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Santa Teresita de Lisieux y Santa Maria Goretti

Santa Teresita de Lisieux vivió una vida ejemplar de santidad y amor a Jesús. A pesar de su corta vida de 24 años, dejó escritos que inspiran a muchos a acercarse más a Dios. Tuvo una infancia feliz hasta que su madre murió, momento en que decidió ingresar a un convento carmelita a los 15 años. Aunque enfermó, ofreció su sufrimiento por amor a Dios. Murió santamente amando a Dios sobre todas las cosas. Fue nombrada doctora de la Iglesia
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Santa Teresita de Lisieux y Santa Maria Goretti

Santa Teresita de Lisieux vivió una vida ejemplar de santidad y amor a Jesús. A pesar de su corta vida de 24 años, dejó escritos que inspiran a muchos a acercarse más a Dios. Tuvo una infancia feliz hasta que su madre murió, momento en que decidió ingresar a un convento carmelita a los 15 años. Aunque enfermó, ofreció su sufrimiento por amor a Dios. Murió santamente amando a Dios sobre todas las cosas. Fue nombrada doctora de la Iglesia
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Queridos hermanos en Cristo

Nuestro Señor, damos inicio a la


tercera parte de Vidas
Ejemplares, os ruego que leáis el
contenido de los mensajes y que
todos tratemos de imitar el
amor creciente de ellos hacia
Jesús y María Santísima.
Índice:Santa Teresita de Lisieux,
Santa María Goretti
Francisco Martínez Arias

