100% encontró este documento útil (15 votos)
5K vistas212 páginas

Chavin

sobre arqueologia en chavin de huantar

Cargado por

Tomas Arguello
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (15 votos)
5K vistas212 páginas

Chavin

sobre arqueologia en chavin de huantar

Cargado por

Tomas Arguello
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Editor

Asesores cientficos y colaboradores

Peter Fux

Walter Alva
Ignacio Alva Meneses
Henning Bischof
Tom D. Dillehay
Peter R. Fuchs y Renate Patzschke
Johny Isla
Peter Kaulicke
Luis Guillermo Lumbreras
Christian Mesa
Yoshio Onuki
Markus Reindel
John W. Rick

CHAVN

PUBLICACIN
Edicin general
Peter Fux
Supervisin editorial
Cecilia Pardo

EXPOSICIN
2015 Asociacin Museo
de Arte de Lima
Paseo Coln 125, Lima
Telfono 204 0000
www.mali.pe

Coordinacin editorial y produccin


Pamela Castro de la Mata

De los textos:
los autores

Asistente de coordinacin
Katherine Romn

De las fotografas:
Museo Rietberg, Ministerio
de Cultura del Per, los autores,
las instituciones
(vase seccin de Crditos
fotogrficos y de reproducciones)

Correccin de estilo y traduccin


Javier Flores Espinoza
Luis Eduardo Wuffarden
Concepto y diseo
vm& estudio grfico
Ralph Bauer
Vernica Majluf
Retoque e impresin
Grfica Biblos,
Jirn Morococha 152,
Surquillo, Lima

De las obras:
los autores

Primera edicin
1500 ejemplares
ISBN 978-9972-718-44-1
ISBN 978-3-85881-365-7
Primera edicin alemn
Museo Rietberg
ISBN 978-3-85881-731-0
Primera edicin ingls
Museo Rietberg
Hecho el depsito legal en la
Biblioteca Nacional del Per
N 2015-02822
Proyecto Editorial
N 11501001401242
Reservados todos los derechos.
Prohibida la reproduccin total
o parcial sin previa autorizacin
expresa del Museo de Arte de
Lima MALI
www.mali.pe

Este libro se publica con ocasin de


la exposicin Chavn, realizada en
el Museo de Arte de Lima entre el
10 de abril y el 9 de agosto de 2015.

Comit Organizador
Peter Fux
Cecilia Pardo
Curadura
Peter Fux
Coordinacin general
Pamela Castro de la Mata
Cecilia Pardo
Asistente de coordinacin
Katherine Romn
Registro y catalogacin
Pamela Castro de la Mata
Pilar Rios
Museografa
Juan Carlos Burga
Nelson Munares
Traduccin
Rafael Valdez
Conversin de medios digitales
Javier Arciniega
Conservacin
Gregor Frehner
Horacio Fernndez
Taller de conservacin del MALI

El Museo de Arte de Lima MALI


tiene como sede el histrico
Palacio de la Exposicin gracias al
generoso apoyo de la Municipalidad
Metropolitana de Lima.

MUSEO DE ARTE DE LIMA


PRESIDENTE
Juan Carlos Verme

DIRECCIN
Natalia Majluf

VICEPRESIDENTES
Primer Vicepresidente
Oswaldo Sandoval

GERENCIA GENERAL
Flavio Calda

Segunda Vicepresidenta
Mara Jess Hume
TESORERO
Nicols Kecskemethy
SECRETARIO
Diego de la Torre
VOCALES
Armando Andrade
Susana de la Puente
Petrus Fernandini
Alfonso Garca Mir
Efran Goldenberg
Jos Carlos Maritegui
Carlos Neuhaus
Ral Otero
Alberto Rebaza
Jacqueline Saettone
Manuel Velarde

CURADURA DE COLECCIONES
Y DE ARTE PRECOLOMBINO
Cecilia Pardo

REGISTRO Y
CATALOGACIN
Pilar Ros

Asistente
Katherine Romn

Coleccin permanente
Ricardo Saavedra

CURADURA ASOCIADA DE ARTE


COLONIAL Y REPUBLICANO
Ricardo Kusunoki

Exposiciones temporales
y obras en trnsito
Karina Aparcana

Asistente
Marlene Hermoza

CURADURA DE ARTE
CONTEMPORNEO
Sharon Lerner

Tienda
Carlos Daz

Asistente
Valeria Quintana

CONSERVACIN Y
RESTAURACIN
Mara Ins Velarde
Mara Villavicencio

CONTABILIDAD
Orlando Cabello

EXPOSICIONES Y
PUBLICACIONES
Jimena Gonzlez

Asistente de gerencia
Claudia Snchez
ADMINISTRACIN
Pilar Quesada

Asistente
Diana Mendoza
RECURSOS HUMANOS
Geraldine Nez
Asistente
Vctor Hugo Vargas
LOGSTICA Y
MANTENIMIENTO
Melba Arica
Tcnicos
Pablo Ordoez
Alejandro Snchez

MUSEOGRAFA
Juan Carlos Burga
Nelson Munares

Asistente
Andrea San Martn
Tcnicos en restauracin
Simn Barraza
Natividad Espino
Christian Gonzlez
Sara Jimnez
Alejandro Purizaga
Percy Velasco

EDUCACIN
Director
Luis Enrique Ramrez

Asistente
Rub Jara

IMAGEN Y MARKETING
Fernanda Changanaqui
Comunicacin y prensa
Marilyn Lavado

Directora ESPA
Anglica Vega

Diseo
Carla Rodrguez
Yuvissa Mijulovich

Asistente
Karina Rodrguez

Eventos
Nataly Rodrguez

Cursos y talleres
Mariella Cornejo

Informes
Celeste Marn

Desarrollo de negocio
Mara Luisa Muoz Cobo

Proyectos educativos
Rosario Rivadeneyra

AUDITORIO
Jorge Alva

Asistente
Gisella Lpez
BIBLIOTECA
Jess Varillas
Asistente
Paola Tejada

COMUNICACIONES
Susy Sano

AGRADECIMIENTOS
Chavn no hubiese sido posible sin
la alianza interinstitucional entre
el Museo Rietberg, el Ministerio de
Cultura y el MALI, ni sin el valioso
apoyo de la Compaa Minera
Antamina.
Agradecemos tambin de manera
especial a todas las personas e
instituciones que han contribuido
a la realizacin de este proyecto.
Asimismo pedimos disculpas a
aquellas personas o instituciones
que no aparecen en esta lista por
alguna omisin involuntaria.

Walter Alva
Ignacio Alva Meneses
Andrs lvarez Caldern
Diana lvarez-Caldern
Mario Amano
Gabriela Antunez
Marco Aveggio
Luis Alberto Ayarza
Cecilia Bkula
Giannina Bardales
Carlos Barriga
Csar Barrios
Ralph Bauer
Henning Bischof
Hans-Ruedi Bortis
Martn Caldern
Teresa Carrasco
Luis Jaime Castillo
Frederick Cooper
Pedro Cotillo
Jacqueline Daza
Gabriele Derighetti
Carla Daz
Tom D. Dillehay
Katharina Epprecht
Roxana Esquivel
Horacio Fernndez
Javier Flores Espinoza
Gregor Frehner
Peter R. Fuchs
Peter Fux
Daniel Giannoni
Sonia Guilln
Ulla Holmquist
Johny Isla

Peter Kaulicke
Rosario de Lavalle
Roy Lazo
Ursula Lrtora
Wei Ho Liao
Luis Lpez
Luis Guillermo Lumbreras
Albert Lutz
Vernica Majluf
Jaime Mariaza
Christian Mesa
Esther-Marie Merz
Juan Antonio Murro
Denise Okuyama
Marcela Olivas
Yoshio Onuki
Eliza Orellana
Renate Patzschke
Claudia Pereyra
Markus Reindel
Simn Ricarde
John W. Rick
Doris Robles
Fernando de Szyszlo
Rafael Valdez
Pieter van Dalen
Rosa Watanabe viuda de Amano
Luis Eduardo Wuffarden
Yutaka Yoshii

Centro Cultural de San Marcos

Museo Kuntur Wasi

Cleveland Museum of Art

Museo Larco, Lima-Per

Compaa Minera Antamina


Dumbarton Oaks, Washington D.C.

Museo Nacional de Arqueologa,


Antropologa e Historia del
Per, Lima

Embajada de Suiza en Lima

Museo Nacional Chavn

Fondo Cultural Suizo

Museo Rietberg Zrich

Fundacin Museo Amano, Lima

Saint Louis Art Museum

Fundacin Wiese

Universidad Nacional Mayor de San


Marcos

Metropolitan Museum of Art


Ministerio de Cultura del Per
Museo de Arqueologa y
Antropologa, Universidad Nacional
Mayor de San Marcos
Museo de la Nacin
Museo del Banco Central de Reserva
del Per

University of Pennsylvania Museum


of Archaeology and Anthropology,
Philadelphia

Juan Carlos Verme


Presidente
Cecilia Pardo
Curadora de colecciones y
arte precolombino

El 23 de noviembre de 2012, el Museo Rietberg inaugur en la


ciudad de Zrich la exposicin ms importante que se haya organizado sobre Chavn. Bajo el ttulo Chavn Perus Geheimnisvoller Anden-Tempel/Chavn Perus Enigmatic Temple in the
Andes, la muestra incluy los principales objetos asociados a esta
cultura muchos de ellos provenientes del sitio mismo de Chavn
de Huntar presentados en un discurso museogrfico que propona la discusin sobre la naturaleza de esa cultura en la historia de los andes prehispnicos, tomando como base las investigaciones arqueolgicas ms recientes.
Nos complace presentar ahora en nuestro museo la
exposicin organizada por el Museo Rietberg, en una versin
adaptada dirigida al pblico peruano, as como la traduccin al
espaol de la publicacin que acompa la muestra. Es un gran
honor para el MALI participar como co-organizador de este proyecto, la primera oportunidad que tendr el pblico peruano de
visitar en Lima una exposicin dedicada a una de las principales
y ms antiguas culturas del continente.
Aparte de su indiscutible relevancia cientfica, Chavn
resulta un fenmeno fascinante por diversas razones. El lugar en
que se encuentra ubicado, emplazado en un paisaje recndito y
geogrficamente complejo, nos lleva a considerar la nocin de
centro y periferia en la poca prehispnica; o a repensar las potentes imgenes de seres sobrenaturales que decoran el templo;
y a imaginar los rituales de transformacin que se llevaron a
cabo en espacios subterrneos de difcil acceso, en los que el agua
y la msica de los pututos cumplieron un papel fundamental.
Desde el descubrimiento de Chavn, esa compleja y dramtica
iconografa ha atrado pensadores y a artistas visuales tan diversos como los peruanos Jorge Eduardo Eielson y Fernando de
Szyszlo o el norteamericano Richard Tuttle, por citar slo algunos nombres destacados. Esos ejemplos nos permiten comprender la vigencia de Chavn en nuestra poca y a vislumbrar an
ms la importancia de presentarla en un museo como el MALI,
que exhibe la ms completa exposicin panormica sobre el arte
peruano a travs del tiempo.
Este esfuerzo no habra sido posible sin nuestros
socios y colaboradores. Queremos destacar en primer lugar el
papel central del Museo Rietberg cuyo trabajo ha permitido difundir la riqueza del patrimonio cultural del Per dentro y fuera
de nuestras fronteras, y agradecer muy especialmente a sus directivos por su entusiasmo y apoyo para hacer posible la presentacin de la muestra en el MALI. Expresamos nuestro reconocimiento a su director Albert Lutz, as como a Peter Fux, curador
del museo y de esta exposicin, quienes han dirigido este proyecto con gran profesionalismo y entusiasmo, colaborando estrechamente con nosotros. Agradecemos tambin el trabajo de los conservadores Gregor Frehner y Horacio Fernndez, quienes han
facilitado los trabajos de transporte, conservacin y montaje de
un grupo importante de tallas lticas procedentes de Chavn de
Huntar. En esta colaboracin binacional ha sido crucial el valio-

so apoyo de la Embajada de Suiza en el Per, que demostr su


compromiso desde el inicio mismo del proyecto. Agradecemos por
ello, especialmente, al embajador Hans Ruedi Bortis y al primer
consejero de la embajada, Gabriele Derighetti.
El trabajo acadmico dirigido por Peter Fux, ha contado con el apoyo de los ms destacados investigadores sobre
Chavn. Queremos destacar aqu los aportes del Dr. Luis Guillermo Lumbreras, profesor emrito de la Universidad Nacional
Mayor de San Marcos, quien ha tenido una participacin decisiva
en este proyecto en todas sus etapas. La contribucin del Dr.
Lumbreras a la historia de las investigaciones en Chavn de
Huntar y al conocimiento sobre el periodo Formativo es reconocida como uno de los pilares de la arqueologa peruana. Sus investigaciones en Chavn durante las dcadas del sesenta y setenta permitieron descubrir la llamada Galera de las Ofrendas y
recuperar un importante conjunto de objetos que hoy estn en
custodia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Desde el MALI nos sentimos profundamente agradecidos por su
apoyo desinteresado para que la exposicin en Lima sea una realidad. Reconocemos tambin la participacin del Dr. John W. Rick,
de la Universidad de Stanford, quien actu junto con el profesor
Lumbreras como asesor cientfico del proyecto. El profesor Rick
dirige un proyecto de investigacin de largo aliento en Chavn,
cuyos resultados constituyen un aporte fundamental para la exposicin y para la publicacin que hoy presentamos. Agradecemos tambin a los destacados colaboradores del proyecto, que
incluye a los investigadores Yoshio Onuki (Universidad de Tokio),
Markus Reindel (Instituto de Arqueologa Alemana), Walter Alva
(Museo Tumbas Reales de Sipn), Peter Kaulicke (Pontificia Universidad Catlica del Per), Christian Mesa (Universidad San
Ignacio de Loyola), Johny Isla (Instituto Andino de Estudios Arqueolgicos), Henning Bischof (Museos Reiss Engelhorn, Mannheim), Peter R. Fuchs (Freie Universitt, Berlin), Ignacio Alva M.
(Proyecto Arqueolgico Ventarrn, Lambayeque) y Tom Dillehay
(Unversidad de Vanderblit). Agradecemos a todos ellos por permitir que sus trabajos formen parte de esta nueva edicin.
El Ministerio de Cultura, nuestro principal aliado
local, ha mostrado su apoyo y diligencia permanente en el proceso de coordinacin de la exposicin. Agradecemos a la Ministra
Diana lvarez-Caldern, al Vice-Ministro Dr. Luis Jaime Castillo, por aceptar la co-organizacin de este proyecto, as como a su
equipo, especialmente a Sonia Guilln, directora nacional de
museos, Marcela Olivas, directora del Museo Nacional Chavn,
as como a Claudia Pereyra y Eliza Orellana, por el encomiable
trabajo desde la coordinacin. Es slo gracias al esfuerzo conjunto y al trabajo coordinado con el Ministerio que es posible presentar ahora lo que sin duda es la principal muestra importante que
se haya hecho sobre Chavn en Lima. Esta colaboracin confirma
la importancia de cultivar una relacin cada vez ms estrecha
entre el Estado y los museos que trabajamos para preservar y
difundir el arte y el patrimonio en el pas.

Nuestra tarea desde el MALI se ha centrado en la


adaptacin del proyecto original concebido por el Museo Rietberg
a un contexto local. En el caso de la publicacin, el trabajo ha
consistido en la traduccin al espaol y edicin de los contenidos
del catlogo original producido por el Museo Rietberg y la casa
editora Scheidegger & Spiess, as como en la adaptacin del
diseo a la serie de de arte precolombino editada por el MALI.
Este gran esfuerzo ha sido el resultado de un trabajo
en equipo, que ha sido supervisado y coordinado por Pamela
Castro de la Mata. Reconocemos en este contexto el trabajo de
Katherine Romn, como asistente de coordinacin, el de Pilar
Ros y el equipo del rea de registro, as como a nuestros musegrafos, Juan Carlos Burga y Nelson Munares, quienes lograron
adaptar el guin museogrfico original.
Un proyecto de esta envergadura, sin embargo, no
podra haber sido posible sin el esfuerzo de diversas instituciones. Queremos reconocer a la Compaa Minera Antamina, que
nuevamente apost por un proyecto emprendido desde el MALI,
especialmente a su Presidente, Abraham Chahun, as como a
todo su equipo, en especial a Martn Caldern, Milton Alva,
Mario Cavani y Gabriela Antnez, por su apoyo y compromiso
permanente.
Debemos un reconocimiento especial a los museos y a
los coleccionistas que han cedido temporalmente sus obras para
la exposicin en Lima y para ilustrar este libro, especialmente al
Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos, Museo Amano, Museo del Banco Central de Reserva del
Per, Museo Larco, Museo Nacional de Arqueologa, Antropologa e Historia del Per, Museo Nacional Chavn y al Museo de la
Nacin. A todas los directivos y curadores de estas colecciones,
nuestro mayor agradecimiento.
Es una satisfaccin para el MALI haber podido trabajar de la mano de tantas instituciones y personas que han aportado tan generosamente para hacer realidad este gran proyecto.
Estamos convencidos que es slo gracias a esa suma de esfuerzos
que hoy podemos presentar un proyecto que marca un hito clave
en la historia de las exposiciones arqueolgicas en nuestro pas.
Proyectamos que sea la primera de una ambiciosa serie de muestras dedicadas a investigar y difundir las principales culturas del
Per precolombino.

Dr. Albert Lutz


Director
Peter Fux
Curador

El Museo Rietberg se encuentra ubicado en el parque ms hermoso de la ciudad de Zrich, en un oasis que permite dejar de
lado la vida urbana y las confusiones que ella trae. Desde sus
inicios, las tres hermosas villas del siglo XIX, que hoy forman el
museo, han sido un foco de intelectualidad y arte. As es, como
inspirado en este maravilloso ambiente, el famoso compositor
Richard Wagner cre obras de gran importancia.
Una decisin democrtica de la poblacin de Zrich permiti convertir las villas en un museo de artes tradicionales dedicado a las
culturas no europeas. Es as que en 1952 el Museo Rietberg, al
formar parte del departamento presidencial de la ciudad, abri
sus puertas al pblico. A partir de entonces, nuestro museo est
comprometido a la calidad artstica y esttica de los objetos de
arte. Apreciamos cada obra como aliento materializado de su
creador y de su ambiente. En nuestro museo, los visitantes
pueden disfrutar arte del mundo entero y descubrir los enigmas
y maravillas de la humanidad.
Como un paso importante, en el ao 2007 logramos
inaugurar la Esmeralda, un anexo construido en vidrio verde,
integrado al ambiente de las villas y del parque. La Esmeralda
tiene dos salas grandes subterrneas que permiten realizar
grandes exhibiciones temporales. Los curadores especializados
en diferentes reas culturales del mundo organizan con frecuecuencia ambiciosos proyectos de exposicin. No solo recibimos
obras de arte de gran calidad e importancia procedente de varios
pases como prestamos temporales, sino tambin cultivamos cooperaciones con instituciones culturales en todo el mundo.
El Museo Rietberg ha organizado varias exposiciones
dedicadas a culturas precolombinas, y cada una ha llamado la
atencin no solo en Zrich sino tambin en el mundo. Relacionadas al Per podemos mencionar las exposiciones: Sicn una
tumba real del antiguo Per (1997), Nasca dibujos enigmticos
del antiguo Per (1999) e Hilos de la Vida textiles precolombinos
del Per (2007) han sido todos eventos hermosos y exitosos.
Chavn el enigmtico templo de los Andes peruanos
(2012-2013) ha sido nuestra exposicin precolombina ms reciente. Desde el inicio de este proyecto, la colaboracin estrecha con
arquelogos, museos e instituciones peruanas ha sido un objetivo
central. Es un honor haber recibido la oportunidad de empezar
este proyecto con una mesa redonda en el Museo Nacional de
Arqueologa, Antropologa e Historia del Per. El curador, junto
a los reputados arquelogos que hoy aparecen como colaboradores de este libro, elaboraron el concepto general de la exposicin,
la seleccin de piezas y la disposicin del catlogo. Por ende, esta
exposicin constituye el resultado del trabajo de varias dcadas,
y nos sentimos sumamente agradecidos por toda la confianza
recibida.
En el ao 2012 el Museo Rietberg tuvo el gran honor
de presentar una exposicin dedicada a Chavn por primera vez
fuera del Per y a un pblico internacional. Tomando en cuenta
la emblemtica importancia de Chavn por el pas, valoramos
la benevolencia y confianza del Per. Tambin quisiramos mencionar que ms que 90% de los prstamos vinieron de museos

peruanos. Adems, la mayora de las piezas, sobre todo las esculturas de Chavn, salieron del pas por primera vez como prstamos temporales. En este sentido quisiramos dirigir nuestro ms
sincero agradecimiento al gobierno del Per, al Ministerio de
Cultura, a los arquelogos y a todas las peruanas y peruanos.
En el marco de la exposicin, el Museo Rietberg, junto
con la Oficina Federal de Cultura de Suiza y en colaboracin con
el Ministerio de Cultura del Per, lleva a cabo el proyecto de conservacin y restauracin de arte ltico de Chavn. En el Museo
Nacional Chavn se ha instalado un taller de conservacin, y en
colaboracin con especialistas peruanos se han logrado conservar
varias esculturas. Para poder continuar con este proyecto, el
Museo Rietberg ha fundado un grupo llamado Amigos de
Chavn, y con el apoyo financiero de los miembros es que se hace
posible realizar los trabajos de conservacin. Estamos convencidos que esta forma de colaboracin proclamar patrimonio cultural en plataformas internacionales y aprovechar la atencin generada por proyectos locales constituye el futuro de los museos.
En esta ocasin nos sentimos muy identificados de
poder trabajar con el Museo de Arte de Lima MALI, que, al
igual que nuestro museo, se encuentra ubicado en el centro de la
ciudad y rodeado por un bello parque. Adems es una linda coincidencia que una de las piezas ms emblematicas de Chavn, la
Estela Raimondi, que hoy se encuentra en el Museo Nacional de
Arqueologa, Antropologa e Historia del Per, haya sido expuesta en este mismo parque en el siglo XIX. Nos alegramos poder
compartir la deslumrante belleza y fascinacin de Chavn como
el inicio de futuras colaboraciones entre nuestros museos.
Solo queda por agradecer a las personas que han
hecho posible este proyecto. Dirigimos un agradecimiento especial al Dr. Luis G. Lumbreras por su constante colaboracin y
entrega a la arqueologa peruana, as como a los notables arquelogos Dr. John W. y Rosa Rick, Dr. Yoshio Onuki, Dr. Walter Alva,
Ignacio Alva Meneses, Dr. Christian Mesa Montenegro, Dr. Peter
Kaulicke, Dr. Markus Reindel, Johny Isla Cuadrado, Dr. Peter
R. Fuchs, Dr. Renate Patzschke y Dr. Tom D. Dillehay. Reme
moramos a nuestro colega Dr. Henning Bischof ( 10 de marzo
de 2014). Brindamos nuestro mayor agradecimiento a nuestras
amigas Bertha Vargas y Liana Cisneros por el apoyo en la coordinacin, a Marco Aveggio de la Fundacin Wiese, as como al Dr.
Humberto Rodrguez-Camilloni.
Agradecemos sumamente a los colegas del MALI, a su
presidente Juan Carlos Verme, a la directora Natalia Majluf, as
como a la curadora Cecilia Pardo, a Pamela Castro de la Mata, a
Juan Carlos Burga y a todo el personal, as como tambin a los
dos conservadores Suizos Gregor Frehner y Horacio Fernandez.
Apreciamos mucho el apoyo crucial de la embajada de
Suiza en Lima, a la embajadora de la gestin anterior AnnePascale Krauer Mller, al actual embajador Hans-Ruedi Bortis,
Gabriele Derighetti, Esther-Marie Merz; as como tambin a
Benno Widmer y a Marco Eichenberger de la Oficina Federal de
Cultura de Suiza.

Diana lvarez-Caldern
Ministra de Cultura

Nuestro conocimiento del proceso histrico prehispnico ha


avanzado mucho desde que el arquelogo Julio C. Tello definiera
a Chavn como el centro originario de la cultura matriz del
mundo andino. La investigacin cientfica muestra ahora un proceso ms complejo y con mltiples ejes de desarrollo. Sin embargo, Chavn ser siempre uno de los referentes principales de
nuestra historia cultural con un proceso nico, con nuevas nociones y trminos para definir el proceso civilizatorio.
Chavn desarrolla un proceso sociocultural con elementos e ideas que provienen de espacios tan lejanos como la
selva, entrelazados con la religiosidad de poblaciones campesinas
de espacios rurales de la serrana. Una historia fascinante que
ha convocado a especialistas de todo el orbe que han dedicado
muchos aos y esfuerzos para desentraar este misterioso
mundo y las relaciones con sociedades que existieron con geografas muy distantes y diversas.
Esta exposicin sobre Chavn que se presenta en el
MALI tiene como antecedente la que organiz el Museo Rietberg
en Suiza en el 2012 con la curadura del doctor Peter Fux. Esa
muestra convoc el esfuerzo acadmico y cientfico de los ms
destacados especialistas de la arqueologa andina especializados
en el perodo Formativo y el desarrollo de sociedades complejas
andinas. En esa ocasin, como ahora, la seleccin de materiales
presenta los elementos ms representativos de la expresin
artstica de los artesanos de Chavn y de otras culturas contemporneas. El conjunto presenta los modos de vida, la cosmovisin,
la tecnologa, y la ciencia de sociedades para las cuales el sitio
ms emblemtico es el templo de Chavn de Huntar en la regin
ncash.
Al concluir esta exposicin, muchos de estos materiales se reintegrarn al Museo Nacional Chavn y formarn parte
de una nueva museografa que ser parte de un proceso para renovar el centro cultural que se desarroll en el distrito de Chavn
de Huntar con el auspicio del gobierno de Japn. Se construir
tambin, a partir de este ao, el Centro Internacional de Investigacin, Conservacin y Restauracin, con fondos provenientes
del Fondo General Contravalor Per Japn y recursos del gobierno Peruano. Tendremos as, finalmente, la infraestructura
que permitir la exhibicin, conservacin y estudio de las colecciones recuperadas en la regin, a travs de muchas dcadas.

Es importante apreciar la iniciativa del MALI para


promover la exposicin sobre Chavn que ha generado la publicacin de este catlogo que rene presentaciones de destacados especialistas. Debemos reconocer un sobresaliente punto de quiebre cuando la curadura de arte precolombino del MALI inici
exposiciones sobre temas prehispnicos. Es sintomtico que el
museo de arte ms importante en el Per incorpore al arte precolombino y nuestra historia cultural en la temtica de su programacin. Estamos seguros que esta exposicin tendr un gran
impacto en Lima y motivar a muchos a viajar a conocer los paisajes y las huellas de los antiguos pobladores de la serrana de
ncash, y siguiendo los pasos de los viajeros y cientficos que durante siglos, nos han dado a conocer esta emblemtica zona de
nuestra serrana.
Celebramos esta colaboracin entre los sectores de la
gestin pblica y privada, una propuesta necesaria para promover y desarrollar cultura en el Per.

La regin de ncash ofrece al Per y al mundo un rico patrimonio


histrico y natural; es por eso que durante ms de una dcada,
Compaa Minera Antamina se ha preocupado tanto por la
promocin del turismo, como por la conservacin y rescate de su
historia y cultura.
Para Antamina, esto es parte fundamental de su compromiso frente al progreso de ncash. Por ello, no dudamos en ser
parte del proyecto de investigacin y puesta en valor del Castillo
de Huarmey, extraordinario resto arqueolgico que ha mostrado
al mundo una nueva aproximacin histrica referida a la presencia de la cultura Wari en la costa norte de nuestro pas. En esta
iniciativa ofrecimos nuestro soporte y compromiso frente al trabajo desarrollado por expertos de la Universidad de Varsovia, la
Pontificia Universidad Catlica del Per y el Museo de Arte de
Lima (MALI).
Asimismo, participamos activamente apoyando los
trabajos de investigacin y conservacin del complejo arqueolgico Chavn de Huntar, proyecto liderado por la Universidad de
Stanford, en el que expertos peruanos y de los Estados Unidos
trabajan codo a codo en busca de generar un mayor conocimiento
alrededor de este importante sitio histrico ubicado en las alturas ancashinas.
Comprometerse frente a la historia y la cultura de
ncash, es para nuestra empresa una forma ms de impulsar
desarrollo; pero tambin una muestra de nuestro enorme aprecio
por una regin llena de posibilidades.

Abraham Chahun
Presidente y Gerente General

El ao 2014 tuvimos el honor de presentar un libro


sobre los sorprendentes hallazgos en el Castillo de Huarmey.
Una publicacin impecable liderada por el MALI. Este ao, nos
es grato participar de un nuevo proyecto editorial, en el que
ncash reafirma su enorme valor histrico. Se trata de Chavn,
un libro que acompaa una muestra de categora mundial, hecha
realidad gracias al decidido trabajo entre el MALI, el Ministerio
de Cultura del Per, el Museo Rietberg y la Embajada Suiza.
Desde Antamina queremos agradecer a todas y cada
una de las personas que nos han permitido ser parte de esta publicacin y, al mismo tiempo, renovar y expresar pblicamente
nuestro aprecio y respeto frente a ncash, la tierra en la que
trabajamos desde hace casi dos dcadas.

Hans-Ruedi Bortis
Embajador de Suiza

Cuando le coment a un amigo peruano que haba estado en


Chavn de Huntar, enseguida me pregunt qu me parecieron
las famosas cabezas clavas, el Obelisco Tello y el paisaje de la
regin de ncash. Le contest que me pareci impactante y que
la regin me hizo recordar mucho a mi pas con sus montaas
y sus lagos, por supuesto!, exclam l, estuviste en la Suiza
peruana.
Los suizos tenemos sin duda un amor especial por
esta regin que nos conecta an ms con la cultura Chavn y sus
fascinantes historias. Por eso tampoco es sorprendente que la
primera exposicin de Chavn fuera del Per se haya realizado
en el Museo Rietberg de Zrich (2012-2013). Y es esta misma
exposicin que podemos admirar hoy en el Museo de Arte de
Lima MALI. Esta cooperacin cultural entre Suiza y el Per
demuestra la cercana relacin amical y la confianza que compartimos, y como ambas culturas estn unidas por el legado milenario de Chavn de Huntar. Es gracias a personas como Bertha
Vargas, el arquelogo Luis G. Lumbreras, Natalia Maljuf y Cecilia Pardo del MALI y el curador del Museo Rietberg, Peter Fux,
entre otros, que podemos disfrutar hoy en Lima de estos tesoros
de la cultura Chavn.
El intercambio cultural y la cooperacin entre Per y
Suiza tienen una larga historia que quizs comenz con la llegada en 1838 del investigador cientfico, mdico y arquelogo suizo,
Johann Jakob von Tschudi. El explorador originario de Glarus se
qued cinco aos en el Per permaneciendo un largo perodo con
los pobladores de la Sierra donde aprendi tambin el quchua.
Sus trabajos sobre la fauna y flora peruana apoyaron la labor del
gegrafo y cientfico talo-peruano, Antonio Raimondi, quien lleg
al Per en 1850. Von Tschudi colabor tambin con el cientfico
peruano y fundador del Museo Nacional de Arqueologa, Antropologa e Historia del Per de Lima, Mariano Eduardo de Rivero
y Ustariz, como coautor de la obra Antigedades Peruanas, publicada en Viena en 1851.
Para Suiza la conservacin del patrimonio cultural
peruano es un aspecto muy importante en la cooperacin cultural
que mantiene con el Per; es as como en los ltimos aos la Confederacin Suiza ha apoyado regularmente proyectos de conservacin cultural en el Per.
En el 2012, se financi un proyecto de conservacin y
restauracin de arte ltico de Chavn que fue llevado a cabo por el
Museo Rietberg de Zrich, el Museo Nacional de Chavn y el
Ministerio de Cultura. Y es as que se logr instalar en el Museo
Nacional Chavn un taller de conservacin. Gracias al gran talento de especialistas suizos y peruanos se pudo conservar varias
esculturas valiosas y a la fecha se sigue trabajando en la restauracin de otras obras, como por ejemplo, el Obelisco Tello.

En el marco de esta cooperacin, Suiza apoy otro proyecto de conservacin cultural en el norte del Per, especficamente en la zona arqueolgica de Tcume. Al igual que el proyecto de Chavn, se ha llevado tambin una muestra a Suiza, la
exposicin de los reyes Mochica la cual se exhibe actualmente en
el Museo de Etnografa de Ginebra estando abierta al pblico
hasta el 3 de mayo de 2015.
El patrimonio cultural peruano es sin duda uno de los
ms ricos y diversos de nuestro planeta y su conservacin es un
gran reto. Un proyecto interesante que Suiza apoya en el 2015 es
la digitalizacin de todas las fotografias de Daniel Giannoni, conocido fotgrafo peruano de origen suizo, poseedor de la ms
grande coleccin de fotografias de obras artsticas. Adicionalmente, en colaboracin con el Museo de Arte de Lima, la Embajada de
Suiza se ha comprometido no solamente a rescatar la coleccin de
todas las fotografas de este fotgrafo suizo-peruano, sino tambin a armar un archivo digital de su obra y de la de otros fotgrafos, para crear un archivo abierto, que pueda ser utilizado por
especialistas con fines educativos (en las escuelas) as como por el
pblico en general.
Ahora, cuando le coment a un amigo suizo que estuve
en Chavn de Huntar, me pregunt si haba visitado la exposicin en Zrich y me manifest que le fascinaron las famosas cabezas clavas y el Obelisco Tello, le dije que por supuesto haba
visto la exposicin en Zrich y que sera bueno poder verla un da
en Lima. Este da lleg, gracias a la amistad peruano-suiza que
persigue las mismas metas: el cuidado del patrimonio cultural
del Per. Y a mi amigo suizo le dije: ahora tienes que venir a
visitar la regin de ncash, cuna de la cultura Chavn y denominada la Suiza peruana.

CHAVN

24
26

34


1.
INTRODUCCIN

1.1
EL CONCEPTO DE SOCIEDAD
COMPLEJA EN LA ARQUEOLOGA
DEL NUEVO MUNDO

Peter Fux

100


3.
LA ARQUEOLOGA DE LA SIERRA:
INNOVACIN Y DINAMISMO

196

102

INTRODUCCIN

198
INTRODUCCIN

103


1.2
QU ES CHAVN?

Peter Fux
113

40


2.
LA ARQUEOLOGA DEL DESIERTO
COSTEO: OASIS RIBEREOS,
AGRICULTURA Y COHESIN RITUAL


3.1
OCUPACIONES TEMPRANAS
POST-PLEISTOCNICAS EN LA SIERRA
DE LOS ANDES CENTRALES

Peter Kaulicke

3.2
LA DIVERSIDAD Y VITALIDAD
DE LOS CENTROS CEREMONIALES
TEMPRANOS EN LA SIERRA NORTE

Yoshio Onuki

199

207

212
42

INTRODUCCIN
128

43

55


2.1
LOS PRIMEROS POBLADORES
Y LAS PRIMERAS SOCIEDADES
EN EL LITORAL

Tom D. Dillehay

2.2
PROCESOS CULTURALES
TEMPRANOS EN LOS ANDES
DEL SUR

Markus Reindel

Johny Isla

130
131

138
66

75

85


2.3
CENTROS CEREMONIALES DEL PERIODO
FORMATIVO EN LAS REGIONES DE
LA COSTA NORTE Y CENTRAL

Yoshio Onuki

2.4
LA HISTORIA CULTURAL DE LA REGIN
LAMBAYEQUE DURANTE EL FORMATIVO

Ignacio Alva Meneses

2.5
MONUMENTALISMO TEMPRANO EN LOS
ANDES CENTRALES: LOS ORGENES
DE LA ARQUITECTURA MONUMENTAL
EN EL VALLE DE CASMA

Peter R. Fuchs

Renate Patzschke


5.
INSPIRACIN LEJANA:
LA PERIFERIA Y EL LEGADO DE LAS
INNOVACIONES DEL FORMATIVO

161

176

185


4.
CHAVN DE HUNTAR: DESCUBRIMIENTO,
ARTE, ARQUITECTURA, RITUAL Y
TRANSFORMACIN


5.1
EL PERIODO FORMATIVO EN
EL ECUADOR

Christian Mesa

5.2
LOS MOCHICA, HEREDEROS DEL PERIODO
FORMATIVO DE LA COSTA NORTE, Y EL
RENACIMIENTO DE LOS ANTIGUOS DIOSES

Walter Alva

5.3
EL LEGADO DEL FORMATIVO: NASCA

Markus Reindel

Johny Isla

INTRODUCCIN

218


4.1
NARRACIONES E INVESTIGACIONES EN
UN SITIO FORMATIVO DE LOS ANDES
CENTRALES: CHAVN DE HUNTAR

Christian Mesa

220
274

ARTEFACTOS DEL FORMATIVO TEMPRANO,


MEDIO Y TARDO

LAS TUMBAS DE KUNTUR WASI

316

LAS ESCULTURAS DE CHAVN DE HUNTAR

336

LOS PUTUTOS (TROMPETAS DE CARACOL


MARINO) DE CHAVN

342

LO S HALLAZGOS DE LA GALERA DE
LAS OFRENDAS

374

PARACAS Y MOCHICA: LA PERIFERIA Y EL


LEGADO DE LAS INNOVACIONES DEL FORMATIVO

392

NOTAS

397

CRDITOS FOTOGRFICOS
Y DE REPRODUCCIONES

399

BIBLIOGRAFA


4.2
EL ARTE DE CHAVN: PRECURSORES Y
DESARROLLO TEMPRANO

Henning Bischof

4.3
ARQUITECTURA Y ESPACIO
RITUAL EN CHAVN DE HUNTAR

John W. Rick

4.4
RELIGIN Y AUTORIDAD EN CHAVN
DE HUNTAR

John W. Rick

4.5
LOS RITUALES RELIGIOSOS EN CHAVN
Y SU IMPORTANCIA SUPRARREGIONAL

Luis Guillermo Lumbreras

CATLOGO

24

CHAVN

1. INTRODUCCIN

26

1.1

EL CONCEPTO DE SOCIEDAD
COMPLEJA EN LA ARQUEOLOGA
DEL NUEVO MUNDO
Peter Fux

CHAVN

27

Introduccin

El eje principal de la arqueologa se basa en aquellos vestigios


culturales que se manifiestan en artefactos materiales, los cuales
son documentados, descritos y estudiados con gran detenimiento.
Estos hallazgos pueden ser fechados mediante diversos mtodos,
con mayor o menor grado de precisin, de modo tal que se hace
posible analizar su contexto cultural y su desarrollo a lo largo del
tiempo. A estos mtodos de investigacin se han venido sumando
otros, como los estudios referidos al medio ambiente natural,
que han pasado a formar parte fundamental de la arqueologa
moderna1. De esta manera es posible reconstruir y documentar
los procesos climticos y topogrficos de la antigedad,
empleando una amplia gama de mtodos que permiten
establecer la relevancia segn el desarrollo cultural estudiado.
As, la arqueologa ha pasado a ser una ciencia transdisciplinar
que se vale de los mtodos y hallazgos de otros campos. Lo que
acabamos de delimitar es aquella rama de la arqueologa que
interacta directamente tanto con objetos materiales como con
observaciones empricas: en otras palabras, el campo que hoy por
hoy goza de un amplio reconocimiento como ciencia2.
Pero nuestros objetos de estudio son los procesos y
cambios sociales de la antigedad, los que conocemos nicamente
a travs de aquellos restos que pueden manifestarse en artefactos
y residuos materiales, sucede que nos vamos alejando de una lnea
de investigacin puramente material y emprica para ingresar al
mbito de las disciplinas de humanidades y al discurso filosfico.
El espritu de la poca prevaleciente tiene un papel en modo
alguno menor a la hora de determinar la opcin que tomamos
cuando intentamos dar sentido a nuestros hallazgos, ya sea por
el enfoque emprico y cientfico, o por el filosfico-humanstico.
Naturalmente, la arqueologa moderna tampoco ha ignorado
el hecho de que las ciencias empricas, alimentadas por los
avances en la ciencia y la tecnologa, han llegado a dominar la
erudicin y el discurso occidentales desde finales del siglo XIX3.
Por ejemplo, la teora de la evolucin de Charles Darwin surgi
para legitimar el modelo de la evolucin sociocultural, segn el
cual las sociedades se desarrollan linealmente siguiendo etapas
definidas por avances tecnolgicos, comenzando con los grupos
primitivos de cazadores recolectores y culminando con estados
o civilizaciones complejos4. El arquelogo angloaustraliano V.
Gordon Childe (1892 -1957) estableci los criterios que una
sociedad debe cumplir para que se la defina como civilizacin,
y con ello hizo de este un concepto arqueolgico clave, al que hoy
en da se equipara con demasiada facilidad con la alta cultura o
el urbanismo5.
Segn el modelo de Childe, para poder hablar de una
civilizacin se deben cumplir los siguientes criterios: la sociedad
debe estar claramente estructurada, debe contar con una
divisin del trabajo a tiempo completo y con una clase dirigente
que administre el excedente de la produccin y dirija la fuerza
laboral; la poblacin debe, asimismo, estar concentrada en centros
urbanos. Junto a proezas colectivas de escala monumental

como palacios, templos o sistemas de riego, el modelo de Childe


requiere que se haya dominado la metalurgia, el uso de vehculos
con ruedas y un sistema de escritura.
Estos ltimos criterios que no valen para todas
las sociedades antiguas de Mesoamrica y Sudamrica, o bien
nicamente tuvieron all un papel subordinado, son precisamente
la razn por la cual tantos investigadores europeos han tendido
a excluir estas regiones culturales, y a Sudamrica en particular,
de toda consideracin como centros tempranos de civilizacin. La
figura propuesta simplemente no poda ser reconciliada con lo
que ellos crean saber acerca de la historia cultural del Cercano
Oriente y Occidente6.
Aunque, tanto la evolucin sociocultural en su
sentido ms estricto como el modelo de la civilizacin propuesta
por Childe quedaron consignados a los libros de historia,
parecera que seguimos siendo reacios a alejarnos demasiado
de estas teoras. Podra parecer sorprendente que el concepto
de sociedades que se desarrollan en sentido lineal y por etapas
sigue dando forma a nuestra imagen del pasado, aunque solo
sea de modo implcito. Marcados por nuestra percepcin de
lo que es la ciencia, aparentemente no podemos evitar buscar
patrones y leyes generales o ms bien globales, incluso en la
historia de la cultura. A los arquelogos, constantemente se nos
solicita definiciones sobre lo que es realmente una civilizacin
o una alta cultura, o cul es la ciudad o la civilizacin ms antigua
del mundo.
Los investigadores y acadmicos que estudian la
arqueologa y la historia cultural de Mesoamrica y Sudamrica
son particularmente proclives a enfrentar el problema de que
todo nuestro enfoque del tema se ha visto configurado por
conceptos y trminos surgidos en su mayora de la tradicin
cientfica occidental, y de nociones euroasiticas de la historia.
En esta coyuntura vale la pena recordar que, tras el
arribo de los primeros humanos a finales de la ltima edad del
hielo, Mesoamrica y Sudamrica se desarrollaron de manera
autnoma, aisladas del Viejo Mundo. Esto nos presenta una
oportunidad que resulta ser al mismo tiempo un desafo: el
estudio de la historia cultural de las Amricas probablemente
ser un campo de prueba de conceptos, trminos y nociones, que
a su vez tendrn que ser adaptados a cualquier percepcin que
podamos alcanzar del que es, en muchos sentidos, un mundo del
todo distinto. Para entender lo que est en juego, quienes crean
que esto no constituye tan gran desafo solo deben imaginar
una sociedad que logra desarrollar una alfarera sumamente
especializada y sofisticada, orfebrera, tallado en piedra y
la manufactura textil, que desarrolla su propio y elaborado
estilo artstico, que laboriosamente planea y erige estructuras
ceremoniales monumentales construidas con bloques de piedra
cortada que pesan hasta diecisis toneladas en angostos valles
de montaa, que crea esculturas en piedra, comercia a lo
largo de una vasta rea, que riega las tierras para su cultivo,

mantiene una casta sacerdotal de alto rango y emprende largos


peregrinajes, todo lo expuesto anteriormente logrado sin la
necesidad de un sistema de escritura Nos encontramos ante una
cultura subdesarrollada que an no ha alcanzado la capacidad de
abstraccin, que es un prerrequisito tan esencial de la escritura?
O acaso el ejemplo de la cultura Chavn, en los Andes Centra
les de Amrica del Sur en la medida que los arquelogos han
logrado comprenderla, en realidad nos muestra que tendemos
a exagerar sobre la funcin de la escritura, y que la cohesin
social, la rememoracin y la comunicacin compleja tambin se
pueden alcanzar con otros medios, entre ellos formas an ms
elaboradas de iconografa y ritual7? Yo mismo estoy convencido de
que la mayora de los lectores coincidirn con esta ltima postura
una vez que hayan visitado la exhibicin y ledo este volumen.
La investigacin arqueolgica en Sudamrica nos
obliga a modificar nuestros conceptos y terminologa. A partir de
aquellas culturas precolombinas de Mesoamrica que s usaron la
escritura sabemos, por ejemplo, los muchos y distintos fines que
se le poda dar y cun diferente poda ser su papel en los sistemas
sociales, pero examinar esto aqu con mayor profundidad nos
distraera demasiado. Mi principal inters radica, ms bien, en
advertir que aferrarse a una definicin restringida de lo que
constituye una civilizacin o una alta cultura en realidad no nos
hace avanzar, sino todo lo contrario: impide que encontremos lo
que de otro modo podramos hallar. En pocas recientes, el uso
acrtico de trminos tales como civilizacin, urbanismo o alta
cultura ha causado algo de dao, en tanto la bsqueda de la
civilizacin ms antigua del mundo o la primera ciudad tiene,
con demasiada frecuencia, una motivacin poltica. Si, por otro
lado, optamos por que los hallazgos arqueolgicos nos permitan
atisbar nuevos mundos utilizando estos mismos trminos y
conceptos aunque solo sea porque no tenemos opcin, y si
al mismo tiempo estamos listos para modificarlos y adaptarlos a
medida que avanzamos, entonces es probable que la investigacin
misma sea emocionante y que los descubrimientos que arroje
sean positivos.
Este es el enfoque que los autores de este libro han
asumido; todos ellos dirigen proyectos arqueolgicos y estn
interesados en los procesos ms tempranos que llevaron a la
formacin de sociedades complejas en la regin de los Andes
Centrales. Sobre la base de los descubrimientos arqueolgicos
realizados hasta la fecha, entendemos el trmino sociedad
compleja como una sociedad con un orden claramente definido
y que se encuentra estratificada jerrquicamente, de modo tal
que un grupo de personas desempea una funcin de liderazgo
u ocupa una posicin de poder. Otro rasgo prominente de una
sociedad semejante es la existencia de habilidades especializadas,
que presentan un estilo caracterstico en los objetos artesanales
y en las obras monumentales colectivas. Usamos aqu el
trmino obras en un sentido muy amplio, que tiene como base
el supuesto de que un sistema de riego es una obra colectiva

28

CHAVN

monumental, tanto como los geoglifos que cubren grandes


extensiones de tierra o un complejo de templos imponentes. Hay
tambin grados de complejidad que pueden ser ligados, al igual
que los estilos artsticos, a sistemas religiosos o cosmovisiones
ms o menos complejas. Lo que todo esto nos ensea es que, junto
a la corriente principal de la historia cultural euroasitica, hay
tambin otras historias sorprendentemente diferentes y que no
son menos complejas. Gracias a la arqueologa de la regin de
los Andes Centrales, ahora podemos dedicarnos a una forma
de viaje cultural en el tiempo, sumergindonos en una historia
antigua y fascinante que an no ha recibido la atencin mundial
que merece.

Fig. 1
Las ruinas del templo de Chavn de
Huntar vistas desde el este. Los
picos de la Cordillera Blanca se observan a lo lejos

Fig. 2
Mapa del Per que muestra los sitios
arqueolgicos mencionados en esta
publicacin

29

1. aaique
2. Chlope
3. Ingatambo
4. Sangana
5. Pacopampa,

Pandanche
6. Poro Poro

de Udima
7. Chongoyape
8. Huaca Luca
9. Paijn
10. Arenal
11. Zarpn, Collud
12. El Chorro
13. Puerto Etn
14. Ventarrn
15. Saltur, Sipn
16. La Cra,

La Granja
17. Pampa Grande
18. Cerro Corbacho
19. La Compuerta,

Oyotn
20. Nuevo ArIca
21. Puruln
22. Limoncarro
23. El Guayabo
24. Pumape
25. Polvorn
26. Montegrande,

Las Huacas,

Tembladera
27. Lechuzas
28. La Bomba
29. Pampa de

Cupisnique
30. Layzn
31. Huacaloma
32. Kuntur Wasi,

Cerro Blanco
33. Kolguitn
34. Santa Apolonia
35. Aguatapada
36. Pampa de Jaguay
37. Huaca Prieta
38. Sorcape
39. Huaca de los Reyes
40. Cerro Arena
41. Alto de la Guitarra
42. Caballo Muerto
43. Puerto Morin,

Alto Salaverry
44. Chondorco
45. Guaape
46. Huaca Verde
47. Salinar
48. Salinas de Chao
49. La Galgada
50. La Pampa
51. San Juanito
52. Punkur
53. Cerro Blanco,

Huaca Partida
54. Cayln
55. Huambacho
56. Samanco
57. Cueva de

Guitarrero
58. Huaricoto
59. Huaynun
60. Sechn Bajo
61. Cerro Sechn,

Sechn Alto

62. Pampa de las



Llamas/Moxeque
63. San Diego
64. Las Haldas
65. Chankillo
66. Pallka
67. Mesapatac
68. Yurakyako
69. Huaraz
70. Chavn de Huntar,

Pojoc
71. Piruro
72. Culebras
73. Sajarapatac
74. Wairajirca,

Warampayloma
75. Shiliacoto, Jancao
76. Paucarbamba
77. Kotosh
78. Los Gavilanes
79. San Blas
80. Caballette
81. Lauricocha
82. Uchumachay
83. Priedra Parada
84. spero
85. Allapacoto
86. Vichama
87. Caral
88. Pampacancha
89. Pachamachay
90. Baos de Boza
91. Bandurria
92. Ro Seco,

San Jacinto
93. Las Shicras
94. Ancn
95. La Trinidad
96. Panaulauca
97. Junn
98. Garagay,

Huaca la Florida
99. Buena Vista
100. Huacoy
101. El Paraso
102. Huachipa
103. Cueva
104. Manchay Bajo
105. Cardal,

Mina Perdida
106. La Paloma
107. Chilca
108. Campanayoq
109. Paracas (pennsula)
110. Carhua
111. Disco Verde
112. Mastodonte
113. Cerrillos
114. Ocucaje, Erizo
115. Animas Altas
116. Cutamalla
117. Collanco
118. Pernil Alto
119. Jauranga
120. Pinchango Viejo,

Mollake Chico
121. Llipata
122. Los Molinos,

La Mua
123. Cahuachi
124. Puntilla
125. Hacha (Acar)
126. Asana

Introduccin

SIERRA NORTE
Piura

1
Ro Maran
2

3
4

7
10 16
6
Lambayeque 11
Chiclayo 12 15 17 19
13 14 18 20
9

COSTA NORTE

33
SIERRA NORCENTRAL
32 34
35 Cajamarca
28
30 31
25 26
Jequetepeque 27
22 23 24
29
36
Chicama
39
37
44
38 41
40
Trujillo42 Moche
Vir 43
50
45
46
49
47 Chao
48 Callejn de Huaylas
Santa
51
Ro Huallaga
57
52
71
58
SIERRA CENTRAL
54 53
Nepea
68
67
55
56
66 Huaraz
59
73
70
69
Casma 6061
Hunuco 74
63 62
78 75
76 77
COSTA NORCENTRAL
64 65
72
81
Huarmey
Laguna Lauricocha
79
82
80
21

83
85
Supe 84
86 87
Huaura
91

Lago Junn
88

Ucayali

97

89

90
92 93
96
Chancay 94
98
95
99
Chilln 100
Rmac
Lima101
102 103
105
Lurn 104
COSTA CENTRAL
106
107

SIERRA SUR

Ayacucho
Cuzco
Pisco
109 110
111 112

108

113
Ica

114
115

117
118 119
120
Palpa 121
122

116

Nazca
123
124
125

Lago Titicaca

126
Moquegua

COSTA SUR

Ilo

30

CHAVN

31

Introduccin

Costa Norte
Periodo
Formativo Final (400200 a.C.)

