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Ritual y su Influencia en The Wicker Man

Este documento presenta un análisis de la novela Ritual de David Pinner, publicada en 1967. La novela se desarrolla en un pueblo rural de Cornualles y sigue la investigación de un policía sobre la muerte de una mujer. A pesar de no parecer sospechosa inicialmente, la investigación se vuelve cada vez más enigmática a medida que el policía se enfrenta a los extraños residentes del pueblo. La novela inspiró la película de culto The Wicker Man de 1973. Aunque el director afirmó que no era una adaptación,

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Ritual y su Influencia en The Wicker Man

Este documento presenta un análisis de la novela Ritual de David Pinner, publicada en 1967. La novela se desarrolla en un pueblo rural de Cornualles y sigue la investigación de un policía sobre la muerte de una mujer. A pesar de no parecer sospechosa inicialmente, la investigación se vuelve cada vez más enigmática a medida que el policía se enfrenta a los extraños residentes del pueblo. La novela inspiró la película de culto The Wicker Man de 1973. Aunque el director afirmó que no era una adaptación,

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David Pinner

Ritual
Traduccin de Regina Lpez Muoz

AL P H A D E C A Y

Nota sobre Ritual

Qu fcil es minusvalorar la naturaleza en el siglo xxi ,


considerarla como algo supeditado a un mundo cada vez
ms urbanizado. Cultivamos plantas en macetitas que co
locamos en los antepechos de las ventanas; crecen hierbas
aromticas en nuestros balcones; y parques y jardines son
como salones de belleza al aire libre, con cuidadsimos
rosales y setos podados al milmetro. Sin embargo, basta
una excursin al campo (el jersey que se engancha a un
espino, la pierna que roza una ortiga) para recordar quin
es el que manda, lo insignificantes que somos cuando se
ampla la perspectiva. Y cuanto ms al oeste de Londres,
ms clara resulta la evidencia; no porque la naturaleza se
muestre ms salvaje que en otras partes del Reino Uni
do, pero s menos conocida, y se va haciendo ms y ms
extraa hasta que su alteridad nos eclipsa por completo.
Su poblacin no minusvalora la naturaleza. All habitan
los monstruos: en los pramos y las desiertas e intermina
bles carreteras de Wiltshire, bajo los perturbadoramente
llamados Hangers de Hampshire, 1 tras la fotognica fau
na que jalona las desconocidas cinagas del New Forest,
y ms lejos an, en el Parque Nacional de Dartmoor.
El ao pasado, durante un viaje a Wiltshire, me sent
atrado por el Mizmaze, un laberinto circular de verdor
ubicado al parecer en una interseccin de caminos
de herradura procedentes de Breamore House, cerca de
1

Por su etimologa, hanger hace pensar en ahorcados. (Esta nota,


al igual que las sucesivas, es de la traductora.)

Downton. Me pareci que aquel lugar, a media hora a pie


de la vivienda ms cercana y en lo alto de una frondosa
cresta, rebosaba embrujo. Dio la casualidad de que en el
corazn del ddalo encontr una paloma torcaz muerta.
Pocos das antes, la visin de una rata decapitada en una
callejuela del distrito de Clapton me haba provocado
nuseas; en cambio, el aire de aquella rea rural y pura de
Wiltshire es tan distinto al cada vez ms aburguesado am
biente del este de Londres que me pareci que si haba
all un ave muerta era por algn motivo. Tena queha
ber una razn. Al fin y al cabo, me encontraba apenas a
unos pocos kilmetros de Avebury, el lugar donde se ha
ba rodado aquella serie juvenil sobre misteriosos cultos
ancestrales, Los chicos de Stone.
En 1967 fueron dos las novelas que retrataron la na
turaleza de la Alegre Inglaterra como entidades to
talmente ajenas al National Trust: una de ellas fue Old
Crow, de Shena Mackay. En ella, la mujer ms bella del
pueblo, Coral Fairbrother, provoca el malestar de sus
moralizadores vecinos, y tanto ella como su familia su
fren una implacable persecucin enmarcada en un es
tallido de maldad a gran escala. En ese ambiente rural
el perifollo se coca a fuego lento entre la hierba y los
peces ensangrentados yacan en las mrgenes del ro.
El pueblo de Mackay hiede a pobreza, a pintura descon
chada y a odio.
La segunda novela es Ritual, de David Pinner. Naci
do en Peterborough en 1940 , Pinner se form en la Ro
yal Academy of Dramatic Art entre 1959 y 1961 . Tras in
terpretar a varios personajes de Shakespeare en teatros
de todo el Reino Unido, en el momento en que escribi
su primera novela, Ritual, encarnaba al sargento Trotter
en La ratonera.
8

