BOLIVIA
MARIA SOLEDAD QUIROGA (Bolivia, 1957)
Quiero ser contigo en el agua
sentir en la transparencia
el peso del cuerpo
ser volumen cierto
en medio de lo que fluye
bajo un cielo abierto
nubes diluidas y translcidas
ser color, forma definida
contra la espuma y el aire
ser sombra entre los brillos
que se encienden y se apagan
superficie
para el golpe lquido de la marea
y su abandono
ser cuerpo
y poseer sus lmites.
El deseo
El deseo es como un rbol
copioso
abierto y verde
hmedo en la profundidad
morado
oscureciendo el territorio de los besos.
Una elipsis incolora
vibrante y quebradiza
en la orfandad de los impulsos.
Un rbol crecido a dentelladas
erizado en el hambre
cubierto de ptalos filudos
florecido
en la lmpida altura
enraizado en la atmsfera pura del grito
abigarrado y desnudo
solo en el cielo amplio
vaco y encabritado
caracoleando en las aguas turbias
del clarsimo relmpago.
Cometa desgarrado
volumen de sal ardiente
cuerpo celeste
extraviado
agitado por la muerte que no es muerte
fugitivo prisionero
del instante.
1
Matilde Casazola
(Bolivia, 1943)
Los ojos abiertos
Poema 18
Caern, irn cayendo;
no te preocupes de eso.
Yo lo s desde abajo,
desde el sitio que vengo.
Yo lo s y te lo digo
no te preocupes, durmete.
En sbanas de fuego
sus carnes han envuelto
y caen! van cayendo
sin atajo posible,
sin relojes de tiempo.
Ah los gritos! Ah el ttrico resplandor en las caras!
ah los rictus de espanto!
Todo lo veo desde aqu
pausadamente
sin piedad, sin dolor.
Ellos van lejos de aqu
ellos no nos conocen
ni nosotros a ellos.
Ellos estn tan lejos!
Y sin embargo, un da compartimos la voz
el estilo del traje y el ancho de las calles.
No te preocupes, durmete;
que siempre estn cayendo.
Los cuerpos
Poema III
Eran dos ojos, dos hermanos
que se daban la mano.
Eran dos ojos, dos paisanos
que habitaban lugares cercanos.
Era un monte que haba que cruzar
que subir
para llegar de uno hacia el otro:
una sola nariz
desafiante
al medio de ambos.
Era una sola boca
decidora
de frases incoherentes
o bonitas,
de frases hirientes
que, como hormigas
2
negrean en su plpito sagrado.
Eran tambin dos tneles
a los costados:
dos orejas, tubos bien logrados.
Era un paisaje
extrao,
provocativo,
dulce y spero.
Ay las estrellas
que se encienden y se apagan.
Ay los cabellos
que enmarcan este cuadro.
Eran dos nios que crecan
que no dorman no dorman
por descubrir el lugar
donde el tesoro est enterrado.
Era un rostro gentil
y simtrico,
sin saliente de ms
ni hueco.
Las arrugas vendran despus
y las heridas
profundas
que alteraran sus mbitos perfectos.
La noche abrupta
Poema 8
Dolor
viejo dolor
sin remedio.
Yo saba
antes
canciones nias
para alejarte.
Pero t las aprendiste de memoria
y ahora todo lo sabes,
dolor
viejo dolor
de la barba proftica.
La noche abrupta
Poema 31
He aqu que te has quedado solo
con tus dientes amarillos.
Nadie ha querido hacerse cargo
de tu miseria
de tu atisbar esperanzado a la salud,
3
brillante como pelcula de dibujos animados
o pepita de vidrio.
Porque la muerte te crece desde adentro:
como un rbol dado vuelta
sus races asoman por tus ojos,
por tu piel, como certeras garras.
Y nadie se equivoca,
a no ser t mismo
que, egosta,
te aferras a tu propio derrumbe inevitable.
La expedicin ha comenzado.
Solo, recorres
obscuros pasadizos interiores;
te detienes a mirar la substancia invisible
que alimenta otro mundo inexplorado.
Y al cabo, retornas sonriente,
pides pan con mermelada
un vaso de agua
o alguna revista ilustrada.
Y te punzan
y te tajan
y te acomodan la almohada.
He aqu que te has quedado solo
muerto de fro,
en ese cuarto verde anmico
contndote a ti mismo el mismo cuento
desde un monte distante y elevado
del batallar humano.
Ya ests lejos,
y no quieres creerlo
y quieres pertenecer an
a esa caravana temerosa,
que huye mirarte fijo,
porque olfatea a gritos tu agona.
Amarillo entre las sbanas
objeto desconocido
como un talismn de mala suerte
obscureces la claridad del da.
Los racimos
(La sombra propia I, poema 2)
Alguien va apagando una por una
todas las estrellitas de tu cielo;
pero como tu cielo es tan enorme,
nunca te has dado cuenta.
Y eso que ya van muchos aos
de que ese alguien ha tomado a su cargo
tan dolorosa ocupacin.
4
Y eso, que ya van cientos de estrellitas degolladas.
Mas t, impertrrita, caminas y caminas
res y lloras
como si no pasara nada.
Pero tu collar est quedando en hilo puro!
Cuando la obscuridad te caiga como lluvia de piedras
sobre el despreocupado gesto,
maldecirs tu nombre y odiars tus zapatos
y te acordars de antiguas oraciones.
Cuando la obscuridad te sea un perro malo.
Dnde huir? Qu salvar?
Cuando la obscuridad te caiga como pedrada dura
sobre el corazn agrio.
Ay la ventana abierta!
Ay tantos dones postergados!
Te quedars bebiendo un lago triste:
cementerio poblado de estrellitas
que cada noche hacan desesperadas seas
pidindote socorro.
Porque alguien va apagndolas
sin que vos te des cuenta.
Ea! Vuelve tus ojos,
vigila tu tesoro!
No te encandiles en la caravana
de colores fantsticos!
Que las estrellitas no se adquieren
como se adquiere un traje;
que las estrellitas se apagan para siempre
y no hay quin las reemplace.
Y que las caravanas se venden y se compran
y llevan escondidos afilados puales
para cortar tus sueos libres,
para partir tu corazn en siete partes.
Y siguen los caminos (I)
Poema 28
No hay mayor asombro
que el que ests t ah, muerto,
protector de los pjaros,
husped del movimiento.
Coloreador de alas
innumerables,
tendido sobre la tierra
yaces.
Tus cabellos
se abandonan por instantes
al viento.
5
No pueden comprender
ese derrumbe
del rbol vertical, sustentador
de giros giles.
La eternidad es tuya
ahora.
Te lame las mejillas
y el calzado.
Las subterrneas corrientes,
que estancaron
dedos listos
de la muerte,
retroceden solemnes
y deciden
lagos petrificados.
Todo tu ritmo
estaba concebido
para aquietarse as?
Tu voz
vibrando en los odos,
tus posturas cambiantes?
Bebedor de horizontes,
en tus ojos
hojas resecas fijan su amarillo
y la lluvia que cae
cubre tu cuerpo inmvil
de besos sorprendidos.
El hueco de tus manos
aposenta
gestos tibios an,
que no han de darse.
Esto queda de ti
ser legendario,
trashumante
de los astros en rbita incansable.
Y siguen los caminos (I)
Poema 35
Dios es un huesito
en el centro de mi pecho.
Un huesito menudo y solitario.
Golpea y golpea
en la noche honda,
mientras gotas de sangre salpican de mi cntaro.
Cruje en su reducida
dimensin, se rebela
en torturado esfuerzo
6
por librarme de enemigos
enconados.
Pero su ausencia es larga y ancha
y pesa y duele
y muero sin descubrir
su amuleto a mi lado.
Cuento esto yo, que estuve
con la sombra extendida
y abandon mis digitales sobre musgos de espanto.
Ahora las madrugadas
son nuevamente limpias.
Y este huesito, collar de mi cuello
hielo tintineante de mi vaso,
me susurra canciones,
me acompaa;
quisiera saltar de mi pecho a mi mano.
Dios es un huesito en el centro de mi pecho.
Un huesito menudo y solitario.
En las noches tranquilas, oigo tmidamente
la vida alimentar su universo delgado.
Tierra de estatuas desteidas
Poema 5
Yo buscaba
sombra de sombras
color
diseminado en las faldas de la aurora,
y aturda mis ansias
con palabras.
Yo busqu el amor un da
vestida de oro nuevo,
de arbolitos jvenes y traviesos.
Me her tanto la planta
de los pies, caminando
sin llegar a alcanzarlo
que, tendida en el rojo
desierto
me ce con serpientes de palabras.