Lambayeque

Zaa
Chicama

Jequetepeque

Sipn

El mayor alcance e influencia de los


poderosos centros ceremoniales de la sierra
(esp. Chavn de Huntar y Kuntur Wasi)
Fin abrupto de las actividades en los
centros de la costa norcentral
La iconografa y el arte Chavn alcanzan su
mayor difusin (hasta la costa sur; cultura
Paracas)

Formativo Medio (1200800 a.C.)


La iconografa y el estilo Chavn se
consolidan
Los centros ceremoniales individuales
adquieren una esfera de influencia cada vez
ms grande
Desarrollos paralelos en los centros de la
costa y la sierra

Formativo Temprano (17001200 a.C.)

Zarpn

Chongoyape

Construccin de las primeras estructuras


ceremoniales grandes
Unidades sociales cada vez ms grandes
Orgenes de la agricultura de riego y la
especializacin econmica
Periodo Arcaico (80003500 a.C.)

Fig. 3
Cronologa del periodo
Formativo con los sitios
arqueolgicos mencionados en esta publicacin

Periodo transcurrido desde la ltima Edad


del Hielo hasta la construccin de las primeras estructuras ceremoniales grandes
Sociedades ms sedentarias organizadas
en pequeas unidades sociales
Plantas de cultivo y animales domsticos

Sierra Norte

Cajamarca

Costa Norcentral
Chao
Santa

La Granja

Huacaloma
(fase EI)

Kuntur Wasi
(fase Copa,
550-250 a.c.)

Layzn

Lechuzas

Kuntur Wasi
(fase Kuntur Wasi,
800-550 a.C.)

Huacaloma
(fase Tarda 900-550 a.C.)

Pacopampa
(fase II 800-500 a.C.)

Layzn
(fase Huacaloma Tardo)

Cerro Blanco
Aguatapada

El Chorro

Collud
Zarpn
Ventarrn
Pumape
Chongoyape

Cerro Corbacho

Huaca Luca

Sangana
Puerto Etn

Saltur
La Cra

Cupisnique

Pampa de Jaguay

Palenque

Puruln

Oyotn

Nuevo Arica

La Compuerta

Pumape

Limoncarro

Las Huacas
(fase Tembladera)

El Guayabo

Huaca Verde

Guaape
(fases Media y
Tarda)

Alto de la
Guitarra

Caballo Muerto

Huaca de los
Reyes

Ingatambo
(Fase Ingatambo)

aaique

Chlope

Huacaloma
(fase temprana
1200-900 a.C.)

Pacopampa
(fase I 1200-800 a.C.)

Cerro Blanco
(fase Cerro Blanco)

Poro Poro Udima

Kuntur Wasi
(fase dolo 950-800 a.C.)

Layzn
(fase Huacaloma Tardo)

Huaca Luca

Sorcape

Mocupe

La Bomba

Polvorn

Las Huacas
(fase Hamacas)

Montegrande

Limoncarro

Guaape
(fase temprana)

Alto de la
Guitarra

Ingatambo
(Fase Pomahuaca)

Santa Apolonia
Kolguitn
Chondorco
Pandanche

Cerro Blanco
(fase La Conga)

Huacaloma
(fase Huacaloma Temprano)

Arenal

Ventarrn

Cerro Ventarrn

Huaca Prieta

Alto Salaverry

Ingatambo
(Fase Huancabamba)

Cerro Ventarrn

Paijn

Huaca Prieta

Arquitectura ceremonial monumental y


unidades sociales ms grandes
Artesanas ms especializadas e inicio de
la produccin alfarera
Orgenes de un estilo iconogrfico y de
la decoracin pictrica de las estructuras
ceremoniales
Formativo Inicial (35001700 a.C.)

Moche
Vir
Cerro Arena

Puerto Morn

Salinar

Fin de las actividades en el centro ceremonial de Chavn de Huntar y remodelacin de


Kuntur Wasi
Desaparicin gradual de la iconografa
y el arte Chavn
Desintegracin de la cosmovisin, las
formas sociales y los logros del Formativo
Formativo Tardo (800400 a.C.)

Sierra Norte

La Pampa

Nepea

Casma

Cayln

Samanco

Huambacho

Chankillo

Cayln

Samanco

Huambacho

Huaca Partida
(Fase Nepea)

Sierra Norcentral
Huarmey

Pallka

San Diego

Callejn
de Huaylas

Callejn
de Conchucos

Huaraz

Chavn de
Huntar
(deja de ser un
centro ceremonial)

Huaricoto

Pumacayn

Chavn de
Huntar
(fase Blanco y
Negro,
900-550 a.C.)

Pjoc

Yurakyako (?)

Huaca Partida

Cerro Blanco

Pampa de las
Llamas / Moxeque

Huaricoto

Chavn de
Huntar
(fases constructivas y cermicas
tempranas)

La Pampa
(Fase
Yesopama)

Punkur

Cerro Blanco

Las Haldas

Sechn Alto

Cerro Sechn

Piruro

Tutishcainyo

Pocos hallazgos

La Galgada

San Juanito

Salinas de Chao

Punkur

Huayun

Sechn Bajo

Huaynun

Sechn Alto

Cerro Sechn

Huaricoto

Piruro

Hallazgos
precermicos

Los Gavilanes

Pampacancha

Cueva de
Guitarrero

32

CHAVN

Continuacin

Sierra Norcentral

Periodo

Hunuco

Formativo Final
(400200 a.C.)

Supe
Huaura

Sajarapatac

Kotosh
(Fase Sajarapatac)

Kotosh
(Fase Kotosh
Chavn)

Chancay
Baos de Boza

La Trinidad

Sajarapatac

Paucarbamba

Kotosh
(Fase Kotosh
Chavn)

Formativo Medio
(1200800 a.C.)

Jancao

Warampayloma

Wairajirca

Kotosh
(Fase Kotosh
Kotosh)

Shillacoto

San Jacinto

Shillacoto

Kotosh
(Fase Kotosh
Wairajirca)

Wairajirca

Piedra Parada

Formativo Inicial
(35001700 a.C.)

Periodo Arcaico
(80003500 a.C.)

Shillacoto

Kotosh
(Fase Kotosh Mito)

Wairajirca

Chilln

Introduccin

Sierra Central

Costa Central

Formativo Tardo
(800400 a.C.)

Formativo Temprano
(17001200 a.C.)

33

Rmac

Lurn

Junn

Costa Sur
Pisco

San Blas

Huachipa

Ica

Palpa

Nasca

Ocucaje

Los Molinos

La Mua

Llipata
Jauranga

Pinchango Viejo

Collanco

Cutamalla

Cahuachi

La Puntilla

Carhua
Cerrillos

nimas Altas

spero
(Huaca de los
Sacrificios)

Caral
Bandurria
Caballette
Allpacoto
Vichama

Culebras

Ro Seco

Las Shicras

Huaca La Florida

Huacoy

Ancn

Cueva

Garagay

Ilo

Ayacucho

Moquegua
(Cuzco)

Campanayoq

Rumi

Mollake Chico

Jauranga

Pinchango Viejo

Collanco

Cutamalla

Campanayoq

Rumi

Chilca

Cardal

Mina Perdida

Manchay Viejo

Manchay Bajo

Chilca

Disco Verde

Paracas
Paracas
(pennsula)

Chilca

El Paraso

Buena Vista

La Paloma

Chinchorro
Locales

Sierra Sur

Lauricocha

Uchcumachay

Pachamachay

Panaulauca

Telarmachay

Junn

Erizo

Mastodonte

Hacha (Acar)

Pernil Alto

Pernil Alto

Numerosos sitios

Numerosos sitios

Asana

34

CHAVN

1.2

QU ES CHAVN?
Peter Fux

35

Introduccin

La cultura Chavn deriva su nombre del sitio arqueolgico de


Chavn de Huntar, en la sierra peruana. Las impresionantes
ruinas de este complejo monumental se encuentran a una altura
de 3180 metros sobre el nivel del mar, en la margen oriental de la
Cordillera Blanca. Los restos de masivos edificios de piedra en la
regin ncash, ubicados en un angosto valle de la sierra llamado
Callejn de Conchucos, captaron la atencin de muchos de los
primeros viajeros y estudiosos. A mediados del siglo XVI, un cro
nista report haber visto una inmensa fortaleza con rostros es
culpidos en sus muros, y a comienzos del XVII se habl de un
orculo comparable con los de la antigua Roma o de Jerusaln,
que habra existido en este remoto valle de la sierra.
La existencia de semejante edificio macizo de piedra y
de gigantescas esculturas de aspecto extrao, en un lugar tan
lejano e inhspito, result ser irresistiblemente fascinante para
los recin llegados del Viejo Mundo. No sorprende que su encuen
tro con los restos y su interpretacin de su antigua funcin hayan
estado configurados por los conceptos que llevaron consigo, no
por ignorancia sino porque no tenan alternativa.
Cuando las investigaciones arqueolgicas comenza
ron en Amrica del Sur a principios del siglo XX, los investigado
res plantearon la hiptesis de que las altas culturas de los Andes
Centrales tuvieron su origen en Mesoamrica. Ellos estaban con
vencidos de que las culturas Mochica, Nasca o Tiahuanaco las
nicas que conocan eran en realidad culturas clsicas que no
tenan ningn antecedente local; la calidad de su arte y de su
arquitectura era, con seguridad, una importacin de Mesoamri
ca, el hogar de los logros culturales supremos de los olmecas, y
posteriormente de los mayas. Y para explicar el alto nivel de de
sarrollo de las culturas mesoamericanas, que incluan escritura y
obras de arte, a menudo se haca la conjetura de que ellas de al
gn modo deban haber estado en contacto con las altas culturas
del Viejo Mundo. De este modo, desde el principio mismo se haba
descartado casi por completo la posibilidad de que Sudamrica
pudiese haber tenido una historia propia.
Julio C. Tello (1880-1947), el pionero de la arqueologa
peruana, efectu un cambio crucial en la perspectiva que se tena
sobre Chavn de Huntar, y nuevamente hizo de las esculturas en
piedra el foco de atencin. La escultura ms importante, que
mide ms de cuatro metros de altura y a la que se conoce como
El Lanzn, debido a su forma en punta, se alza en una cmara
extremadamente angosta y oscura dentro del templo, al que solo
es posible llegar a travs de un pasaje largo y estrecho [figs. 4,
117]. La imagen antropomorfa, al igual que muchas otras, tiene
colmillos y garras. Otros relieves muestran an ms felinos, lo
que llev a Tello a plantear la hiptesis de que la deidad a la que
se renda culto en Chavn era Wiracocha, la misma que posterior
mente sera adorada por los incas, pero en la forma original de un
jaguar. Esta teora parta de dos premisas: que los constructores
del complejo establecieron lazos con la cuenca del Amazonas, y
que este era sumamente antiguo. Chavn de Huntar repentina
Fig. 4
Cuatro vistas del Lanzn. Altura
desde el suelo: 3,71 m. La imagen
fue generada a partir de un modelo
digital en 3D basado en los datos
obtenidos por escaneos de luz
estructurada

36

CHAVN

mente haba pasado a ser un indicador clave del origen local de la


alta cultura andina y un centro de la cultura matriz de los An
des. La exhibicin de los monolitos conocidos como Estela Rai
mondi [fig. 6] y Obelisco Tello [figs. 5, 116], dos emblemticas
esculturas Chavn, que tuvo lugar en la poca en Lima, sirvi
para reforzar la hiptesis de la cultura matriz.
Es posible que Chavn de Huntar haya sido utilizado
como referencia del origen local para las culturas conocidas del
Per, pero de la misma manera plante an ms interrogantes:
de dnde provino Chavn, la sociedad altamente desarrollada,
dada la aparente ausencia de un claro antecedente? Simplemen
te no haba ninguna evidencia arqueolgica que apoyara los su
puestos vnculos con la cuenca amaznica Cun antiguo es Cha
vn, y cmo funcionaba su sociedad? Acaso alguna vez fue un
imperio que controlaba un territorio a partir de un nico centro
poderoso, como Roma o los incas, que llegaron mucho despus?
Esta era la conclusin obvia, al menos en ausencia de cualquier
alternativa clara.
A partir de una serie de hallazgos, como un grupo de
textiles suntuosamente decorados y de piezas de cermica lleva
dos a cabo en la costa, a unos mil kilmetros al sur de Chavn de
Huntar, donde se conservaron al menos algunos materiales or
gnicos gracias al clima seco del desierto, fue posible acercarnos
a una respuesta. Los objetos encontrados en tumbas de la cultura
Paracas guardan cierta semejanza con la escultura ltica Chavn,
y tambin nos proporcionaron los primeros fechados confiables,
ya que los materiales orgnicos pueden fecharse fsicamente. Du
rante la segunda mitad del siglo XX los arquelogos preferan no
especular con respecto a la estructura social o la interpretacin y
concentrarse ms bien en cuestiones cronolgicas o de tipologa
material, razn por la cual se hablaba de un Horizonte Chavn
o un Horizonte Temprano, para referirse al primer milenio an
tes de nuestra era, periodo en el que la iconografa y el estilo
Chavn fueron adoptados por diversas culturas de la regin cen
tral andina. El Horizonte Temprano es el primer periodo de la
historia cultural andina en el que un estilo y una iconografa de
terminadas se propagan a lo largo de una amplia regin1.
Al describir, ordenar y preparar diligentemente una
tipologa de los diversos descubrimientos realizados en la segun
da mitad del siglo XX, los investigadores lograron identificar va
rias culturas y estilos distintos, y hoy los estudiosos hablan de
nuevos desarrollos tales como la cultura Cupisnique, la cermica
de estilo Tembladera y Chavn, o las tallas en piedra del estilo
Limoncarro. En esta coyuntura vale la pena reevaluar el trmino
de cultura arqueolgica, trmino acuado por los arquelogos.
La cultura material se agrupa primero segn ciertos criterios
que son escogidos antes de que se establezca su distribucin geo
grfica y su edad probable. Luego se le da un nombre al grupo,
que en la mayora de los casos constituye el topnimo del lugar de
donde procede el hallazgo. Es importante recordar que se trata
de un sistema moderno de ordenar los restos materiales, y no el

reflejo de una situacin social histrica. En otras palabras, los


pueblos de los periodos estudiados no se llamaron a s mismos
como Cupisnique, Limoncarro o Chavn.
Las culturas arqueolgicas pueden fecharse en trmi
nos absolutos y relativos la una con respecto a la otra. El fechado
absoluto se efecta fundamentalmente con ayuda de mtodos f
sicos como el radiocarbono, que arroja la edad en aos. El fechado
relativo se realiza principalmente a partir de la capa en la cual se
hallaron los restos materiales (los ms recientes se encuentran
encima de los ms antiguos), y nos permite reconstruir cmo fue
que una cultura material especfica se desarroll. Los desarrollos
que tienen como premisa el estilo y la tecnologa tambin pueden
usarse en el fechado relativo. Entre los conceptos del Viejo Mun
do que fueron importados a la arqueologa de las Amricas, figura
el supuesto de que el uso de la cermica viene a ser una precon
dicin esencial del grado ms alto de complejidad con que se defi
ne una sociedad. La terminologa sigue la misma premisa: en los
Andes Centrales, el extenso periodo que transcurri previo a la
difusin de la cermica (ca. 1200-1700 a.C.) se conoce como el
periodo Arcaico, mientras que el lapso que media entre las prime
ras evidencias del uso de la cermica y el surgimiento de las cul
turas andinas clsicas ms tempranas Nasca y Mochica re
cibe el nombre de periodo Inicial o Formativo (ca. 1700-200 a.C.).
Los autores de este catlogo coinciden en que ya es
hora de que la arqueologa de los Andes Centrales transcienda
las nociones preconcebidas del Viejo Mundo, y para reflejar esto
introducen una nueva terminologa. Despus de todo, los hallaz
gos arqueolgicos ms recientes muestran que en esta regin los
pueblos construan grandes centros ceremoniales desde el 3500
a.C., mucho antes de la evidencia ms temprana que se conoce
para la cermica, es decir, durante el periodo Arcaico (para usar
la vieja terminologa). Estos eventos resultan asombrosamente
tempranos en comparacin con la historia cultural de otras regio
nes del mundo, incluido el antiguo Egipto. Obras colectivas de
planificacin e ingeniera como esta, indudablemente fueron de
la mano con desarrollos sociales y econmicos tales como el uso
del riego para incrementar el rendimiento de los cultivos, la for
macin de unidades sociales cada vez ms grandes y la creciente
interdependencia: en suma, con los inicios de una sociedad com
pleja. As, los autores han propuesto retroceder el inicio del perio
do Formativo en los Andes Centrales al 3500 a.C. [fig. 3].
Si vamos a entender a Chavn como algo ms que una
categora estilstica de restos materiales y como el sistema social
que produjo tales artefactos y convivi con ellos, debemos prime
ro investigar el proceso a travs del cual se form la sociedad
compleja ms antigua de la regin centroandina, comenzando
con los primeros pasos que llevaron a su formacin.
Los centros ceremoniales tempranos fueron construi
dos en los frtiles oasis ribereos por sociedades agrarias y sir
vieron como un lugar para el encuentro social y para promover
la cohesin social a travs del ritual. El Formativo Temprano

37

Introduccin

Fig. 5
Cuatro vistas del Obelisco Tello.
Altura sin considerar el pedestal
moderno: 2,58 m. La imagen fue
generada a partir de un modelo

digital en 3D basado en los datos


obtenidos por escaneos de luz
estructurada [para los relieves
vase fig. 116]

38

CHAVN

(ca. 1700-1200 a.C.) vio el surgimiento de una clase social con


an mayores pretensiones de propiedad y habilidades especiali
zadas. En diversos sitios, la competencia por los recursos y las
tierras de cultivo llev a la creacin de centros ceremoniales ms
grandes y ostentosos. El subsiguiente periodo, el Formativo
Medio (ca. 1200-800 a.C.), fue aquel en que se desarroll el estilo
artstico e iconogrfico distintivo posteriormente asociado con los
hallazgos realizados en Chavn de Huntar, y al que ahora
se conoce como el estilo Chavn. Aqu adquieren especial im
portancia una serie de criaturas mitolgicas sobrenaturales,
que presentan rasgos humanos y animales. El Formativo
Tardo (ca. 800-400 a.C.) es el periodo en el cual el mundo andino,
y el sistema de significado vigente, que fuera creado y conso
lidado por el arte y la arquitectura, fue adquiriendo fortaleza
y supremaca.
Chavn de Huntar no fue el nico complejo de tem
plos en aquella poca, pero es posible que s haya sido el ms
grande. En esta poca, hubo otros centros como Kuntur Wasi,
Pacopampa y Kotosh, y podemos decir, tanto por sus similitudes
como por sus diferencias, que si bien compartan los mismos
sistemas sociales y la cosmovisin, eran al mismo tiempo rivales
en bsqueda de influencia y de seguidores. La fascinacin
que Chavn de Huntar todava ejerce sobre nosotros, as como la
larga historia de sus excavaciones, han hecho que se constituya
una ventana singular al pasado, a travs de la cual podemos
aprender a comprender la manera en la cual funcion esta socie
dad centroandina, y que resulta sorprendentemente distinto de
lo que se esperaba.

39

fueron ms bien el arte y la manipulacin de los sentidos en el


templo mediante el uso orquestado de la luz, las sustancias psi
coactivas, el sonido y la msica. Por lo tanto, a lo que referimos
con Chavn es a aquella esfera cultural tanto en el tiempo como
en el espacio cuya iconografa y simbolismo dan cuenta de una
cosmovisin y una forma de sociedad especficas.
La credibilidad del concepto del mundo Chavn pare
ce haber quedado profundamente remecida durante el Formativo
Final (ca. 400-200 a.C.), cuando otras formas de sociedad del pe
riodo Intermedio Temprano comenzaron a adquirir importancia,
aunque no del todo sin recurrir a los logros del Formativo,
tal como lo muestra este libro. La arqueologa nos permite estu
diar y comprender tanto el proceso a travs del cual se form
Chavn, como el modo en que funcion la sociedad compleja ms
temprana de la regin centroandina. Y si, gracias a nuestra apli
cacin de las palabras manipulacin y poder ilusorio en nues
tra descripcin del antiguo mundo Chavn, efectivamente logra
mos probar la rotunda otredad de esta sociedad singular, de
sus artefactos, convicciones y arte, entonces esto presumiblemen
te podr leerse como una seal de que aquello con lo que hoy
contamos constituye el nico sistema de significado verdadero,
lo que a su vez es la mejor medida posible de cun exitosa puede
ser y efectivamente debe ser la creacin de mundos y de siste
mas de significado.

Al pueblo de Chavn le cost mucho tanto en trminos huma


nos como materiales la decisin de levantar su inmenso com
plejo de templos en un angosto valle de la sierra, en el cual las
fuerzas de la naturaleza deben haber constituido un peligro in
minente. Desafiando estas condiciones construyeron en piedra, la
formaron y la decoraron siguiendo sus propias ideas. Tambin
desviaron arroyos torrentosos de montaa, construyeron cursos
de agua artificiales y disearon la confluencia de dos ros; estas
proezas, efectivamente, deben de haber requerido una estrecha
cercana a los dioses. Es ms, parecera que la nueva elite, que
probablemente constitua una casta sacerdotal, logr ganarse el
respaldo de las personas del ms alto rango que decidan las po
lticas en otras regiones, y los centros que competan entre s de
ben haber usado esta rivalidad para comprometer a sus trabaja
dores en proyectos cada vez ms ambiciosos. Los seguidores
privilegiados probablemente iban en peregrinacin al complejo
de templos en ciertas pocas. El complejo mismo, que era narra
tivo en su concepcin y estaba ricamente ilustrado, no slo creaba
sino que adems comunicaba los nuevos sistemas de significado
e imagen del mundo que sustentaron a la sociedad compleja ms
temprana de la regin centroandina. Pero esto no fue logrado ni
por una fuerza armada, ni con ayuda de la escritura. Sus armas

Fig. 6
Estela Raimondi

Introduccin

40

CHAVN

2. LA ARQUEOLOGA DEL DESIERTO COSTEO:


OASIS RIBEREOS, AGRICULTURA
Y COHESIN RITUAL

42

CHAVN

INTRODUCCIN
A partir de los hallazgos realizados durante dcadas de investigacin arqueolgica, el presente captulo explora los procesos
tempranos a travs de los cuales se desarrollaron grupos y sociedades en la regin de la costa del Per. La distincin trazada
entre la arqueologa de las regiones de la costa [cap. 2] y de
la sierra [cap. 3] es, ante todo, una consecuencia de la forma
en que la investigacin misma se ha desarrollado. La geografa
extrema de la sierra hizo que fuera mucho ms difcil explorarla, en tanto que los hallazgos espectaculares realizados en la
rida regin costera captaron, desde muy temprano, una con
siderable atencin de los arquelogos.
Tom D. Dillehay, de la Universidad de Vanderbilt, en Nashville,
introduce esta seccin con sus estudios acerca de los procesos
polticos y econmicos, empezando con los primeros hombres
que llegaron al subcontinente sudamericano. Los procesos
entrelazados entre ellos condujeron, en ltima instancia, al
surgimiento de sociedades grandes y complejas. Su atencin
recae principalmente sobre la regin de la costa, espacio donde
se cuenta con ms datos gracias a las excelentes condiciones
de preservacin por el clima rido.
Markus Reindel, del Instituto Alemn de Arqueologa (Bonn), y
Johny Isla, del Instituto Andino de Estudios Arqueolgicos
(Lima), vienen dirigiendo un proyecto de investigacin multi
disciplinario en Nasca-Palpa, en la costa sur peruana. La cultura
Paracas de este lugar forma parte del Horizonte Chavn en
el sentido ms amplio, a pesar de que hay paralelos iconogr
ficos y estilsticos entre sus artefactos. Concentrndose en su
campo de estudio, estos dos investigadores lograron reconstruir
la historia cultural de esta regin desde el Formativo Inicial
hasta la conquista espaola, arrojando al mismo tiempo datos
sobre la interaccin cultural menos conocida con la poblacin
de la sierra, que obviamente fue un aspecto decisivo para los
procesos sociales que ocurrieron en todos los Andes Centrales.

Fig. 7
Vista de oasis fluvial caracterstico
en la costa nor-central del Per

43

La arqueologa del desierto costeo

2.1

Yoshio Onuki, de la Universidad de Tokio, es uno de los expertos


ms reconocidos de la arqueologa peruana. Sus investigaciones
en la sierra, en particular en Kotosh, la cuenca de Cajamarca
y en Kuntur Wasi [vase cap. 3], han sido de mayor importancia
y proporcionaron ciertas percepciones cruciales de los procesos
culturales del Formativo; de ellas, la ms interesante para
nuestros fines es el desarrollo de contactos recprocos y din
micos con ciertos centros de la costa.
Ignacio Alva Meneses ha venido dirigiendo proyectos de inves
tigacin en Lambayeque, en la costa norte del Per, desde hace
muchos aos. Hasta hace poco, Lambayeque haba sido consi
derada como una regin de culturas receptoras. Los resultados
de sus investigaciones son impresionantes y sealan la dedi
cacin de las antiguas sociedades lambayecanas a la experi
mentacin, particularmente evidente en la arquitectura de esta
regin, que Alva Meneses propone como una contribucin crucial al desarrollo cultural durante el periodo Formativo de los
Andes Centrales.
Los hallazgos realizados recientemente por Peter R. Fuchs en
Sechn Bajo, en el valle de Casma, arrojaron una sorpresa cuando
la estructura ceremonial fue fechada alrededor de 3500 a.C.
Gracias a sus excavaciones exhaustivas, ahora es posible
reconstruir el desarrollo arquitectnico de los centros cere
moniales en el valle de Casma con cierto detenimiento, y as
datar el inicio del Formativo centroandino a mediados del cuarto
milenio a.C.

LOS PRIMEROS POBLADORES


Y LAS PRIMERAS SOCIEDADES
EN EL LITORAL
Tom D. Dillehay

Las bases costeas de la civilizacin centroandina comenzaron a


formarse entre el 3500 y 3000 a.C., cuando las sociedades de la
costa rida desarrollaron un estilo de vida sedentario y erigieron
grandes monumentos ceremoniales. Adems de los ricos recursos
del litoral del Pacfico, los pueblos eventualmente adoptaron el
maz y otros cultivos alimenticios, as como la agricultura de riego,
y la densidad demogrfica se elev rpidamente. Esto al principio
tuvo lugar en valles individuales, pero eventualmente algunas
poblaciones extendieron su hegemona sobre reas mucho ms
amplias a partir de 1000 a.C., uniendo as a los valles vecinos en
formaciones polticas ms amplias, y estableciendo identidades y
creencias ideolgicas regionales diferenciadas. Si bien los mecanis
mos a travs de los cuales se desarrollaron estas sociedades tem
pranas a lo largo de la costa del Pacfico an son poco conocidos, lo
que s sabemos es que la historia de su ascenso se inici
a finales del Pleistoceno, cuando los pobladores comenzaron a
establecerse en los medioambientes ms productivos de las plani
cies y valles costeos de los Andes Centrales, especialmente en la
regin que se extiende entre el actual sudoeste de Ecuador y el
norte de Chile.
Al examinar a estos primeros habitantes y sociedades,
lo hacemos bajo la perspectiva de la economa poltica, que se refie
re al entrelazamiento de la organizacin poltica y econmica, las
diferencias sociales y los marcos ideolgicos de estas sociedades.
A medida que, con el paso del tiempo, las sociedades costeas iban
hacindose ms complejas en trminos sociales y econmicos,
ideas y creencias ms sofisticadas brindaban un medio con el cual
sancionar su crecimiento y sus metas. La investigacin de la
economa poltica resulta particularmente apropiada, dada la
excelente conservacin de las evidencias arqueolgicas halladas
en el registro material de las regiones costeras occidentales de
Sudamrica. Comprender cmo fue que la civilizacin centroandi
na emergi en esta regin requiere que asumamos una perspectiva
de larga duracin, y que rastreemos los procesos ms tempranos
que llevaron al establecimiento de las comunidades aldeanas, de
los centros ceremoniales y eventualmente de las ciudades. Aunque
el eje aqu recae fundamentalmente sobre las primeras evidencias
de la civilizacin andina durante el prolongado periodo Precermi
co (hasta ca. 1700 a.C.), dedicamos un espacio a las primeras socie
dades cazadoras y recolectoras del Pleistoceno Tardo y al Holo
ceno Temprano. Estas sociedades ms tempranas, y en un plano
ms general el origen de la agricultura y del estilo de vida seden
tario, fueron precursores importantes de la civilizacin. Por ello,
la intencin aqu es comprender el medio ambiente de estas socie
dades y reconstruir la disposicin de la infraestructura que yaca
detrs de la agricultura costea, la pesca martima, las formas de
asentamiento y de construccin del paisaje, as como la interrela
cin entre los humanos y el medio ambiente. Especial nfasis se
le atribuye a comprender la naturaleza de las economas agromar
timas y la construccin de monumentos pblicos, como base para
delinear la diversidad de las ocupaciones tempranas de la costa.

44

CHAVN

El medio ambiente costeo


La costa del Ocano Pacfico forma una angosta planicie al pie de
las montaas de los Andes Centrales, atravesada por valles flu
viales grandes y pequeos que descienden desde las montaas
hasta el mar [figs. 2, 7]. Estos valles forman unos oasis en la
planicie desrtica con suelos ricos, y una vegetacin donde el
agua abunda segn la estacin1. Los pueblos andinos cultivaron
el piso de estos valles durante miles de aos y levantaron sus
asentamientos en los bordes, cerca de sus parcelas agrcolas en la
llanura aluvial. En un contexto ms amplio, la regin litoral
forma una serie de microambientes relacionados entre s, como
pozos de marea y bahas rocosas en los que abunda una amplia
variedad de peces y mariscos, as como lugares donde son comu
nes los alimentos vegetales estacionales nutridos por las nebli
nas. La combinacin de estos microambientes proporciona una
serie rica y uniforme de recursos alimenticios, que normalmente
podran ser explotados con facilidad desde los campamentos
de los cazadores y recolectores tempranos.
Sin embargo, la abundancia del medio ambiente mar
timo se ve perturbada ocasionalmente por una contracorriente
clida conocida como El Nio, que puede fluir hasta por doce
meses. El Nio tiene lugar a intervalos sumamente irregulares,
que unas veces solo toman unos cuantos aos y otras muchos
ms. Esta contracorriente reduce el afloramiento marino en tal
medida que los peces emigran a otros lugares, reduciendo as los
recursos fundamentales de la dieta de los pueblos costeos. A lo
largo del tiempo, estas condiciones medioambientales afectaron
de muchos modos las adaptaciones econmicas y las organiza
ciones sociales. Aunque los recursos martimos siempre constitu
yeron una parte importante de la dieta, lo que dio un gran im
pulso a los pueblos costeos para que organizaran sociedades
sumamente complejas fue el eventual desarrollo de la agricul
tura en las frtiles llanuras aluviales de estos valles.
Si bien la singular geografa de la costa, con sus ricos
recursos marinos que son posibles por ubicarse al lado de las
frtiles llanuras, constituye un aspecto importante para com
prender el surgimiento de las sociedades complejas; igualmente
importantes son los nuevos conceptos ideolgicos adquiridos
por las comunidades tempranas, que llevaron al surgimiento de
la arquitectura monumental antes incluso de la introduccin de
la cermica. Otro factor es la gran importancia que tuvieron cier
tos cultivos para la economa costea, como el algodn empleado
en las redes de pesca y los textiles, y las calabazas usadas como
flotadores para pescar, junto a otros diversos animales que fueron
introducidos posteriormente desde la sierra, como las llamas
y los cuyes.

La llegada y el establecimiento del hombre


Las vastas dimensiones del terreno y la diversidad ecolgica de
Sudamrica, especialmente en la cuenca amaznica y en las
montaas andinas, le ofrecieron oportunidades ilimitadas a los
primeros inmigrantes para que se desplazaran y buscaran
distintos tipos de recursos. La mayora de las poblaciones huma
nas del Pleistoceno Tardo y el Holoceno Temprano (hace ca.
9000 -12000 aos) eran cazadores y recolectores nmadas que re
corran grandes territorios para cubrir sus necesidades de sub
sistencia, sociales, tecnolgicas y otras ms2. Su forma de vida
mvil era dictada por la disponibilidad de recursos, y ocasional
mente tal vez por los conflictos sociales entre grupos que se dis
putaban el acceso a dichos recursos. Aunque no hay ninguna
evidencia directa de que los pobladores de la costa hayan cazado
a la actual extinta megafauna (proboscidios, perezosos, osos
gigantes), es probable que algunos de estos animales hayan
formado parte del inventario alimenticio de la poca. Algunas
poblaciones probablemente permanecieron en hbitats ricos en
recursos durante periodos ms o menos largos, como deltas,
bahas, estuarios de ros y entornos lacustres; otras tal vez se
juntaban socialmente por diversas razones. En muchos lugares,
los cambios en la movilidad parecen haber coincidido con cam
bios en las condiciones climticas y la reorganizacin bitica del
Pleistoceno Tardo, lo que reflej la adaptacin a oportunidades
de subsistencia local y una creciente densidad demogrfica en
algunas zonas.
La arqueologa de los primeros pobladores en los
Andes Centrales est mejor documentada en la costa norte y en
la sierra central del Per, donde se han registrado docenas de
sitios3. Hay una amplia variedad de evidencias que indican diver
sas combinaciones de estrategias de caza y recoleccin especiali
zadas, as como un comportamiento recolector generalizado. Los
asentamientos martimos especializados a lo largo de la costa
sur peruana y el norte chileno contaron con una amplia gama de
recursos marinos y de estuario, y en menor medida de especies
terrestres [fig. 8]. En consecuencia, una sostenida tradicin mar
tima recolectora perdur desde el Pleistoceno Tardo hasta el
Holoceno Medio, hace alrededor de 4000 aos, como lo muestran
sitios tales como Quebrada de los Burros, Jaguay y Tacahuay en
el sur del Per, y los de Quebrada de las Conchas y los sitios de
Huentelauquen en el norte y centro de Chile.
De otro lado se ha demostrado una forma de vida ge
neralizada en diversos lugares, entre ellos la costa norte perua
na, donde las ridas pampas de la costa y las montaas de los
Andes ofrecen varias zonas ecolgicas sumamente compactadas,
que van desde el desierto hasta el bosque montano tropical. La
regin ha sido investigada detenidamente por los arquelogos
durante las ltimas dcadas y se han identificado cientos
de sitios asociados a la cultura Paijn, los que fueron fechados
aproximadamente hace 8500 a 11000 aos4. Los sitios Paijn

45

La arqueologa del desierto costeo

Temprano, fechados entre ca. 9000 y 8500 a.C., reflejan una socie
dad cazadora y recolectora, que vivi durante breves temporadas
en hbitats donde se poda subsistir a partir de un amplio espec
tro de plantas y animales5, entre ellos peces y el cultivo de cala
bazas (Cucurbita). Los sitios Paijn Tardo parecen ser lugares
escogidos por periodos largos, lo que implica que la vida semise
dentaria haba comenzado ya hacia 8000-7000 a.C.6. Una posible
razn para suponer esto es la creciente abundancia de recursos
silvestres, posible gracias a la mejora del clima despus del Pleis
toceno, lo que tuvo como resultado que los pueblos ya no necesi
taban recorrer un gran territorio para cubrir sus necesidades de
subsistencia. Al mismo tiempo, los asentamientos con pequeas
estructuras arquitectnicas circulares y con una mayor densidad
de artefactos se fueron haciendo cada vez ms comunes a lo largo
de las planicies costeras del Pacfico y el piedemonte de los Andes.
Aproximadamente al mismo tiempo, los pueblos que vivan en
Las Vegas, en el sudoeste de Ecuador, tambin cultivaban calaba
zas y practicaban una economa generalizada [vase cap. 5.1]7.
El estilo de vida semisedentario de los pueblos de Las Vegas y
Paijn Tardo, conjuntamente con sus prcticas de subsistencia
cada vez ms amplias, fue el preludio de la aparicin de comuni
dades sedentarias en los Andes Centrales entre 7000 y 4000 a.C.
En este periodo, un nuevo mundo estaba en formacin.
Aunque podemos presentar un cuadro general de los
primeros pobladores en la costa, virtualmente no sabemos nada
de las relaciones que estos pueblos y otros de la regin mantuvie
ron, en especial los que vivan en la vecina sierra andina, y lo
nico que podemos hacer al respecto es especular. Un viajero que
hubiese caminado a lo largo de la costa y de los cerros y llanuras
de la regin hace 6000 a 11000 aos, con toda probabilidad se
habra topado con grupos que empleaban diversos patrones de
subsistencia en la pesca, la caza y la recoleccin, as como una
horticultura menor. Estos mismos grupos probablemente viaja
ban a las montaas en busca de nuevos recursos y para inter
cambiar bienes con los vecinos de la sierra, quienes posiblemente
tambin iban y venan entre la costa y las montaas.

En la costa peruana podemos remontar las manifesta


ciones iniciales que llevaron hacia las sociedades complejas hasta
el Arcaico Tardo o al Formativo Inicial (ca. 5000-2500 a.C.), a
cuyo periodo ms tardo a veces se denomina Precermico Tardo
o Precermico con algodn, y ello debido a que este ltimo cultivo
es sumamente comn en los sitios que datan de esta poca. En
este periodo, los asentamientos en la costa y el vecino piedemonte
andino crecieron en tamao, mientras que las primeras estructu
ras arquitectnicas monumentales fueron levantadas hacia fina
les del mismo bajo la forma de plataformas piramidales8. La apa
ricin de construcciones monumentales y las poblaciones que
se encargaron y fueron necesarias para construirlas, constituye
un tema que recibi bastante atencin de los estudiosos desde
comienzos de la dcada de 1970. Michael Moseley propuso que
las bases econmicas de las tempranas sociedades complejas
peruanas fueron dadas por la pesca en el mar9. Segn Moseley,
los ricos recursos marinos de la corriente de Humboldt permitie
ron a grandes poblaciones permanentes vivir a lo largo de la
costa sin una agricultura intensiva. Esta postura contradeca la
nocin tradicional que los arquelogos tienen de que la agricul
tura, especialmente la de riego, es una precondicin para el
surgimiento de la complejidad social. La hiptesis de las bases
martimas de Moseley considera que la agricultura del Precer
mico Tardo (el Formativo Inicial, 3500-1700 a.C.) suministraba
productos mayormente industriales que permitieron apoyar la
economa pesquera, como algodn para las redes y calabazas
para sus flotadores. Sin embargo, evidencias recientes indican
que los alimentos tanto martimos como agrcolas constituyeron
la base econmica real del Precermico Tardo, pero la proporcin
de cada uno variaba de un lugar al otro a lo largo del tiempo,
dependiendo de la riqueza del vecino mar y de la domesticacin
y adopcin del cultivo de alimentos10.
Los arquelogos vienen sosteniendo una serie de de
bates en torno a la cuestin del origen del cultivo de alimentos en
la costa central andina y sus implicancias. Hasta ahora, los datos
sugieren que el Per costeo fue el hogar original de la domesti
cacin de algunas plantas, mientras que otras se difundieron
desde distintas regiones andinas. Sabemos que las calabazas
y los mates del norte andino aparecieron entre 8000 y 6000 a.C.
El aj, el algodn, el pallar, la achira, el man, el pacay, la quinua,
la yuca, la palta, la guayaba, diversas variedades de calabaza y la
lcuma aparecieron ms tarde, entre 5000 y 2500 a.C., en tanto
que el maz, diversas variedades de frutas, las papas y los frijoles
fueron introducidos hacia el final de este periodo.
Tal vez la mejor explicacin actual del origen de
la produccin de alimentos es la que plantean Dolores Piperno
y Deborah Pearsall, quienes argumentaron a favor del desarrollo
temprano de la agricultura en las tierras bajas de Amrica
Central y el norte de Sudamrica, aproximadamente al mismo
tiempo que en el Cercano Oriente11. En la interpretacin
que dan a las evidencias provenientes del polen y de fitolitos

Los cultivos de alimentos y la agricultura


Entre el 6000 y el 4000 a.C., algunos pueblos de la costa comen
zaron a adoptar una forma de vida sedentaria. A diferencia del
modo de vida ms mvil de cazadores y recolectores, el estilo
de vida sedentario de los recolectores martimos y de los agri
cultores tuvo un profundo impacto sobre casi todos los aspectos
de la vida social en la costa. Esto indica un cambio en la menta
lidad, desde la consideracin de una planificacin inmediata a la
de un futuro ms lejano, y refleja tambin conceptos de territo
rialidad en los cuales el uso comunal de los recursos martimos y
de los cultivos de alimentos brind un punto de partida para la
diferenciacin social inicial, que tuvo como base la acumulacin
de bienes y posiblemente de la tierra y de otra riqueza material.

46

CHAVN

estructuras diagnsticas de slice formadas en tejidos de plan


tas , as como de granos de almidn incrustados en las piedras
de moler, Piperno y Pearsall proponen que los huertos domsticos
en donde se cultivaban diversas plantas surgieron en estas reas
entre 7000 y 6000 a.C. Despus de 3000 a.C. se prepararon
campos ms grandes, lo que llev al patrn de agricultura al cual
se conoce como de roza y quema, y que hoy en da caracteriza al
cultivo rural en esta zona. Los cultivos principales involucrados
fueron races y tubrculos como la yuca y arrurruz, diversos tipos
de calabaza y rboles frutales como la palmera, as como una
variedad primitiva de maz. Piperno y Pearsall creen que estos
y otros cultivos, como el maz, el aj, los frijoles y la calabaza,
llegaron a la costa central andina en diversos momentos despus
del Pleistoceno.
Los cambios que tuvieron lugar en los patrones de
subsistencia a lo largo de la costa entre 5000 y 2500 a.C., desen
cadenaron una forma totalmente nueva de vida al permitir el
establecimiento posterior de comunidades aldeanas permanen
tes, y eventualmente de poblados con concentraciones de pobla
cin bastante grandes. Para mantener a estas sociedades en
expansin en las ridas condiciones medioambientales de la
costa, se deba contar primero con una serie de desarrollos tecno
lgicos. La puesta en marcha de estrategias de subsistencia
adaptadas a la vida bajo las condiciones medioambientales de la
rida regin costera tuvo una importancia fundamental. Aunque
algunas tecnologas tales como las redes de pesca de algodn, los
flotadores y plomadas ya haban surgido en la costa, en este
periodo aparecieron tambin otros elementos bsicos como las
huertas domsticas, la agricultura de riego simple y las insta
laciones para el almacenaje de excedentes alimenticios, todo lo
cual se practicaba ya entre 4500 y 3500 a.C.12.

al anlisis transregional de las actividades domsticas a partir


de los restos materiales de las viviendas tempranas de la costa
centroandina, especialmente en sitios como Las Vegas, Nanchoc,
La Paloma, Chilca y las localidades Chinchorro. En este periodo,
una unidad de vivienda era ocupada tal vez por una familia nu
clear. En lugares como La Paloma, en la costa central peruana,
un grupo domstico formado por varias unidades familiares,
todas ellas probablemente emparentadas entre s, conformaba la
unidad econmica bsica, que era una suerte de familia extensa.
Una de las comunidades domsticas ms tempranas
es la del sitio de Las Vegas, en la costa sudoriental del Ecuador,
donde se fech una comunidad de viviendas semihundidas entre
8000 y 5800 a.C. [vase cap. 5.1]14. La ocupacin ms temprana
de Las Vegas indica una economa mixta que inclua venados,
pecares, zorros, frutos comestibles de plantas y rboles (como
cactos y vainas de algarrobo), calabazas domesticadas, peces
y mariscos de los manglares vecinos, todo lo cual exista a unos
cuantos kilmetros del lugar. Tambin se encontraron 192 esque
letos humanos que datan principalmente de 6000 a 4500 a.C.,
a los que se coloc en un espacio alejado de las viviendas. Los
ornamentos encontrados en algunos de los entierros sugieren
tempranas diferencias sociales. La separacin de los espacios de
enterramiento y de vivienda en Las Vegas, as como la aparicin
de bienes funerarios, sugiere que se reconoca la transicin de la
muerte biolgica a la cultural y la memoria del difunto.
Para el 5500 a 4000 a.C., las comunidades de horticul
tores y martimas estaban presentes en las costas peruana (La
Paloma y Chilca) y del norte chileno (Acha y Chinchorro). La
explotacin intensiva de plantas, incluyendo unas domesticadas,
es evidente en otros sitios del Arcaico Tardo como Los Gavilanes,
en el valle de Huarmey15. Algunas de las primeras seales de una
vida comunal ms permanente provienen de la zona de Nanchoc
y del sitio de La Paloma, en Per. En este periodo temprano,
muchas comunidades se hallaban en quebradas laterales donde
haba agua dulce. En el valle de Nanchoc del norte peruano, que
se encuentra sobre las laderas occidentales ms bajas de los
Andes, las ocupaciones que tuvieron lugar entre 8000 y 5500 a.C.
fueron viviendas pequeas y circulares que a menudo distaban
entre 200 y 400 metros la una de la otra, con cimientos de piedra
y adobe, pozos de almacenaje revestidos con piedras y entierros
debajo del piso de las viviendas. Para el 5000 a.C., la poblacin de
Nanchoc haba desarrollado estrategias viables de horticultura
y de recoleccin, as como las herramientas y tecnologas reque
ridas por los horticultores como las zanjas de riego y las tcnicas
de preparacin. En Nanchoc tambin se encontraron montculos
de tierra duales con plataformas mltiples de baja altura, usadas
en rituales pblicos [fig. 10]. Estas estructuras anticiparon la
forma de los montculos ms grandes de sociedades posteriores,
ejemplificados por las plataformas escalonadas, las vas de ingre
so restringido y una choza techada en su nivel ms alto. El sitio
de La Paloma, en la costa central peruana, fue ocupado hace ms

Las primeras unidades domsticas


y la diferenciacin social
La unidad domstica constituye el componente social ms comn
en los patrones de subsistencia antedichos, adems de constituir
el ncleo ms pequeo y productivo. Ella proporciona informa
cin crucial con la cual comprender las prcticas econmicas, eco
lgicas e ideolgicas de una determinada sociedad. En trminos
estructurales, las casas pequeas existentes durante la primera
parte de este periodo fueron cambiando de un diseo individual
y circular a otro de forma cuadrada, con una o mltiples habita
ciones, y que eran semejantes a estructuras de conjuntos residen
ciales, lo que mejor se ve en los sitios de Nanchoc, en el norte
peruano13. La ltima variante fue el aadido de nuevos segmen
tos de habitaciones a una casa ya existente, lo que sugiere una
estrategia adoptada probablemente para satisfacer las necesida
des de una familia en crecimiento y con mayores actividades.
Podemos reconstruir un cuadro global de la vida en el
periodo Arcaico Temprano a Medio (8000-5000 a.C.), recurriendo

47

La arqueologa del desierto costeo

Las Vegas
Chobshi
Cubiln

Amotape

Regin Cupisnique
La Cumbre
Paijn
Yuirihuac

Huaca Prieta
Guitarrero

Lauricocha

El Volcn

Chivateros

Lima

Pozo Santo

Regin Junn
Pachamachay
Panaulauca
Telarmachay
Uchkumachay
Regin Ayacucho
Jaywamachay
Pikimachay
Puente

Car
Toquepala
Asana

OCANO PACFICO

Acha

Tiliviche Aragn

Chulqui San Lorenzo


Tuina

Fig. 8
Mapa del Per que muestra los sitios
arqueolgicos mencionados en este
captulo

Las Conchas

Huachichocana
Inca-Cueva

48

CHAVN

49

La arqueologa del desierto costeo

de 7000 aos. Esta fue una comunidad establecida16 con numero


sas chozas simples y pozos revestidos con pasto, donde almacena
ban comida para cuando se presentara un ao malo. Los poblado
res dependan sobre todo de la pesca y la recoleccin aunque
tambin manipularon algunas especies de plantas, entre ellas
begonias tuberosas, mates, calabazas, pimientos y posiblemente
man. Es probable que tambin hayan tenido llamas, la misma
especie que los incas usaran despus para transportar carga en
los Andes. Existen evidencias de entierros secundarios tanto en
Nanchoc como en La Paloma, lo que sugiere que algunos miem
bros de estas comunidades habran dejado estos asentamientos
durante algn tiempo, para mudarse a diferentes zonas medioam
bientales de acuerdo con el paso de las estaciones. En otras pala
bras, las personas que fallecieron y que en un tiempo fueron se
pultadas en lugares lejanos, seran posteriormente llevadas de
vuelta a casa para su entierro permanente.
En este periodo tambin fue de gran importancia la
cultura Chinchorro, desarrollada en el sur peruano pero sobre
todo en el norte chileno17, que data de entre 5000 y 2200 a.C.,
y que est asociada con una intensa economa martima, lugares
de entierro separados para los difuntos, y unas extraordinarias
prcticas funerarias que giraban en torno a la momificacin. Las
evidencias mortuorias sugieren que las momias estaban diferen
ciadas socialmente, que fueron recicladas como estatuas ances
trales, para que formaran parte de las ceremonias pblicas
de los vivos, y que estaban relacionadas con la identidad de la
comunidad. Esta es la evidencia ms temprana que se conoce en
el mundo de prcticas de momificacin humana.
En Chilca, al sur de la actual ciudad de Lima, floreci
un asentamiento costero posterior que puso en prctica patrones
sociales y de subsistencia similares. El arquelogo suizo Frdric
Engel (1908-2002) excav all basurales y fech con radiocarbono
la ocupacin anterior de Chilca, entre 3800 y 650 a.C.18. Cuando
el sitio estaba en uso probablemente se hallaba cerca de un
pantano de juncos, los cuales proporcionaban materiales para
esteras y construccin, as como un lugar donde tener pequeas
huertas. Los pobladores de Chilca vivan principalmente de
moluscos, peces y leones marinos; tambin cazaban unos cuantos
mamferos terrestres. Cultivaban frijoles, pallares, mates, cala
bazas, y para practicar su agricultura simple probablemente de
pendan de las inundaciones del ro, as como de las lluvias.
Durante las investigaciones se encontr una vivienda, se trataba
de una estructura circular con un armazn abovedado, hecho con
caas atadas y cubiertas con manojos de pasto; el interior estaba
reforzado con huesos provenientes de ballenas varadas. Varios
entierros fueron colocados dentro de la vivienda antes de que
esta fuera derribada intencionalmente encima de ellos. Los
esqueletos estaban envueltos con esteras de juncos y todos fueron
enterrados al mismo tiempo.

