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El Matricida

Un hombre está siendo juzgado por matricidio. El fiscal lo describe como un asesino sin corazón que mató a su madre por placer. El acusado admite haber matado a su madre, pero alega que lo hizo por compasión ya que ella sufría dolores terribles y le rogaba que la matara. Él la mató con ternura para poner fin a su sufrimiento. Finalmente, el acusado se suicida en la corte clavándose una daga en el pecho.

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El Matricida

Un hombre está siendo juzgado por matricidio. El fiscal lo describe como un asesino sin corazón que mató a su madre por placer. El acusado admite haber matado a su madre, pero alega que lo hizo por compasión ya que ella sufría dolores terribles y le rogaba que la matara. Él la mató con ternura para poner fin a su sufrimiento. Finalmente, el acusado se suicida en la corte clavándose una daga en el pecho.

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El matricida.

Efran Alatriste Nava

Sobre el banquillo gris, del


acusado, se encuentra un
hombre de mirar perdido y de
ver su semblante entristecido el
corazn se siente apesarado.
Hundida entre las manos la
cabeza y sumido en el mar de
sus sollozos ante la ley brutal y
los curiosos que mofndose
estn de su tristeza.
Grave y sereno el juez; fruncido
el seo impasible se encuentra
en el estrado sin embargo en la
faz del magistrado, se adivina un
pesar jams domeo.
El turno es del fiscal; con voz de
trueno ante la turba hostil de
odio cegada lanza su acusacin
de hiel cargada cual lanza la
serpiente su veneno.
Ah lo tenis seores es la
bestia! el hombre sin entraas el
ladino el ser ms despreciable el
asesino! que priva de la vida sin
molestia.
Es un chacal! malvado y
truculento, un ente sin piedad
un MATRICIDA! quien con sus
garras arranc la vida de la
mujer que le brindo el sustento.
De la mujer que lo vel de nio,
de la mujer que lo forj en su
sangre, de esa mujer que como
toda madre le arrull alguna vez
en su corpio.
Y cmo le pag qu cruel delito!
que injusticia sin par que
cobarda arrancarle la vida en
forma impa seores este ser es
un maldito!
Es un chacal y al condenarlo en
suerte que se cumpla la ley en su
persona y si Dios su pecado le
perdona Que la justicia le
condene a muerte!
Call el fiscal; la turba
enardecida con rugido feroz grit
al momento Muera, muera; pero
antes al tormento! Que muera el
indeseable matricida!
Habla por fin el juez desde su
estrado imponiendo silencio al
ruido hecho y dice: todo ser
tiene derecho que hable sobre el
asunto el acusado.

Anegados los ojos por el llanto


la faz ajada hirsuta la cabeza
jams he visto tan fatal tristeza,
jams he visto sufrimiento tanto.
Yo soy el asesino la he
matado! y lo juro ante Dios no
me arrepiento! si por ello me
aplican cruel tormento por su
dicha lo doy por bien empleado.
Ms mienten los que dicen que
con saa a mi madre mat,
miente la plebe! yo la mat sin
el dolor ms leve la mat con
amor, y as no daa.
La mat con ternura,
suavemente se extingui su
existencia tormentosa cual leve
palpitar de mariposa y abandon
la vida dulcemente.
Dulcemente muri, cunto la
quise! difcil es medir lo que es
cario mat a quien me arrull
cuando era nio sin embargo es
amor; porque lo hice.
Cuntos de los hipcritas
humanos a quien yo supliqu
pidiendo ayuda hoy me
escarnecen con terrible duda y
todava pretenden ser cristianos!
Cmo sufri mi madre
pobrecita! con atroces dolores
en el pecho implorndole a Dios
desde su lecho sufriendo aquella
enfermedad maldita!
Jams he de olvidar aquella
noche! en que gritando de dolor
me dijo Mtame por piedad,
mtame hijo! y no esperes de mi
alma ni un reproche.
Yo bendigo tu mano hijo de mi
alma, Mtame ya! y dame
sepultura yo bien s que mi mal
no tiene cura, Mtame por
piedad! dame la calma.
Y ese grito salvaje y lastimero,
que anhelaba la muerte
suplicante taladraba mi alma a
cada instante Mtame hijo!
Dios mo por qu no muero?
Y se ofusc la luz de mi
conciencia, y dej de ser hijo
fui verdugo! y le arranqu del
sufrimiento el yugo yo le quit
seores la existencia!

Lo dems ya lo saben; qu
tortura ya no soporto del dolor
el peso! y aqu me encuentro
ante vosotros preso y es mi
nica pasin la sepultura.
Mas no es la ley quien deber
juzgarme, aunque s soy culpable
de eutanasia no se van a rer de
mi desgracia
No lo harn! porque yo voy a
matarme!

Una daga sac de la cintura que


en el pecho clavse con violencia
al cielo suplic Seor
clemencia! y se borr en su
rostro la amargura. Y as termina
la existencia agita de un hombre
que de amor es MATRICIDA! y
deja en los anales de la vida
UNA HISTORIA DE AMOR CON
SANGRE ESCRITA!

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