INDICE GENERAL
Prélogo a la primera edicion .
Prélogo a la segunda edicion ...
§ 1. Elconcepto del delito y de la teoria del delito ... ............
§ 2. Lo ilicito em gemeral oo... see see see ote cae coe con eee see one cee ene
§ 3. Los elementos de lo ilicito
A) Laacci6n...
B) El tipo penal y la tipi ida
a) Concepto de tipo y tipicidad
aa) A los medios
dd) Al objeto de Ia accién ...
b) Especie de los elementos tipicos
aa) Elementos descriptivos ...
b.b)Elementos normativos
C) La justificaciOn .. o.oo.
§ 4. Laadecuaci6n tipica en los delitos dolosos de comisién ...
1.. £1 tipo objetivo ... a
A) La adecuacién tipica en 1108 delitos de lesion
a) Las teorias de la causalidad ...
@a) a teorfa de la equivaiencia “de ‘as ‘condicio-
b. pyle teorfa
c.c) La teoria de la relevancia tipica dé ‘a causali.
dad ..
b) La teoria de ‘la imputacion ‘objetiva .XIV
§ 5.
D) Las causas de justificacién en particular ..
Indice general
B) La adecuacién tipica en los delitos de peligro ...
C) La adecuacién tipica en los delitos de pura act
l.- El tipo subjetivo
A) El dolo. Concepto ...
@) El conocimiento de los elementos del tipo objetivo
5) La voluntad de realizacién (las especies del dolo) ...
B) Los especiales elementos subjetivos de la autoria
C) Los especiales elementos del 4nimo ...
D) El error sobre los elementos del tipo objetivo
a) El error sobre el nexo causal
b) Error in persona ..
¢) Aberratio ictus
@) Dolus generalis ...
e) Error de tipo y conciencia de
Antijuricidad (justificaci6n)
A) Concepto ...
B) Limites del ‘efecto indiciario de la tipicida
C) Las causas de justificaci6n (en general) ...
@) La defensa necesaria
aa) La agresi6n ... ...
b.b) La actualidad de la agresién ...
¢.c) La antijuridicidad de la agresié:
d.d) La necesidad de la defensa ... .
¢.e) Falta de provocacién suficients
Ff) Los limites de la defensa necesaria
&g) Defensa de terceros ... we
A.h)Presunci6n de necesidad en el rechazo de cier-
tas agresiones ...
b) El estado de necesida
@.a) El estado de necesidad por colisién de intereses
1. La situacién de necesidad ... a
2, La diferencia valorativa de los intereses ane
colisionan .,
3. La necesidad de a acci6n
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a
43§ 6.
” D) Otros casos de. lo eferon le parts
§ 7.
B) 1 eror sobre is crcunstanciaeobjetivas de as cus
Indice general XV
4. El estado de necesidad sélo puede invocarlo
el que no esté obligado a soportar el peligro 58
b.b)El estado de necesidad por colisién de deberes 58
c) El consentimiento ... 59
d) Autorizaciones especiales (El ‘cumplimiento de un
deber, ejercicio de-un derecho, profesién 0 cargo.
El caso especial de la obediencia jerarquica) .......... 60
La atribuibilidad ... ooo
A) Los casos de exclusion de la atribuibilidad
a) El estado de neceidad por colision de interes de
igual jerarquia ... 66
5) La coacci6n o amenaza (art. 34, “ine. 2, C6d. Penal
en a
ci6n....
que excluyen la atribuibilidad ... ~
c) La extension de los efectos a los participes .
La culpabilidad (responsabilidad)
A) Concepto de culpabilidad ... ..
B) Culpabilidad personal y culpab:
C) Las teorfas sobre 1a culpabilidad ...
D) Los elementos de la culpabilidad ... ... ... .
a) La conciencia (potencial) de la desaprobacién jurt-
dico-penal del acto ... - .
5) El error sobre la desaprobaci6n juridico-penal .
c) La capacidad de motivacién en sentido estricto (la
imputabilidad o capacidad de culpabilidad) . 0
@.a) La enfermedad mental ... 19
b.b) El desarrollo mental insuficiente ... 719
c.c) La grave perturbacion de-la conciencia . 79
d) El momento de Ja capacidad de motivacién .. 799
e) La capacidad de motivaci6n disminuida ... ......... 80§ 8.
§ 9.
§ 10.
Tentativa ... ... 81
A) Concepto 82
B) El fundamento de la punibili 83
C) Elementos de la tentativa .. . 83
a) El tipo objetivo (defectuceo) “del delito tentado... 84
5) El tipo subjetivo del delito tentado .. 85
D) Particularidades de la tentativa en los casos de inido-
neidad .. . 86
a) Inidoneidad de los medios 86
b) Inidoneidad del objeto .. 87
c) Inidoneidad del autor 87
E) E} desistimiento en la tentat 88
Autorfa y participacién 91
A) Laautoria .. 92
@) Teorfas .. 92
[email protected]) La teorfa formal-objetiva 93
b.b) La teoria subjetiva .. 94
c.c) La teoria final-objetive .. 9s
5) Las formas de la autorfe ... 97
a) La-autoria mediata 97
b.b) La coautoria 100
B) La participacién ... 101
a) El fundamento ‘de la punibilidad dela participacién 103
b) El grado de accesoriedad de ia participacion ... «104
ij 105
106
107
. 108
La adecuacion tipica en él delito culposo por comisién ... 109
A) Delimitacién ... 109
B) La estructura del tipo penal del delito culposo il
C) Los elementos del tipo del delito culposo . 112
@) La infracci6n del deber de cuidado . 112
b) La imputacidnobjetiva del resulta 114
D) La antijuricidad del delito culposo ... 114
E) La atribuibilidad y la culpabilidad en el delito culposo . 114Indice general XVI
~ 115
115
F) Culpa consciente y culpa inconsciente ...
G) La preterintencionalidad ..
§ 11. El delito de omisi6n ... ... ..: . 117
A) Los delitos de omisi6n en las leyes penales . 117
B) Los criterios para distinguir entre acciones y omisiones 119
C) El delito propio de omisién en particular .. 120
a) La tipicidad .. . 120
aa) La situaci
obrar ..
b.b)La no realizacién de la ecion thandada . 121
¢.c) Poder de hecho para realizar laacci6n mandada 121
b) La antijuricidad (el deber de actuar) ... 122
D) Ei delito impropio de omisién en particular 122
a) La tipicidad . 123
a.a) Cuidado de una fu
neralidad de los bienes jurfdicos ... 125
b.b) Cuidado de un bien juridico determinado fren-
te a los peligros que puedan amenazario ... ...
b) La causalidad de la omisién
E) Et dolo de la omisié6n... ... ...
1) El delito de omisién culposo
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APENDICE
1
ORILNTACIONES PARA EL TRATAMIENTO
DI. CASOS PENALES Y SELECCION
DE HIPOTESIS DE DIFICIL SOLUCION
A) Indicaciones generales ... 131
B) Seleccién de casos ... ...
APENDICE
Ik
ACLRCA DE LA ENSENANZA DEL DERECHO
tN LA UNIVERSIDAD ARGENTINA
1. La Universidad alemana en general... 00... ee ce cee cee ce eee ee eee 143XVII Indice general
2. La ensefianza de derecho en las universidades alemanas .
a) Formacién de juristas y formacién de abogados ..
5) El Seminario o Instituto ...
c) La lecci6n (vorlessung)
d) Los estudios ...
e) La formaci6n de docentes y profesores
J) La organizacién general de la Facultad
8) El repetitorio ..
3. gQué puede aprove:
des de derecho de nuestro medio? Un caso: la Universidad de
Buenos Aires ..
a) El profesionalismo .
b) La investigaci6n ...
c) La libertad académica
d) La relacién docente alumnos
e) Las cuestiones sociales ... ... ... .
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173§ 1. EL CONCEPTO DEL DELITO Y DE LA
TEORIA DEL DELITO
Desde un punto de vista prejuridico el delito es una per-
turbacion grave del orden social. Pero un concepto como éste
no resulta adecuado a los fines de la.teoria del delito.Esta
tiene por objeto proporcionar los instrumentos conceptuales
que permitan establecer que un hecho realizado por un autor
es precisamentesel mismo hecho que la ley preyé como presu-
puesto de.una pena. Para alcanzar esta meta-la-teoria del delito
procede mediante un método-analitico: descompone el con-
cepto de delito en un sistema de Categorias juridicas que faci-
liten la aplicaci6én de la ley penal por parte de los tribunales:
De estamanera, la teoria del delito rechaza como adecuada a
su funcién una apreciacion total o global del hecho: la afir-
macién de que un determinado suceso protagonizado por un
autor es un delito; depender4, por lo tanto, no de una intui-
cién total, sino de un andlisis que permita comprobar cada
una de las notas correspondientes a] concepto de delito.
La eleccién de un método analttico se vincula con la
suposicion de una mayor seguridad en la aplicacién de la ley
penal y por lo tanto de una mejor realizacién del principio de
legalidad.
Qué es para un jurista una perturbacién grave del or-
den social? Con esta pregunta se abre toda elaboracién de una
teoria juridica del delito. Ante todo una perturbaci6n grave2 Enrique Bacigalupo
del orden social que pueda ser objeto de una respuesta penal
es s6lo aquélia llevada a cabo por un sujeto responsable. Las
perturbaciones graves del orden social cuyo autor no es res-
ponsable no tienen por respuesta una pena sino sélo una me-
dida de seguridad.
Partiendo de estos presupuestos el primer elemento del
delito para los fines de una teorfa cuya meta sea la aplicacion
de la ley sera la infraccién de una norma. Una norma en este
sentido es una orden del legislador: “‘ ;no debes matar!”’, “no
debes apoderarte de cosas ajenas’’, etc. La extensién que debe
darse a este elemento del delito, sin embargo, depende de
como se conciba la funcién del derecho penal dentro de la
sociedad. Por un lado puede considerarse que_al.derecho_pe-
nal s6lo le importan las infracciones de una norma si con ella
se lesiona un interés social merecedor de proteccion (bien juri-
dico protegido). De acuerdo con ello el derecho penal no
obraria mientras no se hubiera producido por lo menos un
peligro para un bien juridico protegido; las infracciones de
una norma que no resultaren peligrosas para un bien juridico
© que no alcanzaran a producir una lesién de é1, no serfan
relevantes como presupuesto de una pena.
E] punto de vista alternativo considera que las infraccio-
nes de una norma, cuyo incumplimiento esté amenazado con
una pena, sera ya relevante y justificard la intervencién del
derecho penal. Los partidarios de esta concepcién entienden
que la funcién del derecho penal es la: proteccién de bienes
jurjdicos, pero reaccionando ya frente a las acciones disva-
liosas (acciones que lesionan normas).
La diferencia que se desprende para la practica de estas
dos concepciones puede verse con toda claridad en los casos
de las llamadas tentativas inidéneas. Se dice que una tentativa
es inid6nea cuando el autor quiere la realizacién de un delito
que no podré consumar porque el medio que utiliza o el ob-
jeto sobre el que dirige su accion haran imposible que se pro-
duzca el resultado perscguido. Por ejemplo: el autor quiereLineamientos de ia teoria del delito 3
matar-a-otro y, creyendo ponerle veneno en la sopa, le pone
_ aziicar (medio inidéneo); o bien el autor cree disparar sobre
la victima, que supone esté durmiendo en la cama, y lo hace
sobre la almohada que ha confundido con aquél a quien quiere
matar y que ya sé ha ido del lugar (objeto inid6nco). En estos
casos, el bien juridico protegido no sélo no ha sido lesionado,
sino que tampoco ha corrido peligro alguno: el que toma la
sopa con aztcar no estuvo en peligro de muerte y el ausente
dei lugar donde se produjo el disparo tampoco corrié peligro
alguno. Los partidarios del primer punto de vista (s6lo son re-
levantes para el derecho penal aquellas acciones que infringen
una norma, si por lo menos ponen en peligro al bien jurfdico
protegido) se inclinan en estos casos por la no punibilidad, es
decir por no admitir la existencia de una perturbacién grave
del orden social. Por et contrario, quienes siguen el segundo
punto de vista (al derecho penal deben importarle ya las
acciones que infringen una norma aunque no lleguen a poner
en peligro el bien juridico protegido) no tienen dificultad
alguna para admitir aqutf la punibilidad, o sea, la existencia de
una perturbaci6n grave del orden social.
Hay buenas razones para considerar que este ultimo pun-
to de vista debe merecer preferencia, Todo autor de una ten-
tativa exterioriza una voluntad criminal que no llega a lesionar
un bien juridico s6!o por casualidad y por ello no hay raz6n
para que el derecho penal decline entrar en acci6n a la espera
de que el autor tenga mas suerte.
Las normas juridicas constituyen prohibiciones 0 man-
datos. Prohiben ciertas acciones o bien mandan hacer deter-
minados comportamientos. Las prohibiciones se infringen,
por lo tanto, Aaciendo, es decir mediante acciones positivas.
Los mandatos, a su vez, no haciendo lo ordenado, es decir,
omitiendo. Por este motivo las perturbaciones graves del orden
social pueden consistir tanto en hacer lo prohibido como en
No-hacer lo ordenado por las normas juridicas» A estas formas4 Enrique Bacigalupo
de la infraccién de las normas corresponden los delitos de
comisién y los de omisién, respectivamente,
La infraccion de las normas, por otra parte, puede tener
lugar €n ferma voluntaria (el autor quiere realizar e) hecho
que infringe la norma) 0 no_yoluntaria, pero expresando el
desprecio del autor por los bienes que las normas protegen
(el autor no se comporta con el cuidado exigido para evitar
la lesi6n de bienes juridicos). En el primer supuesto se habla
de delitos dolosos, mientras que en el segundo se habla de
delitos culposos.
Combinando ambas formas de violaciones de las normas
podemos presentar el siguiente cuadro:
Dolosos
Delitos de comisién
Culposos
Dolosos
Delitos de omision
Culposos
Pero la comprobacién de que un hecho es lo opuesto a
lo ordenado por la norma no es suficiente para afirmar que
estamos en presencia de una perturbacién grave del orden so-
cial. Se requiere todavia un segundo anilisis para establecer si
tal hecho esté o no autorizado. Ello supone que junto a las
tiormas, e independientemente de ellas, existen autorizaciones
© permisos para realizar acciones que, de otra manera, impor-
tarfan una grave lesidn del orden juridico. Asi, por ejemplo,
matar_a_otro es un comportamiento contrario a la norma que
ordena no matar; sin embargo, si la muerte del otro es nece-
saria para repeler una agresién antijuridica estar4 autorizada
por la defensa legitima, también la autorizaci6n para realizar
una accién prohibida o para omitir una accién mandada pue-
de provenir del estado de necesidad.Lineamientos de la teoria del delito 5
Por lo tanto una perturbacion grave del orden social se
dar4 cuando se realice una accidn contraria a una norma y no
autorizada por un autor responsable. .
El tercer elemento, en consecuencia, ya no se refiere al
hecho sino al autor: el autor debe ser responsable, Bésicamen-
te ante el derecho pena! es reponsable el que pudo motivarse
de una manera distinta a como lo hizo. En otra palabras; el
que pudo no cometer el delito porque sabfa-del significado de
su_comportamiento (o pod{a saberlo) y tenfa ademds la po-
sibilidad de comportarse de acuerdo con las normas del
ordenamiento jurfdico. De todos modos, hay una serie de
situaciones previstas en las leyes penales en las que se excluye
la responsabilidad del autor de una accién contraria a una
norma y no autorizada, a pesar de que éste hubiera.podido
motivarse de otra manera. En tales casos, se tiene en cuenta
que las consecuencias que habrian derivado para el autor,
del cumplimiento de la norma, habrfan sido de tal manera
perjudiciales para él, que no le es exigible el haberlas sopor-
tado. Tal es el caso del ndufrago que le quita a otro mas débil
un madero que s6lo puede salvar a una persona.
La teorfa del delito procura, de acuerdo con lo expues-
to, dar respuesta a tres cuestiones diferentes, pero que en
conjunto permiten afirmar la existencia de un delito con
miras a la aplicaci6n de la ley.
En este sentido la teorfa del delito tiene un cardcter cla-
ramente instrumental y prdctico: es un instrumento concep-
tual que permite aplicar la Jey a casos concretos. En otras
palabras: la teorfa del delito trata de dar una base cientifica
a la practica de los juristas del derecho penal proporcionaén-
doles un sistema que permita la aplicaci6n de la ley a los casos
con un considerable grado de seguridad.
Et grado de seguridad, sin embargo, no es absoluto. El
jurista del derecho penal tiene que asumir que la teoria del de-
lito no puede eliminar totalmente la inseguridad que est4 im-
plicita en la tarea de trasladar al caso concreto lo dispuesto6 Enrique Bacigalupo
en general por el texto de la ley. La teoria del delito realiza
por lo tanto, una tarea de mediacién entre el texto legal y e!
caso concreto. Ello puede verse en el siguiente esquema:
Texto Teoria
del delito
E\ sistema de fa teorfa del delito no es sino una hipdtesis
posible de la voluntad del legislador y, fundamentalmente, un
orden para.la discusién de los problemas que presenta la apli-
cacién de la ley a casos concretos con una propuesta de solu-
cién de éstos. Es preciso tener presente que no todas las
soluciones ofrecidas para esos problemas por una teoria del
delito pueden deducirse en sentido estricto de la ley. Por ese
motivo, lo que da legitimidad a la teorfa del delito no es el
método:deductivo utilizado, sino la racionalidad con que per-
mite la aplicaci6n de la ley a los casos concretos.
Si resumimos ahora lo.dicho puede afirmarse que 1:
teoria del delito trata de responder tres preguntas:
1, gEs et hecho cometido el prohibido por la norm?
2. Si-es el prohibido por la norma, ;estaba, en las cir-
cunstancias en que lo realiz6, autorizado?
3. jEs responsable el autor del hecho prohibido yno
autorizado?
Como puede verse, las dos primeras preguntas se refieren
val hecho, es decir a la accién (0 la omisién), mientras que la
ultima se relaciona con el autor de la. accion, El hecho prohi-
bido y no-autorizado se designa con el término “ilicito” (fre-
cuentemente también con la expresi6n ‘‘injusto”’).
La respuesta a las tres preguntas es el desarrollo de la
teoria del delito y més afin, de toda teoria del delitoLa pri-
mera pregunta: se-contesta mediante la teorta del tipo penal y
4a tipicidad. E\ tipo penal es la descripcién contenida en Ia leyLineamicntos de la teoria del delito 7
de una accion contraria a una norma y la tipicidad es la carac-
teristica de una accion efectivamente realizada de subsumirse
bajo el tipo penal. La segunda pregunta se contesta mediante
la teoria de la antijuricidad, Esta teor{a trata de establecer en
qué casos una accion tipica (contraria a una norma) esté justifi-
ficada (= autorizada) y si la accién concreta que se juzga per-
tenece a esos supuestos. La ultima pregunta se responde
mediante !a teoria de la culpabilidad, que determina bajo qué
condiciones _el_ autor de una accién prohibida (= tipica) y
no-autorizada (= antijuridica) es responsable.
_ Ahora es posible expresar el concepto prejuridico de! deli-
to (perturbaci6n grave del orden social) en un concepto juridico:
Delito es una acci6n tipica, antijuridica y culpable. Esta
definiciOn juridica del delito resume un punto de vista com-
partido por casi todos los trabajos cientificos modernos. Las
diferencias entre unas y otras definiciones del delito no son
sustanciales. Sin embargo, es posible concebir los problemas y
las soluciones de la tipicidad, la antijuricidad y la culpabilidad
de diferentes maneras. Una manifestaci6n de esta posibilidad
puede verse en la polémica entre las teorias causal y finalista
de la accion.
La teoria finalista de Ja accion y la teoria del delito apo-
yada en ella difiere de la teoria causal de la accién y su co-
rrespondiente teoria del delito en la manera de concebir los
problemas de la tipicidad, 1a antijuricidad y la culpabilidad.
Esta polémica ocupé gran parte de las discusiones en los aftos
50 y 60. En la actualidad las opiniones mayoritarias se incli-
nan por la teoria finalista o mejor dicho por un sistema cuya
fisonomia coincide con el elaborado por los representantes de
fa teoria finalista de la accién.
