Díaz Portillo
CAPITULO 15 SELECCIÓN DE PACIENTES
La selección atiende factores como la motivación del paciente, el nivel de angustia, las
metas de tratamiento y el enlace inicial entre terapeuta y paciente (es decir, la disposición
del paciente ante el tratamiento grupal en general).
El proceso diagnóstico en terapia grupal constituye el proceso de selección. Incluye la
evaluación de la referencia del paciente a un determinado grupo terapéutico, lo que
implica el diagnostico o consideración de su agrupabilidad.
SELECCIÓN REALIZADA ENFORMA INDIVIDUAL
Según el interés delos terapeutas y la institución se realizan una o varias entrevistas con el
candidato al grupo terapéutico para determinar el diagnóstico nosológico basado en el
motivo de consulta, sintomatología y estado mental, el diagnóstico caracterológico o de la
personalidad, fundamentado en los patrones repetitivos de conducta, el diagnostico de la
integridad e integración de las estructuras intrapsíquicas, el éxito o fracaso en las tareas
propias de cada fase del desarrollo, conciencia de enfermedad, capacidad de insight y
motivación.
La disminución de la ansiedad y confusión permite el establecimiento de un vínculo inicial
entre paciente y terapeuta, Grotjahn recomienda valorar la capacidad para establecer
relaciones primaria mínimas, grado de perturbación sexual, fortalezas yoicas y desarrollo
del super yo.
Kadis investiga los factores de índice de reacción a la angustia, la identificación y empatía
con otros, fortalezas del yo y conexión de los sistemas de defensa del paciente.
Palacios y Zinmermann, la valoración de los pacientes se basa en los postulados clásicos:
-La estructura de la personalidad, que para la inclusión en grupos heterogéneos, abiertos,
debe de ser neurótica.
-Relaciones de objeto, que deben de estar cercanos a las relaciones de objeto totales y
poseer movilidad de roles.
-Factores externos que desglosan en razones físicas que contribuyen a la racionalización
de situaciones resistenciales y stress externos.
-Factores contratransferiales, ya que si el terapeuta experimenta disgustos o desiterés
hacia el paciente, debe de referirlo.
-Factores del grupo, es importante valorar la capacidad del paciente ara funcionar en una
situación de grupo, recurriendo al os indicadores que aportan sus relaciones previas en la
familia, escuela, sociedad, grupos políticos y religiosos.
SELECCIÓN DE GRUPO
Campuzano y Rogers, G. y Scornick resumen las ventajas de los grupos de admisión:
-para los pacientes: atención rápida y continente eficaz. La reducción en el tiempo de
espera de la atención tiene una acción preventiva.
-Para los terapeutas: la reducción del tiempo de trabajo y observación en condiciones
realistas y preparatorias, favorece a una selección eficaz.
-Para la institución: mejor utilización de los recursos humanos y establecimiento de
“puentes” terapéuticos en forma de terapia breve o en grupos de espera.
Es importante el diagnostico del terapeuta pero también la conciencia que el paciente va
tomando a cerca de sus problemas y determinantes, lo que facilita q al pasar al grupo
terapéutico definitivo, incluya situaciones q empezó a trabajar en el grupo de admisión.
INDICACIONES
La selección carece relativamente de complicaciones cuando se trata de grupos con metas
específicas. En ellos el criterio de selección puede ser simplemente la existencia de un
síntoma focal. En los ámbitos hospitalarios se envían los pacientes a grupos terapéuticos
al azar. La selección se complica cuando se trata de grupos de terapia intensiva, dinámica
para pacientes externos.
Es conveniente que el candidato a terapia grupal presente una necesidad personal
significativa y considere que le grupo puede satisfacerla. Debe de haber una considerable
incomodidad para proporcionar la motivación requerida para el cambio.
