Apuntes Sencillos de Concreto Armado
Apuntes Sencillos de Concreto Armado
Memoria
Disposiciones generales. Ministerio de Fomento
Proyecto de Real Decreto por el que se modifican diversas disposiciones relativas al proyecto y ejecución de obras de
hormigón
PARTE PRIMERA
ARTICULADO Y COMENTARIOS
CAPÍTULO 1. INTRODUCCIÓN
Artículo 1. Campo de aplicación y consideraciones previas
1.1 Certificación y distintivos
Artículo 2. Definiciones
Artículo 3. Unidades, convención de signos y notación
Artículo 4. Documentos del proyecto
4.1 Generalidades
4.2 Memoria
4.2.1 Normas generales
4.2.2 Anejo de cálculo
4.2.3 Cálculos con ordenador
4.3 Planos
4.4 Pliego de prescripciones técnicas particulares
4.5 Presupuesto
4.6 Programa de trabajo
4.7 Modificaciones del proyecto
4.8 Aplicación preferente de la Legislación de Contratos de las Administraciones Públicas
4.9 Documentación final de la obra
CAPÍTULO 3. ACCIONES
Artículo 9. Clasificación de las acciones
9.1 Clasificación de las acciones por su naturaleza
9.2 Clasificación de las acciones por su variación en el tiempo
9.3 Clasificación de las acciones por su variación en el espacio
Artículo 10. Valores característicos de las acciones
10.1 Generalidades
10.2 Valores característicos de las acciones permanentes
10.3 Valores característicos de las acciones permanentes de valor no constante
10.4 Valores característicos de la acción del pretensado
10.4.1 Consideraciones generales
10.4.2 Valor característico de la fuerza de pretensado
Artículo 11. Valores representativos de las acciones
Artículo 12. Valores de cálculo de las acciones
12.1 Estados Límite Últimos
12.2 Estados Límite de Servicio
Artículo 13. Combinación de acciones
13.1 Principios generales
13.2 Estados Límite Últimos
13.3 Estados Límite de Servicio
CAPÍTULO 6. MATERIALES
Artículo 26. Cementos
26.1 Cementos utilizables
26.2 Suministro
26.3 Almacenamiento
Artículo 27. Agua
Artículo 28. Áridos
28.1 Generalidades
28.2 Designación y tamaño del árido
28.3 Prescripciones y ensayos
28.3.1 Condiciones físico-químicas
28.3.2 Condiciones físico-mecánicas
28.3.3 Granulometría y forma del árido
28.4 Suministro
28.5 Almacenamiento
Artículo 29. Otros componentes del hormigón
29.1 Aditivos
29.2 Adiciones
29.2.1 Prescripciones y ensayos de las cenizas volantes
29.2.2 Prescripciones y ensayos del humo de sílice
29.2.3 Suministro y almacenamiento
Artículo 30. Hormigones
30.1 Composición
30.2 Condiciones de calidad
30.3 Características mecánicas
30.4 Coeficientes de conversión
30.5 Valor mínimo de la resistencia
30.6 Docilidad del hormigón
Artículo 31. Armaduras pasivas
31.1 Generalidades
31.2 Barras corrugadas
31.3 Mallas electrosoldadas
31.4 Armaduras básicas electrosoldadas en celosía
31.5 Suministro
31.5.1 Productos certificados
31.5.2 Productos no certificados
31.6 Almacenamiento
Artículo 32. Armaduras activas
32.1 Generalidades
32.2 Características mecánicas
32.3 Alambres
32.4 Barras
32.5 Cordones
32.6 Suministro
32.6.1 Productos certificados
32.6.2 Productos no certificados
32.7 Almacenamiento
Artículo 33. Sistemas de pretensado
Artículo 34. Dispositivos de anclaje y empalme de las armaduras postesas
34.1 Características de los anclajes
34.2 Empalme
34.3 Suministro y almacenamiento
Artículo 35. Vainas y accesorios
Artículo 36. Productos de inyección
36.1 Generalidades
36.2 Productos de inyección adherente
36.3 Productos de inyección no adherente
CAPÍTULO 7. DURABILIDAD
Artículo 37. Durabilidad del hormigón y de las armaduras
37.1 Generalidades
37.1.1 Consideraciones de la durabilidad en la fase de proyecto
37.1.2 Consideración de la durabilidad en la fase de ejecución
37.2 Estrategia para la durabilidad
37.2.1 Prescripciones generales
37.2.2 Selección de la forma estructural
37.2.3 Prescripciones respecto a la calidad del hormigón
37.2.4 Recubrimientos
37.2.5 Separadores
37.2.6 Valores máximos de la abertura de fisura
37.2.7 Medidas especiales de protección
37.3 Durabilidad del hormigón
37.3.1 Requisitos de dosificación y comportamiento del hormigón
37.3.2 Limitaciones a los contenidos de agua y de cemento
37.3.3 Resistencia del hormigón frente a la helada
37.3.4 Resistencia del hormigón frente al ataque por sulfatos
37.3.5 Resistencia del hormigón frente al ataque del agua de mar
37.3.6 Resistencia del hormigón frente a la erosión
37.3.7 Resistencia del hormigón frente a la reactividad álcali-árido
37.4 Corrosión de las armaduras
37.4.1 Corrosión de las armaduras pasivas
37.4.2 Corrosión de las armaduras activas
37.4.3 Protección y conservación de las armaduras activas y de los anclajes
ANEJO 1. Notación
ANEJO 3. Recomendaciones generales para la utilización de los cementos especificados en la Instrucción para la Recepción
de Cementos RC-97
ANEJO 8. Cálculo simplificado de secciones en Estado Límite de Agotamiento frente a solicitaciones normales
ANEJO 12. Requisitos especiales recomendados para estructuras sometidas a acciones sísmicas
ANEJO 13. Documento Nacional de Aplicación de la norma UNE ENV 1992-1-1 Experimental
ANEXOS
ANEXO 1. Prescripciones adicionales para la determinación de los efectos de las deformaciones diferidas del hormigón
ANEXO 3. Información suplementaria acerca de los estados límite últimos inducidos por deformaciones estructurales
La Reglamentación técnica relativa al proyecto y ejecución de obras de hormigón, estaba basada, hasta ahora, en dos
Instrucciones, EH-91 y EP-93. Esta diferenciación en el tratamiento del hormigón obedecía a una tradición derivada de que
las aplicaciones iniciales del hormigón, en las obras, eran para su empleo en masa o armado, lo que dio lugar a una primera
Instrucción aprobada el 3 de febrero del año 1939.
Esta Instrucción se fue actualizando en años posteriores, siendo sustituida por otras sobre el mismo tema.
El desarrollo y generalización del hormigón pretensado, que ofrecía nuevas soluciones estructurales para numerosas obras,
dio lugar a que, en el año 1977 y por Real Decreto 1408/1977, de 18 de febrero, se aprobase una nueva Instrucción, esta
vez específica para el proyecto y la ejecución de obras hormigón pretensado.
Ambas Reglamentaciones técnicas (la de hormigón en masa o armado y la de hormigón pretensado) se han ido modificando
y sustituyendo posteriormente, dando lugar a las Instrucciones hasta ahora vigentes (EH-91 y EP-93).
Sin embargo, la Comisión Permanente del Hormigón (CPH), teniendo en cuenta: que en algunos puntos de su contenido
ambas eran coincidentes; que en la actualidad, en numerosas obras coexisten elementos estructurales que se estudian y
proyectan tanto en hormigón armado como pretensado; y el tratamiento que, tanto en textos técnicos relativos al hormigón,
como en la normativa técnica europea e internacional, se hace de este material, ha considerado oportuno redactar una única
Instrucción relativa al proyecto y la ejecución de obras de hormigón, tanto en masa como armado o pretensado, refundiendo
en ella las dos Instrucciones últimamente citadas.
Se unifica, así, a través de la nueva Instrucción de Hormigón Estructural (EHE), el tratamiento del hormigón, y se consigue,
de este modo, que mediante una única disposición normativa, quede regulado el proyecto y la ejecución de dichas obras.
Se han mantenido una serie de Anejos, ya tradicionales en las Instrucciones precedentes, actualizándolos, y se han añadido
otros nuevos, como el relativo a Hormigones de Alta Resistencia, que, si bien tiene el carácter de recomendación, constituye
el paso previo a su incorporación, en el futuro, a la propia Instrucción, y el que contiene el Documento Nacional de Aplicación
de la norma UNE ENV 1992-1-1 Experimental que hará viable, de acuerdo con lo establecido en el Artículo 1.° de la
Instrucción el uso de la citada norma.
La presente publicación recoge, con independencia de la parte dispositiva incluida en el Real Decreto 2661/1998, de 11 de
diciembre, el contenido completo del anejo técnico a que se refiere dicha disposición, al que se incorporan un conjunto de
comentarios a su articulado, efectuados por la CPH.
La Comisión Permanente del Hormigón, en el momento de la aprobación de la EHE, estaba configurada por los organismos
que se citan a continuación, con indicación de las personas representadas.
Presidente de la Comisión
D. Pablo Mayor Menéndez
La CPH acordó, en orden al desarrollo de los trabajos que han conducido, finalmente, a la aprobación de esta Instrucción,
nombrar a un Vocal de la Comisión, como Coordinador y Ponente General para la realización de dichos trabajos.
La Comisión agradece la colaboración que en la redacción de la EHE han prestado las siguientes personas, Organismos,
Asociaciones, Empresas y Corporaciones Profesionales.
D. Agustín Aguado de Cea; D. Luis Agulló Fite; D. Angel C. Aparicio Bengoechea; D. Joan Ramón Casas Rius; D.
Diego Cobo del Arco; D. Francisco Cosme de Mazarredo; D. Jaime Gálvez Ruiz; D. Antonio Garrido Hernández; D.
Antonio Gómez Rey; D. Francisco Hostalet Alba; D. Jordi Maristany Carreras; D. Antonio J. Madrid Ramos; D.
Francisco J. Martínez dé Eulate; D. José Luis de Miguel Rodríguez; D. Enrique Mirambell Arrizabalaga; D. Antonio
Osorio Arijón; D. Gonzalo Ramírez Gallardo; D. Pere Roca Fabregat y D. Jesús Rodríguez Santiago.
783 REAL DECRETO 2661/1998, de 11 de diciembre, por el que se aprueba la “lnstrucción de Hormigón
Estructural (EHE)”.
Las estructuras de hormigón constituyen elementos fundamentales de las obras de construcción en las que se integran,
debido a su especial incidencia en la funcionalidad de las mismas.
En consecuencia, tales estructuras han de proyectarse y ejecutarse de manera que, sin olvidarse los criterios de
economicidad, se cumplan los requisitos esenciales que les afectan directamente y, en particular, el relativo a resistencia
mecánica y estabilidad.
Es por ello, entre otras causas, que las estructuras de hormigón son materia objeto de las reglamentaciones técnicas
españolas desde principios de siglo.
El proyecto y ejecución de obras de hormigón estaba regulado, hasta ahora, por dos instrucciones, una relativa al hormigón
en masa o armado (EH-91) -aprobada por Real Decreto 1039/1991, de 28 de junio-, y otra referida al hormigón pretensado
(EP-93) -aprobada por Real Decreto 805/1993, de 28 de mayo-, teniendo ambas, sin embargo, numerosos aspectos
comunes, pero sobre todo uno, el hormigón y el uso que se le da al mismo, básicamente, la ejecución de elementos
estructurales.
Las tendencias que, tanto a nivel internacional como en el ámbito europeo, se han venido manifestando, entre otras las
referidas a análisis estructural, estados límites, durabilidad, ejecución y control y, asimismo, otras más novedosas como las
relativa a hormigón de
alta resistencia, han motivado a la Comisión Permanente del Hormigón, de carácter interministerial, creada al amparo del
Decreto 2987/1968, de 20 de septiembre, y reestructurada conforme a lo dispuesto en el Real Decreto 1177/1992, de 2 de
octubre, para efectuar una propuesta de nueva “lnstrucción de Hormigón Estructural (EHE)” que actualiza y refunde las
instrucciones precedentes en un único texto reglamentario, donde se regulan los aspectos relativos al proyecto y ejecución
de estructuras y elementos estructurales de hormigón, tanto en masa como armado o pretensado.
En su virtud, a iniciativa de la Comisión Permanente del Hormigón, cumplidos los trámites establecidos en la Ley 50/1997, de
27 de noviembre, del Gobierno, y en el Real Decreto 1168/1995, de 7 de julio, por el que se regula la remisión de
información en materia de normas y reglamentaciones técnicas y en la Directiva 98/34/CE, del Parlamento Europeo y del
Consejo, de 22 de junio, a propuesta del Ministro de Fomento y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión
del día 11 de diciembre de 1998,
DISPONGO:
Artículo 1
Se aprueba la “lnstrucción de Hormigón Estructural (EHE)” que figura como anejo a este Real Decreto.
Artículo 2
El ámbito de aplicación de esta Instrucción comprende, con carácter obligatorio, todas las obras, tanto de las
Administraciones Públicas como las de carácter privado.
Disposición adicional única
En lo relativo a los aspectos de prevención de riesgos laborales que deban tenerse en cuenta en el proyecto y la ejecución
de estructuras y elementos estructurales de hormigón, se estará a lo dispuesto en la normativa específica sobre la materia y,
en particular, a lo establecido en el Real Decreto 1627/1997, de 24 de octubre, por el que se establecen disposiciones
mínimas de seguridad y salud en las obras de construcción.
2. La ejecución de las obras comprendidas en el párrafo anterior se realizará de acuerdo con la instrucción vigente que le
fuera de aplicación en el momento de la aprobación, pudiendo no obstante aplicar la nueva instrucción en aquellos
puntos que no impliquen modificación del proyecto o del contrato.
3. Si las obras no se iniciaran en el plazo fijado en el apartado 1 de esta disposición transitoria, sus proyectos deberán ser
modificados de acuerdo con los preceptos de esta Instrucción.
4. Las obras que se encuentren iniciadas en la fecha de entrada en vigor de este Real Decreto continuarán ejecutándose
con arreglo a la Instrucción que les haya servido de base, salvo acuerdo entre las partes contratantes.
b) El Real Decreto 1039/1991, de 20 de junio, por el que se aprueba la “Instrucción para el proyecto y la ejecución de obras
de hormigón en masa o armado (EH-91)”.
c) El Real Decreto 805/1993, de 28 de mayo, por el que se aprueba la “Instrucción para el proyecto y la ejecución de obras
de hormigón pretensado (EP-93)”.
Asimismo, quedan derogadas cuantas otras disposiciones de igual o inferior rango se opongan a lo establecido en el
presente Real Decreto.
JUAN CARLOS R.
El Ministro de Fomento,
RAFAEL ARIAS-SALGADO MONTALVO
PROYECTO DE REAL DECRETO POR EL QUE SE MODIFICAN DIVERSAS DISPOSICIONES RELATIVAS AL
PROYECTO Y EJECUCIÓN DE OBRAS DE HORMIGÓN
El Real Decreto 2661/1998, de 11 de diciembre, aprueba la Instrucción de Hormigón Estructural (EHE), y dispone su entrada
en vigor el 1 de julio de 1999; asimismo, en su Disposición transitoria única se establece un período de adaptación para los
proyectos aprobados y las obras en fase de ejecución, con el fin de que, paulatinamente, se acomoden a dicha Instrucción.
No obstante, desde su publicación en el Boletín Oficial del Estado se ha puesto de manifiesto la posibilidad de que surjan
ciertas dificultades para la adaptación, en el plazo establecido, tanto por los proyectos en fase de redacción, como de las
obras de ellos derivados, a los nuevos requerimientos de la Instrucción de Hormigón Estructural (EHE), fundamentalmente
en el marco de las actuaciones e infraestructuras de los transportes terrestres y en promociones privadas de cierta magnitud;
por ello resulta aconsejable modificar la Disposición transitoria única del referido Real Decreto, eliminando tales dificultades.
Por otra parte, la Comisión Permanente del Hormigón, Órgano colegiado de carácter interministerial, creada al amparo del
Decreto 2987/1968, de 20 de septiembre, y reestructurada conforme al Real Decreto 1177/1992, de 2 de octubre, no
contempla en su composición a una representación del Ministerio de Medio Ambiente, dado que dicho Departamento fue
creado, con posterioridad, por el Real Decreto 758/1996, de 5 de mayo, de reestructuración de Departamentos ministeriales.
Sin embargo dicho Departamento tiene entre sus funciones, las de ejecución de infraestructuras hidráulicas y de defensa,
protección y conservación de los elementos que integran el dominio público marítimo-terrestre, directamente relacionadas
con las atribuciones de la Comisión Permanente del Hormigón, por lo que conviene incorporar una representación de aquél
en la misma.
Es también objeto de este Real Decreto corregir los errores padecidos en la publicación de la Instrucción de Hormigón
Estructural (EHE). Dada la cantidad de ellos detectados, aunque de discreta relevancia si se computan en proporción a la
desusada extensión del texto de la EHE, se ha considerado de mejor técnica normativa proceder a su corrección mediante
norma del mismo rango que la corregida.
Con ello, se hace uso de lo preceptuado en el Artículo 19.2ª.b) del Real Decreto 1511/1986, de 6 de junio, de ordenación del
Diario Oficial del Estado, al articularse esta corrección como una modificación del texto de la EHE, garantizándose de
manera más segura y precisa el conocimiento del texto definitivo de la Instrucción por los destinatarios finales y por los
ciudadanos en general, ya sin los errores detectados.
En su virtud, cumplidos los trámites establecidos en al Ley 50/1997, de 27 de noviembre, del Gobierno, con la aprobación del
Ministerio de Administraciones Públicas, a propuesta del Ministerio de Fomento y previa deliberación del Consejo de
Ministros en su reunión del día
DISPONGO:
Artículo 1
Se modifica la Disposición transitoria única del Real Decreto 2661/1998, de 11 de diciembre, que quedará redactada como
sigue:
Uno. Los proyectos aprobados, o en fase de aprobación, por las Administraciones Públicas, o visados, o en fase de visado,
por Colegios profesionales antes de la entrada en vigor de este Real Decreto, así como de las obras que se ejecuten
en desarrollo de los mismos, se regirán por las Instrucciones vigentes en el momento de iniciarse la redacción de
aquéllos, salvo acuerdo entre las partes contratantes.
Dos. Los proyectos que estuviesen en fase de redacción, y las obras que se ejecuten en desarrollo de los mismos, se
regirán por las Instrucciones vigentes en el momento de iniciarse la redacción de aquéllos; salvo que bien por el
correspondiente Órgano directivo, en el caso de las Administraciones Públicas, o por el Promotor, en el caso del
sector privado, se acordase acomodar el proyecto a los nuevos requerimientos de la “Instrucción de Hormigón
Estructural (EHE)”.
Artículo 2
Uno. Se añade un nuevo subapartado, j), al apartado 3, del Artículo 4.°, del Real Decreto 1177/1992, de 2 de octubre, por
el que se reestructura la Comisión Permanente del Hormigón, con el siguiente contenido:
Dos. Se modifica el apartado 1a) del Artículo 5.°, de Real Decreto mencionado, en el apartado anterior que quedará
redactado como sigue:
“a) los previstos en las letras a), b), c), d), e), f) y j), del apartado 3 del Artículo 4.° y sus correspondientes suplentes a
propuesta del titular del Departamento al que representa”.
Artículo 3
Se modifica la Instrucción de Hormigón Estructural (EHE)”, aprobada por el Real Decreto 2661/1998, de 11 de diciembre, al
objeto de subsanar los errores advertidos en su publicación, con el alcance y en los términos que se establecen en el Anejo
a este Real Decreto, donde se incluyen, por referencia a sus apartados y, en su caso, párrafos y líneas, los nuevos
contenidos, que sustituyen a los que allí mismo se incluyen.
CAPÍTULO 1
INTRODUCCIÓN
La presente Instrucción es aplicable a las estructuras y elementos de hormigón estructural, incluyendo en esta
definición el hormigón en masa, armado o pretensado, cuando la acción del pretensado se introduce mediante el empleo de
armaduras activas de acero situadas dentro del canto del elemento.
Expresamente se excluyen del campo de aplicación de esta Instrucción:
- las estructuras realizadas con hormigones especiales, tales como los ligeros, los pesados, los refractarios y los
compuestos con amiantos, serrines u otras sustancias análogas;
- las estructuras que hayan de estar expuestas normalmente a temperaturas superiores a 70 °C;
- los elementos estructurales mixtos de hormigón y acero estructural y, en general, las estructuras mixtas de hormigón
y otro material de distinta naturaleza, con función resistente;
- las presas.
Para obras especiales, esta Instrucción será complemento de las reglamentaciones específicas aplicables a las mismas, y
de no existir estas últimas, será de aplicación adoptándose las medidas o disposiciones derivadas de las características
particulares de la propia obra y de su utilización.
Los forjados de hormigón armado o pretensado se regirán por lo establecido en la vigente Instrucción para el Proyecto y la
Ejecución de Forjados Unidireccionales de Hormigón Armado o Pretensado, en aquello que les sea específico, debiendo
cumplir, por lo demás, los preceptos de esta Instrucción.
Esta Instrucción supone que el proyecto, construcción y control de las estructuras que constituyen su campo de aplicación
serán llevados a cabo por técnicos y operarios con los conocimientos necesarios y la experiencia suficiente. Además, se da
por hecho que dichas estructuras estarán destinadas al uso para el que hayan sido construidas y serán adecuadamente
conservadas.
El Autor del Proyecto y la Dirección de Obra, están obligados a conocer y tener en cuenta las prescripciones de la presente
Instrucción, pero, en uso de sus atribuciones, pueden, bajo su personal responsabilidad y previa justificación de que no se
reducen los niveles de prestaciones, emplear sistemas de cálculo, disposiciones constructivas, etc., diferentes.
En este sentido, y como opción alternativa a algunas de las especificaciones contenidas en esta Instrucción, en el Anejo n.°
13 de la misma se incluye el Documento Nacional de Aplicación de la Norma Europea Experimental UNE-ENV-1992.1.1, con
el objeto de hacer factible el uso de dicha norma, que en el momento de aprobarse esta Instrucción, tiene el carácter de
experimental y de uso no obligatorio.
En el ámbito de esta Instrucción sólo podrán utilizarse los productos de construcción (cementos, áridos, hormigones, aceros,
etc.) legalmente comercializados en países que sean miembros de la Unión Europea o bien que sean parte en el Acuerdo
sobre el Espacio Económico Europeo, y estarán sujetos a lo previsto, en el Real Decreto 1630/1992, de 29 de diciembre
(modificado por el Real Decreto 1328/1995, de 28 de julio), por el que se dictan disposiciones para la libre circulación de
productos de construcción, en aplicación de la Directiva 89/106/CEE. En particular, en lo referente a los procedimientos
especiales de reconocimiento, los productos estarán sujetos a lo dispuesto en el Artículo 9 del citado Real Decreto.
COMENTARIOS
Las acciones de pretensado, según se indica en el Artículo, se introducen mediante unas armaduras que se
predeforman, constituidas por aceros de alta resistencia, que se denominan armaduras activas. Las armaduras
habituales del hormigón armado, que no se predeforman, se denominan armaduras pasivas.
Los hormigones estructurales pueden clasificarse por su densidad en:
Hormigones Densidad
Normales Superior a 2.000 y hasta 2.800 kg/m3
Ligeros De 1.200 a 2.000 kg/m3
Pesados Superiores a 2.800 kg/m3
Dado que las características de los hormigones ligeros, pesados y refractarios, son distintas de las de los
hormigones normales, el empleo de los mismos requiere prescripciones específicas que deberán ser objeto de
normativas especiales.
El efecto perjudicial de las temperaturas elevadas es, en general, más acusado en ambientes secos que en
ambientes húmedos. El valor límite de setenta grados centígrados establecido por la Instrucción resulta, en todos
los casos, suficientemente seguro. Si la temperatura excede de dicho límite, se deberá recurrir a la consulta de
textos especializados y adoptar las medidas oportunas.
En obras especiales, tales como algunas obras marítimas, reactores nucleares, etc., se adoptarán las medidas
derivadas de las características de la propia obra y de su utilización. Tales medidas pueden requerir una juiciosa
adaptación de los preceptos de esta Instrucción al tipo de obra correspondiente.
Los elementos estructurales mixtos exigen el empleo de técnicas especiales y métodos de cálculo específicos, por
lo que no se incluyen en el campo de aplicación de esta Instrucción.
La posibilidad admitida en el articulado, de que el Autor del Proyecto y la Dirección de la Obra puedan adoptar
criterios distintos a los establecidos en la Instrucción tiene, entre otras finalidades, la de no detener el avance de
la técnica del hormigón y permitir la adaptación de la obra a circunstancias y condicionantes de carácter local.
No obstante lo anterior, la utilización de criterios alternativos distintos a los fijados en la Instrucción (como, por
ejemplo, los de la UNE-ENV 1992.1.1) debe contemplarse con especial prudencia y las debidas precauciones,
cuidándose, especialmente, la compatibilidad y coherencia de los mismos, sin utilizarse, nunca, especificaciones
de origen diverso que no den lugar, en su conjunto, a soluciones consistentes o sólidamente sancionadas como
tales por la práctica.
El procedimiento para la concesión y, en su caso, renovación del Certificado CC-EHE, cualquiera que sea quien lo emita, de
entre los reseñados en los dos párrafos anteriores, se establecerá, por el certificador, sobre la base del cumplimiento de las
exigencias que figuran en la Tabla 1.1.
Tabla 1.1
El incumplimiento de alguna de las exigencias anteriores o de las especificaciones obligatorias exigidas a los productos de
esta Instrucción serán causa de la retirada, anulación o denegación de la concesión del Certificado CC-EHE por parte del
certificador, de acuerdo con sus normas de procedimiento.
Por otra parte la existencia en el mercado de productos de construcción de marcas, sellos, certificados de calidad, etc., en
adelante distintivos, aconseja que se defina la forma de reconocer dichos distintivos como garantes de que los productos
que los ostentan cumplen las especificaciones obligatorias que, de entre las establecidas en esta Instrucción, les sean de
aplicación.
Así si un producto de construcción posee un distintivo que asegure el cumplimiento de las especificaciones obligatorias que
se le exigen por esta Instrucción, se reconocerá como tal cuando dicho distintivo esté reconocido oficialmente por un Centro
Directivo de las Administraciones Públicas (General del Estado o Autonómica) con competencias en el campo de la
construcción (obras públicas o edificación).
Los referidos Centros Directivos velarán porque el reconocimiento de tales distintivos responda del cumplimiento de las
especificaciones obligatorias establecidas en esta Instrucción, por parte de los correspondientes productos, y de que tanto el
procedimiento de concesión como el de renovación y las causas de denegación o retirada del distintivo cumplan idénticas
exigencias a las incluidas en la Tabla 1.1 y su párrafo posterior.
La relación de los distintivos que hayan sido objeto de reconocimiento o, en su caso, renovación o anulación, durante cada
semestre natural cerrado, será comunicada al Ministerio de Fomento (Secretaría General Técnica) y el emisor del distintivo
la tendrá a la disposición del público.
El Secretario General Técnico del Ministerio de Fomento resolverá la publicación en el Boletín Oficial del Estado, de las
relaciones de certificados CC-EHE y distintivos reconocidos, para general conocimiento.
El proveedor de un producto que disponga de un Certificado CC-EHE o un distintivo reconocido, ambos en el sentido
anteriormente expuesto, y desee que le sean aplicadas las consideraciones especiales que, en ciertos casos, otorga esta
Instrucción deberá aportar la siguiente documentación:
- Certificado CC-EHE en vigor, expedido por Organismo autorizado o Autoridad competente, con una antigüedad
inferior a dos años antes de la fecha del suministro del producto.
- Documento en vigor que acredite el reconocimiento por Autoridad competente del distintivo reconocido, expedido con
una antigüedad inferior a dos años antes de la fecha del suministro del producto. En el caso en que el producto no
llevara marcado el distintivo reconocido, deberá aportarse, asimismo, un documento en vigor, con antigüedad idéntica
a la antes citada, que acredite la posesión del distintivo reconocido.
COMENTARIOS
En el marco de esta Instrucción sólo existe una certificación obligatoria para productos de construcción afectados
por la misma: la certificación de la adherencia, que afecta a las barras corrugadas (31.2), los alambres corrugados
que forman parte de las mallas electrosoldadas (31.3) y los alambres corrugados que forman parte de las
armaduras básicas electrosoldadas en celosía (31.4).
Sin perjuicio de ello, en este Artículo 1.° se regulan los aspectos relativos a la consideración especial del aval del
cumplimiento de las especificaciones obligatorias que establece esta Instrucción, por parte de los productos, tanto
en el caso de que se instrumente a través de la certificación voluntaria (Certificado CC-EHE) como de la posesión
de un distintivo reconocido (sello, marca, etc.).
Ni que decir tiene que, en el caso de las barras corrugadas, mallas electrosoldadas y armaduras básicas
electrosoldadas, la posesión de un Certificado CC-EHE o un distintivo reconocido que avale el cumplimiento de
tales especificaciones obligatorias, conforme indica este Artículo, está manifestando que se cumplen todas las
exigencias y, entre ellas, la de adherencia, siendo innecesaria, en esta circunstancia, la presentación de un
certificado específico del cumplimiento de esta última.
De acuerdo con la legislación vigente, los Certificados CC-EHE y los distintivos reconocidos, emitidos con arreglo
a este Artículo, que avalen el cumplimiento de las especificaciones exigidas en esta Instrucción serán válidos para
todo el territorio nacional.
Los términos y vocablos utilizados en esta Instrucción tienen el significado normalmente asignado en el ámbito del
Hormigón Estructural. En cualquier caso, en general, éstos se definen cuando aparecen por primera vez dentro de la
Instrucción.
Las unidades adoptadas en la presente Instrucción corresponden a las del Sistema Internacional de Unidades de
Medidas, S.l.
La convención de signos y notación utilizados se adaptan, en general, a las normas establecidas al efecto por el Comité
Mixto CEB-FIP (Comité Eurointernacional del Hormigón-Federación Internacional del Pretensado).
En el Anejo n.° 1 se incluye la notación más frecuentemente utilizada en esta Instrucción.
COMENTARIOS
El sistema de unidades mencionado en el Artículo, es el Sistema Internacional de Unidades de Medida, S.l.
declarado de uso legal en España. Las unidades prácticas en el sistema S.l. son las siguientes:
- para resistencias y tensiones: N/mm2 = MN/m2 = MPa
- para fuerzas: kN
- para fuerzas por unidad de longitud: kN/m
- para fuerzas por unidad de superficie: kN/m2
- para fuerzas por unidad de volumen: kN/m3
- para momentos: mkN
La correspondencia entre las unidades del Sistema Internacional S.l. y las del sistema Metro-Kilopondio - Segundo
es la siguiente:
a) Newton-kilopondio
1 N = 0,102 kp ≅ 0,1 kp
e inversamente
1 kp = 9,8 N ≅ 10 N
b) Newton por milímetro cuadrado-kilopondio por centímetro cuadrado
1 N/mm2 = 10,2 kp/cm2 ≅ 10 kp/cm2
e inversamente
1 kp/cm2 = 0,098 N/mm2 ≅ 0,1 N/mm2
4.1 Generalidades
En las obras que contraten o ejecuten las Administraciones Públicas se estará a lo dispuesto en la Ley de Contratos de
las Administraciones Públicas, en el Reglamento General de Contratación del Estado y en el Pliego de Cláusulas
Administrativas Generales para la Contratación de obras del Estado, vigentes.
Todo Proyecto comprenderá:
- Una Memoria en la que se describa el objeto de las obras que recogerá los antecedentes y situación previa a las
mismas, las necesidades a satisfacer y la justificación de la solución adoptada, detallándose los factores de todo
orden a tener en cuenta.
- Los planos de conjunto y de detalle necesarios para que la obra quede perfectamente definida, así como los que
delimiten la ocupación de terrenos y la restitución de servidumbres y demás derechos reales, en su caso, y servicios
afectados por su ejecución.
- El Pliego de Prescripciones Técnicas Particulares donde se hará la descripción de las obras y se regulará su
ejecución con expresión de la forma en que ésta se llevará a cabo, de la medición de las unidades ejecutadas y el
control de calidad y de las obligaciones de orden técnico que correspondan al contratista.
- Un estudio geotécnico de los terrenos sobre los que la obra se va a ejecutar, salvo cuando resulte incompatible con la
naturaleza de la obra.
- Un presupuesto, integrado o no por varios parciales, con expresión de los precios unitarios y de los descompuestos,
en su caso, estado de mediciones y los detalles precisos para su valoración.
- Un programa de desarrollo de los trabajos o plan de obra de carácter indicativo con previsión, en su caso, del tiempo
y coste.
- Las referencias de todo tipo en que se fundamentará el replanteo de la obra.
- Cuanta documentación venga prevista en normas de carácter legal o reglamentario.
En todo caso, los distintos documentos que en su conjunto constituyan un Anteproyecto, Estudio o Proyecto de cualquier
clase deberán estar definidos en forma tal que otro facultativo competente distinto del autor de aquellos, los pueda
interpretar y dirigir, con arreglo a los mismos.
COMENTARIOS
La calidad de la obra depende en primer lugar de la calidad del Proyecto. Por ello, se recomienda que éste sea
supervisado por un técnico distinto del autor que lo realizó.
4.2 Memoria
4.2.1 Normas generales
Serán factores que habrá que considerar en la Memoria, los sociales, económicos, estéticos y de impacto ambiental. Se
presentarán asimismo la justificación adoptada, en sus aspectos técnico y económico, así como las características de todas
y cada una de las obras proyectadas. Se indicarán en ella los datos previos, métodos de cálculo, modalidades de control
previstas y ensayos efectuados, cuyos detalles y desarrollo se incluirán en anejos especiales.
