EL LLANTO DE LA LUNA.
Cuando en la tarde anochece,
se van tiñendo de plata
los caminos, los campos,
las aceitunas.
se va quedando sola, solita, sola la luna,
pensativa, triste, hermosa, ¿En que pensarà la luna?
La luna asoma en el monte,
arrogante y misteriosa,
donde los lobos le imploran,
donde los bosques la esperan,
donde la noche la llama,
donde la niña le reza.
La luna asoma en la noche,
arrogante y misteriosa,
dispuesta a envolverlo todo
de locura silenciosa.
La noche pasa deprisa,
muy lenta para la luna,
que entre suspiro y suspiro
se acuerda de su amargura.
¿Que es lo que busca la luna?
Su marinero adorado,
el que marchó en la noche oscura
y aun no ha recuperado,
el del cabello azabache,
el de los ojos aguados,
el de la boca salada, y el corazón desgarrado.
La luna inquieta en el cielo
busca al marinero amado,
al que susurra entre brisas
de aguasal, romero, y sándalo,
el que navega entre mil
caballos negros desbocados,
e ilumina sonriendo
su caminito hasta el faro.
Ay! pobrecita la luna, que solita se ha quedado,
ya los lobos no la imploran,
ya los bosques no la esperan,
ya la noche no la llama,
y la niña ya no reza,
su marinero no vuelve,
se le rompió la entereza,
lo han desbocado los potros
se lo ha tragado la niebla,
no llores luna pequeña,
que ya mismo el sol regresa,
y mañana al despertar,
cuando en la tarde anochezca,
se iran tiñendo de plata los caminos,
los campos, las aceitunas
pero no irá quedando sola,
solita, sola la luna,
está con su marinero,
el de cabello azabache,
el de los ojos aguados,
el de la boca salada y
el corazán desgarrado,
el que susurra entre brisas
de aguasal romero y sándalo.