100%(4)100% encontró este documento útil (4 votos) 4K vistas171 páginasSeco Rafael Manual de Gramatica Española
Libro orientado al estudio de la gramática de la lengua Española.
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RAFAEL SECO
MANUAL
GRAMATICA
ESPANOLA
Revisado y ampliado por
MANUEL SECO
SP
x
TOLLE, LEGE
AGUILARNOVENA EDICION, 1967
PRIMERA REIMPRESION, 1968
SEGUNDA REIMPRESION, 1969
TERCERA REIMPRESION, 1971
Depésito Lecat, M. 1291.—1971
© HEREDEROS DE RAFAEL SECO, 1953; MANUEL SECO, 1953.
Aauitar, S, A. DE EDICIONES, Juan Bravo, 38, Madrid (Espafia), 1971.
Printed in Spain, Impreso en Espafia por Selecciones Graficas,
Avda, del Dr, Federico Rubio y Galf, 184, Madrid.—1971.
INTRODUCCIONINTRODUCCION
EL LENGUAJE Y SU IMPORTANCIA
El lenguaje es el gran instrumento de comunicacién de
que dispone la Humanidad, intimamente ligado a la civili-
zacién, hasta tal punto, que se ha llegado a discutir si fue el
lenguaje el que nacié de la sociedad o fue la sociedad la que
nacio del lenguaje.
Todas las agrupaciones humanas de la tierra disponen de
un sistema de signos—idioma—para la expresién del pensa-
miento o del sentimiento, y, en cada una de ellas, cada hom-
bre se ve precisado a usar ese sistema, no otro, para ser
comprendido por los demas, de la misma manera. que tiene
que emplear en sus negocios una determinada moneda que
sea precisamente la corriente y admitida dentro de esa co-
munidad. Y asi como una moneda circula porque todos los
moradores del pais han convenido en darle un cierto valor,
asi también una palabra o un uso lingiiistico cualquiera
circula y tiene valor en un idioma por convenio de todos
los hablantes del mismo.
Pero este pacto solo se cumple en teoria, En la practica.
no hay nadie que posea todas las palabras y todos los usos
del idioma. No es solamente el campesino el que no com-
prende bien lo que le dice el hombre culto, sino que este
mismo @ su vez desconoce infinitas palabras de aquel, tan
legitimas——Zpor qué no?—como las suyas propias. Lo que
lamamos “nuestro idioma” no es nuestro nds que en parte,
pues de él solo poseemos los escasos mules de palabras y los
pocos centenares de construcciones que empleamos en nues-
tra conversacion diaria, més los otros pocos miles de pala-
-bras y construcciones que entendemos, sin usarlas nosotros,
al oirlas o leerlas en la calle, en el periddico, en la radio
o en el libro. Fuera de nuestro dominio, de nuestro alcance,xt INTRODUCCION
queda todavia una amplia zona de la lengua, de extension
muy variable segtin la inteligencia y la formacién de cada
individuo.
Dentro de esta desigualdad de caudal lingiiistico entre
las personas, no cabe duda de que las ventajas estardn siem-
pre de parte de aquellas en que ese caudal sea mayor. Todo
el mundo sabe que el que consigue hacerse entender mejor,
el que se expresa con mayor claridad y precision, es duefio
de recursos poderosos para abrirse camino en el trato con
sus semejantes. El arte de hablar es el arte de persuadir.
Por otra parte, la importancia social del lenguaje se ex-
terioriza, en la vida coditiana, por la diversa estimacién que
hacemos de las personas partiendg del grado y cuantia de
esa posesién del idioma y de la perfeccién de su uso. Todos
hemos juzgado de manera automdtica a una persona cuando
nos ha dicho andé, de seguida o jse siente usted! Un seftor
rechazé a un profesor particular de Ciencias-para su hijo por-
que le oyé decir ojepto. Juicios tales, sin duda, son suma-
risimos, muchas veces injustos, pero siempre instintivos e in-
evitables, pues es un hecho evidente que la educacién se re-
fleja en el habla tanto como pueda hacerlo en cualquir otro
aspecto de la personalidad.
Pero no es el lenguaje tinicamente medio de comunica-
cién, ni siquiera es este el servicio mds importante que nos
presta. Las palabras no se limitan a ser vehiculo de las ideas,
sino que sirven para configurarlas y estructurarlas, para deli-
mitarlas, para darles, en resumen, su existencia como tales
ideas. Los pensamientos y los estados de dnimo son siempre
aigg vago e inconcreto, si no se traducen en palabras, si no
se hablan mentalmente. La mayoria de lo que pensamos es
intimo monéloge, y al pensar, mds que manejar ideas, ma-
nejamos las etiquetas de esas ideas, que son las palabras.
“En el lenguaje—dice Balmes—tiene el espiritu una especie
de tabla de registro, adonde acude cuando necesita recordar,
ordenar o aclarar sus ideas.’ Y Unamuno va mas alla, afir-
mando que la lengua no es la envoltura del pensamiento, sino
el pensamiento mismo: “No es que se piense con palabras...,
INTRODUCCION XHE
sino que se piensan palabras.” Asi puede comprenderse la
paradoja tan conocida entre los lingiiistas: “No se explica
la invencién del lenguaje sin lenguaje.”
Tan patente resulta esta segunda—o primera—utilidad del
lenguaje, que los psicélogos lo consideran en sus tests como
uno de los indices mas seguros para determinar la capacidad
y el desarrollo mental de un individuo.
GPOR QUE NO ESTUDIAMOS
EL LENGUAJE?
Si el lenguaje, pues, sirve para relacionarnos con los de-
mas humanos, y, sobre todo, si es el cauce de toda nuestra
vida intelectual; si afecta tan radicalmente a dos aspectos tan
fundamentales de nuestra existencia, ghabrd cosa mds légi-
ca que el cuidarse de él y esmerarse en su estudio? Y, sin
embargo, es minima la atencién’ que un hombre medio presta
a su lengua, limitdndose a hacer de cuando en cuando una
pregunta sobre la correccién de tal palabra o sobre el signi-
ficado de ial otra.
Este desinierés lo atribuye W. Porzig a dos causas. La
primera es que “la lengua esté tan inmediatamente unida a
la conciencia del individuo, que es muy dificil que este se
coloque ante si mismo objetivamente para, en cierto modo,
observarse desde fuera”. “De la misma manera que el hom-
bre ingenuo califica de vacia una vasija lena de aire, porque
este se encuentra naturalmente en todas partes, asi tampoco
puede ver el lenguaje como un problema, puesto que es él
la base natural de su propio pensar y, por tanto, del proble-
matizar mismo.” La segunda causa que apunta Porzig es
sencillamente el métode poco afortunado que para la ense-
Ranza del lenguaje se sigue todavia en las escuelas, y cuyo
unico resultado, en la mayoria de los casos, es ahuyentar de
estas cuestiones a los alumnos para toda la vida.xiv ANTRODUCCION
EL CONOCIMIENTO DEL LENGUAJE
Todo el que habla un idioma posee de él un conoci-
miento practico: conoce el idioma directamente. de oirlo
usar y de usarlo él mismo. A lo largo de toda la vida va
aumentando, con diverso ritmo, el caudal lingiiistico de cada
persona. Este conocimiento préctico es de mayor 0 menor
cuantia segtin el ambiente social y la cultura del individuo.
Al lado del conocimiento practico esta el tedrico, que,
baséndose en aquel. deduce las normas por las que se rige
el lenguaje, Para poseer este conocimiento tedrico no hace
falta haber estudiado Gramédtica, sino solamente tener uso
de raz6n:. si por la experiencia sabemos que varios indivi-
duos del género caballo se llaman caballos y que varios indi-
viduos del género vaca se llaman vacas, sin necesidad de
consultar una gramdtica seremos capaces de decir que los
‘plurales de ornitorrinco y halieto son ornitorrincos y halie-
tos, aunque no conozcamos practicamente estus formas.
La utilidad de este conocimiento teérico, que esté al al-
cance de todos, es indudable; pero, como es légico, ird en
proporcién directa con el conocimiento prdctico de cada uno.
Asi, un hombre que ha leido mucho poseeré un notable
conocimiento tedrico de la lengua, que aumentard su po-
tencial lingiiistico; esta es la razén de que pueda haber
excelentes escritores que no han estudiado Gramdtica en su
vida, En cambio, una persona iletrada no tendrdé en su po-
der sino unos pocos teoremas del lenguaje, que, por la cor-
tedad de horizontes, aplicard unas veces bien y otras mal.
De la existencia de traiga deduce la de haiga y vaiga; de
la existencia de juego deduce la de juegar. Tanto el hombre
culto come el inculto aplican el mismo principio de analo-
gia; pero el uno lo hace con fundamento suficiente, y el
otra, no,
Cada uno de nosotros, pues, posee una teoria de la len-
gua, sin nombres técnicos ni reglas formuladas, sin consti-
tuir un sistema, la cual aplicamos a nuestra habla cuando es
necesario. Sin embargo, esa gramdtica intima no nos sabe
INTRODUCCION xv
ayudar en muchos casos, y a veces incluso nos engata. Mu-
chos de los usos que hoy tenemos por normales fueron en
otro tiempo formas risticas, hijas de disparatadas analogias:
el pretérito de andar es anduve, por semejanza con hube;
su forma antigua era andide, calcada de estide (=“estu-
ve”); pero la tinica forma correcta seria andé, precisamente
la que hoy consideramos inadmisible. Constantemente surge
lo imprevisto, la irregularidad, que no es, al fin yal cabo,
mds que una regularidad distinta. Porque el lenguaje es, por
naturaleza, un fendmeno complejo, y es necesario someterlo
@ un estudio metédico muy atento, que no todos tiene opor-
tunidad de evar a cabo, para llegar, con cierta aproxima-
cién, @ tener una idea de su estructura, Este conocimiento
sistemdtico—que se denomina cientifico—es precisamente
el objeto de la ciencia que lamamos Gramdtica.
EL ESTUDIO DE LA LENGUA
En el aprendizaje de la lengua hay una primera etapa,
en la que se obtiene exclusivamente conocimiento practico.
Esta etapa corresponde a los primeros ajios de la vida, y en
ella la adquisicion natural del lenguaje puede favorecerse
artificialmente por medio de vocabularios, juegos y ejerci-
cios adecuados. En la segunda, que no debe comenzar antes
que el nifio tenga suficientemente desarrollada la capacidad
de abstraccién, se une al aprendizaje prdctico el tedrico, y
es el momento en que entramos en contacto con la Gramda-
tica. Para que el estudio de esta tenga alguna eficacia es
indispensable que esté combinado con la adquisicién prac-
tica de la lengua, y no solamente en intima colaboracién con
ella, sino toméndola como punto de partida. Sin la conexién
directa con la realidad del habla, el estudio de la Gramidtica
espaiiola seguird siendo tan mortecino y ciego para el alum-
no como ha sido hasta hoy, y como lo es también, en la ma-
yoria de los casos—-que no debiera—, el estudio del latin.
Pero la ensefianza del lenguaje, tal como se ha Wevado
a cabo hasta ahora en et Bachillerato, se ha limitado a una
Gramatica de definiciones y clasificaciones, sin vida y sinXVE INTRODUCCION
interés. Por otra parte, todo estudio del lenguaje cesaba al
egar al cuarto curso, como si este hecho tan profundamen-
te humano no pudiese interesar al hombre més que en la
primera edad, cuando ain no esté en condiciones de darse
cuenta de toda su trascendencia.
LA GRAMATICA ES PARA TODOS
Y es que se suele considerar la Gramdtica como una
cosa de ninos, al igual que el catecismo, las lecciones de co-
sas y las cuatro reglas, La Gramdtica viene a ser la conti-
nuacién inmediata de la cartilla y del Caton moderno,
+ hasta habré quien se sonria de que en la Universidad exista
una cdtedra de Lengua espafiola, Podrdé parecer que esta ac-
titud es propia de la gente inculta; pero lo cierto es que,
prescindiendo de las obras de pura investigacion, accesibles
solo a los especialistas, y de las dedicadas a la ensefianza
primaria y media—esto es, para lectores de siete @ trece
aiios—, se pueden contar con los dedos los libros que tratan
de esta materia. Es decir, que, haciéndose eco del desinterés
general hacia ella, los gramdticos apenas se han atrevido a
escribir libros que, abandonando el tono preceptivo y la
definicién “de memorieta”, por un lado, y la cite erudita, la
polémica y la enmarafada casuistica, por otro, hablen a la
inteligencia con sencillez, con naturalidad, discurriendo al
‘lado del lector, come amigo con amigo y no como démine
con parvulo.
CARACTERISTICAS DE LA
PRESENTE OBRA
Tal fue el intento del autor (1) de este MANUAL DE GRaA-
mATICA EspANOLA, cuya primera edicién aparecié en 1930
en dos tomitos, formando parte de una coleccién de divul-
gacién. En él se procuraba satisfacer el interés del hombre
de cultura media, y también del hombre culto no especialis-
ta, respecto a@ la estructura de nuestro idioma, describién-
(2), RaragL Seco SAncHez nacié y murié en Madrid (1895-1933), Ade-
mas del Manual De GramAtica Espafiota, publicé, con 1a colaboracién de
A. LacaLle, otra Gramdtica, con ejercicios practicos, destinada a ia Ensefianza
INTRODUCCION “xv
dosela en forma breve y racional, sin imponerle leyes ni ter-
minologias y discusiones complicadas. Por ello la caracte-
ristica del libro es algo que no han sabido imitar ciertos
gramdticos de ultima fila, desahogados pescadores en aguas
ajenas: la claridad.
Esa ‘transparencia, esa racionalidad, que son sus princi-
pales virtudes, no he querido que las perdiese el libro en
esta nueva edicién, y por ello, a pesar del tiempo transcu-
rrido, las innovaciones que se han introducido ahora son
discretas, de manera que no queda alterado en absoluio el
plan primitivo ni, en lo esencial, ninguna de las partes. Se .
han subsanado errores tipogrdaficos, se han eliminado lige-
ras contradicciones, se ha reforzado en lo posible la claridad
de la exposicién (1), se ha subrayado la cohesion de la obra
por medio de numerosas referencias dentro del texto; se ha
afadido, para facilitar la consulta, un indice alfabético de
materias, y, sobre todo, se ha ampliado él texto con notas
que, respetando siempre el criterio bdsico del autor, apor-
tan unas veces el punto de vista de las investigaciones re-
cientes (2), explican otras con mayor detalle la doctrina ya
expuesta, y otras veces, por ultimo, retocan y puntualizan
cuestiones no bien precisadas en el texto. Esas notas van,
algunas, en pie de pagina, y, la mayoria, intercaladas en
letra pequena en el cuerpo de la obra.
Media {3 ediciones, 1931-1933; reeditada Ivego dos veces m&s por Lacalle), y
algunos estudios-prélogos para ediciones de clésicos. A su mwuerte preparaba
varios trabajos de Sintaxis y Estilistica, Era profesor en ta Facultad de Filosofia
¥ Letras de la Universidad Central. .
@) Han sido refundidos el cuadro de los adverbios y los- pétrafos que
se refieren a los pronombres demostrativos, relativos, indefinidos y numerales,
coraciones impersonales pasivas y oraciones de causalidad, asi como todo lo
relativo al “modo” potencial. Modificaciones de menor importancia se han
introducido en los cuadros de los sustantivos, pronombres personales, pronom-
bres posesivos y tiempos verbales, y en los parrafos de la interjeccién, el vo-
cativo, los casos en el pronombre, etc. También han sido suprimidos los pro-
nombres sujetos en los paradignas de conjugacién. Los restantes cambios son
de importancia minima: supresién de alguna frase, sustitucién de alguna pa-
Jabra, etc, Esta ha sido mi tnica intervenci6n en el texto, aparte de las
notas.
2) Las obras generales. més tenidas en cuenta con este fin han sido la
Gramética castellana de AMADO ALONSO y Pepro Henriquez Urea (2 tomos,
8.* ed., Buenos Aires, 1947); el Curso superior de Sintaxis espafiola, de SAMUEL
Gut Gaya (4." ed., Barcelona, 1954), y el tinico tomo aparecido hasta ahora
de la Gramética espaiiola, de Sa.vapor Fernknpez (Madrid, 1951). Otros traba-
jos consultados se citan en ef lugar correspondiente del texto.XVIIL . INTRODUCCION
El objetivo principal de esta revisién y estas notas ha
sido, pues, ensanchar en algunos aspectos la informacién del
lector, introduciende las opiniones de la Gramética actual
siempre que la estructura y la unidad del libro lo permitian.
Gon esta limitacién no ha sido siempre posible incorporar
algunas de las innovaciones que hoy dan una nueva fisono-
mia a la ciencia del lenguaje. Pero obrar de manera dis-
tinta a como he hecho hubiera significado escribir un libro
nuevo, y no ha sido ese en ningun momento mi proposito,
ni, por otra parte, hacia falta cuando el libro sigue conser-
vando su actualidad.
Quisiera haber acertado en tan delicada tarea, respon-
diendo asi dignamente a la inestimable ayuda y consejo ge-
neroso de los catedrdticos don Damaso Alonso, don Salva-
dor Ferndéndez Ramirez, don Rafael Lapesa y don Samuel
Gili Gaya. A todos quiero darles aqui mis sinceras gracias.
ManueL Seco.
Madrid, 1954.
NOTA A LA CUARTA EDICION
En la tercera edicién de este libro—1958—agregué un apéndice
de Fonética y Ortografia, en que recogia lo mds sustancial de las dos
disciplinas, procurando no apartarme de los objetivos de claridad,
racionalidad y brevedad que dieron cardcter a esta obra. Ahora, en
esta nueva salida, aftado un capitulo para exponer metédicamente las
Nuevas normas de Prosodia y Ortografia establecidas de manera pre-
ceptiva por la Real Academia Espafola en 1959. Con ello y con al-
gunos leves retoques en el texto del apéndice, quedan estas materias
puestas rigurosemente al dia, dentro, claro estd, de los limites refe-
ridos.
Madrid, 1960.
Quiero agradecer aqui las resefias que sobre las ediciones ante-
riores—1954 @ 1963—han publicado B. Moreno Quintana (Arbor),
A. Porqueras Mayo (Ateneo y Romanistisches Jahrbuch), A. Car-
BALLO Picazo (Cuadernos Hispanoamericanos), J. Arce (Quaderni
Tbero-Americani), J. Montero Pavitta (Arbor), J. W. ScHWEITZER
(Hispania), E, Lorenzo (Filologia Moderna) y fa revista Insula,
fNDICE GENERAL{NDICE GENERAL
INTRODUCCION «2.00.00... ee ce ee ce ee ... Pag.
PRELIMINARES .
Gramética, pag. oraci 5
cién, 6.—Partes ae la Gramética, 8.
MORFOLOGIA
EL NOMBRE © SUSTANTIVO ... 00.0... ce. cee cee cee cee cee cee
Definicién y clasificacién, pdg. 11. Nombres concretos y abs-
tractos, 11.—Nombres comunes y propios, 13.—Nombres indi-
viduales y nombres colectivos, 14.—Accidentes gramaticales, 15.
