Causas y Tratamientos de Amigdalitis
Causas y Tratamientos de Amigdalitis
Tratamiento
Antibióticos (como la penicilina o la amoxicilina y la eritromicina o azitromicina en caso
de intolerancia a las penicilinas)
Antiinflamatorios.
Calmantes para la disfagia.
Antitérmicos
Gárgaras (una taza de agua y 1/2 cucharadita de sal)
Amigdalitis crónica bacteriana
Tiene varias formas de repetición: hipertrofia de amígdalas palatinas, amigdalitis de
repetición, y amigdalitis caseosa. Los gérmenes se acantonan en las criptas y dan lugar a la
clínica:
Anorexia
Astenia
Disfagia discreta
Febrícula
Ganglios que no disminuyen hasta un tamaño normal
Posible infección a distancia
Analgésicos
Penicilina
Exéresis con anestesia
LARINGITIS
La laringitis es una inflamación de la laringe, con inicio típicamente por la noche.
La laringe es una estructura que se encuentra en la entrada del aparato respiratorio y
que permite el paso del aire desde la faringe hasta la tráquea. En ella se ubican las
cuerdas vocales.
La laringitis se considera aguda si dura un par de días. En caso contrario, se considera
crónica y puede durar más de 3 semanas.
Causas
La laringitis, salvo muy raras excepciones, es causada por virus. Suele haber
epidemias anuales entre los meses de noviembre y marzo, (en el hemisferio
norte), así como también puede haber casos medianamente aislados.
Esta enfermedad puede ser causada por:
infección vírica (un virus).
un agente patógeno bacteriano o fúngico.
inflamación de las cuerdas vocales por estrés (voz muy alta, gritos...)
presencia de nódulos
Reflujo gastroesofágico
Síntomas
Los síntomas de la laringitis pueden variar dependiendo de la gravedad y de las
causas que la provocan. El síntoma más común y obvio es el deterioro de la voz,
que puede ser desde una ronquera áspera a la pérdida total de la capacidad de
hablar (la voz sale como un susurro). Otros síntomas pueden ser:
Fiebre
Garganta seca y dolorida.
Dificultad para respirar (sobre todo en niños).
Dificultad al tragar.
Pérdida de apetito.
Tos (que puede ser además de síntoma, también la causa).
Todos los síntomas de un catarro o una gripe (que también pueden ser la causa).
Malestar, sensación de hinchazón en la zona de la laringe.
Inflamación de ganglios linfáticos en el cuello, el pecho o la cara.
Se marcan las costillas al respirar.
Formas de presentación
Un niño presenta durante varios días un cuadro catarral leve (mucosidad nasal, tos
escasa, quizás algo de fiebre). De manera progresiva, en unas horas, y típicamente por
la noche, la tos comienza a cambiar, haciéndose más ruda y metálica ("tos de perro") y
el niño puede presentar sensación de agobio y, en ocasiones, "marca" las costillas al
respirar (retracción o "tiraje" intercostal). Asimismo los niños presentan disfonía
(están roncos), ya que en la laringe se encuentran las cuerdas vocales.
En otras ocasiones, el inicio es más repentino, también de noche y encontrándose el
niño previamente bien. El niño presentará tos más ruda y metálica ("tos de perro"), y
en ocasiones, sensación de agobio y puede "marcar" las costillas al respirar. Esta
forma de presentación puede repetirse varias veces en el mismo niño. Es el llamado
"croup espasmódico".
No es necesario realizar ninguna prueba complementaria para el diagnóstico ya que
éste se basa en la exploración física del paciente (diagnóstico de tipo clínico).
Tratamientos
En la mayoría de los casos, los síntomas que acompañan la laringitis están relacionados
con el factor causal, como la infección respiratoria.
En los casos causados por el abuso de la voz, puede que no haya otros síntomas más
que la pérdida de voz. La laringitis crónica, o ronquera que dura más de dos semanas,
puede indicar un trastorno de la voz que debería ser observado por un especialista de
Foniatría o Logopedia.
El tratamiento correcto depende de un tratamiento diagnóstico sobre la causa de la
laringitis. Para recibir tratamiento o un diagnóstico se debe de ir a un
otorrinolaringólogo (médico de oído, nariz y garganta). Este diagnóstico también puede
detectar la presencia de nódulos en la cuerda vocal.
