100% encontró este documento útil (2 votos)
2K vistas290 páginas

El Ser y El Acontecimiento

Autor: Alain Badiou Idioma: casteollano La noción de acontecimiento es elaborada por Alan Badiou en un libro, publicado en 1988, cuyo título es precisamente “El ser y el acontecimiento”. En concreto, en este caso, la noción del acontecimiento (re)introduce, en la época de auge del neoliberalismo, ideas subversivas como la importancia del azar, el rol activo de los sujetos y la relevancia de las rupturas.

Cargado por

Julietita1
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (2 votos)
2K vistas290 páginas

El Ser y El Acontecimiento

Autor: Alain Badiou Idioma: casteollano La noción de acontecimiento es elaborada por Alan Badiou en un libro, publicado en 1988, cuyo título es precisamente “El ser y el acontecimiento”. En concreto, en este caso, la noción del acontecimiento (re)introduce, en la época de auge del neoliberalismo, ideas subversivas como la importancia del azar, el rol activo de los sujetos y la relevancia de las rupturas.

Cargado por

Julietita1
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ALAIN BADIOU

i'

EL SER Y
EL ACONTECIMIENTO

Cuidado de la edicin
Ral J. Cerdeiras, Alejandro A. Cerletti

Traduccin
Ral J. terdeiras, Alejandro A Cer!etti, Nilda Prados

OD51
MANANTIAL
Buenos Aires

;['

Ttulo original:.L''tfe et J'vnement

.\

<Pars, Seuil, coleccin "L' ordre phiJosophique", 1988

. ditions du Seuil, Pars, enero de i 988

Prlbgo a fa ediCjh castellana

Diseo detapa: Estudio R


__

190
BAD

__,--/

Badiou, Alain
El ser y el acontecimiento .. - l. ed l. reimp..-

Buenos .Aires : Manantial, 2003.

582 p. ; 23x16 cm.


Tra. duccin de: Ral J. Cerdeiras, Alejandro A.
Cerletti Y Nilda Prados
ISBN 950-500-040-X

l. Ttulo - !;Filosofa Moderna Occidental

.:

,[Link], y:-eracontcimiento.. aparecen'friincsIiace ms o :p:ienos

diez aos.

, '

-Cuando-hoy da [Link] [Link] que pienso [Link] li

bro; Ja,respuesta que me puedo dar. es orgullosa y humilde a la vez,

Es-Qrg ullbsa porque,-an estoy absolutamente convencido [Link] soli-'


dez
_ delas .intuiciones fundamentales .de:esteJibro. [Link] pienso que
fas,cuestiones,que aqu se tratan -la. on_tologa. de [Link]:.pur,. Ja

teora dH acontecimiento, como suplemento azaroso,. la_esencia [Link]

verdad'[Link] genrico, el sujeto comofi:agmento local:

de una-verdad, el'retomo'de la [Link] el-saber atrav.s-de un forc

: Hecho el depsito que marca la ley 11.723


Impreso en la Argentina

1999,de la edicn en castellano Ediciones Manantial SRL


y:Ral .Cerdeiras (Escuela Portea)
Avda. de Ma"yci:1365, 6 piso,

{108"5) Buenos Aires, Argentina

Telefax: 54 ll '4383-7350/4383,_6059
E-mail:info@[Link]
[Link]..ar

zamiento-:--[Link] y son vlidas,.sinotambin quesu:exa'


men-y.tran_sformacin- por. parte de, mis contemporneos apenas co
mienza.. Se puede decir. que todava significa un importante avance en

el pensamiento-respecto de]a,media:[Link]:poca:

Pero>mirespuesta:es tambin,humi1de; puesto. que. soy consciente

d: las. insuficiencias .que:persisten. en la exposicin sinttica de mi fi"


losofia,.que este libro representa.

Es preciso decir que en:eltiempo:transcurrido desde su'aparicin,

he tel!ido 'illuchas ocasiones-de e:vafar [Link]


las lagunas de un1dispositivo -de pensamiento se. ven menos en el estu

ISBN: 98l-500-040'X

dio directo de. su composicin que cuando. nos esforzamos en extraer

-Derechos: reservados

de. utilizar E/ ser y el acontecimiento como [Link] de:conceptos

Prohibida su-feproduccintotaj o parcial

sus consecuencias: En una serie [Link] ms breves me he ocupado

y mtodos de pensamiento para [Link] de mltiples dominios

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

particulares. Lo hice en relacin con las norms del compromiso sub


jetivo en un procedimiento de verdad (l'.Etique, 19941; Saint Paul,
19972); con diversas partes del pensamientq ontolgico -es decir, ma
temtico- (le Nombre et les nombres, 1991); con algunos aspectos
de
la teora psicoanaltica (Conditions, 1992); con cuestiones referidas a
la poltica (Abreg de mtapolitique, 1998) o al procedimiento artsti
co (Petit manuel d'inesthtique, 1998). Tambin he intentado precisar
mi concepcin de la filosofa, ya sea de manera directa ( Conditions,
otra vez), o bien por la mise en sciine del contraste con uno de mis
grandes colegas (Deleuze, 19973).
El resultado de este trabajo multiforme fue sealar tres grandes
transformaciones necesarias para adecuar mi teora a los requerim
ien
tos del mundo contemporneo y lo que l exige del pensamiento.
Puesto que la filosofia es en ltima instancia, un recurso ms
entre
otros para intervenir en lo real, existe legtimamente slo para fortale
cer la potencia del espritu sobre la materia, la aficin de la voluntad,
la certeza de que el tratamiento de los posibles por el pensamiento for
ma una unidad con su advenimiento. Se trata de despreciar lo que hay,
en nombre de lo que puede haber. Se frata de preferir cualquier verdad
a las enciclopedias del saber. Seguramente, la carga polmica: de mi fi
losofia es ms [Link] este punto. No estamos en el consenso acadmi
co. Cualquiera que trabaje para la perpetuacin del mundo que hoy nos
rodea, aunque fuera bajo el nombre de filosofa, es un adversario, y
debe,.ser conceptuado como tal. No podemostenet la menor considera
c
cin para aquellos cuya sofisticacin sirve para legitimar -bajo los vo
cablos gastados e inconsistentes de el hombre y de sus derechos>>-'
el orden capital-parlamentario, hasta en sus expediciones neoco!onia
les. Pero la guerra especulativa y el derecho que se conceda a cambiar
los conceptos por municiones; implica saber exigir de uno mismo una
constante transformacin de la propuesta filosfica y de sus categora
s
fundadoras, a riesgo de pensar a menudo -como deca mi viejo maes
tro Sartre- contra uno mismo.
Por lo tanto, tres puntos en litigio.
!. En el pensamiento del ser en tanto ser, es preciso aceptar que el

l. Trad. cast.: La tica, publicado en la revista Acontiimiento,

2. Trad: cast.: San Pab/o_,Batplona, Anthropos, 1999.

3. Trad. casi:.: Deleuze Buenos Aires, MaIantial, 1997.

PRLOGO A LA EDICIN CASTELLANA

r\i; 8 (1994).

mltiple puro, al estar presentado ah, sienpre lcalizado (en el senti


do .literal de <<Dasein), se encuentra afectado de lo que llamo su apac

recer, cuya lgica es muy importante pensar desde el interior de la ma


temtica _de lo mltiple. Esto conduce a importantes reordenam1entos

del concepto de situacin, que es -como el lector lo ver- el primer


concepto del libro.

2. La doctrina del acontecimiento est marcada por una d1frcultad


.

illterna enunciada de manera .prctica en su misma exposicin: si el


aconte imiento subsiste slo porque ha sido objeto de una nominacin

no hay en realidad

dos acontecimientos (el mltiple [Link],

por un lado, y su nominacin, por otro)? Adems, si el que nombra el


acontecimiento es un,sujeto, no se puede [Link] -como sin embargo
se die.e- que el sujeto es un fragmento local del procedimiento de ver
dad. Habra [Link] originario, o del acontecimiento, que produce el
nombre.
Para superar esta dificultad, es necesario complicar un poco eLcon
_
cepto de acontecimiento, dotndolo de una lgica (el acotec1m1ento
es desprendimiento inmediato de una primera consecuenczai l1n una

estructura implicativa) y no slo de una ontologa (el acontec1m1ento

es un mltiple in-fundado). A su vez, esa lgica esclarecer la potencra

propiamente temporal del acontecimiento, la capacidad para [Link]


un tiempo propio, que si bien es cierto que es mencionado en el pre

sente libro no fue objeto de ningn desarrollo significativo.


3. La t ora del sujeto es unilateral; en la medida en que identifica

de maera absoluta sujeto y sujeto de una verdad en la dimensin


positiva de esta identificacin. Pero es evidente que en una secuencia
post-acontecimiento surgen nuevas formas subjetivas, reactivas. Por
ejemplo, a una poltica revolucionaria siempre se oponen formas sub
jetivas inditas de la contrarrevolucin. Es preciso entonces extender l

t:i fi

concepto de sujeto a la novedad reactiva y no limitarlo a la estnc

delidad, creadora de verdad genrica. Dicho de otra. manera, tema la

obligacin de forjar los conceptos necesarios pra pensar las noveda


des negativas. Y en mayor medida porq\ie, a decir verdad, en los aos
ochenta y noventa hemos sido particularmente bien servidos en cuanto

a inventiva reaccionaria, y en tod


. os los campos.
Por este motivo he planteado que un acontecimiento abre un espa

cio subjetivo que se puebla de tres figuras posibles (adems del SU"
je\o fiel, hay un sujeto reactivo y un sujeto oscuro). Asimismo, he es
_
tablecido qu son las operaciones de un sujeto, las cuales en este hbro

EL:SER.Y;EL ACONT-ECIMIEN-T

l'I'
,li,

.:

'li
l'I

:
'11

di

,111

1
11

!1

:!,J.
li
!!

a Ja -.indagacin. Por :lo tarito no slo


so.:f:ds redticidas .nicamente'
(que es, en realidad; creacin de las
d
fidelida
tenemos .una teora de la
o creacin del presente),.sinotam
iento,
acontecim
consecuencias de1
de la obliteracin {anulacin
pasado),
del
(creacin
bin de la reaccin
del presente) y de la resurreccin (reactivacin futura de un presente).
Que quede claro. Slo doy fodicaciones extremadamente sumarias
sobre lo que es un considerable work in progress. He realizado una
suerte de diario de este movimiento terico en mi libro :coul-t 'trait
d'ontologie transitoire (Seuil, 1998). Este trabajo tiene como base un
sem1nar10 de d1ez aos sobre la infraestructura matemtica de .Ja te'r
ganizacin de la teora del ser(alrededor [Link] de'las'Categoras
.
y, en especial, del topos de los H-conjuntos) y otro, de diez aos tam
bin, sobre la teora axiomtica del sujeto. Me parece que lo esencial
de la rectificacin est concluido. Queda consignar su arquitectura ge
neral Y desplegar sus efectos, sobre todo, del lado del anlisis formal
de los procedimientos de verdad (arte, poltica, ciencia y amor). Este
va ser el tema de una continuacin del presente volumen, cuyo titulo
sera, probablemnte tre, ap ;aratre, vrits [Ser, aparecer, verdades].
:
As1_ las cosas, m1 impetativo personal es se:r fiel a 1as direcciones
fundamentales de pensamiento trazadas en El ser y el aconteciinieilto.
En l se establece ue toda f idelidad verdadera es una invencin, pero
.
, que tamb1en
.
ademas,
depende de la fecundidad del azar.
Entre esos maravillosos azares que [Link] valga la:pena dedicar
la vida a las verdades, quiero n1encionar el encuentro,.hace yarilichos
aos, con Ral Cerdeiras y luego con sus an:iigos argentinos. En la
poca de aquel encuentro,y ms all de la camaradera poltica y de 0
, es cap
que solo
'.'2 a prodigahdad del amor, yo estaba muy solo y gol
.
peado por la opmwn
dommante, en un verdadero destierro. Pero eJ va
lor para continuar una Obra no Viene solo. Se 31iri1enia, precisamente
de encuentros que justifican h perseveranCia, En este sentido,'omo'J
.
es una amistad que comparte el pensamiento, Ral Cerditas es desde
_
hace anos una condicin subjetiva implcita de !Odas mis obras filos
ficas, Dirigiendo la traducCin de este libro eritra'en elcorainmismo
de su existencia pblica, Puedo decir, mily simplemente, a Ral'!J, a sus
amigos Y al mundo entero, que estoy feliz. Con esa-Oicha 'que slo da
la ce-pertenencia a una verdad y que es la misma que Spinoza llama.
ba, as lo-creo, beatitud.
..

Alain Badiou, septiembre de 1999

Introduccih

1
comenzar el' anli'
Admitamos que hoy; a niVel mundial, se pueda
tres enuncfados siguien'
sis del> estado de la filosofia' suponiendo fos

tes:

mte:

1. Beidegger es el liiino fiisofo,reconotible universalm\


mericanos,.
2: Los dispositivos de pensamiento; sobre: todo nortea

; Ja lBgicaylos traba"
que siguieron Ia.s:mutcfones defasmatemticas
gma, de manera'd'
paradi
jos deforculo&:Vfoa; mantfonen como'
fica:
minante; la fgura:de fa>.racionalidi>:d'cient
eli sujeto
3, Est siendbdesarrolfada: una doctrina' postccart'esfanad
ica o la'
apolt
icas.(l
fifosf
no
cuyo origen puedil atfibuirse a'ptctfoas
de
imen'
su:rg
fos)y
menta
relacin instituid,con fase:nformeddes.
de
);
Lenin
de
(y
Marx
de
es
interpret:cr>, marcado por lbs iiombr
n'
milita
o
s
clnica
iones;
operac
:en:
Fteud (Y' deLa:can);.esta:intrincad6
fo,
tes,. que :exceden el: discursottansmisib
designan; .cada
Qu tenen en'Comin: estbS'tfes enunciados?' Que
pensamientciy.
del
tera
ocacen
:una:p'
uno asumariera; fa:c/izU8r&
struccin de fa:mec
de sus apuestas. Ffoidegger;. en' el' tema: de fa. decon
inaugural y ptopo'
d
i
v
l
o
o

p0r:un
ta:fisica piensa fa'. pbca cmo,regida
a descalifica:
osajn
>nmgf
altka
n
a:
nte
ne 'unretorl10 griegb: La' corte
desprovisestar
a:por
c1sic
osofia
f
lii<f
de:
fa: mayor parte de:las frases:
lenguaje:
de
juego'
un
de
libre
io
ejercic
al
tas de sentdo o limitads
Lacan
8a:
prct
cin
realiza
su
ffay
!ifoso
la'
Nfarx anun ciaba el fin' de
'

'/

JO

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

habla de la antifilosofia y remite al imaginario la totalizacin es


peculativa.
Por otro lado, lo que hay de inconexo en esos enunciados es evi
dente. La posicin pa adigmtica de Ja ciencia, tal como organiz
a el
;
pensam1ent anglosaJon hasta en su denegacin anarquizante,
es sea
Ja a por He1 degger como un efecto ltimo, y nihilista, .de Ja dispos

_
c1?n metafis1ca,
en tanto que Freud y Marx conservan sus ideales y el
. en
DllSmo Lacan recons!Jtma
ella, a travs de la lgica y la topologa,
los apoyos de ventuales maternas. La idea de una emancipacin

-o
de una salvac1_0n- es propuesta por Marx o Lenin bajo las formas
de
la revolucin social, pero es considerada por Freud o Lacan
con un
pesimisi:no escptico, examinada por Heidegger en la anticip
acin re
trospec!Jva del retomo de los dioses, en tanto que grosso
modo, los
amencanos se adaptan al consenso alrededor de los proced
imientos de
la democracia representativa.
Hay enonces acuerdo general en cuanto a la conviccin
de que no
.
.
es concebible nmgun
a sistemtica especulativa y que ha pasado la
poa en que la proposicin de una doctrina del nudo ser/no
"ser/pen
sa1nento (s1 se admite que es en este nudo que se origina, desde
Par
memdes, lo que se llama f1losofia) poda hacerse bajo
la forma de
un discurso acabado. El tiempo del pensamiento est abierto a
un r
gimen de aprehensin diferente.
Hay desacuerdo en lo que respecta a saber si esta apertu
ra, cuya
esencia es la de cerrar Ja edad metafsica, se caracteriza como
revolu
cin, retorno o crtica.
Mi intervencin en esta coyuntura consiste en trazar all. una
diago
nal, ya que el trayecto de pensamiento que intento pasa por tres
pun
tos, cada uno de los cuales est suturado a alguno de los tres
lugares
_
que designan Jos enunciados antes citados.
- Con Heidegger, sostendremos que es por el lado de la cuesti
n
ontolgica que se sostiene la re-calificacin de Ja filosofia como
tal.
- Con la filosofia analtica, sostendremos que Ja revoluc
in mate
mtico-lgica de Frege-Cantor fija orientaciones nuevas en
el pensa
miento.
Convendremos, fina mente, que ningn aparato concep
tual es
-:
pertinente 1 no es homogeneo con las orientaciones terico
-prcticas
de la doc!Jma moderna del sujeto, de por s interna a procesos
prcticos (clnicos o polticos);
.
Ese trayecto remite a periodizacions entrecruzadas, cuya unifica..;

'
l!I

' l .!

/'1

l'I

11 !

\1

,1i!

t.

INTRODUCCI
. N

11

cin, para m arbitraria, conducira a la eleccin unilateral de una de


las tres [Link] contra las otras. Vivimos .una poca compleja,
hasta cOJlfusa, en razn de qne las rupturas y las continuidades que
constituyen su trama no se dejan subsumir en un vocablo nico. No
existe hoy Una revolucin (o UD ret0rno, o <<Una crtica). Con
gusto resumiria el mltiple temporal desfasado que organiza nuestro
sitio . d e la siguiente manera:
l. Somos. contemporneos de una tercera poca de la ciencia, des
pus de la griega y la . galilean. La cesura identificable que abre esta
tercera poca no es (como para la griega) una invencin -Ja de las
matemticas demostrativas- ni (como para la galileana) un corte -el
que maeatiza al discurso_ fsico-. Es una reestructuracin, a partir
de la cual se revela Ja naturaleza de la base matemtica de Ja raciona
lidad y el carcter de la decisin de pensamiento que la establece.
2. Somos asimismo contemporneos d una segunda epoca de la
doctrina del Sujeto, que ya no es el sujeto fundador, centrado y refle
xivo, cuyo tema cfocula .desde Descartes a Hegel y sigue siendo toda
va legible hasta Marx y Freud (y hasta Husserl y Sartre). El Sujeto
contemporneo es vac<?, escindido, asustancial, irreflexivo. Adems,
no corresponde suponerlo sino respecto de procesos particulares cu
yas condiciones son rigurosas.
3. Somos, por ltimo, conterriporneos de un comienzo en lo que
hace la doctrina de Ja verdad, despus de haberse deshecho su rela
cin de consecucin orgnica con el saber. Retroactivamente, se per
cibe que hasta aqu rein, de manera absoluta, lo que designar como
veridicidad y [Link] decir, por extrao que esto pueda P"
recer, que la verdad es un trmino nuevo en Europa (como en otr9s si
tios). Asimismo, este tema de Ja verdad cruza a Heidegger (que fue el
primero en sustraerlo al saber) con Jos matemticos (que rompen, a
fines del siglo pasado, tanto con el objeto como con la adecuacin) y
con las teorias modernas del sujeto (que descentran la verdad respecto
de su pronunciacin subjetiva).
La tesis inicial de mi emprendimieno, a partir de la cual se dispo
ne el entrecruzamiento de las periodizaciones extrayendo el sentido
de cada una, es Ja siguiente: la ciencia del ser-en-tanto-ser existe des
de los griegos, ya qne tal es el estatuto y el sentido de las matemti
cas. Pero slo hoy tenemos los medios de saberlo. De esta .tesis se
desprende que la filosoa no tiene como centro Ja ontologa -que
existe como disciplina exacta y separada-, sino que circula entre esta

12

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

ontologa, las teoras modernas del sujeto


y su propa historia La con"
juhcin contempornea de fas cbnllicones
de la fifosofia abarca pre
cisamentetodo aquello a lo cal se tefie
[Link] tres primeros>eimn'
ciados: fa historia del pensamiento occ
idental, las matemticas
post-caiiiorianas, efpscoanlisis; el arte
ontemporneo y fapolica:
La filosoffa no coincide con ninguna & esas
condiciones, ni elabora
su totalidad. Debe slo proponer un marco conc
eptual en el' que se
pueda reflejar Ja .composibilidlid [composs
ibilit] contempornea de
esos elementos: Esto shpu de hacerlo -ya
que se despoja de toda'

ambicin fundadora; en Ja que se perder,


designando entre sus. pro'
pas condkionesycomcrsituacin discu
[Link]; bajo l forma
de las mate:1llticas puras; a-la ohtolg mism
a: Estoes; .exctamente;
lo' que la libera y la consagra en ltima'ins
tarfoia al cuiddo de las ver'
dades.
Las categoras que este Ilbtb presenta; y
que van de fo mltiple pu
ro al Sujeto; [Link]'orderrgenetal de uh
pensamiento qtie pue:
da ejercerse en toda la: extensin &r referencia
l contemporneo: Es
tlldisponibles, entonces; para' el servicio
de los procediiehtos de la
cienCia,_-del anHSis:o de _ I-pol_ tica I-rttentarto
_
tganiZar uha visinabs-
tract de fos requiifos de fa poca:

iN1R.6DUCCiN

11

Nafuraleza y su <iia1ctica no tienen nad que ver alH. Pe;o que elpr"
ceso-sujeto sea compatible con aquello que puede ecrr e -o es di
cho- del ser s es una dificultad seria, que yo ya :babia senalado en la
pregunta plnteada sin rodeos por Jacques-Alain Miller a Latan,
,
1964: Cul es su ontologa?. Nuestr'o'maestr?,astuto, respond10
con una alusin al no-ente, algo que 'resultaba aiustado, pero breve.
De un modo semejante Lacan, cuya -0bses6n matemtica fue recien
:
do con el tiempo, haba indicado que Ja lgica pura 'era ciecia de lo
real. Sin embargo, lo real sigue siendo una ctegora del suieto.
Busqu a tientas durante varios aos . alrededor de los impasses de
la lgica -una exgesis rigurosa de los teoremas de LO"'.enheim-Sko
Jem, de Giidel, de Tarski-, sin exceder el marco de Theorze du su1et
comono sea. por sutilezas tcnicas. 'Sin darme cuenta, Peraneca ba
.
jo la influencia de una tesis logicista, segn lacal Ia necesidad de ls
enunciados lgico"matemticos es formal, ya queoresulta dela erradi
;
cacin de todo efecto de sentido y que, en todo caso, no haypor que
interrogarse, ms all de su consistencia:, ':"" de aquello:e lo qe
esos enunciados son responsables. Me complicaba .en la consJileracron
por la cal, suponiendo que haya un refernte del iliscurso 16gico'ma
tetiltco, nn se poda escapar a la alternatwa de pensarlo ya sea como
objeto obtenido por abstraccin (empirismo) obieh como ;Idea
.
prasensible (platonismo); dilemaen el que nos amcona la distinc10n
.
anglosajona universalmente reconocida entr :c1enc1as -forn_;ales y
.
con 'la ,clara
ciencias empricas. Nada de todo esto era ,coherente
doctrina lacaniana segn la cual lo rea:J .es el impae de 'la 'formaliza
cin. Me equivocaba de camino.

.
.
Fue por el azar de las. bsqedas bibliogrficas . y tcnicas acerca
del par discreto/continuo, que llegu a pensar, fmalmerite, que : ra ne
.
cesario .cambia:r de terreno y formular, en -'cuanto a 'las matemat1cs,
una tesis radical. Me pareci que la esencia del celebre problema del
. l -pensa
continuo erra que en l se :tocaba uri .vbstcu"to, intrnseco a
miento matemtico, que indicaba lo imposible que le es propio y en el
que funda su campo. Considerando las par ojas aparerite e las in
vestigaciones recientes acerca ,de fa relac10n entre un mulllple y el
conjunto de sus partes, termin porpensar que all haba figuras ite
,
es pra las
ligibles slo si se aceptaba de antemano que lo Mulllple,no
matemticas un concepto (formal) .cohstru1do y transparente, smo un
real cuya teora desplegaba [Link] internay:elimpasse.
. 'Llegue 'entonces a la certeza de que era necesario .plantear quelas

..

El enhciad (fiiosOfco)' seg1fo el' cual las


matemteas son la ori"
tologa la Ciericia'de.f sor'eri'trifo'Ser.:.. esefr
ayo de luz que aclarar
fa escena espectiltiva'qiil hbfa Iiinitado en milibro
Thorie du sujet'
[Teora del sujeto], presuponiendo pur y
simplemente que habfa
subjetivain: L compatiblidad de esta tesis
con iiia ontologa pbsi
ble me preocupaba, ya que la' fuerza -y la absol
uta debiHdd- del'
viejo marxismo; &r maferillsmo' dialctico
; haba sido pbstifai:
esa compatibilidad ])ajo la forma de' la generlid
iid de fas leyes de fa
dalctic, es decr, a' fih de'ceritils; del isomortis
mo'eritre fadialt'
ta de'I! nalurJezify fa: dialbtica:&fa:historia. Por'c
iei:fo este iso'
monismo (hegelirio)'esfaba'rherfo l riac tas
disputas qe sbsis
ef:
fert todava hy, del lado d I'rigogne y de la fisea
atmica; pai:a'
encontrar eri ese campo corpsculbs dialctico
s; hb' son' sirio IOs So'
brevivientes de una batalla qu nlihca fuV liigar
seriamente; combno
haya sido bajo las conmihaciohes brutales de: Estad
o stalihista: La

Jl__

13

, .

.;..

14

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

INTRODUCCIN

matemticas formulan, respecto d.e!' ser, lo que es enunciabJe. en el


campo de una teora pnra de lo Mltiple. Toda la historia del pensa
miento racional me pareci aclararse a partir del momento en que se
asuma la hiptesis de que las matemticas, bien lejos de ser un juego
sin objeto, extraen la severidad excepcional de su ley, de su someti
miento a sostener el discurso ontolgicq. Invirtiendo la pregunta kan
tiana, no se trataba ya de preguntar: Cmo es posible la matemtica
pura? y responder: gracias al sujeto trascendental, sino ms exacta
mente: siendo la. matemtica pnra la ciencia del ser, cmo es posible
un sujeto?

del fundamento de las matemticas, ya que];>. condicin apodctica


de esta disciplina queda garantizada directamente por el mismo ser,
que ella enuncia.
En segundo lugar, dicha asercin evacua el problema, tan viejo co
mo el precedente, de la naturaleza de los objetosmatemticos. Obje
tos ideales (platonismo)? Objetos obtenidos por abstraccin de la
substancia sensible (Aristteles)? Ideas innatas (Descartes)? Obje
tos construidos por la intuiciqn pura (Kant)? Por la intuicin opera,
toria finita (Brouwer)? Convenciones de escritura (formalismo)?
Construcciones transitivas a la lgica pnra, tautologas (logicismo)?
Si lo que enuncio puede argumentarse, la verdad es que no hay obje
tos matmticos. Las. matemticas _no presentan, en sentido estricto,
nada, sin que por ello sean un juego vaco, puesto que no tener nada
que presentar, fuera de la presentacin misma, es decir lo Mltiple, y
no acordar nunca con . la forma del ob-jeto, es por cierto una condi
cin de todo discnrso sobre el ser en tanto ser.
En tercer lugar, en lo que concierne a la aplicacin de las mate
mticas a las ciencias llamadas de la naturaleza, acerca de la cual uno
se pregunta peridicamente qu es lo que autoriza su xito -para Des
cartes o Newton era necesario Dios, para Kant el sujeto trascendental,
despus de lo cual la cuestin ya no es seriamente. tratada, como no
sea por Bachelard, segn una visin todava constituyente, 'y por los
defensores norteamericanos de la estratificacin de los lenguajes-, se
ve enseguida qu esclarecimiento aporta al tema el hecho de que las
matem
_ tica sean ciencia, en cualquier hiptesis,_ de todo lo que es, en
tanto que es. La fsica; por su parte, entra e11 la presentacin. Le hace
falta algo ms, o con mayor exactitud, otra cosa. Pero su compatibili
dad con las matemticas es de principio.
Natura,lmente, esto est muy lejos de [Link] que los filsofos hayan
ign0rado que, deba .haber un vnculo entre la existencia de las mate
mticas y la cuestin del. ser. La funcin paradigmtica de las mate
mticas va desde Platn (y sin duda desde Parml)ides) a Kant, quien,
a la vez, llev su uo al mximo -al puhto de saludar en .el .nacimiento
de las matemticas, ligadas a Tales, un acontecimiento [Link]
la humanic!ad entera (era tambin el parecer de Spinoza)- y, mediante
la <inversiQp,_ coprnicapa,_ agot el alcance, puesto que .es el cierre
de todo acceso al. seren,s lo que funda la universalidad (humana, de
masiadg humana) de las i;natemticas, A partir de entonces, excepcin
hecha ae Husserl, que es un gran clsico rezagado, la filosofa moder-

La consistencia productiva del pensamiento llamado formal no


puede venirle nicamente de su armazn lgica. No es -justamente
una forma, una episteme o un mtodo. Es una ciencia singular. Es lo
que la sutura al ser (vaco), punto en el que las matemticas se sepa
ran de la lgica pnra, que establece su historicidad, los impasses suce
sivos, las reestructuraciones espectaculares y la unidad siempre reco
nocida. En este aspecto, para el filsofo, el corte decisivo donde la
matemtica se pronunia ciegamente sobre su propia esencia, es la
creacin de Cantor. Slo all queda al fin significado que, cualquiera
sea la prodigiosa diversidad de objetos y estructuras matemti
cas, todos ellos son designables como multiplicidades puras edifica
das, de manera reglada, nicamente a partir del conjunto vaco. La
cuestin de la naturaleza exacta de la relacin de las matemticas con
el ser est concentrada por entero -para la poca en la que nos encon
tramos- en la decisin axiomtica que autoriza .la teora de conjuntos.
Que esta axiomtica estuviera tambin .en crisis, desde que Cohe11
estableci que el [Link] de Zermelo-Fraenkel no poda prescribir el
tipo de multiplicidad del continuo, no haca sino aguzar mi convic
cin de que se jugaba ah una partida crucial, aunque absolutamente
desapercibida, relativa a la potencia del lenguaje respecto de lo que,
del ser-en-tanto-ser, se puede all sostener desde. la matemtica"'Me
pareca irnico no haber utilizado, en Thorie du sujet, la homogenei
dad conjuntista del lenguaje matemtico ms que como paradigm
de las categoras del materialismo. Adems, vea consecuencias muy
agradables de la asercin: matemticas = ontologa.
En primer . lugar, esta asercin nos libera de la venerable bsqueda

15

1-6

H despecho filosfico proviene [Link] de qte; si es ex:cfo


que sonlos filsofos quienes formufarordacuesti1>. del ser,' no son:
elfos, sinofos matemticos; quienes respondieron a ella:.Todo lo que
sabemos y lo' que podremos llegar a saber del ser'en-tant<icser se dis
pone, por la [Link] una teora p1ira de lo multip!e, en la histo
ricidad discursiva' de las matemticas'
Russell deca -sin creer en ello, por supuesto; nadie en verdad !(y
crey nunca; salvo los ignorantes; algo que l sinduda no efa'- que:Ias'
mate1Jltias:soh un discurso ert el que no' s silbe' de qu se habfa, ni
si 10- que se dice -es 'Verdde:ro: La:s: matemticas son -ms exactamente
el nico discmso que sabe absolutamente di: qu habla: el ser:como
fa!, anque ese saber notenga en modo alguno necesidad' de ser rele'
xionado,db manetrfintra-inatemtica Plles to-que eIset.'rloies Urt obje:.
_ ninguno; Y es tambin' el nico
_
eStOes-bienconoidO;
to,_ . nj'prbdiga
en el que se tiene la garanta integral y el critebci de [Link]: de lo
que se dice; a1'puntoque esta verdad es la: niajam:s encontrada' que
pueda ser iniegralmente fransmisibfo,

na:(esto es: poskantiana) no estar y encantada sino 'por el paradigma

histrico y, fuera de algunas excej:>dones saludadas y wprimidaS;. tales.


como las de Cavailles y Lautman, abandonar las matemticas a la so
fistica anglosajona del lenguaje. En Francia esto ocurrir, es preciso
decirlo, hasta Lacan.
Los filsofos, que estimaban haber constituido el campo en el qe
cobra sentido la cuestin del ser, dispusieron las matemtieas desde
Platn, como modelo de la certeza, () como ejemplo de 1a id ntidad,
embarazndose luego en la posicin especil ae los objetos que ar
ticulaban esta certeza o esas idealidades. De all una relacin, a la vez
permnente y llena de rodeos, entre filosofia y matemticas; la prime
ra oscilando, para evaluar a la segunda, entre la dignidad eminente del
paradig racional y el desprecio que mereca la insignificancia de
'.11
sus Objetos. En efecto, cul poda ser el valor de nmeros y figu
ras -categoras de la objetividad>> matemtica durante veintitrs si
glos-, comparados con la Naturaleza, el Bien, Dios o el Hcirnbre? A
no ser por la manera de pensar en la que esos objetos "brillaban con
la luz de la seguridad demostrativa, pareca quedar bierta la 'vfa a
certezas menos precarias sobre las entidades mucho ms gloriosas. de

la especulacin.
.
A lo sumo, si se llega a aclarar lo que dice al Tespeto Aristteles.
Platn imaginaba una arquitectura matemtica del ser, una funci
trascendente de los nmeros ide:les. Recompona asiiniSmo un -c08;..
mos a partir de polgonos regulares, algo que leemos en el Timeo. Pe
ro este empeo, que encadena al ser como Todo (el fantasma del
Mundo) a un estado deterrninado de las matemticas, no puede -sirio
engendrar imgenes perecederas. La fisica cartesiana no escap a
.
ello.

La tesisque sostengo no declara en modo alguno qiiii el ser esma


temtico, es decir, compuesto de objetividades matemticas. No es
una tesis sobre el mundo, sino sobre el dscurso. Afirma que las ma
temticas, en todo [Link], enuncian lo que puede decirse
del Ser-eiHanto"ser.. Lejos de reducirse a tautologas {el ser es lo que
es) o misterios (aproximacin siempre mferidaa na 'Presencia), 1a
ontologa es una ciencia riC, cOiilpleja, inCiiclusa, sometida a :ia d:ra
corcin de una fidelidad (j:>ara el caso, la fidelidad deductiva), y es
as1 que se comprueba que con slo organizar el :discurso .de aquello
que se sustrae a toda presentacin se puede tener por delante uria tarea

infinita y rigurosa.
<.

11

INTRODUCCIW

EL SER Y'EL ANTECMIENTO

L tesis de:Ia idehtidd'entre 1Jltemticas y onfo!ga 116 cnviene;


lo s; ni afos filsofos ni a lbs matemticos.
La onfolbga fiiosfica contempornea sencuenfra' nforamen'
. .
para Heideg'
te dominada" por el nmbre de Heidegger: Ahora liien;
ger, liiciencia; de la que no se ditihgue!a matemtica; coristfuyee)i
ncleo duro de la metafisica; por eso queda: anula& eh Ja prdida
misrna de aquel' olvido en: el que' la ll1etafisica; desdi :[Link], habfa.
fundado 1a garanta de sus objetos: elolvido deber. El nihilismo mo"
derno, la neutralidad del' pensamiento, tieneti' como signo mayor 1a
omnipresencia tcnica de la ciencia; cue disponel!l\iid ctefo!vido
s:entmces pbco decir quelas matematicas -que'yb sepa:, me11co'
uadaspor l slo fatera!ll1ente- no son par Neidegger' un:av dirac"
ceso a la cuestin orgina:I; el vecfor posible de0il reforio hacia.'la:
presencia disipad: Son, ms exactamente, li cegnefo. misina; la grille
.
de y mxima potencia de la Nad; la forblus!n del pensamiento por
el saber, Resulta por lo dems sint<im:tico que I ihsta'uracii pfatnic
de la metafica se haya acompaado d una fotmu!aciii' de fas
matemticas como paradgma: As; para Heidegger puede: indicarse

1f'
i

18

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

desde el origen que las matemticas son internas al gran <<Viraje del
pensamiento que se efecta entre Parmnides y Platn, y por el cual
Jo que estaba en posicin de apertura y de velamiento se fija y devie
ne, a costa del olvido de su propio origen, manipulable en Ja forma de

Ja Idea.
El tema del debate con Heidegger llevar, simultneamente, a Ja
ontologa y a Ja esencia de las matemticas, Juego, de manera conse
cuente, sobre Jo [Link] que el sitio de Ja filosofia sea original
mente griego. [Link] que. puede abrirse del siguiente modo:

l. Heidegger permanece sometido -incluso en Ja doctrina del retiro

y del de-velamiento- a Jo que, por mi parte, considero que es justa


mente Ja esencia de Ja metafisica, esto es, Ja figura del ser como entre
ga y don, presencia y apertura, y Ja de Ja ontologa como preferimiento
de un trayecto de proximidad. Llamar potica a este tipo de ontologa,
preocupada por Ja disipacin de Ja Presencia y Ja prdida del origen.
Sabemos el papel que desempean los poetas, desde Parmnide.s a Re

n Char, pasando por Holderlin y Trakl, en Ja exgesis heideggeriana.


Me esforzaba por seguir sus pasos, aunque segn una apuesta muy di

ferente, cuando en Thorie du sujet convocaba, en los nudos del anli


sis, a Esquilo y Sfocles, Mallarm, HOlderlin o Rimbaud.
2. Ahora bien, a Ja seduccin de Ja proximidad potica -a la que
sucumbo apenas Ja [Link]-; opondr Ja dimensin radicalmente sus

tractiva del ser, forcluido no sl.o de Ja representacin sino de .toda


presentacin. Dir que el ser, en tanto ser) no se de deja aprximar en
forma_ algunai sin tan slo syturar en su vaco a l [Link] una
consistencia deductiva sin aura. El ser no se difunde en el ritmo y Ja
imagen, no reina sobre Ja metfora; es el soberano nulo de Ja inferen-
cia. La ontologa potica, que se encuentra -como Ja Historia- en el

impasse de un exceso de presencia donde el ser se oculta, debe ser


sustituida por Ja ontologa matemtica, en Ja que se realiza por Ja es
critura Ja des-cualificacin y Ja impresentacin. Cualquiera sea el pre

cio subjetivo, en Ja .medida en que se trata del ser-en-tanto-ser, Ja filo


sofia debe designar Ja genaloga del discurso sobre e] ser -y Ja
reflexin posible de su esencia- en Cantor, GOdel o Cohen, antes que

111
'i

i
I'

1!

l
j

en HOlderlin, Trakl o Celan.


3. Hay una. historicidad griega del nacimiento de Ja filosofia y sin
duda [Link] historicidad puede atribuirse a Ja cuestin del ser. Sin em

bargo, no es [Link] enig!Ila y elfragmento potico donde se puede in-.


terpretar el origen . Sentencias de ese. orden pronunciadas acerca del

INTRODUCCIN

19

ser y el no-ser en Ja tensin del poema pueden encontrarse tanto en la


India, en Persia o en China. Si la filosofia -<\le es Ja disposicin para

designar dnde se juegan las cuestiones conjuntas del ser y de lo-que


adviene-- nace en Grecia,. es porque Ja ontologa establece all, con Jos

primeros matemticos .deductivos, Ja forma obligada ,de su di_scurso.


.
Es el entrecruzamiento filosfico-matemtico -legible hasta en el
poema de Parmnides por el uso del razonamiento apaggico- que
hace de Grecia el sitio original . de Ja filosofia y define, hasta Kant, el

dominio clsico de sus objetos.


En e! fondo, afirmar que ls matemticas efectan Ja ontologa no

conviene a los filsofos porque esta tesis Jos despoja absolutamente


de aquello que segua [Link]. el centro de gravedad de sus propsitos,
el ltimo refuoio
de su identidad. Las matemticas no tlenen hoy, en
o
efecto, ninguna necesidad de Ja filosofia y as, se puede decir, el discurso. acerca del _ser se perpeta solo.. Por lo de,ms, es-caractersti
'

co qe este hoy resulte. determinado por Ja creacin de la teora de


conjuntos, de Ja. lgica matematizada, Juego, de Ja teora de las cate
goras y de_ los top_i. _Este esfuerzo, a la vz reflexivo e intramatem
tio, asegura bastnte a la_ matemtica _su ser -aunqu todava. ciega
mente- para cubrir, de ahora en ms, las necesidades de su avance.

5
El peligro reside en que, si Jos filsofos pueden sentirse apenados

al enterarse que, desde Jos griegos, Ja ontologa tiene Ja forma de una


disciplina separada, Jos matemticos no estarn por ello satisfechos en

[Link]. Conozco el escepticismo y hasta el desprecio divertido


con el que los matemticos reciben ese tipo de revelacin concernien
te a su disciplina . Me preocupo poco por ello, ya que en este libro in

tento establecer Jo siguiente: pertenece a Ja esencia de Ja ontologa

efectuarse en Ja forclusin reflexiva de su identidad. Para aquel que


sabe que Ja verdad de las matemticas1procede del ser-en-tanto-ser,

hacer matemticas -y especialmente matemticas inventivas- exige

que ese saber no est . en ningn rnomento representado. Ya que su re


presentacin, colocando al ser en posicin general de objeto, corrom

pe de inmediato Ja necesidad, para toda efectuacin ontolgica; de ser


desobjetivante. De ah naturalmente que eso que Jos norteamericanos
llaman working mathematician encuentre siempre retrgradas y vanas

20

21

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

IN'rRODUCCIN

ls cbnsidetaciones gertetales acerca de su disep!in: No conffa sino

ut
ticas, que son el horizonte de ser de toda racionalidadposibk
d1alech
la
a
proceso
ese
r
aproxima
en
1939,
de
man no duda, a partir

ca heideggeriana entre el ser y el ente. Acaso vemos que Dieudonn


ep1s
de
os
las
I
que
antes
iones
especulac
altas
esas
est listo a validar
,
.temlogos corrientes, que llevan un atraso de un siglo? -El no se
pronuncia al respecto.
.
Pregunto entonces: para que puede servirle al fosofo la calidad
exhaustiva del saber matemtico -por cierto buen en s misma, por
costoso que resulte conquistarla'- si no resulta siquiera a los ojo de
ls matemticos una garanta particular de validez para sus concltisio
nes propiamente flosficas?
En eI fondo, el elogio de Lautman que hace .Dieudonn es un pro
cedimiento aristocrtico, una investidura. Lautman es reconocido co
mo perteneciente a la cofrada de los verdaderos eruditos.
Pero que se trat de filosofia sigue y seguir siendo un excedente

en quien trabaja codo a codo conl en la brecha de Jos problemas rria"

temticos del: momento. Pero esta confianza -que esI: subjetividiid'


prctico"ontolgica misma es, por principio; improductiva en !Oque
hace a toda descripcin rigurosa de la esencia genrica de sus opera'
cienes: Depende por entero de fas innovaciones particulares,

Empricamente, el matemtico sospecha siempre que el filsofo


no sabe lo bastante como pata tener derecho a lii:palabra: Nadie en
Francia es ms representativo de semejante estado de nirrio que Jean
.
Dieudortn; Tenemos all- un- matemtito unnimemente. recOiloCidO
por [Link] de su' competencia matemtfoa y fapreocupac
cin de poner siempreen-prirher plfiliO las:'-[Link]' ractii
cales de la investigacin. Jean Dieudorih es; por'otro fado, un lsto'
riador de las matemticas particularmente. lcido: Todos los debates
que conciernen a' la filosoffa de su discip1ina lo requieren: Sin embar
go, [Link] que avanza constantemente e aquella (en los hechos por
completo exacta) del espantoso atraso en e!' que se encuentran los fi'
Isofos respectb de fas matemtica vivientes, A partir de esto; Dieuc

dbnn infiere que fo que pueden decit ar respecto carece de actUali"


.
dad: Es particularmente crtico respecto de aquellos (omb yo; dicho
sea de paso)cuyo inter's apunta prineipalmente a la lgica y la teoria
de conjuntos. Se trata, para l; de teoras acabadas, en las que se
peden concebir refinamienfos y sofismas'hasfa ehnfnito, sin mayor
iters o consecuencia que elde hacer malabarismos con problemas
de geometra elemental, o consagrarse a fos c!Cu!os de matriz (los
.
absurdos clcufos .de matriz; como l dice):
.. Jeh Die dbrtn llega entonces a la directiva i'.nica de tener que

dominar el corpus matemtico activo; moderno; y asegura que esta ta.'


rea [Link], . puestiYque adems un Albert Lautman antes' d ser
asesinado por los nazis, no sfo lo haba fogrado sino qu haba ene'
trado aun ms lejos en la naruraleza de las fovtigacones de avama
da que un buen nmero de su$ contemporle
l asmatemticos:
Fero la paradbj sorprendente del elogio & Dfotidortn d I:.atma.n
es que no seveen absolufo que avlecmas los enunciadosfilosficos
de Laufmart que los de lbs ignorantes que fustiga. Ocurre que esos
enri ia:[Link] son de un gran radica1isnio: Lautrrianpone ejemplos ex
.
trados de la' actualidad matemtica ms reciente;. aJ servicio de una
visin tI'anspfatnica de sus esquemas. Lasmatemticas; para' l; rea'
!izan en el pensamiento el descenso; la procesin defas Ideas dialc'

.;

en este reconociniiento.
'Los matem8-titos nos dicen: sean matemiticos. Y si lb somos, nos
encontramos honrados por esa condicin, sin haber avanzado siquiera
un paso en cliaht a su cohviccin y su adhesin respe:c;to de la eseri
_
cia del sitio delpensamiento matemtico: En el fondo, Kant, cuyo :re-.
fetente ma_tentico explcito, en. Crtica de la rain pril, nq va mu
12, disfrut, por parte de
cho ms all de aquel clebre 7 + 5
reconocimiento filosfico
un
Poihcar (un gigante matemtico), de
nec plus ultra de su tieme
al
refiere
mayor que el que Lautman, qu se

colegas,
sus
.
.
. .
po, encuentra enDieudonn y
.
.
,
os,
matemtic
los
de
sospechar
de
s
Estamos, pues, en condicione
e
o,
matemfic
saber
al
hace
que
lo
en
que si bien son muy exigentes
.
n
des1gnac10
la
de
trata
se
cuando
nada,coII
satisfacen con poco casi
flosfica de fa esencia de ese saber.
Ahora bien, en un sentido tienen toda la razn. S las matemticas
.
son Ja oritciloga, no hay otra salida para quien quiera situarse en el
que la de practicar las matemticas
ohtolbga
la
de
desarrollo actual
coilo ncleo la ontologa; la di"
tiene

<ifiloscifia
la
Si
de su tiempo.

que
es:Ia
- coirespo:hde.- Las :nuevas 'tesis
CS)>

matemti
rectiVa -<Sean
.
otra:-csa que 1as hueVas
lecto,
e

en
son,
o
tartto-ser'n
..:
sobre el set-en
l working lrlath
consagra
se
que
los
a
teoremas
nuevos
teoras, y los
se_ilo-saber s -la
e
pero
sabeilo;
sin
go
Un-ontlo
es
Ci.e
enziiCianr
=

clave de su verdad.
Es entonces esencial, para sostener un debate razonado acerca del

22

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

uso que aqu se hace de las matemticas,


asumir- una consecuencia
crucial de la identidad entre las matemtic
as y la ontologa, esto es,
que lafilo ofia est , en su origen separada
de la ontologa. No porque

la ontolog1a no exista -como un vano


saber crtico se esfuerza en
hacernos creer- sino, con ms exactitud,
porque ella existe plenamen- .
te; de modo que lo que es posible decir
-y lo dicho- del ser-en-tanto
ser no depende, de manera alguna, del
discurso filosfico.
En consecuencia, nuestro objetivo no
es una presentacin ontol
.
gica, un tr t do acere del ser, que no es
nunca otra cosa que un trata

do matemallco (por ejemplo, la formidabl


e Introduccin al anlisis
en nueve volmenes, de Jean Dieudonn
). Slo una voluntad de pre
sentacin semejante exige pasar por la
brecha -angosta- de los pro
blemas matemticos ms recientes. Sin
esto, se es un cronista de la
ontologa y no un ontlogo.
Nuestro objetivo es establecer la tesis
metaontolgica de que las
matemticas son la historicidad del discu
rso acerca del ser-en-tanto
ser. Y el objetivo de ese objetivo es asign
ar la filosofia a la articulacin
pensable de dos discursos (y prcticas)
que no son ella: la matemtica
ciencia del ser, y las doctrinas de_ inter
vencin del acontecimiento e
'
cual designa, precisamente, lo que noes-el-ser-en-tanto-sen>.
Que la tesis: ontologa= matemticas
sea meta-ontolgica, exclu
ye que se m t mtica es decir, ontolgica
. Es necesario admitir aqu
;
.
:
la estratificac10n del dis [Link] fragm
entos matemticos, cuyo uso
?
presnbe la demostrac1on de esta tesis,
estn comandados por reglas
fosoficas y no por las de la actualidad
matemtica. En lneas genera
les, se trata de esa parte de las matemtic
as en la que se enuncia his
tricamenk que todo objeto se pued
e reducir a una multiplicidad
pura, edificada sobre la impresentacin del
vaco (la teora de conjun
tos). Naturalmente, esos fragmentos se pued
en entender como un cier"
to tipo de marcacin ontolgica de la meta
ontolo"a, un ndice de
desestratificacin discursiva, incluso como
una ,circ nStanCia aconte
cimienta! [vnementielle] del ser. Esos punto
s sern discutidos a
continuacin. Por el momento, nos basta
saber que no es contradicto
r consi ear esos trozos [Link]
casi inactivos -como dispo
.
st1vos teoncos- en el desarrollo de la ontol
oga, en la que [Link]
bien la topologa algebraica, el anlisis funci
onal, la geometra. dife
rencial, etc., Y estimar al mismo tiemp
o que siguen siendo apoyos
obligados, y smgulares; para las tesis meta
ontolgicas..
Intentemos entonces disipar el malentend
ido. No pretendo en mo-

do alguno que los dominios matemticos que menciono sean los ms


interesantes.o los ms significativos del estado actual de las mate
mticas. Que la ontologa sigue su curso ms all de ellos, es una evi
dencia. No digo tampoco que esos dominios estn en posfoin de fun
damento respecto de la discursividad matemtica, aun cuando se
siten en general al principio de todo tratado sistemtico. Comenzar
no es fundar. Mi problemtica no es, como lo dije, la del fundamento,
ya que esto seria adelantarse en /a arquitectura interna de la ontologa;_
mi propsito es slo designar su [Link] sin embargo que esos
dominios son histricamente sntomas, cuya interpretacin valida que
las matmticas no estn seguras de su verdad sino en la medida en
que organizan lo que, del ser-en-tanto-ser, se deja inscribir.
. Me alegrara si otros sntomas, ms activos, llegaran a ser interpre
tados, ya que se podra entonces organizar el debate metaontolgico
en un marco recoriocido. Contando quiz, quiz... cori' el reconocimiento de los matemticos.
Es necesario entonces decir a los filsofos que la libertad de sus
operaciones realmente especficas puede derivar hoy de una regula
cin definitiva de la cuestin ontolgica. Y a los matemticos, que la
dignidad ontolgica de su investigacin, aunque obligada a la ceguera
respecto de s misma, no excluye que, desligados de su ser de working
mathematician, se interesen en aquello que se juega, segn otras re
glas y para otros fines, en la meta-ontologa. Que en todo caso estn
persuadidos de que la verdad est ah en juego y que es el hecho de
haberles confiado para siempre el cuidado del ser lo que la separa
del saber y la abre al acontecimiento.
Con la sola esperanza -pero ello basta- de inferir a partir de ella,
matemticamente, la justicia.