La diferencia entre una y otra teoria, reside en los si-
guientes puntos:
a) Causalistas y finalistas tratan el problema del dolo
(voluntad de realizacién de ja accién) en momentos diversos;8 Enrique Bacigalupo
los causalistas lo hacen en la culpabilidad y los finalistas en
el tipo penal de los delitos dolosos.
b) Causalistas y finalistas tratan de manera diferente
el problema de la conciencia de Ia antijuricidad; \os finalistas
lo tratan como una cuestion de la culpabilidad independiente
del dolo; los causalistas como una parte del concepto de dolo
y por lo tanto junto con éste.
c) Causalistas y finalistas tratan de manera diferente el
delito culposo. Mientras los causalistas entienden que todos
los elementos de la culpa corresponden a la cuestion de la
culpabilidad, los finalistas piensan que la infraccién del deber
de cuidado que caracteriza a la culpa o negligencia es un tema
que debe abordarse. ya en la cuestion de la tipicidad.
_Estas diferencias generan consecuencias practicas diver-
sas en el dmbito de la justificacion, en la teoria del error, en
la tentativa y en la participacién que se verdn en su respectivo
lugar.
La critica preferida de los causalistas en contra de los fi-
nalistas consiste en reprocharle a estos ultimos que “dejan
vacia la culpabilidad”, dado que los finalistas trasladan una
parte del dolo y otra de la culpa desde la culpabilidad a la
cuestién de 1a tipicidad. Este punto de vista no tiene en cuenta
que si se opta por un concepto de culpabilidad “‘lleno’”’ que-
dara “vacio” el de tipicidad. Los finalistas podrian entonces
alegar contra los causalistas que éstos “‘dejan vacia la tipici-
dad”. En ninguna parte esta escrito que la culpabilidad deba
estar “lena”. Si nada impide que los causalistas operen con la
tipicidad ‘“‘vacia” (sin dolo ni infraccion del deber de cuida-
do), nada puede impedir a los finalistas ‘‘llenar’’ la tipicidad y
vaciar la culpabilidad.
La discusién entre causalismo-y finalismo no es posible,
por otra parte, en este lugar. Solamente pueden comprenderla
los que tengan un conocimiento profundo de ambos sistemas
de la teoria dei delito y por ello no es adecuado su tratamientoLineamientos de la teoria del delito 9
en este capitulo introductorio y en una obra como la presen-
ste."En los pdrrafos anteriores solo se ha pretendido dar una
informacién general sobre la polémica.
Resumiendo: la teoria del delito establece ante todo un
orden en el que deben tratarse los problemas de la aplicacién
de la ley a un caso concreto y ademas una respuesta a esos
problemas. Las respuestas presuponen una concepcién gene-
ral del delito, de la norma, de lo ilfcito, de la accién y de la
responsabilidad penal. Sin estos presupuestos no podria
interpretarse Ja ley.
La teoria del delito cumple también una importante
funcién con relacién al Estado de Derecho. Este presupone
no slo la existencia de un poder legislativo elegido por su-
fragio universal, sino también un poder judicial que aplique
el derecho racionalmente. En la medida en que la teorfa del
delito contribuye a la racionalidad de la aplicacién del dere-
cho penal proporciona un soporte significativo para la practica
judicial del Estado de Derecho. A su vez, brinda un punto de
referencia para la crftica de las desviaciones de la practica ju-
dicial respecto de los principios del Estado de Derecho. Este
ultimo aspecto ha sido. frecuentemente desconocido sobre
todo por los crimindélogos partidarios de andlisis poco mati-
zados de la ciencia del derecho penal. En otras palabras: la
teoria del delito persigue la obtencién de soluciones de las
cuestiones penales en forma legttima.§ 2. LO ILICITO EN GENERAL
Hemos visto que una accién prohibida y no-autorizada
(= tipica y antijuridica) se designa con la expresi6n ilfcito
(= injusto). La elaboracién del concepto de ilfcito como
primer elemento del delito requiere poner en claro ante todo
el punto de vista a partir del cual se ha de emprender esta
tarea, Dos son las posibilidades que se ofrecen en este sentido.
1. Considerar que lo decisivo es la lesi6n (0 la puesta en
peligro) de un bien jurfdico independientemente de
Ja voluntad del autor (concepto causal de lo ilicito);
2. Considerar que lo decisivo para el concepto de ilfcito
es lo que el sujeto quiso realizar (concepto personal
de 1o ilicito).
La primera alternativa considera que la verificacién de
un hecho ilicito se agota en la comprobacién de la lesion del
bien juridico que la norma quiere proteger:: por ejemplo, la
norma que prohfbe matar quiere proteger la vida; cada accién
que haya producido un resultado de muerte de otro sin que
ese resultado esté autorizado ser4 un ilicito. .
La segunda alternativa estima que la sola comprobacién
de la lesién del bien juridico es insuficiente para determinar
la existencia de un ilfcito penal, ya que la causacién de una
lesi6n (resultado) no se diferenciaria de los hechos de la na-
turaleza. Lo ilfcito penal debe expresar un hecho social y,12 Enrique Bacigalupo
por lo tanto, deberan tomarse en consideracién elementos
personales. Esta teoria se conoce con.el nombre de teoria o
concepto personal de lo ilicito, Los autores no se ponen de
acuerdo en Ja extensién que debe darse a estos elementos
personales. Mientras unos piensan que lo ilicito requiere la
comprobaci6n de que el autor dirigié su voluntad’a la reali-
zacién del hecho prohibido {dolo) o que obré sin el cuidado
exigido (culpa), otros piensan que debe darse relevancia, tam-
bién en este 4mbito, a la conciencia de la antijuricidad.
En la practica estos dos puntos de vista se diferencian en
lo que exigen que e] juez compruebe para determinar la tipi-
cidad y la justificacién.
Con el concepto causal de lo ilicito la tipicidad de la
accién depender4 de que haya causado la lesién del bien juri-
dico. A su vez la antijuricidad depende de si la lesién esta o
no autorizada. Es decir: la accién sera tipica en el hurto si se
ha desapoderado a otro de una cosa mueble de su pertenencia
y sera antijuridica si ese desapoderamiento no estaba autori-
zado; si el autor quiso la accién o solamente produjo el desa-
poderamiento por falta de diligencia, no entra en consideracién
para la comprobacién de lo ilicito (de la tipicidad y la antiju-
ticidad).
Por el contrario, con el concepto personal de lo ilicito
la tipicidad de un hurto requeriré comprobar no sélo e1 desa-
poderamiento de otro respecto de una cosa mueble, sino tam-
bién que el autor quiso realizar la accién; la justificacién
requiere, paralelamente, no sdlo la autorizaci6n de la lesién
del bien juridico, sino también que el autor haya conocido las
circunstancias que determinan la justificacién. Ejemplo: si el
autor mata a otro sin saber que en ese momento era agredido
antijuridicamente por el muerto, la teorfa causal de lo ilicito
admitir4 una accién en legitima defensa, pues el resultado es-
taba objetivamente autorizado; la teorfa personal de lo injus-
to no apreciar4, por el contrario, justificacién, porque el autor
desconocia las circunstancias que excluyen la antijuricidad.Lineamientos de la teoria del delito 13
Esta diversidad de soluciones se explica resumidamente
de la siguiente manera; la teorfa causal. de lo il{cito agota este
concepto en la comprobaci6n de un disvalor del resultado de
la acci6n (importa lo que el autor hizo y nolo que quiso hacer);
la teorfa personal de lo ilicito, por su parte, requiere junto al
disvalor del resultado un disvalor de accién (lo que el autor
quiso hacer importa tanto como lo que hizo), Consecuente-
mente el concepto causal de lo ilicito excluye la antijuricidad
cuando falte eldisvalor del resultado, mientras que el concepto
personal de lo ilicito s6lo excluiré la antijuricidad cuando
falte tanto el disvalor de accién como el disvalor de] resultado.
Cabe sefialar que se percibe dentro de Ja teoria personal de lo
ilicito una tendencia que procura llevar sus puntos de vista
hasta sus altimas consecuencias y reduce lo ilicito exclusiva-
mente al disvalor de accién (sélo importa lo que el autor quiso
y no lo que hizo). Este Gltimo punto de vista es diffcil de
conciliar con derechos positivos que establecen una atenua-
cién obligatoria de la pena para la tentativa o pata el delito
frustrado (tentativa acabada) (as{: Cédigo Penal argentino,
arts. 42, 44; codigos penales de: Guatemala, art. 63; Nicara-
gua, art. 79 y Panamé, art. 60; la atenuaci6n es facultative en
los cédigos de Costa Rica, art. 73 y El Salvador, art. 73), Pero
también tendr4 fricciones con los derechos positivos que ad-
miten una atenuaci6n facultativa de la pena para la tentativa,
porque esa atenuacién deber4 fundarse, como es légico, en
la falta de disvalor del resultado.
La presente exposicién se funda en un concepto perso-
nal de lo ilfcito y lo estructura sobre la base del disvalor de la
accion y el disvalor del resultado. En lo que sigue se estudiara
las dos categorias fundamentales de lo ilicito: la tipicidad y la
antijuricidad (la justificacion).§ 2. LO ILICITO EN GENERAL
Hemos visto que una accién prohibida y no-autorizada
(= tipica y antijuridica) se designa con la expresi6n ilfcito
(= injusto). La elaboracién del concepto de ilfcito como
primer elemento del delito requiere poner en claro ante todo
el punto de vista a partir del cual se ha de emprender esta
tarea, Dos son las posibilidades que se ofrecen en este sentido.
1. Considerar que lo decisivo es la lesi6n (0 la puesta en
peligro) de un bien jurfdico independientemente de
Ja voluntad del autor (concepto causal de lo ilicito);
2. Considerar que lo decisivo para el concepto de ilfcito
es lo que el sujeto quiso realizar (concepto personal
de 1o ilicito).
La primera alternativa considera que la verificacién de
un hecho ilicito se agota en la comprobacién de la lesién del
bien juridico que la norma quiere proteger:: por ejemplo, la
norma que prohfbe matar quiere proteger la vida; cada accién
que haya producido un resultado de muerte de otro sin que
ese resultado esté autorizado ser4 un ilicito. .
La segunda alternativa estima que la sola comprobacién
de la lesién del bien juridico es insuficiente para determinar
la existencia de un ilfcito penal, ya que la causacién de una
lesi6n (resultado) no se diferenciaria de los hechos de la na-
turaleza. Lo ilfcito penal debe expresar un hecho social y,12 Enrique Bacigalupo
por lo tanto, deberan tomarse en consideracién elementos
personales, Esta teoria se conoce con el nombre de teoria o
concepto personal de lo ilicito, Los autores no se ponen de
acuerdo en Ja extensién que debe darse a estos elementos
personales. Mientras unos piensan que lo ilicito requiere la
comprobaci6n de que. el autor dirigié su voluntad a la reali-
zacién del hecho prohibido (dolo) o que obré sin el cuidado
exigido (culpa), otros piensan que debe darse relevancia, tam-
bién en este 4mbito, a la conciencia de la antijuricidad.
En la practica estos dos puntos de vista se diferencian en
lo que exigen que e] juez compruebe para determinar la tipi-
cidad y la justificacién.
Con el concepto causal de lo ilicito la tipicidad de la
accién depender4 de que haya causado la lesién del bien juri-
dico. A su vez la antijuricidad depende de si la lesién esta o
no autorizada. Es decir: la accién sera tipica en el hurto si se
ha desapoderado a otro de una cosa mueble de su pertenencia
y sera antijuridica si ese desapoderamiento no estaba autori-
zado; si el autor quiso la accién o solamente produjo el desa-
poderamiento por falta de diligencia, no entra en consideracién
para la comprobacién de lo ilicito (de la tipicidad y la antiju-
ticidad).
Por el contrario, con el concepto personal de lo ilicito
la tipicidad de un hurto requeriré comprobar no sélo e1 desa-
poderamiento de otro respecto de una cosa mueble, sino tam-
bién que el autor quiso realizar la accién; la justificacién
requiere, paralelamente, no sdlo la autorizaci6n de la lesién
del bien juridico, sino también que el autor haya conocido las
circunstancias que determinan la justificacién. Ejemplo: si el
autor mata a otro sin saber que en ese momento era agredido
antijuridicamente por el muerto, la teorfa causal de lo ilicito
admitir4 una accién en legitima defensa, pues el resultado es-
taba objetivamente autorizado; la teorfa personal de lo injus-
to no apreciar4, por el contrario, justificacién, porque el autor
desconocia las circunstancias que excluyen la antijuricidad.Lineamientos de la teoria del delito 13
Esta diversidad de soluciones se explica resumidamente
de la siguiente manera: la teorfa causal de lo ilfcito agota este
concepto en la comprobaci6n de un disvalor del resultado de
Ja acci6n (importa lo que el autor hizo y nolo que quiso hacer);
la teorfa personal de lo ilicito, por su parte, requiere junto al
disvalor del resultado un disvalor de accidn (lo que el autor
quiso hacer importa tanto como lo que hizo), Consecuente-
mente el concepto causal de lo ilicito excluye la antijuricidad
cuando falte eldisvalor del resultado, mientras que el concepto
personal de lo ilicito s6lo excluiré la antijuricidad cuando
falte tanto el disvalor de accién como el disvalor de] resultado.
Cabe sefialar que se percibe dentro de Ja teoria personal de lo
ilicito una tendencia que procura llevar sus puntos de vista
hasta sus altimas consecuencias y reduce lo ilicito exclusiva-
mente al disvalor de accién (sélo importa lo que el autor quiso
y no lo que hizo). Este Gltimo punto de vista es diffcil de
conciliar con derechos positivos que establecen una atenua-
cién obligatoria de la pena para la tentativa o pata el delito
frustrado (tentativa acabada) (as{: Cédigo Penal argentino,
arts. 42, 44; codigos penales de: Guatemala, art. 63; Nicara-
gua, art. 79 y Panamé, art. 60; la atenuaci6n es facultative en
los cédigos de Costa Rica, art. 73 y El Salvador, art. 73), Pero
también tendr4 fricciones con los derechos positivos que ad-
miten una atenuaci6n facultativa de la pena para la tentativa,
porque esa atenuacién deber4 fundarse, como es légico, en
la falta de disvalor del resultado.
La presente exposicién se funda en un concepto perso-
nal de lo ilfcito y lo estructura sobre la base de] disvalor de la
accion y el disvalor del resultado. En lo que sigue se estudiara
las dos categorias fundamentales de lo ilfcito: la tipicidad y la
antijuricidad (la justificacion).§ 3._LOS ELEMENTOS DE LO ILICITO
A) La Accion
Las normas dei derecho penal tienen por objeto acciones
humanas: se refieren tanto a la realizacién de una accién en
sentido estricto (como comportamiento activo) como a la
omisién de un comportamiento determinado. El concepto de
accién es comdn también a la realizacién de una accién diri-
gida a la lesi6n.del bien jurfdico y la que se leva a cabo sin
esa direcci6n, pero sin el cuidado debido.
La funcién del concepto de accién noes otra que la de
establecer ¢] minimo de elementos que determinan la relevan-
cia de un comportamiento humano para el derecho penal. En
este sentido, el concepto de accién establece Jas formas de
determinacién de un suceso por parte de un ser humano, por
Jo que no puede ser sino una abstraccién. Qué debe entenderse
por la determinaci6n relevante para lo ilfcito de un suceso,
dependerd precisamente del concepto de ilfcito que se adopte.
A diferencia de lo que se pensaba en los afios de la gran discu-"
sién en torno de la teor{fa finalista de la accién, es el concepto
de ilicito el que determina qué elementos constituyen circuns-
tancias relevantes para este juicio. Un concepto causal de lo
ilfcito tendr4 una teorfa causal de la accién. Por e} contrario,
un concepto personal de lo ilfcito requerird un concepto de
accién que no se identifique con la mera causaci6n del resul-
tado.16 Enrique Bacigalupo
Pero, ademas, el concepto de accién debe tener caracte-
res que no excluyan ab initio la posibilidad eventual de afir-
mar que ese comportamiento es culpable, Por lo tanto, la
accién se define como un comportamiento exterior evitable,
es decir que el autor habria podido evitar si se hubiera moti-
vado para hacerlo, Un comportamiento es evitable cuando el
autor tenfa a posibilidad de dirigirlo a un fin determinado
por é1 mismo.
La teorfa dominante de habla espafiola sostiene que la
accién se excluir4 cuando el autor haya obrado en estado de
inconsciencia absoluta, o bajo una fuerza fisica irresistible, 0,
por diltimo, cuando su movimiento corporal sea un acto re-
flejo. Sin embargo, esto no es correcto afirmado con esta
generalidad. En realidad, en estos casos lo que no es posible
es fundamentar la tipicidad del comportamiento en el acto
realizado en estado de inconsciencia absoluta o bajo una fuerza
fisica irresistible aisladamente considerado. Ello no significa
que la tipicidad del comportamiento no pueda derivarse del
comportamiento anterior al estado de inconsciencia absoluta.
Por ejemplo: la madre que dormida ahoga con su cuerpo a su
hijito de pocos dias, produce el resultado de muerte de su hijo
en estado de inconsciencia absoluta; sin embargo, seria falso
excluir-la tipicidad de este comportamiento por esa razén: la
tipicidad.de la accién derivar4 del hecho de haber puesto el
nifio a su lado sin el cuidado debido (accién tpica de homici-
dio culposo).
En la actualidad resultan problematicos desde el punto
de vista del concepto de accién los Jlamados “‘comportamien-
tos automatizados” (por. ejemplo: los que se realizan en la
conduccién de vehiculos de motor) y los comportamientos
llevados a cabo en un estado de alta excitacién emocional. En
tales casos habré que admitir el cardcter de acciones si el
autor tenfa la posibilidad de conducir el suceso de forma
conciente. Por ejemplo: el conductor de un automévil queLineamientos de la teoria del delito 17
realiza un brusco movimiento ante lo que cree que es un obs-
téculo, que en verdad no existe, realiza una accién, dado que
su comportamiento tenfa la posibilidad de ser evitado median-
te una mejor direcci6n de él. Naturalmente que esta afirma-
cién deja abierta la cuestién de la culpabilidad.
El concepto de accién que acaba de presentarse proviene
de la teorfa finalista de la acci6n. Para ésta la accién humana
-es ejercicio de actividad final (Wéizel).
La disputa en torno del concepto de accién tuvo singu-
lar importancia en los afios 50 y 60. En la actualidad ya no
tiene la trascendencia que se le asigné en esos afios.
En Ja prdctica, la primera operacién que deberé realizarse
para verificar la tipicidad de un comportamiento es la de com-
probar si se trata de un comportaminto evitable o no.
B) El tipo penal y la tipicidad -
a) Concepto de tipo y tipicidad
El tipo penal es un concépto juridico producto de la
interpretacién de la ley penal. En este sentido, el tipo es la
descripcion de la conducta prohibida por una norma. A esta
descripci6n deberd. ajustarse un. hecho concreto para que
pueda sostenerse que €s tipico. En este caso diremos que el
hecho se subsume bajo el tipo penal que estemos considerando,
Este tipo penal se denomina tipo de Ja adecuacién-y se
diferencia de otros conceptos de tipo por su amplitud. En
efecto, el tipo garantia contiene todos los elementos que, de
acuerdo con el principio de legalidad, condicionan la aplica-
cién de una pena y que puedan no caber dentro del tipo de
la adecuacién (por ejemplo: el desistimiento en la tentativa;
la instancia privada en el estupro).
La finalidad prdctica de |a teor{a del tipo penal consiste
en permitir establecer que la accién realizada es la accién
prohibida por la norma y sancionada con pena por Ia ley. Para18 Enrique Bacigalupo
ello la teoria del tipo procede descomponiendo cada uno de
los elementos que integran la descripcién.
El elemento fundamental de Ja descripci6n es la acci6n.
Seguin que-el delito se agote en la accion corporal o requiera
una consecuencia que sea producto de aquélla (resultado)
se distingue:
— Delitos de actividad (por ejemplo: violacién de domicilio,
art. 150, Céd. Penal argentino).