También figurarán en otros anejos: el estudio del terreno de cimentación, los materiales y los ensayos realizados con los
mismos, la justificación del cálculo y los precios adopta dos, las bases fijadas para la valoración de las unidades de obra y de
las partidas alzadas propuestas, el presupuesto de las obras y el importe previsible de las expropiaciones necesarias y de
restablecimiento de servicio y servidumbres afectados, en su caso.
4.2.2 Anejo de Cálculo
En la Memoria de todos los Proyectos deberá figurar un Anejo de Cálculo, en donde se justifique razonadamente, con
arreglo a las normas prescritas en esta Instrucción, el cumplimiento de las condiciones que se exigen a la estructura en su
conjunto y a cada una de las partes en que puede suponerse dividida, con objeto de garantizar la seguridad y el buen
servicio de la misma.
Su contenido y presentación deben ser tales que los cálculos puedan reproducirse por terceros. A tal efecto se incluirán:
a) Las simplificaciones efectuadas sobre la estructura real para transformarla en una ideal de cálculo, que se describirá
detalladamente, indicando el tipo estructural adoptado para el conjunto y sus partes, incluyendo dimensiones,
características mecánicas de las secciones necesarias, tipos de conexiones en los nudos y condiciones de
sustentación.
b) Las indicaciones necesarias para identificar el elemento que se calcula mediante las oportunas referencias a los
planos o a los croquis suplementarios.
c) Las características resistentes y de deformación supuestas para los materiales de la estructura y, en su caso, para el
terreno que la sustenta.
d) Las acciones consideradas, las posibles combinaciones y los coeficientes de seguridad a tener en cuenta en cada
caso.
e) El análisis efectuado. En particular, se precisará si es estático o dinámico, lineal o no lineal, así como el tipo de
discretización adoptada para la estructura (barras, elementos finitos, bandas finitas, etc.).
Cuando no se utilice la notación de esta Instrucción, se darán las equivalencias entre los símbolos empleados y los definidos
en la misma. Si no es posible dar esta equivalencia se definirán detalladamente dichos símbolos.
COMENTARIOS
Se recomienda utilizar dibujos, siempre que sea conveniente, para aclarar la descripción de la estructura. Entre
las características de los materiales pueden citarse los diagramas tensión-deformación, módulos de deformación
longitudinal, resistencias, deformación de retracción, coeficientes de fluencia y térmicos y, en su caso, tensión
admisible del terreno.
COMENTARIOS
Debe tenerse presente que el autor del Proyecto deberá poner especial cuidado en el control del uso de los
programas dentro del ámbito de aplicación correspondiente y de la comprobación de los datos introducidos y los
resultados obtenidos.
En particular se llama la atención sobre el problema que entraña el uso de programas integrados, no
suficientemente transparentes, para el proyecto automático de estructuras.
No es aconsejable el uso de programas sin contar con una documentación de los mismos, que defina como
mínimo:
- Título, versión y fecha de la misma.
- Nombre y titulación del autor o autores.
- Nombre y razón social de la organización distribuidora.
- Ejemplos de estructuras resueltas.
Es importante contar con una asistencia técnica por parte del autor o del distribuidor del programa que garantice la
eliminación de errores o defectos de funcionamiento.
[Link] Presentación de datos y resultados
El listado de datos contendrá tanto los datos introducidos por el proyectista como los generados por el programa, de forma
que queden definidas todas las características consideradas, debiendo contener indicaciones concretas sobre notación,
unidades y criterios de signos de las magnitudes utilizadas.
El listado de salida definirá los resultados necesarios para justificar adecuadamente la solución obtenida.
COMENTARIOS
Es conveniente que, para la descripción de datos y resultados, se incluyan dibujos y gráficos que faciliten su
comprensión y contraste.
Es conveniente que todos los listados de resultados en forma tabular, lleven en su encabezamiento la notación y
unidades para cada magnitud considerada, y que el mismo encabezamiento se repita en cada página distinta.
4.3 Planos
Los planos deberán ser suficientemente descriptivos para la exacta realización de la obra, a cuyos efectos se podrán
deducir también de ellos los planos auxiliares de obra o de taller y las mediciones que sirvan de base para las valoraciones
pertinentes.
Las dimensiones en todos los planos se acotarán en metros y con dos cifras decimales, por lo menos. Como excepción, los
diámetros de armaduras, tuberías, etc., se expresarán en milímetros, colocando detrás del símbolo Ø la cifra que
corresponda.
Deberán poder efectuarse, salvo en casos especiales, las mediciones de todos los elementos sin utilizar más dimensiones
que las acotadas. En particular, de no incluirse despiece detallado de las armaduras, deberán poder deducirse directamente
de los planos todas las dimensiones geométricas de las mismas, mediante las oportunas notas o especificaciones
complementarias que las definan inequívocamente.
Contendrán todos los detalles necesarios y, en particular, los detalles de los dispositivos especiales, tales como los de apoyo
o de enlace.
Igualmente, cuando proceda, se harán indicaciones sobre las contraflechas que convenga establecer en los encofrados de
acuerdo con el proceso de ejecución propuesto.
En cada plano de la estructura figurará un cuadro con la tipificación de los hormigones (de acuerdo con 39.2), las
propiedades específicas para los mismos, así como las características resistentes de los aceros empleados en los
elementos que define el plano. Asimismo, figurarán las modalidades de control previstas y los coeficientes de seguridad
adoptados para el cálculo.
En el caso de hormigón pretensado deberá figurar el programa de tesado, de acuerdo con 67.8.2.
Corresponde al Proyectista fijar la resistencia mínima que debe poseer el hormigón de la pieza en el momento del tesado y
anclaje de las armaduras, así como las tensiones máximas admisibles en dicho hormigón, en las diferentes etapas del
proceso de tesado.
COMENTARIOS
Las prescripciones acerca de la unidad en que deben expresarse las cotas, tienden a facilitar la rápida
comprensión de los planos, así como a simplificar el trabajo de delineación, ya que permiten prescindir de las
indicaciones m, cm, etc.
Cuando se deba acotar un número exacto de metros deberá escribirse, de acuerdo con lo prescrito en el apartado
que se comenta, la cifra correspondiente seguida de coma y dos ceros.
El Pliego de Prescripciones Técnicas Particulares exigirá, cuando se estime oportuno, que en el lugar adecuado de la obra
se coloque una placa que indique el valor máximo de la carga para la cual se propone la utilización de la estructura. La
colocación de la citada placa puede resultar oportuna en obras en las que convenga llamar la atención del usuario sobre la
magnitud de las cargas.
Igualmente detallará las formas de medición y valoración de las distintas unidades de obra y las de abono de las partidas
alzadas, establecerá el plazo de garantía y especificará las normas y pruebas previstas para las recepciones.
COMENTARIOS
En cuanto a las prescripciones técnicas de ejecución bastará, normalmente, con hacer referencia a los
correspondientes Artículos de la presente Instrucción, completándolos cuando sea necesario con aquellas
condiciones particulares que se estime oportuno establecer.
Las tolerancias dimensionales deberán ser compatibles con las condiciones de ejecución previstas.
4.5 Presupuesto
El Presupuesto estará integrado o no por varios parciales, con expresión de los precios unitarios descompuestos,
estados de cubicaciones o mediciones y los detalles precisos para su valoración.
El cálculo de los precios de las distintas unidades de obra se basará en la determinación de los costes directos o indirectos
precisos para su ejecución, sin incorporar, en ningún caso, el importe del Impuesto sobre el Valor Añadido que pueda gravar
las entregas de bienes o prestaciones de servicios realizados.
Se considerarán costes directos:
- La mano de obra, con sus pluses, cargas y seguros sociales que interviene directamente en la ejecución de la unidad
de obra.
- Los materiales, a los precios resultantes a pie de obra, que queden integrados en la unidad de que se trate o que
sean necesarios para su ejecución.
- Los gastos de personal, combustible, energía, etc., que tengan lugar por el accionamiento o funcionamiento de la
maquinaria e instalaciones utilizadas en la ejecución de la unidad de obra.
- Los gastos de amortización y conservación de la maquinaria e instalaciones anteriormente citadas.
Se considerarán costes indirectos: los gastos de instalación de oficinas a pie de obra, comunicaciones, edificación de
almacenes, talleres, pabellones temporales para los trabajadores, laboratorios, etc., los del personal técnico y administrativo
adscrito exclusivamente a la obra, y los imprevistos. Todos estos gastos, excepto aquellos que figuran en el Presupuesto,
valorados en unidades de obra o en partidas alzadas, se cifrarán en un porcentaje de los costes directos, igual para todas
las unidades de obra, que adoptará, en cada caso, el técnico Autor del Proyecto a la vista de la naturaleza de la obra
proyectada, de la importancia de su presupuesto y de su posible plazo de ejecución.
En particular deberá figurar de forma explícita el coste del control, obtenido de acuerdo con las modalidades adoptadas para
el mismo.
Se denominará Presupuesto de Ejecución Material el resultado obtenido por la suma de los productos del número de cada
unidad de obra por su precio unitario, y de las partidas alzadas.
En el caso de obras de la Administración General del Estado o de sus Organismos Autónomos, se tendrán en cuenta,
además, las normas complementarias de aplicación al cálculo de los precios unitarios que para los distintos Proyectos
elaborados por sus servicios haya dictado cada Departamento Ministerial.
COMENTARIOS
Se recomienda realizar las mediciones expresando: las excavaciones y rellenos, en metros cúbicos; los
encofrados en metros cuadrados; los hormigones en metros cúbicos; las armaduras activas y pasivas en
kilogramos y, en la unidad que convenga, los anclajes, vainas, lechadas de inyección y demás unidades
específicas de la técnica del pretensado, así como las cimbras o elementos auxiliares que se requieran, de
acuerdo con el proceso de construcción previsto.
El incluir por separado y con sus precios independientes, el hormigón, el acero, las excavaciones y las cimbras,
permite darse cuenta de la importancia relativa del coste de cada uno de estos elementos; y sobre todo, permite
valorar justamente cualquier modificación que pueda introducirse en los volúmenes de las distintas unidades de
obra.
Siempre que la legislación aplicable lo permita, conviene que el coste del control figure separadamente en el
Presupuesto. Si se recurre a un Organismo de Control, la selección del mismo debe efectuarse con el acuerdo de
la Dirección de Obra. Se recomienda que el abono del control no se efectúe a través del Constructor.
COMENTARIOS
Siempre que se haga una modificación sobre un plano, deberá estamparse la mención ANULADO en las copias
anteriores, anotando en el plano rectificado la fecha de su expedición y la referencia del mismo.
Se conservará una copia, al menos, de cada uno de los sucesivos planos; pero en obra, para evitar confusiones,
se retirarán o, mejor aún, se destruirán las copias afectadas por la modificación y que quedan sustituidas por los
planos rectificados.
Una estructura debe ser proyectada y construida para que, con una seguridad aceptable, sea capaz de soportar todas
las acciones que la puedan solicitar durante la construcción y el período de vida útil previsto en el proyecto así como la
agresividad del ambiente.
Una estructura debe, también, ser concebida de manera que las consecuencias de acciones excepcionales tales como
explosiones o impactos, así como de errores, no produzcan daños desproporcionados en relación a la causa que los ha
originado.
En síntesis, durante su vida útil, los requisitos esenciales a los que, al menos, debe dar respuesta una estructura son:
resistencia mecánica y estabilidad, seguridad en caso de incendio, higiene, salud y medio ambiente, y seguridad de uso.
Los anteriores requisitos se satisfarán mediante un proyecto correcto que incluya una adecuada selección de la solución
estructural y de los materiales de construcción, una ejecución cuidadosa conforme al proyecto, un control adecuado del
proyecto, de la ejecución y de la explotación así como un uso y mantenimiento apropiados.
COMENTARIOS
Se entiende por vida útil de una estructura el período de tiempo, a partir de su puesta en servicio, durante el que
debe mantener unas condiciones de seguridad, funcionalidad y aspecto aceptables. Durante ese período requerirá
una conservación normal adecuada pero no requerirá operaciones de rehabilitación.
La vida útil de proyecto es una magnitud que debe fijar la Propiedad previamente al inicio del proyecto.
6.1 Principios
La seguridad de una estructura frente a un riesgo puede ser expresada en términos de la probabilidad global de fallo,
que está ligada a un determinado índice de fiabilidad.
En la presente Instrucción se asegura la fiabilidad requerida adoptando el Método de los Estados Límite (Artículo 8.°). Este
método permite tener en cuenta de manera sencilla el carácter aleatorio de las variables de solicitación, de resistencia y
dimensionales que intervienen en el cálculo. El valor de cálculo de una variable se obtiene a partir de su principal valor
representativo, ponderándolo mediante su correspondiente coeficiente parcial de seguridad.
Los coeficientes parciales de seguridad no tienen en cuenta la influencia de posibles errores humanos groseros. Estos fallos
deben ser evitados mediante mecanismos adecuados de control de calidad que deberán abarcar todas las actividades
relacionadas con el proyecto, la ejecución, el uso y el mantenimiento de una estructura.
COMENTARIOS
El procedimiento de los Estados Límite, basado en la determinación previa de unos coeficientes parciales de
seguridad, corresponde a un método de fiabilidad de nivel 1. Para la determinación de los coeficientes parciales
de seguridad, básicamente existen dos procedimientos:
a) Por medio de una calibración con los valores de cálculo de las variables empleadas en el cálculo de
estructuras existentes.
b) Por medio de una evaluación estadística de datos experimentales, en el marco de la aplicación de métodos
probabilistas.
Los coeficientes parciales de seguridad de la presente Instrucción están basados en el método a), con algunas
excepciones basadas en el método b). La fiabilidad se puede definir como la capacidad de la estructura para
cumplir, con una probabilidad predefinida, una función en condiciones determinadas. En cierto modo corresponde
a la probabilidad de ausencia de fallo y se puede cuantificar mediante el índice de fiabilidad β.
El índice de fiabilidad β está ligado a la probabilidad global de fallo pf según la expresión:
ψ(β) = 1- pf
siendo ψ(β) la ley de distribución normal estándar. Como valores indicativos de la probabilidad global de fallo pf y
del correspondiente índice de fiabilidad, β para una distribución normal, aceptados como válidos para la mayoría
de los casos, pueden considerarse los indicados en la Tabla 6.1.
Tabla 6.1
La probabilidad global de fallo arriba mencionada no corresponde a la frecuencia real de fallos estructurales. Los
valores de la Tabla se deben considerar como valores nominales de seguridad que sirven de base para el
desarrollo de unas reglas coherentes y rigurosas para el dimensionamiento de estructuras.
Debe comprobarse que una estructura no supere ninguno de los Estados Límite anteriormente definidos en cualquiera de las
situaciones de proyecto indicadas en el Artículo 7.°, considerando los valores de cálculo de las acciones, de las
características de los materiales y de los datos geométricos.
El procedimiento de comprobación, para un cierto Estado Límite, consiste en deducir, por una parte, el efecto de las
acciones aplicadas a la estructura o a parte de ella y, por otra, la respuesta de la estructura para la situación límite en
estudio. El Estado Límite quedará garantizado si se verifica, con una fiabilidad aceptable, que la respuesta estructural no es
inferior que el efecto de las acciones aplicadas.
Para la determinación del efecto de las acciones deben considerarse las acciones de cálculo combinadas según los criterios
expuestos en el Capítulo lll y los datos geométricos según se definen en el Artículo 16.° y debe realizarse un análisis
estructural de acuerdo con los criterios expuestos en el Capítulo V.
Para la determinación de la respuesta estructural deben considerarse los distintos criterios definidos en el Título 4.°, teniendo
en cuenta los valores de cálculo de los materiales y de los datos geométricos, de acuerdo con lo expuesto en el Capítulo IV.
La definición de las acciones actuantes en las estructuras se establece en las respectivas Instrucciones, Reglamentos,
Normas Básicas, etc., relativas a acciones. En esta Instrucción se fijan, en general, dado que resultan imprescindibles para
su utilización, reglas para la definición de los valores de cálculo de las acciones y sus combinaciones, siempre que las
correspondientes Instrucciones de acciones no indiquen otra cosa.
COMENTARIOS
Una estructura pasa a lo largo del tiempo, por diversas fases caracterizadas por el tipo y valor de las cargas que
ha de soportar y, eventualmente, por el esquema estructural (estático y seccional) que la estructura adopta
(Artículo 7.°). Las fases se refieren, por tanto, a un determinado estado de la estructura, incluidos los de
construcción.
Será necesario realizar las comprobaciones de los diferentes Estados Límite, en cada fase, considerando, como
mínimo, las siguientes:
1) Fase de construcción
a) Diversas fases de construcción.
b) En el caso de hormigón pretensado, serán de especial interés la fase o fases de aplicación de la
fuerza de pretensado.
2) Fases de servicio
En situación de servicio de la estructura puede resultar necesario analizar distintas fases si, por ejemplo, su
puesta en servicio se realiza antes de que ciertas acciones dependientes del tiempo hayan alcanzado su valor
final.
En la comprobación de los Estados Límite Últimos que consideran la rotura de una sección o elemento, se debe satisfacer la
condición:
Rd ≥ Sd
donde:
Rd Valor de cálculo de la respuesta estructural.
Sd Valor de cálculo del efecto de las acciones.
Para la evaluación del Estado Límite de Equilibrio (Artículo 41.°) se debe satisfacer la condición:
Ed,estab ≥ Ed,desestab
donde:
Ed,estab Valor de cálculo de los efectos de las acciones estabilizadoras.
Ed,desestab Valor de cálculo de los efectos de las acciones desestabilizadoras.
El Estado Límite de Fatiga (Artículo 48.°) está relacionado con los daños que puede sufrir una estructura como consecuencia
de solicitaciones variables repetidas.
En la comprobación del Estado Límite de Fatiga se debe satisfacer la condición:
RF ≥ SF
donde:
RF Valor de cálculo de la resistencia a fatiga.
SF Valor de cálculo del efecto de las acciones de fatiga.
COMENTARIOS
Los Estados Límite Últimos incluidos en esta Instrucción son los siguientes:
- Estado Límite de Equilibrio. Se estudia a nivel de estructura o elemento estructural.
- Estados Límite de Agotamiento (se estudian a nivel de sección):
- por solicitaciones normales
- por cortante
- por torsión
- por punzonamiento
- por rasante
- Estado Límite de Inestabilidad. Se estudia a nivel de estructura o elemento estructural.
- Estado Límite de Fatiga. Se estudia a nivel de sección.
COMENTARIOS
Los Estados Límite de Servicio incluidos en esta Instrucción son:
- Estado Límite de Deformación. Es el producido por deformaciones que pueden afectar a las acciones
aplicadas o a la apariencia o al uso de la estructura o causar daños en elementos no estructurales.
- Estado Límite de Vibraciones. Es el producido por vibraciones que pueden ser desagradables o causar
inquietud a los usuarios, o provocar daños en la estructura o equipos.
- Estado Límite de Fisuración. Se produce cuando la fisuración del hormigón por tracción puede afectar la
durabilidad, la impermeabilidad o el aspecto de la estructura. La microfisuración del hormigón por
compresión excesiva puede afectar, también, la durabilidad.
En el caso de que un elemento estructural esté sometido a alguna clase específica de exposición, en la designación del tipo
de ambiente se deberán reflejar todas las clases, unidas mediante el signo de adición “+”.
Cuando una estructura contenga elementos con diferentes tipos de ambiente, el proyectista deberá definir algunos grupos
con los elementos estructurales que presenten características similares de exposición ambiental. Para ello, siempre que sea
posible, se agruparán elementos del mismo tipo (por ejemplo, pilares, vigas de cubierta, cimentación, etc.), cuidando además
que los criterios seguidos sean congruentes con los aspectos propios de la fase de ejecución.
Para cada grupo, se identificará la clase o, en su caso, la combinación de clases, que definen la agresividad del ambiente al
que se encuentran sometidos sus elementos.
COMENTARIOS
La metodología propuesta para la definición del tipo de ambiente distingue entre clases de exposición relativas a
la corrosión de armaduras y otras clases relativas a otros procesos de degradación. A las primeras las identifica
como clases generales, mientras que define como específicas a las segundas. Esta circunstancia no pretende ser
reflejo de ningún tipo de jerarquía entre los diferentes procesos que afectan a la durabilidad, sino únicamente un
procedimiento para la definición de la metodología propuesta. En consecuencia, no debe entenderse en ningún
caso que procesos como el hielo-deshielo, el ataque químico, etc. tengan menor trascendencia que la corrosión
de armaduras en relación con la durabilidad del elemento estructural.
COMENTARIOS
De acuerdo con la tabla 8.2.2 los elementos estructurales de hormigón en masa tienen siempre una clase general
de exposición I (no agresiva), dado que la inexistencia de armaduras impide cualquier posibilidad de corrosión,
pudiendo estar además, según el caso, sometidas a las clases específicas definidas en 8.2.3.
La clase general normal, designada como II, corresponde básicamente a los problemas de corrosión que se
pueden producir en las armaduras como consecuencia de la carbonatación del hormigón, si bien incluye además
el caso de cimentaciones enterradas. Por ello, se ha optado por indicar el tipo de proceso como Corrosión de
origen diferente de los cloruros.
8.2.3 Clases específicas de exposición ambiental en relación con otros procesos de degradación distintos de la
corrosión
Además de las clases recogidas en 8.2.2, se establece otra serie de clases específicas de exposición que están
relacionadas con otros procesos de deterioro del hormigón distintos de la corrosión de las armaduras (tabla 8.2.3.a).
Un elemento puede estar sometido a ninguna, a una o a varias clases específicas de exposición relativas a otros procesos
de degradación del hormigón.
Por el contrario, un elemento no podrá estar sometido simultáneamente a más de una de las subclases definidas para cada
clase específica de exposición.
En el caso de estructuras sometidas a ataque químico (clase Q), la agresividad se clasificará de acuerdo con los criterios
recogidos en la tabla 8.2.3.b.
Tabla TABLA 8.2.2
Clases generales de exposición relativas a la corrosión de las armaduras
Con sales F Ataque por sales - Elementos destinados al tráfico - Tableros de puentes o
fundentes de vehículos o peatones en pasarelas en zonas de alta
fundentes zonas con más de 5 nevadas montaña.
anuales o con valor medio de la
temperatura mínima en los meses
de invierno inferior a 0 °C.
!"#$%&'()*
IÓN AMONIO 15 - 30 30 - 60 > 60
(mg NH4+/l)
AGUA IÓN MAGNESIO 300 - 1000 1000 - 3000 > 3000
(mg Mg2+/l)
IÓN SULFATO 200 - 600 600 - 3000 > 3000
(mg SO42-/l)
RESIDUO SECO 75 - 150 50 - 75 < 50
(mg / I)
GRADO DE ACIDEZ > 20 (*) (*)
BAUMANN-GULLY
SUELO IÓN SULFATO 2000 - 3000 3000 - 12000 > 12000
(mg SO42-/kg de
suelo seco)
COMENTARIOS
De acuerdo con el articulado, un elemento estructural estará sometido a un ambiente definido por la combinación
de una serie de clases de exposición, una de ellas general y el resto específicas. A continuación se presentan
varios ejemplos:
- Pilas de un paso superior situado en zona de alta montaña.
• Clase general de exposición:
IV (con cloruros no marinos)
• Clases específicas de exposición:
F (con heladas y sales fundentes)
• Tipo de ambiente:
IV+F
- Pilares vistos formando soportales en un edificio en zona con clima benigno y lejos de zonas industriales.
• Clase general de exposición:
IIb (normal media)
• Clases específicas de exposición:
no hay
• Tipo de ambiente:
IIb
- Tableros de puente, a 200 m de la costa en terrenos no yesíferos.
• Clase general de exposición:
IIIa (marina aérea)
• Clases específicas de exposición:
no hay
• Tipo de ambiente:
IIIa
- Cajones flotantes prefabricados de hormigón armado para la construcción de un dique portuario, que se
trasladan flotando hasta su ubicación definitiva y posteriormente se hunden.
• Clase general de exposición:
IIIb (marina sumergida)
• Clases específicas de exposición:
Qb (química agresiva media)
• Tipo de ambiente:
IIIb + Qb
- Bloques de hormigón en masa para diques de protección de un puerto
• Clase general de exposición:
I (hormigón en masa, no agresiva)
• Clases específicas de exposición:
Qb (química agresiva media) + E (erosión)
• Tipo de ambiente:
I + Qb + E
La determinación de los parámetros establecidos en la Tabla 8.2.3.b. se llevará a cabo de acuerdo con los
métodos definidos en las normas UNE 7234:71; 7131:58; 7130:58 y por el Anejo 5.
CAPÍTULO 3
ACCIONES
Las acciones a considerar en el proyecto de una estructura o elemento estructural se pueden clasificar según los
criterios siguientes:
- Clasificación por su naturaleza.
- Clasificación por su variación en el tiempo.
- Clasificación por su variación en el espacio.
10.1 Generalidades
El valor característico de una acción es su principal valor representativo. Puede venir determinado por un valor medio,
un valor nominal o, en los casos en que se fije mediante criterios estadísticos, por un valor correspondiente a una
determinada probabilidad de no ser superado durante un período de referencia, que tiene en cuenta la vida útil de la
estructura y la duración de la acción.
10.2 Valores característicos de las acciones permanentes
Para las acciones permanentes en las cuales se prevean dispersiones importantes, o en aquellas que puedan tener
una cierta variación durante el período de servicio de la estructura, se tomarán los valores característicos superior e inferior.
En caso contrario es suficiente adoptar un único valor.
En general, para el peso propio de la estructura se adoptará como acción característica un único valor deducido de las
dimensiones nominales y de los pesos específicos medios.
Para los elementos de hormigón se tomarán las siguientes densidades:
Hormigón en masa: 2.300 kg/m3
Hormigón armado y pretensado: 2.500 kg/m3
COMENTARIOS
La fuerza proporcionada por el gato o elemento utilizado para la puesta en tensión del tendón es la única que
puede conocerse con precisión en obra o en fábrica, si se lleva un control adecuado de las operaciones de
tesado. Las pérdidas de fuerza que se localizan tanto en los elementos de tesado como en los anclajes,
constituyen una característica del sistema de pretensado utilizado. La fuerza de tesado P0 es, por consiguiente la
carga proporcionada por el gato deducidas las pérdidas de fuerza propias del sistema, entre las que no se
incluyen las de penetración de cuñas si existen.
COMENTARIOS
Existen tantos valores característicos de la fuerza de pretensado como fases consideradas en el estudio de la
estructura. En particular, habrá que considerar siempre el valor inicial, que corresponde a la fase inicial o de
aplicación del pretensado; y el valor final, que corresponde a tiempo infinito. En fases intermedias de construcción
podrá ser necesario considerar pérdidas diferidas a tiempo no infinito.
El valor representativo de una acción es el valor de la misma utilizado para la comprobación de los Estados Límite.
Una misma acción puede tener uno o varios valores representativos, según sea su tipo.
El valor representativo de una acción se obtiene afectando su valor característico, Fk, por un factor ψi.
ψ iF k
Como valor representativo de las acciones se tomarán los indicados en las Instrucciones o Normas de acciones vigentes.
COMENTARIOS
En general, para las acciones permanentes, el valor representativo es el valor característico. Para las acciones
variables, dependiendo del tipo de estructura y de las cargas consideradas, pueden existir los siguientes valores
representativos:
- Valor de combinación ψ0Qk. Es el valor de la acción cuando actúa aisladamente o con alguna otra acción
variable.
- Valor frecuente ψ1Qk. Es el valor de la acción que es sobrepasado en sólo períodos de corta duración
respecto de la vida útil de la estructura.
- Valor cuasipermanente ψ2Qk. Es el valor de la acción que es sobrepasado durante una gran parte de la
vida útil de la estructura.
En general, para las acciones accidentales, el valor representativo es el valor característico.
Se define como valor de cálculo de una acción el obtenido como producto del valor representativo (Artículo 11.°) por un
coeficiente parcial de seguridad.
F d = γ f ψ iF k
donde:
Fd Valor de cálculo de la acción F.
γf Coeficiente parcial de seguridad de la acción considerada.
TABLA 12.1.a
Los coeficientes definidos en la tabla 12.1.a se corregirán de acuerdo con lo indicado en el Artículo 95.°, dependiendo del
nivel de control de ejecución adoptado.
En general, para las acciones permanentes, la obtención de su efecto favorable o des favorable se determina ponderando
todas las acciones del mismo origen con el mismo coeficiente, indicado en la tabla 12.1.a.
Cuando los resultados de una comprobación sean muy sensibles a las variaciones de la magnitud de la acción permanente,
de una parte a otra de la estructura, las partes favorable y desfavorable de dicha acción se considerarán como acciones
individuales. En particular, esto se aplica en la comprobación del Estado Límite de Equilibrio en el que para la parte favorable
se adoptará un coeficiente γG = 0,9 y para la parte desfavorable se adoptará un coeficiente γG = 1,1, para situaciones de
servicio, γG = 0,95 para la parte favorable γG = 1,05 para la parte desfavorable, para situaciones de construcción.
Para la evaluación de los efectos locales del pretensado (zonas de anclaje, etc) se aplicará a los tendones un esfuerzo
equivalente a la fuerza característica última del mismo.
COMENTARIOS
Para el proyecto de puentes de carretera se tendrán en cuenta los criterios establecidos por la Instrucción sobre
las acciones a considerar en el proyecto de puentes de carreteras (IAP). En rigor, el coeficiente yp debería tomar
valores diferentes de la unidad. Sin embargo, se ha fijado el valor γp = 1,0 por simplicidad, teniendo en cuenta las
siguientes consideraciones:
- Para flexión, si el pretensado se tiene en cuenta como una predeformación, la incertidumbre relativa a la
fuerza del pretensado supone una pequeña variación en la evaluación de esta predeformación con
consecuencias prácticamente nulas en cuanto a la evaluación de la capacidad resistente de la sección.
- Para cortante, el efecto del pretensado siempre se tiene en cuenta con valores muy inferiores a los que
representa el estado de deformación de la armadura activa para estados de agotamiento.
El efecto estructural producido por deformaciones impuestas depende, de forma directa y significativa, de las
condiciones de rigidez de la estructura y ésta de sus condiciones de carga. En general, para estructuras con
suficiente ductilidad, para estados avanzados de carga, como los correspondientes a los Estados Límite Últimos,
la rigidez es muy inferior a la de las secciones brutas, normalmente utilizadas para el cálculo de esfuerzos y,
consecuentemente, estos esfuerzos generalmente se amortiguan de forma considerable. En estos casos, si no se
tiene en cuenta la degradación de rigidez debida a las acciones exteriores actuantes, sus efectos podrán
mayorarse con un coeficiente parcial de seguridad γG* reducido.
De acuerdo con lo indicado en el Artículo 95.°, los coeficientes definidos en la tabla 12.1.a deben corregirse en
función del nivel de ejecución adoptado, por lo que, cuando se trate de una situación persistente o transitoria con
efecto desfavorable, los valores a adoptar para los coeficientes parciales de seguridad para las acciones deberán
ser los establecidos en la tabla 95.5 que son:
TABLA 12.1.b
TABLA 12.2
Coeficientes parciales de seguridad para las acciones aplicables para la evaluación de los Estados Límite de Servicio
Algunos Estados Límite de Servicio en estructuras pretensadas son muy sensibles al valor de la fuerza de
pretensado y ésta depende de la evaluación de las pérdidas instantáneas y diferidas. La incertidumbre en la
evaluación de las pérdidas es menor cuando se utiliza armadura pretesa y por esta razón los valores de γp para
los Estados Límite de Servicio dependen del tipo de armadura activa utilizada.
ARTÍCULO 13.° Combinación de acciones
i>1
- Situaciones accidentales:
∑γ
j≥1
G +∑γG*,jG k,j +γP Pk +γ A Ak +γ Q ,1ψ1,1Q k,1 +∑γQ ,iψ2,iQ k,i
G,j k,j
j≥1
*
i>1
- Situaciones sísmicas:
∑γ G k,j + ∑γG *,jG k,j + γ P Pk + γ A AE,k + ∑γ Q ,iψ 2,iQ k,i
G ,j
*
En las situaciones permanentes o transitorias, cuando la acción determinante Qk,1 no sea obvia, se valorarán distintas
posibilidades considerando diferentes acciones variables como determinantes.
Para estructuras de edificación, simplificadamente, para las distintas situaciones de proyecto, podrán seguirse los siguientes
criterios:
- Situaciones persistentes o transitorias
a) Situaciones con una sola acción variable Qk,1:
∑ γ G ,j G k,j + γ Q ,1 Q k,1
j≥1
b) Situaciones con dos o más acciones variables:
∑ γ G ,j G k,j + ∑ 0,9 γ Q ,i Q k,i
j≥1 i≥1
- Situaciones sísmicas:
∑ γ G ,j G k,j + γ A A E ,k + ∑ 0,8 γ Q ,i Q k,i
j≥1 i≥1
El Estado Límite Último de Fatiga, en el estado actual del conocimiento, supone comprobaciones especiales que dependen
del tipo de material considerado, elementos metálicos o de hormigón, lo que da lugar a los criterios particulares siguientes:
- Para la comprobación a fatiga de armaduras y dispositivos de anclaje se considerará exclusivamente la situación
producida por la carga variable de fatiga, tomando un coeficiente de ponderación igual a la unidad.
- Para la comprobación a fatiga del hormigón se tendrán en cuenta las solicitaciones producidas por las cargas
permanentes y la carga variable de fatiga, tomando un coeficiente de ponderación igual a la unidad para ambas
acciones.
COMENTARIOS
Las Normas Básicas de Acciones en la Edificación, en su versión actual, no definen ningún criterio de
combinación directamente compatible con el método de los Estados Límite. Las simplificaciones definidas
constituyen una referencia para este tipo de estructuras. Las acciones variables de fatiga se definen generalmente
como un modelo simplificado de la acción variable.
COMENTARIOS
En el caso de la acción del pretensado, debe considerarse el efecto favorable o desfavorable de esta acción,
según el Estado Límite que se estudie.
