RESPONSABILIDAD
ESTATAL
LA RESPONSABILIDAD ESTATAL.
Existe un principio de derecho, que expresa “todo aquel que
cause un daño a otro, debe repararlo, por lo tanto inferimos,
que la persona que ocasionó el perjuicio, incurre en una
responsabilidad civil o penal y está en la obligación de
resarcir el daño causado”
La responsabilidad civil, se manifiesta en el deber de resarcir
el perjuicio, por parte de la persona que lo produjo, a la
persona afectada o perjudicada.
La responsabilidad penal, se revela cuando se comete un
delito y se convierte en una responsabilidad frente al Estado,
el cual impone una pena o sanción al delincuente, para reparar
el daño hecho a la sociedad, esta responsabilidad es subjetiva
y personal y sólo se predica de las personas naturales.
LA RESPONSABILIDAD ESTATAL
Un mismo hecho puede originar responsabilidad civil
y responsabilidad penal, pero en la responsabilidad
administrativa, sólo se hace alusión a la
responsabilidad civil de las personas públicas.
El concepto de responsabilidad, es un concepto
propio del derecho civil, cuyas pautas generales, se
aplican en la responsabilidad administrativa, pero no
se puede derivar de los principios del código civil,
porque la responsabilidad estatal se sustenta
principalmente, en la falta o falla del servicio.
LA RESPONSABILIDAD ESTATAL
La responsabilidad del Estado puede ser de carácter
contractual o extracontractual y ésta última puede ser,
legislativa, judicial y administrativa.
La responsabilidad extracontractual administrativa, se aplica
planamente con motivo o por causa del ejercicio de la función
administrativa, eventualmente por la función legislativa,
cuando una ley prevé la indemnización, para las personas que
legalmente desarrollan una actividad que se prohíbe y por la
función jurisdiccional, cuando los jueces actúan por falta
grave o dolo.
La responsabilidad administrativa es de formación
jurisprudencial.
Elementos de la responsabilidad
administrativa
Los elementos de la responsabilidad
administrativa son:
Actuación de la administración,
Daño o perjuicio y
Relación causal directa entre la actuación y el
perjuicio.
ACTUACIÓN DE LA
ADMINISTRACIÓN.
Necesariamente debe existir una actuación de la
administración y ya sabemos, que la actividad
administrativa se manifiesta por medio de actos,
hechos, operaciones y omisiones administrativas.
Dicha actuación debe ser antijurídica, irregular,
anormal, anómala, por cuanto las actuaciones
jurídicas, regulares, normales, generalmente, no
producen daño o perjuicio.
Actuación de la administración.
Esa actuación antijurídica, irregular, anormal, anómala, se manifiesta en lo
que se ha llamado Culpa, falta o falla del servicio o Culpa de la
Administración, la cual es el sostén de la responsabilidad administrativa y
que aparece, cuando el servicio público no ha funcionado, ha funcionado
mal o ha funcionado tardíamente.
Con fundamento en lo anterior, tenemos que la responsabilidad
administrativa, es por regla general, responsabilidad por culpa, falta o falla
del servicio y excepcionalmente, es responsabilidad sin culpa, objetiva o
por riesgo.
Es necesario, diferenciar y aclarar, que la culpa, falta o falla del servicio,
no es subjetiva, por cuanto es una falla de la administración, por lo tanto
será una falla anónima, funcional u orgánica, no se le atribuye a un
individuo, sino a la Administración.
DAÑO O PERJUICIO.
Ser anormal, irregular, anómalo, es decir, que no
puede ser un daño normal, regular, que no son
reprochables, ni resarcibles, ni indemnizables.
Debe referirse a una situación jurídicamente
protegida.
Ser directo, se excluye el daño indirecto.
Debe ser imputable al servicio público, al Estado,
es necesario que éste lo haya causado.
DAÑO O PERJUICIO.
El daño o perjuicio debe caracterizarse, por lo
siguiente:
Ser cierto o real, determinado o determinable, o
sea que se haya menoscabado un derecho del
administrado, incluyendo daños presentes, actuales
y los futuros ciertos, no eventuales que
corresponden a una simple expectativa.
Ser especial, particular, propio de la persona
perjudicada, que no afecte a toda la comunidad.
DAÑO O PERJUICIO
Los daños o perjuicios, pueden ser materiales,
morales y fisiológicos y se estiman los
actuales, ciertos y futuros no eventuales.
