Pentti Linkola
Pentti Linkola
Qu se puede hacer cuando un barco que transporta cientos de pasajeros naufraga y slo
se dispone de un bote salvavidas? Cuando el bote est lleno, aquellos que odian l
a vida tratarn de cargarlo con ms gente y acabarn hundindolo. Aquellos que aman y re
spetan la vida tomarn un hacha del barco y cortarn las manos de aquellos que se ag
arren a los costados del bote.
Con esta afirmacin, Pentti Linkola expresa la dura aunque vitalista doctrina con
la que se ha dado a conocer, una doctrina que busca restaurar y celebrar el evid
ente equilibrio que da forma a toda la realidad. En una poca que levanta murallas
de retrica y acero para mantener al margen la furia de la naturaleza, l las derru
mba sin piedad. No porque (como a la sociedad moderna le gustara que pensases) es
t loco o delire, sino porque es uno de los pocos que verdaderamente pretenden pro
teger la vida.
PRLOGO
IDEAS
En los escritos de Linkola hay una indudable admiracin por la naturaleza y el ord
en que sta manifiesta. En sus relatos sobre viajes a travs de vastos bosques o sob
re las glidas maanas que pasa pescando, se hace patente que ama todo aquello que i
ntegra una fuerza tan magnfica. No es una percepcin superficial de la naturaleza c
omo la que uno puede encontrar normalmente en el movimiento poltico-ecolgico, ni t
ampoco como la que muestran las personas comunes. Su amor se cimenta sobre la ad
miracin del gran conjunto en cuya creacin participa cada aspecto, lo spero y brutal
junto con lo bello y tranquilo. Para Linkola la naturaleza no es algo a lo que
uno mira a travs de una ventana, o un lugar al que se puede ir de vacaciones una
vez al ao. Para l es una entidad que abarca todo, por mucho que las personas decid
an ignorar aquello que les rodea.
Otro hecho que Linkola enfatiza es que la naturaleza es ajena a la moral tpica y
la dualidad. A diferencia de los tpicos polticos ecologistas de hoy en da, que apel
an principalmente a la emocin, Linkola ama tanto la parte despiadada como la part
e bondadosa de la naturaleza. No hay mal en el carnvoro que caza, y tampoco en la
hambruna o la enfermedad. Son simples sucesos naturales dentro de este sistema.
Su existencia asegura que el sistema al completo permanezca estable, as como que
la vida misma contine. Llama a la erradicacin de criaturas a las que los humanos
han dado oportunidad de reproducirse sin restricciones, lo cual ha daado el ecosi
stema circundante. Mientras que los ecologistas y muchos otros miembros de esta
sociedad aman a los gatos, Linkola quiere eliminarlos debido a la cantidad de an
imales que matan sin actuar en ningn momento como un depredador tpico. Este tipo d
e lgica es muy diferente de la del ecologista comn, que acta movido por una compasin
simplista y no por el analsis holstico del sistema.
Todos los componentes de este sistema son importantes porque la humanidad como e
specie, sin importar lo excepcionales que creamos ser, permanece dentro de esta
estructura y sigue estando limitada por sus leyes. Todas nuestras acciones produ
cen efectos y deberan valorarse siempre tomando en consideracin qu impacto tienen e
n el conjunto del ecosistema. Sin embargo Linkola seala que este enfoque no se ap
lica practicamente nunca en la poca actual. La gente acta como si viviese en un mu
ndo aparte, como si pudiese hacer cualquier cosa sin que sus acciones deriven en
serias consecuencias. Se hace una distincin imaginaria entre sociedad y naturale
za, donde esta ltima se sita en algn lejano bosque, jungla, ocano o montaa, y se cons
idera que no tiene ya nada que ver con nosotros. Sin embargo esta estructura nos
provee de la base misma de la vida de la que nosotros somos el resultado; nuest
ra especie est inevitablemente interconectada con la subsistencia de esta estruct
ura. Linkola propone que reajustemos nuestra visin del mundo de tal manera que af
irme el sistema al completo. Existimos en esta realidad, y sin una perspectiva r
ealista de la estructura de la que sta emana, al final pereceremos.
