ANTOLOGÍA DE TEXTOS PARA LA MEDITACIÓN en A4
ANTOLOGÍA DE TEXTOS PARA LA MEDITACIÓN en A4
ACCIONS DE GRACIAS
¿Qué podré yo dar a Yavé, por todos los beneficios que me ha hecho? Levantaré el cáliz de la salvación e
invocaré el nombre de Yavé. (Ps 115,12).
¡Bendice, alma mía, a Yavé, y bendiga todo mi ser su santo nombre!¡Bendice, alma mia, a Yavé y no olvides
ninguno de sus favores! (Ps 102,1-2).
Y la paz de Cristo reine en vuestros corazones, pues a ella habéis sido llamados en un solo cuerpo. Sed
agradecidos. (Col 3,15).
Por nada os inquietéis, sino que en todo tiempo, en la oración y en la plegaria, sean presentadas a Dios
vuestras peticiones acompañadas de acción de gracias. Ph 4,6.
Orad sin cesar. Dad en todo gracias a Dios, porque tal es su voluntad en Cristo Jesús respecto de vosotros.
1Th 5,17.
Y todo cuanto hacéis de palabra o de obra, hacedlo todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios
Padre por El. Col 3,17.
Entre las diversas virtudes cristianas, San Pablo recomienda gratitud: Col 3,15.
A Timoteo le ruega que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por los reyes por
todos los constituidos en dignidad, a fin de que gocemos de vida tranquila y quieta con toda piedad y
dignidad. 1Tm 2,1.
San Pablo da también gracias al Señor por haberle fortalecido haberle juzgado fiel para el ministerio: 1Tm
13; por la gracia otorgada en Cristo Jesús. 1Co 1; y recomienda a los primeros cristianos que den en todo
gracias a Dios porque tal es su voluntad en Cristo Jesús respecto a vosotros. 1Th 5,17.
Dar gracias por la caridad fraterna: Col 1,34; 2Th 1,3; etc.
1 Oremos solemnemente con acción de gracias, al despuntar el nuevo día, al salir de casa, antes de comer
y después de haber comido, a la hora de ofrecer incienso, al entregaros al descanso. Y aun en la misma
cama quiero que alternes los salmos con la oración dominical (. . . ), para que el sueño te coja libre de
pensamientos mundanos y ocupado en los divinos (SAN AMBROSIO, Sobre las vírgenes 3,1819).
2 ¿Qué cosa mejor podemos traer en el corazón, pronunciar con la boca, escribir con la pluma, que estas
palabras, Gracias a Dios? No hay cosa que se pueda decir con mayor brevedad, ni oir con mayor alegría, ni
sentirse con mayor elevación, ni hacer con mayor utilidad (SAN AGUSTIN, Epist. ,72).
3 El nos da, por un poco de fe, la tierra inmensa, para cultivarla; agua para beber y agua para navegar; el
aire para respirar, el fuego para trabajar, el mundo para habitar. . . Si los bienes de los amigos son comunes
y si el hombre es amigo de Dios, todo se hace propiedad del hombre, pues todo pertenece a Dios
(CLEMENTE DE ALEJANDRIA, Protréptico,12).
4 Acostúmbrate a elevar tu corazón a Dios, en acción de gracias, muchas veces al dia. Porque te da esto y
lo otro. Porque te han despreciado. Porque no tienes lo que necesitas o porque lo tienes. Porque hizo tan
hermosa a su Madre, que es también Madre tuya. Porque creó el Sol y la Luna, y aquel animal y aquella
otra planta. Porque hizo a aquel hombre elocuente y a ti te hizo premioso. . . Dale gracias por todo, porque
todo es bueno (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino,36a ed. castell. Madrid,1979, n. 268).
5 No dejemos transcurrir ni un solo día sin agradecerle tantas gracias como durante nuestra vida nos ha
concedido (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre el primer precepto del decálogo).
6 (Recibimos) beneficios que superan en número a las arenas del mar. (SAN JUAN CRISOSTOMO,
Homilías sobre San Mateo 25,4).
7 Mal procede quien se llena de soberbia a causa de su riqueza y no reconoce haber recibido de Dios todo
lo que tiene, pues todos nuestros bienes, espirituales o temporales, de Dios son (SANTO TOMÁS, Sobre el
Padrenuestro, en Escritos de catequesis, Madrid ,1 976, p. 151 ).
8 El pecado es lo único que no has recibido de El. Fuera del pecado, todo lo demás que tienes lo has
recibido de Dios. (SAN AGUSTIN, Sermón 21).
9 ¡Nos parece demásiado dedicarle algunos minutos para agradecer las gracias que en todo momento nos
concede! Quieres dedicarte a tu tarea, dices. Pero, amigo mio, te engañas miserablemente, ya que tu tarea
no es otra que agradar a Dios y salvar tu alma; todo lo demás no es tu tarea: si tú no la haces, otros la
harán; mas si pierdes el alma, ¿quién la salvará? (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la oración).
10 Da gloria a Dios por el feliz éxito de los asuntos que te han sido encomendados, y no te atribuyas a ti
mismo más que los fallos que haya habido; sólo éstos te pertenecen, todo lo bueno es de Dios y a El se
debe la gloria y gratitud (J. PECCI -León XIII- Práctica de la humildad,45).
11 Al conocer lo que Dios nos ha dado, encontraremos muchisimas cosas por las que dar gracias
continuamente (SAN BERNARDO, In Dom. VI post. pent. ,25,4).
12 (Dios) nos hace muchos regalos, y la mayor parte los desconocemos (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom.
sobre San Mateo 25,4).
13 No dejes nunca de dar gracias a Dios con todo tu corazón y darle gracias, sobre todo, por los cuidados
-3 -
de que te rodea, y pídele en todo momento que no te falte la ayuda que sólo El te puede dar (J. PECCIó
León XIIIó, Práctica de la humildad,43).
14 Cuando el alma recuerda los beneficios que antaño recibió de Dios y considera aquellas gracias de que
la colma en el presente, o cuando endereza su mirada hacia el porvenir sobre la infinita recompensa que
prepara el Señor a quienes le aman, le da gracias en medio de indecibles transportes de alegría
(CAS1ANO, Colaciones,9).
15 El cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos nos hablan de la bondad y omnipotencia del que los
ha creado, y la admirable belleza de los elementos puestos a nuestro servicio exige de la creatura racional
el justo tributo de la acción de gracias (SAN LEÓN MAGNO, Sermón 6 sobre Cuaresma,1).
16 Conviene mucho que el favorecido tenga agradecimiento y dé las gracias, aunque el bienhechor no
tenga necesidad de ello (TEÓFILO, en Catena Aurea, vol. IV, p. 47).
17 Desde el primer Adán hasta el de hoy, fatiga y sudor, cardos y espinas. ¿Acaso ha caido sobre nosotros
el diluvio? ¿O aquellos tiempos difíciles de hambre y de guerras, de los cuales se escribió precisamente
para que no murmuremos del tiempo presente contra Dios? ¡Cuáles fueron aquellos tiempos! No es verdad
que todos, al leer sobre ellos, nos horrorizamos? Por esto, más que murmurar de nuestro tiempo, lo que
debemos hacer es dar gracias por él (SAN AGUSTIN, Sermón,2).
18 Si no me hubiese retenido el amor que os tengo, no hubiese esperado a mañana para marcharme. En
toda ocasión yo digo: Señor, hágase tu voluntad: no lo que quiere éste o aquél, sino lo que tú quieres que
haga. Este es mi alcázar, ésta es mi roca inamovible, éste es mi báculo seguro. Si esto es lo que quiere
Dios, que así se haga. Si quiere que me quede aquí, le doy gracias. En cualquier lugar donde me mande, le
doy gracias también (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. antes del exilio,13).
19 Y habiendo tomado el pan dio gracias. Y nos dio ejemplo para que diésemos gracias por todo beneficio,
tanto al principio como al fin, porque siempre se deben dar gracias a Dios (SAN BEDA, en Catena Aurea,
vol. VI, p. 436).
20¿Has presenciado el agradecimiento de los niños? Ó Imitalos diciendo, como ellos, a Jesús, ante lo
favorable y ante lo adverso ¡Qué bueno eres! ¡Qué bueno!. Esta frase, bien sentido, es camino de infancia,
que te llevará a la paz, con peso y medida de risas y llantos, y sin peso y medida de Amor. (J. ECRIVA DE
BALAGUER, Camino, n. 894).
A quien se reconoce agradecido por los beneficios recibidos, se le prometen muchos más
21 Es menester sacar fuerzas de nuevo para servir y procurar no ser ingratos, porque con esa condición las
da el Señor; que si no usamos bien del tesoro y del gran estado en que nos pone, nos lo tornará a tomar y
nos quedaremos muy más pobres, y dará Su Majestad las joyas a quien luzca y aproveche con ellas a sí y a
los otros. Pues, ¿cómo aprovechará y gastará con largueza el que no entiende que está rico? Es imposible,
conforme a nuestra naturaleza, a mi parecer, tener ánimo para cosas grandes quien no entiende está
favorecido de Dios; porque somos tan miserables y tan inclinados a cosas de tierra, que mal podrá
aborrecer todo lo de acá de hecho con gran desasimiento, quien no entiende tiene alguna prenda de lo de
allá (SANTA TERESA, Vida,10,3).
22 Si la fe salvó a aquél que se postró para dar gracias (se refiere al leproso samaritano), la malicia perdió a
los que no se cuidaron de dar gloria a Dios por los beneficios recibidos (SAN BEDA, en Catena Aurea, vol.
Vl, p. 278).
23 A quien humildemente se reconoce obligado y agradecido por los beneficios, con razón se le prometen
-4 -
muchos más. Pues el que se experimenta fiel en lo poco, con justo derecho será cosntituido sobre lo mucho,
así como, por el contrario, se hace indigno de nuevos favores quien es ingrato a los que ha recibido antes
(SAN BERNARDO, Serm. sobre el Salmo 50).
Las acciones de gracias en esta vida, anticipo de la alabanza que daremos a Dios en el cielo
25 Toda nuestra vida presente debe discurrir en la alabanza de Dios, porque en ella consistirá la alegría
sempiterna de la vida futura; y nadie puede hacerse idóneo de la vida futura si no se ejercita ahora en esta
alabanza (SAN AGUSTIN, Coment. sobre el Salmo 148).
26 En estas tres cosas se conocerá que tu boca está llena en abundancia de sabiduría: si confiesas de
palabra tu propia iniquidad, si de tu boca sale la acción de gracias y la alabanza, y si de ella salen también
palabras de edificación (SAN BERNARDO, Sermón 15, sobre materias diversas).
27 Honra a tu padre y a tu madre. Este honor se les hace no sólo por el respeto, sino también por la
asistencia. Porque es un honor reconocer sus beneficios. Alimenta a tu padre, alimenta a tu madre; que
aunque así lo hagas no habrás pagado los trabajos y los dolores que tu madre ha padecido por ti. Le debes
lo que tienes a tu padre, y a tu madre lo que eres. (SAN AMBROSIO, en Catena Aurea, vol. VI, p. 310).
28 Ninguno hay, a poco que reflexione, que no halle fácilmente en si mismo poderosos motivos que le
obliguen a mostrarse agradecido a Dios. Y nosotros especialmente, porque el Señor nos escogió para si y
nos recibió para servirle a El solo (SAN BERNARDO, Serm Dom VI después Pentec,2,1).
29 No lo dudes: tu vocación es la gracia mayor que el Señor ha podido hacerte. -Agradécesela (J. ESCRIVA
DE BALAGUER, Camino, n. 913).
30 . . . y tu mujer Isabel parirá un hijo, y le darás el nombre de Juan. Y tendrás gozo y alegría, y se gozarán
muchos con su nacimiento. Se invita en este texto a los santos a alegrarse en el nacimiento de sus hijos, y
se advierte a los padres la obligación de dar gracias a Dio: no es beneficio pequeño de Dios dar hijos (SAN
AMBROSIO, en Catena Aurea, vol. V, p. 22).
31 Somos también deudores de nuestro Angel Custodio, quien contempla siempre el rostro del Padre que
está en los cielos (ORIGENES, Trat. sobre la oración,28,3).
32 Existe también una deuda respecto a los ciudadanos y, asimismo, una deuda común para con todos los
hombres; una deuda para con los huéspedes y otra para con las personas de edad; otra, en fin, para con
algunos a los que es justo honrar como a hijos o hermanos. Así pues, quien no hace lo que se debe cumplir
con el hermano, queda deudor de lo que ha omitido Asimismo, si dejamos de hacer a los hombres aquellas
cosas que por el humanitario espíritu de sabiduría es conveniente que les hagamos, más considerable es
-5 -
33 Debemos dar gracias a Dios, tanto de los pecados de que nos preservó como de los que tuvo la
misericordia de perdonarnos (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre las tentaciones).
34 Hemos de mostrarnos agradecidos por los beneficios que a diario nos hace su Providencia; por librarnos
de las asechanzas de nuestros enemigos; por cooperar con nosotros, para poder superar los vicios de la
carne; por protegernos ante el peligro, incluso ignorándolo nosotros; por fortalecernos en la lucha contra el
pecado; porque nos ayuda e ilumina; porque nos hace comprender y reconocer dónde está nuestro auxilio [.
. . ].
Asimismo, debemos expresarle nuestro agradecimiento porque nos inspira secretamente la compunción de
nuestras faltas y negligencias; porque se digna visitarnos con castigos saludables; por atraernos muchas
veces, a pesar nuestro, al buen camino; por dirigir nuestro albedrío por otros cauces, a fin de que podamos
cosechar mejores frutos, aunque nuestra tendencia hacia el mal sea tan acusada. Porque se digua, en fin,
orientar esa tendencia y cambiarla, merced a saludables sugestiones, hacia la senda de la virtud
(CASIANO, Instituciones,12,18).
35 La acción de gracias después de la Misa no habría de terminar sino con el día [. . . ]. El tiempo que sigue
a la Misa es tiempo de negociar con Dios y de hacerse con tesoros celestiales (SAN ALFONSO M. DE
LIGORIO, Misa y Oficio atropellados, pp. 422423).
36 La misma naturaleza del Sacramento reclama (la acción de gracias) para que su percepción produzca en
los cristianos abundancia de frutos de santidad Ciertamente ha terminado la reunión pública de la
comunidad, pero cada cual, unido con Cristo, conviene que no interrumpa el cántico de alabanza, dando
siempre gracias a Dios Padre en nombre de Nuestro Señor Jesucristo (Ep 5,20) . . . . Tan lejos está la
Sagrada Liturgia de reprimir los intimos sentimientos de cada uno de los cristianos, que más bien los
reanima y los estimula para que se asemejen a Jesucristo, y por El se encaminen al Eterno Padre; por lo
cual ella misma quiere que todo el que hubiere participado de la Hostia santa del altar, rinda a Dios las
debidas gracias, pues a nuestro Divino Redentor le agrada oír nuestras súplicas, hablar con nosotros de
corazón a corazón, y ofrecernos un refugio en el suyo ardiente (Po XII, Enc. Mediator Dei, n. 30).
37 [. . . ] No os alejéis del templo apenas recibido el Santo Sacramento. ¿Tan importante es lo que os
espera, que no podéis dedicar al Señor diez minutos para decirle gracias? No seamos mezquinos. Amor,
con amor se paga (J. ESCR1V¡ DE BALAGUER, Homilía 1341973, Sacerdote para la eternidad,1. c. , p.
43).
38 Habiendo ya rezado las oraciones para después de la Comunión, llamaréis en vuestra ayuda a la
Santísima Virgen, a los ángeles y a los santos, para dar juntos gracias a Dios por el favor que acaba de
dispensarnos (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre laComunión).
39 La unión espiritual con Cristo, a la que se ordena el mismo sacramento, no se ha de procurar únicamente
en el tiempo de la celebración eucarística, sino que ha de extenderse a toda la vida cristiana, de modo que
los fieles cristianos, contemplando asiduamente en la fe el don recibido, y guiados por el Espíritu Santo,
vivan su vida ordinaria en acción de gracias y produzcan frutos más abundantes de caridad. Para que
puedan continuar más fácilmente en esta acción de gracias, que de un modo eminente se da a Dios en la
Misa, se recomienda a los que han sido alimentados con la sagrada comunión que permanezcan algún
tiempo en oración (PABLO VI, Enc. Eucharisticum mysterium, n. 38).
-6 -
40 No sólo has de avivar tu devolución antes de la comunión, sino que la has de conservar solícitamente
después de recibir el sacramento. No ha de ser menor el cuidado de después que la preparación de antes.
Porque el buen cuidado posterior es otra óptima preparación para conseguir mayor gracia. En cambio, se
indispone grandemente para ella el que enseguida se entrega a exteriores entretenimientos. Evita
conversaciones, permanece solo y goza de tu Dios, pues tienes al que nadie te puede quitar. Yo soy a quien
debes darte del todo, de manera que ya no vivas más en ti, sino en Mi, sin ninguna preocupación (Imitación
de Cristo, IV,12,4).
41 Aquel tiempo que sigue después de la comunión es el me jor que hay para negociar con Dios y para
abrazarle dentro de su corazón. Y así debe el hombre estar este tiempo en la iglesia o donde comulgó
dando gracias al Señor por este beneficio y ocupando su corazón en santos pensamientos y oraciones
(FRAY LUIS DE GRANADA, Del Sacramento de la Eucaristía)
42 La Misa acabada, recójase media hora a dar gracias y hólguese con El que en sus entrañas tiene, y
aprovéchese de El, no de otra manera de como cuando acá vivía fue recibido de Zaqueo o de Mateo, o de
otro que se lea; porque el más quieto tiempo de todos es aquél mientras el Señor está en nuestro pecho, el
cual tiempo no se ha de gastar en otras cosas, si extrema necesidad a otra cosa no nos constriñese (SAN
JUAN DE AVILA, Obras espirt. Carta 5. a).
43 Estaos vos con El de buena gana; no perdáis tan buena sazón de negociar, como es la hora después de
haber comulgado [. . . ]. Este es buen tiempo para que os enseñe nuestro Maestro, y que le oigamos y
besemos los pies porque nos quiere enseñar, y le supliquéis que no se vaya de con vos [. . . ] (SANTA
TERESA, Camino de Perfección,34,10).
44 Se ha de procurar que a la sagrada comunión le preceda una diligente preparación y le siga una
conveniente acción de gracias, adaptada a las posibilidades, condición y deberes de cada uno (SAN PIO X,
Denz. 2383).
45 El amor a Cristo, que se ofrece por nosotros, nos impulsa a saber encontrar, acabada la Misa, unos
minutos para una acción de gracias personal, intima, que prolongue en el silencio del corazón esa otra
acción de gracias que es la Eucaristía. (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,92)
46 Después que lo hayas recibido, invita a tu corazón a rendirle homenaje a este Rey de salud; trata con El
de tus asuntos intimos; contémplale en tu interior, donde El ha venido a morar para dicha tuya; finalmente,
hazle la mejor acogida posible y compórtate de manera que en todas tus actuaciones se eche de ver que
Dios está contigo (SAN FRANCISCO DE SALES,Introd. a la vida de vota,2,21)
47 Se alejan del recto camino de la verdad los que, ateniéndose más a la palabra que al sentido, afirman y
enseñan que, acabado ya el Sacrificio, no se ha de continuar la acción de gracias, no sólo porque el mismo
Sacrificio del altar es de por si una acción de gracias, sino también porque pertenece a la piedad privada y
particular de cada uno y no al bien de la Comunidad (Pío Xll, Enc. Mediator Dei, n. 30).
ADULACION
48 Mis pensamientos en Dios son muy elevados, pero me pongo a raya a mí mismo, no sea que perezca
por mi vanagloria. Pues ahora sobre todo tengo motivos para temer y me es necesario no prestar oído a
quienes podrían tentarme de orgullo Porque cuantos me alaban en realidad me dañan Es cierto que deseo
sufrir el martirio, pero ignoro si soy digno de él (SAN IGNACIO DE ANTIOQUIA, Carta a los Tralianos).
49 Muchas veces nuestra débil alma, cuando recibe por. sus buenas acciones el halago de los aplausos
humanos, se desvía [. . . ], encontrando así mayor placer en ser llamada dichosa que en serlo realmente
-7 -
[. . . ]. Y aquello que había de serle un motivo de alabanza en Dios se le convierte en causa de separación
en él (SAN GREGOR1O MAGNO, Moralia,10,4748).
50 El adulador conduce al mal a su prójimo, porque es incapaz de saber qué es lo que le conviene
(TEÓFILO, en Catena Aurea, vol Vl, p. 475).
51 Es necesario fijarnos mucho en su entrada (de la alabanza y la adulación); como si se tratara de estar en
guardia contra una fiera presta a arrebatar a aquel que no la vigila. Entra calladamente y destruye por medio
de los sentidos todas las cosas que encuentra en el interior (SAN JUAN CRISOSTOMO, en Catena Aurea,
vol. 1p 336).
52 Los muertos sepultan también a los muertos cuando los pecadores favorecen a los pecadores; pues
quien alaba al que peca, le esconde ya muerto bajo la losa de sus palabras (SAN JERONIMO, en Catena
Aurea, vol. 1p 495).
53 El adulador es ministro del demonio, doctor de la soberbia, destructor del arrepentimiento, aniquilador de
las virtudes, maestro del error (SAN JUAN CLIMACO, Escala del paraiso,22).
54 La adulación unas veces se opone a la caridad, y otras no. Se opone a la caridad de tres modos. Uno,
por su mismo objeto, como alabar un pecado; esto contraría a la caridad con Dios, contra cuya justicia se
profiere tal alabanza, y a la caridad para con el prójimo, a quien se alienta con su mala acción [. . . ]. Otro
modo, por razón de la intención, cuando con la adulación se pretende dañar corporal o espiritualmente
[. . . ]. El tercer modo es por la ocasión, como cuando la alabanza del adulador es ocasión de pecado para
otro, aun prescindiendo de la intención del adulador (SANTO TOMÁS, Suma Teológica,22, q. 115, a. 2).
55 Los mismos que alaban son nada, y pasarán con el sonido de sus palabras. En cambio, la fidelidad del
Señor dura por siempre (Imitación de Cristo,3,14).
56 Tengo entendido que quien se dejare llevar por cosas de la tierra o dichos de alabanzas de los hombres,
está muy engañado por la poca ganancia que en esto hay; una cosa les parece hoy, otra mañana; de lo que
una vez dicen bien, presto tornan a decir mal (SANTA TERESA, Fundaciones 27,21).
57 El desprecio de las alabanzas es lo primero y lo principal que hemos de aprender (SAN JUAN
CRISÓSTOMO, Sobre el sacerdocio).
58 De nada debe huir el hombre prudente tanto como de vivir según la opinión de los demás (SAN BASILIO,
Discurso a los jóvenes).
59 Rechaza las alabanzas que te hagan por el éxito obtenido, porque no se deben a un vil instrumento
como tú, sino a El, que, si así lo quiere, puede servirse de una vara para hacer brotar el agua de una roca, o
de un poco de tierra para devolver la vista a los ciegos [. . . ] (J. PECCIóLeón XIII-, Práctica de la
humildad,45).
60 Todo motivo de excelencia lo ha dado Dios para que aproveche a los demás, de donde se sigue que en
tanto debe agradarle al hombre el testimonio que los demás le dan de su excelencia, en cuanto contribuya
al bien ajeno (SANTO TOMÁS, Suma Teológica,22, q. 131, a. 1).
61 Cuanto más me exalten, Jesús mío, humíllame más en mi corazón, haciéndome saber lo que he sido y lo
que seré, si Tú me dejas (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 591).AFABILIDAD
62 En cuanto tu salado llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre (Lc 1,44) [. . . ]. El
sobresalto de alegría que sintió Isabel, subraya el don que puede encerrarse en un simple saludo cuando
parte de un corazón lleno de Dios. ¡Cuántas veces las tinieblas de la soledad, que oprimen a un alma,
pueden ser desgarradas por el rayo luminoso de una sonrisa o de una palabra amable! (JUAN PABLO II,
Hom. Roma,11-II-1981).
64 Ansí que, hermanas, todo lo que pudiéredes sin ofensa de Dios procurad ser afables y entender con
todas las personas que os trataren, de manera que amen vuestra conversación y deseen vuestra manera de
vivir y tratar, y no se atemoricen y amedrenten de la virtud. A la religiosa importa mucho esto: mientras más
santas, más conversables con sus hermanas, que aunque sintáis mucha pena si no van sus pláticas todas
como vos las querriades hablar, nunca os extrañéis dellas y ansí aprovecharéis y seréis amadas, porque
mucho hemos de procurar ser afables y agradar y contentar a las personas que tratamos (SANTA TERESA,
Camino de perfección,41,7).
65 De estas virtudes de convivencia es necesario tener gran previsión y muy a mano, pues se han de estar
usando casi de continuo (SAN FRANCISCO DE SALES, Introd a la vida devota, III,1).
66 Del mismo modo que no es posible vivir en sociedad sin la verdad, es necesaria en la vida social la
afabilidad, porque, como dice Aristóteles, "nadie puede aguantar un solo día de trato con un triste o con una
persona desagradable". Por consiguiente, cada hombre está obligado, por un cierto deber natural de
honestidad, a ser afable con quienes le rodean, salvo el caso de que sea útil entristecer a alguno de ellos
(SANTO TOMAS, Suma Tealógica,22, q 114, a. 2).
67 Si por pereza dejas de poner los medios necesarios para alcanzar la humildad, te sentirás pesaroso,
inquieto, descontento, y harás la vida imposible a ti mismo y quizá también a los demás y, lo que más
importa, correrás gran peligro de perderte eternamente (J. PECCIóLeón XIIIó, Práctica de la humildad,49)
68 La humildad es la virtud que lleva a descubrir que las muestras de respeto por la persona ó por su honor,
por su buena fe, por su intimidadó, no son convencionalismos exteriores, sino las primeras manifestaciones
de la caridad y de la justicia (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa. 72).
69 Como mejor podemos emplear la dulzura es aplicándola a nosotros mismos, sin despecharnos nunca
contra nosotros y nuestras imperfecciones; pues, aunque es razonable que cuando cometemos una falta
-9 -
nos aflijamos y entristezcamos, sin embargo, hemos de procurar no ser victimas de un malhumor
desagradable y triste, despechado y colérico. En esto faltan muchos que se enfadan por haberse enfadado,
se entristecen de haberse entristecido y se desesperan por haberse desesperado; con este sistema su
corazón está sumergido en cólera, y parece que la segunda cólera arruina a la primera, de tal suerte que
sirve de apertura e invitación para una nueva cólera en la primera ocasión que se presente; aparte de que
estos enfados, despechos y asperezas contra uno mismo tienden al orgullo y no tienen más origen que el
amor propio, que se turba e inquieta por vernos imperfectos (SAN FRANCISCO DE SALES, Introd a la vida
devota, III,9)
70 Caras largas. . . , modales bruscos. . . , facha ridícula. . . , aire antipático: ¿Asi esperas animar a los
demás a seguir a Cristo? (J ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 661).
71 Los hombres, para su trato con sus semejantes en la vida social, si son buenos e inteligentes
cultivanóordinariamente sólo por razones humanasóuna virtud que suele llamarse sociabilidad. También el
sacerdote ha de hacer suya esta virtud, si no quiere encontrarse en situación de inferioridad al tratar a los
demás hombres Lo que otros practican por motivos humanos, llévelo él a su conducta por una razón
sobrenatural, es decir, por caridad. (A. DEL PORTILLO, Escritos sobre el sacerdocio, P. 32).
Afabilidad y justicia
72 La amistad o afabilidad es parte de la justicia como virtud aneja que se agrega a la principal. Conviene,
en efecto, con la justicia en su razón de alteridad; pero difiere de ella en que no es exigida por un deber
estricto. . . Solamente es exigida por un deber de honestidad que obliga más al mismo virtuoso que al otro,
en cuanto que el hombre afable trata a sus semejantes como es decoroso y es su deber hacerlo (SANTO
TOMAS, Suma Teológica,22, q. 114, a. 2).
Afabilidad y prudencia
73 No debemos mostrarnos afables con quienes fácilmente pecan, tratando de agradarles, para no parecer
que condescendemos con sus vicios y les damos cierto ánimo para caer en ellos (SANTO TOMÁS, Suma
Teológica,22, q. 114, a. 1).
74 Si la alabanza pretende, observando las debidas circunstancias, contentar a uno y serle motivo de aliento
en sus trabajos o animarle en la prosecución de las buenas obras, es un fruto de la virtud de la afabilidad
(SANTO TOMÁS, SUma Tealógica,22, q. 115, a. 1).
A la afabilidad se opone el llamado "espiritu de contradicción", que impide una sana convivencia
76 La afabilidad tiene dos vicios contrarios: por una parte, la excesiva severidad, y por otra el halago
palabrero. La virtud de la afabilidad se mantiene en el punto medio, entre lo mucho y lo poco, usando de
afectuosidad cuando lo pidan quienes se acercan, y conservando aun entonces suave gravedad, conforme
a la varia condición de quienes tratemos. (SAN FRANCISCO DE SALES, Conversaciones espirituales, IX,
pp. 628-629).
ALEGRIA
Dichosa la que ha creído que se cumplirá lo que se le ha dicho de parte del Señor. Dijo Maria: Mi alma
engrandece al Señor y exulta de júbilo mi espiritu en Dios, mi Salvador. Lc 1,46-47.
Díjoles el ángel: No temáis, os traigo una buena nueva, una gran alegría, que es para todo el pueblo; pues
os ha nacido hoy un Salvador, que es el Mesías Señor, en la ciudad de David. Lc 2,1011.
Abrahán, vuestro padre, se regocijó pensando en ver mi día; lo vió y se alegro. Jn 8,56.
Pero no os alegréis de que los espíritus os estén sometidos; alegraos más bien de que vuestros nombres
estén escritos en los cie10s. Lc 10,20.
En el cielo será mayor la alegría por un pecador que haga penitencia que por noventa y nueve justos que no
necesitan de penitencia. Lc 15,7.
Era preciso hacer fiesta y alegrarse, porque este tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, se había
perdido y ha sido hallado. Lc 15,32.
De nuevo os veré, y se alegrará vuestro corazón, y nadie será capaz de quitaros vuestra alegría. Jn 16,22.
Les llevó hasta cerca de Betania, y levantando sus manos les bendijo, y mientras los bendecía se alejaba de
ellos y era llevado al cielo. Ellos se postraron ante El y se volvieron a Jerusalén con gran gozo. Lc 24,5052.
Ellos se fueron contentos de la presencia del sanedrín, porque habían sido dignos de padecer ultrajes por el
nombre de Jesús. Ac 5,41.
Tengo mucha confianza con vosotros; tengo en vosotros grande motivo de gloria, estoy lleno de consuelo,
reboso de gozo en todas nuestras tribulaciones. 2Co 7,4.
Luego oí como una voz de una gran multitud, y como una voz de muchas aguas, y como una voz de
potentes truenos, que decía: "¡Aleluya!" Porque el Señor, Nuestro Dios omnipotente, ha establecido su
reino. Ap 19,67.
77 Es un cielo, si le puede haber en la tierra, para quien se contenta con sólo contentar a Dios y no hace
caso de contento suyo. En queriendo algo más lo perderá todo; y alma descontenta es como quien tiene
gran hastío, que por bueno que sea el manjar le da en rostro, y lo que los sanos comen con gran gusto le
hace asco en el estómago (SANTA TERESA, Camino de perfección,13,7).
78 Nuestro Salvador ha nacido hoy; alegrémonos. No puede haber, en efecto, lugar para la tristeza, cuando
nace aquella vida que viene a destruir el temor de la muerte y a darnos la esperanza de una eternidad
dichosa. Que nadie se considere excluido de esta alegría, pues el motivo de este gozo es común para
todos; nuestro Señor, en efecto, vencedor del pecado y de la muerte, así como no encontró a nadie libre de
culpa, así ha venido para salvarnos a todos. Alégrese, pues, el justo, porque se acerca la recompensa;
regocíjese el pecador, porque se le brinda el perdón; anímese el pagano, porque es llamado a la vida (SAN
LEÓN MAGNO, Sermón 1, en la Natividad del Señor).
79 No dijo San Pablo que el reino de Dios consistía en la alegría de una manera general y absoluta, sino
que precisa y especifica que se trata de una alegría o gozo en el Espíritu Santo. El sabía de sobra que
existe otra alegría, una alegría reprensible de la cual está escrito: El mundo se alegrará ¡Ay de vosotros, los
que ahora reís, porque lloraréis! (Lc 6,25 Jn 16,20) (CASIANO, Colaciones,1,14).
80 [ . . ] sólo de El, cada uno de nosotros puede decir con plena verdad, junto con San Pablo: Me amó y se
entregó por mi (Ga 2,20). De ahí debe partir vuestra alegría más profunda, de ahí ha de venir también
vuestra fuerza y vuestro sostén. Si vosotros, por desgracia, debéis encontrar amarguras, padecer
-11 -
sufrimientos, experimentar incomprensiones y hasta caer en pecado, que rápidamente vuestro pensamiento
de fe se dirija hacia Aquel que os ama siempre y que con su amor ilimitado, como de Dios, hace superar
toda prueba, llena todos nuestros vacíos, perdona todo nuestro pecado y empuja con entusiasmo hacia un
camino nuevamente seguro y alegre (JUAN PABLO II, Disc. IIII1980).
81 Al nacer el Señor, los ángeles cantan llenos de gozo: Cloria a Dios en el cielo, y proclaman: y en la tierra
paz a los hombres que ama el Señor [. . . ]. ¿CチF3¢mo, pues, no habría de alegrarse la pequeñez
humana ante esta obra inenarrable de la misericordia divina, cuando incluso los coros sublimes de los
ángeles encontraban en ella un gozo tan intenso? (SAN LEÓN MAGNO, Sermón 1, en la Natividad Señor).
82 ¿No hay alegría? Ó Piensa: hay un obstáculo entre Dios y yo. Ó Casi siempre acertarás (J ESCRIVA DE
BALAGUER, Camino, n. 662).
83 Perdemos la alegría verdadera por el deleite de las cosas temporales (SAN GREGORIO MAGNO, Hom.
2 sobre los Evang. ).
84 Nada hay más infeliz que la felicidad de los que pecan (SAN AGUSTIN, Catena Aurea, vol. 1p 325).
86 No hay cosa que necesite más de la moderación y del freno de la razón que las lágrimas: por quiénes se
debe llorar, y cuánto, y cuándo, y cómo (SAN BASILIO, Hom. sobre la alegría).
87 La alegría cristiana es una realidad que no se describe fácilmente, porque es espiritual y también forma
parte del misterio. Quien verdaderamente cree que Jesús es el Verbo Encarnado, el Redentor del Hombre,
no puede menos de experimentar en lo intimo un sentido de alegría inmensa, que es consuelo, paz,
abandono, resignación, gozo. . . ¡No apaguéis esta alegría que nace de la fe en Cristo crucificado y
resucitado! ¡Testimoniad vuestra alegría! ¡Habituaos a gozar de esta alegría! (JUAN PABLO II, Aloc.
241111979).
88 La alegría espiritual es el principal remo en esta navegación nuestra (SAN PEDRO DE ALC¡NTARA, Trat.
de la oración y meditación,11,4, aviso 1°).
89 Una persona alegre obra el bien, gusta de las cosas buenas y agrada a Dios. En cambio, el triste
siempre obra el mal (PASTOR DE HERMAS, Mand. 10,1).
Alegría y dolor
90 Vuestras pequeñas cruces de hoy pueden ser sólo una señal de mayores dificultades futuras. Pero la
presencia de Jesús con nosotros cada dfa hasta elfin del mundo (Mt 28,20) es la garantía más entusiasta y,
al mismo tiempo, más realista de que no estamos solos, sino que Alguien camina con nosotros como aquel
día con los dos entristecidos discípulos de Emaús (cfr. Lc 24,13 ss) (JUAN PABLO II, Disc. IIII-1980).
91 El amor trae consigo la alegría, pero es una alegría que tiene sus raíces en forma de cruz. Mientras
estemos en la tierra y no hayamos llegado a la plenitud de la vida futura, no puede haber amor verdadero
sin experiencia del sacrificio, del dolor (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,43).
-12 -
92 Los santos, mientras vivían en este mundo, estaban siempre alegres, como si siempre estuvieran
celebrando la Pascua (SAN ATANASIO, Carta 14).
93 Los seguidores de Cristo viven contentos y alegres y se glorían de su pobreza más que los reyes de su
diadema (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. sobre S. Mateo,38).
Generosidad y alegría
94 "Quien practique la misericordiaódice el Apóstoló, que lo haga con alegría": esta prontitud y diligencia
duplicarán el premio de tu dádiva. Pues lo que se of rece de mala gana y por fuerza no resulta en modo
alguno agradable ni hermoso (SAN GREGORIO NACIANCENO, Disert. 14 sobre amor a los pobres).
95 Si dieres el pan triste, el pan y el mérito perdiste (SAN AGUSTIN, Coment. sobre el Salmo 48).
96 El mercader no se entristece gastando en las ferias lo que tiene para adquirir sus mercancías; pero tú te
entristeces (hace referencia al joven rico) dando polvo a cambio de la vida eterna (SAN BASILIO, en Catena
Aurea, vol. VI, p. 313).
97[. . . ] si confiáis en la divina Providencia, si os abandonáis en sus brazos omnipotentes, nunca os faltarán
los medios para servir a Dios, a la Iglesia Santa, a las almas, sin descuidar ninguno de vuestros deberes; y
gozaréis además de una alegría y de una paz que mundus dare non potest (cfr. Jn 14,27), que la posesión
de todos los bienes terrenos no puede dar (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Amigos de Dios,117).
98 Sin lucha, no se logra la victoria; sin victoria, no se alcanza la paz. Sin paz, la alegría humana será sólo
una alegría aparente [. . . ] (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,82).
99 Mas esta fuerza tiene el amor, si es perfecto: que olvida mas nuestro contento por contentar a quien
amamos. Y verdaderamente es así, que, aunque sean grandisimos trabajos, entendiendo contentamos a
Dios, se nos hacen dulces (SANTA TERESA, Fundaciones,5,10).
100 El amor produce en el hombre la perfecta alegría. En efecto, sólo disfruta de veras el que vive en
caridad (SANTO TOMAS Sobre la caridad,1. c. ,205).
101 En la tierra hasta la alegría suele parar en tristeza; pero para quien vive según Cristo, incluso las penas
se truecan en gozo (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. sobre S. Mateo,18).
102 En una piadosa permisión, les permitió gozar (en el Tabor) durante un tiempo muy corto la
contemplación de la alegría que dura siempre, para hacerles sobrellevar con mayor fortaleza la adversidad
(SAN BEDA, Coment. sobre S. Marcos,8).
-13 -
103 Porque el reino de Dios está dentro de vosotros. Quizás da a conocer que el reino de los cielos está en
nosotros para manifestar la alegría que produce en nuestras almas el Espíritu Santo; ella es como la imagen
y el testimonio de la constante alegría que disfrutan las almas de los santos en la otra vida (SAN
GREGORIO DE NISA, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 279).
104 Si tenemos fija la mirada en las cosas de la eternidad, y estamos persuadidos de que todo lo de este
mundo pasa y termina, viviremos siempre contentos y permaneceremos inquebrantables en nuestro
entusiasmo hasta el fin. Ni nos abatirá el infortunio, ni nos llenará de soberbia la prosperidad, porque
consideraremos ambas cosas como caducas y transitorias (CAS!ANO, Instituciones,9).
105 El gozo en el Señor debe ir creciendo continuamente, mientras que el gozo en el mundo debe ir
disminuyendo hasta extinguirse. Esto no debe entenderse en el sentido de que no debamos alegrarnos
mientras estemos en el mundo, sino que es una exhortación a que, aun viviendo en el mundo, nos
alegremos ya en el Señor (SAN AGUSTIN, Sermón 171).
106 Entonces será la alegría plena y perfecta, entonces el gozo completo, cuando ya no tendremos por
alimento la leche de la esperanza, sino el manjar sólido de la posesión. Con todo, también ahora, antes de
que esta posesión llegue a nosotros, antes de que nosotros lleguemos a esta posesión, podemos
alegrarnos ya con el Señor. Pues no es poca la alegría de la esperanza, que ha de convertirse luego en
posesión (SAN AGUSTIN, Sermón 21).
107 Cristo instituyó este sacramento (de la Sagrada Eucaristía) [. . . ]; y lo dejó a los suyos como singular
consuelo en las tristezas de su ausencia (SANTO TOMÁS, Opúsculo 57, Fiesta del Cuerpo de Cristo).
108 Cada vez que nos reunimos en la Eucaristía somos fortalecidos en la santidad y renovados en la
alegría, pues la alegria y la santidad son el resultado inevitable de estar más cerca de Dios. Cuando nos
alimentamos con el pan vivo que ha bajado del cielo, nos asemejamos más a nuestro Salvador resucitado,
que es la fuente de nuestra alegría, una alegría que es para todo el pueblo (Lc 2,10). Que la alegría y la
santidad abunden siempre en vuestras vidas y florezcan en vuestros hogares. Y que la Eucaristía sea [. . . ]
el centro de vuestra vida, la fuente de vuestra alegría y de vuestra santidad (JUAN PABLO Il, Hom. 2II1981).
109 Siempre estarás gozoso y contento, si en todos los momentos diriges a Dios tu vida, y si la esperanza
del premio suaviza y alivia las penalidades de este mundo (SAN BASILIO, Hom. sobre la alegría).
110 Las fiestas se han hecho para promover la alegría espiritual, y esa alegría la produce la oración; por lo
cual en día festivo se han de multiplicar las plegarias (SANTO TOMÁS, Sobre los mandamientos,1 c. ,245).
111 La resurrección de Cristo es vida para los difuntos, perdón para los pecadores, gloria para los santos.
Por esto el salmista invita a toda la creación a celebrar la resurrección de Cristo, al decir que hay que
alegrarse y llenarse de gozo en este día en que resucitó el Señor (SAN M¡XIMO DE TURIN, Sermón 53).
AMISTAD
A sus discípulos, Jesús los honró con el titulo de amigos: Jn 11,53 ss.
Juan envia saludos a los amigos, <a cada uno en particular>: 3Jn 15.
Amistad entre los primeros cristianos: 3Jn 1; 1P 5,13; Col 4,14; 2Tm 4,11; Phl 24; Tt 1,4; etc.
<Un amigo fiel es poderoso protector; el que le encuentra halla un tesoroí>. Si 6,14.
El perfume y el incienso alegran el corazón y la dulzura del amigo consuela el alma. Pr 27,9.
La amistad verdadera
112 El amigo verdadero no puede tener, para su amigo, dos caras: la amistad, si ha de ser leal y sincera,
exige renuncias, rectitud, intercambio de favores, de servicios nobles y lícitos. El amigo es fuerte y sincero
en la medida en que, de acuerdo con la prudencia sobrenatural, piensa generosamente en los demás, con
personal sacrificio. Del amigo se espera la correspondencia al clima de confianza, que se establece con la
verdadera amistad; se espera el reconocimiento de lo que somos y, cuando sea necesaria, también la
defensa clara y sin paliativos (J. ESCRIVA DE BALAGUER, en Gran Enciclopedia Rialp, vol. 2p 101).
113 No todo amor tiene razón de amistad, sino el amor que entraña benevolencia, es decir, cuando de tal
manera amamos a alguien que queremos para él el bien [. . . ]. Es preciso también que el amor sea mutuo,
pues el amigo es amigo para el amigo. Esta correspondida benevolencia se funda en alguna comunicación
(SANTO TOMÁS, Suma Teológica,22, q. 23, a. 1).
114 Esta es la verdadera, la perfecta, la estable y constante amistad: la que no se deja corromper por la
envidia; la que no se enfría por las sospechas; la que no se disuelve por la ambición; la que, puesta a
prueba de esta manera, no cede; la que, a pesar de tantos golpes, no cae; la que, batida por tantas injurias,
se muestra inflexible (BEATO ELREDO, Trat. sobre la amistad espiritual,3).
-15 -
115 Nadie puede ser conocido sino en función de la amistad que se le tiene (SAN AGUSTIN, Sermón 83).
116 Hay más amistad en amar que en ser amado (SANTO TOMAS, Suma Teológica 22, q. 27, a. 1).
117 La amistad que puede acabar, nunca fue verdadera amistad (SAN AMBROSIO, Trat. sobre los oficios
de los ministros).
118 Quien es verdaderamente amigo, alguna vez corrige, nunca adula (SAN BERNARDO, Epístola 34).
119 Es propio del amigo hacer bien a los amigos, principalmente a aquellos que se encuentran más
necesitados (SANTO Tomás, Etica a Nicómaco,9,13)
120 No hay amistad verdadera sino entre aquellos que Tú aúnas entre sí por medio de la caridad (SAN
AGUST;N, Confesiones,4).
121 Si una desatención, un perjuicio en los intereses, la vana gloria, la envidia, o cualquier otra cosa
semejante, bastan para deshacer la amistad, es que esa amistad no dio con la raíz sobrenatural (SAN JUAN
CRISÓSTOMO, Hom. sobre S. Mateo,60).
122 Cuando encuentro a un hombre inflamado por la caridad cristiana y que por medio de ella se ha hecho
mi amigo fiel, los planes y pensamientos que le confío, no los confió sólo a un hombre, sino a Aquel en
quien él vive para ser así. Dios es amor, y quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él
(SAN AGUSTIN, Carta 73).
123 Esta paz no se logra ni con los lazos de la más intima amistad ni con una profunda semejanza de
carácter, si todo ello no está fundamentado en una total comunión de nuestra voluntad con la voluntad de
Dios. Una amistad fundada en deseos pecaminosos, en pactos que arrancan de la injusticia y en el acuerdo
que parte de los vicios nada tiene que ver con el logro de esta paz (SAN LEON MAGNO, Sermón 95, sobre
las bienaventuranzas).
124 Buscas la compañía de amigos que con su conversación y su afecto, con su trato, te hacen más
llevadero el destierro de este mundo. . . , aunque los amigos a veces traicionan. No me parece mal. Pero. . .
¿cómo no frecuentas cada día con mayor intensidad la compañía, la conversación con el Gran Amigo, que
nunca traiciona? (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 88).
125 ¿Qué más queremos que tener un tan buen Amigo al lado, que no nos dejará en los trabajos y
tribulaciones, como hacen los del mundo? (SANTA TERESA, Vida,22,67,12,14).
126 La amistad divina es causa de inmortalidad para todos los que entran en ella (SAN IRENEO, Trat.
contra las herejías,4).
127 ¡Qué grande es la misericordia de nuestro Creador! No somos ni siervos dignos y nos llama amigos.
¡Qué grande es la dignidad del hombre al ser amigo de Dios! (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 27 sobre los
Evang. ).
-16 -
128 Cristo, Cristo resucitado, es el compañero, el Amigo. Un compañero que se deja ver sólo entre
sombras, pero cuya realidad llena toda nuestra vida, y que nos hace desear su compañía definitiva (J.
ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,116).