Yo buscaba,
me levantaba eufrica
en las maanas,
gastaba cientos de zapatos
y al final
con la copa vaca
regresaba
y enjugaba mi llanto en el crepsculo
con pauelos bordados de palabras.
7
S! mi historia
puede colgar del aire.
No es preciso
llamar testigos para relatarla;
solamente un papel amarillento
en el que un viejo sabio
leer:
-Ocup evidentemente
un lugar en el tiempo
y el espacio.
Estas letras lo confirman-.
Y el aire vibrar, cantando
una antigua cancin, puras palabras.
A veces, un poco de sol
Poema 28
Todava no me ir:
que me queda por cantar
la ltima cancin.
La ltima cancin, sabris
vierte el ms sabio licor
y sus estrofas se alargan
y se alargan.
Y es lindo ponerse a or
la ltima cancin
pues se sabe que en el fin
todo acaba, y ya se apagan
las fantsticas candelas.
Y es tierno y doliente or
la ltima cancin,
que despus nos pesar
la infinita, gris ceniza
derramada.
Y los vasos rotos, y
las flores secas
y las palabras dispersas,
sin sentido.
Ah, la ltima cancin.
No corris an las cortinas
de vuestro sueo, que alcanza
la bolsa, para una moneda
ms.
Y es la ltima
y en ella
veris caballos rosados
galopando
a un pas nio y risueo
8
o si gustis,
rojas flores
abriendo ptalos trgicos
que la ltima cancin
tiene el poder de fijar
nuestra vida en una gota
esttica, suspendida
de la rama del misterio.
Y es la ltima,
la ltima cancin.
Despus me ir
con paso sonmbulo
arrastrando
un largo saco de niebla
y maana no sabris a ciencia cierta
el motivo de la desazn que os causan
los retazos de cristal
dispersos
sobre la alfombra.
Amores de alas fugaces
Poema XXVI
De tu mano dijera: fue pulida
por las lluvias,
montaa no advertida
detrs de los espejos
las aristas
de la mesa,
los bloques de papel clasificado.
De tu mano en mi mano compaera,
musical en su forma
que se prolonga en dedos fuertes y nudosos
que es partida por cuatro abismos espaciosos.
Cerebral geografa
de tu mano, la montaa pulida:
vertientes subterrneas
duras rocas
hoyas desconocidas.
Sobre el aire
sus antorchas levanta
de cegadora nieve;
recorta su perfil multiplicado en las paredes.
Son dos bailarinas
ahora tus manos
dos guerreros luchando
nica y repartida,
tu mano fue pulida por cien lluvias
9
hace tiempo:
montaa no advertida.
Poesa y naturaleza
Tarde fresca
El color de los cerros lejanos
me trae esta cancin.
Ser tal vez, nostalgia de otro tiempo
de distinto sabor.
Tierra ma! mis ojos se extasan
en esta tarde fresca;
el sol est jugando con las hebras
de sus cabellos verdes.
En esta tarde fresca yo he soado
cuntas veces!
Y se renueva an, incomparable:
retamas, aire azul,
mis ojos en la tarde.
La ciudad cerrada
Poema 10
Detrs de los letreros
hay gentes que respiran.
Grises gentes que se nutren
de luz artificial,
de mortal
languidez
y sofocante espuma
de palabras mil veces
repetidas.
Detrs de los letreros
estn los verdaderos
personajes de la vida
contorsionndose, asfixiados por el denso
humo letal que expelen
la industria y el progreso.
Hombres en camiseta
gordas mujeres de pisada lenta
barren la esquina
vacan ceniceros
inacabables
se acuestan agotados
espalda contra espalda
fijamente
mirando
10
el resplandor de incendio
que en la pared reflejan los letreros.
Da tras da
las fechas del almanaque caen
se desgranan
sobre su frente triste
cuadriculada
de espesa propaganda.
Jugndose su suerte
a un buen vaso de vino
al partido de ftbol
en la televisin de los domingos,
desprolijos y ufanos
los abatir la muerte.
La carne de los sueos
Poema 15 de La llegada
Ay Tata! cmo
nos has engaado!
como a un pez, nos has hecho
tragar el bocado.
Diciendo, diciendo
hasta aqu nos has trado.
Miro en el espejo
mi rostro envejecido.
Ay Tata! as has hecho
con toditos lo mismo:
prometernos un cielo
para cruzar el abismo.
Mir mir diciendo
aquel cerro tan lindo,
nos has hecho aguantar
asperezas del camino.
-Ya estamos para llegar;
no ms falta una [Link] pedir y protestar
nos has hecho cumplir la cita.
Ay Tata! creo que ests viejo;
no escuchas bien las demandas.
O ser que te haces el loco,
que en otras esferas andas.
Mira que con los pies sangrantes
me he venido hasta aqu.
No tengo la alegra de antes
ni el impulso de vivir.
Es que te gusta cargar con estos fardos
miserables y crujientes
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que te cantan sus salmos
entre un castaetear de dientes?
A estas alturas de mi vida,
ya no s lo que valen las cosas:
si por el color de afuera
o por su fondo, misteriosas.
Pero an as a tu madero
me abrazo, qu otra cosa he de hacer
y miro temblando el lucero
Tata, del amanecer.
Este amor que enmudeci la garganta de las aves
Ah mi viajero distante!
tu destino era mi puerto,
pero el mar te traicion
y cambi los mundos ciertos.
Ah mi viajero lejano!
tu destino eran mis brazos,
pero el mar te traicion
e hizo tu barca pedazos.
Ah viajero de imposibles;
tu destino estaba escrito
en tu mirada de brumas
y en tus ansias de infinito.
Pero no llegaste nunca,
porque el mar cambi tu rumbo
y mi vida qued trunca
y fuiste a dar a otro mundo.
Las catedrales subterrneas
Poema 69
Suprema dulzura
en el bosque de la vida, tu canto.
Como una alucinacin de mis odos,
tu frase breve incesantemente repetida.
No lluvia torrencial que cayera
sacudiendo sensuales fragancias dormidas
ni cascada que en los hondos abismos
se despea brava.
Slo y nada menos, tu canto breve
en el silencio desparramando
inenarrable meloda
dulzura suprema:
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plumn de pjaro que se hincha suavemente
para emitir tal silbo
en el bosque
peligroso y obscuro de la Vida.
Es el amanecer. Tu canto me lo dice:
Es la luz que retorna, la novia prometida.
Cristina Toro
Colombia, 1960
Das de sangre
Esto no lo entiendes. Nunca te pasar.
Es cuestin de cuerpo, de ciclos que no imaginas.
Son cosas de mujeres, tal vez por eso forman parte de los secretos.
De estas cosas no se habla. Son asuntos de resolver en el bao,
a solas, con sigilo, con discrecin, para que no se note
ni por fuera ni por dentro, que no se sepa, que no se sienta,
que no se vea, que no se huela; que pase como si no pasara
aunque pase y nos asalte puntualmente cada vez que no somos madres
y nos imponga a veces su cuota de dolor,
acaso como precio por elegir la soledad.
Debemos ocultarlo con culpa, con pulcritud,
aunque nos marque con escndalo,
aunque nos haga sentir diferentes.
Estas son cosas que no entiendes,
tal vez porque nunca hablamos de eso,
porque es un asunto de sangre sin herida visible.
Es nuestra sangre intil, la que el cuerpo desecha,
esa que nos recuerda nuestra esencia animal,
esa que nos distingue como hembras,
es el grito del cuerpo que nos conecta
con las dems animales, con las gatas en celo cuando gritan,
con las yeguas que esperan la luna, con los ritmos de los mares,
somos marea alta y marea baja, tenemos menguantes y crecientes,
somos luna llena. Nuestros senos lo saben, nuestra piel.
Somos hembras: sexo femenino, sexo interior gigante e invisible,
maquinaria atada al reloj planetario. Esto no lo entiendes. Nunca te pasar.
Son cosas de mujeres.
Siempre la guerra
La oscuridad se aposenta
sobre todos los tiempos.
Cada poca a su manera
cuenta las minucias,
el cmo de cada muerte.
Siempre est ese velo
de riguroso luto
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que cubre los rostros
de los deudos.
Arcabuces de Los Mil Das
riegan an los campos
con sus balas nuevas.
Cabezas de todos los colores
yacen annimas desde siempre,
bajo las greas de los platanares,
en los socavones de las carboneras,
en las arenas de la orilla del oro,
al borde de la avaricia, de la codicia,
siempre la sangre abonar la tierra.
Dueos del miedo
El ojo de mi infancia
se asoma a la tarde
que ya conoce el pavor.
Veloces vientos helados
descienden a mi ventana
con su aroma de cerros.