Género de los nombres, 15.—Género de los nombres de perso-
nas y animales, 16.—Género de los nombres de cosas, 18.—Nu-
mero de los nombres, 20.
EL ADJETIVO ... 0.0... we ee
Definicién, pdg. 23—Clasificecién de los adietivos, 24,—-Adjeti-
vos calificativos, 24.—Adjetivos__determinativos, _26.—Adjetivos
atributivos y_predicativos, 28.—Concordancia de nombre y ad-
jetivo, 28.—Forma genérica de los adjetivos, 28.—Forma nu-
mérica de los adjetivos, 29.—Apécope de los adjetivos, 29.
Gradacién de los adjetivos, 30.—Adjetivos sustantivados, 33.
Aposicién, 35,
Definicién, pdg. 37.—Clasificacién, 39.—Pronombres _ personales,
39.—Pronombres posesivos, 42.—Pronombres demostrativos, 44.—
Pronombres relativos, 45.—Concordancia de los pronombres re-
lativos, 46.-Pronombres interrogativos, 47.—Pronombres indefi-
nidos, 47.—Pronombres numerales, 48.
Ev arTicuce ...
Definicién, pdg 50.—Forma del articulo, 52.—Concordancia del
articulo, $2.—Matices del artfculo definido. 52.—Uso de} articu-
lo, $3.
EL VERBO ..
Definicién, pag. 54. Clases ‘de verbos, 55.—Verbos auxiliares, ‘38
Formas simples y formas compuestas. 58.—-Accidentes del verbo,
58.—Radicat_ y ‘desinencias, 59.—Conjugacién, 59.—Personas y
némeros, 59.—Modos, 60.—Formas verbales auxiliares, 61.—-
23
37
50
54XXIT INDICE GENERAL
Tiempos verbales, 62.—Tiempos de! modo indicativo y su_sig-
nificacién, 64.—Los tiempos del modo subjuntivo, 70.—El modo
imperativo, 73.—Infinitivo, participio, gerundio, 73.—Voz_ verbal,
73.—Conjugaciones, 74.—Conjugacién del verbo auxiliar “haber”,
74,—Conjugacién del yerbo auxiliar “ser”, 76.—Verbos regula-
res © irregulares, 78.—Conjugacién de los verbos regulares, 78.—
Modelo de un verbo de la primera conjugacién, 78.—Modelo de
un verbo de la segunda conjugacién, 81.—Modelo de un verbo
de Ja tercera conjugacién, 83.—Verbos irregulares, 84.—Verbos
que diptongan vocales radicales, 86.—-Verbos que afiaden con-
sonantes al radical, 87.—Verbos con debilitacién vocilica, 89.—
Verbos con diptongacién y debilitacién vocdlica, 90.—Verbos con
futuro irregular, 92,—Verbos con pretérito fuerte, 93.—Verbos
con especial irregularidad en os presentes, 94.—-Otros_ verbos
irregulares, 95.—Conjugacién de los verbos reflexivos, 97.—Mo-
delo de un verbo reflexivo, 98.—Conjugacién de los verbos uni-
personales, 100.—Modelo de un verbo unipersonal, 100.—Verbos
defectivos, 101.—-Los participios, 102.
EL ADVERBIO ... 0.) eee eer eCenTTaeT)
Definicién, pdg. 104—Clasificacién de los adverbios, 105.—Cua-
dro general de Ja clasificacién’ de los adverbios, 167.—Apécope
en los adverbios, 109.—Relaciones entre los adjetivos y los ad-
verbios, 109.—Frases adverbiales. 112
LA PREPOSICIGN
Definicién, pdg. 113.—Frases prepositivas,
pospuestas, 115.
—Preposiciones
LA CONJUNCION ..
LA INTERJECCION .
FORMACION DE LAS PALABRAS .
Palabras primitivas y derivadas, pag. simples
compuestas, 119.—Raiz y afijos, 119.—Significacién de tos pri
cipales pretijos, 120.—Sufijos de sustantivos, 121.—Sufijos de _ad-
jetivos, 125—Sufijos de verbos, 126.—Composicién. 126.—Plu-
ral de as palabras compuestas, 127.
SINTAXIS
ELEMENTOS DE LA ORACION ... ... ce tee tee tte tee See tee ee
La oracién y sus elementos sintécticos, pag. 131.—El suicto y
su concordancia con el verbo, 133.—E! predicado, 134.—Omisi6n
de los elementos oracionales. Oraciones implicitas, 135.
LoS COMPLEMENTOS ... ... . : Loe ee tee
Complementos y régimen. pdg. 138.—Complementos en la ora-
cién, 138,—Clasificacién de complementos, 140.—Complementos
predicativos, 141.
104
113
116
7
138
131
138
inpICE GENERAL
Los casos ... See ce ce bee nee tee tee tee nee nee ote
Valor de los casos, pég. 142.—Nominativo, “143.——Genitivo, 143.
‘Acusative, “14Se"Dativor” 147--Vocntive, 149-~Ablativor 1S0-~-
Los casos y las preposiciones, 152.—Los casos en el pronombre,
152.—Deelinacién de los ‘pronombres personales, 153.—Las for-
mks pronominales dtonas, 155.—Leismo y laismo, 1$7.— Pro-
nombres encliticos, 158.
DETERMINACION DEL SUSTANTIVO ..
Determinacién dei sustantivo, pdg. 160.—Formas de_indetermina-
cién, 160.—Determinacién por teferencia, 161.—Determinacién
por atribucién, 162,.—Adjetivacién, 162.—Aposicién, 163.-—Deter-
minacién por relacién, 164.-+Frases sustantivas, 165.
DETERMINACION DEL ADJETIVO 2.0 1.0. ec ee cee ee :
Medios de determinacién, pdg. 166.—Modificacién de la intensi-
dad, 166.—Determinacién por comparacién, 166.—Determinacién
por relacién, 167.—Frases adjetivas, 168,
DETERMINACIGN DEL PRONOMBRE ...
DETERMINACION DEL YERBO ... ... ... . see
Los complementos verbales, pdg._ 170.—Comptementos directos,
170,—Complementos indirectos, 170.—Complementos _circunsta
ciales, 170.—Caracterizacién de la oracién, 171.—Determinacién
por verbos auxiliares. Frases verbales, 172.
ORACIONES SIMPLES 2.00... 52 ce ee cee te ce te eee eee
Oraciones simples y compuestas, pdg. 176.— Clasificacién de 1a
oracién simple, 176.—Oraciones’ cualitativas, 177.—Oraciones ac-
tivas, 178.—Oraciones de verbo de estado, 179.—Oraciones pa:
vas, 179.—La_pasiva ‘refleja, 182.—Oraciones reflexivas, 183.—
Oraciones recfprocas, 185.—Oraciones impersonales, 186.—Ora-
ciones impersonales naturales, 186.—Oraciones impersonales sri
maticales, 187.—Oraciones impersonales eventuales, 188.—Oracio-
nes impersonales pasivas, 189.
La ORACION SIMPLE DESDE EL PUNTO DE VISTA SUBJETIVO ...
Intervenci6n del sujeto hablante, pdg. 191— La oracién segin
el cardcter subjetivo del predicado, 191—La oracién segin la .ac-
titud del sujeto respecto del juicio, 193.~-Oraciones afirmativas,
193.—Oraciones negativas, 194.—Oraciones interrogativas, 195.
Oraciones exclamativas, 196.
QRACIONES COMPUESTAS ... ... ...
Coordinacién y subordinacién, pdg. 198.—Oraciones coordinadas,
199.—Oraciones coordinadas copulativas, 199.—Coordinadas dis-
tributivas, 202,—Oraciones coordi disyuntivas, _202.—Ora-
ciones coordinadas adversativas, 203.—Oraciones coordinadas cau-
cs,
ORACIONES SUBORDINADAS ... 2.0 50. cee ete tee tee rte tenes
XXL
142
160
169
170
176
191
198XXIV iNDICE GENERAL
@RACIONES SUBORDINADAS SUSTANTIVAS ..
‘Sus clases, pdg, 208. “Subjetivas, 208.—Objetivas, “208.—Oracio-
subordinadas finales, '2.—Oraciones subordinadas atribu-
nes
tivas, 213.
ORACIONES SUBORDINADAS ADJETIVAS ... ... Prreerst
Su_naturaleza, pdg. 214.—Oraciones determinativas e incidentales,
215.—Formas de la oraci6n de relativo, 216.—Modos
verbales, 227.—El relativo “que” con articulo y_preposicié:
Concordancia en las oraciones adjetivas, 719-—Construcci6n, 219.
ORACIONES SUBORDINADAS ADVERBIALES ... ... ..- eee eee
‘Su naturaleza y clasificacién, pdég. 220.—Oraciones ‘ae Jona, tiem-
po y modo, 220.—Oraciones comparativas y consecutivas, 223.—
Oraciones de causalidad, 226.
SINTAXIS DE LAS FORMAS AUXILIARES DEL VERBO ... ...
230.—El infinitivo, 230.—Ei partici-
Orientacién general, pag.
pio, 233.—El gerunion fis,
APENDICE
Fonética, ‘par. 23! —Fonacién, 240. ~Articulacién, 240 Punto
y modo de articulacién, 242.—Sonoridad y nasalidad, 243.—
Sonido y fonema. Fonologia, 243.—Alfabetos. Ortografia, 244.
Vocales y consonantes, 246.—Las vocales, 246.—Clasificacién de
las yvocales, 249.—Diptongos, 250.—Las_ consonantes, 253.—Con-
sonantes oclusivas, 254.—Consonantes fricativas sonoras, 255.—
Consonantes fricativas sordas, 260.—Consonantes africadas, 263.—
Consonantes vibrantes, 264.—Consonantes laterales, 265.—Conso-
nantes nasales, 268,—Clasificacién de las consonantes, 268,—
Grupo fénico y sflaba, 271.—Silabeo, 273.—Sflaba libre y tra-
- dada, 274.—Acento, 274,—Palabras sin acento, 274.—Palabras
con acento, 276.—TIono, 277.—Entonacién enunciativa, 279.—
Entonaci6n interrogativa, 281,—Entonacién volitiva y exclama-
tiva, 282.
OrrocraFia .. see eee eee
Las reglas ortogréficas, pdg. 284-—Ortografia oe las vocales, 287.
Qrtogralia del fonema b. 287.—Ortografia del fonema z, 288.
Ortografia del fonema y, 289.—Ortografia del fonema z, 289.
Ortografia del fonema s, 290.— Ortografia del fonema j, 290.
Ortografia dei fonema rr, 291.—Ortografia ce Jos fonemas n y
m, 291.—La letra H, 292.—Ortografia de Ja silaba, 2...—Orto-
grafia de la palabra: Acentuacién, 293.—Empleo de las etras
mayiscuias, 296.—Las palabras compuestas, 297.—Ortografia de
Ja frase, 298.—Abreviaturas, 300.
Las “NUEVAS NORMAS” DE LA ACADEMIA ... ... ...
J. Normas de Gramética, pdg, 304—II. Normas de Ortologta:
1, Grupos de vocates, 304.2. Grupos de consonantes, 305.—
3. Acentuacién fonética, 305.—III. Normas de Ortograjia: 1.
Reduceién de grupos vocélicos y consonfnticos, 306.—2. Acen-
tuacién ortogréfics, 306-3. Digresis, 308-4. Guida, 308,
INDICE ALFABETICO DE MATERIAS ...
214
220
230
239
303
313
MANUAL
DE
GRAMATICA ESPANOLAPRELIMINARES
Gramatica.—La GramAtica no es, como se ha dicho mu-
chas veces, “el arte de hablar y escribir correctamente un
idioma”. El idioma es un hecho natural, un instrumento de
expresion que los hombres no necesitan aprender en nin-
gin libro. Desde el momento en que un hombre habla y es-
cribe de suerte que exprese sus pensamientos en forma com-
prensible a los demds, queda cumplido el fin del lenguaje.
Se puede, por otra parte, hablar correctamente y escribir
con la mayor elegancia sin ningtin conocimiento doctrinal
de Gramatica; pero no es que aquel hablar o escribir sea
antigramatical: examinado a la luz de los preceptos grama-
ticales, no ofrece la menor disparidad. Es que la Gramatica
no es ni debe ser_sino la teoria del lenguaje, la teoria de
cada lengua, construida sobre la observacién y la experi-
mentacién de los usos normales de] idioma, asi del hablado
como del escrito. El hombre somete a su estudio cuanto ve
a su alrededor; claro es que el lenguaje, como hecho na-
tural, no podia ser una excepcién.
Ahora bien: no hay una verdadera unidad en un, idio-
ma. Como en la naturaleza toda, domina en las lenguas la
mas abigarrada variedad:. una es la lengua popular, otra es
la lengua familiar burguesa, otra es la lengua literaria; hay
variacion en relacién con las clases sociales, con la cultura,
hasta con los grupos profesionales; hay diversidad segin
las regiones, las ciudades, los pueblos, las épocas; y estas va-
riedades se refieren principalmente al léxico, influido en
cada caso por multitud de circunstancias étnicas, dialectales,
sociales; pero también a la estructura morfolégica de las
palabras y a su trabazén organica.
Si se trata de hacer _una-Gramatica, ;qué lengua de to-
das estas se elegira como base? Con qué derecho se exclui-
ran las demas, todas legitimas? Hasta el haiga (haya) y el
semos (somos) del aldeano, que a muchas gentes aterran,4 PRELIMINARES
tienen una explicacién natural dentro de la historia del Jen-
guaje. La Gramatica ideal seria la que recogiese y sistema-
tizase las formas y giros de todas las modalidades parciales
del idioma. Mas como esto no es posible, es preciso _fijarse
en un cierto tipo lingiiistico, que es esencialmente la lengua
literaria, no solo por sus caracteres de fijeza y continuidad,
sino porque ella es, para un ptblico de lenguas extraiias,
representativa por excelencia de todo el idioma. Afin de Ia
lengua literaria se extiende por grados sucesivos el lenguaje
urbano, ciudadano y familiar de diversos grupos sociales,
desde los mas refinados hasta un tipo medio de cultura.
Como todas las Gramaticas—y, desde luego, en cuanto
al espafiol, la Gramdtica oficial de la Real Academia Es-
paiiola—estudian y sistematizan este tipo de lenguaje, se cae
en el peligro de convertirlo en arquetipo, llegdndose asi al
concepto de un idioma correcto y académico, frente al cual
—en nombre de un malhumorado purismo—se rechazan to-
dos los usos lingiiisticos no coincidentes o ajustados a regla.
Se olvida que en la incesante evolucién de los tipos de len-
guaje, muchas formas, hoy legitimas y admitidas por los
puristas, arrancaron de uso impropio, vicioso o erréneo.
No obstante esto, no cabe duda de que puede ofrecer un
interés de cultura cuanto se haga por extender un tipo de
lengua ideal que retina las mayores excelencias expresivas,
y el incitar a todo el mundo al! conocimiento consciente,
gramatical, de los usos de esta lengua, lo cual serd tanto
mas facil cuanto que las demas modalidades particulares
del lenguaje a que aludimos no apareceran, en realidad, sino
como variantes o alteraciones locales del tipo gramatical,
que, a falta de una tradicién culta, no se han sancionado en
los textos preceptivos. Pero no por esto se han de rechazar
desdefiosamente formas inferiores de lenguaje que en su
uso como vivas tienen la suficiente legitimidad. Sefidlense
en buen hora los usos no conformes con el idioma correcto
y académico que teoriza’la Gramatica; pero no se cierren
los ojos a la realidad, y la realidad, en este caso, es el uso,
y el uso termina muchas veces por ser la ley.
LA ORACION 5
El que se proponga como “ideal” Ja lengua literaria no sola-
mente no debe entenderse en e] sentido de que se excluyan todos
los demas usos, sino que tampoco puede interpretarse como una
preferencia sistematica hacia este tipo de lengua. Lo que en Grama-
tica se considera correcto es no solo lo que se ajusta al uso litera-
rio, sino lo que en el lenguaje oral corriente se aproxima més al
“ideal literario, sin que sea preciso que se identifique con él ni
mucho menos. En el habla familiar serian inadmisibles, por consi-
derarseles afectados o pedantes, usos y formas exclusivamente lite-
rarios, como amar, quedéme, ambos.
Sefidlese de paso el grave error que se comete introdu-
ciendo rutinarios estudios teéricos gramaticales en la escue-
la. Hasta los catorce o los quince afios (1) no deben darse
a Jos nifios nociones gramaticales sistematicas, so pena de
la mas absoluta ineficacia. La Gramatica supone una se-
rie de abstracciones que no estan al alcance de los nifios de
primera ensefianza, ni aun de los de segunda, hasta un cier-
to limite. En cambio, lo que si es absolutamente necesario
es que, tanto en unos como en otros, se sustituyan los es-
tudios de Gramatica con los de Lenguaje, hoy lamentable-
mente confundidos. En vez de una terminologia gramatical
incomprendida y fatigosa, ejercicios de redaccién y com-
posicién, gimnasia Iingiiistica mucho mas provechosa, que
amplia el léxico de los escolares y desarrolla sus facultades
de expresién.
La oracién.—Para estudiar el idioma es_indisper
partir de una cierta unidad lingiiistica, Esta unidad lingiiis-
tica no es la palabra, como pudiera creersé, sino la oracién.
La oraci6n es la expresién de un juicio. Juicio es la ope-
racién mental por la cual afirmamos una cosa de otra, rela-
cionamos un concepto con otro concepto. Si pensamos: EI
perro ladra, atribuimos la idea de ladrar a la idea de perro,
porque advertimos Ja conveniencia entre ellas. Mientras
no hagamos sino pensarlo, esto no pasara de ser un juicio
légico; pero si lo expresamos de palabra o por escrito, el
(LD) Véase sobre esta cuestidn el interesante libro La ensefianza de la Grae
mdtica, por Laura BrackeNpury. Trad. de Alice Pestane. Madrid, ediciones
de La Lectura. Véanse también A. Castro: La ensefianza del espariol en Es-
pata, Madrid, Suarez, 1922; S. Gui Gaya: La ensefanza de la Gramdtica.
Revista de Educacién, 1952, 1, 119, y M. Seco: Metodologia de la Lengua
y Literatura Espafolas en el Bachillerato, Madrid, Direccién General de Ense-
fianza Media, 1961.6 PRELIMINARES
juicio légico se convierte en oracién. La oracién nace, pues,
cuando el juicio légico se manifiesta al exterior por medio
del lenguaje. Antes de expresarse, el juicio pertenece al te-
rreno de la Légica; una vez expresado, la oracién pertene-
ce al terreno de la Gramatica. Entre Jas dos categorias, 16-
gica y gramatical, hay, por tanto, una correlaci6n inicial: la
idea o concepto de una cosa Ja expresamos por una palabra;
la relacién entre dos ideas o conceptos, es decir, el juicio,
la expresamos por una oracién.
