Por ego Bemes afirmado que el arte, aun en sus més
Tibérrimes expresioues, es imitaciés, ea mimesis.
Fuera de st esclavitud @ Ins sonaaciones, otra li
tecién constrite al arte fantasiste: In verdad estétia.
EL artista puede hacer lo aie le plazea con el capital
de sensaciones que sus sentidos hen capturedo ce la
realidad. Puode, como doa Quijote y Sancho, reraon-
‘arse en Clavileio; pero, en cuanto falte Ia vordad
cestéticn, serim baldice aus eafuerzos, .
‘Siempre hay quienes faltaa. De abf quo la evoluciGn
del arte ee traduzea on uns eerie do acclones y reaccio-
fnew, aogiin Intentaremos demostrario ex un capitulo
sobre al vaivéa pondular del arte, :
Ta verdad eatétien —huelge decirlo— poco tiene gue
ver con Ia verdad ligica y, por consiguiente, con 1a
verdad cientfies, Repose eh uns convenciéa’ qué los
sigloa afizman, No e8 Tail, por tanto, ectablacer rus
rowmente sus limites, limites improcises, apenunbra-
dos, Noo concretarenioe sefislar elgumos requisitor
‘Que parooe exigir ems verdad,
‘En arte, todo lo sparente es verdad. El artista s0
plania frente al mundo oon Ja virginidad espizitual de
‘un aif 0 de un primitivo y puede reflejario con la
simplicdad con que Jo hasfan ol nitlo y el primitive,
‘esto liaman ‘impregonismo’. Ke fil espigar en Ia
pposefa matiforas do este crigen, construidas con #ps-
onda movimiento de tical Ma
no 68 : ‘poeta, in ombargo, ‘vs! cémo
In +pldora del mundo» patita por Tos expos; y e505
sco alilado, se unde en el vientro de les nubes; y
feomo reapareco y continia mi marcha rauda © impa-
title, Vista esf, reabalando entre cendaiee, no es el
‘combligo del fiimamentor tino la .
‘Ass, esclava de su barro, es le muchodumbre de Zoi.
Pero no todos los hombres son mocanismot tan simples,
Gierto: todas somos barro, todos susumbimos ante las
{ntalidades do ls carne. Mas en este barro palpite wa
porifeuls de Dics, y no siempre esta particule ests
sofooada totalmente por el barro. Todo hombre tiene
2 mu coraxGa ha dicho alguien un ruseor que
donate,
Zola en una de sus frecuentes rebeliones contra e}
Gicterio de “esistion do la cloaca’ quo ve dié al nature
lismo, explica que, si aparace tanta pore en 1a novela
aluraista, no es porque se ‘eijan’ tipos potridos, sino
porque superabunda {a podredumbre en ls. criatura hus
mana, tanto de srriba camo de abajo. «Tanto arriba
‘cemo abajo, tropezsmes con la beatia>. Y prefiere estu-
iaria ab8j9 porque ee presente mis dosntda. Sin em-
bargo, el método pueds aplicarse clo mismo a les
duqussas que & leg prostitates».
ex sao a
jedan « su imagen y somejanra, Pudo entonoes haserlas
refngio de eentimientos vividos per él, de hechos de
conciencin encontrados en el bueeo de su propia alms.
‘Ala virtud do ose teasvaseroiento atrbulmos Ia vordad
humana de estos tipe flobertianos que, une vex ceno-
sidos, no se olvidan zude, Quince abos hace que defies
Madane Bovary; no hemos vuelto a hojeatla_¥, sin
‘embargo, nesta fleen memoria recuerds Jo priacipal.
‘Esta mistaa virbad bellamos en Don Quijoe, novela
que Flaubert debié recordar cuanéo hilvanabe is suya.
En Don Quijote no hay persons infrahumanss, de
‘mierte que Cervantes puda transmitirles (sobre todo al
‘absllerc) roucho de mu experiencia psicoldgics.
Cervantes no necesita adivinar qué sucode en el alma
de aus erinturas, porque lo sae, y lo sabe porque Ins
leva. dentro.
‘También lo sable Tolstoy. El autor de Gucrra y paz
desparramé por lon apesentoe fntimos de su prole eaté-
tio ol tesoro do zu vide intorir, extraordiaariemente
campleja y rice. ¥ pudo hacerlo, porque tampoco habla,
un abisino espiritaat entra él y ess prole estética
‘Tel abiamo no debié existiv onteo Thaen y ms pore-
srinos pecsonajon pues conficen: Todo lo he buseedo
fen mi mismo, todo hs sstido de mi eorassn>.
‘No podemos decir lo propio de la novela naturalsia,
En cli, sf eperoce el abiamo espiritual.
Recordotos forma spreads, ur ogee
‘pre hay alguno que no oy hablar det Mediterckaen): los
‘hermanos Gonoourt que mataban sus ocioe hutmacando
en Ja vida clreundante para abastarse de material lite-
ratio, no sospecharon que en su propia cotins, que en
sus propias naricgs, una pobre mujer estaba Nevacdo
‘uns vide prediada do lances y do aventuras dolorcees,
1Lo supicron euaade muni, cuando ose vida fu6 tritu-
rada en portales y ferias par las comadres do Ts vecin-
dad. A Is lax de este ehimmenr, y atando cabos, recar-
ddaron hechas extrafios que adlo shora interpretabanssvtriea tanemanat
eo Jas palabras. Se acoplan las palabras sin més pro
‘ocupacién que el nuidito de la rma y el tictas acom=
pasado del ritmo. Hasta pootas de le emineneia do
Herrera y Reissig esyeron en este extravio:
odo so péstwne y abuteacto
‘Yrs fntinan de mendlogse
{Lo expan desloge.
Del Taeognoestble Absa,
Arde ol bosquo ertureseto
Ba oo Gada do Ino,
‘Yep clctisa el itsuto
Laberinto dal prosenio
(Con el féeoro al genio
tbrege de lo aclato.
‘En materia crométios, In libertad es casi absoluta;
‘oleeamos los eaballos azules de Anglada, pastos rojos,
‘éelos y mares de colores inverosimies, todos los capri
chos 0 mudansas del dattoniemo, Toleremies Ja eatii-
sancién do Ing formas haste. un grado superlative. Pero
‘esto hay tna frontera, te puede eatiBsar
l peeft de un rbot hasta quo m0 e distings si especie,
pero no ir més allé,no ic hasta. que no ae distings que
40 c¢ un bol, Finture falas, pintura de :anicomio
23 em que ‘unzos que Io mismo de, colgatioa
cabeza artibe 0 cabesa abajo.
‘Tovante a lo snitiado, se nos oourre que Is verdad
csiéticn corre parejas oon ls verdad psicolégien. El ar-
tista puede modificar a mu gusto Io exterzo de sus
criaturas, pero no su verdad interior y hasia le es per
nmitido 8 atributos, siempre quo no altered su
paicologia, En Ise fSbulas, los animales gozan do un
Tunlbuto més: el lenguje articuledo, y nos parees mnuy
bien; pere tildariames do falsa In fAbula quo presentase
tun sotto ingenuo, una hiena bondadesn, un led oo
barde, un buho forpe, ux perro infil, un asno orgalieso,
‘Exigioa quo ios aniiusies mantengen Ia psicologta. que
Jes hemos atsibutdo.
‘os antiguas, con admirable instinto, al erear.su po-
cy 6s
rearing faune de se:ee fnetivios, no evan In arbitra~
dad al terrona psivol6gico. Vemos en la sirena. (vo
rf, formas venustas) el mito del eterco femenino,
fl canoso concenio de que la snujer es una dulee mene
tira, una atraceién irrosistibie..- pero fatal; y en el
Joon, el etemo masculina, Ip tortura feeundadora, La
tian del semen, expres es In Tasiia del macho
‘os, dioses del Olimpo griego viven como los ‘etl
‘yeros’, con sue mismes pasiones, virtudes y flnquezas.
‘¥ son estéticamenie inmortales por lo que tienen de
mortales, vale decir, de humencs,
Hay algo mis exorhitado, més fucra de te pasibi=
Jidad bialégioa que los gigantes de Rabelais? Sin em-
bare, sobroviven, Tota ol vulo sabe quiéne 603
jaganttia, Pantagruel, Cargamola, Grandgousier
sobzeviven, sean nuestro modo do vor, porque la exor-
no Tega a fo psiquico. Dentro de eins eorpazos
jroales evtd, Itabslnis, of ospititz emancipado de Ra-
bolas, y est el ‘hombre? eon ss apotoncize mis expose
‘inead, mis clomentales, mas graces.
Los gigantes de Swift y sus liliputienses no tienen
Ja fuerte dosis de oubstancis humaa do los moxstries
rabelesianos, paxo actiian como hombres, y de abi que,
2 peser de ou ceformacién fisiea, so mantengan dentro
do In verded ostéticn,
Para nosoires, In substancis humans es, en arto,
elixir de vida; e8, de In obre, lo menos fallecedero, La
efseara verbal del epitalam’s saloménico yace resces
por los sighs, pero su lava emorosa burinjea liquide
y caliente, Hi idioma do la Ceteelina, coda siglo seré
nds achacoso, mis nesositado de naulotaa, do apunta-
Jnmiento eradito, Pero la impregnscica huinsna da ala
trogicomedia foriaiezs, de Giamante, y le permitird ro-
sistirairosa las limaduras del tiempo. El tesiro espaol
del siglo de oto iu6 una eulfurica llamarada. A Te sazén
—spartado Shakespeare— nade cotejable produjo el
mundo, Hoy es une brasa eubierts de ceniza. Se lee
on cierto desvfo, por curicsidad, por exigenclas de ineo antoich ureenans
formacién y no para golesina de} copiritu. Su émbito
no se aleja gran cosa do !a8 aulas. ¥ es quo falta, en
ese teatro, algo rany entstantivo, eso que did poren-
ridad al do Suakespeares penetrasion pricolégiea, Las
‘excepeiones gonfinman Ia reeks
"Resumisndo: cada vez que el esertor ‘deskomaniza’
suarte, oadultera a verdad romana, incurre en here,
pisa en Jo falso estético y se coloce Rare de la literature,
Conelufmos entonees que la Iberted de erouciéa,
aplicads a 10 psiquica, tiene un Limite, no puede tras
poner Ia “logion do los sertimientor’. Los eonfines de
‘eta ligica los conoceaios por dictado de nuestro propio
corazén y por la experiencia milenaria de le que_es
el heaabre interior, guardada or Ja ciendia y por el arte
‘Br peaible que una madre ssesine a sus hijas y que
un hijo comete matricidio. Pero eoneebimoe tales exfe
rmenes slo en ettsdo de alionacién mental. Quien los
Hove al arte sin wtribuires cardeter teratolégco, pecs
contra la I6giea de los centimientos, cac on 10 falso
estético, coo ai dijese que llueve de abajo pare arriba.
Sélo en broma: en el vodevil, en a opercts, ex In
comedia frivola, es adminible ls alsedad pricalégioa, el
ilogizmo de las’ pasiones. Nos divertimos viendo a un
reflor cornudo, sabedor do su situacién, sgessiar al
mente de sc propis mujer y mimar » éta como en Ia
Juna de saiel. Saberaoe que esa sotitud no ela natural,
‘gentimos' Jo endenalo do esa conducta pero, como todo
‘8 broma, pssamos por alto.
No es un prejuicio de moral burguesa Jo que deter-
‘mina suekixo eoncepto de lo normal o anormal prico-
égioo, tino algo més profundo, més voting de nucetra
centrafia, Sin reflerién, decimos de un acto: ‘es human’.
Lp sabemos porcue lo sentimee humeno ¥ porque ia
vida, In mejor maesire, nas lo ha enseiado. La literer
tra, peiooldgice moderna dié en presenter, no parse
ddigmes sino ‘canoe’ y ealaveradas del coraséa, al morgen,
ead todas olla, de la étice corionte. Humane es 1s
pasién de La malzwrida hacia su padrastro, como 10
os ls pasién de Fedra hacia Hipslito, wu hijastro; hu-
sao oo uno same nin te ane
Penge cme ae
conte, ami to sus hijos, y sbandona por 6! hogar
sme sa ita em
scan oa Sit
Como es humaao el que un oxeclente padre de familin,
después de una vide soscgada y regular, pierda la chas
een ara e LE ges
enloquecido por Ias pantortillss de una bailarina, o los
spon eats me oe te
Psicolégicamente verdadero y, por lo tanto, susceptible
Teese lee lt Sutera
ao
E! principio de que les letras no toleran Io falso
psicolégico viens de lejos y eaté confirmado por uaa
‘experiencia de sigloa, (Horacio ya lo formulaba en su
Episicla a tos Prsones). ¥ que no se trata de un dogna
Sheed thee, ete mat
Estee at ens sa
Ssne Qdrspak moasauneaand
‘miopfa: pagd con fa vide de eu obra.v
DE LO GROTESCO O IMITACION DE LA REAL
DAD PLOR DE LO QUD ES
Ep los expitulos precedents, amalizand Js tren fase
de In mimesis, hemos Jlamedo ‘qrotesco” al arte que
Aefigura ta Tealided. presenténdoin peor db To que os.
“Vietor Hugo * enouentaa ex lo grotesco, revergo para
41 de To sublime, uno de los elementos carscterizantes
dol rommanticisms o, mejor, del arte cristiano. Reconoce,
tempero, cateccdenica on ef arte de los antigtos: «Loe
tritones, ls tira, Tas eflopes, son grotescos; Polifemo
8 un groteseo terrible; Sileno'es un grotesco bufén>.
Pero slo grotesco antiguo es tfmido y trata siempre
+ de caultarse, Los sitios, los tzitanas, las sizenas, eon
‘penas deforaes. Las pareas, 18 arpias, son més
lentes por sus ziributos que por sus Tasgos; las furtas
‘20u belias y se las llama ‘euménides’, os decir, duleas,
behochors Hay un velo do grandest o de divided
sobre olzoa grotoseus: Polifemo es un gignnte, Midas
tun rey, Sileno un diosa,
‘Terreno propicio para lo grotesco Ia ccmedin, Pero
agus pess In comodia. ent Tos antiguos? «Frente a los
colotgs hométicos —Exquilo, S6focles, Busfpides— caté
fon Aristimes y Diauto? TTomero los lleva consigo,
como Liéreulesllovaba a los pigmens, ovultes en su pel
de teins.