Las únicas variables predictivas confiables del éxito terapéutico son: la atracción de
paciente hacia el grupo y la popularidad general de aquél en éste lo cual depende de la
capacidad de exponer sus debilidades, la disposición para adaptarse a sus semejantes, la
capacidad de tolerancia a la frustración y a la burla. Los pacientes narcisistas y borderline
con límites yoicos defectuosos, incapaces de de tolerar tensiones mínimas. En los
problemas debidos a la existencia de un superyó muy estricto y para quienes requieren
apoyo yoico y contacto con la realidad a través de la identificación con otros, es muy
indicado el tratamiento grupal.
CONTRAINDICACI0NES
Entre las contraindicaciones absolutas se encuentran : las neurosis y trastornos
caracterológicos leves, psicosis agudas o graves, amenaza de quiebre psicóticas psicosis
afectivas, depresiones agudas o suicidas, psicópatas antisociales, etc..
Rutan y Stole resumen en cuanto categorías a los pacientes poco apropiados para
psicoterapia grupal: pacientes en situaciones de crisis, aquellos con dificultades
significativas en el control de impulsos debido a organicidad o psicopatía, pacientes
común defensas caracterológicas severas que disminuyen su posibilidad de relacionarse
interpersonalmente y pacientes incapaces de aceptara los acuerdos grupales.
Slavson no aconseja la terapia grupal como tratamiento inicial en los pacientes cuyas
relaciones con progenitores y hermanos fueron extremadamente destructivas o
inexistentes porq poseen escasa capacidad para establecer relaciones objetales. Lo mismo
que los pacientes que sufrieron seducción o abuso sexual por parte de sus progenitores,
porque requieren una relación transferencial individual.
CAPITULO 16 AGRUPABILIDAD
Se ha encontrado que los grupos homogéneos parece aliarse de manera más rápida,
ofrecen apoyo más inmediato a los miembros, tienen mejor asistencia, menos conflictos y
proporcionan alivio sintomático más rápido. Sin embargo, se considera q permanecen en
niveles más superficiales de interacción y además son menos efectivos para el aprendizaje
interpersonal más fundamental.
Se considera que en los grupos heterogéneos se incrementan al máximo las
oportunidades de aprendizaje y cambio.
Yalom, dos supuestos teóricos subyacentes al enfoque heterogéneo de los grupos
terapéuticos: la teoría del microcosmo social sostiene q el grupo es un universo social en
miniatura, q obliga a los pacientes a desarrollar nuevos métodos de interacción
interpersonal. La teoría de la disonancia sugiere q el aprendizaje proviene de las acciones
q realiza el individuo para reducir el estado de disonancia en el q se encuentra.
Una vez seleccionados los pacientes se plantea el problema de su inclusión en el grupo
más adecuado para ellos q sea susceptible de beneficiarse con sus presencia (Criterio de
agrupabilidad).
El vencimiento de las resistencias iniciales al agrupamiento es suficiente para cohesionar a
los pacientes alrededor de la tarea común: investigar la existencia de motivaciones
inconscientes, con lo que de inmediato aparece la posibilidad de identificarse con los
compañeros del grupo.
Los grupos heterogéneos en cuanto a sexo activan sentimientos e impulsos más
consonantes con la vida cotidiana. Cuando las edades son muy divergentes, los pacientes
responden a la situación a partir de sistemas de valores a los que distinguen a padres e
hijos.
Recomiendan combinar pacientes con amplia diversidad de educación, ocupación y grades
de sofisticación y estatus económico. Aunq reconocen q las granes diferencias ocasionan
tensión y fricciones, valoran el estimulo q proporcionan el encuentro de personalidades,
patologías y problemas contrastantes.
Como conclusión, en los grupos debería haber heterogeneidad en las áreas de conflicto y
forma de enfrentar éstos y homogeneidad en fortaleza yoica.
La presencia de un número excesivo de pacientes rígidos, compulsivos y obsesivos retarda
la aparición de un clima grupal permisivo. La inclusión de demasiados pacientes con
caracteres agresivos mantiene al grupo en tensión continua. Dos o más pacientes
borderline pueden crear un clima psicótico q atemoriza a los menos enfermos y puede
llevarlos a abandonar el grupo.