Agosto 2008
SANTA TERESITA DE LISIEUX
SANTA TERESITA DEL NIÑO JESUS

BIOGRAFIA GENERAL

Santa Teresa del Niño Jesús nació en la


ciudad francesa de Alençon, en
Normandía, el 2 de enero de 1873, sus
padres ejemplares eran Luis Martin y
Acelia María Guerin, ambos venerables.
Murió en 1897, y en 1925 el Papa Pío XI la
canonizó, y la proclamaría después
patrona universal de las misiones. La llamó
«la estrella de mi pontificado», y definió
como «un huracán de gloria» el
movimiento universal de afecto y devoción
que acompañó a esta joven carmelita.
Proclamada "Doctora de la Iglesia" por el
Papa Juan Pablo II el 19 de Octubre de 1997
(Día de las misiones).
La infancia de Santa Teresita transcurre entre alegría
y el amor que le brindan sus padres y sus hermanas
Paulina, María, Leonia y Celina, en 1877, su madre
muere de Cáncer y se traslada con su familia a
Lisieux
A finales de 1879 recibió por vez primera el sacramento de
la Penitencia. El día de Pentecostés de 1883, recibió la gracia
especial de ser curada de una grave enfermedad por la
Teresita a los 8 Años intercesión de Nuestra Señora de las Victorias (la Virgen de
la Sonrisa). Educada por las Benedictinas de Lisieux, recibió
la primera comunión el 8 de mayo de 1884, después de una
intensa preparación, culminada con una fuerte experiencia
de la gracia de la íntima comunión con Cristo. Algunas
semanas más tarde, el 14 de junio del mismo año, recibió la
Confirmación, con plena conciencia de acoger el don del
Espíritu Santo mediante una participación personal en la
gracia de Pentecostés.
Su deseo era abrazar la vida contemplativa, al igual que
sus hermanas Paulina y María, en el Carmelo de Lisieux,
pero su temprana edad se lo impedía. Durante un viaje a
Italia, después de haber visitado la Santa Casa de Loreto y
los lugares de la Ciudad Eterna, el 20 de noviembre de
1887, en la audiencia concedida por el Papa León XIII a los
peregrinos de la diócesis de Lisieux, pidió al Papa con filial
audacia autorización para poder entrar en el Carmelo con
15 años.
El 9 de abril de 1888 ingresó en el Carmelo de Lisieux.
Tomó el hábito el 10 de enero del año siguiente e hizo su
profesión religiosa el 8 de septiembre de 1890, fiesta de la
Natividad de la Virgen María.
En el Carmelo comenzó el camino de perfección trazado
por la Madre Fundadora, Teresa de Jesús, con auténtico
fervor y fidelidad, y cumpliendo los diferentes oficios que
le fueron confiados (fue también maestra de novicias).
Durante su infancia siempre Cuando sólo tenía quince
destacó por su gran capacidad años, estaba convencida de su
para ser «especialmente» vocación: quería ir al Carmelo.
consecuente entre las cosas Pero al ser menor de edad no
que creía o afirmaba y las se lo permitían. Entonces
decisiones que tomaba en decidió peregrinar a Roma y
la vida, en cualquier campo. pedírselo allí al Papa. Le rogó
Por ejemplo, si su padre que le diera permiso para
desde lo alto de una escalera entrar en el Carmelo; el le dijo:
le decía: "Apártate, porque "Entraréis, si Dios lo quiere. Tenía dice Teresa una
si me caigo te aplasto», ella se expresión tan penetrante y convincente que se me grabó
arrimaba a la escalera porque en el corazón". En el Carmelo vivió dos misterios:
así, «si mi papá muere no
tendré el dolor de verlo morir, la infancia de Jesús y su pasión. Por ello, solicitó llamarse sor
sino que moriré con él"; o Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz. Se ofreció a Dios
cuando se preparaba para la como su instrumento. Trataba de renunciar a imaginar y
confesión, se preguntaba pretender que la vida cristiana consistiera en
si debía decir al sacerdote una serie de grandes empresas, y de recorrer de buena gana y
que lo amaba con todo el con buen ánimo "el camino del niño que se duerme sin miedo en
corazón, puesto que iba a los brazos de su padre".
hablar con el Señor, en la
persona de él.
Iluminada por la Palabra de Dios, y probada
especialmente por la enfermedad de su queridísimo
padre, Luis Martin, que falleció el 29 de julio de 1894,
emprendió el camino hacia la santidad, inspirada en la
lectura del Evangelio y poniendo el amor al centro de
todo. Teresa nos ha dejado en sus manuscritos
autobiográficos no sólo los recuerdos de la infancia y
de la adolescencia, sino también el retrato de su alma y
la descripción de sus experiencias más íntimas.
Descubre y comunica a las novicias confiadas a sus
cuidados; el camino de la infancia espiritual; recibe
como don especial el encargo do acompañar con la
oración y el sacrificio a dos hermanos misioneros (el
Padre Roulland, misionero en China y el Padre
Belliére). Penetra cada vez más en el misterio de la
Iglesia y siente crecer su vocación apostólica y
misionera para arrastrar consigo a los demás, movida
por el amor de Cristo, su Único Esposo.
El 9 de junio de 1895, en la fiesta de la Santísima
Trinidad, se ofreció como victima inmolada al Amor
misericordioso de Dios. Por entonces escribe el
primer manuscrito autobiográfico, que entregó a la
Madre Inés el día de su onomástica, el 21 de enero de
1896.
Algunos meses más tarde, el 3 de abril, durante la
noche del jueves al viernes santo, sufrió una
hemotisis, primera manifestación de la enfermedad
que la llevaría a la muerte, y que ella acogió como
una misteriosa visita del Esposo divino. Entró
entonces en una prueba de fe que duraría hasta el
final de su vida, y de la que ofrece un emotivo
testimonio en sus escritos. Durante el mes de
septiembre concluye el manuscrito B, que ilustra de
manera impresionante el grado de santidad al que
había llegado, especialmente por el descubrimiento
de su vocación en el corazón de la Iglesia.
Mientras empeora su salud y continúa el tiempo de
prueba, en el mes de junio comienza el manuscrito C,
dedicado a la Madre María de Gonzaga; entretanto,
nuevas gracias la llevan a madurar plenamente en la
perfección y descubre nuevas luces para la difusión de
su mensaje en la Iglesia, en bien de las almas que
seguirán su camino. El 8 de julio es llevada a la
enfermería, donde otras religiosas recogen sus
palabras, a la vez que se le tornan más intensos los
dolores y las pruebas, que soporta con paciencia hasta
su muerte, acaecida en la tarde del 30 de septiembre
de 1897, a las 19:20 h. "Yo no muero, entro en la
vida" había escrito a su hermano espiritual
misionero, P. Mauricio Belliére. Sus últimas palabras,
"Dios mío, te amo", sellan una vida que se extinguió
en la tierra a los 24 años, para entrar, según su deseo,
en una nueva fase de presencia apostólica en favor de
las almas, en la comunión de los Santos, para
derramar una "lluvia de rosas" sobre el mundo (lluvia
de favores y beneficios, especialmente para amar más
a Dios).
Fue canonizada por Pío XI el 17 de mayo de 1925, y el mismo Papa, el 14 de diciembre de 1927,
la proclamó Patrona Universal de las Misiones, junto con San Francisco Javier.
Su doctrina y su ejemplo de santidad han sido recibidos con gran entusiasmo por todas las
categorías de fieles de este siglo, y también más allá de la Iglesia Católica y del Cristianismo .

