0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 235 vistas10 páginasYNDURAIN San Juan de La Cruz: Entre Alegoría y Simbolismo
Francisco Yndurain. San Juan de la Crus: entre alegoría y simbolismo. En el libro Relección de Clásicos
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Bio? francisco yndurain
‘estudios de critica y filologia
lrtge José Lats Varela
releccion de clasicos
‘THTULOS DE LA TERCERA SERIE
Refael de Balbin, Poética becqueriana,
Francisco Yaduedin, Releccidn de eldsios.
Francloco J, Hernindes, El testro de Montherlont
Russell P. Sebold, Poéticw y poctia dieclochescas. editorial prensa oepatola
Oldcich Belic, Andlisis extructural de textos Titerarios hispanes 1969F39¢S59 59
b6s-
@Es propiedad
Dopésite Legal: M3.8060969
Namero de registro: 2510.49
‘alles Prensa Eopaola, Av Serrano, h—ataad
INTRODUCCION
Cuanto se eseribe en estas péginas pretiminares, si es
ée pluma del mismo autor, suele tener algo de justifi-
cacién o de exptatio benevolentiae. A ninguna de estas
dos actitudes renuncio, pero no las he de argtiir.
de mis trabajos disporsos en revistas y otras publicacio-
nes de entidad menor, y no siempre de facil consulta.
Claro que tos eventudles interesados en estos y otros
estudios, bien saben dénde hallarlos, aunque sin ta ¢o-
‘modidad det libro.
Agradezco a mi amigo y colega, el
Varela, su invitacion a entrar en Ia
4B] Soto». No entro en explicaciones
nen estos ensayos de critica, pues aun animados de una
misma intencién general, eada wno leva una direccién,
se efercita en un campo y utilisa una técnica, so quiere
decir que no tengo Ia formula mdgica de aplicacién uni-
versal, cunque no dejo de soguir buscdndota. Sé muy bien
que cada clencia tiene el grado de certeza que te es ade-
cuado, 4 a és0 aspiro. Ni he suprimido det todo wn subje-
tivismo més de temple y disposicién que de juicio y es
timativa.
‘Si eres curioso de leer lo que sigue, espero que seas no
tun convencide, sino mas bien un estimulado,
ror José Luis
ta compaftia de
sentido que tie-SAN JUAN DE LA CRUZSAN JUAN DE LA CRUZ, ENTRE ALEGORIA,
Y SIMBOLISMO
Batre los muchos confusionismos que se cometen en.
1 uso aproximado
‘menos frecuente ni, quiz
‘que se incurze cuando se identifica experiencia y
‘sin misticas con las correspondientes poéticas,
encontramos este empleo laxo
apresurados 0 de poca hondura,
tratedos donde esperarismos mas rigor.
Santayana, tan fino analista det fendmeno postico, en
su Poetry and Religion (de 1900), donde expone su: idea
de que ambas, poesia y religidn, tienen una esencia idén-
ties, variando s6lo gu relacién con la praxis.and Function of Poetry», al expllcar el trance lirieo,
dice: «We are filled with a sense of unut taings,| de quo so
kuminous yet indistinguishable, many yet one. Instead] veces juntas)». Lo més extrafio es que no hublera
nido ia curiosidad de ssomarse a la obra de San Juan
de Ja Cruz, prodigiosa conjuncién de ambas. Aquel bro
se nos aparece ahora como el mii
més ambieioso y_reclente,
1a Vierge (1605-16
do esta traduceiSn, nos dlustra Maritain, «Je propose
we amateurs des beautés de notre langage de consi-
éror désormais Tun des plus partatts poetes de Fran.
Poro no es para
1a por 10 que he s
Amado con amada,
‘mada en ei Amado transformada,
ensay to por conocer espiritual, ea el mds alto sentido, Su autora,
ef ensayo, suserito por Ralsse Maritain, «Magia, poesia | Save Gworsute dedien extensos ¥ Tepetidos pasajes
San Just.6 PRASISCO YNDURALNT
luna vez superadas las vias y estados purgativas © iby
‘minativos, cuando el alma por virtud del amor se fun.
de con Dios. San Jusn, no siendo ajano 2 las grandes
corrientes de espiritualidad que confluyen en su tiom|
po, tuvo una experiencia mfstica més luminosa y direo|
ta en la unin amorosa que In de quienes ta alcanzaron|
fa través de signos. Tal es la opinién de Her
Saint Jean de ta Croix (P.U.F. Paris, 1959),
‘Si venimos shora a la obra liriea de San Jusn, deja
remos de lado ts filiscién popular, renacentista y bi
res do estilo, Des
conccidos y de
bien considers
nuestro carmel
ello no podremos prescindir de los comentos, «declara.
