0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 638 vistas203 páginasTamtoc. Esbozo de Una Sociedad Urbana. 2012.compressed
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‘Conccadn ARQUEOLOLA
sate ooas,
TAMTOC
ESBOZO DE UNA ANTIGUA SOCIEDAD URBANA,
Guillermo Cérdova Tello
Estela Martinex Mora
Patricia Olga Hemandex Espinoza
Coordinadores
INSTITUTO NACIONAL DE ANTROPOLOGIA £ HISTORIA,Tr itn faa ip car crn Gan ido TE,
ela Morines Mora. fr ab} ~ Meno: lnco Non! te Antropol 2
Historia, 2022, rea
#4 pai, foros; 23 cm. — (Coleccidn: Arqueotogtia. Serte Logos)
ISBN: 975-607 484.3088
L. Tamtoe (Zona Arqueoidgtes}, Tamuin, San Luis Potosi, Mexico — Aspectos
argueolégicos. 2. Arquitecture prehispinica ~ Tameac, San Luls Potost, Maxieo,
1 Cordova Telo, Guillen, ed- IL Martinsz Mora, Eatla, ed. Hetnncer Espingra,
Pauricia Oiga, od. IV. Sexe.
be F219. 7135/2002
DEWEY: 972.01
Primera edicigns 2012
DA. Instieuto Nacional de Antropolegss e Historia
Cérdoba 45, Col. Roma, CP 06700, Mésico, DE
sub_fomento.cnepbs@inah gob ro
ISBN 978-607-484. 308-8
‘Tosi los drecluos reservados. Queda prcihida fa reproduceidn coal o parcial
‘fe estabra por cualquier medio pracedimionte, comprendos a ceptografiny
ln colocacién de una escultuta ptblica conoeida como Piedras Parades
© Buicla de los gobernemtes, en cuya base se deposit6 una ofrenda.
Patece que en ese periodo el caréicrer de ciudad toms forma y les
espacios ptblicos y privados fueron bien definidos. La escultura men-
cionadda y la disposicién de los edifcies indican cietto aspecto seculat
Gel poder. Se trava de representaciones humanas sumamente fragmen+
tadas que atin conservan las formas de los pies y algunas inseripciones
‘fueron talladas en piedra arenisca. En la ofrenda depositada en la base
de esta escultura se encontraron dos figurillas de jadefta procedentes,
del actual estado de Guerrero {una de ellas es una cabeza hurnani},
tres recipientes de cerdmica y nueve conchas marinas, cuyo fechamien-
to por la técnica de C14 coresponde al alto 482 d.C, (Stresset-Péan y
Stresser-Péen, 2001),
A dicha época pudo corresponder la construccién de la primera
cctapa de la Estructura Oeste 0 El Tizate, edificio pablico que aleanza
36.61 mde altura y un didmetto en su base que mide eproximadamen-
te 240 m, asf como formado por dos cuerpos bien definidos y una es
colénata al frente de 3.20 m de ancho. Las investigaciones arquealigi-
cas realizadas en esta estructura sugieren que sitvi6 de base pars un
templo, desde donde se domina todo el paisaje de Tamtoc. Este edificia
y fa Estructura Este o El Cubilete conforman el eje oriente-poniente
que gui6 la raza de Ia ciudad (figura 8). La primera etapa de construc-
ci6n de estos edificios parece indicat la necesidad de establecer um eje
este-oeste relacionado con el fenémeno del sol naciente en el equinoc-
cio de primavera (en el caso de la Estructura Este) y el solsticio de
invierno (en el caso de la Estructura Ocste), fendraenos involucrades
en la cuenta calendérica y el origen del tiempo. También se pudo con-
cebir la primera etapa def Monticulo de los Gobemantes o Piedras
8
Figura 8. Mapa de la ciudad de Tanto.
La aarrtoua ciuDAn De TaMPoe
2»(Guten Connova Tannoy EsreLa Maxrturz Mcaa,
Paradas, estructura situada en el costado oeste de la Plaza Central. Se
trata de una foma natural modificads culturalmente para sostener algén
recinto importante, posiblemente un templo dedicado a una deidad
principal, Descle su parte superior se domina el paisaje y se puede apre-
iar diatiamente ef nacimiento del sol en el horizonte,
La Estructura Este, al otro extremo de La Plaza, es también cono-
cies como El Cubilete o Loma de Paso del Bayo por ser ef antiguo cami-
no hacia el rancho ef Bayo. Se eraca de una formacién natural modifi
cada culturslmente para conseguir una estructura de por la menos tres
ceuerpos escalonados que sirvieron de base a un templo dispuesto en su
parte superior del que quedaron muy pocos vestigios (pisos de estuco
y fragments de bajareque).
La terceea época de cambio social relevante inici6 en ef periodo
Posclésico, La abundancia de materiales arqueol6gicos correspondien-
tesa este periodo indica un incremento poblacional importante; también,
se registra una intense actividad construetiva, se magnifican las cons-
tuucciones piblicas y se incrementan las construcciones habitacionales:
de Ja ciuclad, acontecimientos que hacen pensar en une sociedad cada
vex mas poderosa y compleja. Es notable el crecimiento de la ciudad y
el tamatto de alguunes edificios levantados sobre los anteriores con nue-
vos dlisetios.
En esta época se concluyé Ja construccién de la Plaza Noroeste,
conformada por diez esteucturas arquitecténicas caracterizadas por su
poca altura. Los elementos arquealigicos recuperacs en sw exeavacién
consistieron en metates y manos de metates asociados a fogones y di-
‘verses fragmentos de comales, entre otras vasijae cermicas. También.
serecuperé una cantidad considerable de punzonesy malacates asocin-
dos a la produccign de textiles y cesterfa, contextos que parecen refe-
rirse a un espacio residencial de élite (figura 9). :
A esta época cortesponde la notable escultura de El Gabornante,
obra escuttérica que representa @ un personaje central, quiz un gober-
rnante de Tamtoc. La posicién de su mano parece estar disefiada para
portar un bastén de manda o algtin tipo de arma, Sit desmudez ha sido
interpretada como una expresién de la importancia que tents fa fecim-
didad o la virilidad en fa baralla entre estos pueblos (figura 10).
1
La somioua clunab be Tawrroe
Fgura 10. Bscudtura Bl Gobemante, Fotograla: Guillermo Cows
31(GULLERMO CORCOYA Tex10 ¥ ESTELA MantiNes MoRA,
EI Conjunto Norte es un grupo arquitecténico situado entre les
grandes estructuras centrales y la depresién de La Laguna de los Patas
¢ integrado por once monticulos. En este sector se cescubrieron variss
estelas reportadas en 1945, una de ellas con rasgos de escultura y Ia
otra decorada con volutes en bajo relieve. En las excavaciones arqueo-
légicas que realizamos al pie de Ja Estructura C3 recnperamos un
contexto que identificamos como un lugar de produecién de cuentas
para collar y otros adornos corporales. En este edificio registramos una
‘ocupacién correspondiente al period Clsico y su disetia final y maxi-
‘ma ocupacion ocurrieron en el periodo Posclasico.
Esnotable el incremento ya intensidad del intercambio de produc-
tos provenientes de diversas regiones (como la costa del Golfo y la
costa del Pacifica) y de lugares eonocides aliora (como Guerrero, Pue-
bla y Cuenca de México, Motagua en Guatemala y Arizona, £04),
centre otros. Esta etapa constituye un ejemplo destacado del desarrollo
histérico de las sociedades ucbanas antiguas de la regién hwasteca.
Al final, por razones que atin desconocemos, el sitlo perdlé su he-
gemonfa regional. A ta legada de ios espafioles, aconvecida en la pri-
‘mera mitad del siglo xvt, Tamtoc ya habia sido sbandonado y, al pare-
cer, su vecino Tamohi se habia eonsolidado como uno de tos centros
importantes de la region,
Comeyrano svat,
Sabemas que una parte def devenis hist6rico de Tamtoc se enmarcé en
tun paisaje urbana. Los datos arcueolégicas muestran que los distintes
grupos humanos que habitaron ‘Tam¢oc pudieron tener distintes fil
ciones € influencias del extetior. Los grupos que disefiaron, construye-
ton, transformaton y habitaron esta antigua cindad y que conformson
la sociedad urbana propiamente dicha heredaron una tradicion de més
de 1500 afics, pues en sus componentes materiales se aprecia cierta
evocacisn de los petiodes antiguos.
Caractetisticas culturales como su arquitectura, escultura, armas y
herramientas, el apravechamiento de sus diversos recursos agticolas,
especies de animales y plantas silvestres, el trabajo de cobre, textiles 7
cesterfa, los materiales que emplearon en le construcci6n de sus edit
3
La aNmtoua Quan ne Taseroe,
ios (como fa piedsa, cal, carrizos, palmas y diversos pigmentos) son
Solo algunas muestras materiales del registro arqueoldgico que permite
‘aproximamos a esta organizacin social
Hemos identificado ciertos componentes que revelan la esencia de
la condicién urbana de Tamtoe, y que muestean Ia isteraccién comple-
jx quc debié existir entre los distintos sectores que Hegaron a conformar
‘una entidad estatal con una sociedad heterogénnea muy evidente en el
periodo Poschisico.
Cabe insistir en que este esbaso debe romarse como un precepto
pasado en informacién fregmentaria, cuyo dnico propésite es contribuir
al debate académico y coadyuvar a la investigacién que nos aproxime
ala realidad historica de Tantoc.
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33E
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34
MAPA ARQUEOLOGICO DE TAMTOC
Javier Léper, Camacho*
Alejandra R. Salinas Méndez™*
Ls ruins ne importantes de eta son por su tame son Ins grandes
pitéimies de Tantoe, nombre que apatece en un viejo documento
dslatio ce 1609 y que aceta sea wna conttaceidn de Tanteen, nombre
antique legendasio que la tadicin asigna a fo region de Tena y Vales
Meade, 1991: 152
Cuando en: 1939 el ingeniero Joaquin Meade visits fa antigua ciudad
de Tamioc destacé su importancia debido al tamatio monumental de
‘sus edificios, hizo una descripcidn de lus unas grades y de algunos sitios
vecinos y publicé ef primer croquis de Tamtor del que se tenga cono-
cimniene (figura 1) (Meade, 1947)
Lainvestigaci6n arqueoldgica de Meade propiamente dicha se inici6
conla creacién de la Misién Francesa para la Investigacion Arqueol6-
gica y Emnogtifica. En 1962 se efectu6 la primera de tres temporadas
dle campo bajo la ditecciém de Guy Stresser-Péon y las otras dos se
realizaron on 1963 y 1964. Uno de sus productos fue la publicacién en
2001 de Ja obra TFamiok, Sitio arqueologica huasteco. Suc historia, sus edi-
{fcos, vol. I, en la cual sus autores, Guy y Claude Stresset-Péan, dan a
conocer algunos resultados relacionados con el proceso hist6rico social
del sitio de Tamtoc, En esta obra se presenta un mapa esquerstico del
sitio basado en Ja fotogtafia aérea (figura 2).
AA finales de la década de 1970 y con motivo def proyecto pars la
construicci6n de la presa Pujal-Coy se originé el proyecto de salvamen-
to arqueolagico Huaxteca, que registnd una serie de sitios arqueolégicos,
> event
+9 Proyecto arqueoktgien Origen y deste depusaje urbano de Tanto.
5Jav188 Love Caachi Y ALBANDRA RB, SALINAS MENDEZ: Mara anqueo.doiaa ne Tawrroe
oie Prdotdes de Tani
Pano genera aproiade}
e
Toate
Plates pas
QQ cea
Represa Jue de plocn .
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Repos
Rapees com ape
Femi Mrpor
Esler
Figur 1. Croquis de Thmtoe elaborado por Joaqutt Meale, 1947
incluida [a elaboracién de un levantamiento del drea monumental del
sitio de Famtoc (Merino y Garefa Cook, 1987).
En 1994 ef arquediogo Patricio Davila inicié un nuevo proyecto de
investigacién en Tamtoc y conteaté a la compariia Atom, S.A., para
acer uo wuelo especial y tealizar una restituci6n fotogramétrica, en la
cual ubieé las unidades de excavacion efectuadas por é en esta etapa
(igurn 3) Dévile y Zaragona, 1998).
36 73a
Mara aRquacderco De Tanroe
Figuea$. Leventamiento topo.
irilico con estcién electednien,
EUBmoque ELCubaere
HTeate
guts 5. Modelo digital de Tarn.
tet CAMACHO Y ALBANPRA R. SAUNAS MENDEZ
javier LoACTER Lopez CaMacio Y AUEIANDRA R. SaLvas MEnnex
En 2001 se inicié el Proyecto arqueoldgico Tanstoc baje ta direccién,
de Guillermo Abuja. En este proyecto se efectus un levantamiento
copogrifica de la zona arqueolsgica que esté disponible en la Direecin
cde Registro Pablico de Monumentos y Zonas Arqueolégicos cel INAH.
Finalmente, con ls irencién de conocer la organizacién del asen-
tamiento prehispanico, en el proyecto arqueolégico Origen y desarto-
lio del paisaje urbano de Tamtoc se ltevs a cabo el levantamiento to-
pogrifico del sitio durante tres meses, distrbuidos entre febreso-abril
de 2009 y marzo-abril de 2010 (figura 4). Con la nueva tecnologia para
procesar los datos que obtuvimos en campo, aparte del plano topogrs-
fico, cealizamos modelos tridimensionales del relieve (figura 5) que
facilitan la tarca analitica de las diferentes éreas del sitio. En este e3-
crito se presentan alguros modelos para describitlas principales estruc-
turas del dtea nuclear de Tamtoc y la manera como se crganizan en el
espacio (figuras 5, 6 y 7). También se presentan algunas propuestas
preliminares sobre su posible funci6n.
Figura 6. Alzado que mueste el sitio desde el Indo sue
ry
Mana anquiovoaton ne Tawroc
Figura 7, Modelos digitales del tereno.
En la parte superioc se muestra el sitio
desde et nacoeste, en tanto que en
ta mnagen inferior by wnta ex desde of
surest
LA PARTE MONUMENTAL
Lo que se observa en Tamtoc es Ja concentracitin de estructuras mo-
‘numentales, sin comparative contemporéineo en la regitin, que sin dud
son ls expresién de ua sitio que ejerct6 un amplio dorninio politico en
un extenso territori.
Destaca por su monumentalidad y ubicacién central un sector que
ocupa alrededor de doce hectéreas. Aqui se concentran algunas es-
tructuras alargadas que estén separadas por una extensa explanada de
casi tres hectéreas conocida comp Gran Patio Hundido. La construc
cién mayor, ubicada al poniente de este patio, mide 230 metros en su
base y se Hlama El Tamtogue. Esta gran estructura parece presidi el
extenso patio, con lo cual se encontrarfan las escaleras de ese lado,
pero una revisiGn cuidadosa de la forma de El Tamroque sugiere que
probablemente las escaleras de acceso a fa parte superior de este enor
‘ae basamento se ubiquen en el lado oeste, donde se encuentra una
explanada (figura 8}
41|]4vtRR Lope Cantacio v ALEJANDRA R, SALINAS MENDEE
Enronces es posible que el Gran Patio Hundido haya funcionado
conjuntamente con la estructurn alargada, de 200 m de largo por 8 de
alto, que forna el lado oeste del complejo denominaclo Piedras Paradas
© Edificio de los Gobenantes. La forma y tamaito de esta estructurs,
junto con el gean patio, sugiezen ser un espacio de alta concentracién,
de personas para presenciar actos pliblicos (figura 8). De este modo,
‘mientras en otras éimbitas més privados se efectuaban précticas cere-
moniales propias de cada grapo social, la situacién central del Gran
Patio Hundido y su extensidin sugieren haber sido el lugar le concen-
tracién de toda la comunidad para fines de ceremonial pablico.
La estructura denominada Piedras Patadas o Edificio de los Gober-
nantes ocupa el costado ortente de este sector nuclear. Al parecer, esta
estructura funcions conjuntamente con la Plaza Ceremonial o Grupo
A que se describiré més adelante (figura 9). Cabe agregar que el ilama-
do Gran Corredor, al costado oriente de esta estructura, seria el ele-
mento que habilitaria una rura corte de comunicacién entre los secto~
res sul y uuile def sitio
Alampliar la mirada a tos alredediores de este nicleo central se re-
velan indicios cle una cuidadosa planificacién del asentamiento: el Gran
Patio Hundido marca el eje central a partir del cual se ubican a fa mis-
rma distancia (cerca de mecto kilémets0) los dos elementos de mayor
altura en el sitio: la Estructura Oeste 0 El Tizate al poniente y la Es-
tructura Bste o El Cubilete al oriente, el primero de 35.2 m de aleura y
Lotro de 33 respecto a sus plazas. Esta division genera dos partes rela-
tivamente equilibradas en cuanto al paisaje construida, incluso en fa
dlstribucién de fuentes de abastecimiento de agua, como la Laguna
de la Ceiba al este y fa de El Tamtoque at oeste, Una fuente mas para
setvir a fas unidades habitacionales ubicadas al norte serfa Je Laguna
Norte o de los Patos, que abatca ambos sectores debido a su forma
alargada {aunque se modificaron en épocas recientes, estos cuerpos
de agua posiblemente pertenecen a la época prehispanica). El eje
oriente-poniente que generan El Tizate y El Cubilete pudiera repre-
sentar el ciclo exemo del aparente viaje del Sol por ls béveda celeste,
Visto en sintesis, las estructuras monumentales del asentamiento
prehispanico de Tamtoc se alojan en un eje oeste-este (figura 6).
a
Mapa anqueauosicn 26 Tastoc
Figura 8, Sectoz poniente de la zona monumental. Las fechas indicat fas
plazas que se asoeinn o cada estrueture.
igurs 9, Sector oriental del sitio donde se muestean fos Grupas A y B
‘yi internceidn com las eatructuras Piedras Paradas y Et Cobilete
#8JAVIER Lora CaniacHo ¥ ALSANDRA R, SALINAS MENDEZ
Los Gauros De ESTRUCTURAS
En la década de 1960, Guy Stresser-Péan identitics y asigné elaves a los
‘grupos y estructuras individuales en jas inmediaciones de la zone mo-
Rumental. De menor tamatio que las estructuras lescritas, se agrupan
‘en tornoa ellas. Destaca el Grupo A o Plaza Ceremonial, porque inte-
sera mds de 20 estructuras, todas ellas encaradas al centro de una ex.
tensa plaza, donde también se ubican algunas plataformas bajas de
contorno cuadrangular, ademés ce un posible juego de petota sin ca-
beceras en ta esquina sureste. La presencia de estelas, enterramientos
Yoftendas es expresién de Je actividad ritual, religiosa, politica y vida
cotidiana. En el lado norte de esta plaza se ubica una estructura que
por sus dimensiones sugiere haber sido la de mayor jerarqula social,
aunque cabe desiacar que el Edificio de los Goberantes o Picdras
Paradas es una estructura de 100 m de largo y que se eleva muy por
encima de esta plaza, También destaca la presencia de la Laguna de fa
Ceiba inmediatamente al limite sur de la piaza, laguna que forma un
ndcleu muy compacto que denota un grupo de alta jerargufa social.