Con ocasión del Centenario de su muerte, el


Papa Juan Pablo II la declaró Doctora de la
Iglesia por la solidez de su sabiduría
espiritual, inspirada en el Evangelio, por la
originalidad de sus intuiciones teológicas, en
las cuales resplandece su eminente doctrina,
y por la acogida en todo el mundo de su
mensaje espiritual, difundido a través de la
traducción de sus obras en una cincuentena
de lenguas diversas. La ceremonia del
nombramiento tuvo lugar el 19 de octubre de
1.997, precisamente en el domingo en el que
se celebra la Jornada Mundial de las Misiones
A lo largo del siglo XX, Sta. Teresa de Lisieux ha ejercido una enorme influencia sobre el
pueblo cristiano. Numerosos Pastores, teólogos y fieles, así como representantes de las
distintas áreas del saber le han dedicado importantes estudios. En este artículo recordaremos
brevemente su presencia en el magisterio pontificio.
1. LEÓN XIII (1878-1903)

Teresa, siendo aun adolescente, acudió


personalmente a Roma el 20 de noviembre de 1887
para pedir a León XIII permiso para entrar en el
Carmelo con sólo 15 años. Cuando apareció la
“Historia de un Alma” en octubre de 1898, el
Carmelo de Lisieux hizo llegar dos ejemplares a
Roma. León XIII leyó y recomendó el libro a otros,
e hizo saber a la priora del Carmelo que le había
agradado el homenaje, llegando a escribir: “He
tenido el mayor placer de mi vida leyendo la
Historia de un Alma”.
2. S. PÍO X (1903-1914)
El 15 de marzo de 1907, el Papa recibió la edición francesa de la “Historia de un Alma” El
regalo fue muy apreciado. En 1910 le ofrecieron la traducción italiana y escribió una carta
autógrafa de agradecimiento a la Priora del Carmelo de Florencia, en la que decía: “Teresa ha
florecido como un lirio, ha extendido su olor agradable y ha producido una floración
extraordinaria de gracias divinas”.
Antes de iniciarse el proceso de
A pesar de que las leyes
beatificación, en una audiencia
canónicas exigían entonces un
pública, como respuesta a un
mínimo de 50 años desde la
obispo misionero que le regaló
muerte de una persona, antes de
un cuadro de Teresa, exclamó:
iniciar el proceso de
“He aquí la santa más grande de
beatificación, Pío X lo puso en
los tiempos modernos”. A quien
marcha. Poco antes de fallecer, el
le hizo notar que en su vida no
10 de junio de 1914 dio su “visto
había nada de extraordinario, el
bueno” favorable a la sentencia
mismo Papa le respondió: “Esta
de la Sda. Congregación de Ritos
extrema sencillez es
que concluía el proceso
precisamente lo que hay de más
Informativo y designaba la
extraordinario y notable en esta
Comisión del Proceso
alma. Abrid vuestra teología”.
Apostólico.
3. BENEDICTO XV (1914-1922)

El 14 de agosto de 1921 aprobó el decreto de Heroicidad de virtudes y, ante los


componentes del Dicasterio romano, trazó un verdadero panegírico de la nueva
bienaventurada tomando como eje de su intervención el “Camino de la santa Infancia”.
Allí el Papa decía: “No hay persona que conozca un poco la vía de Teresita, que no se una
a este camino de la infancia espiritual...

