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Bartolomé de Las Casas - História de Las Indias

Este prólogo describe las cuatro causas principales por las que los historiadores suelen escribir: 1) El deseo de gloria y fama. 2) La utilidad de preservar la memoria del pasado. 3) La corrección de errores existentes sobre temas históricos. 4) El autor desea escribir esta historia de las Indias para corregir los muchos errores sobre estas naciones y las causas que los produjeron, y para manifestar la verdad principalmente para la gloria de Dios.

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Bartolomé de Las Casas - História de Las Indias

Este prólogo describe las cuatro causas principales por las que los historiadores suelen escribir: 1) El deseo de gloria y fama. 2) La utilidad de preservar la memoria del pasado. 3) La corrección de errores existentes sobre temas históricos. 4) El autor desea escribir esta historia de las Indias para corregir los muchos errores sobre estas naciones y las causas que los produjeron, y para manifestar la verdad principalmente para la gloria de Dios.

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HISTORIA

DE

LAS

INDIAS.

HISTORIA
DE

LAS

INDIAS
E S C R I T A POR

FRAY BARTOLOM DE LAS CASAS


OBISPO DE

GHIAPA

AHORA POR PRIMERA VEZ DADA k LUZ

EL

MARQUS

DE LA

FUENSANTA

Y D. JOS SANCHO

DEL

VALLE

RAYN.

-^e ^

TOMO i.

MADRID

/"
IMPRENTA

DE

MIGUEL

GINESTA

calle de Campomanes, nm. S

1875.

\
i

|*

\*~

ADVERTENCIA PRELIMINAR,

La Historia de las Indias del Obispo de Chiapa,


Fr. Bartolom de las Casas, que hoy damos luz por
vez primera, tal y como su autor la escribi, consta de tres partes Dcadas, en otros tantos tomos,
y slo alcanza al ao de 1520. Empezla en 1552
cuando ya tenia 78 aos, concluyndola en 1561,
cinco antes de su muerte. La primera de aquellas
fechas resulta comprobada en el prlogo (pg. 29),
y la segunda por las palabras con que concluye la
tercera parte:
Y plega Dios que hoy que es el ao que pasa de sesenta y
uno, el Consejo est libre de ella; y con esta imprecacin, honra
y gloria de Dios, damos fin este tercer libro.

VI

Es comn opinin, y as lo dicen los seores


Quintana y Ticknor , que la empez en 1527; en
1

esta fecha en efecto, dice l en su prlogo (pg. 32),


que comenz escribir las cosas acaecidas en estas
Indias; pero es indudable que no se refiere su
Historia sino los apuntes y notas (memoriales
como l los llama) que iba tomando, de lo que veia
y oia; con los cuales y con los MSS. del Almirante
D. Cristbal Colon y He s hermano D. Bartolom,
de que era afortunado poseedor, dio principio esta
obra en el citado ao 1552.
Solo as se explica que ya en el cap,. 2." (pgina 42), y despus en otros muchos, cite la Historia
portuguesa de un Juan de Barros, como l dice,
cuya primera Dcada no se public hasta Junio de
aquel ao .
3

El autor de la Bibliotheca Americana Vetustssima, en un libro recientemente publicado por la


Sociedad de Biblifilos andaluces, que se intitula
D. Fernando Colon, historiador de su padre* dice

Vidas de espaoles clebres. Tomo xix de la Biblioteca de Autores espao-

les, desde la formacin del lenguaje hasta nuestros dias. Madrid, M. Rivadeneyra, 1852, pg. 455.
2

Historia de la literatura espaola, traducida por los Sres. D. Pascual de

Gayangos y D. Enrique de Vedia, Madrid, 1851-56, tomo 2., pg. 126.


5

Asia de Joan de Barros dos fectos que os portugueses fizeram no descu-

brimiento e conquista dos mares e Ierras do Oriente. Impressa per Germo GaIharde em Lisboa: a i x v j de Junho anno de m v lii (1552).

