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COMO RECONOCER
arte del
CHACHNICNTO
Nh
LA ANONIM nN
perm rn to tad
Autor:
Flavio Conti
Antartida Argentina 1114
a Bs -
Tel.: (0299) 443-724)
Pe oT sea
Edicion espafola, dirigida por
José Milicua
Catedratico de Historia del Arte
S S de la Universidad de Barcelona
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a8 FACULTAD DE TURISMO
z 5 SEC. INVESTIGACION
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= EDUNSAEsta Coleccién ha sido publicada en:
Italia... . Rizzoli Editore- Milan
Alemania. . . Belser Verlag - Stuttgart
Inglaterra . . Macdonald Educational Ltd.- Londres
Estados Unidos Penguin Books Inc.- Nueva York
Suecia. . . . Wahlstrém & Widstrand-Estocolmo
Noruega . , . Dreyers Forlag-Oslo
Dinamarca . . Samlerens Forlag A/S - Copenhague
Holanda... Uitgeverij Kosmos BV- Amsterdam
Turquia . . . Inkilap & Aka- Estambul
Yugoslavia . . Vuk Karadzic - Belgrado
Idea y realizacion: Harry CG. Lindinger
Disefio grafico: Gerry Valsecchi
Traduccién: Elena de Grau Aznar
Titulo original: Come riconoscere l’arte rinascimentale
© 1978 Rizzoli Editore, Milano (Italia)
© 1993 Edicién espatiola:
EDUNSA, Ediciones y Distribuciones Universitarias, S.A.
Viladomat 247-249 Tel.: (93) 410 17 27
08029-BARCELONA
1.5.B.N.: 84-7747-083-9
D.L.: B-8928-1999
Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproduccién
total o parcial de este libro por cualquicr medio sin la debida auto-
rizacion por escrito del editor.
Imprime: Ferré Olsina, $.A., Barcelona.
Printed in Spain
Introduccién
El movimiento artistico que llamamos «Renacimiento»
nacio en Italia, en Florencia, en los primeros decenios
del siglo xv. A finales del mismo se habia difundido en
toda la peninsula. Y en Ja primera mitad del siglo si-
guiente, mientras Roma sustituia a Florencia como prin-
cipal centro artistico, conseguia los resultados mas clé-
sicos.
Al mismo tiempo, empezaba a difundirse en el resto de
Europa, suscitando una revolucién artistica total, cuyos
efectos duraron —con vicisitudes alternas— durante si-
glos, casi hasta el umbral de nuestra era.
Este movimiento, aun siendo complejo y variado en su
interior, elaboré principios, métodos y sobre todo for-
mas originales y tipicas, pero al mismo tiempo comu-
nes. La finalidad de este libro es la de ocuparse de las
obras que se realizaron en Italia y en el extranjero se-
gun tales principios comunes entre el inicio del Quattro-
cento (siglo xv) y la mitad del Cinquecento (siglo xv1),
identificando y describiendo sus formas mas tfpicas.
Tales formas derivan de dos bases principales: la reuti-
lizacién, después de un intervalo de casi un milenio, de
Jas formas caracteristicas del arte clasico, es decir, grie-
go y romano; y, al mismo tiempo, la aplicacién de un
nuevo hallazgo técnico; la perspectiva, es decir, un con
junto de reglas graficas y matematicas que permiten
reproducir sobre el papel (o sobre cualquier superficie
plana), con exactitud «cientifica», el aspecto de la rea-
lidad.
El primer elemento interesaba sobre todo a la arquitec-
tura, que todavia disponia de monumentos clAsicos en
que inspirarse (mientras no se sabia casi nada de la
escultura y de la pintura antiguas). Y era, entre todos,
el més evidente; aparecia hasta en el nombre que el
nuevo movimiento asumié muy pronto: Renacimiento.
Sus exponentes se consideraban en efecto hijos y here-
deros del arte cldsico, del que querian hacer «renacer»
las formas, o por lo menos el espiritu. En cambio, re-
chazaban toda relacién con las experiencias artisticasOO ooO_—_———EOrooeEO——O~O—AESE_eE_ Ee
Introduccién
Introducci6n
posteriores al arte clasico. Esta actitud se debfa menos
a la admiracién que despertaban las obras antiguas que
a la enraizada conviccién de que el arte, como ciencia,
tenia sus propias leyes; y que estas leyes habian sido
descubiertas, y aplicadas, por los artistas griegos y ro-
manos.
El segundo elemento —la perspectiva— era sélo el mds
aparente de toda una serie de descubrimientos revolu-
cionarios (la pintura al 6leo, la preparacién del fresco
mediante cartones, el redescubrimiento de las estatuas
ecuestres, el «stiacciato» en los bajorrelieves, el uso de
tirantes metdlicos en los arcos, etc.). Era un elemento
decisivo para el nuevo arte, porque permitia dibujar y
mostrar a todos en términos comprensibles el resultado
' final de la obra artistica: es decir, permitia «proyec-
tarlax; de tal manera que nacié la idea de que el pro-
yecto, mas que la realizacién, es la esencia de una obra
Donato Bramante;
el falso coro de
Santa Maria en San
Satiro de Milan.
La perspectiva. 0
sea la técnica de
reproducir
cientificamente
sobre una superficie
plana el aspecto
de la realidad, fue
quiza la conquista
mas importante del
Renacimiento. Aqui,
el coro detras del
altar, que no se
podia realizar
porque habria
invadido una calle
detras de la iglesia,
soe fs de arte. Con ello se habia abierto el camino que ascen-
an aie oral deria al artista del rango de artesano al de intelectual.
juego de
Los resultados no se haran esperar, Mientras que hasta
entonces lo que habja contado en el arte era la corpo-
racién (el gremio medieval), de ahora en adelante la
historia del arte se convierte en historia de cada uno
de los individuos que se dedican a ella. Reconocer el
arte del Renacimiento querra decir, sobre todo, distin-
guir las formas de expresién de los distintos artistas:
Brunelleschi, Alberti, Masaccio, Rafael, Miguel Angel,
perspectiva.
Filippo Brunelleschi;
el pértico del etcétera. Un concepto, éste del arte como resultado indi-
Hospital de los vidual, que todavia es valido.
Inocentes de Por lo demés, atin hoy se utilizan muchisimos conceptos
Florencia. Las y términos renacentistas. El significado que damos a la
caracteristicas que aces
iban a ser tipicas palabra «arte», la subdivisién del arte en artes mayo-
de la arquitectura res (arquitectura, escultura, pintura), artes menores y
del Quattrocento artes aplicadas; la distincién entre el arquitecto, res-
eames ee ponsable de la forma de un edificio, y el constructor,
ejemplo: que garantiza la técnica; la enraizada conviccién de que
la recuperacion del un cuadro o una estatua deben «reproducir» algo, yla
concepto de orden atin mas sélida de que exista una regla para distinguir
arquitecténico; los Ati * " afeow: i
empliok arcoe da matematicamente lo «bello» de lo «feo»: todo ello tiene
medio punto; la sus origenes en el Renacimiento.
simplicidad de la Por tanto, estudiar las formas mas caracteristicas y
concepelén general; significativas de este movimiento representa no sdlo
el papel subordinado i
de Ie ticulure remontarse a las razones que han determinado tales
limitada a zonas formas, sino también a las razones que han hecho de
muy precisas, nuestra civilizacién lo que es.La idea
fundamental: el
orden arquitecténico
Filippo Brunelleschi,
el iniciador de la
arquitectura
renacentista, colocé
en la base del
nuevo lenguaje el
concepto —ideado
por los griegos
y utilizado después
por los romanos—
de «orden
arquitect6nico»,
el conjunto de
reglas formales
y proporcionales
que unen entre si
de manera
preestablecida todas
las partes de un
edificio.
Arquitectura
Son los individuos los que hacen la historia: asi pensa-
ban en el Renacimiento. Y, por lo menos en lo que se
refiere a la arquitectura de su periodo, tenian razon.
Habia nacido en la Florencia de Jos afios veinte del
Quattrocento (sigle xv), por obra de un solo, genial y
obstinado individuo: Filippo Brunelleschi.
Sin embargo, aunque la creacién tenfa un cardcter per-
sonal, su valor era colectivo. Sus formas se basaban en
un conjunto de reglas que podian ser estudiadas y per:
feccionadas racionalmente, en resumidas cuentas, en un
lenguaje comin.
Pero, ¢en qué consistia este conjunto de reglas, este «es-
tilo», como se Ilamé después? En la base se hallaba una
Filippo Brunelleschi;
Gapilla Pazzi, junto
a la iglesia de la
Santa Croce
de Florencia.
Construida entre
1430 y 1444, es uno
de los vértices de
la arquitectura del
Quattrocento. Es
tipico el esquema
de la fachada: las
dos partes laterales
del portico tienen
entablamento,
mientras la parte
central remata en
un arco. Este motivo
se codificaré en el
siglo XVI
(Cinguecento) con
el nombre de
serliana
(del apellido del
tratadista
Sebastiano Serlio).
Arquitectura
decisién fundamental, tomada por Brunelleschi y con-
firmada por todos sus sucesores: la adopcién de las for-
mas arquitecténicas de la antigiiedad (sobre todo las
romanas, mas conocidas y monumentales y que pa-
recian mds evolucionadas que las griegas), Las razones
de tal eleccién eran muchas y complejas. Ni siquiera
faltaban aquellas —diriamos hoy— chauvinistas: los
italianos, y los florentinos particularmente, por polémi-
ca contra las pretensiones de los emperadores alemanes
se sentian hijos y herederos de Roma y de su tradici6n.
Sin embargo, Brunelleschi fue inducido a dar este paso
por una consideracién exquisitamente técnica: estima-
ba que una arquitectura basada en estos principios
seria mas coherente con los nuevos ideales que el nuevo
siglo estaba elaborando gue la gética, todavia en auge.
De hecho, a la visién del mundo fundamentada en la
fe, el Quattrocento (siglo xv) sustitufa otra fundamen-Arquitectura
A la derecha:
fachada del palacio
Rucellai de
Florencia,
construido por Leon
Battista Alberti
entre 1447 y 1451.
Abajo: fachada del
Palacio Farnese
de Roma, de Antonio
da Sangallo el Joven
y Miguel Angel
Buonarroti, de la
primera mitad del
Cinquecento.
SENN
Sore
vs
Las fachadas:
el palacio
El palacio, la rica
mansién ciudadana
del noble o del
mercader, es un
tipo de construccion
que se consolida
en el Renacimiénto,
difundiéndose por
toda Italia. En la
fachada del palacio
Rucellai tenemos
una de las primeras
aplicaciones de
los érdenes
superpuestos, 0 sea
de la variacién del
orden arquitectonico
en cada piso de
la construccién
(d6rico a ras de
suelo, j6nico en el
primer piso
y corintio en el
segundo), mientras
en el palacio
Farnese tai motivo
esté reducido
a Jas cornisas
de las ventanas.
Arquitectura
tada en la razén. Y precisamente la razén, 0 mejor lo
racional, era la base de la arquitectura cldsica, cuyas
formas se agrupaban segtin esquemas fijos. Cada arqui-
tecto, por tanto, disponia de un armazén que daba so-
luciones estandar a la mayoria de los problemas, Asi,
su atencién podia concentrarse en los aspectos verda-
deramente nuevos que el tema proponia. Esta enorme
economia de tiempo y trabajo era la primera ventaja
del sistema. La segunda, era su capacidad de perfec-
cionarse continuamente. Cada proyectista partia de la
regla comun, y daba su interpretacién mds o menos
brillante aplicada al caso concreto. Los que iban des-
pués de él podian seguir desde donde él se habia de-
tenido: es decir, descartaban los elementos negativos
y adoptaban las soluciones positivas hasta llegar, con
el tiempo, a [a casi absoluta perfeccién.