Con la palabra perro significamos la idea mas 0 menos
compleja que nosotros tenemos del animal que Iamamos
asi; con la palabra ladrar indicamos la idea que tenemos
de esta facultad del perro. Por otra parte, cuando oimos
las palabras perro o ladrar, cada una de ellas evoca en nos-
otros la idea correlativa. Ahora bien: si en la mente rela-
cionamos—por un mecanismo cualquiera—ambas ideas y
atribuimos al perro el ladrar, es decir, juzgamos la con-
veniencia mutua de una a otra idea, del acto que expresa
el ladrar a) ser que representa Ja palabra perro, ello tendra
su manifestacién dentro de la categoria gramatical, en la
oracién el perro ladra, con la que efectivamente entende-
mos que se afirma del perro et hecho de ladrar.
En esta definicién de la oracién se atiende solo al punto de vista
légico. Pero el lenguaje es algo mas que la simple expresién del pen-
samiento: es la expresién de todo nuestro ser espiritual, es decir,
de nuestras ideas y de. nuestros sentimientos; (Por tanto, la oracién
gramatical no solo serd la expresién de un juicio, no se limitaré a
rear ieeter la relacién entre un concepto y otro concepto, sino que
tam!
hay diferencia alguna en cuanto al juicio expresado—los términos
son los mismos—, pero si la hay en cuanto a la actitud del hablante,
manifestada externamente en este caso por cl orden de las palabras
y por la entonacién de la frase.
Palabras y partes de la oracién.—Si en el orden légico
hay, pues, dos conceptos relacionados—dejando aparte, como
cuestién ajena a nuestro propésito, el modo como se ha lle-
gado al establecimiento del juicio—, en el orden gramati-
cal habra también dos elementos representativos de aque-
PALABRAS Y PARTES DE LA ORACION 7
llos. Ambos reciben, tanto en Légica como en Gramiti-
ca, los mismos nombres: sujeto y predicado. Sujeto es
aquello de que se afirma algo; predicado es aquello que se
afirma del sujeto, En la oracién citada antes, el perro sera
el sujeto, y ladra, el predicado. Sujeto y predicado pueden
venir expresados por una o varias palabras, cuantas sean
necesarias para la expresién perfecta de los conceptos re-
lacionados, tal como los percibe el que habla; pero, esen-
cialmente, las afirmaciones contenidas en el predicado ver-
san sobre objetos—personas, animales, cosas materiales e
inmateriales, que penetran en nuestro mundo interior 0 ex-
terior—, mientras que lo que de estos objetos se afirma es
alguna propiedad, cambio, modificacién, alteracién 0 estado
que nuestra mente aprecie en ellos.
De este modo Ilegamos al concepto de parte de la ora-
cién. La oracién estd constituida por elementos, partes, que
desempefian en ella un cierto papel. Una de estas partes,
por ejemplo, es la que designa los objetos de que se hace
mencién; otra, la que designa las propiedades o cualidades
que tienen estos mismos objetos, y otra; los cambios, mo-
dificaciones o estados que reconocemos en ellos. Asi tene-
mos, respectivamente, las partes de la oracién llamadas sus-
tantivo, adjetivo y verbo.
Hemos empleado hasta ahora el término palabra. Es una
expresién que todo el mundo conoce y que ofrece, sin em-
bargo, dificultades cuando se trata de definirla. Palabra, en
nuestra experiencia habitual, es cada una de las porciones
naturales en que se divide una expresién escrita. Se nos apa-
rece, pues, como una unidad indivisible y de sentido inde-
pendiente mas © menos vago.
de la oracién, Una palabra puede } tersnei ser una na parte de la ora-
cién. Pero una parte de la oracién puede constar de varias
palabras. En la reunién ha sido suspendida, la expresioén
ha sido suspendida es una parte de la oracién compuesta
de tres palabras. El conjunto de Jas tres realiza, en efecto,
en la oracién, una funcién gramatical determinada, que no8 PRELIMINARES
puede realizar por si sola ninguna de las tres palabras que
la forman.
Segtin las diversas funciones gramaticales, son nueve las
partes de la oracién: el sustantivo o nombre, el adjetivo, el
pronombre, el articulo, el verbo, el adverbio, la preposicién,
la conjuncién y la interjeccién; aunque esta ultima no pue-
de, en realidad, llamarse parte de la oracidn (v. pag, 117).
La clasificacién que precede es la tradicional; pero, naturalmente,
no_es la unica que se puede establecer. En rigor, y de acuerdo con
las nociones que se exponen en este libro, no solo hay que excluir
de las partes de la oracién la interjeccién, sino también el pronombre
y el articulo. Como se indica en la pag, 45, el articulo no es en reali-
dad mas que un pronombre; y en la pag. 38 veremos que, por su
parte, el pronombre desempefia en la oracién siempre las funciones
de sustantivo, adjetivo o adverbio. Segtin esto, tendriamos solamente
las siguientes partes de la oracién: sustantivo, adjetivo, verbo, ad-
verbio, preposicién y conjuncién. Las cuatro primeras »expresan
conceptos; las dos uJtimas expresan relaciones entre los conceptos.
Partes de la Gramatica—La Gramatica hemos dicho
que es la teoria de la lengua. Por tanto, comprendera el es-
tudio de las formas que ofrece la lengua y ademas su enlace
o trabazén organica para la expresién de los pensamientos.
Estos estudios constituyen las dos partes de que consta la
Gramatica: Morfologia y Sintaxis.
El estudio de los sonidos que constituyen el lenguaje ha-
blado (Fonética), y las reglas referentes a la escritura co-
rrecta (Ortografia), si se srefieren ala lengua, caen, sin em-
ica: las rela-
ciones entre el pensamiento 3 y_el idioma.
Sin embargo, Jos signos que componen el sistema de una lengua
- gon de naturaleza sonora, y es necesario tener en cuenta sus carac-
teres si se quiere adquirir una vision completa de la Gramatica. Es-
tos signos 0 sonidos se representan en el lenguaje escrito con arreglo
a una serie de normas que el uso ha ido estableciendo; normas que
dan en cada idioma una fisonomia al lenguaje escrito, como los so-
nidos del idioma dan una fisonomia al lenguaje oral. Tanto aquellas
normas como estos sonidos constituyen sistemas coherentes que se
han formado paralelamente y en combinacién mds o menos estrecha
con los sistemas morfoldégico y sintaéctico de la lengua. Por ello,
aunque la Fonética y la Ortografia no sean en si Graméatica, cons-
tituyen_ un complemento necesario de su estudio, y como tal han
icionalmente incorporadas a ella.
MORFOLOGIAEL NOMBRE O SUSTANTIVO
Definicién y clasificacién.—Todos cuantos seres rodean
al hombre y pueden por ello ser objeto del lenguaje han sido
y son designados con un nombre, sin el cual no podriamos
referirnos a ellos de un modo comprensible.
Estos nombres con que se designan los seres que son
objeto de nuestros juicios son los sustantivos o nombres sus-
tantivos.
Los sustantivos sirven, pues, para nombrar cuanto tiene
existencia, lo mismo si esta existencia es real, tangible, fisica,
que si solamente se verifica en nuestra imaginacién. Asi, por
ejemplo, un libro es un objeto cuya existencia real podemos
comprobar con los sentidos; en cambio, el ocio no podemos
nunca percibirlo de un modo material, sino solamente me-
diante una cierta operacién mental.
i i:
genéricos...\ individuales.
| comunes..... } colectivos.
concretos... de materia.
\ propios.
Sustantivos.
de fenémeno.
abstractos... de cualidad. -
de cantidad 0 colectivos } numerales.
indefinidos.
Nombres concretos y abstractos.—Nosotros no conoce-
mos los objetos mas que por sus cualidades, y estas por las
impresiones que producen en nuestros sentidos (1). Conoce-
mos el azticar por su color, por su sabor, por su aspecto,
etcétera, que consideramos inseparables del concepto o idea
que nosotros tenemos del aziicar. Cuando oimos la palabra
azicar, se nos sugiere en seguida aquel conjunto de cuali-
(1) Sweet: A New English Grammar, logical and historical. Oxford, 1892.12 MORFOLOGIA.—EL NOMBRE © SUSTANTIVO
dades sin las cuales no podemos concebir esta sustancia; por
el contrario, la presencia de estas cualidades nos evocara in-
mediatamente la palabra azticar. Asi, para nosotros, un sus-
tantivo no es sino un conjunto de cualidades mayor o menor
septin sea nuestro conocimiento del objeto. Para un hombre
vuigar, la palabra azticar encierra un nimero de cualidades
mucho menor que para un quimico, por ejemplo.
Ahora bien: una misma cualidad podemos apreciarla en
varios objetos; !a blancura del azicar Ia encontramos asi-
mismo en la nieve, en la leche, en el algodon. Asi, pues, blan-
cura nombra, no un objeto, sino una cualidad que puede
encontrarse en distintos objetos independientemente. Sin em-
bargo, esta cualidad no se puede separar o aislar de un modo
material de ninguno de los objetos que Ja poseen. Sera posi-
ble hacer desaparecer 1a blancura del azticar; lo que no se
puede hacer es separar una cosa de otra de suerte que. ten-
gamos, por decirlo asi, en una mano el azticar y en otra
la blancura. Esta separacién solo puede hacerse por el meca-
nismo mental que se llama abstraccién.
Del mismo modo, las sustancias no presentan solo cuali-
dades permanentes, sino también otras accidentales, o fené-
menos, por las cuales se ponen en comunicacién con el
mundo que las rodea. Asi, el perro se mueve, respira, come,
etcétera. Ahora bien: este fendmeno, por ejemplo, de mo-
verse, o sea el movimiento, se observa en otros muchos ob-
jetos, y solamente por una abstraccién, como hemos dicho
antes, podemos separarlo de Jos seres en quienes lo obser-
vamos.
Asi pues, distinguimos dos primeras especies de nom-
bres: los nombres concretos, 0 sea los nombres de los seres
u objetos que tienen una existencia real, como aziicar, perro,
guante, casa; y los nombres abstractos, o sea los nombres
de las cualidades, o fenédmenos, separados mentalmente o
abstraidos de los objetos a que se refieren, como blaacura,
movimiento, grandeza, alabanza, etc.
Como las cualidades se expresan con adjetivos, gran nu-
mero actos de ali si ustanti
a.
NOMBRES COMUNES Y PROPIOS 13
derivados, o sea, procedentes de_adjetivos, Asi, blancura y
grandeza se han formado sobre los adjetivos blanco y gran-
de. Del mismo modo, como los fenédmenos se expresan por
verbos, suelen ser los abstractos de fendmenos nombres de-
rivados de_estos mismos verbos. como movimiento, alaban-
za, de mover y alabar. Sin embargo, hay muchos _abstractos
que_no proceden de derivacién. Por ejemplo: luz, vida, sue-
no, noche, ocio, etc.
De:
mntro_de los abstractos deben incluirse también los sustantivos
de_cantidad, 0. colectivos abstractos. Entre ellos estan los colectivos
numerales, que indican simplemente un determinado nimero de
objetos no determinados, como par, docena, decena, centenar; y
los indefinides, que indican, como los numerales, una agrupacién
de objetos de una misma especie no determinada, pero, a diferen-
cia de ellos, el mimero de objetos es impreciso: grupo, montén,
punado, serie, conjunto, etc.
izse estos sustantivos abstractos numerales ¢
indefinidos con los pronombres sustantivos numerales e indefini-
dos (pags. 47 y 48). Asimismo se distinguen estos colectivos abs-
tractos de los colectivos concretos, de que se tratard en la pag. 15.
Nombres comunes y propios.—Entre los nombres con-
cretos cabe_establecer_una nueva distincién.
Nombre genérico es aquel que designa un grupo de indi-
viduos que poseen un cierto numero de cualidades comunes
que los distinguen de los demas. Por ejemplo: con el nom-
bre de silla se conocen todos aqiellos objetos que existen,
han existido o existiran y que, aunque son extraordinaria-
mente variados en tamafio, forma, materia y estructura, tie-
nen un cierto namero de caracteres comunes adecuados al
fin a que se destinan, lo cual nos permite reconocerlos bajo
un solo nombre.
La palabra silla designa, pues, por si misma, un nimero
practicamente infinito de objetos; mas, como en nuestro len-
guaje hemos de referirnos forzosamente a objetos determi-
nados, hay que delimitar la significacién de los nombres
genéricos con la afiadidura de otras palabras que restrinjan
su extension: la sila, esta silla, mi silla.
Los nombres de materia no designan ningiin objeto de-
terminado, sino una masa indefinida, sin forma ni exten-“4 MORFOLOG{A.—EL NOMBRE 0 SUSTANTIVO
sién, de aquella sustancia que posee las cualidades que el
nombre lleva consigo. Cuando decimos cobre, no pensamos
en ningin objeto construido de cobre, sino en todo aquello
repartido por el Universo que, sin forma ni magnitud de-
terminada, retina las cualidades de color, dureza, tenacidad,
conductibilidad, etc., que exactamente corresponden al co-
bre. Del mismo modo tendremos en vino, sal, estatio y agua,
nombres de materia.
Tanto los nombres genéricos como los de materia se lla:
man nombres comunes por su amplio sentido de generalidad.
Nombre propio es el que designa, por el contrario, un
individuo determinado, dentro del grupo genérico a que per-
tenece. Asi, Mallorca, frente a isla; Valencia frente a ciu-
dad; Italia, frente a pais, nacién, estado; Vespasiano, frente
a emperador, etc,, son nombres propios.
Evidentemente, un nombre propio puede a veces servir
para designar todo un grupo, mas o menos extenso, de indi-
viduos, Asi, Antonio designa un numero indefinido de per-
sonas que se Ilaman asi; Toledo puede referirse a diversas
ciudades de este nombre. Sin embargo, no dejan por ello de
ser nombres propios, porque lo que especialmente caracte-
riza a esta clase de nombres es el propésito del que habla
de referirse con ellos, en cada caso, a un individuo deter-
minado, sin perjuicio de que, si es preciso, se especifique
lo que sea necesario: Antonio, el hijo del herrero; Toledo
(Estados Unidos de América del Norte).
La_distincién entre nombre comin y propio radica, més que en
la designacién de especie o individuo, en la manera de designarlos.
El nombre comin nombra a su objeto fijéndolo por medio de un
conjunto de cualidades; el nombre propio no alude a las cualida-
des (1). Asi se explica el aparente contrasentido de que haya nom-
bres comunes de seres tinicos, como ed cielo, y que al mismo tiem-
po haya nombres propios que convienen a varios individuos, como
acabamos de ver.
Nombres individuales y nombres colectivos.—Entre los
sustantivos cerdo y piara existe la diferencia de que el uno
(1) A. ALonso y P. Henriquez Urefa, I, § 41.
CENERO DE LOS NOMBRES 15
se refiere a un individuo, cualquiera que sea, de su especie,
y el otro se refiere a un cierto grupo o conjunto de indivi-
duos de la misma especie. Dispone, pues, el lenguaje de pala-
bras distintas para designar a un individuo solo (sustantivos
individuales) 0 a una usual agrupacién en nimero indefi-
nido de los mismos individuos (sustantivgs colectivos). Com-
parese a este respecto navio con flota; roble con robledo;
abeja con enjambre; sacerdote con clero, etc.
Deben cotejarse estos sustantivos colectivos concretos con
los colectivos ahstractos explicados bajo un epigrafe ante-
rior.
Accidentes gramaticales.—Son las modificaciones de for-
ma que experimenta una palabra, por las cuales se hace esta
apta para expresar otros matices de la misma idea. Asi, en-
tre le-o y le-i, que expresan la misma idea de leer, existe una
diferencia de terminacién justificada por el hecho de que
leo expresa la idea en el tiempo actual, y lei, en tiempo pa-
sado. Lo que diversifica a ambas es. pues, un accidente de
tiempo.
Cada parte de la oracién tiene sus accidentes caracteris-
ticos, En_el_sustantivo, estos accidentes son el género y el
numero.
Género de los nombres.—E! sustantivo ledn puede to-
mar también la forma leona. Esta variedad morfolégica esta
justificada porque leén designa un animal macho de su espe-
cie, y leona, un animal hembra. La diferencia real que existe
entre ambos animales es el sexo; la diferencia gramatical
de las dos formas que los representan se llama género. Gé-
nero es, pues, el accidente gramatical que corresponde al
sexo. Cada una de las dos formas tiene un género, correla-
tivo del sexo del animal que representa.
En espafiol solo hay dos géneros: el masculino, que co-
rresponde a los varones y animales machos, y el femenino,
que corresponde a las mujeres y animales hembras.
Los demas substantivos que no designan seres sexuados
tienen, sin embargo, gramaticalmente alguno de los dos gé-
neros antedichos, que el uso de la lengua les atribuye. Todos16 MORFOLOCIA.—EL NOMBRE O SUSTANTIVO
distinguen externamente en todo caso su género masculino
o femenino segan les acomode, respectivamente, el articulo
el o el articulo a.
Ningtin sustantivo ofrece en espafiol el_género_neutro.
Sin embargo, este género se presenta, como veremos mas
adelante, en la sustantivacién de los adjetivos y en determi-
nadas formas pronominales, siempre con un sentido carac-
teristico.
Muchos gramaticos definen hoy el gepero como la necesidad
gramatical de concordar con una u otra forma del adjetivo. Asi,
hombre y traje seran del género masculino porque concuerdan con
el adjetivo masculino bueno; tierra y mujer, femeninos, porque
concuerdan con el adjetivo femenino buena.
Género de los nombres de personas y animales.—Los
sustantivos que designan personas y animales ofrecen, por
lo general, i i femenina.
Examinando diversas formas genéricas correlativas, po-
dra estudiarse 1a usual formacién de los femeninos de esta
clase de nombres e inducir las leyes correspondientes.
Sustantivos masculinos Sustantivos femeninos
padre madre le
toro vaca a
hermano eee hermana i ge
perro. voces perra "
autor. foeeeceree, autora
leén : sores leona 38
marqués - marquesa
baron baronesa )
profeta profetisa 40
gallo ..... gallina \
emperador emperatriz
Del examen de estos ejemplos resultan_las siguientes le-
yes de formacién del _femenino en los nombres de personas
y animales:
1 En algunos casos, el femenino es una palabra dis-
tinta del masculino. Asi, comparense los masculinos yerno,
GENERO DE LOS NOMBRES DE PERSONAS Y ANIMALES vs
caballo, varén, carnero, con sus femeninos nuera, yegua,
hembra, oveja.
2.4 Si el masculino termina en 9, el femenino se forma
cambiando esta o ena. Ejemplos: lobo, hijo, abogado, gato,
muchacho, frente a loba, hija, abogada, gata, muchacha.
También algunos acabados en e siguen la misma regla:
elefante, elefanta; presidente, presidenta.
3.* Los masculinos terminados en consonante forman
sus femeninos, por lo general, afiadiendo una a. De este tipo
son: sefior, doctor, pastor, pintor, ladrén, faisdn.
4° Un corto nimero de sustantivos forman sus feme-
ninos con variadas terminaciones: esa, isa, ina, iz, etcétera.
Véanse los femeninos de abad, duque, papa, sacerdote, jaba-
li, rey, etc., que son: abadesa, duquesa, papisa, sacerdotisa,
jabalina, reina, etc.
