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Raymond y Martha: Asesinos en Serie

Raymond Fernández y Martha Beck formaron una pareja de asesinos seriales que mató a varias mujeres en 1947. Raymond sufrió una lesión cerebral en un accidente que cambió su personalidad. Conoció a Martha a través de un anuncio y empezaron a responder anuncios juntos, seduciendo y robando a mujeres solitarias antes de asesinar a algunas. Finalmente fueron arrestados y condenados por el asesinato de varias víctimas.

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Raymond y Martha: Asesinos en Serie

Raymond Fernández y Martha Beck formaron una pareja de asesinos seriales que mató a varias mujeres en 1947. Raymond sufrió una lesión cerebral en un accidente que cambió su personalidad. Conoció a Martha a través de un anuncio y empezaron a responder anuncios juntos, seduciendo y robando a mujeres solitarias antes de asesinar a algunas. Finalmente fueron arrestados y condenados por el asesinato de varias víctimas.

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Raymond Fernández y Martha Beck

Raymond Fernández y Martha Beck - Pareja Asesina

Los estudios psicológicos realizados para comprender el


pensamiento homicida de los asesinos en serie, han revelado
que este comportamiento psicópata es más frecuente en personas
solitarias, la soledad además les protege de que sus más
cercanos descubran sus comportamientos anómalos y en su
soledad pueden actuar sin levantar sospechas.

Sin embargo en algunos casos el psicópata encuentra una pareja


con la misma predisposición. Este es el caso de Raymond
Fernández y Martha Beck, una pareja de asesinos que en 1947
empezaron una ola de ataques a mujeres que buscaban pareja por
medio de anuncios en el periódico.
Raymond Fernández

Raymond Martínez Fernández nació el 17 de diciembre de 1914 en


Hawaii, de padres españoles. Cuando Raymond tenía 3 años sus
padres se mudaron a Connecticut, Estados Unidos. Entre 1932 y
1945 Fernández vivió en Orgiva, España, lugar donde contrajo
matrimonio con Encarnación Robles y tuvo 4 hijos. Durante la
Segunda Guerra Mundial Raymond se alistó en el ejército y
trabajó en el Servicio de Inteligencia Británica, allí se
destacó por su participación como espía. Según sus superiores,
Raymond era fiel a la causa de los aliados y cumplía bien sus
misiones.

Al terminar la guerra Raymond consiguió pasaje en un barco con


destino a Curaçao, pero durante el viaje una escotilla de
acero le cayó encima de la cabeza fracturando su cráneo y
lastimando su lóbulo frontal. El barco se acopló en diciembre
de 1945, Raymond de inmediato fue llevado al hospital, donde
permaneció hasta marzo de 1946. El accidente afectó la
personalidad de Raymond. Antes era una persona educada y
sociable, pero cuando fue dado de alta del hospital se había
convertido en un hombre distante y temperamental.

En poco tiempo Fernández compró un pasaje hacia Alabama y


cuando el barco estaba en el puerto de Mobile, Raymond robó
grandes cantidades de ropa y accesorios de la tienda del
navío. Por este crimen fue arrestado y al ser interrogado,
Fernández dijo que no sabía porque lo había hecho, su
declaración no le sirvíó para librarse de un año de prisión en
la penitenciaría de Tallahassee, Florida.
Raymond Fernandez recibió un fuerte golpe en la cabeza.
En la cárcel tuvo como compañero de celda un haitiano que lo
introdujo en el mundo de los rituales de magia negra y vudú.
Fernández comenzó a creer que tenía un poder que lo hacía
irresistible a las mujeres.

Cuando fue liberado se mudó a la casa de su hermana en


Brooklyn, Nueva York. Es en la gran manzana donde empezó su
carrera criminal respondiendo avisos del periódico de mujeres
solitarias que buscaban pareja.

Fernández salía y bebía con ellas, después de esto robaba su


dinero y joyas. Por vergüenza la mayoría de víctimas no
informaba a la policía. Raymond estafó a Jane Lucilla
Thompson, una recién divorciada. Ella compró pasajes para los
dos y viajaron en crucero a España, lugar donde Raymond le
mostró paisajes y lugares turísticos, pero todo cambió cuando
visitaron La Línea.

Encarnación Robles seguía siendo la esposa de Raymond y cuando


él la visitó con otra mujer, se produjo una terrible disputa
que continuó hasta el hotel. Esa noche vieron a Fernández
salir corriendo del hotel sin decir nada y por la mañana se
encontró el cuerpo sin vida de Jane, este fue enterrado sin
autopsia, pronto las sospechas hicieron exhumar el cuerpo y
fue descubierto que había muerto envenenada.

Mientras Raymond regresó a Nueva York con un testamento falso


que lo convertía en el propietario del hogar de Jane. Lo
sospechoso era que la madre de Jane aun vivía con ella en el
apartamento del que Raymond, a pesar de todo, se apropió de la
casa y expulsó a la madre de su difunta pareja. Durante dos
años continúo seduciendo, estafando y robando a más mujeres
por medio de los avisos en la sección de “Corazones
Solitarios” de los periódicos.

Martha fue violada por su hermano cuando tenía 13 años. Martha


Beck

Martha nació el 6 de mayo de 1920 en Milton, Florida. Debido a


una problema glandular Martha sufría sobrepesoy llegó a la
pubertad prematuramente. A los 13 años fue violada por su
hermano mayor, y cuando le contó a su madre lo sucedido fue
golpeada y la culpó de ello.

Después de este incidente la madre de Martha espantaba a


cualquier pretendiente con insultos y amenazas. Martha
desarrolló un perverso apetito sexual como consecuencia de las
acciones de su madre y hermano. En el colegio se convirtió en
el blanco de bromas crueles por su peso y tamaño, por lo que
se alejó de sus compañeros recluyéndose en un mundo de romance
y fantasía que alimentaba con novelas y películas del género.

En 1942 Martha se graduó en primer lugar de la escuela de


enfermería en Pensacola, sin embargo, por su tosca apariencia,
no consiguió trabajo como enfermera, aunque sí en una
funeraria preparando los cadáveres femeninos para velorios.
Así Martha aprendió a vivir con los muertos de su trabajo,
quienes no la criticaban ni hacían bromas sobre su aspecto.

En California Martha consiguió un empleo como enfermera en el


hospital del ejército. Por las noches frecuentaba bares y daba
rienda suelta a su promiscuidad sexual teniendo relaciones con
soldados. Así resultó embarazada. Cuando Martha informó sobre
su embarazo al padre, éste intentó suicidarse lanzándose de un
acantilado. Fue incapaz de convencer al padre de que debían
casarse, ante las negativas de éste Martha regresó a Florida
sola y triste.
Inventó una historia convincente para justificar su embarazo.
Mostraba a todos su anillo de bodas y aseguraba haberse casado
en California con un oficial de la marina que pronto
regresaría del Pacífico. El “esposo” de Martha jamás regresó y
ella se las ingenió para recibir un telegrama informándole
sobre su muerte en alta mar.

Todo el pueblo la acompañó en su luto, y en la primavera de


1944 Martha dio a luz a una niña que llamó Willa Dean. Meses
después Martha se involucró románticamente con Alfred Beck, un
chofer de bus con el que se casó después de resultar
embarazada nuevamente.

Tiempo después tuvo un hijo al que llamo Anthony, pero en los


primeros meses de 1945 se divorciaron. Martha adoptó el
apellido de su ex esposo para no sentirse sola, pero al tener
dos hijos, sin esposo, ni ingresos, se sumergió en su mundo
imaginario de romance.

Sorprendentemente esto la ayudo a sobreponer su soledad y


dedicar su energía a su trabajo. Rápidamente consiguió un buen
empleo en un hospital para niños de Pensacola, cumplía sus
tareas con excelentes resultados, esto le valió una promoción
a superintendente de las enfermeras. Pero aun así Martha se
sentía sola, hasta que un día uno de sus compañeros de trabajo
le hizo una broma y le entregó un anuncio del club de los
corazones solitarios.
Macabro Romance
Martha Beck llenó un formulario describiendo su apariencia,
omitiendo el hecho de que tenía dos hijos y pesaba cerca de
115 kilos. Los meses siguientes Martha revisaba todos los días
el buzón de correo, hasta que en el mes de diciembre de 1947
recibe una carta de un empresario español llamado Raymond
Fernández.

En los días siguientes la pareja por correspondencia se


escribía constantemente intercambiando información y fotos,
Martha para no espantar a su posible novio, envió una foto de
todo el personal de enfermería, imagen en el que ella salía
parcialmente escondida. Raymond hizo su movimiento y le pidió
a Martha un mechón de su cabello. Este inusual pedido capturó
aún más el interés de la enfermera que con gusto se lo envió.
Finalmente después de muchas preparaciones y rituales Raymond
viajó en tren a Pensacola, Florida el 28 de diciembre de 1947
para encontrarse con Martha en la estación.

Martha se hacía pasar por la hermana de Raymond frente a las


víctimas.
Martha estaba sorprendida por su suerte al recibir un hombre
tan guapo, después de la estación fueron a su casa. Para
Raymond esto era un trabajo y no le importaba si su víctima
era gorda, flaca, joven o vieja, el único requisito importante
para él era que tuviera bienes o dinero que poder robar. La
pareja tuvo relaciones por varios días, cuando Fernández se
dio cuenta que Martha no tenía dinero se fue diciendo que
debía atender negocios en Nueva York, pero que volvería o
enviaría dinero para volver a juntarse.

Martha por su parte interpretó el mensaje como una propuesta


de matrimonio y de inmediato comenzó a decirlo en el trabajo.
Pero cuando recibió una carta de Raymond despidiéndose, ella
fue despedida por mentirosa. Ante este escenario Martha cobró
el dinero del despidod, hizo sus maletas y junto con sus hijos
abordó un autobús con destino a Nueva York.

El 18 de enero de 1948 Raymond abrió la puerta de su


apartamento para encontrarse con Martha Beck y sus hijos. Lo
que parecía un obstáculo para la carrera asesina de Fernández
pronto se convirtió en un beneficio, debido a que Martha hacía
cualquier cosa que él le pidiese. Sin embargo los hijos de
ella debían irse y el 25 de enero de 1948, Martha dejó sus
hijos en el “Salvation Army”.

Una vez que el apartamento era solamente de los dos, Raymond


le mostró todas las cartas que había escrito a diferentes
mujeres, contándole quien era de verdad y que hacía. Martha
encontró su lugar y se dio cuenta que ella tenía que hacer lo
que su “hombre” le pida. Así esta pareja de estafadores se
dedicaron a ubicar nuevas víctimas para su macabro juego de
amor.

Esther Henne, escapó.Víctimas de su Soledad

El 28 de febrero de 1948, Raymond y Martha viajaron a


Pennsylvania, lugar donde se encontraron con Esther Henne.
Raymond y Esther se casaron en una pequeña ceremonia en
Fairfax, Virginia. De acuerdo con las declaraciones de Esther,
Raymond era un sujeto cortés, pero cuando ella no quiso firmar
su póliza de seguros a su nombre, éste se molestó mucho.

Pronto Henne escuchó rumores sobre las otras mujeres de


Fernández, cuando su coche desapareció, vendido por Raymond,
Esther abandonó el apartamento, perdiendo cientos de dólares,
pero posiblemente salvando la vida.

La pareja nuevamente comenzó a buscar una nueva víctima y


pronto Myrtle Young de Greene, Arkansas se convirtió en su
blanco. El 14 de agosto de 1948, Raymond y Myrtle contrajeron
matrimonio en el condado Cook, Illinois.
Martha actuó como la hermana de Fernández e hizo todo lo
posible para que la pareja no consume su matrimonio, hasta el
punto de dormir con ellos en la misma cama. Cuando Myrtle se
quejó de esto, Raymond le dio una fuerte dosis de drogas que
la indujeron a un profundo sueño. Fernández con la ayuda de
Beck subieron a Myrtle a un autobús con destino a Arkansas,
inconsciente fue bajada del bus por la policía. La mujer
falleció al día siguiente por una sobredosis.

La enfermiza pareja siguió viajando al este, deteniéndose en


pequeños pueblos donde Raymond había hecho contacto con otras
mujeres. Tras robarlas su dinero y posesiones, el siniestro
dúo continúo buscando victimas más opulentas. Pronto el dinero
empezó a escasear y debido a que ninguno de los dos tenía
trabajos reales, presionaron la búsqueda de nuevas presas.

Es así que se toparon con Janet Fey, una viuda de 66 años que
vivía en Albany, Nueva York. Fernández bajo el pseudónimo de
“Charles Martin” estableció una relación por correspondencia
con la viuda y el 30 de diciembre de 1948 Martha y Raymond
llegaron al centro de Albany, y se registraron en un hotel
como el Señor y la Señora Fernández.

Myrtle Young, murió de una sobredosis por las drogas


administradas por la pareja de asesinos.
Al día siguiente, él apareció en la puerta de Janet con un
racimo de flores, la viuda Fey era una mujer muy católica y
tardó varios días en convencerla de que sus intenciones eran
honorables. Cuando el "trabajo· estaba hecho, Fernández
presentó a Martha como su hermana y después de pasear por la
ciudad y almnorzar Fernández le propuso matrimonio, Janet
aceptó. Pronto hicieron planes para mudarse a Long Island y
llegar a un departamento que Martha había alquilado. Durante
la primera semana de enero de 1949, Janet visitó varios bancos
para limpiar sus cuentas, acumulando alrededor de $6,000 en
cheques y efectivo.

