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Extrusión de Polímeros

La extrusión de polímeros es un proceso industrial donde el plástico fundido es forzado a pasar a través de un molde para darle forma, usando un tornillo que gira para empujar el material a través del molde. El flujo de polímeros sigue principios de mecánica de fluidos y propiedades reológicas, y la transferencia de calor también es importante en el proceso.

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Extrusión de Polímeros

La extrusión de polímeros es un proceso industrial donde el plástico fundido es forzado a pasar a través de un molde para darle forma, usando un tornillo que gira para empujar el material a través del molde. El flujo de polímeros sigue principios de mecánica de fluidos y propiedades reológicas, y la transferencia de calor también es importante en el proceso.

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Extrusión de polímeros

El análisis matemático de la mecánica de fluidos y de los fenómenos de


transporte corresponde a los diferentes artículos de estas, para quienes deseen
mayor información al respecto se sugiere consultar las referencias citadas al
final.

La extrusión de polímeros es un proceso industrial, en donde se realiza una


acción de prensado, moldeado del plástico, que por flujo continuo con presión y
empuje, se lo hace pasar por un molde encargado de darle la forma deseada.
El polímero fundido (o en estado ahulado) es forzado a pasar a través de un
Dado también llamado boquilla, por medio del empuje generado por la acción
giratoria de un husillo (tornillo de Arquímedes) que gira concéntricamente en
una cámara a temperaturas controladas llamada cañón, con una separación
milimétrica entre ambos elementos. El material polimérico es alimentado por
medio de una tolva en un extremo de la máquina y debido a la acción de
empuje se funde, fluye y mezcla en el cañón y se obtiene por el otro lado con
un perfil geométrico preestablecido.
Propiedades básicas de flujo de polímeros

Flujo a través de un canal simple y de canal rectangular

Canal simple: Para modelar el flujo de polímero que fluye a través de un canal
es necesario comenzar con ciertas consideraciones que podrían resumirse en
6:

• En las paredes del canal el flujo es igual a cero


• El fluido fluye constante independientemente del tiempo
• En todo lo largo del canal, el perfil de flujo permanece constante
• El fluido es incompresible
• El flujo es isotérmico
• La fuerza de gravedad es despreciable

Primero tratamos el flujo, que a través de un canal de sección transversal


circular fluye con un flujo parabólico:

Después de un balance de momentum se obtiene que:

después de una análisis matemático se obtiene que el esfuerzo cortante σrz :

y finalmente, tomando en cuenta la ley de Newton de la viscosidad, el flujo


volumétrico y la velocidad promedio, se obtienen las siguientes ecuaciones:

para esfuerzo cortante σ y velocidad de corte :


Canal rectangular: Para fluidos newtonianos a través de un canal rectangular

tenemos:

Substituyendo la ley de la potencia, integrando y substituyendo el flujo


volumétrico Q se otiene:

Reometría y reología

La Reología en proceso de extrusión aporta datos muy importantes para la


comprensión y el diseño de esta tecnología. El estudio de un flujo de polímero
por medio de Reología comienza con la reometría capilar, estudiando el flujo de
polímero a través de un dado capilar utilizando las mismas consideraciones
que se utilizaron para el flujo a través de un canal simple.

En este modelo de reometría se considera que el esfuerzo cortante tiene


relación directa con la caída de presión ΔP que se presenta a lo largo del tubo
capilar cuya longitud L y radio R se relacionan con el flujo volumétrico Q y el
esfuerzo cortante σ a la salida del dado del reometro capilar por medio de las
siguientes ecuaciones:

Usualmente se aplica una fuerza F y una velocidad conocidas para empujar el


pistón que empuja al polímero fundido, teniendo en cuenta que:
Para ajustar estas relaciones con los esfuerzos cortantes se utiliza la corrección
de Bagley, por medio de la cual se corrigen los efectos de la caída de presión
del pistón y a través del total de la longitud del tubo capilar, se toman en
cuenta la viscosidad y la caída de presión a la entrada del capilar.

El paso de la reometría capilar es un paso inicial muy importante para conocer


las características reológicas del material a utilizar, además se obtienen
algunos otros datos importantes como hinchamiento, distorsiones del extruido,
pérdida de viscosidad con el tiempo.

El siguiente paso para el estudio preliminar de termoplásticos implica el uso de


una norma por medio del medidor de índice de fluidez, con ayuda de la
ecuación de continuidad.