— Delitos de peligro, en los que se requiere que la accién
haya puesto en peligro al bien jurfdico (delitos de peli-
&ro concreto, por ejemplo: art. 186, inc. 1°, Cod. Penal
argentino); o que sin haber puesto al bien jurfdico en
peligro real sea peligrosa para él (delitos de peligro abs-
tracto). .
— Delitos de Jesidn en los que la accién debe haber causado
la lesion del bien juridico mediante el dafio ocasionado a
un determinado objeto (por ejemplo: arts. 89 y ss., Céd.
Penal argentino; en todos estos casos la lesién del bien
juridico “integridad corporal y salud” tiene higar a
través de la lesi6n que se produce en el objeto protegido,
el cuerpo de una persona).
Junto a la accién, hay delitos en los que adquiere impor-
tancia el sujeto de la accién. En efecto, no todos los delitos
pueden ser cometidos por cualquiera que tenga capacidad de
accién, como ocurre, por ejemplo, con el hurto: En éste, cual-
quiera que se apodere de la cosa mueble ajena es autor. Hay
ciertos delitos que solamente puede cometerlos un nimero
reducido de personas: aquéllas que tengan las caracteristicas
especiales del autor requeridas por el tipo penal. Tal es el caso
de los delitos de los funcionarios pblicos (por ejemplo: pre-
varicato, malversacién, peculado, etc.). Estos s6lo podran ser
cometidos por un autor que sea funcionario, juez, etc. Estos
delitos, que contienen una exigencia especffica respecto del
sujeto activo, son denominados delitos especiales.Lineamientos de ia teorta del delito 19
Los delitos especiales pueden ser propios 0 impropios.
Se los llama propios cuando la caracteristica especial del
autor es el fundamento de Id punibilidad (por ejemplo: el
prevaticato, art. 269, Céd. Penal argentino); la accién sdlo es
delito si la realiza el sujeto especffico. Por el contrario son
delitos especiales impropios cuando la caracteristica especial
del autor no es el fundamento de la punibilidad, sino una cir-
cunstancia. que agrava 0 atentia la pena (por ejemplo: el parri-
cidio: todos pueden cometer un homicidio, pero si la accién
de matar es realizada por un ascendiente, descendiente o c6n-
yuge de la victima, el hecho sera mas grave, art. 80, Céd.
Penal argentino).
Es extraordinariamente discutido el problema de si los
elementos que califican al autor en los delitos especiales
propios deben incluirse en el tipo penal o no. Dado que el
error sobre este elemento puede considerarse un error sobre
la existencia del deber especial que incumbe al autor, se sos-
tiene que incluirlos en el tipo serfa convertir un error de tipo
lo que en verdad es un error sobre la existencia del deber (es
decir sobre la antijuricidad). Para eliminar esta consecuencia
se propone distinguir entre tipo del error y tipo de la adecua-
cién. Este Gltimo contendria los elementos de la autoria,
mientras que él primero sélo estarfa integrado por los elemen-
tos que son releyantes para el error de tipo. También se pro-
pone distinguir entre el aspecto descriptivo de los elementos
de la autorfa y el deber que su posesién genera, de tal manera
que el error sobre el primer aspecto se rija con las reglas del
error de tipo y el segundo por las del error de prohibicién.
Naturaimente no faltan opiniones que consideran que los ele-
mentos especiales de la autorfa pertenecen al tipo.
La configuracién de la situacién de hecho puede no ser
completa con la descripci6n de la accién, de su resultado o,
inclusive, del autor de la accién. En ese caso los tipos penales
contienen referencias a otras circunstancias:20 Enrique Bacigalupo
a.a) A los medios.— El caracter criminal de una accién
puede depender de que el autor haya utilizado un medio
determinado para la comisién del delito. As{ ocurre, por
ejemplo, en el delito de estafa, en el cual el dafio patrimonial
debe haber sido ocasionado mediante engafio (art. 172, Cad.
Penal argentino). En otros casos la referencia a los medios
utilizados determina una agravaci6n del delito, por ejemplo:
el hurto en el que se utilizare ganzta (art. 163, inc. 3°, Cod.
Penal argentino).
b.b) Al lugar.— Existen también referencias al lugar én
el que debe haberse realizado la accién. Si-el lugar donde se
comete el robo, por ejemplo, es un despoblado, el hecho es
mas grave (art. 167, inc. 1°, Céd. Penal argentino).
cc) Al momento de la acciéri.— En ocasiones la accién
debe haber sido realizada en un momento determinado que
tanto puede ser la raz6n de la incriminacién, como de Ia agra-
vacion o de la atenuacién del hecho. Esto Gltimo tiene lugar,
por ejemplo, en.el:infanticidio (art. 81, inc. 2°, Céd. Penal
argentino). También hay referencias a la ocasién de la accion,
como ocurre, por ejemplo, en el delito de hurto, cuando se
lo agrava en raz6n de haber sido cometido durante un incen-
dio, calamidad pdblica, etcétera (art. 163, inc. 2°, Cod. Penal
argentino).
d.d) Al objeto de la accién.— En los delitos de resultado,
de lesién o de peligro, se hace referencia, por lo general, al
objeto de la accién, es decir, al objeto material que debe
haber sido dafiado o puesto en peligro por aquélla. El objeto
de la accién debe ser diferenciado cuidadosamente del bien
juridico protegido. En los delitos de lesién, por ejemplo, la
lesi6n del bien juridico tiene lugar mediante Ja lesion de un
objeto. Por ejemplo: en el delito de dafio la lesién del bien
juridico “propiedad” tiene lugar mediante la destruccién o
inutilizaci6n de una ‘‘cosa” (art. 183, C6d. Penal argentino).Lineamientos de la teoria del delito 21
b) Especie de los elementos tipicos
Los elementos que componen la descripci6n del compor-
tamiento prohibido, es decir, eltipo penal, pueden clasificarse
en dos especies diferentes: elementos descriptivos y elemen-
tos normativos. La distincién tiene importancia con relacién
a la‘ manera en que debe efectuarse la comprobaci6n del ele-
mento respectivo por parte del juez y a la forma en que debe
haber tenido conocimiento de cada especie de elementos el
autor del delito (problema del dolo).
‘ a.a) Elementos descriptivos.— Son aquellos que el
autor puede conocer a través de los sentidos (vista, tacto,
oido, etc.). Son objetos del] mundo exterior que el autor
puede conocer a través de sus sentidos sin hacer una especial
valoracién. Tal es el caso de la cosa mueble en el delito de
hurto. En la teorfa se ha cuestionado, tal vez no sin razon, la
autonomfa de esta categoria por entenderse que la valoracién
tiene por lo menos tanta significacién como la percepcién
sensorial, pues no habria dentro de los tipos penales elemen-
tos totalmente libres de una referencia a las valoraciones
juridicas. :
b.b) Elementos normativos.— Son aquellos contenidos
en una descripcion tipica que sélo se pueden captar mediante
un acto de valoracién. Esta valoracién puede referirse a la sig-
nificacioén. cultural de un hecho, como cuando el estupro se
condiciona a que la mujer con la que se tiene acceso carnal
sea “honesta” (art. 120, Céd. Penal argentino). Pero también
puede tratarse de una valoracién consistente en la significa-
cién juridica de alguna circunstancia del hecho, por ejemplo:
el elemento “documento”, en los delitos de falsificacién do-
cumental, requiere una valoracién juridica de una circunstan-
cia determinada (art. 292, C6d. Penal argentino). En este
caso, la percepcién sensorial de un trozo de papel escrito es
todavia insuficiente para fundamentar la existencia de un22 Enrique Bacigalupo
documento en el sentido del derecho vigente. El cardcter do-
cumental de un objeto no se percibe mediante una actividad
sensorial,
C) La justificaci6n
El segundo elemento de lo ilicito es la ausencia de jus-
tificacién, es decir: la antijuricidad, La antijuricidad de una
accién tipica depende de que la realizacién de la accié6n tipica
no resulte amparada por una causa de justificaci6n. El namero
de causas de justificaci6n no puede precisarse. Se trata de un
catélogo abierto que proporciona no s6lo el derecho penal,
sino todo el ordenamiento juridico. Las mas significativas
causas de justificacién.son.el estado de necesidad justificante
y la defensa necesaria (0 legitima defensa).
La relacién existente entre la tipicidad y la antijuricidad
es discutida. La opinién dominante considera que la tipicidad
y la antijuricidad son dos planos de andlisis diferentes que no
deben mezclarse. La tipicidad, se dice, es s6lo un indicio de
la antijuricidad:' la comprobaci6n de la tipicidad no implica
todavia la afirmaci6n de la antijuricidad del hecho. En la
practica, esto significa que para determinar la tipicidad no
entra en consideraci6n el problema de la justificacién: una
accién justificada (por ejemplo: porque el autor obré en
legitima_defensa). es tipica porque la tipicidad se determina
con independencia de ja antijuricidad.
Contra este punto de vista se manifiesta la teorta de los
elementos negativos del tipo. Sus partidarios sostienen que la
tipicidad y la antijuricidad no constituyen dos momentos
valorativos diferentes, y, por lo tanto, tampoco dos diversos
planos de andlisis. Para esta construcci6n las circunstancias de
una causa de justificacién (por: ejemplo: 1a agresién ilegitima
en la defensa necesaria_o la colisién de intereses en el estado
de necesidad) formarfan parte del tipo penal como elementos
negativos del tipo. Consecuentemente esta teorfa postulaLineamlentos de la teoria del delito 23
un tipo penal compuesto por elementos positivos (por ejem-
plo: la accién de matar a otro, e! resultado de muerte y la
imputacién objetiva de este resultado a aquélla) y elementos
negativos (por ejemplo: como vimos las circunstancias de la
legitima defensa). La comprobaci6n de la tipicidad requiere,
para esta teorfa, que se verifique la concurrencia de los
elementos positivos y que no se verifique la de los elementos
negativos. De esta manera, una accién justificada tampoco es
tipica. O, dicho de otra forma, s6lo serian tipicas las acciones
antijurfdicas.
Las diferencias prdcticas de adoptar un criterio u otro se.
manifiestan en el 4mbito del error.Como se vera mas adelante
el dolo requiere el conocimiento de los elementos del tipo
objetivo, por lo que un error sobre alguno de estos elementos
excluye el dolo (error de tipo). Si’se define el tipo penal de
acuerdo con la primera teorfa (la tipicidad es s6lo indicio de
la antijuricidad) un error sobre las circunstancias de una causa
de justifidacién (por ejemplo: el autor supone erréneamente
una agresi6n que en verdad no existe) no excluiré el dolo
porque esas_circunstancias no pertenecen al tipo. Por el
contrario, para la teoria de los elementos negativos del tipo
dichos errores excluirén el dolo.
La teoria de los elementos negativos del tipo es critica-
ble porque desconoce la diferéncia valorativa que existe entre
el comportamiento del que no sabe lo que hace (ejemplo:
cree que dispara contra un 4rbol, pero en realidad lo hace
contra una persona) y el de quien sabe lo que hace (por ejem-
plo: sabe que mata a otro), pero cree hacerlo en forma justi-
ficada (por ejemplo: supone que lo hace en defensa legitima
de un tercero que, en realidad, no era agredido), Esta diferen-
cia valorativa requiere que el ordenamiento juridico sea més
estricto en la exclusién de la pena por efecto del error de lo
que propone la teorfa de los elementos negativos de! tipo.
Para ésta el error de] autor sobre las circunstancias de una24 Enrique Bacigalupo
causa de justificaci6n siempre debe excluir la pena correspon-
diente al delito doloso, quedando s6lo la posibilidad de
aplicar la del delito culposo si el error era vencible (evitable)
y el delito culposo se halla sancionado en la ley (lo que
determina que en la mayorfa de los casos el comportamiento
queda impune). Por el contrario, la teorfa que seguiremos
aqui sdlo excluiré la pena por el delito doloso si el error es
inevitable, es decir, cuando no provenga de.un actuar descui-
dado del autor; de esta manera se exige un mayor cuidado
antes de la realizaci6n de una acci6n t{ipica y se distribuyen
de una manera mas justa los riesgos de la vida social.
Naturalmente que es posible discutir si la solucién de los
problemas de las relaciones entre la tipicidad y la antijurici-
dad debe subordinarse a los resultados que se deriven en la
materia del error. Las opiniones al respecto se encuentran
divididas.§ 4. LA ADECUACION TIPICA EN LOS DELITOS
DOLOSOS DE COMISION
La adecuaci6n tipica de los delitos dolosos se caracteriza
porque el hecho descripto por el tipo penal registra una coin-
cidencia entre la voluntad del autor y la realizacién de la
accién. En otras palabras, en el tipo doloso la realizaci6n del
tipo es querida_por el autor. Esta circunstancia permite anali-
zar_el problema de la adecuaci6n tipica de los delitos dolosos
en dos niveles: el del tipo objetivo y el del tipo subjetivo.
La problemiatica de estos delitos en lo referente a la ade-
cuaci6n tipica, por otra parte, presenta particularidades segin
que se trate de delitos.de Jesién, de delitos de peligro o de
delitos de pura actividad.
L. EL TIPO OBJETIVO
A) La adecuaci6n tipica
en los delitos de lesi6n
El esquema bdsico de los delitos de lesién se compone
de tres elementos: la accién, la imputacion objetiva y el resul-
tado.
Ya hemos tratado de la acci6én y aquf no es necesario
sefialar ninguna particularidad. Su estudio en detalle corres-
ponde en realidad a la parte especial; es alli donde se tratara26 Enrique Bacigalupo
de circunscribir en qué consiste una accién de matar, de ca-
lumniar o de estafar, etcétera.
El resultado, como también lo hemos visto, consiste en
la lesién del objeto de la accién. En las lesiones corporales,
por ejemplo, ei resultado consiste en el dafio en el cuerpo o
en la salud; en el délito de aborto, en la muerte del feto; en
Jos dafios de cosas, en la inutilizacién © el deterioro de la
cosa, etcétera. .
El elemento més problemitico es el de la imputacién
objetiva. La tipicidad de los delitos con resultado de lesién
requiere la comprobacién de que accién y resultado se en-
cuentran en una relaci6n tal que sea posible sostener que e/
resultado es producto de la accién. Las respuestas a este pro-
blema han variado en los Gitimos afios. El punto de vista cl4-
sico afirmaba que un resultado era el producto de la accién
cuando ambos estaban unidos por una relacién de causalidad.
En la actualidad tiende a imponerse un punto de vista dife-
rente. De acuerdo con éste, lo decisivo no es la causalidad (en
sentido natural), sino la relacién causal que resulta relevante
para lo ilicito de acuerdo con criterios deducidos de la natu-
raleza de la norma y de su finalidad protectora de bienes
juridicos (imputaci6n objetiva). En otras palabras: s6lo una
causalidad relevante desde el punto de vista de la naturaleza
de la norma es la que debe tomarse en cuenta para saber si
accién y resultado se encuentran en Ja relacién en la que es
posible sostener que e! resultado es producto de la accién.
a) Las teortas de la causalidad
Las teorias de la causalidad que se han formulado han
sido muchas. Su problemética més antigua consist{a en lograr
una distinci6n -entre la causa productora del resultado y las
Meras condiciones (las llamadas teorfas individualizadoras, a
este marco tedérico pertenece la anticuada problematica de las
concausas). En su desarrolio més moderno las teorfas de laLineamientos de la teoria del delito 27
causalidad renunciaron a la bGsqueda de una causa individual.
De todas las teorfas sobre la relaci6n de causalidad sobrevivie-
ron en realidad sélo tres.
a.a) La teorta de la equivalencia de las condiciones.— Es
una teorfa que reconoce sus fundamentos en el mismo con-
cepto de causalidad que el de las ciencias de la naturaleza. De
acuerdo con ello todas las condiciones que determinan un
cierto resultado tienen idéntica .y equivalente calidad de cau-
sa; todas las condiciones son equivalentemente causas.
Este punto de vista teérico se traslada al Ambito del dere-
cho penal mediante una formula que permite aplicar tales
conclusiones (f6rmula de conditio). De acuerdo con ella una
accion es causa de un resultado si, suprimida idealmente su
realizaci6n, el resultado no se habria producido. En las omi-
sionies se sostiene que la omisi6n es causal del resultado cuan-
do supuesta la realizacién de la accion omitida, el resultado
no se habrta producido.
En otras palabras, para aplicar la teorfa de la condici6n,
es preciso pensar el hecho como si la accién no hubiera ocu-
trido (o como si la omisién no hubiera tenido lugar, es decir,
como si se hubiera realizado la accién omitida). Por ejemplo:
A lesiona levemente a B; éste concurre a un hospital para ha-
cerse curar; al llegar, se declara un incendio y B muere que-
mado, Si se suprime mentalmente la accién de A, que produ-
jo las lesiones de B, éste no habrfa estado en el hospital al
producirse el incendio y, por lo tanto, no habria muerto de
esa manera; conclusi6n: la accién de A es causa de la muerte.
de B.
En los Gltimos tiempos la formula de la teoria de la con-
dici6n ha sido criticada, con raz6n, pues en realidad es enga-
fiosa: s6lo puedo utilizarla si ya conozco de antemano la
causalidad. Dicho de otra manera: cuando ignoro la causali-
dad natural no puedo descubrirla con la teor{a de la condi-
cién 0, mejor dicho, con la formula de la supresi6n mental.28 Enrique Bacigalupo
Los autores que siguen la teoria de la causalidad prefie-
Ten en la actualidad la teoria de-causalidad natural, segin la
cual es preciso verificar la existencia de.una ley causal general
de la que el caso concreto resulte ser una comprobaci6n indi-
vidual, Por ley causal general debe entenderse la comproba-
cién de un nimero de casos estad {sticamente representativos.
Las teorfas de la causalidad, y la teorfa de la equivalen-
cia de las condiciones en especiai, separan claramente entre la
cuesti6n de la causalidad y la de la autorfa: ser causa del re-
sultado no significa todavia ser el autor de la accién que pro-
dujo el resultado 0, mejor dicho, no significa todavia ser
responsable penalmente por el resultado tipico producido.
b.b) La teoria de la causalidad adecuada.— Esta teorfa
propone introducir un criterio limitador de los efectos de la
anterior. La teorfa de la equivalencia de las condiciones tuvo
grandes dificultades para eliminar del 4mbito de la tipicidad
comportamientos causales muy alejados temporalmente del
tesultado y cuya relevancia tipica resultaba altamente dudo-
sa. Por ejemplo: si los padres no hubieran engendrado al hijo
que a los veinticinco afios comete un asesinato, éste no se
habria producido; una aplicacién consecuente dé la teorfa de
la condicién deberia admitir la causalidad.
La teoria de la causalidad adecuada enfrenta éste y otros
problemas de la causalidad sosteniendo que no todas las con-
diciones son _causas, sino solamente aquellas.que de acuerdo
con la experiencia general producen habitualmente el resulta-
do} Por ejemplo: el disparo de un arma de fuego produce habi-
tualmente la muerte 0 lesiones considerables de otro; por‘ello
es adecuado para producir.tales resultados y, en consecuen-
cia, es causa de esos resultados. Por el contrario, una bofetada
no es adecuada a la produccién del resultado de muerte y si
el autor ha dado una bofetada a otro que es hemofflico, y le
produce la muerte, habrd que negar la relacién de causalidad
(adecuada); porque segtin la experiencia general una bofetadaLineamientos de la teoria del delito 29
no produce la muerte de otro. La teorfa de la conditio sine
qua-non © de la equivalencia de las condiciones no tendria
dificuitad alguna en afirmar en este caso la causalidad.