Janet Fey, asesinada a martillazos por Martha.El 4 de enero de


1949, Fernández, Beck y Janet Fay condujeron hasta Long
Island, después de cenar Raymond se fue a dormir dejando a las
dos mujeres solas. No se sabe que sucedió entre ellas, pero
así empezó el odio de Martha hacia su "suplente" en la cama.
Esa misma noche Martha entró a la habitación y vio a ambos
desnudos, entró en cólera por celos.

En ese momento Janet comenzó a insultar a Beck y pronto


Fernández le dijo a Martha que calle a la mujer como pueda.
Ante esta situación la pesada mujer dijo que todo se oscureció
y cuando recobró la consciencia vio a Raymond sacudiéndola por
los hombros. Le dijo que había usadoo un martillo para golpear
a Janet en la cabeza. La pareja uso una bufanda para evitar
que el suelo se manchara con sangre y limpiaron la habitación
para eliminar pruebas. Al día siguiente compraron un baúl de
madera, donde ocultaron el cadáver, Raymond lo llevó a la casa
de su hermana y la convenció para que lo guarde en su sótano
por unos días. Una semana después Fernández se llevó el baúl y
lo enterró en el patio de una casa que había alquilado.
Durante la semana siguiente Raymond y Martha cobraron los
cheques de Janet y escribieron a su familia diciendo que todo
estaba bien, y que pronto sería la señora “Martin”. En el
apuro, la pareja cometió un grave error, Janet no sabía usar
una maquina de escribir, mucho menos tenía una. Cuando la
familia de Fey recibió la carta notificaron a la policía de
inmediato, sin embargo la pareja ya había escapado.

En este tiempo la pareja viajó al oeste, a Grand Rapids,


Michigan, el hogar de su siguiente víctima. Una joven viuda
llamada Delphine Downing de 41 años de edad que tenía una hija
de 2 años, Rainelle. Delphine también conocía a Raymond como
“Charles Martin”. A finales de enero se conocieron en el
Centro Byron, Dhelpine estaba sorprendida de conocer Fernández
y no le importó mucho que este trajera a su “hermana”. La
viuda veía a Raymond como un buen pretendiente, debido a sus
buenos modales y excelente trato con su hija. Antes de acabar
el mes, estaban teniendo relaciones.
Pero la felicidad de Delphine no duró mucho, una mañana entró
al baño y vio a Raymond sin su peluca y también la horrible
cicatriz en su cabeza, pronto la mujer histérica lo acusó de
fraude. Fernández trató de calmarla con su encanto, cuando eso
no funcionó Martha le recomendó unas pastillas para dormir.
Una vez que Delphine estaba dormida, Rainelle comenzó a llorar
mucho, Beck desesperada agarró la niña por el cuello y la
estranguló hasta que se desmayo.

Los moretones en el cuello de la niña molestaron a Raymond


porque sabía que cuando Delphine la viera llamaría a la
policía. Con pocas opciones, Fernández buscó la pistola del
difunto esposo y tras enrollar con un trapo el cañón la
disparó en la cabeza, matándola instantáneamente.
Posteriormente Raymond y Beck envolvieron a Delphine en una
sabana y la llevaron al sótano, Fernández cavó una profunda
tumba y después de depositar el cuerpo la cubrió con cemento.

El horror no termino en la tumba de Delphine, la magullada


niña de dos años lloraba y no comía. Sin saber que hacer para
calmarla Raymond le dijo a Martha que se encargue de la niña.
Beck se negó al principio, pero ella ya era un cómplice de
varios asesinatos y fraudes. El poder de Fernández sobre
Martha era tan fuerte que la mujer llenó con agua una bañera
de metal en el sótano y ahogó a la niña.
Baúl enterrado en el cual ocultaron el cadáver de Janet Fey.
Al poco tiempo Raymond cavaba una tumba más pequeña a lado de
Delphine. En los días siguientes la pareja cobró todos los
cheques que encontraron de Delphine y saquearon la casa de
todos los objetos de valor que encontraron. Finalmente con
todo preparado para la huída la pareja optó por ir al cine. A
la mañana siguiente cuando estaban a punto de salir, Raymond
atendió la puerta y se encontró con dos serios policías.
Gracias a vecinos preocupados el terrible dúo fue arrestado el
28 de febrero de 1949.

Casa donde Raymond y Martha asesinaron a Delphine y su hija de


dos años, Rainelle.Un Final poco Romántico

Una vez que la pareja estaba bajo custodia policial, fueron


llevados al condado de Kent, donde se les interrogó. El dúo ya
estaba resignado ante su inminente final y no solicitaron un
abogado. Fernández admitió que no era un simple asesino,
relató a la policía una historia de sexo y decepciones. El
abogado de Distrito Roger O' McMahon les aseguró que si
cooperaban no serían entregados a la policía de Nueva York.
Esto fue un alivio para la pareja puesto que no había pena de
muerte en Michigan. Al día siguiente el caso de los asesinos
de corazones solitarios estaba en los diarios de toda la
nación.

La presión de los tabloides neoyorquinos crecía rápidamente y


muchas personas demandaban la muerte de la pareja por el
asesinato de una niña. Mientras el Gobernador de Nueva York,
Thomas Dewey hizo un trato con el estado de Michigan, que
consistía en usar los cargos por el asesinato de los Downing
en un juicio en Nueva York, para hacer justicia por la muerte
de Janet Fay. Durante la ola de calor que azotó la nación ese
verano el juicio de Martha Beck y Raymond Fernández se llevó a
cabo el 28 de junio de 1949. La sangrienta pareja fue
representada por un solo abogado, Herbert E. Rosenberg, aunque
esto era una violación ética fue permitido dada las
circunstancias del caso.

En el juicio se mostraron fuertes evidencias sobre los


asesinatos, también asistieron amigos y familiares de las
víctimas, en especial de parte de Janet Fay. Fernández, frente
a la corte aceptó toda la culpa de sus crímenes a cambio del
bienestar de Martha. El 22 de agosto de 1949, el juez
Ferdinand Pecora sentenció a la pareja a morir en la silla
eléctrica el 10 de octubre del mismo año.

Al cabo de una hora la pareja estaba en camino a la prisión de


Sing Sing, cerca del río Hudson. En la cárcel Martha hizo una
lista de visitantes permitidos, la que incluía a su ex esposo
Alfred Beck, su hermano y 3 hermanas, también añadió a su hijo
Anthony de 4 años y a Willa Dean de 5 años de edad. No los
había visto desde que los abandonó en las oficinas del
“Salvation Army”. Por su parte Fernández le escribió una carta
a su esposa Encarnación Robles, quien le respondió deseándole
lo mejor. Raymond y Martha se reconciliaron por medio de
cartas en prisión.

Después de varias apelaciones la fecha de ejecución se


prolongó hasta el 8 de marzo de 1951. Martha Beck se convirtió
en la sexta mujer en ser ejecutada en el estado de Nueva York
durante el siglo XX. La última comida de Martha consistió en
pollo frito, sin alas, patatas a la francesa y una ensalada de
lechuga y tomate. Fernández ordenó una tortilla con cebolla,
patatas fritas, chocolate y un habano cubano. Finalmente
Martha le envió a Raymond una carta profesándole su amor, ante
esto él respondió que estaba listo para morir y que era la
mejor carta que había recibido.

A las 11 de la noche, Raymond Martínez Fernández fue ejecutado


en la silla eléctrica, sus últimas palabras fue un alarido que
declaraba su amor por Martha. Cuando fue el turno de Beck,
ella tuvo problemas para acomodarse en la silla, aunque no
dijo sus últimas palabras, en silencio su boca dijo la frase
“adiós”. A las 11:24 pm Martha Beck Seabrook falleció,
terminando con aquella macabra historia de amor.

Miyuki Ishikawa - La Matrona Asesina

Miyuki Ishikawara era un matrona que dejó morir


aproximadamente a entre 85 y 169 recién nacidos.
Convirtiéndose en la mayor asesina en serie de toda la
historia de Japón.Miyuki Ishikawa - La Matrona Asesina

En la década de los 40, Miyuki Ishikawa trabajaba como


directora de la Maternidad del hospital Kotobuki en Tokyo,
Japón. El número de bebés aumentaba en el hospital, y la
ausencia de servicios sociales y la escasez de ingresos de los
padres de los bebes, forzó a la partera a hacer lo
inimaginable. La demencial presión que Miyuki sentía la llevó
a dejar morir centenares de infantes recién nacidos, creyendo
que así les evitaría una vida de angustia.

Nace una asesina

Miyuki nació en 1897, en el pueblo de Kunitmi, dentro del


distrito de Miyazaki. Realizó sus estudios superiores en la
Universidad de Tokyo y tras graduarse entabló una relación con
Takeshi Ishikawa, posteriormente contrajeron nupcias, pero su
matrimonio no produjo hijos.

Para ayudar en su hogar, Miyuki consiguió un empleo como


directora en el ala de maternidad del hospital Kotobuki, lugar
donde trabajaba asistiendo partos. En aquel tiempo Japón no
reconocía licenciatura sobre esta práctica.

Durante su trabajo Miyuki también revisaba los reportes hechos


sobre los padres y sus antecedentes, así descubrió que muchos
de ellos eran pobres y no tenían los ingresos suficientes para
mantener una familia sin sufrir necesidades económicas. Ante
esta situación la partera Ishikawa, buscó la ayuda de
organizaciones de caridad y servicios sociales, pero al no
recibir respuesta positiva, Miyuki se encontraba en un serio
dilema moral, su desesperación aumentaba en la medida que la
lista de futuras madres crecía. Frente a este percance la
comadrona Ishikawa halló una solución escalofriante, y pronto
los bebés comenzaron a nacer muertos.
La Matrona infanticida

El número exacto de víctimas es desconocido, pero los casos


confirmados indican que Miyuki asesinó por lo menos 103 recién
nacidos. Su modus operandi era negar el cuidado a los recién
nacidos hasta que estos morían de hambre y sed o agotados por
los continuos llantos que les debilitaban y acababan muriendo
sofocados.

Esta repugnante práctica hizo que todas las matronas de la


maternidad del hospital Kotobuki presentaran su renuncia de
inmediato. Mientras Ishikawa comenzó con su ola de
infanticidios; una vez que el bebé nacía ella los abandonaba y
por ende perecían ante la falta de cuidados.

Sin embargo Miyuki no se detuvo y pronto comenzó un negocio de


muerte con su esposo Takeshi, convenciendo a los padres de
pagar alrededor de 4000 yenes, cantidad que no se comparaba a
los gastos que representaría mantener a estos niños “no
deseados”. A cambio ella les libraría de la carga de forma
permanente.

Para el correcto funcionamiento de su macabro plan tenían de


cómplice al doctor Shiro Nakayama, cuya labor era falsificar
los certificados de defunción con ayuda de su asistente Kishi
Masako de 25 años. Para cubrir sus acciones los criminales
dieron sobornos en las oficinas del barrio de Shinjuku.

Otros casos de Infanticidas

Casos similares a este azotaron la región de Japón desde 1930,


cuando se acusó a los pobladores de Itabashi por asesinar a 41
niños. Mientras que en 1933 Hatsutaro Kawamata fue arrestado
bajo cargos de homicidio de 25 niños.

El gobierno japonés tenía conocimiento de esta crisis, pero no


hacía nada al respecto debido a que los recién nacidos no
tenían derechos. Es así que los casos de infanticidio sólo
eran vistos como una situación donde el bebé recibió una
herida que lo mataba, esto es de acuerdo al código criminal de
Japón desde 1907.
Detención y encarcelamiento

La carrera criminal de la matrona asesina terminó el 12 de


enero de 1948, cuando 2 oficiales del departamento de policía
de Waseda investigaron la casa de Nagasaki Ryutaro, persona
que trabajaba para una funeraria. Cerca de la vivienda de
Ryutaro se encontraron 5 sospechosas cajas de madera, tras
interrogar al hombre de 54 años sobre las cajas, este reveló
que provenían de la maternidad del hospital Kotobuki y su
trabajo era llevarlas al crematorio. Los oficiales arrestaron
Ryutaro, una vez en la estación de policía el hombre confesó
que había hecho lo mismo con 30 cajas y por cada bebé recibía
la suma de 500 yenes.

Tras realizar las autopsias en los infantes descubrieron que


no habían fallecido por causas naturales. Los bebés no tenían
comida en sus estómagos, también sus pulmones mostraban
síntomas de neumonía y sus cuerpos estaban desnutridos. Los
investigadores concluyeron que la muerte de los infantes había
sido intencional.

La imposibilidad de abortar hicieron aflorar casos similares


en Japón durante los años 40.
Los oficiales arrestaron a la pareja el 15 de enero de 1948.
Durante el interrogatorio se descubrió que Miyuki no les daba
de beber leche, lo cual irritaba a los infantes y por su
llanto constante morían sofocados o por hambruna.

En el juicio Miyuki defendió sus acciones diciendo que los


culpables eran los padres por irresponsables.
Sorprendentemente la opinión pública estaba de acuerdo con la
declaración de la matrona asesina, aunque fue criticada
duramente por la novelista Yuriko Miyamoto, quien sostenía que
tales actos son un tipo de discriminación.

