Geriatría - Psicopatologia de La Vejez
Geriatría - Psicopatologia de La Vejez
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Índice general
1. Introducción 5
2. Alteraciones de la memoria 6
3. La demencia 7
3.1. Características clínicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8
3.2. Tipos de demencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
3.2.1. Demencias vasculares . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
3.2.2. Demencias de tipo degenerativo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12
3.2.2.1. Demencia en la enfermedad de Huntington . . . . . . . . . . . 13
3.2.2.2. Demencia en la enfermedad de Parkinson . . . . . . . . . . . . 14
3.2.2.3. Demencia en la enfermedad de Pick . . . . . . . . . . . . . . 15
3.3. Demencias tipo Alzheimer . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 16
3.3.1. Características clínicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
3.3.1.1. Lenguaje en la DTA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 22
3.3.1.2. Memoria en la DTA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 23
3.3.1.3. Cambios comportamentales en la DTA . . . . . . . . . . . . . 23
3.3.2. ¿Cómo se diagnostica la DTA? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26
3.3.2.1. Exploraciones complementarias . . . . . . . . . . . . . . . . . 27
3.3.2.2. Diagnóstico diferencial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28
3.3.2.3. ¿Cómo tratar la DTA? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29
3.3.2.3.1. Tratamiento farmacológico . . . . . . . . . . . . . . 29
3.3.2.3.2. Tratamiento no farmacológico . . . . . . . . . . . . 33
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ÍNDICE GENERAL Psicopatología de la vejez
4. Depresión en el anciano 45
4.1. Tipos de depresión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 47
4.2. Características de la depresión en la 3a edad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48
4.2.1. Factores predisponentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48
4.2.2. Factores contribuyentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 48
4.2.3. Factores precipitantes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49
4.3. Factores riesgo en la depresión en la 3a edad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51
4.4. Valoración del estado emocional o afectivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 53
4.5. Consecuencias de la depresión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 55
4.6. Tratamiento de la depresión en la 3a edad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59
4.6.1. Tratamiento terapéutico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59
4.6.2. Tratamiento farmacológico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60
4.6.3. Tratamiento social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 62
4.7. Características clínicas de la depresión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63
4.7.1. Diagnóstico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 64
4.8. Enfermedad de Alzheimer con depresión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 66
4.8.1. Diagnóstico diferencial depresion geriátrica y demencia . . . . . . . . . 66
4.8.2. Pautas de intervención . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 70
4.9. Necesidad de actividad física y mental . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 72
4.10. Conclusiones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 74
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ÍNDICE GENERAL Psicopatología de la vejez
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Capítulo 1
Introducción
La vejez es una etapa en la que las personas se ven enfrentadas a cambios en diferentes areas,
tanto fisiológicas como neurológicas y sociales, es tal vez por esta razón que el anciano, además
de estos cambios debe afrontar también el desapego de la familia y por tanto la soledad, y esto
es más notorio en los ancianos que poseen algún tipo de problema.
A su vez la vejez es considerada como la tercera fase de la vida, después de la juventud y de la
edad adulta y se ha contemplado como la fase regresiva del ciclo humano; éste es un proceso que
se denomina madurativo. En el envejecimiento tiene más probabilidad la pérdida irreparable de
un determinado rendimiento funcional, ya que se acumulan mayor número de pérdidas asociadas
al paso del tiempo.
Los cambios asociados al envejecimiento revelan una disminución de peso y volumen cerebral, la
presencia de atrofia de los hemisferios cerebrales, el aumento de tamaño de los surcos cerebrales,
la disminución del córtex y la dilatación de los ventriculos.
El córtex tiene una disminución del 30 % a los 80 años, la pérdida celular es de el 40 % en las
áreas frontales y prefrontales, hay también una degeneración en los núcleos grises subcorticales,
como en los ganglios basales con una disminución del 20 %.
La atrofia de las estructuras subcorticales refleja el declive de las funciones cognitivas afectadas
por el envejecimiento: memoria, velocidad, funciones motoras y funciones visoperceptivas. La
degeneración del sistema nervioso central afecta de forma muy distinta a diferentes personas, de
forma muy similar a lo que ocurre con el estado físico e intelectual.
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Capítulo 2
Alteraciones de la memoria
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Capítulo 3
La demencia
Se define como demencia un deterioro de las funciones congnitivas, a corto y largo plazo, aso-
ciados a trastornos del pensamiento abstracto, juicio, funciones corticales superiores y modifi-
caciones de la personalidad, siendo capaz de afectar las actividades funcionales del paciente de
forma suficientemente intensa como para interferir con su vida social o laboral normal.
La edad de comienzo de la demencia senil es después de los 65 años, aunque existe otra demencia
de inicio presenil.
El curso de la enfermedad puede ser progresivo, estático o reversible (hipotiroidismo, hematoma
subdural, hidrocefalia normotensiva). Puede ser de inicio brusco y curso estable (enfermedad
neurológica), de inicio insidioso y curso lentamente progresivo (enfermedad degenerativa) y de
inicio y curso lentos (tumores, hematoma subdural, metabolopatías, etc)
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3.1. CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS Psicopatología de la vejez
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3.1. CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS Psicopatología de la vejez
Es en este estadio cuando el paciente presenta marcadas dudas en sus respuestas verbales. Cuando
se siente incapaz de recordar nombres y acontecimientos recientes.
Aparte de estos cuatro periódos perfectamente definidos, podemos establecer distintas clínicas
que sufre el paciente. En los inicios de la demencia el paciente presenta dificultad para mantener
el proceso mental, fatiga y una tendencia al fracaso, cuando una tarea es nueva o compleja y
exije un cambio en la estrategia para la solución de problemas. La incapacidad para ejecutar las
tareas se vuelve progresivamente severa y se traslada a tareas de la vida cotidiana, como hacer
compras.
El paciente con demencia puede, necesitar una constante supervisión y ayuda para realizar el
mismo las tareas más básicas de la vida cotidiana. Los principales problemas que provocan la
demencia estan relacionados con la orientación, la memoria, la percepción, funcionamiento in-
telectual y razocinio. Todas estas funciones se van viendo afectadas progresivamente a medida
que avanza la dolencia. Los cambios afectivos y de comportamiento, como la inestabilidad del
humor son muy frecuentes.
Los síntomas que sufre el paciente son los siguientes:
Comprometimiento del lenguaje: los procesos demenciales que afectan al córtex, princi-
palmente la demencia tipo alzheimer y la demencia vascular, pueden afectar las aptitudes
del lenguaje del paciente. De hecho, la DSM-IV incluye la afasia como uno de los criterios
diagnósticos. Las dificultades del lenguaje se caracteriza por una locución vaga, esterioti-
pada, imprecisa o circunstancial. El paciente también puede tener dificultad para nombrar
los objetos.
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3.1. CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS Psicopatología de la vejez
1. Cognoscitivos o neurológicos: amnesia (95-100 %), afasia expresiva y receptiva (60-80 %),
apraxia (75 %), agnosia (35-70 %), trastornos del aprendizaje, desorientación (75-90 %),
convulsiones, contracturas musculares, alteraciones de los reflejos, temblor e incordinación
motora.
2. Funcionales: dificultad para caminar, comer, asearse, vestirse, realizar las tareas del hogar
y en general las de la vida diaria.
En las demencias el cerebro está alterado. Y estas heridas que tiene, se pueden deber a muchas
causas, de modo que hay muchas clases de demencia.
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3.2. TIPOS DE DEMENCIA Psicopatología de la vejez
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3.2. TIPOS DE DEMENCIA Psicopatología de la vejez
Se denominan así a las demencias que no tienen en la actualidad una etiología conocida y que
son enfermedades del sistema nervioso central.
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3.2. TIPOS DE DEMENCIA Psicopatología de la vejez
Tabla 2
Tabla 3
Otras
Heredotaxias
Degeneraciones cerebrales focales
Se trata de una demencia que se presenta formando parte de una degeneración selectiva del tejido
cerebral a nivel de los ganglios basales. Es transmitida por un único gen autosómico dominante.
Los síntomas surgen hacia la tercera o cuarta década de vida y la incidencia en ambos sexos es
probablemente la misma. En algunos casos los primeros síntomas pueden ser depresión, ansiedad
o síntomas claramente paranoides, acompañados de cambios de personalidad. La evolución es
lenta, llevando a la muerte normalmente al cabo de 10 a 15 años. Las pautas de diagnóstico son
asociaciones de movimientos coreiformes, demencia y antecedentes familiares de enfermedad
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3.2. TIPOS DE DEMENCIA Psicopatología de la vejez
En 1817 James Parkinson incluyó la triada temblor, rigidez y bradiquinesia dentro de la enfer-
medad que lleva su nombre.
Su etiología es desconocida, aunque tiene un posible origen genético. El inicio se situa entre
los 40 y 70 años, de los cuales entre un 20 y 30 % de los enfermos desarrollan la demencia. La
demencia aparece especialmente en las formas más graves de la enfermedad . Se han propuesto
algunos factores que pueden influir como la edad de inicio de la enfermedad, el tiempo de evolu-
ción, el sexo, la raza, una predisposición genética, la exposición a tóxicos, las infecciones, el
stress, la vitamina E, el tabaco, etc.
La afectación neurológica se caracteriza por las dificultades en la concentración y la tendencia a
la distracción, trastornos visuoespaciales, enlentecimiento del pensamiento. Alteraciones del tipo
frontal como reducción en la capacidad para realizar secuencias, problemas para ordenar tempo-
ralmente un hecho autobiográfico y dificultad en las tareas que requieren cambios o alteraciones.
El temblor se produce primordialmente en reposo y compromete manos, tobillo y/o cabeza. El
aumento del tono muscular produce la rigidez, predominantemente en los músculos flexores. La
rigidez le confiere al paciente la postura característica, levemente inclinado hacia delante, con
ligera flexión de las rodillas, cuello y hombros. Los problemas motores se manifiestan en una
dificultad para iniciar los movimientos y una gran lentificación en la ejecución de los mismos.
El control fino del movimiento está severamente alterado con compromiso de la coordinación
y ausencia de mímica. La carencia de expresión facial (hipomimia) y la bradiquinesia y rigidez
le dan apariencia de debilidad y letargia. El habla pierde su entonación y prosodia y aparece un
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3.2. TIPOS DE DEMENCIA Psicopatología de la vejez
lenguaje disártrico.
En etapas avanzadas de la enfermedad el paciente con enfermedad de Parkinson puede desar-
rollar cambios mentales que sumados a sus dificultades motrices constituyen una demencia de
tipo subcortical. A pesar de que a la gran mayoría de estos pacientes presenta severos cuadros
depresivos, no todos presentan un deterioro cognoscitivo.
Es una demencia progresiva de comienzo en la edad media de la vida (entre 50-60 años) carac-
terizada por cambios precoces y lentamente progresivos de carácter y por alteraciones del com-
portamiento, que evolucionan hacia un deterioro de la inteligencia, de la memoria y del lenguaje,
acompañado de apatia o de euforia. El cuadro neuropatológico corresponde a una atrofia selecti-
va de los lóbulos frontales y temporales, junto a una gliosis de la corteza, de la substancia blanca
correspondiente y de los ganglios basales.