VII

que Fr. Bartolom acab su Historia en"1559, sin


duda porque vio que en dicho ao est firmada la
Dedicatoria, si as puede llamarse, al Rector y
Consiliarios del convento de S. Gregorio de Valladolid ; pero no le pas por las mientes que podia muy
bien suceder, como en efecto as es, que en ella slo
se refiriese su autor la primera y segunda parte
y no la tercera.
Y decimos que vio dicha Dedicatoria porque en
la primera parte del MS. original, que se custodia
en la Biblioteca de la Academia de la Historia, se
lee esta nota de su puo, en una de las tres hojas
blancas que tiene de guardas: Compuls par Henry
Harrisse le 13 (no se entiende el mes; parece decir
Aot) 1869, y no comprendemos como, en la pg. 46
del libro de que venimos ocupndonos, dice, con mucha formalidad al parecer, que no habia podido
examinar la Historia general de las Indias y la Apologia, escritas por Fr. Bartolom de las Casas
de 1527 1559, cuyos MSS. son tan raros como
inabordables.
Hemos insistido, quiz demasiado, en fijar la fecha en que empez escribirse esta obra, por ser
dato curioso y que, nuestro parecer, retrata al
autor. En efecto, es admirable la seguridad con que
al final del prlogo (pg. 34), traza el plan que se
propona, que era escribir en seis partes o libros

VIH

la historia de casi sesenta aos, en cada uno refiriendo los acaecimientos de cada diez, sino fuese l
primero que contar los de ocho, aadiendo: Si
tuviere por bien la divina Providencia de alargar
ms la vida, referirse ha lo que de nuevo acaeciere, si digno fuere que en historia se refiera. Cuntas Dcadas ms pensara escribir el buen octogenario?
Desgraciadamente no dej, que sepamos, mas
que las tres mencionadas, si bien, por la circunstancia de no haber muerto hasta cinco aos despus (1566), no lo aseguraremos, porque el que en
ocho aos poco ms escribi la mitad de su obra,
bien pudo en los ltimos cinco de su vida, si no
concluirla, al menos continuarla.
En la Biblioteca de la Academia de la Historia
se conservan la primera y segunda parte originales,
pues aunque no son autgrafas; tienen en las mrgenes adiciones y correcciones de puo y letra del
Obispo. En la misma Biblioteca hay adems una
copia de la segunda parte de letra del siglo xvni,
mandada hacer por D. Juan Bautista Muoz.
En la Biblioteca Nacional existen las tres partes.
La primera y segunda de letra moderna (1834,
segn el ndice), copia hecha sin duda de las de la
Academia que acabamos de citar, y, por cierto,
tan esmerada, que, habiendo sacado de ella la que

IX

nos sirve para la impresin, al compulsar las pruebas con el original de la Academia, casi no hemos
tenido que hacer correccin alguna importante. En
cuanto la tercera parte, aunque sin notas autgrafas , por la forma de letra, por la poca, por el
papel y los nmeros de la foliacin, creemos que
es la hermana y compaera de las dos que hay en
la Academia de la Historia, con las cuales, nuestro parecer, debiera volverse reunir.
De la primera parte se conserva otra copia de
letra de fines del siglo xvi, encuadernada en tres volmenes , en la Biblioteca particular de S. M . , riqusimo Museo de impresos y manuscritos de inestimable valor.
Otra copia tambin de la primera parte cita el
editor del tomo 65 de la Biblioteca de Autores espaoles

como existente en la Biblioteca provincial

de Cdiz; dice que es antigua, y que procede de


la librera del Excmo. Sr. D. Jos Manuel de Vadillo.
Y por ltimo, entre los manuscritos de D. Pe5

dro Nuez de Guzman, Conde de Villahumbrosa,


Obras escogidas de Filsofos, con un discurso preliminar del Excmo.
limo. Sr. D. Adolfo de Castro. Madrid, M. Rivadeneyra, 1873, pg. xxxix.
s

Museo Biblioteca selecta del Excmo. Sr. D. Pedro Nuez de Guzman,

Marqus de Montealegre y de Quintana, Conde de Villahumbrosa y de Castronuebo.... por el Licenciado D. Joseph Maldonado y Pardo. Madrid, Julin de
Paredes, 1677, fol.

en la pg. 108 del Catlogo de su Biblioteca


leemos:
1 Crnica de las Indias occidentales, compuesta por D. Fray
Bartolom de las Casas, Obispo de Chiapa, en fol. ms.
2 Historia de las Indias occidentales , escrita por D. Fray Bartolom de las Casas, Obispo de Chiapa: comprende sesenta aos,
desde el ao 1492 hasta el de 1552, en dos tomos, fol. ms.