Un desarrollo similar pero ms complejo ocurra en el


sudoeste ecuatoriano, donde la cultura Valdivia (4000 -2200 a.C.)
levant grandes aldeas agrcolas circulares, que comprendan
casas y estructuras rituales ovales19, un patrn posteriormente
visto en muchas partes de las tierras bajas tropicales al este
[fig. 11]. Esta fue una reorganizacin fundamental de la vida
social, y en aquellos lugares donde una cosecha intensa era im
portante esta debe ciertamente haber estado ligada al ciclo anual
de las estaciones, lo que cambi la percepcin humana del medio
ambiente y las implicaciones sociales que tena el hecho de vivir
en comunidades ms grandes y ms permanentes.

las de mortalidad, lo que indicara un incremento demogrfico,


probablemente debido a una forma de vida establecida y a una
dieta ms diversificada. Adems, es posible que nuevos pueblos
hayan emigrado a la regin, atrados quiz por los sitios agr
colas. Algunas poblaciones previamente mviles quiz tambin
establecieron asentamientos permanentes o semipermanentes.
En el periodo Formativo Inicial, entre 3500 y 2500
a.C., los asentamientos de la costa, cuyo tamao y subsistencia
haban crecido, se expandieron para incluir nuevos cultivos
domesticados. Sitios como Real Alto y otros sitios Valdivia en la
costa sur ecuatoriana, as como Huaca Prieta, Alto Salaverry,
Cerro Ventarrn, Sechn Bajo, Bandurria, El Paraso, Paracas y
muchos otros ms en la costa peruana, ofrecen evidencias de una
creciente complejidad social hacia esta poca, tal como lo indican
las estructuras domsticas aglutinadas, las pequeas estructu
ras especializadas como pirmides o plataformas [vase cap. 2.5],
los textiles elaborados, los mates trabajados, la cermica y otros
objetos. Hacia el 3500 a.C., en lugares como Real Alto y Loma
Alta, en la rida costa sur del Ecuador, los cazadores y recolecto
res tempranos que llevaban cermica concentraron sus prcticas
de subsistencia fundamentalmente en la recoleccin de moluscos
y otros recursos de los manglares. Los ocupantes posteriores
de Real Alto levantaron dos montculos alargados de tierra que
contenan estructuras residenciales y una gran plaza circular,
adems de ampliar su dieta para que incluyera una amplia va
riedad de animales y de plantas, tanto silvestres como cultivadas.
En Huaca Prieta (vase el estudio de caso), Alto Salaverry y otros
sitios de la costa peruana se erigieron estructuras especializadas
de montculos, ya fuera con tierra o piedras, que indicaban la
separacin de espacios domsticos y pblicos, emplendose estos
ltimos probablemente con fines ceremoniales. Huaca Prieta,
un importante sitio costero en la costa norte peruana, est
conformado por un gran montculo donde se encontraron muchos
entierros y habra sido poblado entre 5000 y 1800 a.C. El
inmenso basural contiene varias cmaras funerarias pequeas
construidas parcialmente en el suelo y techadas con vigas
de madera o de huesos de ballena [fig. 12]. Sus habitantes fueron
hbiles tejedores de algodn que disearon un sofisticado estilo
artstico con diseos animales, humanos y geomtricos [fig. 13].
Entre 2500 y 1000 a.C., las estructuras especializadas
se fueron haciendo cada vez ms grandes y sofisticadas, como
las de Cerro Ventarrn, Sechn Bajo, el complejo de Sechn Alto,
Las Haldas, Caral, spero, Piedra Parada, Ro Seco, El Paraso,
Garagay y muchos otros sitios ms en la costa norcentral y
central del Per. En estos lugares hay tambin evidencias de un
patrn de estratificacin social en vas de desarrollo, que se
observa en plataformas ceremoniales de distinto tamao y en las
viviendas. spero es un buen ejemplo de ello. Se trata de un sitio
grande que abarca 12 hectreas y que cuenta con siete platafor
mas ceremoniales grandes y seis pequeas, en cuya cima se cons
truyeron pequeos templos que contenan entierros humanos21.

Alrededor de los montculos se encontraban las plazas abiertas y


las terrazas artificiales. Una gran poblacin residente explotaba
los ricos recursos de la costa vecina. En Caral (15 hectreas),
varios montculos ceremoniales y plazas estuvieron flanqueados
por elaborados barrios residenciales, que sugieren una creciente
sofisticacin en la organizacin comunal y la estructura social22.
Alrededor de 2000 a.C. se levant un complejo de plataformas de
piedra con mortero de barro en El Paraso, sobre la llanura alu
vial del valle del Chilln, a cierta distancia del mar23. Aqu, en al
menos una de las plataformas se encontraron complejos de cma
ras interconectadas, construidas en etapas sucesivas. Las eviden
cias provenientes de diversos sitios en la zona del Norte Chico
(spero, Caral y otros) [fig. 9], as como en los de la costa central
(El Paraso, Garagay), sugieren distinciones sociales definidas
por pequeos grupos de elites y tal vez grandes poblaciones que
no formaban parte de ellas, que probablemente representan el
surgimiento inicial de formaciones polticas locales. Como no est
claro si los complejos ceremoniales y las zonas residenciales veci
nas de estos ltimos sitios fueron contemporneos, resulta pre
maturo asociar a los asentamientos de Caral, spero y otros del
Norte Chico con formas tempranas de urbanismo y desarrollo
estatal, como algunos arquelogos han propuesto. Dadas las
evidencias que se tienen hasta el momento, resulta mejor decir
que simplemente son grandes complejos formados por ciclos de
construccin y abandono. Dos argumentos resultan claros para
este periodo, que estos grandes asentamientos obviamente de
pendan ms de la agricultura que los sitios ms tempranos, y
que para 2000 a.C. las principales plantas alimenticias que con
formaban la base de la civilizacin costea peruana se estaban
consumiendo.
En resumen, hace 4000 a 7000 aos surgieron asenta
mientos permanentes a lo largo de las llanuras costeras del Per,
que combinaban la agricultura con la explotacin de recursos
marinos. Esto finalmente dio inicio a un periodo sostenido de
crecimiento demogrfico y complejidad social. Los milenios de
historia costea que siguieron ciertamente vieron la aparicin de
muchos asentamientos permanentes ubicados cerca del ocano.
Las aldeas agromartimas como spero, La Paloma, Chilca, Ban
durria y otras ms en los valles bajos de la costa peruana estaban
caracterizadas por tendencias organizativas nuevas e interrela
cionadas, tpicas del periodo Formativo Inicial, lo que se tradujo
como redes sociales ms restringidas para el consumo y para
compartir, as como mecanismos ms formalizados de integracin
al nivel de toda la comunidad [vase cap. 2.2]. Una serie de trans
formaciones similares se estaban dando en la sierra peruana
y boliviana, especialmente alrededor de la cuenca del Lago
Titicaca, donde haban surgido economas agropecuarias basadas
en la papa y otros tubrculos, as como en la carne y la lana de
camlido.

De unidades domsticas a comunidades


y monumentos
Cambiando nuestro enfoque de la unidad domstica a la comuni
dad nos permite examinar las formas sociales existentes dentro
de los asentamientos entre 5000 y 2000 a.C. Lo importante aqu
son los cambios en las formas arquitectnicas y en la traza de los
asentamientos, y cmo es que estos patrones espaciales estaban
relacionados con las formas y mecanismos ms formales de la
organizacin social. La estructura espacial de un asentamiento
est regulada no solo por las necesidades fsicas del esfuerzo a
realizar, sino tambin por la necesidad de distinguir consistente
mente entre distintas categoras de actividad, as como entre
pobladores de distinto estatus social. En otras palabras, una
comunidad tiene que definir los linderos que separan las distin
tas partes del asentamiento, y que se relacionan con los rdenes
de la naturaleza y la cultura al interior de la comunidad. Estas
relaciones debieran reflejarse en la disposicin de la estructura
comunal, lo cual se puede observar arqueolgicamente.
Alrededor de 5000 a.C., los cambios que se haban
dado en la subsistencia, la sociedad y la economa de algunas
reas costeras eran profundos. Una transicin fundamental en la
vida de los cazadores y recolectores a una economa agrcola y
productora de artesanas, qued documentada en varios lugares
de la costa a lo largo de varios miles de aos, periodo que Danielle
Lavalle llam la era del boom andino20. Sin embargo, esta
fecha es slo aproximada dado que todo el proceso de mayor com
plejidad social parece ser ms gradual que repentino y, como ya
vimos, se inici antes de dicha fecha. Tal vez ms significativos
fueron los cambios sociales y econmicos que involucraron el
paso a unos patrones residenciales ms individualizados y cen
trados en la familia, o la construccin de montculos como los que
vemos en Nanchoc, Alto Salaverry, Cerro Ventarrn, Sechn Bajo,
spero, Bandurria, Las Haldas y otros sitios ms; la especiali
zacin de las tecnologas artesanales y la elaboracin de redes de
intercambio que fueron uniendo distintas poblaciones regionales
a medida que creca en nmero y espacio. Varios factores podran
dar cuenta de este incremento en el nmero de asentamientos.
Es posible que las tasas de natalidad hayan sido ms altas que

50

CHAVN

Tecnologas y artesanas
Durante el Formativo Inicial (3500 -1700 a.C.) las sociedades
tambin inventaron nuevas tecnologas que iban ms all de la
pesca y la agricultura, y se desarrollaron formas innovadoras de
manejar y conseguir materiales. En spero y Caral aparecieron
tecnologas nuevas, como la coccin del barro para fabricar
figurinas humanas, al igual que nuevos estilos ornamentales y
formas de manejar las materias primas, como los mates pirogra
bados hallados en Huaca Prieta. Algunos grupos humanos tam
bin aprovecharon la ubicacin de sitios en el piedemonte andino
para tener acceso a materias primas preciosas (como malaquita,
jaspe, mineral de cobre) o intercambiar productos con los habi
tantes de la sierra. Existen ciertos indicios del surgimiento de
diferencias sociales, sugeridos por la presencia de productos ex
ticos en algunos de los entierros de Nanchoc, La Paloma y Chilca.
Al final del Formativo Inicial, alrededor de 2000 a.C.,
las sociedades costeas se expandieron a un territorio cada vez
ms amplio, lo que llev a una creciente intensificacin, diversifi
cacin y especializacin de la economa agromartima, y condujo
eventualmente a la incorporacin de una amplia variedad de
plantas y unos cuantos animales domesticados (llamas, cuyes).
Las comunidades con un conocimiento tcnico especializado crea
ron productos antes desconocidos y ampliaron sus relaciones con
quienes los consuman, alterando as las formas de produccin,
organizacin, distribucin e intercambio. Surgieron adems
nuevas estrategias de policultivo junto con la agricultura con
arado (de pie o de mano), nuevas tcnicas de procesamiento de
cultivos y la produccin de ciertos cultivos tales como algodn
y mates24. Algunas artesanas, como las joyas, textiles y eventual
mente la cermica, mantuvieron el paso con estos cambios,
se crearon productos a partir de algunos cultivos y materiales
agrarios recin desarrollados, aplicando formas innovadoras de
trabajar dichos materiales. Por tanto, la supervivencia social
de una comunidad como un todo dependa fundamentalmente de
la cooperacin y de las alianzas de intercambio, las cuales pro
bablemente se establecieron, en cierta medida, mediante los ban
quetes rituales en centros ceremoniales pblicos.
Como parte de la tendencia general hacia una econo
ma agrcola y martima de intercambio intensificada, las comu
nidades que vivan en los valles ms altos fueron involucrndose
cada vez ms en el intercambio y la produccin de artesanas,
segn lo evidencian numerosos sitios del Norte Chico como
spero, Caral, Caballete, Bandurria y otros lugares. Se inventa
ron nuevas tecnologas textiles, metalrgicas, de hueso y madera,
que reflejaban formas de manejar los materiales que siguieron
siendo estndares en la civilizacin andina. Estas prcticas arte
sanales duraderas son particularmente evidentes en las crea
ciones reductivas (trabajos en hueso y piedra), piro tecnolgicas
(mates y cermica) y aditivas (textiles). Los artesanos desarrolla
ron un estilo particular de trabajo, en el que los objetos se produ

can descomponiendo primero las materias primas y luego re


constituyndolas por medio del calor, un estilo tecnolgico que
requiere de una mentalidad transformativa. Los ejemplos inclu
yen el molido de malaquita, de turquesa y otras piedras para
crear as una pasta maleable con la cual producir ornamentos
y mejorar el color de ciertas piedras, exponindolas al calor para
sacar sus minerales latentes.
Es posible reconocer esta misma mentalidad transfor
mativa en los paisajes modificados de la costa, en donde la cons
truccin de monumentos ceremoniales involucraba asimismo
la manipulacin de elementos particulares de la naturaleza, casi
del mismo modo que en los objetos mviles ms pequeos25. Estas
transformaciones son ms evidentes en los centros ceremoniales
de piedra y adobe del Formativo Inicial (3500-1700 a.C.), cuyas
obras de ingeniera no tenan precedentes en su tiempo.
La misma mentalidad llev a la transformacin del paisaje natu
ral a otro parcialmente humanizado, tras la alteracin y la re
organizacin de los flujos normales de agua para los canales de
riego, y un plan consciente para recuperar procesos materiales
para uso humano. Fue un estilo tecnolgico en el cual los prime
ros artesanos e ingenieros andinos se apropiaron de procesos me
tamrficos naturales que toman miles de aos, y los convirtieron
en cuestin de meses o aos, como si hubiesen descubierto los
secretos ms ntimos de la tierra mucho antes que los gelogos
de la era moderna.
La interaccin entre las regiones fue tambin un fen
meno comn en el Formativo Inicial. Aunque los pueblos de la
costa tuvieron contacto con otras zonas y practicaban rituales
similares a los de otras comunidades, an no haban desarrollado
una red interregional para el intercambio frecuente de bienes
exticos con miras a promover el estatus individual. En cambio
pareciera que hubo mayor nfasis en la cooperacin y la construc
cin de alianzas entre grupos sociales lo que se puede observar
en los banquetes rituales y en la construccin de centros ceremo
niales y menos estratificacin interna dentro de las comunida
des. La presencia de arquitectura monumental de pequea escala
en Nanchoc, Alto Salaverry, Bandurria y muchos otros lugares,
entre ellos sitios posteriores a lo largo de la costa, es a menudo
considerada producto de una fuerza laboral corporativa, con
formada por los miembros de distintas unidades domsticas bajo
la direccin de un cuerpo acreditado y reconocido. La presencia
de una plaza circular hundida delante de una plataforma en
Huaynun, un sitio en el valle de Casma, marca la aparicin
temprana de esta forma arquitectnica pblica. Tiene sentido
que los grupos de unidades domsticas emparentadas hayan sido
capaces de movilizar mano de obra, como en el caso de la cons
truccin de arquitectura ceremonial y canales de irrigacin en el
valle de Nanchoc. A pesar de la presencia de monumentos tanto
de pequea como de gran escala en muchos otros sitios en la
costa peruana, no hay ninguna evidencia concreta de lderes
de elite que hayan organizado el trabajo colectivo. Richard

51

La arqueologa del desierto costeo

Muros de piedra
Paredes modernas
Puntos de acceso

Zona C
Zona A
Plataforma este
Plataforma oeste
ca. 2,5 km
para el ro Nanchoc

Fig. 9
Recreacin artstica de las viviendas
tempranas y las huertas en el valle
de Nanchoc

Fig. 10
Plano de las dos plataformas
escalonadas en el valle de Nanchoc

52

CHAVN

53

La arqueologa del desierto costeo

Burger26 ms bien subraya el papel que la ideologa tuvo para


motivar dichas labores. Parecera as que en la construccin de
monumentos, la ideologa convergi con unidades domsticas que
se dirigan a s mismas. La pregunta clave, entonces, es en qu
medida podemos interpretar la arquitectura monumental como
una consecuencia de la diferenciacin social y de una organiza
cin poltica incipiente. Actualmente no podemos responder esta
interrogante, porque no contamos con evidencias suficientes.

eran grandes edificios flanqueados por dos alas laterales ms pe


queas, que daban as un complejo en forma de U. En algunos
casos, dentro de la gran rea interior del complejo en forma de U
se encontraba una plaza hundida.
Debe sealarse que, dentro del continuo avance hacia
una mayor complejidad social, las tempranas sociedades comple
jas se desarrollaron desigualmente en distintas regiones de costa
y sierra. En el Formativo Inicial (3500 -1700 a.C.), la distribucin
de algunos asentamientos tal vez se hizo jerrquica y los centros
ceremoniales a menudo alcanzaron las 20 o 30 hectreas de ex
tensin. Este fue el inicio de una nueva era en donde surge el
planeamiento de las plantas de asentamientos a nivel comunal,
lo que probablemente fue un reflejo de las distintas estrategias
de liderazgo adoptadas en respuesta a diferentes retos sociales y
medioambientales. Los edificios pblicos se fueron haciendo cada
vez ms grandes en el Norte Chico de la costa peruana27
y sus funciones cambiaron, dejando atrs las actividades a nivel
de la comunidad y pasando a asuntos pblicos ms amplios entre
los sitios, como ceremonias rituales y/o la redistribucin de bienes
que se realizaba a los niveles tanto local como regional. Este
cambio probablemente manifiesta unas estrategias polticas de
orientacin grupal que enfatizaban la cooperacin intra-comunal
e intercomunal, as como una tendencia hacia un creciente con
tacto poltico y religioso a escala regional, si es que no se trat de
una integracin. Hay tambin evidencias de segregacin residen
cial en spero y Caral, donde los edificios pblicos se usaron para
actividades comunales, distinguiendo tal vez distintos grupos
sociales dentro de la sociedad.

La regin costea:
una cuna de la civilizacin
Para el 2500 a 2000 a.C., el ncleo de los asentamientos humanos
en muchas partes de la costa se haba desplazado tierra adentro,
y la base de subsistencia primaria haba cambiado de la pesca a
la agricultura a gran escala. Este no fue el primer sistema de
riego del Per, puesto que el ms temprano est asociado con el
uso limitado de zanjas de alimentacin en Nanchoc (vase el
estudio de caso) para regar los jardines al lado del arroyo. Sin
embargo, las nuevas obras de este ltimo periodo fueron a una
escala mucho ms grande, acicateadas por la disponibilidad de
gran nmero de personas para que trabajaran en los valles.
El paso a la agricultura intensiva asimismo desenca
den muchos cambios materiales, entre ellos la aparicin de la
cermica alrededor de 3500 a.C., en Ecuador, para almacenar
comida y cocinar los granos de cereal, que ahora comprendan
una parte mucho ms significativa de la dieta. Sin embargo, la
regin con los centros ms importantes qued restringida a apro
ximadamente 600 km de la costa entre el Norte Chico y el Para
so, en la costa central peruana. Esta fue una cuna de la civiliza
cin peruana, en tanto que la otra estuvo en los valles de la sierra
de los Andes Centrales [vase cap. 3.2].
En algn momento entre 3000 y 2000 a.C. la agricul
tura intensiva del maz lleg a la costa peruana permitiendo su
desarrollo no solo en grandes comunidades costeras sino tambin
en lugares tierra adentro. Otros asentamientos ubicados en los
valles tierra adentro, como Cerro Ventarrn en la costa norte,
La Galgada en el piedemonte de la costa norcentral y Garagay en
la costa central, probablemente sirvieron como rutas de alimen
tacin que conducan hacia las serranas vecinas. Estos se encon
traban estratgicamente ubicados a lo largo de los valles de las
montaas para viajar hacia la sierra y comercializar con los se
rranos. Para entonces algunas aldeas de pescadores de la costa
tambin se haban convertido en comunidades mucho ms gran
des, con estructuras sociales altamente organizadas, reflejadas
en las primeras seales de arquitectura monumental, como el
centro ceremonial de 24 m de altura de Salinas de Chao, en
la costa norte. Es posible que la poblacin haya cooperado en la
pesca y en la recoleccin de comida, pero el esfuerzo cooperativo
involucrado en la ereccin de centros ceremoniales monumenta
les satisfaca necesidades del todo distintas. Algunos de los sitios

Fig. 11
Plano de la aldea circular con
montculos internos en el sitio Real
Alto, Valdivia, Ecuador

Fig. 12
Vista general del gran montculo
artificial de Huaca Prieta

Fig. 13
Tejido de algodn del Formativo
Inicial procedente de Huaca Prieta,
que muestra el diseo de un ave

Eplogo
Los primeros pobladores de la costa central andina fueron reco
lectores generalizados, cazadores especializados de la sierra, ca
zadores y recolectores marinos, y otras combinaciones de una
amplia gama de contextos medioambientales. Estas diversas eco
nomas involucraron distintos grados de innovacin tecnolgica,
planificacin, incertidumbre y manejo de riesgos, el compartir
recursos, movilidad, territorialidad e interaccin social. En la
costa el desarrollo hacia una temprana complejidad social no
fue un solo proceso unificado, sino ms bien un sistema de pro
cesos interactuantes sociales, econmicos, demogrficos e ideol
gicos, que vieron tanto el desarrollo cultural como la decadencia.
Ni el desarrollo ni el declive fueron eventos aislados.
Al reflexionar sobre el extenso periodo Precermico y
su contribucin a la civilizacin andina, muchos arquelogos
creen que las primeras comunidades se concentraron ms en la
construccin de un sentido de colectividad social a travs de los
banquetes rituales, la construccin de monumentos, tanto de pe
quea como de gran escala, y en estrategias de interseccin, que
en la bsqueda estratgica del poder o el prestigio mediante
la acumulacin de bienes suntuarios. Estos sistemas pblicos

54

CHAVN

compartidos y distribuidos probablemente fueron alimentados


ms por la riqueza socio-conceptual que la material. Sin embar
go, en algn punto hace 2000 o 3000 aos se alcanz un momento
crtico, a partir del cual se prest ms nfasis a los bienes suntua
rios y al liderazgo individual, tal como lo sugieren varios sitios
urbanos a lo largo de la costa. Fue tal vez en este punto cuando
la civilizacin de los Andes Centrales comenz a asemejarse ms
a otras grandes civilizaciones del mundo, en las cuales los indi
viduos y algunos grupos humanos buscaban tener cada vez ms
acceso a riqueza, estatus y poder.

Estudio de caso: el valle de Nanchoc en


el piedemonte septentrional peruano
Una serie de cambios dramticos en la organizacin econmica y
social son particularmente evidentes hacia 6000-5000 a.C. en el
valle de Nanchoc, en el norte del Per. Antes de esta poca los
pobladores eran recolectores pero tambin cultivaban calabazas,
pacay, quinua, frijoles, man y otros cultivos en pequeas huertas
ubicadas junto a las dispersas comunidades de unidades doms
ticas. Hacia 5000 a.C. se produjo un importante giro, del cultivo
y la recoleccin de amplio espectro, a una economa agrcola ms
intensiva basada en diversos cultivos alimenticios, medicinales
e industriales que incluan las especies anteriores, as como la
coca, el algodn, probablemente la yuca y otras ms. Este cambio
estuvo acompaado por la aparicin de canales de riego, rituales
comunales llevados a cabo en montculos pblicos de pequea
escala y comunidades de unidades domsticas ms grandes y
ms conglomeradas28.
Estos nuevos patrones de comportamiento social
y econmico necesitaban de una mayor interaccin de toda la
comunidad, lo que involucr una divisin del trabajo, as como
patrones de procesamiento, almacenaje e intercambio. En el valle
de Nanchoc la presencia de rituales en pequeos montculos
pblicos, de campos agrcolas y probablemente de canales de
riego al menos para 4000 a.C., indica la existencia de proyectos
laborales llevados a cabo entre unidades domsticas o comuna
les. Estos cambios al interior de las comunidades reflejan la cre
ciente importancia que las actividades rituales tenan para la
estructuracin de las relaciones entre unidades domsticas, el
creciente nfasis dado a ambos recursos, y la capacidad que algn
tipo de estructura dirigente aunque informal y coyuntural
tena para organizar actividades laborales que abarcaban a toda
la comunidad. Sin embargo, estos cambios no estaban dndose en
toda la costa norte, lo cual sugiere que el avance hacia la civiliza
cin fue de naturaleza desigual y gradual y que jams constituy
una revolucin rpida, como frecuentemente algunos arque
logos sugieren.

55

Estudio de caso: Huaca Prieta,


costa norte peruana
Huaca Prieta es un enorme montculo del periodo Precermico
que fue trabajado por primera vez por Junius Bird en la dcada
de 1940, y al que en los aos cincuenta fue fechado con radiocar
bono, ubicndolo entre el 6000 y 2000 aos antes del presente29.
Bird crey que el lugar haba sido ocupado por un pueblo seden
tario que viva en casas semihundidas, debido al gran tamao del
montculo, a la abundancia de los recursos martimos y a la pre
sencia de pequeas estructuras de piedra. Adems de una eco
noma martima, Bird document una horticultura y una dife
renciacin social incipientes, tal como lo indican los restos de
diversos cultivos alimenticios y una amplia gama de tecnologas
materiales, entre ellas tecnologa ltica, de calabazas, cestera,
huesos, madera y textiles [fig. 13]. La tecnologa ms desarrolla
da era la textilera y la fabricacin de redes con algodn. Los te
jedores disearon sofisticados estilos iconogrficos con diversos
diseos. Esta iconografa tambin la lucieron los mates incisos
y pirograbados.
En el ao 2006 inici un proyecto interdisciplinario en
Huaca Prieta, para volver a examinar los trabajos anteriores
y comprender mejor la relacin existente entre los ambientes de
la costa, las economas y el desarrollo del montculo dentro del
cambiante paisaje social y natural del sitio. Hasta el momento
nuestra investigacin ha confirmado muchas de las interpreta
ciones de Bird pero ha modificado otras. Por ejemplo, hemos do
cumentado los restos de numerosos organismos marinos (peces,
erizos de mar, mariscos, leones marinos y ballenas), aves y otra
fauna, y plantas cultivadas. Tambin obtuvimos numerosos
fechados radiocarbnicos provenientes de rasgos y pisos intactos
y definimos varias fases del sitio, con lo que se comprob que este
fue usado mucho antes de lo que Bird haba mostrado. Los infor
mes posteriores de nuestro equipo de investigacin presentarn
anlisis detallados de los patrones de subsistencia, tecnologa,
mortuorios y otros ms en el sitio.

La arqueologa del desierto costeo

2.2

PROCESOS CULTURALES
TEMPRANOS EN LOS ANDES
DEL SUR
Markus Reindel
Johny Isla

Los desarrollos cruciales que llevaron al surgimiento de socieda


des complejas en el rea andina, indudablemente tuvieron su
origen en la parte central y norte del Per, por lo cual resulta
apropiado que en los ltimos aos las investigaciones arqueol
gicas se hayan concentrado en estas reas. Sin embargo, a lo
largo de todo el periodo que transcurre entre el primer pobla
miento del continente americano, hace 12000 aos, y el arribo de
los espaoles en el siglo XVI, repetidamente hubo innovaciones
culturales que tuvieron su origen en la regin sur andina.
De particular importancia fueron las culturas de lo que se conoce
como el Horizonte Medio (Tiwanaku y Wari, 600 -1000 d.C.) y,
desde luego, la incaica (ca. 1400 -1532 d.C.). En el presente ensayo
proponemos ilustrar los tempranos desarrollos culturales de
la regin sur andina y presentar la historia de los Andes del sur
como una regin especfica, examinando las investigaciones
recientes realizadas en Palpa, en la costa sur del Per.
En comparacin con la regin de los Andes Septentrio
nales, las condiciones medioambientales en el sur andino son
ms ridas y se encuentran marcadas por fluctuaciones estacio
nales ms fuertes. La vegetacin de la sierra andina se va
haciendo cada vez ms xeroftica cuanto ms nos acercamos
al Trpico de Capricornio, un cambio que es particularmente
evidente en los pastizales altos de montaa, cuando se pasa de la
puna hmeda a la seca. En el transcurso del ao hay un cambio
pronunciado de la temporada de lluvias a la estacin seca, que
resulta de gran importancia para la agricultura y la crianza de
ganado en esta regin montaosa. Las zonas costeras son extre
madamente ridas y el desierto de la costa peruana, considerado
por los gegrafos como la parte ms septentrional del desierto de
Atacama, es considerada la regin ms seca del mundo. Las
nicas zonas de vida all son los oasis ribereos, que en la mayo
ra de los casos solamente tienen agua unos cuantos meses
del ao y dependen de la precipitacin que cae en la zona de cap
tacin del agua en vertiente occidental de los Andes.
En comparacin con la costa norte, la faja costera en
el sur es bastante angosta y por ello las zonas disponibles para
la actividad agrcola son limitadas. Esto, conjuntamente con la
baja cantidad de agua que los ros de la regin suministran, hace
que el potencial agrcola de la costa sur sea relativamente limita
do. Ello podra explicar por qu razn en la costa sur peruana, en
la poca prehistrica, no surgieron grandes centros de poblacin
con arquitectura monumental, comparables con los de la regin
norandina. A pesar de ello, en la regin sur andina s es posible
encontrar todos los periodos de desarrollo cultural andino, carac
terizados cada uno con sus rasgos distintivos. Parecera que,
gracias a la cercana con la sierra adyacente, hubo un intenso
contacto con las zonas de montaa durante todos los periodos de
desarrollo de la regin1.
El sur andino tuvo un papel particularmente impor
tante en los primeros aos de la investigacin de la prehistoria
peruana. A partir del estudio de los objetos que haba en los

56

CHAVN

57

La arqueologa del desierto costeo

museos, el arquelogo alemn Max Uhle (1856-1944) logr pro


porcionar evidencias de la presencia de la cultura Tiwanaku
(650-1000 d.C.) de la sierra boliviana, tanto en Pachacamac, en la
costa central, como en la cultura Nasca (200 a.C.-650 d.C.) de Ica,
en la costa sur del Per. El estudio de la cultura Chavn y sus
reas de influencia, en la dcada de 1920 estuvo estrechamente
relacionado con los descubrimientos que el arquelogo peruano
Julio C. Tello (1880 -1947) realiz en la pennsula de Paracas,
valle de Pisco. En el valle de Ica, al sur de Pisco, fue desarrollada
la primera cronologa detallada para el rea central andina. Esta
cronologa incorporaba aspectos significativos de la cultura
Chavn y sirvi de esta manera tambin para organizar cronol
gicamente muchos rasgos culturales de la regin norandina2.
La regin sur andina tambin tuvo un papel impor
tante en el estudio de los asentamientos ms tempranos del sub
continente sudamericano. Los asentamientos de pescadores pre
histricos ms antiguos, que datan del dcimo milenio a.C.,
fueron descubiertos en la regin de Ilo, en el extremo sur del
Per3. Las formas ms antiguas de vivienda permanente, que
brindaron evidencias de una forma de vida sedentaria, fueron
halladas en varios sitios de la costa sur peruana [vase cap. 2.1].
En La Paloma, Chilca, en varios sitios alrededor de la baha de
Paracas y recientemente en Palpa, se descubrieron viviendas
redondas y ovaladas que son bastante similares, en su disposi
cin y forma, a las viviendas que las primeras comunidades
sedentarias erigieron en el Viejo Mundo4. Hasta la fecha, en
la regin norandina solo se han hecho unos cuantos descubri
mientos correspondientes de estructuras similares5.
Dadas las complejas condiciones de vida en la regin
sur andina, resulta asombrosa la forma en que los pueblos pre
hispnicos se adaptaron a su medio ambiente y desarrollaron
sistemas que permitieron el surgimiento de grandes sociedades
complejas con bases econmicas estables. El grado de desarrollo
queda evidenciado no slo por los numerosos restos de asenta
mientos con arquitectura de alto nivel, sino tambin con el descu
brimiento de artefactos de gran calidad. Entre estos objetos
se incluyen los maravillosos textiles de la cultura Paracas (800200 a.C. [cat. nos. 164,165]) y las elaboradas vasijas de cermica
polcroma producidas por la cultura Nasca (200 a.C.-650 d.C.).
Los recientes descubrimientos realizados nos permiten seguir
los procesos que llevaron a estas fases de florecimiento y declive
cultural en la regin, y explicar cmo fue que estas culturas estu
vieron vinculadas con otras ms en distintas regiones andinas.

continente y llegaron al extremo meridional de Sudamrica unos


mil aos ms tarde. Se han encontrado evidencias de comunida
des pesqueras en diversos lugares a lo largo de la costa sur
peruana, entre ellos Quebrada Jaguay, Quebrada Tacahuay, el
Sitio Anillo y otros lugares cerca de Ilo6. Estas comunidades
vivan fundamentalmente de peces y de otras formas de vida
marina halladas en la fra Corriente de Humboldt. Se cree que
esta abundancia de recursos martimos fue la razn por la cual
se establecieron asentamientos permanentes a lo largo de la
costa peruana mucho antes del desarrollo de la agricultura7. En
la Quebrada Jaguay se encontraron tambin los restos de unas
viviendas que, sin embargo, no fueron ocupadas de modo perma
nente; se cree que ellas fueron campamentos estacionales esta
blecidos por una comunidad seminmada que en otros momentos
del ao aprovecharon los recursos de los valles, y que incluso era
activa en la sierra.
Pero los hallazgos realizados por Richard MacNeish
en la cueva de Pikimachay, en la cuenca de Ayacucho, propor
cionaron evidencias de que los habitantes de la sierra eran
cazadores nmadas8. Su fuente de alimentacin primaria com
prenda animales pequeos, venados y camlidos. Estos ltimos
fueron domesticados con el paso del tiempo y para 5000 a.C. eran
el nico animal domstico grande y de carga que haba en Suda
mrica. Asana es uno de los pocos lugares excavados que se
encuentra ubicado entre el Altiplano (la planicie elevada que se
extiende entre las dos cadenas de las cordilleras) y la costa9. Aqu
los arquelogos han logrado documentar la transicin gradual
de la caza y recoleccin a un modo de vida sedentaria, la cual
tuvo lugar entre 7000 y 3000 a.C. Aqu tambin las viviendas
eran de forma circular u ovalada.
En la costa cerca de Ica se encontraron hallazgos ais
lados de evidencias de la tradicin Paijn, la cual ha sido bien
documentada ms al norte, en el alto valle de Chicama. Estos
hallazgos proporcionaron bastante informacin acerca del Pleis
toceno Tardo (12000-8000 a.C.) as como del periodo Arcaico
Temprano (8000-6000 a.C.)10. En diversos lugares de la costa sur
peruana se puede ver la formacin de asentamientos permanen
tes por parte de comunidades que antes subsistan a partir de la
caza y recoleccin. En La Paloma, por ejemplo, los arquelogos
descubrieron los restos de una verdadera aldea, de ms de cien
chozas circulares, la cual subsisti a partir de conchas y mariscos
del vecino ocano, as como de la vegetacin de las lomas que
florecan en las cercanas laderas del piedemonte andino durante
los meses de fuerte neblina11. Las plantas, caracoles y animales
pequeos de estas reas proporcionaron un aadido bienvenido
a la dieta usual de comida marina. Los numerosos entierros en el
piso de las casas semihundidas de La Paloma, que se encontra
ban bien conservados gracias a las secas arenas del desierto,
arrojaron bastante informacin acerca de la dieta, las condicio
nes de vida y las enfermedades de esta poblacin arcaica. Las
excavaciones efectuadas en Chilca, cerca de La Paloma, as como

en otros lugares de la baha de Paracas, proporcionaron ms in


formacin acerca de la formacin de los asentamientos y las eco
nomas de los tempranos grupos sedentarios de la regin andina12.
A lo largo de todas estas fases tempranas de desarro
llo los habitantes de la costa estuvieron en contacto con las pobla
ciones de la sierra, tal como qued verificado con los hallazgos
realizados en cuevas de las laderas occidentales de los Andes.
Al igual que en la clebre cueva de Guitarrero, en la sierra
norte13, los restos de numerosas plantas domesticadas del perio
do Arcaico fueron hallados junto a viviendas simples en la cueva
de Tres Ventanas, en la sierra al este de Chilca14. La prospeccin
arqueolgica15 de la sierra alrededor de Palpa revel que las re
giones que se ubican por encima de los 4000 m fueron usadas
intensivamente por los primeros cazadores. En las cuevas, abri
gos rocosos y alrededores se hallaron numerosos ejemplos que
ilustran el uso de una tecnologa ltica muy temprana, desarro
llada para producir herramientas, as como extensos talleres y
simples estructuras de piedra correspondientes a esta poca [fig.
14]. Los manantiales y bofedales parecen haber desempeado un
papel clave en la seleccin de esta regin como reas
de actividades y de campamentos de los primeros cazadores,
puesto que les aseguraban no slo una fuente confiable de agua
dulce, sino tambin la presencia de bastantes presas de caza. Los
cateos realizados en un abrigo rocoso cerca del Cerro Llamoca,
ubicado al lado de uno de estos bofedales en la sierra, descubrieron una gran cantidad de material ltico que databa de alre
dedor de 8000 a.C.
De otro lado, las excavaciones realizadas en Palpa, en
la parte norte de la cuenca del Rio Grande de Nazca, en la costa
sur del Per, llevaron a la documentacin detallada de un asen
tamiento del periodo Arcaico. En el sitio Pernil Alto, ubicado
al pie de los Andes, en la margen derecha del ro Grande, se des
cubrieron dieciocho casas semihundidas que datan del siglo IV
a.C. [fig. 15]. Las viviendas circulares u ovaladas, algunas de las
cuales estaban revestidas con losas de piedra, tenan dos o tres
metros de dimetro y estaban hundidas aproximadamente cin
cuenta centmetros en el suelo. Su techo fue construido con postes
de madera y hojas o pasto. Las estructuras parecen haber estado
agrupadas en torno a una plaza o un edificio central, y los
arquelogos encontraron entre las viviendas unas reas de acti
vidad con fogones, postes, pozos y otras evidencias de actividad
domstica16.
Los restos de los treinta entierros hasta ahora descu
biertos en Pernil Alto estaban envueltos con esteras y cubiertos
con grandes piedras. La mayora se encontraba debajo del piso
de las viviendas. Las ofrendas funerarias en forma de adornos y
herramientas indican cierto grado de diferenciacin social. Los
veinticuatro fechados de radiocarbono hasta hoy obtenidos
cubren un periodo prolongado del Arcaico, entre 3800 y 3000 a.C.
Durante este lapso de tiempo se erigieron en la costa norcentral
peruana los primeros centros ceremoniales con arquitectura mo

numental, lo que marca el inicio del Formativo Inicial (3500-1700


a.C.) [vanse caps. 2.1 y 2.5]. La mayora de estos fechados cae en
dos fases marcadas, 3500-3350 a.C. y 3350-3100 a.C., lo que tam
bin se refleja en la secuencia estratigrfica de las viviendas.
En lneas generales, el asentamiento arcaico de Pernil
Alto se presenta como un asentamiento estructurado que mues
tra una clara tendencia hacia una forma de vida agrcola y seden
taria. La estructura semejante a una aldea, la disposicin plani
ficada de las viviendas, la concentracin de entierros en un solo
lugar y el uso de manos, morteros y tazones de piedra son eviden
cias de este modo de vivir. Por otro lado, la caza sigui teniendo
un papel importante en la obtencin de comida, como lo mues
tran las conchas provenientes de las costas del Pacfico a unos
60 km de distancia y las piezas de obsidiana, una roca volcnica
vidriosa de la sierra andina; ambos son prueba de contactos a
larga distancia.
La regin norandina fue sacudida por una serie de
asombrosos cambios culturales durante el tiempo en que Pernil
Alto estuvo ocupado. Los primeros ejemplos de arquitectura
monumental se erigieron alrededor de 3500 a.C., y a partir de
3000 a.C. surgieron grandes centros en diversos lugares, entre
ellos el clebre Caral. El hecho de que estos desarrollos an no se
estuviesen dando en la costa sur corresponde al curso global que
los acontecimientos tuvieron en la regin, puesto que en los
Andes las innovaciones culturales se abrieron paso hacia el sur
mucho despus. Es importante sealar, adems, que an no se
ha encontrado informacin arqueolgica referida al desarrollo
cultural de la costa sur peruana para el periodo que se extiende
entre 3000 y 1500 a.C.

El Pleistoceno Tardo (ca. 12000-8000 a.C.)


y el periodo Arcaico (ca. 8000-3500 a.C.)
El estado actual de las investigaciones indica que alrededor del
12000 a.C., los primeros grupos humanos emigraron de Siberia
hasta Sudamrica a travs del estrecho de Bering y de Norte
amrica. Estos grupos se propagaron rpidamente por el sub

El Formativo Temprano (1700-1200 a.C.)


En la arqueologa andina el Formativo Temprano se conoce como
al periodo que comienza con la aparicin de la cermica, alrede
dor de 1700 a.C., y se extiende hasta el establecimiento pleno de
sociedades complejas con una arquitectura monumental distinti
va alrededor de 1200 a.C. Ya no se considera apropiado usar
el trmino Periodo Inicial, acuado originalmente por John H.
Rowe17, puesto que hoy sabemos que la cermica apareci en
diversas partes de Sudamrica y en distintos momentos, lo que
hace que la cermica sea un indicador inadecuado para marcar
cambios culturales importantes. Ello no obstante, la aparicin
de la cermica en el rea central andina sigue constituyendo
un punto de referencia importante que ayuda a clasificar las
diversas fases del Formativo.
Rowe haba encontrado los tipos ms tempranos
de cermica en contextos estratigrficos de los sitios de Erizo,
Mastodonte y Disco Verde, en la costa sur peruana18. Slo en
Disco Verde se realizaron excavaciones que resultaron en la
documentacin de varios tipos de cermica, cuya edad pudo esta
blecerse usando el fechado radiocarbnico19. Hacha, un sitio en

58

CHAVIN

el valle de Acar donde Rowe inicialmente recogi tiestos, fue


considerado durante muchos aos el nico sitio extensamente
excavado de esta poca en la costa sur. Roger W. Robinson poste
riormente llev a cabo excavaciones en el mismo lugar y descu
bri una estructura de dos habitaciones. Adems de los tiestos
de superficie, solamente se encontraron unos doscientos tiestos
en contextos estratigrficos20. Sin embargo, ellos indicaron
formas diagnsticas de vasijas como vasijas cuboides y bases
de forma anular que hasta ahora solamente han sido asocia
das con este periodo.
En Palpa, las investigaciones arqueolgicas realiza
das llevaron a la primera excavacin de un asentamiento com
pleto en la costa sur peruana, que dat del Formativo Temprano
y Medio (en este caso 1500-800 a.C.), y que tambin incluy un
extenso inventario de cermica21. Este asentamiento, ubicado en
el sito ya mencionado de Pernil Alto, en la margen derecha del
valle del Ro Grande, fue levantado encima de algunas de las
casas semihundidas ya descritas del Arcaico.
El asentamiento comprenda un complejo compacto
de habitaciones dispuestas siguiendo un patrn rectangular
[fig. 16]. Los cuartos fueron construidos con barro y los techos
aparentemente los sostenan postes de madera, varios de los
cuales se conservaron gracias al clima seco de la regin. En algu
nos casos se erigieron las estructuras usando la tcnica de cons
truccin a la cual se conoce en el Per como quincha.

El crecimiento del asentamiento se refleja en cinco fases de cons


truccin distintas. En la primera de ellas se excav parte de una
pendiente al pie de un acantilado y con el material se rellen
detrs de un muro de contencin para crear una superficie plana.
Luego se construyeron habitaciones alrededor de un patio cen
tral, las que fueron modificadas varias veces en el transcurso de
la historia del asentamiento, pero por lo general se mantuvo su
disposicin fundamental durante los periodos individuales de
construccin. Durante una de las fases medias de construccin se
levant un muro alrededor de todo el complejo que era significa
tivamente ms grueso que las paredes de las habitaciones.
Sobre los pisos de las habitaciones se descubrieron
fragmentos de cermica, adems de herramientas y objetos
cotidianos como manos y morteros, que datan de las diferentes
fases de construccin, y en varios lugares fueron hallados pozos
de almacenaje que contenan plantas alimenticias, entre ellos un
gran depsito de pequeas mazorcas de maz. Sobre la base de
estos hallazgos el asentamiento se puede clasificar como lugar de
vivienda y de actividades domsticas.
Despus de la cuarta fase de construccin se esparci
una gruesa capa de relleno encima de las estructuras. En esta
capa se encontraron los restos de numerosos postes y fogones,
lo que indica que la zona sigui usndose, pero no en igual medida
que en periodos anteriores. La gran cantidad de restos bien
conservados de postes de madera y otros materiales orgnicos,

59

La arqueologa del desierto costeo

hallados en buenos contextos estratigrficos, permiti a los ar


quelogos fechar las diversas fases de construccin usando el
mtodo de radiocarbono y establecer que el sitio fue ocupado de
1500 a 850 a.C.
Un resultado importante de los descubrimientos rea
lizados en Pernil Alto es que ahora los arquelogos pueden pre
sentar una gran cantidad de restos de cermica que datan de los
periodos Formativo Temprano y Medio. Un anlisis preliminar
de unos 16000 fragmentos de cermica estableci que las piezas
formaban parte de un conjunto alfarero relativamente homog
neo, indicando as que fueron el producto de complejo cultural
homogneo.
La mayora de estas vasijas de cermica eran de tipo
domstico y se las fabric usando una arcilla relativamente
fina. Entre las formas tpicas hay ollas sin cuello, que son
caractersticas de este periodo. Aparte de estas formas comunes,
sin embargo, existen formas llamativas que se haban encon
trado ya en Hacha, especialmente las vasijas con cuerpos cuboi
des y aquellas con base de forma anular. En Pernil Alto tambin
se descubrieron otras formas inusuales, entre ellas algunas
botellas [fig. 17].
La mayora de las vasijas carece de decoracin y las
pocas piezas decoradas muestran huellas de decoraciones nega
tivas e incisas, y en algunos casos aplicaciones figurativas. Un
elemento decorativo de particular inters es un pequeo crculo
con un punto inscrito al centro, aparentemente realizado con un
pedazo de junco. Este elemento es una forma tpica de decoracin
en la cermica del periodo Formativo hallada por toda la regin
andina, y tambin se la us para decorar la cermica paracas de
la costa sur. En general puede decirse que la cermica hallada en
Pernil Alto abarca todo el espectro de formas y decoraciones tpi
cas de las piezas del Formativo Temprano, halladas en lugares
tales como Disco Verde o Hacha22. Podemos por ende considerar a
Pernil Alto como un asentamiento representativo del Formativo
Temprano y Medio (1500-800 a.C.) en la costa sur peruana. Sus
habitantes eran claramente sedentarios y vivan de la agricultu
ra. Su cermica es obviamente precursora de la alfarera paracas
del Formativo Tardo (800-400 a.C.). Este es un factor importan
te, puesto que indica que en Pisco, Ica y en la regin de Nazca, la
cultura Paracas surgi a partir de una tradicin regional previa
y que no fue un producto de influencias externas.

Paracas, siendo la mayora de ellas felinos, serpientes y figuras


antropomorfas con cualidades de animales, as como motivos que
tambin figuran en la iconografa Chavn. Mientras que los moti
vos de la cultura Paracas siguen la direccin del tejido y por ende
parecen ser de aspecto geomtrico, el segundo estilo de textiles
pertenecientes a la fase de transicin entre la cultura Paracas y
la Nasca (ca. 200 a.C.) recuerda las imgenes halladas en los ce
ramios de esta ltima.
En 1925 el arquelogo peruano Julio C. Tello descu
bri 429 fardos funerarios bien conservados en la pennsula de
Paracas y public sus hallazgos en un libro ricamente ilustrado23.
Su descubrimiento llam la atencin de la comunidad acadmica
sobre esta cultura y mostr que estaba relacionada con la cultura
Chavn, que Tello vena investigando al mismo tiempo en el norte
del Per. Con los descubrimientos en Paracas, Tello haba demos
trado que la influencia de la cultura Chavn se extenda sobre
gran parte del rea central andina [vase cap. 4.1].
A pesar del entusiasmo provocado por estos primeros
descubrimientos de textiles y ceramios, se hicieron pocos esfuer
zos por encontrar los asentamientos asociados a la cultura Para
cas. Era por ello necesario contar con estudios de patrones de
asentamiento, pues solamente dichos estudios podran documen
tar el conjunto de esta cultura y, lo que es ms importante, ayudar
a comprender las fases de su desarrollo cronolgico, que se dio
entre 800 y 200 a.C. En las publicaciones escritas por Tello y su
colega Toribio Meja Xesspe (1896-1983), encontramos solamente
pocos detalles acerca de los asentamientos Paracas24. Lo que com
plic an ms el examen exhaustivo de la regin fue que los inte
resantes hallazgos realizados por Frdric Engel (1908-1983) y
sus colegas acerca de dichos asentamientos, lamentablemente
fueron publicados de modo inadecuado25.
No fue sino hasta la dcada de 1950 cuando John H.
Rowe (1918-2004) y sus colegas llevaron a cabo las primeras
prospecciones en la regin del valle de Ica. Ellos buscaban prime
ro identificar asentamientos, encontrar cermica y desarrollar
una cronologa para la costa sur, as como para toda la regin de
los Andes Centrales26. Una de las pocas excavaciones estrati
grficas fue llevada a cabo por Dwight Wallace en Cerrillos27,
donde hall varios edificios superpuestos que databan del perio
do Paracas Temprano (800-600 a.C.). Sobre los pisos del edificio
hall tiestos pertenecientes a las fases tempranas de la secuencia
de estilos cermicos definidos por Menzel, Rowe y Dawson. La
importancia de los hallazgos de Wallace en Cerrillos radica en
el hecho de que la secuencia de Menzel, Rowe y Dawson se basaba
fundamentalmente en tiestos guardados en museos y colecciones,
no en excavaciones estratigrficas.
En la dcada de 1980 se efectuaron ms prospeccio
nes, las cuales mostraron que asentamientos paracas se encon
traban en un rea que iba desde el valle de Chincha por el norte,
hasta la regin Nazca por el sur. Pero, fuera de lo que se poda
extraer a partir de unos cateos limitados, dichos estudios produ

Paracas (800-200 a.C.) La cultura Paracas sali por primera


vez a la luz en la dcada de 1920 con el descubrimiento de unos
textiles espectaculares, cuyos fabulosos colores haban sido
conservados por las secas arenas del desierto de la pennsula de
Paracas. Los textiles se fabricaron empleando una tcnica muy
particular: toda la superficie del tejido llano usualmente de
algodn era cubierta ntegramente con bordados [cat. nos. 164,
165]. Estas obras de arte semejantes a pinturas fueron usadas
para ilustrar las criaturas mticas del panten de la cultura
Fig. 14
Abrigo rocoso del cerro Llamoca,
en la sierra de Palpa (4200 metros
sobre el nivel del mar). Este tipo de
abrigos eran usados por los cazadores tempranos como lugares para
acampar. En las excavaciones se

encontraron herramientas lticas


elaboradas en obsidiana y slex.
Asimismo una muestra de carbn
extrada del sitio arroj un fechado
de 8000 a.C.