(el cual) excluye, de hecho, el sentimiento de


soberbia o de autosuficiencia, la presunción de
alcanzar por medios humanos fines
sobrenaturales y la engañosa veleidad de
sentirse suficientes a la hora de la tentación o
peligro. Por otra parte, supone una fe muy viva
en la existencia de Dios y una confianza
incondicional ante la divina Providencia de
quien nos obtiene la gracia de evitar el mal y
practicar el bien... (Teresa) no estuvo formada en
grandes estudios humanos, sin embargo tuvo la
ciencia tanto de vivir como de enseñar a otros
este precioso camino de salvación”.
4. PÍO XI (1922-1939)‫‏‬
Los lazos que unieron a Pío XI con Teresa fueron muy profundos. El 11 de febrero de 1923,
durante la promulgación del Decreto de aprobación de los milagros para la Beatificación,
declaró a Teresa la “estrella” de su Pontificado, “milagro de virtudes y prodigio de milagros,
verdadera flor de amor venida del cielo sobre la tierra, para maravillar al cielo y a la tierra”. El
30 de abril, al día siguiente de la beatificación de Teresita, el Santo Padre retomaba esta
expresión: En el Decreto de Beatificación,
escribe: “Teresa nos enseña la dulce
y sincera humildad de corazón, la
“Henos aquí a la luz de esta fidelidad total a los deberes de
estrella -como a Nosotros estado, sean los que sean y en la
nos gusta llamarla-, en esfera que sean, en cualquier grado
quien la mano de Dios ha de la jerarquía humana en que Dios
querido resplandecer, al nos ha colocado, y nos mande a
comienzo de nuestro trabajar, la aceptación de todos los
Pontificado, un presagio y sacrificios, y el total abandono
una promesa de protección confiado en manos de Dios y, por
de la cual Nos tenemos ya encima de todo, la caridad
dichosa experiencia”. verdadera, el real amor a Dios, la
ternura verdadera por Jesucristo,
respondiendo a la misma que El
tuvo y que nos ha testimoniado.
Tal es la lección que Teresita nos ofrece hoy, a fin de que podamos elevar nuestras
aspiraciones a la perfección de la vida cristiana... Ella es una Palabra de Dios para el mundo de
hoy”.
El 17 de mayo del Año Santo de 1925 canonizó a la Santita. Se pueden leer en la Bula de
canonización palabras altamente elogiosas no sólo de su santidad sino también de la novedad
de su doctrina: “La doctrina más importante de Teresa es la Infancia espiritual, que supone la
más entera y filial confianza y lleva a la total entrega en manos del Padre Misericordioso, tan
amado...
Este Camino de la Infancia espiritual según el
Evangelio, lo enseñó a las otras hermanas... y, luego, a
través de sus escritos llenos de celo apostólico, enseñó el
camino de la sencillez evangélica, con santo entusiasmo,
a todo el mundo”. El 14 de diciembre de 1927, en
respuesta a una petición de numerosos obispos
misioneros, declaró a Sta. Teresa “Patrona Universal de
las Misiones”. El 11 de julio de 1937, el entonces
cardenal Eugenio Pacelli, su legado, bendecía la Basílica
de Lisieux, Pío XI se unía al acto y a la muchedumbre de
peregrinos enviando un ferviente mensaje radiofónico.
5. PÍO XII (1939-1958)
Cuando aun era Secretario de Estado, Eugenio Pacelli, futuro Pío XII, ya mantenía excelentes
relaciones con Lisieux y nuestra Santa. Al bendecir su Basílica, como legado papal, dijo:
“Teresa ha sabido trazar un camino nuevo. Su ciencia de las cosas divinas no la ha guardado
para ella sola. Nos ha dicho claramente: Mi misión es hacer amar a Nuestro Padre, como yo le
amo y enseñar mi pequeño camino a las almas. He aquí uno de los más maravillosos aspectos
bajo los cuales aparece esta fisonomía tan atractiva de la pequeña carmelita, desde lo oculto de
su convento da un ejemplo al mundo, a este siglo tan orgulloso de sus inventos y de su ciencia.

Ella tiene una misión, tiene una doctrina. Pero su doctrina,


como su persona, es humilde y sencilla, se encierra en dos
palabras: infancia espiritual... Esta joven carmelita ha
conquistado en menos de medio siglo numerosos discípulos.
Grandes doctores de la ley se han hecho discípulos de su
escuela, el Pastor Supremo la ha exaltado, y en este preciso
momento hay desde un extremo al otro del mundo, millones
de almas cuya vida interior ha sido transformada por la
influencia benéfica de su libro Historia de un Alma”.
El 23 de marzo de 1938 el Cardenal Pacelli ponía en evidencia los lazos estrechos existentes
entre la Santa y la vida sacerdotal, exhortando a los seminaristas a recurrir frecuentemente a
su protección. Cuando llegó a ser papa, Pío XII, continuó manifestado su adhesión en
numerosas ocasiones a la doctrina de Santa Teresita.

