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Partenogénesis: Reproducción Asexual y Aplicaciones

La partenogénesis se refiere a una forma de reproducción sin la participación de la célula sexual masculina, donde un óvulo se desarrolla por sí solo. Se ha logrado producir embriones partenogénicos de primates y roedores en el laboratorio, aunque ninguno se ha desarrollado completamente. Las células madre derivadas de la partenogénesis podrían usarse potencialmente para terapias celulares personalizadas, aunque plantea desafíos éticos.

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Partenogénesis: Reproducción Asexual y Aplicaciones

La partenogénesis se refiere a una forma de reproducción sin la participación de la célula sexual masculina, donde un óvulo se desarrolla por sí solo. Se ha logrado producir embriones partenogénicos de primates y roedores en el laboratorio, aunque ninguno se ha desarrollado completamente. Las células madre derivadas de la partenogénesis podrían usarse potencialmente para terapias celulares personalizadas, aunque plantea desafíos éticos.

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FUENTE 1

El término partenogénesis, derivado del griego nacimiento a partir de una virgen, se usa en biología para referirse a
una forma de reproducción en la cual un óvulo se desarrolla sin la participación de la célula sexual masculina. Entre
los animales, muchas especies de insectos se reproducen de manera natural por partenogénesis. Conocido es el
caso de las abejas, en las que los huevos no fertilizados dan lugar por partenogénesis a zánganos. Desde
comienzos del siglo XX este proceso se realiza in vitro en muchas otras especies animales, si bien en la mayoría de
los casos se han obtenido desarrollos anormales.

Hace años se realizó la producción partenogenética de embriones de primates. Los embriones son normalmente el
resultado de la reproducción sexual, cuando un espermatozoide y un óvulo combinan su DNA. El trabajo de estos
investigadores consistió en estimular un óvulo de mono para que se desarrollara sin la participación de
espermatozoides. Usaron sustancias químicas para evitar que el óvulo expulsara la mitad de sus cromosomas y
para que iniciase su división. Ninguno de los blastocitos resultantes dio lugar a un individuo viable, pero de uno de
ellos se pudo derivar una línea de células madre.

Las células madre pueden, con una estimulación apropiada, ser empleadas en la producción, al menos teóricamente
de cualquier tipo celular. Esto hace de la partenogénesis un proceso interesante como posible alternativa en los
programas de terapia celular. La industria biotecnológica tiene la esperanza de diseñar nuevas terapias a partir de
estas células, como por ejemplo neuronas para el tratamiento de las enfermedades de Parkinson o el mal de
Huntington; células cardiacas para tratamientos cardiovasculares, cartílago para el tratamiento de la artritis; células
pancreáticas para la diabetes, etc. Una aplicación potencialmente interesante sería la diferenciación de células
madres en células sanguíneas y de la médula ósea. Se abriría así un campo prometedor en el tratamiento de
enfermedades autoinmunes tales como la esclerosis múltiple y la artritis reumatoide.

Las células madre embrionarias, por muy prometedor que pueda parecer su uso en técnicas de terapia celular, no
solucionan el problema de la histocompatibilidad y la subsecuente posibilidad de rechazo del tejido transplantado.
Las células madre obtenidas a partir de embriones humanos producidos por técnicas de fertilización in vitro son
generalmente células de otro individuo con el cual el paciente no tiene por qué guardar ninguna relación de
parentesco biológico. Para solucionar este problema, los programas de Tecnología Celular Avanzada están llevando
a cabo investigaciones sobre tres procedimientos para la obtención de células embrionarias idénticas a las de un
humano adulto (células embrionarias autólogas), entre los cuales se encuentra la producción partenogenética de
embriones. Se trata de técnicas de clonación terapéutica que buscan emplear el material genético de las células del
paciente para generar nuevas células.

¿Y cuándo oiremos hablar del primer ser humano partenogenético? Ya se ha anunciado la clonación de embriones
humanos, si bien no han crecido más allá de unas pocas células. A ello hay que unir las dudas que surgen respecto
a la seguridad y eficacia de esta técnica. Muchos investigadores creen que el DNA de la célula masculina que se
combina con el DNA de la femenina para formar el cigoto, probablemente juegue un papel importante en la
activación genética, al menos en algunos tipos de células madre. Así, estudios en ratones obtenidos
partenogenéticamente muestran que las células madre se diferencian más fácilmente en neuronas que en otros
tipos celulares.