Al igual que Old Crow y su amargo olor a rboles vie


jos, Ritual ofrece una estampa rural de lo ms acre. Ya
en la primera pgina una mariposa y un cuervo revolo
tean alrededor del cadver de Dian Spark, quien a su vez
est rodeada de flores de ajo y ramas de roble quebradas.
Sin embargo, al contrario que Coral Fairbrother, David
Hanlin el protagonista de la novela es quien altera el
orden establecido. David es polica, aunque le ira mejor
la etiqueta de madero dada su aficin a ocultarse per
manentemente tras unas gafas de sol. La primera pista de
que no todos los elementos de Ritual se ajustarn al pa
radigma de novela policiaca pulp es que si Hanlin lleva
las gafas es ms bien por motivos mdicos, y no por afn
de adoptar un aura de misterio desptico. Nuestro pro
tagonista abandona las oficinas de Scotland Yard y llega
en tren a Cornualles con el fin de sumergirse en la inves
tigacin de una muerte cuyas circunstancias, en princi
pio, no resultan sospechosas. Para impulsar sus pesquisas
miente sin cesar, pero al mismo tiempo uno de sus ras
gos ms destacados es un terco puritanismo que rechaza
de pleno la mentira. David Pinner llega a intervenir en
medio de un dilogo para opinar con voz propia: El se
or David Hanlin es un homo sapiens de lo ms antip
tico, no creen? Hay algo en l que recuerda a las vsce
ras de un conejo abierto en canal. Enfermizo, sin duda!.
Si bien Hanlin es pura contradiccin, el grotesco elen
co del pueblo slo interviene para volver su bsqueda an
ms estril. La madre de Dian Spark, predecesora de la
madre de Laura Palmer, es una mujer que se deshace en
gritos de horror y a los cinco minutos parece poseda por
una inexpresiva calma. El afeminado y bigotudo Lawren
ce Cready, con su malvado ingenio, es capaz de sondear
y torcer la voluntad de Hanlin. Los nios son crueles, sin
9

excepcin. Hanlin trata de abrirse paso entre arbustos y


podridas puertas conquistadas por la hiedra, pero los he
chos se le siguen escapando al tiempo que se va hundien
do cada vez ms en la trampa salvaje del paisaje campestre.
Si por algo es recordada Ritual es por ser la novela
que Anthony Shaffer quiso llevar a la gran pantalla has
taquedecidiera escribir un guin distinto para la sin duda
similar The Wicker Man (El hombre de mimbre). En 1972 ,
Shaffer fund un consorcio junto con el actor Christo
pher Lee y el director de la productora British Lion, Pe
ter Snell, y comenz a estudiar la posibilidad de empren
der un proyecto cinematogrfico basado en Ritual que
Shaffer haba ledo; cada uno puso cinco mil libras de
su bolsillo para comprar los derechos cinematogrficos,
aunque dicho proyecto pronto qued descartado debido
a que Shaffer no terminaba de ver la obra adaptada a la
gran pantalla. Recurri entonces a su amigo Robin Hardy
y ambos pasaron un fin de semana barajando ideas hasta
que tuvieron lista la estructura de una trama. The Wicker Man se centrara en la figura de un polica escocs de
profundas convicciones religiosas que investiga la desa
paricin de una nia en la isla de Summerisle. Shaffer se
enorgulleca de las investigaciones que llev a cabo para
perfilar los detalles de aquella comunidad remota asen
tada en una isla dejada de la mano de Dios, si bien pec
de seleccionar slo los aspectos ms amables de un au
tntico culto pagano. Con su muy evocadora banda so
nora y por una feliz casualidad su esttica ocre y des
vada, The Wicker Man ha ido ganando fuerza y peso con
el paso de los aos; tanto es as que hoy en da podemos
afirmar que ha trascendido el estatus de filme de culto y
en la sombra para convertirse en la pelcula britnica de
terror ms apreciada.
10

