RAFAEL ARRILLAGA TORRENS
KANT Y EL IDEALISMO
TRASCENDENTAL
Biblioteca de la
Revista de Occidente
Milin, 38
MADRIDIndice general
Nota al lector
Prélogo
Capitulo I: De Hume a Kant...
Capitulo Il: Las obras criticas .
Capitulo III: La Estética Trascendental .
Capitulo IV: La Anafitica Trascendental, Libro I
Capitulo V: La Avalitica Trascendental, Libro II
Capitulo VI: Conclusién de la Analitica
Capitulo VII: Introducci6n a la Dialéctica
Capitulo VIII: La Dialéctica Trascendental, Libro Il........
Capitulo IX: La Dialéctica Trascendental, Libro I, Capitulo 2
Capitulo X: La Dialéctica Trascendental. Libro Ml, Cap.
Ja Raz6n Pura.
Capitulo XI: Critica de la Raz6n Pura, Parte Il, La Doctrina Trascen-
dental del Método
Capitulo XII: Preparacion pata la Critica de la
Capitulo XIII: La ética Kantiana.....
Capitulo XIV: La Critica del Juicio .
Capitulo XV: Opus Postumum; Ocaso de una vida
Capitulo XVI: Destino de la filosofia Kantiana . .
Bibliogratlalt aetese tye eseeesee te ete eeaettereaEEeHEEEE
Indice generalNota al lector
Esta obra aspira a Ilenar una laguna en la extensa bibliografia kantiana.
Hemos querido presentar en un yolumen corto, accesible al estudioso que co-
mienza a adentrarse en este sistema, toda la obra de Kant, desde sus orige-
nes, en el ambiente intelectual de su época, hasta su culminaci6n en el pen-
samiento del Maestro. La obra incluye un comentario detallado de la Critica
de la Raz6n Pura y un resumen mis breve de sus otras obras vitales, incluyen-
do el Opus Postumun, hasta hoy no traducidas ni al espafiol ni al inglés.
Al lector de habla hispana le extrafiara una bibliografia principalmente de
escritos en idiomas extranjeros. En cierto modo, ésta es una limitacién para
cualquier obra en espafiol. El kantismo, empero, no ha tenido una s6lida tra-
dici6n literaria en los paises de nuestra habla. Sus principales expositores son
alemanes c ingleses. Dado que nuestra formacién filos6fica ha sido mayor-
mente por influencias de Alemania y especialmente Escocia, era natural que
nuestras fuentes criticas emanaran de esas culturas. Lo que al principio puede
parecer un obstdculo para el lector hispano, a la larga es una ventaja: lo rela-
ciona con algunas de las obras mas notables de la vasta bibliografia sobre
Kant.
La presente obra abunda en citas directas. Hemos prefetido hacer nuestras
ptopias traduciones, usando los mejores textos alemanes. Kant, ademas de ser
un pensador sumamente técnico, escribié en un estilo muy dificil. Para los es-
tudiosos éste ha sido siempre un escollo que vencer, En estas traducciones se
ha mantenido fielmente la intencién y expresién de Kant, pero donde ha si-
do posible se usan puntos suspensivos pata omitir ciertas clausulas, de modo
que resalte mas claro lo que el filésofo quiso decir. Cada cita va identificada
con Ja pagina exacta de la edicion alemana. En el caso de la Critica de la Ra-
26n Pura se utilizaron la primera (1781) y segunda (1787), edicién original,
que se identifican con las letras A y B respectivamente; los ntimetos ro-
manos se teservan para los Prefacios. Para las demas obras de Kant se ha se-
guido la edici6n critica de la Real Academia de Prusia.
Ningan expositor puede jamés usarse como sustituto de las obras del pro-
pio fildsofo. Solo aspiramos a servir de guia en los primeros pasos, para que
fuego el lector lea al propio Kant. Sus obras son un caudal inagotable;
mientras més se releen mas profundidad encontramos ain en sus pensamien-
tos més sencillos. Kant, como Platén, es una fuente que nunca se seca.
El Autor
3 de septiembre de 1978.Prélogo
El pensamiento aleman, durante los afos 1781 a 1821, tuvo un desarrollo
vara vex igualado en los anales de ningiin otro pueblo. En 1781 Inmanuel
Kant publica su famosa Critica de la Raz6n Pura. Esta obra seminal hereda
los problemas de la filosofia anterior, y es la base de toda la especulacion fu-
tura. Ningiin pensador podré escapar a su influencia, aun aquéllos que no la
vean con simpatia. Bajo su estimuto florecieron los estudios especulativos con
un brillo y una originalidad comparable inicamente a la edad dorada de
Grecia. En 1821 Hegel publicé Ja Filosofia del Derecho, ti/tima de sus obras
editadas en vida. Asi se cerré un ciclo en que la raxén investig6 criticamente
Ja vida entera del espiritu. Sus continuadores y descendientes, neo-hegelianos
y marxistas, continuarian produciendo obras de calidad, pero el ciclo genial
pabia Hegado a su fin. Estos desarrollos posteriores, algunos de gran valor,
son solamente las elaboraciones y fermentos que siguen a todo gran movi-
miento filosofico.
En épocas recientes el hombre ha cifrado grandes esperanzas en el uso de
fa raz6n. Tras el colapso de la Edad Media y su destlust6n con el escolasticts-
mo y con los ideales religiosos del pasado, ansioso de lograr claridad y ar-
monia en la vida, sus anhelos se centraron en las posibilidades de la mente.
Luego de la edad de Dios, el Humanismo y el Renacimiento proclamaron la
edad del Hombre. El siglo xvin ha sido Hamado por Stuart Hampshire la
«Edad de la Razén», y por Whitehead, la «Edad del Genion. Espirisus como
Descartes, Leibnitz y Spinoza trataron de lograr una visin coherente de la rea-
lidad, mediante el uso exclusivo de la razén. Buscaban un sustituto para la
unidad cosmologica que antato el hombre encontr6 en su fe. Esta nueva vi-
sibn era atil para el desarrollo de a ciencia, con logros olaros en Galileo y en
Newton. Pero los nuevos postulados racionalistas y mecanicistas contenian
contradicciones internas. Pronto se vio que el mero ejercicio de la mente no
satisfacta algunas de las mas intimas necesidades humanas. El racionalismo
debilitaba atin més las creencias religiosas, sin prover adecuados sustitutos.
Por otro lado, los empiricos britanicos alegaron que el método mecanicista
depende de una injustificada creencia en la ley de la causahidad. El edificio
del racionalismo se vio atacado simultaneamente por necesidades religiosas y
por dudas cientificas. En nombre de la raz6n se habia quizés ido muy lejos.12 Rafael Arrillaga Torrens
Se imponia la critica de los métodos en uso. Mas tarde los romanticos, en
protesta contra la raxén, senalarian la importancia de la intuicion, el instinto
y la imaginacion, Defenderian los elementos irracionales y emotivos de la
conducta humana. Pero este planteamiento no era una solucion al problema
del racionalismo, los roménticos representan mas bien un escapismo hijo de
Ja frustract6n.
Anterior a los roménticos y al Movimiento de Oxford, Kant tuvo una vi-
sién més amplia y productiva, Comprendio la necesidad de limitar los alega-
tos de la razon y de justificar otras demandas del espiritu humano, sin perju-
dicar el desarrollo de una verdadera ciencia de la naturalexa. Su doble logro
Jue fustificar la creencia en Dios, en la Inmortalidad y en la libertad, y a la
vex defender la validex de la rax6n para la ciencia. Sobre esta base sus conti-
nuadores desarroflaron las diversas corrientes del Idealismo Aleman.