Avogura luego el autor de Cromudl que lo groiesso,
ex el ponsamionto de los modemes, tiene Un papel
nmenso, Abarea Jo deforme, lo horrible, o eéunio0, lo
41 Preasio a Crome
mr ve enoresca oo
ufo. No abarca In feo, agrogamos nosotros, pues la
copia de Yo feo, si no Iauy deformacign, da renlieme,
A nuestro parever, el srotosco heléhiea se distiague
do lan demés grotescos en qae deriva de Jo “hello max
taal, (Ge diving en ol griggo una inslintive aversién
luacia Jo feo). De ah que aparozea eavuclto, coro dive
‘Hugo, on un velo do grandoza 0 divinidad. En cambio,
el grotesco de in era cristinne os In exagoracidn do 16
‘eo natural: de una vieja ssle una braja; de un bor
bre enjuto ung estantigua; de un reptil, vestigloe o dra~
‘gonee eepantublaa. Fae groteaen horrible tiene remotos
‘antegedentes en el Asia, En ningiin continente, como
en el esidtico, la fantasfa ha parido tantos engondros.
‘Hasta el Buda ventrudo es un grotesco.
‘La Bdad Media fué incubsdora de espantajas, fué la
edad de los squelares sabstinoe, eonventfeulos de bra-
jos y hechiceras, Eu ella, el Tuzbel hermaso de lax
cesritoras se transforma en Satands, on un diablo «de
‘una risueda embajada de grotescos, les ‘mascaras’ de
Ia ‘comedia do! arte’: Polichinele, Avlequin, Pantaléa,
Matamoros, Scoramuche, Capitén, etc.
En el drama espeitol de le épocs sures, lo grotesco,
‘encamado en el ‘gracioso’, pone wis eficeefsima nota
de contrasts. LAstina que, & veces, suelta el gracioso
sue egudezes con una catgante inoportunidad, malo-
arando el patetismo de muchas escenas.
Ex el drama sespiriano Ja bufonada va mediando lo
frigioo y sacudiendo al auditorio con el exeoloirio de
lo antitético, Las chocarrerias de fos sepultureros, que
en Hamlet precedes al entierro do Ofelia, som de un
efectinino teatral inolvidable,
‘Mis adelante veremos émo 2 presenta Lo grotesco
Tandntico y lo grotesco modemo,
La deformacidn que, conduce al grotesca puede ser
sélo fisica 9 s6lo spiritual, o espivitual y fisen, Hay
fentonoes groteseos isicos, groter20e psicoléyicos y grO-7 sudan urea.
tesocs que péstcipan do la deformesién exterior © ine
terior.
‘Dr groteato fsso o2 ol ms priacitivo y slants,
1 que guntaw los nites y ala pleber ex ol experponto,
Ia otara, In reojzongs, el payaso de lon ere, eb
Bigante o el dragéa de los cuentos.
1H groteeco paculégizo oe maajar mAs delicado:exige
cocinero mis Tino 9 coxrentales mence ineullos. 8
‘ecto no es vieotada sino rsa de intelgencia.
Probablementa eran fisicos lon grovestos qe, dee
el carro de Texpis, divertian @ Joe riisticos griegos. Los
de Aristéfanes ya eran psicoligicos, pues se encere-
aaban & pablico mAs refinado, Qomo oa eabido, en Las
ruber se egocija a los ateionses a costa de Sderates
‘La fealdad de la iluatre victima e prestaba pare 1s
cearicaturs. Pero Aristofanes logra si propésito sip ne-
cesidad de ese recurso: le basta colosar al fildsofo an
situacin dessirada (colgado dentro de un canasto) y
deformat en doctrine, pretentindolo camo oa chee
‘thn, como un sofista que vende discursos, justos ¢ in-
furs, epleablea tos al arte do no paar Ina doulas.
Lo cotriente os que el escritor se ayude de to fision
para seentuer Ia daformidad ingvir. Lag soranss del
Arcipreste son hembras cerriles y slzades. Est4n en los
, Con ese moneda se
cobran portazgo y poseda. Lo grotesco deo Be
halls on el traztrueque de los papeles: el vardn es ef
forsado, la hembra la foreadora, Para ello se imponfa
Jo grotegco fico: era anenoster dar a tin hembra ere
as hombrunas y una fealdad extremads que justificass
ah desvio dal varia.
Nunes deeque nazsi pasé tan gran pera
Desoendi al pio del puerta, falléme eon un vertigo, ~
[Ls més grit fentaqra que yo vi on este siglo:
‘Yepuaste, trl, tole co sal cetgle,
a cxornsco a
Cervantes, al racalear ol perfil eepictual de don Qui-
jote y Sancho, se arrima, si bien con mucho pulso y
‘iserosisa, alo groteseo pstcokigico, De al la comicidad
Ae las situaciones, pues lo normal no provora la sa
'Y roafimma esto propécito coricatureseo eligiendo figu-
ras fisicas que eoneierten con Ia complexién interior de
‘us personajes. Aduna ontoness a una mesurada defor
smacién psicoldgica una mesurade deformacin fsice
En I comedtin orpatola de figuréa del siglo vat,
sobre todo en Ix de Moreto, hay también grotesces
fisioo-psicoldgiens fince y moderados, como el «lindo
don Diego.
oro esta mosura, que toca en Io grotevco v6lo con
Ja yema do los dedos, resulta en Espafa excepcional.
‘Lo coméin e9 In exageracign ela manera del Arcipreste.
El mismo Cervantes deeciende a ella en sus piezas me>
ores, en los entremoses, deefil de gracias earieatures
Entas gruesss caricaturas, més exteriores que interiores,
‘que ye solazaban al pueblo en los pasos» de Lope
de Rueds, van resparover en el saimete, en él viejo
yen el modemo. En esio se dan la mano Quifiones de
Benavente, Rarmén de la Cru2, Armiches y Lépot Silva
El stinete criollo continds la tredicién espafcia. Su
fuerte no ea, como 2 afirma por ruting, «1 tesliamo,
4a presentsciin de costumbres ¥ de gentes “ales como
son’, sino ol deformiamo grotesco. Hx galeria de cari-
‘aioe, Bl eompadritearrabalero, el provinciano socareén,
el gringo, el alte’, el turen, el roko, el cntalén, aon en
“nuestros tainetes, tipos reales, pero contorsioasdes con,
miras a lo ridfeulo hilarante.
‘La literature francess es rica en grotescoe do todes
Iss especies. Tos grotescas de Rabelais sou, como foe
del Arciprosto,fisis x pricelégieos, peco mucho més
fo primero que lo segundo, Son deformmes que han hecho
reir... ¥ pentar a rmichas genorsciones.
Y¥ ‘sin oalir do Frarcia: Ia Bteraturn burlesca, cone
tempordnen de la comedia espsticla do figure, f¥6 dit-
loque, dessareglo del mundo en el sentido eaico: pro-
vocab in risa trastrocando el orden natnralde les cosas,3 entvice tanmaaie
pporiendo, verligrovia, en hoes do altos personajes ex-
presiones angdtiras 0’ poputacheras, x eolocéndelas en
sityacionss desazondes oon su condicifm. Aigunos de sus
culigres erau de una feakdad siaiesea, emperanto por
‘Soatron, al ey de lo hurlesco” Labia en esa épocn en
Francia copia de genie fea, ya esa abundancia atribuye
Jorge Renard ' el auge ¢o lo barieseo.
Saltando a chras modecnas, encontramos. muchos
casos en que el autor refuerze lo grotezco copitual con
Yo grolesco corporal: uno de ellos, Tortarin. Deudet,
riguiendo ® Cervantes, carga un poco in mano, pero se
eoatione, como Cervantes, y no descioude a 1a carica-
‘ure: ¥, como ol magstso manshoge, eligo un cuerpo
ie ejustado la idiosinerasia exiravaganto del m=
eto, Otro tanto podria decirse de Mr. Piekiviek y de
sus compalieros.
‘Pero no 68 indispensable 1 apoyo de to fisico, EL
francés, né matin, suelo crear srotescos puremente pale
colégicas, estirando slgin atribnto del espfrita ns. In
eformocisn eémiea, En Molidre abuadan: ae es Orgon
ceaya mojueris ays en in enricatura; ast las «previosas
dfoulas>, parodis do Ino ‘presiosas’ verdaderas que, en
Jos ‘hotcles, sdorentaron In conversueidm y Is Henao
dle exfomiemos finos y espicitunless y ast eu tipoe gené-
ricos: el hipSerita, el avaro, el"miséntropo, La vids.
pprosonta hotnbres perecidos, pero 08 evidente el aku!-
Aamiento del rasgo caractorizante,
Voltaire, en Candide, nos ba dado dos grotescos psi-
coldgicoe de jorania pemmanoate: Cndido, e! ingenco,
y Pargloss, el optimisia, Son dos festives exageraciones.
En Is literatura moderna no eeeasoan Los ejemplos.
Recordamos ahora Le roi, de Flers y Cailevel. Bo
comedia sin desperdicio. Une fing mordacided In expale
‘yoros, No queda en ella titere con eabora. Las mentins
socisies aparenen embutides en sujetos de axpecto nore
smal, pero psicoldgicamente defurmes,
Le mttide aceifirus de Vive kiraive
x 1 aeozescn =
‘Lo groieseo sdquicre fisonomta distinis, segin Iss
épocas: en unas se inclina hasis lo edmico, en otree
Travia Io expantable. Hipdlite sine cucontraria en la
sensibilidad ectectiva la cause primasia de cms incl
aciones.
‘La Bidadl Media —ya lo dijimoo, incuba groteses
orspilantes: eonoretan el miedo, la sapexticién, la
cerooncia en Ta magia negra,
2! Renssiniento, cox au euforia vital, romoua of eon
cepto pngnno < la vida. Picrde terreno la penitencia,
el ascetismo, el renunciainiento, La prosa invade los
capfritus, El arte se Lena do oomisidad grucsa y la vide
de jocundided. Se peladesn las fabMinur picsntes, Ins
ferns pronetas, ol Decamerén, los eventos da le reine
de Navarra, ci cinismo de Villon, las indecencias de
Rabelais. Predomina lo grotesco edmico,
os romfinticos: sblieas, melaneslicas, spasionados,
aficbredos, ncurdpains, n0 apeloeen. de To eémico. Acue
dan a los grocescoe medievsles o maaquinan monstruosa
dorivacionos de lo feo netural, Fl Cussimodo de Vietor
Hugo es un buen espéeimen de lo grotesco raméntica,
Curado e! mundo del ‘mal del siglo’, advione Ia ora
realists, poco benigne para el arte deformative. Los
escritores, apoyados en notas de cbservacién directa,
copisn Je real ¢ot lo mayor fidelidad posible. Si spare-
‘ por ahi un grotesco ex porque el autor To encontns
ga is vid, puss en la vide no tn Ls groases an
antes,
TI nsturalismo —sobra decislo~ no fué sino prom
lengacién del reblismo pos-roméntico. Como éste, pe-
agudo.a In terra y a documento, apercibidee contra Las
‘desviacionoo idealizantes o grotesens, Terming el =igio
y el arto languidece presa Ce un Tetal cansantio, enn-
Sansio de versmo, de fotografia, do renidad empejaca
con implacable exactitud, Como consecuencia, @ ciorae,
fon To osiéticn, um reaceida sntirrealisia, que corre pé~
rejat con Jn reaecién an‘ipestivista en el campo de I
filosofia. Et momeuto es de canfusicn, co tanieos, Noa entries amtaanie
se cabo bion por qué elajn tomaré el antirentime
Finiserulae,
os cimiolistas incon Ia erusada: primero Rimbaud
—diean los textos Juego Verlaine¥, por ditimo, Male
larmé Ribot intuye un arte desasido de le rentidad.
Verlaine procura realizerlo en Romances sona paroles
yy pocstas posteriores. Mallermé teorize y experimenta,
Bare 6) ln sealidad es como Ja ceuian del egarzo: un
rasiduo que se desprecia. Eserihe versos que nadie en-
tendo, como la famoen égloga L i d'un foune,
¥ que sus oontertulios admiren como la revelacién de
tuna. misiea ne
8i bien ac mira, el anticrestismo de los simbotistas
ces puramente de expresién, A la meera de sus parietes,
los rombnticas, captan Io externa y lo devuelver ime
pregasilo de omoeién. Camo un leitmolie aparece. en
Verlaine la tristeza de la carne (caro trists), In laqueas
de Jos sentidos, el cansanelo orgénico de le vide arti-
ficiosa, Por ello cants lo que zima con cia dopresiéa
fsieo empiritual, can ean extase lanpoureuse: las tanden
ayies, la avis invorniza, que cas dulcemento sobre tos
teohos y que empaa log vidrias del caf6 o los vente
nalos do} howpital
“Toro so expréca como so siente, sin doforranciéa;
pero no con ef lenguaje de los romnticas, costaginde
‘en los maestros, de clasicismo: elaro, precico, cargedo
e imdgenes y de metiforns tralucibles por la pldstice,
So protende desrealiaar In materia estética, presentsn-
dola envuelts en ¢]artificio del simbolo 0 disolviéudola
ex la misics de las palabras. Se huye de lo grafico,
de lo melo, de lo peclindo; y ve persgue lo inpreseo,
Yo sinuoeo, Is media luz: ta nuance, pax la couleur.
‘No eonoeemos deformacisa grotesea dentro del sim
Dolieno; sn embargo, los tltimos colezos de asia escuela
‘nos llevar franeameste alo grotesco. Empecemes por
ol foturiemo:
Segiin confesién de Marinetti, el futurismo nuteidae
‘en Jos pezones simbolistas, aunque pronto renegeria do
Ta leche materna: «Hley odiamos, después de haberlos
2 1 cnorsaco 5
mado iamenssmente, a auestras glorioass paces 5a~
telectucles, los grandes genios simboliaias: Edgardo Poe,
Baudelaire, Mallarmé, Verleine>,
"No suberaor con certeza qué querta e future, yeeo
af To que no queria, Lo que no querta era todo aquclio
‘ove chracterizara al romantiviemo: 1a melanooia, Ja
fxaocién del painaje, la blandura sentimental, el erom
tisno came tema obsesiva. De aht que se inguiese eantra
1 ‘claro de luna’; contra el eulto de In mujer, ‘beet
feSgico"; contra el consuelismo cnfermizo do D'An-
nuncio.