60

CHAVN

jeron muy poco en trminos de hallazgos detallados28. Uno de los


pocos casos de informacin detallada fue publicado por Sarah
Massey y se basaba en unos relieves de barro hallados en una
plataforma en nimas Altas, en el valle de Ica29. Tanto el tamao
del sitio de nimas Altas, que se extiende a lo largo de varios ki
lmetros cuadrados, como la calidad arquitectnica de la plata
forma estudiada, indican que el valle de Ica fue un centro impor
tante de la cultura Paracas. En efecto, se espera mucho de las
futuras excavaciones de los asentamientos de esta cultura. Es
ms, los estudios de superficie efectuados en el sur de la regin de
Nazca, han dado lugar a la hiptesis de que la cultura Paracas
estuvo escasamente representada en esta zona y que en el mejor
de los casos fue importada de ms al norte30.
Las excavaciones realizadas como parte del proyecto
arqueolgico Palpa en Pernil Alto, en el valle de Palpa, contribu
yeron con nuevos datos sobre la cultura Paracas. Aqu, los
arquelogos encontraron un entierro doble intrusivo en la capa
de relleno de la ltima fase de uso del asentamiento del Formati
vo Medio, que contena vasijas de cermica de estilo Ocucaje 3
(ca. 800-600 a.C.), caractersticas de esta fase. Este hallazgo es
una evidencia clara de que la cultura del periodo Paracas Tem
prano descenda directamente de culturas anteriores. Otras
tumbas que databan de este mismo periodo fueron descubiertas
en una quebrada ubicada directamente al norte del asentamien
to de Pernil Alto31.

El periodo Paracas Temprano se hizo todava ms


tangible con el descubrimiento de un entierro en el sitio de
Mollake Chico, en el valle de Palpa. Aqu los arquelogos encon
traron un contexto funerario rico que inclua vasijas tpicas
del estilo Ocucaje 3 [fig. 18]32. Las ofrendas mortuorias fueron
halladas dentro de una cmara funeraria de 1,8 x 2,5 m, junto
con entierros secundarios que contenan los restos de al menos
otros diecisiete individuos. Esto quiere decir que ellos fueron so
metidos a algn tipo de tratamiento antes del entierro, y dado
que varios de los huesos tenan huellas de quemado podemos
presumir que el fuego desempe algn papel en el ritual previo
al entierro. La cmara funeraria fue cuidadosamente revestida
con losas de piedra antes de que los huesos y las ofrendas
mortuorias fueran depositados en su interior.
Adems de las vasijas de cermica, tambin se hall
un gran nmero de cuentas de collar que lucan imgenes tpicas
de la iconografa del Formativo. Por otro lado se descubri
un anillo de oro junto a los restos humanos en la tumba, lo que
indicaba un alto rango social para el individuo enterrado. Las
vasijas de cermica eran tambin de una calidad excepcional
mente alta. De particular inters es una botella de asa estribo
[fig. 18c], que evidencia el contacto que habra habido con la costa
norte peruana, o que incluso fue producida en dicha regin.
Las evidencias de contactos culturales de gran al
cance a lo largo de toda la regin andina son caractersticas del

61

La arqueologa del desierto costeo

Fig. 15
Vista de las excavaciones del asen
tamiento en Pernil Alto del Arcaico
(cuarto milenio a.C.) mostrando
viviendas ovaladas y redondeadas,
con numerosas tumbas y pozos de
almacenamiento entre ellas

5 cm

Fig. 16
El sitio excavado en Pernil Alto data
del periodo Formativo Temprano y
Medio (1500-800 a.C.). Las paredes
que delimitan los recintos rectangulares estn hechas de barro

Fig. 17
La cermica ms antigua (1500800 a.C.) de la costa sur del Per fue
hallada en Pernil Alto. Las vasijas
con cuerpos cuboides y aquellas
con base de forma anular son tpicas
de este periodo, al igual que la
decoracin negativa

62

CHAVN

63

La arqueologa del desierto costeo

19a

18a

18b

21
19b

18c

20

18d
Fig. 18 a, b, c, d y e
Vasijas de cermica del periodo
Paracas Temprano (800-600 a.C.)
halladas en una tumba en Mollake
Chico. La botella asa estribo (c) es
caracterstica de la cermica del

18e

periodo Formativo de la costa


norte del Per y por ende prueba
de la existencia de contactos a larga
distancia durante este periodo

Fig. 19 a y b
Estos petroglifos de estilo Chavn
fueron hallados en Chichictara.
Motivos similares fueron hallados
en Chavn de Huntar, en la sierra
nor-central del Per, al igual que en
otros sitios asociados al Horizonte
Chavn

Fig. 20
Estos geoglifos del periodo Paracas
(800-200 a.C.) fueron hallados en
las laderas secas del valle de Palpa.
La mayora de ellos representan
animales o humanos

Fig. 21
Numerosas tumbas fueron excavadas
en Jauranga, entre los restos de un
asentamiento asociado a los periodos Paracas Medio y Tardo (600200 a.C.). Las ofrendas de cermica
son claramente visibles

64

CHAVN

65

La arqueologa del desierto costeo

Formativo Tardo (800-400 a.C.), pero podemos ver paralelos an


ms claros en un petroglifo de Palpa que muestra una cabeza de
estilo Chavn, muy parecido a representaciones que encontramos
en la sierra norte del Per [fig. 19]33. Lo mismo vale para los tex
tiles de estilo Chavn hallados por Peter Kaulicke en el valle bajo
del Ro Grande34. Se dice que una gran cantidad de textiles del
mismo estilo fueron encontrados en Carhua, en el valle de Pisco35.
En el sitio de Jauranga, en el valle bajo de Palpa, se
realizaron hallazgos que datan de los periodos Paracas Medio
y Tardo (600 -200 a.C.); all se descubri un asentamiento del
periodo Paracas debajo de varios metros de sedimentos en el piso
del valle del ro Palpa36. Las paredes de las habitaciones y plata
formas rectangulares fueron construidas con barro, y usualmen
te se las eriga encima de cimientos de cantos rodados de ro.
Entre los edificios se encontraron numerosas tumbas que datan
de los periodos Paracas y Nasca (un total de cuarenta y nueve
entierros que datan del periodo Paracas), y ellas a menudo conte
nan un gran nmero de vasijas. Los entierros ms ricos se halla
ron dentro de cmaras amuralladas al interior de una pequea
plataforma que contena quince ofrendas funerarias de cermica
[fig. 21]. Las vasijas estaban decoradas con motivos geomtricos
incisos y crculos con puntos. Algunos ejemplares lucan repre
sentaciones figurativas de aves y felinos, y en la tumba tambin
se encontraron unas cuantas vasijas de cara gollete.
La mayora de los individuos estaban en posicin
extendida dorsal o lateral, que no era una de las formas de entie

rro asociadas con los fardos funerarios de la pennsula de Para


cas. Esto, conjuntamente con las evidencias de las tumbas encon
tradas en Mollake Chico, llev a la conclusin de que el espectro
de las costumbres funerarias de la cultura Paracas era ms
extenso de lo que antes se crea. Los hallazgos realizados en los
asentamientos paracas de Palpa resultaron as sorprendentes,
pues hasta entonces se supona que la cultura Paracas estaba
poco representada en toda la cuenca del Ro Grande de Nazca37.
Sin embargo, los nuevos hallazgos de Palpa dejan en claro que la
cultura Paracas estuvo bien representada en todas las fases,
y que ella indudablemente tuvo su origen en las culturas prece
dentes de los periodos Formativo Temprano y Medio (1700-800
a.C.). Los asentamientos nos hacen entender adems la presen
cia de la gran cantidad de geoglifos38 y petroglifos39 del periodo
Paracas, muchos de los cuales se han conservado en las laderas
tanto de los valles bajos como en su zona media [figs. 19, 29]40.
Los geoglifos aparentemente eran copias de los petroglifos a los
que luego se transfiri al paisaje. Los del periodo Paracas poste
riormente pasaron a ser los clebres geoglifos de la cultura
Nasca, que cubren gran parte de la pampa aluvial de la regin
del mismo nombre [vase cap. 5.3].
La prospeccin sistemtica en la zona alrededor de
Palpa conllev al hallazgo de ms de 150 asentamientos que da
taban del periodo Paracas. Muchos de ellos se encontraban en
zonas elevadas, lo que condujo a que los investigadores asumie
ran que sus habitantes se vieron obligados a construir en lugares

estratgicos, a fin de defenderse mejor de un ataque. Un tpico


yacimiento de Palpa es Pinchango Viejo, un gran conjunto de
terrazas y edificios en las laderas septentrionales del valle de
Palpa41. Este asentamiento estaba protegido por unas quebradas
profundas al norte y sur, y por un gran muro levantado a lo largo
del lado oriental para separarlo de la parte baja del valle. Resulta
especialmente impresionante un muro largo de tres metros de
altura que protega al sitio a lo largo de la ladera fcilmente
accesible del cerro. Estudios recientes realizados en el valle de
Nazca ms al sur, mostraron que en esta regin hubo varios
asentamientos similares42, lo que permiti a los investigadores
concluir que la regin Nazca fue un rea de yacimientos impor
tantes para la cultura Paracas.
Pero tal como ya mencionamos, la cultura Paracas en
modo alguno estuvo limitada a la regin de la costa, y las exca
vaciones recientes realizadas en Palpa tambin identificaron
asentamientos extensos de esta cultura en la sierra43. En Collan
co, por ejemplo, un sitio ubicado a unos 1700 metros por encima
del nivel del mar, los investigadores descubrieron un asenta
miento cuyo sistema de terrazas se extenda sobre un rea de
1400 x 800 m. Varias estructuras circulares de diversos tamaos
fueron halladas al centro de estos asentamientos, as como en el
lado opuesto del valle. Los arquelogos encontraron fragmentos
de cermica en el asentamiento y alrededores, a los cuales
se poda asignar a todas las fases de la secuencia de Ocucaje
durante el periodo Paracas.
Se han encontrado asentamientos Paracas en alti
tudes por encima de los 4000 m. Sin embargo, en el caso
de los asentamientos ms altos se trataban de cercaduras con
pequeas estructuras, que muy probablemente fueron usadas
para encerrar y criar camlidos. La extensin de estos asenta
mientos brinda evidencias de la manera en que diferentes alti
tudes fueron utilizadas durante el periodo Paracas, cuando
parece que hubo un intercambio activo de productos entre la
sierra y la costa.
Entre estos yacimientos el asentamiento de Cutamalla
parece haber sido de particular importancia. Cutamalla es una
zona de asentamientos del periodo Paracas que data de 600-200
a.C., con edificios distribuidos sobre un rea de 700 x 500 m44. Las
terrazas circundantes se extendan sobre un rea que cubra
varios kilmetros cuadrados. En un primer momento el sitio
capt la atencin de los arquelogos gracias a la estructura in
usual de sus edificios, de la cual hasta la fecha no ha aparecido
ningn ejemplar en ningn otro sitio. Al centro de un conjunto
de estructuras hay una plaza circular hundida de unos 25 m de
dimetro, rodeada por estructuras en forma de D. La planta es
similar a la de una flor redonda con ptalos. En el transcurso
de las excavaciones, los arquelogos se encontraron con cistas
revestidas de piedra dentro de las estructuras en forma de D, que
podran haber servido como pozos para almacenar alimentos.
Debajo del piso de la plaza se hall un gran nmero de pozos ms

simples, que probablemente son una forma ms temprana de


este tipo de depsitos.
El sistema de pozos de almacenaje en Cutamalla es
bastante inusual. El complejo circular se repite al menos diez
veces aqu, lo que tuvo como resultado una cantidad significativa
de capacidad de almacenamiento. En los pozos tambin se halla
ron numerosas herramientas que indican actividades econ
micas, pero para establecer qu tipo de productos se procesaban
y almacenaban all se debe analizar previamente su contenido.
Los pozos muy probablemente estaban vinculados de algn modo
con las extensas terrazas agrcolas que rodeaban al sitio [fig. 22].
Resulta posible que este sitio haya constituido una colonia agr
cola de la cultura Paracas, cuyos asentamientos principales
se encontraban en la costa. Es asimismo posible que una serie
de productos especiales, como el maz, hayan sido cultivados en la
sierra y luego transportados a la costa en caravanas de llamas.
Peter Fux sugiere que los numerosos sitios petroglficos encon
trados del periodo Paracas fueron alguna vez los lugares
en donde estas caravanas se detenan ya sea para descansar o
intercambiar productos45.

Fig. 22
Los restos de un asentamiento del
periodo Paracas Tardo (400-200
a.C.) hallados en Cutamalla, en las
serranas de Palpa, comprenden
principalmente estructuras circu

lares grandes con plazas hundidas.


Alrededor de ellas se encontraron
pozos en forma de D, probablemente
para almacenar alimentos. Al fondo
de la foto se observan las terrazas

66

2.3

CENTROS CEREMONIALES DEL


PERIODO FORMATIVO EN LAS
REGIONES DE LA COSTA NORTE
Y CENTRAL
Yoshio Onuki

CHAVN

67

La arqueologa del desierto costeo

El propsito de este ensayo es resumir lo que se sabe actualmen


te sobre los procesos culturales que tuvieron lugar en las regio
nes de la costa norte y norcentral [fig. 2]. Es obvio que los proce
sos que tuvieron lugar en estas regiones no pueden ser aislados
por completo de los que se dieron en las regiones vecinas de la
sierra situadas al este, y que se describen en el captulo 3.2, pero
podemos justificar que se les examine en captulos separados,
tanto por las diferencias que hay en la historia de las investiga
ciones como por el alto grado de diversidad regional.
En la sierra, las estructuras ceremoniales que datan
del periodo conocido como Precermico o Formativo Inicial fueron
descubiertas en una etapa temprana de la historia de las investi
gaciones arqueolgicas en dicha regin [vase cap. 3.2]. Hasta la
fecha, los ejemplos ms antiguos de arquitectura ceremonial del
Formativo Inicial se encuentran en la regin de la costa. Son par
ticularmente interesantes las estructuras que se encuentran en
el oasis ribereo formado por el ro Casma, a las cuales Peter
Fuchs describe detenidamente en el captulo 2.5, y los hallazgos
realizados en el valle de Supe, en la regin norcentral de la costa,
en particular las estructuras de Caral.
La evolucin en las regiones de la costa norte y nor
central no se dio simultneamente y sus caractersticas cultura
les tampoco fueron las mismas. En efecto, varias subregiones han
sido identificadas con claridad. Comenzar el presente ensayo
con una descripcin sobre la regin del valle de Casma, donde
se encuentran algunas de las estructuras ceremoniales ms anti
guas, para luego pasar a la regin del valle de Nepea y por
ltimo a la zona conocida como la regin cultural Manchay de
la costa central. Luego presentar los centros ceremoniales del
Formativo Medio de la costa norte, momento en el cual podremos
plantear la hiptesis sobre la existencia de algunos procesos
culturales extremadamente interesantes que en tiempos poste
riores proseguiran en la sierra, proporcionando as una transi
cin apropiada al captulo 3.2.

una agricultura y una pesca intensificadas, constituy un desa


rrollo cultural decisivo que trajo consigo el crecimiento del
tamao de la poblacin [vase cap. 2.1]. Las diversas comunida
des o grupos diferan culturalmente, no slo de valle a valle sino
incluso dentro del mismo valle. Cada uno de ellos, asimismo,
mantena su propio centro ceremonial. Las diversas comunida
des parecen haberse adherido a sus propias tradiciones locales e
impedido que una de ellas se hiciera lo suficientemente fuerte
como para llegar a ejercer el control sobre las dems. Este patrn
de identidad cultural local permaneci intacto hasta el adveni
miento del Formativo Temprano (1700 a.C.)1.
A diferencia de los valles ms al sur, como los de Supe
o Chancay, los centros ceremoniales de Casma siguieron crecien
do en tamao durante el Formativo Temprano, despus del esta
blecimiento de las tcnicas de produccin alfarera. La cermica
ms antigua descubierta en el valle de Casma est vinculada con
inmensos centros ceremoniales como Las Haldas, Sechn Alto
(440 x 1500 m), Pampa de las Llamas/Moxeque y Sechn Bajo.
Mientras la importancia de estos centros ceremo
niales fue creciendo de modo constante entre el Formativo Inicial (3500 -1700 a.C.) y el Formativo Temprano (1700 -1200 a.C.),
la arquitectura misma cambi completamente. El templo ms
antiguo de Sechn Bajo perdi su funcin y aparentemente qued
abandonado; en todo caso, ninguno de los elementos arquitectni
cos coincide con la fecha de la cermica encontrada. Las Haldas,
de otro lado, no fue erigido sino hasta despus del desarrollo de
la cermica, lo que marc el inicio del periodo Formativo Tempra
no. Lo mismo vale para centros ceremoniales tales como Sechn
Alto y Pampa de las Llamas/Moxeque2.
Los centros ceremoniales del Formativo Temprano en
el valle de Casma, que datan de la poca de la cermica ms
antigua de 1700 a.C. en adelante, son inusualmente grandes.
En Las Haldas hay una estructura de plataforma escalonada con
varias terrazas y espacios abiertos que abarcan un rea total de
100 x 600 m. Hacia el noreste del complejo de plataformas hay
varias terrazas, una de las cuales contiene una plaza circular con
dos escaleras en lados opuestos y que fueron colocadas siguiendo
un eje norte-sur. El centro ceremonial de Sechn Alto es an ms
grande y mide al menos 400 x 1500 m. Tan solo la plataforma
principal mide 200 x 250 m y tiene 35 m de altura. Al noreste
hay pequeas plazas abiertas y plataformas, y algunos de los
complejos cuentan con plazas circulares hundidas y abiertas.
Todas las estructuras se construyeron usando bloques de piedra
cortados toscamente.
Pampa de las Llamas/Moxeque es otro ejemplo de una
arquitectura monumental impresionante. El eje de casi 1200 m
de longitud de este centro ceremonial, cuyos extremos se encuen
tran marcados por las dos estructuras altas de Moxeque y la
Huaca A, corre del noreste hacia el sudoeste. El montculo de
Moxeque abarca un rea de 160 x 170 m y tiene 30 m de altura.
Julio C. Tello (1880-1947) descubri el gran friso en la fachada,

que representa figuras humanas de 2,4 m de ancho y figuras de


arcilla de 3 m de altura, que estuvieron todas pintadas original
mente con brillantes colores3. Frente a Moxeque se alza la Huaca
A, con treinta y nueve habitaciones rectangulares con nichos al
interior de sus altas paredes, levantadas encima de una platafor
ma. Las escalinatas a ambos lados de la estructura corresponden
al eje central que lleva a la plataforma. La forma de las habita
ciones y los nichos en las paredes siguen el plano de la estructura
ms antigua del Formativo Inicial en Sechn Bajo.
Cerro Sechn, que originalmente fue una estructura
de adobes con paredes enlucidas y murales, fue modificado aa
dindole grandes piedras talladas que muestran a hombres
armados y con casco, cabezas decapitadas sin ojos, brazos y pies
cercenados, as como una pila de ojos arrancados [figs. 49, 50,
84, 85]. Los fechados radiocarbnicos indican que los centros
ceremoniales de Sechn Alto, Pampa de las Llamas/Moxeque y
Las Haldas fueron todos usados simultneamente, al menos
durante el periodo que corre de 1600 a 800 a.C. Sin embargo, es
muy poco lo que podemos decir con cualquier grado de certeza
con respecto a la naturaleza exacta de este periodo de coexisten
cia, y parecera que Cerro Sechn ya haba cesado en sus acti
vidades hacia 1600 a.C.
En estos centros ceremoniales solamente se hall un
pequeo nmero de artculos de cermica. Estos tpicamente son
cntaros sin cuello de paredes delgadas. Su superficie es algo
tosca y no est pulida, en tanto que su decoracin incisa y pun
teada no incluye figura alguna. El tipo de cntaros sin cuello y
de base redonda hallado en Sechn Bajo data del momento en que
se abandon el templo y es notablemente parecido al tipo de
vasija tpico de la fase Kotosh-Wairajirca de Hunuco (1700 1200 a.C.) [vase cap. 3.2], lo que indica que hubo un intercambio
o propagacin de las tecnologas alfareras entre Casma y el alto
valle del Huallaga.
Cerro Sechn fue enterrado por un aluvin o una inun
dacin hacia mediados del siglo XV a.C. a ms tardar. Se hall
una tumba cavada en los detritos tena bienes mortuorios de ce
rmica de estilo Cupisnique del Formativo Medio (1200-800 a.C.)
de la costa norte. Otros centros, como Sechn Alto y Las Haldas,
tambin parecen haber perdido su funcin como centros de inte
gracin social y religiosa. Al mismo tiempo surgieron nuevos cen
tros como Pallka y San Diego durante el Formativo Tardo,
aunque eran de menor escala que los del Formativo Temprano.
Todos estos centros ceremoniales fueron abandonados posterior
mente y, salvo por Chankillo, hasta la fecha no se ha realizado
ningn hallazgo arqueolgico que date del Formativo Final (400200 a.C.).

Los centros tempranos del valle de Casma


La historia de los periodos Formativo Inicial y Temprano en los
valles de Casma y Nepea es tan dinmica como complicada. Los
inmensos centros ceremoniales y asentamientos de Huaynun,
Sechn Bajo y Cerro Sechn son muy conocidos, pero apenas si
sabemos algo acerca de las relaciones que mantuvieron entre s,
en tanto que el desarrollo sumamente temprano del centro cere
monial de Sechn Bajo, que antecedi a 3000 a.C., resulta sen
cillamente asombroso [vase cap. 2.5].
Aunque los centros ceremoniales del valle de Casma
parecen haberse desarrollado junto a los de Supe y de Caral, los
hallazgos arqueolgicos muestran inmensas diferencias. Sin
embargo, podemos decir que la forma de vida sedentaria en los
oasis ribereos de la costa norcentral esto es, desde el valle de
Casma al norte hasta el de Lurn por el sur, que involucraba

68

CHAVN

Los centros ceremoniales


del valle de Nepea
El valle de Nepea se encuentra a menos de cincuenta kilme
tros al norte de Casma. Si bien es cierto que en el valle de Casma
hay centros ceremoniales del Formativo Inicial que datan de
alrededor de 3500 a.C., en Nepea no hay ninguna evidencia de
centros tan tempranos. La estructura ceremonial de Punkur,
que comprende una plataforma de adobes y el rostro de un jaguar
hecho de arcilla, puede ciertamente ser fechada en el Formativo
Temprano (1700-1200 a.C.), y algunos estudiosos creen que en
realidad se remonta al Formativo Inicial, puesto que en el sitio no
se ha encontrado nada de cermica [vase cap. 4.2].
La cermica ms temprana del valle de Nepea
fue descubierta debajo de la estructura de plataforma de Cerro
Blanco. La fase ms temprana, entre 1500 y 1100 a.C., se conoce
como la fase Huambocancha. El tipo ms notorio son los mismos
cntaros sin cuello y de paredes delgadas, con la misma decora
cin incisa y punteada, de las piezas halladas en Sechn Bajo.
La cermica de Nepea es por lo general parecida a las piezas
ms tempranas encontradas en el valle de Casma. Sin embargo,
en este valle no hay grandes estructuras ceremoniales como las
de Sechn Alto o Las Haldas.
Durante el Formativo Medio (1200-800 a.C.) se levan
taron estructuras ceremoniales con relieves coloridos en Cerro
Blanco y Huaca Partida [figs. 23, 24]. La de Cerro Blanco, que
fuera excavada parcialmente por Julio C. Tello y que comprende
un sitio de dos hectreas, tiene una traza en forma de U con tres
plataformas elevadas que se abre hacia el noreste. Las platafor
mas fueron construidas cuidadosamente usando adobes cnicos.
La fase Cerro Blanco misma ha sido fechada entre 1000 y 800
a.C. La plataforma principal es ms grande y ms alta que
las otras dos e incluye un conjunto finamente trabajado de esca
linatas, divididas en secciones norte y sur; las contrahuellas de la
seccin sur fueron pintadas de blanco, mientras que las de
la parte norte lo fueron de rojo. Despus de completada esta
estructura se levant una plataforma adicional hacia 800 a.C.
Los muros de contencin fueron hechos con bloques muy grandes
de piedra que hicieron que Koichiro Shibata, quien excav esta
estructura, la llamase la plataforma megaltica. Sigui enton
ces la llamada fase Nepea del Formativo Tardo (800-400 a.C.).
Los frisos polcromos con felinos estilizados se
encuentran en la plataforma meridional. Shibata logr probar
que el edificio con los frisos data de la fase Cerro Blanco (1000800 a.C.). La cermica de esta fase es muy fina, sumamente
pulida y est decorada con incisiones y rocker stamping, una tc
nica que implica presionar conchas sobre la arcilla. Estas piezas
se encuentran tpicamente pintadas con grafito sobre un
fondo rojo, y a veces lucen el perfil de un jaguar como motivo
estilizado. Las formas incluyen cntaros sin cuello, tazas abier
tas de fondo plano y botellas de asa estribo. La cermica Nepea

69

parece estar relacionada no solo con la alfarera Cupisnique, sino


tambin con los hallazgos realizados en el sitio de Ancn, en
la costa central4.
No lejos de Cerro Blanco se encuentra Huaca Partida,
otro sitio notable por su inusual decoracin arquitectnica que
consta de altorrelieves de arcilla y frisos coloridos [fig. 24].
El sitio es un montculo arruinado de 10 m de altura que cubre
un rea de 60 x 50 m. Es posible que tambin hayan habido otros
montculos, pero stos muy probablemente fueron destruidos
al limpiarse la tierra en tiempos modernos para abrir paso
a la caa de azcar y otros cultivos. En el segundo nivel de la
plataforma escalonada haba habitaciones y una columnata, y el
relieve de arcilla en el muro de contencin del tercer nivel tiene
casi 3 m de altura. Los frisos hallados en las paredes de las
habitaciones del segundo nivel muestran figuras antropomorfas
con manos y pies erizados de garras. En los pies de una de estas
figuras podemos ver el rostro de un felino que recuerda al del
friso de Huaca de los Reyes, en el valle de Moche de la costa
norte. La cermica asociada con este hallazgo es estilsticamente
similar a la fase Cerro Blanco de Nepea, lo que respalda la hip
tesis de que Huaca Partida y Cerro Blanco estuvieron activos
durante el mismo periodo, no obstante haber diferencias signi
ficativas entre los dos sitios en trminos de su arquitectura, sus
relieves y sus frisos.
Despus de que Cerro Blanco y Huaca Partida fueron
abandonados, hacia 800 a.C., se erigieron otras estructuras cere
moniales de tamao similar, por ejemplo en Cayln, Samanco y
Huambacho. A diferencia de los centros ceremoniales ubicados
en el valle de Casma, estos muy probablemente estuvieron en uso
hasta ca. 550-200 a.C.5.

La arqueologa del desierto costeo

Despus del abandono de estos centros monumentales


se construy otro tipo de centro ceremonial, formado por edificios
que compartan ciertas caractersticas comunes. El rasgo ms no
table de estos nuevos centros es la disposicin en forma de U
de las tres plataformas, a la que tambin se conoce como templo
en forma de U. Richard Burger considera que esta forma arqui
tectnica homognea, y la cermica que se desarroll durante
el mismo periodo, forma parte de una sola tradicin cultural a la
cual llam la cultura Manchay6.
Carlos Williams describe los templos en forma de U
de la siguiente manera: tres plataformas estn dispuestas
en forma de una U que se abre hacia el noreste o hacia el ro.
La plataforma central tiene lados escalonados y es ms grande
y alta que las otras dos; tambin cuenta con un atrio y un vest
bulo delante de la fachada nororiental. Las alas constan de plata
formas ms pequeas y ms bajas que tambin tienen lados
escalonados, y que estn separadas de la plataforma central por
un espacio abierto al que se conoce como el espacio. Las tres
plataformas usualmente estn dispuestas alrededor de una
plaza rectangular.
Huaca La Florida, en el valle del Chilln, abarca diez
hectreas, en tanto que Garagay, en el valle del Rmac, compren
de nueve, pero San Jacinto, en el valle de Chancay, es mucho ms
grande y tiene un rea total de treinta hectreas. En el valle
del Chilln se han descubierto numerosos templos en forma de U,
entre ellos los de Huacoy y Cueva.
Garagay se encuentra en el valle bajo del Rmac7
y tiene la traza en forma de U con tres montculos de plataforma
que se abren hacia el noreste. La plataforma central el Mon
tculo B de 23 m de altura mide 385 x 155 m en tanto que
la plaza central mide 415 x 215 m. El brazo izquierdo del templo,
que tiene 9 m de altura y mide 260 x 115 m, est prcticamente
unido a la plataforma central, mientras que el brazo derecho
es sumamente pequeo y est separado de ella. El vestbulo con
dos brazos se encuentra en medio de la fachada de la plataforma
principal, y encima de l est el rea a la que se describe como
un atrio. Una escalinata detrs de este atrio conduce hacia
la plataforma. La estructura global de la plataforma central de
vestbulo, atrio, nivel superior y alas laterales recuerda al Templo
Mayor de Caral.
Un hallazgo sorprendente realizado en Garagay
fueron los frisos [fig. 25]. Las paredes del atrio fueron primero
embadurnadas con un enlucido de barro y despus se las adorn
con relieves modelados pintados con diversos colores como rojo,
rojo rosceo, azul, morado y amarillo.
Un relieve muestra una cabeza de felino de perfil con
tres colmillos superiores. Otra figura parece ser una araa
voladora o nadadora con tres objetos ovales delante de su boca,
que se cree son las mandbulas de la araa. Al centro de la pared
del atrio hay una gran cara partida en dos perfiles, los cuales
tambin tienen tres grandes colmillos superiores. En el piso del

La cultura Manchay del Formativo Medio


(1200-800 a.C.)
Al sur del valle de Casma se extiende un espacio en la regin
de la costa central, entre los valles de Huarmey y Lurn, en donde
se ha encontrado una forma particular de arquitectura monu
mental. El inusual desarrollo arquitectnico del valle de Supe
durante el Formativo Inicial (3500-1700 a.C.), qued bien docu
mentado gracias a los hallazgos realizados en Caral y spero.
Ms al sur de Supe se hallaron evidencias de otra tradicin con
currente en los sitios de Culebras, Ro Seco y Las Shicras, en
el valle de Chancay, o El Paraso, en el valle del Chilln. Estas
estructuras ceremoniales tienen edificios levantados con piedras
y enlucido de barro. Los constructores a menudo usaban bolsas
hechas con redes de shicra un pasto para mantener a las
piedras juntas. Entonces se usaban las bolsas como relleno de las
plataformas, los muros de contencin y los peldaos de piedra.
En estas estructuras no se hall nada de cermica y, si bien
hay conexiones con Caral y otros sitios, an requieren de una
explicacin detallada.

Fig. 23 a y b
Frisos polcromos de Cerro Blanco
en el valle de Nepea

70

Fig. 24
Relieve de Huaca Partida en el valle
de Nepea

CHAVN

71

Fig. 25
Friso de Garagay

La arqueologa del desierto costeo

Fig. 26
Frisos de Cardal

Fig. 27
Fotografa del sitio de Limoncarro
en el valle bajo de Jequetepeque

72

CHAVN

73

La arqueologa del desierto costeo

Resumen de los procesos culturales del


Formativo en la costa norcentral y central

atrio se descubrieron tres agujeros que contenan ofrendas sacri


ficiales de figuras con cabeza y colmillos de felino.
Varios complejos arquitectnicos con templos en
forma de U salieron a la luz en el valle de Lurn, gracias al tra
bajo dedicado de Richard Burger. Cardal es uno de los templos
que Burger excav en 1992. Aqu tambin la planta en U se abre
hacia el noreste y rodea una plaza rectangular. La plataforma
central mide 130 x 45 m y tiene 12 m de altura. Ella contiene una
escalinata central finamente enlucida con treinta y cuatro pelda
os, los que llevan al atrio de 10 x 8 m y su piso de dos niveles.
Dos pequeas escalinatas conducen an ms adentro de la plata
forma. El friso en el muro a la entrada del atrio muestra una
figura amarilla y roja con labios largos y horizontales vueltos
hacia arriba y hacia abajo en cada extremo, grandes colmillos
superiores y unos dientes triangulares que tal vez representan
un hocico estilizado de caimn o cocodrilo [fig. 26]. Cerca de
Cardal hay centros ceremoniales similares en Mina Perdida,
Manchay Viejo y otros sitios ms.
Otra caracterstica que estos centros comparten es
la historia de su construccin. Las excavaciones efectuadas
en Cardal y Mina Perdida mostraron que las plataformas son el
resultado de una repetida superposicin. En Cardal se descubri
una escalinata a la cual se cubri con escombros antes de que se
construyera una nueva escalinata encima de ella. Aunque no
est claro cuntas veces se repiti este proceso de cubrir y cons
truir encima, esta forma de construccin sucesiva del templo es
caracterstica de los centros ceremoniales de la cultura Manchay.
Algo muy extrao sucedi alrededor de 800 a.C.,
cuando todos los grandes centros Manchay perdieron su funcin
y quedaron abandonados. A partir de este momento ningn
centro comparable surgi en la costa central, y tampoco se ha
encontrado cermica caracterstica de esta poca. No sera sino
hasta 200 a.C. o incluso despus, cuando la cermica de estilo
Huachipa aparecera en el valle del Rmac, y el estilo alfarero
blanco sobre rojo en el valle de Chancay. Es como si el tiempo
entre 800 y 200 a.C. marcara un hiato en la historia cultural de
la regin. Vimos ya que en la costa norcentral y norte hay una
brecha similar, por lo que resulta evidente que ser necesario
contar con ms investigaciones antes de que podamos compren
der las causas de esta discontinuidad.
Antes de ahondar en el desarrollo cultural de la regin
de la costa norte quisiera resumir nuevamente los procesos cul
turales que tuvieron lugar en la regin de la costa norcentral
y central, a partir de los sitios ya examinados.

Luego de la muy temprana fase de desarrollo social y cultural


que dio lugar a los centros ceremoniales durante el Formativo
Inicial (3500-1700 a.C.), se escogieron nuevos lugares para la
construccin de asentamientos en Casma y, con toda probabili
dad, en Nepea. Esto posiblemente ocurri durante el Formativo
Temprano (1700-1200 a.C.), cuando las tcnicas de produccin
alfarera comenzaron a propagarse por toda el rea. En la costa
central, sin embargo, desde Huarmey hasta Lurn, son pocas las
evidencias de asentamientos o los hallazgos de cermica del
Formativo Temprano. El surgimiento de los centros ceremoniales
y sus tpicos templos en forma de U de la tradicin Manchay
marc el inicio de una nueva fase de desarrollo durante el Forma
tivo Medio (1200- 800 a.C.), que trajo consigo un significativo cre
cimiento demogrfico y una arquitectura de forma elaborada.
Estos nuevos y grandes centros ceremoniales fueron
erigidos encima de lo que en ese entonces eran tierras sin lim
piar. Pero no debiramos asumir que desde el principio mismo
fueron tan grandes como lo indicara su forma actual, pues en
ellos la tradicin de renovar los templos tambin tuvo un papel
importante. El aspecto que estas estructuras tienen hoy en da
corresponde a su ltima o penltima fase de construccin y
superposicin. Hasta la fecha, ninguna excavacin arqueolgica
ha logrado penetrar hasta las fases ms tempranas de los edifi
cios, pero resulta fcil imaginar cmo la sociedad sigui desarro
llndose a partir de la construccin del primer templo, entre ca.
1200 y 800 a.C. El trmino cultura Manchay abarca estos cua
trocientos aos de desarrollo cultural.
Aunque la cultura Manchay eligi partes del valle que
haban quedado sin ocupar hasta su arribo, s edificaron encima
de incontables elementos culturales dejados por culturas anterio
res. Las tcnicas de construccin, que comprendieron plata
formas, plazas, escalinatas y enlucidos, son logros que datan del
Formativo Inicial. Podemos ver a los predecesores de los frisos
manchay en el valle de Casma y en los pisos de dos niveles que
tambin son un rasgo de los templos de La Galgada y Kotosh
[vase cap. 3.2].
Los frisos muestran las mismas caractersticas de los
que se encuentran en los centros ceremoniales de la costa norte,
con elementos caractersticos de la cultura Cupisnique como ros
tros de felino, labios gruesos, colmillos, ojos excntricos y araas.
La cermica Manchay tambin comparte una serie de similitu
des con la tpica alfarera cupisnique. Podemos por ello asumir
que esta cultura fue una sntesis de las culturas precedentes,
as como de las que haba en las costas norte y norcentral, y tuvo
un abrupto final, al igual que los otros centros ceremoniales del
Formativo Medio (1200-800 a.C.) [vase cap. 2.4]. Se desconoce la
razn de esta ruptura y es igualmente poco lo que sabemos sobre
dnde fueron los pueblos y cul fue su relacin con Chavn de

Fig. 28
Escalinata de la plataforma
de Collud

Fig. 29
Relieve en el piso de Limoncarro
que muestra mandbulas de araa

Huntar. Los debates actuales en torno a estas cuestiones tienen


como base vagas teoras e interpretaciones, as como las opinio
nes personales de arquelogos individuales.

Los centros ceremoniales de la costa norte


En paralelo con los desarrollos en la sierra norte que describo en
el captulo 3.2, hubo tambin centros del periodo Formativo en
el valle medio del Jequetepeque. Y ms abajo en el valle, en
Limoncarro, hay incluso un complejo arquitectnico en forma de
U que comprende estructuras de plataformas [fig. 27]. De parti
cular inters en este sitio es un relieve en arcilla en la plataforma
sur que representa mandbulas de araa8. En la costa norte tam
bin se han encontrado platos de piedra de estilo Cupisnique, que
muestran araas que sostienen cabezas humanas decapitadas
[cat. no. 1; vanse caps. 2.4 y 4.2]. Se han encontrado otros gran
des centros que datan del mismo periodo entre los valles de Lam
bayeque y Vir, entre ellos Collud-Zarpn, Puruln, Pumape,
Huaca de los Reyes y Huaca Verde [vase cap. 2.4]. Por ltimo,
el sitio de aanique9 prueba que los centros ceremoniales tam
bin fueron erigidos en lugares an ms al norte.
Mientras que la cermica y otros artefactos del For
mativo provenientes de la costa norte forman todos parte de una
tradicin estilstica homognea, en el campo de las formas arqui
tectnicas, en cambio, hay diferencias significativas. Los templos
datan del periodo que corre entre 1200 y 800 a.C., tal como
lo mostrara su preciso fechado radiocarbnico. Las estructuras
hechas con piedra y adobes secados al viento son todas de escala
monumental. Las paredes de los edificios fueron enlucidas con
barro y decoradas con altorrelieves y murales polcromos.
Hay al menos dos tipos principales de estructura mo
numental. El primer tipo es la plataforma escalonada, que usual
mente consta de tres niveles y tiene edificios en su cima.
Se accede a estas plataformas a travs de una escalinata abierta
que corre por el centro de la fachada, tal como lo muestran los
ejemplos de Collud y Puruln [vase cap. 2.4]. El segundo tipo de
estructura monumental consta de plataformas con planta en
forma de U que rodean una plaza rectangular. Limoncarro es un
ejemplo tpico de estos complejos. Huaca de los Reyes combina
caractersticas de ambos tipos, pero los edificios y altorrelieves
son ms elaborados que los de Limoncarro.
En contraste con las aparentes diferencias estructu
rales existentes entre las plataformas y el estilo de los edificios,
toda la cermica hallada en estos sitios arquitectnicos luce las
mismas caractersticas, que son las del estilo Cupisnique [vase
cap. 4.2]. En los cementerios del valle medio de Chicama se
encontr gran cantidad de ceramios de dicho estilo. Sorprenden
temente, en este sitio no fue hallado ningn indicio de asen
tamientos o centros ceremoniales.

74

CHAVN

Collud, una plataforma rectangular en el valle de


Lambayeque, mide 70 x 140 m. Aqu, la escalinata abierta de
25 m de ancho que conduce a la plataforma fue construida en la
fachada posterior, mientras que un relieve polcromo bien conser
vado fue descubierto al pie de la fachada, junto a la escalinata.
El relieve muestra el perfil de un felino enmarcado de manera
hexagonal, con unas mandbulas de araa directamente delante
de sus fauces [figs. 36a, 36b]10.
Las excavaciones efectuadas al pie del templo de Li
moncarro tres plataformas altas con planta en forma de U que
se abren hacia el este trajeron a la luz un gran relieve11. Aqu
podemos distinguir dos fases de construccin sucesivas: las fases
Calera y Limoncarro. Las cabezas incisas de felino fueron asigna
das a la segunda, cuando la plataforma sur fue embellecida
con estructuras y relieves. Dos de estos relieves en la fachada de
la plataforma, que se encuentran directamente por encima del
piso, parecen mostrar las mandbulas de una araa [fig. 29].
En el muro de contencin de la plataforma sur son tambin visi
bles los restos de un relieve que muestra felinos de perfil,
as como otros motivos. Junto a estos relieves se hall cermica
perteneciente a la tradicin Cupisnique, la cual fue fechada entre
1000 y 800 a.C.
Se sabe que un plato de piedra redondo con la imagen
de una araa [cat. no. 1] fue encontrado cerca de Limoncarro12. El
plato muestra una criatura hbrida con cabeza de felino y piernas
de araa, que sostiene en la mano una cabeza humana decapita
da. Sobre la espalda la criatura lleva una bolsa repleta de ms
cabezas decapitadas. Las imgenes implican que la araa tuvo
un papel importante en la mitologa de la regin que se extiende
entre Collud y Limoncarro, como decapitadora y como portadora
de cabezas humanas [vanse caps. 2.4 y 4.2]. Es posible que haya
actuado a nombre de una deidad suprema.
En Caballo Muerto, cerca del lugar donde comienza el
delta del ro Moche, se encontraron varios montculos de tierra
inmensos. Huaca de los Reyes, uno de los montculos de ruinas en
este complejo arquitectnico, consta de una plataforma escalona
da y plazas rectangulares hundidas. Las plazas estn rodeadas
por estructuras en tres de sus lados, pero se encuentran abiertas
hacia el este. Unos relieves monumentales que representan cabe
zas de felino adornaron originalmente los grandes nichos en los
muros, y en los edificios que rodean a las plazas se encontraron
pilares o columnas13.
Todos estos centros ceremoniales, as como varios
otros sitios ms de la misma tradicin ubicados en la costa norte,
entre el valle de Piura y el de Vir, alcanzaron su apogeo entre
1200 y 800 a.C. Aqu es importante subrayar el hecho asombroso
de que todos estos centros ceremoniales quedaron abandonados
hacia 800 a.C.14. Segn Carlos Elera, solamente los hallazgos rea
lizados en Pumape pueden ser fechados ms tarde, en 500 a.C.15.
En todo caso, todos los centros ceremoniales del Formativo Medio
(1200-800 a.C.) parecen haber tenido un final abrupto aproxima

damente al mismo tiempo. Tanto Limoncarro, en el valle bajo del


Jequetepeque, como los centros ceremoniales de la fase Tembla
dera en la parte media de este mismo valle, haban quedado
todos abandonados hacia 800 a.C. Sencillamente no sabemos por
qu razn estos centros tuvieron un final tan repentino; Carlos
Elera asume que un fenmeno de El Nio catastrfico debe haber
sido la razn de su colapso16. Sea lo que haya sucedido, s sabe
mos que no surgieron nuevas culturas hasta alrededor de 250
a.C. con el surgimiento de la cultura Salinar, una tradicin nueva
en la costa norte peruana. El periodo entre 800/500 al 250 a.C.
est marcado por el abandono de numerosos centros ceremonia
les y el cese de toda actividad en la arquitectura ceremonial de
estas reas, el fenmeno que Onuki llama el vaco costeo.
Estos procesos de florecimiento y abandono estn casi con toda
certeza relacionados con cambios fundamentales en la formacin
de sociedades en la sierra norte, regin que se haba apegado es
trictamente a sus propias tradiciones desde el Formativo Tem
prano [vase cap. 3.2].
Resulta de gran inters que justamente durante el
periodo del vaco costeo cuando los centros ceremoniales de la
costa norte peruana iban quedando abandonados, se erigan
nuevos templos en la sierra norte como Kuntur Wasi y Pacopam
pa, y que en este momento apareciera un nuevo estilo alfarero.
Que este fue un periodo de gran turbulencia, es algo que tambin
qued reflejado en algunos cambios notables que tuvieron lugar
en las lejanas regiones de la costa sur peruana [vase cap. 2.2].
En complejos de los sitios serranos de Kuntur Wasi [cat nos.
56-89] y Pacopampa se hallaron entierros con suntuosos objetos
de oro. En Kuntur Wasi, la transicin de la fase homnima a la
fase Copa tuvo lugar alrededor de 500 a.C., cuando el templo de
Pacopampa de la fase II era abandonado [vase cap. 3.2]. Las
actividades tambin cesaron en Huacaloma y otras partes del
valle de Cajamarca, alrededor de 500 a.C. Sin embargo, en la
sierra norte los templos ms antiguos desaparecieron debajo de
nuevas estructuras, lo que indica que estos sitios continuaron
activos. En la costa no hubo centros comparables durante el
Formativo Tardo.

75

La arqueologa del desierto costeo

2.4

LA HISTORIA CULTURAL DE LA
REGIN LAMBAYEQUE DURANTE
EL FORMATIVO
Ignacio Alva Meneses

Hasta hace apenas cuarenta aos, los arquelogos todava crean


que la regin Lambayeque, con sus excepcionales monumentos
y restos arqueolgicos, haba sido una regin de culturas recepto
ras, y por ende slo estuvo bajo la influencia de otras civilizacio
nes. La posibilidad de que esta regin habra sido sede de mani
festaciones culturales autnomas apenas si era considerada.
Esta posicin pareca ser slida puesto que no se haba llevado a
cabo ninguna investigacin sistemtica; los escasos conocimien
tos disponibles se extraan de excavaciones arqueolgicas de
corto plazo, o del estudio de artefactos provenientes de coleccio
nes carentes de todo tipo de contexto. Entre las evidencias ms
antiguas se tena, por ejemplo, los hallazgos de orfebrera estilo
Chavn en Chongoyape [cat. no. 18], a los cuales originalmente se
consider un reflejo material de la expansin de la cultura
matriz de la civilizacin andina1.
Esta percepcin, sin embargo, ha cambiado en el
transcurso de los ltimos treinta aos. Hoy existen evidencias de
que la regin Lambayeque es una de las reas culturales ms
antiguas del Per, y de que los primeros asentamientos se
remontan a unos 8000 aos atrs [vanse caps. 2.1, 2.3]2. Las in
vestigaciones y prospecciones han logrado identificar numerosos
asentamientos y centros ceremoniales del periodo Formativo
como Puruln, Oyotn, Cerro Corbacho, Nueva Arica, La Com
puerta y Huaca Luca de Chlope3. En este contexto, el complejo
Ventarrn-Collud constituye uno de los sitios recientemente
investigados, crucial para entender el origen de la complejidad
social en esta regin4.
Una caracterstica especial de la arquitectura ceremo
nial del Formativo en la costa norte, aparentemente originada
en Ventarrn, sera el arte mural all descubierto, reconocido
como el ms antiguo de Amrica. Los restos pintados son extre
madamente raros en la sierra, donde la mayora de los edificios
se construyeron en piedra debido a la crudeza del clima. En la
regin Lambayeque, de otro lado, la arquitectura de barro, tra
dicin tambin originada en Ventarrn, logr monumentalidad
con tcnicas que resultan antecedentes del uso de adobes; la plas
ticidad del barro permiti formas arquitectnicas excepcional
mente diversas y experimentales. Este ensayo describir los
hallazgos recientes de Ventarrn y Collud, comparndolos con
algunos sitios investigados anteriormente; aunque las investiga
ciones resultan limitadas, intentar resumir la historia cultural
del Formativo en la regin.

El complejo arqueolgico
Cerro Ventarrn y Collud
El complejo se extiende sobre unas 300 hectreas en el valle bajo
del ro Lambayeque y comprende numerosos restos arquitect
nicos de distintas pocas; destacando plataformas en el llano
y terrazas adosadas a la falda del cerro Ventarrn. La estratgica ubicacin de la colina cercana a la ribera del ro es actual

76

CHAVN

mente accesible desde la capital departamental Chiclayo, distan


te a 10 kilmetros.
La investigacin a mi cargo iniciada el ao 2007 y
financiada por el Ministerio de Cultura del Per, revel en Huaca
Ventarrn el templo principal del centro ceremonial ms antiguo
del valle, en funcionamiento y sometido a cclicas remodelaciones
durante el Formativo Inicial (3500-1700 a.C.). Al trmino de este
periodo que marc el inicio de la complejidad social, el proceso
cultural continu su secuencia en Collud, el nuevo centro
cere
monial en crecimiento durante el Formativo Temprano,
Medio y Tardo (1700-400 a.C.). El aporte de nuestra investiga
cin permite considerar el rea como ncleo de una de las regio
nes arqueolgicamente ms significativas del norte peruano.
En los ltimos aos publiqu informes, artculos y un libro de
difusin de nuestro proyecto5.

Huaca Ventarrn: el templo central Antes de nuestra exca


vacin sistemtica iniciada en el 2007, este templo fue saqueado
por profanadores que arrasaron numerosas tumbas intrusivas,
adems era una activa cantera para fabricacin de adobes y bo
tadero de basura del poblado epnimo que desde mediado del
siglo XX, ocup el frontis norte y la explanada frente al templo.
A pesar de la destruccin, al retirar escombros logramos identifi
car una plataforma ceremonial, originalmente construida sobre
un afloramiento rocoso aislado [fig. 30] y sometida a remodelacio
nes peridicas que ampliaron y modificaron gradualmente su
forma. Le hemos dado los siguientes nombres a las tres primeras
fases de construccin del templo: Templo Primigenio (fase I,
ca. 2300 a.C.); Templo Rojo-Blanco (fase II, ca. 2000 a.C.); y
Templo Verde (fase III).
El modelo del templo fue progresando desde la prime
ra fase, determinando una plataforma escalonada precedida de
una terraza y escalinatas centrales. En la sumidad se ubicaba
el recinto principal, que a partir de la segunda fase comparta
funciones con otros recintos situados al pie de la plataforma. Se
identificaron ms de ocho remodelaciones. Las remodelaciones
ampliaron considerablemente el volumen del templo en cada
fase. Calculamos que en la ltima fase el templo cubra una hec
trea y tena una altura de 18 m.
El Templo Primigenio se alz sobre un afloramiento
rocoso que determin su trazo y orientacin. Es posible que este
promontorio fuera venerado como un lugar sagrado antes de
erigir arquitectura. En el lado norte del edificio, que se encontr
muy destruido, definimos partes de la escalinata central que as
cenda a la plataforma. En la construccin se usaron celdillas
para contener relleno, con paramentos de piedras de tamao me
diano y el acabado era enlucido. La escalinata fue emplazada
entre dos moles ptreas simtricas que se dirigen al noreste,
determinando la orientacin del templo en la primera fase
(308 grados acimut). Aunque esta primera fase a diferencia de
las que siguieron no podra ser considerada como arquitectura
monumental, desde la sumidad del templo se visualizaba todo el
valle de Lambayeque y del curso del ro Reque, con la impresin
de estar en el centro mismo del territorio.
Mientras excavbamos la cima del templo logramos
descubrir en la medida que la estabilidad de los rellenos lo per
mita una seccin del primigenio recinto central; con un fogn
semicircular al lado oeste de 1,6 m de dimetro. Al costado de la
chimenea se hall un altorrelieve de dos peces, uno tiene su
cabeza hacia arriba y el otro hacia abajo, smbolo de fecundidad
relacionado a la incineracin de ofrendas propiciatorias del ciclo
del agua [fig. 31]. Al ampliar la excavacin se defini una banque
ta semicircular empotrada contra la pared sur, que fue probable
mente el eje del ambiente. Este trono nico de 1 m de dimetro
y 45 cm de altura fue asiento de la primera autoridad. Sobre
la misma pared y al costado de la banqueta, se descubri un alto
relieve de una zarigeya (Didelphis marsupialis). El relieve

El Paraje y la secuencia cultural El rasgo prominente de la


comarca Ventarrn es el cerro rocoso del mismo nombre, que
tiene 3 km de largo, 1 km de ancho y 230 m de altura. Ubicado en
medio del llano y colindante con la margen derecha del ro Reque,
el Cerro Ventarrn es una elevacin conspicua y estratgica
del valle bajo de Lambayeque. Su ubicacin en el centro del pai
saje, entre dos colinas y dos ros, lo convirti en un antiguo asen
tamiento y paraje sagrado de profundas connotaciones simb
licas. Su forma alargada con cima llana y simtricos volmenes
semeja una plataforma dirigida hacia el norte; con tres niveles
refrendados por las pendientes verticales de la cara oeste, y
modulados bloques rocosos coloreados por tonos de ptina grisazulado, amarillento y rojizo. La asombrosa geologa del cerro
paradigmtico, coronado con arcoris en las tardes lluviosas,
permiti desde pretrito tiempo la atribucin del simbolismo de
axis mundi6.
Huaca Ventarrn es el nombre de la estructura ms
destacada y posiblemente la ms antigua situada en la falda
oeste del cerro, sobre un promontorio de roca aislado. Como su
contraparte, en el flanco occidental del cerro, ubicamos varios
edificios coetneos que podran abarcar ms de veinte hectreas,
con funciones semejantes a las del templo principal; denomina
mos Arenal a este conjunto emplazado en la pendiente, por estar
totalmente cubierto de arena elica. Reconocimos que el conjunto
Huaca Ventarrn-Arenal fue el primer centro ceremonial de
la regin lambayecana, en continuo crecimiento durante el
Formativo Inicial. Una probable crisis climtica, produjo el aban
dono del centro primigenio, y luego de la transicin el centro
se reubic en Collud, distante un kilmetro al noroeste del
cerro; donde transcurri la secuencia del Formativo Temprano,
Medio y Tardo, marcada por grandes progresos en la agricultura,
arquitectura ceremonial, el uso de alfarera y orfebrera en
funcin a una religin muy estructurada y de compleja iconogra
fa. Identificamos y excavamos arquitectura ceremonial monu
mental agrupada en dos extensos montculos: Collud y Zarpn.