La afirmacin de Shaffer de que la suya no era una


adaptacin de Ritual puede resultar algo capciosa. Por
poco probable que nos parezca que el sargento Howie
de The Wicker Man pudiera haber hecho buenas migas
con el inspector David Hanlin, es innegable que com
parten una puritana abnegacin. Por lo dems, existen
ms paralelismos evidentes entre otros personajes: Anna
Spark tiene mucho que ver con la nbil y sexualmente li
berada Willow, interpretada en el filme por Britt Ekland;
Lawrence Cready debi de servir de inspiracin para el
srdido dueo de la posada, Alder MacGregor, a quien
dio vida en la pelcula el actor de mimo Lindsay Kemp. Y
la jocosamente negra teora de Lord Summerisle de que
Jesucristo tuvo su oportunidad y sin embargo, en ro
mn paladino, la pifi, posee los ecos del florido len
guaje del prroco de la localidad de Thorn, el reveren
do White, quien sugiere que la brujera existe un peu en
Anglia Oriental, pero yo, personalmente, respaldado por
Dios, ya me he encargado (qu duda cabe!) de desterrar
de mi feligresa cualquier atisbo de sombra. De la misma
manera, en la novela tiene lugar una mascarada en la pla
ya donde queman a un caballo en lugar de a un hombre,
una imagen que Shaffer tambin tom prestada de Ritual.
El discreto (aunque prolongado) xito de The Wicker
Man conllev que Ritual permaneciera del todo en la
sombra. Aunque slo firm un par de novelas ms, David
Pinner ha seguido escribiendo celebradas obras de tea
tro, muchas de las cuales se encuadran en el mbito de
lo poltico (como An Evening With The GLC , de 1974 , en
la que un concejal laborista y su esposa se ven atrapados
en un debate televisivo presentado por su hijo, o la co
media Lenin In Love), y aunque parezca alinearse enlaiz
quierda, disfruta burlndose de la extrema izquierda tan
11

to como disfrut mofndose de la polica y el clero en Ritual. Otras obras de Pinner, sin embargo, estn ms em
parentadas con su primera novela. En el mismo ao en
que se public Ritual, Glenda Jackson se suba a las ta
blas para interpretar a una vampiresa lesbiana en Fanghorn. Pocos aos despus se sucedieron cuatro interesan
tes piezas agrupadas bajo el nombre de Seasons Quartet:
en Revelations, un extraordinario extranjero es proclama
do mesas despus de que acuda al auxilio de un pueblo
encaramado en lo alto de un acantilado que ha quedado
devastado por una tormenta; Midsummer presenta a los
ltimos sindicalistas estalinistas del Reino Unido y a dos
parejas de amantes que creen poder transformarse a s
mismos y a los dems; All Hallows Eve es un cuento psi
colgico de fantasmas protagonizado por dos hermanas,
Francesca y Lucinda, que exploran los erticos demonios
de su pasado; y en Lady Day, Katya descubre que su mari
do tiene una aventura con su mejor amiga y se traslada, en
pleno invierno, a una ruinosa casita de campo con el fin
de reinventar su vida, con el resultado de que todos los
hombres que conoce vuelven a enamorarse de ella. Tiene
uno la sensacin de que, por mucho xito que haya ob
tenido gracias a The Wicker Man, Shaffer hubiese sacado
mucho ms material del resto de la obra de David Pinner.
Pero tanto The Wicker Man como Ritual permanecie
ron ocultas, fuera del alcance del pblico durante dca
das, y lo mismo pas con la banda sonora del filme (que
al final fue hallada en una casa de la zona del Wirral, muy
lejos de las Tierras Altas escocesas). Cuando el fundador
del sello Finders Keepers Records, Andy Votel, estaba a
punto de pagar trescientas libras por un ejemplar de Ritual pens que no estara de ms echar un vistazo en la
biblioteca de su pueblo (Marple, Cheshire). Naturalmen
12