Linkola es actualmente uno de los pocos que atacan directamente esta mentalidad,
el nfasis en la cantidad y la nocin del valor inherente de la vida humana. Distan
cindose de la perspectiva utilitaria de la sociedad moderna, afirma que los seres
humanos no tienen un claro valor intrnseco de deba ser protegido.
Me parece casi inconcebible que incluso individuos inteligentes puedan an, en cont
ra de toda evidencia, creer en el hombre y en la mayora, chocando una y otra vez
con el mismo obstculo. Cmo puede uno negar incluso en la actual situacin que el ser
humano es posible slo cuando otros seres humanos con ms visin le imponen disciplina
y prohibiciones, le oprimen para impedir que satisfaga sus impulsos destructivo
s, que se suicide? Cmo puede uno justificar la democracia? No est suficientemente c
laro que a no ser que el hombre, el mundo occidental, gane en humildad y prudenc
ia, arrasar y rapiar con seguridad el globo hasta dejarlo en sus huesos, sin import
ar que pueda reutilizar los productos qumicos o cambiar los mtodos de produccin de
energa? Cmo se puede ignorar que si nos aferramos al dominio del hombre sobre la na
turaleza y mantenemos el valor que la vida humana tiene en el mundo occidental,
esto nos llevar de cabeza al agujero negro de la extincin? Cmo puede alguien estar t
an enfermo como para afirmar que toda vida humana tiene el mismo valor y que la
humanidad debe regirse por esta moral, sin tomar en consideracin los nmeros? Para
m est claro que cada vez que un nio nace, el valor de la vida decrece ligeramente.
Me resulta obvio que la moral que rige en estos tiempos de explosin demogrfica es
completamente diferente a la que se aplicaba cuando el hombre era una especie es
casa y noble, en sus comienzos.
Pregunta Linkola por qu exactamente ponemos tanto nfasis en el valor que cada vida
humana individual, especialmente por qu se hace as con aquellos individuos que en
nada contribuyen e incluso constituyen una carga a nivel social. Vivimos dentro
de una estructura que continuamente presenta nuevos conceptos e ideas, y modela
y recompensa a aquellos que se adaptan, descartando a los que son defectuosos.
Los animales dbiles o defectuosos son lo que caen primero en las garras del depre
dador. Sin embargo, los seres humanos en esta poca han tratado de eliminar este m
ecanismo estructural bsico, viviendo dentro de los seguros confines de sus ciudad
es y preservando toda vida cueste lo que cueste. Las nociones de igualdad llevan
en ltima instancia al sacrificio de la calidad por la cantidad, ya que las socie
dades han de operar de acuerdo con el mnimo comn denominador.
Linkola argumenta en primer lugar que no habr futuro para ningn ser humano con los
actuales niveles de poblacin. Los recursos de nuestro ecosistema son finitos, y
se renuevan a un determinado ritmo que no se puede acelerar. Segn nuestra poblacin
aumenta tenemos que alimentar, dar cobijo, vestir y ofrecer una existencia con
sentido a todas estas nuevas personas. Las sociedades modernas van ms all del nive
l bsico de consumo, recurriendo a todo tipo de productos para sobreponerse al abu
rrimiento de sus vidas rutinarias. Nuestras sociedades estn construidas sobre ide
as que en el fondo no dan ningn sentido a nuestras vidas, as que buscamos llenar e
se vaco con todo tipo de productos de entretenimiento.