TRAQUEITIS
La bronquitis, es una inflamación de las vías aéreas bajas. Sucede cuando los
bronquios, situados entre los pulmones, se inflaman a causa de una infección o por
alguna otra causa. Según su duración y etiología, se distingue entre bronquitis aguda,
de corta duración, y bronquitis crónica, de larga duración y con recidivas frecuentes.
Sintomatología
Los síntomas incluyen:
Tos con mucosidad, a veces sanguinolenta. Si el moco de la bronquitis es verde
amarillento y va acompañada de fiebre, lo más probable es que haya infección
bacteriana.
Inflamación de los bronquios (ramificaciones de las vías aéreas entre la
tráquea y los pulmones)
Inflamación (edema) de las paredes bronquiales.
Obstrucción de los alveolos.
Pitidos o sibilancias.
Burbujeo (referido al efecto sonoro que se aprecia cuando se ausculta al
paciente con un estetoscopio)
Dificultad respiratoria.
Malestar general
En la bronquitis crónica, también pueden presentarse los siguientes síntomas
Inflamación de tobillos, pies y piernas.
Coloración azulada de los labios provocado por los bajos niveles de oxígeno en la
sangre.
Propensión a sufrir infecciones respiratorias —como resfriados,gripe y fiebre
—.
Tratamiento
Si se considera que la bronquitis es bacteriana, por regla general se trata con
antibióticos. Es común el uso de amoxicilina. En casos de asma, suelen usarse
inhaladores para evitar las asfixias —broncodilatadores— o la inflamación —
esteroides—. Para los cortes en la respiración (disnea) debidos al broncoespasmo,
suele usarse un inhalador de rescate de salbutamol —Ventolin, Salbutomal—. Existen
otros inhaladores que pueden ser prescritos para un uso diario.
NEUMONIA
La neumonía, pulmonía o neumonitis es una enfermedad infecciosa e inflamatoria que consiste
en la infección de los espacios alveolares de los pulmones.[1] La neumonía puede afectar a un
lóbulo pulmonar completo (neumonía lobular), a un segmento de lóbulo, a los alvéolos próximos a
los bronquios (bronconeumonía) o al tejido intersticial (neumonía intersticial). La neumonía hace
que el tejido que forma los pulmones, se vea enrojecido, hinchado y se torne doloroso. Muchos
pacientes con neumonía son tratados por los médicos de cabecera y no se ingresan en los
hospitales; esto es lo que se denomina Neumonía adquirida en la comunidad (NAC) o
Extrahospitalaria. La Neumonía nosocomial (NN) es la que se adquiere durante la estancia
hospitalaria después de las 48 horas del ingreso del paciente por otra causa.
La neumonía puede ser una enfermedad grave si no se detecta a tiempo y puede llegar a ser
mortal, especialmente entre personas de edad avanzada y entre los inmunodeprimidos. En
particular los pacientes de sida contraen frecuentemente la neumonía por Pneumocystis. Las
personas con fibrosis quística tienen también un alto riesgo de padecer neumonía debido a que
continuamente se acumula fluido en sus pulmones.
Virus
Los virus necesitan invadir las células para su reproducción. Normalmente los virus llegan al
pulmón a través del aire siendo inhalados por la boca o la nariz o al ingerir un alimento. Una vez en
el pulmón, los virus invaden las células de revestimiento de las vías aéreas y los alvéolos. Esta
invasión a menudo conduce a la muerte celular, ya sea directamente o por medio de apoptosis.
Cuando el sistema inmune responde a la infección viral provoca más daño pulmonar. Las células
blancas, principalmente los linfocitos, activan una variedad de mediadores químicos de
inflamación como son las citoquinas que aumentan la permeabilidad de la pared bronquio alveolar
permitiendo el paso de fluidos. La combinación de destrucción celular y el paso de fluidos al
alvéolo empeora el intercambio gaseoso.
Además del daño pulmonar, muchos virus favorecen a otros órganos y pueden interferir múltiples
funciones. La infección viral también puede hacer más susceptible al huésped a la infección
bacteriana.
Las neumonías virales son causadas principalmente por el virus de la gripe, virus sincitial
respiratorio, adenovirus. El Herpes es una causa rara de neumonía excepto en recién nacidos. El
citomegalovirus puede causar neumonía en inmunodeprimidos.
Clasificación
Las neumonías puede clasificarse:
En función del agente casual: neumocóccica, neumonía estafilocócica, neumonía por
Klebsiella, por Legionella, entre otros. Se trata de una clasificación poco operativa desde el
punto de vista clínico.