A diferencia de la Plaza Ceremonial, el Grupo Bo Noreste concen-
tra gran cantidad de plataformas de planta rectangular. Esta plaza debe
cobsetvarse en conjunto con la enorme Estructura Este o El Cubilete,
pues el eje que pasa por la parte mas alta de éste, al profonganse hacia
el poniente pasa por la Plaza B, temata al centro de Ia estructura que
ciezra esta plaza al poniente, Entonces, de manera similar en que se
integra el Edificio de los Gobernantes la Plaza Ceremonial, In Estruc-
tura Este, més que una estructura aistada, ingernctué con las edlfca-
ciones de fa Plaza B (figura 9).
El Grupo Co Monticulos del Norte aparenta ser tn agrupamiento
de estructuras dispersas que ocupan un amplio sector al norte de El
‘Tamtoque, del Gran Patio Hundido y del Edificio de los Gobernantes.
Mentifica a este grupo la presencia de basamentos cénicos, algunos de
altura considerable. El nombrade Monticulo C3 se sitda al norte del
Gran Patio Hundido, pero ia presencia de una plataforma haja adosada
su costado norte sugiere que el acceso al tempio de la parte supetior
¢s por ef Indo norte, Hacia ese lado, el terreno desciende haste llegar
a La Laguna de los Patos; hacia el oeste de esta estructura se encuentea
4
i
i
‘Mapa aRQUEOLOoi60 Be TawrTOe
ota de altura similar que preside una plaza hacta el sur; un poco separa-
da del extremo norte de El Tamesque hay un basainento de planta rec-
rangular que preside una amplia plaza al sur; en las inmediaciones de este
sector se hallan fos lugares conocides como Los Tiimulos y La Novia,
cexcavades en feche reciente por el equipo que participa en el proyecto;
finalmente el Grupo C se ubica al sur de Laguna de los Patos.
Los monticulos que forman ef Grupo D se relacionan con El Tizate,
no al norte y otro al oriente, justo en la explanada someramente
trundida que preside este enoense basamento piramidal; el Geupo E se
ubiea al sur de El Tizace y cercano al rio TampaGni el Grupo F lo forma
una serie de monticuios distribuidos af norte y oriente de la Laguna de
Ey Tamtoque; ottas dos se ubican muy alejados de étos y aparente-
mence separados de Ja Estructura Este o El Cubilete y de la Plaza
Cerersonials y ef Grupo G en el sector este lo constituye una serie de
estructuras ubicadas en una Toma al sureste de El Cubilete. Destaca
la presencia de dos esttucturas parnlelas que forman un posible juego
de pelota de aproximadamente 50 m de fargo.
Puede observarse que hacia el iado oriental y norte se presentan los
agrupamientos en tomo de plazas, en tanto que en el sector opuesto
Jas estructuras pueden estar en un proceso de agrapamiento o posible.
mente hayan cesempetindo fimciones especificas, © quiai a ausencia
de agrupamientos en toro de plazas indica que el sector presidice por
BI Tamtoque y la Estructura Qeste o Tizate hayan sido de mayor pri-
vacidad,
Bsa tendencia a encarar las estructuras hacia el centro de fas plazas
© patios expresa un forvalecimiento de los lazos sociales tanto a nivel
familiar como a otra escala mucho mayor, tal como se manifiesta en la
‘rientaci6n de El Tizate y Bt Cubilete hacia el centro del aseneamien-
‘opara reafirmat los lazos de fa comunidad que habité Tamtoc, De igual
manera, estas dos estructuras monumentales pudieron setvir de refe-
rentes para integrar a otras comunidades més lejanas por medio de su
visibilidad a gran distancia desde tugares elevados (se debe consicderar
«qe la vegetaciéa fue de bosque con grandes y frondosos érboles).
Como apunte final, cabe decic que el azreglo arquitecténico obser-
vado actualmmente en Tamtoc es producto de diversos ciclos ocupacio-Jsvtek Lovez Camacio ¥ AusgaNoRA R, SALINAS MENDEZ
rales que, de acuerdo con el registro arqueolégico, iniciaron al menos
desde el periodo Preclisico tardio hasta el Posclisico. Durante este
periodo cada generacion otorg6 valores y funciones a cada componen-
te del paisaje construido 0 naturel, con el fin de perpetuar su memoria
histérica ¢ identiclad de las grupos o para legitimar a los grupos diri-
gentes. Ast acondicionaron y reacondicionaron espacios para fines de
gobierno, residencia y subsistencia, erigieron estelas, colocaron often-
das vortvas, ampliazon sus basamentos e integraron politica y econé-
micamente poblados en una vasta regi6n, entre ottas acciones.
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alimenta y la de la sociedad) (Bloch y Parry, 1982).!
Una parte central del conjunto de cteencias que pueda tener una
sociedad dererminacle acerca de la muerte es fa forma come se interac-
ta con fos muertos, es decis, la manera en la que fidia con Ia muerte
de-un miembro del grupo: cémo prepara y dénde coloca el cadaver
‘oGmo se relaciona com el espiritu, In duracién de los rituales, yas res-
tticciones sociales para los doliences. Estas creencias tienen expresiones
tangibles e intangibles y dejan una huella en el registro arqueolégico,
que es susceptible de llevar @ cabo en. una investigacién,
‘Cuando se exeava una sepulcura antigua, la informacién que éta
proporciona no sélo se relaciona con la manera en que fueron acomo-
dados el cadiver y su ajar, sino también permite inferir sobre el signi-
ficado simbélico que tenfan los muertos, representados por el lugar que
éligieron para colocarlos. Mucas culeuras en la antigiiedad acosturn-
braron inhumar a sus muertos ex las misrnas éreas donde realizaban su
vida cotidiaia, tanto en las dreas donsésticas como en las pablicas,
Una de las excepciones este pensamienta sea Kleneticado ens lus trabuarss,
‘ents quienes fa rmoeste mo regeners nada (Alajandé:o Pig, commnieeién persone)
8
|
:
i
3
:
[BsTupw Dat CONIUNaD bE SEPLETURAS be La Nowa an TaMTOe
‘Tal proximisad sugieve una estrecha relacidn entre ambas comuni-
dades, y parece haber sido una caracteristica compartida durante las
tapas tempranas del desarcollo de fa mayoria de las saciedndes det
mundo; sin embargo, en la mayorla de fos casos, fos muertos fueron
posteriormente confinados » necr6polis dentro, cerca o lejos de Ia
poblacién (Parker, 2002). Mesoamérica hace una excepcién a esta
regia pues, 2 To largo de su historia, gran parte de los muertos se integrd
alos asentamientos.
Desde los tiempos de las primeras aldeas permanentes (hace 5000
afios) hasta la conguista europea (siglo xvi}, muchos muertos fueron,
sepultados dentro de los asentamientos, en los mismos espacios donde
Ja gente realizaba su vida cotidiana y asistfa ocasionalmente alos even
tos colectivos en los sitios cle las distintas regiones que conforman
Mesoamérica. Esto sucedia sobre taco en fas sirens domésticas y en fas
civico-ceremoniales,*
1a vatiedad de las caracteristicas cle entetramiento que se observan
en el reyistiv axqueoligice de los diferentes sitios, regiones y épocas es
amplia, peto es posible generalizar algunos de sus elementos: a} se
encentran restos dseos humanos de ambos sexos de diferentes grupos
deedad. b) Dichos zestos se colocaron denmo y fuera de las estructuras.
co} Las sepulturas varfan en forma, tamaite y materiales constructives,
tos cuales van de simples fosas a cfimaras con arquitectura elaborada.
2) Suelen variar las posturas de fos esqueletas y las orientaciones en
«ue fos cotocaron.} e) Los esqueletos pueden ir acompefiados de ciestos
objetos o de ninguno. f) Frecuentemente se encuentra mas de un es-
gueleto en el mismo espacio y éstos pueden estar completos y articue
lados 0 desarticulades y séto presentes ciertos huesos. g) Puede haber
uno o pocos huesos aislados. h} Se llegan a encontrar entierros de las
7 En voi fuentes enfoniaes se rere que hs muertos se les eafocabw aljades de
Jos aseocamiente eles campos de culiva, cuevasy montes (Acuiia, 1982; Vllaguieste
Sota. Mayer, 1988; Kiménes, 1974). Arqucolegicamence se han encontrado algunos de
Stow, como en el Carmo de los Magueyes, Mewpec, Estado de México (Carvajal y Goa:
sles, 2003),
> Un caso excereional es Palenque, Chis. done la ovienraciin predominantees com
cfevineo hacia e! norte (Wels, 1988).
eL. B Noster Buaiquee v G. G. Grananos VAroure
distintas etapas de ocupacién de los espacios. |) Las sepulturas suelen
set visibles (parches en Ios pisos y aleares principalmente). j) Se ha
observado que algunas sepulturas fueron reabiertas y su contenido se
alceré no como saqueo ni cestruccién intencional, sino como parte de
una arraigada tradicién de rituales mortuorios secundatios
Porlo tanto, se puede asumir que los mesoamericanos mantuvieran
alo largo de su historia una estrecha relacisn con algunos de sus muer-
tos. Los hresos participaron en diferentes ceremonias 6 fueron el ob
jeto central de ellas, Entre los ripos de rieuales que involucraban restos
hhumanos como parte de su desarrollo se identifican algunos de caricter
politico y religioso, drigidos a un pablico amplio. También hay riuales
familiates, mis intimos, que se desarvollaban en las casas
Las implicaciones sociales sobre el uso mortuorio de estos dos espa-
cios fueron distintas. En ef primer caso, los rituafes posiblemente se
realizaban eott la intencién de hacer un manejo ideol6gico del acto, en
fos que a veces se incluia, entze otras pedcticas, el sacrifcio humane,
mientras que en los segundos se trata de eventos de interés familiar
(desde fuego no exentos de la pacte politica), «fos que asisttan también,
personas con quienes mantentan relaciones sociales (vecinos, parientes
Iejanos, parientes politicos, etostera),
“Tal vision de las practicas mortuorias permite forrmular preguntas
acerca de la maner com los antiguos habitantes de Mesoamérica
afrontaban la muerte pmpia y fa de los demas. La identificacion de
patrones de enterramiento dentzo de un sitio, regién y entre regiones
favorece la sugerencia de prcticas vituales communes, las que incluso
pueden perdurar por largos periodos,
Mediante la clasificacién de la variedacl de maneras como se dispue
sieron los restos humanos, se puede plantear que éta fue producida
pot rituales con significados u objetivos distintos (Nii, en prensa;
Martinez y Nafiez, 2007, 2008). El estudio de Jas practicas mortuorias
del pasado permire conocer las actividades rituales y cotidianas rela-
‘En un ritual secundatie ce entesadento s¢ exhuran lo ress movtales dé ana
tpettona una vez que se ha completa el proceso de esqualetzacion, para caloearias en ef
lugar que sock su sepelcura defiltlva En vars soeiedades emogcticus se he observado
‘que este ritual thene mayor importancia que el pimario (Hert, 1990),
50
a
7
EStUD%0 DL CONIINTO De SEIUETURAS De LA Nowa 6x TaMeTO®
cionadas con los conceptos de la muerte de épocas y tegiones que
carecen de informaci6n hist6rica. Por ejemplo, ante ef hecho de que
tavida de las personas rranscurrfa en espacios que albergeban perso-
najes muertos, cabe preguntar: {qué ripo de pensamientos y sensacio-
‘pes pudieron albergar las personas que desde infantes sabfan que
debajo del piso de su habitacién, o en el patio donde solfan jugar o en
Ios templos pablicos a los que asistfan con su familia, se encontraban
Jos restos fisicos de personajes que les eran relevantces y que varios de
ellos pudieron no haber conocido por fallecer éstos tiempo atras?
De acuerdo con varios autores, un porcentaje importance de aquellos
muertos enterrados en Jos asentamientos representa, simboliza 0 es el
medio de comunicacién con las distintas comunidades de los muertos.
[a ubicacién de Jos restos mortales cle al menos una parte del total, en
fas dreas efvico-ceremoniales y las casas, apoyan la idea de su partici
‘pacién en la vida cotidiana y ritual de los vivos. Mediante estas activi-
dades se cred un sentimiento de identidad y arraigo entre la poblacién
yel territorio (Guillespie, 2001; McAnany, 1995}, entre otros vinculos
sociales.
La convivencia cotidiana y ritual con los espacios donde se encuen-
tran seputtacios los muertos pudo haber funcionado como un mecanis-
no de conservacisn y transmisisn de le memorfa en niveles individua-
les, familiares y colectivos (Guillespie, 2007; Kunen et al. 2002)
‘Los muertos de varias generaciones atestiguaban ante los ojos de los
demas la antigiedad y Ia impottancta social de las familias, tanto co-
munes como de linajes aristécratas o de gobernantes. Con esto se
jstificabau los derechos sobre el uso de recursos, la sucesiin genera-
cional y el mantenimiento o la manipulacidn del orden politico. La
celebracign de rituales mortuorios hrinds seguramente un espacio para
el afiazamiento, mantenimiento y ampliacién de lazos sociales,
Existe evidencia de que durante fa realizacién de sn ritual mortuo-
Fio se reunfan no s6lo algunos habitantes del poblado, sino también
personas provenientes de otros lugares, con quienes el muerto 0 su
familis mantenfan relaciones de diversa indole. A los asistentes se les
convidaba alimento y bebida, como se ha observado etnogréficamen-
ce ent diversas sociedades del mundo, incluidas, por supuesto, las
3Lo RNtsez Enniouee ¥G. 6. Grawabos VAZQUEZ
comunidades indfgenas mesoamericanas actuales (Minch, 1993; Rus
2003)
Retomande este dltimo punto, el ease mesoamericano cuenta
ademés con otras fuentes de informaciéa complementatia aceres del
tema, Por un fado, existen varios documentos histsticos, eseritos due
ante las primeras etapas de ia Epoca colonial, en la que se describen
alguns de las précticas y creencias relacionadas con Ia muerte en.
diferentes tegiones.
‘Uno de los aspectos mas interesantes de esta informactén es que la
‘manera como se trataba a wa cadiiver y el tipo de cerermonins que se
Ie obsequiaba estaban vinculados estrechamente cot Ja causa de mucr-
te, fo cual permite suponer que parte de la variabifidad mortuoria ha
Ilnda en el registro arqueol6gico puede explicarse a partir de los datos
referidas.
Por o1ro lado, la etnograffa contempordnea de los pueblos indigenas
describe formas de relacién entre vivos y muertos que encuentran pocs
Similicad con Ins ideas cristianas de la muerte. En varias comuntdades
indégenas se ha descrito la idea de una presencia intangible pero per~
‘manente de los muertos, sobre todo en los espacios domeésticos (Ruz,
2003, 2004).
“Los muertos son recordados permanentemente y consultados para
ta toma de decisiones; ademés, los familiares muertos son los censores
del comportamiento de los vivos, as{ como de Je buena relaci6n con
tos dependen la fertlidad de los campos y en la farnilia y la prospe-
ridad en ks activislades produetives (Good, 1996, 2005).
En cuma, el estudio de las pricticas mortuorias en Mesonmsérica
cuenta con informacién que facilita profundizar en algunos aspectos
prdcticos ¢ intelectuales de Tas épocas anteriores a fa Conquista Ade-
nds de identificar los patrones mortuorios de un sitio arqueolbgico, se
pueden hacer estudios comparativos entre las Epocas y regiones ¥ ast
fe pueden rastzear tanto los origenes comunes como los desarzollos
independiontes de las ideas y practicas sobre la muerte en las diferentes
pocas y regiones.
Por lo anterior es importante comenzat con un estudio sistematico
de las précticas mortuorias de la Huasteca, regién poco eomocida at
52
‘Seen ea ANIC
ESTUDIO bal CONAAITO De SEPULTURAS DE LA NOxIA EN TAMTOG
queoldsicamente, para Wlentifear sspectos comunes a offs grupos
creoamericanns o de otras regiones al norte, con fas que estuvievon
Mecionadis de alguna forma (Du Solier, 1943; MacNeish, 1947).
PROBLEMAS ¥ LINITACIONES
DE LAS MUSSTRAS MORTUORIAS HUASTECAS
La Huasteca es una de las regiones arqueolbgieas menos conocidas de
tos que conforman Mesoamérica. La épaca que se eoncce us poco
spejot-—por la cantidad de sitios excavados y por las referencias colo-
wales es el Fosclisico (de 850 «.C. a la conauisea europea), pero la
yaformacién sobre los periods Clasico y Formativo es afin escasa, er.
tnpecta sobre el primero de ellos, Pot consiguiente, fa falta de datos
cepaterin mortuoria impide plantear un panorama general sobre eh
desarrollo de los rituales y sus posibles significado
i presente estuclio cuenta con informacidn acerca de contexts
‘mortuories de 18 asentamientos distintos, distribuides principalmente
enti los sfos Tamesi y Panuco (al sur), 5 Fin la mayorfa de los casos, los
trabajos de investigacién se limitaron a fa excavacién de pozos de son-
deo, cuyo fin fue establecer las secuencias de ocupactén de Tos sities.