Nuestro consumo, que adems se ve reforzado por ideas poco realistas como libertad ,
nos ayuda a distraernos de nuestras vidas sin inters que no nos dan satisfaccin en
forma alguna. Con grandes cantidades de personas viviendo de acuerdo con estas
creencias, se fabrican millones de productos diferentes para satisfacer a todo e
l mundo, y as los recursos son arrancados de la tierra a un ritmo pasmoso. El pai
saje es destripado para obtener sus recursos, y despus pavimentado para dejar pas
o a las ciudades y suburbios en perpetua expansin. Con ms gente surge la necesidad
de construir casas adicionales e incrementar la produccin para compensar la dema
nda en ascenso. Para cualquier persona que se tome un momento para reflexionar s
obre la evolucin de su ciudad en los ltimos 15-20 aos, esta expansin es obvia. Si no
s remontamos cien aos en el tiempo, la yuxtaposicin de ambos medios resulta ms que
aparente. Lo que una vez fueron bosques y campos ha sido barrido poco a poco segn
ms gente ha venido al mundo. Las ciudades se han expandido sin medida y sus lmite
s se tocan entre s, copando el paisaje. Linkola relata las experiencias en su tie
rra natal, Finalandia, la desaparicin de la vida salvaje que ha observado a lo la
rgo de sus aos de estudio, la destruccin rampante de la naturaleza virgen y lo peo
r de todo: la actitud de pasividad con que la gente reacciona ante esta situacin.
Adems, se pregunta, Cul es el propsito de estirar las cifras de poblacin hasta el mxi
o? Qu beneficio obtenemos asegurando la supervivencia de todas y cada una de esta
s personas?
Quin echa de menos a todos aquellos que murieron en la segunda guerra mundial? Quin e
cha de menos los veinte millones ejecutados por Stalin? Quin echa de menos a los s
eis millones de judos de Hitler? Israel est superpoblado; en asia menor la superpo
blacin provoca luchas por unos pocos metros cuadrados de desierto. Las ciudades d
e todo el mundo fueron reconstruidas y rellenadas hasta el tope con gente hace t
iempo, sus iglesias y monumentos restaurados, para que la lluvia cida tenga algo
que destruir. Quin aora el potencial procreador desperdiciado de aquellos que murie
ron en la segunda guerra mundial? Necesita el mundo otros cien millones de person
as en este momento? Hay escasez de libros, canciones, pelculas, perros de porcelan
a, floreros? No es suficiente con mil millones de madres amantes y mil millones d
e dulces abuelas de cabellos grises?
Progreso
Hacia dnde se dirige nuestra sociedad? Cmo fue nuestro comienzo y cmo ser nuestro fin
l? Estas cuestiones han sido planteadas a lo largo de los siglos, y ninguna de l
as respuestas se ha acercado a la teora confeccionada en la edad moderna. Segn sta,
hay una progresin lineal en la calidad de las sociedades, que comienza antes de
nuestro tiempo y avanza hacia el futuro. Antes de nosotros existieron personas q
ue habitaban en chozas de barro y que slo vivan hasta los 30 aos; basaban su vida e
n supersticiones sin sentido y no se lavaban casi nunca. Hoy en da vivimos hasta
los 70, disponemos de entretenimientos que requiere poca o ninguna capacidad men
tal o esfuerzo fsico, y no tenemos que preocuparnos de caer vctimas de crueles dep
redadores o inviernos glidos. Se citan como argumentos nuestro nivel tecnolgico, l
a esperanza de vida, ausencia de penalidades fsicas y la extincin de prcticas cultu
rales que se consideran incivilizadas. Pero Linkola nos reta a pensar si todos e
stos factores son la mejor forma de medir el valor real de nuestras vidas. Somos
felices en nuestros trabajos, entre altas torres de fro metal, enchufados a nuest
ros ipods escuchando Britney Spears y Green Day? O echamos algo en falta, algo qu
e la libertad , el crecimiento y el progreso de nuestra poca no pueden proporcionarno
La jornada laboral dura hoy ms horas que nunca en la historia: normalmente se ded
ican 40 horas a la semana al trabajo. Estos trabajos generalmente consisten en a
ctividades aburridas y repetitivas, sea auditar cuentas, poner el tornillo A en
el agujero B, o convencer a alguien a quien nunca volvers a ver para que compre u
Linkola desecha la nocin de progreso, sugiriendo sin embargo que la llave para ac
ceder al significado y al verdadero disfrute de la vida ha estado aqu desde tiemp
os ancestrales. Si uno lee los antiguos textos vdicos, los Eddas del norte de Eur
opa o el Corn, hay un sentimiento definido de que existe un sentido ms all de modas
y caprichos pasajeros. La gente no crea que la vida pudiese ofrecer ms satisfaccin
en el futuro que en el pasado simplemente por virtud del tiempo transcurrido; s
aban encontrar una direccin y un sentido observando el sistema en el que existan.