77

Fig. 30
Fotografa que muestra el inicio de
las excavaciones en Huaca Ventarrn

La arqueologa del desierto costeo

Fig. 31
Altorrelieve de dos peces de la fase 1,
Huaca Ventarrn

Fig. 32
Cmara cruciforme con fogn
en Huaca Ventarrn

78

CHAVN

79

La arqueologa del desierto costeo

es del mismo estilo que el de los peces. El cono de zarigeya re


fiere a la parcialidad terrestre femenina, en oposicin a los peces,
articul un discurso cosmolgico que instituy probablemente el
liderazgo matriarcal.
El modelo arquitectnico se ampli radicalmente
a partir de la segunda fase constructiva y sistematiz el uso de
bloques de sedimento arcilloso unidos con un mortero de arcilla
que contena abundante fibra vegetal. La misma tcnica se man
tuvo hasta la ltima fase, lo que permiti erigir altas fachadas
que soportaban monumentales remodelaciones. Se considera la
evidencia ms temprana de la arquitectura de barro y la tcnica
precursora del adobe.
El recinto principal en la segunda fase meda 9,7 m de
ancho, 16 m de largo y hasta 3 m de altura y mostraba esquinas
redondeadas. La fachada, pintada con una gruesa banda blanca
en zigzag sobre fondo rojo, era visible a lo lejos. En el umbral, se
lograron definir porciones de pintura mural de los mismos colo
res rojo, blanco y negro, que corresponderan a un macizo dintel
de 5,80 m de longitud, derruido durante la sepultura que dio paso
a la tercera fase. El extraordinario dintel represent un logro de
la novedosa tcnica arquitectnica de tapial. De modo semejante
al templo de la primera fase, la pared oeste al interior del recinto
tena el fogn ceremonial semicircular de 1,2 m de dimetro, que
formaba una chimenea cncava al interior y convexa al exterior,
modulando la pared en ese punto. El fechado radiocarbnico
obtenido del fogn dio una fecha de ca. 2000 a.C. Una banqueta
de dos niveles ocupaba el fondo del recinto y funcionaba como
podio. La banqueta fue flanqueada por dos paneles simtricos de
barro elaborados sobre soportes de palo, que sobre el fino enluci
do mostraban extraordinarios murales polcromos. Los murales
representan venados negros, reconocibles gracias a la lnea de
pintura gris trazada desde el cuello hasta los cuartos traseros
[fig. 33]. Son varios animales atrapados en una red multicolor
que cubre todo el panel, creando un interesante efecto visual.
Esta representacin de cacera con un cerco de redes vinculaba
directamente a las autoridades aposentadas con el ritual de caza,
concebido como hazaa arquetpica y ancestral. Este modelo
de acceso al poder fue un rasgo probablemente heredado o rein
terpretado del bagaje de las primeras comunidades. El arte
mural practicado en Huaca Ventarrn, innov el modelo cultural
con una elevada expresin del simbolismo, propagada luego en la
costa norte y perdurando durante toda la poca prehispnica.
Ciertamente hay consenso general que estos son los murales ms
antiguos de Amrica.
Aunque el sector sudoccidental del templo fue ms
destruido por la cantera de adobe moderna, all logramos identi
ficar recintos con funciones anlogas y formas antagnicas
respecto al recinto superior. El recinto mejor conservado tiene
planta escalonada de 10 x 11 y 3 m de altura, con esquinas angu
lares y fogn ceremonial con una chimenea escalonada que se
asemeja al smbolo de la chakana, conocido como cruz incaica

(fig. 32). La traza dual de los recintos mayores circular arriba y


escalonada abajo se repite invertida y a menor escala con dos
recintos pequeos ubicados en el sector sur del templo. El diseo
y organizacin de los recintos articularon un modelo cuatriparti
to durante la segunda fase; donde formas opuestas configuraban
parcialidades: cielo crculo arriba frente a tierra escaln
abajo, y expresiones de poderes repartidos. El arte mural aadi
al modelo un nuevo nivel de significados, extrados igualmente de
la forma y colorido del cerro Ventarrn, su encuentro con el arco
ris y el curso anual de los astros, enfatizando el simbolismo del
encuentro de partes en el eje del cosmos.
El recinto central en la cima y sus pares laterales
fueron sepultados para levantar la tercera fase constructiva.
Valiosas ofrendas sacrificiales fueron incorporadas al compacto
relleno que sell la sala principal: una trompeta de caracol
marino en el eje central del recinto, y afuera, al pie de la esquina
sudeste, una ostra finamente incisa con un rostro sonriente y
bandas pectorales, que recuerdan el arte de sitios contempor
neos en otros valles, como Huaca Prieta y La Galgada. En el
ltimo nivel de relleno hallamos el esqueleto de un guacamayo,
con un collar burdo elaborado con siete cuentas de turquesa.
Estas ofrendas representaron por oposicin metforas de las par
cialidades cosmolgicas. El lugar de origen de los objetos brinda
indicios de longevos contactos e interaccin macro regional, pro
movidos en Ventarrn por el surgimiento de la industria textil
algodonera y cercana al mar.
Una vez cubiertas las estructuras, la fachada de la
tercera fase emple un sistema de contrafuertes intercalados, re
conocimos ocho en el frente sur que brindaban un impresionante
aspecto de solidez y equilibrio. Los volmenes trapezoidales de
los contrafuertes, sobresalientes a modo de almenas, proyectaron
sombras que posiblemente permitieron clculos del tiempo a
medida que el sol se desplaza a lo largo del ao. Un nuevo recinto
principal fue levantado en la sumidad, con una planta super
puesta a la anterior, algo ms amplia al norte y con paredes del
doble de grosor, pintadas al exterior de color verde plido. Este
recinto sufri el mayor embate del saqueo. El piso al interior del
ambiente y varias paredes fueron destruidas por el expolio de
tumbas intrusivas, de las que solo logramos recuperar tiestos y
huesos pulverizados.

va no es posible definir la extensin ni organizacin del conjunto


de edificaciones, se constat que ciertos recintos aislados poseen
la misma distribucin de banqueta y fogn lateral patente en la
sala principal de Huaca Ventarrn; lo que supondra una divisin
del poder entre jefes clnicos, que compartan una organizacin
multicntrica dividida en parcialidades reunidas al pie del cerro
como centro. Los recintos conglomerados y almacenes registra
dos en varios sectores suponen estancias ceremoniales, adminis
trativas o habitaciones de elites religiosas o comitivas, quedando
como interrogante entender su uso permanente o temporal.
Hace 4000 a 4500 aos, la poblacin que construy so
fisticados templos en esta comarca frtil e irrigada del valle, sus
tent su progreso en la agricultura de hortalizas, con nfasis en
el cultivo de algodn, insumo de la emergente industria textil que
se desarroll como fundamental revolucin tecnolgica. Al pie
de las fachadas de Huaca Ventarrn registramos acumulaciones
de cenizas y residuos de banquetes ceremoniales. Los anlisis
del especialista en biologa identificaron semillas de calabaza,
mate, zapallo, lcuma, palta y algodn. Adems gran cantidad de
huesos de pescado provenientes de diversas zonas marinas,
y menor cantidad de restos de aves de pantano, venado y nutria.
Se identific tambin huesos de yaguarundi, una especie de
gato silvestre que actualmente vive en las regiones del bosque
tropical, generando el interrogante de un posible intento de
amansamiento. La variedad de plantas domesticadas, aunadas
a las evidencias de pesca y caza, as como el sacrificio de animales
exticos, indican una estructura social compleja con una
economa desarrollada y redes de interaccin regional, que per
mitan contactos e intercambios con regiones apartadas de
los Andes Orientales, accesibles desde la regin lambayecana con
relativa facilidad.
Los resultados obtenidos por nuestra investigacin
confrontan una revaluacin y revaloracin del rol protagnico de
la regin Lambayeque en la historia de las sociedades andinas
complejas y las formaciones pre-estatales.
Hay seales de que un evento climtico grave del
Nio (ENSO) ocasion el abandono de Huaca Ventarrn y Arenal.
Las estructuras de barro quedaron erosionadas y arenadas, y
cuando ya eran ruinas se introdujeron tumbas del Formativo
Medio, cavadas en las capas de sedimento y arquitectura cubier
ta por arena. El centro ceremonial primigenio en la ladera oeste
del cerro fue reocupado como vasta necrpolis por culturas poste
riores, y finalmente devastada por saqueadores durante las
ltimas dcadas.

y Collud al oeste; con semejantes proporciones y orientacin


(20 grados al este del norte). En Collud la reocupacin tarda del
sitio por la cultura Lambayeque (900-1400 d.C.), superpuso tres
plataformas monumentales sobre los templos del Formativo7. Al
iniciar las excavaciones en el sector noreste de Collud se observ
un paramento expuesto y cortado elaborado con bloques de
piedra, que alineado de norte a sur formaba el flanco de una colo
sal edificacin. Una trinchera amplia en el frente norte revel la
fachada escalonada de un templo monumental construido con
adobes cilndricos, finamente enlucido, cubierto en la ltima fase
constructiva por arena y remodelado con el paramento de gran
des piedras derruido. El templo era una plataforma de tres
niveles cuyas medidas calculamos en 140 m de lado por 70 m de
frontis y 7 m de altura. Gruesos paramentos dieron forma a una
colosal plataforma escalonada, la simtrica fachada serva de
contencin al gran volumen de relleno arenoso. La arquitectura
usaba adobes cilndricos cuidadosamente manufacturados que
medan hasta 80 cm de largo, unidos con argamasa arcillosa, dis
puestos de cabeza en los masivos paramentos de la fachada. En
el frontis ubicado al norte definimos la enorme escalinata central
de veinticinco peldaos y veinticinco metros de ancho [fig. 35].
Fragmentos de columnas erosionadas sobre el piso y relleno que
sell la escalinata pertenecieron a una fase posterior muy erosio
nada. La fachada escalonada y la escalinata se encontraban ex
cepcionalmente conservadas porque el templo fue sepultado para
erigir la ltima fase caracterizada por las columnas cilndricas.
En la sumidad del templo se emplaz una plataforma culminante
alineada en el eje de la escalinata central, la cual sufri afec
tacin por la reocupacin de los Lambayeque (900-1400 d.C.).
Uno de los hallazgos ms significativos del templo de
Collud fue un altorrelieve polcromo adscrito a la primera fase.
El relieve muestra la cabeza de perfil de una criatura quimrica
con colmillos y pico-quelcero [vase cap. 2.5; fig. 36]. De la cabeza
emergen bandas rojas con un canal central blanco que se entrela
zan y proyectan formando una red, en cada nudo figuran seres o
partes que componen la cabeza: picos crneos y serpientes, sim
bolizaran la unidad dinmica de las esferas cosmolgicas. La
compleja imagen representa una deidad vinculada a parcialida
des opuestas, la red que emana de la cabeza simbolizara la
unidad de las cadenas de vida, dualidad del ciclo agrario y el
curso de las ofrendas. Se reconoce claramente temtica y estilo
de la esfera cultural Cupisnique. Creo que en el futuro, los para
lelos del estilo Cupisnique y el examen de su simbolismo permi
tirn descifrar la estructura de poder de estas sociedades teocr
ticas, as como vnculos e interacciones macro-regionales extensas
y competitivas.
Varias representaciones de una deidad araa o de
rasgos que parecen sugerir esta criatura aparecen en distintos
contextos del Formativo y se transfieren luego a la cultura
Mochica. [vase cap. 5.2]. Un ejemplo relacionado cercanamente
al mural de Collud es una corona de oro saqueada en Huaca

Otros templos en la ladera del cerro: el complejo Arenal


Sepultados bajo una gruesa capa de arena elica que cubri la
amplia ladera occidental del cerro Ventarrn, hallamos secciones
de un colosal conjunto arquitectnico coetneo a Huaca Venta
rrn, construido con una tcnica semejante. Las edificaciones
adaptadas al terreno fueron diseadas imitando la modulacin
de riscos y terrazas geolgicas del cerro. Las excavaciones resul
taron prospectivas en la definicin de monumentales terrazas
escalonadas que albergaban en varios niveles recintos aglutina
dos o aislados, pasajes, patios y escalinatas [fig. 34]. Aunque toda

El complejo Collud-Zarpn El complejo Collud-Zarpn con


tiene evidencias culturales del Formativo Temprano, Medio
y Tardo, representa as la continuidad del proceso histrico del
valle bajo de Lambayeque. Los conjuntos se ubican un kilmetro
al oeste del cerro Ventarrn, abarcando ms de 36 hectreas divi
didas en dos grandes montculos irregulares: Zarpn al este

80

Fig. 33
Mural polcromo de un chaku
(caza comunal) de la fase II
(ca. 2000 a.C.), Huaca Ventarrn

Fig. 34
Restos arquitectnicos en las
faldas del sitio de Arenal

CHAVN

81

Fig. 35
Frente del templo Collud con
su escalinata central

Fig. 36
Dibujo y fotografa de altorrelieve
polcromo de la deidad arcnida,
Collud-Zarpn

La arqueologa del desierto costeo

82

Zarpn [cat. no. 131], que muestra la misma cabeza al centro


de la red, comparable a ornamentos semejantes excavados en
tumbas de elite de Kuntur Wasi [cat. no. 56]8. El icono tambin es
confrontable con un tipo frecuente de vasijas de cuerpo lobulado
y cabezas incisas. La deidad figura con mayores detalles en vasi
jas de piedra del valle de Jequetepeque9; y en los murales del sitio
monumental Garagay en Lima (con respecto al simbolismo de la
araa vanse caps. 2.3 y 4.2). En su versin completa, la imagen
combina rasgos humanos y animales, enfatizando los de araa,
con una red repleta de cabezas en la espalda y plantas de algodn
o maz en las manos [cat. nos. 1, 38, 56]. Tal iconografa aluda un
discurso enfocado en la interdependencia entre sociedad y natu
raleza, vinculando la produccin agrcola e industria textil con la
estructura y trama cosmolgica.
El templo de Collud y su tcnica de adobes cilndricos muestra
similitud con la arquitectura de Huaca Luca de Chlope10.
Adems, comparando su forma encontramos semejanzas con
Puruln, Kuntur Wasi y Pacopampa, que replicaron el patrn a
diferentes escalas [vase cap. 3.2]11. El modelo de los templos tal
vez solvent una identidad cultural compartida, cuyo mayor ex
ponente en Lambayeque fue el complejo Collud-Zarpn, que
reuna varios edificios semejantes. El crecimiento de la arquitec
tura ceremonial en el Formativo Medio implic mayor interac
cin y promovi la emulacin o rivalidad competitiva, consolidan
do patrones arquitectnicos que alcanzaron monumentalidad
dentro de un sistema globalizado macro regional.
El conjunto de Huaca Zarpn es un extenso montculo contiguo
al de Collud. Al excavar la seccin central encontramos parte de
un ducto subterrneo hecho con lajas de piedra. Sabemos por
otros templos del mismo periodo que se trataba de un dispositivo
para el culto al agua [vanse caps. 3.2, 4.3, 4.4 y 4.5]. En una
larga trinchera ubicamos la fachada del templo asociado al canal,
que podra haber tenido 2,5 m de altura, y ms de 50 m de largo.
La disposicin de los bloques grandes y medianos de piedra
canteada de esa ltima remodelacin de fachada, recuerda
vagamente la del templo de Chavn de Huntar [fig. 37]. La fase
constructiva de piedra se superpuso a una anterior de barro,
diferencindose claramente dos etapas o fases. Dichas fases se
pueden relacionar a la cermica de las tumbas asociadas y frag
mentos del relleno. Se pueden distinguir dos estilos que varan
en el tipo de gollete y acabado, probablemente afiliadas al Forma
tivo Medio y Tardo respectivamente.
Parece claro que el templo de piedra, con sistema de
ducto subterrneo, semejante a los que servan para el culto al
agua en las regiones de la sierra [vanse caps. 3.2 y 4.3], se super
puso al templo original de adobe tpico de la regin de la costa,
adoptando un nuevo modelo de ritual que tuvo su origen en cen
tros religiosos como Pacopampa y Udima, ubicados en las nacien
tes del agua de la sierra.

CHAVN

83

La arqueologa del desierto costeo

Puruln y otros sitios


A continuacin se presentar un breve examen global de otros
sitios en la regin Lambayeque. El complejo de Puruln, en el
valle bajo de Zaa, comprende quince plataformas de distintos
tamaos, rodeadas por terrazas, extensos barrios residenciales,
senderos y canteras. La arquitectura ceremonial se adapta al
relieve de una colina baja y extensa cercana al litoral, que alber
ga el conjunto en su lado norte. Se trata de edificios de piedra
y barro, con patrones estandarizados de planta rectangular, dos
o tres niveles escalonados, una plaza cuadrangular hundida
delantera y escalinatas centrales [fig. 38]. Una de las estructuras
mayores, con escalinata de 15 m de ancho, albergaba en la sumi
dad un recinto lateral hundido con diez nichos. En la repeticin
del patrn arquitectnico de los templos a diferentes escalas,
observamos la misma organizacin multicentro que reconocimos en el complejo Huaca Ventarrn-Arenal; modelo recurrente
de organizacin con poderes no centralizados y fraccionados
en varias mitades. La fase final corresponde al abandono del
sitio, y fue fechada alrededor de 1200 a.C. Al pie de la plataforma
se registr abundante basura y cermica afiliada al Formativo
Temprano. Se evidenci que los pobladores cultivaban y comple
mentaban su dieta con recursos marinos del litoral cercano.
El desarrollo de tecnologa de riego y variedad de recursos dis
ponibles, explica el crecimiento poblacional y la mayor sofistica
cin cultural [vase cap. 2.1]. El centro fue abandonado de modo
permanente debido a un cambio en el curso del ro y al colapso
del sistema agrcola, lo que puso fin a una sociedad semiurbana
y llev a la dispersin temporal de la poblacin despus de
1200 a.C. [vanse caps. 2.3, 3.2].
Quisiera, por ltimo, mencionar los siguientes sitios
del Formativo en la regin de Lambayeque: Oyotn, Corbacho,
Saltur, La Cra, Chongoyape y Puerto ten (en la cuenca del valle
de Chancay), as como Chlope, Huaca Luca, Sangana y
Congona, en el valle de La Leche. El cerro Corbacho es una colina
aislada en centro del valle bajo de Zaa, densamente reocupada
por la cultura Lambayeque y muy afectada por saqueo. En
los estratos ms profundos, profanadores de tumbas obtuvieron
el mayor ajuar orfebre del Formativo que se tenga noticia en
la regin12. Oyotn, en la parte alta del valle, consta de una
nica plataforma rectangular Huaca El Toro con fachada de
bloques de piedra canteada a manera de ortostatos y escalinata
central, antecedida de rocas talladas que funcionaron como alta
res de culto al agua.
Los sitios en la sierra vecina se examinarn ms dete
nidamente en un artculo de Yoshio Onuki [vase cap. 3.2]. Aqu
simplemente quisiera mencionar las siguientes ubicaciones: Poro
Poro de Udima, se ubica en la cordillera donde nace la cuenca
Chancay-Lambayeque. El complejo ceremonial consiste de varios
templos con fachadas de bloques ptreos finamente cortados
y alisados. El templo mayor es una plataforma con escalinata

Fig. 37
Sector central del templo de Huaca
Zarpn durante las excavaciones.
El canal subterrneo est construido
con lajas de piedra

Fig. 38
Puruln, centro ceremonial
en el valle de Zaa

Fig. 39
Centro ceremonial para el culto
al agua de Udima

84

CHAVN

central y prtico, antecedida de una plaza y altares monolticos


con horadaciones para el culto al agua [fig. 39]. En la cordillera
donde nace el ro La Leche se halla el complejo Sangana, con
plataformas distribuidas en forma de U, que comparten plazas
con monolitos centrales, y altares lticos con petroglifos y horada
ciones pacchas para culto al agua.

te oriental (Pacopampa, Jan). Son recurrentes en cada sitio los


altares monolticos con horadaciones vinculados al culto al agua;
dispositivos originados como reminiscencia de formas de arte
rupestre petroglifos y pacchas dispersas en toda la regin.
En lo referente a los estilos de la cermica, podemos
estimar que el Formativo Temprano en Lambayeque se carac
teriza por las formas bsicas de botellas de gollete recto, platos
y cuencos, el estilo de botellas asa estribo probablemente fue
introducida desde la sierra durante el Formativo Medio, consti
tuyendo luego un elemento caracterstico del estilo Cupisnique
y las culturas de la costa norte del Per.
En este ensayo se muestra la manera en que las inno
vaciones y cambios que tuvieron lugar en la regin de Lam
bayeque, fueron cruciales para la historia cultural del periodo
Formativo. En vista de los actuales hallazgos arqueolgicos,
queda claro que esta regin ya no puede ser considerada como
rea de culturas receptoras, y ms bien fue foco de una tradicin
cultural independiente y longeva, que contribuy significati
vamente al proceso civilizatorio en los Andes Centrales. En este
sentido es probable que los futuros hallazgos que se efecten
en la regin con la ampliacin de las investigaciones resulten
fascinantes.

Conclusin
Los valles costeos de la regin Lambayeque y sus afluentes en
las sierra de Cajamarca [vase cap. 3.2] fueron escenarios de las
etapas iniciales del desarrollo de las sociedades complejas en
los Andes. Probablemente, el modelo cultural que durante el
Formativo Inicial surgi y se afin en el centro Ventarrn-Arenal,
se renov y complejiz durante el Formativo Temprano, Medio y
Tardo en Collud-Zarpn. Este nuevo centro, tambin compuesto
por mltiples templos, asumi un rol protagnico en el desarrollo
de lo que se conoce como esfera cultural Cupisnique. En las
partes baja y media de los valles costeros cercanos al litoral se
emplazaron los centros ceremoniales primigenios (Ventarrn,
Puruln) durante el Formativo Inicial y Temprano. Estas comar
cas debieron estar pobladas y cultivadas con hortalizas y algodn
para industrializacin textil. A partir del Formativo Inicial se
extendieron las redes de intercambio productivo e interaccin
cultural que unieron las comunidades del litoral y los valles con
las de cordilleras occidentales y orientales, favorecidos en la
regin lambayecana por la cercana del transvase amaznico ms
bajo en todos los Andes.
En la parte media y alta de los valles, se combinaron
formas arquitectnicas de las zonas bajas y altas, con menor
escala pero ampliamente distribuidas en las mrgenes de la
cuenca que estrecha hacia la sierra. Los centros ceremoniales
ocupan emplazamientos en unin de ros y zonas clidas de
ptimo rendimiento agrcola. Adems de circunscritos geoglifos,
son frecuentes la combinacin de petroglifos y dispositivos
de culto al agua asociados a los templos, y otros varios aislados
en quebradas y cimas de las colinas que forman los mrgenes
del valle. Estas formas de arte rupestre sealaron parajes sacra
lizados que formaron redes de longevo uso ceremonial (Cerro
La Compuerta, Cerro El guila y Cerro Chumbenique, Nueva
Arica y Oyotn en Zaa; los cerros Puntilla, La Cal, Malpaso,
Mulato, y los centros Pucal, Cucul y Chongoyape en el valle
Chancay-Lambayeque). En muchos centros y estaciones de arte
rupestre se mantuvo cierta continuidad hasta el Formativo
Tardo, cuando se imponen reconocibles elementos arquitectni
cos e iconogrficos.
En la parte ms alta de las cuencas donde se ubican
las nacientes de ros, existe una serie de centros ceremoniales
emplazados entre los 2000 y los 3000 metros sobre el nivel del
mar, como Poro Poro, Sangana y Congona; esta red de centros
ceremoniales se articul con aquellos orientados hacia la vertien

85

La arqueologa del desierto costeo

2.5

MONUMENTALISMO TEMPRANO
EN LOS ANDES CENTRALES:
LOS ORGENES DE LA ARQUITECTURA
MONUMENTAL EN EL VALLE DE
CASMA
Peter R. Fuchs
Renate Patzschke

Introduccin La construccin de complejos monumentales en


el cuarto y el tercer mileno a.C. anunci un cambio fundamental
en la formas constructivas de los asentamientos en los valles de
la regin norcentral de la costa peruana. Los asentamientos que
emergieron en las partes baja y media del valle de Casma se pro
pagaron sobre una gran extensin de terreno, y estuvieron sepa
rados entre s por el relieve natural del paisaje. Algunas de las
grandes estructuras erigidas dentro de estas agrupaciones de
asentamientos eran edificios individuales, mientras que otras
eran complejos agrupados densamente. En Sechn Bajo, en el
valle de Casma, podemos fechar esto a mediados del cuarto
milenio a.C. Pero la regin es tambin digna de resaltar debido a
sus atributos geogrficos, que brindan un fcil acceso a la sierra,
en especial al Callejn de Huaylas y al sitio central de Chavn de
Huntar, y de all a las tierras bajas tropicales. Algunos de los
complejos erigidos durante este periodo claramente tomaron
forma a lo largo de varios siglos y fueron modificados, restaura
dos, rellenados y construidos encima de ellos repetidas veces.
Un rasgo notable de los complejos en el valle de Casma es su
combinacin de arquitectura monumental con ornamentos arqui
tectnicos bajo la forma de fachadas coloreadas, murales polcro
mos, relieves de barro complejos y losas de piedra con relieves
colocadas en las paredes.

La ecologa del valle de Casma


El valle de Casma se encuentra a unos 380 km al norte de Lima,
en un paisaje al que se describe como el desierto subtropical o del
Pacfico. El clima se encuentra influenciado predominantemente
por la fra Corriente de Humboldt, que corre hacia el norte a lo
largo de la rida costa del Pacfico desde el Antrtico. La preci
pitacin anual media de menos de 100 mm1 y la temperatura
del agua, que flucta entre los 13 y los 17 grados Celsius, se
deben a los vientos de Passat. Estos empujan las aguas de la
superficie hacia el oeste, al mar abierto, y desencadenan el siste
ma de afloramiento que lleva hacia arriba, desde las profundida
des del ocano, a las aguas fras y ricas en nutrientes. Esta abun
dancia de nutrientes constituye la base de la diversidad de la
fauna marina, que hace que la regin alrededor de la Corriente
de Humboldt tenga una importancia tan excepcional en trminos
econmicos. Las anomalas peridicas del clima pueden provocar
temporadas de fuertes precipitaciones recurrentes a una escala
que a veces resulta devastadora. El valle de Casma es uno de los
ms grandes de la costa peruana del Pacfico. Su cuenca com
prende dos ros, el Sechn y el Casma; ambos tienen su origen
en las montaas de la Cordillera Negra y absorben varios tribu
tarios en su camino valle abajo, convergiendo eventualmente
antes del pueblo de Casma y corriendo luego hacia el ocano.
El ro Casma drena un rea de aproximadamente 2775 km y es
el ms importante de los dos, pues el Sechn drena un rea
de apenas 800 km. Las concentraciones de asentamientos que

86

CHAVN

surgieron en ambos valles son hoy en da centros de produccin


agrcola, que fueron favorecidos por los colonos ya en el tardo
periodo Arcaico. Adems de las zonas de recursos naturales que
fueran desarrolladas con ayuda de sistemas de riego artificial,
hubo varias ms que aseguraron la supervivencia de los prime
ros pobladores en diversas pocas. Entre ellas tenemos las costas
arenosas y rocosas, con sus moluscos y crustceos marinos o sus
especies de peces de la costa, as como las llanuras aluviales cuya
diversidad de arbustos y rboles proporcionaba condiciones de
vida ideales para una amplia gama de aves y mamferos de todo
tamao, como los venados de cola blanca. Las lomas fueron una
zona de recursos particularmente importante. Estas son las
laderas de los cerros cerca de la costa, que durante el invierno
austral estn envueltas en neblina. La alta humedad y la baja
precipitacin permiten florecer a comunidades de plantas, entre
ellas hierbas, arbustos y rboles caducifolios, los que a su vez
mantienen a una fauna variada como caracoles, lagartijas, aves
y venados. Aunque las lomas fueron de vital importancia antes
de la conquista espaola, recientemente la deforestacin y el
sobrepastoreo por parte de animales de granja hicieron que
muchas de ellas se encuentren seriamente en riesgo, y que en
algunas regiones incluso hayan desaparecido.

Historia de las investigaciones


realizadas en la regin
El valle de Casma fue mencionado por vez primera en la visita
pastoral de Santo Toribio de Mogrovejo de 1593. Mogrovejo
describi dos asentamientos: Casma La Alta y Casma La Baja,
con 215 y 103 habitantes, respectivamente. Casma, que hoy en
da es el poblado principal de la regin, fue fundado como Mara
Magdalena de la Casma Alta por el prroco bachiller don Fernan
do de Castro en 17512. Entre los viajeros que visitaron la regin
en el siglo XIX y publicaron sus informes de lo que hallaron
podemos mencionar a Thomas J. Hutchinson (1873) y George F.
Squier (1877). De mayor inters para nosotros son, sin embargo,
la obra del gegrafo talo peruano Antonio Raimondi, especial
mente su monografa de 1873, Ancachs y sus riquezas minerales,
y una gua regional publicada en 1893 titulada Peru:
Beobachtungen und Studien ber das Land und seine Bewohner,
del mdico alemn Ernst W. Middendorf. La primera exploracin
arqueolgica del valle fue dirigida por el arquelogo peruano
Julio C. Tello (1880 -1947) y su estudio de varios sitios especial
mente Cerro Sechn, Moxeque y Pallka, durante un lapso
de tres meses en 1937, fue de naturaleza ms sistemtica. Sin
embargo, sus hallazgos slo fueron publicados pstumamente3.
Las primeras prospecciones sistemticas fueron realizadas
por Donald Collier y Donald Thompson en 1956. Collier compil
una primera secuencia alfarera del valle de Casma4, en tanto que

Huaynun

Huerequeque

Casma

Taukachi Konkan

Santa Cristina
Sechn Bajo

Casma

CH
SE

Sechn Alto

Cerro Sechn
Pampa de las Llamas/Moxeque

Chankillo

OCANO PACFICO
Las Haldas

Fig. 40
Mapa que muestra los principales
sitios arqueolgicos en la regin
de Casma

SM
CA

Pallka

87

La arqueologa del desierto costeo

Thompson estudi los restos arquitectnicos5. Otras investigacio


nes fueron llevadas a cabo por Rosa Fung y Carlos Williams6, en
tanto que la prospeccin ms exhaustiva de todas fue obra de
David Wilson, quien document ochocientos sitios con 1315 casos
de ocupacin prehispnica. Algunas secciones de las nueve fases
cronolgicas propuestas por Wilson para el valle de Casma fueron
adoptadas por investigadores posteriores7. El proyecto de largo
aliento Casma Temprano, de Shelia y Thomas Pozorski, viene
investigando los sitios del Formativo desde 1980. Su meta es
aprender ms sobre cundo fue que los asentamientos aparecie
ron, sus medios de subsistencia y los procesos de desarrollo social
de las sociedades tempranas en el valle de Casma8. En 1969
se reiniciaron los trabajos de conservacin de Cerro Sechn, los
que prosiguieron durante varios aos. Con el auspicio de la
Fundacin Volkswagen, entre 1979 y 1987 se efectuaron extensas
excavaciones en cuyo transcurso se descubrieron an ms partes
del complejo y se definieron y fecharon sus fases de construccin9.
Siguiendo un programa de restauracin y conservacin exhaus
tivo, en 1984 abri el Museo Regional de Casma Max Uhle.
Arquelogos de Berln vienen trabajando en Sechn Bajo desde
2000 con el apoyo de la Fundacin de Investigacin Alemana
(DFG). All descubrieron un complejo de tres edificios sucesivos,
erigidos en un periodo de 2000 aos a partir de mediados del
cuarto milenio a.C.

valle indica el uso de varias zonas de recursos distintas, entre


ellas la llanura aluvial cubierta de bosques y el desierto abierto
cerca de la playa. Las actividades realizadas en estos lugares se
vinculaban principalmente con la produccin de herramientas.
El hallazgo ms importante despus de las herramientas mismas,
fueron los desechos generados por el proceso productivo como
lascas, astillas y ncleos de piedra. Los lugares donde se hicieron
los hallazgos del complejo Mongoncillo, en cambio, estaban con
centrados a lo largo del borde meridional de la cuenca de Casma,
en una zona de lomas sobre una montaa llamada Cerro Mongn.
Esta limitacin a un solo microambiente, es decir las lomas, da
una evidencia indirecta del sentido de pertenecer a un lugar es
pecfico. Las herramientas tienen comparativamente menos
puntas de proyectil y son ms pequeas que los artefactos Paijn,
pero s hay una proporcin ms alta de raspadores, raederas y
ncleos. Es ms, los sitios Mongoncillo se usaron de forma ms
intensiva y hay una mayor proporcin de materiales orgnicos,
en particular restos de peces de las vecinas playas pedregosas y
de arena. Resulta problemtico fechar estos dos complejos del
valle de Casma: el complejo Paijn debiera anteceder cronolgi
camente a Mongoncillo, pero aunque se fecharon tres muestras
de contextos del primer tipo, no contamos con fechas para el
segundo. Todas las muestras fechadas son del sptimo milenio
a.C., y para los arquelogos marcan el fin de la ocupacin Paijn
en el valle. El fechado ms reciente del complejo Mongoncillo
estuvo determinado por el examen de los estratos que se encuen
tran encima. Sin embargo, dos de los contextos fechados de las
muestras tienen huellas de algodn y maz, lo que sera una evi
dencia inesperadamente temprana del uso de estos dos cultivos,
pero los arquelogos no han descartado la posibilidad de que las
muestras se mezclaran con los estratos superiores en el transcur
so del proceso de excavacin11. Aunque algo magro y difcil de
fechar, el inventario de los hallazgos y su distribucin son lo sufi
cientemente informativos como para permitirnos establecer dos
sistemas de subsistencia distintos. El sistema de subsistencia del
complejo Paijn dependa del uso de diversas zonas de recursos
y de cierto grado de especializacin en grandes mamferos, en
tanto que el de Mongoncillo quedaba restringido al uso de una
nica zona de recursos, a saber, las lomas. Concentrarse en un
nico microambiente al mismo tiempo que se explotaba el rico
rendimiento del ocano vecino, permiti a las poblaciones locales
llevar una vida comparativamente sedentaria. Dos lugares donde
se realizaron hallazgos, que tienen una arquitectura monumen
tal posterior, tambin arrojaron evidencias de la actividad de
grupos humanos alrededor de la misma poca o incluso antes,
pero la naturaleza exacta de dichas actividades an no est clara.
El surgimiento de la arquitectura monumental se remonta al
cuarto mileno a.C.

El asentamiento temprano
La mayora de los lugares donde se han realizado descubrimien
tos se encuentran en el valle medio y bajo de Casma; son
de tamao pequeo y mayormente carecen de capas de depsitos
gruesas. Estos sitios al aire libre muestran pocas huellas de
un asentamiento continuo, lo que indica que probablemente
fueron usados como lugares de descanso temporal o para traba
jar. Con frecuencia se encuentran cerca de fuentes de materias
primas: en la superficie se hall cuarzo, basalto, andesita, riolita
y tobas volcnicas, que fueron utilizadas para producir herra
mientas de piedra.
Michael Malpass y Santiago Uceda estudiaron ms de
cincuenta sitios en el valle bajo de Casma e identificaron dos tra
diciones, los complejos Paijn y Mongoncillo, a los cuales se puede
distinguir segn las herramientas que usaban y su distribucin
dentro del valle. El complejo Paijn fue identificado originalmen
te por Claude Chauchat ms al norte, en los valles de Moche
y Chicama, donde fue fechado en ca. 11000-7500 a.C.10.
Los lugares donde se encontr un inventario Paijn
se encuentran ampliamente dispersos por todo el valle bajo de
Casma. Los artculos ms comunes encontrados incluyen gran
des puntas de lanza, raspadores y raederas, en efecto la propor
cin relativamente alta de puntas de proyectil evidencia que
la caza de grandes mamferos fue uno de los principales medios
de subsistencia. La amplia distribucin de los hallazgos en el

88

CHAVN

89

La arqueologa del desierto costeo

Estructura 2
Estructura 3

Lnea de Corte

Estructura 1

Fig. 41 a y b
Sechn Bajo. Vista area y recreacin
de la secuencia constructiva.
Las estructuras 2 y 3 se encuentran
sobrepuestas a la estructura 1

Fig. 42
Sechn Bajo. Estructura 1
y modificaciones nos. 1-5

Fig. 43
Sechn Bajo. Estructuras
expuestas del Edificio 1

Fig. 44 a y b
Sechn Bajo. Plano de las
estructuras arqueolgicas
y recreacin

90

El surgimiento de la arquitectura monumental


Los hallazgos realizados en dos sitios Sechn Bajo y Cerro
Sechn nos ofrecen un panorama general bastante bueno del
surgimiento y el desarrollo temprano de la arquitectura monu
mental en el valle de Casma. Los complejos fueron ampliados,
cubiertos y modificados a lo largo de un periodo de hasta dos mil
aos. Los proyectos de estudio de largo plazo de las estructuras
en ambos sitios, produjeron una secuencia estratigrfica de las
fases de construccin y su fechado absoluto con ms de treinta
fechas radiocarbnicas cada uno. En ninguno de los complejos fue
posible localizar (y por ende investigar) algn asentamiento si
multneo; hasta ahora los hallazgos arquitectnicos que dan fe
de ciertos desarrollos sociales son nuestra nica base para toda
interpretacin. En los ltimos aos se investigaron otros sitios
monumentales del valle de Casma, y el trabajo realizado por
Shelia y Thomas Pozorski en Pampa de las Llamas, TaukachiKonkan y Sechn Alto tambin merece una mencin especial. Sin
embargo, los datos referentes a fases de construccin anteriores
o edificios previos no se han publicado de modo adecuado, y el
contexto de los fechados radiocarbnicos disponibles frecuente
mente es tan poco claro, que no podemos incluir estos importan
tes centros arquitectnicos en nuestra evaluacin.

La secuencia de Sechn Bajo


Sechn Bajo se encuentra en la orilla septentrional del ro Sechn,
en la margen ms al norte de la concentracin de asentamientos
de Sechn [fig. 40]. Sobre una extensin de 37 hectreas, el sitio
muestra seales de una intensa ocupacin en diversos periodos.
Al oeste le domina un gran complejo que ha sido objeto de una
intensa exploracin arqueolgica desde 2000, lo que llev a la
identificacin de una secuencia de tres estructuras [figs. 41 a y b].
Estructura 1 La primera estructura es una plataforma de 1,7 m
de alto, erigida sobre un piso cubierto extensamente con una capa
de barro compactada. Lo que queda de la estructura tiene 50 m de
largo de norte a sur y 20 m de ancho de este a oeste, pero como las
estructuras 2 y 3 fueron levantadas posteriormente en este
mismo sitio, y dado que la estructura 1 fue parcialmente demoli
da, resulta imposible decir cul habra sido su tamao original.
La plataforma fue hecha con piedras canteadas, con mortero de
barro y relleno de grava, piedra y barro, y su exterior fue enluci
do. Se acceda a la estructura a travs de dos escalinatas de dis
tinto diseo, una con escalones aadidos a la parte externa de la
plataforma, la otra empotrada en la misma plataforma. Ambas
tienen peldaos hechos con pequeos ladrillos rectangulares fa
bricados a mano. Las huellas y restos de muros bajos sobre el piso
compactado de barro de la plataforma dan fe de la estructura que
originalmente se alzaba all. En medio estn marcados una serie
de fogones trabajados de diverso modo. Con el tiempo se hicieron

CHAVN

91

La arqueologa del desierto costeo

una serie de modificaciones estructurales en la plataforma.


La primera modificacin fue la construccin de otra
pequea plataforma encima de la escalinata externa que tena
una plaza circular de aproximadamente 14,5 m de dimetro hun
dida en ella. La parte superior de la escalinata que conduca a la
primera plataforma fue demolida durante la construccin para
abrir paso a una nueva escalinata que llevaba a la plaza circular
hundida. Posteriormente se encuentran plazas como esta en
muchos sitios de la costa central y norte, y se cree que forman
parte de un contexto ceremonial.
Durante la segunda modificacin se construy otra
plaza hundida ms pequea dentro de la primera; una nueva es
calinata de ocho peldaos que llevaba a ella fue alineada con la
antigua. La nueva escalinata tena dos metros de ancho y estaba
encerrada a cada lado por una pared de 0,3 m de ancho, mientras
que en la cima segua la pared circular que encerraba la plaza.
Los peldaos fueron nuevamente construidos con adobes secados
al aire y a los que se les dio forma a mano. Las paredes de la
plaza circular tienen aproximadamente 2,5 m de alto y se las
cubri con un enlucido.
Durante la tercera modificacin, ambas plataformas
fueron ampliadas y las dos plazas circulares fueron demolidas a
medias y reemplazadas por una plaza rectangular hundida,
mientras que las dos mitades restantes fueron llenadas con
grava limpia y selladas debajo de un piso compactado de barro al
mismo nivel que las plataformas. Las paredes internas de la
plaza rectangular, de unos 2,2 m de altura, fueron enlucidas tos
camente con una capa de barro en la cual an pueden verse las
huellas de uas. A esta plaza se acceda a travs de una escalina
ta de ocho peldaos dentro de un pozo.
En la cuarta modificacin se incorpor a la plaza rec
tangular una nueva pared que rodeaba a una plaza circular hun
dida con un dimetro de aproximadamente 13,5 m. Se retuvo la
escalinata dentro de su pozo y se la uni con la nueva pared cir
cundante mediante dos bloques de piedra, uno a cada lado. La
nueva pared perifrica tena un corte transversal de aproxima
damente 1,8 m de altura y alrededor de 0,3 m de ancho en la
cima. En este caso la pared tambin fue enlucida toscamente y
las huellas de las uas quedaron visibles.
La segunda pared circundante instalada dentro de la
primera durante la quinta modificacin, no fue ubicada concn
tricamente y al tener solo 1,1 m de altura era algo ms baja que
la primera. Las dos primeras modificaciones deben haber sido
rellenadas y selladas, ya que el nico medio de acceso a la cuarta
plaza circular es a travs de una escalinata de cuatro peldaos
que desciende desde el borde superior de la pared circundante
hacia la plaza. La escalinata tiene las mismas paredes a cada
lado que la que lleva a la segunda plaza circular, y aqu tambin
estas paredes laterales se extienden como la pared que rodea a la
plaza [fig. 43]. El piso es una capa tosca de barro con fragmentos
de conchas y carbn hundidos en ella. Posteriormente el complejo

fue rellenado con grava limpia y sellado con una capa de barro.
Todos los trabajos de construccin descritos arriba datan de muy
atrs en el cuarto milenio a.C. Los diez fechados radiocarbnicos
tomados de diversos contextos de construccin arrojaron un
fechado de 3600- 3000 a.C., lapso que coincide con la secuencia
de proyectos de construccin de gran escala. De este modo,
la estructura 1 de Sechn Bajo es el edificio monumental ms
antiguo de los Andes Centrales, datado segn sus contextos de
construccin12.

sistemas con que restringir el ingreso a los otros recintos. Para el


fechado solamente se tuvo en cuenta a los materiales encontra
dos en el contexto arquitectnico directo, lo que signific que ni
camente fue posible fechar la ltima fase de renovacin, que es
idntica a la ltima fase de cambios en la vecina estructura 3. Se
ha establecido que esta data de los siglos XVI y XVII a.C. En la
fachada sudoeste de la estructura 2 se dibujaron 130 grafitis
mientras el complejo estaba siendo abandonado o poco despus
de ello13. Al pie de esta pared se descubrieron varios fogones a los
que se us slo durante breves lapsos, que contenan fragmentos
de vasijas. En el sitio vecino de Cerro Sechn se realiz un hallaz
go similar de cermica. Ambos lugares arrojaron las evidencias
ms antiguas de cermica en el valle de Casma, a la cual se ha
descrito como la alfarera del complejo Laguna14.

Estructura 2 En el periodo subsiguiente se construy encima de


la parte norte de la plataforma de la estructura 1, una estructura
que meda 35 x 39 m y que tena aproximadamente 8 m de altura.
Las paredes exteriores se hicieron con piedra extrada de una
cantera y con barro como mortero, y se las enluci; las esquinas
fueron redondeadas. El edificio est alineado de norte a sur y se
accede a l a travs de una escalinata de 3 m de ancho que mira
hacia el sur y que fue destruida deliberadamente, de modo tal
que ahora solamente es reconocible desde sus lados. Al excavarse
la entrada demolida salieron a la luz los restos de la estructura
ms antigua. Construida en la misma plataforma, esta estructu
ra solamente haba sido demolida parcialmente en la medida ne
cesaria para erigir la nueva estructura encima de ella. En su
primera fase, el edificio fue dividido en nueve recintos rectangu
lares dispuestos en tres hileras de tres [fig. 44a y b]. La altura de
las paredes vara; mientras que al centro tienen ms de dos
metros de altura, en los bordes parecen haberse derrumbado en
distinta medida. Durante una modificacin posterior, una pared
con esquinas redondeadas y dieciocho nichos encima de una cor
nisa angosta fue encajada en el recinto central. En todos los re
cintos se aplicaron varias capas de enlucido de alta calidad y
luego se las pint con una delgada aguada de barro. El recinto
central con su pared con nichos fue pintado de blanco y su piso
est aproximadamente 0,7 m ms abajo que el de los otros recin
tos; los pisos estaban todos cubiertos con una capa de barro com
pactada. Todos los cuartos estaban interconectados con puertas
flanqueadas por semi columnas y pilastras de madera envuelta
en cordel y cubierta con barro. Adems de los restos de las semi
columnas, varias de las entradas tienen aberturas rectangulares
que se extienden hasta dos metros dentro de la pared. Esto
podra haber formado parte de un sistema de cerraduras, y se
cree que eran una forma de restringir el ingreso en combinacin
con las semi columnas. Los recintos estaban todos vacos y ente
rrados debajo de los escombros de las paredes colapsadas. No
haba ninguna evidencia de una ocupacin posterior; slo haba
una pared angosta de fecha posterior que cruza a toda la estruc
tura en direccin norte-sur. No se ha establecido la fecha de cons
truccin de la estructura 2, y hasta ahora las nicas fechas defi
nitivas obtenidas son para las modificaciones efectuadas durante
su segunda fase de construccin, incluyendo la pared de nichos
en el recinto central, la repetida aplicacin de enlucidos, y los

Estructura 3 ste es el ms grande de tres edificios sucesivos.


Mide aproximadamente 145 x 125 m y alcanza una altura de
unos 15 m saliendo de un zcalo de contencin de 2 m de altura y
3,5 m de ancho. Las cuatro esquinas redondeadas de la estructu
ra corresponden a los puntos cardinales [fig. 41 a y b]. Cuatro
patios estn dispuestos uno despus del otro siguiendo un eje
central, incrementndose su altura con dos en cada nivel ambos
conectados por escalinatas. En los patios 2 y 4 fueron aadidas
paredes con nichos en una fase posterior, al igual que la pared
con nichos en el recinto central de la estructura 2. Antes sola
mente haba dos patios oblongos, cada uno de unos 70 m de largo,
a los que separaba una diferencia de unos 6 m de altura. Al no
roeste del primer patio haba un gran espacio abierto encerrado
por dos plataformas prominentes de baja altura, que probable
mente era lo suficientemente espacioso como para albergar gran
des multitudes. Actualmente se usa este espacio principalmente
para la agricultura y gradualmente viene cayendo vctima de los
estragos del tiempo. Una ancha escalinata que hoy est casi com
pletamente destruida (probablemente un acto deliberado cuando
se abandon al complejo), llevaba desde este espacio hacia el
primer patio unos 3 m ms arriba. Unos 3 m ms abajo se excav
por debajo de esta escalinata una entrada de unos 10 m de
ancho y con tres peldaos que llevaban al patio de un edificio
anterior. Este patio fue rellenado cuidadosamente con grava ho
mognea y se le cubri con escombros y una capa de barro com
pactada para que sirviera como el piso del nuevo nivel de cons
truccin, de al menos 6 m de altura. Como parte de este proceso,
las estructuras 3 en su forma final y la 2 fueron cercadas con
el mismo muro de contencin de baja altura ya mencionado, pro
bablemente por motivos principalmente estructurales. Ninguna
de las paredes de los edificios de Sechn Bajo parece haber tenido
cimientos; por ende, la simple presin creada por el volumen
de los nuevos edificios habra puesto en peligro a toda la cons
truccin. Los dos patios oblongos de la fase de construccin
tarda estuvieron originalmente unidos por una escalinata abier
ta. La instalacin de las paredes de los nichos alter la estructura

92

Fig. 45
Sechn Bajo. Estructura 3:
friso de barro en el patio 1

CHAVN

Fig. 46
Sechn Bajo. Estructura 2:
detalle de la pared con el grafiti
y una comparacin del ser
sobrenatural compuesto de
Sechn Bajo con las imgenes
talladas en hueso procedentes de
Pallka y Las Haldas [cat. no. 14]

93

Fig. 47
Cerro Sechn. Estructura arquitec
tnica de barro de la fase 1, vista de
planta y plano de la fachada de la
estructura de barro con frescos
de un felino grande y el motivo de
una figura humana que cae sobre
los tocones de los pilares

La arqueologa del desierto costeo

94

CHAVN

95

La arqueologa del desierto costeo

interna del complejo y la escalinata, que antes haba estado ex


puesta a la vista por motivos de vigilancia, por ejemplo fue
reemplazada con dos tramos laterales de escaleras que se encon
traban al pie de la puerta, la cual se hallaba ahora demasiado
arriba como para tener una vista libre de lo que haba detrs. Las
escalinatas fuertemente curvadas a las que se instal perpendi
cularmente a los lados largos de los nuevos patios 2 y 4, que con
ducan a una estructura ahora mayormente destruida, sealan
una divisin cada vez ms rigurosa del espacio dentro del edifi
cio. El sistema de cerraduras con que se restringa el ingreso, al
que se describi para la estructura 2, se encuentra ahora tam
bin en la 3. En los lados largos del patio 1 se modelaron relieves
de barro a gran escala, con dos paneles uno encima del otro. No
queda claro si el patio 2 tambin est adornado con relieves,
puesto que el muro posterior con los nichos cubre ahora la pared
original del patio.