En otros se hicieron exeavaciones extensivas, peto en proyectos de poca
duracién (de una a tres temporadas de excavaciGn). En éstos, as labo-
res se concenérazon en las Areas con arguitectura monumental y, en
pocos casos, dentro de los espacios cloméstioos (Ochoa, 1984).
Fsta realidad se teaduce en fos pocos datos disponibles para compa-
rar entre los diferentes espacios de un mismo sitio (por ejempto, dlo-
inéstico en posicién a civico ceremonial) y entre los sitios. Por tanto,
encel proyecto Origen y desarrollo del paisaje uebano de Tamtoc, SP,
se tiene contemplado obtener una muestra de sepulturas representati-
wade los diferentes seczores que conforman el asentamiento.
‘A pesat de contar actualmente con tina muestra parcial, que pro-
cede de los sectotes A y C, Tamtoc es el sitio que tiene fa mayor colec-
‘Gin mortuoria de toda Ja Huasteca. La muestra est conformada por
ands de 100 sepulturas, cifta que facilita realizar algunas observaciones
5 La caenea ba del Pamuea, come le han defini Gacefa Cook y Mrioo (1959)
53
e
iLF NilRez Eemiguez v G. G. Grawanes WA2Que2
respecto @ fa variacién de pricticas y permite planeat la recuperaciéi
fatura de informaci6n.
CCARACTERISTICAS DE ENTERRAMIENTO
IDENTIICADAS EN LA HUASTECA
En esta seccin se describen los contextos mortuorios que hemos re-
copilado en diversas publicaciones. Los datos se preseatan por sitio
y siguiendo ef orden cronolégico que Jes fue asignado por los autores.
La muestra mortuoria de Tamtoc se analiza en la secci6n siguiente. La
cronologla que seguimos en este trabajo es la propuesta por Garcfa
Cook y Merino (1989), aunque se hace referencia ocasional a la de
Ekholm (1944) y MacNeish (1954). Algunas caracteristicas de ente-
rramiento se presentan en Ja tabla 1, al final del cexto,
Periodo Formativo (2000 a 100 a.C.)
Las sepulturas més antiguas que se han recuperado en le Huasteca
cunespunden a la fase Tampodn (1100 a 750 a.C.}; empere, ne hay
datos precisos sobre los sitios en que los individuos fueron recupera-
dos, ni de las caracteristicas de enterramiento. La época se caracte-
ri26 por la edificacién de pequofias aldeas con algunas estructuras
de uso ceremonial, en las que aparecieron los entierros. Sahemos del
hallazgo de tres sepulturas para esta fase, las cuales inclufan, ademés
de los restos humanos, algunos objetos como vasijas y figurilas, ade-
més de ormamentos como pendientes y collares (Garefa Cook y Me-
rino, 1989: 196)
Ora fase para fa que se han asignado varios entiertos es la Tantuén
1. G50.a.C.a200d.C.), que comtesponde al Formative tardto y la mitad
del Clasico remprano. Esta fue una época de auge en la regién, pues se
hhan encontrado eiudades pequefias, con poblaciones dispersas menores,
cn los alzededores (Garefa Cook y Merino, 1989: 198). Para este pe-
iodo se cuenta con informacién mortuoria de cinco asentamientos,
‘cuatro de ellos de Ia época formativa y otro ocupado hasta el Clisico
temprano.
Los Esteros, Ebano S.L-P. Es uno de los sitios mas antiguos de la
Huasteca: se trata de una plataforma que sobre su superficie cuenta con
54
:
Esrupio bet conpuwTo De SEPULTURAS DF LA NORDA EN Tanetoc
tyes estructuras, de las cuales Wifrido Du Solier explord una y excavs
varios pozas en los alrededores de los edificios. En uno de los pozos,
ubicaco en la parte sur de la plataforma y alejado de todo rastro arqui-
tecx6nico, se descubrieron nueve sepulturas individusles (Du Solier,
1947; 197)
Los esqueletos fueron encontrados en posicién flexionadas en las
ilastraciones que acompafian el texto de Du Solier (1947, figura 5) se
observan las variances dectibito dorsal y ventral, ademés de lateral i-
quiero (figura 1). El autor menciona que & los entiertos se les colocs
una gran losa de barre ligeramente convexa y mal cocida sobre el cé-
neo, pero no sabemos si esto ocurrid en todos los casos.
Los esqueletos se acompattalan de figurillas antropomaorfas (algu-
nas de ellas polferomas) que se colocaron cerca det brazo izquierciy el
sexo dela igutilla corresponde al sexo del esqueleto asociado. Sélo no
resulté masculino (ef Entierro 8) y el resto fueton femeninos. En el
ilmjo se observa que el Entierro [ tenfa asociado un mevate (lguca 1),
Los Bntiertus 2, 3 y ¢se colocaron e la altura det crneo sobre platos y
cerca del Entiem 6 se observa una olla 0 vasija invertida, Por éltitno,
Enel
nel eae
Figura 1 Las sepulturas de Los Esteros (Dui Solieg, 1947, gua 5)
5LENO Buniguee ¥ G. G. Grawanos Vézauee
‘en un poto abierto en la parte central del Monticulo A se encontraron,
estos de créneos cremados y revueltos entre cenizas y vasijasrotas (Du
Solier, 1942).
Huichapa y Vinasco, Huejula, Hidalgo. En estos dos sitios, distancia~
dos uno de otro s6lo por 600 m, se encontraron tres tumbas con ta
misma antigiiedad que los hallazgos de Ebano descritos (una tumba en
‘Huichapa y dos en Vinasco). Las caracteristicas de las sepulturas son
similares se construyeron a una considerable profnclidad en la parte
central de las estructuras, debaja del nivel del piso superior. Al parecen,
Jos edificios se hicieron para cwmplir con fines mortuorios (Du Solies,
1949),
La tumba de Hluichapa se localiz6 dentro de un monticulo circular
de 8 mde altura, ubicado a 6 m de profimdidad. El piso de la seputa-
ra consistfa en una sola Iaja; las paredes estaban construidas por Lajas
ins pequefias, pero fa cara anterior se habia trabajado para conseguir
tana superficie plana; et techo se construyé con um par de Injas grandes;
cerca del acceso habfa una laja grande y trabajada por sus iedos, iden-
tificada como fa tapa del acceso, y en el interior se encontraron una
olla fracturada, algunos fragmentos de esjetes y varios huesos (Du
Solier, 1947).
Las tumbas de Vinasco presemiaron una arquitectura sitnilar a ta
anterior, salvo que contaban con una anteciémara a a cual se descendia
por medio de una escalinata. A su-vex, In tumba { presents materiales
rotos y escasos y el acceso estaba abierto, También se encontraron en
Ta antecdmata algunas vesijasfragmentadas y restos Gaeos dispersos que
el autor interprets como secundatios.
La tumba 2 tenia el acceso tapado por una gran faja, pero ef techo
ce habfa.colapsado y el contenido estaba muy daitado (Du Solies, 1947
201). Dentro de la cémara se encontré un esqueleto en deedbito dorsal
cubierto con restos de lo que parece wna tela, En Ia antec4mara habla
materiales similares a fos de la turmba 1 (Du Solier, 1947: 202). Todas
elias son de las pocas evidencias del uso de cémaras funerarias en la
Huasteca, junto com la que reporta Hangert para ‘Fenancnuililcango.
Tancanhuite, S.L.P. En este sitio se excavé una estructura que tiene
Ja forma caracteristica de cono trunco utilizado desde tiempos tern
56
-
‘aii i nition nm tenn
Esrupio DBL CoMuRCTO be SEPLUTURAS DE LA Nowa sx TaMTo®
pranos en la Huasteca, En el Edificio A, que es como se le denoming,
se encontraron tres entiertos acomodados de manera radial fuera de
Ja fachada principal del lado sur del hasamento y 2 ambos lados de Ia
escalinata de acceso. Los esqueletos estaban en posicién de dectbivo
ddovsal extendido, El esqueleco hallado del lado izquierdo de la escale-
ra tenia el eréneo orientado al sug, mientras que los dos del lado dere-
cho tenfan los exfineas orientados al norte. Ninguno de los entierros
fae acompaiiado con objetos (Du Soliex, 1947: 203).
Periodo Clasico (100 « 850 4.0.)
Se conocen poces sitios para esta época, a pesar de haber sida de cre-
cimniento y prosperidad. En fa secuencia regional, el Clésico correspon:
deen su parce temprana el final de la fase Tantusin I y Coy (100 a 550
dC), mientras que el Clasico tardfo pertenece a Ia fase Tanquit (550
2900 d.C.). Al inivio de Coy hay una educcitin de fa poblecién, las
dlimensiones de los asentamientas se reducen y, se ahandonan Tos sitios
dle la parte norte de la region; a su vez, se untroduce la plataforma rec-
tangular con las esquinas redondeadas y los recubrimientos de estuco
sobre [a arquitectura como elementos novedosos en la regién (Garcia
Cook y Merino, 1989: 199-201). La evidencie funeraria para eate pe-
iodo es escase.
Preohaya, isla en la laguna Chie, cerca de ‘Tampico, Teas. Este sitio
fe excavado por William Sanders (1978). Mediante un pao estrati-
grifico se huseaba establecer Ia secuericia ocupacional del asentamien-
fo, la cual corresponde al Formative tardio y al Cisico temprano. En
el pozo se recuperaron dos entiestos y otro mas se observé en uno de
tos perfles; asimismo, dos entierros courespondieron a la etapa tempra-
nade ocupacién y otro al Clisico,
Los entierros tempranos cuentan con la siguiente informacion:
El Enticero 2, de la fase Prisco (equivalente e Tantuan II), se encon-
tr dehajo de un piso de estuco, El esquelero estaba colocado en posi-
cid de deodbite dorsal extendido, con una vasa invertida sobre el
térax, dehajo de la cual se enconte6 una figurilla, El Ensierro 3 aparecié
en el perfil oeste del pozo y contaba con Tas mismas caractertsticas de
enterrantiento que el anterior (Sanders, 1978: 43).
aLB NoNez Ennioum ¥ G. G. Gratanos VazquS2
El Entiecro f corresponde al Clisico y los materiales asociados son
de la fase Pitahaya del sur de Tamaulipas (MacNeish, 1954), se rela-
ciona con fa fase Coy de fa cuenca baja del Panuco (Garcia Cook y
Merino, 1989): se mata de wn entierto primatio, flexionado sobre sw
costado izquierdo y con el crineo facial orientado al norte. Se identi-
ficé como un esqueleto femenino ce entee die2 y catorce aiios de edad
a la auerte. Al sur de los restos habfa una vasija (Sanders, 1978: 42)
Luna, carretera Tambico-Velies, Tarps. Igual que en el sitio anterior,
s€ excavé un pozo estratigrifico en ef que se halld la sepultura: se eta-
ta de un esqueleto primario y fuertemente flexionado sobre su costade
izquierdo. El crdneo se encontr6 separado del resto del esqueleto en la
esquina noroeste del poro. Aunque carecia de oftenda, cl entictso se
fechd para la fase Prisco (MacNeish, 1954), equiparable a Tancusn 1
def Formative terminal y Clésico temprano (Sanders, 1978: 44).
El Cheulo, Nueva Ahuacastia, SLP La acupaciéin inicial de este
sitio es la mais antigua del Clisico y corresponde a la fase Tentuén HL
descrits, pero eotuve habitado hnsia el afto 300 dC, époea a le que
parecen corresponder las sepulturas. Ii sitio cuenta con una extension
de seis hectéveas con once monticulos con funciones civico-religiosas
en el sector central. Alrededor de éstos se encuentran las estructuras
domésticas (Sancher, 1995: 222-223).
Se tiene reportado el hallaxgo de 42 entierros, encontraclos tanto a
los pies de los monticulos como en el interior de éstos (Sanchez, 1995:
226); lamentablemente, ne hay informacién derallada sobre su hicacién,
nila funcidn de fas estructuras& lasque los esqueletos estaban asaciadas;
ademés, se repottan como 30 entierros primaries y doce secundarios
De Jos primarios, 22 tavieron algtin tipo de postura flexionada,
entre los cuales la mas comtin (doce casos) fue la de “flor de Loto”
(eatrecomillado en el oziginal). Asimismo, hubo ademas dos esqueletos
colocados en dectibito ventral extendido, En cuanto a los secundatios,
ét0s se encontraron en dos tipas: como acumulacién de huesos aisla-
dos, o asociaclos a alguno de les primarios (Sénchez, 1995).
No se precisa ol nimero de entierros que contentan objetos asocia-
clos, sino silo se menciona que los de flor de lato renfan la mayor
cantidad de objetas (vasijas, metates, cucharones, iguriliss y abjetos
8
ESTUDIO DL CONIUNTO DE SEPLLTURAS CE LA Nona BN TauToe
de concha, hueso y jade). La orientacién mas recurrente fue con fos
crdnens que veian hacia el este (Sanchez, 1995: 225).
Perielo Posclésico (850 a 1600 LC.)
El Posclésico hiasteco se divide en dos fases: fa 6poca temprana corres
ponde a la fase ‘Tamal (85a 1100 d.C,) y Tamuin para la parte tardia
(1100 « 1600d.C.). En la primera fase, varios asentamieanos aumenta-
ron de tamaio y s¢ iniciaron obras constructivas y de moxtificactin de
Jos cerros. En varios sitios (como Tamtoc y El Consuelo) se edificaron
los edifices principales y sus plazas, como se conocen actualmente.
En este fase también se dan relaciones de intercarmbio con el Alti-
plano central, en especial con Tala (Garcia Cook y Merino, 1989: 201;
Steesser-Péan, 2006: 36). La naturaleza de este contacto es atm desco-
nocicla, pero algunos conceptos religiosos que seran importantes en fa
fase tardia de la cuenca de México parecen provenir de la Huasteca
(por ejemplo, el culkoa Tlazoltéor!y alas Taitetmime) (Dieht y Feldman,
1974).
Las Flores, Tampico, Tamps. Es un sitio del Posclésico temprano que
hha desaparecido casi en su totalidad. Ekholm realia6 excavaciones en
él Edificio A, en ef cual encontré numerosas remodelaciones en fa
arguitectura, pero todas hechas en un lapso breve. Se trata de un edi-
ficio de planta circulay, tfpicamente huasteco. Los entierras encontta-
dios en el sitio proceden de la pirémide y de algunos pozos de sondeo
que se realizaron ex los alrededoses y que suman 22. De éstos destaca
elhallacgo de vatios entierros infantiles colocados entre vasijas yuxta-
puestas o debajo de cajetes invertidos (tres casos) y otros de adultos
parcialmente flexionados, con pocos oningyin objeto asociado (Ekholm,
2000{ 1944]: 115-117).
En el Edificio A, Ekholm encontré dos entiercos. El Entierro 1 se
coloeé parcialmente en el “limén® (alfarda) izquierdo de una escalina-
ta, Dicha colocacién se llevé a cabo en una etapa construetiva posterion,
cuando Ia escalinata estaba eubierte por una ampliacién de la estruc-
tura. Los restos corresporden a un infante, colocado en posicién de
dectibito ventral fexionado y sin ningxin objeto asociado (Du Solier,
1946)
0LB Noi Enriquez ¥ G, G, Gaananes Vizoure
Et Entierro 2 consistié en anos cuantos huiesos langos, hallados
afuera de um muro de una de las sabestructuras (Ekholm, 2000{1944]
110). En le década de 1990 se excavé nuevamente el basamento y se
encontraron dos entietzos dobles con Jos brazos entrectuzados y una
de las parejas encima de fa otra, ubicadas al pie de sna escalinats
(Guevara, 2000[1993}: 169-170).
Buenavista, S.L.P Se trata de una estructura de planta circular, pero,
a diferencia de las comtinmente encontradas en la regién, el muro
delimicaba un espacio interno que no tenia accesos; adlernés, se hallaron,
ocho esqueletos en diversas posiciones flexionadas (dos sobre el costa-
do derecho, ives sobre el iequierdo y dos vencrates) sin objetos asociados
{Du Solier, 1947: 204-206; Du Solier et al., 1947: 22).
De la observacién del dibujo que acompafia ef texte de Du Solier
(4942) se encontré que los créneos de cuatro entiestos pudieran cola.
carse intencionalmente junto al t6tax y entre los brazos. Este despla-
zamiento, que seria normal en esqueletos sedentes, no se explica de
‘manera tafondinzca por estat los entietros descansanclo sobre sus cos-
tados (figura 2),
Figura 2. Fntiortas del Bilficto A cle Buensvisra (Du Soles, 1947, Sura 9).
©
[Bsrucio PRL CoNTuWTO Ds SaRAURAS O& La NORA EN Tantroc,
Coailamayan, S.L.P Se encuentran dos entierros frente a las escale-
zas de un edificfo de planta cuadrangular: uno corresponide a esta fase
temprana del Posclisico y consiste en un entierzo de dos esqueletos,
tuna de fos cuales tenfa colocado sobre su cabeza el créneo de un jaba-
ii Blotroentiesro fue secundaio y correspondea un nivel de ocupacién,
con materiales Azteca I (Du Solier, 1947: 207).
El Consuelo (Tismahi), SLB Este fue un sitio de importancia y con
tuna extension considerable, pero s6lo se ha excavado la plataforma
principal Zaragoza y Davila, 2006: 40), En este sitio, Du Solier (1947:
210-212) encontr6 vartas sepulturas sefialadas sobre la superficie por
tun cono trunco, [as que contacon con caracteristicas similares @ las
halladas en Taratoc y que se tratardn mas adelante
Al momento de la conquista europea, tanto Et Consuelo como
‘Tamtoc habian decade y se consideraron como villas, aunque Tamoht
tenia la mayor poblacién de Ia regién —alrededor de 300 familias
{Stresser-Péan y Stresser-Péan, 2005: 18-21). Los entierros que auf se
describen pertenecen al Posclisico cemprana,
“Todos los entierros se encontraron en la plataforma principal del
sitio, la cwal presenta un conjunto de edificios y altares en su parte
superior, Tees de los cuatro costados del basamento esti flanqueados
por estructuras que forman una gran plaza. En ésta se distribuyen
varios altares y pequefias plataformas. Et edificio principal cierra fa
plaza por el oeste. Frente a los muros de la fachada principal se ubic6
una serie de pequedios conos truncos que contenfan la mayoria de los
entierros colocados hacia ambos fados de la escalinata, pero en fa it
formacién existente no se menciona sles 17 sepulturas estaban fren-
te al edificio.