La teorfa de la condicién adecuada no puede superar la
erftica que sefiala que segun la experiencia general también
los comportamientos inadecuados producen resultados no ha-
bituales. La capacidad de esta teorfa, por lo tanto, para limitar
los efectos de la teorfa de la equivalencia de las condiciones,
puede ponerse seriamente en duda.
c.c) La teorta de ia relevancia ttpica de la causalidad.—
También esta teorfa trata de limitar la extensi6n de la teoria
de la equivalencia de las condiciones. Para ello exige la com-
probacién de la relevancia tipica del nexo causal segin una
correcta interpretacién del tipo penal. Verificada la relacién
de causalidad seg&n la teorfa de la equivalencia de las condi-
ciones habr4 que comprobar luego si se ‘trata de una causali-
dad tipicamente relevante. Por ejemplo: la causalidad de la
acci6n de los padres que engendraron al autor de un asesina-
to no es cuestionable a partir “de la formula de la teoria de la
condicién, pero ese comportamiento -no tiene relevancia
tipica, pues segin una correcta interpretacién del tipo no
puede considerarse que la acci6n de los padres sea una accién
de matar.
El punto de partida de esta teorfa es correcto, pero deja
abierto €l problema de los criterios en base a los cuales puede
estimarse correcta, a estos fines, la interpretacién del tipo.
b) Ia teorta de la imputacion objetiva .
Esta teorfa propone reemplazar la relacién de causalidad
por la imputacién objetiva;-es decir, por una conexién elabo-
tada en base a consideraciones juridicas, y no naturales.
La comprobacién de la relacién de imputacién objetiva
requiere que: la accién haya creado un peligro no permitido;
el resultado producido sea la realizacién de ese peligro.30 Enrique Bacigalupo
Por ejemplo: la accion de conducir un coche es peligro-
sa; sin embargo, si el autor produce un resultado de lesiones
corporales de otro sin haber transgredido los reglamentos
(manteniéndose dentro de los limites del peligro permitido)
el resultado no le seré imputable. Tampoco le seré imputable
un resultado que vaya mis allé de la realizaci6n del peligro
Tepresentado por su accién, como ocurre en el caso del hemo-
filico que ya hemos analizado.
Los. criterios de la imputacién objetiva se deducen,
como dijimos, de la naturaleza de las normas juridicas y de su
finalidad protectora de bienes juridicos. En particular esos
criterios se concretan en los siguientes:
— Las normas juridicas sdlo prohiben resultados evitables.
Ejemplo: A dispara sobre B que ha ingerido antes una
dosis mortal de veneno y le produce la muerte {adelanto
de la causalidad). Si el resultado era inevitable, porque el
bien juridico ya estaba sometido a un peligro que segu-
vamente produciria el resultado, éste no deberia impu-
tarse al autor del disparo (su accién solo seria la de una
tentativa de homicidio).
Una parte de la teorfa limita la aplicaci6n de este crite-
tio a la protecci6n de bienes juridicos que no sean alta-
mente personales (vida, integridad corporal). De esta
manera el disparar sobre una persona que seguramente
morir4 no quedard fuera de la imputacién objetiva en
raz6n del bien jurfdico protegido. Pero, por el contrario,
no sé imputard ¢l resultado de dafio a quien hubiera ma-
tado a un perro que ha ingerido una dosis mortal de ve-
neno antes de la realizaci6n del disparo.
— Las normas juridicas sélo prohiben acciones que aumen-
ten el peligro corrido por el.bien juridico.
Ejemplo: A se adelanta a un ciclista que va ebrio y tamba-
* leando por la carretera sin dejar la distancia reglamentaria;Lineamientos de la teoria del delito 31
el ciclista cae bajo las ruedas del veh{culo de.A y muere;
no es seguro que si A hubiera realizado el adelanto ob-
servando la distancia reglamentaria, el resultado no se
habrfa producido. El resultado ser4 imputable a A si
concret6 en el resultado (el peligro representado por el
estado de ebriedad del ciclista para su propia vida). Estos
casos requieren la consideracion de un nexo causal hipo-
tético (,qué habria ocurrido si el autor hubiera obrado
de acuerdo al deber?).
— Las normas jurtdicas sélo;prohtben acciones que empeo-
ren la situacién del bien juridico, pero no las que lo
beneficien.
Ejemplo: A aparta a B bruscamente para evitar que lo
atropelle un auto; como consecuencia del empuj6én B
cae -y se_lesiona levemente. Este resultado de lesiones
Jeves no es imputable a A. porque ha beneficiado a B
ante la segura e inminente lesién gtave que le habria
producido que el auto lo atropellara.
— Las normas no ‘prohiben sino acciones que representen
un peligro para el bien jurtdico que protegen.
En consecuencia, aquellos resultados que caen fuera del
4mbito de proteccién de la norma no son imputables.
Asi por ejemplo: la norma que prohfbe lesionar a otro
en el cuerpo o en la salud no consiente que se impute al
autor de una accién que s6lo representa un peligro para
ese objeto de proteccién, un resultado encadenado con
el de lesi6n. Tal es el caso del que produce una lesi6n a
otro que luego muere en el incendio del hospital.
Los criterios que hemos expuesto no constituyen un
catélogo cerrado y siempre es posible deducir nuevos a partir
de una definicién adecuada de la funcién y finalidad de las
normas juridico-penales.32 Enrique Bacigalupo
B) La adecuacién tipica
en los delitos de peligro
En los. delitos de peligro:la accién.debe haber producido
un peligro real para el bien jurfdico (delitos de peligro concre-
to): En estos delitos debe comprobarse que la accién repre-
senté6 un peligro para el bien juridico. En esta comprobaci6n
debe procederse considerando la accién en el momento de su
realizacién (después de realizada la accién que no produjo el
resultado se pone de manifiesto que no era peligrosa para.el
bien jurfdico).
En los delitos de peligro abstracto habré que excluir la
tipicidad si se demuestra que la accién de ninguna manera ha-
bria podido significar un peligro para el bien juridico. Los
delitos de peligro abstracto y los de pura actividad apenas si
pueden diferenciarse. :
C) La adecuacién tipica
en los delitos de pura actividad
En estos delitos alcanza con comprobar la realizacién de
la accion prohibida sin m4s. .
Como es claro, en los tres casos que hemés analizado se
requiere ademés la verificacién de las circunstancias del tipo
que acompafian a la accién. Por ejemplo: en la violacién de
domicilio (art. 150, Céd. Penal), que es un delito de pura
actividad, es preciso que el autor haya entrado en ‘‘morada
ajena” y que lo haya hecho “‘contra Ja voluntad real o pre-
sunta’’ de quien tenfa derecho de “‘excluirlo”.
IL EL TIPO SUBJETIVO
En la accién se dan elementos exteriores (objetivos) y
elementos subjetivos, que como tales transcurren en la con-
ciencia del autor, Este aspecto subjetivo constituye lo queLineamientos de Ia teoria del delito 33
lamamos ‘tipo subjetivo”. El elemento més importante del
tipo subjetivo es el dolo. Ocasionalmente el tipo subjetivo
contiene, ademas del dolo, especiales elementos subjetivos
de la autoria (llamados también elementos subjetivos de lo
injusto o de la tipicidad), En algunos casos se encontrardn
también especiales elementos del dnimo.
A) El dolo, Concepto
El elemento principal del tipo subjetivo es el dolo, como
lo hemos dicho. El dolo es el conocimiento y voluntad de la
realizacién del tipo objetivo, Obra con dolo, en consecuencia,
el_que sabe lo que hace y hace lo que quiere. El autor tiene
que saber para ello que realiza un hecho y qué hecho realiza.
Por lo tanto, los elementos del dolo son el conocimiento de
los elementos del tipo objetivo y la voluntad_de.realizacién.
EL primer elemento es llamado también elemento cognitivo,
mientras el segundo es designado a veces como elemento vo-
litivo. .
a) El conocimiento de los elementos
del tipo objetivo
Para obrar con dolo el autor debe haber tenido conoci-
miento de los elementos del tipo objetivo. Por lo. tanto, al
determinar cudles son los elementos del tipo objetivo se
define, al mismo tiempo, qué elementos debe haber conocido
el autor para afirmar que su obrar fue doloso. Ejemplo: en el
delito de hurto (art. 162, Céd. Penal), el autor debe haber
tenido conocimiento de que se apoderaba de una cosa mueble
ajena, . .
No se requiere para el dolo el conocimiento de la antiju-
ricidad de la accién (de la realizaci6n de] tipo), ni tampoco de
la punibilidad del hecho. El autor que ignora Ja prohibicién-
del hurto_o que supone una causa de justificacién de su ac-
cién, obrar4 con dolo si tenfa conocimiento de los elementos34 Enrique Bacigalupo
del tipo objetivo. Lo mismo vabe decir del que ignora o supo-
ne falsamente la no punibilidad del hecho (especialmente dis-
cutible es la cuestién de si debe darse trascendencia respecto
del dolo al conocimiento de las circunstancias de las excusas
absolutorias en ciertos delitos contra la propiedad y el patri-
monio: art. 185, Céd. Penal; lo més correcto en estos casos es
no tomar en cuenta el conocimiento de las circunstancias de
las excusas absolutorias para la cuesti6n del dolo. Ello no sig-
nifica que dicho error sea irrelevante, como se verd més ade-
lante).
gQué caracteristicas debe tener el conocimiento de los
elementos del tipo objetivo?
En primer lugar, debe ser actual; debe darse en el mo-
mento en que el autor ejecuta la accién. El conocimiento que
el autor tuvo antes de realizar la accién y que luego olvidé no
es suficiente a estos fines, como tampoco lo es el que puede
tener con posterioridad a la realizaci6n de la accién.
En segundo lugar, debe extenderse también a las circuns-
tancias agravantes y atenuantes, sea que éstas estén incorpora-
das al tipo de la parte especial (como ocurre, en general, en el
Codigo Penal argentino) o que se trate de circunstancias con-
tenidas en la parte general (por ejemplo: cédigos penales de:
Guatemala, arts. 26 y 27; Nicaragua, arts. 29 y 30; Salvador,
arts. 41, 42 y 43).
En tercer lugar, cabe sefialar que no todos los elementos
del tipo deben ser conocidos con la misma intensidad, ni de la
misma manera. Los elementos descriptivos se conocen por
medio de los sentidos; pero los elementos normativos requie-
ren una valoracién, Algunos elemerttos normativos pueden ser
conocidos de una manera técnicojuridica o profana. Por
ejemplo, un cheque o un documento son conceptos juridicos
cuyo conocimiento técnico puede diferir del.que de ellos
tiene un lego. El conocimiento de ellos que tiene un juristaLineamientos de la teorta del delito 35
no es idéntico, o por lo menos no necesita ser idéntico, al de
un comerciante. En estos casos, a los fines del problema del
conacimiento exigido por el dolo, ser4 suficiente con el cono-
cimiento del lego, es decir, en nuestro ejemplo, el del comer-
ciante. En la dogmética penal sigue teniendo vigencia la ex-
presién, acufiada hace ya mucho tiempo, del “‘conocimiento
paralelo en la esfera del lego”, que describe el conocimiento
que el dolo requiere respecto de estos elementos.
Algunos elementos, por otra parte, durante la ejecucién
deben darse directamente en el foco de la conciencia del
autor; asi por ejemplo, en el robo, Ja violencia ejercida sobre
la victima y el apoderamiento de la cosa deben darse en este
foco central de la conciencia del autor. Sin embargo, la cir-
cunstancia de encontrarse en la via publica (arts. 213,3 y
209,5, Costa Rica) o de cometerse el hecho en oficina bancaria
(art. 252,5, Guatemala), o en despobiado (art. 167, inc. 1°, ¢,
Céd, Penal argentino), o si es un hurto cometido durante la
noche (art. 184,2, Panama) o se tratare de cosas que por el
lugar donde se encuentren se hallaren destinadas al servicio
(art. 238,8, Salvador) no se requerir4 que se encuentren en el
centro del foco de la conciencia..En. estos casos ser4 suficien-
te con que dichos elementos u otros similares aparezcan refle-
jados_en.una-zona_cercana_al foco central de la conciencia.
Esta zona se denomina co-conciencia o conciencia acompa-
flante. Se trata dela conciencia que se tiene de circunstancias
que estan presentes en el hecho, pero sobre las que el autor
no piensa con la misma intensidad con la que lo hace respec-
to de las otras circunstancias. Normalmente entrarén en esta
zona de Ja conciencia circunstancias relevantes para el dolo
(por ser elementos del.tipo) inmediatamente conectadas con
la accién. Qué circunstancias requeririn ser alcanzadas por el
foco de la conciencia y cuales sélo por la co-conciencia es una
cuestién de interpretacién de los tipos particulares de la parte
especial.36 Enrique Bacigalupo
b) La voluntad de realizacidn
(Las especies del dolo)
Como vimos'al formular la definici6n del dolo, éste no
s6lo requiere que el autor haya conocido los elementos del
tipo.objetivo, sino ademas que haya tenido voluntad de reali-
zarlo, es decir, de realizar el comportamiento prohibido por la
norma. Este problema presupone una respuesta a la pregunta
siguiente: ;cudndo se puede afirmar que el autor ha querido
la realizacién del tipo?
En primer lugar puede decirse que el autor ha querido 0
tenido voluntad de realizar el tipo cuando esta realizaci6n:era
directamente. perseguida por su voluntad y era la meta de su
voluntad. Por ejemplo: el autor quiere la muerte de B y dirige
su accién a producirla, es decir, quiere matar a B y lo mata.
Cuando la realizaci6n del tipo es la meta del autor estamos en
presencia del dolo directo.
Pero esta no es la tnica forma posible del dolo. También
admitiremos el dolo cuando: la realizacién del tipo no haya
sido la meta del autor, pero éste se la ha representado.como
necesaria 0 como posible.
Cuando el autor se representa la realizaci6n del tipo como
necesaria se daré_dolo indirecto o dolo directo de segundo
grado o dolo de consecuencias necesarias. Por ejemplo: el que
quiere matar a otro poniendo una bomba en su.automévil_y
se representa como necesaria la muerte del acompafiante, al
que no deséa matar; si, producida la explosién, mueren no
s6lo.aquéla quien desea matar, sino también el acompafiante,
habra dolo directo respecto del primero y dolo indirecto res-
pecto de este titimo (nétese la diferencia que existe entrée
tener voluntad de realizar el tipo y desear su realizaci6n). *
Si el autor no se representa la realizacién més que como
posible, la realizacién dolosa del tipo dependeré de su actitud
frente a la eventual realizacién del tipo. La caracterizacion de
esta actitud es singularmente discutida.Lineamientos de la teoria del delito 37
Una primera posicién exige que el autor “thaya aprobado
interiormente la eventual realizacién del tipo” (teorta del
asentimiento). Ante la representacién de la posibilidad de
realizaci6n del tipo el autor debe haberse dicho “‘obro porque
apruebo el eventual resultado de mi accién”.
Desde otro punto de vista, la teoria de la probabilidad
afirma la existencia de dolo eventual cuando el autor se ha
representado Ja eventual realizacién del tipo no sélo, como
posible, sino como probable. Cuanto mayor ha sido la proba-
bilidad con que el autor se ha representado la realizaci6n del
tipo, tanto més infundada ha sido la confianza que podria
haber tenido de que al obrar ello no ocurrirfa.
En la actualidad tiende a imponerse el punto de vista
que estima que deberé apreciarse dolo eventual si el autor ha
tomado seriamente en cuenta la posibilidad de la lesién del
bien juridico y se conforma con ella, Tal conformidad se dara
cuando el autor haya obrado sin confiar en que la realizacién
del tipo no tendrfa lugar y no haya hecho nada para evitarla.
Este criterio es el preferible.
La caracterizaci6n del dolo eventual define, a su vez, el
4mbito que corresponde a la culpa consciente. Cuando el
autor se haya representado como posible la realizaci6n del
tipo y haya obrado en la creencia de que ésta no tendrfa lugar,
estaremos en presencia de la Hamada culpa consciente.
La cuestién de si un determinado delito es punible inclu-
sive cuando el autor obré con dolo eventual dependeré de la
interpretacién del‘ tipo concreto de la parte especial. Por
ejemplo: puede discutirse si el dolo eventual es suficiente
para el homicidio agravado o asesinato.
B) Los especiales elementos
subjetivos de la autoria
Estos elementos se designan también como elementos
subjetivos de lo injusto o del tipo. Esta designacién tiene una38 Enrique Bacigalupo
explicacién histérica. El descubrimiento de fos elementos
subjetivos a los que estamos haciendo referencia tuvo lugar en
un momento (en la década de los afios 10 y 20 de este siglo)
en el que a lo injusto (lo ilfcito) sélo correspondian elemen-
tos objetivos. La comprobacién de que para la adecuaci6n ti-
pica de algunos delitos era preciso tomar en cuenta la tenden-
cia subjetiva de] autor al realizar la accién hizo pensar que
en lo injusto debfa introducirse una categoria de elementos
que hasta entonces habfan pertenecido a la culpabilidad por
su cardcter subjetivo. Al desarrollarse mas esta nueva con-
cepcién de lo ilfcito se acab6 trasladando también el dolo
a lo ilfcito. Esta tarea estuvo a cargo de la teorfa finalista
de la accion.
La terminologfa més adecuada en el marco de la concep-
cién personal de lo ilfcito es la de elementos especiales subje-
tivos de la autorfa, pues de su concurrencia depende que el
que ha realizado la acci6én tipica en forma dolosa sea ademds
autor. Ejemplo: el que se apodera de una cosa mueble ajena
para otro_que.tiene ademés 4nimo de lucro, realiza la accién
de hurto dolosamente, pero no es autor porque carece de
4nimo de lucro. El otro, que tiene este d4nimo de lucro, es
autor (mediato) de! hurto.
Los especiales elementos de la autorfa se dan junto al
dolo en los tipos penales que requieren que el autor ademds
de haber querido la realizacién del tipo haya perseguido con
ella una finalidad ulterior (por ejemplo: en el caso del delito
de rapto, es preciso que el autor haya querido la realizaci6n
del tipo con miras deshonestas, art. 130, C6d. Penal argentino;
Jo mismo_ocurre con ‘el homicidio cometido para preparar,
facilitar u ocultar otro delito, art. 80, inc. 7°, Céd. Penal
argentino). La diferencia entre estos elementos y el dolo
es clara: mientras el dolo consiste en la voluntad de reali-’
zar el tipo, esta finalidad ulterior del autor trasciende la con-
sumaci6n del delito y se dirige a un fin jurfdicamente desa-
probado.Lineamientos de la teoria del delito 39
C) Los especiales elementos del 4nimo
Son también elementos del tipo subjetivo, aun cuando
deba reconocerse que su lugar sistemético es discutido. Se tra-
ta de la actitud que pone de manifiesto el autor en la realiza-
cién del acto tipico y que determina un especial disvalor
ético-social de la accién (por ejemplo: el homicidio agravado
“por placer”, art. 80, inc. 4°, Cod. Penal argentino). En la
dogmiatica latinoamericana y espafiola estos elementos no han
sido aun suficientemente estudiados y sélo excepcionalmente
son reconocidos,
D) Elerror sobre los elementos
del tipo objetivo
Como lo hemos dicho mas arriba, el dolo se compone de
dos elementos: el conocimiento de los elementos del tipo
objetivo y la voluntad de realizacién. Habré conocimiento
siempre y cuando el autor no haya obrado con error o igno-
rancia respecto de alguno de los elementos del tipo objetivo.
Si el autor tiene una falsa representaci6n de un elemento del
tipo objetivo (error) 0 si directamente ignora su existencia
faltaré e] elemento cognitivo del dolo, es decir el conocimiento
de. los elementos del tipo objetivo. Paralelamente, desaparece-
r4 la voluntad de realizaci6n del tipo, pues como consecuencia
del error el autor no puede haber tenido voluntad de realizar
un hecho que no es el tipico segan su conocimiento..Asi{,.¢l
que no sabe que dispara sobre otro porque lo ha confundido
en la oscuridad con un animal, tampoco tiene voluntad de
matar a otro, ya que quiere un hecho que no es —de acuerdo
con su representacién— matar a otro.
En consecuencia, el error sobre los elementos del tipo
abjetivo excluye el dolo, o dicho de otra forma, el error de
tipo excluye eldolo (art. 34, inc. 1°, Céd. Penal).
La exclusi6n de} dolo, sin embargo, no significa también
exclusi6n de la responsabilidad penal. En efecto, si el autor40 Enrique Bacigalupo
ha incurrido en un error de tipo por falta de cuidado (por
obrar negligentemente), la realizacién del tipo no sera, natu-
ralmente, dolosa, pero sera una realizacién del tipo culposa.
