Clasificación de Los Estados Pulpares y Periapicales
Clasificación de Los Estados Pulpares y Periapicales
Existen diferentes clasificaciones de los estados pulpares las cuales se han realizado
teniendo en cuenta los procesos inflamatorios, las manifestaciones anatomo-patológicas y
las características clínicas. En esta guía hemos decidido utilizar una clasificación
fundamentada exclusivamente en la sintomatología clínica y el examen radiográfico con el
fin de que resulte sencilla y práctica al diagnosticar y seleccionar la terapéutica adecuada.
1) Pulpitis inicial (Pulpitis reversible).
Hiperemia pulpar.
Pulpitis transitoria.
5) Necrosis pulpar.
6) Degeneración de la pulpa.
Calcificaciones.
Hiperemia Pulpar
Estamos en presencia de una pulpitis inicial reversible cuando se altera la microcirculación
en el tejido pulpar y aumenta la velocidad de la sangre circulante, cuando los síntomas y
signos clínicos se corresponden con una hiperemia. Es un estado pre-inflamatorio que
denota una congestión sanguínea y constituye una señal de alerta que indica que la
resistencia de la pulpa ha alcanzado el límite máximo de tolerancia fisiológica, la respuesta
dolorosa ocurrirá frente a los estímulos mecánicos, térmicos y eléctricos. Si en este
momento, no se elimina la causa que ocasionó este estado y continua la irritación de la
pulpa, pasará a una pulpitis irreversible.
Diagnóstico clínico
Interrogatorio: a pacientes y familiares
Refiere: Dolor
Características del dolor:
- Sensación dolorosa a los cambios térmicos (frío y calor).
- Tiempo refractario de la sensación dolorosa es mínimo y ésta desaparece
rápidamente al cesar el estímulo.
- No hay antecedentes de dolor espontáneo.
Examen clínico:
- Evidencia de caries, recidiva u obturación defectuosa.
- Secuela de trauma.
- Cúspides agrietadas.
- Lesiones cervicales con dentina expuesta.
- Enfermedad periodontal.
- Disfunción oclusal.
- Bruxismo.
Transiluminación:
- Translúcida.
Pruebas eléctricas:
- Positiva.
- Sensibilidad aumentada.
Pruebas térmicas:
- Positiva.
- Sensible al calor y al frío.
Percusión:
- Negativa.
Examen radiográfico:
- Solo es útil para detectar caries proximales si existen, ya que no se observan
otras alteraciones radiográficas.
Tratamiento:
Eliminar la causa:
a) Caries
Caries grado II: Eliminar tejido carioso, protección del complejo dentino pulpar y
obturación definitiva.
Caries grado III: Eliminar tejido carioso, protección del complejo dentino pulpar y
obturación definitiva.
Caries grado IV: Eliminar tejido carioso, protección del complejo dentino pulpar,
(recubrimiento pulpar directo con hidróxido de calcio) y obturación definitiva.
b) Microfiltraciones: Retirar obturaciones, evaluar el tejido remanente, colocar base
intermedia y obturación definitiva.
c) Traumatismos: Protección del complejo dentino pulpar y obturación definitiva.
Pulpitis Transitoria
Es la fase en que la pulpa se encuentra con un proceso inflamatorio amplio y se detectan
células inflamatorias crónicas en el tejido, pero no en suficiente magnitud como para
considerar la existencia de exudado, ésta se clasifica como una etapa transitoria.
Diagnóstico clínico
Interrogatorio: a pacientes y familiares.
Refiere: Dolor
Características del dolor:
- Dolor transitorio de leve a moderado que puede aparecer espontáneo aunque
no sea continuo.
- Sensación dolorosa a los cambios térmicos y otros estímulos.
- Tiempo refractario mayor que en la hiperemia, la sensación dolorosa demora
un tiempo en desaparecer.
- Dolor que desaparece con analgésicos.
Examen clínico:
- Evidencia de caries, recidiva de caries u obturaciones defectuosas.
- Secuela de trauma dentario.
- Tratamientos operatorios realizados.
- Abrasión o atrición.