De los 17 entiesros, quince se colocaron en fosas semicirculares, las
que, tras acomodar cuerpo y objetos, se cubrieron con vatias hiladas
de cantos rodados pegadas con ledo y recubiertas con una cupa de
estuco, de las cuales quedaron con una apariencia de cono trunco, Este
elemento arquitecténico sobresalfa det suelo por varios centimetros, y
dée esa forma quedaba indicado el sitio de la sepultura, como marcado-
res (figura 3).
Los esqueletos fueron colocados sentados dentro de las fosas, en el
aLR Nise Exnigurz v G.G Granapos Vazauee
Figura 3. Corte vertical que muestra el
marcacor y fa fora que tenia por debajo
BLOR4) (Du Solier, 1947, lrina VD.
interior y a una profundidad de 0.40 m aparecen los entierros en posi-
cis fetal y orientados al este, Orras dos sepultums tenfan una forma
rectangular con las esquinas redondeadas, pero los materiales consteuc-
tivos se emplearon de manera similar. Los esqueletos estaban texions-
dos y tenian varias vasijas asociadas (Du Solier, 1947: 211-212)
‘Otros dos entierros estaban asociados al altar principal, que consta
de tres médulos (dos cireulures pequefios y uno rectangular més gran-
de) conectados por una bangqueta. El Entierro 1 se encontré dentro de
la banqueva que unta el eemplo rectangular con el primero de los alta-
tes circulares, el cual tenia pintura mural. Se traté de un esqueleto de
adulto, colocado en flexién sobre el costado isquierdo. El esqueleto fue
delimitedo con un semicirculo de cantos, pero no tuvo ningtin objeto
asociado (Du Solies, 1947: 209), El segundo entiesto se hallé en el
centro del altar con la pintura, 2 30.cm de profindidad bajo la cubier-
ta de estuco: se trata de un créneo orientado al este y con cajete inver-
ido colocado encima (Du Solies, 1947: 210).
El Poscldsico tardia (fase Tamuin) se caracteri26 por la revitalzaciéin
de los poblados de mayor tamaiio, que concentraron a poblaciones de
‘menor tematio en sus alrededares, lo cual conformaba pequeiios caci-
eo
rr
Esrupio pit conmure of serucTumas be LA Noma en Taneto®
cargos. De hecho, on algunas fuentes coloniales se equipara ala Hiuas-
teca de Ta €pca del contacto con las citidades-estado de la Toscana
(Solis, 2006: 29). La época también se caracteri26 por las invasiones
pahnas y de varias migraciones de diferentes etnias, que prowocaton
‘movimientos importantes de Ia poblaciéin nativa. Pese a esto, se ha
identificado igual niimero de esentamientos, como en fa etapa de ma-
yor prosperidad en el Formativo tarcio (Garcia Cook y Merino, 1989:
103; Steesser-Péan, 2006: 36)
“Fampozoque, S.L-P En este sitio habia cinco créneos acompatia-
dos de varias puntas de proyectil, alsededor del Altar D (Du Soler,
1947: 213).
“Tamos, Veracruz. Al pie del edificio principal, frente a una peque
escalera, se encontraron dos entierros: uno se colocé en una cista y
cubierto con grandes losetas (el esqueleto descansaba sobre sw espalda
y carecis ce materiales asociados); el otro aparecis en fa ctispice del
monticulo, sobre una escultura de estuco con forma de rana pero con
restro humano (Du Sotier, 1947: 208).
Junto al. créneo habla un molde de barro con la impresién de un
xostro, posiblemente del mismo personaje del créneo. Habta vasjas del
tipo Azteca {I asociadas al contexto (Du Solier, £947: 208). También
se reporta un entierco secundario enfrente de un edificio cereano (Du
Soller, 1947: 209)
“Tenanguilcango, Veracrug. Este sitio estuvo ocupado durante todo
el Posclisico: consiste en una plaza principal con ses edlifcios que se
encuentra rodeada de estructuras. En la Estructura I se excavé un pozo.
profundo que contenia tres entierros a diferentes profundidades y bajo
dos pisos distineas, pritmarios las dos primeras y can un plato asociado;
(otto, a mayor profundidad y con un fragmento de figuritla y un pee-
toral de concha (Hangect, 1961: 585). fn las estructuras 2, 5y 7 y en
Tos alrededores de los edificios de la parte central se identificé la pre-
sencia de huesos humanos, pero no se describen (Hangert, 1961: 587-
589). En la parte sureste del asentamiento se exeav6 otro conjunto de
edificios con entierros; a su ves, en la Estructura 13, una plataforma
baja, habfa un entierro flexionado y sin objetos asociados y, otro se-
cundario, debajo de un muro y asociado a dos vasijas (Hlangest, 1961
aLF NeRez ENRIQuez ¥ G, G. GranaDes Vazquez
590). En fa Estructura [5, a un metro del limite oriental se excavé una
cémara mortuoria. En el extremo oeste, pegados a la pared de la cf
mara, se hallaron algunos huimerasy férmures provenientes de entiertos
secundarios, asl como un conjunto de cinco crémeos, de fos cuales tres
estaban dentro de vasijes tapadas; ademas, dichas vasijas tenfan tam
bign huesos de manos en su interior y muy cerca sparecié un maxi
Habia fragmentos de varias vasijas mas en el interior de la cfimara
‘(Hangert, 1961: 591).
Entte ambas estructuras (13 y 15) habia un espacio con una peque-
‘ha plataforma de 2m. En su interior se recuperaron los restos de 21
esqueletos muy destruidos y revueltos yen una de las esquines habia
un cuchitlo grande de pedernal. De este contexto masivo se identifica.
ron dos entierros flexionados con crineo y cuatro flexionados més pero
sin erineo. Habla tres cedieos més entre los huesos revueltos (Hanger,
1961; 591).
Vista Hermosa, Teanps. Se trata de un sitio con unas 100 estructuras
stistuibuidas sin uina phaneacicn (Suesser-Pan, 2008/1974]. 194), asus
vex, se recuperaron 58 entierros dentro y frera de las estructuras, en.
posiciones flexionadas y deciibito ventral. Casi siempre estuvieron
acompafiados con objetos, entre los que destacan tres pectorales de
concha que corzesponden a igual niimero de entierros de indivichuas
masculinos.
Entre los objetos asociados habia también vasijas, figuillas, hesra-
mints y utensifios, La presencia de estos dos Gtimos tipos de abjetos
hizo pensar al autor que [os ajuares moctuorios eran indicatives del
oficio del personaje (Stresser-Péan, 2008{1974}: 196).
La Plataforma VH-E destacé por dos motivos: en primer lugar,
encontraron més de 24 sepulturas, fa mayorfa concentradasen la mitad
sur; ef otro fue un entierro con evidencia de cecapitacin posmortem.
Esta sepultura se encontraba alejada del resto, bajo el piso de un coat
to eneel extremo norte de la plataforma, Se teata de un esqueleto fe-
tmenino, flexionado y sin materiales asociaclos (Stresset-Péan y Pereira,
2008{1995}: 202).
Agua Nueva, SLLP Bn una parte del sitio habia una camara yuna
estela, La cémara fue excavada pero no hay datos sobre su arreglo,
6
scan
LEsrunio bet coNTuNTO be seeULrUtas ps La NORA EN TaMnoc,
salvo que se encontraron seis individuos (tres mujeres de entre 18 y 20
aes, un infante de ocho aos y des esqueletos de sexo y edad iniden-
tificables) (Stresser-Péan, 20081990]: 216).
Platantto, SL-P Es um sitio con alrededor de 150 estructuras, uer-
remence saqueado. Se excavé la mitad del tinico monticulo intacto y
se recuperaton 17 sepulturas. Cuando tegresaron a la siguiente tempo-
‘aula, hrabfan sido saqueadas al menos 20 sepuleuras més (Stresser-Péan,
2008[1990]: 219).
Cervantes, Tims. Aquf se practicé un pozo estvatigrético en la orilla
de un monticulo habicacional a 100 metros al sut del grupo principal
‘Se encontraron varias pisos y, entre éstos, dos entierros, uno encima
del otra, con depésitos primaries y sin objetos asociados (Sanders,
1978).
Eide arriba estaba extendido sobre su costado izquietdo y el exaneo
sobre el pecho viendo hacia arriba, fo que el autor adjudica @ la colo-
cacién del cadaver en un espacio reducido, El esquelero de abajo se
encontraba extendido sobre la expalda y con los brazos cruzados sobre
elubdomen, y el ctineo también estaba en posicign vertical (Sanders,
1978: 39-40).
Como se mencioné al principio, la informacisn disponible ¢s insu-
ficiente: por un lado, Ia muestra es pequefia y los contextos freran, ent
Ja mayoria de fos casos, pobremente estudindos. La informacién dispo-
rible sobre un mismo sitio se reduce muchas veces @ sma sola estruc-
nara; también hubo una predileccién de los arquetlogos por excavar
una 0 pocas estructuras de los conjuntos civico-ceremoniales. Varias
estructuras domésticas han contenido entiessos, pero la informaci6n.
disponible describe los hallazgos com vagas gencralizaciones. A este
hecho se debe sumar fa dimensi6n temporal, lo eval dificulta atin mas
el potencial comparative que tiene la muestta.
No obstante, con la poca informacién disponible se pueden obser-
var ciertas caracterfsticas (cuadro f). Si se toman los rasgos genetales
de los contextos ubicados en fas partes cfvico-ceremoniales se obser
varin las siguientes similicudes: se inhuman en fos sitios, dentro y
fuera de las estrcturas. La cremacién se ha reportado en clos sitios:
Los Bsteros (an caso) y Tamtoe (dos casos). Hay depositos individuales
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(més) y colectivas (menos) y estos dltimos llegan a contener restos de
hasta 22 individuos. Se han encontrado cuatro clases de acomodo
de los restos: primaries, secundarios, una mezeta dle ambos y remocio-
nes, El entierro de tipo directo fue muy contin, mientras que el indi.
recto, escaso, presenté dos formas distintns: Amara cle pieda y vasijas
‘yuxtapuestas oinvertidas sobre el cadaver siempre infantiles. La flexi6n,
‘con sus Variantes fue la postura mds comtin de los esqueletosa lo largo
de toda la secuencia. Aunque con menos ejemplos, la postuta ventral
cextendida también se utiliza desde el Formativo hasta el Posclisico.
Colocacién de criineos en edificios y altares. El tipo de sepuleara més
abundante fue la fosa y hubo pocos ejemplos de cémaras pequefias. Las
sepulturas que destacan son las que cuentan con el marcador como
truncado (reportadas slo en Consuelo y en Tamtoc y construidas
durante ef Posclésico temprano), que es pasiblemente original de fa
Huasteca. Los esqueletos pueden estar 0 no asociados a objetos, fos
cuales tienden a ser sencillos y escases: consisten principalmente en
vasias, figurllas, utensilios y omamentos, Ocasionalmente se colocaron
platos sobre o debajo de los eréneos.
Las caracterfsticas descritas se justan bien # las que conocemos de
otras regiones mesoamericanas, excepto las sepulturas con marcador
conotruncado ye mencionadas.
LAS PRACTICAS MORTUORIAS EN TAMTOC
Los primeros trabajos arqueol6gicos en Tamtoc comenzaron en 1962
con la diteccién de Guy Stresser-Péan. Se llevaron a cabo tes tempo-
radas de excavacion. La mayotia de las exploraciones se concentraron
en el Conjunto A, constituido por 23 estructuras y una cancha para
juego de petora. Bn ia parte central de este conjunto se encontraron
ocho sepulturas, también se excavaron algunas estructuras de otros
conjuntos y se hicieron pozos de sondeo, pero sin hallar més sepuleros
(Steesser-Péan y Stresser-PEan, 2005)
Entre 1994 y 1995, Patricio Davila y Diana Zaragoza continuaron
con las labores de investigacién en la zona; a su veo, se tienen noticias
de-varios entietros {alrededor de diez), pero no hay informacién publi-
cada al respecto,
68
3
‘
i
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EstvoIo pet commun be sepuurUnas De La Nowa #8 Tao’
De 2001 a 2007 los trabajos continuaron bajo la coordinaciéa de
Guillermo Ahwja y en esta ocasién la informacion mortoria fue in-
completa. Asimismo, se encontraron por lo menos nueve entiesros més
cen el Sectot A, dos en ef B, cuatro en el Fy quince en el C, de fos
cuales ocho estaban en La Noria
‘Actualmente las excavaciones prosiguen como parte del proyecto
rigen y desatrollo del paisaje urbano de Tamtoc, S.L.B, iniciado en
2008 con la disecciéim de Estela Martinez y Guillermo Cérdova. En las
tres temporads realizadas hasta fa fecha se han excavado 45 sepultu-
ras con [os restos de 49 individuos. En. sit totalidad, estos entiertos
cestaban ubicadlos en La Noria, los cusles, sumados a fos de Ahuja, dan
53 sepuleuras con los restos de 59 individuos.
En los proyectos de Ahuja y de Cérdova y Martinez también se
‘escavaron entierros procedentes presumiblemente le éreas domésticas
ubicadas en la petiferia del sitio. En total suman diez entierros (siete
del primero y tres de los segundos), pero la informacién sobve su ubi-
cavidu espacial respecte a fas estructuras, asé como la funeidn y dispo-
sicién de éstas son insuficientes o estén en proceso de publicarse.
‘Como se aprecia, las muestras mortuorias que cuentan con mayor
informaci6n son las focafizadas en el Conjunto A y en La Notia, Por
cate razén, los entiertos de estos dos sectores de Tamtoc son los que se
han tomado en cuenta para esta comunicacién,
Las sopueras def Conjunto A
Bi Conjunto A fue definido por Stresser-Péan como la plaza central de
tn antigua ciudad, la cual tavo fimetones civicas, religiosas y habizacio-
rales de manera simulténea. Dicho conjunto se constenys durante el
Clésico temprano y se mantuvo ocupado basta el Posclisico temprano.
La placa esa delimitada en sus costados por 16 esteucturas: catorce
Circulares para uso doméstico y dos mas, de planta rectangular, con
carécter priblico; ademés, bay cinco plataformas distribuidas en fa
paste central de la plaza, alas que se les ha asignado la fancién de al-
‘aces, asf como uns cancha para el juego de pelota en la esqquina sures
rede conjunto (figura), Las caracteristicas de entertamiento de cada
sepultura se presentan en la figura 5.
°LB Neier ENAlquz2 ¥ G.G. Gaananos Varqus
Figura ¢ Altar con pinout donde se
‘enconted el cxdineo (Du Salien 1947,
eina VD.
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Figura 5. Conjonto A Stresser Péan y Stresser Péan, 2003)
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[ESTUDIO D8L_CONTUNTO DF SEPLLTURAS HE LA NORA EN TaMTOC
Estructura ACE. Locatizada en fa parte cencral de la plaza del con-
junto, se cata de un edificia pequefio de planta rectangular con esca-
Jinatas en sus fachadas este y oeste. Por sa situacisn espacial, caracte-
risticas arquitecténicas y el hallaago de siete sepulturas, se ha
consiceradlo que &sta es una importante plataforma de uso ceremenial
(Siresser-Péan, 2005: 128), pero también podrfa ser un altar
Las entiertos contaban con las siguientes caracteristicas: a) todos
fueron infantes con edades dlstintas, b) se colocaton en posicién se-
dente flexionads, c} se encuentran sobre el eje central en direccién
este-oeste de fa plataforma, y d)’salvo no, todos presentaron algén
tipo de objeto asociado, entte los cuales los més utilizados son las va-
siias y placas o cuentas de piedta verde, que seguramente sirvieron
como ornamento (Stresser-Péan, 2005: 122-125, 2008[1964]: 181),
En cuanto a su ubicacidn (figura 6), tres de ellos se encontraban
frente a Ia escalinata este, uno frente a cada alfarda y etzo al centzo.
Dos ms se colocaran dentro de la parte central de la plaraformna y los
‘otros dos junto ai desplante de la escalinata oesre. Como se apreeia,
hay bastante homogenteidad en las caractertsticas de enterramiento que
describe el autor (Stresser-Péan, 2005: 123, 2008(1964}: 181).
=
Figura 6, Plano de ubicacién de las sepultures en AC-1 (Stresser Péan, 2008
L964.
7LE Nower ENRiOUFZ YG. G. Grawanos VAZQUEZ
Estructura AC:2, Esotra plastaforma ceremonial que cuenta con dos
fases constructivas: la Gitima de ellas se elabord con una piedraque no
es de la regidn y tenfa una estela frente ala fachada noreste. También
se encontré Ia Sepultura 8, con restos de catorce insividuos, construida
frente a In fachada oeste, en su extremo norte (figura 7) cerca del
arvanque de la alfarda iaquienda de la escalinata (Stresset-Péan, 2005:
132-140-141).
Las caractetfsticas sobre el acomodo de los testos son many variadas;
asi, se identifi el sexo de ocho masculinos y uno femenino, pero
cinco quedaron indeterminados, aunque todos fueron aduttos, El autor
‘dentifics que la conformacién de este contexto fe progtesiva y hubo
al menos cinco reaperturas para depositar més restos humanos,
Dichas perturbaciones constantes explicarfan por qué la mayorta
de fos esqueletos estuvieron removidos ¢ incluso algunos (n = 2) se
hrallaban dispersos, Aun asf, se identified una posicisn original de fa
mayotta de los esqueletos en dectibito ventral exendido (n = 9), estos
tiltimos orfentados al ceste. Huho cuatro individuos que estuyiewu
representados tinicamente por el crdneo (Stresser-Pén, 200811964}:
181; Stresser Péan y Steesser-Péan, 2005: 132-140). Las posibilidades
soni que hayan sido depositados asf o que retiraran la mayorfa de los
esqueletos poscraneales durante alguna de las reaperturas. También se
presentaron vatios huesos y fragmentos que fueron expuestos a calor
(Gtresser-Péan y Stresser-Péan, 2005: 140).