Friccion en medios fluidos

La viscosidad es una medida de la resistencia de un fuído que está siendo


deformado por cualquier esfuerzo cortante o tensión extensional. En términos
generales, es la resistencia de un líquido a fluir, o su "espesor". Viscosidad
describe la resistencia interna de un líquido a fluir y puede ser pensado como
una medida de la fricción del fluido. Así, el agua es "delgada", tiene baja
viscosidad, mientras que el aceite vegetal es "densa", con una mayor
viscosidad. Todos los fluidos reales (excepto los superfluidos) tienen cierta
resistencia a la tensión, pero un fluido que no tiene resistencia al esfuerzo
cortante se conoce como un fluido ideal o líquido viscoso. Por ejemplo, un
magma de alta viscosidad creará un volcán alto, porque no se puede propagar
con suficiente rapidez; la lava de baja viscosidad va a crear un volcán en
escudo, que es grande y ancho. El estudio de la viscosidad que se conoce
como reología.

El modelo más simple de fluido viscoso lo constituyen los fluidos newtonianos


en los cuales el vector tensión debido al rozamiento entre unas capas de fluido
y otras viene dado por:

Transferencia de calor

Transferencia de calor, en física, proceso por el que se intercambia energía en


forma de calor entre distintos cuerpos, o entre diferentes partes de un mismo
cuerpo que están a distinta temperatura. El calor se transfiere mediante
convección, radiación o conducción. Aunque estos tres procesos pueden tener
lugar simultáneamente, puede ocurrir que uno de los mecanismos predomine
sobre los otros dos. Por ejemplo, el calor se transmite a través de la pared de
una casa fundamentalmente por conducción, el agua de una cacerola situada
sobre un quemador de gas se calienta en gran medida por convección, y la
Tierra recibe calor del Sol casi exclusivamente por radiación.
El
calor puede transferirse de tres formas: por conducción, por convección y por
radiación. La conducción es la transferencia de calor a través de un objeto
sólido: es lo que hace que el asa de un atizador se caliente aunque sólo la
punta esté en el fuego. La convección transfiere calor por el intercambio de
moléculas frías y calientes: es la causa de que el agua de una tetera se
caliente uniformemente aunque sólo su parte inferior esté en contacto con la
llama. La radiación es la transferencia de calor por radiación electromagnética
(generalmente infrarroja): es el principal mecanismo por el que un fuego
calienta la habitación.

CONDUCCIÓN

En los sólidos, la única forma de transferencia de calor es la conducción. Si se


calienta un extremo de una varilla metálica, de forma que aumente su
temperatura, el calor se transmite hasta el extremo más frío por conducción.
No se comprende en su totalidad el mecanismo exacto de la conducción de
calor en los sólidos, pero se cree que se debe, en parte, al movimiento de los
electrones libres que transportan energía cuando existe una diferencia de
temperatura. Esta teoría explica por qué los buenos conductores eléctricos
también tienden a ser buenos conductores del calor. En 1822, el matemático
francés Joseph Fourier dio una expresión matemática precisa que hoy se
conoce como ley de Fourier de la conducción del calor. Esta ley afirma que la
velocidad de conducción de calor a través de un cuerpo por unidad de sección
transversal es proporcional al gradiente de temperatura que existe en el
cuerpo (con el signo cambiado).
El factor de proporcionalidad se denomina conductividad térmica del material.
Los materiales como el oro, la plata o el cobre tienen conductividades térmicas
elevadas y conducen bien el calor, mientras que materiales como el vidrio o el
amianto tienen conductividades cientos e incluso miles de veces menores;
conducen muy mal el calor, y se conocen como aislantes. En ingeniería resulta
necesario conocer la velocidad de conducción del calor a través de un sólido en
el que existe una diferencia de temperatura conocida. Para averiguarlo se
requieren técnicas matemáticas muy complejas, sobre todo si el proceso varía
con el tiempo; en este caso, se habla de conducción térmica transitoria. Con la
ayuda de ordenadores (computadoras) analógicos y digitales, estos problemas
pueden resolverse en la actualidad incluso para cuerpos de geometría
complicada.