El 11 de julio de 1954, en un largo En el seno de un mundo


radiomensaje con ocasión de la imbuido de sí mismo, de
consagración de la Basílica de descubrimientos científicos y
Lisieux, después de hacer de virtuosidades técnicas...
memoria del 11 de julio de 1937, Teresa de Lisieux aparece con
cuando él mismo bendecía la las manos vacías, sin fortuna,
Basílica, el Papa proseguía: “Si la honor, influencia, eficacia
Providencia nos ha permitido la temporal, nada que atraiga,
extraordinaria difusión de su nada que la aparte de Dios sólo
culto ¿acaso no es porque nos ha y su Reino... Pero en desquite el
transmitido y nos transmite Señor la introduce en su casa,
siempre un mensaje de le confía sus secretos. Y
admirable profundidad después de haber vivido
espiritual y un testimonio único silenciosa y oculta, ahora se
de humildad, confianza y de dirige a toda la humanidad, a
amor?... los ricos y a los pobres, a los
grandes y a los humildes”.
6. JUAN XXIII (1958-63)
Teresa del Niño Jesús aparecía constantemente en sus declaraciones. Le gustaba mucho hablar de
la relación entre Teresa de Avila y Teresa de Lisieux. Sirva de ejemplo su discurso en la audiencia
del 16 de octubre de 1960: “Grande fue Teresa de Avila por haber afirmado de una manera
espléndida el dinamismo de la santificación en la reforma del cristianismo; grande fue Teresa de
Lisieux por haber, en su humildad, simplicidad y abnegación constante, cooperado en la empresa
y trabajo de la gracia por el bien de innumerables fieles. A este propósito y, deseando dar una
comparación adecuada, el santo Padre se complace en recordar cuántas veces ha tenido la
posibilidad de mirar el puerto de Constantinopla.

Enormes navíos cargados de Así, la doctrina de Teresa del


mercancías llegaban y algunos Niño Jesús ayuda mucho a los
en razón de su gran tonelaje no
podían aproximarse al muelle.
fieles a comprender la doctrina
Así al lado de cada uno de estos y la santidad de la vida
navíos, se encontraban otros más cristiana como la expresa la
pequeños. gran Teresa de Avila. Teresita
A simple vista parecían inútiles cumple su misión de una
o secundarios, superfluos, pero,
de hecho, eran los que hacían
forma más discreta, pero ¡cuán
posible la descarga de preciosa para que las almas
mercancías de los grandes puedan llegar a los misterios y
navíos hasta el muelle. riquezas de Dios!”.
7. PABLO VI (1963 -78)
Siempre afirmó que él le debía todo a Santa Teresita. Ella, antes de morir, había dicho que
ofrecía sus últimos sufrimientos por los niños que serían bautizados en ese día. A él le gustaba
recordar que fue bautizado mientras Santa Teresita fallecía, el 30 de septiembre de 1897. Las
citas explícitas o implícitas a su doctrina y ejemplo se encuentran en casi todas sus
intervenciones.
El 29 de diciembre de 1971 afirmaba: “Teresita
de Lisieux nos ha enseñado el espíritu de la
infancia espiritual, una de las corrientes
espirituales más vivas de la actualidad; allí no
hay nada de pueril o afectado. Procede de estas
palabras de Jesús, paradójicas, pero siempre
divinas: Si no os hacéis como niños no entraréis
en el reino de los Cielos. Los fundamentos
evangélicos de esta espiritualidad no podrían
estar mejor asegurados”.
Con ocasión del primer Centenario del nacimiento
de Teresa (1873-1973) escribió una carta, en la que
presentaba a la Santa como una “luz providencial”
para los hombres de nuestro tiempo. “
8. JUAN PABLO I (1978)

Escribió sobre ella en numerosas ocasiones mientras era Patriarca de


Venecia y le dedicó una de las cartas más características de su libro
“Ilustrísimos señores”.

Muchas han sido sus


intervenciones recurriendo a la
doctrina de Teresa de Lisieux.
Poco después de su elección,
decía a los peregrinos franceses:
“Sin entrar vosotros en el
Carmelo, tenéis una vida de laicos
cristianos. A ejemplo de Santa
Teresa, convertíos resueltamente
a la oración y al espíritu
misionero.
9. JUAN PABLO II (1978...)‫‏‬
En 1980 pronunció en la Basílica de Lisieux una homilía memorable: “El Espíritu
de Dios ha permitido a Teresa revelar directamente a todos los hombres el
misterio fundamental, la realidad del Evangelio: el hecho de haber recibido el
espíritu de hijo adoptivo que nos hace gritar ¡Abba!... ¿Qué verdad del mensaje
evangélico es más fundamental y universal que ésta? ¡Dios es nuestro Padre, y
nosotros somos hijos!... Cuando murió víctima de la tuberculosis, que largo
tiempo atrás había incubado, era casi una niña. Nos has dejado el recuerdo de
una niña. Fue una niña. Pero una niña confiada hasta el heroísmo”.