No sabemos si estos tres tomos completarian un


ejemplar de las tres Dcadas, si el primero de ellos
sera su Historia apologtica, cuyo original se
conserva tambin en la Academia de la Historia, y
del que nos ocuparemos en otra ocasin.
Al ofrecer hoy al pblico la Historia de las
Indias de Las Casas, creemos prestar un verdadero
servicio nuestro pas, pues sin que tratemos de
hacer aqu la apologa del autor ni de sus diferentes
escritos, concretndonos nica y exclusivamente
su Historia , opinamos con Ticknor que es un
6

vasto almacn de noticias, sin el cual la historia de


los primeros establecimientos espaoles en Amrica
no puede, aun en nuestros dias, ser competentemente ilustrada.
Tenemos la satisfaccin de ofrecer nuestros
lectores una nueva Biografa del Obispo de Chiapa,
escrita por el Excmo. Sr. D. Antonio Mara Fabi,
su compatriota; pero este trabajo, hecho con el de-

Tomo 2.*, pg. 127.

XI

tenimiento y esmero propio de persona tan competente y erudita como el laborioso Acadmico de
la Historia, no podr salir luz hasta finalizar la
impresin del ltimo tomo, de los cinco de que constar la obra. Si el pblico pierde algo con este retraso lo ganar nuestro autor, pues su Biografa
saldr enriquecida con nuevos datos y noticias.

Esta historia dejo yo Fray Bartolom de las Casas, Obispo que fu de Chiapa, en confianza este
Colegio de Sant Gregorio, rogando y pidiendo por caridad al padre Rector y Consiliarios del, que por
tiempo fueren, que ningn seglar la den para que,
ni dentro del dicho Colegio, ni mucho menos de fuera
del, la lea por tiempo de cuarenta aos, desde este
de sesenta que entrar, comenzados contar; sobre lo
cual les encargo la consciencia. Y pasados aquellos
cuarenta aos, si vieren que conviene para el bien de
los indios y de Espaa, la pueden mandar imprimir
para gloria de Dios y manifestacin de la verdad
principalmente. Y no parece convenir que todos los
colegiales la lean, sino los ms prudentes, porque no
se publique antes de tiempo, porque no hay para qu
ni ha de aprovechar.
Fecha por Noviembre de 1559.
Deo gratias.
El Obispo Fray Bartolom de las Casas.

TUMO I.

PRLOGO DE LA. HISTORIA.

0fi

En el cual trata el autor difusamente los diversos motivos y fines que los que historias es-'
criben suelen tener.Toca la utilidad grande que trae la noticia de las cosas pasadas.'''
Alega muchos autores y escritores antiguos.Pone muy largo la causa final intincion
suya que le movi escribir esta Cornica de las Indias.Asigna los grandes errores
que en muchos, cerca de estas naciones indianas, ha habido y las causas de donde p r o cedieron.Seala tambin las otras cansas, formal y material y eficiente, que en toda
obra suelen concurrir.

Josepho, aquel ilustre historiador y sabio entre


los sacerdotes doctos de los judos, en el prlogo de
los veinte libros de las Hebraicas Antigedades, cuatro causas refiere por las cuales diferentemente los
que se disponen escribir historias son movidos:
algunos, sintiendo en s copia de polidas y limadas palabras, dulzura y hermosura de suave decir,
deseosos de fama y de gloria, para ganarla, manifestando su elocuencia, eligen aqueste camino;
otros, por servir y agradar los Prncipes de cuyas
egregias obras en sus comentarios tractar determinan con sumo estudio y cuidado, las veces excediendo los lmites de la virtud, su tiempo y vigilias,
y aun toda la mayor parte de su vida, en tal ejercicio emplear no rehusan; otros, por la misma necesidad compelidos, conociendo que las cosas que por
sus propios ojos vieron y en que se hallaron presentes , no son ans declaradas ni sentidas como la integridad de la verdad contiene, con celo de que la
verdad no perezca, de quien por dictamen de ley
natural todos los hombres deben ser defensores, posponen por la declaracin y defensin della la propia tranquilidad, descanso y reposo, mayormente