- Enfermedad periodontal.
- Disfunción oclusal.
- Bruxismo.
Pruebas eléctricas:
- Hipersensible.
Pruebas térmicas:
- Hipersensible al frío.
Percusión:
- Negativa.
Examen radiográfico:
- Solo es útil para detectar caries proximales si existen, ya que no se observan otras
alteraciones radiográficas.
TRATAMIENTO
1) Eliminar la causa.
- Eliminar la caries.
- Retirar obturación con filtración.
- Tratar la lesión traumática.
- Tratar la abrasión o atrición.
- Ajuste oclusal.
- Tratamiento del bruxismo.
- Tratar o remitir la enfermedad periodontal.
2) Sedación pulpar.
- Durante 48 horas con cura de oxido de zinc y eugenol.
- Acupuntura: Ig 4, Ig 19, Ig 20, Id 18, E 2, 3, 4, 5, 6, 7, 43, 44; Vc 24, Vg 26.
- Digitopuntura: aplicar fuerte presión en los puntos acupunturales antes
descritos.
- Auriculopuntura: puntos de analgesia dental superior e inferior, mandíbula o
maxilar, ansiolítico y shenmen.
- Propóleos: se coloca mota de tintura de propóleos al 5% durante 5 minutos.
- Homeopatía: de acuerdo a la individualidad de cada paciente se pueden indicar
los siguientes medicamentos: Belladona, Coffea, Chamomilla, Lachesis,
Bryonia, Pulsatilla, Stafisagria, Kreosotum, Magnesia phosphorica.
- Sugestión e Hipnosis: se utilizarán técnicas de sugestión para disminuir el dolor
y ayudar a la cooperación del paciente durante el tratamiento.
3) Laserterapia.
- Se aplica en la cavidad antes de realizar la obturación definitiva.
- Se aplica en la proyección del ápice radicular.
4) Pulpotomía.
De no remitir la sintomatología dolorosa con las terapéutica anteriores se realizará
una pulpectomía cameral o pulpotomía con el objetivo de mantener la pulpa de los
conductos radiculares vitales, mediante la amputación coronal y la aplicación de un
medicamento que desinfecte y fije el remanente pulpar sin desvitalizar el tejido.
Esta técnica consiste en extirpar la totalidad de la pulpa coronal, y dejar intacto el
tejido vital de los conductos radiculares, los muñones de la pulpa radicular
amputada se cubren con un medicamento que propiciará la cicatrización o fijación
del tejido mas allá de la interfase apósito medicamentoso y muñón pulpar. Antes
de decidir la aplicación de esta terapéutica será necesario evaluar los signos
clínicos y la edad del paciente, debiendo cumplirse los siguientes requisitos:
Sangramiento normal (Que no exceda 5 min).
Características del tejido pulpar remanente (no licuefacción).
Grado de destrucción coronaria, con posibilidad de restauración.
Valoración del medicamento a utilizar según la edad.
Indicaciones:
- Molares permanentes con signos de vitalidad pulpar.
- En dientes permanentes inmaduros.
Técnica operatoria para la realización de la Pulpotomía:
Biopulpectomía
Es la extirpación total del tejido pulpar vital afectado, la preparación y acondicionamiento
del sistema de conductos y la obturación del mismo con un material que cumpla los
requisitos de biocompatibilidad a la vez que logre un sellado hermético tanto en longitud
como en ancho.
Técnica operatoria para la realización de la Biopulpectomía (Tratamiento Pulpo
Radicular):
Radiografía periapical y diagnóstico.
Anestesia del diente a tratar.
Eliminación de tejido carioso.
Conformación de la cavidad del acceso cameral, hasta dentina profunda a alta
velocidad.
Aislamiento absoluto y aseptización del campo operatorio.
Acceso a la cámara pulpar a través de la dentina con fresa redonda a baja velocidad
en sentido al eje longitudinal del diente buscando la entrada del o de los conductos.
Rectificación y destechado de la cámara con fresa redonda y utilización de la fresa
Gates para lograr el desgaste compensatorio que permita el acceso directo a los
conductos.
Conductometría con Rx comprobatorio.