CONVECCIÓN

Si existe una diferencia de temperatura en el interior de un líquido o un gas, es


casi seguro que se producirá un movimiento del fluido. Este movimiento
transfiere calor de una parte del fluido a otra por un proceso llamado
convección. El movimiento del fluido puede ser natural o forzado. Si se calienta
un líquido o un gas, su densidad (masa por unidad de volumen) suele
disminuir. Si el líquido o gas se encuentra en el campo gravitatorio, el fluido
más caliente y menos denso asciende, mientras que el fluido más frío y más
denso desciende. Este tipo de movimiento, debido exclusivamente a la no
uniformidad de la temperatura del fluido, se denomina convección natural. La
convección forzada se logra sometiendo el fluido a un gradiente de presiones,
con lo que se fuerza su movimiento de acuerdo a las leyes de la mecánica de
fluidos.

Supongamos, por ejemplo, que calentamos desde abajo una cacerola llena de
agua. El líquido más próximo al fondo se calienta por el calor que se ha
transmitido por conducción a través de la cacerola. Al expandirse, su densidad
disminuye y como resultado de ello el agua caliente asciende y parte del fluido
más frío baja hacia el fondo, con lo que se inicia un movimiento de circulación.
El líquido más frío vuelve a calentarse por conducción, mientras que el líquido
más caliente situado arriba pierde parte de su calor por radiación y lo cede al
aire situado por encima. De forma similar, en una cámara vertical llena de gas,
como la cámara de aire situada entre los dos paneles de una ventana con
doble vidrio, el aire situado junto al panel exterior —que está más frío—
desciende, mientras que al aire cercano al panel interior —más caliente—
asciende, lo que produce un movimiento de circulación.

El calentamiento de una habitación mediante un radiador no depende tanto de


la radiación como de las corrientes naturales de convección, que hacen que el
aire caliente suba hacia el techo y el aire frío del resto de la habitación se dirija
hacia el radiador. Debido a que el aire caliente tiende a subir y el aire frío a
bajar, los radiadores deben colocarse cerca del suelo (y los aparatos de aire
acondicionado cerca del techo) para que la eficiencia sea máxima. De la misma
forma, la convección natural es responsable de la ascensión del agua caliente y
el vapor en las calderas de convección natural, y del tiro de las chimeneas. La
convección también determina el movimiento de las grandes masas de aire
sobre la superficie terrestre, la acción de los vientos, la formación de nubes, las
corrientes oceánicas y la transferencia de calor desde el interior del Sol hasta
su superficie.

RADIACIÓN

La radiación presenta una diferencia fundamental respecto a la conducción y la


convección: las sustancias que intercambian calor no tienen que estar en
contacto, sino que pueden estar separadas por un vacío. La radiación es un
término que se aplica genéricamente a toda clase de fenómenos relacionados
con ondas electromagnéticas. Algunos fenómenos de la radiación pueden
describirse mediante la teoría de ondas, pero la única explicación general
satisfactoria de la radiación electromagnética es la teoría cuántica. En 1905,
Albert Einstein sugirió que la radiación presenta a veces un comportamiento
cuantizado: en el efecto fotoeléctrico, la radiación se comporta como
minúsculos proyectiles llamados fotones y no como ondas. La naturaleza
cuántica de la energía radiante se había postulado antes de la aparición del
artículo de Einstein, y en 1900 el físico alemán Max Planck empleó la teoría
cuántica y el formalismo matemático de la mecánica estadística para derivar
una ley fundamental de la radiación. La expresión matemática de esta ley,
llamada distribución de Planck, relaciona la intensidad de la energía radiante
que emite un cuerpo en una longitud de onda determinada con la temperatura
del cuerpo. Para cada temperatura y cada longitud de onda existe un máximo
de energía radiante. Sólo un cuerpo ideal (cuerpo negro) emite radiación
ajustándose exactamente a la ley de Planck. Los cuerpos reales emiten con
una intensidad algo menor.

La contribución de todas las longitudes de onda a la energía radiante emitida


se denomina poder emisor del cuerpo, y corresponde a la cantidad de energía
emitida por unidad de superficie del cuerpo y por unidad de tiempo. Como
puede demostrarse a partir de la ley de Planck, el poder emisor de una
superficie es proporcional a la cuarta potencia de su temperatura absoluta. El
factor de proporcionalidad se denomina constante de Stefan-Boltzmann en
honor a dos físicos austriacos, Joseph Stefan y Ludwig Boltzmann que, en 1879
y 1884 respectivamente, descubrieron esta proporcionalidad entre el poder
emisor y la temperatura. Según la ley de Planck, todas las sustancias emiten
energía radiante sólo por tener una temperatura superior al cero absoluto.
Cuanto mayor es la temperatura, mayor es la cantidad de energía emitida.
Además de emitir radiación, todas las sustancias son capaces de absorberla.
Por eso, aunque un cubito de hielo emite energía radiante de forma continua,
se funde si se ilumina con una lámpara incandescente porque absorbe una
cantidad de calor mayor de la que emite.