Era el método que habia Ilevado a la gracia inmortal
del Parten6n. Los inventores del proceso habian sido, de
hecho, los griegos: partiendo de su tfpico edificio mo-
numental, el templo, y de la técnica en bloques super-
puestos de piedra con la que se construia, habian esta-
blecido algunas formas fijas para las columnas y los
entablamentos, concentrando la atencién en la relacién
que los une. A este conjunto de formas y relaciones
se le llam6é «orden arquitecténico». Los romanos habian
adoptado de Ileno este sistema, si bien, como cultiva-
ban una arquitectura basada en bévedas de cemento
y no en bloques de piedra, lo habjan limitado a la de-
coracién de las fachadas de los edificios. A los tres
érdenes griegos —dérico, jénico y corintio— habian
afiadido después otros dos: el toscano (una variante
simplificada del dérico) y el compuesto (una varian-
te enriquecida del corintio).
Brunelleschi tuvo ocasi6n de estudiar a fondo este sis-
tema en los monumentos romanos, entonces mucho mds
mumerosos y mejor conservados que en la actualidad.
No tardé en descubrir las ventajas; y, uma vez de vuelta
a Florencia, decidié aplicarlo. Las dificultades, sin em-
bargo, eran muchas, casi insuperables. La manera con
que él —y los arquitectos que lo siguieron— las resol-
vieron, suministra la guia mAs segura para reconocer,
y al mismo tiempo entender, el nuevo estilo.
Como ya hemos visto, éste se basaba sobre todo en for-
mas «candénicas», Ya no era necesario establecer cada
vez la forma de cada uno de los soportes, de su capitel,
9Arquitectura
Las fachadas:
la iglesia
La fachada de Santa
Maria Novella
de Florencia ya
existia antes de la
intervencién de Leon
Battista Alberti,
que solo pudo dar
un sentido
renacentista al
tipico frente de una
iglesia con la nave
central mas alta
y estrecha.
El sistema de los
dos pisos unidos
por dos grandes
volutas paso a ser
después casi
estandar.
En San Andrés
de Mantua,
construida
completamente por
él, Leén Battista
Alberti crea un
segundo y mds
original esquema
de fachada
destinado también
@ tener un gran
6xito: el gran orden
«gigante» (es decir,
de una altura de
dos pisos) que
organiza toda la
fachada, con un
orden menor que
refleja las
Proporciones del
interior y realiza
una segunda
subdivision. La
iglesia data de
hacia 1470.
Arquitectura
de las distintas partes decorativas: bastaba escoger
cual de los cinco érdenes debia emplearse y fijar sus
proporciones. Todo el aparato decorativo se resolvia en
consecuencia. Después de este paso, la unica variante
era determinar la forma y las dimensiones del edificio.
Estas decisiones las tomaba una sola persona, el arqui-
tecto; el cual centralizaba en sus manos toda la parte
«creativa» del trabajo, dejando a los otros (escultores,
decoradores, pintores, vidrieros, etc.) la unica obliga-
cién de ejecutar sus 6rdenes. Era un procedimiento
completamente distinto del medieval. En el Medievo, la
arquitectura no se basaba en un sistema unitario de
formas, sino en la inventiva de cada uno de los artis-
tas, unicamente limitados por la tradicién. Por ello, la
inmensa variedad de elecciones necesarias a todos los
niveles permitia a cada obrero una intervencid6n per-
sonal. No se podia esperar que las maestranzas acep-
tasen de buen grado un desclasamiento tal. Y de hecho
uno de los primeros trabajos de Brunelleschi, la cuipula
de la catedral de Florencia, fue dificultado por una
gran huelga de fos obreros: huelga a la que el arqui-
tecto respondié con ,un despido colectivo de los huel-
guistas.
S6lo habia un modo de superar esta dificultad: que los
que encargaban la obra reconocieran la autoridad que
rechazaban los colaboradores: éste fue el camino ele-
gido por los arquitectos renacentistas. Pero la contra-
partida fue que la arquitectura renacentista qued6 co-
mo un producto exclusivo de las clases elevadas, «una
flor de invernadero», se dijo con justicia. Es dificil, en
efecto, encontrarla fuera de las grandes ciudades.
Este es el primer punto y sus consecuencias. El segundo
era que el nuevo movimiento no tenia ningun interés
por la estructura del edificio: sédlo le importaba el as-
pecto final que tendria; lo que provocé dos consecuen-
cias: por una parte, un cardcter de arquitectura «di-
bujada», mucho mas que «construida»; por la otra, el
abandono de toda busqueda estructural.
El resultado de todos estos replanteamientos fue la
concepcién segiin la cual cada edificio se componfa de
dos partes: una «caja» de paredes que constituia el
armaz6n, y una decoracién superpuesta a esta caja que
constituia por asi decir su «piel». Si esto era verdad,
las dos partes podian proyectarse por separado. En
otras palabras: el arquitecto renacentista podia esta-Arquitectura
Los interiores:
el espacio
perspectivo
También el espacio
interior de los
edificios responde
a los nuevos
criterios de la
perspectiva, No
son una
consecucién de
tramos dotados de
autonomia, sino
hileras de paredes
organizadas_ segin
los dictados de los
ordenes
arquitecténicos,
y cuyas lineas
horizontales
—las dominantes—
convergen en un
Unico punto.
12
blecer primero el lugar de la construccién, la forma y
las dimensiones que debia tener. Una vez hecho esto,
escogia cl orden arquitecténico a emplear, fijaba sus
detalles y proporciones, y sobre esta base definia las
paredes del edificio, «enjaulandolas» en el reticulo geo-
métrico constituido por las columnas y por sus enta-
blamentos. La caja no era importante de por si, sino
en cuanto soporte de los érdenes. De hecho, muy pronto
se tendié a subvalorar el aspecto funcional que hubiera
debido dictar la planta de cualquier construccién y se
traté de transformar el edificio en un unico y coherente
«teorema», En resumidas cuentas, dar a la «caja» el
vestido mas cémodo para la decoracién.
He aqui —aunque en términos muy esquematicos— de-
lineado todo el sistema de la arquitectura renacentista.
Veamos ahora, finalmente, las formas que esta arqui-
tectura ha adquirido. En lo que se refiere a la caja
mural, debe responder a dos exigencias: que se pueda
construir con el minimo esfuerzo, dado que no es el
elemento principal, y que se realice de forma que per-
mita percibir con facilidad el aspecto «matematico» y
geométrico del nuevo arte. Por lo que se adoptardn for-
Brunelleschi;
interior del Santo
Espiritu de
Florencia.
Aparentemente, la
iglesia adopta
esquemas
medievales: planta
de cruz latina,
tres naves, cUpula
en el centro, Pero
no hay nada que
separe un tramo
de otro; mientras,
los frisos
ininterrumpidos
encima de los arcos
evidencian la
confluencia de
todas las lineas
horizontales en un
solo punto, es
decir: el
planteamiento
perspectivo.
mas simples y de evidencia sintética: cubos, paralele-
pipedos. Las relaciones entre longitud, altura, profun-
didad, seran también simples, y siempre facilmente de-
terminables. Las estructuras adoptardn una simplifica-
cién amdloga: para las bévedas, se preferiran las de
caiién y baidas en lugar de las de cruceria, mas com-
plicadas visualmente y mds comprometidas estatica-
mente. Mas atin, por poco que se pueda se renunciard
a la béveda, sustituyéndola por cubiertas de madera,
que llevan consigo muros de soporte mucho mis lige-
ros, econémicos y faciles de realizar. O bien se intro-
duciran metédicamente entre una y otra béveda tiran-
tes metdlicos para eliminar los empujes: de hecho, la
béveda no sdélo aplasta hacia abajo el soporte en el
cual se apoya, sino que tiende a torcerlo hacia el exte-
rior; y para superar este inconveniente es necesario re-
forzar el soporte o bien eliminar el empuje de la béveda
hacia el exterior. Por ello, los tirantes son muy visi-
bles; pero no importa: se «cxcluyen» del discurso es-
tético, considerandose elementos «técnicos» que el ojo
debe ignorar. En lo que se refiere a los arcos, queda
desterrado totalmente el arco apuntado y cualquier otro
13Arquitectura
El ideal:
la simetria
absoluta
La arquitectura
renacentista nacié
de exigencias
racionalistas, a las
cuales todo se
subordina.
Consecuencia de
ello es que el
edificio ideal es
simétrico en todos
sus ejes: tanto en
horizontal como en
vertical. Es la tipica
forma que empieza
a imponerse hacia
finales del siglo XV
y principios del XVI.
tipo que no sea el de medio punto, es decir de trazado
exactamente semicircular: el unico que es totalmente
«racional», ya que su forma y sus dimensiones depen-
den de un tnico elemento —el radio— que se puede
ligar facilmente mediante relaciones geométricas con el
resto de la construccién. En resumidas cuentas, una
drdstica y absoluta simplificacién de todos los aspectos
constructivos.
En lo referente a la decoracién que se aplica a esta
caja, 0 mejor a la forma que adquirira una vez acaba-
da, el Renacimiento —como ya hemos observado— re-
cupera los érdenes clasicos. En el siglo xv, se emplea-
ron casi exclusivamente los dos mas ricos, el corintio
y el compuesto, que se distinguen por su caracteristico,
elaborado capitel de hojas de acanto, planta decorativa
tipica del 4rea mediterranea Sin embargo, se utilizé
sin atenerse-a las proporciones fijadas por los antiguos,
adoptando miiltiples variaciones segtin las exigencias:
generalmente en sentido de una mayor esbeltez. Durante
el siglo xv1, el uso de los 6rdenes fue mucho mas rigu-
roso, pero también mucho més variado, Era tal el
interés por emplearlos en la forma mas correcta, que
Cola de Caprarola,
iglesia de la
Consolaci6n, Todi.
La construcci6n,
debida a un artista
menor entre 1494
y 1518, se finaliz6
hacia principios del
siglo XVII.
Documenta un
tipico tema
renacentista, el
edificio de planta
central,
absolutamente
simétrico con
respecto a un solo
punto, situado en
el centro.
Arquitectura
Jos arquitectos de aquel siglo fueron los primeros en
dibujar en los tratados (y a veces, pero mucho menos,
en aplicar en sus propias obras) una teoria precisa de
Jos 6rdenes arquitecténicos; la cual, desde entonces
hasta nuestros dias, ha sido minuciosamente estudiada
en las escuelas de arquitectura. Afiadieron a los dos
elementos primitivos (columna y entablamento) un ter-
cer elemento, el pedestal, dividido a su vez en tres par-
tes, Fijaron proporciones estables entre los principales
componentes: el entablamento debia tener de altura
una cuarta parte de la columna, el pedestal un tercio.
No sdlo esto: también fijaron una unidad de medida
(el médulo) para cada orden. Y desde ese momento fue
posible expresar todas las medidas relativas a un orden
como miultiplos y submiultiplos del médulo.
Tales son la filosofia y el lenguaje del nuevo estilo.
Queda por ver el tipo de obras que sobre esta base se
realizaron.
El tema principal de la arquitectura medieval habia
sido la iglesia. A ella, el Renacimiento afiadié la man-
sién de la rica clase de mercaderes que en aquel mo-
mento empezaba a consolidarse: el palacio. Para ambos
15Arquitectura
EI elemento
dominante:
la copula
Filippo Brunelleschi;
cupula de Santa
Maria del Fiore de
Florencia. La
cupula es el
elemento dominante
de casi todas las
iglesias
renacentistas. La
inspiracién es
romana: procede
de la gran cupula
del Panteén de
Roma, pero la
realizacién es muy
distinta. No sdlo
por ia técnica de
construccién (en
doble cascarén de
ladrillos en lugar
de un gnico bloque
de argamasa), sino
también por la
forma. Son tipicos,
por ejemplo, fas
aristas y los
semiarcos de piedra
que dividen los
distintos pafios de
la construccién.
16
temas, los problemas eran los siguientes: establecer la
forma mas adecuada de la planta y el alzado y fijar en
oportunos esquemas la organizacién de las fachadas,
En lo que se refiere al palacio, la solucion al primer pro-
blema se encontré desde las primeras tentativas: cua-
tro cuerpos reunidos alrededor de un patio central, En
suma, un cubo con un vacio en el centro. Esta dispo-
sicién era el mejor compromiso entre las exigencias de
intimidad (garantizadas por el patio central, sobre el
que se abrian las puertas de las habitaciones, que se
comunicaban entre si por corredores en forma de pér-
tico, es decir por las galerfas del patio) y las de repre-
sentacién (que podian tener un imponente panorama
sobre la calle).