El murmullo es una densa nube
que me hace imperceptible.
Entre las faldas de las seoras
busco a mi madre.
Todas las mujeres son ella misma,
un llanto crudo, desolado.
El humo del tabaco es mi lgrima.
No s qu pasa pero lloro.
El final de una edad se ha hecho sangre.
El campo deslindado se ata
con su rastro de acero y pas
a la batalla sin fin
donde nada ser de nadie,
solo el miedo,
nuestra gran pertenencia.
Geografa
El mapa de mis bordes lo sabes en tus dedos.
No lo olvides. Podra perderme.
No me des tu soledad
Dame un poco ms de ti. Dame tu duda,
tu incertidumbre, tu vocacin insomne.
No me des tu soledad: no la merezco,
no la necesito, no la soporto.
Perturbara la ma.
Abandono
Bast mirarte para adivinar
el nuevo rumbo de tu espasmo.
14
No temas partir. No se ata el deseo.
Prefiero estar en tu olvido.
Como a la mesa donde quedan
mil huellas de una misma copa
me tatuaste. Cunto me amaste!
Pero nunca tanto.
Desconfa
El sueo del acantilado era una premonicin.
Las rocas firmes son de veras ms feroces que el mar revuelto.
Oracin lujuriosa
Lava de Pompeya, bame; ceniza del Vesubio, cbreme;
tierra volcnica, sepltame; fuerzas del centro de la tierra
regrsenme a las paredes donde fui alguna vez hetaira complaciente,
llvenme a las termas donde flot mi lujuria en tiempos de temblores,
devulvanme a la celda del lupanar
donde un mancebo se jug la vida por besarme,
hagan de m un silencio que no grite este deseo de habitar en ti.
Prohibida
Soy prohibida por estar disponible
para aquello que no se puede, que no se debe, que no se hace.
Por estar siempre ah cuando el mundo se dispone a funcionar o a dormir.
Por no tener censura ni cordura ni hora.
Por esta vocacin de tiniebla, de bho, de tragedia.
Certidumbre
El hilo de la costumbre teje el pasado personal, intransferible;
que llega despacio a la frente, justo a donde la infancia no regresa.
La vejez ese espejo que nos espera con nuestro propio rostro
calcado de la foto de algn antepasado
nos concede a cambio de todo aquello que arrebata,
el escepticismo: instancia mxima de la experiencia.
El funeral de este tiempo
A m, a quien nadie espera en estas noches;
a quien nadie sabe as, fiera merodeante en su propia jaula,
a m, llegan noticias repetidas, sirenas ululantes de oscuros orgenes,
campanas que no percuten por que solo yo las aliento
como meloda posible del funeral de este tiempo.
Estalactitas, columnas de slidas lgrimas detenidas sobre el campo srdido,
ptreas aguas de mrmol para llorar a los annimos.
Sutileza
En la tierra conviven el grano y el lodo.
La gallina no los confunde!
Ciudad
15
Ciudad, ciudad eterna, sin edad,
ciudad que tiembla en las esquinas;
ciudad, grito sin eco, rumbo extraviado,
lejano abrazo que perd.
Ciudad, camino antiguo, levedad;
oigo tu voz en mis rutinas,
ciudad, muda mentira de las miradas,
esquivas lunas que perd.
No me puedo ausentar, siempre ests
habitando mi tiempo, ciudad;
no me puedo engaar, eres t
una seal en mi cuerpo, ciudad.
Ortografa
La vida se escribe
como una carta,
como un texto cualquiera;
se va diciendo
sin libreto, sin apuntador.
Cuan anmona
que repta en el espacio,
cubre los cerros de la infancia.
La vida pende
como de un hilo la araa.
Enmaraa el camino de piedras
que pueblan las hormigas
en las sombras cmplices
de la madrugada.
Segn las reglas de cada especie,
la vida se va narrando
con su sintaxis,
con su prosodia,
con su ortografa,
su estructura
de nube mutante
que se sabe
regida por los vientos.
Eso, en su anarqua,
ya es una ley,
una constante perceptible.
Cuando la nube est cargada,
sobre la tierra llueve,
tan pronto como los mares
requieran perder un poco
su gusto a sal.
As se van haciendo las cosas,
y los lagartos se asoman
por las hendijas del asfalto
para saber si el piso
16
se ha vuelto ms fro,
como quien aguarda un tren.
Cada uno
va habitando el planeta
con la gente de al lado,
con quienes despus
merodear en los recuerdos
de los primeros aromas,
de las burbujas efmeras
que brotaron de un soplo.
Esos altos peldaos de la infancia,
sobre los cuales el pie
se hizo cada vez ms grande
hasta no caber ya
en los zapatos del miedo,
son la huella indeleble,
la pisada de la memoria
que se ha vuelto pgina,
tesoro guardado con dolor,
como el frgil pergamino
que rene a los pariente muertos.
Te ausentas de la infancia,
ya otro es el pavor
que se escurre
como sangre entre las piernas
a la espera de esa danza
que inaugura con ritos el amor.
Aquello que comienza
con delicado mpetu,
agasaja, seduce,
re como quien lo hace mejor.
As suelen ser los inicios,
cuando an hay sorpresa
y el tiempo
no se ha sentado a la mesa
a instaurar su rigor.
El comienzo se escribe
mejor que el final,
con arabescos,
caligrafa de estilo,
vitrales de catedral
en sombras sobre el mrmol.
Los finales suelen ser sordos,
brutales como el silencio
del da siguiente.
Quien se va
sale de prisa,
no oye
17
el chasquido de la hoja
tostada al sol.
Quin pudiera irse
con el amor
que merece el final,
irse como quien llega!
Yolima Andrea Zuleta
La fe en el tiempo
Con los ojos cerrados
repetimos el crculo vicioso de los calendarios
la trama ficticia
de un tiempo inexistente
le ponemos cadenas a la danza de la vida
a su libre trayecto
encasillndola en un corto mes decembrino
en un estrecho viernes.
Atrapados estamos en el tiempo
en su angosto tnel asfixiante.
Los relojes nos apresuran el paso
nos proponen el hambre o el sueo.
Sumergidos en el letargo
hacemos caso al dios tiempo
como a ningn otro avatar
Concierto
El universo revienta
en las venas de un msico.
Victoriosos destellos de canciones.
El puo emerge con la fuerza de la sangre
alcanzando la cumbre
invocando la fuerza.
Miles de puos penetrando el cielo.
Creacin
18
Para hacer una tarta de manzana
primero debes crear un universo.
Carl Sagan
An creo escuchar ese big-bang original:
mis odos captan las partculas que se explayan,
que crean un nuevo universo.
El eco es lento,
percibo en su lejana antigedad
el sonido pausado, unido en un solo canto
que teje los mundos... Pero ah est:
el universo se abre, se extiende
como quien eleva en el aire una sbana blanca,
se alarga, se bifurca, crece y se vuelve
tnel, puerta, hueco, pasadizo, dimensin
que los ojos no alcanzan.
Mas escucho su vuelo
como la gota de mar que descansa plena
sobre la arena.
As nos sigue tocando
as nos roza -sigilosacon
la suavidad de un bao de luz,
la vida.
Adentro del reloj
Con los pies pesados
avanza el invento tiempo
por caminos amplios que antes nos pertenecan.
Ahora sofocados
las paredes circulares nos atrapan
el agudo pndulo hiere el pensamiento
no hay lugar para ser
sentir, tocar u oler
para vivir una hoja en blanco
no hay sitio dnde dilatar el cuerpo
como suicidas de la libertad
creamos el tiempo para ignorarnos en el espacio.
Clases de tomate
Un tomate malo
puede llegar a daar
el resto
deca con insistencia
19
la profe de primer grado
mientras separaba
las nias
por filas
haciendo del saln
una nevera.
Pedagoga inversa
La profe
ensea con afn
a rezar en las maanas
antes de iniciar la clase
Corazn de Jess ...
Al final de la jornada
con regla en mano
pregunta la leccin
lanzando por el piso
cuadernos intiles, brutos,
desordenados,
dice sobre la disciplina,
sobre la obediencia
sobre la memoria.
En el despertar del da siguiente
la profe junta sus manos
y seala con devota insistencia
Corazn de Jess ...
Nosotras entre dientes
contestamos
en vos no confo
en vos no confo.