Por el tipo de afectación anatomopatológica: neumonía lobar, neumonía multifocal,
neumonía necrotizante, (absceso pulmonar) y neumonía intersticial.
Las clasificaciones más importantes se hacen en
Función del huésped:
Neumonías en pacientes inmunocompetentes.
Neumonías en pacientes inmunodeprimidos.
Función del ámbito de adquisición:
Adquiridas en la comunidad (o extra-hospitalarias). Las más típicas son la neumonía
neumocóccica, la neumonía por Mycoplasma y la neumonía por Chlamydia. Se da en 3-5
adultos por 1.000/año con una mortalidad entre 5-15 %
Neumonías hospitalarias o nosocomiales. Presentan mayor mortalidad que la neumonía
adquirida en la comunidad. En el hospital se da la conjunción de una población con
alteración de los mecanismos de defensas, junto a la existencia de unos gérmenes muy
resistentes a los antibióticos, lo que crea dificultades en el tratamiento de la infección.
Clasificación pronostica
Existen dos clasificaciones pronósticas de la neumonía o pulmonía:
Clasificación de Fine (pneumonia severity index o PSI).
Clasificación FALTA
Causas
La neumonía puede ser causada por varios agentes etiológicos:
Múltiples bacterias, como Neumococo (Streptococcus pneumoniae), Mycoplasmas y
Chlamydias
Distintos Virus
Hongos, como Pneumocystis jiroveci
En recién nacidos las neumonías suelen ser causadas por: Streptococcus pneumoniae,
Staphylococcus aureus y ocasionalmente bacilos gram negativos. En lactantes (niños de 1 mes a 2
años) y preescolares (niños de 2 años a 5 años): el principal patógeno bacteriano es el
Streptococcus pneumoniae, además ocasionalmente es causada por la Chlamydia trachomatis y
por el Mycoplasma pneumoniae. En niños mayores de 5 años: Streptococcus pneumoniae y
Mycloplasma pneumoniae. En inmunocomprometidos: bacterias gram negativas, Pneumocystis
jiroveci, citomegalovirus (CMV), hongos, y Micobacterium tuberculosis. En ocasiones se puede
presentar neumonías por bacterias anaeróbicas, en el caso de personas que tienen factores de
riesgo para aspirar contenido gástrico a los pulmones, existe un riesgo significativo de aparición de
abscesos pulmonares. En las neumonías nosocomiales: Pseudomonas aeruginosa, hongos y
Staphylococcus aureus. En personas adultas: Streptococcus pneumoniae y virus influenza. en los
Casos de neumonía atípica: virus, Mycoplasma pneumoniae y Chlamydia pneumoniae. Diversos
agentes infecciosos —virus, bacterias y hongos— causan neumonía, siendo los más comunes los
siguientes: Streptococcus pneumoniae: la causa más común de neumonía bacteriana en niños;
Haemophilus influenzae de tipo b (Hib): la segunda causa más común de neumonía bacteriana; El
virus sincitial respiratorio es la causa más frecuente de neumomía vírica. Pneumocystis jiroveci es
una causa importante de neumonía en niños menores de seis meses con VIH/SIDA, responsable de
al menos uno de cada cuatro fallecimientos de lactantes seropositivos al VIH.
Signos y Síntomas
Los siguientes síntomas pueden estar relacionados con la enfermedad:
Generalmente, es precedida por una enfermedad como la gripe o el catarro común.
La Fiebre prolongada por más de tres días, en particular si es elevada.
La frecuencia respiratoria aumentada: recién nacidos hasta menos de 3 meses >60 por
minuto, lactantes >50 por minuto, preescolares y escolares >40 por minuto, adultos >20
por minuto.
Se produce un hundimiento o retracción de las costillas con la respiración que se puede
observar fácilmente con el pecho descubierto.
Las fosas nasales se abren y se cierran como un aleteo rápido con la respiración.
(principalmente se da en niños).
Quejido en el pecho como asmático al respirar.
Las personas afectas de neumonía a menudo tienen tos que puede producir una
expectoración de tipo muco-purulento (amarillenta), fiebre alta que puede estar
acompañada de escalofríos. Limitación respiratoria también es frecuente así como dolor
torácico de características pleuríticas (aumenta con la respiración profunda y con la tos).
También pueden tener hemoptisis (expectoración de sangre por la boca durante episodios
de tos) y disnea. Suele acompañarse de compromiso del estado general (anorexia, astenia
y adinamia).