Muchos nombres de personas tienen Ja misma forma para
el masculino que parafel femenino, distinguiéndose solo por
el articulo su género. |Estos sustantivos se vienen Ilamando
tradicionalmente “comunes en cuanto al género” (1), aunque
convendria mejor darles la simple denominacion de .invaria-
bles. Asi, el sustantivo artista es masculine en el artista y
femenino en /a artista,
La invariabilidad de estos nombres pudo obedecer a di-
versas causas. Pueden_sefialarse entre ellos varios grupos:
a) Algunos nombres terminados en_a@ en el masculino,
que no hallaron facilidad para formar un femenino distinto,
porque en espafiol es caracteristica la terminacién en a de
los femeninos, A este grupo pertenecen parta, pianista, tele-
fonista, periodista, y un gran nimero de nombres de pro-
fesién terminados en ista. Modista ha llegado a formar un
extrafio masculino, modisto, de uso muy generalizado.
6) Muchos adjetivos de forma ‘mica que se sustanti-
van. Asi, joven, imbécil, homicida, suicida.
c) Algunos nombres terminados en ante, ente_o iente,
(1) La Acapemia Hama a estos nombres del género comin. Ya se entiende
que no son otra cosa que masculinos o femeninos, segin los casos. La misma
observacién hay que hacer con los epicenos y ambiguos en cuanto al género,
de que luego hablaremos.18 MORFOLOGIA.—EL NOMBRE 0 SUSTANTIVO
que en su primitivo caracter adjetivo de participios activos
no admiten en principio variedad de género. Asi, estudiante
significa que estudia; por eso admite indistintamente los
atticulos el o la: el que estudia = el estudiante, o la que es-
tudia = la estudiante. En el mismo caso estén contrincante,
delincuente, aspirante, conferenciante, adolescente, etc. Sin
embargo, muchos de estos van adoptando formas femeninas
en a, que invaden poco a poco el lenguaje culto: dependien-
te-dependienta; presidente-presidenta. Aun el mismo sustan-
tivo parturiente, en que no habia confusion de género, va
transformandose en parturienta.
d) Reo, testigo, méartir, consorte, cényuge y otros, man-
tenidos probablemente invariables, unos por su caracter eru-
dito o semierudito, y otros por su etimologia.
Los nombres de los animales que por su tamajio, su do-
mesticidad o alguna nota peculiar hax llamado preferente-
mente la atencién del hombre, son los qué\ofrecen distincién
de. género.
Todos los demas nombres de animales tienen _un género
gramatical determinado, aplicable lo mismo al macho que a
la hembra de su especie correspondiente. Asi, ratén, mos-
quito, supo, pato, ruisefior, etc., son masculinos, y rata, ba-
lena, cigarra, aguila y culebra son femeninos; pero tanto
unos como otros designan indistintamente al macho o a la
hembra. Los_nombres ide esta clase se vienen lamando epi-
cenos (1).
Género de los nombres de cosas.—Todos los nombres
de cosas, lo mismo materiales que inmateriales, tienen un
Yinico_y determinado_género_gramatical, discernido por el
uso de la lengua, Segin esto, a unos les conviene el articulo
el y a otros el la.
Cudles sean estos y cuales aquellos es dificil de deter-
minar elementalmente, pues contra toda posible ley se alza
buen nimero de excepciones. Sin embargo, pueden obtenerse
por_observacion algunas indicaciones_atiles:
1.2 Los nombres especificos de rigs, montes, golfos, ma-
(1) Nepria, en su Gramdtica, tos Mamaba mezclados,
GENERO DE LOS NOMBRES DE COSAS 19
res, volcanes, vientos, islas, junto a los cuales parecen siem-
pre sobrentenderse los nombres genérivos correspondientes,
ofrecen el mismo género gramatical que estos, Asi, Guadal-
quivir, Nervién y Fisue-ga son masculinos, cos:0 rio (1);
Baleares, Canarias, Maldivas, femeninos, como isi.
Por una raz6n semejante, los nombres de Arboles suele:
ser masculinos; en cambio, los de frutos son femenines, obe-
deciendo a motivos etimologicos. Entre otras excepciones,
higuera e higo contradicen la regla.
2. Fundamentalmente son linos ios nombres sus-
tantivos terminados en-or-7 Tenenings loa en & En estas ter-
minaciones se incluye gran parte del fondo de origen latino
de la lengua castellana. Las excepciones masculinas en a
son generalmente eruditas o estén explicadas bajo el epi-
grafe anterior.
Las excepciones mas importantes a esta norma general eon: dia,
masculino, y mano, femenino, Forman grupo nutrido los cultismos
en ma masculinos (problema, drama, fantasma, reuma, idioma...),
aunque algunos se ajustan a la norma (diadema, broma...).
3." Los sustantivos de las demas inaci son, en
su mayor parte, masculine! pero hay un gran numero de ex-
cepciones fi i pecialmente los terminados en d y z.
Un grupo no muy nutrido de nombres de cosas consti-
tuyen los llamados_ambiguos (2), que vacilan, en el uso
corriente de Ja lengua, entrellos dos géneros. Asi, de mar se
dice el mar inmenso, frente a la mar salada; de dote, un
buen dote y una buena dote. En el mismo caso se encuen-
tran color, calor, puente, margen, prez, etc. Sin embargo,
tiende a desaparecer la ambigiiedad de estos nombres, pues,
por lo general, en el uso correcto de la lengua se va afir-
mando para cada uno un género determinado. Color, calor
y¥ puente deben considerarse hoy como masculinos, desechan-
dese las formas femeninas, anticuadas. Margen tiende quizé
a diferencia: su significacién en relacién con el género, de-
signando el masculino el espacio blanco de un escrito, y el
(Q) Son curioses excepciones de rfos espafioles la Huerva y 1 .
(2) Nepava los lama dudosos, uerva y ta Esgueva,20 MORFOLOGIA-EL NOMBRE O SUSTANTIVO
femenino los bordes de una corriente de agua; dote es fe-
menino las mas veces, acercandose a la otra acepcién, tam-
bién femenina, de Ja palabra (en plural, buenas cualidades
de una persona); prez es femenino; mar se mantiene vaci-
lante, sostenida en género femenino por el uso proverbial
y de la gente de mar, frente a otro uso masculino, mas eru-
dito.
No deben de ningim modo confundirse con los ambiguos,
grupo de sustantivos mas bien llamado a desaparecer, otros
muchos nombres que tienen el doble uso masculino-femenino,
pero cuyo cambio de género obedece a una variedad de la
significacién: el cometa, la cometa; el orden, la orden; el
pendiente, la pendiente; el contra, la contra; el tema, la tema.
Niimero de los nombres.—Entre ledn y leones existe la
diferencia de la silaba es en cuanto a la forma. Por lo que
toca al significado, el primer sustantivo expresa un indi-
viduo solo de su especie, mientras el segundo indica varios
individuos de la misma. Pues esta diferente forma que una
palabra puede tomar para indicar si se refiere a un objeto
solo o a mas de uno, numero.
En espafiol existen dos nimeros: singular y_plural.
Examinando las formas numéricas en distintos sustan-
tivos podran inducirse las leyes_a que obedece la formacién
de los plurales:
Sustantivos en singular Sustantivos en plural
mesa mesas
gato gatos La
sofé . sofas
corsé corsés
razOn ... razones
bondad hondades ae
tos... toses
jabali jabalies
Ja crisis las crisis
el martes los martes 3a
la didécesis . las diécesis
Carlos los Carlos .
NUMERO DE LOS NOMBRES 21
Del examen de estos hechos se desprende que se puede
formar el plural de tres maneras:
12 Afiadiendo ung_s.—Cuando el singular termina en
vocal no acentuada o en e acentuada: de letra, letras; de
café, cafés.
2.° Afiadiendo la silaba_es.—Cuando el singular ter-
mina en consonante o vocal acentuada: virtud, virtudes;
bisturi, bisturies; marroqui, marroquies. Son importantes ex-
cepciones papd, mamd, sofa, chacé (1).
3.4 Sin modificacién alguna.—Cuando es palabra grave
o esdrtjula terminada en s. En este caso se distingue el
numero por el articulo: el éxtasis, los éxtasis; la dosis, las
dosis.
Se citan algunos nombres que carecen de significacion y
forma singular (“pluralia tantum”). Asi, anicos, enseres, vi-
veres, gafas, maitines, manes, nupcias, zaragiielles, zahones.
Muchos nombres de este tipo se usan corrientemente en plu-
ral, pero va extendiéndose cada vez mas su forma singu-
lar, correspondiente a una légica tendencia del lenguaje. Asi,
tijeras, tenazas, enaguas, calzoncillos. El erudito efemérides
se halla junto al barbarismo efeméride, formado ante la fal-
sa apariencia de plural del primero (2).
Del mismo modo suele sefalarse un gran numero de sus-
tantivos que carecen de plural por razones de significacién.
Sin embargo, rara vez existe una verdadera y absoluta im-
posibilidad de emplear estos mismos nombres en plural, ya
por un transito de abstracto a conereto (la Fe, las fes de bau-
tismo; la Farmacia, las farmacias); por una necesidad de
especificacién (el cobre, los cobres de Huelva); por conver-
sién de nombres propios en comunes (dos Goyas, los Aniba-
les), 0 por otras evoluciones de significado que es dificil
prever dentro de la flexibilidad de Ia lengua.
(1) El lenguaje popular y familiar se resiste a esta formacién para los
nombres terminados en vocal acentuada, empleando casi constantemente jaba-
lis, rubis, maniquis, bigudts, as (plural de a), dominés, y manejando los plu-
tales burlescos papaes y mamaes. El plural de esqui es csquis segin el Dic
cionario de la Academia; pero algunos periodistas escriben esquies por ultra-
correccién,
Q)_ Véase, sin embargo, sobre esta palabra, M. Seco: Diccionario de dudas
de la lengua espaiola. Madrid, 1961, pag. 135.EL NOMBRE O SUSTANTIVO
22 MOREOLOGT.
Ultimatum, déficit y superdvit se usan. sin duda, en plu-
ral con su propia forma (1). Por lo demas, los nombres pro-
pios pueden, sin variar su sentido, formar plurales: los Bor-
bones, los Quinteros, los Madrazos (2).
Como plurales de voces extranjeras, pueden verse cita-
dos por la Academia dlbumes, de dlbum; fraques, de frac;
lores, de lord; clubs, de club, y complots, de complot. Pue-
den afiadirse bares. de bar; blocs, de bloc: tickets, de ticket,
v goles, de gol.
En la formacién del plural de palabras extranieras se suele se-
guir hoy la norma general de afiadir -s, tanto si terminan en vocal
como en consonante: bikini, bikinis; penalty, penaltys; club, clubs;
complot, complots; soviet, soviets. En la lengua hablada es fre-
cuente el plural invariable: unos lindleum preciosos. Pero si la con-
sonante fina] es -l, -r o -n, al no ser terminacién extrafia a la fo-
nologia espafiola, el idioma asimila mds fécilmente la palabra, y asi
tenemos plural regular en revdlver, revdlveres; gol, goles; bar, bares;
chéfer, chéferes; lider, lideres; bidén, bidones; mitin, mitines; lord
(pronunciado en Espafia vulgarmente Jor), lores.
Régimen y cardcter cambian de lugar el acento para for-
mar_el plural: regimenes, caracteres.
Nétese, finalmente, la peculiaridad del espafiol de que
el plural masculino encierra los dos géneros. Ejemplos:
Jos padres = el padre + la madre.
los hermanos = el hermano + la hermana.
los sefiores = el sefior + la sefiora.
los marqueses = e] marqués + la marquesa.
los reyes = el rey +a reina; etc.
(1) Hoy es frecuente en los periédicos el plural -s para estas palabras:
déficits, ultimdtums, etc.
(2) Para formar el plural de los apellidos se aplican las reglas expuestas para
jos nombres comunes, si tales apellidos estén usados en un sentido genérico
el siglo de los Cervantes, de los Quevedos, de los Gracianes. Se exceptian los
apellidos terminados en -az 0 -anz, -ez 0 -enz, -iz 0 -inz Stonos, que son siem-
pre invariables: Jos Veldzquez, los Istitriz, los Diaz, los Herranz. Pero si con
el apellido en plural se trata de designar a una familia, el uso vacila entre la
forma comin del plural—los Borbones, ios Pinzones, los Monteros—y la forma
invariable—ios Madrazo, los Quintero, los Argensola—. Cuando el apellido va
precedido de la palabra hermanos, es desde luego invariable: los hermanos Béc-
auer, las hermanas Fleta. Igual ocurre cuando el apellido es compuesto: nadie
diria, por ejemplo, las Pardos Bazanes.
EL ADJETIVO
Definicién.—E) sustantivo hombre tiene una significa-
cién infinita. Abarca todos los hombres habidos y por haber.
Luego si queremos referirnos a uno determinado, es indis-
pensable que restrinjamos el significado de aquel éustantivo
de modo que este resulte apropiado para la designacién del
hombre preciso de quien queremos hablar. Asi, se habra con-
cretado mas la expresién si decimos hombre alto, grueso,
calvo, inteligente, con lo cual hemos hecho una descripcién
del hombre de que se trata, indicando algunas cualidades de
las que permanentemente posee. Lo mismo ocurre si decimos
hombre pensativo, asustado, cohibido, atado, aunque en este
caso las cualidades atribuidas tienen un cierto cardcter acci-
dental, como que estan en relacién con las actividades mu-
dables del individuo. La cualidad de grueso, por ejemplo,
es mas durable en un individuo que la de pensativo, que
responde a un estado momenténeo.
También si decimos este, ese, aquel hombre, otro hom-
bre, cada hombre, babremos logrado especificar al individuo
de que se trate, pero por un camino distinto del anterior,
puesto que aqui no describimos en modo alguno al hombre.
Las palabras este, ese, aquel, otro y cada no nos dart la
menor idea acerca de cémo es el hombre; nos lo presentan
segin una relacién que nos lo dé a conocer: este hombre es
el hombre que esta aqui al lado; otro hombre es un hombre
distinto de uno ya consabido; cada hombre es el hombre su-
cesivamente apartado de los demds de un grupo.
Todas estas palabras que reducen mas 0 menos la exten-
sién indefinida del sustantivo, ya por la afiadidura de una
cualidad descriptiva, ya delimitandolo por el establecimiento
de relaciones més complicadas, se aman adjetivos. Es, por
tanto, nota esencial del adjetivo la de acompanar y modi-
ficar al sustantivo.24 . MORFOLOGI
Clasificacién de los adjetivos.—Los adjetivos. pueden cla-
sificarse del siguiente modo (1):
| calificativos.
demostrativos.
. : indefinidos.
if ién... see
nificacié cuantitativos.
determinati- cardinales.
vos .. . ordinales.
numerales ... aes
Adjetivos. miltiplos.
partitivos.
distributivos.
interrogativos.
por su cons-| atributivos.
truccién ...{ predicativos.
Adjetivos calificativos.—Los adjetivos de esta clase des-
criben al sustantivo informandonos acerca de alguna cuali-
int o jeto.
Es dificil obtener una clasificacién sistematica de estos
adjetivos. Sin embargo, pueden sefialarse, como hace Lenz,
algunos matices cuyo estudio y consideracién puede cons-
tituir un excelente ejercicio de lenguaje.
Ya hemos visto que las cualidades pueden ser pernia-
nen acciden, , aunque muchas veces quede indeter-
minada esta caracteristica. Comparese mudo con callado. Los
participios pasivos constituyen con frecuencia calificativos
accidentales.
Algunos adjetivos, en vez de manifestar una determinada
cualidad del sustantivo, se limitan a referir_a este una o ya-
i i i tro sustantivo, de
quien suelen proceder. Asi tenemos poético, artistico, militar,
politico, econdmico, legendario, quijotesco, etc. En muchos
casos el adjetivo se limita a establecer_una relacién variable
entre dos sustantivos, en que el significado del adjetivo de-
pende tanto de él como de Jos sustantivos a quienes modifica.
Asi, comparese el valor del adjetivo telegrafico en diversas
(1) R. Lenz: La oracién y sus partes. Madrid, Centro de Estudios His-
téricos, 1920.
ADJETIVOS CALIFICATIVOS 25
frases: red telegrafica, respuesta telegrafica, agencia telegra-
fica, clave telegrdfica, organizacidn telegrdfica, mapa tele-
grafico, etc.
La cualidad ofrece, ademas, dos sentidos. Si se dice la
blanca nieve, no se afiade nada a la idea que tenemos de la
nieve, pues entre sus cualidades reconocemos como esencial
la blancura, No hemos hecho, pues, sino dejar patente una
cualidad que de hecho esta contenida en el sustantivo. Los
adjetivos empleados en este sentido se llaman explicatives,
o bien, epitetos. Suelen colocarse delante de sus sustantivos
y tienen un valor puramente ornamental en la expresion, por
lo que ofrecen un gran interés en el estilo literario.
Lo mismo podemos apreciar en el anciano profesor o el majes-
tuoso edificio, donde las cualidades de anciano y majestuoso apare-
cen como esenciales del profesor y del edificto de que hablamos.
Pero obsérvese que las cualidades aqui no estén de hecho’ contenidas
en el sustantivo, como ocurria en la blanca nieve, donde la palabra
nieve por si misma evocaba el color blanco: el sustantivo profesor
no supone implicita la cualidad de anciano. Lo que caracteriza en
todos los casos al adjetivo explicativo es que presenta la cualidad
como algo inherente @ la persona o cosa en cuestién (1) y al mismo
tiempo la pone de relieve.
También tiene valor explicativo, aunque generalmente con matis
causal, el adjetivo pospuesto separado del sustantivo por una pausa:
el hombre, ingenuo, se lo creyé todo. Este adjetivo equivale a una
oracién de relativo incidental (que también se Hama explicativa:
véase pag. 215): el hombre, que era ingenuo...
Pero si decimos los animales feroces, el adjetivo feroces
expresa una idea no contenida dentro del concepto que tene-
_ mos del sustantivo animales, que lo mismo pueden ser man-
sos que feroces. Luego si decimos animales feroces, es por-
que queremos establecer la distincién, concretando de este
modo la idea del sustantivo y distinguiendo estos animales
de todos los demas de su especie. Los adjetivos empleados
en este sentido se llaman especificativos y suelen ir pospues-
tos a los nombres.
Esta distincién entre epitetos y especificatives es a veces
dudosa, y pende solo de la intencién del que habla o escribe.
(i) W. vy. Wartaura y P. ZumtHor: Précis de Syntaxe du Francais com-
temporain, Berna, 1947, pég. 307. Véase también Gm Gara, § 164,26 MORFOLOGIA.—EL ADJETIVO
La diferencia entre uno y otro puede definirse de la siguiente
forma: el especificativo restringe la significacién del sustantivo al
que acompafia, individualizando, mediante la cualidad, el objeto
designado; la expresién de la cualidad es entonces necesaria para
la integridad Iégica de lo enunciado en la frase. El epiteto, en
cambio, no restringe la significacién del sustantive, el cual sin
necesidad del adjetivo ya estaba suficientemente individualizado;
no es, pues, necesaria la expresién de la cualidad para la integridad
\égica de la frase (1).