Las fachadas que se debian organizar eran, por tanto,
la que daba al patio y la que daba —o las que daban—
a la calle. La primera tenia un tema obligado, estable-
Miguel Anget
Buonarotti;
cupula de San
Pedro de Roma.
También aqui
aparecen fos
nervios, en doble
nimero con
respecto a Santa
Maria del Fiore.
Pero no ya como
tinico elemento,
sino como unin
entre el tambor
(la parte inferior
cilindrica, con
columnas y
ventanas, que
sostiene la cGpula)
y la linterna (el
elemento parecido
al tambor pero
m&S pequefio que
Temata la cupula).
Era légico,
taténdose de un
eiemplo de
finales de Ia época
renacentista,
mientras la obra
de Brunelleschi es
de Principios de la
misma: en un
siglo y medio,
|a ctiputa pasa de
‘eMento
“SUPErpuesto» a
elemento
sintegrad
jo»
él i: con
Arquitectura
cido por la galeria. Venfa a ser as{ una o mas series
de arcos apoyados sobre correspondientes series de co-
lumnas; o bien —como se hizo muy pronto, transfor-
mando la logia superior en un corredor cerrado— una
serie de arcos con columnas, en la parte baja, con
una serie de ventanas encima (en eje con los arcos, es
decir centradas sobre la clave), en el primer piso y, si
los habia, en los superiores. Generalmente, un entabla-
mento correspondiente al orden de las columnas sepa-
taba un piso de otro; y una serie de pilastras —parcial-
mente encajonadas en el mure— correspondian, en los
Pisos superiores, a las columnas del pértico.
Mucho mas complicada era la organizacién de Ia fa-
chada que daba a la calle. De tal suerte que el Renaci-
miento no adopté un esquema tnico sino tres, en tiem-
Pos sucesivos. El primer tipo se remonta a Brunelleschi,
y tuvo su mayor éxito durante casi todo el siglo xv: seArquitectura
Un revival: la villa
La Italia del
Renacimiento
vuelve a descubrir
un tipo de edificio
que habia
desaparecido de
Europa con la
caida del Imperio
romano: la villa,
la residencia
extraciudadana del
noble y del rico.
Entre las multiples
razones cabe
destacar: el
ejercicio del poder
politico ya no por
los individuos,
sino por e{ Estado,
el Unico, desde
entonces. que
construye
fortificaciones, y
la mayor seguridad
en el campo.
trata de Ja fachada almohadillada, el revestimiento de
Jos muros con grandes piedras toscamente escuadradas.
Este revestimiento —o paramento, por decirlo con el
término técnico— s¢ utiliza en toda la fachada, inte-
rrumpido tnicamente por Jas ventanas y por una fina
cornisa decorada que separa un piso de otro. Por lo
general, la irregularidad y el relieve de las piedras dis-
minuye de un piso al siguiente, de tal manera que en
algunos ejemplos el ultimo piso es completamente liso,
Aunque muy usual en el siglo Xv, este esquema resulta
poco coherente con las premisas de la arquitectura re-
nacentista: es regular y racional, pero también subje-
tivo, sin definidas vinculaciones geométricas entre las
diferentes partes. De hecho, pronto aparecié un segundo
tipo, en érdenes superpuestos. QuizA no sea una casua-
lidad el que la primera tentativa en tal sentido se deba
a Leon Battista Alberti, el segundo de los grandes ar-
quitectos renacentistas y el primero en escribir un tra-
tado de arquitectura que reflejaba los aspectos tedricos
de su propia actividad. En sustancia, sé trataba de un?
fachada también almohadillada, pero en la que las ven-
tanas estaban separadas por otras tantas pilastras; Y
‘Andrea Palladio y
Vincenzo Scamozzi;
villa Capra, llamada
la Rotonda,
Vicenza. Proyectada
hacia |e mitad del
Cinquecento,
resume
las caracteristicas
tipicas del
Renacimiento.
Absolutamente
simétrica, con las
fachadas qué imitan
un templo antiguo,
dominada en el
centro por una
cipula (modificada
sin embargo en su
realizacién), se
abre al paisaje por
todos los lados.
Arquitectura
no sélo esto, sino que a cada piso correspondia un or-
den diverso: toscano, el mds ristico, en Ja planta baja,
para acabar con el orden compuesto en el Ultimo piso;
y entre uno y otro piso ya no habia una simple cor-
nisa, sino el entablamento correspondiente al orden de
la columna de debajo. En suma, todo el edificio que-
daba «enjaulado» en una malla basada en los 6rdenes:
un esquema mucho mas légico y coherente.
En el Cinquecento debia aparecer un tercer y mas refi-
nado tipo de palacio; el de ventanas superpuestas. Tuvo
su prototipo en el palacio Farnese, erigido por Antonio
de Sangallo y Miguel Angel. Se trata de un edificio mu-
cho menos «ritmado» que el de Alberti; la separacién
entre los distintos pisos esta indicada unicamente por
una fanja decorada —el marca pisos— y la fachada
remata en una magnifica cornisa. Los érdenes no faltan,
y sé usan también superpuestos. Pero apenas aparecen
mas que en las ventanas de los distintos pisos, cada una
de las cuales constituia, por asi decirlo, un pequefiisimo
edificio en s{ misma, completado por una cornisa y un
timpano. En otras palabras, toda la arquitectura de la
fachada se resume en un solo elemento, al que se le
19Arquitectura
La fortaleza
Mientras la villa
es para residir, la
fortaleza es para
defender. Las.
torres son
redondas, espesas,
cada vez mas bajas
para resistir los
cafionazos. Como
en los castillos
medievales, de
los cuales derivan
estas fortalezas,
Ja parte superior
esté recorrida
por matacanes, es
decir, parapetos
voladizos que
facilitan la defensa.
UTI
kai)
mmm
u
confia casi toda funcién: Ja ventana. De las tres solu-
ciones, es en verdad la mas refinada, la destinada a
crear escuela en los siglos venideros.
También en lo que se refiere a la iglesia, los dos pro-
blemas que estaban en juego eran la fachada y la es:
tructura del organismo, el planteamiento del edificio.
Pero aquf los términos eran muy diferentes a los del
palacio. No resultaba muy dificil Hegar a una definicion
canénica —o a una serie de definiciones canénicas—
para la fachada. En realidad, el tema fue afrontado y
resuelto en sus elementos generales ya desde Leon
Battista Alberti. La fachada de la iglesia de Santa Maria
Novella existia ya en parte cuando él proyecté su com-
pletamiento. Se trataba por tanto, para Alberti, de darle
un planteamiento renacentista. Precisamente el hecho
de que este planteamiento aparece superpuesto —sin
borrarla— a la fachada ya existente permite recoger
sus aspectos esenciales, que basicamente son: un arma-
zon de érdenes arquitecténicos que organiza la parte
inferior y la superior de la fachada; y, sobre todo, aes
grandes volutas en S que unen la parte inferior, mas
ancha, con la superior, mas estrecha porque correspom
de a la nave central de la iglesia. Se trata de un ele
mento elegante y funcional que también tendra mucho
La fortaleza de
Tivoli es el
primer ejemplo del
nuevo tipo de
edificio de defensa:
88 construyd en
1461.
Se atribuys,
erroneamente.
al gran arquitecto
Filarete. La leyenda
tiene sin embargo
un sentido, dado
que algunos de los
mejores arquitectos
de la época se
‘ocuparon de
arquitectura militar.
Muy pronto, las
torres, en este
Sjemplo altas y
Telativamente
esbeltas, no
rebasaran [a
othe de los
WuFOS y serén
mas macizas.
Arquitectura
éxito en los siglos sucesivos, sobre todo en época ba-
rroca. Mucho mas refinado, y atin mas tipico, es otro
ejemplo de Alberti: la fachada de la iglesia de San An-
drés de Mantua. El antepasado de esta fachada es con
claridad el arco triunfal romano, el cual resolwia, en el
fondo, el mismo problema funcional: una estructura
s6lida con un punto de paso en el centro. Pero también
es claro que el arquitecto ha encontrado una solucién
mucho mas compleja y sofisticada para organizar la
fachada segin los érdenes arquitecténicos. Estos no
estén superpuestos, sino —por asi decirlo— encajona-
dos el uno en el otro. En el centro de la fachada, una
pareja de pilastras, con un arco en la parte superior,
denuncia en el exterior la estructura del interior (cu-
bierto precisamente de esta manera). A su vez, el con-
junto pilastras-arco esta comprendido en un esquema
mas amplio, un orden «gigante» en el que la altura de
sus pilastras viene dada precisamente por la altura
total del conjunto menor. Probablemente, el motivo de-
bia repetirse en altura, sobre una escala menor; pero
de esta intencidén sdélo queda el arco central.
EI problema de la fachada, por tanto, podia resolverse,
y se resolvi6, con bastante facilidad, Mucho mas com-
plicado era el de la estructura general del organismo.
2Arquitectura
Estudios
urbanisticos
El Renatimiento se
‘ocupé mucho de
urbanistica. Pero las
realizaciones no son
numerosas, por
dificultades
técnicas. Entre
ellas, la Plaza Ducal
de Vigevano es
quizé la mas
significativa. Todo
el organismo se
basa en la
repeticién coherente
de un esquema
nico: el amplio
arco, a ras de
suelo; la ventana
arqueada, en el
primer piso; la
ventana mas
pequefia y redonda,
en el segundo.
Por tradicion, la iglesia cristiana tenia una planta en
forma de cruz: es decir, dibujaba en el suelo tal figura
simbélica. Era un esquema liturgico y estructuralmente
valido, pero poco compatible con las tendencias gene-
rales del Renacimiento; ya no existia —ni podia exis-
tir— ninguna regla general que uniese entre si las di-
mensiones de los distintos brazos de la cruz. Sin em-
bargo, ese tipo de planta estaba tan enraizado que era
imposible abandonarlo de pronto. Asi, en un principio
—practicamente durante todo el Quattrocento— se limi-
té a modificarlo en el interior, cambiando el modo de
percibir los espacios. Abolidas las grandes bévedas de
crucerfa romanicas y g6ticas, el techo de la nave cen-
tral era plano; ya no eran necesarios gruesos muros
ni grandes pilares: como en los primeros siglos del
cristianismo, las paredes volvian a ser simples muros
rectos, sostenidos por columnas unidas por arcos. de
medio punto, y que podian ser revocados, dejando des-
cubierta la piedra tinicamente cuando correspondia con.
las molduras y los entablamentos. Estas largas cintas
de piedra vista, de andadura lineal, hacian que el es-
pacio interior de la iglesia no se sintiera ya como una
La Plaza Ducal de
Vigevano, cuyo
proyecto sé atribuye
por tradicién al gran
Leonardo da Vinci.
Es un verdadero
sal6n abierto: tanto
porque sirve como
entrada al gran
castillo que se eleva
detras como porque
generalmente los
italianos entienden
asi la plaza. Pero
también es un trozo
realizado de ciudad
«ideal+: para los
arquitectos del
Renacimiento, asi
debia ser el
=corazén» de la
ciudad.
Arquitectura
secuencia de elementos siempre iguales, cada uno de
ellos bien aislado con respecto a los sucesivos; sino
como una «fuga», como una serie de lineas convergen-
tes hacia un unico punto. Afloraba aqui el segundo ele-
mento basilar del Renacimiento, quizas atin mas impor-
tante que el retorno a la teorfa de los érdenes y de la
vuelta a las formas antiguas: la perspectiva. De ella se
hablaba mucho en el siglo xv. Filippo Brunelleschi dio
una vez mas la demostracién practica y las reglas para
aplicarla. En sustancia, se trataba de una técnica que,
Iediante reglas cientificas, permitia fijar sobre las dos
dimensiones de una superficie el aspecto de la realidad
tridimensional. Permitia «proyectar» una obra de arte,
mostrando con un dibujo su aspecto definitivo; ademds,
dado que para disefiar cada perspectiva era necesario
primero escoger el punto desde el que se imaginaba ver
el objeto, el uso de la perspectiva hacia que el centro
geométrico, el punto importante de un edificio, tendiese
a identificarse cada vez mas con el centro de perspec-
tiva. Y de hecho, a esto Ilegaron los arquitectos del
Renacimiento entre finales del siglo xv y principios
del xvi: a la realizacién de arquitecturas perfectamenteArquitectura
Las tendencias
decorativas
Aunque el
Renacimiento es
uno de los estilos
mas racionales, no
faltan ejemplos
de enorme valor
decorativo.