129 La amistad crea una armonia de sentimientos y de gustos que prescinde del amor de los sentidos, pero,
en cambio, desarrolla hasta grados muy elevados, e incluso hasta el heroísmo, la dedicación del amigo al
amigo.
Creemos que los encuentros, incluso casuales y provisionales de las vacaciones, dan ocasión a almas
nobles y virtuosas para gozar de esta relación humana y cristiana que se llama amistad. Lo cual supone y
desarrolla la generosidad, el desinterés, la simpatía, la solidaridad y, especialmente, la posibilidad de
mutuos sacrificios.
Será fácil, pura, fuerte la amistad, si está sostenida y alimentada por aquella peculiar y sublime comunión de
amor, que un alma cristiana debe tener con Cristo Jesús (PABLO VI, Aloc. 26778).
130 Conviene que Dios haga la voluntad del hombre respecto a la salvación de otro en proporción a su
amistad (SANTO TOMÁS, Suma Teológica,12, q. 114, a. 6).
131 Si os dirigís a Dios, procurad no ir solos (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 4 sobre los Evang. ).
132 Cuando uno tiene amistad con alguien, quiere el bien para quien ama como lo quiere para si mismo, y
de ahí ese sentir al amigo como otro yo (SANTO TOMÁS, Suma Teológica,12, q. 28, a. 1, c).
133 Vi la gran merced que hace Dios a quien pone en compañía de los buenos (SANTA TERESA, Vida,2,4).
134 Vive tu vida ordinaria; trabaja donde estás, procurando cumplir los deberes de tu estado, acabar bien la
labor de tu profesión o de tu oficio, creciéndote, mejorando cada jornada. Sé leal, comprensivo con los
demás y exigente contigo mismo. Sé mortificado y alegre. Ese será tu apostolado. Y, sin que tú encuentres
motivos, por tu pobre miseria, los que te rodean vendrán a ti, y con una conversación natural, sencilla a la
salida del trabajo, en una reunión de familia, en el autobús, en un paseo, en cualquier parte charlaréis de
inquietudes que están en el alma de todos, aunque a veces algunos no quieran darse cuenta; las Irán
entendiendo más, cuando comiencen a buscar de verdad a Dios (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de
Dios 273).
135 Así como muchas veces basta una sola mala conversación para perder a una persona, no es raro
tampoco que una conversación buena la convierta o le haga evitar el pecado. ¡Cuántas veces, después de
haber conversado con alguien que nos habló del buen Dios, nos hemos sentido vivamente inclinados a El y
habremos propuesto portarnos mejor en adelante!. . . Esto es lo que multiplicaba tanto el número de los
santos en los primeros tiempos de la Iglesia; en sus conversaciones no se ocupaban de otra cosa que de
Dios. Con ello los cristianos se animaban unos a otros, y conservaban constantemente el gusto y la
inclinación hacia las cosas de Dios (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre el precepto 1º. del
Decálogo).
136 Esas palabras, deslizadas tan a tiempo en el oído del amigo que vacila; aquella conversación
orientadora, que supiste provocar oportunamente; y el consejo profesional, que mejora su labor
universitaria; y la discreta indiscreción, que te hace sugerirle insospechados horizontes de celo. . . Todo eso
es "apostolado de la confidencia". (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Camino, n. 973).
137 Así nos lo dice Salomón: El hombre es envidiado por su propio compañero (Si 4,4). Y así sucede en
verdad. El escita no envidia al egipcio, sino cada uno al de su misma nación; y entre los habitantes de una
misma nación no existe envidia entre los que no se conocen, sino entre los muy familiares; y entre éstos, a
los primeros que se envidia es a los vecinos y a los que ejercen el mismo arte o profesión, o con quienes se
está unido por algún parentesco; y aun entre estos últimos, a los de la misma edad, a los consanguíneos y a
los hermanos. Y, en suma, así como la niebla es una epidemia propia del trigo, así también la envidia es la
plaga de la amistad (SAN BASILIO, Hom. sobre la envidia).AMOR
Nadie tiene mayor amor que quien da la vida por sus amigos. Jn 15,13
El amor verdadero
138 Tales almas son siempre aficionadas a dar mucho más que no a recibir, y aún con el mismo Criador les
acaece esto. Y esta afición santa merece nombre de amor, que esotras aficiones bajas tiénenle usurpado el
nombre (SANTA TERESA, Camino de perfección 6,7).
139 Nadie hay que no ame, pero lo que interesa es cuál sea el objeto de su amor. No se nos dice que
amemos, sino que elijamos a quién amar (SAN AGUSTIN, Sermón 34)
140 El amor es la explicación de todo. Un amor que se abre al otro en su individualidad irrepetible y le dice
la palabra decisiva: "quiero que tú seas". Si no se comienza por esta aceptación del otro, como quiera que
se presente, reconociendo en él una imagen real, aunque empañada, de Cristo, no se puede decir que se
ama verdaderamente (JUAN PABLO II Aloc. 13lV1980).
142 No dejan huella en el alma las buenas costumbres, sino los buenos amores (SAN ACUSTIN, Sermón
311).
143 Es también característico del amor ir transformando al amante en el amado. Por lo cual, si amamos lo
vil y caduco, nos convertimos en viles e inseguros: Se hicieron despreciables como las cosas que amaban
(Os 9,10). Pero si amamos a Dios, nos divinizamos, porque el que se une al Señor, se hace un solo espiritu
con El (1Co 6,17) (SANTO TOMAS, Sobre la caridad,1. c. ,202).
-18 -
144 Hay más amistad en amar que en ser amado (SANTO TOMAS, Suma Teológica,22, q. 27, a. l).
145 Todo amor, desde el momento en que es auténtico, puro y desinteresado, lleva en si mismo su
justificación Amar gratuitamente es un derecho inalienable de la persona, inclusoóhabría que decir sobre
todoócuando el Amado es Dios mismo (JUAN PABLO II, Aloc. 2VI1980).
146 El amor basta por si solo, satisface por si solo y por causa de si. Su mérito y su reIino se identifican con
él mismo. El amor no requiere otro motivo fuera de él mismo, ni tampoco ningún provecho; su fruto consiste
en su misma práctica. Amo porque amo, amo para amar. Gran cosa es el amor, con tal de que recurra a su
principio y origen, con tal de que vuelva siempre a su fuente y sea una continua emanación de la misma
(SAN BERNARDO, Sermón 83).
147 Esto es en verdad el amor: obedecer y creer al que se ama (SAN AGUSTIN, Hom. sobre S. Juan,74).
Conocer y amar
148 El conocimiento es causa del amor por la misma razón por la que lo es el bien, que no puede ser
amado si no es conocido (SANTO TOMAS, Suma Teológica,12, q. 27, a. 2).
149 El amor es más unitivo que el conocimiento (SANTO TOMAS, Suma Teológica,12, q. 28, a. l).
150 El gran privilegio del hombre es poder amar, trascendiendo así lo efímero y lo transitorio. Puede amar a
las otras criaturas, decir un tú y un yo llenos de sentido. Y puede amar a Dios, que nos abre las puertas del
cielo [. . . ] (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,48).
151 El amor reviste de gran dignidad al hombre (SANTO TOMÁS, Sobre la caridad,1. c. ,207).
152 Este corazón nuestro ha nacido para amar. Y cuando no se le da un afecto puro y limpio y noble, se
venga y se inunda de miseria. El verdadero amor de Diosóla limpieza de vida, por tantoóse halla igualmente
lejos de la sensualidad que de la insensibilidad, de cualquier sentimentalismo como de la ausencia o dureza
de corazón (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios,183).
154 No es el amor pasional y sensible, sino la caridad que viene de Dios, la que afianza las buenas
relaciones entre los casados (SAN AGUSTIN, Sermón 51).
155 El Señor, por un don especial de su gracia y de su caridad, se ha dignado sanar, perfeccionar y elevar
este amor (humano). Tal amor, que junta al mismo tiempo lo divino y lo humano, conduce a los esposos a un
libre y mutuo don de si mismos, demostrado en la ternura de obras y afectos, y penetra toda su vida. De ahí
que sea algo muy superior a la mera inclinación erótica que, cultivada en forma egoísta, desaparece pronto
y miserablemente (CONC. VAT. Il, Const. Caudiam et spes,49).
156 El amor que tiene por motivo a Cristo es firme, inquebrantable e indestructible. Nada, ni las calumnias,
-19 -
ni los peligros, ni la muerte ni cosa semejante será capaz de arrancarlo del alma. Quien así ama, aun
cuando tenga que sufrir cuanto se quiera, no dejará nunca de amar si mira el motivo por el que ama. El que
ama por ser amado terminará con su amor apenas sufra algo desagradable; pero quien está unido a Cristo
jamás se apartará de ese amor (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. sobre S. Mateo,60).
158 Donde no hay amor, pon amor y sacarás amor (SAN JUAN DE LA CRUZ, Carta a la M. M. a de la
Encarnación, en Vida, BA C, Madrid 1950, p. 1322).
159 De todos los movimientos del alma, de sus sentimientos y de sus afectos, el amor es el único que
permite a la criatura responder a su Creador, si no de igual a igual, al menos de semejante a semejante
(SAN BERNARDO, Sermón,83 sobre el Cantar de los Cantares).
160 Esto es lo primero en la intención del amante: que sea correspondido por el amado. A esto tienden, en
efecto, todos los esfuerzos del amante, a atraer hacia si el amor del amado, y si esto no ocurre, es preciso
que el amor se disuelva (SANTO TOMAS, Suma contra los Centiles, lll,151).
161 Dice Aristóteles que "amar es querer el bien para alguien", y siendo esto así, el movimiento del amor
tiene dos términos: el bien que se quiere para alguien [. . . ] y ese alguien para quien se quiere aquel bien
(SANTO TOMÁS, Suma Teológica,12, q. 26, a. 4).
162 Nada hay que mueva tanto a amar como el pensamiento, por parte de la persona amada, de que aquel
que la ama desea en gran manera verse correspondido (SAN JUAN CR! SOSTOMO, Hom. sobre la 2a
Epístola a los Corintios,14).
163 El verdadero amor crece con las dificultades; el falso, se apaga . Por experiencia sabemos que, cuando
soportamos pruebas difíciles por alguien a quien queremos, no se derrumba el amor, sino que crece. Aguas
torrenciales (esto es, abundantes tribulaciones) no pudieron apagar el amor (Ct 8,7). Y así los santos, que
soportan por Dios contrariedades, se afianzan en su amor con ello; es como un artista, que se encariña más
con la obra que más sudores le cuesta (SANTO TOMÁS, Sobre la caridad,1. c. , p. 212).
164 Todo lo duro que puede haber en los mandamientos lo hace llevadero el amor. . . ¿Qué no hace el
amor. . . ? Ved cómo trabajan los que aman: no sienten lo que padecen, redoblan sus esfuerzos a tenor de
las dificultades (SAN AGUSTIN, Sermón 96).
165 No es posible separar el amor del dolor ni el dolor del amor; por esto, el alma enamorada se alegra en
sus dolores y se regocija en su amor doliente (SAN PABLO DELA CRUZ, Carta 1). .
166 [. . . ] el amor se adquiere en la fatiga espiritual. El amor crece en nosotros y se desarrolla también entre
las contradicciones, entre las resistencias que se le oponen desde el interior de cada uno de nosotros, y a la
vez <desde fuera>, esto es, entre las múltiples fuerzas que le son extrañas e incluso hostiles (JUAN PABLO
II, Hom. 3II1980).
Felicidad y amor
167 No puede llamarse feliz quien no tiene lo que ama, sea lo que fuere; ni el que tiene lo que ama si es
pernicioso; ni el que no ama lo que tiene, aun cuando sea lo mejor (SAN AGUSTIN, Sobre las costumbres
-20 -
de la Iglesia,1).
168 El amor conduce a la felicidad. Sólo a los que lo tienen se les promete la bienaventuranza eterna. Y sin
él, todo lo demás resulta insuficiente (SANTO TOMÁS, Sobre la caridad,1. c. ,204).
169 El amor produce en el hombre la perfecta alegría. En efecto, sólo disfruta de veras el que vive en
caridad (SANTO TOMASí Sobre la caridad,1. c. ,205).
170 Cuanto más amo, me siento todavía más deudor (SAN AGUSTiN, Epístola 192).
171 La fuerza del amor no mide las posibilidades. Ignora las fronteras. El amor no discierne, no reflexiona,
no conoce razones. El amor no se resigna ante la imposibilidad, no se intimida ante ninguna dificultad (SAN
PEDRO CRISÓLOGO,Sermón 147).
172 Todo amor auténtico vuelve a proponer en cierta medida la valoración primigenia de Dios, repitiendo
con el Creador, en referencia a cada individuo humano concreto, que su existencia es "algo muy bueno" (Gn
I,31). ¿Cómo no recordar, a este respecto, la insistencia con que San Pablo retorna sobre la dimensión
universal de la caridad? El afirma que se ha hecho esclavo de todos (cfr. 1Co 9,19), que se ha hecho todo
para todos (1Co 9,22), que se esfuerza por "agradar a todos en todo" (1Co 10,33); y exhorta: "mientras hay
tiempo, hagamos bien a todos" (Ga 6, IO) (JUAN PABLO 11, Aloc. 13lV1980).
Amor y esperanza
173 El que alguien nos ame hace que nosotros esperemos en él; pero el amor a él es causado por la
esperanza que en él tenemos (SANTO TOMAS, Suma Teológica,12, q. 40, a. 7).
174 El amor a Dios es el amor por excelencia. Es, como he dicho, amor sin interés propio; todo lo que desea
y quiere es ver al alma que ama rica de los bienes del cielo. Esta sí es voluntad, y no estos quereres
desastrados de por acá, y aún no digo de los malos, que de ésos Dios nos libre (SANTA TERESA, Camino
de perfección 7, I).
175 ¡No hay más amor que el Amor! (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 417).
176 La humildad, necesaria para amar. Cuanto más vacíos estamos de la hinchazón de la soberbia más
llenos estamos de amor (SAN AGUSTIN, Trat. sobre la Santísima Trinidad,8).
177 El amor se manifiesta mejor con hechos que con palabras (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre
Jesucristo).
178 Cuentan de un alma que, al decir al Señor en la oración "Jesús, te amo", oyó esta respuesta del cielo:
"Obras son amores y no buenas razones". Piensa si acaso tú no mereces también ese cariñoso reproche (J.
ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 933).
179 La paga y el jornal del amor es recibir más amor hasta llegar al colmo del amor El amor sólo con amor
-21 -
180 Este breve mandato se te ha dado de una vez para siempre: Ama y haz lo que quieras; si te callas, calla
por amor; si hablas, habla por amor; si corriges, corrige por amor; si perdonas, perdona por amor; ten la raíz
del amor en el fondo de tu corazón: de esta raíz solamente puede salir lo que es bueno (SAN AGUSTIN,
Coment. a la 1. a Epfstola de S. Juan,7).
181 Me convencí de que sólo el amor aproxima lo que es diferente y realiza la unión en la diversidad. Las
palabras de Cristo Un precepto nuevo os doy: que os améis los unos a los otros, como yo os he amado (Jn
13,34), me parecían entonces, por encima de su inigualable profundidad teológica, como germen y principio
de la única transformación lo suficientemente radical como para ser apreciada por un joven. Germen y
principio de la única revolución que no traiciona al hombre Sólo el amor verdadero construye (JUAN PABLO
II, Aloc. lVII1980).
182 Cada uno de los hombres (y toda la humanidad) vive <entre> el amor y el odio. Si no acepta el amor, el
odio encontrará fácilmente acceso a su corazón y comenzará a invadirlo cada vez más, trayendo frutos
siempre más venenosos (JUAN PABLO II, Hom. 3II1980).
AMOR A DIOS
Adorad a Aquel que hizo el cielo, y la tierra, y el mar, y las fuentes de las aguas. Ap 14,7.
Dios es espíritu y, por lo mismo, los que le adoran, en espiritu y en verdad deben adorarle. Jn 4,24.
El le dijo: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Mt 22,37; Dt
6,4-9; 11,13-19.
Pues éste es el amor de Dios, que guardemos sus preceptos. . . 1Jn 5,3.
¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la
desnudez, el peligro, la espada? Rm 8,35.
Respondió Jesús y les dijo: Si alguno me ama guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él y
en él haremos morada. Jn 14,23.
El que recibe mis preceptos y los guarda, ése es el que me ama; el que me ama a mí será amado de mi
Padre, y yo le amaré y le manifestaré a él. Jn 14,21.
[. . . ] Escrito está, ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni vino a la mente del hombre lo que Dios ha preparado para
los que le aman. 1Co 2,9.
[. . . ] Sean los que te aman como el sol cuando nace con toda su fuerza. Jdt 5,31.
"Por lo cual te digo que le son perdonados sus muchos pecados, porque amó mucho. Pero a quien poco se
le perdona poco ama. Lc 7,47.
Para los que aman a Dios todo ocurre para su bien. cfr. Rm 8,28.
183 ¡Qué dulces y llenas de amor son las obras de Dios en nosotros! Si alguno pudiera conocerlas, se
encendería tal fuego de amor en su corazón que, si pudiese extenderse y realizar su obra como lo hace el
fuego material, en un instante consumiría todo lo que puede arder. Hablo así viendo la vehemencia
inexplicable del divino amor (SANTA CATALINA DE GÉNOVA, Le libre arbitre, en "Études Carmelitaines"
1959).
184 En resumen: amar significa viajar, correr hacia el objeto amado. Dice la Imitación de Cristo: el que ama
"currit, volat, laetatur", corre, vuela, goza (III,5,4). Asi pues, amar a Dios es un viajar con el corazón hacia
Dios. Viaje bellísimo. Cuando era muchacho me entusiasmaban los viajes descritos por Julio Verne [. . . ].
Pero los viajes del amor de Dios son mucho más interesantes (JUAN PABLO I, Aud. gen. 27-9-1978).
185 El viaje comporta a veces sacrificios. Pero éstos no nos deben detener. Jesús está en la cruz, ¿lo
quieres besar? No puedes por menos de inclinarte hacia la cruz y dejar que te puncen algunas espinas de la
corona que tiene la cabeza del Señor. No puedes hacer lo que el bueno de San Pedro, que supo muy bien
gritar Viva Jesús en el monte Tabor, donde había gozo, pero ni siquiera se dejó ver junto a Jesús en el
monte Calvario, donde había peligro y dolor (JUAN PABLO I, Aud. gen. 27-9-1978).
186 Has querido que nosotros te amáramos, porque en rigor no podíamos conseguir la salvación más que
amándote. Y nosotros ni podíamos amarte, a menos que este amor viniera de ti. Como lo afirma tu apóstol
predilecto, tú nos amaste primero y tú amas primero a los que te aman (cfr. 1Jn 4,10). Pero nosotros te
amamos por la caridad y el amor que tú mismo has puesto en nosotros (GUILLERMO DE SANTHIERRY, La
contemplación de Dios,14).
187 Está escrito: Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas
[. . . ] (cfr. Dt 6,5-9). Aquel "todo", repetido y llevado a la práctica con tanta insistencia, es en verdad la
bandera del maximalismo cristiano. Y es justo: Dios es demásiado grande, merece demásiado El de
nosotros, para que podamos echarle, como a un pobre Lázaro, apenas unas pocas migajas de nuestro
tiempo y de nuestro corazón El es un bien infinito y será nuestra felicidad eterna; el dinero, los placeres, las
fortunas de este mundo, en comparación, son apenas fragmentos de bien y momentos fugaces de felicidad.
No seria sabio dar tanto de nosotros a estas cosas y poco de nosotros a Jesús (JUAN PABLO I, Aud. gen.
27-91978).
188 Se te manda que ames a Dios de todo corazón, para que le consagres todos tus pensamientos; con
toda tu alma, para que le consagres tu vida; con toda tu inteligencia, para que consagres todo tu
entendimiento a Aquel de quien has recibido todas estas cosas. No deja parte alguna de nuestra existencia
que deba estar ociosa y que dé lugar a que quiera gozar de otra cosa. Por tanto, cualquier cosa que
queramos amar, diríjase también hacia el punto donde debe fijarse toda la fuerza de nuestro amor. Un
hombre es muy bueno cuando toda su vida se dirige hacia el Bien inmutable (SAN AGUSTIN, en Catena
Aurea, vol. lll, p. 89).
189 Considera lo más hermoso y grande de la tierra. . . , lo que place al entendimiento y a las otras
potencias. . . , y lo que es recreo de la carne y de los sentidos. . . Y el mundo, y los otros mundos, que brillan
en la noche: el Universo entero. Y eso, junto con todas las locuras del corazón satisfechas. . . , nada vale, es
nada y menos que nada, al lado de ¡este Dios mío!ó¡tuyo!ó, tesoro infinito, margarita preciosísima,
humillado, hecho esclavo, anonadado con forma de siervo en el portal donde quiso nacer, en el taller de
José, en la Pasión y en la muerte ignominiosa. . . y en la locura de Amor de la Sagrada Eucaristía (J.
ESCRIVÁ DE BALAGUER, Camino, n. 432).
190 Diliges Dominum Deum ex toto corde tuo, et in tota anima tua, et in tota mente tua. ¿Qué queda de tu
-23 -
corazón para amarte a ti mismo? ¿Qué, de tu alma? ¿Qué, de tu mente? Ex toto, con todo, dice. Todo te
exige el que todo te ha dado (SAN AGUSTIN, Sermón 34).
191 Y si lo que ama no lo posee totalmente, tanto sufre cuanto le falta por poseer [. . . l. Mientras esto no
llega, está el alma como en un vaso vacio que espera estar lleno; como el que tiene hambre y desea la
comida; como el enfermo que llora por su salud; y como el que está colgado en el aire y no tiene dónde
apoyarse (SAN JUAN DE LA CRUz, Cántico espiritual,9,6).
192 No seria justo decir: "0 Dios o el hombre". Deben amarse "Dios y el hombre"; a este ultimo, nunca más
que a Dios o contra Dios o igual que a Dios. En otras palabras: el amor a Dios es ciertamente prevalente,
pero no exclusivo. La Biblia declara a Jacob santo (Da 3,35) y amado por Dios (Mt 1,27, Rm 9. 13); lo
muestra empleando siete años en conquistar a Raquel como mujer, y le parecen pocos años, aquellos
añosótanto era su amor por ellaó(Gn 29,20). Francisco de Sales comenta estas palabras: "Jacob -escribe-
ama a Raquel con todas sus fuerzas y con todas sus fuerzas ama a Dios; pero no por ello ama a Raquel
como a Dios, ni a Dios como a Raquel. Ama a Dios como su Dios sobre todas las cosas y más que a si
mismo; ama a Raquel como a su mujer sobre todas las otras mujeres y como a si mismo. Ama a Dios con
amor absoluto y soberanamente sumo, y a Raquel con sumo amor marital; un amor no es contrario al otro,
porque el de Raquel no viola las supremas ventajas del amor de Dios" (JUAN PABLO I, Aud. gen. 27-9-
1978).
193 Señor, que yo te ame siempre más. También aquí está la obediencia a un mandamiento de Dios, que ha
puesto en nuestro corazón la sed del progreso. Desde los palafitos, desde las cavernas, desde las cabañas,
hemos pasado a las casas, a los palacios, a los rascacielos; desde el viajar a pie, a lomo de mulo o de
camello, a las carrozas, a los trenes, a los aviones. Y se desea progresar todavía con medios más rápidos,
alcanzando siempre metas más lejanas. Pues amar a Dios [. . . ] es también un viaje: Dios lo quiere siempre
más intenso y perfecto. Ha dicho a todos los suyos: Vosotros sois la luz del mundo, la sal de la tierra (Mt
5,48), sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto (Mt 5,48). Esto significa: amar a Dios no poco,
sino mucho; no detenerse en el punto al cual se ha llegado, sino con su ayuda progresar en el amor (JUAN
PABLO I, Aud. gen. 27-9-1978).
194 La medida del amor a Dios es amarlo sin medida (SAN BERNARDO, Sermón 6, sobre el amor a Dios).
195 La medida y regla de la virtud teologal es el mismo Dios; nuestra fe se regula según la verdad divina;
nuestra caridad según la bondad de Dios; y nuestra esperanza, según la intensidad de su omnipotencia y
misericordia. Y ésta es una medida que excede de tal manera a toda capacidad humana que el hombre
nunca puede amar a Dios tanto como debe ser amado, ni creer o esperar en El tanto como se debe; luego
mucho menos llegará al exceso en tales acciones (SANTO TOMÁS, Suma Teológica,1-2, q. 54, a. 4, c).
196 [. . . ] quien no quisiera amar a Dios más de lo que le ama, de ninguna manera cumpliná el precepto del
amor (SANTO TOMÁS, Coment. a la Epístola a los Hebreos,6,1).
197 No está permitido querer con amor menguado [. . . ], pues debéis llevar grabado en vuestro corazón al
que por vosotros murió clavado en la Cruz (SAN AGUSTiN, Sobre la Santa virginidad,55).
198 Señor: que tenga peso y medida en todo. . . menos en el Amor (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino,
n. 427).
199 El hombre nunca puede amar a Dios tanto como El debe ser amado (SANTO TOMÁS, Suma
Teológica,1-2, q. 6, a. 4 e).
-24 -
200 Cuanto más amo, más deudor me siento cada día (SAN AGUSTIN, Epístola 192).
201 A algunas personas es fácil amarlas; a otras, es difícil: no son simpáticas, nos han ofendido o hecho
mal; sólo si amo a Dios en serio, llego a amarlas en cuanto hijas de Dios y porque El me lo manda. Jesús ha
fijado también cómo amar al prójimo, esto es, no sólo con el sentimiento, sino con los hechos: [. . . ] tenia
hambre en la persona de mis hermanos más pequeños, ¿me habéis dado de comer? ¿Me habéis visitado
cuando estaba enfermo? (cfr. Mt 5,34 ss) (JUAN PABLO I, Aud. gen. 27-9-78).
202 Amarás a tu pródimo como a ti mismo; pero tratándose del amor que se debe profesar a Dios, no se
señala limite alguno (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 38 sobre los Evang. ).
203 Amamos a Dios y al prójimo con la misma caridad. Pero debemos amar a Dios por si mismo, y al
prójimo por Dios (SAN AGUSTiN, Trat. sobre la Santísima Trinidad,7).
204 El que ama a Dios ama también inevitablemente al prójimo (SAN MAXIMO, Sobre la caridad,1)
205 No quieras que te llene nada que no sea Dios. No desees gustos de Dios. No desees tampoco entender
de Dios más de lo que debes entender. La fe y el amor serán los lazarillos que te llevarán a Dios por donde
tú no sabes ir. La fe son los pies que llevan a Dios al alma. El amor es el orientador que la encamina (SAN
JUAN DE LA CRUZ, Cantico espiritual,1,11).
206 Dios sólo basta para colmar nuestros deseos: Más grande es Dios que nuestro corazan (1Jn 3,20). Por
eso dice Agustín en el libro primero de las Confesiones: "Nos has hecho, Señor, para ti, y nuestro corazón
está intranquilo hasta que descanse en ti" (SANTO TOMÁS, Sobre la caridad,1. c. , p. 206).
207 Aunque no se dijera absolutamente nada más en las páginas de las Sagradas Escrituras y solamente
oyéramos de boca del Espíritu Santo que Dios es amor, nos bastaria (SAN ACUSTIN, Coment. a la l. a
Epístola de S. Juan,7).
208 Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza; quien a
Dios tiene nada le falta: sólo Dios basta. (SANTA TERESA, Poesías Vl, p. 1123).
209 Entendí que sólo el amor es el que impulsa a obrar a los miembros de la Iglesia, y que si faltase este
amor, ni los apóstoles anunciarían ya el Evangelio, ni los mártires derramarían su sangre. Reconocí
claramente y me convencí de que el amor encierra en si todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que
abarca todos los tiempos y lugares, en una palabra que el amor es eterno. Entonces, llena de alegría
desbordante, exclamé: "Oh, Jesús, amor mio, por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el amor. Sí,
he hallado mi propio lugar en la lglesia, y este lugar es el que tú me has señalado, Dios mio. En el corazón
de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor: de este modo lo seré todo y mi deseo se verá colmado"
(SANTA TERESA DE LIS1EUX, Manuscritos autobiográficos).
210 El amor a Dios es la razón suprema de todas las cosas (SANTO TOMÁS, Suma Teológica,1, q. l9, a. 4).
-25 -
211 Mientras realizamos con la mayor perfección posible, dentro de nuestras equivocaciones y limitaciones,
las tareas propias de nuestra condición y de nuestro oficio, el alma ansía escaparse. Se va hacia Dios,
como el hierro atraído por la fuerza del imán. Se comienza a amar a Jesús, de forma más eficaz, con un
dulce sobresalto (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios,296).
212 ¿Qué soy yo para ti, que me mandas amarte y que, si no lo hago, te enojas conmigo y me amenazas
con ingentes infortunios? ¿No es ya suficiente infortunio el hecho de no amarte? (SAN AGUSTIN,
Confesiones,2,5,5).
213 Fuego que abrasa, luz ardiente, fuente que apaga la sed, tesoro que contiene en si todos los bienes.
Dios es tan bueno y nos ama tan ardientemente que no quiere de nosotros otra cosa, sino ser amado (SAN
ALFONSO María DE LIGORIO, Visitas al Santísimo Sacramento).
214 Hacedlo todo por Amor. Asi no hay cosas pequeñas: todo es grande. La perseverancia en las cosas
pequeñas, por Amor, es heroísmo (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 813).
215 Pedro, ¿me amas? Apacienta mis ovejas. Y esto por tres veces consecutivas. Se le preguntaba sobre el
amor, y se le imponia una labor; porque, cuanto mayor es el amor, tanto menor es el trabajo (SAN
AGUSTIN, Sermón 340).
216 Quien le amare mucho, verá que puede padecer mucho por El; el que amare poco, poco. Tengo yo para
mi que la medida del poder llevar gran cruz o pequeña es la del amor (SANTA TERESA, Camino de
perfección,32,7).
217 El amor defiende de las adversidades. A quien lo tiene, nada adverso le puede resultar perjudicial, antes
al contrario se le convierte en útil: Todo contribuye al bien de los que aman a Dios (Rm 8,28). Hasta los
reveses y dificultades son llevaderos para el que ama, como observamos a diario en el terreno meramente
humano (SANTO TOMÁS, Sobre la caridad,1. c. , p. 204).
218 Todo lo duro que puede haber en los mandamientos lo hace llevadero el amor. . . ¿Qué no hace el amor
[. . . ]? Ved cómo trabajan los que aman; no sienten lo que padecen, redoblando sus esfuerzos a tenor de
las dificultades (SAN AGUSTIN, Sermón96).
219 Todas estas cosas, sin embargo, hállenlas difíciles los que no aman; los que aman, al revés, eso mismo
les parece liviano. No hay padecimiento, por cruel y desaforado que sea, que no lo haga llevadero y casi
nulo el amor (SAN AGUSTIN, Sermón 70).
220 "Timor Domini sanctus". Santo es el temor de Dios. Temor que es veneración del hijo para su Padre,
nunca temor servil, porque tu Padre-Dios no es un tirano (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 435).
221 ¡Como quien no dice nada: amor y temor de Dios! Son dos castillos fuertes, desde donde se da guerra
al mundo y a los demonios (SANTA TERESA, Camino de perfección,40,2).
222 Fundada en la caridad, se eleva el alma a un grado más excelente y sublime: el temor de amor. Esto no
deriva del pavor que causa el castigo ni del deseo de la recompensa. Nace de la grandeza misma del amor.
En esa amalgama de respeto y afecto filial en que se barajan la reverencia y la benevolencia que un hijo
tiene para con un padre, el hermano para con su hermano, el amigo para con su amigo, la esposa para con
-26 -
su esposo. No recela los golpes ni reproches. Lo único que teme es herir el amor con el más leve roce o
herida. En toda acción, en toda palabra, se echa de ver la piedad y solicitud con que procede. Teme que el
fervor de la dilección se enfríe en lo más mínimo (CASIANO, Colaciones,11).
223 Cuando el amor llega a eliminar del todo el temor, el mismo temor se convierte en amor (SAN
GREGORIO DE NISA, Homilía 15).
224 El remedio que podemos tener, hijas, y nos dio Su Majestad es amor y temor; que el amor nos hará
apresurar los pasos y el temor nos hará ir mirando adónde ponemos los pies para no caer por camino
adonde hay tanto que tropezar, como caminamos todos los que vivimos, y con esto a buen seguro que no
seamos engañadas (SANTA TERESA, Camino de perfección,40,1).
225 Y el alma sale para ir detrás de Dios; sale de todo pisoteando y despreciando todo lo que no es Dios. Y
sale de sí misma olvidándose de sí por amor de Dios (SAN JUAN DE LA CRUZ, Cántico espiritual,1,20).
226 Tú, al que llenas de ti, lo elevas; mas, como yo ano no me he llenado de ti, soy todavía para mí mismo
una carga (SAN Agustín, Confesiones,10,26).
227 Y éste es el índice para que el alma pueda conocer con claridad si ama a Dios o no, con amor puro. Si
le ama, su corazón no se centrará en sí misma, ni estará atenta a conseguir sus gustos y conveniencias. Se
dedicará por completo a buscar la honra y gloria de Dios y a darle gusto a El. Cuanto más tiene corazón
para sí misma menos lo tiene para Dios (SAN JUAN DE LA CRUZ, Cántico espiritual,9,5).
228 Sólo ama de verdad a Dios quien no se acuerda de sí mis- mo (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 38
sobre los Evang. ).
229 Querría dar a entender que el alma no es el pensamiento, ni la voluntad es mandada (por él) que
tendría harta mala ventura; por donde el aprovechamiento del alma no está en pensar mucho, sino en amar
mucho (SANTA TERESA, Fundaciones,5,2).
230 ¿No has visto en qué "pequeñeces" está el amor humano? óPues también en "pequeñeces" está el
Amor divino (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 824).
231 Cuanto más ames más subirás (SAN Agustín, Coment. sobre el Salmo 83).
232 Porque alguno he topado que les parece está todo el negocio en el pensamiento, y si éste pueden tener
mucho en Dios, aunque sea haciéndose gran fuerza, luego les parece que son espirituales; y si se distraen,
no pudiendo más, aunque sea para cosas buenas, luego les viene gran desconsuelo y les parece que están
perdidos [. . . ]. No digo que no es merced del Señor quien siempre puede estar meditando en sus obras, y
es bien que se procure. Mas hase de entender que no todas las imaginaciones son hábiles de su natural
para esto, mas todas las almas lo son para amar (SANTA TERESA, Fundaciones,5,2).
233 El que ama a Dios se contenta con agradarle, porque el mayor premio que podemos desear es el
mismo amor [. . . ]. El alma piadosa e integra busca en ello su plenitud y no desea otro deleite (SAN
GREGORIO MAGNO, Sermón 92).
-27 -
234 Alma que ama a Dios no ha de pretender ni esperar otra recompensa por sus servicios prestados que la
perfección de amar a Dios (SAN JUAN DE LA CRUZ, Cántico espiritual,9,7).
235 El amor no descansa mientras no ve lo que ama; por eso los santos estimaban en poco cualquier
recompensa, mientras no viesen a Dios. Por eso el amor que ansia ver a Dios se ve impulsado, por encima
de todo discernimiento, por el deseo ardiente de encontrarse con él. Por eso Moisés se abrevió a decir: Si
he obtenido tu favor, muéstrame tu rostro (Ex 33,13) [. . . ]. Por eso también se dice en otro lugar: Déjame
ver tu rostro (Sal 79,4). Y hasta los mismos paganos en medio de sus errores se fabricaron ídolos para
poder ver con sus propios ojos el objeto de su culto (SAN PEDRO CRISÓLOGO, Sermón 1477.
236 Para poder encomendar a Pedro sus ovejas, sin que con ello pareciera que las ovejas quedaban
encomendadas a otro pastor distinto de sí mismo, el Señor le pregunta: "Pedro, ¿me amas?" El respondió:
"Te amo". Y le dice por segunda vez: "¿Me amas?", y respondió: "Te amo". Quería fortalecer el amor para
reforzar así la unidad. De este modo el que es Unico apacienta a través de muchos, y los que son muchos
apacientan formando parte del que es único (SAN AGUSTIN, Sermón 46, sobre los pastores).
237 El amor que unirá a Dios con los que habitan allí, y a éstos entre sí, será tan grande que todos se
amarán como a sí mismos y amarán a Dios más que a sí mismos. Por eso nadie querrá más que lo que
Dios quiere; lo que quiera uno lo querrán todos, y la voluntad de todos será la voluntad de Dios. . . Todos
juntos como un solo hombre serán reyes con Dios, porque todos querrán la misma cosa y se cumplirá su
voluntad (SAN ANSELMO, Carta 112, a Hugo el recluso, pp. 245-246).
238 Todo lo que se hace por Amor adquiere hermosura y se engrandece (J. ESCRIVA DE BALAGUER,
Camino, n. 429).
239 Una producción artística se considera buena y acertada cuando se ajusta a sus reglas peculiares. Del
mismo modo, cualquier obra humana es recta y virtuosa cuando concuerda con la regla del amor divino, y
no es buena ni recta o perfecta si se aparta de ella. Todos los actos humanos, para resultar buenos, deben
atenerse a la regla del amor divino (SANTO TOMAS, Sobre la caridad,1. c. ,201).
240 El secreto para dar relieve a lo más humilde, aún a lo más humillante, es amar (J. ESCRIVA DE
BALAGUER, Camino, n. 418).
241 Es el amor el que "pone nombre a la obra",el que le da u verdadero sentido y cualidad (SAN
BUENAVENTURA, Coment. a las Sentencias,11,40,1).
242 No nos amemos, pues, a nosotros mismos, sino a El. No sé por qué motivo inexplicable, quien se ama
a sí mismo y no ama a Dios no se ama a sí mismo; y en cambio, quien ama a Dios y no se ama a sí mismo,
se ama a sí mismo (SAN AGUSTIN, Trat. Evang. S. Juan,123).
243 Los que de veras aman a Dios, todo lo bueno aman, todo lo bueno quieren, todo lo bueno favorecen,
todo lo bueno loan, con los buenos se juntan siempre y los favorecen y defienden; no aman sino verdades y
cosas que sean dignas de amar (SANTA TERESA, Camino de perfección,40,3).
244 También en lo pequeño se muestra la grandeza del alma [. . . ]. Por eso el alma que se entrega a Dios
pone en las cosas pequeñas el mismo fervor que en las cosas grandes (SAN JERONIMO, Epístola 60).
-28 -
245 Quien no se arrepiente de verdad, no ama de veras; es evidente que cuanto más queremos a una
persona, tanto más nos duele haberla ofendido. Es, pues, éste uno más de los efectos del amor (SANTO
TOMÁS, Sobre la caridad,1. c. 205).
246 Preguntaron al Amigo cuál era la fuente del amor. Respondió que aquella en donde el Amado nos ha
limpiado de nuestras culpas, y en la cual da de balde el agua viva, de la cual, quien bebe, logra vida eterna
en amor sin fin (R. LLULL, Libro del Amigo y del Amado,115).
247 Acaba siempre tu examen con un acto de Amoródolor de Amoró: por ti, por todos los pecados de los
hombres. . . Y considera el cuidado paternal de Dios, que te quitó los obstáculos para que no tropezases (J.
ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 246).
248 El amor de contentar a Dios y la fe hacen posible lo que por razón natural no lo es (SANTA TERESA,
Fundaciones,2,4).
249 Un poquito de este puro amor. . . , más provecho hace a la Iglesia, aunque parece que no hace nada,
que todas esas obras juntas (SAN JUAN DE LA CRUZ, Cántico 2, anotación a canción 29).
250 Cualquier otra carga te oprime y abruma, mas la carga de Cristo te alivia el peso. Cualquier otra carga
tiene peso, pero la de Cristo tiene alas. Si a un pájaro le quitas las alas parece que le alivias del peso, pero
cuanto más le quites este peso, tanto más le atas a la tierra. Ves en el suelo al que quisiste aliviar de un
peso; restitúyele el peso de sus alas y verás cómo vuela (SAN AGUSTIN, Sermón 126).
251 Esteban tenía por armas la caridad y con ella vencía en todas partes. Por amor a Dios no se cruzó de
brazos ante los enfurecidos judíos; por amor al prójimo intercedía por quienes lo lapidaban; por amor argüía
a los que estaban en el error, para que se corrigiesen. . . Apoyado en la fuerza de la caridad, venció la
violenta crueldad de Saulo, y mereció tener por compañero en el cielo al que en la tierra tuvo como
perseguidor (SAN FULGENCIO, Sermón 3).
También se dice que es semejante el reino de los cielos a un comerciante que anda en busca de buenas
perlas, y hallando una muy preciosa, vende cuanto tiene y la compra [. . . ]. En comparación de aquélla nada
tiene valor, y el alma abandona todo cuanto había adquirido, derrama todo cuanto había congregado, se
enardece con el amor de las cosas celestiales, no tiene placer en las cosas terrenas y considera como
deforme todo lo que le parecía bello en la tierra, porque sólo brilla en el alma el resplandor de aquella perla
preciosa. Acerca de este amor dice Salomón: El amor es fuerte como la muerte (SAN GREGORIO MAGNO,
Hom. 11 sobre los Evang. ).
253 Es fuerte el amor como la muerte, porque el amor de Cristo da muerte a la misma muerte [. . . 1.
También el amor con que nosotros amamos a Cristo es fuerte como la muerte, ya que viene a ser él mismo
como una muerte, en cuanto que es el aniquilamiento de la vida anterior, la abolición de las malas
costumbres y el sepelio de las obras muertas (SAN BALDUINO DE CANTORBERY, Tratado 10)
254 Si el Amor, aun el amor humano, da tantos consuelos aquí, ¿qué será el Amor en el cielo? (J. ESRIVA
DE BALAGUER, Camino, n. 428).
255 Este amor será la medida de la gloria de que disfrutaremos en el paraíso, ya que ella será
proporcionada al amor que habremos tenido a Dios durante nuestra vida; cuanto más hayamos amado a
Dios en este mundo, mayor será la gloria de que gozaremos en el cielo, y más le amaremos también,
puesto que la virtud de la caridad nos acompañará durante toda la eternidad, y recibirá mayor incremento en
el cielo. ¡Qué dicha la de haber amado mucho a Dios en esta vida!, pues así lo amaremos también mucho
en el paraíso (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre el precepto 1 del decálogo).
El amor de Dios se ha derramado en nuestros corazones por virtud del Espíritu Santo, que nos ha sido
dado. Rm 5,5.
El amor de Dios nos predestinó antes de la constitución del mundo para que fuéramos santos e
inmaculados en su presencia". Ep 1,4.
He venido a echar fuego en la tierra, ¿y qué he de querer sino que se encienda? Lc 12,49.
"[. . . ] Caminad en el amor, (amad) como Cristo nos amó y se entrego por nosotros [. . . ] Ep 5,1.
En esto está el amor, no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino que El nos amó y envió a su Hijo,
como propiciación por nuestros pecados. 1Jn 3,18.
Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, y estando nosotros muertos por
nuestros delitos, nos dio vida por Cristo [. . . 1" Ep 2,4-5.
El Padre nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al reino del Hijo de su amor. Ga 1,13.
256 Hasta te serviré, porque vine a servir y no a ser servido. Yo soy amigo, y miembro y cabeza, y hermano
y hermana y madre; todo lo soy, y solo quiero contigo intimidad. Yo, pobre por ti, mendigo por ti, crucificado
por ti, sepultado por ti; en el cielo, por ti ante Dios Padre; y en la tierra soy legado suyo ante ti. Todo lo eres
para Mi, hermano y coheredero, amigo y miembro. ¿Qué más quieres? (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom.
sobre S. Mateo,76).
257 Tan espléndida es la gracia de Dios y su amor a nosotros, que hizo El más por nosotros de lo que
podemos comprender (SANTO TOMÁS, Sobre el Credo,1. c. ,61).
258 ¿Saber que me quieres tanto, Dios mio, y. . . no me he vuelto loco? (J. ESCRIVA DE BAEAGUER,
Camino, n. 425).
259 Ninguna lengua es suficiente para declarar la grandeza del amor que Jesús tiene a cualquier alma que
está en gracia (SAN ALFONSO María DE LIGORIO, Visitas alástmo. Sacramento,2).
-30 -
260 El fuego de amor de Ti, que en nosotros quieres que arda hasta encendernos, abrasarnos y quemarnos
lo que somos, y transformarnos en Ti, Tú lo soplas con las mercedes que en tu vida nos hiciste, y lo haces
arder con la muerte que por nosotros pasaste (SAN JUAN DE AVILA, Audi filia,69).
261 El abismo de malicia, que el pecado lleva consigo, ha sido salvado por una Caridad infinita. Dios no
abandona a los hombres (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,95).
262 Oye cómo fuiste amado cuando no eras amable; oye cómo fuiste amado cuando eras torpe y feo; antes,
en fin, de que hubiera en ti cosa digna de amor. Fuiste amado primero para que te hicieras digno de ser
amado (SAN AGUSTIN, Sermón 142).
263 Ahora me da devoción ver cómo me daba Dios tan presto lo que yo perdí por mi culpa (SANTA
TERESA, Vida,1,4).
264 Considerad conmigo esta maravilla del amor de Dios: el Señor que sale al encuentro, que espera, que
se coloca a la vera del camino, para que no tengamos más remedio que verle. Y nos llama personalmente,
hablándonos de nuestras cosas, que son también las suyas, moviendo nuestra conciencia a la compunción,
abriéndola a la generosidad, imprimiendo en nuestras almas la ilusión de ser fieles, de podernos llamar sus
discípulos (J ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,59).
265 ¿Cuál es la explicación de que nos alegremos con el Señor, si El está lejos? Pero en realidad no está
lejos. Tú eres el que hace que esté lejos. Amalo y se te acercará; ámalo y habitará en ti. El Señor está
cerca. No os inquietéis por cosa alguna (SAN AGUSTIN, Sermón 21).
266 El sol ilumina al mismo tiempo los cedros y cada florecilla, como si estuviera sola en la tierra; nuestro
Señor se interesa también por cada alma en particular, como si no existieran otras iguales (SANTA TERESA
DE LIS1EUX, Manuscritos autobiográficos).
267 Cuando Dios Nuestro Señor concede a los hombres su gracia, cuando les llama con una vocación
especifica, es como si les tendiera una mano, una mano paterna llena de fortaleza, repleta sobre todo de
amor, porque nos busca uno a uno, como a hijas e hijos suyos, y porque conoce nuestra debilidad. Espera
el Señor que hagamos el esfuerzo de coger su mano, esa mano que El nos acerca: Dios nos pide un
esfuerzo, prueba de nuestra libertad (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,17).
268 Ningún pecador, en cuanto tal, es digno de amor; pero todo hombre, en cuanto tal, es amable por Dios
(SAN AGUSTIN, Sobre la doctrina cristiana,1).