te, all estaba: en una estantera, sin que nadie lo hubiese


tocado en ms de cuarenta aos.
Quien busque en Ritual el precedente de The Wicker
Man sufrir una decepcin, pero una imagen como la de
la (posible) metamorfosis de Dian Spark en la mariposa
que se posa en el pecho de su madre durante una sesin
de retorno a la paz materna en medio de la violencia re
sulta tan estremecedora, inquietante y colorida como las
escenas en el cementerio de la pelcula. Los opulentos
dilogos de Ritual, con la estomagante fecundidad del
paisaje y el deteriorado pueblo que nos muestra Pinner,
bastan para poner al libro a la altura de su ilustre suceso
ra. Pero queden ustedes advertidos: igual que The Wicker Man, igual que Old Crow, es muy posible que esta no
vela les haga replantearse sus sueos de abandonar la
ciudad e irse a vivir a un tranquilo rincn junto a un su
surrante arroyuelo.
bob stanley , noviembre de 2010

Bob Stanley escribe crtica musical para The Guardian,


The Times y la revista Mojo. Ha comisariado ciclos de cine
en el British Film Institute y el Barbican Center, ha sido
productor de un documental sobre el Hendon Football
Club, y es miembro de la banda de pop Saint Etienne.

13

Era un roble muy viejo. Una de las ramas ms bajas se ha


ba quebrado recientemente. A unos dos metros ms aba
jo, alguien haba clavado al tronco la cabeza de un simio
y tres flores de ajo con un alfiler de sombrero. Sin embar
go, la nia que dorma bajo la sombra del roble pareca
ajena tanto al rbol como a sus extraos aderezos. Ni si
quiera se dio cuenta de que un grajo aleteaba hacia ella.
Tampoco se percat del bisbiseo que produca la san
gre al brotar de entre sus incisivos y deslizarse gargan
ta abajo. La sangre no tard en mancharle el pelo color
maz, pero ni por sas se percat la nia. Porque no esta
ba dormida. Dian Spark tena ocho aos y estaba muerta.
Apretaba contra el muslo un ramillete de ajo, pero eso
le pas desapercibido al cuervo cuando, con una sacu
dida, se desplaz del tobillo a la rtula de la nia. Otro
asunto concitaba su atencin. Dos veces intent picotear
a la mariposa y dos veces fall. El insecto era demasiado
veloz para l: revolote de manera provocadora alrede
dor de su pico antes de posarse en la nariz de la chiqui
lla. De nuevo atac el cuervo, pero esta vez la mariposa
despleg sus alas amarillas y alz el vuelo.
Zigzague unos quinientos metros hasta dar alcance
a Gilly Rowbottom. Le roz una oreja, pero de esto Gil
ly no se dio cuenta. Ella slo pensaba en que tena que
alejarse del cadver de su amiga; la mariposa, por su
parte, no se detuvo, pues tena que ir a otro sitio. A Gil
ly el aliento le arda en la garganta, agostada por la sed.
Corra tan aprisa como le daban las piernas, con las ro
dillas casi rozndole el mentn. Antes siquiera de que
15