Camila Schumacher (Costa Rica, 1977)
De Pretrito interior
Mi cama es un planeta
tiene su abecedario
su dosel
su lugar para el ocio
y un agujero al centro
que tortura la espalda
Mi cama lleva encima
casi mil soledades
y una sola memoria
donde se las reparte
las divide por pocas
y espacios
Estn las del insomnio
del domingo de octubre
las de los despertares
20
de los lunes
quejndose
las de la vela
el viernes
comiendo palomitas
con la tele prendida
los martes lloronas
los jueves forzadas
los mircoles siempre
empalagosas y tristes
Mi cama est habitada
por el cuco y los monstruos
de mi primera infancia
por las noches fervientes
donde casi se poda
cambiar el mundo
Y tiene en su recuerdo
un solo espacio rico
luminoso
tranquilo
amable
sabio
humano
y es el de aquella tarde
que al calor de la siesta
llegaste despacito
y en medio de mi sueo
pasaste a saludarme
Plegaria Para Ahuyentar Los Sueos
Despertate
afuera
los bombos
llevan los compases,
la gente se mueve:
caderas en crculo
manos arriba
salta el corazn
Abr los ojos,
rpido,
enseame del color del cielo
-cuntas tonalidadesmostrame la risa
el temor
y el llanto,
la escalera de la vida
que se empina de pronto
21
delante de nosotros
el apogeo del tiempo
que nos delimita
las horas
los siglos
los minutos
en que desde atrs nos dan una palmada
y el valor de seguir
a contraluz
Abr los ojos
rpido
no cargus tu deseo a expensas del otro
no dejs que nadie
nunca
a vos
te quite
el reflejo la imaginacin
Sal de la cama
amanec pronto
que afuera
la lluvia
yo y la gente
estamos de fiesta
en honor a vos
Ana Istar (Costa Rica, 1960)
Hoy no he ledo un libro con asombro
Hoy no he ledo un libro con asombro.
Al despertar
quise tocar un lienzo:
se hizo a la mar.
Quise tomar mi t:
el cuenco torn a fuente.
Yo vi los numerosos
gramos de agua.
Quise prender la puerta:
se puso a arder.
Yo estuve absorta.
El pan se me escurri
como un clavel de arena.
Debo decir: Hoy no he ledo un libro con asombro.
Al despertar,
convengo:
alguien pos sus alas contra el muro.
Debo pensar
un hombre me habit?
Baj del mes de junio.
22
Ahora lo s:
Hoy no he ledo un libro.
Alguien est escribiendo
la historia que esperaba.
Es un alfil de plata?
Un hombre que se aleja de Pars?
Son este par de manos
con su cuello?
Un cuello que me pone de rodillas
y as de boquiabierta?
Yo vi su cisne.
Ahora recuerdo.
Me est esperando
al otro lado de morir.
Yo soy la pitonisa:
estoy leyendo
las letras de mi mano con asombro.
Hace diez aos
baj el mes de junio
y ya no se me quita.
Ese hombre me est gritando como un griego.
Me dice que se queda.
Quiere un tazn de leche, hacerme un hijo.
Tengo una hija: ahora recuerdo.
Baj del mes de abril
e hizo temblar la tierra.
Yo soy la pitonisa,
estoy leyendo
las letras de mi mano con asombro.
Hace diez aos
baj del mes de junio
y escribe desde entonces
la historia que esperaba,
me dice que se queda,
quiere un tazn, un hijo,
mi mano con asombro,
una hija pitonisa,
hace temblar la tierra,
la historia que esperaba.
Y ya no se me quita.
Marilyn Bobes (Cuba,1955)
Memorias del magnfico
Cuando t eras magnfico
cuando t tenas los ojos brillantes
(Vicente Aleixandre)
Cuando t eras magnfico
cientos de naves venan a estrellarse
23
en los desfiladeros de mi sombra.
Yo miraba en tus sueos
con la inquietud del nufrago
y jugaba a nombrarte monarca de las islas
mensajero del aire.
Cuando t eras esplndido
mi cuerpo el cantil que frecuentabas
y yo una especie perseguida en vano
escuchaba en el viento encantadoras
msicas
levantaba mareas
y suba por la furia homicida de tus olas.
Slo la claridad nos inundaba.
Ah, cuando t eras magnfico.
Legna Rodrguez Iglesias
Cuba, 1984
Nudo
El espritu y el cuerpo
se casarn bajo un macram
yo soy el espritu
vi doce pjaros tocando el xilfono
en el mar
era un mar con falso techo
y estoy segura de que los pjaros traan para m gatas
he defecado gatas para no casarme nunca
Vivaldi confirmar su alegre interpretacin
Vivaldi es un dulce
debo escucharlo
el espritu llevar velo y cola
aunque el cuerpo tambin llevar velo y cola
desde la transparencia ver doce pjaros tocando el xilfono
en el mar
sin embargo sobre mi lengua hay una plancha de hierro
la lengua me pesa
mi espritu me pesa
adentro de su bolsillo Vivaldi tiene mi alma
xilfono y poesa son la misma cosa
pjaro y xilfono son la misma cosa
tocar la poesa con una plancha de hierro
24
es algo bien diferente
pero la toco.
Los caminos
Mor de muerte y nac de vida
y respir los algodoncillos ms invisibles del aire
tanto que padec trastornos respiratorios
pero lo que ms me cost trabajo
fue caminar por ti
querida cuerda
que estabas floja.
Curiosidades
Cada primero de agosto
en la joven Inglaterra de catedrales y puentes
sus habitantes cocen el pan
para San Pedro Encadenado
y es un baile
una embriaguez
una festividad genuina
yo cozo el pan para m
sin ser agosto la aurora
yo construyo para m
otros puentes y otras catedrales
y lleno la baranda de mi puente
de medianas turquesas
el pan que le cocieron a San Pedro Encadenado
nadie quiso comrselo por prpura
como el asma en el Teatro Kabuki
y la sangre en la cabeza de la estatua
mi pan no est ceido a torpes unidades
mi pan descongestiona la ley de la semilla
si no es por la boca
ser por cualquier lado.
Querida lluvia:
Soy hija de Engels.
Tambin soy escritora. Escribo un libro de cuentos.
Quiz lo lea cualquier gente. La condicin es que quiera.
El to Marx tiene una mquina de escribir. Me
prometi que cuando se quitara la barba sera ma. Aunque el to Marx
adora su
barba.
Pap tiene otra mquina de escribir. Pero est rota
y arreglarla cuesta al menos un montn de publicaciones.
25
(... )
Pap y mam se estn separando.
Antes, a mam le gustaba que pap la llevara a ver
puestas de sol, y a pap le gustaba que mam le comprara gel para el pelo.
Ahora pap ya no invita a mam porque dice que es
invierno. Y mam le responde que siempre ha existido el invierno y las puestas
de sol nunca se han terminado. Y pap contina con eso de que este invierno es
autnticamente extrao. Entonces mam resuelve no comprar ms gel para el pelo.
En realidad mam no
puede vivir sin las puestas de sol; y pap no puede vivir sin su gel;
por lo que yo no puedo vivir sin mam y pap.
Han llegado juntas la noche y T.
Pap busca su paraguas. Mam tiene ganas de llorar.
Pap tambin tiene ganas de hacerlo, aunque el paraguas le tape la cara.
Entonces mam se arrepiente y se saca de la manga un gel para el pelo. Pap
guarda el gel en su bolsillo y sonre asomando una puesta de sol.
ara Clara Sharupi
Ecuador, Nacin Shuar
Mariposita viajera
Despierto en tus alas
mariposita viajera
levanto el vuelo
anidando en cada parada,
soy oruga de paso
viento y arco iris llevo en mis sueos
Mariposita viajera
adoptas cuantos colores
pinta el verano
entras sin golpear
y si lista estuviera la chichita
enamorada te quedas all
A veces te llaman bruja
y tu risa
ya no es de cuna,
qu me importa si fueras bruja
si en la ventana de mi alma
nace la fuente de la cascada sagrada
Mariposita viajera
con tu corazn abierto
iluminas a las estrellas del cielo
y tu sonrisa
cuesta menos que la corriente elctrica
y da ms luz
que la energa nuclear
Inspiracin de la luna y la tierra
guardiana de los bosques
26
son tus alas, una lanza en tus manos
en el agua de la vida
navega sin temor
en cada aleteo
no te canses de volar.
El misterio de tu voz
Poema dedicado al Padre Creador
En tu sabidura y amor formaste al hombre
en l estaba ya mi nombre
y el de todos tus hijos
en la copa de los rboles
creaste el coro de las aves
serenata nica que acaricia mi piel
en cada amanecer
En el corazn de la tierra
plantaste la semilla
en las manos del nio
pusiste el pan de cada da
en los surcos de la vida
el rostro de un anciano
Son tus manos un panal que almacena
las caricias y lgrimas de tus hijos
cascada que desata cadenas
ro que almacena los peces
puerto que cobija a la arena del mar
Tu corazn un cielo de arco iris
poblado de colores y sabores
en cada latido pronuncias mi nombre
en cada contraccin me amas
tatuada me tienes en tus ojos
Susurro de caricias es tu voz
perfumada est con el color de las nubes
adornada con flores de sekut
caminar de tu brazo quiero
en mis noches de miedo y temor
Heredera de tu amor quiero ser
en el corazn de tu existencia
quiero estar
Embrigame con tus besos
Embrigame con tus besos alma ma
besa mis labios
desenreda mis cabellos con tus dedos de seda
y descubre con tus manos, el anent de sekut
desata, el makich de mis tobillos
27
el shakap de mis caderas
desnuda estoy y espero por ti.