Las superficies opacas pueden absorber o reflejar la radiación incidente.


Generalmente, las superficies mates y rugosas absorben más calor que las
superficies brillantes y pulidas, y las superficies brillantes reflejan más energía
radiante que las superficies mates. Además, las sustancias que absorben
mucha radiación también son buenos emisores; las que reflejan mucha
radiación y absorben poco son malos emisores. Por eso, los utensilios de cocina
suelen tener fondos mates para una buena absorción y paredes pulidas para
una emisión mínima, con lo que maximizan la transferencia total de calor al
contenido de la cazuela.

Algunas sustancias, entre ellas muchos gases y el vidrio, son capaces de


transmitir grandes cantidades de radiación. Se observa experimentalmente
que las propiedades de absorción, reflexión y transmisión de una sustancia
dependen de la longitud de onda de la radiación incidente. El vidrio, por
ejemplo, transmite grandes cantidades de radiación ultravioleta, de baja
longitud de onda, pero es un mal transmisor de los rayos infrarrojos, de alta
longitud de onda. Una consecuencia de la distribución de Planck es que la
longitud de onda a la que un cuerpo emite la cantidad máxima de energía
radiante disminuye con la temperatura. La ley de desplazamiento de Wien,
llamada así en honor al físico alemán Wilhelm Wien, es una expresión
matemática de esta observación, y afirma que la longitud de onda que
corresponde a la máxima energía, multiplicada por la temperatura absoluta del
cuerpo, es igual a una constante, 2.878 micrómetros-Kelvin. Este hecho, junto
con las propiedades de transmisión del vidrio antes mencionadas, explica el
calentamiento de los invernaderos. La energía radiante del Sol, máxima en las
longitudes de onda visibles, se transmite a través del vidrio y entra en el
invernadero. En cambio, la energía emitida por los cuerpos del interior del
invernadero, predominantemente de longitudes de onda mayores,
correspondientes al infrarrojo, no se transmiten al exterior a través del vidrio.
Así, aunque la temperatura del aire en el exterior del invernadero sea baja, la
temperatura que hay dentro es mucho más alta porque se produce una
considerable transferencia de calor neta hacia su interior.

Además de los procesos de transmisión de calor que aumentan o disminuyen


las temperaturas de los cuerpos afectados, la transmisión de calor también
puede producir cambios de fase, como la fusión del hielo o la ebullición del
agua. En ingeniería, los procesos de transferencia de calor suelen diseñarse de
forma que aprovechen estos fenómenos. Por ejemplo, las cápsulas espaciales
que regresan a la atmósfera de la Tierra a velocidades muy altas están dotadas
de un escudo térmico que se funde de forma controlada en un proceso llamado
ablación para impedir un sobrecalentamiento del interior de la cápsula. La
mayoría del calor producido por el rozamiento con la atmósfera se emplea en
fundir el escudo térmico y no en aumentar la temperatura de la cápsula.

Ley de Fourier

Supongamos que por los puntos A y B pasan planos perpendiculares a la


dirección x, que determinan en el sólido las áreas S1 y S2 que poseen
respectivamente, temperatura uniforme (superficies isotermas).

Si la temperatura es función lineal de x, la gradiente de temperatura tendrá el


mismo valor entre los puntos A y B. Llamando δQ a la cantidad de calor
transmitida en un tiempo dτ, en dirección x , por la superficie S, se cumple
que:

δQ = λ . S . dτ . dt/dx

Si hacemos S = 1m2 ; dt = 1ºC ; dx = 1m; y dτ= 1 seg. , resulta δQ = λ =


coeficiente de conductibilidad térmica.

Podemos definir entonces el coeficiente de conductibilidad térmica como la


cantidad de calor que se transmite en un segundo, a través de la unidad de
superficie, entre dos planos paralelos distantes la unidad de longitud y cuando
la diferencia de sus temperaturas es de 1°C.

Unidades del coeficiente de conductibilidad

Si despejamos el valor de λ de la expresión de Fourier tenemos:


En el sistema internacional o SI, el que adopta en nuestro país para las normas
IRAM, denominado SIMELA, el coeficiente de conductibilidad térmica será:

En otros sistemas las unidades de λ, son, por ejemplo en el sistema c.g.s.:

O en el sistema técnico:

Valores del coeficiente de conductibilidad

El valor numérico de λ depende del material del cuerpo.