Industrialismo y tecnologa
Durante varios cientos de aos hemos sido capaces de producir a un ritmo muy super
ior al de pocas pasadas. Nuestra tecnologa se ha ido desarrollando a un ritmo astr
onmico, lo cual deriva en un gran aumento de produccin y rendimiento. Han aparecid
o las fbricas, los mtodos de transporte han cambiado radicalmente y la produccin en
masa se ha convertido en la norma. Linkola afirma que este cambio drstico es pel
igroso e innecesario, y que muchos de estos logros deberan ser destruidos.
Muchos se sobresaltarn ante tal declaracin. Muchos de los avances en materia mdica
desapareceran, tambin muchos medios de transporte y pasatiempos como las pelculas o
la televisin. Linkola considera, en primer lugar, que ninguna de estas cosas es
verdaderamente necesaria, y que adems su uso genera en la persona una mentalidad
insana que socava su capacidad para percibir la realidad.
Los bosques, que son el hogar de miles de especies y parte esencial del ecosiste
ma, estn siendo destruidos. Por todo el mundo industrializado esta destruccin se v
a haciendo cada vez ms evidente. Paisajes antes rebosantes de vegetacin son ahora
mostruosidades desnudas. Los bosques y las zonas pantanosas que antes funcionaba
n como esponjas con las fuertes lluvias estn ahora asfaltados, por eso abundan la
s inundaciones en las ciudades de alrededor. Las empresas y negocios madereros s
uelen alegar que replantan todos los rboles que cortan , o nuestras actividades son e
xtremadamente sostenibles , pero an as esos rboles tardan muchos aos en crecer y forta
lecerse como los bosques de antao. Linkola piensa que estas personas tienen como
ideal nicamente el dinero, y por tanto sus motivaciones siempre se basarn en ste y
no en un enfoque holstico y sostenible.
Algunos dirn que nuestras industrias y tecnologas estn cambiando para hacerse respe
tuosas con el medio ambiente. Mira todo el esfuerzo que se hace para derrotar el
calentamiento global, usando todos esos productos y aparatos ecolgicos! Pero no,
eso no enfrenta la raz del problema; simplemente ataca los diversos efectos que v
emos aparecer a nuestro alrededor. Linkola ataca la tpica mentalidad ecolgica que su
pone que debemos cambiar lo que compramos, en vez de por qu y cmo compramos. Esta
mentalidad se manifiesta a travs de varias actividades, todas ellas esclavas de l
as mismas ideas. Simplemente cambiar lo que compramos o producimos no ataca las
causas del problema. Hemos de preguntarnos por qu fabricamos y utilizamos esos pr
oductos en su da.
Democracia
Linkola afirma que la democracia se basa en la satisfaccin del deseo y las necesi
dades. A la gente le gustara que el gobierno bajase los impuestos y aumentase el
gasto pblico porque con esto pueden ver inmediatamente los beneficios . Tienen ms din
ero para gastar, as que se dan por contentos: votan a aquellos que les satisfacen
en este sentido. A pesar de las diferentes ideologas polticas que podamos defende
r, la cultura poltica clara y definida que subyace en todas las sociedades occide
ntales (y cada vez ms en otras) se basa en la libertad individual, en la satisfac
cin y en la felicidad. Tenemos los tpicos partidos de derechas y de izquierdas, pe
ro no son ms que las dos caras de una misma moneda. Todos estn orientados hacia la
nocin de deseo, que va en detrimento de nuestra existencia a largo plazo y de la
existencia del medio ambiente. Linkola seala que la democracia no permite que in
dividuos o partidos contrarios al sistema sean elegidos; las personas que buscan
un cambio real son vetadas.