Obtenido, y esto
es absolutamente
tipico, mo con una
incontrolada
expansion de los
elementos
ornamentales, sino
con la aplicacién de
un solo motivo.
Aqui, mediante
Ja multiplicacion,
en todo el espacio
libre de las fachadas
de! palacio,
de un espeso
almohadillado,
el revestimiento
en piedra labrada.
24
simétricas y regulares en todos los sentidos, de tal ma-
nera que todas las lineas «perspectivas» convergieran
en-un unico punto central, el cual era también aquel
desde el que todo el edificio podia percibirse simulta-
neamente: o porque se veia directamente, o porque se
podia imaginar la parte que no estaba a la vista, siendo
ésta perfectamente igual a Ja visible. La tipica iglesia
del Renacimiento, su producto mas refinado, fue enton-
ces la de planta de cruz griega, con los cuatro brazos
iguales, y la de planta circular. En uno y otro caso,
una cupula cubria el lugar central, mostrando sin som-
bra de duda el punto mds importante. Como disposi-
cién, litirgicamente no era muy c6moda, porque dema-
siada gente tenia que dar las espaldas al altar, Pero fue
adoptada igualmente, por razones estéticas: y sin duda
las iglesias de este tipo son pequefias y perfectas joyas.
El palacio y la iglesia fueron los dos tipos de construc-
cién principales, pero no los tnicos. Por lo menos otros
Biagio Rossetti;
palacio llamado de
Jos Diamantes
Ferrara.
Todas las fachadas
del exterior del
edificio, construido
en 1492 por el duque
Sigismondo d'Este.
estan decoradas con
bloques de piedra
labrados «en
diamantes»: de ahi
el nombre del
palacio. Ejemplo
tipico de un modo
de hacer la
arquitectura. muy
atento a los
problemas
decorativos,
bastante difundido
sobre todo en
Emilia-Romagna,
donde ya se
advierten las
tendencias
septentrionales.
Arquitectura
dos se desarrollaron en estos afios. Curiosamente, de-
rivaron del desdoblamiento de un tnico tipo de edificio.
En el Medievo, las zonas entre una ciudad y otra esta-
ban salpicadas de castillos, organismos militares y casa
de los poderosos al mismo tiempo, Durante el siglo xv,
por lo menos en Italia, el campo gozé relativamente de
paz. Y el sefior, o el ciudadano rico, adquirio la costum-
bre de construirse no un castillo sino una villa, es decir
una mansién extraciudadana cémoda, abierta al paisa-
je y adecuada para el descanso de los negocios. Natu-
ralmente, subsistia la necesidad de guarniciones mili-
tares, que se ubicaron en edificios concebidos para ello.
Nacié asi la fortaleza, precisamente con funciones ex-
clusivamente militares; muy pronto se proyecté tenien-
do en cuenta el poder destructivo de las armas de fuego,
que empezaban a estar muy difundidas y eran cada
vez mas temibles.
25Arquitectura
ambiente de puramente
cilellol
[Shi
arquitectonico.
De tal manera,
que el esquema
arquitecténico
propiamente dicho
queda casi borrad
tradiciones muy
distintas.
Las arquitecturas
construidas en el
norte de Italia por
los artistas
renacentistas por la superposicion
KS
de una avalancha
de esculturas,
se distinguen todas
por la absoluta
fel[S
|
ig)
La exuberancia
del Norte
En la Italia
septentrional,
el Renacimiento
llego més tarde que
en el resto de la
peninsula. Asumié.
sobre todo formas
diferentes, de
alguna manera
preconizadoras de
lo que sucedié
durante el siglo
siguiente, en el
resto de Europa,
donde la cultura
renacentista se
trasplanté a un
26
IIL
SoA)
incrustaciones de
marmol, frisos
y decoraciones.
— prevalencia de lo
decorativo sobre
ic
el aspecto
Los mejores arquitectos italianos se aplicaron al es-
tudio tanto de la villa como de la fortaleza. Y si de la
segunda formularon en poco tiempo los principios que
durante siglos —hasta el nuestro— habian de regir la
construccién de fortificaciones, de la primera erigieron
rapidamente espléndidos ejemplares en distintas par-
tes del territorio italiano; sobre todo en los alrededo-
res de Venecia, donde constituyé la principal construc-
cion, ademas del campo de accién de uno de los arqui-
tectos mds grandes de toda la historia del arte, Andrea
Palladio.
Finalmente, hay que sefialar, como completamiento
de este rapido cuadro de la arquitectura renacentista,
dos tendencias. La primera es la aspiracion a raciona-
lizar el estudio de la ciudad como el de los edificios.
En la practica, no se fue mas alld de la realizacién del
corazén monumental de la ciudad, Ja plaza. Pero esto
era ya una excelente meta. Y de hecho tales estudios
inauguraron la historia de la urbanfstica moderna; en
parte porque, de modo caracteristico, el Renacimiento
no adopté para sus propios esquemas urbanos los ya
G. A. Amadeo;
fachada de la
Cartuja de Pavia:
muy decorada,
Y Superpuesta a una
iglesia todavia
de tipo gético, es
una de las més
Caracteristicas del
modo como en el
Norte de Italia
se utilizaron las
formas elaboradas
€n la Toscana.
También en Espaiia
la introduccion del
Renacimiento dara
lugar a un fenémeno
similar, la llamada
arquitectura
Plateresca.
Arquitectura
perfeccionados sistemas antiguos, sino que prefirié la
elaboracién de otros nuevos.
La segunda tendencia es totalmente formal: la arqui-
tectura renacentista habia sido desarrollada por artis-
tas del centro de Italia mientras en el resto de la penin.
sula italica continuaban las formas goticas. Cuando se
difundié por el norte de los Apeninos, los arquitectos
le dieron una versi6n mucho menos rigurosa y mucho
mas decorativa. En Italia, tal tendencia tuvo poca im.
portancia.
No asi en el exterior. Y tanto en Espafia como en Fran.
cia y en otros paises de Europa esa variante de la ar
quitectura renacentista terminé por ser mas conocida
y apreciada que la original. No sin razén. De hecho, ello
anticipaba la evoluci6n de todo el arte renacentista: la
transformacién de btisqueda constante en aplicacién
casi mecdnica de los espléndidos resultados consegui-
dos; la conversién en una «manera». Pero esto sucedera
después. Es otra historia. Por el momento, después de
dos mil afios, Europa tenia algo digno de codearse con
el Partenén.
27Interés por la
naturaleza
Lorenzo Ghiberti
puerta Hamada
del Paraiso,
Baptisterio de
Florencia. Los
estupendos festones
de flores, frutas
y animales, con las
que Ghiberti decoré
el marco de la
puerta {exaltada
por sus
contempordneos
como digna del
paraiso) revelan el
respeto con que
el nuevo arte
observaba el mundo
de la naturaleza.
Tipica es también
la subdivisién en
amplios recuadros,
en lugar de las
pequefias casillas
lobuladas de las
Puertas géticas.
Escultura
Contrariamente al arte griego, por ejemplo, el Renaci-
miento nunca sintié la necesidad de elaborar para la
escultura una serie de reglas parangonables a las de
la arquitectura. Ello no quiere decir que falten, en la
ultura renacentista, formas y tendencias tipicas. Sim-
plemente, la transicién del arte del periodo precedente
resulta menos brusca, sicndo una cuestién mas de gus
to que de teoria. El reconocimicnto de una escultura
renacentista se hace sobre todo buscando los motivos
fundamentales en los que se inspira.
Estos motivos son: un acentuado naturalismo, es decir
una constante busqueda de la semejanza; un fuerte in-
terés por cl hombre, por la forma de su cuerpo, por su
potencialidad expresiva; un destacado gusto no sdélo
por la profundizacién y perfeccionamiento de los cono-
cimientos y medios técnicos, sino también por la os-
tentacién de estos conocimientos; una tendencia al mo-
numentalismo, a realizaciones de gran empefio desde
el punto de vista dimensional y conceptual; y, final-
mente, el recurrir a esquemas compositivos —es decir,
a un conjunto de formas— geométricamente simples.
Obsérvese la falta, en esta lista, de un aspecto que du-
rante siglos habia sido caracteristico —e incluso pre-
eminente— en Ja escultura curopea: la integracién con
las otras artes, y sobre todo con la arquitectura. El he-
cho es que ya no era posible. Durante mucho tiempo,
la arquitectura habfa funcionado como «marco» de las
otras artes. En el Renacimiento renuncia a este papel,
porque en el fondo el edificio se concibe como un teo-
rema, un resultado intelectual: donde los adornos no
afiaden nada, antes bien molestan. No sdlo el arquitecto
no solicita la ayuda del escultor, del pintor, del vidriero,
para hacer mas valiosos sus edificios, sino que trata
por todos los medios de reducir y eliminar tales apor-
taciones, en cuanto inttiles, hasta dafiinas para apre-
ciaci6n de su esquema matematico y Ié6gico. Natural-
mente,-no consigue tal resultado-limite; pero logra con-
finar estatuas y pinturas a lugares prefijados, y gene-
ralmente aislandolas en un nicho adecuado, de forma
que se vean claramente que son safiadidos», Quita a la
cultura la mayor parte de su espacio fisico y expre:Escultura
Interés por el
homb
La maxima
importancia dada
al hombre por el
humanismo se
traduce en imagenes
donde el hombre
esta representado
con la mayor
«verdad» posible.
Tal concepto es la
continuacion del
interés por la
naturaleza. Y como
en la realidad
dominan las lineas
curvas y flexibles,
éstas aparecen
también en el arte.
30
vo, y también buena parte de la funcién que antes tenia,
Ja de decorar y completar los edificios.
Los escultores aprueban o se someten a esta orienta-
cién. Y no tardan en reaccionar, dando otros contenidos,
otros fines a su trabajo, proponiéndose metas mas am-
biciosas que la simple integracién dentro del marco
arquitecténico.
La primera y fundamental de estas metas, el natura-
lismo, consiste en la busqueda de un aspecto de las
estatuas lo mds cercano a la forma natural. Este ele-
mento se encuentra presente en todos los escultores
renacentistas.
Y es légico que asi sea. Por una parte, conduce a tal
resultado toda ja cultura del periodo, racional, mas
atenta por tanto a la representacién de la realidad de
cuanto lo fueron las épocas precedentes, imbuidas de
misticismo. Por la otra, una vez que las estatuas ya no
se destinan a completar un marco arquitecténico, sino
que adquieren interés por sf mismas, en cuanto bellos
objetas presentes en el espacio, es natural que se aban-
donen rigidos ¢ innaturales esquemas en favor de plan-
teamientos y sobre todo de resultados mds espontaneos.
Donatello, David,
y Antonio del
Pollaiuolo,
Hércules y Anteo;
ambos en bronce,
sé encuentran en
el Bargello
de Florencia.
Después del
Imperio romano,
el David fue
Probablemente la
Primera escultura
de desnudo en bulto
tedondo de todo
el arte europeo.
En su simple
Naturaleza, y en el
realismo del
Hércules y Anteo,
$@ advierte el tipico
interés renacentista
Por el hombre tal
como se presenta
en la realidad.
Escultura
.