clones» los llama el autor, afiadidos a ios pocmas, af
casi todos tos poemas mayoros
‘San Juan fue un lector muy f
son, no aborda nuestro pot
‘sino como hombre que quiere encontrarse alli, a Ja lus
de Cristo (pag. 186, nim. 3, op ci
‘Testamento en io revelacién del Cristo, y de esta clase
de figuras hey muchas en San Juan, La otra forma de
exégesis es mis espontdnea, algo como la troducoién
‘mentarista-poeta contrasentidos, textos eseriturarios fal-
RELECorON DE cLastcas. 16
seados, exigosis que son incorrectas, como aflrma
M. Sanson,
‘Lo que quistera considerar es hasta qué punto las do.
claraciones que el santo hace de sus canciones nos sir-
ven como tluminacién poétics. Para Jo cual no haria
falta que el biblismo fuese tan apurado como deblera,
al menos segin criterios de biblistas,
Es evidente quo el mistico esti mas atento a comunt-
car una vivencia para hacernos participantes para
servirnos de gufa que a una labor de interprotacin de
‘su propia obra poéiica en cuanto tal, Ni Ja critica de
lentonces estaba atenta a valores que nos parecen hoy
do mas fuste on 1a lirica. Sin embargo, y con cardeter
[subsidiario y ocasional, Jo clerto es que Ios comentarios
Jdo San Juan, al explanar sus poomas, abundan en fines
Jobservaciones de matices expresivos, a vecos delicadi-
simos. Asi, en 1a declaracién de qué signifiquen y qué
calidades encierran los «sotos», las einsulas extrafiasy
Jet arcaismo del sustantivo parece spuntar
¥ exdtiea imaginerfa tomada al Can-
jar de los Cantares 0 a otros Ubros de la Biblia, Hay
‘Jen San Juan un delicadisimo sensitivo, incluso para las
*[sonsaciones externas, aunque silo le sean 200 0 reflejo
Jée otras vivencias intimas y secretas. Ese
‘asi también el toque de las virtudes del
Jamado....YPRANCTSCO TNDURAT
ira también de su matizado sentide|
sr efectos exprosivos en moderadaa}
justas y sobrias como ponetrantes, Ea}
el mismo Ctintico, y en su cancién IT (empleo eeanciéns
¥ no kestrofay por sogulr Ia terminologia del poeta)
hhallamos dos formas verbales, avierdosh y «fuerdes:
ambas en rima, que resultan Jevemente arcaicas en s\
tiempo. No creo que se tratara sélo de evilar una rim
, segtin el uso garcilasiano y generalizado,
las correspondientes wviéredesn y «fuéredesy,
rece claro que las formas Manas, con su +r. mds vibran|
te, communican reforzando el tono de busca ansiost
apremiante. Luego, en la deciaraclén consiguiente, nos
encontraremos con la forma viéredess, En la prose ¥
no necesila que la palabra vibre; le basta con que &
‘haga significante, no le nace que sugiera.
Junto a estas, escasas, ocasiones en que el poeta ver
Jo que domina es la actitud de quien acomoda a
a palabra anoches, deliberadamente cargada con
tidos segundos; asi, con los demas objetos xbellosy ¢
lu Iriea petrarquista on Je que San Jusm estaba inmer
so. En la cancién IV del Céintico, donde invoca,
de flores esmattado
Lego se nos declara que: «Esta os le consideracléq
del cielo, al cual Hama “prado de verduras”, porque
que ni fenecen nl se mai
en ellas, como en frescas vorduras, se
crean los justos... Este nombre de averduras pone tar
Didn Ja Iglesia a las cosas colestiales, cusndo, rogando
RELECOION DE cLastcos n
Dios por las dnimas de 10s fleles difuntos, hablando con
Jellas dice: Consiituat vos Dominus inter amoena viren-
tia, Hl locus amoenus es uno de los més viefos ténicos
‘de 4a literatura biblica y olésica, pasando por Ia Edad
[Media, como ha mostrado para esta segunda veta Cur-
tus en su admirable Literatura europea y Rdad Media
Hatina (México, pags. 216 y 2808, 1, Aqui flores y ver
Jdura, esconario tradicional de amores, funcionan con
Hnlencién alegérica, no de otra manora quo en Ja «intro.
fducciony a los Mii
verde © bien senci
'¥ pajaros no son sino corteza que ha da quitarse
Jatcanzar el wsesor, el «meotion dondo esté el sentido ver.