Pulpectomía total con limas del grosor adecuado.
Preparación biomecánica hasta eliminar la zona de predentina con limas Hedström o
limas K, sin deformación del conducto.
Irrigación con soluciones inocuas como suero fisiológico, agua destilada estéril, agua
de cal o hipoclorito de sodio al 0,5% (solución Dakin).
Se utilizará la solución quelante de EDTA (sal sódica del ácido dietil amino tetracético)
en aquellos conductos constrictos para facilitar la instrumentación y en todos los
dientes con la última lima para eliminar el barro dentinario de las paredes del conducto
lo que favorece la acción medicamentosa y permite un mejor sellado. El EDTA se
llevará al conducto en forma de gotas, humedeciendo la lima en la solución o gel.
Al terminar la instrumentación se irriga abundantemente, se aspira y seca el conducto
con conos de papel estéril.
Se procede a la obturación del conducto con conos de gutapercha y cemento sellador
utilizando técnica de condensación lateral, combinada con la vertical o gutapercha
termoplástica u otro tipo.
Se realiza Rx comprobatorio.
De no poder concluirse el tratamiento, se coloca una bolilla de algodón estéril seca o
cura de hidróxido de calcio en el conducto y obturación temporal de cemento de
policarboxilato o materiales de obturación temporal que no contengan eugenol, hasta
su próxima visita.
Se archivan las radiografías realizadas durante el tratamiento.
Se evoluciona realizando controles clínicos y radiográficos a los tres, seis y doce
meses.
V Necrosis pulpar
Las degeneraciones son el producto del metabolismo perturbado en que las sustancias que
debían ser catalizadas permanecen en el protoplasma celular provocando modificaciones
cualitativas del mismo, resultando que el tejido pulpar es reemplazado por tejido calcificado,
pueden presentarse en forma de nódulos pulpares los cuales se pueden encontrar en la
corona o en los conductos radiculares, situados en las paredes u obliterándolos parcial o
totalmente.
Interrogatorio: a pacientes y familiares
-Historia de Infecciones.
-Historia de Traumatismos.
Características del dolor:
- Generalmente asintomático aunque puede causar dolor irradiado al
comprimirse las fibras nerviosas pulpares.
Examen clínico:
- Caries.
- Obturaciones profundas o sin base intermedia.
- Exposiciones pulpares.
- Secuela de trauma dentario.
- Enfermedad periodontal.
- Necrosis, tratamiento endodóntico sin concluir.
- Discromia.
Pruebas eléctricas:
- Sensibilidad disminuida o negativa.
Pruebas térmicas:
- Sensibilidad disminuida o negativa.
Percusión:
- Negativa. Si existiera complicación periapical puede responder a la percusión.
Transiluminación:
- Si es precoz translúcida, pero si es total hay cambio de color al amarillo tenue.
Examen radiográfico:
- Pueden observarse zonas radiopacas en la cámara pulpar o en el conducto
radicular, encontrándose desde nódulos hasta la obliteración parcial o total del
conducto.
TRATAMIENTO:
- Pulpotomía. (cuando el nódulo se localiza en cámara pulpar)
- Pulpectomía. (si la calcificación permite el acceso al conducto).
- Observación clínica y radiográfica ( conducto calcificado totalmente)
- De existir lesión periapical con manifestaciones clínicas se procederá a valorar
una conducta quirúrgica.
- Homeopatía: se indicará previa repertorización del paciente.
VII Procesos periapicales agudos
A) Periodontitis apical.
La invasión de los tejidos periapicales por los microorganismos produce periodontitis
apical, aunque puede ocurrir sin presencia de bacterias y en este caso es casi siempre
traumática.
Diagnóstico clínico.
Interrogatorio: a pacientes y familiar
Refiere:
- Dolor al contacto.
- Sensación de diente extruído.
Características del dolor:
- Espontáneo o provocado.
- Moderado, localizado y pulsátil.
Examen clínico:
- Caries u obturaciones.
- Secuela de trauma dentario.
- Accidentes operatorios o en el tratamiento pulporadicular que pueden ser
mecánicos o medicamentosos.