Foulkes y Anthony y Bach consideran q es posible q el propio grupo realice la selección del
miembro nuevo, constituye un proceso democrático. Se ha sugerido ingresar a los nuevos
miembros de un grupo en marcha por pares, a fin de protegerlos de la hostilidad latente
de los viejos miembros y disminuir el riesgo de deserciones.
CAPITILO 17 EN LOS INICIOS DEL GRUPO TERAPEUTICO.
El proceso grupal se desarrolla de sesión en sesión y sus avatares dependen de la
composiciones del grupo, del contexto en el que esta inmerso, del prestigio de la terapia
grupal en el ambiente del cual provienen los pacientes, del estilo y la experiencia del
terapeuta.
PREPARACION PREVIA AL INGRESO AL GRUPO
En el caso de personas aisladas, sensibles, esquizoides o resistentes a esta indicación
terapéutica, es necesario de establecer una alianza de trabajo firme, antes de incluirlos en
el grupo. La exploración de prejuicios, temores y expectativas irreales con respecto al
grupo, disminuye la ansiedad ante el ingreso.
Congruente con mi criterio de agrupabildad, a pacientes q encuentran fácilmente con
quienes identificarse en forma consciente, o q son un polo opuesto cuyo ingreso juzgo
conveniente para el grupo e sí, comunico al candidato las características de los
integrantes q considero le serán útiles para beneficiarse de la relación con ellos.
Todos los terapeutas están de acuerdo en hacer saber a los pacientes cosas tan
indiscutibles como el lugar, día, horario, confidencialidad, honorarios y suspensiones de
las sesiones y si se trabaja con coterapeutas u observador silencioso.
ANSIEDADES Y CONDUCTAS INICIALES
Enfrentan necesidades de intimidad e inclusión y temor al engolfamiento o abandono y
rechazo, experimentan deseo y temor de despojarse de sus mascaras. Hay q tolerar
también, la herida narcisista de ser uno más, no la estrella. Estos factores despiertan el
temor de ver aniquilado el self, amenaza la identidad, constituye una situación de intensa
ansiedad psicótica q provocan la emergencia de las defensas y resistencias típicas del
individuo.
El inicio del vínculo grupal se vive regresivamente, como retorno al periodo pre-especular.
Ubican al terapeuta como figura de autoridad angustiante, se depositan elementos de la
transferencia negativa, cuyo contenido agresivo impide q los participantes establezcan
con el verdaderas relaciones de objeto. Pero también existe la búsqueda de una relación
tranquila y satisfactoria de necesidades con la madre. El terapeuta es el centro de interés
de los miembros, q amoldan su comportamiento al patrón tradicional medico paciente.
Pero la fantasía infantil regresiva lo coloca en una posición mágica, de omnipotencia y
omnisapiencia.
Se sucitan proyecciones de imágenes fraternas: relación sadomasoquista, competencia
larvada o abierta, unión homo o heterosexual (alianza defensiva); la demanda
quejumbrosa o persecutoria la culpabilidad o el remordimiento.
El caos se manifiesta como a-organización o desroganización por la pérdida brisca de
normas compartidas. La defensa contra dicha ansiedad es la adhesión a pautas
estereotipadas y también rigidización de la dependencia al encuadre, así como el
empobrecimiento de los contenidos. También es un refugio en el mundo narcisista, como
negación maniaca y omnipotente de la necesidad del otro.
La vivencia de masificación es equivalente a la sensación de pérdida del yo individual en
pro de un yo ilusorio grupal.
Bejarano afirma q la toma de la palabra en un grupo q se inicia, es un acto de afirmación
pero también de rivalidad e identificación (siempre primaria) con el agresor (imaginario):
el monitor.