,.

23

INTRODUCCIN .

Si [Link] de la tesis las matemticas son la ontologa es


la base de este libro, ella no es de ningn modo el objetivo. Tan radi
cal como pueda ser, esta tesis no hace sino delimitar el espacio propio
posible de la filosofia. Es, por cierto, una tesis metaontolgica, o filo
sfica, que se hizo necesaria en la situacin actual acumulada de las
matemticas (despus de Cantor, Godel y Cohen) y la filosofia (des
pus de Heidegger). Pero su funcin es abrirse a los temas especficos

"-.-

24

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

rNTRODUCCIN

de la filosofa moderna y en particular -puesto que [Link]


es
el guardin del ser-en-tanto-ser- al problema de lo-que,no-es-el-ser
en-tanto-sern, del que es precipitado y, a decir verdad, [Link],
declarar
de inmediato que se trata del no-ser. Como lo deja prever la tipolog
a
periodizada con la que comenc esta introduccin, el dominio
(que no
es-un dominio, sino en todo caso un-inciso o como se ver> unsuple-.
mento) de lo-que-no-es-el-ser-en-tanto-ser, se organiza a mi
entender
alrededor de dos conceptos, apareados y esencialmente nuevos;
-que
son los de verdad y sujeh

.
.
Elvnculo entre la verdad y el sujeto puede parecer, por cierto,
an
tiguo o, en todo caso, sellar el destino de la primera modernid,ad
filo
sfica, cuyo nombre inaugural es Descartes. Pretendo, siir embargo
_,
que esos trminos sean aqu reactivados desde una perspectiva dife
rente y que este libro funde una doctrina efectivamente poscartesiana,
e incluso. :ioslacaniana, de .lo que para el pensamiento des-liga, a
la
vez, la conexin heideggeriana del ser y la verdad, e instituye al suje
to, no como soporte u origen, sino como 'fragmento del proceso
de
una verdad.
De igual modo, si una categora tuviera que ser designada . como
emblema de mi empresa; no sera ni lo mltiple puro de Cantor,
ni lo
constructible de Godel; ni el vaco por el cual el ser es nombrado,
ni
siquiera el acontecimiento, en el que se origina la suplementacin
por
lo-que-no-es-elser"en-tanto-ser. Esa categora [Link] lo .genrico .

El trmino genrico, por un efecto de borde. en el que las mate"


mticas hicieron el duelo de su arrogancia fundadora, lo tomo presta
do de un matemtico, Paul Cohen. Con los descubrimientos de Cohen
(1963 ), culmina el gran monumento de pensamiento que comienzan
Cantor y Frege a fines del siglo XIX. Fragmentada; la teora de con
juntos se muestra inepta para desplegar sistemticamente el cuerpo
entero de las matemticas y hasta para resolver su problema central,
aquel que atormentara a [Link] bajo el nombre de la hiptesis
del
continuo. La orgullosa empresa der grupo Bourbaki en Francia; se
desvanece.
Pero la lectura filosfica. de este acabamiento autoriza; a contra
rio; todas las expectativas filosficas. Quisiera deciraqu que los COf .
[Link] de Cohen (genericidad y forzamiento)constituyen, a mi enten
der, un topos intelectual al menos tan fundamental como lo fueron en
su tiempo; los famosos teoremas de. Godel. [Link]
ms all de;

25

su validez. tcnica, que ]os confin hasta .el presente al escenario aca
[Link] [Link] especialistas enteoria .de conjuntos. D.e hecho,
[Link] su propio orden el viejo proJ:>kma de los .indiscerniQles,
refutan a Lei]Jniz y abren .el pensamiento a la .captura .sstractiva de la
verdad y del sujeto.
.
.Este libro [Link] .destinado a hacer saber qe en los qimien
zos [Link] aos sesenta .tuvo lgar una revolucin. intelectual cuyo
.ector feron las matemticas, .Pero que .repercJlti en toda la .exten
sin del [Link] posible, y propone asimismo a la filosofia:tareas
[Link] nuevas. Si en las meditaciones finales (de fa 3 1 ala. 36), .re
lat en detalle las operaciones de Cohen, [Link] prestados, si export
:los trminos genrico y forzamiento>i, [Link] de hacer preceder
su [Link] matemticapor su despliegue filosfico, e.s para .que .re
sulte a1 fiiipercibido y orquestado .este acontecimientoCohen, tan ra
.dicalmente [Link] de:toda intervencin y [Link].o sentido;.:que
'prcticamnt . no existe de ; .versin alguna, :ni Biquiera tcnica,-. .en
lengua francesa.

7
Tanto lu.
.' eunin[rcollection] idea!de una verdad, como ;]a..ins
tanciafinita [Link] reunin -que es, [Link] entenderiUn:sujeto- .seJigan
.entonces a lo que .llamar [Link] genricos (hay cuatro de
ellos: el amor, el arte, la ciencia y la poltica). El pensamiento de lo
genrico supone la .travesa completa de las categotas del ser.(mlti
ple, vaco, naturaleza, infinito ...) y del acontecimiento (ultra-uno, in
decidible, intervenc;in, .fidelidad...). Cristaliza a tal punto los concep
tos que casi no se puede dar una imagen de .l. No obstante, se .dir
.que .est ligado al profundo problema .de lo indiscernible, de lo in
nombrable, de lo absolutamente cualqiliera. Un mltiple genrico (y
. ese es .siempre.e/ser de una verdad), queda sustrado a]saber, desca
ficado, impresentable. Y sin embargo -ces una [Link] de .este
libre>-'se [Link] se deja pensar. :
'Lo que ocurre .en .el arte, en la ciencia, en la verdadera y escasa
poltica,.en el amor (siexiste), es la aparicin de un [Link]
tiempo, que no..es por esa razn ni un mltiple:conocido o reconoei
do, ni una singularidad inefable, .pero que detenta en su ser"mltiple
todos [Link] [Link] considerado y, en ..ese sentido,

26

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

27

INTRODUCCIN

es verdad de su ser. El misterio de esos procedimientos


fue, en gene
ral, remitido ya sea a sus condiciones representables
(el saber de lo
social, de lo sexual, de la tcnica. . .), o al ms-a
ll trascendente de su
Uno (la esperanza revolucionaria, la fusin amor
osa, el x'tasis po
tico... ). Con la categora de lo genrico, propo
ngo un pensamiento
contemporneo de esos procedimientos que
muestre que son simult- .
neamente indeterminados y completos, porqu
e, perforando todas las
enciclopedias disponibles, comprueban el ser-co
mn, el fondo-mlti
ple del lugar del que proceden.
Un sujeto es, a partir de all, un momento finito
de esa comproba
ci . Un suje o comprueba localmente. Se soport
a slo en un procec

.
dimiento genenco y no hay entonces, strictu sensu,
otro sujeto que el
artstico, el amoroso, el cientfico o el poltico.
.
Para pensar autnticamente lo que no est menc
iOnado aqu sino a
grandes trazos, es ne esario comprender cmo
el ser pliede ser supie

.
mentado. La existencia de una verdad queda suspe
ndida a la ocUrren
cia de un acontecimiento. Pero como el acontecimien
to nose decide
como tal sino en la retroaccin de una intervencin
, hay finalmente
una trayectoria compleja, que restituye el plan de
este libro. Esa tra
yectoria es la siguiente:
l . El ser: mltiple y vaco. Platn/Cantor. Meditacione
s l a 6.
2. El ser: exceso, estado de una situacin. Uno/mltip
le, todo/par.
tes, o E /e ? Meditaciones 7 a 10.
3. El ser: naturaleza e infinito, o Heidegger/Galileo. Medit
aciones
1 1 a 15.

4. El acontecimiento: historia y ultra-uno. Lo-que'no-e


s-el-ser.
Meditaciones 16 a 19.
5. El acontecimiento: intervencin y fidelidad. Pascal/axio

ma de
eleccin, Holderlin/deduccin. Meditaciones 20 a 25.
6. Cantidad y saber. Lo discernible (o constructible): Leibn
iz/Go
deL Meditaciones 26 a 30.
.:

7. Lo genrico: indiscernible y verdad. El acontecimie


nto P. J.
Cohen. Meditaciones 3 1 a 34.
8. El forzamiento: verdad y sujeto. Ms all de Lacan. Medit
acio
nes 34 a 37.

Como puede verse, se requiere el recorrido necesario de los frag


mentos matemticos para enganchar en un punto excesivo, esta tor
sin sintomtica del ser; que es una verdad en el tejido siempre total

de los saberes. Se comprender entonces _qne mi propsito no es nun


ca epistemolgico o de filosofia de las mtemticas. Si ste fuera el
caso habra discutido las grandes tendencias modernas de esa ep1ste
mol ga (fo;malismo, intuicionismo, finitismo, etc.). La matemtica

es aqu citada para que se ponga de manifiesto su esencia ontolgica.


As como las ontologas de la Presencia citan y comentan los grandes
poemas de H6lderlin, de Trakl o de Celan, y nadie encuetra cnsura
_
ble que el texto potico" resulte as a la vez expuesto e mcidido, de
igual modo es necesario concederme, sin volcar la empresa del lado

de la epistemologa (como tampoco la de Heidegger del lado de la


simple esttica), el derecho a citar e incidir el texto matem tico. Ya
que lo esperable de esta operacin es menos un saber rnatematico que
la determinacin del punto en el que el decir del ser adviene, en exce
so temporal respecto _de si mismo, como una verdad, siempre artstica,

cientfica, poltica b amorosa.


Es una prescripcin de nuestro tiempo que la posibilidad de citar
las matemticas sea exigible para que verdad y sujeto puedan pensar
se en su ser. Me ser permitido decir que esas citas son, a fin de
cuentas ms universalmente accesibles y unvocas que las de los
'

'

poetas.

8
Este libro, conforme al santo misterio de la Trinidad, es tres-en
uno. Est constituido por treinta y siete meditaciones, trmino que
remite a las caractersticas del texto de Descartes: el orden de las ra
zones (el encadenamient conceptual es irreversible}, la autonoma te
mtica de cada desarrollo y un mtodo de exposicin que evita pasar

por la refutacin de las doctrinas establecidas o lasadversas, pa:ra des


plegarse a partir:de s mismo. No o_bstante, el lector notar pronto que
hay tres tipos bien diferentes de meditaciones, Algunas exponen, rela
cionan y despliegan Jos conceptos orgnicos del trayecto de pensa

miento propuesto. Llammoslas meditaciones pUramente conc ptu

les. Otras interpretan, en un punto singUlar, textos de la gran h1stona


de la filosofia (son, segn el orden seguido, once nombres: Platn,
Aristteles,. Spinoza, Hegel, Mallarm, Pascal, Holderlin, Leibniz,
Rousseau, Descartes y Lacan). Llammoslas meditaciones textuales.
Otras, [Link], se apoynen fragmentos del discurso matemtico,

28

EL SER [Link] ACONTECIMIENTO

por consiguiente, del discurso ontolgico. Llarnrnoslas :rneditaciones


rnetaontol_gicas. Cul es el grado de dependencia de esas ti:es ramas,
cuyo cruce [Link] libro?
Es ciertamente posible, aunque rido, leer slo las meditaciones
conceptuales. Sin embargo, la prueba de que las rnatemticas [Link] Ja
ontologa [Link] administi:ada realmente all y .e l verdadero origen de
nuevos concepos permanece d.e es.e [Link] . o$;uro, aun cuando .se es
tablezca .su encadenamiento. Por o\l:a parte, la pertinencia de _est.e dis
positivo para una lectura [Link] la [Link] . de la filosofia, :qu.e
se puede oponer a -la de Heidegger, [Link] suspe11so.
-Es . casi posible leer slo las meditaciones text_uales, al precio sin
embargo de un sentimiento de discontinuidad interpretativa y sin :que
. el lugar de la interpretacin sea captado [Link] [Link], .se
transformaallibro en una coleccin de ,ensayos, deJos .cll!lles
. slo .se
puede decir que es razonable leerlos en un cierto [Link].
- Es posible leer nicamente las [Link] metaontolgicas.
Pero el peso propio de las matemticas amenaza. conferir a las .inter
pretaciones filosficas, si no estn sujetas al cuerpo :conceptual, :slo
un valor [Link] [Link] escansin. [Link] al libro
en un estudio conciso y comentado d.e algunos fragmentos cruciales
de la teora de conjuntos.
Que 1a .filosQfia sea, .como lo anticip, una circulacin en Jo re
ferencial, no queda plenamente cumplido sino en la medida en que s.e
recorre el conjunto. No obstante, ciertas combinaciones de a .dos (con
ceptuales + textuales, o conceptuales + metaontolgicas).son sin :duda
practicables.
,Las matemticas tienen un poder propio de fascinacin y
. de es
panto, [Link] est [Link] soia:lmente y notiene :ninguna
razn intrnseca. Nada est aqupresupuesto como'_ nO:.sea .[Link]
cinJibre y. despojada de ese espanto a priori. Nada,- salvo un hbito
de escrituras abreviadas .o formales, cuyo principio es recordado, y
las [Link] la nota tcnica>>. que sigue:[Link] medi
tacin 3.
Convencido, [Link] los epistemlogos, de que el sentido :de un
concepto matemtico no .es inteligible . sino .-cuando .se mide su com
promiso .en :las. demostraciones;. pus.e atencin ..[Link] [Link] -nu
mero de encadenamientos. Dej para el apndice .algunos . [Link]
deductivos ms .delicados,.pero'instructivos. No demuestro ms.a par
tir del momento .en que el tecnicismo de la [Link]' de. prqpiciar

iin pensamiento til

INTRODUCCIN

29

ms all de s mismo. Los cinco [Link] mate


mticos utilizados son los siguientes:
- Los axiomas de la teora de conjuntos, introducidos; explicitados
y comentados filosficamente (partes 1 y 2; luego 4 y 5). No hay all,
verdaderamente, ninguna dificultad para nadie, como no sea la que
envuelve a cualquier pensamiento ordenado.
- La teora de los nmeros ordinale.s (parte 3). Se puede decir otro
tanto.
- Algunas indicaciones acrca de. los. nmeros cardinales (medita
cin 26), donde voy un poco ms rpido, pero dando por supuesto el
ejercicio de todo cuanto [Link]. El apndice 4 completa estas indica
ciones, )'. es, segn entiendo, de [Link] inters intrnseco.
- Lo constructible (meditacin.29).
- Lo genrico y el forzamiento (meditaciones 33; 34 y 36):
Estos dos ltimos desarrollos son a la vez decisivos y ms traba
dos. Pero valen la pena, verdaderamente, y busqu una exposicin
abierta a todo esfuerzo. Muchos detalles [Link] son relegados al
apndice o pasados por alto,
Abandon el sistema de notas obligatorias o numeradas. Ya que si
se interrumpe la lectura con una cifra por qu no poner en el texto
aquello mismo lo que se [Link] al lector? Si ese lector se plan
tea una pregunta, podr ir a ver al final del volumen si respondo a
ella. No ser su culpa, por haber salteado la nota; sino ma, por haber
frustrado su demanda.
Al final del libro se podr encontrar un diccionario de conceptos.

El ser: mltiple y vaco.


Platn/Cantor

MEDITACIN UNO

Lo uno y lo mltiple: condiciones


a priori

de toda ontologa posible

La experiencia por Ja cual Ja ontologa, desde su disposicin par


mendea, se convierte en :el prtico de un templo en ruinas, es Ja. si
guiente: aquello que se presenta es esencialmente mltiple, aquello
que se presenta es esencialmente uno. La reciprocidad de lo uno y del
ser es, por [Link], el axioma inaugural del discurso filosfico, exce
lentemente enuniado por Leibniz: Aquello que no es un sr, no es
un ser. Pero es tambin su impasse, en el que Jos torniquetes del
Parmnides de Platn nos ejercitan. en esa singular voluptuosidad de
no .vervellir jams el mon1ento de cncluir. Pues si el ser es lo uno, es
necesario llegar a plantear que lo que no e.s uno, o sea Jo mltiple, no
es. Conclusin que repugna al pensamiento, puesto que Jo que se pre
senta es mltiple, y no se ve cmo podra abrirse un acceso al ser fue
ra de toda presentacin. si la presentacin no es, tiene todava algn
sentido designar como ser aquello que (se) presenta? E inversamente,
si la presentacin es, ser necesario que Jo mltiple sea, de donde re
sulta; por una parte, que el ser y Jo uno ya no se corresponden y, por
otra, que no es necesario afirmar como uno aqziello que -se presenta;
en tanto que es. Lo cual repugna al pensamiento, pues la presentacin
es ese mltiple slo en tanto que lo que ella presenta se puede .contar
por uno. Y asJ sucesivamente; ,:-.
Estamos en el punto de una decisin, la de romper con los miste
rios de Jo uno y de Jo mltiple en los que Ja filosofia nace y desapare
ce; FniX de su consumacin sOfistica. Decisin cuya nica frmula
posible es la siguiente: lo uno no es. No setrata, sin embargo, de ceder
-

34

LO UNO Y LO MLTIPLE

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

en lo que Lacan vincula a lo simblico como su principio:

hay Uno [il

y a de !'Un]. Todo se juega en el terreno de la separacin entre la su

posicin (que es [Link] rechazar) de un ser de lo uno y la tesis de


su hay. Q puede haber ah [y] que no sea?En' rigor, ya es por

cierto decir demasiado cuando se afirma hay Uno; ya que el ah,


tomado como localizacin errante, concede a lo uno un punto de ser.

Lo que es necesario enunciar es que lo uno, que no es, existe sola


mente como operacin. O mejor an: no hay uno, slo hay cuenta

por-uno. Lo uno, al ser una operacin, no es jams una presentacin.


Conviene tomar totalmente en serio qe Uno -.sea un nmero. Enton
ces -a menos que se decida pitagorizar-, no hay lugar para sostener
que el ser en tanto ser sea nmero. Significa que el ser tampoco es
mltiple? En rigor, s, puesto que slo es mltiple en tanto adviene a
la presentacin.

En suma: lo mltiple es el rgimen de la presentacin; lo uno es,


[Link] ella, un. resultado operatorio; el ser es aquello que (se)
presenta, no siendo, por ese hecho, ni uno (pues slo la presentacin
es pertinente para la cuenta-por-uno), ni mltiple (pues lo mltiple es
solamente el rgimen de la presentacin),
Fi_iemos el vocabulario. Llamo

ituacin a toda multiplicidad pre

sentada. Siendo la presentacin efectiva, una situacin es el lugar del


tener-lugar, cualesquiera sean los trminos de la multiplicidad impli
cada. Toda situacin admite un operador de cuenta,por-uno que le es
propio. La definicin ms general de una estructura OS la que prescri

be, para una multiplicidad presentada, el rgimen de cuenta-por,uno.


Cuando en una situacin, algo -sea lo que fuere es,contado por
uno, eso , significa Bol amente su pertenencia a la situtin segn el
modo propio de los efectos de su estructura.
. Una estructura es aquello por lo cual el nmero adviene al . n:ilti

35

Lo que . habr sido [Link] por uno, de no serlo, se comprobara


mltiple.
Por consiguiente, es siempre en el apres-coup de la cuenta que la
presentacin slo es pensable como mltiple y que se dispone la iner
cia numrica de la situacin. Pero no hay situacin sin el efecto de
cuenta, luego, es justo enunciar que la presentacin como tai. es, en

cuanto al nmero, mltiple.


Algo que tambin puede ser dicho as: lo mltiple es la inercia re
velal>le de manera retroactiva a'partir del hecho de que la operacin
de cuenfpr-uno debe efectivamente producirse para que haya uno.
Lo mltiple es .el predicado inevitable de lo que est estructurado,

pues la estructuracin -es decir, la cuenta-por-uno-'-, es un efecto. Qe


lo uno, que no es, no pueda presentarse sino -slo operar funda hacia
atrs de su operacin que la presentaciri. se inscribe en l rgimen

de lo mltiple.
Est claro que Jo mltiple se encuentra escindido. Mltiple se
.dice, en efe:cto, de Ja presentacin retroactivamente aprehendida como
no-una, en la medida en que el ser uno es un resultado. Pero mlti
ple se dice tambin de la composicin de la cuenta, o sea de lo ml

tiple como muchos unosi>, contados por la accin d la estructura.

Hay una multiplicidad de inercia, la de 'la presentacin, y una multi


plicidad de composicin; que es la del nmero y la del efectO de es
tructura.
cConvengamos eri llamar multiplicidad inconsistente a Iaprimeray
multiplicidad co_nsistente a la segunda.

Una situacin, es decir, una presentacin estructurada, es, en: rela-.

cin con los mismos trminos, su doble multiplicidad -inconsistente y

consistente-, establecida en el reparto de la cuenta-por-uno, la incon


sistencia hacia atrs, la consistencia hacia adelante. La'eStructura

ple presentado. Es decir que lo mltiple, como figura de la presenta

es, a la vez lo que obliga a considerar, por retroaccin, que la presen


"
tacin. es un mltiple (inconsistente) y lo. que autoriza, por antiCipa

ble retroactivamente como anterior a lo uno, en tanto que la cuenta'

de un mltiple (consistente). Se-reconoce!l que est reparto de la obli

cin, no es <an un nmero? Al respecto, es :necesario no perder de


vista que toda situacin est ..estructurada. En ella, lo mltiple es legi

por-uno es siempre un

resultado. El hecho de que lo uno sea una ope

racin nos permite decir que el dominio .de la operacin no es uno

(pues lo uno no es); en consecuencia, es mltiple, ya que en la pre


sentacin, lo que no es uno es:necesariamente mltiple. La cuenta
por-uno (la estructura} instituye, en efecto, la omnipertinencia del par
uno/mltiple para toda situacin,

cin, a componer los trminos de la presntacin como las unidades

gacin y la autorizacin hace de lo uno, que no es, una

ley. Es lo mise

mo decir de lo uno que no es y afirmar que es una ley del mltiple; en


el doble sentido de ser aquello por lo cual lo mltiple est forzado a

revelarse como tal y lo que regla su composicin estructurada.


Cul es el discurso que puede constituirse acerca del ser, en fanto
ser, que sea consecuente con 10 que precede?

36

37

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

LO UNO Y LO MLTIPLE

No hay sino situaciones. La ontologa, si existe, es una situacin.


Nos topamos inmediatamente con una doble dificultad.
Por un lado, una situacin es una presentacin. Es necesario que
haya una presentacin del ser como tal? Parecera, ms bien, que el

en el que a . partir de la interrupcin de toda situacin presentadora


[prsentative], al trmino de un ejercicio espiritual negativo, se garta
una Presencia que es exactamente Ja del ser de lo Uno en tanto no-ser,
esto es, la rescisin de todas las funciones de cuenta de lo Uno; que,
por ltimo, en [Link] hace al lenguaje, esta va plantea. que su rcurso
.
potico, por Ja falla que introduce en la ley de la nommac1ons, es el
nico en condiciones de exceptuarse, en la medida de lo posible, del

rgimen corriente de las situaciqnes. .


La dimensin sorprendente de los efectos de esa eleccin es, por
cierto, la que me convoca a no .. cederante aquello que la contradice de

ser estuviera comprendido en lo que presenta toda presentacin. No

se concibe que pueda presentarse en tanto ser.

Por otro lado, si la ontologa -discurso sobre el ser-en-tanto'ser

es una situacin, admite un modo de cuenta-por-uno, una. estructura.


Pero acaso la [Link]-por-uno del ser, no nos reconduce a [Link]'oras
de la sofistica en las [Link] uno y el ser se corresponden? Si lo uno no
es, ya que es slo la operacin de cuenta) no es necesario .dmitir que
el ser .no es uno? Y en ese caso no estar sustrado a toda cuenta? Es,
por lo dems, Jo que afirmamos al declararlo heterogneo a .la oposi
cin de lo uno y lo mltiple.
Algo que tambin puede ser dicho as: no hay estructura del ser.
Es en este punto que aparece Ja Gran Tentacin, a la ecua! las on

tologas filosficas no han histricamente resistido, y que consiste


en forzar el obstculo sosteniendo .que, en efecto, la ontologa no es
una situacin.
Decir que Ja ontologa no es una situacin significa que el .ser no

puede significarse en lo mltiple estructurado y que slo una expe


riencia situada ms all de toda estructura da acceso al velamiento de

su presencia. La forma ms majestuosa de esta conviccin la constitu


ye el enunciado platnico segn el cual la Idea del Bien, aunqu dis
pone de ser, en tanto ser-supremamente-ser, en el lugar de lo inteligi
ble, no queda por ello menos r<KEJVCX Tii<;, oacr<;, ms all de Ja
substancia, es decir, impresentable en la configuracin de lo-que-se
sostiene-ah, Idea que no es una Idea, pero que sostiene a la idealidad

de la Idea en su ser (To <TvCX1) y que, en consecuencia, al no darse a


conocer en Ja articulacin del lugar, puede solamente ser vista, con
templada, segn la mirada resultante de un recorrido inicitico.
Yo cruzar a menudo esta va. Es bastante sabido que, conceptual

punta a punta. Mantendr -es la apuesta de este libro- que la ontolo


ga es una situacin. Tendr, pues; que resolver los dos grandes pro
blemas que se desprenden de esta opcin -el de la presentacin, del
'
que se deriva que se puede hablar racionalmente del ser-en-tartto-ser,
y l de la cuenta-por-uno- en vez de hacerlos desaparecer en la pro
mesa de una excepcin. Si Jo consigo, ser en virtud de haber refuta

do punto por punto las consecuencias de lo que, de aqu en ms, de:


signar como las ontologas de Ja presencia, pues la presencia es
exactamente lo contrario de la presentacin. Conceptualm'ente, es en
el rgimen positivo de la predicacin -e induso de la formalizacin

que dar testimonio de la existellcia de una ontologa; la expYiencia


ser la de la invencin deductiva, en la que el resultado, lejos de cons
tituir Ja singularidad absoluta de Ja santidad, ser integralmente trans
misible en el saber; el lenguaje, por ltimo, rescindiendo todo poema,
ser en potencia lo que Frege designaba como ideograffa.. El onjunto
opondr a la tentacin de l presencia, el rigor de Jo sustractivo, segn

el cual el ser no es dicho sino en tanto imposible de suponerlo para to


da presencia y para toda experiencia.
Sustractivo se opone aqu, como se ver, a . la tesis heideggeria
na de un retiro del ser. En efecto, no es en el retiro-de-su-presencia

que el ser fomenta el olvido de su disposicin oiiginal, hasta destnr


nos -a nosotros, en Jo ms extremo del nihilismo- a i.m <<retorno

mente, ella se da en las teologas negativas, para las cuales el fuera

potico. No, Ja verdad ontolgica obliga ins y es menos proftica: es


el ser forcluido de la presentacin lo que encadena al ser como tal a

forma mltiple .de las situciones, como al rgimen de la .cuenta-por

rgida de todas las leyes concebibles: la ley de la inferencia demostra


tiva y formalizable.

de-situacin del ser se comprueba en su heterogeneidad tocia presen


facin y a toda predicacin, es decir, su radical extraeza tanto a la
uno, extraeza que instituye lo Uno del ser, arrancado a 'lo mltiple y
nombrable solamente como Otro absoluto; que, desde el punto de vis
ta de la experiencia, esta va se subordina al anonadamiento mstico,

ser, para el hombre, decible, en el efecto imperativo de una ley, la ms

El hilo conductor que iremos siguiendo es, entonces, el de sostener


las paradojas aparentes de Ja ontologa como situacin. Como podr

39

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

LO UNO Y LO MLTIPLE

suponerse sin esfuerzo, todo este libro .no basta para eliminarlas. Pero
abramos la pista.

presentacin en general, esto es, de lo mltiple en tanto mltiple, sus


trado en su ser a lo uno.
para que la multiplicidad sea presentada, no es necesario acaso
que se inscriba en la ley misma en virtud de fa cual lo uno no es? Y,
consecuentemente, que lo mltiple, aun cuando su destino sea consti
tuir el lugar donde opera fo uno (el hay del hay Uno), sea, en
cierto modo; l mismo sin-uno? Lo que deja traslucir la dimensin inc

Si no puede haber una presentacin del ser, puesto que el ser ad


viene en toda presentacin -y s lo que hace que l no se presente;
nos queda slo una salida: que la situacin ontolgica sea la presenta- .
cin de la presentacin. Si, en efecto, tal es el caso, es posible que sea
del ser-en,tanto-ser de lo que se trate en esta situacin, ya que el nico acceso al ser que nos es dado son las presentaciones. Por lo menos,
una situacin cuyo mltiple presentador es el de la presentacin mis
ma, puede constituir el lugar desde el cual se aprehende todo acceso
posible al ser.
Pero qu significa que una presentacin sea presentacin de la
presentacin? Es esto al menos concebible?
El nico predicado que hasta ahora hemos afectado a la presenta
cin es lo mltiple. Si lo uno no se corresponde con el ser, en cambio
s lo hace lo lriltiple con la presentacin, en su escisin constitutiva
en multiplicidad consistente e inconsistente. Por supuesto, en una si
tuacin estructurada -y todas lo son- lo mltiple de la presentacin es
ese mltiple, cuyos trminos se dejan numerar a partir de la ley que es
la estructura (la cuenta-por-uno). La presentacin en general queda
ms bien latente del lado de la multiplicidad .inconsistente, que deja .
aparecer, en. la retroaccin de la cuenta-por-uno, una suerte de irre
ductibilidad inerte, de un dominio, de lo presentado-mltiple para el
cual hay operacin de cuenta.
De Jo anterior se infiere la siguiente tesis: si una ontologa es posi;;:
ble, esto es, una presentacin de la presentacin, ella es situacin de
lo mltiple puro, de lo mltiple en s. Con mayor precisin: la onto
loga no puede ser sino una teora de las multiplicidades inconsisten'
tes en tanto tales. E.n tanto tales quiere decir: aquello que es pre
sentado en . la situacin ontolgica es lo mltiple, sin otro predicado
que u llfUltiplicidaci. La ontologa,. en tanto exista, ser necesariamen
te ciencia de lo mltiple en tanto mltiple.
Pero suponiendo que tal :ciencia exista, cul sera su estructura, es
decir, la]ey de centa-por-uno que la rige como situacin conceptual?
Parece inaceptable que lo mltiple se componga de unos, puesto que
la presentaciu; que se trata de presentar, es en s multiplicidad y lo
uno no es ah sino un resultado. Componer lo mltiple de acuerdo con
lo uno de una ley -de una estnictra- implica por cierto la prdida del
ser, por cuanto el ser slo es en situacin como presentaci.n de la

consistente de lo mltiple de tocja siacin.


Pero si en la situacin ontolgica la composicin que autoriza la
estructura no teje de unos lo mltiple qu otra composicin autoriza
esta estructura? En definitiva, qu es contado por uno?
. La exigencia a priori impuesta por esta dificultad se resume en
dos tesis, requisitos para toda ontologa posible:
l . Lo mltiple, del cual la ontologa hace una situacin, no se
compone sino de nmltiplicidades. No hay uno. O bien: todo mltiple
es un mltiple de mltiples.
2. La cuenta-por-uno no es sino el sistema de las condiciones a tra
vs de las cuales lo mltiple se deja reconocer como mltiple.
Tengan1os cuidado: esta segunda exigencia es extrema. Quiere de
cir, en efecto, que lo que Ja ontologa cuenta por uno no es un ml
tiple, en el sentido en el que ella dispondra de un operador explcito
de reunin de lo mltiple en uno; de una definicin del mltiple-en
tanto-que-uno. Esta va nos hara perder el ser, ya que volveria a ha
cerlo corresponder con lo uno, si tal fuera la estructura de la ontolo
ga. As, la ontologa dira en qu condiciones un mltiple hace un
mltiple. Pero no es el caso. Lo que se necesita es que la estructura
operatoria de la ontologa discierna lo mltiple sin tener que hacerlo
uno y, en consecuencia, sin disponer de una definicin de lo mltiple.
La cuenta-por-uno debe aqu prescribir que todo aquello sobre lo que
legisla es multiplicidad de multiplicidades l'impedir que todo lo que
es otro que lo mltiple puro sea lo inltiple de esto o aquello, o lo
mltiple de unos, o Ja forma misrna de lo un advenga a la presenta1
cin que ella estructura.
No obstante, esta prescripcin-prohibicin no puede en ningn ca
soser explcita, no puede decir acepto slo la multiplicidad pura, :
pues necesitara en ese caso tener el criterio, la definicin de lo que
ella es, o sea, nuevamente, contarla por uno y perder el ser, ya que la
presentacin cesara de ser presentacin de la presentacin. La pres
cripcin resulta, as, totalmente implcita. Opera. de tal modo que slo

EL SER Y ELACONTECIMIENTO

LO UNO Y LO MLTIPLE

se trata de multiplicidades puras, sin encontrar jams un concepto de


finido de lo mltiple.
En qu consiste una . ley cuyos objetos estn implcitos? Una
descripcin que no nombra -en su operacin misma-'- 10 nico a lo
cual admite aplicarse? Se trata, evidentemente, de un sistema de axio
mas. En efecto, una presentacin axiomtica consiste en partir de tr-
minos no definidos, para prescribir la regla de su uso. Esta regla
cuenta por uno en el sentido en que los trminos, no defin_idos, lo son,
sin embargo, por su composicin. Se encuentra de hecho prohibida to
da composicin en la que la regla falle. Se encuentra de hecho autori
zado todo lo que sea conforme a la regla. Jams se encuentra una de
finicin explcita de aquello que la axiomtica cuenta por uno, cuenta
con10 sus objetos-unos.
Est claro que slo una axiomtica puede estructurar una situacin
en la que lo que es presentado es la presentacin. Slo ella, en efecto,
evita tener que hacer uno de Jo mltiple, al que deja en Jo implcito de
las consecuencias regladas en las que se manifiesta como mltiple.
Se comprende ahora por qu una ontologa produce el trastorno de
Ja dada consistencia-inconsistencia respecto de las dos caras de la
ley, obligacin y autorizacin.
Como Jo he sealado, el tema axial de la doctrina del ser es la mul
tiplicidad inconsistente. Pero la axiomtica la vuelve a hacer consistir
como despliegue inscripto, aunque implcito, de Ja multiplicidad pura,
presentacin de la presentacin. Esta puesta en consistecia axiom
tica evita Ja composicin segn lo uno; ella es, en conecuencia, ab
solutamente especfica. Aunque no es menos cierto que ella obliga.
Antes de su operacin, lo que ella prohbe -sin nombrarlo ni encon
trarlo- in-consiste Pero lo que in-consiste no es sino Ja multiplicidad
impura, o. sea aquella componible segn lo uno, o particular (los cer
dos, las estrellas, Jos dioses ... ), en toda presentacin no ontolgica, es
decir, en toda presentacin en la que lo presentado no es Ja presenta
cin misma y consiste segn una estructura definida. Esas multipliei
dades consistentes de presentaciones particulares, una vez depuradas
de toda particularidad -esto es: capturadas antes de Ja cuenta-por
uno de la .siruacin en la que ..se presentan-, para advenir-axiomtica
mente en la .presentacin-de su prf'.sentacin, no tienen Otra-consisten
cia que .su multiplicidad pura, e.s decir, su modo de inconsistencia en
las situaciones. Es entpnceS cierto que su consistencia primitiva est:
prohibida por Ja axiomtica, es decir, resulta ontolgicamente incon-

sistente; mientras que se autoriza que su [Link] (su pura mul


tiplicidad presentadora) sea ontolgicmente consistente.
La ontologa, axiomtica de la inconsistencia particular de las mul
tiplicidades, captura el en-s de lo mltiple mediante la puesta en con
sistencia de toda inconsistencia y la inconsistencia de toda consisten
cia. As, ella deconstruye todo efecto de uno, fiel al no-ser de ste,
para disponer, sin nominacin explcita, el juego reglado de lo mlti
ple como forma absoluta de la presentacin, por Jo tanto, el modo se
gn el cual el ser se propone a todo acceso.

40

41

MEDITACIN DOS

Platn

Si lo uno no es, nada es


-

J:armnides

La decisin ontolgica donde se originan todos mis propsitos, es


decir, el no-ser de lo uno, ha sido precisamente desplegada en sus
consecuencias dialcticas por Platn, en el final del Parmnides. Co
mo se sabe, _se trata de un texto consagrado a un ejercicio de pensa
miento puro que el viejo Parmnides propone al muy joven Scrates.
Se ponen en juego en l las consecuencias que entraan para lo uno y
para aquello que no lo es (lo que Platn llama los otros),; todas las
hiptesis formulables en cuanto al ser de lo uno.
Lo que se designa habitualmente como las hiptesis seis, siete,
[Link] procede al examen, bajo la condicin de la tesis lo uno
n es de:
las calificaciones o participaciones positivas de lo uno (hiptesis

6);

sus calificaciones negativas (hiptesis 7);


las. califfoaciones positivas de los otros (hiptesis 8);
7
sus calificaciones negativas (hiptesis 9; la ltima de todo el dilo
go),
El impasse del Parmnides reside en establecer que tanto lo uno
[Link] los otros poseen y no poseen todas las deterrilinaciones pensa
bles, que so: totalmente todo ( mxvTCr rrxvTwc; foy1) y .que no lo son
( T;E KCJi oK frn1). Por consiguiente, toda la dialctica de lo uno con
dnce, en apariencia, a una ruina general del pensamiento.
Sin embargo, interrumpir el proceso de este impasse en el sic
guiente punto sintomtico: la indeterminacin 'absoluta del uno-no-

44

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

PLATN

ente y Ja de los otros no se establece segn Jos mismos procedimien


tos. O mejor an: bajo Ja hiptesis del no-ser de Jo uno, Ja analtica de
Jo mltiple es fundamentalmente disimtrica con respecto a Ja de Jo
uno mismo. La causa de esta disimetra es que el no-ser de Jo uno s
lo es analizado como no-ser -y esto no nos dice nada del concepto de
Jo uno- en tanto que para Jos otros-que-Jo uno, se trata del ente; as, Ja
hiptesis lo uno no es resulta ser Ja que nos ensea lo mltiple.
Veamos ahora, a partir de un ejemplo, cmo Platn opera sobre Jo
uno. Apoyndose en una matriz sofstica, que encontramos en Ja obra
de Gorgias, establece que slo se puede pronunciar lo uno no es .
otorgando a Io uno esa participaCin minimal en el ser, que es el ser
no-ente ( T<l dvw ( ov). Este [Link] es, en efecto, el lazo
(o<aov) por el cual lo uno, si no es, puede ser articulado al no-ser
que l es. Dicho de otra manera, es una ley de Ja nominacin racional
del no-ser conceder a aquello que no es, el ser en eclipse de ese no
ente, del cual se dice que no es. Aquello que no' es posee al menos el
ser del cual .es posible indicar el no-ser o, como dice Platn, es nece
sario que lo uno sea lo uno-no-ente (far1v TO Ey oK Ov).
Ahora bien, no tenemos ah. nada que concierna a lo uno eri -. su
concepto propio, ya que esas consideraciones dependen de un teore
ma ontolgico general: aquello de Jo que se puede decir que no es
presentado debe al menos proponer su nombre propio a Ja presenta,
cin. Platn, en su lenguaje, formula expresamente este teorema: El
no-ente participa por cierto de la de no-entidad del no'ser-no-ente, pe
ro tambin de la de entidad del ser-no-ente, si se pretende, de manera
acabada, que el no-ente no sea. En Ja participacin paradjica en 1a
entidad del ser-no-ente de ese uno, que no es, se reconocer fcilmen
te Ja absoluta necesidad de sealar, en algn espacio de ser, aquello
cuyo no-ser se indica y lo que resulta aqu subsumido como ser mini
mal de Jo uno-no-ente es el puro nombre de lo uno.
Sin embargo, de lo uno nada es aqu pensado, como no sea Ja ley
del ser a la que se somete afirmando de l que no es. Lo uno no es re
flejado como concepto ms all de Ja generalidad hipottica de su no
serc Si. se tratara de cualquier otra cosa, de Ja que se supusiera que no
es, Ja paradoja que implica el acceso del no-ente al ser por el sesgo de
su nombre, sera Ja idntica consecuencia del mismo teorema. Esta
paradoja no es, de ninguna manera, una paradoja de lo uno, ya que no
hace sino repetir con l aquella que plante Gorgias respecto del no
ser. Por cierto, es indiscutible que un no-ser detenninado debe tener al

menos el .ser de su determinacin. Pero decir esto no determina de


ninguna manera la determinacin cuyo ser se afirma. Que se trate de
lo uno resulta aqu intil.
Algo bien diferente ocurre con aquello que no es lo uno-no-ente,
para esos otros Ja hiptesis del o-ser de lo uno libera, por el con
_
trario, un anlisis conceptual muy neo; en verdad, una teona completa

45

de Jo mltiple.
.
Platn seala, n primer tr;nino, que lo que no es lo uno, es decir,
los otros (&,\,\a); debe ser considerado en su diferencia, en su hetero
geneidad: T &,\,\a !npa foTw, que yo trducir corr:o: los otros
son Otrs; la alteridad simple (Jo otro); remite a Ja altendad fundado
ra (lo Otro), es decir, al pensamiento de Ja diferencia pura de lo mlti
ple C()mO diseminacin heterognea y no como simple diversidad r
.
petitiva. Pero Jo Otro, lo h<poc;, no pu_ede aqm designar la distancia
entre lo uno y Jos otros-que-Jo-uno, ya que lo uno no es. De lo cual re
sulta que los otros son Otros respecto de elios mismos. De que lo uno
no es se infiere, inevitablemente, que Jo otro es Otro que lo otro en
tanto mltiple absolutamente puro, _ diseminacin integral de s.
.
Lo que Platn se esfuerza en pensar aqu, en un texto denso y so
berbio es, de manera evide!lte, la multiplicidad inconsistente, es dec1r
(meditacin ), la pura presentacin, anterior a todo efecto-de-uno, a
,
toda estructura. Ya que el ser-uno est prohibido a Jos otros, aquello
que se presenta es de inmediato, y de cabb a rabo, infinita multiplici
dad o, n1s precisamente, si se mantiene el sentido griego de &rrt1pc;
rrV1e,,, multiplicidad privada de todo lmite en su despliegue'm!ti
ple. Platn explicita as esta esencial verdad ontolgica segn la cual,

en ausencia de todo ser de lo uno, Jo mltiple in-consiste en la presen


tacin de un mltiple de mltiples sin ningn punto de detencin fun
dador: La diseminacin sin lmites es Ja ley presentadora misma: Pa
ra quien piensa con atencin y con agudeza todo uno aparece como
multiplicidad sin lmites, puesto que lo uno, al no ser, Js falta.
La esencia de Jo mltiple es multiplicarse de manera inmanente
y tal es el modo de eclosin del ser 1para quien piensa de cerca
(tyye<v), a partir del no-ser de Jo uno. Qtie sea imposible componer
lo mltiplesin-uno, lo mltiple-en-s; que, por el contrario, su ser
mismo sea Ja des'composicin, he aqu lo que Platn entiende con co
raje en la sorprendente metfora de un suo speculativo: Si se
considerara el punto de ser que pareciera el ms pequeo, como po
dria ser un sueo al dormir, se mostrara de inmediato mltiple en vez

46

PLATN

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

de su apariencia de uno, y bien grande en vez de su pequeez supre


ma, comparado con la diseminacin qe l $ a partir de s mismo.
Por qu la infinita multiplicidad de lo mltiple es comparada con
la imagen d,e un sueo? Por qu ese nocturno, esa somnolencia del
pensamiento, para entrever la diseminacin de todo tomo supuesto?
Ocurre que, en efecto, la multipJcidad inponsistente . es como tal, im
pensable. Todo pensamiento supone una situacin de lo pensable, es
decir, una estructura, una cuenta-por-uno, en la que lo mltiple, pre
[Link] [Link] consistente, numerable. El mltiple inponsistente no
es, por lo tanto, anterior al efecto-de-uno en el que es estructurado,
sino un horizonte de ser . inasible. Lo que Platn nos quiere transmitir
-y en esto es precantoriano-, es que para el pensamiento ninguna fi
gura de objeto est en condiciones de reunir y [Link] lo ml
tiple puro, lo mltiple sin uno, de manera que, apenas adviene a la
presentacin, lo mltiple se disipa. O mejor an, su no-advenimiento
lo hace comparable con la fuga propia de las escenas de un sueo.
Platn escribe: Es necesario que se quiebre todo el ente' disemillado,.
no bien es capturado por el pensamiento discursivo. Pues el pensa
miento despierto (511xvoa) -si no se trata de la pura teora de . conjun
tos-, \l logra ninguna captura de ese ms ac de lo presentable que
es la presentacin-mltiple. Necesita la mediacin de lo no ente de lo
uno.
Sin embargo (y tal es el enigma aparente de este final del Parmnides), se trata verdaderamente de lo mltiple aquello cuyos vesti-.
gios fugces metaforiza el sueo? La novena hiptesis, ltimo efecto
teatral de este dilogo por cierto tan tenso, tan prximo a un drama.
del concepto, parece arruinar todo lo que acabo de decir, refutando
que la alteridad de . los otros-que-lo-uno pueda, si .lo uno no es, dejar
se pensar CO!JlO mltiple: [los otros] no sern tampoco diversos
[ rroA?"\]. Pues en . los . el).tes-diversos tambin . habra lo uno [ ... ]. Y lo
uno no siendo en los . qtros, esos otros no sern ni diversos ni uno. _O
bien, ms formalmente: Sin lo uno, es imposible tener opinin de
los. entes "diversos". [plusieurs].
As, despus de haber convocado al . [Link] de)o mltiple como in
consistencia ilimitada de lo mltiple de mltiples, Platn revoca la
pluralidad y, partiendo de que lo uno no es, consid,era que aparen.e'.
mente Jos otros no pue_de'.1 ser Otros, ni segn lo uno ni segn lo ml.
tiple. Se desprende aJl una conclusin totalmente nihilista, la mis
ma que hace or el ingeniero Isidore de . Besme, en la Vzlle de Claudel,

47

al borde de la destruccin insurrecciona!: Si lo uno no. es, nada


(of'v) es.
Pero qu es la nada? La lengua griega habla ms directamente
que .la francesa, enredada en el inciso del Sujeto, legible, a partir de
Lacan, en el ne expletivo. Pues nada es [rien n 'est], se dice
o5tv :faT1V>>, o sea: nada es [rien est]. Es preciso pensar enton
ces que nada [rien] es el nombre del vaco y transcribir el enuncia
do de Platn de la siguiente manera: si lo uno no es, lo que viene a
ocupar el sitio de los diversos es el puro nombre del vaco, en tanto
que slo l subsiste como ser. La conclusin nihilista restablece, en
diagonal la oposicin uno/mltiple (fv/rroAAa), el punto de ser de la
nada, :orrelato presentable -como nombre- de ese mltiple (rrAeo<;)
ili_mitdo o ip_consistente, cuyo no-ser de lo uno induca el sueo.
Este punto atrae nuestra atencin sobre una diferencia nominal en
la que se esclarece e) enigma: no es, en efecto, la misma palabra grie
ga la que designa lo ilimitado de lo mltiple de mltiples --;;uyos ves
tigios se entrevn como eclipse del pensamiento discursivo- y los di
versos -una determinacin que los otros, en virtud de que lo uno no
es, no pueden soportar-. El primero se dice rrAryeo, el nico que me
rece ser traducido por multiplicidad; el segundo se dice TTOAAix: los
diversos, la pluralidad. La contradiccin entre la analtica de lo mlti
ple puro y el rechazo de toda pluralidad, en ambos casos bajo la hip
tesis del no-ser de lo uno, es entonces slo aparente. Debemos pensar
que rr?.ryeo, designa lo mltiple inconsistente, el ser-sin-uno, Ja pre
sentacin pura, y TTOAACx se . refiere al mltiple consistente, a la com
posicin de unos. El primero es sustractivo de lo uno, no slo compa"
tibie con su no-ser, sino accesible exclllsivamente, aun en sueos, a
partir de su revocacin ontolgica. El segundo .supone que se pueda
contar y, en consecuencia, que una cuenta-por-uno estructure la pre
sentacin. Pero la [Link], lejos de suponer el ser"de-lo-uno, el TO
fv 15v, lo despide en un puro hay operatorio y admite como ser-en
tanto-ser advenido a la presentacin slo lo mltiple inconsistente que
ella torna impensable. El hay operante de lo uno slo autoriza que
lo [Link] ( rro?.Aix) pueda.'ser; mientras que antes de su efecto, se- .
gn el puro p.o-sr deJO'UnQ, aparece para desaparecer la impresentac .
ble multiplicidad,, el TTA ryeo( cuya ilimitacin -para un .griego- el
&rre1pc;, _ designa-, en efecto, que ella no se s_ostiene en ninguna: situa-
cin pensable.
Si se a_dmite-_que ser es ser1en-situatin, -para un griego esto sig-:

48

PLATN

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

nifica desplegar su lmite- se puede afirmar que al suprimir el hay


uno se suprime todo, ya que todo es, forzosamente, diversos. En
consecuencia, no hay sino la nada. Pero si se enfoca el ser-en-tanto
ser, el mltiple-sin-uno, se puede afirmar tambin que el no-ser de lo
uno constituye esta verdad cuyo solo efecto es instaurar el sueo de
un mltiple diseminado sin lmites: La creacin de Cantor ha dado a.
este sueo la firmeza de un pensamiento.
La conclusin aportica a la que llega Platn es interpretable como
impasse del ser, al filo del par constituido por el mltiple inconsisten
te y el mltiple consistente. Si lo uno no es, nada es [ien (n ) est],
.
quiere decir tambin: slo es pensando el no-ser de lo uno hasta el fin
que adviene el nombre del vacio como nica presentacin concebible
de lo que, siendo impresentable, soporta, como multiplicidad pura, to
da presentacin plural, es decir, todo efecto-de-uno.
El texto de Platn pone a trabajar, a partir del par aparente de lo
uno y de los otros, cuatro conceptos: lo uno-ente [l 'un-tant], el hay
uno, lo mltiple puro (rrAl6oc;) y lo mltiple estructurado (rroAMr). Si
el nudo de esos conceptos queda desatado en la apora final, en la que
triunfa el vaco, es slo porque permanece impensada, respecto de lo
uno, la distancia entre la suposicin de su ser y 1a operacin de su
hay.
Sin embargo, esta distancia fue nombrada muchas veces por Pla'
tn en .su obra. En efecto, es l quien da la llave del concepto de par:
ticipacin, platnico por excelencia y no por nada, al comienzo del
Parmnides, Scrates recurre a l antes que haga su entrada el viejo
maestro, para jaquear los argumentos de Zenn sobre lo uno y lo ml
tiple. .
La Idea es en Platn, como se sabe, el advenimiento al ente de lo

pensable. All reside su punto de ser. Pero, por otra parte, la Idea debe
sostener la participacin, es decir, el hecho de que a partir de su ser,
los mltiples existentes sean pensados como uno. As, esos hombres,
esos cabellos, esos chrcos de barro, no son presentables para el pen
samiento sino. en la medida en que un efecto de uno adviene a ellos,
proveniente del sitio del ser ideal, del lugar de lo inteligible donde ek
sisten el Hombre, el Cabello, el Barro: El encs de la Idea es su ser ek.
sistente; lacapacidad participativa es su hy, es decir, la llave de su
operacin: Es en la Idea que encontramos la distancia entre la suposi
cin de su ser (el [Link]) y la constatacin del efecto-decuria
que ella sostiene (la participacin), puro hay, excedente de su ser,

49

en relacin con la presentacin sensible y las situaciones mundanas.