Al examen físico general es probable encontrar taquicardia, taquipnea y baja presión
arterial, ya sea sistólica o diastólica.
Al examen físico segmentario, el síndrome de condensación pulmonar es a menudo claro;
a la palpación: disminución de la expansión y de la elasticidad torácica y aumento de las
vibraciones vocales. A la percusión: matidez. A la auscultación: disminución del murmullo
pulmonar, crepitaciones y/o soplo tubario.
El paciente infantil tiene la piel fría, tose intensamente, parece decaído, apenas puede
llorar y puede tener convulsiones, se pone morado cuando tose, no quiere comer (afagia),
apenas reacciona a los estímulos. El cuadro es similar en el paciente adulto.
En adultos sobre 65 años es probable una manifestación sintomática muchísimo más sutil
que la encontrada en personas jóvenes.
Tratamiento
Principal antibiótico por agente bacteriano
Frecuencia
Subtipo histológico Antibiótico
(%)
En adultos sanos:
Azitromicina o
Doxiciclina.
Streptococcus
31.1
pneumoniae[2] Comorbilidades:
Levofloxacina o
Moxifloxacina o
Amoxicilina.
Oxacilina o
Trimetoprim-sulfametoxazol o
Cefotaxima o
Moraxella catarrhalis 0.4
Ceftriaxone o
Ceftazidima o
Ciprofloxacino o
Levofloxacina o
Azitromicina
Clindamicina o
Streptococcus pyogenes 0.4
Penicilina G o
Vancomicina o
Penicilina G o
Ceftriaxone o
Cefotaxima o
Neisseria meningitidis 0.4
Ceftriaxone o
Cloranfenicol o
Ciprofloxacino o
Rifampina o
Eritromicina o
Cefotaxima o
Ceftriaxone o
Gentamicina o
Klebsiella pneumoniae 0.4
Amikacina o
Piperacilina o
Imipenem o
Ciprofloxacino o
Trimetoprim-sulfametoxazol o
* Azitromicina o
Doxiciclina.
Mycoplasma
3.0
pneumoniae
Chlamydophila
1.2
pneumoniae
Tuberculosis 0.4
La mayoría de los casos de neumonía puede ser tratada sin hospitalización. Normalmente,
los antibióticos orales, reposo, líquidos, y cuidados en el hogar son suficientes para
completar la resolución. Sin embargo, las personas con neumonía que están teniendo
dificultad para respirar, las personas con otros problemas médicos, y las personas mayores
pueden necesitar un tratamiento más avanzado. Si los síntomas empeoran, la neumonía no
mejora con tratamiento en el hogar, o se producen complicaciones, la persona a menudo
tiene que ser hospitalizada.
Los antibióticos se utilizan para tratar la neumonía bacteriana. En contraste, los antibióticos
no son útiles para la neumonía viral, aunque a veces se utilizan para tratar o prevenir las
infecciones bacterianas que pueden ocurrir en los pulmones dañados por una neumonía
viral. La elección de tratamiento antibiótico depende de la naturaleza de la neumonía, los
microorganismos más comunes que causan neumonía en el área geográfica local, y el
estado inmune subyacente y la salud del individuo.
Las personas que tienen dificultad para respirar debido a la neumonía puede requerir
oxígeno extra. Individuos extremadamente enfermos pueden requerir de cuidados
intensivos de tratamiento, a menudo incluyendo intubación y ventilación artificial.
La neumonía viral causada por la influenza A pueden ser tratados con amantadina o
rimantadina, mientras que la neumonía viral causada por la influenza A o B puede ser
tratado con oseltamivir o zanamivir. Estos tratamientos son beneficiosos sólo si se inició un
plazo de 48 horas de la aparición de los síntomas. Muchas cepas de influenza A H5N1,
también conocida como influenza aviar o "gripe aviar", han mostrado resistencia a la
amantadina y la rimantadina. No se conocen tratamientos eficaces para las neumonías viral
causada por el coronavirus del SRAS, adenovirus, el hantavirus, o parainfluenza virus.
Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)
Trastorno permanente y lentamente progresivo, caracterizado por una disminución el flujo en
las vías aéreas, causado por la existencia de bronquitis crónica y enfisema pulmonar.
La bronquitis crónica es una entidad clínica definida por la presencia de tos y expectoración
durante más de 3 meses al año, durante 2 o más años consecutivos.