AN
A
AY
BA
ANS
RNY
AY
YY
Cs
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SY
RN
WS
SA
wt
RAK
As
Como es obvio, el hombre forma también parte de la
naturaleza, Para el Renacimiento, como para la antigiie-
dad clasica, es «la medida de todas las cosas». La mas
noble e interesante criatura del universo. La figura hu-
mana, a decir verdad, habia sido también un tema bé-
sico en el Medievo: que veia en ella, sin embargo, mas
al «personaje» que al hombre, y tendia a darle una re-
presentacién simbélica, deformada. El Renacimiento,
en cambio, se interesa por el hombre en cuanto con-
junto de huesos y de miusculos, en cuanto individuo.
Donatello, el mas grande de los escultores del Quattro-
cento, os6, por primera vez desde los tiempos del
Imperio romano, representar un cuerpo humano des-
nudo. Un cuerpo, probablemente, estudiado del natural,
copiado de aquellos muchachos florentinos que se bafia-
ban desnudos en el Arno. Era un invento revoluciona-
rio. Pero atin mas revolucionaria era la andadura suave-
mente en § de la estatua, parecida a las esculturas
griegas. Los esquemas curvilineos eran, por lo menos
en este sentido, desconocidos en el arte gético, mientras
que se convirtieron en una regla en el renacentista.
Naturalismo, realismo, atencién por la figura humana,
31Escultura
Alarde de
del avaro; Padua,
basilica de
San Antonio.
‘Técnicas totalmente
nuevas, como
la perspectiva,
© modernizacién
de técnicas
tradicionales, como
el llamado
«stiacciato»
(«aplastado»,
la representacién
en bajorrelieve de
complejos efectos
de profundidad) ,
aparecen en las
obras de los
escultores. En este
famoso ejemplo,
es evidente el uso
de la perspectiva
para dar profundidad
a la visi6n.
estudio de la anatomia, esquemas de composicién basa-
dos en la unién y contraposiciédn de las curvas: gran
parte de la escultura renacentista se puede reconocer
por la presencia de estas caracteristicas.
Que, sin embargo, no son las tinicas. Es necesario afia-
dir una constante atencién por la busqueda técnica, que
puede obrar de dos modos: hacia un afinamiento de
los medios existentes o hacia una exploracién de me-
dios nuevos. El Renacimiento cultivé los dos, obtenien-
do en cada uno brillantes resultados, Sus artistas po-
dian conferir al material, cualquiera que fuese —mar-
mol, piedra, bronce, madera, terracota-
la forma deseada, sin dejarse detener por obstaculos
técnicos que los escultores de los siglos precedentes
habian ya ensefiado a vencer. Al mismo tiempo idearon
nuevos métodos para proyectar y realizar sus obras.Escultura
Monumentalidad
Andrea Verrocchio;
monumento
ecuestre a
Bartolomeo Colleoni;
Venecia, campo
Santi Giovanni
e Paolo.
Dos son las
caracteristicas
renacentistas:
el realismo de la
representacién,
y el cardcter
monumental del
conjunto. Caballo
y caballero tienen
Sus proporciones
‘exactas; ademas,
el retrato del
condottiero es un
verdadero «retrato».
34
Del primero de estos métodos, la perspectiva, ya hemos
hablado en el capitulo de la arquitectura. Su campo
de aplicacién no se limitaba a un solo arte, sino que
influia en todas las disciplinas: arquitectura, escultura
y pintura. De hecho, revolucionaba el fundamento co-
min a las artes, el dibujo. En lo que se refiere especi-
ficamente a la escultura, la perspectiva permitia llegar
hasta el fondo de la biisqueda del realismo, porque ha-
cia posible el proyecto,de obras perfectamente propor-
cionadas y captadas en posturas naturales. Pero, sobre
todo, permitia colocar ‘una junto a otra diversas figuras
y mantener entre ellas la misma relacién que existe en
Ja realidad.
Donatello afiadié un segundo método, que se convirtidé
en caracteristico del bajorrelieve renacentista: el «stiac-
ciato» o «schiacciato» (aplastado). Se trata, en pocas
palabras, de un artificio en el artificio. En un bajorre-
lieve, gencralmente las figuras de primer plano se rea-
lizan con un relieve —el saliente del plano del fondo—
mayor con respecto a las figuras que, em la escena re-
Ppresentada, quedarian en segundo plano. Es, como he-
mos dicho, un artificio, una cuestién de milimetros, con
Donatello;
monumento ecuestre
a Gattamelata;
Padua, plaza
del Santo.
En monumentos
como éste, el
realismo de la
Potente y precisa
tepresentacién
de caballo y
Caballero se une
@ una cierta dosis
de abstraccién, por
ejemplo en la
Presentacién
del condottiero
es decir, un
Capitan de fortuna
de la época— con
la indumentaria de
un antiguo romano.
lo que se sugiere la idea de profundidad. Donatello man-
tiene esta convencion, pero reduce el espesor del plano
ideal en el que se realiza el proceso; o sea, «aplasta»
los planos de la composicién uno contra el otro. |
La suma de todas estas investigaciones y conquistas
—naturalismo y realismo, capacidad de técnica y pro-
yeccién— hizo que en el Quattrocento se volviera a for-
mular un tipo de escultura que habia sido floreciente
en la antigiiedad clasica, pero desde entonces casi aban-
donado: el monumento ecuestre.
Los monumentos decisivos de este tipo fueron solo dos
(algunos, importantisimos, quedaron en proyecto 0 es:
bozo). Pero ambos eran excelentes y abrieron el camino
a muchos otros, inaugurando un género que se ha per-
petuado hasta nuestro siglo. Son, ademas, las obras
quizA mis significativas de su tiempo, puesto que todos
los elementos que hemos sefialado se pueden encon-
trar en ellas: el naturalismo y el realismo, cuidados,
minuciosos en el estudio y en la representacién del ca-
ballo, en sus arreos, en cada uno de los minimos deta-
lles de la armadura del caballero. El interés por el hom-
bre, por la investigacién de su cuerpo y de su cardcter,
35Escultura
Esquemas
geométricos
Miguel Angel
Buonarroti; Pleta;
Roma, Basilica de
San Pedro.
La composicion
piramidal fue uno
de los esquemas
predilectos
del Renacimiento.
Aqui, Miguel Angel
ha esculpido
el Cristo
proporcionalmente
mas pequefo que
la Virgen para
expresar la
derivacion filial
y, al mismo tiempo,
para no alterar la
geometria del grupo
Piramidal.
36
se concreta en estos espléndidos retratos. La capacidad
técnica y la tendencia a la monumentalidad, a lo gran-
de, a lo majestuoso. El estudio de los resultados a tra-
vés del dibujo: en el primero de los dos monumentos,
caballo y caballero estan representados en proporcio-
nes exactas, lo cual es un error, ya que no se tiene en
cuenta que observando el conjunto desde abajo el ca-
ballo resulta mucho mds imponente que el caballero;
pero este defecto quedar4 totalmente subsanado en el
segundo ejemplo, evidentemente estudiado no en abs-
tracto, sino teniendo en cuenta el punto de observaci6n
de los espectadores.
Todos estos resultados pertenecen al siglo xv. El siglo
XVI, que posee una lista casi infinita de pintores, y una
densa serie de arquitectos, no produjo muchos escul-
tores de igual altura, porque, para estar a la altura de
los «grandes» del Renacimiento, era necesario ser gi-
gante. En compensacién, puede alinear al mds grande
de todos: Miguel Angel. En él se resume y llega a la con-
clusién toda la experiencia de la escultura renacentista.
Sus obras —caracterizadas por una anatomia poderosa,
incluso exuberante y tendencialmente exagerada; por
Escultura
37Escultura
Esquemas libres
Un esquema
preciso, racional,
nunca falta‘en las
obras renacentistas.
Pero no siempre
es geométrico,
impuesto desde
el exterior.
A menudo, es
morbido, flexible,
adherente’ al
movimiento
de los cuerpos
representados.
En todo caso, sin
embargo, nunca es
retorcido © roto,
como en otros
periodos de la
historia del arte.
Los movimientos
de las figuras son
a veces muy vivos,
pero nunca
descompuestos.
38
una Monumentalidad sin igual y por una prodigiosa ca-
pacidad técnica, que a veces Ilegaba a un verdadero
virtuosismo; por un amor sincero y declarado por el
cuerpo humano— estén entre las mas conocidas de
toda la historia del arte. Y en ellas se puede seguir to-
da la evolucién, en lo que se refiere a la escultura, de
la segunda mitad del Renacimiento. Sus primeras reali-
zaciones, a caballo del afio 1500, estan todavia en la li-
nea de los resultados tipicos del siglo xv: serenas y no
intimidadoras dentro de su majestuosidad, poseen ro-
pajes amplios y mérbidos, claroscuro sin exagerar, ana-
tomia robusta pero no explosiva, y sobre todo un «puli-
mento» casi absoluto, testimoniando el cuidado y pa-
ciencia con el que se ha acabado el marmol (el mate-
rial preferido por Miguel Angel). Los esquemas segiin
los que se agrupan las figuras son simples, geométricos:
por ejemplo, la Pieta (la tinica obra firmada por el gran
artista, que inscribié su propio nombre —parece— en
un arranque de ira, al oir que unos visitantes la atri-
buian a otra) se inserta dentro de un esquema clara-
mente, decididamente piramidal. Sin embargo, a medi-
da que el maestro progresa con los afios, los musculos
se hinchan, los cuerpos se contorsionan, los golpes de
escoplo se dejan a la vista, los esquemas que componen
Jas figuras se hacen cada vez mds complejos. Miguel
Angel Ileg6é incluso —en la Pieta Rondanini— a cam-
biar de composicién en un mismo bloque de marmo!
sin eliminar todos los elementos de la composicién an-
terior, creando una ambigiiedad y una tensién interna
que slo llegarfan a ser valoradas plenamente en nues-
tra época.
En otras palabras, es el espejo de un arte que ha llega-
do a su propio limite. La escultura renacentista habia
hecho su tema central del estudio y de la representa-
cién del caracter humano a través de la expresién y
de los movimientos del cuerpo; obteniendo, a través de
este largo camino, resultados nunca conseguidos hasta
entonces, Ahora, bajo el impulso del genio de Miguel
Angel, descubria que ninguna estatua por mas habil-
mente que estuviese esculpida, ningin movimiento,
aun representado supremamente, conseguia dar hasta
el fondo la medida del drama humano. Pero habia gran-
deza —inmensa grandeza— en el hecho de haber llegado
a este limite,
Migue! Angel
Buonarroti; Pieta
Rondanini; Milan,
Castello Sforzesco.
Empezada en 1555,
durante el ditimo
decenio de la vida
del gran maestro,
es la ultima de las
Piedades de Miguel
Angel, ademas de
la mas atormentada.
El escultor empezd
una version de ella
y después, siempre
en el mismo bloque,
realizé otra. El «no
acabado- del bloque
estatuario es una
caracteristica
presente a menudo
en las obras de
madurez del artista.
Escultura
39La corporeidad:
Masaccio:
Tipica de gran parte
de la pintura
del Renacimiento
es la busqueda
constante de
«corporeidad=,
es decir. de un
claro efecto de
tridimensionalidad
en las figuras.
Planteamiento
que va junto a la
Preocupacién por
colocar tales figuras
en un espacio bien
definido y en
evidente relacion
con los personajes.
En estas obras, es
determinante la
aportacion de
la perspectiva.
Pintura
Ninguna época artistica, quiz4s, es tan rica en pintores
de primera y primerisima categoria como el Renaci-
miento. Piero della Francesca y Beato Angélico, Botti-
celli y Mantegna, Leonardo y Miguel Angel, Antonello
da Messina y Tiziano, por citar algunos. Y, ademas, Ma-
saccio, Perugino, el supremo Rafael, los Bellini, Gior-
gione, Paolo Uccello, Luca Signorelli, los dos Lippi, Ghir-
landaio, Cosme Tura, Carpaccio. Cada uno de ellos bas-
taria para ennoblecer un periodo y una nacién. En
cambio, han vivido todos en el mismo pais y en la mis-
ma é€poca.
