Madrigal
Por; David Moya Posas
Pende tu olvido
sobre mi nombre oscuro
como prende la hiedra desde el muro
o la luz de la estrella en el vacio.
Asi, silvestremente
como el vuelo
cuelga sutil del cielo
o como mana de su fuente el rio,
te llevo en mi sin desamor ni empeño,
sin saber si eres ansia
o eres sueño,
si eres amor o desencanto mio.
Si Todo Nace, Crece y Envejece
Por; David Moya Posas
Si todo nace, crece y envejece
y todo muere al completar su dia
y el mismo fuego acaba en agonia
y la pasion en la frialdad perece.
Si nada en esta vida permanece
y nada escapa de su cesantia
si la palabra misma desafia
en vano el tiempo donde desaparece.
En tus ojos no ha muerto el desapego
de la primera cita iluminada
por una hoguera de incesante fuego.
De alli que a la tiniebla y a la nada
para su burla y su desasosiego
siendo de un sueño basta una mirada.
No Es Tu Cabello Que La Luna Irisa...
Por; David Moya Posas
No es tu cabello que la luna irisa
no son tus manos que el rocio besa
no es tu figura por la gloria impresa
ni tu voz navegando en la sonrisa.
No es tu frente bañada por la brisa
ni tu boca encendida en la promesa,
no es tu mirada que la sombra apresa
ni la luz que te envuelve y diviniza.
No es tu frente, tus ojos, tu mirada
ni tu voz, ni tu boca o tu figura,
ni tus manos de luna y de alborada.
No son ellos los que encienden mi ternura:
Es esa ausencia suya, que no es nada
mas que un recuerdo entre mi vida oscura.
Duele que el Mar
Por: David Moya Posas.
Duele que el mar, sitiado por la arena
renazca en cada aurora y cada espuma
y que la ausencia de la flor asuma
en nuevas rosas su verdad mas plena.
Duele que el luto que la tarde estrena
resurja en cada sombra y cada bruma
y que, perenne, el llanto se resuma
en las resurrecciones de la pena.
Duele que el tiempo tome, sin medida,
a dar frescura al corazon inerte
de la naturaleza estremecida.
Duele que todo hacia la luz despierte,
menos la soledad de nuestra vida
que va a la sombra, al polvo y a la muerte.
EL LLANTO DE LAS COSAS
Mamá
se pasó la mayor parte de su existencia
parada en un ladrillo, hecha un nudo,
imaginando
que entraba y salía
por la puerta blanca de una casita
protegida
por la fraternidad de los animales domésticos.
Pensando
que sus hijos somos
lo que quisimos y no pudimos ser.
Creyendo
que su padre, el carnicero de los ojos gateados
y labios delgados de juez severo no la golpeó
hasta sacarle sangre, y que su madre, en fin,
le puso con amor, alguna vez, la mano en la cabeza.
Y en su punto supremo, a contragolpe, como desde un espejo,
rogaba a Dios
para que nuestros enemigos cayeran como gallos apestados.
De golpe, una por una, aquellas amadísimas imágenes
fueron barridas por hombres sin honor.
Viéndolo bien
todo eso lo entendió esa mujer apartada,
ella
la heredera del viento, a una vela. La que adivinaba
el pensamiento, presentía la frialdad
de las culebras
y hablaba con las rosas, ella, delicado equilibrio
entre la humana dureza y el llanto de las cosas
Por: Roberto Sosa
MORAZAN VIVE
No.
No estas ahi de bruces
indefenso en el polvo.
Ni se oculta tu estatua entre los frios
picoteados por los pajaros
Vives entre nosotros, trabajas,
tienes sed. O profundo en el monte
se anudan en tu barba
los hilos de lo tragico.
Cavalgas por la selva
Triangulado
El espacio de nuestra geografia.
Miramos tus señales
desde los grandes pinos.
Oimos tus espuelas arañando el vacio.
El eco de tus botas por los mapas de guerra.
No eres signo escarnio
congelado en la boca.
Ni falsicismo brillo de medallas.
Eres bajo del lodo
una espada continua.
Nuestro onor y destino
que custodian los mares.