PRLOGO.

y futuros, por su escritura perpetua y por consiguiente sus Reinos, perjudican. Demetrio Phalereo,
varn doctsimo (segn Tulio), amonestaba (como
Plutarco en las Apothegmas, pg. 305, dice) al Rey
Ptolomeo que tuviese y leyese aquellos libros que
tractaban de los preceptos y reglas que los Reyes
deben guardar en sus Reinos, porque lo que los amigos y privados no les osan no quieren decirles,
los lisonjeros con falsedad les hacen entender, hallan
para su provecho y del Reino y la verdad de lo que
han de seguir en ellos escripto; de donde se sigue que
los malos libros deben los Reyes vitar de s, y no
slo por s no leerlos, pero prohibirlos en sus R e i nos. Ans lo hicieron los romanos, que porque algunos libros griegos que tractaban de la disciplina de la
sapiencia, les pareci que en alguna manera disminuan la religion, Petilio, Pretor urbano, por autoridad del Senado, en presencia de todo el pueblo,
encendido un gran fuego, los mand quemar, segn
cuentan, Tito Livio, 2 0 , libro Ab urbe condita, y
Valerio Mximo, libro (1). Lo mismo hicieron los
atenienses de los libros de Digoras, segn otros
de Protagoras, porque ponia en duda el ser de los
dioses, segn refiere Lactancio en el libro De Ira Dei,
captulo 9. Entonces cognoscern los Prncipes los
libros que contienen dao y perjuicio suyo y de su
repblica, cuando con suma diligencia mandaren
que los ya publicados, si tienen alguna sospecha de
provocar los leyentes, falta de religion, corrupcin de las buenas costumbres, y los que de nuevo
sus autores quisieren poner en pblico, por personas
doctas en aquellas materias y amigas de la virtud
sean con exactsima indagacin examinados, porque
como siempre los que los componen pretenden con(\)

En blanco en el original.

PRLOGO.

seguir, para s para sus obras, favor y autoridad,


si suplican que se les conceda Real privilegio, mucho se derogara la sabidura y excelencia que en
los Prncipes y en sus consejos mora y siempre se
debe hallar, que obra de cualquier autor sea por
ellos autorizada para poderse publicar, en la cual
despus alguna cosa errnea culpable acaezca
hallarse. Ejemplo de esto ya en el mundo sabemos
haber acaecido; y porque las historias, ans como son
tilsimas al linaje de los hombres (segn ms parescer) tambin, no siendo con verdad escritas, podrn
ser causa como los otros defectuosos y nocivos libros
pblica y privadamente de hartos males, por ende
no con menor solicitud deben ser vistas, escudriadas y limadas, antes que consentidas salirse
publicar.
Por la tercera y cuarta causa se movieron muchos escritores antiguos escribir, caldeos y egipcios , quien ms crdito que otros en las historias se les da; y despus dellos los romanos, pero
los griegos en crdito son los ltimos. Escribieron
tambin judos, y despus dellos muchos catlicos,
cuyo nmero sera largo de los unos y de los otros
referir. De los caldeos, el de ms autoridad fu Beroso ; de los persas, Methstenes; Manethon, egipcio ; Didoro Siculo, Marco Catn y Fabio Pictor,
romanos, dejado, como es notorio, Tito Livio;
Archilocho y Dionisio Alicarnaseo, y poco antes
destos Herodoto, griegos; Josepho y Philon, judos;
Egissipo, Justino, Eutropio, y Paulo Orosio, catlicos cristianos, y otros innumerables. Beroso escribi por razn de, con claridad y certidumbre de
su historia como sacerdote historiador caldeo certsimo , dar luz los griegos, los cuales cerca de
la antigedad y uso de las letras y otras cosas antiguas vivan muy errados, como dice Annio Vi-

PRLOGO.