Habita mi casa
tmame, con la suavidad de tus letras
y quema mis miedos
con el fuego de tu piel
Recoge mis pasos
con los remos de tu balsa
acrcate a las orillas de mi playa
es el puerto de naikim
Embrigame con tus besos
con la chicha masticada
y la saliva envenenada
con la sabia de Arutam
No te alejes vida ma
despertar quiero
en tus brazos de algodn
y sumergirme
en la profundidad de tu abismo
y quedar dormida,
en la piedra de tus ojos
Embrigame con tus besos
Embrigame con tus besos alma ma
besa mis labios
desenreda mis cabellos con tus dedos de seda
y descubre con tus manos, el anent de sekut
desata, el makich de mis tobillos
el shakap de mis caderas
desnuda estoy y espero por ti.
Habita mi casa
tmame, con la suavidad de tus letras
y quema mis miedos
con el fuego de tu piel
Recoge mis pasos
con los remos de tu balsa
acrcate a las orillas de mi playa
es el puerto de naikim
Embrigame con tus besos
con la chicha masticada
y la saliva envenenada
con la sabia de Arutam
No te alejes vida ma
despertar quiero
en tus brazos de algodn
y sumergirme
en la profundidad de tu abismo
y quedar dormida,
en la piedra de tus ojos
28
Lleg utopa
Mojndome completa, como lluvia fresca a la madre tierra
con olor a humo de lea mojada
con sabor a pramo
y el perfume de la chukirahua
se hermana con el canto del pauj.
No tienes ojos
y miras cmo el vendaval
deshojando los ndices que cobija cada prrafo
que acurrucas en tus pginas de colores.
No tienes manos
aun as, moldeas mis sentidos
y desnudas al siglo XXI que cobija a los aos, y los das
compuesta con sonidos dulces y rsticos.
Besar tus letras quiero
sin el roce de mis labios.
Donde no hay cicatrices,
ni cortinas que ocultan tu rostro,
La libertad de no tenerte
hace intensa tu permanencia
coqueta y juguetona, persigues mis pasos
como un rbol florido
de un color sin fin.
No sabemos si ests o no ests
abarcas mil historias ms all de tus ojos
siempre al borde de noticias que trae el viento
como el rugido de un jaguar
o quiz una anaconda
piel grafiteada, cubierta de sueos
no recuerdas el infinito.
Mara Clara Sharupi
No eres amenaza a mis sueos de nia
ni a las pesadillas pintadas en un descolorido cofre metlico
ni a mis pies descalzos
negndose a usar tacones de punta
tampoco a las sonrisas hipcritas que deshojaron mis lgrimas
sin herir mi alma.
Pienso en mi amada selva
en bejucos columpindose de un rbol a otro
una gota de curare refrescndose en la punta de una lanza
posedos por el polvo mgico de la ayahuasca
donde nace el artfice de la vida.
29
Como puma herido
Un libro ardiendo en llamas
es triste como puma herido
anaconda sin piel
cielo sin nubes
ro sin piedras y sin peces
rbol sin musgo.
Es cascada sin Arutam
Cuentan que un papel lo aguanta
todo quiz por ello el misterio abarca letras sin fin
pero es tan frgil al fuego
las llamas asesinan sus pginas
las letras son manojo de cenizas
el agua difunde las ideas y ondea en sus hojas
hasta volverlas truenos, relmpagos candentes
Que las palabras sigan vivas
las ideas no pernocten
las imgenes dancen al son de los tambores
la msica sea sonidos sonoros que lleguen al corazn de Iwia
Evoco la memoria de mi Madre
pegada a un libro e hilando sus letras
queriendo interpretar colores y sabores
pienso en mi Padre
junto a la hoja de un cuaderno
tratando de esculpir formas esquivas
para ensear a sus hijos a descubrir en cada letra
el cordn umbilical de la sabidura ancestral.
mi herencia para ti son las voces de la selva
y todas sus criaturas
que con infinita ternura
dan luz a la vida
Tomo un libro entre mis manos
siento el sabor de sus letras e invento palabras
para que se perpeten
semillas para habitar en todos
*
Como Nantar y Namur (Nantar nuy Namur anin)
No es fcil reconocer que habito en m
la envoltura que me cobija
no es el tarach-i que teji mi madre nunkui
tampoco es la piel de Shakaim
ni su sangre hecha color
sin embargo
el perfume que me adorna
seduce mis instintos y despierto cobijada por los brazos de Arutam.
30
Dedos mutantes que trajeron los conquistadores
pretendieron confeccionar mi destino
como el guila me deslic bajo la piel del viento
jbara fue el nombre con el que me latiguearon
rfaga de municiones y plvora fue la semilla en mi corazn
tomaron para la corona espaola
los ms sagrados manjares para calmar su sed de piedra muerta.
Despierto nadando en un mundo de ideas nuevas
como Nantar en la chacra de mi madre
con un canto y lloro a la vez
como semilla de yuca
nmeros sin fin.
Namur no ha muerto, vuela libre el guerrero
entra sin llamar
se va sin despidos
nace en cada esperma frtil
en cada vulo fecundo
en cada palabra que pinto
ni la garra del audaz Ayumpum es tan fuerte
como para callar mi voz.
Lucila Lema
(Nacin Quechua, Ecuador 1974)
Anaku (falda)
Dijo el viejo viento -pongmosle flores de mora a los anacos de las mujeres-,
que, como botones chispeantes, llamen brebajes de lluvia y yerba buena.
Que en ellas escondan sus voluptuosos vientres de ovalas caricias,
y vuelen mariposas extintas entre ptalos y olas.
Abuelo
Brotan estrellas
y el ocaso aplaude.
En el vientre de la tierra,
eres llama tibia
de perfil bronceado.
Eres t
mi paso peregrino,
el grito que mi cuerpo aguarda,
retrato de mis antepasados,
alma de mis montaas.
Eres tu
la savia Kichwa.
31
rbol andante
Que dirn los nogales
de mi sombra vaca.
Hablarn del viejo abandonado
Derramando su savia,
sin or tu respiro.
Escuchar el viento
mi msica sin tu voz
dir que fui a tu encuentro,
Que soy el rbol andante,
posada de mil gorriones.
Dme, a quin pertenecen tus manos
entendidas con el fuego.
Yaku (Agua)
En aquella pampa de flores
vive el espiritu de la mujer.
a lo lejos, su eco llama a dioses hombres
y diosas mujeres.
a primera luz corre vital: sangre de la tierra.
Arawi (POESIA)
Amanece y ests ah,
con una belleza muy fuerte,
te pareces al revolotear de las aves buscando cielo para amarse;
ests en la palabra de los abuelos, en el vientre de la tierra:
que por dentro lleva el espritu de la mujer.
Ocurres invisible, y en el aire queda
La energa, el color sagrado del lenguaje sembrado por los dioses.
Constelacin
Estn en el cielo los ojos de la llama:
Destellantes pupilas
dibujando a su paso,
el paso del runa,
impregna su valor,
su palabra.
Caminan las estrellas
Toda la noche
Toda la vida
Sara (Maz)
Dio a luz la madre tierra
a su hija de siete colores.
El sol para amarla
en mitad del da,
en mitad de la noche
dibuja en el horizonte su figura.
32
Juguetean en los surcos,
esparcen su manjar
y su alimento
guaguas de maz son
en mitad del da
en mitad de la noche
Te llamo
Te convoco
Ser de la cascada,
de los bosques
y la cueva de piedra.
Te llamo
Espritu del agua.
Te nombro
Dueo de la lluvia,
Gran Imbabura,
corazn gigante,
samay de la existencia.
Regreso
El tiempo no ha perdido su encantamiento
y la esencia de los conejos
envuelve lejanas.
Las horas fermentan la espera,
el pilche derrama ansias
y el Imbabura se ha bebido la savia,
embriagados estn los cerros vecinos
el tigre ama a dos hijos de la luna,
el gran fuego ha regresado.
Tu silencio
Se acaba tu aliento
la dulce miel de tus labios,
el silencio cada vez mas profundo
son horas enteras aguardndonos.
