JORGE ROSENBERG
La pelota de la luna. 25 poemas (1987)
POR DONDE YO VOY CAMINA MI PASADO
Por donde yo voy camina mi pasado,
La vida corre vertiginosamente al revs
No hay rastros de tiempo intermedios,
Vuelve el silbido del afilador sobre la siesta dormida,
Vuelve mi padre visto de atrs,
Sombra constante de mi pensamiento,
Esmeralda sin sentido;
La primera sonrisa de mi hija
Abriendo la ventana de mis das
Registro diariamente dos momento sublimes,
El se esa belleza y el de mi muerte.
RECUERDO
En un lugar de un campo de Antaj
existe un olvidado cerco que se parece a m.
por las noches, en la liquidacin del verano,
veo los hijos del dolor,
entre las estrellas iluminadas de ausencia,
y el trueno, el infundado trueno
que nota mi pesar.
Un bobadal celeste
que regala la siesta
junto a un pjaro mojado
que no puede volar.
Soy santiagueo por atardecer,
enjuto tordo de plumas empapadas,
cerca, muy cerca del brocal del mundo,
en los suburbios de La Banda,
y lejos,
muy lejos de mi.
SAMOVAR
(A mi padre, in memoriam.)
El anciano junto a un samovar
en la noche estrellada,
camina por el corredoir de su casa
de la Besaravia tremenda;
lleva en sus ojos la duda,
so que engendraba un hijo que fuese igual a l
y se lo llevaba la revolucin;
el otro haba partido para Amrica
arrastrando la tormenta de vivir.
Hombre ruso junto a un samovar,
confundido entre el poder y las estepas,
medita sobre la Tor con los ojos en lgrimas,
eras el padre
del padre
de mi padre
del que se vino a Amrica para quemarse vivo.
Puedo verte esta noche
a ciento ochenta aos de tu blusa litrgica;
sigue limpiando tu pipa,
temeroso del cielo,
que el ngulo de sombra
que forma un follaje sobre la tumba de mi padre
se parece a un samovar;
o al rastro que dejaron unas botas enormes
en la nieve de un portal
cuando un judo se inclinaba para mirar a Dios.
OTROS TEXTOS
LA MUERTE DE UNA SOLA MEDIA
Se qued colgada
de uno de los barrales
de una cama de dos plazas.
Del lado derecho ms precisamente,
en medio del ms crudo invierno
de este siglo.
Colgada
con un abismo que la amenazaba
desde un piso helado y muy frecuente.
Ya sin par
porque la otra media, que le corresponda
haba quedado extraviada en un trayecto.
Un cenicero repleto le serva de monumento.
Un sentimiento jubiloso le oficiaba de corazn
y por un pattico agujero de su lana
hua, desconsolado,
para siempre, el amor.
DECLARACIN DE AMOR
Camino por la calle de los enmascarados
voy a amar a una mujer
que guarda en su corazn
una torcaza estrangulada.
De formas y momentos
que de ella desaparezcan
cuando caiga la noche
se habr derrumbado para siempre la patria.
Si la inolvidable memoria detuviera sus pasos
y sin gorrin el viento norte
haga volar la cabeza de un amigo poeta
y la palabra herida convierta la metfora en traicin
se habr derrumbado para siempre la patria.
Ya quebrado el leo enorme
que alumbraba la otredad
en el desierto rojo de sus ojos invictos
habr perdido mi patria
habr perdido mi amor.
Si de repente el viento
con el recuerdo y la distancia
torne imposible y no pueda copular.
Si mis pasos sean un remolino
en la calle de los enmascarados
y no pueda llegar a ese cuerpo de mujer
por deslumbrar su corazn
se habr derrumbado para siempre la patria.
Aunque estos versos
emerjan de la tortura de un sueo espantoso de una noche
sirva sta como ltima forma de vivir,
para decirle en silencio que la amo.