E! idealismo alemin es primordialmente un movimiento metafisico. En
cierto sentido, la metafisica no goxa hoy de gran popularidad. Hay la tenden-
cia a considerarla oscura; algunos, aiin niegan que sea un campo legitimo del
conocimiento. La Real Academia la define como esa «parte de la filosofia que
trata del ser como tal, y de sus propiedades, principios y causas primeras». EL
diccionario Oxford Universal, inglés, la cualifica como «esa rama de Ja espe-
culacién que trata de los principios de las cosas, incluyendo conceptos tales
como el ser, la sustancia, la esencia, el tiempo, el espacio, la causalidad, la
identidad, etc.». También la Nama «filosofia tebrica, ciencia final del ser y
del conocer». En Marlowe, hacia 1590, el término se usa como sin6nimo de
ciencia magica u oculta, En cada edad su connotacion varia con la culiura de
Ja Epoca, pero su proposito ha sido siempre organizar la multiplicidad de la
experiencia para darle sentido y direcci6n, Hubo tiempos en que se le Hamb
Ja Reina de las Ciencias. Han existido otras épocas en que se le ha negado to-
da validez,
Uno de los més grandes ataques fue el de David Hume. En un famoso
pasaje, el sabio escocés escribié: «Si tomamos en la mano cualquier volumen
de teologia o de metafisica, preguntémosnos: ¢Contiene pensamientos abs-
tractos sobre la cualidad o el ntimero? No. ¢Contiene razonamiento experi-
mental sobre los datos de la experiencia y de la existencia? No. Pues arrojenlo
alas amas; porque no contiene nada més que sofismas y confusiin». Kant,
en sus dias precriticos, bajo la influencia de Hume, escribié Suciios de un Vi-
sionario, Interpretados mediante los Suefios de la Metafisica (1766). Pero esa
actitud no duré por largo tiempo. Comprendi6 que el ataque contra la me-
tafisica era vicioso. Cierto, las metafisicas del pasado eran a veces meros
suetios. En ese sentido es posible que nunca hubiera habido una verdadera
metafitica Pero atin esas falsas metafisicas son evidencia de una necesidad
real.
El impulso primario de la mente por lograr una visiin comprensiva del
mundo, que es lo que alienta esta clase de especulaciOn, no puede ser ignora-
do. é. feramente real, Por eso el queha-
cer filosofico perdura. Aun en las épocas del mayor escepticismo no se puedePrologo B
ignorar la inquietud metafisica. Sus problemas son demasiado importantes
para el bienestar humano. Forman parte vital de todas las culturas. No son
meros caprichos. Por eso, Kant sinti6 la necesidad de hacer un estudio cuida-
doso, y finalmente escribié su Proleg6menos a Toda Metafisica Fututa que
Quiera Presentarse como Ciencia (1783).
No importa cuén atrés se busque, siempre existe en todo conglomerado
social algo que sirve al propésito de la metafisica, En el folklore de los mds
antiguos pucblos hay una colecciin de mitos y de leyendas que le dan cohe-
si6n a la experiencia vivida. Las cosmogonias, la magia y las formas primitivas
del animismo canalizan el mismo impulso. Los pueblos primitivos pueden no
haber desarrollado una togica, una gramética o un alfabeto, pero siempre
tienen alguna explicacién para el misterio de la existencia.
No es, pues, arriesgado afirmar que toda edad tiene una metafisica, EL
problema es siempre igual: El hombre sumergido en el caos de su experiencia
lucha por reducir a la raxén la multiplicidad que lo rodea. Cada edad varia
en las explicactones de acuerdo con su herencia, sus logros materiales y sus
reglas de raciocinio. Pero el esfuerzo por encontrarle sentido y darle direccién
ala vida es siempre igual. Constituye una necesidad bésica del ser. Dios en el
primer dia de Ja creacion, segiin el Génests, introdujo orden en el caos. Del
mismo modo, el hombre ante la multiplicidad que lo rodea, busca ordenar la
confusion. La sistematizacion final de este impulso es lo que constituye la
metafisica.
EL espiritu alemén, en esos criticos aos, traté de investigar la totalidad de
su experiencia y de profundizar en los mas intimos secretos de la raxén. Con-
taba con la especulacion acumulada a través de siglos. Vio los viejos proble-
mas desde nuevos puntos de vista, y asi comstruy6 ese universo especulativo
que hoy lamamos el Idealismo Aleman. Ninguna persona puede ignorarlo,
si es que desea conocer el desarrollo intelectual de su cultura. La historia de
estos logros comienza con Kant, que como un titén, descuella entre los pen-
sadores de su Epoca. El es el tema de la presente obra. Quien comprenda su
eee boseeré la Have que franquea las puertas a toda la especulacion
moderna.CAPITULO |
De Hume a Kant
1. Laruta
David Hume limité el conocimiento a los confines de la experiencia. Asi le
neg6 la validez a los conceptos universales y necesarios. Vemos aqui la culmina-
cién del empitismo briténico. Desde sus confusos principios en las ideas del
Canciller Bacon, los seguidores de Hobbes habian deducido las. inevitables
consecuencias. Lo real es s6lo lo empirico. El hombre no puede conocer realida-
des necesarias 6 universales. Lo limita su propia experiencia. De ese modo se
negaban las pretensiones de las viejas metafisicas. Tales conceptos como el de
Dios, la Inmortalidad y la Libertad, de los cuales tanto se ha escrito, se vefan
ahora excluidos del campo del conocimiento. Lo eterno se convierte en mero
suefio; lo permanente, en una ficcidn de la mente. Este punto de vista elimina-
ba no sélo a la metatisica sino también a la posibilidad de una verdadera cien-
cia de la naturaleza. Hume aleg6 que no encontraba base alguna para la ley de
Ja causalidad; segén él, la causalidad surge de los habitos humanos. Sin un
mundo de causas permanentes, sujetas a comprobaci6n, no es posible la cien-
cia. Fue esta idea horrible la que desperté a Kant de su «suefio dogmatico». Pa-
ra el pensador de Kénigsberg, las conclusiones de Hume constituian la mayor
amenaza posible al progreso intelectual de la hurnanidad. Con un certero gol-
pe Hume destruia a la vez las ideas religiosas de la Edad Media y las espetanzas
tacionalistas de la Ilustraci6n.
Kant comprendié que la filosofia anterior habia aceptado demasiadas pre-
misas y que era necesario aclarat los conceptos. Tenia ahora una misién que
cumplir. Debia salvar la posibilidad de una ciencia de la naturaleza y validar
las esperanzas que ha sostenido el espiritu humano a través de las edades.
Tenia que restituir el puente entre la limitada percepcién de los sentidos y la
justificacién de una base s6lida para la ciencia y la moral. El camino que va de
Hume a Kant es la ruta que nos lleva al idealismo aleman, como un hilo de
Ariadna, a través de las dudas del empirismo.16 Rafael Arrillaga Torrens
2. Vida de Kant
La vida de Inmanuel Kant se puede dividir en tres periodos de desarrollo
intelectual. Sus escritos anteriores al 1770 constituyen la fase pre-critica. Du-
rante esta etapa su interés abatca variados temas. Escribe en prosa clara y bella,
mas nada deja entrever su ingenio. En el afio 1770 asciende a Profesor. Como
era costumbre establecida, comienza su docencia con una conferencia formal.
Esta Drsertacton Inaugural marca un hito en su evolucién como pensador. Has-
ta entonces habia seguido el racionalismo dominante en la filosofia alemana,
que tenia su origen en Leibnitz. En la Disertactén, Kant sefiala los problemas a
que da lugar esta linea de pensamiento. Por primera vez distingue entre la sen-
sibilidad y la inteligencia. Aunque quiza no lo sabia, ya habia comenzado a
desarrollar su futuro sistema.
Después de 1770 viene un periodo de silencio. Durante once afios escribe
muy poco. No tiene tiempo para obras menores, Esta meditando las Criticas
lentamente, y encuentra a cada paso nuevas profundidades que explorar. En
1781, con la publicaci6n de la Critica de la Raz6n Pura, inicia su tercera fase.
Desde esa fecha sus escritos son frecuentes, todos sobre la tesis del Idealismo
Trascendental. Pero su estilo literario es ahora muy distinto. Ha perdido su
gracia y claridad. Es denso, oscuro, Ileno de distinciones. Kant trata de comu-
nicar una visién profunda y nueva, dificil de expresar con claridad. El cambio
operado en su estilo sefiala el doloroso alumbramiento de la Filosofia Critica.
En la vida de Inmanuel Kant los datos biograficos son muy sencillos. Es co-
mo si el hombre no tuviera importancia y toda la grandeza pertencciera a su
obra. Nacié el 22 de abril de 1724, en Kongsberg, hijo de un modesto artesa-
no de lejano origen escocés. Murié el 12 de febrero de 1804 en su ciudad natal.
Parece que nunca visité otro lugar. En cierta ocasién salié camino a Berlin, pero
a treinta escasas millas se arrepinti6 y retorné a Konigsberg.