El enfisema pulmonar es un concepto anatomopatológico caracterizado por el agrandamiento
anormal y permanente de los espacios aéreos más allá del bronquiolo Terminal, asociado a
destrucción de las paredes alveolares.
La limitación del flujo aéreo espiratorio se produce por lesión de la pequeña vía aérea por
inflamación y fibrosis, junto con la destrucción de la arquitectura alveolar. La dificultad en la
espiración se traduce en hiperinsuflación pulmonar.
El principal factor de riesgo para la EPOC es el tabaquismo, que actúa alterando la motilidad
ciliar, inhibiendo la función de los macrófagos, produciendo hipertrofia hiperplasia glandular y
broncoconstricción aguda. Además se han señalado factores genéticos (déficit de alta-1-
antitripsina), la exposición laboral y el tabaquismo pasivo.
SINTOMATOLOGÍA
Los síntomas aparecen a partir de los 45 a 50 años en individuos susceptibles que han fumado
alrededor de 20 cigarrillos al día durante 20 años o más.
Característicamente, los pacientes presentan tos crónica, productiva, de predominio matutino,
expectoración mucosa o mucopurulenta, ruidos bronquiales (sibilancias) y sensación de falta de
aire (disnea).
Es frecuente la evolución con agudizaciones por infecciones respiratorias.
En estadios avanzados, se observa disnea en reposo o al esfuerzo mínimo, edemas en los
tobillos. A la exploración física, destaca un tórax insuflado, la coloración azulada de la piel
(cianosis), y el aumento de tamaño del hígado.
DIAGNÓSTICO
Se basa en el cuadro clínico y la radiografía de tórax.
El diagnóstico de certeza se obtiene demostrando una obstrucción no reversible del flujo
aéreo mediante espirometría.
TRATAMIENTO
El abandono del tabaco y la administración de oxígeno de forma continua (al menos 15 horas al
día) son medidas que han demostrado mejorar la sobrevida en estos pacientes.
El tratamiento farmacológico consiste en la administración de agentes capaces de relajar el
músculo liso bronquial produciendo broncodilatación.
En los casos de agudización por infección respiratoria, pueden ser útiles los antibióticos.
Es necesaria la vacunación antigripal y antineumocóccica.
Derrame pleural
Acumulación anormal de líquido en el espacio pleural. Puede ser: trasudado (cuando se produce
por aumento de la presión de los capilares de la pleura, por disminución de la presión oncótica
plasmática) o exudado (cuando se produce por aumento de la permeabilidad de los capilares o
por disminución del aclaramiento linfático, existiendo afectación directa de la pleura).
Se denomina empiema al líquido pleural de aspecto purulento, debido al alto contenido de
leucocitos. También se llama empiema al líquido pleural de aspecto no purulento, en el que se
identifica (por función o cultivo) la presencia de algún germen.
CAUSAS
Las causas más frecuentes del trasudado son: insuficiencia cardíaca, cirrosis hepática,
síndrome nefrótico y, más raramente, mixedema.
Los exudados aparecen generalmente en el contexto de infecciones pleuropulmonares, cáncer,
tromboembolismo pulmonar, postoperatorios, pancreatitis, enfermedades del colágeno, etc.
SINTOMATOLOGÍA
Es común el dolor de tipo pleurítico, referido como un dolor torácico agudo, tipo puñalada que
se exacerba con la inspiración (dolor en punta de costado), y si el derrame es importante,
puede presentar disnea. Además, los derrames de etiología infecciosa cursan con fiebre.
DIAGNÓSTICO
La radiografía de tórax y la ecografía determinan la localización, magnitud y movilidad del
derrame.
El análisis bioquímico, microbiológico, citológico y anatomopatológico de una muestra del líquido
obtenido por punción (toracocentesis) permitirá la etiología infecciosa específica y la presencia
de células cancerígenas.
En determinadas ocasiones será necesaria una biopsia pleural.
TRATAMIENTO
Los empiemas requieren drenaje pleural mediante tubo de drenaje. Si fracasa, por la
tabicación del espacio pleural puede procederse a la instilación intrapleural de fibrinolíticos a
través del tubo de drenaje para facilitar la salida del pus. Otro procedimiento es la
decorticación, que implica una toracotomía (procedimiento quirúrgico para abrir el pecho con el
propósito de acceder a los pulmones, esófago, traquea, aorta, corazón o diafragma) con
evacuación completa del pus existente, así como de la coraza pleural.