Las Normas Básicas de Acciones en la Edificación, en su versión actual, no definen ningún criterio de
combinación directamente compatible con el método de los Estados Límite. Las simplificaciones definidas
constituyen una referencia para este tipo de estructuras.
CAPÍTULO 4
Materiales y Geometría
Tanto la determinación de la respuesta estructural como la evaluación del efecto de las acciones, deben realizarse
utilizando valores de cálculo para las características de los materiales y para los datos geométricos de la estructura.
Para la consideración de algunas propiedades utilizadas en el cálculo, se emplean como valores característicos los valores
medios o nominales.
A los efectos de definir los valores característicos de las propiedades de fatiga de los materiales se siguen los criterios
particulares definidos en el Artículo 48.°.
COMENTARIOS
Para el módulo de deformación longitudinal, el coeficiente de fluencia y la deformación de retracción del hormigón,
así como para algunas propiedades del acero, se tomarán como valores característicos los valores medios
definidos en el Capítulo VIII.
TABLA 15.3
Coeficientes parciales de seguridad de los materiales para Estados Límite Últimos
Los coeficientes de la tabla 15.3 no son aplicables a la comprobación del Estado Límite Último de Fatiga, que se comprueba
de acuerdo con los criterios establecidos en el Artículo 48.°.
Para el estudio de los Estados Límite de Servicio se adoptarán como coeficientes parciales de seguridad valores iguales a la
unidad.
ARTÍCULO 16.° Geometría
En algunos casos, cuando las imprecisiones relativas a la geometría tengan un efecto significativo sobre la fiabilidad de la
estructura, se tomará como valor de cálculo de los datos geométricos el siguiente:
ad = anom + ∆a
donde ∆a tiene en cuenta las posibles desviaciones desfavorables de los valores nominales, y se define de acuerdo con las
tolerancias admitidas.
16.2 Imperfecciones
En los casos en los que resulte significativo el efecto de las imperfecciones geométricas, éstas se tendrán en cuenta
para la evaluación del efecto de las acciones sobre la estructura.
TÍTULO 2.º
ANÁLISIS ESTRUCTURAL
CAPÍTULO 5
Análisis Estructural
El análisis estructural consiste en la determinación de los efectos originados por las acciones sobre la totalidad o parte
de la estructura, con objeto de efectuar comprobaciones en los Estados Límite Últimos y de Servicio.
COMENTARIOS
El análisis estructural proporciona resultados a nivel global (reacciones, desplazamientos), a nivel seccional
(esfuerzos, curvaturas, elongaciones), o a nivel local (tensiones, deformaciones), que servirán para el
dimensionamiento o para la comprobación de los diferentes Estados Límite.
COMENTARIOS
Se consideran elementos unidimensionales los soportes, vigas y arcos, siempre que su longitud sea mayor que el
doble del valor del canto total. Se consideran elementos bidimensionales las placas, lajas y láminas.
Otra clasificación de los modelos estructurales, quizás más ajustada, puede hacerse atendiendo al estado de
tensiones normales. Así, esquemas unidimensionales son aquéllos en los que se tienen tensiones normales en
una dirección, de forma preferente respecto de las restantes, ortogonales a ella. Esquemas bidimensionales son
aquéllos en los que se tienen tensiones normales en dos direcciones ortogonales, de forma preferente respecto de
la tercera, ortogonal a ellas. Esquemas tridimensionales son aquellos en los que las tensiones normales no son
predominantes en ninguna de las tres direcciones ortogonales.
Los métodos numéricos permiten analizar estructuras en las que, por la complejidad de su geometría, por el tipo
de carga o por el comportamiento de los materiales, no existen soluciones analíticas o son excesivamente
complicadas de obtener. La discretización estructural y los tipos de elementos que se utilicen deben ser
adecuados para reproducir correctamente el comportamiento estructural.
COMENTARIOS
De forma aproximada puede suponerse que, en la cabeza de compresión, el ancho eficaz del ala es igual al ancho
del nervio más un quinto de la distancia entre puntos de momento nulo, sin sobrepasar la anchura real del ala. Si
se usa esta aproximación puede considerarse el ancho eficaz constante en toda la luz, incluyendo los segmentos
cercanos a los apoyos intermedios en el caso de vigas continuas. Para vigas de borde el ancho eficaz del ala será
el ancho del nervio más un décimo de la distancia entre puntos de momento nulo.
El ancho eficaz del ala, en la cabeza de tracción, puede considerarse igual al ancho del nervio más ocho veces el
espesor del ala, o cuatro veces en vigas de borde, sin sobrepasar el ancho real. En el caso de piezas en T
provistas de cartabones de anchura bc y altura hc (ver figura 18.2.1), y exclusivamente a efectos del cálculo del
ancho eficaz, se sustituirá la anchura real b0 del nervio por otra ficticia be igual al menor de los valores siguientes:
be = b0 + 2bc
be = b0 + 2hc
Para secciones cajón o T, en puentes, pueden utilizarse los criterios de definición de ancho eficaz establecidos en
las Recomendaciones para el Proyecto de Puentes Mixtos para Carreteras.
COMENTARIOS
Una armadura queda solidarizada al hormigón desde el momento en que, por adherencia, quedan impedidos los
deslizamientos entre ambos materiales. El efecto de solidarización de una armadura con una sección de hormigón
se tiene en cuenta, en el cálculo, sumando al área de esta última la de la armadura multiplicada por el coeficiente
de equivalencia.
Se recuerda que si existen armaduras activas no adherentes, éstas no pueden solidarizarse con el resto de la
sección.
Los hormigones se homogeneizarán a un único tipo multiplicando el ancho de las secciones parciales
correspondientes por el coeficiente de equivalencia que resulte de dividir el módulo de deformación longitudinal
del hormigón de la sección parcial entre el del hormigón de referencia.
COMENTARIOS
La posición de la fibra neutra en la sección fisurada, en situación de servicio, se debe calcular en el supuesto de
comportamiento elástico de las armaduras y del hormigón comprimido (Anejo 9).
COMENTARIOS
Este método es el más utilizado para el análisis de estructuras de hormigón. Esta aproximación implica que la
respuesta estructural es lineal y que se aceptan la reversibilidad de las deformaciones y la superposición de los
efectos originados por diversas acciones. Dado que se utilizan, en general, las secciones brutas, este método
exige conocer la geometría, pero no necesariamente el armado de la estructura.
COMENTARIOS
Una estructura muestra un comportamiento no lineal cuando no existe proporcionalidad entre la acción y la
respuesta. Este tipo de comportamiento es propio de las estructuras de hormigón en fases avanzadas de carga y,
en algunos casos, en situaciones de servicio. La no linealidad del hormigón se manifiesta por el comportamiento
no lineal en compresión y en tracción y por la fisuración al superarse la resistencia a tracción.
La no linealidad del acero se manifiesta al alcanzar éste el límite elástico.
La adherencia imperfecta, la colaboración del hormigón traccionado entre fisuras, el efecto pasador de las
armaduras en la deformación por cortante y otros efectos secundarios son también causas de no linealidad en el
comportamiento del hormigón estructural.
El análisis no lineal exige, en general, una definición previa completa de la estructura, tanto de la geometría como
de las armaduras de todas las secciones.
El análisis no lineal implica, en general, un tratamiento de la seguridad diferente al descrito en el Capítulo IV. Así,
es frecuente trabajar con los valores medios de las propiedades de los materiales y aumentar progresivamente
todas o algunas de las cargas hasta alcanzar el colapso de la estructura, obteniendo un valor de la carga última
para cada una de las combinaciones estudiadas.
COMENTARIOS
Para secciones sometidas a flexión con fuertes cuantías de armadura de tracción que exigen, normalmente,
también armadura en el paramento comprimido, o para secciones sometidas a flexocompresión con fuertes axiles,
las condiciones de ductilidad suelen ser reducidas a menos que se tomen medidas especiales, como disponer
armadura transversal para confinar el hormigón, por ejemplo.
COMENTARIOS
El análisis plástico se permite sólo si existe ductilidad suficiente para asegurar el desarrollo de las configuraciones
supuestas.
Este método no está permitido cuando es necesario considerar efectos de segundo orden.
De acuerdo con el momento del tesado respecto del hormigonado del elemento, el pretensado puede ser:
a) Con armaduras pretesas. El hormigonado se efectúa después de haber tesado y anclado provisionalmente las
armaduras en elementos fijos. Cuando el hormigón ha adquirido suficiente resistencia, se liberan las armaduras de
sus anclajes provisionales y, por adherencia, se transfiere al hormigón la fuerza previamente introducida en las
armaduras.
b) Con armaduras postesas. El hormigonado se realiza antes del tesado de las armaduras activas que normalmente se
alojan en conductos o vainas. Cuando el hormigón ha adquirido suficiente resistencia se procede al tesado y anclaje
de las armaduras.
Desde el punto de vista de las condiciones de adherencia del tendón, el pretensado puede ser:
a) Adherente. Este es el caso del pretensado con armadura pretesa o con armadura postesa en el que después del
tesado se procede a ejecutar una inyección con un material que proporciona una adherencia adecuada entre la
armadura y el hormigón del elemento (Artículo 36.2).
b) No adherente. Este es el caso del pretensado con armadura postesa en el que se utilizan como sistemas de
protección de las armaduras, inyecciones que no crean adherencia entre ésta y el hormigón del elemento (Artículo
36.3).
COMENTARIOS
En general se utiliza la expresión hormigón pretensado para designar los distintos tipos descritos; para definir más
precisamente sus características será necesario agregar otros vocablos que permitan completar esta descripción.
Las oscilaciones de tensión debidas a las cargas variables, para los casos normales de uso, en los tendones de
los distintos tipos de pretensado incluidos en esta Instrucción, son suficientemente pequeñas como para permitir
grandes tensiones iniciales. En el caso de cables de atirantamiento, las variaciones de tensión debidas a las
cargas variables son muy importantes y requieren unas limitaciones específicas y diferentes a las contenidas en
esta Instrucción.
De forma temporal, esta tensión podrá aumentarse hasta el menor de los valores siguientes:
0,85fp máx k; 0,95fpk
siempre que, al anclar las armaduras en el hormigón, se produzca una reducción conveniente de la tensión para que se
cumpla la limitación del párrafo anterior.
COMENTARIOS
Las limitaciones indicadas tienen por objeto, esencialmente, disminuir diversos riesgos constructivos, que
dependen da las precauciones tomadas durante la ejecución y del control que da ésta se realice.
Independientemente de estos riesgos, la incertidumbre sobre la relajación de las armaduras aumenta con el valor
de la carga de tesado.
20.2.2 Pérdidas en piezas con armaduras postesas
[Link] Valoración de las pérdidas instantáneas de fuerza
Las pérdidas instantáneas de fuerza son aquellas que pueden producirse durante la operación de tesado y en el momento
del anclaje de las armaduras activas y dependen de las características del elemento estructural en estudio. Su valor en cada
sección es:
∆Pi = ∆P1 + ∆P2 + ∆P3
donde:
∆P1 Pérdidas de fuerza, en la sección en estudio, por rozamiento a lo largo del
conducto de pretensado.
∆P2 Pérdidas de fuerza, en la sección en estudio, por penetración de cuñas en
los anclajes.
∆P3 Pérdidas de fuerza, en la sección en estudio, por acortamiento elástico
del hormigón.
COMENTARIOS
Además de las pérdidas instantáneas por rozamiento, penetración de cuñas, o deformación instantánea del
hormigón, deben tenerse en cuenta, en casos especiales, pérdidas originadas por otras causas tales como:
- deformaciones de los moldes, en el caso de piezas prefabricadas;
- diferencia de temperatura entre las armaduras tesas y la estructura pretensada, como consecuencia del
tratamiento del hormigón;
- deformaciones instantáneas en las juntas de las estructuras prefabricadas construidas por dovelas.
Los valores de estas pérdidas deben determinarse experimentalmente.
Figura [Link].1
8 ⋅a
α1 =
Si a ≤ 0,045 L1 puede tomarse; L1
el error es inferior al 5‰
x
α = ∑ αι = α1 + α2 + α 3
i=1
Los datos correspondientes a los valores de µ y de K deben definirse experimentalmente, habida cuenta del procedimiento
de pretensado utilizado. A falta de datos concretos pueden utilizarse los valores experimentales sancionados por la práctica.
COMENTARIOS
Cuando en la expresión DP1 el valor absoluto del exponente de e es inferior a 0,30, la fórmula indica da puede
utilizarse en la forma lineal:
∆P1 ≅ P0(µα + Kx)
Para pretensado interior, los valores de µ dependen, fundamentalmente, del estado de las superficies en contacto
y su naturaleza: vainas o conductos en el hormigón, acero de pretensado, lubricación eventual, etc. A falta de
datos experimentales, cuando todos los elementos (alambres, cordones, etc.) del tendón se tesan
simultáneamente, pueden utilizarse los valores de µ dados por la tabla [Link].1.a.
TABLA [Link].1.A
Valores del coeficiente de rozamiento µ en curva
NOTA: Los valores de esta tabla aumentan hasta en 0,10 si el tendón muestra alguna oxidación en su superficie,
incluso aunque esté lubricado.
Si los elementos del tendón se tesan por separado, los valores de µ son mayores que los de la tabla
[Link].1.a y hay que determinarlos experimentalmente.
En cuanto al coeficiente de rozamiento parásito K, depende de la rigidez del conducto y de otros factores.
Lo que más influye en la rigidez del conducto es su diámetro por lo que, en primera aproximación, pueden
emplearse los valores de la tabla [Link].1.b para determinar el valor de K a partir del de µ.
TABLA [Link].1.b
Se recuerda que, en el caso de destesar parcialmente la armadura, los coeficientes de rozamiento al reducirse la
carga son diferentes y, en general, mayores que los que aparecen en el proceso de tesado creciente. Se podrá
tener en cuenta este hecho en los cálculos, deduciendo los nuevos valores de µ y de K a partir de resultados
experimentales.
Para pretensado interior con armadura no adherente, de acuerdo con la experimentación y la experiencia práctica
disponible, como valores de µ y K pueden tomarse los indicados en la tabla [Link].1.c.
TABLA [Link].1.c
µ K/µ
Para los tendones utilizados en pretensado exterior, las pérdidas por rozamiento se concentran en los desviadores
y, por lo tanto, están fuertemente influenciadas por las características de éstos. A falta de datos específicos
pueden utilizarse los valores indicados en la tabla [Link].1.d que corresponden al caso de tendones de
cordones múltiples.
TABLA [Link].1.d
Valores de los coeficientes de rozamiento para pretensado exterior
En los demás casos de tendones rectos, y en todos los casos de trazados curvos, la valoración de la pérdida de tensión por
penetración de cuñas se hará teniendo en cuenta los rozamientos en los conductos. Para ello podrán considerarse las
posibles variaciones de µ y de K al destesar el tendón, respecto a los valores que aparecen al tesar.
COMENTARIOS
Las pérdidas por penetración de cuñas, en el caso de armaduras postesas, pueden obtenerse a partir del
diagrama de fuerzas de pretensado a lo largo del tendón, reduciendo la fuerza en el extremo correspondiente al
anclaje activo cuya penetración se estudia, hasta un valor tal que el acortamiento del tendón, teniendo en cuenta
los rozamientos, sea igual a la penetración de la cuña (véase figura [Link].2).
S = Área de la zona rayada
a = Penetrqción de la cuña
Figura [Link].2
n − 1 Ap Ep
∆ P3 = σcp
2n Ecj
donde:
Ap Sección total de la armadura activa.
σcp Tensión de compresión, a nivel del centro de gravedad de las armaduras acti-
vas, producida por la fuerza P0-∆P1-∆P2 y los esfuerzos debidos a las acciones
actuantes en el momento del tesado.
Ep Módulo de deformación longitudinal de las armaduras activas.
Ecj Módulo de deformación longitudinal del hormigón para la edad j correspon-
diente al momento de la puesta en carga de las armaduras activas.
COMENTARIOS
Cuando los tendones no se tesan sucesivamente en una sola operación, sino poniendo en carga un grupo de ellos
inicialmente, y otro en fecha posterior, el proyectista estimará convenientemente el valor de Ecj que debe
introducirse en la expresión de ∆P3.
En cualquier caso, las diferencias de carga en los diferentes tendones debidos a un tesado sucesivo, en el caso
de armaduras postesas, y por tanto la pérdida ∆P3 puede corregirse en obra mediante retesados, o tesados
iniciales a cargas decrecientes de los tendones que se tesan sucesivamente.
Se puede realizar una evaluación más exacta de la tensión σcp teniendo en cuenta el módulo de deformación Ecj
correspondiente al instante de la introducción de cada una de las acciones.
∆ Pdif =
( ) ( )
nϕ t,t0 σcp + E p εcs t,t0 + 0,80 ∆σ pr
Ap
Ap
( ( ))
2
A cy p
1+ n 1+ 1+ χ ϕ t,t0
Ac lc
donde:
yp Distancia del centro de gravedad de las armaduras activas al centro de gra-
vedad de la sección.
n Coeficiente de equivalencia = Ep /Ec.
ϕ(t,t0) Coeficiente de fluencia para una edad de puesta en carga igual a la edad
del hormigón en el momento del tesado (t0) (ver 39.8).
εcs Deformación de retracción que se desarrolla tras la operación de tesado
(ver 39.7).
σcp Tensión en el hormigón en la fibra correspondiente al centro de gravedad
de las armaduras activas debida a la acción del pretensado, el peso propio
y la carga muerta.
∆σpr Pérdida por relajación a longitud constante. Puede evaluarse utilizando la
siguiente expresión:
P
∆σ pr = ρf ki
Ap
COMENTARIOS
El valor preciso de la pérdida de fuerza de pretensa do debida a la fluencia y retracción del hormigón y la
relajación del acero resulta difícil de obtener ya que las propias pérdidas disminuyen la tensión de com presión en
el hormigón y la tensión de tracción en el acero, constituyendo éste un fenómeno interactivo de considerable
complejidad.
En la fórmula simplificada del articulado, el numerador representa la deformación debida a retracción y fluencia del
hormigón y relajación del acero, teniendo en cuenta de forma simplificada la interacción antes aludida. El
denominador representa la coacción de las deformaciones diferidas debidas a la armadura activa adherente. Si el
denominador se supone igual a 1, se desprecia este efecto y se sobreestiman las pérdidas.
Para una estimación pormenorizada, necesaria para la evaluación de tensiones y deformaciones en procesos
constructivos complejos, pueden utilizarse los criterios expuestos en el Artículo 25.°
Las pérdidas diferidas posteriores a la transferencia se obtendrán de igual forma que en armaduras postesas, utilizando los
valores de retracción y relajación que se producen después de la transferencia.
COMENTARIOS
La penetración de cuñas en armaduras pretesas produce, debido a la ausencia de rozamiento, una pérdida
constante a lo largo de toda la armadura, cuyo valor se obtendrá igual que en el caso de tendones rectos postesos
de corta longitud ([Link].2).
La pérdida por relajación adicional de la armadura debida, en su caso, al proceso de calefacción se podrá calcular
de acuerdo con la información facilitada por el fabricante de la armadura. En ausencia de dicha información se
podrá adoptar como suma de las pérdidas b) y c) del articulado el valor de la relajación a las 106 horas a 20°C.
La pérdida d) puede evaluarse con la expresión:
KαEp (Tc - Ta)
donde:
K Coeficiente experimental, a determinar en fábrica y que, en ausencia de ensayos, puede
tomarse K= 0,5.
α Coeficiente de dilatación térmica de la armadura activa.
Ep Módulo de deformación longitudinal de la armadura activa.
Tc Temperatura máxima de curado durante la fabricación.
Ta Temperatura media del ambiente durante la fabricación.
La pérdida por acortamiento elástico del hormigón, cuando las armaduras pretesas se liberan de sus anclajes,
puede valorarse teniendo en cuenta la deformación
instantánea que se produce en el hormigón en el centro de gravedad de las armaduras activas, mediante la
fórmula:
A pE p
σ cp =
Ecj
El valor de las fuerzas y momentos concentrados en los anclajes se deduce del valor de la fuerza de pretensado en dichos
puntos, calculada de acuerdo con el apartado 20.2, de la geometría del cable, y de la geometría de la zona de anclajes (ver
figura 20.3.1).
Figura 20.3.1
Para el caso específico de vigas, con simetría respecto a un plano vertical, en el anclaje existirá una componente horizontal y
otra vertical de la fuerza de pretensado y un momento flector, cuyas expresiones vendrán dadas por:
PkH = Pk cos α
PkV = Pk sen α
Mk = PkH e
donde:
α Ángulo que forma el trazado del pretensado respecto de la directriz del elemento, en el anclaje.
Pk Fuerza en el tendón según 20.2.
e Excentricidad del tendón respecto del centro de gravedad de la sección.
Las fuerzas normales distribuidas a lo largo del tendón, n(x), son función de la fuerza de pretensado y de la curvatura del
tendón en cada punto, 1/r(x). Las fuerzas tangenciales, t(x), son proporcionales a las normales a través del coeficiente de
rozamiento µ, según:
()
() () ()
Pk x
n x = ; t x = − µn x
r(x )
COMENTARIOS
Cuando se idealiza la estructura mediante barras conectadas por nudos, las fuerzas distribuidas a lo largo del
tendón, n(x) y t(x), pueden suponerse como fuerzas y momentos, bien distribuidos a lo largo de las barras, bien
concentrados en los nudos.
Para obtener sus valores es necesario establecer el equilibrio de fuerzas verticales y horizontales y de momentos,
en el primer caso en cada tramo de tendón contenido en una barra y, en el segundo, en cada nudo.
Pk
εp =
Ec Ac
1 Pk e
=
r p Ec lc
donde:
εp Deformación axil debida al pretensado.
Ec Módulo de deformación longitudinal del hormigón.
Ac Área de la sección de hormigón.
lc Inercia de la sección de hormigón.
e Excentricidad del pretensado respecto del centro de gravedad de la sección de hormigón.
Los esfuerzos isostáticos dependen de la fuerza de pretensado y de la excentricidad del pretensado respecto del centro de
gravedad de la sección, y pueden analizarse a nivel de sección. Los esfuerzos hiperestáticos dependen, en general, del
trazado del pretensado, de las condiciones de rigidez y de las condiciones de apoyo de la estructura y deben analizarse a
nivel de estructura.
La suma de los esfuerzos isostático e hiperestático de pretensado es igual a los esfuerzos totales producidos por el
pretensado.
Cuando se compruebe el Estado Límite de Agotamiento frente a solicitaciones normales de secciones con armadura
adherente, de acuerdo con los criterios expuestos en el Artículo 42.°, los esfuerzos de cálculo deben incluir la parte
hiperestática del efecto estructural del pretensado considerando su valor de acuerdo con los criterios del apartado 13.2. La
parte isostática del pretensado se considera, al evaluar la capacidad resistente de la sección, teniendo en cuenta la
predeformación correspondiente en la armadura activa adherente.
COMENTARIOS
Si se utiliza el procedimiento de las cargas equivalentes para simular el efecto estructural del pretensado, el
cálculo estructural proporciona como resultado los esfuerzos totales de pretensado. Si por el contrario, se
sustituye el pretensado por deformaciones impuestas, los esfuerzos resultantes del cálculo estructural sólo
incluyen la componente hiperestática. En este caso, para obtener las tensiones totales en las distintas fibras de
hormigón de una sección, debe sumarse a la tensión debida a los esfuerzos hiperestáticos, la correspondiente al
efecto isostático. El efecto hiperestático del pretensado depende directamente de las condiciones de rigidez de la
estructura y ésta depende del estado de cargas. En Estado Límite Último, las condiciones de rigidez de la
estructura, generalmente, están muy degradadas por lo que el efecto hiperestático del pretensado puede
amortiguarse consecuentemente.
21.1 Generalidades
Para el cálculo de solicitaciones en estructuras reticulares planas podrá utilizarse cualquiera de los métodos indicados
en el Artículo 19.°
COMENTARIOS
La utilización del análisis lineal para obtención de esfuerzos en Estado Límite Último implica aceptar que las
secciones críticas tienen una cierta ductilidad que permita la distribución de esfuerzos supuesta sin que se
produzca la rotura local.
COMENTARIOS
Los modelos a nivel sección permiten captar los fenómenos no lineales a lo largo de las piezas y son
especialmente adecuados si se desean conocer los efectos de la fisuración en servicio, además del
comportamiento en Estado Límite Último.
Cuando se trata de analizar vigas o elementos sometidos a un esfuerzo axil conocido de valor constante o poco
variable con el nivel de cargas, es ventajoso trabajar con las relaciones momento-curvatura, que constituyen la
respuesta seccional integrada. En casos de vigas o soportes sometidos a un esfuerzo axil reducido esta relación
puede simplificarse mediante un diagrama trilineal que representa las fases elástica, fisurada y de prerrotura.
COMENTARIOS
Para el hormigón puede emplearse, para cargas instantáneas, el diagrama tensión-deformación definido por la
siguiente ecuación (ver figura 21.3.3):
kη − η
2
σc = para εc ≤ εc,lim
( )
fcm
1+ k − 2 η
εc
η=
εc1
Eci
k=
fcm
εc1
TABLA 21.3.3
fck [N/mm2] 25 30 35 40 45 50
Eci [kN/mm2] 32,0 33,5 35,0 36,5 37,5 38,5
εc,lim [10-3] 4,0 3,7 3,5 3,3 3,2 3,0
Figura 21.3.3
COMENTARIOS
La comprobación frente al pandeo de pórticos, preceptiva en determinados casos según el Artículo 43.° de esta
Instrucción, debe realizarse con un análisis no lineal en teoría de segundo orden. Se recomienda utilizar para esta
comprobación un método basado en el análisis seccional de un número suficiente de secciones. Se comprobará,
además, que no resulta sobrepasada la capacidad portante en las distintas secciones de los elementos.
COMENTARIOS
Los métodos de análisis elástico en teoría de segundo orden citados en el articulado son métodos iterativos e
incorporan los efectos de segundo orden, bien a través de la actualización de la geometría de la estructura, bien
mediante la modificación de la matriz de rigidez, utilizando las funciones de estabilidad o la matriz geométrica, o
bien, en el caso de edificios, considerando el efecto p-delta fruto del desplazamiento relativo entre plantas.
COMENTARIOS
Para un tramo de viga, la máxima redistribución permitida consiste en sustituir el diagrama de momentos obtenido
en un cálculo lineal por otro que resulta de desplazar el eje de abscisas a una recta que pasa por valores no
superiores a ± 0,15M1 ó ± 0,15M2 (ver figura 21.4.a). En el caso particular que M1 = M2 = M, dicha redistribución
equivale a desplazar verticalmente la curva teórica en un valor que no supere 0,15M (ver figura 21.4.b).
Se tendrá en cuenta la influencia de la redistribución de momentos en todos los aspectos del cálculo: flexión,
cortante, torsión, anclaje y corte de armaduras. Para una estructura sometida a diversas hipótesis de carga deben
redistribuirse esfuerzos en cada una de ellas y obtener posteriormente la envolvente. En vigas curvas, estas
redistribuciones deben analizarse cuidadosamente, ya que las redistribuciones en flexión pueden provocar un
aumento súbito del momento torsor, que podría originar una rotura de tipo frágil antes que la redistribución de los
momentos flectores se complete en su totalidad. En el caso de secciones rectangulares, la profundidad de la fibra
neutra está relacionada con la diferencia de cuantías mecánicas de armadura de tracción y compresión, y puede
obtenerse simplificadamente mediante las siguientes expresiones:
- Si 0,10 ≤ ω - ω’ ≤ 0,18
x
d
( )
= 1,1 ω − ω' + 0,06
donde ω = (As fyd) / (fcd b d) y ω’ = (A’s fyd) / (fcd b d) son, respectivamente, las cuantías mecánicas de
armadura de tracción (As) y de compresión (A’s), b es el ancho de la sección y del canto útil. Estas mismas
expresiones son aplicables a secciones en T, TT o cajón, tomando b como el ancho eficaz de la cabeza de
compresión, cuando el bloque de compresiones en Estado Límite Último se localiza en la cabeza
comprimida, lo cual se produce cuando:
(ω − ω')≤ 0,85 hd 0
Figura 21.4.b
22.1 Generalidades
Este Artículo es aplicable a placas macizas sometidas a flexión en las dos direcciones, con o sin pretensado. También
se incluyen en este apartado las placas nervadas, aligeradas y alveolares siempre que su comportamiento, en cuanto a
rigidez se refiere, sea asimilable al de una placa maciza.
Para que un elemento bidireccional sea considerado como una placa, debe cumplirse que la luz mínima sea mayor que
cuatro veces el espesor medio de la placa.
Se incluyen en este apartado las placas sobre apoyos continuos o aislados.
Para el cálculo de las solicitaciones de placas podrá utilizarse cualquiera de los métodos indicados en el Artículo 19.°
22.2 Análisis lineal
El análisis lineal es válido tanto para los Estados Límite de Servicio como para los Estados Límite Últimos.
Los momentos con gradientes pronunciados en zonas localizadas (por ejemplo, bajo cargas concentradas o apoyos) pueden
distribuirse en un área de ancho conveniente, siempre que se cumplan las condiciones de equilibrio.
COMENTARIOS
Los métodos expuestos en este apartado se han obtenido tras una larga serie de resultados experimentales y la
observación del comportamiento adecuado de distintas tipologías de forjados bidireccionales.
22.4.2 Definiciones
Capitel: ensanchamiento del extremo superior de un soporte que sirve de unión entre éste y la placa. Puede existir o no.
Ábaco: zona de una placa alrededor de un soporte o de su capitel, que se resalta o, si se trata de placa aligerada se maciza
con o sin resalto. En las placas macizas puede no existir y, si existe, puede ir acompañado de capitel. En las placas
aligeradas su existencia es preceptiva, pudiendo ir acompañado o no de capitel (figura 22.4.2.a).
Recuadro: zona rectangular de placa, limitada por las líneas que unen los centros de cuatro soportes contiguos. Para una
dirección dada, puede ser interior o exterior (figura 22.4.2.b).
Recuadro interior: aquel que, en la dirección considerada, queda situado entre otros dos recuadros.
Recuadro exterior: aquel que, en la dirección considerada, no tiene recuadro contiguo a uno de los lados.
Recuadro de esquina: aquel que no tiene recuadro contiguo en dos de sus lados.
Luz: distancia entre dos líneas paralelas y consecutivas de soportes. También se llama a cada una de las dimensiones l1 y l2
del recuadro.
Banda de soportes: es una banda de forjado con ancho a cada lado del soporte igual a 0,25l2. Las bandas de soporte
incluyen las vigas, en caso de existir.
Banda central: es la limitada por dos bandas de soportes.
Pórtico virtual: elemento ideal que se adopta para el cálculo de la placa según una dirección dada. Está constituido por una
fila de soportes y dinteles de sección igual a la de la zona de placa limitada lateralmente por los ejes más separados de
los recuadros adyacentes a la fila de soportes considerados, es decir, que dicha zona comprende una banda de
soportes y dos semibandas centrales, una a cada lado.
Figura 22.4.2.a
Figura 22.4.2.b
22.4.3 Método directo
Para cargas verticales, estas placas pueden analizarse estudiando, en cada dirección, los pórticos virtuales que resulten
siempre que se cumplan las limitaciones indicadas en [Link].
La determinación de los esfuerzos de la placa y los soportes en los diferentes pórticos virtuales podrá realizarse
simplificadamente de acuerdo con [Link].
Figura [Link]
b) La relación entre el lado mayor y menor del recuadro no debe ser mayor que 2.
c) La diferencia entre luces de vanos consecutivos no debe ser mayor que un tercio de la luz del vano mayor.
d) La sobrecarga debe ser uniformemente distribuida y no mayor que 2 veces la carga permanente.
e) Deberán existir tres vanos como mínimo en cada dirección.
M 0=
( )
gd + qd lp l12
donde:
gd Carga permanente de cálculo aplicada en el recuadro estudiado.
qd Sobrecarga de cálculo aplicada en el recuadro estudiado.
I1 Distancia entre ejes de soportes en la dirección en la que se calculan los momentos.
lp Anchura del pórtico virtual analizado.
Los momentos de las secciones críticas en apoyos y vanos se definen como un porcentaje del momento M0, de acuerdo con
los valores definidos en la tabla [Link].
TABLA [Link]
Para apoyos interiores se tomará como momento en el apoyo el mayor de los dos determinados según ambos vanos
contiguos.
En el caso de vanos extremos encuadrados en el caso A de la tabla [Link], la viga o zuncho de borde debe calcularse para
soportar por torsión una fracción del momento considerado en el extremo de la placa.
En el caso de vanos extremos encuadrados en el caso A de la tabla [Link], los soportes de apoyo deben dimensionarse
para resistir el momento considerado en el extremo de la placa.
Los soportes interiores se dimensionarán para resistir un momento desequilibrado definido de acuerdo con la siguiente
expresión:
( )
M d = 0,07 gd + 0,5qd lp 1l11 − gd lp 2 l12
2 2
l11, l12 Dimensiones l1, correspondientes a los vanos contiguos del soporte estudiado.
lp1, lp2 Dimensiones lp, correspondientes a los vanos contiguos del soporte estudiado.
A cada tramo de soporte, superior o inferior, se le asignará una fracción del momento a resistir, proporcional a su rigidez.
donde:
Kc Rigidez bruta del soporte.
Kt Rigidez de los elementos de atado torsional (figuras [Link].a y b). Se define
como elemento de atado torsional del soporte, la porción de placa de ancho
igual a la dimensión c1 del soporte o del capitel y de longitud igual al ancho
del pórtico virtual.
9Ec C
Kt= ∑
3
c2
l2 1−
l2
donde:
Ec Módulo de deformación longitudinal del hormigón.
C Rigidez a torsión del elemento de atado torsional.
l2 Dimensión transversal del recuadro adyacente al soporte considerado.
c2 Dimensión perpendicular al pórtico virtual del soporte considerado.