Figura 7. Ubicacién del ensierro
Bcesco de AC-2 treater Péan,
2008 [1964]: 179).
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[ESTUDIO Det CONILRUTO DE BEPLUTURAS DE La NORIA EN TAMTO
Se encontraron vatios tipos cle objetos asociados como vasijas mi-
riaeara ¥ algunos omamentos de piedra verde, pero abundaron tas
punras de provectil, [as cuales estuvieron asociadas principalmente @
uate esqueletos.
Esintctara AWS. Bs un edificio con forma de hereadura. Se realteé
tun poo en el centro de ka cima, en una parte conde se observaba un
jecrangulo en el piso elaborado con una piedra diferente. Dentro de
‘Gre habla un abundante conjunto de objetos (vasijas, puntas, oma
mentos, etcétera) colocados en vatios niveles. En eres de las vasijas se
encontraron restos humanos cremades, gue corresponden a un solo
individvoy empero, fa funciGn de la estructura no es clara Stresser-Péan.
y Stresser-Péan, 2005: 164-166)
‘Durante las excavaciones arqueolégicas quse se flevaron a cabo bajo
la direceién de Guillermo Abuja, ésta y varias estructuras mas del
Conjunto A, trabaiadas y reportadas por Stresser-Péan, se excavaron
nuevamente; asimismao, se encontraron mis sepuleuras.
Esorictwa AC-4, Es una pequefia plataforma de planta cuadrangu-
lar y con tin esealén de acceso por el oeste. Se encuentra ext la parte
surdel centro de la plaza y también se le ha asignaco un uso ceremonial
Frente a uno de sus muros se encontraron cuatro pequerias estatuas de
piedta sepultadas frente al muto (Stresser-Péan y Stresser-Péan, 2005:
145-146).
TEn los informes de Ahuja se mencionan dos sepulturas, peto fa in-
formacién es pobre. La que tiene més datos fae hallada durante fa li-
beracién de ta plataforma y la otra al oeste.
Una de las sepulturas, que contenia un esqueleto masculine de
sincuenta aftos de edad el cual se encontsé sedente, tenia wn semi-
circulo de piedra orientado al este (Abuja, 2002). Ambas sepulturas
estuvieron acompafiadas con puntas, aunque la deserita aguf tuvo Ta
mayorfa.
Bscructina AC-5. Se ubica en la porcién noroeste del centro de Ia
plaza, También cerca de ella se encontré una estela no esculpica. AL
parecer la estructura fue intencionalmente clestruida en tiempos anti-
guos: es de planta cuadrada e igualmente pequefia, como ta AC-4
rresser-Péan y Stresset-Péan, 2005: 145-146).
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Hay informacién de um enstienro localizado af este de la estructura fue
un esqueleto masculino colocado en posiciSn sedente en tna fosa semi
circular, ovientado al este y con tres vasijas axociacas (Abuja, 2002).
Esiruceura AWV-6., En forma de hersadura, este sitio mostt6 caracte-
ristieas de un edificio de caricter ceremonial. Frente a su parte sur se
hrallé otea estola (Stresser-Péan y Stresser-Péan, 2005). Lainformaciés
sobre el entierro asociado a esta plataforma es vaga, pero se mencions
uur tiimulo como sepultura (Ahuja, 2004); es posible que se refiera =
tuna sepultura con marcador conorruncado, como las mencionadas,
pero no hay certeza al respecto,
Eorrucauna AS-I, Es de plants rectangular y gran tamatio, ubicada
en el limite suroeste de fa plaza; en su cima se construyeron varios
edificios con amplias tercazas al frente. Stresser-Péan le asigna una
famcién social (Stresser-Péan y Stresser-Péan, 2005: 180-181). El en-
tierro asocindo se encontrd a unos metros al norte de la fachada norte
de fa plataforma: fue un adulto de unos 50 afics colocado sedente
dentro de una fosa (Abuja, 2004).
Estructura AB-2. También en forma de herradura, ae encuentra
ubicada en la parte centeal de los edificios que cierran Ia plaza en él
lado sut. Originalmente tuvo una planta circular que pasteriormente
se modific6. Su funcién fue posiblemente habitacional (Stressex-Péan
y Stresser-Péan, 2005: 202). En las excavaciones de le década de 2000,
se hallaron dos entietzos mas, pero slo sabemos que ambos consistie-
ron en fragmentos de erdneo (Ahuja, 2002).
Extrucurra AE-3. Se inicié también como una plataforma circular,
transformada posteriormente en herradura; asimismo, tuvo una fur
idm habitacional y se encontraron depséisiras de materiales de uso en
rituales (Stresser-Péan y Stresser-Péan, 2005: 205). De los dos entiertos
posteriormente asociados al edificio no tenemos mayor informacién
(Abuja, 2002)
En las catacteristicas de enterramiento descritas se observan dos
aspectos interesante, Las siete sepulturas de AC-I mantienen elemen-
tos comunes entre sf: son individuos infantiles, en la misma posicién y
diseribuidos a lo largo del efe central del edificio. Los doce restos en-
contrados en [a fosa colectiva de AC-2, ademés de la posicién y de ser
%
"cee a ac cau tentnanc nmoeuareanat acai nat
ESTupio DEL CONUNTO be SEPLLTLRAS DELA Noxta en Taro.
todos de individuos adultos, muestran la reutilizacién de un mista
“epaclo para realizar up ritual espectico por un tiempo que cabe supo-
jher més o tenes profongado. Estas caracteristicas se hellan presentes
también en el Area de La Noria
Las seflvtras de La Novia
Hl conjunto de La Norta se encuentra ubcado en las partes norte y
nnoroeste del asentamiento, en el Sector C, el cual describié Stesser~
Péan, pero sélo realizé pozos estratigréfices sin reportar el area de
nuvstto estudio. Posteriormente Ahuja hizo vatias excavaciones en el
sector, En un informe menciona la presencia de seis entierros dentto 0
cerca de las estruesuras CI, C2, C5 y C9.
Existe poca informaci6n sobre las caracteristicas de enterramien-
to, peto en el caso de cuatso de ellos se encontraron uo al centro de
sunaeseructura (C-1}, otro frente ala fachada de una plataforma (C-2)
+ dos més cerca del inicio de las escalinatas (C-5 y C-9} (Ahuja,
2004). Al menos en este parrén se observan similitudes con el Con-
junto A.
Bl dzea de interés consta en la actualidad de un andador que corre
de este 2 oeste y que conectaba con la Estructura C-11 —la cual re-
cientemente se desmantelé en su fachada este, El endador continuaba
por el lado oeste hasta finalmente rematar en la escalinata de fa Bs-
feuchira C-10. La destruccién de C-L fue con el fin de facilitar Ta
excavacion del Monumento 32, que se encontraba varios metros por
ebajo. Las estracturas que actualmente se hallan a fa vista, junto com
los marcadores, se construyezon durante el Posclisico temaprano.
En dicha drea se encontr6 una concentraciéa poco usual de sepul-
turas, Los entierr0s se localizaron junto a la banqueta del andador y se
distribuyeron sin orden apacente a to largo de 25 m en direccién E-W.
El area de concentracion de sepulturas misle aproximadamente 4m
hacia el suz, De acuerdo con los informes de excavacién de! proyecto
Origen y desarrollo del paisaje urbano de ‘Tamtoc, S.L.R, cuanto se
tecomensé a intervenit el area se identifcaron 44 marcadores cona-
truncados (Cérdova et al,, 2009; Heradnder et al., 2009). En tos infor-
mes de Ahuja no se meneiona el nimero total de marcadores que
aLB Nowez Esker v6. G, Gaananos Vazgue2 EEsrupio aL GonsNTO DE SEruITURAS De LA Nowa By Taree
haba oviginalmence, pero sf haber excavado seis, lo que eleva tentati-
vamente el total a $0 (figura 8).
Hay pocos datos sobre el contexto en ef que Ahuja excavé las se-
puleuras y no quedé evidencia alguna en superficie, ya que para realizar
‘s excavacién del monolite afecté un area de unos § ma partir de la
parte baja de la escalinata de C-10 hacia ef este (Figura 9).
Por fos restos de lo que fue C-11 se observa un estructura pequefia,
de planta circular y recubjerta de estuco, posiblemente se trate de un
altar Por debajo y afuera, hacia el sur, se encontraron seis sepulruras
(Abuia, 2005), posiblemenre con las mismas caracteristicas de Ins que
se excavaron despugs
Antes de comenzar con la descripeisn de las sepulturas de La Novia,
es necesario mencionar otra alteracion que afecté la distribucién de las
0
58
ne
Secciin 19
Seca
Noria, asumniendo que las 49 fosas fueron marcadas en la antigtedad
con los conas truncos. Esto facilita clasificar a fa mayoria de las sepul-
turas dentro de una eategorfa. Habia oteas tres sepulturas que se dlis-
tribuyeron sin ningGn patron en el area de los marcadores, pero mos-
traron caracterfsticas de entesramiento distintas, aunque homogéneas
entze sf, como la ausencia del marcador en los tres casos.
La presencia de un grupo tan grande de sepuleuras con catactenis-
ticas de enterramiento tan bien definidas y en un mismo espacio no es
comin en otras tegiones de Mesoamética, donde lo que predornina es
Secciin 88
8
helenae
z 4
3 [ g
8 23 g
marcadores. Durante las excavaciones dirigidas por Ahuja se desmon- z [4 :
taron varios conas truncos, para ser reconstruidos auevamente, pero E | eg 2
en este proceso se perdieron varins de las relaciones entre el matcador—- .* 4 5
ya fosa (Cérdova et al, 2009). & 4 i i
A pesar de ello, las caractertsticas de enterramiento fueron muy fa) a8 RB Eee
omogéneas en casi la totalddad de las sepulturas, lo cual permire su- 4 28 er
poner que a cada fosa le correspondfa un timulo, salvo algunas excep- a asa ° £24 3
ciones que se deseribizin posteriormente, De los 50 mateadores excne ee oe Tae
vades, por lo menos 25 estaban (50%) en su posicién original; por ee j Eos g
tanto, hubo una cantidad similar de conos truncos desplazados, lo que ee fee g
cottesponde —al menos en némeros—a las 25 fosas cuyos contenidos SE 28s G
son semejantes a los que tienen marcadores. A partir de esta simple 28 3 é q
asociacién, haremos la descripcisn de los contextos mortuorios de La oe
&
B
518 518
Proyecto aqueoligies Origen y desl del pis bono de antoe, SP Dijon planes de"Tiulos Fares
rea dela Node, Taner, S12 Temporada 2008,
Figura 8. Bl Conjunto de ls Nor
490
8 0LF Nowe Exmtquee ¥ GG. Gaanapos VAzQuE?
Figura 9. Marcadores fuera de C-10. A la derecha dos comos tauncos
afectados por la trinchata para Mberar el manuesesuy 32 (Corsbowa y
Martinez, 2009),
la variedad, Por ello, su estudio resulta de particular interés, La colec-
i6n 6sea ta estudié un grupo de antropélogos fisicos colaboradores del
proyecto Origen y desarrollo del paisaje urbano de Tamtoe. Gran parr
te de los datos que se presentan fueron proporcionadlos por ellos. Un
detalle interesante que se encontré durante el andlisis fue una ala
ineidencia de un tipo de trepanema qne provoca una enfermexted co
nocida como frambesia o yaws (Patricia Hernandez, comunicacién
personal).* Més adelante se estudiar este punto, pues resulta funda-
‘mental para fa asgumentacin sobre el significado del ritual en el que
se generaron los contextos.
Sepulneras simples. Se trata de tres entierros individuales que conte-
nian Tos restos de un infante cada uno. Las edades varian de cuatro
* Vasios instviduns exuviera sfectados de yaws 0 rambvsia,causada poe un virus de
repaneta que puede deformur eampleramsace af rostzo de ura persona; aden, los ace
tades preseatan ubas eel resto de cuerpo. La enfermedad afore alguna parts del es
queler, por Ta que es pasile si dlingnésnicn Patcia Hernindss, comunicacicn persunad
%
FFs 1010 01, CONJUNTO DE SAPOLTURAS DE La NORIA EN Tanv0c
ayfos a uno perinatal; se colocaron en fosas de pequefias dimensiones
dispersas entre los matcadores conorruncades.
Los tves fueron depdsitos primarios y cubiertos con tierra, Los restos
presentaron tna posicién en dectbito dorsal extendido (sobre fa es-
gulda) y sus eréneos se orlentaron con rumbo noroeste, aunque RO
fuvieron ningtin objeto asociado. Volveremos a este grupo posterior-
mente (cuadro 3).
Sepulturas con marcador conotnmeado. La técnica constructiva de los
marcadores consistié en seis hiladas (una de mas o de menos) de can-
tos rockalos con forma semicircular, que contienen un relleno de piedras
pequetias. La estructura de piedras estaba revestida con una capa de
esruco pallido y debajo de ésta se encontraba la huella de la fosa que
contenia el entiezro. Algunos de Jos marcadores tenfan ana pequetia
laja vertical clavada en la parte superior (Hemandes et a., 2008)
Las fozas que contenfan los entierros presentaron catacter(sticas
similares. En tamaito y forma no presentaron gran variaciGn, pero eran
semicirculares y lo suficiertemente grandes para contener el cadaver
(cuadro 4)
‘Denito de tas foxes estaban fos restos —completos y parciales— de
56 individuos de ambos sexos y distintos grupos de edad; ademds, se
identificaron 33 adultos (catorce hombres, once mujeres y otros ocho
imposibles de determiner) y 22 infantes con edades que than de a
catorce afios, De estos tltimas se identifics tambign el sexo y se presen-
taron en proporciones similares los adultos (Heméndes er af., 2009).
Cupra 3
CARACTERISTICAS DE ENTERRAMIENTO DB LAS TRES SEPULTURAS:
(QUE CONFORMAN OTRO PATRON
Nam Ublea- Nam. Nim Pos
Bue ain entero Indkidho Sexo Edad Base Tha cin Rubio
4 Andador E-409 individwal 1 3a Prinanio Directo DDE. NW
5 Andednr E-SI09 individual 1 38sem. Primario Directo DDE. NW
& Andador E-609 individval 1 Gmeses Pimario Directo DDE. NW
Buen: Clara et, 200.
BtB
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area, So ah
VRION 140 SVECLUWIS SVT HC OLNSINVUMALNA JQ SYOLISTWALOVAVD =
odLF Niiste Exmgou2 ¥ G. G. Grananos Vazquer
Los restos dseos se encontraron en dos tipos de acreglo: como de-
pésites primarios —huesos en relacién anatémica— y como remocto-
nes —huesos desacomodados— producto de la reutilizacién de algunas
de las sepuituras para colocar a orto muerto. La totalidad de los esque-
letos primarios se hatlaron en posicién fetal (sentados y abeazand las
pietnas, las cuales estaban flexionadss y pegadas al vientre). Todos
rmiraban hacia el este,
Apatentemente, los cuezpos estaban contenides dentso de algtin
textil. EL amortajamiento de los cadaveres fue una préctica bastante
comin en fa época prehispaniea. En el easo que estudiamos, el envol-
torio del cadaver e infere por la manera como algunes elementos Gseos
se desplazaron de su lugar ociginal
El movimiento de fos huesos en el intertor de una sepultura se pre-
senta regularmente cuando quedan espacios vacfos en el contenedor, es
decir, el cwetpo se coloca en la sepultura y puede ser cubierto con tierra
© dejado en un espacio cerrado, peto sin contacto con la matriz. Los
hhuesos del esquefeto, cuando comienzan a perder el tejido blando 9 los
ligamentas con que se articulan, pueden tener desplazamfentos pues no
hay nada inmediato que los contenga en su lugar (Duday, 1997)
En nuestro caso, Jas fosas se rellenaron originalmente con tierra sin
embargo, quedé en varias de ellas el espacio suficiente para que hubie-
ta teacomodos de los huesos. Por ejemplo, fue comin encontrar el
crineo sobte la pelvis © sobre Iss rodilas o que las piernas, original-
mente flexionadas contra el abdomen, se abrieran hacia los fados, El
espacio vacio para estos desplazamientas fue, muy probablemente,
consecuencia del uso de la mortaja,
La colocacisn de objetos en la sepultura fue una practice que se
observé en 29 de las 49 sepulturas, zunque aquéllos fueron eseasos y
sencillos. £1 tipo de objeto mayormente representado fue una pieza de
picdra verde (hullada en 25 sepulturas), la que se presents en dos va-
riantes: cuentas circulares y placas pequefias, ambas con una perfora-
cid. Pos este dotalle y por haber encontrado a la mayoria en el rea
del pecho y la cintuca, se piensa que fueron colguijes que habrian caf-
do de su posictén original, como consecuencia del mencionade espacio
vvacio, cuando ef hilo del que pendéan se desintegrs.
34
OC ait ea aa
stvovo pat conuro bs seruirunas bs La Nowa EN TaMTor
Los ottos objets mayorinente representados fueron las vasijas de
cerdmiea, presentes en once sepulturas. En la mayoria de los cas0s se
traté de una sola pieza, peto hubo un caso en que se presentaron tres
Lins otros objetos se clasificaron como herramientas, ptesentes en cin
co sepulturas. Se trate principalmente de pantas de proyectil. Como
abe suponer fa colocacién de objetos no fue tan homogénea como se
pusdieta esperar con base en los otros rasgos descrites. La mas apropia-
doen selacién con el ritual que euvieron los muertos enterrados en La
Noria 63, desde luego, a colocaci6n de una pieza de piedra verde,
probablemente a manera de collar.