La distincién entre adjetivos epitetos y especificativos
se concreta a veces en diversidad de significacion. Compa-
rese un pobre hombre con un hombre pobre; un gran cua-
dro (excelente, magnifico) con un cuadro grande (de tama-
fio); no tener un mal traje con no tener un traje malo.
En estos casos, el sentido recto siempre se conserva en el adjetivo
pospuesto, mientras que en el antepuesto esté mds o menos de-
formado.
Adjetives determinativos.—Estos adjetivos concretan la
le tomarse el _sustanti edio
de_diferentes_relaciones.
Todos los adjetivos determinativos son_pronombres con funcign
Por esta razén aqui no se hace otra cosa que enunciarlos
rapidamente; la naturaleza y funciones de los pronombres se ex-
ponen en las pags. 37 y ss.
En los amados demostrativos esta relacién es de lugar,
y por traslacién, de tiempo. Este, ese y aquel, con sus corres-
pondientes formas femeninas y plurales, constituyen este
grupo. Este libro, ese libro, aquel libro, forman una grada-
cién de distancias, en relacién con los interlocutores: este
indica cercania a la persona que habla; ese, a la que escu-
cha, y aquel, lejania en general.
Los adjetivos indefinidos tienen un caracter demostrativo
mas o menos vago, que puede apreciarse en cualquier dia,
cierta, persona, tal tal motivo, otro libro. Semejante y determi-
nado vienen a ser muchas veces sinénimos de cierto y tal.
Los adjetivos posesivos sefialan una relacién de posesién
respecto de la persona que habla, la que escucha y aquella
(LG, Sonesavo: El epiteto en Ia lirica espafiola. Madrid, 1956, paginas
119-21 y 482.
ADJETIVOS DETERMINATIVOS 27
de quien se habla. Asi tenemos las formas mi libro, tu libro,
su libro, o sea el libro poseido por mi, por ti, por él. Mi, ti
y su—que pospuestos al sustantivo son mio, twyo y suyo—,
nuestro y vuestro, y sus correspondientes formas femeninas
y plurales, forman el total de los adjetivos posesivos.
itativos restringen el concepto del sus-
tantivo delimitandolo en su extensién: todo el pan (1), mu-
cho dinere, poca fruta, bastante vino, algiin amigo, ningun
negocio, un solo hombre, mds dias.
Mas concretan en este mismo sentido los numerales, que
sefialan una cantidad precisa. El niicleo fundamental de los
numerales lo fotman lys cardinales, grupo constituido por la
serie natural de los nimeros: uno, dos, tres, cuatro, etc.
Los numerales ordinales afiaden la idea de disposicién
sucesiva, Aunque son muy poco empleados, por su caracter
erudito, y se sustituyen generalmente por los cardinales, con-
viene conocer sus formas, que son:
primero decimosexto
segundo decimoséptimo
tercero decimoctavo
cuarto decimonono (0 noveno}
quinto vigésimo +
saxto trigésimo
séptimo cuadragésimo
octavo, quincuagésimo
neveno (o nono) ~ sexagésimo
décimo septuagésimo
undécimo octogésimo
duodécimo nonagésimo
decimotercio (0 tercero) centésimo
decimocuarto ducentésimo
decimoquinto tricentésimo, etc.
Los miltiplos expresan multiplicacién por la serie natu-
ral de los nimeros. Son doble, triple, cuddruple, quintuple.
elcétera.
Los_partitivos expresan divisién: medio, tercio, cuarto,
quinto, etc. Menos medio, que se emplea muchisimo, los de-
mas apenas se ven mas que acompafiando al sustantivo
(1) Nétese que el adjetivo todo ofrece la particularidad de ir detante del
articulo, caso que no se repite en ningtin otro adjetivo.28 MORFOLOG{A.—EL ADJETIVO
parte, o en una forma sustantiva. (Véanse los sustantivos
abstractos.) :
Los adjetivos distributivos (1) implican la previa descom-
posicion del sustantivo en elementos, y la designacion. de
alguno de ellos en relacién con los demas. Asi, ambos amigos
(uno y otro); sendos cigarros (uno para cada uno uno); cada
libro (uno, con exclusién en turno de los demas); las demas
botellas (las que quedan, excluyendo una o varias).
Los _interrogativos preguntan por una determinacién del
sustantivo al que acompafian: {qué camino?, ¢Zcudl cua-
dro? A veces tienen sentido exclamativo: jqué felicidad!
Adjetivos atributivos y predicativos.—Si decimos: tie-
nes un jardin bonito, el adjetivo bonito es un mero _aditamen-
to calificativo del_sustantivo Jardin, que no tiene mayor in-
fluencia en la oracién que la de atribuir una cualidad al
nombre; pero si decimos: tu jardin es bonito ° jbonito jar-
din!, el adjetivo bonito tiene edi
en_la oracién, refiriéndose a jardin, que es ahora sujeto. En
este ultimo uso el adjetivo se llama predicativo; en el pri-
mero se llama atributivo. Mas adelante habra ocasién en la
Sintaxis (pAgs. 132 v 162) de aclarar esta idea.
Concordancia de nombre y adjetivo.—Evidentemente no
se puede decir mesa rotos, sino mesa rota, porque el sus-
tantivo mesa requiere que el adjetivo roto tenga su mismo
género femenino y su mismo nimero singular. Esta iden-
tidad de género_ ynamero ¢ que obligatoriamente debe existir
entre un nombre y su adjetive.se llama concordancia,
Puede ocurrir que un_adjetivo se refiera_a varios sus-
tantivos. En este caso, el adjetivo debe ir en plural, y en
género masculino si alguno de los nombres fuese mascu-
lino. Asi, por ejemplo: Pedro, su madre y su hermana son
ricos; ella y su prima vinieron cansadas.
Forma genérica de los adjetivos.—Requiere, por tanto,
el adjetivo, no_géneros ni nimeros (aunque asi acaba de
decirse por hablar en los términos de la Gramitica tradi-
(1) Entiéndase que 1a palabra distributivos esté aqui tomada en el sen-
tido de reparticién en partes, no en su acostumbrada significacién, segin la
cual el adjetivo sendos es el tinico propiamente distributive.
APOCOPE DE LOS ADJETIVOS 29
cional), que solo pueden tener los sustantivos, sino formas
que_se_adapten a los géneros y numeros de los sustantivos a
los que modifican.
La_forma genérica_femenina se obtiene del siguiente
modo:
1° Los adjetivos terminados en o cambian esta 9 en @-
bello, bella; duro, dura. Asimismo los terminados en ete
y ote cambian la e final en a: regordete, regordeta; grando-
te, grandota,
2.° Los terminados en an, on y or agregan una aa la
forma masculina: holgazdn, holgazana; pelén, pelona; roe-
dor, roedora. También los acabados en consonante que in-
dican nacionalidad: andaluz, andaluza; leonés, leonesa; ma-
Uorguin, mallorquina. Se excluyen: exterior, interior, supe-
rior, inferior, mejor, peor, mayor, menor, ulterior.
3.° Los adjetivos de cualquier otra terminacién ofrecen
una forma _genérica tnica: amable, belga, baladi, azul, ruin,
familiar, cortés, soez.
Forma numérica de los adjetivos.—Los adjetivos forman
el_plural_lo_ mismo que los sustantivos. Ejemplos: malo, ma-
los; bribén, bribones; gris, grises; marroqui, marroquies.
Noétese que ambos y sendos, por su naturaleza, solo_se
usan_en plural en sus dos formas genéricas. Lo mismo pasa
con demas en su forma nica, aunque puede emplearse en
singular con sentido colectivo, como en expresiqnes neutras
del tipo lo demas no tiene importancia, y acaso en la demds
gente.
Cadg es invariable y acompafia a sustantivos en singular
y en plural: cada tres aitos, cada cinco dias, cada minuto.
Apécope de los adjetivos.—Las formas plenas mio, twyo;
suyo y femeninas se reducen a mi, tu, su, por pérdida de
Ja_sflaba final cuando van delante del sustantivo. Este fené-
meno gramatical se llama apdcope. Sobre estas formas apo-
copadas en singular se forman los plurales mis, tus, sus.
También sufren_apécope de la iltima silaba o de Ja ul-
tima vocal grande, santo, bueno, malo, alguno, ninguno, pri-
mero, tercero y postrero cuando van inmediatamente de-30 MORFOLOGIA.—EL ADJETIVO
lante del sustantivo. Pero obsérvese que esta apécope es solo
en _las_ formas _masculinas. no en las femeninas, No parece
bien decir /a primer vez, la primer persona, por la primera
vez, la primera persona. Grande, como invariable, admite
apécope ante masculinos y femeninos: el gran dia, la gran
reina.
Sobre cualquiera también hay que notar que la _apécope cualquier
vale tanto para el masculino como para el femenino, va que cual-
quiera, como grande, es invariable; cualquier hombre, cualquier mu-
jer, Las formas erréneas cualquiera cosa, cualquiera dificultad, etcé-
tera, obedecen a una [alsa idea de femenino por la terminacién -a.
Gradacién de los adjetivos (v. pag. 166).—Si decimos
Juan es mejor, se advierte que el adjetivo mejor acompaiia
predicativamente al sustantivo Juan; pero la idea no esta
completa, porque mejor implica una previa comparacién con
otro objeto, que aqui falta. La idea podria completarse di-
ciendo, por ejemplo, Juan es mejor que Pedro, en que re-
sulta haberse comparado a Juan y a Pedro en cuanto a la
bondad, hallandose 1a superioridad en este sentido del pri-
mero sobre e] segundo. Obsérvese que el adjetivo mejor no
expresa de modo absoluto ninguna cualidad; el hecho de
ser Juan mejor que Pedro no quiere decir que Juan sea
bueno; puede incluso ser francamente malo, con tal que
Pedro sea peor. De modo que mejor solo expresa una sim-
ple relacién comparativa entre dos objetos en cuanto a la
cualidad de bueno. Entre bueno y mejor se ha distinguido
siempre una diferencia /de grado, y se dice que bueno esta
en grado positivo y mejor en grado comparativo; pero la
diferencia fundamental entre ambos consiste, como hemos
visto, en que bueno expresa la cualidad de modo absoluto,
y mejor, de un modo relativo.
_En latin, la mayor parte de los adjetivos era susceptible
de recibir, por medio de terminaciones especiales (sufijos
comparativos ior, ius), es decir, por procedimientos morfo-
légicos, el grado comparativo. En castellano no existe para
este objeto medio alguno morfolégico, y solo_conservamos
GRADACION DE LOS ADJETIVOS _ i
cuatro formas comparativas, derivadas del latin, que son
las siguientes:
mejor, comparativo de superioridad, de bueno.
peor, id. id. de malo.
mayor, fd. id. de grande.
menor, id. id. de pequeno.
Hay otras cuatro formas—anterior, posterior, superior, inferior—
comparativas por el sentido, pero no por la construccién: no se dice
Juan es inferior que Pedro, sino inferior a Pedro.
Sin embargo, en los demas adjetivos puede obtenerse una
expresién relativa comparativa analitica\gon_los_adverbios
mds, menos y tan, antepuestos a los adjetivos, como existia
ya en latin para la comparacién de igualdad e inferioridad.
De este modo resultan tres tipos de expresién relativa_com-
parativa; con el absoluto negro tendremos, por ejemplo:
Comparativo de superioridad. Esta tinta es MAs NEGRA que aquella.
” de igualdad .... Esta tinta es TAN NEGRA como aquella.
” de inferioridad. Esta tinta es MENOS NEGRA que aquella.
Existia en latin un tercer_grado. tlativo, que ad-
mitia el doble sentido absolutaly oe el primero expre-
saba Ia cualidad poseida absolutamente por el objeto en alto
grado; el segundo expresaba que el objeto poseia la cuali-
dad en grado superior a todos los demas de su grupo. Asi,
teniamos:
Cicero erat eloquentissimus = Cicerén era ELOCUENTiSIMO (superla-
tivo absoluto).
Cicero erat eloquentissimus oratorum = Cicerén era EL MAS ELO-
cUENTE de los oradores (superlativo relativo).
Esta especial forma del superlativo latino terminada en
issimus_ha pasado al castellano, pero _solo_en_su_sentido
absoluto, sin cardcter relativo comparativo de ninguna
clase.
Los adjetivos espafioles admiten, pues, en general, una
forma superlativa en_isimo: grandisimo, lindisimo, muchi-
simo, malisimo, que algunos cambian etimolégicamente en
éxrimo: acérrimo (de acre), celebérrimo (de célebre), inte-32 MORFOLOGIA.—EL ADJETIVO
gérrimo (de integro), libérrimo (de libre) misérrimo (de
misero), pulquérrimo (de pulcro) y paupérrimo (de po-
bre), aunque se extiende la forma pobrisimo (1). Existen
también las formas eruditas dptimo, de bueno; pésimo, de
malo; mdximo, de grande, y minimo, de pequefio. Estos dos
Ultimos son quiza los unicos superlativos originarios que han
conservado, en cierto modo, matiz relativo, pero sin expre-
sar el segundo término de comparacién, por lo general so-
brentendido: el poder maximo es el poder mayor de to-
dos; el precio minimo es el menor posible.
os _adietivos que terminan en -n o en -r, suelen formar el superla-
tivo en -cisimo, més que en -isimo: jovencisimo, tragoncisimo, ha-
bladorcisimo. Comparese este caso con el de otros sufijos (ito,
uelo, ote): jardincito, motorcito, -jovenzuelo, mayorzote.
Salvo un leve matiz de énfasis, no percibimos diferencia
real entre malisimo y muy malo, por ejemplo; por eso se
ha acostumbrado considerar como superlativos analiticos los
adjetivos con muy y aun con otros adverbios (sumamente,
enormemente, considerablemente, etc.), Ello confirma el sen-
tido de superlativos absolutos que tienen las formas en
isimo. Por eso Bello (2) los considera exclusivamente como
aumentativos, y Lenz propone que se les llame elativos.
Resumiendo, pues, resulta que en espafiol solo existen
cuatro adjetivos relativos comparativos de superioridad (me-
jor, peor, mayor y menor) y, en cierto modo, dos super-
lativos (mdximo y minimo). Las demas relaciones de cua-
lidad no se expresan por medios morfolégicos. Su estudio
corresponde, por consecuencia, a la Sintaxis. Existe, ade-
mas, una formacién de adjetivos absolutos en isimo y en
érrimo, de gran interés.
Algunos de estos transparentan su forma latina: bonisi-
mo, fortisimo, crudelisimo, fidelisimo, nobilisimo, amabili-
simo, recentisimo, ardentisimo, sapientisimo, amicisimo, fri-
gidisimo, etc. Sin embargo, el lenguaje popular va recons-
(@® También van ganando terreno pulcrisimo, integrisimo, asperisimo
algén otro. Las formas en -érrimo nunca han sido populares en espafiol.
@) Anorés Beto y RUuFINo J. Cuervo: Gramdtica Castellana (7.* e4.),
Paris, Roger y Chernovitz, 1902. § 219.
ADJETIVOS SUSTANTIVADOS 33
tituyendo los mas comunes sobre las formas espajiolas:
buenisimo, recientisimo, ardientisimo, friisimo, etc.
Las ponderaciones vulgares tan grandisimo, muy gran-
disimo, no son admisibles.
En espafiol escrito, en efecto, se tienen por incorrectas. Sin
embargo, en el habla coloquial son muy frecuentes, y no solo entre
el pueblo precisamente. .
La explicacién de estos giros estdé, como es natural, en la inten-
cién expresiva, que considera mas eficaz muy grandisimo que los
simples grandisimo o muy grande. Lo mismo en jqué chica més
guapisima! o jqué tontisimo eres!; o—con otro afijo—en una chica
muy requeteguapa. Ninguna de estas ponderaciones afectivas se
suele considerar correcta en Ja lengua escrita, aunque se admite
tan sumamente grande, que no es més légica que aquellas.
Algunos comparativos y superlativos morfolégicos (estos dltimos
cuando su formacién no es la corriente) pierden a veces su valor de
grado: las personas mayores (= adultas); un sefor mayor (= de
cierta edad); la mds minima sospecha (= la més pequefa sospecha).
Suele existir diferencia de matiz, y a veces de significado, entre
los superlatives normales y los cultos: en el uso corriente no es lo
mismo malisimo que pésimo, buenisimo que éptimo, muy acre que
acérrimo, etc., y esto indica que los hablantes no asocian ya el super-
lativo culto a su base positiva, sino que lo consideran, en cierto
modo, un adjetivo independiente, de sentido particularmente ex-
presivo, igual que horrible, por ejemplo, con respecto a feo.
Adjetivos sustantivados.—Con la expresién un hombre
ciego designamos a un hombre—concepto sustantivo—a
quien atribuimos ademdas la cualidad—concepto afiadido, ad-
jetivo—de ciego. Pero si decimos solamente un ciego, la cua-
lidad ha asumido sobre sf Jo sustantivo y lo adjetivo, es de-
cir, la hemos constituido en un verdadero sustantivo del cual
no se nos manifiesta mas que una sola cualidad, la ceguera;
un ciego decimos entonces que jetiv ivado.
No es de extrafiar que una cualidad pueda adquirir en
ciertos momentos un caracter sustantivo, porque, como he-
mos visto antes, un sustantivo no representa, en ultimo tér-
mino, sino un cierto niimero de cualidades, las que nosotros
reconocemos en el objeto que nombra. La sustantivacién del
jetivo vendra lo lo sustantivo pierda interés para nos-
otros porque sea algo citado ya, consabido © tan conocido34 MORFOLOGIA.—EL ADJETIVO
que se sobrentienda inmediatamente debajo del concepto
adjetivo. Asi, el segundo (el piso segundo), la derecha (la
mano derecha), el laxante (el medicamento laxante), la obli-
cua (la linea oblicua), el rectdngulo (el paralelogramo rec-
tangulo), la quimica (la ciencia quimica); pero, en la mayor
parte de los casos, el adjetivo incorpora a si facilmente lo
sustantivo de la personalidad humana masculina o femeni-
na: los protestantes, el vecino, la inglesa, el tonto, los des-
ocupados, las coquetas.
Pero no es esta la tinica sustantivacién posible de los ad-
jetivos. Todos los anteriores ojemplos constituyen susan:
vos_concretos. Otras veces los adjetivos, sustantivarse,
originan sustantivos abstractos. En alabé lo noble de su con-
ducta, lo noble es un adjetivo empleado sustantivamente y
cuyo cardcter abstracto se advierte cotejandolo con la no-
bleza en la frase equivalente: alabé la nobleza de su con-
ducta. La misma comparacién puede hacerse con me gusta
por lo amable (... por su amabilidad) ; empalaga por lo
dulce (... por su dulzura); lo dcido del limon (la acidez
del limon). En las expresiones lo noble, lo amable, lo dulce,
lo dcido, los adjetivos sustantivados abstractos van precedi-
dos, como se ve, del articulo Jo. “Nuestra lengua—dice
Cuervo (1)—aventaja en este punto a las demas lenguas
romances, pues tiene una forma propia del articulo, que se
une con los adjetivos usados de este modo; y como nunca
se junta con nombres masculinos ni femeninos, gs_realmen-
te neutro, y por tal debe también reputarse el adjetivo asi
sustantivado.” . . .