- Movilidad dentaria.
- Disfunción oclusal.
- Bruxismo.
Prueba eléctrica:
- Negativa o positiva.
Prueba térmica:
- Negativa o positiva.
Percusión:
- Positiva.
Examen radiográfico:
- Aumento del espacio periodontal.
TRATAMIENTO:
- Eliminar la causa.
- Reposo masticatorio por una semana.
- Analgésicos.
- Laserterapia.
- Tratamiento pulporadicular si hay necrosis pulpar.
- Acupuntura, Digitopuntura y Auriculopuntura: para lograr la analgesia y lograr la
cooperación del paciente. (Ver Guía de Caries).
- Técnicas eléctricas: electroestimulación aplicada a las agujas y
electromagnetoterapia.
- Homeopatía: Hepar sulphur, silicea, árnica, y myristica sebifera.
- Hipnosis y sugestión: para disminuir el dolor y lograr la cooperación del
paciente.
Lesión inflamatoria crónica que se forma alrededor del ápice del diente como consecuencia
de un conducto con pulpa necrótica o tratamiento endodóntico incorrecto, se presenta en
forma de masa, constituida por tejido conectivo, ésta afección es la más frecuente en la
región periapical. Se considera un proceso reversible cuando el tratamiento endodóntico
está correcto. En ocasiones puede infectarse y aparecer síntomas de una infección
dentaria aguda. Actualmente se considera que el mecanismo de formación de estos es de
carácter inmunológico por reacción de algunas inmunoglobulinas que pueden iniciar el
daño tisular. Las bacterias, toxinas y restos de células necrosadas que vienen del conducto
radicular forman un acumulo de células inflamatorias en el periápice. Está demostrado
estadísticamente que es la lesión más frecuente en la región periapical. Su carácter
evolutivo es reversible y pueden desaparecer con una buena terapia endodóntica a través
del conducto. En ocasiones puede infectarse y aparecer síntomas de una infección
dentaria aguda.
Interrogatorio: a pacientes y familiares
Refiere: No se presenta dolor como síntoma principal.
Características del dolor:
- Generalmente asintomático, pudiera aparecer ligera molestia.
- Sensibilidad a la palpación, molestia a la presión en la cara externa del diente
afectado.
Examen clínico:
- Caries u obturación
- Antecedente de traumatismo.
- Pérdida de la translucidez.
- Discromia.
- Fractura vertical o Síndrome del diente agrietado.
- Puede presentar movilidad dentaria.
- Disfunción oclusal.
- Bruxismo.
- Trayecto fistuloso cerca o a distancia de la raíz del diente que le dio origen.
Prueba eléctrica:
- Negativa.
Prueba térmica:
- Negativa.
Percusión:
- Positiva o negativa.
Examen radiográfico:
- Imagen radiolúcida redondeada u ovalada de límites precisos, con mayor o
menor tamaño que sugiere la presencia de lisis ósea periapical, pudiendo
tener
un contorno algo radiopaco y en ocasiones difícil de precisar sobre todo si ha
existido una infección. Su tamaño puede ser hasta alrededor de 10 mm,
dependiendo de la región anatómica. La fistulografía puede ayudar al
diagnóstico y determinar el diente causal.
- Conducto con tratamiento endodóntico realizado, a veces relacionado con un
tratamiento protésico realizado.
TRATAMIENTO:
El pronóstico es muy favorable cuando se realiza el tratamiento correcto de endodoncia.
El tratamiento es radical total, es decir una pulpectomía.
Laserterapia.
Si existen síntomas clínicos y radiográficos después de 2 años se indicará un
retratamiento. No se debe decidir una técnica quirúrgica por la presencia de
granulomas antes de valorar el retratamiento, ya que está determinado que
regresan entre el 85 y 90 % de los mismos con este proceder.
Ante el fracaso del retratamiento después de un período de evolución de 1 a 2
años se indicará la cirugía periapical.
c) quiste periapical.
