Coat , 0) ds 1962
Fm 1872, El gaucho Martin Fierro
hizo su aparicién en un folleto po-
‘bre, mal impreso, plagedo de erra-
tas” Su autor se proponi., segiin con-
fessba en Ja Carta-proiégo, dibujar
Tes rasgos de Ja “*Gsonomia ‘moral"
del goocho 7 “log accents de rt
existencia Vena de peligros, de in-
quietades, de
turas y de
‘Nadie se hublera strevido a sospe-
char que ese poema giuchesco, cu
parte se publicaria siete
Tor después, iba s gozar de una
popularidad arrebatadora y persis
tente, asi como a constituir un texto
‘dave —y problemético—de le lite-
satura argentin
Hombre, de una sole obra, el polit-
co y periodista José Hernandez pre-
senta'a la historia y a la critica un
conjunto de incégnites. Aqui se tra-
tarin de despejar princpalmente:
4, los micleor de una vida caracte-
‘Héada por la lucha polit’ca, el de-
yy la aventura; 2, Iv flexion
lar de sus ideas y programa
focal: 3 el Morin lero como tee
to complejo en el cual confluyen
erature gauchosca y le denvncia
socal, pero que mo puede explicarse
son por ells ce espetor del poem,
su-densided significativa y sv per-
Gurabilided estética fueron., por lo
‘menos desde 1910, tema de la refle-
Hom critica y del ensayo sobre el
Ger nacional; 4, testimonio del lugar
que el poemsa iba ocupando en le
cultura argentina, también ese con-
fumto de ensayos debe pensarse al
Plabtear algunas de las cuestiones
que suscita el texto de Hernindez,
La Argentina rural. — Le infam-
a de José Hernindes transcurre en
Ta provincia de Buenos Aires, gober~
nade entonces por Rosaa, Necido en
4834, los primeros quince afios de su
‘vida ‘coinciden con el apageo de ese
‘Gstanciero saladerista que habla re-
melto mediante el qutcritariame po-
Iitico fos conflietos dela segunda mi
tad de Ia década del 20. Hlacia 1832,
eomo dice Halperin en De la revo
‘3
lucién de ‘independencia a la confe-
deracién rosista, "se produce wn Yer-
dlodero rush hacia ln frontera; basta
Jos primeros sfids de la década si-
guiente el proceso ba de contizuar,
smug a rfane mals bans
go de é] terminaran de it
© Economia productive de be Dre
vincia esas tierras (mas vastas que
Tar pobladas basta 1820), tesica-
reeabe abiertes con las paces de ese
‘ano, y aseguradas por la Expediciéa
al Desierto, \dida por Rosas
th 1855-34, Lx prvadsneen, bajo
Ia forma de gran propiedad, de les
arms rcernada, ats ete
Seri expancion de le ganaderia he-
ca el sury el Sate dems del sur-
rmiento de ovejeros en e] sur, son
Taogos fundamentals del dece-
no que corre entre 1835 y 1645. Pax
ralelamente. el ‘inis econémi-
toy politico de los "rurales” sobre
‘el conjunto de cieded bonaeren-
se es consecurncia del gobierno de
‘Rosas, aunque como fenémeno estu-
Joven a onigen p fortalecient,
El'padre de José. Rafael Herninder,
era tambien hombre de campo. Se-
guramente trabaj en In chacra de
Pueyrredén, de la familia de su ex
. yen 1843.—segin lo testi-
mon’a Rafael. el hermano menor
Gel poeto-— estaba establecido et la
campafia. adonde José fue eaviado
for mt abuelo, Enfermo, ol parecer,
Tal pecho, José Horednder se rects
pers en ese medio semibérbaro don-
de su padre se desempefiaba como
tuyordemo y encergedo de estan-
‘Ga. “gozands de renombre en ¢] pai-
faaeje murero, por fur grandes ex
presas en volieadas de baciendas al-
Eee, No e dit) imeginar el
primitivismo de este mt rural
Pfudson 7 los vajeos imgeves To
hhan descripto— ‘donde la destreza
dee caballo con el lao, era ond
Sin Srdspensatle no silo de le m2-
direcciones
rela y Darwin han destacado el co- |
ricter Ficlento
oinario de lai Taenas de. apart "rodeo, .arreo 0 matanza de -vacunos,
Vinculada con ello se constituyé une
comunidad campesina donde el co-,
‘aje y la guapeza ern atributes exi-
gidos tanto en el peém camo en al
patrén, Los afios de infancia de Her-
hindé2, transcurridos en este medio,
seguramaente le permitieron capter
sistema de valores, lealtades y ba-
bilidades que cohesionaban a ia so-
Geded reel. Entonces, qauchos y
mayordomos paseban de las faenas
spaderas # la defensa del ‘
te a] indie o a Ja participacién
semicongeiente en las asonadas po-
tices. Fueron, por otra parte, aos
de relativa paz en la campafa, dis-
‘iplinada con leyes severisimas; es
sabido que Rosas podia cobijar ex
us estancias a un goucho que se
bubiera desgraciedo con el cuchillo,
pero jemis a un ledrén,
Cuando en 1857 muere Refsel Her.
nindez, fulminado por un rayo en
medio del campo, #4 hijo José ya
Inabia pesedo de la provincia de Bue-
nos Aires’s la ciudad de Parand, esa
pobre aldes convertida en capital ar-
sina. Testigos d= esa época lo
hen eencil
lo y conversador, ha-
estentérea, arreba-
stares de la politica
detenerse en
pero com tiem
el mercado, “donde se pasaba escu-
chando los dichos y chistes gauches-
cos, de los czenices, que entonces
‘eran todos cid 7
Se ndumentaria campere,” Mir de
uno ver escucho de labios de viejos
‘gauchos Ia historia de sus andanzas
Tas luchas que sacuden las. prow
fncias argentinas”. El mundo rural
jrrumpe con insistencia en le ciuded
semiurbanizada y Tama la atencién
de Hernénder; es ésie el medio don-
de transcurricron les dias de su for-
macién politica e intelectual,
‘unde, los Steric de a
tica_y de las multiples, fun-
Gone, pablices desarrollé alguna
actividad comercial, lo hizo como
conistaista de secendas y"tierras.