Para el diagnóstico se requiere:
Pero una de las demencias más conocidas es la demecia tipo alzehimer, a la que dedicaré un
apartado más completo.
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3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
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3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
generalmente esta enfermedad que ataca a personas mayores. De las personas afectadas
por la enfermedad el 10 por ciento son mayores de 65 años y 45 por ciento mayores de 85.
una enfermedad cuyos síntomas varían de un paciente a otro y de un día a otro en el mismo
paciente.
una enfermedad que progresa lentamente, con un promedio de ocho años de declarada la
enfermedad, hasta la muerte del paciente. El tiempo puede fluctuar entre dos a 20 años,
dependiendo de la edad y otros factores de salud del individuo.
infecciones.
La demencia tipo Alzheimer (DTA), es el tipo más frecuente de demencia (50-70 % del total de
demencias). En España debe haber más de medio millón de personas que sufren este proceso. La
edad es el factos de riesgo indiscutible, pero existen otros factores de riesgo:
Factores de riesgo predisponentes:
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3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
Edad avanzada.
Terapia electroconvulsiva.
Abuso de alcohol.
Abuso de analgésicos.
Traumatismo craneoencefálico.
HTA.
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3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
La EA presenta un inicio lento, sutil y progresivo que al principio suele ser difÍcil de diferenciar
el envejecimiento normal o de otras entidades clínicas.
Las lesiones cerebrales características de la EA comienzan mucho antes de que el afectado em-
piece a expresar síntomas evidentes de ella. Además, no todas las personas la manifiestan de la
misma manera, por lo que estas diferencias hacen que sea imprescindible un estudio preciso y
personalizado de la presentación y evolución de los síntomas.
A veces la depresión puede constituir uno de los primeros indicios del padecimiento de la enfer-
medad. Los síntomas depresivos aparecen unos tres años antes de que se detecte la enfermedad,
y consiste sobre todo en una falta de interés por las cosas, de energía vital y dificultad para
concentrarse.
Algún acontecimiento traumático, como la muerte de un conyuge, un cambio de lugar de resi-
dencia, o un desastre económico importante, puede precipitar la aparición de la enfermedad que
ya estaba desarrollándose.
En la actualidad no existen pruebas exactas que permitan diagnosticar la enfermedad precoz-
mente, pero detectar esta misma de forma temprana es muy importante para la eficacia de los
tratamientos futuros.
Las sospechas de que existe “algún problema” vienen dadas generalmente por trastornos progre-
sivos de memoria. Los trastornos pueden ser tan sutiles que la familia normalmente los excusa o
los atribuye a la edad.
A la vez que los fallos de memoria aparecen fallos sutiles en otras capacidades mentales como el
lenguaje, en la orientación temporal, en el razonamiento, cambios de humor y conducta, cambios
de personalidad, pérdida de cosas o ubicación en lugares incorrectos, etc. Estos pequeños, o no
tan pequeños, trastornos constituyen los signos de alarma del deterioro.
A su vez, a lo largo del desarrollo de esta enfermedad podemos diferenciar tres fases claramente
diferenciadas:
La fase inicial o amnésica de la enfermedad puede durar unos dos años a diez años. La pérdida de
la memoria es uno de los primeros síntomas que la familia empieza a notar. La persona comienza
a repetir preguntas o frases, se confunde con frecuencia y se pierde fácilmente. La ejecución
de las tareas del hogar, el trabajo o situaciones sociales se desmejoran, lo mismo que el juicio
temprano en la enfermedad, la persona tiene dificultad para encontrar palabras sencillas; tiene
problemas visuo-espaciales que le dificultan la habilidad para organizar los objetos alrededor
de la casa, como también la orientación en/o hacia lugares desconocidos. También demuestran
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3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
Pérdida de la iniciativa.
Depresión.
La fase intermedia o confusional puede desarrollarse durante 3 a 5 años. A medida que la en-
fermedad progresa, la persona tiene dificultad en recordar los eventos recientes y en retener los
conocimientos de hechos actuales. La habilidad para el lenguage se deteriora; le es difícil en-
contrar palabras para describir los objetos; la comprensión y el juicio empeoran. Por ejemplo, la
persona ya no puede viajar sola aunque, puede ir a lugares bien conocidos por el/ella. Además,
la persona ya no puede manejar situaciones complejas. La persona casi siempre se muestra des-
orientada en tiempo y lugar, aunque está orientada en su persona, por ejemplo: no sabe que día
es, ni donde se encuentra, pero si sabe quién es.
Ocurren una variedad de cambios de la personalidad y del comportamiento que afectan a la famil-
ia y/o los cuidadores. Estos cambios pueden incluir: indiferencia, falta de interés en actividades
diarias y agitación, entre otras.
Algunos de los cambios del comportamiento pueden ser: terquedad, resistencia y rechazo al
cuidado, sospechas hacia las personas, deambular en la casa, y el uso de lenguaje grosero y/o
abusivo.
A las personas con la enfermedad de Alzheimer se les cambia el ritmo del sueño. Se pueden
despertar varias veces durante la noche y deambular en la casa. Sienten pánico si no reconocen
los alrededores. Ahora es el momento de asegurar la puerta principal para que la persona no
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3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
pueda salir de la vivienda sin supervisión. Puede incluso decorar la puerta para que pierda la
apariencia como tál.
Muchas veces la persona con Alzheimer no está consiente del decaimiento de sus funciones. Aún
la persona que está consiente del cambio, con el paso del tiempo irá perdiendo esa conciencia.
Lo impredecible de los cambios de un día para otro, produce más tensión en la persona que cuida
al paciente con la enfermedad de Alzheimer.
Manifestaciones:
Falta de concentración.
Cambios de personalidad.
Fase terminal o demencia grave. En ésta etapa la persona ya no puede sobrevivir por si sola. Es
incapaz de recordar eventos relacionados con su vida, no recuerda el nombre de los familiares o
amigos. Cuando se mira al espejo, no se reconoce y se asusta. El delirio es común, y puede sufrir
de depresión, agitación y comportamiento violento. La persona con Alzheimer en ésta etapa, está
casi siempre desorientada al tiempo y lugar, y generalmente es incapáz de comer y usar el baño
por sí misma; necesita ayuda para seleccionar la ropa y vestirse. Eventualmente la persona queda
completamente incapacitada y desorientada. La comunicación entre el cerebro y el cuerpo están
severamente lisiados. La incontinencia es común.
Los cambios emocionales y de personalidad se hacen más severos. Pueden llorar constantemente.
En esta etapa tambien ocurren cambios importantes en el sistema nervioso que le afectan la
flexibilidad del cuerpo, y la rigidez comienza a asentarse. Se puede observar que la persona con
Alzheimer se sobresalta y asusta al escuchar ruidos estridentes y repentinos. Tiene la tendencia
a llevarse los objetos a la boca y chuparlos y agarra los objetos sin querer soltarlos.
La persona con Alzheimer ahora depende totalmente del cuidador, quien provee supervisión
y asistencia constantes en las actividades diarias tales como: asistirlo en el sanitario, bañarlo,
vestirlo, alimentarlo y movilizarlo.
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3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
Manifestaciones:
No reconoce a la familia.
Sufre de incontinencia.
Las exploraciones físicas y neurológicas son normales excepto en cuanto a las funciones corti-
cales superiores. El test mini-mental o miniexamen del estado mental (MMSE) es un test rápido
y de fácil interpretación, con el que se evaluan aspectos de la esfera cognitiva como memoria,
orientación, lenguaje, habilidades o atención. Para su realización y valoración se requieren unos
10 minutos. La puntuación máxima del MMSE es de 30. Una puntuación entre 25 y 30 es con-
siderada normal. Una puntuación de 24 o menos sugiere un deterioro cognitivo. Este deterioro
va progresando durante meses y años una media de tres puntos por año del MMSE.
Las alteraciones del lenguaje en pacientes con DTA consiste inicialmente en dificultades para
encontrar palabras. Se observan latencias largas para producir la palabra, con reducción en el
vocabulario expresivo. Posteriormente se observa un olvido de palabras inusuales y finalmente
el defecto lexical se hace evidente en palabras de uso frecuente. Se pueden observar parafrasias
tanto literales como verbales.
Una de las alteraciones del lenguaje más tempranas en el proceso demencial es la anomia, gen-
eralmente secundaria a un defecto en el proceso semántico y no a una anormalidad perceptual, a
pesar de que pueden hallarse errores tanto lingüísticos como perceptuales. La anomia va progre-
sando en forma paralela con el deterioro demencial.
También hay dificultad para comprender órdenes semánticamente complejas, se altera la repeti-
ción de frase con contenido lexical complejo, la comprensión de lecturas y textos disminuye a
medida que avanza el proceso demencial y los defectos de la escritra comienza a observarse en
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3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
Una de las habilidades más afectadas en la DTA es la memoria. Desde los inicios de la en-
fermedad el paciente manifiesta olvido de hechos recientes; progresivamente el desorden se va
haciendo más prominente. Inicialmente las alteraciones de memoria se refieren a hechos alma-
cenados con un código temporal y espacial (memoria episódica), se compromete la memoria
semántica.
Cuando la enfermedad va avanzando el defecto de memoria para nombres, caras, intenciones
se convierten en una franca amnesia anterógrada con desorientación temporo-espacial, puede la
amnesia temporal retrógrada que la persona sólo de lo ocurrido 30 o 40 años atrás. Debido a la
amnesia retrógrada la persona vive en el pasado, confunde a las personas y esto hace que viva en
un estado confusional.
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3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
mareos.
confusión.
resequedad en la piel.
Se le dará al paciente pequeñas cantidades de agua para beber y con frecuencia; aplíquele una
crema con hidratantes para suavisar la piel y evitar que se rompa.
Estreñimiento: Esta situación puede llegar a producir compactación de las heces fecales, y esto
a su vez puede producir delirio. Administraremos al paciente zumos y alimentos con fibra para
estimular el sistema digestivo.
b) Causas relacionadas con el medio ambiente tales como:
Lugar o espacio muy grande: A veces el lugar donde la persona habita es espacioso y esto causa
confusión a la persona con Alzheimer. Se tratará de reducir el espacio creando una area mas
pequeña donde la persona pasa el mayor tiempo.
Desorden/congestión: Mantenga el area donde la persona con Alzheimer vive, descongestion-
ada de muebles y otros objetos que puedan obstruirle el camino. Recuerde que la persona con
Alzheimer está perdiendo el sentido de orientación y del espacio.
Demasiada estimulación: Cuando hay mucha actividad en el ambiente como: música mientras
se conversa, demasiada gente alrededor, la persona con Alzheimer puede reaccionar con rabia o
frustración. Puede ser que ésta persona llegó al punto de saturación y es incapaz de manejar la
situación.
Falta de orientación o sugerencias: A medida que la persona pierde sus habilidades mentales,
se le hace cada vez más difícil desenvolverse en su medio ambiente. Puede perderse dentro de su
24
3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
propia casa buscando el baño, ya que todas las puertas parecen iguales. Hay que ?inventar? una
forma de marcar la dirección hacia el baño, la cocina, el comedor, la habitación, etc, bien sea con
gráficas o marcas en el suelo.