Sin embargo de esto, existen también ad jetivos sustanti-
vados abstractos con el articulo, y, por consiguiente, el gé-
nero, masculino; pero, como formacién exética, en espafiol
tiene tendencia a desaparecer. Los mas usuales son, por
ejemplo: el vacio, el largo, el ancho, el grueso, el interior,
el extranjero, el natural, el desnudo, el infinito, el absurdo,
el sobrante, etc. De estos, unos pueden facilmente sustituir-
se por los sustantivos abstractos correspondientes: eb largo,
(1) Nota 54 @ la Gramdtica de BELLo.
APOSICION 35
por la longitud; el ancho, por la anchura; otros, por los ad-
jetivos sustantivados neutros: el absurdo, por lo absurdo;
el sobrante, por lo sobrante, etc.
Sin embargo, muchas veces la sustitucién no es indiferente: ef
extranjero, “los paises extranjeros”, y lo extranjero, “las cosas ex-
tranjeras”; el fisico de una persona y lo fisico, etc. El articulo
masculino da, en general, un sentido més restringido al adjetivo y
tiende a fijarlo como verdadero sustantivo, El articulo neutro, en
cambio, no olvida el cardcter adjetivo de la palabra a la que acom-
paita, puesto que é| mismo viene a tener un cardcter sustantivo, con
el significado de “la parte”, “las cosas”, “la calidad” (1): lo alto de
la torre (= la parte alta de la torre); lo bueno dura poco (= las
cosas buenas); comprende lo tonto de tu conducta ({ = la calidad
de tonta..., cudn tonta es tu conducta).
El articulo, como veremos més adelante (pag. 51), es el elemento
sustantivador por excelencia, Sin embargo, no_es_necesario que_al
adjetivo le preecda ningin determinante. para que haya sustantiva-
ibn: una pelicula de buenos y malos.
Aposicién.—La expresién el soldado poeta la hemos de
entender en el sentido de el soldado que es asimismo poeta;
es decir, que, ademds de sus atributos intrinsecos de solda-
do, ajiade todo aquel conjunto de cualidades que leva con-
sigo el significado de poeta. Por tanto, concretamos la idea
de soldado atribuyéndole con caracter adjetivo cuanto con-
tiene el concepto de poeta, Poeta es, morfolégicamente, un
sustantivo, y aqui, como se ve, esté empleado en un sentido
muy semejante al de un adjetivo, Asi como hay adjetivos
sustantivados, vemos, pues, la posibilidad de que haya asi-
mismo gustantivos en cierto modo adjetivados. Soldado y
poeta se dice que van en aposicién.
Lo mismo tenemos en el galdn fantasma, el Niro Dios,
la dama duende, el rey profeta.
Claro es que la aposicién tiene un sentido mas general
que el que acaba de explicarse y un valor esencialmente sin-
tactico, como ya veremos en lugar oportuno (pag. 163);
pero en casos como los que hemos visto no deja de tener in-
terés morfolégico. por lo que supone de adaptacién de un
(1) Son los tres valores que SaLvaDor FERNANDEZ, § 72, denomina limita-
tivo, colectivo © intensivo.36 MORFOLOGIA.--EL ADJETIVO
sustantivo para fines adjetivos, cuando la cualidad distintiva
que trate de expresarse no encuentra manifestacién exacta
en ningtn adjetivo de la lengua.
De todo lo expuesto se deduce la estrecha corresponden-
cia_que existe entre sustantivos y adjetivos, que se mani-
fiesta: :
1° En los numerosos sustantivos abstractos de cualidad
que se forman de los adjetivos: blandura, suavidad, amar-
gor.
2° En Ja sustantivacion, ya abstracta, ya concreta, de
los adjetivos: el verde, lo verde; el ancho, lo ancho; el
ciego. |
3° En el gran numero de adjetivos procedentes de sus-
tantivos: burlesco, telegrdfico, cervantino.
4.°. En muchos casos de aposicién.
EL PRONOMBRE
Definicién.—Con_la denominacion de pronombres se co-
noce a muy diferentes grupos de palabras cuyo caracter co-
mun es su peculiaridad de sustituir al sustantivo. Este sus-
tantivo a quien sustituye el pronombre se llama en todo caso
antecedente.
En_los pronombres pueden _sefialarse los _siguientes_ca-
racteres:
Te oe . io.
Yo no representa a ninguna persona determinada: puede
ser Pedro, Juan, Andrés, etc., todos cuantos intervengan en
la conversacién, a medida que cada uno de ellos vaya to-
mando la palabra. Este es la persona que esté mas cerca de
mi; cambiara de significado en cuanto se altere la disposi-
cién de las personas.
2.° Sustituyen al nombre de_un_ ser pensado, sefialado,
expresado previamente o manifestado por el hecho de la pa-
labra. Véase, por ejemplo, el siguiente didlogo:
~—-éQuién ha venido?
—Yo—dijo Pedro—no lo sé; pero este—sefialando a Juan—ha
visto a alguien; al parecer, el mismo mendigo que vino el otro dia.
Las palabras quién, yo, este, alguien y que son pronom-
bres: quién sustituye a un concepto supuesto, pensado, de
persona, que por el momento se ignora y es por ello objeto
de pregunta; yo sustituye a Pedro, tan pronto como este
ha tomado la palabra; este sustituye a Juan, que, como se
indica, ha sido sefialado previamente con un gesto; alguien
sustituye a un concepto vago de persona; que sustituye a
mendigo, citado inmediatamente antes.
3.° El _pronombre no expresa, en general, nada nuevo.
Sin embargo, \simplifica_y_flexibiliza considerablemente la
expresién, evitando una enojosisima y constante repeticién
del sustantivo.
a738 MORFOLOGIA.-EL PRONOMBRE
La sencilla frase: El obrero necesita que le proporcionen
trabajo para poder llevar a su familia el pan que le hace
falta, se convertiria, suprimiendo todos los pronombres que
contiene, en la caética expresién: El obrero necesita que
proporcionen trabajo al obrero para poder llevar a la fami-
lia del obrero el pan. Dicho pan hace falta a la familia del
obrero (1).
4° | TOno: i
Los_pronombres_ pueden ofrecer dos sentidos: uno,
sustantivo, y otro, adjetivo. En el primero reproducen el sus-
tantivo, desempefiando en la oracién las mismas funciones
que este; en el segundo reproducen el sustantivo anteceden-
te, modificando en sentido determinativo a otro nombre.
Asi, en alguno vendrd, alguno es pronombre con valor sus-
tantivo; en mi libro, mi, que sustituye a la persona que ha-
bla, a la vez que determina al sustantivo libro, tiene valor
adjetivo. Los pronombres adjetivos se han estudiado ya
como adjetivos determinativos.
El_pronombre _se_distingue esencialmente del. nombre y_del_adje-
tivo_calificativo en que estos designan a los seres por medio de un
conjunto de caracteres o notas; los caracterizan: asi, la palabra
ventana no es sino una suma de notas (abertura + por encima del
suelo +en la pared, etc.) que constituyen un concepto més o me-
nos complejo, imagen fija en nuestra mente de todas las ventanas
posibles. En cambio, el pronombre designa a los seres sin catac-
terizarlos; los sefala, actuando en la frase, en el didlogo, igual que
un dedo indice: yo; ahi; aquel; tuyo. Nétese la ausencia de un
significado fijo en estas palabras—a diferencia de ventana, trabaja-
dor o embustero—; su significacion depende siempre de la situa-
cién. Esta situacién es unas veces la de las personas que intervienen
en Ia conversacién (asi en los pronombres personales, posesivos,
demostrativos); otras veces es la de las palabras dentro de la frase
(pronombres relativos...).
len lo sustantivo: jetit sino
también adverbios. Basta ver la relacién que hay entre las palabras
yo-este-aqui, o tt-ese-ahi, o él-aquel-alli, para comprender que los
adverbios aqui, ahi, alli, correlativos de los pronombres este, ese,
aquel, cambiaran, como ellos, de significado en cuanto se altere la
(1) Quizé no esté de mas emplear con frecuencia medios intuitivos para
dar a conocer algunos fenémenos gramaticales. La Gramdtica de fa Lengua
Castellana, en tres grados, de M. Montottu, Barcelona, Seix Barral, alcanza
un gran valor pedagégico por este procedimiento.
PRONOMBRES PERSONALES 39
disposicién de las personas; esto es, tienen la misma significacién
ocasional que los pronombres sustantivos y adjetivos (1). a
Si lag funciones que desempefia el pronombre son las de otros
grupos de palabras—sustantivo, adjetivo, adverbio—, podemos con-
cluir que el pronombre no se caracteriza por su funcién sintdctica,
sino por su especial manera de significar los objetos. No es, pues,
una verdadera parte de Ja oracién, al menos en el sentido tradicional.
Clasificaci6n.—Los pronombres se clasifican en perso-
nales, posesivos, demostrativos, relativos, indefinidos, inte-
rrogativos y numerales.
Pronombres personales.—Acabamos de decir que el pro-
nombre no expresa, en general, ningun concepto nuevo. Asi
es, en cierto sentido. Sin embargo, el pronombre personal
introduce en la expresién una relacién nueva, el elemento
subjetivo, e] yo, la conciencia del sujeto que habla. Frente
al yo, y también desde un punto de vista subjetivo del que
habla, se forma el #2. En un didlogo entre Pedro y Juan, Pe-
dro es yo, y Juan, tt, cuando es Pedro el que habla; pero si
habla Juan, Juan es el yo, y Pedro, el tu. La persona que
habla—yo—aparece, pues, como punto céntrico del discur-
so, y se llama primera persona; la que escucha—tu—se llama
segunda persona, Todo cuanto no es yo ni ti es tercera per-
sona, en que se incluye todo aquello—personas 0 cosas—de
que se habla.
El pronombre yo representa, pues, al sustantivo Pedro,
un concepto ya conocido, o Juan—si es Juan el que ha-
bla—; pero lo presenta como punto céntrico del discurso
en cuanto se manifiesta por el acto de la palabra. Partiendo
del yo, y desde un punto de vista espacial en relacién con
el yo, se encuentran ui y él.
Pronombres personales son los aue sustituyen a los nom-
bres de las personas que de algin modo intervienen en el
acto de Ia palabra.
Como la conversacién puede recaer sobre diversas per-
(@) Aquf se estudian en un mismo capitulo los pronombres sustantivos ¥
adjetivos, por set ambas funciones de indole nominal (aunque de los pronom-
bres adjetivos ya se hablé algo en el capitulo anterior); los pronombres ad-
verbios, cuya funcién ofrece otro cardcter, se estudiardn aparte, en ta pag. 105,
bajo la denominacién de adverbios determinativos.40 MORFOLOGIA.—EI. PRONOMBRE
sonas 0 cosas, claro es que no solo habra una tercera per-
sona, sino que también podra haber una cuarta, una quinta,
una sexta persona. Sin embargo, el lenguaje incluye a to-
das ellas en un grupo total indiferenciado de tercera per-
sona, pudiendo uno con las mismas formas gramaticales re-
ferirse tanto a unas como a otras. Asi, en el ejemplo del
apartado 3.° de la Definicidn, el primer le se refiere a obre-
ro, y el segundo, a familia.
Las formas yo y ui, por el hecho de referirse a perso-
nas presentes en la conversacién, no necesitan diferenciar
el_género. No ocurre asi con él, que ofrece las tres formas:
masculina—él—, femenina—ella—y neutra—ello—. Esta for-
ma neutra, ello, no se refiere a ninguna persona o cosa
determinada, pues en este caso habria de tener el mismo
género del sustantivo reproducido. Se refiere a conjuntos de
cosas, de -ideas complejas, y este mismo sentido colectivo
tienen, en general, todas las formas neutras de los pronem-
bres. Asi se ve en los ejemplos: dinero, bienestar, alegria,
salud; todo ELLO se fue. ¢Alcanzar un porvenir sin esfuer-
zos? No pienses en ELLO.
El_pronombre ello se encuentra en decadencia en la lengua ha-
blada, sustituido frecuentemente por otros pronombres neutros o
por sustantivos: No pienses en ESO; EL CASO es que... Sin embar-
go, la lengua literaria lo conserva: ELLo fue que...; no se inmuté
por ELLO.
La forma 4tona del mismo pronombre neutro,_/g. se mantiene,
en cambio, en toda su vitalidad: tan coloquial puede ser como lite-
rario te portas generosamente, pero no te LO agradecen.
Las formas que ofrecen los pronombres personales, todas
sustantivas, son las siguientes:
PRONOMBRES PERSONALES 41
SINGULAR PLURAL,
yo nosotros nosotras
. formas tonicas } mi
Primera conmigo
persona.
a formas dtonas. me nos nos
5 ta vosotros vosotras
z formas tonicas § ti
Segunda contigo
8 \ persona.
4 formas dtonas. te os, 08.
z él ella ello ellos ellas
e formas ténicas { si si si ol
Tercera consigo consigo consigo consigo
persona. le le lo les Tes
formas dtonas. { lo la los Jas
se se se se
Lai e, si, consigo, suclen Iamarse pronombres_reflexi-
vos, aunque tal denominacién no es muy exacta, ya que también
desempefian el papel de reflexivos otros pronombres, como me, en
me peino, u os, en os cuiddis; ademas, se no es solo reflexivo, como
vemos en se lo agradezca, se la dejaste, etc. (V. pags. 97, 156 y 182.)
La significacién y uso de esta diversidad de formas solo
podran apreciarse al estudiar en_la Sintaxis los casos en los
pronombres (pag. 152 y ss.).
Téngase en cuenta que las formas nosotros y vosotros
no_representan énti i del yo o del ti,
que no puede existir, segtin el concepto que de ellos hemos
dado. Nosotros no es igual a yo + yo + yo..., sino igual a
yo + él + él..., 0 yo + ti. Asimismo, vosotzos es igual a
ui + él + él, etc. Ambas formas fueron empleadas primiti-
vamente para poner la primera o segunda persona en con-
iraste con otra (1).
1) “La unica Gramética en que encuentro este hecho expuesto con cla-
vids, respecto al significado de nosotros, vosotros es 1a Gramdtica histérica,
de Menéndez Pidal”. dice Lenz. Aunque sin rigor, puede verse indicada la
misma idea en la Primera Gramdtica espajiola razonada, por MANUEL Maria
Dfaz Rusto, Toledo, 1884. La mejor exposicisn ahora es la de S. Gur
Gaya: Nos-otros, vos-otros. Rev. de Filologia Espajiola, 1946, XXX, 108.42 MORFOLOGIA.—EL PRONOMBRE
La forma usted, usada para la segunda persona de res-
peto, no es sino el ultimo grado de Ja evolucién de vuestra
merced. Tiene, pues, un sentido sustantivo, y por lo mismo
—a pesar de representar a una segunda persona—, grama-
ticalmente. funciona siempre como ¢ercera.
Pese al origen sustantivo de esta palabra—-que exige verbo en
tercera persona—, usted es verdadero pronombre por el cardcter
ocasional de su significacién. Por eso, como tti, no tiene género pro-
pio, que si tendria en el caso de ser sustantivo. Cuando nos dirigi-
mos a un hombre, usted funcionaré como masculino, pero seré
femenino cuando hablemos con una mujer: usted es gracioso (a
un hombre), es usted muy habladora (a una mujer). También fun-
cionan como pronombres otros tratamientos, como usia (vuestra
sefioria), vuecencia (vuestra excelencia), etc. Para la primera perso-
na de modestia tenemos un servidor, el que suscribe, el abajo fir-
mante, el autor... Solo la primera férmula se usa en la lengua ha-
blada, aunque va perdiendo prestigio.
Existen todavia nombres ténicos con significado singular,
cuyo uso vive hoy restringido al lenguaje oficial: Nos mayestati-
co, empleado por los obispos en sus pastorales, y d vos ceremonioso
0 de respeto, que solo aparece de vez en cuando en discursos diplo-
méaticos (también en oraciones y jaculatorias) (1).
de estos pronombres son nos y os, respectivamente.
Como son formas de plural, ¢l verbo concierta con ellas en plu-
ral; pero el predicado va en singular, ya que representan a una
sola persona: Nos estamos satisfecho; vos, sefior Embajador, sed
bien venido.
Sin embargo, el nosotros periodistico, que es un plural de modes-
tia, usado frecuentemente en lugar del yo en reportajes, entrevistas,
etcétera, [leva verbo y predicado siempre en plural.
Nos, con valor de “nosotros”. se conserva como arcaismo en al-
gunas oraciones: venga a nos el tu reino; ruega por nos.
Pronombres posesivos.—Los_pronombres posesivos enla-
zan los objetos a las personas gramaticales, estableciendo
entre ambos una relacién de posesién o pertenencia. Asi, en
mi casa, el objeto casa se ha relacionado conmigo, indican-
do que yo soy el poseedor de ella.
Los pronombres posesivos son_adjetivos o adjetivos sus-
tantivados: en el primer caso son los adjetivos determinati-
vos de posesién que hemos estudiado ya, en los que, como
(1) Prescindimos del vos de algunos paises hispanoamericanos, de caréc-
ter dialectal. T
PRONOMBRES POSESIVOS 43
se ve, hay que apreciar ademas un sentido pronominal: mi
pensamiento, tu conducta, su libro, etc.; en el segundo caso
funcionan como sustantivos: lo mio, lo nuestro, lo suyo.
Los pronombres posesivos gon. por_naturaleza, adjetivos, vayan 0
no acompafiando a un sustantivo. El adjetivo es concepto depen-
diente, que se piensa apoyado en el sustantivo. Asi, en este ejem-
plo: Arriba esta el cuarto pequeno, y abajo esta el grande, la pala-
bra grande es tan adjetivo como pequerio, porque se refiere a
cuarto. Lo mismo ocurre con los posesivos: ne pueden pensarse si
no se apoyan en un sustantivo; en la frase arriba estd tu cuarto,
y abajo estd el mio, mio es adjetivo lo mismo que tu, porque ambos
se refieren al sustantivo cuarto.
lo ive tantivan, Jo hacen en la misma forma
que los otros adjetivos: se dice lo mio, lo tuyo, como se dirit
verde, lo bueno, Pero hay también un posesivo sustantivo especial:
saluda a los tuyos, Juan vive con los suyos (los miembros de tu
familia, de su familia).
Estos pronombres distinguen en la posesién_que el_po-
seedor sea uno o varios; la persona gramatical en cada caso;
ademas, que lo_poseido sea una cosa o varias, y, por fin, que
lo poseido sea un objeto masculino o femenino, o bien un
conjunto de cosas o idea compleja (neutro). El _cuadro_ge-
neral de las formas sera, pues, el siguiente:
OBJETOS POSE[DOS
ee
UNO VARIOS
ee
Masculino " a
y neutro Femenino = Masculino Femenino
1 pers, mio (mi) mia (mi) mfos (mis) mias (mis)
Uno ...4 2.8 pers. tuyo (tu) tuya (tu) tuyos (tus) tuyas (tus)
3° pers. suyo (su) suya (su) suyos (sus) suyas (sus)
14 pers. nuestro nuestra nuestros nuestras.
Varin} 2.8 pers. vuestro -vuestra vuestros —- vuestras.