Para Linkola los lderes son aquellos que tienen la capacidad de administrar una c
omunidad, crear un consenso cultural e instar a todos a colaborar. A menudo tien
en que tomar decisiones difciles que molestarn a algunos, o asegurarse de que algu
nos no hagan exactamente lo que quieren. No se permitira contruir un MacDonalds e
n una zona forestal ya que no hay una necesidad real de ello y derivara en un gra
n dao. No se permitira a la gente procrear a su gusto, pero eso desembocara en una
actitud ms sana por parte de la comunidad hacia el medio ambiente del que depende
. Si alguien mencionase estas ideas en una sociedad democrtica sera inmediatamente
etiquetado como fascista o demente y se convertira en un marginado poltico y soci
al. Para Linkola estas decisiones, a pesar de ser contraras a la libertad, son ne
cesarias para que la vida continue. La democracia, sin embargo, no aceptar esta r
ealidad.
SOLUCIONES
Eugenesia y despoblacin
Por otra parte, Linkola recomienda que intentemos que sean los mejores los que p
rocreen. Aquellos que tuviesen las mejores caractersticas seran alentados a procre
ar, mientras que se limitara a aquellos de peores rasgos. Tales mecanismos han ex
istido siempre en la propia estructura de la naturaleza; aquellos que se adaptan
, sobreviven y crecen son recompensados. Sin embargo los mecanismos del hombre p
ara asegurar este proceso han sido limitados, y la reccin de la naturaleza contra
las actitudes negativas ha sido a menudo muy lenta en comparacin con la duracin d
e nuestras civilizaciones.
Muchsimas especies tienen mecanismos para autoregular sus nacimientos que les impi
den caer constantemente en situaciones de crisis y sufrir hambrunas. En el caso
del hombre, sin embargo, esos mecanismos, cuando existen, son dbiles e inefectivo
s: por ejemplo, el infanticidio a pequea escala practicado en las culturas primit
ivas. A travs de su desarrollo evolutivo la humanidad ha derrotado a las hambruna
s. El hombre ha sido un procreador destacado, en esto se ha comportado decididam
ente como un animal. La humanidad engendra abundantemente tanto cuando vive en c
ondiciones de estrechez como cuando lo hace en condiciones prsperas. Los humanos
se reproducen abuntantemente en los tiempos de paz y de forma especialmente abun
dante en los momentos posteriores a una guerra, debido a un peculiar decreto de
la naturaleza
Linkola busca reintroducir los mecanismos naturales que hasta ahora habamos conse
guido evitar. La eugenesia significa simplemente hacer que estos sistemas vuelva
Todo aquello que hemos desarrollado en los ltimos 100 aos debe ser destruido
Aunque esto puede parecer bastante extremo, Linkola cree que la mayora de los inv
entos de la edad moderna han tenido un impacto negativo en el medio ambiente y e
n nosotros mismos. Esto se relaciona con sus comentarios sobre la comodidad de la
vida: la idea de que la tecnologa y los productos industriales nos facilitan la e
xistencia. El autor considera que viviendo ese tipo de vidas destruimos muchas c
osas, tanto fuera de nosotros mismos como en nuestro interior. Nuestro medio amb
iente es arrasado y destruido y nosotros nos vemos abocados a una existencia vaca
de significado. Por todas estas razones Linkola considera que nuestra capacidad
de produccin debera reducirse en gran medida, y nuestras ltimas tecnologas deberan s
er destrudas o abandonadas.
Linkola cree que la industria del transporte debera estar muy controlada, con la
mayor parte de la poblacin viviendo en reas locales. Los servicios necesarios se p
odran obtener fcilmente andando, en barca, en bicicleta o esquiando. Cesara el uso
de coches privados, constituyendo el transporte pblico y los camiones la mayor pa
rte del trfico por carretera. La gran mayora de las carreteras seran retiradas y su
trazado sera reforestado.