Los perjuicios materiales son aquellos que se
relacionan con las lecciones pecuniarias
causadas al patrimonio, cuyos valores se
actualizan, distinguiéndose dos períodos:
DAÑO O PERJUICIO
1) La indemnización debida, consolidada o causada, contada desde la fecha
del hecho dañoso hasta la fecha del fallo que declara la responsabilidad
administrativa, y
2) La indemnización futura, computada desde la fecha de la sentencia
declarativa hasta cuando se llegue a la fecha probable de la muerte de la
víctima, según tablas oficialmente aprobadas de mortalidad o hasta cuando
se llegue a la mayoría de edad, en caso de perjuicios causados a menores
de edad.
El daño material en su modalidad de daño emergente y lucro cesante,
impone una reparación de la lesión pecuniaria causada al patrimonio.
Los perjuicios morales se reflejan en las angustias, depresiones y el dolor
físico, que causa el hecho lesivo, que se fijan en el valor de terminados
salarios mínimos legales vigentes, al momento de liquidar los perjuicios.
CLASES DERESPONSABILIDAD
ADMINISTRATIVA
Responsabilidad por culpa, falla o falta del servicio.
Se presenta cuando una persona pública no ha actuado cuando
debía hacerlo, ha actuado mal o ha actuado tardíamente.
Hay falla del servicio público, cuando el servicio no ha
funcionado (accidente en la carretera, causado por falta de
señalización en una obra pública), o cuando ha funcionado mal
(accidente debido a un material defectuoso, usado por la
administración), o cuando ha funcionado demasiado tarde
(daño causado por la lentitud administrativa en la tramitación
de una reclamación).
La falla de la administración, se presenta por omisión, retardo,
irregularidad, ineficiencia o ausencia del servicio.
La responsabilidad de la administración se basa en la culpa, pero no es una
culpa subjetiva, de una persona natural, sino que es una culpa anónima,
funcional u orgánica.
La culpa del derecho común, localizada en un agente infractor según la
tesis de la responsabilidad directa, se radica en el Estado, configurándose
la llamada culpa de la administración.
El fundamento de la misma es constitucional, se basa en los artículos 2º.,
4º., 5º., 6º., 7º., y 8º., que consagran los principio fundamentales, los
artículos 11 a 41, que establecen los derechos fundamentales, los artículos
42 a 77, que prescriben los derechos sociales, económicos y culturales y
los arttículo78 a 82, que preceptúan los derechos colectivos y del ambiente.
Además tiene un soporte legal, que se haya en el código contencioso
administrativo (artículos 62 y 128 C. C. A.)
La Constitución establece el principio general de la responsabilidad estatal
(artículo 90 C. N.).
No es necesario, demostrar la acción u omisión de determinado agente o
funcionario, es suficiente la falla funcional, orgánica o anónima, es el
servicio público en su conjunto, el que ha funcionado mal. Es una
responsabilidad directa de la persona pública.
Se relaciona a la prestación inadecuada, errónea o irregular de los servicios
públicos.
Es una responsabilidad directa del estado, es decir, que no hay lugar a
diferencias entre los órganos, a través de los cuales se manifiesta la
voluntad del Estado y los agentes, que apenas ejecutan esa voluntad.
No es responsabilidad objetiva, puesto que se estructura en la
culpa de la administración.
Existen, varios ejemplos de esta responsabilidad por falla del
servicio:
Responsabilidad por omisión, por abstenerse la administración
deliberadamente o no, maliciosamente o no, relacionado con un
deber legal.
Responsabilidad de la Nación por fallas de control en materia
aeronáutica, por cuanto las autoridades aeronáuticas legalmente
deben inspeccionar y vigilar a las empresas que prestan
servicios relacionados con el transporte de pasajeros, carga y
correos, verificando los equipos que utilizan y el personal que
los operan.
Responsabilidad por fallas en los servicios notariales, porque el notariado
es un servicio público.
Responsabilidad por exceso de la fuerza pública y responsabilidad porque
los retenes policiales no pueden ser patíbulos de ejecución de quienes
desacatan la orden de detenerse, cuando esos excesos son cometidos por
miembros de las fuerzas armadas en ejercicio de sus funciones o con
pretexto de ellas.
Responsabilidad por falla del ejército.
Responsabilidad por inundación.
Es el régimen común de responsabilidad patrimonial de la administración
pública y es una responsabilidad con un régimen de derecho público,
aplicada por una jurisdicción especializada.
Al actor le incumbe probar, no sólo la falta o falla del servicio,
sino la existencia del daño y la relación de causalidad entre
aquella y éste, sin la cual demostrada la falta o falla del
servicio, no hay lugar a indemnización.
Pueden presentarse casos de concausalidad, entre la falla y la
culpa de la víctima, entre la falla y el hecho de un tercero y
entre la falla y la fuerza mayor o el caso fortuito, en los cuales
la responsabilidad del Estado, se limitará proporcionalmente al
reconocimiento de la falta o falla como causa eficiente del
perjuicio sufrido, dándose la figura de la
“compensación de culpas” o repartición de
responsabilidades, por la pluralidad de las faltas.