Es una lesión que puede originarse a partir de un granuloma de un diente con pulpa
necrótica donde se estimulan los restos epiteliales de Malassez, y se forma una cápsula
quística de forma redondeada como una bolsa que guarda algún contenido en su interior
pudiendo ser líquido generalmente. En ocasiones puede infectarse y aparecer síntomas de
una infección dentaria aguda. Existen varias teorías que explican la formación de estos
quistes pero con el desarrollo de la inmunología se describe la teoría inmunológica como la
más aceptada. Su característica principal es su forma redonda, dado a su crecimiento
expansivo, circunscrita, como una bolsa que guarda algún contenido en su interior
pudiendo ser líquido en la mayoría de estos quistes.
Interrogatorio: a pacientes y familiares
Refiere:
Características del dolor:
- Generalmente asintomático.
- Puede o no presentar molestia en el área donde existe abombamiento de las
corticales.
Examen clínico:
- Caries u obturación
- Antecedente de traumatismo.
- Pérdida de la translucidez.
- Discromia.
- Fractura vertical o Síndrome del diente agrietado.
- Movilidad dentaria.
- Expansión ó abombamiento de corticales que las pueden perforar.
- Crecimiento lento.
- Disfunción oclusal.
- Bruxismo.
- Puede presentar trayecto fistuloso cuando está infectado y drenar.
Prueba eléctrica:
- Negativa.
- Positiva falsa.
Prueba térmica:
- Negativa.
Percusión:
- Negativa.
Examen radiográfico:
- Imagen radiolúcida redondeada o no, bien definida de mayor o menor tamaño
que sugiere la presencia de lisis ósea y con imagen de cortical en su periferia.
No es raro que la imagen abarque más de un ápice dentario por lo
que habría que recurrir a los tests de vitalidad de dichos dientes.
- Conducto con tratamiento endodóntico realizado, a veces relacionado con un
tratamiento protésico.
TRATAMIENTO:
- El tratamiento es radical total, es decir una pulpectomía. (Ver Técnica)
- Si existe un tratamiento pulporadicular incorrecto se indicará un retratamiento.
- Se indicará la cirugía periapical.
Diagnóstico histopatológico:
Auxiliares de diagnostico
Pruebas térmicas
Tradicionalmente se han venido realizando pruebas de frío y de calor. Cuando un diente es
expuesto a un cambio brusco de temperatura, este cambio determina una reacción pulpar
que da lugar a dolor. El dolor como respuesta ante el estímulo de la pulpa normal es
proporcional a la intensidad de dicho estímulo, y desaparece cuando el estímulo se retira.
No obstante, la intensidad con que el paciente percibe el estímulo es totalmente subjetiva,
y varía sustancialmente de unos pacientes a otros. La existencia de muy diferentes
umbrales de percepción del dolor de unos pacientes a otros hace que estas pruebas nunca
sean válidas a no ser que comparemos no entre pacientes, sino entre dientes similares del
mismo paciente. Cabe recordar, por otro lado, que ese umbral de respuesta en el paciente
es también variable en función de las condiciones del paciente.
Cuando la pulpa sufre cambios, la respuesta ante los estímulos varía. En estos casos
podemos observar bien reducción o ausencia de respuesta, o bien aumento de la
respuesta. Asimismo, la respuesta puede pasar de desaparecer a la retirada del estímulo
(dolor de segundos de duración), a prolongarse hasta minutos después de retirar el
estímulo (dolor de minutos de duración). En pacientes que acuden con dolor espontáneo,
la aplicación de frío o calor podrá aliviar o exacerbar el dolor, y constituirá en ese caso una
prueba concluyente para el diagnóstico.