Yuriko Miyamoto fue una de las novelistas que más duramente


criticaron los asesinatos de Miyuki. Por desgracia el vacío
legal que existía en Japón no permitió que la asesina fuera
enjuiciada por asesinato. Por la omisión de ayuda se la
sentenció a tan sólo 8 años, de los cuales cumplió 4. Cuna de
muertos

Después de que Miyuki y sus cómplices fueron ajusticiados, la


policía continuó investigando y pronto descubrieron 40 cuerpos
esparcidos en el barrio de Shinjuku. También encontraron 30
cuerpos más en un templo, el estado de descomposición y la
cantidad de restos que había, dificultaron la determinación
del total de víctimas. Hasta el día de hoy se desconoce el
número de muertos a manos de la partera infanticida. Las
autoridades clasificaron sus actos como crímenes de omisión,
ley que justificaba las acciones de Miyuki.

Por esta razón ella fue sentenciada a sólo 8 años de prisión,


mientras que Takeshi, el doctor Nakayama y su asistente Kishi
Masako recibieron 4 años de encarcelamiento por ayudar en los
asesinatos. En 1952 la pareja apeló a sus sentencias y la
corte superior de Tokyo revocó su tiempo en prisión por la
mitad de la sentencia oficial.

Este incidente permitió que el gobierno japonés considere


legalizar el aborto, debido al número de infantes no deseados
que nacían en Japón. El 13 de julio de 1948 se creó la “Ley de
protección contra del cuerpo de la madre”, norma que
estableció en primera instancia el “Sistema Nacional de
exámenes para matronas”.

Un año más tarde, el 24 de junio de 1949, la ley de abortos


por razones económicas fue legalizada bajo la supervisión de
la “Ley de protección contra el cuerpo de la madre”. Queda
claro que las atrocidades cometidas por la matrona asesina
trajeron un balance en el sistema de leyes y regulaciones
japonesas.

La sentencia de ocho años de cárcel reducida a cuatro fue


ridícula, se estima que Miyuki dejó morir a entre 85 y 169
recién nacidos, aunque la cifra oficial es de 103, esto la
convierte en la asesina en serie con mayor número de víctimas
de Japón. Miyuki prácticamente quedó sin castigo gracias al
vacío legal que existía en Japón, que no consideraba el
abandono de un recien nacido como asesinato, únicamente la
muerte directa estaba penada.

Dorancel Vargas Gómez - El Comegente

Dorancel Vargas el comegente.El comegente de los Andes

En la década del 90, Venezuela se estremeció ante la presencia


de un demente que se comía a sus víctimas. Rápidamente
popularizado por la prensa, ya que era el primer asesino
serial de la nación, Dorancel Vargas Gómez, que pasó de un
simple vagabundo a convertirse en un monstruo, es conocido
hasta el día de hoy como “el comegente” o “el Hannibal Lecter
de los Andes”. Cabe resaltar que debido a un error tipográfico
de la prensa su nombre fue cambiado a Dorángel.

Considerar a Dorancel como el primer asesino en serie de


Venezuela es cuando menos absurdo, en el pasado año 2009 se
produjeron 16.094 homicidios en Venezuela, 2.897 en Caracas,
la que se considera la capital del asesinato del mundo. Según
estas cifras mueren asesinadas dos personas a la hora.
Probablemente amparados en estas alarmantes cifras existan
otros asesinos en serie que gracias a la ineficacia de las
fuerzas policiales puedan asesinar sin ser descubiertos.

Naturaleza caníbal

Dorancel Vargas Gómez nació en la región de Caño Zancudo del


estado de Mérida, Venezuela, el 14 de mayo de 1957,
proveniente de una familia dedicada a la agricultura. Los
escasos recursos económicos de su hogar lo obligaron a dejar
los estudios cuando cursaba los últimos años de la escuela
primaria. A raíz de esto, cambió sus actividades de granjero
por la vida de ladrón. Durante ese tiempo fue encarcelado por
delitos menores como robo de gallinas y ganado. Sin embargo su
primera detención de gravedad no fue hasta años después.
En 1995 fue arrestado gracias a la denuncia de Antonio López
Guerrero, un amigo de Cruz Baltazar Moreno, quien sirvió de
almuerzo a Vargas, y de quien solo sobraron sus pies y manos.
Tras ser detenido, Vargas fue internado en el Instituto de
Rehabilitación Psiquiátrica de Peribeca. Después de 2 años de
tratamiento fue liberado una vez que la evaluación psicológica
confirmó que no era una amenaza. No obstante Dorancel no
recibió ningún tratamiento para su enfermedad mental, y su
familia no pudo prestarle el apoyo necesario. Así el comegente
huyó de su casa para visitar a la persona que lo denunció,
Antonio López, después de comérselo se trasladó a la ciudad de
San Cristóbal en el estado de Táchira, donde aparentemente
llevó una vida normal como vagabundo.
Al vivir en las calles mendigando, la policía pronto perdió su
rastro, y Dorancel pasaba sus días merodeando por los márgenes
del río Torbes, también en las cercanías del parque 12 de
Febrero, con su compañero de celda Manuel.

Al parecer el comegente construyó una rústica casa en un


rancho abandonado, lugar donde se dedicó a sazonar a sus
víctimas, aunque prefería dormir en un estrecho túnel bajo el
puente Libertador. Es en este sector donde Dorancel hace
amistad con los pueblerinos del área. Su siguiente víctima fue
Manuel, su amigo y compañero de la cárcel, a quien cocinó en
deliciosas empanadas, de acuerdo al testimonio de las personas
que lo comieron sin saberlo. Cuando los oficiales le
preguntaron por qué lo mató, Dorancel respondió: “como era tan
buena persona seguro tenía que estar bien sabroso”. A partir
de noviembre de 1998 el “Hannibal Lecter de los Andes” comenzó
a matar personas cada semana.

Cazar y comer

Dorancel permanecía cerca de la orilla del rio Torbes, donde


cazaba obreros y deportistas que habitaban o trabajaban en el
sector. Cuando sus víctimas estaban desprevenidas, el
comegente los atacaba con un tubo metálico de más de un metro
de largo.
Pudo haber asesinado y comido al menos 40 personas.
Dorancel proseguía a descuartizarlos bajo el puente
Libertador, guardaba las partes que él se comía y tiraba las
manos, pies y cabezas en el monte camino a la granja
abandonada donde los cocinaba. Los familiares de las víctimas
pronto fueron a la policía para denunciar a los desaparecidos,
pero los oficiales no pudieron hallar relación entre las
víctimas, excepto que muchos de ellos eran hombres adultos.

Debido a su pobreza, el comegente no contaba con una nevera


para guardar la carne por lo que mataba a 2 personas por
semana para no padecer hambre. Pronto la policía local fue
asediada con reportes y denuncias de familiares y amigos de
los desaparecidos. Los oficiales comenzaron a sospechar de los
indigentes del sector. Cuando descubrieron la presencia de
Dorancel en la región próxima, este se convirtió en el
principal sospechoso por sus antecedentes penales y mentales.
El 12 de febrero de 1999, un miembro de la Defensa Civil
atendió una llamada de emergencia hecha por dos jóvenes que
decían haber encontrado ollas con restos humanos en el parque
12 de Febrero. Los oficiales acudieron rápidamente al sector y
hallaron restos de manos, pies y cabezas, acrecentando la
lista de muertos con 6 cadáveres más. Debido al estado de
descomposición los miembros fueron trasladados de inmediato a
la morgue del cementerio Municipal: “El Vigía” del estado de
Mérida. Los investigadores especulaban teorías sobre los
cuerpos, creyendo al principio que habían sido liquidados por
ajustes de cuentas entre narcotraficantes. También se pensaba
que era el ritual de alguna secta satánica. Finalmente los
datos se unieron a los reportes de personas desaparecidas
desde noviembre de 1998 y pronto se dieron cuenta de que
estaban tratando con un asesino en serie, el primero de
Venezuela.
La policía empezó a rastrear las cercanías del puente en busca
de más cuerpos y así se tropezaron con el rancho de un
demente. Tras investigarlo descubrieron varios objetos, ropas,
libros, cuadernos y documentos cuyo origen el dueño de la
granja no pudo justificar. Cuando revisaron la cocina de la
pequeña choza, encontraron en los recipientes carne y vísceras
de personas preparadas para el consumo, además se tropezaron
con 3 cabezas humanas, también varias manos y pies. Su
propietario, Dorancel Vargas Gómez, fue arrestado y escoltado
por el Cuerpo Técnico de la Policía Judicial y la Policía
Montada, quienes lo trasladaron a la comisaría más cercana
donde fue interrogado. Para sorpresa del sargento Gumersindo
Chacón, el comegente narró sin remordimiento todas sus
fechorías.
Cocinando personas

En la comisaría Dorancel Vargas, de 42 años, confesó que tras


vivir bajo el puente por 11 años, se alimentó de personas que
descuartizaba para después cocinarlas en rústicas ollas. “El
Hannibal Lecter de los Andes” aseguró haberse comido a 10
personas en un periodo de 2 años, sin embargo la lista de
personas desaparecidas y los restos encontrados sugieren que
el número puede ascender hasta 40 víctimas. Gracias a la
evaluación psiquiátrica realizada, se descubrió que este
asesino en serie llevó a cabo sus atroces actos debido a su
enfermedad mental. Demostró tener preferencias para sus
víctimas los cuales eran hombres entre 30 y 40 años, pero
jamás comía niños y mujeres.

Durante la declaración de sus actividades a la policía, el


comegente dio todos los detalles de su modus operandi. Tras
dejar inconscientes a sus víctimas Dorancel les cortaba la
cabeza, pies, manos y genitales externos, pero también dijo:
Punte bajo el que actuaba y se encontraron algunos restos de
sus víctimas.
“Cuando más apuraba el hambre hacía una sopita con ellos”.

El comegente afirmó que le gustaba más alimentarse de hombres


diciendo: “estos son más sabrosos, saben recio como cochino
salado, como jamón, da gusto comer un buen macho, las mujeres
son dulces, es como comer flores y te dejan el estomago flojo,
como si no hubieses comido”. Estupefactos, los oficiales
continuaron escuchando el testimonio del caníbal, quien
explicó que los hombres delgados tenían mejor sabor que las
mujeres y que lo más delicioso se encontraba en la zona del
vientre, carne que cocinaba con hierbas exóticas. El demente
caníbal dijo que con la lengua puede hacer un guisado muy
bueno y que los ojos son buenos ingredientes para hacer una
sopa. El escritor Sinar Alvarado descubrió que Dorancel era
atormentado por lo que él llamaba espíritus que no lo dejan
dormir e incluso vienen a molestarlo.
Cuando los oficiales le preguntaron por qué se comió a la
gente, Dorancel respondió: “No me arrepiento de nada, como
dice la iglesia, yo compartí mi pan con el prójimo y muchos me
alabaron por el relleno de mis empanadas. Por necesidad me he
metido en esta vaina. No me arrepiento, al contrario, me
alegro porque me gusta la carne. Lo único que no me da apetito
son las cabezas, manos y pies de los seres humanos, pero me
los comía en una sopita cuando me daba hambre”. Pronto la
prensa hizo un espectáculo sobre el comegente, es así que
Sinar Alvarado escribió un libro sobre la vida del asesino:
“Retrato de un caníbal”. En el 2004 se entrevistó con el
comegente, éste le preguntó: “¿Usted ha comido peras?, es
igual, claro que como gente, cualquiera puede hacerlo, pero
hay que lavarla bien y condimentarla bastante para evitar el
contagio de enfermedades… y sólo me como las partes con
músculos, particularmente los muslos y las pantorrillas”.

Finalmente los habitantes del sector exigieron a la comisaría


que trasladen al comegente a San Cristóbal, la capital del
estado. Pero los convictos de la cárcel de Santa Ana
protestaron tano como los enfermos mentales del Centro de
Rehabilitación Mental de Peribeca -quienes no estaban tan
dementes para querer compartir el espacio con un caníbal.

Hoy en día Dorancel Vargas Gómez permanece encerrado en una


celda de la Dirección de Seguridad y Orden Público del Estado
de Táchira, donde pasa los días fumando e imaginándose
suculentas recetas. El autor de la novela ganó el Premio de
Periodismo de Investigación en el 2005, por su reportaje para
la revista “El Gatopardo”. La policía teme que aparezcan
imitadores del comegente, y están atentos a crímenes de la
misma índole.

Bruno Ludke

Bruno Lüdke - El bruto

Bruno Lüdke nació el 03 de abril de 1908 en Köpenick un pueblo


cerca de Berlín. Era el cuarto hijo de de Otto y Emma Lüdke en
total fueron seis hermanos. Bruno Lüdke recibió un traumatismo
craneal que limitó sus facultades mentales siendo un niño.

Bruno ingresó a la escuela pública de Köpenick en 1914, cinco


años después los profesores de Lüdke se percataron de las
dificultades de aprendizaje que Bruno presentaba, razón por la
que fue enviado a una escuela para jóvenes con problemas de
aprendizaje. Sin embargo en 1922 el adolescente se retiró de
clases para trabajar en la lavandería de su familia. Tras el
fallecimiento de su padre a causa de un cáncer a la garganta
en 1937, Bruno se vio obligado a encargarse del trabajo pesado
del negocio familiar. Es a partir de 1938 que el joven Lüdke
comienza a tener problemas con la policía local, varias
personas se quejaron del maltrato de Bruno hacia el caballo
que jalaba la carreta de la lavandería. Al parecer Lüdke
azotaba al animal con mucha fuerza.