La pleurodesis consiste en la aplicación de un material irritante (talco, tetraciclina o
bleomicina) entre las dos capas de la pleura (parietal y visceral) con el objetivo de producir una
reacción infamatoria que dé como resultado la unión de ambas capas y se utiliza en el
tratamiento sintomático de derrame pleural de origen neoplásico.
Cáncer de pulmón
El cáncer de pulmón representa la primera causa de muerte por cáncer. La
supervivencia de 5 años después del diagnóstico es menor del 50% en casos de
enfermedad localizada, y menor del 25% si está extendida.
Se reconocen cuatro variedades fundamentales: carcinoma de células pequeñas,
adenocarcinoma, carcinoma escamoso y carcinoma de células grandes.
CAUSAS
Existe una clara relación con el tabaquismo. El riesgo relativo es 10 veces mayor en
fumadores de cigarrillos y 1,5 veces mayor en fumadores pasivos. Entre los no
fumadores, es más frecuente el adenocarcinoma.
SINTOMATOLOGÍA
Los síntomas pueden permanecer silentes durante meses.
Los tumores de localización central aparecen como masas tumorales que afectan a
bronquios grandes. Clínicamente, pueden dar tos con expectoración hemoptoica
(expectoración con trazas de sangre).
Los de mayor tamaño pueden dar lugar a atelectasias (colapso de una región pulmonar
periférica o bien de todo el pulmón) por obstrucción de la luz bronquial.
Los de localización periférica generalmente dan síntomas en fases avanzadas,
normalmente derrame pleural maligno.
La afectación de estructuras vecinas puede dar lugar a obstrucción traqueal, disfagia,
disfonía por compresión del nervio recurrente laríngeo, parálisis del nervio frénico,
síndrome de la vena cava superior, etc.
Son frecuentes las metástasis por vía sanguínea y los síndromes paraneoplásicos.
DIAGNÓSTICO
Se realiza mediante análisis anatomopatológico de una muestra de tejido,
generalmente obtenido mediante fibrobronscopia.
La extensión de la enfermedad se evalúa mediante tomografía axial computarizada,
resonancia magnética nuclear, gammografía ósea, mediastinoscopia, mediastinostomía
y toracoscopia.
TRATAMIENTO
Si la neoplasia (tumor formado por la multiplicación o crecimiento anormal de las
células) no es del tipo de células pequeñas, el tratamiento de elección es el quirúrgico,
siempre y cuando se cumplan determinados criterios de estadificación del tumor
(grado de diseminación) resecabilidad (posibilidad de extirpar todo el tumor) y
operabilidad (evaluación de si el paciente es capaz de resistir la cirugía y sus
consecuencias).
La presencia de metástasis a distancia, afectación del nervio frénico, invasión
traqueal, derrame pleural maligno, son algunos criterios de irresecabilidad que pueden
ser evaluados por el médico tratante.
La base del tratamiento del cáncer de células pequeñas es la quimioterapia.
En ocasiones, se asocia tratamiento quirúrgico a radioterapia.
Cáncer de laringe
El cáncer de laringe es el más frecuente de los tumores de cabeza y cuello, y es más
frecuente en varones. Generalmente, es un carcinoma epidermoide, y hay formas
vegetantes, ulceradas e infiltrantes.
CAUSAS
Se relaciona directamente con el tabaquismo y el consumo de alcohol.
SINTOMATOLOGÍA
Habitualmente, se localiza sobre las cuerdas vocales, por lo que provoca disfonía
persistente (más de 2 o 3 semanas). También se puede presentar con sensación de
hormigueo en faringe o disnea (sensación de falta de aire).
DIAGNÓSTICO
Ante la sospecha clínica, se realiza laringoscopia y toma de biopsia.
TRATAMIENTO
Si se encuentra en un estadio precoz, el tratamiento consiste en cirugía o
radioterapia. Cuando las cuerdas vocales resultan afectadas, suele preferirse la
radioterapia, ya que generalmente preserva el tono normal de voz.
Los estadios avanzados requieren de extirpación parcial o total de la laringe
(laringectomía parcial o total) con radioterapia.
Enfisema Pulmonar
Es una enfermedad pulmonar que comprende daño a los sacos de aire (alvéolos) en los pulmones.