Prueba de frío
La prueba térmica más habitual es la prueba de frío. Para realizarla nos valemos de una
bolita de algodón pequeña sujeta con unas pinzas con cierre, y la congelamos por medio
de un gas comprimido. Inmediatamente colocamos dicha torunda de algodón sobre la
superficie vestibular de uno de los dientes a explorar, previamente secado con una gasa o
con un rollo de algodón. Seguidamente exploramos otro diente, y así varios. El diente
problema lo exploramos entre dientes presuntamente normales, para ver si existen
diferencias en la respuesta. La prueba puede realizarse si se prefiere con carpules
congelados o cualquier otro sistema de dispensado de frío. El objetivo de la prueba es no
sólo ver cual es el diente que da más o menos respuesta, sino en ocasiones, ver si el dolor
provocado persiste más allá de la retirada del estímulo o no. Hay que realizar la prueba
siempre con cautela, advirtiendo al paciente del dolor que puede llegar a percibir. Y si
siempre debemos ser cuidadosos, más aun en aquellos pacientes que refieren
sintomatología de pulpitis irreversible. En ellos evitaremos la prueba si no es
imprescindible, pues el dolor que podemos causar puede ser muy importante. Debemos
explicar al paciente en esos casos que sólo podemos determinar el diente causal
provocándole un episodio de dolor, y que sólo identificando el diente causal podremos
llevar a cabo el tratamiento que resuelva su problema.
El cloruro de etilo fue inicialmente el gas utilizado. Este producto ha sido substituido por el
tetrafluoretano, sin fluorocarbono (perjudicial para el medio ambiente). Se utiliza también
dióxido de carbono, que por su baja temperatura, -78º C, da resultados reproducibles y
fiables, incluso en dientes inmaduros. Sin embargo, se ha descrito que esa temperatura tan
baja puede producir una línea de infracción en el esmalte y largos periodos de exposición
(de entre 1 a 3 minutos) pueden provocar cambios pulpares, con formación de dentina
secundaria. Puede utilizarse también dicloro-difluorometano, cuya temperatura está
alrededor de -28º C. Como el dióxido de carbono, da resultados reproducibles y fiables,
desde dientes maduros a inmaduros. Sin embargo, también se han descrito casos de
infracción del esmalte. Si bien hay autores que han recomendado el uso de barritas de
hielo, o carpules rellenos de agua congelados, la eficacia de los mismos es muy
cuestionable, siendo preferible utilizar alguno de los métodos descritos.
La respuesta pulpar al frío debe ser puesta siempre en cuestión cuando el resultado es la
ausencia de respuesta al frío. Si las pruebas producen dolor agudo, superior a los dientes
de referencia (vecino o contralateral), y, sobre todo, si el dolor no cede en segundos, sino
que persiste minutos, nos encontraremos ante una lesión pulpar irreversible. Si el resultado
es la ausencia de respuesta, no podemos por el contrario afirmar que exista una necrosis
pulpar. Esto es especialmente relevante en el caso de los traumatismos dentarios. Frente a
la actitud más intervencionista propuesta en los libros de texto clásicos ante la falta de
respuesta a las pruebas térmicas en un diente tras un traumatismo, hoy se tiende a
conceder a la pulpa siempre el beneficio de la duda. Así, si no existe respuesta a las
pruebas del frío, sólo se realizará el tratamiento de conductos si tenemos síntomas o
signos clínicos de patología pulpar irreversible.
Prueba de calor
La prueba de calor puede hacerse con una barrita de gutapercha de un cierto grosor, que
calentamos a la llama, y colocamos sobre la superficie vestibular del diente. Es útil secar
primero el diente, y a continuación pincelarlo con vaselina líquida, para evitar que la
gutapercha se pegue a la superficie vestibular. Sin embargo, en ocasiones puede ser difícil
evaluar el diente causante de sintomatología aguda provocada por calor. En esos casos
mejor que la barrita de gutapercha parece ser aislar diente a diente con dique de goma, e
irrigar el diente aislado con agua caliente a 60º C. Con esta prueba no buscamos evaluar el
estado pulpar en sí, sino determinar cuál es el diente responsable en pacientes que
refieren dolor de tipo pulpar al tomar cosas calientes. En estos casos la barrita de
gutapercha es poco práctica, y por el contrario el usar un líquido, reproduciendo mejor por
tanto el estímulo real, es mucho más eficaz, y carece de riesgos (exceptuado el de causar
un dolor agudo al paciente). Es esencial en esta prueba el aislamiento del diente en esos
casos.