Capacidad sensorial disminuída: A medida que las personas envejecen van perdiendo un poco
de los sentidos para ver, oir, palpar, gustar y oler. La poca o mucha iluminación puede afectar la
concentración para comer; los contrastes visuales entre la pared y el suelo, los colores o diseños
en la baldosa o alfrombas pueden causar caídas y confusión.
Falta de estructura en el medio ambiente: Las personas que sufren demencia necesitan cier-
ta rutina y estructura diaria de la cual puedan depender, para así minimizar la tensión del vivir
diario. Por ejemplo, no es recomendable cambiar los muebles con frecuencia. Sin embargo, debe-
mos permitir cierta flexibilidad para acomodar los cambios en el estado de ánimo de la persona,
por ejemplo: un horario rígido para el baño puede causar problemas para ambos, cuidador y
persona con Alzheimer. Tal vez, la persona no se siente bien en este momento y como no sabe
expresarlo de manera normal, se pone a gritar o a querer huir.
Medio ambiente desconocido: Cuando se planeen actividades para la persona con demencia, o
se decida modificar el medio ambiente para acomodar las necesidades especiales de ésta persona,
trataremos de enfocar situaciones que la persona pueda reconocer. Utilize los colores, objetos y
posesiones personales de ésta persona para que se sienta cómoda rodeada de lo conocido.
c) Causas relacionadas con la tarea:
Tarea muy complicada: A veces le pedimos a la persona con demencia que lleve a cabo tareas
que son muy difíciles y abrumadoras para ellos, aunque parezcan simples para nosotros. Vestirse
o lavarse los dientes son ejemplos de tareas que son muy complejas, por los diferentes pasos a
seguir para completarlos.
Demasiados pasos a seguir: Hay que asegurarse que la persona lleve a cabo su rutina, haciendo
una cosa cada vez; debemos recordar que ésta persona tiene pérdida de memoria y ya no es capáz
de hacer dos o tres cosas a la vez.
La tarea requiere modificación: A medida que el nivel de funcionamiento de la persona con de-
mencia cambia, es necesario que el cuidador lleve a cabo los primeros pasos para que la persona
se motive a continuar con ellos. Por ejemplo: a la hora de comer, la persona no recuerda para
qué es esa cuchara que tiene en la mano. Le podemos ayudar guiándole la mano hacia la boca
al tiempo que le menciona los movimientos. Es posible que la persona pueda continuar sola el
resto de la comida.
Tareas desconocidas: Las personas con demencia pierden gradualmente la habilidad para apren-
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3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
der tareas nuevas. Ayúdelo a continuar con algo simple y familiar como lavar los platos, lijar y
pintar un proyecto, hacer jardinería, etc.
Causas relacionadas con la comunicación: La comunicación entre el cuidador y la persona con
demencia es extremamente importante y difícil. Muchas veces la persona con demencia se irrita
o se agita porque no entiende que es lo que se espera de ella, o se frustra porque no puede hacerse
entender. Debemos recordar que está perdiendo la habilidad para encontrar palabras y describir
objetos.
La evaluación clínica ha de ser integral, esto es que se debe considerar de forma conjunta historia
médica general y neurológica del paciente.
Los criterios DSM-IV-TR del diagnóstico de DTA son:
a) La presencia de los múltiples déficits cognoscitivos se manifiesta por una o más de las sigu-
ientes alteraciones cognoscitivas:
Apraxia (deterioro de la capacidad para llevar a cabo actividades motoras, a pesar de que
la función motora está intacta).
1. Otras enfermededes del SNC que provocan déficit de memoria y cognoscitivos (p.ej.: en-
fermedad cerebrovascular, enfermedad de Parkinson, corea de Huntington,hematoma sub-
dural, hidrocefalia normotensiva, tumor cerebral...).
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3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
a) Análisis: hemograma completo, VSG, bioquímica e iones (sodio, potasio, calcio, glucemia,
urea, creatinina, transaminasas), prueba de función tiroidea, vitamina B12 y ac.fólico, serología
de lúes y serología de VIH.
b) ECG: permite estudiar la función eléctrica del corazón y reconocer trastornos que puedan
generar indirectamente afecciones cerebrales, aparte de otros trastornos.
c) TAC craneal: generalmente se evidencia dilatación ventricular y aumento de los surcos corti-
cales.
27
3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
Tabla 4
28
3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
Un cuadro depresivo puede parecerse a una DTA y debe ser considerado en el diagnóstico difer-
encial. Es importante no pasar por alto el diagnóstico de depresión debido a que es una de las
pocas causas de pérdida de memoria susceptible de tratamiento efectivo. Hay que contemplar las
cuadro "D" de la geriatría: Depresión, Delirio, Drogas (fármacos) y Demencia.
En el diagnóstico diferencial hay que explorar la posible presencia de procesos patológicos que
provocan pérdida de memoria. Por ejemplo:
Hematoma subdural.
Sífilis.
Hematoma.
Endocrinopatías.
29
3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
mg/ día), Fluoxetina (20 mg/ día), Paroxetina (máximo 40 mg/ día), Venlafaxina (máximo 225
mg/ día) o Mirtrazapina (máximo 30 mg/ día).
El insomnio debe tratarse primeramente con medidas de educación e higiene. A menudo es más
efectivo aliviar los síntomas asociados (p.e., el uso de un analgésico para el dolor puede ser el
mejor hipnótico). Se desaconseja el uso de barbitúricos y debe restringirse el uso de Benzo-
diacepinas de vida media larga. Las Benzodiacepinas hipnóticas deben emplearse en las dosis
eficaces más bajas que sea posible, a fin de evitar los síndromes confusooníricos, la sedación
diurna, la incoordinación motora y la hipotonía muscular. Se recomiendan Lormetazepan (1-2
mg/ día), Midazolam (7,5 mg/día) y Triazolam (0,125 mg/ día). Asimismo es aconsejable el
uso de clometiazol como hipnótico. El insomnio resistente puede responder a los antidepresivos,
de tipo sedante, como mirtrazapina, mianserina o trazodona. Se ha informado de la relación di-
recta entre las dosis de hipnóticos y caídas que sufren los pacientes geriátricos. La potencial
dependencia a los hipnóticos no suele ser un problema en estos pacientes.
En el tratamiento de la agresividad, agitación, conductas paranoides o alucinaciones, puede ser
necesaria una medicación antipsicótica en dosis bajas. Los antipsicóticos pueden producir efec-
tos secundarios (parkinsonismo, síntomas anticolinérgicos, etc.) e interacciones medicamentosas
que deben ser tenidas en cuenta. No es aconsejable el uso de fármacos anticolinérgicos correc-
tores,y si se administran, debe hacerse con precaución a fin de evitar el riesgo de producir cuadros
confusionales. Se recomiendan:
Los episodios de agitación psicomotriz graves pueden tratarse con fármacos antipsicóticos en
pautas intramusculares como el Haloperidol (5 mg por vía intramuscular, que puede repetirse si
el necesario), cuando se desea lograr un efecto inicial rápido o el Zuclopentixol acufase (50-100
mg por vía intramuscular) si se desea alcanzar un efecto más lento y persistente.
30
3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
La patología conductual sin síntomas psicóticos puede mejorar con trazodona, carbamazepina o
antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina.
Intento por mejorar la función cognitiva. Los inhibidores de la colinesterasa son los mejores
tratamientos sintomáticos de eficacia contrastada para paliar ciertos aspectos de la enfermedad
de Alzheimer. Son los únicos agentes farmacológicos comercializados que han demostrado su
actividad terapéutica de manera constante y repetida en numerosos ensayos multicéntricos con-
trolados con placebo. Estas drogas proporcionan una mejoría estadísticamente significativa sobre
la función cognitiva en pacientes con enfermedad de Alzheimer leve o moderada. La evidencia
de mejora en las mediciones de calidad de vida es menos positiva.
La Tacrina es el primer inhibidor de la acetilcolinestersa (IACE) que se autorizó como tratamien-
to para la DTA. Una revisión sistemática de ensayos clínicos no encontró evidencia de beneficio
sobre la función cognitiva y/o trastornos de conducta. Además dos inconvenientes han limita-
do su uso: la elevación de transaminasas hepáticas (30 %) que obliga a monitorizar la función
hepática y la aparición frecuente de efectos secundarios de tipo digestivo.
El Donepezilo es un inhibidor reversible y selectivo de la colinesterasa cerebral. Tiene una vida
media larga, que admite una administración única diaria. La dosis inicial es de 5 mg/día, con un
aumento a partir de las cuatro semanas a 10 mg/ día. El Donepezilo es un fármaco bien tolerado,
con efectos secundarios de escasa importancia, fundamentalmente digestivos. Está autorizado
para el tratamiento sintomático de la enfermedad de Alzheimer leve o moderada. Los pacientes
con demencia leve, moderada o severa debido a la enfermedad de Alzheimer tratados por perío-
dos de hasta 52 semanas experimentan beneficios en la función cognitiva, actividades de la vida
diaria y conducta. No hay evidencia de que se demore el curso de la enfermedad y por lo tanto
cuando se retire el medicamento es probable que el deterioro sea rápido.
La Rivastigmina es un inhibidor seudo irreversible y selectivo de la colinesterasa cerebral. Su
metabolismo es esencialmente extrahepático, por lo que es improbable que sufra interacciones
farmacocinéticas. Ostenta una vida media intermedia, que aconseja su administración en dos
tomas al día. La dosis inicial es de 3 mg/ día, aumentándose progresivamente hasta 12 mg/día
(dosis máxima). Los efectos colaterales son fundamentalmente gastrointestinales y aparecen en el
grupo de dosis altas (6-12 mg/ día), especialmente durante el incremento de la dosificación. Está
autorizado para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer leve o moderadamente grave. En
comparación con placebo se evidencian mejorías en las funciones cognitivas, en las actividades
de la vida diaria y en la severidad de la demencia con dosis diarias de 6-12 mg/día.
La Galantamina es un inhibidor de la colinesterasa y tiene acción moduladora sobre los re-
ceptores nicotínicos de la acetilcolina. Existe evidencia de su eficacia en la mejora de la función
31
3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
global, tests cognitivos y conducta en pacientes con DTA leve o moderada. La magnitud del efec-
to sobre la cognición es similar al asociado a otros inhibidores de la colinesterasa incluyendo el
Donepezilo, la Rivastigmina y la Tacrina. El perfil de seguridad de la Galantamina es similar
al de otros inhibidores de la colinesterasa en relación con síntomas gastrointestinales de tipo col-
inérgico. La posología recomendada es de 8 mg/ día durante el primer mes (4 mg con desayuno
y 4 mg con cena). Posteriormente se administrarán 16 mg/ día en dos tomas durante el segundo
mes (dosis mínima de mantenimiento). Si la tolerabilidad es buena, a partir del siguiente mes se
incrementará la dosis a 24 mg/ día, en dos tomas.