Antes de proseguir con la detención de Lüdke, la policía lo


sometió a varios exámenes médicos para ver si aun podía
manejar su carreta. Aunque Bruno era un fumador empedernido
los resultados de las pruebas demostraron que era saludable
físicamente, pero su capacidad mental era limitada. Carecía de
una correcta habilidad para ubicarse en el espacio y tiempo,
tampoco era capaz de calcular, escribir o hacer simples
ejercicios mentales, pero si podía manejar su carreta sin
riesgo alguno.
Por su buena naturaleza y poca inteligencia Bruno era conocido
como “el tonto bueno”, los niños del pueblo solían molestarlo
por lo que el gigante les tenía miedo. En enero de 1939 la ley
de “prevención y posteridad sobre enfermos mentales” obligaba
a Lüdke ser esterilizado, evento que se llevo a cabo el 22 de
mayo de 1940 en un hospital de Berlín.

La policía local de Köpenick tenía un archivo de los atracos


de Lüdke, que en la mayoría eran simples robos y venta de
madera, crímenes que realizaba con la misma carreta que
trabajaba. Motivos como estos hacían que Bruno pasara semanas
o meses en la prisión de la comisaria, sin embargo la policía
no consideraba a Lüdke como un criminal o amenaza, era visto
como alguien enfermo cuyos actos se debían a su limitada
inteligencia. Un incidente similar sucedió el 16 de febrero de
1940, cuando Bruno al café Fuchs en Köpenick y trato de vender
un pato muerto a un visitante, pronto un oficial de policía
que no era de la zona, arrestó a Lüdke y confiscó el pato. En
la estación de policía descubrieron que Bruno robó el animal a
un granjero, por este crimen el gigante pasó 5 semanas
encerrado pero no fue juzgado debido a la clausula 51, ley que
protegía a los enfermos mentales.
Pesadilla en Köpenick

El viernes 29 de enero de 1943, unos niños que jugaban al


escondite encontraron el cadáver de Frieda Rössener, una viuda
de 59 años que había sido estrangulada y violada
posteriormente, su cartera también fue robada. Pronto la
policía local de Köpenick envió un reporte a Berlín y se formó
un grupo de tres detectives para encargarse del homicidio. El
trió estaba comprendido por el criminólogo Heinz Franz y los
investigadores Jachode y Mahnke quienes el mismo día llegaron
a la escena del crimen y tras hacer preguntas a los locales
descubrieron que un hombre con retraso mental y ropas de
obrero merodeaba por el lugar con frecuencia. Los oficiales de
Berlín pronto comprendieron que se trataba de Bruno Lüdke, el
gigante bonachón del pueblo a quien la gente apodaba tonto o
bruto. El detective Franz arrestó a Bruno cuando se dio cuenta
que tenía manchas de sangre en su ropa, al preguntarle sobre
esto, el gigante dijo que era de una gallina. El investigador
recordó que en la escena del crimen había plumas de dicho
animal y pronto arrestó a Bruno el 18 de marzo de 1943.
Después de ser detenido solo Franz interrogó a Lüdke, al poco
tiempo se dio cuenta que las respuestas de Lüdke servirían
para que el criminólogo pueda continuar con la investigación a
su manera. En el interrogatorio declaró:
-Yo había agarrado el pollo, lo reconozco. La vieja estaba
sentada en el tronco de un árbol y yo me acerqué.
-¿Y tú que le dijiste? -preguntó el comisario.
-Pues, eso, que si quería… pero ella dijo que no.
-¿Y tú qué hiciste?
-La agarré por el cuello.

En la medida que la investigación progresaba, Franz descubrió


que si se acercaba a Bruno de una manera amable, el gigante le
daría toda la información que sus preguntas revelen. Pronto
las investigaciones de Franz descubrieron que Lüdke era el
responsable de estrangular y violar a 51 mujeres en un periodo
de quince años. Durante el largo periodo que le interrogaron
aparecieron los nombres de algunas víctimas como Käthe Mundt,
Bertha Schulz y la familia Umann. Esta nueva información
sorprendió a Franz debido a que ninguno de los lugareños
señalaba a Bruno como el asesino y no había reportes de
algunas de las muertes. De inmediato el criminólogo investigó
los casos de estas víctimas.

Debido a su limitada inteligencia pudo ser manipulado. La


verdad de estos crímenes cambió cuando se leyeron los
registros policiales de Berlín en los que se descubrió que
Heinz Franz ya sabía de los asesinatos de Mundt, Schulz y los
Umann. Bruno posiblemente solamente “confesaba” lo que el
detective quería escuchar y cuando se mencionaba otra víctima
Lüdke “recordaba” haberla asesinado también, como sucedió en
el interrogatorio de la familia Umann, donde Bruno no dijo
nada sobre la señora Gutermann quien había sido asesinada dos
días antes que Lüdke matase a todos los Umann. Meses más tarde
cuando Franz le preguntaba al asesino sobre la señora
Gutermann, el gigante “recordó” haberla matado, sin embargo no
podía dar información correcta de donde lo había hecho.

En ocasiones Lüdke afirmaba haber matado en Munich, Hamburgo y


Berlín, pero cuando era llevado a los estados donde había
asesinado, era obvio que el hombre no sabía dónde estaba.

El subterfugio de Franz y Lüdke

Bruno Lüdke era una persona con inteligencia limitada, pero no


era el tonto que todos creían. Al parecer en el transcurso de
las preguntas se formó un vínculo entre los dos hombres.
Mientras el asesino estaba contento por ser el centro de
atención, todos querían hacerle preguntas y tomarle fotos,
además tenía el apoyo de su “amigo” el detective Heinz Franz,
la persona que se aseguraba que Lüdke coma tres veces al día y
no le falten cigarrillos. Franz en cambio era un hombre
ambicioso que veía a Bruno como el medio para crecer en su
carrera policiaca, arreglando las confesiones de Bruno y hacer
entender en su reporte que “el tonto gigante” era el asesino
de varios crímenes sin resolver.

Lüdke teniendo todo a su favor se sentía protegido por la


clausula 51, ley que decía que una persona con deficiencias
mentales no era responsable de sus actos y por esto no podía
ser enjuiciado. Pronto se volvió claro que Lüdke no le dijo a
Franz sobre los asesinatos, fue el mismo detective que le dijo
sobre las víctimas y como fueron ejecutadas. En el reporte
final de los homicidios el detective Franz hizo que las
confesiones de Bruno concuerden con el resto de asesinatos de
Alemania y así “resolverlos”.
Un asesino forjado

Cuando el informe de los asesinatos cometidos por Lüdke llego


al escritorio de Himmler el director de la S.S. en ese
entonces, ordenó investigar profundamente el caso porque era
imposible que una persona pueda cometer tales atrocidades
durante el mandato del Tercer Reich. Además de esto la
población alemana despertaría ante un régimen que se preparó
para la guerra y no para gobernar.

No le tomó mucho a Himmler darse cuenta que “el tonto gigante”


estaba respondiendo por crímenes que era posible que nio
hubiera cometido. Finalmente para apaciguar a la prensa y a
las otras agencias policiacas llevaron a Bruno de “paseo” y
visitaron varias escenas donde el gigante señalaba y decía
donde había asesinado a la víctima, también reveló información
que sólo la policía sabía, nunca había sido publicada por la
prensa y que le relacionaba con los asesinatos.

En una de las reconstrucciones de los hechos y, mientras era


trasladado en automóvil por el crimen que había cometido, se
adentraron en el bosque de Köpenich cuando, de pronto, Bruno
dijo: "los señores se han pasado de sitio". El conductor dio
marcha atrás, los oficiales le quitaron las esposas a Bruno y
le pidieron que indicara el lugar donde habían ocurrido los
hechos. Sin dudarlo un instante, "El Bruto" caminó entre los
árboles y señaló un lugar. Después, dijo: "Aquí la encontré,
aquí la golpeé, aquí la estrangulé, aquí la violé".

Bruno Lüdke no pudo ser enjuiciado por estrangular y violar a


sus víctimas sin embargo fue usado como conejillo de indias en
varias instituciones mentales y hospitales. Como castigo fue
castrado y ejecutado por inyección letal en una prisión
policial de Viena. La ejecución fue mantenida en secreto de
las autoridades nazi para evitar el escrutinio jurídico de
abogados y que así no descubran la verdad, que las confesiones
de Lüdke eran falsas.

Hasta el día de hoy se le atribuyen más de 50 víctimas a Bruno


Lüdke y no se sabe con veracidad si él fue el responsable de
estos crímenes o simplemente un "pobre tonto" manipulado para
calmar a las masas.

Alexander Pichushkin

Alexander Pichushkin - El maníaco del martillo

Durante mas de una década Alexander Pichushkin perpetró sus


crímenes con total impunidad, 61 asesinatos brutales muchos de
ellos golpeando salvajemente a sus víctimas con un martillo
hasta la muerte. Su intención era completar un macabro tablero
de ajedrez de 65 casillas en el cual ya había pegado 61
monedas una por cada una de sus víctimas, todos los espacios
eran numerados y apuntaba en su diario los datos de sus
asesinatos con escalofriantes anotaciones de los crímenes.

Alexander se ganó durante ese tiempo varios nombres por la


prensa y la opinión popular: El maníaco del martillo, el
asesino del ajedrez, también se convirtió en el maníaco de
Bitsevsky, nombre del parque en el sur de Moscú donde cometió
sus homicidios. Su primer asesinato con 18 años despertó una
bestia asesina que mantuvo latente hasta el año 2000, ocho
años después.
Oscuro origen

Alexander Yuryevich Pichushkin nació el 9 de abril de 1974 en


Mystischi, Óblast de Moscú, Rusia. Poco se sabe de él antes de
convertirse en el maníaco del martillo, su padre abandonó a su
familia cuando él todavía era un bebe, por lo que fue criado
por Natalya su madre. Cuando Pichushkin tenía solo 4 años de
edad se cayó de un columpio y sufrió una herida en la cabeza,
tras el golpe ingresó a un instituto para niños con
discapacidades. Presuntamente es por esto que Alexander no
congeniaba con los niños de su barrio, razón por la que pasaba
gran parte de tiempo solo y callado. Aunque tenía una buena
relación con su abuelo, cuando el anciano murió el joven entró
en una gran depresión. Para resolver este problema su madre le
regaló un perro, que Alexander paseaba con frecuencia en el
parque Bittsevsky al sur de la ciudad.
Durante su niñez Alexander solía pelear con niños mayores que
él, sin importar la razón o motivo Pichushkin buscaba la pelea
y con frecuencia ganaba. En su adolescencia y adultez las
personas que conocían a este joven bien vestido y arreglado,
lo describen como un vecino amigable y sensible. Una persona
que se preocupaba mucho por los animales, pero que tenía pocos
amigos.

En 1991, la vida pareció mejorar en la adolescencia de


Pichushkin cuando se enamoró de Olga Maksheeva, una
adolescente de 17 años que vivía en su vecindario. Al cabo de
unas citas ella perdió el interés en Alexander y dejó de
verlo. Poco tiempo después ella empieza a salir con un hombre
de 20 años llamado Sergei Kozyrev lo cual molestó a
Pichushkin.

En 1992 Pichushkin cometió su primer homicidio cuando lanzó


por una ventana a un compañero de clase, sin embargo por la
atención al juicio de Andrei Chikatilo el asesinato fue
declarado como un suicidio, años después en su confesión
Alexander dijo:

“Fue como el primer amor, inolvidable”.

En la primavera de ese año el cadáver de Sergei fue encontrado


en su departamento y Alexander fue interrogado como
sospechoso, pero al no tener evidencias contundentes fue
dejado en libertad. Recientemente el caso sobre Kozyrev está
siendo investigado de nuevo.
Escoltado al juicio en el que se le impuso la cadena perpetua.
El hermano de Olga, Stanislav, dijo que Alexander planificaba
todo como un juego de ajedrez, la aparición de Sergei lo
enfureció y pronto quería castigar a su rival. Stanislav se
sorprendió al ver a Pichushkin en el funeral de su hermana
después de tantos años.

Extrañamente las tendencias homicidas de Alexander se


detuvieron hasta el año 2000, periodo en el que comenzó con
una serie de asesinatos que aterrorizaron a la población
moscovita. En el 2001, los habitantes que vivían cerca del
parque Bittsevsky reconocieron que se trataba de un asesino en
serie y pronto el miedo se esparció por toda la capital.

Olga Maksheeva la mujer que partió el corazón a Alexander. El


parque Bittsevsky

Es uno de los parques naturales más grandes de Moscú, Rusia.


El parque está ubicado en el sur de Moscú y es atravesado por
el rio Bittsa, también es el hogar de muchas especies de
plantas y animales. Su densa población de árboles lo convirtió
en el lugar ideal para cometer crímenes atroces. En los
primeros años del siglo XXI empezaron a desaparecer los
vagabundos y los ancianos que frecuentaban el parque
Bittsevsky.

Alexander se acercaba a sus víctimas fingiendo estar de luto


por la muerte de su perro, posteriormente los invitaba a beber
vodka en la tumba de su mascota. Así Pichushkin engañaba a sus
víctimas con promesas de licor gratis si eran hombres y a las
mujeres les mentía para salir en una cita. Cuando la persona
estaba intoxicada, Pichushkin los atacaba por la espalda
golpeándolos repetidamente con un objeto contundente como un
martillo, una tubería o la botella de vodka. El asesino
escondía los cuerpos en las fosas de alcantarillado, muchas de
las víctimas que sobrevivían a los golpes morían ahogados. En
la medida que Alexander continuaba asesinando, sus ataques se
volvían cada vez más salvajes y no ocultaba bien los cuerpos,
los abandonaba en un lugar donde eran fáciles de encontrar.