le diera tiempo a reaccionar pas chapoteando sobre un


riachuelo, y el barro se le col por dentro de los calce
tines. Jams en su vida haba tenido tantsimo miedo. Y
entonces, al comps de su respiracin, oy el taido do
minical de las campanas de la iglesia de St. Peter, que
la estimul a atravesar ms y ms deprisa la hierba tu
pida y los maizales. En ese momento, por el rabillo del
ojo vio que tres jornaleros le hacan seas. Los ignor,
as que le gritaron:
Oye! Qu es lo que pasa, chiquilla? A qu tanta
prisa?
No les hizo ningn caso y sigui corriendo. Como por
instinto, los hombres percibieron su miedo y fueron tras
ella. La nia, resollando, se resista a mirar atrs. Lo ni
co que quera era llegar al pueblo, pero tena la sensacin
de que no lo conseguira. Le dola muchsimo la gargan
ta, y el vmito le subi desde el pecho hacia la boca. Sin
embargo, consigui detenerlo haciendo uso de su fuer
za de voluntad. An le llegaba el sonido de los jornale
ros que iban tras ella. Dio un ltimo traspi por las zar
zas de las inmediaciones del bosque antes de irrumpir,
jadeante, en la calle mayor.
Le result ms fcil correr a partir de ese momento; a
la izquierda desfil ante la carnicera del matagatos, a la
derecha dej el ayuntamiento, y de nuevo a la izquierda
vio la iglesia de St. Peter, ntida bajo la luz del sol mati
nal. Ya casi haba llegado a casa.
Thorn no era muy diferente a cualquier otro pueblo
de Cornualles. Y a Gilly le pasaron desapercibidas las ca
sitas isabelinas y la taberna, Dedos verdes en el pelo,
mientras corra con la noticia aquella calurosa maana de
domingo. Apenas unos segundos antes de llegar al ce
menterio anejo a la iglesia, y justo cuando sorteaba de
16

un brinco una sepultura nueva, vio que sus padres se di


rigan hacia ella de camino a su visita mensual a la igle
sia. Pero no se detuvo. Antes que nada deba contrselo
a los padres de Dian. Saba que su padre jams lo enten
dera, de modo que se col entre sus piernas y dej atrs
el camposanto. Conforme desapareca, los gritos malhu
morados del padre le dieron la razn.
Eh! Adnde diablos te crees que vas, Gilly, hija ma?
Vuelve aqu ahora mismo! Te digo que vengas!
El seor Rowbottom apenas si haba terminado de chi
llarle a su hija cuando los tres peones le pasaron rozan
do. Aparte de provocarle un ligero fastidio, casi no re
par en ellos. Peg la barbilla al cuello, se olvid cruel
mente de su hija y penetr en la tumba de Dios. Con si
milar impavidez, la seora Rowbottom hizo lo propio. A
ambos les desagradaba la iglesia con progresiva intensi
dad. Al tiempo que se internaba en el templo, la mujer
se sec el sudor que le brotaba bajo el flequillo y acto
seguido parpade muy deprisa, deslumbrada por la luz
glida que filtraba la vidriera.
Tras coger los devocionarios, tomaron asiento en el
banco de siempre y observaron con frialdad a sus conve
cinos. La seora Rowbottom devolvi con un leve asen
timiento de cabeza la sonrisa que le dedicara Fenn, el
terrateniente. A continuacin dedic una amplia e in
tencionada sonrisa a Lawrence Cready, actor jubilado,
cuando la msica del rgano hizo retumbar los pelda
os del presbiterio. Cerr los ojos, pues la blancura de
la cruz del altar le quemaba. Casi al unsono, el marido
los cerr tambin.
Lawrence Cready observ divertido a la pareja y dio
a sus laqueados bigotes la forma de una cornamenta de
toro. Fenn el terrateniente miraba al actor y silbaba una
17

meloda isabelina. Y todos ellos se alegraban de que slo


faltaran tres das para el solsticio de verano.
La misa acababa de comenzar cuando Gilly dobl la
ltima esquina, hacindose un corte en la pantorrilla con
una farola. Cruz la calle a la carrera y a punto estuvo de
ser atropellada por un camin que transportaba sustan
cias qumicas. Lleg sin aliento a la tienda de golosinas
de los Spark. A travs del escaparate vio que el padre de
Dian abra una enorme caja de cartn que deca: muecas . atencin , frgil . Retir el papel de seda y alz
una mueca desnuda y rosada hacia la luz del sol que cen
telleaba a travs de los tarros de caramelos. Meda unos
diez centmetros. A continuacin comprob la correcta
articulacin de brazos y piernas, que con un chirrido tra
zaron arcos en el aire igual que si fueran hlices rosas.
Las vender a seis machacantes cada una, pens el
hombre.
De repente, un tarro de bolitas de ans cay con un rui
do sordo al suelo de linleo. El seor Spark se gir.
Gilly, por lo que ms quieras, ten cuidado con los
frascos! Oye, por qu lloras? Qu es lo que pasa?
La agarr con delicadeza por los hombros, pero ella
se zaf y cruz a trompicones la cortinilla del fondo que
separaba el negocio de la vivienda familiar. Avanz sin
dejar de sollozar hasta la cocina, donde la seora Spark
preparaba mermelada de fresas con la ayuda de su primo
gnita, Anna, de veintitrs aos, una bomba sexual muy
orgullosa de serlo. Cuando la nia irrumpi en la cocina,
ambas se dieron la vuelta para mirarla.
Dian est muerta! espet Gilly. Muerta! Se ha
desnucado! Se ha cado del roble gigante y se ha roto
el cuello!
Al otro lado de la calle, los tres jornaleros haban vis
18