La mayoría de las reacciones adversas de estos fármacos IACE son mediadas por la vía colinér-
gica (nauseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal, anorexia, fatiga o bradicardia) y habitualmente
son leves y transitorias y se reducen administrando estos fármacos con las comidas. Aparecen en
alrededor del 15 % o menos de los pacientes que reciben dosis elevadas.
En el momento actual existe probada certidumbre de la eficacia de los IACE en el tratamiento
de los síntomas cognitivos de la EA con una media de 1 ó 2 puntos de mejora en el MMSE a
los 6 meses de tratamiento. Esta eficacia debe ser comprobada individualmente de tal manera
que, una vez alcanzada la dosis de mantenimiento, el fármaco debe continuarse únicamente si la
función cognitiva no ha empeorado o ha mejorado en la medida con el MMSE. Parece razonable
continuar el tratamiento siempre que los efectos secundarios no lo impidan y mientras el MMSE
se mantenga por encima de los 12 puntos. El NICE británico recomienda no instaurarlo con
MMSE inferiores a 12.
Las formas más comunes de demencia en los ancianos son la enfermedad de Alzheimer, la de-
mencia vascular y la demencia mixta. Existen pruebas que demuestran que la actividad excitato-
ria del L- glutamato cumple un papel en la patogénesis de la enfermedad de Alzheimer y en el
daño causado a partir de un accidente cerebrovascular isquémico. Un antagonista de baja afinidad
por los receptores del tipo N-metil-D-aspartado (NMDA), como la Memantina, puede prevenir
la neurotoxicidad de los aminoácidos excitatorios sin interferir en las acciones fisiológicas del
glutamato requeridas para la memoria y el aprendizaje. Los tratamientos antiglutaminérgicos
reducen el deterioro clínico en la demencia tipo Alzheimer moderada a grave, una fase asocia-
da con angustia en los pacientes y carga en los cuidadores, y en la que no hay otros fármacos
disponibles en la actualidad.
La Memantina produce un efecto beneficioso en la cognición y en el declinar funcional en dosis
de 20 mg/ día, en pacientes con DTA moderada a grave. Los pacientes con demencia vascular
leve a moderada que reciben 20 mg/ día de memantina presentan menos deterioro cognitivo a
las 28 semanas de tratamiento. Existe un posible efecto beneficioso de la memantina a nivel de
32
3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
Valorar la capacidad del paciente para realizar tareas habituales sin riesgos.
33
3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
Evitar colocar al enfermo en situaciones o lugares poco familiares para él. Reducir el ex-
ceso de estimulación ambiental.
Antes de realizar actividades o tareas, deben ser explicadas al paciente con un lenguaje
simple y conciso. Se deben simplificar todas las tareas, fraccionando aquellas que sean
complejas en pequeños pasos con sus instrucciones.
Considerar la forma de atenuar el estrés que sufren los cuidadores. La asistencia a grupos
de autoayuda puede ser positiva.
La EA no solamente afecta al enfermo sino a toda la familia. La peor carga la lleva usted, el
cuidador. El estrés personal y emocional de cuidar a una persona con EA es enorme y Ud. debe
planear la manera de manejar la enfermedad en el futuro. El comprender sus propias emociones
le ayudará a manejar satisfactoriamonte los problemas de la persona y los suyos.
34
3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
Algunas de las emociones que experimente pueden ser: pena, culpa, enfado, vergüenza, soledad
y posiblemente otros.
Pena: Esta es una respuesta natural para alguien que haya experimentado una pérdida. Por causa
de la EA puede sentir que ha perdido un compañero, un amigo, o uno de los padres y muy
a menudo lamentarse por lo que fue esa persona. Justo cuando usted se adapta, Ia persona
vuelve a cambiar de nuevo. Puede ser devastador cuando la persona no lo reconoce más. Mu-
chos cuidadores han encontrado que la integración en grupos de autoayuda de Alzheimer es la
mejor manera de poder continuar.
Culpa: Es muy común sentirse culpable por sentirse incómodo por el comportamiento de la
persona, por enojarse con ella, o por sentir que ya no puede continuar y está pensando en un
internamiento. Puede ser útil hablar con otros cuidadores y amigos sobre estos sentimientos.
Enfado: Su enfado puede estar combinado. Puede estar dirigido a Ia persona, al cuidador, al
médico o a la situación, dependiendo de las circunstancias. Es importante distinguir entre el
enfado por el comportamiento de la persona, producto de su enfermedad, y el enfado con la
persona. Es recomendable buscar consejo en amigos, familia y grupos de apoyo. A veces, la
gente se siente tan enfadada que puede llegar a ?lastimar? a la persona que está cuidando. Si éste
es el sentimiento, se debe buscar ayuda profesional.
El cuidado puede tener a su cargo varias responsabilidades como pagar cuentas, arreglo de la
casa o cocinar. Esta suma de responsabilidades puede resultarle muy estresante. Puede ser útil
que lo hable o comparta con otros miembros de la familia o un profesional.
Vergüenza: El cuidador puede sentir vergüenza cuando la persona tiene un comportamiento in-
apropiado en público. Su incomodidad puede desaparecer cuando comparta sus sentimientos
con otros cuidadores que están pasando por las mismas situaciones. También ayuda el dar ex-
plicaciones sobre la enfermedad a amigos y vecinos para que puedan comprender mejor los
comportamientos de la persona.
Soledad: Muchos cuidadores terminan apartándose de la sociedad y se limitan a estar con Ia
persona enferma en sus casas. Ser un cuidador puede resultarle solitario, puede haber perdido la
relación con la persona y haber perdido otros contactos sociales debido a las exigencias de su
tarea. La soledad dificulta el sobrellevar los problemas. Es importante mantener las amistades y
contactos sociales.
35
3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
Familia: Para algunos cuidadores la familia es la mayor fuente de ayuda, para otros es la mayor
fuente de angustia. Dentro de lo posible, es importante aceptar ayuda de otros miembros de la
familia, y no llevar la carga uno solo.
Si se siente angustiado porque la familia no está ayudando y hasta pueden llegar a criticarlo,
porque desconocen la enfermedad de Alzheimer, puede ser útil convocar a una reunión familiar
para hablar del cuidado de la persona.
Comparta sus problemas: Es necesario compartir con otros los sentimientos y experiencias como
cuidador. Si no expresa estos sentimientos, puede ser más difícil cuidar a la persona con EA.
Hay que tratar de aceptar ayuda cuando otro la ofrezca, aunque tenga la sensación de que lo
pueda molestar. Se debe pensar con anticipación y tener a alguien a quien recurrir en caso de
emergencia.
Tiempo para uno mismo: Es esencial que el cuidador tenga tiempo él mismo. Esto le permitirá
estar más tiempo con otras personas, disfrutar de su pasatiempo favorito y lo más importante,
divertirse.
Si el cuidador necesita tiempo ha de tratar de encontrar a alguien que se haga cargo del cuidado
del enfermo para que el cuidador principal pueda descansar.
Conozca sus límites: ¿Cuánto más puede aguantar antes de que sea demasiado? Mucha gente se
dará cuenta de cuánto puede aguantar antes de llegar al punto en el que el cuidado lo abrume. Si
la situación es insoportable se debe pedir ayuda para evitar una crisis.
No culparse: El cuidador no debe culparse, ni hacer lo mismo con la persona que sufre la EA por
los problemas que atraviesa. Debemos recordar que la causa es la enfermedad. Puede llegar creer
que la relación con amigos o familiares se está desvaneciendo, no debemos culparnos ni culpar
a los otros. Se debe tratar de buscar las causas de la ruptura y discútalas con ellos. Relacionarse
con otros puede ser una fuente valiosa de apoyo para el cuidador. Esto puede ser una ventaja para
el cuidador y la persona con EA.
Busque y tome asesoramiento: Ayudará buscar asesoramiento sobre su rol cambiante y los cam-
bios que ocurren en la persona con la EA.
El saber aceptar ayuda puede resultar nuevo. A menudo, miembros de la familia, amigos o ve-
cinos quieren hacer algo por el cuidador y Ia persona con EA. Pero pueden no saber qué sería
36
3.3. DEMENCIAS TIPO ALZHEIMER Psicopatología de la vejez
útil o bienvenido por este. Alguna sugerencia por su parte o cualquier idea les dará una opor-
tunidad para ayudar. Esto puede ayudar a alguien a sentirse útil, ayudar a la persona con EA y
proporcionarle al cuidador de algún alivio también.
El grupo de autoayuda (grupo para cuidadores) puede ser otra fuente de ayuda. El grupo de
autoayuda da la oportunidad a cuidadores de encontrarse, compartir sus problemas y soluciones
y apoyarse el uno al otro. En un número creciente de países existe una Sociedad de Alzheimer
que lo puede ayudar a conectarse con estos grupos o formar uno nuevo.
Además, para ayudar en el papel de cuidador es útil saber qué ayuda médica, práctica, personal
o financiera tiene en el lugar de residencia. El médico, enfermera o asistente social pueden acon-
sejar dónde acudir. Cada país varía en la posibilidad de ayuda médica o social para atender a las
personas con EA y sus cuidadores. De todas maneras, dondequiera que viva, hay algunas cosas
básicas que los cuidadores necesitan. Por ejemplo:
37
3.4. VALORACIÓN DEL ESTADO MENTAL Psicopatología de la vejez
38
3.4. VALORACIÓN DEL ESTADO MENTAL Psicopatología de la vejez
Existe una gran variedad de instrumentos de valoración de las funciones cognitivas en las per-
sonas de edad avanzada. El uso de dichos instrumentos o escalas facilita una exploración más
exhaustiva y sistemática de las características del paciente y permite la obtención de resultados
homologables para diferentes examinadores, y en diferentes lugares, y para el mismo exami-
nador con el paso del tiempo. Por otro lado la sensibilidad diagnóstica se incrementa cuando se
compara el uso de dichos instrumentos de valoración frente al juicio clínico.
En el caso concreto del deterioro mental, entre el 72 % y el 80 % de los casos de déficit (sobre
todo leves) a este nivel, pueden pasar desapercibidos si no se emplea algún sistema de detección
del mismo, ya que el juicio clínico sólo es capaz de detectar el deterioro cuando éste ya es
avanzado, mientras que los instrumentos específicos facilitan el despistaje de niveles de deterioro
leve y moderado, cuando el diagnóstico es temprano y la intervención más eficaz.
Otro problema es la anosognosia y la falta de colaboración de algunos pacientes. Los trastornos
sensoriales como la hipoacusia o la pérdida de la agudeza visual pueden contribuir a situaciones
muy difíciles de evaluar.
Los cuestionarios o escalas han sido diseñados para cuantificar determinadas funciones cogni-
tivas, es decir, no establecen un diagnóstico, sino que cuantifican la severidad de la alteración
de determinadas áreas intelectuales. El diagnóstico siempre ha de realizarse en base a la histo-
ria clínica y de acuerdo con los criterios del DSM-IV establecidos al respecto; los cuestionarios
representan sólo una ayuda en el proceso de valoración.