terbiense, sobre aquel libro, que por algunos autores


antiguos se atribuye Beroso al principio de sus
comentarios. Methstenes, por mostrar que los que
han de escribir historias no slo han de escribir de
oidas ni por sus opiniones solas, porque segn
S. Isidro en el libro I X , cap. 40 de'las Etimologas,
la historia en griego se dice, -nb -oviaxopa,
id est,
videre, que quiere decir ver conocer; porque de
los antiguos ninguno osaba ponerse en tal cuidado
sino aquel que las cosas que acaecian se hallaba
presente, y via por sus ojos lo que determinaba
escribir. Tampoco conviene todo gnero de personas ocuparse con tal ejercicio, segn sentencia de
Methstenes, sino varones escogidos, doctos, prudentes , filsofos, perspicacsimos, espirituales y
dedicados al culto divino, como entonces eran y
hoy son los sabios sacerdotes. Por lo cual dice, que
antiguamente no se permita que alguno historia
escribiese, ni se daba crdito ni fe alguna sino los
sacerdotes entre los caldeos y los egipcios, que eran
en esto como notarios pblicos, de quien habia tal
estima, que cuanto ms espiritualizaban en ser ms
ocupados en el culto de los dioses, tanto menos
sera lo que escribiesen de falsedad sospechoso.
eque tamen (dice l) omnes recipiendi sunt qui de
his regibus scribunt, sed solum sacerdotes illius
regni, penes quos est publica ei probata fides Annalium suorum, qualis est Berosus, etc. Lo mismo
confirma Josepho contra Apion, gramtico, libro I:
Quoniam igitur apud Egipcios et Babilnicos ex longissimis olim temporibus circa conscriptiones diligentia fut, quando sacerdotibus eral injunctum, et circa
eas ipsi philosophabantur, etc. Eso mismo testifica
Didoro, libro III, cap. 8. ubi supra. Justsima
razn es que los historiadores fuesen doctos y espirituales y temerosos y no anchos de sus conciencias

PRLOGO.

que pretendiesen alguna fin pasin particular,


porque cuando refiriesen las cosas acaecidas en sus
tiempos temiesen determinarse culpar excusar
de los malos y execrables hechos algunas de las
partes, como algunos vemos que han hecho, , si
culparen excusaren, miren muy bien primero lo
que determinan escribir, por el gran perjuicio que
de la excusa de unos y culpa de otros, para muchos
y muchas cosas, en los tiempos venideros son fcilmente posibles haber de provenir; por huir deste
y otros inconvenientes, paresce haberse con importunidad de estudio y prolijidad de tiempos algunos
coronistas antiguos proveido, como Didoro, que,
treinta aos y Dionisio veintids, expendieron en
indagar y excudriar las cosas que haban de asentar en sus libros.
Marco Catn fu persuadido escribir del orgen de las naciones por defensin de la antigedad
de su Italia, para confundir la jactancia de los griegos, que descender dellos los latinos afirmaban, el
cual comienza: Grceci tam impudenti jactantia jam
effunduntur, ut quoniam his dudum nemo responder, ideo liber se ortam Italiam et eamdem spariam simid et spuriam atque novitiam nidio certo
auctore aut ratione, sed per solam insaniam, fabulantur, etc. Didoro compuso su historia por el
gran fruto y utilidad que para la vida de los mortales, cuando es autntica y de autores quien se
deba razonablemente creer, puede y suele salir,
los cuales se debe por sus vigilias y trabajos mucho
agradecimiento, y ans comienza en su proemio:
Magnas mrito gratias rerum scriploribus homines
debent, qui suo labore plurimum vita; mortalium
pro fuere. Ostenduntinlegentibuspraiteritorum eccemplis quid nobs appetendum sit, quidne fugiendum.
Nam qui multarum experimenta rerum variis cum

10

PRLOGO.