Dentro de la homogencidad referida, también se presentaron algu-
nas variables en la forma cle integrar los contextos. El primero de éstos
sevincula con la presencia de restos parciales de otro individuo, ademas
def primasio fetal. En todos los casos en que esta caractersstica se pre-
sents (echo sepulturas) se puede inferir que los restos extra se encon-
traban previamence en la sepultura, removidos y parcialmente retirados
para colocar un cadver reciente
[Lo anterior se infiere porque, ex la mayoria de los casos, los huesos
se encontraron fragmentados y como parte del relleno con que cubrie-
ron el cadaver Asumimos que los cadéveres, amoriajados, se cubrieron
rnuevamente con fa tierra que habfan retirado af reabrie la fosa. También
s5¢ hallaron restos removides por debajo y a los lados de los esqueletos
priauatiosy, salvo un caso de restos de dos esqueletos, siempre contu-
vieron los restos parciales de un solo individuo.
(Otea particularidad fue ta presencia de un entiers0 con dos esque
letos primarios. Los entiersos 10 (femenino) y LL (masculino) se en-
contraron ambos en posicién sedente dentro de le misma fosa, sentado
uno detras del otro y cubiertos por un mismo marcador (Cérdova et al.,
2009).
“También hubo el caso de que un misio mareador cubria dos fosas
independientes. Los Entiertos 8 y 9 se encontraron debajo del Marca-
dor 12, el cual fue ova de las particularidades del érea, pues fue el
‘nico que presentd una planta rectangular. Las sepulturas localizadas
por debajo de este marcador no mostraron ninguna otra caraccerfstica
distinta det rest.
891. F NORE? Berigue7 v G..G. Granuanos Wanguer
Una variante constructiva de las sepulturas (observads en siete
ovasiones) fue Ta colocaciém de un piso formade de cantos rodados
sobre el que se colocs el cadives. Tampoco hubo mayor variacign de
rasgos tespecto a las demés.
DiscustOn SOBRE LAS SEPULTURAS CON MARCADOR DE LA NRTA
‘Con base en ia descripeién ancerios se puede establecer que las carac-
teristicas que distinguen a fas sepulturas de La Noria son: a) el gean
niimero de sepulturas, b) con arteglos similares, o} en un espacio con,
un significado especial, d) con fos marcadores que sefialaban el lugar
donde se coloeé a los muertos, ye) un segundo grupo {mucho menos
numerosas) de sepulturas con un pattén propio. Habrfa muy pocos
‘contextos mesoamericanos que reunieran estas concliciones.
El detalle de colocat los marcadores es una priictica rara vee encon-
trada en otras regiones mesoamericanas.’ Una manera de comprender
su significado consiste en integrarlas al entomo, como uno més de los
ciementus aiyuitecténicos gue resaleaban Ia relevancia del espacio.
Lapresencia de otras tres sepulturas similares entre sf, pero comple-
tamente distintas del resto, apoya nuestra hipdtesis, pues se sealizaron
dos ripos de eventos que tienen caracteristicasdistintas pero que pue-
den estar relacionados de alguna manera: puede tratarse de dos ritua-
les distintos celebrados en un mismo espacio @ que uno sea comple-
mentario del otto, como se verd més adelante.
‘Veamos primero la ubicacién: La Noria cuenta con una larga ocu-
pacidn que se temonta al Formativo; a presencia de La Sacerdotisa
sugiere también ef caricter especial del lugar. Le incorporacién del
relieve en este espacio puto estar refacionado con un culto ditigido a
la principal fuente de agua del érea.
Fuso del espacio durante et Clasico es atin desconocido, pero du
rante el Fosclisico temprana se tiene evidencia del desarzolla de activi-
dtaces rituales en tomo a este espacio. La inferencia se basa en la presen-
7 Ea Chin, Chiapas, se excavé el patio central de un conjanso domésion, oeupar
do durante ct Clisico tao, que tenfa sean vata sepslturs can peru grandes ente-
‘rads juno a las ceases extremos de bas plas sebnesalan 10 cm del nivel de ocupacifin
cle! patin (Nex, en grense lo cuales so un paresio foe, no de sigfeades
1
‘aie ec ail ite ett
Estunio bet CoNjUNTO DE SEPLETURAS be La NORA BN Taner
cia de dos estructuras circulares: del andador (si fue ésa su verdadora
fanciGn) y del conjunto de marcadores de sepuleuras conoteuneados.
La progunta que surge es: por qué marcar las sepuleuras? En muchos
otros sitios se encuentran, aunque con mayor variedad en sus caracte-
risticas, epulturas en espacios ceremoniales importantes, pero no tan,
clacamente sefialadas. Una respuesta puede estar en la forma de los
marcadores. El montfculo conotruncado se usé cominmente en Ia
“Hunsteca para construir edificios con funciones religiosas alo largo de
varias épocas, Cabe suponer uns asociacién entre el significado simbo-
Fico que se daba a tos edificios y et de los marcasiores.
Pensemos ahora en Ja forma que tuvieron los marcadores de La
Noria (st pudieran haberse visto como los de El Consuelo feuadro 4,
figuras 10 y 11)). Su forma sugiere que pudieron haber funcionado
como una especie de altar. Sobre su supetiicie plana se pudieron colo-
car objetor durante algunas eeremonias y el aleat fumicionar como in-
cermediario entre los vivos y los muertos ahf enterrados, o que la se-
pultuza en su conjunto fuera ef medio de comunicacién con aquello a
lo que rendfan culto en e! lugar.
“Tipos de vtuales mortuoriosrealizadas en La Novia, Las earactertticas
del conjunto espacial permiten suponet la realizacién de al menos dos
tipos de cituates relacionados con las sepulnuras con marcadot El pri-
mero seria l ritual funerario en el que se sepultaba el cadéver (0 varios);
resulta diffel establecer si éste foe doméstico® o si el acto se volvia
colectivo, el cual se levarfa a cabo cadla vez que lubiera un muerto
‘que reuniera las caracteristicas para ser enterrado abt.
El segundo tipo de ritual seria en el que les sepulturas se utiliza
come altares. Tendrfan la participacién de un sector amplio de la co-
munidad y serfa conducidlo por especiatistas. Su courencia serfacfeica,
tal ver basada en an calendario situal. El grupo dle las tres sepulturas
‘con otto patron podria relacionarse con este tipo de uso del espacio.
Si se asume que los mueztos sepultados en La Nora significaban un
medio para contactat con determineda entidad, sera posible suponer
"Bninaces, en fas actividades en torno al mucrto partiipastan principedmente la
fama y sus alla. La majer parte de ls actividades 2elesarellaia en fa casa,
a1, & Nibvez BYRiQUE? ¥ G. G. Grananas Vizoure
Figura 10, Mareadores conorrancadot Figura {1 Marcadores eonotuncados
com estuca de El Consuela registrados de La Novia (Cétdava e al, 2003).
por Di Salier (1947: lerina Vi).
que los individuos tavieron alguna caracteristica que los distinguia y
por ello se seleccionaron para ser enterrados en ese lugar: Una posibi-
lidad es que la manifestacisn fisica de la frambesia se considerara como
un indicador.
Segtin varios autores, los nahuas posclisicos pensaban que ciertas
personas eran seleceionadas por alguna deidad. La manera de mori se
interpretaba como el método escogido por un dios espectfico. Por ello,
ademés de un ritual para los muertos comunes, contaban con un re-
pertorio de creencias y précticas distintas para ayudar alos diferentes,
sipos de muertos a llegar a su destino.
Un ejemplo que se asemeja al nuestto es el de los muertos seleccio-
rnados por Tidloc; asf, eran varias Ins maneras como la defdad serialaba
al escogidio: algunas sucedian de forma sdbita, como ser fulminado por
umn rayo, ahogarse o suicidarse; la otra era una enfermedad que causa-
ba bubas. Quieres morfan por alguna de estas causas tenfan un funeral
diferente de aquellos con una muerte comtin. La deseripcisn que hacen
88
EsTUMO DEL CONUNTO DE SEFULTLRAS DE Ls NORIA SN TaMTOS
de la preparacién del muerto coincide con Ia posicién en que se fija el
cadaver y en la colocacisn de un envoltorio (Herindes, 2003; Saha-
agin, 2003); lamentablemente, no hay datos acerca de dénde y cémo
Jos sepultaban. Ea las regiones con ocupacién nhuadl prehispeinica no
se ba recuperado ningtin entierto que cumpla con la descripcisn. que
hhacen las fuentes.
Dicho ejemplo sirve para suponer Ia existencia de una creencia si-
tmilar entre los habitantes de Tamtoc. Ya fuera por causa de muerte 0
mediante un estigma, los muertos enterrados en La Nori pudieron set
tocados por alguna deidad y utilizados para su culto, Que los huastecos
realizaran este tipo de rituales no resulta extrafio, pues, al igual que en
cedcaso nabua, los documentos coloniales describen prfcticas yereencias
similares entre los mayas yucatecos y de los Altos de Chiapas y Guate-
mola (Landa, 1982). Ello sugiere que Ia idea de realizar diferentes ri-
tuales mortuorios fue comtin en varias regiones mesoamericenas.
Comeanacton PRTRE LAS EETUETURAS DE LA NORA,
{Y DE LOS OTROS SECTORES DE TAMTOC
Dada la poca informacién con que contamos sobte las précticas mor-
tuorias de la antiga ciudad de Tamtoc, son pocas las relaciones que
podemos establecer. Destaca principalmente la costumbre de asaciat
sepulturas con caracteristicas de enterramiento similares en un mismo
‘espacio, como se observa en las estructuras AC-1, AC-2 y La Nori
‘Ante esta evidencia, cabe sugerit que en Tarmtoc se tuvo In idea de que
tos rituales de incorporaci6n de muectos a los espacios tenfan una
funcién especifica y, pot tanto, fos cituales de enterramiento estuvieron
condicicnados a repetir unas mismas caracteristicas. Esta es una espe-
cializacién de las manesas de llevar a cabo los rituales pocas veces
vista en otras épocas y regiones de Mesoamérica,
RECAPITULACION
Elconocimiento que tenemos de la Huasteca en la época prelispainica
es escaso. En la primera parte de este articulo intentamos reflejar esa
realidad al exponer Ia poca informacién con que contamos en materia
mortworia, El hallaego del conjunto de sepulturas de La Noria es an
9LE Nt Eniquee v G, G. Granapos Vacquez
caso excepcional, pues sus caracteristicas permiten hacer un estucio
profundo, independientemente de que no haya suficiente informacién
‘mottvoria en la regién. Este conjunto de sepultutas es ua ejemplo ideat
para plantear que los estudias mortuories en arqueologfa cuentan con,
un potencial interpretative que permite identificar algunas caracteris-
ticas de los rituales y las creencias de la antigiiedad.
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%
LOS ENTIERROS DE LA NORIA:
ESBOZO BIOARQUEOLOGICO
Patricia Olga Hemcindee Espinoza
La particularidad del espacio arquitectonico funerario conocido come
La Noria es una muestra de to complejo de la sociedad que habits esta
antigua urbe y de ia forma singular en la que concebfan y enfrentaban
a fs muerte. Las preguntas iniciales @ las que nos enftentamos fueron:
équignes son los individuos inhumadas alli, équé les pas6? y ipor qué
estén ahi? Son las preguntas que e! lector se podria hacer al revisar los
capftulos de que consta este volumen, y que oftecen una mirada osten-
biogréfica de fos antiguos habitantes de Tarntoc, San Luis Potosi.
En pocas ocasiones los arqueslogos y los antropélogos fisicas traba-
jan y analizan ce manera conjunta los resultados de una temporada de
excavaci6n para dar forma y contenido a fo que realmente es un tra-
‘bajo bioarqueol6gico.* La explicacisn e interpretacién de los hallaegos
de La Noria tepresentan un verdadero reto, por fo inuisual del contex-
toy de las condiciones de salud de los infortunados que les tocé vivir
con fa presién del medio ambiente, io cual se manifesta en distintas
condiciones pavolégicas presentes en sus esqueletos.
* uatianean,
" Btandisis de los tests dscos humanes recperados de un seo enqueokigico en su
propio contexco faite comprender fos eventos que ocatieron a lo lenge de vita,
‘como la enfermedad, el ests fistligico as hens, bo meres vielenta, fa ativdad ees
‘cfonal, el so de los centes come hertamience, fa diet la historia demongrtica dela
poblaciin cuando esta viva. Este es el objeivo principal de la bioarquealogi, enfogue
‘es hace enlazara la axquectoyts » ala antropologia fica para comprendec ta interac
«in ene biolgia ycompoceamicnto asf come las indluercias del ambience y culture
‘sn Te varias biolégica humana (Larsen, 2003),
95PATRICIA OL HnnAnokz Esensczs
Para entender realmente dicha presi6n, es necesario utilizar tn
enfoque metodol6gico que permita evaluar la influencia del medio
sico y social en os individuos, como el que propusieron hace dos dé.
ceadas Goodman et al. (1984) y que afinaron después para su aplicacién
estandarizada en poblaciones antiguas para entender la celaciéa sim
bidtica individuo-medioambiente-sociedad que no siempre resulta en
beneficio de fos primetos (Goodman y Martin, 20023 Marquez Mexfin,
2006). Los autores mencionadios proponen que las sociedades huma-
nas disponen y transforman el medio ambiente para su propio benetici,
pero al mismo tiempo dicho medio representa riesyos para la sobrevi-
vencia debido a factores como el clima, la altura sobre el nivel del mer
yeel ecosisrema (desértico, selvatica, boscoso, lanura y estepas, entre
‘otros).
La sociedad constraye, por medio de la cultura, amortiguadores pare
tales presiones, como ta confecciGn de vestiios, fa construccién de
viviendas con climas artificiales, y vehiculos para transporte de mer-
cancias y de los mismos habitantes, fo cual resulta contraproducente
pues tora aos individuos, de manera paulatina, poco resistentes a kas
distineas presiones o estresores ambientales, ademés de que los hace
ands débiles ante los climas extvemos y ante los fenémenos climatols-
sicos, asf como a las catésteofes naturales como ciclones, inundaciones,
eteétera,
La forma como dichos estresores inftryen en In biologta de los indi-
vicluos se manifiesta en dlistintas enfermedades que dejan su huella en
sus restos dseos, que para nosotros son “inkticadores” de que algo no
estuvo bien, que perturbé so salud y sus condiciones de vida y que en
algunos casos provocé la muerte.
De acuerdo com tal linea de pensemiento, planteamos aqui la apli
cacign de dicho modelo para intentar responder las preguntas con que
iniciamos este capitulo. Esta metodologia se aplicé en todos tos traba-
jos de bioarqueologia que suceden al presente capitulo, y que tratan de
forma espectfica algunas de las interrogantes surgidas durante el pro-
eso de excavacién y antlisis de laboratorio,
1Los indicadores que propone ef modelo de Goodman y Martin se
agrupan en ocho temas
96
Los EYTiERROS DE LA Noni Ese OARQ\EOLESICD
Perfil demogrifico. Inclaye la evaluacién de la composicién por edad
_ysexo de los individuos representados en la muestra, com énfasis espe-
Tal en el peril de morralidad como indicador de sobrevivencia de los
indlvicuos ¥ resistencia a fos riesgos ambientales que determainaron sus
condiciones de vila.
Crecimiento subadulto y adulto. Bvaluado partir de la talla al-
‘canzadla pot los menores de quince afios en el momento de le muerte
+yla estatura de los adultos. Para obtener dichos indicadores se aplicd
{a propuesta de Visser (1998) com el fin de estimar la talla de fos indi-
vidos menores de quince afios y, para ol caso de los adultos, se util:
zaron las {Srtaulas de Genovés, modificadas por Del Angel y Cisneros
2004).
Deficicncias nuteicionales. Se identifican a partirde lesiones presen-
«even las coronas de dientes deciduales y permanentes, conceidas como
hipoplasias del esmualre y que se “impeimen” como defectos en el esmal-
te del diente (lineas transversales) producidas por una crisis de salud
que inrerrumpe su ciecisnieuto; al sanay, el crecimiento se reamuda, pero
quedan Tas lineas como un testigo del sticeso (Goodman y Rose, 1991;
Goodman y Song, 1999; King y Uliascek ,1999). Ocros das indicadores
sont [as lesiones identificables en crfineo y techo de fas Srbitasreferidas
en la literatura como espongio-hipesnstosis y criba onbitaria, respect
‘vamente, ya que se asocian a anemias por deficiencia de hierro (Stuart-
Macadam, 1985, 1989), debidlo a la ingesta de alimentos pabres en este
ruinerel 0 & Ta simbiosis que ejerce tal tipo de padecimiento con las
enfermedades infecciosas producto de las parasitosis.
Dieta y salud dental. Se evalian por la presencia de sarro dental
(también Hamado “eélculo dental”), caries, abscesos y péedidas de
dlientes en vicla det individuo. EI sarro y las caries son indicadores no
s6lo de una higiene bucal deficiente, sino también del tipo de dieta;
por ejemplo, el exceso de sarzo se ha asoctado a uns dieta muy alta en
protefnas, mientras que la caries se vincula con alto consumo de car-
bohideatos, Los abscesos y Ia péedida de dientes durante fa vida del
individuo son inclicadores de provesos infecciosos en fas encias, proce
so conocido también como gingivitis y que tiene relacida con la salud
bbacal (Coyston etal, 1999; Powell, 1985; Whittington, 1999).Patiucia Oucs Hersinner Bsenoza
Procesosinfecciosos. Considerados los verdaderos depredadoves del
pasado. Son lesiones que dejan en el esqueleto diferentes virus y buc-
terias, entre ellas fos treponemas, difciles de identificar en huteso seco,
‘Sin embargo, cl avance de los estudios paleopatoligicos ha permitido
identificar tres de ellos: el Teponema patlisham, que produce la sfx; ef
Tieponema pertene, responsable del yaws y el Mycobacterium tubeculae,
aque procluce la tuberculosis humana. El grado de expresion en el bue-
so obedece al grado de severidad de la infeccidn al momento de la
muerte: periosttis, osteftis y osteomielitis (Ortner y Purschar, 1981;
Ortnes, 2008; Powell, 1991; Steinbock, 1976).