EL exo con el tuazdo rural parece
‘[Link] nunca por completo,..En
esos aos se funda “la autoridad
incontestable que tenia en asuntor
smog sagen eos
ccupacién permanente por cue
tiones de erganizacén agraria, pro-
pieded de la terra, Somme de calo-
nias, icin lefensa de las
iromteras Finalmente, recite tu
‘conocimiento institucional cuanso
Dardo Rocks, en 1881, le encomtan
da fa flrea de redactar un mamat
el gobierno de la estanaa,
1879, 1a edicidn de Le vuslta de
Martin Fierro incluye wes anuncos
camertisles que, no por casualidad,
pareleni resume el espacio material
¢ intelectual conde se movié José
Hernandez, Su texto es el siguiente:
“UIBRERIA DEL PLATA DE JOSE
HERNANDEZ / FUNDADA EN
Pe net a
jurtide gene ie libres.
calidad en libros sobre América an-
tiguas y modernos, — Surtide com-
pleto de rancno tiles de escrito
Hio/ EL GAUCHO MARTIN, FIE-
RRO - LA VUELTA DE MARTIN
Refecl Hernindes / Agrimensor 3
fael Hernandez / Agriz
Tice Se ocops de oss Toe weber
relativos @ su profesién / RECIBE
drdenes: Tacuari 17... COMPRA
JOSE TA-
CUART 17, quien se encarga de to
das Jas diligencias necesarias”,
Se he dicho que Martin Fierro es
al tinico personaje literarig que trax
asd su nombre al autor. Elective.
mente, cuando en 1886 murié José
Herndndez, lor diaries publicaron la
noticia con el siguiente titulo: “Ayer
fallecié el senador Martin Fierro”.
Es caro gue Hernindes oo fue wn
gaucho, ni tempoco un Tepresentan-,
te [Link].sector_ge grandes
cieres portetios. No es imposible
“eturar que se af mismo
:omo hombre de campo, formado en
el corazén de una culture Wena de
-Fasges :rurales, arcaicos, paterialirRofecl Herndndes, hermano de Took
tas, Muchos de éstos, como se veri,
al Martin Fierro y, 8 la
vez, contribuyen a explicarlo,
La etapa de Parani. — Algunos
riticos de] Martin Fierro, como Eze
Wulel Martiner Estrada, ‘ban conmsi-
isiva para Ta formaciéa
de José Hernander la etapa de odios
¥‘huchas poiticar en que tanscurns
ju infancia, cuyo eje fue el enfren-
tamiento entre federales y unitarios
bajo el gobierno de Juan Mamuel de
Ross Pero de hecho, apenas caido
Rosas, otras oposiciones y alianzas
finesperadas se articularon de inme-
fate es que, Urquizn, federal del
Titoral, derroté a Rosas, federal bo-
maerense, con el ay de muchos
unitarios que immedistamente se vol-
‘Heron en's contr, bacendo causa
gar con viejo sistas porch.
antag it entre iede-
rales y uniteros sin dada exsté 7
ve monifes aun en el sen0 de ia
familia de José Hernandez, una de
cuyas rama: —Ia materna, de Tos
la same patore estaba vinculada «
los federales. Una pba de la re-
formulacién que suirieron estas ubi-
scans a pert delete exaico
Preseataba lespués de
eros, puede hallarse en el hecho
de que en 1860 el coronel Manuel
Alghntie Pueyrredén (to de Her-
néndez) residia en Parand y llegé
‘a interceder ante Urquiza por su s0-
baits i 2 mismo José Hernan-
toroé lay arnas por primers vex
fen ru juventod para defeoder ol go>
emo separatist de Buenos Alex,
‘sin embargo, poco tempo después
pas a Porand para sumarce a la
Erosa ‘de Ia i
En el cato de José Hemindez, ode
mis do stender conflict entre
1s formacién politica: el enfrenta
mento entre Buenos Aires y 1a Con-
federacién, que se extendié desie
1852 hasta 1861 y cuyos aspector
Sorgonto de infarterta del ejército de
Buenos-Aires...[Link].H-Meyer—
3& :
Chacra da Perdriel, donde nacié José Hernindes
Justo-Joré-de: Urguica
4
instituctonales reciéa ge resolvieran
en 1880. Esta perspectiva permite
wa mejor acercamento a ciertos ma-
idea ae Hendes "pects
le ez, te
ex io que se refiere & las caracteris-
ticas peculiares de su federalismo y
de su liberalisme.
El proceso que candujo a la separa-
cidn entre Buenos Aires y Ins pro-
Yincias comenzé al dia siguiente de
Gaseros, ya que los sectores que con-
vergieron en el ejército de Urquiza
—unitarios, eros. del litoral,
federales-antirrosistas— no, tenian
intereses ni proyectos politicos coin
cideates, ‘La provincia de Buenos
Aires rehusé incorporarse los pla
nes de organizacién nacional pro-
puestos por Urquiza y rechazd el
acuerdo de San Nicolds, Mientras
Unquiza se encontraba en Sante Fe
preparando el Congreso Constituyen-
fe, estallé en Buenos Aires la revo-
lucia del 11 de ecembre de 1858,
separacién quedé asi confirmada
Jie goblerna muclonal te ines, B.
‘nalmente, en Parané,
Los diez ‘acs qie transeurrieron
hasta la presidencia de Mitre (1862)
fueron sumamente agitedos y con-
fusoe, com gran movilidad poltea,
cambios de bindo y de faccén, de
seeioo sires sheen 7 cer
turas, “Todos los valores se habla
confundido", dice Busaniche. De
ambos lados del Arroyo del Medio
Inubo hombres que apoyaron 6 Rosas
ombres que lo combatieron, bam
que buscaban la modernizecién
dela Argentina y adherian a los
rincipios del Uberalismo econémico,
Las convergencias y divergencies se
anudan y desanudan, y durante esos
iez afios os la guerra, con sus alza-
rmientos, batallas, crimenes, exibios 7
traiciones,
El gobierno nacional de Parané, cot
Jas presidencias de Urquiza y- Der
ga y al eve mnaia te Vetere
a, constituye ‘uno
iis inciertos de nuestra hiswtis.” ET
sahogo econdmico y la derrota final
haan colocado. sus [Link]yindola m veces deliberade, se co
Fresponde ajustadamente con esta
otra oscuridad, © mis bien opacded
tuna pequefia ciudad de provincia
Las guerras, Is inestabilidad y ta po-
brezo fueron los denominadores de
festa etapa: guerra @ veces sonda, @
eces estridente, pero siempre, como
brea que itn-
simiento,
opulencia
sas al got
pager Jor sueldos de sus representan-
tes: Buenos Aires se dio el lujo de
comprar 8 Ia escuadra de la Confe-
deratién, tobornande as coman-
dante, el inglés Coe.