La Idea es, y, por otra parte, hay uno a partir de ella y fuera de ella
misma. Es su ser, y tambin el no-ser de su operacin. Por una parte,
la Idea precede a toda existencia y, en consecuencia, a todo efecto-de
uno; por otra, slo de ella resulta que haya composiciones-de-unos

efectivamente pensables.
Se comprende, as, por qu no hay, en rigor, Idea de lo uno. En el
Sofista, Platn enumera lo que l llama los gneros supremos, las
Ideas dialcticas absolutamente fundadoras. Esas cinco Ideas son: el
ser, el movimiento, el reposo, lo mismo y lo otro. La Idea de lo uno
no figura entre ellas, pues lo uno, en efecto, no es. Ningn ser -separa
do .de lo uno es concebible; esto es, en el fondo, lo que establece el
Parmnides. Lo uno. est solamente al principio de toda Idea, conside
rada desde el punto de vista de su operacin -la participacin- y no
desde el punto de vista de su ser. Ese hay uno concierne toda Idea,
cualquiera sea, en tanto que efecta la cuenta de un mltiple y produ
ce como resultado lo uno, es decir, lo que asegura que tal o cual cosa

existente (presentada) es esto o aquello.


El hay uno no tiene ser y garantiza as, para todo ser ideal, la
eficacia de su funcin presentadora, estructurante, la que desliga, an
tes y despus de su efecto, el inasible rrA6oc; -la pltora del ser- y la
cohesin pensable de los [Link], el reinado del nmero sobre' las si
tuaciones efectivas.

MEDITACIN TRES

Teora de

lo rnltiple puro:

paradojas y decisin crtica

Resulta especialmente notable. que Cantor, en el movimiento mis


mo por el cual creaba la teora matemtica de lo mltiple puro lla
mada teora de conjuntos-; haya credo poder definirn la nocin
abstracta de conjunto segn el clebre filosofema que dice: Por con
junto se entiende un agrupamiento en un todo de distintos objetos de
nuestra intuicin o de nuestro [Link]. Se puede afirmar, sin
exagerar, que Cantor anudaba en esta definicin todos los cbnceptos
que la teora de conjuntos, por otra parte, descompona: el de todo, el
de objeto, el de distincin, el de irituicin. En efecto, lo que hace un
conjunto no es una totalizacin, ni sus elementos Son objetos, ni se
puede -sin un axioma especial- establecer distinciones en colecciones
infinitas de conjuntos, ni se posee la menor intuicin de cada eleinen
to supuesto de un conjunto un poco grande. Slo el pensamiento
resulta adecuado, aunque en el fondo lo que subsiste de .la defini-
cin cantoriana nos hace volver al aforismo de Parmnides: .Lo
mismo, l, es, - ia vez, pensar y ser; puesto que es dl ser .d lo que
se trata bajo el nombre de conjunto.
Una gran teora que habra de mostrarse capaz de suministrar un

lenguaje universal para todas las ramas de las matemticas naca, co'
mo decostumbre, de una separacin extrema entre la solidez de sus
encadenamientos y la precariedad de su concepto central. Como ya
haba ocurrido con los infinitamente pequeos en el siglo XVIII,
esta precariedad se hizo enseguida manifiesta, bajo la forma de las fa'
masas paradojas de la teora de conjuntos.

52

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

Para practicar una exgesis filosfica de estas paradojas, que hicie


ron temblar la conviccin matemtica y provocaron una crisis que sue
le errneamente darse por terminacl ya que el problema, que concer
na a la esencia de las matemticas, ha sido ms pragmticamente
abandonado que victoriosamente reSuelto--, es preclSo comprender, an
te todo, que el desarrollo de la teora de conjuntos, intrincado con el
de la lgica, sobrepas con bastante rapidez la concepcin, retrospec
tivamente calificada de ingenua, resultante de la definicin de Can
tor. Lo que se presentaba como intuicin de objetos fue reformula
do para ser pensable solamente como fa extensin de un concepto, o
de una propiedad, expresada en un lenguaje semi o incluso, como en
las obras de Frege y luego de Russell, completamente formalizado. A
partir de ese momento, se poda decir: dada una propiedad, expresada
por una frmula A (a) con una variable libre, llamo conjunto a to
dos los trminos (o constantes o nombres propios) que tengan la pro
piedad en cuestin, es decir para los cuales, si . es un trmino tal, A,
(.) es verdadero (demostrable). Si, por ejemplo, A, (a) es la frmula
a es un nmero entero natural, hablar de el conjunto de los n
meros enteros para designar al mltiple que valida esa frmula, por
lo tanto, para designar los nmeros enteros. Dicho de otra manera:
<wonjunto es lo que cuenta-por-uno al mltiple"de validacin de una
frmula.
Para una comprensin completa de lo que sigue es conveniente
que el lector recurra a la nota tcnica que acompaa esta meditacin.
En ella se explicita el sentido de la escritura formal. La matriz de esta
escritura, extendida a partir de Frege y Russell, permiti avanzar en
.
dos direcciones:
1 . Era posible especificar rigurosamente la nocin de propiedad,
de formalizarla, reducindola, por ejemplo, a la de predicado en un
clculo lgico de primer orden, o bien a la de una frmula con una
variable libre, en un lenguaje cuyas constantes fueron fijadas. Puedo
as evitar, por medio de_ condiciones restrictivas, los equVocos de va.:
lidacin que implican los bordes imprecisos del lenguaje natural. Se
sabe que si mi frmula fuera a es un caballo que [Link], el con
junto correspondiente, reducido quiz [Link] a Bucfalo, me com
prometera .en discusiones existenciales complejas, cuyo motivo resi
dira en el derecho a la existencia que yo habra dado a lo Uno, tesis
que complica de inmedito a toda teora de Jo mltiple puro.
2. Un vez presentado el lenguaje-objeto (el lenguaje formal) que

TEORA DE LO MLTIPLE PURQ

53

ser el [Link] teorfa con la que opero, se haca lcito admitir que a ioda
frmula con una variable le corresponde "el conjunto de los trminos
que la validan. Dicho de otra manera, el optimismo ingenuo que Can
tor manifestaba en cuanto a la potencia de la intuicin para totalizar
sus objetos es aqu transferido a la seguridad que garantiza un lengua
je bien construido. Esta seguridad supone afirmar que el control del
lenguaje (de la escritura) equivale al control de lo mltiple. Es el op
timismo de Frege: todo concepto que se deja inscribir en una lengua
totalmente formalizada (una ideografa), prescribe una multiplicidad
existente, que es la de los trminos ue tambin pueden inscribir
se- que caen bajo ese concepto. La presuposicin especulativa es que
nada de lo mltiple puede exceder una lengua bien hecha y que; en
consecuencia, el ser, obligado a presentarse al lenguaje como el refe
rentemltiple de una propiedad, no puede debilitar la arquitectura de
este lenguaje, si ella est rigurosamente construida. El amo de las pa

labras es tambin el amo de lo mltiple.


Tal era la tesis. La significacin profunda de las paradojas, de las
cuales la teora de conjuntos. deba salir reestructurada y refundada, es
decir, axiomatizada, es que todo aquello es falso. En efecto, es-posible
comprobar que a ciertas propiedades, a ciertas frmulas, no puede co
rresponderles una multiplicidad (un conjunto) ms que al precio de la
ruina (de la incoherencia) del lenguaje mismo en el que esa 'frmula

est inscrita.
Dicho de otra manera: el ser de lo mltiple no se prescribe desde
el nico punto de vista de la lengua. O, ms precisamente: ll'O tengo el
poder de contar por uno, como conjunto, todo lo que es subsumible
en una propiedad. Es inexacto que a toda frmula A (a) pueda corres
ponderle el conjunto-uno de los trminos por los cuales A (a).es ver
dadero o demostrable.
Esto invalidaba la segunda tentativa de definir el conceptq de con
junto, esta vez a partir de las 'propieddes y de su extensin (Frege),
antes que de ,la intuicin y sus objetos (Cantor). Lo mltiple puro se
sustraa de nuevo a su cunta-por,uno supuestamente cumplida eli
una definicin clara de lo que es un mltiple (un conjunto).
Si se examina la estructura de la paradoja ms conocida -Ja de Rus
sell-, se constata, adems, que la frmula donde falla el poder consti
tuyente del lenguaje respecto del ser-mltiple es banal, que esa frmu
la no tiene nada de extraordinario. Russell considera la propiedad: a
es un conjunto que no es elemento de s mismo, o sea - (a E a). Pro-

54

55

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

TEORA DE LO MLTIPLE PURO

piedad totalmente pertinente, puesto que todos Jos conjuntos matem


ticos conocidos Ja poseen. Resulta claro que -por ejemplo- el conjunto

unidad -declara- es porque son absolutamente infinitas y no transfi


nitas (esto es, matemticas). Cantor no retrocede ante Ja asociacin d

de los nmeros enteros no es l mismo un nmero entero, etc. Son los


contra-ejemplos Jos que parecen rebuscados. Si doy como definicin

de un conjunto: El conjunto de todo Jo que logre definir en menos de


veinte palabras, como Ja definicin, que acabo de escribir, de este.
conjunto tiene menos de veinte palabras, entonces l es un elemento de

s mismo. Pero se tiene un poco la sensacin de una broma.


Luego; hacer el conjunto de todos Jos conjuntos a para Jos cuales
(U.E u) es verdad, parece particularmente razonable. Sin embargo,
considerar este mltiple invalida el lenguaje conjuntista por Ja incohe
rencia de Jo que se infiere a partir de all.
-

En efecto, seap (por paradjico) este conjunto. Se Jo puede es


cribir
p = {u / - (u e u)}, y se lee: todos los a tales que a no es ele
mento de s mismo. Qu decir de este p?

Si se contiene a s mismo como elemento, o sea si p E p, entonces


debe tener la propiedad que define a sus elementos, o sea (p e. p).
Si no se contiene a s mismo como. elemento, o Sea (p E p), en
tonces tiene Ja propiedad que define a sus elementos, Juego es ele
-

--

mento de s mismo, o sea p E p.


Finalmente, se tiene: (p E p) f4 (p E p). Esta equivalencia de un
enunciado y de su negacin aniquila Ja consistencia lgica del len:
guaje.
-

Es decir que, partiendo de Ja frmula (p E p) , Ja induccin de Ja


cuenta-por-uno conjuntista de Jos trminos que Ja validan es imposi'
ble, s se rehsa a pagar el precio, equivalente a Ja abolicin de toda
-

matemtica, de Ja incoherencia del lenguaje .. El conjunto

0 absoluto y Ja inconsistencia. Donde falla la cuenta-por-uno, ah est

Dios:
Por una parte, una multiplicidad puede ser tal que Ja afirmacin

segn la cual todos sus elementos "estn juntos" lleva a una contra
diccin, de modo que es imposible concebir Ja multiplicidad como
unidad, como ''una cosa finita".. A estas multiplicidades las denomino
multiplicidades absolutamente infinitas o inconsistentes [. . ].
.

Cuando, por otra parte, Ja totalidad de Jos elementos de una mul


tiplicidad puede ser pensada sin contradiccin como "estando juntos",

de tal manera que su coleccin en "una cosa" es posible, la denomino


una multiplicidad consistente o un conjunto.

Como se ve, Ja tesis ontolgica de Cantor es que Ja inconsistencia,

impasse matemtico de Jo uno-de-Jo-mltiple orienta el pensamiento

hacia el Infinito como supremo-ente o absoluto. Esto significa -ate'


nindonos al texto- que aqu Ja idea de lo demasiado grande es mu

cho ms el exceso-sobre-Jo-mltiple que el exceso sobre Ja lengua.


Por Jo que Cantor -en Jo esencial, un telogo- no dispone Jo absoluto

del ser hacia Ja presentacin (consistente) de un mltiple, sino haia


la trascendencia por Ja cual Ja infinitud divina in-consiste, en tanto
'
que una, en reunir y numerar cualquier mltiple.

Sin embargo, se puede tambin decir que Cantor, con 'una anticipa'
cin genial, ve q\le el punto de ser absoluto de Jo mltiple no es su
consistencia -por Jo tanto, su dependencia de un procedimiento de
cuenta-por-uno--, _sino su inconsistencia:, es decir,. un despliegue-ml
tiple que ninguna unidad rene.

p est

As, el pensamiento de Cantor vacila entre Ja onto-teologa, que


piensa Jo absoluto. como ser supremarnente infinito y por Jo, tanto

Esto e.s lo que la mayor parte de los lgicos registran diciendo que
p es demasiado grande para ser contado como un conjunto al mis
mo ttulo que otros, justamente-porque la ..propiedad - (p E p) de. Ja

gn mltiple puede consistir all, y Ja ontologa matemtica, en la que


Ja consistencia hace teora de la inconsistencia, en Ja medida en que Jo
que Ja obstaculiza (las multiplicidades paradjicas) constituye su pun,
to de imposible y entonces, simplemente, no es. En consecuencia, fi

aqu en exceso, en la medida en que se supone que cuenta por uno un


mltiple, segn el recurso deductivo y formal de la lengua.

que se considera procede, es banal. Demasiado grande es aqu la

transmatemtico, in'numerable, forma tan radical .de Jo uno que nin"

metfora de un exceso del ser-mltiple respecto de Ja lengua a partir


de Ja cual se lo quiere inferir. .

ja el punto de no-ente a partir del cual se puede establecer que hay


una presentacin del ser.

no pueden ser totalizadas sin contradiccin o concebidas como una

como forma general de Ja presentacin del ser. Las multiplicidades in-

Es asombroso que Cantor, llegado a este impasse, haya optado por


forzarlo mediante su <[Link] de Jo absoluto: Si unas multiplicidades

Es cierto, en efecto, que Ja teoria de conjuntos legisla (explcita


mente) sobre Jo que no es, si es verdad que hace teoria de Jo mltiple

56

TEORA DE LO MLTIPLE PURO

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

consistentes, o excesivas son slo aquello que Ja ontologa conjun


tista designa como puro no-ser, antes de su estructura deductiva: .
Que este no-ser sea el Jugar donde Cantor ubica Jo absoluto o a
Dios, permite aislar la decisin en la que se radican las ontologas
de Ja Presencia; las ontologas no matemticas: la decisin de sos
tener que ms all de Jo mltiple, as fuere en Ja metfora de su magnitud inconsistente, lo uno es.
Pero justamente, lo que la teora de conjuntos hace efectivo, bajo
el efecto de las paradojas -en las que registra como obstculo su pro
pio no-ser, que, en este caso, es el no-ser- es que lo uno no es.
Resulta asombroso que el mismo hombre, Cantor, slo reflexione
esta efectuacin -en Ja que Jo uno es el no-ser del ser-mltiple, efec
tuacin de la que 'l es el inventor- en Ja locura de salvar a Dios, 'es
decir a lo uno, de toda presuncin absoluta de lo mltiple.
Los efectos reales de las paradojas son inmediatamente de dos r
denes.
a. Es preciso abandonar toda esperanza de definir explcitamente
la nocin de conjunto. Ni Ja intuicin ni el lenguaje pueden soportar
que lo mltiple puro 7tal como Jo funda la sola relacin de pertene
cer a, indicada mediante E - sea contado por uno en un concepto
unvoco. En consecuencia, es inherente a Ja teora de Jo mltiple tener
respecto de sus objetos (las multiplicidades, Jos- conjuntos) slo un
dominio implcito, dispuesto en una axiomtica en Ja que no figura 'Ja
.
propiedad Ser un conjunto.
b: Es preciso impedir las multiplicidades paradjicas, es decir, el
no-ser, cuya inconsistencia ontolgica tiene por signo la ruina de la
lengua. Por consiguiente, es necesario que Ja axiomtica sea tal que Jo
que ella autorice a considerar como .un conjunto, es decir todo de Jo
que se ocupe, -ya que en ese todo, para distinguir Jos conjuntos de
otra cosa, esto es, distinguir Jo mi\ltiple (que es) de Jo uno (que no es)
y finalmente distinguir el ser del no-ser, necesitara un concepto de lo
mltiple, un criterio acerca del conjunto, y esto es Jo que est exc!uic
do-, no sea [ne soit pas] .correlato de frmulas como (a E a), de las
que se inducen las incoherencias. '
Esta doble tarea ha sido, entre 1908 y 1940, asumida por Zermelo
y llevada a cabo por Fraenkel, von Neumann y Giidel. Su conclusin
es el sistema axiomtico formal, en el que, segn una lgica de primer
orden, se presenta [Link] pura de Jo mltiple, tal como todava
hoy puede servir para ordenar todas las ramas de las matem_ticas.

57

[Link] de Ja teoria de conjuntos, insisto en que Ja axiomatiza'


ci.n no. es un artificio de exposicin, sino' una necesidad intrnseca. Si
slo es confiado a la lengua natural y a la -intuicin, el ser-mltiple
produce una pseudo-presentacin inseparable de la [Link] y Ja
inconsistencia, por lo tanto, del ser y del no-ser, ya que l mismo no
se separa claramente de Ja presuncin de ser de lo uno. Ahora bien, Jo
uno y Jo mltiple no estn en unidad de contrarios, ya que el prime
ro no es, mientras que el segundo es Ja forma misma de toda presen- .
tacin de ser. Se requiere Ja axomatizacin para que lo mltiple, con
fiado a lo. implcito de su regla de cuenta, sea liberado sin concepto,
es decir, sin implicar el ser-d-lo-uno.
Esta axiomatizacin consiste en fijar el uso de la relacin de perte
nencia, E , a Ja que se reduce finalmente todo el lxico propio de .Ja
mate!ltica, si se considera que Ja igualdad es, ms bien, un smbolo
lgico.
, La primera gran .caracteristica del sistema formal de Zerme!o
Fraenkel (sistema ZF}, es que su lxico comporta solamente una re
lacin, E, y por consiguiente, ningn predicado unario, ninguna pro
piedad. en sentido estricto. En particular, es_te sistema excluyetoda
construccin de un smbolo cuyo sentido fuera. ser un conjunto. Lo
,mltiple est aqu implcitamente designado de acuerdo con una lgi
ca de la pertenencia, es decir, del modo por el cual algo = ri en ge
neral es presentado segn una multiplicidad , que se ,indicar a E ,
ex es e!emeito de - Lo que es contado por uno no es el concepto de
.lo mltiple; no_ hay ningn pensamiento, que pueda ser inscripto, de Jo
que es un-mltiple. Lo uno es asignado solamente al signo E , es de
cir, al operador de denotacin de Ja relacin entre el algo en gene
ral y lo [Link] signo E , des-sern [dstre] de todo uno, califica,
de manera uniforme, a Ja presentacin del algo como ajustada a Jo
mltiple.
La segunda caracterstica del sistema ZF anula de inmediato que
se trate, hablando con propiedad, de un algo, que de esta manera re
sulta orientado hacia su presentacin mltiple. En efecto, Ja axiomti
ca de Zermelo no considera m_s que una sola especie, una sola lista
de variables. Cuando escribo que O'. pertenece a , a E . los signos
. a Y son variables de Ja misma lista y, en consecuencia, son sustitui
bles por trminos especficamente indistinguibles. Si se admite -for
zndola un poco- Ja famosa frmula de Quine: ser es ser el valor de
una variable, se puede concluir que el sistema ZF postula que no hay

59

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

TEORA DE LO MLTIPLE PURO

ms que un slo tipo de presentacin del ser: lo mltiple. La teora no


.distingue entre objetos y agrupamientos de objetos (como lo ha
ca Cantor), ni tampoco entre elementos y conjuntos. Que slo
haya una especie de variables quiere decir: todo es mltiple,todo es
conjunto. Si, en efecto, la inscripcin sin concepto de lo-que-es supo
ne fijarlo como aquello que puede ligarse a un mltiple, por lapertenencia, y si lo que es as ligado no se deja distinguir, de acuerdo con
el estatuto de inscripcin, de aquello a lo que se liga -si en a E J3, a
est en condicines de ser elemento dl conjunto J3 slo en la medida
en que sea de la misma especie esciitun;l que . o sea; tambin l un
conjunto-, entonces lo-que-es es uniformemente pura multiplicidad.
Por consiguiente, la teora plantea que lo que presenta en la articu
lacin axiomtica -sus trminos..:..;:, y cuyo cncepto no proporciona, es
siempre de la especie llamada conjunt0; que lo que pertenece a un
mltiple es siempre un mltiple; que ser un elemento no es un esta
tuto del ser, una cualidad intrnseca, sino Ja. simple relaciri, ser-ele
mento-de, por la cual una multiplicidad se deja presentir por otra
multiplicidad. Por medio de la uniformidadde sus variables, .fa teora
indica, sin definicin, que no se ocupa de lo uno, que todo aquello
que presenta, en lo implcito de sus reglas; es mltiple.
La teora de conjuntos muestra que todo mltiple es, intrnseca
mente, mltiple de mltiples.
La tercera gran caracterstica de la obra de Zermelo se vincula al
procedimiento que ella adopta para soslayar las paradojas, y que con
siste en afirmar que una propiedad determina un mltiple slo bajo la
presuposicin de que ya hay un mltiple presentado. La axiomtica de
Zermelo subordina la induccin de un mltiple por el lenguaje; a la
existencia, anterior a esta induccin,de un mltiple inicial. Para esto,
recurre al llamado axioma de separacin (o de comprensin, o de los
subconjuntos) . .
Se afirina a menudo, en la critica incluida la moderna- de este
axioma, que propone una restriccin arbiiraiia de la dimensin de
las multiplicidades admitidas. Esto supone tomar demasiado al pie de
la letra la metfora de lo demasiado grande, con la que los matem
ticos designan las multiplicidades paradjicas o inconsistentes, cuya
posicin existencial est en exceso' respecto de la coherencia de la
lengua. Se dir que el mismo Zermelo confirma esta visin restrictiva
de su propia empresa, cuando plantea que la solucin de estas difi
cultades (debe ser vista) so/amente en una restriccin adecuada de la

nocin de conjunt0. Un sntoma tal de lo que un matemtico genial


es, en una adecuacin conceptual metafrica con lo que l ha creado,
no constituye a mis ojos un argumento filosfico decisivo: La esencia
del axioma de separacin no reside en prohibir las multiplicidades
demasiado grandes. Que haya una barra sobre el exceso, se sigue
por cierto de este axioma. Pero lo' que lo gobierna atae al nudo del
lenguaje, de la existencia y de lo mltiple.
En efecto qu nos deca, la tesis (fregeana) que tropieza: con las
paradojas? Que [Link] propiedad 'A (a) claramente construida en un
lenguaje formal, se infiere la existencia del mltiple de los trminos
que la poseen. O sea: existe un conjunto ta.l que todo trmino a para
el cual 'A (a) es demostrable, es elemento de ese conjunto:

58

(3 J3)
!

(\f a)

existencia todo

['A (a)
!

lenguaje

(a E j3))

.._,

mltiple

La esencia de esta tesis; que pretende mantener lo mltiple en el


registro del lenguaje sin un exceso que lo arruine, es ser directamente
existencial, en tanto que.a toda frmula 'A (a)queda automtica y uni
formemente asociada Ja existencia de un mltiple en el que sor\ colec
tivizados .todos los trminos que validan dicha frmula.
Ocurre que :la paradoja de Russell,. rompiendo con una contradic
cin la coherencia del .lenguaje, deshace la terna existencia-lenguaje
mltiple, tal como se inscribe bajo el primado de laexistencia --<lel
cuantificador existencial-. en el enunciado precedente.
Lo que Zermelo propone es otro nudo de la mismo ierna.
El axioma de. separacin dice, en efecto, que dado un mltiple, o
mejor an: para todo mltiple supuesto dado, supuesto presentado o
existente, existe el submliiple [Link] trminos que poseen la propie
dad expresada por la frmula 'A (a). Dicho de otro modo, lo que Una
frmula induce del lenguaje no es directamente una existencia, una
presentacin de multiplicidad, sino bajo.1a condicin de que ya hay
una presentacin, la _separacin, en esa presentacin, y sostenida
por ella, de un .subconjunto constituido por trminos (esto es, por
multiplicidades, ya que todo mltiple es mltiple de mltples) que
validan la frmula.
Se sigue formalmente que el axioma de separacin, a diferencia

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

TEORA DE LO MLTIPLE PURO

del enunciado precedente, no es existencial, puesto que l no infiere


una existencia sino a partir de su ya-ah, bajo las formas de una mul
tiplicidad cualquiera de la que se ha supuesto la presentacin. El axio

establecen. los principios, diferenciados por Lacan, de lo real (hay) y


de lo simblico (hay lo distinguible).

60

ma de separacin; aJ afirmar que para toda multiplicidad supuesta da


da existe la parte. (la sub-multiplicidad) cuyos elementos validan

es un enunciado univer
sal, en el que toda existencia supuesta induce, a partir del lenguaje,

(a) , invierte el orden de los cuantificadores:


una existencia implicada:

(V a) (3 Pl (V y) [[(y E .a) . & A (y)] __, (Y E Pll


i
i
existencia supuesta

lenguaje

mltiple

A diferencia del enunciado. que de A (a) , infiere directamente la


existencia de ' el am _4e seRara9in. no permite inferir, por s so
lo, ninguna existencia. Su estructura implicativa supone afirmar que
si hay un a, .entonces hay un P -que es una parte de a- cuyos elemen

A (o:).

El estigma fon;naJ del ya de una cuenta es, en el axioma de separa


cin, la universalidad del cuantificador inicial (primera cuenta-por
uno), al que se subordina el cuantificador existencial (cuenta-por-uno,
separador del lenguaje).
Entonces, no es fundamentalmente de Ja dimensin de los con
juntos que Zermelo asegura la estriccin, sino ms bien de las pre

tensiones presentadoras del lenguaje. Yo deca que la paradoja de


Russell se poda interpretar como un exceso de lo mltiple sobre Ja

existencia implicada

tos validan la frmula

61

Pero hay un a? El. axioma no se pr0'

nuncia al respecto; ya que slo es una [Link] la existencia


(supuesta) y la existencia (implicda), a travs del lenguaje.
El nudo que plantea Zermelo .tampoco establece que del lenguaf
se infiera la existencia de .un mltiple, sino que el lenguaje separa, en
la existencia supuesta dada (en un mltiple ya presentado), la existen
cia de un sub-mltiple.
Solamente de la escisin en la existencia, el lenguaje puede indu
cir la existencia.
El axioma de Zermelo es materialista, en la medida en que rompe
con la figura de la idealingistera "[idalinguisterie ] -cuyo precio
es la paradoja del exceso-, en la que la presentacin existencial de lo
mltiple se infiere [Link] de la lengua bien hecha. Dicho axio
ma restablece que el lenguaje opera -separa- slo en l.a presuposicin
de la existencia, y que lo que as induce como multiplicidad consis
tente est soportado en su ser, de manera anticipante, por una presen..:.
tacin ya-ah. La existencia-mltiple anticipa lo que el lenguaje ah
separa, retroactivamente, como existencia mltiple implicada.
La potencia del lenguaje no va a instituir el hay del hay. Se li
mita a plantear que hay lo distinguible en el hay. De ese modo se

capacidad de la lengua para presentarlo sin quebrarse. Dicho de otra


forma: es el lenguaje el que resulta excesivo, dado que puede pronun
(a E o:), de las que sera forzado pre
ciar propiedades tales como
tender que tengan la capacidad de instituir una presentacin mltiple.
-

El ser, en tanto que es lo mltiple puro, se sustrae a ese forzamiento,


en el sentido en que la ruptura de la lengua atestigua que nada puede
advenir de este modo a una presentacin consistente.
El [Link] de separacin realiza una toma de partido ontolgica,
que se puede resumir de manera muy simple: la teora de lo mltiple,
como forma general de la presentacin, no puede pretender que sea
de su pura regla formal -de las propiedades bien formadas-, que se in
fiera la existencia de un mltiple (de una presentacin). Es ncesario
que el ser est ya-ah, que el mltiple puro, como mltiple de mlti
ples, sea presentado, para que la regla separe all la consistencia ml
tiple, ella misma presentada en un segundo momento por el gesto de
la primera presentacin.
Sin embargo, una cuestin crucial queda an planteada: si no es a
partir del lenguaje que se asegura, en el cuadro de la presentacin
axiomtica, la existencia de lo mltiple -luego, de la presentacin que
la teora presenta- dnde est el punto de ser absolutamente inicial?
De qu mltiple primero se asegura la existencia, para que all opere
la funcin separadora del lenguaje?
Ese es todo el problema de la sutura sustractiva de la teora de con
juntos al ser-en-tanto-ser; problema en el que volvemos a caer porque
el lenguaje -proveedor de las separaciones y las composiciones-, en
callando en su disolucin paradjica, resultante de su propio exceso,
no puede ir ms lejos e instituir por s solo que lo mltiple puro exis
te, es decir: que lo que la teora presenta es, justamente, la presenia
cin.

Nota tcnica.
Las convenciones de escritura

Las escrituras abreviadas o formales utilizadas eJi este libro dan


cuenta de Jo que se llama Ja lgica de primer orden. Se trata de poder
inscribir enunciados del gnero: para tod trmino,. se tiene tal pro
piedad, o: no existe trmino que tenga tal .propiedad, o: si tal
enunciado es verdadero, entonces tal otro enunciado ralllbin lo es.
El principio bsico es que las escrituras para todo o existe se re
fieren slo a trminos (individuos) y jams a propiedades: No se
admite, en suma, que las propiedades puedan, a su vez, tener propie
dades (lo que nos haria pasar a una-lgica de segundo rden).
La formulacin grfica de estos requisitos supone fijar signos de
cinco especies: las variables (que inscriben individuos); los conec
tres lgicos (negacin, CoiljunCin; disyuncin implicacin y equi
valencia); los cuantificadores (universal: para todo y existencial:
existe); las propiedades o relaciones (consideraremos solamente
dos: Ja igualdad y la pertenencia), y las puntuaciones (parntesis, cor
chetes, llaves).
Las variables de individuos (para nosotros; los mltiples o con
juntos) son las letras griegas O:, . y, l, n:, y, a veces, A:. se utilizarn
tariibin subndices, para diSponer, si es .nece-sario, de ms variables,
tales omo a1, "{3, etc. Estos signos indican, entonces, aquello de lo
que se habla, aquello de lo que se afirma esto o aquello.
- Los cuantificadores son los signos "! (cuantificador universal) y
3 (cuantificador existencial). Van siempre seguidos de una variable:
(\la) se lee: <<para todo a . (3a) se lee: existe a.
-

"

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

NOTA TCNICA

- Los conectores lgicos son los siguientes: - (la negacin), _, (la


implicacin), o (la disyuncin), & (la conjuncin), H (la equivalen
cia).
Las relaciones son: = (la igualdad) y e (la pertenencia). Ellas vin
culan siempre dos variables: o: = p, que se lee: O: es-igual a P, y o: E
p, que se lee: O: pertenece a P.
- Las puntuaciones son los parntesis ( ), los corchetes [ ] y las lla
ves { }.
Una frmula es un ensamblado de signos, que obedecen a reglas
de correccin. Si bien estas reglas pueden estar estrictamente defini
das, son intuitivas. Se trata de que la frmula sea legible. Por ejemplo:
('efo:) (3p) [(o: E P) _, - CP E o:)] se lee sin problemas: Para todo
o:, existe al menos un P tal que si o: pertenece a p, entonces p no per
tenece a a.
Una frmula cualquiera se designar frecuentemente con la letra A..
_Un punto muy importante: .en- una frmula;una variable est o no
est cuantificada. En la frmula anterior, las dos. variables, o: y p, es
tn cuantificadas.(o: universalmente, P existencialmente). Una varia
ble que no est cuantificada, es una variable Hbre. Consideremos, por
ejemplo, la frmula: . . .

bilidad de _retraducir esos signos en frmulas que slo contengan sig


nos primitivos. Por ejemplo, la frmula:
o: e P H ('efy) [(y E o:) _, (y E P)l define entre a y P la relacin de
inclusin. Equivale a la frmula completa: Para todo y, si y pertenece
a o:, entonces y pertenece a P.
Como se ve, la nueva notacin o: e p no es ms que una abreviatu
de
ra la frmula A. (o:, p) escrita nicamente con los signos primitivos,
en la que o: y P son variables libres. En el cuerpo del texto, la lectura
de las frmulas ser siempre acarada y no plantear ningn problema
particular. Asimismo, las definiciones sern explicitadas. El lector
puede fiarse en el sentido intuitivo de las grafias.

64

('efo:) [(p e' o:) H (3y) [(y E p) & (y E O:)]]


Se lee, intuitivamente: Para todo a, la igualdad de P y de o: equi
vale a que e)liste un y tal que [Link] a p, y y pertenece tambin a
O:. En estafrmula, o: y y estn cuantificadas, pero p es..!ibre. La fr
mula en cuestin expresa una propiedad de p. O [Link], se_r igual' a j3
equivale a tal cosa (lo que expresa el fragmento de la frmula): (3y)
[(y E ) & (y E o:)]. Se designar frecuentemente A. (o:) a una frmula
en Ja que o: es una variable libre. Intuitivamente, esto significa que la
frmula A. expresa una propiedad de la variable o:. Si hay dos varia
bles libres, se escribir A. (o:, p), lo que indica una relacin entre las
variabks libres_o: y-p. Por ejemplo, la frmula:
('efy) [(y E o:) o (y E Pll que se lee: Todo y pertenece.a o:, o a.j3, o
a ambos (ya que el <<o lgico no es exclusivo), fija una relaeiu par
ticular entre o: y p.
Nos reservamos el derecho de definir signos suplementarios a par
tir de los primitivos; en la medida en que los vayamos necesitando.
Para esto ser necesario fijar, por medio de una equivalencia, la posi-

65

,,

- MEDITACIN CUATRO

El vaco: nombre propio del ser

Supongamos una situacin cualquiera, He afirmado que su estruc


tura -el rgimen de la cuenta-por-uno-:escinda al mltiple presenta
do: lo escinda en consistencia (composicin de unos) e inconsisten
cia (inercia de su dominio), Sin embargo, la inconsistencia como tal
no resulta verdaderamente presentada, ya que toda presentacin cae
bajo la ley de la cuenta, La inconsi_stencia, como mltiple puro; es so
lamente la presuposicin de que, antes de la cuenta, lo und no es,
Per.o, en .-cambio, en cualquier situacin se evidencia que lo uno eS'. En
general, la tesis lo uno no es no puede ser presentada'por una situa
cin. Por el contrario, la situacin envuelve la existencia de lo uno,
puesto que la cuenta-por-uno es la ley; no hay nada que pueda ser pre
sentado sin ser contado, Incluso, nada es presentable ms que como
efecto de Ja estructura, por lo tanto, bajo la forma de lo uno y de su
composicin en multiplicidades consistentes, De manera que lo uno
no es slo el rgimen de la presentacin'estructurada, sino fambin el
rgimen de fa posibilidad, de la presentacin misma, En uria situacin
no ontolgica (no matemtica), lo mltiple es posible slo si la ley lo
dispone explcitamente al uno de la cueFJta, Desde el interior de una
situacin, no puede aprehenderse ninguna inconsistencia que estuvie
ra sustrada a la cuenta, es decir; a-estructurada, Una situacin cual
quiera, tomada en su inmanencia, inviert enionceS el axioma inaugu
ral de todo nuestro procedimiento, Enuncia--que lo uno es y que lo
mltiple puro -la inconsistencia- no es, Lo que es totalmente natural,
ya que una situacin cualquiera, mientras no sea la presentacin de la

69

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

EL VACO; NOMBRE PROPIO DEL SER

presentacin, identifica necesariamente el ser con lo presentable, por


lo tanto, con la posibilidad de lo uno.
Por ende, en el interior de lo que una situacin establece como for
ma de saber, es verdico (fundamentar mucho ms adelante en Ja
meditacin 3 1 , la distincin esencial entre lo verdico y lo ver adero)
que ser es ser en posibilidad de lo uno. La tesis de Leibniz (Aquello
que no es un ser no es un ser>>) es, propiamente, lo que gobierna Ja in
manencia de una situacin, su horizonte de veridicidad. Es una tesis

inente impresentable segn la cuenta, sea nada. Pero el ser-nada se


distingue del no-ser, tanto como el hay se distingue del ser.

68

de la ley.
Esta tesis nos expone a la siguiente dificultad: si bien en la inma
nencia de una situacin no se puede comprobar la inconsistencia, no
es menos cierto que la cuenta-por-uno, al ser una operacin, indica

que lo uno es un resultado. En la medida en que resulta, es necesa


rio que algo de lo mltiple no est en coincidencia absoluta con el
resultado. Por cierto, la precedencia de lo mltiple no da lugar a nin
guna presentacin -que est siempre ya-estructurada-, de manera que
slo hay uno, o mltiple consistente. Pero ;ese hay deja como resto

que la ley segn la cual se despliega es discernible cornci operacin. Y


aunque -en. situacin- haya slo resultado. (todo, en Ja situacin, es
contado);lojue as resulta seala, antes de la operacin, uh deber
ser-contado que .hac.e vacilar la presentacin estructurada haciae! fn.
.tasma de_la inconsistencia.

Es evidentemente. cierto que ese fantasma -que por el hecho de


que el ser-uno es un resultado desfasa ligeramente lo uno del ser en el
interior mismo de la tesis situacional de que slo lo uno es- no puede
de ningn modo ser presentado, ya que el rgimen de la preseniadn
es la multiplicid<td consistente, [Link] de Ja cuenta.

En [Link], puesto que todo es contado y que, sin embargo,


lo uno deJa cuenta, pbr tener que resultar, deja como resto fantasmal
que lo mltiple J10 se encuentra originalmente en la forma de lo uno,
es necesario admitir que, desde el interior. de la situacin, lo mltiple

puro -o inconsistente- est a la vez excluido del todo, porlo tanto,


excluido de la presentacin corno ial, e incluido como lo que sera

la presentacin misma, la presentacin en-s, si fuera pensable Jo que


la ley no autoriza a pensar: que lo uno no es, que el ser de Ja consis

tencia es la inconsistencia.
Ms claramente: desde el momento en que el todo de una situacin
est bajo la ley de lo _uno y de la consistencia, es necesario que, res
pecto de la inmanencia de una situacin, lo mltiple puro, absoluta

As como el estatuto de lo uno se decide entre la tesis (verdadera)


hay uno y la tesis (falsa) de las ontologas de la presencia lo uno
es, de igual manera el estatuto de lo mltiple puro, tornado en la inc
manencia de una situacin no ontolgica, se decide entre la tesis (ver

dadera) la inconsistencia es nada y la tesis estructuralista o legalista

(falsa) lainconsistencia no es.


La verdad es que antes de lacuenta hay nada, ya .que todo es en'
tado. Pero de ese ser-nada -donde mora la inconsistencia ilegal" del

ser depende que haya el todo de las composiciones de unos en el que

se_ efecta la presentacin.


Es .por cierto necesario asumir que el efecto de la estructura es
completo; que lo que a ella se sustrae es nada y que la ley no encuen

tra; en la presentacin, ningn islote singular que la obstaculice. Cual


quiera sea la situacin, no hay ninguna presentacin rebelde o sustrac
tiva de lo mltiple puro sobre la cual se ejerza el imperio de lo uno.
Adems; sera en vano buscar en esto algn sustento para una intui

cin del ser-en-tanto-ser, en una situacin. La lgica de la laguna, de


lo que la cuenta-por-uno habra olvidado, de lo excluido positiva

mente, identificable corno signo o real de la multiplicidad pura, es un


impasse ,-una ilusin- del pensamiento y de la prctica. Una situacin
slo propone lo mltiple tejido de unos, y la ley de las leyes es que

nada limiia el efecto de la cuenta.


Sin embargo, se impone tambin la tesis correlativa de que hay un
ser de la nada, como forma de lo impresentable. La nada -nombra la

distancia imperceptible, puesta en duda pero renovada, entre la presen


tacin corno estructura y la presentacin cmo presentacin-estructu
rada, entre lo uno como resultado y lo uno como operacin entr Ja

consistencia presentada y la inconsistencia como lo-que-habr-sido- .

presentado. .

Naturalmente, di: nada servira salir en busca de la nada. En esto


se debilita la p_oesa -es necesario decirle- y, hasta en su ms sebera'

na claridad, en su afirmacin perentoria, la hace cmplice de Ja: muer

te. Si es necesario cpor desgracia! acordar con Platn en que tiene

sentido querer coronar de oro a los poetas para luego precipitarlos al


exilio, es porque propagan la idea de una intuicin de la nada en la
que mora el ser, cuando no hay siquiera el sitio al que llaman la Na

turaleza-. para ello, puesto que todo es consistente. Slo podemos

70

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

afirmar esto: toda situacin implica la nada de su todo. Pero la nada


no es ni un luga, ni un trmino de la situacin. Pues si la nada fuera
un trmino, slo podra querer decir que ha sido contada por uno.
Ahora bien, todo lo que ha sido contado es en la consistencia de la
presentacin. Se excluye entonces que-la nada -que nombra aqu el
puro habr-sido-contado en tanto que discernible del efecto de la
cuenta y, por lo tanto, discernible de la presentacin- sea to'.'1ada co
mo trmino. No hay una-nada, hay <<nada, fantasma de la mconsis
tencia.
En s misma ' la ,nada no es sino el nombre de la impresentacin en
la presentacin. Su esttuto de_ ser consiste, al ser lo no resulado,
en que es preciso pensar que algo -que no es un term1no-en-s1tua
cin y, por lo tanto, es nada- no ha sido contado; siendo ese algo lo
necesario para que la operacin de cuenta-por-uno opere. D modo
que es exactamente lo mismo decir que la nada es la operac10n de la
.
cuenta -que, en tanto fuente de lo uno, no es ella misma
contada- o
decir que la nada es lo mltiple puro sobre lo qu opera la uenta, y
que en s>>, e decir, en tanto no contado, se distingue de s1 ..mismo,
en tanto resultado de la cuenta.
La nada nombra ese indecidible de la presentacin que es su im
presentable, distribuido entre la pura inercia del dominio de lo mlti
ple y la pura transparencia de la operacin que permite que haya lo
uno. La nada es tanto. la nada de la estructura, por lo tanto de la con
sistencia como la nada de lo mltiple puro, por consiguiente de la in
consistecia. Se dice con razn que nada se sustrae a la presentacin,
puesto que es por su doble incumbencia, la ley y lo mltiple, que la
nada es la nada.
Para una situacin cualquiera, se tiene, pues, el equivalente de lo
que Platn llamaba, en referencia. a la gran construccin cosmolgi?a
.
del Timeo -que es una metfora casi carnavalesca de la presentacion
universal- la causa errante, y sobre la cual reconoca que era muy
dificil penar. Se trata pues de una figura impresentable y necesria,
que designa la distancia entre el resultado-uno de la presentac10n Y
aquello a partir de lo cul hay presentacin; el no-trmino de toda
totalidad y el no-uno de toda cuenta-por-uno; la nada propia de la si
tacin, punto vaco y no situable en el que se comprueba que la si
tuacin est suturada al ser, que aquello que se presenta merodea en
la presentacin bajo la forma de una sustraccin a la cuenta; y sera
falaz marcarla como un punto, ya que no es ni local ni global, sino

EL VACO' NOMBRE .PROPIO DEL SER

lugar y- est
qUe est diseminada por todas partes, no est en ningn
.
.
en todo lugar, como aquello que ningn encuentro autoriza a considerar como presentable.
Dencimno vaco .de una situacin a esta sutura a su ser. Y enun
cio que toda presentacin estructurada impresenta [Link] vaco, bajo el
modo de ese no-uno que no es ms que la cara sustractiva de la cuenta.
Prefiero decir vaco antes que nada porque 1a nada es, en
todo caso, el nombre del vaco .correlativo al efecto globa/. de la es
trnctura (todo es contado), y porque es ms preciso indicar que el no
haber-sido-contado es tambin local, ya que no es contado por uno.
Vaco indica la'falla de lo uno, el no-uno, en un sentido ms origi
nario que el no-del-todo.
Es cuestin de nombres: nada o vaco, ya que el ser que esos
nombres designan no es por s mismo ni global ni' local. El nmbre
que escog, el vaco, indica precisamete, a' la vez, qu nada es pre
..
sentado -ningn trmino- y que la designac1on
de ese impresentable
se hace en el vaco, sin referencia estructural pensable.
El vaco es el nombre del ser -de la inconsistencia- segn una si
tuacin, mientras que la presentacin nos da un acceso 'impresentable
:
esto es, _el illacceso a este acceso, en el modo de lo que n0 es-!-1-no, n1
puede ser compuesto de unos, y, por consiguiente, no es cualificable
en la situacin ms que como el errar [erranceJ de la nada.
Es. esencial retener que en una situacin ningn trmino designa el
vaco y que, en este sentido, Aristteles afirma con razn, en 1 Fsi
ca, que el vaco no es -si se entiende por sern lo que es localizable
en una situacin, .esto es, un trmino- lo que l llama una substancia.
En el rgimen normal de la presentacin es verdico que del vaco, no
uno e insubstancial, no se puede decir que es.
Ms adelante (meditacin 17) establecer que para que advenga
una localizacin del vaco, y por lo tanto un cierto tipo de- asuncin
intrasituacioni:il del seren..;tfilito-ser es necesario un disfui:icionamien:
to de la cuenta, que se induce de un exceso-de uno. El acontecimien
to ser ese ultra-uno de un azar, desde ei cual el vaco de una situa
cin es retroactivarnente detectable.
Pero en el momento en el que nos encontramos, es necesari sos
.
tener que, en_ una situacin, no hay ningn encuentro concebible con
el vaco. El rgimen normal de las situaciones estructuradas es que
ellas imponen la absoluta inconsciencia del vaco.

.
De esto se deduce un requisito suplementario para el discurso on

72

EL VACO: NOMBRE PROPIO DEL SER

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

[Link], si existe, y si es -como lo sostengo-- una situacin (la situa.

cin matemtica). Ya he establecido:


a. que la ontologa era necesariamente presentacin de !presenta
cin, por lo tanto, teora del puro mltiple sin'uno, teora de fo mlti
ple de mltiples;
b. que la estructura no poda ser ms que una cuenta implcita, por
lo tanto, una presentacin axiomtica, sin concepto-uno de sus trmi
nos (sin concepto de lo mltiple).
Ahora, podemos aadir que el nico trmino del que se tejen las

composicones sin conc'epto de la ontologa esforZos4meni:e el_ Vaco.

Fijemos este punto. Si la ontologa es la situacin particular que


presenta la preseptacin, debe tambin presentar Ja ley de toda. pre
sentacin, que es el errar del vaco, lo impresentable como nO.,en
cuentro. La ontologa presentar Ja presentacin slo en la medid en
que sea teora de la sutura presentadora al ser, que es, [Link] ve
rdicamente, desde el Jugar de toda presentacin, el vaco en el que la
inconsistencia originaria queda sustrada a Ja cuenta. .La ontologa est

entonces obligada a proponer una teora del vaco.