1997, el Papa escribía: “Teresa es una santa joven, que propone


hoy un anuncio sencillo y sugestivo, lleno de maravillas y de
gratitud: Dios es amor y cada persona es amada por Dios, y
Dios Padre espera ser escuchado y amado por cada uno. Un
mensaje que vosotros, jóvenes de hoy, estáis llamados a
acoger y a gritarlo a otros jóvenes: Todo hombre es amado por
Dios. Tal es el anuncio sencillo y transformante que la Iglesia
desea dar al hombre de hoy”.
Con ocasión de esta proclamación del Doctorado de Teresa, Juan Pablo II publicó la Carta
Apostólica “Divini Amoris Scientia”. En su homilía dijo: “Entre los doctores de la Iglesia,
Teresa del N.J. y de la santa Faz es la más joven, pero su ardiente itinerario espiritual, tanta
madurez en sus intuiciones de la fe expresadas en sus escritos, la hacen merecedora de tener
un puesto entre los grandes maestros y doctores de la Iglesia...
Su camino espiritual es en realidad
muy exigente, como lo es el
Evangelio. Pero es un camino
penetrado del sentido de
abandono confiado en el Padre,
confiado a la misericordia divina,
que hace más ligera la entrega
espiritual, más rigurosa... Teresa
de Lisieux es una Santa que
permanece joven, a pesar de los
años que pasen, y se propone
como un modelo eminente y un
guía para el camino cristiano de
nuestro tiempo...”
Santa María Goretti
El 6 de julio se celebra su día
Santa María Goretti nos recuerda a nosotros y a los jóvenes la necesidad de
reafirmar la pureza rechazando todo compromiso con el pecado y dispuestos
a pagar con el sacrificio, incluso con la muerte, la fidelidad a Dios y sus
mandamientos
María nació el 16 de octubre de 1890, todos los días y los domingos
en Corinaldo, provincia de Ancona, Misa y sagrada Comunión. Al
Italia. Hija de Luigi Goretti y Assunta día siguiente de su nacimiento
Carlini, tercera de siete hijos de una fue bautizada y consagrada a
familia pobre de bienes terrenales pero la Virgen. A los seis años
rica en fe y virtudes, cultivadas por recibirá el sacramento de la
medio de la oración en común, rosario Confirmación.

María muestra claramente una inteligencia y una madurez precoces, donde no


existía ninguna pizca de capricho, ni de desobediencia, ni de mentira. Es
realmente el ángel de la familia.
Luigi contrajo paludismo, que lo llevó a la muerte después de padecer diez días.
Por dicha causa , Assunta tuvo que trabajar dejando la casa a cargo de los
hermanos mayores. María lloraba a menudo la muerte de su padre, y aprovecha
cualquier ocasión para arrodillarse delante de su tumba, para elevar a Dios sus
plegarias para que su padre goce de la gloria divina.
Junto a la labor de cuidar de sus hermanos menores, María seguía rezando y
asistiendo a sus cursos de catecismo.
Al entrar al servicio del conde Mazzoleni, Luigi Goretti se había asociado con Giovanni Serenelli y
su hijo Alessandro. Las dos familias viven en apartamentos separados, pero la cocina es común.
Luigi se arrepintió enseguida de aquella unión con Giovanni Serenelli, persona muy diferente de los
suyos, bebedor y carente de discreción en sus palabras.

Después de la muerte de -Ánimo, mamá, no tengas miedo,


Luigi, Assunta y sus hijos que ya nos hacemos mayores.
habían caído bajo el yugo Basta con que el Señor nos
despótico de los Serenelli, conceda salud. La Providencia nos
María, que ha comprendido la ayudará. ¡Lucharemos y
situación, se esfuerza por seguiremos luchando!
apoyar a su madre:

Assunta siempre estuvó en el campo y ni siquiera tiene tiempo de ocuparse de la casa, ni


de la instrucción religiosa de los más pequeños. María se encarga de todo, en la medida de
lo posible. Durante las comidas, no se sienta a la mesa hasta que no ha servido a todos, y
para ella se sirve las sobras. Su obsequiosidad se extiende igualmente a los Serenelli.
Por su parte, Giovanni, cuya esposa había fallecido en el hospital psiquiátrico de Ancona, no se
preocupa para nada de su hijo Alessandro, joven robusto de diecinueve años, grosero y vicioso, al
que le gusta empapelar su habitación con imágenes obscenas y leer libros indecentes.