No se cas6. Su vida, externamente, era simple: una pura rutina, monétona
y gris, que el poeta Heine ha [Link] un famoso ensayo. No habia en su
modo de vivir nada que revelara la intensidad de sentimientos € ideas que ca-
racterizan su pensamiento. En la politica era de tendencia liberal, simpatizante
de la Revoluci6n Francesa, y ptopulsor de un organismo internacional para
prohibir las guerras. Frio y pedante, esclavo de las rutinas que matcaban su
diario vivir, su genio no tuvo ni la gracia de Goethe ni la pasién de Nietzsche.
Era fisicamente insignificante, escasamente de cinco pies de estatura: Nadie
que lo viera todas las tardes a la misma hora caminar por la misma calle, hu-
biera imaginado la gran revolucién implicita en su pensamiento. Pero este
hombre pequeifito y pedante en sus habitos personales era una de esas figuras
gigantes que proyectan su sombra sobre los siglos.
Un conocido historiador' ha expresado con exactitud: «Kant, por la nove-
dad y grandeza de sus puntos de vista, le sefial6 a la filosofia no s6lo sus proble-
mas sino también los métodos necesarios. Su mente es la que determina y diri-
“1 Windelband, vol. I., pag. 530.De Hume a Kant 17
ge. Sus continuadotes inmediatos, que desatrollan los nuevos principios en di-
versas direcciones... se agrupan bajo su mas importante caracteristica, con el
nombre de idealistas... En la sinfonia del pensamiento de estos cuarenta afios
el kantismo da el tema, y el idealismo lo desarrolla.» La influencia de Kant,
entre 1781 y 1820, inicia en Alemania un florecimiento filos6fico comparable
Gnicamente al de la edad clasica de Grecia, al periodo que va de Sécrates a
Aristételes.
3. Proposiciones analiticas y factuales
Hume dividia las proposiciones entre analiticas y factuales, Las analiticas
son a manera de definiciones, donde el predicado esta incluido en el sujeto.
Por ejemplo, en «Un dia Iluvioso es htimedo»,
,
Hume descubrié un problema. La proposici6n establece una ley de la naturale-
za, la ley de la causalidad, Mas él sefialé que no es analitica. Puede negarse sin
caer uno en contradiccién. Tampoco es factual, ya que la conexién necesaria no
es obvia. Ademés, no existe raz6n para creer que si esta secuencia de causa y
efecto ha funcionado en el pasado deba funcionar en el futuro. Segin Hume,
es el habito de verla trabajando en el pasado lo que motiva la expectacién de
que continuar4 operando. Con este atgumento Hume destruia la fe humana
en la inevitabilidad de a causalidad.
Un cuerpo de datos se convierte en ciencia solamente si constituye un todo
orginico en que se reconozcan leyes inmutables, de tal suerte que se puedan
verificar ciertas predicciones. La astronomia, la quimica y la fisica claramente
Henan estos requisitos. Uno puede predecir que, bajo ciertas condiciones, se li-
berara hidrdgeno al afiadir acido clorhidrico al zinc. Si no fuera asi, la quimica
no seria una ciencia. Ejemplos como éste justifican la preocupacién que la ob-
servacién de Hume levanto en el animo de Kant. Si no estamos seguros de la
ley de causa y efecto (causalidad), la existencia de la ciencia se pone en duda.18 Rafael Arvillaga Torrens
Vale sefialar que si s6lo los sentidos pueden dar informaci6n valida, enton-
ces no es posible conocer nada sobre Dios, la inmortalidad del alma y la liber-
tad humana. Estas grandes cuestiones: la existencia de la divinidad, la posibili-
dad de una existencia después de la muerte y la seguridad de que el individuo
goza de libertad para emitir juicios morales —no caen dentro del campo de
una posible experiencia—. No obstante, estos conceptos son importantes.
Representan algunos de los valores mas atraigados de la humanidad, ideas que
han sido Gtiles para la sobrevivencia de la especie. Kant sintié vivamente la ur-
gencia de justificar, ante ¢l tribunal de la raz6n, la vida moral y especulativa.
No podia concebir al intelecto satisfecho sdlo con el campo de la experiencia
inmediata, libre de los valores universales y necesarios, con su espiritu achicado
por el relativismo de su existencia temporal. Para enfrentarse con estos proble-
mas emprendié esa Odisea del espiritu que finalmente lo llevé a formular el
Idealismo Trascendental. Comenzaba con el problema que le leg6 David Hume
y con la filosofia de Leibnitz, entonces prevaleciente en Alemania, a la cual
hasta este momento se habia adherido, y que ahora, en el curso de su medita-
cin, Wegaria a superar.
4. Influencia de Leibnitz
Kant comenz6, de joven, como uno de los muchos seguidores de Leibnitz.
Cuando desperté de su «suefio dogmatic», se emancip6 de esta influencia y
comprendi6 que el pensamiento anterior habia aceptado demasiadas cosas sin
suficientes pruebas. Dedicé el resto de su vida a la evaluaci6n critica de los su-
puestos racionalistas.
El sistema de Leibnitz es una de las estructuras ms coherentes en Ia historia
del pensamiento. Una vez que se acepten sus conceptos basicos sobre la rela-
ci6n entre el sujeto y el objeto, el resto del sistema se impone por necesidad 16-
gica. Si cada ménada es una sustancia, un sujeto, slleno de su futuro», y con-
tiene todo lo que en el curso del tiempo pueda predicarsele, ninguna sustan-
cia jamés acta sobre otra sustancia, Todo lo que le puede suceder esta de ante-
mano contenido en su propia naturaleza. Por lo tanto, en cierto sentido, todas
las proposiciones son analiticas. Pero las proposiciones analiticas son formales y
definen tinicamente los limites de lo posible. Se refieren a posibilidades, a
esencias. Como no todo lo posible se tealiza, es necesario que exista otra clase
de proposicién que denote a los seres existentes. Estas son las proposiciones con-
tingentes, que expresan cual de los posibles se ha actualizado, y por lo tanto,
existe: Leibnitz no las llamé por estos nombres. Las dividia entre verdades de ra-
x6 que son semejantes a las analiticas, y verdades de facto equivalentes a las con-
tingentes. Segan Bertrand Russell, Leibnitz distinguié las logicamente necesa-
tias, cuya validez se decide por el Principio de la Contradiccién, y las que afir-
man su existencia (0 lo que es igual, que son de cardcter temporal). La validez
de las dltimas se establece mediante la Ley de la Raz6n Suficiente. De este mo-
do Leibnitz demostr6 que la extstencia no es un predicado como los demas pre-De Hume a Kant 19
dicados. No !lev6 su descubrimiento a sus inevitables conclusiones, y por eso
no lo aplicé a la existencia de Dios. Si lo hubiera hecho, se habria anticipado a
Kant en negar el Argumento Ontolégico.
Kant pensaba que existen verdades de razon y verdades de facto; a las pri-
meras las llamé6 anafiticas y a las otras, simtéticas. Para Hume, como para Leib-
nitz, con esta dicotomia bastaba; pero Kant también crefa en la existencia de
proposiciones sintéticas a priori, Sobre estas bases se levanta su filosofia. Here-
dé y refiné la idea de que la existencia no es un predicado como los demas.
Con esta arma destruyé el Argumento Ontologico, perfeccionado siglos antes
por San Anselmo y aceptado por Descartes.
¢Cémo es que un sujeto actiia sobre otto sujeto? ¢Cémo es que una sustan-
cia reacciona con otra sustancia? Estas preguntas nos revelan el problema de la
causalidad. En Leibnitz cada sustancia, cada ménada, es un mundo en si. Esta
. Pero atin este necio, segiin San Anselmo, «...est seguro de que existe
para el entendimiento algo que es mas grande que cualquier otra cosa que
se pueda concebif...».
El Argumento Ontol6gico se basa en la distincién entre esencia y exis-
tencia. En el caso de los seres finitos se acepta que la esencia no implica
existencia. Se puede concebir una manzana de oro. Podemos pensarla. Sus
esencias, por tanto, son posibles. Pero ella puede o no existir. Su existencia
es contingente. Por el contrario, en el caso de Dios se arguye que la esencia
implica la existencia. Un Set todo-perfecciones tiene por necesidad que exis-
tir. Si no existiera, seria posible contebir un Ser superior a El: es decir, uno
que ademas de los otros atributos superlativos incluya también entre sus
predicados el de existentia.