Jdadero, Otra cosa serd la «fermosa coberturan de que
fbablaré Santillana, pero seguimos en una dlcotomia
jandioga, aunque no haya tan riguroso sistema de co-
/rrespondencia en el
In y una reserva, La procisién es que entiendo
}por slegoria Ja interpretacién, tan usual en las mentes
iando se trata de textos
bfblicos, EI sensus allegoricus vieno a tract con su juc-
go de aliud dicitur, aliud demonstratur, las verdades so.
forenaturales hasta un plano sonstbl
dos los cuerpos hacen refer
[De esto puede verse amp!
medieval (Gredos, Madrid, 1959,
Ahora bien, espero que ‘no se
iinterprete si digo que el comentario de San
Juan tiene raices y médulos medievales en su alegoris-
mo. ¥ con alegorismos quiero referirme precisamente
2tiea, espero,
Que el tratadista de mistica que es el poeta
fancho campo en que apoyar su expresion lirica es al
a, aunque hasta cierto punto revierta sobi
ells como tna luz y no pocas veces eomo un misterio}
Uno esté por una inteligencia de Ja poesia como d
algo inmanente o, me
de 1a poesia. La aleg:
ino de 1¢ declaracién alegéri
muy lejos o muy alto, pero en ultima ins
Propone un término y un agotam
hha venido prestando mas atenolén a uns poesta
ta hasta Ins més remotas resonaneias, y al mismo
‘que se ha querido hacer poosla con ese arran
Hue y destino, so ha lesdo con otra actitud la poesia
nterior. La may
que esto es una tauto-
oPOeis, ¥ tampoco he querido eluditla.
En cualquier caso, si bien Jos comentarios en prosa
Feclaran el sentido de Ja aventura mistica con sus pa.
08 y nos apasionan con la mister
ima que busea y se une, cusnda
Para mus textos sobre 1a oposieién meotto/cortes.|
¥ andlogas, véase el excelente libro de J. A. MAnsvat|
El ynundo’ social de ula Celestinas, Ba. Gredlos. hea
rid, 1964, pags. 16 y 17, y en ésta, ademés, mim, 9.
‘subemos que lo inefable ahora es de orden in."7RANCISCO YNDURATIE
inaugura entre nosotros la poasis simbi
radica su encanto ton distinto, Cuané
cen en la ultima canclin del Cdntico espirttu
estos dos versos inesperados, no esperables:
ay la cabatteria
a vista de las aguas descendiay
hho se preocupa el declarador de justiticar la presene!
esx, El caballo, dosdo Platén, representa. algérie
te la parte concupiscible, y las aguas han valido, desd
Ja Biblia, con muy obvia figuracién para represent
eI riego espiritual, y en San Juan como en Santa
Fesa es un alegoriamo tépico. Pero esto es con is
sin de una mente que tiene una cultura determinad|
¥ Tacionaimente liga cosas con ideas; pero nos qued|
algo mis en es0s vorsos, en su contexto, fabulosament
inguietantes, apelando a una comuniéa podties que I
0 explicaremos, acaso, por los efectos que on nosotra
hayan producido, por algunos de ellos, pero que ai
cilmente reduciremos a equlvalencias,
cualquier tiempo o lugar, ;Es en la oso1
mejor encontramos nuestra propla ident
noche cuando mejor nos vemos? Algulen ts
nuestro mistico, Herman Melville, ha dicho que
‘cause no man can ever feel his own identity ai
except his oyes be closed; as if darkness were indeed
FRELBOCION DE CLASICOS a
ne proper element of our essences, though light be
congenial to our clayey part» (Moby Dick, Ca. 11,
10 @s invitar a leerle sin e] complemento de sus de-
jaraciones.
® Véase para un agude comentario sobre «Noche os-
‘ai, L Seitaee, A Method of Interpreting Literature,
wThree poems on ecstasy», que tratan dé
Juan de la Cruz y Richard Wagner
‘Northampton, 1940),‘her salldo con posterioridad & mi
Antonio Garcia. Serrano Espafa
cepiismo, Madrid, 1968, 6.8.1.0. ©
Pagina 236—Somin el autor de La picara Jus
supone anariz afilada, que es de prudentesy, 1 IV.
4 en Aforismos y replas
‘pando que aeabd Nog
INDICE
Introducolén ..
San Juan de la Cruz, entre alogoris y simbolismo.
‘Villegas: rovisién de su poosia
‘Tres estudios cervantinos:
Releocién de Za Galatea
El toma de vizeaino en Cervantes
Cervantes y el teatro ...
» | Lope de Vega como novelador
cinco sentidoss, Tn M. de Novel
¥a. Sehevill y Bonilla, M1, pags, 258-250, Madr
I. Variaciones en torno a una imagen poética,
ta agarmay
IT, La rima como figura poética 7
Refranes y «frases hechas» en la eslimativa Itera-
la del Siglo de Or0 was
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