Después de tener mayor contacto con la familia Goretti, Alessandro


comenzó a hacer proposiciones deshonestas a la inocente María, que en
un principio no comprende.
Más tarde, al adivinar las intenciones perversas del muchacho, la joven está
sobre aviso y rechaza la adulación y las amenazas. Suplica a su madre que
no la deje sola en casa, pero no se atreve a explicarle claramente las
causas de su pánico, pues Alessandro la ha amenazado:
-Si le cuentas algo a tu madre, te mato. Su único recurso es la oración. La
víspera de su muerte, María pide de nuevo llorando a su madre que no la
deje sola, pero, al no recibir más explicaciones, ésta lo considera un
capricho y no concede ninguna importancia a aquella reiterada súplica.

El 5 de julio, a unos cuarenta metros de la casa, están trillando las habas en la tierra. Alessandro
lleva un carro arrastrado por bueyes. Hacia las tres de la tarde, en el momento en que María se
encuentra sola en casa, Alessandro dice:
-"Assunta, ¿quiere hacer el favor de llevar un momento los bueyes por mí?" Sin sospechar nada, la
mujer lo hace. María, sentada en el umbral de la cocina, remienda una camisa que Alessandro le
ha entregado después de comer, mientras vigila a su hermanita Teresina, que duerme a su lado.

-"¡María!, grita Alessandro. -¿Qué quieres? -Quiero que me sigas. -¿Para qué? -¡sígueme! -Si no
me dices lo que quieres, no te sigo".
Ante semejante resistencia, el La niña grita, pero el ruido no llega
muchacho la agarra hasta el exterior. Al no conseguir que
violentamente del brazo y la la víctima se someta, Alessandro la
arrastra hasta la cocina, amordaza y esgrime un puñal. María
atrancando la puerta. se pone a temblar pero no sucumbe.

Furioso, el joven intenta con violencia arrancarle la ropa, pero María se deshace de la mordaza y
grita: -No hagas eso, que es pecado... Irás al infierno.
Poco cuidadoso del juicio de Dios, el desgraciado levanta el arma:
-Si no te dejas, te mato.
Ante aquella resistencia, la atraviesa a cuchilladas. La niña se
pone a gritar:
-¡Dios mío! ¡Mamá!, y cae al suelo.
Creyéndola muerta, el asesino tira el cuchillo y abre la puerta para
huir, pero, al oírla gemir de nuevo, vuelve sobre sus pasos, recoge
el arma y la traspasa otra vez de parte a parte; después, sube a
encerrarse a su habitación.

María recibió catorce heridas graves y quedó inconsciente. Al


recobrar el conocimiento, llama al señor Serenelli: -¡Giovanni!
Alessandro me ha matado... Venga. Casi al mismo tiempo,
despertada por el ruido, Teresina lanza un grito estridente, que
su madre oye. Asustada, le dice a su hijo Mariano: -Corre a
buscar a María; dile que Teresina la llama.

En aquel momento, Giovanni Serenelli sube las escaleras y, al ver el horrible espectáculo que se
presenta ante sus ojos, exclama: -¡Assunta, y tú también, Mario, venid! . Mario Cimarelli, un
jornalero de la granja, trepa por la escalera a toda prisa. La madre llega también: -¡Mamá!, gime
María. -¡Es Alessandro, que quería hacerme daño! Llaman al médico ya los guardias, que llegan
a tiempo para impedir que los vecinos, muy excitados, den muerte a Alessandro en el acto.
.
Sufrimiento redentor
Al llegar al hospital, los médicos se María no se lamenta, y no deja
sorprendieron de que la niña de rezar y de ofrecer sus
todavía no haya sucumbido a sus sufrimientos a la santísima
heridas, pues ha sido alcanzado el Virgen, Madre de los Dolores.
pericardio, el corazón, el pulmón Su madre consiguió que le
izquierdo, el diafragma y el permitan permanecer a la
intestino. Al diagnosticar que no cabecera de la cama. María
tiene cura, llamaron al capellán. aún tiene fuerzas para
María se confiesa con toda claridad. consolarla: -Mamá, querida
Luego, durante dos horas, los mamá, ahora estoy bien...
médicos la cuidaron sin dormirla. ¿Cómo están mis hermanos y
hermanas?