Los grafiti de la estructura 2 Al excavar un tramo de 35 m de


largo de la fachada sudoeste de la estructura 2 se descubrieron
130 grafitis incisos en la superficie. Podemos dividirlos en nueve
grupos temticos que van desde los motivos geomtricos hasta
los zoomorfos y antropomorfos [fig. 46]17. La representacin ms
significativa es la de una criatura compuesta mostrada erguida
y de perfil, con cabeza humana y una pupila excntrica. Encima
de esto tenemos la cabeza de un felino con colmillos y el llamado
ojo bicorne [vase cap. 4.2]. Delante de la boca con colmillos
estn las mandbulas de una araa o un pico de ave, de donde
sale un elemento tridente que se extiende hacia arriba, al igual
que la pata con garras de la criatura. Varios otros elementos tri
dentes y un smbolo escalonado delgado parecen salir del cuerpo
de la figura. Dos tallas en hueso de otros sitios del valle de Casma
Las Haldas [cat. no. 14] y Pallka muestran motivos simi
lares. Los grafitis indudablemente fueron incisos en el enlucido
de la fachada slo despus de abandonado el complejo. Es proba
ble que hayan estado relacionados con los hogares arriba descri
tos, pero no hay evidencias concluyentes que respalden esto.
El fechado ms temprano posible es el siglo XV a.C.

escalinata en la pared occidental de la cella conduce al nivel ms


alto. All la estructura original fue seriamente saqueada, primero
por las investigaciones arqueolgicas iniciales de Julio C. Tello en
julio y agosto de 1937, y posteriormente por los huaqueros. Las
paredes internas de la cella y ambas cmaras laterales fueron
pintadas en azul-gris, mientras que las del atrio y las
paredes externas de la primera lo fueron de rosado. La pared
delantera a cada lado de la entrada estuvo adornada con grandes
pinturas polcromas de gatos silvestres que slo estaban conser
vados parcialmente, incluso cuando Tello las descubri20. Algunas
partes del animal en el lado occidental las patas delantera
y trasera con sus garras, la parte inferior del vientre y la cola
son an visibles sobre una parte del muro que mide 2,6 m de
largo y 1,5 m de ancho. Los contornos, la cola y partes del torso
fueron trazados con pintura negra, en tanto que las garras son
rojas con puntas blancas. Desafortunadamente, durante las
ex
cavaciones realizadas a comienzos de la dcada de 1970
se refresc la pintura de ambas figuras, pero varios de los
detalles originales han sobrevivido al igual que la documentacin
de Tello, lo que nos permite clasificarlas segn su estilo [vase
cap. 4.2]. Los lados de los tocones de los pilares que miran hacia
afuera fueron embellecidos con un relieve polcromo de una
figura humana de perfil que muestra la cabeza invertida, con el
crneo quebrado y abierto; tres chorros enmarcados por tres rec
tngulos dobles brotan de la herida abierta. La figura viste un
taparrabo y el brazo derecho le cuelga a un lado mientras que el
izquierdo est doblado hacia arriba, de modo tal que la mano de
cuatro dedos se encuentra delante del rostro. Es claro que esta
mos viendo el momento preciso de la cada. El pilar enlucido es
principalmente de color azul-gris, al igual que el cuerpo de la
persona que cae. La herida en la cabeza est definida por un
trazo fuerte de rojo que se funde con uno de los tres chorros de
sangre; los otros dos son de color amarillo y gris-negro.
La plataforma fue ampliada durante dos fases sub
siguientes de construccin, y los niveles ms antiguos fueron
cubiertos para producir una plataforma de 1,7 m de alto con dos
niveles. Se rellen parte de la construccin en la plataforma, el
patio delantero y las cmaras laterales, tras lo cual la escalinata
construida durante la ltima fase de construccin llevaba a una
estructura en el nivel ms alto que estaba dividida en dos partes.
Sobre las fachadas de la plataforma se pueden ver grandes relie
ves (3,6 m de largo x 1,4 m de alto) de peces azul-verde a cada
lado de la escalinata; su contorno fue fuertemente inciso en el
enlucido rosado hmedo. La boca de los peces y el borde de sus
colas tambin fueron acentuados en rosado, al igual que la zona
detrs de las agallas redondeadas, en tanto que sus ojos los
forman dos lneas circulares concntricas. Ambos peces miran
hacia la escalinata con la boca abierta inclinada hacia arriba. El
espacio entre los peces y la escalinata est dividido en franjas
coloreadas con rojo, amarillo y negro. Aunque los peces fueron
representados de modo realista, resulta casi imposible identificar

la especie, pero s podemos extraer ciertas conclusiones con


respecto a su medio ambiente. Henning Bischof sospecha que se
trata de algn tipo de especie carnvora hallada en las rocosas
aguas de la costa21.
Otro motivo tallado en relieve en las paredes laterales
de la escalinata se extiende sobre ambos niveles de la plata
forma: se trata de un zigzag que desciende diagonalmente y que
se detiene al pie en tres franjas paralelas con los extremos redon
deados, un motivo al que se ha interpretado como gotas de sangre.
Todos los murales fueron hechos de modo realista y no hay en
absoluto criaturas sobrenaturales o compuestas. Los programas
iconogrficos de la estructura en barro de Cerro Sechn figuras
humanas con el crneo quebrado que caen de cabeza y peces que
miran hacia arriba con la boca abierta fueron interpretados
como representaciones de sacrificios humanos en un contexto
marino22. Las Haldas y Culebras, dos sitios ms hacia el sur a lo
largo de la costa, estaban ubicados idealmente para efectuar este
tipo de sacrificio ritual. Una escalinata en el complejo de Las
Haldas lleva directamente a un acantilado al cual el mar golpea
muy abajo, y Culebras est equipada con un escenario natural
que se encuentra igualmente cerca del ocano23. Las imgenes en
la estructura de barro son las primeras representaciones narra
tivas de un sacrificio humano ritual en la iconografa de los
Andes Centrales. Podemos fechar las tres fases de la arquitec
tura en barro durante las cuales se las cre en 2200-2000 a.C.

El relieve de barro Alrededor de 10 m cuadrados del relieve


de barro fueron destapados [fig. 45], y se revel un friso con tres
figuras que miran al espectador con los brazos extendidos y
ligeramente doblados. Las figuras visten una falda o manto hasta
las axilas y estn paradas con los pies extendidos que sobresalen
por debajo de su vestimenta. Cada una de las figuras sostiene un
objeto largo un cuchillo, garrote o cetro en la mano derecha.
Su mano izquierda coge dos objetos alargados y redondeados de
donde salen cabezas de serpientes. Este motivo tambin aparece
en una copa de piedra de la costa norte que ahora se encuentra
en Dumbarton Oaks [fig. 92b]15. Cada mano tiene solamente
cuatro dedos y las uas estn fuertemente acentuadas. Podra
interpretarse a los objetos redondeados como moluscos (Spondylus) [vase cap. 4.2]16. Las cabezas caracterizadas individual
mente de las figuras descansan directamente sobre los hombros,
separadas nicamente por un collar o un pectoral angosto.
El rea facial casi cuadrada tiene una boca reconocible, cuyos
labios estn cerrados y vueltos hacia abajo en las comisuras.
Otras partes de la cabeza difieren en cada figura y slo se pueden
descifrar con facilidad los rasgos de la figura central. Los ojos
fueron representados como dos motivos distintos, uno de los
cuales es un tridente. El rostro est encerrado en tres de sus
lados por lo que parecera ser una peluca, y los tres dientes
que salen hacia arriba en la parte superior recuerdan a los cabe
llos de las cabezas trofeo de Cerro Sechn. Sobre su espalda cuel
gan elementos semejantes a tiras. La seccin expuesta del friso
representa figuras humanas hasta donde podemos ver, pues
no hay ninguna de las seales reveladoras de los seres sobre
naturales compuestos tpicos de la iconografa Chavn. Lo ms
probable es que las figuras sean adorantes que acompaan un
ritual que probablemente se llev a cabo en el patio 1.

La secuencia de Cerro Sechn El sitio de Cerro Sechn se en


cuentra en el extremo meridional del complejo del asentamiento
de Sechn, sobre un montculo de escombros al pie del Cerro
Laguna [fig. 40]. Al igual que en el caso de Sechn Bajo, aqu
hay evidencias estratigrficas de actividad humana en el periodo
Arcaico18 pero que no se pueden precisar ms. Los cateos a ms
de tres metros de profundidad en el corazn del complejo reve
laron una serie de depsitos homogneos, cuyas superficies
estuvieron expuestas durante un lapso sustancial; se les fech
tan atrs como el octavo milenio a.C.19.
La estructura de barro La primera estructura levantada en
Cerro Sechn alrededor de 2200 a.C. fue una plataforma de tres
niveles, de aproximadamente 41 m de largo y 1,6 m de alto, que
tena las esquinas redondeadas. El material de construccin con
sista de adobes cnicos grandes. Encima de la plataforma
se construy un edificio de unos 2,5 m de altura; este tambin
tiene las esquinas redondeadas y fue levantado con adobes cni
cos [fig. 47]. Se acceda a la plataforma desde el norte mediante
una escalera de dos tramos. La fachada norte del edificio sobre la
plataforma est estructurada por cuatro remanentes de pilastras
independientes de una altura hasta 1,6 m. Detrs de los tocones
hay un atrio que mide 10,5 x 9,3 m con cmaras laterales a
izquierda y derecha, separadas nicamente por una pared baja
de aproximadamente 0,5 m de altura. En el extremo sur del atrio,
sobre un podio de esquinas redondeadas de aproximadamente
0,45 m de altura, hay una cella casi cuadrada que mide 5,45 x
5,58 m. Sus paredes demuestran un perfil cnico y sobreviven
hasta una altura de 2,5 m. La entrada se encuentra sobre el
eje central del edificio y tiene 1,7 m de ancho. Una angosta

La estructura en piedra Hacia el comienzo del segundo


milenio a.C., la estructura de barro de Cerro Sechn fue rodeada
con un muro de unos 4 m de altura, hecho con piedras canteadas
y ortostastos. Las paredes laterales tienen aproximadamente
51 a 52 m de largo y las esquinas del nuevo edificio fueron redon
deadas. Algunas partes de la estructura de barro ms antigua
siguieron en uso, como la escalinata en la fachada norte. En la
fachada sur se construy un portal de tres partes hecho con blo
ques macizos de piedra. Esta era la entrada a una galera techa
da con lajas grandes que conduce al nivel de la estructura de
barro rellenada [fig. 49]. Mientras que esta ltima aparentemen
te se haba alzado aislada, con un espacio abierto a todo su alre
dedor, la estructura en piedra en cambio estuvo rodeada de otros
edificios. A cada lado de la estructura central al norte se le aa
dieron dos edificios cuadrados ms pequeos que tenan lados de
21 m de largo, y estaban separados de ella por un corredor de 4 m
de ancho [fig. 48]. La mampostera se encuentra en tan mal
estado que ya no es posible establecer la altura original de dichos
edificios. Las paredes fueron cubiertas con un enlucido grueso al
que se volvi a aplicar varias veces, y las esquinas nuevamente
estaban redondeadas. Las dos plataformas oblongas adyacentes
hacia el sur tambin estaban separadas por un corredor; el lado
largo de cada plataforma que mira hacia el edificio principal fue
excavado y tiene poco ms de 30 m de largo. Los edificios tienen
paredes hechas con piedras canteadas a las que se coloc mortero

96

CHAVN

de barro hasta los 3 m de altura y luego se las enluci. Ambas


estructuras colindan con una inmensa plataforma al borde de la
ladera del cerro hacia el sur, que est al menos 5,6 m ms alto
que el nivel del corredor. En la esquina sudoeste del
corredor se integr la formacin rocosa existente al concepto ar
quitectnico. Gracias al corredor fue posible caminar por todo el
derredor de la estructura central, la cual estaba al mismo tiempo
rodeada por otros edificios dispuestos en forma de U. La platafor
ma sur da lugar a un patio rectangular de 35 m de ancho sobre el
borde de la ladera; aunque la extensin de su profundidad toda
va no es visible por estar escondida debajo de capas que an no
han sido excavadas, incluso as las paredes monumentales que la
rodean tienen ac ms de 6 m de altura. Las paredes sin enlucido
de la estructura central fueron hechas con bloques de piedra de
diversas formas y tamaos, muchos de las cuales estn decora
das con relieves y colocadas en las paredes hasta una altura
media de aproximadamente 2,2 m. Por encima de eso, dependien
do de la altura superviviente de la pared, hay capas regulares de
piedras lisas. Las hileras de tres piedras colocadas una encima
de la otra, se ven interrumpidas a intervalos irregulares por
grandes monolitos tan altos como las piedras apiladas. Hasta la
fecha se han encontrado 324 bloques con relieves en las paredes
de la estructura, y esta cifra podra elevarse considerablemente
dado que hay partes de la pared sur que an no se han excavado.
Los motivos estn distribuidos segn el tamao de los bloques;
las piedras ms pequeas tienden a mostrar partes del cuerpo
humano como cabezas, miembros y rganos internos, en tanto
que los monolitos ms grandes por lo general retratan figuras
humanas erguidas que caminan con taparrabos y tocados dema
siado grandes, sosteniendo objetos que parecen ser varas o garro
tes [fig. 50]. Estas figuras caminantes brindan una estructura
tanto formal como temtica a la procesin de motivos a lo largo
de los muros: las dos figuras en los bloques erguidos de la portada
construida en la pared sur [fig. 49] se vuelven en direcciones con
trarias. Parecen estar saliendo del edificio, casi como si estuvie
ran a punto de caminar alrededor del friso en direcciones opues
tas, listos para encontrarse en la escalinata de dos partes que
conduce a la entrada en la fachada norte. El friso deriva su vita
lidad de la repeticin rtmica de las figuras caminantes en los
monolitos grandes, mientras que las piedras ms pequeas que
muestran cabezas y miembros enfatizan el dinamismo de las dos
procesiones. La fachada norte incluye las figuras caminantes
ms grandes y con ms detalles. Ambos grupos estn escoltados
formalmente por los monolitos ms grandes que flanquean la
escalinata dividida, y cada uno mide aproximadamente 4,75 m de
altura y luce el motivo de un estandarte o bandera. Parecera que
una escalinata estuvo reservada para cada grupo. Al igual que en
la estructura de barro, aqu tambin se retuvo la naturaleza na
rrativa y realista del programa iconogrfico. Las fachadas de la
estructura de piedra de Cerro Sechn no incluyen ninguno de
los seres sobrenaturales compuestos que tan tpicos fueron en el

posterior periodo Chavn clsico. El nuevo elemento iconogrfico


en la estructura de piedra es el motivo de la procesin, un ritual
recurrente encabezado por dignatarios caminantes que parecen
ser representativos de la elite de la regin. De este modo puede
decirse que los motivos de las paredes de Cerro Sechn incluyen
el autorretrato ms temprano de una elite dominante en los
Andes Centrales. Se retuvo aqu el contexto sacrificial de la es
tructura de barro ms antigua en forma adaptada, tal como lo
evidencian las partes mutiladas del cuerpo humano. Las repre
sentaciones de la cabeza humana fueron particularmente popu
lares y estaban presentes en 194 de los 324 bloques con relieves,
tanto en el edificio mismo como en su alrededor. En la represen
tacin ms temprana de un motivo que posteriormente se hara
comn en las culturas regionales posteriores como Paracas y
Nasca [fig. 50], el lder de la procesin en el lado occidental lleva
cuatro pequeas cabezas trofeo humanas en una vestimenta
semejante a una faja colgante. Fue Henning Bischof quien acu
el trmino estilo Sechn para describir el arte parietal de Cerro
Sechn y lo contrast con el ms antiguo estilo Punkur, el cual
deriv su nombre del lugar del hallazgo en el vecino valle de
Nepea24. Los anlisis de la estructura de piedra de Cerro
Sechn la datan en 1900 -1750 a.C. Los materiales usados para
esta muestra fueron tomados de un fogn en el corredor sur, cons
truido hacia el final de su periodo principal de uso. Sabemos esto
porque el corredor fue rellenado intencionalmente y el fogn
estaba tan bien conservado que solamente puede haber sido
instalado poco antes de este evento.

97

La arqueologa del desierto costeo

Fases posteriores del uso de 1 y 2 Los corredores alrededor de


la parte posterior de la estructura central de piedra fueron cuida
dosamente rellenados hasta y por encima del nivel del friso en
dos etapas sucesivas, tras lo cual se les sell con una capa de
barro compactada. Se acceda al edificio a travs de escalinatas
en los corredores laterales. Una serie de fogones cuidadosamente
colocados muestra que este nivel recin creado permaneci en
uso al igual que el edificio central, donde el patio rectangular
al sur fue inicialmente rellenado slo de modo parcial, lo que sig
nifica que la portada de piedra de la fachada sur sigui abierta.
Una vez que todo el patio qued rellenado se instal una nueva
escalinata que llevaba directamente desde el piso hacia abajo
hasta el portal sur [fig. 49]. La funcin del complejo debe haber
cambiado puesto que casi todas las imgenes quedaron escondi
das. El portal de la fachada sur nos da an ms evidencias con
que sustentar esta hiptesis, pues su dintel original con un
patrn geomtrico (que tal vez representa una honda) debe ha
berse partido en dos, tras lo cual fue reemplazado en forma algo
burda. El fragmento ms grande se us como el peldao superior
de la escalinata que llevaba hacia abajo al portal creado durante
la fase final de uso, mientras que el fragmento ms pequeo
se emple para parchar la fachada encima del portal. Es posible
que el dao estructural haya sido causado por un terremoto. La

Fig. 48
Cerro Sechn. Vista de planta
de la estructura de piedra con los
edificios laterales

Fig. 49
Estructura de piedra en Cerro
Sechn. Portal en la fachada del
sur con imgenes de dignatarios
saliendo del edificio

98

CHAVN

99

La arqueologa del desierto costeo

segunda de las dos fases posteriores de uso no dur mucho.


Numerosas pisadas en el piso hmedo de barro encima del corre
dor rellenado dan fe de la cada de unas fuertes lluvias. A las
riadas del Cerro Laguna, que baaron las paredes enlucidas de
la escalinata y las paredes laterales del patio, les debe haber se
guido una inmensa avalancha de lodo, grava y pedregal que
rompi las paredes y enterr gran parte del complejo debajo de
una inmensa cantidad de escombros. Este qued entonces hundi
do en el olvido hasta julio de 1937, cuando el arquelogo peruano
Julio C. Tello comenz a excavar en la chacra del indio bravo,
que es como entonces se le conoca, probablemente debido a que
una de las losas de piedra decoradas con un relieve fue encontra
da sobresaliendo del suelo. Podemos fechar las dos fases tardas
de uso al igual que la destruccin del complejo. Los fogones en los
pisos encima de los corredores sellados datan de los siglos XVIII
y XVII a.C. Los aluviones que enterraron a todo el complejo
debajo de los escombros deben haber tenido lugar a ms tardar a
mediados del siglo XV a.C., puesto que posteriormente se levan
taron asentamientos encima de estos depsitos25.

Para que esta memoria cultural se cree y transmita


debe haber espacios idneos, en otras palabras lugares en donde
la comunidad se congregue para participar y formar parte del
proceso de difusin, el cual se lleva a cabo no solamente a travs
del lenguaje sino tambin mediante celebraciones, danzas,
msica y pantomimas. Podramos interpretar de esta forma a la
plataforma de la estructura 1 de Sechn Bajo. La plazas circula
res hundidas podran haber servido como lugar donde llevar a
cabo ritos especiales iniciaciones, por ejemplo posiblemente
dirigidos por especialistas (religiosos). La plataforma escalonada
de Cerro Sechn constituye no slo un avance arquitectnico con
respecto a la plataforma ms simple de Sechn Bajo por ejem
plo, con su uso de los nuevos adobes cnicos, sino tambin una
nueva tcnica, bajo la forma de murales monumentales, con la
cual transmitir ciertos aspectos de la memoria cultural. Se trata
de establecer y de canonizar un ritual. Posteriormente estuvie
ron las autoimgenes de una elite local sobre la estructura en
piedra de Cerro Sechn, las cuales enfatizan el principio dual de
la organizacin social. Este dualismo social queda confirmado
con la simetra de la estructura de piedra y su escalinata dual.
Una idea similar se encuentra detrs de la estructura 3 de Sechn
Bajo, con sus mdulos de paredes con nichos y las representa
ciones de adorantes a cada lado del patio 1. La estructura de
piedra de Cerro Sechn y las fases tempranas de la estructura 3
de Sechn Bajo podran ciertamente haber sido usadas al mismo
tiempo, pero si lo fueron entonces indudablemente lo hicieron
distintos grupos o con diferente finalidad, por ejemplo una red de
diversos grupos de una misma etnicidad. Mientras que los mura
les monumentales de todos los edificios de Cerro Sechn resal
taban el motivo del sacrificio y tuvieron en cierta medida un
papel central en las actividades que all se llevaban a cabo, la
estructura 3 de Sechn Bajo, con su representacin de adorantes
en el patio 1 y los grandes nichos en las paredes del patio 2,
podra en consecuencia ser interpretada como un lugar de culto a
los ancestros. En 1937, mientras excavaba una fachada del com
plejo de Moxeque, en el valle Casma, Tello hall varios grandes
nichos que contenan grandes y coloridas esculturas de barro
y cabezas semejantes a mscaras. Los nichos del segundo patio
fueron presumiblemente usados con igual fin. Con su ancho
estndar de 1,7 m y una altura conservada de al menos 1,8 m,
habran tenido espacio suficiente para que all se depositaran
fardos funerarios [fig. 51].

Conclusin
La secuencia de construccin que los arquelogos identificaron
en ambos sitios perdur durante varios siglos; diversos aadidos
y la prctica de construir sobre las estructuras existentes, son
evidencia de una vigorosa afiliacin con el lugar. Dado que
en ninguno de estos lugares se han identificado asentamientos
vecinos de la misma poca, deben entonces haber sido elegidos y
conservados por otras razones. En general, los sitios se elegan
porque tenan un significado particular para la comunidad,
porque posean ciertos rasgos a los que se consideraba deseables,
o por razones de connotacin de sus ancestros.
La prctica de construir directamente encima de los
complejos ya existentes, casi enterrndolos con miras a erigir
otro edificio encima de ellos que a veces era estructuralmente
idntico, la conocemos tambin en otros sitios del Formativo en
el Per, como Kotosh26 y Batn Grande/Huaca Luca27. Pero fue
en el valle de Casma donde esta tradicin probablemente tuvo
su origen. El primer tipo de estructura de Sechn Bajo era una
plataforma independiente abierta y fcilmente accesible, esto es,
era esencialmente un escenario para actividades comunales. Fue
el egiptlogo Jan Assmann quien acu la expresin memoria
cultural, y que defini como sigue: Junto con una visin del
mundo particular, la memoria cultural difunde y reproduce entre
los miembros de un grupo una conciencia de unidad, de parti
cularidad, y una sensacin de pertenencia. Para crear esta
conciencia no se limita a las objetivaciones lingsticas y a los
smbolos. [...] Pero en la medida en que ritos y textos tienen un
papel ac, lo hacen fundamentalmente en dos contextos; los
llamamos formativo y normativo, y subsumimos a ambos (los
ritos inclusive) dentro del concepto de textos culturales 28.

Fig. 50
Cerro Sechn. Estructura de piedra,
seccin del relieve de la pared en la
que se representa a dignatario con
cabezas trofeo

Fig. 51
Sechn Bajo. Estructura 3:
patio 2, pared con nichos grandes

100

CHAVN

3. LA ARQUEOLOGA DE LA SIERRA:
INNOVACIN Y DINAMISMO

102

CHAVN

INTRODUCCIN

Julio C. Tello (1880-1947), el pionero de la arqueologa peruana,


crea que la cuna de la civilizacin en el Per se encontraba en
la sierra y en los valles interandinos. Sin embargo, en aquellos
tiempos no haba ninguna evidencia arqueolgica sobre un antecedente local de la recientemente descubierta cultura Chavn.
No fue sino hasta la segunda mitad del siglo XX cuando los arquelogos comenzaron a explorar la sierra peruana de manera
sistemtica, e incluso entonces, frecuentemente tuvieron que
interrumpir sus trabajos debido a la inestabilidad poltica de la
poca. Gracias a los ms recientes hallazgos resultado de las
investigaciones, ahora sabemos que distintos ambientes de la
sierra fueron escenarios de innovaciones culturales cruciales,
que tuvieron lugar en una etapa muy temprana. Entre estas
innovaciones figuraban no slo la crianza de animales y el desarrollo de la agricultura, sino tambin la obtencin de materias
primas. Siguieron entonces los intercambios con las regiones
a menor altura, lo que llev a la formacin de una extensa red
de interaccin y al desarrollo de las sociedades complejas del
periodo Formativo.
Peter Kaulicke, de la Pontificia Universidad Catlica del Per,
es un experto en la historia de la arqueologa peruana y est
bastante familiarizado con la presencia humana ms temprana
en los Andes Centrales. Kaulicke inicia su estudio en el periodo
Arcaico (ca. 8000-3500 a.C.), cuando los pueblos comenzaron
a aprovechar la diversidad incomparable de los microambientes
de la regin andina, posterior a la Edad del Hielo, y al hacer esto
abrieron el camino para la historia cultural del Formativo.

Fig. 52
La sierra cerca de Chavn de Huntar

103

La arqueologa de la sierra

3.1

Yoshio Onuki, ex profesor de la Universidad de Tokio, es un


reconocido pionero de la arqueologa de la sierra peruana y
ha recibido numerosas distinciones por su trabajo. Sus excavaciones en Kotosh, la cuenca de Cajamarca y Kuntur Wasi, as
como los descubrimientos que realiz all, reescribieron la historia y la cronologa de las ms tempranas sociedades complejas
del Per. Trabajando conjuntamente con la poblacin local en
Kuntur Wasi, Onuki conserv el sitio y, en otro logro pionero,
abri un museo de sitio modelo. En su ensayo evala el origen,
desarrollo e interaccin dinmica de los centros ceremoniales
ms tempranos de la sierra, los que habran de conducir a los
inmensos complejos de templos de Chavn de Huntar, Kuntur
Wasi, Pacopampa y Kotosh.

OCUPACIONES TEMPRANAS
POST-PLEISTOCNICAS EN LA
SIERRA DE LOS ANDES CENTRALES
Peter Kaulicke

El periodo que va entre aproximadamente 8000 a.C., el fin de la


ltima Edad del Hielo (Pleistoceno) y la construccin de los primeros grandes centros ceremoniales, alrededor de 3500 a.C.,
suele llamarse Arcaico. Los grupos humanos de este periodo que
vivan en concentraciones de chozas simples fueron, por ello, las
primeras comunidades que se organizaron a s mismas en un
medio ambiente posterior a la Edad del Hielo. A diferencia de sus
predecesores en el Pleistoceno Tardo, ellos ya no se dedicaban
fundamentalmente a cazar a los grandes animales salvajes.
El vocablo griego arkh significa inicio, origen o base.
El trmino periodo Arcaico implica por ende la bsqueda de los
mltiples orgenes de la complejidad social antes de la construccin de las edificaciones monumentales. Este ensayo examina los
procesos que llevaron al surgimiento de las sociedades complejas.
El Arcaico es una poca importante para los arquelogos que
desean comprender las complejas culturas posteriores, ya que
solo este lapso previo permite descubrir e interpretar los procesos
de evolucin de las mismas. Dado que tal estudio de las ocupaciones respectivas de la sierra no ha avanzado mucho, los debates
que los especialistas libran son apasionados y controversiales.

El medio ambiente natural


La sierra peruana est dominada en gran medida por los Andes
Centrales, una cadena de montaas que tiene entre 100 y 500
kilmetros de ancho y que corre de norte a sur a lo largo de todo
el pas. Los Andes estn divididos en dos cadenas, la Cordillera
Occidental y la Cordillera Oriental, cuyos picos ms altos alcanzan alturas de ms de 6000 metros por encima del nivel del mar.
La franja de ms de 3000 km de largo de desierto extremadamente seco, que se extiende entre la costa del Pacfico al oeste y
las faldas rpidamente ascendentes de los Andes al este, est
cortada por cincuenta y cinco ros relativamente pequeos que
corren de este a oeste. Los ros interandinos, en cambio, son
mucho ms largos y forman parte del vasto sistema fluvial de la
cuenca del Amazonas. Por ejemplo, el ro Ucayali, que se origina
en la sierra sur peruana, tiene 3000 kilmetros de largo y cuando
atraviesa las tierras bajas amaznicas alcanza entre 400 y 2000
m de ancho. Otros ros importantes son el Maran, de 1800 km
de largo al norte y el ro Mantaro, que corre por la sierra central
del Per actual. Ambos ros han formado valles y terrazas ms o
menos amplios, y junto con sus tributarios discurren por territorios que ofrecen pocas oportunidades donde asentarse. Los altos
Andes constituyen una regin caracterizada por mesetas glaciales y glaciares que alcanzan alturas entre 4000 y 6000 metros por
encima del nivel del mar.
Las fras corrientes marinas del Pacfico, las hmedas
tierras bajas de la cuenca amaznica, la cercana del Ecuador, as
como las inmensas diferencias de altura que causan cambios significativos en la temperatura, en las precipitaciones y en los vientos, llevaron a la formacin de numerosos nichos ecolgicos y eco-

104

CHAVN

sistemas sumamente complejos. Por ejemplo, el clima de la sierra


norte est determinado por la parte ms alta del bosque pluvial
tropical amaznico en las laderas orientales de los Andes, y por el
bosque ecuatorial seco en las laderas occidentales as como por el
pramo interandino. La flora y la fauna de este paisaje hmedo
son completamente distintas de las del Altiplano o de la meseta
alta ms al sur, que se caracterizan por una vegetacin de puna
ms seca.
Al pramo lo cruzan muchos ros, los cuales fluyen
hacia el Maran. Una precipitacin relativamente alta, temperaturas moderadas, alturas mayormente por debajo de los 3000
metros sobre el nivel del mar y un suelo frtil, hacen de esta una
regin favorable para los cultivos agrcolas, adems de facilitar
los vnculos entre la costa y las tierras bajas al este. La estepa se
extiende hasta las laderas occidentales de los Andes, pero ms
arriba se convierte en estepas de gramneas. Los valles interandinos tienen ambientes ribereos, estepa seca, matorral, pastizales y bosques hmedos, cuyas formas y composiciones varan considerablemente de norte a sur [fig. 53]. Adems se observa una
cantidad notable de lagos y bosques.
Al igual que la compleja flora, la fauna tambin es sumamente variada en trminos tanto del rango de las especies
como de su distribucin regional. Los camlidos como la vicua
(Vicugna vicugna) y ms raramente el guanaco (Lama guanicoe),
son mamferos nativos tpicos de los pastizales de la puna. Otras
especies que se encuentran en estas partes son diversos tipos de

venado, entre ellos el venado andino (Hippocamelus antisensis) y


el venado de cola blanca (Odocoileus virginianus). Este ltimo, al
igual que el guanaco, tambin vive en alturas ms bajas, as como
diversos roedores pequeos y mamferos ms pequeos. Aqu
las poblaciones son grandes pero de densidades poblacionales
mucho ms bajas1.
La situacin ecolgica actual no puede compararse con
el Holoceno Temprano y medio, pero esto es precisamente lo que
los arquelogos suelen presumir. Una serie de cambios importantes se produjeron en el paisaje a lo largo de miles de aos, los que
pueden correlacionarse con influencias antropognicas usualmente negativas en el medio ambiente y con fluctuaciones naturales del clima. Generalmente se reconoce un optimum climaticum entre 8400 y 5000 a.C., cuando las condiciones climticas
eran ms favorables de lo que son hoy; este periodo corresponde
aproximadamente al periodo Arcaico Temprano a Medio2.

Fig. 53
Sierra de Ayacucho

105

La arqueologa de la sierra

Historia de las investigaciones y cronologa


El alemn Max Uhle (1856-1944) y el peruano Julio C. Tello (18801947) fueron dos arquelogos interesados en los desarrollos culturales anteriores a la evolucin de las sociedades complejas.
Mientras que Uhle pensaba que las primeras sociedades complejas tuvieron su origen en una inmigracin procedente de Mesoamrica, Tello rechazaba esta teora de la importacin cultural,
prefiriendo ms bien ver el paradigma del origen de la civilizacin peruana en las sierras de Chavn de Huntar. Para Tello la
sierra, tanto la puna como los valles interandinos, conformaba el
ncleo cultural3. Sin embargo, estos pioneros no pudieron encontrar evidencias arqueolgicas concretas de pocas Precermicas
con las cuales apoyar sus hiptesis.
Fue slo en el transcurso del tardo siglo XX que
se descubrieron herramientas de piedra en la sierra peruana
correspondientes al Precermico Temprano (esto es, anteriores
a 1700 a.C.), entre ellas las que fueron encontradas en el cateo
que Henry Tschopik, Jr., hizo en uno de los abrigos rocosos de
la cuenca del ro Mantaro, cerca de Huancayo4. Fue principal
mente Augusto Cardich un alumno del prehistoriador austraco Oswaldo Menghin (1888-1973), que emigrara a Argentina
quien realiz excavaciones en Lauricocha5. Poco antes de esto,
el propio Menghin ya haba descrito sitios con herramientas
de piedra en la sierra sur6. Pero se debe admitir que Lauricocha
proporcion los Fundamentos para una prehistoria de los
Andes Centrales, que es como Cardich titul su trabajo principal
sobre el tema7.
Lauricocha se encuentra en la puna de Hunuco, en
un paisaje formado por glaciares durante la Edad del Hielo, lo
que movi a Cardich a escribir un tratado sobre la historia del
cambio climtico en la poca posterior a la Edad del Hielo (Holoceno). La gran cantidad de abrigos rocosos en esta regin muestran capas de restos culturales de hasta cuatro metros de profundidad, lo que da fe de un muy largo periodo de uso humano. Las
herramientas halladas aqu son similares a las que usaron los
cazadores de la Edad de Piedra europea o, para ser ms precisos,
del Paleoltico Superior (ca. 40000 -10000 a.C.). Cardich logr establecer que las capas ms tempranas tenan ms de 9500 aos.
Tambin hall entierros y arte parietal temprano del mismo periodo. Esto comprob la presencia de tempranos grupos de cazadores en el Holoceno Temprano en los Andes Centrales, y brind
la base para una definicin cronolgica del Arcaico como el periodo que se extiende desde ca. 8000 a 3500 a.C. En los aos siguientes, los hallazgos de Lauricocha y las conclusiones extradas de
ellos sirvieron como base para compilar una cronologa exhaustiva de gran parte de Sudamrica, que en su forma revisada de seis
periodos lticos an conserva validez.
Las excavaciones en Lauricocha coincidieron con las
del Callejn de Huaylas (en Quishqui Puncu en 1965, y en Guitarrero en 1968/69)8. En Toquepala (1963 -1967), en la sierra sur

(Tacna), se descubrieron unos notables ejemplos tempranos de


pinturas parietales en un abrigo rocoso con capas tempranas (Arcaico Medio al Formativo)9.
Entre 1969 y 1972, el arquelogo estadounidense Richard MacNeish (1918 -2001) dirigi un importante proyecto interdisciplinario de investigacin en Ayacucho, en la sierra sur
peruana10. MacNeish identific varios complejos (Puente, Jaywa,
Piki, Chichua y Cachi) a los que fech en 9000-1750 a.C. A estos
sum otros dos ms tempranos (Pacaicasa y Ayacucho), con lo
que hizo retroceder la fecha del ms temprano asentamiento
humano hasta ca. 20000 aos atrs. A pesar de que estos clculos
fueron rechazados posteriormente por dudosos por la mayora de
los expertos, las investigaciones realizadas por MacNeish siguen
siendo importantes por tres razones: en primer lugar, llev a cabo
una prospeccin exhaustiva de casi cien sitios en distintas zonas
de vegetacin en un solo valle interandino. En segundo lugar,
MacNeish compar las secuencias estratigrficas de las excavaciones en estas zonas, inventari las herramientas all descubiertas, y las fech usando el mtodo radiocarbnico. En tercer lugar,
MacNeish proporcion evidencias de una gama de estrategias de
subsistencia humanas, como la domesticacin de plantas (calabazas y quinua) y de animales (cuyes), que segn l aparecieron
primero en el complejo llamado Piki (5800-4450 a.C.). Thomas F.
Lynch asimismo hall cultivos tempranos en Guitarrero, en el
Callejn de Huaylas, y aproximadamente al mismo tiempo Frdric Engel tambin los encontr en Tres Ventanas, un abrigo
rocoso en el valle alto de Chilca, en la costa central del Per11.
MacNeish adems construy un modelo de un proceso evolutivo
que podra haber comenzado como una estrategia de subsistencia
inicialmente sin variaciones estacionales y luego con ellas
que posteriormente cedi su lugar a la horticultura y la crianza
de animales, lo que culmin con una eficiente produccin de cultivos para finales del periodo Arcaico. Por ltimo, tambin desarroll el modelo de una esfera de interaccin que comprenda
todos los sitios en ese entonces conocidos.
En la dcada de 1970 Ramiro Matos Mendieta inici
otro proyecto de investigacin en las punas de Junn, en la sierra
central al este de Lima. Este proyecto comprenda una serie de
proyectos menores en Uchkumachay (1973), Pachamachay (1969,
1973, 1975), Panaulauca (1975, 1978-1984 [fig. 54]) y Telarmachay (1974 -1980), que conjuntamente con los resultados alcanzados por varios otros proyectos de investigacin de arquelogos
norteamericanos, franceses, alemanes y peruanos contribuyeron
enormemente al que en la actualidad es el corpus de datos bastante extenso del periodo Arcaico en la sierra central del Per12.
Este prometedor auge en las investigaciones prehistricas iniciado en la dcada de 1970 tuvo un abrupto final con el
surgimiento de la inestabilidad poltica en el Per, cuyo impacto
an puede sentirse hoy en da. Slo Cardich pudo seguir trabajando en un abrigo rocoso cerca de la ciudad de Cajamarca y presentar sus resultados en un breve ensayo13.

106

CHAVN

107

La arqueologa de la sierra

Otros estudios importantes se llevaron a cabo gracias


a los auspicios de los diversos proyectos Contisuyo, que se iniciaron en 1982. El logro ms notable all fue una monografa de
Mark Aldenderfer sobre Asana, un sitio al aire libre con estratigrafa compleja, ubicado al borde de la puna de Moquegua y que
abarca todo el periodo Arcaico14. Aldenderfer subdividi el periodo que corre entre 10500 y 3500 a.C. en siete fases. Un aspecto
particularmente significativo del sitio de Asana es la secuencia
de las distintas estructuras de chozas. Unos cuantos aos antes
se descubri otro sitio en la regin del Cuzco, con capas que se
remontaban hasta el periodo 4400-3100 a.C.15.
Varios abrigos rocosos que presentaban estratigrafas
complejas fueron investigados en Hunuco, Junn, Ayacucho y
Moquegua; sin embargo, los arquelogos involucrados no coincidieron en sus intentos de dividir las diversas capas en fases. Se
pueden identificar aproximadamente cuatro fases: una fase Paleoindia entre 12000 y 8000 a.C.; una fase del Arcaico Temprano
entre 8000 y 6000 a.C.; una fase del Arcaico Medio entre 6000 y
5000 a.C.; y una fase del Arcaico Temprano entre 5000 y 3500
a.C. Estas divisiones tambin coinciden con todo el espectro de
herramientas encontradas, las que incluyen puntas de proyectil
[fig. 55], raspadores, raederas, perforadores, buriles, herramientas denticuladas, muescas, herramientas sobre ncleos, lascas
utilizadas y retocadas y cuchillos bifaciales. Las proporciones de
ellas cambian con el tiempo y se puede observar diferencias
claras entre distintas fases y diferentes regiones, en particular
en los tipos de puntas de proyectil. Si bien los hallazgos han sido
pocos y muy separados entre s, es posible identificar regiones
que cuentan con su propia tradicin coherente: una regin septentrional alrededor de Cajamarca, donde los hallazgos coinciden
con los de los Andes del norte (Ecuador y Colombia)16; una regin
en la sierra central peruana con caractersticas de puntas foliceas (Lauricocha, Junn); y una regin en el sur del Per (Asana)
donde las herramientas se parecen a las que se han encontrado
en el norte de Chile y en Bolivia17.

nocidos. Por ejemplo, los modelos de la regin del Mediterrneo


nos hacen suponer que los primeros cazadores siguieron las rutas
migratorias de los animales silvestres, lo que dio lugar a la trashumancia, esto es la migracin estacional entre distintas zonas
ecolgicas. Se ha postulado una movilidad extrema entre la costa
y la sierra, como alternativa a la forma de vida ms sedentaria de
los cazadores de la sierra de la regin de Junn. Sin embargo,
parece inconcebible pensar que los pueblos que se establecieron
en la regiones costeras hayan dependido de la caza para su existencia, dado que las especies a las cuales se poda cazar eran demasiado raras en cualquier momento del ao como para que proporcionaran la fuente principal de alimento. Es por tanto
probable que en la costa hubiese estrategias de subsistencia distintas, especialmente aquellas que tenan como base un cultivo
ms intensivo. Dada la diversidad y el pequeo tamao de las
zonas ecolgicas en la regin costera y en las faldas occidentales
de los Andes adyacentes a ella, fue probablemente necesario establecer campamentos base desde los cuales conseguir recursos
de otros ecotopos. Los recursos que no se requeran directamente
como alimento, como la obsidiana de la sierra, podran muy bien
haber llegado desde lugares mucho ms alejados.
La puna tampoco debiera en modo alguno ser considerada un paisaje homogneo puesto que ella en realidad ofrece
una amplia gama de recursos, ente ellos lagos, ros, pramos,
pantanos, rboles y arbustos, formaciones de cactos, fuentes de
sal y depsitos de slex . El grado en que los grupos tempranos de
la puna se hicieron sedentarios dependa de que tuvieran acceso
a todos estos recursos, puesto que la caza de camlidos no era su
nico medio de subsistencia. Teniendo en cuenta todos estos
aspectos, quiz sea correcto considerar que las poblaciones humanas del Arcaico eran beneficiarias bien adaptadas de un
amplio espectro de recursos; es ms, las evidencias del periodo
Arcaico Temprano (8000 - 6000 a.C.) sugieren que ya tenan una
economa productiva. Semejante interpretacin de los hallazgos
arqueolgicos existentes y las conclusiones extradas de ellos claramente chocan con la imagen an ampliamente difundida
de grupos de cazadores-recolectores que llevaban una vida de
privaciones en un ambiente hostil, y que slo evolucionaron a
pastores y agricultores ms sofisticados hacia el final del Arcaico. El contraste que esto implica entre pueblos primitivos y civilizados ciertamente no es ms aplicable a la sierra que a las
regiones costeras del norte peruano, donde ya hay evidencias que
la contradicen [vase cap. 2.1]18.
A pesar del estado algo insatisfactorio de las investigaciones, intentaremos en lo que sigue esbozar los procesos evolutivos del periodo Arcaico en la sierra peruana. Muchos de los
abrigos rocosos, Asana entre ellos, ya estaban en uso durante el
Arcaico Temprano (8000 - 6000 a.C.), algunos de ellos probablemente por colonos de la costa. Los restos de paredes exteriores e
interiores construidas con piedra o con materiales de construccin orgnicos sugieren un cierto grado de organizacin espacial,

aunque espordica. El sitio al aire libre de Asana es un ejemplo


particularmente bueno de estructuras en una larga secuencia.
Una pregunta sumamente controversial recae en que si las plantas de cultivo ya existan hacia el final de este periodo, puesto
que hasta ahora los hallazgos y su interpretacin no han sido
concluyentes. De lo que s podemos estar seguros es que muchos
de estos cultivos tuvieron su origen en los altos Andes del sur y
las tierras bajas adyacentes, as como en los Andes del norte19. De
este modo la sierra tuvo un papel importante en el traslado de
estas plantas a la costa y fue activa en el surgimiento de cultivos
tales como la oca (Oxalis tuberosa), el olluco (Ullucus tuberosus),
la maca (Lepidium meyeni), las papas (Solanum tuberosum) y los
frjoles (Phaseolus vulgaris). La carne se consegua fundamentalmente cazando diversos tipos de venado y de camlido, mientras
que en reas de ms baja altura los pjaros y roedores de tamao
mediano a pequeo eran alimentos bsicos.
Los sitios del Arcaico Medio (6000 - 5000 a.C.) aparecen con mayor frecuencia que los del Arcaico Temprano, lo que
sugiere una mayor densidad demogrfica. Podemos dividir la ubicacin de stos en distintas categoras tales como campamentos
base visitados frecuentemente (una larga secuencia de pisos de
ocupacin) o slo brevemente (una secuencia breve de pisos); lugares ocupados nicamente por breves lapsos (entre ellos campamentos de caza y talleres lticos); y sitios con arte parietal. En el
periodo 7100 a 6500 a.C. encontramos un tipo de edificio que
ocupa un rea de alrededor de 14 metros cuadrados, rodeado por
pequeas chozas y que no contiene absolutamente ninguna
huella de preparacin de comida. Los arquelogos sospechan que
stos podran haber sido los primeros edificios pblicos, esto es
edificaciones que la comunidad usaba. En diversos sitios con una
ocupacin de larga duracin se encontraron objetos decorados
hechos de hueso, as como otros bienes funerarios. El primer arte
parietal tambin data de esta poca, pero es posible que haya
existido antes [fig. 56]. Todas estas evidencias indican actividades comunales y cultos.
Vistas en conjunto, las herramientas de piedra, especialmente las puntas foliceas, parecen haber asumido una forma
estndar en el transcurso del periodo Arcaico. Al mismo tiempo
su rango de funciones parece haberse incrementado. El uso de
manos de moler y del ocre se hizo ms frecuente, en tanto que la
presencia de materias primas y artefactos importantes sugiere
contactos con otras regiones. El nmero de camlidos se elev en
proporcin a los venados. Estos datos indican cambios en la subsistencia y probablemente una horticultura ms intensiva de
ciertos cultivos alimenticios, as como el molido de pigmentos de
color para diversos fines. El predominio de los camlidos sugiere
prcticas de cacera ms especializadas, pero podra tambin
estar indicando la domesticacin parcial de estos animales; las
evidencias que indican esto ltimo en la puna de Junn (Telarmachay) datan de 7000 - 6000 a.C.20.

Una serie de cambios fundamentales comenzaron a


darse tanto en la costa como en partes de la sierra peruana hacia
3500 a.C. Estos cambios anunciaban el inicio del Formativo Inicial (3500 -1700 a.C.). Las estructuras de Asana a las que se les
atribuy una naturaleza ceremonial fueron erigidas alrededor de
4600 a.C. Los pocos objetos encontrados all se limitaron a una
pequea escultura en piedra y varias puntas foliceas. El complejo de Asana estuvo claramente en uso durante un periodo ms
largo, y el uso de linderos semejantes a cercas slo es observable
en una fase posterior. Se les ha interpretado como corrales de
animales, y por ende como una evidencia de que se criaban animales domsticos.
Mientras que los abrigos rocosos de Junn fueron visitados con mucha frecuencia en este periodo, en Panaulauca
la poca de uso ms intensivo fue entre 3800 y 1620 a.C., y en
Pachamachay no se inici sino hasta ca. 2500 a.C. Aqu tambin
se encontraron los restos de casas redondas. A orillas del lago
Junn se excavaron hallazgos similares que databan de aproximadamente la misma poca. La minera de sal probablemente
comenz durante esta poca en el vecino San Blas, que hoy en da
ya no se explota.
En este periodo Telarmachay parece haber sido visi
tado slo espordicamente por pastores. Uchkumachay podra
haber sido un campamento de cacera para cazas comunales a las
cuales hoy se conoce como chaku. Las puntas bifaciales contemporneas a menudo han sido vueltas a tallar, con lo que por lo general se obtienen puntas pequeas y gruesas. Estas probablemente
eran puntas de flecha de las armas de caza.
Aunque slo se han mencionado unos cuantos sitios,
est claro que muchos cambios tuvieron lugar en la sierra a lo
largo del periodo Arcaico; la densidad de la poblacin parece haberse incrementado; la mayora de los campamentos eran visitados con mayor frecuencia y se ha identificado una clara tendencia
hacia la diversificacin y la especializacin. A partir de estas observaciones podemos concluir que en la sierra el periodo Arcaico
no fue homogneo, ni una poca de estancamiento, ni tampoco
algo marginal. Si bien los cambios fueron en un principio espordicos, a finales del periodo estaban dndose ya en rpida sucesin.