Veamos algunos valores para buenos y malos conductores, a 0° C.

En los metales, pequeñas cantidades de impurezas pueden modificar


considerablemente el valor de λ. Así por ejemplo, bastan trozos de arsénico en
el cobre para reducir su conductividad térmica hasta cerca de la tercera parte
de la correspondiente al cobre puro. Este proceso se denomina dopado, y se
utiliza en la fabricación de semiconductores que se usan en la industria
electrónica.
En la mayoría de los sólidos homogéneos, el valor de λ es función de la
temperatura según una variación lineal:

λt = λ0 + a . t λ0 = coef. de conductibidad a 0°C.

Para materiales no homogéneos, el coeficiente λ a una temperatura dada es


proporcional a la densidad aparente del material considerado.

Así por ejemplo, la lana de amianto posee los siguientes valores de λ a 0°C:

Flujo Calorífico

La ley de Fourier establece:

δQ = - λ . S . d τ . dt/dx

Se denomina flujo calorífico ϕ (fi) a la relación:

y expresa la cantidad de calor que se transmite en la unidad de tiempo.


Entonces:

La expresión se denomina resistencia térmica


Por lo tanto:

En la expresión del flujo calorífico, se observa que depende de la diferencia de


temperatura, en consecuencia, cuando la diferencia de temperaturas
permanece constante, el flujo también será constante. Esto ocurre en el estado
de régimen estacionario o permanente, pues la distribución de temperaturas es
constante lo que mantiene constante la diferencia de temperaturas.

Por lo contrario, en el estado de régimen térmico variable, la distribución de las


temperaturas varía con el tiempo, y también variará la diferencia de
temperaturas, en consecuencia el flujo será variable.
Biblio

Procesamiento de plásticos. Morton. Jones. Limusa 1999. ISBN 968-18-4434-3

Extrusión de plásticos, principios básicos. Ramos. Editorial Limusa 2002. ISBN


968-18-4504-8

Moldeo por inyección de termoplásticos. Valdés, S. Flores, Y. Fernández, R.


Limusa 2003. ISBN 968-18-5581-7

Bird, R.B, Stewart, W.E, Lightfoot. Fenómenos de transporte. Reverté, 1996.


ISBN 84-291-7050-2

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La ley de Fourier establece que la velocidad de conducción de calor a través de un sólido es proporcional al gradiente de temperatura existente, con un factor de proporcionalidad definido como conductividad térmica. Aplicar esta ley a la transferencia de calor en sólidos requiere teorías matemáticas complejas, especialmente en situaciones de conducción térmica transitoria, donde la distribución de temperaturas varía con el tiempo. Resolver estos problemas matemáticamente permite modelar la eficiencia del flujo de calor en materiales heterogéneos, considerando variaciones en la geometría y temperatura. Esto es esencial para diseñar materiales y sistemas de transferencia térmica eficientes, aplicando los principios matemáticos proporcionados por Fourier .

La transferencia de calor influye directamente en los cambios de fase de los materiales, como la fusión del hielo o la ebullición del agua. En procesos de ingeniería, aprovechar estos cambios de fase es fundamental para el diseño de sistemas térmicos eficientes. Por ejemplo, en el diseño de sistemas de enfriamiento o calefacción, controlar la cantidad de energía transferida para inducir cambios de fase puede optimizar el rendimiento del sistema. En el caso de las cápsulas espaciales, el calor generado por la reentrada atmosférica se utiliza para fundir el escudo térmico mediante ablación, protegiendo los componentes internos. Este uso controlado de energía en los cambios de fase es crucial para aplicaciones como la refrigeración industrial y la seguridad de vehículos espaciales .

La conductividad térmica, que mide la capacidad de un material para conducir calor, varía entre diferentes materiales, afectando directamente su uso en aplicaciones de ingeniería. Materiales como el oro, la plata y el cobre tienen alta conductividad térmica y son ideales para aplicaciones de transferencia de calor, mientras que el vidrio y el amianto, con baja conductividad térmica, se utilizan como aislantes. Las impurezas en los metales, como el arsénico en el cobre, pueden reducir significativamente su conductividad térmica, lo cual se aprovecha en la fabricación de semiconductores. En ingeniería, se necesita conocer la velocidad de conducción del calor para diseñar sistemas eficientes de transferencia térmica, utilizando materiales con propiedades de conductividad térmica adecuadas .