El grupo defensivo busca semejanzas y niega la competencia, envidia enojo y agresión. Las
relaciones con los pares son más bien de naturaleza parasitaria o anaclítica que de tipo
igualitario, las mueve la dependencia, la inseguridad, la necesidad de protección, de
vincularse con objetos parentales o fraternos.
La enfermedad se vive con culpa, por lo q tratan de convencerse a sí mismos y a los
demás, de q son los integrantes más “normales” del grupo.
Un miembro puede transformarse en figura parental de otro, remitir al grupo arcaico en el
q los roles se discriminan solo sobre la base de proveer gratificación o frustración. Se
crean vínculos alimentados por : fantasías primitivas desencadenadas por el aspecto real y
concreto delas relaciones, simbolización de estar relaciones a partir del “como si” y
procesos generados por la comunicación.
Envueltos en conflictos de rivalidad y envidia con los compañeros recela el q los demás
obtengan más amor del terapeuta, lo q despierta sus impulsos destructivos y el deseo de
posesión absoluta.
El supuesto básico de dependencia defiende contra estas emociones el transformar al
terapeuta temido en una figura idealizada q provee todas las necesidades del grupo, en
quien relega toda la responsabilidad de la tarea. La movilización hacia el cambio
caracterológico requiere q la comunicación emocional latente juegue un papel central.
A medida q se reconoce el significado de la hostilidad en función de las necesidades
infantiles y q se examina la naturaleza de las distorsiones proyectivas, progresa el
tratamiento. El sentimiento de pertenencia es un soporte del autorespeto y [Link]
conducta del líder inicial se halla determinada por sus relación con el terapeuta y con los
demás miembros del grupo. En su relación con el terapeuta existe hostilidad y
desconfianza. Frente a este prevalecen la rivalidad y necesidad de diferenciación. Cuanto
más se haya idealizado el terapeuta en la posición de dependencia, mayor será la
hostilidas y el resentimiento q provoque cuando la frustración termina con la idealización.
INGRESO DE NUEVOS MIEMBROS
La posibilidad del nuevo m miembro se anuncia con tiempo suficiente para q e grupo lo
elabore y discutan sus sentimientos al respecto.
Es inadecuado, e términos generales, incluir pacientes en grupos en crisis, en los que la
liberación de la hostilidad permite encubrimientos recientes importantes. El mejor
momento para la inclusión de nuevos miembros es cuando existe estancamiento en el
trabajo grupal. La llegada de nuevos pacientes puede compararse con el nacimiento del
bebé en una familia. Aumenta la regresión a partir del temor a perder la atención del
grupo-madre. Una actitud intermedia hacia el recién llegado es el cuestionamiento
personal, con frecuencia de tinte malicioso, q puede expresar urgencia por identificar y
asimilar al extraño. A veces se ataca al nuevo por desplazamiento de la rabia al terapeuta
porq introduce cambios.
Los nuevos miembros se muestran al principio muy conscientes de su status extragrupal;
adoptan los roles fijos q aprendieron a usar como defensa contra la angustia. Asumen
conductas q revelan las fantasías sobre lo q creen los hará aceptables al grupo: confesión
compulsiva, mostrarse desviado, dependientes, amistosos, corteses… Pueden adoptar
roles complementarios de los q observan en los miembros presentes. Si el recién llegado
acepta las confrontaciones, el grupo lo ayuda a analizar las motivaciones inconscientes de
su conducta. Flexibilizar su rol, adoptar una actitud más realista y percibir q comparte
intereses y sentimientos con los demás miembros.
MANEJO TECNICO DE LAS PRIMERAS SESIONES
Necesario establecer un clima q permita la expresión espontanea de las ideas,
sentimientos y recuerdos. El terapeuta puede instituir las normas de participación y -
restitución desde la entrevista de selección.
Para favorecer el surgimiento del material inconsciente significativo en los miembros del
grupo es necesario q la tensión grupal, producto del as angustias, se mantenga en un nivel
óptimo.