to que Gilly entraba en la tienda de chucheras, pero no


terminaban de decidirse a seguirla. Discutan los pros y
los contras.
Y entonces cmo es que iba como alma que lleva el
diablo, James? Jams haba visto correr as a una nia!
Jams en la vida!
Y a nosotros qu ms nos da, caray! Mejor ser que
volvamos a la faena.
Una vez convenida la estrategia que deban seguir, Ja
mes y los otros dos volvieron sobre sus pasos, desfilan
do de nuevo ante la iglesia. El sonsonete de los himnos
victorianos zumbaba en las calles tomadas por el vera
no. James escupi entonces, de forma inesperada, sin un
objetivo concreto. La saliva se escurri de la lpida don
de haba aterrizado. James era lanzador de escupitajos a
larga distancia, y tena una excelente puntera.
Mientras los peones avanzaban de vuelta al maizal, el
seor Spark zarandeaba a Gilly contra el fregadero, sin
ser consciente de lo que haca.
Gilly, dinos la verdad! Cmo ha podido desnucar
se? Se le da de maravilla trepar, y t lo sabes!
S, seor Spark, se le daba mejor que a m, eso es ver
dad! Pero ha resbalado de una de las ramas ms gruesas...
Ha sido visto y no visto! Ha dado una especie de volte
reta en el aire y se ha partido la crisma contra la hierba...
Ay, cmo gritaba...! Cmo gritaba...!
La cara de Anna se contrajo. Quera hacer un montn
de preguntas sobre su hermana, pero no le salan las pa
labras. Gilly segua tartamudeando cuando los ojos de la
seora Spark emitieron un destello como el de la luz al
reverberar en la hoja de un cuchillo bien afilado.
Vamos Gilly, qu ha pasado en realidad? Cuntanos
la verdad! Quin la ha matado? Quin?
19

Nadie! Nadie! Ha sido como le estoy diciendo, se


ora Spark! Se lo prometo! Resbal y se cay de una
rama...!
Con el sol tras su negra melena, la seora Spark agarr
a Gilly de una mueca.
Venga, Gilly, di la verdad! La verdad!
El seor Spark se dio cuenta en seguida de adnde pre
tenda llegar su esposa y liber a la nia de sus garras.
Est bien, Gilly, est bien. Yo te creo, aunque mi mu
jer diga que mientes. Ests segura de que ha muerto, Gi
lly? Completamente segura?
S, seor Spark.
Seguro? insisti la seora Spark.
Que s! S, s!
Hubo una pausa. Se haban quedado paralizados. Na
die saba qu hacer.
Por fin, el seor Spark pregunt con parsimonia:
Nos puedes llevar al sitio donde ha ocurrido, Gil
ly, por favor?
El seor Spark no lloraba. Quera, pero el agua no acu
da a aliviarle las comisuras de los ojos.
Por favor, Gilly...
Gilly asinti muy despacio con la cabeza a la vez que
las lgrimas le brotaban de las pestaas. Record la san
gre en los labios de Dian, las flores clavadas al rbol, la
cabeza de simio, el viento... Y el inagotable rumor del
mar al rasguear los guijarros. Y, a lo lejos, el extrao y
agudo sonido de la flauta.
La seora Spark interrumpi abruptamente la enso
acin de la nia.
Dime si unos hombres... Y ya sabes a qu me refie
ro... Si unos hombres la llevaron a una hoguera. La hi
cieron bailar? Ya sabes a qu me refiero...!
20

No, no, no! All no haba nadie ms que nosotras!