Vino la muerte a llevarte dormida,
se llev tu cuerpo,
no tu palabra erguida.
Quedan en la tierra:
La pequea flor de cactus azul,
el eco del viento,
la voz de los ancianos
dando nombre a las cosas
animando a los recin nacidos.
Guerrero
Bien deca tzamarenda Mi lanza, mis plumas y las semillas que me adorman jamas
33
pasaran de moda; cuando su cuerpo danzando en medio de la noche, se haca lluvia, se deca trueno. Salvaje de hermosos adornos, que fuera eco su voz. Guerrero
llamando a batalla, que an apagada su vida, en los campos camina entre flores y perfumes inolvidables.
Urbana
Coincidimos profanando las avenidas;
somos dos peatones tropezando con la memoria
al igual que otras estrellas,
lunas y soles: de rostros desdibujados por el viento,
indicio de tierra las manos,
lluvia que rememora a los abuelos,
maduracin del fuego nuevo;
que a la vuelta de la esquina
se confunden con tigres,
guilas, conejos y serpientes,
vrgenes o jesucristos.
Hombre Viento
Cuando t viento hayas partido
entre las ondas fulgurantes de tu propio cuerpo
y la soledad se transmute en honda negrura,
pensar que fuiste a la calle a buscar vida
que agitado transcurres
y amaneces en flores como grandes duraznos
de dulces besos
Pensar que en cualquier senda un da encontraremos
el afn en una palabra y contaremos los vuelos de nuestros corazones:
altos como las nieblas caminantes del cielo,
profundos como la tierra amamantando las semillas,
y reiremos.
Pensar -caminan invisiblespequeos crepsculos tus ojos. -Es nochey nos nacer una luna,
llena de nuestras manos.
Encuentro
Antiguo cielo, de espesa neblina,
es cndor de crestas alborotadas en danza nupcial.
Gigante en vuelo mayor despotricando en mi pecho,
en busca de mis ojos.
Laberinto de enormes alas aprisionndome a tu recuerdo,
engaosa y venerada visin,
llamndome.
Quiz
En otros tiempos
en el mismo sol
34
vimos nacer nuestras caricias;
caminamos descalzos
sobre las aguas sagradas
pidiendo por nuestras vidas;
escondidos tras las antiguas piedras gigantes
nos robamos un beso,
arrancamos flores de maz
y jugamos con la tierra mojada,
pensando en el maana;
en complicidad con la luna
poco a poco nos amamos.
Los aos pasaron
y solo en sueos
otra vez nos hallamos,
callados, extraos, ajenos;
a cuestas nuestras madrugadas
incompletas, fras, agonizantes.
Mujer Guerrera
Amanec lluvia.
Abundancia,
libertad.
Atada solamente, por los chumpi
que da forma femenina a mi cuerpo:
suena igual que el aguacero mi respiro.
Mi cuerpo, montaa de los antepasados en florecimiento.
En mi alma, el alma de uno de mis finados:
Alma jaguar, que siempre me encuentra.
-Es mi abuela que ha venido-,
como agua de lluvia
trayendo noticias de las mujeres
canciones por miles de aos callados
-es ellamuy dentro, mujer guerrera
en demasa.
Carmen Matute (Guatemala, 1944)
(Inditos)
Post Coitum
En las noches quietas
pobladas por cuerpos
de levedad salvaje
por el olor de grvidos ciruelos
y espejismos en que el deseo
como un pual mohoso duele
tu placer me aniquila
-irredimible amorentre heladas caracolas
y corolas lvidas
35
Carolina Escobar Sart
(Guatemala, 1960)
No somos poetas
Somos apenas amantes
suicidas con la cuerda
en la mano
caminantes de antes
usurpadores de abecedarios.
No somos poetas
somos adivinadores
de oscuras cavernas
transentes por azar
locos por vocacin.
Somos talladores de nubes
lluvia sostenida
cuerpo que recuerda
hambre insatisfecha
confesin ltima
dueos de medio corazn
lmite de penumbra
sangre que camina el mundo
puerto de anclaje y despedida
slo somos tiempo
una carta interminable
que contina escribindose
sin fecha de entrega.
Somos una arruga en el mediterrneo
buscando, no los seis das de la creacin
sino los siete minutos
de nuestra vida compartida.
Y esto no es un poema
sino el inicio del primer minuto
(el nuestro)
porque despus todo estuvo aqu
para siempre.
El credo levantado,
el caos, el misterio,
el asombro y el verbo.
La santsima palabra
en el universo
de la salamandra.
El fuego robado
porque el paraso
tambin es nuestro.
36
Fundamos la memoria
de la luz y el perfil de la montaa
probamos primero la sal
en el ocano de nuestros ojos
y nos supimos robustos rboles
no ramas quebradizas.
Aullamos a la luna
reclamando al sol su eclipse
e hicimos el amor
en los siete mares.
Sea la luz
y fue la luz.
Todo somos
menos poetas.
No somos poetas (2006)
Somos apenas amantes
que levantan templos
sin altares en otro cuerpo,
oblicuas caricias
en lnea de agua.
Somos atrio sin bordes.
Amantes condenados
por los siglos de los siglos
a renegar del miedo,
de la muerte y
de la soledad.
(Antes de ti
yo era animal
ahora soy lenguaje).
Somos apenas amantes.
Distancias agotadas
en el mnimo territorio
de la redencin (por mi culpa
por mi culpa
por mi gran culpa).
Escritores de epitafios
en las paredes de la historia.
Despertamos al pez, al mono
y al dinosaurio
y tatuamos sus nombres
en nuestro cuerpo epistolar.
Somos exilios justos
de planas cartografas
que encuentran agua
en sus montaas.
37
No poetas
apenas amantes.
No somos poetas (2006)
Suicidas con la cuerda en la mano
Es propicio cruzar las grandes aguas.
I Ching
Nos acercamos a la muerte
con vocacin de agona.
Lo mismo que al amor.
A l acudimos
como reducto de inmortalidad
para espantar la anticipacin
al vaco.
Amor penitente
el de la poesa
que vive para invocar
a la muerte.
En el breve instante
existimos para siempre
transitamos, nos atrevemos
desheredamos la mentira.
Lo pequeo se hace grande.
Quin siendo poeta no sabe
que la cuerda que ahorca
es la misma que se convierte
en signo?
No somos poetas (2006)
Usurpadores de abecedarios
Ladrones de epitafios
escaladores de la Torre de Babel
todo ha sido dicho
y nos creemos poetas.
Simples usurpadores
de abecedarios
lo hemos prestado todo.
(En el principio fue el Verbo.)
Soberbios dueos
de segundas verdades
recolectores de
antiguas cosechas
descifradores de veladuras
sentados a la
derecha del Padre.
Traperos de alfabetos
robamos
escalamos
38
usurpamos
prestamos
poseemos
recolectamos
desciframos
y nos decimos
poetas.
No somos poetas (2006)
Lluvia sostenida
Que te recuerdo, es un tema del universo,
que te amo, es mo.
Pablo
Me lluevo en tu ausencia.
Soy agua derramada
sobre sed insatisfecha
en la memoria de nuestro cuerpo.
Signo vertical
que luego fue cauce de ro
(y nunca ser el mismo)
entre nuestros huesos.
Lluvia sostenida soy sin ti.
Extrao que te me llovs
en las entraas
con sed de cosecha
(y cres que nunca llors).
Agua soy
que lame el vaco
en su madrugada,
lluvia que cae, se repliega
se empoza, inunda,
se evapora
y termina siempre
siendo mar.
No somos poetas (2006)
La santsima palabra
libre de culpa
recorre el poema
atraviesa su silencio
lo desgarra, lo sana
en busca de races
de lechos luminosos
de parasos derrotados
de sombras que se extienden
sobre lienzos vacos
(quitate el velo de los ojos)
39
(ponete el traje de tu bautizo)
(trat de recordar de dnde vens)
(hac hoy el maana)
(colg el telfono)
(apart lo que nos separa).
De No somos poetas (2006)
***
nahual
descifrado
por la ltima lechuza lacandona
animal interior
nacido conmigo
para retorcer las fibras del viento
hacer guacales en la tierra
y enmudecer al trueno.
Olfato y soledad de loba.
Cuerpo nahual hembra
que fragu en su carne
un colibr de miel, un ojo de venado
un plumaje turquesa en celo
animal nocturno.
Expulsada del paraso
por acamar la mies
por arrebatarle el lado oscuro a
la colmena
por tenderse dichosa
sobre su lomo arqueado
y despuntar
an temblando.
graffiti mujer
media noche y
los cuerpos del orden
tras mis talones urbanos
dentro del abrigo mi cuerpo
dentro del cuerpo la pintura
mi poesa nueva
dispora en paredes ajenas
incisin en el tiempo
signo insurrecto del aereosol
es ma la ciudad
Hoy.
