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El Mito
Una de las primeras preguntas que surge al encontrarse con la mitología es
el concepto de mito. Si asumimos la definición etimológica de mitología, es decir el
conocimiento o tratado (logos) de los mitos (muthos); entonces qué es el mito.
Alguien dijo acertadamente que cuando se lograra definir el mito, este dejaría de
existir en el mundo de lo sagrado para pasar al mundo de lo profano, de las ideas
y los conceptos.
A pesar de que se ha definido el mito, se le sigue asociando y conectando
con lo sagrado. Ese encabalgamiento entre lo sagrado y lo profano es
precisamente lo indefinible del mito, por su realidad es sumamente complejo.
El mito siempre remite a los orígenes, a los paradigmas o modelos a seguir
por el hombre. El mito es una suerte de compendio o de una suma de
conocimientos que el hombre imita y toma como patrón de vida. Por eso mantiene
su vigencia, porque demuestra al hombre que lo que va a hacer ya tuvo resultados
positivos.
El mito, por norma general, remite a un relato de creación; sin embargo
también presenta hechos prodigiosos realizados por héroes civilizadores. Tales
ejemplos se aprecian claramente en las cosmogonías (mitos de creación).
Prometeo
La tradición dice que Prometeo fue el creador de los hombres, según
Hesíodo (Teogonía) Prometeo es un benefactor de la humanidad. Una primera vez
Prometeo engañó a los dioses a favor de los hombres. Durante un sacrificio en
Mecone tomo los huesos de un buey y los recubrió de grasa, reservando la carne
para el hombre, esta fue la ofrenda a Zeus, quien al tomarla y darse cuenta del
engaño, castigó a la humanidad negándole el fuego. Prometeo ayudó al hombre al
robar semillas de fuego de la rueda del Sol, llevándolas ocultas en un tallo de
férula (otra tradición dice que robó el fuego de la fragua de Hefestos) Zeus castigó
al hombre enviándole a Pandora, quien contenía en una caja todos los males que
azotan a la humanidad. Prometeo fue encadenado en el Cáucaso y lo condenó a
que un águila le devorara el hígado, el cual se regeneraba permanentemente.
Los doce trabajos de Heracles
Heracles (Hércules) fue también un héroe civilizador a quien se le encomendó
la liberación del mundo de ciertos monstruos. Esa encomienda es conocida como
Los doce trabajos de Heracles, los cuales son:
Atrapar al jabalí de Erimanto (Aries).
Capturar al toro de Creta (Tauro).
Domar a las yeguas de Diomedes (Géminis).
Capturar a los bueyes de Geriones (Cáncer).
Matar al león de Nemea (Leo).
Obtener el cinturón de la reina Hipólita (Virgo).
Obtener las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides (Libra).
Matar a la hidra de Lerna (Escorpio).
Matar a las aves del lago Estínfalo (Sagitario).
Capturar a la cierva de Cerinia (Capricornio).
Limpiar los establos de Augías (Acuario).
Capturar al can Cerbero (Piscis).
El mito de creación es recordado cada cierto tiempo, igual que los hechos
prodigiosos y modelos propuestos por el mito; por lo tanto, el mito es el
sustrato que fundamenta al rito que recrea al prodigio.
Por lo antes expuesto, se puede concluir que el mito es una narración de
hechos prodigiosos realizados por dioses o héroes civilizadores; que abarca desde
la creación del mundo hasta dar a la humanidad dones como el fuego o la
agricultura. El mito es el elemento conectivo entre la realidad profana del hombre y
hechos sagrados ocurridos en tiempos remotos, absueltos de la temporalidad
cronológica.
Funciones del mito
El nacimiento de Venus, de Boticceli
Las funciones del mito son múltiples. La función principal es fijar los
modelos o paradigmas a seguir por el colectivo. También fija los ritos de
celebración de los misterios, de lo sagrado, como los Misterios Eleusinos o el
Oráculo de Apolo.
El Oráculo de Apolo
Apolo mató en la isla de Delfos a un dragón llamado Pitón, o Delfine en
algunos casos, el cual guardaba un oráculo de Temis. Pitón se entregó a
desmanes que profanaban el lugar y asolaba a los habitantes de la isla. Apolo
liberó a la isla del monstruo, por ello se instituyeron los Juegos Pitios. Una vez
muerto Pitón, Apolo se apoderó del santuario y consagró un trípode en el cual se
sentaba la pitia para dictar la revelación del oráculo.
Misterios
El mito desvela el misterio, hace partícipe a los celebrantes del contacto
con lo sagrado. Tiene una función de recreación de los tiempos primigenios, y de
los rituales instituidos en tiempos míticos. Recrea la creación del mundo, el origen
de todo, la generación del mundo a partir del caos, la creación ex nihilo.
Lo que comúnmente se alude como misterios, son en realidad las religiones
mistéricas de la antigua Grecia. Los misterios implicaban un desplazamiento de la
conciencia desde lo cotidiano a lo trascendente. Es poco lo que se sabe de las
religiones mistéricas dado que existía una prohibición expresa de revelar lo
acontecido en las celebraciones.
El mito es el vínculo entre lo sagrado y lo profano, es el puente que une a
las dos realidades, a la cotidianidad y al mundo otro. El tránsito de este puente es
la participación de los misterios. El mito pone en contacto este mundo con el
mundo otro, con la otredad. Demuestra que las dos realidades están vecinas y
comparten el mismo espacio. Demuestra que el hombre necesita ese contacto con
lo sagrado para poder vivir. Es necesario percibir una suprarealidad inmanente
que nos toca en el momento menos esperado, y que cuando nos convoca hay que
asistir y hacer las libaciones de rigor.
Fuente: E. Moline