Santo Tomas, como vemos, no consideré valida esta linea de pensamien-De Hume a Kant 23
to. Fue uno de los primetos en entender que «existenciay._no es un predica-
do ordinario. Adin en tiempos de San Anselmo, el monje de Marmoutier,
Gautilio, asi lo pens6 en su célebre contestacién «en defensa del necio». Si
concebimos la posibilidad de una isla, la mas perfecta y bella que pueda
pensarse, gquiere eso decir que la isla tiene por necesidad que existir en al-
guna parte del planeta? Kant sefialaria con meridiana claridad la calidad 16-
gica especial de «existencia» como predicado. De este modo la prueba suftié
el golpe contundente del cual jams se ha recobrado.
En cierto sentido, Leibnitz fue el dltimo de los grandes filésofos en pet;
feccionar las antiguas pruebas. Estos argumentos le Slegaton a Kant y a los
pensadores de su €poca en Ja forma que él les dio, que son cuatro, a saber:
El Argumento Ontolégico. Lo refiné afiadiéndole que Dios, asi con-
cebido, es posible. Concluyé afirmando: «Existe por tanto, o puede set con-
cebido, un sujeto de todas las perfecciones, o sea, un Ser todo perfeccién.
De lo cual se deduce que El existe, ya que la existencia se incluye en el n-
meto de sus perfecciones.»
Su segunda prueba es el Atgumento Cosmolégico. Todo lo finito
tiefié-una causa, que a su vez es causada por otra causa, y asi en sucesién
regresiva. Esta serie de causas no puede extenderse hasta el infinito; en al-
gan punto tiene que haber una primera causa incausada. Este es_el_argu-
mento_aristotélico_ del primer-motor_inmévil, El primer-motor inmévil,
causa eficiente de todo lo que es, es Dios. La prueba se basa en el supuesto
de que toda serie tiene que tener un primer miembro, como la serie de las
fracciones corrientes. Leibnitz mejoré el argumentg fraseandolo en términos
que no implican un origen del mundo en el tiempo. Afirma que todo lo
nte_es contingente: esto es, pudo no haber sido creado, Seria légica-
mente posible que no existiera. Peto como segan Leibnitz tiene que
haber raz6n suficiente para cada cosa, el universo necesita un fundamento
para su _existencja, y este fundamento es Dios. Asi perfeccioné el Argu-
mento Cosmolégico, Bertrand Russell, Ificidamente, comenta’: «Es claro que
Kant tiene raz6n al decir que esta linea de pensamiento se basa en el Argu-
mento Ontolégico. Si la existencia del mundo s6lo se puede explicar me-
diante la existencia de un Ser necesario, tiene que haber un Ser cuya esengia
incluya su existencia, ya que eso es precisamente lo que significa ser un ser
necesatio... La aparente mayor plausibilidad del Argumento Cosmolégico es
pura decepcién.»
EL argumento sobre las verdades eternas tiene su origen, quizds, en
Plat6n. Platén crey6 poder probar la posibilidad de Ja inmortalidad del al-
ma mediante la eternidad de las ideas. En este argumento las proposiciones
se dividen entre aquellas que son siempre ciertas, como «Dos mis dos suman
cuatro», y las que no necesariamente son siempre ciertas, como quan esta
vivo». Las segundas implican existencia; las primeras tienen que ver con pu-
2 Russell, pag. 587.24 Rafael Arrillaga Torrens
Tas esencias y se conocen como «verdades eternas». Lo cierto es parte del
contenido de alguna mente. Por tanto, las «verdades eternas» ticnen que ser
parte del contenido de una mente eterna. Leibnitz elaboré la prueba adn
més. Sefialé que como todo lo existente es contingente, las «verdades cter-
nas» sdlo se pueden concebir en la mente de Dios. Este argumento es muy
débil. Es por analogia. Ademés, scémo y cuando es que sabemos que algo
es eterno? En lenguaje kantiano, podemos creerlo mas no ciertamente sa-
berlo. Algunos légicos modernos han llegado hasta a afirmar que . Kant negé que me-
diante el equivalente intelectual de la percepcién se pueda tener conoci-
miento positivo del nodimeno.
Sugiere que podemos pensar el noGmeno como un limite. Sus primeros
criticos lo acusaban de contradecirse: les parecia que para Kant el noGmeno
«causav los fenémenos. Esto implicatia la categoria de causalidad, que segan
Kant no es aplicable a lo noumenal. Mas tarde, filésofos como Fichte,
rechazaron el noimeno, por considerar que es inttil un concepto del cual
nada se puede predicar. Esta critica atin se hace. No obstante, para Kant la
distincién era vital. En el desarrollo de su pensamiento, especialmente en
los campos de la ética, le encontrd atil aplicacin. No debemos juzgar Gni-
camente por las contradicciones que supone. Si hemos de entender a Kant,
es necesario considerar el concepto del notimeno a la luz del pleno de-
sarrollo de su sistema.
El mundo del fendmeno es el de los sentidos, la percepcién, las aparien-
cias. Constituye el territorio propio del conocimiento humano, Hasta ahi,
Kant est4 de acuerdo con los empiticos britanicos. Peto piensa que la pe
cepcién sensible no es co-extensiva con la realidad. Existen entes no percibi
dos de los cuales nada se sabe, pero que uno esta en libertad de pensarlos.De Hume a Kant 31
Este mundo de la realidad Gltima, més alla de los sentidos, es el mundo del
notimeno. En la Disertacién, Kant confiaba alcanzarlo mediante algian de-
satrollo futuro de la légica. En el curso de su evolucién como pensador,
abandoné esa esperanza. En su plenitud, el kantismo establece que al set
humano le es dado pensar el noGimeno, pero jamas conocerlo. Por eso no
puede haber pruebas racionales sobre la existencia de Dios, la inmortalidad
© la libertad. Estos son valores finales y absolutos, independientes de la ex-
periencia sensible. Estan, y deben permanecer, fuera de todo esquema ra-
cional o cientifico. Pero ninguna raz6n negativa impide que sean objetos de
la fe humana. En la Dialéctica Trascendental mostr6 que los tres grandes
problemas de la metafisica —Dios, la inmortalidad y la libettad— son inso-
lubles por la raz6n pura (especulativa), Sobre bases tedricas no se pueden ni
afitmar ni negar. La ciencia no los puede probar. Pero en su filosofia moral,
Kant muestra la necesidad practica de su existencia. La Critica de la Raxon
Practica ensefia que esos conceptos surgen de la afirmacion moral. De ese
modo Kant limité el conocimiento, y a Ja vez le aseguré en su sistema un
lugar a las creencias necesafias para la vida practica de la humanidad.
Nuestro conocimiento de las cosas esta limitado al mundo de las apa-
riencias, Esto no significa que ese conocimiento sea ilusorio. Es empirica-
mente real. El mundo del noameno, fuera del tiempo y del espacio, es tras-
cendentalmente ideal. Con Kant la filosofia se convierte en un esfuerzo por
fijar los limites de todo posible conocer.
La Disertaci6n trata de mediar entre las opiniones de Leibnitz y de New-
ton. Lo intenta mediante la distincién entre la apatiencia y la realidad. Los
objetos de la fisica y de la mecanica se localizan en el tiempo y en el espa-
cio porque esas son las formas puras de la sensibilidad del sujeto, indispen-
sables en toda fepresentaci6n intuitiva. El «mundo» que se configura en ar-
monia con las leyes de la geometria y de la mecnica es el mundo de los fe-
némenos, el tinico al que tenemos acceso. Por lo tanto, debe expresarse en
las formas espaciales caracteristicas de nuestra sensibilidad. Como la geo-
metria y la mecdnica son construcciones espaciales, se complementan mu-
tuamente. El objeto del conocimiento no es la cosa-en-si, sino las construc-
ciones mentales que hacemos. No debe, pues, sorprender la similitud entre
los procesos mentales y la apariencia de las cosas.
Ambas reflejan la misma consciencia, es decir, las facultades del que
percibe.
En la Disertacin se definen la sensibilidad y la inteligencia como facul-
tades distintas y diferentes. Esto es acertado. Los reinos del fendmeno y del
noameno, de la apariencia y de la realidad, se establecen a través de este
dualismo. El espacio y el tiempo, como formas de 4a sensibilidad, proveen
el armaz6n del mundo de los fenémenos. Pero la Disertacién define la inte-
ligencia en términos negativos, como «la facultad por la cual el sujeto se
representa cosas que no pueden manifestarse a sus sentidos». De este modo
Kant consigna que la inteligencia tiene uso valido fuera de Ia esfera de lo
sensible. Todavia, en 1770, incluia bajo .
La Critica de Ja Razén Pura, publicada en Riga en 1781, no atrajo al
principio mayor atenci6n. En 1782 aparecié la primera resefia sobre el libro.