En estos casos el autor sera punible si el delito correspondien-
te est4 amenzado con pena en la ley para su realizacién culpo-
sa. Por lo tanto podemos resumir los efectos de las distintas
formas de error de tipo de la siguiente manera:
Error de tipo [[Exctuye el dolo y toda responsabilidad ~
inevitable
a) Elimina el dolo
Error de tipo . .
evitable (por 5) Deja subsistente la responsabilidad culposa
negligencia) . si el delito es punible en la forma culposa
En el ejemplo que hemos puesto mis arriba, si el autor
omiti6é las comprobaciones que el cuidado debido exigfa al
disparar sobre otro al que confundié con un animal, habra
obrado sin dolo, pero ser4 responsable por la realizacién cul-
posa (negligente) del tipo de homicidio (homicidio culposo:
art. 84, Céd. Penal argentino). .
El error sobre los elementos del tipo puede recaer sobre
un elemento. sin el cual desaparece totalmente la tipicidad
(por ejemplo: el autor cree apoderarse de una cosa de su pro-
piedad) o bien sobre una circunstancia agravante o atenuante
(por ejemplo: el autor no-sabe que mata a su padre, aunque
quiere matar a otro y por lo tanto tiene dolo de homicidio;
pero éste no alcanza a la circunstancia agravante del paren-
tesco).
En materia de error de tipo merecen un tratamiento
especial el error sobre el desarrollo del suceso que conduce al
resultado (tradicionalmente llamado error sobre el nexo cau-
sal), el error'in persona, el aberratio icutus y el llamado dolus
generalis.Lineamientos de la teorta del delito 41
a) El error sobre el nexo causal
Normalmente el autor se representa la realizacién del
suceso que conduciré al resultado de su accién de una manera.
que no coincide totalmente con el curso seguido luego por la
realizacién. Por ejempio: el autor quiere matar a otro, que no-
sabe nadar, arrojandolo desde_un puente a un rio; la victima
muere, sin embargo, al dar con la cabeza en uno de los pilares
del puente y antes de ilegar al agua. En este caso el desarrollo
del hecho que el autorse represent6 y el que realmente tuvo lu-
gar no coinciden totalmente. Sin embargo, ladivergencia no es
esencial y, por lo tanto, no hay raz6n para la exclusi6n del dolo.
Distinta es la cuestién cuando la divergencia es esencial.
Por. ejemplo: el autor quiere abofetear a otro, quien para
evitar los golpes se echa bruscamente hacia atr4s, pierde el
equilibrio y cae por una ventana muriendo. El autor se repre-
sent6 aqui una lesi6n leve y se produjo, en realidad, la muerte
del otro. En este caso el desarrollo del suceso es totalmente
diferente.del.que-pens6-el-autor-al obrar y, por lo tanto, de-
beré-_admititse un error sobre e! desarrollo del suceso o un
error sobre el nexo causal.
Para establecer cudndo la divergencia es esencial o no
resulta de_utilidad emplear el criterio de la teorfa de la causa-
lidad adecuada (comprobar si el desarrollo del suceso se
aparta de lo que la experiencia general indica).
b) Error in persona
El error in persona es, en verdad, un error sobre la identi-
dad de la persona. Por ejemplo: A paga a B para que mateaG
Bconfunde a D conC y mata aD, creyendo haber matado aC.
El error sobre Ja identidad de la persona es irrelevante pues el
tipo penal del homicidio solo exige que se mate a ofro y B ha
querido matar a otro. Si la identidad es tipicamente relevante
(por ejemplo: en el parricidio) la ignorancia de la identidad de
la persona excluird la agravaci6n o, én su caso, la atenuacién.42 Enrique Bacigalupo
c) Aberratio ictus
Mayor complicaci6n presenta el caso del aberratio ictus.
Ejemplo: A quiere matar a B, que esté sentado junto a C;
apunta mal y en lugar de matar a B, mata a C, a quien no que-
rfa matar. Para este caso se ofrece, en la teoria, dos solucio-
nes. Un grupo de autores piensa que no se diferencia del error
in persona y estiman que debe tratarse como un homicidio
doloso consumado, Otros en cambio piensan que el autor no
logr6é consumar el hecho que querfa (matar a B) y que a este
respecto._s6lo puede haber tentativa de homicidio, y que ade-
mas maté a C,-sin quererlo, pero por falta de cuidado, lo que
constituye un homicidio culposo, y que ambos hechos concu-
tren idealmente. La primera soluci6n es la correcta (a diferen-
cia de lo que hemos sostenido en las ediciones de 1974 y
1978 de este libro). En efecto, el autor quiso matar a otro y el
resultado es una concrecién del peligro representado por su
acci6n.
d) Dolus generalis
Piénsese en el siguiente caso: A quiere matar a B a golpes
con un bastén; luego de propinarle un ndmero considerable
de golpes en el cuerpo y en la cabeza creer haberle producido
la muerte; para ocultar el cadaver lo arroja a un pozo con
agua. Al descubrirse el hecho, los médicos comprueban que B
murié ahogado_y que, por lo tanto, no estaba muerto, como
crey6 A, cuando éste lo arrojé al pozo. En consecuencia,
cuando el autor quiso matar no logré el resultado; cuando
crey6 que no mataba (pensaba que arrojaba al pozo a un
cadaver) produjo el resultado de muerte. Las opiniones se
dividen en lo que respecta al tratamiento de estos casos. Para
una parte de la teorfa deben admitirse dos acciones diferen-
tes: en el primer tramo, tentativa de homicidio, y, en el se-
gundo, homicidio culposo (en concurso real). Para otro grupoLineamientos de la teoria del delito 43
de_opiniones se trata de un dnico hecho en el que debe admi-
tirse un dolo general de matar que se concret6 én la obten-
cién del resultado (es decir, homicidio doloso). La primera
soluci6n es la preferible, pero siempre y cuando la decisién
de realizar e} segundo tramo del hecho sea sobreviniente. Si
el autor desde el comienzo pens6 ocultar el cadaver de la
manera en que lo hizo sélo habré una desviacién no esencial
del nexo causal.
‘e) Error de tipo y conciencia
de la antijuricidad
En todos los casos, el error sobre los elementos del tipo
objetivo excluye, ademds del dolo, como es légico, la con-
ciencia de la antijuricidad (e inclusive de la punibilidad). El
que dispara sobre otro en la creencia de que lo hace sobre un
&rbol, no s6lo ha obrado sin dolo de matar a otro, sino que
ademés ha carecido de la conciencia de realizar un hecho anti-
juridico: el que cree que realiza un hecho que no constituye
una acci6n tipica, mal puede pensar en la antijuricidad de su
obrar (por ello, la critica que me hace Nufiez en Manual de
derecho penal. Parte general, 1972, p. 218, nota 24, no es
acertada),: § 5. ANTIJURICIDAD (JUSTIFICACION)
A) Concepto
La realizacién del tipo no es suficiente, como vimos, para
establecer la ilicitud de] comportamiento. Esta requiere que
la realizaci6n del tipo no esté especialmente autorizada, es de-
cir, que sea antijuridica. En otras palabras, la cuestién de la
antijuricidad no es otra que la de saber si la realizaci6n del
tipo esta o no amparada por una causa de justificaci6n.
La expresién “antijuricidad” para expresar esta proble-~
matica no resulta ser, por.lo tanto, la mas adecuada. Presu-
pone una teorfa del delito en la que la realizaci6n del tipo no
tenia ninguna significacién respecto del ordenamiento juri-
dico y sélo su falta de autorizacién especial era determinante
de lo ilfcito. En la actualidad es preferible hablar de ‘§ustifi-
cacién”. Con ello se hace referencia a la situaci6n que se da
cuando alguien ha obrado léesionando una norma, pero no el
orden juridico, es decir, ha realizado una accién tipica, pero
adecuada al derecho (justificada).
Resumiendo: una conducta es t{pica si con ella se infrin-
ge una norma y ser antijuridica si no esta justificada por una
causa de justificacién.
Como hemos dicho, una conducta tipica representa un
indicio de antijuricidad. La funcién indiciaria de la antijuri-
cidad propia de la tipicidad tiene, de todos modos, I{mites.46 Enrique Bacigalupo
B) Limites del efecto indiciario de
la tipicidad
Hay situaciones en las que la subsuncién de una accién
formalmente bajo un tipo penal no es todavia indiciaria de su
antijuricidad.
La primera de estas situaciones es la de la adecuacién
social. De acuerdo con ella es posible afirmar que un hecho
socialmente adecuado no es tipico aunque formalmente sea
adecuado a una descripcién tipica. El fundamento de esta afir-
maci6n es el hecho de que un comportamiento tipico debe
ser sOlo aquél que cae fuera del orden social; La tipicidad; por
lo tanto, no es sdlo formal, sino que tiene también un conte-
nido, Este contenido es su contrariedad al orden social. Por
ejemplo: ‘cuando se acerca la Navidad los carteros suelen con-.
currir.con_una tarjeta al domicilio de los vecinos a quienes:
habitualmente entregan la correspondencia solicitandoles una
propina. Dado que los carteros son funcionarios ptblicos este
comportamiento tendria todos los elementos contenidos en
la definicién del delito.de cohecho (art. 256, Cod. Penal
argentino); pero se entiende, correctamente, que esa accién
no cae gravemente afuera del orden social, y que, por lo.tanto,
no realiza aquel tipo penal. Otros ejemplos son el del marido
que, sabiendo que su mujer correria peligro de muerte si que-
dara embarazada, tiene relaciones sexuales con ella para que
ésta muera, o ciertas formas de insultos graves vertidos entre
amigos o en familia. Se sostiene que en el primer caso no habria
homicidio y en el segundo no habrfa injuria porque esos hechos
serfan, también, socialmente adécuados.
No faltan autores que sostengan que la adecuacién social
es una causa de justificacién o que todos los casos de justifi-
cacién importan adecuaci6n social (con lo cual quedarfa el
camino totalmente despejado para la teorfa de los elementos
negativos del tipo), Sin embargo, la.opinién.dominante.esti-
ma que la adecuacion social proporciona una regla interpreta-
tiva de los tipos penales que permite excluir de la tipicidadLineamientos de la teoria del delito 47
comportamientos que carecen del contenido requerido por
la antijuricidad, aunque tenga la forma de los comportamien-
tos tipicos.
El error sobre la adecuaci6n social, de todos modos, no
debe juzgarse como un error de tipo, sino segan las reglas del
error de prohibicién.
En la teorfa de habla espafiola se percibe una cierta resis-
tencia a aceptar la idea de la adecuaci6n social. Probablemente,
por la marcada tendencia al formalismo que todavia preside
nuestra ciencia juridico-penal.
El otro supuesto en el que se percibe una limitacién del
efecto indiciario de la tipicidad es el de los tipos abiertos.
Aqui se nos presenta, si se quiere, el problema inverso, La
realizaci6én del tipo no significa todavia nada respecto de la
antijuricidad. Por lo tanto, la antijuricidad deber4 compro-
barse mediante un juicio que no quedara reducido a la mera
comprobacién de que no concurren causas de justificaci6n.
Los tipos abiertos, entonces, seran aquellos que no describen
suficientemente la conducta prohibida y deben ser completa-
dos para su aplicacién por el juez.
EI ejemplo clisico lo brinda el delito de amenazas (en
el Céd. Penal argentino, art. 149 bis, segunda parte; Costa
Rica, art. 195; Guatemala, art. 215; Nicaragua, art. 232,
ultimo parrafo; Salvador, art. 225). Amenazar a alguien para
que haga algo no es todavia un comportamiento que caiga
fuera del orden social. Se puede ver a diario hechos que im-
portan una amenaza y que por ello se adecuan a lo estable-
cido por el tipo penal de este delito. Piénsese en él caso de
quien amenaza a sus clientes con aumentar los precios si no
incrementan el consumo, o en el de quién amenaza a sus com-
pafieros con no concurrir a una partida de naipes si no co-
mienzan una hora més tarde de lo programado. Estos casos
no podran ser considerados como tipicos, a pesar de su
adecuacién formal.a las prescripciones de las disposiciones
citadas. El] tipo de las amenazas requiere, por lo tanto, que se48 Enrique Bacigalupo
lo circunscriba a los casos que tienen el contenido necesario
para ser penalmente relevantes. Por ello se les debe agregar un
elemento no-escrito: la_reprochabilidad de la amenaza con
relacion al fin perseguido. Esto se daria, por ejemplo, si el
que quiere retrasar_la_partida de naipes amenaza con poner
una bomba en caso de que no se acepte su pretensi6n.
Otros ejemplos de tipos abiertos son los “‘delitos impro-
pios de omisién”’ y los delitos culposos. Se trata de casos en
los que los tribunales no han tenido hasta ahora dificultades
en aceptar su compatibilidad con el principio de legalidad. Sin
embargo, es muy discutible hasta qué punto esta compatibi-
lidad es correcta. Al respecto, cabe sefialar que las interpre-
taciones restrictivas de los tipos penales no ofrecen problema
alguno. Con respecto a los delitos impropios de omisién la
cuestién es més dificil, pero la constante aplicacién y la
elaboracion particularizada que han alcanzado en la teoria
latinoamericana y europea reducen hoy en dfa los riesgos de
cualquier arbitrariedad.
Algunos autores consideran que la categoria de los tipos
abiertos es superflua, pues todos los tipos penales son el pro-
ducto de la interpretaci6n de los textos legales y una vez
interpretado un texto al tipo penal es siempre cerrado (es
decir contiene todos los elementos necesarios para indicar la
antijuricidad).
Resumiendo: puede decirse que, por una parte, los tipos
penales pueden alcanzar conductas que no caen fuera del
orden social y que por consecuencia no deben ser considera-
das como realizadoras del tipo (cuestién de la adecuacién so-
cial). Por otra parte, y en sentido inverso, hay descripciones
que no contiénen integramente los elementos que permiten
un efecto indiciario dela adecuaci6n tipica y que deben com-
pletarse mediante la interpretacién para limitar su alcance a
las acciones que tienen el contenido requerido por la tipici-
dad (cuesti6n de los tipos abiertos).Lineamientos de la teoria del delito 49
C) Las causas de justificacién
(en general)
Junto a los mandatos y prohibiciones encontramos en
la teoria juridica del derecho penal otras proposiciones que
se caracterizan porque conceden una autorizacién 0 un per-
miso para realizar la accién prohibida por la norma o para
omitir el comportamiento que ésta impone. Estas autorizacio-
nes-o permisos constituyen la base de las causas de justifica-
cién legisladas en las leyes penales. Se trata de proposiciones
que son independientes de las normas. Mientras las normas
ordenan comportarse de una manera determinada (omitiendo
lo prohibido o haciendo lo mandado), las autorizaciones’o
permisos que dan el fundamento a las causas de justificacion
neutralizan la‘ prohibicién o el mandato de acci6n en circuns-
tancias concretas. .
De la misma manera que la infraccién de la norma se
expresa en un conjunto de elementos que denominamos tipo
de lo ilicito o de lo injusto, las circunstancias en las que opera
una autorizacién o un permiso podrian expresarse en un fipo
de la justificacién. Devestasmanera; la comprobacién de lo
ilicito requeriria en la practica dos operaciones de subsun-
cién: ilfcita es la accién que se subsume bajo el tipo de lo
ilicito (lesiona una norma) y no se subsume bajo el tipo de
una causa de justificacion.
Los cédigos penales suelen contener una serie de disposi-
ciones en las que se especifica cu4ndo un comportamiento
tipico no debe sahcionarse con una pena. Sin embargo no
todas esas circunstancias tienen el mismo cardcter. Mientras
unas dejan la accién tipica impune porque excluyen lo ilicito,
otras provocan la impunidad porque eliminan la culpabilidad
(por ejemplo: el error de prohibicién) y otras, acaso, porque
determinan directamente una renuncia a la pena (el desisti-
miento en la tentativa). ,Cémo se sabe cuales son las causas50 Enrique Bacigalupo
de justificacién? Algunos de los cédigos establecen expre-
samente una serie de supuestos bajo el titulo de ‘‘causas
de justificacién” (por ejemplo: Costa Rica, arts. 25 al 29;
Guatemala, art. 24; Panamé, arts. 19 al 22; Salvador, art. 37;
el Cédigo de Nicaragua no sigue esta técnica). Desde el punto
de vista técnico ello no es lo recomendable, pero ademés es
una ingenuidad creer que de esa manera se resuelve el proble-
ma. En efecto, el catélogo de causas de justificaci6n es un
catdlogo abierto, Siempre es posible encontrar nuevos casos
de causas de justificacién y ademas las causas de justificacion
no sdlo se encuentran en el Cédigo Penal, sino en todo el
ordenamiento juridico. Piénsese por ejemplo en el derecho de
retencién que otorga, bajo ciertas condiciones, el derecho
civil (art. 3939, Céd. Civil argentino).
La manera de distinguir las causas de justificacién de
, otras que también excluyen la pena, pero no lo ilrcito, es
recurriendo a.los.principios de la justificacién. Estos princi-
pios son pre-legales, deducidos de una determinada concep-
cién de la justificaci6n que no es posible deducir de la ley,
sino que es necesaria para interpretarla.
Con relacién a los principios de la justificacién se ha ela-
borado dos teorias: la teoria monista, que pretende. reducir
todos los casos de justificacién a un Unico principio, y la
teoria pluralista, que por el contrario, admite varios princi-
pios. Por lo general, estas Gltimas —que son en la actualidad
totalmente dominantes— hacen referencia al principio del
“interés preponderante” (que apoya el cardcter justificante
del estado de necesidad y la defensa.necesaria 0 legitima) y
la “‘ausencia de interés” (que determina el efecto justificante
del consentimiento).
Los caracteres generales de las causas de justificacion
son los siguientes:
a) Provienen de todo el ordenamiento juridico. Una
parte considerable de autorizaciones para actuar proviene del
derecho, civil y del derecho administrativo (sobre todo en loLineamientos de la teorta del delito 51
referente.a_las_acciones. de funcionarios. que puedan.afectar
los derechos ‘de un particular).
5b) Contienen una autorizacién o permiso para la reali-
zaci6n de la accién tipica.
c) Sus efectos alcanzan no s6lo al autor, sino también a
los demés partfcipes (instigador, cémplices).
d) Excluyen tanto la responsabilidad penal, como la
civil, la administrativa, etcétera.
e) La creacién intencional de la situacién en la que pro-
cede el amparo de una causa de justificacién no da lugar a jus-
tificaci6n.
Ff) Sélo obra justificadamente el que tiene conocimiento
de las circunstancias que fundamentan la justificacién (ele-
mento subjetivo de la justificacién). De \a misma manera que
el tipo de lo ilfcito puede distinguir entre tipo objetivo y tipo
subjetivo, el tipo de la justificacién (del delito doloso) no sélo
requiere la concurrencia de ciertos elementos objetivos (por
ejemplo, en la defensa necesaria, la agresiOn ilegitima, la falta
de provocacién-y la necesidad de la acci6n), sino también de
un elemento subjetivo de la justificacién, consistente en el
conocimiento de los elementos objetivos. Por lo tanto, puede
decirse que no hay legftima defensa sin voluntad de defender-
se, ni estado de necesidad sin voluntad de salvar un interés
juridico.
Al exigirse este elemento subjetivo de la justificacion
puede plantearse la cuestién de cémo deben tratarse los casos
que retinen todas las caracteristicas objetivas de la justifica-
cién, pero, en los que el autor obré sin conocerlas, es decir,
sin el elemento subjetivo de la justificaci6n. Ejemplo: A mata
a B en.el momento en el que éste va a matar a C y la vida de
éste no puede salvarse sino con la muerte de B; A ignora, al
realizar la accién, que B en ese momento va a matar a C. Las
soluciones mas rigurosas se inclinan por negar completamente52 Enrique Bacigalupo
la justificacién y aplicar la pena del delito consumado ya que
se habrian dado {ntegramente los elementos del tipo de homi-
cidio. Sin embargo, es preciso reconocer que de los dos disvalo-
res que caracterizan lo ilfcito (disvalor del resultado y disvalor
de la accién) s6lo se da, en los supuestos que estamos anali-
zando, el disvalor de la accién, pero falta completamente el
del resultado. Por lo tanto, se presenta una situacién similar
a la de la tentativa, en la que est4 integro el disvalor de la
accién y falta el disvalor del resultado, que no se produjo por
causas ajenas a la voluntad del autor. En el ejemplo propuesto
falta el disvalor del resultado porque objetivamente B habia
comenzado una agresién ilegitima sobre C y la vida de éste
solo podia salvarse matando a B; el resultado ocurrido es
objetivamente considerado el querido por el orden juridico y
por lo tanto no puede ser disvalioso. Por el contario, A, al
ignorar la situacién, ha querido miatar a B y lo ha matado, es
decir el dolo del homicidio, que da base al disvalor de la
acci6n, esta integro.