Procesos degenerativos asteoarticulares u osteoartrtis. Se evalian
cr las articulaciones y pueden presentar distinto grado de afeccién, Su
presencia puede obedecer a la edad o a fe actividad ocupacional; el
diagndstico diferencial depende de sil lesién es bilateral o unilateral,
asi como de la edad del individuo (Serrano Sénchez, 1966; Stewart,
1985).
‘Traumatismos. La identificaciéa de una fractura y su proceso de
sanamniento (leclng en inglés) brinda informacién no silo sobre estifor
de vida, sino ademds del adelanto terapéutico para su tratamients
(Goodman y Martin, 2002).
Hievidas por armas, Este grupo de indicadores tiene estrecha relacién
con el grupo anterior, ya que la identificacin de heridas ocasionadas
por distintas armas revela el grado de violencia del grupo, porque es
posible inferir si dicha violencia fue dentto del grupo o fusta de él
{Goodman y Martin, 2002).
RESULTADOS
{Cudntos eran? El perfil de moreatidad
La reconsttuccién de la estructura por edad y sexo que se explied en
‘uno de los primeros capitulos (véase Herne, Martines y Céndovs
en este volumen} se refiere a una muestra sesgada, de 50 individuos,
cuya edad promedio a la muerte era de 17.4 aftos, integrada en su
mayoria por hombres (56%) (gnifica 1),
En el grupo masculino, es posible identificar que tds de fa mitad de
cllos son menores de quince aiios, fo que implica una sobrevivencia
98
|
|
i ~
|
Los evTaancs DE LA NORMA: eSN020 BIOARQUEDLESICN
GuAscaL
DISTRIBUCIGN POR SEXO Y EDAD, SERIE PROCEDENTE
DELA NORIA, TAMTOG, SLE
Freeuencits abenums
3038
04 ils 24 ‘Ala
Grapes de el
Boss FEatyacs
escesa durante el wénito a la edad adulea, Los adultos transivan esca-
samence hacia fa quinta década de vida, mas no Tas mujeres cuya edad
prmediv es de 20 aos.
La gréfica 2 representa con uaa lines en color parpura la curva de
‘mortalidad de Ia muestra de La Noria segtin el grupo do edad y Ia linea
en amarillo representa la curva de mortalidad “normal” para una po-
blacién antigua (Livi-Bacci, 2002) con una alta mortalidad en los pri-
menos afios de vide, que decrece en la pubertad para volverse a elevar
al inicio de Ia edad productiva y reproduetiva, La mortalidad de los
individuos de La Noria tiene dos momentos de auge, entre los cinco y
Jos nueve afios y entze fos 20 y los 30, que seftalan una mortalidad se-
lectiva, lo cual no significa que murteran de forma intencional, sino que
‘epresentan dos grupos de edades de siesgo que podsfan estar relacio-
rados con la evolucién de alin padecimniento de tipo infeccioso, que
9Parncia Oucta Herne? Eseiscza,
Gxnca2
DISTRIBUCION OBSERVADA SEGUN GRUPOS DE EDAD
Y DISTRIBUCION ESPERADA
Los ENTIERROS DE La Nola: ESiC20 WOARQUECEL AICO
Cuanro t
ESTATURA CAL.CULADA PARA TODA LA SERIE
30
a
rere a3 550) A AP dle
Sleeves Heese
hace crisis ducante fa edad en que el individuo requiere su fortalers
fisica para crecer y desatrollarse y afios més adelance para reproducirse
y trabajat- El analisis del perfil de mortalidad confirma dos mementos
dificiles de sobrevivencia: el primero para transitar de la nifiez a la
adolescencia y ef segundo para sobrevivir a edades adultas avanzadas,
Crecimienso 9 desarrollo
Este grupo de indicadores considera dos momentos: el primero es la
evaluacisn de la talla alcanzada por los menores de quince aiios al
momento de su muerte y el segundo es la evaluacion de la estatusa
slcanzacla por los adultos,
Etrango de estatura promedio obtenido para hombres adultos osei-
la entre 146.9 cm hasta 168.7 ci, mientras que el de mujeres adultes
se ubica entre 151.7 em y 160.2 cm (cuadro 1). No existe informacién
acerca de este indicador en otros trabajos de poblaciones huastecas con
Jos que pudiéramas comparar estos datos; slo tenemos la informaacidn
100
BE Ati ih aioe
Femur Tihia Pesné Hainer Chto Radin Promadio
a4
4691554 147
152.1 1537
IST 1529 164
1767
1027 1026 126
919
169. 1633 1703. Is 1887
33 B33
sobre algunos restos de ‘Tancel, Tams., que obruvo Fautheber en Ja
décadade 1940 (Faulbaber, 1948-1949) y que reromaron Jaén Esquivel
‘yLapez Alonso (1974) al describir las principales caraceertstieasfsicas
de la poblacién prehispanica que se conoctan hace treinta afios. Segtin
estos autores, la poblacién prehispanica era de estatura media, es decir,
ef promedio para os varones era de 1.63 my para las mujeres de 1.50 m,
Para Tancal, Tams., Faulhaber sélo obtuvo la estatura promedio para
hombres —que es de 168 m—, estatura superior al gromedio que
consignan Jaén y Lépee y que mas bien concuerda con la de los indivi-
duos nortefios de tals alta, Por su parce, Basnuri (1940) seftala que, de
acuerdo con sus observaciones etnogtéficas y datos antropomstricos
tomados a los indigenas de la Hussteca potosina a principios del siglo
2% los hombres huastecos cenfan una estarura de 1.57 m, dato que ests
dentro del rango de variacién de te estatura calculada para los indivi-
dlaos de este sexo procedentes de La Noria y que los coloca entze los
individuos de talla media y alta.
OLParaicrs Qua HenAnings Eseivcs
En oJ caso de las mujeres la estarura es més homogénea con un
rango de variacién mAs estrecho que va de 151.7 a 160.2 em, que las
coloca en fa clasificacién de talla media a grande, al contratio cle logue
seftala Basauri (1940), quien ovorge a las mujeres una estatura prome-
dio de 1.47 m. Los resultaclos aqui descritos coinciden con los obteni-
dios para otras poblaciones prehispénicas del centro de México.
Debido al deteriorado estado de conservacién de los esquetetos
infandiles, s6lo fue posible calcular la walla af momento de la muerte de
cuatro individuos. En orden de edad, ef Entierro 38, con cinco atios de
edad ala muerte y una estatura probable de 83.3 cm; a los individuns
de fos Entierros 29 y 33, con edad a la muerte estimada en siete afios,
se les calculé una estatura de 107.5 y 97.1 om respectivamente; pat
altima, el individuo del Entierso 34, con una edad estimada de ocho
afios, alcanad una estetura de 97.1 em, Los cuatro individuos estén por
debajo de fa talla que deberian tenet para su edad (Faulbaber, 1976),
producto de condiciones adversas de existencia y continuos problemas
de salud que afectan el potencial de crecimiento.
Dieta y salud dena
Los indlicadores dentales son tiles para inferir prdcticas alimentasias
y estilos de vida, entre ellos fas medidas higiénicas o de profilaxis que
Tevaron a eabo fas poblaciones antiguas. Se evalud la presencia de
cavies, célculo dental, dientes perdidos en vida y abscesos. La frecuen-
cia de estos dos éleimos indicadores es muy baja (dos indivichuos afec-
tados), peto resulta la esperada para este tipo de poblaciones, aunque
no es el caso de la catiés y ef efloulo dental, cuyo andlisis detallado por
individuo se presenta en el euadro 2.
La caries es indicadora no s6fo de una deficiente higiewe bucal, sino
también del tipo de dieta, en espectico la basada en carbohidratos
(Powell, 1985; Whittington, 1999}. Por lo general se asume que los
carbohidratos on sélo los derivados det mat, porque es rico en almidéo,
pero también fo son algunos tubérculos, verduras y frutas que consumen,
adn hoy dia, los habieantes de eata regidn, como cacshuate, cafia de
anicar,cascalote, cebada, chile verde y seco, chfa, frijol, garbanzo, hule,
goma de mezquite, haba, guacamote, maf, tabaco, vainillazarzaparrlla
102
Los envrrenaos b& La Nowa: E8800 BLOARUEOLA CICA
Cusone 2
PRESENCIA DE CARIES ¥ CALCULO DENTAL © SARRO_
Neer de enaas
Conemies Con santo
. 2
8
6
: 5
' 5
10
pla méef de abeja (Basauri, 1940). Bs probable que no todas estos ali-
nentes fos consumieran fos antiguos habitantes de Tamtoc y quizé
‘consumieron otros, pero el resultado es el mismo: les eaties indicae un
tipe de dieta basada en alimentos ricas en carbohidratos. Por dltimo,
la presencia de caries tiene una relaci6n ditecta con la edad; a més edad,
mayor desarrollo de la caries, de ahi que los individuos que la presentan,
son mayores de 25 afios.
Ef ediculo dental o sarro es, por el contrario, indicadorde una dieta
tica en protefnas de origen animal (Rodriguez Suarez, 2004). Su pre-
sencia se ha asociado cambién con ef estatus de los individuos, ya que
por fo general el consumo de came estaba destinado a las étites gober-
nantes (Mérquez Morfin et al., 2002; Marquez Morfin y Heendndez
Espinoza, 2006b, 2008). Los individuos que tienen sarro en sus dientes
‘no presentan caties, con excepcién del individuo del Entiereo 19, que
pensamos posee um estatus distinto del de los densi (véase capftulo de
Hernindee y Cérdova en este volumen) y es probable que su dieta
incluyera todo tipo de alimentos, Por lo anterior, es posible inferir que
estos individuos pertenecieran a un estrato social distinto al del resto
de los individuos analizados, aunque su clestina final fuese el dea fue
neratia de La Noris, Otros indicadores de estatus, como el limado
dental, confirman esta hipstesis, ye que todos presentan huellas de
dicha pedctica cultural, pero én su categoria de “limado combinado”,
103Parmicta Ovca HERNANDEZ ESPINOZA,
que no se ha reportado para ningtin otro sitio mesoamericano y que
podria indicar la pertenenia a los grupos de élite (véase capitulo de
Karam y Martinez en este volumen).
Para finalizar con fos indicadores dentales, es importante seiialar
que todos tos dientes permanentes brotados y en proceso cle emerger
poseen la caracteristica de tenet forma de “pala” (igura 1) y algunos
individuos presentan ef rasgo “doble pala” observable en incisivos ca-
ninos y primeros premolares (figura 2). Bste rasgo dental asocia a fos
individuos con el grupo mongoloide-amerindio y certifica de alguna
manera la pertenencia a este gran tronco biolégico. Si la presencia
de incisivos con forma de pala aparta alas poblaciones del norte ysurde
Asia y de nativos americanos del resto de las poblaciones det mundo,
el rasyo “doble pala” se ha establecido como exclusivo de las poblacio-
nes nativas de América (Seott y Taxner Il, 2000: 183-187)
Deficiencias mutricionales
Hipoplasias del esmatte, Bste indicador se evalia en dentici6n tanto
decidual como permanente. Cuando el defecto del esmalte se halla en
los dientes deciduales, significa que la ctisis de salud se verificé duran.
te Ia gestacién como conseeuencia de problemas de salud y nutricién
de la mace. En el caso de su presencia en dientes permanentes, signi
fice que la crisis de salud sucedié durante el proceso de formacién de
Ja corona, entre los dos y los tres afios de edad adem, en esta edad
Figura 2. Rasgo ce “dole pala” visible
en Ta cara vestibular de los dientes
permanentes de individ.
Figura 1. Rasgo de “pala” en inelstvos
04
ist ta
Los ENTIERROS DE La Nomis: ES8020 fo ANQUECLOBICN
curren cambios importantes en la diewa del menor, come’ el proveso de
blactacién 0 sustitucién paulatina de la feche materna por alimentos
sélides. Los datos etnograficos obtenidos para grupos rurales tradicio-
rales mexicanos sefialan que dicho proceso se efectia con derivados
de carbohidratos, pobres en proteinas, lo que lleva al desequilibrio
rmutricional del individuo y ocasiona a su ver depresiga del sistema
inmune y mayor suscepribilidad a las agresiones del medio ambiente
(Hernandez Espinoza, 2006a, h). La evaluacién de este indicador se
realiz6 en 22 individuos subaduttos, de los cuales s6lo dos (9%) tuvie-
zon una linea de hipoplasia: los infantes representados en los entierros
204y 14-1; el resto de fos individuos (91%) no lo preseutaron, fo cual
significa que, aunque el proceso bioldgico de gestacisn del ser humano
se modific6 por el largo proceso evolutivo para proteger al producto,
elestado de salud de la made debi6 ser muy precatio y crénico para
‘que clejara su huella en la denticién det feto.
Laevaluacién en dientes permanentes sefial6 que ningéin individeo
presenté hipoplasias en incisivos; el indicador slo estuvo presente en
Jos caninos mandibulares, diente que se considera mis sensible a las
cisis de salud del individuo (Goodman y Rose, 1991) (cuadro 3), Se
evaluaron catozee individuos con caninos mandibulares, de los cuales
dice (71.4%) no tienen el defecto, sino s6lo cuatro de ellos (28.3%)
un individuo de sexo femenino— cf mimezo 12 (20-24) y tres de
sexo masculino, los individuos de los Entierros 26 (35-39) 28 (30-34)
32 (20-24); adecnés, los cuatro individuos tienen lesiones de tipo
infecciose compatibles con el yaws, por fo cual es probable que esta
afeccin se hubiera desarrollado desde los primeros aftos de vida, de-
jando como testigo las lineas de hipoplasia,
riba orbitenia 3 espongio-hiperostosis Por el estado de conservacién
en tibia, indicador complementario para las enfermedades infecciosas
por patdisitos.
Desafortunadamente, no fue posible registrar dicho indicador para
los cineuenta esqueletos que integran la serie ya que probablemente la
:mayorla, si so todos, lo hubieran presentado, porque su asociacién no
es con la anemia, sino con la parasitasis, debido al consumo de agua y
alimentos contaminados y al fecalismo al aire libre
Proceso infecciosos
Las lesiones observables en el esqueleto asociadas a infecciones son et
resultado de un padecimiento crénico. En Jos subadultos pueden ser
consecuencia de tn padecimiento congénito o transmitido por la ma-
dice ducante Ia lactancia
De los cfrcuenta individuos que conforman esta serie, slo dos de
ellos (4%) no tienen lesiones infecciosas y el resto las presentan en
diverso grado de severidad (cusdeo 5).
Los procesos infecciosos ligevos, presentes en tibins, se identificen
por la existencia de periostitis (secuelas de la inflamaciGn del periostio
que recubre vodos los huesos) yes una reaccién a algin estado febril
menor, como los acasionados por los pardsitos. Cuando esta reaccién.
se halla en otros huesos del esquelero, se dice que se trata de una
infccci6n sistémica, provocada por la presencia de una bactesia laten-
cal momento de la muerte. La causa es diffeil de precisar, por lo que
también se les llama procesos infecciosas no especificas (Dutour et al,
1003; Kelley, 1989; Orener, 2008; Ubelakes, 1996).
Elanalisis de fos entierros presentacos por los colegas que pasticipan
eneste volumen sugiere la existencia de dos padecimientos infecciosos:
le tubercnlosis vertebral, presente en subadultos y el yaws en adultos
En las sociedades preantibisticas las infecciones se roman crOnicas ¥
deacuerdlo con el grado de severidad, modifican ta arquitectura normal
del hueso. La distribucién de las lesiones mas severas y de otros indi-
adores pueden ofrecer claves para establecer un diagndstico diferencial
Asi, se seleccionaron jos doce entierros que presentaban las lesiones,
ids severas, con el fin de realizar un andlisis més fino y establecer el
tipo de padecimiento que fos afects (cuadeo 6).
107Los srensos p La Nowa: shoo woanouecLoaico
Panic Oto Henwnver Bsmnoza
Cunonos
Cuanro 5 DISTRIBUCION POR INDEVIDUO DE LESIONES ASOCIADAS.
DISTRISUCION POR INDIVIDUO DE LESIONES ASOCIADAS + "PROCESOS INFECCIOSOS fonanmaesn)
‘A PROCESOS INFECCIOSOS 4 —
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om om 33 =
1Parricia Otc Hieanoee EsrNozA
‘Yaows. El yaws es una enfermedad causada por el Treponema pertenue
y se manifiesta como une infeccién de la piel durante fa nifier; de
hecho, se considera una enfermedad propia de esta etapa, pero que en
ciertas condiciones se prolonga a la edad adulta como una infeccisn,
latente. En su forma endémica es earactertstica de climas hiimedes y
calientes, como el de los tr6picos y es raro encontrarla fuera de los
limites que establece el paralelo 20 al norte y al sur del ecuados Las
lesiones cutéineas son extremadamente contagiosas, ya ea por contac-
to directo con el cuerpo del enfermo 0 par los insectos, como las
moscas (Steinbock, 1976: 142)
Las regiones del esqueleto mis afectadas en orden de frecuencia son
la tibia, el petoné, la porcién media de la clavécula, el fémur, el cibi-
to y los huesos de las manos y los pies (Steinbock, 1976) (figuea 3). Las
tibias afectadas también toman la forma de sable, pero no es frecuente
encontrar lesiones de yaws en el craneo, fas cuales son depresiones que
existen en el frontals en fos casos més severos se destrayen la porciéa
nasal, la pelatina y el maxilar, lo que hace difcil su diferenciacién con
fa lepra.
El yans, al igual que fas oteas treponematosis, pasa por distintas
etapas: en la etapa primaria de la infeccisn no existe ninguna afectacion
de los huuesos del esqueleto; en su fase secundaria, las lesiones afecian
el hueso peto sanan de manera espontiinea; y los cambios en la fora
del hueso son més draméticos durante la fase terciaria, etapa en la cual
la enfermedad se considera erénica y no todos los casos progresan
hrasts esta etapa
Segiin este patra, cabe tiencionar que los esqueletos cuyas lesiones
se asocian mis al yaws son aquellos que tienen afectadas fos huesos de
fas extremidades, como los individuos 1, 2, 3, 5,6, 10, £1, 12, 13, 14-4,
14-2, 14-3, 16, 20,21, 22, 24, 28, 29, 30, 31, 32,35, 369 37, loque hace
up total de 25 individuos (50% de la muestra) (figuras 4, 5 y 6). En el
caso del esqueleto de los Entiertos 1 y 14-1, subadultos, ambos presen
tan inflamados los huesos de la mano, Jo que es compatible con unade
Jas caracteristicas de esta enfermedad, conocida como dactilitis.