Disuelto el gobierno de la Confedera-
ién después de Pavén, los vencidos
Ge Parané militaron en la oposicién
a Mire y 4 Sarmiens, icon le
guerra del Paraguay 0, como ‘José
Hernénder, se incorporaron a las i
times y ya onocrinicas roanifesta-
ciones el federalismo provinciano:
Tas revoluciones de Lépez Jordin,
Durante esos diez afis, el debate de
ideas fue ten intenso como el mili-
tar y el politico, Las Bases de Al-
bberdl (1889) condensan en torno al
je de Ins Ubertades (de comercio,
je tins, de navegacin, de cll)
‘un conjanto de problemas que hacen
‘a la constitucién del pais unificedo:
Ta cuestién de la capital, le distribu
ign de las rentas de la sduana, 1a
Libre navegacién de los rics, las ‘au-
‘tonomias provinciales. Este debate,
gue no gra nuevo y en al ue ve
fa insertarse textos antenores
como el Dogma socialista de Echeve-
trie, el Facunda 'y Argirépolis de
Sarsaento, se agudizg frente la ne-
cesidad de resolver e! hecho inespe-
Sedat, eatllra dl ee
Nicolds Grondonadonde se ggru:
alrededor de Urquiza Dpurar
provenientes del roriamo, umlancé
sovenes imtelectuaies ¥
foxes de tas provinaes No se
‘sabe con exacttud en que afio Her-
nénaez se traslago a Parana, m qué
monves lo unpulsaron a ello. Segun
‘algunas biografias Tue en 1856, se
‘gut otras, ext 1858: algunos indican
omo causa un duelo, otros, las pre-
siones que el partido liberal (“pan-
Gillero”) ejercia sobre sus opositares
reformistas (“chupandinos"), Sea
como fuere, én 1856, Nicolis Calvo
fund La Reforma Pacifica, perié-
co que ba Ia tendencia re
[Link]. pertenecian Mi-
guel Navarre Viola, Tomés Guido,
Gridio Lagos, Jos, Gonziles del Se
los Hernéndez y otros
travecorias eeguirin enconténdose
durante muches alos. Se dice gor
José Hernindez colabors en Le Re-
Forma Pacifica 0 que fue si corres-
ponsal en Parana, Este dato incerto
es ef que siti. las primeras activi
des periodisticas de José Hernén-
dez, que Ivego serfan tan fecundas
Desde 1859 Hernandez ocupé el car-
te taguigrafo en el Congress de
Rota "cere oe reabics,
i fue proplos palabras, se
tudios constitucionales”. Este traba-
39, Junto con ef periodismo, sem
pee egabecte con Jos problemas ade
provincias 7 como “enemigo de
efrculo que oprime a Buenos Aires”
le proveyd el material y las perspec-
tivas que animan no sélo gran parte
de sus escritos en prosa, sino tam:
bién e] mismo Martin Fierro.
De proscripto jordanista a auto-
nomista nacional, —En 1860, Joss
Morndndez fie secretaria privado de.Joan Esteban Pedernere, el vicepre-
‘Sdonte de Derqui, quien va aio mis
tarde declaré disuelto el gobierno de
la Confederacién Argentina, acatan-
do ia resolucién que la politica 7 las
armas habian dado a la cuestién de
le amidad nacional en Pavén, De
1866 1868 desempenié diversas car-
get —secretario del gobernador, fis-
Gal general del*Estedo, secretario de
Je Legislatura y ministro— en Is
incia de Corrientes, junto al go-
bemador Lépez, que fue derrocede
por una esonada mitrista en ese ul
fimo afio: uno més de los intermi-
ables epitodios. de la rounificacion
“Racional bajo la hegemionia de Bue-
nos Aires. A fines de 1870 se incor-
pord a las fulas del ejéreito jordams-
{e parueagg en la derrota de Naem-
bé y emgge el Brasil.
Mis de wna détada on Te que Her.
inéndez perece ubicerse en el partido
de los'vencides. Miguel Navarro
‘Viola, si amigo, al disolverse la Con
federacién, escribid,a Nicolés Calvo:
Se ha ‘mudado tan bruscamente la
escene que casi [Link] puntos
de referencia,” Nuestros querides ¥
estudindos proyectos ya no podrén
fer". Mitre y Sarmiento en la pre-
Henan senirieon «te repircon
energea. militar antes que politics.
Sete Laeras del vatencr que toda.
via no aceptaben el sistema de par-
ne instrunento de le reunificacién
del fstado, Hernandez, como mem-
bro de esa capa de intelectuales-po-.
Titicos portefies que habian acompa-
findo las vicisitudes de lo
racién, se vio orrastrado (por, una
mezela donde es dificil discernir les
‘obvicciones, Is razén politica y las
a renales) a Jot nos
cepisodios de eras civiles de
eRpeniacitn argent
Por eso es significative que en la Le-
ura bonaerense, desde su bance
fe diputado, haya descargado ex
1890 este rotunda confesién politica.