Pero si es teora del vaco, Ja ontologa deb ser, en un cierto senti
do, slo teora del vaco. En efecto, si se supone. que ella presenta
axiomticamente otros trminos que el vaco -y cualquiera que sea,
por otra parte, el obstculo que constituye tener que presentarn el va
co-, esto querr decir que distingue el vaco de esos otros trminos y
que, por lo tanto, su estructura Ja autoriza a contar-por-uno el. vaco
como tal, en su. diferencia especfica con los trminos plenos. Que
da claro que esto es imposible, pues, contado-por-uno en: su diferencia
con lo uno-pleno, el vaco se llena de inmediato con esta alteridad. Si
el vaco es tematizada, es necesario, que 1o sea en la presentaCin de
su errar y .no en la singularidad, necesariamente plena, que lo distin
gue como uno en una cuenta diferenciante. .La nica slida es que to
dos los trrr_inos [Link] vacos, compuestos slo por el vaco .y que
as'el vaco resulte distribuido por todas partes, que todo:lo que distin
gue la cuenta implcita de las multiplicidades puras sea 'slo modali-.

dades-segn-lo uno del vaco mismo'. Esto nicamente:explica que, en


una situacin, el vaco sea lo impresentable de Ja presentacin.
Digmos],o de otra manera. Puesto queJa ontologa es teora de lo
mltiple pliro, qu puede componer su axiomtica presentado ? De
qu existente se apropian las .Ideas de lo mltiple cuyos axiomas ins
tituyen la accin legisladora sobre Jo mltiple en tanto mltiple? Cier-

73

tanente no de lo uno, que no es. Todo mltiple est compuesto de


mltiples, esta es Ja ley ontolgica prmer8.. Pero por dnde comen
zar? Cul es la posicin existencial absolutamente originaria, Ja pri
mera cuenta, si no puede haber un primer uno? Es totalmente necesa"
rio que la primera multiplicidad presentada, .sin concepto sea
mltipl e de nada, pues si ella fuera mltiple. de algo, ese algo estara
en posicin de uno. Y es ecsario que, luego, la regla axiomtica au
torice composiciones slo a parir de ese mltiple-de-nada, es decir, a
partir del vaco.
Tercer recorrido. La ontologa hace teora de lo mltiple [Link]
tente de cualquier situacin; o sea, de lo mltiple sustrado a toda ley
particular, a toda cuenta,por-uno, lo mltiple a-estructurado. Ahora
bien, el modo propio segn el cual la inconsistencia merodea en el to
do de na situaci<)n es la nada, y el modo segn d cual ella se impre
senta es la sustraccin a la cuenta, lo no-uno, .el vaco. El tema abso
lutamente primero de Ja ontologa es, por lo tanto, el vaco -como ya
lo haban visto claramente los atomistas griegos, Demcrto y sus su
cesores-o; pero es tambin su tema ltimo -algo en lo q\ie ellos no ha
ban credo-, pues toda' inconsistencia es, en ltima instancia, "impre
sentable, por lo tanto, vaca. Si hay tomos, ellosno son, como lo
suponan los materialistas de la Antigedad, un segundo principio del
ser, lo uno despus del vaco, sino composiciones dervaco_;mismo,
regladas por las leyes ideales de Jo mltiple, cuya aXiomtica dispone
1a ontologa. .
Por consiguiente, Ja ontologa slo puede considerar coino existen
te el vaco. _Este enunciado expresa que el orden reglado que desplie
ga la ontologa-Ja consistencia- es la sutura-al-ser de toda situacin,
aquello que se presenta; en tanto que Ja inconsistencia io destina [Link]
ser ms que locimpresentable de toda consistencia presentadora.
Parece as resolverse unproblema mayor. Ya he dicho que, si el ser
es presentado como mltiple puro (afirmacin iue abrevio algunas
veces, de manera peligrosa diciendo que el ser es mltiple), el ser-en
tanto-ser no es, en rigor, ni uno ni mltiple.. Ahora bien, la ontologa,
supuestamente Ja: ciencia del ser-en-tanto-ser, al estar sometida a la
ley de las situaciones; debe presentary, en el .mejor de Jos casos, pre'
senta Ja presentacin, es decir, lo mltiple puro. Pero, en cuanto al
ser-en-tanto-ser cmo evita decidir en favor de lo mltiple? Lo con
sigue en tanto su punto de ser propio es el vaco, es decir, ese mlti
ple que no es ni uno ni mltiple, que es mltiple de nada y entonces,

74

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

en Jo que Je concierne, no presenta nada bajo Ja forma de Jo mltiple,


como tampoco bajo Ja de Jo uno. As, la ontologa enuncia que Ja pre"

MEDITACIN CINCO

sentacin es mltiple, pero el ser de Ja presentacin, Jo que es presen"


tado, por ser vaco, se sustrae a la dialctica uno/mltiple.
Surgir entonces la pregunta: para qu sirve decir que el vaco es
mltiple, si se habla de mltiple de nada? Es que la ontologa es
una situacin y, en consecuencia, todo lo que ella presenta cae bajo su
ley, que es la de tener que dar cuenta slo de lo mltiple-sin"uno. De

La marca 0

esto resulta que el vaco es nombrado como mltiple, aun si, no com
poniendo nada; es en realidad diagonal a .la oposicin intrasituacional

entre lo uno y Jo mltiple. Nombrarlo como mltiple e la nica sali


da que deja no poder nombrarlo como uno, puesto que la ontologa

dispone, como su principio mayor, que lo [Link] es, pero tambin_qUe:


toda estructura, incluida Ja axiomtica de la ontologa, establece que

slo hay .uno y mltiple, aunque fuese, como aqu, para rescindir que

lo uno sea.
Uno de los actos de esta rescisin es, justamente, plantear que el
vaco es mltiple, el primer mltiple, el ser mismo a [Link]!. cual to
da presentacin mltiple, cuando es presentada, se teje y se enumera.
Como el vaco es indiscernible como trmino (puesto que es no

uno), queda claro que su advenimiento inaugural es un puro acto de


nominacin. Ese nombre no puede ser especfico, no puede poner al
vaco bajo .algo, lo que sea, que lo subsum.a, ya que esto equivaldrla a

restablecer Jo uno. El nombre no puede indicar que el vaco es esto o

aquello. El acto de nominacin, al no ser especfico, se agota en s


mismo, slo seala Jo impresentable como tal; sin embargo, en la on
tologa, Jo impresentable adviene por el forzamiento presentador. que
lo dispone como Ja nada de Ja que todo procede. De esto resulta que
el nombre del vaco es un puro nombre propio, que se indica .a s mis

mo, sin diferenciar nada en aquello a Jo que se refiere, y se autodecla- .


ra bajo la forma de lo mi:iltiple, aunque nada, por l, sea contado.
La ontologa comienza, de manera ineludible, una vez dispuestas
las Ideas legisladoras de Jo mltiple, a partir del puro proferimiento
de Jo arbitrario de un nombre propio. Ese nombre, ese sigpo, ajustado
al vaco, es, en un sentido para siempre enigmtico, el nombre propio

del ser.

De acuerdo con los requisitos del concepto. (medit


acin 1), Ja pre
.
sentacin
de .la ontologa -es decir, Ja teora matemtica de
Jo mlti
ple, o teora de conjuntos- se efecta slo como una
axiomtica. Las
grandes Ideas de lo mltiple son enunciados inaugu
rales referidos a
vanables ex, , y, etc., que denotan multip licidad
es puras tal como
'
[Link] convenido., Esta presentacin
excluye. todi! defi
nicin explcita de lo mltiple, nico medio de
evitar la existencia de
lo. no. Hay que de tacar que Ja cantidad de estos
enunciados es pe
s_
quena: son nueve axiomas o esquemas de axiom
as. Se reconoce:f en
esta econ,oma presentadora el signo de que Jos
primeros principios
del ser> Como deca Aristteles, son tan poco
numerosos como cru
ciales.
Entre [Link] enunciados,. slo uno es existencial
en sentido fuerte
eS decir, encargado de inscribir directamente
una existencia y no d
reglar. una Construcin, que presupone que hay
ya un mltiple pre'
sentado. Como todo lo deja prever, ese enunc
iado concierne el vaco.
Para pensar la singularidad de este enunciado
existencial sobre el
"."co, situemos primero, rpidamente, las princi
pales Ideas de Jo ml
tiple, con un valor estrictamente operatorio.

!{

76

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

J . LO MISMO Y LO OTRO: EL AXIOMA DE EXTENSIONAL!DAD

El axioma de extensionalidad plantea que dos conjuntos son igua


les (idnticos) si Jos mltiples de los que ellos son el mltiple, Jos
mltiples de los cuales aseguran la cuenta-por-uno conjuutista, son
los mismos, Qu quiere decin<los mismos? No habra all un
ctcul que funda Jo mismo sobre Jo mismo? En el vocabulario natu
ral, e inadecuado, que distingue elementos y Conjuutos disimu
lando que slo hay mltiple, el axioma se enuncia as: dos conjuutos
son idnticos si tienen los mismos elementos. Pero sabemos que
elemento no designa nada intrnseco, slo designa que un mltiple y
es presentado por la presentacin de otro, o:, lo que se escribe: y E o:.
Por consiguiente, el axioma de extensionalidad equivale a afirmar que
si todo mltiple presentado en la ptesentain de o:, es presentado en
la de ; e inversamente,. entonces estos dos mltiples, o: y . son .los
mismos;
La arquitectura lgica del axioma se apoya en la universalidad de
la asercin y no sobre la recurrencia de Jo mismo. Indica que si, para
todo mltiple y, s equivalente -pot Jo tantb, ndiferent&- afi,mar que
pertenece a a o afirmar que pertenece a ' entonces o: y son indis
tinguibles y sustituibles, en todas partes, el uno por el otro. La ide(Zti
dad de [Link] est fundada sobre Ja indiferencia de la pertenen
cia. Esto [Link]:

('efy) [(y a) 8 (YE )] --> (o: = )


La marcacin diferencial de dos conjuntos se hace segn aquello
que pertenece a su presentacin. Pero el aquello qe siempre es Un
mltipk Que uri mltiple tal, supongamos y, tenga con a Ja relacin
de pertenencia ser uno de los mltiples de los que el mltiple o: est
compuesto- y no la tenga [Link] ' hace que o: y sean contados como
diferentes,
Este carcter puramente extensional del rgimen de lo mismo y de
!.o otro, es inherente al hecho de que Ja [Link] de [Link] es teora de
Jo mltipJecsin-uuo, de Jo mltiple en tanto mltiple de mltiples. De
dnde podra provenir que haya _diferencia, sino de que un mltiple
falta en un mltiple? Ninguna cualidad particular puede servirnos pa
ra marcar Ja diferencia, ni siquiera que lo mltiple pueda disingujrse

LA MARCA 0

77

de Jo uno; puesto que Jo uuo no es. El axi,oma de extensionaldad, en


suma, lleva a lo mismo y a Jo otro al estricto rigor de la cuenta, tal co
mo l estructura la presentacin de Ja presentacin. Lo mismo es Jo
mismo de la cuenta de Jos mltiples de los que se compone todo _ml'
tiple a partir del momento en que es contado por uno.
Observemos, sin embargo, que el axioma de extensionalida!, ley
de lo mismo y de lo otro, no neis dice nad acerca de Ja existenci de
algo.. Slo fija, para todo ml1;iple eventalmente existente, Ja regla
cannica de su -diferenciacin;
'\.

2. LAS OPERACIONES BAJO CONDICIN: AXIOMAS DE LOS SUBCONJUNTOS,


DE UNIN, DE SEPARACIN Y DE REEMPLAZO

Si dejamos de lado Jos axiomas de eleccin, del infinito y de funda


cin -detallar ms adelante su importancia metaontolgica esencial-,
otros cuatro axiomas clsicos frman una segllnda catgora, siendo
todos de Ja forma: Sea uu conjunto cualquiera , qtie se supone que
existe, entonces existe otro conjunto o:, construido a partir de o: de tal o
cual manera. Estos axiomas son igualmente compatibles 'con la no
existencia de cualquier cosa que sea, Ja no-presentacin absoluta, ya
que ellos solamente indican uua existencia a condicin d otra: El ca
rcter puramente condicional de Ja existencia [Link] uii vez ms
por la estructura lgica de estos axiomas, que son todos del tipo: para
todo o:, existe P tal que tiene uua relacin definida con o:>>: El para to
do . o:> significa evidentemente que si existe uu o:, entonces, en todos los
casos, existe ,"asociado a o: segn tal o cual regla; Pero el [Link]
no decide sobre Ja existencia o la no-existencia de ul1o solo de esos o:.
Tcnicamente,'esto quiere decir que el prefijo los cuantificadores lni
ciales- de estC>s axiomas es del tipo: <<Jlara todo:.. existe . .". tal que.:., d
sea (Vo:) (3) [.. ]. En contrapartida, queda claro que uu axioma qu
firmara uua existncia incondicionada sera del tipo: existe... fa!
que, .y-por lo tanto comenzara por el cuantificador existencial.
Finalmente, estos cuatro axiomas, cuyo examen tcnico detallado
ednhtil aqu, se refieren a las garantas de existenci" para construc'
cionesde mltiples a partir de ciertas caractersticas internas de ml"

tiples supuestos existentes. Esquemticamente:


.

78

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

a. E/axioma del conjunto de los subconjuntos

Este axioma afirma que, dado un conjunto, los subconjuntos de es


te conjunto se pueden contar-por-uno, es decir, son un conjunto. Qu
es un subconjunto de un mltiple? Es. un mltiple .tal ql\e todos los
mltiples que son presentados en su presentacin (que le pertene- .
cen), son tambin presentados por el mltiple inicial, a, sin que la
recproca sea necesriamente verdadera_ (de otro. modo, reencontra
ramos la identidad [Link]). La .estructura lgica no es aqu la
equivalencia, sino la implicacin. El conjunto 13 es subconjunto de a
-se indica 13 e a- si, cuando y es elemento de 13, o sea: y E 13. enton
ces l es tambin elemento de a, o sea: y E a. Dicho de otra manera,
13 e a, que se lee 13 est incluido en a, es una escritura abreviada de
la frmula:

('fy) [(y E 13) --> (y E a)]


Volver en las meditaciones 7 y 8 sobre el concepto, en verdad
fundamental, de subconjunto o de submltiple', y sobre la distincin
entre pertenencia ( ) .e inclusin (e).
. Por el momento [Link] sber que el axioma deJos subconjuntos
garantiza que si un conjunto existe, entonces exist tambill el con
junto que cuenta por uno a todos los subconjuntos del primero. De
manera ms conceptual: si un mltiple es presentado, es tambin pre
sentado el mltiple cuyos trminos (los elementos) son los submlti
ples del primro.

b. El axiolna de unin

Como un mltiple es mltiple de mltiples, se puede plantear leg


timamente si la potencia de la cuenta por la cual un [Link] pre
sentado se extiende [Link] a la presentacin desplegada de los ml. tiples que lo componen, aprehendidos a .su vez como .mltiples .de
nltiples. Es posible diseminar interiormente ..Jos. mltiples de los
que un mltiple hace lo uno del resultado.? Be trata de. la operacin in
versa .de la que asegura el axioma de los subconjuntos,,.
En efecto, el. axioma de los subconjuntos me asegura que .e.s .conta
do. por uno el nltiple de todos los reagrupamientos -de !<idos los
subconjuntos- compuestos de mltiples que pertenecen a un mltiple
dado. Existe el resultado-uno (el conjunto) de todas las composiciones
posibles, es decir, de todas las inclusiones, de aquello que _mantiene

LA MARCA 0

79

con un conjunto dado la relacin de pertenencia: Puedo contar siste


mticamente las descomposiciones de los mltiples que pertenecen a
un mltiple. dado? Porque si un mltiple es mltiple de mltiples, es
mltiple de mltiples de mltiples de mltiples, etc.
.La cuestin que se presenta es doble:
a. La cuenta-por-uno se extiende a las descomposiciones? Hay
una axiomtica de la diseminacin, como la hay 'ddas composicio-

nes?
.
. . b. Hay un punto de detencin? Porque la diseminacin, como aca
bamos de ver, parece conducir al infinito.
La segunda cuestin es muy profunda, y se ve bien por qu. Plan
tea dnde la preseniacin se sutura a algn punto fijo, a algn tomo
de. ser que ya no pudiera descomponerse ms. Lo que parece imposi
ble si l ser-mltiple es la forma absoluta de la presentacin. La res
puesta se dar en dos tiempos: por el axioma del vaco, un poco ms
adelante, y procediendo al examen del axioma de fundacin, en la
meditacin 18.
.
.La primera cuestin se resuelve de inmediato por al axioma de
unin, que indica que cada paso de la diseminacin es contado por
uno. Dicho de otra manera, los mltiples de los que se componen los
mltiples que componen un-mltiple, forman ellos mismos un con
junto (cabe recordar que la palabra conjunto, que no es. definida ni
definible, designa lo que la presentacin axiomtica autoriza a contar
por uno).
Segn la metfora de los elementos ,,que no es ms que una subs
tancializacin, siempre peligrosa, de la relacin de pertenencia- se
dice: para todo conjunto, existe el conjunto de los elementos de los
elementos de ese conjunto. O sea: si a es presentado, es tambin pre
sentado el 13 al que pertenecen todos los a que pertenecen a algn y
perteneciente a U. bien an: si y E a y d E y, entonces existe un 13
tal que a E 13. El mltiple 13 rene la primera diseminacin de a, aqu
lla que se obtiene descomponiendo en mltiples los mltiples que le
pertenecen, por lo tanto, des-contando a: 1

(Va) (313) [(i3 E. 13) H (3y) [(YE a) & (i3 E y)]]


. Dado. a, el conjunto 13, cuya existencia es afirmada, se escribir u
de a) . La eleccin de la palabra unin remite a la idea de
que esta proposicin axiomtica exhibe la esencia misma de lo que un
a (unin

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

LA MARCA 0

mltiple <<U!le, esto es, mltiples; y de que se laexhibe uniendo


los mltiples segundos (con respecto al uno inicial), de los cuales: a
su vez, estn compuestos los primeros, aquellos cuyo resultado era d

uno inicial.

ples son mltiples, a condicin de que est asegurado que no s e trate


sino de [Link], el [Link] ser-un-mltiple trascien

80

La homogeneidad fundamental del ser es supuesta a partir de que

la u a, que disemina el uno'mltiple inicial y luego cuenta por uno lo


diseminado, no es, a su vez, ni ms . ni menos un mltiple de aquello
de lo que se parti. De la misma manera, el conjunto de los subcon
juntos no nos haca salir de ningn modo del reino sin concepto de lo
mltiple. Tanto por abajo como por arriba, ya sea que se disperse o
que se rena, la teora no ha de conocer un algo heterogneo a lo

mltiple puro. Aqu, la ontologa no anuncia ni Uno ni Todo ni to


mo. Slo la uniforme cuenta-por-uno axiomtica de las multiplicida
des.

c. El axioma de separacin o [Link]

Lo hemos estudiado en detalle en la meditacin 3.

d. El esquema de axiomas de reemplazo (o .de sustitucin)


En su formulacin natural, el axioma de reemplazo dice lo si
guiente: si se tiene un conjunto y se reemplazan sus elementos por
otros, se obtiene un conjunto.
En su formulacin metaontolgica, el . axioma de reemplazo dice,
ms exactamente: si un mltiple de mltiples es presentado, es tam'
bin presentado el mltiple que se compone de la sustitucin -uno
por uno- de los mltiples que presenta el primer mltiple, por nuevos
mltiples, que se supone, por otra parte, que han sido ellos mismos
presentados.
La idea, profunda y singular, es Ja siguiente: si la cuenta-por-uno
se -ejerce dando la consistencia de serun-mltiplea los mltiples, ella
se ejercer tambin si estsmltiples son, trmino a trmin, reem

plazados por otros. Esto equivale a decir que la consistencia de un


mltiple no depende de los mltiples particulares de los cuales l es
mltiple. Si se los cambia, la consistencia-una, que es un resultado,

permanece, pese a que se haya realizado una sustitucin 'mltiple por

mltiple.
Purificando an ms lo que lleva a cabo como presentatin .de la
presentacin-mltiple,:. la teora de conjuntos afirma que la cuenta
por-uno de los mltiples es indiferente a aquello de lo que esos mlti-

81

de a los mltiples particulares que son elementos del mltiple dado.

El hacer-un-mltiple (el mantener-conjunto, deca Cantor), ltima


figura estructurada de la presentacin, se mantiene como tal abn
cuando todo Jo que lo compone sea reemplazado.
Se ve hasta qu punto la teora extrema su vocacin de presentar
solamente lo mltiple puro: hasa el punto en que la cuenta-por-uno
que su axiomtica organiza instituye su permanencia operatoria- sobre
el tema del lazo-mltiple en s, vaco de toda especificacin respecto
de Jo que.l liga.
Lo mltiple es verdaderamente presentado como forma-mltiple,
invariante en toda sustitucin que afecte a Ios-trmincis, quiero decir,
invariante en tanto que siempre se dispone en el lazo-uno de lo ml
tiple.
Ms que ningn otro, el axioma de reemplazo se ajusta ,;.hasta el
punto de indicarlo casi demasiado- a que la situacin matemtica sea
presentaCin de la pura forma presentadora, donde el ser adviene co
mo lo-que-es . .
Sin embargo, al igual que los axiomas de extensionalidad, de sepa
racin, de 18.s partes o de unin, [Link].o no_ induce an la exis'
tencia de algn mltiple, cualquiera que sea.
El axioma de extensionalidad fija el rgimen de lo mismo y de lo
otro.
El conjunto de los subconjuntos y el conjunto,unin establecen
que las composiciones internas (subconjuntos) y las diseminaciones
(unin) sean retomads bajo la ley de la .cuenta, y que no haya nada,
ni por arriba, ni por abajo, que obstaculice la uniformidad de la pre
sentacin en tanto mltiple.
El axioma de separacin subordina la capacidad-del lenguaje para
presentar mltiples a que ya haya presentacin.
El axioma de reemplazo plantea que lo mltiple est bajo la ley de
la cuenta en tanto forma mltiple, idea inwrruptible del lazo.
En suma, estos cinco axiomas, o esquemas .de;axiomas, fijan el
istema. de las Ideas bajo cuya ley se presenta toda presentacin/en
tanto forma del ser: la pertenencia (nica Idea primitiva, significante
ltimo del ser-presentado), la diferencia, la inclusin, la disemina
cin, el par lenguaje/existencia, la sustitucin.
Tenemos en esto;- por cierto, todo elmaterial de una ontologa. Sin

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

LA MARCA 0

embargo, ninguno de los enunciados inaugurales en los que se da la


ley de las Ideas resuelve la pregunta: Hay algo ms bien que na
da?.

por los. mltiples que pertenecen a los mltiples que se diferencian.


Un mltiple-de-nada, entonces, no tiene ninguna marca diferencial
concebible. Lo impresentable es inextensional y, por lo tanto, in-dife
rente. De esto resulta que la inscripcin de ese in-diferente ser nece
sariamente negativa, puesto que ninguna posibilidad -ningn mlti
ple- puede indicar que es de l que se afirma la existencia, Exigir que

82

3 . EL YACIO, SUTURA SUSTRACTIVA AL SER


En este punto, la decisin axiomtica resulta particularmente ries
gosa. Porque cul sera el privilegio que podra hacer valer un mlti
ple, para ser designado como aquel cuya existencia se afirma de ma
nera inaugural? Y si l es el mltiple del cual se derivan todos los
otros por composiciones conformes a las leyes de las Ideas, no es por
cierto ese uno respecto del cual nos esforzamos en declarar que no s?
Si, por el contrario, es un mltiple-contado-por-uno; por lo tanta un
mltiple de mltiples, cmo puede ser, al ser ya el resultado de una
composicin, d mltiple absolutamente primero?
La cuestin es nada menos que la sutura-al-ser de una teora
-axiomticamente presentada- de la presentacin. El ndice existen
cial a encontrar es aquel por el cual el sistema legislativo de las Ideas,
que asegura que nada puede impurificar al mltiple, se propone como
despliegue inscripto del ser-en-tanto-ser.
Pero para no recaer en una situacin no ontolgica, se requiere que
este ndice no proponga nada: en particular y, en consecuencia; qUe n.o
se trate ni de lo uno, que no es, ni de un mltiple compuesto, que es
siempre un resultado de la cuenta, un efecto de 1a estructura.
La solucin asombrosa de este problema es la siguiente: tener co
mo gua que [Link] est liberado de la ley de las Ideas, pero hacer-ser
esta :nada . mediante la asuncin de un puro nombre propio. O ms
.
an: compto"bar que existe, .poY la elecci"n eXCedenttiria de un nom
bre, slo lo impresentable; de esto, las Ideas derivarn luego toda for
ma admisible de presentacin.
Puesto que en el marco de la teora de conjuntos lo que es presen
tado es mltiple de mltiples, es decir, la forma de la presentacin
misma, lo impresentable slo puede acceder a la lenglia como lo que
es mltiple de nada.
Observemos este punto: la diferencia de dos mltiples, tal como
est reglada por el axioma de extensiona!idad, slo puede ser marcada

83

la existencia absolutament primera debe ser una negacin-muestra


que el ser est suturado a las ![Link] de lo mltiple en el modo sustrac
tivo. De esta manera se comienza a abandonar toda exaltacin presen
tificante del ser.
Pero, qu puede negar la negacin, que inscribe la existencia de
lo impresentable como in-diferencia? Puesto que la Idea primitiva de
lo mltiple es la pertenencia y que se trata de negar lo mltiple en
tanto mltiple de mltiples, sin por ello hacer advenir lo uno, es con
seguridad la pertenencia como tal la que es negada. Lo impresentable
es aquello a lo que nada, ningn mltiple, pertnece y, por consi
guiente, no puede presentarse en su diferencia.
Negar la pertenencia es negar la presentacin, por lo tanto, la exis
tencia; ya que la existencia es el ser-en-la-presentacin. La estru-Ctura
del enunciado [Link] la primera existencia es entonces, en
verdad, la negacion de toda [Link] segn la pertenencia. Este
enunciado dir algo as como: Existe aquello de lo que se' puede
afirmar ql)e no le pertenece ninguna existencia. O bien: Existe un
"mltiple" que est sustrado a la Idea primitiva de lo mltiple.
Este axioma singular, el sexto de nuestra. lista, es el axioma .. del

conjunto vaco.

En su formulacin natural -esta vez, a decir verdad, en impasse de


su propia evidencia- se enuncia: Existe un conjunto que no tiene
ningn elemento. En este punto, lo sustractivo del ser hace fallar la

distincin. intuitiva elementos/conjunto.
.
En su formulacin metaontolgica, se dir: lo impresentable es
presentado como trmino sustractivo de la presentacin de la presen
tacin. O bien: existe un mltiple que no est bajo la Idea de lo ml\i
ple. O bien: en la situacin ontolgica, el ser se deja nombrar como
aquello cuya existencia no existe.
En su formulacin tcnica ms ajustada al concepto, el axioma del
conjunto vaco comenzar por un cuantificador existencial (se trata de
decir que el ser inviste las Ideas), continuar con una negacin de
existencia(se trata de impresentar el ser), que afectar la pertenencia

85

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

LA MARCA 0

(se trata d<[Link] como mltiple, y la Idea de lo mltiple es


E). De lo cual resultar lo siguiente (anoto - la negacin):

tacin, y d ningn modo la presenta


tal como se seala en la presen
cin de lo uno.
el vaco es nico
Llegamos entonces a esta notable conclusin:

8.4

(3j3) [

(:la) (a E j3)]

que se lee: existe j3, tal que no existe ningn a que le p rtenezca.
Ahora, en qu sentido he podido decir que este j3, cuya existen
cia es afirmada aqu y por lo tanto no es ya una simple Idea o una
ley, sino una sutura [Link] -:-la existencia de un inexistente-, es
en verdad un nombre propio? Un nombre propio exige que su refe
rente sea nico. Distingamos cori cu_idado lo uno y la unicidad. Si lo
uno no es ms que el efecto implcito y sin ser de la cuenta -por lo
tanto, de las Ideas .axiomticas- la unicidad, en cambio, puede per
fectamente ser un atributo de lo mltiple. Slo indica que tal mlti
ple es diferente de cualquier otro. El axioma de extensionalidad per
mjte controlarlo. Sin embargo; el conjunto vaco es inextensional,
in-diferente. Cmo se puede llegar a pensar. su unicidad, si no le
pertenece nada de lo que pueda marcarse .una diferencia? Los mate
mticos suelen decir, con cierta ligerza, . que el conjullto vco es
nico segn el axioma de extensionalidad. Es hacer como si dos
vacos se pudieran identificar como dos. algo, es decir, dos mlti
ples de mltiples, cuando la ley de la diferencia les es conceptual
mente, si no formalmente, inadecuada. La verdad es ms bien sta: la
unicidad del conjunto vaco es inmediata porque nada lo diferencia, y
no porque su diferencia sea corroborable. La unicidad segn la dife
rencia es aqu sustituida por la irremediable unicidad de la in-dife
rencia.
Lo que asegura que el conjunto vaco es nico, es que al querer
pensarlo como especie o nombre comn, al suponer que pueda haber
diversos vacos, me expongo, en el marco de la teora ontolgic8. de
lo mltiple, a desarreglar el rgimen de lo mismo y de lo otro y verme

obligado a fundar la diferencia sobre tra cosa que la pertenencia,

Ahora bien, todo procedimiento de este gnero implicara, dehecho,


restaurar el ser de lo uno. Porque los vacos, al ser, inextensionales,
son indistinguibles en tanto mltiples; por consiguiente, sera preciso
diferenciarlos en tanto unos, segn un principio completamente nuevo.
Pero lo uno no es, en consecuencia no puedo asumir que. el ser-vaco
sea una propiedad, una especie, un nombre comn. No hay diversos
vacos, slo hay uno, lo que significa la unicidad de lo impresentable,

porque lo uno no es

.
.
,
a decir que su marca
Decir que el coniunto vacio es unico eqmvale
las Ideas de la presentacin de
es un nombre propio. As, el ser 'inviste
unicidad que seala un nombre pro
lo mltiple puro, baj o la forma de
punto sustractivo de lo ml
pio. Para escribir este nombre de,! ser, este
en que la presentacin se pre
tiple -de acuerdo con la forma general
buscaron .un signo ale1ad.o
senta y, por fo tanto; es-, los. 1J,1atemticos
de una letra gnega m lati
trata
de todos sus alfabetos habituales; no se
0, emblema del va
inava,
escand
na ni gtica, sino de una vieja letra
si hubieran tenido
Como
.
sentido
del
co cero afectado por la barra
vaco es -porque
el
slo
que
mar
procla
un so da conciencia de que al
lo mltiple slo
de
Ideas
las
porque
y
le,
slo l in-existe a lo mltip
regin sagra
alguna
n
tocaba
sustrae
se
estn vivas por lo que a ellas
s -pa
telogo
los
con
ndo
rivaliza
que,
y
,
da' en los lmites de la lengua
e
pro
nombr
es
o
suprem
ser
el
tiempo
mucho
ra quienes desde hace
_
Jo
cia,
Presen
la
de
y
Uno
lo
de
sa
prome
su
a
pio-, pero oponiendo
ra
parece
Uno,
lo
de
r
des-se
del
y
in
sentac
irrevocable de la im-pre
propia auqacia en
que los matemticos hubieran querido resguardar su
da.
olvida
a
la cifra de una lengu

MEDITACIN SEIS

Aristteles

Absurdo (fuera-de-lugar) que el punto sea un vaco


Fsica, libro IV

Durante casi tres siglos se pudo creer que la experimentacin de la


fisica racional volva por completo caduca la refutacin de la existen
cia del vaco que hiciera Aristteles. El famoso opsculo de Pascal,
Expriencies nuvel/es [Link] le vide [Nuevas experiencias refere(l

tes al vaco) -ttulo inadmisible 'en el dispositivo c@ceptual de Aris

tteles-,-' deba, en 1647, dar a los trabajos anteriores de Toricelli un


vigor propagandstico capaz de interesar a un pblico no cientfico.
. . En su examen critico del concepto de vaco (Fsica, libro IV, secc
cin 8); Aristteles se haba expuesto triplemente a que el devenir de
la ciencia positiva produjera un contra-ejemplo experimental de su te
sis. En primer lugar, declaraba expresamente que teorizar sobre el va
co era una tarea que corresponda a los fisicos. Luego, su propio re
corrido apelaba a la .experiencia: un cubo de madera sumergido en
agua, :comparado, en sU.s efectos; 'con el. mismo Cubo supuesto vaco.
Finalmente, su conclusin era por completo negativa: el vaco no tiene
ningn ser concebible, ni separable, ni inseparado (o!Jn: xxwpiaTOv

o!Jn KXWp1avov).
Sin embargo, iluminados en este punt,0 por Heidegger y algunos
otros, no podemos hoy darnos por satisfechos con ese modo de esta
blecer la cuestin. Si analizamos con mayor cuidado, debemos conve
nir; antes que nada, que Aristteles deja abierta al menos

una posibi

lidad: que el vaco sea otro nombre de la materia concebida en tanto


tal (rj IJAr i') TO/ aiJTr), en especial si se considera a la materia como
el concepto del ser-en-potencia de lo pesado y lo liviano. El vaco

88

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

nombrara entonces la causa material de la traslacin, no en tanto me


dio universal del movimiento local -tal como lo conceban los ato
mistas-, sino como virtualidad [Link] indeterminada, inmanente
al movimiento natural, que lleva lo pesado hacia abajo y lo liviano
hacia arriba. El vaco sera la in-diferencia latente de la diferencia
cin natural de los movimieLtos, tal como son prescritos por el ser
cualificado (pesado o liviano) de los cuerpos. En este sentido, habra
un ser del vaco, pero un ser prsubstancial, por lo tanto, impensable

como tal.
Por otra parte, la experiencia,. en el sentido de Aristteles, no es de
ninguna manera ese artefacto conceptual que materializan los tubos
de agua o de mercurio de Toricelli y de Pascal, y al que conduce la
mediacin matematizable de la medida. Para Aristteles, la experien
cia es un ejemplo corriente, una imagen sensible, que viene a adornar
y apoyar un desarrollo demostrativo, cuya clave est por completo en
la produccin de .una definicin correcta. Es dudoso que exista, aun
que slo fuese a ttuhde inexistente pensable como nico, un referen
te comn para lo que Pascl y Aristteles llaman vaco. Si se quiere
aprender de Aristteles --0 bien refutarlo-- es necesario tomr en cuen
ta el espacio de pensamiento en el que funcionan sus conceptos y de
finiciones. -Para el Griego, el vaco no es una diferencia experimental,
sino [Link] .Ontolgica, una suposicin relativa a lo q1=J.e se pro

diga naturalmente omci figuras del ser. En esta lgica, la produccin


artificial de un vaco no es una respuesta adecuada a la cuestin de
saber si la naturaleza hace advenir, segn su propia eclosin,' un lu
gar en el que nada es, ya que tal es-la definicin aristotlica del va
co

(TO KtvOv r11oc; Ev t[J '"j..Jrtv Ear1v).-,;

El flsico, en el sentido de Aristteles,. no se corresponde de nin


guna manera con la forma arqueolgica del fisico moderno. Solamen
te puede aparecer as por efecto de la ilusin retroactiva que engendra
la revolucin galileana: Para Aristteles, el fisico. estudia la naturaleza,
esto es, esa regin del ser (nosotros diramos: ese tipo de sitUacin) en
la que son pertinentes los conceptos de movimiento y de reposo. Me
jor an: el pensamiento terico ::del fisico acuerda con que movimien
to y reposo son atributos intrnsec(fs de lo-que-es" en situacin fisi"
ca. Los movimientos provocados (Aristteles dice: violentos) y
entonces, en un cierto sentido, todo lo que puede producir el artificio
de una experiencia, de un montaje tcnico- permanecen fuera del
campo de la fisica, en el sentido de Aristteles. La naturaleza es el ser-

ARISTTELES

89

en-tanto-ser de aquello cuya presentacin implica el movimiento; ella

es el movimiento, y no su ley. La fisica trata de pensar el hay [le il-y


a] del movimiento en tanto figura del advenimiento natural del ser. Se
enfrenta con la cuestin: por qu hay movimiento y no ms bien in
movilidad absoluta? La naturaleza es ese principio (xpxf), esa causa
(aiTa), del mover-se y del ser-en-reposo, que reside primordialmente
en el ser-movido o en el ser-en-reposo, en .y por s (me ano) y no
por accidente. Nada de esto puede impedir que el vaco de Pascal o el
de Toricelli, al no estar determinado como pertenencia esencial de !o
que-se-presenta en su originariedad natural, sea un in-existente respec
to de la naturaleza, un no-ser fisico (en e] sentido de Aristteles), es
deir; una produccin forzada o accidental.
_De acuerdo con nuestra perspectiv ontolgica, conviene entonces
volver sobre . la cuestin de Aristteles, ya que nuestra mxima no
puede [Link] de Pascal, quien con respecto a la existencia del vaco
proclama que .si de una hiptesis seinfiere algo contrario a uno solo
de los fenmenos, es .suficiente para asegurar su falsedad>>. A esta rui
na de un sistema conceptual en funcin de la unicidad del hecho.-en
esto Pascal anticipa a Popper- debemos oponer el examen interno. de
Ja argumentacin de Aristteles, nosotros, para quienes el vaco es en
verdad el nombre del ser y no puede verse ni puesto en duda [Link]
blecido por efecto de una experiencia. La facilidad de la refutacin fi
sica (en el sentido moderno) nos es aqu prohibida y, en consecuencia,
tenemos que descubrir el punto dbil ontolgico del dispositivo en cu
yo interior Aristteles hace in-existir absolutamente el vaco.
El mismo Aristteles deja de lado una senciliez ontolgica en cier

to .modo simtrica a la sencillez experimental. Si la segunda se hace


fuerte al producir un espaco vaco, la primera -imputada a Melisa y
Parmnides- s contenta con rechazar el vaco como puto nO-ser: TO
8i KcvOv -o. TWv ovTwv, el vaco no est entre los entes, sino for
cluido de la presentacin. Este argumento no le grada a Aristteles,
para quien, a decir verdad, es necesario [Link] la correlacin
del vaco y de_ la presentacin fisica, 0, incluso el lazo del vaco y
del movimiento. El vaco en-s es propiamente impensable, por lo
tanto, irrefutable. En la medida en que la cuestin del vaco pertenec
a la teora de la naturaleza, es necesario dirigir la critica a su supuesta
disposicin en el mover-se. Yo dira, en mi lenguaje: el vaco .debe ser
examinado en situacin.
El concepto aristotlico de la situacin natural es el lugar. El lugar

. n:

,, 'i:

'i

EL SER.Y EL ACONTECIMIENTO

ARISTTELES

no existe, es la envoltura de todo existente, que tiene asignado un sitio


natural. El vaco en situacin sera, entonces, un lugar en el que no

vaco y el infinito. Veremos ms adelante (meditaciones 1 3 y 14, por


ejemplo) que tiene toda la razn: el vaco es el punto de ser del infini

90

habra nada. La correlacin inmediata no es entre el vaco y el no-ser,

sino entre el vaco y la nada, por la mediacin nocente, aunque natu


ral, del lugar. Pero la naturalidad del lugar reside en ser el sitio hacia

donde se mueve el cuerpo -el ente-, cuyo lugar es el lugar. Todo lu-
gar es el de un cuerpo, y prueba de ello es que si se separa ese cuerpo
de su lugar, tiende a volver all. La cuestin de la existencia del vaco
pasa a ser, entonces, la de su funcin respecto del mover-se, cuya po-

laridad es el lugar.
La primera gran demostracin de Aristteles apunta a establecer
que el vaco excluye el movimiento y, por lo tanto, se excluye a s
mismo del ser-en-tanto-ser tomado en su presentacin natural. Esta
demostracin, por cierto fuerte, compromete sucesivamente los con

ceptos de diferencia, ilimitacin (o infinitud) e inconmensurabilidad.


Hay una gran profundidad en este planteo del vaco como in'diferen

cia, in-finitud, des-mesura. Esta triple determinacin especifica el


errar del vaco, su funcin ontolgica sustractiva, su inconsistencia
respecto de todo mltiple presentado.

a. In-diferencia. Todo movimiento tomado en su ser natural exige

esa diferenciacin que es el lugar dondesituar el cuerpo que se me


ve. Ahora bien, el vaco en tanto tal carece de toda diferencia (lj yp
Ktvv, oK fx,., 81o:'f'opv). La diferencia, en efecto, supone que los
mltiples diferenciados -lo que Aristteles llama los cuerpos- sean

contados-por-uno, segn la naturalidad de su destinacin local. Ahora


bien, el va::o, que nombra la inconSistencia, es anterioD> a la cuenta
por'uno. No puede afirmar la diferencia (cf. los aspectos matemticos
de este punto en la meditacin 5) y, en consecuencia, prohbe el movi
miento. El dilema es el siguiente: bien no hay traslacin

['f'Op]

por naturaleza en ninguna parte y para ningn ser, o bien, si la hay, el


vaco [Link]. Pero excluir el [Link] es absurdo, puesto que l es
la presentacin misma en anto que eclosin ntural del ser. Y sera
irrisorio

(y-' oiov) es la expresin que emplea Aristteles- pedir una

91

to. Aristteles lo dice segn lo sustractivo del ser, planteando que la


in-diferencia es comn al vaco y al infinito, en tanto especies de la

nada y del no-ente: Cmo podria ser el movimiento por naturaleza


desde el momento en que, segn el vaco y el infinito, no existe nin
guna diferencia? (. . .] Pues de la nada [rn l)Evo.;] no hay ninguna

diferencia, como tampoco del no-ente [ To ( ovrn.;]. Ahora bien, el


VaCO parece ser Un no-ente y una privacin [an'pl)OI<;] .
Sin .embargo, qu es el infinito (o, ms exactamente lo ilimita
do)? Para mi griego,.esla negacin de la. presentacin mi ma, ya que
lo-que-se-presenta afirma su ser en la firme disposicin de su lmite
( 11pa.;). Decir que el vaco es intrnsecamente infinito, equivale a
afirmar que est fuera de situacin; impresentable. De esta manera, el

vaco _est en exceso respecto del ser como disposicin pensable, y en

especial como disposicin natural. Y esto, en un triple sentido:


-En primer lugar, suponiendo que haya movimiento y por consi
guiente, presentacin natural en el vaco o segn el vaco, habra que
concebkque el cuerpo es necesariamente trasladado al infinito (t.;
&11,.,pov vyKI) 'f'p<a8C11), ya que ninguna diferencia marcara su
detencin. La precisin fsica (en el sentido moderno) de esta obser
vacin es una imposibilidad ontolgica -por lo tanto, fsica-' en el
sentido de Aristteles. Slo indica que la hiptesis de un ser natural

del vaco excede de inmediato el lmite inherente a toda presentacin

efectiva.
-En segund lugar, al no poder determinar la in-diferencia del va

co ninguna direccin natural para el movimiento, ste sera explosi

vo, es decir, multidireccional: la traslacin tendr lugar de todas


partes

( 11vT1;). Tambin en este caso se excede el carcter siempre


orientado .de la disposicin natural. El vaco arruina la topologa de
las situaciones.
-Por ltimo, si se supone que es el vaco

interior de un cuerpo lo

que lo aligera y lo eleva; si el vaco es, por lo tanto, la causa del mo


vimiento, tambin deber ser el fin. El vaco se dirigira hacia su pro

prueba de la existencia de la presentacin, ya que es justamente la


presentacin lo que asegura toda existencia. 0 an: Es evidente que .

p10 lugar natural, que podria ser, pr ejemplo, lo alto. Habra, enton

ser en tanto ser natural.


b. In-finitud. Para Aristteles, hay una conexin intrnseca entre el

le impide diferir de s -esto es un teorema de la ontologa (cf. la me-

entre los seres hay pluralidad de seres que dependen de la naturaleza.


Entonces, si el vaco excluye la diferencia, es irrisorio asegurarle el

ces, una reduplicacin del vaco, un exceso del vaco sobre s mismo
que llevara su propia movilidad hacia s, lo que Aristteles llama un
vaco del yaco (Ktvo Ktvv). Ahora bien, la indiferencia del vaco

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

92

<litacin 5)- y, .por consiguiente, presuponerse l mismo como desti


nacin de su ser natural.
El conjunto de estas observaciones es, a mi modo de ver, totalmen
te coherente. Es exacto - y la poltica, en particular, lo certifica- que
el Vaco, desde que es nombrado en situacin, excede la situaciQn
segn su propia infinitud; es tambin exacto que su advenimiento
acontecimiental procede explosivamente, o de todas partes, en una
situacin; es exacto; por ltimo, que el vaco persigue su propio des- '
pliegue, a partir del momento. en que se desliga del errar al que lo
constrie el estado. Es-necesario concluir, _con Aristteles, que el va
.
co no es, si se entiende por sern el orden limitado de la presentacin
y, eii particular, lo natural de ese orden.
c. 'Des-mesura; Todo movimiento es mensurable, en relacin con
otro, por su velocidad. O, como dice Aristteles, hay siempre propor
cin (,o yoc;-) de un movimiento a otro, en la medida . en que ambos se
inscriben en el tiempo, y que todo tiempo es limitado. El carcter na
tural de una situacin es tambin su carcter proporcionado, nume
rable en sentido amplio. Esto lo establecer ms adelante, ligando las
situaciones naturales al concepto de multiplicidad ordinal (meditacio
nes 1 1 y 12) . Entre la naturaleza ( 'f'a1<;) y la proporcin, o razn
.

(-Oyo<;), hay reciprocidad. A esta reciprocidad contribuye, como po

tencia del obstculo -'y, en consecuencia, del lmite-'- la resistencia del


medio en el que se produce el movimiento. Si se admite que esta re
sistencia puede ser nula -lo que ocurre cuando el medio es el vaeo
el movimiento perder toda medida, ser incomparable con cualquier
otro, tender hacia la velocidad illfinita. El vaco -dice Aristteles
no tiene ninguna proporcin con lo pleno, de modo que tampoco la
tiene el movimiento [en el vaco]. Tambin en este caso, la media
cin conceptual se hace de manera sustractiva, a travs de la nada:
El vaco no tiene ninguna proporcin con respecto al exceso de un
cuerpo sol:>ie J; de igual modo que la nada [TO 08Ev] con respecto
al nmero. El vaco es in-numerable, lo que indica que el movimien
to supuesto no tiene ninguna naturaleza pensable, no tiene ninguna
razn en la que se pueda establecer una comparacin con cualquier
otro.
La fsica (en el sentido moderno) no debe confundirnos. Lo que
Aristteles nos hace pensar es que toda referencia al vaco produce un
exceso sobre la cuenta-por-uno, una irrupcin de incnsi"stencia, que
se propaga en la situacin -metafsicamente- con una velocidad infi-

ARISTTELES

93

nita, El vaco es entonces incompatible con el orden lento en el que


toda situacin re-asegura en su lugar los mltiples que presenta.
La triple determinacin negativa del vaco (in-diferencia, in-fini
tud, des-mesura), conduce a Aristteles a rechazar todo ser natural
del ._vaco:.,Podra, sin embargo, tener un ser no natural? Debern
qu cuestionarse tres frmulas; en ellas [Link] el posible' enigma de
un vaco in1presenable, .. presustancial, cuyo ser, que no hizo eclosin
y 110 advino, seria sin embargo el destello latente de lo que es, en tanto que es. .
. _La primera de estas frmulas -por cierto, atribuida por Aristteles
a los partidarios del vaco, que l se propone refutar- declara que
un vaco, un pleno y Ul1 l11gar, incluso siendo, no lo son hasta el pun
to de depender en cuanto al sern. Si convenimos en pensar el lugar
coillo la situacin en general, es decir, no como una existen'cia (un
mltiple), sino como el sitio del existir que circunscribe cada- trmino
existente, el enunciado de Aristteles designa la identidad con la si
tuacin, tanto del pleno (de un mltiple efectivo), como del vaco (de
lo no,presentdo). Pero tambin designa su no-identidad, desde el mo
mento _en que lo que afecta a los. tres nombres -el vaco, el pleno y el
lugar- es una diferencia segn -el ser. Se podra imaginar entonces
que la situacin, concebida como presentacin estructurada, efecta
siiliultneamente la multiplicidad consistente (el pleno), la multiplici
dad inconsistente (el vaco) y ella misma (el lugar), segn una identi
dad inmediat que es el ente,en-totalidad, el dominio acabado de la
experiencia. En contrapartida, lo que se puede decir dl ser-en-tanto"
ser a partir de estos tres trmno's, no es idntico, ya que; por el lado .
dei lugar, tenemos lo uno, la ley de la cuenta; por el lado del pleno,
tenemos lo mltiple, tal como es contado por uno; y, por el lado del
vaco,. tenemos el sin-uno, lo impresentado. No olvidemos que el
enunqiado el ser se dice de muchas maneras es un axioma mayor de
Aristteles. En estas condiciones, el vaco seria el ser como no-ser "'O
impresentacin::--; el pleno, el ser como -ser -la consistencia....:; el lugar;
el ser como lmite-no-ente, borde delo mltiple a travs de lo uno.
Aristteles concede la segunda frmula a quienes querran ver en
el vaco, de manera absoluta (rr&vTw<;), la causa de la traslacin. Se
podra entonces admitir que el vaco es la materia de lo pesado y de
lo ligero en tanto tal. Conce<ler que el vaco pueda ser un nombre de
la materiawenws, es atribuirle esta existencia enigmtica del tercer
principio, el sujeto-soporte (To rron1Evov), del cual Aristteles

94

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

establece su necesidad a partir del primer libro de la Fsica. El ser del


vaco compartira con el ser de la materia una suerte de precariedad,
que lo suspende entre el puro no-ser y el ser-efectivamente-ser, que
para Aristteles no puede ser sino un trmino especificable, un algo
(To TE T1). Digamos que el vaco, a falta de ser presentado en la
consistencia de un mltiple, sera el errar latente del ser de la pre
sentacin. Este errar del ser, ms ac y al borde de su consistencia
presentada, es expresamente atribuida por Aristteles a la materia;
cuando dice que es, por cierto, un no-ser, pero por accidente (KaTdt
ou/3E00K<;), y sobre todo -frmula sorprendente- que ella es, de
alguna manera, cuasi-substancia.>> (iyyuc; rn oaav rrwc;). Admitir
que el vaco pueda ser otro nombre de la materia, es conferirle el esta
tuto de un [Link]-ser.
La ltima frmula refiere una posibilidad que Aristteles rechaza:,
y que nos distancia de l: el vaco, en la medida en que no es localza
ble (o fuera de situacin), debe ser pensado como puro punto. Se sabe
que esta es la solucin ontolgica verdadera, ya que (cf. meditacin 5)
el conjunto vaco -que existe slo por su nombre, 0- es, siil embar
go, predicable .como nico y, por lo tanto, no puede ser figurado como
espacio o extensin, sino como puntualidad. El vaco es el punto de
ser impresentable de toda presentacin. Aristteles rechaza con fC
meza la hiptesis: <<'Arorrov 8i Ei ! ar1yi KEVv, fuera-de-lugar
(absurdo) que el punto sea vaco. Para l, resulta impensable desligar
totalmente la cuestin del vaco y la del lugar. Si el vaco no es, es
que no se puede pensar un lugar vaco. Como l lo explica, si se supu
siera un vaco puntual sera necesario que ese punto fuera un lugar
en el cual hubiera la extensin de un cuerpo tangible. La inextensin
del punto no deja ningn lugar para un vaco. Es en esto, precisamen
te, que el pensamiento tan agudo de Aristteles alcanza su propio im'
posible: que haya que pensar;bajo el nombre de vaco, el fuera-de-Ju,
gar del cual todo lugar -toda situacin- se sostiene en cuanto a su ser.
Que el sin-lugar (ihorrov) signifique lo absurdo hace olvidar que el
punto, por no ser un lugar, puede justamente atenuar las aporas del
vaco.
Porque es el punto del ser, el vaco es tambin ese casi-ser que me
. rodea la situacin en la que el ser consiste. La insistencia del vaco in
consiste como deslocalzacin.

II

El ser: exceso, estado de la situacin.