Los mecanismos de transferencia de calor son la conducción, la convección y la radiación. En la conducción, el calor se transmite a través de sólidos, como se observa en el calentamiento del extremo de una varilla metálica. En la convección, se transfiere calor a través del movimiento de fluidos, como el agua caliente que asciende en una olla al calentarla. La radiación transfiere calor a través de ondas electromagnéticas, la cual puede ocurrir en el vacío, como es el caso del calor recibido del Sol. Cada mecanismo puede predominar sobre los demás dependiendo del medio y las condiciones presentes, como la conducción a través de paredes sólidas, la convección en líquidos y gases, y la radiación cuando los cuerpos están separados por un vacío .

La viscosidad, que mide la resistencia de un líquido al flujo, afecta significativamente las características de flujo. Un líquido con alta viscosidad, como el magma viscoso, fluye lentamente, lo cual lleva a la formación de volcanes altos y estrechos debido a la acumulación de magma. Por el contrario, una lava con baja viscosidad fluirá más rápidamente y formará un volcán en escudo, ancho y con pendiente suave. De este modo, la viscosidad no solo determina el comportamiento del flujo en líquidos, sino que también define estructuras geológicas como los volcanes .

El diseño de utensilios de cocina está optimizado para maximizar la transferencia de calor hacia el contenido que se cocina. Esto se logra utilizando fondos mates que absorben bien el calor y paredes pulidas que minimizan su emisión, aumentando la retención de calor dentro del utensilio. Este diseño es crucial para la eficiencia del proceso de cocción, ya que permite una mayor transferencia total de calor hacia el interior del utensilio, mejorando la uniformidad y rapidez del calentamiento del contenido, como se observa en el calentamiento de líquidos dentro de cacerolas .

El dopado, que implica la introducción de impurezas en un material, afecta significativamente sus propiedades térmicas, modificando su conductividad térmica. Por ejemplo, la introducción de impurezas de arsénico en el cobre puede reducir su conductividad térmica, una técnica utilizada en la fabricación de semiconductores. Este cambio en las propiedades térmicas debido al dopado es crucial en la industria electrónica, donde controlar la conductividad térmica y elétrica es esencial para el desarrollo de dispositivos como transistores y otros componentes electrónicos. El dopado permite ajustar las propiedades del material a las necesidades específicas de su aplicación, lo que es fundamental en la innovación y optimización de tecnologías industriales .

La caída de presión a lo largo del tubo capilar en un reómetro capilar está relacionada con el flujo volumétrico del polímero y el esfuerzo cortante a la salida del dado. Para obtener una caracterización precisa de las propiedades reológicas del polímero, se aplica la corrección de Bagley, la cual corrige los efectos de la caída de presión en el pistón y a lo largo del tubo capilar. Este proceso toma en cuenta factores como la viscosidad y la caída de presión a la entrada del capilar. El ajuste preciso de estas relaciones es crucial para determinar características del polímero como hinchamiento, distorsiones del extruido y pérdida de viscosidad con el tiempo .

El estudio del flujo calorífico y la resistencia térmica tiene múltiples aplicaciones prácticas en ingeniería, permitiendo el diseño de sistemas de transferencia de calor eficientes. Por ejemplo, en la fabricación de aislantes térmicos para edificios, se busca maximizar la resistencia térmica para reducir las pérdidas de calor, aumentando así la eficiencia energética. En el diseño de intercambiadores de calor, la comprensión del flujo calorífico permite optimizar el intercambio de calor entre fluidos, esencial para sistemas de climatización y procesos industriales. Además, en aplicaciones especiales como las cápsulas espaciales, se utiliza el principio de ablación, un proceso donde la energía térmica de entrada se utiliza para fundir el escudo térmico, protegiendo así la estructura interna del sobrecalentamiento .

La convección natural ocurre cuando en un líquido o gas existe una diferencia de temperatura que genera un movimiento del fluido. El fluido caliente, menos denso, asciende, mientras el fluido más frío, más denso, desciende, creando una circulación. Este fenómeno es aprovechado en sistemas de calefacción, donde el radiador calienta el aire cercano, que al aumentar de temperatura y disminuir de densidad, asciende. El aire más frío de la habitación se mueve hacia el radiador, asegurando una distribución uniforme del calor. Este principio permite optimizar la eficiencia en sistemas de calefacción al aprovechar las corrientes naturales de convección .

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