Fbula de las hormigas y un conejo:
Se acercaba la tormenta y las hormigas empezaron a ir hacia sus
pequeas casas bajo la tierra pero no sin antes recolectar la mayor
cantidad de comida y frutos que les fueran posibles. Todo el cielo
empezaba a tornarse gris, poco a poco se iba ocultando la felicidad del
sol y se fue apagando hasta que se obscureci.
Las grandes rfagas de viento empezaban a amenazar con el
equilibrio de las pequeas hormigas, pero estas cmo eran un gran
equipo empezaban a ayudarse las unas con las otras.
En ese gran equipo se encontraban don hormigas que sobresalan por
la limpieza y su gran organizacin y no haba nada que detuviera esas
grandes caractersticas, estas se encontraban paradas bajo una gran
hoja de un frondoso rbol que desprenda poco a poco las hojas de
sus ramas por las estruendosas fuerzas de aquel aire.
Muchas de las hormigas ya estaban llegando y entrando a sus
respectivas casas, cuando se desat la lluvia a lo grande, muchos de
los pequeos seres empezaban a correr ms y ms rpido hacia sus
escondites; mientras todo el bosque quedaba despejado por las
hormigas las dos de estas las ms testarudas se quedaron debajo de
aquella enorme hoja y con sus diminutos cuerpos y todas su fuerzas
se aferraban a aquel techo que las resguardaba de las enormes y fras
gotas de lluvia.
Las dos hormigas estaban espantadas pues nunca creyeron que se
veran en una situacin tan arriesgada, la lluvia segua descendiendo y
cada vez iba haciendo enormes charcos por todo el suelo, las
hormigas encontraron una piedra alta, fuerte y plana que la agarraron
cmo soporte para no mojarse ni perder todo lo recolectado, la piedra
era tan fuerte que estas dos juntas no podan mover semejante objeto,
pero esperaban y tenan fe de que algn otro animal pasara y podra
ayudarlas a llevar sus cosas a su hogar.
Pasaban los minutos y para ellas se les hacia una eternidad, poco a
poco sentan una gran desesperacin pues no haba nadie que
pudiera ayudarlas, pasaron alrededor de unos 15 minutos y las gotas
dejaron de caer, aun segua nublado y el aire no dejaba de soplar
hasta que a lo lejos de todos los matorrales vean moverse una
cantidad de hojas, las hormigas ilusionadas y esperanzadas vieron a
un pequeo conejo blanco lleno de ciertas manchas lodosas por
aquella lluvia y su andar por el bosque.
Aquel conejo las pudo divisar entre algunas hojas y se ofreci a
llevarlas. Una de las hormiguitas que era ms especial que la otra
respecto a la limpieza le dice al conejo:
-No, no vamos a ir contigo porque estas sucio y asqueroso y nos
vamos a manchar!
Cuando el conejo se va, las hormigas distinguen un par de popotes y
deciden subirse en ellas, a modo de barca, para cruzar el charco.
Cuando iban por la mitad del charco, una rfaga de viento hizo que los
popotes se hundieran y las dos hormiguitas cayeron al agua,
quedando as sucias y perdiendo toda lo recolectado.
MORALEJA: Ms vale conejo sucio que dos popotes mal hechos.
Cuando te veas en peligro o necesidad, no maltrates la mano de quien
viene en tu ayuda.