Lo que no querls ers todo aquello que eoracterizern
sl realismo de entonces: Ia pintara riniaturata y servi
do In roiniscula realidad sirewndente. De aki que se
{nguicee contra el veriamo que explotabs motivos de cam-
‘panatio, contra Is estética de Ruskin, del «deplorable
tuskin* que ponderabs Ia poesia do los rincanes dor-
Imidos, de las piedres vestidas de péting, esmobeckéas
do tradicién,
‘Voriferaba 3 blesfemabs contra el pasado artlation
y conten el arto aesdémice, foe0 do polilay, materia
ae neers, De ent nana, cst oll, apenas oe
ivaron el Giotto y Miguel or qe? Porque
feron "dtormedore as la tealded. i, oe dubs.
ristas, sino fnterpretamos mal ‘ex estridencine de Mari
‘nett, también desoaban deformeria o transfigurarin,
‘De is realidad les interesaba slo on sector: las rosea
Is fo tay ‘ropdaneny Tuo, ft “bogus
sins tea ¥ humors, low sbooques
‘de glgnntescas chimencea>, clos valle agrietados y des
‘veatsadoe por los ferrocarrilow»... Pero ao babia, qe
copiar esia realidad faipanto con ln técnica realsta,
on places fotogrifiens, sino transfigurarls. Abora bien,
1s transfiguraciéa en estos posetdos de enengumenisma
‘meridionel, debla caer en formas barrocas, £0 10 gro
‘e900, no en Ia transfigaracién tipo helénico que sime-
tciza, corige y rectfics Io rel
Comiersan los futaristes viviendo en grotesco, Ine
endo de Is payacada un medio de propaguads. Y su‘pene, orm.
‘arie!, Uamémosle ast, oo resuelve en dislocacién, en
piruela, en extravsgancia, en deformnidad cémica.
El fuburisio, con su pirotaenia verbal y rus boutadeo,
divierto y solivin tor énimes ex el plimbeo eananccst
do este Siglo.
Viene slespués In contlagracia del afte satoree, En
los pueblos castigndos por el tremendo vote, ted
actividad cultural se paralize: arte, ciencis, filosoa,
1 dolor eo abincs en las fibras més fntimas do gran
‘des muchedumces. ‘Mas, como el dolor es un exo~
lente abono pars ol arte, ompiesa luego a frutecer,
Conviene no identifiear dos estados de seasibilidad
muy distintos, poeteriores a) afio eatorae, porque dice
ron —era lo hatural— prokiuetoe estéticas de fisono-
ra diferente. Hay que distinguir 1a sensibilidad de
Ia guerra do la censibibdad do la. post guerra.
‘La Literatura etigendrada por las angosturas y agor
nfo de, las trinekeres es de indole realign; 68 des-
ahogo de ims pavorose experiencia padecida por mic
Tones de hombres, pero que sélo una minorin selects
cs capaa de convertir en obra de arte,
“Hen aparesido novelas Inneinartes quo hulen
sangre, u cadéyer, a multud; que exbiben Is miceri
¥ Ie grisdexa del hombre y que aprisionan, coma disco
“rtofinico, el estruendo de In guerra, eu orquestaciée,
terrifica: of bramar de Ios eationes, ol silbida de las
Dbalas, Is reventezdn de Ins gracadas, el tableteo Ge
Ins ametrelladoros, Bn la pintura de ls muerte, hom-
Drevitos modernos (Barbusse y Remargue), hijos. de
In ciudad burguess, ban logrado aciertes que recwer-
dan t. Hometo. Son los milagros del dolor.
es, como dia un parole de Barbe (ete
nos de memoria), somos pequetias madquinas de olvi-
dar. Hecha I paz, ls ‘temperatura moral! en Ics puee
bos fingoladog, y' de reedazo ea los demags, cambla
de golne. ‘Todo #1 mundo vive ef estado, cepicitual
del soidado que retorna del frente en uso de licencia.
Crstigado por el hambre, yor Ja abstineseia, por Ja
uowobre, el soldado desea forzat el tiempo, ‘acelerar
a enoresco oa
ssi tibno, resarcinse de las horas peedides en el fueze.
Y entongea Ilene, con avidex lee teipns y estruje. con
sue brazos y acarieia con su boca la presa dulee 7
tibia que pregustata con la imaginacién tumbado en
a soledad expantean do lot cetabudoss. Ahora, la
voliva psiguiea es asliva ihies
‘Camo el soldado, las gents de los paises martivizads
aserian olvidar, huir de Ja romiasiéa de eus peau
rias de ayer. A ese fin, en cuanto puieron sé. che
ppuzeron en cl torbolling de Toe goces seneusles, on Ia
iversién alocada. y estrepitosa. Than a ella con ol
apatite do vide de los que han estado corca de Ja
muerte.
Confraterizé can este enjambre de frenétioos goza-
ores, otro coustitulde por los beneficindos de la
guerra, cuyo aporte més ganado lo dieron ambos
Américas. Ista pigra ensiquecida absndous eu. rincén
y entregive al nomadismo noncurante; so abigarré
fen Jos transatlénticos, en los hoteles, en los halnensios
Go moda, y en todas partes hizo sontir la insolencia
de ou dinero, Querfa también gozar, gozar can todos
log sentidas, sacavie a Ia vida el mayor jugo posible
Ello no significabs dar placeres al eorazén sino a Ins
eatrafas y's la epidermis, La mujer contribuyé gran
demente @ splacar ofa apetencin general. de goce een-
sible con la prédiga exhibieién de si enerpo. El vestido
sumario en ix calle y el desnudo en el teatro, en
el eine, en las playas, respondian a secrelas y hondas
fnsins del hombre de Is post-guerra,
‘Veamos ahora cdimo osta necsensibilidad tus te-
rniendo su traduesisn estética, y imo éste. inclindse
abiertamente lucia lo grotesco eémico. Bl déficit de
alegrla que dejé I, guerra no polis cubriclo un arte
que reflejase a vida contemporinea tal como ea,
eobrecargada de beoes, de gemics, de ameansas. Ni
tun arte montivaso que HMealizara oa vida No habia
mis camino que la earicaura de esa vida. De abt ot
lange de lo grotesto en el arte de nuestros dias"8 orto, carat
Cusndo une expresiin estétien #2 propaga por et
rauuo es porate eancierte, con el exptritu de It. paca.
‘Tal acontece con e} jazz. Tl jazr persigue, implacebe,
al hombre moderno, Es fniil que pretend czerpear
to: Yo oye en el teatro, en el mestanrante, en el café
y hata en ta cama, pave Ia radio del vecina £0 fe in-
rasta en los ofdas” Y peor si viaje: jazz ea el vapor,
Jaze en ios hoteles, jaze en el desierto, .
YY bien, el jase’ ce misies grotagca: es dislocecién,
stridencis, ruido salvaje. Y es ia musica que necesita
J generaciéa actual, frfvola.y pueril por exces de
Into. Hombres y mujeres luchan contra el sentimen-
taliamo que dommita en o! fondo del corssée, Y la
inisica ent enervante socie capa de Gesper-
tarlo. Por eso, prefieren el mnmje vibratorio del
Jaze, Los oats de les orquestss oubreyen las eontor
Siones de la miriea con movimientos de chérieston,
Al bacerlo, no. noepechan que son el exponente vivo
de le ertética de sm tiempo.
Fl sing, como ce rahe, es Ia debifdad del yanguar-
dismo. Muse nueva, presenta infinites posibiidades
gue contzasan con el gotamlano de Ins ores mus
eecotades por und lnctencia de wiglos, Ahora bien,
‘Siro mésimo en el firmamento de Cinelandis noes,
fn Joe dian que caren, ni tan mujer hermoss, con
hnaborles perogrinas; ni'un actor dremética, con har
Iherlos eximion; sino Crslitos Chaplin, un dufe, uD
deformador de la realidad eotidiana.
EL éxito sin paralelo de Carlitos es bien sugerento.
Ceslitoe, no sélo es el*hombre més popular sino tam-
Dida el’ més querido. Esta afeecion no es obra det
capricho eino de cause més entrafade: el mundo he
enconteado on este grotesoo a su mejor intérprete,
‘Muchos bufos exhibié la pantalla, paro Carlitos supers
f todos porque eu doformacién’és aélo externa, De-
bajo da In bilarente careatura palpits I verdad bur
mans. Enearna, como nsdit, 1a risa trégics de 8
post-guerrs, In ‘legria del creo que es siempre ua.
‘Povo fristo,
exo cnorrece »
Bl groteses eGmnico tiene otra manifestacién fel
cima en los dljos animados, meravilless defor
aacida de la reakdad, en la cus) basea olvide y solas
el hombre angustiads de ruostro tiempo.
Cade. époon tiene elgunos sitios que polarizan, exejor
‘que otros, ou sentie. En ln Edad Media, Ins iglesias
fueron seguro y_arilo de In religiosdad ambiente; en
3g era de Lope, el alma eepafola vibrabs en los eorra-
eer de comediae; ef copiritu francés del sigio XVIL
se refugid en lo «hoteles», en los mentideros elogantess
Je melancolia. reténticn te recataba eu Joy pargues
angentados de Inne, en les clsustros, en los cemene
‘erios; el naturalimo hosaba en las cocinas, em las
‘gbernas, en los tabueos, en Ie cloaca. Ta nueva en
sibilided tiene eu mejor nido en el caberet, en ol dancing,
fen. ol ciroo, on of musio-hal,
EL cataret con la magia. de sts laces, y su derroche
eo champstia, ¥ el desnudo de Jaz mujeres, y ob fre-
nest de los bailes, spage Ia sed de goces de ie, pareja
de hoy y sscia eu apotito de epidermis. Ks alogria
momenténea: eoveluye en lengua sabursose y en un
dosis de sspirina.
EL cirvo es tembién pera los adultos, slegsle. spa-
reate. Por eso sintoniss con Ia alogeis aparento dea
Yon gozedores de hoy. La vide cireenso, toma do la
ropavejetis roméntica_y realista —por_ la. antivess
Aragiedmioa que escoude en su fordo— hn sido roto-
toada por escritores de la nueva sensibilided. Pero
Irente al creo, ol nessensible te eoleca, no on In. po-
sicién del acto sino en la del nifio que no ve el retun
doloroto bajo el rastro pintarrajendo O trata de
identificarve con eae vide. Los coreutes de la excacla,
Thablan de le jovialldad come cult moderno, calto
que reapoade —lo diremos con palabras de ‘Oricex
_¥ Gasget— a un sentido deportive y featival de ta vida.
Una compara eomopolita, Doda, divieite al ex
tenaado Paris con muses, exorbitencias y excoatr~
idades de cirvo; remeda Iss payssadas del grupo deo arfrie. rman
Marinetti. Poco a novo, do esta gegueria va ir aso
mando el perfil esttica de In épos (lo palabra *pevfile
ced do moda) y 80 vers que spanta hacia lo grotesce
comico.
‘Nave ol eubismo, Fn el cublsmo ya encontrames ese
‘darme de sentido comin que todo arie, por hete
rovdoxo que sea, necesita. Hey en él una intenciée
¥ tontativas de'reclizarla, La intencién del cubism
“escuela navida enire pincele— consiste en prow
yertar In realidad visis, no como el yulgo, sino desde
‘ngulos inusitadas. ¥ las tentativas de realizacién han
eusjndo en esperpentos que han hecho refc «toda
uaa generasién de burgueses. Y con rezdn: nada existe
nfs grotesco que un cuadro cibista. De un euedro
eubista aime carientura no hay distancia, Por eso,
el cuhismo, que no pudo Iuchar eon Ie pintara tradi-
‘ional, realita o idealista, ha abierio nuevas pers-
poctives a In caticatora.
‘La easicaturn do hoy no s@ contents eon deformar
tun Tesiro arentuando fuerlemente sus raggos solic
tes; 0 1m animal estirindolo hasta. Io inveroxtm!
come 1 Jos perros el pinias Figari, sino que trata de
Inaoer un hombre que se pasezea lo menos posible al
Thombre y animales y_ cosas que Posean del modelo un
iui de atiibutes. EL resultado es una galeria do
groteacos originalisimos, como In fauna. microbiana
de Bagerfa, de una oomeidad plenamente lograds.
Se cultiva el primitiviamo y ol infantilismo: hay dix
Yer que oevordan Agua rupetes o- gamba
nifos.
‘La sficidn a lo grotesco es tan general que ha invar
‘ido hasta ©] eomercio, 1a zona do las groves. pre-
‘oeupaciones y de le. pnjs darwiniana, alvgrdndola como
tune sonrisa de mujer. La propagnods mele hocerse
con cexieatares, con ajfiches qué, a menudo, eR 2o-
tables grotencos y que vesponden puntualiaente, al
‘de Je nuove escuela: descealienr el modelo
hhania el linite mésimo, Traspueeto ese Kiite, se pis
en lee cangrejales de lo falso estético. Eso ocurre
ox to exeresca ”
sso 4 reprventaciéa no se Faroe abschitamenie
ge Ben erin esd doce noo sabe
weeps es usa clebra, um febol v wn eeills
de dientes
1 arcs y rovstas—terndmeizes des tenipors
suet sot han advert el hambve de
EER ion de hoy atancoman el ompenve salem
See tistacen com cists grea, con histxietss
Sansa °
En lo literario, la realizacién fué meno feliz, La
cea por eemlo se tradujo en rougones i 3cb-
Bere Pcmoein, sla endedovn, az nada do 10 que
{1 Rosto‘comn bse ap eres No opotase
marco pee vain, No evan sigue Be"
oto em groenco lo esiaba en ia acitnd descene
trade de eur jovenes ater.VE
BL VAIVEN PENDULAR DEL ARTE
Repeneando principio de Ia rues hemos le-
ado 4 Is conclasién de quo ol arte es reulsta, 0 idea
liste, 0 grotesco, 0 combinaciéa. de esias formas pei
amazias, ¥ que no pede ser ots ous
Nos falta ahora avetiguar cémo ¥ por qué se pasa
do un tipo a otro de arte. EL problema e dalicado,
cexige meditactén y lergo estudio. Sin ocio para ello,
daromo:,_prudentomeste, cancter do hipétess
auesiza cole,
‘Notamias en la vida del arto un vaivén gondola, x
constonte ir y volver, accida y reareidn, paso de un
Tinnjo otro de. minceia. Probablemenie esta idea
ya peine ease,
A nussiro parecer, of arte zacié retisi, La inten-
tal como ia vela. Si ea ls. copia hbo desfigumncicn,
ha do atribuirse « mirdevfa téenica, no a propésito
liberado, Bs la desfiguracién inveluntaria dol io
cuando dibuja con perfiles inseguros fa figura de un
hhombro, wna easa, ‘un animal. Este seago vacllaate
tienen muchos dibujos rupostees.
