ABATE
DINOUART
OPN Ca 2
SnD) Rey E N'sIntroduccion
Poseemos reglas para el estudio de las ciencias y
para los ejercicios del cuerpo. La reptiblica literaria
esta llena de Artes de pensar, de Artes de la elocuencia,
de Introducciones a la geografia, a la geometria, etc.
.
483. El conocimiento del que hablo es diferente
entre los hombres mismos, segun la diversidad de
sus caracteres. He ahi el punto distintivo de la for-
ma de callar, que parece comtin a sabios y a igno-
rantes; luego lo explicaré.
EI primer grado de la sabiduria es saber callar;
el segundo es saber hablar poco y moderarse en el
discurso; el tercero es saber hablar mucho, sin ha-
blar mal y sin hablar demasiado.
Establezcamos los principios en los que se basa
la presente obra: se utilizaran ordculos del mas pru-
dente de los hombres, maximas de los Padres de la
Iglesia y de los sabios que tuvieron la reputacién de
ser los hombres mas esclarecidos de su siglo.
49Capitulo 1
Principios necesarios para callar
1. Solo se debe dejar de callar cuando se tiene
algo que decir mas valioso que el silencio.
2. Hay un tiempo para callar, igual que hay un
tiempo para hablar.
3. El tiempo de callar debe ser el primero cro-
noldgicamente; y nunca se sabra hablar bien, si an-
tes no se ha aprendido a callar.
4. No hay menos debilidad o imprudencia en ca-
lar cuando uno esta obligado a hablar que ligereza
e indiscreci6n en hablar cuando se debe callar.
5. Es cierto que, en lineas generales, se arriesga
menos callando que hablando.
6. El hombre nunca es mas duefio de si que en
el silencio: cuando habla parece, por asi decir, de-
rramarse y disiparse por el discurso, de forma que
pertenece menos a si mismo que a los demas.
517. Cuando se tiene algo importante que decir,
debe prestarsele una atencién particular: hay que
decirsela a uno mismo, y, tras esta precauci6n, re-
petirsela, no vaya a ser que haya motivo para arre-
pentirse cuando uno ya no sea dueno de retener lo
que ha declarado.
8. Si se trata de guardar un secreto, nunca calla
uno bastante; el silencio es entonces una de esas
cosas en las que de ordinario no hay exceso que te-
mer.
9, La reserva necesaria para guardar bien silen-
cio en la conducta ordinaria de la vida no es una
virtud menor que la habilidad y el cuidado en ha-
blar bien; y no hay mas mérito en explicar lo que
uno sabe que en callar bien sobre lo que se ignora.
A veces el silencio del prudente vale mas que el ra-
zonamiento del filésofo; el silencio del primero es
una lecci6én para los impertinentes y una correc-
cidn para los culpables.
10. A veces el silencio hace las veces de sabidu-
ria en un hombre limitado, y de capacidad en un
ignorante.11. Por naturaleza nos inclinamos a creer que un
hombre que habla muy poco no es un gran genio,
y que otro que habla demasiado es un hombre atur-
dido 0 un loco. Mas vale pasar por no ser un genio
de primer orden, permaneciendo a menudo en si-
lencio, que por un loco, dejandose arrastrar por el
prurito de hablar demasiado.
12. Es propio de un hombre valiente hablar po-
co y realizar grandes hechos. Es de un hombre de
sentido comtin hablar poco y decir siempre cosas
razonables.
13. Por més inclinacién que tengamos al silen-
cio, siempre hay que desconfiar de uno mismo; y,
si tuviésemos demasiado deseo de decir algo, a me-
nudo eso mismo seria motivo suficiente para deci-
dirse a no decirlo.
14. El silencio es necesario en muchas ocasiones,
pero siempre hay que ser sincero; se pueden rete-
ner algunos pensamientos, pero no debe disfrazar-
se ninguno. Hay formas de callar sin cerrar el cora-
z6n; de ser discreto, sin ser sombrio y taciturno; de
ocultar algunas verdades, sin cubrirlas de mentiras.
53Capitulo Ir
Diferentes especies de silencio
Hay un silencio prudente y un silencio artificio-
so.
Un silencio complaciente y un silencio burl6n.
Un silencio inteligente y un silencio estupido.
Un silencio aprobatorio y un silencio de des-
precio. Un silencio politico.
Un silencio de humor y de capricho.
1, El silencio es prudente cuando se sabe callar
oportunamente, segtin el momento y los lugares en
que nos encontremos en sociedad, y segtin la con-
sideracién que debamos tener con las personas con
quienes nos vemos obligados a tratar y a vivir.
2. El silencio es artificioso cuando uno solamen-
te calla para sorprender, bien desconcertando a
quienes nos declaran sus sentimientos sin darles
a conocer los nuestros, bien aprovechando lo que
55hemos ofdo y observado sin haber querido respon-
der de otro modo que mediante maneras engano-
sas.