Las estrategias de subsistencia


en la sierra durante el Arcaico
Este breve recuento de la historia de las investigaciones del periodo Arcaico en la sierra peruana muestra que la mayora de los
sitios son abrigos rocosos. Debajo de ellos, grupos sobre todo ms
pequeos de personas en busca de refugio establecieron peridicamente su campamento, usualmente por lapsos breves. A partir
de esto podemos concluir que tales grupos deben asimismo haber
buscado otros lugares sobre los cuales an no se sabe nada. Los
sitios al aire libre en particular, que ofrecan un mayor alcance
para periodos de uso ms prolongados por parte de grupos ms
grandes, se encuentran con menor frecuencia. Hasta ahora solamente podemos especular acerca de la relacin que hubo entre la
ubicacin de asentamientos de este tipo y los abrigos rocosos co-

108

Fig. 54
Panaulauca, Junn

CHAVN

Fig. 55
Puntas de proyectil foliceas procedentes de las excavaciones en
Pachamachay, Junn (periodos
Arcaico Temprano a Tardo)

109

Fig. 56
Las pinturas rupestres de
Chuquichaca, Bosque de Piedra,
Junn

La arqueologa de la sierra

Fig. 57
Vista panormica del lago Junn

110

La importancia del periodo Arcaico en la sierra


para el desarrollo de la complejidad social
Nuestro examen de la historia de las investigaciones en este
campo mostr que las investigaciones ms importantes del periodo Arcaico en la sierra peruana se llevaron a cabo hace unos
treinta aos. Sin embargo, las interpretaciones de los datos que
entonces cobraron vigencia deben considerarse ahora obsoletas.
En ese entonces se asumi que las prcticas econmicas eran
ms o menos constantes, y que las comunidades todava no mostraban ninguna seal de complejidad social. A pesar de los
muchos milenios de continuo asentamiento en la sierra, se crey
antes que los primeros cambios profundos tuvieron lugar solamente hacia finales del Arcaico, y que incluso entonces se debieron ms a una influencia interna que a impulsos propios.
Es ms, como las primeras investigaciones se concentraron en apenas unas cuantas regiones, la mayor parte de la
sierra debe ser considerada un territorio virgen an desde el
punto de vista arqueolgico. Como ya indicamos, los abrigos rocosos son de lejos los sitios estudiados con mayor frecuencia, sobretodo debido a que son los ms fcilmente identificables en las
prospecciones arqueolgicas. Ello no obstante, solo unos cuantos
abrigos fueron excavados extensamente; la mayora de stos se
encuentra en la puna y en las regiones que lindan con ella, en
otras palabras, en regiones donde el cultivo habra sido posible,
pero difcilmente habra sido el medio principal de subsistencia.
Es, por tanto, poco probable que el estudio de tales sitios agregue
mucho a lo que ya sabemos acerca de cmo surgieron los cultivos.
Debido al clima hmedo, los restos botnicos bien conservados
son mucho ms raros en la sierra que en la costa. Si bien actualmente contamos con mtodos para identificar incluso huellas diminutas de tales restos, hasta la fecha apenas se les ha usado en
el estudio del periodo Arcaico en la sierra peruana21.
Los edificios monumentales ms antiguos que se conocen en Hunuco (Kotosh, Piruro), el Callejn de Huaylas (Huaricoto) y el Callejn de Conchucos (La Galgada), se encuentran
todos en o cerca de los tres ros ms importantes, el Huallaga, el
Maran y el Santa [vase cap. 3.2]. Podemos considerarlos representativos del conjunto de los Andes Centrales Septentrionales. Sin embargo, hasta la fecha no conocemos ninguna cultura
precursora del periodo Arcaico en esta regin, que pueda explicar
el surgimiento de estos centros monumentales. Incluso en el caso
en que el mpetu detrs de la construccin de estos centros pudiese haber provenido de las culturas de la costa, yo tendera ms
bien a respaldar la hiptesis de que sta fue una forma excepcionalmente temprana de arquitectura de la sierra, la cual se conserv all hasta finales del Formativo Temprano (ca. 1200 a.C.).
Dada la falta de evidencias que respalden esta teora,
sera tal vez ms aconsejable que volvamos a ocuparnos de ciertas cuestiones fundamentales. Una de las ms importantes es la
domesticacin de plantas y animales, lo que conlleva importantes

CHAVN

111

La arqueologa de la sierra

implicancias para el desarrollo cultural de la sierra, y posteriormente de toda la regin andina. Sabemos que los camlidos y los
cuyes fueron importantes animales domsticos, y a diferencia de
muchas plantas es fcil rastrear a sus antepasados silvestres,
puesto que stos siguen existiendo en la misma zona geogrfica.
Sabemos tambin que el perro fue mantenido como animal domstico en el antiguo Per, pero dado que el lobo, su ancestro, no
existi en los Andes ni entonces ni ahora, debemos concluir que
los primeros pobladores lo trajeron consigo como un animal ya
domstico. En la sierra central (Uchkumachay) se encontraron
evidencias de este fechado en el Arcaico Medio (6000 - 5000 a.C.)
e incluso ms tempranas del Arcaico Temprano (8000 - 6000
a.C.) en Ayacucho (complejo Puente).
Se domesticaron llamas y alpacas a partir del guanaco
y la vicua, sus formas silvestres. En conjunto hay cuatro especies de camlidos: los ms grandes guanaco (Lama guanicoe) y
llama (Lama glama) y los ms pequeos vicua (Vicugna vicugna) y alpaca (Lama pacos). Tres especies de camlido pertenecen
al gnero Lama y solamente la vicua constituye un gnero
aparte. Las cuatro especies pueden, sin embargo, cruzarse entre
s, algo que los pastores modernos a menudo alientan en la creencia de que esto habr de tener un efecto positivo sobre las variedades domsticas. Adems los camlidos silvestres eran cazados
todava lo son como alimento.
Los huesos de animales hallados por los arquelogos a
menudo se encuentran tan fragmentados, que resulta imposible
distinguir entre los huesos de venado y los de camlido, y mucho
menos identificar especies individuales. Esta tambin es la razn
por la cual los arquelogos encuentran difcil distinguir entre especies domsticas y silvestres, aun cuando esto es fundamental
para resolver el problema de la domesticacin. Dado que la prctica actual de identificar los huesos a partir de una base puramente biolgica ha resultado insatisfactoria, ser necesario usar
otros anlisis ms indirectos. Uno de estos mtodos es el uso del
crecimiento dental y el cierre de la epfisis para establecer la
edad aproximada del animal. Para este fin se divide a los animales en tres grupos de edad: adultos, animales jvenes, y recin
nacidos o fetos. Esta informacin se puede usar para calcular el
nmero mnimo de animales individuales, as como para calcular
su distribucin entre los tres grupos de edad. La proporcin de
recin nacidos y de fetos es particularmente importante aqu,
puesto que ello da pistas sobre la estacin en que se us el sitio
(presumiblemente de diciembre a abril) y es poco probable que se
les haya comido.
Se hicieron anlisis de este tipo con los materiales de
Telarmachay, donde Jane Wheeler pudo establecer que los recin
nacidos y los fetos estaban presentes en todas las capas, lo que
indicaba el uso estacional del sitio. Sin embargo, su nmero se
duplic a partir de la capa V en adelante. Esto casi con seguridad
indica una tasa de mortandad ms alta inducida por la falta de
movilidad y la mala higiene, esto es, el cautiverio como forma de

crianza de los animales22. La mayora de los recin nacidos y fetos


eran aparentemente vicuas, lo que hace pensar que esta especie
haya sido responsable de la evolucin de las alpacas; es ms, los
incisivos de este ltimo animal se parecen ms a los de la vicua
que a los de la llama y el guanaco23.
Si bien la domesticacin temprana de la alpaca en
Junn es probable, lo que todava no est claro es cmo se domesticaron las llamas. Las evidencias provenientes de Chile y Argentina sugieren que los guanacos posiblemente fueron domesticados a ms tardar alrededor de 5000 a.C.24. A partir de esto emerge
un cuadro evolutivo complejo, que se inici con la caza de venados
y camlidos en el Holoceno Temprano, a lo que sigui la especializacin que culmin con la domesticacin. Los camlidos domesticados estaban siendo pastoreados ya en el Arcaico Tardo, pero
la variedad silvestre segua siendo cazada.
Sin embargo, debemos ver este desarrollo en el contexto de otras estrategias de subsistencia. Aqu es de particular
importancia el cuy (Cavia porcellus), cuya forma silvestre
Cavia tschudi an existe en diversas partes de la sierra. El
cuy es pequeo y por lo tanto no proporciona mucha carne. De
otro lado es extremadamente frtil y vive principalmente en las
casas o cerca de ellas, donde pueden alimentarse con la basura
domstica, de modo que el cuy es un animal domstico tambin
en un sentido literal. Adems el cuy fue domesticado una vez que
las poblaciones humanas se haban vuelto bastante sedentarias,
lo que en la cuenca de Ayacucho, al menos, parece haber ocurrido

ya en tiempos del complejo Piki (5800-4450 a.C.). Llama la atencin que no se haya encontrado ningn cuy en la puna de Junn,
a pesar que su forma silvestre todava existe all.
Dado que plantas tales como la quinua y las papas se
domesticaron tempranamente, podemos asumir que varios factores distintos contribuyeron a que las poblaciones humanas se
hicieran sedentarias. Entre estos habra estrategias de subsistencia tales como la caza (de aves tanto como de mamferos), en
algunos casos la pesca (en los lagos y ros ms grandes), la recoleccin (de plantas silvestres o de huevos de ave), la crianza de
animales y la horticultura. La mayor variedad de recursos probablemente se encontraba no en la puna sino en los valles interandinos, donde esperaramos encontrar que los asentamientos
fueran ms grandes. Los pocos hallazgos hasta ahora realizados
en respaldo de esta postura solamente implican que los sitios
relevantes son difciles de ubicar. Podemos, a su vez, atribuir esto
a varios factores, entre ellos la fuerte sedimentacin en los valles
o el desarrollo posterior y/o destruccin de los sitios antiguos.
Debe asimismo decirse tambin la reticencia en usar los mtodos
y tcnicas ms efectivos con que evaluar el terreno, as como las
dificultades que hay para clasificar o incluso identificar las herramientas lticas fuera de las puntas foliceas.
A menudo se ha considerado que los aspectos econmicos son fundamentales para la evolucin de las sociedades
complejas [vase cap. 2.1], prestndose comparativamente poca
atencin a otros factores, como la relacin que los humanos man-

Fig. 58
El Bosque de Piedra, Junn

112

CHAVN

113

tienen con su pasado y su medio ambiente, as como la imagen


que tienen de s mismos, segn se expresa en el trato que dan a
los muertos, en el arte y en la religin. Esto sin duda se debe ya
sea a la idea de que los cazadores y recolectores eran incapaces
de tener tales formas de autoexpresin, o bien a la ausencia de
toda evidencia de ellas entre los restos materiales.
Los cazadores de camlidos ms recientes en reas
remotas, como los Selknam de Tierra del Fuego, tenan una rica
vida ceremonial en cuyo centro se encontraba la iniciacin de los
jvenes varones25. Los grupos permanecan juntos durante lapsos
de hasta dos aos como parte de este rito de iniciacin, en cuyo
transcurso cazaban, recolectaban y preparaban su comida juntos,
adems de participar en el ciclo acostumbrado de ceremonias.
Ellos se congregaban en una gran estructura redonda sostenida
por postes, a los cuales se pint y ubic de modo tal que representaban un microcosmos. Los hombres se pintaban con coloridos
motivos decorativos y usaban mscaras que simbolizaban los espritus del mundo Selknam. Esta personificacin de sus mitos de
origen permita que los iniciados se pudieran identificar como
conocedores de secretos y por lo tanto como miembros sociales
completos y como hombres26.
Si bien quiz sera errneo considerar este ejemplo
como directamente anlogo con las sociedades del periodo Arcaico de los Andes Centrales, podra ilustrar cmo incluso en las
regiones remotas de Sudamrica, los cazadores pudieron tener
una vida espiritual ms compleja de lo que antes se haba asumido. De ser efectivamente as, sociedades con acceso a recursos
mucho ms ricos y ms variados ciertamente se habran encontrado mucho mejor posicionadas para crear sus propias visiones
del cosmos en una forma tangible.
Si aplicamos estas hiptesis a la regin de Junn, podemos hacer varias observaciones probablemente significativas.
El lago Junn [fig. 57], que segn la documentacin de la poca
colonial era el lugar en donde los camlidos se originaron, es
grande y debe haber desempeado un papel importante en la
configuracin del paisaje desde el periodo Arcaico. Al este hay
picos cubiertos por glaciares y al oeste se encuentran las extraas formaciones rocosas del bosque de piedra [fig. 58]. En estas
formaciones se han encontrado muchos sitios de arte rupestre
que obviamente datan de varias pocas distintas, pero probablemente tuvieron una importancia especial en el Arcaico. En uno de
estos sitios, al que se conoce como Pampacancha, se hizo un cateo
que arroj puntas foliceas correspondientes al periodo Arcaico
Medio (6000-5000 a.C.)27. Frecuentemente se encuentra ocre y
otros pigmentos minerales en el piso de los sitios del Arcaico de la
regin de Junn, especialmente a partir del Arcaico Medio. No
est claro para qu se les usaba, pero la pintura corporal, el arte
rupestre o el pintado de objetos y paredes de las chozas son todos
posibles. Dado que los animales, y especialmente los camlidos
un motivo frecuente en el arte rupestre tuvieron un papel
importante en los rituales de las antiguas culturas peruanas pos-

teriores (la incaica inclusive), es del todo posible que en el periodo


Arcaico tambin haya habido alguna forma de ritual.

El futuro
Los datos disponibles con los que se hace posible evaluar los procesos culturales del periodo Arcaico en la sierra peruana an
distan de estar completos. Hasta ahora solamente se han investigado unos cuantos sitios de este periodo en esta zona geogrfica
enorme y sumamente compleja, mientras que ciertas reas algo
marginales, como la puna, recibieron una atencin despropor
cionada. Los pocos sitios documentados con los que contamos
fueron excavados principalmente en las dcadas de 1970 y 1980,
y la forma en que se interpretaron los hallazgos nos brind una
imagen restringida de unos cazadores-recolectores primitivos, los
cuales evolucionaron de modo ms o menos pasivo hasta convertirse en sociedades ms complejas hacia finales del periodo Arcaico. Esta figura, sin embargo, que probablemente tuvo como base
al Paleoltico del Viejo Mundo, es poco compatible con el conocimiento reconocidamente fragmentario que hoy tenemos. Por ello
es tiempo de que usemos las tcnicas, mtodos y teoras modernas empleadas por los prehistoriadores internacionales (que slo
pudieron trabajar en el Per brevemente). Incluso ahora parece
ms probable que en el Arcaico Temprano (8000 - 6000 a.C.) hubiese un espectro ms grande y ms variado de estrategias econmicas basadas tanto en la apropiacin como en la produccin,
el que se habra vuelto aun ms pronunciado en el Arcaico Medio
(6000 - 5000 a.C.), y que dichas estrategias hayan estado no slo
interconectadas entre s, sino que adems hayan involucrado
tambin el uso de las regiones de la costa. Parece por ende sumamente probable que el periodo Arcaico de la sierra efectivamente
haya contribuido al surgimiento de estructuras sociales complejas y de la arquitectura monumental [vase cap. 3.2]. Por ello,
en el futuro nuestra tarea debiera ser echar ms luz sobre
el importante papel que la sierra de los Andes Centrales tuvo
durante este periodo.

La arqueologa de la sierra

3.2

LA DIVERSIDAD Y VITALIDAD
DE LOS CENTROS CEREMONIALES
TEMPRANOS EN LA SIERRA NORTE
Yoshio Onuki

Si bien hay evidencias de un notable desarrollo en las regiones de


la costa central y costa norte, especialmente en el transcurso del
Formativo Inicial (3500-1700 a.C.) [vanse caps. 2.1 y 2.5], muy
poco se conoce acerca de complejos comparables en la sierra adyacente. Pese a ello, durante el Formativo Temprano y Medio (1700800 a.C.) hubo varios desarrollos en otras regiones de la sierra,
que se reflejan tanto en los hallazgos de cermica como en los
restos arquitectnicos. En este captulo presentaremos la historia
de dos de estas regiones.
La primera de ellas es la sierra norcentral, un espacio
definido por la seccin alta del ro Huallaga, el ro Maran y el
Callejn de Huaylas, y que colinda con la regin de la costa norcentral, donde se dio el desarrollo temprano de los centros ceremoniales. Fue aqu, en la sierra norcentral, donde se hallaron algunos de los centros ceremoniales ms antiguos de la sierra. Uno
de ellos Kotosh tuvo un papel clave en la historia de las investigaciones de la regin, y por ello se describir aqu en detalle.
La segunda regin que proponemos examinar es la de
Cajamarca, en la sierra norte, donde las formas de vida sedentaria y las estructuras ceremoniales surgieron despus. Por ser de
gran importancia, prestaremos atencin especial al complejo del
templo de Kuntur Wasi.

Las primeras estructuras ceremoniales


en la sierra norcentral
Cmo las excavaciones en Kotosh cambiaron la arqueo
loga andina El sitio arqueolgico de Kotosh est situado a una
altura de 1950 metros por encima del nivel del mar, a unos cinco
kilmetros al oeste de la ciudad de Hunuco, en la margen meridional del ro Higueras, un tributario del Huallaga [fig. 59]. El
valle es tan angosto y sus lados tan empinados que la tierra no
puede usarse para la agricultura. Las nicas reas de cultivo
aqu se encuentran en el piso del valle, como por ejemplo alrededor de Kotosh.
Julio C. Tello haba advertido, ya en los aos treinta,
la importancia que este sitio tena para el desarrollo de Chavn
de Huntar. Sin embargo, no fue sino hasta 1960 cuando se
llevaron a cabo las primeras excavaciones sistemticas en
Kotosh, bajo la direccin de Seiichi Izumi, de la Universidad de
Tokio. Las excavaciones realizadas en 1960, 1963 y 1966 permitieron a Izumi desarrollar una cronologa claramente definida
del periodo Formativo, basada no solo en las observaciones estratigrficas sino tambin en el anlisis de la cermica y de otros
artefactos1. El periodo que ahora se conoce como la fase Kotosh
Mito (2500-1700 a.C.) tal vez precedi al uso de la cermica, pero
durante ella ciertamente se erigieron elaboradas estructuras ceremoniales. El descubrimiento de que este tipo de arquitectura
antecedi al uso ms temprano de la cermica constituy un importante punto de quiebre en la dcada de 1960, puesto que hasta
entonces los arquelogos haban seguido el modelo de desarrollo

CHAVN

segn el cual el inicio de una sociedad compleja y organizada


estaba marcado por la introduccin de la alfarera. Pero, tras el
descubrimiento de las estructuras ceremoniales tempranas en
Kotosh, pronto qued en claro que semejante forma de desarrollo
social deba haber tenido lugar incluso antes de la introduccin
de la cermica y de la agricultura avanzada.
El equipo japons realiz otro descubrimiento importante al encontrar tiestos en capas arqueolgicas definitivamente ms antiguas que la que databa de 700 a 200 a.C., la capa que
contena cermica de estilo Chavn, considerada entonces la ms
antigua. Esta cermica provena de las fases Kotosh Wairajirca
(1700 -1200 a.C.) y Kotosh Kotosh (1200-700 a.C.). Esto permiti
a los investigadores rechazar la postura predominante, segn la
cual la alfarera chavn vena a ser el ejemplo ms antiguo de
cermica fina en la regin andina.
Los hallazgos realizados en Kotosh probaron por primera vez que el desarrollo de sociedades claramente organizadas
en la regin central andina no se habra iniciado con el uso de la
cermica. Esta, en efecto, no fue introducida aqu sino hasta una
fecha muy posterior (ca. 1700 a.C.), en tanto que las primeras
estructuras ceremoniales probaban que los cambios culturales
fundamentales se produjeron mucho antes. Esto llev a una serie
de cambios en la terminologa cronolgica usada para reconstruir
la historia cultural de los Andes Centrales, que se describe a continuacin: hasta entonces, casi todos los arquelogos haban pensado que la transicin del Arcaico al Formativo poda definirse
con la introduccin de la cermica (ca. 1700 a.C.). La nueva terminologa presentada en esta publicacin data la divisin entre
los periodos Arcaico y Formativo con la aparicin de las primeras
estructuras monumentales (que en la costa pueden ser fechadas
ca. 3500 a.C. [vase cap. 2]). Segn esta nueva terminologa, la
fase precermica Kotosh Mito es parte del Formativo y no del
Arcaico. Por lo tanto, la nueva cronologa de las fases de Kotosh
es como sigue:

El templo del Formativo Inicial en Kotosh Comencemos con


las estructuras ceremoniales precermicas. La estructura ms
representativa de la fase Kotosh Mito es el Templo de las Manos
Cruzadas [vase cap. 4.2], descubierto en 1960 y excavado ntegramente en 19632. El templo es una habitacin cuadrada con
paredes laterales de 9 m de largo y 2 m de alto. Cada una de sus
cuatro paredes mira hacia uno de los cuatro puntos cardinales y
la nica entrada se halla en el lado sur. La construccin del piso
en dos niveles comprende un pericausto hundido con otro levantado que le rodea3. Dos ductos de ventilacin corren debajo del
piso. La entrada a uno de ellos se encuentra en el muro de contencin norte, que sostiene la plataforma del templo. Tanto el interior como el exterior de las cuatro paredes y el piso estuvieron
cubiertos con un fino enlucido de barro de color blanco-crema, en
tanto que la cara externa de las paredes fue pintada de rojo.
En todas las paredes del templo se ven nichos de diversos tamaos dispuestos simtricamente, y en el muro norte
hay dos relieves en forma de manos cruzadas [fig. 60]. Vistos
desde la entrada, la mano derecha del relieve ubicado a la izquierda est cruzada sobre la mano izquierda, mientras que esta
mano en el relieve a la derecha esta cruzada sobre su respectiva
mano derecha. Las manos del relieve ubicado a la izquierda son
ms voluminosas que las de la derecha. El tamao del edificio,
la existencia de los relieves y la elaborada tcnica indican claramente que esta no era una simple estructura residencial y
que debe ms bien haber sido una construccin excepcional
usada en rituales o ceremonias, razn por la cual se le atribuye
el nombre al templo.
El Templo de los Nichitos, la mitad del cual fue destruido por una construccin posterior, fue erigido directamente
encima del Templo de las Manos Cruzadas. La mitad subsistente
del Templo de los Nichitos permiti a los arquelogos examinar
un corte de la estructura y del fogn en perfil, y una meticulosa
excavacin produjo bastante informacin acerca del inusual proceso de construccin. El primer paso fue cubrir al Templo de las
Manos Cruzadas con arena y grava; el cuidado excepcional que
se tuvo durante este proceso hizo parecer que el templo antiguo
estaba siendo enterrado simblicamente. A continuacin se apil
tierra sobre la grava para formar la base del piso del templo,
donde se colocaron un fogn y unos ductos; luego se encendi el
fogn y se tom una gran cantidad de cenizas de l, las que fueron
dispersadas sobre toda la superficie antes de aadirle una capa
de tierra roja encima; por ltimo se construyeron el piso de dos
niveles y las cuatro paredes, quedando as completado el templo.
Podemos ver el mismo proceso de construccin en otros templos
de la fase Kotosh Mito, lo que hizo que asumiramos que la construccin de un templo iba acompaada por actividades rituales en
las cuales un gran nmero de personas debe haber participado.
Al norte de estas dos estructuras hay una terraza
sobre la cual se construyeron templos adicionales. Tambin hay
edificios cuadrados independientes, sobre los cuales en algn mo-

Fase

Fechado absoluto

Kotosh Mito
(Formativo Inicial tardo)

2500-1700 a.C.

Kotosh Wairajirca
(Formativo Temprano)

1700-1200 a.C.

Kotosh Kotosh
(Formativo Medio)

1200-700 a.C.

Kotosh Chavn
(Formativo Tardo y Final)

700-200 a.C.

Kotosh Sajarapatac
(Comienzo del Intermedio Temprano)

200-50 a.C.

115

La arqueologa de la sierra

Tambogan

Cajamarca

Hunuco

Churumbamba
Sajarapatac
Wairajirca

Santa Mara
del Valle

GA
LA

AL
HU

La Esperanza

AS
RO HIGUER
Kotosh

Hunuco
Shillacoto

Cayran

A
ALLAG
RO HU

114

Tomaykichua

Ambo

Fig. 59
Principales sitios arqueolgicos de
la regin del ro Hunuco

Lima

116

CHAVN

117

La arqueologa de la sierra

mento se levantaron otros templos. La entrada est en el lado


norte que mira al ro. El Templo Blanco, el ms antiguo encontrado hasta ahora en Kotosh, fue desenterrado en la capa ms profunda de la excavacin. Podemos, por lo tanto, identificar tres
subfases para los templos de la fase Mito: (1) el Templo Blanco;
(2) el Templo de las Manos Cruzadas; (3) el Templo de los Nichitos. Durante cada una de estas subfases se erigi una terraza de
tres niveles con escalinata, y tanto las terrazas ms antiguas
como los templos mismos quedaron inutilizados al cubrrseles
para ceder su lugar a las nuevas estructuras. Aqu vemos la naturaleza ritual del hbito de la renovacin del templo.
Unos cuantos artefactos desenterrados en el contexto
de la fase Kotosh Mito nos permiten extraer ciertas conclusiones
con respecto a la forma de vida de la comunidad. Las puntas de
proyectil en forma de hoja de sauce son muy parecidas a las que
fueron usadas por los cazadores del Altiplano (la llanura elevada
que se extiende entre las dos cordilleras en Per y Bolivia) a
partir de 8000 a.C., y se hallaron dos flautas de hueso del mismo
tipo de las encontradas en Caral, en la costa central. Tambin se
hallaron piedras y huesos convertidos en agujas o joyas, as como
manos de moler y hojas de hachas. En las cenizas esparcidas
afuera de los templos se descubrieron unas cuantas semillas carbonizadas, y aunque no se las ha analizado, parecera tratarse de
semillas de maz, frijoles y palta. La mayora de los huesos de
mamfero son de venado y de cuy, y vale la pena sealar que los
huesos de camlido son escasos o no existen.

Otros templos contemporneos A lo largo del ro Huallaga


hay una serie de sitios con estructuras de templos que tambin
datan de la fase precermica de Kotosh Mito, como Shillacoto,
Jancao, Warampayloma y Wairajirca. En Shillacoto, al igual que
en Kotosh, se descubrieron dos grandes estructuras de templos,
una encima de la otra. Los templos excavados en Wairajirca, a
unos treinta y cinco kilmetros al este de Kotosh, son ms pequeos. Todos estos templos tienen la misma construccin de pisos
de dos niveles, fogones centrales y ductos de ventilacin debajo
del piso. Todos fueron construidos durante el mismo periodo, estaban ubicados dentro de un radio de ms o menos 5 km y muestran huellas inequvocas de la renovacin del templo4.

San Pablo
Kuntur Wasi Cerro Blanco

OCANO
PACFICO

Polvorn

Montegrande La Bomba

Las Huacas

Tembladera

Lechuzas

Cajamarca
Layzn Huacaloma

Chilete Huaca Brava

Limoncarro

CUENCA DE CAJAMARCA
Magdalena

RO JEQUETEPEQUE
Pacasmayo
Pumape

Cajamarca

Lima

Fig. 60
Relieve de las Manos Cruzadas de
Kotosh

Fig. 61
Tazn con cinco caras grafitadas
sobre rojo procedente de Kotosh

Fig. 62
Sitios arqueolgicos en las cuencas de
los ros Jequetepeque y Cajamarca

Fig. 63
Cerro de Kuntur Wasi

118

CHAVN

Otro sitio con templos similares es Piruro, que se encuentra en la orilla derecha del alto Maran, a 3800 metros
sobre el nivel del mar. Aqu tambin encontramos una construccin con un piso de dos niveles, fogn central y paredes y pisos
cubiertos con un fino enlucido de barro. Este templo difiere en su
forma de los de la cuenca alta del Huallaga, pues es cuadrado con
esquinas redondeadas5.
En Huaricoto, sobre el curso superior del ro Santa (en
el Callejn de Huaylas), se hall la misma combinacin de construcciones con pisos de dos niveles y un fogn. Este descubrimiento, que yaca debajo de una capa arqueolgica con cermica
temprana, ciertamente se remonta al Formativo Inicial (25001700 a.C.)6.
Trasladndonos hacia la costa a lo largo del ro Santa
llegamos al sitio de La Galgada, en la orilla izquierda del ro Tablachaca, que desemboca en el Santa. Este imponente cerro con
numerosas estructuras de templos construidos uno encima del
otro, y que datan del Formativo Inicial (2500-1700 a.C.), se alza
a 1000 metros por encima del nivel del mar. Los templos constan
de habitaciones separadas con pequeos anexos. Son de forma
rectangular, pero con las esquinas redondeadas. Aqu tambin
encontramos pisos de dos niveles con fogones centrales, y nichos
cuidadosamente elaborados en las paredes internas. Todas las
estructuras de templos estaban decoradas con un enlucido de
fino barro de color perla-blanco. Una caracterstica inusual de los
templos de La Galgada es su uso secundario como cmaras funerarias, las cuales fueron por lo dems rellenadas al cubrirse los
templos originales para abrir paso a nuevas estructuras7.
En suma, podemos identificar dos tradiciones culturales diferentes que se desarrollaron en las regiones de la costa y de
la sierra durante el Formativo Inicial. En la sierra norcentral,
desde el ro Santa hasta el Huallaga, hubo una tradicin de templos cuadrados, pisos de dos niveles con fogones, ductos de ventilacin y nichos en las paredes. Estas caractersticas, compartidas
por numerosos sitios, hicieron que Burger propusiera lo que l
llama la tradicin religiosa Kotosh8. Los asentamientos fueron
situados aproximadamente cada cinco kilmetros en la cuenca
alta del ro Huallaga, y cada una de estas comunidades tena su
propio templo. Esto nos permite plantear la hiptesis de que
estas comunidades formaban las unidades bsicas de la vida cotidiana y llevaban a cabo sus actividades rituales en sus propios
templos, pero ciertamente es concebible que se hayan hecho visitas ocasionales entre s. Aunque todos estos sitios comparten
ciertas caractersticas de la tradicin religiosa Kotosh, las diferencias entre los grupos que tenan su centro alrededor del alto
Huallaga y el grupo piruro, que lo tena en el alto Maran, prueban que no hubo una cultura y una sociedad homogneas en la
regin comprendida entre el ro Santa y el Huallaga.
Pese a que las sociedades de la regin de la costa central y de la sierra adyacente comparten ciertas caractersticas en
comn, como la forma de sus puntas de proyectil, sus manos de

moler y los artefactos de hueso, especialmente las flautas, es poco


lo que se sabe del intercambio, tanto social como cultural, que
tuvo lugar entre ellas. Las flautas muy probablemente fueron
usadas en un contexto ritual. Cuando hablamos de intercambio,
nuestra evaluacin debe incluir tambin los vastos ambientes del
Altiplano o la puna, como la Pampa de Junn, donde los primeros
cazadores y recolectores andinos preferan vivir, y donde se domestic primero a los camlidos [vase cap. 3.1]. Resulta, en todo
caso, sorprendente que apenas si haya evidencia alguna de caractersticas arqueolgicas compartidas entre las comunidades con
centros ceremoniales y templos, y los grupos de cazadores recolectores de la puna. Esta observacin hizo que nos preguntramos de dnde provenan las culturas del Formativo Inicial de la
costa y la sierra central, o cmo fue que aparecieron por vez primera, y qu sucedi con los tempranos cazadores y recolectores
de la regin de la puna.
Pero ms all de la cuestin del origen queda, sin embargo, otro misterio por resolver: por qu llegaron estas culturas
a su fin? Los centros ms grandes y ms pequeos de la costa y la
sierra fueron abandonados casi simultneamente hacia 1700
a.C., pero no hay absolutamente ninguna seal de que hayan
tenido un final violento debido a algn desastre natural, una invasin o una guerra. En otras palabras, todava hay varias preguntas sin responder en lo que concierne al desarrollo cultural
que tuvo lugar durante el Formativo Inicial, y que an requieren
de ms investigaciones.

119

La arqueologa de la sierra

A-TM 2
A-TM 1

A-TM 3
A-TM 4

Norte

El desarrollo en el alto ro Huallaga a partir del Formativo


Temprano Los centros ceremoniales como Kotosh y Shillacoto
quedaron abandonados al inicio del Formativo Temprano (17001200 a.C.). Las casas levantadas encima de las ruinas de la fase
de construccin previa no son de naturaleza pblica ni ceremonial, y es ms probable que hayan sido viviendas. Pero en Shillacoto se construy una tumba inusual directamente encima del
fogn del templo anterior. Por afuera parece ser un altar elevado,
mientras que la cmara funeraria interna, que mide 3,7 x 2 m,
estuvo pintada de rojo y blanco. Dentro de la cmara los arquelogos encontraron los restos de siete personas enterradas junto con
vasijas de cermica, hachas de piedra y un espejo de antracita. La
cermica pertenece a la fase Kotosh Wairajirca (1700-1200 a.C.).
El estilo Wairajirca representa la fase cermica ms
antigua en la regin de la cuenca del alto Huallaga. Las formas
primarias son el cntaro sin cuello, la taza de lados ligeramente
arqueados, el tazn hemisfrico y la taza triangular, una forma
especialmente caracterstica. La mayora de estos artculos
fueron decorados con motivos geomtricos incisos y se les pint de
rojo, blanco y/o amarillo despus de la coccin. Salvo por la tumba
de Shillacoto, no hay evidencia alguna de una estructura arquitectnica inusual. El patrn de distribucin de los asentamientos
corresponde al de la fase Mito (2500-1700 a.C.), y es posible que
si bien la gente sigui viviendo en los mismos lugares, los actos

Fig. 64 a y b
Templo de la fase Kuntur Wasi
(800-550 a.C.). Reconstruccin y
fotografa de la escalinata central

B-TM 1

120

CHAVN

121

ceremoniales antes realizados en las estructuras de los templos


se descontinuaron y los mismos templos fueron abandonados. El
uso de las grandes ollas indica que la yuca, el tubrculo ms
comn en la Sudamrica tropical, fue cultivada como alimento.
Venados y cuyes domesticados suministraban la protena animal.
Tampoco hubo una arquitectura ceremonial especial
en la subsiguiente fase Kotosh Kotosh (1200-700 a.C.), aun
cuando la distribucin de los sitios a lo largo del alto Huallaga es
la misma que en las fases anteriores, ni tampoco hay indicios de
algn cambio de habitantes. Pero la cermica decorada cambi
dramticamente durante este periodo de transicin. Las incisiones en la alfarera Kotosh Kotosh son ms amplias y ms parejas, y despus de la coccin se pint con grafito el fondo que tena
un engobe rojo [fig. 61]. En este periodo se introdujeron vasijas
con formas ms complejas y las tazas con alas unidas a su lado.
La cermica en forma de botella apareci por vez primera en la
fase Kotosh Kotosh, y un ejemplar una botella de cuello largo
fue hallado con una mazorca de maz incisa. En Shillacoto se descubri un artefacto de hueso de estilo Chavn.
Segn los fechados radiocarbnicos calibrados ms recientes, la mayora de los asentamientos de la fase Kotosh Kotosh
quedaron abandonados repentina y simultneamente alrededor
de 700 a.C. Una excepcin fue Kotosh mismo, donde se destruy
el edificio y sobre las ruinas se levant una nueva plataforma de
piedras labradas. La cermica de este sitio es sumamente distinta de la de fases anteriores. Muchos ceramios lucen un acabado
negro pulido brillante, hay nuevas formas tales como la botella
de asa estribo y una taza de base plana, y una decoracin figurativa incisa o impresa. Este estilo alfarero definitivamente tuvo su
origen en Chavn de Huntar, razn por la cual se conoce a esta
fase como Kotosh Chavn. Los rasgos caractersticos que definen
a este estilo coinciden con los de las fases Chakinani y Janabarriu, y los fechados radiocarbnicos tambin coinciden9.
La introduccin de cermica decorada de Chavn de
Huntar coincidi con una gran transformacin en los patrones
de asentamiento y en la religin. En estos asentamientos la
nueva cultura ya no se esforz por conservar la continuidad de
los de la fase Kotosh Mito, y hubo ms casos de edificios levantados sobre suelo virgen. Los asentamientos de Shillacoto, Wairajirca y otros ms fueron abandonados. En Kotosh, sin embargo, se
construy una plataforma con una escalinata abierta y una nica
gran habitacin, en donde se hallaron los restos del entierro de
un nio debajo del piso. Este complejo de edificios tambin incluye un canal subterrneo y habitaciones ms pequeas, a las que
se aplic un enlucido. Dos nuevos asentamientos fueron levantados en tierra virgen Paucarbamba y Sajarapatac, pero son
mucho ms pequeos y de construccin ms simple que Kotosh,
a pesar de que la plataforma de Paucarbamba s tiene una planta
en forma de U.
Las nuevas formas de los ceramios, el abandono de la
continuidad que haba estado presente desde la fase Kotosh Mito,

la nueva preferencia por la construccin sobre tierra virgen, los


complejos de templos en forma de U y la introduccin de camlidos domesticados, son todos claros indicadores de cambios culturales de gran alcance en la cuenca alta del Huallaga, que pueden
remontarse hasta la influencia de Chavn de Huntar. Aunque no
sabemos si las estructuras en Kotosh estuvieron tambin dispuestas en forma de U durante esta fase, la arquitectura es notable por el cuidado con que se la construy, as como por el uso de
un fino trabajo en piedra. Parecera que Kotosh fue el centro de
la regin en este periodo, o al menos su asentamiento ms importante. Sin embargo, aqu es importante subrayar que en la cuenca
del Huallaga todava no se ha encontrado ninguna escultura en
piedra de estilo Chavn. Se sigue que, si bien Kotosh tal vez fue
un centro del sistema religioso chavn, muy probablemente tuvo
una importancia secundaria.
La poblacin comenz a crecer luego del advenimiento
de la influencia chavn, y en la fase subsiguiente de Kotosh Sajarapatac, los asentamientos de la cuenca del Huallaga incrementaron su nmero y tamao. La arquitectura ceremonial desapareci y la jerarqua de los asentamientos se disolvi. En trminos
alfareros vemos la reaparicin de algunos elementos de estilos
prechavn, como la taza de silueta compuesta y las vasijas con
engobe rojo. Un nuevo rasgo es el estilo blanco sobre rojo. Aparentemente debe haber habido contactos con los habitantes del Callejn de Huaylas durante la fase Kotosh Sajarapatac. Se hall
gran cantidad de ceramios de estilo Kotosh Sajarapatac en el
sitio de San Blas, cerca de Cerro de Pasco en la Pampa de Junn,
lo que indica que las comunidades de esta fase dominaron la
regin que se extiende entre esta pampa y la cuenca del alto
Huallaga, y usaron los diversos recursos encontrados en las montaas a distintas alturas. Pero ningn asentamiento parece
haber sido ms importante que los dems, y los habitantes tampoco se sometieron a una autoridad. En efecto, parecera como si
las comunidades de asentamientos ms o menos independientes
hubiesen existido la una al lado de la otra dentro del marco de
una tradicin cultural compartida.

La arqueologa de la sierra

El desarrollo en la sierra de Cajamarca


durante el Formativo
Las primeras comunidades sedentarias (1700-1200 a.C.)
Las primeras comunidades sedentarias de base agrcola se establecieron hacia 1700 a.C. en la regin que se extiende desde la
sierra de Cajamarca hasta el valle del Jequetepeque. Este desarrollo se vio acompaado por el surgimiento de una tradicin alfarera que tambin ha sido encontrada en la sierra cerca de Pandanche, Huacaloma y Cerro Blanco, as como en el valle medio
del Jequetepeque cerca de La Bomba, Las Huacas, Montegrande
y Polvorn. Las dos formas ms caractersticas de esta tradicin
son los cntaros sin cuello de paredes delgadas y las tazas de silueta compuesta10, en tanto que las lneas incisas agudas y las

Fig. 65
Tumba A-TM 1, Kuntur Wasi

Fig. 66
Tumba B-TM 1, Kuntur Wasi

122

CHAVN

123

La arqueologa de la sierra

aplicaciones son tcnicas de decoracin tpicas. La botella es sumamente escasa y las pocas que se han hallado tienen un pico
largo y recto, y en algunos casos un cuerpo con perfil escalonado.
En Pampa de las Hamacas, sobre la orilla derecha del
ro Jequetepeque, cerca de la laguna de Gallito Ciego, hay numerosos sitios con asentamientos y templos, los ms grandes de los
cuales son Montegrande y Las Huacas. Todos estos sitios tienen
estructuras ceremoniales con plataformas elevadas y plazas. Las
paredes fueron construidas con grandes piedras cubiertas cuidadosamente con un fino enlucido de barro. Los edificios residenciales se alzan sobre terrazas hechas por el hombre y dispuestas
alrededor de las estructuras ceremoniales. Algunos de los centros
fueron abandonados con el paso del tiempo, en tanto otros fueron
reconstruidos en las cercanas. Otros ms quedaron en pie y ocasionalmente volvieron a ser reparados y reutilizados. En algunos
de los ceramios encontrados en estos sitios se hallaron restos de
yuca y de maz.
Tambin hubo comunidades sedentarias tempranas
sobre una cadena de cerros en Cerro Blanco, cerca del actual
pueblo de San Pablo, que posteriormente se dispersaron hacia el
valle de Cajamarca en las montaas, donde se establecieron centros como Huacaloma, Santa Apolonia, Kolguitn, Chondorco y
otros ms. En Huacaloma los arquelogos excavaron una habitacin que parece haber sido usada con fines ceremoniales. El piso
y las paredes estaban cubiertas con un enlucido de barro fino de
color crema, y en un fogn circular se descubrieron restos fuertemente carbonizados. Tambin se descubrieron viviendas simples
a cierta distancia de esta habitacin. Las viviendas fueron remodeladas una despus de la otra, superponindose a las ms antiguas, y es interesante sealar que debajo de cada piso se hall
una capa de cenizas.

Durante la fase Huacaloma Tardo (900-550 a.C.),


Huacaloma se convirti en un poderoso centro ceremonial con
tres plataformas dispuestas en forma de U alrededor de una gran
plaza rectangular. Todo el complejo abarca una extensin de siete
hectreas. La plataforma que comprende el brazo meridional del
grupo mide 130 x 115 m y probablemente tuvo originalmente
entre 8 y 9 m de altura. Las excavaciones revelaron un gran
nmero de relieves y de fragmentos de murales, lo que nos hace
pensar que muchos de los edificios fueron decorados con coloridos
motivos de jaguares, serpientes y otros reptiles. A partir de los
resultados alcanzados durante cinco temporadas de excavacin,
los investigadores lograron reconstruir la historia de la edificacin del complejo. Descubrieron que el complejo fue ampliado
continuamente a lo largo de tres subfases de remodelacin, cada
una de las cuales requiri de una mayor organizacin y coordinacin que la anterior. Podemos asumir que estos desarrollos fueron
de la mano con el crecimiento de la poblacin y una creciente
produccin agrcola, y que todos estos cambios quedan corroborados por formas cada vez ms intrincadas de expresin artstica.
El templo de Layzn fue construido durante la fase
Huacaloma Tardo encima de la montaa de 3100 m de altura del
mismo nombre, que domina a todo el valle de Cajamarca11. El
templo descansa sobre una toba aterrazada pero no sabemos
cmo era el edificio en la terraza ms alta, puesto que encima de
l se levant una gran plataforma durante la fase Layzn (25050 a.C.). En las inmediaciones de las escalinatas talladas en la
roca hay tres rocas esculpidas para simular figuras en cuclillas,
una de las cuales sostiene una copa con sus dos manos. Desde
Layzn se puede ver otro cerro aterrazado. Este es Aguatapada,
muy probablemente otro complejo ceremonial construido durante el mismo periodo.
La distribucin de los sitios de la fase Huacaloma
Tardo (900- 550 a.C.) indica que fueron erigidos encima de la
fase anterior, y que se les ampli en cada renovacin junto con las
zonas residenciales. Esto quiere decir que cada asentamiento
tuvo su propio templo, pero Huacaloma mismo parecera haber
sido el centro ms grande. Durante este periodo tambin se erigieron los sitios de Layzn y Aguatapada, cuyas vistas dominaban los asentamientos en el distante piso del valle.
Afuera de la cuenca de Cajamarca hubo dos sitios con
grandes templos: Kuntur Wasi y Pacopampa [cat. no. 10]. Pacopampa es un centro ceremonial en la sierra de Cajamarca. La
mayor parte del templo fue destruida durante las fases finales de
construccin, pero las dimensiones de los restos y la distribucin
de los hallazgos indican que debe haber sido un centro importante, con una esfera de influencia que se extenda hacia los valles y
las montaas de la regin. Excavaciones recientes contribuyeron
a definir la fase Pacopampa I (1200-800 a.C.), cuya cermica
muestra las caractersticas tpicas de la fase Huacaloma Tardo,
as como del estilo Tembladera.

El florecimiento de los centros ceremoniales (1200- 800


a.C.) Los centros en Pampa de las Hamacas, en el valle de Jequetepeque [fig. 62], fueron enterrados hacia 1200 a.C. para abrirle
paso a nuevas estructuras. El templo en el valle de Cajamarca,
que se remonta hasta la temprana fase Huacaloma (1200 - 900
a.C.), fue cubierto con una gruesa capa de tierra y encima se
erigi una plataforma alta para un nuevo templo. Estos cambios
estructurales trajeron consigo un nuevo estilo alfarero cuyas caractersticas tpicas incluyen las botellas de asa estribo, los cntaros con figuras antropomorfas y zoomorfas y decoraciones pintadas con blanco, rojo, amarillo y azul verdoso post-coccin;
tambin se encuentra pintado con grafito sobre una superficie
con engobe rojo. Esta cermica de estilo Huacaloma Tardo se
encuentra bien establecida tanto en la sierra norte de Cajamarca
como en el valle medio del Jequetepeque. Las piezas ms hermosas fueron excavadas ilegalmente en la zona de Tembladera, pero
las excavaciones oficiales realizadas en Pacopampa y Huacaloma
tambin dieron a conocer una amplia gama de vasijas (cermica
Tembladera [vase, por ejemplo, cat. no. 20]).

Fig. 67
Complejo del templo de Kuntur Wasi.
Reconstruccin del templo durante
la fase Copa (550-250 a.C.)

124

Kuntur Wasi, en la sierra norte


Kuntur Wasi se encuentra a 2300 metros por encima del nivel del
mar, sobre las faldas occidentales de los Andes y al oeste de la
ciudad de Cajamarca. Cerro Blanco, un sitio que data del mismo
periodo, se encuentra a dos kilmetros de distancia. Desde 1946
hasta las excavaciones intensivas realizadas por una expedicin
arqueolgica japonesa, se crea que Kuntur Wasi era una colonia
de Chavn de Huntar. El vnculo se sustentaba sobre similitudes
entre los objetos hallados en ambos sitios, como la cermica y la
escultura monoltica en piedra.
Las excavaciones intensivas efectuadas en Kuntur
Wasi entre 1988 y 2002 descubrieron cuatro fases de construccin, la una encima de la otra. Cada fase es distinta en trminos
de la arquitectura, la cermica y otros artefactos, y tambin
se hallaron evidencias del uso de animales domsticos y salvajes.
El equipo japons estableci una cronologa, la que se sintetiza
a continuacin12.
La fase dolo (950-800 a.C.) El asentamiento sedentario alfarero ms antiguo se encuentra en Cerro Blanco, un sitio vecino de
Kuntur Wasi en la misma cadena de cerros. Este sitio ms temprano forma parte de la fase La Conga, cuya cermica comparte
muchas de las caractersticas de la que fuera encontrada en Montegrande y en Las Huacas, en el valle del Jequetepeque, y de la
fase Huacaloma Temprano del valle de Cajamarca. La cermica
de la subsiguiente fase Cerro Blanco es del mismo estilo que la de
la fase Huacaloma Tardo, Tembladera y Pacopampa I. En esta
fase el cerro sobre el cual se levanta Kuntur Wasi fue modificado
para que fuera un centro ceremonial, se nivel la cima y sobre
ella se construy un complejo ritual que comprenda plazas y plataformas. Los pisos y paredes de las plataformas y plazas fueron
enlucidos con un suelo blanco combinado con cal, y parte del edificio fue decorado con murales y relieves. Una figurina descubierta durante las excavaciones muestra a un ser antropomorfo con
cabeza de felino al que se conoce como El dolo [cat. no. 90]. Es
muy poco lo que se sabe acerca del tamao y forma de todo el
complejo, puesto que la arquitectura ceremonial de la fase dolo
est enterrada debajo de estructuras posteriores.

La fase Kuntur Wasi (800-550 a.C.)


El complejo ceremonial erigido durante esta fase es del todo distinto del templo anterior, construido durante la fase dolo. En
primer lugar se remodel el cerro para abrir paso a la plataforma. Luego se rode la plataforma principal con paredes de contencin de 12 m de altura y de tres niveles, construidos con grandes peascos [figs. 63, 64b]. La plataforma casi cuadrada mide
130 x 120 m. En medio de la pared de contencin noreste hay una
escalinata principal de 11 m de ancho, con peldaos bien conservados y canaletas a ambos lados. El montculo dentro de los

CHAVN

125

La arqueologa de la sierra

muros de contencin fue nivelado y en el proceso se destruyeron


las estructuras de la fase dolo. La parte ms importante del
complejo es la disposicin en forma de U de tres plataformas elevadas alrededor de una plaza hundida cuadrada. En medio de
cada pared de esta plaza haba una escalinata con cuatro peldaos, y sobre el cuarto peldao de cada escalinata estaba montada
una escultura en piedra con un rostro de felino en relieve (de
aproximadamente 150 x 40 x 30 cm). Dos monolitos adicionales,
que mostraban seres antropomorfos con colmillos y ojos excntricos, fueron hallados en el eje norte-sur, entre la plaza central y la
escalinata principal. La disposicin en forma de U de las tres
plataformas, el patio o plaza hundido y encerrado, y la zona intermedia de las plataformas inferiores era la parte ms importante
del complejo ceremonial, lo que resulta evidente a partir de los
seis monolitos que representan temas mticos. Las dos plataformas a cada lado del complejo en forma de U probablemente eran
del mismo tamao, y al centro de cada una de ellas haba muy
probablemente una plaza hundida rodeada por cuartos.
La plataforma central es rectangular, mide 24,5 x 15,5
m y tiene 1,5 m de altura si se le mide desde la plaza hundida
abajo de ella. Resulta imposible decir con seguridad qu se encontraba encima de la plataforma, debido a las fases de construccin posteriores y a la destruccin que ellas implicaron, pero casi
con toda seguridad era la estructura ms importante de todo el
complejo ceremonial, lo que qued corroborado con las tumbas
descubiertas debajo del piso. Los entierros contenan algunos artefactos de oro sumamente decorados, a los que se describir detenidamente ms adelante [vanse cat. nos. 56-89].
Diecisiete metros por detrs de la plataforma central
se verifica una plaza circular que tiene 15,6 m de dimetro y que
est hundida hasta una profundidad de 2,1 m. A lo largo del eje
principal hubo alguna vez dos grupos de escalinatas, cada una de
ocho peldaos, pero una de ellas ya se haba perdido para el momento en que nuestras excavaciones llegaron a esa parte. Lo ms
probable es que la plaza hundida haya estado rodeada alguna
vez por una serie de plataformas con pequeos patios hundidos,
flanqueados por cmaras [fig. 64].
La arquitectura de Kuntur Wasi es notable por su red
de canales subterrneos [vanse caps. 4.3 y 4.4]. Las plazas ms
grandes y ms pequeas tambin tenan desages, que usualmente eran remates de piedra planos con agujeros en ellos. El
agua corra por estos agujeros hacia el canal subterrneo que la
llevaba ms all de las otras estructuras. Los canales pequeos
se unan para formar otros ms grandes, lo suficientemente
anchos como para que una persona pequea se arrastrara por
ellos. Los canales ms anchos terminaban en tomas en los muros
de contencin que encerraban la colina y formaban la plataforma
principal. Todos estos detalles indican que el complejo del templo
de Kuntur Wasi fue construido siguiendo un plan detallado, lo
que debe haber requerido un alto nivel de coordinacin y de organizacin del trabajo.

La cermica de la fase Kuntur Wasi (800 - 550 a.C.) es


muy distinta de la de la fase dolo (950 - 800 a.C.). Sus caractersticas ms importantes son las superficies pulidas de color negro,
gris, marrn y rojo, nuevas formas como las botellas de asa estribo y las copas de base plana, representaciones de jaguares, serpientes y aves de presa, as como seres antropomorfos con colmillos y ojos excntricos; otro rasgo distintivo son las pinturas en
rojo sobre fondo anaranjado13. Otra caracterstica importante de
la fase Kuntur Wasi son los monolitos que representan diversos
temas mitolgicos14.