Disponemos de dos niveles de evaluación cognitiva según su extensión y dificultad: evaluación
breve o de cribado cognitivo y evaluación extensa o completa. La evaluación breve puede ser
realizada por cualquier profesional de la salud mínimamente entrenado y con conocimientos de
cómo se realizan las distintas preguntas, qué miden y cómo se puntúan. Por lo general el tiempo
de realización de estas pruebas no suele ser superior a los 10-15 minutos.
Las escalas de mayor brevedad son: el Test Mental Abreviado de Hodkinson (1972), el Cues-
tionario del Estado Mental (MSQ) de Kahn (1960) y el Cuestionario Portátil Corto del Estado
Mental (SPMSQ) de Pfeiffer (1975). Estos tres tests son de muy similar construcción y constan
cada uno de 10 preguntas sobre orientación, memoria y cálculo sencillo. El más utilizado en
nuestro medio por su brevedad y facilidad de ejecución es el test de Pfeiffer, que consta de las
siguientes preguntas:
39
3.4. VALORACIÓN DEL ESTADO MENTAL Psicopatología de la vejez
6. ¿Dónde nació?
40
3.4. VALORACIÓN DEL ESTADO MENTAL Psicopatología de la vejez
En nuestro medio, la versión española del MMSE presenta una sensibilidad del 89 % y una
especificidad del 66 %, para la detección de demencia en una muestra poblacional de ancianos
sanos de la ciudad de Madrid. Lobo ha obtenido una mayor validez con una versión ampliada y
adaptada a las características de la población anciana española.
M INI EXAMEN COGNOSCITIVO DE L OBO
"Dígame el día de la semana, día del mes, mes, estación del año y año en el que estamos" (0-5
puntos).
"Dígame el nombre del centro, el piso, la ciudad, la provincia y el país en el que estamos" (0-5
puntos).
Fijación.
Concentración y cálculo.
"Si tiene 30 pesetas y me las va dando de tres en tres, ¿cuántas le van quedando?" (0-5 puntos).
"Repita 3-9-2 hasta que se lo aprenda. Ahora dígalo al revés empezando por la última cifra, luego
la penúltima y finalmente la primera" (0-3 puntos).
Memoria.
"¿Recuerda usted las tres palabras que le he dicho antes? Dígalas" (0-3 puntos).
Lenguaje y construcción.
41
3.4. VALORACIÓN DEL ESTADO MENTAL Psicopatología de la vejez
I NSTRUCCIONES
1. Orientación: Un punto por cada acierto; enumerar cada ítem y esperar la respuesta.
2. Fijación: Decir las tres palabras seguidas y repetirlas tantas veces como sea necesario
hasta que el paciente las diga correctamente; se da un punto por cada palabra que diga
correctamente en el primer intento.
42
3.4. VALORACIÓN DEL ESTADO MENTAL Psicopatología de la vejez
Los métodos de evaluación funcional del deterioro cognitivo no tienen una finalidad diagnóstica
sino descriptiva, por ello son especialmente útiles en el siguimiento clínico, el control terapéutico,
la rehabilitación, la asignación de recursos, la definición de grupos y la investigación.
E NTREVISTA CON UN INFORMADOR
Recuerde, por favor, cómo era su pariente hace 10 años y compare con cómo es él ahora. Con-
tésteme si ha habido algún cambio a lo largo de estos años en la capacidad de su pariente para
cada uno de los aspectos que le preguntaré a continuación:
Puntuación:
Ha mejorado mucho .......1
Ha mejorado un poco .....2
Apenas ha cambiado .......3
Ha empeorado un poco ...4
Ha empeorado mucho .....5
1. Capacidad para reconocer las caras de tus personas más intimas (parientes, amigos).
3. Recordar las cosas de esas personas (dónde viven, de qué viven, cuando es su cumpleaños.
4. Recordar cosas que han ocurrido recientemente, en los últimos 2 ó 3 meses, tanto noticias
como cosas suyas o de sus familiares.
6. Olvidar lo que ha dicho unos minutos antes, pararse a la mitad de una frase y no saber lo
que iba a decir, repetir lo que ha dicho un poco antes.
9. Conocer el sitio exacto de los armarios de su casa y dónde se guardan las cosas.
11. Adaptarse a la situación cuando su rutina diaria se ve alterada (ir de visita en alguna cele-
bración, ir de vacaciones).
43
3.4. VALORACIÓN DEL ESTADO MENTAL Psicopatología de la vejez
12. Saber manejar los aparatos de la casa (teléfono, coche, lavadora, maquinilla de afeitar,
etcétera).
13. Capacidad para aprender a manejar un aparato nuevo (lavadora, tocadiscos, radio, secador
de pelo, etcétera).
14. Recordar las cosas que han sucedido recientemente (en general).
16. Capacidad de recordar cosas que ocurrieron o que aprendió cuando era joven.
17. Comprender el significado de palabras poco corrientes (del periódico, TV, conversación).
21. Recordar gentes o hechos históricos del pasado (la guerra civil, la república, etc.).
22. Tomar decisiones tanto en cuestiones cotidianas (qué traje ponerse, qué comida preparar)
como en asuntos a más largo plazo (dónde ir de vacaciones o invertir dinero).
23. Manejar asuntos financieros (cobrar la pensión, pagar la renta o los impuestos, tratar con
el banco).
24. Manejar dinero para la compra (cuánto dinero dar, calcular el cambio).
25. Manejar otros problemas aritméticos cotidianos (tiempo entre visitas de parientes, cuánta
comida comprar y preparar, especialmente si hay invitados).
26. ¿Cree que su inteligencia (en general) ha cambiado en algo durante los últimos 10 años?
44
Capítulo 4
Depresión en el anciano
En el mundo actual existe un elevado y alarmante incremento de los trastornos mentales. Los
trastornos psiquiátricos suponen el 12,5 % de las enfermedades de nuestro planeta. El porcentaje
de trastornos mentales sobrepasa al cáncer y a las enfermedades cardiovasculares. Además, la
depresión es ya la primera causa de incapacidad en el mundo. A pesar de estos datos, sólo el 25 %
de la población en países industrializados recibe un diagnóstico y un tratamiento adecuados.
Como resultado de la disminución estimada de la tasa de natalidad, el aumento de la expectativa
de vida y disminución de la mortalidad infantil, sobre todo en los países desarrollados, las per-
sonas de la tercera edad, según estimaciones del Banco Mundial, para el año 2030 alcanzará el
30 % de la población mundial. En la década del 90 las personas ancianas eran de 700 millones
aproximadamente y según estimaciones para el 2025 será de 1156 millones.
Según datos de la OMS el 25 % de las personas mayores de 65 años padecen algún tipo de
trastorno psiquiátrico, siendo el más frecuente la depresión, hasta los 75 años.
Los trastornos depresivos afectan a:
psiquiátricos.
45
Psicopatología de la vejez
46
4.1. TIPOS DE DEPRESIÓN Psicopatología de la vejez
47
4.2. CARACTERÍSTICAS DE LA DEPRESIÓN EN LA 3a EDAD Psicopatología de la vejez
Nos encontramos con diversas causas que predisponen a la depresión en dichos pacientes:
Estructura de la personalidad.
Dependientes.
Pasivos-agresivos.
Obsesivos.
Socioeconómicas.
Dinámica familiar.
Grado escolaridad.
Formas de violencia.
Jubilación.
48
4.2. CARACTERÍSTICAS DE LA DEPRESIÓN EN LA 3a EDAD Psicopatología de la vejez
Abandono.
Sentimientos de desesperanza.
Aislamiento.
Violencia.
Pérdidas económicas.
Discapacidades y disfuncionabilidad.
Dependencia.
Jung plantea que el anciano deprimido no logra un nuevo significado en la vida con dificultades
en los procesos de adaptación a las demandas que impone la reorientación del proyecto vital.
Parece probada la relación existente entre la depresión y una menor calidad de vida, un incremen-
to de las enfermedades psíquicas y físicas, y una muerte prematura. En este sentido, la depresión
en el anciano se ha asociado a un deterioro del bienestar y de los niveles de funcionamiento
cotidiano.
La vejez es un periodo crítico de la vida donde el individuo debe hacer frente a una serie de
circunstancias personales, laborales, familiares y culturales, que modifican la percepción de sí
mismo y afectan a la propia identidad aunque no por esto se deben desestimar los recursos y
las potencialidades que se encierran en esta etapa de la vida, siendo un tiempo propicio para el
crecimiento.
Deben quedar vigentes los objetivos de la OMS en lo referente a añadir vida a los años, salud a
la vida y años a la vida. La tercera edad no debe, ni puede, ser la edad de tercera. Es indiscutible
que con la vejez se producen limitaciones pero estas no son dolencias ni se puede equipararse a
una enfermedad.
49
4.2. CARACTERÍSTICAS DE LA DEPRESIÓN EN LA 3a EDAD Psicopatología de la vejez
La presencia de diferentes factores asociados al envejecimiento pueden, por ellos mismos, dar
síntomas depresivos, o añadirse e interactuar con un trastorno depresivo primario aumentando,
además, la variabilidad en la expresión del trastorno.
50
4.3. FACTORES RIESGO EN LA DEPRESIÓN EN LA 3a EDAD Psicopatología de la vejez
Sexo femenino.
Hipotensión.
Enfermedad de Parkinson.
Demencia.
Otros factores: Trastornos del sueño, viudez, consumo de alcohol, incapacidad física, vivir
solo, y escaso soporte social.
Depresiones vasculares.
51
4.3. FACTORES RIESGO EN LA DEPRESIÓN EN LA 3a EDAD Psicopatología de la vejez
El alargamiento de los ventrículos laterales, atrofia cortical, disminución del volumen del núcleo
caudado, y lesiones vasculares del mismo parecen estar relacionados con el comienzo de la depre-
sión tardía asociada con factores de riesgo vascular como son la Diabetes Mellitus, Hipertensión
Arterial y enfermedades corona rias, constituyendo elementos de vulnerabilidad para el desarrol-
lo de estados depresivos.
Los síntomas más frecuentes que indican depresión en los pacientes senescentes son:
Irritabilidad.
Retirada social.
Somatización.
52
4.4. VALORACIÓN DEL ESTADO EMOCIONAL O AFECTIVO Psicopatología de la vejez
53
4.4. VALORACIÓN DEL ESTADO EMOCIONAL O AFECTIVO Psicopatología de la vejez
54
4.5. CONSECUENCIAS DE LA DEPRESIÓN Psicopatología de la vejez
Pérdida personal grave, ya sea de su propia salud o de alguien importante en sus vidas.
Vivir en aislamiento.
Deterioro físico.
Recurrencia.
Cronicidad.
Demencia.
Mortalidad.
55
4.5. CONSECUENCIAS DE LA DEPRESIÓN Psicopatología de la vejez
Pérdida de peso.
Incapacidad global.