269 En ocasiones, Dios no desdeña de visitarnos con su gracia, a pesar de la negligencia y relajamiento en
que ve sumido nuestro corazón [. . . ]. Tampoco tiene a menos hacer brotar en nosotros abundancia de
pensamientos espirituales. Por indignos que seamos, suscita en nuestra alma santas inspiraciones, nos
despierta de nuestro sopor, nos alumbra en la ceguedad en que nos tiene envueltos la ignorancia, y nos
reprende y castiga con clemencia. Pero hace más: se difunde en nuestros corazones, para que siquiera su
toque divino nos mueva a compunción y nos haga sacudir la inercia que nos paraliza (CASIANO,
Colaciones,4)
270 [. . . ] ninguna prueba de la caridad divina hay tan patente como el que Dios, creador de todas las
cosas, se hiciera criatura, que nuestro Señor se hiciera hermano nuestro, que el Hijo de Dios se hiciera hijo
de hombre (SANTO TOMÁS, Sobre el Credo, I. c. ,59).
271 ¡Qué grande y qué manifiesta es esta misericordia y este amor de Dios a los hombres! Nos ha dado una
gran prueba de su amor al querer que el nombre de Dios fuera añadido al titulo de hombre (SAN
BERNARDO, Sermón 1, sobre la Epifania).
272 Aprende, pues, ¡oh, hombre!, y conoce a qué extremos llegó Dios por ti. Aprende (en Belén) esa lección
de humildad tan grande que te da un maestro sin hablar todavía. En el paraíso tú tuviste tal honor que
pudiste poner nombres a todos los animales, y aquí tu Creador se ha hecho tan niño, que ni aun puede dar
a la suya el de madre. Tú en aquel vastisimo lugar de ricos bosques te perdiste desobedeciendo. El se ha
hecho hombre mortal en tan estrecha posada para buscar, muriendo, al que estaba muerto. Tú, hombre,
quisiste ser Dios y pereciste. El, Dios, quiso ser hombre y te salvó. ¡Tanto pudo la soberbia humana que
necesitó de la humildad divina para curarse! (SAN AGUSTiN, Sermón 183).
273 A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. Den gracias al Señor por su
misericordia, por las maravillas que hace con los hombres. Den gracias y digan entre los gentiles: El Señor
ha estado grande con ellos. Señor, ¿qué es el hombre para que le des importancia, para que te ocupes de
él? Porque te ocupas ciertamente de él, demuestras tu solicitud y tu interés para con él. Llegas hasta a
enviarle tu Hijo único, le infundes tu Espíritu. Incluso le prometes la visión de tu rostro. Y para que ninguno
de los seres celestiales deje de tomar parte en esta solicitud por nosotros, envías a los espíritus
bienaventurados para que nos sirvan y nos ayuden, los constituyes nuestros guardianes, mandas que sean
nuestros ayos (SAN BERNARDO, Sermón 12, sobre el Salmo "Qui habitat").
274 El amor de Dios es celoso; no se satisface si se acude a su cita con condiciones [. . . ] (J. ESCRIVA DE
BALAGUER, Amigos de Dios,28).
275 Pero el amor sólo con amor se cura. El amor de Dios es la salud del alma. Y cuando no tiene cumplido
amor, no tiene salud cumplida y por eso está enferma. La enfermedad es falta de salud. Cuando el alma no
tiene ningún grado de amor, está muerta. Pero cuando tiene algún grado de amor de Dios, por pequeño que
sea, ya está viva, aunque muy débil y enferma, porque tiene poco amor. Cuanto más amor tiene, más salud
también. Cuando tiene amor perfecto tiene total salud (SAN JUAN DE LA CRUZ, Cántico espiritual,11,11).
276 No es razón que amemos con tibieza a un Dios que nos ama con tanto ardor (SAN ALFONSOM a DE
LIGORIO, Visitas alástmo. Sacramento,4). 277 Cuando Dios ama, lo único que quiere es ser amado: si él
ama, es para que nosotros le amemos a él, sabiendo que el amor mismo hace felices a los que se aman
entre sí (SAN BERNARDO, Sermón 83).
ANGELES CUSTODIOS
278 Siempre creyó la Iglesia que los apóstoles y mártires de Cristo, por haber dado el supremo testimonio
de fe y de caridad con el derramamiento de su sangre, nos están más íntimamente unidos en Cristo; les
profesó especial veneración junto con la Bienaventurada Virgen y los santos ángeles, e imploró
piadosamente el auxilio de su intercesión (CONC. VAT. II, Const. Lumen gentium,50).
-32 -
279 Conocemos por la fe que existen los ángeles y leemos que se aparecieron a muchos, de forma que no
es licito dudarlo (SAN AGUSTIN, Coment. sobre el Salmo 103)
280 Casi todas las páginas de los libros sagrados testifican que existen ángeles y arcángeles (SAN
GREGORIO MAGNO, Hom. 34 sobre los Evang. ).
281 Todos los hombres tienen junto a si dos ángeles: uno bueno y otro malo. Así nos lo atestigua la
Escritura. Respecto a los ángeles buenos, el Salvador nos dice: No despreciéis a ninguno de estos
pequeñuelos: yo os digo que sus ángeles ven constantemente la f az de mi Padre que está en los cielos (Mt
18,10). A ellos se refiere asimismo esta palabra: Enviará al ángel del Señor junto a los que le temen y les
salvará (Sal 33,8). Y en los Actos de los Apóstoles, a propósito de Pedro: Porque es su ángel (Ac 12,15)
(CASIANO, Colaciones,8,17).
282 Es probable que congregados legítimamente muchos para dar gloria a Dios, esté el Angel de cada cual
en derredor de quienes sirven al Señor, junto con aquella persona cuya guarda y custodia se le ha confiado;
de suerte que se puede hablar de una doble asamblea de santos: una de hombres y otra de ángeles
(ORiGENES, Trat. sobre la oración,30,5).
283 La Providencia de Dios ha dado a los Angeles la misión de guardar al linaje humano y de socorrer a
cada hombre [. . . 1. Han sido desiguados desde nuestro nacimiento para nuestro cuidado, y constituidos
para defensa de la salvación de cada uno de los hombres (CATECISMO ROMANO, parte IV, cap. IX, no. 4 y
6).
284 La tradición cristiana describe a los Angeles Custodios u mo a unos grandes amigos, puestos por Dios
al lado de cada hombre, para que le acompañen en sus caminos. Y por eso nos invita a tratarlos, a acudir a
ellos (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,63).
285 Envía a sus ángeles cerca de ti, dice el Salmo, para que te guarden en todos tus caminos. Por eso
mismo hemos de velar con más cuidado, ya que no habría tanta solicitud por nosotros en el cielo si no nos
viesen tan necesitados. No pondrían tantos guardianes si no fuera tanta la asechanza (SAN BERNARDO,
Serm. 11, sobre el Salmo 90).
286 Los ángeles, además de llevar a Dios nuestras noticias, traen los auxilios de Dios a nuestras almas y
las apacientan como buenos pastores, con comunicaciones dulces e inspiraciones divinas. Dios se vale de
ellos para comunicarse con nosotros. Los ángeles nos defienden de los lobos, que son los demonios, y nos
amparan (SAN JUAN DE LA CRUZ, Cántico espiritual,2,3).
287 Son los embajadores de Dios con los hombres, y los embajadores de los hombres con Dios. No
solamente son los ángeles de Dios, sino también los ángeles de los hombres. Angeles, es decir enviados:
son, pues, los ángeles de Dios porque El nos los envía para asistirnos; son los ángeles de los hombres,
porque nosotros los volvemos a enviar para obtener su misericordia. Vienen a nosotros cargados con sus
dones, vuelven cargados con nuestros votos; descienden para conducirnos, suben para llevar a Dios
nuestros deseos y nuestras buenas obras (BOSUET, Sermón para la fiesta de los santos Angeles
Custodios, Lebarq, Oeuvres oratoires de Bossuet, tomo lll, Desclée de Brouwer,1927, pp. 95-97).
288 (El ángel custodio) vela sobre nosotros, incansable y cuidadoso (SAN BERNARDO, Serm. 11, sobre el
Salmo 90).
-33 -
289 Te pasmas porque tu Angel Custodio te ha hecho servicios patentes. Y no debías pasmarte: para eso le
colocó el Señor junto a ti (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 565).
290 Los hombres pueden desoir las inspiraciones que les dan invisiblemente los ángeles buenos,
iluminándolos para obrar el bien; pero queda intacto el libre albedrío: de ahí que el perderse los hombres no
se ha de atribuir a la negligencia de los ángeles, sino a la malicia de los hombres (SANTO TOMAS, Suma
Teológica 1, q. 113, a. I ad 2).
291 ¿Cuántos ángeles se podrá creer estarán encargados de ir agrupando a todos los hijos de Israel en
torno a quien los ama individualmente, y de congregar a los dispersos junto al Salvador de los que temen e
invocan, prestando un servicio mayor incluso que el de los apóstoles en orden al crecimiento y expansión de
la Iglesia, hasta el punto de que el mismo San Juan en el Apocalipsis llegue a decir que algunos ángeles
están al frente de las Iglesias? (ORIGENES, Trat. de la oración,10,3).
292 (Los ángeles) cuando vienen a desempeñar algún encargo entre nosotros, toman nombre del cargo
mismo que desempeñan. Asi pues, Miguel significa "quién como Dios", Gabriel "fortaleza de Dios" y, por
último, Rafael "medicina de Dios" (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 34 sobre los Evang. ).
293 A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. Estas palabras deben inspirarte
una gran reverencia, deben infundirte una gran devoción y conferirte una gran confianza. Reverencia por la
presencia de los ángeles, devoción por su benevolencia, confianza por su custodia. Porque ellos están
presentes junto a ti, y lo están por tu bien. Están presentes para protegerte, lo están en beneficio tuyo Y,
aunque lo están porque Dios les ha dado esta orden, no por ello debemos dejar de estarles agradecidos,
pues cumplen con tanto amor esta orden y nos ayudan en nuestras necesidades, que son tan grandes (SAN
BERNARDO. Sermón 12, sobre el Salmo "Qui habitat").
294 Aunque somos menores de edad y aunque nos queda por recorrer un camino tan largo y tan peligroso,
nada debemos temer bajo la custodia de unos guardianes tan eximios. Ellos, los que nos guardan en
nuestros caminos, no pueden ser vencidos ni engañados, y menos aún pueden engañarnos. Son fieles, son
prudentes, son poderosos: ¿por qué espantarnos? Basta con que los sigamos, con que estemos unidos a
ellos, y viviremos así a la sombra del Omnipotente (SAN BERNARDO, Sermón 12, sobre el Salmo "Qui
habitat").
295 Esta protección es, en la práctica de la vida cristiana, una devoción que ocupa en el ánimo de quien
sabe profundizar en ella un puesto de especial honor y es motivo de dulzura y de ternura (JUAN XXIII, Aloc.
9-8-1961).
296 Ten confianza con tu Angel Custodio. Trátalo como un entrañable amigo y él sabrá hacerte mil servicios
en los asuntos ordinarios de cada día (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 562).
El Angel Custodio de cada uno, una muestra de la dignidad del hombre y del amor misericordioso del Señor
297 Grande es la dignidad de las almas cuando cada una de ellas, desde el momento de nacer, tiene un
ángel destinado para su custodia (SAN JERÓNIMO, Coment. sobre S. Mateo,18,20).
298 A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. Den gracias al Señor por su
misericordia, por las maravillas que hace con los hombres. Den gracias y digan entre los gentiles: "El Señor
ha estado grande con ellos". Señor, ¿qué es el hombre para que le des importancia, para que te ocupes de
él? Porque te ocupas ciertamente de él, demuestras tu solicitud y tu interés para con él. Llegas hasta
enviarle tu Hijo único, le infundes tu Espíritu Incluso le prometes la visión de tu rostro. Y para que ninguno
de los seres celestiales deje de tomar parte en esta solicitud por nosotros, envias a los espiritus
-34 -
bienaventurados para que nos sirvan y nos ayuden, los constituyes nuestros guardianes, mandas que sean
nuestros ayos (SAN BERNARDO, Sermón 12, sobre el Salmo "Qui habitat").
299 Concurrirán también (al juicio universal) todos los ángeles, para dar testimonio ellos mismos del
ministerio que ejercieron por orden de Dios para la salvación de cada hombre (SAN JUAN CRISÓSTOMO,
en Catena Aurea, vol. lll, p. 238).
300 Gánate al Angel Custodio de aquel a quien quieras traer a tu apostolado. Es siempre un gran "cómplice"
(J. ESCRIVADE BALAGUER, Camino, n. 563).
301 Nuestro deseo es que aumente la devoción al Angel Custodio. Cada uno tiene el suyo y cada uno
puede conversar con los ángeles de sus semejantes (JUAN X XIII, Aloc. 9-8-1961).
302 Entre el ángel y nosotros hay algo permanente. Hay una mano que, incluso cuando dormimos, no suelta
la nuestra. . . Sobre la tierra en que nos encontramos, compartimos el pulso y el latido del corazón de este
hermano del cielo que habla con nuestro Padre (PAUL CLAUDEL, Presencia y profecía, en "Lecturas
cristianas para nuestro tiempo", Ed. Apostolado de la Prensa 1972).
303 Aprovecha también considerar que ni el demonio, ni otra cosa, es poderosa para nos dañar, sin licencia
de Nuestro Señor. También aprovecha considerar que tenemos al Angel de nuestra Guarda a nuestro lado, y
en la oración mejor que en otra parte, porque allí existe él para nos ayudar y llevar nuestras oraciones al
cielo y defendernos del enemigo, que no nos puede hacer mal (SAN PEDRO DE ALC¡NTARA, Tratad. de la
oración y meditación,2,4, av. 5°).
304 La evocación de los selectísimos espíritus que el cuidado solicito del Padre celestial colocó y pone junto
a cada uno de sus hijos, infunde alegría y ánimo. Pues los ángeles del Señor escudriñan nuestro interior y
¡ quisieran hacerlo digno de sus divinas complacencias! (JUAN XXIII, Aloc 9-81961).
305 Los elegidos interceden por los hombres, mientras los Angeles Custodios no sólo ruegan por los
hombres, sino que actúan alrededor de ellos. Si por parte de los bienaventurados se da una intercesión, por
parte de los ángeles hay una intercesión y una intervención directa: son al mismo tiempo abogados de los
hombres cerca de Dios y ministros de Dios cerca de los hombres (G. HUBER, Mi ángel marchará delante de
ti, Ed. Palabra, Madrid 1980,6. a ed. , p. 43).
306 Suelen los ángeles estar presentes a los que oran y deleitarse en los que ven levantar sus manos puras
en la oración, se alegran de ofrecer a Dios el holocausto de la devoción santa como incienso agradable al
cielo (SAN BERNARDO, Hom. sobre la Virgen Madre).
307 Los ángeles custodios, clamando, despiertan a quienes no velan (ORIGENES, en Catena Aurea, vol. III,
p. 218).
308Angeles que custodian la Sagrada Eucaristía De la misma manera que vemos cómo los ángeles se
encuentran rodeando el Cuerpo del Señor en el sepulcro, así debemos creer también que se encuentran
haciendo la corte en la Consagración (SAN BEDA, en Catena Aurea, vol. VI, p. 529).
-35 -
309 Gustosamente harían su oficio los Santos Angeles Custodios con aquella alma que les decía: "Angeles
Santos, yo os invoco, como la Esposa del Cantar de los Cantares, "ut nuntietis ei quia amore langueo"ópara
que le digáis que muero de Amor" (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 568).
310 Somos también deudores de nuestro ángel custodio, quien contempla siempre el rostro del Padre que
está en los cielos (ORIGENES, Trat. sobre la oración,28,3).APOSTOLADO
Así como Tú me has enviado al mundo, así yo los he enviado también a ellos al mundo. Jn 17,18.
Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. Mc 16,15.
Quien a vosotros recibe, a mi me recibe; y quien a mi me recibe, recibe a Aquel que me ha enviado. Mt
10,40.
Es semejante el reino de los cielos al fermento que coge una mujer y lo pone en tres medidas de harina
hasta que todo fermenta. Mt 13,33.
Al modo que el sarmiento no puede producir fruto, si no está unido con la vid, así tampoco vosotros si no
estáis unidos conmigo. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; quien está unido conmigo, y yo con él, ése da
mucho fruto, porque sin mi no podéis hacer nada. Jn 15,4-5.
Dios quiere que todos los hombres se salven y vengan al conocimiento de la verdad. 1Tm 2,4.
Yo he venido a echar fuego en la tierra, ¿y qué he de querer sino que se encienda? Lc 12,49.
Los Apóstoles no cesaban de enseñar y anunciar el Evangelio por todas partes: Ac 5,42; 8,4.
8. Responsabilidad
El que tiene la palabra de sabiduría, pero no quiere emplearla en provecho del prójimo, es lo mismo que
quien pone el dinero en una bolsa y la tiene siempre atada. Si 49,17.
-36 -
SELECCiÓN DE TEXTOS
311 La misión de la Iglesia tiene como fin la salvación de los hombres, la cual hay que conseguir con la fe
en Cristo y con su gracia. Por tanto, el apostolado de la Iglesia y de todos sus miembros se ordena en
primer lugar a manifestar al mundo con palabras y obras el mensaje en Cristo y a comunicar su gracia
(CONC. VAT. II, Decr. Apostolicam actuositatem,6).
312 ¡A cuántos hombres es preciso llevar todavía a la fe! Cuántos hombres es preciso reconquistar para la
fe que han perdido, siendo a veces esto más difícil que la primera conversión a la fe. Sin embargo la Iglesia,
consciente de aquel gran don, del don de la Encarnación de Dios, no puede nunca detenerse, no puede
pararse jamás (JUAN PABLO II, Hom. 6-1-1979).
313 Y así me acaece, que cuando en las vidas de los santos leemos que convirtieron almas, mucha más
devoción me hace y más ternura y más envidia, que todos los martirios que padecen (por ser ésta la
inclinación que Nuestro Señor me ha dado), pareciéndome que precia más un alma que por nuestra
industria y oración le ganásemos mediante su misericordia, que todos los servicios que le podemos hacer
(SANTA TERESA, Fundaciones,1,7).
314 También puede ocurrir que no tenga pan que dar de limosna al indigente; pero quien tiene lengua, tiene
algo más que poder dar, pues alimentar con el sustento de la palabra el alma, que ha de vivir para siempre,
es más que saciar con pan terreno el estómago del cuerpo, que ha demorir (SAN GREGORO MAGNO,
Hom. 6 sobre los Evang. ).
"De la abundancia del corazón habla la boca". Necesidad de tratar a Dios, para hablar de El
315 Antes de permitir a la lengua que hable, el apóstol debe elevar a Dios su alma sedienta, con el fin de
dar lo que hubiere bebido y esparcir aquello de que la haya llenado (SAN AGUSTIN, Sobre la doctrina
cristiana,1,4).
316 Para que aprenda el hombre a amar a su prójimo como a si mismo, debe antes aprender a amar a Dios
como a si mismo (SAN AGUSTIN, Coment. sobre el Salmo 118).
317 Cristo, enviado por el Padre, es la fuente y origen de todo apostolado de la Iglesia. Es, por ello, evidente
que la fecundidad del apostolado seglar depende de la unión vital de los seglares con Cristo. Lo afirma el
Señor: El que permanece en mi y yo en él, ése da mucho fruto, porque sin mi no podéis hacer nada (Jn
15,5) (CONC. VAT. Il, Decr. Apostolicam actuositatem,4).
318 Recibe de Cristo, para que puedas hablar a los demás. Acoge en ti el agua de Cristo [. . . ]. Llena, pues,
de esta agua tu interior, para que la tierra de tu corazón quede humedecida y regada por sus propias
fuentes (SAN AMBROSIO, Carta 2,1-2).
319 Y pienso, efectivamente, que corren un serio peligro de descaminarse aquellos que se lanzan a la
acciónó¡al activismo!ó, y prescinden de la oración, del sacrificio y de los medios indispensables para
conseguir una sólida piedad: la frecuencia de Sacramentos, la meditación, el examen de conciencia, la
lectura espiritual, el trato asiduo con la Virgen Santísima y con los Angeles custodios. . . Todo esto
contribuye además, con eficacia insustituible, a que sea tan amable la jornada del cristiano, porque de su
riqueza interior fluyen la dulcedumbre y la felicidad de Dios, como la miel del panal (J. ESCRIVA DE
BALAGUER, Amigos de Dios,1 8).
-37 -
320 Lo que admiran mucho los hombres lo divulgan luego, porque de la abundancia del corazón habla la
boca (Mt 12) (SANTO TOMAS, en Catena Aurea, vol. IV, p. 37).
321 Sin una vida interior sólida, sin una auténtica unión con Jesucristo, sin piedad verdadera, no se puede
ser apóstol. Para restaurar todas las cosas en Cristo por medio del apostolado es menester la gracia divina,
y el apóstol no la recibe si no está unido a Cristo. Todos los que participan del apostolado deben, por tanto,
poseer la verdadera piedad (SAN PIO X, Carta, I 1-ó-1909).
322 (El Bautista) [. . . ] escuchaba en su interior la voz de la verdad para manifestar al exterior lo que oía
(SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 20 sobre los Evang. ).
323 Empieza por tener paz en ti mismo, y así podrás dar paz a los demás (SAN AMBROSIO, en Catena
Aurea, vol. 1p 254).
324 "Nonne cor nostrum ardeos erat in nobis, dum loqueretur in via?"ó¿Acaso nuestro corazón no ardía en
nosotros cuando nos hablaba en el camino?Estas palabras de los discípulos de Emaús debían salir
espontáneas, si eres apóstol, de labios de tus compañeros de profesión, después de encontrarte a ti en el
camino de su vida (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 917).
325 La virtud de esta luz (la vocación cristiana) no está sólo en brillar, sino también en conducir a quienes la
sigan (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. sobre S. Mateo,1 5).
326 Todos los fieles, desde el Papa al último bautizado, participan de la misma vocación, de la misma fe, del
mismo Espíritu, de la misma gracia. . . Todos participan activa y corresponsablementeódentro de la
necesaria pluralidad de ministerios en la única misión de Cristo y de la Iglesia (A. DEL PORTILLO, Fieles y
laicos en la Iglesia, p. 38).
327 La vocación cristiana es, por su misma naturaleza, vocación también al apostolado (CONC. VAT. II,
Decr. Apostolicam actuositatem,2).
328 Considerando que Cristo es la luz verdadera sin mezcla posible de error alguno, nos damos cuenta de
que también nuestra vida ha de estar iluminada con los rayos de la luz verdadera. Los rayos del sol de la
justicia son las virtudes que de él emanan para iluminarnos [. . . ] y, obrando en todo a plena luz, nos
convirtamos también nosotros en luz y, según es propio de la luz, iluminemos a los demás con nuestras
obras (SAN GREGORIO DE NISA, Trat. sobre la ejemplaridad del cristiano).
329 [. . . ] y si os dirigís a Dios procurad no ir solos (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 4 sobre los Evang. ).
330 La Iglesia ha nacido con este fin: propagar el reino de Cristo en toda la tierra para gloria de Dios Padre,
y hacer así a todos los hombres participes de la redención salvadora, y por medio de ellos ordenar
realmente todo el universo hacia Cristo. Toda la actividad del Cuerpo místico, dirigida a este fin, recibe el
nombre de apostolado, el cual la Iglesia lo ejerce por obra de todos sus miembros, aunque de diversas
maneras (CONC. VAT. II, Decr. Apostolicam actuositatem,2).
331 El deber y el derecho del seglar al apostolado deriva de su misma unión con Cristo Cabeza. Insertos
por el bautismo en el Cuerpo místico de Cristo, robustecidos por la confirmación en la fortaleza del Espíritu
Santo, es el mismo Señor el que los destina al apostolado (CONC. VAT. Il, Decr. Apostolicam
actuositatem,3).
-38 -
Necesidad absoluta de contar con el Señor en cualquier obra de apostolado. Es Dios quien transforma las
almas
332 La Iglesia se compara a una gran recolección que necesita obreros, pero obreros que trabajen. No hay
cosa más conforme con el Evangelio que acumular, de una parte, luces y fuerzas para el alma en la oración,
en la lectura y en la soledad, e inmediatamente hacer participar a los hombres de este alimento espiritual.
Es hacer como hizo nuestro Señor y luego los apóstoles; es juntar el oficio de Marta al de María (SAN
VICENTE DE PAUL, Entretiens spirituels aux Missionaires, Ed. du Senil,1960, pp. 905-907).
333 Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles. El Señor es quien construye la casa
[. . . ]. Muchos son los que trabajan en la construcción, pero si El no construye, en vano se cansan los
albañiles. ¿Quiénes son los que trabajan en esta construcción? Todos los que predican la palabra de Dios
en la Iglesia, los dispensadores de los misterios de Dios Todos nos esforzamos, todos trabajamos, todos
construimos ahora; y también antes de nosotros se esforzaron, trabajaron, construyeron otros; pero si el
Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles (SAN ACUSTIN, Coment sobre el Salmo 126).
334 ¿De dónde sacaba San Pablo esta fuerza? Omnia possum in eo qui me confortat! (Fil 4,13), todo lo
puedo, porque sólo Dios me da esta fe, esta esperanza, esta caridad. Me resulta muy difícil creer en la
eficacia sobrenatural de un apostolado que no esté apoyado, centrado sólidamente, en una vida de continuo
trato con el Señor (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios,271).
335 [. . . ] no creamos nosotros esa luz: únicamente la reflejamos. No somos nosotros los que salvamos las
almas, empujándolas a obrar el bien: somos tan sólo un instrumento, más o menos digno, para los designios
salvadores de Dios. Si alguna vez pensásemos que el bien que hacemos es obra nuestra, volvería la
soberbia, aún más retorcida; la sal perderia el sabor, la levadura se pudriria, la luz se convertiria en tinieblas
(J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios,250).
336 Podemos amonestar con el sonido de nuestra voz, pero si dentro no está el que enseña, va no es
nuestro sonido [. . . 1. Os hable El, pues, interiormente, ya que ningún hombre está allí de maestro (SAN
AGUSTIN, Coment. sobre la l. a Epístola de S. Juan).
337 Nosotros os hablamos desde el exterior, pero es El quien edifica desde dentro [. . . ]. Es El quien edifica,
quien amonesta, quien amedrenta, quien abre el entendimiento, quien os conduce a la fe; aunque nosotros
cooperamos también con nuestro esfuerzo (SAN AGUSTIN, Coment. sobre el Salmo 126).
338 La palabra de Dios es luz para el entendimiento, fuego para la voluntad, para que el hombre pueda
conocer y amar a Dios; y para el hombre interior, el que vive por la gracia del Espíritu Santo, es pan y agua,
pero un pan más dulce que la miel y el panal, un agua mejor que el vino y la leche; es para el alma un
tesoro espiritual de méritos, y por esto es comparada al oro y a la piedra preciosa; es como un martillo que
doblega la dureza del corazón obstinado en el vicio, y como una espada que da muerte a todo pecado, en
nuestra lucha contra la carne, el mundo y el demonio (SAN LORENZO DE BRINDISI, Sermón cuaresmal).
339 Procurad una limpieza de espiritu siempre en aumento. Nada agrada tanto a Dios como la conversión y
salvación del hombre [. . . ]; sed como lumbreras en medio del mundo, como una fuerza llena de vida para
los demás hombres (SAN GREGORIO NACIANCENO, Disertación 39).
340 La antorcha encendida significa que no debemos permitir que nadie viva en las tinieblas de la
ignorancia (SAN CIRILO, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 101).
341 (Tened en vuestras manos antorchas encendidas. . . ), a saber: la penetración del espiritu que nos
-39 -
ilumina brillando en nuestra alma, y la doctrina con la cual iluminamos a los demás (TEOFILATO, en Catena
Aurea, vol. VI, p. 100).
342 Vosotros sois la sal de la tierra. Es como si les dijera: "El mensaje que se os comunica no va destinado
a vosotros solos, sino que habéis de transmitirlo a todo el mundo. Porque no os envio a dos ciudades, ni a
diez, ni a veinte; ni tan siquiera os envio a toda una nación, como en otro tiempo a los profetas, sino a la
tierra, al mar y a todo el mundo, y a un mundo, por cierto, muy mal dispuesto>. Porque al decir: Vosotros
sois la sal de la tierra, enseña que los hombres han perdido su sabor y están corrompidos por el pecado.
Por ello exige sobre todo de sus discípulos aquellas virtudes que son más necesarias y útiles para el
cuidado de los demás (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. sobre San Mateo,15,6).
343 Es propio de la luz el iluminar en cualquier parte en que se encuentre [. . . ]. De la misma manera, el
mundo, sin el conocimiento de Dios, estaba sumido en las tinieblas de la ignorancia, pero por medio de los
Apóstoles se le comunicó la luz de la verdadera ciencia, y el conocimiento de Dios brilla. Y por cualquier
parte que caminen, de su pobre humanidad brota la luz que disipa las tinieblas (SAN H1LARIO, en Catena
Aurea, vol. 1p 263).
344 Yo tengo plena conciencia de que es a Ti, Dios Padre omnipotente, a quien debo ofrecer la obra
principal de mi vida, de tal suerte que todas mis palabras y pensamientos hablen de Ti. Y el mejor premio
que puede reportarme esta facultad de hablar que Tú me has concedido, es el de servirte predicándote a Ti
y demostrando al mundo que lo ignora, o a los herejes que lo niegan, lo que Tú eres en realidad: Padre
[. . . ](SAN HILARIO, Trat. sobre la Santísima Trinidad, I ,3738).
345 Examine cada uno lo que hace, y vea si trabaja ya en la viña del sembrador. Porque el que en esta vida
procura el propio interés no ha entrado todavía en la viña del Señor. Pues para el Señor trabajan quienes
buscan no su propia ganancia, sino la del Señor [. . . ]; los que se desvelan por ganar almas y se dan prisa
por llevar a otros a la viña (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 19 sobre los Evang. ).
346 (No podemos ser como aquellos que) se avergüenzan de tratar argumentos sencillos y fáciles para que
no parezca que no saben tratar argumentos más sublimes (GiLsERTo ABAD, Sermón 7 sobre et Cantar de
los Cantares). Pone la luz bajo el celemín todo aquel que oscurece y cu- 347 bre la luz de la buena doctrina
con ventajas de orden temporal (SAN AGUSTIN, Sobre el Sermón de la Montaña,1,17).
348 Aquellas palabras de Cristo: ¿Me amas? Apacienta mis ovejas, equivalen a decir: "Si me amas, piensa
que no te apacientas a ti mismo, sino a mis ovejas; apaciéntalas como mías, no como tuyas; busca en ellas
mi gloria, no la tuya; mi dominio, no el tuyo; mi ganancia, no la tuya; no participes del sentir de aquellos que
pertenecen a los tiempos peligrosos, los que se aman a sí mismos y a todo lo demás que dimana de este
mal principio". Por tanto, los que apacientan las ovejas de Cristo no han de ser amadores de sí mismos, y
así las apacentarán no como propias, sino como pertenecientes a Cristo. El peor mal que es necesario
evitar en los que apacientan las ovejas de Cristo es el buscar sus propios intereses y no los de Jesucristo,
destinando a su propia utilidad a aquellos por quienes ha sido derramada la sangre de Cristo (SAN
AGUSTíN, Trat. Evang. S. Juan,123,5).
349 ¡Anunciad la Palabra con toda claridad, indiferentes al aplauso o al rechazo! En definitiva, no somos
nosotros quienes promovemos el éxito o el fracaso del Evangelio, sino el Espíritu de Dios. Los creyentes y
los no creyentes tienen derecho a escuchar inequívocamente el auténtico anuncio de la Iglesia. Anunciad la
Palabra con todo el amor del Buen Pastor, que se da, que busca, que comprende (JUAN PABLO II, A /a
Conf. Episcopal alemana,17-11-1980).
Todo apostolado tiene su origen y su fuerza en la caridad La caridad es "como el alma de todo apostolado"
-40 -
350 Todo ejercicio de apostolado tiene su origen y su fuerza en la caridad (CONC. VAT. II, Decr. Apostolicam
actuositatem,8).
351 El principal apostolado que los cristianos hemos de realizar en el mundo, el mejor testimonio de fe, es
contribuir a que dentro de la Iglesia se respire el clima de la auténtica caridad (J. ESCRIVA DE BALAGUER,
Amigos de Dios,226).
352 Tú, por tanto, que deseas ser útil a las almas del prójimo, primero acude a Dios de todo corazón y
pídele simplemente esto: que se digna infundir en ti aquella caridad que es el compendio de todas las
virtudes, ya que ella te hará alcanzar lo que deseas (SAN VICENTE FERRER, Trat. de la vida espiritual,13).
353 Son los sacramentos, y sobre todo la Eucaristía, los que comunican y alimentan en los fieles la caridad
que es como el alma de todo apostolado (CONC. VAT. 11, Decr. Apostolicam actuositatem,3).
354 Orad sin interrupción (1Th 5,17) por los demás hombres. Hay en ellos esperanza de conversión, una
conversión que les conducirá a Dios Volveos hacia ellos, para que, por medio de vuestras obras, se hagan
discípulos vuestros. Ante su cólera estad llenos de dulzura. Ante su jactancia tened sentimientos de
humildad. Ante sus blasfemias, estad en oración. Ante sus errores, permaneced firmes en la fe (Col 1,23).
Ante sus violencias, sed pacificos, sin imitarlos (SAN IGNACIO DE ANTIOQUIA, Carta a los Efesios).
"Ya no habría ningún pagano, si nos comportáramos como verdaderos cristianos". Ejemplaridad y eficacia
apostólica
355 La luz debe estar bien alta para que ilumine a los demás; no debajo del celemín, es decir, de la gula, ni
debajo de la cama, o del ocio, porque nadie que se entregue a la gula y al ocio puede ser luz para los
demás (TEÓFILO, en Catena Aurea, vol. IV, p. 1023.
356 En vano se esfuerza en propagar la doctrina cristiana quien la contradice con sus obras (SAN
ANTONIO DE PADUA, Sermón 1,226).
357 Cualquiera que se encuentre fiel y prudente, presida la familla del Señor para darle la medida de trigo
en todo tiempo, ya por medio de la predicación con la que el alma se alimenta, ya por medio del buen
ejemplo, por el que la vida se endereza (TEÓFILO, en Catena A urea, vol. Vl, p. 109).
358 No os apenéis ni os llenéis de abatimiento. También los Apóstoles eran para unos olor de muerte, y
para otros olor de vida. No demos nosotros motivo alguno a la maledicencia y estaremos libres de toda
culpa, o, para decirlo mejor, mayor aún será nuestro gozo ante esas falsas acusaciones. Brille, pues, el
ejemplo de nuestra vida, y no hagamos ningún caso de las criticas. No es posible que quien de verdad se
empeñe por ser santo deje de tener muchos que no le quieran. Pero eso no importa, pues hasta con tal
motivo aumenta la corona de su gloria. Por eso, a una sola cosa hemos de atender: a ordenar con
perfección nuestra propia conducta. Si hacemos esto, conduciremos a una vida cristiana a los que anden en
tinieblas (SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom. sobre S. Mateo,15).
359 Hijo de hambre, te he puesto como atalaya en la casa de Israel. Fijémonos cómo el Señor compara sus
predicadores a una atalaya. La atalaya está siempre en un lugar alto para ver desde lejos todo lo que se
acerca. Y todo aquel que es puesto como atalaya del pueblo de Dios debe, por su conducta, estar siempre
en alto, a fin de preverlo todo y ayudar así a los que tiene bajo su custodia (SAN GREGORIO MAGNO,
Hom. sobre Ezequiel).
360 Cristo nos ha dejado en la tierra para que seamos faros que iluminen, doctores que enseñen; para que
cumplamos nuestro deber de levadura; para que nos comportemos como ángeles, como anunciadores entre
los hombres; para que seamos adultos entre los menores, hombres espirituales entre los carnales, a fin de
-41 -
ganarlos; que seamos simiente y demos numerosos frutos. Ni siquiera sería necesario exponer la doctrina si
nuestra vida fuese tan radiante, ni sería necesario recurrir a las palabras si nuestras obras dieran tal
testimonio. Ya no habría ningún pagano, si nos comportáramos como verdaderos cristianos (SAN JUAN
CRISOSTOMO, Hom. 10 sobre la l. a Epist. a Timoteo).
361 La manera de enseñar algo con autoridad es practicarlo antes de enseñarlo, ya que la enseñanza
pierde toda garantía cuando la conciencia contradice las palabras (SAN GREGORIO MAGNO,
Moralia,23,23-24).
362 Quien tiene la misión de decir cosas grandes, está igualmente obligado a practicarlas (SAN
GREGORIO MAGNO, en Catena Aurea, vol. VI, p. 101).
363 Nosotros tenemos las antorchas encendidas en nuestras manos cuando, con las buenas obras, damos
a nuestros prójimos buenos ejemplos. (S. GREGORIO, MAGNO, en Catena Aurea, vol. VI, p. lO1).
364 Queremos recordar a toda la Iglesia que la evangelización sigue siendo su principal deber. . . Animada
por la fe, alimentada por la caridad y sostenida por el alimento celestial de la Eucaristía, la Iglesia debe
estudiar todos los caminos, procurarse todos los medios, oportuna e inoportunamente (2Tm 4,2), para
sembrar la palabra, proclamar el mensaje, anunciar la salvación que infunde en el alma la inquietud de la
búsqueda de la verdad y la sostiene con la ayuda de lo alto en esta búsqueda. Si todos los hijos de la Iglesia
fueran misioneros incansables del Evangelio brotaría una nueva floración de santidad y de renovación en
este mundo sediento de amor y de verdad (JUAN PABLO 1, Primer mensaje,27-Vlll-1978)
365 Id, pues, a las salidas de los caminos, y a cuantos encontréis, llamadlos a las bodas. Son caminos
también todos los conocimientos humanos, como los de la filosofía, los de la milicia, y otros por el estilo.
Dijo, pues: Id a las salidas de los cam¿nos, para que llamen a la fe a todos los hombres, cualquiera que sea
su condición (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, vol. III, p. 63).
366 Pablo [. . . ] hasta una inscripción vista al azar la convierte en argumento de la fe; porque había
aprendido del verdadero David a arrancar la espada de manos de los enemigos, y a cortar la cabeza del
soberbio Goliat con su propio puñal (SAN JERÓNIMO, Carta a los Magnesios).
367 Los publicanos se aproximaron a nuestro Redentor, no sólo para hablarle, sino para comer con El;
porque no solamente corregía Jesús a quienes estaban mal dispuestos con argumentos y con obras o
reprensiones, sino asistiendo a las comidas; para que aprendamos con este proceder que en cualquier
tiempo y de cualquier manera podemos sacar utilidad (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, vol. 11,
p. 13).
368 Quienes viajan por motivo de obras internacionales, de negocios o de descanso, no olviden que son en
todas partes heraldos itinerantes de Cristo y que deben portarse como tales con sinceridad (CONC. VAT. II,
Decret. Apostolicam actuositatem,14).
369 No puedes decir que te es imposible atraer a los demás. Si eres verdadero cristiano, es imposible que
esto no suceda. Si es cierto que no hay contradicción en la naturaleza, es también verdad lo que nosotros
afirmamos, pues esto se desprende de la misma naturaleza del cristiano Si afirmas que un cristiano no
puede ser útil, deshonras a Dios y le calificas de mendaz. Le resulta más fácil a la luz convertirse en
tinieblas que al cristiano no irradiar. No declares una cosa imposible cuando es precisamente su contrario lo
que es imposible (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. 20 sobre los Hechos de los Agósteles).
370 Son innumerables las ocasiones que tienen los seglares para ejercitar el apostolado de la
-42 -
evangelización y de la santificación. El mismo testimonio de la vida cristiana y las obras buenas realizadas
con espíritu sobrenatural tienen eficacia para atraer a los hombres hacia la fe y hacia Dios (CONC. VAT. II,
Decr. Apostolicam actuositatem,6. AA )
Apostolado "en medio del mundo". Valor ejemplar y apostalico del trabajo y de las obligaciones sociales, etc.
371 Cada cristiano debe hacer presente a Cristo entre los hombres; debe obrar de tal manera que quienes
le traten perciban el bonus odor Christi (cfr. 2Co 2,15), el buen olor de Cristo; debe actuar de modo que, a
través de las acciones del discípulo, pueda descubrirse el rostro del Maestro (J. ESCRIVA DE BALAGUER,
Es Cristo que pasa,105).
372 El trabajo profesional es también apostolado, ocasión de entrega a los demás hombres, para revelarles
a Cristo y llevarles hacia Dios Padre, consecuencia de la caridad que el Espíritu Santo derrama en las almas
(J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,49).
373 Hemos de evitar el error de considerar que el apostolado se reduce al testimonio de unas prácticas
piadosas. Tú y yo somos cristianos, pero a la vez, y sin solución de continuidad, ciudadanos y trabajadores,
con unas obligaciones claras que hemos de cumplir de un modo ejemplar, si de veras queremos
santificarnos (J ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios,61)
374 Este apostolado, sin embargo, no consiste sólo en el testimonio de vida. El verdadero apóstol busca
ocasiones para anunciar a Cristo con la palabra, ya a los no creyentes, para llevarlos a la fe; ya a los fieles,
para instruirlos, confirmarlos y estimularlos a mayor fervor de vida; porque la caridad de Cristo nos constriñe
(2Co 5,14) En el corazón de todos deben resonar aquellas palabras del Apóstol: ¡Ay de misi no
evangelizare! (1Co 9,16) (CONC. VAT. II, Decr. Apostolicam actuositatem,6).
375 Debe (el cristiano) [. . . ] participar en el designio divino de la salvación. Debe marchar hacia la
salvación y ayudar a los demás a fin de que se salven. Ayudando a los demás se salva a si mismo (JUAN
PABLO II, Sobre la Prudencia,2510-78).
376 Resucítame (le pedía San Agustín al Señor) para que tu doctrina se extienda por mi al mundo entero
(SAN AGUSTiN, Trat. sobre Evang. de San Juan,105,1).
377 ¿Quién es el que lleva la Buena Noticia sino el coro de los que proclaman el Evangelio? ¿Qué significa
llevar la Buena Noticia? Predicar a todos los hombres [. . . ] la venida de Cristo a la tierra (SAN EUSEBIO
DE CESAREA, Coment. sobre Isaías).
378 A todos los cristianos se impone la gloriosa tarea de trabajar para que el mensaje divino de la salvación
sea conocido y aceptado en todas partes por todos los hombres (CONC. VAT 11, Decr. Apostolicam
actuositatem,3).
Cristo murió y resucitó por todos los hombres. Sentido universal del apostolado
379 El ha venido a la tierra para redimir a todo el mundo, porque quiere que los hombres se salven (ITm
2,4). No hay alma que no interese a Cristo. Cada una de ellas le ha costado el precio de su Sangre (cfr. 1P
1,18-19) (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Amigos de Dios,256).
380 El cristianismo posee el gran don de enjugar y curar la única herida profunda de la naturaleza humana,
y esto vale más para su éxito que toda una enciclopedia de conocimientos científicos y toda una biblioteca
de controversias; por eso el cristianismo ha de durar mientras dure la naturaleza humana El es una verdad
-43 -
viviente que no puede envejecer jamás (CARD J. H. NEWMAN, El sentido religioso, p. 417)
381 No podré descansar hasta el fin del mundo, mientras haya almas que salvar. Pero cuando diga el ángel:
Ya ha pasado el tiempo, entonces podré descansar, y podré gozar, porque el número de los elegidos habrá
quedado completo (SANTA TERESA DE LISIEUX, Novissima verba).
382 ¿Te acuerdas?óHacíamos tú y yo nuestra oración, cuando caía la tarde. Cerca se escuchaba el rumor
del agua. Y, en la quietud de la ciudad castellana, oíamos también voces distintas que hablaban en cien
lenguas, gritándonos angustiosamente que aún no conocen a Cristo. Besaste el Crucifijo, sin recatarte, y le
pediste ser apóstol de apóstoles (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 811).
383 (La doctrina de Cristo) se ha de extender por la tierra y el mar, sin más limites que el mundo mismo
(SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom. sobre San Mateo,15).
384 Toda solicitud y todo trabajo son poco en comparación con el interés de una sola alma. El que devuelve
una oveja errante al redil se ha asegurado un abogado poderoso ante Dios (SANTO TOMÁS DE
VILLANUEVA, Serm. del Domingo in Albis,1. c. , pp. 900-901).
385 Dondequiera que haya hombres carentes de alimento, vestido, vivienda, medicinas, trabajo, instrucción,
medios necesarios para llevar una vida verdaderamente humana, o afligidos por la desgracia o por la falta
de salud, o sufriendo el destierro o la cárcel, allí debe buscarlos y encontrarlos la caridad cristiana,
consolarlos con diligente cuidado y ayudarlos con la prestación de auxilios Esta obligación se impone ante
todo a los hombres y a los pueblos que viven en la prosperidad (CONC. VAT. II, Decr. Apostolicam
actuositatem,8).
386 El mismo Jesucristo, que conocía la malicia de los fariseos, condescendió con ellos para ganarlos, a
semejanza de los buenos médicos, que prodigan más remedios a los enfermos más graves (SAN CIRILO,
en Catena Aurea, vol. VI, p. 46).
387 Sed profundamente amigos de Jesús y llevad a la familia, a la escuela, al barrio, el ejemplo de vuestra
vida cristiana, limpia y alegre. Sed siempre jóvenes cristianos, verdaderos testigos de la doctrina de Cristo
Más aún, sed portadores de Cristo en esta sociedad perturbada, hoy más que nunca necesitada de El.
Anunciad a todos con vuestra vida que sólo Cristo es la verdadera salvación de la humanidad (JUAN
PABEO II, Hom. 3-XII-1978).
388 Porque también a nosotros, creyentes suyos, nos ha mezclado con la muchedumbre para que hagamos
a los demás partícipes de nuestra fe. Que nadie eche la culpa al corto número; porque tan grande es la
fuerza de la predicación evangélica, que lo que una vez ha fermentado se convierte en levadura para los
demás (SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom. sobre S. Mateo,46).
389 La levadura hace fermentar la masa cuando está cerca de la harina, o mejor, mezclada con ella, pues la
mujer no sólo puso la levadura, sino que además la escondió entre la masa. Del mismo modo tenéis que
hacer vosotros, cuando estéis mezclados, identificados con la gente. , como la levadura que está escondida,
pero no desaparece, sino que poco a poco va transformando toda la masa en su propia calidad (SAN JUAN
CRISÓSTOMO, Hom. sobre S. Mateo,46).
390 Cuando la perversidad de los malos va cada vez en aumenta, lejos de disminuir la predicación, se debe
aumentar cada vez más. El Señor nos lo aconseja con su ejemplo, el cual, después de haber oído decir de
-44 -
si que tenia el demonio, distribuyó más copiosamente los beneficios de su predicación (SAN GREGORIO
MAGNO, Hom. 18 sobre los Evang. ).
391 El Espíritu Santo se sirve de la palabra del hombre como de un instrumento. Pero es El el que
interiormente perfecciona la obra (SANTO TOMAS, Suma Teológica,2-2, q. 177, a. 1).