Para pórticos interiores, Kt resulta de la suma de la rigidez torsional de los elementos de atado torsional existentes a ambos
lados del soporte considerado. Para pórticos exteriores, Kt es la rigidez a torsión del elemento de atado torsional del único
recuadro adyacente al soporte considerado.
Para la definición de C puede adoptarse la siguiente expresión (figura [Link].b)
x 3 y
C = 1− 0,63 x , siendo x < y
y 3
Figura [Link].a
Figura [Link].b
Para cargas horizontales se seguirán los siguientes criterios:
- Para la definición de la inercia de las vigas que representan la placa se considerará la inercia bruta correspondiente a
un ancho igual al 35 por 100 del ancho del pórtico equivalente, teniendo en cuenta la variación de rigidez existente a
lo largo de la barra.
- Para la definición de la inercia de los soportes se seguirán los criterios expuestos para cargas verticales.
TABLA 22.4.5.a
Momentos negativos En soporte interior En soporte exterior
Banda de soportes 75% 100%
Banda central 25% 20%
TABLA 22.4.5.b
Los momentos debidos a cargas horizontales deberán ser absorbidos en el ancho de la banda de soportes.
TABLA 22.4.6
donde:
c1 Dimensión del soporte paralela a la excentricidad de la carga o a la dirección del pórtico virtual analizado.
c’2 Dimensión del soporte perpendicular a la excentricidad de la carga o a la dirección del pórtico virtual analizado, en
soportes interiores o de esquina, y dos veces tal dimensión en soportes de fachada.
Para resistir la parte de momento kMd, transmitido por flexión, deberá disponerse en la placa la armadura necesaria
concentrada en un ancho igual al ancho del soporte más 1,5 veces el canto de la placa o ábaco a cada lado.
La fracción (1-k)Md deberá ser absorbida por torsión, en el zuncho o viga de borde o atado torsional. Asimismo esta fracción
de momento deberá ser tenida en cuenta en la distribución de tensiones tangenciales en el perímetro de punzonamiento
(Artículo 46.°).
COMENTARIOS
Como dimensiones c1 y c2 se adoptarán las correspondientes a la intersección del soporte con la cara inferior de
la losa. En caso de existir capitel, las dimensiones c1 y c2 serán las correspondientes a la intersección del capitel
con la cara inferior de la losa, debiendo formar las caras del capitel un ángulo no superior a 45° con el eje del
soporte.
En el caso de soportes de sección circular o poligonal, las dimensiones c1 y c2 serán las correspondientes al
soporte cuadrado de igual área.
23.1 Generalidades
Se llaman láminas aquellos elementos estructurales superficiales, de espesor pequeño en comparación con sus otras
dimensiones, que desde un punto de vista estático se caracterizan por su comportamiento resistente tridimensional.
Las láminas suelen estar solicitadas por esfuerzos combinados de membrana y de flexión, estando su respuesta estructural
influida fundamentalmente por su forma geométrica, sus condiciones de borde y la naturaleza de la carga aplicada.
COMENTARIOS
En general, las láminas se sustentan en alguno o en todos sus bordes sobre elementos de contorno a los que
transmiten sus cargas, tales como vigas, arcos o placas. Otras veces se disponen en las láminas nervios de borde
o nervios interiores, cuya misión principal suele ser la rigidización de la superficie laminar, con objeto de evitar que
las deformaciones locales alcancen un valor excesivo.
Las condiciones de borde influyen particularmente en el comportamiento resistente de las láminas,
comportamiento que varía no sólo con la forma de sustentación, sino, especialmente, con las condiciones
tensionales y de deformación de los elementos de borde.
Pueden encontrarse soluciones que satisfagan las condiciones de equilibrio considerando sólo los esfuerzos de
membrana y despreciando las flexiones. Sin embargo, ello conllevaría fuertes fisuraciones, especialmente en las
zonas de apoyos, con movimientos restringidos. Por tanto, al menos a nivel local, la flexión debe considerarse en
el análisis.
24.1 Generalidades
Son regiones D (regiones de discontinuidad) las estructuras o partes de una estructura en las que no sea válida la
teoría general de flexión, es decir, donde no sean aplicables las hipótesis de Bernouilli-Navier o Kirchhoff. Por el contrario,
las estructuras o partes de las mismas en que se cumplen dichas hipótesis se denominan regiones B.
Las regiones D existen en una estructura cuando se producen cambios bruscos de geometría (discontinuidad geométrica,
figura 24.1.a), o en zonas de aplicación de cargas concentradas y reacciones (discontinuidad estática, figura 24.1.b).
Igualmente, una región D puede estar constituida por una estructura en su conjunto debido a su forma o proporciones
(discontinuidad generalizada). Las vigas de gran canto o ménsulas cortas (figura 24.1.c) son ejemplos de discontinuidad
generalizada.
Figura 24.1.a, b y c
COMENTARIOS
En la estructura de la figura 24.1.d se identifican distintas zonas que constituyen regiones D, debidas a
discontinuidades geométricas o estáticas. Las restantes zonas de la estructura se identifican, por el contrario,
como regiones B, es decir, zonas en que es válida la teoría general de flexión y las hipótesis de Bernouilli-Navier.
Figura 24.1.d
COMENTARIOS
El método de las bielas y tirantes se utiliza en regiones B para explicar el comportamiento de elementos lineales
sometidos a cortante (celosía plana, figura 24.2.2.a) o a torsión (celosía espacial, figura 24.2.2.b).
Es aconsejable plantear el modelo de barras teniendo en cuenta la distribución de tensiones que se obtiene en un
análisis lineal, orientando las bielas comprimidas de acuerdo con las orientaciones de las tensiones principales de
compresión y los tirantes con las tensiones principales de tracción, adaptándose a las disposiciones de armadura
posibles en el elemento estructural.
Si se dispone de resultados experimentales que muestran un adecuado comportamiento en Estado Límite de
Servicio y en Estado Límite Último, debe, en la medida de lo posible, orientarse el modelo teniendo en cuenta las
disposiciones de armaduras del ensayo.
Es preferible el uso de modelos isostáticos, es decir, en los que para la obtención de las distintas fuerzas de las
barras no se requiera el planteamiento de condiciones de compatibilidad. (figuras 24.2.2.c y d). De todos los
modelos de barras posibles, resultan más adecuados aquellos que requieren una menor capacidad de
deformación en régimen plástico y, por lo tanto, aquellos en los que los tirantes traccionados tienen menor
longitud. (figuras 24.2.2.e y f).
El modelo puede ser lo suficientemente refinado como para tener en cuenta las tracciones generadas por la
dispersión de los campos de compresión, que dan lugar a armaduras secundarias, tal como se muestra en la
figura 24.2.2.g.
En general, el método de las bielas y tirantes debe plantearse siguiendo las siguientes secuencias:
- Definición de las cargas exteriores, esfuerzos de continuidad y reacciones de la región D.
- Estudio de la distribución de tensiones con un análisis lineal. Este cálculo puede evitarse cuando se trate
de elementos ya estudiados en la bibliografía.
- Establecimiento de un modelo de barras (bielas y tirantes) en el que estén en equilibrio las cargas
exteriores actuantes, esfuerzos de continuidad y las reacciones de los apoyos existentes, siguiendo las
distintas indicaciones de este apartado.
- Cálculo de esfuerzos de las barras del modelo.
- Comprobación de las condiciones de las bielas, tirantes y nudos, de acuerdo con los criterios del Artículo
40.°
- Cuando las comprobaciones anteriores supongan modificaciones de las dimensiones de las barras y, por
tanto, de la geometría del modelo, deberá ajustarse la geometría y procederse a un nuevo cálculo.
Figura 24.2.2.a
Figura 24.2.2.b
Tracción
Compresión
Figura 24.2.2.c
Figura 24.2.2.d
Figura 24.2.2.e
Tracción
Compresión
Figura 24.2.2.f
Figura 24.2.2.g
En relación con los fenómenos reológicos, las hipótesis generales válidas para cual quiera de estos procedimientos son:
- La fluencia se considera independiente de la retracción.
- Para cada tipo de hormigón de una sección se podrán adoptar unos valores medios de fluencia y retracción,
despreciando, por tanto, las diferencias que puedan producirse entre diferentes puntos.
- La deformación de fluencia es proporcional a la tensión que la produce (fluencia lineal).
- Se acepta el principio de superposición de Boltzmann para evaluar la deformación total debida a acciones aplicadas a
distintas edades.
- Estas hipótesis son válidas tanto para el hormigón en tracción no fisurado como en compresión, siempre que las
tensiones de compresión no superen el 45% de la resistencia en el instante de aplicación de la carga.
COMENTARIOS
Debido a las deformaciones reológicas del hormigón, se producen variaciones en el estado deformacional de las
secciones y, por lo tanto, incrementos en las flechas y los desplazamientos. Además, debido al distinto
comportamiento diferido del hormigón y del acero y a su trabajo conjunto, se producen a lo largo del tiempo
variaciones en el esta do tensional de ambos materiales y en la propia distribución de esfuerzos entre las distintas
secciones. Las principales causas de las variaciones de tensiones y esfuerzos son las siguientes:
- Existencia de materiales con características reológicas diferentes, trabajando conjuntamente, tanto en una
misma sección como a lo largo de la estructura.
- Modificaciones en el esquema estructural longitudinal, en la sección transversal o en las condiciones de
sustentación, debidas a procesos constructivos evolutivos o a posteriores actuaciones sobre la estructura.
La precisión de los procedimientos para la evaluación de los efectos diferidos deberá ser consecuente con la
fiabilidad de los datos disponibles para la descripción de dichos fenómenos y con la importancia de sus efectos en
el Estado Límite considerado. El tipo de análisis que debe llevarse a cabo depende del tipo de estructura
(sensibilidad frente al comportamiento diferido) y del tipo de problema que se quiera abordar: control de un
proceso constructivo evolutivo o análisis de una estructura a tiempo infinito.
Para el análisis a tiempo infinito, la mayoría de las estructuras pueden estudiarse en el Nivel III. Entre éstas se
pueden citar estructuras de edificación normales, puentes losa construidos sobre cimbra o vano a vano, etc.
El nivel de análisis II es suficiente para determinar la distribución de esfuerzos y tensiones a tiempo infinito de
numerosas estructuras ya que con él se pueden obtener muy buenos resultados en comparación con el método
general. En particular, este nivel de análisis podría aplicarse a puentes con secciones compuestas (tableros de
vigas prefabricadas con losa superior in situ, por ejemplo) ya que la sensibilidad de éstas a los efectos diferidos es
bastante importante. El nivel de análisis I puede reservarse, por lo tanto, para el control de procesos constructivos
evolutivos en los que sea importante el control de flechas y desplazamientos en la estructura o el estado tensional
de elementos auxiliares (tirantes, apeos provisionales, etc.). Dentro de este grupo pueden citarse los puentes
construidos por avance en voladizo o por otros métodos constructivos con marcado carácter evolutivo.
En esta ecuación, el primer término representa la deformación instantánea debida a una tensión aplicada en t0. El
segundo término representa la fluencia debida a dicha tensión. El tercer término representa la suma de las
deformaciones instantánea y de fluencia de la variación de tensiones que se producen en el instante ti. Por último, el
cuarto término representa la deformación de retracción.
b) Para los distintos aceros se considera un comportamiento lineal frente a cargas instantáneas. Para aceros de
pretensado con tensiones superiores a 0,5fp,máx se tendrá en cuenta la relajación y el hecho de que ésta se produce a
deformación variable.
c) Se considera que existe adherencia perfecta entre el hormigón y las armaduras adherentes y entre los distintos
hormigones que pudieran existir en la sección.
d) En el caso de elementos lineales, se considera válida la hipótesis de deformación plana de las secciones.
e) Se deben verificar las condiciones de equilibrio a nivel de cualquier sección.
f) Se debe verificar el equilibrio a nivel de estructura teniendo en cuenta las condiciones de apoyo.
COMENTARIOS
La fluencia del hormigón en cada punto depende de su historia de tensiones, la cual será, en general,
desconocida y variable en el tiempo. Por ello se plantea un proceso de avance paso a paso, dividiendo el tiempo
en intervalos y realizando en cada uno de ellos un análisis de la estructura que satisfaga las condiciones de
equilibrio, de compatibilidad y las ecuaciones constitutivas de los materiales en el instante considerado. Como
resultado de este cálculo se obtiene la variación de tensiones en el hormigón producida en dicho intervalo.
Conocida ésta, es posible calcular la deformación que la misma producirá en el siguiente intervalo de tiempo, y así
sucesivamente.
t
( ( )) ( ) ( ( ) ( ))
∫τ = t0 1+ ϕ t,τ d σ τ = 1+ χ t,t0 ϕ t,t0 ∆ σ t0→ t
donde χ es el coeficiente de envejecimiento. El valor de χ puede determinarse, para cualquier instante, mediante un
cálculo paso a paso y puede tomarse igual a 0,80 para tiempo infinito.
b) La relajación a deformación variable podrá evaluarse de forma simplificada, a tiempo infinito, como la relajación a
longitud constante multiplicada por un factor reductor igual a 0,80.
COMENTARIOS
El método del coeficiente de envejecimiento permite calcular la variación de tensiones, deformaciones esfuerzos y
desplazamientos debidos al comportamiento diferido del hormigón y del acero de pretensar a tiempo infinito
evitando la discretización del tiempo. En particular, a nivel de sección, los incrementos de deformación axil y de
curvatura, debidos a la fluencia, retracción y relajación se pueden de terminar mediante expresiones relativamente
simples para la complejidad del fenómeno, que pueden encontrase en la literatura especializada.
25.4 Simplificaciones
A partir de las expresiones expuestas en 25.3 es posible deducir una serie de fórmulas simplificadas, despreciando,
según el caso, la diferencia entre características homogeneizadas a tiempo cero y a tiempo infinito o despreciando el efecto
hiperestático de las deformaciones impuestas.
COMENTARIOS
Una aplicación importante de este tipo es la fórmula para el cálculo de los esfuerzos a tiempo infinito de
estructuras que sufren cambios en las condiciones de apoyo (construcción vano a vano, construcción por
voladizos sucesivos, descensos de apoyos etc.). En estos casos es posible estimar la distribución de esfuerzos a
tiempo infinito mediante la siguiente expresión simplificada:
( ) ( )
ϕ ∞ ,t0 − ϕ tc ,t0
(
S ∞ = S 0 + Sc − S0 ) 1+ χ ϕ (∞,t )
c
donde:
S0 Esfuerzos al final del proceso constructivo.
Sc Esfuerzos que se obtendrían si la estructura se construyese sobre cimbra.
t0 Edad del hormigón al aplicar la carga.
tc Edad del hormigón para la cual se produce el cambio en las condiciones de apoyo.
Otro ejemplo es la fórmula de [Link] para el cálculo de las pérdidas diferidas de pretensado.
TÍTULO 3.º PROPIEDADES TECNOLÓGICAS DE LOS MATERIALES
CAPÍTULO 6
MATERIALES
TABLA 26.1
Los cementos comunes y los cementos para usos especiales se encuentran normalizados en la UNE 80301 :96 y la UNE
80307:96, respectivamente.
En la tabla 26.1, la utilización permitida a los cementos comunes, para cada tipo de hormigón, se debe considerar extendida
a los cementos blancos (UNE 80305:96) y a los cementos con características adicionales (de resistencia a sulfatos y/o al
agua de mar, según la UNE 80303:96, y de bajo calor de hidratación, según la UNE 80306:96) correspondientes al mismo
tipo y clase resistente que aquéllos.
Cuando el cemento se utilice como producto de inyección se tendrá en cuenta lo prescrito en 36.2.
El empleo del cemento de aluminato de calcio deberá ser objeto, en cada caso, de estudio especial, exponiendo las razones
que aconsejan su uso y observándose las especificaciones contenidas en el Anejo n.° 4.
Con respecto al contenido de ión cloruro, se tendrá en cuenta lo expuesto en 30.1.
A los efectos de la presente Instrucción, se consideran cementos de endurecimiento lento los de clase resistente 32,5, de
endurecimiento normal los de clases 32,5R y 42,5 y de endurecimiento rápido los de clases 42,5R, 52,5 y 52,5R.
COMENTARIOS
Los cementos para usos especiales están fundamentalmente indicados para grandes macizos de hormigón en
masa, así como para otros usos entre los que destacan los relacionados con la construcción de firmes de
carreteras. Este tipo de cementos no debe utilizarse para hormigones armados o pretensados. El párrafo del
articulado relativo a cementos blancos y cementos con características adicionales significa que en hormigón
pretensado se pueden utilizar únicamente, además de los cementos CEM I y CEM II/A-D, el cemento portland
blanco BL I, y los cementos CEM I y CEM II/A-D con características adicionales de resistencia a sulfatos (SR), al
agua de mar (MR) o de bajo calor de hidratación (BC).
En general, y de un modo especial en el caso de que vaya a utilizarse en la construcción de elementos
prefabricados, resulta conveniente que el cemento posea las características adecuadas para que pueda ser
sometido a tratamiento higrotérmico, u otro análogo, con el fin de conseguir un rápido fraguado y endurecimiento.
El tipo de cemento debe elegirse teniendo en cuenta, entre otros factores, la aplicación del hormigón, las
condiciones ambientales a las que va a estar expuesto, y las dimensiones de la pieza. Por ello es conveniente
seguir las recomendaciones generales para la utilización de los cementos que se incluyen en el Anejo n.° 3 de
esta Instrucción.
26.2 Suministro
A la entrega del cemento, el suministrador acompañará un albarán con los datos exigidos por la vigente Instrucción
para la Recepción de Cementos, que establece las condiciones de suministro e identificación que deben satisfacer los
cementos para su recepción.
Cuando el suministro se realice en sacos, el cemento se recibirá en los mismos envases cerrados en que fue expedido de
fábrica, punto de expedición, centro de distribución o almacén de distribución.
El cemento no llegará a la obra u otras instalaciones de uso excesivamente caliente. Se recomienda que, si su manipulación
se va a realizar por medios mecánicos, su temperatura no exceda de 70°C, y si se va a realizar a mano, no exceda de 40°C.
Cuando se prevea que puede presentarse el fenómeno del falso fraguado, deberá comprobarse, con anterioridad al empleo
del cemento, que éste no presenta tendencia a experimentar dicho fenómeno, realizándose esta determinación según la
UNE 80114:96.
COMENTARIOS
En tiempo caluroso o cuando la temperatura de hormigonado es alta, se produce una aceleración natural del
fraguado que no debe confundirse con el falso fraguado.
El falso fraguado es un fenómeno que puede producirse si se alcanzan altas temperaturas (superiores a 100°C)
durante la molienda del cemento, dando lugar a que el cemento experimente una rápida rigidez en la pasta que
puede inducir erróneamente a añadir más agua al hormigón. Este falso fraguado desaparece sin consecuencias y
sin necesidad de añadir más agua, sólo con amasar más enérgicamente el hormigón.
Cuando se vaya a emplear el hormigón en grandes macizos, una elevada temperatura en el cemento (al igual que
en los demás componentes del hormigón) es un factor negativo a considerar.
26.3 Almacenamiento
Cuando el suministro se realice en sacos, éstos se almacenarán en sitio ventilado y defendido, tanto de la intemperie
como de la humedad del suelo y de las paredes. Si el suministro se realiza a granel, el almacenamiento se llevará a cabo en
silos o recipientes que lo aíslen de la humedad.
Aún en el caso de que las condiciones de conservación sean buenas, el almacenamiento del cemento no debe ser muy
prolongado, ya que puede meteorizarse. El almacenamiento máximo aconsejable es de tres meses, dos meses y un mes,
respectivamente, para las clases resistentes 32,5, 42,5 y 52,5. Si el período de almacenamiento es superior, se comprobará
que las características del cemento continúan siendo adecuadas. Para ello, dentro de los veinte días anteriores a su empleo,
se realizarán los ensayos de determinación de principio y fin de fraguado y resistencia mecánica inicial a 7 días (si la clase
es 32,5) ó 2 días (todas las demás clases) sobre una muestra representativa del cemento almacena do, sin excluir los
terrones que hayan podido formarse.
De cualquier modo, salvo en los casos en que el nuevo período de fraguado resulte incompatible con las condiciones
particulares de la obra, la sanción definitiva acerca de la idoneidad del cemento en el momento de su utilización vendrá dada
por los resultados que se obtengan al determinar, de acuerdo con lo prescrito en el Artículo 88.°, la resistencia mecánica a
28 días del hormigón con él fabricado.
COMENTARIOS
Aún en los casos en que las condiciones de conservación sean excelentes, un período de almacenamiento
prolongado suele originar caídas de resistencia en el cemento, así como un aumento del tiempo de fraguado; de
ahí los ensayos que se prescriben.
Si los resultados del ensayo de fraguado son compatibles con las condiciones particulares de la obra (lo que
puede no ocurrir si son de temer heladas por ejemplo), podrá seguir utilizándose el cemento con tal de que sea
posible compensar su caída de resistencia con una dosificación más rica de cemento en el hormigón. Este
aumento de dosificación, no obstante, vendrá limitado por la cifra máxima de 400 kg/m3 prescrita con carácter
general en el Artículo 68.°, o eventualmente, por otra más estricta que pueda figurar en el Pliego de
Prescripciones Técnicas Particulares.
Para establecer la nueva dosificación, resultan muy útiles los resultados de los ensayos de resistencia prescritos
ya que, en general, el porcentaje de caída de resistencia del cemento a 28 días es aproximadamente el mismo
que a 7 días. De esta manera podrá conseguirse, en muchos casos, que la resistencia del hormigón continúe
siendo adecuada; lo cual constituye, en definitiva, el elemento de juicio determinante para dar o no validez al
empleo del cemento en cuestión.
ARTÍCULO 27.° Agua
El agua utilizada, tanto para el amasado como para el curado del hormigón en obra, no debe contener ningún
ingrediente dañino en cantidades tales que afecten a las propiedades del hormigón o a la protección de las armaduras frente
a la corrosión. En general, podrán emplearse todas las aguas sancionadas como aceptables por la práctica.
Cuando no se posean antecedentes de su utilización, o en caso de duda, deberán analizarse las aguas, y salvo justificación
especial de que no alteran perjudicialmente las propiedades exigibles al hormigón, deberán cumplir las siguientes
condiciones:
- Exponente de hidrógeno pH (UNE 7234:71) ≥5
- Sustancias disueltas (UNE 7130:58) ≤ 15 gramos por litro
(15.000 p.p.m)
- Sulfatos, expresados en S04= (UNE 7131:58),
excepto para el cemento SR en que se eleva este
límite a 5 gramos por litro (5.000 p.p.m) ≤ 1 gramo por litro
(1.000 p.p.m)
- Ión cloruro, Cl- (UNE 7178:60):
• Para hormigón pretensado ≤ 1 gramo por litro
(1.000 p.p.m)
• Para hormigón armado u hormigón en masa
que contenga armaduras para reducir la fisuración ≤ 3 gramos por litro
(3.000 p p m)
- hidratos de carbono (UNE 7132:58) 0
- sustancias orgánicas solubles en éter (UNE 7235:71) ≤ 15 gramos por litro
(15.000 p.p.m)
realizándose la toma de muestras según la UNE 7236:71 y los análisis por los métodos de las normas indicadas.
Podrán, sin embargo, emplearse aguas de mar o aguas salinas análogas para el amasado o curado de hormigones que no
tengan armadura alguna. Salvo estudios especiales, se prohíbe expresamente el empleo de estas aguas para el amasado o
curado de hormigón armado o pretensado.
Con respecto al contenido de ión cloruro, se tendrá en cuenta lo previsto en 30.1.
COMENTARIOS
La utilización del agua de mar reduce la resistencia del hormigón (en un quince por ciento, aproximadamente). Por
ello, su empleo, únicamente permitido en hormigón sin armaduras, debe condicionarse, no sólo a que sean o no
admisibles las manchas y eflorescencias que habitualmente originan su uso, sino también a que el hormigón con
ella fabricado cumpla las características resistentes exigidas. Se recomienda en estos casos la utilización de un
cemento con características adicionales MR o SR.
La limitación del contenido máximo de cloruros expresados en ión cloruro es una medida preventiva contra
posibles acciones corrosivas sobre las armaduras. Esta limitación afecta al hormigón armado y al pretensado, así
como al hormigón concebido como en masa, pero que incluye armaduras para reducir la fisuración. En las
sustancias orgánicas solubles en éter quedan incluidos no sólo los aceites y las grasas de cualquier origen, sino
también otras sustancias que puedan afectar desfavorablemente al fraguado y al endurecimiento hidráulico.
ARTÍCULO 28.° Áridos
28.1 Generalidades
La naturaleza de los áridos y su preparación serán tales que permitan garantizar la adecuada resistencia y durabilidad
del hormigón, así como las restantes características que se exijan a éste en el Pliego de Prescripciones Técnicas
Particulares.
Como áridos para la fabricación de hormigones pueden emplearse arenas y gravas existentes en yacimientos naturales,
rocas machacadas o escorias siderúrgicas apropiadas, así como otros productos cuyo empleo se encuentre sancionado por
la práctica o resulte aconsejable como consecuencia de estudios realizados en laboratorio. En cualquier caso, el
suministrador de áridos garantizará documentalmente el cumplimiento de las especificaciones que se indican en 28.3 hasta
la recepción de éstos.
Cuando no se tengan antecedentes sobre la naturaleza de los áridos disponibles, o se vayan a emplear para otras
aplicaciones distintas de las ya sancionadas por la práctica, se realizarán ensayos de identificación mediante análisis
mineralógicos, petrográficos, físicos o químicos, según convenga a cada caso.
En el caso de utilizar escorias siderúrgicas como árido, se comprobará previamente que son estables, es decir, que no
contienen silicatos inestables ni compuestos ferrosos.
Se prohíbe el empleo de áridos que contengan sulfuros oxidables.
Los áridos deben ser transportados y acopiados de manera que se evite su segregación y contaminación, debiendo
mantener las características granulométricas de cada una de sus fracciones hasta su incorporación a la mezcla.
Por su parte, el fabricante de hormigón, que está obligado a emplear áridos que cumplan las especificaciones señaladas en
28.3, deberá en caso de duda, realizar los correspondientes ensayos.
COMENTARIOS
El tercer párrafo del articulado obliga a realizar ensayos de identificación de los áridos cuando no existan
antecedentes o experiencia suficiente de su empleo. Tal identificación permite conocer los posibles problemas a
que puede dar lugar el uso de los áridos en cuestión. En todo caso, se recuerda que según 81.3.2, deben
realizarse los ensayos de identificación y de condiciones físico-químicas, físico-mecánicas y granulométricas
especificados en este Artículo 28.° siempre, salvo que se disponga de un certificado de idoneidad de los áridos
que cumpla las condiciones que allí se establecen.
La Instrucción prescribe el empleo de la UNE EN 933-2:96 relativa a la determinación de la granulometría de las
partículas de los áridos, que establece como serie principal de tamices la formada por los siguientes: 0,063-0,125-
0,250-0,500-1-2-4-8-16-31,5-63-125 mm. Para el árido fino, la Instrucción utiliza únicamente los tamices de dicha
serie. Para el árido grueso, utiliza además los tamices 10-20-40 mm, que están incluidos en la serie
complementaria R 20 admitida por la indicada Norma, y que tienen una larga tradición de empleo en España.
Los áridos no deben ser reactivos con el cemento, ni deben descomponerse por los agentes exteriores a que
estarán sometidos en obra. Por tanto, no deben emplearse áridos tales como los procedentes de rocas blandas,
friables, porosas, etc., ni los que contengan nódulos de yeso, compuestos ferrosos, sulfuros oxidables, etc.
Entre los ensayos que se pueden realizar con los áridos, hay algunos de interés general; por ejemplo, el utilizado
para determinar el contenido en materia orgánica, ya que ésta es siempre perjudicial para el fraguado y
endurecimiento del hormigón.
En otros ensayos, el resultado es verdaderamente interesante sólo en un cierto número de casos, ya que su
finalidad consiste en dar un índice de comportamiento del material en circunstancias que, a pesar de ser
relativamente frecuentes, no son comunes a todas las obras. Esto ocurre con la determinación de la pérdida de
peso en solución de sulfato sódico o magnésico, cuyo principal objeto es conocer la resistencia frente a la helada
del árido empleado en el hormigón.
Los sulfuros oxidables (por ejemplo, pirrotina, marcasita y algunas formas de pirita), aun en pequeña cantidad,
resultan muy peligrosos para el hormigón, pues por oxidación y posterior hidratación se transforman en ácido
sulfúrico y óxido de hierro hidratado, con gran aumento de volumen.
Ciertos tipos de rocas de naturaleza silícea (por ejemplo, ópalos y dacitas) así como otras que contienen
sustancias carbonatadas magnesianas (por ejemplo, dolomitas), pueden provocar fenómenos fuertemente
expansivos en el hormigón en ciertas condiciones higrotérmicas y en presencia de los álcalis provenientes de los
componentes del hormigón (reacción árido-álcali). Otros tipos de reacciones nocivas pueden presentarse entre el
hidróxido cálcico liberado durante la hidratación del cemento y áridos que provienen de ciertas rocas magmáticas
o metamórficas, en función de su naturaleza y estado de alteración. Por ello, cuando no exista experiencia de uso,
se prescribe la realización de ensayos de identificación en un laboratorio especializado.
TABLA 28.2
Límites para los desclasificados superiores e inferiores
Se entiende por arena o árido fino, el árido o fracción del mismo que pasa por un tamiz de 4 mm de luz de malla (tamiz 4
UNE EN 933-2:96); por grava o árido grueso, el que resulta retenido por dicho tamiz, y por árido total (o simplemente árido
cuando no haya lugar a confusiones), aquel que, de por sí o por mezcla, posee las proporciones de arena y grava
adecuadas para fabricar el hormigón necesario en el caso particular que se considere.
El tamaño máximo de un árido grueso será menor que las dimensiones siguientes:
a) 0,8 de la distancia horizontal libre entre vainas o armaduras que no formen grupo, o entre un borde de la pieza y una
vaina o armadura que forme un ángulo mayor que 45° con la dirección de hormigonado.
b) 1,25 de la distancia entre un borde de la pieza y una vaina o armadura que forme un ángulo no mayor que 45° con la
dirección de hormigonado.
c) 0,25 de la dimensión mínima de la pieza, excepto en los casos siguientes:
- Losa superior de los forjados, donde el tamaño máximo del árido será menor que 0,4 veces el espesor mínimo.
- Piezas de ejecución muy cuidada (caso de prefabricación en taller) y aquellos elementos en los que el efecto
pared del encofrado sea reducido (forjados que se encofran por una sola cara), en cuyo caso será menor que 0,33
veces el espesor mínimo.
COMENTARIOS
El árido para una determinada aplicación se podrá componer como suma de una o varias fracciones
granulométricas, definidas cada una de ellas por su designación d/D. Cuando la relación D/d sea igual o menor
que 2 podrá considerarse que el árido constituye una única fracción granulométrica. Cuando el hormigón deba
pasar entre varias capas de armaduras, convendrá emplear un tamaño de árido más pequeño que el que
corresponde a los límites a) o b) si fuese determinante.
TABLA 28.3.1
Limitaciones a las sustancias perjudiciales
Cantidad máxima en %
SUSTANCIAS PERJUDICIALES del peso total de la muestra
Árido fino Árido grueso
Terrones de arcilla, determinados con arreglo al
método de ensayo indicado en la UNE 7133:58 1,00 0,25
Partículas blandas, determinadas con arreglo al
método de ensayo indicado en la UNE 7134:58 - 5,00
Material retenido por el tamiz 0,063 UNE EN 933-2:96
y que flota en un líquido de peso específico 2, 0,50 1,00
determinado con arreglo al método de ensayo
indicado en la UNE 7244:71
Compuestos totales de azufre expresados en S03= y
referidos al árido seco, determinados con arreglo al 1,00 1,00
método de ensayo indicado en la UNE EN 1744-1:99
Sulfatos solubles en ácidos, expresados en S03= y
referidos al árido seco, determinados según el 0,80 0,80
método de ensayo indicado en la UNE EN 1744-1:99
Cloruros expresados en Cl- hormigón armado u hor-
y referidos al árido seco, migón en masa que 0,05 0,05
determinados con arreglo contenga armaduras para
al método de ensayo indica- reducir la fisuración
do en la UNE EN 1744-1:99 hormigón pretensado 0,03 0,03
No obstante lo anterior, aquellas arenas procedentes del machaqueo de rocas calizas, entendiendo como tales aquellas
rocas sedimentarias carbonáticas que contienen al menos un 50% de calcita, que no cumplan la especificación del
equivalente de arena, podrán ser aceptadas como válidas siempre que el valor de azul de metileno (UNE EN 933-9:99) sea
igual o inferior a 0,60 gramos de azul por cada 100 gramos de finos, para obras sometidas a clases generales de exposición
I, IIa o IIb y que no estén sometidas a ninguna clase específica de exposición, o bien igual o inferior a 0,30 gramos de azul
por cada 100 gramos de finos para los restantes casos.
Lo indicado en el párrafo anterior para el árido de machaqueo calizo se podrá extender a los áridos procedentes del
machaqueo de rocas dolomíticas, siempre que se haya comprobado mediante el examen petrográfico y mediante el ensayo
descrito en la UNE 146507:99 EX Parte 2 (determinación de la reactividad álcali-carbonato) que no presenta reactividad
potencial álcali-carbonato.
Los áridos no presentarán reactividad potencial con los alcalinos del hormigón (procedentes del cemento o de otros
componentes). Para su comprobación se realizará, en primer lugar, un estudio petrográfico, del cual se obtendrá información
sobre el tipo de reactividad que, en su caso, puedan presentar.
Si del estudio petrográfico del árido se deduce la posibilidad de que presente reactividad álcali-sílice o álcali-silicato, se debe
realizar el ensayo descrito en la UNE 146507:99 EX Parte 1 (determinación de la reactividad álcali-sílice y álcali-silicato), o el
ensayo descrito en la UNE 146508:99 EX (método acelerado en probetas de mortero).