Con esto, no tendria sentido hablar de pintura renacen-
tista de forma diferente que en términos europeos, ol-
vidando a los grandes maestros de mas alla de los Al-
pes: desde los alemanes Durero y Cranach, directamen-
te participes del Renacimiento y de sus tendencias, al
flamenco Van Eyck: cuyas tendencias son, en parte,
divergentes de las de los italianos, pero casi tan impor-
tantes para la evolucién del arte europeo.
Masaccio;
EI tributo; Florencia,
iglesia del Carmine.
Masaccio (del que,
la altima figura
a la derecha
parece que es el
autorretrato)
presenta ya casi
todas las
earacteristicas del
Renacimiento pleno:
monumentalidad,
representacién fiel
del cuerpo humano,
proporcién entre
las partes. Lo que
més sorprende
es el efecto
tridimensional: las
figuras estén
pintadas, pero
producen un efecto
casi escultérico.
Pintura
Aunque breve con respecto a otros movimientos artis-
ticos, el Renacimiento ha ocupado cerca de dos siglos.
Dos siglos ricos en obras variadisimas y numerosisimas,
pero también de una grande y fantastica libertad; que
es, en verdad, el primer y mas tipico cardcter de Ja pin-
tura renacentista. Libertad de los esquemas rigidos y
prefijados propios del arte gético; y libertad de las ima-
genes con respecto a los encuadramientos arquitecto-
nicos a los que antes quedaban supeditadas. No es que
el Renacimiento no tenga esquemas, pero en ellos las
imagenes estén compuestas, nunca «encajadas».
Por lo demas, como para las restantes artes, también
para la pintura tuvo consecuencias revolucionarias el
descubrimiento de la perspectiva. Esta invencién, con-
trariamente a lo que pudiera pensarse, fue en un prin-
cipio mucho menos importante para la pintura de cuan-
to lo fue —por ejemplo— para la arquitectura. Y de
hecho, ni se adopté enseguida, ni se aplicé integral y
constantemente. El por qué es claro: es importante
y fundamental su utilizacién sdlo en el caso en el que
se desee pintar un cuadro absolutamente realista. Pero
la pintura se basa —o parecia basarse— en el dibujo.
41La corporeidad:
Piero della
Francesca
En la obra de Piero
della Francesca,
los elementos
propios del
Renacimiento son
evidentes. La
perspectiva es el
componente
fundamental, Toda
la construccién es
casi matemitica:
las arquitecturas
vistas de frente, los
bloques de figuras
distribuidas segdn
recténgulos
Proporcionados
con respecto a los
de las arquitecturas,
la correspondencia
entre los personajes
de los grupos.
Asi, el descubrimiento y la aplicacién de la perspecti-
va hizo del dibujo la lengua comun a todas las disci-
plinas artisticas, al permitir —y provocar— el nacimien-
to del «proyecto», que acabara por ser considerado co-
mo la verdadera esencia de la obra del arte, mas que la
realizaci6n misma. A través del dibujo se acabara por
experimentar las diferentes teorfas artisticas. Y de aqui
a la traduccién en cuadro el paso es breve; en sintesis,
desde el Renacimiento en adelante la pintura se con-
vierte en el banco de prueba de todos los cambios ar-
tisticos.
En segundo lugar, la pintura viene a disponer, durante
el siglo xv y la primera mitad del xvi, de toda una serie
de técnicas nuevas y de nuevos medios de expresién que
potencian en mucho sus posibilidades expresivas, redu-
ciendo al mismo tiempo el coste y el esfuerzo necesa-
rios para la realizacién de una pintura o de un fresco.
En la segunda mitad del Quattrocento se importaré a
Italia desde los Paises Bajos la pintura al éleo: una téc-
nica mucho mds cémoda y eficaz que el temple usado
hasta entonces por los artistas italianos; y dotada sobre
todo de una capacidad de representar la realidad que
Piero della
Francesca;
Flagelacién; Urbino,
Palacio Ducal.
El espacio de las
figuras es
rigurosamente
l6gico, Pero es una
realidad, todavia,
de escenario: con
un punto de vista
obligado y central
con respecto
a la escena, los
personajes casi en
Pose, encuadrados
en las arquitecturas.
Esta realidad
reconstruida con
rigor matematico
Constituye un
cardcter tipico del
Renacimiento.
Pintura
«sedujo» literalmente a los pintores renacentistas. Casi
al mismo tiempo, se introdujo el uso de la tela como
soporte para las pinturas, en lugar de la tabla de ma-
dera utilizada hasta aquel momento, aumentando su
durabilidad y facilidad de transporte. La evolucién del
dibujo, finalmente, llevé a que el cuadro definitivo fuera
precedido por una amplia serie de esbozos preparato-
rios, facilitados por la nueva técnica de la perspectiva,
por el uso de papel de mejor calidad, por la aparicion
de nuevos medios de escritura —la sanguina, el pastel—
que se utilizan junto a los antiguos —pincel, pluma,
punta de plata, carboncillo—. Los frescos se hacen mas
faciles de ejecutar gracias al uso de cartones elabora-
dos en el estudio, que luego se transportan sobre el
muro mediante la técnica del estarcido, mientras ante-
riormente era necesario trazar el dibujo directamente
sobre el revoque fresco, a grandes rasgos, y después
completarlo rapidamente, improvisando, con la pintu-
ra definitiva.
éPero, qué fines persigue este arte, y de qué forma los
expresa? Esquematizar un movimiento tan denso en
personajes, obras y tendencias es siempre diffcil, y en
43Pintura
La corporeidad;
Miguel Angel
La tendencia al
estudio, a la
valoracién
y a la expresividad
del cuerpo humano
se muestra aqui
en el maximo grado
al que llegé el
Renacimiento,
Incluso, con una
clerta exageracién.
Pero ya con
absoluto, estupendo
dominio de los
propios medios,
tanto en el esquema
de composicion
—a grandes lineas
curvas y no ya con
bloques
geométricos—,
como en la
representacion
de los cuerpos.
4a
cierta medida falso. Sin embargo, algunos rasgos fun-
damentales, algunos factores son indudablemente co-
munes.
Desde siempre, por lo menos en la pintura occidental,
el tema clasico de las pinturas es la representacién del
hombre y de su ambiente. Este es también el tema prin-
cipal del Renacimiento, La mayor innovacién que apor-
té fue la busqueda de un realismo mucho mas acen-
tuado en la representacién de las cosas. Y era légico:
toda la cultura renacentista estaba empapada de inte-
rés por el hombre, por la naturaleza y su aspecto.
En lo que se refiere a la representacién del hombre y su
ambiente, los pintores del Renacimiento se pueden agru-
par en dos grandes corrientes. Los productos de cada
una de ellas son absoluta y tipicamente renacentistas;
pero las formas son muy diversas.
Los artistas de la primera corriente o escuela pueden
reunirse bajo Ja etiqueta ciertamente arbitraria, pero
cémoda y significativa, de «innovadores» © «progre-
sistas», Esta calificacién esta justificada por el hecho
de que sus obras son las que mas se diferencian de los
resultados del pasado, y al mismo tiempo expresan con
més claridad los valores de la nueva época. A ellos
se referiran mas a menudo los pintores de las genera-
ciones futuras.
Interés sobresaliente, aunque no unico ciertamente, de
este grupo de artistas es una nueva manera de represen-
tar al hombre y sobre todo a su realidad fisica. De he-
cho, si debiéramos indicar una caracteristica fundamen-
Miguel Angel
Buonarroti;
La creacién del
hombre, detalle de
la boveda de la
Capilla Sixtina;
Roma, Vaticano.
El paisaje se reduce
al minimo: toda
la importancia
se concentra en las
figuras de Adan y
y el Creador; para
ellas, el artista
no tenia modelos:
‘su conocimiento
de la anatomia es
tal que él «crea»
las imagenes
Ilegando a acentuar
algunas partes para
hacer el tema atin
més «natural».
Pintura
tal en sus pinturas, podriamos referirnos a la corporei-
dad de las figuras. ¢Qué quiere decir esto? Durante
mucho tiempo, la pintura, aunque lo hubiera deseado,
no tenia medios para reproducir exactamente el aspecto
fisico del hombre, las tres dimensiones que su cuerpo
ocupa. Las mas de las veces, las pinturas se representa-
ban como siluetas, perfiles sin espesor que se recortan
sobre el fondo —generalmente de oro y muy irreal— del
cuadro. Ambos términos del problema cambian con el
Renacimiento. Por una parte, el ambiente en el que aho-
ra se mueven y se colocan los personajes puede referir-
se con toda exactitud, e incluso con absoluta precisién,
a la realidad. La nueva técnica de la perspectiva lo per-
mite. Por otra parte, atin mds importante, toda la orien-
tacién de la cultura empuja a los artistas a interesarse
a fondo por el hombre, colocandolo en un ambiente bien
definido, reconocible y reproducido con esmero. Todo
ello puede ser pintado de muchas maneras. Pero el nue-
vo arte, caracteristicamente, Jo hace con el dibujo: sus
personajes, 0 sus paisajes, son —fundamentalmente—
dibujos coloreados. /
Esta escuela empieza con el primer grande de la pin-
oeAnunciacién,
detalle; Madrid,
Prado.
Otra corriente de la
pintura renacentista
esté constituida
por pintores que
emplean las nuevas
técnicas para
modernizar los
antiguos conceptos,
utilizando, sobre
todo, el refinamiento
del dibujo y la
elegancia de las
imagenes.
46
tura del Quattrocento, Masaccio: un artista que fa-
llecié6 muy joven (tenia menos de treinta afios), pero
que fue considerado ya por sus contempordneos el Bru-
nelleschi de la pintura, es decir el iniciador de la nueva
manera de hacer. La caracteristica mds evidente y sig-
nificativa de sus no muchas pero excepcionales obras es
el aspecto monumental, macizo, serenamente majestuo-
$0, de sus personajes. Los movimientos son pocos y me-
didos; alguna figura est4 totalmente inmévil, en pie. Pe-
ro cada persona tiene un relieve muy preciso en la «es-
cena», constituida por el ambiente de la pintura (consi-
derar 4 los personajes como actores en un imaginario
teatro, es curiosamente tipica de mucha pintura del si-
glo xv); ocupa un espacio propio claramente individua-
ble; sobre todo, se puede percibir sin sombra de duda
como un cuerpo de tres dimensiones.
Sandro Botticelli;
£{ nacimiento de
Venus, detalle;
Florencia, Uffizi.
La elegancia de la
figura, con los
armoniosos bucles,
con la graciosa
Postura del cuerpo,
tiene en pinturas
como ésta el lugar
que ocupan, en las
Obras de Masaccio
0 de Piero, el
Volumen y
| Corporeidad de los
Personajes..
Es un camino que continuaran muchos artistas, espe-
cialmente en el primer Renacimiento, como Piero della
Francesca, en cuyas obras, a la actitud poderosa y mo-
numental de los personajes se une un claro interés por
Ja construccién «matematica» del paisaje y del ambien-
te circundante: otro aspecto tipico del Renacimiento.
Pero la cima de esta tendencia, él vértice de su camino,
igual aqui que en Ja escultura, lo conseguira Miguel An-
gel: en cuya produccién la caracteristica corporeidad
de las figuras obtenida a través del dibujo legara a ser
«explosiva», tan hinchadas, poderosas, macizas y he-
roicas seran sus representaciones del cuerpo humano:
casi el unico, preeminente y obsesivo interés del artista.
A la corriente que hemos Ilamado «progresista», se
puede afadir la totalmente opuesta: y que también con-
vive con ella a lo largo de todo el Renacimiento. Lla-
47Pintura
48
Lucas Cranach
el Viejo;
Adan; Florencia,
Uffizi.
A un modo de
pintar basado
mas sobre valores
lineales y de
color que sobre
una bisqueda
volumétrica y
espacial —es decir,
de representacion
del espacio y de la
profundidad— no
fueron insensibles
ni siquiera
artistas extranjeros,
como es el caso
de Cranach. Y es
légico porque, a
pesar de las obvias
diferencias, tal
modo de pintar
resulta muy
cercano al
tradicional de los
paises nérdicos.
Tipico de Cranach
es el fondo
uniforme —azul,
marrén oscuro,
verde pdlido—
sobre el que se
recortan las figuras.