392 Preparad el camino del Señor, y enderezad sus sendas. Todo aquel que predica una fe recta y las
buenas obras, ¿qué otra cosa hace sino preparar el camino del Señor que viene al corazón de los oyentes,
para que penetre en él la fuerza de la gracia, para que le ilustre la luz de la verdad, para que haga rectas las
sendas que conducen a Dios. . . ? (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 20 sobre los Evang. ).
393 La virtud y la bondad de un enviado, consisten en que no diga nada de sí propio (SAN JUAN
CRiSÓSTOMO, en Catena Aurea, vol. V, p. 27).
394 La formación para el apostolado supone una completa formación humana, acomodada al carácter y
cualidades de cada uno. Porque el seglar, conociendo bien el mundo contemporáneo, debe ser miembro
bien adaptado a la sociedad y a la cultura de su tiempo (CONC. VAT. II, Decr. Apostolicam actuositatem,29).
395 Cuando el Señor quiere para sí un alma, tienen poca fuerza las criaturas para estorbarlo (SANTA
TERESA, Fundaciones,10,8).
396 Los más pequeños, los más débiles entre los hombres, eran los discípulos del Señor; pero como había
en ellos una eficacia divina grandiosa, esa fuerza se desplegó y se difundió por todo el mundo Con esto
quiso dar el Señor una prueba de su grandeza (SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom. sobre S. Mateo 46).
397 Confiamos, pues, que tú harás progresar nuestro tímido esfuerzo inicial y que, a medida que vayamos
progresando, lo afianzarás, y que nos llamarás a compartir el espíritu de los profetas y apóstoles; de este
modo, entenderemos sus palabras en el mismo sentido en que ellos las pronunciaron y penetraremos en el
verdadero significado de su mensaje (SAN HILARIO, Trat. Stma. Trinidad,1,37-38).
398 El Espíritu Santo, que habita en los que están bien dispuestos, les inspira como buen doctor lo que
deben decir (SAN CIRILO, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 77).
Amistad y apostolado. Por nuestra fe, el Señor puede sanar a nuestros amigos
399 Conviene que Dios haga la voluntad del hombre respecto a la salvación de otro en proporción a su
amistad (SANTO ToMAS, Suma Teológica,1-2, q 114, a. 6).
400 Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, dijo al paralítico:Hijo, tus pecados te son perdonados (Mc 2,
lss. ). Es de notar que no dijo la fe del paralítico, sino la de los que le llevaban: a veces ocurre que alguno
sana por la fe de otro (SAN JUAN CRISOSTOMO, en CatenaAurea, vol. IV, p. 51).
401 Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados (Mc 2,
lss). Es digno de consideración cuánto debe valer para Dios la fe propia de cada uno, cuando vale tanto la
ajena, que por ella se levanta un hombre curado de repente interior y exteriormente, y por el mérito de unos
se perdonan a otros sus pecados (SAN BEDA, en Catena Aurea, vol. IV, p. 51).
402 Los demás discípulos vinieron en la barca, tirando de la red llena de peces, pues no estaban lejos de
tierra, sino como a unos doscientos codos (Jn 21,8). Enseguida ponen la pesca a los pies del Señor, porque
es suya. Para que aprendamos que las almas son de Dios, que nadie en esta tierra puede atribuirse esa
propiedad, que el apostolado de la Iglesiaósu anuncio y su realidad de salvaciónóno se basa en el prestigio
de unas personas, sino en la gracia divina (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios,267).
403 [. . . ] el sacerdote no daria a Dios el culto debido si se quedase encerrado en el templo, si su actividad
se limitara a las solas funciones rituales, si esperase que el pueblo viniera a buscarlo en la soledad
progresiva de su aislamiento. Y esto es cierto hoy de modo particular, porque hoy es más que nunca
necesario, en la edificación de la Iglesia, la presencia misional del sacerdote entre los hombres. Hombres
que pertenecen a una sociedad empapada de materialismo y por eso, con frecuencia insatisfechos,
descorazonados, tristes, a quienes es necesario acercarse como Jesús se acercó en el camino de Emaús,
como compañero de viaje, para hacerse escuchar fácilmente, para hacerse comprender, para traducir a su
lenguaje la Palabra de siempre, tantas veces repetida; para reavivar, finalmente, su fe y su alegría con la
fracción del pan (A. DEL PORTILLO, Escritos sobre el sacerdocio, pp. 58-59).
404 Vuestro primer deber y vuestro mayor privilegio como padres es el de transmitir a vuestros hijos la fe
que vosotros recibisteis de vuestros padres. El hogar debería ser la primera escuela de oración (JUAN
PABLO II, Hom. l-X-1979).
405 Los esposos cristianos son para sí mismos, para sus hijos y demás familiares, cooperadores de la
gracia y testigos de la fe. Son para sus hijos los primeros predicadores y educadores de la fe; los forman
con su palabra y ejemplo para la vida cristiana y apostólica, les ayudan prudentemente a elegir su vocación
y fomentan con todo esmero la vocación sagrada cuando la descubren en los hijos (CONC. VAT. II, Decr.
Apostalicam actuositatam,11).
406 Siempre fue deber de los esposos, pero hoy constituye la parte más importante de su apostolado,
manifestar y demostrar con su vida la indisolubilidad y santidad del vínculo matrimonial; afirmar con valentía
el derecho y la obligación que los padres y los tutores tienen de educar cristianamente a la prole; y defender
la dignidad y la legítima autonomía de la familia. Cooperen, por tanto, los esposos y los demás cristianos
con los hombres de buena voluntad para que se conserven incólumes estos derechos en la legislación civil
[. . . ] (CONC. VAT. II, Decr. Apostolicam actuositatam,11).
407 También los niños tienen su propia actividad apostólica. Según su capacidad, son testigos vivientes de
Cristo entre sus compañeros (CONC. VAT. II, Decr. Apostolicam actuositatem,12).
Medios en el apostolado
408 Aquel pobre apóstol que no tenía nada que dar al que le pedía limosna, distribuyó tan abundantemente
la gracia de Dios que dio no sólo el vigor a las piernas del cojo, sino también la salud del alma a aquella
ingente multitud de creyentes, a los cuales había encontrado sin fuerzas y que ahora podían ya andar
ligeros siguiendo a Cristo (SAN LEÓN MAGNO, Sermón sobre las Bienaventuranzas).
409 Recuerden todos que con el culto público y con la oración, con la penitencia y la libre aceptación de los
trabajos y desgracias de la vida, con la que se asemejan a Cristo paciente (cfr. 2Co 4,10 Col 1,24) pueden
llegarse a todos los hombres y ayudar a la salvación del mundo entero (CONC. VAT. II, Decr. Apostolicam
actuositatem,16). Omisiones y excusas en el apostolado Ver también OMISIONES.
-46 -
410 Nada hay más frío que un cristiano despreocupado de la salvación ajena. No puedes aducir tu pobreza
como pretexto. La que dio sus monedas te acusará. El mismo Pedro dijo: No tengo oro ni plata (Ac 3,6). Y
Pablo era tan pobre que muchas veces padecía hambre y carecía de lo necesario para vivir. Tú no puedes
pretextar tu humilde origen: ellos eran también personas humildes, de modesta condición. Ni la ignorancia te
servirá de excusa: ellos eran todos hombres sin letras. Seas esclavo o fugitivo, puedes cumplir lo que de ti
depende. Tal fue Onésimo, y mira cuál fue su vocación. . . No aduzcas la enfermedad como pretexto,
Timoteo estaba sometido a frecuentes achaques [. . ]. Cada uno puede ser útil a su prójimo, si quiere hacer
lo que puede (SAN JUAN CRISÓSTOMO, Hom. 20 sobre los Hechos de los Apóstoles).
411 Así como el hablar indiscreto lleva al error, así el silencio imprudente deja en su error a quienes
pudieran haber sido adoctrinados (SAN GREGORIO MAGNO, Regla pastoral, p. 2, cap. 4).
412 La mies es mucha, pero los operarios son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que enve
trabajadores a su mies. Por tanto, para una mies abundante son pocos los trabajadores; al escuchar esto no
podemos dejar de sentir una gran tristeza, porque hay que reconocer que, si bien hay personas que desean
escuchar cosas buenas, faltan, en cambio, quienes se dediquen a anunciarlas (SAN GREGORIO MAGNO,
Hom. 17 sobra los Evang. ).
413 Hijo mío: si amas tu apostolado, está seguro de que amas a Dios (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER,
Camino, n. 922).
414 El día que "sientas" bien tu apostolado, ese apostolad rá para ti una coraza donde se embotarán todas
las asechanzas de tus enemigos de la tierra y del infierno (J. EsCRIVÁ DE BALAGUER, Camino, n. 923).
415 Es condición humana tener en poco lo que poco cuesta. Esa es la razón de que te aconseje el
"apostolado de no dar" Nunca dejes de cobrar lo que sea equitativo y razonable por el ejercicio de tu
profesión, si tu profesión es el instrumento de tu apostolado (J. ESCRIVA DE BALAGUÉR, Camino, n. 979).
416 El "apostolado de la inteligencia" "Venite post me, et faciam vos fieri piscatores hominum" óVenid detrás
de mi, y os haré pescadores de hombres. ¡No sin misterio emplea el Señor estas palabras: a los
hombresócomo a los pecesóhay que cogerlos por la cabeza. ¡Qué hondura evangélica tiene el "apostolado
de la inteligencia"! (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Camino, n. 978).
417 Santa Maria, Reina de los Agósteles. El modelo perfecto de esta espiritualidad apostólica es la
Santísima Virgen Maria, Reina de los Apóstoles, la cual, mientras vivió en este mundo una vida igual a la de
los demás, llena de preocupaciones familiares y de trabajos, estaba constantemente unida con su Hijo y
cooperó de modo singularisimo a la obra del Salvador (CONC. VAT. II, Decr. Apostolicam actuositatem,4).
ARIDEZ
418 Porque no es devoción aquella ternura de corazón o conlación que sienten algunas veces los que oran,
sino esta prontitud y aliento para bien obrar, de donde muchas veces acaece hallarse lo uno sin lo otro,
cuando el Señor quiere probar a los suyos (SAN PEDRO DE ALC¡NTARA, Trat. de la oración y
meditación,2,1).
-47 -
419 Tienes una pobre idea de tu camino, cuando, al sentirte frío, crees que lo has perdido: es la hora de la
prueba; por eso te han quitado los consuelos sensibles (J. ESCR[VA DE BALAGUER, Camino, n. 996).
420 No has de ser como muchos ignorantes que piensan de Dios superficialmente y creen que, cuando no
lo entienden o no lo gustan ni sienten, Dios está más lejos y más escondido (SAN JUAN DELA CRUZ,
Cántico espiritual,1,12).
421 Debes comportarte como te he indicado [. . . ] en el tiempo de las consolaciones; pero esto no durará
mucho, pues a veces te sentirás tan privada y destituida de sentimiento y devoción que te parecerá que tu
alma es una tierra desierta, infructuosa, estéril, donde no se abre camino ni sendero alguno para encontrar a
Dios, ni se encuentra el agua de la gracia que la pueda regar, a causa de la sequía que, a tu manera de ver,
la convertirá en un desierto. ¡Oh, cuán digna de lástima es el alma que se ve en semejante estado y, sobre
todo, cuando su mal es vehemente! Porque entonces, a semejanza de David, se derrite en lágrimas día y
noche (Ps 62,3), mientras que el enemigo, mediante mil sugerencias para sumirla en la desesperación, se
mofa de ella diciéndole: ¡Ah, pobrecilla!, ¿Dónde está tu Dios? (Ps 61,3) (SAN FRANCISCO DE SALES,
Introd. a la vida devota, IV,14).
422 El que quisiere ver cuánto ha aprovechado en este camino de Dios, mire cuánto crece cada día en
humildad interior y exterior. ¿Cómo sufre las injusticias de los otros? ¿Cómo sabe dar pasada a las
flaquezas ajenas? ¿Cómo acude a las necesidades de sus prójimos? ¿Cómo se compadece y no se indigna
contra los defectos ajenos? ¿Cómo sabe esperar en Dios en el tiempo de la tribulación? ¿Cómo rige su
lengua? ¿Cómo guarda su corazón? ¿Cómo trae domada su carne con todos sus apetitos y sentidos?
¿Cómo se sabe valer en las prosperidades y adversidades? ¿Cómo se repara y provee en todas las cosas
con gravedad y discreción? Y, sobre todo esto, mire si está muerto el amor de la honra, y del regalo, y del
mundo, y según lo que en esto hubiere aprovechado, así se juzgue, y no según lo que siente o no siente de
Dios (SAN PEDRO DE ALC¡NTARA, Trat. de la oración y meditación,2,5).
423 [. . . ] porque de razón de tibieza es no se le dar mucho, ni tener solicitud interior por las cosas de Dios [.
. . ] Lo que es sólo sequedad purgativa tiene consigo ordinaria solicitud con cuidado y pena, como digo, de
que no sirve a Dios [. . . ]. (SAN JUAN DE LA CRUZ, Noche oscura,1,9).
424 En lo que está la suma perfección claro está que no es en regalos interiores ni en grandes
arrobamientos [. . . ], sino en estar nuestra voluntad tan conforme a la voluntad de Dios, que ninguna cosa
entendamos que quiere, que no la queramos con toda nuestra voluntad (SANTA TERESA,
Fundaciones,5,10).
425 "¿Qué me pasa? Estoy decaída, nada me puede ya contentar, todo me disgusta; ¡me siento tan
confundida!" Mas, ¿por qué? Hay dos clases de confusión: la una lleva a la humildad de la vida; la otra, a la
desesperación y, en con secuencia, a la muerte. "Os aseguro que estoy tan turbada ódice ellaóque casi me
falta el aliento y renuncio a aspirar a la perfección". ¡Dios mío, qué debilidad! Faltan los consuelos y, en
consecuencia, viene a menos el valor. No conviene obrar así, sino que cuanto más nos priva Dios de sus
consuelos, tanto más debemos esforzarnos en testimoniarle nuestra fidelidad. Un solo acto practicado
durante esta aridez vale más que muchos otros hechos durante el tiempo de consolación, porque, como ya
he dicho hablando de Jb, se practica con amor mucho más fuerte que el otro, tierno y sensible. Así, pues,
cuanto más me quiten, más daré (SAN FRANCISCO DE SALES, Conversaciones espirituales,17,3).
426 Para el que ama a Jesús, la oración, aun la oración con se- quedad, es la dulzura que pone siempre fin
a las penas: se va a la oración con el ansia con que el niño va al azúcar, después de tomar la pócima
amarga (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 889).
427 Que, por cuanto aquí purga Dios al alma. . . , conviene que sea puesta en vacío y pobreza y desamparo
-48 -
de todas estas partes (potencias interiores y exteriores), dejándola seca, vacía y en tinieblas (SAN JUAN DE
LA CRUZ, Noche oscura,2,6,4).
428 Y así se determine, aunque para toda la vida le dure esta sequedad, no dejar a Cristo caer con la cruz.
Tiempo vendrá que se lo pague por junto; no haya miedo que se pierda el trabajo; a buen amo sirve;
mirándole está (SANTA TERESA, Vida,11,3).
429 Hasta tal punto conocía el santo rey David la utilidad que supone para nosotros este alejamiento y, por
decirlo así, esta ausencia de Dios, que no quiso pedirle le privara de una prueba semejante. Sabía de sobra
que el sufrir alguna vez estas desolaciones era de provecho a él y a los demás hombres, cualquiera que
fuese el grado de perfección a que hubieren llegado (CASIANO, Colaciones,4,6).
430 Cuando vayas a orar, que sea éste un firme propósito: ni más tiempo por consolación, ni menos por
aridez (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 99).
431 Si acaso te sucede no hallar gusto ni consuelo en la meditación, te encargo que no por esto te turbes,
sino que unas veces recurras a la oración vocal, quejándote de ti misma a Nuestro Señor, confesando tu
indignidad, pidiéndole que te ayude, besando devotamente su imagen, si la tienes, y diciendo las palabras
de Jacob: Señor, no es dejaré hasta que me hayáis dado vuestra bendición [. . . 1. Otras veces toma un libro
y lee con atención, hasta que se despierte tu espíritu y vuelvas a entrar en ti (SAN FRANCISCO DE SALES,
Introd. a la vida devota,2,9).
432 Más estima Dios en ti el inclinarte a la sequedad y al padecer por su amor, que todas las consolaciones,
visiones y meditaciones que puedas tener (SAN JUAN DE LA CRUZ, Dichos de luz y amor,14).
Dios no abandona
433 Antes da de muchas maneras a beber a los que le quieren seguir, para que ninguno vaya desconsolado
ni muera de sed; porque de esta fuente caudalosa salen arroyos, unos grandes y otros pequeños, y algunas
veces charquitos para niños, que aquellos les basta y más sería espantarlos ver mucha agua; éstos son los
que están en los principios. Ansí que, hermanas, no hayáis miedo que muráis de sed en este camino; nunca
falta agua de consolación (SANTA TERESA, Camino de perfección,20,2).AVARICIA
La avaricia causa de muchos males: Pr 1,19; Si 10,10; 1 Sam 25,38; 2 Sam 17,23.
Especialmente deben evitarla los que gobiernan: Ex 18,21; 23,8; Dt 16,19;Prov28,16;1s5,23;Ez 22,12-13;
Miq 3,11.
Nada más inicuo que el avaro, pues es capaz de venderse a si mismo. Si 10,6.
¿De qué le vale al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? Mc 8,36.
-49 -
Guardaos bien de toda avaricia que, aunque uno esté en la abundancia, no tiene asegurada su vida con la
hacienda. Lc 12,15.
[. . . ] son los paganos quienes buscan estas cosas con afán. Lc 12,30.
Haceos con bolsas que no se gasten y tesoros inagotables en el cielo, donde no se acerca ningún ladrón, ni
roe la polilla, porque
donde está vuestro tesoro allí estará vuestro corazón. Lc 12,33-34; Mt 6,19-21.
[. . . ] ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos [. . . ] heredarán el reino de Dios. 1Co 6,10; Tt 1,7-11.
Que vuestra conducta esté libre de avaricia. Contentaos con lo que tenéis [. . . ] He 13,5.
[. . . ] los cuidados del siglo y la seducción de las riquezas ahogan la doctrina y queda sin fruto. Mí 3,13,22.
A los ricos de este mundo encárgales que no sean altivos ni pongan su confianza en la incertidumbre de las
riquezas, sino en Dios, que abundantemente nos provee de todo para que lo disfrutemos. 1Tm 6,17.
La fornicación y cualquier género de impureza y avaricia ni siquiera se nombre entre vosotros, como
conviene a los santos. Ep 5,3.
Es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de los cielos. Mc
10,25.
434 Quien no se abstiene de la avaricia se verá mancillado también por la idolatría y será contado entre los
paganos que desconocen el juicio del Señor (SAN POLICARPO, Carta a los Filipenses).
435 La avaricia es el deseo inmoderado de tener más (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 16 sobre los
Evang. ).
436 [. . . ] Ia concupiscencia de los ojos, una avaricia de fondo, que lleva a no valorar sino lo que se puede
tocar. Los ojos que se quedan como pegados a las cosas terrenas, pero también los ojos que, por eso
mismo, no saben descubrir las realidades sobrenaturales (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que
pasa,6).
437 Observad que siendo Señor y Criador de los Angeles, vino a las entrañas de la Virgen para tomar
nuestra naturaleza, que El mismo creó. No quiso nacer en este mundo entre los ricos, sino que eligió padres
pobres, así que no tuvieron cordero que of recer por El, y la madre ofreció en su lugar un par de pichones o
un par de tórtolas (Lc 24). No quiso prosperar en este mundo, sufrió afrentas y burlas, soportó que le
escupieran, le azotaran, le abofeteasen, le coronasen de espinas y le crucificasen. . . Luego el que cree ya
en Jesucristo pero ano está dominado por la avaricia, se ensoberbece con los hombres, se abrasa en la
envidia, se contamina con la inmundicia de los deleites y desea las prosperidades mundanas, no quiere
seguir a Jesús, en quien creyó (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 2 sobre los Evang. ).
438 Entró Satanás en Judas, no violentamente, sino encontrando abierta una puerta; entró por medio de la
avaricia (TITO BOSTRENSE, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 426).
-50 -
439 No se encuentra vestigio alguno de bondad en el corazón del que la avaricia ha hecho su morada (SAN
LEON, en Catena Aurea, vol. Ill, p. 272).
440 Si es cierto que podemos evitarla fácilmente, es también cierto que difícilmente cura de ella por
completo aquel a quien aqueja esa dolencia (CASIANO, Instituciones,7,6).
441 El dinero que se obtiene por medio de la usura es parecido a la mordedura de una serpiente: pues así
como el veneno de la serpiente corrompe todos los miembros de una manera oculta, así también la usura
convierte todos los bienes en deudas (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en CatenaAurea, vol. 1p 324).
442 Y que alguien intente tales bienes, que van mezclados casi siempre de privaciones del bien verdadero,
obedece aque muchos viven según el sentido, en razón de que lo sensible nos es más manifiesto y mueve
más eficazmente en los casos concretos. . . Sin embargo, a la posesión de muchos de estos bienes sigue la
privación del verdadero bien (SANTO TOMAS, Suma contra gentiles,3,6).
Es insaciable
443 La avaricia es insaciable, no teme a Dios ni respeta al hombre, ni perdona al padre ni guarda fidelidad al
amigo; oprime a la viuda y se apodera de los bienes del huérfano (SAN AGUSTIN, en Catena Aurea, vol. Vl,
p. 243).
444 (. . . Derribaré mis graneros y los haré mayores. . . ). Los graneros no podían contener la abundancia y
el alma avara nunca se ve llena (SAN BASILIO, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 80).
445 No encontrarás. . . quien confiese que es avaro; todos niegan esta bajeza y ruindad de corazón, y
toman por pretexto, ya el hallarse cargados de hijos, ya a que es prudencia procurar tener lo que uno
necesita; de manera que jamás se cree tener demásiado, y siempre se encuentran ciertas precisiones de
tener más; así pues, aun los más avaros, no sólo no confiesan que lo son, sino que ni aun en su conciencia
lo juzgan, porque la avaricia es una fiebre prodigiosa que se siente menos cuanto mayor es su ardor y su
violencia (SAN FRANCISCO DE SALES, Introd. a la vida devota,3,14).
446 La abundancia de riquezas no sólo no sacia la ambición del rico, sino que la aumenta, como sucede
con el fuego, que se fomenta más cuando encuentra mayores elementos que devorar. Por otra parte, los
males que parecen propios de la pobreza son comunes a las riquezas, mientras que los de las riquezas son
propios exclusivamente de ellas (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 315).
447 [. . . ] la avaricia engendra tal frenesí que aumenta más y más con la riqueza (CASIANO,
Instituciones,7,7).
448 Que alguien desee desordenadamente algún bien temporal, procede de que se ama a sí mismo
desordenadamente, puesto que amar a alguien es querer el bien para él (SANTO TOMÁS, Suma
Teológ,ica,1-2, q. 77, a. 5).
449 Quien es esclavo de las riquezas, las guarda como esclavo; pero el que sacude el yugo de su
esclavitud, las distribuye como señor (SAN JERÓNIMO, en Catena Aurea, vol. 1p 392).
450 ¿. . . Qué haré que no tengo sitio para encerrar mis cosechas? . . . Se halla angustiado por el afecto de
-51 -
sus deseos y por el peso de sus riquezas (SAN GREGORIO MAGNO, Moralia,15,13).
Avaricia de deseo
451 Todos los que aman las riquezas, aun cuando no puedan conseguirlas, deben contar en el número de
los ricos (SAN AGUSTIN, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 316).
452 Es evidente que se puede ser avaro sin tener dinero (CASIANO, Instituciones,8,12).
453 Donde está tu tesoro, allí está tu corazón El tesoro del hombre viene a ser como la reunión de los frutos
recolectados con su esfuerzo. Lo que uno siembre, eso cosechará, y cual sea el trabajo de cada uno, tal
será su ganancia, y donde ponga el corazón su deleite, allí queda reducida su solicitud. Mas, como hay
muchas clases de riquezas y diversos objetos de placer, el tesoro de cada uno viene determinado por la
tendencia de su deseo, y si este deseo se limita a los bienes terrenos, no hallará en ellos la felicidad, sino la
desdicha (SAN LEÓN MAGNO, Sermón 92).
454 Por muy avaro que seas, Dios te basta (SAN AGUSTIN, Coment. sobre el Salmo 55).
455 No prohibe Cristo enriquecerse, sino hacerse esclavo de las riquezas: quiere que usemos lo necesario,
pero no que guardemos avariciosamente. Es propio del que sirve el guardar las cosas, y propio del señor el
darlas (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, vol. VI, p. 315).
456 El término "riquezas" reviste en las Sagradas Escrituras tres acepciones distintas: las hay malas,
buenas e indiferentes. Las malas son aquellas de las cuales se dice: Se empobrecieron los ricos y en la
penuria suirieron hambre (Sal 33,11). Las hay también buenas. Haberlas adquirido es indicio de gran virtud
y mayor mérito. David encomia al varón justo que las posee: La generación de los rectosódiceóserá
bendecida. Habrá en su casa hacienda y riquezas, y su justicia permanecerá por los siglos (Sal 111,3) [. . . ].
Hay, finalmente, riquezas indiferentes, esto es, que pueden ser buenas o malas. Son, en efecto,
susceptibles de ambas cosas, según la voluntad de quien las usa o el modo y fin en que las invierte
(CASIANO, Colaciones,3,9).
457 Aprendan (de Zaqueo) los ricos que no consiste el mal en tener riquezas, sino en no saber usar de
ellas; porque así como las riquezas son un impedimento para los malos, son también ocasión de virtud para
los buenos (SAN AMBROSIO, en Catena Aurea, vol. VI, p. 330).
458 ¡Qué necedad tan grande es amontonar donde se ha de dejar, y no enviar allí donde se ha de ir! Coloca
tus riquezas basta sola una gota de agua del gran río caudaloso que nos está aparejado (SANTA TERESA,
Vida,27,12).
459 Si queréis actuar a toda hora como señores de vosotros mismos, os aconsejo que pongáis un empeño
muy grande en estar desprendidos de todo, sin miedo, sin temores ni recelos. Después, al atender y al
cumplir vuestras obligaciones personales, familiares. . . , emplead los medios terrenos honestos con
rectitud, pensando en el servicio a Dios, a la Iglesia, a los vuestros, a vuestra tarea profesional, a vuestro
país, a la humanidad entera. Mirad que lo importante no se concreta en la materialidad de poseer esto o de
carecer de lo otro, sino en conducirse de acuerdo con la verdad que nos enseña nuestra fe cristiana: los
bienes creados son sólo eso, medios. Por lo tanto, rechazad el espejuelo de considerarlos como algo
definitivo [. . . ] (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios,118).
-52 -
460 Entonces -me diréis-, ¿qué han de hacer los ricos para imitar a un Dios tan pobre y despreciado? Os lo
diré: no han de apagar su corazón a los bienes que poseen, han de emplear esos bienes en buenas obras
en cuanto puedan; han de dar gracias a Dios por haberles concedido un medio tan fácil de rescatar sus
pecados con sus limosnas; no han de despreciar nunca a los que son pobres, antes al contrario, han de
respetarlos viendo en ellos una gran semejanza con Jesucristo (SANTO CURA DE ARS, Sobre el misterio).
Remedios
461 Enseñó (el Señor) que debe evitarse la avaricia, y añadió la parábola del rico, demostrando con ella que
es un necio quien apetece las cosas superfluas (TEOFILATO, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 86).
462 Mas no puedo decir lo que se siente cuando el Señor la da a entender secretos y grandezas suyas, el
deleite tan sobre cuantos acá se pueden entender, que bien con razón hace aborrecer los deleites de la
vida, que son basura todos juntos. Es asco traerlos a ninguna comparación aquíóaunque sea para gozarlos
sin finóy, de estos que da el Señor,basta sola una gota de agua del gran río caudaloso que nos está
aparejado (SANTA TERESA, Vida,27,12).
463 Si estáis inclinados a la avaricia, pensad con frecuencia en la locura de ese pecado, que nos hace
esclavos de lo que ha sido creado para servirnos; pensad que al morir, en todo caso, será menester
perderlo todo, dejándoselo a quien, tal vez, lo malversará o se servirá de ello para su ruina y perdición (SAN
FRANCISCO DE SALES, Introd. a la vida devota, IV. 10). donde tienes tu patria (SAN JUAN
CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, vol. 1p 386).
AYUNO
En señal de luto y de tristeza: Jg 20,26; 1S 31,13; Jer 41,2; 52,12; Za 7,2-5; 8,9.
Penitencia unida a la oración para obtener la misericordia de Dios: Lv 19,29; Nb 30,14-26; Tb 12,8; 1M 2,47;
2M 13,12.
Nuestro ayuno debe ser humilde; si no, pierde todo el mérito: Mt 6,16-18; Lc 18,11-14.
Ayuno y oración para obtener de Dios el poder de arrojar a los demonios: Mt 17,20; Mc 9,28.
San Pablo recomienda a todos la templanza, en especial a los que habían de ser ordenados ministros: 1Th
5,6; 2Tm 4,5; Tt 1,7;2,2-3.
Nuestro Señor defiende a sus discípulos de las acusaciones que les hacían porque no ayunaban: Mt 9,14-
15; Mc 2,18-20; Lc 5,33-35.
-53 -
464 El ayuno fortifica el espíritu, mortificando la carne y su sensualidad; eleva el alma a Dios; abate la
concupiscencia, dando fuerzas para vencer y amortiguar sus pasiones, y dispone el corazón para que no
busque otra cosa distinta de agradar a Dios en todo (SAN FRANCISCO DE SALES, Sermón sobre el
ayuno).
465 El ayuno purifica el alma, eleva el espiritu, sujeta la carne al espIritu, da al corazón contrición y
humildad, disipa las tinieblas de la concupiscencia, aplaca los ardores del placer y enciende la luz de la
castidad (SAN AGUSTIN, Sermón 73).
466 El cristiano tiene libertad para ayunar en cualquier tiempo, no por superstición, sino por virtud. ¿De qué
modo, sin embargo, puéden g-uardar los cristianos la castidad si no cuidan la continencia en estas cosas?
¿Cómo pueden estudiar las Escrituras y buscar la ciencia y la sabiduría? ¿No es, acaso, gracias a la
continencia del vientre y de la boca, regulando la comida y la bebida por la abstinencia y el ayuno? Esta es
la razón del ayuno cristiano. Hay también otra razón de carácter religioso, muy alabada desde el tiempo de
los Apóstoles: "Bienaventurado quien ayuna para ayudar a los pobres". Este ayuno es verdadero, digno y
grato a los ojos de Dios (ORIGENES, Homilía 10).
467 Tres cosas hay, hermanos, por las que se mantiene la fe, se conserva firme la devoción, persevera la
virtud. Estas tres cosas son la oración, el ayuno y la misericordia. Lo que pide la oración, lo alcanza el ayuno
y lo recibe la misericordia. Oración, misericordia y ayuno: tres cosas que son una sola, que se vivifican una
a otra (SAN PEDRO CRISÓLOGO, Sermón 43).
Ayuno y caridad
468 El ayuno no da fruto si no es regado por la misericordia, se seca sin este riego; lo que es la lluvia para
la tierra, esto es la misericordia para el ayuno (SAN PEDRO CRISÓLOGO, Sermón,43).
"Soporte de la oración"
469 Todos los que han querido rogar por alguna necesidad, han unido siempre el ayuno (la penitencia) a la
oración, porque el ayuno es el soporte de la oración (SAN JUAN CRISOSTOMO, en Catena Aurea, vol. 1p
377).
Cualidades
470 La penitencia del tiempo cuaresmal no debe ser sólo interna e individual, sino también externa y social.
Foméntese la práctica penitencial de acuerdo con las posibilidades de nuestro tiempo y de los diversos
países y condiciones de los fieles [. . . ].
Sin embargo, téngase como sagrado el ayuno pascual; ha de celebrarse en todas partes el viernes de la
pasión y muerte del Señor y ano extenderse, según las circunstancias, al sábado santo, para que de este
modo se llegue al gozo del domingo de Resurrección con elevación y apertura de espiritu (CONC. VAT. 11,
Const. Sacrosanctum Concilium,110).
471 Decía (un santo varón a quien él conoció) que et monje debería darse al ayuno como si tuviera que vivir
-54 -
cien años. Que deberia frenar las pasiones de su alma, olvidar las injurias, ahuyentar la tristeza y
menospreciar el dolor y la desazón, como si tuviera que morir cada día (CASIANO, Instituciones,5,41)
472 (Cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu cara. . . ). Aquí se habla de la costumbre que existía en
Palestina de ungirse la cabeza los dias de fiesta, y mandó el Señor que cuando ayunemos nos
manifestemos contentos y alegres (SAN JERÓNIMO, en Catena Aurea, vol. 1p 380).
473 Los ayunos agradables a Dios son: no hagas mal y sirve al Señor con corazan limpio; guarda sus
mandamientos siguiendo sus preceptos y no permitas que ninguna concupiscencia del mal penetre en tu
corazón [. . . ]. Si esto haces, tu ayuno será grato en la presencia de Dios (Pastor de Hermas)
474 Ayunen los ojos de toda mirada curiosa. . . Ayunen los oídos, no atendiendo a las palabras vanas y a
cuanto no sea necesario para la salud del alma. . . Ayune la lengua de la difamación y la murmuración, de
las palabras vanas, inútiles. . . Ayune la mano de estar ociosa y de todas las obras que no sean mandadas.
Pero ayune mucho más el alma misma de los vicios y pecados, y de imponer la propia voluntad y juicio.
Pues, sin este ayuno, todos los demás son reprobados por Dios (SAN BERNARDO, Sermón en el comienzo
del ayuno).
475 Ha de consistir mucho más en la privación de nuestros vicios que en la de los alimentos (SAN LEÓN
MAGNO, Sermón 6 sobre la Cuaresma,1).
476 El ayuno significa un dominio sobre nosotros mismos; significa ser exigentes en las relaciones con
nosotros mismos; estar prontos a renunciar a las cosas, y no sólo a los manjares, sino también a goces y
placeres diversos (JUAN PABLO 11, Hom. 28-11-1979).
477 El ayuno riguroso es penitencia gratísima a Dios. Pero, entre unos y otros, hemos abierto la mano. No
importaóal contrarioóque tú, con la aprobación de tu Director, lo practiques frecuentemente (J. ESCRIVA DE
BALAGUER, Camino, n. 231).BAUTISMO
Yo (Juan Bautista) os he bautizado con agua, mas (Jesús) os bautizará con el Espíritu Santo. Mc 1,8; Mt
3,2; Jn 1,33.
Id, pues, y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo. Mt 28,19; Mc 16,15-16.
Haced penitencia y que cada uno de vosotros sea bautizado en el nombre de Jesucristo. Ac 2,38; 8,12.
Jesús fue con sus discípulos a Judea, y allí moraba con ellos y bautizaba: Jn 3,22; Jn 4,2.
Quien no renaciera del agua y del espiritu no podrá entrar en el reino de los cielos. Jn 3,5.
3. Efectos en el alma.
Dios nos ha salvado por el Bautismo de regeneración y renovación del Espíritu Santo: Tt 3,5.
En el Bautismo hemos quedado sepultados con Cristo para resucitar a una nueva vida: Rm 6,4; Jn 3,5.
Sea bautizado cada uno de vosotros [. . . ] para remisión de vuestros pecados. Ac 2,38.
Cristo amó a su Iglesia y se sacrifico por ella para santificarla, limpiándola con el Bautismo del agua: Ep
5,25-26.
Aquellos que recibieron su doctrina fueron bautizados, y se aña. dieron aquel día (a la Iglesia) cerca de tres
mil personas. Ac 2,41.
Todos nosotros hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para un solo Cuerpo. 1Co 12,13.
Aquel día habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la
purificación del pecado y de la inmundicia. Za 13,1.
En ese día manarán en Jerusalén aguas vivas, la mitad hacia el mar oriental y la otra mitad hacia el
occidental, lo mismo en verano que en invierno. Za 14,8.
Y os aspergeré con aguas puras y os purificare de todas vuestras impurezas, de todas vuestras idolatrias.
Ez 47,9.
Y sucederá en aquel día que los montes destilarán mosto, y leche los collados, correrán las aguas portadas
por laís torrenteras de Judá y brotará de la casa de Yave una fuente que regará el valle de Sitim. Jn l3,18.
La curación de Naamán en las aguas del Jordán, figura del Bautismo: 2R 5,13-15.
478 Todos los que reciben el Bautismo de manos de un borracho, de un homicida, de un adúltero, si el
Bautismo es de Cristo, por Cristo son bautizados (SAN AGUSTIN, Trat. Evang. S. Juan 5,18).
479 Núnca deja de bautizar el que no cesa de purificar; y así, hasta el fin de los siglos. Cristo es el que
bautiza, porque es siempre él quien purifica. Por tanto, que el hombre se acerque con fe al humilde ministro,
ya que éste está respaldado por tan gran maestro. El maestro es Cristo. Y la eficacia de este sacramento
reside no en las acciones del ministro, sino en el poder del maestro, que es Cristo (SAN ILDEFONSO,
Sobre el bautismo).
Un nuevo nacimiento
480 Es, pues, la admirable participación de Cristo en nuestra naturaleza la que arroja sobre nosotros la luz
-56 -
del sacramento de la regeneración, de suerte que, los que hemos sido concebidos de la carne, renazcamos
de una fuente espiritual, la del mismo Espíritu Santo, por medio de quien Cristo ha sido concebido y ha
nacido. Por eso el evangelista llama a los creyentes: Los que no han nacido de la carne, ni de deseo de
hombre, sino que han nacido de Dios (Jn 1,12) (SAN LEÓN MAGNO, Carta 31).
481 La Sagrada Escritura nos indica que familias enteras se hicieron bautizar, lo cual nos hace suponer que
no estarían compuestas sólo de adultos, y ya a partir del siglo II nos encontramos con una serie de
testimonios que señalan la costumbre que tenia la Iglesia de bautizar a los niños. Se trata, pues, de una
larga e inalterada tradición, cuyo significado es perfectamente legitimo: una vida en semilla que espera el
cultivo en todos los órdenes. Dios llama y of rece la salvación desde el primer instante de la vida humana.
La Iglesia, al bautizar a los recién nacidos, celebra la universalidad sin limites de esta salvación. Así el niño
entra, por el sacramento, en relación viviente con Cristo y empieza ya a formar parte de la familia de los
hijos de Dios, en la fe de toda la comunidad eclesial (J. DELICADO BAEZA, En medio de las plazas, pp. 57-
58).
482 Cuando llegues a la fuente del bautismo [. . . ], entonces también tú, por ministerio de los sacerdotes,
atravesarás el Jordán y entrarás en la tierra prometida, en la que te recibirá Jesús, el verdadero sucesor de
Moisés, y será tu guia en el nuevo camino (ORIGENES, Hom. sobre el libro de Josué).
483 Hemos nacido para las cosas presentes y renacido para las futuras (SAN LEÓN MAGNO, Sermón 7 en
la Natividad del Señor).
484 El sacramento de la regeneración nos ha hecho participes de estos admirables misterios, por cuanto el
mismo Espiri tu, por cuya virtud fue Cristo engendrado, ha hecho que también nosotros volvamos a nacer
con un nuevo nacimiento espiritual (SAN LEÓN MAGNO, Carta 31).
485 Aunque cada uno de los que llama el Señor a formar parte de su pueblo sea llamado en un tiempo
determinado y aunque todos los hijos de la Iglesia hayan sido llamados cada uno en dias distintos, con todo,
la totalidad de los fieles, nacida en la fuente bautismal, ha nacido con Cristo en su nacimiento, del mismo
modo que ha sido crucificada con Cristo en su pasión, ha sido resucitada en su resurrección y ha sido
colocada a la derecha del Padre en su ascensión (SAN LEÓN MAGNO, Sermón 6 en la Natividad del
Señor).
El "carácter" sacramental
486 El carácter propiamente es cierto sello con que se marca a uno para ordenarle a algún determinado fin,
como se sella el dinero para usarlo en el cambio o al soldado para adscribirle a la milicia. Ahora bien, el
cristiano es destinado a dos cosas. La primera y principal es la fruición de la gloria eterna, y para esto se le
marca con el sello de la gracia. La segunda es recibir o administrar a los demás las cosas que pertenecen al
culto de Dios, y para esto se le da el carácter sacramental. Pero todo el rito de la religión cristiana se deriva
del sacerdocio de Cristo. Por lo que es claro y manifiesto que el carácter sacramental especialmente es el
carácter de Cristo, con cuyo sacerdocio se configuran los fieles según los caracteres sacramentales, que no
son otra cosa que ciertas participaciones del sacerdocio de Cristo, derivadas del mismo Cristo (SANTO
TOMAS, Suma Teológica,3, q. 63, a. 3).
487 No es de maravillarse que los fieles sean elevados a semejante dignidad. En efecto, por el bautismo,
los fieles en general se hacen miembros del cuerpo místico de Cristo sacerdote, y por el carácter que se
imprime en sus almas son destinados para el culto divino, participando así del sacerdocio de Cristo de un
modo acomodado a su condición (Pio XII, Enc. Mediator Dei).
488 La eficacia del bautismo está en que limpia de todos los pecados en cuanto a la culpa y en cuanto al
castigo merecido. Por este motivo, a los bautizados no se les impone penitencia alguna por muy pecadores
que hayan sido, y si en recibiendo el sacramento mueren, entran inmediatamente en la vida eterna (SANTO
TOMAS, Sobre el Credo,1. c. 10).
489 El único Mediador y camino de salvación es Cristo, quien se hace presente a todos nosotros en su
Cuerpo, que es la Iglesia. El mismo, al inculcar con palabras explícitas la necesidad de la fe y el bautismo
(Mc 16,16 Jn 3,5), confirmó al mismo tiempo la necesidad de la Iglesia, en la que los hombres entran por el
bautismo como por una puerta (CONC. VAT. 11, Const. Lumen gentiam,14).
490 La Iglesia nos santifica, después de entrar en su seno por el Bautismo. Recién nacidos a la vida natural,
ya podemos acogernos a la gracia santificadora. La fe de uno, más aún, la fe de toda la Iglesia, beneficia al
niño por la acción del Espíritu Santo, que da unidad a la Iglesia y comunica los bienes de uno a otro (S. Th.
III, q. 68, a. 9 ad 2). Es una maravilla esa maternidad sobrenatural de la Iglesia, que el Espíritu Santo le
confiere (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Hom. Lealtad a la Iglesia,4-6-1972).
491 La regeneración espiritual, que se opera por el Bautismo, de alguna manera es semejante al nacimiento
corporal: así como los niños que se hallan en el seno de su madre no se alimentan por si mismos, sino que
se nutren del sustento de la madre, así también los pequeñuelos que no tienen uso de razón y están como
niños en el seno de su Madre la Iglesia, por la acción de la Iglesia y no por si mismos reciben la salvación
(SANTO TOMÁS, Suma Teológica,3, q. 68, a. 9 ad 1).
492 Por el sacramento del bautismo, debidamente administrado según la institución del Señor, y recibido
con la requerida disposición del alma, el hombre se incorpora realmente a Cristo crucificado y glorioso, y se
regenera para el consorcio de la vida divina, según las palabras del Apóstol: Con Elfuisteis sepultados en el
bautismo, y en El, asimismo, fuisteis resucitados por lale en el poder de Dios, que lo resucitó de entre los
muertos (Col 2,12). El bautismo, por tanto, constituye un vinculo sacramental de unidad, vigente entre todos
los que por él se han regenerado. Sin embargo, el bautismo por si mismo es sólo un principio y un
comienzo, porque todo él tiende a conseguir la plenitud de la vida en Cristo. Así, pues, el bautismo se
ordena a la profesión integra de la fe, a la plena incorporación a la economía de la salvación tal como Cristo
en persona la estableció, y, finalmente, a la integra incorporación en la comunión eucarística (CONC. VAT. II,
Decr. Unitatis redintegratio,22).
493 Recuerda, pues, que has recibido el sello del Espíritu, espiritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de
consejo y de fortaleza, espiritu de ciencia y de piedad, espíritu del santo temor, y conserva lo que has
recibido. Dios Padre te ha sellado, Cristo el Señor te ha confirmado y ha puesto en tu corazón, como prenda
suya, el Espíritu, como te enseña el Apóstol (SAN AMHROSIO, Trat. sobre los misterios).
494 [. . . ] de la misma manera que un hombre no nace más que una vez, igualmente sólo una vez es
bautizado Por ello los santos añadieron: "Reconozco un solo bautismo" (SANTO TOMÁS, Sobre el Credo,1.
c. ,10).
Los recién bautizados, enriquecidos con tales distintivos,495 se dirigen al altar de Cristo, diciendo: Me
acercaré al altar de Dios, al Dios que alegra mi juventud. En efecto, despojados ya de todo resto de sus
antiguos errores, renovada su juventud como un águila, se apresuran a participar del convite celestial (SAN
AMBROSIO, Trat. sobre los misterios).
496 El que se sumerge con fe en este baño de regeneración renuncio al diablo y se adhiere a Cristo, niega
al enemigo del género humano y profesa su fe en la divinidad de Cristo, se despoja de su condición de
siervo y se reviste de la de hijo adoptivo, sale del bautismo resplandeciente como el sol, emitiendo rayos de
justicia, y, lo que es más importante, vuelve de allí convertido en hijo de Dios y coheredero de Cristo (SAN
HIPÓLITO, Sermón sobre la Teofunia).
497 Los seguidores de Cristo, llamados por Dios no en razón de sus obras, sino en virtud del designio y
-58 -
gracia divinos, y justificados en el Señor Jesús, han sido hechos por el bautismo, sacramento de la fe,
verdaderos hijos de Dios y participes de la divina naturaleza, y, por lo mismo, realmente santos. En
consecuencia, es necesario que con la ayuda de Dios conserven y perfeccionen en su vida la santificación
que recibieron (CONC. VAT. II, Const. Lumen gentium,40).
498 La gratitud es el primer sentimiento que debe hacer nacer en nosotros la gracia bautismal; el segundo
es el gozo. Jamás deberíamos pensar en nuestro bautismo sin un profundo sentimiento de alegría interior
(COLUMBA MARMION, Le Christ, vie de líame, Abbaye de Maredsous,1933, p. 1 86 y 203-204).
499 El Señor Jesús viene para ser bautizado y quiere que su cuerpo santo sea lavado en las aguas del
Jordán. Alguien dirá quizás: "Si era santo, ¿por qué quiso ser bautizado?" Escucha, pues, lo siguiente:
Cristo es bautizado no para ser él santificado por las aguas, sino para que las aguas sean santificadas por
él, y para purificarlas con el contacto de su cuerpo. Más que de una consagración de Cristo, se trata de una
consagración de la materia del bautismo (SAN M¡XIMO DE TURIN, Sermón sobre la Epifania).