La depresión menor causa tanto distres y desestabilización como la depresión mayor y el costo de
los cuidados es igual o mayor que la depresión mayor. Coexisten factores como son privaciones
y dolor, pérdida de independencia, declinación de la salud, retiros, ingresos en asilos, falta de
soporte social, cambios estructurales en el cerebro y dificultades cognitivas que contribuyen al
desarrollo de la depresión menor en ancianos. Además, se puede agregar las enfermedades med-
icas, teniendo en cuenta el sufrimiento a que se ve sometido el paciente. El trastorno depresivo
menor es clasificado como uno o más periodos de síntomas depresivos que son idénticos a los
episodios depresivos mayores en duración (2 semanas o más), pero que involucran menos sín-
tomas y menos incapacidad.
Un aspecto de gran interés en el diagnostico diferencial de la depresión en el paciente senescente
lo constituye la demencia. El término de pseudodemencia depresiva se refiere a la presencia de
síntomas cognitivos en un paciente deprimido, y puede semejarse a una demencia.
Algunos de los síntomas y signos para realizar el diagnostico diferencial, son los siguientes:
56
4.5. CONSECUENCIAS DE LA DEPRESIÓN Psicopatología de la vejez
Tabla 5
57
4.5. CONSECUENCIAS DE LA DEPRESIÓN Psicopatología de la vejez
Problemas en la memoria.
Trastorno atencional.
Alteraciones disejecutivas.
Por otra parte, el trastorno afectivo-cognitivo que se presenta en la tercera edad puede ser el
modo de comienzo de la enfermedad de Alzheimer de comienzo temprano, lo que se encuen-
tra relacionado al trastorno de la cara interna del lóbulo temporal. Una depresión que comienza
en al vejez tiene una mayor prevalencia de transformación hacia la demencia en asociación con
atrofia cerebral, y de no ser así, presentaría algunos signos de demencia debido a los trastornos
cognitivos, a las anormalidades en las estructuras cerebrales y al incremento de al M.A.O. pla-
quetaria. La incidencia de la depresión aumenta, además, cuando existe daño del lóbulo frontal
del hemisferio izquierdo y/o ganglios basales.
La confusión que se puede generar en esta asociación se produce por la amplia incidencia que
puede oscilar entre 6 % al 86 %, lo cual depende de los criterios utilizados y la procedencia de la
información pues algunos síntomas de la demencia suelen malinterpretarse o variar la incidencia
de acuerdo con el estadio de la enfermedad demencial.
58
4.6. TRATAMIENTO DE LA DEPRESIÓN EN LA 3a EDAD Psicopatología de la vejez
3. Polifarmacia.
4. Inapropiada institucionalización.
Terapia cognitivo-conductual.
59
4.6. TRATAMIENTO DE LA DEPRESIÓN EN LA 3a EDAD Psicopatología de la vejez
Psicoterapia interpersonal.
Se debe, ante todo, partir del criterio que el abordaje psicoterapéutico es un encuentro de reflexión
y de acción.
Para realizar un adecuado abordaje terapéutico de la depresión en la tercera edad se debe tener
presente, que el organismo en este tipo de paciente se caracteriza por tener sus funciones de-
crecidas. Esto es válido para el sistema digestivo donde el proceso de asimilación es, por regla
general, mas lento; la función hepática, donde el hepatocito y las isoenzimas en el sistema retic-
uloendoteliar tardan un poco más de tiempo en degradar las sustancias, la excreción del fármaco
demora en la eliminación y el sistema cardiocirculatorio, con disfunción en mayor o menor me-
dida.
Por otra parte, es necesario tener en cuenta los aspectos tanto farmacocinéticas como farmacod-
inámicos en el paciente de la tercera edad, como son:
Cambios farmacocinéticos:
a) Peor absorción intestinal.
b) Flujo plasmático inestable (toxicidad para el Sistema Nervioso Central)
c) Alteración del volumen de distribución.
d) Diferente concentración de fármaco libre no unido a proteínas.
e) Aumento de la biodisponibilidad del fármaco.
f) Eliminación hepática y renal más lenta lo que conlleva a una acumulación del fármaco.
g) Retardo de la absorción intramuscular.
Factores farmacodinámicos:
a) Cambios en el número y la sensibilidad de los receptores.
60
4.6. TRATAMIENTO DE LA DEPRESIÓN EN LA 3a EDAD Psicopatología de la vejez
4. Precisar los medicamentos que toma el paciente producto del padecimiento de otras enfer-
medades.
Los efectos indeseables antimuscarinicos, antihistamínicos y anticolinergicos son los más rele-
vantes y más aún en este tipos de pacientes donde coexisten diferentes enfermedades y para las
cuales el paciente lleva un tratamiento de manera más o menos prolongada.
Dentro de los antidepresivos triciclicos las aminas secundarias (nortriptilina y desipramina) son
mejor toleradas que las aminas terciarias (imipramina, doxepin y amitriptilina).
Para prevenir efectos adversos es importante el controlar del complejo QRS por electrocardio-
grama.
Cambios en la función renal afectan el aclaración de los hidroximetabolitos de los antidepresivos
tricíclicos y pueden ser responsables de la toxicidad, por tener propiedades quinidínicas y causar
arrítmias cardiacas.
En el tratamiento con triciclicos se puede producir el Síndrome Anticolinérgico Central carac-
terizado por confusión, perdida de memoria, agitación, delirios, alucinaciones y trastornos de
conducta.
Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina
Los Inhibidores de la Recaptación de Serotonina tienen menos efectos adversos que los antide-
presivos triciclicos, a excepción de la Paroxetina que produce ligera sedación y efectos anticol-
inergicos.
61
4.6. TRATAMIENTO DE LA DEPRESIÓN EN LA 3a EDAD Psicopatología de la vejez
Con el uso de los estos medicamentos se debe tener en cuenta su efecto sobre los citocromos
P-450 y los fármacos que frecuentemente toman los pacientes de esta edad con el fin de evitar
efectos tóxicos a las dosis habitualmente recomendadas.
La Fluoxetina y la Paroxetina inhiben el citocromo P450-2D6, responsable de metabolizar el
Propanolol. La Fluvoxamina y la Norfluoxetina son inhibidores del P450-3A que interviene en
el metabolismo de los antagonistas del Calcio y Quinidina. Además, la Fluvoxamina es un fuerte
inhibidor del P450-1A2, que mediatiza el metabolismo de la Teofilina.
Carbonato de Litio
La asociación con Litio no es recomendada aunque si se usa debe ser con cuidado, controlando
la función renal, cardiovascular y tiroidea.
En este aspecto se hace referencia no solamente al apoyo por parte de la comunidad mediante
facilidades de subsistencia y atención priorizada a este parte poblacional, sino también al núcleo
familiar como elemento de indiscutible valor en la recuperación y control de tratamiento.
El curso del envejecimiento no implica necesariamente deterioro mental. No obstante, con la
edad aparece el declive en la capacidad de adaptación, que se traduce en la disminución o dete-
rioro de algunas funciones fisiológicas y mentales; dentro de éstas, la más notable es la pérdida
de memoria inmediata.
La alta prevalencia de enfermedades psíquicas en ancianos supone un importante problema para
la salud comunitaria, en la que se aprecia un envejecimiento progresivo de la población.
62
4.7. CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS DE LA DEPRESIÓN Psicopatología de la vejez
Con alguna frecuencia no es la tristeza el motivo de la consulta, sino que, en general, los
ancianos deprimidos acuden por tres tipos de circunstancias: quejas físicas, perturbaciones
sociales y familiares, y quejas de tipo económico.
Suele existir una intensa ansiedad, preocupaciones de todo tipo, sensación de soledad y de
fracaso (preocupación por problemas físicos, miedo intenso a sucesos de baja ocurrencia
de probabilidad, etc.).
Son frecuentes las autoacusaciones, la baja autoestima, las ideas de ruina y los delirios ni-
hilistas; pensamientos negativos acerca del pasado, decepción con los hijos. Incluso puede
llegar a aparecer ideación autolítica que en general suele ser grave.
Entre los síntomas físicos destacan insomnio, anorexia, estreñimiento, ansiedad, dolores erráti-
cos, marcha encorvada a pequeños pasos.
Su aspecto es de abatimiento, tristeza, cierto estado de confusión y falta de motivación.
En general se estima que entre el 10 % al 20 % de los pacientes con depresión presentan semi-
ología cognitiva, cifra que crece hasta el 60 % en la edad avanzada.
Características clínicas de la depresión en el anciano:
Frecuencia de la agitación.
Déficit cognitivos.
Peor pronóstico.
Pseudodemencia.
63
4.7. CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS DE LA DEPRESIÓN Psicopatología de la vejez
El cuadro "pseudodemente" tanto puede simular una demencia tipo cortical al estilo enfermedad
de Alzheimer como también una de tipo subcortical al estilo enfermedad vascular.
Si bien fue Wernicke en 1906 quien acuñó el término pseudodemencia al describir una paciente
con histeria crónica que aparentaba debilidad mental, en realidad fue Kiloh hacia la década del
sesenta quien especificó que cuando la depresión presenta semiología cognitiva puede simular
un cuadro demencial o pseudodemencia convirtiendo en difícil el diagnóstico diferencial con la
EA. Una de las principales diferencias es que en la depresión los trastornos cognitivos revierten
con antidepresivos y en cambio en la Enfermedad de Alzheimer los antidepresivos actúan nada
o muy poco sobre la cognición.
La mayoría de las veces la "pseudodemencia" se debe a depresión, pero hay que recordar que en
ocasiones los trastornos afectivo-cognitivos en un paciente de más de 60 años son el modo con
que se inicia la Enfermedad de Alzheimer.
La enfermedad depresiva que se inicia después de los 60 años parece que tiene mayor prevalencia
de "transformación" hacia la demencia que en aquellos pacientes que iniciaron la depresión
4.7.1. Diagnóstico
64
4.7. CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS DE LA DEPRESIÓN Psicopatología de la vejez
65
4.8. ENFERMEDAD DE ALZHEIMER CON DEPRESIÓN Psicopatología de la vejez
Un cuadro depresivo puede parecerse a una Demencia y debe ser considerado en el diagnóstico
diferencial. Es importante no pasar por alto el diagnóstico de depresión debido a que es una de
las pocas causas de pérdida de memoria susceptible de tratamiento efectivo. Hay que contemplar
las cuadro "D" de la geriatría:Depresión, Delirio, Drogas (fármacos) y Demencia.
Un episodio depresivo en un paciente de edad avanzada puede ser difícil de diferenciar de una de-
mencia, ya que ambos se pueden presentar con apatía, dificultad de concentración y alteración de
la memoria. Si bien existen test neuropsicológicos y neuroimágenes ( p.ej: SPECT: En 70-80 %
de pacientes con Alzheimer hay disminución de flujo en regiones temporoparietales posteriores,
en cambio, en la depresión el defecto es frontal ), su aplicación en la práctica clínica es muy limi-
tado. Además, un 30 % de los pacientes con demencia tipo Alzheimer presentan, en un comienzo,
características depresivas, por lo tanto, en aquellos casos de difícil diagnóstico, se recomienda
realizar una prueba terapéutica, es decir, dar tratamiento antidepresivo en dosis bajas 5-10 mg
e ir subiendo en forma lenta ( no son recomendados los antidepresivos tricíclicos por su efec-
to anticolinérgico que disminuye las funciones cognitivas). En general, cuando afecta a adultos
mayores, le confiere mal pronóstico, ya que un 50 % de ellos desarrollará en los 2 años siguientes
síntomas de demencia verdadera
Diagnóstico diferencial entre Demencia y Pseudodemencia
D EMENCIA
66
4.8. ENFERMEDAD DE ALZHEIMER CON DEPRESIÓN Psicopatología de la vejez
10. Intento de compensar las deficiencias cognoscitivas por medio de trucos (p.ej., papelitos
de notas).