3" pers. suyo (su) suya (su) suyos (sus) suyas (sus)
POSEEDORES
Obsérvese que dentro de cada persona gramatical no hay
distincién de formas para el caso en que el poseedor sea
masculino o femenino: asi, la carta nuestra puede ser la
carta de nosotros o de nosotras.44 MORFOLOGIA.—EL PRONOMBRE
Obsérvese asimismo la repeticién de formas para uno o
varios poseedores de tercera persona: una casa suya puede
ser una casa de él, de ella, de ellos o de ellas, de usted o de
ustedes.
Pronombres demostrativos.—El_pronombre demostrativo
indica un objeto marcando la relacién de distancia que guar-
da respecto a las personas gramaticales: este es el que esta
mas préximo a mi (primera persona); ese es el que esta mas
proximo a ti (segunda persona); aquel es el que esta mas
lejano de una y de otra (tercera persona). Las tres formas
pueden indicar también diferentes proximidades respecto de
Ja primera persona, sin atender a Jas otras dos, Esta relacién
de distancia puede entenderse no solamente en cuanto al es-
pacio, sino también en cuanto al tiempo: aquellos afos, esta
temporada.
Los demostrativos son, como los posesivos, unas veces
see ene 7 era muy buena; mira estos dibu-
jos) y otr® if (este dice que no va; eso no se debe
hacer). Las formas masculinas y femeninas pueden emplear-
se de las dos maneras, Ilevando, cuando son sustantivas,
acento grafico (1). Hay, ademas, formas neutras, que solo
pueden ser sustantivas:
Masculinc Femenino Nevtro
Singular este esta esto
a
L* pers. Be te estos estas
Pronombres Singul:
demostrati- ¢ 2.4 pers. | eo ese esa eso
Plural . esos esas
VOS ooeseces
Singular aquel aquella —_aquello
3 pers. | Bnget : aquellos aqueHae
Suelen incluirse en los demostrativos también tal y tanto,
que parecen formar un grupo indeciso entre demostrativos
e indefinidos: tal es mi situacién; no dije tanto.
(1) El acento puede suprimirse cuando no hay riesgo de anfibologfa. (Aca-
DEMIA: Nuevas normas de Prosodia y Ortografia, 1959, § 16.)
PRONOMBRES RELATIVOS 45
i i i cial_de_d iyo que
indica que un objeto cae dentro del campo de atencién del que oye,
pero sin sefialar su situacién en el espacio ni en el tiempo; es un
“pronombre descolorido” (pag. 51). Su empleo més corriente es ad-
jetivo: a butaca, los nirios; pero puede funcionar también como sus-
tantivo:. mi hermana era la que gritaba (= aquella que gritaba).
Obsérvese que también aquel, aquella, aquellos, aquellas, demos-
trativos, pierden a veces su idea de situacién cuando son pronom-
bres sustantivos: “Los riesgos mds tristes, por ser los mds insidio-
SOS, nos Uegan de nuestros semejantes, de AQUELLOS que juzgamos
nuestros amigos, nuestros hermanos” (Palacio Valdés) (1). Véase
pégina 217.
Pronombres relativos.—Examinemos las dos oraciones
que siguen: Ahi esté un hombre. El hombre te busca, Entre
las dos existe una cierta relacién mental, puesto que ese
hombre que te busca es, sin duda, el mismo que esté ahi.
La misma idea la podemos expresar diciendo: Ahi esté un
hombre que te busca, La relacién que descubrimos entre
ambas oraciones esté ya gramaticalmente establecida por
virtud del pronombre relativo que, e] cual esté sustituyendo
al sustantivo un hombre.
Pronombre relative es, pues, el que Teproduce un ante-
cedente, relacionandg este con otra oracién de la que él mis-
mo forma parte. De aqui la gran importancia sintactica de
esta clase de pronombres.
Los pronombres relativos son: que, cual, quien, cuanto
y cuyo. Sus formas son:
SINGULAR ‘PLURAL
— eee
Masculino —-Femenino Masculine —_-Femenino
que que que que
Pronombres_ } cual cual cuales cuales
relatives... \ quien quien quienes quienes
cuyo cuya cuyos: cuyas
cuanto cuanta cuantos cuantas
Donde se _ve que el relativo que es totalmente invaria-
ble; cual y quien varian solo en numero; cuanto y cwyo
(1) Citado por SaLvapor FERNANDEZ, § 141.46 MORFOLOGIA.—EL PRONOMBRE
son los unicos que tienen sus formas completas. Sin embar-
go, que admite articulo en muchas ocasiones, y cual lo lleva
casi siempre, incluso el neutro (se acordaba de nosotros,
lo cual nos tranquilizé).
Sus _usos no son indiferentes. Que_y cual se refieren tan-
to a personas como a cosas: el hombre que rie; la semana
que viene. Quien se refiere siempre a personas: ti eres el
hombre en quien mds confio. A veces lleva absorbido dentro
de si su propio antecedente, que se sobrentiende ser un pro-
nombre demostrativo: quien (aquel que) bien te quiere.
Todos estos tienen un cardcter_sustantiyo.
Otros relativos afiaden a su valor de tales una nocién de
cualidad, de cantidad 0 de posesién. Son cual (sin articulo),
cuanto y cuyo.
Cuye_es relativo_posesivo, equivalente en este sentido a
“de que”, “del cual”, “de quien”, etc.: el libro de cuyo
autor me hablas (el libro del autor del cual); Ja sefora por
cuya hija me intereso (por la hija de la cual). Siempre es
Jietivo.
Cual_y cuanto se suelen llamar correlativos porque solo
se presentan con determinados antecedentes. Cual, relativo
de_cualidad, va siempre sin articulo y lleva como antece-
dente tal: entonces los vi a todos tales cuales eran. Tiene
caracter sustantivo. Cugnio es relativo de cantidad, y sus
tnicos antecedentes posibles son todo o tanto’ o un sustan-
tivo acompafiado de todo o tanto: le di cuanto tenia (1);
le di todo cuanto tenia; vinieron tantos cuantos cabian en
el coche (2). Es adjetivo unas veces y sustantivo otras.
Concordancia de los pronombres relativos.—E] pronom-
bre relativo concierta, en general, con su_antecedente en
género y numero. Asi decimos el hombre al cual (0 a
quien) llamaste; la mujer a la cual (o a quien) Namaste;
(1) Al igual que quien, cuanto puede llevar envuelto su antecedente.
(Q) V. pags. 223-25.
PRONOMBRES INDEFINIDOS 47
los hombres a los cuales (o @ quienes) lamaste; las muje-
res a las cuales (0 a quienes) llamaste.
Sin embargo, cwyo no concierta con su_antecedente, sino
que, por su cardcter adjetivo, debe concertar con el sus-
tantivo al que acompafia. Asi, en la casa cuyos sdtanos
ocupo, cuyos concierta con sdtanos, no con casa,
Pronombres interrogativos.—, li
el que sustituye a un nombre de persona o de cosa que por
el momento se ignora, y que es por ello objeto de pregunta.
Los. interrogativos son: quién, quiénes, para preguntar por la
identidad de las personas: ¢quién es ese?; ¢quiénes vendran? ; qué,
para preguntar por la identidad de las cosas o por una cualidad de
las personas 0 cosas: gqué ocurre?; gqué amigos tienes?; jqué es
usted? ; cudl, cudles, para individualizar personas o cosas dentro de
un grupo de semejantes: ¢cudl elegiste?; gcudl de aquellos es tw pri-
mo?; cudnto, cudnia, cudntos, cudnias, para preguntar por la canti-
dad de personas 0 cosas: ¢cudntos vinieron?; ¢cudnto costé? (1).
La forma c#yo para preguntar por el poseedor ({ctiya
es esta casa? = ¢de quién es esta casa?) esta anticuada.
Estos_pronombres son _adjetivos o sustantivos; en un
caso y en otro van acentuados, como toda palabra de ca-
racter interrogativo.
5 ivos qué y cuanto neutros y quién: {qué dices? ;
écudnto duré?; gquién vive? Es adjetivo qué masculino o femenino:
cqué periédicos traes? Cudnto masculino, cudnta y cudl son unas
veces sustantivos y otras adjetivos: ¢a cudntos has engafado? ;
gcudntos aviones han pasado? ; gcudl es el peor?; icudles parientes
viniercn, los de Sevilla 0 los de Burgos?
Algunos interrogativos, en frases cargadas de afectividad, pierden
todo sentido de Sregunta pure_emplearse como exclamativos: iqué
chico mds tonto!; icudnta gente!; jquién lo creyera!
Pronombres indefinidos.—E]_ pronombre indefinido sus-
tituye a una persona o cosa no bien concretada o cuya
determinacién no interesa a los interlocutores. Cuando se
dice alguien ha llamado se desconoce quién pueda ser el
que llame; alguien, pues, sustituye a un concepto vago
de persona que por el momento no puede ser determinada;
aw V. pégs. 195-96.48 MORFOLOGiA.—EL PRONOMBRE
pero cuando se dice: he leido algo muy interesante sobre ti,
algo representa una cosa conocida, pero que no interesa
especificar por lo pronto. En este caso, es incluso recurso
de lenguaje para enfocar el interés hacia algun objeto.
i inidos pueden ser adjetivos y_sustantivos.
lguien, nadie, algo, nada, quienquiera,
y los adjetivos indefinidos cuando se sustantivan.
Son adjetivos, entre otros: uno, alguno, ninguno, mu-
cho, poco, bastante, demasiado, varios, cierto, cualquiera,
otro, etc., ya indicados entre los diversos grupos de !os adje-
sivos determinativos.
Véanse ejemplos de pronombres indefinidos: sustanti-
vos: muchos son los llamados, pocos los elegidos; sea quien-
quiera, no le creo; nadie se enteré; conozco a bastantes del
mismo apellido; demasiado hacen; adjetivos: tiene muchos
empieados; cualquier nifio lo sabe; ponle mds patatas.
Uno, adjetivo numeral, se emplea como pronombre in-
definido sustantivo, y en este sentido admite plural: habia
unos que no hablaban, Con matiz distributivo solo puede
usarse en singular: alli uno hace lo que quiere (= cada
uno...). Muchas veces sirve para referirse indirectamente
al sujeto que habla, el cual, aunque alude a si mismo, da
a la frase caracter de generalidad, poniendo el verbo en
tercera persona: ya sabe uno lo que se hace.
El mismo indefinido uno, cuando tiene carécter adjetivo (formas
un, una, unos, unas), se opone al articulo el, la, los, las, y por eso
lo estudiamos en el capitulo siguiente, bajo el nombre de articulo
indeterminado o indefinido. Sin embargo, no es articulo, sino puro
indefinido, cuando va acompafiando a un numeral para indicar
mera aproximacién: esperé una media hora, estaremos fuera unas
tres semanas.
El_pronombre_reflexivo se funciona en ocasiones corio pronom-
bre indefinido sustantivo, como resultado de la evolucién de la voz
pasiva refleja de los verbos (v. pag. 189): aqui se estd bien; no
se ve a nadie; se habla, pero no se trabaja.
Pronombres numerales.—Los numerales se_han_consi-
derado_siempre_como “‘adjetivos” cuando las gramaticas
oponian como dos categorias diferentes el pronombre y el
PRONOMBRES NUMERALES 49
adjetivo. (Ya hemos visto cémo los pronombres pueden ser
adjetivos sin dejar de ser pronombres.) Pero al catalogar-
seles entre los adjetivos determinativos se reconocia una
afinidad entre ellos y los restantes determinativos, en los
que se observa el caracter pronominal.
El caracter pronominal aparece muy claro en los pro-
nombres personales, posesivos, demostrativos, relatives e in-
terrogativos; menos claro en los indefinidos, y menos atin
en los numerales. Sin embargo, se nota en estos la misma
ausencia de significacién de un objeto fijo y la misma
naturaleza puramente sefialadora que encontramos en los
demastrativos o en Jos posesivos; solo que, en vez de indi-
car situacién o pertenencia, indican otra circunstancia, que
es la cantidad,
Asi, en una pasteleria podemos decir, ante una bandeja
de pasteles: pdéngame ESTOS; 0 péngame VARIOS; 0 pén-
game TRES.
También indican cantidad los llamados indefinidos cuan-
titativos (pag. 27): todo, mucho, poco, mds...; pero se ve
facilmente que se distinguen de los numerales en no sefialar
una cantidad concreta, sino indeterminada.
Las diversas clases de numerales ya estén expuestas en
la pag. 27.
Aunque en ellos predomina el caracter adjetivo, los nu-
merales funcionan como _sustantivos 0 come ivos
j di : cardinales: Aan ve-
nido dos preguntando por ti; mataron a tres de ellos; or-
dinales: el primero que venga, que espere; multiplicativos:
aqui cabe el doble de gente que alli; fraccionarios: cuarto
de kilo; un tercio de la poblacién.
: eardinales: dame dos
cuartillas; ordinales: es la primera vez que le veo; mul-
tiplicativos: doble cantidad; parto triple; fraccionarios: re-
corrié medio mundo; ahora tengo la cuarta parte de lo que
tenia,
eran AEL ARTICULO
Definicién.—La naturaleza del articulo se advierte com-
parando dos ejemplos tales como trdeme el periédico de hoy
y tréeme un periddico de hoy. En el primer caso nos refe-
rimos a un periddico conocido previamente de las perso-
nas que hablan, el que acostumbramos leer diariamente;
en el segundo se trata de un periddico cualquiera de los
que se han publicado hoy. Las palabras el y un se Haman
articulo determinado ¢ indeterminado, respectivamente.
En el primer ejemplo, el periddico es un periddico de-
terminado; lo conocemos por el aditamento el que lleva el
sustantivo delante. Sin embargo, este articulo e/ no es, como
pudiera creerse, lo que determina al sustantivo. El perid-
dico viene determinado de antemano por el hecho de ser
un periédico ya consabido, sefalado por una especie de
convenio tacito entre las personas que intervienen en la
conversacién.
La “notoriedad” del periddico es en este caso privativa de cierto
niimero de personas, que saben de qué periddico se trata. Otras
veces la notoriedad del objeto es comin a todos los hablantes del
idioma, ya porque aquel sea individual (el cielo, da verdad) °
materia simple (el agua, el trigo, el oro), ya porque esté indivi-
dualizado por algiin complemento (la calle de Alcald, la novela que
estoy leyendo, la Edad Antigua) (1).
Comparemos ahora las frases la mesa es redonda; esta
mesa es redonda. En el segundo caso, la mesa de que se
trata esta perfectamente concretada por la relacién de dis-
tancia a la primera persona que establece el adjetivo demos.
trativo esta; en el primer caso, la mesa no sabemos cual
mesa pueda ser, a menos que estemos prevenidos anterior-
mente, pues la expresién la mesa no lleva dentro de si nada
(I) Véase G. GoucenHemm: Systéme grammatical de la Langue francaise.
Parfs, Bibliothaque du Francais Moderne, 1938, pag. 140.
aa
DEFINICION 51
que distinga una mesa de todas las demas. Lo tnico que
se halla es el intento de referirse a una mesa consabida,
de aislar en cierto modo una cierta mesa de todas las
demas para referirnos a ella en nuestra conversacién. El
mismo sentido encontramos en el frio era intenso; la bon-
dad encuentra recompensa; el estimulo alcanza grandes
triunfos. El articulo en todas estas expresiones no parece
tener otro valor que el de aislar los sustantivos frio, bondad
y estimulo de la vaguedad sin limites del sustantivo comin
para presentarlo como foco o centro de nuestros pensa-
mientos.
El _articulo, pues, supone una corporeizacién, una materializacién
de Ta esencia expresada por el sustantivo solo, sin Iegar a la concre-
tizacion Gltima que supone ya el demostrativo. El mismo valor ac-
tualizador se ve cuando precede a una oracién sustantiva, como en
EL que sea tarde no nos impedird dar una vuelta.
De tal manera es caracteristico del sustantivo el articulo, que
cuando una palabra o una expresién va precedida de él, queda sus-
tantivada: EL no sé qué, EL qué dirdn, mds vale uN por si acaso
que UN quién pensara.
Etimolégicamente, el articulo ef no es sino un demos-
trativo que ha perdido el valor de localizacién que tenia en
latin, semejante al de nuestro demostrativo aquel (1).
Por otra parte, la expresién un pez oscila muchas veces
en su significado entre el sentido numeral de unidad (un
solo pez, frente a dos, por ejemplo) y el sentido indefinido
de algin pez. Su eficiencia no se advierte, en realidad,
hasta que se establece el cotejo con el articulo determinado:
el sombrero, un sombrero (2)
Resulta, pues, que los articulos el y un no son sino adje-
tivos determinativos descoloridos, que tienen el especial ca-
racter comin de anteceder a los sustantivos, presentandolos
en una esfera de determinacién 0 indeterminacién.
Hoy _se_suele definir el_articulo diciendo sencillamente. que es la
palabra que anuncia el caracter sustantivo de la expresién que le
(1) Compérese pig. 45.
(2 Compérese pag. 48.52 MORFOLOGIA—EL ARTICULO
sigue, indicando al mismo tiempo Jos accidentes gramaticales de
ese sustantivo 0 expresién sustantivada.
Formas del articulo.—Segin lo anterior, existen dos cla-
ses de articulo: el articulo definido, o determinado, que tiene
las formas el, la, lo, para el singular (masculino, femenino
y neutro), y los, las, para el plural (masculino y femenino);
y i indefini i i , que tiene las for-
mas un, una, para el singular masculino y femenino, y unos,
unas, para el plural de los mismos géneros.
Concordancia del articulo.—Los articulos conciertan_en
género_y numero con los sustantivos correspondientes. Los
nombres masculinos de singular requieren, como ya se ha
dicho, el articulo el, y los femeninos, el /a, La forma neutra
lo se emplea, como también quedé expuesto, con los adjeti-
_ vos sustantivados abstractos. La misma correlacién genérica
y numérica se observa en todas las demas formas.
No obstante, con el sustantivo femenino que empieza por
sonido de a acentuada se usa, por razén de eufonia, la for-
ma el, en lugar de Ja: el alba, el ancla, el agua, el hacha, el
alma, el dguila, etc.
No serfa exacto decir que en estos casos “se usa el articulo
masculine”. En ellos ef es articulo femenino, resultado fonético
del antiguo articulo ela en tales condiciones: ela agua >el agua.
Tdéntico fenémeno ocurre con una ante los mismos sustantivos:
una alma > un alma.
Cuando concurren la preposicién de y el articulo el, la
expresién de el se convierte en del por reduccién 9 contrac.
cién del sonido vocal prolongado ee. Una contraccién seme-
jante ocurre en a el, que se transforma en al.
Matices del articulo definido.—Aparte de los sentidos
generales que hemos apreciado en el articulo determinado,
cabe sefialar en él tres _distintos matices de _significacion, en
relacién con el nombre: al que acompaiia:
a) _Absoluto—El articulo aisla al sustantivo, colocan-
dolo dentro de una esfera de determinacién: ef hombre del
gaban; el calor del verano.
b) Distributive —E} articulo no demarca solamente un
USO DEL ARTICULO 53
objeto determinado, sino todos los de la misma especie: ef
perro es un animal util (esto es, todos y cada uno de los
perros) ; el crepisculo tropical es breve (esto es, todos y cada
uno de los crepisculos tropicales).