“2. los dictados de mii conciencia
tue dicen, camo argentino, que 20
debe haber partidos que dividan la
sociedad”. Repasemos los datos: dex
de Ie derrota de la insurreeeién
janista y, sobre todo, frente a la
‘campafia por lo sucesién presiden-
tial de Sarmiento, se abre la opcién
ode abandonar la politica por el ca-
Iino de la proscripcién 0 de reubi-
carse dentro de las filas que dirigian,
en Buenos Aires, al reciente y fragil
Extedo nacional.’ Quienes debian op-
tar eran restos dispersos de le fec-
‘dn de Lépex Jordan y del partido
reformista, del federalisino urquicis-
‘a, ex funcionarios de la Confedera-
ee y antiqus memos del ea
politico de la década del sesenta, Jo-
36 Hernéndes ‘era, por su origen €
Sorie personel un pd pola
periodistico, de gobierno. Miembro
de esa élite urbana, con frecuentes
y_tupidas raices rurales, que sum.
Aistraba funcionarios pare los aps-
ratot estatales y militares, Hernan:
ddez, sin sncrificar algunas eninanes
profundas. vuelve a Buenos, Aires y
fe-hace autonomsta, Va e identifi-
arse, en ef avtonomeme, con et
grupo ae jovenes que tampién rte
gran Anxichuio del Valle, Leandro
‘Alem, Vicente F. Lépez, Dardo fo-
ea
Es preciso recapitular brevemente
Tas condiciones de 1a vida politica en
ros era un hecho absolutamente des-
conocido. Los micleos politicos se
reunian y dispersabon en forno a las
leccrones. y las luchas de faccién
tenian, en grado emmente cuanda
figuras mas important
odo: Alsina, Mitre, Tejedor, en
de Buenos Aires, Los
mismo tiempo, de conflicto
nes 7,
‘entre facciones, tendencias, centros.
El coronel Bartolomé Mitre en 1857.
Oleo'de-Narciso-Desmedryl-Principales hechos
de fa vida de
José Hernandez
1834. 10 de noviembre. Nace en fa
Ares, Sus padres soa Pedro
Rafael Hemnindez ¢ Isabel Pueyrredén.
1835, Juli. Es bautizado con los nombres
de José Rafeel. Su abuclo patermo
spadina ef bautismno.
1840, Durante e305 afios, hecbos como el
asesinato de Quiroga (1835) y In
Invasion de Lavalle, derrotado en
Quebracho Herrada, indican el encono de
a Tacha entre federales y unitarios, Sus
fos Pueyrredén, con quienes se ha
ceriado, deben buir del pois, Jost pasa a
vivir Com su abuelo.
184145, Hace sus estudios primarios en la
stvela"del’ maestro Pedro Sénchez. ‘En ~
HAS more ea madre, Comenzs el
bloquee siglofrances x ie noviena
cde 1845 se produce In batalla de Obtigado,
Ea 1844 sparece en Montevideo le primera
parte de Amalia y en 1845 Sarmiento
pobliea el Facundo,
1846. Es levedo al campo en Ia provincia
de Buenos Aires. Comienza su contacto
‘con las faenas rurales, en las que coopers
con su padre, En ese aio aparece el
Dogma Socialista de Echeverria,
41851, Urquiza se pronuncia contra Rosas.
Hilario Ascasubi publica Paulino Lucero
1 trabaja en su Santos Vega.
1852. Roses ex derrotado en Caseros, Se
firma el Acuerdo de San Nicolés, Buenos
‘Aires se separa de 1a Confederacién.
‘Aparecen Iss Bases de Alberdi.
1853, Jost Hernindez integra Ins fuerzas
de Pedro Rosts y Belgrano, para
combatir a Hilario Lagos, que habia
isto sitio a Bucoos Aires, Parcipa en
batalla de San Gregorio, donde los
muyos son derrotados, Mientras tanto,
2 Santa Fo se sancions Ix Constitclén
Nacional,
slientelas, chubes. La lucha por el
pris; palten fre enconada, pee a
ripides giros y mutaciones, ci-
‘yas bases prograniiticas solfan pesar
poco en la dinimica de los cambios.
De ie lanarecin mile scabece.
da par Mitre para impedi
de Avellaneda a la prosidencia, hae
ta ia revuelta de Tejedor Be de
ta siguiente sucesién presidencial en
1880, la lucha por el poder se ogu-
dizé en Buenos Aires, que conden-
saba le disputa i En esos
avatares de la organizacién institu-
ional y de las costumbres electora-
Jes, los inierabros dela dite poltica se
7 iazaban con rapidez. Hn 1880,
en le Logislarurs portefa el misao
Hernandez dio detalles personales
sobre este punto (y es importante
‘atender a las dos razones que expre-
42): "Mi situacién es exeepeional en
Me sustains 9a cx
Reptiblica. ‘primer peric
coud apenas ge dinates by exer
didatures, me encontraba vinculado
al doctor Tejedor. Crei después que
fu politica lo conducia a estos tos
extremes: 0 la derrota 0 la guerra;
Y, Como no estaba dispuesto a sufrir
ana derrota ni a contibuir a una
guerra me fui a mi casa”,
El federal, el ex jordanista.’ dispues-
to a hacer politica 05 Atres
a mediades de la década del setenta,
ba dado por terminedas las aventu-
ras, Con la presidencia de Avellane-
da, esa amnistia no ia que
incorporé «los hombres del litoral
al escenario politico nacional, se cie-
mya el periodo de la organizacién del
Estado y Ja unificacién del teritorio
argentino, Aunque, como veremos,
‘hasta noviembre de 1880 queda uaa
cuestién pendiente,
EI Partido Autonomista era un haz
de facciones, de cireulos y de clubes
politicos, heterogéneos desde el pune
fo de vista de sus 5, evando
Sts tenfon jormulaciéa explicite, y
dividides ror las rencillas que se nl-
celian frente 2 cada elecciin pro-
vincial. Relativumente unificade en
toro & Alsima, las fracciones, sin
exabargo, conservatan sus perfiles
fis bases de apoyo en crcunscrp
Gonesirenalesy ias urbanas,
Hernindex, hi
™masd ge objetrvas en el
que en 1870. enarbolo uno % tos
‘circuios eutonomistas, el Club 25 de
Mayo, en el que milltaban Leandro
‘Alem'e Erpsle eAgoren: ls le.
isn popultt de los ees do par
1w aholiciéa del sorrino de fronterad
Ee Preocupaciones de un sector
autonomismo, que se
ed dee sale ley de Bert
la provincia de Buenos Aires (1875),
estaban unidas a una reflexion cons.
tante sobre ¢l destino de la Gerra pu-
‘fica (recordamos que se atravestba
‘un periodo de silenciosos negociados,
con el cetastro como palanca funda.
mental).