En el año 2002, el cadáver de Olga Maksheeva fue hallado en


una fuente del parque Bittsevsky. Sus víctimas eran
encontradas con una botella de vodka rota incrustada en su
cráneo. Una ola de asesinatos despiadados comenzó en el 2002.
De acuerdo a la policía había un elemento sexual en los
ataques, debido a que las víctimas eran hombres entre 50 y 70
años, muchos de ellos vagabundos, y alcohólicos.
El patrón de las personas desaparecidas y la brutalidad de sus
asesinatos confirmaron para el 2003 que un asesino en serie
acechaba el parque Bittsevsky. Pronto la prensa lo llamó como
el “Maníaco de Bittsevsky” y “La bestia de Bittsa”.
Asesino del ajedrez

Alexander continúo sus asesinatos durante cinco años en el


mismo parque en el que paseaba a su perro cuando era niño, en
febrero de 2007 volvió a matar para demostrarle a la policía
que seguía libre.

Meses después Pichushkin invitó a caminar por el parque


Bittsevsky a Marina Moskaleva, una compañera de trabajo en el
centro comercial donde Pichushkin trabajaba acomodando
productos en las repisas. Antes de salir, Marina dejó una nota
a su hijo, diciendo con quien iba a estar. El cadáver de la
señorita Moskaleva fue encontrado en las afueras del parque el
14 de junio de 2007.

El 16 de junio la policía con la ayuda de la nota, encontró a


Pichushkin en su casa con el martillo en la mano, también un
macabro tablero de ajedrez. Alexander se entregó sin ofrecer
resistencia, pronto confesó todos sus asesinatos dando un fin
al terror en el parque Bittsevsky. Sin embargo el horror
apenas empezaba, al confiscar evidencias en la casa de
Pichushkin se encontraron con un tablero de ajedrez con 61
monedas pegadas y un número en cada espacio. Durante el
interrogatorio Alexander declaró que su misión era llenar los
espacios del tablero de ajedrez con sus víctimas.
Pichushkin tuvo que ser protegido en el juicio con un cristal
de seguridad debido al riesgo de ser atacado por los
familiares de sus víctimas con sus declaraciones.
Dicho esto le entregó al oficial un diario con apuntes y un
diagrama del tablero, que contenía información sobre sus
víctimas. Alexander reiteró su comentario diciendo lo
siguiente:

“Salvaron la vida de muchas personas al atraparme, nunca me


hubiera detenido, nunca”

Alexander afirmó sentir un gran placer al asesinar y que


liberaba a sus víctimas de su sufriemitno con sus crímenes. El
Juicio de la Bestia de Bittsa

Una vez bajo custodia, Alexander se declaró culpable de


cometer 61 asesinatos, sin embargo la policía sólo le reconoce
49 muertes confirmadas hasta la fecha. Pichushkin se quejó
debido a que considera injusto para el resto de sus víctimas.

Cuando la prensa lo cuestionó con la pregunta: “¿por qué?”, su


respuesta fue escalofriante y perturbadora, también aseguró
sentir orgasmos mientras veía como su víctima agonizaba. Estas
son algunas de sus declaraciones:

- “Una vida sin homicidios para mí es como una vida sin


alimentos para ustedes.”

- “Sólo mataba a personas que se quejaban de su vida, me


sentía como un padre de todas estas personas, porque era yo el
que les abría la puerta a otro mundo.”

- “Me gusta el sonido de un cráneo partiéndose.”

Durante el interrogatorio, Pichushkin dijo haber matado a 11


personas en el 2001, con orgullo de si mismo dijo que
estranguló seis en un solo mes. También reveló que en febrero
de 2006 mató a una de sus últimas víctimas para demostrar a la
policía que “La bestia de Bittsa” seguía libre. Finalmente
confesó su admiración por Andrei Chikatilo, diciendo a las
cámaras que él debía ser nombrado como el asesino Nº1 de Rusia
por haber superado el número de víctimas del “Carnicero de
Rostov”.
Una caja de vidrio reforzado fue añadida a la corte para
proteger al acusado de posibles ataques por parte de los
familiares de las víctimas. Mientras el oficial investigador
del caso, Andrei Suprunenko, explicó el método que Pichushkin
usó, también dijo que aún están en el proceso de comprender la
mente retorcida del asesino. Por esta razón Alexander fue
sometido a una prueba psiquiátrica para saber si era apto de
atender el juicio. El Instituto de Serbsky en Moscu dijeron
que el asesino tiene la suficiente cordura mental para ser
enjuiciado. Mientras Alexander Gonopolsky, doctor y psiquiatra
dijo que los asesinos en serie necesitan medicamentos y sólo
se revelan cuando sus acciones son muy obvias para el público.

El miércoles 24 de octubre de 2007 el juicio del “Maníaco del


martillo” llegó a su fin tras escuchar los testimonios de las
víctimas y las palabrerías de Pichushkin, añadiendo las
evidencias policiacas. El juez Vladimir Usov, leyó el
veredicto por una hora antes de sentenciar a Alexander
Pichushkin a cadena perpetua por sus crímenes, fue condenado a
pasar en confinamiento solitario por los primeros 15 años de
prisión.
El final del asesino dejó a muchas personas poco satisfechas,
debido a que la pena de muerte se ha suspendido en Rusia desde
1996. Sin embargo muchas de las víctimas esperan que sea
revocada para el 2010 y Pichushkin reciba su merecido.

“Él emborrachó a mi hermano y lo lanzo a un pozo de


alcantarilla cuando todavía estaba vivo. Pichushkin merece más
que una cadena perpetua. Un escuadrón de fusilamiento sería un
castigo muy liviano para él” - Alexander Fyodorov, moscovita
intelectual.

Carl Panzram

"Yo reformo a las personas que tratan de reformarme y la


manera de hacerlo, es matándolas..."
Carl Panzram. Carl Panzram

Sin lugar a dudas Carl Panzram fue uno de los hombres más
peligrosos de su tiempo, como ladrón y asesino serial tiene un
lugar asegurado en la historia pero también lo tiene por ser
una de las más visibles víctimas del fallido sistema penal
norteamericano de principios del siglo pasado. Nació en un
pueblito llamado Warren del estado de Minnesota el 28 de Junio
de 1891. Hijo de John y Matilda inmigrantes de origen prusiano
y de ocupación granjeros que como la gran mayoría de los de su
tipo en ese tiempo, vivían casi en la miseria. Las jornadas de
trabajo comenzaban con el amanecer y terminaban al anochecer
sin que sus esfuerzos coronaran en riqueza. Tuvo cinco
hermanos y una hermana, todos ellos honestos y laboriosos
granjeros, características que Carl no compartía pues según
propias palabras desde siempre había sido un ladrón y
mentiroso.
Cuando tenía 7 años, sus padres se separaron. Aunque hablando
con mayor exactitud, un día su padre salió de casa para no
regresar jamás. Después del divorcio de facto, la familia
enfrentó peores tiempos de estrechez económica. Panzram relata
que sus hermanos por cualquier motivo y en cualquier momento
agarraron la costumbre de apalearlo sin misericordia. El día
que se introdujo en la casa de unos vecinos para robar dinero
y pertenencias y fue descubierto por uno de sus hermanos,
recibió una paliza tremenda hasta quedar desmayado. A causa de
este primer gran robo, Carl fue enviado al reformatorio
juvenil en 1903. Llegando al Minnesota State Training School
el recibimiento fue de lujo: un oficial le ordeno al chico
desnudarse por completo y procedió a revisarle el pene y el
recto a la vez que le interrogaba acerca de sus costumbres
sexuales. Básicamente deseaba saber si había sido fornicado o
sodomizado y hasta si se había masturbado. Aquello fue el
pequeño gran comienzo de lo que sería su vida en aquel sitio.
A principios del siglo pasado las instituciones correccionales
carecían de supervisión externa. Por lo que el gobierno y la
vida interna eran asuntos completamente en manos de los
encargados en turno. Lo cual implicaba la existencia y
tolerancia de abusos que hoy día resultan inimaginables. Eso
considerando que aún hoy día la vida en un reformatorio
juvenil o en cualquier cárcel puede ser un infierno.
La enseñanza cristiana era impuesta con enorme severidad como
parte del programa para reformar a los delincuentes. Cualquier
falla o demora en aprender las lecciones era rápidamente
castigada. Panzram carecía de instrucción escolar y fallaba
seguido en las lecturas y en el aprendizaje por lo que muy
pronto cayó víctima de palizas y reprimendas. Desde esos días
la asociación entre cristiandad e hipocresía habría de
cristalizar en su persona. En vez de conocer valores, ética o
moral, fue acumulando odio y enojo hacia la sociedad.
Después de incontables castigos con cinturones, y palas de
madera la venganza llegó a Panzram cuando gracias a un
ingenioso dispositivo de su creación prendió fuego a uno de
los edificios del reformatorio, mientras disfrutaba al máximo
el espectáculo del fuego, instalaciones federales con valor de
$100.000 dólares ardían hasta los cimientos. A fines de 1905
Carl Panzram compareció ante el comité de libertad del
reformatorio, armado de la mayor hipocresía convenció a los
miembros del jurado que era otro chico, ya reformado por las
enseñanzas cristianas de los maestros del lugar. Pero según
propias palabras "Había aprendido mas de como mentir, robar,
incendiar y matar que otra cosa... aparte de que había
conocido otros usos para el pene aparte de orinar y de otras
cosas para las que podía servir el ano..." Cuando su madre lo
llevó de vuelta a su casa, Carl Panzram era otra persona, se
había tornado silencioso y oscuro. Sin embargo muchas otras
preocupaciones poblaban la vida de su madre, que no podía
lidiar con un chico rebelde y problemático. A pesar de las
circunstancias, Panzram siempre guardó resentimiento contra
ella. Al principio la señora contaba con el amor y respeto de
su hijo, pero gradualmente estos se tornaron en desaprobación
y odio pues "...ella era muy tonta para enseñarme algo bueno."
Negándose a trabajar incansablemente en la granja, Panzram
convenció a su madre para enviarlo a otra escuela, sin embargo
pronto comenzó a tener problemas con un maestro quien
frecuentemente lo castigaba a cintarazos.
Carl Panzram con su alias de Jeff Davis.
Armó un plan para asesinarlo enfrente de todos y para tal
efecto llevó una pistola a la escuela, pero en un forcejeo con
otros muchachos, el arma cayó ruidosamente al suelo.
Inmediatamente fue expulsado del lugar. Pocos días después y
contando 14 años, Carl Panzram abandonó para siempre su granja
de Minnesota para abrazar la vida de vagabundo. Trepó al vagón
de un tren con rumbo incierto pensando que el propósito de su
vida sería el de robar, engañar y hacer daño a todo aquel que
se cruzara por su camino.
Pronto le ocurriría una nueva gran desgracia al jovencito Carl
Panzram cuando un día se encontró con unos sujetos que
acampaban quienes le prometieron conseguirle ropa limpia y un
buen lugar para dormir. Pero antes de eso, le pidieron algo a
cambio... y los cuatro hombres lo sometieron a una cruel
violación tumultuaria sirviendo de absolutamente nada los
lloros y las suplicas que externo Panzram. Si quedaba algo de
humanidad, misericordia y simpatía en el espíritu del joven
vagabundo, el vil acto al que fue sometido terminó por
extinguir esos sentimientos para siempre. Durante mucho tiempo
esta sería su vida, viajando de un lado para otro sin mas
propósito que el de sobrevivir, durmiendo en vagones de trenes
cargueros. Robando y pidiendo limosna para poder comer.
Siempre cuidando su espalda de otros pordioseros y aún de los
oficiales ferroviarios, hombres a veces de mayor cuidado que
los propios vagabundos.