‘Tidberculosis vertebral. La tuberculosis en ei hombre la causa el My
bacterium tuberexdae, cuyas formas mds communes son fa pulmonar y 1a
uo
‘Los swTteRRos o& La Nowa: Esnoz0 MlOARQUEOL SCIEN
Sins efi
a frecuentes,
Figura 3. Eequerta: disusbucion tipiea Figura 4. Exquema: disaibuctén de
de tas lesiones éxeas ocasiomadas por el lesions asociadas com el yams en esque-
ws Jetos procedentes de La Nori, Tanto,
SLR
Finwra 5, Detalle cle tes lesiones asocia- Figura 6. Rémuresafectados por el yaw.
Sas oon yaws en heesos largos,
linfatica. La tuberculosis 6sea es una infecci6n secundatia de eualquie-
rade las dos formas mencionadas y caracteststica de un padecimiento
st6nico; por ende, no es raro que en la mayorfa de las series esqueléti-
ces en las cuales se reports Ja presencia de tuberculosis, ésta vayaPartucts OLGA HERKANDEZ ESPINCZA
acompatiada de la destruccién de los cuerpas vertebrales de las regiones,
dorsal baja y lumbar, asf como de la presencia de periostitis en los hue-
sos largos. La tuberculosis que involucra a la columna vertebral se
Hama también mal de Pott y produce la caracteristica joroba o giba,
cocasionada por la erosidn de los cuerpos vertebrales y por lo general
sélo afecta de dos a cuatto vértebas. La forma pulmonar, al entrar en
etapa erdoica, afecta también las costillas y el esterada (Isidro Llorens
eta, 2003) (figura 7)
Exisce una forma congénita o tuberculosis juvenil, que atraviesa la
harrera placentaria y ce aloja en los nédulos linfiticos del feto. El mal
se desarrolla durante fos primeros afios de vida y erosiona la cara an
tetior de los ditimos dos euerpos vertebrales de La regién dorsal y los
dos primeros de fa vegién lumbar (figuea 8). Los suhadultos enfermos
no sobreviven més allé de la primera década de vida (Artiaza et al.
1995; El-Najjar, 1979; Powell, 1991; Rabeets y Butkstra, 2003)
(EF Zonas con menor
[ad seein
Figura 7, Bsquema:disetbucién tipica
de lesiones dsoas ocasionadas pot la
uberculosis vextebra
Figura 8. Bquema: diseibuci6n pica
de lesiones esnctadas con la tubesculesis
vertebral congénita 0 juveni,
uz
lesiones asociadas con Ia tuberculosle
\veresbral en exqueletns procedences de
LaNoris, Tamtoc, SLE SLE
1Los exriEennos ns La Noala: pssogo noaRquRCKociCe
De acuerdo con et enadro 6, los Entiectos 27, 33 y 34 ffiguras 9 y 10)
tienen lesiones de periosttis severa y lesiones en cuerpos de vértebras
Jumbares y extremos vercebrales de las costillas, caracteristicas de Ja
tuberculosis vertebral javenil, padecimiento que se tiene documentado
«en ap caso del Posclésico de Los Reyes La Par, Estado de México Gaén
Esquivel et al., 2002). A su vez, el Entierno 7 eoresponde a un adultn
con lesiones compatibles con la tuberculosis pulmonar.
Hay otros sieve esqueletos, cuyas lesiones son compatibles con mas
de un padecimienco: se trata de los individwos de los entierros 14-4,
15,17, 18, 19, 25 y 26, quienes presentan la deformaciGn de la tibia
en forma de “sable”, caracterfstica de procesos treponematosos cri
nicos, ademas de reacciones peridsticas de moderadas a severas en
las extremidades superiores ¢ inferiores, las claviculas, las costillas y
al crineo, en especttico frontal, parietales y occipital. El crineo
facial esté totalmente destruido, por lo cual no es posible identiéicar
FE sete
Co eee
9. Exqueau: disctbucigm de
‘Figuca LO. VSteebrastambares eosres-
pondientes sl esquelero 34 de Tamtoc,
13Pariucts OLGA Hennannes Esimvora
Figura 11, Esquema: distribueiSn de lesiones en indivieluos con més de un padeci
rilento identificado, La Noni, Tanto, SLP
Ja presencia de lesiGn alguna, aunque puede tratarse del yaws en su
etapa severa y de algtia tipo de infeccitn respiratoria que afects tar
bign los huesos de la cavidad voréxica y las claviculas. El diagnéstico
diferenciel apunta hacia una posible tuberculosis pulmonar, aunque
no se rengan afectados los hnuesos coxales
Los ottos 16 individuos (32% de la muestra} s6lo presentan perios-
tits ligera en tibias, lo que es comin en sociedades antiguas, pues su
presencia se asocia desde traumatismos localizados hasta estados fe-
briles intermitentes ocasionados por infecciones leves y parasitosis
(Marquez Morfin y Hernandez Espinoza, 2006b, 2008; Marquez Mot-
fin etal, 2001, 2002)
Lesiones degenerativas osteoanticallares
Las lesiones en las articulaciones esté presentes en fos indivicluos
adultos que sobrevivieron hasta el final de fa tercera década de vide.
1a
1.08 EXTIERROS De LA Nowa: ESBOTO SIOARQUEOLEGECD
Estos procesos degenerativos se hallan en su etapa inicial y estén pre
sentes on las articulaciones de manos y pies, principalmente, ¥ un caso
aque tiene osteoftosis ligera en la articulacién del codlo, Es probuble que
dlchas lesiones hayan siclo producto de fa actividad en ambientes hie
medos, sin que tenga relacién la edad de los sujetos.
Dichos procesos en columna vertebral se restringen a los individuos
de los entierros 9, 21, 26 y 28, torlos del sexo masculino que se presen-
tan en su etapa de inicial al nivel de las vértebras lurbares. Estas Je-
siones son propias de fos sujezos de sexo masculino después de la ter-
cera década de vida y tienen escasa relucién con ls actividad
cupacional y més con un patron de incilencia que se desarralla con
fa edad, La excepcion es el individuo del Entierso 19, quien tiene le-
siones en su fase inical en las vértebras cervicales y en su forma seve-
ra.en las vértebras dorsales y lumbares. La edad a la muerte de este
individuo no ¢s compatible con Ia severidad de las lesiones de la zona
dorsal y Jumbas, por lo cual es probable que sean consecuencia de un
padecimiento secundario derivado de la infeccién de yaw.
“Trarmatismos y heridas por arma
La feecuencia con que se presentan estos dos indicadores es casi nula
pra el primero de ellos y nula para el segundo. Solo se reportan das
fracturas, una en an metacarpiano y otra en tn metatarsiano, que son
fo esperado en cualquier poblacign, sin que esto tenga un tipo de ex-
plicacién espectfica pero son parte de la vida cotidiana.
Qué les paso? Por qué esti aqui?
La antigua ciudad de Tamtoe esti enclavaca en fo que fue la selva
de fa hoy Huastecs potosina, rodeada de vegetacién exuberante y de
fauna variada, de la que dispusieron sus habitantes para su sustento y
ornarmentacién.
Caliente y hiimede fa mayor parte del afto, lo cual es propicio para
ta agricultura, sin embargo, fa adaptacién bioldgica a un medio asf no
es facil y la sobrevivencia esté en riesgo cotidianamente, no sélo por
Jas inminentes inundaciones de la época de lluvins, que segxin el regis-
tro arqueolsgico provood que la ciudad fuera ahandonada en diversas
usParacra Ouca HeesANoEZ EseMioza
‘ocasiones, sino cambién porque la zoonosis en esos ugates es alta y, en
tm tiempo en que no existfan los ancibisticos, cualquier rasguttc se
infectaba. De abi la escasa sobrevivencia que observamos al anclicar La
setie recuperada de La Noria, dande es posible notar dos momentos en
fa vida de estos individuos:el paso de la infancia a adolescencia y de
Jas edades productivas y reproductivas a edacles mayores.
Los historiadores de la poblacién ubican durante la infancia dos
edades de riesgo: el primer afio de vida* cuando el niio se expone al
medio ambiente; asf, aunque fa leche materna sea un escude protector’
éste no es efectivo ante el embate de fos males respiratorios (Stuart
Macadam, 1995). La evidencia osteol6gica sefiala que la mayoria de
los menotes de cuatro afios no presenea huellas de lesiones en sus
Ihnesos; son individuos que no sobrevivieron a algén severo padect-
imiente que ocasions su muerte en pocos dias, por fo cual no se alean-
26 a grabar en el esqueleto. El otro tango de edad en el que se presen-
ta una elevada mortalidad es el de cinco @ nueve afios, cuando se
presentan las onfermedadea virales propias de los cambios estacionales
como fa varicela, la excarlatina, la difteria y a tosferina. Es dif iden-
tificar en el registro arqueol6gico la presencia de estas enfermedades y
iis cuando no se tiene evidenicia de que haysn existida en fa Epoca
prehispénica. Sin embargo, laelevada mortalidad en este rango de edad
puede seitalar también edades en las que alain tipo de infeccién ad-
guitido en los primeros anos de vida se haya agravatto, como fa tuber-
culosis en su forma congénica 0 el yaws, que, como se dijo en parrafos
anteriores, inicis en Ia nifiez como una infeccidn cuténes.
La presencia de hipoplasias del esmalte atestigua la existencia de
tuna crisis de cafud al formarse las coronas de los dientes permanentes
“La mortelidad durente el primes afi de vida est influida por cnusas endégenasy
cexgenas, Las encdgenas tienen que ver eo fs afecciones de tipo congo y = pre-
sentan durante la primeros 28 dias de video poriodo neonatal fas excgenas se selacio-
‘ut com el impacto del medio ambiente en el nfo y son peincipalnente ifecciones de
les via cespiranrias ygastroinueatinales; se presenten durante e! periodo lnado posna:
ral, que va del mes les dove meses de vids (Herndudes Bspinors, 2004; Pressar, 1967;
“Tapines, 1990)
Ls leche wacerna es un gran smoctiguader de fas infeciones gostointetinles
cuarad elite consume mis que es aimonto (Stuart-Macadam, 1995}.
16
Los envriunnos be La NORIA: ES8020 BOARQUEOLOGSD
(entre los dos y los tres afios de edad), que en el caso de los nifios de
Tamntoe podria ser ef inicio de esta infeccién. En series prehispanieas
mesvamericanas, con buen registto arquealdgico, aparecen estos picos
de mortalidad durante la infancia, como la serie de Jaina del periodo
Clésico maye (Herninde: Espinoca y Mérquez Morfin, 2007; Peta
Reyes etal,, 2007) y de fa serie de San Gregorio, Adlapulco, Xochimil-
zo, en fa cuenca del Valle de México durante ef Posclésico tardio
(Hernénde: Espinoza y Lépez Menudiola, 2010). Los autores de dichos
cestutlios atribuyen el estado de salud de los nifios zepresentados en
zstas series a Ja influencia negativa del medio ambiente.
El paso de la edad adulta joven a la edad madura es otro memento
de riesgo, observable en algunos asentamiencos urbanos, donde la es-
sratficacién social y la desiguaidad agravan més las condiciones de vida
de la poblacisn (Marquez Morfin, 2006b; Marquez Morfin y Herndndez
Espinoza, 2006a), pero en realidad las explicaciones se deben anatizar
por sexo. La edad reproductiva, en el easo de las mujeres, iniciaba con
la primera menstruaci6n y lo més probable es que el primer hijo nacie-
m alrededor de fos quince afios; esta situacién impone un desgaste
biol6gico extra al acumulado por el trabjo cotidiano. Asimisme, los
contintios embarazos ¥ los perioclos de lactancia prolongada otorgan 2
{a xonjer una vulnerabilidad bioligica que es un comin denonainador
en Mesoamérica, y como consecuencia la muerte remprama. Elporcen-
taje de sobrevivencia a los cincuenta afios es minimo (6.5% en general)
al compararse con e} de los varones, cuatro veces mayor (Hlernindee
Espinoza, 20066).
El caso de los hombres, parece diferente. El paso de la nifiez a la
vida edulta estaba marcado por una serie de ritos que existieron para
elmundo prehispsinico, perose desconoce cules y cémo eran en Tenatoe
Ese paso significaba ef ingreso a una actividad adicional: la guerra, Los
conilicis bélicos son escasamente detectables en el registro arquecls-
fico, a ntenos que haya evicencia en restos Gseos del lugar. Los resul-
tados de fos indicadores “traumas” y “heridas” sefialan Is eusencia de
lesiones cuyo origen sea la violencia. Los Ginicos traumatismos detec-
tados son resultado de la actividad cotidiana de los individuos y de
feacturas en manos ¥ pies, fo esperado en cualquier poblacisn.
ntParana Qua Hemnnpez Esrinza
Existe informacion del esquefeto de un hombre adulto joven (20-
24), con un fragmento de punta de flecha incrustado en wna vértebra
cervical yen la eresta del iffaco, pero no hay evidencia de ninguna otra
lesién, pot lo cual probablemente haya muerto a consecuencia de fas
heridas (Hernéndez Espinoza, en preparacién); sin embargo, no estaba
sepultado en el érea funeraria de La Noria, No tenemnos ninguna otta
evielencia hasta ahora, pero a permanencia de un centro urbane como
rector regional solo era posible con el sometimiento de centros meno-
res (vase capftulo introductorio de Cordova y Martine: en este volu-
men). Por tanto, la guerra y la consecuente violencia eran algo cono-
cido entre jos antiguos habitantes de Tamtoc
Los resultados del modelo de anilisis se refieren a una poblacién
‘cuyos principales problemas tienen que ver con las infecciones, pto-
ducto de la inviuencia nociva del medio ambiente, lo cual responde a
la pregunta: Zqué les pas6? Sin embargo, falta responder a la segunda,
que plantea: por qué estiin ah? El enfoque de la bioarqueologia, al
que nos hemos referido desde el inicio de fa investigacin en exe centsa
urbano, puede proporcionar algunas claves que germiten formulat
varias hipdtesis, que probablemente se respondan con el paso del tiem-
po, cuando se hayan agotado los enterramientos de La Noria. Hesta el
momento sélo se pueden aventurar algunas, a saber: el anlisis del
perfil demografico establece que es una muestra sesgada, en ta cual la
mayoria son hombres, Bl anilisis del estado de salud no tevela ninguna
evidencia de que hayan muerto de manera intencional como parve de
algin tito 0 de algéin tipo de sacsificio, por to que dlescartamos la hip6-
tesis de una mortalidad selectiva
Lo que tenemos son cincuenta esqueletos depositados con las iis-
mas catacteristicas (véase capitulo de Nafiez y Granados en este volu-
men), lo que revela una inteneién, una acci6n cofectiva para depositar
a los difuntos en un mismo lugar, misma posicisn, otientacién y wn
minimo ajuar. Entonces, ‘cual es la caracterfstica o caracterfsticas que
debian tener los individuos para estar abt? Posiblemente Ia cansa de su
© Fatierro 16 de la vemporada 2005, recupeca fuera de La Neria
8
Sicha eas
Los ENTIERROS DE La NORA: ESIOZ0 ROARQUEOLOEROS
muerte, Bl anilisis osteoldgico revela la presencia de huellas de un
proceso infeccioso severo al momento de fla muerte, que los atacé sin
tomar en cuenta la posiciGn social,? sexo ni edad esta infeccién, hoy
conocida como yans en su etapa severa en Ia edad adulta, modificala
Ib apariencia de los individuos, pues probablemente estaban cubiertos
de liagas (Steinbock, 1976).
Los escasos meses sin el calor agobiante traian aparejados otros
siespos: las enfermedades respiratorias. El registro osteolgica marc6 la
presencia de tuberculosis de carscter congénito, principalmente entre
nifios, y al menos un adulto, en su forma pulmonar. La tuberculosis
también produce modificaciones no s6lo en Ta calidad de vida del indi-
vidduo, sino tarabién en su apariencia fisica. La destruccién de los euerpos
vertebrales produce ta deformidad de Ia espelda, una joroba que se
convierte en su estigma o en su emblersa de ientificacisn. La eviden-
cia arqueol6gica recuperada del Grupo C representa a individuos con
joroba, lo cual revela que dicha deformidad confiexe estatus y los trans-
forms en eres distintoa que al morir pucden tater venit ett kejorar st
destino.
(Otras enfermedades no dejavon huellas tan espectficas peso revelan
infecciones, el depredador de todas fos tiempos; sti embate ante la
indefensa pobJacin cobes muchas vidas y quis tambien fueron vieti-
rus de los dos padecimientos que hemos descrito, pues fueron ente-
raados en el mismo lugat
Ante las eatéstrofes naturales, inundaciones, posibles “sureadas” y
“nortes", los avatares de la vida cotidiana y los tiesgos de la salud, los
auntiguos habicantes de Tamtoc idearon un lugat especial para deposiear
a.ex0s seres especiales, Lo que hoy se conoce como La Noria es un area
funetaria ubicada al norte de ls ciudad, Timitada seguramente por La
Laguna de los Patos. Este lugar significaba un sitio de esperanza.
"Ei iividuo del Enero 8, un adoleecente, tenia c] mayor ajusefunesario que se
ts encamtado en La Neri integrado por brazaletes ycollares el Indice 38, un mio
4 aptoximalamente tes sto, tenis eaeobién se ajasrFaneraio distinc, integrado por
sds curias verdes y unos pendienses hechos de hues (Cedova Tella ea, 200%, Her
nds Expinoen ot a, 2010).
19Parmicin usa Heansose Bsrnoza
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