La tensión extrema paraliza al grupo, la regresión q induce impide q los pacientes utilicen
las partes sanas del yo para identificar sus temores irracionales del acontecer terapéutico.
Dejar al grupo la responsabilidad e iniciativa sobre los temas a tratar permite el abordaje
temprano de las ansiedades y resistencias a la exploración terapéutica. Es función del
terapeuta enseñara a interactuar de manera q se facilite la espontaneidad, la libre
interacción q permite acceder al inconsciente. Facilita el paso de la dependencia hacia el
terapeuta a la actitud de autoexploración y autoconocimiento. Del inicio al final el
terapeuta reserva sus intervenciones (interpretativas o no) para el momento en el q la
interacción se detiene, el material q se produce es insufiente o confuso o la interacción
amenaza con entronizar una pauta antiterapeutica. Las intervenciones prematuras del
terapeuta pueden interrumpir la corriente catártica. Si el terapeuta interviene tan pronto
surge el primer silencio q interrumpe la interacción inicial, asume el rol q le ofrecen los
pacientes de poseedor del saber q aliviara sus males. Se coloca como líder del supuesto
básico de dependencia, con lo cual refuerza la necesidad inicial de los miembros del
grupo.
La meta principal de la primera sesión, sin importar cual haya sido el contenido formal de
las comunicaciones q se intercambian, es q los pacientes comprueben, cuando menos en
esta ocasión q no se realizaron los temores anticipados. El alivio transitorio de la tensión q
todo esto produce, hace q se desee volver al grupo.
Cada paciente actúa en sus relaciones más en función de las imágenes internalizadas o
fantasmas de personas significativas de su pasado. El terapeuta debe de facilitar al grupo
el desarrollo y exploración de todos los aspectos de la relación de cada miembro con los
demás integrantes, consigo mismo y con el grupo. El grupo facilita la posibilidad de
reflejarse en los otros en forma involuntaria. Disminuye el temor a lo desconocido. La
satisfacción por sentirse comprendido, así como por compartir conflictos y rasgos
indeseables favorece a la interacción y universalización.
Una vez superado el temor y la desconfianza iniciales, el grupo se enfrenta a la tarea de
lidiar con sus actitudes dependientes regresivas y ambivalentes hacia el terapeuta q se
niega a guiar.
A medida q el grupo avanza surge material cada vez más reprimido, así como
manifestaciones resistenciales q se oponen a su emergencia. El terapeuta facilita le insight
del grupo.
CAPITULO 18 DE LA DESESTRUCTURACIÓN A LA INTEGRACIÓN.
Bejarano describe: el grupo reactiva las fantasías arcaicas del individuo q a través de esta
desestructuración aparente es llevado a revivir (en forma abreviada) las etapas de su
estructuración (y de su sociabilización). Es decir, los diferentes modos de relaciones de
objeto por las q pasó.
Cuando las angustias y escisiones defensivas comienzan a disminuir en el curso del
tratamiento, se inicia la diferenciación del yo de cada uno de los miembros y la integración
de los objetos parciales escindidos. En objetos totales. Surgen la culpa, la ansiedad
depresiva por la pérdida del objeto dañado y necesidad de reparación.
La sensación de comodidad q proporciona el grupo cohesivo ayuda al individuo a tolerar la
ansiedad y la soledad, y sirve como fenómenos transicional q promueve un clima de
seguridad, dentro del cual el individuo desarrolla la capacidad de estar solo en el grupo.
El paciente se observa desde dentro de sí mismo y a través del grupo. Verifica en la
realidad, los efectos de su neurosis sobre los demás y el de éstos sobre sí mismo. Visualiza
la discrepancia entre su autoimagen y lo q perciben los demás.
Cada paciente puede volverse defensivamente del objeto primario de dependencia-
terapeuta-hacia los compañeros del grupo. Estos inducen el gran medida el proceso
terapéutico utilizando el recuerdo de las actitudes recurrentes del paciente para ayudarlo
a percatarse de q sus acciones y reacciones están bajo la égida de la compulsión a la
repetición.