También, en nuestro sentir, nado realata todo cielo
centétion, Nace realista y luego safre un proceso més
‘© menos largo dle descealineidn, durwate el oxel los
artisins dejan do copiar fotogréfieamente —eomo
decimos hoy— In realidad, ye transfiguran, la est
aaa, Is deforman, la someten a caprichcens mela-
‘morfosis, To comin ex que el proceso deformante
nwa ase ante ®
no se detenga, y que el arte degenere, a! fin, ox des
‘yarfo, en locura, en falsedd eststicn. Cnando. plerde
todo vontacto con la vide y et despega del suelo,
sobreviene el dsrrumbe. Derinahe momentsneo, pues
‘enter ous ruinas griea de nuevo ol arte reaticin, Y
otro cielo eatnienze que seguird a mista ttayestcria,
Para quo el vueleo se produsce, no e& Jorzo%0 que
el arte desrealigonte eaiga en Is descompesiciin, on
Jun, barraquismo vesfnico. Pose osuerir que so eri
taliso, que ae aimidone, que ae moeaificue, inmovi-
lizade por cfnones vigilos. Una obra repite ia otra,
{ast todas sdquioren un mismo aio de familia. Sobre=
iene entoneed Ia fatiga ¥ cata fatiga, herisrgo 9
‘voces, engendra ol cambio con Ia fafalided con que In
atmevera cargada so disulye en lhuvis.
Por eansancio el arte so clove del rcalismo torrero
por etnsaneio vuelve a él, Evasida y retorno: mo-
Yiewiento penduler. Este trénsito de un extremo 8
tire no 68 brusco, y de abt Ip existoncin de formas
intecmediss, de aitores de tranciciGn, de zonas cre-
pusculares. ‘ratarcimes de apoyar sobre algunos he-
hos este exquema,
Evoquemnos lot origenee del teatro. Ti tnatzo nace
fen Grecia. Nace como derivaciés del eulto biquico
cen Ins fiestas emmapestres de ly vendimia, Nace enize
libaciones. ¥ el vino e propicio a Vents. Pican los
‘eantiridas, Priepo sovrie. Aquello es como una diver-
Si6a de perros: todo gira en toro del sexo. Bacan
tos y sétires se afiebran y galvanizan on las escarae
musa del amor. Nuda més crudemente realist,
Heracles es el héroe do este teatro naciente. He sit
ccémo lo presenta Miller ': srobusto y sensual, glotsn
y bebedor en domasie, slegro esmoarada que’ en sus
atos de buen humor s¢ solazaba eon las juegos ¥ Tas
pPieantes burl de los stiros.
Cardeter reslista, mechado de grotesco, han do
© Campos 0. Mutua, Hioleia ge ta Kloaive priya.ae
4 sevfroy ummiath
hhaber tenido las farsas con que Tespis slborotsba
¥ divertin a los campesinas del Atien Pero ente cam
Meter debid perderse pronto, Era muy fuerte on el
friego la propetuion idealiza, el dawo de que ol
frte reflgise la realidad mnejor de To. que. e&. Friico,
contemparineo de Tospis, {u6 condenado a pagar
tuna fuerte muta. epor haber representado sti propia
Aesvonturas. «Belo juielo, dige Atuller —euya, ee Ik
cila— dictado por ios atenienses, es de gran interés
porque demucsten quo aquel ptebio reclemaba do
Js poosla, que lo elaes aan mundo ideal y que no le
recordase laa riseriaa de Ua vilar-
Tal estado de eeplitu explica el caris extéico de
Jn tragedia antigua y su dominio absoluto on el siglo
de Pericles. La tragelie ce idealiste: presenta un
maundo superior, 2 vooes fantéstico, poblado de divie
nidades 0 de hombres trensformados en hévocs. Soare
roucheduibres apis en inmensoa anfiteatroa revi
fotoan versos aladas de Esquilo, Ge Sofocles, de Bart
pides, contagiados de grandeza homérios, Bas mic
hesumbres, srrobstsdas por el hipaotismo del arte
superier, 90 sentian liberades durante unsa horas
‘do les pequetioces del vivir ondinario. Psa liberacién,
© ,
sinti6, posiblemente, deseos de aliviar el énimo por
tr vit: por la earcejads, por el desahogo de la ries,
Y sparccié el hombre que salistizo exe deseo severe
Asiotéfanes, el més eminente y Licencioso de los poctat
‘sémicos de Ie entiguedad. Con Aristéfanes volvernos
ecernbozadaments aa imitgeisn de Ta vide. erro «8;
‘olvemos & zembulliags en el mundo ordinario, en vee
boan ray grande lens hasts Toa hordes de peqeeces,
roxta 16 definiciéa de Ortega y Gasset. El realms
aristofanes:o (desenfavlo, sal grusa, obscenidad) tinea wsntsea causa
pica una zeacciin contra el patetismo de Is tragetia,
ola ol eidicamiete do Sas hombres. ‘Teatro eax.
Bato el de aritanes mo serve opie et
thes sino que pone al daeubierto Vicia agazapadan
Aelnis de eses eestumbres, Parodia avonterssiewton de
su epoca y ridicaliza a clamor prominentes: estan
aos en el horde mismo de lo troteseo cémieo. A nadie
Tespeta la punta de su stira: entre Tos filsofos, 86
trates 02 a blameo preferido: entre los postices, el
demagogo Cleén; entro los poetes, el tefigco Eurspies.
Ta propensién a lo grotenco edmien y al uso freevante
de le fentasin ~eoros de aves, de niloes, do aviepas—
Je impiden tocer el suelo cam toda Ia plants det pie
Hee prvilegio eataba reservado a Mentude, maestro
fen Ia crencion de tipos, peiedlogo fire, meralste amie
bile, ealsta cabal. Con él ce cezea el cielo iniciado en
Jos festines bison,
El estudio del teatro en otra naciones y en obras
pocae, tel vex confirmaso In hipéteais que vanimee ur-
diendo, a sabor: de que hay unt vaivén pendular en el
arte, ¥ de quo éste 60 iniols realiste y de que vuelve
al realisina después de un vagaburdeo por in esfera
‘de In fantasto.
| tostro do los romanos no sieve gram coca para
vefrondar ests tesis, No obstante, vamos a eeharle un
vvistazo. No shrve gran cosa porque no fué un teatro
nacional, 6 decir, surgdo de la entrans misma del
pueblo, sino un teatro parasitario quo vivié a expensas
del griego y que no tovo genios que Ie abrioren nuovos
caminos. Ademés, no eonts, como el griege, con ef
apoyo del Fstado y Is colaboracién do un auditorio
de espfritu flexible ¥ alerta.
El teatro latino iace realista y mucce realist; oo
cing veces piorde este cardcter. ¥ se explica: el genio
Gel Lacio era poco inclinado la, ideolizaciéa y a law
savontaras de Is fantaste.
En ls peninsula itética, el teatro, como tas demée
actividades del esptita, aflora tardiamente, Amanete
ss vatrés omy ane a
cuando en Grecia ya esté en el oom (alrededor del
‘fo 250, antes de J.C).
‘Lo anterior a este orto fueron balbuceas. Y estas
bbalbuceos, como los de Grecia, tuvicren consign rea
Tite, Tambign en el agro romgno se festejaba In ven
dima con danzas rsties, canciones populares ¥ juegos
rociads de vino y eargndos de lubricidad. Ad: farsas
bseenas de espest comicidad, debleron ser las atlanae
dele pshnera época, los juegos esas,
‘Entre los ation 250 » 200 antes de J. C., eqnitiendo
‘om las guorrae pvinieas, aparece 1a tragia, ento es,
‘una manifestasin de idealismo estético. Fl griego Livio
Andrénico la imporia, ¥ Novio le aelimata: preparan
cl torreno. Une décedas mis y brotan succsivaments
Jog tres puntales de la tragedis romana: Fino, Paewvio
y Acio, Romana, en aparisncia; griega, en substancia;
pues los tres adeplan o parafvisean las tragediaa de
Enrlpides, de Séfocles, de Eaquilo
Con Acsio termina Ja tragedia. en Roma, Lo quo 20
‘eacribid més tardo —cl tatro de Séncca, por ejemplo—,
no era para representado sino para Teldo, «La tragedia,
=Aice Pichon no gusteba » la muchedumbro porque
era demasindo literaria; emiges = los circulos de los
Brandes setores, yall mudoe
Breve ha sido is vide de Ia trogedia: el lapso do dos
generacionss. (Cuando fina Ennio, asco Accio; Paeuvio
florece entre ambos). ,Qué viene en seguide? Viens el
realiemo, ofta ver clreekimo, la pinture do costumres,
el deaile de tipos popalares, ux realismo que se ize
hee la desfiguration grotesea.
Como sucede siempre, dentro de un ciclo estétigo hay
autores que madragan, que se anticipan a eu tiempo.
Plauto goza do esto peivilegio durante el apogeo de In
‘tragedia, Mientras Ennio provoea el terror y la eor=
pasiGn, Plauto ccsquillon Ia plebe con au ingenio
festofiable, con su lengusje expresivo, fuerts, piato-
+ ion voticins sore el teat latino perteacsen Rast
Prosow: Hivoria de ls ilewire totisa,8 sevérnes avemama
resco, y con sus carieatnras de pavasitos, de borrachos,
ie soldatos inafarrones, iuitedas tl vou do Ja. vieja
comedic grecosiiliana ce Bpicarmo... y, sin tal vex,
rly vida clroundante.
Mienizas Accio ae empetia en soeudi los nervios de
Jos duros Fomanos eon tragedias eneombrecidas. de
horror, ofro poeta, ‘erencio, que la posteridad exunta
slompre eon Pluto, escribe comedias, retlea costum-
bres y ere tips con més Finewa que Plauto y cat
‘monos éxito. Cansaron tos das: Accio y Terencio: et
tégico, porgue los guiriee no senting ln txagedias por
‘gefadas pensendo en el poitico de Baquilo; y el come
dideraio, poraue vireefa viandas damesiado exquisias
‘apaladares hechos a ia salsa de Plasto: espesa y picanto.
El caurancio do ln altura tréxica y de Ie finces psi=
colfgien resucita las arclanas de las viejas ronianos.
Pero abora tracn vostimenta, Lerasia y soa reprosen-
tadas por jovenes de buenas familias. Recaco con elles
al resliama verndeuto, Leno de saber popular, de sétira
1 de burs, Ta aficion realists se afianze con los ‘mimos',
‘exitoto contabemnig de jooundidad Beenciosa, do esco-
nat que boy Tamertamos neturalistas, de palabras ta-
bemarias y de graves seotencias de corte filosctico.
Eh osto charquito expiré el teatro latino. Muerte
prematura. Expiré antes de que aleanzeren. Ise letras
Jatinas na siglo de oro.
‘Veamos ahora, en sintesis, un perfodo del teatro es-
pallol. Se iniela, como todo el teatro medieval, on
‘minterice> ¥ «juewos de czcrmnios. Pose puede decinse
sobre la orientacién ostéties do esto teatro en man-
{illas, pera es leito presumizlo ingennamente realista.
El teatro litérgien, teatro cetequizante, necesiteba po-
zerse & touo con @) sentir y el pensar do la multitud,
‘Hebfa entonces que presenitar In vida de Cristo y lot
rmitterios de la religién de una manera objetiva y con-
rete, Tn cuanto a los juegos de escarnio, que hactan
{y reeltsbon juglares, histriones, remedadorés, eran ee
eras do un Tealimo crudo y populachero: mojigangas
ve vow ane 0
pparecidas s Ins stelanes y mimos con que feneco et
teatro de Rema. Como ea sabide, Alfoneo et Sabin los
desaproisé por sus smushas villentes © dessposturass
‘Cosndo el teatro eapaiol entra en la puerta, 19
pierde la fidole realist de sa perfode infantil. Eso
vantoce ea os albores dol siglo xvi. Juan. del Bavina
ts Is figura petoma de este toatro. ¥ bien, en sus
“églogas” y autos hay pacejes do villsnesco realiso;
ym otras picaas, g6rmenos de comodia, de farse bar-
denen y tats, de zarzuela.
Tas Celetins, ragicomedia. de ta misms époes, co
solids galladamento a inicineién realsta del teatro
hispano
‘Con Torres Nahacro ia vetn roaista no 0 interrumpe.
Sus comeiiss .
Gullén de Castro, amigo de Lope, sigue las pioadas
‘del smonsiruos, Cotho él, v@ inspire oon preferoncia en
tl pasado. Casi todas sus obras tienen antecedente Ii.
breseo, no son producto, de obeervacién directa, Con
41 re mantiece Is fuga de Ia realidad ya perfilada en
Lope de Voss. Su obra més conocida, Las mocedadea
del Cid, os un Ihre vagar de la imsginacién en tomo
de un aeunto oxteaido dal Romancero.
‘Tirso de Molina es también disefpulo de Lope, dise
cfpulo confessdo. Madrilefio camo éste, os realista por
deterninimo racial. Su resamo oo manifest, ola
intara do ambientes y, eomo en Lope, en 1a jugess
Daturelidad de la fora; pero, més que todo, en eu
culto por In verted psicotévice: J orftica Jo setials
tomo al més agudo patedlogo femening del siglo de oro,
‘Debi sacar gran partido de 6u experiencia de confesor.
‘Mas este realismo guele aparecer, ectao en ol teatro .
de Lope, patinado de barniz idealizacte. Por qué? Por
1 uso do la fuente indirecta. (on los dainas histicos
y,religioses), y 1s vagancia desembarazade do le ima
Bieacién (en ie comedias de inteiga), y el empleo de
1p sobrensiural, eficactmo en el Burlador para bacer
visite la iden filoséfioa yasante en el fondo de le fdbule
‘Esle baunis idealizante eo constn a todo el teatro del
siglo de oro y justifion Ia designaeidn de «roménticos
‘que Te aplicara le critics del siglo x7x,
EL mojicmne Ru's de Alarosn, hambre medido, dis:
ereto, reposado, 20 pore, en ou teatto, slige del mapa,
Goando forje dreamas de sangre y comodiaa fanthstices,
no llega asia et deaverto, Pero este dramatiemo 20
‘es su cuerda, sino concesién al gusto de la época, Ba
vm rAsvhe pm seem a
fuerte eat en Is comodin, de carécter hilvanada con
realidades, sogregads de su propio dolor. Blanco de Js
maldad kumana, alivia ase dolor, floreeiio an melan=
coli filosétien, eon ol desuhogo del arte, Este desahogo
no es grite, a1 sdtim violent, sico prion; prédica
contra la mentirs, contre Ia ingratitud, contra la malo-
icencia; prédica @ ln manera do Terenci,stica y plena,
de gracia. Coma el paisano del cuento, trage emargo
¥ escupe dulce, Su dolor, pudorosamente truasmutado
‘90 aonrise, y sus versoa'puleros, anariciados en. lenta,
faena de extlizecién, lejos det alboroto de los spatioe,
desuncon a sus comésdiae de! realiamo grueso dela lite
ature popular
Rojas Zorsillay Moreto siguen también Ia ostela
de Lope. Pero en ellos se acenttia 1a tendencin ideali-
ante. Le pieva més difundida del primero, Garcia de
Castatiar, ha perdido todo lasire realists y por e80 en
{Solosinate en Is. época roméutica. En cusute s Moreto,
todo lo exirae de la obra sjena, menos 6] talento pos
tleo can que ls remozs,y la mejora. ¥ bien, si acude
4 Is obra jens. y no In, consubstanein con In propia
experiencia, su teatro vive fuera de la jurisdiceiia
realists.