Existen casos de concausalidad que se pueden dar
entre la falla y la culpa de la víctima, entre la falla y
el hecho de un tercero y entre la falla y la fuerza
mayor o el caso fortuito; en estos eventos la
responsabilidad estatal se limita a la proporción en
que su falta se reconozca como causa eficiente del
daño sufrido y se manifiesta la “compensación de
culpas” o repartición de culpas.
La administración se descarga por el caso
fortuito, la fuerza mayor, la culpa exclusiva de
la víctima y el hecho de un tercero, pero en sí
lo que acredita la administración es que no hay
relación causal entre la falta del servicio y el
daño causado.
RESPONSABILIDAD POR FALLA
DEL SERVICIO PRESUNTA.
Se presenta principal y especialmente en los eventos
en que los perjuicios, se causaron por actividades
consideradas peligrosas, como el manejo de
explosivos o armas de fuego o por manipulación de
cosas que tengan esta calificación, como la
conducción de vehículos, la extensión de redes de
energía, los gasoductos, las armas de dotación oficial,
etc.
En estos casos el demandante sólo debe acreditar
haber sufrido un daño indemnizable y la existencia de
la relación de causalidad del hecho causante con el
daño.
La entidad demandada puede exonerarse de
responsabilidad probando que, aunque el perjuicio,
fue causado por un hecho o acto de ella, la
administración obró prudentemente, diligentemente,
que su actuación no fue omisiva, imprudente o
negligente.
La administración debe probar la ausencia de la falla
del servicio, por cuanto su actuación fue positiva.
En este tipo de responsabilidad, la administración se
exonera, probando la causa extraña como la fuerza
mayor, la culpa exclusiva de la víctima, o el hecho de
un tercero exclusivo y determinante y no es eximente
de esa responsabilidad, el caso fortuito porque en este
caso, se probaría la ausencia de culpa y como aquí, se
da una culpa presunta, probar su ausencia, no libera la
responsabilidad del Estado.
Es un régimen intermedio entre los casos de
responsabilidad administrativa por falla del servicio y
los casos de responsabilidad objetiva.
Con respecto a esta responsabilidad el Consejo de
Estado en algunos casos la ha aplicado cuando los
daños han sido causados en relación con cosas o
actividades consideradas peligrosas.
Sin embargo, en otros, ha precisado que la
responsabilidad por las mencionadas cosas o
actividades peligrosas está propiamente regida por la
presunción de responsabilidad, es decir, que se trata
de una responsabilidad objetiva, por riesgo,
dejando la responsabilidad por falla presunta del
servicio, o presunción de culpa, para algunas
actividades, como la prestación de servicios médicos,
la cual si bien “ en sí no puede calificarse como una
actividad peligrosa, sí puede presentar un gran riesgo
para los pacientes por los imponderables que la
rodean, por lo que significa para la integridad física y
mental de las personas usuarias del servicio y porque,
además, dichos pacientes no estarán en la mayoría de
los casos en condición de evidenciar las fallas que
pueden presentarse durante el proceso operatorio”.
RESPONSABILIDAD OBJETIVA
O SIN FALTA O SIN CULPA.
En esta clase de responsabilidad, no entra en juego la
falla del servicio, pero si tiene como elementos un
hecho y un perjuicio causado por aquel. En estos
casos, la administración se exonera, demostrando la
fuerza mayor o el hecho de la víctima, la culpa de un
tercero o la existencia de un reparto igual de las
cargas públicas, que no rompe el principio de la
igualdad de de los ciudadanos, más no así el caso
fortuito.
Las aplicaciones de esta responsabilidad objetiva, por
actuaciones no culpables o sin falta, son:
Responsabilidad por daño especial,
Responsabilidad por expropiación y ocupación
de inmuebles en caso de guerra,
Responsabilidad por el riesgo excepcional,
Responsabilidad por obras públicas y
Responsabilidad por deposito o bodegaje.
RESPONSABILIDAD POR DAÑO
ESPECIAL.
Es una especial manifestación de responsabilidad sin culpa. La
administración responde por daños causados por unja
actividad lícita, legítima, normal, regular, pero estos daños son
especiales, por cuanto con ellos se rompe el principio de
Derecho Público de la equidad o de la igualdad de los
ciudadanos ante las cargas públicas, que es un desarrollo del
principio de Derecho de la IGUALDAD ANTE LA LEY y el
cual expresa que un administrado debe soportar las cargas que
soportan los demás y no puede reclamar por ello al Estado,
pero si en un momento dado, soporta individual,
personalmente una carga considerable, superior, anormal y
excepcional, ello constituye un daño especial que el Estado
debe indemnizar.