Transiluminación
Consiste en colocar, con la lámpara del equipo apagada, una fuente de luz a vestibular o
bucal del diente sospechoso, y mirar desde el otro lado. La fuente de luz puede ser desde
una luz azul de una lámpara de polimerización hasta la luz del instrumental rotatorio. Una
luz más potente es preferible a una de menos energía. En caso de existir una grieta en
profundidad, el haz de luz se interrumpe en ese punto, poniéndose así de manifiesto
algunas de las grietas de dentina. Es importante recordar la frecuente presencia de
fracturas en esmalte de los dientes de los adultos, incluso adultos jóvenes, siendo
trascendente las grietas sólo si se extienden a dentina. En estos casos la transiluminación
puede ser de ayuda. No obstante no es una prueba definitiva, sino que ayuda a la
localización de un diente problema ante una sospecha en base a la exploración física u
otras pruebas complementarias realizadas.
Percusión
La percusión es un elemento de ayuda para localizar dientes con dolor periapical. La
percusión de un diente con patología periapical aguda puede dar dolor de moderado a
severo. Es preciso realizar siempre una presión digital ligera sobre el diente antes de
percutir con el mango del espejo. La percusión sobre un diente con una gran irritación
periapical puede provocar un dolor muy agudo, y en esos casos la simple presión ligera
sobre el diente puede orientar el diagnóstico. La prueba de la percusión (o de la presión
digital ligera en casos de dolor severo) es siempre por comparación. No basta la respuesta
ante un diente, sino que es preciso comparar con la respuesta ante el mismo estímulo de
los dientes vecinos y a poder ser el contralateral. En casos agudos el dolor puede afectar
no al diente causal sino también al vecino, complicando ligeramente el diagnóstico. En
esas situaciones la inspección y la exploración complementaria (radiografías
fundamentalmente) pueden ayudar al diagnóstico. Es un consejo útil evitar que el paciente
sepa sobre qué diente estamos percutiendo, pues tienden a tratar de focalizar el dolor en el
diente que creen responsable del mismo. Puede para ello darse una numeración a cada
diente en el momento de percutir (“voy a golpear sobre el diente número uno”… “ahora
sobre el dos”… “ahora sobre el tres”,… y así sucesivamente) y preguntar al final cuál le ha
dolido más. Si queremos repetir la prueba, puede ser útil cambiar el orden de la
numeración para confirmar que el paciente no está dirigiendo involuntariamente la
respuesta hacia un diente.
La percusión puede también ser de ayuda en situaciones sin patología pulpar, tales como
traumas oclusales o patología periodontal. Se ha descrito que en los problemas
periodontales molesta más la percusión horizontal (en sentido vestíbulo-lingual) que la
vertical (sobre la cara oclusal o borde incisal), al revés de lo que ocurriría en las lesiones
de origen pulpar. No obstante es difícil clínicamente establecer esa diferencia.
Pruebas eléctricas
El pulpómetro usa la excitación eléctrica para la estimulación de las fibras sensoriales A-
delta pulpares. Una respuesta positiva simplemente indica la existencia de fibras
sensoriales con vitalidad. Esta prueba no proporciona ninguna información sobre la
vascularización de la pulpa, que es el verdadero determinante de su vitalidad. Por los
falsos positivos y falsos negativos, unido a la poca especificidad, es una prueba que cada
vez realizamos menos, y aporta poca información respecto a las pruebas térmicas.
Prueba de la cavidad
Cuando se tienen sospecha de la existencia de una necrosis pulpar, pero no se esta
totalmente seguro. En esas circunstancias, sin anestesia, podemos tallar una pequeña caja
en oclusal (premolares y molares) o bucal (incisivos y caninos), penetrando en dirección
pulpar. Si accedemos a la pulpa sin dolor, es que existía la necrosis. Si el paciente tiene
sensibilidad durante la penetración a dentina, implicará la existencia de vitalidad pulpar,
obligando a reevaluar la necesidad de tratamiento de conductos. En caso de decidir no
hacer el tratamiento de conductos, los actuales sistemas de obturación con resinas
compuestas permiten un sellado correcto de la pequeña cavidad tallada sin riesgo estético
ni funcional para el diente.