‘Ademiés de los ingerios cited, se srruciman detrés
de Lope muchedumaize de postes de segundo y teroer
orden, Todos ectran a sco en los dominias del amo,
‘todoe'viven con toa restos do a bsaquete, tors re-
‘alientan, con mAs o menos fortuns, 1a asintan de a
teatro, o'acadon a los depéaites documentalos que @
‘euseé o utilizar extétionmente,
Fata ptoduccisn do sogunda mano, discurre por tn
primera ited del siglo xvi, y en ells han desapareeido
‘Ing pinceladss resistas con quo Lope moteaba su vas
isa tela, Ahora nadie refleja ls vide, como es, sino
como ls presentat, los dramas y comedias que sirven
de fuente o de modelo.
Rodeado de un arto ast, cada vex més desprentido
de Ia resdidad, 9 plisma el gonto de Calderda. Su
‘exireordinacio ‘siceeo prueba que logrs captar y" trie“4 vstfrca umn
ducir en arte I sonsbilided de su tiempo, que no era
idénlien a la que eaptara y tradujera Lore te Vous.
Calera desnuda el teatro do tris enjundia realisn.
Cortn I Tazas, ya cuflaquesilos, yue todavia Io ata
ba nl sco, 36 faa, jrete en sx hipeifo, en ula
desstad, por los campos de lo fantasia, Diff dar ent
une ‘magibesim mde caliente y woladora, con amie
Fismo més deshordante, coo una repugnandi ms ine
ntiva bacis lo populs:, hacia el eostumbrismo, hacia
Ja pintssh de reaulades cotidinnas y sentimientao aéo-
condos. El vestido debia corresponder a in substancia:
noes saya franebcanosizolujra dalindtica contelads
4 pide precosns adquirdas en of buzne de Geéngora
Por lo convensional pot lo atiliieso, por Yo hiper-
bles, Caldersn lleva teviro «un timite enfsimo
de dosralizecién. BL plndulo esté muy alto y amenass
Te eatda no se produce haste el silo xv, pues et
teniro do Celderén ee desnfla eon mush lenditd: &n
lancer de es igo, todas loeanea. Sot. los ditefplea
{que ovderouizan abullando los defecios dsl maestro,
‘uienes osasionan Ta figs y la coasiguiente renesien,
Eta neta yea oto Brecon fen
of, colado por los Pirin, nels parecer
Su autor ba vis eriaturas y-paisajes mis que con aus
ojos, con los cjon do Federito, de Bion, de Mosco.
Domiun ef artificio do la imitacién literatia. Con esta
partotal continis entances el proscso de desrealizacién
fn Ta pintura del medio ceanpesine.
"Eta Iogico que ente proceso no se detuviere, durante
4] Renacimionto, revolucidn estétien do caréeter clale
tista, En. efecto, lon bucslicas det Renscimiento pretic
‘eran Ia imitacién de los modolos antiguos a 1a copia
de In realidad,
"En las Arcadias no hay capo real sito campo reté-
rico, inlocalisable, BI posta no ha trahajaco con arella
ing con sorb de aria, Bl paienje es lami, domes-
‘endo, urbaniuto; a cline ausve, sin ealores implox
‘ables ni rice aflados. No hey mosquitos, ni whence,
Hi viboras, nl otes alimsii; ni boots, yuyale, ni
Jntaos. Loo prados sox amenos, los linfas evstalinas,
fresons, murmurdoras, Bs dulce adexmeceese areullado
‘por mus gorgorits.
Gonvide » dze eueto
faqusl mando rude
et aga quo in lara fasnte ena,
Abundan basquecillos ‘nemorosos y robledales que
brindan su carge de bellotas nutricias. En este paralse
no hay safios. Libros do menesteres aubalternos, dis-
courren zagelas ¥ pestores. Zayalas elisa equ
guarien y apaciontan rebasos. Mancebos de calidad
visten pelico por uns. caita de amor y coueumen ob
‘cio grabando en Jas cortezas nombres femeninos musi-
ales: Cloris, Htisa, Galatea, Diana, Keliomena. Y des-
hogan cl énims sonando zempoties y caramillos.
Por tof aleaso de In ave uo,
por tle eeyuividnd y aparuionte
{sl soltarie toble me agwhbu.
a« aoa rasta
Pass el tiempo y se continis pintado of medio com
pesino visto a través de Tos modelos literarios. Le exe
ansiin do la escuela nooelésiea, en los sigiot vit
Yoel, no tucree sino que rubrica esta orientactén,
Ths Literatura para cortecanos, para gentes que, metidas
cen los ealones, han cortado sn comercio con el aire lire,
‘La forma hrimana y el alms, imana serdn siempre
el supremo espectfculs, Por eso, en la époea que deci
mos —y sn Its anteviores-—, intoreea mds el hombre
que el teatro que lo rodeo, La nateraleze es un simple
4elda de fondo, es lo accorotio. A la verdad, para papel
Yan secundarie, brstsban lee hugeres eomunes de le
Tterstura areddiee.
Pero estos lugares cormnes acaharon por estemayar.
Lioge un raomenta ea que 9 ere posible admitir que
lq naturalezs, a meutdo bravia, hosca, masculina, estu-
viese representada por paisajes de gobolino, falses, ele
rmingdos, olientos « retérica escuelere. La desrewlzecitn
habia sloanzado limites extremes y el péadulo ascen-
dido por demés,
E| dostino quiso que la reaccién ln iniciase un sol
taro, un misttzopo: es goce de soitatios y missntrop08
I intima comunidn con la naturaleze.
Abrié Rousseau las ventanas do te literatura yuna
réfage do Ios valles alpinos, arcmads. de tomillo y viri=
Tizada por los ventiequerse, avents las polilas ¥ ore6
Ia atindsfere enrarecida de boudoir.
Después de siglo, le tocé a un roméatico lo maisiéa
de pintar bosques, vfos, montatiss, eon imégenes to-
madas de la realidad misma y no del papel impreso;
imagenes inéditas, virginales como Isa de Teécrito. El
éadulo, con Rouen, ha tornado a eu punto do par
tide, Esta vuelta al realismo nos ha permitide aver
turer, en otro sito, In paradeje de quo el romanticismo
nacié realisia.
‘Después de Rousseau vendré Saint-Pierre, luego Cha-
teanbrinad y Vietor Hugo, y le cadena, de fos ‘census
lista’; y teats ellos exornattin verso y prose con id
genes direcias, no con ‘lores de tape’.
sh sass ne ance o
‘También en el orbe de la pintura se impone le copia
do in naturaleza,
‘Durante este romanticism primigenia, muchos lien
96 prosontan un eatabia de perspoetiva: en alos lo pia
cipal 6 ol food: el cielo, ¢) mar, cl bosque, la mone
iafa, vl Ingo; ¥ lo seoundaio Ix figura humana,
Pronto, ia embargo, el rominticismo pierde su
apetencia de. visiin directa. Los roméntions de Is
tereers gencracién (los postoricres al aio caarenta},
ya no se cuadeen frente al costios para airapetlo
om us propios sentides. Les resulta mis ccmodo
pereihirio ® través de le sensbilidad de los maestros
So oszribo a In manera de fulano 0 de mengeno. La
‘erature se sara ‘en fandades industria de
‘omaneceres, de ceanas, de noufregios, de paisa
txdbeea Iabcioados on los eamblaches'6o la excl
‘on imdgenes ya triltudas de Sainl-Picrre, con epftetos
ya. gostndee de Chateaubriand, con motiforas ya
oho de Victor Hugo. ero! caldo de nuevo
fn la retériea, on la esconografia de teatro, on uMt
plntara fslsa ¥ desrealizda de ia saturaleea.
TE ojo romantickeno fué exo y tambiga deshuma-
alzaelde en el peor sentide. Tot hombres eran mu-
‘hooos movidos ‘por uaa psicologiaarbitraria Esa
bajo romanticismo refugidse en el foletin, engendro
fiterario, donde hizo madrignera toda inverosimlitud,
todo eapricho, tods fantasmagoria. Socavedo por et
falnoind estética, dospoés de. alimentar cl insomaio
de toda wna genoreoién, hundidse en cl olvido, abra-
mado por su propio volumen: fab ol megsterio de
a Tora,
Este coudo yomanticiwno elev cl péndulo basta
su altars méxina y lo hizo caer bruscamoate, Ad-
‘vino, entonces, une reacciin vigoraes de indok roa
lista’ que tayo su mis cabal expresién on Madame
Bovery, de Flaubert
Con’ este zeaccién se abre un nuevo cisto que to-
avin no 20 ha cezado, Helismo, costambrismo, ve-
smo, naturalizco, empessroa s futigur ea Ia vojes10 sexfato. Tarmac
10. ¥ ecta fotign engondré un ansia de reno-
vvaciéa que so tindajo en ine setuales tendenciss ane
Aiealistae.
"EL snlizzeatismo contemporiieo que locha ain
contre nna fuerte reteguartia conservators, termina’
por vencer, Una vex cinefia del terreno, ird reshalando
hiacis e) dosvario, hasta caer en los’ tremedales de
Jo falao esistico. Y entonces se tomasd una vex més,
44a imitacién de la vida tal eomo os,
Sigamos, chore, en eompeadio, ol reearido, de ta
poesia épita asia convertitee en novela, a fin do
Yer si los primezte pasos de ls novela. coafimmen Ta
hipétesi del vaiven. pendula.
No empezaremes, pare no ieitar o Sos manes de
Horacie, por los huevos d0 Lede, por las epopayas
ralrions “de Homers, de Hesiodo— manoaUiales
domarindo remotos de ie novels, género moderu a
se prestinde de obseuros aatecedonter rages, lithe
nos) alejindrinos. Comensaremes con li épira nacida
a os sigs gucrreros y monjlos dota Pded Medi
“Le pica medieval debié narra, al principio, “he-
08 coreanos, Debis, par endo, preseniarics win des-
figuraciéa, Es conjetie, nade ‘tats, puss xo. bay,
para comprobarlo, cantares de gent aupervivientes
de le primera Edad Media. La canciin do Rola
(Ge To mis antiguo que se conoce), es ¥a esnciin de
Powtrimerie, e9 rato ya sazonado, e& coronamiento
fun proceso do siglo .
"EL tiempo, 1 mogmificar las geotas, al convertilos
en legendarin, al agigeniar 9 sis eetores, lee va sus
tragetdo realided humsns. Por eso, lo sobrenaturl,
lo factdtion, lo invert, lo dotmenurado, lo i
perbslcn, aparoten constaites en el poeta franck:
‘A sreits legoas ne oye el olfente de Toldés. En
uu combate, do eien ail infieles flo ae salvan, dos.
‘Tree peladires, maltrecios por Ta lange contienda
—Reldén, Gunlierio de Ulmo 3 el ersabiap0 Turpin,
mantieneh a raya a mil infants sarcenos y a ua
vn vuviw ore ete oa
rena mil jinetes. La espada de Rollin, Durandarte,
ec miluprosa. Fl pomo de oro esta ousiads de ri
‘quizs: «un diente de San Pesto, sungre de San Basi
eabellos de San Diouisio y un trozo via tiniva, de Santa
Maysa>, Fs, ademés, irrompible: sgolpea Rolddn
conten on penance y "lo Nende hasta el punto que
yo no 26 deciros>. La expada, ni cruje ni ne quichra.
GuandoRelddn fatloce ae decmayan Vents ml exbar
Tiaros, Ban Gabriel intervione ea los acontecimientos
feomo Ios diosos en Ta Hada. Custadia a Carlos, el
; alas In maano ¥ Jo bondice antes de la
prtida hacia Roncesvalles. AU evita. que lo ultime
el emir sarseeno en duelo singular, puos «Dios no
quiere que el rey wa muerto ni vencider. Cuando
Carlomaguo topa con el eaddver do Roldén, poseido
de espantoco dolor, se mess is barbs florida, y
TLesndro Morstin nos he dejado este completfximo
inventaria do loa elomontos eontenidos en la, novo
Istiea eabalerasea: «Damas hermassinas, principe,
reyes ¥ emptradores; aurcneias, ccloe, placores do
amor, forneos, divisas, conguistas, empresas temera-
ita, fotigas sobrohumenas, torr0: clo bronco, palacios
de ‘cristal, Ingos hirviertes, desiertos hésridos, isha
nadantos,'earros aéreos, hecbieeras, hades, gecios,
monstzuos, ehanes, gasnies, dragonts, ipogrifes>.
Y"comenta: *todo esto fu materia Ge aquelios libros
que laznaron bietorian.
Un tal alojamiento de la vide no pode eternizarse,
pues ya confinabn von In falsedad exéticn, Sobrevino
4a saiuracién, ef harlaggo y, como efecto, el apetito
de manjeres tenes volts.
su water a, nen aos
Hi exto representado por fos libios de cxballerfas
fra un globo vagnbundo perdido entro lee aubes, Un
buon dia divisélo, ya eabeceante, un Manco desde
el Toboeo. ¥ suciado como los demds, de ua hondazo
ccertoro did aon 6) en tierra, Y con sus eacombros cone.
truy6 Ie novela més humana do todes Ios tempos
En esos allos so impoafs a picereees, smasada con
realidades. Y en gus péginas vivientes ¥ ssbrosas qua
recordshan le primicia del Lasarillo ~ahogeda due
rante medio siglo por un olima social impropicio—,
Ihallaron slivio Ios cansedos de étes, loa ahites de
fantasia disparctada,
Hemas vuelto a hociear sobre la globa, Vendré la
hhors de despegesse y volar de nueva.n para de nuevo
wer, Eso es e} arte! Toaro que gate haste que Te cre
con ine alas. Luego so ienza al espacio y To canquista
alborezado, Pero un din se aearea demacisda al sol
—perdida la visiém de fa tierra— y we le derritan las
lus ¥ 20 desploma como un avién herido, Fellzmente,
xno mucre. Después del porrazo, repis otra ves sobre Ia
‘iorea ceperando snz6n para une nuova aventura sidetal.vo
ESCURLAS LITERARIAS*
EL aspecto cadtioo que, en genetal, presentan los
feamenoe, repigns & la razén. De ai la tondencia
1 ordear el ence sometiénolo & le geometria de es-
{Guemas preconeebidos.