Debajo del asfalto
est la tierra.
40
Maana
lo pintarn de blanco
pero las paredes blancas
no hablan
regresar
vengo del gueto sin sueo
de la tribu que cifra el viento
mi rbrica est
est mi cuerpo.
(Patria mi cuerpo: Historia de una mujer desnuda,2009)
cuerpo insomne
a las cuatro de la maana
en agujero negro
silencioso al lado de otro cuerpo
el tuyo
arrobo mo de saberte cerca
soy robada de m
cuerpo envuelto, quieto, despierto
vigilia en atad
sin moverse, sin rerse
para no interrumpir tu sueo
advirtiendo un alba
que no despunta.
Cuerpo sediento en oscuridad.
Ojos de gato en puntillas
sobre la angustia
y la incertidumbre
a quin le hablo?
te llamo padre muerto
para que vels por tus nietos
ves el cuerpo que est a mi lado?
cuidame tambin de m misma
mir que slo s amar de esta manera
y en la oscuridad veo
claramente quin soy.
cuerpo condenado
a vivir
la impertinente conciencia
que se cuela
en la mugre de los cuerpos olvidados
en la sangre derrotada de la guerra
en la negra muerte derramada
sobre el pez y el ave.
41
Todo un cuerpo
condenado soy
poeta.
Duermo con palillos en los ojos
para expiar la desesperanza
de sus nias
estoy inquebrantablemente condenada
al sueo desvelado
soy ceguera traicionada
canto insomne
de estmagos vacos
impertinente mirada
condenada.
puerta
quiero que querrs entrar
en m
ms que salir
ser para ti quiero
umbral luminoso
y que la luz insine
nuestro espacio
no el tamao de mi puerta
entr y desaceler el paso
cerr los ojos y
aprendete de memoria
el dintel de mi textura
el olor de mi madera
los pliegues de mi marco
esper a que el viento entre
y doblegue la puerta
levant tu ciudad en mi
puerta
ponele puentes y anchas calles
casas con claraboyas
sembrala de rboles
devolvele su ocano
te me presto
alumbrala
la puerta no conoce la distancia
sino por los pasos
que te separan de ella.
***
Cuerpos encogidos
sujetos maquilados
a la velocidad de la luz
dichosos por la marca
42
de su pantaln
de su cerebro
de su sexo
cuerpos abreviados
sin letra
sin palabra
sin oracin
televisin de 24 pulgadas
en la habitacin minscula
de las ideas
cuerpos encogidos
en sistema gordo
analfabetas cuerpos
deshidratados
vasos secos de hondo silencio
desplomndose
(lucirnagas amantes)
sobre otros cuerpos.
en su Da Especial
a los140 millones de mujeres mutiladas
La noche ocre ceremonial
fue del viento que cortaba
cristales cuchillos latas piedras afiladas
(hipocresa hoy cortada
en higinicos hospitales)
el rito a la sombra de
la palabra mentirosa del padre
la segunda mentira de la madre
las vecinas le agarraron los brazos la ta y la prima le abrieron las piernas manos en
tobillos - cadenas- la vulva abierta calor de pecho a frente hoja fra en botn ardor incendio en el vientre el cuchillo en la respiracin ardiente filo en el labio derecho
Grito mutilado
(no hay que deshonrar a la familia)
historia de un desvanecimiento
terco ardor en el labio izquierdo una espina bordando el diminuto agujero por donde
entrar el hombre
y saldrn la orina la sangre los hijos
historia de un dolor
la madre le dijo anoche
que no tomara agua
las otras mujeres hoy
que todo fue por su bien
(el afortunado esposo poseer
de por vida una castidad tallada
en carne viva)
43
Somalia Egipto Omn Pakistn
Eritrea Yibuti Etiopa India Yemn
Sudn Sierra Leona Burkina Faso
Mali Indonesia Malasia Bahrein
Emiratos rabes
territorios cicatrizados
habitado corpus de mujeres
de ojos negros mutilados
condenados
a vestir el dolor de colores encendidos.
Carta segunda
Yo soy un cuerpo
y esta una carta de amor
escrita tantos siglos calle arriba
para vos
quera contarte
que corren los tiempos del desamor
que hay humo en la conciencia
que la lengua del perro
ansa agua en cada esquina
te he pensado mucho
palabra insomne sonmbula
que no es palabra
porque no tiene un cigarro en la boca
pero se escribe
en su oscura madrugada
pegajoso cuerpo sudando alfabetos
para narrarte
que hay olvido asfaltado
y mendrugos de sangre en las venas
se secan los ros
en fbricas que maquilan memoria
las pieles de los animales no estn en su piel
y la luna ya no tiene gatos
el mundo ha cifrado su ausencia
en pantallas gigantes y represas
que slo esperan
la grieta para desbordarse
por las agendas electrnicas
vertiginosos breviarios de la vida
lo sabemos todo
gordas enciclopedias ocanicas
sin horizonte
pero apenas con un dedo
de profundidad
quien tiene la informacin
tiene el poder
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voluntad automatizada
voy a prepararme un caf
descafeinado
por favor esperame
ahora vuelvo
la carta contina
dnde bamos?
Ah s
te deca
que lo sabemos todo
menos nuestra hondura
no s si all con vos pasa igual
pero ac la miseria
es cuadro mutilado
la pobreza mendiga
perturbadora
y an cuelgan de los cuellos
los San Benitos de la inquisicin
los cuerpos se vuelven edificios
cada uno quiere ser ms alto
el ms alto del mundo
despus de las bombas
pelo, uas, sangre, una foto
se enfrasca lo humano
se entierra
la inocencia ya no juega
hay entretenimiento de sobra
pero se est quedando sin jardn
parece que no queda nada
por inventar
salvo la vida
pero quera confesarte
que an oigo el canto
de las aves de mayo
anunciando la lluvia
semillo mis ojos en el porvenir
me trazo
en la arqueologa de la memoria
amo
me duelo
me levanto erguida
s que ests
a la vuelta del poema
sos el otro la otra
lo que somos
dibujo el contorno de la huella
me quemo los pies en el centro
de la tierra
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soy cuerpo sembrado
de astros
quera decrtelo
esta carta es para vos
el universo duerme
y encima de las tumbas nacen flores
la poesa todava me destruye
en su peligroso silencio
nos deja solos a vos y a m
pero creo
creo
no s por qu
creo.
Despunta el alba.
(Patria mi cuerpo: Historia de una mujer desnuda,2009)
***
Nos detuvimos
vos y yo
frente al perro moribundo
nos encontramos
dando vueltas a su alrededor
buscando aire en el cuerpo.
Tan parecido lo que se muere.
La respiracin huye en silencio
lentamente por donde
algn da se col el olor de lo nuestro
olfato de perro perdiguero
que agoniza.
Abre un ojo y se muere
el cansancio saca la lengua
y se muere
los siglos se mueren
esto se muere.
--Anochece en las horas que mueren
anochecemos
nuestro mar descubre monstruosas criaturas
hunde barcos
hace aparecer islas.
Asistimos a nuestro naufragio.
Te vas al anochecer
por eso no duermo desde hace un siglo.
--46
No pondra entre nosotros
una espada.
Nos hemos guardado
el dolor de los aos
sin decirnos nada
nos hemos negado
la verdad.
Ha sido slo el miedo
mo de la soledad
tuyo de la muerte
un mismo miedo.
En una noche
en un instante de claridad
cualquiera levantara
la espada
y decidira cobrarse
la vida
que nos robamos.
--..y aunque ya no te ame
te amar para siempre.
Me ir por all
escalando por las pendientes
de otras vidas
y sentir vrtigo cuando
vea el tamao
de lo que dejamos atrs
y aunque ya no te ame
te amar para siempre.
Llevar un lazo
amarrado a la cintura
para no caerme
aunque me caiga
las horas nuestras
las que se fueron
las puse ya en mi espalda
para el viaje
y empacar alimento
para no tener toda
esta hambre de ti
y aunque ya no te ame
te amar para siempre.
--Amanezco
(sin vos)
en el pas que duerme.
Amanecieron antes mi abuela y mi padre
en este lugar donde
47
el imbcil sigue siendo
imbcil
y el ladrn, ladrn.
Mi abuela y mi padre estn muertos.
Mi pas tambin.
-------Apenas mayo
y hay ave que promete
su canto.
Estoy de vuelta
en el inicio del mundo
como cuando la tierra era roja
y el cielo comenzaba a ser ventana.