En un momento, María le dice a su mamá: -Mamá, dame una gota de agua. -Mi pobre María,
el médico no quiere, porque sería peor para ti. Extrañada, María sigue diciendo:

-¿Cómo es posible que no pueda beber ni una gota de agua? Luego, dirige la mirada sobre
Jesús crucificado, que también había dicho ¡Tengo sed!, y entendió, el porqué no le daban
agua.
El sacerdote también está a su lado, asistiéndola paternalmente. En el momento de darle la Sagrada
Comunión, le preguntó: -María, ¿perdonas de todo corazón a tu asesino? Ella le respondió: -Sí, lo
perdono por el amor de Jesús, y quiero que él también venga conmigo al paraíso. Quiero que esté a
mi lado... Que Dios lo perdone, porque yo ya lo he perdonado.
Pasando por momentos análogos por los que pasó el Señor Jesús en la Cruz, María recibió la
Eucaristía y la Extremaunción, serena, tranquila, humilde en el heroísmo de su victoria.
Después de breves momentos, se le escucha decir: "Papá".
Finalmente, María entra en la gloria inmensa de la Comunión
con Dios Amor. Es el día 6 de julio de 1902, a las tres de la
tarde.
La conversión de Alessandro

En el juicio, Alessandro, aconsejado por su


abogado, confesó: -"Me gustaba. La provoqué dos
veces al mal, pero no pude conseguir nada.
Despechado, preparé el puñal que debía utilizar".
Por ello, fue condenado a 30 años de trabajos
forzados. Aparentaba no sentir ningún
remordimiento del crimen tanto así que a veces se
le escuchaba gritar:

-"¡Anímate, Serenelli, dentro de veintinueve años y


seis meses serás un burgués!". Sin embargo, unos
años más tarde, Mons. Blandini, Obispo de la
diócesis donde está la prisión, decide visitar al
asesino para encaminarlo al arrepentimiento. -"Está
perdiendo el tiempo, monseñor -afirma el carcelero-
, ¡es un duro!"
Alessandro recibió al obispo refunfuñando, pero ante el recuerdo de María, de su heroico perdón,
de la bondad y de la misericordia infinitas de Dios, se deja alcanzar por la gracia. Después de salir
el Prelado, llora en la soledad de la celda, ante la estupefacción de los carceleros.

Después de tener un sueño donde se le apareció María, vestida de blanco en los jardines del
paraíso, Alessandro, muy cuestionado, escribió a Mons. Blandino:
"Lamento sobre todo el crimen que Pido perdón a Dios públicamente, ya la
cometí porque soy consciente de pobre familia, por el enorme crimen que
haberle quitado la vida a una pobre cometí. Confío obtener también yo el
niña inocente que, hasta el último perdón, como tantos otros en la tierra".
momento, quiso salvar su honor, Su sincero arrepentimiento y su buena
sacrificándose antes que ceder a mi conducta en el penal le devuelven la
criminal voluntad. libertad cuatro años antes de la
expiración de la pena.

Después, ocupará el puesto de hortelano en un convento de capuchinos, mostrando una conducta


ejemplar, y será admitido en la orden tercera de san Francisco.

Gracias a su buena disposición, Alessandro fue llamado como testigo en el proceso de beatificación
de María. Resultó algo muy delicado y penoso para él, pero confesó: "Debo reparación, y debo
hacer todo lo que esté en mi mano para su glorificación.
Toda la culpa es mía. Me dejé llevar por la brutal pasión. Ella es una santa, una verdadera mártir.
Es una de las primeras en el paraíso, después de lo que tuvo que sufrir por mi causa".

En la Navidad de 1937, Alessandro se


dirigió a Corinaldo, lugar donde Assunta
Goretti se había retirado con sus hijos.
Lo hace simplemente para hacer
reparación y pedir perdón a la madre de
su víctima. Nada más llegar ante ella, le
pregunta llorando. -"Assunta, ¿puede
perdonarme? -Si María te perdonó -
balbucea-, ¿cómo no voy a perdonarte
yo?" El mismo día de Navidad, los
habitantes de Corinaldo se ven
sorprendidos y emocionados al ver
aproximarse a la mesa de la Eucaristía,
uno junto a otro, a Alessandro y Assunta.
Fotos que recuerdan la vida de Santa María Goretti en vida

Padres, hermana y Santa Casa Natal de Santa


María Goretti María Goretti
Papa Paulo VI venera la Santa de la
Pureza, Santuario de Nettuno, 14 Sep
1969.

Cocina de la Casa Natal de M Goretti


Canonización, 6-24-1950 Casa Natal de Santa Maria Goretti

Ceremonia, Roma 1950 Mamma Assunta y Alessandro Serenelli,


nel giugno 1954
Pio XII con la familia Goretti
Alessandro
Serenelli,
Juan Pablo II ante
la urna donde yace
el cuerpo incorrupto
de Santa Maria
Goretti
Fin de la tercera parte de las Vidas
Ejemplares de los Santos, os pido que
leáis en forma profunda el contendido
para que lo apliqués en vuestro quehacer
cotidiano.

Francisco Martínez Arias

Agosto 2008

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