5OO Por el sacramento del bautismo te convertiste en templo del Espíritu Santo: no ahuyentes a tan
escogido huésped con acciones pecaminosas, no te entregues otra vez como esclavo al demonio, pues has
costado la Sangre de Cristo, quien te redimió según su misericordia y te juzgará conforme a la verdad (SAN
LEÓN MAGNO, Sermón I en la Natividad del Señor).
5O1 Asi como la tierra árida no da fruto si no recibe el agua, así también nosotros, que éramos antes como
un leño árido, nunca hubiéramos dado el fruto de vida sin esta gratuita lluvia de lo alto. Nuestros cuerpos, en
efecto, recibieron por el baño bautismal la unidad destinada a la incorrupción, pero nuestras almas la
recibieron por el Espíritu (SAN IRENEO, Trat. contra las herejías,3,17).
502 Los bautizados, en efecto, son consagrados por la regeneración y la unción del Espíritu Santo como
casa espiritual y sacerdocio santo, para que, por medio de toda obra del hombre cristiano, ofrezcan
sacrificios espirituales y anuncien el poder de Aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz (cfr. 1P
2,4-10) (CONC. VAT. 11, Const. Lumen gentiam,10).
503 Ya que nosotros somos como una vasija de barro, por eso necesitamos en primer lugar ser purificados
por el agua, después ser fortalecidos y perfeccionados por el fuego espiritual (Dios, en efecto, es un fuego
devorador); y, así, necesitamos del Espíritu Santo para nuestra perfección y renovación (DIDIMO DE
ALEJANDRIA, Trat. sobre la Santisima Trinidad,2,12).
504 Antes se te ha advertido que no te limites a creer lo que ves [. . . ]. Veo la misma agua de siempre,
¿ésta es la que me ha de purificar, si es la misma en la que tantas veces me he sumergido sin haber
quedado nunca puro? De ahí has de deducir que el agua no purifica, sino la acción del Espíritu (SAN
AMBROSIO, Trat. sobre los misterios).
505 Y habiendo vuelto a casa (la mujer cananea), halló a la niña descansando en la cama y libre ya del
demonio. Por las palabras de la madre, llenas de humildad y de fe, dejó el demonio a la hija; donde se nos
muestra, a modo de ejemplo, la necesidad de catequizar y bautizar a los niños, porque por la fe y la
confesión de los padres se libran sin duda del diablo en el bautismo de los párvulos, los cuales no pueden
saber ni hacer por sí nada de bueno ni nada de malo (SAN BEDA, en Catena Aurea vol. IV, p. 180).
506 No dejéis pasar más de veinticuatro horas sin bautizar a los hijos; si no lo hacéis, sin que razones serias
-59 -
para ello lo justifiquen, sois culpables (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre los deberes de los padres).
507 El apostolado de los laicos es participación en la misma misión salvifica de la Iglesia, apostolado al que
todos están destinados por el Señor mismo en virtud del bautismo y de la confirmación (CONC. VAT. 11,
Const. Lumen gentium,33).
508 La gran misión que recibimos, en el Bautismo, es la corredención. Nos urge la caridad de Cristo (cfr.
2Co 5,14), para tomar sobre nuestros hombros una parte de esa tarea divina de rescatar las almas (J.
ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,120).BIENES TEMPORALES
1. Son bienes
Henchid la tierra, sometedla, y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre los
ganados, y sobre todo lo que vive y se mueve sobre la tierra. Gn I,28.
A los ricos de este mundo encárgales que no sean altivos ni pongan su confianza en la incertidumbre de las
riquezas, sino en Dios, que abundantemente nos provee de todo para que lo disfrutemos. 1Tm 6,17.
Nada más inicuo que el avaro, pues es capaz de venderse a si mismo. Si 10,10.
Los que quieren enriquecerse caen en tentaciones, en lazos y en muchas codicias locas y perniciosas, que
hunden a los hombres en la perdición y en la ruina. 1Tm 6,9.
Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas las demás cosas se os darán por añadidura. Mt 6,33.
No os acongojéis por el cuidado de hallar qué comer para sustentar vuestra vida, de dónde sacaréis
vestidos para cubrir vuestro cuerpo. Mt 6,25.
No alleguéis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín los corroen y donde los ladrones horadan y roban.
Mt 6,11.
509 Había un hombre rico que vestía de parpara y lino y celebraba cada día espléndidos banquetes. Un
pobre, de nombre Lácaro, estaba echado en su portal, cubierto de úlceras, y deseaba hartarse de lo que
cala de la mesa del rico (Lc 16,19 ss). Murieron los dos [. . . ]. ¿Es que el rico fue condenado porque tenía
riquezas, porque abundaba en bienes de la tierra, porque vestía de púrpura y lino y celebraba cada día
espléndidos banquetes? NO [. . . ]. El rico fue condenado porque no ayudó al otro hombre. Porque ni
siquiera cayó en la cuenta de Lázaro [. . . ]. En ningún sitio condena Cristo la mera posesión de bienes
terrenos en cuanto tal. En cambio, pronuncia palabras muy duras para quienes utilizan los bienes
egoístamente, sin fijarse en las necesidades de los demás (JUAN PABLO 11, Hom. en el Yankee Stadium
-60 -
de Nueva York,2-X-1979).
510 . . . El Sacro Concilio urge a todos, particulares y autoridades, a que, acordándose de la frase de los
Padres: "AIimenta al que muere de hambre, porque, si no lo alimentas, lo matas" según las propias
posibilidades, comuniquen y ofrezcan realmente sus bienes, ayudando en primer lugar a los pobres, tanto
individuos como pueblos, a que puedan ayudarse por sí mismos (CONC. VAT. 11, Const. Gandium et
spcs,69).
511 Sed moderados en el uso de los bienes de esta vida. No os pertenece todo; al menos una parte de
estos bienes debe quedar para los pobres, que son amados especialmente por Dios [. . . ]. Usad, pues, de
los bienes de la tierra, pero no abuséis de ellos (SAN GREGORIO DE NISA, Sermón I sobre el amor a los
pobres).
512 Gran remedio es para esto traer muy continuo en el pensamiento la vanidad que todo es y cuán presto
se acaba, para quitar las aficiones de las cosas que son tan baladíes y ponerlas en las que nunca se han de
acabar; que aunque parece flaco medio, viene a fortalecer mucho al alma y en las muy pequeñas cosas
traer gran cuidado; en aficionándonos un poco a alguna, procurar apartar el pensamiento de ella y volverle a
Dios, y Su Majestad ayuda (SANTA TERESA, Camino de perfección, IO,2).
513 Son engañosas (las riquezas) porque no pueden permane- cer siempre con nosotros; son engañosas,
porque no pueden satisfacer las necesidades de nuestro corazan. Las riquezas verdaderas son únicamente
las que nos hacen ricos en las virtudes (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 15 sobre los Evang. ).
514 Tus riquezas tendrás que dejarlas aquí, lo quieras o no; por el contrario, la gloria que hayas adquirido
con tus buenas obras la llevarás hasta el Señor (SAN BASILIO MAGNO, Hom. sobre la caridad).
515 La virtud es la única de las riquezas que es inamovible y que persiste en vida y en muerte (SAN
BASILIO, Discurso a los jóvenes).
Los bienes espirituales "no cansan, no se gastan ni se agotan". Permanecen para siempre
516 El menor bien de gracia es superior a todo el bien del universo (SANTO TOMÁS, Suma Teológica,1-2,
q. 113, a. 9).
517 Os diré, y quizá os lo muestre suficientemente, que si uno con su palabra abarca toda la felicidad desde
que el mundo es mundo, y llega a juntarla en un solo lugar, encontrará que no iguala ni a la más pequeña
parte de aquellos bienesólos celestialesó, sino que se dará cuenta de que todos los bienes de esta vida
terrena reunidos distan más en dignidad del más pequeño de la futura que lo que la sombra y el sueño
distan de la realidad (SAN BAS1LIO, Discurso a los jóvenes).
518 Si somos templos de Dios y el Espíritu de Dios habita en nosotros, es mucho más lo que cada fiel lleva
en su interior que todas las maravillas que contemplamos en el cielo (SAN LEÓN MAGNO, Sermón 7 en la
Natividad del Señor).
519 [. . . ] las cosas espirituales, precisamente cuando se poseen, es cuando con más fuerza se desean
(SANTO TOMÁS, Sobre el Padrenuestro,1. c. 152).
520 Entre los bienes corporales y los espirituales hay la diferencia de que los primeros, mientras no se
tienen, inspiran al alma un fuerte deseo de poseerlos; mas cuando, alcanzados, se los gusta, producen
-61 -
luego hastío por su saciedad. Los bienes espirituales, por el contrario, cuando no se tienen causan fastidio,
pero cuando se tienen producen deseo; y tanto más hambre tiene de ellos el que los gusta, cuanto más los
gusta el que los desea (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 36 sobre los Evang. ).
521 Mientras que los bienes sensibles nos cansan cuando los poseemos, los bienes espirituales, al
contrario, los amamos más cuanto más los poseemos; porque éstos no se gastan ni se agotan, y son
capaces de producir en nosotros una alegría siempre nueva [. . . ]. Es como si Dios penetrase cada vez más
profundamente en nuestra voluntad (SANTO TOMÁS, Suma Teológica,1-2, q. 2, a. I ad 3).
522 La filosofía rica se ha formado muchos dioses; la Iglesia pobre sólo conoce a un Dios: ¿no es cierto que
aquellas riquezas son indigencia y que esta pobreza es abundancia? (SAN AMBROSIO, en Catena Aurea,
vol. VI, p. 263).
523 Con los bienes de la tierra suele ocurrir que no se enriquece uno si no se empobrece otro; pero de las
cosas espirituales no puede enriquecerse uno sin enriquecer a los demás. En las cosas materiales, pues,
disminuye esta participación; en las espirituales, aumenta (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea,
vol. Vl, p. 342).
524 Se ven gentes que arrojan su fortuna a los luchadores, a los comediantes, a repugnantes gladiadores
en los teatros, por la gloria de un momento y por el ruidoso aplauso del pueblo. Y a ti, ¿te preocuparán unos
gastos con los que te puedes elevar a una gloria tan grande? Será Dios el que te aplaudirá, serán los
ángeles los que te aclamarán, serán todos los hombres que han existido desde la creación los que
celebrarán tu dicha: una gloria imperecedera, una corona de justicia, el Reino de los cielos, tal será el
premio que tú recibirás por haber administrado bien tus bienes perecederos (SAN BASILIO, Hom. sobre la
caridad).
525 Cuando dejamos a un lado las riquezas materiales, no son bienes nuestros los que abandonamos, sino
bienes ajenos. Y eso, aun cuando podamos gloriarnos de haberlos adquirido por nuestro trabajo o de
haberlos recibido en herencia de nuestros padres. Porque, como ya dije, nada nos pertenece, salvo lo que
tiene su raigambre en el corazón y forma como un nexo indisoluble con nuestra alma, hasta el punto de que
nadie nos lo puede arrebatar (CASIANO, Colaciones,3,10).
526 El que es esclavo de las riquezas, las guarda como esclavo; pero el que sacude el yugo de su
esclavitud, las distribuye como señor (SAN JERÓNIMO, en Catena Aurea, vol. 1p 392).
527 Hemos sido colocados en la vida como huéspedes y forasteros, llevados a donde no queremos ir y
cuando no pensamos: el que ahora es rico, en breve será pobre. Así, seas quien fueres, has de saber que
eres sólo administrador de bienes ajenos, y que se te ha dado de ellos uso transitorio y derecho muy breve.
Lejos, pues, de nosotros el orgullo de la dominación, y abracemos la humildad y la modestia del arrendatario
o casero (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 225).
528 El artista más perfecto ha dotado a nuestra naturaleza de todo lo que necesita para cumplir su misión
de dominio y señorío (SAN GREGORIO DE NISA, PL 67,347 ss. ).
529 De la misma manera que el oro se malea cuando se mezcla aunque sea con plata pura, así también
nuestra alma se mancha cuando se mezcla con tierra, aunque ésta sea de muy buena calidad (SAN
AGUSTiN, en Catena Aurea, vol. 1p 383).
-62 -
530 "Divitiae, si affluant, nolite cor apponere". Si vienen a tus manos las riquezas, no pongas en ellas tu
corazón. Anímate a emplearlas generosamente. Y, si fuera preciso, heroicamente. Sé pobre de espiritu (J.
ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 636).
531 Con la templanza de quien las usa, no con el afán de quien pone en ellas el corazón (SAN AGUSTIN,
Sobre las costambres de la Iglesia,1,21).
532 El amor del hombre es como la mano del alma: si coge una cosa no puede asirse a otra. Quien ama al
siglo, no puede amar a Dios; tiene la mano ocupada. Le dice Dios: "Ten lo que te doy", pero como no quiere
soltar lo que tenia, no puede recibir lo que se le ofrece (SAN AGUSTIN, Sermón 12S).
533 Que los falsos placeres de la vida presente no impidan el empuje de aquellos que vienen por el camino
de la verdad, y que los fieles se consideren como viajeros en el itinerario que siguen hacia su patria; que
comprendan que en el uso de los bienes temporales, si a veces hay algunos que agradan, no deben
apegarse bajamente, sino continuar valientemente la marcha (SAN LEÓN MAGNO, Sermón 72, sobre la
Ascensión del Señor).
534 La verdadera, la única paz de las almas en este mundo consiste en estar llenos de amor de Dios y en
estar animados por la esperanza del cielo hasta el punto de considerar poca cosa los éxitos o reveses de
este mundo 1. . . ] Se equivoca quien se figura que podrá encontrar la paz en el disfrute de los bienes de
este mundo y en las riquezas. Las frecuentes turbaciones de aquí abajo y el fin de este mundo deberían
convencer a ese hombre que ha afirmado sobre arena los fundamentos de su paz (SAN BEDA, Hom. 12
sobre la Vigilia de Pentecostés).
535 No vayamos a creer, sin embargo, que aquellos que han sido elevados en este mundo a la cumbre de
las riquezas, del poderio y los honores hayan alcanzado con ello el bien por excelencia, pues éste consiste
únicamente en la virtud. Esas cosas son indiferentes. Son útiles y provechosas para los justos que usan de
ella con recta intención y para cumplir sus menesteres ineludiblesópues les brindan la ocasión de hacer una
obra buena y producir frutos para la vida eternaó. Son lesivas y dañosas para aquellos que abusan de ellas,
proporcionándoles ocasión de pecado y de muerte (CASIANO, Colaciones,66,3).
536 Por muy brillantes que sean el sol, el cielo y las nubes; por muy verdes que estén las hojas y los
campos; por muy dulce que sea el canto de los pájaros, sabemos que no todo está ahí y que no tomaremos
la parte por el todo. Estas cosas proceden de un centro de amor y de bondad que es el mismo Dios; pero
estas cosas no son su plenitud hablan del cielo, pero no son el cielo; en cierto modo son solamente rayos
extraviados, un débil reflejo de su imagen; son migajas de la mesa (CARD J. H. NEWMAN,J. H. , Sermones
parroquiales, Sermón 13).
537 Todo es nada, y menos que nada, lo que se acaba y no contenta a Dios (SANTA TERESA, Vida,20,26).
538 Observad cómo Cristo ensalza los elementos de este mundo, no por su propia naturaleza, sino por la
relación que tienen con Dios, para quitar toda ocasión de idolatría (SAN JUAN CRISOSTOMO, en Catena
Aurea, vol. 1p 312).
539 Si queréis, aun reteniéndolo, dejáis lo que tenéis, siempre que administréis lo temporal de modo que
aspiréis con toda vuestra alma hacia lo eterno (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 36 sobre los Evang. ).
540 (La concupiscencia es) el apetito del alma por el que preferimos bienes temporales a los bienes eternos
(SAN AGUSTIN, Sobre la mentira,71).
-63 -
541 Con frecuencia llena Dios de beneficios espirituales a las almas cuando causa o permite algún daño en
los bienes temporales (TITO BOSTRENSE, en Catena Aurea, vol. IV, p. 121).
542 Llora, pero es como si no llorase, quien se aflige por los daños temporales de tal suerte que se
consuela siempre su alma con los bienes eternos (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 36 sobre los Evang. ).
543 Todos los bienes de la tierra deben ordenarse en función del hombre, centro y cima de todos ellos
(CONC. VAT. II, Const. Caudium et spes,12).
544 También los justos pueden tener bienes en esta vida, pero no los consideran como recompensa,
porque, como apetecen bienes mejoresóes decir, los eternosó, a juicio de ellos, aunque abunden en bienes,
con sus santos deseos los agostan y no los tienen por bienes. De ahí que el profeta David, que abundaba
en riquezas de su reino y muchos dones, por más que comprendiese que estos bienes le eran necesarios,
sin embargo, un solo bien era el que anhelaba con todo el ardor, diciendo: Todo mi bien es estar unido con
Dios (Sal 72,26) (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 40 sobre los Evang. ).
545 No juzgamos grande ni digno de nuestros votos y deseos ni el esplendor de los antepasados, ni la salud
del cuerpo, ni la belleza, ni la grandeza, ni los honores que tributan los hombres, ni el reinado mismo ni lo
que pueda decirse entre lo humano, ni nos fijamos en los que lo tengan; damos un paso más con nuestra
esperanza cristiana y hacemos todo lo que haya que hacer para preparar la otra vida. Por eso decimos que
conviene desear lo que nos pueda ser útil en ese sentido y es necesario quererlo con todas nuestras
fuerzas, y lo que no sea útil para la otra vida despreciarlo como no digno de estima (SAN BASILIO, Discurso
a los jóvenes).
546 En sólo Dios hallará el hombre todas las cosas de un modo más sublime y perfecto que como se
encuentran en el mundo. Si buscas deleites, sumo lo tendrás en Dios; si riquezas, en El hallarás la absoluta
opulencia de donde manan las riquezas, y así lo demás. Agustín, en las Confesiones:"Cuando el alma se
prostituye lejos de ti, busca fuera de ti; nada encuentra puro y limpio hasta que torna a ti" (SANTO TOMÁS,
Sobre el Padrenuestro,1. c. ,140).
547 Está bien aquí aquello de Sócrates, que decía que no admiraria al que estuviera orgulloso de sus
muchas riquezas antes de comprobar si sabla usar de ellas (SAN BASILIO, Discurso a los jóvenes).
548 Entregados a las cosas de este mundo, nos vamos volviendo tanto más insensibles a las realidades del
espiritu, cuanto mayor empeño ponemos en interesarnos por las cosas visibles (SAN GREGORIO MAGNO,
Hom. 17 sobre los Evang. ).
549 En todos los bienes temporales, el fin que el hombre busca es poseer cierta perfección o gloria. Por
esta vía descubrimos que la soberbia, apetito de la propia excelencia, se pone como principio de todo
pecado (SANTO TOMÁS, Suma Teológica,1-2, q. 48, a. 2).
550 Al que es rico, y por su poder y excelente disposición corporal tiene cierta grandeza, y hace buen uso
de aquellos bienes que posee, justo es amarle y respetarle como quien está dotado de bienes comunes,
siempre que los emplee conforme a lo que dicta la recta razón: de tal modo que sea caritativo con los
pobres, auxille a los enfermos y considere todos los bienes que posee no más suyos que de los indigentes.
Por el contrario, al hombre que no procede así debemos tenerle como más digno de lástima que de envidia,
en cuanto que tiene más medios y más ocasiones para pecar (SAN BASILIO, Hom. sobre la envidia).
551 Para el goloso, su dios es el vientre; para el lascivo, su tesoro es la impureza [. . . ]: cada uno es
-64 -
esclavo del que le ha vencido. Tiene su corazón donde tiene su tesoro (SAN JUAN CRISOSTOMO, en
Catena Aurea, vol. 1p 386).
552 Ninguna otra cosa hace desear tanto las riquezas como el deseo de gloria. Los hombres presentan gran
número de criados, de caballos, cubiertos de oro y mesas adornadas con plata, no porque ello reporte
alguna utilidad, sino por ostentación delante de los demás. Y dice el Señor: No queráis atesorar para
vosotros tesoros en la tierra (SAN JUAN CRISÓSTOMO, en Catena Aurea, VOI. 1P 383).
553 Las riquezas más conservadas pueden perderse fácilmente, si no de una manera material, sí en un
sentido espiritual, porque no aprovechan a su dueño a conseguir su salvación (SAN JUAN CRISÓSTOMO,
en Catena Aurea, vol 1p 385).
554 Piensas tan poco en los bienes de tu alma, que of reces a ésta los alimentos del cuerpo (SAN BASILIO,
en Catena Aurea, vol. Vl, p. 83).
555 Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En
consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la égida de la justicia y con
la compañía de la caridad. Sean las que sean las formas de la propiedad, adaptadas a las instituciones
legítimas de los pueblos según las circunstancias diversas y variables, jamás debe perderse de vista este
destino universal de los bienes. Por tanto, el hombre, al usarlos, no debé tener las cosas exteriores que
legítimamente posee como exclusivamente suyas, sino también como comunes, en el sentido de que no le
aprovechen a él solamente, sino también a los demás (CONC. VAT 11, Const. Gaudium et spes,69).
556 Los bienes han de ser empleados, según las necesidades y deberes de cada uno, con la moderación
de quien los usa y no como quien los valora demásiado y se ve arrastrado por ellos. (SAN AGUSTIN, Sobre
las costumbres de la Iglesia,1,21).
557 Los laicos, con su competencia en los asuntos profanos y con su actividad elevada desde dentro por la
gracia de Cristo, contribuyan eficazmente a que los bienes creados, de acuerdo con el designio del Creador
y la iluminación de su Verbo, sean promovidos, mediante el trabajo humano,la técnica y la cultura civil, para
utilidad de todos los hombres sin excepción; sean más convenientemente distribuidos entre ellos y, a su
manera, conduzcan al progreso universal en la libertad humana y cristiana Así Cristo, a través de los
miembros de la Iglesia, iluminará más y más con su luz salvadora a toda la sociedad humana (CONC. VAT.
II, Const. Lumen gentium LG 36).
558 Cuando afirmo que Dios no inclina sus oídos al rico, no vayáis a deducir, hermanos, que Dios no
escucha a los que poseen oro o plata, domésticos y posesiones. Si han nacido en ese estado y ocupan ese
rango en la sociedad, que recuerden la palabra del Apóstol: Recomienda a los ricos de este mundo que no
se dejen arrastrar del orgullo (ITm 6,17). Los que no se dejan arrastrar del orgullo son pobres delante de
Dios, que inclina sus oídos hacia los pobres y necesitados. Saben, en efecto, que su esperanza no está en
el oro ni en la plata ni en esas cosas en que ellos nadan en la abundancia ahora (SAN AGUSTIN, Coment.
al Salmo 85).
559 No toda pobreza es santa, ni todas las riquezas son peca- minosas (SAN AMBROSIO, en Catena
Aurea, vol. Vl, p. 341).
560 La pobreza no condujo a Lázaro al cielo, sino la humildad, y las riquezas no impidieron al rico entrar en
el gran descanso, sino su egoísmo e infidelidad (SAN AGUSTIN, Sermón 24).
-65 -
561 El rico del Evangelio en manera alguna fue condenado porque quitase los bienes ajenos, sino porque
malamente se reservó para si solo los bienes que recibiera Este mal uso es el que le llevó al infierno, porque
para todo aquello que concernía a su comodidad y felicidad no fue parco; porque empleó todos los dones
recibidos como medio de satisfacer su orgullo y arrogancia; porque no tuvo caridad; porque no quiso redimir
sus pecados con sus bienes aunque los tenia de sobra (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 40 sobre los
Evang. ).
562 Los bienes de la tierra no son malos; se pervierten cuando el hombre los erige en ídolos y, ante esos
ídolos, se postra; se ennoblecen cuando los convertimos en instrumentos para el bien, en una tarea
cristianá de justicia y de caridad (J. ESCRIVADE BALAGUER, Es Cristo que pasa,35).
563 Por lo demás, el derecho a poseer una parte de bienes sufciente para si mismos y para sus familias es
un derecho que a todos corresponde (CONC. VAT. II, Const. Gaudium et spes,69).
564 De Dios sólo recibimos bienes, aunque muchas veces no los consideramos como tales: todo concurre
al bien de sus amados (SANTO TOMÁS, en Catena Aurea, vol. 1p 432).
565 Si cada una de las cosas que existen en el mundo fuese mala por si misma, no habría criatura de Dios,
porque toda criatura de Dios es buena (SAN BASILIO, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 97).
566 Cuando el alma contempla vivamente las criaturas y las conoce a fondo, ve que Dios las ha dotado de
tanta abundancia de gracias, virtudes y hermosura, que le parece que todas están vestidas de admirable
hermosura y fuerza. Hermosura y fuerza derivada de la infinita hermosura de Dios, cuyo mirar viste de
hermosura y alegría el mundo y los cielos, y abre la mano y sacia defavores a todo viviente (Sal 144,16)
(SAN JUAN DE LA CRUZ, Cantico espiritual,6,1)
567 El bien que os hace buenos es Dios; el oro y la plata son un bien, no porque te hagan bueno, sino
porque con ellos puedes obrar el bien (SAN AGUSTIN, en Catena Aurea, vol. 1p 432).BUEN PASTOR
3. El Buen Pastor
Se compadece de las gentes que andaban "como ovejas sin pastor": Mt 9,36; Mc 6,34.
-66 -
Le siguen: Jn 10,4.
SELECCiÓN DE TEXTOS
568 La guía de la comunidad cristiana que el Obispo le ha confiado evoca y solicita en la conciencia
sacerdotal las virtudes propias del buen pastor: la caridad sin límites, hasta el olvido de sí mismo; la fe que
ilumina, que estimula a perseverar, a esperar, a no cansarse nunca; la obediencia total y delicada, pero
también inteligente, operativa, responsable; la humildad y la mansedumbre, que saben armonizar la
comprensión con la firmeza; la perfecta continencia, que hace al corazón libre, enteramente disponible, para
mejor ofrecerlo en la adoración y entregarlo más cumplidamente en el servicio; la paciencia, que sabe sufrir
en silencio y perdonarlo todo; la pobreza, que es lección de bienaventuranza y testimonio de esperanza (A.
DEL PORTILLO, Escritos sobre el sacerdocio, p. 63).
569 A los pastores que apacientan rebaños de ovejas no se les exige exponer su propia vida a la muerte por
el bien de su rebaño; pero en cambio-, el pastor espiritual si que debe renunciar a su vida corporal ante el
peligro de sus ovejas, porque la salvación espiritual del rebaño es de más precio que la vida corporal del
pastor. Es esto precisamente lo que afirma el Señor: El buen pastor da su vidaóla vida del cuerpoópor las o
vejas, es decir, por las que son suyas por razón de su autoridad y de su amor. Arabas cosas se requieren:
que las ovejas le pertenezcan y que las ame, pues lo primero sin lo segundo no seria suficiente (SANTO
TOMÁS, Coment. Evang. S. Juan,10,3).
570 Cuatro son las condiciones que debe reunir el buen pastor. En primer lugar, el amor: fue precisamente
la caridad la única virtud que el Señor exigió a Pedro para entregarle el cuidado de su rebaño Luego, la
vigilancia, para estar atento a las necesidades de las ovejas. En tercer lugar, la doctrina, con el fin de poder
alimentar a los hombres hasta llevarlos a la salvación. Y finalmente la santidad e integridad de vida; ésta es
la principal de todas las virtudes (SANTO TOMÁS DE VILLANUEVA, Sermón sobre el Evang. del Buen
Pastor en Opera omnia. Manila 1822, pp. 324-325).
571 Los obispos gobiernan [. . . ] con el consejo, la persuasión, pero también con la autoridad y el poder
sagrados (CONC VAT. II, Const. Lumen gentiam,27).
572 Si sólo amas a los buenos discípulos no tienes ningún mérito, son más bien los rebeldes a quienes
tienes que domar con tu dulzura. Sobre todas las heridas no se aplica idéntico remedio: trata los accesos
violentos con suaves friegas (SAN IGNACIO DE ANTIOQUIA, Epist. a S. Policarpo).
-67 -
573 El pastor debe saber guardar silencio con discreción y hablar cuando es útil, de tal modo que nunca
diga lo que se debe callar ni deje de decir aquello que hay que manifestar (SAN GREGORIO MAGNO,
Regla pastoral,2,4).
574 Aquel que no tiene caridad con otro, no puede, en manera alguna, recibir el cargo de predicación (SAN
GREGOR[O MAGNO, Hom. 17 sobre los Evang. ).
575 El amor del que apacienta las ovejas del Señor debe ser tan grande que sea capaz de vencer incluso el
temor natural de la muerte, que hace que nos resistamos a morir aun cuando deseamos vivir con Cristo
(SAN AGUSTIN, Trat. sobre Evang. S. Juan,123,5).
576 A la triple negación corresponde la triple profesión de amor [. . . 1. Si la negación del pastor fue causada
por el temor, ahora el pastoreo de la grey del Señor ha de ser la prueba de su amor (SAN AGUSTIN, Trat.
sobre Evang. S. Juan,123,5).
577 Debe ser integro, moderado, indulgente y hacer siempre prevalecer la misericordia sobre la justicia, de
suerte que a él le puedan tratar de la misma manera. Odiará los vicios, pero nunca dejará de amar a sus
hermanos. Y cuando se vea obligado a reprenderles lo hará con moderación, según aquel principio: "No
exagerar nada", no sea que a fuerza de raspar la herrumbre se rompa el recipiente. Su propia flaqueza
deberá estar siempre ante sus ojos y recordará que Dios no quiere que la caña cascada se rompa. Con esto
no queremos decir que deba permitir el desarrollo de las malas costumbres (SAN BENITO, Regla, cc. 2 y
64).
578 Evite el pastor la tentación de desear ser amado por los fieles antes que por Dios, o de ser demásiado
débil por temor a perder el afecto de los hombres; no se exponga a la reprensión divina: ¡Ay de aquellos que
aplican almohadillas a todos los codos! (Ez 13,8). El pastor debe tratar de hacerse amar, pero con la
finalidad de hacerse escuchar, no de buscar este afecto para utilidad propia (SAN GREGORIO MAGNO,
Regla Pastoral,1,2).
579 Tenga presente quien manda que la verdadera humildad es el mejor de los ejercicios. Asi como quien
asiste a diversos heridos y se cuida de curarlos, quienesquiera que sean, no toma el mando para
enorgullecerse, así mucho más el que se encarga de curar las enfermedades de sus hermanos, como
tendrá que dar cuenta de cada uno de ellos, debe cuidar de andar muy solicito. Por ello, el mayor hágase
como el menor (SAN BASILIO, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 444).
580 Preocúpate de la unidad, el mayor de todos los bienes. Lleva a todos sobre ti, como tú mismo eres
llevado por el Señor. Soporta a todos con espiritu de caridad, como ya haces. Ora sin descanso; pide una
sabiduría mayor que la que tienes; vela, y que tu espiritu no duerma nunca. Habla a cada uno en particular,
siguiendo el ejemplo de Dios. Carga sobre ti, como un buen atleta, las enfermedades de todos. Donde es
más grande el trabajo, también es mayor la recompensa (SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA, Epístola a San
Policarpo).
581 Aquel buen Pastor que dio su vida por las ovejas salió a buscar la oveja perdida, por las montañas y
colinas donde tú ofrecías sacrificios a los ídolos. Y, cuando encontró a la oveja perdida, la cargó sobre sus
hombros -sobre los que había cargado también el madero de la cruz- y así la llevó nuevamente a la vida
eterna (SAN GREGOR[O NACIANCENO, Disertación 45).
582 Que teniendo santo prelado lo serán las súbditas, y como cosa tan importante la pone siempre delante
Nuestro Señor (SANTA TERESA, Camino de perfección,3,10).
583 El mismo Señor, después de su resurrección, dijo a Pedro: ¿Me amas? El respondió: Te amo. Por tres
-68 -
veces se repitió la misma pregunta y respuesta, y las tres veces dijo el Señor: Apacienta mis ovejas. ¿Cómo
podrás demostrar que me amas, sino apacentando mis ovejas? ¿Qué vas a darme con tu amor, si todo lo
esperas de mi? Aquí tienes lo que has de hacer para amarme: apacienta mis ovejas (SAN AGUSTIN,
Sermón sobre el orden episcopal).
584 Conviene también que el superior proceda en las cosas que a él afectan, como juez inexorable; y en las
que afectan a sus subordinados, debe ser bueno y comprensivo (SAN JUAN CRISOSTOMO, en Catena
Aurea, vol. III, p. LOO).
Es propio del buen pastor estar siempre vigilante y tratar a cada alma como conviene
585 No seamos perros mudos, centinelas silenciosos, mercenarios que huyen del lobo, sino pastores en
acecho, velando sobre el robaio de Cristo, proclamando la Voluntad de Dios al pequeño y al grande, al rico y
al pobre, a los hombres de todas las condiciones y de todas las edades, a tiempo y destiempo, en la medida
en que Dios nos da fuerzas (SAN BONIFACIO, Carta a Cuthbert: PL 89,765-768).
586 ¿Podríamos alguno de nosotros imaginar la prueba por la que atravesó la Iglesia, cuando el infeliz
Nestorio se convirtió repentinamente de oveja en lobo, comenzó a desgarrar el rebaño de Cristo, al mismo
tiempo que aquellos a quienes él mordía, teniéndolo aún por oveja, estaban así más expuestos a sus
mordiscos? (SAN VICENTE DE LERINS, Conmonitorio, n. II).
587 Temo, además, que si a ti te abandonara daria incluso muerte a las ovejas sanas 1. . . ]. Si descuido a
la que se descarria y se pierde, la que está fuerte deseará también andar por los caminos del error y de la
perdición (SAN AGUSTIN, Sermón 46, sobre los pastores).
588 [. . . ] el superior tiene el deber de saber armonizar perfectamente la entereza que en el seno de la
familia descubrimos en el padre con la amorosa intuición de la madre, que trata a sus hijos desiguales de
desigual manera (A. DEL PORTILLO. Escritos sobre el sacerdocio, p. 35)
589 Es conveniente que quienes están al frente de sus hermanos se esfuercen más que los demás en
trabajar por el bien ajeno, se muestren más sumisos que los súbditos y, a la manera de un siervo, gasten su
vida en bien de los demás, pensando que los hermanos son en realidad como un tesoro que pertenece a
Dios y que Dios ha colocado bajo su coidado (SAN GREGORIO DE NISA, Sobre la conducta cristiana)
590 Pero, a fin de que el débil no desfalleza al oír hablar de las pruebas que se avecinan, el pastor no debe
ni alentarlo con falsas esperanzas ni atemorizarlo con miedos indebidos. Debe decirle: Prepárate para las
pruebas. Y, si al oir estas palabras la oveja empieza a desfallecer y a temer hasta tal punto que ya no se
atreve a acercarse, el pastor debe recordarle aquello otro: Fiel es Dios para no permitir que seáis tentados
más allá de lo que podéis. Anunciar y recordar las pruebas que se avecinan es como curar a las ovejas
enfermas; hablar de la misericordia de Dios, que hace superar las pruebas, al que se asusta
desmesuradamente, es como vendar las heridas (SAN AGUSTIN, Sermón 46, sobre los pastores).
591 La gracia de Dios viene en socorro de cada alma; cada criatura requiere una asistencia concreta,
personal. ¡No pueden tratarse las almas en masa! No es licito ofender la dignidad humana y la dignidad de
hijo de Dios, no acudiendo personalmente a cada uno con la humildad del que se sabe instrumento, para
ser vehículo del amor de Cristo: porque cada alma es un tesoro maravilloso; cada hombre es único,
insustituible. Cada uno vale toda la sangre de Cristo (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,80).
Cristo es el único Buen Pastor, que dirige a las almas a través de otros
592 Aunque dijo a Pedro, en su calidad de jefe: Apacienta mis ovejas, en realidad es él solo, el Señor, quien
dirige a todos los pastores en su ministerio; y a los que se acercan a la piedra espiritual, él los alimenta con
un pasto tan abundante y jugoso, que un número incontable de ovejas, fortalecidas por la abundancia de su
-69 -
amor, están dispuestas a morir por el nombre de su pastor, como él, el buen Pastor, se dignó dar la propia
vida por sus ovejas (SAN LEÓN MAGNO, Sermón 12, sobre la Pasión).
593 Todos los buenos pastores son, en realidad, como miembros del único pastor y forman una sola cosa
con él. Cuando ellos apacientan es Cristo quien apacienta (SAN AGUSTIN, Sermón 46, sobre los pastores).
594 Cristo es, en efecto, quien apacienta su rebaño, él es el único pastor, que lo apacienta por medio de los
demás buenos pastores, que lo hacen por delegación suya (SAN AGUSTIN, Sermón 47, sobre las ovejas).
595 De nadie puede decirse que sea puerta; esta cualidad Cristo se la reservó para sí; el oficio, en cambio,
de pastor lo dio también a otros y quiso que lo tuvieran sus miembros; por ello Pedro fue pastor, y pastores
fueron también los otros apóstoles y son pastores todos los buenos obispos. Os daréódice la
Escrituraópastores conforme a mi corazón. Pero aunque los prelados de la Iglesia, que también son hijos,
sean todos llamados pastores, sin embargo el Señor dice en singular: Yo soy el buen pastor; con ello quiere
estimularnos a la caridad, insinuándoles que nadie puede ser buen pastor si no llega a ser una sola cosa
con Cristo por la caridad y se convierte en miembro del verdadero pastor (SANTO TOMÁS, Coment. Evang.
S. Juan,10,3).
596 Dios, el pastor supremo y verdadero agricultor, es poderoso tanto para hacer volver a la oveja al buen
camino, como para injertar el sarmiento desgajado (SAN AGUSTIN, Sermón 46, sobre los pastores).
597 Yo soy el buen pastor. Es evidente que el oficio de pastor compete a Cristo, pues de la misma manera
que el rebaño es guiado y alimentado por el pastor, así Cristo alimenta a los fieles espiritualmente y también
con su cuerpo y su sangre. Erais como ovejas descarriadasódice el Apóstoló, pero ahora habéis vuelto al
pastor y guardián de vuestras almas (SANTO TOMÁS, Coment. Evang. S. Juan,10,3).
598 Que nada se haga sin tu autorización, y tú mismo no hagas nada sin Dios (SAN IGNACIO DE
ANTIOQUIA, Epístola a San Policarpo).
599 El Señor, no según mis merecimientos, sino según su infinita misericordia, ha querido que yo ocupara
este lugar y me dedicara al ministerio pastoral; por ello debo tener presente dos cosas, distinguiéndolas
bien, a saber: que por una parte soy cristiano y por otra soy obispo. El ser cristiano se me ha dado como
don propio; el ser obispo, en cambio, lo he recibido para vuestro bien. Consiguientemente, por mi condición
de cristiano debo pensar en mi salvación; en cambio, por mi condición de obispo debo ocuparme de la
vuestra (SAN AGUSTIN, Sermón 46, sobre los pastores).
600 En nosotros hay que considerar dos cosas: una, que somos cristianos; otra, que somos guardianes.
Nuestra condición de guardianes nos coloca entre los pastores, con tal que seamos buenos. Por nuestra
condición de cristianos, somos ovejas igual que vosotros (SAN AGUSTIN, Sermón 47, sobre las ovejas ).
601 Si existen buenas ovejas habrá también buenos pastores, pues de entre las buenas ovejas salen los
buenos pastores (SAN AGUSTIN, Sermón 46, sobre los pastores).
602 Si alguna vez, porque Dios puede permitir esa prueba, tropezáis con pastores indignos de este nombre,
no os escandalicéis. Cristo ha prometido asistencia infalible e indefectible a su Iglesia, pero no ha
garantizado la fidelidad de los hombres que la componen (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que
-70 -
pasa,81).
603 Acontece que hay algunos prelados poco prudentes, que no se abreven a hablar con libertad por miedo
de perder la estima de sus súbditos; con ello, como lo dice la Verdad, no cuidan a su grey con el interés de
un verdadero pastor, sino a la manera de un mercenario, pues callar y disminular los defectos es lo mismo
que huir cuando se acerca el lobo (SAN GREGORIO MAGNO, Regla pastoral,2,4).
604 ¿Habéis visto cuán peligroso es callar? El malvado muere, y muere justamente: muere por su culpa y
por su mala conducta; pero la negligencia del mal pastor lo llevó a la muerte. El malvado hubiera podido
encontrar en su pastor al pastor de vida [. . . ]; pero, como su pastor era negligente, el malvado no podo oír
la voz de aquel que precisamente fue constituido prelado y vigilante para amonestar al pueblo. Así, el
malvado murió con toda justicia, pero el prelado también recibirá el castigo merecido (SAN AGUSTIN,
Sermón 46, sobre los pastores).
605 El mal pastor lleva a la muerte incluso a las ovejas fuertes (SAN AGUSTiN, Sermón 46, sobre los
pastores).
606 Por fortuna, las ovejas de Cristo que le habían sido confiadas (se refiere al hereje Fotino) eran muy
prudentes y estaban vigilantes en lo que se refiere a la fe católica; inmediatamente se acordaron de las
advertencias de Moisés, y aunque admiraban la elocuencia de su profeta y pastor, no se dejaron seducir por
la tentación. Desde ese momento empezaron a huir, como si fuera un lobo, de aquel a quien hasta poco
antes habían seguido como guía del rebaño (SAN VICENTE DE LERINS, Conmonitorio, n. 11).
607 No se llama pastor, sino mercenario, el que no apacienta las ovejas de su amo por amor hacia ellas,
sino sólo por lucro. Es un mercenario el que ocupa el puesto del verdadero pastor, pero no se cuida del
provecho de las almas; se afana por comodidades terrenas, se goza en el honor de la dignidad, apacienta
sólo por la retribución temporal y se coogratula con la estimación en que le tienen los hombres (SAN
GREGORIO MAGNO, Hom. 14 sobre los Evang. ).
608 Considerad, pues, qué ha de suceder a los rebaños cuando los pastores se convierten en lobos. Pues
reciben a su cargo la guarda del rebaño del Señor hombres que no temen ponerle asechanzas, contra
quienes debiera ser guardado el mismo rebaño (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 17 sobre los Evang. ).
609 El obispo que no sirve a los fieles (predicando, guiando) es solamente foenus custos (guardián de paja),
un espantapájaros colocado en los viñedos para que los pájaros no coman las uvas (SAN AGUSTiN,
Miscelánea Agustiniense, Roma 1930,1,568).
610 Son muy pocas las ovejas bien alimentadas y sanas, es decir, aquellas a quienes no falta el sólido
manjar de la verdad y se apacientan abundantemente con los dones de Dios. Pero los malos pastores ni a
éstas perdonan; les parece poco descuidar a las enfermas y errantes, a las débiles y descarriadas, y llegan
incluso a dar muerte a las que están fuertes y sanas. Y si estas últimas conservan la vida, viven, en todo
caso, únicamente porque Dios cuida de ellas; pero, por lo que se refiere a los pastores, éstos hacen lo
posible por matarlas. Quizá preguntes: "¿Cómo las matan?". Pues las matan con su mala vida y con sus
malos ejemplos (SAN AGUSTIN, Sermón 46, sobre los pastores).
611 El deber del buen pastor es la caridad; por eso dice: El buen pastor da su vida por las ovejas. Conviene,
pues, distinguir entre el buen pastor y el mal pastor; el buen pastor es aquel que busca el bien de sus
ovejas; en cambio, el mal pastor es el que persigue su propio bien (SANTO TOMÁS, Coment. Evang. S.
Juan,10,3).
612 Ciertamente es una gran prueba ver a un hombre tenido por profeta, por discípulo de los profetas, por
doctor y testigo de la verdad, un hombre sumamente amado y respetado, que de repente se pone a
-71 -
introducir a escondidas errores perniciosos. Tanto más cuanto que no hay posibilidad de descubTir
inmediatamente ese error, puesto que le coge a uno de sorpresa, ya que se tiene de tal hombre un juicio
favorable a causa de su enseñanza anterior, y se resiste uno a condenar al antiguo maestro al que nos
sentimos ligados por el afecto (SAN VICENTE DE LERINS, Conmonitorio, n. 10).
613 La responsabilidad del Obispo es gravísima y, si no cumple su misión, el Salvador de toda la Iglesia le
llamará a jqicio (ORiGENES, Trat. sobre la oración,28,4).
614 Quien no tenga las suficientes facultades para amonestar a todos los fieles a la vez por medio de una
exhortación común, tiene obligación de instruir en cuanto pueda a cada uno en particular, edificarle en
conversaciones privadas, y buscar con sencillas pláticas fruto en los corazones de sus hijos. Debemos,
pues, pensar continuamente en lo que se dice a los Apóstoles y en los Apóstoles a nosotros: Vosotros sois
la sal de la tierra. Luego si somos la sal, debemos condimentar las almas de los fieles. Por consiguiente,
vosotros, los que sois pastores, pensad bien cómo estáis apacentando la grey de Dios (SAN GREGORIO
MAGNO, Hom. 17 sobre los Evang. ).
615 Se sabe con toda certeza que el silencio del pastor algunas veces le perjudica a él, siempre a las
personas que le están encomendadas (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 17 sobra los Evang. ).
CARIDAD
1. Excelencia de la caridad
Sabemos que hemos sido trasladados de la muerte a la vida porque amamos a los herman. El que no ama
permanece en la muerte. Jn 3,14.
Si, hablando lenguas de hombres y de ángeles, no tengo caridad, soy como bronce que suena o cimbalo
que retiñe. 1Co 13,1.
Pero por encima de todo esto, vestíos de la caridad, que es vinculo de perfeccion. Col 4,14.
Porque toda la ley se resume en este solo precepto: Amaras a tu prójimo como a ti mismo. Ga 5,14.
Ante todo, tened los unos para los otros ferviente caridad, porque la caridad cubre la muchedumbre de los
pecados. 1P 4,8.
Ahora permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y la caridad: pero de las tres, la caridad es la mas
excelente de todas. 1Co 13,13.
2. El amor al prójimo
Un precepto nuevo os doy: que os ameis los unos a los otros; como yo os he amado, así también amaos
mutuamente. En esto conoceran todos que sois mis discípulos: Si teneis caridad unos para con otros. Jn
13,34-35.
En esto se conocen los hijos de Dios y los hijos del diablo. El que no practica la justicia no es de Dios, y
tampoco el que no ama a su hermano. 1Jn 3,10.
Amar al prójimo como a si mismo, es mucho mejor que todos los holocaustos y sacrificios. Mc 12,33.
Si alguno dijere: Amo a Dios, pero aborrece a su hermano, miente. Pues el que no ama a su hermano a
quien ve, no es posible que ame a Dios a quien no ve. Y nosotros tenemos de El este precepto: que quien
ama a Dios, ame también a su hermano. 1Jn 4,20-21.
-72 -
Nadie tiene amor mayor que este de dar uno la vida por sus amigos. Jn 15,13.
No esteis en deuda con nadie, a no ser en el amaros unos a otros, porque quien ama al prójimo ha cumplido
la ley, pues el amor es la plenitud de la ley. Rm 13,8-10.