Que lo aprendan los jovenes
y resurja el milagro
del pan y de los peces.
Vuelves de todas partes desde tu dignidad.
Estas entre nosotros.
Bajo la misma noche.
Repartiendo la luz, todos los dias.
Por: Roberto Sosa
LOS POBRES
Los pobres son muchos
y por eso
es imposible olvidarlos.
Seguramente
ven en los amaneceres
múltiples edificios
donde ellos
quisieran habitar con sus hijos.
Pueden
llevar en hombros
el féretro de una estrella.
Pueden
destruir el aire como aves furiosas,
nublar el sol.
Pero desconociendo sus tesoros
entran y salen por espejos de sangre;
caminan y mueren despacio.
Por eso
es imposible olvidarlos.
Por: Roberto Sosa
COMO EL AGUA
Por: Augusto C. Coello
Como el agua de limpio y cristalino,
como el agua de claro y transparente,
como el agua cordial que en el camino
calma la angustia de la sed ardiente.
Como el agua que copia es astro de oro
en el limpio cristal de su corriente;
como hilo de agua diafana y sonoro,
y parlero y sutil y refulgente...
Asi quisiera ser...
Que ansias Dios mio,
de ser un fresco y candoroso rio
en ignorada soledad florida;
O ser aire, o ser piedra o no ser nada,
y no carne maldita condenada
a las hambrientas garras de la vida.
JUAN RAMON MOLINA
"Fue mi niñez como un Jardín risueño,
donde a los goces de mi edad esquivo,
presa ya de la fiebre del ensueño
vague dolientemente pensativo.
Sentí en el alma un natural deseo
de cantar a la orilla del camino
halle una lira no cual la del Orfeo
y obedezco el mandato del destino.
Al mirarme al espejo, cuan cambiado
estoy! no me conozco ni yo mismo
tengo los ojos de mirar cansado
algo del miedo del que ve un abismo
OJOS NEGROS Por: Juan Ramon Molina
Ojos terribles y Ojos que lanzais
puros centellas
que me lanzais el para ofuscarse ellos
reproche, mismos;
ojos que sois cual la ojos que sois dos
noche, abismos
que sois cual la donde brillan dos
noche obscuros, estrellas;
ojos que mirais ojos de pupilas
seguros bellas
luz derramando en y de extraños
derroche; magnetismos,
plegando los !por obscuros
parpados, broche fatalismos
de esos radiantes que no acierto a
luceros, explicar,
no me mireis tan os vuelvo siempre a
severos, mirar,
ojos que sois cual la ojos que sois dos
noche. abismos!
Ojos que de extraña Si por volveros a
suerte ver
me hacies vivir o me causais penas
morir; mortales,
ojos que me dais ojos que sois dos
vivir puñales,
para causarme la victima vuestra he
muerte, de ser,
en vano pretendo !no me importa
fuerte, padecer
vuestro yugo sufrimientos
sacudir; eternales
!ya no puedo si las causas
resistir principales
esta esclavitud de mis penas
amada! merecidas
!matadme de una seran vuestras mil
mirada heridas,
ojos que me haceis ojos que sois dos
vivir! puñales!
LA ROSA
Natalia Palacios
Bella flor alejandrina y peregrina,
que al aura blanca remece,
y en tu cáliz aparece
una gota cristalina.
Es tu aroma delicado y perfumado,
el suave ambiente que exhalas,
pura ostentando tus galas,
descollando en verde prado.
Su ambrosía en el calor
el picaflor y la mariposa beben;
sus áurea alas embeben
de tu arbusto alrededor.
Sonrosado tu capullo,
al dulce arrullo del agua se abre y florece;
él tus hojas reverdece y
te aduerme su murmullo.
La madreselva aromada vive
enlazada hacia tu tallo, se aprieta.
También modesta violeta tu pie besa
enamorada.
Tímido el junco te nombra;
su fresco sombra te da el pino majestuoso,
y el musgo fino y vistoso
te sirve de rica alfombra.
Qué feliz, sin pena, vives;
grata recibes la brisa de la mañana;
siempre gentil y
lozana nunca el dolor apercibes.