Ben nooosidad intelesual de orden, conduce 2 Joe
exftcoa de arto y a los profesores de eséticn, a las
clasiiaacones, «Te segmentacsin en “ismor’ de la ee
fern del arte, y a In eolooacién. de Tos artistes cada
‘uno én a nidho con eu merbete. Y bien, el eoncepto
As eseucl facilita grandemente eta tares.
Es fds combatirio y suelen hncerio algunos ox
eritores en 1a eda de la potalancia, o sen de los dents
do leche. He aquf argumentos de esa edad:
El genio artttico robasa todo oasillero, no edmit
1 uniforme de ercuela, el rétulo.gonérico. J06
Horoero? Realista? jLdoalieta? Problems bela. Sus
ocras no on ni realistas ni idelistas: aon homé
Fico {Qué es Cervantes? Muches coms. Luoge, ¢
dificil cutelogario. Baste decir: es corvantino, es él
‘inno. jQué es Comalla? Un corneliano, un genio
dus no onmja en el fichero de 195 clésioes y_ que 50
eneontrarie dépaysé en ol mapa de los roméntions
Ta taisme ditiulted para el entomélogo literario
frecqn autores como Manzoni, Standhal, Balias, ol
Duque de Rivis, Larva (la serie puede ser inscabe-
+ Cea wate ttalo publics ol autor, on 1965, un ‘quam
ave le Balveral Celia,
scrmas rma 108
Ue), pues en todos ellos lo idealista y To realiets alter
pan'9 se amalgaman.
‘Centestamos: el genio es le excepcion y no se legisla
para él. Ademés, Jas difcattades en Ia. clasificacién
no's invalidan’ denonsian, simplemente, falta de
Yérminas espectficos pera desixmar casas ‘complejos.
ED concerto del srtista-hito, mojén aisade, grato
‘Jos manes de Carlyle, place a low amigos de Ie ‘o>
tics acritica’ y a muchos estrtares que se sienten
nds Tuertes si solos; que desean no el comunisio
de ‘a vértebra gino el magnifico aislamiento do Ia
eumbre.
Recordemos Iss orgullosay palabras do Darfo: «Mi
hectare oy le, on. Gul sen snrvinent, mi
Touellas perderé. mu tesaro pereontl ¥, paje o eéclavo,
0 pai oeliar aloo Morea Yan de Wagher
que hese suyas: «Zo primero, no imitar a nsdie y
tote todo a nal
Frases, na més, Maroo, ilusiém o mala memoria.
Imposibte no imitar s nadie. EP mismo Rubén fag
Jmitedor en grado eminenta, y merced ean apti-
‘tad trajo al costellano, ,"e-
Tezas encontradias en literatures forasteras.
Para nosotros (disimilese el lugar comin} no exia-
to, en site, generacién esponténen: todo viene de
nuevo. No hay curabres aisisdas: entre una y otra
‘ oxtieace una cadens, mds o menos large, cuyos oe
Iabones son los sutores secandarios y adooenadon, iow
‘que ferman la eccucls, los coristas que 7e5-
a eorieo.
La imitacién en Jos discipalos xo se diseute, Maw
podria diseutizee en el genio (maestro sunque no To
quiers), en al hombre cuyo destino ¢8 descubris rotas
‘nueva, Fl ganio, sin embargo, vive mAs que se pienss,
o In imitacién. La crescidn en el genio nucle scr
costa dol pasado. Bu originalided radica mis que en
sl hallargo de lo inédite, en engrandecer lo peque-
fio, om trausformar una latva eb scaripoen, en, nvet
tgjar lo mediocre, en emplificar Ia vooedlia. del bus186 entaten amenanca
milde antecesor, en convertit en Senoho Panza al esoa-
ero Ribaldo, en extrser de un vetnsia. cronioéa by
maravilla de Hamlet,
Por eso sourefmos, con la tlerante vontise de gonte
aviaada que esté de vuelta, ante la pretensicn qe
renuevan todes las juyentudes do emanciparse del
pasado, de cortar sus ligaduras, # fin do zomontarse
por Jos especies virgenos on éxploraciin avontarera
¥ jubiloss. Hhijos de Tos muertos, el passda lo Hvar
mos en Iss venas, y e2 ilusidn de Hbsrtad devle In
‘espatia o suprimirla con una eepor)
—Sogin 050, ol arte seria fatalmante copia conse
ante del pasado, ;No es absuréo poser digues a Ins
pposibilidades humanas que son infinites?
Ni so ponon diques, ni gon infinitas, como lo de-
‘uostra Ia historia del arte, Pasemoa por alto Ja. l=
miteeién do fos asuntos*, A menudo la originalidea
se reduce a hecer Ip contrario de lo que ottos hier
Ass, eundo una generacién es apasionada, 1a siguiente
3 wflexiva, 0 viceversa, So abren laa ventanas que
estuvierou ‘cerradas; se Gerran Iss que estuvieron
shiortas. Esto ebrie y cerrar osasiona perfodos estétions
muy semejantes enizo af: siempre hay en el paasde
parentela de lo presente. A esta consanguinidad se
ling Sinfronismo. Por eso, los vicjos valores luccn,
se calipaan, vuelven a Incir. Tacea eaundo hallan
cen In dinastia dominante es6 prventeseo conesngst-
‘neo; #6 eclipsan en el e280 contrerio.
El teaizo espatiol del siglo de oro entra, en el xvmb
de sombrs. Este couo se disips durante
19, porque empelma con un movimiento
fraterno. Vuelve el eclipse coa el auge de In tonden-
ix realista, con el dominio de una dinastia. contratia.
+ Dies Remy do Gournort on
0 Fe proline de ese
La imitacisn de Toe eeanine no eilo eh poumitide: ex fone
table. Bl ecioe Jorgs Poti ba catalogudo les stassiones desu
‘eas ¥ n0 ha eneontesdo sino telste 3 oxi. Be han castes
Jon tanae de las cuentos populares: sx mero es linitadeimo.>
Ronin wera aa
Cultersaiano ¥ eonceptismo resucitan, como se stbo,
im mamento anilogo de la literatura’ latins (paca
do los Sécce3s, de Lutceno, de Marcial), y hoy lovan~
tan Ja eabees, que fuers aplastedn durante casi dos
‘epturias por el dasicismo, por la ipida de ls Academia,
Ja Jeventat ahijedos por la geuerscida modernista,
-racisnesea ¥ gougorizante.
Bucede con fas reacciones del gusto ni més ni me
anos que con 1a modes femeninas: una generacién
esxhibe las pieraas; la siguiente lea exbre, poro des-
muda el esoote, Y ‘asf, tapando y destapando provine
clas diferentes de In divinn forma, no nos fatigamos
¥ mantenemos viva Ie iusién
Donde mejor $9 nota To relativa de les innovaciones,
vs en la téenica, en los cambios de téenica que traen
ausigo lor vambios del gusto. Se gallen demasiado
fen tomo de novedades que no eon, © ln postre, sino
‘vejeces estucadas. Por ahi anda un librito de Ven
tura Garcia Calderdn: El nuevo idioma castellany.
To ‘nuevo” consiste cu clidir nexos conjuntivos y
en desgranar et periodo amplio, de Gafasis oratorio,
fea wna serie de frasecites vibotounas, giles y eufi-
Indas por Ia simple dependencia Kigica. Y bien: este
‘ruevo" idioma ya puede rastrearse en Alfonso el
Sohio y on sx sobrino don Juan Manuel. Y fué habi-
tanl en grandes prossdores dol siglo xvur: Quevedo,
Gracidn, Saavedra Fajardo,
‘EL ‘verso libre’ del simbolismo, sdopindo por las
actuales eseuelas de vanguantia, ‘es regreso al pri=
mitivismo, # Tos tiempos en que el arte de trovar no
fe aujotaba, de mode Higureso, a nimero, ni medida,
nil rittao ecompased,
Tn gras do also alan com peforecin
‘exprecién dirocta: las eosus por sus nombros. En eras
de irrealiemo, la expresiin indirecta: petifesis, sim-
bolo, metéfors, Quiste decir entonces que se usea
¥ domsan los mistnos utensils.
Tosistimor: Is. originalidad en el arte nucle com
sistir en remozar el pasado, en ro-crearlo y, sobre108 voir Loren
todo, on hecar to gontrario de Jo que hizo Ja genera
cidn’ anterior. Pero sv mejor refugie —lo hemos at
cho en ofzo easmyo'— €3 el eotilo. Le. originalded
‘no se conguieta con Ja, mueca, con ef histrionismo,
on Ia posture false. Eso sorprends como un fuego
de antifico, y'se-apaga bruscsunente, camo un fuego
de arificio, La origiaalidad e la eonacién personal
tusnsmigrada a Is obra. Cuando se concuiata. plense
‘mente, un epfieto Jo denuncia, un epiteto formado
con el nombre del escritor. Ast deckmos: homérico,
potraryuista, cervantino, sexprieno,
En eas originlidad aceso ponsara Dayio al ecriir:
‘mi. poesia e@ mia en mie, Como Montaigne, que fu8
originaligime haciendo suya Ia cioncia ajena deposi-
tada en los aimacenes de Plutarco y de Séncea, eh nie
caragiiento fué original en‘rando m sero en los daminios
el Parnaso y dol Simbolismo y catampando sobre
ol boifa cogido, su sello ducal.
Puede ocurrir que un artista logte Is orginalidad
dol estilo, vale deciz, del avonto personal, y no alean-
0 a prear do ello difueién ni rsonancia, Tal aucede
‘cuando eve artista ex un extempordneo, un hombre
fuera de époes, un zezagado o unt svensado. Si hoy
cantara un Lemartine oun Leconte de Lise, serfa
cancién en el desierto por ser eencida de recsigedoe.
Stendhal so anticipé a su tiempo y nadie escuché ou
mensaje. Fué necessrio que el tiempo madurars.
‘emparejara su sean con Ia do Stondbat, para quo is
bros se leyesen. “Y esto acontecié cuando ya ert
coniza el euorpo do Stendhal. Renovs ol prodigo del
‘Péoix: de sus cenizes nacié a le vida. Bi triunfo
vviond, y cl aura popular, cusndo el artista le toma
ol pulso a su é30ce, cavta su eensbilided y consigue
cxpresaria eatétieamente. Ee privilegio de muy pocos
2Qu6 ce Ia sensibilidad do wna época? Ke algo di-
ssuello en el alre, algo que todos sienton de une ma-
+ Apuntacines gore of ate do ecribir
Serna weINRAS a0
rea difusa, pero que sélo ¢ gran artista acierta a
talucie Bs lo que rine llsmabs stemporstre
moral
ia vida de una sovioded so resuclve ex uns sorie
iniaterampida do ostedos. de concientia eat
eflavio do. las castambres, emazaciin de
entrecruzedos y complajos: paz 0 Ta quer, Te pris
Peridad o la crisis, In dictadsira 0 Ip liberiad,
‘Los catobios on’ Ja estructura sotiol motifiont Ins
costumbres y Gstas la filosofia de tx vida, la. étien
opalar, 08 docir, el tejido de convencionos que 18
sonstituyen
TE] caquende> y ol ssllende> los Pirineos de Pascal,
hoy careve de vigencia, El mundo se achiea por obra.
dg la mecfoice. Le sinergie social es més intima, y
‘ns fei In universalizacibn de las eostumbres. Cada
i pierde terreno Io tipo, el hébito privativo.
En cambio, hay menos distancia en el siempo entre
‘un tipo de costumbres ¥ otro. Se pase com mayor
‘oleridad do un eoncopto de vida a o'ro dowinto, de
una ‘temperatura moral’ a oir antagénice: basis. a
‘vores uma generacién. Lo lcito de hogstio ayer no mss
era iscito, 0 vicoversa. En otros siglos ae estancaban los
ectodos de coniaeacentivos: ne, gootaién Jon
zecogia ¥ fos lexaba » In siguiente spenas modifica,
‘Nadie estudio come ‘Taino ts repereusién sobre el
arte de este sensibilidad aznbiente. Recordemos (acs
Airigimes @ eadiantes) aque, posi, tan alto, de
sueneis, dem Filavojta del arte, donde explicn
por eub do ta argtstre. gc Teslsncion
més noabada del srie medieval: Examina primero
Js complexion social co I Edad Media, observa ol
wat bel eric ents Soy tors fea, belino
que degenera en deprodeciones y vejémence, De exe
légamo fluye una atmésfers moral catsoterietica de Tn
pes. Nace on Ins gentes sometidas y humilladas un
sie Go manunnitire de lao miverias do este valle, un
anhelo tlstico por ek trinsito suprema, por el boato
repoto de Is otra vida, por la perenne Leticia que pro-ne . erence Loam
taucia rolgioce se conereta on Ta picdra. Tentameate
y endaimamente so van slmando catedrales estu-
pendag sobre todo en Francia y ex Aletaania, que
Fexponden. a tn tipo nuevo de ardquitectura, La vieja,
a roméuiza, con sus moles macizas hondamente en-
clavadas en el mielo, no traduela ta sensibilidad de
cee tiempo. Y entonees sarge una aueva, la gétice,
cdo. cortctar roméntico, con elifos henchidos de
yenos, de sire, do lum sdheridos milegrosemente al
suelo, con vertsnas estiradas on ofiras y agujan alt
simss que parecen sefsler, como indiees, a las almas
olientes 14 patria sugpireda.
Con ct rniemo criterio determinints, interpreta. ef
crftico filésofo lo singular do otras manifestaciones de
arte, como In pintura flamenca, Sirvisle asimismo este
citerio de norte en eu Historia de ta iteralura inglesd.
Serta intoresante aplicarlo o le letras eapatolas:
‘yeriamos oma el porto de Espafa en el siglo x¥t y
origuroe del Vis, 60 trengparenta en el srresto ma
dio do sus escrtotes yen el orgullo infanzonado de
fentirse espanoles, Y e6mo después, cuando Espasa
sufre mengua, tosicrial y poltics, su esptitu se, deciae
fla, deatalleee y, a comps, aus letras €6 acoquinan ¥
rerviizan, Ba efecto, los eceritores del siglo xvi, oon
Leandro Moratin a ia esbeza, sox rerongones, atrabie
liarios, pesimistae, Veramos o6mo este pesimismo 9o
soontia en el siglo xx: baat revordar Tas eitiras de~
feeperanzadas de Larra y la delectaci6n de Béequer
par fo guieto y por lo zauerto. Verlamos cémo le grist
fiesta expatold continia haste fines del siglo, y esmmo
fa denuncisn. sus letras: Azorin ee complace ex la pine
tare de. pueblecitos dormidos; y espintus alertas
(Coste, Ganivet, Unsmuns, Batein, Ortega x Gunter)
eseriben péginas decoladas que trasuntan el sextir
de entonces, yun ansin do despegar, de sncudir mo-
orrae, de erigirse ex sagitarios.
