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19 Microrrelatos Famosos

Este documento presenta 19 microrelatos famosos de diferentes autores latinoamericanos como Augusto Monterroso, Jorge Luis Borges y Gabriel García Márquez. Los microrelatos cubren una variedad de temas y géneros literarios como la ciencia ficción, la fantasía y lo surrealista, y se caracterizan por su brevedad, generalmente de una o dos oraciones.

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Este documento presenta 19 microrelatos famosos de diferentes autores latinoamericanos como Augusto Monterroso, Jorge Luis Borges y Gabriel García Márquez. Los microrelatos cubren una variedad de temas y géneros literarios como la ciencia ficción, la fantasía y lo surrealista, y se caracterizan por su brevedad, generalmente de una o dos oraciones.

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19 MICRORRELATOS FAMOSOS

EL DINOSAURIO-AUGUSTO MONTERROSO
Cuando despert, el dinosaurio todava estaba all.

EL ESPEJO QUE NO PODA DORMIR- AUGUSTO MONTERROSO


Haba una vez un espejo de mano que cuando se quedaba solo y nadie se
vea en l se senta de lo peor, como que no exista, y quiz tena razn;
pero los otros espejos se burlaban de l, y cuando por las noches los
guardaban en el mismo cajn del tocador dorman a pierna suelta
satisfechos, ajenos a la preocupacin del neurtico.

LA FE Y LAS MONTAAS- AUGUSTO MONTERROSO


Al principio la Fe mova montaas slo cuando era absolutamente necesario,
con lo que el paisaje permaneca igual a s mismo durante milenios. Pero
cuando la Fe comenz a propagarse y a la gente le pareci divertida la idea
de mover montaas, stas no hacan sino cambiar de sitio, y cada vez era
ms difcil encontrarlas en el lugar en que uno las haba dejado la noche
anterior; cosa que por supuesto creaba ms dificultades que las que
resolva.
La buena gente prefiri entonces abandonar la Fe y ahora las montaas
permanecen por lo general en su sitio. Cuando en la carretera se produce un
derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o
inmediato, tuvo un ligersimo atisbo de fe.

EPITAFIO ENCONTRADO EN EL CEMENTERIO MONTE PARNASO DE


SAN BLAS, S.B.- AUGUSTO MONTERROSO
Escribi un drama: dijeron que se crea Shakespeare;
Escribi una novela: dijeron que se crea Proust;
Escribi un cuento: dijeron que se crea Chejov;
Escribi una carta: dijeron que se crea Lord Chesterfield;
Escribi un diario: dijeron que se crea Pavese;
Escribi una despedida: dijeron que se crea Cervantes;
Dejo de escribir: dijeron que se crea Rimbaud;
Escribi un epitafio: dijeron que se crea difunto.

LA OVEJA NEGRA - AUGUSTO MONTERROSO


En un lejano pas existi hace muchos aos una Oveja negra. Fue fusilada.
Un siglo despus, el rebao arrepentido le levant una estatua ecuestre que
qued muy bien en el parque. As, en lo sucesivo, cada vez que aparecan
ovejas negras eran rpidamente pasadas por las armas para que las futuras
generaciones de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse tambin
en la escultura.

UN SUEO - JORGE LUIS BORGES


En un desierto lugar del Irn hay una no muy alta torre de piedra, sin puerta
ni ventana. En la nica habitacin (cuyo piso es de tierra y que tiene la
forma de crculo) hay una mesa de maderas y un banco. En esa celda
circular, un hombre que se parece a mi escribe en caracteres que no
comprendo un largo poema sobre un hombre que en otra celda circular
escribe un poema sobre un hombre que en otra celda circularEl proceso
no tiene fin y nadie podr leer lo que los prisioneros escriben.

EL POZO - LUIS MATEO DEZ


Mi hermano Alberto cay al pozo cuando tena cinco aos. Fue una de esas
tragedias familiares que slo alivian el tiempo y la circunstancia de la
familia numerosa. Veinte aos despus mi hermano Eloy sacaba agua un da
de aquel pozo al que nadie jams haba vuelto a asomarse. En el caldero
descubri una pequea botella con un papel en el interior. "Este es un
mundo como otro cualquiera", deca el mensaje.

HABLABA Y HABLAMA - MAX AUB


Hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba, y hablaba.
Y venga hablar. Yo soy una mujer de mi casa. Pero aquella criada gorda no
haca ms que hablar, y hablar, y hablar. Estuviera yo donde estuviera,
vena y empezaba a hablar. Hablaba de todo y de cualquier cosa, lo mismo
le daba. Despedirla por eso? Hubiera tenido que pagarle sus tres meses.
Adems hubiese sido muy capaz de echarme mal de ojo. Hasta en el bao:
que si esto, que si aquello, que si lo de ms all. Le met la toalla en la boca
para que se callara. No muri de eso, sino de no hablar: se le reventaron las
palabras por dentro.

LA MANO - RAMN GMEZ DE LA SERNA


El doctor Alejo muri asesinado. Indudablemente muri estrangulado. Nadie
haba entrado en la casa, indudablemente nadie, y aunque el doctor dorma
con el balcn abierto, por higiene, era tan alto su piso que no era de
suponer que por all hubiese entrado el asesino. La polica no encontraba la

pista de aquel crimen, y ya iba a abandonar el asunto, cuando la esposa y la


criada del muerto acudieron despavoridas a la Jefatura. Saltando de lo alto
de un armario haba cado sobre la mesa, las haba mirado, las haba visto, y
despus haba huido por la habitacin, una mano solitaria y viva como una
araa. All la haban dejado encerrada con llave en el cuarto.
Llena de terror, acudi la polica y el juez. Era su deber. Trabajo les cost
cazar la mano, pero la cazaron y todos le agarraron un dedo, porque era
vigorosa corno si en ella radicase junta toda la fuerza de un hombre fuerte.
Qu hacer con ella? Qu luz iba a arrojar sobre el suceso? Cmo
sentenciarla? De quin era aquella mano? Despus de una larga pausa, al
juez se le ocurri darle la pluma para que declarase por escrito. La mano
entonces escribi: Soy la mano de Ramiro Ruiz, asesinado vilmente por el
doctor en el hospital y destrozado con ensaamiento en la sala de diseccin.
He hecho justicia.