3. El silencio complaciente consiste no sdlo en
aplicarse en escuchar sin contradecir a quienes se
trata de agradar, sino también en darles muestras
del placer que sentimos con su conversaci6n 0 con
su conducta; de modo que las miradas, los gestos,
todo supla la falta de la palabra para aplaudirles.
4. El silencio burl6n es una reserva maliciosa y
afectada para no interrumpir, en las cosas carentes
de sentido o desconsideradas, las tonterias que of-
mos decir, o que vemos hacer, para gozar del placer
secreto que proporcionan quienes son sus victimas,
imaginandose que uno los aprueba y admira.
5. Es un silencio inteligente cuando en el rostro
de una persona que no dice nada se percibe cierto
talante abierto, agradable, animado, e idéneo para
reflejar, sin la ayuda de la palabra, los sentimientos
que se quieren dar a conocer.
6. Es por el contrario un silencio estipido cuan-
do, inmovil la lengua e insensible el espiritu, toda
56la persona parece abismada en una profunda taci-
turnidad que no significa nada.
7. El silencio aprobatorio consiste en el consen-
timiento que uno daa lo que ve ya lo que oye, bien
contentandose con prestar una atencién favorable,
que pone de relieve la importancia que le atribui-
mos, bien testimoniando, mediante algunos signos
externos, que lo consideramos razonable y que lo
aprobamos.
8. Es un silencio de desprecio no dignarse res-
ponder a quienes nos hablan, o que esperan que
opinemos sobre el tema, y mirar con tanta frialdad
como orgullo todo lo que viene de su parte.
9, El silencio de humor es el de un hombre cu-
yas pasiones solo se animan segiin la disposicién o
la agitacién del humor que en él domina, y del que
dependen la situacién de su dnimo y el funciona-
miento de sus sentidos; el de un hombre al que pa-
rece bien o mal lo que oye dependiendo del mal o
del buen funcionamiento fisico, que sdlo abre la
boca para hacer afirmaciones extravagantes y para
decir tinicamente cosas desatentas 0 fuera de lugar.10. El silencio politico es el de un hombre pru-
dente que se reserva y se comporta con circuns-
peccion, que jamas se abre del todo, que no dice
todo lo que piensa, que no siempre explica su con-
ducta y sus designios; que, sin traicionar los dere-
chos de la verdad, no siempre responde claramen-
te, para no dejarse descubrir. Tiene por divisa estas
palabras de Isaias, Secretude mewm mihi. Hay otras
polémicas arteras, pérfidas, que la sociedad conoce
de sobra y que es inuitil definir aqui, omnium tempo-
rum homines; su silencio es el explicado en el nt-
mero 2 anterior.
58Capitulo mI
Las causas de las diferentes
especies de silencio
Las diferentes maneras de callar nacen de la va-
riedad del temperamento y del espiritu de los hom-
bres.
1. El silencio prudente conviene a las personas
dotadas de buen espiritu; de sentido recto y capa-
ces de distinguir con exactitud las coyunturas que
obligan a callar o a hablar.
2. El silencio artificioso agrada a los espiritus
menguados, a las gentes desconfiadas, vengativas 0
que se dedican a sorprender a los demas.
3. Los que son de un humor suave, facil y aco-
modaticio se sienten mas inclinados al silencio com-
placiente.
4. Quienes gustan de reirse de todo también
aman el placer que encuentran en un silencio bur-
lon.5. El silencio inteligente sdlo subsiste con pasio-
nes vivas, que producen efectos sensibles en el ex-
terior y que se muestran en el rostro de quienes es-
tan animados por ellas. Vemos, por ejemplo, que la
alegria, el amor, la célera y la esperanza causan
mas impresi6n gracias al silencio que los acompana
que mediante palabras imitiles, que sdlo sirven pa-
ra debilitarlos.
6. Es facil juzgar a quién conviene el silencio es-
tupido; es patrimonio de los espiritus débiles e im-
béciles.
7. Por el contrario, el silencio aprobatorio su-
pone un juicio seguro y un gran discernimiento pa-
ra aprobar sdlo aquello que merece serlo.
8. La ultima clase de silencio, que es la del des-
precio, es efecto del orgullo y del amor propio, que
leva a los hombres de ese caracter a pensar que na-
da merece un momento de su atencion. También
en ocasiones puede encontrarse ese silencio en un
hombre de buen juicio, que no considera que lo
que desprecia con su silencio sea digno de mayor
consideraci6n.
60Tales son los aspectos generales sobre el silen-
cio que hay que conocer para aprender a callar. He-
mos desarrollado su naturaleza, sus principios, sus
diversas especies y sus diferentes causas; gracias a la
experiencia podemos conocer su verdad en los usos
del mundo. Lo que se ha dicho del silencio puede
aplicarse, salvando las distancias, a la palabra pru-
dente, 0 artificiosa, o complaciente, o burlona, o
inteligente, o esttiipida, o llena de testimonios de
aprobacion, o de senales de desprecio, etc.
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