20. Disminución homogénea del rendimiento para tareas con el mismo grado de dificultad.
P SEUDODEMENCIA
67
4.8. ENFERMEDAD DE ALZHEIMER CON DEPRESIÓN Psicopatología de la vejez
15. Alteración del comportamiento que no guarda relación con el grado de las limitaciones
cognoscitivas.
21. Gran variabilidad en el rendimiento frente a tareas del mismo grado de dificultad.
68
4.8. ENFERMEDAD DE ALZHEIMER CON DEPRESIÓN Psicopatología de la vejez
Tabla 6
Demencia Pseudodemencia
Afectividad lábil y/o vacía Humor deprimido
Lenta progresión de los síntomas Rápida progresión de los síntomas
Comienzo del trastorno muy impreciso Comienzo del trastorno bastante preciso
Frecuentes respuestas erróneas Frecuentes respuestas “no sé”
Mal entendimiento en todas las pruebas Rendimiento variable en las pruebas
Generalmente sin antecedentes psiquiátricos previos Frecuentes antecedentes psiquiátricos previos
69
4.8. ENFERMEDAD DE ALZHEIMER CON DEPRESIÓN Psicopatología de la vejez
70
4.8. ENFERMEDAD DE ALZHEIMER CON DEPRESIÓN Psicopatología de la vejez
En la depresión, ante todo, hay que evitar que cualquier comportamiento depresivo sea "premia-
do"; sobre todo los relativos al mantenimiento de actividades diarias (no quedar en la cama, aseo,
vestido, comidas, paseo,...).
Respecto del llanto, puede ser beneficioso como desahogo, pero debe evitarse que se convierta
en una forma de asegurar la atención de los que rodean al anciano.
Los problemas de sueño pueden paliarse mediante el control de horarios de sueño y vigilia,
aunque la tendencia a levantarse temprano suele ser resistente a cualquier tratamiento.
Conviene ayudar a la realización de comportamientos "de actividad", incluso utilizando la in-
stigación física. Suele ser muy útil asociar diferentes actividades del anciano, como cadenas de
comportamientos, de forma que la consecución de la primera conducta facilite la aparición de las
restantes.
Respecto de los pensamientos depresivos, la estrategia general consiste en relativizar los con-
tenidos, indicando al anciano los aspectos positivos o alternativos al pensamiento concreto.
En caso de riesgo de suicidio, se requerirá de asistencia especializada, aunque conviene seguir
las siguientes recomendaciones:
4. Estar muy alerta respecto de un cambio de humor positivo, puede ser indicio de inminencia
del intento de suicidio.
71
4.9. NECESIDAD DE ACTIVIDAD FÍSICA Y MENTAL Psicopatología de la vejez
1. Observar las actividades que los ancianos realizan cotidianamente y, a partir de ellas, elab-
orar un listado de otras actividades posibles a realizar. Ir siempre desde lo más sencillo
para ellos, e instigar pequeños cambios en su comportamiento. Alabarles sinceramente la
realización de sus actividades.
Ejercicio no violento. El hábito de ejercicio diario ayuda a combatir los achaques naturales
de la vejez, y ejerce un efecto benéfico sobre todo el organismo. Está comprobada su
efectividad como reductor de los síntomas de ansiedad y estrés, y su efecto antidepresivo.
Subir escaleras o jugar a la petanca, si se realizan habitualmente, son buenos ejercicios.
72
4.9. NECESIDAD DE ACTIVIDAD FÍSICA Y MENTAL Psicopatología de la vejez
Respeto al horario y duración del sueño. Es una necesidad equilibrar la actividad y el re-
poso. En muchas ocasiones, el anciano duerme durante el día y sufre de insomnio nocturno.
Una buena manera de evitar esta inversión del horario del sueño es mantener un adecuado
programa de actividades diurnas.
Aficiones. Hacer crucigramas, puzzles o juegos de mesa también sirve para ejercitar la
mente. Además, las aficiones colectivas evitan el aislamiento.
Relación con otras personas. Unas buenas relaciones sociales alargan la vida en cantidad
y calidad, al tiempo que sirven para intercambiar afectos, participar de la vida social y
favorecer el sentimiento de vinculación del anciano.
73
4.10. CONCLUSIONES Psicopatología de la vejez
4.10. Conclusiones
La depresión en la tercera edad ocurre en el contexto de numeroso problemas sociales y físicos
que a menudo oscurecen o complican el diagnóstico e impiden el manejo de la enfermedad.
El hecho que no haya un test específico para la depresión hace esencial una intensa valoración
clínica.
La prevalencia de la depresión varia ampliamente, pero los grados más elevados de gravedad se
dan en residencias o internados para ancianos.
Las fases iniciales de demencia pueden dar una clínica similar a los estados depresivos, por lo
que un buen diagnóstico diferencial puede ser muy útil para evitar males mayores. La eficacia
de estos fármacos para la demencia es modesta y únicamente sintomática. No está probado que
existan consecuencias significativas sobre la calidad de vida medida de manera global de los
enfermos y/o sus cuidadores. A diferencia que en los estados depresivos, en los que el tratamiento
farmacológico es eficaz.
Debemos ser conscientes que el mundo patológico del anciano no se limita a patología orgánica
o psíquica sino que debe ser entendido como un todo, de esta manera, contribuiremos a mejorar
la calidad de vida de la tercera edad (así como la nuestra en un futuro).
74
Capítulo 5
Los trastornos del sueño son problemas frecuentes e importantes en el anciano, y de ellos el más
relevante es el insomnio. Siendo más frecuente, entre los ancianos, las mujeres, los individuos
con un status socieconómico bajo y sujetos con trastornos psicológicos concomitantes.
Se ha demostrado, que su frecuencia aumenta con la edad, de forma que más del 50 % de las
personas mayores de 65 años que viven en su domicilio, refieren tener problemas habituales con
el sueño cuando son interrogadas, llegando a alcanzar cifras de alrededor de 2/3 en el caso de
ancianos institucionalizados.
Si bien es reconocido que el sueño reconstituye y que la consecuencia más importante de la falta
de sueño es un aumento de la somnolencia diurna, su importancia radica también en que incide
en el estado general de salud causando irritabilidad, mal humor, falta de concentración, deterioro
de la memoria y, por consiguiente, disminuyendo la salud física y mental, con un intenso efecto
negativo sobre la calidad de vida del anciano. Asociándose además, a un incremento de la morbi-
mortalidad con disminución del grado de alerta, causando por ejemplo accidentes de tráfico.
Además no se debe olvidar, que estas alteraciones del sueño, provocan un uso más bien indis-
criminado de fármacos para dormir, ocasionando una de las causas más comunes de reacciones
adversas a fármacos entre los ancianos.
75
5.1. TIPOS DE INSOMNIO Psicopatología de la vejez
76
5.2. ETIOLOGÍA DEL INSOMNIO Psicopatología de la vejez
Con el paso de los años, se dedica menos tiempo a las fases reconstituyentes (NREM),
de forma que hay una disminución gradual de la proporción de las fases de sueño lento y
profundo (fases 3 y 4), con lo que la proporción de sueño lento no supera el 10 % del sueño
nocturno en los mayores de 60 años. Predominando el sueño ligero (fases 1 y 2).
La duración total del sueño disminuye gradualmente, ya que a partir de los 50-60 años se
duerme menos tiempo, con un sueño de peor calidad, al cursar con frecuentes interrup-
ciones. Así en líneas generales, el anciano suele dormir un promedio de 6 horas nocturnas
y 1-2 horas diurnas frente a las 7-8 horas nocturnas de un adulto normal. Aunque el tiempo
en la cama en el anciano se prolonga, estando un promedio de 8,5 horas en ella. Aumenta
el número de siestas durante el día. Existiendo mayor somnolencia y fatiga diurna.
Por tanto, se puede afirmar que lo que disminuye con la edad no es la necesidad de dormir sino
la capacidad de dormir.
Otro hecho es que, con la edad, ocurren cambios en nuestro reloj biológico o ritmo circadiano.
De tal manera, que a medida que envejecemos se adelanta, produciendo un adelanto de la fase de
sueño, de ahí que muchos ancianos se quejen de despertarse pronto por la mañana y ser incapaces
de volver a dormirse
77
5.2. ETIOLOGÍA DEL INSOMNIO Psicopatología de la vejez
Estas personas empiezan a sentir sueño al final de la tarde, alrededor de las 8-9, despertándose de
madrugada. Por lo cual, aunque retrasen su hora de acostarse seguirán despertándose de madru-
gada. Significando que solo duermen de 5-6 horas, según su reloj biológico adelantado
Estos ancianos requieren como mejor tratamiento la exposición a la luz solar de mediodía o de
primera hora de la tarde.
78
5.3. CLASIFICACIÓN DE LOS TRANSTORNOS DEL SUEÑO Psicopatología de la vejez
Hay 2 trastornos primarios del sueño de elevada frecuencia en el anciano que pueden manifes-
tarse como insomnio con frecuentes despertares nocturnos y somnolencia diurna, como son:
Síndrome de Apnea del sueño (SAS): Aunque en estos casos la hipersomnolencia diurna es más
típica, pueden manifestar como queja primaria el insomnio. Ocurre en un 28 % de los varones
y un 19 % de las mujeres, mayores de 65 años. Siendo individuos que no pueden respirar, con
episodios de cese de la respiración (Apnea) de 10 segundos hasta 1 ó 2 minutos, y dormir al
mismo tiempo. Pudiendo existir de 10-15 a más de 100 episodios respiratorios por hora de sueño.
Debe ser sospechado en ancianos, sobre todo varones que roncan, obesos, hipertensos, con un
sueño fragmentado y no reparador, lentitud mental y falta de concentración.
Su importancia radica en que estos pacientes tienen un riesgo aumentado de morbi-mortalidad
cardiaca y cerebrovascular. Ante la sospecha, sería aconsejable remitirlos, a la consulta de un
neumólogo para conocer sus causas, valorar un estudio polisomnográfico, y establecer un tratamien-
to, bien sea higiénico como perder peso, farmacológico, un aparato de presión continua positiva
en la vía aérea (CPAP), o incluso quirúrgico, según su origen y gravedad.
El Síndrome de piernas inquietas: Aparece antes de dormir y se caracteriza por una urgencia
irresistible de mover las piernas, lo que le obliga a cambiar de forma permanente de posición y
suele asociarse a las mioclonías nocturnas, que son movimientos periódicos de las piernas mien-
tras duerme de 2-4 segundos de duración y repetidos cada 20-40 segundos. Cada movimien-
to va seguido de un breve despertar. Ocurre en un 30-45 % de los ancianos. Si se manifiestan
con clínica, se descartarán entre otras: uremia, diabetes, enfermedad de Parkinson, fármacos. Su
tratamiento es difícil y con efectos variables.