Carl Panzram con su alias de Jefferson Rhoades. En 1906 cae de


nuevo en un reformatorio juvenil, esta vez del estado de
Montana donde rápidamente adquiere reputación de criminal
nato. Un día ataca brutalmente a un guardia a quien le había
agarrado tirria de tantos maltratos que le propinaba. A la
primera oportunidad cuando el guardia le dio la espalda lo
golpeó en la cabeza con un tablón de madera. Por aquel acto
recibió numerosas palizas y fue puesto bajo rigurosa
observación. La única forma de salir del aprieto era escapar
del lugar, propósito en el que se le unió un compañero llamado
Jimmie Benson con quien finalmente lo logra en el año de 1907.
Juntos viajaron con rumbo al este robando y quemando iglesias,
actividad de primerísima importancia para Panzram que mostraba
especial encono contra todo aquello que oliera a religión. Así
se mantuvieron por cerca de un mes, cargados de dinero robado
y armas hasta que decidieron tomar caminos separados.
En el invierno de 1907 Panzram aún siendo adolescente se
encontraba tomando en un bar del pueblo de Helena en Montana,
lugar por cierto donde la ley, era la del revolver y cuyos
habitantes se componían de cazadores, peleteros y pescadores
rudos. Dentro del tugurio escuchó un discursillo dictado por
un reclutador de la armada. Esa noche y tras mentir acerca de
su edad, Panzram se enlistó en la armada de los Estados Unidos
y fue enviado al fuerte William Henry Harrison ubicado en una
remota región de Montana. Desde el primer día de actividades
fue acusado de diversos cargos por insubordinación.
Durante el mes que perteneció al ejército fue encarcelado
numerosas ocasiones por sus constantes ofensas y desobediencia
crónica. Era imposible de controlar y con frecuencia aparecía
en estado de ebriedad. Era simplemente imposible que Panzram
se ajustara a cualquier clase de régimen disciplinario, fuera
civil o militar. En Abril de 1908 fue descubierto cuando se
había introducido a los almacenes del cuartel militar para
robar diversas provisiones con las cuales planeaba desertar y
luego venderlas. Entonces fue sometido a juicio en un tribunal
militar que en aquellas épocas castigaba con excepcional
firmeza los delitos cometidos por hombres del ejército. La
sentencia final dictaba la expulsión de Panzram sin honores ni
compensación y tres años de trabajos forzados en la
penitenciaría federal de Leavenworth en Kansas y fue
ratificada por William H. Taft, futuro presidente de los
Estados Unidos que en ese momento fungía como secretario de
Guerra.
Tras un paradisíaco viaje de 1000 millas en tren, encerrado
sin alimento ni agua junto a otros criminales peligrosos,
Panzram arribó a la prisión federal ubicada en las cercanías
del río Missouri en medio de una vasta planicie de Kansas.
Leavenworth era una vieja prisión usada durante la guerra
civil para guardar prisioneros de guerra. Por aquella época
había caído en abandono por falta de fondos y mantenimiento
sin embargo los nuevos prisioneros eran empleados como fuerza
de trabajo para remodelar y reparar las instalaciones del
lugar. A mediados de 1908 y contando 16 años, Panzram cae en
esa terrible fortaleza, donde era impuesta una férrea
disciplina de silencio para los prisioneros. Aquella
imposición era parte de los usos y costumbres penales que se
creía idónea para reformar a los prisioneros. Todos los días
los hombres debían formarse en los patios no importando el
clima imperante y cualquier desobediencia al código de
silencio era castigada rápida e implacablemente.
Debido a su naturaleza rebelde e incorregible Panzram pronto
se vio envuelto en graves problemas con los celadores. Eran
frecuentes las palizas que recibía y prolongados los periodos
de confinamiento en solitario a que era sometido. Pronto
sintió desesperación por escapar del lugar y mientras tanto un
día logra incendiar parte de las instalaciones sin que se le
levantaran cargos formales. La vida en prisiones de este tipo
era un frágil equilibrio de violencia y paz entre guardias y
prisioneros. Los primeros imponían el orden y la disciplina
por medio de golpes y torturas, pues no conocían otra manera
de imponerse entre sujetos tan peligrosos como los que
cuidaban. Panzram estaba sujeto a una bola de acero de 22
kilos que debía llevar a donde fuera y durante 10 horas al día
todos los días de la semana picaba piedras. Este severo
régimen hizo que se volviera muy fuerte y musculoso. Cada día
que transcurría, su amargura y enojo se incrementaban y no
veía venir la hora de salir para descargar su furia contra la
humanidad. En 1910 es liberado de Leavenworth deseando
solamente jamás volver al maldito lugar y sintiéndose la
personificación del mal.
A los 19 años, Panzram carecía de hogar, familia o amigos.
Todo aquello estaba negado en su existencia. A pesar de su
buena apariencia masculina y no siendo necesariamente
homosexual no tenía ningún interés por las mujeres. Solo
deseaba hacer daño, como una respuesta a todos los agravios
recibidos desde su niñez. Durante años se mantuvo errante por
Kansas, Texas llegando hasta California dejando una estela de
robos, hurtos e incendios por doquier. Cualquier situación y
lugar era el indicado para hacer maldades como dejar suelto el
ganado o caballos. Si entraba a robar lo primero era encontrar
las armas, luego incendiaba los lugares. Si la oportunidad se
daba, tiroteaba ventanas, quemaba graneros, cobertizos,
cabañas y hasta pastizales o parajes abandonados. Cualquier
hombre que se cruzara en su camino y habida la oportunidad era
asaltado y violado no importando raza, edad u otras
condiciones. Bastaba que fuera un ser humano apto para
dañarlo. Varias veces fue detenido por robo y tantas otras
escapó de las penitenciarias. Se mantenía a salto de mata y
cuando la situación se salía de control, trepaba al primer
tren que pasara para alejarse del peligro. Una vez que iba en
un vagón de tren en compañía de un par de vagabundos, ideaba
violar al mejorcito de ellos cuando les cayó un oficial del
tren, quien trató de extorsionarlos pero Panzram fue más
astuto que todos y a punta de pistola le robó el reloj y
dinero al oficial ferroviario. Acto seguido lo violó y con un
poco de persuasión obligó a los otros vagos que hicieran lo
mismo, tras lo cual los arrojó del tren para continuar solo
hacia Oregon.
Pasaba el tiempo y Panzram únicamente conocía la mala vida
siendo arrestado casi por todos lados en que caminaba. Los
cargos variaban desde el típico robo, piromanía y sodomía. En
el pueblo de Chinook en Montana lo agarran de nuevo y es
sentenciado un año de prisión en la prisión de Deer Lodge a
donde es ingresado el 27 de Abril de 1913 y se encuentra con
su antiguo compinche Jimmie Benson con quien rápidamente
planea el escape, sin embargo este último es transferido por
lo que escapa solo en Noviembre del mismo año pero poco
después fue recapturado en un pueblo vecino. Según sus
palabras, no había trabajo en Deer Lodge y el lugar estaba
pobremente administrado por lo que se dedicó a sodomizar a
todo lo que se moviera. Su ferocidad y fuerza intimidaban al
resto de los prisioneros quienes no oponían resistencia a sus
odiosos abusos. Finalmente el 30 de Marzo de 1915 fue liberado
antes que nada con los parabienes del gobernador del presidio.

No existe ninguna fotografía de este asesino fuera de su vida


penitenciaria y es que debido a sus continuas huidas y vida
nómada no llego a establecer nunca vínculos con ningún lugar.
Como no conocía ninguna otra manera de vivir que no fuera
delinquir casi a cada respiración, Panzram se mete en nuevos
problemas con la ley en Oregon donde va a caer en la
penitenciaría estatal del estado por ahí de Junio de 1915.
Aquella prisión era gobernada con mano de hierro por un fulano
de nombre Harry Minto que no reparaba en violencia y tortura
para mantener a raya a los prisioneros. Más rápido que de
inmediato los guardias conocieron de la rebeldía de Panzram
que de nuevo en su vida, fue sometido a los peores rigores y
castigos, como el aislamiento por semanas a puro pan y agua,
ser colgado con cadenas en las paredes, trabajos forzados,
palizas y hasta baños de agua a presión. También hizo de las
suyas, incendiando algunas instalaciones e incluso ayudó a
escapar a otro prisionero quien tiempo después se encontraría
cara a cara con el señor Minto dándole muerte. Aquel
extraordinario suceso provocó que las condiciones dentro de la
prisión empeoraran. En Septiembre de 1917 logra escapar para
ser arrestado nuevamente, puesto que Panzram ya tenía una bien
ganada fama de criminal peligroso e incorregible. Mediante un
anuncio un oficial lo reconoció y lo arrestó no sin antes
batirse a plomazos. Estando en custodia Panzram no dejaba de
pelear para liberarse. Finalmente en Mayo de 1918 se vuelve a
escapar de la odiada prisión de Salem en un acto digno de un
argumento hollywodense.
En medio de una lluvia de balas se perdió entre los bosques
para escapar en un tren. Tomó rumbo a la costa este de los
Estados Unidos.
Panzram continuó su labor destructiva robando y quemando
pequeñas iglesias por doquier pero siempre guardando
precaución para no ser apresado de nuevo. En 1920 establece su
base de operaciones en la ciudad de New Haven en Connecticut,
lugar de mucha actividad y bullicio donde pasaría
desapercibido para la policía y donde había mucho trabajo que
realizar. Si no asaltaba al usual borracho en las noches, se
ocupaba de violar jovencitos y si no, se metía a saquear
residencias. Hasta que un día decide meterse e una residencia
que lucía muy apetitosa, tal vez perteneciera a un
aristrócrata. Una vez dentro comenzó la colecta de joyas,
dinero y armas. Cual sería la sorpresa de Panzram cuando vio
que estaba dentro de la residencia del entonces presidente
Taft a quien por cierto el culpaba de haberlo mandado 3 años a
Leavenworth cuando este fungía como Secretario de Guerra. El
botín fue cuantioso por valor de $3,000 dólares y obtuvo una
Colt calibre .45 del presidente Taft. Con esas riquezas se
hizo de un yate con el que comenzó a navegar de aquí a allá
como un pirata. Inmediatamente concibió un plan para delinquir
a modo con su nueva faceta. Frecuentemente bajaba a las calles
de los puertos que visitaba para reclutar marineros a quienes
con cualquier promesa convencía para trabajar en su bote
aunque fuera un día. Una vez que los incautos caían en sus
garras, los emborrachaba o esperaba a que durmieran para
robarlos, violarlos y matarlos. Se deshacía de los cuerpos
atándoles piedras pesadas en el cuello y soltándolos en las
aguas. Un día un fuerte temporal lo aventó a las rocas, apenas
el y los dos marineros que estaban a punto de perecer en sus
manos lograron escapar nadando a la orilla.
En 1921 y tras otras escaramuzas y presidios en Connecticut,
Panzram huye del estado y aborda un buque mercante con el que
termina en Angola, en ese entonces colonia Portuguesa. En
territorio africano se emplea en una compañía petrolera, que
por ese entonces exploraba yacimientos en aquellas tierras. Un
día que estaba sentado sin hacer nada, por azares del destino
llegó un niñito negro no mayor a los 11 años y no pasaron mas
que unos instantes para que Panzram urdiera atacarlo. Mediante
algún embuste lo llevó a un lugar apartado donde lo violó y
asesino de un rocazo en la cabeza. Cuando Panzram se alejo de
la escena del crimen el cerebro se escurría por los oídos del
desafortunado negrito. Los habitantes de Lobito Bay, comunidad
pesquera donde habitaba Panzram, sospechaban del extraño
norteamericano, pero no hubo manera de demostrar nada. Poco
tiempo después Panzram organizó una expedición para cazar
cocodrilos río arriba y contrató 6 nativos del lugar para que
lo asistieran. Adentrados en la jungla sacó su pistola y uno a
uno fue terminando con sus vidas, según sus propias palabras
aquel crimen fue de lo mas fácil siendo mas complicado matar
chicos de 11 o 12 años como acostumbraba. Después de darles el
tiro de gracia, alimentó a los cocodrilos con los cadáveres de
aquellos infelices. Como había muchos testigos que lo vieron
apalabrar a los seis negros, al regresar huyó del lugar. Luego
de pocos días de estar a salto de mata por las costas
africanas, llega a Portugal, sin embargo la policía local ya
estaba al tanto de su racha de asesinatos en Africa así que en
cuanto pudo abordó un buque de regreso a América. Para 1922
estaba de nuevo en los Estados Unidos.
En el extranjero le había resultado increíblemente sencillo
asesinar personas lo cual le agradaba mucho a Panzram, tanto
que pensaba dedicarse a ser un asesino a sueldo. Sin embargo
su idea no prosperó y regresó a sus actividades de siempre.
Libro autobiográfico del asesino, contando la historia de su
vida y del fallido sistema penal.
Cuando cometía algún crimen se alejaba del lugar lo más pronto
posible ya fuera abordando un tren o pidiendo aventón en las
carreteras. Su vida era estar huyendo permanentemente a un
paso o dos de la policía. Sin reposo y jamás pisando
poblaciones y ciudades más de lo necesario. Un ritmo de vida
inimaginable hoy día y a pesar de todo, siempre furioso y
sediento de violencia.
Tras unas cuantas semanas en suelo norteamericano, Panzram
decide renovar su licencia de marino y arreglar los papeles de
su viejo bote el Akista y procede a explorar los puertos para
hallar un yate igual o parecido pues planeaba robarlo para
después renombrarlo. Así recorre varios lugares sin hallar lo
que busca hasta llegar al pueblo de Salem en Massachussetts,
lugar donde hacía siglos enjuiciaban a las brujas. Dentro del
pueblo se encuentra en una calle a solas con un chico con
quien traba plática. Aquel niño había estado la mayor parte
del día dentro del restaurante de un vecino y había salido por
un encargo. Panzram le ofrece 5 centavos por cumplirle otro
encargo. Juntos entran a una tienda de abarrotes y al salir le
ofrece un viaje en el transporte del lugar. Pronto el inocente
niño baja con Panzram en un paraje solitario. Después de tres
horas de torturarlo y violarlo, lo asesina con una roca. Para
silenciarlo le había retacado la boca con hojas de una
revista. Lo tapa con algunas ramas de árbol y huye del lugar.
Tras su horrendo crimen Panzram es visto a poca distancia por
un par de residentes de Salem, más tarde declararían que
vieron a un sujeto apresurado y nervioso alejándose del lugar
con un periódico en mano. Tres días le tomo al pueblo hallar
el cadáver de George Henry McMahon de 11 años de edad. ¿Por
qué lo había hecho? Simplemente por el afán de cebarse con los
inocentes y los débiles.