Si del estudio petrográfico del árido se deduce la posibilidad de que presente reactividad álcali-carbonato, se debe realizar el
ensayo descrito en la UNE 146507:99 EX Parte 2 (determinación de la reactividad álcali-carbonato).
COMENTARIOS
La presencia de compuestos totales de azufre y sulfatos solubles en ácidos en porcentajes superiores a las
limitaciones del Articulado pone de manifiesto la inestabilidad potencial del árido y, por consiguiente, el peligro de
su empleo para la fabricación de hormigón al poder afectar a su durabilidad.
El Articulado limita la cantidad máxima de cloruros en los áridos, al objeto de reducir el riesgo de corrosión de las
armaduras, siendo más estricta la limitación en el caso del hormigón pretensado. En el caso del hormigón en
masa, el Articulado no exige ninguna limitación, si bien es recomendable limitar, tanto en el árido fino como en el
grueso, el contenido de cloruros expresados en Cl- al 0,15 por 100 en peso cuando se quiera evitar la aparición de
eflorescencias en la superficie del hormigón.
Respecto a los ensayos prescritos véanse las ideas generales expuestas anteriormente en el comentario al
Apartado 28.1.
La presencia de finos arcillosos en la arena puede afectar negativamente tanto a la resistencia del hormigón como
a su durabilidad, lo que se pretende evitar con las limitaciones incluidas en el Articulado (equivalente de arena y
azul de metileno).
En obras de ingeniería civil de especial responsabilidad, en cuyos áridos se detecte una reactividad potencial, se
recomienda, además de los ensayos indicados en el articulado, la realización de ensayos de estabilidad a largo
plazo de probetas de hormigón, según la UNE 146509:99 EX.
En obras situadas en ambientes especialmente favorables al desarrollo de la reacción álcali-árido (humedad y
temperaturas elevadas, contenido elevado de alcalinos, etc.) así como en aquellos casos en los que no exista
experiencia sobre el comportamiento del árido, se recomienda la confirmación de los resultados mediante más de
uno de los métodos.
La pérdida de peso máxima experimentada por los áridos al ser sometidos a cinco ciclos de tratamiento con soluciones de
sulfato magnésico (método de ensayo UNE EN 1367-2:99) no será superior a la que se indica en la tabla 28.3.2.
Este ensayo, cuyo principal objeto es conocer la resistencia del árido a la helada, sólo se realizará cuando así lo indique el
Pliego de Prescripciones Técnicas Particulares.
TABLA 28.3.2
El índice de lajas del árido grueso, determinado con arreglo al método de ensayo indicado en la UNE EN 933-3:97, debe ser
inferior a 35. Se entiende por índice de lajas de un árido, el porcentaje en peso de áridos considerados como lajas con
arreglo al método de ensayo indicado.
En caso de que el árido incumpla ambos límites, el empleo del mismo vendrá supeditado a la realización de ensayos previos
en laboratorio.
TABLA 28.3.3.a
Contenido máximo de finos en el árido
PORCENTAJE MÁXIMO
ÁRIDO QUE PASA POR TIPO DE ÁRIDOS
EL TAMIZ 0,063 mm
Grueso 1% - Áridos redondeados
- Áridos de machaqueo no calizos
2% - Áridos de machaqueo calizos
Fino 6% - Áridos redondeados
- Áridos de machaqueo no calizos para obras
sometidas a las clases generales de exposición
IIIa, IIIb, IIIc, IV o bien a alguna clase específica
de exposición (1)
10% - Áridos de machaqueo calizos para obras
sometidas a las clases generales de exposición
IIIa, IIIb, IIIc,IV o bien a alguna clase específica
de exposición (1)
- Áridos de machaqueo no calizos para obras
sometidas a las clases generales de exposición
I, IIa o IIb y no sometidas a ninguna clase
específica de exposición (1)
15% - Áridos de machaqueo calizos para obras
sometidas a las clases generales de exposición
I, IIa o IIb y no sometidas a ninguna clase
específica de exposición (1)
(1) Este valor será el que corresponda de acuerdo con la tabla 28.3.3.a:
- 94% para: - Áridos redondeados.
- Áridos de machaqueo no calizos para obras sometidas a la
clase general de exposición IIIa, IIIb, IIIc, IV o bien que estén
sometidas a alguna clase específica de exposición.
- 90% para: - Áridos de machaqueo calizos para obras sometidas a la clase
general de exposición IIIa, IIIb, IIIc o IV, o bien que estén some-
tidas a alguna clase específica de exposición.
- Áridos de machaqueo no calizos para obras sometidas a la
clase general de exposición I, IIa o IIb y que no estén sometidas
a ninguna clase específica de exposición.
- 85% para: - Áridos de machaqueo calizos para obras sometidas a la clase
general de exposición I, IIa o IIb y que no estén sometidas a
ninguna clase específica de exposición.
COMENTARIOS
Es importante que la granulometría del árido utilizado permanezca constante durante la ejecución de la obra, ya
que los cambios en dicha granulometría pueden obligar a realizar ajustes en la composición del hormigón por su
repercusión sobre la cantidad de cemento y de agua.
El empleo de áridos gruesos con formas inadecuadas dificulta extraordinariamente la obtención de buenas
resistencias y, en todo caso, exige una dosis excesiva de cemento. Por esta razón, es decir, para evitar la
presencia de áridos laminares y aciculares en una proporción excesiva, se impone una limitación al coeficiente de
forma o bien al índice de lajas. Los valores límite establecidos no son muy exigentes, por lo que sólo aquellos
áridos que tengan gran cantidad de granos de forma inadecuada los incumplirán y obligarán, por tanto, a recurrir a
los ensayos previos que para este caso se prescriban. Tales ensayos consisten en la fabricación de probetas de
hormigón, con objeto de comprobar si es o no admisible la dosis de cemento que esos áridos necesitan para que
el hormigón correspondiente alcance las cualidades exigidas.
28.4 Suministro
Antes de comenzar el suministro, el peticionario podrá exigir al suministrador una demostración satisfactoria de que los
áridos a suministrar cumplen los requisitos establecidos en 28.3.
El suministrador notificará al peticionario cualquier cambio en la producción que pueda afectar a la validez de la información
dada.
Cada carga de árido irá acompañada de una hoja de suministro que estará en todo momento a disposición de la Dirección
de Obra, y en la que figuren, como mínimo, los datos siguientes:
- Nombre del suministrador.
- Número de serie de la hoja de suministro.
- Nombre de la cantera.
- Fecha de entrega.
- Nombre del peticionario.
- Tipo de árido.
- Cantidad de árido suministrado.
- Designación del árido (d/D).
- Identificación del lugar de suministro.
28.5 Almacenamiento
Los áridos deberán almacenarse de tal forma que queden protegidos de una posible contaminación por el ambiente y,
especialmente, por el terreno, no debiendo mezclarse de forma incontrolada las distintas fracciones granulométricas.
Deberán también adoptarse las necesarias precauciones para eliminar en lo posible la segregación, tanto durante el
almacenamiento como durante el transporte.
COMENTARIOS
Con el fin de evitar el empleo de áridos excesivamente calientes durante el verano o saturados de humedad en
invierno o en época de lluvia, se recomienda almacenarlos bajo techado, en recintos convenientemente protegidos
y aislados. En caso contrario, deberán adoptarse las precauciones oportunas para evitar los perjuicios que la
elevada temperatura, o excesiva humedad pudieran ocasionar.
También pueden utilizarse como componentes del hormigón los aditivos y adiciones, siempre que se justifique
mediante los oportunos ensayos, que la sustancia agregada en las proporciones y condiciones previstas produce el efecto
deseado sin perturbar excesivamente las restantes características del hormigón ni representar peligro para la durabilidad del
hormigón ni para la corrosión de las armaduras.
Con respecto al contenido de ión cloruro, se tendrá en cuenta lo prescrito en 30.1.
El empleo de adiciones no podrá hacerse en ningún caso sin el conocimiento del peticionario y la expresa autorización de la
Dirección de Obra. En cuanto a los aditivos, se estará a lo dispuesto en 69.2.8.
29.1 Aditivos
Aditivos son aquellas sustancias o productos que, incorporados al hormigón antes del amasado (o durante el mismo o
en el transcurso de un amasado suplementario) en una proporción no superior al 5% del peso del cemento, producen la
modificación deseada, en estado fresco o endurecido, de alguna de sus características, de sus propiedades habituales o de
su comportamiento.
En los hormigones armados o pretensados no podrán utilizarse como aditivos el cloruro cálcico ni en general productos en
cuya composición intervengan cloruros, sulfuros, sulfitos u otros componentes químicos que puedan ocasionar o favorecer la
corrosión de las armaduras.
En los elementos pretensados mediante armaduras ancladas exclusivamente por adherencia, no podrán utilizarse aditivos
que tengan carácter de aireantes.
En los documentos de origen, figurará la designación del aditivo de acuerdo con lo indicado en la UNE EN 934-2:98, así
como el certificado de garantía del fabricante de que las características y especialmente el comportamiento del aditivo,
agregado en las proporciones y condiciones previstas, son tales que produce la función principal deseada sin perturbar
excesivamente las restantes características del hormigón, ni representar peligro para las armaduras.
Los aditivos se transportarán y almacenarán de manera que se evite su contaminación y que sus propiedades no se vean
afectadas por factores físicos o químicos (heladas, altas temperaturas, etc.). El fabricante suministrará el aditivo
correctamente etiquetado, según la UNE 83275:89 EX.
Los aditivos que modifiquen el comportamiento reológico del hormigón deberán cumplir la UNE EN 934-2:98. Los aditivos
que modifiquen el tiempo de fraguado deberán cumplir la UNE EN 934-2:98.
COMENTARIOS
El comportamiento de los aditivos puede variar con las condiciones particulares de cada obra, tipo y dosificación
de cemento, naturaleza de los áridos etc. Por ello es imprescindible la realización de ensayos previos en todos y
cada uno de los casos (véase 81.4.2) y muy especialmente cuando se empleen cementos diferentes del tipo CEM
1.
La prohibición de la utilización de aireantes para el caso indicado en el Articulado (elementos pretensa dos
mediante armaduras ancladas exclusivamente por adherencia) se basa en que estos productos pueden perjudicar
la adherencia entre el hormigón y la armadura.
En relación con los plastificantes, debe tenerse en cuenta que estos productos facilitan el hormigonado y permiten
una reducción en la relación agua/cemento de las masas, con el consiguiente beneficio para su resistencia; pero
al mismo tiempo, pueden retrasar el proceso de fraguado y endurecimiento del hormigón. Por consiguiente,
cuando se utilicen plastificantes o fluidificantes que tengan un efecto secundario de retraso del fraguado y
endurecimiento del hormigón, será necesario, en general, ampliar los plazos previstos para desmoldar las piezas
y, además, en el caso de hormigón pretensado, el plazo para proceder a la transferencia (transmisión del esfuerzo
de pretensado al hormigón).
El empleo del cloruro cálcico como acelerante suele ser beneficioso cuando se trata del hormigón en masa y se
utiliza el producto en las debidas proporciones (del orden de 1,5 al 2 por 100 del peso del cemento), pero no
puede decirse lo mismo en el caso de hormigones con armaduras, en los que su presencia provoca a veces y
favorece siempre, fenómenos de corrosión de las mismas. Por esta razón se prohíbe su uso en el hormigón
armado o pretensado.
En sentido estricto, el contenido de agua de los aditivos que se suministran en forma líquida, debería ser tenido en
cuenta para la dosificación del hormigón y el cálculo de la relación agua/cemento del mismo. Por otro lado, la
fabricación del hormigón debe realizarse con un control adecuado de la cantidad de aditivo incorporado al mismo
(ya que un exceso importante de aditivo puede tener consecuencias negativas para el hormigón).
29.2 Adiciones
Adiciones son aquellos materiales inorgánicos, puzolánicos o con hidraulicidad latente que, finamente divididos,
pueden ser añadidos al hormigón con el fin de mejorar alguna de sus propiedades o conferirle características especiales. La
presente Instrucción recoge únicamente la utilización de las cenizas volantes y el humo de sílice como adiciones al hormigón
en el momento de su fabricación.
Con la única excepción del humo de sílice, se prohíbe el uso de adiciones de cualquier tipo, y en particular, las cenizas
volantes, como componentes del hormigón pretensado.
Las cenizas volantes son los residuos sólidos que se recogen por precipitación electrostática o por captación mecánica de
los polvos que acompañan a los gases de combustión de los quemadores de centrales termoeléctricas alimentadas por
carbones pulverizados.
El humo de sílice es un subproducto que se origina en la reducción de cuarzo de elevada pureza con carbón en hornos
eléctricos de arco para la producción de silicio y ferrosilicio.
Se podrán utilizar cenizas volantes o humo de sílice como adición en el momento de la fabricación del hormigón, únicamente
cuando se utilice cemento tipo CEM 1.
En estructuras de edificación, la cantidad máxima de cenizas volantes adicionadas no excederá del 35% del peso de
cemento, mientras que la cantidad máxima de humo de sílice adicionado no excederá del 10% del peso de cemento. La
cantidad mínima de cemento se especifica en 37.3.2.
COMENTARIOS
El humo de sílice (también denominado microsílice), dada su extremada finura y riqueza en óxido de silicio, y en
consecuencia su elevada actividad resistente, tiene aplicación fundamentalmente en la fabricación de hormigones
de alta resistencia. Esta adición confiere al hormigón una elevada compacidad y resistencia mecánica; puede
producir una reducción en el pH del hormigón, lo que debe tenerse en cuenta en el caso de ambientes que
induzcan una importante carbonatación del hormigón.
Al ser tanto las cenizas volantes como el humo de sílice subproductos industriales, debe tenerse cuidado especial
en comprobar, por parte de la central de hormigonado, su regularidad, a través del oportuno control de recepción
de los diferentes suministros, con el fin de comprobar que las posibles variaciones de su composición no afectan
al hormigón fabricado con las mismas.
La especificación relativa a la expansión sólo debe tenerse en cuenta si el contenido en óxido de calcio libre supera el 1%
sin sobrepasar el 2,5%.
Los resultados de los análisis y de los ensayos previos estarán a disposición de la Dirección de Obra.
COMENTARIOS
Las cenizas con alto contenido de óxido de calcio pueden dar origen a problemas de expansión en el hormigón,
por lo que se recomienda extremar en este caso las precauciones y controles comprobando con frecuencia la
finura de las cenizas y la expansión por el método de las agujas.
Las prescripciones del articulado coinciden con las de la UNE EN 450:95. Además, en la UNE 83414:90 se dan
recomendaciones para la adición de cenizas volantes a los hormigones fabricados con cementos tipo CEM 1.
Los resultados de los análisis y de los ensayos previos estarán a disposición de Dirección de Obra.
COMENTARIOS
En la UNE 83460:94 EX se dan recomendaciones para la utilización del humo de sílice como adición en la
fabricación del hormigón.
30.1 Composición
La composición elegida para la preparación de las mezclas destinadas a la construcción de estructuras o elementos
estructurales deberá estudiarse previamente, con el fin de asegurarse de que es capaz de proporcionar hormigones cuyas
características mecánicas, reológicas y de durabilidad satisfagan las exigencias del proyecto. Estos estudios se realizarán
teniendo en cuenta, en todo lo posible, las condiciones de la obra real (diámetros, características superficiales y distribución
de armaduras, modo de compactación, dimensiones de las piezas, etc.).
Los componentes del hormigón deberán cumplir las prescripciones incluidas en los Artículos 26.°, 27.°, 28.° y 29.°. Además,
el ión cloruro total aportado por los componentes no excederá de los siguientes límites (véase 37.4):
- Obras de hormigón pretensado 0,2% del peso del cemento
- Obras de hormigón armado u obras de
hormigón en masa que contenga armaduras
para reducir la fisuración 0,4% del peso del cemento
COMENTARIOS
Los límites establecidos al contenido de ión cloruro, aunque son válidos para la mayoría de las condiciones
ambientales que puedan presentarse, deben ser manejados con prudencia. Téngase presente que si bien en
ciertas condiciones, tales como humedades relativas permanentemente muy bajas o muy altas, pueden resultar
conservadores, en otras, como humedades relativas intermedias y, sobre todo, regímenes higrométricos no
estacionarios y con un hormigón carbonatado, puede ser conveniente proceder a la reducción de esos mismos
límites.
COMENTARIOS
Conviene tener presente que la resistencia a compresión no es, por sí sola, un índice suficiente de las demás
cualidades propias del hormigón. Por ello no basta con exigir un cierto valor de esta resistencia para tener
garantizada la existencia, en grado suficiente, de otras características que puedan interesar en el caso particular
de que se trate.
Existen casos en los que convendrá exigir específicamente un mínimo relativo a una determinada cualidad del
hormigón: resistencia al desgaste en un pavimento, resistencia al hielo-deshielo en una obra de alta montaña,
impermeabilidad en un depósito de agua, etc. Sin embargo, no es posible dar en una Instrucción indicaciones
específicas a este respecto. Por eso, en el Articulado se remite al Pliego de Prescripciones Técnicas Particulares
de cada obra, el cual deberá precisar, en cada caso, de acuerdo con lo prescrito en 4.4, el método de ensayo
normalizado que debe emplearse para la comprobación de la cualidad correspondiente, así como las cifras límite
admisibles en los resultados.
Todas las cualidades exigidas al hormigón deben quedar claramente especificadas en el Pliego de Prescripciones
Técnicas Particulares, mediante los oportunos límites de aceptación, los cuales, según los casos, serán límites
inferiores, límites superiores, o intervalos. Cualquier amasada que no cumpla alguna especificación se dirá que
presenta un defecto.
Para que el cuadro de especificaciones contenidas en el Pliego de Prescripciones Técnicas Particulares sea
completo, es preciso asociar a cada condición o cualidad exigida un porcentaje de unidades de producto o
amasadas defectuosas que se está dispuesto a admitir, como máximo, en el total considerado. La fijación de tal
porcentaje debe establecerse tras un meditado estudio de la cuestión, ponderando todas las circunstancias de la
obra, especialmente su repercusión en el costo, en la fiabilidad y en su seguridad.
En esta Instrucción se ha adoptado para la resistencia a compresión un valor característico inferior de modo que
el porcentaje de amasadas defectuosas, con menor resistencia que la especificada, es del 5%. En el nivel actual
de la tecnología del hormigón, fracciones defectuosas del 5% para la mayoría de las Características de calidad y
casos son perfecta mente aceptables.
COMENTARIOS
La definición dada para la resistencia del hormigón a compresión no es más que un convenio que permite asociar,
a cada unidad de producto o amasada de hormigón, un valor relacionado con el concepto físico de resistencia del
material que, aún distinto de aquél, es lo suficientemente representativo para el fin práctico de esta Instrucción.
En lo anterior se presupone la homogeneidad del hormigón componente de cada amasada, lo cual implica atribuir
a errores propios de los métodos de ensayo (momento y forma de la toma de la muestra, ejecución de la probeta,
transporte y conservación, etc.), las discrepancias en los resultados obtenidos al operar con partes de la
amasada. Cuando la desviación entre los resultados de una misma unidad de producto sobrepase ciertos límites
parece razonable no concederles absoluta representatividad sin haber realizado una verificación del proceso
seguido.
Al efecto de asegurar la citada homogeneidad, el recorrido relativo de un grupo de tres probetas (diferencia entre
el mayor resultado y el menor, dividida por el valor medio de las tres), tomadas de la misma amasada, no podrá
exceder el 20%. En el caso de dos probetas, el recorrido relativo no podrá exceder el 13%.
En la UNE 83306:85 se especifican los medios y procedimientos a emplear para determinar la resistencia a rotura
por tracción indirecta fci (ensayo brasileño) de probetas cilíndricas de hormigón. La determinación de la resistencia
a flexotracción fct,fl está normalizada en la UNE 83305:86. La resistencia a tracción fct se puede obtener a partir de
los valores anteriores mediante las siguientes expresiones:
0,7
1+ 1,5
h
100
fct,fl = fct
0 ,7
1,5
h
fct = 0,90 fci 100
donde:
h Canto del elemento en mm.
COMENTARIOS
Para un hormigón dado, únicamente la realización de ensayos comparativos periódicamente repetidos a lo largo
de la construcción, permitiría determinar los coeficientes de conversión aplicables a los resultados de ensayos
efectuados sobre probetas diferentes de las cilíndricas de 15 x 30 cm, para obtener valores comparables a los
obtenidos con estas últimas. A falta de tales ensayos y a título indicativo, la tabla 30.4.a, proporciona una idea
aproximada de los coeficientes de paso aplicables en cada caso.
Si no se dispone más que de resultados de ensayos a 28 días de edad, se podrá, a falta de datos experimentales
correspondientes al hormigón de que se trate, admitir como valores de la relación entre la resistencia a j días de
edad y la resistencia a 28 días de edad, los dados a título indicativo en las tablas 30.4.b y 30.4.c.
TABLA 30.4.a
Ensayos de comprensión sobre probetas de distinto tipo y la misma edad
TABLA 30.4.b
Resistencia a compresión sobre probetas del mismo tipo
TABLA 30.4.c
Resistencia a tracción sobre probetas del mismo tipo
COMENTARIOS
La utilización de hormigones de resistencia inferior a 20 N/mm2, no contemplados en esta Instrucción, estará
limitada exclusivamente a unidades de obra no estructurales (por ejemplo, bordillos, hormigones de limpieza, etc.).
El Articulado excluye explícitamente los hormigones para armar con resistencia de proyecto inferior a 25 N/mm2.
En el caso particular de que el proyecto establezca un nivel de control reducido para el hormigón (nivel de control
que en el contexto de esta Instrucción debe considerarse claramente residual), la resistencia de proyecto del
hormigón deberá cumplir la anterior prescripción, si bien la resistencia de cálculo fcd no deberá rebasar los 10
N/mm2.
El límite superior de asiento establecido para la consistencia fluida (15 cm) podrá sobrepasarse si en la fabricación del
hormigón se emplean aditivos superfluidificantes.
La consistencia del hormigón utilizado será la especificada en el Pliego de Prescripciones Técnicas Particulares,
definiéndola por su tipo, o por el valor numérico A en cm de su asiento, con las tolerancias que se indican en la tabla 30.6.
TABLA 30.6
Tolerancias para la consistencia del hormigón
COMENTARIOS
Respecto a la determinación de la consistencia, el procedimiento que se prescribe es simple y de muy fácil
realización. Sin embargo, en el caso de hormigones de consistencia seca, el ensayo de cono de Abrams es
menos adecuado, pudiendo emplearse en su lugar el ensayo Vebe (UNE 83314:90).
El Articulado recomienda, en obras de edificación, un asiento no inferior a 6 cm. Sin embargo, en el caso de
hormigones vistos pueden ser convenientes hormigones con consistencia plástica, que deben ser adecuadamente
puestos en obra y compactados. En el caso de hormigones fabricados con empleo de aditivos superfluidificantes,
el valor de la relación agua/cemento es prioritario respecto al de consistencia, debiendo cumplir los requisitos de
durabilidad de la Instrucción (37.3.2). Por ello el Articulado indica que en estos casos deja de ser válido el límite
superior de asiento establecido para la consistencia fluida.
ARTÍCULO 31.° Armaduras pasivas
31.1 Generalidades
Las armaduras pasivas para el hormigón serán de acero y estarán constituidas por:
- Barras corrugadas.
- Mallas electrosoldadas.
- Armaduras básicas electrosoldadas en celosía.
COMENTARIOS
Se entiende por diámetro nominal de una barra corrugada, el número convencional que define el círculo respecto
al cual se establecen las tolerancias. El área del mencionado círculo es la sección nominal de la barra.
Se entiende por sección equivalente de una barra corrugada, expresada en centímetros cuadrados, el cociente de
su peso en Newtons por 0,077 (7,85 si el peso se expresa en gramos) veces su longitud en centímetros. El
diámetro del círculo cuya área es igual a la sección equivalente se denomina diámetro equivalente.
La determinación de la sección equivalente de una barra debe realizarse después de limpiarla cuidadosamente
para eliminar las posibles escamas de laminación y el óxido no adherido firmemente.
En los aceros que presentan escalón de cedencia claramente definido, el límite elástico coincide con el valor
aparente de la tensión correspondiente a dicho escalón. Cuando los aceros no presentan este escalón o aparece
poco definido, es necesario recurrir al valor convencional prescrito en el Articulado. En todos los casos puede
emplearse para el límite elástico la designación fy.
Los alambres corrugados se fabrican por laminación en frío y, con los procesos actuales de producción, suelen
presentar tres filas de nervios longitudinales, lo que los distingue de las barras corrugadas cuya fabricación se
efectúa siempre por laminación en caliente, seguida o no de un proceso de deformación en frío.
En elementos superficiales (losas, láminas, etc.) suele ser especialmente adecuado el uso de mallas
electrosoldadas, aunque éstas también pueden ser muy indicadas en elementos de otros tipos como pilares u
otros elementos lineales. Respecto a las armaduras básicas electrosoldadas en celosía, su utilización principal
corresponde a forjados.
De un modo general, se recomienda utilizar en obra el menor número posible de diámetros distintos y que estos
diámetros se diferencien al máximo entre si.
Los diámetros que componen la serie establecida para las barras, tienen la ventaja de que pueden diferenciarse
unos de otros a simple vista. Además (con la excepción del diámetro 14 mm), la sección de cada uno de esos
redondos equivale aproximadamente a la suma de las secciones de los dos redondos inmediatamente
precedentes, lo que facilita las distintas combinaciones de empleo. Por otra parte, la utilización de esta misma
serie está recomendada actualmente en toda Europa.
En el caso de mallas, se recomienda el empleo de la serie 5 - 6 - 7 - 8 - 9 - 10 y 12 mm para los casos habituales
(mallas estándar), dejando los restantes diámetros para aquellos casos especiales en los que las necesidades de
armado lo requieran (mallas especiales).
Las características de las mallas formadas por alambres corrugados de diámetro 4 ó 4,5 mm (según la UNE
36099:96), hacen que su empleo se deba restringir al reparto y control de la fisuración superficial en elementos
como soleras y pavimentos ligeros, losas de reparto, vendaje de pilares, armaduras de piel, etc. Por tanto, estas
armaduras no deben tener se en cuenta como resistentes al proyectar frente a los estados límites últimos, con la
excepción que se establece en el Articulado.
Es conveniente que los fabricantes utilicen unas fichas de datos con las características correspondientes a los
aceros de su fabricación, comprendiendo como mínimo:
- Designación comercial
- Fabricante
- Marcas de identificación
- Diámetro nominal
- Tipos de acero
- Condiciones técnicas de suministro
y las siguientes características garantizadas:
- Sección equivalente o masa por metro
- Características geométricas del corrugado
- Características mecánicas mínimas
- Características de adherencia
- Soldabilidad
así como las recomendaciones para su empleo.
TABLA 31.2.a
Características mecánicas mínimas garantizadas de las barras corrugadas
TABLA 31.2.b
diámetro de los mandriles
Doblado/desdoblado
Designación α = 90° β = 20°
d ≤ 12 12 < d ≤ 16 16 < d ≤ 25 d > 25
B 400 S 5d 6d 8d 10 d
B 500 S 6d 8d 10 d 12 d
Dado que esta Instrucción sólo contempla aceros soldables, el fabricante indicará los procedimientos y condiciones
recomendados para realizar, cuando sea necesario, las soldaduras.
COMENTARIOS
Las longitudes de anclaje y solapo de las barras corrugadas que indica esta instrucción en 66.5 y 66.6 se han
establecido sobre la base de que el acero cumpla el ensayo de adherencia por flexión descrito en UNE 36740:98.
Por ello, el Articulado subraya la necesidad del cumplimiento de dicho ensayo, a través de la realización de
ensayos específicos.
El procedimiento para medir la adherencia entre el acero y el hormigón es siempre convencional, al igual que la
definición de la tensión τb de adherencia. Por ello, se trata este tema refiriéndolo al método de ensayo incluido en
UNE 36740:98 donde se definen las tensiones τbm y τbu y el procedimiento operativo. La certificación específica de
las características de adherencia significa el reconocimiento de que el acero cumple las condiciones exigidas para
la adherencia. Como se indica en UNE36740:98, los ensayos comprenden, para cada fabricante y tipo de acero,
tres series de ensayos de 25 probetas cada serie, referidas a los diámetros 8, 16 y 32 mm respectivamente. Para
la elaboración de las probetas se parte de un total de 25 barras de 10 m de longitud por cada diámetro.
En el caso de estructuras en zonas sísmicas, el Anejo 12 establece los requisitos de ductilidad que deben
cumplirse, claramente más exigentes que los indicados en la Tabla 31.2.a. En el Anejo 12 se indican las
características del acero soldable con características especiales de ductilidad B 400 SD, que satisface dichos
requisitos.
Se recomienda que el fabricante garantice un diagrama característico tensión-deformación del acero, hasta la
deformación 10 por 1.000, basado en una amplia experimentación.
Los diámetros de los mandriles del ensayo de doblado-desdoblado de la tabla 31.2.b, se considerarán como
máximos, pudiendo utilizarse por potestad propia del fabricante, mandriles inferiores a los especificados en cada
caso, siempre y cuando los resultados del ensayo sean satisfactorios. En caso de resultado negativo, habría que
repetir y referir el ensayo al mandril indicado en la tabla.
Se recuerda que la calidad de una soldadura de un acero va íntimamente ligada con el procedimiento que se
utilice para soldar. En el caso de elementos sometidos a solicitaciones alternadas, las soldaduras constituyen
zonas de menor resistencia a fatiga, por lo que se recomienda limitarlas al menor número posible y situarlas en
zonas poco solicitadas.
TABLA 31.3
Características mecánicas mínimas garantizadas de los alambres
Cada paquete debe llegar al punto de suministro (obra, taller de ferralla o almacén) con una etiqueta de identificación
conforme a lo especificado en la UNE 36092-1:96. Las barras o alambres que constituyen los elementos de las mallas
electrosoldadas, deberán llevar grabadas las marcas de identificación, de acuerdo con los Informes Técnicos UNE 36811:98
y UNE 36812:96 para barras y alambres corrugados respectivamente, como se establece en 31.2.
COMENTARIOS
Para el ensayo de adherencia (UNE 36740:98) dado que el diámetro máximo de los alambres corrugados es de
14 mm, se distinguirán únicamente dos series: serie fina (Ø ≤ 8 mm) y serie media (Ø > 8mm).
Los referidos ensayos comprenden, para cada fabricante y tipo de acero, dos series de ensayos de 25 probetas
cada serie, referidas, respectivamente, a los diámetros 8 y 12 mm. Para la elaboración de las probetas se parte de
un total de 25 barras de 10 metros de longitud por cada diámetro. Las mallas electrosoldadas se designarán, de
acuerdo con la UNE 36092:96, de la forma siguiente:
ME sl x st A Ø dl - dt B 500 X I x b UNE 36092:96
donde:
ME Letras distintivas del producto.
sl,st Las separaciones entre alambres longitudinales y transversales respectivamente,
expresadas en centímetros, unidas por el signo x.
A Distintivo de si el panel es con o sin ahorro, de acuerdo con el siguiente código:
- con ahorro estándar A
- con ahorro no estándar o especial E
- sin barras de ahorro Ningún símbolo
dl,dt Los diámetros de los alambres longitudinales y transversales, respectivamente, expresados
en milímetros, precedidos por el símbolo Ø. Cada diámetro dl o dt irá seguido de la letra
D en las mallas dobles.
B Letra indicativa del tipo de acero (acero para hormigón armado), seguida de un número
de tres cifras que indica el valor del limite elástico nominal del acero, expresado en
N/mm2, y una letra indicativa de la clase de acero empleado (S si se ha empleado acero
según la UNE 36068:94 y T si se ha empleado acero según la UNE 36099:96).
l Longitud del panel, expresada en metros.
b Anchura del panel, expresada en metros.
Ejemplo de designación de una malla electrosoldada: Designación de una malla electrosoldada de alambre
corrugado de alta adherencia y límite elástico 500 N/mm con separación entre ejes de alambres longitudinales de
15 cm y entre ejes de los transversales de 30 cm, diámetro de los alambres longitudinales 10 mm, diámetro de los
alambres transversales 6,5 mm, longitud del panel 5 m y anchura 2 m, con ahorro estándar.
ME 15 x 30 A Ø 10 - 6,5 B 500 T 5 x 2 UNE36092:96
Debe tenerse en cuenta que la identificación de los diámetros en obra debe realizarse con especial cuidado, ya
que de otra forma, al variar los diámetros de medio en medio milímetro, pueden producirse errores de
identificación, en especial con mallas corrugadas.
Se recomienda que el fabricante garantice un diagrama característico, tensión-deformación de los alambres hasta
la deformación 10 por 1.000 basado en una amplia experimentación.
31.5 Suministro
Se distinguen los casos de suministro de productos certificados y no certificados.
COMENTARIOS
Tanto en el caso de productos certificados como en el de no certificados, la Instrucción exige la realización de
ensayos de control de calidad del acero (véase Artículo 90.°) al objeto de su recepción, si bien la intensidad de los
ensayos es diferente en uno u otro caso.
En general la barra recta se considera la forma más conveniente de suministro. Se toleran, sin embargo, otras
formas habituales en la práctica, siempre que se cumplan las limitaciones de diámetro de doblado prescritas en la
UNE 36068:94.
32.1 Generalidades
Se denominan armaduras activas a las de acero de alta resistencia mediante las cuales se introduce la fuerza del
pretensado.
Sus elementos constituyentes pueden ser: alambres, barras o cordones. La definición de estos elementos es la siguiente:
- Alambre: Producto de sección maciza, procedente de un estirado en frío o trefilado de alambrón que normalmente se
suministra en rollo.
- Barra: Producto de sección maciza, que se suministra solamente en forma de elementos rectilíneos.