Tumba A-TM 2 Esta tumba de pozo contiene un esqueleto considerablemente daado; los fragmentos del crneo indican que la
persona enterrada aqu era un varn de avanzada edad. Los
bienes funerarios incluan una corona de oro repujada con cinco
caras estilizadas de jaguar [fig. 69], un par de pendientes de oreja
rectangulares de oro, cada uno con la imagen reflejada de un
jaguar con colmillos y de perfil [cat. nos. 72 y 73], una mscara
bucal elaborada con una lmina de oro martillado con un patrn
repujado [cat. no. 71], una mscara bucal adicional que representa una criatura de felino que coge dos figuras antropomorfas ms
pequeas mostradas de perfil [cat. no. 70], una copa de cermica
negra [fig. 77] con un asa fijada verticalmente, decorada con incisiones y toques de pintura roja y blanca aplicada despus de la
coccin, pequeas piedras que servan como joyas [cat. nos. 74-76]
y otros fragmentos de cermica.

Las magnficas tumbas de Kuntur Wasi


Los hallazgos ms importantes realizados en Kuntur Wasi son
las tumbas especiales halladas debajo del piso de las plataformas
del templo [vase cat. nos. 56-89]. Cinco de ellas (A-TM 1
A-TM 5) eran estructuras complejas que cortaban los pisos y cmaras construidos durante la fase dolo previa debajo de la plataforma central. Otras dos tumbas (B-TM 1 y G-TM 6) fueron
encontradas en las plataformas secundarias al sur y al sudoeste
de la plataforma central. La mayora de las tumbas contena objetos de oro y, salvo una de las personas inhumadas, todas tenan
huellas de cinabrio sobre la cabeza y el rostro. Es tambin notable el que las tumbas fueran instaladas antes de que las plataformas se hubiesen terminado. En otras palabras, los entierros
fueron llevados a cabo durante la construccin del complejo de
templos, y deben por tanto estar directamente relacionados con
l. Las tumbas de Kuntur Wasi parecen haber sido construidas
para personas de alto rango, que habran estado de algn modo
vinculadas con los rituales y la cosmologa del templo. Sus caractersticas ms importantes se describen a continuacin.
Tumba A-TM 1 [fig. 65; cat. nos. 56-68] Esta tumba consta de
un pozo cilndrico con una cmara lateral. El pozo mismo tiene
1,5 m de dimetro y 2,25 m de profundidad. La cmara lateral
fue construida para que contuviera a un varn de cincuenta a
sesenta aos de edad, con el crneo deformado. Al parecer el difunto estuvo originalmente envuelto en un fardo funerario y fue
enterrado en cuclillas; fue solo despus de que los restos cayeron
de costado. Alrededor de la cabeza se encontraron restos de cinabrio arenoso y la tumba contena una corona de oro con catorce
pequeas placas de oro cada una de ellas repujada con un
rostro humano, que colgaban dentro de aberturas hexagonales
[cat. no. 56], las que presumiblemente buscaban representar una
canasta o red. Tambin hallamos una botella de asa estribo de
cermica con el cuerpo en forma de guila [fig. 57], una botella
con un pico largo [cat. 58], una compotera, tres grandes trompetas de conchas [figs. 64-66] y diversos artefactos de piedra usados
como joyas [cat. nos. 60-63, 67 y 68].

Tumba A-TM 3 Esta tumba contena los restos de un hombre de


entre treinta y cuarenta aos. Los bienes funerarios incluan un
par de aretes de oro, una botella negra de asa estribo con decoracin incisa, una compotera y dos cuentas de crisocola.
Tumba A-TM 4 En esta tumba se descubrieron los restos de una
mujer anciana. El estado de los huesos al momento de la excavacin era sumamente pobre. Se recuperaron los siguientes bienes
funerarios: un gran nmero de cuentas decorativas hechas con
conchas de Spondylus, crisocola, sodalita y otras piedras y conchas; un pendiente pequeo de oro en forma de cono; placas
pequeas de oro en forma de aves; una pequea vasija de riolita
decorada con un rostro humano; y una botella de cermica negra
de asa estribo.
Tumba A-TM 5 Esta fue la tumba de un anciano. La perforacin
en el lado izquierdo del crneo muy probablemente se debi a un
fuerte golpe. No haba huellas de cinabrio en esta tumba y no se
cav un pozo funerario. El difunto fue enterrado, no en una
tumba de pozo sino en un agujero abierto y poco profundo. Los
bienes mortuorios incluan veintisiete cuentas de hueso y conchas, un disco hecho con el hueso de un mamfero y dos discos de
cobre. Resulta interesante que en la tumba no se descubriera
nada de cermica, oro o cinabrio.
Tumba B-TM 1 [fig. 66] Esta tumba fue instalada debajo del
piso de una plataforma ubicada al noreste de la plataforma central. Ella consta de un pozo cilndrico con una cmara lateral. La
persona enterrada era un hombre de unos cuarenta aos. Se le
sepult fuertemente acurrucado, muy probablemente porque el
bajo techo de la cmara no permita que el fardo funerario fuera
colocado en posicin erguida. Entre los artefactos descubiertos en
la tumba haba los siguientes: una corona de oro con doce placas
colgantes decoradas con cabezas de jaguar de perfil [cat. no. 78],
un par de grandes pendientes de oreja de oro, cada uno de los

126

CHAVN

127

La arqueologa de la sierra

cuales mostraba una imagen reflejada de una cabeza de jaguar


en perfil, de la cual colgaban seis serpientes entrelazadas (longitud total: 24 cm [cat. nos. 83 y 84]); un par de pendientes de oreja
en forma de Lagenaria siceraria [cat. nos. 81 y 82]; un par de
orejeras repujadas con motivos de aves [cat. nos. 79 y 80]; tres
vasijas de cermica [cat. nos. 87-89]; cuentas de crisocola y cuatro
cuentas de malaquita [cat. no. 86].

En esta fase tambin hay tumbas especiales que contienen cinabrio y objetos de oro. En las plataformas laterales del
gran templo en forma de U se hallaron dos tumbas con botellas
de asa estribo que tenan un jaguar en la base del asa. Estas dos
botellas estaban asociadas con rastros de cinabrio, pero no las
acompaaba ningn esqueleto. En el mismo lugar se encontraron
tres tumbas debajo de la plataforma de la plaza sudoeste. Dos de
ellas contenan objetos de oro, como una corona simple y un par
de pinzas, as como collares de diversas formas y tamaos.
Hay evidencias de que tuvieron lugar cambios drsticos hacia el final de la fase Copa. Algo llev al cese total de las
actividades cultuales que haban definido la identidad del complejo ceremonial de Kuntur Wasi durante la fase del mismo
nombre y la fase Copa. La nueva cultura que emergi al inicio de
la fase Sotera (ca. 250 a.C.) muy probablemente fue la cultura
Layzn, de la sierra de Cajamarca. Esto es evidente a partir del
nuevo estilo alfarero rojo sobre blanco. La arquitectura existente
fue destruida por completo y los fragmentos de la estructura
fueron arrojados desde los cuatro lados de la plataforma principal. Los escombros enterraron los muros de contencin, en tanto
que las fachadas del templo de Kuntur Wasi fueron remodeladas
como pequeas terrazas para viviendas simples. Durante esta
fase de construccin no encontramos evidencia alguna de estructuras ceremoniales o de algn otro tipo de edificio pblico. En la
fase Sotera se levantaron nuevas estructuras encima de Cerro
Blanco, un sitio frente a Kuntur Wasi que no se us durante las
fases Kuntur Wasi y Copa. La larga historia del impresionante y
altamente desarrollado complejo del templo, que se inici en
Kuntur Wasi en la fase dolo, finalmente haba llegado a su fin.

sobre un rea mucho ms amplia. Resulta particularmente inusual el desarrollo del valle medio del Jequetepeque, tal como lo
evidencian los sitios del Formativo Temprano en Montegrande,
las Huacas y La Bomba. El ms grande de estos sitios es Polvorn. Se encontr gran cantidad de cermica de dicho estilo en
sitios a gran altura como Cerro Blanco (cerca de Kuntur Wasi),
Huacaloma y otros lugares del valle de Cajamarca, as como en
Pandanche, cerca de Pacopampa. Aunque nadie sabe cmo fue
que esta cermica muy temprana lleg all y se propag por la
regin, est claro que se prefirieron las reas ms clidas, como
la zona yunga. Las zonas ms altas fueron pobladas solo despus
y en etapas, hasta una altura de aproximadamente 3000 metros
por encima del nivel del mar. Cada nuevo asentamiento tena su
propio templo, el que serva como centro de las actividades sociales y del desarrollo ideolgico. La costumbre de la renovacin del
templo estuvo ligada al desarrollo y refinamiento de la produccin de alimentos, la tecnologa, la organizacin social y el sistema religioso.
Esta tendencia prosigui en el Formativo Medio
(1200 -700 a.C.). Especialmente digno de atencin aqu es el desarrollo de la arquitectura ceremonial con relieves y murales, lo
que da fe de una cosmologa multifactica con abundantes temas
mitolgicos. La sierra de Cajamarca y el valle de Jequetepeque
vieron la propagacin de un estilo alfarero al que se conoce por
ahora como el estilo TPH (la sigla quiere decir TembladeraPacopampa-Huacaloma). Si bien son pocos los sitios en el valle
medio de Jequetepeque que cuentan con complejos ceremoniales
intactos, son en cambio numerosos los asentamientos con una
gran arquitectura ceremonial que fueron hallados en la sierra
vecina como Kuntur Wasi, Huacaloma o Pacopampa. En este
ltimo caso, durante la fase Pacopampa I (1200 - 800 a.C.) toda la
cumbre de un cerro fue nivelada para dar forma a un complejo
ceremonial aterrazado, con muros de contencin construidos con
bloques de piedra macizos15. Algunos de estos bloques fueron esculpidos en forma de jaguar. Estas figuras antropomorfas de
piedra pareceran datar de la fase Pacopampa II (800 - 500 a.C.),
a pesar de que tienen algunas similitudes estilsticas con la cermica y las figurinas del estilo PTH [cat. no. 10].
En paralelo a este notable proceso encontramos evidencias de otro notable desarrollo cultural en la costa norte peruana: se trata de la tradicin Cupisnique, conocida por sus enormes estructuras de plataformas, relieves, murales y su caracterstica cermica. Hay ciertas similitudes entre la alfarera TPH y
la de estilo Cupisnique.
Por razones que an no es posible esclarecer, estos desarrollos culturales paralelos en la costa y en la sierra, tuvieron
un final abrupto que tuvo lugar durante el Formativo Medio,
alrededor de 800 a 700 a.C. Toda actividad ces en los grandes
centros de la costa. Fue alrededor de la misma poca de este colapso y abandono de los complejos ceremoniales costeos, cuando
se inici el trabajo de remodelacin en los nuevos complejos cere-

moniales de Kuntur Wasi (en la fase homnima) y Pacopampa


(fase Pacopampa II). Resulta interesante que el primer acto realizado en ambos centros fue la instalacin de tumbas que contenan vasijas de cermica, objetos de oro y otros bienes funerarios,
todos los cuales muestran las caractersticas del estilo Cupisnique. Las nuevas estructuras fueron erigidas encima de edificios
ms antiguos, pero no perpetuaron la misma tradicin constructiva. De modo que fue as como el Formativo Tardo (700 -400
a.C.) tuvo su origen en la sierra. Habran ms cambios en Kuntur
Wasi durante la fase Copa, y en el valle de Cajamarca durante la
fase EL. Pacopampa parece haber quedado abandonado definitivamente, y nuevos complejos ceremoniales fueron levantados en
otros sitios, como La Granja. Al Formativo Tardo le sigui el Formativo Final (400 - 200 a.C.), tanto en la costa como en la sierra.
A lo largo de esta ltima fase se perdieron todos los logros adquiridos en el Formativo, tal es el caso de la cohesin social, la religin, la tecnologa y la cosmovisin: en suma, todo lo que haba
encontrado una expresin material en los centros ceremoniales.

Tumba G-TM 6 Esta tumba se encuentra debajo de una cmara


en la plataforma de la esquina sur del rea ceremonial. Debido al
mal estado de conservacin no se pudo determinar la edad del
hombre aqu enterrado. Los bienes funerarios incluan un pectoral de oro que tena 27 cm de dimetro, cuentas de piedra y
concha, y una vasija de asa estribo en forma de sapo, pintada de
rojo, anaranjado y blanco.
Las fases Copa (550- 250 a.C.) y Sotera (250-50 a.C.) A la
fase Kuntur Wasi le sigui la fase Copa, durante la cual no hubo
mayor cambio en el rea central y en el templo en forma de U con
los monolitos. El rea detrs del complejo, en cambio, s fue remodelada, llenndose ntegramente la plaza circular para que sirviera como los cimientos de una nueva plaza rectangular que
meda 15 x 165 m. Alrededor de esta nueva plaza se erigieron
nuevas plataformas, con plazas y habitaciones que las rodeaban.
Al igual que en la fase dolo (950-800 a.C.), los pisos y paredes
fueron enlucidos con un suelo blanco combinado con cal. Los canales fueron vueltos a disear y se los conect con los canales
ms grandes, reutilizando los desages construidos durante la
fase Kuntur Wasi (800-550 a.C.) Los monolitos de esta ltima
fase fueron devueltos a su posicin original. Todas estas alteraciones indican que el diseo fundamental del complejo ceremonial fue cambiado un poco, para que as el rea detrs de la plataforma central tuviera un papel importante. Se erigi un
complejo ms pequeo que comprenda una plaza rectangular y
un complejo de templo en forma de U que se abra hacia el sur,
pero el templo en forma de U con los monolitos no perdi su preeminencia en el conjunto del complejo ceremonial. El piso de las
plazas fue llenado con grava amarilla y cubierto con el mismo
enlucido blanco que tambin se us para dar brillo a las paredes
de las cmaras. El uso dado al enlucido blanco hecho de tierra
combinada con cal es un rasgo caracterstico de la fase dolo. No
hay ninguna evidencia del mismo durante la fase Kuntur Wasi,
pero s volvi a aparecer durante la fase Copa [fig. 67].
En la cermica perteneciente a esta fase tambin
vemos cambios. Las botellas de asa estribo s aparecen, pero el
fino equilibrio formal entre el cuerpo y el pico desapareci. Las
asas con motivos de jaguares y aves son tpicas de las botellas
durante esta fase. Por lo general encontramos ms cermica roja
o rojiza, lo que tambin indica el retorno a la vieja tradicin alfarera de la fase dolo. Las tazas negras fueron decoradas con patrones geomtricos.

El Formativo en la sierra:
un intento de sntesis
Aunque tanto en Hunuco como en el Callejn de Huaylas la
regin adyacente a los valles de Supe y Chancay se encontraron
evidencias de un desarrollo cultural durante el Formativo Inicial
(3500-1700 a.C.), no hay en cambio ningn hallazgo arqueolgico
concluyente que pruebe la existencia de asentamientos en la
sierra de Cajamarca durante este mismo periodo. No es sino
hasta el inicio del Formativo Temprano (1700-1200 a.C.) cuando
encontramos evidencias de dos tradiciones alfareras en la regin,
la del valle de Hunuco y la tradicin Conga-Huacaloma-Pandanche de la sierra de Cajamarca. La distribucin y el desarrollo de
la cermica fina de las fases Kotosh Wairajirca (1700-1200 a.C.) y
Kotosh Kotosh (1200-700 a.C.), con sus peculiares formas y elementos decorativos, quedaron limitadas al valle alto del Huallaga, y no hay seal alguna de que esta tradicin se haya propagado
ms all del valle. Las razones de ello siguen siendo un misterio
que solamente podr ser resuelto por futuras investigaciones.
Pero en la sierra de Cajamarca, las evidencias del uso
de la alfarera y de una forma de vida sedentaria estn dispersas

128

CHAVN

4. CHAVN DE HUNTAR:
DESCUBRIMIENTO, ARTE, ARQUITECTURA,
RITUAL Y TRANSFORMACIN

130

CHAVN

INTRODUCCIN
Desde su descubrimiento, el complejo de Chavn de Huntar con
sus enigmticas esculturas en piedra ha causado fascinacin
en todo aquel que ha tenido la oportunidad de conocerlo. Chavn
ha pasado a ser emblemtico en la historia cultural de la regin
centroandina, e incluso hoy sigue brindndonos un panorama
nico del mundo ritual y religioso de las sociedades del Forma
tivo Medio y Tardo.
Christian Mesa, profesor de la Universidad San Ignacio de
Loyola, fue director fundador del Museo Nacional Chavn. Su
estudio sobre las excavaciones realizadas en Chavn de Huntar
arroja informacin interesante sobre la forma en que la inter
pretacin del complejo fue cambiando con el paso de los aos.
En vista de la importancia suprema que Chavn reviste para la
arqueologa en el Per, hemos optado por colocar su ensayo al
inicio de este captulo.
Henning Bischof, quien trabaj en el Reiss-Engelhorn Museum
de Mannheim, ha dedicado muchos aos al estudio del arte y
la iconografa Chavn. Su enfoque clsico, que tiene como base
el desarrollo estilstico evidente de diversas obras de arte halla
das en Chavn, muchas de las cuales aparecen ilustradas en su
ensayo, nos brinda un valioso complemento a la investigacin
arqueolgica. Los anlisis de Bischof, que nos motivan a obser
var detenidamente, han permitido realizar algunos de los ms
importantes descubrimientos recientes sobre la iconografa
Chavn.

Fig. 68
Plataforma norte del templo de
Chavn de Huntar

131

Chavn de Huntar

4.1

Como jefe de investigaciones arqueolgicas en Chavn de Hun


tar, John W. Rick de la Universidad de Stanford en California,
es quien mejor conoce el templo de Chavn. Su enfoque inter
pretativo va ms all de una postura puramente materialista y
tiene el efecto de traer a Chavn de vuelta a la vida. Su estilo
de investigacin muestra cunto puede contribuir la arqueologa a la comprensin de una sociedad y la manera en que
esta funciona.
Luis Guillermo Lumbreras, ex profesor de la Universidad Nacio
nal Mayor de San Marcos de Lima, es uno de los arquelogos
peruanos ms reconocidos. Lumbreras, para quien la arqueolo
ga no es tanto una carrera sino una vocacin, codirige el pro
yecto Chavn. Sus excavaciones en la Plaza Circular y en la Ga
lera de las Ofrendas, constituyen uno de los estudios ms
importantes llevados a cabo en el lugar y arrojaron resultados
que hoy son de crucial importancia para nuestra comprensin
sobre este fenmeno. El ensayo de Lumbreras que cierra este
captulo nos brinda una introduccin vvida al mundo ritual de
Chavn de Huntar.

NARRACIONES E INVESTIGACIONES
EN UN SITIO FORMATIVO DE LOS
ANDES CENTRALES: CHAVN DE
HUNTAR
Christian Mesa

La historia del descubrimiento e investigacin de un sitio arqueolgico tipo, marca el modo en el cual el yacimiento es interpretado por los diversos investigadores interesados en el mismo.
Para el caso de Chavn, esta mxima se cumple en proporciones
an mayores, dado lo crucial que ha sido en diversas interpretaciones sobre el origen de la complejidad social en los Andes Centrales, interpretaciones que en muchos casos han escapado lo
estrictamente arqueolgico y han incursionado en el campo poltico1. Esto tiene mucho que ver con los usos que se le dan a los
sitios arqueolgicos y a las culturas que estas representan en la
formulacin de discursos que estn relacionados con conceptos de
identidad y nacin Cul es el rol que jug Chavn en esta construccin histrica del presente desde el pasado y desde el presente hacia el pasado? Un examen de la historia de las investigaciones en el sitio nos servir para revisar el rol que ha tenido el sitio
de Chavn y sus manifestaciones derivadas en los intentos de
construir identidad y otros trminos similares.

Primeras referencias escritas


Las primeras noticias escritas sobre el centro ceremonial
de Chavn de Huntar [fig. 69 y 70] datan de la crnica de
Cieza de Len quien en 1549 describe una fortaleza grande con
rostros figurados y talles humanos en sus muros, a ocho leguas
de Piscobamba2.
De los restos conocidos actualmente en el Callejn de
Conchucos o valle del ro Mosna, no existen otros ejemplos con
detalles similares3. En 1593, Don Toribio Alfonso de Mogrovejo,
encargado de la Arquidicesis del Callejn de Conchucos, llega a
Chavn, explorando el interior del centro ceremonial, indicando
la existencia de una guaca, al interior de la cual existen callejones en su interior4.
En 1616 llega el clrigo Vsquez de Espinoza, indicando que el centro ceremonial de Chavn de Huntar fue un orculo, similar en su naturaleza a las ciudades de Roma y Jerusaln5.
En 1631, los Jesuitas tomaron control de la doctrina de Chavn.
Al parecer el Callejn de Conchucos se convierte en la ruta de
entrada al Maran, adquiriendo una posicin estratgica para
la Iglesia6. Es probable que el corte que exhibe el frontis del Edificio A haya sido realizado durante esta poca como parte de la
extirpacin de idolatras. Toribio Meja refiere que incluso la destruccin de estelas, cabezas clavas, y otros elementos fue causada
por jesuitas con la intencin de utilizarlos como materiales constructivos7. En 1840 el Prefecto de Hunuco y primer Director del
Museo Nacional del Per, Mariano de Rivero refiere en el primer
libro de arqueologa peruana, que en las cercanas del pueblo moderno existen edificios de piedra labrada, con callejones en su
interior atravesados por ductos de ventilacin8. Rivero tambin
hace referencia del sitio arqueolgico de Pojoq, ubicado en la cima
del cerro del mismo nombre al oeste de Chavn indicando su relacin con Chavn. Rivero fue la primera persona que trata sobre la

132

CHAVN

133

Chavn de Huntar

probable extensin del sitio arqueolgico fuera de los lmites del


centro ceremonial. Hasta este momento Chavn era descrito
como una fortaleza9 y como un templo10.

origen en la selva tropical. En 1929 precisa que Chavn es un representante destacado de la antigua Cultura Megaltica, descrita
por Guaman Poma de Ayala y el Fray Buenaventura Salinas19.
De este modo Tello establece la antigedad material y religiosa
de Chavn, convirtindose en la prueba de un origen endgamo de
la civilizacin andina. En 1925 un deslizamiento proveniente de
la margen derecha del ro Mosna modifica el cauce del mismo y
en 1930 un fenmeno similar hace que el ro destruya la seccin
este del Edificio E, lo cual le permite a Tello constatar in situ la
presencia de cermica Chavn debajo de arquitectura monumental [fig. 72]. Antes de este evento la cermica catalogada como
Chavn provena de sitios costeos mientras que en la sierra y en
el mismo Chavn la cermica Chavn era elusiva.
Wendell Bennet, en 1938, realiza excavaciones arqueolgicas en diversas zonas del monumento, durante una
breve temporada de campo de veintiocho das. Las excavaciones
siguieron niveles arbitrarios de 50 cm y fueron insuficientes para
una fina segregacin cronolgica20.
En noviembre de 1940 Tello regresa a Chavn con el
objetivo principal de reparar el muro de contencin del ro Mosna
[fig. 73], a fin de prevenir la destruccin del centro ceremonial
debido a eventos similares a los ocurridos en 1925 y 1930. Se
inician trabajos de limpieza de la fachada oeste con la finalidad
de exponerla en su integridad; igualmente Tello ordena se reinicien los trabajos en la fachada este del Edificio A [fig. 74]. Se
realiza la limpieza/excavacin de las fachadas occidente y sur del
Edificio A. Asimismo, se excava una unidad exploratoria de 6 x 2
m en el sector Wacheqsa; Tello pensaba que este sector podra
haber sido el lugar en el cual los responsables de la construccin
del monumento establecieron sus residencias dada la alta densidad de material cermico sobre superficie21. Tello propone una
secuencia de crecimiento del Edificio A, la cual de acuerdo con
sus observaciones estaba dividida en tres fases con una lgica
similar a la que Rowe utiliz veinte aos despus, interpretando
cada junta en el Edificio A como una etapa constructiva. Tello
redondea sus interpretaciones en Origen y Desarrollo de las Civilizaciones Prehistricas Andinas desarrollando diversas lneas
de difusin de la civilizacin derivadas de Chavn. No solo Chavn
es importante por ser la expresin civilizatoria ms antigua del
pas, sino tambin porque la primera divinidad andina mor en
su templo, expandindose al resto de los Andes22.
En 1945 un aluvin cubre totalmente a Chavn. Ante
esta situacin destaca un contingente humano, liderado por
Marino Gonzles, destinado a iniciar labores de limpieza y reexcavacin. Marino Gonzles se mantuvo activo realizando diversas intervenciones. Descubre en 1958 el Canal de Rocas, que
es el drenaje principal del centro ceremonial [vese cap. 4.3]23. En
1959 Manuel Chvez Balln, realiza conjuntamente con Marino
Gonzlez, excavaciones arqueolgicas en la fachada norte del
Edificio A con la intencin de ubicar una portada similar a la
portada principal de la fachada este [fig. 105] del Edificio A, en su

lugar descubre la entrada a una nueva galera, la Galera de las


Escalinatas24. Como parte de los trabajos de excavacin en esta
galera se descubre otra, la Galera de las Alacenas. Con toda
seguridad Gonzlez realiz mayores intervenciones pero lamentablemente no se tiene una idea de la magnitud de las mismas.
El estado del conocimiento sobre Chavn de Huntar a
la muerte de Tello en 1947 puede ser resumido de la siguiente
manera: a) Primer centro ceremonial construido durante la primera poca de la prehistoria andina a los 1000 a.C., b) Lugar de
residencia del dios creador del mundo andino, c) Centro de dispersin cultural de la civilizacin andina, d) Construido al menos
en tres etapas constructivas.
En el ao 1961, John Rowe realiza una visita al centro
ceremonial. Al igual que Tello, propone que las juntas arquitec
tnicas presentes en la fachada este del Edificio A, estaran
marcando diferencias cronolgicas al interior del monumento.
Propone al igual que Tello la existencia de tres momentos constructivos en Chavn de Huntar. La diferencia fundamental, es
que Rowe incluye el resto de los edificios de Chavn en su secuencia, mientras que Tello tan slo se refiere al Edificio A. Rowe no
solamente analiza la relacin espacial de los componentes arquitectnicos sino tambin retoma el anlisis iconogrfico realizado
por Tello en 1923, estableciendo una secuencia iconogrfica de
cuatro fases a saber: AB, C, D y EF [vase cap. 4.2]25.
En 1966 Lumbreras realiza excavaciones en el atrio
del Templo Viejo y en la Galera de las Ofrendas ubicada en el
lado norte del mismo atrio. En el atrio se descubre una plaza
circular rodeada de grabados [fig. 115; vase cap. 4.5], mientras
que en la Galera de las Ofrendas, se realiza el hallazgo de un
contexto cerrado conformado por 681 vasijas de cermica, 191
restos seos humanos y 171 artefactos no cermicos entre otros
objetos [cat. nos. 125-163]26, identificndose nueve estilos cermicos en la galera [cat. nos. 125-158]: Dragoniano, Ofrendas, Qotopukyo, Floral, Puca Orqo, Mosna, Wacheqsa, Raku y Puksha. De
estos estilos los cuatro primeros han sido reconocidos como locales mientras que el resto como forneo a Chavn, este ltimo lote
conforma el 27% del total de la cermica registrada en la galera
[vase cap. 4.5]. Los estilos forneos procederan en su mayora
de la costa norte lo cual nos indicara una presencia muy fuerte
de pobladores de esta regin geogrfica en Chavn de Huntar27.
Lumbreras adems de intervenir en el Atrio del Templo Viejo y
la Galera de las Ofrendas, realiza una intervencin menor en
la Galera de las Caracolas, ubicada en el lado sur del atrio
del Templo Viejo.
En 1973 Rosa Fung inicia excavaciones arqueolgicas
en el sector Wacheqsa, en el sitio denominado La Capilla ubicado
en la ribera norte del ro Wacheqsa y en la Galera del Loco, ubicada en el Edificio C. Las excavaciones realizadas por ella permanecen hasta el momento inditas.
En 1975 Richard Burger inicia excavaciones en
Chavn en un intento por desarrollar cronologas absolutas y

relativas, y definir la extensin del asentamiento28. Guiado por


estos objetivos, realiza excavaciones distribuidas en la periferia
del ceremonial, confirmando lo expuesto por Rivero en 184029.
Burger identifica tres grandes momentos en base a la naturaleza
de la cermica recuperada en sus excavaciones (Urabarriu,
Chaquinani y Janabarriu), relacionando estas tres fases con las
tres fases o etapas de crecimiento arquitectnico planteadas
por John Rowe en 1962. Establece los lmites cronolgicos de
la ocupacin en Chavn entre los 900-200 a.C. en base a diez fechados radiocarbnicos.
En 1982 se realiza una nueva intervencin arqueolgica en Chavn de Huntar, dirigida por el arquelogo Federico
Kauffman Doig, gracias al apoyo de la Fundacin Volkswagen de
Alemania y la co direccin de Francisco Iriarte. Inicia sus trabajos en 1982, publicando un informe dedicado a las labores de
mapeo de fachadas y galeras30.
En 1985 Burger propone que el concepto de cultura
madre sea remplazado por el concepto de Chavn como sntesis.
La investigacin y reconocimiento de sitios costeos anteriores a
Chavn de Huntar reconoce la presencia de elementos arquitectnicos similares a los de Chavn por lo que se plantea que en
Chavn se da una sntesis de las tradiciones culturales existentes
hasta ese momento31. En 1988 propone que la fase identificada
como Janabarriu en Chavn como el marcador del Horizonte
Chavn, de tal modo que una categora cronolgica, especfica
para un sitio, es extrapolada como una categora panandina32.
Antes de proseguir es necesario resumir el estado de
la cuestin: a) los lmites cronolgicos del centro ceremonial
Chavn se encuentran entre los aos 390-200 a.C.; b) Las tres
etapas de crecimiento arquitectnico definidas por Rowe (y anticipadas en veinte aos por Tello) se relacionan con las etapas
cermicas definidas por Burger; c) Chavn representa la sntesis
cultural de las diversas sociedades que la antecedieron; d) la
etapa de apogeo de Chavn se desarroll entre los 390200 a.C.;
e) esta etapa tuvo influencia en el resto del territorio andino,
dndose una profusin de artefactos relacionados con Chavn.
Con la intencin de elaborar un mapa tridimensional
de Chavn, John Rick inicia trabajos en 1996. En este proceso de
digitalizacin de la arquitectura de Chavn, nota que el centro
ceremonial presenta una complejidad mayor a la planteada por
John Rowe. A fin de ampliar los detalles del modelo tridimensional, Rick realiza pequeas excavaciones con la finalidad de evaluar la hiptesis de crecimiento arquitectnico33.
Al mismo tiempo Silvia Kembel investiga directamente el crecimiento arquitectnico del sitio realizando un extenso
anlisis de la disposicin tridimensional de las galeras de
Chavn concluyendo que: el centro ceremonial de Chavn de
Huntar fue construido en cinco etapas, quince fases y cincuentain eventos constructivos, la secuencia constructiva planteada
por John Rowe es inviable, la construccin debi haberse iniciado
alrededor de los 1500 a.C. cesando las funciones del mismo a los

Viajeros exploradores y naturalistas


En 1871 Polo se hace presente en su calidad de Secretario de la
Prefectura de Huarz, encontrando en la casa de Don Lazaro Palacios, el monolito de piedra conocido como Monolito Raimondi,
trasladndosele a Lima en 187311. Polo asimismo ofrece la primera descripcin histrica del Lanzn Monoltico [fig. 71]12. En
1873 llega a Chavn de Huntar Antonio Raimondi realizando
una descripcin sobre el monumento, el cual para l, cumpli las
funciones de un fortn13. En 1875 Charles Wiener llega a Chavn,
llamndole la atencin las ruinas de Chavn de las cuales ya
tena referencia por el trabajo de Rivero. Wiener refiere que el
centro ceremonial estuvo compuesto por dos terrazas, tratndose
de un templo, debido a los jeroglficos inscritos en las columnas
de la portada albinegra, los cuales ilustraban al visitante sobre el
dios que era venerado14. En 1886 Middendorf llega a Chavn y
divide el centro ceremonial en dos reas: 1) templo, conformado
por lo que hoy conocemos como Edificio A y Plaza cuadrangular,
y; 2) palacio, conformado por los edificios hoy conocidos como B y
C, en donde posiblemente vivi el seor de la comarca15. Middendorf deduce la antigedad de Chavn a partir de la presencia del
Lanzn en su interior, indicando que es imposible que un templo
Inca tenga como divinidad principal a otro dios que no sea el Sol.
Propone que la tcnica constructiva de los Incas tuvo como resultado final un estilo diferente y establece que Chavn debi estar
relacionado con Moxeque [vase cap. 2.3].
Propone la existencia de un extenso reino, del cual Chavn sera
uno de los centros. La extensin de este reino abarcara todo el
Callejn de Conchucos as como el norte del mismo, manteniendo
una estrecha relacin con poblaciones de la costa16.

Investigacin arqueolgica
Julio C. Tello llega a Chavn en 1919, dirigiendo la primera expedicin arqueolgica de la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos. Sus trabajos se restringen a la limpieza de una de las
escalinatas del edificio principal y a la recoleccin de esculturas
lticas dispersas en el rea monumental, recuperando el llamado
Obelisco Tello que ser fundamental en la interpretacin religiosa del sistema de creencias representado en Chavn17. En 1923,
Tello propone que el dios de los Incas, Wiracocha, es el personaje
adorado en Chavn, en la figura del Jaguar. Este Jaguar no debe
de ser observado como una simple manifestacin animstica, sino
ms bien como una compleja interaccin y sincretismo entre naturaleza y ser humano. Tello propone que Chavn es una de las
manifestaciones ms antiguas del culto al dios Jaguar o Wiracocha18 y observa la dispersin de este culto de este a oeste con un

134

CHAVN

500 a.C. [vase cap. 4.3], y que la fase Janabarriu est relacionada con el centro ceremonial. Estos planteamientos obligan a repensar lo planteado por Burger en los siguientes puntos, a) si la
secuencia arquitectnica de John Rowe no es til, la relacin secuencia ceramogrfica-secuencia arquitectnica planteada por
Burger tampoco es til; b) si la construccin se inici alrededor de
los 1500 a.C., fue contemporneo con los centros ceremoniales de
la costa, razn por la cual la idea de Chavn como sntesis no
tendra mayor asidero y tendra que ser descartada de plano; c)
Chavn de Huntar ya no funcionaba como centro ceremonial durante la fase de apogeo planteada por Burger de 390- 200 a.C.
[vase cap. 4.3].
Las investigaciones de John Rick prosiguen en el
centro ceremonial, cambiando un tanto de orientacin. La nueva
complejidad arquitectnica descubierta en Chavn de Huntar le
hace reflexionar con respecto a los mecanismos de poder y autoridad que se ejercieron en Chavn y fueron capaces de movilizar
a un importante contingente de personas en la construccin del
centro ceremonial. En trminos de interpretacin arqueolgica,
los trabajos de John Rick tienen la intencin de investigar la naturaleza del poder y autoridad en Chavn de Huntar [vase cap.
4.4]. Rick plantea que en Chavn la autoridad se derivaba de la
manipulacin de prcticas shamnicas. De acuerdo con observaciones etnogrficas, los shamanes sirven a la sociedad, no ostentan posiciones de poder y desarrollan diversas actividades de
subsistencia como cualquier otra persona del grupo social. De
acuerdo con Rick, las autoridades de Chavn se presentaron como
herederos de una tradicin shamnica, pervirtindola para servirse en lugar de servir, creando una fachada en la cual se pretende que continan las mismas tradiciones antiguas cuando en
realidad la perversin del sistema hace que los encargados se
beneficien directamente34.
En el ao 2007 se presentan dos tesis doctorales referentes a Chavn de Huntar, la primera llamada Intrasite
Spatial Organization at Chavn de Huntar during de Andean
Formative: Three Dimensional Modeling, Stratigraphy and Ceramics35 y Geomorphologic and Sociopolitical Change at Chavn de
Huntar36. En la primera se aborda la naturaleza de las ocupaciones de poca Chavn en el denominado sector Wacheqsa, presentndose evidencias de ocupaciones domsticas, probables talleres de produccin artesanal, canales o espacios por donde
transcurri agua probablemente derivada del ro Wacheqsa, y de
una extensa rea de desechos producida por banquetes y festines. En la segunda se examinan detalles del paisaje construido
alrededor de Chavn como parte de un diseo a gran escala concebido por las autoridades del centro ceremonial con la finalidad
de obtener prestigio entre aquellos que usufructuaban los servicios del mismo. En el ao 2010, Matt Sayre entrega su tesis de
doctorado Life Across the River: Agricultural, Ritual, and Production Practices at Chavn de Huntar, Per, en la cual examina las
complejas relaciones de intercambio, produccin y ritualidad que

135

Chavn de Huntar

la poblacin residente en La Banda mantuvo con el centro ceremonial37. Ya en el ao 2010 la ubicacin cronolgica de Chavn de
Huntar es esclarecida en gran parte, gracias a la presentacin
de una secuencia de ochenta y tres fechados radiocarbnicos, los
cuales consolidan la hiptesis de funcionamiento del centro ceremonial entre los aos 1200 - 500 a.C.38. Establecindose claramente que la fase Janabarriu en realidad corresponde a una
etapa fechada entre los 900 - 500 a.C., integrndose a la poca de
mayor construccin arquitectnica de Chavn de Huntar.

de Huntar como el origen de la civilizacin andina y al mismo


tiempo como el lugar a partir del cual se gesta la nacin o peruanidad. Tello es bastante explcito y directo en este planteamiento
y utiliza un razonamiento deductivo para elucidar el problema de
los orgenes de la civilizacin andina.
El concepto de cultura madre se mantiene en la arqueologa andina, ya no en Chavn, sino en los desarrollos complejos del periodo previo al Formativo. La necesidad de utilizar al
pasado para llenar un vaco que no puede ser colmado en el presente, habiendo transcurrido casi un siglo desde la publicacin de
Wiracocha, es un indicador de que los problemas de identidad en
el Per siguen siendo los mismos de hace casi cien aos y que no
podrn ser resueltos desde la arqueologa. Es interesante reflexionar sobre las causas y motivos que guan al estudio del
pasado, los cuales deben de evadir las rutas de los usos polticos
y ms bien centrarse en aplicar rigurosas metodologas y perfeccionar los mecanismos de interpretacin de la evidencia arqueolgica. Al escapar Chavn del discurso fundacional, se ha retomado la rigurosidad que debe de guiar toda investigacin
arqueolgica. Cuando las agendas polticas anteceden a las evidencias y se sale de lo estrictamente arqueolgico, se difumina la
comprensin arqueolgica en varias aristas, perdindose lo esencial en la prctica arqueolgica: los datos y evidencias. Los usos
polticos del pasado podran ser entendibles en cuanto no sean
realizados por arquelogos, quienes tienen una responsabilidad
mayor, un compromiso acadmico muy por encima de cualquier
agenda poltica. En tal sentido es reconfortante que Chavn de
Huntar haya escapado de esta espiral, lo cual ha permitido
la prctica de una arqueologa libre de compromisos y agendas
polticas, llena de mayores datos y evidencias.

Eplogo
Las investigaciones en Chavn de Huntar prosiguen hasta la
fecha, habiendo cambiado muchas de las interpretaciones
originales que guiaron el modo de comprender al sitio. Se podran
establecer tres lneas de interpretacin que transcurren por
senderos diferentes pero no tan lejanos: a) emprica, b) cientfica
y c) poltica.
La primera lnea est relacionada con aquellos que
sin mayor entrenamiento en el estudio del pasado, a partir de
elementos puramente empricos intentaron establecer funcin,
cronologa y extensin en Chavn de Huntar. En este grupo destacan principalmente Rivero y Middendorf. Ambos intentaron
explicar Chavn de Huntar ms all de las 7 hectreas de ncleo
arquitectnico. Las excavaciones llevadas a cabo hasta el momento han confirmado que la extensin del centro ceremonial
excede la del ncleo monumental y que la influencia de Chavn
fue bastante intensa en la costa de los Andes Centrales. Middendorf es crucial en este sentido, a partir de la observacin de diversos restos monumentales en la costa, lleg a la conclusin de que
sitios como Chavn debieron de haber existido en diversas regiones, y que estaban entrelazados a partir de un sistema poltico en
comn. Este planteamiento, antecede en casi cien aos a los conceptos de peer polity que son utilizados para explicar la diversidad de centros ceremoniales durante el periodo Formativo en los
Andes Centrales39. Por otra parte, la lnea de investigacin, pasa
por esquemas de historia cultural como los de Bennett y Burger,
marxistas como el de Lumbreras, cuya forma de interpretacin
de los datos est inspirada en el materialismo histrico, y positivistas como el de Rick y asociados, mientras que la lnea de investigacin de Tello es difcil de clasificar debido al intenso tinte
poltico que ha teido sus interpretaciones. El uso en las ltimas
dcadas de mtodos analticos de anlisis arquitectnico, ceramogrfico, estratigrfico, radiocarbnico, paleobotnico y geomorfolgico inciden en la maximizacin del dato y la inferencia
de modelos. La complejidad del centro ceremonial demanda la
utilizacin de aproximaciones metodolgicas que puedan registrar e interpretar esa complejidad, lamentablemente el uso de
aproximaciones tradicionales tienden a ser unidimensionales y
no son apropiadas para entender a cabalidad el complejo. La
lnea poltica est relacionada con los intentos de ubicar a Chavn
Fig. 69
Vista del Callejn de Conchucos
desde el norte. Fotografa de 1940

Fig. 70
Vista del centro ceremonial de
Chavn de Huntar desde la ribera
derecha del ro Mosna. Ntese el
corte del Edificio E en primer plano,
producido por el desborde del ro en
1930. Fotografa de 1940

136

Fig. 71
Dibujo del Lanzn monoltico

CHAVN

137

Fig. 72
Detalle del corte del Edificio E. En la
oquedad casi a nivel de la base, es
donde Tello encontr la fragmentera
cermica a la que hace referencia.
Fotografa de 1940

Chavn de Huntar

Fig. 73
Trabajos de recanalizacin del ro
Mosna. Fotografa de 1941

Fig. 74
Excavaciones y limpieza en el lado
sur de la fachada este del Edificio A.
Fotografa de 1941

138

4.2

EL ARTE DE CHAVN:
PRECURSORES Y
DESARROLLO TEMPRANO
Henning Bischof

CHAVN

139

En los conos de Chavn, el foco de la experiencia religiosa, lo sagrado, alguna vez se manifest en sus aspectos de lo sublime (augustum), el misterio que evoca el temblor (mysterium tremens)
y lo que atrae de modo ambivalente (fascinans)1. Luego de un
largo periodo de relativa oscuridad, y en ltima instancia de
olvido, a mediados del siglo XIX el arte Chavn nuevamente recuper su poder para fascinar, esta vez a travs del misterio de su
existencia como testigo de una cultura prehistrica desconocida,
cuyo complejo diseo y perfeccin tecnolgica despertaron una
admiracin espontnea.

desarrolladas en el Per. l justific la contemporaneidad supuesta de las culturas Chavn y Mochica del mismo modo que
Tello lo hiciera en un principio, refirindose a la cermica mochica que tena como base modelos Chavn: la cermica a la cual
John H. Rowe posteriormente interpret como un arcasmo
temprano9. A partir de similitudes formales aisladas, Uhle sospech que detrs de todo esto yaca la influencia de Mesoamrica,
especialmente de la esfera Maya que, segn su hiptesis, lleg al
Per a travs de Ecuador10.
A diferencia de Tello, Uhle no fue el nico postulando
influencias mesoamericanas. Por ejemplo, el investigador estadounidense Alfred L. Kroeber distingui dos estilos, un Chavn N
por Nasca, representado por la Estela Raimondi, y un
Chavn M por Maya11 que comprenda las dems esculturas ilustradas por Tello; sin embargo, Kroeber acept que era posible que la impresin de una similitud tal vez se deba nicamente a un nivel comparablemente alto de calidad escultrica.
Por falta de fechados absolutos, las discusiones descansaban ntegramente sobre comparaciones iconogrficas, impresiones estticas y teoras rivales del arte durante dcadas; independientemente de los intentos realizados para alcanzar una mayor
claridad mediante una evaluacin seria del material12.
A medida que las investigaciones arqueolgicas iban
avanzando, la supuesta existencia de lazos culturales entre Mesoamrica y la regin de los Andes Centrales, sostenida por largo
tiempo, fue asumiendo una naturaleza distinta. Gracias a los
nuevos datos provenientes de las excavaciones, en el Per, los
argumentos de Tello a favor de la posicin temprana de Chavn
como cultura matriz de los Andes Centrales fueron adquiriendo
mayor aceptacin13. En Mxico, el descubrimiento de la cultura
Olmeca pareca indicar la presencia de un desarrollo paralelo. En
efecto, la reconfiguracin de las sociedades que subyacan al desarrollo cultural ms alto que prest a ambas regiones su naturaleza distintiva, pareca haber dado origen espontneamente a
los grandes estilos artsticos tanto en Mesoamrica como en el
Per14. Donald W. Lathrap apunt al bosque tropical lluvioso,
presente en ambos casos segn se manifestaba en la fauna y en
las plantas cultivadas representadas en el Obelisco Tello, y a la
posibilidad de que antes de las esculturas lticas hubiese un arte,
hoy perdido, elaborado sobre soportes orgnicos tales como
madera, mates y tejidos15, refirindose a los hallazgos del Formativo Inicial realizados en Huaca Prieta, en la costa norte del Per.
Incluso la nocin antigua de la importacin cultural
transpacfica fue revivida ocasionalmente, incluyendo algunos
motivos individuales de Chavn16, como el caso de las figuras agnticas de Chavn seres sobrenaturales que carecen de mandbula inferior que Uhle ya haba vinculado con las mscaras
taotie del periodo Zhou en China17.

Intentos de orientacin
Los viajeros de varios pases, entre ellos Mariano E. de Rivero,
Antonio Raimondi, Charles Wiener y Ernst W. Middendorf fueron
los primeros en informar acerca de la existencia del complejo de
Chavn y sus monumentos2. Rivero y el investigador suizo Johann
Jakob von Tschudi publicaron el que probablemente fue el intento
ms temprano de ilustrar una escultura Chavn3. Luego, a partir
de 1874, los propios habitantes de Lima, la ciudad capital, pudieron admirar una obra maestra de Chavn, la Estela Raimondi [fig.
6]. El estudio de Jos T. Polo en 1891-1892 constituy el primer
intento dedicado especialmente a una obra de arte Chavn4. Casi
al mismo tiempo Middendorf present una descripcin detallada
de la escultura, siguiendo un enfoque comparativo5. Max Uhle
(1856-1944) tambin se interes por la Estela en varias ocasiones; vio la existencia de un vnculo entre ella y la cermica pintada del periodo Nasca Medio, en tanto que otros investigadores
encontraban que los profusos elementos de diseo recordaban
ms el estilo posterior, conocido como Nasca prolfero.
Dicen los rumores que todava hay piedras similares
enterradas en el suelo de Chavn, escribi Uhle6, lo que qued
confirmado un ao ms tarde durante la expedicin dirigida por
el investigador peruano Julio C. Tello (1880-1947). De los muchos
descubrimientos realizados por Tello, figur en los debates polmicos del siguiente periodo el Obelisco Tello [figs. 5, 116], que fue
llevado a Lima en 1919, y con menor frecuencia el Lanzn
monoltico, dejado in situ [figs. 4, 117]. Esas discusiones giraron
en torno a la relacin de las esculturas entre s, su relacin con
otras culturas y, no menos importante, las preguntas sobre su
origen y derivacin.
Tello dio el nombre de Chavn al complejo cultural que
Middendorf haba esbozado vagamente tomando el nombre de su
sitio principal7; tambin defendi consecuentemente su origen
local partiendo de la cultura llamada por l Huaylas, cuyas esculturas y cermica eran ms toscas, y sealando la presencia de
influencias procedentes de las tierras bajas tropicales del Amazonas8. Uhle, en cambio, concentrndose nicamente en las principales obras escultricas deriv el arte Chavn del periodo medio
de la cultura Nasca y de la cultura Mochica Temprano, que para
l eran por ese entonces las dos culturas de mayor antigedad

Chavn de Huntar

Intentos de seriacin
Por ms fascinantes que hayan sido estos amplios panoramas, no
era posible efectuar ningn avance concreto mientras no se contaba con cronologa bien fundada basada en puntos determinados de referencia, en este caso, de las esculturas mismas. Rowe
marc un hito cuando asoci unas esculturas con la historia constructiva del templo principal de Chavn de Huntar, alineando
sus rasgos iconogrficos con la secuencia cermogrfica de Paracas, del sur del Per. En la versin final de su trabajo Rowe eligi
algunas losas de la cornisa que mostraban aves de presa (cat. no.
113) como esculturas de referencia de su fase AB, su periodo estilstico ms temprano, y ya no como antes a los motivos de jaguar
hallados en otra parte de la cornisa18. Al Lanzn [fig. 4] que ocupa
un lugar central en la que sigue siendo la parte ms temprana de
Chavn, trataba con ciertas reservas, suponiendo que todas estas
esculturas formaban parte de lo que l llam Old Temple
(Templo Viejo)19. Las investigaciones actuales en torno a la historia constructiva de esta seccin central de Chavn demuestran
un cuadro ms diferenciando20. La fase C de Rowe est representada por el Obelisco Tello [fig. 5], cuyo emplazamiento original se
desconoce, y su fase D por el conjunto del Portal Blanco y Negro
[fig. 105], el cual fue erigido despus de la ampliacin final del
templo principal en el nuevo centro de su fachada oriental. Segn
Rowe, la fase D corresponda a la fase Ocucaje 4/5 de la cermica
Paracas21. Rowe coloc la Estela Raimondi al final de la secuencia
como la pieza principal de la fase EF, una escultura tambin sin
contexto arquitectnico conocido [fig. 6]. Rowe y su grupo llegaron a una comprensin de la estructura formal del arte Chavn, y
su metafrica basada en las representaciones de depredadores.
Peter G. Roe busc sustanciar la propuesta de Rowe
mediante un detallado anlisis iconogrfico y complementarla
con materiales adicionales22. Sus dos cuadros muestran la distribucin de ciento cuarenta y ocho elementos estilsticos entre un
total de ciento cincuenta y cinco obras de arte analizadas, ochenta y nueve de las cuales provenan de Chavn y su vecinidad inmediata, sin incluir las cabezas clavas que alguna vez estuvieron
empotradas en la fachada del templo principal. Sin embargo los
resultados que los cuadros dan, no sustentan una base firme
para la colocacin de los materiales adicionales. Adems, su definicin de los rasgos individuales no tomaba en cuenta algunos
que posteriormente mostraron ser importantes, y en cambio
asign un peso inapropiado a otros. Por ltimo, Roe evidentemente asumi que en Chavn no haba esculturas ms tempranas que
aquellas que Rowe describiera. Fue as que postul, por ejemplo,
el desarrollo de una forma frecuente de representacin del ojo
que va contra su evolucin real23.
En un segundo trabajo, Roe aplic su mtodo a descubrimientos recientes. Sugiri as que las esculturas de la Plaza
Circular, ubicada delante de la seccin central del Templo Viejo
de Rowe, deban ser consideradas como el grupo de referencia

140

CHAVN

de una fase B separada de Chavn24. Volveremos ms adelante


sobre este punto.
Hasta ahora el ltimo intento para esbozar el desarrollo dentro del estilo Chavn fue realizado por Alan R. Sawyer y
Maureen E. Maitland. Sus periodos I (= la fase AB de Rowe) y II
(= la fase D, con ciertas piezas EF) se basaban ms en el tipo de
trazo en el arte ltico y en las calidades artsticas en general que