Ultimamente se ha propuesto resolver estos casos consi-
derando en ellos sdlo un caso de tentativa inidénea, pues la
accién se dirigié sobre un objeto que no permitiria la consu-
macién (Gallas). Este punto de vista es el correcto. Es claro
que estos casos de tentativa inid6énea son punibles.
D) Las causas de justificacién
en particular
Dado_que el catélogo de las causas de justificacién esta
permanentemente abierto, aqui s6lo.es posible tratar Jas mas
frecuentes en la practica.
a) La defensa necesaria
La defensa necesaria 0 legitima defensa tiene su funda-
mento en la m4xima ‘el derecho no necesita ceder ante lo
ilicito”. Pero, no sélo otorga un derecho de defensa, sinoLineamientos de a teoria del delito 53
también una facultad de ratificar el orden juridico, proce-
diendo el agredido de una manera equivalente a como lo habria
hecho el Estado en defensa de los-bienes juridicos agredidos.
El Cédigo Penal argentino lo regula en el art. 34, incs, 6°
{defensa propia) , y 7° (defensa de terceros).
a.a) La agresién.— La agresién debe partir de un ser
humano. La agresién de un animal puede generar una situa-
ci6n de estado de necesidad, pero no de defensa necesaria. No
es necesario que el agresor embista o que la acci6n sea violenta;
por lo tanto, puede ser activa o, inclusive, omisiva. También
puede ser intencional o negligente.
Se apreciaré también la existencia de agresi6n cuando el
agresor sea un incapaz de culpabilidad (inimputable). Sin em-
bargo, en estos casos no se admite un derecho de defensa ple-
no. Frente al inimputable, carece de sentido la ratificacién
del orden juridico y por lo tanto el agredido deberé intentar
seriamente, por lo menos, eludir la agresién, antes de hacer
uso del derecho de defensa. En los demas casos, el agredido
no est4 obligado a eludir la agresién antes de hacer uso del
derecho de defensa.
Cualquier bien juridico puede ser objeto de una agresién.
Sin embargo, no se admite la defensa frente a la agresion a la
patria, a la esencia de la nacionalidad, etc. Estos casos estén
excluidos de las disposiciones de Ja legitima defensa y sdlo
caben respecto de ellos los medios institucionales previstos
en la Constituci6n.
b.b), La actualidad_de_la_agresién.—_La_agresibn. debe
ser actual o inminente, Terminada la agresién cesa también
el derecho de defensa. La inminencia importa una indudable
cercania (inmediatez) con el comienzo de la agresién.
c.c) La antijuricidad de la agresién.— La agresién es
antijuridica cuando es -contraria al derecho, No se requiere54 Enrique Bacigalupo
que sea tipica ni tampoco que constituya un delito. La con-
trariedad al derecho se define desde dos puntos de vista dife-
rentes: por una parte se piensa que la agresién es antijuridica
cuando el agredido no esta obligado a tolerarla; por otra parte
se la define como una accién no-autorizada. El Gltimo punto
de vista es mds restrictivo, aunque en la practica ambos crite-
rios son dificilmente diferenciables en su alcance.
No habrd agresi6n antijuridica cuando el “‘agresor’”’ obre
justificadamente.
d.d) La necesidad de la defensa.— La defensa debe ser
necesaria, pero no necesita ser proporcional al dafio causado
con ella al agresor, respecto del dafio que la agresién habria
causado si hubiera sido concretada. Esto ultimo reconoce
algunas restricciones, pero, en principio, rige segin lo que
acaba de formularse. Por ejemplo: una mujer puede repeler
un intento de violacién con la muerte del agresor, si no tiene
otra forma de evitar el hecho con menores dafios. Este es el
sentido con que debe entenderse la expresi6n racional conte-
nida, en general, en los cédigos penales latinoamericanos
(Céd. Penal argentino, art. 34, inc. 6°, b; Costa Rica, art. 28,
5; Guatemala, art. 24, 1, b; Nicaragua, art. 28, 4, b; Panamd,
art. 21, 2; Salvador, art. 37, 2, b). Laracionalidad: significa
adecuaci6n de la defensa al fin de repeler la agresion.
Para establecer si la accién de defensa es necesaria 0 no,
es preciso recurrir a un método hipotético-comparativo: debe
pensarse qué comportamientos podia ejecutar el agredido para
repeler la agresién o para impedirla y tomar en consideracién
aquél que habrfa causado menos dafios. Por ejemplo: X puede
evitar la agresibn de Y dandole con un bastén en la cabeza o
utilizando un arma de fuego que Heva consigo; e] menor dafio,
para una defensa iguaimente efectiva, lo causarfa con el bas-
t6n; luego, s6lo se debe admitir como defensa necesaria, la
accién de defenderse con el bastén.Lineamientos de la teoria del delito 55
Como hemos dicho, el agredido no est4 obligado a huir.
S6lo cuando la agresion provenga de un inimputable o de un
nifio estarfa obligado a evitar la agresién de esta manera.
e.e) Falta de provocacién suficiente.— Este requisito
(que el Cédigo Penal de Costa Rica ha eliminado) ofrece
dificultades de interpretaci6n. En primer lugar, cabe pregun-
tarse qué significa provocar suficientemente. La provocacién
suficiente no debe ser aquélla que justifique el acto del agre-
sor, pues de lo contrario este requisito s6lo significaria que
no hay legitima defensa contra hechos justificados. Suficiente
es la provocaci6én cuando constituye un estimulo tan pode-
Toso que el provocado reacciona en un estado de incapacidad
de culpabilidad Gnimputabilidad). Por_lo tanto, el que ha
provocado suficientemente sélo tiene el derecho limitado
de.defensa_que se reconoce cuando el que agrede lo hace en
estado de inimputabilidad.
f.f) Los limites de la defensa necesaria.— Como lo hemos
explicado més arriba, en principio en la defensa necesaria no
se exige proporcionalidad entre el dafio que se causa para evi-
tar la agresi6n y el que ésta habria causado.
Sin embargo, esta regla reconoce excepciones.
En primer lugar: no se admite un derecho de defensa
cuando la desproporci6n entre la lesién que se causa y la que
habria causado la agresién es desproporcionalmente exage-
rada, Ejemplo: la defensa de la propiedad de una cosa de
poco valor no autoriza a producir lesiones graves al agresor
(pongamos por caso la pérdida de la mano), aunque éstas sean
necesarias para evitar que se apodere de la cosa, es decir para
evitar el hurto.
En segundo lugar: no se admite un‘derecho de defensa
cuando entre el agresor y el agredido existen estrechas rela-
ciones personales (padres e hijos, esposos, personas que con:
viven, etc.). En estos casos, el agredido deberé recurrir siempr¢56 Enrique Bacigalupo
a medios que eviten la agresion de una manera suave, aunque
el medio sea inseguro.
g.g) Defensa de terceros.— La defensa necesaria no es
slo defensa propia, también se puede defender a terceros
(art. 34, inc. 7°). El fundamento de la defensa de terceros es
ei mismo que el de la defensa propia.
h.h) Presuncién de necesidad en el rechazo de ciertas
agresiones.— El art. 34, inc. 6°, tltimos dos parrafos, contiene
una regla comtin a otros codigos latinoamericanos —que
tiende a desaparecer de nuestras legislaciones—,respecto dela
intromisién de un extrafio en casa ajena.
Ha sido normalmente considerada como una presunci6én
legal de necesidad de la defensa, es decir, que la accién de
defensa podria ser entendida como necesaria, en estos casos,
aunque no lo sea, considerada ex-post.
Es dudoso, sin embargo, que se trate de una regla rela-
tiva a la justificacion. En verdad, deberia interpretarsela como
que, en ella, se presume la inevitabilidad del error sobre la cir-
cunstancia de una causa de justificaci6n.
b) Ll estado de necesidad
El estado de necesidad esté reconocido, en el Cédigo
Penal argentino, en el art. 34, inc. 3°.
El fundamento justificante del estado de necesidad es,
en la opinién dominante, el interés preponderante que con la
accion se salva.
Hay dos formas de estado de necesidad: estado de nece-
sidad en el que colisionan intereses jurf{dicos y estado de
necesidad en el que colisionan deberes juridicos. Estudiare-
mos cada una de ellas separadamente.
a.a) El estado de necesidad por colisién de intereses.—
1. La situacion de necesidad. La situacién que se encuen-
tra en la base de todo estado de necesidad es una colisién deLineamientos de la teoria del delito 57
intereses juridicos, caracterizada por la inminencia de pérdida
de uno de ellos y la posibilidad de salvacién del de mayor va-
lor sacrificando el de menor valor.
Esta situacién sélo dard lugar a justificacién cuando no
haya sido creada por el titular del interés juridico amenazado
(art. 34, inc. 3°).
En principio, la colisi6n puede darse entre cualquier in-
terés juridico.
2, La diferencia valorativa de los intereses que colisio-
nan. El interés que se salva debe ser de mayor valor que el
interés que se sacrifica. Para la determinaci6n de la mayor je-
rarquia de los intereses en juego resulta importante que la
situaci6én de necesidad haya sido concebida como una coli-
sion de intereses 0, como lo hacia la opinién tradicional,
como una colisién de bienes juridicos.
EI punto de vista tradicional limitaba el problema de la
diferencia valorativa a la comparaci6n de la jerarquia de los
bienes juridicos que colisionan en la situacién de necesidad.
Pero el conflicto trasciende este s6lo aspecto. Por ello es pre-
ferible el punto de vista m4s amplio que propone la pondera-
cién de intereses. De acuerdo con €l.es posible tomar en
cuenta otras circunstancias que rodean el conflicto de bienes
juridicos y que también son relevantes para su soluci6n. Sus-
tancialmente, se debe tener en cuenta tres aspectos para de-
terminar Ja diferencia valorativa desde el punto de vista de
la teorfa de los intereses juridicos: a) debe partirse de la
relacién jerdrquica de los bienes juridicos {por ejemplo: la
relacién existente entre la vida y la propiedad, la verdad
documental y el honor, etc.); b) debe considerarse luego el
merecimiento de proteccién del bien juridico de mas jerarquia
en la situacién social concreta (por ejemplo: la vida de las
personas después del nacimiento es de mayor jerarquia —aten-
diendo a la pena con que los cédigos penales amenazan la
lesibn de cada uno de estos bienes— que la vida humana en
germen; sin embargo, la practica del aborto para salvar la vida58 Enrique Bacigalupo
de la embarazada, ejecutandola contra la voluntad de la ma-
dre, no puede ampararse en el estado de necesidad);.c) Ja
diferencia de valor de los intereses que colisionan debe ser
esencial; no cualquier diferencia, entonces, sino solamente
una diferencia considerable.
En todo caso, esté excluida del estado de necesidad una
colisi6n de intereses en la que la salvacién de uno de ellos re-
quiera la lesién de un bien jurfdico altamente personal (por
ejemplo: la vida, la integridad corporal, el honor, etcétera).
3. La necesidad de la accién, La accién por la que se
sacrifica el interés de_menor_jerarquia.debe_ser_necesaria
para Ja supervivencia del interés que se salva. Si no es necesa-
rio sacrificar el bien que resulta lesionado, no puede.admitirse
la justificaci6n. La necesidad de la accién debe juzgarse de
la misma manera que en la legitima defensa (ver supra a, d.d).
4. El estado de necesidad sélo_ puede invocarlo el que
no esté obligado a soportar el peligro. Por ejemplo, un solda-
do-no podria invocar el estado de necesidad en el que se en-
contraria su vida para abandonar el combate; un médico que
ha aceptado el tratamiento de un paciente no podria alegar
el peligro de contagio para abandonarlo; un guardavidas no
podria invocar el peligro para su vida para omitir una accién
de salvamento,
b.b) El estado de necesidad por colisién de deberes.— El
estado de necesidad puede darse también cuando a una per-
sona le incumbe el cumplimiento de dos deberes, a la vez, que
le imponen la obligaci6én de realizar comportamientos que
son excluyentes. Ejemplo: como testigo en un proceso, A
tiene la obligacién de declarar lo que sabe, mientras que, co-
mo médico (0 sacerdote, abogado, etc:), tiene también obli-
gacién de guardar el secreto. ~
Mientras en el estado de necesidad por colisién de inte-
reses la justificacion depende de que entre los intereses en
conflicto haya una diferencia valorativa esencial a favor delLineamientos de la teoria del delito 59
interés que se salva, en el estado de necesidad_por ocolisién
de deberes habr4 justificaci6n ya cuando en una colisién de
@eberes de igual jerarquia se cumpla con uno de ellos incum-
pliendo el restante. Una colisién de deberes de esta naturaleza
podria darse, acaso, en el supuesto en el que un médico tiene
el deber de salvar la vida y a la vez tiene el deber de evitar
sufrimientos inutiles al paciente cuya vida se extingue, le
aplica calmantes que implican un alto riesgo de acortarle la
vida (debe admitirse, sin embargo que la soluci6n de este
caso es discutible).
El fundamento de la diferencia que acaba de sefialarse
reside en que el que cumple uno de los deberes que ie incum-
be, cumple de todos modos con el derecho y cumplir con el
derecho no puede ser antijuridico. Un sector minoritario de
la teorfa sostiene, sin embargo, que en el estado de necesidad
por conflicto de deberes de igual jerarquia s6lo puede admi-
tirse una exclusi6n de la culpabilidad, pero no de la antiju-
ricidad.
c) El.consentimiento
Aunque los cédigos penales latinoamericanos no inclu-
yen, en general, disposiciones respecto del consentimiento
del ofendido, el problema que plantea el consentimiento re-
quiere un tratamiento expreso (ver, sin embargo, art. 26,
Céd. Penal de Costa Rica). ;
Tradicionalmente se distinguié entre el consentimiento
que excluye la tipicidad y el que excluiria la antijuricidad.
Este ultimo no afectarfa, por lo tanto, la tipicidad de la con-
ducta, Esta distinci6n es en verdad incorrecta. En efecto, el
consentimiento s6lo tiene relevancia allf donde la lesién recae
sobre un bien juridico sobre el cual el sujeto pasivo tiene
derecho de disposicién (por ejemplo: nadie tiene derecho a
disponer sobre el bien juridico vida, o sobre la seguridad del
Estado, etc.). Por lo tanto, cuando se trata de bienes juridicos
disponibles (por ejemplo: la propiedad) {a realizaci6n del tipo60 Enrique Bacigalupo
requerir4 siempre una lesi6n de la autodeterminacién del su-
jeto pasivo o su dmbito de dominio auténomo. En consecuen-
cia, alli donde el consentimiento sea relevante excluiré en
todos los casos la tipicidad.
La eficacia del consentimiento depende de las siguientes
condiciones:
1. El sujeto que lo presta debe ser capaz de comprender
la situacién en la que presta el consentimiento.
2. El consentimiento debe ser anterior a la acci6n.
3. El consentimiento no debe provenir de un error ni
haber sido obtenido mediante engafio o amenaza.
En la teoria, se acepta también la figura del consenti-
miento presunto, con apoyo en el derecho consuetudinario.
Naturalmente, deben concurrir todas las condiciones del con-
sentimiento que sean trasladables a esta situaci6n (es innece-
sario, por ejemplo, que el sujeto pasivo tenga capacidad de
comprender el significado de la situacién). Pero ademas el
autor debe haber obrado en interés del sujeto pasivo. Por
ejemplo: el médico que practica una operacién médicamente
indicada a un paciente en estado de inconciencia provocado
por un accidente de transito,
d) Autorizaciones especiales
(El cumplimiento de un deber, ejercicio de un
derecho, profesién o cargo. El caso especial
de la obediencia jerdrquica)
Nuestro Cédigo Penal hace referencia al cumplimiento
de un deber, al ejercicio legitimo de un derecho, profesién o
cargo como si fueran cuatro categorfas jurfdicas diferentes
(art. 34, inc. 4°, Céd. Penal; andlogamente, otros cédigos la-
tinoamericanos; el de Costa Rica se limita al ejercicio de un
derecho y al cumplimiento de un deber, art. 25, lo mismo
que el de Panam, art. 19; también tiene un criterio mésLineamientos de ia teorta del delito 61
limitado el Cédigo de Guatemala, art. 24, 3). En realidad
solo se trata aqui de dos categorias: cumplimiento de un de-
ber y ejercicio de un derecho. EI ejercicio de una profesién,
de un oficio o de un cargo s6lo entran en consideraci6n en la
medida en que tal ejercicio.impone un deber o acuerda un
derecho especial. Por ejemplo: el ejercicio de la profesién de
abogado impone el deber especial de guardar el secreto profe-
sional; pero el ejercicio de la profesiébn médica no impone el
deber ni otorga el derecho de curar, éste proviene del consen-
timiento (inclusive presunto, ver supra c) del paciente.
El cumplimiento de un deber entrar4 en consideraci6én
como causa de justificacién s6lo cuando colisione con otro
deber. Esta colisibn de deberes no se diferencia en nada del
estado de necesidad por colisi6n de deberes y, por lo tanto,
debe regirse por las reglas de éste (ver supra, b, b.b). Una
excepcién a esta conclusién aparece en el art. 37,1, tercero y
cuarto pérrafos, del Cédigo Penal salvadorefio, que contiene
una disposicién en favor de las autoridades que ejecutan una
aprehensién o persecucién de un delincuente sorprendido in
fraganti o que evitan la evasién de un delincuente. Esta excep-
cién es injustificable desde el punto de vista politico-criminal
y ademas ilegitimable desde el punto de vista del Estado de
Derecho, pues convierte a la aprehensién de un delincuente o
la frustracién de su fuga en el bien supremo protegido por el
derecho penal, por encima inclusive de la vida, la integridad
corporal, la propiedad y la libertad de personas ajenas a la
situacién.
El ejercicio de un derecho ofrece algunas particularida-
des respecto ‘del cumplimiento de un deber. Cuando el
ejercicio del derecho recae sobre bienes juridicos propios
excluir4 directamente la tipicidad. Por ejemplo: no realiza
el tipo del hurto el que se apodera de una cosa propia, ni
viola domicilio alguno el que entra en su propia casa. Sin
embargo, cuando el ejercicio de un derecho recaiga sobre bie-
nes juridicos ajenos estaremos ante una cuesti6n referente a62 Enrique Bacigalupo
la justificaci6n. En este caso, la justificacién dependerd de
que se den los presupuestos del ejercicio del derecho. Debe
sefialarse que autorizaciones de esta naturaleza, que permitan
lesionar bienes juridicos ajenos, que no se superpongan con el
estado de necesidad por colisién de intereses, son dificiles de
imaginar.
De todo esto se deduce que las reglas especificas conte-
nidas en nuestras legislaciones sobre el cumplimiento de un
deber y el ejercicio de un derecho son superfluas.
Una hipétesis especial del cumplimiento de un deber es
el supuesto de la Mamada obediencia jerdrquica (art. 34,
inc. 5°, Céd. Penal argentino). Como tal, la obediencia jerar-
quica no es otra cosa que un caso especifico de cumplimiento
del deber de obediencia (en la administraci6n civil o en insti-
tuciones militares). En un Estado de Derecho, el deber de
obediencia a las érdenes de los superiores esté condicionado
a que la orden sea conforme a derecho. En tales casos su
cumplimiento sera obligatorio si no colisiona_con un deber
de mayor jerarquia (por ejemplo: si no colisiona con el
deber de cumplir con la Constitucién), dado que, como vimos,
rigen aqui las reglas del estado de necesidad por colisi6n de
deberes. Los principios del Estado de Derecho excluyen de
manera absoluta el cumplimiento de érdenes antijuridicas
y, ni qué decirlo, de érdenes constitutivas de hechos delic-
tivos (por ejemplo: torturar, matar, privar.ilegalmente de la
libertad, etc.). La exigencia en estos casos de un exceso por
parte del que cumple la orden antijuridica y delictiva para
fundamentar su responsabilidad criminal es totalmente in-
compatible con la idea fundamental del-Estado de Derecho.
