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Autumnal

Este poema describe una conversación entre el narrador y un hada amiga. El hada le muestra las flores, los sonidos del viento y le lleva a ver un velo que contiene inspiración y el alma de las liras. El hada luego le muestra las estrellas encendidas en la cima de un monte y un jardín dorado de pétalos llameantes. La aurora sonríe como una joven tímida sorprendida. A lo largo del poema, el narrador continúa pidiendo "más" a la had

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Angel Mendoza
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Autumnal

Este poema describe una conversación entre el narrador y un hada amiga. El hada le muestra las flores, los sonidos del viento y le lleva a ver un velo que contiene inspiración y el alma de las liras. El hada luego le muestra las estrellas encendidas en la cima de un monte y un jardín dorado de pétalos llameantes. La aurora sonríe como una joven tímida sorprendida. A lo largo del poema, el narrador continúa pidiendo "más" a la had

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Autumnal prorrumpió: ?¡Y bien! ¡Las flores!

Y las flores
estaban frescas, lindas,
En las pálidas tardes empapadas de olor: la rosa virgen,
yerran nubes tranquilas la blanca margarita,
en el azul; en las ardientes manos la azucena gentil y las volúbiles
se posan las cabezas pensativas. que cuelgan de la rama estremecida.
¡Ah los suspiros! ¡Ah los dulces sueños! Y dije: ?Más...
¡Ah las tristezas íntimas! El viento
¡Ah el polvo de oro que en el aire flota, arrastraba rumores, ecos, risas,
tras cuyas ondas trémulas se miran murmullos misteriosos, aleteos,
los ojos tiernos y húmedos, músicas nunca oídas.
las bocas inundadas de sonrisas,
las crespas cabelleras El hada entonces me llevó hasta el velo
y los dedos de rosa que acarician! que nos cubre las ansias infinitas,
la inspiración profunda
En las pálidas tardes y el alma de las liras.
me cuenta un hada amiga Y los rasgó. Allí todo era aurora.
las historias secretas En el fondo se vía
llenas de poesía; un bello rostro de mujer.
lo que cantan los pájaros, ¡Oh; nunca,
lo que llevan las brisas, Piérides, diréis las sacras dichas
lo que vaga en las nieblas, que en el alma sintiera!
lo que sueñan las niñas. Con su vaga sonrisa:
?¿Más?... ?dijo el hada.
Una vez sentí el ansia Y yo tenía entonces
de una sed infinita. clavadas las pupilas
Dije al hada amorosa: en el azul; y en mis ardientes manos
?Quiero en el alma mía se posó mi cabeza pensativa...
tener la aspiración honda, profunda,
inmensa: luz, calor, aroma, vida.
Ella me dijo: ?¡Ven!? con el acento
con que hablaría un arpa. En él había
un divino aroma de esperanza.
¡Oh sed del ideal! Poemas de Rubén Darío
Sobre la cima
de un monte, a medianoche,
me mostró las estrellas encendidas. Poemas del Alma
Era un jardín de oro [Link]
con pétalos de llama que titilan. [Link]/[Link]
Exclamé: ?Más...
La aurora
vino después. La aurora sonreía,
con la luz en la frente,
como la joven tímida
que abre la reja, y la sorprenden luego
ciertas curiosas, mágicas pupilas.
Y dije: ?Más...? Sonriendo
la celeste hada amiga

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