Pero @s preciso tambida que se pro-
duzca un giro para que el auteno-
mismo, partido ultrafederalista pro
wiocial, acuerde respetar los pactos
que lo constituirian en el instrumen:
to bonaerense de to eleccién de’ Roca
4 la presidencia: el Partido Autono-
mista Nacional. De las cuatro o cin-
co fracciones que se disputaron el
en el autonomisme, sdlo' que-
fuera del’ acuerdo le encabezada
por Gainza, da del mitrismo y
del derrotado Tejedor.” José y Rafael
Heménder, Hipélito Yrigoyen, Lu-
i Mansilla. nod Navarro Vio-
la, entre otros, raron e]
&e julio de 1880; "Propenderemos ©
que la orgenizaciéa nacional se com-
plemente y a que sean resueltas las
Prescripeiones pendientes. una de és-
tas es la designacién de la capital de
Je Repiiblica, retardada hasta el. pre-
sente por incertidumbres y dudas
que deben terminar, Hecho deloro-
$08 acaban de mostrarnos que las va-
cilaciones de treinta afios tienen ya
‘que cesar, y que los poderes publicos
delen furcianay sin eyponerlos &
competencies y ‘gue redun-
dan en dafios de las provincias-y de
Ja Necién”.
Et Partidn Autonomista Naciorial se.de LiDlustration de Parts. 1874
Un soldado de las fuercas de Lbpes Jordin, Grabado
1854, Nucramente se bats en defense de
Buenos Aires, em Ia batalla de Fl Tals,
EI gobierno de la Confederacién ve
instala en Pareng, y Urquiza es nombrado
presidente,
1856, Nicolfs Calvo fanda La Reforma
Paclfica, periédico de oposiciéa a Buenos
Aires. José Hemnindez colabora ex €l y
adhiere al Partido Federal Reformista,
En esos afos pasa a Parand,
1857. Su padre muere folminado por om
ayo.
1858, Trabaja en Parané como empleado
de comercio y ocupa um cargo ea Ja
Adainistracién Nacional.
1859, A partir de junio es mquigrato del
Scaado en ls Confederacién, En octubre
participa en In batalla de Cepeda, donde
fas fuerzas de la Confederacién derrotan
a Ins de Buenos: Aires. Cada vez ¢3
mayor Ja afluencia de emigradas a Parané.
1860. Se desempea como secretario
privado del vicepresideate Pederera
durante su interinato, y como taguigralo
de Ia Consiituyente que debe reformat a
‘Constitucién de 1855, Escribe en el
diario Et Nacional Argeatino, de cuys
direcci6a se hee cargo, Urgaiza aime
Ja gobernacién de Ear Rica y Derqul
ocupa In presidencia de le Confederaciéa.
1861. Ingres en la masonesis. En
setiembre, interviene en In batalla de
Pavéa, donde las fuerzas de Buenos
‘Aires derrotan a las de In Confederaciéa,
En noviembre asiste al desastre deresolver la cuestién de la
Expual en Buenos Aires, Ea este
punto conviene recapituler
eso significaba y sobre todo ik
Signiticado desde 1853, En sus Ex
fudios sobre la Constinucién Argen-
fing, Alberdi babis sfirmado que,
estuviera donde estuviera In capital,
Gnieatras no se la fijare en Buenos
‘Aires, la tensién surgida de esta dua-
lidad'seria un elemento de desquicio
ca is politica Ja organic ine
Stucional argentine, El antigao re-
resentante de la Confederacién
@ conccia por experiencia pro-
pia los desgarramientos de esa ten-
én, que también José Herndndex
habia pdecid en sus acs de inicia-
cién, Resolver 1a cuestida. capital
significa, en realidad,-abordar des-
de oto punto de vista y de una vex
pera siempre, las tareas de consoli-
Jacién del Estado argentino y de las
releciones que la provincis més po-
Gerosa entablaria con el resto dol
pais, Dicko de otro modo: cudles se-
an las formas que la hegemonis
porteia adoptaria después de Pavés,
Jhomento de giro en el que Urquze
comprendié que sélo el consenso po-
dia devolver et Estado de Buenos Ai-
ret a los lazos de la Coniederacién.
1a cen de Ta capital y la
tién de la provincia de Buenos Aires
estaban Unidas, tanto para los restos
Ultrafederalistas del autonomismo
(Leandro Alem, entre ellos) coimo
para los federales reformistas (co
no lo bobia side Hernéndes) y para
los componentar de la nueva Liga de
Zapital era, ex soma; Ia cuestién de
cha serene Borat oe ee
1 argentino 7. cOmo, desde
entonces, 5¢ ae baa Ta distribu
tien el poder
Cuando. ee ‘Hernandez en Jes
iginas de ita. a
Pees ao sede federal de lat 3.
Hidedes naciontles-colocs en el can-
‘ro de sus rezones “la unién y espl-
rita de orden”-que permitirien a la
Hn
Tm
Hil
ml
oe 2
i
iu
bares
tell
ae Sta
ee i
ue
i
REE
u
tl
j
bia enfrentar. Tan decisivo que, des-
pués de aprobada la ley, Sarmiento
sarrojé contra la opinién del Cor
10 todo el peso del veto presidencial,
La capital Buenos Airesy
fn tarea de fondo que era preciso re-
“ry laf én de Buenos
‘Aires, al tinico. camino posible desde
‘el punto de vista de le coalicién de”
fuerzas que se impuso en 1880.