Uno/Mltiple, Todo/Partes
O

E/C

MEDITACIN SIETE

El punto de exceso

L PERTENENCIA E INCLUSIN

.. Ante los laberintos de lo mltiple, la teora de conjuntos es, en


muchos aspectos, una suerte de interrupcin fundadora. Durante si
glos, la [Link] el ser-presentado a travs de dos pares dialc"
ticos cuya interferencia producia toda clase .de abismos: el par uno/
mltiple y el par todo/partes. No es exagerado decir que el examen de
las. conexiones o desconexiones entre la Unidad y la Totalidad com
prometan toda la ontologa .especulativa; Y esto fue as desde los or
genes de la metafisica, ya que es posible advertir que Platn hizo pre
valecer esencialmente lo. Uno sobre el Todo, mientras que Aristteles
opt por lo contrario.
La teora de conjuntos echa luz'sobre esa fecunda frontera que hay
entre la relacin todo/partes y entre la relacin uno/mltiple, poque .
en el fondo, tanto a una como a otra, las suprime. El concepto de ml'll
tiple que piensa esta teora sin definir su significacin, no est, para
un poscantoriano, ni sostenido por la exis;tencia de lo Uno ni desple
gado como totalidad orgnica. Lo mltiple consiste en ser sin-uno, o
mltiple de mltiples, y las categoras de Aristteles (o de Kant), Uni
dad y Totalidad, no sirven para aprehenderlo.
Sin embargo, la teora distingue dos relaciones posibles entre ml
tiples. La relacin originaria de pertenencia (designada e), que indi;
ca que un mltiple es contado como elemento en la. presentacin de

98

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

otro mltiple. Pero tambin la relacin d.e

EL PUNTO DE EXCESO

inclusin (designada e),

que indica que un mltiple es subconjunto de otro; aludimos a ella


cuando nos referimos al axioma del conjunto de los subconjuntos
(meditacin 5). Recordemos que la escritura P e a -que se lee: P est
incluido en a, o p es subconjunto de a- significa que todo mltiple

que pertenezca a p pertenece tambin a a: (Vy) [(y E p) _, (y E a)].


La importancia conceptual de la distincin entre pertenencia e in
clusin no debe ser subestimada. De manera progresiva, esta distin
cin ir guiando el pensamiento de la cantidad, hasta lo que llamar,
ms adelante, las grandes orientaciones en el pensamiento, tales como
el ser las dispone. Ser entonces preciso clarificar su sentido, sin ms
demora.
En primer lugar, observemos que uu mltiple no es pensado de

manera diferente de acuerdo con la relacin que mantenga. Si digo P


pertenece a et, el mltiple a es exactamente el mismo -es decir,
un mltiple de mltiples- que cuando digo Y est incluido en O:.
Resulta por completo irrelevante creer que a es pensado primero co

mo Uno (o conjunto de elementos) y luego como Todo (o conjunto de


partes). De manera simtrica, el conjunto que pertenece, o el que est
incluido,. no es tampoco cualitativamente distinguible a partir de su
posicin con respecto a la relacin. Por cierto, cabe decir que si

P per

tenece a a, es elenibnto de a, y si y est incluido en a, eS subcohjunto


de a. Pero esas determinaciones -elemento y subconjunto- no permi
ten pensar nada que sea intrnseco. En todo caso, tanto el elemento P
como el subconjunto y son mltiples puros, Lo que vari es slo la

posicin de uno y otro respecto del mltiple a. En un caso (el caso


E), el mltiple cae bajo la cuenta-por-uno que es el otro mltiple. En
el otro caso (el caso e), todo elemento presentado por el primero es
tambin presentado por el segundo. Pero el ser mltiple no queda

afectado en absoluto por esas distinciones de posicin relativa.


El axioma del conjunto de los subconjuntos contribuye a esclarecer
esta neutralidad ont6lgica de la distincin entre pertenencia e inclu
sin. Qu dice este axioma (cf. meditacin 5)? Enuncia que si un con
junto a existe (es presentado), entonces existe tambin el conjunto de
todos sus subconjuntos. Este axioma -que es el ms radical Y; en sus

efectos, el ms enigmtico de los axiomas (volver sobre esto)- firma


que entre E y e existe, al menos, la siguiente correlacin: todos los

mltiples incluidos en un a -que se supone que existe- pertenecen a


un p, es decir, forman un conjunto, un mltiple contado por uno:

99

(Va) (3 p) [(Vy) [(y E Pl H (y e a))]


[Link] a, el conjunto

p -el conjunto de los subconjuntos de a-, cu

ya existencia se afirma, se anotar p (a). Tambin puede ser escrito


del siguiente modo:

[y e p (a)] H (y e a) )
La dialctica de la pertenenia y la inclusin que aqu se anuda,
extiende la potencia de la cuenta-por-uno a lo que, en un mltiple; se
puede distinguir de presentaciones-mltiples interiores, es decir, de
las. composiciones de cuentas ya posibles de efectuar en ]a presenC

tacin inicial, a partir de las mismas multiplicidades presentadas por


el mltiple inicial.
Veremos que para realizar esto, es fundamental que el axioma rio
introduzca una operacin especial, una relacin primitiva distinta de
la pertenencia. Hemos visto, en efecto, que es posible definir la in
clusin partiendo solamente de la pertenencia. En todas las ocasiones
en que escribo P e: a, podra no abreviar y escribir (Vy) [(y E p) _,

(y E a)]: Esto quiere decir que, aun cuando a veces se emplee por co:
modidad el trmino parte para designar un subconjunto, no hay un
concepto del todo y, por lo tanto, tampoco de la parte, como no hay
un concepto de lo uno. Slo existe la relacin de pertenencia.
El conjunto p (a) de todos los subconjuntos de a, es un mltiple

esencialmente distinto del propio a. Este aspecto crucial nos indica


hasta qu punto resulta falso pretender pensar a, unas veces como lo
uno de sus elementos (pertenencia), otras veces como todo de sus par
tes (inclusin). El conjunto de los mltiples que pertenecen a a es,
ciertamente, el mismo a, presentacin-mltiple de mltiples. El con
junto de los mltiples incluidos en o:, o subconjuntos de a, es un ml
tiple nuevo, p (a), cuya existencia, una vez supuesta l de a, queda

garantizada slo por una Idea ontolgica especial: .el axioma del con
junto de los subconjuntos. Esta diferencia entre a (que cuenta por uno
las pertenencias o elementos) y p (a) (que cuenta por uno las inclu
siones o subconjuntos) es, como lo veremos, el punto en el que reside
el

impasse del ser.

En relacin con el mltiple a, pertenencia e inclusin remiten a dos


operadores de cuenta distintos y no a dos maneras de pensar el ser de
lo mltiple. La estructura dea-a mismo- hace uno de todos los ml-

EL SER Y EL ACONTEClMlENTO

EL PUNTO DE EXCESO

tiples que le pertenecen. El conjunto de todos ls subconjuntos de a -:o


sea, p (a) hace uno de todos los mltiples incluidos en a, pero esta
segunda cuenta, si bien se relaciona con a, es absolutamente diferente
de a mismo. Se trata; por consiguiente, de una meta-estructura, de otra
cuenta, que envuelve la primera, ya que todas las sub-composiciones
internas de mltiples, todas las inclusiones, quedan reunidas por ella.
El axioma del conjunto de los subconjuntos plantea que esta segunda
cuenta, esta meta-estructura, existe siempre, si existe la primera cuen
ta o-estructura presentadora. En la meditacin 8 se considerar la nece
sidad de esta reduplicacin, o la exigencia ontra el peligro del va'
cio- de que toda cuenta-por-uno sea duplicada por una cuenta de la
cuent, que toda estructura requiera una meta-estructura. Como siem
pre, la xiomtica matemtica no piensa esta necesidad: la decide.
Pero esta decisin supone, de inmediato, que la distancia entre es
tructura y meta-estructura, entre elemento y subconjunto, entr perte
nenqcia e inclusin, se constituya en una cuestin [Link] del pen
samiento, una provocacin intelectual del ser. He afirmado que a y p
(a) son _distintos. Pero, en qu medida? Con qu efectos? Este pun
to, en apariencia tcnico, nos llevar hasta el Sujeto, hasta la verdad.
Lo que es seguro, en todo caso, es que ningn mltiple a puede. coin
[Link] el . conjunto de sus subconjuntos. En el orden del ser-existen
te,. pertenencia .e inclusin son irreductiblemnte disjuntos. Esto, -co
n10 vamos a verlo, lo demuestra la matemtica ontolgica.

nos un mltiple que no [Link] al conjunto inicial. A esto lo llama


remos el teorema del punto de exceso.
, Sea un mltiple a, que suponemos que existe. Entre todos los ml
tiples de los que a hace . uno .:_todos los , tales que E a-, considere
mos. a los que tienen la propiedad de no ser elementos de s mis
mos, es decir, los que tienen la propiedad de no presentarse ellos
mismos como mltiples, en la presentacin-una que ellos son.
Nos encontramos aqu, en suma, con los' componentes de la para
doja de Russell (cf; meditacin : ). Los mltiples tienen; en primer
lugar, la propiedad de pertenecer a a, { E a); ., en segundo lugar, la
propiedad de no pertenecer a s mismos, - ( E Pl.L!amemos multiplicidades ordinarias a aquellas que tienen l pro
[Link] de no pertenecer a s mismas (- ( E )) y,. por razones que se'
rn aclaradas _en la meditacin 17, multiplicidades acontecimientales
a las que tienen la propiedad de pertenecer a s mismas (p E p).
Tengamos en cuenta todos los elementos de a qne son ordinarios.
Se trata, evidentemente, de un subconjunto de a, el subconjunto ordi
nario. Este subconjunto es un mltiple, al que podemos llamar y. Una
convencin de escritura simple, que utilizar a menudo, consiste en
escribir: { I ... } para designar al mltiple compuesto por todos los p
que tienen tal o cual propiedad. As, por ejemplo, y, conjunto de todos
los elementos de a que son ordinarios, se escribir: y = { p / 'E a &
- (p E )}, .Dado a, que se supone que existe, tambin existe y, por el
axioma de separacin (cf. meditacin 3): separo en a todos los
que tienen la propiedad de ser ordinarios. Obtengo as una -parte que
existe de a. Llamemos a esta parte el subconjunto ordinario de a.
Puesto que y est incluido en a, (y e a), ypertenece al conjunto de
los subconjuntos de a (y E p (a)).
Por el contrario, y no pertenece a a. :en efecto, si le perteneciera,
.
esto es, si y . e o:., se presentaran dos opciones. O bien y es ordinario,
esto es, - (y E y); entonces, y pertenece al subconjunto ordinario de
a, subconjunto que no es otro qu el mismo y. Por lo tanto, y E y, es
decir, y es acontecimiental. O bien y es acontecimiental, o sea, y E y;
entonces, .al ser .elemento del subconjunto ordinario y, es preciso que
sea ordinario. Esta equivalencia para y de - (y E y), lo ordinario, y de
(y E y), lo acontecimiental, es una contradiccin formal, que obliga a
descartar la hiptesis inicial. Por lo tanto, y no pertenece a a.
Cualquiera sea a, siempre hay, entonces, al. menos un elemnto (en
este caso, y) de p (a} que no es elemento de a; Es decir que ningn

100

2. EL TEOREMA DEL PUNTO DE EXCESO


Se [Link] establecer que, dado un mltiple presentado, el mlti
ple-uno que componen sus subconjuntos uya existencia est garan
tizada por el axioma de los subconjuntos- es esencialmente ms
grande que el mltiple inicial. ste es un teorema ontolgico .crucial,
que desemboca en el siguiente impasse real: la medida de ese ms
grande, en s misma, no se puede fijar. O ms an, el pasaje al con
junto de los subconjuntos es una operacin que est en exceso absolu
to sobre la propia situacin.
Es necesario comenzar por el principio y mostrar que el mltiple
de los subconjuntos de un conjunto comprende, forzosamente_, al me-

101

102

EL PUNTO DE EXCESO

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

mltiple est en condiciones de hacer-uno de todo lo que incluye. El


enunciado si est incluido en a, entonces pertenece a U, es fal
so para todo a. La inclusin excede, de manera irremediable, a la per
tenencia. En particular, el subconjunto incluido que se constituye de
todo lo ordinario es un punto de exceso definitivo sobre el conjunto.
considerado. No le pertenece jams.
El recurso inmanente de un mltiple presentado, si se extiende su
concepto a sus subconjuntos, sobrepasa la capacidad de cuenta de la
cual l es el resultado-uno. Para contar este recurso se necesita una
potencia de cuenta que sea diferente de l mismo. La existencia de es
ta otra cuenta, de este mltiple-uno al que los mltiples incluidos en
el primer mltiple toleran esta vez pertenecer, es precisamente lo que
enuncia el axioma del conjunto de los subconjuntos.
Si se admite dicho axioma, se requiere pensar la distancia entre la'
presentacin simple y esta especie de re-presentacin que es la cuen
ta-por-uno de los subconjuntos.

3. EL VACO Y EL EXCESO

Cul es el efecto retroactivo sobre el nombre propio del ser -que


es la marca 0 del conjunto vaco- de la distincin radical entre perte
nencia e inclusin? Problema tpico de la ontologa: sobre un punto de
ser (y el nico del que disponemos es 0), establecer el efecto de una
distincin conceptual introducida por una Idea (un axioma).
Se podra creer que este efecto es nulo, puesto que el vaco no pre

senta nada. Parece lgico suponer que tampoco hay nada que est in
cluido en el vaco: si no hay ningn elemento, cmo podra haber un
subconjunto? Esta creencia es falaz. En contraposicin con la ausen'
cia de relacin con la pertenencia, el vaco mantiene con el concepto
de inclusin dos relaciones esencialmente nuevas:
- el vaco es subconjunto de todo conjunto: est in9luido universal

mente,
el vaco posee un subconjunto, que es el vaco mismo.
Examinemos estas dos propiedades. Este examen es tambin un
opio
ejercicio de ontologa, que liga una tesis (el vacocom noi:nbre p:
n).
mclus10
e
encia
del: ser) y una distincin conceptual crucial (perten

103

La primera propiedad da cuenta de la .omnipresencia del vaco.


Prueba su carcter errtico en toda presentacin: el vaco, al que nada
pertenece, se incluye por esa misma razn, en todo.
De manera intuituva, se puede percibir la pertinencia ontolgica
del siguiente teorema: El conjunto vaco es un subconjunto de cual
quier conjunto que se supone que existe. En efecto, si el vaco es ese
punto de ser impresentable -cuya unicidad de inexistencia, 0 marca
con un nombre propio que existe-, ningn mltiple puede, por su
existencia, impedir que este inexistente se disponga all. De todo lo
que no es presentable se infiere que el vaco, por su ausencia, es pre
sentado en todas partes. Pero no como uno-de-su-unicidad, no como
mltiple inmediato cuya cuenta efecta l uno-mltiple, sino como inc
clusin,.. Y que los subconjuntos son el lugar en el que puede errar lo
que no es mltiple de nada, as como la propia nada yerra en el todo.
Es notable que este teorema fundamental de la ontologa aparezca,
en su presentacin deductiva -en lo que llamaremos el rgimen de fi
delidad de la situacin ontolgica-, como consecuencia o, ms preci
samente, como caso particular, del principio lgico ex falso sequitur
quodlibet. Si recordamos que .el axioma del conjunto vaco afirma,
en lo esencial, que existe una negacin (01 conjunto del cual no per
tenecer a l es un atributo universal, un atributo de todo mlple),
aquello no resulta sorprendente. Si este enunciado negativo verdadero
es, a . su vez, negado -es decir, si se hace la suposicin falsa de que un
mltiple pertenece al vaco- se puede inferir de esto, forzosamente,
cualquier cosa. En particular que ese mltiple -que se supone que
pertenece al vaco- podr pertenecer, por cierto, a cualquier otro con
junto. Dicho de otro modo: la quimera absurda ---0 la idea sin ser- de
un elemento del vaco, implica que este elemento -radicalmente no
presentado, por cierto- seria, si fuera presentado, elemento de un con
junto cualquiera. De aqu el enunciado: S el vaco presenta un ml
tiple a, entonces cualquier mltiple presenta tambin este ro>, Se
puede decir, adems, que un mltiple que perteneciera al vaco seriil
esa ultra-nada, ese ultra-vaco, que ninguna1 existencia-mltiple podra
evitar presentar. No es necesario agregar nada ms para concluir que
el conjunto vaco se incluye en todo, ya que toda pertenencia que le es
supuesta e extiende a todo mltiple.
formalmente, las cosas se presentan as:
Sea la tautologa lgica: - A -; (A -> B), que es el principio que
mencionaba en latn: de un enunciado A que es falso (esto es, no-A)

104

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

105

EL PUNTO DE EXCESO

se puede inferir, si se lo afirma (si afirmo A), que cualquier cosa


(cualquier enunciado B) es verdadero.
Consideremos la siguiente variante (el caso particular) de esta tau
tologa: -(a e 0)-7 [(a e 0) -7 (a e PJJ, donde a y P son mltiples
cualquiera, supuestamente dados. Esta variante es tambin una tauto
loga lgica. Ahora bien, su antecedente, (a e 0), es. axiomtica
mente verdadero, ya que ningn a puede pertenecer al conjunto va
co. Entonces, su consecuente, [(a e 0) -7 (a e P)J, [Link] ese
Como a y .P .son variables libres cualquiera, se puede universalizar la
frmula: (Va) (Vp) [(a e 0) -7 (a e PJJ. Pero,acaso (Va) (VP)
[(a e 0) -7 (a e Plln es la definicin de la relacin de inclusin
entre 0 y p, la relacin 0 e P?
Por consiguiente, la frmula se convierte en: (Vp) [0 e .p], que se
lee, como es previsible: de todo mltiple p, supuestamente dado, 0 es
un subconjunto.
El vaco est, entonces, en posicin de inclusin universal.
De esto se infiere_ que el vaco, que no tiene ningn elemento, tie
ne sin embargo un subconjunto.
En la frmula (VP) [0 cPJ -que seala la inclusin universal del
vacio- el cuantificador u11iversal indica que todo mltiple existente
admite al vaco como subconjunto, sin restricciones. Ahora bien, 0
mismo es un mltiple-existente; el mltiple-de-nada. Por lo tanto, 0
es un subconjunto de s mismo: 0 e 0.
A primera vista, esta frmula se muestra totalmente enigmtica.
Parece:a que de manera intuitiva e influidos por un vocabulario im"
preciso, que con la imagen . d e estar adentro no puede distingir co
rrectamente pertenencia e inclusin, hubiramos llenado. con algo
el vaco, a travs de la inclusin. Pero no es el caso. Slo lapertenen
cia; e, Idea suprema y nica del mltiple presentado, llena la pre
sentacin. Sera absurdo pensar que el vaco pudiera pertenecerse. a s
mismo -se indicara: 0. e 0-, puesto que nada le pertenece. Pero lo
que en realidad el enunciado 0 e 0 afirma, es que todo Jo que es
presentado, inclido el nombre propio de lo impresentab]e,.constituye
un subconjunto de s mismo, el subconjunto maximal. Esta redupli
cacin de. identidad debida a la inclusin,no tiene por qu ser ms es
candalosa cuando se escribe 0 e 0, que cuando se escribe a e a
(que es verdadera en todos los casos). No debe llamar la atencin que
el subconjunto maximal del vaco sea l mismo vaco.
Ahora bien, puesto que el vaco admite al mel)os un subconjunto
-

'-'l mism-; cabe pensar que corresponde aplicarle el axioma de los


subconjuntos: como 0 existe, debe existir tambin el conjunto p (0)
de sus subconjuntos. En tanto estructura de riada; el liilbre del vaco
designa una meta-estructura que cuenta sus subconjilntos.
El conjunto de los subconjuntos del vaco es el conjunto al que
pertenece todo lo que est incluido en el vaco. Pero slo el vaco est
incluido en l vaco, es decir 0 e 0. Por bnsiguiente, el vaco, y S'
lo l; pertenece al conjunto de los subconjuntos del vaco, p (0). Pe'
ro, atencin! El conjunto al que pertenece slo el _vaco llci podr ser
el VacO ri1ismo, ya que al vco izada le [Link], rii siquir el va.:
cci. Seria denisiado que el vaco tuvier un elemellto. Se podra ob
jetar que si ese elemento fuera el vaco, no habra ]lrobkmas. No!
Ese elymento no sera el vaco Como la nada que es, conio lo imprec
sentable. Sera el nombre del vao, la marca que existe de lo impre
sentable. Ahora bien, el vacd ya no seda vaco s l perteneciera su
nombre. Por cierto, el nombre del vaco puede esta:I" irtclido eri el
co, lo que equivale a decir que,en la situacin, es igual a: l, ya qu
lo impresentable es presentado slo por su nombre: Pero; al ser_igtial
a su nombre, el vaco no puede hacer ullo d ese nombre sin diferell
ciatse de s mism y devenir u:Il nd.:vac.
En consecuencia, el conjunto de los subconjuntos del vc;o es . el
conjunto no vaco cuyo nico elemento es e1 nombre del vclo. De
ahora en ms, escribiienios {P1, P2, ... Pn .. . J para reforir el conjunt
que se compone (que hace uno) de los bnjuntos indicado enire las
llaves. Los elementos de este conjunto son P1, P2, etc. Puesto que el
nico elemenio de p (0) es 0,tenemos que p (0) = {0}, fo que im'
plica; evidentemellte, que 0 p (0).
' ' ' '''to; p (0); que es nuestro
Examirienios de cerca ste nuevo conj\.Jn
segund existenmlti]ll eii el cuadr geriealgicmi de la' axiomti
ca conjn\iSta. S escribe { 0} y 0 es su iillic elemento, de ac1lerdo:
Pero, por empeztque puede significar que elvacmi sea elemento
ce un mltiple?Qued Claro que 0 es subconjnt d todo mltiple
qu s supone que existe, Pero<elemnto? or tratarse d {QI}, d'
_
be sigficar que 0 s a la vez subconjuntb y elemento, illcfido:Y per'
ieneciente que se tiene 0 e: { 0} y tambiil 0 e { 0}. Estono cn
traviene la regla que stablec ue petie!lenca e inclusin no pueden
cOrieidit? Ltigo, y m*s gravean: ste multiple; {0},tiel)e comb
nico elemeiitO el noiiibre:del-vado, 0. No se tratara entonces,lisa
y lliianienfo'. de'lo uno; cuya exiSteiicia pretendallls poner en duda?
'

'

106

107

EL SER Y E L ACONTECIMIENTO

EL PUNTO DE EXCESO

La primera pregunta tiene una respuesta simple. El vacfo no tiene


ningn elemento; por lo tanto, es impresentable y slo nos atenemos a
su nombre propio, que presenta al ser en su falta. Al conjunto { 0} no
le pertenece el vaco, ya que el vaco no pertenece .a ningn mlti
ple presentado. El vaco es el ser mismo de la presentacin-mltiple.
Le pertenece el nombre propio que realiza la sutura-al-ser de la pre
sentacin axiomtica del mltiple puro, esto es, de la presentacin de
la presentacin.
La segunda pregunta tampoco. es peligrosa. La no-coincidencia de
la inch>sin y la pertenencia significa que la inclusin excede a la
pertenencia, que es imposible que toda parte de un mltiple fo per\e
nezca. Por el contrario, no se excluye en absoluto que todo lo que
pertenece a un mltiple est tambin incluido en l. La disimetra de
la implicacin va en un slo sentido. El enunciado (Va) [(a e )__,
(a E)] es falso, por cierto, para todo mltiple (teorema del punto
de exceso). Pero el enunciado en sentido inverso (Va) [(a E)-->
(a e )],puede ser verdadero para ciertos mltiples. En particular, es
verdadero para el conjunto {0}, ya que su nico elemento, 0, es
tambin uno de sus subconjuntos, dada la inclusin universal de 0.
No hay en esto ninguna paradoja, sino, en todo caso, una propiedad
singular de { 0}.
Paso ahora a la tercera pregunta, que aclara el problema de lo Uno.

tructural en la que se lo considera. En. el caso del conjunto vaco, la


uenta,por-uno consiste en fijar un nombre propio para la negacin
de todo mltiple presentado, esto es, un nombre propio de lo impre
sentable. El efecto-de-uno ficticio se pone en evidencia cuando se au
toriza a decir, por una comodidad cuyo peligro ya hemos visto, que 0
es el vaco, afectando as con el predicado de lo uno a la sutura-al
ser que es el nombre, y presentando lo impresentable tal cual. Ms ri
gurosa en su paradoja es la prop,ia teora matemtica, que al hablar de
el cnjuto vaco sostiene que ese nombre, que no presenta nada,
es sin embargo el de un mltiple, ya que, en tanto nombre, se somete
a las Ideas axiomticas de lo mltiple.
La unicidad no es un ser sino un predicado de lo mltiple. Depen
de del rgimen de lo mismo y de lo otro, segn la ley que instituye su
estructura. Es nico un mltiple que es otro de cualquier otro. Los
telogos ya saban que la tesis Dios es Uno es completamente dife
rente de la tesis Dios es nico. Por ejemplo, en la teologa cristiana,
la trinidad de las personas de Dios permanece en el interior de la dia
lctica de lo Uno, pero no afecta jams su unicidad (el monotesmo).
As, que el nombre del vaco, una vez generado retroactivamente o
rno un-nombre por el mltiple-de-nada, sea nico, no significa .de
ninguna manera que el vaco es uno. Slo significa que [Link]
-que es impresentable- slo es presentado como nombre, y la. existen
cia de diversos nombres sera incompatible con el rgimen [Link]
sional de lo mismo y de lo otro, y obligara a presuponer, de hecho, el
ser de lo uno,. ;:[Link] ms no fuera como unos-vacos o tomos puros.
En fin, siempre es posible contar por uno el unmltiple ya conta
do, es decir, aplicar la cuenta al resultado-uno de la cuenta. De hecho,
esto equivale a someter a la ley los nombres producidos por ella como
sello de lo uno para el mltiple presentado. O an ms: todo nombre
que indique que lo uno es resultado de una operacin, puede ser con
siderado en Ja situacin como un mltiple que se trata de contar por
uno. Ya que lo uno, tal como adviene a lo mltiple por el efecto de la
estructura y lo hace consistir, no es trascendente a la presentacin. Al
ser un resultado, es a su vez presentado y considerado como un trmi
no, por lo tanto, como un mltiple. La operacin por .la cual la ley so
mete, indefinidamente, al uno que ella produce contndolo por un
mltiple, la designo puesta-en-uno. La puesta-en-uno no es realmente
mstinta de la cuenta-por-uno. Es slo una de sus modalidades, a par
tir de la cual se puede especificar que la cuenta-pOr"unO se aplic a un

4. UNO , CUENTA-POR-UNO, UNICIDAD Y PUESTA-EN-UNO

Bajo el significante nico <<llllO se disimulan cuatro sentidos, cu


ya distincin-en esto la ontologa matemt;ca ayuda enormemente
aclara muchas aorias especulativas, en particular las hegelianas.
Lo uno como tal, ya fo he rucho, no es. :Lo uno es . siempre el resul
tado de una cuenta, el efecto de una estructura, ya que. la forma pre
sentadora en la que se dispone todo acceso al ser es lo mltiple, en
tanto mltiple de mltiples. As, en la teoria de conjuntos, fo que se
cuenta por un bajo el nombre de un conjunto a, es mltiple-de-ml
tiples. Es necesario entonces .distingillr la cuenta-por,uno, [Link]
ra, que hace advenir ido. uno como sello norni11al de lo mltiple, y lo
uno como efecto, cuyo ser ficticio slo depende de la retroac_cin es-

108

EL PUNTO DE EXCESO

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

resultado-uno. Queda claro que la puesta-en-uno no confiere ms ser


a lo uno que la cuenta. Tambin en esto el ser-de-lo-uno es una fic
cin retroactivay lo que es presentado sigue siendo siempre un mlti
ple, as fuera un mltiple de nombres.
Se puede entonces considerar que el conjunto {0}, que cuenta por
uno el restiltado de la cuenta originaria, ese un'mltiple que es el
nombre del vaco, es la puesta-en-uno de ese nombre. En esto, lb uno
no encuentra ms ser que el que Je es conferido operatoriamente por
ser el sello estructural de lo mltiple. De igual modo, {0} es un con
junto, un mltiple. Slo que aquello que Je pertenece, esto es 0, es
nico. Pero la unicidad no es lo uno:
Observemos que una vez garantizada Ja existencia de {0) -pues
ta-en-uno de 0- por el axioma de los subconjuntos aplicado al nom
bre del vaco, la operacin de puesta-en-uno es aplicable de manera
uniform a todo mltiple que se supone que ya existe. Esto nos da la
medida del inters del axioma de reemplazo, enunciado en la medita
cin 5. En lo esencial, este axioma dice que si un mltiple existe,
existe tambin el mltiple obtenido reemplazando los elementos del
primero por los de otrcis mltiples existentes. Por [Link], si en
{0}, que existe, se reemplaza 0 por d conjunto a quesuponemos
que existe, obterigo {a}, es decir, el conjunto cuyo nico elemento es
a. Ahora bien, este conjunto existe, puesto que el axioma de reempla
zo garantiza la permanencia del un-mltiple. existente para tda sustitucin trmino a trmino de lo que le pertenece.
Nos encontramos entonces ante la primera ley derivada, en el mat
eo de la axiomtica conjuntista: si el mltiple a existe (es presentado),
tambin es presentado el mltiple {a}, al que pertenece slo a, o bien,
0
dicho de oiro modo, el nombre-uno d asignado al mltiple qlie l
es, al ser contado por uno. Esta ley, a_, {a}, es la puesta-en,uno del
mltiple a, el cual es ya el un-mltiple que es resultado de una cuen
ta. Llamaremos al mltiple {il}; resultado-uno de la puesta'en,uno, el
.
singleton de a. .
{ 0) es entonces, simplemente, el primer singleton.
Sealemos, para concluir, que al ser la puesta-en-uno una ley apli'
cable a todo mltiple existente y dado que el singleton de. 0 existe, sn
puesta-en-uno; es decir; la puesta"en-uno de Ja puesta,en-uno de 0,
existe tambin: {0} _, { {0} }. Este singleton del singleton del vaco
es sinetribargo
tiene, . mo tod.o [Link], h sofo elemerito
.
'. que no
' . .
- . . -'
.
.
.. .
. entre sf segn
0, sino {0}, diferentes
el axioma de extensionalid!ld.

109

En efecto, 0 es elemento de {0} y no de 0. Finalmente, se pone en


evidencia que {0} y { { 0 } } son tambin diferentes entre s.
De esta forma se inicia Ja produccin ilimitada de nuevos mlti
ples, todos extrados del vaco por el efecto combinado del axioma de
los subconjuntos -ya que el nombre del vaco es parte de s mismo- y
de la puesta-en-uno.
Las Ideas autorizan que a partir de un solo nombre propio simple
-aquel, sustractivo, del ser- se diferencien nombres propios comple
jos, gracias a los cuales se mara lo uno del que se estructura la pre
sentacin de una infinidad de mltiples.

MEOJTACIN OCHO

El estado, o metaestructura,
y la tipologa del ser
(normalidad, singularidad, excrecencia)

Toda presentacin-mltiple corre el riesgo del vaco, que constitu


ye, precisamente> su ser. La consistencia de lo mltiple quiere decir
que el vaco .ue en situacin (es decir, cuando cae bajo la ley de la
cuenta-por-uno) es el nombre de la inconsistencia- no puede ser, l
mismo, ni presentado ni fijado. Lo que Heidegger llama el cuidado
del ser, que es el xtasis del enie, puede tambin ser llamado la angus
tia situacional del vacio, la necesidad de evitarlo. Pues la aparente fir
meza del mundo de la presentacin no es ms que el resultado de la
accin de la estructura, aun cuando nada pueda ser otra cosa que un
resultado de ese tipo. Es necesario impedir esa catstrofe de la presen
tacin que :sera el encuentro con su propio vaco, es decir) el adveni-
miento presentador de la inconsistencia como tal, o la ruina de lo
Uno.

Se entiende que la garanta de consistencia (el hay Uno) para


circunscribir el errar del vaco e impedir que se fije -y sea por esto,
en tanto presentacin de lo impresentable, la ruina de toda donacin
de ser, la figura subyacente del Caos- no puede depender slo de la
estructura, de la cuenta-por-uno. La razn fundamental de esta insufi
ciencia es que algo en la presentacin escapa a la cuenta. Lo que es
capa a la cuenta es, precisamente, la propia cuenta. E!hay Uno es
un puro resultado. operatorio que transparenta la operacin que [Link]
que sea un resultado. Sera entonces posible que el lugar en el que es
dado el vaco sea la esiructura misma sustrada a la cuenta y por con
siguiente a-estructurada. Para impedir la presentacin deJ vaco es ne.

112

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

EL ESTADO, O METAESTRUCTURA, Y LA TIPOLOGA DEL SER

cesario que la estructura est estructurada, que el hay uno valga

que, como lo uno no es, el efecto de uno slo puede garadzar su ve"
ridicidad a partir de su propia naturaleza operatona, exh1b1da por su
doble. Esta veridicidad es la puesta en ficcin de la cuenta por el ser
imaginario que le confiere ser, tomado a su vez en la operacin de
una cuenta.
.
El errar del vaco induce la necesidad de que la estructura ..: que
es
un Jugar de riesgo por su pura transparencia operatoria y por la duda
que genera, en cuanto a lo uno, y que debe operar asimismo sobre lo
mltiple- sea, a su vez, firmemente fijada en lo uno.
.
Por consiguien te, toda sicin ordinaria-implica una estructura,
segunda y suprema a la vez, por medio de la cual la cent-por-uno
que estructura la situacin es, a su vez, contada pr uno. D e este mo"'
_
do, la garanta de que lo uno es, culmina en el hecho de qUe aquello
de donde procede que l sea -la centa, es. Es significa es-uno;
r l
pesto que lo que permite-que ser y (<[Link]>>"' sean recproc os';

_
_
_
de lo mltiple, es la ley d una presentac1on
cin con la consistencia
estructurda. .
.
Por una conveniencia metafrica con la poltica ---que la meditaCiii
9 clatar-, llamar n adelante estado de za situacin a aquello por
Jo cual l estructura de uri situaciri '-de iina ptesritein estrucfuia"
da cualquiera .. .:; es tontada por uno; es deii: lo unci del efoctocpe,un,
o lo que Hegel liama lo Uno"Uno.
Cul es exactamente el dominio eratrio del estado de una si
tuacin? Si esta metaestrutura se limitara a contar los irminos de 1ii
situacin, no odria distinguirse de la estructura n s; cuya funcin es
precisamente aqulla. Por tra parte, definirla nicamente a partir de
l cuent d la client no basta, o arites bieri, sia neCeSiio convellir
que esto no ede ser ms que un resultado final de las opefaciries
del estado, dado qe un estructura no es, j sta enie, un trmino de

la situacin y, por l trito, no se puede coniai como tal. La estructura

se agoi eri su fect6, esto es, qe hay urio.


.
. .
..
L rrietaestr\ctura no puede, nioifa; ni volver simplemente a
.
contar los trminos de la situacin y recdm:poner as la:s niiiltiplicida
des consisientes, ni tener como dominio operaiivo fa pura opeia:cn,
ni por funcin directa la de hacer uriodel efeto-de-urio:. .
.
.
Si abordanios la cl1esiin por s otra purita -l ciiiddo del vaco y
el riesgo que representa para la striictura. . .:, pode os decir JO sigulen
ie: el Vcfo ...:Cl1yo espectro se procura conjurar declarando que la com
pletud [compltuilJ estriictural es compfot, lo que da a la estructura, y

para la cuenta-por-uno. La consistencia de la presentacin exige, en


tonces, que toda estructura sea duplicada por 11na metaestructura que
la cierre a toda fijacin del vaco.
La tesis de que toda presentacin es estructurada dos veces puede
parecer completamente a priori. Pero, en ltiina instanC'ia, significa
algo que cualquiera puede constatar y que filosficamente sorprende:
jams la presentacin es catica, aunque su ser sea la multiplicidad
inconsistente. Slo afirmo que del hecho de que el Caos no sea la for
ma [Link] se da el ser, se sigue [Link] que pensar, obligatoriamente,
en una reduplicacin de la cuenta-por-uno. La presentacin del vaco
puede ser impedida de manera inmediata y constante slo si ese punto
de fuga de lo mltiple consistente, que es justamente su consistencia
en tanto resultado operatorio, es a su vez cubierto o bloqueado por
una cuenta-por-uno de la operacin, una cuenta de la cuenta, una me
ta-estructura.

La investigacin de toda situacin efectiva (toda regin de la pre


la
sentacin estructurada), sea natural o histrica, pone en evidecia
operacin real de la segunda cuent. En este punto, el anlisis concre
to converge con el tema filosfico: toda .situacin est estructurada
dos veces. Tambin quiere decir que siempre hay, a la vez, presenta
cin yrepresentacin. Pensar esto supone pensar el requisito del errar
del vaco, de la no-presentacin de la inconsistencia, del pe}igro que
representa el ser-en-tanto-ser, quefrecuenta a la presentacin.
.La angustia del vaco, cuyo otro nombre es el cuidado del ser, se
marca en . toda presentacin por el hecho de que la estructura de l
cuenta .-se duplica para verificarse a s misma; para testimoniar que, a
lo largo de todo su ejercicio, su efecto es completo; para lograr que lo
uno sea, frente al peligro latente .d el vaco. De alguna manera, toda
[Link] cuenta-por-uno (de los trminos) se encuentra duplicada
por una cuenta de la cuenta que asegura, en todo momento, que la .dis
tancia entre el mltiple consistente (el cual, compuesto de unos, es un
resultado) y el mltiple inconsistente (que slo es la presuposicin del
vaco y [Link]) sea verdaderamente nula, de modo que no
haya ninguna posibilidad .de que se produzca ese desastre de la pre"
sentacin qe seria el .advenimiento presentador, en torsin, de su pro
pio vaco.
Ante el riesgo del \'aco, Ja estructura de la estructura prueba que,
de manera universal, en la situacin, lo uno es; Esto es necesario por-

113

il

..

. . .. . . .

. . .
.

m'

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

EL ESTADO, O METAESTRUCTURA, Y LA TIPOLOGA DEL SER

por lo tanto a lo uno, un ser-de-s-mismo- no podra ser, segn he afir


mado, ni local ni global. No hay riesgo alguno de que el vaco sea un
trmino (puesto que l es la Idea de lo que se sustrae a la cuenta), ni
tampoco que sea el todo (ya que l es, justamente, la nada de ese todo).
Si hay un peligro del vaco, no se trata de un peligro local (en el senti
do de un trmino), ni de un peligro global (en el sentido de la comple
tud estructurada de la situacin). Qu es aquello que sin ser estricta
mente local o global puede circunscribir el dominio en el que se
efecta de manera directa la cuenta-por-uno segunda y suprema, que
define el estado de una situacin? Se podra responder, intuitivamente,
que se trata de una parte de la situacin, que no es ni punto ni todo.
Pero qu es, conceptualmente, una parte? La primera cuenta
-la estructura permite que, en la situacin, sean desigllados trminos
que son unos-mltiples, esto es, multiplicidades consistentes. Una
parte sera, intuitivamente, un mltiple que estara compuesto, a s
vez, por esas multiplicidades. Una parte compondra, entre ellas,
las multiplicidades que la estructura compone bajo el signo de lo uno.
Una parte es un submltiple.
Pero prestemos . mucha atencin. Puede ocurrir que ese nuevo
mltiple -que es un submltiple- haga uno en el sentido de la estruc
tura y no sea entonces ms que un trffiino, un trmino co!npu_esto,
por cierto, pero todos lo son; que este trmino est conipusto por
mltiples ya compuestos y que el todo sea sellado por 1o uilo, es un
efecto ordinario de las estructuras. Pero puede asimismo ocurrir que
no haga uno, en cuyo caso, pura y simplemente, no existe en -la situa
cin.
Para simplificar el razonamiento, directamente importemos las ca'
tegorias de . la teora de conjuntos (mditacin.7). Convengalios en
decir que una multiplicidad consistente contada por uno, pertenece a
la situacin, y que un submltiple, composicin de multiplicidades
consistentes, est. incluido en la situacin. Slo lo que pertenece a la
situacin es presentado. Si lo que est incluido .es .presentado; quiere
decir que perten_ece. J?e [Link] invera, si_llo pertenee_ a) situaCin,
puede decirse que un submltiple est incluido abstractamente en
ella; de hecho, no est presentado.
Parecera que un submltiple, o bien es slo un trmino -al ser
contado por uno en la situacin- y entonces no hay por qu introducir
un concepto. nuevo, o bien no es contado y, por lo tanto, no existe.
Tampoco hay razn para introducir, en este caso, un concept.o. A me-

nos que despus de todo, lo. que as in-existe pudiera ser, justamente,
el lugar del peligro del vaco. Si la inclusi6n puede distinguirse cj.e la
pertenencia, no hay alguna parte, alguna composicin no-una de
multiplicidades consistentes cuya inexistencia da la figura latente del
vaco? Una cosa es el puro errar del vaco, otra cos_a es sealar que,
despus de todo, ese vaco, concebido como el lmite de lo uno, po
dra realizarse en la inexistencia de una composicin de multiplici
dades consistentes tal que la estl')lctura no logra conferirle el sello de
lo uno.
Ep snt6sjs, si. no es ni uri trmino-:uno, ni el todo, el vaco no po
dria tener como lugar los submltiples, las partes?
De inmediato, se podra sostener que la estructura quizs est en
condiciones de conferir lo uno a todo lo que en ella se compone de
composiciones. Todo nuestro artificio se. apoya en la distincin entre
pertenencia e inclusin. Pero, por qu no plantear que toda composi
cin de multiplicidades consistentes es, a su vez, consistente -es de
cir, dotada d la existencia-una en la situacin- y que, consecuente
mente, la inclusin implica la pertenencia?
Debemos utilizar aqu, por primera vez, un teorema efe la ontolo
ga, demostrado en la meditacin 7: el teorema del punto de exceso,
que en el marco de la teora pura de Jo mltiple -o teora de conjun
tos- establece que, cualquiera sea la situacin, es formalmente' impo
sible que todo lo que est incluido (todo subconjunto), pertenezca a la
situacin. Hay un exceso irremediable de los submltiples sobre los
trminos. Aplicado a una situacin e-en la que pertenecer quiere de
cir: ser una multiplicidad consistente, por lo tanto, estar presentado o
existir-, el teorema del punto de exceso se enuncia de una manera
sencilla: siempre hay submultiples que, pese a estar incluidos en la s.i
tuacin como composiciones de multiplicidades, no pueden ser conta
dOs en ella como trminos, y, en consecuencia, no existen.
Nos veos conducidos nuevamente al punto en el que es necesario
reconocer que las partes -si. elegimos esta palabra simple,' cuyo
sentido exacto, divergente de la dialctica todo/partes, es: submlti
plo-:- constituyen el lugar donde el vaco puede recibir la figura .atente
del ser, puesto que hay siempre partes que inexisten en la situacin y
son, por lo tanto, sustradas a lo uno. Que haya una parte inexistente
hace posible que lo uno, en algn punto, no sea; que la inconsistencia
sea la ley del ser; .que la esencia de la estructura sea el vaco. Esto

arruinara la estructura.

Jl4

115

1 17

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

EL ESTADO, O METAESTRUCTURA, Y LA TIPOLOGA DEL SER

La definicin del estado de Ja situacin se clarifica entonces brus


camente. La metaestruciura tiene por dominio las partes. La ri etaeS:.;
tructura garantiza que Jo uno vale para la inclusin, tanto como la es
tructura inicial vale para Ja pertenencia. Con mayor precisin, dada
una situacin cuya estructura exhibe unos-mltiples consistentes, hay
siempre una metaesiructura -el estado de la situacin-" que cuenta por

uno toda composicin de esas mltiplicidades consistentes.


Lo que est :incluido en Uria situacin, pertenece a su est8.d. se
cubre as ia brecha por Ja que el errar del vaco poda fijarse sobre Jo
mltiple, en el modo inconsistente de una parte no contada. Toda par
te recibe del estado el sello de lo uno.
Pot esto mismo, es verdad como resultado final que la primera
cuenta -Ja estructilta-" es contada por el estado. Queda claro, en efec
to, que entre todas las partes se encuentra Ja parte total, es decir,
el. conjunto completo de todo lo que la estrutura inicial genera como.
multiplicidades consistentes, de todo lo que cuenta por uno. Si el es'
tadd estructura al mltiple integral de las partes, esa totalidad le per
tenece. Pcir lo tanto, la conipltild del efecto-de-uno inicial es; a su
vez; contada: por uno por el esiado; en la forma de su todo efectivo.
El estadu de una sitilacin es lina respuest 'al vaco, conseguida
pdr la cuenta-por'ullo de sus parles. Esta respuesta est en principio
lograda, ya que numera lo cjue Ja primera estructura dejaba in-existir
(las partes supernumerarias, el exceso de la inlusin sobre la perte,
rientia) y genera lo lJno-Uno, por la enumerain de la completud es
tructirral mism. De este modo, ante los dos extremos del peligro del
vaco -el mltiple inconsistente b in'existente, y la trllspaienci ope'
raforia de lo lino.e, el estado de Ja situacin propone lina lusula de
cierre y de seg1lridad, por la: cual la situacin consiste'5egn fo uno.
S10 1 ICuis6' del 'estado prillit [Link] ple'[Link] que en situa
cih,. lo" un.o e;f
Cab'e: obervat que- e1 estdO es llinnsecaietlte _una estrc a se
_
parada de fa estructura originaria
de la situci!l. Puesto que de
acuerdo con el ieorema del punto de exceso, existen partes .que in
.
existeri para ysa estructra y que por el contrario, pertenecen al efec
;
tocde-uno del' estado, diho efecto es fundamentalmente distinto de
iodo' efecto de la estructura ihCial. l?or cierto, eh ria situacin otdi
Iiari seiri ecisariOS oi>efidOii esprbCiaies, cafactefSticoS del esta
do, apios para hacer [Link] lo uno de las prtes que sorr sustradas a
la cuenta-por-lino de la situacin.

Por otro lado, el estado es, propiamente, el estado de la situacin:


Es decir, lo que l presenta bajo el signo de lo uno, como multiplici
dades consistentes, est compuesto slo de aquello que la situacin
presenta, ya que lo que est incluido compone mltiples-unos que

116

[Link]

pertenecen. ,

As, el estado de la situacin puede ser considerado, unas,veces se


parado (o trascendente) y otras ligado (o inmanente), respecto de la
situacin y de su estructura de origen. Esta conexin entre lo separa
do y lo ligado caracteriza al estado como metaestructura, cuenta de la
cuenta, o uno de :Jo uno. Es por el estado que la presentacin estructu,
rada est dotada de un ser ficcional, que parece despejar el peligro del.
vaco y hace reinar -puesto que la completud es enumerada- Ja uni
versal seguridad de lo uno.
El grado de conexin entre la estructura de origen de .una presenta
cin y su metaestructura estatal es variable. Esta cuestin de distancia
es la clave del anlisis del ser, de la tipologa de los mltiples-en-si"
tuacin.
Un mltiple se encuentra presentado en una situacin cuando es,
en ella, contado por uno. Si adems es contado por uno por la metaes
tructura o estado de la:situacin, podemos decir que est representa
do. Esto significa que pertenece a la situacin (presentacin) y que, al
mismo tiempo, est incluido ([Link]) [Link]. Es un ttmino
parte. A la inversa, el teorema del punto de exceso nos indica que hay
mltiples incluidos (representados) que no estn presentados (que no
pertenecen), Son partes, pero no son trminos. Hay, por fin, trminos
presentados que no ,estn representados, porque no constituyen una
parte de la situacin sno tan slo uno de sus trminos inmediatos.
Llamar normal al trmino que est, a la vez, presentado y repre
sentado; excrecencia al :que est rpresentado, pero no presentado;
singular al que est presentado, pero no representado.
Siempre se supo que el estudio del ente.(por lo tanto, de lo que es
t presentado) pasaba por el filtro de la dialctica presentacin/re
presentacin. En nuestra lgica -que est comprometida de manera
directa sobre una hiptesis que concierne. el ser, normalidad, singu
laridad y excrecencia, ligadas a la distancia entre estructura y metaes
tructura, entre pertenencia e inclusin, son los conceptos decisivos de
una. tipologa de las formas en las que se da el ser.
La normalidad es el re-aseguro del uno originario por el estado de
la situacin en la que ese uno est presentado. Constatemos que un

''1

'''!'

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

EL ESTADO, O METAESTRUCTURA, Y LA TIPOLOGA DEL SER

-trmino normal est, a la vez, en la presentacin (pertenece) y en la


re-presentacin (est incluido).
Los trminos singulares estn sometidos al efecto-de-uno, pero no
son aprehensibles como partes, porque se componen, en tanto mlti

querra decir que lo mltiple puro estara all no slo presentado sino
representado y, por consiguiente, habra ulia ruptura de orden entre

118

ples, de elementos no admitidos por la cuenta. Dicho de otro modo,


un trmino singular es, por cierto, un-mltiple de la situacin, pero es

indescomponible, puesto que aquello que lo compone, al menos en


parte, no se encuentra presentado en ningn lugar de la situacin de

manera separada. Ese trmino, que nifica ingredientes que no son, a

su vez, necesariamente trminos, no puede ser considerado como una


parte. Aunque pertenezca, no est incluido en la situacin. Un trmi
no as indescomponible no ser re-asegurado como tal por el estado.
En efecto, dado que no constituye una parte, para el estado ese trmi

no no es unb, aunque evidentemente sea uno en la situacin; O ms


an, ese trmino existe -est presentado-; pero su existencia-no que

da verificada directamente por el estado, sino en la medida en que ese


trmino sea transportado por las partes que lo exceden. El estado
no habr de conocer ese trmino como uno-del-estado.
Finalmente, una excrecencia es un uno del estado qu nq, es un uno
de la estructura de origen, un existente del estado que in-existe en la

situacin cuyo estado es el estado.


Entonces, en el espacio completo -es decir, estatizado- de una si
tuacin, tenemos tres tipos fundamentales de trminos-unos: los nor
males, que . est presentados y representados; los singulares, que estn
presentados y no representados, y las excrecencias, que estn repre

sentadas y no presentadas. Esta triplicidad se induce de la separacin


del estado y, por consiguiente, de la necesidad de su potencia para
proteger lo uno de toda fijacin-en-mltiple del vaco. Adems, esos
tres tipos estructuran lo esencial de lo que est en juego en una situa
cin. Son los conceptos ms primitivos 'de cualquier experiencia. La
meditacin 9 mostrar su pertinencia a partir del ejemplo de-situacio
nes histrico-polticas.