Todos estos mtodos nos pueden parecer demasiado estrictos, pero cunto echaramos de m
enos esas comodidades revocadas? Si todo lo que realmente necesitamos est cerca p
odemos emplear la bicicleta, no necesitamos un coche. Aoraramos los inanes programa
s de televisin? Aunque ciertos productos como la comida rpida pueden tener buen sa
bor, todo el mundo sabe que al final te matan. Hay mucho que degustar en las cos
as que podemos encontrar a nuestro alrededor: bellos atardeceres, textos antiguo
s o nuestras familias. La gente ha vivido de esta manera durante decenas de mile
s de aos, y raramente se volvan indolentes o se suicidaban.
Qu nos quedara? Socializacin sin prisas, un enorme abanico de arte y aficiones: cant
o, msica, danza, pintura, escultura, libros, juegos, acertijos, espectculos; una a
mplia variedad de museos, la posibilidad de estudiar la historia, conocer la pro
pia regin, los dialectos, la familia; los millones de especmenes biolgicos, las man
ualidades, la jardinera; aguas limpias, bosques vrgenes, llanuras pantanosas y pram
os; las estaciones, los rboles, las flores, los hogares, la privacidad. En defini
tiva: la vida.
Las medidas que Linkola propone respecto a la industria y la tecnologa pueden par
ecer duras desde el punto de vista del hombre actual, pero reduciran el dao que ca
usamos al medio ambiente y adems nos permitiran centrarnos en cosas ms importantes.
Dictadura
Linkola considera que la mejor solucin a nivel poltico sera una dictadura. Un lder c
on poder absoluto no tiene que atender a la opinin popular, ni se ve estorbado po
r la necesidad de una mayora parlamentaria. Puede hacer lo que considera adecuado
en vez de lo que la gente piensa que quiere. Muchos se opondran a esto, sin emba
rgo es mucho ms fcil encontrar un lder intil en una democracia que en una dictadura.
Para Linkola los mejores lderes son aquellos que no son esclavos de la aprobacin p
opular sino que hacen lo que es mejor para todo el mundo. Tienden a valorar el c
onjunto en vez de atacar lo que est inmediatamente delante de su cara. De esta fo
rma no crearn falsos enemigos, sino que enfrentarn los problemas subyacentes que n
o son inmediatamente visibles para los dems. Este dictador esta dispuesto a tomar
medidas duras pero inevitables cuando es necesario, como por ejemplo restringir
el nmero de nacimientos. Los lderes elegidos democrticamente nunca haran tales cosa
s, ya que supondra su cese inmediato. Un dictador, sin embargo, no est atado por e
se tipo de preocupaciones, y entiende que medidas semejantes son imprescindibles
para el futuro.
En la era actual existe muy a menudo la sensacin, muy real, de que estamos destru
yndolo todo a nuestro alrededor. Cuando la hombre occidental corriente mira a tra
vs de su ventana, contempla un paisaje desolador. Donde una vez hubo vida fluyend
o entre los rboles, las praderas, los ros y los ocanos, ahora hay polucin, cemento y
basura. Si uno se aleja un poco ms, pasadas las ciudades y los suburbios, puede
observar como stos siguen avanzando. En unos pocos aos los alrededores sern seguram
ente otra ciudad ms, con gente normal y problemas. Linkola nos pide que nos deten
gamos y que pensemos verdaderamente adnde se dirige nuestra sociedad.
En primer lugar nos da un argumento para creer que no hay razones para todo este
consumismo. Con todos esos productos se nos ha dado una vida que es segura, rec
lusiva y en gran medida aburrida. Mucha de la satisfaccin personal que experiment
amos durante nuestra vida es consecuencia de la lucha contra fuerzas exteriores
e interiores, sin embargo la modernidad nos ha quitado todo esto. La gente puede
ir a trabajar, ver la televisin y comer, pero nunca se ven obligados a luchar co
mo lucharon sus ancestros. Linkola considera que esta orientacin hacia la comunid
ad es fundamentalmente anti-humana y contra natura.