El Partido Autonomista Nacional
fue el instrumento de esta resolu-
én. Y Hernindez, su portavoz en
ia legislatara bonaerense que (des-
pués de aprobada la ley par el Con-
Freso. Nacional) dehia coder el te-
yritorio de la ciudad. Su intervene
én ef larga; responde a Jn de Lean-
de Alem y abarca varios dias de
fesiones, Se trataba, dijo entonces
Herndndez, de resolver “uno de los
problemas més dificiles de nuestra
organizacién politica”, que termina
ia "la obra de la reorganizacién ina-
fe pinisa Senta Heridn-
que representa
dex considera que eeder el territorio
de ta ciudad de Buenos Aires es pre-
condicién-del afianzamiento de las
periodismo y al comercio. Léper Jordin
derrotado en Ia batalla de Don
Gonzalo, donde, se dice, ef gobierno
eaiples por primera vex armamento
lerno.
1874, Hernéndez coatinda vinculado »
Lépex Jordan, Mientras tanto, se_suceden
Jas edisiones de El guucho Martin Fierro
y se publiean algunos comentarios sobre [x
obra, Fracaza Ia revoluciéa mitrista y
Avellaneda es elegido presidente, Durante
‘esos aos continda In guerra contra lot
indios en el sar.
1875, Regresa, a Buenos Aires, al amparo
de-las mejores condiciones que ofrece ef
gobierno de Avellaneda, y s¢ instala en
Belgrano, Reedita su Vida del Chacho, lo
‘que Ie vale una polémica periodistica.
1876. Empieza e colaborar con
sutonomismo y continéa ein
‘us actividades periodistices y
comerciales, Su vide entra em couces mis
apacibles. Lépez Jordin es derrotado
por ultima vez en. Alearacito. Micatras
fanto, se ye Jatensificando Ia politiea de
inmigraciéa y colonizacién, y ge hace el
primer erabarque experimental de carnes
enfrindas, hecbos que sedalen furaros
cambios decisivos en tes formes de
explotacién egropecuaria,
1877. Ante ta concilizci6n con Tos
mitrstas, Heraésder se retrae de la
activided partidaria. Surge dentro del
‘eutonomisaaa un ala még popular, @ 1 que
pertenccen Alem 7 Del Valle.
1878, Adquiere Ia Librera del Pliua »
organiza una colecta en favor de os hos
de Ricardo Lépex Jordan, que estaba
preso en Rosario. Se publica ta undécima
Pficion de El eaneho Martin Fierro.
u4879, Aparece La vuelta de Martin Fierro,
gue obtiene numerosos fuicios crittcos
¥ Gxite editorial. Es electo dipmtado por i
Provincla de Buenos Aires. En eso afio
Roca inal ru Campaiia al Desierto.
1880. Obticne Ia vicepresidencin de Ia
Cémnara de Diputados. Se niega # tomer
parte en Ins luches que deset
proyecto de [ederalizaciGn de te civ
de Becaot Airs, 7 ovum, ca cambio
Junto con Guide y Spano, de 0
el aunilio. a los ‘heridos. Defiende
eq Ie legislature el proyecto de
federalizaci6n, en posiciéa opuesta a la de
Leandro Alem y 2 la de sus propios
argumentos de diez afos atrés. El
proyecto es aprobado, y Buenos Aires se
convierte-en la capital del pais. Se inicia
Ta primera presidencia de Roca.
1881, Es electo senador por [a provincia
de Buenos Aires. Eseribe Ia
Instruccién del estanciero,
1882, Participa, junto a Dardo Rocha, en
Ia fundaci6a dela ciudad de La Plata.
Continia en el Senado provincial y
6 micmbco de numerosas comisiones
oficiales.
1883, Comienzan a hacerse visibles los
cambiza sociales y. urbanisticos que
‘caracterizan a Ia década del 80, Ba ese
aiio se instale sl primer frigorifica
ea Campane,
‘Sarmiento publica Conflicto y armontas
ade las razas en América.
1884. Jost Hernéadez, que ya posce
campos, compra su quinta de
Belgrano. Contindn a a legi
bonaerease y participa ca la actividad
politica local, Tembiéa integra comisiones
det Monte de Piedad, del Banco
Hipotcenio'y el Conse Nacional de
Edvcecién, Son los aiios de Jac reformes
Incas del gobierno de Roce. Juan
Bautista Alberdi muere en Paris. Juan
Moreira Wega a los teatros.
1885, Asume su cargo de senndat
elesto, Aparecen Santos Vega de
Dbligado y Sin rumbo de Cambsceres,
41885, 21 de octubre, Muere en me quinta
de Belgrano, Sus Gltimas palabras
fueron: "Buenos Aires, Buenos Aires...”
12
a la Nacién, sino si ésta puede
prescindir de la tiudad mas impor:
tante del pais conto distrito federal,
Retomando ergumentos que habia
desarrollado Aiberdi afos antes, se
afirma que los gobiemos. nocionales
wo podrian resistir lor embater de
tos {ntereses encontrados que han
asolado y todavia efectan al pals, sin
a fuerza 7 le Sa prestigiosa
de Ja capital en Buenos Aires, Alem
ha dicho. ceder Buenos Aires co-
mo capital es amenazar a la Nacién
con une ditadure en esse or
nandez replica a su correligionario
que Tie bs ge jeter ‘por la
Giyanizaciéa neconal se opuiefon
sales lpchow'a que oe desplitara
capital de Buenos Aires. Tacitamen-
ter lo idea de que fa capital en Bee
nos Aures contrabalencearia, el peso
de una provincia demasiado rica y
Sertey Rex af ipcuran
Come’es sabido, 1a ley:que defendis
Herninder fe! opines, junto
a wits sgsicien do ge
zaciéa argentiza, parece afiauzarse
al bienestar y la’ seguridad personal
y politica en la vide de Hefadndes,
‘De alli en mis, no deberd enfrentar
betallas donde todo se juege ni en-
crucijadas peligrosas. Hombre de
confianza del gobernador bonaeren-
se Dardo Rocha, desempelé basta su
muerte (1886) cargos provindales y
ccupé una banca en fa Tegicletura.