Como es claro, los casos de error del que cumple la or-
den sobre la obligacién de obedecer se rigen por Ias reglas del
error de prohibici6n, ,
La obediencia debida u obediencia jerarquica esté regu-
lada en forma expresa en el Cédigo Penal de Costa Rica, art.
36, como causa de exclusién de la culpabilidad; de la mismaLineamientos de la teoria del delito 63
forma aparece en el Cédigo de Guatemala, art. 25, 4, en el de
Panama, art. 35 y en el de El Salvador, art. 40. Las dispo-
siciones que contienen estas leyes deben interpretarse, en
verdad, como reglas referidas a la cuesti6n de la evitabilidad
del error sobre la prohibicién, Distinta es la situaci6n en el
Cédigo Penal argentino (art. 34, inc. 5°), y en el de Nica-
ragua (art. 28, 10), pues en ellos no se especifica a qué ca-
tegorfa de eximentes se pretende hacer corresponder a la
obediencia debida. Sin embargo, también estos preceptos
pueden ser interpretados sin dificultad alguna como referi-
dos a la cuestién de la evitablidad del error sobre la prohi-
bicién.APENDICE 1
ORIENTACIONES PARA EL TRATAMIENTO
DE CASOS PENALES Y SELECCION DE HIPOTESIS
DE DIFICIL SOLUCION
A) Indicaciones generales
1. La solucién de un caso penal consiste en trasladar a
un suceso concreto la decision general contenida en el texto
legal. Para ello es preciso valerse del sistema de andlisis de la
teorfa del delito. Esta permite obtener soluciones legitimas.
A esta solucién se llega luego de un proceso mental que
comienza con una intuicién global de las soluciones posibles.
Tales intuiciones son depuradas mediante el andlisis de los
elementos del hecho que permiten los conceptos de la dog-
miatica.
La intuicién inicial de la solucién suele estar fuertemente
influida por las representaciones del que juzga, respecto de
los fines de la pena.
2. Toda solucién de un caso requiere poner en claro
ante todo cual es el hecho que se debe juzgar. Cuando desde
el punto de vista de la prueba el hecho no sea totalmente
unfyoco es preciso. despejar los puntos equfvocos sobre la
base del principio in dubio pro-reo.
3. El paso siguiente consiste en Ja seleccién de textos
legales aplicables al caso prima facie. Si se esté en presencia132 Enrique Bacigalupo
de la lesién corporal de una persona habr4 que tomar en con-
sideracién los tipos penales que tengan por resultado tal
lesidn corporal.
4. Cada tipo penal prima facie aplicable debera verifi-
carse respecto del hecho que se juzga. La conclusion de que
un texto es aplicable (de que ese tipo se ha realizado) no
determina que los otros no deban verificarse: jpuede haber
concurso de delitos!
5. La verificaci6n de cada tipo penal requiere una in-
terpretacién del texto que lo contiene. La interpretacién
requiere, a su vez, informacién sobre cémo ha sido inter-
pretado el texto en cuestién y tal informaci6n se obtiene
mediante las siguientes fuentes: los comentarios legales (c6-
digos comentados), los: tratados, manuales y monografias
especializados, y —fundamentalmente— los repertorios ju-
risprudenciales. En otras palabras, antes de aplicar un texto
es preciso estudiarlo. La interpretaci6n puede terminar —y
asi es frecuentemente— con alternativas: contrapuestas que
no es posible despejar totalmente. En tal caso, se debe decidir
por alguna de las alternativas posibles sobre la base de las me-
jores razones que la discusién permita.
6. La verificaci6n de cada tipo penal se efectia compro-
bando cada elemento del tipo pena! con relacién al hecho
que se juzga.
7. Cuando se haya verificado como realizado mds de
un tipo penal, se deberd resolver los problemas referentes al
concurso de leyes o de delitos. Los problemas del concurso
de leyes deben resolverse antes que los del concurso de de-
litos.
8. Si son varias las personas que han intervenido, es
preciso analizar en primer lugar separadamente el comporta-
miento de cada una y luego la relacién existente entre unas y
otras (autoria, complicidad, etcétera).Lineamientos de la teoria del delito 133
9. Si el autor o autores han hecho menos de lo que que-
tian hacer (tentativa) es preciso dejar en claro de qué delito
se trata y en qué consiste el comienzo de la ejecucién.
10. La solucién dada al caso debe fundarse en argumen-
tos. Al respecto es conveniente recordar estas palabras de
Cicerén (De oratore, Il, 147):
“\,. tres cosas cumplen una funcién en el descubrimien-
to de argumentos: en primer lugar, la agudeza; luego, el méto-
do, que si se quiere podemos llamar también ciencia; y, en
tercer término, la aplicaci6n, sin perjuicio del ingenio, al que
no puedo menos que darle el mayor rango””.
B) Seleccién de casos
1, A y B viajan en el coche del primero por autopista.
Es de noche y prdcticamente no hay transito. De pronto B,
que conduce, cree ver algo que podria ser un perro y que se
cruza delante del vehiculo. B reacciona intentando esquivar
lo que supone es un obstdculo girando el volante en forma
automatica y brusca. Pierde el control del coche y se estrella
contra las barandas de la autopista. A muere en el choque.
2. X y Z quieren envenenar a R. Ninguno de los dos
conoce el propésito del otro. El dfa del hecho, X pone una
dosis mortal del veneno en el vaso de leche que R deja prepa-
rado para beberlo al regreso del teatro. Ignorando el hecho de
X, el mismo dia, Z vierte poco después otra dosis mortal en
el mismo vaso de leche. R bebe el vaso de leche al régresar
del teatro y muere.
3. M observa que su compafiero H, que trabaja con él
en la reparacién de rieles de una estacién de ferrocarril, va
a ser atropellado por un vag6n de tren que se ha soltado de
un convoy y que avanza hacia el distrafdo H. Para salvarle134 Enrique Bacigalupo
la vida, M da a H un fuerte empuj6n que lo aleja del lugar.
# salva su vida pero cae y se fractura un brazo.
4. J conduce de noche por una carretera un coche sin
luces traseras reglamentarias. Un policia lo detiene y mientras
procede a revisar los papeles coloca una baliza a 20 metros
del coche para alertar a los conductores que avancen en esa
direccién. Terminada la revisibn de la documentaci6n, el
policia le ordena que continde hasta la préxima estaci6n de
servicio para reparar las luces. En el trayecto hacia ésta, que
se encuentra a unos 1000 metros del lugar, otro conductor,
F, que avanza a una velocidad un poco superior a la permiti-
da, no ve el coche de J y choca con él, sufriendo lesiones
gravisimas un acompafiante de J.
5. A esta cazando con su hijo B, de 5 afios, cuando de
pronto ve una mata que se mueve y piensa que alli se esconde
un animal. Dispara sin pensarlo mds sobre la mata, pero alli
se escondfa su hijo B, que muere como consecuencia de las
heridas producidas.
6. A la muerte de B, A tiene una carta de éste en la que
B reconoce adeudarle # 2.000. En la creencia de que dicha
carta no es un documenta, A la modifica agregandole un nt-
mero 1 delante de la cantidad adeudada. Con posterioridad,
presenta la carta a los herederos para que le sea satisfecha la
suma de & 12.000.
7. X cree que Z, a quien ha dado un fuerte golpe en la
cabeza, ha muerto. Para ocultar el delito, dispone todo de tal
forma que parezca que Z se ha ahorcado colg4ndose de una
cuerda. Posteriormente se determina que Z murié por asfixia
y no como consecuencia del golpe en la cabeza.
8. La sefiora F envia a su marido, con intencién de ma-
tarlo, un paste] envenenado ai hotel en el que éste se halla,
fuera de la ciudad en que viven, en el que esta por razones de
trabajo. Al recibir el pastel, el marido no tiene deseos de co-Lineamientos de la teoria del delito 135
merlo, pero le ofrece a su compafiero G, quien lo ingiere y
muere envenenado.
9. A apuesta con B una considerable suma de dinero a
que es capaz de dar en el blanco disparando sobre una copa
que C se presta a sostener en su mano, con su brazo estirado,
a una distancia de cinco metros. A efectia el disparo, pero da
en el brazo deC.
10. Tres asaltantes se ponen de acuerdo en asaltar un
almacén durante la noche y llevan armas con el objeto de
defenderse en caso de ser ello necesario, Durante el asalto,
son descubiertos. Huyen corriendo en la oscuridad; uno de
los asaltantes oye que alguien corre detrds de él y supone que
podria ser un perseguidor, Sin més dispara sobre 6] y \o hiere
en una pierna. El herido result6 ser uno de sus compafieros.
11. Un policia, Y, quiere impedir la fuga del preso Z
dispardndole sobre una pierna, El tiro da en la espalda de Z y
éste muere.
12. El nifio D se encuentra enfermo de gravedad y nece-
sita una transfusi6n de sangre urgentemente, pues de lo con-
trario podria morir. Su padre se opone a que se le practique
dicha transfusién, sosteniendo que sus ideas religiosas le im-
piden consentir tal tratamiento. El médico E hace la transfu-
sién sin el consentimiento del padre. El nifio mejora y més
tarde cura,
13. El joyero G comprueba, mientras exhibe joyas a su
cliente H, que ha desaparecido una pulsera muy valiosa. En el
local estén también V y W. El joyero cierra la puerta del local
y propone a sus clientes que !e permitan registrarlos. Los tres se
niegan a ello. Entonces el joyero llama a la policfa e impide a
sus clientes retirarse del local. Al llegar, los policfas descubren
que la pulsera se encuentra en el suelo, arrojada probablemente
por alguno de los presentes, pero sin que ello pueda probarse.
H, Vy W querellan al joyero por privaci6n ilegal de la libertad.136 Enrique Bacigalupo
14, A es informado por un grupo de amigos de que B-ha
dicho que “cuando lo vea entrar en el bar X (al que A concu-
tre habitualmente) le dard una fuerte paliza’’. El dia del hecho,
A, en conocimiento de la situaci6n, se dirige al bar armado de
una pistola “‘para el caso de que B quiera cumplir su prome-
sa”, Ya dentro del bar, A ve venir a B hacia ¢1 con tono ame-
nazante. Cuando B se encuentra a unos cuatro metros de él,
A le dispara, y lo hiere en un brazo.
15. M y F planean violar a la joven-C cuando ésta re-
gresa a su casa de noche, aprovechdndose de que la calle en
la que ésta habita est4 a esas horas oscura y, por lo general,
libre del transito de personas, De acuerdo con el plan acorda-
do, M debe permanecer escondido hasta que F, que aguardar4
en la calle, le haga una sefia para anunciarle que puede ya sal-
tar sobre la victima. Al parecer, ésta reconoce a F y lo saluda
lamdndolo por su nombre precisamente en el mismo momen-
to en que éste hace la sefia convenida a M. Pero M supone que,
al haber sido reconocido su amigo, lo mejor es huir y asf lo
hace.
16. R, conocido ladrén varias veces condenado por hur-
tos y robos, entra al banco Z con intenci6n de exigir al cajero
que le entregue el dinero de la caja, intimidaéndole con un
revélver de juguete que imita perfectamente a uno verdadero.
El guardia J, que se encuentra en la puerta del banco, al verlo
entrar sospecha de él'y lo detiene.
17. H convence a su amiga B —que tendré un hijo extra-
matrimonial— de matar al nifio en cuanto éste nazca. B, que
quiere ocultar su maternidad por temor a los reproches de ©
su medio social, acepta la idea y lo mata inmediatamente des-
pués del nacimiento.
18. X propone a Z la comisién de un robo. Este acepta,
pero dado que ya ha sido condenado por ese delito, aclara
que no tiene intencién de concurrir al lugar del hecho y que
esperard en su casa y ayudardé a esconder los objetos robados.Lineamientos de la teoria del delito 137
Ademés le propone a X que utilice, en la. realizacién del
hecho, un arma de fuego, lo que X acepta. X comete el robo
con el arma de fuego y cuando Ilega al domicilio de Z es de-
tenido por la policia que descubrié el hecho y ya habia dete-
nido también a Z.
19. K se presenta en el guardarropas de un teatro y le
pide a la encargada que le entregue un valioso abrigo de pieles
explicéndole que pertenece a su mujer. La encargada conffa
en lo dicho y se lo entrega. K desaparece con el abrigo que
pertenecia a una dama que estaba en el teatro.
20. En casa de Y, X se apodera subrepticiamente de
un documento de valor hist6rico valuado en &. 4.000 y lo
esconde debajo de un pesado mueble donde probabiemente
nadie lo habrfa encontrado sin la confesi6n del autor.
_ 21. M toma de la cartera de J el documento de identi-
dad de éste. Con él se presenta en la caja de la empresa donde
trabaja; percibe el dinero correspondiente al sueldo de J y
luego deja el documento de identidad nuevamente en la car-
tera de éste. . :
22. A es titular de una tarjeta de crédito. Segan el con-
trato suscrito con el instituto de crédito correspondiente, no
debe sobrepasar en sus compras mds de una suma determi-
nada. A sobrepasa esta suma ampliamente. Pasado varios me-
ses sin que la haya saldado, el instituto de crédito lo querella
por estafa.
23. J explica al comerciante K que desea una mdquina
de ordefiar para su establecimiento en el que tiene diez vacas
que quiere ordefiar a la vez. K le promete enviarle una maqui-
Na que resolver su problema, informdndole de los detalles
técnicos y percibiendo por ella el precio establecido en el
mercado. Cuando recibe la m4quina J, comprueba que sdélo
podrd ordefiar cinco vacas a la vez.‘
138 Enrique Bacigalupo
24. Z quiere matar al nifio N, de ocho meses de edad,
para lo cual le da una sustancia venenosa que seguramente le
producir4 Ja muerte. Pero el nifio, al sentir el gusto amargo
del veneno lo rechaza. Una hora mis tarde, Z mezcla.el ve-
neno en la sopa del nifio y éste lo ingiere y muere.
25. A mata a la mujer B, con la que vive, mientras ésta
duerme.
26. X se introduce en el domicilio de Y, de noche,
mientras éste duerme, con el propdsito de matarlo. La victi-
ma. se despierta al oir ruido y se dirige hacia donde esta X,
quien, al verla aparecer, le dispara tres tiros que le producen
la muerte.
27. M espera a O en las cercantfas del domicilio de éste.
Cuando O, al que odia desde hace tiempo, aparece, le apunta
con su arma y se acerca a él hasta unos tres metros y le dis-
para, matdndolo luego de insultarlo.
28. El comerciante F atraviesa serias dificultades finan-
cieras. Sin comunicar estas circunstancias a sus proveedores H
y N, les encarga mds mercaderias, utilizando, para ello, el
crédito que éstos le habian concedido cuando su solvencia era
plena. F piensa que, con Ja venta de esas mercaderias, obten-
dr4 lo suficiente como para pagarlas y percibir algunas ganan-
cias. Lamentablemente, sus cdlculos son erréneos y es decla-
rado en quiebra.
29. Z toma una pluma de oro en un supermercado de
autoservicio y la pone en el bolsillo interior de su chaqueta.
Al realizar esta accién es. visto por W, agente de vigilancia,
.que luego de comprobar que Z no pag6. la pluma, lo detiene
a salir del supermercado.
30. El médico V entrega a la enfermera Y una jeringa
para que le aplique una inyeccién al paciente L. La jeringa
contiene una dosis mortal de una sustancia calmante, cosa
que la enfermera ignora. Al dirigirse hacia Ja habitaci6n delLineamientos de la teoria del delito 139
paciente L, la enfermera deja caer involuntariamente la jerin-
ga y ésta se rompe derramdndose su contenido. Ignorante la
enfermera. de que el médico querfa matar aj paciente Z, pre-
para otra jeringa con una dosis adecuada de calmante.
31. X sabe que Z ha sacado la loterfa. Con el objeto de
hacerse del billete premiado cuando Z lo tire, X le dice que
el namero: premiado en el sorteo es otro. Irritado, Z rompe
el billete.
32. Un joven, que no pudo ser identificado, arrojé des-
cuidadamente sobre la acera una c4scara de plétano y desapa-
tecié entre el gran ndmero de transetntes que en ese momen-
to circulaban por alli. El anciano sefior F, al ver este hecho, y
pensando que alguien podria resbalar y lastimarse, si pisara la
cAscara de platano, le da un puntapié con el objeto de arro-
jarla fuera de Ja acera. Sin embargo, no lo hace con fuerza su-
ficiente ni en la direccién adecuada y Ja cdscara cae precisa-
mente en el camino de la sefiora G, que casi en el mismo
momento la pisa y cae fracturéndose un brazo (tiempo de cu-
racién: 40 dias).
33. H avanza con su automévil por una zona céntrica
a 80 kin/h (velocidad permitida = 40 km/h). Al llegar a un
cruce atropella a Z, que cruzaba la calle por una zona prote-
gida para peatones, Por temor a la sancién que supone le
aplicarin, H huye del lugar sin prestar ayuda a la victima Z.
Esta fallece m4s tarde a causa de las heridas, luego de haber
sido recogido por una ambulancia pocos minutos después
del accidente.
34, En el mismo caso anterior: K, que presencia el hecho,
no presta ayuda ni informa a la policfa, y se retira del lugar,
Para no ser molestado mas tarde como testigo.
35. La sefiora M ha amenazado a su marido O con sui-
cidarse y matar a} pequefio hijo de ambos si éste la abandona.
Ante la reiteraci6n de estas amenazas cada vez que O propone140 Enrique Bacigalupo
a M divorciarse, el marido consulta al psicélogo P, quien le
manifiesta que M podria cumplir sus amenazas. El dia del
hecho, O desoye las amenazas de su esposa y sin creer en ellas
abandona su casa con intencién de no retornar a la vida en”
comin, M mata a su hijo y se mata.
36. T se entera de que R va a robar el coche de su pa-
dre, pero no hace nada por impedirlo, porque piensa que de
esta manera su padre comprar4 un auto mejor.
37. A no impide que su esposa Z estafe al comerciante C
38. El doctor Q se encuentra de guardia en el servicio
de urgencia de un hospital. A altas horas de la noche, recibe
la Ilamada de P, quien le pide que concurra a atender a‘su
esposa, quien presenta los siguientes sintomas: baja tempe-
ratura, vomitos, dolores en la parte derecha del vientre y
diarrea. Q le receta telef6nicamente un calmante. La sefiora
de P muere a causa de una hemorragia interna.
39. El duefio del bar sirve a D alcohol varias veces y
tiene conciencia de que éste no esté en condiciones de con-
ducir. No obstante ello, el duefio no le impide hacerlo. En el
trayecto, D atropella a F que muere a causa de las heridas.
40. A tiene conocimiento de que B, con quien vive,
ha ingerido una dosis mortal de. barbitdricos. Dispuesto a
hacer lo necesario para salvarlo, llama a C a quien pregunta
qué es lo adecuado para impedir la muerte de B. C lo conven-
ce de que lo mds acertado es dejarlo hacer su voluntad. B
muere.
41. Los sefiores A y B, son una pareja casada desde hace
varios afios que, pese a sus deseos, no pueden tener hijos: Ni
los ‘médicos, ni los psicélogos, pudieron darles esperanza al-
guna. Por lo tanto, decidieron, asesorados por el doctor M,
pedir a la sefiora Z si, a cambio de.una compensaci6n de dinero,
-estarfa dispuesta a permitir que un é6vulo fecundado de la se-Lineamientos de la teoria del delito 141
fiora A con semen del sefior B, su marido, mediante el proce-
dimiento conocido para la concepciédn mediante “probeta’’,
le fuera instalado en su cuerpo para completar la gestacién.