3. Cualidades de la caridad
4. Corrección fraterna
Hermanos, si alguno fuere hallado en falta, vosotros, los espirituales, corregidle con espiritu de
mansedumbre, cuidando de ti mismo no seas también tentado. Ga 6,1.
Si tu hermano pecare contra ti, ve y corrigele, estando a solas con el. Si te escucha habras ganado a tu
hermano. Mt 18,15.
Si alguno no obedeciere lo que ordenamos [. . . ] no le mireis como enemigo sino corregidle como hermano.
2Th 3,14-15.
Bendecid a los que os maldigan y orad por los que os calumnien. Lc 6,28.
Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen, para que seais hijos de vuestro
Padre, que esta en los cielos, que hace salir el sol sobre malos y buenos y llueve sobre justos e injustos. Mt
5,44.
Por el contrario, si tu enemigo tiene hambre dale de comer y si tiene sed dale de beber, que haciendo así
amontonais carbones encendidos sobre su cabeza. No te dejes vencer del mal, antes vence al mal con el
bien. Rm 12,20-21.
Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os persiguen y
calumnian. Mt 5,44; Lc 6,27-28.
Si no amais sino a los que os aman, ¿que premio habeis de tener?. Mt 5,46.
Si al tiempo de presentar tu ofrenda en el altar alli te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra
ti, deja tu of renda delante del altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano. Mt 5,23-24.
6. La limosna
Dad limosna de lo vuestro que os sobra, y con eso todas las cosas estaran limpias en orden a vosotros. Lc
11,41.
Si un hermano [. . . ] esta desnudo y necesita alimento diario, ¿de que le servira que alguno de vosotros le
diga: Vete en paz [. . . ], si no le da lo necesario para reparo de su cuerpo? Jc 2,15-16.
Apartaos de mi, malditos, al fuego eterno [. . . ], porque tuve hambre y no me disteis de comer [. . . ]. Os digo
en verdad: siempre que dejasteis de hacerlo con alguno de estos pequeños, dejasteis de hacerlo conmigo.
Mt 25,41-45.
Asi pues, os exhorto yo, preso en el Seitor, a andar de una manera digna de la vocación con que fuisteis
-73 -
llamados, con toda humildad, mansedumbre y longanimidad, soportandoos los unos a los otros con caridad.
Ep 4,1.
En esto hemos conocido la caridad, en que El dio su vida por nosotros, y nosotros debemos dar nuestra
vida por nuestros hermanos. 1Jn 3,16.
Ayudaos mutuamente a llevar vuestras cargas, y así cumplireis la ley de Cristo. Ga 6,2.
Por eso, cuanto quisiereis que os hagan a vosotros los hombres, hacedlo vosotros a ellos, porque esta es la
ley y los Profetas. Mt 7,12.
No hagais nada por espiritu de competencia, nada por vanagloria; antes, llevados de la humildad, teneos
unos a otros por superiores, no atendiendo cada uno a su propio interes sino al de los otros. Ph 2,3.
Con tres cosas me adorno y me presento, hermosas ante el Señor y ante los hombres: la concordia entre
hermanos, la amistad entre los prójimos y la armonia entre mujer y marido. Si 25,1.
No vuelvas a tu prójimo mal por mal, cualquiera que sea el que el te haga. Si 10,6.
¡Ay del mundo por los escándalos! [. . . ]; ;ay de aquel hombre que causa el escándalo! Mt 18,7.
Al que escandalizare a alguno de estos pequeñitos que creen en mi mucho mejor le fuera que le ataran al
cuello una de esas ruedas de molino que mueve un asno y le echaran al mar. Mc 9,41.
Si tu mano te es ocasión de escándalo, cortara: mas te vale entrar manco en la vida, que tener dos manos e
ir al infierno. Mc 9,42.
Temo [. . . ] que por desgracia haya quizá entre vosotros [. . . ] discordias, detracciones, chismes [. . . ], y
tenga que llorar a muchos. 2Co 12,20-21.
Depuesta toda malicia y todo engaño, y los fingimientos [. . . ] y todas las murmuraciones [. . . ]. 1P 2,1-2.
Dad ya de mano [. . . ] a la maledicencia [. . . ]. No mintáis los unos a los otros. Col 3,8-9.
El que llamare a su hermano raca, merecerá que le condene el concilio; mas quien le llamare fatuo será reo
del fuego del infierno. Mt 5,22.
Los chismosos, los infamadores, enemigos de Dios, ultrajadores [. . . ] son dignos de muerte. Rm 1,29-32.
El que se venga será victima de la venganza del Señor, que le pedirá cuenta de sus pecados. Si 28,1.
Quien aborrece a su hermano es homicida, y ya sabeis que todo homicida no tiene en si la vida eterna. 1Jn
3,15.
-74 -
Pues el que tuviere bienes del mundo y, viendo a su hermano teneráneacesidad, le cierra sus entrañas,
¿como permanece en el la caridad de Dios? 1Jn 3,17.
616 El amor que debe mediar entre los cristianos nace de Dios,que es amor (J. ESCRIVA DE BALAGUER,
Amigos de Dios,228).
617 Mas ninguno, por el mero hecho de amar a su prójimo, piense ya tener caridad, sino que primero debe
examinar la fuerza misma de su amor. Pues si alguno ama a los demás, pero no los ama por Dios, no tiene
caridad, aunque piense que la tiene. Es caridad verdadera cuando se ama al amigo en Dios y al enemigo en
Dios (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 38 sobre los Evang. ).
618 Amamos a Dios y al prójimo con la misma caridad. Pero debemos amar a Dios por si mismo, y al
prójimo por Dios (SAN AGUSTIN, en Catena Aurea, vol III, p. 92).
619 El que ama a Dios ama también inevitablemente al prójimo (SAN MAXIMO, Sobre la caridad,1,1).
620 Nuestro Rey, a pesar de su condición altisima, por nosotros viene humilde, mas no con las manos
vacias; el trae para sus soldados una dadiva esplendida, ya que no solo les otorga copiosas riquezas, sino
que les da también una fortaleza invencible en el combate. En efecto, trae consigo el don de la caridad
(SAN FULGENCIO DE RUSPE, Sermón 3).
621 Asi pues, todo hombre que vive entre los hombres busque a Aquel a quien ama, de modo que no
abandone a aquel con quien camina; y preste a este su auxilio de tal manera que bajo ningun motivo se
separe de Aquel a quien se dirige (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 38 sobre los Evang. ).
622 El Creador del universo, cuando os saco de la nada, deposito en vuestros corazones simientes de
caridad (ORÍGENES, Sobre el Cantar de los Cantares,2,9).
623 No se trata de saber cuanto amor debemos al hermano y cuanto a Dios: incomparablemente mas a
Dios que a nosotros, y a nuestros hermanos tanto como a nosotros; ahora bien, no podemos amarnos
mucho a nosotros si no amamos mucho a Dios. Es, pues, con un mismo amor con el que amamos a Dios y
al hermano; pero amamos a Dios por si mismo, a nosotros y al prójimo por Dios (SAN AGUSTIN, Trat. sobre
la Santisima Trinidad,8,12).
624 Cuanto mas cerca esta de Dios el apostol, se siente mas universal: se agranda el corazon para que
quepan todos y todo en los deseos de poner el universo a los pies de Jesús (J. ESCRIVA DE BALAGUER,
Camino, n. 764).
625 No se entiende el amor a Dios si no lleva consigo el amor al prójimo. ES "como si soñase que estaba
caminando", es solo sueño, no se camina. Quien no ama al prójimo, no ama a Dios (SAN JUAN CLIMACO,
Escala del paraiso,33).
626 Cuando los hombres tienen alguna disensión entre si, no recibe (Dios) ninguna ofrenda de ellos, ni oye
sus oraciones, mientras dure la enemistad. Ninguno, pues, puede ser amigo de dos que son enemigos entre
si, y por ello Dios no quiere ser amigo de los fieles mientras sean enemigos entre si. Y nosotros no
mantenemos la fe en Dios si amamos a sus enemigos y aborrecemos a sus amigos (SAN JUAN CR!
-75 -
La caridad es forma, fundamento, raiz y alma de todas las virtudes y buenas acciones. Sin caridad, no existe
ninguna otra virtud
627 Ni el don de lenguas, ni el don de la fe, ni otro alguno, dan la vida si falta el amor. Por mas que a un
cadaver se le vista de oro y piedras preciosas, cadaver sigue (SANTO TOMAS, Sobre la Caridad,1. c. , p.
203).
628 La caridad, por tanto, es la fuente y el origen de todo bien, la mejor defensa, el camino que lleva al
cielo. El que camina en la caridad no puede errar ni temer, porque ella es guia, protección, camino seguro.
Por esto, hermanos, ya que Cristo ha colocado la escalera de la caridad, por la que todo cristiano puede
subir al cielo, aferraos a esta pura caridad, practicadla unos con otros y subid por ella cada vez mas arriba
(SAN FULGENCIO DE RUSPE, Sermón 3).
629 Asi como todas las ramas de un arbol reciben su solidez de la raiz, así también las virtudes, siendo
muchas, proceden de la caridad. Y no tiene verdor alguno la rama de las buenas obras si no esta enraizada
en la caridad (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 27 sobre los Evang. ).
630 A esta renuncia total añade otra de mas quilates, al decir: Aunque yo entregare mi cuerpo a las llamas,
no teniendo caridad, nada me aprovecha. Como si dijera: Aunque distribuyera todos mis bienes hasta no
reservatme nada de ellos, todo eso es inutil sin la caridad. Y si a esta liberalidad ahadiera yo el martirio del
fuego, dando mi vida por Cristo, pero sigo siendo impaciente, irascible, envidioso o soberbio, o si la injuria
me indigna y hace montar en cólera, si busco mi interes, si soy mal intencionado o peor sufrido, la renuncia
y el martirio del hombre exterior no me reportaran ventaja alguna, porque el hombre interior quedara aun
cautivo en los vicios pasados (CASIANO, Colaciones 3,8).
631 La caridad es la forma, el fundamento, la raiz y la madre de todas las demás virtudes (SANTO ToMAs,
Suma Teológica,2-2, q. 24, a. 8).
632 El que reune todas las demás virtudes y no tiene caridad es como el que transporta el polvo contra el
viento (SAN AGusTiN, Sermón sobre la humildad y temor de Dios).
633 Aunque es algo muy grande tener una fe recta y una doctrina sana, y aunque sean muy dignas de
alabanza la sobriedad, la dulzura y la pureza, todas estas virtudes, sin embargo, no valen nada sin la
caridad. Y ninguna conducta es fecunda, por muy excelente que parezca, si no esta engendrada por el amor
[. . . ] (SAN LEON MAGNO, Sermón 48)
634 Practiquemos la caridad, sin la cual todas las demás virtudes pierden su brillo (SAN LEON MAGNO,
Sermón 72 sobre la Ascensión del Señor).
635 Cuando yo veo almas muy diligentes a entender la oración que tienen y muy encapotadas cuando estan
en ella (que parecen no osan bullir, ni menear el pensamiento, porque no se les vaya un poquito de gusto y
devoción que han tenido), hacese ver cuan poco entienden del camino por donde se alcanza la union. Y
piensan que alli esta todo el negocio. Que no, hermanas, no; obras quiere el Señor, y que, si ves una
enferma a quien puedes dar algun alivio, no se te de nada en perder esa devoción y te compadezcas de
ella, y si tiene algun dolor, te duela a ti, y si fuera menester, lo ayunes, porque ella lo coma, no tanto por ella
como porque sabes que tu Seitor quiere aquello (SANTA TERESA, Las Moradas, V,3,11).
636 La caridad se compara al fundamento y a la raiz,porque de ella se sustentan y alimentan todas las
demás virtudes (SANTO TOMAS, Suma Teológica,2-2, q. 33, a. 8 ad 2).
-76 -
637 Entrando el rey [. . . ] vio alli a un hombre que no llevaba el traje de boda (cfr. Mt 22,11). ¿Que debemos
entender por vestido de bodas sino la caridad?, porque el Señior lo puso de manifiesto cuando vino a
celebrar sus bodas con la Iglesia. Entra, pues, a las bodas sin el vestido nupcial quien cree en la Iglesia,
pero no tiene caridad (SAN GREGORIO MAGNO, en Catena Aurea, volt 111, p. 66).
638 Todo, incluso lo que se estima como verdaderamente util, debe relegarse a segundo termino ante el
bien de la paz y de la caridad (CASIANO, Colaciones,16,6).
639 ¿Quien será capaz de explicar debidamente el vinculo que la caridad divina establece? ¿Quien podrá
dar cuenta de la grandeza de su hermosura? La caridad nos eleva hasta unas alturas inefables. La caridad
nos une a Dios, la caridad cubre la multitud de los pecados, la caridad lo aguanta todo, lo soporta todo con
paciencia; nada sordido ni altanero hay en ella; la caridad no admite divisiones, no promueve discordias,
sino que lo hace todo en la concordia;en la caridad hallan su perfección todos los elegidos de Dios y sin ella
nada es grato a Dios (SAN CLEMENTE, Carta a los Corintios ).
640 La fuerza de la oración esta en la caridad (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 27sobre los Evang. ).
641 Tu, por tanto, que deseas ser util a las almas del prójimo, primero acude a Dios de todo corazon y
pidele simplemente esto: que se digne infundir en ti aquella caridad que es el compendio de todas las
virtudes, ya que ella te hera alcanzar lo que deseas (SAN VICENTE FERRER, Trat. de la vida espirituai,13).
642 Aunque la castidad sobresalga de modo tan eminente, sin la caridad no tiene ni valor ni merito. La
castidad sin la caridad es una lampara sin aceite (SAN BERNARDO, Trat. sobre las costumbres y ministerio
de los obispos,3,8).
643 Nada mas precioso, nada mas perfecto y sublime, nada, por decirlo así, mas perenne que la caridad.
Porque las profecias cesaran, como también las lenguas; la ciencia se desvanecera; en cambio, la caridad
no terminara jamás (1Co 13,1). Sin ella, los carismas, aun los mas preciados, la gloria misma del martirio, se
disipan como el viento (CASIANO, Colaciones,11,12).
644 Todo el que tiene el don de la caridad, percibe además otros dones. Mas el que no tiene el don de la
caridad, pierde aun aquellos dones que parecia haber percibido. De a-tui que sea necesario, hermanos
mios, que en todas vuestras acciones trateis de conservar la caridad (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 9
sobre los Evang. ).
645 Porque de nada nos servirla una fidelidad meticulosa en todas las cosas si achararnos en olvido lo que
es primero y a lo que esta ordenado todo lo demás (CASIANO, Colaciones,1,7).
646 La caridad me hace entrar en la plenitud de Dios y de todas las cosas. Las cosas no tienen su plenitud
sino en la gloria de Dios, porque lo que constituye su fondo, su esencia, el todo de ellas mismas, es lo que
en ellas conduce a Dios. La tierra tiene su plenitud en la posesión de Dios, esta llena de su alabanza. Esta
plenitud es abrazada por la caridad, que no ama en todas las cosas sino lo que va a la gloria divina, y que
de esta suerte se apodera del todo de todas las cosas: por esto la caridad es la plenitud de la ley (J.
TISSOT, La vida interior. Herder, Barcelona 1963, pag. 86-87).
647 La obra exterior sin caridad no aprovecha; mas todo cuanto se hace con caridad, por poco y
despreciable que sea, todo es fructuoso (Imitación de Cristo, I,15,1).
-77 -
648 La caridad de Cristo no es solo un buen sentimiento en relación al prójimo; no se para en el gusto por la
filantropia. La caridad, infundida por Dios en el alma, transforma desde dentro la inteligencia y la voluntad:
fundamenta sobrenaturalmente la amistad y la alegria de obrar el bien (J. ESCRIVA DE BALAGUER Es
Cristo que pasa,71).
649 Debemos, pues, corregir por amor; no con deseos de hacer daño, sino con la cariñosa intención de
lograr su enmienda. Si así lo hacemos, cumpliremos muy bien el precepto. . . ¿,Por que le corriges?
¿Porque te apena haber sido ofendido por el? No lo quiera Dios. Si lo haces por amor propio, nada haces.
Si es el amor lo que te mueve, obras excelentemente (SAN AGUSTIN, Sermón 82).
650 (La caridad) es el lustre del alma, la enriquece y la hace aparecer buena y hermosa. El que piensa
compadecerse de la miseria de otro, empieza a abandonar el pecado (SAN AGUSTiN, en Catena Aurea, volt
VI, p. 48).
651 Con el amor al prójimo purificas tu ojo para ver a Dios (SAN AGUSTIN, Trat. Evang. S. Juan,17,8).
652 Si te callas, callase por amor; si gritas, grita por amor; si corriges, hazlo por amor; si perdonas, hazlo
también por amor (SAN AGUSTIN, Coment. 1 Epist. S. Juan,9).
653 La caridad es la que da unidad y consistencia a todas las virtudes que hacen al hombre perfecto (SAN
ALFONSO M. a DE LIGORIO, Practica del amor a Jesucristo, I,1).
Es universal
654 Que no exceptuo a hombre alguno el que mando amar al prójimo, lo demuestra el Señor en la parabola
del que se encontro medio muerto, llamando prójimo al que fue misericordioso para con el, para que
comprendiesemos que prójimo es todo aquel a quien se debe prestar socorro, si lo necesita. ¿Y quien pone
en duda que a nadie debe negarse este auxilio cuando el mismo Señor dice: Haced bien a los que os
aborrecen? (SAN AGUSTIN, Sobre la doctrina cristiana, I,30).
655 Nuestro corazon se dilata. Del mismo modo que el calor dilata los cuerpos, así también la caridad tiene
un poder dilatador, pues se trata de una virtud calida y ardiente. Esta caridad es la que ebria la boca de
Pablo y dilataba su corazon [. . . 1. Nada encontrariamos mas dilatado que el corazon de Pablo, el cual,
como un enamorado, estrechaba a todos los creyentes con el fuerte abrazo de su amor, sin que por ello se
dividiera o debilitara ese amor, sino que se mantenla integro en cada uno de ellos. Y ello no debe
admirarnos, ya que este sentimiento de amor no solo abarcaba a los creyentes, sino que en su corazon
tenian también cabida los infieles de todo el mundo (SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom. sobre la 2" carta a
los Corintios).
656 Hermanos, os exhortamos vivamente a que tengais caridad, no solo para con vosotros mismos, sino
también para con los de fuera, ya se trate de los paganos, que todavia no creen en Cristo, ya de los que
estan separados de nosotros, que reconocen a Cristo como cabeza, igual que nosotros, pero estan divididos
de su cuerpo (SAN AGUSTIN, Coment. sobre el Salmo 32).
657 Universalidad de la caridad significa, por eso, universalidad del apostolado; traducción en obras y de
verdad, por nuestra parte, del gran empeño de Dios, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen
al conocimiento de la verdad (ITm 2,4) (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios,230).
658 Extiende tu caridad por todas las partes del globo si quieres amar a Dios como es debido, pues los
miembros de Cristo estan dispersos por el mundo; si no amas la parte estas partido; si no estas en todo el
cuerpo, no estas en la cabeza (SAN AGUSTIN, Trat. Evang. S. Juan,10,8).
-78 -
659 El que da limosna no hace, a imitación de Dios, discriminación alguna, en lo que afane a las
necesidades corporales, entre buenos y malos, justos o injustos, sino que reparte a todos por igual, en
proporción de las necesidades de cada uno, aunque su buena voluntad le inclina a preferir a los que se
esfuerzan en practicar la virtud, mas bien que a los malos (SAN MAXIMO, Sobre la caridad, centuria I,1).
660 (Hemos de amar a todos), no porque son hermanos, sino para que lo sean; para andar siempre con
amor fraterno: hacia el que ya es hermano, y hacia el enemigo para que venga a ser hermano (SAN
AGUSTIN, Coment. I Epistola S. Juan,10,7).
661 Ningun pecador, en cuanto tal, es digno de amor; pero todo hombre, en cuanto tal, es amable por Dios
(SAN AGUSTIN, Sobre la doctrina cristiana,1,1,27).
662 Si quieres amar a Cristo, extiende tu caridad a toda la tierra, porque los miembros de Cristo estan por
todo el mundo (SAN AGUSTIN, Coment. I Epist. S. Juan,10, S).
663 El Evangelio se ha expresado sin eufemismos: Quien se irrita contra su hermano será reo de juicio.
Porque, si bien segun la verdad y la ley de la naturaleza hemos de tener a todo hombre por hermano
nuestro, no obstante, el mismo nombre de hermano, en este pasaje, designa en primer lugar a los fieles y a
aquellos que comparten nuestra vida y profesión, mas bien que a los paganos (CASIANO,
Colaciones,16,17).
664 Ojala que el Señior Jesús ordene en mi también la pequeña parcela de caridad que me ha concedido,
para que, preocupandome de todo lo que le concierne, me dedique en primer lugar a hacer bien lo que es
mi deber y mi tarea particular (SAN BERNARDO, Sermón. 49 sobre el Cantar de los Cantares).
665 Esa dilectio, esa caridad, se llena de matices mas entrañables cuando se refiere a los hermanos en la
fe, y especialmente a los que, porque así lo ha establecido Dios, trabajan mas cerca de nosotros: los
padres, el marido o la mujer, los hijos y los hermanos, los amigos y los colegas, los vecinos. Si no existiese
ese cariño, amor humano noble y limpio, ordenado a Dios y fundado en El, no habria caridad (J. ESCRIVA
DE BALAGUER, Amigos de Dios,230).
666 Entre todos los hombres, hemos de hacer el bien a los que se hallan vinculados con nosotros, porque si
uno no cuida de los suyos, particularmente de los de su casa, es un infiel (ITm 5,8). Y entre los parientes,
los mas allegados a nosotros son el padre y la madre (SANTO TOMAS, Sobre los mandamientos,1. c. , p.
249).
667 Confieso que con facilidad me entrego totalmente a la caridad de los que me son mas intimos y
familiares. . . En esta caridad descanso sin preocupación alguna, porque alli siento que está Dios, a quien
me entrego seguro y en quien descanso seguro [. . . ] (SAN AGUSTIN, Carta 73).
668 Es, por muchas razones, una virtud mas noble y de mayores quilates curar los desmayos del alma que
las debilidades fisicas de nuestros semejantes (CASIANO, Colaciones,15,8).
669 La caridad es el camino para seguir a Dios mas de cerca (SANTO TOMAS, Coment. sobre la Epistola a
los Efesios,5,1).
En la caridad descubrí el quicio de mi vocación (SANTA TE- 670 RESA DE LISIEUX, Manuscritos
-79 -
671 Teniendo un deseo inmenso del martirio, acudí a las cartas de San Pablo, para tratar de hallar una
respuesta. Mis ojos dieron casualmente con los capitulos doce y trece de la primera carta a los Corintios, y
en el primero de ellos lei que no todos pueden ser al mismo tiempo apostoles, profetas y doctores, que la
Iglesia consta de diversos miembros y que el ojo no puede ser al mismo tiempo mano. Una respuesta bien
clara, ciertamente, pero no suficiente para satisfacer mis deseos y darme paz. Continué leyendo sin
desanimarme, y encontre esta consoladora exhortación: Aspirad a los dones mas excelentes; yo quiero
mostraros un camino todavia mejor. El Apostol, en efecto, hace notar como los mayores dones sin la caridad
no son nada y como esta misma caridad es el mejor camino para llegar a Dios de un modo seguro. Por fin
habla hallado la tranquilidad (SANTA TERESA DE LISIEUX, Manuscritos autobiograficos,227-229).
672 Piensa que tu, que aun no ves a Dios, mereceras contemplarlo si amas al prójimo, pues amando al
prójimo purificas tu mirada para que tus ojos puedan contemplar a Dios (SAN AGUSTIN, Trat. Evang. S.
Juan,17,7-9).
673 Que cada uno de los fieles se examine, pues, a si mismo, esforzandose en discernir sus mas intimos
afectos; y, si descubre en su conciencia frutos de caridad, tenga por cierto que Dios esta en el y procure
hacerse mas y mas capaz de tan gran huesped, perseverando con mas generosidad en las obras de
misericordia (SAN LEON MAGNO, Sermón 10 sobre la Cuaresma).
674 Amando al prójimo y preocupandote por el, progresas sin duda en tu camino. Y ¿hacia donde avanzas
por este camino sino hacia el Señor tu Dios, hacia aquel a quien debemos amar con todo el corazon, con
toda el alma y con toda la mente? Aun no hemos llegado hasta el Señor, pero el prójimo lo tenemos ya con
nosotros. Preocupate, pues, de aquel que tienes a tu lado mientras caminas por este mundo y llegaras a
aquel con quien deseas permanecer eternamente (SAN AGUSTIN, Trat. Evang. S. Juan,17,7-9).
675 Cuanto mas ames mas subiras (SAN AGUSTIN, Coment. sobre el Salmo 83).
677 Estas dos virtudes, es decir, la humildad y la caridad, son tan indivisibles y tan inseparables, que quien
se establece en una de ellas de la otra forzosamente se adueña, porque así como la humildad es una parte
de la caridad, así la caridad es una parte de la humildad. Si nos paramos a mirar las cosas que el Apostol
llamo esteriles sin el bien de la caridad, observamos que esas mismas son también infructuosas si falta la
verdadera humildad. Y en verdad, ¿que fruto puede dar la ciencia con la soberbia, o la fe con la gloria
humana, o la ostentación con la limosna, o el martirio con el orgullo? (SAN AMBROSIO, Epistola a
Demetrio,10).
678 Sufre con paciencia los defectos y la fragilidad de los otros, teniendo siempre ante los ojos tu propia
miseria, por la que has de ser tu también compadecido de los demás (J. PECCI, Leon Xlll, Practica de la
humildad,22).
679 Una de sus primeras manifestaciones se concreta en iniciar al alma en los caminos de la humildad.
Cuando sinceramente nos consideramos nada; cuando comprendemos que, sin el auxilio divino, la mas
debil y flaca de las criaturas seria mejor que nosotros; cuando nos vemos capaces de todos los errores y de
todos los horrores; cuando nos sabemos pecadores aunque peleemos con empeño para apartarnos de
tantas infidelidades, ¿,como vamos a pensar mal de los demás? ¿Como se podrá alimentar en el corazon el
fanatismo, la intolerancia, la altaneria? (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios,233).
-80 -
680 Entre soberbios hay siempre contiendas (Prv 13,10); pues quien tiene un elevado concepto de si mismo
y menosprecia al prójimo no puede soportar los fallos de este (SANTO TOMAS, Sobre la caridad,1. c. , p.
221).
681 Nada tiene de extraño que la soberbia engendre divisionesy el amor unidad (SAN AGUSTIN, Sermón
46 sobre los pastores 1).
682 Esta es, pues, la señal del cumplimiento de la ley divina, el amor al prójimo: La señal por la gue
conoceran que sois discípulos mios será que os ameis unos a otros (Jn 13,35). No dice el resucitar a
muertos, ni cualquier otra prueba evidente, sino esta, que os ameis unos a otros (SANTO TOMAS, Sobre la
caridad,1. c. , p. 218).
683 El bienaventurado San Juan Evangelista, al final de sus dias, cuando moraba en Efeso y apenas podía
ir a la iglesia, sino en brazos de sus discípulos, y no podía decir muchas palabras seguidas en voz alta, no
solia hacer otra exhortación que esta: Hijitos, amaos unos a otros. Finalmente, sus discípulos y los
hermanos que le escuchaban, aburridos de oirle siempre lo mismo, le preguntaron: Maestro, ¿por que
siempre nos dices esto? Y les respondio con una frase digna de Juan: Porque este es el precepto del Señor
y-su solo cumplimiento es mas que suficiente (SAN JERONIMO, Coment. sobre la Epistola a los
Calatas,3,6).
684 La practica de la caridad es lo que nos caracteriza delante de los demás: "Ved como se aman, dicen,
dispuestos a morir los unos por los otros". Porque ellos estan mas bien dispuestos a matarse. En cuanto al
nombre de hermanos con que nosotros nos llamamos, ellos se forman una idea falsa, ya que entre ellos los
nombres de parentesco son unicamente expresiones mentirosas de afecto. Por derecho de la naturaleza,
nuestra madre comun, también nosotros somos vuestros hermanos. . . , pero, ¡con cuanta mayor razon son
considerados y llamados hermanos los que reconocen a Dios como a unico Padre, los que beben del mismo
Espíritu de santidad, y los que, salidos del mismo seno de la ignorancia, han quedado maravillados ante la
misma luz de la verdad! (TERTULIANO, Apologetico,39).
685 Se preguntan muchos si aman a Cristo, y van buscando señales por las cuales poder descubrir y
reconocer si le aman: la señal que no engaña nunca es la caridad fraterna [. . . ]. La caridad fraterna es
también la medida del estado de nuestra vida interior, especialmente de nuestra vida de oración (B. BAUR,
En la intimidad con Dios, p. 246).
686 Nada emparenta mas al hombre con Dios como la facultad de hacer el bien [. . . ]Que tu voluntad de dar
supla lo que falta de riqueza a tu don. Si no tienes nada, ofrece tus lagrimas. Es un gran consuelo para los
desgraciados que la piedad brote del corazon, y una compasión sincera endulza el sufrimiento [. . . ] (SAN
GREGORIO NACIANCENO Sobre el amor a los pobres,27).
687 Nada puede hacerte tan imitador de Cristo como la preocupación por los demás. Aunque ayunes,
aunque duermas en el suelo, aunqueópor así deciróte mates, si no te preocupas del prójimo poca cosa
hiciste, aun distas mucho de Su imagen (SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom. sobre la la Epistola a los
Corintios).
688 Si mirasemos a nuestro alrededor, encontrariamos quizá razones para pensar que la caridad es una
virtud ilusoria. Pero, considerando las cosas con sentido sobrenatural, descubriras también la raiz de esa
esterilidad: la ausencia de un trato intenso y continuo, de tu a Tu, con Nuestro Señor Jesucristo; y el
desconocimiento de la obra del Espíritu Santo en el alma, cuyo primer fruto es precisamente la caridad (J.
-81 -
689 La diferencia entre la caridad y la devoción es la misma que hay entre el fuego y la llama. . . Asi que la
devoción solo añade al fuego de la caridad la llama que la hace pronta, activa y diligente (SAN FRANCISCO
DE SALES, Introd. a la vida devota,1,1).
690 Pero vosotros os preguntais y os decis: ¿Cuando vamos a poder poseer semejante caridad? No
desesperes tan pronto: quizas ha nacido ya, pero no ha alcanzado aun su perfección; alimentala, no sea
que se ahogue (SAN AGUSTIN, Coment. a la I Epistola de Juan,5,12).
691 Tanto se complace Dios en nuestros actos de bondad para con los demás, que ofrece su misericordia
solamente a quienes son misericordiosos (SAN HILARIO, en Catena Aurea, volt 1p 248).
692 Vea Dios Todopoderoso nuestra caridad con el prójimo, para que tenga piedad y compasión por
nuestros pecados. Recordad las palabras que se nos han dicho: Perdonad y se os perdonara (Lc 6,37)
(SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 27 sobre los Evang. ).
693 El que ama con verdad a su prójimo, debe obrar con él de modo que también ame a Dios con todo su
corazon (SAN AGUSTIN, Sobre la doctrina cristiana,1,22).
694 Tanto los predicadores del Señor como los fieles, deben estar en la Iglesia de tal manera que
compadezcan al prójimo con caridad, pero no se separen de la via del Señor por falsa compasión (SAN
GREGORIO MAGNO, Hom. 37 sobre los Evang. ).
695 Debemos tener para el prójimo una separación discreta, de manera que le amemos por lo que es, y le
rechacemos en cuanto sea un obstaculo en el camino que nos conduce a Dios (SAN GREGOR;O MAGNO,
Hom. 37 sobre los Evang. ).
696 En resumen, debemos amar a nuestros prójimos, debemos tener caridad con todos, tanto parientes
como extraños, pero jamás ella nos ha de apartar del amor de Dios (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 37
sobre los Evang. ).
Caridad y salvacion
697 De una persona caritativa, por miserable que ella sea, podemos afirmar que se pueden concebir
grandes esperanzas de que se salvara (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la limosna).
698 Esta es la idea invariable del Señor: que quienes ahora gozan en servir a sus prójimos, sean
alimentados después en la mesa sacratisima del Señor con los manjares de la vida eterna (SAN BEDA, en
Catena Aurea, volt Vl p. 447).
700 Quien posee la caridad esta muy lejos de todo pecado (SAN PoLICARPO, Carta a los Filipenses,3,1).
-82 -
701 El amor conduce a la felicidad. Solo a los que lo tienen se les promete la bienaventuranza eterna. Y sin
el todo lo demás resulta insuficiente (SANTO TOMAS, Sobre la caridad,1. c. 204).
Cualquier detalle de caridad, en cualquiera de sus formas, es largamente recompensado por Dios
702 ¿Como somos nosotros, que cuando Dios nos da queremos recibir, y cuando nos pide no le queremos
dar? Porque cuando un pobre pasa hambre es Cristo quien pasa necesidad, como dijo el mismo: Tuve
hambre y no me disteis de comer. No apartes, pues, tu mirada de la miseria de los pobres, si quieres
esperar confiado el perdon de los pecados. Ahora, hermanos, Cristo pasa hambre, es el quien se digna
padecer hambre y sed en la persona de todos los pobres; y lo que reciba aquí en la tierra lo devolvera luego
en el cielo (SAN CESAREO DE ARLES, Sermón 25).
703 La tierra produce unos frutos de los que ella no ha de gozar, sino que estan destinados a tu provecho.
En cambio, los frutos de beneficencia que tu produces los recolectas en provecho propio, ya que la
recompensa de las buenas obras revierte en beneficio de los que las hacen (SAN BASILIO MAGNO, Hom.
sobre la caridad,3,6).
704 Quien da socorros temporales a los que tienen dones espirituales es cooperador también de estos
dones espirituales (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 20 sobre los Evang. ).
705 Quiza no tenga pan con que socorrer al necesitado; pero quien tiene lengua dispone de un bien mayor
que puede distribuir; pues vale mas el reanimar con el alimento de la palabra al alma que ha de vivir para
siempre, que saciar con el pan terreno el cuerpo que ha de morir. Por lo tanto, hermanos, no negueis al
prójimo la limosna de vuestra palabra (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 4 sobre los Evang. ).
706 El cristiano ha de mostrarse siempre dispuesto a convivir con todos, a dar a todos -con su trato- la
posibilidad de acercarse a Cristo Jesús (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,124).
707 Ansi me acaece que, cuando en la vida de los santos leemos que convirtieron almas, mucha mas
devoción me hace y mas ternura y mas envidia que todos los martirios que padecen (por ser esta la
inclinación que Dios me ha dado), pareciendome que precia mas un alma que por nuestra industria y
oración la ganasemos mediante su misericordia, que todos los servicios que le podamos hacer (SANTA
TERESA, Fundaciones,1,7).
708 Todos los hombres son lamparas que pueden encenderse y apagarse. Y las lamparas, cuando son
sabias, lucen y dan calor espiritual. Los siervos de Dios son lamparas buenas por el oleo de su misericordia,
no por sus fuerzas. Porque aquella gracia gratuita de Dios es el aceite de las lamparas (SAN AGusTiN, Trat.
Evang. S. Juan,23,3).
709 Solo la caridad puede llevar la duda a la mejor parte (SAN AGUSTIN, Sermón 1).
710 Nunca hables mal de tu hermano, aunque tengas sobrados motivos. Ve primero al Sagrario, y luego ve
al Sacerdote, tu padre, y desahoga también tu pena con el. Y con nadie mas (J. ESCRIVA DE BALAGUER,
Camino, n. 444).
711 Es ciertamente mas facil enfadarse que tener paciencia, amenazar a un niño mas que persuadirlo; diria
incluso que es mas comodo para nuestra impaciencia y nuestro orgullocastigar a los que nos resisten que
-83 -
corregirlos, soportandolos con firmeza y bondad [. . . ]. Las enfermedades del alma exigen ser tratadas con
un cuidado tan grande como las del cuerpo. No hay nada mas peligroso que un remedio dado a
desproposito y contratiempo. Un medico prudente espera a que el enfermo este en condiciones de soportar
el remedio y para ello acecha el momento favorable (SAN JUAN Bosco, Carta 2395. Epistolario, volt 4 pp.
201-205).
712 Empieza por tener paz en ti mismo, y así podrás dar paz a los demás (SAN AMBROSIO, en Catena
Aurea, volt 1p 254).
713 La caridad no se practica solo con el dinero. Podeis visitar a un enfermo, hacerle un rato de compañia,
prestarle algun servicio, arreglarle la cama, prepararle los remedios, consolarle en sus penas, leerle algun
libro piadoso (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la limosna).
714 Es menester endulzar la ira que nuestro hermano haya concebido contra nosotrosóaun sin motivoó,
como si fuese nuestra (CASIANO, Colaciones,16,7).
715 No tengas enemigos. Ten solamente amigos: amigos. . . de la derecha -si te hicieron o quisieron hacerte
bien- y. . . de la izquierda -si te han perjudicado o intentaron perjudicarte-(J. ESCRIVA DE BALAGUER,
Camino, n. 838).
716 El saludo es cierta especie de oración (SANTO TOMAS en Catena Aurea, vol 1p 334).
717 Quien ha dicho que no debes airarte contra tu hermano, ha dicho también que no debes menospreciar
su tristeza, viendo indiferente su aflicción (CASIANO, Colaciones,16,6).
718 Cuando oigas hablar mal, suspende el juicio, si puedes hacerlo con justicia; si no, excusa la intención
del acusado; si ni aun esto pudieres, muestra compasión de el, y muda la conversación, teniendo presente y
recordando a los demás que los que no caen en faltas deben esta gracia a Dios solo; procura hacer con
suavidad que el maldiciente entre en si,y di alguna otra cosa buena de la persona ofendida, si la sabes
(SAN FRANCISCO DE SALES, Introd. a la vida devota,3,29).
719 La caridad es la mejor medicina de todas las enfermedades, pero en particular de esta (de la
murmuracion) (SAN FRANCISCO DE SALES, Introd. a la vida devota,3,28).
720 Quien lleva vida libre de crimenes y delitos, labra su propio bien; si además pone a salvo su honor
practica una obra de misericordia con el prójimo, pues si la buena vida es personalmente necesaria, el buen
nombre lo es para los demás (SAN AGUSTIN, Del bien de la viudez,l2).
721 Un seglar cumple con el deber de hospitalidad abriendo su casa a algun que otro peregrino. El obispo,
si no tiene su puerta abierta a todo el que llegue, es un hombre sin corazon (SAN ISIDORO, Trat. de los of
icios eclesiasticos,5,1617).
722 [. . . ] aprenderemos también a descubrir tantas virtudes en los que nos rodeanónos dan lecciones de
trabajo, de abnegación, de alegria. . . , y no nos detendremos demásiado en sus defectos; solo cuando
resulte imprescindible, para ayudarles con la corrección fraterna (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de
Dios,20).
723 Ama todavia poco a su prójimo el que no comparte con el, cuando se encuentra en necesidad, aun las
cosas que tiene como necesarias (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 20 sobre los Evang. ).
-84 -
724 Muchas veces la paciencia fingida provoca mas ira que los insultos verbales, y un silencio malicioso es
peor que las palabras desabridas (CASIANO, Colaciones,16,18).
725 No queramos juzgar. Cada uno ve las cosas desde su punto de vista. . . y con su entendimiento, bien
limitado casi siempre, y oscuros o nebulosos, con tinieblas de apasionamiento sus ojos, muchas veces.
Además, lo mismo que la de esos pintores modernistas, es la visión de ciertas personas tan subjetiva y tan
enfermiza,que trazan unos rasgos arbitrarios asegurandonos que son nuestro retrato, nuestra conducta. . .
¡Que poco valen los juicios de los hombres!óNo juzgueis sin tamizar vuestro juicio en la oración (J.
ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 451).
726 Aunque vierais algo malo, no juzgueis al instante a vuestro prójimo, sino mas bien excusadle en vuestro
interior. EXcusad la intención, si no podeis excusar la accion. Pensad que lo habra hecho por ignorancia, o
por sorpresa, o por desgracia. Si la cosa es tan clara que no podeis disimularla, aun entonces procurad
creerlo así, y decid para vuestros adentros: la tentación habra sido muy fuerte (SAN BERNARDO, Sermón
sobre el Cantar de los Cantares,40).
727 Hemos de portarnos como hijos de Dios con los hijos de Dios: el nuestro ha de ser un amor sacrificado,
diario, hecho de mil detalles de comprensión, de sacrificio silencioso, de entrega que no se nota (J.
ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,36).
728 Pues no solo es malo injuriar a las claras, sino hacerlo a lo disimulado y encubierto. Nuestro Juez, en su
examen imparcial, escudriñara no tanto las modalidades exteriores de la injuria, cuanto lo esencial de ella
(CASIANO, Colaciones,16,18).
729 ¡Que insensatez también creernos a veces muy pacientes porque no respondemos verbalmente a las
provocaciones que se nos hacen! Y, no obstante, por un silencio lacerante, un movimiento, un gesto
sombrio, una sonrisa maliciosa, nos burlamos de nuestros hermanos tacitamente y les excitamos mucho
mas a la ira con esa mascara impasible de lo que podrian hacerlo furiosas invectivas (CASIANO, Colaciones
16,18).
730 Los peores son, sin duda alguna, los que de boca aman y con el corazon destrozan (SANTO TOMAS,
Sobre la caridad l. c. ,p. 220. :
731 Si entre los que te rodear hay alguno que te parece despreciable, obraras sabia y prudentemente si en
vez de publicar y censurar sus defectos te fijas en las buenas cualidades naturales y sobrenaturales de que
Dios le ha dotado, y que le hacen digno de respeto y honor (J. PECC)óLeon XIIIó, Practica de la
humildad,37).
732 La caridad no se demuestra solamente con la limosna, sino sobre todo con el hecho de comunicar a los
demás las enseñanzas divinas y prodigarles cuidados corporales (SAN MAXIMO, Sobre la caridad, centuria
1,1).
733 El fruto de la caridad consiste en la beneficencia sincera y de corazon para con el prójimo, en la
liberalidad y la paciencia, y también en el recto uso de las cosas (SAN MAxiMO, Sobre la caridad, centuria
1,1).
734 Nada nos asemeja tanto a Dios como estar siempre dispuestos al perdon (SAN JUAN CRISOSTOMO,
Hom. sobre S. Mateo,19).
-85 -
735 Señor, ¿ cuantas veces debere perdonar a mi hermano ? (Mt 18,21). No encerro el Señor el perdon en
un numero determinado, sino que dio a entender que hay que perdonar con prontitud y siempre (SAN JUAN
CRISOSTOMO, Hom. sobre S. Mateo,6).
736 Sentirse turbado o afligido por las palabras del hermano, proviene bien de que uno no se encuentra en
buena disposición, o bien de que tiene rencores al hermano en cuestion (SAN DOROTEO ABAD, Sobre la
acusación de si mismo,7).
737 Y perdonanos nuestras deudas. . . El bien que pedimos a Dios con contrición, concedamoslo al prójimo
desde el primer instante de nuestra conversión (SAN GREGORIO MAGNO, Moralia,10,11).
738 Tu estas seguro, has pesado bien los pros y los contrae, estas seguro de que es el quien ha pecado
contra ti y no tu contra el. "Siódicesó, estoy seguro". Que tu conciencia descanse tranquila en esta certeza.
No vayas a buscar a tu hermano que ha pecado contra ti, para pedirle perdon; te basta con estar presto a
perdonar de corazon. Si estas dispuesto a perdonar, ya has perdonado. Te queda todavia pedir a Dios por tu
hermano (SAN AGUSTIN, Sermón 211, Sobre la caridad fraterna).
739 Hemos de comprender a todos, hemos de convivir con todos, hemos de disculpar a todos, hemos de
perdonar a todos. No diremos que lo injusto es justo, que la ofensa a Dios no es ofensa a Dios, que lo malo
es bueno. Pero, ante el mal, no contestaremos con otro mal, sino con la doctrina clara y con la acción
buena: ahogando el mal en abundancia de bien (cfr. Rm 12,21) (J. EscRvb DE BALAGUER, Es Cristo que
pasa,182).
740 Esta caridad no hay que buscarla unicamente en los acontecimientos importantes, sino, ante todo, en la
vida ordinaria (CONC VAT. II, Const. Gaudium et spes,38).
741 Las palabras de la lección sagrada (parabola del mal rico y del pobre Lazaro) deben enseñarnos a
cumplir los preceptos de la caridad. Todos los dias, si lo buscamos, hallamos a Lazaro y, aunque no lo
busquemos, le tenemos a la vista. . . No perdais el tiempo de la misericordia (SAN GREGORÍO MAGNO,
Hom. 40 sobre los Evang. ).
743 Dios es caridad, y el que permanece en la caridad permanece en Dios y Dios en el (I lo 4,16). Y Dios
difunde su caridad en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que se nos ha dado (cfr. Rm 5,5). Por
consiguiente, el primero y mas imprescindible don es la caridad, con la que amamos a Dios sobre todas las
cosas y al prójimo por El. Pero, a fin de que la caridad crezca en el alma como una buena semilla y
fructifique, todo fiel debe escuchar de buena gana la palabra de Dios y poner por obra su voluntad con la
ayuda de la gracia. Participar frecuentemente en los sacramemos, sobre todo en la Eucaristia, y en las
funciones sagradas. Aplicarse asiduamente a la oración, a la abnegación de si mismo, al solicito servicio de
los hermanos y al ejercicio de todas las virtudes. Pues la caridad, como vinculo de perfección y plenitud de
la ley (cfr. Col 3,14 Rm 3,10), rige todos los medios de santificación, los informa y los conduce a su fin. De
ahi que la caridad para con Dios y para con el prójimo sea el signo distintivo del verdadero discípulo de
Cristo (CONC. VAT. Il, Const. Lumen gentium,42).
744 No es fecunda la virginidad tan solo por las obras exteriores a que pueden dedicarse por completo y
con facilidad quienes la abrazan; lo es también por las formas mas perfectas de caridad hacia el projirno,
cuales son las ardientes oraciones y los graves sufrimientos voluntarios y generosamente soportados por tal
finalidad (Pio XII, Sacra virginitas,25-3-1954).
745 La santidad de la Iglesia también se fomenta de una manera especial con los multiples consejos que el
Señor propone en el Evangelio para que los observen sus discípulos. Entre ellos destaca el precioso don de
la divina gracia, concedido a algunos por el Padre (cfr. Mt 19,11; Mt 7,7), para que se consagren a solo Dios
con un corazon que en la virginidad o en el celibato se mantiene mas facilmente indiviso (cfr. 1Co 7,32-34).
Esta perfecta continencia por el reino de los cielos siempre ha sido tenida en la mas alta estima por la
Iglesia, como sehal y estimulo de la caridad y como un manantial extraordinario de espiritual fecundidad en
el mundo (CONC. VAT. II, Const. Lumen gentium,42).