A medida q el grupo se mueve del estadio inicial a la exploración y modificación de sus
pautas de conducta habituales, las intervenciones del analista se vuelven menos
frecuentes y necesarias porq los miembros aprenden poco a poco a autoanalizarse. Lo q
era egocéntrico en un líder se vuelve altruista y centrado en el grupo. Las referencias al
“yo” y al “mi” se transforman en “nosotros” y “nuestro”.
Lo q se suponía era una percepción objetiva de otra persona se convierte en una
percepción del propio yo. Disminuye la identificación proyectiva y se incrementa al
autoexploración.
Si el terapeuta no permite la expresión y exploración de la hostilidad el cambio en la
estructura superyoica es escaso. Poder enojarse disminuye los temores irreales, mágicos y
omnipotentes q atribuyen a la rabia infantil.
La psicoterapia favorece el abandono y reemplazo de las identificaciones primarias del
paciente por otras más sanas.
El proceso de aprender a satisfacer las pulsiones sexuales y agresivas en forma realista, es
una parte imprescindible de la terapia. Lograrlo implica desentrañar las fantasías q
despiertan culpa y ansiedad e inhiben el ejercicio plena de una sexualidad satisfactoria.
Todo paso hacia la proximidad o la intimidad amenaza la individualidad y diferenciación
yoicas adquiridas recientemente. Lo q despierta nuevas angustias, regresión y situaciones
resistenciales.
INTERVENCIONES DEL TERAPEUTA
La actividad del terapeuta del grupo constituye, de la apertura al cierre de la terapia, un
modelo de identificación para los pacientes, en cuanto a la observación de las
manifestaciones verbales y preverbales de afectos; en la detección de pautas de conducta
repetitivas y en la confrontación directa, pero cuidadosa con las reacciones q desecadenan
las comunicaciones y actitudes propias de los demás. Su atención a la intervención y
comunicación entre los integrantes del grupo se dirige al descubrimiento, exploración e
interpretación de las resistencias q impiden, tanto la expresión afectiva como la del
pensamiento, recuerdos y fantasías.
Los pacientes con bloqueos afectivos importantes requieren ayuda para aprender a
relacionar sus respuestas corporales con sus emociones.
En términos generales, tras una interpretación al grupo como a un todo, se muestra la
forma en la q cada quien evade un tema, maneja una tensión o se defiende de una
interpretación, q deja al descubierto aspectos inconscientes q provocan culpa o angustia.
Estos señalamientos ayudan a q los pacientes comprendan los mecanismos de defensa q
emplea cada uno frente a la misma situación emocional.
CAPITULO 19 TERMINACION DE LA TERAPIA
La personalidad reconstruida no sólo es socialmente consciente, sino q también está
involucrada en la forma creativa con su propia vida. En la última fase del proceso
terapéutico el paciente se atreve a experimentar nuevos modelos de pensar, actuar y
relacionarse. Reconoce la existencia de sus necesidades antes inconscientes y rechazadas
e intenta satisfacerlas en una forma sublimadas usando en forma constructiva sus
potencialidades.
Entre los factores decisivos para considera la posibilidad de dar de alta a un paciente, la
psicología del self señala: la recuperación de las partes escindidas del aparato psíquico,
diferenciación entre self integrado y los otros, la habilidad para encontrar las relaciones
slft-objeto/sí mismo necesarias para alimentar la consolidación, mantenimiento y
restauración del self y la capacidad realista del self para evaluarse. Desde otras
perspectivas teóricas, para la terminación es importante valorar el grado de integración y
fortaleza yoicas.
CARACTERISTICAS DELA TERMINACION
El juicio del terapeuta determina si el paciente está listo para partir. El grupo continuará
sus existencia a pesar de su partida. Los grupos se oponen, por principio, a cualquier
cambio. Por esta razón, la pérdida de miembros, se vive como emergencia; es una crisis q
provoca temor y se encuentra con la oposición de los demás.