La sefiora Z se obligaba, como es légico, a entregar al nifio
inmediatamente después del nacimiento. Practicada la ope-
racién, el nifio nace a los nueve meses normales, y la sefiora Z
se niega a entregarlo, ofreciendo, sin embargo, restituir el
dinero recibido, pero en un plazo de seis meses, pues carece
de él en ese momento.
42. P obtiene de su amigo O una tarjeta de crédito para
accionar un cajero automatico y las claves correspondientes
para obtener dinero de dicho aparato. Con dicho instrumento,
totalmente falsificado, P logra una suma de dinero igual a
# 3.000, que reparte en partes iguales con O. Ambos cono-
cian la falsificaci6n.
43. El policia F detiene al traficante de drogas H. Este
le ofrece a cambio de su libertad proporcionarle datos muy
importantes que permitiran a F interceptar un cuantioso
contrabando de herofna que realizar4n en la proxima semana
otros delincuentes. El policfa accede y, dfas después, H le
proporciona los elementos precisos que posibilitan a F, y
a los policfas.a sus érdenes, detener a L, M y N, mientras in-
tentaban entrar al pais clandestinamente un importante car-
gamento de heroina y secuestrar la droga. Al ser llamado a
declarar por el juez instructor de la causa, F se niega a pro-
porcionar el nombre de su informante, alegando que ello
podria costarle a éste la vida y que a la policfa le privarfa
de un hombre de confianza para la obtencién de datos sobre
la delincuencia organizada.APENDICE II
ACERCA DE LA ENSENANZA DEL DERECHO
EN LA UNIVERSIDAD ARGENTINA*
1, La universidad alemana en general
En la Repablica Federal Alemana existen en la actuali-
dad alrededor de veinte universidades. Algunas son de muy
teciente creacién como las de Constanza y Bielefeld, mientras
que otras abrigan tradiciones seculares, como las de Heidelberg
(1385), Taibingen (1477), Freiburg (1457), Marburg (1527),
Kiel (1665), Gottingen (1737), etcétera.
Estas universidades —que son en todos los casos del.
Estado— ejercen un verdadero monopolio de las escuelas
superiores, con exclusién de las diversas ramas de la ingenie-
tia que se cursan en los politécnicos y que tienen en la prac-
tica una jerarquia administrativa equivalente, dado que sus
rectores formar parte del Consejo de Rectores '.
Pero, a pesar de que el comienzo de la universidad
europea se encuentra vinculado a la recepcién de los conte-
nidos espirituales del mundo latino-griego-drabe, la recepcién
* Publicado en 1970 en la Revista del Colegio de Abogados de
La Plata, n° 26, ps. 373 y ss.
1 Para datos'sobre la estructura universitaria alemana ver: Dahren-
dorf, Ralf, “Starre und Offenheit der deutschen Universitat: die Chance144 Enrique Bacigalupo
de Aristé6teles en los siglos XII y XIII y del humanismo?, lo
que aparece como sustrato de la idea de universidad son las
concepciones de Fichte, Humboldt y Schleiermacher 3. Prin-
cipalmente, las ideas de Humboldt parecen haber dominado
en lo que puede Ilamarse la concepcién moderna de la uni-
versidad alemana, que se apoya en dos ideas bdsicas: la liber-
tad académica y la unidad de la investigaci6n y la ensefianza.
: Ambos sostenes de la universidad alemana, que ense-
guida se explicarén, separan su estructura rigidamente de la
concepcién napoleénica de las facultades de derecho instau-
radas en Francia por el decreto reglamentario del cuarto dia
de la ley del 22 de ventoso del afio XII*, y que puede decirse
han marcado la tradicién de nuestras facultades de derecho.
a) En efecto, la libertad académica debe entenderse
como el principio basico que rige la unién de estudiantes y
profesores en la universidad, y en principio, puede sintetizar-
se como la libertad de aprender y la autorresponsabilidad, °.
der Reform”, en: Ecole Practique des Hautes Etudes, Paris, 1962, IV
Section.
2 Grundmann, H., “Von Ursprung der Universitat im Mittelalter”,
en: Berichte tiber die Verhandlungen der Sichsischen Akademie der
Wissenschaften zu Leipzig, Phil, hist. kr. t. 103, cuaderno II, Berlin,
1957, ps. 39 y ss.; Wittram, Reinhard, en Die Universitat, Kritische
Selbstbetrachtungen, Géttingen, 1964; Mondolfo, Rodolfo, Univer-
sidad, pasado y presente, Buenos Aires, 1966.
3 Cfr. Wittram, ob. cit.; Dehrendorf, ob. cit. Ver en La Tea de
la Universidad en Alemania, Buenos Aires, 1959: Fichte, “Plan razonado
para erigir en Berlin un establecimiento de ensefianza superior’, 1807,
ps. 15-115; Schleiermacher,“ Pensamientos ocasionales sobre la univer-
sidad en sentido aleman”, 1808, ps, 117-208, y Von Humboldt, Wilhelm,
“Sobre la organizacién interna y externa de los establecimientos cienti-
ficos superiores en Berlin”, 1810, ps. 209-219.
4 Ver Bonnecase, Julien, ;Qu’est-ce qu'une Faculté de Droit?,
Paris, 1929, no 48, ps. 108 y siguientes.
5 Por supuesto que, ademas, en el concepto de libertad académica
se ha ido incluyendo también el sentido de apertura social, de autonomiaLineamientos de a teoria del delito 145
En la idea de Humboldt, libertad académica significaba que
profesores y estudiantes se encontraban relacionados en base
a una mutua cooperaci6n, “constantemente vitalizada, pero
ni impuesta por la coaccién, ni impuesta de un modo inten-
cional”®, Es decir, que el estudiante aparece asociado al
profesor en las actividades docentes y de investigacién
con igualdad de derechos 7.
Esto determina que la relacién entre maestro y alumno
en la universidad sea ‘‘completamente distinta a la que impera
en la escuela. El primero no existe para el segundo, sino que
ambos existen para la ciencia” ®,
Esta libertad para estudiantes y profesores en lo con-
cérniente a la autorresponsabilidad para definir por si y
frente a sf mismos sus actividades, tiene, por supuesto, a lo
largo de un siglo y medio de vigencia, limitaciones cada vez
mayores, pero, de cualquier manera, es una impronta que se
mantiene dandole a la universidad un cardcter especial ®, pues
frente al estado, de rechazo de los tabties politicos y las “restricciones
temerosas de una cosmologia eclesiastica” y de “libertad frente a las
pretensiones cientificamente arbitrarias, que proceden del campo de
las necesidades sociales” (asi Wittram, loc. cit.).
6 Ob. cit., p. 210.
7 Schelsky, H., Einsamkeit und Freiheit. Zur sozialen Idee der
deutschen Universitdt, Minster, 1960, p. 19.
8 Von Humboldt, Wilhelm, ob. cit., p. 210.
9 La masificacién de las universidades ha dado lugar a tendencias
cada vez mayores a imponer regimenes de ensefianza que limitan la
libertad académica mediante una reglamentaci6n de los planes de estu-
dio que, sin embargo, no llega al reglamentarismo que nosotros conoce-
mos. Ver: Hoffman, Wemer, Universitdt Ideologie und Gesellschaft,
Frankfurt, 1968, ps. 9 y ss.; Dahrendorf, ob. cit.; Richter, Will, en Die
Universitét Kritische Selbstbetrachtungserichte, Géttingen, 1964, quien
procura una solucién que evite “aproximar cada vez mas el trabajo uni-
versitario al de la escuela”.146 Enrique Bacigalupo
los controles y lecciones obligatorios, lo mismo que la pro-
gramaci6n escolar de cursos respectivos, se mantiene todavia
ajena a la universidad alemana.
Por supuesto que esta organizacién libre presupone una
concepcidn de la vida social, y sobre todo del tiempo libre del
hombre para la elevacién espiritual que la sociedad de masas
y la vida urbana no permiten hoy en dia. La tendencia a la
escolarizacion de la universidad, que entre nosotros es cada
vez mas acentuada, parece estar ligada al gran crecimiento de
la poblacién universitaria. Precisamente, el mantenimiento de
ese régimen, que esté ligado a la funcién educativa de la inves-
tigaci6n, ha dado lugar a institutos privados para universita-
Tios que asumen una funcién puramente escolar (Repetitor) y
que tiene en miras la preparacion de los exdmenes de estado,
y que procuran cubrir cierta deficiencia pedagégica que pre-
senta la universidad si se la quiere comparar con la escuela y
se olvida su funcién creativa en el campo del saber y de las
ideas.
Con mucha cautela, creemos que tal vez seria posible
afirmar que en el ideario de Humboldt, la formacién —en
tanto la preparacién intelectual del espiritu— no es misién de
la universidad, sino que ésta, esté integramente lanzada a la
creacién de ideas (sin que haya que desconocer a esto, acceso-
tiamente, un aspecto formativo). Posiblemente también, la
escuela no Ilena ese cometido, y si a eso se suma la masifica-
cién, se comprenderan las dificultades que la moderna
sociedad urbana opone a la realizaci6n de estos principios.
De cualquier manera, la crisis que hoy pueda percibirse
en esta concepcién de la vida universitaria no debe implicar el
abandono de la idea de la libertad académica, sino una trans-
formaci6n estructural adecuada que permita su desarrollo. Tal
transformacion, sin embargo, no se vislumbra todavia !°.
10 Sobre la crisis de la universidad, Hoffmann, lug. cit.Lineamientos de la teoria del delito 147
5) El otro principio al que hemos hecho referencia es
el de-la unidad de investigaci6n y ensefianza. Ello significa
que todos los miembros de la comunidad universitaria deben
participar a la vez de la investigacién y la ensefianza !1.
Humboldt decfa que “se ve facilmente que en la orga-
nizacién interna de los estabiecimientos cientfficos superio-
Tes, lo fundamental es que el principio de que la ciencia no
debe ser considerada nunca como algo ya descubierto por
entero, y que, por tanto, debe ser incesantemente, objeto de
la investigacién” '*, Es decir, que lo que se piensa como base
de la universidad como institucién es la de ser centro de
investigacion, y la ensefianza propiamente dicha se lleva a
cabo sin alejarse de esa tarea. Se ensefia investigando. La
leccién (Vorlessung) del maestro es la exposicién de los resul-
tados de la investigacién del propio maestro. Es decir, que lo
més importante resulta la comunicacién de los conceptos
creados y no lograr la conceptualizacién por parte del alum-
no. Este Gltimo aspecto, en realidad, deberia ser motivo de
la auto-formaci6n libre del estudiante mediante su participa-
cién en la investigacién. La leccién (Vorlessung) del maestro
es la exposicién de los resultados de la investigaci6n del pro-
pio maestro. Es decir, que lo mds importante resulta la co-
municacién de los conceptos creados y no lograr la concep-
tualizacién por parte del alumno. Este altimo aspecto, en
realidad, deberfa ser motivo de la auto-formacién libre del
estudiante mediante su participacién en la investigacién. Este
es, probablemente, el motivo por el cual, consideradas desde
el punto de vista estrictamente pedagogico, las lecciones sue-
len ser muy deficientes, pues no se dirigen precisamente a
logros escolares. .
En la actualidad, este esquema sufre alguna modifica-
cién en la medida en-que ha aparecido una funciéri académica
41 Cfr, Dahrendorf, ob. cit.
42 Ob. cit., p. 211.148 Enrique Bacigalupo
confiada al llamado Mittelbau, que se lleva a cabo por docen-
tes que no realizan investigaci6n, y que estén a cargo de la
ensefianza en aspectos parciales. Estos docentes intermedios
no han sido aceptados en todas las universidades, y por lo
general se mantienen en funciones por perfodos de dos o tres
afios!?, .
Lo cierto es que el principio de unidad de ensefianza e
investigacién, sufre hoy en dia dificultades que provienen,
ante todo, de la transformacién social de la universidad y-del
mundo que la rodea. Es evidente que no est4 cuestionado en
sf mismo, como se vera enseguida, sino que su crisis parece
consistir en. lograr una ecuaci6n equilibrada de ambas funcio-
nes: el profesor tiene una gran carga de funciones docentes y
a veces, ademas, administrativas, encuentra dificultades para
la investigacién. A su vez, el mayor requerimiento profesio-
nalista tiende a incrementar la exigencia de una escolarizacién
que pone en peligro la investigaci6n.
c) Todo esto determina que actualmente se hable con
insistencia de la crisis de la universidad. De hecho, y para una
percepcién exterior, la universidad alemana y la inglesa tienen
un nivel de eficacia, que —sin excluir una situaci6n critica—
es muy superior al de las universidades francesas e italianas, al
menos en lo que se refiere a las respectivas facultades de
derecho. .
Sin excluir. los problemas de orden demografico que pue-
den entorpecer, pero no invalidar definitivamente los princi-
pios de la universidad alemana, lo cierto es que la crisis se
plantea mds que nada en la concepcidén de la ciencia. Los mis-
mos estudiantes de la Universidad de Bonn, por ejemplo, que
en el 150° aniversario de esa institucién superior dieron a
13 Richter, Will, ob. cit.; Wittram, Reinhard, ob. cit.; Garz6n
Valdez, Ernesto, La Universidad, ensayo de autocritica, Buenos Aires,
1966, nota de la p. 82.Lineamientos de la teoria del delito 149
conocer una publicacién extensa sobre el problema de la uni-
versidad clasista que llevé como subtitulo “Dominio reaccio-
nario y resistencia democratica ejemplificado en la Universi-
dad ge Bonn”, admiten las ideas de Humboldt como correc-
tas **,
Lo que sin duda constituye la bas¢ de la situacién actual
es la crisis del concepto de ciencia proveniente de Humboldt,
y por tanto del idealismo aleman. La idea de una ciencia “‘va-
lorativamente neutra’”’, como postulé con energfa y penetra-
cién para las .ciencias sociales Max Weber "5, o Ia llamada cien-
cla pura (Zweckfreie Wissenschaft), es lo que hoy aparece en
crisis, Se ha cuestionado muy a fondo —y no sélo en las
ciencias del: espiritu- la afirmacién de que las categorfas
cientificas serfan ajenas a toda ideologfa y a partir de ello, se
da un enfrentamiento que remite a la oposicidn del autorita-
rismo y antiautoritarismo. en la reforma y la concepcién de la
universidad 6 :
Esto ha puesto de relieve de qué manera se han cobijado
en la universidad alemana algunas fuerzas autoritarias, que
han mitigado el concepto de libertad académica. Por-supuesto
que esas fuerzas autoritarias alcanzaron la universidad cuando
14 Studentengeselischaft, Bonn, 150 Jahre: Klassenuniversitat;
Reaktiondre Herrschaft.und demokratischer Widerstand am Beispiel der
Universitdt Bonn, 1968, p.. 52.
1S Ver Weber, Max, Gesammelte Aufsdtze zur Wissenschaftslehre;
3* ed., Tubingen, 1968, ps. 146-214 y 489-540; Albert, Hans, ‘‘Wert-
freiheit als Methodische Prinzip”, en Logik der Sozialwissenschaften,
Kdhn, Berlin, 1968, ps. 181 y ss.; Popper, en Der Positivismusstreit in
der deutschen Soziologie, 1972, p. 103 y siguientes.
16 Ver Hoffmann, Werner, Universitdt Ideologie und Gesell-
schaft, p. 9; Habermas, Jiirgen, Wissenchaft und Technik als Ideologie,
Frankfurt, 1968, ps. 48 y ss.; del mismo, Erkenntnis und Interesse,
Frankfurt, 1968; de) mismo, Portest bewegung; de varios autores Die
Linke antwortet Jiirgen Habermas, Frankfurt, 1968; Marcuse, Herbert,
“Industrialisierung und Kapitalismus in Werk Max Weber” en Kultur
und Geselischaft, 2, Frankfurt, 1968, p. 107.150 Enrique Bacigalupo
dominaron el Estado y tuvieron el dominio de sus resortes
fundamentales. Por eso, se ha dicho que “esta libertad esta
sdélo asegurada... cuando no hay terreno propicio para el
espfritu de subordinacién y en caso de que esto se infiltre,
desaparezca ante la burla de todas las jerarquias académi-
cas” !7, En estas palabras es facil percibir el sabor desagrada-
ble que el nazismo ha dejado a quienes fueron testigos del
derrumbe no s6lo de los valores universitarios sino de toda
una sociedad y una cultura, Nunca sera exagerado insistir
en que nada ocurre en la universidad que no acontezca en
toda la sociedad.
Al concluir puede decirse que nada mds distante de la
idea de Humboldt que la universidad napoleénica que exigia
en el articulo 13 del decreto del cuarto dia del afio XII que
los profesores prestaran juramento de obediencia a la consti-
tucion del imperio y de fidelidad al emperador ante la Court
d’Appel'®,
Pero extendernos aqui sobre este punto, desnaturaliza-
ria la finalidad de este articulo.
2. La ensefianza del derecho en las
universidades alemanas
a) Formacién de juristas y formacién de abogados. Las
facultades de derecho francesas —que viven adn hoy en la
tradicién napoleénica a pesar de las diversas reformas— han
tenido siempre un carécter utilitario que le imprimié la famo-
sa fundamentacién de Fourcroy-en la exposicién de motivos
de la ley de 16 ventoso del afio XII, y que se resume en ago-
tar la funcién de aquellas en la formacién de practicos exper-
tos en derecho, profesionales, que puedan desempefiar la
17 Wittram, Reinhard, ob. cit.
18 Bonnecase, Julien, ob. cit. (con transcripcién del texto inte-
gro del decreto), p. 109.Lineamientos de la teoria del delito 151
abogacfa o la magistratura. Como dice Bonnecase '®, Bona-
parte, instintivamente, tenia —como es sabido— un fuerte te-
mor por los idedlogos del siglo XVII. Su pedagogfa estuvo de.
acuerdo con su politica. Personal y politicamente, él fue,
por Jo tanto, un adversario de los grandes cuerpos de ense-
fianza y saber que pretenden una plena independencia filosé-
fica y cientffica. En realidad, esta concepcién empirista de la
ensefianza , dominé también en los. opositores al plan de
Fourcroy, y ello puede verse en el presupuesto por Sédillez,
quien sostuvo, en definitiva, que la formacién del practico
requeria adem4s otros conocimientos, y principalmente el
derecho natural#!, pero que no tendfa a la formacién de
juristas, o sea de investigadores en el derecho.
19 Ob, cit., p. 115.
20 Redujo la ensefianza a un caso de Institutas de Justiniano y
derecho romano; tres afios de derecho civil (de manera que cada afio se
abra un curso); derecho pdblico francés y derecho civil en relacién a la
administracién publica; un curso anual de legislacién criminal y de pro-
cedimiento criminal y civil. La influencia de la concepcion napolednica
en las facultades de derecho italianas es clara y se percibe en la ley pia-
montesca del 11 de marzo de 1850, dictada para las universidades de
Cagliari y Sassri. Tal concepcién se mantiene en la Ley Casati del 13 de
noviembre de 1859 y las modificaciones del texto dnico redactado en
agosto de 1910. La reforma de Gentile procuré introducir un sistema
mas cercano al alem4n en: 1933, pero en la prictica se lo desvirtué (ver
Conso, Giovanni y Elio Fazzaleri, “Stato e Prospettive della facolté di
Giurisprudenza a partir dal XVIII secolo” en Universita di oggi ¢ societd
di domani, Bari, 1969, ps. 118 y 308 respectivamente).
21 Bonnecase, ob. cit., p. 118, opina que Sédillez representé una
alternativa cientifica, pero su plan de ensefianza muestra lo contrario.
En efecto, éste comprendia: a) Preliminares (historia de la legislacién;
teoria de la ley; formacién de la ley); b) Derecho piblico (organizacién
del estado; funciones estatales); c) Derecho privado (eyes civiles; leyes
administrativas; leyes de policfa; leyes criminales; obsérvese que el dere-
cho administrativo, de policfa y criminal son todavia considerados de-
recho privado); ¢) Complementaci6n (legislacién comparada; deberes
del magistrado; aplicacién de la ley). Sélo durante la Tercera Republica
por decreto del 26 de marzo de 1877 se hizo obligatoria la enseiianza de