- Cordón de 2 ó 3 alambres: Conjunto formado por dos o tres alambres de igual diámetro nominal d, todos ellos
arrollados helicoidalmente, con el mismo paso y el mismo sentido de torsión, sobre un eje ideal común (véase la UNE
36094:97).
- Cordón de 7 alambres: Conjunto formado por seis alambres de igual diámetro nominal d, arrollados helicoidalmente,
con igual paso y en el mismo sentido de torsión, alrededor de un alambre central recto cuyo diámetro estará
comprendido entre 1,02 d y 1,05 d (véase la UNE 36094:97).
Se denomina tendón al conjunto de las armaduras paralelas de pretensado que, alojadas dentro de un mismo conducto, se
consideran en los cálculos como una sola armadura. En el caso de armaduras pretesas, recibe el nombre de tendón cada
una de las armaduras individuales.
COMENTARIOS
El tendón también recibe el nombre de unidad de tensión. Además de los materiales y elementos citados en el
Articulado, que son los normales, existen otros (por ejemplo, plástico reforzado con fibras) que pueden utilizarse
para constituir las armaduras activas, cuyo empleo deberá, en su caso, justificarse convenientemente, de acuerdo
con lo previsto en el Artículo 1.°.
COMENTARIOS
Se recomienda que el contenido porcentual de cada uno de los elementos químicos constituyentes de los aceros
utilizados en las armaduras activas que de comprendido entre los valores indicados en la tabla 32:2 con el fin de
conseguir que resulten aceptables sus características mecánicas.
TABLA 32.2
Se utiliza como más propia la nomenclatura de carga unitaria en vez de tensión para tener en cuenta que los
valores que se registran en el gráfico están referidos a la sección inicial (carga unitaria) y no a la real (tensión).
El límite elástico fy se define, para todo tipo de aceros, como la carga unitaria correspondiente a una deformación
remanente del 0,2 por 100. Este valor suele coincidir con el del escalón de cedencia en aquellos aceros que lo
presenten (figura 32.2). El alargamiento remanente de rotura puede evaluar se de dos formas. Una, midiéndolo
sobre una base que, por incluir la sección de rotura y zonas adyacentes, resulta afectada por una posible
estricción; el alargamiento así medido se denomina alargamiento remanente concentrado. Otra, midiéndolo sobre
una base que no incluya la sección de rotura ni las zonas afectadas por una posible estricción; se determina así el
conocido como alargamiento remanente repartido. La estricción expresada en porcentaje viene definida como:
A − Au
η= i × 100
Ai
siendo Ai y Au, respectivamente, las secciones rectas, inicial y de rotura.
Figura 32.2
Otro parámetro relacionado con la ductilidad del material es la sensibilidad a las entallas, definida como la relación
entre la carga que es capaz de soportar a tracción una probeta entallada y la que soporta otra probeta sin entallar
y con la misma sección resistente que la primera. Este número es un índice de la capacidad del material para
soportar defectos que pueden producirse durante la fabricación, transporte o puesta en obra.
Para las estructuras que deban soportar solicitaciones dinámicas o de fatiga, cuyas armaduras vayan ancladas
por adherencia, es preciso conocer las longitudes de anclaje y las características de la transmisión de esfuerzos
entre la armadura y el hormigón, mediante ensayos especiales dinámicos y estáticos.
No existe un método único de ensayo que permita determinar con suficiente garantía y, en todos los casos, la
inmunidad de un acero frente a la corrosión bajo tensión, habida cuenta de los diferentes medios agresivos que
pueden producir este fenómeno. Se recomienda por ello que, siempre que se prevea la existencia de un
determinado ambiente agresivo potencialmente productor de este fenómeno, se realicen ensayos (Normas MELC)
indicativos del comportamiento del acero frente a determinados medios agresivos (sulfuros, cloruros y nitratos) o
indicativos de su susceptibilidad a la fragilización por hidrógeno (UNE 36464:86).
Cuando se trate de estructuras especiales que puedan estar sometidas a temperaturas distintas a las normales
será preciso conocer cómo varían con la temperatura las características mecánicas adoptadas en el proyecto. La
elevación de la temperatura provocará un aumento de la relajación. La disminución de la temperatura, una pérdida
de la ductilidad.
32.3 Alambres
Alambres de pretensado, a los efectos de esta Instrucción, son aquellos que cumplen los requisitos técnicos
establecidos en la UNE 36094:97. Sus características mecánicas obtenidas a partir del ensayo a tracción realizado según la
UNE 7474:92, deberán cumplir las siguientes prescripciones:
- La carga unitaria máxima fmáx no será inferior a los valores que figuran en la tabla 32.3.a.
TABLA 32.3.a
- El límite elástico fy estará comprendido entre el 0,85 y el 0,95 de la carga unitaria máxima fmáx. Esta relación deberán
cumplirla no sólo los valores mínimos garantizados, sino también los correspondientes a cada uno de los alambres
ensayados.
- El alargamiento bajo carga máxima medido sobre una base de longitud igual o superior a 200 mm no será inferior al
3,5 por 100. Para los alambres destinados a la fabricación de tubos, dicho alargamiento será igual o superior al 5 por
100.
- La estricción a la rotura será igual o superior al 25 por 100 en alambres lisos y visible a simple vista en el caso de
alambres grafilados.
- El módulo de elasticidad tendrá el valor garantizado por el fabricante con una tolerancia de ±7 por 100.
En los alambres de diámetro igual o superior a 5 mm o de sección equivalente, la pérdida de resistencia a la tracción
después de un doblado-desdoblado, realizado según la UNE 36461:80 no será superior al 5 por 100.
El número mínimo de doblados-desdoblados que soportará el alambre en la prueba de doblado alternativo realizada según la
UNE 36461:80 no será inferior a:
- Para alambres destinados a obras hidráulicas
o sometidos a ambiente corrosivo ............................ 7
- En los demás casos.................................................. 3
La relajación a las 1.000 horas a temperatura de 20° ± 1°C, y para una tensión inicial igual al 70 por 100 de la carga unitaria
máxima garantizada, determinada según la UNE 36422:85, no será superior al 2 por 100 (alambres enderezados y con
tratamiento de estabilización).
Los valores del diámetro nominal, en milímetros, de los alambres se ajustarán a la serie siguiente:
3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 7,5 - 8 - 9,4 - 10
Las características geométricas y ponderales de los alambres de pretensado, así como las tolerancias correspondientes, se
ajustarán a lo especificado en la UNE 36094-2:97.
COMENTARIOS
Las características mecánicas de los alambres se consiguen, en general, mediante un tratamiento térmico de
patentado, seguido de un trefilado y de un proceso de estabilizado.
Cuando, en igualdad de circunstancias, se pueda elegir entre varios diámetros, se recomienda utilizar el mayor de
ellos con el fin de disminuir la importancia de los posibles defectos superficiales. En todo caso, dadas las
especiales características de los alambres de pequeño diámetro, se recomienda, siempre que sea posible, que
cuando las armaduras activas a emplear sean alambres aislados (es decir, no formando parte de cordones), se
utilicen diámetros iguales o superiores a 4 mm.
El fabricante puede suministrar a título informativo valores de la relajación correspondiente a una tensión inicial de
60, 70 y 80 por 100 de la carga unitaria máxima garantizada o de la real. Ésta se determina sobre una muestra
adyacente a la sometida al ensayo de relajación. A falta de información del fabricante, los valores antes
mencionados, pueden tomarse de la tabla 32.3.b, en la cual los valores de relajación correspondientes al 60, 70 y
80 por 100 de la carga unitaria máxima real son los indicados en UNE 36094-2:97.
En el caso de que la utilización del alambre tenga unas exigencias de enderezado muy severas, como ocurre en la
fabricación de traviesas de ferrocarril (diámetros entre 7 y 10 mm), el valor de la relajación será objeto de acuerdo
entre el fabricante y el cliente. A falta de resultados experimentales, puede tomarse un valor del módulo de
elasticidad de 200 kN/mm2. El valor real puede variar entre 195 y 205 kN/mm2 dependiendo del proceso de
fabricación.
TABLA 32.3.b
Valores de la relajación
32.4 Barras
Las características mecánicas de las barras de pretensado, deducidas a partir del ensayo de tracción realizado según
la UNE 7474:92 deberán cumplir las si-guientes prescripciones:
- La carga unitaria máxima fmáx no será inferior a 980 N/mm2.
- El límite elástico fy, estará comprendido entre el 75 y el 90 por 100 de la carga unitaria máxima fmáx. Esta relación
deberán cumplirla no sólo los valores mínimos garantizados, sino también los correspondientes a cada una de las
barras ensayadas.
- El alargamiento bajo carga máxima medido sobre una base de longitud igual o superior a 200 mm no será inferior al
3,5 por 100.
- El módulo de elasticidad tendrá el valor garantizado por el fabricante con una tolerancia del ± 7 por 100.
Las barras soportarán sin rotura ni agrietamiento el ensayo de doblado especificado en la UNE 7472:89.
La relajación a las 1.000 horas a temperatura de 20° ± 1°C y para una tensión inicial igual al 70 por 100 de la carga unitaria
máxima garantizada, no será superior al 3 por 100. El ensayo se realizará según la UNE 36422:85.
COMENTARIOS
Las barras que normalmente se utilizan como armaduras de pretensado son de acero de dureza natural. En ellas,
si la carga unitaria de tesado no excede del 75 por 100 del valor correspondiente a su límite elástico, la relajación
puede considerarse prácticamente nula. Las barras para pretensado se producen en un reducido número de
fábricas y, en general, para unos determinados sistemas de pretensado. No parece oportuno, por lo tanto, dar una
información más detallada sobre dimensiones y calidades de las barras, información que deberá ser suministrada
por los fabricantes.
32.5 Cordones
Cordones, a los efectos de esta Instrucción, son aquéllos que cumplen los requisitos técnicos establecidos en la UNE
36094:97. Sus características mecánicas, obtenidas a partir del ensayo a tracción realizado según la UNE 7326:88, deberán
cumplir las siguientes prescripciones:
- La carga unitaria máxima fmáx no será inferior a los valores que figuran en la tabla 32.5.a en el caso de cordones de 2
ó 3 alambres y 32.5.b en el caso de cordones de 7 alambres.
TABLA 32.5.a
Cordones de 2 ó 3 alambres
TABLA 32.5.b
Cordones de 7 alambres
- El límite elástico fy estará comprendido entre el 0,88 y el 0,95 de la carga unitaria máxima fmáx. Esta limitación
deberán cumplirla no sólo los valores mínimos garantizados, sino también cada uno de los elementos ensayados.
- El alargamiento bajo carga máxima, medido sobre una base de longitud igual o superior a 500 mm, no será inferior al
3,5 por 100.
- La estricción a la rotura será visible a simple vista.
- El módulo de elasticidad tendrá el valor garantizado por el fabricante, con una tolerancia de ± 7 por 100.
- La relajación a las 1.000 horas a temperatura de 20° ± 1°C, y para una tensión inicial igual al 70 por 100 de la carga
unitaria máxima garantizada, determinada según la UNE 36422:85, no será superior al 2 por 100.
El valor del coeficiente de desviación D en el ensayo de tracción desviada (UNE 36466:91) no será superior a 28, para los
cordones con diámetro nominal igual o superior a 13 mm.
Las características geométricas y ponderales, así como las correspondientes tolerancias, de los cordones se ajustarán a lo
especificado en la UNE 36094-3:97
Los alambres utilizados en los cordones soportarán el número de doblados y desdoblados indicados en 32.3.
COMENTARIOS
Cuando, en igualdad de circunstancias, se pueda elegir entre varios cordones de distinto diámetro de alambre, se
recomienda utilizar el formado por los de mayor diámetro con el fin de disminuir la influencia de los posibles
defectos superficiales.
El ensayo de tracción desviada consiste en someter una determinada longitud del cordón, desviada en su centro
mediante un mandril, a una tracción creciente hasta producir la rotura de al menos uno de los alambres del
cordón. Su objeto es determinar el comportamiento del cordón de pretensado bajo tensión multiaxial. A esta
tensión suelen verse sometidos, en la práctica, los cordones de trazado no recto, o desviados en el anclaje.
El fabricante puede suministrar a título informativo valores de la relajación correspondiente, a unas tensiones
iniciales de 60, 70 y 80 por 100 de la carga unitaria máxima garantizada o de la real. Esta se determina sobre una
muestra adyacente a la sometida al ensayo de relajación. A falta de información del fabricante, los valores antes
mencionados, pueden tomarse de la tabla 32.5.c, en la cual los valores de relajación correspondientes al 60, 70 y
80 por 100 de la carga unitaria máxima real son los indica dos en la UNE 36094-3:97.
A falta de resultados experimentales puede tomarse un valor del módulo de elasticidad de
190 kN/mm2. El valor real puede variar entre 180 y 195 kN/mm2 dependiendo del proceso de fabricación.
TABLA 32.5.c
Valores de la relajación
32.6 Suministro
Los alambres se suministrarán en rollos en los que el diámetro del bobinado no será inferior a 250 veces el del alambre
y, al dejarlos libres en una superficie horizontal lisa, pre sentarán una flecha inferior a 30 mm en una base de 1 m, en
cualquier punto del alambre.
Los rollos suministrados no contendrán soldaduras realizadas después del tratamiento térmico anterior al trefilado.
Las barras se suministrarán en trozos rectos.
Los cordones de 2 ó 3 alambres se suministrarán en rollos cuyo diámetro interior será igual o superior a 600 mm.
Los cordones de 7 alambres se suministrarán en rollos, bobinas o carretes que, salvo acuerdo en contrario, contendrán una
sola longitud de fabricación de cordón; y el diámetro interior del rollo o del núcleo de la bobina o carrete no será inferior a
750 mm.
Las armaduras de pretensado se transportarán debidamente protegidas contra la humedad, deterioro, contaminación,
grasas, etc.
COMENTARIOS
Tanto en el caso de productos certificados como de no certificados, la Instrucción exige la realización de ensayos
de control de calidad del acero (véase Artículo 90.°) al objeto de su recepción, si bien la intensidad de los ensayos
es diferente en uno u otro caso. Con un diámetro de bobinado no inferior a 250 veces el del alambre, se puede
asegurar que la tensión producida por la flexión de enrollamiento en la fibra exterior se mantiene en la zona
elástica del material con un adecuado margen de seguridad.
El peso de los rollos suele oscilar entre 500 y 2500 kg. La longitud de suministro de las barras varía normalmente
entre 12 y 14 m.
El peso de los carretes utilizados para el suministro de los cordones, incluida su carga de cordón, es normalmente
de 1.000 kg a 4.000 kg.
Se entiende por longitud de fabricación la longitud de cordón que generalmente se fabrica con una misma carga
de máquina.
El suministrador del sistema de pretensado deberá facilitar un informe técnico en el que se hagan constar todos los
datos que, en relación con su sistema, sea preciso conocer para poder llevar a cabo correctamente tanto el proyecto como la
ejecución de las obras.
Los sistemas de pretensado cumplirán lo especificado en la UNE 41184:90.
Cada tipo de anclaje requiere utilizar un equipo de tesado. En general se utilizará el recomendado por el suministrador del
sistema.
Todos los aparatos utilizados en las operaciones de tesado deberán encontrarse en buen estado con objeto de que su
funcionamiento no ofrezca peligro alguno.
Los aparatos de medida incorporados al equipo de tesado, permitirán efectuar las correspondientes lecturas con una
precisión del 2%. Deberán contrastarse cuando vayan a empezar a utilizarse y, posteriormente, cuantas veces sea
necesario.
En los bancos de prefabricación de piezas con armaduras pretesas ancladas por adherencia, el tesado deberá efectuarse
por medio de dispositivos debidamente experimentados.
COMENTARIOS
El informe técnico a que se refiere el Articulado, debe contener, como mínimo, lo siguiente:
- Descripción y características de los elementos fundamentales, del sistema (anclajes, empalmes,
conductos, etc.) así como de los equipos de tesado e inyección.
- Tipo y características de las armaduras activas que deben utilizarse.
- Datos sobre colocación de tendones y anclajes.
- Coeficientes de rozamiento y valor de penetración en el anclaje (cuñas, tuercas, etc.), en su caso.
- Valor del coeficiente de eficacia del tendón anclado.
Los aparatos que se utilizan para realizar el tesado de las armaduras postesas suelen ser gatos hidráulicos. Los
aparatos de medida deben ser los adecuados para medir las presiones de trabajo de los gatos utilizados. En el
caso de emplearse manómetros, resultan especialmente recomendables los de precisión, con dispositivos de
seguridad contra el golpe de ariete.
La máxima garantía en la medida del esfuerzo de pretensado se obtiene con el empleo de dinamómetros
intercalados detrás del gato, entre el pistón y la armadura que se tesa. En los bancos de prefabricación para el
tesado de las armaduras se utilizan, además de los gatos hidráulicos, otros dispositivos.
El diseño de las placas y dispositivos de anclaje deberá asegurar la ausencia de puntos de desviación, excentricidad y
pérdida de ortogonalidad entre tendón y placa.
Los ensayos necesarios para la comprobación de estas características serán los que figuran en la UNE 41184:89.
El fabricante o suministrador de los anclajes justificará y garantizará sus características, mediante un certificado expedido
por un laboratorio especializado e independiente del fabricante, precisando las condiciones en que deben ser utilizados. En
el caso de anclajes por cuñas, deberá hacer constar, especialmente, la magnitud del movimiento conjunto de la armadura y
la cuña, por ajuste y penetración.
Los elementos que constituyen el anclaje deberán someterse a un control efectivo y riguroso y fabricarse de modo tal que,
dentro de un mismo tipo, sistema y tamaño, todas las piezas resulten intercambiables. Además deben ser capaces de
absorber, sin menoscabo para su efectividad, las tolerancias dimensionales establecidas para las secciones de las
armaduras.
COMENTARIOS
Los anclajes por adherencia se calculan suponiendo que no haya deslizamiento del tendón.
Para disminuir la longitud de anclaje resultante del cálculo, los tendones se terminan en espiral o gancho, o se
ondulan sus extremos con objeto de aumentar la adherencia con el hormigón.
La utilización de anclajes pasivos inaccesibles por hormigonado, en tendones largos, debe estudiarse
cuidadosamente ya que, al no poder sustituir estos tendones, pueden presentarse durante la ejecución de la obra
algunos inconvenientes tales como los producidos por la rotura de un alambre o rozamientos superiores a los
previstos, que tienen difícil solución. La carga de rotura de tracción de un tendón suele ser, en general, superior a
la que es capaz de soportar el conjunto tendón-anclaje.
Coeficiente de eficacia de un tendón anclado es la relación entre la carga de rotura del tendón con su anclaje y el
valor medio de la carga máxima que es capaz de resistir el tendón sólo en el ensayo normalizado de tracción de
los aceros. Se exige un valor del coeficiente de eficacia superior en el caso de tendones no adherentes debido a
que un aumento en la fuerza de dichos tendones se transmite al anclaje, mientras que en el caso de tendones
adherentes dicho aumento se distribuye a lo largo del tendón por adherencia.
Puede definirse como resistencia a la fatiga de un anclaje la amplitud de carga que puede soportar dicho anclaje
en 2.106 ciclos, sin ocasionar roturas que supongan una disminución superior al 5% de la sección inicial del
tendón. Como requisito mínimo puede considerarse satisfactorio un anclaje que soporte 2.106 ciclos con una
amplitud del 0,60 al 0,65 de la carga unitaria máxima a tracción del tendón.
34.2 Empalme
Los elementos de empalme de las armaduras activas deberán cumplir las mismas condiciones exigidas a los anclajes
en cuanto a resistencia y eficacia de retención.
COMENTARIOS
Entre los diversos tipos de empalme utilizables, pueden citarse, como ejemplo, los constituidos por manguitos
roscados (especialmente indicados en el caso de barras), manguitos de cuñas, grapas, alambres enrollados bajo
tensión, etc.
En los elementos estructurales con armaduras postesas es necesario disponer conductos adecuados para alojar
dichas armaduras. Para ello, lo más frecuente es utilizar vainas que quedan embebidas en el hormigón de la pieza, o se
recuperan una vez endurecido éste.
Las vainas metálicas son las más frecuentemente utilizadas. En general, se presentan en forma de tubos metálicos, con
resaltos o corrugaciones en su superficie exterior, para favorecer su adherencia al hormigón y aumentar su rigidez. Deberán
presentar una resistencia suficiente al aplastamiento, para que no se deformen o abollen durante su manejo en obra, bajo el
peso del hormigón fresco, la acción de golpes accidentales, etc. Asimismo, deberán soportar el contacto con los vibradores
internos, sin riesgo de perforación.
En ningún caso deberán permitir que penetre en su interior lechada de cemento o mortero durante el hormigonado. Por ello,
los empalmes, tanto entre los distintos trozos de vaina como entre ésta y los anclajes, habrán de ser perfectamente
estancos.
El diámetro interior de la vaina, habida cuenta del tipo y sección de la armadura que en ella vaya a alojarse, será el
adecuado para que pueda efectuarse la inyección de forma correcta.
Los accesorios más utilizados son:
- Tubo de purga o purgador. Pequeño segmento de tubo que comunica los conductos de pretensado con el exterior y
que se coloca, generalmente, en los puntos altos y bajos de su trazado para facilitar la evacuación del aire y del agua
del interior de dichos conductos y para seguir paso a paso el avance de la inyección. También se le llama respiradero.
- Boquilla de inyección. Pieza que sirve para introducir el producto de inyección en los conductos en que se alojan las
armaduras activas.
- Separador. Pieza generalmente metálica o de plástico que, en algunos casos, se emplea para distribuir
uniformemente dentro de las vainas las distintas armaduras constituyentes del tendón.
- Trompeta de empalme. Es una pieza, de forma generalmente troncocónica, que enlaza la placa de reparto con la
vaina.
- Tubo matriz. Tubo, generalmente de polietileno, de diámetro exterior algo inferior al interior de la vaina que se dispone
para asegurar la suavidad del trazado.
En algunos sistemas de pretensado la trompeta está integrada en la placa de reparto y su forma es característica.
El suministro y almacenamiento de las vainas y sus accesorios se realizará adoptando precauciones análogas a las
indicadas por las armaduras.
COMENTARIOS
Entre los tipos de vaina que se recuperan una vez endurecido el hormigón, debe citarse el de vainas constituidas
por tubos de goma hinchables, de resistencia adecuada, que sobresalen por los extremos de las piezas. Para
extraerlas, se desinflan primero y se sacan después tirando por uno de sus extremos salientes. Pueden utilizarse
incluso para piezas de gran longitud y con armaduras de trazado tanto recto como poligonal o curvo.
Para conseguir la necesaria estanquidad en los empalmes de las vainas metálicas, se recomienda recibirlos con
cinta adhesiva o cualquier otro procedimiento análogo. En los puntos difíciles del trazado de las vainas o en su
unión con los anclajes, podrá recurrirse al empleo de sellantes especiales que garanticen la estanquidad
requerida.
En general, se consigue una correcta inyección cuando el diámetro interior de la vaina supera al del tendón que
en ella se aloja en al menos 5 a 10 mm; por otra parte, conviene que la relación entre la sección de la vaina y la
de la armadura sea del orden de 1,5 a 2. En el caso de vainas no circulares (por ejemplo, de sección oval), la
dimensión interior de la vaina deberá, en cada una de las direcciones, superar a la del tendón alojado en al menos
5 a 10 mm. Las aberturas dispuestas a lo largo del trazado de las vainas deben permitir también la evacuación del
agua que haya podido quedar en éstas, al lavarlas, antes de enfilar las armaduras o proceder a la inyección. Para
la formación de estas aberturas y de los tubos de purga se recurre al empleo de piezas especiales accesorias, en
T.
Tanto los separadores como las trompetas de empalme de las vainas con los anclajes, pueden ser de tipos muy
distintos. En general, cada sistema de pretensado tiene adoptado un modelo característico. Las piezas y
accesorios de material plástico deberán estar libres de cloruros (véase 37.3).
ARTÍCULO 36.° Productos de inyección
36.1 Generalidades
Con el fin de asegurar la protección de las armaduras activas contra la corrosión, en el caso de tendones alojados en
conductos o vainas dispuestas en el interior de las piezas, deberá procederse al relleno de tales conductos o vainas
utilizando un producto de inyección adecuado.
Los productos de inyección estarán exentos de sustancias tales como cloruros, sulfuros, nitratos, etc., que supongan un
peligro para las armaduras, el propio material de inyección o el hormigón de la pieza.
Los productos de inyección pueden ser adherentes o no, debiendo cumplir, en cada caso, las condiciones que se indican en
36.2 y 36.3.
COMENTARIOS
Las armaduras activas son especialmente sensibles a cualquier sustancia que provoque o favorezca la corrosión,
no sólo por su mayor superficie específica con relación a las pasivas, sino también, y en mayor medida, por el
estado de tensión elevada a que se encuentran sometidas una vez tesadas.
Aparte de las lechadas y morteros de cemento, podrán utilizarse otros materiales como productos de inyección adherentes,
siempre que se justifique su adecuación mediante ensayos de suficiente garantía.
COMENTARIOS
El relleno de los conductos con una inyección adherente, tiene como fin proteger las armaduras activas y
proporcionar la adherencia adecuada entre éstas y el hormigón de la pieza.
Es conveniente que las armaduras estén rodeadas por un material cuya alcalinidad sea elevada, para evitar su
corrosión. Por esta causa se recomienda el uso del cemento Portland tipo CEM 1, salvo en casos debidamente
justificados.
En general, el batido de la lechada o mortero debe ser enérgico, a fin de producir un material muy trabado, y si es
posible, de carácter coloidal.
Si el material de inyección es un mortero, la granulometría de éste debe ser prácticamente continua, ya que las
discontinuidades favorecen la separación del árido y la lechada, durante la inyección, dando lugar a nidos de
arena que dificultan el perfecto llenado de la vaina.
Por otra parte, la experiencia demuestra que las arenas rodadas, silíceas y limpias, aumentan la inyectabilidad de
los morteros, debido a la forma redondea da de sus granos.
En cuanto a la relación agua/cemento, conviene que sea reducida, no sólo por razones de resistencia mecánica
sino también por otros motivos como la resistencia a las heladas y la retracción del material inyectado. La
experiencia demuestra que, para una mezcla pura de cemento y agua, la relación agua/cemento idónea varía
entre 0,38 y 0,43. Para otros tipos de mezclas será necesario determinar, en cada caso, la relación agua/cemento
apropiada.
La resistencia a la helada de las lechadas o morteros puede considerarse satisfactoria si el producto de inyección
contiene un 3%, como mínimo, de burbujas de aire incorporadas una vez reabsorbida el agua de segregación.
La fluidez de la lechada o mortero y su capacidad de retención de agua, condicionan la perfecta colmatación de
los conductos o vainas. Un aumento de fluidez facilita la inyección pero puede provocar, posteriormente, una
exudación mayor en el material inyectado y, como consecuencia, un defectuoso relleno de los conductos.
Por tanto, si la fluidez que produce la máxima exudación admitida no es suficiente para realizar la inyección, será
necesario emplear un producto aero fluidificante, sin añadir más agua al mortero, o utilizar una sustancia
finamente dividida, -trass, tierra de diatomeas, etc.-, que permita incrementar el agua de amasado y en
consecuencia la fluidez, sin que aumente por ello la exudación, ya que esos materiales finamente divididos
mejoran la capacidad de retención de agua.
La fluidez de la lechada o mortero de inyección puede medirse por el tiempo que un volumen determinado de
lechada tarda en salir por un viscosímetro. Podrán también emplearse otros procedimientos siempre que
previamente se demuestre, mediante ensayos, que resultan adecuados para el fin propuesto.
Según su fluidez, cada tipo de mezcla tiene un campo específico de aplicación. Los límites inferiores de fluidez
vienen en general dados por la necesidad de obtener la suficiente inyectabilidad y los superiores por las
exigencias relativas a la resistencia a compresión, la reducción de volumen y la exudación.
Estos productos están constituidos por betunes, mástiques bituminosos, grasas solubles o, en general, cualquier
material adecuado para proporcionar a las armaduras activas la necesaria protección sin que se produzca adherencia entre
éstas y los conductos.
Para poder autorizar su utilización será preciso que se hayan realizado previamente los oportunos ensayos que garanticen
su idoneidad.
COMENTARIOS
Los productos de inyección no adherentes se utilizan en estructuras con pretensado exterior, en los casos de protección
temporal de las armaduras activas cuando haya que retesar en el caso de tener que realizar un control continuo de
tensiones, y en otras circunstancias análogas.
CAPÍTULO 7
DURABILIDAD
37.1 Generalidades
La durabilidad de una estructura de hormigón es su capacidad para soportar, durante la vida útil para la que ha sido
proyectada, las condiciones físicas y químicas a las que está expuesta, y que podrían llegar a provocar su degradación como
consecuencia de efectos diferentes a las cargas y solicitaciones consideradas en el análisis estructural.
Una estructura durable debe conseguirse con una estrategia capaz de considerar todos los posibles factores de degradación
y actuar consecuentemente sobre cada una de las fases de proyecto, ejecución y uso de la estructura.
Una estrategia correcta para la durabilidad debe tener en cuenta que en una estructura puede haber diferentes elementos
estructurales sometidos a distintos tipos de ambiente.
COMENTARIOS
En el Articulado se plantea un método enfocado hacia la consecución de una durabilidad adecuada en el caso de
estructuras convencionales no sometidas a situaciones de agresividad extraordinaria. En otros casos, puede ser
conveniente recurrir a métodos alternativos de durabilidad, basados en criterios de comportamiento.
La durabilidad no incumbe sólo a los elementos estructurales. A veces, son los elementos no estructurales los que
conllevan problemas importantes de cara a la durabilidad. Estos problemas pueden consistir en el deterioro del
propio elemento (por ejemplo, degradación de las aceras de los puentes), o pueden ser la consecuencia de un
comportamiento inadecuado del mismo (por ejemplo, degradación de las aceras de los puentes), o pueden ser la
consecuencia de un comportamiento inadecuado del mismo (por ejemplo, mal funcionamiento de los drenajes en
un puente).
COMENTARIOS
En la protección frente a los agentes físicos y químicos agresivos, las medidas preventivas suelen ser las más
eficaces y menos costosas. Por ello, la durabilidad es una cualidad que debe tenerse en cuenta durante la
realización del proyecto, estudiando la naturaleza e intensidad potencial previsible del medio agresivo y
seleccionando las formas estructurales, los materiales, las dosificaciones y los procedimientos de puesta en obra
más adecuados en cada caso. La selección del tipo de ambiente debe tener en cuenta la existencia de una serie
de factores que son capaces de modificar el grado de agresividad que, a priori, podría considerarse como
característico de la zona geográfica en la que se encuentra la estructura. Así, localizaciones relativamente
próximas pueden presentar distintas clases de exposición en función de la altitud topográfica, la orientación
general de la estructura, la naturaleza de la superficie (cubierta vegetal, rocosa, etc.), la existencia de zonas
urbanas, la proximidad a un río, etc.
COMENTARIOS
De acuerdo con el articulado no se debe aceptar la colocación de un hormigón más impermeable (con menor
relación agua/cemento) para paliar el posible efecto de una ferralla mal colocada con unos recubrimientos
inferiores a los indicados en el proyecto.
COMENTARIOS
Un principio básico para la consecución de una estructura durable consiste en lograr, en la medida de lo posible,
el máximo de aislamiento respecto al agua. La mayoría de los ataques que sufre el hormigón están relacionados
con el agua.
Así, en algunos casos, provienen de sustancias disueltas que penetran a través del hormigón (por ejemplo,
ataques químicos). En otras ocasiones, es el propio agua el que provoca el deterioro (por ejemplo, en
mecanismos de hielo deshielo). Finalmente, hay veces que, si bien el agua no es la causa única o suficiente, sí
que es un elemento necesario para que se desarrollen los procesos de degradación (por ejemplo, en la corrosión).
37.2.4 Recubrimientos
El recubrimiento de hormigón es la distancia entre la superficie exterior de la armadura (incluyendo cercos y estribos) y la
superficie del hormigón más cercana.
En el caso de las armaduras pasivas o armaduras activas pretesas, se observarán los siguientes recubrimientos:
a) Cuando se trata de armaduras principales, el recubrimiento deberá ser igual o superior al diámetro de dicha barra (o
diámetro equivalente si se trata de un grupo de barras) y a 0,80 veces el tamaño máximo del árido, salvo que la
disposición de armaduras respecto a los paramentos dificulte el paso del hormigón, en cuyo caso se tomará 1,25
veces el tamaño máximo del árido (ver 28.2).
b) Para cualquier clase de armaduras pasivas (incluso estribos) o armaduras activas pretesas, el recubrimiento no será,
en ningún punto, inferior a los valores mínimos recogidos en la tabla 37.2.4 en función de la clase de exposición
ambiental (según lo indicado en 8.2.1). Para garantizar estos valores mínimos, se prescribirá en el proyecto un valor
nominal del recubrimiento rnom , donde:
rnom = rmín + ∆r
donde:
rnom Recubrimiento nominal
rmín Recubrimiento mínimo
∆r Margen de recubrimiento, en función del tipo de elemento y del nivel
de control de ejecución.
El recubrimiento nominal es el valor que debe prescribirse en el proyecto y reflejarse en los planos, y que servirá para
definir los separadores.
El recubrimiento mínimo es el valor a garantizar en cualquier punto del elemento; su valor se recoge en la tabla
37.2.4.
El margen de recubrimiento es función del tipo de elemento y del nivel de control de ejecución, y su valor es:
0 mm en elementos prefabricados con control intenso de ejecución
5 mm en el caso de elementos in situ con nivel intenso de control de
ejecución, y
10 mm en el resto de los casos.