De todas estas inferencias qu exigencias particulares se siguen


para la situacin ontolgica? Queda claro que, en tanto teora de la

presentacin, debe tambin hacer teora del estado, es decir, despejar


la distincin entre inclusin y pertenencia, y dar sentido a la cuenta
por-uno de las partes; Pero su exigencia especfica es la de tener que

ser, en cuanto a s, sin estado.


Si, en efecto, existiera un estado de 1a situacin ontolgica, esto

119

una primera especie de mltiples -los que la teora presenta- y una


segunda especie -la de los submltiples de los otros- respecto de
los cuales slo el estado de la situacin ontolgica, su metaestructura

terica, asegurara la cuenta axiomtica. Con ms profundidad, habra


metamltiples que slo el estado de la situacin contara por unos; se
ran composiciones de mltiples simples, directamente presentados

por la teora. O bien an, habra dos axiomticas: la de los elementos


y la de las partes, la de la pertenencia (E) y la de la inclusin (e). Es
to es por cierto inadecuado, si tenemos en cuenta que la teora apunta

a la presentacin axiomtica del mltiple de mltiples, como nica


forma general de la presentacin.
Podemos decirlo as: es inconcebible que la presentacin implcita
de lo mltiple, a travs de la axiomtica ontolgica, implique, de he
cho, dos axiomticas divergentes, la de la presentacin estructurada y
la del estado.
O ms an: la ontologa no puede tener sus propias excrecencias, o

sea mltiples representados sin haber sido jams presentados como


mltiples, ya que lo que ella presenta, es la presentacin.

Por consiguiente, la ontologa est, a la vez, obligada a construir el


concepto de subconjunto, a sacar todas las consecuencias de la dis

tancia entre pertenencia e inclusin, y a no quedar ella misma sujeta


al rgimen de esa distancia. La inclusin no debe depender de ningn
principio de cuenta que no sea la pertenencia. Vale decir que la onto
loga debe plantear por s misma que la cuenta-por-uno de los subcon
juntos de un mltiple, cualquiera que sea,_ es slo un trmino en el es

pacio de la presentacin axiomtica de lo mltiple puro, y aceptar


esta exigencia sin limitaciones.
Por lo tanto, el estado de la situacin ontolgica es inseparable, es

decir, inexistente. Esto significa (meditacin

7) que la existencia del

conjunto de los subconjuntos es un axioma, o una Idea,

otras: slo nos da un mltiple.

como las

El precio a pagar es que las funciones. anti-vaco del' estado no

estn all aseguradas y, en particular, que la fijacin del vaco en el lu


gar de las partes no slo es posible, sino inevitable. En el dispositivo

ontolgico, el vaco es, forzosamente, el subconjunto por excelencia,


ya que nada puede asegurar su expulsin a travs de operadores de
cuenta especiales, distintos de los de la situacin donde el vaco me-

120

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

rodea.. En efecto, en la meditacin 7 hemos visto que, en la teora de


conjuntos, el vaco est incluido universalmente.
El llevar a cabo plenamente -a travs de la ontologa- el no-ser de
lo uno, que conduce a la inexistencia de un estado de la situacin que
ella es, infecta de vaca la inclusin, despus de haber sornetido la
pertenencia a tejer slo de vaco.
El impresentable vaco sutura la situacin a la no separacin de su
estado.

Apn dice
cuadro de los conceptos reiativos al par presentacin/representacin

ESTADO DE LA SITUACIN

SITUACIN

Filosofia

Matemtica

es

- Un trmino de

- El conjunto

una situacin es
lo que esa situacin presenta y

junto a si entra en
la composicin-

cuenta por uno.


- Pertenecer a
una situacin
qu:iere decir: ser
presenta 0 por

esa situacin, ser


uno de los elementos que ella
estructura.
- Pertenencia
equivale entonces
a presentacin, y

U."'

trmino que

pertenece ser
tambin llamado

elemento del con-

mltiple de

a. Se

Matemtica

Filosofa
- El stado asegura la cuenta-poruno de todos los
sub-mltiples o
subconjuntos, o

- Existe un conjunto de todos los


subconjuntos de
un conjuntO dado
ex.

Se escribe

dice entonces que

partes de la situ:acin. Vuelve a

p (a). Todo elemento de p (a) es

Esto se escribe:

contar los trminos de la situa-

(en ingls: subset)

pertenece a ex.

E o;,

- e es el smbolo
de la pertenencia.
Constituye el smbolo furidamental
de la teoria. Perrnite pensar lo
mltiple puro sin
necesidad de recurrir a lo Uno.

un elemento.

cin, en tanto que


son presentados
por esos sub-mltiples.

quiere decir: ser

te) se expresa: y

contado por el es-


tado de la situa-

junto (o una parest incluido en

a.

Se escribe.: y e

Cin.

o;,

- Inclusin equi-

-e

es el smbolo
de la inclusin. Es

presentacin por

W1

el estado. Se dir

vado. Se lo puede

de un trmino que

E o;

partie) del conjunto a.


- Ser un subcon-

est incluido, y

o una parte (como


se usa en francs:

- Estar incluido
en una situadn

vale, pues, a re-

--------------------

un subconjunto

por lo tanto representado, que es


una parte.

smbolo deri-

definir a partir de

E.

---------------------

G
yco;
o:yep(a)

Es preciso tener muy en cuenta que:


presentacin, cuenta-por-urio, estructura, pertenencia, elemento, estn

la situacin,

del lado de

- representacin, cuenta de la cuenta, metaestructura, inclusin, subconjullto, parte,


estn

del lado del estado de la situacin.

j',

MEDJTACfN NUEVE

El estado de la situacin histrico-social

.En la meditacin 8 sostuve que toda presentacin estructurada ad


mita una metaestructura denominada estado de la situacin. Para
apoyar esta tesis, invoqu un argumento emprico: toda multiplicidad
efectivmente presentada se encuentra sometida a sta reduplicacin
de la estructura o de la cuenta. Querra dar un ejemplo de esto, recu
rriendo a las situaciones histrico-sociales (la cuestin de la Naturale,
za ser tratada en las meditaciones 11 y 12): Adems de verificar el
concepto de . estado de la situacin, esta meditacin destinada a la
ejemplificacin permitir tambin ejercitar las categorias del ser-pre
sentado, que son la normalidad, la singularidad y la excrecencia.
Fue sin duda un gran logro del marxismo comprender que el Esta
do, en su esencia, no tena relacin con los individuos, que la dialc
tca de su existencia no se jugaba entre lo uno de la autoridad y lo
mltiple de los sujetos.
Esta idea, en s misma, no era nueva. Ya Aristteles haba seala
do que lo qu impide, de hecho, que las constituciones imaginables
con el equilibrio del concepto se realicen, lo que hace de la poltica
ese extrao dominio en el que lo patolgico (tiranas, oligarquas y
democracias) prevalece regularmente sobre lo normal (monarquas,
aristocracias y repblicas), es, en ltima instancia, la existencia de ri
cos y pobres. Aristteles, que no ve cmo suprimir esta existencia
-ltimo impasse de lo poltico como puro pensamiento-', duda en de
clararla enteramente natural, ya que lo que l desea es la extensin
-y, racionalmente, la universalidad- de la clase media. Aristteles ve

124

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

con claridad que Jos Estados reales tienen menos relacin con el lazo
social que con su des-ligazn, con sus oposiciones internas, y que, fi
nalmente, la poltica no concuerda con Ja claridad_filosfica de lo po--
Jtico, porque el Estado, en su destino concreto, s define menos por
Ja ubicacin equilibrada de Jos ciudadanos que por esas grandes ma
sas -esas partes, que a menudo son Jos partidos-, a Ja vez empricas y
movedizas, que constituyen Jos ricos y Jos pobres.
El dispositivo marxista relaciona directamente el Estado con los
sub-mltiples de Ja situaci_n y no con sus trminos_ Plantea que el
Estado no asegura originariamente la cuenta,por-uno de Jo mltiple
de los individuos, sino de lo mltiple de las clases de individuos_ In
cluso si se deja de lado el lxico particular de las clases, Ja idea for
mal de que el Estado, que es el estado de Ja situacin histrico-social,
tiene en cuenta a Jos sub-mltiples colectivos y no a Jos individuos, es
esencial. Es necesario convencerse de la idea de que Ja esencia del Es
tado es no considerar a los individuos, y que_ cuando los tiene en
cuenta -es decir,. en Jos hechos- siempre es por un principio de cuenta
que no los concierne como tales. Incluso Ja coercin -muy a menuclq
anrquica, desordenada, estpida, ejercida por el .Estado sobre tal o
cual indivicluo- no significa en absoluto que el Estado est definido
por_ el inters coercitivo que mostrara por ese individuo o por Jos
individuos en general. ste es el sentido profundo que corresponde
conferir a Ja idea marxista vulgar el Estado es el Estado de Ja clase
dominante. La interpretacin que propongo es que el Estado slo
ejerce su dominacin segn una ley que hace-uno de las partes_.de Ja
situacin y su funcin es calificar una por una todas las composicio
nes .de composiciones de mltiples, cuya consistencia general queda
asegurada -en Jo que hace a sus trminos- por Ja situacin, que es una
presentacin histrica ya estructurada.
E l Estado es simplemente Ja metaestructura necesaria de toda si
tuacin histrico-social, es decir, la ley que garantiza que hay uno, no
en Jo imnediato de Ja sociedad -que siempre est cubiert por alguna
estructura no estatal-, sino en el conjunto de sus subconjuntos. A este
efecto-de-uno alude el marxismo cuando sostiene que el Estado es el
Estado de Ja clase dominante. Si esta frmula '[Link] el Es
tado es un instrumento que dicha clase posee, no tendria ningn
sentido. Si tiene un sentido es porque el efecto del Estado, que da .co
mo resultado lo uno de las partes complejas de la presentacin hist
rico-social, es siempre una estructura. Es preciso entonces que haya

EL ESTADO DE LA SITUACIN HISTRICO-SOCIAL


una ley de Ja cuenta, esto es_, una uniformidad

125

del efecto. Clase diri


gente, cualquiera sea la pertinencia semntica de esta expresin, de
.signa al menos esa uniformidad.
Si se lo considera en su pura forma, el enunciado marxista tiene
otra ventaja. Al plantear que el Estado es el de Ja clase dominante, in
dica que el Estado siempre re-presenta lo que ya fue presentado. So
bre todo si se tiene en cuenta que la definicin de las Clases dominan
tes no es estatal, sino econmica y social. En la obra de Marx, Ja
presentacin de Ja burguesa no se hace a travs del Estado. Los crite
rios que se utilizan son Ja posesin de Jos medios de produccin, el
rgimen de propiedad, Ja concentracin del capital, etc. Decir que el
Estado es el Estado de la burguesa tiene el mrito de subrayar que el
Estado re-presenta algo histrica y socialmente ya presentado. Es evi
dete que esta re-presentacin no tiene nada que ver c"on el. carcter
constitucionalmente. representativo del gobierno. Significa que al
afectar con lo uno Jos subconjuntos, o partes, de l presentacin hist
rico-social, calificndolos de. acuerdo con Ja ley que l es, el Estado
resulta siempre definido por Ja re-presentacin -segn los mltiples
de mltiples a Jos que pertenecen, por lo tanto, [Link] pertenencia a
lo que est incluido en Ja situacin- de Jos trminos que presenta la
situacin. Pr supuesto, la [Link] marxista es mucho ms restric
tiva, no capta enteramente al Estado como estado (de Ja situacin).
Pero est bien orientada al ver que, cualquiera sea Ja forma particular
de cuenta-por-uno de las partes de las que se hace cargo, el Estado se
ocupa de re-presentar la presentacin, constituyndose por Jo tanto en
la estructura de Ja estructura histrico-socia!, garanta de que Jo uno
es un resultado en todo.
En virtud de esto, se ve ton claridad por qu el Estado est ligado
de manera absol_uta a la presentacin histrico-social y, al mismo
tiempo, est separado de ella.
Est ligado en la medida en que las partes; de las que construye Jo
uno, son slo mltiples de mltiples ya contados-por-uno por las es
tructuras de la situacin. Desde este punt0 de vista, el Estado est li
gado histricamente a Ja sociedad en el movimiento mismo de la pre
sentacin. Como slo puede re-presentar, el Estado no puede hacer
advenir como uno a ningn mltiple -ningn trmino- cuyos compo
nentes, Jos elementos, estuvieran ausentes de Ja situacin. Esto queda
aclarado por la funcin gestionarla o administrativa del Estado, que
en su uniformidad diligente y en las obligaciones especficas que le

126

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

EL ESTADO DE LA SITUACIN HISTRICO-SOCIAL

impone el hecho de ser el .estado de la situacin, es mucho ms ese '


tructural y permanente que la funcin coercitiva. Pero, por otro lado, i'
en razn de que las partes de la sociedad exceden en todo a sus trmi' ;'
'
nos, y puesto que lo que est incluido en una sitnacin histrica no s :
puede plegar en lo que le pertenece, el Estado -concebido como ope'
radar de cuenta y garanta de reaseguro universal de lo uno- es, nec
sariamente, un dispositivo separado .. Como todo estado de una situa
cin cualquiera, el Estado de una sitnacin histrico-social est.
sometido al teorema del punto de exceso (meditacin 7). Lo que l
trata, lo gigantesco, la red infinita de los subconjuntos de la sitnacin,
lo obliga a no identificarse con la estructnra originaria que dispone .la
consistencia de la presentacin, es decir, el lazo social inmediato.. e:
El Estado burgus, dir el marxista, est separado del Capital y
su efecto general de estructnracin. Por cierto, al enumerar, adminis
trar y ordenar los subconjuntos, re-presenta los trminos ya estructu' ...
radas por la natnraleza capitalstica de la sociedad. Pero en cuanto )
operador, se distingue de ella. Esta separacin define la funcin coer'
citiva, pues se relaciona con la estructuracin inmediata . [Link] trmi:. .:
nos obedeciendo a una ley que Viene de otra parte. Esta coercin es
de principio; ya que constitnye el modo por el cual puede reasegurarse..'
lo uno en la cuenta de las partes. Si, por ejemplo, un individuo es q
tratado por el Estado, cualquiera sea la circunstancia, no es contado
por uno en tanto l mismo; lo que slo querria decir: en tanto ese
mltiple que ha recibido lo uno en la inmediatez estructnrante de la
presentacin. Es considerado como un subcorijunto, es decir ....,.para im
portar aqu el concepto matemtico (cf. meditacin 5), esto es, entol'
gico-, como el sing/eton de s mismo. No se trata de Antoine Dom
basle, nombre propio de un mltiple infinito, sino de {Antaine
Dombasle}, figura indiferente de la unicidad por la puesta-en-uno del
nombre.
El votante, por ejemplo, no es el sujeto tal, sino la parte que re'
presenta, segn su propio uno, la estructnra separada del Estado, es
decir, el conjunto del que dicho sujeto es el nico elemento y no el
mltiple del cual tal sujeto es lo uno-inmediato. As, el individuo
padece siempre, paciente o impaCientemente, esta coercin elemental,
este tomo de coaccin, que constitnye la posibilidad de todas las
otras coacciones posibles -incluida la muerte que puede serle infligi'
da- de no ser considerado como aquel que. pertenece a la sociedad, .si'
no como aquel que est incluido en ella. Hay una esencial indiferencia
.

127

-dl Estado por la pertenencia, a la vez que un cuidado permanente por


la inclusin. Cualquier subconjunto consistente es de inmediato con
tado y considerado por el Estado, para bien o para mal, ya que es ma
teria de representacin. Por el contrario, cualesquiera que sean las
apariencias declamatorias, siempre queda claro, finlmente, que de la
vida de las personas, es decir, del mltiple a partir del cual han recibi
do lo uno, el Estado no se preocupa en absoluto. Esta es la profundi
dad ltima e ineluctable de su separacin.
En este punto, sin embargo, l lnea analtica del marxismo se ex
pone progresivamente a una ambigedad mortal. Por cierto, Engels y
Lenin han remarcado el carcter separado del Estado y han mostrado
adems -lo que es verdad- que -la coercin se corresponde con la se
paracin. De ah que para ellos la esencia' del Estado sea su maquina'
ria buro'crtica y militar, esto es -si se lo examina desde la sola pers
pectiva de la sitnacin inmediata y de sus trminos- la visibilidad
estructural de su exceso respecto de la inmediatez social, su carcter
de monstruosa excrecencia.
Demos algunas vueltas alrededor de la palabra excrecencia. En
la meditacin precedente distingu, de un modo muy general, tres ti
pos de relacin con Ja completnd sitnacional del electo-de-uno, que
refieren a la pertenencia e inclusin.: la normalidad (ser presentado y
representado), la singularidad (ser presentado, pero no represen\ado),
la excrecencia (ser representado [Link] presentado). Quedara, evidente
mente, el vaco, que no est ni presentado ni representado.
Engels identifica muy claramente signos de excrecencia en la ma
quinaria burocrtica y militar. No cabe duda de que tales partes de la
situacin son re-presentadas antes que presentadas, puesto que ellas
mismas tienen que ver con el operador de representacin. Pero justa
mente. La ambivalencia del anlisis marxista clsico se puede resumir
en pocas palabras: al considerar que slo hay excrecencias desde el
punto de vista del Estado, piensa que el Estado mismo es-una excre
cencia. En consecuencia, propone como programa poltico su supre
sin revolucionaria, esto es, el fin de la representaciri, y la universa
lidad de Ja presentacin simple.
De dnde procede esta ambivalencia? Es necesario repetir que,
para Engels, la separacin del Estado no es el resultado directo de la
mera existencia de clases (de partes) sino, ms bien, del carcter anta
gnico de sus intereses. Hay un conflicto irreconciliable entre las cla
ses ms importantes; de hecho, segn el marxismo clsico, _entre las

!I
:!

128

EL ESTADO DE LA SITUACIN HISTRICO-SOCIAL

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

dos que llevan a cabo la consistencia de la presentacin histrica. Por


consiguiente, si el monopolio de las armas y de la violencia estructuc

rada no estuviera separado, bajo la forma de un aparato de Estado, ha. bria una guerra civil permanente.

Estos enunciados clsicos deben ser analizados con gran deteni


miento, ya que contienen una idea profunda: el Estado no se funda

sobre el lazo social -que expresara- sino sobre la des-ligazn -que


impide-. O an ms precisamente: la separacin del Estado resulta
menos de la [Link] de la presentacin que del peligro de la in
consistencia. Esta idea, . como se sabe, se remonta. hasta [Link] (la
autoridad trascendente absoluta es exigida por la guerra de todos con
tra todos) y es particularmente exacta bajo la siguiente forma: si en

una situacin cualquiera (histrica o no) se requiere que las partes


sean contadas por una meta-estructura, es porque, al escapar a la pri
mera cuenta, su exceso sobre los trminos establece un lugar. poten'.'"
cial de fijacin del vaco. Es verdad entonces que la separacin del
estado persigue, ms all de los trminos que pertenecen a la situa'
cin, Ja completud . del efecto-de-uno hasta el dominio -que el estado
asegura- de las multiplicidades incluidas, para que al localizarse el
vaco -por ende, la separacin entre la cuenta y lo contado- no adven

ga esa inconsistencia, que es la consistencia.


Por algo es que los gobiernos; a partir del momento en que se insi

na lo que constituye un emblema de su .vaco -esto es, en general, la


multitud inconsistente o sediciosa- prohben las reuniones de ms de

tres personas, es decir, declaran expresamente no tolerar lo uno de


esas partes y proclaman, as, que Ja funcin del Estado .esla de con

tar las inclusiones para que sean preservadas las pertenencias consis
entes.
Sin embargo, no es esto exactamente Jo que dice Engels. Grosso
modo, para _l_-si retomo la tipologa de Ja meditacin 8, la burgue
sa es un trmino normal (est econmica y socialmente presentada, y

129

universal, Jo que se llama tambin: el fin de las clases, es decir, el fin

de las partes y, por lo tanto, el fin de toda necesidad de controlar su


exceso.
Desde este punto de vista, el comunismo sera, en realidad, el rgi

men ilimitado deI individuo.


En el fondo, Ja descripcin marxista clsica del Estado es formal
mente correcta, no as su dialctica general. Los dos grandes parme

tros del estado de una situacin -esto es, el impresentable errar del
vaco y el exceso irremediable de fa inclusin respecto de Ja pertenen
cia, del que resulta Ja necesidad 'de reasegurar lo uno y estructurar la

estructura- son considerados por Engels como particularidades de la


presentacin y de lo que en ella se enumera. Se hace coincidir el va
co con la no-representacin de los proletarios y, por lo tanto, la im

presentaein con una modalidad de la no-representacin; la cuenta se


parada de las partes se reduce al carcter no universal de los intereses
burgueses, a la escisin presentadora entre normalidad y singularidad;
por ltimo, Ja maquinaria de Ja cuenta-por-uno queda reducida a una
excrecencia, al .no percibirse en todo su alcance que el excesoconSi
derado es inevitable, ya que se trata de un teorema del ser;

La consecuencia de estas tesis es que a partir de ellas la poltica


puede ser definida como el asalto al Estado, cualquiera sea el modo
-pacfico O violento- de este asalto. Para esto, es suficiente; con
movilizar a Jos mltiples singulares contra los normales, alegando que
Ja excrecencia es intolerable. Sin embargo, si bien el gobierno, y aun

la substancia material del aparato del Estado, pueden ser derrocados o


destruidos, e incluso si, ell ciertas circunstancias, es polticamente til
hacerlo, es necesario no perder de vista que el Estado como tal, esto

es, el reaseguro de lo uno sobre el exceso de las partes (o de. Jos parti
dos ... ), no se deja destruir ni asaltar tan fcilmente. Apenas cinco

aos despus de la [Link] de octubre, .Lenin, cerca ya de Ja

re-presentada por el Estado), el proletariado es un trmino singular

muerte, se desesperaba frente a la-obscena permanencia del Estado.


Mao, ms aventurero, pero tambin ms flemtico, Juego de veintitin
co aos de poder y diez aos de feroces tumultos por la Revolucin

nos singulares y los trminos normales se encuentran en una des'liga


zn antagnica. La excrecencia estatal es; entonces, un resultado que

grandes cambios.
Ocurre que el camino del cambio poltico, quiero decir, el camino

cin. Es por esto que, modificando esas diferencias, se puede esperar


que el Estado vaya a desaparecer. Bastar que la singularidad devenga

partir de l, ya que el Estado, justamente, no es poltico. Por esto no

(est presentado, pero no representado), el aparato de Estado es la ex


crecencia. El fundamento ltimo del Estado reside en que los trmi

no est referido a lo impresentable sino a las diferencias de presenta

Cultural, constataba que, despus de todo., no se haban producido

de Ja radicalidad justiciera, si bien mantiene al Estado en las inmedia


ciones de su recorrido, no puede de ninguna manera desplegarse a

130

E L SER Y E L ACONTECIMIENTO

podr cambiar, a no ser de manos, y, se sabe, este cambio tiene muy


poca significacin estratgica.
Lo que est en el origen del Estado no es el antagonismo, ya que

MEDITAClN'DIEZ

Spinoza

no se puede pensar como antagonismo la dialctica del vaco y del ex


ceso. No hay dudas en que la poltica debe originarse donde se origi

na el Estado, por lo tanto, en esa dialctica. Pero, sin embargo, no es

para apoderarse del Estado o duplicar su efecto. Por el contrario, la


poltica juega su existencia en la capacidad de establecer entre el va'.

Quicquid est in Deo est o: todas las situaciones


tienen el mismo est3do

tic,

co y el exceso una relacin esencialmente diferente de la del Estado;

libro 1

ya que slo esta alteridad puede sustraerla a lo uno del reaseguro esta,
tal.

Ms que un guerrero bajo los muros del Estado, el poltico es el


paciente centinela del vaco que instruye el acontecimiento, pues slo
enfrentado al acontecimiento (meditacin 17) el Estado se ciega a su
propio dominio. All, el poltico construye una manera de sondear,
aunque ms no sea por un instante, el sitio de lo impresentable, as co

mo para mantenerse .en adelante fiel al nombre propio que apres-coup


habr sabido dar -o captar, no se puede decidir- a ese no-lugar del lu

gar, que es el vaco.

Spinoza tiene una aguda conciencia de que los mltiples presenta

dos --que .l ]]ama cosas singulares (res singulares)- son, en gene


ral, mltiples de mltiples. En efecto, una composicin de mltiples
individuos (plura individua) es una sola y misma cosa singular; basta

para ello que esos individuos concurran en una nica accin, es decir,

sean simultneamente la causa de un nico efecto (unius ejfectus cau


sa). Dicho de otro modo: para Spinoza, la cuenta-por-uno de un ml
tiple, la estructura, es la causalidad. Una combinacin de mltiples es
un mltple-un, por ser ella lo uno de una accin causal. La estructu

ra es legible retroactivamente: lo uno del efecto valida lo uno-mltiple


de la causa. El tiempo de inertidumbre de esta legibilidad distingue a
los individuos, cuyo mltiple, que se supone inconsistente, recibe el
sello de la consistencia a partir del momento en el que se seala la

unidad de su efecto. La inconsistencia; o disyuncin, de los indivi


duos es entonces considerada como la consistencia de la cosa singu
lar, una i mil;ma, En latn: la inconsistencia es plura individua; la

consistencia,

res singulares. Entre las dos, la cuenta-por-uno es unius


1
effectus causa, o .una actio.

El .problema de esta doctrina es que resulta circular. Si se puede

determinar lo uno de una cosa singular slo en la medida en que ella,


en tanto mltiple, produce un nico efecto, se deb.e disponer previa-

mente. de un criterio para esta unicidad Ahora bien, qu es el efecto?


Se trata, sin duda, de un complejo de individuos del que, para afirmar
lo uno -para decir que s trata precisamente de una cosa singular-, se

132

SPINOZA

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

Dios. El in de la pertenencia es universal. De esto no se podra des

debe considerar los efectos, y as sucesivamente. De acuerdo con la


estructura causal, la retroaccin del efecto-de-uno depende de la anti

prender otra relacin; la inclusin, por ejemplo. En efecto, si se com


binan varias cosas .-varios individuos-, por ejemplo segn 1a cuenta

cipacin de los efectos del efecto. Parece haber en esto una oscilacin
infinita entre la inconsistencia de los individuos y la consistencia de

por-uno causal (a partir de lo uno de su efecto), nunca se obtendr


s que ?Ira cosa, es decir, un modo que pertenece a Dios, No es po
_
sible d1stmguir un elemento, o un trmino, de la situacin, de lo que
sera una parte de ella. La cosa singular, que es un-mltiple, perte
nece a la substancia de la misma manera que los individuos que la
componen. Tanto la cosa singulrn como los individuos constituyen

la cosa singular, puesto que el operador de cuenta que los articula -la

causalidad- slo puede ser afirmado a partir de la cuenta del efecto.


Lo sorprendente del asunto es que Spinoza no parece en absoluto
molesto por este impasse. Quisiera interpretar aqu, ms que esta apa

rente dificultad, el hecho de que no sea tal para el propio Spinoza. A


mi entender, la clave del problema es que, en la lgica fundamental de

un modo de dicha substancia, es decir, una afeccin interna, un

efecto parcial e inmanente. Todo lo que pertenece est incluido, todo

SpinOza,

la cuenta-por-uno est asegurada, en ltima instancia, por


la metaestructura, por el estado de la situacin, que l llama Dios, o

lo que. est incluido, pertenece. El carcter absoluto de la cuenta su


prema, del estado divino; conlleva que todo lo que es presentado, es
:representado y a la inversa, porque la presentacin y la representa.:.

la Substancia. Spinoza constituye la tentativa ontolgica ms radical


jams emprendida para identificar estructura y metaestructura, para
asignar el efecto-de-uno directamente al estado, para in-distinguir per
tenencia e inclusin. Al mismo tiempo, se comprender que se trata

cin son lo mismo. Dado que pertenecer a Dios y existir son si

nnimos, la cuenta de las partes queda asegurada por el movimiento


que asegura la cuenta de los trminos, que es la inagotable productivi
dad inmanente de la substancia. -

de la filosofia que, por excelencia,forcluye el vaco. Mi intencin es


establecer que. esta forclusin fracasa y que el vaco, cuya clausura
rnt-estnictliral, [Link], deba asegurar que. fuera in-existente e im

Esto quiere decir acaso que Spinoza no distingue las situaciones,

que slo hay una? No exactamente. Si bien Dios es nico y si el ser es


nicamente Dios, la identificacin de Dios despliega una infinidad de
situaciones separables intelectualmente, que Spinoza llama los atribu

pensable, resulta ntegramente nombrado y ubicado por Spinoza bajo


el concepto de modo infinito. Tambin se podr decir que a travs del
modo infinito Spinoza designa, a pesar suyo y, por lo tanto, segn la
ms alta conciencia inconsciente de, Su tarea-, el punto, que persiguie
ra por todas partes, donde no se puede 'prescindir de la suposicin de

tos de la substancia. Los atributos son Ja substancia misma en la me


dida en que se puede identificar de una infinidad de maner s diferen
tes. Es necesario distinguir el-ser-en-tanto-ser (la substancialidad de
la substancia) y lo que el pensamiento est en condiciones de conce
bir como constituyendo la identidad diferenciable -Spinoza dice: la
esencia- del ser, que es plural. El atributo es lo que el entendimien
to (intellectus) percibe de la substancia como constituyendo su esen'
cia. Por mi parte, dir lo siguiente: lo uno-del-ser se puede pensar a

un Sujeto.
Que desde un comienzo pertenencia e inclusin estn identificadas

de manera esencial, se deduce claramente de los presupuestos de la


definicin de la cosa singular. Ella resulta como uno, nos dice Spino

za, en todo el campo de nuestra experiencia, por lo tanto, en la pre


sentacin en general. Es la cosa singular la que tiene una eXistencia
determinada, Pero lo que existe es, o bien el ser-en-tanto-ser, es decir, la infinitud-una de la nica substancia cuyo otro nobre. es
Dios-, o bien una modificacin inmanente de Dios, es decir, un efecto

de la substancia; efecto del cual todo el ser es la substancia misma.


Dios [Link] calisa inmanente, pero, en verdad, no transitiva, de todas
- las cosas, dice Spinoza. Por lo tanto, una cosa es un modo de Dios;

una Cosa pertenece necesariamep:te a esos infinitos en infinitos mo


dos (infinita infinitis modis ), que se siguen de la naturaleza divina.
O aun: Quicquid est in Deo est, cualquiera sea la cosa que _es, es en

133

travs de lo mltiple de las situaciones, cada una de las cuales exire'


sa ese uno, porque ese uno, si slo pudiera ser pensado de una sola
manera, tendra la diferencia en su exteriqr, es decir, sera l mismo

contado, lo que es imposible, puesto que l es la cuenta suprema.


En s; las situaciones en las que se piensa lo uno del ser como dife
renciacin inmanente son infinitas en nmero, ya que es propio del

ser del ser ser infinitamente identificable: Dios es, en efecto substan
cia que' consiste en una infinidad de atributos, puesto q e, de otro
modo, sera nuevamente necesario que las diferencias puedan ser con-

134

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

tadas exteriormente. Sin embargo, para nosotros, de acuerdo con la fj:

Pero esta forclusin deductiva del vaco dista mucho de bloquear

nitud humana, se pueden separar dos situaciones: las que son_subsumi'


das bajo el atributo pensamiento (cogitatio) y las que son subsumidas

bajo el atributo extensin (extensio). El ser de ese modo particular que


es el animal humano consiste en ca-pertenecer a las dos situaciones.
Sin embargo, queda claro que, al poder reducirse a la meta-estruc,

toda posibilidad de soportar el errar de alguna falla, o de alguna arti

culacin abandonada, del sistema spinozista. El peligro se hace noto


rio cuando se considera, en relacin con la cuenta-por-uno, :la desproporcin entre lo infinito y lo finito.

Las cosas singulares, presentadas a la experiencia humana segn


]as situaciones del Pensamiento y de la Extensin, son finitas; se trata

tura divina, la estructura presentadora de las situaciones es nica: las

dos situaciones en las que el hombre existe son estructuralmente -esto .


es, estatalmente idnticas: Ordo et connexio idearnm idem est, ac ar
do et connexio rerum, entendiendo por cosa (res) un existente -un
modo-- de la situacin extensin, y por idea (idea) un existente
de Ja situacin pensamiento. Este ejemplo es contundente, ya qu
establece que un hombre, aun cuando pertenezca a dos situaciones-se".'
parables, puede valer por uno, por el hecho de que el estado de esas
dos situaciones es el mismo. No se podra subrayar mejor 'hasta qu

punto el exceso estatal subordina a la inmediatez presentadora de las


situaciones (de los atributos). Esa parte que es un hombre -alma y
cuerpo, transversal con respecto a dos tipos separables de lo mltiple;
la extensio y la cogitatio, y, por coJ,lsiguieilte, aparentemente incluida
en su unin- slo pertenece, en realidad, al rgimen modal, _porque la
meta-estructura suprema asegura directamente la cuenta-por-uno de
todo lo que existe, cualquiera sea la situacin:
De estos presupuestos se desprende inmediatamente la forclusin
del vaco. Por un lado, el vaco no puede pertenecer a una situaciri,
ya que sera necesario que fuera contado por uno. Ahora bien, el ope'
radar de la cuenta es la causalidad. Pero el vaco, que no consta de
ningn individuo, no puede contribuir a ninguna accin cuyo resulta;.
do sea un efecto nico. El vaco es, por lo tanto, inexistente, o impre
sentado: <<El vaco no est ddo en la Naturaleza y todas las partes de
ben concurrir de modo tal que el vaco, en efecto, no sea dado. Por
otro lado, el vaco tampoco puede estar incluido en un una situacin,
ser una parte de ella, ya que sera necesario que sea contado por uno
por su estado, su metaesti-uctura, Pero en realidad, la metaestructura
es tambin la causalidad, pensada esta vez como produccin inmanen
te de la substancia divina. Es imposible que el vaco .sea subsumido
bajo esa cuenta (de la cuenta), idntica a la cuenta misma. El vaco no
puede, entonces, ni ser presentado ni exceder la pres_entacin en el
modo de la cuenta etatal. No es ni presentable (pertenencia) ni im
presentable (punto de exceso).

135

SPINOZA

de un predicado esencial, dado n su definicin. Si es cierto que la


potencia ltima de la cuenta-por-uno es Dios -estado de las situacio
nes y ley presentadora inmane1e a Ja vez- no hay, aparentemente,
.

ninguna medida entre la cuenta y su resultado, puesto que Dios es


absolutamente infinito. Con mayor precisin: la causalidad por Ja
[Link] reconoce Jo uno de la cosa, en lo uno de su efecto no corre el
riesgo d"e introducir el vaco de un norelacin mensurable,, entre su
origen infinito y Ja finitud del efecto-de-uno? Spinoza plantea que el
conocimiento del efecto depende del conocimiento de la causa y l o
envuelve. Es concebible que el conocimiento de una cosa finita en
vuelva el Conocimiento de una causa infinita? No es necesario .atra
vesar el vaco de una prdida absoluta de realidad entre la causa y el
efecto, dado que una <>s infinita y el otro finito? Por otra parte, ese v

co debera ser inmanente, ya que la cosa finita es una modalidad de


Dios mismo. Parecera que el exceso de la fuente causal resurgiera en
el punto en el que su cualificacin intrnseca, la infinitud absoluta, no
es representable en el mismo plano que el del efecto finito. La infini
tud designara, entonces, el exceso estatal sobre la pertenencia presenc
tadora de las cosas singulares finitas. De manera correlativa; el vaco
sera el errar de la inconmensurabilidad entre lo infinito y lo finito, ya
que constituye el fundamento ltimo de aquel exceso.
Spinoza afirma categricamente que fuera de la substancia y los
modos, nada st dado (ni! datur). Los atributos, en efecto, no estn

dados, sino que nombran las situaciones de 'donacin. Si la substan


cia es infinita y los modos finitos, el vaco, como estigma de una fa
lla de la presentacin entre el ser"en,tanto-ser substancial y su. pro'
duccin inmanente finita, es inevitable.
Para evitar el resurgimiento del incalificable vaco y mantener el
cuadro .totalmente afirmativo de su ontologa, Spinoza es llevado a
plantear que la pareja substancia/modos, que determina toda dona
cin de ser, no coincide con la pareja infinito/finito. Este desfase es
tructural entre la nominacin presentadora y su cualificacin exten-

136

SPINOZA

E L SER Y E L ACONTECIMIENTO

siva no podra evitarse, obviamente, admitiendo una finitud de t


_ ya que la substancia
sb_s_ranci,
es absolutamente infinita por def{:
mcion. Solo queda una salida: que existan modos in'
i,
'Jinitos. o, .con
. .,
mayor prec1S1on -pues veremos que esos modos ms bien in-existeni.i:
que fa causa in:nediata de una cosa singular finita slo pueda ser 0u-;;',
_ y que, a contrario,
cosa smgular. fmita
una (supuesta) cosa infinita' s(;d'
lo pueda producir alg infinito. As, al quedar la conexin causal'
efectiva exumda del abismo entre lo infinito y lo finito, se volvera: ali
punto en el que, en la presentacin, queda anulado el exceso, y por 1o'
_
.
tanto el vac10.
El procedr deductivo de Spinoza (proposicioes 21, 22 y 28.. d i
.
hbro I de la Etica) es entonces el siguiente:
:.(:
- Establecer que todo lo se sigue de la naturaleza de un atribut :
de Dios considerado de manera absoluta [..) es infinito. Esto quier ::
deir que, SI un efecto (por lo tanto, un modo) resulta directamente d{
_
la mfmitud
de Dios, tal como queda identificada en una situacin prei :
sentad?ra (un tributo), ese efecto es necesariamente infinito. Es uif"
. '
modo mfimto mmediato.
-: Establecer que todo lo que se sigue de un modo infinito -e
sentido de la proposicin anterior- es, a su vez, infinito . Es un moa'
infinito mediato.
.
Llegados
a
este
punto,
sabemos
que
la
infinitud
de una causa -sea'
.
dirctamente substancial o bien modal- slo engendra lo infinito;,:
EVJtamos entonces la prdida de la igualdad, o la relacin sin medida<
entre una causa infinita y un efecto finito, prdida que de inmediittd
constituira el lugar de una fijacin del vaco.
La recproca es inmediata:
- La cuent-por-uno _de una cosa singular a partir de su efecto, que;,
se supone fmito, la designa a ella misma como finita. Puesto que si .
fuera mfmta, su efecto, como lo vimos, debera tambin serlo. En la ">
presentacin estructurada de las cosas singulares, hay una recurrencia /.
cusal de lo finito: Una cos singular .cualquiera -una cosa que es f \
_
mta. Y tiene una existencia
determinada- no puede existir ni estar de.'
termmada para operar realmente, si no fue deten:linada para existir y
para operar P?r otra causa, que es ella misma finita y tiene una exisc
tencia determmada. A su vez, esta ca\lSa no puede tampoco existir, ni .
estar determinad para operar realmente, si no fue determinada .pr U
otra, ella 1sma f1n1ta, con una existencia determinada, para existir'y . _ Y
para operar, y as al infinito.

?
,.}

137

Spinoza procede aqu de modo tal que el exceso del estado -el ori
gen substancial infinito de la causalidad- no sea discernible como tal
en la presentacin de la cadena causal. En lo que se refiere al efecto
de-uno de la cuenta por la causalidad, lo finito conduce slo a lo fini
to. La falla entre lo infinito y lo finito -en donde reside el peligro del
vaco- no atraviesa la presentacin de lo finito. Esta homogeneidad
esencial de la presentacin excluye la des-mesura, en la que podra re
velarse -encontrarse en la presentacin- la dialctica del vaco y del
exceso.
Pero esto queda establecido slo si se supone que otra cadena cau
sal duplica -por as decirlo- la recurrencia de lo finit: la cadena
de los modos infinitos, inmediatos y luego mediatos, ella m!sma in
trlnsecamente homognea, pero totalmente separada del mundo pre
sentado de las cosas singulares.
La cuestin que se plantea es la de saber en qu sentido esos mo
dos infinitos existen. Muy pronto surgieron personas curiosas que in
terrogaban a Spinoza sobre qu eran exactamente esos modos infini
tos; en especial, un alemn llamado Schuller, con quien mantena
correpondencia. En su carta del 25 de juliode 1675 rneg al muy sa
bio y muy agudo filsofo Baruch de. Spinbza que le d ejemplos de
cosas producidas inmediatamente por Dios y de cosas producidas me
diatamente por una modificacin infinita. Cuatro das m tarde,
Spinoza le responde que en el orden del pensamiento (esto es: en la
situacin -o atributo- pensamiento), el ejemplo de un modo infinito
inmediato es el entendimiento absolutamente infinito, y en el orden
de la extensin, el movimiento. y el reposo. En cuanto a los modos in
finitos mediatos, Spinoza cita slo uno, sin. especificar su atributo,
que podemos irnaginr que es la extensin. Se trata de la figura del
todo del universo (facies totius universi).
En toda su obra, Spinoza no dir nada ms sobre los modos infi
nitos. En la tica, libro II, lema 7, despllega la idea de la presentacin
como mltiple de mltiples -ajustada a la situacin extensin, en la
que las cosas son cuerpos-, hasta Ilegal" a una jerarqua infinita de
cuerpos, segn la complejidad de lo mltiple que ellos son. Si se con
tina esta jerarqua al infinito (in infinitum ), se concibe que la Natu
raleza entera es un solo Individuo (totam Naturam unum. esse Indivi,
duum ), cuyas partes, es decir todos los cuerpos, varan en .una
infinidad de modos, sin ningn cambio del Individuo ttal. En el es
colio de la proposicin 40 del Libro V, Spinoza declara que nuestra

::Ji.

EL SER Y E L ACONTECIMIENTO

SPINOZA

alma, en tanto conoce, es un modo eterno del pensar (aeternus cogi


tandi modus), que es determinado por otro modo eterno del pensar, y

Naturaleza total o del recogimiento de las almas, [Link] entidades no se


rian ya modales, sino substanciales. En el mejor de los casos, serian
identificaciones de la substancia, situaciones. No estaran dadas, sino

138

este ltimo a su vez por otro, y as hasta el infinito, de manera que to


dos juntos constituyen el entendimiento eterno e infinito de Dios.
Notemos que estas afirmaciones no forman parte de la cadena de
mostrativa. Estn aisladas. Tienden a presentar a la Naturaleza como
totalidad infinita e inmvil de las cosas singulares que se mueven y al
Entendimiento divino como totalidad infinita de las almas particula
res.
La pregunta acerca de la existencia de esas totalidades retorna aho

ra, de manera punzante; ya que el principio del Todo, que se obtendra


por una sumatoria in inflnitum, no tiene nada que ver con el principio
de lo Uno por el cual la substancia garantiza, en radical exceso estatal
-aunque inmanente- la cuenta de toda cosa singular.
Spinoza es muy claro en lo que se refiere a las vas disponibles pa
ra establecer una existencia. En su carta al muy sabio joven Simn

139

que seran lugares de donacin, es decir, atributos. No se podra, en


realidad, distinguir la Naturaleza total del atributo extensin, ni el
entendimiento divino del atributo pensamiento.
Llegamos entonces al siguiente impasse: para evitar toda relacin

causal directa de lo infinito y lo finito -que generara un errar sin me


dida del vaco- 'es necesario supner que la accin directa de la infi
nitud substancial slo produce, en s misma, modos infinitos. Pero es
imposible justificar la existencia de uno solo de esos modos. Es nece
sario entonces plantear, o bien que los modos infinitos existen, pero
son. inaccesibles tanto al pensamiento como a la experiencia, o bien
que no existen. La primera posibilidad crea un trans-mundo de cosas
infinitas, un lugar inteligible totalmente impresentable, por lo tanto,
un vaco para nosotros (para nuestra situacin), en el sentido en que

de Vries, de marzo de 1663, distingue dos de ellas, correspondientes


a las dos instancias de donacin de ser, la substancia (y sus identifi
caciones atributivas) y los modos. En la primera, la existencia no se
distingue de la esencia, es demostrable a priori a partir de la sola de- .

la nica existencia de la que podamos dar testimonio, en cuanto a


ese lugar, es la de un nombre: modo infinito. La segunda posibili
dad crea 9-irectamente un vaco, en el sentido en que es a partir de un

finicin dela cosa que existe. Como lo enuncia con firmeza la propo
sicin 7 del libro I de la tica, existir pertenece a la naturaleza de
una substancia. En cuanto a los segundos, no hay otro recurso que la
experiencia, ya que la existencia de los modos (no puede) concluirse

finito, por lo tanto, la prueba de la consistencia y de la homogeneidad


de la presentacin. Incluso ah, modo infinito es ese puro nombre

de la definicin de las cosas. La existencia de la potencia universal


-o estatal- de la cuenta-por-uno es originaria, o a priori. La existen
cia en situacin de cosas particulares es a posteriori, o experimenw

in-existente que se construye la prueba de la recurrencia causal de lo

cuyo referente queda eclipsado, por ser alegado slo en la medida en


que la prueba lo exige, y ser luego anulado en toda la experiencia fi
nita, cuya unidad permiti fundar.
Spinoza emprendi la erradicacin ontolgica del vaco, utilizando
el medio apropiado de una unidad absoluta de la situacin (de la pre

tada.
Queda claro, a partir de lo anterior, que la existencia de los modos
infinitos no puede ser establecida. Como se trata de modos, corres- .

sentacin) y de su estado (de la representacin). Por mi parte, desig


nr (meditacin 1 1) como multiplicidades naturales (u ordinales) a

[Link]'r s existencia. Sin embarg, no tenemos ninguna

equilibrio de la pertenencia y de la inclusin; a aquellas en las que to


dos los trminos son normales (cf. meditacin 8), es decir, represen

expei:iencia del movimiento ni. del reposo

en tanto modos infinitos

(slo tenemos experiencia de cosas particulares finitas en movimien:c


to o en reposo), como tampoco de la Naturaleza total, o facies

totus

universi, que excede radicalmente nuestras ideas singulares, ni, por


supuesto, del entendimiento absolutamente infinito, o totalidad de las

almas, que es propiamente irrepresentable. A contrario, si all donde


falla la experiencia pudiera valer la deduccin a priori, si el existir
perteneciera a la esencia definida del movimiento, del reposo, de la

aquellas que realizan en una situacin dada, y en grado mximo, este

tados en el lugar mismo de su presentacin. Para Spinoza, con esta


definicin

todo trmino es natural: el famoso Deus, sive Natura

queda enteramente fundado. Pero la regla de esta fundacin tropieza


con la necesidad de tener que convocar un trmino vaco, cuyo errar
queda inscripto en la cadena deductiva por un nombre sin referente
probado (modo infinito).
La gran leccin de Spinoza es, finalmente, la siguiente: aun cuan-

:
'

140

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

do -por la posicin de una cuenta-por-uno suprema, en la que se fu'


sionan el estado de una situacin y la situacin, la meta-estructura y
la estructura, la inclusin y la pertenencia- pretendamos anular el ex;
ceso, restablecerlo a la unidad de un solo plano de presentacin, no
economizaremos el errar del vaco y se tendr que ubicar su nombre.
Dado que el tiempo de su aparecer conceptual es tambin el de su
desaparecer ontolgico, el modo infinito -necesario, pero inexistente
colma el abismo causal entre Jo infinito y Jo finito. Sin embargo, el
significante modo infinito, que constituye slo el nombre tcnico
del abismo, organiza el sutil desconocimiento de ese vaco que se pro
curaba forcluir, pero que insiste con su errar bajo el artificio nominal
del que se deduca, tericamente, su ausencia radical.

III

.,.,.,

.. "'

i .

El ser: naturaleza e infinito.


Heidegger/Galileo

MEDITACIN ONCE

La naturaleza: poema o materna?

El tema de la naturaleza -aceptemos hacer resonar en esta pala


bra el trmino griego cpa1<;- es decisivo par las ontologas de la Pre'
sencia, u Ontologas poticas. Heidegger declara expresamente que
cpa1<; es <<Un trmino griego fundamental pata el ser; Y es funda
mental porque designa la vocacin de presencia del ser en el modo de
s.u aparecer, o ms explcitamente, de su "noClatencia" (t?.r'6rnx). La
naturaleza no es una regin del ser, un registro del ente-es-tora'lidad.
Es eLapare_cer, .o eclosin, del ser mismo,- el ad-venir de su presencia,
[Link] la permanencia del sern. Los griegos indicaron [Link] tr
mino cp.a1<;, en la ntima conexin que establece entre el ser y el apa
[Link], que el .ser no fuerza su advenimiento .n Presencia, sino que
[Link] ese advenimiento auroral, bajo la forma de1a aparicin,
de la pro-posicin. El ser es cpa1<; porque es el aparecer que. reside
en s. mismo. La naturaleza no es entonces la objetividad dada, sino
el don, el gesto de la expansin que dispone su lmite como aquello
en donde reside sii:llimitacin. El ser s la expansin predomina, la
cpa19>, No resulta exagerado decir que cpa1<; designa el ser-presente
segn la esencia ofrecida de su autopresentacin y que, por lo tanto,
la naturaleza es el ser mismo, tal como una ontologa de la presencia
sostiene la proximidad; el des-velamiento. Naturaleza> quiere decir:
presentificacin [prsentification) de la presencia, ofrenda de lo que
est velado.
Queda claro que el trmino naturaleza, sobre todo a partir de los
efectos de la ruptura galileana, deja por completo en el olvido lo que

LA NATURALEZA: POEMA O MATEMA?

EL SER Y EL ACONTEClMIENTO

144

de lo que Platn llama

expresaba en griego cpa1c;. Cmo reconocer en esta naturaleza es


crita en lenguaje matemtico lo que Heidegger quiere hacernos en
tender, de nuevo, cuando dice que cpa1c;. es el permanecer-ah-en

posible porque a partir de Platn comienza la subversin metafsica


de aquello que resuena a Presencia, a ser-apareciendo, en el trmino
cpa1c;. La referencia galileana a Phitn -cuyo vector, conviene subra
yarlo, no es otro que el "matematismo"- no es fortuita. En los confu

ser entendido como eclosin-en-presencia y, por el contrario, se trans


forma en aquello que -siempre indigno del paradigma ideal, porque
no tiene forma- debe ser considerado como falta de ser: Lo que apa

??'.i<lF5

nosotros.