Etiología
El consumo de cigarrillos es la causa más común del enfisema. Se cree que el humo del tabaco y
otros contaminantes provocan la liberación de químicos desde los pulmones que dañan las
paredes de los alvéolos. El daño empeora con el paso del tiempo. Las personas que padecen esta
enfermedad tienen alvéolos en los pulmones que son incapaces de llenarse con aire fresco, lo
cual afecta el suministro de oxígeno al cuerpo.
Una sustancia que existe naturalmente en los pulmones, llamada alfa 1 antitripsina, puede
proteger contra este daño. Las personas con deficiencia de alfa 1 antitripsina están en mayor
riesgo de padecer esta enfermedad.
Tipos de enfisema
Enfisema panacinar (panlobulillar).
Enfisema acinar proximal (centrolobulillar, centroacinar).
Enfisema acinar distal (paraseptal).
Enfisema acinar irregular (paracicatrizal).
La identificación de cualquiera de las variedades de enfisema es más fácil al examen
macroscópico. Debe tenerse presente que los casos puros son raros, mucho más
frecuente es encontrar una mezcla de los diversos tipos. Aun así, queda un número
importante de casos inclasificables.
Síntomas
Dificultad para respirar.
Tos crónica, con o sin producción de esputo.
Sibilancias.
Capacidad reducida para hacer ejercicio.
Otros síntomas adicionales que se pueden asociar con la enfermedad son los siguientes:
Ansiedad.
Pérdida de peso involuntaria.
Hinchazón de tobillos, pies y piernas.
Fatiga.
Diagnóstico
Un examen físico puede mostrar sibilancias, disminución de los sonidos respiratorios o
exhalación prolongada (la exhalación toma más del doble que la inspiración). El tórax puede
presentar forma de tonel. Se pueden presentar signos de una insuficiencia crónica de los
niveles de oxígeno en la sangre.
Los siguientes exámenes ayudan a confirmar el diagnóstico:
Pruebas de la función pulmonar.
Radiografía de tórax.
Gasometría arterial con bajos niveles de oxígeno en sangre (hipoxemia) y altos niveles
de dióxido de carbono (acidosis respiratoria).
Esta enfermedad también puede alterar los resultados de los siguientes exámenes:
Gammagrafía pulmonar de ventilación/perfusión.
Tomografía de tórax.
Complicaciones
Infecciones respiratorias recurrentes.
Hipertensión pulmonar.
Cor pulmonale (aumento de tamaño y tensión del lado derecho del corazón).
Eritrocitosis (aumento en el número de glóbulos rojos).
Muerte.
Prevención
La única manera de prevenir la enfermedad es no exponerse a los factores de riesgo que la
originan. Como se ha dicho, estos factores son el tabaco y los ambientes contaminados. Por eso,
para prevenir la enfermedad pulmonar obstructiva crónica es fundamental no fumar.
También es muy importante mantener un buen estado de salud general, realizar ejercicios y
seguir una dieta sana para aumentar la resistencia del cuerpo a las infecciones. La importancia
de los ejercicios, ya sea en el hospital o en casa, radica en que contribuyen a aumentar la
independencia y la calidad de vida del afectado. Además, disminuyen la frecuencia y el tiempo
de hospitalización del enfermo.
La filosofía de la práctica del ejercicio es la siguiente: los pacientes que sufren enfisema
necesitan energía extra para poder respirar. Si se usa esa energía de manera más efectiva
para respirar, el paciente tendrá más energía restante para llevar a cabo sus acciones diarias y
para participar en nuevas actividades.
Las mejorías en la respiración pueden conseguirse, en gran medida, haciendo deporte, pero es
muy importante que los ejercicios se hagan bajo supervisión médica y con el asesoramiento de
especialistas. El ejercicio, a todos los niveles, mejora la utilización del oxigeno, la capacidad de
trabajo y la mentalidad de los pacientes que sufren la enfermedad. Las actividades de bajo
esfuerzo son más fáciles de practicar, para estos enfermos, que las actividades de alta
intensidad.
Entre otros, se pueden hacer los siguientes ejercicios: Parte inferior del cuerpo: bicicleta fija,
subir escaleras, caminar, etcétera. Estos ejercicios fortalecen las piernas y aumentan el tono
muscular y la flexibilidad. Ayudan a moverse mejor. Parte superior del cuerpo: ejercicios
diseñados para mejorar la fuerza de los músculos respiratorios, los músculos del brazo y los
hombros.