Eta una nota andnima en el Gelehrte Anzeigen de Gottingen, que luego se
averigu6 fue esctita por Christian Garve, y editada por G. E. Feder. La re-
sefia simplemente dice: «Lo he leido, pero no lo entiendo.» Uno pudiera
haber afirmado de esta obra lo mismo que Hume dijo de su Tratado de /a
Naturaleza Humana: chabia salido muerta de la imprentas. En el proximo
afio Kant redacté los Prolegémenos como una exposicién mis sencilla de su
doctrina, en un esfuetzo por hacetla accesible al pablico inteligente. Aun-
que muchos pretendieron que la Critica era incomprensible, su éxito fue ra-
pido y definitivo. A los veinticinco aiios se ensefiaba en todas las universida-
des y habia provocado en Alemania un crecimiento filoséfico tan grande que
Jean Paul se sintié justificado en declarar que Dios le habia dado a los france-
ses el imperio terrestre, a los ingleses el del mar, y a los alemanes el reino
de la metafisica. De este modo Kant fragué esa revolucién intelectual tan
dramaticamente descrita por Heine‘.
La Critica de la Razon Pura es obta extensa. En una edicién reciente
ocupa’ seiscientas noventa y tres paginas. Consiste en dos partes: La Doctri-
na Trascendental de los Elementos, y la Doctrina Trascendental de los Mé-
todos. La primera parte constituye el cuerpo principal de la obra. Se subdi-
vide en la Estética Trascendental, \a Analitica Trascendental y \a Dialéctica
[Link] la edicién antes mencionada, la Estética ocupa cuarenta
paginas, la Avafitica doscientas, y la Dialéctica doscientos ochenta. En
contraste, la segunda parte s6lo toma escasamente cien paginas. Estos na-
metos dan una idea somera de la importancia relativa que Kant le otorg6 a
las distintas secciones de su gran obra. Para Kant, el pensar es una actividad
ordenada segin reglas. La mente funciona unitariamente. Pero para los pro-
pOsitos de descripcién y de simplificar un proceso tan complicado, eligié
describir la sensibilidad (estética) aparte del entendimiento (analitica). Se-
3 Royce, pag. 109.
4 Citada pot Caird, vol. I, pag. 63.
5 Kant, Obras Selectas.38 Rafael Arvillaga Torrens
gan uno lo lee, uno comprende que éstas no son actividades separadas sino
aspectos simulténeos del proceso mental. Considétese, por ejemplo, la
Teptesentacién de un circulo. Esto envuelve receptividad (sensibilidad), pero
también sintesis, en que e] entendimiento aplica la categoria de la unidad a
los datos sensibles. Kant insistia en que la Critica ha de leetse con algGn en-
tendimiento de sus ideas principales, antes de que cada una de sus secciones
se pueda entender,
La Estética presenta los elementos pasivos del conocer, la sensibilidad.
En la Anaditica se discuten los elementos productivos del entendimiento. La
Analitica segin Kant, es la logica de la verdad; esto es, del raciocinio vali-
do. La Dialéctica es la l6gica de la ilusién; ella extiende el proceso mental
fuera de los limites de la experiencia y por eso entrafia un error que Ja men-
te no puede evitar. En el campo de la dialéctica esta el reino de la metafisica.
La obra comienza citando al Canciller Bacon; luego sigue la dedicatoria
al Baron von Zeidlitz, entonces Ministro de Estado de Prusia. A conti-
nuaci6n viene el prefacio, que Kant alter6 significativamente en la segunda
edicién de 1787. Resulta atil leer ambos textos. En el primero declara: «El
propésito de la presente investigacién es averiguar cuanto podemos saber
mediante el uso de la raz6n cuando ésta se ve completamente privada del
material y de Ja ayuda que le puede dar la experiencia sensible (A XIV).
En la segunda edicién, un prefacio mAs extenso describe como la mate-
mitica y la fisica alcanzaron el «camino seguro de una ciencia». Destaca la
relaci6n entre el conocer y la experiencia. Galileo se dio cuenta de «que la
taz6n entiende Gnicamente aquello que se produce segiin sus propias
seglas». El cientifico trabaja «obligando a la naturaleza a contestar las in-
terrogantes que le plantea la propia raz6n». En contraste con otros campos
del saber, la metafisica no ha logrado
ya no hardn alegaciones falsas sobre Dios, la libertad y la inmortalidad. Es-
tas cuestiones no pertenecen propiamente al campo del entendimiento.
Sobre estos asuntos tan importantes no podemos tener la certeza del saber,
pero podemos creer; se excluyen del campo del conocimiento, pero se salvan
en los dominios de la fe. Asi Kant limité Ia esfera del conocimiento pero le
asegur6 a la fe un lugar aparte. Lo que la metafisica requeria era un estudio
cfitico para situar cada actividad humana en su propio ambito. Esto es lo
que la Critica de la Raz6n Pura se ptopone hacer. Con esta conclusi6n tet-
mina el prefacio de la segunda edicién. Como se notara, Kant en el co-
mienzo de su gran obra muestra ya el camino que ha cubierto desde la fa-
mosa Disertacion Inaugural. Distingue entre el entendimiento y la raz6n, y
sitda a la cosa-en-si (el notimeno) més all del saber; afirma que todo po-
sible conocimiento esta limitado al campo de la experiencia sensible.
Después, sigue la Introduccion. Kant la inicia distinguiendo entre el co-
nocimiento puro y el empirico. Dice que «no poseemos ningGn conocimien-
to que sea anterior a la experienciay, y en la experiencia sensible comienza
todo el saber, «pero si es verdad que todos nuestros conocimientos comien-
zan con la experiencia, todos, sin embargo, no proceden de ella, pues bien
podria suceder que ain nuestro conocimiento de 1a experiencia fuera una
composicién de lo que recibimos por impresiones sensibles y de lo que apli-
camos por nuestta propia facultad de conocer (simplemente excitada por Ja
impresi6n sensible) y que no podamos distinguir este hecho hasta que una
larga practica nos habilite para separar esos dos elementos (B2)>.
«Es, por tanto, a lo menos una cuestién que exige profundo examen y
que no podemos resolver a simple vista, la de saber si hay algdn conoci-
miento de este género independiente de las expetiencias y también de toda
impresion sensible. Llémase a este conocimiento @ priori, y distinguese del
empirico en que las fuentes del tiltimo son a posteriori, es decir, que las
tiene en la experiencia». La frase @ priori puede tener otras connotaciones;
Kant la usa estrictamente para denotar el conocimiento que no es «indepen-
diente de esta o de aquella experiencia, sino independiente de toda expe-
riencia. Est en oposicién al conocimiento empirico, que es posible @ poste-
riori, esto es, a través de la experiencia (B 3)». Mas adelante advierte: «Los
modos a prior’ del conocer se llamarén puros cuando no tengan ninguna
mezcla empirica».40 Rafael Arvillaga Torrens
Poseemos un criterio para distinguir entre el conocimiento puro y el
empitico. «... Si se halla una proposicién cuyo pensamiento implica el ca-
racter de necesidad, esa proposicién es un juicio @ priori; si ademas no es
derivada y s6lo se concibe por si misma como necesaria, es entonces absolu-
tamente a prior». «En segundo lugar, la experiencia no da nunca a sus
juicios una universalidad verdadera y estricta, sino una generalidad supuesta
© comparativa, mediante induccién... Cuando, en cambio, la universalidad
estricta es esencial a un juicio, esta universalidad indica una fuente especial
de conocimiento, es decir, una facultad de conocer a priori. La necesidad y
la estricta universalidad son, pues, criterios seguros del conocimiento @
priori y son inseparables la una de la otra (B 4)».
Kant sostiene que estamos en posesién de conocimientos @ priort. Un
ejemplo que da es el de las matemticas, cuyas proposiciones son universales
y necesarias. Aclara que Ja frase «todo cambio tiene una causa» es en princi-
pio @ priori, pero no puro, porque el concepto de cambio sélo puede for-
marse en la experiencia. Cuando abstraemos de la experiencia todo lo que
depende de la experiencia, quedan’ Jas nociones de sustancia y de espacio.
Kant atribuye estas nociones a una capacidad innata para el conocimiento @
prior. En su época, hablar de lo @ priori estaba més justificado que al pre-
sente. Kant consideraba que los supuestos implicitos en todo pensamiento
son @ priori. Nadie entonces dudaba que la geometria de Euclides era defi-
nitiva, o que la mecanica de Newton seria valida para todo tiempo y lugar.