A partir [Link] en que se destaca ese aparecer en un seguric':

do .sentid0, se constituye en medida del aparecer mismo, a partir del:


momento en el que ese recorte del aparecer es considerado com.o d:
ser de lo que aparece queda aislado como U:a, entonces, .en efecto,
comienza la decadencia, es decir, la prdida de todo lo que hay de
presencia, de "no-latencia" (xA!6<1a) en la presentacin:'Lo decisivo
del viraje platnico -en el que la naturaleza olvida la <pa1c;-, no es
que la cp a1c; haya sido caracterizada como fo, sino que la fo se
instale como la interpretacin nica y determinada del ser.
Evoco estos conocidos . anlisis de Heidegger para escandir en ellos

algo que considero esencial: la trayectoria del olvido que funda la na


turaleza objetiva, sometida a las Ideas matemticas, como prdida.
de la eclosin, de la cpa1c;, consiste finalmente en substituir la pre-

sencia por la carencia, la pro-posicin por la sustraccin. A partir de);


momento en que el ser, en tanto Idea, es promovido al rango de ente
verdadero -en el [Link] fachada>> evidente de lo que aparece es pro

movida al rango del aparecer-, lo que antes predominaba cae al nivel

bre de cpa1c;, era la indicacin de un vnculo originario entre el apa

recer y el ser, el modo de presencia de la presentacin, es rebajado al


rango de dato sustractivo, impuro, inconsistente, cuyo nico desplie
gue consistente es el recorte de la Idea, y en especial, desde Platn a

el punto de vista de la concepcin griega de la naturaleza, o cpa1c;.

la superficie, la fachada, el ofrecimiento a la mirada de lo que se


expande como natUraleza. Se trata siempre del aparecer como ser au'
rora! del ser, pero en Ioslmites, en el recorte, de una visibilidad para:

rece, la aparicin, ya no es ms la cpa1c;, el predominio de lo que se


expande [ .. ]; lo que aparece es simple aparicin, una apariencia, es
decir, ahora, una carencia>>.

Si COn la interpretacin def ser como fo se inicia un desfase


respecto del comienzo autntico es porque aquello que, bajo el nom

sos lmites del destino griego del ser, el viraje platnico consisti
en proponer Una interpretacin de la cpa1c; como 15io:. Pero ade
ms, la Idea, en el sentido platnico, slo resulta comprensible desde
No constituye un renegar o una decadencia. Ella culmina el pensa
miento griego del ser ,como aparecer, es la culminacin del comeh-
zo. Pues, qu es la Idea? Es el lado evidente de lo que es ofrecido;

lo que en verdad no debera ser. El

aparecer, reprimido o comprimido por la evidencia de la fo, deja de

sh>? Pero el olvido, bajo el trmino <<naturaleza, de todo lo que

cpa1c; conlleva en el sentido de eclosin y de abierto es mucho ms


antiguo aun que lo que declara la fisica en el sentido galileano. O
mejor dicho: la objetividad natural de la que trata la fisica slo fue

! v,

145

!i ,;;

Galileo -y Cantor-, de la Idea matemtica.


El .materna platnico debe ser pensado exactamente como una dis
posicin que se ha separado y olvidado del poema pre-platnico, del
poema de Parmnides. Desde el comienzo de su anlisis, Heidegger
seala que el pensamiento autntico del ser como cpa1c; -la fuerza
nominadora de ese trmina>>- est ligado a la gran poesa de los
griegos. Subraya que para Pndaro la cpu constituye la marca fun

damental del ser-ah. De manera ms general, la obra de arte, en el


sentido griego, la TXVfJ, est apareada en su fundamento con la natu
raleza como cpa1c;. En la obra de arte, considerada como lo que apa
rece, se muestra la expansin de lo que predomina, la cpa1c;.
Queda claro entonces que hay dos vas, dos orientaciones, que
guan el destino del pensamiento de Occidente. Una de ellas, apoyada

en la naturaleza en el sentido griego originario, acoge en la poesa el

aparecer como presencia ad-viniente del ser. La otra, apoyada en la


Idea en el sentido: platnico, somete la falta, la sustraccin de. toda

presencia, al matema y separa as e1 ser del aparecer, la esencia de la


existencia.
Para Heidegger, la va potico-natura!,que deja-ser la presentacin

como no-velamiento, es el origen autntico. La va matemtico-ideal,

que sustrae la presencia y promueve la evidencia, es la clausura meta


fisica, el primer paso del olvido.

Por mi parte, propongo no una inversin sino otra disposicin de


esas dos vas. Admito de buen grado que el pensamiento absoluta
mente originario se mueve en la potica y en el dejar-ser del aparecer.

1 ,i;

146

LA NATURALEZA: POEMA O MATEMA?

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

Esto queda probado por el carcter inmemorial del poema y de la


poesa, y por su sutura establecida, y constante, con el tema de la na

turaleza. Pero este carcter irunemorial testimonia en contra del sur"


gimiento acontecimiental de la filosofia en Grecia. La ontologa pro

piamente dicha, en tanto figura nativa de la filosofia occidental, no es


-ni podra ser- el advenimiento del poema en su intento de nombrar
el aparecer, en potencia y esplendor, como venir-a-la-luz del ser, o
no-latencia. Esto es mucho ms antiguo en el tiempo, y mucho ms
variado con respecto a los lugares (China, India, Egipto ... ). Lo que
constituye l acontecimiento griego es, por el contrario, la [Link]
va, la que piensa el ser Sustractivamente, -en el modo de un pensa
miento ideal o axiomtico. La invencin propia de los griegos consis

te en que el ser puede ser dicho a partir del momento en que tina de
cisin del pensamiento lo sustrae a toda instancia de la presencia.
Los griegos no inventaron el poema. Ms bien interrumpieron el
poema con el materna. Al proceder as, en el ejercicio de la deduc'
cin, que es fidelidad al ser tal como el vaco lo nombra (cf. la medi
tacin 24), abrieron la posibilidad infinita de un texto ontolgico.
Los griegos, especialmente Parmnides y Platn; tampoco pensa

ron el ser como <pa1<; o naturaleza, al margen de la importancia deci

siva que haya tenido para ellos este trmino. Por el contrario, lo que
hicieron fue desligar originariamente el pensamiento del ser, de su
encadenamiento potico al aparecer natural. El advenimiento de la

Idea designa ese des-encadenamiento de la ontologa y la apertura de


su texto infinito como historicidad de los encadenamientos matemti
cos. Sustituyeron la figura puntual, exttica .y repetitiva del poema,
por la acumulacin innovadora del materna. Sustituyeron la presencia,
que exige .un giro inicitico, por lo sustractivo, lo vaco-mltiple, que
gua un pensamiento transmisible.
Por cierto, el poema, interrumpido por el acontecimiento griego,

no ces sin embargo jams. La configuracin occidental del pensa

miento combina la infinidad acumulativa de la ontologa sustractiva y


el tema potico de la presencia natural. Su escansin no es el olvido,
sino ms bien el suplemento, cuya forma es la cesura y la interrup
cin. El cambio radical introducido por la suplementacin matemti
ca reside en que lo inmemorial del poema, que era donacin nativa y

plenaria, deviene, a partir del acontecimiento griego, en tentacin del


retorno. Tentacin que Heidegger toma -como tantos alemanes- por

una nostalgia y una prdida, cuando slo es el juego permanente indu-

1 47

cido en el pensamiento por la dura novedad del materna. La ontologa


matemtica, duro trabajo del texto y de la razn inventiva, constituy

retroactivamente el proferir potico en tentacin auroral, en nostalgia

de la presencia y del reposo. Esta nostalgia -desde entonces latente en


toda gran empresa potica- no est tejida por el olvido del ser, sino
ms bien a la inversa, por el hecho de que el ser sea pronunciado en
su sustraccin por el esfuerzo de pensamiento de las matemticas. La
victoriosa enunciacin matemtica acarrea qu el poema .crea afirmar
una presencia perdida, un umbral !el sentido. Pero no es ms que una
ilusin desgarradora, correlativa con el hecho de que el ser slo pue
de afirmarse desde el punto de vista de su sutura vaca al texto de
mostrativo. El poema se confia nostlgicamente a la naturaleza slo
porq_ue fue alguna vez interrumpido por el materna, y el sern, cuya
presencia persigue, no es ms que el imposible llenado del vaco, tal

como la matemtica, en los misterios del puro mltiple, discierne in


definidamente lo que del ser mismo se puede enunciar sustractiva
mente.
En cuanto a lo que no es confiado al poema, en esta configura
cin, en qu se transforma el concepto de naturaleza? Cul es el
dest no y el alcance de este concepto en el cuadro de la ontologa ma

tematica? Como se comprender, esta pregunta es ontolgica y no tie


ne nada que ver con la fisica, que establece las leyes de dominios par
ticulares de la presentacin (la materia). La pregunta se puede
formular de la s1gmente manera: hay un concepto pertinente de la
naturaleza en la doctrina de lo mltiple? Corresponde hablar de mul.
tiplicidades naturales?
Paradjicamente, Heidegger puede todava guiarnos en esto. Entre
_las caracteristicas gen-erales de la rpa1<; nombra la constancia la es
tabilidad de lo que se ha expandido de s. La naturaleza es e per
.

manecer ah de lo estable. Esta constancia del ser que recoge el tr


mino <pa1<; es legible hasta en las mismas races lingsticas. Del
snscrito bh, bheu, deriva el griego rpY, el latnfai, el francs

fas,

el alemn bin [soy], bist [es]. Ahora bien, el sentido heideggeriano de


esta filiacin es: Venir a estar y permanecer en el estar a partir de s

mismo.
As, el ser, pensado como <pva1<;, es lo estable del mantener-se-ah
la cntancia, el equilibrio de lo que se mantiene en el despliegue d
.
su hr:nte. S1 retenemos este c ncepto de la naturaleza, diremos que un
?
.
multJple puro es natural s1 se reconoce en su forma-mltiple una

'

!\ ,:.f

., .

1.

148

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

LA NATURALEZA: POEMA O MATEMA?

con-sistencia particular, un mantener-junto especfico. Un mltiple


natural es una forma superior de la cohesin interna de lo mltiple.
Cmo reflejar esto en nuestros propios trminos, en el interior de
la tipologa de lo mltiple?. Haba distinguido (cf. meditacin

8),

en

una presentacin estructurada, los trminos normales (presentados y


representados), los trminos singulares (presentados, pero no repre'
sentados) y las excrecencias (representadas y no presentadas). Po
demos ya pensar que la normalidad, que equilibra presentacin (o
pertenencia) y representacin (o inclusin), que hace simtrica la es

tructura (lo que es presentado en la presentacin) y la metaestructura


(lo que es contado por uno por el estado de la situacin), es un corn
cepto pertinente del equilibrio, de lo estable, del permanecer-ah-en

s-mismo. Para nosotros, la estabilidad deriva necesariamente de la


cuenta-por-uno, ya que toda consistencia procede de la cuenta. Hay
acaso algo ms estable que aquello que, en tanto mltiple, es contado
en su lugar dos veces, por la situacin y por su estado? La normali
dad, vnculo maximal entre pertenencia e inclusin, resulta muy ade

cuada para pensar la estasis natural de un mltiple. La naturaleza es lo


que es normal, lo mltiple re-asegurado por el estado.
Pero un mltiple es, a su vez, mltiple de mltiples. Si es normal
en la situacin en la que es presentado y contado, los mltiples de los
que se compone pueden, a su vez ser, respecto de l, siniulares, nor
males o excrecencias. El permanecer-ah estable de un mltiple puede
ser contradicho internamente por singularidades que el mltiple en
cuestin presenta, pero no representa. Para pensar plenamente la con
sistencia estable de un mltiple natural, es necesario sin duda prohibir
esas singularidades interiores y plantear que el mltiple normal slo
se compone, a su vez, de mltiples normales. Dicho de otro modo, un

mltiple tal es a la vez presentado y representado en la situacin, pe


ro adems, en su interior mismo, todos los mltiples que le pertene
cen (que l presenta) estn igualmente incluidos (estn representados)
y, nuevamente, todos los tnltiples que componen esos mltiples son
tambin normales, etc. . Un mltiple-presentado natural (una situacin

natural) es la form-mltiple recurrente de un ,equilibrio especial en

tre pertenencia e inclusin, estructura y metaestructura. Slo este


equilibrio asegura y re-asegura la consistencia de lo mltiple. Lo na
tural es la normalidad intrnseca de una situacin.
Diremos entonces lo .siguiente: una situacin es natural si todos los
trminos-mltiples que presenta son normales y si, adems, todos los

149

mltiples presentados por sus trminos mltiples son igua)mente nor


males. De manera esquemtica: si N es la situacin considerada, todo

elemento de N es tambin un sub-mltiple de N La ontologa lo ano


e N (pertenencia), se tiene tambin n e N

tar as: cuando se tiene n

(inclusin). A su vez, el mltiple n es una situacin natural en la me


dida en que si n ' e n, entonces, igualmente, n ' e n. Se ve que un ml

tiple natural cuenta por uno mltiples normales que, a su vez, cuentan
por uno mltiples normales. Est"; estabilidad normal asegura la homo

geneidad de las multiplicidades naturales. Si, en efecto, plantearnos la


reciprocidad entre natural y normalidad se ve que, dado que los trmi

nos del mltiple natural estn a su vez compuestos por mltiples nor
males, la naturaleza es homognea en diseminacin: lo que un tnlti
ple. natural presenta es natural y as sucesivamente. La naturaleza no
se contradice jams internamente. Es presentacin-de-s homognea a

s misma. Se cumple as, hasta en el concepto del ser como puro ml


tiple, el <<permanecer-ah-en-s-mismo que Heidegger determina co
mo 'P c11<;.
Pero las categoras poticas de lo auroral y del despliegue son sus
tituidas por las categoras estructurales, y transmisibles por el concep

to, de la correlacin mxima entre presPntacin y representacin, per


tenencia e inclusin.
Heidegger sostiene que el ser est como

<pJ19>. Nosotros dira

mos ms i;>ien: el ser con-siste en su punto mximo como multiplici


dad natural, es decir, como normalidad homognea. Sustituimos el
no-velarniento, cuya proximidad se perdi, por este enunciado sin au
ra: la naturaleza es lo que es rigurosamente normal del ser.

MEDITACIN DOCE

El esquema ontolgico de los mltiples naturales


y la inexistencia de la Naturaleza

La teora de conjuntos, considerada como pensamiento adecuado


de lo mltiple puro o de la presentacin de la presentacin,formaliza

cualquier situacin en la medida en que refleja su ser como tal, o sea


lo mltiple de mltiples que compone toda presentacinc Si se quiere
encontrar en este marco

el

formalismo de

una Bituacin,

convendr

considerar un conjunto tal que-sus caractersticas -expresables; en l


tima instancia, en la lgica de un nic signo: el de pertenenCia,

sean comparables con las de la presentacin estructurada -de la situa


cin- que se considera.
Si queremos encontrar el esquema ontolgico de las multiplicida
des naturales, tal como 1o pensamos en la meditacin

1 1,

o sea, el

conjunto de las multiplicidades normales, compuestas a su vez por


multiplicidades normales -esto es, el esquema del equilibrio mximo
del ser-presentado- debemos en primer lugar formalizar el concepto
de normalidad.

El centro de la cuestin es, en efecto, el reaseguro estatal. A partir

de l -por lo tanto, de la disyuncin entre presentacin y representa


cin- clasifiqu los trminos en singulares, normales y excrecencias,
y defin, finalmente, las situaciones naturales (todo trmino es normal
y los trminos de los trminos son tambin normales).
Las Ideas de lo mltiple, que son los axiomas de la teora de con
juntos, permiten formalizar -y por lo tanto pensar- ese concepto?

152

EL SER Y EL ACONTEClMlENTO

EL ESQUEMA ONTOLGICO DE LOS MLTIPLES NATURALES

. J . EL CONCEPTO DE NORMALlDAD: CONJUNTOS TRANSITIVOS

Para determinar el concepto central de normalidad, es necesario


afirmar lo siguiente: un mltiple u es normal si todo elemento p de :
ese conjunto es tambin un subcoljjunto, o sea: p E u __, P e u.
Vemos que u es considerado como la situacin en la que es pre
sentado p y que la implicacin inscribe la idea de que P es contado
dos veces por uno (en u), como elemento y como subconjunto, por la
presentacin y tambin por el estado, es decir, segn u y segn p (u).
El concepto tcnico que designa un conjunto u de estas caracters
ticas es el de conjunto transitivo. Un conjunto transitivo es un conjun
to tal que todo lo que le pertenece (p E u) est tambin inchjido en l
(p e a).
Para no sobrecargar la expresin, una vez bien establecido que el
par pertenencia/inclusin no coincide con el par Uno/Todo (cf. al res
pecto el cuadro que figura [Link] de la meditacin 8), llama
remos en adelante, con los matemticos de lengua francesa, parte de
a [Link] subconjunto de a. Dicho de otro modo, leeremos la notacin
p e a como P es una parte de a. [Link] mismas razones, llamare
mos p (a), [Link] el conjunto de los subconjuntos de a (y .por lo tanto
el estado de la situacin a), conjunto de partes de U. Con esta con
veni:in, un conjunto transitivo ser un conjunto tal que todos .sus ele
inentos son tambin partes.
En la teora de conjuntos, los conjuntos transitivos desempean un
papel fundamental. La transitividad es, en cierto mod, la correlacin
mxima entre pertenencia e inclusin,. ya que nos dica qe todo -lo
que pertenece est incluido. Por el teorema del punto de exceso (me
ditaCin 7),. sabemos que .el'enunciado inverso, a su vez, marca un im
posible: no es posible que todo lo. que est incluido pertenezca. La
transitividad, que es el concepto ontolgico del concepto ntico de
equilibrio, supone que el signo primitivo del_ mltiple-uno, E, es -en
la inmanencia de un conjunto a- traducible como inclusin. Dicho de
otro modo, en un conjunto transitivo, en el que todo elemento es pr
te, lo que es presentado por la cuenta-por-uno del conjunto es tambin
re-presentado por la cuenta-por-uno del conjunto de partes.
Existe al menos un conjunto transitivo? En el punto en el que nos
encontramos, la pregunta sobre la existencia depende estrechamente
de la existencia del nombre del vaco, nica asercin existencial que

1 53

figura en los axiomas de la teora de conjuntos, o Ideas de lo mltiple.


Establec (cf. meditacin 7) la existencia del singleton del vaco, cuya
riotatin es {0}, que es la puesta-en-uno del nombre del vaco, esto
es, el mltiple cuyo nico elemento es 0. Consideremos el conjunto
de los subconjuntos de ese {0}, esto es, p ({0}), al que !.lamamos
conjunto de partes del singleton del vaco. Este conjunto existe,
puesto que {0} existe y qu el axioma de las partes es una ga;anta
_ a, existe p (a), cf. meditacion 5).
condicional de existencia (si exite
Cules pueden ser las partes de {0}? Sin duda, el mismo. {0}, que
es, en suma, parte total. Y tambin 0, puesto que el vaco est in
cluido universalmente en todo mltiple (0 es parte de todo conjunto,
cf. meditacin 7). Queda claro que no hay otra. El mltiplep ({0}),
conjunto de partes del singleton { 0), es entonces un mltiple que tie
ne dos elementos, 0 y {0}. Se trata, en realidad, del esquema ontol
gico del Dos, tramado exclusivamente por el vaco, que puede escri
birse: {0, {0} }.
Ahora bien ese Dos es un conjunto transitivo. En efecto:
.,. el eleme;to 0, en tanto parte universal, es parte del Dos,
- el elemento {0) es tambin una parte, ya que 0 es elemento del
Dos (le pertenece). Por consiguiente, el singleton de 0, {0} -'es dec
cir, la parte del Dos que tiene a 0 como nico elemento- est /nc!ui
do en el Dos.
:Por consiguiente, los dos elementos del Dos son tambin dos par
tes. .del Dos y el Dos es transitivo, puesto que slo hace-uno de los
mltiples que son al mismo tiempo partes.
El concepto matemtico de transitividad, que formaliza la norma
lidad o estabilidad-mltiple, puede ser pensado y, adems, subsume
mltiples existentes (cuya existencia se deduce de los axiomas).

2. Los MLTIPLES NATURALES: LOS ORDJNALES


Hay ms an. No solamente el Dos es un conjunto transitivo, sino
que, adems, sus elementos, .0 y {0}, tambin lo son. Constatamos
as que el Dos, en tanto mltiple normal compuesto de mltiples nor
males, formaliza la dualidadente natural.
Para formalizar el carcter natural de una situacin es necesario no

154

EL ESQUEMA ONTOLGICO DE LOS MLTIPLES NATURALES

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

slo que un mltiple puro sea transitivo, sino tambin que todos sus
elementos lo sean. La recurrencia hacia abajo de la transitvidad r
gula el equilibrio natural de una situacin, ya que dicha situacin es

normal, y todo lo que presenta tambin lo es, en relacin con la pre


sentacin. Ahora bien, qu constatamos?
.
- El elemento {0} tiene como nico elemento 0. Pero el vaco es
parte universal. Por consiguiente, este elemento 0 es tambin parte,
- el elemento 0, nombre propio del vaco, no presenta ningn ele

mento -es. precisamente en esto donde se juega la diferenci segn la


indiferencia, caracterstica del vaco- y, por lo tanto, nada en l no es
una parte. No hay inconvenientes en declararlo transitivo.
As, el Dos es transitivo y todos sus elementos tarnbin lo son.
Un conjunto que tiene estas propiedades ser llamado un ordinal.
El Dos es un ordinal. Un ordinal refleja ontblgicainente el ser-mlti

ple de las situaciones naturales. Y, por cierto, los ordinales juegan en


la teora de conjuntos un papel decisivo. Una de sus propiedades ms

importantes consiste en que todo mltiple que les pertenec es tam


bin [Link], lo que constituye la ley del ser de nuestra definicin
de. la Naturaleza: todo lo que pertenece a una situacin natural puede
tambin ser considerado como una situacin natural. Volvemos a en'
contrar la homogeneidad de la Naturaleza.

Slo por placer, demostremos este punto.


Sea ex un ordinal. Si P E ex, se sigue de. manera iediata que es
transitivo, puesto que todo elemento de un ordinal" lo es. Por otra par

te, se sigue que P e ex -puesto que ex es transitivo- y, por consiguien


te, que todo lo que le pertenece est tambin induido. Pero si est
incluido en ex, por la definicin de la inclusin todo elemento de
pertenece a ex. Entonces (y E j3) __, (y E ex). Pero si y pertenece a ex, es
transitivo, puesto que ex es un ordinal. Finalmente, todo elemento de j3
es transitivo, y como el mismo j3 es transitivo, p es un ordinal.

Un ordinal es, entonces, un mltiple de mltiples qiie son, a su

155

antigua, no busca desplegai: en todos sus detalles la arquitectura del


ente-en-totalidad. Slo se consagran a ese faberinto algunos especia

listas cuyos presupuestos en cuanto a la onto-loga, al vincul entre el


lenguaje y lo decible del ser, son particularmente restrictivos. Me re

fiero, en especial, a los defensores del constructivismo, concebido co


mo un programa de dominio integral de la conexin entre la lengua
formal y los mltiples cuya existencia se admite. Volver sobre este

tema.
Una caracterstica importante de los ordinales consiste en que su
definicin es intrnseca, o estructural. Si se afirma de un mltiple que

es un ordinal un conjunto transitivo de conjuntos transitivos-, se tra


ta de una determinacin absoluta, indiferente a la situacin en la que
es presentado.
El criterio ontolgico de los mltiples naturales es su estabilidad,

su homogeneidad, es decir, -vamos a verlo- s. orden inmanellte-Con


mayor precisin: la relacin fundadora del pensamiento de lo mlti

ple, que es la pertenencia (E), conecta entr S, de rnanera especfica,


a todos los mltiples naturales, Los mltiples naturales estn intrinca
dos universalmente por el [Link] el que la ontologa concentra la

presentacin. O incluso: la consistencia natural es para hablar como

Hidegger- el predominio, en toda la extensin de las multiplicida


des naturales, de esa Idea originaria de la presentacin-mltiple que
es la pertenencia, La naturaleza se pertenece a s misma. Este punto,

del que se infieren vastas conclusiones sobre el nmero, la cantidad y


[Link] en general, nos va a ocupar en la trama de las inferen
cias. ,

3.

EL JUEGO DE LA PRESENTACIN EN LOS MLTIPLES NATURALES

U ORDINALES

vez, ordinales. Este concepto articula literalmente toda la ontologa,


porque es el concepto mismo de Naturaleza.

Consideremos un mltiple natural

a, un ordinal.

Sea un elemento

La doctrina de la naturaleza, desde el punto de vista del pensa


.
rmento del ser-en-tanto-ser, se lleva as a cabo en la teora de Is ordi

j3 de ese ordinal, P E a.

manifestara por ella, dicha teora no haya sido considerada desde en

mos entonces P e ex. De donde resulta que todo elemento de es


tambin un elemento de ex. Sealemos adems que, en virtud de la

nales. Es sorprendente que, pese al entusiasmo creador qu Cantor

tonces por los matemticos ms que como una curiosidad sin grandes
consecuencias. Ocurre que la ontologa moderna, a diferencia de la

les

Como por definicin de los mltiples natura

ex es normal (transitivo), el elemento p es tambin una parte; tene

homogeneidad de la naturaleza, todo elemento de un ordinal es un or-

156

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

EL ESQUEMA ONTOLGICO DE LOS MLTIPLES NATURALES

dina! (ver ws arriba). Llegawos al siguiente resultado: si un ordinal


p es elewento de un ordinal a, y si un ordinal y es elewento del ordi

p, entonces y es tambin un elewento de a,: [ (p E a) & (y E Pll


(Y E a) .

nal

Ese sentido conduce a la cuestin de saber si, dadauna propiedad

'f' en Ja lengua de Ja teora de conjuntos, tal o cual mltiple,


-en primer lugar, posee dicha propiedad,

--f

Se puede decir entonces que. Ja pertenencia se transwite de un


ordinal a todo ordinal que lo presente en Jo uno-wltiple que es: el
elewento del elemento es tawbin un elewento. Si se desciende en

enuncia segn la pertenencia, esto significa que existe un a tal que l


mismo posee Ja propiedad 'f', pero que ningn mltiple [Link] perle,

nece la posee. De un mltiple tal se dir que es un trmino E -mnima!

sus partes funcionales visibles.


Para que nos gue la lengua natural -pese al peligro que represen

para Ja propiedad .'f'.


La ontologa establece el teorema siguiente: dada una propiedad
'!', $ un ordinal la posee, entonces existe un ordinal e -minimal para
dicha propiedad. Esta conexin entre el esquema [Link] la na
turaleza y la minimalidad [minimalit] segnla pertenencia es cru
cial. Orienta el pensamiento hacia un atomismo natural en sentido
amplio: si una propiedad es cumplida por al menos un mltiple natu
ral, existe siempre un ltimo elemento natural al que corresponde es
ta propiedad. Para toda propiedad discernible en los mltiples, Ja na:
turaleza nos propone un punt de detencin, ms all del cual nada de

ta Ja intuicin para Ja ontologa sustractiva-, encontraremJlS cmodo


decir que un ordinal p es ms pequeo que un ordinal a, si tenemos
p E. a.. Sealemos que, en el caso en que a. .es diferente de p, ms pe
queo hace coincidirla pertenencia y Ja inclusin. En efecto, en vir
tud de la transitividad de a, si p E a, tenemos tambin P e a:, y el ele;
mento p es al mismo tiempo una parte. Que un ordinal sea ms

pequeo que otro quiere decir, de manera indiferente, que pertenece


al ms grande o que est incluido en [Link] grande.

Ms pequeo debe ser considerado en sentido estricto,. exclu


yendo decir que a. es ms pequeo que a? Admitiremos que, de mane,
ra general, resulta impensable que un conjunto pertenezca a s mismo.
La escritura a. E a est prohibida;,Las razones de esta prohibicin son
muy profundas, ya que conciernen Ja cuestin del acontecimiento; las

lo natural puede ser subsumido bajo esa propiedad.


La demostracin de este teorema exige la utilizacin de un princi
pio cuyo examen conceptual, ligado al tema del acontecimiento, ser
completado recin en la meditacin 18. Lo esencial es retener el prin

cipio de minima/idad: [Link] de lo que se piense sobre


un ordinal, siempre habr un ordinal al que ese pensamiento se aplica
mnimamente, dado que ningn ordinal ms pequeo (por Jo tanto,
perteneciente al considerad) resultar pertinente para ese pensamien
to. Hay un punto de detencin hacia abajo de toda determinacin na

17

y 18. Por el momento, pido que


sea aceptada la prohibicin como tal. Su consecuencia es, por supues
to, que nngn ordinal puede ser ms pequeo que s mismo, puesto
que ms pequeo coincide, para Jos mltiples naturales, con perte

necer a.
Lo enunciado hasta aqu se expresar de acuerd? con las convenciones siguientes: si un ordinal es ms pequeo que otro y este otro es
ms pequeo que un tercero, el primero ser ms pequeo que el ter
cero. Se trata de la ley trivial de un orden, pero este orden, y en esto

reside el fundamento de Ja homogeneidad natural, no [Link] que el de

Ja presentacin, marcado por el signo E.


A partir del momento en que se cuenta con un orden, un ms pe
queo que, tiene sentido plantearse la cuestin del ms pequeo
mltiple que, segn ese orden, tiene tal o cual propiedad.

-en segundo lugar -estando dada una relacin de fden.,-; es tal


que ningn mltiple ms pequeo segn esa relacin, tiene dicha
propiedad.
Como para Jos ordinales o mltiples naturales ms pequeo se

Ja presentacin natural, se permanece en Ja presentacin. Metafrica


wente: una clula de un organiswo complejo y Jos cowponentes de
esa clula son \an naturalmente componentes de este organismo cowo

estudiaremos en las meditaciones

157

tural. Esto se escribe:

'!' (a) _, (3 p) ['f' <Pl & (y E Pl _,


1

'f' (y)]

En esta notacin, el ordinal P es el mnimo natural de validacin


para la propiedad 'f'. La estabilidad natural se encarna en ese punto de

detencin atmico que ella liga a toda caracterizacin explcita. En


este sentido, toda consistencia natural es atmica.

E.l principio de minimalidad nos conduce al tema de Ja conexin


general de todos Jos mltiples naturales. As, por primera vez, encon-

'1
i ;' :

1; .

158

EL ESQUEMA ONTOLGICO DE LOS MLTIPLES NATURALES

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

que el ordinal y es el E -minimal para la propiedad existen ordi


a tal que :., (y E a) & - (a E y) & - (a = y), o bien existe un
ordinal desconectado de aquel que se considera,

tramos una determinacin ontolgica global, que se enuncia: todo


mltiple natural est conectado con todos los otros por la presenta
cin. La naturaleza no tiene agujeros.
Sostuve que si entre los ordinales existe la relacin de pertenencia,

funciona como una relacin de orden. El punto clave es que, de hec


cho, entre dos ordinales diferentes siempre hay relacin de pertenen
cia. Si a y P son dos ordinales tales que a ,,; p, entonces, o a E p, o

P E a. Todo ordinal es una porcin de otro (puesto que a E p __,


.a e p, en funcin de la transitividad de los ordinales), a menos que el

otro sea una porcin del primero.


Habamos visto que el esquema ontolgico de los mltiples natu
rales era esencialmente homogneo, por el hecho de que todo mltiple

nal

que habiendo sido fijado Un y E -minimal, a es E -minimal para la


propiedad: - (y E a) & - (a E y) & - (a = y).
Cmo situar, uno en relacin con el otro, a estos y y a, E -mini
males para la propiedad supuesta de desconexin respecto de la rela
cin de pertenencia? Voy a mostrar que, en todo caso, tiilo est inclui
do en el otro, a e y. Esto supone establecer que todo elemento de a es
un elemento de y. Aqu es donde la minimalidad entra en escena. Co
mo a es E -minimal para la desconexin con y, se infiere qu un ele
mento de a est, por su parte, conectado. Entonces, si 'A E a, A est co

cuya cuenta-por-uno est asegurada por un ordinal, es l mismo un oro


dina!. La idea a la que ahora llegamos es mucho ms fuerte: Designa

nectado con y, Esto quiere decir:

es necesario pensar que, en situaciones I?.aturales, el ser-mltiple no


presenta nada separable. Todo lo que es presentado -en tanto mlti
ple-- en una situacin tal, o bien est comprendido en la presentacin
de los otros mltiples presentados, o bien los comprende en su pre

-o que y = A. La misma la objecin: si A

misible,

la intrincacin universal, _o copresentacin, de los ordinales ... Puest


que todo ordinal se encuentra ligado a los dems por la pertenencia,

sentacin. Este principio ontolgico mayor dir: la Naturaleza ignora


la independencia. En trminos de mltiple puro -esto es, segn su

ser- el mundo natural exige que cada trmino inscriba a los otros, o
sea inscripto por ellos. La naturaleza est as universalmente conecta
da. Constituye un ensamblaje de mltiples intrincados los unos en los
otros, sin vaco separador (en este caso, vaco no es Un trmino em
prico o astrofisico sino una metfora ontolgica).
La demostracin de este punto es un poco delicada, pero concep,

tualmente instructiva por el uso masivo que se hace en ella del princi
pio de minima!idad. As, normalidad (o transitividad), orden, minima

lidad y conexin total aparecen como los conceptos orgnicos del ser
natural. El lector a quien disgusten los encadenamientos, puede dar el

resultado por hecho y pasar a la seccin 4.


Supongamos que dos ordinales, a y p, que, siendo diferentes, tie
nen la propiedad de no estar ligados por la relacin de pertenencia.

Ni uno pertenece al otro ni el otro al primero: -

(a E Pl & - (p E a)

& - (a = p). Existen entonces por lo menos dos ordinales, suponga'


mos y y a, que son E -minimales para esta propiedad. Esto quiere de
cir, precisamente:

159

-que y e A. Es imposible puesto que, entre ordinales, E es una re


lacin de orden. De y E A y A E a se podra deducir que y E a, lo que
.
.
.
la desconexin de y y a prohbe,

E a, y E a, lo que es inad-

-o que le E y. Es la nca salida. Por lo tanto,. (/e E {)) (le E y), lo


que quiere decir precisamente que a es una parte de y (todo elemento
de a es elemento de y) . .

..

Observemos, por otra parte, que cj e y es una inclusin estricta,


puesto que Ja desconexin de a y y excluye su

.igualdad. En consecuencia, puedo considerar


tln elemento de la diferencia entre y y a, puesto
que esta diferencia no es vaca. Supongamos
que n es este elemento. Tengo entonces n e yy

(1t E a). Como y es E -minimal para]a propie


dad existe un ordinal desconectado de aquel
que se considera, todo ordinal est conectado
a un elemento de y (de otro modo, y no seria E minirnal para esta propiedad). En particular, el ordinal a est conecta
do con n, que es elemei;ito de.y.
Tenemos entonces:
-

O bien a

E 1t, lo que es imposible, ya que como 1t E y, se debera te

ner que d E y, lo que la desconexin de a y y prohbe,


o bien a = n. La misma objecin,

1t E d, lo que est prohibido por la eleccin de 1t fuera de a.


Esta vez, estamos en un impasse. Todas las hiptesis resultan imO bien

Id

1 60

EL ESQUEMA ONTOLGICO DE LOS MLTIPLES NATURALES

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

practicables . .Es necesario entonces abandonar el supuesto inicial d.e


la demostracin, esto es, que existen dos ordinales desconectados, y
plantear que, dados dos ordinales diferentes o uno pertenece al otro o
el otro pertenece al primero.

4. LTIMO ELEMENTO NATURAL (TOMO NICO)


El hecho de que entre los ordinales la pertenencia sea un orden to'
tal -al considerr de forma atmica a los elementos naturales ltimo.s
que poseen una propiedad dada- completa el principio de minima!i;
dad. En efecto, un elemento ltimo; e -minimal para la propiedad '!',
es finalmente nico. Sea un ordinal a que posee una propiedad '!' y
que es E -minimal respecto de esta propiedad. Si .consideramos un or'
dina! 13 cualquiera, diferente de a, estar conectado a a-por la perte
nencia. Entonces, o bien a E 13, y 13, si tiene la propiedad, no es res:
pecto de ella E -minimal; puesto que contiene a a, que posee la
propiedad en cuestin. 0 bien 13 E a, y entonces 13 no posee Ja propie'
dad, puesto que a es E -minimal. De donde se sigue que a es el nico
ordinal E -minirnal para la propiedad.
El alcance de esta observacin es grande, ya que nos autoriza a ha
blar, para una propiedad natural -respecto de mltiples naturales-, de
ese ordinal, nico, que es el ms pequeo elemento que cumple con
dicha propiedad. De este modo; llegamos a ideniificar un tomo
para toda propiedad natural.
El esquema ontolgico de Jos miltiples naturales aclara el hech
de que siempre se busque determinar, induso en Ja fsica, el oncepto
del [Link] componente capaz de portar una propiedad explcita. La
unicidad de ser del mnimo es el fundamento de Ja unicidid concep- .
tual de este componente: El examen [Link] naturaleza pued.e anclar, '
mo una ley de su ser puro, en Ja certeza de un punto de detencin ni
co en el -<<descenso hacia los elementos ltimos.

I 6I

5. UN ORDINAL ES EL NMERO DE AQUELLO DE LO QUE ES EL NOMBRE

Cuando se llama U a un ordinal -esto es, el esquema puro de un


mltiple natural- se sella el uno de Jos mltiples que Je pertenecen.
Pero esos mltiples, [Link] son ordinales, estn totalmente orde:
nades por Ja pertenencia. Un ordinal puede entonces ser Visualiza
do por una cadena de pertenencia que se inicia con el nombre del va,
co y contina hasta a sin incluitlo, puesto que a e a est prohibido.
..
En suma, Ja situacin es Ja siguiente:
.
. ..

0 E. .
.

. . .. .

.... .

13 E . ... ,

E' O:

Todos los elementos alineados segn Ja pertenencia so tambin


Jos que componen el mltiple a. El significante a designa Ja inte
rrupcin, en el rango _ex, de una. cadena de pertenencia, interrupcin
que es tambin la reunin mltiple de todos los mltiples ordenados
[Link] cadena. Tiene sentido decir, entonces, que hay 00> elementos en
el ordinal a, puesto que a es el a-simo trmino de Ja cadena ordena
da de las pertenencias:
De este modo, un ordinal es [Link] de su nombre. Es una defi
nicin [Link] un mltiple natuialpensado segn su: ser: . Jo uno
mltiple; .que eles, .adquiere significado en Ja reunin de irn orden tal
que ese uno>>constituye su interrupcin en el punto mismo de su ex
tensin-mltiple. Estructtira (de orden) y mltiple se encuentran
aqu -en la medida en .que ambos remiten al signo primitivo del ml
tiple, e . en una relacin equvoca con el nombre. Hay un equilibrio
[Link].y-del orden que justifica.e! trmino cantoriano. ordinal. :
:Urr mltiple natural estructura. en nmero el mltiple del que h(l.C
uno. y su nombre-uno coincide con ese [Link]-mltiple.
. .
Es verdad entonces que naturaleza y nmero son sustittiibles.
"

]'

]
"

162

EL SER Y EL ACONTEC!MlENTO

6. LA NATURALEA NO EXISTE

MEDITACIN TRECE

Si queda claro que un ente natural es aquel cuyo esquema ontol


gico de presentacin tiene la forma de un ordinal, qu puede ser la
Naturaleza, la misma que Galileo afirma estar escrita en lenguaje
matemtico? Tomada en su puro ser-mltiple, la naturalee?a debera
ser el ente-natural-en-totalidad, o sea ese mltiple que se compone de
todos los ordinales, por lo tanto de todos los mltiples puros que se
proponen como fundamento de ser posible para todas las multiplicida
des naturales presentadas o presentables. El conjunto de tC\dos los or
dinales -<le todos los nombres-nmeros- define, en el marco de las
Ideas de lo mltiple, la subestructura ontolgica de la Naturaleza.
Ahora bien) n lluevo teorma de la ontologa enuncia que un con
junto de esas caractersticas no es compatible con los axiomas de lq
mltiple y no podra ser admitido como existente en el cuadro de la
ont,loga. La Naturaleza no tiene ser decible. Slo hay seres natirra

les...
Supongamos la existencia de un mltiple que hace uno de todos los
ordinales; consideremos que ese mltiple sea O. Con certeza, es tran"
sitivo. En efecto, si a E O, a es un ordinal, por lo tanto todos sus ele
.
mentos son ordinales y, por consiguiente, pertenecen a O. Entonces, a
es tambin una parte de O: a E O __, a e O. Por otra parte, todos los
elementos de O, puesto que son ordinales; son a su. veztranstivos: As,
el conjunto O satisface la definicin de los ordinales.' Siendo un ordic
na!, O, conjunto supuesto de todos los ordinales, debera pertenecer a
s mismo, O E O, Pero la auto-pertenencia est prohibida.
La doctrina ontolgica de las multiplicidades naturales conduce
entonces) por una parte, al reconocimiento de la intrincacin universal
delas mismas y, por otra parte; a la inexistencia de su Todo. Si se pr
fiere: todo (lo que es natural) es (pertenece) en todo, sin [Link]
hay todo. La homogeneidad del esquema ontolgico de las presenta
ciones naturales se:hace efectiva en la apertura ilimitada de una cade"
na de riombres-nmeros, tales que cada uno se compone de todos
aquellos que lo preceden.

El infinito: el otro, la regla y el Otro

La compatibilidad de la infinitud divina con la ontologa esendal


mente finita de los griegos -en particular, de Aristteles- es el punto
a partir del cual se puede aclarar la cuestin de saber si tiene sentido
-y cul- decirque .el ser, en tanto ser, es infinito. Que los grandes fi
lsofos medievales hayan podido insertar, sin perjuicio, la idea de
un
Ente supremo infinito en una doctrina sustancialista en la que el ser
se ubica en la posicin de 'su propio lmite, indica s_uficienteinente
que es al menos posible pensar el ser como eclosin finita de una di
ferericia singular, que da lugar al mismo tiempo, en la cspide.d e-una
jerarqua representable, a un exceso de diferencia tal que; bajo el
nombre de Dios, nos permite suponer un ser para el cual no es perti
nente ninguna de las distinciones limitativas finitas que nos propone
la Naturaleza creada.
Es necesario adrriitir que en uri cierto sentido y a pesar de que
Dios es designado como infinito,'.el monotesmo cristiano no introdu
ce una ruptura inmediata y radical con el finitismo griego. El pensa,
miento del ser como tal no resulta afectado, en el fondo, por una tras
cendencia jerrquicamente representable 1ins all -pero tambin,
deducible-de! mundo natural. La posibilidad de esta disposicin con
tinua del discurso ontolgco se funda, evidentemente, en que, a par
tir del momento en que la edad metafsica del pensamiento salda
la
cuestin del ser con la_:del ente supremo, la infinitud del ente-bio
s
puede quedar enmarcada por un [Link] en el que el ser, en'tanto
ser, sigue siendo esencialmente finito. La infinitud divina designa
s-

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

1 64

EL INFINITO: EL OTRO, LA REGLA Y EL OTRO

'j

q,. '1

,. '

11

lo esa regin trascendente del ente-en-totalidad, donde no sabemos


ms en qu sentido se ejerce la esencial finitud del ser. El in-finito es \
el lmite puntual del ejercicio de n estro pensamiento del ser-finito.
En el marco d lo que Heidegger llama onto-teologa -o sea, la de- .
pendencia metafisica del pensamiento del ser respecto del ente supre, O
mo- la diferencia entre lo infinito y lo finito -diferencia en el ente o :

diferencia ntica- no dice nada, hablando con propiedad, sobre el ser


en tanto tal y puede perfectamente conservar el dispositivo de_ la fini,
tud griega. Que el par infinito/finito no sea pertinente en el espacio de
la diferencia ontolgica propiamente dicha es, finalmente, la clave d"
Ja compatibiJid8.d entre una teologa de lo infinito y una ptologa d.e
lo finito. El par infinito/finito distribuye al ente en totalidad, en
marco imperturbable del sustancialismo que figura al ser, ya sea divi
no 0 natural, como T8 TI, esencia singular, slo pensable en la dis- .,,,..,.,,.,..
posicin afirmativa de su lmite.
El Dios infinito del cristianismo medieval es; en tanto ser, esen,.
cialmente finito. sta es la razn por la cual no hay ningn abismo
infranqueable .entr.e,l y la naturaleza creada, puesto que la obsrva,
[Link] de la segund nos provee. la prueba de Su existencia. El
verdadero operador de esta prueb1< es la distincin, ligada especfica-
mente.,a la existencia natural, entre el reino del movitniento -propio
de las sustancias naturales llamadas .finitas- y [Link] la inmovilidad
.

-Dios es el supremo motor inmvil'-, que caracteriza la s11stancia lla,


madainfinita. Subrayemos al respecto que Descartes, bajo el efecto
del acontecimiento galileano, en el lmite de reconocer la infinitud d
.a
la naturaleza creada, deber tambin cambiar de prueba en cuant.o

;
la existencia de. Diqs. ,

puederea
se
no
ser
del
infinitud
efectiva
la
de
iento
reconocim
El
sus
infinitud
la:
de
a
metafsic
ad
puntualid
la
de
funcin
en
lizar slo
.
tancial de uu ente . supremo. La tesis de .la infinitud . del ser. es nece
sariamente poscristiaua. o, si [Link], posgalileana. Est ligada
,
histricamente al advenimiento ontolgico de .una matemat1ca de lo

infinito cuya ntima [Link] con el sujeto.:de la ciencia -el vaco


del
del Co ito- arruina el [Link] griego. e in-dispone la suprmaca.
_
fm1ta
ente que, con el nombre de Dios, sealaba !'}:esencia ontolog1ca
. .
.
.
. ;. ' .
de la infinitud misma.
. La consecuencia de esto es que .el n1dicalismo-de toda tesis sobre
,
el infinito no concierne, paradjicamente, a Dios, -sino a. la Naturale
concepto
el
ir
za. La audacia moderna no ha sido; por cierto introduc

165

de infinito; ya que ste [Link] ajustado al [Link]'.


de haca largo tiempo por la fundcin judeii-cristina, En-todo caso,
consisti en descentrar l uso de ese concepto; en- desplazarlo desde
su funciri de distribucin de las regiones del ente-en'totalidad hacia:
una caracterizacin del ente-en-tanto-eri:te: la naturaleza, "dijeron los
modernos, es infinita. .,

Por otra parte, esta tesis de la infinitud de la naturaleza no es sino

superficialmente una tesis sobre el mundo, o sobre el Universo; En


efecto, el mundo puede aU"concebirse como un sercde-lo uno y, en
este sentido, no constituir ms que un impasse ilusorio, tal como lo

demostrara Kant en la antinomia' cosmolgica. El recurso especulati"


vo cristiano consisti en el esfuerzo de pensar el infinito como un

atribto del Uno-ente, conservando universalmente la firiitUd ontol


gica; y de reservar para lo mltiple el sentido ntico de li finitud. Fue
por la mediacin de una suposicin en cuanto al set de lo m qu
aquellos grandes pensadores pudieron, simultneatnente, ntficar el
infinito (Dios), entificar lo finito (la Naturaleza) y-tnantener; n los

dos casos, lina subestructura ontolgica [Link] anfibologa de lo


finito, que designa nticamente a las criaturas y ontblgicamente al
ser incJuidoDios-, tiene su origen en un gesto de Presencia que ga'

rantiza que lo Uno es. Si la infinitud de la naturaleza slo designa la


infinitud del mundo -<<el universo infinito en el qu'Koyr ve la'rup'

tura modrnapuede seguir pensndose quereste universo, que hace


efectivo el swente-de-lo uno, slo sea un dios despuntualizado, y que

la subestructura finitista de la ontologa persista hasta est avatar, ,en


el que la infinitud ntica pierde su estatuto trascendente y personal en
favor de [Link] cosmolgico, sin darle cabid con ello a\ln
enunciado .radical sobre la infinitud esencial del set.

Es necesario comprender que la infinitud de la naturaleza no alude


a la infinitud del Uno-mundo [!'Un-monde] ins que de tnan"er ima'
ginaria. Puesto que lo uno no es, su verddero sentido cncieriie lo

mltiple puro, es decir, ala presentacin. Si histricamente el concep'


to de infinito fue revolucionario en el pensamiento -aunque en un

principio no haya sido as reconocido- a partir del momento en que se


sostuvo que concordaba con Ia naturaleza, fue porque todo el mundo

senta que, en su cruzamiento particular con el par infinito/finito, se


estaba tocando el dispositivo onto-teolgico mismo y que se arruih
ba el criterio simple de distincin regional, en el ente'en-totalidad, en'
tre Dios y la Naturaleza creada. El sentido de esta conmocin era rea-

' ;;

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

166

EL INFINITO: EL OTRO, LA REGl:A Y EL OTRO

brir Ja cuestin ontolgica -,comose ve en filosofa, desde Descartes>


a Kant-, ya que Ja conviccin finitista se vea afectada por una in; .. ,
quietud absolutamente nueva. En efecto, si el infinito es natural, si 'llO :
es el. nombre negativo del ente-supremo [suprememettant], el ndice .
de excepcin por el cual se distingue una puntualidad jerrquica que : .
.

puede ser pensada como ser-de-Jo uno, no se podra suponer qu se .'


predic;ado conviene al ser en Ja medida en que es presentado, por fo
tanto, a Jo mltiple en s? Fue a travs de la hiptesis, no de un serin;
finito, .sino de mltiples nmeros infinitos, que la revolucin intelec
tual de los siglos XVI y XVII provoc en el pensamiento la riesgosa
reapertura de lajnterrogacin. sobre el ser y el abandond irreversible .

del montaje griego..