TABLA 37.2.4
Recubrimientos mínimos
(*) El proyectista fijará el recubrimiento al objeto de que se garantice adecuadamente la protección de las armaduras frente a la
En el caso de las armaduras postesas, los recubrimientos (Figura 37.2.4.a) serán por lo menos iguales al mayor de los
límites siguientes:
- en dirección vertical:
- 4 cm;
- dimensión horizontal de la vaina o grupos de vainas en contacto;
- en dirección horizontal:
- 4cm;
- la mitad de la dimensión vertical de la vaina o grupo de vainas en contacto;
- la dimensión horizontal de la vaina o grupo de vainas en contacto.
Figura 37.2.4.a
En casos particulares de atmósfera fuertemente agresiva o especiales riesgos de incendio, los recubrimientos indicados en
el presente Artículo deberán ser aumentados.
COMENTARIOS
El espesor del recubrimiento constituye un parámetro de gran importancia para lograr una protección adecuada de
la armadura durante la vida de servicio de la estructura. El período durante el que el hormigón del recubrimiento
protege a las armaduras es función del cuadrado del espesor del recubrimiento. Esto conlleva que una
disminución del recubrimiento a la mitad de su valor nominal, se traduzca en un período de protección de la
armadura reducido a la cuarta parte.
Los valores de la tabla 37.2.4. son mínimos absolutos que no se pueden disminuir en ningún caso, a los cuales se
debe sumar el margen de recubrimiento indicado en el Articulado, resultando el recubrimiento nominal a prescribir
en el proyecto. Cuando se controle el recubrimiento después de puesto en obra y endurecido el hormigón, los
valores medidos deberán ser, en todo punto, superiores a los recubrimientos mínimos recogidos en la tabla.
En el caso de vigas usuales, la aplicación del Articulado conduce a una disposición de la malla de reparto As
como se indica en la figura 37.2.4.b, siendo A, el área de recubrimiento (zona rayada).
En el caso de ambientes fuertemente agresivos, el valor de los recubrimientos y las demás disposiciones de
proyecto deberán establecerse, previa consulta de la literatura técnica especializada, en función de la naturaleza
del ambiente, del tipo de elemento estructural de que se trate, etc.
Figura 37.2.4.b
37.2.5 Separadores
Los recubrimientos deberán garantizarse mediante la disposición de los correspondientes elementos separadores colocados
en obra.
Estos calzos o separadores deberán disponerse de acuerdo con lo dispuesto en 66.2. Deberán estar constituidos por
materiales resistentes a la alcalinidad del hormigón, y no inducir corrosión de las armaduras. Deben ser al menos tan
impermeables al agua como el hormigón, y ser resistentes a los ataques químicos a que se puede ver sometido éste.
Independientemente de que sean provisionales o definitivos, deberán ser de hormigón, mortero, plástico rígido o material
similar y haber sido específicamente diseñados para este fin.
Si los separadores son de hormigón, éste deberá ser, en cuanto a resistencia, permeabilidad, higroscopicidad, dilatación
térmica, etc., de una calidad comparable a la del utilizado en la construcción de la pieza. Análogamente, si son de mortero,
su calidad deberá ser semejante a la del mortero contenido en el hormigón de la obra.
Cuando se utilicen separadores constituidos con material que no contenga cemento, aquellos deberán, para asegurar su
buen enlace con el hormigón de la pieza, presentar orificios cuya sección total sea al menos equivalente al 25% de la
superficie total del separador.
Se prohíbe el empleo de madera así como el de cualquier material residual de construcción, aunque sea ladrillo u hormigón.
En el caso de que puedan quedar vistos, se prohíbe asimismo el empleo de materiales metálicos.
COMENTARIOS
El Articulado exige la utilización de elementos específicamente diseñados por su resistencia, rigidez y
permeabilidad para ser empleados como separadores. Se recomienda que los materiales componentes de los
separadores no tengan amianto.
Los separadores o calzos podrán ser elementos individuales o bien presentarse en forma de sistemas específicos
de separadores, de forma que se facilite su puesta en obra sistemática.
COMENTARIOS
Algunos ejemplos de medidas especiales de protección pueden ser los siguientes:
- Aplicación de revestimientos superficiales con productos específicos para la protección del hormigón.
- Protección catódica de las armaduras.
- Inhibidores de corrosión.
- Galvanizado, sólo para las armaduras pasivas.
COMENTARIOS
En algunos tipos de ambiente, en los que su agresividad esté relacionada con procesos de naturaleza química, la
selección de un tipo de cemento adecuado colabora para la consecución de un hormigón durable. En estos casos,
es especialmente conveniente seguir las recomendaciones para el uso de los cementos que se incluyen en el
Anejo n.° 3 de esta Instrucción.
Un hormigón se considera suficientemente impermeable al agua si los resultados del ensayo de penetración de agua
cumplen simultáneamente que:
- La profundidad máxima de penetración de agua es menor o igual que 50 mm.
- La profundidad media de penetración de agua es menor o igual que 30 mm.
TABLA 37.3.2.a
Máxima relación agua/cemento y mínimo contenido de cemento
TABLA 37.3.2.b
Resistencias mínimas compatibles con los requisitos de durabilidad
COMENTARIOS
Cuando el hormigón esté sometido a una clase de exposición H ó F, se recomienda que el Pliego de
Prescripciones Técnicas Particulares incluya el cumplimiento de las especificaciones relativas a la estabilidad de
los áridos frente a soluciones de sulfato sódico o magnésico (véase 28.3.2).
COMENTARIOS
El ataque que sufre el hormigón por la acción del agua de mar es debido fundamentalmente a la acción
combinada de los iones sulfato y magnesio. La presencia de los iones cloruro con independencia del efecto que
producen sobre las armaduras, reduce notablemente la acción de los sulfatos.
- Curado prolongado, con duración, al menos, un 50% superior a la que se aplicará, a igualdad del resto de
condiciones, a un hormigón no sometido a erosión.
En el caso de no ser posible la utilización de materias primas que cumplan las prescripciones anteriores, se deberá realizar
un estudio experimental específico sobre la conveniencia de adoptar una de las siguientes medidas:
a) Empleo de cementos con adiciones, salvo las de filler calizo, según la UNE 80301:96 y la UNE 80307:96.
b) Empleo de adiciones al hormigón, según lo especificado en 29.2.
En estos casos, puede estudiarse también la conveniencia de adoptar un método de protección adicional por
impermeabilización superficial.
COMENTARIOS
Las reacciones álcali-árido tienen lugar entre los álcalis presentes en el agua de los poros del hormigón y ciertos
componentes reactivos existentes en algunos áridos. Como consecuencia de este proceso se producen
compuestos de naturaleza expansiva que pueden dar lugar a fisuración en el hormigón.
Dependiendo del tipo de componente reactivo del árido, se pueden distinguir varios tipos de ataque:
- Reacción álcali-sílice, cuando los áridos contienen sílice amorfa, microcristalina, poco cristalizada o con
extinción ondulante.
- Reacción álcali-carbonato, cuando los áridos son de naturaleza dolomítica.
COMENTARIOS
La armadura embebida en hormigón fabricado con cemento portland se puede mantener exenta de corrosión de
forma indefinida, como consecuencia del efecto protector de la alcalinidad que aporta el cemento al hidratarse.
Esta protección se pierde al neutralizarse la alcalinidad, bien por efecto de la penetración de dióxido de carbono
de la atmósfera a través de los poros del hormigón (carbonatación), o bien por la acción de los iones cloruro.
Estos últimos pueden ser aportados por las materias primas del hormigón o penetrar desde el exterior (por
ejemplo, en el ambiente marino).
Asimismo, se puede producir corrosión de la armadura por fenómenos de corrosión bajo tensión o fragilización por
hidrógeno en el caso de hormigones pretensados, cuando confluyen un medio específico agresivo y un nivel
tensional determinado.
Los productos de la corrosión, por las condiciones de su formación o por su naturaleza, en ningún caso garantizan
la protección ulterior de las armaduras, por lo que el fenómeno corrosivo, una vez iniciado, progresa de manera
continua si persiste la causa que lo originó. Por otra parte, los productos de la corrosión se forman con carácter
expansivo, desarrollando grandes presiones que pueden provocar la fisuración y el agrietamiento del hormigón
junto a las armaduras y abre nuevos cauces a los agentes agresivos. De aquí, la gran importancia que tienen la
compacidad y la magnitud de los recubrimientos en la protección de las armaduras del hormigón.
COMENTARIOS
En las estructuras pretensadas existe un riesgo especial de corrosión de las armaduras activas, ya que pueden
aparecer grietas microscópicas que provoquen su rotura frágil.
Estos fallos se deben a la propagación, consecuencia del estado tensional, de las microfisuras existentes en el
acero. Éstas pueden tener su origen en el propio material (corrosión bajo tensión) o ser consecuencia de la
absorción de hidrógeno por el acero en determinadas condiciones (fragilización por hidrógeno).
Las precauciones recomendables para eludir estos fenómenos son:
- Cumplir las prescripciones dadas en esta Instrucción para las sustancias perjudiciales que pueden
favorecer la corrosión, haciendo especial énfasis en el control de los cloruros, sulfuros y sulfitos.
- Evitar el empleo de aquellos tipos de aditivos que pueden provocar el desprendimiento de hidrógeno capaz
de penetrar en el acero.
- No emplear aceros protegidos por recubrimientos metálicos, salvo en el caso que se trate de tratamientos
fosfatados.
- La agresividad del ambiente y los esfuerzos alternados o repetidos constituyen un factor adicional de
peligro para este tipo de fenómenos.
- Un ensayo que puede realizarse para conocer la sensibilidad del acero a la corrosión bajo tensión por la
acción fisurante del hidrógeno, es el ensayo de tiocianato amónico (UNE 36464:86). En este ensayo se
considera suficiente la resistencia a corrosión bajo tensión de un acero de pretensado, si la duración
mínima y la media de un co junto de al menos seis probetas satisfacen los requisitos indicados en la tabla
37.4.2.
Tabla 37.4.2
CAPÍTULO 8
DATOS DE LOS MATERIALES PARA EL PROYECTO
38.1 Generalidades
Los aceros de las armaduras pasivas deberán cumplir las condiciones prescritas en el Artículo 31.°.
Las armaduras activas deberán estar constituidas por aceros que cumplan las condiciones prescritas en el Artículo 32.°.
COMENTARIOS
El conocimiento del diagrama característico del acero permite dimensionar las secciones sometidas a
solicitaciones normales (flexión, compresión) con mayor precisión y economía que si sólo se conoce el valor del
límite elástico. Se recomienda, por ello, que los fabricantes de acero establezcan y garanticen este diagrama para
cada uno de los tipos que suministren, con objeto de poderlos tipificar como diagramas característicos.
Para establecer el diagrama y comprobarlo con ensayos de recepción, se admite que es suficiente determinar las
tensiones que corresponden a las siguientes deformaciones: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 8 y 10 por 1.000. El diagrama dado en
el Articulado es una simplificación adecuada del diagrama real de los aceros. Si, por desearse una mayor
precisión, se recurre a diagramas curvilíneos (a partir de diagramas obtenidos experimentalmente), puede
adoptarse como valor característico del límite elástico el obtenido a partir de los valores del límite elástico de los
ensayos de tracción realizados según la UNE 7474-1:92.
A falta de datos experimentales, se puede tomar para εmáx el valor 0,08 ó 0,05 según se trate de aceros B 400 S o
B 500 S, respectivamente, mientras que para fmáx se puede tomar el valor 1,05 fyk (figura 38.2).
COMENTARIOS
La deformación del acero en tracción se limita al valor 10 por 1.000 y la de compresión al valor 3,5 por 1.000, de
acuerdo con lo indicado en 42.1.3. En general, es suficiente la utilización del diagrama de cálculo bilineal con
rama horizontal a partir del límite elástico y tomando como módulo de deformación longitudinal del acero
Es=200.000 N/mm2.
Figura 38.4
Diagrama tensión-deformación de
cálculo para armaduras pasivas
Figura 38.7.a
Diagrama tensión-deformación de
cálculo para armaduras activas
Figura 38.7.b
Diagrama tensión-deformación de cálculo
para armaduras activas
COMENTARIOS
En los cordones el módulo de deformación longitudinal noval, o sea de primera carga, es menor que el módulo
reiterativo, después de sucesivas descargas y cargas, con diferencias del orden de 10 kN/mm2 o mayores.
Figura 38.9
El fabricante del acero suministrará los valores de la relajación a 120 h y a 1.000 h, para tensiones iniciales de 0,6; 0,7 y 0,8
de fmáx a temperaturas de 20° ± 1°C y garantizará el valor a 1.000 h para α = 0,7.
Con estos valores de relajación pueden obtenerse los coeficientes K1 y K2 para α = 0,6; 0,7 y 0,8.
Para obtener la relajación con otro valor de a puede interpolarse linealmente admitiendo para α = 0,5; ρ = 0.
Como valor final ρf se tomará el que resulte para la vida estimada de la obra expresada en horas, o 1.000.000 de horas a
falta de este dato.
COMENTARIOS
A falta de datos experimentales para la evaluación de las pérdidas por relajación, con el procedimiento indicado
en el Articulado, éstas pueden estimarse como se indica a continuación.
La relajación a 1.000 horas (ρ1000) para tensiones iniciales iguales a 0,6, 0,7 y 0,8 de fmáx puede obtenerse de la
tabla 38.9.a. Los valores de la tabla indican el tanto por ciento de pérdida de la tensión inicial.
Tabla 38.9.a
La variación en la relajación hasta las 1.000 horas puede estimarse a partir de los porcentajes indicados en la
tabla 38.9.b.
Tabla 38.9.b
Para estimar la relajación para tiempos superiores a 1.000 horas y hasta tiempo infinito puede utilizarse la
siguiente expresión:
k
t
()
ρ t = ρ 1000
1.000
donde:
ρ(t) Relajación a t horas
ρ1000 Relajación a 1000 horas
ρ100 Relajación a 100 horas
ρ
k = log 1000
ρ 100
La relajación final a longitud constante para valores de tensión inicial puede obtenerse de la tabla 38.9.c. Los
valores de la tabla indican el tanto por ciento de pérdida de la tensión inicial.
TABLA 38.9.c
Los valores de la relajación son muy sensibles a la temperatura. Cuando se realicen procesos en los que la
temperatura varíe respecto de los valores normales (curado al vapor, etc), debe disponerse de datos
experimentales a dichas temperaturas.
38.10 Características de fatiga de las armaduras activas y pasivas
La variación de tensión máxima, debida a la carga de fatiga, debe ser inferior a los valores del límite de fatiga indicados
en la tabla 38.10.
TABLA 38.10
Límite de fatiga para armaduras pasivas y activas
En el caso de barras dobladas, a falta de resultados experimentales específicos y representativos, el límite de fatiga indicado
en la tabla 38.10 deberá disminuirse según el siguiente criterio:
d
∆ σ D ,red = 1− 3 ∆ σ D
D
donde:
d Diámetro de la barra
D Diámetro de doblado
En el caso de estribos verticales de diámetro menor o igual a 10 mm, no será necesaria ninguna reducción del límite de
fatiga.
COMENTARIOS
Las uniones de barras por soldadura deberán evitar se en lo posible en el caso de solicitaciones de fatiga. Si tales
uniones son inevitables, se admitirán empalmes a tope con penetración total y se tomarán, a falta de ensayos
específicos y representativos, los valores de límite de fatiga indicados en la tabla 38.10 reducidos en un 50%. No
es recomendable admitir soldaduras de montaje en cercos.
39.1 Definiciones
Resistencia característica de proyecto, fck es el valor que se adopta en el proyecto para la resistencia a compresión,
como base de los cálculos. Se denomina también resistencia característica especificada o resistencia de proyecto.
Resistencia característica real, fc real, de obra es el valor que corresponde al cuantil del 5 por 100 en la distribución de
resistencia a compresión del hormigón colocado en obra.
Resistencia característica estimada, fc est es el valor que estima o cuantifica la resistencia característica real de obra a partir
de un número finito de resultados de ensayos normalizados de resistencia a compresión, sobre probetas tomadas en obra.
Abreviadamente se puede denominar resistencia característica.
La determinación de la resistencia característica estimada se realizará según 88.4.
Si no se dispone de resultados de ensayos, podrá admitirse que la resistencia característica inferior a tracción fct,k
(correspondiente al cuantil del 5 por 100) viene dada, en función de la resistencia característica de proyecto a compresión
fck, por la fórmula:
3 2
fct,k = 0,21 fck
Los valores de la resistencia media a tracción fct,m y resistencia característica superior a tracción (correspondiente al cuantil
del 95 por 100) fct,k 0,95 pueden estimarse, a falta de resultados de ensayos, mediante:
fct,m = 0,30 3 2
fck
COMENTARIOS
Las definiciones dadas se establecen teniendo en cuenta que:
- La resistencia del hormigón colocado en obra es una variable aleatoria con función de distribución, en
general, desconocida, pero cuyo cuantil del 5 por 100 es la resistencia característica real.
- La resistencia característica de proyecto fck es un límite inferior de especificación, que establece la
condición de que cada amasada colocada en la obra deberá tener una resistencia igual o superior a fck.
- El objetivo del control, establecido en el Artículo 88.°, es precisamente, garantizar que a lo sumo el 5 por
100 de las amasadas componentes del total sometido a control tienen resistencias iguales o menores que
la característica de proyecto fck.
- En la mayoría de los casos, puede suponerse que la resistencia del hormigón se comporta de acuerdo con
una distribución gaussiana, en cuyo caso la resistencia característica real fc,real viene dada por la
expresión:
fc,real = fcm (1 - 1,64δ)
donde fcm es la resistencia media y δ es el coeficiente de variación de la población.
Las expresiones del Articulado que dan la resistencia media, característica superior y característica inferior del
hormigón a tracción en función de la resistencia característica a compresión son válidas para edades iguales o
superiores a 7 días, en condiciones normales de curado, pudiendo dar resultados poco correctos para edades
inferiores. En el caso de que se haya determinado experimentalmente la resistencia a tracción indirecta o la
resistencia a flexotracción, en los comentarios de 30.3 se indica cómo obtener a partir de estos valores la
resistencia a tracción del hormigón.
donde:
T Indicativo que será HM en el caso de hormigón en masa, HA en el caso de
hormigón armado y HP en el de pretensado.
R Resistencia característica especificada, en N/mm2.
C Letra inicial del tipo de consistencia, tal y como se define en 30.6 7.
TM Tamaño máximo del árido en milímetros, definido en 28.2.
A Designación del ambiente, de acuerdo con 8.2.1.
En cuanto a la resistencia característica especificada, se recomienda utilizar la siguiente serie:
20, 25, 30, 35, 40, 45, 50
en la cual las cifras indican la resistencia característica especificada del hormigón a compresión a 28 días, expresada en
N/mm2.
La resistencia de 20 N/mm2 se limita en su utilización a hormigones en masa.
El hormigón que se prescriba deberá ser tal que, además de la resistencia mecánica, asegure el cumplimiento de los
requisitos de durabilidad (contenido mínimo de cemento y relación agua/cemento máxima) correspondientes al ambiente del
elemento estructural, reseñados en 37.3.
Salvo indicación expresa, las prescripciones y requisitos de la presente Instrucción están avalados por la experimentación
para resistencia de hasta 50 N/mm2, por lo que para valores superiores a éste, se deberá realizar la adecuación oportuna.
COMENTARIOS
Para hormigones con resistencia característica superior a 50 N/mm2 la presente Instrucción incluye el Anejo n.° 11
de recomendaciones para su empleo.
COMENTARIOS
Puede considerarse, a título puramente cualitativo, que los diagramas unitarios tensión-deformación del hormigón
adoptan las formas siguientes (figuras 39.3.a y 39.3.b):
Figura 39.3.a
Relación entre la tensión del
hormigón y la tensión de rotura por
compresión en probetas cilíndricas
Figura 39.3.b
Relación entre la tensión del
hormigón y la tensión de rotura por
compresión en probetas cilíndricas
Figura 39.5.a
Diagrama de cálculo parábola
rectángulo
b) Diagrama rectangular
Está formado por un rectángulo cuya altura y se da en función de la profundidad del eje neutro x en la figura 39.5.b
(para el caso habitual x ≤ h es y = 0,8x) y cuya anchura es 0,85 fcd.
Figura 39.5.b
Diagrama de cálculo
rectangular
COMENTARIOS
E0j y Ej son valores medios del módulo de deformación y dependen de la resistencia media del hormigón, y no de
la característica, por lo que siempre que se conozca la resistencia media real del hormigón es preferible emplearla
para calcular dicho módulo. En caso contrario puede partirse de estimar la resistencia media a 28 días, fcm, a
partir de la resistencia característica a la misma edad, fck, mediante la expresión fcm = fck + 8 N/mm2, que es válida
si las condiciones de fabricación son buenas (ver los comentarios al Artículo 86.°). A partir de fcm, la tabla 30.4.b
permite estimar fcm,j, con lo que, entrando en las expresiones del articulado, se determinan E0j y Ej.
El módulo de deformación longitudinal del hormigón tiene una marcada dependencia del tipo de árido con el que
se ha fabricado el hormigón. Las expresiones propuestas en el Articulado corresponden a hormigones fabricados
con áridos de características medias, de tipo cuarcítico. Si se desea obtener con mayor precisión el valor del
módulo para el tipo concreto de árido que se va a utilizar, y en ausencia de ensayos reales, se multiplicará el valor
del módulo obtenido según el Articulado por un coeficiente a cuyo valor se indica en la tabla 39.6.a.
Tabla 39.6.a
Coeficiente corrector a del módulo de deformación en función de la naturaleza del árido
ÁRIDO VALOR DE α
CUARCITA 1
ARENISCA 0,70
CALIZA NORMAL 0,90
DENSA 1,2
(1) OFITA, BASALTO Y POROSO 0,9
OTRAS ROCAS VOLCÁNICAS NORMAL 1,2
(2) GRANITO Y OTRAS ROCAS PLUTÓNICAS 1 ,1
DIABASAS 1,3
(1) En este grupo se incluyen rocas como la riolita, dacita, andesita y ofita. Las rocas pertenecientes a este grupo (ofita,
basalto y otras rocas volcánicas) presentan normalmente una baja porosidad y elevada densidad, pero pueden
presentarse casos con porosidades relativamente altas, reflejadas por ejemplo en coeficientes de absorción del 3,5% o
superiores. Por ello, la tabla indica, además del valor 1,2 para el caso normal, el valor 0,9 para el caso de porosidad
elevada.
(2) En este grupo se incluyen rocas como la sienita y diorita.
Además del tipo de árido, existen otros factores tales como el tamaño de los áridos, el tipo de cemento, la relación
agua/cemento, o el nivel tensional, que influyen en el valor del módulo de deformación. En particular, el módulo de
deformación real puede ser sensiblemente menor que los valores indicados cuando se emplean hormigones de
resistencias características elevadas, con altas resistencias iniciales y sometidos a fuertes niveles tensionales.
Las expresiones que aparecen en el Articulado relacionan los valores a cualquier edad de resistencia a
compresión y módulo de deformación del hormigón. Si se requiere una mayor precisión en la evaluación del
módulo de deformación a edades diferentes a los 28 días, hay que tener en cuenta que el crecimiento del módulo
con la edad no es igual al que experimenta la resistencia a compresión. Dicha evaluación más precisa puede
realizarse multiplicando el valor del módulo, dado por la expresión del Articulado para 28 días, por el parámetro β,
indicado en la tabla 39.6.b.
Tabla 39.6.b
Coeficiente corrector b del módulo de deformación
en función de la edad
Valor de β
Edad del hormigón (días) 3 7 28 90 365
Hormigón de endurecimiento normal (1) 0,63 0,80 1,00 1,09 1,16
Hormigón de endurecimiento rápido (1) 0,74 0,87 1,00 1,07 1,09
(1) Véase la definición de hormigón de endurecimiento rápido, o de endurecimiento normal, en 30.3.
En aquellas estructuras en que las deformaciones y su control sean especialmente importantes, bien por su
magnitud, como en los casos de estructuras muy esbeltas, o bien por su influencia en los esfuerzos y
comportamiento de la propia estructura, como en el caso de construcciones evolutivas o por fases, deberían
realizarse ensayos de los hormigones a emplear en obra para obtener estimaciones lo más realistas posibles de
los módulos de deformación.
COMENTARIOS
La deformación de retracción o entumecimiento del hormigón puede evaluarse mediante la siguiente formulación:
εcs (t,ts) = εcs0 βs (t-ts)
donde:
t Edad del hormigón en el instante de evaluación, en días.
ts Edad del hormigón al comienzo de la retracción, en días.
εcs0 Coeficiente básico de retracción.
εcs0 = εs βHR
εs = (570 - 5 fck)10-6 , con fck en N/mm2
( )
β s t − ts =
t − ts
0,035e
2
( )
+ t − ts
Para distintos valores de las variables involucradas, el valor de la deformación de retracción, a distintas edades,
tomando como origen el final del curado, de acuerdo con el modelo propuesto y para hormigones de peso normal,
puede obtenerse de la tabla 39.7. Este modelo permite la utilización de coeficientes correctores para considerar la
influencia del tipo de cemento y temperatura de curado. Para ello debe consultarse la bibliografía especializada.
Tabla 39.7
Valores de la retracción [10-6]
( )=
β fcm
16 ,8
fck + 8
fck en N / mm
2
()
β t0 =
1
0,2
0 ,1 + t0
βc(t-t0) Función que describe el desarrollo de la fluencia con el tiempo.
( )
0,3
( )
t− t0
βc t−t0 =
( )
βH + t− t0
βH = 1,5e [1 + (0,012HR)18] + 250 />1500
En las expresiones anteriores e es el espesor medio (ver 39.7) expresado en mm.
La formulación de este apartado, para obtener las deformaciones diferidas de origen tensional del hormigón, tiene
una base empírica. Su calibración está realizada a partir de ensayos de laboratorio sobre probetas de hormigón
sometidas a compresión. Esta formulación permite la utilización de coeficientes correctores para considerar la
influencia de los siguientes factores:
- Tipo de cemento y temperatura de curado, que pueden tenerse en cuenta modificando la edad de puesta
en carga del hormigón t0.
- Tensiones situadas en el rango 0,45fcm,t0 < |σc| < 0,6 fcm,t0. La no linealidad de la fluencia en este caso se
evalúa multiplicando el coeficiente básico de fluencia ϕ0 por una expresión que depende de la relación
tensión aplicada/resistencia y para ello debe consultarse la bibliografía especializada.
Para distintos valores de las variables involucradas, el valor del coeficiente de fluencia a 10.000 días, de acuerdo
con el modelo propuesto, puede obtenerse de la tabla 39.8.
Tabla 39.8
valores del Coeficiente de fluencia
COMENTARIOS
Los ensayos han demostrado que este coeficiente puede variar en una proporción relativamente elevada (del
orden de ± 30 por 100). Dicho coeficiente depende de la naturaleza del cemento, de la de los áridos, de la
dosificación, de la higrometría y de las dimensiones de las secciones. Por lo que respecta a los áridos, los valores
más bajos se obtienen con áridos calizos y los más elevados con áridos silíceos.
CAPÍTULO 9
CAPACIDAD RESISTENTE DE BIELAS, TIRANTES Y NUDOS
40.1 Generalidades
El modelo de bielas y tirantes constituye un procedimiento adecuado para explicar el comportamiento de elementos de
hormigón estructural, tanto en regiones B como en regiones D (Artículo 24.°).
Los elementos de un modelo de bielas y tirantes son las bielas, los tirantes y los nudos.
Los tirantes, habitualmente, están constituidos por armaduras activas o pasivas.
Una biela puede representar un campo de compresiones de ancho uniforme, tal y como se muestra en la figura 40.1.a, o un
campo de compresiones de anchura variable o con forma de abanico, tal como se muestra en la figura 40.1.b.
Figuras 40.1.a y b
Un nudo es una zona donde los campos de compresiones o las tracciones de los tirantes se intersecan.
En este Artículo se exponen los criterios de comprobación de cada uno de estos elementos en Estado Límite Último.
Si bien los criterios expuestos en este Capítulo constituyen comprobaciones en Estado Límite Último que no implican la
comprobación automática del Estado Límite de Fisuración, se definen aquí algunas limitaciones que, junto con los principios
generales expuestos en el Artículo 24.°, conducen en la práctica a un control adecuado de la fisuración.
COMENTARIOS
Constituyen tirantes, por ejemplo, la armadura transversal del alma de una viga sometida a cortante o la armadura
traccionada del paramento superior de una ménsula corta.
Constituyen bielas los campos de compresiones que se presentan en la celosía plana para explicar el
comportamiento a cortante del alma de una viga (figura 40.1.c) o el campo de compresiones que representa la
transferencia de la carga de una ménsula corta al pilar (figura 40.1.d).
Constituye un nudo el volumen de hormigón definido, por ejemplo, por la intersección de distintas bielas
comprimidas y la reacción de un apoyo (figura 40.1.c) o por la desviación de una biela comprimida de la zona de
introducción de una carga puntual (figura 40.1.d).
Los criterios expuestos en el Capítulo X Cálculos relativos a los Estados Límite Últimos (Artículos 41.° a 47.°),
para regiones B, son compatibles con las comprobaciones expuestas en este Artículo. Asimismo, los criterios
expuestos en el Capítulo Xll Elementos Estructurales (Artículos 59.° a 64.°), para distintos casos de regiones D,
son igualmente compatibles con las comprobaciones aquí planteadas.
Figura 40.1.c
Figura 40.1.d
Cuando no se estudien las condiciones de compatibilidad de una forma explícita, será necesario limitar la deformación
máxima de los tirantes en Estado Límite Último y, con ello, se limita indirectamente la tensión de la armadura en Estado
Límite de Servicio. La capacidad resistente de un tirante constituido por armaduras puede expresarse:
Asfyd + Apfpd
donde:
As Sección de la armadura pasiva.
Ap Sección de la armadura activa.
COMENTARIOS
En el caso en que el pretensado se tenga en cuenta como una carga exterior equivalente en el análisis de
esfuerzos (Artículo 20.°), a los efectos de la capacidad resistente del tirante debe considerarse sólo el incremento
de tensión debido a las cargas exteriores.
∆σpd = fpd - σp,P0
siendo σp,P0 la tensión de la armadura activa debida al valor característico del pretensado en el momento en que
se realiza la comprobación del tirante. La capacidad resistente del tirante resulta
Asfyd + Ap(fpd - σp,P0)
Para un control adecuado del estado tensional de la armadura en servicio y, consecuentemente, de la fisuración
correspondiente, cuando no se realice un estudio de compatibilidad pormenorizado, se recomienda limitar la
deformación máxima de los aceros de los tirantes al 2%. Esto supone limitar la tensión total de la armadura pasiva
a
σsd ≤ 400 N/mm2
y de la armadura activa a
∆σpd = fpd - σp,P0 ≤ 400 N/mm2
Esta limitación se utiliza, por ejemplo, para la determinación de la capacidad resistente de la armadura transversal
de cortante en el alma de una viga o para la armadura transversal de torsión.
Además de los diagramas definidos en 39.5, podrá utilizarse un diagrama rectangular tal como el indicado en la figura
40.3.1, tomando como tensión máxima el valor de f1cd definido a continuación.
f
f1cd = 0,85 1− ck fcd,
250
con fck en N/mm2
En este caso, la capacidad resistente de la biela puede expresarse como:
Ac f1cd
donde:
Ac Área de la biela comprimida (Ac = xb).
Figura 40.3.1
COMENTARIOS
En algunas casos, en los que se utiliza el método de las bielas y tirantes, el hormigón está sometido a un
gradiente de tensiones sin que se estudien explícitamente las condiciones de deformación de la biela comprimida.
En estas situaciones resulta útil el criterio expuesto para evaluar la capacidad resistente de una biela comprimida
en zona no fisurada.
COMENTARIOS
Para la evaluación del esfuerzo cortante de agotamiento condicionado por compresión del hormigón del alma
([Link]) se utiliza:
f1cd = 0,60fcd
Para la evaluación del esfuerzo rasante de agotamiento condicionado por compresión oblicua en alas ([Link])
se utiliza:
- Para alas comprimidas
f1cd = 0,60fcd
- Para alas traccionadas
f1cd = 0,40fcd
Para la evaluación del esfuerzo torsor de agotamiento condicionado por la compresión del hormigón ([Link] y
45.3.1) se utiliza:
f1cd = 0,60fcd
Para la obtención de la resistencia máxima a punzonamiento (46.4) se utiliza:
f1cd = 0,30fcd
COMENTARIOS
En este apartado, la limitación de tensión máxima del acero comprimido, cuando no se estudien explícitamente las
condiciones de compatibilidad, se plantea suponiendo que la rotura del hormigón comprimido puede producirse
para un valor de deformación del 2‰.
Figura 40.3.4.a
Cuantía mecánica volumétrica
de confinamiento
Figura 40.3.4.b
Coeficiente α
COMENTARIOS
La capacidad resistente de las bielas de hormigón confinado se refiere sólo al área de hormigón confinada por la
armadura transversal, ya que el recubrimiento se habrá desprendido mucho antes de que el hormigón confinado
alcance los valores de resistencia que se le atribuyen.
COMENTARIOS
De acuerdo con la bibliografía especializada, la comprobación de la capacidad resistente del hormigón
comprimido en nudos no suele ser condicionante debido.a que las dimensiones exigidas para el anclaje de los
tirantes o las dimensiones de apoyos o de introducción de cargas, determinan las dimensiones del nudo.
COMENTARIOS
Los nudos indicados en el articulado corresponden, por ejemplo, a los utilizados para la comprobación de cargas
concentradas en macizos (60.2.1). En este caso, el comportamiento en tres dimensiones depende de la relación
entre la dimensión del área cargada (Ac1) y el área en la que la carga se considera distribuida (Ac), de acuerdo
con la siguiente expresión:
Ac
f3cd = fcd >/ 3,3fcd
Ac1
COMENTARIOS
Este tipo de nudos es el que corresponde al de los apoyos de vigas de gran canto (62.4.2) o al de la zona de
apoyo de la carga en ménsulas cortas ([Link]).