Fortalecerlos es importante porque aguantan la caja torácica, mejoran la respiración y hacen
más fácil llevar a cabo actividades cotidianas, como transportar bolsas, hacer la cama o
levantar objetos. Un ejercicio útil es, por ejemplo, el levantamiento de pesas. Teniendo en
cuenta que la forma física se pierde rápidamente cuando la persona interrumpe el programa de
ejercicios, es básico que el paciente se marque unos objetivos que pueda alcanzar y que los
vaya aumentando progresivamente.
Además de los ejercicios, es recomendable que la persona siga algunos otros consejos:
Acompañar los ejercicios de una alimentación saludable. Hacer calentamiento antes de los
ejercicios. Cambiar de ejercicios y hacerlos variados para que el paciente no se aburra y
desista: nadar, andar, hacer pesas, practicar aeróbic de baja intensidad. Practicar ejercicio
con amigos para hacer la actividad más amena. Seguir con el ritmo habitual y no intentar
realizar esfuerzos excesivos. Detener las actividades ante cualquier molestia y consultar al
médico.
TUBERCULOSIS
SIGNOS Y SINTOMAS
Los signos y síntomas más frecuentes de la tuberculosis son: tos con flema por
más de 15 días, a veces con sangre en el esputo,
fiebre,
sudoración nocturna,
mareos momentáneos,
escalofríos y pérdida de peso.
Si la infección afecta a otros órganos por volverse sistémica, aparecen otros
síntomas.
Por lo general, las personas que tienen contacto cercano con una persona
diagnosticada con tuberculosis son sometidos a pruebas para descartar que estén
infectados.
TRATAMIENTO
La resistencia microbiana a los antibióticos usados para el tratamiento de la
tuberculosis se está volviendo un creciente problema en casos de tuberculosis
extensamente resistente a multi-drogas. La prevención de la tuberculosis radica en
programas de rastreo y vacunación, usualmente con BCG.
El grupo más utilizado y por lo tanto más conocido es el de los broncodilatadores; los cuales
relajan ó "dilatan" al músculo que rodea los bronquios, y además disminuyen la producción de
secresiones bronquiales. Existen una gran variedad de ellos y en diferentes vías de
administración. Pueden usarse uno ó dos de diferentes grupos a la vez, dependiendo de la
severidad del broncoespasmo. Cuando la edad lo permita, es preferible usarlos siempre por vía
inhalada, por medio de aerosoles presurizados ó aparatos nebulizadores.
Otro grupo que merece una mención especial, lo constituyen los esteroides ó cortisonas;
medicamentos con un alto poder anti-inflamatorio. Debido a que el Asma es un fenómeno de
inflamación bronquial crónica ó recurrente, las cortisonas son altamente efectivas en éste tipo
de padecimiento. Desgraciadamente, tienen fama de ser "malas" ó perjudiciales, lo cual no es
necesariamente cierto, de hecho, son casi indispensables en la mayoría de los casos, en alguna
de las fases del tratamiento (aunque no todos los pacientes asmáticos los ameritan).
Lo que debe saberse, es que existen muchos tipos de cortisonas, que varían en la potencia y en
la duración de su efecto. Cuando se utilizan cortisonas de corta duración de efecto, y potencia
moderada ó leve, por vía oral ó inhalada, y por períodos de tiempo controlados, prescritos por
un especialista con experiencia en su uso, son medicamentos extremadamente útiles en el
tratamiento del asma. Por otro lado, existen ahora excelentes medicamentos del grupo de las
cortisonas en aerosol, con potentes efectos anti-inflamatorios y , que por ser aplicados en
microdosis, y directamente en el árbol bronquial, no se absorben más que mínimas cantidades a
la sangre, por lo que prácticamente carecen de efectos secundarios.
Sólo se indica su uso en aquellos asmáticos con alergias a inhalables (Asma Alérgica) difíciles
de evitar, y que ya hayan intentado los tratamientos tradicionales sin una buena respuesta.
También se pueden indicar en los casos muy alérgicos en los que no sean aplicables medidas de
control ambiental efectivas, ó simplemente cuando se quiere eliminar por completo y en forma
definitiva el proceso asmático alérgico. Cuando se siguen éstas normas, utilizándolo en éste
tipo de casos, y, cuando se lleva un control adecuado del tratamiento a largo plazo, se tiene la
gran oportunidad de curar el Asma, ó en el peor de los casos, reducir en gran medida el
problema, en casi un 80% de los casos tratados.