Esos afios de la Sie de Ce
fr que perecan lang ls gece
Kiga ieuccay geseaiie ner dy
politics argentina, foeren también
para Flernindez sus afos de bonan-
za, En ellos esistié a Ja asombrosa
sone Martin Fray ta bre
Sto
Sus Bea verdadery dete os bd
Ditos litererios y sociales de su épo-
ce, es nocesaria detenerse 4 consite:
rar las reacciones que generé,
La critica en el momento de aps-
ricién del Martin Fierro. — A
menudo 22 ha sefialado que en sm
momento. Martin Fierro no aleanzé,
en la critica culta, le z
que bubiere ido a su for
midable éxito editorial; éxito que,
ademés, s¢ vio reforzado por la re
produccién total o parcial del poema
2 -numiereses penidicos argentinos
y erientales, A su inusitede divul-
gacién parecerie corre:ponder una
extrafia parvedad de la critica con:
tertpordnea. Pero a poco que se ana-
licen las caracteristicas de esa acti.
vidad en Ia época de aparicién del
oema, surge la necesidad de formu-
lar algunas precisiones,
En primer conviene recordar
que quienes ejercian la critica lite-
varia: entre 1870 y 1880 eran los
multifacéticos politicosescritores,
racteristicos de nuestra organizacién
nacional, cuyos protatipos encarnan
Mitre y Sarmiento, Como actividad
sistemitica y especializada la critica,
or entonces, no existla, salvo algu:
‘bos precursores aislados, Por Io tan-
to, no debe extraiiar que al ocuparse
de obras nacionales y en un miclea
ten reducdo comp f era el ambi
Bterario de aquella época, rozara
plano de las tvlaciones personales
José Herméndez escribié en forma
2 cartay algunos de sos prélogos.
gSe debe por esto conjeturar. que se
SG re ouprars gue
gin escritor quiso comprometerse
profesionalmente en le tarea? Pare-
ce més correcto conectar estos. pré-
con'el meterial critco sobre
fariin Fierro, y deduar de sus-ca-
racteristicas algunos rasgos de Ja co-
[Link] de la época, de si.
fonamiento y de sus pautes de
valor, Uno de eios rasgos, justamen-
ta es el que se acaba de apuntar:
elcanicter personal de las relacones
iterarias, la‘critica ejercida en modoPortada de la primera edicién de
El gaucho Martin Fierro
rivado, en cartas dirigides a los au-
ores como respuesta al envio de un
Iibro dedicado, y luego dada a co-
nocer al publica en préloges de las
sucesivas ediciones. .
‘Hernindez no se sustrae [Link] pri-
mario mecanismo de promocién.
Ante Hen se osoge 8 8 proper:
de produccién ciertamente de mayor
miérito que la mia, y ellos saben por
experiencia propia, cudn intima so-
Ustactién derrame en el emiritu de
guitare gu pensmiento forme
Vibro, el ver ese mismo Libro ho-
eado por los hombres de letras, hon
de 1874, en el cual es posible apre-
ciar la valoracién explicita que hace
Hernandez de Ja literatura culta, y
Be oe IO ote pice leoade
it leto, entre pul
no Jeerado, m
desonatarios de sus envios se di-
ferencian en \o5 dos momentos co-
lientes a la Jaa y a 1a Vuelta.
parte figuran muches nombres vin-
culades @ la trayectoria politica de
Hernindez, como Guido, Peliza,
Navarro Viola, Torres. Los nombres
‘can les puntas sobre los que se ar-
ticola Ia red de esa “epublica de las
Tetras” que os comentarios periodis-
‘cos, aparecidos en diversos diarios
Primera pégina del cuademo borredor det
‘Martin Fierro
13ee:
% ts é
Gran Hotel Argentino, donde José Hernandez excribiés
parte del Martin Fierro, £872
de Fecundo, que algunos consideran
como la antitesis del Martin Fierro,
y autor, camo Hemindes, de wa,
cimiento del valor del porma en lo
que contiene de verdad, y la ne
gacidén de su cardcter artistico aun
cuando se le reconozca cierta “belle-
za”, Asi, los cénones literarios cues-
Sonaban el valor estético de la gau-
chesca en servian, en par-
ticular, pare fundementar el recbazo
de una obra irsitativa,
‘Ea el conjunto de esas criticas,
el trabajo de elaboracién que se pone
en evidencia en los manuscrites co-
contentado con improvisar después.
del mate” (Jose Tomas Guido,
1878), “Su trabajo, escrito sin duda
ti »..» tierie la be
Tear eta verdad’ (Palisa, 1673).belleza estética sino natural, come
al gorjeo de los pajaros. |
‘Estas criticas ponen de manifies-
to la dificultad del pensamiento i-
terario de la. época para asimilar la
obra, pero a pesar de eso se puede
Pique & pat de elias todo
aquel que ba escrito sobre literatura
argentina se ha’ referido necesaria-
mente a Martin Fierro, aun cuando
fuera, como en el caso de Argerich,
para rechazirlo, Asi no es Rojas ol
primero en reclamar st inclusién en
Jos estudios de literatura argentina,
pues Ja aucencia babja sido denun-
Giada por el Dr. Moorne, profesor de
literatura del Colegio Nacional.
En 1894, Unamuno llamé le aten-
‘idm sobre el valor estético de su ca-
ricter popular, para él herencia del
spirit hispdaico; y poco después
Menindez Pidal también se ocupé
del poeme, Fn 1902, Ernesto Que.
sada, en El crtollismo en la literatura
@rgenuina, 0 una particular
‘rherprniacion te diferenens eb
twe la Ida y la Vuelds, segtin 1a cual
Hernindia, alnrraedo por la apart:
cin de Ja veta moreirista, narra el
regreso de un gaucho trabajador y
manso, para corregir Io que consi-
deraba efectos aocivos de be primera
porte, Estos datos apuntan a mos-
frar cierta continuidad de los juicios
criticos sobre Martin Fierro,
E] Centenario: exaltacién de
Maztin Fierro como poema na
ional, — De lo que antecede se de-
duce que el reseate de Martin Fie.
