Retruécano
En retórica, un retruécano (o conmutación), dentro de las figuras literarias, es una de las
figuras de repetición. Consiste en un quiasmo al que se le ha añadido también el cruce de
las funciones sintácticas de los términos implicados. En otras palabras, el retruécano es la
reorganización diferente de los elementos de una oración en otra oración subsiguiente, en la
que se invierte la posición de los términos que se repiten, de manera que el sentido de la
segunda oración contraste con el de la primera.
Por ejemplo, «hay muchos que siendo pobres merecen ser ricos, y en siendo ricos merecen
ser pobres.» (Quevedo). En este ejemplo tenemos, en primer lugar, el quiasmo que consiste
en el intercambio de posición en el texto de los términos pobres y ricos; pero, en este caso,
se habla de retruécano porque, además, las funciones sintácticas también han sido
cruzadas: en su primera aparición, ricos es el atributo de ser; pero en la siguiente frase, el
atributo pasa a ser pobres.
Ejemplos
1-"Muchos de los que viven merecen la muerte.
Muchos de los que mueren merecen vivir.
¿Puedes devolver la vida?"
2-Si tu vida fuera mi vida moriría de pena
No me acuerdo, pero no es cierto
Y si es cierto, no me acuerdo
No me acuerdo hoy
Hipérbaton
El hipérbaton o hipérbato (plural, hipérbatos; del griego ὑπέρβατον, «transposición») es
la figura literaria que consiste en trastocar o desordenar el orden natural sintáctico de la
oración, que en la lengua española es Sujeto + Verbo + Complementos y, dentro del
sintagma, Elemento rector + Elemento regido.
Se distinguen cuatro tipos de hipérbatos: la tmesis, que consiste en intercalar una palabra
entre dos elementos de otra compuesta; el paréntesis, que consiste en introducir en una
frase una interjección u oración con entonación distinta; la anástrofe, que consiste en
posponer la preposición al sustantivo cuyo caso rige, y la histerología, que consiste en
alterar el orden de las palabras y decir primero lo que debería ir después.
Casi siempre obedece a cualquiera de estos dos motivos: el deseo de imitar la sintaxis del
latín, lengua en la cual el verbo se sitúa al final de la oración, o bien destacar o subrayar el
significado del elemento desplazado de su posición normal, casi siempre para llevarlo al
primer lugar de la frase. Menos artísticamente, se usa también por las razones métricas de
situar un acento necesario, facilitar una sinalefa o hacer posible una rima.
Fue un recurso especialmente utilizado en los periodos cortesanos de la historia de la
literatura cuyo objetivo era hacer más noble el lenguaje, especialmente en la prosa
latinizante del siglo XV y en la estética del Barroco conocida como Culteranismo.
1-Pasos de un peregrino son, errante,
Cuantos me dictó versos dulce Musa
En soledad confusa,
Perdidos unos, otros inspirados.
2-Del monte en la ladera
por mi mano plantado tengo un huerto.
3-A Dafne ya los brazos le crecían.
4-Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.
Antítesis
Dos palabras, conceptos, ideas u oraciones mutuamente contradictorias son contrapuestas.
De este modo la contraposición o la contradicción se realza. Con una antítesis se puede
conseguir una refutación. Una antítesis es generalmente encabezada con la palabra "pero".
En la dialéctica de Hegel y el idealismo alemán, la antítesis forma junto con la tesis una
síntesis.
Ejemplos
Mis arreos son las armas
mi descanso, el pelear
mi cama, las duras peñas
mi dormir, siempre velar.
(Anónimo, Romance)1
Eres como la Rosa
de Alejandría,
colorada de noche,
blanca de día.
(tradicional)2
José Agustín Goytisolo escribió estos versos:
Los niños van por el sol
y las niñas, por la luna.3
Federico Novalis:
harto está el corazón, vacío el mundo.4
Pablo Neruda escribió:
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.5
Rubén Darío:
Cuando quiero llorar no lloro,
y, a veces, lloro sin querer.6