Por tanto, Jos supuestos bisicos de esas ciencias patecian evidentes y fijos.
Hoy, con el desarrollo de las geometrias de Riemann y con los nuevos con-
ceptos del tiempo y del espacio que surgen en la teoria de la relatividad, es-
tamos menos seguros. La tendencia reciente ha sido considerar los conceptos
@ priori como ciertos Gnicamente para determinada situacién, no pata todos
los posibles universos. Por ejemplo, las coordenadas cartesianas patecen set
universales y necesatias para las situaciones terrestres no para otras galaxias y
nebulosas, donde las ecuaciones de Ia relatividad requieren cuatro dimen-
siones. A pesar de éste y de otros argumentos similares, no es posible des-
cartar por completo Ja posibilidad de que la mente posea principios a priort.
La otra alternativa es la del empirismo, que sostiene que las nociones gene-
rales aplicables a la experiencia son conceptos @ posteriori. Si se acepta este
punto de vista, surgen problemas de dificil solucién, como el que encontté
Hume al tratar de explicar la causalidad a base de los datos de la experien-
cia. Tuvo que tesolver su dilema recurtiendo al habito, una capacidad que
tampoco se explica enteramente por medio de la experiencia sensible, Adn
entonces no pudo justificar la universalidad y el caracter de estricta necesi-
dad que el principio causal ha de tener si va a existir «una ciencia verdade-
ra». La incapacidad del empirismo extremo para oftecer una solucién razo-
nable le abre la puerta a la posibilidad de lo @ prior.
Una vez que ha dado ejemplos de lo que llama Este argu-
mento es practicamente el empleado con referencia al espacio, explicado an-
teriormente con ¢l famoso ejemplo de los elefantes espaciales y los elefantes
no-espaciales. Es de por si bastante convincente.
3. El tiempo, como el espacio, tiene que ser pensado @ priori para po-
der justificar sus taracteristicas, «porque Ja experiencia no podria conferirle
ni estricta universalidad ni certeza apodictica (B 47)». Este argumento es si-
milar a uno ya dado sobre el espacio.
4, Al estudioso le sera Gtil comparar para-
lelamente cada uno de estos argumentos con los aportados al problema del
espacio; Kant no es siempre explicito, y a veces expresa el mismo argumen-
to con més claridad en una que en otra seccién. La repeticion de la misma
Tinea de pensamiento afiade claridad, en medio de la usual oscuridad carac-
teristica de este gran pensador.
5. Los diferentes tiempos son limitaciones de un solo tiempo infinito.
Esta es una intuicién inmediata y no una generalizacién de la experiencia.La Estética Trascendental 31
6. «Es Gnicamente en virtud del tiempo que dos predicados opuestos
pueden concurrir en un mismo objeto, es decir, uno después del otto. El
concepto del tiempo explica... la doctrina general del movimiento (B 47).»
Kant concluye (seccién 6) que «el tiempo no es algo que existe en si...
el tiempo es la condicién subjetiva bajo la cual Gnicamente la intuicién
tiene lugar en nosotros (A 33)». «El tiempo es la forma del sentido inter-
no... Nos representamos la sucesi6n del tiempo como una linea que progre-
sa hasta el infinito... las partes del tiempo son siempre sucesivas (B 50).>
«El tiempo es la condicién formal @ prior’ necesaria para todas las aparien-
cias. El espacio... sirve solamente como la condicién a priori de las aparien-
cias externas. Pero como todas las representaciones, tengan o no por objet:
cosas externas, pertenecen por si mismas, como determinaciones de la men.
te, a nuestro sentido interno... el tiempo es la condicién @ priori de todas
las apariencias...'Es la condicién inmediata de las apariencias externas...; to-
dos los objetos de los sentidos estén en el tiempo, y necesariamente someti-
dos a las relaciones del tiempo (B 51).»
De este modo Kant afirma la universalidad del tiempo, de la cual el es-
pacio carece. Es una forma sensible indispensable para todas las percep-
ciones, tanto externas como internas, ya que las representaciones externas
pata poder ser percibidas tienen que registrarse en la mente, y en ese ins-
tante pertenecen al sentido interno.
Igualmente, el tiempo «posee validez objetiva sélo con relacién a las
apariencias... El tiempo es, por lo tanto, puramente una condicién subjetiva
de la intuicién humana (A 35)». «Lo que mantenemos es, pues, la realidad
empirica del tiempo... ningGn objeto puede ser dado en la experiencia que
no conforme con la condicién del tiempo. Por otro lado, le negamos al
tiempo toda realidad absoluta; es decir, negamos que pertenczca a las cosas
en modo absoluto, como condicién o propiedad, independientemente de
cualquier referencia a la forma de nuestra intuicion sensible... Esto, enton-
ces, es lo que constituye la idealtdad trascendental del tiempo. Lo que sig-
nificamos con esta frase es que si se hace abstraccion de las condiciones sub-
jetivas de la intuicién sensible, el tiempo no es cosa alguna, y no puede atri-
buirse a los objetos en si mismos (fuera de relacién con nuestra intuicién)
como subsistencia o inherencia (A 36).
Vemos, pues, que para Kant el espacio y el tiempo no son de igual im-
portancia, Ciertas entidades, como el ego, por ejemplo, pueden concebirse
sin el espacio como marco de referencia. Pero ninguna representacién puede
estar fuera del tiempo. «...ningGn objeto puede jamés ser dado en la expe-
tiencia que no conforme a las condiciones del tiempo». El tiempo, como
forma del sentido interno, es un concomitante en toda experiencia posible.
Esta parte de la Critica de a Raz6n Pura termina con observaciones ge-
nerales que el autor juzga necesarias para comprender su teoria de la expe-
riencia. Comienza sefialando claramente los limites de la experiencia: «Lo
que los objetos sean en si mismos... permanece completamente desconocido
para nosotros. Sabemos Gnicamente nuestro modo de percibirlos... el espa-52 Rafael Arrillaga Torrens
cio y el tiempo son sus formas putas, y la sensacién en general es su mate-
tia. Las primeras s6lo las conocemos @ priori, esto es, antes de toda percep-
cién actual; y tal conocimiento constituye la intuicin pura. La segunda es
lo que en nuestro saber nos Ileva al conocimiento @ posteriori, esto es, a la
intuicién empirica (B 60).» De este modo Kant limita el saber humano al
mundo de las apariencias, que él luego llamar mundo de los fendmenos;
de manera clara afirma que solo se puede tener conocimiento a prior’ de la
forma, no de la materia de las apariencias.
Al declarar que «lo que los objetos sean en si mismos... permanece
completamente desconocido para nosotros», Kant va un paso mis alla de
la Disertaciin Inaugural, donde atin ctefa posible que el entendimiento diese_
informacién valida de las cosas en si. Afiade: «Si hacemos abstracci6n de |
nuestta constitucién subjetiva, el objeto representado, con las cualidades '
que la intuicién sensible le da, no se encontrar en ningGn lugar, y no
puede en manera alguna encontrarse, puesto que es precisamente esta cons-
titucién subjetiva la que determina su forma y apariencia (B 62).»
El conocimiento que el hombre puede tener esta limitado al mundo de
las apariencias. Aun en el acto en que uno se intuye a si mismo, uno sdlo
intuye la apatiencia de su ego, esto es, su yo empiric, «...debemos renun-
ciar a-admitir que existe un sentido interno, 0 reconocer que el sujeto, que
es objeto del sentido, s6lo puede representarse como fenémeno, y no como
ese sujeto se juzgaria a si mismo si sus intuiciones fuetan espontaneas, es
decir, intelectuales. Toda la dificultad consiste en saber cémo el sujeto se
puede intuir internamente a si mismo... La consciencia de si mismo (aper-
cepcidn) es la representacién simple del yo... y si todo lo diverso que hay en
el sujeto nos fuera dado por la actividad del yo, la intuicién interna seria
entonces intelectual... mas este no es el caso... el sujeto se intuye a si mis-
mo no como seria si fuera una representaci6n inmediata y espontinea, sino
segtin la apariencia con que se representa a si mismo, y, por lo tanto, no
como es en realidad (B 68)». De este modo Kant limita la posibilidad de la
experiencia al mundo de las apariencias (los fendmenos), no sdlo para las
experiencias externas sino también para las internas. Al hacerlo asi, esté rom-
piendo con la tradicién de Leibnitz, Descartes y toda la filosofia anterior
que sostenia que mediante la introspeccién uno ganaba acceso al verdadero
ser (el yo no-empirico). No, nos est advirtiendo, a experiencia del sentido
interno ¢s meta apatiencia; tanto como la que el sentido externo nos da
sobre el mundo que nos rodea. «Cogito, Ergo sum», pierde su validez. No
hay raz6n alguna para asumir que la experiencia interna sea superior a cual-
quier otra experiencia humana.