_c)_Genérico.—E] articulo no demarea un objeto deter-
minado, sino que presenta a este como representante de to-
dos los de su especie: el hombre es mortal; la mujer es
fragil (1).
Uso del articulo.—Segiin cuanto se ha expuesto en la de-
finicién, es evidente que el articulo determinado no debe
acompafiar a Jos nombres propios, por cuanto ellos se mar-
can a si mismos una suficiente esfera de determinacion.
Sin embargo, se ve el articulo: en lenguaje popular y
forense con los nombres de personas: la Juana, la Maria, el
Pérez; cuando estos nombres de persona requieren alguna
cierta determinacién mostrativa: de sus hijos, conozco al-
Pepe (esto es, a aquel que tiene e] nombre de Pepe); cuando
se toman en sentido genérico: los Quintero, los Borbones.
Los nombres geograficos Ievan el que corresponde a su ge-
nérico correspondiente: el Tajo, la Penibética.
También acompafia el articulo a algunos apellidos de artistas
italianos (el Tasso, etc.) y a los de mujeres (la Gémez). Estos dos
empleos, sin embargo, van cayendo en desuso, en especial el pri-
mero: hoy nadie diria, por ejemplo, el Pirandello. El segundo,
cuando no es de ambiente popular, esté adquiriendo un matiz des-
pectivo, del que desde luego carecen las denominaciones consa-
gradas por otra época: la Pardo Bazan, la Avellaneda.
La cantidad indeterminada de una materia se expresa en
castellano con el sustantivo sin articulo: dame pan; sirveme
vino (2).
jofD FRDEMCo Hanssen: Gramética histrica de Ja lengua eastelona, Halle,
@) Sobre Ja presencia o ausencia del articulo, la preferencia de el o un
y el mayor o menor grado de determinacién que cada una de cllas expresa,
véanse pigs. 160 y 161. (Formas de indeterminacién del sustantivo y Deter:
minacidn por referencia.)EL VERBO
Definicién.—E]_ verbo es la palabra por excelencia, que
expresa el juicio mental incluyendo sus dos términos esen-
ciales: el predicado y el sujeto (1). Asi, en la forma verbal
leo esta contenida la idea de leer mas la del sujeto que
lee, yo.
Asi como los sustantivos designan los objetos, y los adje-
tivos las cualidades de estos objetos, esta en el verbo la ex-
presién_de_los cambios. movimientos, alteraciones de estos
mismos objetos en relacién con el mundo exterior. Los obje-
tos no estan inertes y reducidos. a sus solas cualidades; hay
en ellos una dinamicidad, una actividad continua, que es
para nosotros de mucho mayor interés que la estatica mos-
tracién de un cierto niimero de atributos adjetivos. Asi, el
drbol crece, florece, fructifica, envejece, muere; el gato anda,
come, bebe, arana, mailla, corre, duerme. Todas estas pala-
bras crece, florece, fructifica..., anda, come..., duerme, et-
cétera, que expresan los cambios, los movimientos, las alte-
raciones, las actividades de las cosas en relacién con el mun-
do que las rodea, es decir, las palabras que expresan lo que.
les ocurre a las cosas—los fendmenos—, son los verbos.
Pero hay en la palabra verbal otra notable caracteristica.
La forma dormi, por ejemplo, expresa en primer término un
fenédmeno que ocurre en alguien (dormir); pero la forma
dormi no expresa el fendmeno de dormir sino precisamente
atribuido a una persona gramatical, la primera, yo; si hubié-
ramos tenido que referir el mismo fendmeno a la persona ti,
no hubiéramos dicho dormi, sino que hubiéramos tenido que
emplear otra forma distinta, dormiste. Por otra parte, dormi
atribuye la idea de dormir a la primera persona; pero se
(1) Segin J. Cesapor: La lengua de Cervantes, Gramédtica y Dicciona-
rio. I. Madrid, 1905. Nétese que esta definicién es aplicable solo al espafiol
y lenguas que conservan en las terminacioncs de sus formas verbales la expre-
sién del sujeto pronominal. =,
CLASES DE VERBOS 55
la atribuye ademas en una cierta época, en este caso pasada.
Si quisiéramos referimos a un momento distinto, venidero,
por ejemplo, empleariamos otra forma: dormiré.
Resulta, pues, que el verbo expresa el fendmeno, pero
relativo a una persona gramatical determinada y como ocu-
rrido en una época también determinada. Esto es, expresa_el
fenémeng con indicacién de tiempo y de persona,
Esta indicacién de fenémeno y su relacién a una persona
sujeto del fenémeno es lo que determina el cardcter predi-
cativo del verbo y justifica su definicién anterior.
Por otra parte, sus caracteristicas de persona y tiempo
preservan formalmente al verbo de posibles confusiones con
cierta clase de sustantivos abstractos que, como vimos a su
tiempo, designaban fenémenos. La palabra crecimiento ex-
presa, en efecto, el fenédmeno de crecer; pero este fendmeno
puede atribuirse a cualauier persona en cualquier tiempo.
La palabra crecimiento es invariable, tanto para expresar mi
crecimiento, como el tuyo, el de nosotros, el de Pedro o el
de los arboles; asimismo este crecimiento puede ser el de
ahora, el que hubo antes 0 el que habré después. En cambio,
creceré expresa también un crecimiento, pero exclusivamen-
te el crecimiento mio y en época venidera; para expresar
cualauier otra cosa habria que emplear formas distintas.
Clases de verbos.—Si decimos ese hombre ha dado una
limosna, el verbo ha dado supone, desde luego, una persona
que da y una cosa que se da, es decir, un sujeto y un objeto;
un sujeto, punto de partida de la accién, y que por ello Ia-
mamos agente en este caso, y un objeto, en quien parece que
la accién tiene su acabamiento. Los verbos como este, que,
por una parte, expresan una accién, y, por otra, la ponen en
relacién sencilla con un objeto, en el cual la accién logra su
cumplimiento, deben Ilamarse activos transitivos, nombre en
que quedan registradas las dos citadas notas esenciales. Son,
pues, verbos activos transitivos los que figuran en los ejem-
plos: Antonio lee el periéddico; un incendio destruyé la
casa; el vecino pagé sus deudas.
Si decimos Cain maté a Abel, matar sera un verbo activo56 MORFOLOGIA—EL VERBO
transitivo, con un sujeto agente, Cain, y un objeto, Abel. Mas
si examinamos la oracién la alegria repentina mata, ya el
verbo matar no tiene el mismo caracter, pues aqui, aunque
sigue expresando una accién, y en este sentido es activo, y
aun relaciona esta accién con un sujeto agente, no se refiere,
en cambio, a ningin objeto en que la accién quede comple-
tada o terminada. Decimos entonces que es activo _intransi-
tivo, Entre los verbos activos o que indican accién existe, por
tanto, una distincidn en transitivos 0 intransitivgs, segin ha-
gan o no relacién a un objeto. La presencia o ausencia de
este objeto determinaré que un mismo verbo activo sea de
una u otra clase. Son activos intransitivos los de los ejem-
plos que siguen: no acabaremos en un afio; mi hermano
aprende; ya ha pagado José.
Otros verbos, como, por ejemplo, dormir, pasear, llegar,
venir, crecer, morir, hacen solamente referencia a un sujeto,
del cual expresan fenémenos no relacionados con ningin
objeto, un simple modo de ser mas o menos estable. Los ver-
bos de este tipo se Ilaman verbos de estado. Asi son los de
los ejemplos siguientes: los chicos corren por las calles; las
frutas maduran en primavera; mi sobrino vive en Madrid.
En el ejemplo la mujer lava la ropa encontramos un ver-
bo activo transitivo que relaciona Ja accion de lavar con un
sujeto (mujer) y un objeto (ropa). Mas puede muy bien
ocurrir que el sujeto se lave a si mismo, es decir, que sujeto
y objeto sean la misma persona, y en este caso particular
habria que expresarse diciendo: La mujer se lava, como
también habria que decir me lavo, te lavas, nos lavamos, os
lavais, se lavan, si el sujeto, en vez de la mujer, fuera yo, tu,
nosotros, vosotros o ellos, respectivamente. Asi pues, habria
que poner al lado del sujeto ciertas formas, me, te, se, nos,
os y se, que ya hemos visto en los pronombres personales.
Los verbos cuyo sujeto y objeto coinciden, esto es, cuya
accién se refleja o vuelve otra vez sobre el sujeto, se llaman
verbos reflexivos, caracterizados por el empleo de ciertas for-
mas pronominales juntas con el sujeto. Mas no se crea que
los verbos reflexivos son todos de origen activo transitivo,
CLASES DE VERBOS 57
como el verbo lavar, citado para ejemplo. Existen muchos
verbos cuya forma es exclusivamente reflexiva, como, por
ejemplo, quejarse, condolerse, atreverse, jactarse, arrepen-
tirse, dignarse, en los cuales no puede decirse yo jacto, sino
yo me jacto; té quejas, sino ti te quejas. Existen ademas
verbos de estado que a veces se presentan como reflexivos:
morirse, pasearse, irse, venirse, marcharse. Asi como se dice
yo paseo, yo voy, puede decirse yo me paseo, yo me voy,
por cierto con una diferencia de matiz que explicaremos
oportunamente (pg. 183).
Muy cercanos a los verbos reflexivos estan los verbos re-
ciprocos, que tienen por sujeto agente dos o mds personas,
cada una de las cuales ejerce una accién sobre las otras y
la recibe de ellas. La forma distintiva de estos verbos es la
misma de los reflexivos, de los que se distinguen, en caso
de duda, afiadiendo expresiones como mutuamente, uno a
otro, reciprocamente, etc. En él y yo nos escribimos a diario,
nos escribimos es un verbo reciproco que manifiesta el hecho
de que yo le escribo a él y él a mi. Son también verbos reci-
procos corrientes cartearse, pegarse, odiarse, tutearse,
Los verbos como lover, tronar, nevar, amanecer, etc., que
indican fenédmenos atmosféricos de sujeto confuso y vaci-
lante, como por esta circunstancia no pueden llevarlo ex-
presado, se refieren siempre vagamente a la tercera persona
gramatical singular. Asi se dice: Uueve, llovia, Uoveré; ha
nevado, nevaba, nevaria; amanezca, habia amanecido, ama-
neciese, siempre con formas propias de la tercera persona
de singular. Esta particularidad de los verbos de la Natu-
raleza de no emplearse sino en una sola forma personal hace
que se les Hame unipersonales,
Resumiendo, pues, lo anterior, resulta que los verbos por
su propia naturaleza pueden _clasificarse en:
transitivos.
ivos .... . sey
acti intransitivos.
de estado.
reflexivos.
reciprocos.
unipersonales.
Verbos ... |
~~58 MORFOLOGIA—EL VERBO
Verbos auxiliares.—Saludo, he saludado y soy saludado
son tres formas verbales distintas que por su significacién
corresponden evidentemente al verbo saludar; pero en las
dos ultimas advertimos la presencia de dos formas, he y soy,
correspondientes a otros dos verbos, haber y ser, que no tie-
nen otro valor que contribuir a la constitucién de las ante-
riores formas del verbo saludar. Los verbos que de algin
modo intervienen en la expresién de formas correspondientes
a otros verbos se Ilaman verbos auxiliares. Los verbos auxi-
_ liares ma > aunque también se em-
plean como tales con cardcter especial los verbos estar, tener,
ir, venir, etc.
Formas simples y formas compuestas.—Asi resultan en
los verbos dos series distintas de formas: unas constituidas
por una sola palabra; por ejemplo: saludé, saludaré, salu-
daria, saludaba, etc., y otras formadas con la ayuda de ver-
bos auxiliares: he saludado, habia saludado, habré saludado,
etcétera. Las primeras se Ilaman simples, y las segundas,
compuestas.
Accidentes del verbo.—Por la definicién del verbo he-
mos visto ya como este habia de adoptar formas distintas
para referir los fenédmenos a las distintas personas gramati-
cales (por supuesto, de singular y de plural), y asimismo
para ofrecer la expresién de las épocas en que se verifican
los fenémenos. Pero hay mas: el verbo presenta también
medios para la expresién de ciertas relaciones del fendmeno
con la persona que habla, o sea los modos, y, por fin, para
distinguir el caso en que el sujeto a que se refiere la accién
- verbal sea el productor de esta o, por el contrario, el que
la recibe; es decir, lo que se llama_voz.
Los _accidentes gramaticales segtin los cuales varia el ver-
bo son, pues: el numero, la persona, el tiempo, el modo y
la voz.
Debemos afiadir a estos accidentes del verbo el_aspecto, aunque
suele incluirse dentro del accidente tiempo. Por el aspecto se distin-
gue si la accion es considerada en su transcurrir 0 como algo aca-
bado. Este accidente se expresa en general por medio de la distin-
cién entre tiempos simples y compuestos.
PERSONAS Y NUMEROS 59
Asi_resulta_una gran cantidad de formas distintas, que
en cada verbo se eleva a unas doscientas, contandc las sim-
ples y las compuestas. Esta riqueza morfoldégica del verbo
se justifica por la extraordinaria importancia de este en el
lenguaje, cuyo elemento esencial y céntrico constituye.
Radical y desinencias—;Cémo se constituyen tantas
formas? Un gran nimero de ellas, las compuestas, ya hemos
dicho que se obtienen con ayuda de los verbos auxiliares.
En cuanto a las formas simples, se logran con no mayor
sencillez. Si comparamos varias formas verbales, como
habl-o habl-dbamos
habl-amos habl-erian
habl-aste habl-asen
observamos que hay en todas ellas un elemento invariable
y fijo, que es habl, el cual indudablemente ha de expresar
ja idea fundamental del verbo, y frente a este elemento cons-
tante, una serie de terminaciones afadidas: 0, amos, aste,
dbamos, etc., que expresan los distintos matices accidentales
de la idea verbal. E] primer elemento, fijo e invariable para
cada verbo, se llama raiz o radical; los demas elementos in-
corporados, que forman series aplicables a los distintos
radicales, se aman desinencias.
Conjugacién.—De este modo, agregando al radical de
un verbo las desinencias que expresan los diversos matices
de persona, mimero, tiempo y modo, se conjuga ese verbo
y se obtiene su conjugacién. Conjugacién es, pues, el con-
junto de formas que puede afectar un verbo para expresat
todas las variaciones posibles de su significacién.
Personas y mimeros.—Los verbos presentan seis formas
correspondientes a las tres personas gramaticales de singu-
lar y plural, dentro de cada tiempo, y estos dentro de cada
modo. Asi, de la raiz habl tendriamos, afadiéndole las de-
sinencias de persona y numero, las formas:
hablo habl-amos
habl-as _habl-dis
habl-a habl-an.60 MORFOLOGIA.—EL VERBO
Pero esto es en el tiempo presente; para otro tiempo,
el que llamaremos pretérito imperfecto, por ejemplo, aiiadi-
remos seis desinencias semejantes al radical habl, combi-
nado con la desinencia aba que caracteriza el tiempo cita-
do. Tendremos asi:
habl-cba habl-dbamos
habl-abas habl-abais
habl-aba habl-aban
Pero este tiempo corresponde al modo llamado indica-
tivo. Si se tratara de] subjuntivo, por ejemplo, obtendria-
mos otras seis formas de la siguiente manera:
habl-ara habl-dramos
hab}-aras pabl-arais
habl-ara abl-aran
Modos.—Comparemos las siguientes frases: Pedro vendré
hoy. Yo no creo que Pedro venga hoy. Ven hoy, Pedro.
Aqui tenemos tres formas del verbo venir, referentes
todas al mismo sujeto, Pedro. En las tres el verbo venir
tiene, naturalmente, el mismo significado; sin embargo, este
significado se manifiesta desde tres puntos de vista dife-
rentes, que constituyen tres modos verbales distintos.
En el primer ejemplo, el hecho de venir Pedro se enun-
cia de un modo absolutamente objetivo, sin que el que habla
tenga otra intervencién que enunciar el juicio. La forma
vendrd corresponde al modo _indicativo.
En el segundo ejemplo, el hecho de venir Pedro se mani-
fiesta de modo puramente subjetivo: no es sino una creen-
cia, una opinion mia, o sea del que habla. Si hubiéramos
dicho yo quiero, yo deseo, yo necesito que venga Pedro, el
venir Pedro dependeré de mi voluntad, o de mi deseo, o de
mi necesidad, etc. Asi, pues, en ningin caso se afirma que
Pedro venga 0 no, sino que este hecho de venir existe solo
en la mente del que habla como una cierta disposicién sub-
jetiva suya. Este es, en general, el significado del_modo_sub-
Juntivo, al cual corresponde la forma venga.
E] hecho se considera como algo que, para el que habla—yo—,
FORMAS VERBALES AUXILIARES 61
no tiene existencia real, sino que queda encerrado dentro del campo
de lo puramente pensado. Ni se afirma ni ee niega el hecho: tan
solo se le toma como algo que esta en el aire. En otras palabras,
podriamos decir que el subjuntivo expresa la “esencia” de un hecho,
frente al indicativo, que expresa la “existencia”. Knud Togeby (1)
lo caracteriza diciendo que, asi como el indicativo tiene un sentido
de “afirmacién”, el subjuntivo significa la “suspensién de Ia afirma-
cién”, y se aplica a hechos reales, pero solamente cuando no se
quiere o no es necesario afirmarlos.
Veamos el ejemplo tercero: ven, Pedro. Tampoco aqui
se quiere decir, de ningun modo, que Pedro viene 0 no,
sino que se exptesa la voluntad decidida del que habla de
que el que oye, que es Pedro, ejecute un acto; es, pues, un
mandato, que en ocasiones puede suavizarse hasta conver-
tirse incluso en ruego o siplica (jten piedad de mi!; jcom-
padeceos, Sefior!). Ello requiere, evidentemente, que el su-
jeto haya de ser siempre la persona que escucha, es decir,
la segunda persona gramatical. Por eso el modo imperativo,
que es el que ofrece la forma ven y del cual estamos tra-
tando, no tiene, en realidad, mas que dos personas (segunda
del singular y del plural), no las seis que tiene cualquier
tiempo. Por lo demas, tampoco permite, por su naturaleza,
otra época de accién que el presente.
La Graméatica tradicional cita oiros dos modos: el potencial
y el infinitive. En el lugar oportuno veremos cémo ninguno de los
dos es modo.
Asi pues, reconocemos la existencia de tres modos ver-
bales, es decir, maneras de considerar el fenémeno desde el
punto de vista subjetivo del que habla: el indicative, que
expresa la accién objetivamente; el_subjuntivo, que la pre-
senta como una simple idea en la mente de la persona que
habla, y el imperative, que expresa la accién como una or-
den inmediata del que habla.
Formas verbales auxiliares.—Tradicionalmente s¢ ha ve-
nido considerando la existencia de otro modo verbal, el
modo infinitive, integrado por las formas venir {infinitivo),
viniendo (gerundio) y venido (participio). Sin embargo, estas
(1) Mode, aspect et temps en espagnol. Copenhague, 1953; pég. 117.
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