Pasemos ahora a lo nuastro: veamos edmo mudan-
rsorsiaa trmanese m
zat maieriales trascienden sobre Jo espiritual y, por
consiguiente, sobre ol arte,
La papa baldia, sin barreras (escenario propicio
para el nomadismo ¥ Ia barbare), el groshe dal indio,
Ja aliwentacién carnivora y factotos étaicos, engendra-
rou hébitos y modalidadcs cuya Goraciga Literazia #48
| poesia geitchesoa
Pesteriormante oo aiumbearan toe campos, el pats 3°
cargé de gringos que araron y fecundaron la tecra neo
tada por los oscribanos. Hubo mongs sinetes y més
sulkys, menos epidermis morochs y més ojos ames,
Los talfsrines campitieron con el chursaseo, La sangre
be pects endlaron eacendins a elo dal corse
y Jas hombradas de pulperta, Fsfumése el peligro del
hualin'y zo cial ivr de nce y de aventura
Fué extoness alboreando una nueva sensbilidad y In.
literatura geuchesen doj6 de ser Ja expresién esiética,
do estas generevionee agringudas,
La Grin Aldea shsoobe te riquese de In eampatin
Ja tansforma en barrios populasos, refugio de obre-
ros y de clase media, ¥ en urrios Iujasos, an euyas
‘mansiones seoriles hijos de estancieres deccansan de
‘ng fatigas paterans. Axi, poco a poco, la Gran Alles.
90 coavierte en la Gran Capital
Conseouencia de ln hipertrotia urbana: ol eampo plor-
de au predominio eomo tema estético, La ciudad iapone
ssa viviz asmético, afiebrado, nourasténico; presenta en
cl espejo det arte sus problemas, sus coaflictes, sus ale
erlas, sus dolores, y los desparrama por todo el dmbita
det pale, siendo sus vebfculos: el tostro ambulativo, el
diario, Ia revista, (alguna ved el libro), ol diseo y la
ratio,
El mejor ejemplo, el tango. Este gemido del suburbio
pertatio va desplazando a le eancién silvestre (yaravien,
vvidalas, chacareras, ote.) que nes trafa aroma de tomille
y froseara de trobolar
Buznos Aires, albergue de conglomeradce exiranjeros,
se halle on wamunién de vasve corstnieantes con Europ
y Estados Unidos. Por eso vivimos al cia en materiaug redica nanan
de modas y costumbres y nuestra seusitilidad colectiva,
ins «que producto de nuestro medio, os refljo de medias
forémeos. Hace may poco, mirébasnos, sin azoramiento,
comp las gentos ras civillzedas, ¢) volar do lea ligas
feueuinas y, més do uns vez, le terneza que las corona.
Nos arracimébames, camo los poeblus ms eultes, parm
proienciar Tae comorsiones de Josefins Baker: ilueta-
ida pidstien de las riepidas estridencias det jam.
Aploudiomos formas de urte que escancalizan a los que
Ypailaron lancoros en Ia Gran Aldes y hoy tinea flojos
os dientes y Is cabeza ceniza o rodilla. Bien es cierto
38 poces voces hebré habida vuelco ian brusco y ra
Ace lae eontumbres. La ocasin fe ol trounaGomo
‘espantoso de Is: gran guerra.
Algo hemos dicho en pégines anteriores sobre los
eolazos de le guerra en cl mundo do la sonsibilidad
¥),por Jo tanto, del arte. El tema nos texte: nos per-
‘mitimos insistir
‘La guerra del estorce tode Jo desyonzs y soca de
quicio. Termina‘la, deja como resldio un violento tease
trueque de valores y jerarquias. Los menestrales se
catizan ‘mde alto que los intalectuales, De los extratos
inferiores gsoma una nuova casia, el hato de los nuevos
igod, los cuales, vocingleres y endomingsdds, pazean
fu rastacueriamo por templos, ruines, museos y cabaret.
Ostantoaos, malgastan el dinero, de expo atigen mejor
8 no avordarse, Y los dems, los que padecieron ta
gers, se contegian del fronost de estas gontes porque
‘todos, quicn més quien menos, necesitan olvidar, ature
ime, recuperar el tiempo perdido en abstinencien fore
0688.
Entonces una ola de sensualided se derrama por et
mundo. El placer de los sontidoe muplanta a todo otro
placer: el placer flsico del deporte, el placer erdtico de
Js danze. La dania es epilepsi, dislocamiento; In mt-
ses ruido, esteidor. El cabaret o¢ of texaplo que tiene
és ofieiantes, La revista eclipea a la comedia, La bai-
Jevina casi desnuda y Ie bataclana vencen 9 la actriz.
‘E, hogar so traslads a los hoteles y traeatlinticos, Hom-
Leoyense ASA us
Ibves y majeres ambulan por tiorras y aguas oxteanjeras
ecoyendo, iluses, que dejarda en Ia muta, el tbano
us arte vial neem al arto cae
28 1 consabido patiuelo, Desparere
Go bt dicho basta of cansanciv} el color local: tulle
se uniforma, Bi Klaxon suena en lis rineones mis fja-
08 del planeta, Mary Pickford eonréo ea Jeruealén, en
‘Megellanes, ex. Hong Kong, Las tarcas alfilerizan con
Tiel sus postales y muesiren las pantornilss como
una girl de Hollywood, 2} exotismo roméntico ya n0
cea posible. La literatura es ahora cosmopolia, pero
no exétiea, o retrata el histarimao de ly épooa, como
La garcenve de Margueritie. Bl acutterio ya uo interest
‘como mativo de intege, porque Ia garguaino n0 necesits
‘teareo, como la polterta de In copla. El verso ha per-
ido si ritmo de reloj: es Wibre, desarticulado como
‘Josefina. Ha proscipto la. tiesurn diplomsética del vorso
tlésico y un soplo do maniccmio discurre por ss venas.
El trfcrito de un osisdo de concicncia colestiva a
otro, no ne veriliea per aaltus, salvo cuando lo origina
‘une. crisis catasitéfica, Lo comtin es que la nueva son-
sibilided eo alleguo con andar felino y desaloje «la
existente de manere subroptici. Hay entre una y ote
‘momentos de transicién, otofos y primaveras.
Quienes.olisean primero ol eaimbia son Joe jévencs,
axGzpices de ia future esouela. Cos ous prensiles antenas
airapan, en medio de la eal chieha, las ondas men~
‘enjeras de is tormenta en fontanancn ¥ nada lerdos,
fnician ts obra que el destino les ha sefialado.
Perdidos en appiraclones vagns, ianpresians, oontra-
distoriag soma ie inquiotud del amor presentida, no
stinan ® consifuir, y entonoas destruyen. 1 primer
satdio do un ciclo esétieo es ieonoclasta: comiensa. com.
‘ns liguidseién por desalojo que se Iiama ‘revision de
‘valores, Es el sarandeo dospiadedo con que una. gene-
acibn tamsiza lon productos espicitucles de le anterior.
Hs In edad de los parrcidios. Ksta revision degonors,ms aerirtcn unewans
casi sempre, en ofuscada negacién de valores; una
misma lépida para tedos.
‘Algunos lapidados quedan pera siempre en el aserio
general, Son los quo umufsvetuarea de usa falen glo-
Fok, fruto do fa estetegialiterars, del borebo de loa
‘amigas, de Is cxticn complacionte, de los Saapos orga-
nizados pot los compinches de la caruarille,
‘Otros, ropuestos del rurragato, 20. yorpuen como
boxeador noqueado y siguen su vis. Son los clésicos
Ja escuela, suplantada o fenecida (clésieos en el pen~
ido de cenitales). Estos representantes mAximos de una
sensibllidad, no muons. Ts obeeeadisn juvenil,erterlo
de almannaiae, peosir que ha pereeido'lo que no ests
de moda. Segdn el tornssoleo del gusto, este clasiciamo
suftiré alzas y bajas, pero no eclipse total.
Con estas culminasiones, el hombre culto pueble, sus
anaquels. Yen ees o0 codean los eopritua més disimi-
Jes: pozos centimetres do Homero, retoze el Arci-
reste, husmnea la Celestina, suetia don Quijote. Y may
‘erea taonologs Hamlet, sairizn Molde, geaticula don
‘vazo,miloguce, Martin eo y soloran ls cons
Paviomae dak pavere Lelion.
Después de evte periedo de negacionen ¥ sepstios,
horete, 20 isis, tne exe eonetractiva, Se pemiguen
ealizciones eatélices que condigan con Ie nueva sensi-
bildad. Bon enseyor, tatoos, prebetures, antielpos la
vales, gestecién de un priximo alumbramiento.
‘AL fn, el pleno orto se produce: aparece el hombre
quo fande ea qu alma To ages do cus antooeoaresy 10
convierte Sainte de perfects, sein (pene on
Danto, en Shakespeare, em Lope, on Hugo, on Leconte
de Lisle, en Verlaine, on is
‘En este maximo artiste se suman dos estilos: el suyo,
el individusl, ‘resultante fisioligica’ de su fuerte perso
nalidad; y el estilo de su épooa que 4 forja, ‘sina in
‘proposéselo, eon sla exprosar eabaimente lo gue otros
de msnera imperfecta y yacilante.
La juventud resibe jubiloaa a eate supremo intér-
Prete del sentir generel y lo erige en eu maastzo: asi
+ todos elion le tomaron el
RsooIS EARLS ns
nacen Ins excuslas, Puede no haber un promuncieaiento
explicit, pero fa ‘mnitacién de In javentud desuncia al
maestro. Ortega y Gaseot es el maesiro ds ln juventad
actusl hispano parlante, pues ‘orceguizan’ hasta. los
‘iam que lo zabieren
El marsiro es, entonces, una iulividualidert pederosas
fen sigunce catos, una fuerza de Ia naturaleza, Pero Do
ccumbre aisiade tino cifra de muchos anceesores que
ppmspararon so. sévenimiento
No siempre la esoyola tiene un musstro daico, wns
sola cabeza que polarice las inguictudes espritualas de
‘una é900a, Como une religide de lize examen, sucle
Aesgranarse en sectas. Revelado ef misterio clewsino,
‘Ip geneencién es rice, en talentos, otros intérpretes
surgen que compsrien is gloria del masstro. Bajo Ise
Ales ce Lope prosper ingesios de tr propia; Tis,
Rais de . Caldensa, Moreto, Rojas Zorrlle.
Y siguiendo la estela Ge Corneille, sparecen en el f=
mamento de Ia teagodin nooolésia, Keane y Voltas,
E} romanticismo francés fué roserio de sstzos de pri-
mera Chateaubriand, Hugo, de Vigny, La
asrtine, Musei, cada uno con su corte de saitltes;
su époea y prodjeron
‘80 frien nowseaw Is, mistiasonsib
‘ambiente. Paro eran demasiado grévidos para girar el
fing, on ern del oro, e oh
efnclave que te agrups junto a Ia venerable figura
de Taeonte de Liste @anville, Mendis, Heredia, Sally
*, Prudhomme, etc.), més que por diseipulos estaba cons-
‘eo una misms
aldo por spots aint, por etciador
‘orureds entirroméaticn,
La juyentud parising del ochenta deseubri6 a Vor-
“Ialne 37a das qe emaracny San Ge
ts rusted i
do entonces. Mas otros brillaron eu
vyera (Rimbaud, Mallamé) que tesien demasiada per-
sonaiidad para descender a In categoria de disciples.
Ee diffeil que wn msestro resite Is tontaciéa de dio-
4 Blavtce o rll a la fuvented de 1900, nto en que ae
unt eae ito,8 rsydces receama
tar eu deeélogo estétioo. Unns voces lo aprisiona on un
Arte pottiea, siguiondo el inmaxcesible paradizma de la
‘opigtola horneiana, y otras lo disuelve en prefacias o en
articulos polémicos, como e@ estilt on el siglo xi.
Este cadificacidn, signo de msdurea, si viewe « pox
terior, es decis, como explicacion ce obra wealizuda, es
al priseipio dal fin: por sh{ comienzs el dective, Ja
entrada en el otofio.
EI fin no po avosina por decadeneia del macsiro.
Annque éte dormitaso on Is, vojox (0 quo no siempre
‘ocurre), hs. dejado obra de plenitud, Is cual no we mar
chita par la debilidad ce lus obras postreras: el Perales
no perjudiea el Quijote.
EL otofo de una escuela acsece por otros motivos,
fs saber: por la imitacion sorvil de dise{pulog adooenndos
¥y por ol cambio de la seustbilided general. Ambox mo-
tivos conducen un resultade comén, fatal para una
cseueln: la fatiga,
‘Los diefpulos, en poder del recetario estético formu-
Jado par el macsivo, indus teializan «1 atte, confeccionan
‘ex irfoy en graacias cantidades lo que el massiro hiciera
en caliente y, tal vox, con morosa delectacion. ¥ como
no pueden imnitar cl estilo (el estilo es inimitable), imi
‘tam lo externo de-su obra, es0 que ¢] maestro recomion
(on at dectlogo: el aranto pagsno o el anunto eristieno;
Jo regional orlo exétiea; el caleo ficl de la realidad 0 su
reflejo deformado; ln pasién o In razén; lo clésico 0 Jo
‘anticlésioo; la discipfina o la libertad.
"Mas [a ley eatétion que dig on ol musstro arte original
y perzonaltsimo, porque salié de sa entrafia y sintonixé
‘02 un anholo difcso en las masss, produce en los dis-
fpulos arte ‘Tabricedo’, cliente » rotérica de eseuelo,
pastiche, flores de trepo’, segrin Ia metéfora de Hugo.
‘Todia obra do éxito rotundo es principio de una mods,
¥ ptineipio de una escuela, pues hace eseuels lo que
$e pone de moda, De shi quo los ases de une esruela
sean, gun a, su pesar, creadores de la moda. ¥ la moda
tinatia tanto en el vestido del arte como en el arte
aeons mimes mar
del vestido, Nos complace, sin pensar on ello, Lo que
fst de mola, io mismo [a pollers carta qos Ta tras
corta; lo mine la eldusula desmida do conjenciones
fue IA mujer desncda do ropajes veledores
AL abrigo del autor sfortanado, exjambran docenas
de poquctes imitadores que recogen, 1 principio, tam-
bign elles, el henepldcito de los adictos ly moda
Para lee, tate etrevene ears, HT rex
io do discipulos mecanizador, conchise por harer
ahorrodihle hasta el modclo que’ originé Ta moda. Ls
fgente acne por haxtarse de platos recslentados (pea-
‘sar en nuestro sainete y pronto en el tango) x ansia
‘ruramente formas de arte dstintse, ouanto mae dis-
tintas mejor.
