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Arte de Callar

Libro El arte de callar de Dinouart.
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ABATE DINOUART OPN Ca 2 SnD) Rey E N's Introduccion Poseemos reglas para el estudio de las ciencias y para los ejercicios del cuerpo. La reptiblica literaria esta llena de Artes de pensar, de Artes de la elocuencia, de Introducciones a la geografia, a la geometria, etc. . 48 3. El conocimiento del que hablo es diferente entre los hombres mismos, segun la diversidad de sus caracteres. He ahi el punto distintivo de la for- ma de callar, que parece comtin a sabios y a igno- rantes; luego lo explicaré. EI primer grado de la sabiduria es saber callar; el segundo es saber hablar poco y moderarse en el discurso; el tercero es saber hablar mucho, sin ha- blar mal y sin hablar demasiado. Establezcamos los principios en los que se basa la presente obra: se utilizaran ordculos del mas pru- dente de los hombres, maximas de los Padres de la Iglesia y de los sabios que tuvieron la reputacién de ser los hombres mas esclarecidos de su siglo. 49 Capitulo 1 Principios necesarios para callar 1. Solo se debe dejar de callar cuando se tiene algo que decir mas valioso que el silencio. 2. Hay un tiempo para callar, igual que hay un tiempo para hablar. 3. El tiempo de callar debe ser el primero cro- noldgicamente; y nunca se sabra hablar bien, si an- tes no se ha aprendido a callar. 4. No hay menos debilidad o imprudencia en ca- lar cuando uno esta obligado a hablar que ligereza e indiscreci6n en hablar cuando se debe callar. 5. Es cierto que, en lineas generales, se arriesga menos callando que hablando. 6. El hombre nunca es mas duefio de si que en el silencio: cuando habla parece, por asi decir, de- rramarse y disiparse por el discurso, de forma que pertenece menos a si mismo que a los demas. 51 7. Cuando se tiene algo importante que decir, debe prestarsele una atencién particular: hay que decirsela a uno mismo, y, tras esta precauci6n, re- petirsela, no vaya a ser que haya motivo para arre- pentirse cuando uno ya no sea dueno de retener lo que ha declarado. 8. Si se trata de guardar un secreto, nunca calla uno bastante; el silencio es entonces una de esas cosas en las que de ordinario no hay exceso que te- mer. 9, La reserva necesaria para guardar bien silen- cio en la conducta ordinaria de la vida no es una virtud menor que la habilidad y el cuidado en ha- blar bien; y no hay mas mérito en explicar lo que uno sabe que en callar bien sobre lo que se ignora. A veces el silencio del prudente vale mas que el ra- zonamiento del filésofo; el silencio del primero es una lecci6én para los impertinentes y una correc- cidn para los culpables. 10. A veces el silencio hace las veces de sabidu- ria en un hombre limitado, y de capacidad en un ignorante. 11. Por naturaleza nos inclinamos a creer que un hombre que habla muy poco no es un gran genio, y que otro que habla demasiado es un hombre atur- dido 0 un loco. Mas vale pasar por no ser un genio de primer orden, permaneciendo a menudo en si- lencio, que por un loco, dejandose arrastrar por el prurito de hablar demasiado. 12. Es propio de un hombre valiente hablar po- co y realizar grandes hechos. Es de un hombre de sentido comtin hablar poco y decir siempre cosas razonables. 13. Por més inclinacién que tengamos al silen- cio, siempre hay que desconfiar de uno mismo; y, si tuviésemos demasiado deseo de decir algo, a me- nudo eso mismo seria motivo suficiente para deci- dirse a no decirlo. 14. El silencio es necesario en muchas ocasiones, pero siempre hay que ser sincero; se pueden rete- ner algunos pensamientos, pero no debe disfrazar- se ninguno. Hay formas de callar sin cerrar el cora- z6n; de ser discreto, sin ser sombrio y taciturno; de ocultar algunas verdades, sin cubrirlas de mentiras. 53 Capitulo Ir Diferentes especies de silencio Hay un silencio prudente y un silencio artificio- so. Un silencio complaciente y un silencio burl6n. Un silencio inteligente y un silencio estupido. Un silencio aprobatorio y un silencio de des- precio. Un silencio politico. Un silencio de humor y de capricho. 1, El silencio es prudente cuando se sabe callar oportunamente, segtin el momento y los lugares en que nos encontremos en sociedad, y segtin la con- sideracién que debamos tener con las personas con quienes nos vemos obligados a tratar y a vivir. 2. El silencio es artificioso cuando uno solamen- te calla para sorprender, bien desconcertando a quienes nos declaran sus sentimientos sin darles a conocer los nuestros, bien aprovechando lo que 55 hemos ofdo y observado sin haber querido respon- der de otro modo que mediante maneras engano- sas. 3. El silencio complaciente consiste no sdlo en aplicarse en escuchar sin contradecir a quienes se trata de agradar, sino también en darles muestras del placer que sentimos con su conversaci6n 0 con su conducta; de modo que las miradas, los gestos, todo supla la falta de la palabra para aplaudirles. 