Caridad con nuestros enemigos, con quienes no nos aprecian o no se comportan correctamente con
nosotros
746 Si se ha de amar también a los enemigosóme refiero a los que nos colocan entre sus enemigos: yo no
me siento enemigo de nadie ni de nadaó, habra que amar con mas razon a los que solamente estan lejos, a
los que nos caen menos simpaticos, a los que, por su lengua, por su cultura o por su educación, parecen lo
opuesto a ti o a mi (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios,230).
í747 ¿Que razon tienes para no amar? ¿Que el otro respondio a tus favores con injurias? ¿Que quiso
derramar tu sangre en agradecimiento de tus beneficios? Pero, si amas por Cristo, esas son razones que te
han de mover a amar mas aun. Porque lo que destruye las amistades del mundo, eso es lo que afianza la
caridad de Cristo. ¡Como? Primero, porque ese ingrato es para ti causa de un premio mayor. Segundo,
porque ese precisamente necesita de mas ayuda y de mas intenso cuidado (SAN JUAN CRISOSTOMO,
Hom. sobre S. Mateo,60,3).
748 Nuestros enemigos se hacen mal a si mismos y nos prestan a nosotros un servicio, ya que nos ayudan
a conseguir la corona de la gloria eterna, mientras que provocan sobre ellos la ira de Dios, y por esto
debemos compadecerlos y amarlos en vez de odiarlos y aborrecerlos. Mas aun, debemos orar por ellos y no
dejarnos vencer del mal, sino vencer el mal con el bien (SAN ANTONIO MARIA ZACARIAS, Serm6n a sus
hermanos de religi6n).
749 No dejeis de hacer el bien a todas horas. Era tanto como decirles: no dejeis de practicar la caridad,
incluso con los negligentes y que acaso menosprecian lo que acabo de escribiros. Asi como ha corregido a
los enfermos, no sea que enervados por el ocio se abandonen a la inquietud y a la vana curiosidad, así
también advierte ahora a los que estan sanos. Y les dice que no deben rehusar sus deberes de caridad a
quienes no quieran convertirse a la sana doctrina [. . . ]. No quiere que cesen de hacerles el bien y
sostenerles, ya consolando, ya reprendiendo segun las circunstancias, haciendoles objeto de la
benevolencia y caridad acostumbradas (CASIANO, Instituciones,10,15).
750 Lo se. Hay personas que vienen todos los días, se hincan de rodillas, golpean el suelo con sus frentes,
y hasta a veces inundan su cara de lagrimas, y en esta actitud tan humilde,en esta emoción tan viva, dicen:
"Señor, vengame, mata a mi enemigo". ¡ Bien! Ruega para que mate a tu enemigo y al mismo tiempo salve
a tu hermano; que muera el odio y que salve el alma. Ruega para que Dios te vengue; perezca el que te
perseguia para dejar lugar a que te sea devuelto tu hermano en la caridad (SAN AGUSTIN, Sermón 211,
Sobre la caridad fraterna).
751 Hay una cosa decisiva que pone a prueba la caridad: amar a aquel mismo que nos es contrario (SAN
GREGORIO MAGNO, Hom. 2 sobre los Evang. ).
752 Estas seis cosas, entre otras muchas, se encierran en la palabra amor: amar, aconsejar, socorrer, sufrir,
perdonar y edificar (Fr. LUIS DE GRANADA, Sobre las virtudes teologales,1. c. , p. 401).
753 Con frecuencia, los cristianos no hemos sabido corresponder a ese don; a veces lo hemos rebajado,
como si se limitase a una limosna, sin alma, fria; o lo hemos reducido a una conducta de beneficencia mas o
menos formularla. Expresaba bien esta aberración la resignada queja de una enferma: a mi me tratan con
caridad, pero mi madre me cuidaba con cariño. El amor que nace del Corazon de Cristo no puede dar lugar
a esa clase de distinciones (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios,229).
754 "La caridad es benigna", no solo sabe "ver" al "otro", sino que se abre a el, lo busca, va a su encuentro.
El amor da con generosidad [. . . ]. Y cuan frecuentemente, sin embargo, nos cerramos en el caparazon de
nuestro "yo", no sabemos, no queremos, no tratamos de abrirnos al "otro", de darle algo de nuestro propio
"yo", sobrepasando los limites de nuestro egocentrismo o quizá del egoismo, y esforzandonos para
convertirnos en hombre, mujer, "para los demás", a ejemplo de Cristo (JUAN PABLO II, Hom. 3-11-1980).
755 A menudo restringimos la caridad a su vertiente activa: a las obras que realizamos en servicio del
prójimo. Pero también es caridad ese modo de contar con los demás que consiste en aceptar su ayuda, en
proporcionarles la ventaja de ser acreedores a nuestra gratitud. Con frecuencia la razon de nuestra
hosquedad ante los favores ajenos radica en el egoismo de no perder cierta preeminencia: esa
preeminencia de quien jamás esta en deuda. Pero el no deber nada es situación que solo se conserva al
precio de tampoco recibir nada: y semejante penuria es un precio demásiado alto para tan menguada
satisfaccion. (J. M. PEROSANZ La hora sexta, pp. 173-174).
756 El alma sola, sin maestro, que tiene virtud, es como eI carbon encendido que esta solo: antes se ira
enfriando que encendiendo. . . Y el que cae ciego, solo no se levantara; y si se levantare solo, encaminara
por donde no conviene (SAN JUAN DELA CRUZ, A visos y sentencias,7 y 11 ).
757 "Frater qui adjuvatur a fratre quasi civitas firma"óEl hermano ayudado por su hermano es tan fuerte
como una ciudad amurallada. Piensa un rato y decidete a vivir la fraternidad que siempre te recomiendo (J.
ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 460).
758 En el alma bien dispuesta hay siempre un vivo, firme y decidido proposito de perdonar, sufrir, ayudar y
una actitud que mueve siempre a realizar actos de caridad. Si en el alma ha arraigado este deseo de amar y
este ideal de amar desinteresadamente, tendra con ello la prueba mas convincente de que sus comuniones,
confesiones, meditaciones y toda su vida de oración estan en orden y son sinceras y fecundas (B. BAUR,
En la intimidad con Dios, p. 247).
759 Dios, en este mundo, padece frio y hambre en la persona de todos los necesitados, como dijo el mismo:
Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis. El mismo Dios que
se digna dar en el cielo quiere recibir en la tierra (SAN CESAREO DE ARLES, Sermón 25).
760 Deberias estar agradecido, contento y feliz por el honor que se te ha concedido, al no ser tu quien ha de
importunar a la puerta de los demás, sino los demás quienes acuden a la tuya. Y en cambio te retraes y te
haces casi inaccesible, rehuyes el encuentro con los demás, para no verte obligado a soltar ni una pequena
dadiva. Solo sabes decir: "No tengo nada que dar, soy pobre". En verdad eres pobre y privado de todo bien;
pobre en amor, pobre en humanidad, pobre en confianza en Dios, pobre en esperanza eterna (SAN
BASILIO MAGNO, Hom. sobre la caridad).
761 Si todavia no te sientes en disposición de morir por tu hermano, disponte al menos a darle algo de lo
-88 -
que tienes. Que la caridad comience ya a conmover tus entrañas (SAN AGUSTIN, Sobre la l Epistola de S.
Juan,5,12).
763 Poniendo sobre ellos sus manos, quedaban curados. Para curar no hay tiempo ni lugar determinados.
En todos los lugares y tiempos se ha de aplicar la medicina (SAN AMBROSIQ, Trat. sobre la virginidad,8).
764 Le buscaban las turbas. ,,Y por que? Porque, imponiendoles las manos, las curaba, y daba salud en
cualquier tiempo y lugar que se lo pedian, ensehandonos así a prodigar la medicin,a al enfermo que la pide
(SAN AMBROSIO, Trat. sobre la virginidad,42).
765 [. . . ] hemos de pedir al Señor que nos conceda un corazon bueno, capaz de compadecerse de las
penas de las criaturas, capaz de comprender que, para remediar los tormentos que acompaian y no pocas
veces angustian las almas en este mundo, el verdadero balsamo es el amor, la caridad: todos los demás
consuelos apenas sirven para distraer un momento, y dejar mas tarde amargura y desesperación (J.
ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,167).
766 No ames a una persona mas que a otra, que erraras, porque aquel es digno de mas amor, que Dios
ama mas, y no sabes tu a cual Dios ama mas (SAN JUAN DE LA CRUZ, Cautelas,6,1. c. , p. 1272).
767 Nunca anheles ser amado de manera singular. Puesto que el amor depende de la voluntad, y la
voluntad esta inclinada hacia el bien por naturaleza, ser amado, y ser amado como bueno, es una misma
cosa; ahora bien, el afan de ser estimado por encima de los demás es inconciliable con una sincera
humildad (J. PECCIóLeon Xllló, Practica de la humildad,26).
768 Que en esta casa que son pocas todas han de ser amigas, todas se han de amar, todas se han de
querer, todas se han de ayudar; y guardense de estas particularidades por amor del Señor, por santas que
sean, que aun entre hermanos acaece ponzoha; ningun provecho en ello veo; y si son deudos es muy peor
(SANTA TERESA, Camino de perfección 4,7).
Procurar hacer bien lo que nos parece que los demás hacen mal
769 Procurad adquirir las virtudes que creeis que faltan en vuestros hermanos, y ya no vereis sus defectos
porque no los tendreis vosotros (SAN AGUSTIN, Coment. sobre el Salmo 30).
770 Los hombres sin remedio son aquellos que dejan de atender a sus propios pecados para fijarse en los
de los demás. No buscan lo que hay que corregir, sino en que pueden morder. Y, al no poderse excusar a si
mismos, estan siempre dispuestos a acusar a los demás (SAN AGUSTIN, Sermón 19).
771 De esta suerte, nos esforzamos inutilmente en excusar nuestra negligencia. Y en lugar de atribuir la
agitación que nos aqueja a nuestra impaciencia, pretendemos buscar la causa en la imperfección de
nuestros hermanos. Pero es un hecho incuestionable que, atribuyendo a los demás la responsabilidad de
nuestros defectos, no llegaremos nunca, por ese medio, al final de nuestra carrera, que es la paciencia y la
perfección (CASIANO, Instituciones,8,16).
-89 -
772 Siempre sientan mucho cualquier falta [. . . ], y encomendarla mucho a Dios y procurar hacer vos con
gran perfección la virtud contraria de la falta que os parece que hay en la otra (SANTA TERESA, Camino de
perfección 7,7).
Omisiones en la caridad
773 El que tiene, pues, talento, procure no ser perro mudo; quien tiene abundancia de bienes, no descuide
la caridad; el que experiencia de mundo, dirija a su prójimo; el que es elocuente, interceda ante el rico por el
pobre; porque a cada uno se le contara como talento lo que hiciere, aunque haya sido por el mas pequelio
(SAN GREGORIO MAGNO, en Catena Aurea, volt III p. 236).
774 ¿Tienes dinero? Pues no seas tardo en socorrer con el a los que lo necesitan. ¿Puedes defender los
derechos de alguien? Pues no digas entonces que no tienes dinero. . . ¿Puedes ayudar con tu trabajo?
Hazlo. ¿Eres medico? Cuida de los enfermos. . . ¿Puedes ayudar con tu consejo? Mejor todavia, ya que
librara a tu hermano no del hambre, sino del peligro de la muerte. . . Si ves a un amigo dominado por la
avaricia, compadecete de el, y si se ahoga apaga su fuego. ¿Que no te hace caso? Haz lo que puedas, no
seas perezoso (SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom. sobre los Hechos de los Apostoles).
775 No era atormentado (el mal rico) por sus riquezas, sino porque no había sido compasivo (SAN JUAN
CRISOSTOMO, en Catena Aurea, volt VI, p. 250).
776 Durante el tiempo que media entre la muerte del hombre y la resurrección final, las almas quedan
retenidas en lugares reconditos, segun es digna cada una de reposo o de castigo, conforme a lo que
hubiere merecido cuando vivia en la carne. Y no se puede negar que las almas de los difuntos reciben alivio
por la piedad de sus parientes vivos, cuando por ellas se ofrece el sacrificio del Mediador o cuando se
hacen limosnas en la Iglesia (SAN AGUSTIN, Enquiridio 109110).CASTIDAD
1. Pureza de corazón
Amaras al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas. Mt 22,37.
Dame, hijo mio, tu corazón, y pon tus ojos en mis caminos. Pr 23,26.
2. El celibato apostólico
En verdad os digo, ninguno hay que haya dejado casa o padre, o hermanos o esposa o hijos, por amor del
Reino de Dios, que no reciba mucho mas en este siglo y en el venidero la vida eterna. Lc 18,29-30.
Pues habéis de saber que ningun fornicarlo, o impuro, o avaro, que es como adorador de idolos, tendra
parte en la heredad del reino de Cristo y de Dios. Ep 5,5.
Fuisteis comprados a gran precio. Glorificad, pues, a Dios y llevadle en vuestro cuerpo. 1Co 6,20.
¿No sabeis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?. 1Co 6,15.
-90 -
Huid de la fornicacion. ¿Por ventura no sabeis que vuestros cuerpos son miembros del Espíritu Santo?. 1Co
6,18-19.
No querais cegaros: ni los fornicarios. . . ni los adulteros, ni los impudicos. . . han de poseer el reino de Dios.
1Co 6,9-10.
Bien manifiestas son las obras de la carne: adulterio, fornicación, deshonestidad, lujuria [. . . ], sobre las
cuales os prevengo, como ya tengo dicho, que los que tales cosas hacen no alcanzaran el reino de Dios.
Ga 5,19-21.
En orden a los cobardes [. . . ] y deshonestos [. . . ], su suerte será en el lago que arde con fuego y azufre.
Ap 21,8.
4. Amar la castidad
Por lo cual, ceñíos los lomos de vuestra mente y, viviendo sobriamente, tened vuestra esperanza
completamente puesta en la gracia que os ha traido la revelación de Jesucristo. 1P I,43.
La fornicación y toda especie de impureza [. . . ] ni aun se nombre entre vosotros, como corresponde a
santos. Ep 5,3.
Esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación: que os abstengais de la fornicación; que sepa cada uno
usar de su propio cuerpo santa y honestamente. 1Th 4,3-4.
Habeis oido que se dijo a vuestros mayores: No fornicaras. Yo os digo mas: cualquiera que mirare a una
mujer con mal deseo hacia ella, ya peco en su corazon. Mt 5,27-28.
Bien manifiestas son las obras de la carne; las cuales son: adulterio, fornicación, deshonestidad, lujuria
[. . . ]. Col 5,19.
Haced morir en vosotros la fornicación, la impureza, la lascivia, los malos deseos [. . . ] Lejos de vuestra
boca toda palabra torpe. Col 3,5-8.
Quien desechare a su mujer y tomare otra, comete adulterio. Y si la mujer se aparta de su marido y toma
otro es adultera. Mc 10,11-12; Mt 19,9.
824 El fin ultimo de nuestro camino es el reino de Dios; pero nuestro blanco, nuestro objetivo inmediato es la
pureza del corazon. Sin ella es imposible alcanzar ese fin (CASIA NO, Colaciones,1,4).
825 Oisteis que fue dicho a los antiguos: No adulteraras. Pues yo os digo que todo aquel que pusiese los
ojos en una mujer para codiciarla, ya cometio adulterio en su corazon con ella. La justicia menor prohibe
cometer adulterio mediante la union de los cuerpos; mas la justicia mas perfecta del reino de los cielos
prohibe cometerlo en el corazon. Yquien no comete adulterio en el corazon, mucho mas facilmente cuida de
no cometerlo con el cuerpo (SAN AGUSTIN, Sobre el Sermón de la Montafla,1,23).
826 No se alcanza de golpe la perfección por solo desprenderse y renunciar a todas las riquezas y
despreciar los honores, si no se añade esta caridad que el Apostol describe en sus diversos aspectos. En
efecto, ella consiste en la pureza de corazon. Porque el no actuar con frivolidad, ni buscar el propio interes,
ni alegrarse con la injusticia, ni tener en cuenta el mal, y todo lo demás, ¿que otra cosa es sino ofrecer
continuamente a Dios un corazon perfecto y purisimo, y guardarlo intacto de toda conmoción de las
pasiones? (CASIANO, Premiere Conference,6-7. En Sources chretiennes,42, Le Cerf,1955, p. 84).
827 No es pequeño el corazon del hombre capaz de abarcar tantas cosas. Si no es pequeño y si puede
-91 -
abarcar tantas cosas, se puede preparar en el un camino al Señor y trazar una senda derecha por donde
camine la Palabra, la Sabiduria de Dios. Prepara un camino al Señor por medio de una buena conciencia,
allana la senda para que el Verbo de Dios marche por ti sin tropiezos y te conceda el conocimiento de sus
misterios y de su venida (ORIGENES, Hom. 21 sobre S. Lucas).
828 ¿Quieres ver a Dios? Escuchalo: bienaventurados los de corazon limpio, porque ellos veran a Dios. En
primer lugar piensa en la pureza de tu corazon; lo que veas en el que desagrada a Dios, quitalo (SAN
AGUSTIiN, Sermón sobre la Ascensión del Señor,2).
829 ¿Y que cosa mas cercana al hombre que su corazon? Alla, en el interior, es donde me han descubierto
todos los que me han encontrado. Porque lo exterior es lo propio de la vista. Mis obras son reales y, sin
embargo, son fragiles y pasajeras; mientras que yo, su Creador, habito en lo mas profundo de los corazones
puros (ANONIMO DEL SIGLO XIII, Meditación sobre la Pasión y Resurrección de Cristo,38: PL 184,766).
830 Ninguna virtud es tan necesaria como esta (la castidad) para ver a Dios (SAN JUAN CRISOSTOMO,
Hom. sobre S. Mateo,15).
831 Con toda razon se promete a los limpios de corazon la bienaventuranza de la visión divina. Nunca una
vida manchada podre contemplar el esplendor de la luz verdadera, pues aquello mismo que constituira el
gozo de las almas limpias será el castigo de las que esten manchadas (SAN LEON MAGNO, Sermón 95,
sobre las bienaventuranzas).
832 Dios se deja contemplar por los que tienen el corazon purificado (SAN GREGORIO DE NISA, Hom. 6,
sobre las bienaventuranzas).
833 Los placeres de la carne, como crueles tiranos, después de envilecer al alma en la impureza, la
inhabilitan para toda obra buena (SAN AMBROSIO, Trat. sobre las virgenes,1,3).
834 Aunque los ciegos no vean, no por eso deja de brillar la luz del sol [. . . ]. El hombre debe tener un alma
pura como un brillante espejo. Una vez que la herrumbre empaSa el espejo, el hombre no puede contemplar
en el el nitido reflejo de su rostro. Del mismo modo, cuando el pecado se introduce en el hombre,
imposibilita a este para ver a Dios [. . . ] (S. Teófilo de Antioquía, Primer discurso a Autolico,2,7).
835 No es suficiente el ayuno corporal para conquistar y conservar la castidad perfecta. Contra este espiritu
impuro ha de proceder la contrición del corazon, junto con la oración y la reflexion constante de las
Escrituras. Hay que unir, además, el conocimiento de las cosas del espiritu y el trabajo, que tienen la
propiedad de reprimir la inconstancia y veleidad del corazon. Y, sobre todo, es preciso haber echado solidos
cimientos de humildad (CASIANO, Instituciones,6,1).
836 Asi como es imposible obtener la pureza si no nos cimenta- mos antes en la humildad, del mismo modo
nadie puede llegar a la fuente de la verdadera ciencia si el vicio de la impureza permanece arraigado en el
fondo del alma (CASIANO, Instituciones,6,18).
837 El que es casto en su cuerpo, no se glorie de ello: sepa que de otro le viene la perseverancia en este
don (SAN CLEMENTE, Epfst. a los Corintios,38,2).
838 El sentimiento de altivez que podria producir en nosotros la guarda de una falsa pureza, si
-92 -
descuidaremos la humildad, seria peor que muchos pecados e ignominias. Y cualquiera que fuere el posible
grado de perfección en este aspecto, esa soberbia seria causa de que perdiesemos todo el merecimiento de
nuestra castidad (CASIANO, Colaciones,4,16).
839 La docilidad de los Magos a esta estrella nos invita a imitar su obediencia y nos impulsa, en la medida
de nuestras posibilidades, a servir a esta gracia que llama a todos los hombres a Cristo. En efecto, quien
lleva una vida recta e inmaculada dentro de la Iglesia, y gusta de los bienes de arriba mas que de los bienes
terrenos (cfr. Col 3,2), se asemeja, de algun modo, a una luz celeste. Mientras conserva en si mismo el
resplandor de una vida santa, enseña a muchos, lo mismo que una estrella, el camino que conduce a Dios
(SAN LEON MAGNO, Sermón 3 para la Epifania,1,2,3,5: PL 54,244).
840 [. . . ] sin ser (la pureza) la unica ni la primera (virtud), sin embargo actua en la vida cristiana como la sal
que preserva de la corrupción, y constituye la piedra de toque para el alma apostolica (J. EscRvA DE
BALAGUER, Amigos de Dios,175).
841 Comparo esta virtud a unas alas que nos permiten transmitir los mandatos, la doctrina de Dios, por
todos los ambientes de la tierra, sin temor a quedar enlodados. Las alas -también las de esas aves
majestuosas que se remontan donde no alcanzan las nubes- pesan, y mucho. Pero si faltasen, no habría
vuelo. Grabadlo en vuestras cabezas, decididos a no ceder si notáis el zarpazo de la tentación, que se
insinúa presentando la pureza como una carga insoportable: ¡ánimo!, ¡arriba!, hasta el sol, a la caza del
Amor. (J. ESCRIVÁ DE BALAGUER, Amigos de Dios,177).
842 La pureza es exigencia del amor. Es la dimensi6n de su verdad interior en el corazon del hombre (JUAN
PABLO II, Aud. gen. 3-X11-1980).
843 Donde no hay amor de Dios, reina la concupiscencia (SAN AGUSTIN, Enquiridio,1 17).
844 (Si el pecado original rompió la armonia de nuestras facultades), la continencia nos recompone; nos
vuelve a llevar a esa unidad que perdimos (SAN AGUSTIN, Confesiones,10,29).
845 La santa pureza no es ni la unica ni la principal virtud cristiana: es, sin embargo, indispensable para
perseverar en el esfuerzo diario de nuestra santificación y, si no se guarda, no cabe la dedicación al
apostolado. La pureza es consecuencia del amor con el que hemos entregado al Señor el alma y el cuerpo,
las potencias y los sentidos. No es negación, es afirmación gozosa (J. ECRRVA DE BALAGUER, Es Cristo
que pasa,5).
El Espíritu Santo ejerce una acción especial en el alma que vive con delicadeza la santa pureza
846 El Espíritu Santo ejerce una acción especial en todos los hombres que son puros en sus intenciones y
afectos (SAN BASILIO, Coment. sobre Isaias,3).
847 Quitame, Jesús, esa corteza roñosa de podredumbre sensual que recubre mi corazon, para que sienta
y siga con facilidad los toques del Paraclito en mi alma (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 130).
848 Entre la gula y la lujuria existe un parentesco y una analogia peculiares (CASIANO, Colaciones,5,10).
-93 -
850 Mal se podre contener en la lujuria quien no corrija primero el vicio de la gula (CASIANO, Colaciones,5,
lO).
851 Cierto que para todo progreso en la virtud y para alcanzar el triunfo sobre un vicio cualquiera se
necesita la gracia de Dios y es suya la victoria. Pero hay en la adquisición de la pureza una gracia particular
del Cielo, un don especial (CASIANO, Instituciones,6,6).
852 Para conservar la castidad no bastan ni la vigilancia ni el pudor. Es necesario también recurrir a los
medios sobrenaturales: a la oración, a los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristia y a una ardiente
devoción hacia la Santisima Madre de Dios (Pio XII, Sacra virginitas,25-3-1954).
853 Que nadie piense que ha adquirido la castidad a base de su trabajo personal. Nadie puede vencer la
inclinación de la naturaleza; y por eso, cuando la mala inclinación ha sido vencida, hemos de reconocer que
ha habido una intervención de Aquel que esta por encima (SAN JUAN CLIMACO, Escala del paraiso).
Belleza de la castidad
854 Es digna de ser amada la belleza de la castidad, cuyo paladeo es mas dulce que el de la carne, pues la
castidad encierra un fruto muy suave y es la belleza sin mancha de los Santos. La castidad ilumina la mente
y da salud al cuerpo (SAN ISIDORO, Sobre el bien supremo, II, l,9).
855 No paseis con ligereza por encima de esas normas que son tan eficaces para conservarse dignos de la
mirada de Dios: la custodia atenta de los sentidos y del corazon; la valentia óla valentia de ser cobardeópara
huir de las ocasiones; la frecuencia de los sacramentos, de modo particular la Confesión sacramental; la
sinceridad plena en la dirección espiritual personal; el dolor, la contrición, la reparación después de las
faltas. Y todo ungido con una tierna devoción a Nuestra Señora, para que Ella nos obtenga de Dios el don
de una vida santa y limpia (J. ESCIRVA DE BALAGUER, Amigos de Dios,185).
856 La castidad no se adquiere de una vez para siempre, sino que es el resultado de una laboriosa
conquista y de una afirmación cotidiana (PABLO Vl, Enc. Sacerdotalis coelibatus,24-VI-1967, n. 73).
857 Si vemos así la pureza como fruto y fuente de amor, la consolidaremos en nuestra vida, la amaremos y
la custodiaremos en toda su maravillosa extensión y grandeza: Dios nuestro Señor nos pide la pureza de
cuerpo, de corazon, de alma y de intencion. La pureza es una virtud fragil, o mejor, llevamos el gran tesoro
de esta virtud en vasos fragilesóin vasis fictilibusó; por esto le hace falta una custodia prudente, inteligente y
delicada. Pero para la custodia y para la defensa de esta virtud tenemos armas invencibles: las armas de
nuestra humildad, de nuestra oración y de nuestra vigilancia. (S. CANALS, Ascetica meditada, p. 97).
858 La pureza del alma esta en razon directa de la mortificación del cuerpo. Ambas van a la par. No
podemos, pues, gozar de la castidad si no nos resolvemos a guardar una norma constante en la
temperancia (CASIANO, Instituciones,5,9).
859 (La penitencia) purifica el alma, eleva el pensamiento, somete la carne propia al espiritu, hace al
corazon contrito y humillado, disipa las nebulosidades de la concupiscencia, apaga el fuego de las pasiones
y enciende la verdadera luz de la castidad (SAN AGUSTIN, Sermón 73).
-94 -
860 A la impureza debemos poner el remedio de la oracion. Como los ojos de los siervos estan pendientes
de las manos de sus sehores, así debemos mirar al Señor Dios nuestro, hasta que tenga piedad de
nosotros. Solo El es purisimo y solo El puede limpiar a quien ha sido concebido en pecado. Además, contra
nuestros pecados instituyo el remedio de la Confesión, pues este Sacramento todo lo lava (SAN
BERNARDO, Hom. en la festividad de todos los Santos,1,13).
861 Si queremos guardar la mas bella de todas las virtudes, que es la castidad, hemos de saber que ella es
una rosa que solamente florece entre espinas; y, por consiguiente, solo la hallaremos, como todas las
demás virtudes, en una persona mortificada (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre lapenitencia).
862 Dificilmente se refrenaran las pasiones ocultas y mas violentas de la carne, si [. . . ] se es incapaz de
mortificar siquiera un instante las delicias del paladar (CASIANO, Colaciones,5,11).
863 No se puede andar haciendo equilibrios en las fronteras del mal: hemos de evitar con reciedumbre el
voluntario in causa, hemos de rechazar hasta el mas pequeho desamor; y hemos de fomentar las ansias de
un apostolado cristiano, continuo y fecundo, que necesita de la santa pureza como cimiento y también como
uno de sus frutos mas caracteristicos (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios,186).
864 Debemos profesar una ferviente devoción a la Santisima Virgen, si queremos conservar esta hermosa
virtud; de lo cual no nos ha de caber duda alguna, si consideramos que ella es la reina, el modelo y la
patrona de las virgenes. San Ambrosio llama a la Santisima Virgen seflora de la castidad; San Epifanio la
llama princesa de la castidad, y San Gregorio, reina de la castidad [. . . ] (SANTO CURA DE ARS, Sermón
sobre la pureza).
865 Mas para guardar inmaculada y perfeccionar la castidad, existe ciertamente un medio, cuya maravillosa
eficacia se halla confirmada continuamente por la experiencia de siglos: Nos referimos a una devoción
solida y ardiente hacia la Virgen Madre de Dios. En cierto modo, todos los demás medios se resumen en
esta devoción; porque todo el que vive sincera y profundamente la devoción mariana se siente ciertamente
inclinado a vigilar, a orar, a acercarse al tribunal de la Penitencia y a la Eucaristia (Pio Xll, Sacra
virginitas,57)
866 La Virgen Santa Maria, Madre del Amor Hermoso, aquietara tu corazon, cuando te haga sentir que es
de carne, si acudes a Ella con confianza (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 504).
867 Cuanto mas pura y mas casta sea un alma, tanto mas hambre tiene de este Pan, del cual saca la fuerza
para resistir a toda seducción impura, para unirse mas intimamente a su Divino Esposo: Quien come mi
Carne y bebe mi Sangre, permanece en mi, y yo en el (LEON Xlll, Enc. Mirae caritatis,28-V-1902).
868 ¿Que quieres que hagamos? ¿Subirnos al monte y hacernos monjes? Y eso que decis es lo que me
hace llorar: que penseis que la modestia y la castidad son propias solo de los monjes. No. Cristo puso leyes
comunes para todos. Y así, cuando dijo el que mira a una mujer para desearla (Mt 5,28), no hablaba con el
monje, sino con el hombre de la calle. . . Yo no te prohibo casarte, ni me opongo a que te diviertas. Solo
quiero que se haga con templanza, no con impudor, no con culpas y pecados sin cuento. No pongo por ley
que os vayais a los montes y desiertos, sino que seais buenos, modestos y castos aun viviendo en medio de
las ciudades (SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom. sobre S. Mateo,7,7).
-95 -
869[. . . ] cada uno en su sitio, con la vocación que Dios le ha infundido en el almaósoltero, casado, viudo,
sacerdoteó ha de esforzarse en vivir delicadamente la castidad, que es virtud para todos y de todos exige
lucha, delicadeza, primor, reciedumbre, esa finura que solo se entiende cuando nos colocamos junto al
Corazon enamorado de Cristo en la Cruz (J. ESCRIVA DE BAEAGUER, Amigos de Dios,184).
870 Aunque la castidad sobresalga de modo eminente, sin la caridad no tiene valor ni merito. La castidad sin
la caridad es una lampara sin aceite (SAN BERNARDO, Trat. sobre costumbresy ministerios de los
obispos,3,8).
872 ¿No habeis visto a esos pacientes con paralisis progresiva, que no consiguen valerse, ni ponerse de
pie? A veces, ni siquiera mueven la cabeza. Eso ocurre en lo sobrenatural a los que no son humildes y se
han entregado cobardemente a la lujuria. No ven, ni oyen, ni entienden nada. Estan paraliticos y como locos
(J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de Dios,181).
873 Especialmente el fuego de la lujuria prende en seguida alli donde halla el veneno de la ira, que es como
su excitante inmediato (CASIANO, Instituciones,6,23).
874 Quien no sabe dominar su concupiscencia es como caballo desbocado, que en su violenta carrera
atropella cuanto encuentra, y el mismo, en su desenfreno, se maltrata y hiere (SAN AMBROSIO, Trat. sobre
las virgenes, III,5).
875 [. . . ] Se sigue un doble acto desordenado. El primero hace referencia al fin, y es el egoismo, que busca
un placer desordenado y es causa del odio a Dios, impidiendo, con la misma fuerza de la concupiscencia, el
amor de Dios. El segundo hace referencia a los medios, y es la complacencia en la vida presente, en la que
se encuentra el placer, junto con la desesperación de la vida futura; pues quien no reprime los placeres
carnales no se preocupa de adquirir los espirituales, sino que siente fastidio de ellos (SANTO TOMAS,
Suma Teológica,2-2, q. 153, a. 5 c).
876 Son individuos infelices, y de nuestra parteóademás de las oraciones por ellosóbrota una fraterna
compasión, porque deseamos que se curen de su triste enfermedad; pero, desde luego, no son jamás ni
mas hombres ni mas mujeres que los que no andan obsesionados por el sexo (J. EsCRIVA DE BALAGUER,
Amigos de Dios,179).
877 Queremos en esta ocasión llamar la atención de los educadores y de todos aquellos a quienes incumbe
una especial responsabilidad en orden al bien comun de la convivencia humana, sobre la necesidad de
crear un clima favorable a la educación de la castidad, es decir, al triunfo de la libertad sobre el libertinaje,
mediante el respeto del orden moral. Todo lo que en los medios modernos de comunicación social conduce
a la excitación de los sentidos, el desenfreno de las costumbres, como cualquier forma de pornografia y de
espectaculos licenciosos, debe suscitar la franca y unanime reacción de todas las personas, solicitas del
progreso de la civilización y de la defensa de los supremos bienes del espiritu humano. En vano se tratarla
de buscar justificación a estas depravaciones con el pretexto de exigencias artisticas o cientificas, o
aduciendo como argumento la libertad concedida en este campo por las autoridades publicas (PABLO Vl,
Enc. Humanae vitue, n. 22).
-96 -
878 La continencia perfecta y perpetua por el Reino de los cielos recomendada por Jesucristo Señor
Nuestro, gozosamente abrazada y laudablemente observada por no pocos cristianos a traves de los tiempos
y también en nuestros dias, siempre ha sido tenida en mucho por la Iglesia, especialmente para la vida
sacerdotal (CONC. VAT. II, Decr. Presbyterorum Ordinis,16).
879[. . . ] lo mismo que en el amor humano, la plenitud de amor que lleva consigo el celibato exige una
renovación realizada cada dia en una renuncia alegre de si mismo (A. DEL PORTILLO, Escritos sobre el
sacerdocio, p. 94).
880 Tu, cultiva la vida afectiva, porque son reprendidos los que carecen de afecto, y con un sentimiento
sano di: ¿ Quien se pone enfermo que yo no desfallezca? (SAN AGUSTIN, Coment. sobre el Salmo 55).
881 Por la ley del celibato, el sacerdote, lejos de perder por completo el deber de la verdadera paternidad, lo
realza hasta lo infinito, puesto que engendra hijos no para esta vida terrenal y perecedera, sino para la
celestial y eterna (Pio XII, Menti nostrae).
882 Si se considera que el Amor encarnado entre los hombres evito cualquier atadura humanaópor justa y
noble que fueseóque pudiera en algun momento dificultar o restar plenitud a su total dedicación ministerial,
se comprende bien la conveniencia de que el sacerdote haga lo mismo, renunciando librementeópor el
celibatoóa algo en si bueno y santo, para unirse mas facilmente a Cristo con todo el corazon (cfr. Mt 19,12;
1Co 7,32-34), y por El y en El dedicarse con mas libertad al entero servicio de Dios y de los hombres (A.
DEL PORTILLO, Escritos sobre el sacerdocio, p. 79).
883 La respuesta a la vocación divina es una respuesta de amor al amor que Cristo nos ha demostrado de
manera sublime (Jn 15,13 Jn 3,16); ella se cubre de misterio en el particular amor por las almas, a las
cuales El ha hecho sentir sus llamadas mas comprometedoras (cfr. Mc 10,21). La gracia multiplica con
fuerza divina las exigencias del amor, que, cuando es autentico, es total, exclusivo, estable y perenne,
estimulo irresistible para todos los heroismos. Por eso la elección del sagrado celibato ha sido considerada
siempre en la Iglesia "como seilal y estimulo de caridad" (L. G. n. 42); senal de un amor sin reservas,
estimulo de una caridad abierta a todos (PABLO VI, Enc. Sacerdotalis coelibatus, n. 24).
884 Asi el sacerdote, muriendo cada dia totalmente a si mismo, renunciando al amor legitimo de una familia
propia por amor de Cristo y de su reino, hallara la gloria de una vida en Cristo plenisima y fecunda, porque,
como El y en El, ama y se da a todos los hijos de Dios (PABLO VI, Enc. Sacerdotalis coelibatus, n. 30).
885 El Sacerdote, renunciando a esta paternidad que es propia de los esposos, busca otra paternidad y casi
otra maternidad, recordando las palabras del Apostol sobre los hijos, que el engendra en el dolor. Ellos son
hijos de su espiritu, hombres encomendados por el Buen Pastor a su solicitud. Estos hombres son muchos,
mas numerosos de cuantos puede abrazar una simple familia humana. La vocación pastoral de los
sacerdotes es grande y el Concilio enseña que es universal: esta dirigida a toda la Iglesia y, en
consecuencia, es también misionera. Normalmente, ella esta unida al servicio de una determinada
comunidad del Pueblo de Dios, en la que cada uno espera atención, cuidado y amor. El corazon del
Sacerdote, para estar disponible a este servicio, a esta solicitud y amor, debe estar libre. El celibato es signo
de una libertad que es para el servicio. En virtud de este signo el sacerdocio jerarquico, o sea "ministerial",
estaósegun la tradición de nuestra Iglesiaómas estrechamente ordenado al sacerdocio comun de los fieles.
(JUAN PABLO II, Carta Novo incipiente, n. 8).
886 El pudor advierte el peligro inminente, impide el exponerse a el e impone la fuga en ocasiones a las que
-97 -
se hallan expuestos los menos prudentes. El pudor no gusta de palabras torpes y vulgares, y detesta toda
conducta inmodesta, aun la mas leve; obliga con todo cuidado a evitar la familiaridad sospechosa con
personas de otro sexo, porque llena plenamente el alma de un profundo respeto hacia el cuerpo, que es
miembro de Cristo (Plo XII, Enc. Sacra virginitas,25-lII-1954).
887 El pudor y la modestia son hermanos pequeños de la pureza (J. EscRívA DE BALAGUER, Camino, n.
128).
888 Leese en la Passio SS. Perpetuee et Felicitatisóconsiderada justamente como una de las joyas mas
preciadas de la antigua literatura cristianaóque, cuando en el anfiteatro de Cartago la martir Vibia Perpetua,
lanzada al aire por una ferocisima vaca, cayo sobre la arena, su primer cuidado y su primer ademan fue
arreglarse bien su tunica, que se le había abierto al costado, para recubrirla "pudoris potius memor quam
doloris", mas solicita del pudor que del dolor (Pío XII, Aloc. 6-X-1940).
889 Este huerto no lo asaltan los ladrones, porque lo defiende el muro infranqueable del pudor. Y como en
la heredad cercada de recia valla rinden copiosos frutos la vida y el olivo, y difunde la rosa sus perfumes, así
en este mistico jardin abundan los frutos de la religion (SAN AMBROSIO, Trat. sobre las virgenes, I,45).
890 La moda y la modestia deberian andar y caminar siempre juntas, como dos hermanas, pues que ambos
vocablos tienen la misma etimologia, del latin modas, que es tanto como recta medida, mas aca o mas alla
de la cual no puede ya encontrarse lo justo (Pio XII, Aloc. 6-X-1940).
891 Todos los años sube al templo de Jerusalen a celebrar la Pascua, pero acompañada de José, su casto
esposo, que es enseñar a las virgenes a escudar su virginidad con el pudor, amparo a que debe acogerse
quien quiera conservarla sin quebranto en esta vida (SAN AMBROSIO, Trat. sobre las vfrgenes,2,14).
892 Cristo esta presente en todas partes. Y si nos preguntais como lo llevareis, os contestamos que
principalmente con vuestra modestia cristiana. Sin gazmonerias ni encogimientos, con buen animo y
decisión, imponed por doquier el buen tono de vuestro recato y vuestro pudor, como exteriorización natural
de vuestra piedad (Pio XII, Aloc. I-VII-1951).CIELO
Habiendo quedado libres del pecado y hechos siervos de Dios, cogeis por fruto vuestro la santificaci6n y por
fin la vida eterna. Rm 6,22.
Dios ha de pagar a cada uno segun sus obras, dando la vida eterna a los que, por medio de la
perseverancia en las buenas obras, aspiran a la gloria. Rm 2,7.
Justificados por la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, vendremos a ser herederos de la vida eterna,
conforme a la esperanza. Doctrina es esta certisima; y deseo que arraigues bien en ella a los que creen en
Dios a fin de que procuren aventajarse en practicar buenas obras. Tt 3,7-8.
Ni ojo vio, ni oreja oyó, ni pasó a hombre por pensamiento las cosas que Dios tiene preparadas para
aquellos que le aman. 1Co 2,9.
Ya no podran (los justos) morir otra vez, siendo iguales a los angeles e hijos de Dios. Lc 20,36.
Os hago saber que sus angeles en los cielos estan siempre viendo la cara de mi Padre celestial. Mt 18,10.
Al presente no vemos (a Dios) sino como en un espejo, y bajo imagenes oscuras: pero entonces le veremos
cara a cara. 1Co 13,12.
Una es la claridad del sol, otra la claridad de la luna y otra la claridad de las estrellas, y aun hay diferencia
en la claridad entre estrella y estrella: así sucedera también en la resurrección de los muertos. 1Co 15,41-
42.
Quien escasamente siembre, cogera escasamente; y quien siembre a manos llenas, a manos llenas cogera.
2Co 9,6.
Tengo por cierto que los padecimientos del tiempo presente no son nada en comparación con la gloria que
ha de manifestarse en nosotros. Rm 8,18.
No padeceran hambre ni sed, ni les afligira el viento solano ni el sol, porque los guiara el que de ellos se ha
compadecido, y los llevara a manantiales de agua. Is 49,10.
Carisimos, ahora somos hijos de Dios, aunque aun no se ha manifestado lo que hemos de ser. Sabemos
que, cuando se manifieste, seremos semejantes a El, porque le veremos tal cual es. 1Jn 3,2.
Alegraos y regocijaos, porque grande será en los cielos vuestra recompensa, pues así persiguieron a los
profetas que hubo antes de vosotros. Mt 5,12.
893 Puede decirse que nadie sube al cielo sino Cristo solo, porque los santos no suben mas que en cuanto
miembros de El, que es la cabeza de la Iglesia (SANTO TOMASí Sobre el Credo,6,1. c. , p. 80).
894 Cuando conozcas a Dios tal cual es, tendras un cuerpo inmortal e incorruptible como el alma, y
poseeras el Reino de los cielos. Puesto que, durante la vida terrestre, has reconocido al Rey celestial, seras
el familiar de Dios y el coheredero de Cristo, y no mas esclavo de las pasiones, de las codicias y de las
enfermedades (SAN HIPOLITO, Refutación de todas las herejias, libro 10,33-34: PG 163,3452-3453).
896 El amor humano, el amor de a-tui abajo en la tierra cuando es verdadero, nos ayuda a saborear el amor
divino. Asi entrevemos el amor con que gozaremos de Dios y el que mediara entre nosotros, alla en el cielo,
cuando el Señor sea todo en todas las cosas (1Co 15,28). Ese comenzar a entender lo que es el amor
divino nos empujara a manifestarnos habitualmente mas compasivos, mas generosos, mas entregados (J.
ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que pasa,166).
897 Aquí la caridad es ya un comienzo de la vida eterna, y la vida eterna consistira en un acto
ininterrumpido de caridad (SANTO TOMAS, Suma Teológica,1-2, q. 114, a. 4).
898 Reinar en el cielo es estar intimamente unido a Dios y a todos los santos con una sola voluntad, y
ejercer todos juntos un solo y unico poder. Ama a Dios mas que a ti mismo y ya empiezas a poseer lo que
tendras perfectamente en el cielo. Ponte de acuerdo con Dios y con los hombresócon tal de que estos no te
aparten de Diosóy empiezas ya a reinar con Dios y con todos los santos. Pues en la medida en que estes
ahora de acuerdo con la voluntad de Dios y de los hombres, Dios y todos los Santos se conformaran con la
tuya. Por tanto, si quieres ser rey en el cielo, ama a Dios y a los hombres como debes, y mereceras ser lo
-99 -
que deseas (SAN ANSELMO, Carta 112 a Hugo el recluso, texto latino en Opera omnia volt 3, Nelson,
Edimburgo 1946, pp. 245
899 Aquellos tesoros de sabiduria y ciencia, aquellas riquezas divinas, son llamados así porque ellos hos
bastaran. Y aquella gran bondad es llamada así porque nos saciara. Muestranos, pues, al Padre, y eso nos
bastara.
Ya en uno de los salmos, uno de nosotros, en nosotros y por nosotros, le dice al Sefior: Me saciare cuando
aparezca tu gloria [. . . ]. Cuando se vuelva a nosotros, nos mostrara su rostro; y seremos salvados y
quedaremos saciados, y eso nos bastara (SAN AGUSTIN, Sermón 194).
900 La vida perdurable consiste primariamente en nuestra union con Dios, ya que el mismo Dios en persona
es el premio y el termino de todas nuestras fatigas (SANTO TOMAS, Sobre el Credo,1. c. ,1 10).
901 La pena del infierno es insufrible, es verdad; pero si alguno fuera capaz de imaginar diez mil infiernos,
nada seria el sufrimiento en comparación de la pena que produce el haber perdido el cielo y ser rechazado
por Cristo (SAN JUAN CRISOSTOMO, Catena Aurea, volt 1p 447).
902 Vamos a pensar lo que será el Cielo. Ni ojo vio, ni oido oyo, ni paso a hombre por pensamiento cuales
cosas tiene Dios preparadas para los que le aman. ¿Os imaginais que será llegar alli, y encontrarnos con
Dios, y ver aquella hermosura, aquel amor que se vuelca en nuestros corazones, que sacia sin saciar? Yo
me pregunto muchas veces al dia: ,,que será cuando toda la belleza, toda la bondad, toda la maravilla
infinita de Dios se vuelque en este pobre vaso de barro que soy yo, que somos todos nosotros? Y entonces
me explico bien aquello del Apbstol: ni ojo vio, ni oido oyo. . . Vale la pena, hijos mios, vale la pena (J.
ESCRIVA DE BALAGUER, en Hoja informativa n. I, de su proceso de beatificación, p. 5).
903 Consiste asimismo en la perfecta satisfacción de nuestros deseos, ya que alli los bienaventurados
tendran mas de lo que deseaban o esperaban. La razon de ello es porque en esta vida nadie puede
satisfacer sus deseos, y ninguna cosa creada puede saciar nunca el deseo ae nomore. Solo Dios puede
saciarlo con creces, hasta el infinito (SANTO TOMAS Sobre el Credo,1. c. , III).
La contemplación de Dios
904 Los hombres, pues, veran a Dios y viviran, ya que esta visión los hara inmortales, al hacer que lleguen
hasta la posesión de Dios. Esto, como dije antes, lo anunciaban ya los profetas de un modo velado, a saber,
que veran a Dios los que son portadores de su Espíritu y esperan continuamente su venida. Como dice
Moises en el Deuteronomio, aquel dia veremos que puede Dios hablar a un hombre y seguir este con vida
(SAN IRENEO, Trat. sobre las herejías,4,20).