La carga excepcional que soporta un ciudadano, es en
provecho o beneficio de las demás personas
integrantes del grupo social.
El Estado satisface esa desigualdad, a fin de
restablecer el equilibrio entre todos los ciudadanos.
Ejemplo de esa responsabilidad, es aquella sobre
daños causados a personas inocentes durante la
represión de desórdenes públicos.
Responsabilidad por expropiación y
ocupación temporal de inmuebles en
caso de guerra.
Su fundamento es constitucional, porque en caso de
guerra y sólo para atender a sus requerimientos, la
necesidad de una expropiación podrá ser decretada
por el gobierno nacional sin previa indemnización.
En el expresado caso, la propiedad inmueble sólo
podrá ser temporalmente ocupada, para atender las
necesidades de la guerra, o para destinar a ella sus
productos.
El Estado será siempre responsable por las
expropiaciones que el gobierno haga por sí o por
medio de sus agentes (Artículo 59 C. N.)
Es una responsabilidad objetiva y concreta, cuyo sustento
único es el hecho de la ocupación o de la expropiación
temporal, sin mezcla alguna del elemento culpabilidad.
La intervención del poder se presenta con base en autorización
constitucional, pero se produce un daño especial, porque una
persona particular sufre patrimonialmente un menoscabo con
ventaja para el Estado, el cual debe reparar dicho perjuicio, se
reconoce el daño emergente, pero no se presenta la
exoneración del Estado.
El demandante sólo debe probar la expropiación o la
ocupación, para que el Estado deba indemnizarlo.
RESPONSABILIDAD POR
RIESGO.
Otra modalidad de responsabilidad del Estado que no exige
culpa o falla del servicio es la llamada responsabilidad por
riesgo, reconocida por el Consejo de Estado colombiano desde
hace algún tiempo.
El Estado compromete su responsabilidad cuando quiera que
en la construcción de una obra o en la prestación de un
servicio, desarrollados en beneficio de la comunidad, emplea
medios o utiliza recursos que colocan a los administrados bien
en sus personas o en sus patrimonios, en situación de quedar
expuestos a experimentar un riesgo de naturaleza excepcional
que, dada su particular gravedad, excede notoriamente las
cargas que normalmente han de soportar los administrados
como contrapartida de los beneficios que derivan de la
ejecución de la obra o de la prestación del servicio.
La producción del daño tiene como causa la
realización de actividades peligrosas o la utilización
de instrumentos destinados a esa actividades tales
como la conducción de energía eléctrica y el uso de
armas de fuego y vehículos automotores de propiedad
del Estado.
También se ha aplicado a los daños causados con
ocasión de actos terroristas contra dependencias de la
fuerza pública.
RESPONSABILIDAD POR
TRABAJOS PÚBLICOS.
Desde 1.941 se reconoció este tipo de responsabilidad
en el anterior Código C. A. y se produce en razón de
los daños causados a una propiedad particular por la
ocupación de ella, con ocasión de un trabajo público.
La doctrina y la jurisprudencia han entendido que en
este caso basta que se demuestre el derecho de
dominio sobre el bien y los daños ocasionados como
consecuencia de las órdenes y providencias
administrativas.
Responsabilidad por depósito,
bodegaje o almacenaje:
Ocurre cuando se pierden, se entregan
equivocadamente o se dañan las mercancías que se
depositan en los almacenes o bodegas oficiales o en
las aduanas nacionales.
Se puede exonerar la administración, en los casos de
fuerza mayor, caso fortuito y hechos que se derivan
de la naturaleza propia de los bienes, como
evaporación, empaque defectuoso o inadecuado y
mala confección o defecto de los mismos bienes, que
rompa la relación de causalidad.
RESPONSABILIDAD POR LA
ACTIVIDAD JUDICIAL.
Se presenta cuando se da la falla del servicio
judicial, que se acepta en casos muy
especiales, teniendo en cuenta los preceptos
del código de procedimiento Penal, que
prescribe la indemnización por privación
injusta de la libertad, cuando el acusado es
exonerado por sentencia absolutoria definitiva
o su equivalente, porque el hecho no existió, el
sindicado no lo cometió o la conducta no
constituía hecho punible.
RESPONSABILIDAD POR
ACTIVIDAD LEGISLATIVA.
El Estado en principio no responde por los perjuicios
que cause por la expedición de una ley, pero sí se
puede reconocer esa responsabilidad en los casos en
que la misma ley o la constitución la establezcan,
como en el caso de la expropiación, exceptuando la
que se realiza por motivos de equidad y de los
monopolios (Artículos 58, 59 y 336 de la C. N. )
La compensación de culpas o repartición de
responsabilidades.