79
5.3. CLASIFICACIÓN DE LOS TRANSTORNOS DEL SUEÑO Psicopatología de la vejez
80
5.4. TRATAMIENTO DEL INSOMNIO EN EL ANCIANO Psicopatología de la vejez
2. Duerma solo lo necesario para encontrarse descansado y despejado al día siguiente. Limite
la presencia en la cama a un máximo de 8 horas.
81
5.4. TRATAMIENTO DEL INSOMNIO EN EL ANCIANO Psicopatología de la vejez
3. Durante el día, limite las siestas a un tiempo máximo total de 30 minutos. Evite dar
cabezadas durante el día.
6. Procure que el dormitorio sea tranquilo y sin exceso de luz, con una temperatura agradable.
En una cama confortable, con un pijama adecuado.
7. Cuide su alimentación, de forma que separe la hora de acostarse de la cena, ni se vaya con
hambre a la cama. Tomese un vaso de leche templada.
8. Evite o disminuya sustancias estimulantes, como café, alcohol, te, chocolate, bebidas de
cola, sobre todo 6 horas antes de acostarse.
10. Limite la ingesta de líquidos previa a irse a la cama, así evitara los despertares nocturnos
para ir al baño.
Medidas farmacológicas:
Solamente cuando lo anterior no haya dado resultado se recurrirá a ellas. La prescripción de
benzodiacepinas de vida media corta o de otros fármacos, además de realizarse a la más baja
dosis, solo se hará en el caso del insomnio transitorio o el de corta duración, o a corto plazo en
el insomnio de tipo crónico, de forma intermitente. No debe automedicarse, confíe en el médico
y siga sus indicaciones.
82
Capítulo 6
Los accidentes vasculares cerebrales (AVC) constituyen una importante causa de invalidez, es-
pecialmente en los adultos mayores. En efecto, pueden cambiar de un momento a otro la calidad
de vida: una persona que se sentía bien, independiente y en actividad; bruscamente se puede
transformar en un paciente postrado en cama, incapaz de caminar, asearse, hablar, y de decidir
qué hacer con su vida.
Afortunadamente, este destino no es inexorable. Por una parte, se sabe que se pueden prevenir,
evitando los factores de riesgo, lo que disminuye el riesgo de sufrir un AVC; por otra parte, la
atención adecuada y oportuna puede disminuir las secuelas de la lesión cerebral.
83
6.1. ETIOLOGÍA DE LOS AVC Psicopatología de la vejez
2. En segundo lugar están las embolías arteriales cuando una masa sólida formada en el
corazón o en una arteria proximal se desprende y obstruye una arteria distal.
3. Con mucha menor frecuencia las obstrucciones se deben a otros procesos patológicos o
espasmos de las arterias.
Cuando una arteria se rompe se produce una hemorragia, que comprime y destruye el tejido cir-
cundante. La mayoría de las hemorragias se producen dentro del tejido cerebral (son las hemor-
ragias cerebrales), pero a veces se rompe un aneurisma (dilatación de la pared arterial debilita-
da) y estas hemorragias se producen en el espacio alrededor del cerebro -son las hemorragias
subaracnoídeas-. La causa más frecuente de hemorragia cerebral es la hipertensión arterial, pero
también pueden deberse a la rotura de malformaciones vasculares u otras lesiones de las arterias.
Los efectos de los AVC dependen del sitio y las características del daño cerebral. Cuando com-
promete áreas o vías motoras pueden expresarse como la parálisis de una mitad del cuerpo (hemi-
plejia); pérdida de la sensibilidad (hemianestesia); pérdida de la mitad del campo visual (hemi-
anopsia). En otras ocasiones pueden causar trastornos del equilibrio o la coordinación motora,
visión doble (diplopia), pérdida del lenguaje (afasia), dificultad para articular (disartria), y otros
defectos. En ocasiones se expresan como un estado de confusión mental e incluso como una
inconsciencia total.
Según las características de la lesión, la expresión del AVC puede ser:
Transitoria: Cuando el cuadro clínico mejora espontáneamente en minutos u horas, se habla
de "ataque isquémico transitorio". Este episodio es benigno, muchas veces corresponde a una
84
6.1. ETIOLOGÍA DE LOS AVC Psicopatología de la vejez
obstrucción arterial pasajera, pero puede ser el aviso de un mal mayor que podría prevenirse. En
otras ocasiones el defecto neurológico persiste durante algunos días y luego desaparece; en estos
casos se ha producido una lesión cerebral pero generalmente es de pequeño tamaño y pudo ser
compensada por el resto del cerebro.
Permanente: En los AVC graves o permanente el defecto es persistente y el paciente queda
con una hemiplejia, una hemianopsia u otras secuelas que requerirán una larga rehabilitación.
Algunos de estos pacientes quedan postrados en cama. Algunos fallecen.
85
6.2. FACTORES DE RIESGO Psicopatología de la vejez
Enfermedad del corazón: la enfermedad cardiovascular tiene relación con el corazón y los va-
sos sanguíneos. Ciertos tipos de AVC, como la trombosis, están relacionados con una condición
conocida como la ateroesclorósis. Esa es una condición en donde los revestimientos de las arte-
rias se saturan con depósitos de colesterol, grasa, calcio y otras sustancias. Una trombosis en el
corazón se conoce como ataque al corazón, y una trombosis en el cerebro se conoce como AVC.
Una pieza de placa se puede desprender de un vaso sanguíneo en el corazón y viajar hasta el
cerebro. Esto puede llevar a un AVC embólico. Esta asociado con una condición conocida como
fibrilación arterial, una arritmia del corazón.
86
6.2. FACTORES DE RIESGO Psicopatología de la vejez
Hipertensión: la hipertensión se refiere a la alta presión sanguínea. Esta alta presión sanguínea
significa que la fuerza de la sangre contra las paredes arteriales es demasiado alta. Como resul-
tado, las arterias se debilitan y pueden reventar. Si ocurre en el cerebro, se llama hemorragia
cerebral. Otra cosa que puede ocurrir es que la fuerza de la sangre contra las paredes arteriales
rompa alguna de las placas contra esas paredes, que luego viaja como una embolia. La mayoría
de las personas no siente la hipertensión. Hay que hacer chequeos periódicos con el médico.
Diabetes: Las personas con diabetes tienen mayor riesgo de sufrir un AVC que los no diabéticos.
Es importante que el diabético conduzca su problema de la mejor forma, siguiendo la dieta
adecuada y las instrucciones medicas.
87
6.2. FACTORES DE RIESGO Psicopatología de la vejez
88
6.3. SECUELAS PRODUCIDAS POR LOS AVC Psicopatología de la vejez
Las personas con parálisis en el lado derecho generalmente tienen dificultades con el habla
y el lenguaje. Esto se conoce como afasia. La afasia puede estar relacionada con su inca-
pacidad para hablar o escribir (afasia expresiva) o la incapacidad para entender lo que se
dice (afasia receptiva). Mucha gente con afasia rápidamente desarrolla sus propios medios
de comunicación sin usar el habla.
Algunos pacientes pueden tener capacidad de hablar o entender pero no leer, escribir o
hacer cuentas.
Dificultades de la memoria que están relacionadas con problemas para retener lenguaje y
mantener la atención en lapsos cortos Marcada dificultad con aprendizaje de nuevas cosas.
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6.3. SECUELAS PRODUCIDAS POR LOS AVC Psicopatología de la vejez
El paciente con un AVC que involucra el hemisferio izquierdo generalmente tiene afasia (prob-
lema que involucra el habla y lenguaje). El paciente puede presentar: problemas para hablar, lo
que es conocido como afasia expresiva y puede tener dificultad para entender lo que se habla,
lo que se conoce como afasia receptiva. Algunos pacientes tienen problemas tanto para hablar
como para entender. Esto es conocido como afasia global. Motrizmente, el paciente con un AVC
en el hemisferio izquierdo es mas lento y cauteloso.
Características de la parálisis en el lado izquierdo:
La parálisis en el lado izquierdo es el resultado de un AVC en el lado derecho. El signo mas
visible del daño es la parálisis o el debilitamiento del lado izquierdo del cuerpo.
Rara vez tienen problemas para hablar, pero pueden sufrir languidecimiento facial y pueden
padecer problemas para tragar comida por la incapacidad de sentir la parte izquierda de la
cara.
No son capaces de pasar con una silla de ruedas a través de una puerta porque no pueden
calcular el marco.
No son capaces de leer el diario o agregar una columna de números porque pierden su
ubicación en el papel.
Pueden tener severos problemas de equilibrio tanto al pararse como al sentarse a raíz de
la pérdida de percepción vertical; pueden sentir que están parados derechos cuando en
realidad inclinados en 45 grados hacia el izquierdo. Cuando este es un factor y son asistidos
para mantenerse erguidos, tienden a asustarse porque sienten que están siendo obligados.
90
6.3. SECUELAS PRODUCIDAS POR LOS AVC Psicopatología de la vejez
Pueden llegar a no reconocer sus propios brazos o piernas como partes de su cuerpo;
pueden llegar a ver sus propios brazos y piernas cuando están recostados en la cama y
enojarse por pensar que alguien se encuentra junto a ellos.
Pueden ignorar a alguien que les este hablando desde su lado afectado.
Si las camas que utilizan las personas con parálisis del lado izquierdo esta mirando hacia una ven-
tana, el resto de la habitación deja de existir para ellos. En la noche, sin panorama que observar,
estos pacientes quedan completamente aislados. El lado no afectado del individuo debe estar ori-
entado de tal forma que él pueda responder a las actividades que se desarrollen en la habitación.
Es útil colocar la parte no afectada mirando la actividad para lograr una mejor atención. No se
pueden dejar a los pacientes aislados.
Un AVC en lado izquierdo afecta otras áreas:
Las personas con parálisis en el lado izquierdo pueden ser únicamente capaces de comer
solo lo que hay a un lado del plato. Si se da vuelta el plato comerán la otra mitad.
Si recorren un pasillo ida y vuelta pensaran que transitaron por dos diferentes pasillos. Los
ayudara dejar marcas a ambos lados del pasillo y que se les recuerde constantemente hacia
adonde van.
Problemas motores.
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6.3. SECUELAS PRODUCIDAS POR LOS AVC Psicopatología de la vejez
Impulsos y movimientos rápidos en contraste con personas con parálisis en el lado derecho
que son lentas y cautelosas.
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6.4. TRATAMIENTO DE LOS AVC Psicopatología de la vejez
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6.5. CONCLUSIONES Psicopatología de la vejez
6.5. Conclusiones
Un estilo de vida saludable y los controles de salud permiten prevenir muchos de los AVC.
Los AVC que no se logra prevenir, pueden ser tratados con mayor eficacia que hace algunos años.
Es importante la consulta precoz.
Los pacientes que quedan con secuelas pueden mejorar al ser tratados por un equipo de rehabil-
itación.
94