905 Cuando ya contemples a Dios tal cual es, tendras un cuerpo inmortal e incorruptible, como el alma, y
poseeras el reino de los cielos, tu que, viviendo en la tierra, conociste al Rey celestial; participaras de la
felicidad de Dios, seras coheredero de Cristo y ya no esteras sujeto a las pasiones ni a las enfermedades,
porque habras sido hecho semejante a Dios (SAN HIPOLITO, Trat. refut. de las herejias,10).
906 Sus ovejas encontraran pastos, porque todo aquel que le sigue con un corazon sencillo es alimentado
con un pasto siempre verde. ¿Y cual es el pasto de estas ovejas, sino el gozo intimo de un paraiso siempre
lozano? El pasto de los elegidos es la presencia del rostro de Dios, que, al ser contemplado ya sin obstaculo
algun^, sacia para siempre el espiritu con el alimento de vida (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 14 sobre los
Evang. ).
907 Los que se quieren, procuran verse. Los enamorados solo tienen ojos para su amor. ¿No es logico que
-100 -
sea así? El corazon humano siente esos imperativos. Mentiria si negase que me mueve tanto el afan de
contemplar la faz de Jesucristo. Vultumátaum, Domine, requiram, buscare, Señor, tu rostro. Me ilusiona
cerrar los ojos, y pensar que llegara el momento, cuando Dios quiera, en que podre verle, no como en un
espejo, y bajo imagenes oscuras. . . sino cara a cara. Si, hijos, mi corazon esta sediento de Dios, del Dios
vivo. ¿ Cuando vendre y vere la faz de Dios? (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Hoja informativa n. I de su
proceso de beatificación, p. 1).
908 Para nosotros el Alleluia es el cantico del viandante; nos dirigimos por un camino penoso hacia el
descanso de la patria, donde no tendremos otra ocupación que repetir incesantemente el Alleluia (SAN
AGUSTIN, Sermón 255, sobre el "alleluia").
909 Nosotros, que conocemos los gozos eternos de la patria celestial, debemos darnos prisa para
acercarnos a ella por el camino mas corto (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. I sobre los Evang. ).
910 Ya no habra enemigo y no perecera ningun amigo. Alli Dios será alabado. Aquí también Dios es
alabado. Pero aquí lo es por hombres sumergidos en preocupaciones, alli por hombres que viven en paz;
aquí por mortales, alli por seres definitivamente vivos; aquí en esperanza, alli en realidad; aquí de camino,
alli en la patria (SAN AGUSTIN, Sermón 256).
911 Quien tiene su ojo malo [. . . ], tiene su cuerpo en tinieblas. No resiste a la carne cuando desea las
cosas malas, porque no tiene esperanza en el cielo, que es la que nos concede el valor para resistir a las
malas pasiones (SAN JUAN CRISOSTOMO en Catena Aurea, volt 1p 388).
912 Prometio la salvación eterna, la vida bienaventurada y sin fin en compaiiia de los argeles, la herencia
imperecedera, la gloria eterna, la dulzura de la contemplación de su rostro, su templo santo en los cielos y,
como consecuencia de la resurrección, la ausencia total del miedo a la muerte (SAN AGUSTIN, Coment.
sobre el Salmo 109).
913 Debemos pensar y meditar, que hemos renunciado al mundo y que mientras vivimos en el somos como
extranjeros y peregrinos. Deseamos con ardor aquel dia en que se nos asignara nuestro propio domicilio, en
que se nos restituira al paraiso y al reino [. . . ]. El que esta lejos de su patria es natural que tenga prisa por
volver a ella. Para nosotros, nuestra patria es el paraiso; alli nos espera un gran numero de seres queridos,
alli nos aguarda el numeroso grupo de nuestros padres, hermanos e hijos, seguros ya de su suerte, pero
solicitos aun de la nuestra (SAN CIPRIANO, Trat. sobre la muerte,18).
914 Y con ir siempre con esta determinación de antes morir que dejar de llegar al fin del camino, si os
llevare el Señor con alguna sed en este camino en esta vida, daros ha de beber con toda abundancia en la
otra y sin temor que os ha de faltar (SANTA TERESA, Camino de perfección,20,2).
915 El mana era saboreado por todos los que lo comian, pero con diferente sabor segun los diversos
deseos de los que lo tomaban, y jamás fue saboreado por completo, pues tenía mas sabores que gustos
había en Israel. Nosotros veremos y saborearemos en el cielo a toda la Divinidad, pero ninguno de los
bienaventurados, ni todos juntos, la veran y saborearan por completo. La esencia divina cuenta con tal
excelencia que sobrepasa nuestra capacidad de gozo. Pero nosotros sentiremos gran placer al saber que,
después de haber saciado todos los deseos de nuestro corazon y después de haber satisfecho toda nuestra
capacidad con el goce del bien infinito, quedaran aun en la infinita esencia perfecciones infinitas para ver,
gozar y poseer, perfecciones que solo la divina Majestad entiende y ve perfectamente, pues solo ella se
comprende a si misma (SAN FRANCISCO DE SALES, Trat. del amor de Dios,3,15).
-101 -
916 En cuanto estemos intimamente unidos a esta pura y perfectisima Bondad, ya no tendremos necesidad
de atender a estas necesidades del cuerpo, seremos felices y no estaremos faltos de nada, poseyendo
mucho y no teniendo que buscar nada (SAN AGUSTIN, Sermón 255, sobre el "alleluia>).
917 La vida eterna consiste: En primer lugar en la union con Dios. Dios mismo es el premio y fin de todos
nuestros trabajos: Yo soy tu protector, y tu galardon grande sobremanera (Gn 15, I).
A la vez, esta union consiste en visión perfecta: Ahora vemos en un espejo, confusamente; entonces
veremos cara a cara (1Co 13,12). Y también en una excelsa alabanza.
En segundo lugar, la vida eterna consiste en una perfecta sociedad de los deseos, porque en ella todos los
bienaventurados tendran mas de lo que anhelan y esperan [. . . ].
En cuarto lugar en la feliz compatlia de todos los bienaventurados, compania que será la mas agradable,
porque seran de cada uno los bienes de todos (SANTO TOMAS, Sobre el Credo, I. c. , p. 110).
918 ¡Ah!, si amais tanto una gota de agua, ¿que será de la misma fuente? (SAN AGUSTIN, Sermón 255,
sobre el "alleluia").
919 Alli esta la sociedad de los ciudadanos de la patria celestial; alli es donde todo es fiesta; alli esta el
descanso verdadero y seguro; alli es donde reinan la paz y tranquilidad perpetuas (SAN GREGORIO
MAGNO, Hom. 30 sobre los Evang. ).
920 No creamos que quienes desprecian al mundo hacen gran sacrificio, porque toda la tierra vale muy
poco en comparación del cielo; por lo tanto, aun cuando fuesemos duenos de todo el mundo y
renunciaremos a el, nada hariamos que fuese digno en comparación del reino de los cielos (SAN
ATANASIO, en Catena Aurea, volt VI, p. 311).
921 La alabanza desborda de un corazon demásiado lleno. Y si alabamos lo que creemos, lcomo
alabaremos cuando veamos? (SAN AGUST;N, Sermón 255, sobre el "alleluia").
922 ¿Que discurso podre representar lo que luego ha de seguirse: el placer, la dicha, el jubilo de la
presencia y el trato con Cristo? No hay lengua que pueda explicar la bienaventuranza que goza ni la
ganancia de que es duena el alma que ha tornado a su propia nobleza y que puede en adelante contemplar
a su Señor. Y no solo se goza de los bienes que tiene en sus manos, sino de saber con certidumbre que
esos bienes no han de tener fin jamás (SAN JUAN CRISOSTOMO, Exhortac. a Teodoro,1).
923 No padeceras alli limites ni estrecheces al poseer todo; tendras todo, y tu hermano también tendra todo;
porque vosotros dos, tu y el, os convertireis en uno, y este unico todo también tendra a Aquel que os posea
a ambos (SAN AGUSTiN, Coment. sobre el Salmo 36).
924 De tres cosas descansaremos entonces: de los trabajos dela vida presente, del agobio de las
tentaciones y de la esclavitud del diablo (SANTO TOMAS, Sobre los mandamientos,1. c. , p. 240).
925 El gran bien que me parece a mi hay en el reino del cielo, con otros muchos, es ya no tener cuenta con
cosa de la tierra, sino un sosiego y gloria en si mismos, un alegrarse que se alegren todos, una paz
perpetua, una santificación grande en si mismos, que les viene de ver que todos santifican y alaban al
Señor, y bendicen su nombre y no le ofende nadie. Todos le aman, y la misma alma no entiende en otra
cosa sino en amarle, ni puede dejarle de amar, porque le conoce. Y así le amariamos aca, aunque no en
esta perfección, ni en un ser; mas muy de otra manera le amariamos de lo que le amamos, si le
conociesemos (SANTA TERESA, Camino de perfección,30,1-5).
-102 -
926 Pues toda la riqueza de esta vida, comparada con la felicidad eterna, no es ni un auxilio, es una carga.
La vida temporal, comparada con la eterna, debe llamarse muerte y no vida (SAN GREGORIO MAGNO,
Hom. 37 sobre los Evang. ).
927 Y por encima de todo ello, el trato y goce sempiterno de Cristo, de los argeles. . . , todos perpetuamente
en un sentir comun, sin temor a Satanas ni a las asechanzas del demonio ni a las amenazas del infierno o
de la muerte (SAN JUAN CRISOSTOMO, Epistola I a Teodoro,11).
928 Eso haremos en el cielo: gozarnos con la grandeza de Dios. Nuestra felicidad radicara en un pasmo
dichoso, en el que no se distinguen el amor, la acción de gracias, la glorificación: jGracias, Seior, porque
eres grandeóagimus tibi gratias propter magnam gloriamátuamó: Santo, Santo Santo!
El bienaventurado agradece: ama, glorifica, se goza en la bondad y belleza divinas. Por eso el
agradecimiento, la alegria de quien se sabe beneficiado, deudor, es prenda de salvacion. (J. M. PEROSANZ
ELORZ, La hora sexta, pp. 269-270).
929 Este Bien, que satisface siempre, producira en nosotros un gozo siempre nuevo. Cuanto mas
insaciablemente seais saciados de la Verdad, tanto mas direis a esta insaciable Verdad: amen; ;es verdad!
Tranquilizaos y mirad; será una continua fiesta (SAN AGUSTIN, Sermón 362).
930 El gozo en esta vida no puede ser pleno. Lo será cuando en la patriaóposeamos de modo acabado el
bien perfecto: entra en el gozo de tu Señor (Mt 25,21) (SANTO ToMAS, Trat. Evang. S. Juan,15).
931 Esta es la llave para abrir la puerta y entrar en el Reino de los Cielos: "-tui facit voluntatem Patris mei
qui in coelis est, ipse intrabit in regnum coelorum"óel que hace la voluntad de mi Padre. . . dese entrara! (J.
ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 754).
932 Tanto para ellos como para nosotros significa una gran alegria poder llegar a su presencia y abrazarlos;
la felicidad plena y sin termino la hallaremos en el reino celestial, donde no existira ya el temor a la muerte,
sino la vida sin fin. Alli esta el coro celestial de los apostoles, la multitud de los profetas, la innumerable
muchedumbre de los martires, coronados por el glorioso certamen de su pasión; alli las virgenes triunfantes,
que con el vigor de su continencia dominaron la concupiscencia de su carne y de su cuerpo; alli los que han
obtenido el premio de su misericordia, los que practicaron el bien, socorriendo a los necesitados con sus
bienes, los que, obedeciendo el consejo del Señor, trasladaron su patrimonio terreno a los tesoros
celestiales. Deseemos avidamente, hermanos muy amados, la compahia de todos ellos (SAN CIPRIANO,
Trat. sobre la muerte,18,24).
933 [. . . ]ciertamente, los bienaventurados gozaran de la gloria, no solo de aquella que ultimamente hemos
mostrado ser la felicidad esencial, o la mas unida a su naturaleza, sino también de aquella que consiste en
el conocimiento claro y evidente que cada uno ha de tener de la grande y excelente dignidad de los demás.
Pues, a la verdad, ¿cuan grande no se ha de estimar la honra que les dara el Señor al llamarlos, ya no mas
siervos, sino amigos, hermanos o hijos de Dios?[. . . ]
Por otra parte, si en todos los hombres ha impuesto la naturaleza el deseo comun del honor, que dan los
varones insignes en sabiduria, por creer que estos seran los testigos mas valiosos de su virtud, í,cuanto
creemos que se acrecentara la gloria de los bienaventurados al honrarse con muy grandes alabanzas unos
a otros? (Catecismo Romano,1, cap. 13, n. 11).
-103 -
934 Lo mismo que la salud destierra muchos deseos que atormentan a los enfermos, así la inmortalidad los
desecha todos porque ella misma es alli nuestra salud. Recordad al Apostol y ved que hace falta, dice el,
que lo corruptible óeste cuerpoóse revista de incorruptibilidad y que lo mortal se revista de inmortalidad.
Entonces seremos iguales a los argeles. Pero los argeles, `,son infelices por no comer? (SAN AGusTiN,
Sermón 255, sobre el "alleluia").
935 Para los buenos será motivo especial de gloria el hecho de tener sus cuerpos gloriosos, adornados de
cuatro dotes. La primera es la claridad: Brillaran los justos como el sol en el reino de su Padre (Mt 13,43). La
segunda es la impasibilidad: [. . . ] Secara Dios toda lagrima de sus ojos y no hatera mas muerte, ni hatera
mas llanto ni lamentos ni dolores, porque lo de antes paso (Ap 21,4). La tercera es la agilidad: Brillaran los
justos, y avanzaran como chispa en cañaveral (Sg 3,7). La cuarta es la sutileza: Es sembrado un cuerpo
animal, resucitara un cuerpo espiritual (ICor 15,44); no quiere decir que sea por completo espiritu, sino que
estera totalmente sometido a este (SANTO ToMAs, Sobre el Credo,1. c. , p. 108).
936 Quienes tienen nitros a su cargo, han de ocuparse diligentemente de que sean confirmados, porque es
grande la gracia que proporciona este sacramento. Si mueren, tendra mayor gloria el confirmado que el que
no lo ha sido, porque aquel recibio mas gracia (SANTO TOMASí Sobre el Credo,1. c. , p. 101).
937 La meta que se nos ha señalado no consiste en algo de poca monta, sino que nos esforzamos por la
posesión de la vida eterna. Por esto, en la profesioh de fe, se nos enseha que, después de aquel articulo: La
resurrección de los muertos, de la que ya hemos disertado, creamos en la vida del mundo futuro, por la cual
luchamos los cristianos (SAN CIRILO DE JERUSALEN, Catequesis,18).
938 Hemos nacido para las cosas presentes y renacido para las futuras (SAN LEON MAGNO, Sermón 7 en
la Natividad del Señor).
939 No son pequehos los objetivos que nos hemos propuesto, nuestra pretensión consiste nada menos que
en la consecución de la vida eterna (SAN CIRILO DE JERUSALEN, Catequesis,18).
940 ¡Que necedad tan grande es amontonar donde se ha de dejar, y no enviar alli donde se ha de ir! Coloca
tus riquezas donde tienes tu patria (SAN JUAN CRISOSTOMO, en Catena Aurea, volt 1p 386).
941 Endeble criatura, ¿por que te extravias buscando los bienes de tu alma y de tu cuerpo? Ama el unico
bien en el que estan contenidos todos los bienes: eso te bastara. . . Cuerpo mio, ¿,que es lo que tu amas?
Alma mia, ¿que es lo que tu deseas?unicamente allá,en lo alto,se encuentra todo cuanto podeis amar y
desear (SAN ANSELMO, Proslogion,25-26).
942 La union de los viadores con los hermanos que se durmieron en la paz de Cristo de ninguna manera se
interrumpe, antes bien, segun la constante fe de la Iglesia, se robustece con la comunicación de bienes
espirituales. Por lo mismo que los bienaventurados estan mas intimamente unidos a Cristo, consolidan mas
eficazmente a toda la Iglesia en la santidad, ennoblecen el culto que ella ofrece a Dios a-tui en la tierra y
contribuyen de multiples maneras a su mas dilatada edificación (cfr. 1Co 12,12-27). Porque ellos habiendo
llegado a la patria y estando en presencia del Señor (cfr. 2Co 5,8), no cesan de interceder por El, con El y
en El a favor nuestro ante el Padre, ofreciendole los meritos que en la tierra consiguieron por el Mediador
unico entre Dios y los hombres, Cristo Jesús (cfr. 1Tm 2,5), como fruto de haber servido al Seilor en todas
las cosas y de haber completado en su carne lo que falta a los padecimientos de Cristo en favor de su
-104 -
Cuerpo, que es la Iglesia (cfr. Col 1,24). Su fraterna solicitud contribuye, pues, mucho a remediar nuestra
debilidad (CONC. VAT. II, Const. Lumen gentium,49).
COMPRENSION
Evitad las contestaciones y las discusiones inutiles, instruid, soportad, reprended con dulzura. 2Tm 2,24-25.
San Pablo pide a los corintios que le toleren su defensa: 2Co 11,1-16.
Debemos tolerarnos mutuamente para conservar la caridad espiritual con el vinculo de la paz. Ep 4,1-3.
Como sois santos y amados deDios, debeis toleraros mutuamente y perdonaros los unos a los otros, para
mantener la caridad, que es el vinculo de la perfeccion. Col 3,12-14.
Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os odian, haced bien a quien os maldice. Mt 5,43-48.
Ejemplo del trato del Señor con todos: nitros, enfermos, pecadores. . . Siempre amable y comprensivo: Mt
19,13-15; Mc 9,34-41.
943 Dios todopoderoso permitió que aquel a quien tenía preparado para cabeza visible de toda la Iglesia
tuviera miedo de las palabras de una criada y lo negase. Sabemos que sucedió esto por especial
providencia de su alta piedad, para que el que habla de ser el Pastor de la Iglesia aprendiese en su culpa a
ser misericordioso con los demás. Esto es, primeramente le hizo conocerse a si mismo, y después le puso
al frente de los demás, para que aprendiera por su flaqueza con cuanta misericordia habla de mirar las
flaquezas ajenas (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 21 sobre los Evang. ).
944 Conviene también que uno proceda en las cosas que le afectan como juez inexorable; y en las que
afectan a sus subordinados, debe ser bueno y comprensivo (SAN JUAN CRISOSTOMO, en Catena Aurea,
volt III, p. 100).
945 Le habían sido entregadas las llaves del reino de los cielos. Le había sido confiada una innumerable
multitud de pueblos, metida en el pecado. San Pedro estaba muy fuerte, como lo indica la oreja cortada del
criado del principe de los sacerdotes. Este hombre, tan endurecido y tan severo, si hubiese obtenido el don
de no pecar, ¿como hubiera podido perdonar a los pueblos? Pero la Providencia divina permitió que cayese
el primero, para que fuese condescendiente con los demás, recordando su propia caida (SAN AGUSTIN, en
Catena Aurea, volt Vl, p. 474).
946 Convivir con los paganos no es tener las mismas costumbres. Convivimos con todos, nos alegramos
con ellos por la comunidad de naturaleza, no de supersticiones. Tenemos la misma alma, pero no el mismo
comportamiento, somos coposesores del mundo, no del error (TERTULIANO, Sobre la idolatría,1).
947 Si la regla de conducta del maestro debe ser siempre perseguir el vicio para corregirle, es muy
conveniente que conozcamos que debemos ser firmes con los vicios, pero compasivos con el hombre (SAN
GREGORIO MAGNO, Hom. 33 sobre los Evang. ).
948 Un discípulo de Cristo jamás tratara mal a persona alguna; al error le llama error, pero al que esta
equivocado le debe corregir con afecto: si no, no le podre ayudar, no le podre santificar (J. ESCRIVA DE
BALAGUER, Amigos de Dios,9).
-105 -
949 Tanto los predicadores del Señor como los fieles, deben estar en la Iglesia de tal manera que
compadezcan al prójimo con caridad, pero no se separen de la via del Señor por falsa compasión (SAN
GREGORIO MAGNO, Hom. 37 sobre los Evang. ).
951 El Salvador crucificado, no pudiendo absolutamente excusar el pecado de los que le habían puesto en
la cruz, trata sin embargo de aminorar la malicia, alegando su ignorancia. Cuando no podamos nosotros
excusar el pecado, juzguemosle a lo menos digno de compasión, atribuyendolo a la causa mas tolerante
que pueda aplicarsele, como lo es la ignorancia o la flaqueza (SAN FRANCISCO DE SALES, Introd. a la
vida devota, III,28).
952 Procuremos siempre mirar las virtudes y cosas buenas que vieremos en los otros, y tapar sus defectos
con nuestros grandes pecados. Es una manera de obrar que, aunque luego no se haga con perfección, se
viene a ganar una gran virtud, que es tener a todos por mejores que nosotros, y comienzase a ganar por a-
tui el favor de Dios (SANTA TERESA, Vida,13,6).
953 Aunque vierais algo malo, no juzgueis al instante a vuestro prójimo, sino mas bien excusadle en vuestro
interior. Excusad la intención, si no podeis excusar la accion. Pensad que lo habra hecho por ignorancia, o
por sorpresa, o por desgracia. Si la cosa es tan clara que no podeis disimularla, aun entonces procurad
creerlo así, y decid para vuestros adentros: la tentación habra sido muy fuerte (SAN BERNARDO, Sermón
40 sobre el Cantar de los Cantares).
954 Para no ser juzgado es necesario no juzgar a los demás y juzgarse a si mismo. . . Pero, joh, Dios!, todo
lo hacemos al reves; continuamente estamos juzgando al prójimo, que es lo que se nos prohibe, y jamás
queremos juzgarnos a nosotros mismos, como se nos manda (SAN FRANCISCO DE SALES, Introd. a la
vida devota, III,28).
955 La caridad lleva siempre a la comprensión (SAN JUAN CRISOSTOMO,Homil. sobre S Mateo,73)
956 Mas que en "dar", la caridad esta en "comprender". Por eso busca una excusa para tu prójimo las hay
siempreó, si tienes el deber de juzgar (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 463).
957 Lo que mejor define la ley de Cristo es la caridad, y esta caridad la practicamos de verdad cuando
toleramos por amor las cargas de los hermanos (SAN GREGORIO MAGNO, Moralia,10).
958 Date cuenta, pues, de como atempera su reprensión el Señor a Pedro después de las negaciones con
gran indulgencia, lo cual es muy propio del que ama (SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom. sobre la 2. a carta a
los Corintios,13).
959 Piensa que cualquier otro que hubiera tenido la gracia que tu tuviste lo hubiera hecho mucho mejor y no
habria cometido tantas imperfecciones (J. PECCI óLeon Xllló, Practica de la humildad,45).
-106 -
960 Es mucho mas digno de compasión el que hace el mal que quien lo sufre (SAN LEON MAGNO, Sermón
95 sobre las bienaventuranzas).
961 Si eres tan miserable,¿como te extraña que los demás tengan miserias? (J. ESCRIVA DE BALAGUER,
Camino, n. 446).
La amistad se basa en buena parte en la comprensión de los defectos y de las opiniones contrarias del
amigo
962(Puede haber entendimiento entre personas que tienen distinto criterio sobre algo), pero jamás podra
existir verdadera armonia donde impera la discrepancia de voluntades (CASIANO, Colaciones,16).
963 Nadie puede ser conocido sino en función de la amistad que se le tiene (SAN AGUSTIN, Sermón 83).
Comprensivos y pacientes
964 [. . . ] es esta paciencia la que nos impulsa a ser comprensivos con los demás, persuadidos de que las
almas, como el buen vino, se mejoran con el tiempo (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de
Dios,78).COMUNION
Yo soy el pan vivo bajado del cielo. Si alguno come de este pan vivira para siempre, y el pan que yo le dare
es mi carne, vida del mundo. Jn 6,51.
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y yo le resucitare en el ultimo dia. Jn 6,54.
(Unidad y fraternidad) . . . pues todos participamos de este unico pan. lCo 16-17.
Era recibida con frecuencia por los primeros cristianos: Ac 2,46; 20,7.
965 Para hacer una buena comunion es preciso tener una viva fe en lo que concierne a este gran misterio;
siendo este sacramento un "misterio de fe", hemos de creer con firmeza que Jesucristo esta realmente
presente en la Sagrada Eucaristia, y que esta alli vivo y glorioso como en el cielo. Antiguamente, el
sacerdote, antes de dar la Sagrada Comunion, sosteniendo en sus dedos la santa Hostia, decia en alta voz:
"<,Creeis que el Cuerpo adorable y la Sangre preciosa de Jesucristo estan verdaderamente en este
sacramento?" Y entonces respondian a coro los fieles: "Si, lo creemos" (SANTO CURA DE ARS, Sermón
sobre la Comunion).
966 Amad la Misa, hijos mios, amad la Misa. Y comulgad con hambre, aunque esteis helados, aunque la
emotividad no responda: comulgad con fe, con esperanza, con encendida caridad (J. ESCRIVA DE
BALAGUER, Es Cristo que pasa,91).
967. . . Hemos de concebir un gran deseo de unirnos a Jesucristo. Ved la gran diligencia de los Magos en
buscar a Jesús en el pesebre; mirad a la Santisima Virgen; mirad a Santa Magdalena buscando con afan al
Salvador resucitado (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la Comunion).
968 Es necesario que todo nuestro porte exterior dé, a los que nos ven, la sensación de que nos
preparamos para algo grande (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la Comunion).
969 Para acoger en la tierra a personas constituidas en dignidad hay luces, musica, trajes de gala. Para
albergar a Cristo en nuestra alma,¿como debemos prepararnos? ¿Hemos pensado alguna vez en como nos
conduciriamos, si solo se pudiera comulgar una vez en la vida? (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Es Cristo que
pasa,91).
970 Digo también que debemos presentarnos con vestidos decentes; no pretendo que sean trajes ni
adornos ricos, mas tampoco deben ser descuidados y estropeados: a menos que no tengais otro vestido,
habeis de presentaros limpios y aseados. Algunos no tienen con que cambiarse; otros no se cambian
poráneagligencia. Los primeros en nada faltan, ya que no es suya la culpa; pero los otros obran mal, ya que
ello es una falta de respeto a Jesús, que con tanto placer entra en su corazon. Habeis de venir bien
peinados, con el rostro y las manos limpias (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la Comunidn).
971 Y mi Padre le amara, y vendremos a el, y haremos mansión en el. Considerad bien que inefable dicha
es dar hospedaje en nuestro corazon a Dios. Si cualquier persona distinguida o que ocupe algun puesto
elevado, o algun amigo nco y poderoso nos anunciara que iba a venir a visitarnos en nuestra casa, ¡ con
que solicitud limpiariamos y ocultariamos todo aquello que pudiera ofender la vista de esta persona o de
este amigo! Lave primero las manchas y suciedades que tiene el que ha ejecutado malas obras, si quiere
preparar a Dios una morada en su alma (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 30 sobre los Evang. ).
972 Para que alcance en ti su perfección, pinta tu casa interior con la moderación y la humildad, hazla
resplandeciente con la luz de la justicia, adornala con buenas obras como con excelentes laminas de metal,
y decorala con la fe y la grandeza de animo, a manera de paredes y mosaicos; por encima de todo coloca la
oración, como el techo que corona y pone fin al edificio, para disponer así una mansión acabada para el
Señior y poderlo recibir como en una casa regia y esplendida (SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom. 6 sobre la
oracion).
973 Habreis de convenir conmigo en que, si para comulgar son tan necesarias las disposiciones del cuerpo,
mucho mas lo habran de ser las del alma, a fin de hacernos merecedores de las gracias que Jesucristo nos
trae al venir a nosotros en la Sagrada Comunion. Si en la Sagrada Mesa queremos recibir a Jesús en
buenas disposiciones, es preciso que nuestra conciencia no nos remuerda en lo mas minimo, en lo que a
pecados graves se refiere (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la Comunion).
-108 -
974 Para no acercarnos sin preparación a la celebración del rito festivo y para ser dignos de acercarnos al
divino Cordero y gustar los manjares celestiales, purifiquemos nuestras manos, limpiemos nuestro cuerpo y
tengamos la conciencia libre de todo engaño (SAN ATANASIO, Carta 5).
975 Cuando comes la carne y bebes la sangre del Señor, entonces el Señor entra en tu casa; y tu, lleno de
humildad, di: Señlor, no soy digno. . . (ORIGENES, en Catena Aurea, volt 1P 475).
976 El pecado venial no es causa de que comulguemos indignamente; pero si lo es de que saquemos poco
fruto de la Sagrada Comunion (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la Comunion).
977 Si te acercas bien purificado recibes gran beneficio, si te acercas manchado de culpa (de pecado grave)
te haces acreedor a la pena y al castigo eterno. Porque [. . . ] con tus culpas le vuelves a crucificar (SAN
JUAN CRISOSTOMO, Hom. Evang. S. Juan,45).
978 El que se acerca a este sacramento ha de estar también movido por la oración, pues nadie debe llegar
a el con un corazon tibio [. . . ] (SAN BUENAVENTURA, Sobre elástmo. Cuerpo del Señor).
979 Cuando os acerqueis a aquella tremenda y divina mesa, a los sagrados misterios, hacedlo con temor y
temblor, con pura conciencia, con oración y ayuno (SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom. 7 en la Natividad del
Señor.
980 Los aromas que llevaron las mujeres al sepulcro significan el buen olor que deben producir nuestras
virtudes y la suavidad de nuestra oración, con los que debemos aproximarnos al altar (SAN BEDA, en
Catena Aurea, volt VI, p. 528).
981 Despues de haber rezado las oraciones indicadas, ofreced la Comunion por vosotros y por los demás,
segun vuestras particulares intenciones; para acercaros a la Sagrada Mesa, os levantareis con gran
modestia, indicando así que vais a hacer algo grande; os arrodillareis y, en presencia de Jesús
Sacramentado, pondreis todo vuestro esfuerzo en avivar la fe, a fin de que por ella sintais la grandeza y
plenitud de vuestra dicha. Vuestra mente y vuestro corazon deben estar sumidos en el Señor. Cuidad de no
volver la cabeza a uno y otro lado [. . . ]. Si aun debieseis aguardar algunos instantes, excitad en vuestro
corazon un ferviente amor a Jesucristo, suplicandole con humildad que se digne venir a vuestro corazon
miserable.
Despues que hayais tenido la inmensa dicha de comulgar, os levantareis con modestia, volvereis a vuestro
sitio y os pondreis de rodillas. . . ; ante todo, debereis conversar unos momentos con Jesucristo, al que
teneis la dicha de albergar en vuestro corazon, donde, durante un cuarto de hora, esta en cuerpo y alma
como en su vida mortal (SANTO CURA DE ARS, Sermón sobre la Comunion).
982 Si conviene acercarse a las sagradas funciones con santidad, cuanto mas el cristiano descubra la
santidad divina de este sacramento celestial, tanto mas diligentemente debe acercarse a su recepción con
gran reverencia y santidad, sobre todo cuando leemos en el Apostol aquellas palabras temibles: El que
come y bebe indignamente, sin discernir el Cuerpo del Seif or, come y bebe su condenación (1Co 11,29).
Por eso hay que recordar al que quiere comulgar su precepto: Pruebese cada uno a si mismo (1Co 11,28).
La costumbre de la Iglesia declara que es necesaria esta prueba, para que nadie, con conciencia de pecado
mortal, por mas contrito que este, se acerque a la sagrada eucaristia sin haber hecho una confesión
sacramental. Esto, por decreto del santo concilio, han de observarlo siempre todos los cristianos, aun los
sacerdotes que por obligación han de celebrar, a condición de que no les falte la facilidad de confesor. Y si,
por urgir la necesidad, el sacerdote celebrase sin previa confesión, confiesese cuanto antes (CONC.
TRENTO, Ses. XIV, cap. 7).
983 Hay que recordar al que libremente comulga el mandato: Que se examine cada uno a si mismo (1Co
-109 -
11,28). Y la practica de la Iglesia declara que es necesario este examen para que nadie, consciente de
pecado mortal, por contrito que se crea, se acerque a la Sagrada Eucaristia sin que haya precedido la
confesión sacramental (PABLO Vl, Instr. Eucharisticum Mysterium, n. 37).
984 Habra quien diga: por eso, precisamente, no comulgo mas a menudo, porque me veo frio en el amor
[. . . ]. Y, ¿porque te ves frio quieres alejarte del fuego? Precisamente porque sientes helado tu corazon
debes acercarte mas a menudo a este sacramento, siempre que alimentes sincero deseo de amor a
Jesucristo. "Acercate a la Comunionódice San Buenaventuraóaun cuando te sientas tibio, fiandolo todo de
la misericordia divina, porque cuanto mas enfermo se halla uno, tanto mayoráneacesidad tiene del medico"
(SAN ALFONSO M. a DE LIGORIO, Practica del amor a Jesucristo,2).
985 Te apuras y entristeces porque tus Comuniones son frias, llenas de aridez. Cuando vas al Sacramento,
dime: ¿te buscas a ti o buscas a Jesús?óSi te buscas a ti, motivo tienes para entristecerte. . . Pero siócomo
debesóbuscas a Cristo, ¿quieres señal mas segura que la Cruz para saber que le has encontrado? (J.
ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 710).
986 En primer lugar, el santo concilio enseíSa y profesa abiertamente y con simplicidad que, una vez
consagrados el pan y el vino, nuestro Sefior Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, esta presente
verdadera, real y sustancialmente en el santo sacramento de la eucaristia bajo la apariencia de estas
realidades sensibles (CONC. TRENTO, Ses. XIV, cap. 1).
987 Considera, pues, ahora que es mas excelente, si aquel pan de argeles o la carne de Cristo, que es el
cuerpo de vida. Aquel mana caia del cielo, este esta por encima del cielo; aquel era del cielo, este del Señor
de los cielos; aquel se corrompia si se guardaba para el dia siguiente, este no solo es ajeno a toda
corrupción sino que comunica la incorrupción a todos los que lo comen con reverencia [. . . ]. Aquello era la
sombra, esto la realidad (SAN AMBROSIO, Trat. sobre los misterios,48).
988 Adoradle con reverencia y con devoción; renovad en su presencia el ofrecimiento sincero de vuestro
amor; decidle sin miedo que le quereis; agradecedle esta prueba diaria de misericordia tan llena de ternura,
y fomentad el deseo de acercaros a comulgar con confianza. Yo me pasmo ante este misterio de Amor: el
Señor busca mi pobre corazon como trono, para no abandonarme si yo no me aparto de El (J. ESCRIVA DE
BALAGUER, Es Cristo que pasa,161).
989 El que comulga recibe todo el Cuerpo y toda la Sangre del Señor, aun cuando no reciba mas que una
parte del sacramento: así como un sello transmite toda su figura a todos los cuerpos a quien se aplica y
continua existiendo después de la transmisión, y así como una sola voz penetra en los oidos de muchos, del
mismo modo no puede caber duda de que el Cuerpo y la Sangre del Seior todo entero se encuentra dentro
de nosotros todos a un mismo tiempo: la distribución del pan celestial representa su pasión (SAN
GREGORIO MAGNO, en Catena Aurea, volt VI, p. 340).
990 Una cosa es tener dentro de nosotros a Jesucristo por participación y otra que El se hiciese carne, esto
es, que tomase cuerpo de la Virgen, existiendo en un verdadero cuerpo. Convenia, pues, que El se uniese a
nuestros cuerpos en cierto sentido, por la participación de su cuerpo sacratisimo y de su sangre adorable,
que recibimos como bendición vivificante, en los accidentes de pan y de vino (SAN CIRILO, en Catena
Aurea, volt Vl, p. 437).
991 No nos concedio solamente el verle sino tocarle también, y comerle, e hincar los dientes en su carne y
unirnos a El de la manera mas intima. (Es evidente que San Juan Crisostomo utiliza un lenguaje en este
caso no del todo preciso, ya que el comulgante no hinca los dientes en la carne de Cristo, sino en los
accidentes del pan y del vino. Se trata de una homilia dirigida al pueblo, en la que quiere recalcar muy
-110 -
graficamente que en la Eucaristia se come el verdadero Cuerpo de Cristo) (SAN JUAN CRISOSTOMO,
Hom. Evang. 5. Juan 46).
992 ¡Jesús no es una idea, ni un sentimiento ni un recuerdo! ;Jesús es una "persona" siempre viva y
presente entre nosotros! Amad a Jesús presente en la Eucaristia. Esta presente de modo sacrificial en la
Santa Misa, que renueva el sacrificio de la cruz. Ir a misa significa ir al Calvario para encontrarnos con El,
nuestro Redentor. Viene a nosotros en la santa comunion y queda presente en los sagrarios de nuestras
iglesias, porque El es nuestro amigo, es el amigo de todos, y desea ser especialmente el amigo y la
fortaleza en el camino de vuestra vida, muchachos y jovenes que teneis tanta necesidad de confianza y
amistad. (JUAN PABLO II, Audiencia general,8-XI-1978).
993 Lo que parece pan no es pan, aunque así sea sentido por el gusto, sino el cuerpo de Cristo, y lo que
parece vino no lo es, aunque el gusto así lo quiera, sino la sangre de Cristo (SAN CIRILO DE JERUSALEN,
Catequesis sobre los misterios,4).
994 El efecto propio de este sacramento es la conversión del hombre en Cristo, para que diga con el
Apostol: Vivo, no yo, sino que Cristo vive en mi (SANTO TOMAS, Coment. IVal Libro de las Sentencias, d.
12, q. 2, a. 1).
995 El Cuerpo de Cristo vivifica a los que de el participan: aleja la muerte al hacerse presente en nosotros,
sujetos a la muerte, y aparta la corrupción, ya que contiene en si mismo la virtualidad necesaria para
anularla totalmente (SAN CIRILO DE ALEJANDRIA, Coment. Evang. S. Juan,4).
996 No hay ningun sacramento mas saludable que este, pues por el se borran los pecados, se aumentan
las virtudes y se nutre el alma con la abundancia de todos los dones espirituales.
Se ofrece, en la Iglesia, por los vivos y por los difuntos, para que a todos aproveche, ya que ha sido
establecido para la salvación de todos (SANTO TOMAS, Opusculo 57, fiesta del Corpus Christi).
997 [. . . ] la participación en la "Mesa del Señor" toca siempre muy de cerca su conciencia del bien y del
mal, y lo pone frente a las propias responsabilidades en lo que se refiere a las personas cercanas o lejanas,
así como al mundo circundante. Por ello, la comunion en el "Pan partido" compromete a cada uno a ofrecer
sus propia contribución en orden a construir un "mundo nuevo" [. . . ].
Es una invitación evangelica y, al mismo tiempo, eucaristica. "Partir el pan" con Cristo significa construir dia
tras dia una vida plenamente humana y cristianaóvida de fe, de esperanza y de amoró, vida ciertamente no
desprovista de dificultades y de cruces, pero llena de sentido, de ese sentido: llena de alegria. (JUAN
PABLO Il, Angelus 19-VII1981).
998 Nadie alimenta a los convidados con su misma persona; pero esto es lo que hace Cristo el Señor: el
mismo es a la vez anfitrion, comida y bebida (SAN AGUSTIN, Sermón sobre el natalicio de los martires,1-2).
999 Así; como cuando uno junta dos trozos de cera y los derrite por medio del fuego, de los dos se forma
una sola cosa, así también, por la participación del Cuerpo de Cristo y de su preciosa Sangre, El se une a
nosotros y nosotros nos unimos a el (SAN CIRILO DE ALEJANDRIA, Coment. Evang. S. Juan,10).
1000 Es lo mas saludable que se nos podía mandar. Este sacramento es el fruto del arbol de la vida, y el
que lo come con la devoción de una fe sincera no gustara jamás la muerte. Es arbol de vida para los que la
abrazan, son dichosos los que la poseen. Quien me come vivira por mi (SAN ALBERTO MAGNO, Coment.
Evang. S. Lucas,22).
-111 -
1001 La comida material primero se convierte en el que la come y, en consecuencia, restaura sus perdidas y
acrecienta sus fuerzas vitales. La comida espiritual, en cambio, convierte en si al que la come, y así el
efecto propio de este sacramento es la conversión del hombre en Cristo, para que no viva el sino Cristo en
el; y, en consecuencia, tiene el doble efecto de restaurar las perdidas espirituales causadas por los pecados
y deficiencias, y de aumentar las fuerzas de las virtudes (SANTO TOMAS, Coment. I Val Libro de las
Sentencias, d. 12, q. 2, a. 11).
1002 Todos los Santos Padres estan conformes en reconocer que, al recibir a Jesucristo en la Sagrada
Comunion, recibimos todo genero de bendiciones para el tiempo y para la eternidad; en efecto, si pregunto a
un niño: ¿Debemos tener ardientes deseos de comulgar?óSi, Padre, me respondera. Y, ¿por que?óPor los
excelentes efectos que la comunion causa en nosotros. Mas, ¿cuales son estos efectos?óY el me dira: la
Sagrada Comunion nos une intimamente a Jesús, debilita nuestra inclinación al mal, aumenta en nosotros la
vida de la gracia, y es para los que la reciben un comienzo y una prenda de vida eterna. (SANTO CURA DE
ARS, Sermón sobre la Comunion).
1003 Jesucristo, durante su vida mortal, no paso jamás por lugar alguno sin derramar sus bendiciones en
abundancia, de lo cual deduciremos cuan grandes y preciosos deben ser los dones de que participan
quienes tienen la dicha de recibirle en la Sagrada Comunion; o mejor dicho, que toda nuestra felicidad en
este mundo consiste en recibir a Jesucristo en la Sagrada Comunion (SANTO CURA DE ARS, Sermrón
sobre la Comunion).
Institucion
1004 Nuestro Salvador, habiendo de pasar de este mundo al Padre, instituyo este sacramento en el que
derramo, por así decirlo, las riquezas de su divino amor para con los hombres, dejando el memorial de sus
maravillas (Sal l lO,4); ordeno que al recibirlo venerasemos su memoria y anunciasemos su muerte hasta
que El venga a juzgar el mundo (I Co l l,24 y 26). Quiso que las almas tomaran este sacramento como su
alimento espiritual (Mt 26,26), que nutre y fortifica a los que viven de la vida de Aquel que dijo: Quien me
come vivira por mi (Jn 6,58), y que fuese el antidoto para librarnos de las faltas de cada dia y preservarnos
de los pecados mortales. Además, quiso que fuese la prenda de nuestra futura gloria y perpetua felicidad, y
también el simbolo de aquel cuerpo unico, cuya cabeza es El mismo (I Co l l,3; Ep 5,23), al cual, como
miembros, nos quiso unidos en lazo estrecho de fe, esperanza y caridad para que todos tengamos un
mismo modo de hablar y no haya en nosotros disensiones
1005 El supremo perfeccionamiento lo alcanzan las cosas por union a su primer principio y ultimo fin, ya que
el primer agente es a la vez el ultimo perficiente. Y como Cristo es la fuente de la vida cristiana, la eucaristia
la perfecciona uniendonos a Cristo. Asi, como dice Dionisio, este sacramento es la perfección de todas las
perfecciones (SANTO TOMAS, Comentario I V al libro de las Sentencias, d . 8, q. l,a. l).
1006 Ningun acto enriquece tanto a nuestro cuerpo en orden al cielo, como la Sagrada Comunion (SANTO
CURA DE ARS, Sermón sobre la Comunion).
1007 No se nos ofrece (en la Comunion) el Cuerpo de Cristo como premio, sino como comunicación de la
gracia y de la vida celestial (SAN AMBROSIO, en Catena Aurea, volt VI, p. 447).
1008 Nada hay que nos haga tan temibles al demonio como la Sagrada Comunion (SANTO CURA DE ARS,
Sermón sobre la Comunion).
-112 -
1009 Mas Jesucristo y la Iglesia desean que todos los fieles cristianos se acerquen diariamente al sagrado
convite, principalmente para que, unidos con Dios por medio del Sacramento, en el tomen fuerza para
refrenar las pasiones, purificarse de las culpas leves cotidianas e impedir los pecados graves a que esta
expuesta la debilidad humana [. . . ]. Por ello el Sagrado Concilio de Trento llama a la Eucaristia antidoto,
con el que somos liberados de las culpas cotidianas y somos preservados de los pecados mortales (SAN
Pio X, Decr. Sacra tridentina Synodus,20-X11-1905).
1010 Pues entendiendo el buen Jesús cuan dificultoso era esto que ofrece por nosotros, conociendo nuestra
miseria I ] pidenos al Padre Eterno remedio tan soberano como es este pan de cada dia del Santisimo
Sacramento, que da fuerza y fortaleza (SANTA TERESA, Camino de perfección,33,1).
1011 Recibiendo a Jesucristo, nuestro espiritu se fortalece, en nuestras luchas somos mas firmes, nuestros
actos estan inspirados por la mas pura intención, y nuestro amor va inflamandose mas y mas (SANTO
CURA DE ARS, Sermón sobre la Comunion).
1012 Graciosa fue la respuesta de Santa Catalina de Siena a los que, desaprobando que comulgase con
tanta frecuencia, alegaron el dicho de San Agustin, que ni alaba ni vitupera el comulgar todos los dias.
"Puesto que San Agustin no lo vituperaódijoó, no lo vitupereis vosotros tampoco, y me doy por contenta"
(SAN FRANCISCO DE SALES, Introd. a /a vida devota,11,20).
1013(La Sagrada Comunion es) el remedio de nuestra necesidad cotidiana (SAN AMBROSIO, Sobre los
misterios,4).
1014 (La Sagrada Comunion es) medicina de la inmortalidad, antidoto contra la muerte y alimento para vivir
por siempre en Jesucristo (SAN IGNACIO DE ANTIOQUIA, Epistola a los Efesios. 20).
La Comunion espiritual
1015 Y cuando, hijas, no comulgaredes y oyeredes misa, podeis comulgar espiritualmente, que es de
grandisimo provecho, y hacer lo mismo de recogeros después en vos, que es mucho lo que imprime el amor
ansi deste Señor; porque, aparejandonos a recibir, por muchas maneras que lo entendamos, jamás deja de
dar (SANTA TERESA, Camino de perfección,35, I).
1016 ¡ Que fuente de gracias es la Comunion espiritual! óPracticala frecuentemente y tendras mas
presencia de Dios y mas union con El en las obras (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 540).
1017 La comunion espiritual consiste en un deseo ardiente de recibir a Jesús Sacramentado y en un trato
amoroso como si ya lo hubiesemos recibido (SAN ALFONSO M" DE LIGORíO, Visitas alástmo.
Sacramento).
1018 La comunion espiritual se puede hacer sin que nadie nos vea, sin ser preciso estar en ayunas, y se
puede hacer en cualquier hora; porque no consiste mas que en un acto de amor; basta decir de todo
corazon: [. . . ] "Creo, mi Jesús, que estas en el Santisimo Sacramento; te amo y deseo mucho recibirte, ven
a mi corazon; yo te abrazo; no te ausentes de mi" (SAN ALFONSO M. a DE LIGORIO, Visitas alástmo.
Sacramento).
1019 Esto os lo digo a vosotros, los que comulgais, y a vosotros los que administrais la comuni