770 que realizaron Rojas y Lugones
eave 1910 y 1916 no ngmbico un
‘esurgumiento despues de un eclipse,
fino una nueva valoracién que e3
hecesario ubiear dentro de la. pro-
lemaice de dofaciones de leiden:
tidad nacional que se formulé alre-
dedor del Centenario, Es sebido
fos festeos de estos eniverseri dere
ataron wna verdadera ormia de fer
‘vor patridtico. En ese chma, fos in
Yerregantes acerca de la esencia de
la nacionalidad se movieron entre
dos poles que iban desde el optimis.
mo de une élite gobernante que veia
cumplides sus planes de progreso,
al malestar que provocaba la rapida
certidumbre de que ese mismo éxito
acarveaba consigo un precio ancroso:
Ja aparicidn de nuevos grupos, ex
pecialmente de origen inmigratorio,
que fueron vividos como wna ame-
naza al orden social,
En esa época, sumerosas obras tra-
taron de formular, desde distintas
perspectivas, una respuesta adecua-
da a los interrogantes que plenteaba
el enigma de una nacionalidad jo-
‘Yen, tan probleméticamente consti-
tuida desde sus cimfentos a partir de
la conquista espafola, y tan fuerte-
mente sacudida después por el im-
pacto inmigratorio, Lugones, Rojas,
©. 0. Bunge, Joaquin V. Gonzdlez,
Galvez son algunos de los nombres
que se vinculan con tales obras. En
‘ste marco, proclamar a Martin Fie-
Fro como poema épico, fundante de
muestra necionalidad, no ere un acto
aislado ni casual y se alimentabe del
conjunto de circunstancias que ro-
dearon a los festejos del Centenario.
En el caso de Lugones las conferen-
ias del Teatro Odedn, a las que,
come se sabe, concurmé la mis alta
reciedad de la época con et presiden-
te Saenz Pata a la cabeza, En el de
Rojas, In cresciin de la cétedra de
‘uteratura argentina en [a Universe
dad, en 1912, »amada a su
de pubticar la histona de Ta litera
hited woes
fr tT sey én 1913, ae ss
ee a a
tedra por, Rojas, la revista Nosotros
realizé una encuesta sobre é! cardc-
ter épico del weve toe k
tres exponentes, Rojas,
ere flee Sed
me Aner ae
Ber po cps, 7 a mods che
esa poléanica, C4 alld het 8
of pti a ot Bees
s ie 7 = tee rt
En literario de 1és, El
eile ea iste’se mane
la empresa patridtica que veniaHemdndez y
Sarmiento
En 1881, Dardo Rocha, gobernador de
Ia proviticia de Buenos Aires, firmé om
deereto por ef que se encomendd » José
‘Hernandez In redaccién de un manual
sobre explotaciones rarales, fijindosele una
partida para realizar un viaje de
Investigacion alrededor del mundo.
Hernindex rechaz6 el honor que se le
habia conferido, pero no desistié de la
misién de escribir un texto sobre fe
“industria rural’. En su opinién el viaje
por ef mundo era innecesario, los
pesos en él empleados podian destinarse
4 Fines miis provechosos y la tarea a
cumplir podia realizarse Tesumirado la
valiosa experiencia de fos explotaciones
rurales que 4 conocia.
Los bidgrafos de Herninde: sedalen
invariablemente su desinterés y rectitud
frente a Ia honrosa y atractive wisiGa
encomendada por el gobierno provincial,
Estas cualidades patecea indiscutibles,
pero en [a respuesta de Hernandez se pone
de manifiesto un rasgo més profendo
de ou carder ¢ ideas: of wedisonalisma
gue, al entrar en composicion con el
betalismo y ef progresismo, produce un
efecto particular.
Herindez escribié cfecdvamente un
texto sobre Ia estancia y es In prictica de
los establecimientos gacaderos que 4
conoce la que conTluye al conjumto de
méximas y consejos, comprobaciones ©
Indicaciones com Ias que teje su texto,
‘Si hay un rasgo que se destaca en él
3 cl empirismo y Ia reivindicaciéa de la
cuca direc: “No bey bres,
no hay awores que pudicran serviraos
de guia para una obra de esta clase, en
fin, este no es un libro hecho con otros
Ubros”... “ua libro eseacial y
exclosis:cente erfollo ...”" “nuestro
bro soio ser4 una exposiciéa clara de Te
(que so practica en ia campain. ..”
habia solamente del pas”.
16
realizando desde Et imperio jesuitico
en Ia que también se incluyen,
entre otros texins, Le guerra guucha
y las Odas seculares— y resulta un
Trance ejemplo del rescate de Martin
Fierro desde una perspectiva que
exalta aquellos contenidos naciona-
ls que harfan de él un poema épico.
La evocacién de las condiciones cons-
‘itutivas de todo coy como
empresa de verded. de nie ¥ de be-
Meza, nq alcanza a ocultar, el escozor
que ‘provocaban las presencias que
al geecimiento del pal habla, gone
rado: “La, plebe ultramarina”, “sus,
edooplices mulatos 7 mestizos" y Ie
“ralea mayoritaria”. Frente a’ esa
‘estridente realidad, la silenciosa ima-
gen del gaucho desaparecido se eri
16 como refugo de virtudes cefini-
ioras de nuestro ser nacional y de-
postadas en un pasado del cual el
inmgrante quedaba excluido.
La Slloiogia y las humanidades for-
‘man parte del bagaje intelectual en
que se asienta la demostraciéa lago-
Riana det eartcter épito de Martin
Fierro, En ese context, raza ¥ 1
ién constituyen los conceptos cla-
vex que encuadran la realizacién de
los ideales de justicia y Libertad in-
herentes a la porsia épica. Una vez
defimda Ia épica, a través de Ia ac-
tividad heroics, el Martin Fierro se
incerta en ella’a través de las vit-
idee y acciones de su protagonista,
el gaucho, En el ratamiento de esta
figura es posible percibir algunas d
las contradicciones de su rescate: si
por un lado ef gaucho es el béroe y
el civilizador ‘de [a pampa, por el
otro su inferiaridad racial lo condena
4 la desaparicién. Bs asf como al tex-
to de Lugones oscila entre una exal-
tada reivindicacién y una justifica-
cién de su exterminio,.que le permi-
te afirmar que “todo cuanto es ori-
gen propiamente nacional viene de
2", y al mismo tiempo que “su des-
apancion es un bien para el pais,
porque contenfa un elemento infe-
Hor ea su parte de
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