CAPÍTULO 10
CÁLCULOS RELATIVOS A LOS ESTADOS LÍMITE ÚLTIMOS
Habrá que comprobar que, bajo la hipótesis de carga más desfavorable, no se sobrepasan los límites de equilibrio
(vuelco, deslizamiento, etc.), aplicando los métodos de la Mecánica Racional y teniendo en cuenta las condiciones reales de
las sustentaciones.
Ed,estab ≥ Ed, desestab
donde:
Ed,estab Valor de cálculo de los efectos de las acciones estabilizadoras.
Ed, desestab Valor de cálculo de los efectos de las acciones desestabilizadoras.
COMENTARIOS
Como ejemplo aclaratorio, en el caso de una estructura en la que una carga permanente del mismo origen puede
ser estabilizante en una zona y volcadora en otra, compensándose entre sí, se comenta el caso de una cubierta
cuyo esquema estructural se indica en la figura 41.a en la que se supone como posible la actuación de unas
cargas variables sobre la misma.
Las cargas permanentes características G1 y G2 tienen el mismo origen (peso propio de un mismo material) y la
carga variable q puede extenderse en cualquier longitud. Las hipótesis de carga para el cálculo del equilibrio
serán:
- Si el esquema estático corresponde a la situación de servicio, según se indica en la figura 41.b.
- Si el esquema estático corresponde a una situación de construcción, según se indica en la figura 41.c.
Figura 41.a
Figura 41.b
Figura 41.c
ARTÍCULO 42.° Estado Límite de Agotamiento frente a solicitaciones normales
Figura 42.1.2
COMENTARIOS
Las hipótesis básicas enunciadas son válidas para secciones sometidas a solicitaciones normales en
agotamiento, por rotura del hormigón, o deformación plástica excesiva de las armaduras.
Se llaman solicitaciones normales a las que originan tensiones normales sobre las secciones rectas. Están
constituidas por momentos flectores y esfuerzos normales.
Figura 42.1.3
Dominio 1: Tracción simple o compuesta en donde toda la sección está en tracción. Las rectas de deformación giran
alrededor del punto A correspondiente a un alargamiento del acero más traccionado del 10 por 1000.
Dominio 2: Flexión simple o compuesta en donde el hormigón no alcanza la deformación de rotura por flexión. Las rectas
de deformación giran alrededor del punto A.
Dominio 3: Flexión simple o compuesta en donde las rectas de deformación giran alrededor del punto B correspondiente a
la deformación de rotura por flexión del hormigón εcu = 3,5 por 1.000. El alargamiento de la armadura más
traccionada está comprendido entre el 10 por 1.000 y εy, siendo εy el alargamiento correspondiente al límite
elástico del acero.
Dominio 4: Flexión simple o compuesta en donde las rectas de deformación giran alrededor del punto B. El alargamiento
de la armadura más traccionada está comprendido entre εy y 0.
Dominio 4a: Flexión compuesta en donde todas las armaduras están comprimidas y existe una pequeña zona de hormigón
en tracción. Las rectas de deformación giran alrededor del punto B.
Dominio 5: Compresión simple o compuesta en donde ambos materiales trabajan a compresión. Las rectas de
deformación giran alrededor del punto C definido por la recta correspondiente a la deformación de rotura del
hormigón por compresión, εcu = 2 por 1.000.
COMENTARIOS
Los dominios de deformación corresponden a todas las solicitaciones normales de una manera continua, desde la
tracción simple hasta la compresión simple al variar la profundidad del eje neutro x desde -∞ a +∞. Se denomina
eje neutro de una sección a la recta de deformación nula. Su distancia a la fibra más comprimida se designa por x.
Se limita el alargamiento del acero al 10 por 1.000, a partir del plano de deformación nula, por considerar que se
alcanza el agotamiento por exceso de deformación plástica.
El acortamiento máximo del hormigón se fija en 3,5 por 1.000 en flexión y en 2,0 por 1.000 en compresión simple.
Dominio 1: La profundidad del eje neutro varía desde x = -∞ (εs = εc = 10 por 1.000) hasta
x = 0 (εs = 10 por 1.000, εc = 0).
Dominio2: La profundidad del eje neutro varía desde x = 0 hasta x = 0,259d, que corresponde al punto crítico en
que ambos materiales alcanzan sus deformaciones máximas:
εs = 10 por 1.000 y εc = 3,5 por 1.000.
Dominio 3: La profundidad del eje neutro varía desde x = 0,259d hasta x = xlim, profundidad límite en que la
armadura más traccionada alcanza la deformación εy correspondiente a su límite elástico.
Dominio 4: La profundidad del eje neutro varía desde x = xlim hasta x = d, en donde la armadura más traccionada
tiene una deformación εs = 0.
Dominio 4a: La profundidad del eje neutro varía desde x = d hasta x = h, en donde todo el hormigón empieza a
estar comprimido.
Dominio 5: La profundidad del eje neutro varía desde x = h hasta x = +∞, es decir, hasta la compresión simple.
COMENTARIOS
En el momento actual, con los medios informáticos disponibles, es posible abordar el dimensionamiento y la
comprobación de secciones con la máxima generalidad. Para los casos más simples y frecuentes, el Anejo 8
propone unas fórmulas simplificadas para el cálculo de secciones de hormigón armado rectangulares y en T
sometidas a flexión simple y rectangulares sometidas a flexión compuesta y esviada.
COMENTARIOS
Para cuantificar el efecto del confinamiento producido por la armadura debe consultarse la bibliografía
especializada o seguir los principios expuestos en 40.3.4.
COMENTARIOS
Despreciar el incremento de tensión de una armadura activa no adherente en el análisis de la capacidad
resistente de una sección en Estado Límite Último debido a tensiones normales, constituye una hipótesis del lado
de la seguridad. En este caso, el efecto del pretensado debe incluirse en los esfuerzos de cálculo, que deben
tener en cuenta el efecto estructural del pretensado con los valores de cálculo definidos en el Artículo 13.°.
Si se desea tener en cuenta el incremento de tensión en la armadura activa no adherente, se pueden utilizar los
criterios simplificados que plantean distintas recomendaciones dedicadas a pretensado no adherente o
pretensado exterior.
COMENTARIOS
Para que los cercos arriostren eficazmente la armadura longitudinal, es preciso que sujeten realmente las barras
longitudinales en compresión, evitando su pandeo. Así, por ejemplo, si en un soporte la armadura longitudinal se
dispone no sólo en las esquinas, sino también a lo largo de las caras, para que las barras centrales queden
realmente sujetas, convendrá adoptar disposiciones del tipo de Ias indicadas en las figuras 42.3.1.a, 42.3.1.b y
42.3.1.c, sujetando, al menos, una de cada dos barras consecutivas de la misma cara y todas aquellas que se
dispongan a una distancia a > 15 cm.
En muros o pantallas sometidas a compresión dominante es conveniente sujetar con estribos una de cada dos
barras, alternándolas tanto vertical como horizontalmente.
En los bordes o extremos de estos elementos con vendrá disponer armadura transversal suficiente atando todos
los nudos.
Figuras 42.3.1.a, b y c
COMENTARIOS
La limitación impuesta a la armadura de tracción aparece justificada por la necesidad de evitar que, debido a la
insuficiencia de dicha armadura para asegurar la transmisión de los esfuerzos en el momento en que el hormigón
se fisura, pueda romperse la pieza sin aviso previo al alcanzar el hormigón su resistencia a tracción. Por lo tanto,
deberá disponerse una armadura suficiente para resistir una fuerza de tracción igual a la del bloque traccionado
de la sección antes de producirse la fisuración. La fórmula del Articulado no tiene en cuenta la influencia del axil
en la evaluación de la resultante de tensiones de tracción en la sección previamente a la fisuración y, por lo tanto,
constituye una aproximación del lado de la seguridad.
Para secciones de hormigón armado se admite una reducción de la armadura mínima definida en el Articulado
utilizando el factor α que se indica seguidamente:
A s h fyd
α = 1,5 − 1,95
fcd W 1
Para secciones rectangulares de hormigón armado, los criterios anteriores conducen a las siguientes expresiones:
f
A s ≥ 0,04 A c cd
fyd
siendo Ac el área de la sección total de hormigón y
A s fyd
α = 1,5 − 12,5
A c fcd
En los casos de flexión compuesta, se recomienda que se disponga una armadura mínima de compresión que
cumpla la condición:
'
A sfyd ≥ 0,05N d
siendo A’s la sección de la armadura comprimida.
donde:
/ 400 N/mm2.
fyc,d Resistencia de cálculo del acero a compresión fyc,d = fyd >
Nd Esfuerzo actuante normal mayorado de compresión.
fcd Resistencia de cálculo del hormigón en compresión.
Ac Área de la sección total de hormigón.
Figura 42.3.3
COMENTARIOS
En los casos de compresión simple, con armadura simétrica Ias cuatro fórmulas limitativas, incluidas en el
apartado que se comenta, quedan reducidas a:
A's fyc,d ≥ 0,1N d
COMENTARIOS
La fórmula del Articulado no tiene en cuenta la influencia del momento en la evaluación de la resultante de
tensiones de tracción en la sección previamente a la fisuración y, por lo tanto, constituye una aproximación del
lado de la seguridad.
TABLA 42.3.5
Cuantías geométricas mínimas, en tanto por 1.000, referidas a la sección total de hormigón
armadura mínima igual al 30% de la consignada. La armadura mínima horizontal deberá repartirse en ambas caras. Para
muros vistos por ambas caras debe disponerse el 50% en cada cara. Para muros vistos por una sola cara podrán disponerse
hasta 2/3 de la armadura total en la cara vista. En el caso en que se dispongan juntas verticales de contracción a distancias
no superiores a 7,5 m, con la armadura horizontal interrumpida, las cuantías geométricas horizontales mínimas pueden
reducirse a la mitad.
COMENTARIOS
Las cuantías geométricas mínimas se definen principalmente para controlar la fisuración en elementos en los que
los esfuerzos principales son debidos a deformaciones impuestas producidas por temperatura y retracción
(dirección secundaria en losas estructuralmente unidireccionales, dirección horizontal en muros, etc.).
43.1 Generalidades
43.1.1 Campo de aplicación
Este Artículo concierne a la comprobación de soportes aislados, estructuras aporticadas y estructuras reticulares en general,
en que los efectos de segundo orden no pueden ser despreciados.
La aplicación de este Artículo está limitada a los casos en que pueden despreciarse los efectos de torsión.
Esta Instrucción no cubre los casos en que la esbeltez mecánica λ de los soportes (ver definición en 43.1.2) es superior a
200.
COMENTARIOS
El valor de la deformación y, por lo tanto, de la solicitación de segundo orden (figura 43.1.1.a) depende de las
características de deformabilidad de la pieza. Si los efectos de segundo orden pueden ser despreciados, no es
necesaria la comprobación a pandeo (caso 1 de la figura 43.1.1.b.). En piezas sometidas a compresión puede
considerarse que los efectos de segundo orden son despreciables si la pérdida de capacidad resistente, respecto
a la de la sección transversal, es inferior al 10%.
En caso contrario, dichos efectos pueden producir:
- Una deformación estable ∆ que, sumada a la excentricidad de primer orden, provoca el agotamiento de la
sección crítica (caso 2 de la figura 43.1.1.b).
- El agotamiento por inestabilidad, ya que para el estado de cargas analizado el soporte alcanza un estado
de equilibrio inestable (caso 3 de la figura 43.1.1.b.).
Figura 42.1.2
43.1.2 Definiciones
A los efectos de aplicación de este Artículo 43.° se denominan:
- Estructuras intraslacionales aquellas cuyos nudos, bajo solicitaciones de cálculo, presentan desplazamientos
transversales cuyos efectos pueden ser despreciados desde el punto de vista de la estabilidad del conjunto.
- Estructuras traslacionales aquellas cuyos nudos, bajo solicitaciones de cálculo, presentan desplazamientos
transversales cuyos efectos no pueden ser despreciados desde el punto de vista de la estabilidad del conjunto.
- Soportes aislados, los soportes isostáticos, o los de pórticos en los que puede suponerse que la posición de los
puntos donde se anula el momento de segundo orden no varía con el valor de la carga.
- Esbeltez mecánica de un soporte de sección constante, el cociente entre la longitud de pandeo lo del soporte
(distancia entre puntos de inflexión de la deformada) y el radio de giro i de la sección bruta de hormigón en la
dirección considerada. Esbeltez geométrica de un soporte de sección constante, el cociente entre la longitud de
pandeo lo del soporte y la dimensión (b ó h) de la sección que es paralela al plano de pandeo.
COMENTARIOS
Las definiciones dadas de estructuras intraslacionales y traslacionales no pretenden establecer una clasificación
rígida, sino ofrecer dos términos de referencia. Corresponde al proyectista decidir la forma de comprobar la
estructura, habida cuenta de lo indicado en 43.3. y 43.4.
Las comprobaciones relativas a soportes aislados figuran en 43.5.
En pórticos planos, las longitudes de pandeo lo en el plano considerado, son función de las rigideces relativas de
las vigas y soportes que concurren en los nudos extremos del elemento en compresión considerado y se pueden
determinar como lo = α.l, donde α puede obtenerse de los nomogramas de la figura 43.1.2, y l es la longitud real
del elemento considerado.
α=
( )
0,64 + 1,4 ψ A + ψ B + 3ψ A ⋅ ψ B
1,28 + 2 (ψ A + ψB )+ 3ψ A ⋅ ψB
- para pórticos traslacionales
α=
( )
7,5 + 4 ψ A + ψ B + 1,6ψ A ⋅ ψ B
(
7,5 + ψ A + ψB )
El El
∑ ∑
Ψ Relación de rigideces L de los soportes a L de las vigas, en cada extremo
COMENTARIOS
En este tipo de análisis, los efectos diferidos se tendrán en cuenta cuando sean significativos bien por la magnitud
de la carga permanente, o bien por la existencia de esfuerzos que incrementen los efectos de segundo orden.
COMENTARIOS
Pueden considerarse como claramente intraslacionales las estructuras aporticadas provistas de muros o núcleos
de contraviento, dispuestos de forma que aseguren la rigidez torsional de la estructura, que cumplan la condición:
N
h ≤ 0,6
∑ El si n ≥ 4
N
h ≤ 0,2 + 0,1n
∑ El si n < 4
COMENTARIOS
En el caso de soportes de sección y armadura constantes sometidos a flexocompresión recta, puede simplificarse
considerablemente el método general si se supone una deformada conocida para el soporte (senoidal, parabólica,
etc.), tal y como establece el método de la columna modelo.
Este tipo de simplificaciones permite asimismo abordar, a partir de otras simplificaciones adicionales, el
dimensionamiento de secciones, tal como establece el método de las curvaturas de referencia.
Si se adopta una deformada senoidal, también pueden deducirse unas fórmulas de dimensionamiento que
permitan tener en cuenta distintos tipos de sección transversal y distribución de armaduras, tal como se indica
seguidamente. Para tener en cuenta el Estado Límite de Inestabilidad deberá dimensionarse la sección para una
excentricidad total dada por:
2 1
etot = ψ ee + 0,1l0 </ e2
rtot
donde:
ee Excentricidad de cálculo máxima de primer orden equivalente
ee = 0,6e2 + 0,4e1 <
/ 0,4e2 para estructuras intraslacionales,
ee = e2 para estructuras traslacionales.
e2 Excentricidad de cálculo máxima de primer orden, tomada con signo positivo.
e1 Excentricidad de cálculo mínima de primer orden, tomada con el signo que le corresponda.
1/rtot Curvatura total de referencia.
1 1 1
= +
rtot r rf
1/r Curvatura de referencia para cargas de corta duración.
1 2 εy 1+ α ν
=
r d − d ′ 1+ α ν + 2 ν − 0,3
fyd
εy =
Es
Nd
ν=
A c fcd
α = 4β
( )
ee d − d ′ + 0,1l20 εy
(d − d ′)
2
4i2s
is Radio de giro de las armaduras.
1/rf Incremento de curvatura originado por la fluencia.
1 8ϕνg ee
=
rf (
1− 1,4 ν g l20 )
νg Axil reducido de las cargas cuasipermanentes con valores característicos.
2
N sg l0
νg =
10Ec lc
Nsg Axil característico debido a las cargas cuasipermanentes.
ϕ Coeficiente de fluencia (ver 39.8).
lc Momento de Inercia de la sección de hormigón.
Ec Módulo de deformación longitudinal secante del hormigón definido en 39.6.
ic Radio de giro de la sección de hormigón en la dirección considerada.
Ψ Factor de forma de la sección.
β 10−6
ψ = 1+ 0,2
1
εy ic
r
donde:
ea Excentricidad ficticia utilizada para representar los efectos de segundo orden.
ee Excentricidad de cálculo de primer orden equivalente.
ee = 0,6e2 + 0,4e1 </ 0,4e2 para soportes intraslacionales;
ee = e2 para soportes traslacionales.
e2 Excentricidad de cálculo máxima de primer orden, tomada con signo positivo.
e1 Excentricidad de cálculo mínima de primer orden, tomada con el signo que le corresponda.
l0 Longitud de pandeo.
ic Radio de giro de la sección de hormigón en la dirección considerada.
h Canto total de la sección de hormigón.
εy Deformación del acero para la tensión de cálculo fyd, es decir,
fyd
εy =
Es
ε Parámetro auxiliar para tener en cuenta los efectos de la fluencia:
ε = 0,003 cuando el axil cuasipermanente no supera el 70% del axil total.
ε = 0,004 cuando el axil cuasipermanente es mayor que el 70% del axil total.
β Factor de armado.
(d − d ′)
2
β=
4 is2
siendo is el radio de giro de las armaduras. Los valores de β y de is se recogen en la tabla 43.5.2 para las disposiciones de
armaduras más frecuentes.
TABLA 43.5.2
Disposición de armadura
2
is β
(d − d ′ )
1 2
1,0
4
1
(d − d ′)
2
3,0
12
(d − d ′)
1 2
1,5
6
COMENTARIOS
La excentricidad ea no tiene ningún significado físico. Se trata de una excentricidad ficticia tal que sumada a la
excentricidad equivalente de primer orden ee, tiene en cuenta de forma sencilla los efectos de segundo orden,
conduciendo a un resultado suficientemente aproximado.
En este método simplificado, los efectos de la fluencia pueden considerarse cubiertos por el valor de ea. Los
axiles, cuasipermanente y total para el cálculo de ε a que se refiere el Articulado están referidos a los valores
característicos.
Figura 43.5.3.a
Cuando no se cumplen las condiciones anteriores, podrá comprobarse el soporte esbelto si se cumple la siguiente condición:
M xd M yd
+ ≤1
M xu M yu
donde:
Mxd Momento de cálculo, en la dirección x, en la sección crítica de comprobación, considerando los efectos de segundo
orden.
Myd Momento de cálculo, en la dirección y, en la sección crítica de comprobación, considerando los efectos de segundo
orden.
Mxu Momento máximo, en la dirección x, resistido por la sección crítica.
Myu Momento máximo, en la dirección y, resistido por la sección crítica.
COMENTARIOS
La fórmula del articulado supone un diagrama de interacción del soporte esbelto sometido a flexo compresión
esviada, tal como se muestra en la figura 43.5.3.b.
Para la determinación de Mxu y Myu debe predimensionarse la sección y obtenerse su capacidad resistente en las
direcciones x e y independientemente. Los esfuerzos de cálculo Mxd y Myd, teniendo en cuenta los efectos de
segundo orden, pueden obtenerse considerando la excentricidad total etot definida en 43.5.2, en cada dirección
independientemente.
Figura 43.5.3.b
COMENTARIOS
Si el efecto estructural del pretensado se considera utilizando un sistema de cargas equivalentes, el valor de Vrd
está considerado en Vd. Si el modelo de la estructura tiene en cuenta la variación de sección mediante la oportuna
inclinación de la directriz de la pieza, el efecto de Vcd está considerado en Vd.
La comprobación del agotamiento por compresión oblicua en el alma Vrd ≤ Vu1 se realizará en el borde del apoyo y no en su
eje.
En piezas sin armadura de cortante no resulta necesaria la comprobación de agotamiento por compresión oblicua en el
alma.
La comprobación correspondiente al agotamiento por tracción en el alma Vrd ≤ Vu2 se efectúa para una sección situada a
una distancia de un canto útil del borde del apoyo directo.
donde:
f1cd Resistencia a compresión del hormigón
f1cd = 0,60 fcd
b0 Anchura neta mínima del elemento, definida de acuerdo con 40.3.5.
K Coeficiente de reducción por efecto del esfuerzo axil
5 σ′
K= 1+ cd >/ 1,00
3 fcd
donde:
σ’cd tensión axil efectiva en la sección (tracción positiva)
N
σ cd
′ = d
Ac
Nd Esfuerzo axil de cálculo (tracción positiva) incluyendo el pretensado con su valor de cálculo
Ac Área total de la sección de hormigón
α Ángulo de las armaduras con el eje de la pieza (figura [Link].a).
θ Ángulo entre las bielas de compresión de hormigón y el eje de la pieza (figura
[Link] .a). Se adoptará un valor que cumpla:
0,5 ≤ cotgθ ≤ 2,0
Figura [Link].a
COMENTARIOS
Si en la sección considerada la anchura del alma no es constante, se adoptará como b0 el menor ancho que
presente la sección en una altura igual a los tres cuartos del canto útil contados a partir de la armadura de tracción
(figura [Link].b).
Figura [Link].b
Cuando existan simultáneamente varios grupos de armaduras transversales con distintas inclinaciones respecto al
eje de la pieza, a efectos de obtención de Vu1, se podrá adoptar como valor medio de α el definido por la siguiente
expresión:
∑ A i cotgαi
cotgα =
∑ Ai
donde:
Ai Área de la sección por unidad de longitud de las armaduras que forman un ángulo αi con el
eje de la pieza.
Para los pilares de edificación con dimensiones y solicitaciones habituales puede en general adoptarse para el
coeficiente de reducción K el valor unidad. En el caso habitual de que las armaduras formen un ángulo α = 90° y
se adopte como ángulo de las bielas de compresión θ = 45° la expresión de esfuerzo cortante de agotamiento por
compresión oblicua del alma queda:
Vu1 = 0,30fcd b0 d
( )
1/3
Vcu = 0,10ξ 100 ρl fck − 0,15 σcd
′ b0 d β
COMENTARIOS
En el caso frecuente de que σyd = 0, la expresión de ctg θe es:
σ xd
cotgθe = 1−
fct,m
En el caso habitual de piezas de hormigón armado sometidas a flexión simple o compuesta con armadura
transversal dispuesta con α = 90°, para θ = θe = 45°, y despreciando el efecto favorable de las compresiones, la
contribución del hormigón a la resistencia a esfuerzo cortante será:
( )
1 /3
Vcu = 0,10ξ 100ρlfck b 0d
y la contribución de la armadura será:
Vsu = A90 fy90,d 0,90d
COMENTARIOS
El efecto de la fuerza de pretensado en la comprobación a cortante es doble, ya que reduce el esfuerzo aplicado
al hormigón Vrd e introduce tensiones normales de compresión en la sección que son favorables pues ayudan a
reducir las tensiones principales de tracción. Es, pues, necesario valorar prudentemente aquella fuerza de
pretensado. Por ello se llama la atención sobre el hecho de que en las zonas de una pieza, próximas al anclaje de
las armaduras activas, particularmente cuando tal anclaje se realiza exclusivamente por adherencia, la fuerza de
pretensado crece progresivamente, desde un valor nulo en la sección extrema hasta alcanzar su valor total a una
cierta distancia de la misma. Es frecuente que las secciones de apoyo se encuentren incluidas en esta zona y, al
comprobarlas a esfuerzo cortante, será preciso tener en cuenta el valor reducido de aquella fuerza de pretensado.
Por otra parte se llama la atención sobre el hecho de que en estructuras en las que exista coacción al
acortamiento en la dirección en la que se pretensa es previsible que el esfuerzo axil de pretensado se vea
reducido considerablemente, por lo que su evaluación debe realizarse de forma prudente.
1 2
V u1 < V rd ≤ V u1
st ≤ 0,60 d >
/ 300 mm si 5 3
2
V rd > V u1
st ≤ 0,30 d >
/ 200 mm si 3
Si existe armadura de compresión y se tiene en cuenta en el cálculo, los cercos o estribos cumplirán, además, las
prescripciones del Artículo 42.°.
Para un control eficaz, en piezas lineales, de la fisuración inclinada de alma debida a solicitaciones tangenciales, deberán
respetarse las separaciones entre armaduras transversales indicadas en 49.3.
En general, los elementos lineales dispondrán de armadura transversal anclada de forma efectiva.
En todos los casos, se prolongará la colocación de cercos o estribos en una longitud igual a medio canto de la pieza, más
allá de la sección en la que teóricamente dejen de ser necesarios. En el caso de apoyos, los cercos o estribos se dispondrán
hasta el borde de los mismos.
Las armaduras de cortante deben formar con el eje de la viga un ángulo comprendido entre 45° y 90°, inclinadas en el
mismo sentido que la tensión principal de tracción producida por las cargas exteriores, al nivel del centro de gravedad de la
sección de la viga supuesta no fisurada.
Las barras que constituyen la armadura transversal pueden ser activas o pasivas, pudiendo disponerse ambos tipos de
forma aislada o en combinación.
La cuantía mínima de tales armaduras debe ser tal que se cumpla la relación:
A α fyα ,d
∑ ≥ 0,02 fcd b0
senα
Al menos un tercio de la armadura necesaria por cortante, y en todo caso la cuantía mínima indicada, se dispondrá en forma
de estribos que formen un ángulo de 90° con el eje de la viga.
COMENTARIOS
La regla clásica de decalar la ley de momentos una magnitud igual al canto útil (figura [Link].2) está del lado de
la seguridad para valores de θ= 45°.
Figura [Link].a
El esfuerzo rasante medio por unidad de longitud que debe ser resistido será:
∆Fd
Sd =
ar
donde:
ar Longitud de redistribución plástica considerada. La ley de momentos en la longitud ar debe presentar variación
monótona creciente o decreciente. Al menos los puntos de cambio de signo de momento deben adoptarse siempre
como límites de zona ar.
∆Fd Es la variación en la distancia ar de la fuerza longitudinal actuante en la sección del ala exterior al plano P.
En el caso de rasante entre alas y alma combinado con flexión transversal, se calcularán las armaduras necesarias por
ambos conceptos y se dispondrá la mayor de las dos.
COMENTARIOS
La formulación presentada corresponde al Método general de las Bielas y Tirantes, planteado en el Artículo 40.°.
Se han particularizado las expresiones generales para un ángulo θ de inclinación de las bielas de 45° y un ángulo
α de inclinación de las armaduras de 90°. En las figuras [Link].b y [Link].c se representan los modelos de
cálculo correspondientes al ala superior de una viga en T con el ala sometida respectivamente a tracción y a
compresión.
Figura [Link].b
Ala en tracción
Figura [Link].c
Ala en compresión
ARTÍCULO 45.° Estado Límite de Agotamiento por torsión en elementos lineales
COMENTARIOS
El estado tensional de la pieza no fisurada se transforma esencialmente al aparecer las fisuras, en función de la
disposición de las armaduras, reduciéndose la rigidez a torsión de la pieza a una pequeña fracción de la
correspondiente a la pieza no fisurada.
En el Articulado se establece la disposición de las armaduras longitudinales y transversales que generalmente se
emplean en las piezas prismáticas sometidas a torsión, y para las que tiene validez el método de cálculo que
establece la Instrucción. Pueden emplearse mallas electrosoldadas que sirven a la vez de armadura transversal y
de armadura longitudinal parcial o total.
Pueden emplearse armaduras longitudinales y transversales con otra disposición, utilizando métodos de cálculo
que proporcionen la misma seguridad que el aquí establecido.
Figura 45.2.1
El espesor eficaz he de la pared de la sección de cálculo (figura 45.2.1) será:
A >/ h
0
he ≤
u </ 2 c
donde:
A Área de la sección transversal inscrita en el perímetro exterior incluyendo las áreas huecas interiores.
u Perímetro exterior de la sección transversal.
h0 Espesor real de la pared en caso de secciones huecas.
c Recubrimiento de las armaduras longitudinales.
Puede utilizarse un valor de he inferior a A/u, siempre que cumpla con las condiciones mínimas expresadas y que permita
satisfacer las exigencias de compresión del hormigón establecidas en [Link].
Las armaduras de torsión se suponen constituidas por una armadura transversal formada por cercos cerrados situados en
planos normales a la directriz de la pieza. La armadura longitudinal estará constituida por armadura pasiva o activa paralela
a la directriz de la pieza, distribuida uniformemente con separaciones no superiores a 30 cm en el contorno exterior de la
sección hueca eficaz o en una doble capa en el contorno exterior y en el interior de la sección hueca eficaz o real. Al menos
se situará una barra longitudinal en cada esquina de la sección real para asegurar la transmisión a la armadura transversal
de las fuerzas longitudinales ejercidas por las bielas de compresión.
Por lo que respecta a las compresiones en el hormigón, deberá comprobarse que la tensión principal de compresión σcd en
el punto crítico de la sección cumple:
σcd ≤ α f1cd
donde α y f1cd son los definidos en [Link] y 40.3, respectivamente.
Para la determinación de σcd se empleará la tensión de compresión σmd debida a la flexión compuesta en el punto
considerado y la tensión tangencial de torsión en dicho punto calculada de acuerdo con:
Td
τ td =
2A e he
La tensión principal de compresión será:
2
σ md σ md
σ cd = + + τ 2td
2 2
Los cálculos para el dimensionamiento de los estribos se realizarán de forma independiente, para la torsión de acuerdo con
[Link] y para el cortante con [Link].2. En ambos cálculos se utilizará el mismo ángulo θ para las bielas de compresión.
Las armaduras así calculadas se sumarán teniendo en cuenta que las de torsión deben disponerse en el perímetro exterior
de la sección, lo cual no es preceptivo con las de cortante.
COMENTARIOS
El método propuesto está basado en suponer una sección hueca eficaz de cálculo y considerar los flujos de
rasante producidos por torsión y cortante en cada una de las paredes de la misma. La distribución de dichos flujos
no es la misma para los dos tipos de esfuerzos por lo que deberá considerarse la interacción en aquellas paredes
en las que dichos flujos se suman (por ejemplo en las almas de la sección) pero no en las que ello no ocurra (por
ejemplo en las losas horizontales). Asimismo deberá tenerse en cuenta el espesor de cada pared en la
determinación de los valores de Vu1 y Tu1.
Figura 46.1.a
Perímetro crítico en
soportes interiores
Figura 46.1.b
Perímetro crítico en soportes
de borde y esquina
COMENTARIOS
Las tensiones tangenciales en la superficie crítica no tienen significado físico, y constituyen sólo un método
empírico que permite representar adecuadamente los resultados experimentales disponibles. El perímetro crítico a
considerar para distintas situaciones de soportes se muestra en las figuras 46.1.a y 46.1.b.
46.2 Losas sin armadura de punzonamiento
No será necesaria armadura de punzonamiento si se verifica la siguiente condición:
τsd ≤ τrd
donde:
τsd Tensión tangencial nominal de cálculo en el perímetro crítico.
Fsd,ef
τ sd =
u1d
Fsd,ef Esfuerzo efectivo de punzonamiento de cálculo, teniendo en cuenta el efecto del momento transferido entre losa y
soporte.
Fsd,ef = βFsd
β Coeficiente que tiene en cuenta los efectos de excentricidad de la carga. Cuando no existen momentos transferidos
entre losa y soporte toma el valor 1,00. Simplificadamente, cuando existen momentos transferidos entre losa y
soporte, β puede tomarse igual a 1,15 en soportes interiores, 1,40 en soportes de borde y 1,50 en soportes de
esquina.
Fsd Esfuerzo de punzonamiento de cálculo. Se obtendrá como la reacción del soporte. En el caso de losas pretensadas
debe incluir la componente vertical del pretensado.
u1 Perímetro crítico definido en las figuras 46.1.a y 46.1.b.
d Canto útil de la losa.
τrd Tensión máxima resistente en el perímetro crítico, con fck en N/mm2.
( )
1/ 3
τ rd = 0,12ξ 100ρl fck
ρl Cuantía geométrica de armadura longitudinal de la losa, calculada mediante:
ρ x ρy
siendo ρx y ρy las cuantías en dos direcciones perpendiculares. En cada dirección la cuantía a considerar es la
existente en un ancho igual a la dimensión del soporte más 3d a cada lado del soporte o hasta el borde de la losa, si se
trata de un soporte de borde o esquina.
200
1+
ξ d con d en mm
COMENTARIOS
Cuando existen momentos transferidos entre la losa y los soportes, parte de estos esfuerzos se transmiten por
tensiones tangenciales (ver 22.4.6), dependiendo de la geometría del soporte. El método propuesto en el
Articulado constituye una simplificación pero, alternativamente, puede utilizarse cualquier procedimiento que
permita una evaluación más precisa de τsd.
Fsd puede reducirse descontando las cargas exteriores y las fuerzas equivalentes de pretensado que actúan
dentro del perímetro situado a una distancia h/2 de la sección del soporte o área cargada.
En el caso de zapatas, Fsd puede reducirse descontando la fuerza neta vertical que actúa en el interior del
perímetro crítico. Dicha fuerza es igual a la fuerza ejercida por la presión del terreno menos el peso propio del
elemento de cimentación, dentro del perímetro crítico.
A sw
Aα =
s
donde:
Asw Área total de armadura de punzonamiento en un perímetro concéntrico al
soporte o área cargada.
s Distancia en dirección radial entre dos perímetros concéntricos de armadura
(figura 46.3.2).
Figura 46.3.2
Disposición en planta de la
armadura de punzonamiento
A la distancia en la que se comprueba esta condición se supone que el efecto del momento transferido entre soporte y losa
por tensiones tangenciales ha desaparecido, por tanto, Fsd,ef sólo tendrá en cuenta el efecto debido a la carga vertical Fsd.