En su forma ms abstracta, el reconocimiento de la Infinitud del
ser es, en prner lugar, el reconocimiento de la infinitud de las situa.,
ciones, la suposicin de .que la cuenta-por-uno atae a multiplicidades
infinitas. Pero, qu es una multiplicidad infinita? En un derto sentif
do. -y dir por qu-, la cuestin no ha sido an resuelta. Por otra par:
te, constituye el ejemplo mismo de la cuestin intrnsecamente ontol'
gica, es decir, matemtica. [Link] ningn concepto infra'rnatemtico

del infinito, slo .vagas imgenes de lo muy grande. De modo que


no slo es necesario afirmar que el ser es infinito, sino que slo [Link]
es. O ms bien: que!o infinito es un predicado que slo corresponde
al ser en tanto ser. En:efecto, si las conceptualizaciones unvocas del
.en las matemticas es porque ese concepio
inf ito slo se encuentran
.
slo es aplicable; a lo que tratan las matemticas, esto es, el ser en tan'

h:i

to ser. Vemos hasta qu punto la obra de Cantor concluye el gesto his,


tpco galileano: en el mismo lugar en que en el pensamiento griego
-luego greco-cristiano- se produca una apropiacin esencial del ser
por lo finito -lo infinito era el atributo ntico de la diferencia divina
se pas [Link], por el contrario, la infinitud del ser -y slo de l

en ta11to ser bajo la nocin <le conjunto infinito, en [Link] lo f1ni'.


to pas a servir para pensar [Link] empricas, o propias del eno

te, intrasituac;ionales.
.
:
Agreglemos que, de manera necesaria, la ontologizacin matem:
tica de Jo infinito Jo separa, de manera absoluta, de lo uno, que no es.
'

Si son los mltiples puros los que .deben ser reconocidos como infini
tos, queda excluido que haya lo uno-infinito. Habr, de manera nece
saria,. mltiples-infinitos. Pero ms profundamente an, nada hace
n
preve que se pueda id,entificar un concepto simple de lo mltiple-i -

167

finito. Porque si un concepto semejante fuera legtimo, los mltiples


que le corresponderan seran, en cierto modo, supremos, no -siendo

por .ello menos mltiples que otros. Lo infinito nos llevara al ente
supremo como un punto de detencin que afectara al pensamiento de

lo puro mltiple, ya que ms all de jos mltiples infinitos no habra


nada. Es necesario prever entonces que haya mltiples il).finitos dife
renciables entre s, y as al infinito.. La ontologizacin .del infinito,
adems de abolir lo uno-infinito,. hace lo mismo con fa unicidad de lo
infinito y propone el vrtigo de una infinitud de infinitos, distingui'
bles en el interior d su comn oposicin a lo finito'.
Cules son los medios de pensamiento disponib1es para hacer efec
una infinitud de la presentacin? Esto es: los

tiva la tesis: Existe

mfodos por los cuales el infinito adviene al pensamiento sin la media


cin de o: uno. Aristteles ya haba visto que la idea de loinfnito (pa
ra l, lo iirmpov, lo no-limitado} exiga un operador intelectual de re

corrido. Consideraba que infinito era un ser tal que el pensamiento


no pudiera. abarcarlo de manera exhaustiva, dado cualquier [Link]

sible para intentar hacerlo. Esto significa necesariamente que entre una
etapa cualquiera del procedimiento y el fn -es decir, el lmite supuesto

del ente tomado en consideracin-, existe siempre un aID>. El en


cuerpo1 fsico del ente es el an del procedimiento, cualquiera sea el

punto en el que se encuentre el intento de abarcarlo exhaustivamente.

Aristteles negaba que una situacin semejante pudiera ser real, por la
razn evidente de qtie el ya-ah del ente considerado incluye la disposi
cin de su lmite. Para Aristteles, el ya>> singular de un ser cualquie
ra excluye toda invariacin,. toda eterna duplicacin del ane

Est.a dialctica del ya>> y del an es central. Indica que es nece


saro que lo mltiple sea presentado para que un procedimiento que lo
recorra exhaustivamente tenga sentido. Pero si ese mltiple ya est
[Link], cmo el recorrido integral de su presenta

cinpodra exigir estar siempre an por llegar?

,. La ontologa del infinito -es decir, de lo miltiple infinito y no de

lo Uno trascendente-, exige tres cosas:

a. [Link] ya, un punto-d-ser, por consiguiente un mltiple presen

tado o existente;
b. un procedimiento -una regla- tal que indique cmo se <<pasa>> de
r. Encore (an,' todava)/en corps (f:n Cuerpo): juego 'de''palabraS sobre Ja hono
fona en francs, a tener presente a lo largo de este desarrollo. (N. de los T.)

168

EL INFINITO: EL OTRO, LA REGLAY EL OTRO

EL SERY EL ACONTECIMIENTO

un trmino presentado a otro; esta regla es requerida pra que su fracac.


so en recorrer un mltiple de manera integral muestre su infinitud;
c. la constatacin de [Link], a partir [Link], y segn la regla;;
de un;an de la regla;. de un trmino anno recorrido ..
. . ,.pero;.esto no. es suficiente, porque una situacin semejante slci.
afirma la impotencia de la regla, no seala la existencia de una caitsd
para esta. [Link] . Es necesario eritonces agregar:
d. unsegundo existentec(adems:del ya), vlido como causa del
fracaso deLprocedimientn exhaustivo, es decir, un mltiple supuestci
.
.. '"
,
tal que en .1 se reitera l am\:
fa regla
que
posible
sera
slo
,
existencia
de
. [Link] suposicin
10
p,roducen
sean,
que
s
numerosa
iento,cpor
+;euyas etapas de [Link]
el
lrmte.
S1
al
llegar
de
incapaz
mente
emprica
finito- sea ella misma
ue
q
_
necesario
es
,
emprico
,y,no
principio
de
es
o
recorrido exhaustiv
;
la [Link] an sea comprobable en el lugar de ,un existente
.
;
do.
presenta
mltiple
n
u
.
de
es decir,
de
su
partir
a
es
que
puesto
mltiple,
ese
a

presentar
no
regla
La
fracaso:en recorrerlo integralmente que ella lo califica como infinitO:
como el
Es necesario, entonces, que sea presentado por otr'o lado,
'

. <;
lugar de la impotencia [Link] regla.
de un tr
pasar
cmo
[Link]
.
nos
regla
La
modo.
otro
de
lo
Digmos
;
,de.j
mino .a otro. Este otro es tambin el mismo, puesto que. desius
n
mediaci
la
se reitera el an-uno por el cual l no habr sido sino
absolu;
ya
el
.Slo
entre su otro (el primer [Link]) y el otro por veniL
.
[Link] se in-diferencia, segnola regla, con lo que lo precede
sigue,
lo
que
lo
.con
.
Sin embargo ,. l est retroactivamente alineado
. Que toe
puesto que ya:la regla, a partir de l, encontraba .su an-uno
de los
uno
cada
de
hace
otrn
dos se encuentren al borde del an-und
identida
s
a
otro
al
e
otros [Link] xue su otro. La regla constri
l
e
que
tal
mltiple
[Link]
de impotencia. Cuando planteo que existe.
y:qie
procede 'ese devenir-mismo .de los. [Link], :[Link],un-otro,
a par'
Otro
ese.
sino
,
tro.
an-un,
en l figura' [Link], hgo advenir, no
:
mismo,
lo
tir del cual hay lo otro, es decir,
. .El Otro est, por [Link], en .posicin de Jugar para los .otros
regla. for
mismos; es el espacio de ejercicio, y de impotencia, de la
perrmte
no
regla
la
que
Jo
es;
otros
los
otra parte, es [Link] ninguno de
que es
regla,
la
a
do
sustra
e
mltipl
ese
.
recorrer; es, por consiguiente,
icio.
[Link]
pira
interrum
ella,
[Link]
tambin;lo que, de.;Ser .alcanza
'

lmite.
de
n
posici
en
Para la regla, st claramente
"

169

Un. mltiple infinito es entonces un mltiple presentado tal que se


puede
. correlacionar una regla de recorrido, de la que l es, al mis
Je
mo tiempo, el Jugar de ejercicio y el lmite. El infinito es el Otro res
pecto del [Link] se sostiene que haya, entre la fijeza del ya y la repeti
cin del an, la regla segn la cual los otros son los mismos.
[Link] existencial del infinito es doble. Es preciso que sea, a la
vez el ser-ya-ah de un mltiple inicial y el ser del Otro; jams -inferi
blea partirde la regla. Este doble sello existencial distingue al iilfinito
real del imaginario de un .infinito-uno, que se daba de un solo golpe.
Finalmente, el infinito realiza la conexin de un [Link] ser, de
un [Link] repeticin y de un segundosello existencial. En l
se anudan el origen, el otro y el Otro. El doble modo del envo del
otro al .Otro es el lugar (todo otro ,es presentado por el Otro omo lo
mismo que le pertenece) y el lmite (el Otro no es ninguno de los
otros, cuyo recorrido autoriza la regla).
. . El segundo sello existencial prohbe imaginar que se pueda dedu
cir el infinito a partirde .Jo finito. Si llamamos finito a aquello que
puede ser recorrido integralmente por una regla, esto es, aquello que
en un punto subsume a su Otro como otro, queda claro que el infinito
no puede ser inferido de ese modo, pues l exige que el Otro venga de
otro lado que de cualquier regla referida a los otros.
De lo anterior se sigue este enunciado crucial: la tesis de la infini
tud del ser es necesariamente una decisin, ontolgica, es decir, un
axioma. Sin esta decisin ser siempre posible [Link] ser sea esencial
mente finito.
Es esto, precisamente, lo que decidieron los hombres del siglo
XVI y XVII cuando sostuvieron que la naturaleza era infinita. No era
posible deducir esta afirmacin, en modo alguno, de las:[Link]'
nes, de las nuevas lentes astronmicas, etc. Haca falta un puro coraje
del pensamiento, una incisin voluntaria eil el dispositivo, .eternamen
te [Link], del finitismo ontolgico.
De este modo, la ontologa, historialmente limitada, debe tener la
marca de lo que la nica forma efectivamehte ateolgica del enuncia'
do que concierne la infinitud del ser ha llevado sobre la naturaleza.
Haba sealado (meditacin 1 1) que las multiplicidades naturales
(u ordinales) realizaban el equilibrio mximo entre la pertenencia (r
gimen de la cuenta-por-uno) y la inclusin (rgimen del estado). La
decisin ontolgica que concierne el infinito se dir entonces, simple
mente: existe una multiplicidad natural infinita.

:. :

170

. :

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

Este enunciado evita cuidadosamente referirse a la naturaleza,


donde todava se lee demasiado el reino sustitutivo del uno cosmol2
gico, despus de siglos de reinado del uno-infinito divino. Slo postu'
la que al menos tin mltiple natural, es decir, un mltiple transitivo de
mltiples transitivos, es infinito.
Este [Link] decepcionar, ya que el adjetivo infinito es
mencionado, pero no definido. Diremos entonces: existe un mltiple
natural tal qu tiene tina regla asociada de la que se sigue que haya, er
todo momento de su ejercicio, un todava-otro, y que dicho mltiple
no es ninguno de esos otros, aunque todos ellos le perteneze,an.
Este enunciado puede parecer prudente porque no prev la exisc
tencia, en cualquier situacin considerada, ms que de un mltiple inc
finito. Corresponder a la ontologa establecer que si hay uno, hay
otros, y el Qtro de esos otros, y as sucesivamente.
Este enunciado puede parecer restrictivo y peligroso, al ofrecer S'
lo un concepto del infinito. Corresponder a la ontologa probar que
si existe un mltiple infinito,. existen otrOS que son,- sgn una nornia,
precisa, inconmensurables.
,
As se ver estructurada la decisin hisirica de mantener la infini:
tud posible del ser; infinitud <1ue, al sustraerse de la empresa de lo
uno, y por consiguiente est desconectada de toda ontologa de la Pre,
sencia, prolifera ms all de todo lo que tolera la representacin y de
signa Io finito, gracias a una inversin memorable de la poca anterior
del pensamiento, como la excepcin de la que slo. un empobrec"
miento de la contemplacin -sin duda vital- alimenta, cerca de noso'
tros, la precariedad fraterna.
El hombre es ese ser que prefiere representarse en la finitud, cuyo
signo es la muerte, antes que saberse atravesado por completo, a la
vez que rodeado, por la omnipresencia de lo infinito.
Le. queda al menos el consuelo d descubrir que nada lo obliga a
ese saber, puesto que en ese punto el pensamiento no puede sino se'
guir 1a escuela de la decisin.

MEDl_TACIN CATORCE

. .

La decisin ontolgica

hay infinito en los mltiples naturales

Puesto que el esquema ontolgico de los mltiples naturale es el


concepto_ de ordinal y puesto queja historicidad de la .decisin sobre el
ser del infinito se marca en la tesis <<la naturaleza es infinita (y no en
1a tesis Dios es infinito), un axioma del infinito debe razonable
me11te escribirse: Existe un ordinal infinito. Sin ernbargo, al ser cir,
cular -implica al infinito en la posicin de su ser, este axiomano-tie
ne [Link] ![Link] tanto .no se haya transformado la noi ele
irfinito en )ll1 frn;mla predicativa escrita en el lenguaje [Link] teo!'a
de_ conjintqs y compatible c0n .las l_deas de lo mltiple ya [Link].
Tenemos prohibida la va que consiste en definir la infinitud natu
ral poda. totalida4 de los ordinales. En la medi;cin 12 hemos mos
trado que )a Naturlza as conc,ebida no tiene ser, ya que e mltiple
que [Link]. presenta a todos lps ordinales -esto es, a todos los
seres posibles cuya forna es natural- est afectado por la proJibicin
de la auto-perteencja y, -por qoni_gtiiepte, n_o existe. _Es n_ecesario
convenir, con. Kant, que una concepcin cosmolgica del Todo . es
inadmisible. . Si el infinito existe, debe ser bajo la forma de uno -o de
varios- seres n;turales y no .bajo la forma! del Gran-Todo, En mate
ria de infinito, como en otros rdenes, lo )lllo-mltiple, resltado ele la
presentacin, prevalece sobre el fantasma del todq-partes.
El obstculo co_n el que tropezam9s entpns es Ja )p1nogeneidad
del esquema ontolgico de los mltiples naturale,s. Si la oposicin
cualitativa infinito/finito atraviesa el. concepto pe ordinl, (!S porque
hay dos especies, profundamente diferentes, del ser'[Link]"na_ural.
...

::.

172

LA DECISIN ONTOLGICA

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

De hecho, si aqu se requiere una decisin, ser la de asumir esta diferencia especfica y por consiguiente, quebrar en parte la homogenei- . .
dad presentadora del ser natural. Prescribir eUugar de una decisin '.'
como [Link] a pensar [Link] se sita, [Link] definicin de los ordinales, la falla, ia discontinuidad concepta que, al fundar dos espe
cies distintas, exige que se estatuya sobre su existencia. La investiga;
cin histrico-conceptual de la nocin de infinito (meditacin 13) nos
guiar en este aspecto.

:. A partir deLpar, vanios.a definir la clsica operacin de unin de


dos conjutos, a v p, cuyos elementos son 'los de a y los de pues
tos en coniunto, o sea el. par { cx,:p}. El axioma de unin (cf.. medita
cin 5) prescribe que existe el Conjunto [Link] elementos de los ele.
mentos de un conjunto dado, esto es.,. su [Link]. Si el par { a,
} existe, existe tambin su unin, v {ex, p), que tiene por elementos
a los elementos de los elementos del par, por consiguiente, a los ele
mentos de a y p. Es lo que queramos. Plantearemos que a v p es
[Link] cannica'para v {ex, p). Como acabamos de,ver, si a y
.
existen, a v tambin existe.
Nuestra regla de recorrido ser entonces la siguiente:

l.

PUNTO DE SER Y OPERADOR DE RECORRIDO

173

cx --+ cx v {cx}

Para pensar la existencia del infinito, sostuve que eran necesarias


tres cosas: un pnto de ser iniCial, una regla que produzca el otro-mis
mo y un seguudo sello existencial que fije el lugar dl Otro para el'
otro.
'El punto de' ser absolutamente 'inicial de la ontologa es el nombre
de Vac6, 0/que es tambin, si se quire; el nombre
nahrar (et meditacin 12), ya que na<la impide que lo sa: :Es,
ms, la nfoa Idea existencial que hmos nantenido hasta ahora, 'y fos
mltiples cuya existenia se a&nite a partir del nombre;del vaco/ca
mo por ejemplo {0}, lo son en conformidad con las
. Ideas constructi"
. vas, los:OtrPs inlas de la teora.
Una regla de recorrido de los mltipies naturaies debe permitirnos,
a 'partir de 0, construir sin interrupein -siempre an uno>>'- otros
ordinales :existentes, es decir, otros conjunts tfansitivos<>yos el' .
mei:its son igualmente transitivos y que sean admisibles segn las
Ida'.s al<.iomticas de la presentacin delpiiro mltiple.
Nuestro plinto de apoyo .ser la figura existente del Dos (medita
cin 12), o sea elmltipk {0, { 0)}, cuyos elementos son el vaco y
sh singleton. El axioma de reemplazo (meditacin 5ydice: puesto qu
ese D6s existe, existe tambin todo conjunt Obtenido al remplaiar
sus. elementos por otros, que supC>riemos que existen. Obtenemos as
el doncept' abstracto del Dos: si y existen, existe tambin el con
junt {o:; p} del cual d. y P sori)os riicos elementos (reemplazo, en
el Dos existefe, 0por a y {0} porf. Llamaremos {ex, Pl al par de
a y p:ES la i<puesta-en-dos de a y de p.
,

. :sta regb produce, a partir de un ordinal dado, el mltiple


un10n de s1. mismo y de su singleton. Los elementos de esta unin son
por una parte, los de a, y por otra, a mismo, nico elemento" de s
singleton. En suma, se aade a a su propio nombre, o bien: a los ml
tiples presentados por a ; se agrega el uno'mltiple que l es.
Observemos que de esta manera se produce un otro. En efecto, a
es,eiemento de a v {a). Ahora bien, a no 'es elemento de a, ya que
a E a-est prohibicio. Por consiguiente; a es diferente de .ex V {a}, en
.
;irtud del ax10ma de extensionalidad. Difieren en un mltiple; que es
Justamente a.
. .
. En lo sucesivo, escribiremos a v {a) bajo la forma S (ex), .que lee
remos: el sucesor de ex. Nuestra regla hace pasar de un ordinal a su
sucesor.
Este otro que es el sucesor es tambin un misnio, en la medi
da en que el scesor de un ordinal es un ordinal. De este modo, nues
.
tra regla es una regla de recorrid.o. inmanent a los mltiples naturales.
Pasemos a mostrarlo.
Por un lado, los elementos de S(a:) son todos transitivos. En efec
to,.siendo a un ordinal, tanto l como- sus'. elementos son transitivos.
Ahora bien, S (a) [Link] justamente de los -elementos de a a los
: .. . .
. .; ,
,
. .
que 'Se,agrega el propio a:
.
Por otro lado, S(cx) tambin es transitivo. En efectq;.sea p E S{cx).
. - O bien P E ex, y por consiguiente p e a (puesto que a es transi
tivo). Pero como S.(cx) .,; a v . {cx}, queda claro que e S(a). Como
una parte de una parte es una parte, tenemos ,que p e S (a), : .

'

,,

174

LA DECISIN ONTOLGICA

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

- O bien P "" a, y por consiguiente p cS (a), puesto que. a e S


(a).
De igual modo, todo mltiple que pertenece a S (a) est incluido
en LPor'consiguiente, S (a) es transitivo:
S (a) -mltiple transitivo cuyos. elementos son todos transitivos
es un ordinal (dado que a lo es).
Por otra parte, afirmar que S (a) es el sucesor de a, o el ordinal
-elan-uno-:- [Link] [Link] despus de: a, tiene un sen:.:
tido muy preciso. En efecto, ningn ordinal p puede ubicarse entre
a y S (a). En funcin de qu ley de disposicin? La de pertenencia;
que es, entre ordinales, una relacin de orden total (cf.'meditacin
12). Dicho de otro modo: no existe ningn ordinal P tal 51ue a E P E
S (a).
Puesto que S (a) = a u {a}, el enunciado P E S (a) significa:
- que P E a. Lo que excluye a E p, ya que la [Link], al ser en
tre ordinales una relacin de orden, es transitiva, y de P E .a y a E..P se
seguira que P E p, lo que es imposible,
- que P E {a}, lo que equivale a p = a, siendo a el nico elemento
del singleton {a}. Pero, evidentemente, p = a excluye .a E p, siempre
por efectc de la prohibicin de la auto-pertenencia.
En todos los casos, es imposible intercalar p entre a y S (a). La rec
gla de sucesin es, entonces, unvoca. Nos hace pasar de un ordinal a
a aquel, nico, que lo sucede segn la relacin de orden total que es la,
pertenencia.
.De esta manera, a partir del punto de ser inicial 0, construimos la
secuencia de ordinales existentes (puesto que 0 existe):
nveces
,.---"---..

0, S (0), S (S (0)), ... , S (S ( ... (S (0))) ...), : ..


:La irituiciri bien podra decirnos que, en realidad, hemos produ
cido [Link] ordinales y que, por consiguiente, hemos deci'
dido en favor de la infinitud natural. Pero estoseria sucumbir al pres
tigio imaginario del Todo. Los filsofos clsicos han visto muy bien
que, en esta repeticin de] efecto de una regla, no se obtiene sino lo
indefinido de los otros-mismos y no un existente "infinito. Por otra
parte, . cada uno de los ordinales as obtenido es, eb. un sentido intuiti
vo, manifiestamente finito. Siendo el n-simo sucesor del nombre del

175

vaco, tienen elementos, todos (como lo exige la ontologa, cf. medie


tacin4) tejidos solamente del vaco por la reiteracin de la puesta'
en-uno; Por otra parte, ninguna Idea axiomtica del mltiple puro nos
autoriza a hacer-uno de todos los ordinales que la regla de sucesin
permite alcanzar. Cada uno existe segn el an-uno por venir por el
que su ser-otro_ es calificable, retroactivamente, como el mismo, o sea,
ese uno-entre-otros que permanece al borde de la repeticin, que l
soporta,. de la regla. Pero el Todo es inaccesible. Hay all un abismo
que slo una decisin permite frnquear.

2.

SUCESIN Y LMITE

Entre los ordinales; cuya existencia se funda en la secuencia cons


truida a partir de la regla de sucesin, distinguiremos en primer lugar
0, [Link] desde todo punto de vista, ms an en la medida en
que se refiere a toda la ontologa. En la secuencia, los ordinales difec
rentes de 0 son todos sucesores de otro. De manera completamente
general, diremos que iln ordinal a es un ordinal sucesor -lo que ano
taremos Se (a)- si existe un ordinal p al cual sucede: Se (a) '4 (3p)
[a = s <PJJ.
La existencia de ordinales-sucesores no plantea ninguna duda,
pues acabo de exhibir toda una serie de ellos. El problema en donde
se va a jugar la decisin ontolgica que concierne el infinito es la
existencia de ordinales no sucesores. Se dir que un ordinal a es un
ordinal lmite, y se escribir lim (a), si no es sucesor de ningn ordi
na! P:

lim (a) H - Se (a) H - (3f [a = S (P)l


La estructura interna de un ordinal lmite suponiendo que exista
un&-, es esencialmente diferente a la de un ordinal sucesor: Encontra
mos aqu una discontinuidad cualitativa en el universo homogneo de
la subestructura ontolgica de los mltiples naturales, discontinuidad
en la que se apoya la apuesta del infinito. Pues un ordinal lmite es el
lugar dei Otro para la sucesin de los otros-mismos que le pertenecen.
El punto crucial es el siguiente: si un ordinal pertenece a un ordi

EL SER Y EL ACONTEClMIENTO

176

LA DECISIN ONTOLGICA

f3 E a (sup: :_
niendo que a es lmite), no puede ocurrir que a E S ({3), yacque a r :
sultara intercalado entre f3 y S (f3), lo que ms arriba establecimos .
na! lmite, su sucesor le pertenece tambin. En efecto; si

que era imposible. Tampoco podemos tener


siendo

S ({3)

a, puesto que '

a un ordinal lmite, no es el sucesor de ningn ordinaL Como

la pertenencia es un orden total entre ordinales, la imposibilidad


a E S (f3) y de a = S (f3) impone S (f3) E a,
De esta consideracin resulta que entre un ordinal f3 .que le perteo
nece y un ordinal lmite, se intercala una infinidad (en el sentido inc
tuitivo) de ordinales. En efecto, si

f3 E a y a es

lmite" S

terminados a-partir de ese nico ordinal a! que suceden, mientras que


0s segundos, en tanto lugar de la sucesin en s, slo pueden ser mar
cados ms all de una secuencia completa -aunque imposible de
coinpletat segn la regla- de ordinales previamente recorridos. El or
dinal suces'or tiene lin estatuto local respecto de los ordinales ms pe
queos (hago recordar que <<ms pequeos quiere decir aqu: que le

pertenecen, pues la pertenencia ordena totalmente a los ordmales). l


es, en efecto, sucesor de un'O d ellos. El ordinal lmite tiene un esta
iut global, ya que ninguno de aquellos que son ms pequeos esten

especial ms prximo a l; es el Otro de todos.


El .ordinal lmite se sustrae igualmente a esa parte de lo mismo que
detenta el otro bajo el signo del ID>; Es el no"mismo de toda la se

(f3) E a; .y

S (S (f3)) E a, y as sucesivamente. El ordinal lmite es precisamente el


lugar-Otro en el que el otro de la sucesin insiste en inscribirse. La
secuencia completa de los sucesores sucesivos que p'ueden. ser con.s:

cuencia de sucesores que lo preceden. No es an-un.o, sino ese Uno


niutile en el que ek-siste la insistencia de la regla, de la sucesin.
Con respecto a una secuencia de ordinales tal como la estamos re
corriendo, pasando por la sucesin de un ordinal al que le sigue, un
ordinal lmite es aquel que prende a la ek-sistencia, ms all de la
eXistencia de cada trmino de la secuencia, el recorrido en s, el sopor

!ruidos, por la regla S, a partir de un ordinal que pertenece a un ordi


nal lmite, se despliega hacia el interiorn de ese ordinal lmite, en el.
sentido en que todos los trminos. de la secuencia le pertenecen: En

tanto que, al no poder ser nunca el an-uno que sucede a un otrO, el


propiordinal lmite es Otro.
Podemos tambin mencionar esta diferencia estructural entre ordi3

te-multiple en el que se marcan, paso a paso, los ordinales recorridos.

nales sucesores y ordinales lmite de la .siguiente manera: los primeros

[Link] en s mismos un mltiple maximal, no as los segundos. Puesto::


que si un ordinal a..es de la forma S ({3), o sea f3 u {f3}, f3, que le per' :
tenece, es el ms grande de todos los ordinales que componen a (se,;
gn la relacin de pertenencia). Hemos visto que ningn ordinal pue- .
de intercalarse :entre f3 y S (f3). El ordinal f3 es entonces, de manera.

absoluta, el mltiple maximal contenido en S ({3). Por el contrario;


ningn trmino maximal de ese gnero pertenece a un ordinal lmite;
puesto que, en tanto f3 E a, si a es lmite, existe y talque f3 E y e m
De modo que el esquema ontolgico ordinal concuerda, si se trata

En l se fusionan el lugar de la alteridad (todos los trminos de la se


cuencia le pertenecen) y el punto del Otro (sn nombre, a, designa un
ordinal situado ms all de todos aquellos que figuran en la secuen
cia)oPor esa razn es justo designarlo como lmite, esto es; aqueUo
qUe da a una serie, a la vez,. su principio de ser, la cohesill-una del
mltiple qlie ella es, y su trmino <<ltimo, o sea ese [Link] ha
cia el cual se dirige sin alcnzarlo, sin aproximarse siquiera.
En Ultima instancia, una fusin semejante entre el lugar del Otro y
su uno, referida a l purito de ser inicial {en este caso, 0, el vaco) y
a una reg!a'de'recorridb (en este caso, la sucesin), es_, propiamnte,

de un sucesor, con un mltiple natural slidamente jerarquizado cuyo

el concepto general del infinito.

trmino dominante se designar sin ambigedad, de manera inmanen


te .. Si se trata de un ordinal lmite, el mliiple natural cuya subestruc"
tura de ser formaliza es abierto, por cunto--su orden interno

177

contiene ningn trmino maximal, ninguna clausura. Este OD:le1reS'


dominado por el ordinal lmite mismo, pero. no lo .hace smo desdel'
afuera;
que, al llo pertencer a s mismo, ek-siste en la .secuenci :

'.ya

de la que es el lmite.
La discontinuidad reconocible entre ordinales sucesores y ordina'J

les lmite se liga, finalmente, al hecho de que los primeros quec:Laii de-,,]

3.'EL SEGUNDO SELLO EXISTENCIAL


En el punto donde nos encontramos, nada obliga a admitir la exis
tencia de un ordinal lmite. Las Ideas de lo multiple puestas en juego
hasta aqu'(extensionaldad, partes, unin, separacin, reemplazo y

178

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

LA DEClSIN ONTOLGICA

vaco), aun cuando se agregaran a ellas las ideas de. fundacin (medi,

tacin IB) y eleccin (meditacin 22), son perfectamente


con la inexistencia de un ordinal de ese tipo. Por cierto, hemos con.s-,
talado la existencia de una secuencia de ordinales cuy0 punto de ser

inicial es 0 y cuyo recorrido segn la regla de sucesin es inacabable...


Pero hablando con propiedad, no es la [Link] la que existe, sin
cada uno de sus trminos (finitos). Slo una decisin axiomtica ab
'.
solutamente nueva nos autorizar;:t a hacer-uno a_. l;i secencia en s ...
Esta decisin, que equivale a decidirse en favor de. la infinitud en .e
nivel del esquema ontolgico de los mltiples naturales y que forma:.
liza de esta manera el gesto histrico de los fisicos del siglo XVII, se

e\

expresa de manera muy simple: existe un ordinal lmite'. Este exis:


te, el primero que enunciamos,desdeJa afirmacin de la existenci"
del nombre del vaco, es el segundo sello existencial en el que se fun:
da la infinitud del ser.

4. EL INFINITO POR FJN DEFIN(DO


Existe un ordinal lmite es nuestra segunda afirmacin existen,
cial, despus de la del nombre del vaco . .Sin embargo, ella no intro:
duce una segunda sutura del dispositivo de !as Idea.s de lo mltiple al
ser en tanto ser. De igual manera que para los otros mltiples, el pun
to de ser originario de un ordinal lmite es el vaco y sus elementos no
son otros que las combinaciones, regladas por los axiomas, del vaco
consigo mismo. Desde este punto de vista, el infinito no es de ningn
modo una segunda especie de ser que vendra a tejerse con lo. que

resulta del vaco. En el lenguje de los griegos, diremos que no hay


dos Principios (el vaco y el infinito), aunque haya dos axiomas exis
tenciales. El ordinallinite no es existente sino en segundo lugar, ya
bajo la suposicin de que el vaco le pertenece, tal como marcamos en

el axioma que formaliza la decisin. Lo que l hace . existir e.s el lugar


de una repeticin, el Otro de los otros, el espacio de ejercicio de un
operador (la sucesin), mientras que 0 convoca a la presentacin on
tolgica al ser como tal. Decidir que existe un .ordinal lmite concier
ne la potencia del ser,_no a su ser. El infinito no da paso a una doctri:
na de lo mixto donde el ser resultara, a fin de cuentas, del juego

179

dialctico de dos formas heterogneas. Slo hay el vaco y las Ideas.

En suma, el '!Xioma existe un ordinal lmite es una Idea escondida

bajo una afirmacin de existencia; la Idea de que una repeticin -sin


trmino -el an-un-, convoca la fusin de su lugar y de su uno a un
segundo sello existencial, ese punto designado por Mallarm, de ma

nera ejemplar: tan lejos que un lugar fusiona con un ms all. Y co


mo, en la ontologa, existir es ser un-mltiple, la forma de reconoci

miento del lugar que es tambil\ urr ms all ser el aadido de un


mltiple, un ordinal.
Establecido esto, an no hemos definido el irifinito. Existe un ordi
nal lmite, acordemos. No podemos, sin embargo, hacer coincidir el
concepto deinfinito con e!de ordinal lmite y, por consiguiente, tam

poco el concepto de finito con el de ordinal sucesor. Ya que si a es un


ordinal lmite, S (a); su sucesor, es ms grande que l, dado que
a E S (a). Ese sucesor finito -si se plantea la ecuacin: sucesor = fi
nito- sera entonces ms grande que su predecesor infinito -si se
plantea: lmite = infinito-, lo que es inaceptable para el pensamiento,
y [Link] pasaje al infinito>> como gesto irreversible.
Si la decisin sobre el infinito del ser natural concierne el ordinal

lmite, la definicin que sostiene esa decisin es forzosamente diferen:


te. Lo que constituye una prueba suplementaria de que lo real --es de
cir el obstculo- del pensamiento rara vez consiste en encontr8.r una
definicin correcta, la cual se induce ms bien del punto singular y
excntrico donde fue necesario apostar por el sentido, aun cuando su
relacin directa con el problema inicial no fuera evidente. De esta ma
nera, la ley del desvo azaroso convoca al sujeto a una distancia incal

culable respecto de su objeto. Es la razn porJa cual no hay Mtodo.


. . En la meditacin 12 indiqu una propiedad capital de los ordina

les, la minimalidad: si existe un ordinal que posee una cierta propie


dad, existe un nico ,[Link] E -minimal para _esa propiedad (es decir,
ningn ordinal que le pertenece tiene dicha propiedad). Ahora bien,
seLun ordinal Iinite es una propiedad, expresada, como correspon

de, por una frmula A (a) con una variable libre. Y el axioma existe
un ordinal lmite nos dice justamente que al menos un ordinal exis

tente posee esa propiedad. Existe, por consiguiente, un nico rdinal


e minimal para esa propiedad. Obtenemos as el ms pequeo de los
-

ordinales lmite, aquel ms ac>> del cual slo hay, si no el vaco, s


lo ordinales sucesores. Este esquema ontolgico es fundamentaL De

signa el umbral del infinito y constituye, desde los griegos, el mlti-

180

LA DECISIN ONTOLGICA

E L SER Y E L ACONTECIMIENTO

pl ejemplar del pensamiento matemtico. Lo llamaremos w0 (ta

ni\
bien se lo llama N o aleph-cero). Este nombre propio, W; convoca
baQ
jo la forma de un mltiple, a la primera existencia supuesta por la de;!
cisin que concierne la infinitud del ser. Hace [Link] esta decisi n'
:
.
baJO la forma de un mltiple puro especificado. La falla estruct
urar.:
que opone, en la homogeneidad natural, el orden de los sucesores (je;:
.
rarqmzado y cerrado) al de los lmites (abierto y sellado por un ekc
.
sistente), encuentra en wo su borde.
La definicin del infinito se establece sobre ese borde. Direm
oi o,,
:
que un ordinal es infinito si es mo, o st mo le pertenece. Diremos que . .
::'.'
un ordinal esfinito si pertenece a - mo:

Wo es, entonces, el nombre de la divisin entre finito' e infinito e


lo que hace a los mltiples natUrales. El materna del infinito, en el or
den natural, supone solamente que se especifique Wo por la minimali
dad del lmite, que define un ordinal nico y justifica el uso de un
nombre propio:
,

'

_ _

lim (wo) & (Va) [ [(a E Wo) & (a ;< 0)] .C, Se (a)]
una vez que establecemos las siguientes definiciones de Inf (infinito)

:
. .

.
y de Fin (finito):
.

Inf(a) H [(a = wo) o wo E a]


Fin (a) H (a E roo)
. Lo que presenta Wo es lo mltiple natural finito: Todo lo que pre:o
senta a Wo es infinito. En esta divisin, roo ser llamado infinito .por
situarse del lado del lmite, por no suceder nadie.
,,
Entre los conjuntos infinitos, algunos son' sucesoreS, JJOr ejemplb
wo u { Wo); el sucesor de Wo. Otros [Link], por ejemplo w0. [Link]-e'
los conjuntos finitos; por el contrario, todos son sucesores, salvo0,

El operador crucial de disyuncin en la presentacin natural (lmite/


sucesor) no es, porlo tanto, restituido en la disyuncin definida (inf
nito/finito).
Es necesario hacer notar al respecto el estatuto excepcional de w0

En efecto, por la minimalidad que lo d'efine, es el nico _ordinal infi


nito al que n pertenece ningn otro ordinal lmite:-A todos los otros
pertenece al menos Wo, que no pertenece a s misino. Entre los ordina-

]es finitos aquellos que pertenecen a w"' y el propio

181

wo hay, por lo

tanto, un abismo sin-mediacin.


.Uno de los problemas ms profundos de la. doctrina de lo mltiple
--<:onocido bajo el nombre de teora de los grandes cardinales,.-,

consiste en saber .si un abismo. tal puede repetirse en .el infinito mis,
roo. Se trata de preguntarse .si .puede existir un -ordinalinfinito supe,

rior a l, tal [Link] procedimiento disponible permita alcanzarlo;


de modo que :entre los mltiples infinitos que lo preceden y l haya

total ausencia de mediacin, como entre los .ordinales finitos y su


Otro, wo.
Es caracterstico que una existencia como esta exija una n,ueva de
cisin: un nuevo axioma del infinito.

5. Lo FINITO, EN SEGUNDO LUGAR

En el orden de la existencia, lo finito es primero, puesto que nues


tra existencia inicial es 0, del cual derivamos {0}, S {0}, etc., todos
finitos. Pero en el orden del concepto, lo finito es segundo. Es slo
en la retroaccin de la existencia del ordinal lmite wo que calificamos
de finitos a los conjuntos 0, {0}, etc., que de lo contrario, no ten
dran otro atributo que ser unos:mltiples existentes. El materna de lo
finito, o sea Fin (a) H a E roo, hace depender el criterio de la finitud
de la decisin de existencia que concierne los ordinales limite. Si los
griegos pudieron identificar lo finito con el ser, es porque, en la au
sencia de una decisin sobre el infinito, lo que es, resulta ser finito.
La esencia de lo finito es, entonces, nicamente el ser-mltiple como
tal. A partir del momento en que adviene la decisin histrica de ha
cer ser a los mltiples naturales infinitos, lo finito es calificado como
regin del ser, forma menor de su presencia. De all que el concepto
de finitud slo resulte plenamente elucidado a [Link] de la naturaleza
ntima de lo infinito. Una de las grandes intuiciones de Cantor fue
plantear que el reino [Link] del Pensamiento tenia como Para
so -como deca Hilbert,_ la proliferacin de las presentaciones infi
nitas y que lo finito vena en segundo lugar.
La aritmtica, reina del pensamiento griego antes de la revolucin
geometrisante de Eudoxio, slo es, en verdad, la ciencia del primer

,:

;
j,

::",

::;

182

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO
MEDITACIN QUINCE

ordinal lmite, roo, cuya funcin de Otro ella ignora al mantenerse e


la inmanencia elemental de aquello que le pertenece, o sea, los ordL
nales finitos. Su fuerza es la dominacin calculadora que se obtiene

;;;',
otros-mismos.
Su
debilidad
es
ignorar
la
esencia
presentador
los
a d'
los mltiples sobre los cuales ella i:alcula, esencia que slo se esclar

Hegel

por la foiclusin del .lmite y el ejercicio puro del encadenamiento

ce decidiendo que no hay .sucesin de los otros ms que en el lug(


del Otro y que toda repeticin supone el punto en el qtie, al interrum
pirs en abismo, convoca, ms. all ;de s misma, el nombre del' .Up,!.

La infiriitud eS en s lo otro del ser-otro vaco


Lgica

mltiple que ella es. Ese nombre es infinito.

El impasse ontolgico propio de Hegel equivale a considerar que,


en .ltima instancia, hay un ser de lo Uno o, ms precisamente, que la
presentacin genera la estructura, que lo mltiple puro encierra en s
mismo la cuenta,por,uno. Tambin se puede decir que Hegel no [Link]
de marcar la in-diferencia del otro y del Otro. Al hacerlo, renuncia a
que Ja ontologa pueda ser una situacin. Esto se hace evidente por

dos. consecuencias que valen como prueba:


Puesto que el infinito articula el otro, la regla y el Otro, es previc

sible que el im asse estalle a propsitq de ese concepto. La disyun


cin entre el otro y el Otro, que Hegel busca elimirn;r, reaparece en su

texto bajo la forma de dos desarrollos, a la vez disjuntos e idnticos


(cualidad y cantidad).

!:

- Puesto que las matemticas constituyen la situacin ontolgica,

Hegel necesita rebajarlas. De este modo, el captulo sobre el infinito


cuantitativo. es s0guido por una largusima nota acerca del infinito

matemtico, en )a que Hegel se propone establecer que, con respecto


al concepto, ]as matemticas representan un estado del pensamiento
defectuoso en y_para-s y que su proceclimiento no es cientfico. _

),
'i!1

i,ii
'!

: 1::,

184

HEGEL

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

1. EL MATEMA DEL INFINITO REEXAMINADO

La matriz hegeliana del concepto de infinito se entincia de la si


guiente manera: A propsito de la infinitud cualitativa y cuantitativa
es esencial sealar que lo finito no es sobrepasado por un tercero, si'.
no que es la determinacin l que, disolvindose a s misma, se sobre,
pasa.
Las nociones que construyen el concepto son, entonces, la deter
minacin [dterminit] (Bestimmtheit), punto de partida de toda dia
lctica, y el sobrepaso [outrepassement] (hinausgehen ber). En
reconoceremos fcilmente (cf. meditacin 13), por una parte, el pun
to de ser inicial y, por otra, el operador de recorrido, o sea, lo que yo
haba llamado el ya y el an. No es exagerado decir que todo He
gel se sostiene en que el an es inmanente al ya, que todo lo que
..
es, ,es ya a1t
Algo -un puro trmino presentado- slo. est defertninado para '
Hegel cuando puede [Link] como otro de Un otro La exteriori-.
dad del ser-otro es la interioridad propia del algo. Esto significa que
la ley de la cuenta-por-uno reside en que el trmino contado posee en
s mismo la:marcacotra de su ser. O tambin: lo uno slo se dice deJ
ser cuando el ser es su propio no-ser, es l que l no es. Para Hegel;
hay una identidad en devenir del hay (presentacin pura) y del hay
Uho (estructura), Cuya mediacin. es la interioridad de lo negativo:
Hegelplaritea que algo debe detentr la. marca. de su identidad. De
lo cuai resulta que todo punto de ser est entre s mismo y su mar'
ca. La determinacin consiste en que, para fundar lo Mismo, se re'
quiere que haya el Otro en el otro. Ah se origina el infinito.
La analtica es aqu muy sutil. Si lo urio delp\lnto de ser1a cuenl
ta-porcuno de Uh trmino presentado-, es decir, suJmite o 10 que lo
discierne, se deriva de que l detenta sri rnarca-tro en interioridad
-que l es lo que no es-, el. ser de ese punfo, en tarit"que una-cosa,
reside en franquear el lmite: El lmite, que constituyda determina'
cin de algo-pero de tal manera que es determinado al mismo tiem
po como su no-ser-'-, es tope.
El pasaje del puro lmite [pure limite] (Grenze) al tope [borne]
(Schranke) es el motor de una infinitud directamente requerida por el
punto de ser.
Decir de una cosa que est marcada en s misma como una tiene
-

'

185

dos .sentidos,. pues la cosa se torna de golpe, a causa de ello en dis


tancia entre s ser y lo uno,desu-ser. Sobre uno de los borde de esta
distancia, la cosa, precisamente, es una, por_ consiguiente limitada por
lo que no es ella. Tenemos all el resultado estatal de la marcacin
Grenze, el lmite. Pero sobre el otro borde, lo uno de la cosa no es s
ser, la cosa es en s misma .otra que ella misma. Esto constituye su
Schranke, su tope. Pero el tope es un resultado dinmico de la demar.
cacin, ya que la cosa, necesariamente, lo sobrepasa. En efecto, :el to
pe es el no-ser por el cual adviene el lmite. Ahora .bien, la cosa es. Su
ser s consuma atravesando el no-ser, es decir,, sobrepasando el tope.
La ra1z ?rofnda de ese moyimiento resideeri que lo uno, si marca. el
ser en sz mzsmo, es sobrepasado por el ser que l marca. Hegel tiene la
intuicin profunda de que la cuenta-por-uno es una ley. Pero como
quiere a toda costa que esta ley sea una ley del ser, la transforma en
deber. El ser-de-lo uno consiste en el hecho de que es necesario so
brepasar el tope. La cosa est determinada en tanto deber-ser ese uno
que ella es, no sindolo: El ser-en-s de la determinacin en esa re
lacin con el lmite, quiero decir consigo como tope, es deber-ser>>.
L? u:1 en la medida en que es; es sobrepaso .de .su no-ser. 'Por
conszgmente, el ser-uno (li determinacin) se realiza como atravesa
minto del tope. Pero, en funcin de esto, es puro deber"ser; su ser es
el imperatzvo del sobrepaso de su uno. Del ,hecho, de que el punto d
ser, . s1e:mpre discernible, posea el ..uno en. s mismo, result directa".'
mente el sobrepaso. de s y, por consiguiente, la dialctica de lo finito
y lo)nfinito: En el deber-ser se inaugura, en general, el concepto de
l fllltu.d Y por eso, al, mismo tiempo, el acto de transgredirla: la infi
mtud, El deber,ser contiene aquello mismo que se presenta conio el
.
progreso al infinit0>>.
Il11 la etapa e que no encontrarnos, la esencia de Ja tesis hegelia
.
na sobre el mf11to
consiste en que el .punto de ser, siempre intrnse'
camente d1scern1ble, genera a partir de s al oprador de mfinito, esto
es, .el so?[Link] ue .com?ina, com todo. operador de ese tipo, el pa
so-en-mas (el aun) -aqm, el tope- y el automatismo de repeticin
.
:
-aqu, el deber-ser-,-.
. :
En una ontologa sustractiva se tolera, y hasta se exige, que haya
.
algo ex;nnseco,
puesto que la cuenta-por-uno n0 se infiere de la pre
sentac10n mconszstente. En Ja doctrina hegeliana; que es una ontolo
g. genertiva, todo e:s intrnseco, pues el ser-otro es lo Ul:.:deF-ser -Y
todo conserva una marca de identidad, bajo la forma de la interioridad
.

:_ .

!,

'

,.
'

EL SER Y EL ACONTECIMIENTO

HEGEL

del no-ser. De ello resulta que, para la ontologa sustractiva, el infinit<o


es una decisin (de la ontologa), mientras que para Hegel es una

que es finito: O precisamente -descripcin muy fuerte- el infinito s

186

En el anlisis hegeliano, del hecho de que el ser-de-lo-uno es .......,v., ,


al ser en general se sigue que ser infinito es propio de la es<mc:Ja-unaC
del ser.
Hegel, con un genio especial, se aboca a co-generar lo finito y
infinito a partir nicamente del punto de. ser. El infinito deviene nn,, :.;F;c
razn interna de lo finito, un atributo simple de la experiencia en g"

neral, porque es una consecuencia del rgimen de lo uno, del entr'


dos donde reside la cosa; en la sutur<1 de su ser-uno y e sU: ser. El se
debe ser infinito: Por lo tauto;lo finito es esa sustitucin de s,
hecho de ser infinito.

2.

.,

CMO UN INFINITO PUEDE SER MALO?

'

Sin embargo, de qu infinito disponemos? La escisin lniite/tope


funda la insistencia de lo finito en sobrepasarse, su deber-ser. Ese de'

ber-ser resulta .del hecho de que el operador de recorrido (el sobrep'

187

lo es el vaco donde oper la repeticin de lo finito. Cada paso-en


ms convoca al vaco en donde puede repetirse: . En ese Vaco, qu
es lo que surge? [: . . ] ese nuevo lmite no es sino algo a superar o so
.
brepasar. De este-m6do, nuevamente, surge el vaco, la nada; pero en
l puede ser planteada eSta superacin, un nuevo lmite, y as sucesi

vamente al infinito:

Slo tenemos, entonces, la pura alternancia del lmite y el vaco


en la que se suceden en deber-sr, c<;>mo la nonotona de Una- repe
ticin tediosa y siempre idntica, los enunciados lo finito es infi
nito y el infinito es finito. Este fastidio es el del mal infinito. l
exige un deber ms elevado: que el sobrepaso sea sobrepasado, que

se afirme globalmente la ley de la repeticin. En sntesis: que adven


ga d Otro.
. Pero esta vez la tarea es de la mayor dificultad. El mal infinito,

despus de todo, es malo justamente por eso que lo hace hege!iana


mente bueno: por el hecho de no romper la inmanencia ontolgica de
lo uno, o mejor an, por derivarse de ella. Su carcter limitado, o fini
to, proviene del hech.o de que slo est definido localmente, por el
an de ese ya que es la determinacin. Sin embargo, ese estatuto local
asegura la captura de lo uno, puesto que es siempre localmente que un

so) deriva directamente del punto de ser (la determinaein). Pero;


hay all slo un infinito? No hay solamente repeticin de lo finito,
bajo la ley de lo uno? En aquello que llam el materna del infinito,

trmino es contado o discernido. EI pasaje a lo global, por lo tanto al

repeticin del trmino como otro-mismo, n .es todava el infinito. P


ra que el infinito sea, es necesario que exista el lugar Otro donde el

su punto culminante.

otro insiste. A ese requisito lo llam segundo sello existencial, por el


cual el punto de ser inicial es convocado a inscribir su repeticin en el
lugar del Otro. Slo esta segunda existencia merece el nombre de in,
finito. [Link],.seve claramente [Link], [Link] hiptesis de
una identidad fija e interna de un algo, genera el operador de reo'

rrido. Pero, cmo podria


pleto?

saltar hasta la reunin del recorrido com'

Sin duda, esta dificultad es enteramente consciente. El deber-ser; o

progreso al infinito, no es para Hegel ms que una fransicin medio


cre, que l llama -sintoma sorprendente-' el mal infinito. En efecto, a
partir del momento en que el sobrepaso es una ley interior al punto de
ser, el infinito que .de l resulta no tiene otro ser que el de ese punto.

Esta vez ya no es lo finito que es infinito, sino, ms bien; el infinito

buen infinito 'no impone una decisin dis)'ljntiva en donde el ser


de lo uno va a desfallecer? El artificio hegeliano se encuentra aqu en

3.

EL RETORNO Y LA NOMINACJN .

Puesto que es necesario resolver el problema sin romper la conti


nuidad dialctica, volveremos nuevamentl, con Hegel; a ese algo.
Adems de su ser, su Ser-uno, su lmite, su tope y, finalmente, el de.:.
ber-ser en el que insiste, cul es el recurso del que dispondria, y que
nos autorizara, sobrepasando el sobrepaso, a conquistar la plenitud
no vaca de un infinito global? El toque de genialidad de Hegel; a me

nos que se trate de un talento supremo, consiste [Link] brusca


mente hacia la pura presentacin, hacia la inconsistencia como tal, y

l' i

1
188

E L SER Y E L ACONTECIMIENTO

HEGEL

declarar que lo que constituye el buen infinito es la presencia del ma,


lo. Lo que su "maldad" no puede explicar:es que el mal infinito sea

l a diferencia exterior,

cin- Ia capacidad esencial y prese11tificable de r,epetirse.


La infinitud objetiva, o mala, es el golpeteo repetitivo, el frente a
frente tedioso de lo finito en deber-ser y de lo infinito vaco. La infic
nitud verdadera es subjetiva en tanto es la virtualidad contenida enJa
pura presencia de lo finito. La objetividad de la repeticin objetiva es
as una infinitud afirmativa, una presencia: La unidad de lo finito y

tambin como un tope, que todo su ser reside en sobrepasar (set