Pintura
marla «conservadora» es ciertamente arbitrario, una
vez mas. Pero el adjetivo expresa bien la resistencia de
estos pintores a abandonar completamente los esplén-
didos resultados obtenidos por las generaciones pasa-
das, y sobre todo el aspecto sofiador, alegre, coloreado,
gentil de las pinturas precedentes.
Al querer sintetizar a toda costa en un elemento o en
un concepto la obra de estos pintores, podemos decir
que para ellos la «elegancia» constituye lo que la «cor-
poreidad» era para los artistas a los que nos hemos
referido antes. La elegancia, afiadimos, obtenida a tra-
vés de la utilizaci6n sabia, magistral, de ese elemento
técnico que se llama «linea», es decir el dibujo de un
objeto mediante sus contornos.
Beato Angelico, Botticelli, Cranach, exponentes de esta
tendencia, no rechazan ciertamente las novedades y las
ensefanzas propias del Renacimiento: perspectiva, na-
turalismo y estudio de la anatomia. Pero su interés no
esta dirigido tanto a la representacién de la dura, cor-
porea realidad fisica, como a la elegancia del gesto, del
ropaje y del color. Por una parte, lineas 4giles, cuerpos
voluptuosos, fondos de fabula o de suefio; por la otra,
severidad, monumentalidad y vigor-
Lo que varia, sobre todo, es el modo de concebir el
cuadro. Para unos, éste es en cierto sentido un escena-
rio, en el que son tres los elementos que cuentan: el
espacio delimitado por la escenografia (arquitecturas,
montafias, elementos naturales), la ubicacién de las fi-
guras en este espacio, y el destacar la figura individual
dentro del grupo del que forma parte. Para los otros
—los que hemos calificado de «conservadores»—, el so-
porte es en cambio, antes que nada, una superficie, so-
bre la que se representan escenas mediante dibujos y
colores. Por tanto, lo que verdaderamente cuenta es el
esquema segtin el cual se divide tal superficie, y la ele-
gancia con la que las figuras lo realizan.
Este es, en sintesis (ert extremada sintesis), el panora-
ma de la pintura tematicamente mas frecuente, la que
representa una historia o un acontecimiento o una si-
tuacién. Pero ésta no es la unica del Renacimiento, el
cual desarrollé, o practicamente inventé, otro género
que estaba destinado a tener un gran éxito: el retrato.
No es que antes no se hicieran retratos. Pero lo que im-
portaba en el Medievo, lo que se pedia al pintor era
que diese cuenta de la condicién social del personaje
49Pintura
El retrato
Antonello da
Messina;
Retrato de
hombre, supuesto
autorretrato;
Londres, National
Gallery,
El Renacimiento,
a la par que el
interés por el
individuo,
desarrollé el interés
por el retrato.
La forma tipica
es el medio busto.
Inicialmente, el
personaje se
representaba de
perfil, ante una
ventana abierta.
Pero muy pronto
se impuso una
solucién mucho
més articulada:
el retrato de tres
cuartos (como
éste), con la
figura que se
recorta sobre un
fondo oscuro.
50
efigiado, no de su individualidad humana. En suma, se
representaba el cargo o el simbolo, no el hombre. El
Renacimiento no podia mantener un planteamiento tal,
absolutamente contrario a su modo de sentir, que ha-
cfa del hombre, del individuo, el motor de la historia,
de la cultura y del progreso. Los clientes empezaron
a pedir retratos con parecido; y los pintores a produ-
cirlos.
En un principio, como en todas las experiencias nuevas,
las capacidades técnicas ponian limites a las. posib’
dades de expresién. Los primeros retratos, de hecho,
muestran al modelo rigurosamente de perfil, es decir,
presentan el rostro como si el pintor se encontrase en
linea con los hombros de la persona retratada, la cual
mira fijamente ante si. Los resultados artisticos son
Piero della
Francesca;
Retrato del duque
Federico‘de
Montefeltro;
Florencia, Uffizi.
Este tipo de
retrato fue
el primero que se
experimenté en el
Quattrocento.
El modelo se ve
exactamente de
perfil:
ciertamente es una
solucién simple
Pero no muy
realista, aunque
cada rasgo
fisonémico se
reproduzca
rigurosamente.
Ademés, el pintor
vacila todavia en
concentrarse
Gnicamente en la
figura humana
y la inserta en un
ambiente natural:
fascinante, pero
dispersivo.
excepcionales, la representacién de las caracteristicas
fisicas y sicolégicas es generalmente excelente. Pero no
se puede negar que el esquema es falso, arbitrario y
muy limitativo. A ninguna persona:se la ve de esta ma-
nera. El pintor, en el fondo, todavia no se ha liberado
totalmente de la convencién, de la costumbre de dis-
poner sus temas de forma plana sobre la superficie a
pintar. Sdlo el fondo sobre el que se recorta la persona
ya no es liso, sino real: un paisaje recogido en sus jus-
tas lineas y con sus colores exactos. Paralelamente, tam-
bién el rostro del personaje ha sufrido el mismo pro-
ceso: ya no es un perfil de cartén, sino algo real, donde
se indican con precisién los rasgos dominantes, las
caracteristicas fisicas individuales. Ademas, a la vuelta
de pocos decenios, los pintores aprendieron a represen-
51La Incorporacién
de Ia naturaleza
El interés por los
aspectos del mundo
fisico llevé a la
aparicién de
paisajes y hasta
a la reproducci6n
de los fendmenos
naturales: aqui,
un temporal.
52
tar al modelo en la pose mas natural de tres cuartos, es
decir, como si fuera observado por una persona que es-
tuviera delante, pero desplazada lateralmente. Y adquie-
re confianza en sus propios medios, llegando a abolir
del todo el paisaje natural del fondo, reemplazandolo
por un plano uniforme sobre el que se destaca el perso-
naje. Ademas, la pintura al 6leo, con sus colores pasto-
sos y cdlidos, sustituyé gradualmente a la pintura al
temple, de colores mas frios, de superficie mas lisa y
que es de uso mucho mis dificil, si se adopta para pin-
Giorgione;
La tempestad,
detalle. Venecia,
Academia.
Los pintores de la
Italia central
concebian un
cuadro como un
disefio coloreado.
Los pintores
venecianos, en
cambio, lo sentian
sobre todo como
un conjunto de
colores
distribuidos segin
un disefio, Por
ello dan menos
importancia a la
linea y al rigor
perspectivo. Y se
basan en el sabio
uso del color,
en el cual Giorgione
consigue un
importante
resultado técnico;
la pintura tonal;
es decir, que
obtiene los efectos
de luz y sombra y
el relieve de las
figuras con tonos
de color encendidos
© apagados
progresivamente.
tar un retrato que tiene que dar ilusién de realidad.
Mientras tanto, también el paisaje tendia a convertirse
no ya en un fondo, sino en tema principal e incluso
auténomo de un nuevo tipo de cuadros: La tendencia
hacia el género paisajista empieza precisamente en el
Renacimiento, aunque por ahora no llegard a su pleni-
tud. En un cierto sentido, es la contraposicién nece-
saria para la afirmacién del retrato. Los dos temas
coexistentes en un principio en la misma pintura, am-
biente y hombre, necesitan cada uno de un «género»
53Pintura
54
entero para si. Hemos visto la evolucién del primero.
En lo que se refiere al segundo, muestra desde su apa-
ricion dos vertientes. Por un lado, la atencién se des-
plaza hacia el paisaje natural, es decir hacia Ja repre-
sentacién de escenas agrestes y de fantasia. Por el otro,
se dedica a la presentacién de ambientes urbanos y
arquitecténicos (tipicos y famosisimos seran los de los
pintores venecianos, que muestran en su realidad fes-
tiva y cambiante la vida de Venecia y sus habitantes),
reales o imaginarios. Este ultimo aspecto va tomando
cada vez mas importancia, dando inicio a ese importan-
te fendmeno que ser4, en los perfodos sucesivos, la
decoracién pictérica con fingidas arquitecturas en los
techos de palacios ¢ iglesias.
Durante los siglos Xv y xvI se produjeron excelentes
ejemplos de paisaje. Sin embargo, debe observarse que
no Ilegaron nunca ni a excluir totalmente la figura hu-
mana del cuadro, aunque el tema principal sea la natu-
raleza, ni a darle una funcién marginal, accesoria. Ello
sera fruto de evoluciones sucesivas. Durante todo el
Renacimiento, el interés por el hombre es demasiado
vivo para que se prescinda de él. En cuanto a las esce-
nas en las que el interés se centra en la presentacién
de la arquitectura, es evidente el valor de Ia perspecti-
va. Parece como si la pintura se hubiese concebido y
realizado para mostrar las posibilidades de la nueva
técnica de reproduccién de los objetos (y a veces es
precisamente asf).
La construccién de la perspectiva, ademas, casi siem-
pre es central, 0 sea todas sus limeas convergen en un
solo punto. A menudo, se adopta incluso una forma con-
junta para toda la pintura que hace inequivoco el es-
quema (véase la p4g. 55, donde el fresco, realizado en
un techo, representa una claraboya circular: y los
temas pintados alrededor muestran con toda evidencia
que el punto de vista exacto desde el que hay que
observar la composicién es el punto central de la fin-
gida claraboya).
Finalmente —no debe olvidarse—, la aplastante mayoria
de las obras pictéricas renacentistas eran de tema y
derivacién religioso. Figuras de santos, episodios de la
Biblia, apoteosis, temas simbdlicos o rituales: eran
los encargos de este tipo Jos que mantenian con vida
el arte. Pero un tema prevalece sobre todos los demas:
la representacién de la Virgen con el Nifio. Casi no
La exhibicién
de la perspectiva
Andrea Mantegna;
techo de la
Camera degli
Sposi; Mantua,
Palacio Ducal.
La perspectiva es
la preocupacién
dominante en
esta pintura,
que serd la base
de toda una gran
serie: la de las
decoraciones, con
juegos de +
perspectiva, de los
techos de palacios
e iglesias. El
fresco representa
un gran ojo
sabierto» en el
techo, por el que
se asoman varias
personas y
animales.
PinturaPintura
Los esquemas
de composicién
Raffaello Sanzio;
Madonna del
lilguero; Florencia,
Uffizi.
También en la
pintura, como en
la estatuaria, la
composicién en
Pirémide es con
mucho la més
utilizada: sobre
todo en los grupos
sagrados tan de
moda. Muchas
veces se afiade,
© hasta forma parte
de ella, un
fondo de paisaje.
Fondo que puede
ser puramente
natural o
arquitecténico,
Pero compuesto
siempre segtn
esquemas regulares.
56
existe un pintor de los siglos xv y XvI que no lo haya
representado una o mas veces. Algunos, como Rafael,
hicieron de él su tema favorito. Naturalmente, existia
una infinidad de maneras de expresar el tema, y las
variantes son {nnumerables. Pero uno solo era domi-
nante, sugerido por la tradicién y al mismo tiempo en
Ja linea de las nuevas orientaciones, majestuoso y fun-
cional: dictado, en la practica, por la misma naturaleza
del tema, Era la disposicién de las dos figuras —madre
e hijo— formando una pirdmide. Es decir, de manera
que sus lineas mds exteriores estuvieran comprendidas
en un triangulo que tuviese como base los pies de la
Madonna y las faldas de su manto, y como vértice la
cabeza de la Virgen. Este, de hecho, es el esquema fijo,
absolutamente tipico, para las Madonas del Renaci-
miento. Naturalmente, las posibilidades de modificar
tal esquema eran muchas, gracias al empleo de mediogsPintura
EI esfumato
Leonardo da Vinci;
Madonna del clavel;
Munich, Alte
Pinakothek.
El gran Leonardo
fue maestro en
una técnica
pictorica
particularisima:
un claroscuro, es
decir un dibujo
de las sombras,
tan refinado y
gradual que hace
mérbidos e
imperceptibles los
pasos entre zonas
de luz y zonas
de sombra. Tal
técnica, conocida
como esfumato, da
un caracter
totalmente
particular a sus
obras, que
parecen vistas
casi a través
de un ligerisimo
velo; esto se
advierte mejor
en los detalles
mas complicados.