Exitos muy grandes, éxitos de mods, tuvieron slgu-
nos fabricantes de litersturs (Bugenio Sue, Jorge Ohnet;
fentre nosotros, Eistdo Gutiérre), Posada ln. moda,
¥ ausente el estilo, elixir de vids, a penumbea los
‘sg,
‘Lo malo os que ostos imitadores auclen Hlevarse al
fecal propio mocsio, como cl ntuagy am alvur,
femy de Gourmont 3, explica con agndezs el por qué
Dico que .
¥ aaoga quo el oslo do aster imjtadores es temable, no
tanto por el peligro que corre Ia reputacién del ator
tulmirad, come par el Hesgo en que pone ol encanto
futuro de las obras maestras. Estos imitadores seavi
deen en soguida, insortindolas en aus pana, Int més
‘elias imagenos do los libros cuyo éxito les embriega
Y sobreexcitay. «La initasién es ta maneilla inevieable
¥ terrible quo acocha 1 los libros deuasiede delicer; 1o
‘que era cciginsl y fresco, so convieris en una ridfeula,
‘oleetién de péjaros diseearios; Ins imagenes novedosest
dlogoneran ea cists, Vso novosita mucho tiempo para,
que uns obra amortecida por esta suorte de malefcio,
renazea a Is vida literntia; es para ello menecter qué
% Evhatique de fa tongue jranguise, eaplials sabre ob cliche,na antrnca taomnaMs
‘a1 el alvida, Solo entonces J obea primitive, lavada
rohabilitnda, se ofzece de nuevo en su gracia primera,
No sélo for imitadores conchiyen eon uns esouels,
sino también, segin dijimos, las carubios en I sensibic
Tidad goneral. Miontsas los’ dizelpalos agotan un mé-
Gulo do beleza, el tiempo eamina. Se protucen alters-
ciones en ol tejido social que determinan mudanzes en
jos hiites y en el concepto sobre la conducta, El arte
que natisfacta a la generacién aoteriar, results enveje-
ido para Is nueva. Ast, por ejemplo, después do la
fguerrs se ha aflojado, con el divoreio facil, el vinculo
Saatzimonial, so ha maseulinieado y emancipede Ia mu.
Jer La flaper, In virsgo, sola en st voiturtie, se Innes,
‘or calles 7 camines, eibaula copetines y exkite, ape-
nas velads por zopnd cefiidas y surmatias, la orogratie,
eeu everpo, Naale, enix los fovenes, la ctitiea, porque
zo parese inmoral 1o que es costume.
YY bien: cuando o! arte de In generacion pase hucle
‘8 mmieo, 0 ansia. vagaicento un arte nuevo que 430
txxprosién de Tee nuevas aficiones y del nuevo qusto.
Cuando un srte hucle a museo, iene ous dae contadg,
pues Joe muchachos empiezan « agiisree ys pete
bine pars, repetir el balance despiadado de todas Ins
Juventudes.
Los ini Snsensiblee al cambio de temperatura ton
Jos diseipalos de ls viefa escuels: siguen laborande ola
‘manera del maestro, ertabilizedos en tm canon
hata ue une maoon cepirtan, en Je seagull,
ejados atrés por an tarbién juvenil, .
Fabfan finado o enmudecido los grandes romgaticos
{y ans mube de romasticaides continiaba en sus pleatoe
¥ quejumbres, haste que la sonries olitapion y belada
“de los parnastes les hizo sentir Io falso de su posture.
No so creo, sin embargo, que ol deealojo reaulte tan -
hhacedero y” pacifico: exige su ba‘alln de Hemant.
‘Toda alteracién de oostumbees provoca la protests
de los viejos. Es de todas Ins éponas el no compren-
ecmeas aumenatcit 0
dome jivenss y_vicjos, y no se comprenden porque
veren en ren9s de seusibilidad cistimtas. Ya decia Ho-
24000. «al viejo os severo censor do las jévenes. Los
Jvones, a a vez, retribayen esta consuve con Si izte-
veroncis, bavia Tem ranne
En el mnndo do las letrag Jos
ies forman una
raga hose y grufions, Ademés, eiffel de veneer, pues
susle agrapar firmae conagradas y, a menudo, testes
‘simbadas por la glori.
Ee daro, on le estaciGn de Ins arrugis, cusnda 9e
vive de sfiorantas, renegar de lov primeros amor
Ae todo cuanto se he querido y admirado y conaustan-
cizdo con Is propia vida. Ts humano entonces que los
hombres maduros se encslabriven contra los imberbes
‘que pontitican, ln boce liens de hereiie y de blesfemia
Cuando el romanticismo francés 26 erina, ties el pe-
nacho, y eseupe sus bravates de moralbete, tiemblan
de irs fos Inbioa soniler de los nvoelisicns. Cuando en
Ja Buenos Aires finiesalar Darlo so empina como ub
astro nueva y trae al castellano, al castellano militar,
Inaeaudo y vill, en ¢l eneaie esyumaco de su verso, eo
‘a cristal de bacarat trac, decimos, las ninfas y los cene
‘waros de ta Grecia de Letonte de Lisle, y laa princeoss
do Versslles, y los ebades perfuroados, y los eimes ¥
banieos de tis ‘fiestas galantes’, um profesor rostzo,
afiado on otros pechos, arcemete contre le moda nae
eats, brioa, quijotesco, intolerante.
‘A. muchoe tos amestazen Jos vanguendistas con sus
Jnohorencias, sus excontricidades sus payasadas, sus
‘metéforss ingsihles. Y bien; acaso esa grima nuestra
* tea ur dintoma de vejer. Vivimos otra moda y la nueva
Tos encuentra endurecidos para cambiar de sont.
Y hacemos bien en no cambiar. Nuestro deber es
slzuracs en socorra dele que bebiasey con Ia Teche
materna; ¥ el do ellos aborainar del pesado, Yas,
hocando, coro el pedemal sobre in yeses, In deferaa
e les tzos contre la impiedad de los otics, naco el
fargo yurificadcr, la chispe que devors Ta broea S019
igo y le virute, de lo nuevo.220 reco, uemanus
Fl mando comiensa siempre com la jurentud. Pars
ella —roaultado de su cultura todavia en sgrai—, eb
arte aroaere con Ta genaracién de =u coudillo. Voces
despropésitos que irritan a la gente sesuda. Pero ln
‘vida s0 cobra: otros han de venir que blasfemen vont
Jos que blasfemaron. En pocos fos, [a nueva sensibi-
Iida eneances y expla, entonees, sbatida por otra ri-
{Saga juvenil, eu pecado de incomprensién y de injusticia:
dente por dente...
Y shora retoromos a nuestro lefmotv: la «mime
sigs. Toda esecola. nuova implice, eon reapecto a la
‘anterior, uns postura distinta frente a la realided. Ee
cambio do pesturm para descansar, como el de 108 ane
Formos. Y ge doscatsa cecepando del zealisme y vol
jendo a 6: vaiver pendilar del acte
Paro ecto no eigrifica qu ol roalstag (o el idealisme)
de un momenta histérico, sex idéatioo al de otro. No:
fe difrencian por eel por esa fisonomia ineonfane
ible que la sonsiilidad do tne épocs imprime sobre
fun proctotoa expistuales.
‘Los realises eepatiles del siglo sxx son patientos
consanguineos de fon realistas expatoles eootineos de
Cervantes: unos y otros reflejan ia vide tal core
mas se distinguen por au impregnacidn de époce: copian,
otras costumbres, tipes distinios, y empleen I6ico y
Bie erento sa a
‘Lee paraasionos frraceses adoptan la posicién do los
aeosléscos: igual desvfo de Io racdomo, la mime do-
‘vocién por la antigitdad pagsa. Boileau no edmite
Jo evistiano como materia de arte:
Dee fot den chrton lax myptires ‘erro
Dernanuts djs ne sont poi suespiBien
it, fabaious critions, wallane point, dana ox vents,
Dru Dow de whi fave wn Dies ds menoonger.
Tarepose lo admice, si bion por otras xneones, Te
conte de Lisle, vocero del Parzago, pera quien «le ole
ras esse va
eétion toe! ontiar eat barkares. Bn ambos esevslaa eulto
per la forma, y en sibs ncimilacidn de las virbudes
fommates del elasicismo, Fl autor de tos Pocmas antigaas
enalioos el otdon, la claridad y ba armaoate, Ins teas
validades incomparables de! genio helénicor. Bl is
lador det Pameso’, al proponer 2 Malherbe como mo-
Ado, recomienda su orden, eu claridad y su armonia:
ren mot mis ov ot plece esis Te power
BE te son tour hove Sites to carts”
Fi ent de i tr in Fle ence
A yesar de esta orientacién comtn, son inconfune
Gibles los versos do un ceevela y otra, pues regia
temperataras morales diferentes. Bl estilo de rea lat
singulaize.
El romanticiamo del siglo 21x repite, en materia de
tontro, Ia insumisién a los ednones eiésicos de que se
‘hiciers gala en tiorspos do Lopo y do Shakespeare. Lope
encierra lox prevepten eon ees Tlsves, y boca de a
estadio s Plauto y a Terencio porque no le den voces
Para Tirco las comealias espafickss som mejores que as
‘antiguas, . La misns rebeldia entre los romén-
feos: Victor Hogo somete al yungue y sl marlila uz
norma, yo exsleréticar, dol seudo-casicieno. Ta. ber=
tad qx el comén denominator de ambos movimientos:
do alti que se Jame al teatro expatiol del
siglo do oro. Pero hay una emanacidn de épora que
ivorcia. an romanticiamo de otro, En una predor‘on
in drs, ono eevee goede vii
‘que se desabtoga en eventuras, en gelantoos, en exchi-
tht goetintactny en cacy ho rene
placedo por Is metancolt, por te pera de vivir, qua se
eeshoga en suspiros, on Tenmetacidn, on lagrimas, en
ements En ambos épcces resalta la cevoriée hacia
ta anujer, pero en una os rendizaionto apasionedo y
ce of, finezs y grlanterta de pastoral,12 vvoberok uemnuatk
El cimabotiamo francés quo sucede #l Paraso es un
neorzomantivismo, La generaciin freavene dal actenta
50 parece & la ce prineipios del siglo. Esta, orunada
‘entre das batallas, como die ln eonfesign de Museo,
Tlevaba en la sengre of veneno y el extimulante art
de Ta guerra, La oiza roxping el mismo veneno, Restle
lado en ambss: erisis de eneniia, crisis de voluntad,
{EL ‘mal del siglo’ de tos roménticos, en Ta era simbor
Tista os noncurans, dejacidn, bucks impotente contra
1 mandato de las visceras, Encaraaron ests derrots de
Ja voluntad: Boudelaire, poets de transicién, Verleina,
Rimbaud.
‘Hay en los simbolistas puros (sobre todo en Ver~
laine}, afusign caliente de la propia intimided: es re-
revo, por encima del packice del Parnsso, al subjeti
Visme roméntico.
Los roménticos del primer toreio de siglo s# apartan
del realiemo: ideatizan el paisaje, presentan hombres
tuionizavdos y mujeres bellas como un ensueto, En algue
hos cinbolstay, el mismo desapego hacia Ja pinture fel
de Ta realidad.” Buscon para el arte sonas irreales, La
sealided os ndlo trampolin: sirve para el envién de paz
ids, pero luego se desecha, como 6l futaader Ja ceniza
det Ser, sgn ol nbobo malanmeneano,
ompre la técnica de un eseuela es cearemacién de
ssa expiry. El simboliemo es perers, ebandono Iirico:
Qe ton ars set fa bonne exeine
dparse a en! crip du matin
(ga va fleurnt a munthe ole Oh
De aif quo on a voreo eo nt. Jo indi Io pre-
cisoyy lene seu bara y el slo wero, del
‘compas inserono de la vieja métri. I verso Hbre fu6
secutla natural de oste abazdoao peresceo
'Y bien: romanticisme y simbolismo, a pesar de su
pssst olny dn oor mo
eeple: Tefen smahider parecldan, pero no
fieatlese: Ls ‘melancota! roméatice, exiado eupedior
del eopritu, es en los simbolistas ctrstena>, estado in-
forior del eeptritu, Melancolia sintii Cristo eaando st
orseién dol hucrto, Trivvexs siente cf hombre después
Gel pecado, Enire los romnticoe hnibo copia de tot
‘doces; entre Toe simholistas copia de détragets, de vide
amentabloo: came vicoss y ajenjo. Bay un sbismo
nize ls negra ibectina que inspird a Bandolaze y Ine
sposionadas, pilidas y Maguidas, que suspiran eo La
nowelle Helotee, en Rent en Adotphe. Macbaeumos:
iferencias de sensiilidad dieron color distinto a wns
‘inns posicién estétics.
‘Lo infiuencia de Is sensibilided embiente ecbro Joe
produotot del eaplritn, explica el aire de femilis quo
rosenton todas Ins manifostaciones artistions do un
nismo perfodo y sus reagos afinen con ln ideologia do-
mainanto.
‘Observemos ux momento el panorama del romanti-
cismo, Notemos que ¢t hélito roméntico ba penetrado
fen todoe los compartinientog literarios: novela, lviea,
‘Grama; y en las deméa provincias extétiens: misica ¥
pldstica; y tambiée, To quo 66 mis sugestivo, en le
Hdeologia de la 6500.
‘Carren tos alias y todo cambia de asperto. Sélo
pereiste an zomanticismo alfeficado, rayos anérices do
tin #0! ya hundido en el ocaso. Le, poesia es ahora
impesiblo, In novela es burgess, ol seatro realists, 1s
‘pirtara rival de ia fotografia. La ciencis pone a prueba
Tas hipotesis en ol aboratorio experimental. La flesofia
bhu destendido de las nubes, se ha vusito postiva
"Hla querido explicarse vinculesign tan amativa por
inflgjo do uma activided sobre otra, de in mée extensa
ftcbre ia mods pacticular. Por ojemplo, la Glonofin sobre
larte. Ast, el rcionelismo que carecteriza ol arte fran-
‘ole del ‘gaa siglo’, cristalisado en la Potica de Boitesu,
Gerla detivaciin del recionalimo eartesisno, Bi ramen-
‘Grinno dol siglo xix hubris recibido de Floge! sa aliento
Bowifica, Y cobre e) teipode: Comte, Spencer, Taine,
fPodria sscotarse a. estéticn pool-tomfnticn: realise,
~Paraatiane, naturalists, Bn nuestros diac, buscendo so