En la mitad del mes de la buena diosa
he devuelto todas las llaves
y desconocido sus cerraduras
(mis ojos en el fondo del ocano transparente
recorren asombrados la ruta de la seda
cuando las ideas viajaban en camello
y el amor no era un concepto)
hoy
slo existe el primer canto
del ave desnuda
que se ha atrevido suicidaa fermentar el aire
de los siglos.
Apenas mayo
y el ocano se derrama en su gota.
Todos los siglos.
Estoy de rodillas
en el umbral de fronteras porosas
y es apenas un mayo
es apenas un nido
es apenas un ave
y todas sus alas.
(Te devuelvo las llaves, 2010)
Luego
un cntico se inclina
bajo el peso del deleite oscuro
y la pregunta triste
Blanca Castelln (Nicaragua, 1958)
Pendiente
Baja por la tensa cuerda del lenguaje
con todo el peso de tus palpitaciones
llega hasta el extremo mismo del asombro
te dars cuenta
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que la tarde se sostiene en la blasfemia
que las estrellas son deseos incumplidos
que la angustia
es en realidad el futuro
entiende de una vez
cuanto cuesta ser humano
Sereno
Alguien me vigila desde el agujero
que el mismo ha perforado
en el centro de mi hora larga
dilata su pupila
cuando me ve morder los barrotes de la noche
para dejar entrar el fantasma de un arcngel
observa paso a paso
con morboso placer
mi mana de recoger
la pelusa que suelta la desolacin
lee sin permiso todas las notas
que me envan los siglos anteriores
ya sabe donde escondo la flor de la esperanza
y eso es lo que me asusta
no vaya a ser la mala suerte
que en descuido de mi parte
se la lleve orilla opuesta.
Ella y yo
Mi enemiga tiene nombre de luna. Escribe y le gusta mirarse en las frutas cuando
deciden abandonar la rama. Les sigue la pista hasta verlas convertirse en fuego donde funde cadenas que sus pies no soportan. Siempre esta merodeando las piedras y
las interrogaciones y los silencios. Con esa sustancia embadurna las hojas y cuidadosamente las esconde del viento. Jura y perjura que las aguas del ro corren felices
hacia tus manos para obligarlas a posarse en su vientre. Mi enemiga es blanca y te
ama igual que yo cuando no pienso en nada. Cuando cierro los ojos y me besas simplemente la frente.
De SINNIMO ANTONIMO Ediciones 400 elefantes 2002
Sin embargo
A veces la tierra es cariosa
Que hermoso abandonarse
a los besos que la tierra
con sus labios hinchados
le regala a los pies
antes de escupir y hacernos
temblar con sus reclamos
para acariciarla descalza
le froto
el vientre
el ocre
la grama
el fruto
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abro ventanas
y le grito
- te quiero!a veces se queda callada
como cuando estas ausente
a veces me contesta
con florecillas blancas
o algn durazno
y otras veces se humedece
de puro cario que me tiene.
Lucirnagas
Como pedernales
frotronse
palabra y piel
y se encendi
el amor
Marianela Corriols (Nicaragua, 1965)
Geometra de la mujer
Soy mujer
Redonda como el universo
Pirmide que desconoce sus secretos
Triangular en algunas partes
con hipotenusas perfectas y calculables
por cualquiera de mis lados.
Soy mujer
Cuadrada y terca cuando de vos se trata
Pentagonal cuando planeo
la ms secreta de mis armas
Soy mujer
Lineal
la distancia ms corta
entre tu todo y tu nada
Soy mujer
punto
talvez de tus referencias
Un da
Un da me detendr
asombrada de haber andado tanto.
Me asustarn los cabellos domados
y la sonrisa plida.
Desconfiar de mis gestos ordenados
y de mi ropa predecible, exacta.
Talvez entonces
mi vientre haya florecido.
Talvez entonces
sea la sombra del domador de costillas
aquel que apur la penltima gota de mi rebelda
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y olvid
que en mis ojos caba el mundo.
KATIA CHIARI (Panam, 1969)
Foto amanece
En adelante llamaremos lugares comunes a lo ya dicho
por otros que no soy yo.
Esta es la foto de un lugar comn en la historia de la poesa.
Amanecer no tiene sinnimo.
Deber misilencio a evocacionesajenas, cuando el instante se
posa
eterno
en el encuentroentre la tierra y elsol y mi cuerpopendedeunataza
de
caf,
[Link]
me
habita
no entiende porqualguien duerme mientrasel milagrose repite.
Necesito
decirles, no es la marca de una nueva jornada, no la
prolongacin del
calendario,es regalo, origen,xtasis, [Link] yo,
Despierta!
La lluviabromea [Link] haymomentoms
naranja ni
[Link]. Otro yo
para
contarlo.
Afortunadolugarcomnparanosotros,lossinnimosde
tantos
otros.
***
Detente,
hay semillas en la risa.
Tu pico risueo.
Cautiva mi flor.
Acuna el viento una carcajada,
re, re una lgrima.
Detente,
un pichn los ptalos abri.
Consuelo Tomas (Panam, 1957)
(Inditos de El libro de las propensiones)
De la propensin a los accidentes
Me he estrellado contra el cielo esta maana.
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La palabra que no dije
se hizo crter en el centro de mi boca.
Lo que qued de m podra recogerse con cuchara
una que los duendes usan para tragarse auroras y presagios
Les ha sido muy difcil identificarme.
El marfil que sustentaba mi vrtice en el mundo
es ahora una espiral de sueos en soltura.
Ilusiones borrosas astillan mis pulmones
el cerebro est lleno de gorriones lastimados, pero vivos
y candiles encendidos para los ritos nobles.
Se me ha derramado la arena de los das
en castillos para nadie defendibles
y una mancha de seales emergentes
De tres neuronas salvadas del colapso
han salido carcajadas y un ruido de tambores.
Solo as han sabido
de quin es ese cadver tan bonito.
Natalia Toledo (Nacin Zapoteca, Mxico, 1968)
Motivos y significados
Tulipn
Senos de nia
Albahaca
Luto verde
Nube
Dispersin
Ojo
Flor amarilla
Agua
Felicidad
Manos
Abuela haciendo tortillas
Anisado
Mapa que escurre
Huevos
Cuerpo enfermo
Blanco
Posesin
Soplo
Adivinanza en el rostro
Revelacin
Enemigos
Curanderas
Posibilidad
Templo
Ojo en el centro del tringulo
de un Dios que a nadie mira.
La mano de Minerva golpea mi brazo,
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largo y delgado como serpiente de agua.
Pulso convulsionado,
cogulo de vida.
Una voz tiene el ojo:
En qu pantano dejaste tu cuerpo cobarde,
estremece la albahaca.
La espina de mi piel cae.
La tristeza
Se concentra en el dorso.
Camina por la piel
sembrando pas de azabache .
No entres a ese desmayo,
un olote tieso lo escombra.
La tristeza existe:
como existe un balde de agua bajo la cama para ahogarla.
Anglica Ortiz Lpez
(Nacin Huichol, Mxico, 1969)
Los peyotes hablan
El tambor suena en Aitsarie,
el elote y la calabaza danzan,
con pasos hacia atrs dan vueltas,
levantndose uno al otro ren sin cesar.
Mientras Kauyumarie les canta a los dioses,
en Wirikuta se escucha el tambor,
haciendo hablar a los peyotes,
y Nube Blanca nace,
as lo manifiesta el guila volando.
Si yo fuera guila
Si yo fuera guila andara en el cielo.
Moviendo mis alas ira lejos al otro lado del mar,
hacia el poniente, donde se oculta el sol.
Cuidara los animales de mi abuelo
sentada en la punta de los pinos,
ira a baarme en el mar.
Desde la cima del peasco cuidara
a todo lo que hay en la tierra,
a todo ser viviente,
a todo aquello que camina.
Seguira el canto del maraakame
hasta llegar a Pariyatsie.
No importa que alguien queriendo obtener sabidura me matara,
mis plumas seguiran hablando junto con el maraakame.
No sera yo quien hablara, sino mis plumas;
ellas ven,
ellas escuchan,
ellas escriben nuestro camino.
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Tus palabras
Recuerdo tus palabras,
sentados junto a Tatewar.
T, en tu equipal,
yo en mi petate.
No recuerdo cuntas veces
me dorm escuchndote,
tus palabras
se seguan grabando en mis sueos.
Como semillas
las dejabas caer
sobre mi corazn de nia.
Ahora ha crecido y tiene sus propios poderes.
Igual que t se sienta en su equipal
a sus hijos entrega su palabra,
y stos se duermen escuchndolas.
Jams los despierta,
sabe que sus palabras
penetran en los sueos
como semillas.
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