laboribus periculisque procul ipsi ab omni discrimine


gesta legimus, nos admonent mxime quid conferat
ad degendum vitam, ideoque heroum sapientissimus
est habitus is qui sa?pius adversara fortunam expertus, midtorum urbes ac mores conspex. Cognito
vero ex aliorum tum secundis tum adversis rebus
precepta, doctrinam habet omnium periculorum expertem. Omnes prceterea mortales mutua quadam
cognitione vinctos, licet locis ac tempore distantes
sub unum veluti conspectum redigunt; divinam sane
providentiam imitati, quw tum coelorum tum naturas hominum varias communi ordine quodam per
omne osvum complexa, quid quencumque doceat divino
muere impartitur. Eodem pacto qui totius orbis
velut unius civitatis acta suis operibus instruxerunt
in communem ea utilitatem conscripsere. Pidchrum
est igitur ex aliorum erratis in melius instituere vitam
noslram, et non quid alii egerint qucerere, sed quid
optime actum sit, nobis proponere ad imitandum, etc.
Sentencia verdaderamente ms digna de santo telogo que de filsofo daado gentil, la cual, por seran notable toda, quiero en romance referir.
Con justa razn deben los hombres grandes
gracias los que se ocupan en escribir las cosas pasadas, porque aprovecharon siempre mucho con sus
trabajos la vida de los mortales, ensean los leyentes con ejemplos de las cosas pasadas lo que los
hombres han de desear y lo que deben de huir; porque leyendo las cosas que con varios trabajos y peligros los pasados, lejos de nosotros, experimentaron,
nosotros, sin trabajo y sin peligro para utilidad y
amonestacin de nuestras vidas, leemos. Y ans aquel
de los hombres se puede tener por muy sabio, que
habiendo experimentado muchas veces la adversa
fortuna, muchas ciudades y costumbres de muchas
naciones vido. Y porque el conocimiento que el

PRLOGO.

11

hombre adquiere de lo que haya escrito de los acaecimientos prsperos y adversos de aquellos que los
experimentaron contiene doctrina salva de todos
los 'peligros, sin duda ninguna sabio se hace sin
dao y sin peligro suyo, antes costa ajena el que
las historias leyere. Allende desto, como todos los
hombres del mundo sean unidos y ligados entre s
con una cierta hermandad y parentesco de naturaleza , y por consiguiente se reducen como si todos
juntos estuviesen mirndose, puesto que en lugares
y tiempos sean distantes y diversos, cuasi imitando
la Divina Providencia que la hermosura de los
cielos y las naturas varias de los hombres, proveyendo y gobernndolas todas juntas y en todos los
siglos con una comn y cierta orden, concede
cada una por s de sus divinos tesoros lo que le conviene y ha menester, desta mesma manera hicieron
los que las hazaas acaecidas en todo el mundo,
como si fueran de una sola ciudad, proveyendo la
general y comn utilidad en sus obras escribieron.
Hermosa cosa por cierto es, de los yerros que los
pasados cometieron tomar ejemplo, de donde podamos hacer virtuosas nuestras vidas, no curando
de lo que otros hicieron, sino proponernos delante
lo que bien hecho fu, para lo seguir y hacer, etc.
Donde asaz parece cuanta utilidad suele y puede
proceder para la vida de los mortales de la verdadera y autntica historia. Tulio, en el libro II de
Arte oratoria, llama la historia testigo de los tiempos , maestra de la vida, vida de la memoria, luz
de la verdad y de la antigedad mensajera, diciendo
ans: Esse testem temporum, vites magistram, vitam
memoria?, veritatis lucem et vetustatis 'nuntiam. Y
el mismo Didoro: Itaque ad vitce institutionem utilissima historia censenda est, tum junioribus quos
lectio diversarum rerum antiquioribics a?quat pru-

PRLOGO.

dentia, tum vero clate maturis quibus diuturna vita


rerum experimenta subministravit. Et infra: Sola
historia pares verbis res gestas representans, omnem
complectitur utilitatem. Nam et ad honestum impellit,
detestatur vitia, probos extollit, deprimit improbos;
denique rerum quas describit experimento, plurimum proficit ad rectam vitam. La historia (dice
l) para composicin de la vida debe ser estimada
por tilsima, lo uno porque los mozos iguala con
los viejos en prudencia; lo segundo, los viejos y
de madura edad, los cuales la vida alarga. Y ms
abajo: Sola la historia, representando las cosas acaecidas, abraza y contiene dentro de s toda utilidad,
porque seguir lo honesto pone espuelas, abomina
los vicios, los buenos ensalza, abate los malos, y
finalmente, con la experiencia de las cosas que relata, muy mucho provecho trae para la vida virtuosa y recta. Fray Guillermo en su Antigua Historia dice: que ninguna cosa despus de la gracia y
de la ley de Dios viviente, ms recta y vlidamente instruye los