Panzram en uno de sus viajes por África organizó una


expedición para cazar cocodrilos, contrató 6 nativos del lugar
para que lo asistieran, uno a uno los asesinó con una pistola
y alimentó a los cocodrilos con sus cadáveres.Después de lo de
Salem, viajo al norte a Nueva York y se mantuvo en movimiento
por el área de Connecticut hasta que encontró el yate idóneo
para robárselo. Una vez que tuvo uno de 38 pies en su poder,
comenzó a navegar de aquí para allá demostrando gran destreza
como marinero en toda condición y clima. Cualquier lado era
bueno para asaltar yates o embarcaciones donde se hacía de
joyas, ropas y armas que posteriormente vendía. Todo era
ganancia fácil y redituable. Tan prolífico ladrón era Panzram
que hasta bajaba del barco para meterse a casas y negocios y
hasta se introdujo en el yate del comisionado de policía de
New Rochelle, sustrayendo un revolver calibre .38 entre otros
objetos de valor y dinero.
En Junio de 1923 Panzram entra al río Hudson y se había hecho
de la compañía de un muchachito de 15 años que había conocido
en un empleo temporal hacía meses. De nombre George Walosin,
este jovenzuelo compartía el gusto por la sodomía con Carl
Panzram, sin embargo este último cometió el error de violarlo.
Luego, atraca en un pequeño muelle y se aventura en las
poblaciones del lugar para ofrecer en venta el yate. Pronto un
joven sujeto decide ver el bote para comprarlo. Este hombre en
realidad planeaba asaltar a Panzram pero como entre agujas no
se pican, llegado el momento quien terminó sometido y
asesinado fue el supuesto comprador.
Después de atestiguar los alcances del capitán O'Leary como
tal se hacía llamar Carl Panzram, Walosin decide huir y salta
a la primera oportunidad al agua para nadar a tierra firme.
Reporta a la policía de los abusos cometidos contra su persona
y las autoridades montan un operativo en el río hasta capturar
al elusivo pirata O'Leary.
El largo brazo de la ley alcanzó a Panzram el 29 de Junio de
1923 y fue puesto a disposición de la comisaría de Yonkers
City donde permaneció unos cuantos días antes de ser confinado
por tratar de escapar del lugar. Entonces busco la ayuda de un
abogado local cuyo apellido era Cashin. A este abogado le
prometió que si lo sacaba de la cárcel le pagaría con el yate,
el cual valdría varios miles de dólares. El abogado se
apresuró a tramitar la fianza que pagó con sus propios
recursos y a los pocos días el capitán O'Leary fue liberado.
Claro que Panzram nunca regresó con el abogado para arreglar
las cosas, cuando Cashin trató de registrar el bote, se
descubrió que era robado. Entonces la policía confisco el yate
y además la fianza quedó perdida.
Después de su graciosa huida, Panzram se dirigió al sur de
Connecticut, área donde se movía con comodidad, con el firme
propósito de robar otro barco y esta vez navegar hacia
Sudamérica. Para capitalizarse se dedicó a robar transeúntes
de la ciudad de New Haven cuando la noche del 9 de Agosto de
1923 se topó en la calle con otro muchachito que iba solo. Lo
sometió a punta de navaja y lo condujo a los bosques cercanos.
Una vez ahí le aplicó el mismo tratamiento que al joven
McMahon, violándolo sin piedad hasta que ya satisfecho
procedió a estrangularlo con el cinturón que llevaba el chico
de origen judío. Según sus declaraciones, Panzram disfrutó de
esta fechoría como ninguna otra. Dejó el cuerpo ahí tirado y
se retiró del lugar tan tranquilo que nadie notó nada extraño
al verlo caminar por la carretera. Este crimen permanecería en
el misterio hasta que Panzram lo confesó muchos años después.
Después Panzram se dirigió a Manhattan donde se empleo como
empleado de limpieza en un buque que partiría a China, sin
embargo antes se emborrachó y participó de una trifulca entre
marineros y fue expulsado de la expedición. Sin dinero y con
hambre se sube a un tren con dirección al pueblo de Larchmont
sitio de lujo y esparcimiento para la alta sociedad de la
región. Una noche de Agosto de 1923 Panzram se introdujo en
los depósitos de la estación de trenes para robar. Había usado
un hacha que encontró cerca del sitio para romper una ventana.
Para su mala ventura, fue descubierto por un oficial que
efectuaba su rondín nocturno. Tras un feroz forcejeo, el
oficial Richard Grube arrestó a Panzram que fue incriminado
con otros tres cargos mas por robo y la fianza le fue impuesta
por $5,000 dólares. En este punto Panzram decide comenzar a
hablar y declara ser fugitivo del estado de Oregon donde aún
debía purgar 14 años de prisión. La policía conocía de ciertos
hombres que comenzaban a declarar en demasía con el propósito
de ser transferidos a otros sitios sin embargo deciden enviar
telegramas a Oregon para averiguar. La respuesta fue que Jeff
Baldwin alias de Panzram al momento de su encarcelamiento en
Oregon era requerido por la justicia del estado. La suerte del
criminal llegaba a su fin.
Pocas semanas después de su arresto, la corte de Larchmont lo
sentenció a 5 años de prisión por los robos cometidos en
aquella jurisdicción. A pesar de que Panzram había intentado
una negociación con el fiscal para recibir una sentencia menor
a cambio de declararse culpable. Entonces fue enviado a la
famosa prisión de Sing Sing pero no permanecería ahí por mucho
tiempo pues fue enviado a la prisión estatal de Clinton, lugar
a donde eran enviados los criminales más peligrosos e
incorregibles. Gobernado y mantenido por sucesivas familias de
celadores locales, Clinton era famosa por la rudeza y crueldad
conque eran "reformados" los reos. Dannemora, el agujero
infernal era como se conocía comúnmente dicho sitio. La
población de reos era considerada un puñado de animales a
quienes había que tratar acorde a ello. Los guardias estaban
armados de bastones de acero que usaban para someter cualquier
insubordinación por mínima que fuera. Bajo el implacable yugo
de los guardias, numerosos reos sufrían de colapsos nerviosos
y entonces eran enviados al hospital mental donde eran
arrojados ante una población de dementes y eran olvidados tras
una muralla de negligencia y burocratismo.
Reconoció haber asesinado a 21 hombres si bien se estima que
pudo matar al menos a 100 durante toda su vida y continuos
viajes.
Luego de unas semanas Panzram intentó armar un incendio, pero
el dispositivo que había colocado fue desmantelado por los
guardias. Intentó asesinar a otro de ellos dándole un tablazo
en la cabeza y claro esta, también intentó escapar del lugar.
Trepó una de las paredes de la prisión y cayo casi de una
altura de 10 metros a una plataforma de concreto. Se rompió
ambas piernas y tobillos y tuvo lesiones en la espina dorsal.
A pesar de sus graves lesiones fue aventado a su celda sin
ningún tratamiento médico. Ni siquiera yeso o tablillas le
fueron colocados. Tras 14 meses de agonía en que nadie lo
ayudo fue operado perdiendo un testículo a causa de los daños
sufridos. A pesar de esta larga odisea, Panzram no se corregía
en lo absoluto, pues tiempo después de su cirugía fue hallado
sodomizando a otro prisionero por lo cual fue arrojado al
confinamiento donde sus sufrimientos se multiplicaron siendo
ignorado por absolutamente todo mundo. Nada que hiciera o
pidiera tenía una respuesta positiva. Tras años de padecer
este aislamiento Panzram enloquece de furia y resentimiento.
Elabora planes para armar matanzas masivas. Como soltar
arsénico en un río para asesinar a todos los pobladores sin
excepción. Finalmente tras 5 años de habitar las entrañas del
infierno, Panzram es liberado de Dannemora. Lleno de profundas
cicatrices físicas y mentales este asesino en serie toca de
nuevo el mundo.
Y por enésima vez Panzram robó, incendió y asesinó al menos a
un sujeto como parte de su venganza contra el mundo hasta ser
capturado de nuevo. Durante su presidio en Washington
finalmente comenzó a cantar la verdad. Los guardias pronto
notaron que el reo Charles Panzram frecuentemente hablaba de
haber asesinado niños. Comenzó una extensa averiguación en
diferentes jurisdicciones para clarificar la información.
Pronto surgieron los datos que corroboraban las aseveraciones
del reo. Cuando fue registrado en la cárcel un joven guardia
recién ingresado al servicio y de nombre Henry Lesser preguntó
a Panzram ¿cuál es tu crimen? a lo cual respondió "Lo que yo
hago es reformar personas..." Pasaron algunas semanas en que
el joven Lesser notó el extraño comportamiento de Panzram
quien raramente entablaba conversación con los demás. Mientras
tanto, éste último no perdía el tiempo y raspaba el concreto
alrededor de las barras de su ventana con el fin de escapar,
pero fue delatado por otro prisionero. Entonces es sometido a
las usuales torturas en boga. Esta vez Panzram maldijo
inclusive a sus padres por haberle dado la vida. Por el paso
de los años en una vida pendenciera y sin rumbo. Sometido a
las más salvajes torturas y condiciones carcelarias de su
tiempo el legendario criminal Carl Panzram decide confesar
absolutamente todo. Día tras día aporta datos de sus
fechorías, en especial la violación y asesinato de los
jovencitos McMahon y Alexander Luszzock. Por alguna razón
Lesser se compadece del rabioso y odiado criminal y en un gran
gesto de su parte se convierte en su único confidente en la
prisión. Un día le da un dólar para que Panzram comprara
cigarros y comida. Pronto ambos hombres se hacen amigos y
Lesser convence a Panzram de escribir sus memorias.

Finalmente fue sentenciado y ejecutado en la horca, sentencia


con la que pareció conforme en todo momento. Aquella enorme
declaración de más de 20,000 palabras abarca toda la carrera
criminal de Panzram incluyendo descripciones de todas y cada
una de sus encarcelaciones a lo largo y ancho del territorio.
A pesar de la falta de comunicación entre agencias y prisiones
de aquel tiempo, la mayoría de los datos aportados fueron
corroborados. Estaban incluidos arrestos y alias usados desde
1900 hasta 1930. No solo habló de su vida, sino también del
sistema penal norteamericano al cual propinó acres críticas,
tachándolo de inútil y nocivo. Uno de sus lemas más
recurrentes era que la fuerza daba derecho. También aseguraba
que por todos sus crímenes no guardaba arrepentimiento alguno
y que todas y cada una de las leyes de Dios y de los hombres
en algún momento las había roto. Si hubiera nuevas leyes, con
gusto las quebraba también.
Muy pronto de todas partes comenzaron a surgir ordenes de
presentación contra Panzram y pronto comprendió que este era
el final de su carrera delictiva. A principios de 1929
escribió la siguiente carta al fiscal de Salem, acerca del
crimen contra el jovencito McMahon:
"Ya hice una total confesión acerca del asesinato de McMahon.
Usted ha enviado testigos desde Salem para identificarme, lo
cual han hecho a cabalidad. En ningún sentido cambio mi
confesión del hecho. He cometido tal crimen. Yo solo soy el
culpable... No solo he cometido ese asesinato sino otros 21
mas y puedo asegurarle ahora mismo que si alguna vez salgo
libre y tengo la oportunidad, asesinare a otros 22 mas!..."

Fue llevado a juicio y el mismo fungió como su propio abogado,


claro que lo hizo de la manera más torpe y burda que pueda
haber, aterrorizando constantemente a los testigos y a los
miembros del jurado. La sentencia llegó el 12 de Noviembre de
1928 y el juez Walter McCoy le dio 25 años de cárcel en
Leavenworth, ante lo cual Panzram atinó a gritarle "Vaya a
visitarme!..."
El 1 de Febrero de 1929 llegó Carl Panzram a la conocida
prisión de Leavenworth y al serle leídas las reglas por el
guardia principal declaró serenamente que asesinaría al primer
sujeto que se metiera contra el. Y en efecto, así ocurrió
cuando uno de los guardias la tomo contra el a la primera
oportunidad lo masacró con una barra metálica. Estaban dentro
de la lavandería, empleo que Panzram había solicitado dada su
precaria condición física y después de terminar con la vida
del oficial Warnkle Panzram entró en un frenesí de locura
atacando al resto de los aterrorizados prisioneros que no
podían escapar por la puerta pues estaba cerrada. Por los
gritos y el ruido del desorden llegaron los demás guardias a
poner orden en la masacre. Cuando llegaron vieron por las
ventanas a Panzram armado de una barra metálica de varios
kilos de peso, cubierto de pies a cabeza de sangre y con las
ropas hechas jirones. Una vez que el sicótico prisionero se
calmó abrieron la puerta y lo condujeron silenciosamente a su
celda.
Por este terrible crimen fue llevado nuevamente a juicio. Esta
vez ni siquiera solicito un abogado, ya no lo necesitaba.
Durante su confinamiento en solitario continuó la comunicación
con Lesser a quien le comentó que le faltaban cosas que leer,
pero que en general era mucho mejor tratado que antes. Si tan
solo así hubiera sido desde un principio el trato en prisión,
tal vez muchas personas no hubieran sido robadas, abusadas y
asesinadas de la manera en que había ocurrido. Al juicio
fueron llevados como testigos guardias y prisioneros que
contaron con lujo de detalles los acontecimientos del día en
que fue masacrado el señor Warnkle. La sentencia fue la horca,
no bien fue dictada por el juez, Panzram quedó inclusive
agradecido y feliz. Al ser retirado de la sala y cuando todos
dejaban el lugar aún se podían escuchar sus horribles
carcajadas.
Antes de su ejecución no faltaron las almas caritativas que
trataron de interceder por Panzram, como el doctor Karl
Menninger que solicitó entrevista con el condenado a muerte.
Pero Panzram amenazó de muerte a las asociaciones civiles que
ya desde entonces se oponían a la pena capital. Durante la
corta entrevista, el reo se mostró irritado y nada
cooperativo. Para Menninger quedó claro que ese hombre era
capaz de matar a quien fuera con tal de escapar si la menor
oportunidad se presentara. Las opiniones del buen doctor
fueron rechazadas tajantemente por Panzram quien dejó en claro
que aborrecía cualquier intervención a su favor y que deseaba
llegara ya la hora de su muerte para bien de el y de todos.
El 5 de Septiembre de 1930 a las 6 de la mañana y ante
numerosos testigos de la prensa y la prisión, Panzram fue
colgado y declarado muerto a las 6.18 a.m. Su cuerpo no fue
reclamado y fue enterrado en un sepulcro del lugar. Hasta el
momento de su muerte se comporto desafiante e incorregible
como siempre. Subió alegremente los escalones hasta el
cadalso. Tuvo tiempo de escupir y apresurar al verdugo. Según
testigos pasó la noche en vela caminando por su celda y
canturreando una canción obscena de su propia creación.