4. El silencio burl6n es una reserva maliciosa y afectada para no interrumpir, en las cosas carentes de sentido o desconsideradas, las tonterias que of- mos decir, o que vemos hacer, para gozar del placer secreto que proporcionan quienes son sus victimas, imaginandose que uno los aprueba y admira. 5. Es un silencio inteligente cuando en el rostro de una persona que no dice nada se percibe cierto talante abierto, agradable, animado, e idéneo para reflejar, sin la ayuda de la palabra, los sentimientos que se quieren dar a conocer. 6. Es por el contrario un silencio estipido cuan- do, inmovil la lengua e insensible el espiritu, toda 56 la persona parece abismada en una profunda taci- turnidad que no significa nada. 7. El silencio aprobatorio consiste en el consen- timiento que uno daa lo que ve ya lo que oye, bien contentandose con prestar una atencién favorable, que pone de relieve la importancia que le atribui- mos, bien testimoniando, mediante algunos signos externos, que lo consideramos razonable y que lo aprobamos. 8. Es un silencio de desprecio no dignarse res- ponder a quienes nos hablan, o que esperan que opinemos sobre el tema, y mirar con tanta frialdad como orgullo todo lo que viene de su parte. 9, El silencio de humor es el de un hombre cu- yas pasiones solo se animan segiin la disposicién o la agitacién del humor que en él domina, y del que dependen la situacién de su dnimo y el funciona- miento de sus sentidos; el de un hombre al que pa- rece bien o mal lo que oye dependiendo del mal o del buen funcionamiento fisico, que sdlo abre la boca para hacer afirmaciones extravagantes y para decir tinicamente cosas desatentas 0 fuera de lugar. 10. El silencio politico es el de un hombre pru- dente que se reserva y se comporta con circuns- peccion, que jamas se abre del todo, que no dice todo lo que piensa, que no siempre explica su con- ducta y sus designios; que, sin traicionar los dere- chos de la verdad, no siempre responde claramen- te, para no dejarse descubrir. Tiene por divisa estas palabras de Isaias, Secretude mewm mihi. Hay otras polémicas arteras, pérfidas, que la sociedad conoce de sobra y que es inuitil definir aqui, omnium tempo- rum homines; su silencio es el explicado en el nt- mero 2 anterior. 58 Capitulo mI Las causas de las diferentes especies de silencio Las diferentes maneras de callar nacen de la va- riedad del temperamento y del espiritu de los hom- bres. 1. El silencio prudente conviene a las personas dotadas de buen espiritu; de sentido recto y capa- ces de distinguir con exactitud las coyunturas que obligan a callar o a hablar. 2. El silencio artificioso agrada a los espiritus menguados, a las gentes desconfiadas, vengativas 0 que se dedican a sorprender a los demas. 3. Los que son de un humor suave, facil y aco- modaticio se sienten mas inclinados al silencio com- placiente. 4. Quienes gustan de reirse de todo también aman el placer que encuentran en un silencio bur- lon. 5. El silencio inteligente sdlo subsiste con pasio- nes vivas, que producen efectos sensibles en el ex- terior y que se muestran en el rostro de quienes es- tan animados por ellas. Vemos, por ejemplo, que la alegria, el amor, la célera y la esperanza causan mas impresi6n gracias al silencio que los acompana que mediante palabras imitiles, que sdlo sirven pa- ra debilitarlos. 6. Es facil juzgar a quién conviene el silencio es- tupido; es patrimonio de los espiritus débiles e im- béciles. 7. Por el contrario, el silencio aprobatorio su- pone un juicio seguro y un gran discernimiento pa- ra aprobar sdlo aquello que merece serlo. 8. La ultima clase de silencio, que es la del des- precio, es efecto del orgullo y del amor propio, que leva a los hombres de ese caracter a pensar que na- da merece un momento de su atencion. También en ocasiones puede encontrarse ese silencio en un hombre de buen juicio, que no considera que lo que desprecia con su silencio sea digno de mayor consideraci6n. 60 Tales son los aspectos generales sobre el silen- cio que hay que conocer para aprender a callar. He- mos desarrollado su naturaleza, sus principios, sus diversas especies y sus diferentes causas; gracias a la experiencia podemos conocer su verdad en los usos del mundo. Lo que se ha dicho del silencio puede aplicarse, salvando las distancias, a la palabra pru- dente, 0 artificiosa, o complaciente, o burlona, o inteligente, o esttiipida, o llena de testimonios de aprobacion, o de senales de desprecio, etc. 61

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