FUENTE 2

La partenogénesis (del griego parthenos = virgen + genesis = generación) es una forma de reproducción sexual por
hembras no fecundadas o hembras fecundadas con capacidad de poner huevos no fecundados, que se da con
cierta frecuencia en insectos, anfibios y reptiles. Fue Jan Dzierzon quien primero descubrió la partenogénesis en
zánganos de abejas.

Puede también considerarse como reproducción asexual o como sexual monogamética, puesto que interviene en
ella una célula sexual o gameto. Consiste en la segmentación del óvulo sin fecundar, por factores ambientales,
químicos, descargas eléctricas, etc.

El producto de la partenogénesis, llamado partenote, no podrá llevar cromosomas específicamente masculinos.


Según la modalidad de la determinación del sexo, eso puede limitar a los descendientes a sólo uno de ellos.
Aunque el procedimiento se ha intentado también con material genético masculino, no se ha logrado todavía el
desarrollo de embriones.

Un buen ejemplo de la partenogénesis natural es la que se produce en los insectos, principalmente en los
himenópteros sociales, como las hormigas y las abejas. En estas especies, el huevo se desarrolla haya sido o no
fecundado. Si se desarrolla partenogenéticamente (sin fecundar), da nacimiento exclusivamente a individuos
haploides que son entonces machos (zánganos), si es fecundado, nacen hembras diploides (obreras). Éstas
hembras, dependiendo de los alimentos que reciba la larva, pueden convertirse en obreras y reinas.

En otras especies, la reproducción partenogenética ocurre por influencias de las condiciones externas. Por ejemplo,
los pulgones, parásitos de las plantas, se reproducen partenogenéticamente cuando las condiciones se ponen muy
favorables, como al fin del verano y durante el otoño.

La partenogénesis de anfibios y reptiles es diferente a la de los insectos, siempre se encuentran poblaciones de


hembras que se reproducen sin necesidad de ser fecundadas por machos. Se trata de un proceso de reproducción
sexual. Estaríamos ante la presencia de clones genéticos, que no tendrían la posibilidad de variación genética
alcanzada en la reproducción sexual, por lo tanto deberían estar imposibilitados a adaptarse genéticamente a los
cambios ambientales salvo por efecto de mutaciones. No siendo claro el estatus de estas "especies" es factible que
tengan fases de reproducción sexual en algún momento histórico, mientras en otro se reproduzcan por
partenogénesis. Esta alternancia, sí es común en pulgones y algunos otros, artrópodos como las pulgas de agua.
Cabe destacar que en himenópteros sociales los miembros de la casta obrera son genéticamente diversos no sólo
por la recombinación en la formación de los óvulos por la reina, sino por la pluralidad de los machos (poligamia),
aunque cada uno de ellos, haploides, estén limitados a producir espermatozoides genéticamente idénticos.

Hay autores que han esbozado hipótesis de la ventaja que tendrían estas "especies" partenogénicas para colonizar
ambientes muy inestables, lo que valdría como explicación para la evolución biológica de estas especies, que
denominaremos fijistas, por su flexibilidad escasa ante el proceso de selección natural.

FUENTE 3

La partenogénesis es, en general, el tipo de reproducción unisexual en el que las hembras originan descendencia
sin fecundación por los machos. En la mayoría de las especies, los óvulos no fecundados que envejecen in vivo o in
vitro no se activan espontáneamente.

Hay evidencia confirmada de que en mamíferos los óvulos partenogénicos no llegan a desarrollarse a término como
un embrión, sino que la partenogénesis natural a partir de un óvulo no fecundado acaba en la producción de una
estructura celular tipo embrión (embrioide), conocida como huevo huero.

La activación de un óvulo se distingue de la realidad cigoto principalmente en que carece de la dotación genética
con la impronta paterna. De forma artificial e in vitro se ha logrado producir embriones partenontes de ratón y de
primate con capacidad de diferenciar algunas de sus células hacia un tipo similar a las células troncales
embrionarias derivadas de un blastocisto.

Más recientemente se ha logrado el nacimiento de un ratón partenonte por manipulación de uno de los set de
cromosomas, de forma que siendo de origen materno uno de los pares regule la impronta haciéndola similar a la
propia paterna. Se ha planteado como un método de producir células troncales embrionarias humanas. Se analiza el
proceso y los objetivos desde la doble perspectivas ética y científica.

El valor de la transmisión de la vida humana se escapa al estudio y descripción de los actos del hombre desde las
ciencias positivas, por lo que el poder técnico que permite manipular y retocar los elementos determinantes del ser
humano no es una simple experimentación en busca de aplicaciones terapéuticas.

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