Jamás de invierno inhumano
el soplo vano te marchite ni deshoje,
ni tu belleza despoje,
oh, rosal, con dura mano.
AMOR DE MEDIA NOCHE
Amor de media noche, amor de noche entera
amor que es un reproche, amor que es una hoguera
amor que estas conmigo pero que no te tengo
amor que es imposible, porque eres solo un sueno
amor que eres del bueno pero se va contigo
cada vez que te alejas y que no estas conmigo.
Amor que me enloqueces, que todo lo trastornas
porque eres imposible Amor que eres ajeno
porque vienes a mi y luego me abandonas
para irte de mi vida para dejarme sola
y dos dias mas tarde me dices soy tu dueno
y yo que me lo creo, te quiero mucho mas.
Amor que nunca tuve porque nunca fue mio
amor que es un martirio no tenerte ya mas
porque eres en mi vida un loco desvario
porque se que algun dia no te vere jamas
y dejaras en mi alma como otros una herida
que talvez algun dia, otro amor cerrara.
Norma L. Calidonio
12-25-95
TU Y YO
I
Dos corazones locos, perdidos en la nada
vagaron por la senda, la senda equivocada
para luego perderse solitarios de nuevo
queriendo arrebatarse un milagro del cielo.
II
Pero se lo imposible que es nuestro amor perdido
y digo nuestro amor tu sabes que no miento
aunque quiero olvidarte, aun yo no he podido
arrancarme del alma lo que por ti yo siento.
III
Como oculte lo nuestro sabre ocultar tu nombre
no sere yo quien revele tu cobardia de hombre
que rompio en mil pedazos mi postrera ilusion
dejandome una herida dentro del corazon.
IV
Talvez cuando me vaya se revele el secreto
que calle yo en mis labios y lo grite en mi canto
pues se que para ti no significo tanto.....
aquel amor de entonces, aquel amor discreto.
V
Aquel amor oculto que lleno nuestra alcoba
de rosas olorosas pero llenas de espinas
pues aunque fueron bellas tus rosas asesinas
le mataron a mi alma el sueno de mi aurora
Romance de los Nuevos Ricos
Por: Armando Zelaya
Lo encontro la molendera
en la mitad del camino
todo morado y maltrecho
como el vestido de cristo.
Lo mato la madrugada
-comentan viejos vecinos-
por andar desabrigado
y azotando tanto frio.
Pero la verdad no es esa
-dice el viejo Celestino-
con su voz un tanto extraña
como concierto de grillos.
No fue el rocio del alba
quien lo dejo sin sentido
ni los extraños azoros
que hay en la orilla del rio.
Lo mato su agotamiento
y su estomago vacio:
la avaricia del patron
y el derroche de sus hijos;
Lo mato la ingratitud
de aquellos que no han sentido
lo que es dormir sin cobija
sobre el polvo del camino.
Se llevaron el cadaver.
el alba graciosa vino.
y en la hacienda toda blanca
narra cuentos Celestino.
En un rincon de la casa
cabalga triste delirio
y hay una mujer desgreñada
se le escapan los suspiros.
Miseria de pesadumbre
y gran dolor campesino
sobre las sucias rodillas
inmoviles hay tres hijos.
En los cerros cultivados
a fuerza de hacha y martirio
corre el sudor de los hombres
que van haciendo nuevos ricos.
Realidad o fantasía
Por: Javier M. Zelaya
Recibido por e-mail 18/11/2002
Corta es la noche cuando en sueños te tengo.
Tu cuerpo junto al mío,
tu aliento perfumado
y tu piel de desnudez vestida
acompañan mis frías noches de Marzo.
Con fria fiebre despierto
oliéndote todavía.
Tu voz resonante en mis oídos
molesta al silencio oscuro.
Tomo mi café
y me fumo un cigarro
pero tu imagen perdura;
Ascendente como el humo
mi delirio se acentúa.
Beso tu boca intensamente
tu respondes candente...
Acaricias, muerdes y lames,
y nuevamente entro en ensueño.
Con pinceles rotos
y colores ciegos pinto tu semblante
para tenerte en esta realidad ficticia