La idea de terminación remueve en pacientes y terapeuta asociaciones con la etapa
separación- individuación: perdida, disolución, futilidad, impotencia, dependencia,
muerte, inadecuación y abandono y genera movimientos defensivos. En otros miembros
se despiertan celos y ritualidad hacia el q se va de alta. Intentan retenerlo buscándole una
nueva patología. La capacidad del paciente para comprender estas tácticas hostiles con la
ayuda del terapeuta o sin ella, es un buen indicio de q esta listo para dar por terminada la
terapia.
A diferencia de los grupos cerrados, en los q la proximidad de la terminación despierta
intensas ansiedades de separación, la terminación planea en los grupos abiertos genera
una elaboración gradual de las angustias de separación y muerte q se repiten ante la
salida de miembros q abandonan el grupo. Brinda a los miembros la oportunidad de hacer
el duelo por el se va y adquirir esperanzas de resolver los propios conflictos.
La fase inicial de la terapia provoca numerosas huidas del tratamiento debido a: el stress q
implica la membrecía grupal, el temor a manifestar deseos reprimidos, etc.
La mayoría de los pacientes q abandonan el tratamiento muestran una o varias de las
siguientes características: pobre motivación (incapacidad para hacer introspección),
defensas caracterológicas q dificultan la intimidad y autorrevelación, expectativas irreales
con respeto al tratamiento, existencia de situaciones de crisis, resistencias al cambio,
enganche de una transferencia negativa con la contratranferencia correspondiente e
interferencias con circunstancias externas.
El terapeuta no debe de interpretar todas las amistades q surgen en el grupo solo como
remanentes transferenciales. La creación, después de la terminación exitosa del
tratamiento, de una sana relación con los compañeros con los q se pasó una parte
importante de la vida y conocen mucho de sus respectivos problemas, es uno de los claro
s triunfos de la terapia grupal. Es una fortuna y un signo de madurez poder buscar ayuda
en un antiguo compañero del grupo ante experiencias q sobrepasan el nivel de tolerancia
a la frustración.
MANEJO TECNICO DELA TERMINACION.
Antes de dar de alta a un paciente, el terapeuta debe de examina con cuidado sus propias
motivaciones., necesita elaborar sentimientos contratransferenciales q le despiertan las
asociaciones referentes a separación, pérdida, muerte y culpa por el abandono.
La aceptación de la invitación del terapeuta para analizar su deseo de suspender el
tratamiento puede ser un indicio de q salir del grupo no es un acting out de cualquier
resistencia transferencial. En alguno grupos se practica la técnica de “dar la vuelta”, para
recoger la opinión del q se va sobre los q se quedan y viceversa.
El acuerdo de terminación requiere de un tiempo para elaborar la separación. Algunos
terapeutas dejan q el paciente fije el lapso q desee para despedirse, otros consideran q el
adiós toma de 3 a 6 meses, hay quien no concede más de cuatro semanas. Sea cual fuere
el tiempo acordado, este intervalo se utiliza para valorar lo problemas q lo trajeron a
tratamiento, q otros conflictos resolvió y si queda aún algo por solucionar. Es necesario
interpretar y elaborar los efectos transferenciales específicos de la terminación:
asociaciones inconscientes con perdida, separación y muerte.
La mayoría de los terapeutas deja la puerta abierta al retorno, aun en los casos de
abandono de terapia. Constituye un honesto reconocimiento de q la persona madura es
capaz de pedir ayuda cuando es necesario.
La última sesión del paciente brinda al terapeuta la oportunidad de comprobar, en
silencio, q el sujeto es capaz de bastarse a sí mismo frente a sus problemas y puede
aprovechar la oportunidad para hacer notar a resto del grupo, las actitudes q favorecen el
cambio terapéutico.