Adolfo de Jesús Constanzo

Constanzo era el lider de una banda "satánica" que realizaba


rituales con sacrificios humanos.Adolfo de Jesús Constanzo,
"El Narcosatánico de Matamoros"

Desde el rancho Santa Elena, en la ciudad fronteriza de


Matamoros, México, Adolfo de Jesús Constanzo y su banda
transportaban semanalmente una tonelada de marihuana al país
vecino... pero el lugar no era sólo un centro de distribución
de drogas. En 1989 fueron acusados de asesinar a más de una
docena de personas durante unos rituales de Palo Mayombe, un
culto afroamericano.
Los "narcosatánicos" habían convertido el rancho en una
verdadera casa de los horrores. El 9 de abril de 1989, la
policía mexicana detiene en un rutinario control la camioneta
que conducía David Serna Valdez, de veintidós años, a la
altura del kilómetro 39 de la carretera de Matamoros a Reynosa
en el rancho Santa Elena. En ella se encuentran restos de
marihuana y una pistola calibre 38, por lo que el joven
conductor es detenido. Tras unas horas de interrogatorio
confiesa que pertenecía a una secta de "magia negra" y que
utilizaban el rancho para realizar sus sacrificios rituales
con seres humanos, además del narcotráfico.
Estas sorprendentes confesiones obligan a la policía a
registrar el rancho, hallando allí otros ciento diez kilos de
marihuana... y algo macabro: un caldero de hierro de hedor
pestilente que contenía sangre seca, un cerebro humano,
colillas de cigarros, 40 botellas vacías de aguardiente,
machetes, ajos y una tortuga asada. Alrededor de la casa, una
fosa común con doce cadáveres descuartizados, a los que les
habían extirpado el corazón y el cerebro en algún extraño
ritual.
Entre ellos se hallaba el cuerpo de Mark Kilroy, un estudiante
de medicina desaparecido en marzo de 1989 al que habían
amputado las dos piernas y extirpado el cerebro, y con parte
de cuya columna vertebral el líder del grupo se había
fabricado un alfiler de corbata que le servía de amuleto.
Los agentes de la policía judicial detienen a un grupo de
personas implicadas, quienes confiesan haber matado a esos
individuos por orden del Padrino Adolfo de Jesús Constanzo, de
veintisiete años de edad e hijo de un americano y una cubana
practicante de la Santería y Palo Mayombe, en cuyas artes
mágicas había sido iniciado desde que tenía tres años.
En 1980, Constanzo comienza a vender sus servicios como
mayombero en Miami, trasladándose posteriormente a México en
donde tiene un gran éxito con sus trabajos de magia negra. Su
excelente reputación entre las altas esferas le sería debida a
los poderes mágicos que le eran atribuidos, al misterio que
continuamente le rodeaba y a su carismática personalidad.
Los rituales de purificación o limpias (ceremonias para
limpiar malas energías negativas) y de protección, le
proporcionan de ocho mil a cuarenta mil dólares entre sus
clientes, la mayoría, importantes personalidades americanas.
Ávido por obtener más poder comienza a efectuar sacrificios en
sus rituales, para dar mayor sensacionalismo y espectáculo,
siempre ayudado por una joven divorciada que se convertiría en
su musa y amante, la estudiante norteamericana de veinticuatro
años Sara Villarreal Aldrete.
Uno de los titulares aparecidos en la prensa mexicana, el
cerco de su búsqueda se iba estrechando.
Sara se convierte en gran sacerdotisa del culto y participa
activamente en todas las sangrientas ceremonias, además de
reclutar a nuevos miembros y explicarles las actividades de la
secta.
Adolfo convence a los demás adeptos que serán completamente
invulnerables a las balas y que tendrán el poder de hacerse
invisibles si siguen al pie de la letra sus instrucciones:
confeccionar una ganga o caldero mágico con unos ingredientes
especiales, además de secretos, en los ritos de Palo Mayombe,
como son la sangre y algunos miembros humanos mutilados,
preferentemente cerebros de criminales o locos, a ser posible
de hombres de raza blanca, pues supuestamente éstos son más
influenciables por el verdugo (para el asesino la tortura a la
víctima es un factor muy importante, pues el alma de la
víctima debe aprender a temer a su verdugo por toda la
eternidad con el fin de hallarse para siempre sujeta a él).

Sara Villareal principal complice de Constanzo.El rito termina


cuando los participantes beben la sopa del caldero formada con
la sangre de la víctima, su cerebro y los demás elementos que
completan la siniestra ganga... lo cual les dará todo el poder
que los criminales deseen.
Los detenidos revelaron además la existencia de otras sedes
del grupo en otras ciudades mexicanas, en las que se
descubrieron más delegaciones y sucedieron una serie de
aprehensiones.
A partir de ese momento más de trescientos policías participan
activamente en la búsqueda de Constanzo y sus seguidores más
próximos: Sara Aldrete, Alvaro de León Valdez, Omar Francisco
Orea y Martín Quintana, quienes emprenden una huida durante
tres semanas por todo México.
Constanzo intenta negociar con las autoridades mexicanas
amenazando con revelar todos los nombres de los personajes
conocidos que participan en su culto, pero esto pesa poco
comparado con la atrocidad de sus crímenes y la policía se
muestra intransigente. Dichas negociaciones se mantuvieron en
secreto durante mucho tiempo, por lo que más tarde saldría a
la luz pública: que numerosos policías habrían estado
implicados en la secta.
Sintiendo que el fin de sus crímenes estaba cerca, Adolfo y
sus cómplices se refugian en una mansión de las más lujosas
del Obispado de Monterrey, protegida con un circuito cerrado
con seis cámaras que vigilaban el jardín y accesos a la
vivienda.
Mientras éstos eran perseguidos, las detenciones en distintas
ciudades con narcosatánicos se multiplicaban. Finalmente, el 6
de mayo son descubiertos en el Distrito Federal por algunos
agentes de la policía judicial que se hallaban registrando la
zona y, sintiéndose acorralados, los cómplices del Padrino
comienzan a dispararles desde la ventana de un edificio
ubicado en la calle Río Sena de la Ciudad de México.
Al momento se presentan varias patrullas de refuerzo que
pueden acercarse y llegar hasta el cuarto piso, desde donde
disparaban. Dentro se encontraban Constanzo y los demás,
quienes habían hecho un pacto de suicidio mutuo si no lograban
deshacerse de los policías.
Al ver Constanzo la gran cantidad de agentes que les rodeaban
y ganaban terreno a cada paso, desesperado, ordena a su
compañero Valdez que le dispare con una ametralladora que le
tiende, y Quintana, fiel a su líder decide suicidarse con él.
Ambos se meten en un armario ordenando disparar a Valdez.
Instantes después son detenidos sólo tres supervivientes,
contabilizándose unos quince seguidores fieles de estos
sangrientos cultos.
Según las aterradoras declaraciones de Sara a la policía,
desde que conoció a Constanzo mantuvo una doble vida
comportándose como una chica normal con sus amigos y familia,
y como una fría asesina por otro.
Ella misma llegó a torturar a algunas víctimas, entre ellas
Gilbert Sosa, un traficante de drogas. Delante de los demás
miembros del culto ordenó que se le colgase del cuello, con
las manos libres para que pudiese sobrevivir agarrándose a la
cuerda. Luego lo sumergió en un barril de agua hirviendo,
mientras le arrancaba los pezones con unas tijeras.
Constanzo y Quintana, ambos se suicidaron antes de ser
detenidos.
Confesaría además otros crímenes brutales, como en el que uno
de los miembros de la secta mantiene a la víctima con vida
después de haberle cortado el pene, las piernas y los dedos de
las manos. Le abre el pecho de un machetazo y le agarra el
corazón sin desprenderlo, lo muerde a dentelladas mientras el
moribundo lo mira agonizante.
Más tarde negaría su participación en los desquiciados
rituales, asegurando que el Padrino la retuvo contra su
voluntad al haberse descubierto la matanza de Matamoros.
En la actualidad Sara Aldrete Villarreal purga una pena de
cincuenta años por homicidio, sin siquiera sabe que su
historia ha inspirado la "Perdita Durango" de Alex de la
Iglesia, película estrenada en septiembre de 1997.

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La Familia de Sawney Beane

Sawney en la entrada de la cueva.La Familia de Sawney Beane

Sawney Beane nació en una familia granjera a las afueras de


Edimburgo, cerca de la costa oeste de Escocia, en algún
momento a finales del XVI.
Acompañado de su mujer, abandona el hogar siendo muy joven, e
inician un viaje hacia el lado opuesto del país. En mitad de
la travesía deciden ocultarse en una profunda caverna. La
entrada era una pequeña grieta a través de la cual se extendía
una cueva de alrededor de una milla.
Esta caverna le sirvió como hogar a los Beane durante los
próximos veinticinco años.
Al principio subsistían de las pertenencias que habían robado
a los distintos viajantes que fueron asaltados y asesinados.
Pero pronto sus necesidades iban a ser más exigentes. El
incesto era una práctica habitual en la caverna, de tal forma
que se mantenían relaciones entre hermanos, padres, madres e
hijos... La necesidad de comida iba en aumento, pues la
familia seguía creciendo. La solución a sus problemas, la
seguían encontrando en los viajantes que asaltaban, pero ésta
vez transportaban el cadáver a la caverna, donde era devorado.
Se aficionaron a la carne humana.
Durante 25 años estuvieron desapareciendo viajeros en las
extensiones rocosas de Galloway; lo único que se encontraba de
los desaparecidos eran restos, partes de los cuerpos halladas
ocasionalmente en la costa, despojos que no solían consumir y
arrojaban al mar.
Estos restos humanos suscitaban las más diferentes teorías.
Una de ellas era que los viajantes podrían estar siendo
atacados por una manada de lobos; sin embargo, ésta hipótesis
no se sostuvo durante mucho tiempo pues no sólo desaparecían
individuos que viajaban solos, sino que también se echaron en
falta a grupos, en ocasiones atacaban a grupos de cuatro,
cinco e incluso seis personas si iban a pie, eso si, nunca a
mas de dos si iban a caballo. Eran muy cuidadosos asegurandose
las posibles vías de escape y nunca dejaban a nadie con vida.

Otra explicación, era más descabellada: podría ser que los


terrenos rocosos estuvieran habitados por hombres lobo o
demonios.

Con el tiempo surgió otra hipotesis, alguno de los dueños de


las posadas los debía ejecutar por las noches mientras dormían
y enterrarlos en algun lugar aislado para no ser descubiertos.
Esto ocasionó muchos juicios a inocentes que según la
tradición de la época eran torturados hasta que se les
arrancaba una confesión de culpabilidad y posteriormente eran
ejecutados. Gran cantidad de posaderos inocentes fueron
asesinados por este motivo y muchos otros abandonaron su
trabajo por miedo a ser los siguientes. Esto ocasionó que la
zona aún se volviese más desierta y el transito de mercaderes
y viajeros descendiera.
¿Como se descubrió a la Familia Canibal?
Una tarde, un grupo de 30 personas regresaban a casa tras
haber pasado el día fuera cuando escucharon unos gritos
delante de ellos. Al llegar a el lugar del tumulto se
encontraron con un hombre que se defendía pistola en mano
contra una banda de atacantes de aspecto salvaje. Cerca de él
yacía su mujer en el suelo, destripada, mientras algunos de
los atacantes le arrancaban pedazos de carne y se la comían
cruda. Las mujeres del clan la habían cortado el cuello y
bebían su sangre. El hombre temeroso de caer su misma suerte
se defendía desesperadamente con su pistola así como con su
espada contra una "jauría" de entre 25 y 30 hombres del clan.
Los viajeros, atónitos, no podían creer lo que veían. Al ser
descubiertos, el clan de los Beane huyó hacia las colinas. Ya
existían pruebas sobre las misteriosas desapariciones.
La persona que aportó el testimonio sobre lo ocurrido fue el
marido superviviente del ataque. La historia llegó a oídos del
rey James I de Inglaterra, el cual decidió tomar serias
medidas: envió a 400 soldados acompañados de perros de caza a
la zona; los perros hallaron rápidamente la entrada de la
caverna, el fuerte olor a carne les facilitó la búsqueda.
En la cueva se guardaban desmembrados los cadaveres de los
asesinados por esta familia.
Los soldados penetraron en la cueva siguiendo el pasadizo en
forma de zig-zag hasta llegar al hogar de los Beany. Allí
encontraron a 48 personas: Beane y su mujer, sus 8 hijos, 6
hijas, 18 nietos y 14 nietas, fruto de los continuos incestos
entre todos ellos. El lugar estaba lleno de brazos, piernas y
demás miembros, amontonados unos sobre otros. Algunos trozos
de carne habían sido salados, con intención de conservarlos
para los siguientes meses.
Tras ser descubiertos, el rey los calificó como bestias
salvajes no merecedoras de juicio alguno. Tanto Sawney como
los 26 hombres del clan fueron torturados y desmembrados en
público. Todo el proceso fue contemplado por las mujeres, a
quienes les esperaba la hoguera.

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