Nadie!
Los ojos verdes de la seora Spark parecieron agran
darse en su rostro hasta convertirse en esmeraldas noc
turnas. Gilly senta que su infancia estaba siendo ani
quilada.
Dmelo, Gilly! Por tu bien te aconsejo que lo ha
gas, o se te har muy difcil dormir sin tener pesadillas!
Dmelo!
Gilly ya no aguantaba ms. De su boca sali un lar
go grito y se ech corriendo a la calle. Volvi a poseerla
la velocidad y sinti la tensa musculatura dolorida y la
saliva caliente en la garganta. La seora Spark la haba
aterrorizado, como de costumbre. No haba llegado muy
lejos cuando oy tras de s otro par de pies que corran;
sin embargo, no se atrevi a girar la cabeza para ver de
quin se trataba. Los pies la alcanzaron y de la nada sur
gi una mano que la asi de un hombro. Solt un chilli
docuando una cabeza calva se interpuso entre ella y el
sol. Era el seor Spark. Aun as, sigui chillando hasta
que se dio cuenta de que el hombre lloraba; entonces el
chillido dio paso a un gimoteo hmedo. Le rode el cue
llo con sus brazos para consolarlo. l, a su vez, le acari
ci el pelo rubio. Era un llanto natural, sincero. Cuando
cesaron las lgrimas, cogi en brazos a la nia y la con
dujo a la comisara de polica. Aunque pesaba bastante,
no lo not.
Los visillos de las casitas de campo volvan a su sitio a
medida que la cabeza pelada del seor Spark avanzaba
por la calle principal con Gilly apretada contra su hom
bro. En ese momento se iniciaron los susurros: unos su
surros que inundaron las viviendas a la espera de que el
futuro los oyese. Y las rosas escuchaban con atencin.
21

Media hora ms tarde, Gilly corra entre los rboles se


guida del seor Spark, el sargento de polica del pueblo y
un agente. Nada ms llegar al roble, seal el cuerpo sin
vida. El cuervo, que no se haba movido de all, manifest
su descontento con un graznido. Gilly lo espant. Y el se
or Spark quiso fundirse en un abrazo con su hija muerta.
No, se lo ruego, no la toque, caballero! lo interrum
pi el sargento. Tenemos que examinar el cadv... Digo...
Tenemos que examinar a su hija.
El seor Spark se apart en el momento en que el sar
gento se inclinaba sobre Dian. Los policas acusaron la
ausencia de huellas dactilares o pisadas, aparte de las que
haban dejado la difunta nia y Gilly. Pasados unos ins
tantes, el sargento se dirigi a la llorosa silueta del se
or Spark.
Parece que ha sido por causas naturales, caballero.
Un accidente.
Conforme deca estas palabras, un muchacho atavia
do con una gabardina beis surgi inopinadamente de de
trs de una haya.
Eh, t! vocifer el sargento. Aqu no hay nada
que ver, venga, circula!
El joven exhibi una tarjeta de prensa y el sargento,
de mala gana, dej que se quedara. Entonces, el intruso
se sac una camarita del bolsillo del chubasquero y sac
una rpida fotografa al cadver.
No creer usted que va a publicar eso, don sonrisas
repuso el sargento. Porque de eso nada!
Eso ya lo veremos, no cree, sargento? Se ha fijado
en las flores de ajo que lleva la nia en la mano?
El sargento no se haba fijado.
Pues claro que s! Y qu pasa?
El joven sonri abiertamente.
22

Muy bien. Entonces ya sabe por qu voy a publicar


la foto.
El sargento no tena ni idea.
Por encima de mi cadver, sonrisas!
El cuervo parpadeaba en el roble, deseoso de que los
humanos se marcharan. Que se murieran o se largaran.
Estaba hambriento.
La cabeza de mono y las flores de ajo haban desapa
recido del tronco. Gilly se haba dado cuenta, pero no
dijo nada.

23

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