Y la tía de Bobby Watson, la vieja Bobby Watson, podría muy bien, a su vez, encargarse de la
educación de Bobby Watson, la hija de Bobby Watson. Así la mamá de Bobby Watson, Bobby, podría volver a
casarse. ¿Tiene a alguien en vista?
SR. SMITH:
- Sí, a un primo de Bobby Watson.
SRA. SMITH:
- ¿Quién? ¿Bobby Watson?
SR. SMITH:
- ¿De qué Bobby Watson hablas?
SRA. SMITH:
- De Bobby Watson, el hijo del viejo Bobby Watson, el otro tío de Bobby Watson, el muerto.
SR. SMITH:
- No, no es ése, es otro. Es Bobby Watson, el hijo de la vieja Bobby Watson, la tía de Bobby Watson, el muerto.
SRA. SMITH:
- ¿Te refieres a Bobby Watson el viajante de comercio?
SR. SMITH:
- Todos los Bobby Watson son viajantes de comercio.
SRA. SMITH:
- ¡Qué oficio duro! Sin embargo, se hacen buenos negocios.
SR. SMITH:
- Sí, cuando no hay competencia.
SRA. SMITH:
- ¿Y cuándo no hay competencia?
SR. SMITH:
- Los martes, jueves y martes.
SRA. SMITH:
- ¿Tres días por semana? ¿Y qué hace Bobby Watson durante ese tiempo?
SR. SMITH:
- Descansa, duerme.
SRA. SMITH:
- ¿Pero por qué no trabaja durante esos tres días si no hay competencia?
SR. SMITH:
- No puedo saberlo todo. ¡No puedo responder a todas tus preguntas idiotas!
SRA. SMITH(ofendida:
- ¿Dices eso para humillarme?
SR. SMITH(sonriente):
- Sabes muy bien que no.
SRA. SMITH:
- ¡Todos los hombres son iguales! Os quedáis ahí durante todo el día, con el cigarrillo en la boca, o bien armáis un
escándalo y ponéis morros cincuenta veces al día, si no os dedicáis a beber sin interrupción.
SR. SMITH:
- ¿Pero qué dirías si vieses a los hombres hacer como las mujeres, fumar durante todo el día, empolvarse, ponerse
rouge en los labios, beber whisky?
SRA. SMITH:
- Yo me río de todo eso. Pero si lo dices para molestarme, entonces... ¡sabes bien que no me gustan las bromas
de esa clase!
Arroja muy lejos los calcetines y muestra los dientes. Se levanta.
SR. SMITH(se levanta también y se acerca su esposa, tiernamente):
- ¡Oh, mi pollita asada! ¿Por qué escupes fuego? Sabes muy bien que lo digo por reír. (La toma por la cintura y la
abraza.) ¡Qué ridícula pareja de viejos enamorados formamos! Ven, vamos a apaciguarnos y acostarnos.
MADRE E HIJA (hay que armar esta escena)
Situación: (hija de padres divorciados) Espera de hija en domicilio de su madre. Ante la llegada de ésta hay
una discusión:
Objetivo de la madre: echar a su hija para arreglarse y salir
Objetivo de la hija: quedarse (no estar sola)
(Improvisación de Mariel)
Tarea: anotar frases que vayan armando el diálogo. Traten de
rescatar frases hechas que siempre se dicen en situaciones similares
entre padres e hijos.
Escena VII Macocos, geometría de un viaje
Se escucha una introducción musical similar a la del comienzo de la escena VI. Se proyecta una diapositiva con
otra acepción de diccionario de la palabra ‘Tiempo” y al terminar la introducción se escuchan gritos en off. Hay
un médico sentado en el medio del escenario leyendo una revista.
OFF: Tengo el análisis de orina. doctor.
-Estoy mal de la próstata.
-Estoy desde las 5 de la mañana, doctor.
(Entra un colectivero.)
C0LECTIVERO: (Mirando a donde provienen las voces. Le explica al paciente que grita) No, no tengo número.
Vengo por lo análi nada ma’. Dejé el Coche en la puerta. (Al doctor.) Como le va Wolf...
DOCTOR: ¿Como?
COLECTIVERO: Wolf... Wolen... Wuols,,,
DOCTOR: ¡Doctor Wolf! ¡Doctor!
COLECTIVERO: Perdón, Dotor. Se acuerda de mí, Martín Martínez, el del bultito en el brazo. Le traje los análi
que me pidió.
DocroR: ¿Yo se los pedí?
COLECTIVERO: Sí, me dijo: “Tráigamelo urgente”. Y bueno, una semana y se los traje.
DOCTOR: (Sacude la radiografía y la mira a trasluz.) Y dígame,. ¿Cuándo se hizo esto?
COLECTIVERO: El miércole usted me dijo urgente y los hice el rniércole.
DoCTOR: ¿Usted vino solo?
COLECTIVERO: No, estoy con veinte personas en el coletivo. (El doctor lo mira mal) No se ofenda dotor, es un
chiste...
DOCTOR: ¿Y usted, cómo se siente?
COLECIVERO: Perfeto, como toda la vida dotor.
DocToR: Me permite, voy a hacer una consultita médica, Adolfo estás por ahí. (Entra otro doctor.)
ADOLFO: ¿Cómo está doctor Wolf, cómo andá? (El doctor le muestra la radiografía.) ¡Pero este tipo esta hecho
bolsa, che! (El doctor le muestra que el paciente esta parado al lado del él) (Al paciente, falsamente amistoso,)
¿Qué hacés campeón, cómo estas? (Le toma el pulso y le hace un gesto de que está muy bien. Por detrás cruza otro
doctor con una pierna ortopédica sobre el hombro.)
HORACIO: Hola, qué tal, ¿cómo va?
DOCTOR: Pará, pará. Vamos a hacer una junta médica súbita. Chequeame estos estudios.
HORACIO: ¿Dónde metieron a este fiambre? (Los otros doctores le señalan al Colectivero.) Oh... ¿Tiene hijos?
(El Colectivero, con la mano, le indica uno.) ¿Esposa? (También con la mano, el Colectivero, le indica dos. Los
tres doctores se esconden detrás de las placas y se van descubriendo de a Uno.)
ADoLFo: Espeluznante!
DocToR: ¡Espantoso!
HoicIO: ¡Horroroso!.
ADoLFo: ¡Margarita, una orden de internación! (Sale.)
HORACIO: ¡Clarita prepárame todo en la 8! (Sale.)
(Entran los doctores con una silla de ruedas y un suero que le colocan bruscamente. Horacio lo saca del
escenario.)
DOCTOR: Margarita preparame un quirófano, y que le pongan el batín verde. Y si el paciente vino sólo, tiene
derecho a hacer una llamada. -
ADOLFO: (Mientras sale junto al doctor.) Che doctor Wolf, che, ese tipo no tenía conciencia.
DOCTOR: A la gente le cuesta cada vez más darse cuenta cuando le queda poco tiempo.
(Apagón.)