58
cada vez mas sofisticados: la contrapesicién, por ejem-
plo, es decir el mostrar ciertas partes del cuerpo en
rotacién con respecto a las otras (en una figura senta-
da, vemos los pies girados hacia la derecha mientras
Ja cabeza mira hacia \a izquierda, con un efecto de
torsién de todo el cuerpo que da movimiento y vida
a la imagen); o bien el claroscuro (en el que fue gran
maestro el gran Leonardo), es decir, la técnica de de-
finir los contornos de las figuras no mediante el dibujo,
sino merced a los pasos de luz y sombra, al contraste
entre partes acariciadas por la luz y partes sumergidas
en la sombra: todo delicadamente difuminado, como si
el cuadro se observara a través de un velo.
Tales son, en sintesis los esquemas; 0, en otras pala-
bras, el examen —a grandisimos rasgos— de las formasPintura
Esquemas
geométricos en
las composiciones
complicadas
Alberto Durero;
Adoracién de Ja
Trinidad; Viena,
Kunsthistorisches
Museum.
Si existe un
carécter constante
que recorre toda la
evolucién del
Renacimiento,
éste es la
busqueda de
esquemas
racionales,
en todas las
situaciones.
Siempre, una
obra renacentista
est4 «construida»
mentalmente: de
forma clara y
segiin rigurosos
cénones
geométricos.
Y en ello reside,
indudablemente,
mucha de su
fascinacién.
y los modos més tipicos y mas facilmente reconocibles
de la pintura del Renacimiento.
Este arte, que Ilena de por si las pinacotecas y las
colecciones de todo el mundo, ha Ilevado consigo una
casi increfble y fantdstica explosién del genio; ha es-
tablecido reglas y modelos de comportamiento que atin
hoy nos condicionan; ha cerrado definitivamente el Me-
dievo —jmil afios de historia y de cultura!— y ha abier-
to la historia moderna. Todo ello en pocos decenios,
en un pais que ha dado durante este periodo mas artis-
tas de cuantos hayan producido otros en toda su exis-
tencia. Los esquemas no pueden explicar la vitalidad
y la fuerza de un arte tal mejor de cuanto la observa-
cién de un vestido pueda revelar la personalidad y el
caracter de quien lo lleva. Pero quiza consiguen —y ya
seria mucho— ser el primer paso hacia la comprensién
y la apreciacién de uno de los periodos mas fecundos,
significativos, interesantes, vivos y vitales.
Quien bien empieza, dicen, est4 en la mitad de la obra.Diccionario
ALMOHADILLADO: __ Revestimicnto
mural obtenido con sillares que no son
isos, sino que sobresalen de la super-
ficie de] muro, Los, sillares pueden te-
ner mayor o menor relieve y distinta
forma. Un caso particular de almoha-
dillado es el de «punta de diamante»,
cuyos sillares presentan forma pirami-
dal.
ARCO; Estructura arquitecténica cur-
va que une dos soportes (muros, pilas-
tras, columnas). Su forma le permite
sostener fuertes cargas, descargando el
peso en parte sobre los soportes y en
parte hacia el exterior. Puede tener for-
ma muy variada. En el Renacimiento
es de rigor que sca de medio punto, es
decir con perfil —para quien observa
el arco frontalmente— semicircular. La
distancia entre los dos extremos del
arco se Hama «luz».
ARQUITRABE: Elemento _arquitecté-
nico horizontal que une dos columnas
© dos pilastras. En los érdencs arqui-
tecténicos se Hama asi a la parte infe-
tior del entablamento. Su decoracién
varia segin el orden.
BIFORA: Tipica ventana, usada en el
Medievo y en el primer Renacimiento,
dividida en dos partes iguales en sen-
tido vertical por una columnita o por
una pequefia pilastra.
BOVEDA: Cobertura arqueada que cu-
bre un espacio comprendido entre mu-
ros 0 pilares, Puede tener distintas for-
mas. Las mds comunes son la de canén
(gencrada por el desplazamiento de un
arco de medio punto a lo largo de un
eje longitudinal), la de arista (generada
por el cruce perpendicular de dos béd-
vedas de cafién iguales), la de cruceria
(reforzada con nervios en las aristas).
Béveda baida es una béveda esférica
cortada por cuatro planos yerticales y
perpendiculares entre si
CAPITEL: Parte terminal de una co-
lumna o de un listén, Normalmente,
constituye el elemento mas caracteris-
tico de Ja columna, en el que nos basa-
62
mos principalmente para distinguir un
orden de otro. El Renacimiento utilizd
cinco tipos de capitel: dérico, toscano,
jonico, corintio y compuesto.’ Los dos
primeros se distinguian por la parte
final, o Abaco, cuadrada, en forma de
tablilla. El tercero, por sus caracteris-
ticas volutas, que sobresalen de cada
Angulo. Los dos tiltimos, por las hojas
de acanto (una planta mediterrénea).
CARTON: Hoja de papel 0, como el
nombre indica, de cartén en la cual
el pintor dibuja la obra antes de ejecu-
tarla sobre la tela o el revoque del muro
(en cl caso de un fresco).
CINQUECENTO: Voz italiana usada
para referirse al movimiento artistico y
literario italiano del siglo xvi.
COLUMNA: Estructura de soporte ca-
racterizada por su forma cilfndrica. Se
distingue normalmente por una parte
inferior, o base; una parte media, o
fuste; y una parte superior, o capitel.
Las diferentes formas que estos elemen-
tos pueden tener, y sus proporciones,
distinguen un orden arquitecténico de
otro.
CORNISA: Parte sobresaliente superior
de un cntablamento.
CRUZ GRIEGA o LATINA: El esquema
que un edificio dibuja sobre el terreno
—la planta— cuando tiene los cuatro
brazos iguales (cruz griega) o cl brazo
inferior mas largo (cruz latina).
CUPULA: Estructura arquitecténica_uti-
lizada para la cobertura de un edificio,
obtenida idealmente por la rotacién de
un arco alrededor de su propio eje (ct-
pula semiesférica) 0 de la union de va-
rios nervios, que delimitan paiios que
parten cada uno de ellos de un lado de
un poligono (generalmente un octégo-
no). Con frecuencia, en su parte supe-
rior se abre un templete circular —la
linterna— por cl que entra la luz.
ENTABLAMENTO: Parte superior de
un orden arquitecténico, formado por
el arquitrabe, el friso,y la cornisa.
—
ESCORZO: Artificio grafico que con-
siste en representar una figura no hori-
zontal o verticalmente, sino oblicua con
respecto al observador, de tal manera
que algunas partes parezcan mds cerca-
nas y otras més alejadas.
ESTARCIDO: Técnica que permite
—en la pintura al fresco— transferir el
dibujo preparatorio del cartén (v.) al
reyoque, haciendo pasar polvo de car-
bon por una serie de pequcfios aguje-
ros realizados —en correspondencia con
Jas Iineas del dibujo— en el carton.
FACHADA: El vestido —por asi de-
cirlo— con el que un edificio se pre-
senta al exterior, lado por lado.
FRESCO: Técnica pictérica mural.
Consiste en pintar con colores desleidos
en agua de cal sobre un muro con re-
yoque de cal htimedo, es decir fresco
(de ahi el nombre de «pintura al fres-
co»), De esta manera, los colores pe-
netran en la cal y, se convierten en
parte integrante de ella, con lo que se
consigue una pintura mural indeleble.
FRONTON: Originariamente cra la
parte triangular —que cubre la parte
inferior del techo— de un cdificio, so-
bre todo de un templo griego. Después,
la parte alta, terminal, de cada edificio.
GRUTESCO: Motivo decorativo, utili-
zado en el Cinquecento (v.), sobre todo
por la escuela de Rafael, que se basa
en el trenzado de figuras vegetales y
animales de tipo fantastico.
JARDIN A La ITALIANA: Tipico jardin,
que aparecié en cl siglo xvi (Cinque-
cento), donde los elementos verdes —por
lo general, sctos— van dispuestos geo-
métricamente alrededor de cascadas de
agua o fuentes.
MENSULA: Elemento arquitecténico
en saledizo, generalmente de mds vuelo
que altura, que sirve para sostener algo
(vigas, cornisas, etc.).
Diccionario
MODULO; Unidad de medida, En la
arquitectura clésica y en la del Rena-
cimiento suele ser el semidiametro de
la columna en su parte inferior.
ORDEN; Sistema arquitecténico que
deriva de la aplicacién coherente de
reglas predeterminadas, que fijan las
formas y en parte las proporciones de
los elementos. Dentro de estas reglas,
el artista puede moverse con entera
libertad.
PARAMENTO: Aspecto 0 disposicién
de los elementos de un muro.
PERSPECTIVA; Sistema geométrico
que permite Ia representacién sobre un
plano de un objeto tridimensional, una
vez establecido el punto desde el cual
observarlo.
PLATERESCO: Estilo arquitecténico
y decorative tipico del Renacimiento
espafiol. E] nombre deriva del cardcter
fundamentalmente ornamental de este
estilo, que recuerda el trabajo de los
plateros.
QUATTROCENTO: Voz italiana usada
para referirse al movimiento artistico y
literario italiano del siglo xv.
SALEDIZO: Cualquier elemento que
sobresale del muro de un edificio (en
general, un balcén, una ménsule o una
cornisa).
SERLIANA: Tipo de ventana con tres
aberturas: la central, en arco; las dos
laterales, arquitrabadas. Conocida ya
por los romanos, fue difundida en el
Renacimiento -por el tratadista y arqui-
tecto Serlio.
TAMBOR: La estructura arquitecténica
—de forma cilindrica o poligonal—
que sostiene Ia ciipula, descargando su
peso sobre los arcos de sostén.
TRAMO: El espacio delimitado por
una béveda y sus soportes (columnas
o pilastras). A menudo, se utiliza tam-
bién para indicar el espacio entre dos
soportes unidos por un arco.
63Indice
Introduccién. . . -
Arquitectura. . . .
Escultura. . . . -
Pinta . . . . -
Diccionario . . .
Fuentes fotogréficas
Foto 2000: p. 27; Pedone: p. 10, abajo, 23, 43, 55; Pero-
galli: p. 21; Rizzoli: p. 4, arriba, 19, 29, 46, 47, 48, 50, 51,
53, 59, 61; Scala: p. 4, abajo, 7, 8, 10, arriba, 13, 15, 16,
17, 25, 31, 33, 34, 35, 37, 39, 41, 45, 57.
SEBau} La redaccidn-de los voluimenes de la colec-
| Gién «Cémo reconocer el arte» ha sido con-
fiada a expertos y estudiosos especializa-
dos en cada época del arte que se estudia,
y ofrece al lector una guia para conocer
los principales estilos del arte mundial. Las
64 paginas de cada volumen van precedi-
das por una introduccién, esencial aunque
exhaustiva, sobre los aspectos fundamen-
tales del estilo de arte que se examina, El’
texto, riguroso pero de agradable lectura,
va acompafiado de reproducciones en co-
_lor de las obras mas representativas, con
“grafi icos a dos tintas que destacan las ca-
| racteristicas mds sobresalientes, El comen-
tario que acompaiia a las ilustraciones y el
iccionario de términos técnicos con que
finaliza cada volumen, complementan el
contenido del texto.
El excepcional éxito alcanzado por las dis-
tintas ediciones internacionales de «Cémo
) recenocer el arte» es el mejor testimonio
} del valor practico y cultural de esta co-
I leccién.
Titulos publicados:
Leet em eer aad
GRIEGO
eye Lama}
ETRUSCO
Orne recoiled
GOTICO
fOr emer alg
bc) 8)
Ler Ma renee ala)
del RENACIMIENTO
terre a Lg
BARROCO
Como reconocer el arte
MESOPOTAMICO.
or Mee a CLC!
ROMANO
Como reconocer el arte
ROCOCO
Lorre reer elec aL acc}
ROMANICO
ber eee ecm Lia
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Cémo reconocer el arte
CHINO
ISBN 84-7747-083-9
788477470830
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