Hacia el final de la Estética Trascendental se sugiere que «el espacio y el
tiempo pueden ser cosas reales que son a la vez condiciones, o formas de las
cosas, no sdlo segtin se nos aparecen, sino segGn son en si mismas’». Kant,
empero, en las Conclusiones expresa una objecion de caracter teolégico. Si
3 Paton, Kant's Metaphysics. Vol. 1, pag. 174.La Estética Trascendental 53
el tiempo y el espacio fueran «condiciones generales de todo existente>,
serian entonces condiciones necesarias para la existencia de Dios, y esto ob-
viamente es contratio a su omnipotencia.
En la Estética el autor ha realizado un esfuerzo por probar y documentar
dos de los tres argumentos basicos del Idealismo Trascendental. Cree haber
ptobado el caracter @ priori del tiempo y del espacio. Ahora, en la Avalitica
Trascendental, tratata de establecer la Deduccién Trascendental de las Cate-
gorias.CAPITULO IV
La Analitica Trascendental.
Libro I
Esta parte de la obra esta precedida de una explicacién de lo que Kant
entiende por |
Para Kant, légica general equivale a la légica formal de su época. Esta
nos da las condiciones sine qua non necesarias para establecer la verdad de
un juicio. Es una regla, un cazon, no un organon; es ttil como criteric para
validar las proposiciones, pero nunca pata afiadir algo nuevo a lo ya sabido.
De hecho, es posible un juicio libre de contradicciones légicas para el cual
no exista objeto correspondiente, y por lo tanto, que no sea cierto. En este
sentido es que Kant usa el término «canon».56 Rafael Arvillaga Torrens
vad
Cuando habla de lo @ priori, lo que significa son principios indepen-
dientes de cualquier experiencia en particular; no es que sea posible cono-
cerlos antes de toda experiencia; se descubren solamente a través de las ob-
setvaciones que el entendimiento y la raz6n hacen en el curso de su uso na-
tural.
En lo que a logica general y légica trascendental se refiete, Kant ¢s
didfano. La légica general establece las reglas necesarias, las formas de todo
pensamiento, sea éste empirico, analitico o sintético, y no se preocupa por
él origen de las ideas o de las cosas. Las toma como existentes, y eso le bas-
ta. Por el contrario, la légica trascendental estudia Gnicamente las reglas
que gobiernan el pensamiento sintético a priori; solo le importa lo que es 4
prior, esto es, de alcance universal y necesario, cualidades que segGn Kant
la experiencia no puede dar; y se preocupa hondamente por el origen de es-
ta clase de conocimiento (A 56-B 80).
El problema que interesa a la Logica Trascendental es averiguar si el co-
nocimiento siztético a priori contiene elementos contribuidos por la natura-
Jeza del entendimiento, en adicién de aquellos dados por Ia sensibilidad
humana. Los elementos contribuidos por la sensibilidad son intuiciones pu-
ras que contienen las formas de la intuicién. Los elementos contribuidos por
el entendimiento serian por analogia ideas puras, 0 conceptos puros, conte-
niendo Gnicamente la forma de las ideas (A 51-B 75).
Ya sabemos que los conceptos puros se originan en Ja naturaleza misma
del entendimiento; lo cual significa que el contenido de los conceptos puros
constituye la forma de los actos del pensamiento. Tales conceptos no se
derivan, pues, de abstracciones empiricas o de intuiciones puras, aunque,
como todo concepto, en ausencia de lo intuitivo seran conceptos vacios, me-
ras formas.
En la Estética Trascendental se examiné la sensibilidad en general y se
encontré que ¢l espacio y el tiempo son los elementos @ prior contribuidos
por la sensibilidad. En la Logica Trascendental examinamos el entendimien-
to y tratamos de descubrir fos elementos @ priori que esta facultad contribu-
ye al conocimiento,
Siguiendo estas lineas de pensamiento, Kant ha distinguido entre la 16-
gica general y la trascendental. Ahora esta preparado para dividir la légica
general entre analitica y dialéctica. «La légica general, que es simplemente
un canon pata el juicio, ha sido usada como si fuera un organon para pro-
ducir algo que tiene la apariencia de asertos objetivos; ha sido mal usada
cuando se usa con esos fines. La légica general cuando se pretende usarla
como organon, se llama Dialéctica (A 61).» «...la légica general, si se usa
como organon, es siempre logica dela ilusi6n, esto es, dialéctica. Porque la
légica no nos puede ensefiar nada respecto al contenido del conocimien-
to... «El nombre de Dialéctica se aplica aqui... a la critica de la ilusion
dialéctica. Ese es su sentido... en esta obra (B 86-A 62).»
Asi pues, ha dividido la légica general en /6gica de la verdad cuando se usa
correctamente como un canon del entendimiento y de la raz6n y se limitaLa Analitica Trascendental. Libro I 37
Gnicamente a la forma del pensamiento, y en /égica de Ja ilusion (uso
dialéctico) cuando se emplea como organo y se cae en la ilusién de creer
que se generan conocimientos nuevos. Por inferencia, ¢l conocimiento
evo solo puede venir de experiencias empiricas. «...esa parte de la Logica
Trascendental que trata de los elementos del conocimiento puro producidos
por el entendimiento, y de los principios sin los cuales ningain objeto puede
ser pensado, es la Analitica Trascendental. Esta es la logica de la verdad...
5it(A 63)». «...es una gran tentacién usar estos modos putos del entendimien-
to y estos principios por si mismos, aun més alla de los limites de la expe-
giencia, que es la nica que pucde suministrar la materia (el objeto) al que
estos principios se pueden aplicar... El uso de! entendimiento puro entonces
se convierte en uso dialéctico. La segunda parte de Ja Logica Trascendental
debe, pues, ser una critica de Ja ilusion dialéctica, y llamarse Dialéctica
Trascendental (B 88)>.
Luego de definir sus términos y explicar el alcance de su investigacién,
Kant da principio a la Analitica de los Conceptos. Los conceptos puros, co-
mo queda dicho, son principios @ priori (por lo tanto, no derivados de la
experiencia), que se aplican a los datos de la experiencia. Ellos suministran
Ja forma, mientras la sensibilidad prove la materia necesaria para una expe-
riencia objetiva. Sin la ayuda de la sensibilidad, el uso de los conceptos Ile-
va al error y a la ilusién que da una verdad falsa. ¢Cudles son estos concep-
tos tan importantes?
El vocablo concepto es bisico. En Inglaterra, en 1663, significa «un pro-
ducto de Ja facultad de concebir; la idea de una clase de objetos, una idea
general», Para Paton', un concepto es una idea general o universal, en opo-
sicién a la idea singular de una intuicién. Sir William Hamilton en una de
sus obras dice: «Los conceptos son solamente el resultado, hecho permanen-
te por el lenguaje, de un proceso previo de comparacién.» Para 1785 el vo-
cablo era ya sinénimo de una nocién general. Caird dice: «El objeto del
concepto es universal; de una percepcién, individual.» Esta es la connota-
cién gue ha mantenido. En castellano, concepto es la «idea que concibe 0
forma el entendimiento», y concebir es «formar idea, hacer concepto de una
cosa, comprenderla». Su uso en el idioma comin, como se vera, es distinto
[Link] significado técnico en filosofia. Cuando empleamos ef término con rela-
cién al kantismo, debe recotdarse que se esta traduciendo una voz alemana, de
significado especificamente distinto por el uso especial que la dé Kant.
Existen conceptos puros y conceptos empiricos. Los empiticos son no-
ciones generales abstraidas de 1a experiencia; los putos son conceptos 4
priori, que el entendimiento aplica a Ja experiencia para hacer posible el ra-
ciocinio, Kant, siguiendo una antigua tradicién, llama a los conceptos puros
«las categorias» (B 107).