El autor aboga por una restriccin masiva de la tecnologa y por el abandono de casi
todo lo que se ha inventado en los ltimos cien aos. Esta es una idea cabal en muc
hos sentidos. En realidad no necesitamos televisiones, productos farmacuticos o p
roduccin en cadena. Sin embargo ciertas tecnologas ofrecen potencialmente algo ms q
ue entretenimiento bsico o comodidad. Deberamos tratar de destruir todo aquello qu
e no sirve a ningn propsito, pero valuar algunos aparatos determinados como los or
denadores y posiblemente ciertas mquinas para tareas rutinarias. Todo esto puede
ser utilizado de manera inteligente, de forma que no dae en ltima instancia al med
io ambiente. Muchas de las soluciones polticas que propone Linkola giran en torno
al concepto de dictadura, un individuo que dice a los dems qu hacer, prohibiendo
todo aquello que considera contrario a las leyes ecolgicas. Todo esto es ciertame
nte cabal, ya que significa confiar en un lder fuerte, que no esta controlado por
el gusto de las masas, como en la democracia. Aun as nosotros entendemos que est
e tipo de gobierno no debe recurrir rigurosamente a normas estrictas o al miedo
para asegurarse de que la comunidad permanece estable. Las personas requieren un
liderazgo poderoso y autoritario que gobierne fuerte y slidamente, pero pensamos
que esto se puede llevar a cabo por medio del consenso cultural en vez de a tra
vs de la coaccin y el miedo. Adems, estos lderes deberan actuar en su rea local, no d
sde una lejana capital.
Teniendo todo esto en cuenta, podemos utilizar las ideas de Linkola para desarro
llar una comunidad que tome conciencia de nuevo de su lugar en la naturaleza, qu
e se enfrente a las dificultades de la vida en vez de negarlas y caer en la auto
compasin. Una sociedad que no vea la necesidad de producir en masa todo tipo de c
osas que no tienen ningn objetivo excepto el simple entretenimiento o la comodida
d. Lo haremos ignorando las locuras pasajeras de la edad moderna y encontrando s
ignificado en cosas que son eternas. As, Linkola nos muestra la grandeza de la na
turaleza.
Hay algo bueno an en las especies que pueblan la biosfera? An quedan individuos que
llevan a cabo actos de compasin con todo su corazn, en la iglesia, en los hospital
es, en la atencin social. Hay gente similar en la vida privada, buenos en el ms pr
ofundo sentido de la palabra, que alegran y animan a toda la comunidad a su alre
dedor, que no se dejan influenciar por los caprichos pasajeros del mundo . Todas es
tas personas buscan la cercana, dar su amor fraternar. La verdadera grandeza se e
ncuentra en todas estas escasas personas que luchan tambin por proteger y preserv
ar toda la creacin, la parte viva del planeta. Entre la muchedumbre rabiosa y voc
iferante, entre los frenticos hkkinens y mkkinens, an queda un pequeo grupo de ecolog
istas que defienden la vida. Algunos tratan de influir en clubs o partidos, otro
s van por su cuenta. Es milagroso que este pequeo grupo de personas que pueden co
mbinar conocimiento y emocin an se las arregle para intentar preservar lo que es j
usto y bueno lo mximo posible, y adems sean capaces de ser pacientes entre tantsimo
alboroto. Pero estas personas no pueden arreglarlo todo; se agarran a los ltimos
pedazos de naturaleza an no violada por el hombre, se aferran a los ltimos restos
del bosque, intentan retrasar el final, dar un poco de tiempo ms a la biosfera,
aunque slo sea un segundo ms. Estas personas an piensan, discuten, escriben, negoci
an, intentan redactar programas de conservacin de la naturaleza que despus termina
n hechos pedazos por los terratenientes y su ignorante hatajo de bestias. El may
or milagro de este comienzo de milenio es que an queden protectores; que la fe, l
a esperanza y el amor an ardan en su interior.