CARTA DEL ENAMORADO - JUAN JOS MILLS


Hay novelas que aun sin ser largas no logran comenzar de verdad hasta la
pgina 50 o la 60. A algunas vidas les sucede lo mismo. Por eso no me he
matado antes, seor juez.

LA MUERTE EN SAMARRA - GABRIEL GARCA MRQUEZ (Adaptacin)


El criado llega aterrorizado a casa de su amo.
-Seor -dice- he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho una seal de
amenaza.
El amo le da un caballo y dinero, y le dice:
-Huye a Samarra.
El criado huye. Esa tarde, temprano, el seor se encuentra la Muerte en el
mercado.
-Esta maana le hiciste a mi criado una seal de amenaza -dice.
-No era de amenaza -responde la Muerte- sino de sorpresa. Porque lo vea
ah, tan lejos de Samarra, y esta misma tarde tengo que recogerlo all.

LA MANZANA - ANA MARA SHUA


La flecha disparada por la ballesta precisa de Guillermo Tell parte en dos la
manzana que est a punto de caer sobre la cabeza de Newton. Eva toma
una mitad y le ofrece la otra a su consorte para regocijo de la serpiente. Es
as como nunca llega a formularse la ley de gravedad.

EL EMPERADOR DE CHINA - MARCO DENEVI

Cuando el emperador Wu Ti muri en su vasto lecho, en lo ms profundo del


palacio imperial, nadie se dio cuenta. Todos estaban demasiado ocupados
en obedecer sus rdenes. El nico que lo supo fue Wang Mang, el primer
ministro, hombre ambicioso que aspiraba al trono. No dijo nada y ocult el
cadver. Transcurri un ao de increble prosperidad para el imperio. Hasta
que, por fin, Wang Mang mostr al pueblo el esqueleto pelado, del difunto
emperador. Veis? -dijo - Durante un ao un muerto se sent en el trono. Y
quien realmente gobern fui yo. Merezco ser el emperador.
El pueblo, complacido, lo sent en el trono y luego lo mat, para que fuese
tan perfecto como su predecesor y la prosperidad del imperio continuase.
CALIDAD Y CANTIDAD - ALEJANDRO JODOROWSKY
No se enamor de ella, sino de su sombra. La iba a visitar al alba, cuando su
amada era ms larga.

PADRE NUESTRO QUE ESTS EN EL CIELO - JOS LEANDRO URBINA


Mientras el sargento interrogaba a su madre y su hermana, el capitn se
llev al nio, de una mano, a la otra pieza...
- Dnde est tu padre? - pregunt
- Est en el cielo - susurr l.
- Cmo? Ha muerto? - pregunt asombrado el capitn.
- No - dijo el nio -. Todas las noches baja del cielo a comer con nosotros. El
capitn alz la vista y descubri la puertecilla que daba al entretecho.

AMENAZAS - WILLIAM OSPINA


-Te devorar -dijo la pantera.
-Peor para ti -dijo la espada.

ESTE TIPO ES UNA MINA - LUISA VALENZUELA


No sabemos si fue a causa de su corazn de oro, de su salud de hierro, de
su temple de acero o de sus cabellos de plata. El hecho es que finalmente lo
expropi el gobierno y lo est explotando. Como a todos nosotros.

LA VERDAD SOBRE SANCHO PANZA - FRANK KAFKA


Sancho Panza, que por lo dems nunca se jact de ello, logr, con el correr
de los aos, mediante la composicin de una cantidad de novelas de
caballera y de bandoleros, en horas del atardecer y de la noche, apartar a
tal punto de s a su demonio, al que luego dio el nombre de Don Quijote,
que ste se lanz irrefrenablemente a las ms locas aventuras, las cuales

empero, por falta de un objeto predeterminado, y que precisamente hubiese


debido ser Sancho Panza, no hicieron dao a nadie.
Sancho Panza, hombre libre, sigui impasible, quizs en razn de un cierto
sentido de la responsabilidad, a Don Quijote en sus andanzas, alcanzando
con ello un grande y til esparcimiento hasta su fin.

(SIN TTULO) - GABRIEL JIMNEZ EMAN


Aquel hombre era invisible, pero nadie se percat de ello.
CALEIDOSCOPIO- MARTINA ARMAS VALERO (alumna de 2 de
Bachillerato, IES M Rosa Alonso)
En la cocina entiendo el idioma de las moscas, pero en la salita la lengua
que comprendo es la de las araas.
Son cosas que aprendes de tanto tropezar con piedras, aunque tal vez sean
las piedras las que tropiecen contigo.
Y qu hay ms frentico que una pualada por la espalda?
Y de la mosca que menos esperas?

Len - Raquel Martnez


Hubo una vez un len rey de la sabana, enamorado de s mismo y
encantado de haberse conocido. Un da llego el rumor que en la costa haba
un len ms poderoso que l, as que ni corto ni perezoso fue a
comprobarlo.
Cual no fue su sorpresa cuando no encontr ms que arena, y unas enormes
focas echadas en ella. El len se acerc, las olisqueo, y tras saberlas leones
de mar, la sigui a su reino marino.
Desde entonces, el elefante es el rey.

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