«Categoria» significa predicacién, afirmacién. Aristételes uso el término
pata sefialar los predicados mas extensos que pueden postularse de un suje-
+ Paton, Kant’s Metaphysies., vol. 1, pag. 192.58 Rafael Arrillaga Torrens
to. En Kant, el significado es distinto. En la Critica de la Razén Pura una
categoria es una forma @ priori usada por el entendimiento para conocer el
mundo de los fenémenos. Kant crea que su lista de las categorias era
exhaustiva y completa. Son los predicados universales esenciales al pensar, 0
a lo que para Kant es igual, al juicio. Las categorias, 0 los conceptos putos
del entendimiento (como éI los Ilamé), son Jos predicados universales y ne-
cesarios que se aplican a una cosa en tanto es una cosa. Sin ellos, no seria
posible pensar. Son las reglas para la sintesis que hace el entendimiento. La
intuicién directa e inmediata de la sensibilidad, bajo las formas del espacio
y del tiempo, es lo que el entendimiento sintetiza usando las categorias.
Cuando esto tiene lugar, se logra un pensamiento coherente y se gana cono-
cimiento del mundo fenoménico.
Kant pensaba que poseemos conocimiento a priori de los objetos, y que
esto no seria posible si lo que conocemos fuera la cosa-en-si, Tenemos ese
conocimiento @ priori porque nosotros mismos, nuestra sensibilidad y enten-
dimiento, confieren a Jas cosas las formas bajo las cuales las conocemos. La
mente les impone a las cosas las categorias de su entendimiento. La mateti
de la experiencia varia con cada experiencia, y esto no lo sabemos @ priori.
Pero las formas son siempre las mismas, y por eso hay verdades a priori. Co-
mo son siempre las mismas, condiciones necesarias de todas las experiencias,
estas formas son universales. Las categorias, por tanto, son conceptos putos
de «un objeto en general». Esto es, conceptos de lo que un objeto ha de ser
si es que va a ser tal. «Un objeto en general» significa la necesatia unidad
sintética que organiza la multiplicidad de lo sensible (la materia). Las cate-
gorias son las reglas de sintesis, generales y univetsales, esenciales en cual-
quier experiencia que tenga sentido. Asi, Kant describe la categoria como
un concepto de la unidad necesaria (A 78, 79-B 104, 105), Las categorias,
como formas del juicio, son puras, y por tanto, vacias. Como toda intuicién
se da bajo la forma del tiempo, las categorias tinicamente tienen sentido
cuando se aplican dentto del marco de teferencia del tiempo. Dentro de es-
te marco, poseen validez y se refieren a los objetos de la experiencia huma-
na. A este nivel, yd no son conceptos puros. Kant se refiere entonces a «a-
tegorias esquematizadas». Cuando una categoria se esquematiza, cesa de ser
una forma vacia del juicio y recibe un contenido en el espacio y el tiempo.
Mediante sintesis, el entendimiento, con ayuda de la imaginacién, convierte
Ja categoria esquematizada y Ja multiplicidad sensible en una experiencia
coherente, que es el conocimiento real de un objeto (una experiencia).
Los conceptos son ideas generales. En tanto son generales, son las ideas
de lo que es comin a diferentes representaciones. Una intuicién, en cam-
bio, es la idea de una experiencia individual. Llegamos a los conceptos por
un mecanismo mediato; la aprehensién de una intuicién es inmediata. En
un concepto la materia viene del objeto, o de Jos objetos, que afectan al su-
jeto; su forma, que es su universalidad, viene del entendimiento. La légica
formal considera los conceptos sdlo en lo que se refiere a la forma; esta idea
esté con frecuencia implicita en Kant.La Analitica Trascendental. Libro I 59
Segiin , los. conceptos se originan mediante comparaci6n, reflexion y
abstraccion. La suya es una descripcién del origen légico de los conceptos en
tanto forma. Se refiere a ese estudio como a «una investigacién de los pri-
metos esfuerzos del conocimiento por progresar de las simples percepciones
individuales a los conceptos generales (A 86-B 119)». El acto de concebir un
concepto es un acto del juicio (comparacién, teflexién), Para Kant, como se
ha dicho anteriormente, concebir y juzgar eran una misma funcién.
Hasta este momento Kant ha introducido de una manera preliminar el
mecanismo de sintesis. Claramente lo advierte: «Sintesis en general, como
veremos luego... (B 103).» Ha afitrmado que sintesis en general es funcién
de la_imaginaci6n (A 79) y que es esencial al conocimiento. El otro factor
esencial es el_entendimiento, que hace posible la unidad sintética necesatia.
Caracteriza a la imaginacién como «una ciega pero indispensable funcién
del alma, de la cual tenemos escasamente conciencia (A 78-B 103)». Su
idea es que cuando confrontamos lo diverso de Ia intuicién, y antes de po-
der reconocerlo como un objeto en particular, la imaginacién tiene que
suplementar la presentacién sensible con una construccién imaginativa. Esta
es la sintesis que entonces se «trac a conceptos» y que por fin identificamos
como una experiencia completa, e.g., un dato del conocimiento. La sintesis
pfovee organizacién pero no validez objetiva; esto es lo que el entendimien-
to, a través de conceptos puros, tiene que contribuir. Estos conceptos 0 cate-
gorias son formas puras del juicio que el entendimiento usa para conferirle
validez objetiva a una experiencia.
En A 79-B 105 Kant dice: «La misma funcién que da unidad a las diver-
sas representaciones en un juicio, da también la unidad a la simple sintesis
de diversas representaciones en una intuicién; y esta unidad, en su mas
amplia expresién, es lo que Ilamamos concepto puro del entendimiento.
Asi, el mismo entendimiento, por los mismos actos 0 medios segin los
cuales produce conceptos, y sitviéndose de la unidad analitica de un juicio,
introduce también por medio de la unidad sintética, en la divetsidad de
elementos que se encuentran en la intuici6n em general, un contenido tras-
cendental en sus representaciones... (79-B7105).» Esta opinion, de que los
elementos sintéticos @ priori que el entendimiento usa (las categorias) se ori-
ginan en el entendimiento, es una opinion que Kemp-Smith? llama sextre-
madamente errada>, y que Kant mismo abandoné posteriormente. Kant fi-
nalmente acept6 que estos elementos (las categorias) se deben a la imagina-
cién: «Sintesis en general... es el simple resultado del poder de Ja imagina-
cién, una facultad ciega pero indispensable del alma, sin la cual no
tendriamos jamas conocimiento de nada, pero de la cual tenemos escasa-
mente conciencia (A 78-B 103).» Es necesario tener en mente estas rectificat
ciones subsiguientes que Kant no corrigié en partes anteriores de su obra.
La Analitica de los Conceptos esta dividida en dos partes. Cada una de
ellas, en la primera edici6n, estaba subdividida en tres secciones. La primera
2 Kemp Smith, Commentary, pigs. 177-79.60 Rafael Arvillaga Torrens
parte originalmente se titulé «Indicio que sirve para descubrit todos los con-
ceptos puros del entendimiento». En la segunda edicién esta parte se llama
«Deduccién Metafisicas. La otra parte se titula . i
Ta secci6n 2. se dedica a «La funcién légica del entendimiento en los
juicios». ha
jeto de miltiples discusiones. Si los objetos no soi fos en ningu-
na experiencia, parecia referirse a Ia cosa-en-si (el notimeno). Si este fuera el
caso, Kant estaria persistiendo en las tendencias pre-ctiticas de la Diserta-
ciém, y manifestindose contrario a las nuevas ideas de su filosofia, donde afirma
que el hombre sélo puede conocer el mundo de las apariencias. Otros co-
mentatistas opinan que por pobre que sea su manera de expresarse, cuando
habla de «no dados por la experienciay lo que tiene en mente son los con-
ceptos_y no los objetos. Estas dificultades son las que han estimulado la
controversia sobre la estructura o articulacién de su sistema, que tantas veces
no coincide con la terminologia que emplea, y nos fuerza a un anilisis filo-
légico para descubrir la verdadera unidad de Ja teoria critica.
Esta sub-seccién define ¢l problema por medio de una_interrogante:
Cémo. es. posible que las condiciones. subjetivas_del_pensamiento_puedan
tener. un valor objetivo, es decir, cémo pueden suministrar las condiciones
necesarias que ible el conocimiento de los objetos? (B 122).» Las
categorias «se f los objetos universalmente, esto es, fuera _de
tod: Dn dad.» Algunos conceptos, e.g., conceptos
empiricos, no stificacién (deducci6n) pata ser usados,
porque sus objetos se verifican facilmente en la experiencia. Para usar el
concepto «hombre» todo lo que se necesita saber es que existen hombres.
Con otros conceptos el problema es mas complicado. Por ejemplo, el con-
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