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La Gruta de La Palabras Vladimir Holan

El siglo XX, el siglo de los totalitarismos, de los campos de concentración, de la seducción de las ideologías y los apandillamientos políticos, de tiranos todopoderosos y de la sumisión de los intelectuales, de las aberraciones y las cobardías extremas, fue particularmente trágico para los países de Europa Central. La colisión entre el nacional-socialismo y sus furiosos ademanes de exterminio y subordinación, y el imperio estalinista cargado de paranoia y crueldad, condujo a situaciones de extrema violencia que terminó por imponer en cada país a grupúsculos sedientos de sangre y poder, cuestión en la que ambos extremos coincidían. Ese mundo, en donde toda razón y toda mesura fue suprimida, en donde las pasiones desbordadas y el desquiciamiento fue la norma, fue el mundo en que el poeta checo Vladimir Holan tuvo que vivir.

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La Gruta de La Palabras Vladimir Holan

El siglo XX, el siglo de los totalitarismos, de los campos de concentración, de la seducción de las ideologías y los apandillamientos políticos, de tiranos todopoderosos y de la sumisión de los intelectuales, de las aberraciones y las cobardías extremas, fue particularmente trágico para los países de Europa Central. La colisión entre el nacional-socialismo y sus furiosos ademanes de exterminio y subordinación, y el imperio estalinista cargado de paranoia y crueldad, condujo a situaciones de extrema violencia que terminó por imponer en cada país a grupúsculos sedientos de sangre y poder, cuestión en la que ambos extremos coincidían. Ese mundo, en donde toda razón y toda mesura fue suprimida, en donde las pasiones desbordadas y el desquiciamiento fue la norma, fue el mundo en que el poeta checo Vladimir Holan tuvo que vivir.

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MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

Vladimir
Holan
La gruta de las
palabras
y otros poemas

BIBLIOTECA
DIGITAL DE

AQUILES
JULIN

Biblioteca Digital

Muestrario de
Poesa 46

MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

La gruta de las
palabras y otros poemas
Vladimir Holan, Repblica Checa
Edicin digital gratuita de

Muestrario de Poesa

46

Editor: Aquiles Julin, Repblica Dominicana.


Primera edicin: Julio 2009
Santo Domingo, Repblica Dominicana

Qu somos?
Muestrario de Poesa es una coleccin digital gratuita que se difunde por
la Internet y se dedica a promocionar la obra potica de los grandes
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DIGITAL DE

AQUILES
JULIN

Sol Poniente interior 144, Apto. 3-B, Altos de Arroyo Hondo III, Santo
Domingo, D.N., Repblica Dominicana. Tel. 809-565-3164
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MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

Contenido
Encontrar lo que existe entre la idea y la palabra /Aquiles Julin
Al alba
Antes de nochevieja
(Aunque)
Cita
(Cuando llueve en domingo y t ests solo)
Nieve
De noche
(Detenido por una mujer)
(Durante la siega)
En la profundidad de la noche
Encuentro en el ascensor
Eva
Hay
Junto a la fuente, junto al estanque
La Belle Dame Sans Merci
La virgen
No es
Noche de insomnio
Non cum platone
Otoo III
Partus Labyrinthis
Pero el tiempo
Pesadumbre
Que los muertos entierren a los muertos
Ser
Un da por la maana
Europa
Al alba
Pero el tiempo
Muerte
Qu es poesa?
La voz humana
El pino
Seales
La verdad del infierno
Muro
Herencia
Entre

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MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

Entonces de nuevo
Madre
Resurreccin
Pero
Noche, amiga ma...!
(No es indiferente)
La gruta de las palabras
Mi lmpara
A los obreros espaoles
Confesin tarda
Cada uno
Hacia la poesa
Sobre la acera
Nieve
Y no hay comienzo
Por qu?
Calor sofocante
Imagen que nos abisma
Entierro
Pero
Leyendo las cartas de Shelley
xtasis
Hoy
Tener
Serpiente
De desamor
En la profundidad de los bosques
Siempre
Solo en la oscuridad
Noche de mayo
Sin ttulo
Cundo?
Dos voces 1
Conocimiento
But never doubt I love
Encuentro V
De una entrevista sobre V. Holan a Clara Jans, por C. Dolores Escudero
Fragmento de una entrevista a Vladimir Holan
Biografa de Vladimir Holan

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MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

Encontrar lo que existe entre la idea y la


palabra.
Por Aquiles Julin
Entre la idea y la palabra
hay ms de lo que somos capaces de entender.
V.H.

El siglo XX, el siglo de los totalitarismos, de los campos de


concentracin, de la seduccin de las ideologas y los
apandillamientos polticos, de tiranos todopoderosos y de la
sumisin de los intelectuales, de las aberraciones y las cobardas
extremas, fue particularmente trgico para los pases de Europa
Central.
La colisin entre el nacional-socialismo y sus furiosos ademanes de exterminio y
subordinacin, y el imperio estalinista cargado de paranoia y crueldad, condujo
a situaciones de extrema violencia que termin por imponer en cada pas a
grupsculos sedientos de sangre y poder, cuestin en la que ambos extremos
coincidan. Ese mundo, en donde toda razn y toda mesura fue suprimida, en
donde las pasiones desbordadas y el desquiciamiento fue la norma, fue el
mundo en que el poeta checo Vladimir Holan tuvo que vivir.
Montado sobre la renovacin cuestionante de los movimientos literarios
posteriores a la Primera Guerra Mundial: Dad, Futurismo, Surrealismo, y la
conmocin provocada por el asalto bolchevique del poder en Rusia, con las
ilusiones de redencin y cambio que dicha accin provoc y promovi en
Europa, Holan produjo una poesa hermtica, de minoras, que cambi de tono
luego de la ocupacin nazi de Checoslovaquia en 1939 y el comienzo de la
Segunda Guerra Mundial en 1940. Asumi entonces su poesa un valor poltico,
en pro de la liberacin. La ocupacin por el Ejrcito Rojo de Checoslovaquia,
tras las esperanzas iniciales, revela su rostro opresivo: una nueva tirana, esta
vez de tinte comunista, se cierne sobre su patria.
En 1948 la obra de Holan es penalizada por el gobierno ttere impuesto por los
ocupantes soviticos y desaparece de las libreras. Condenado al silencio, el
poeta se encierra en su casa de la isla de Kanipa, de la cual no volver a salir.
All, enclaustrado, escribe su ms importante produccin.
En 1963 sus libros son despenalizados y vuelven a aparecer en las libreras de
Praga. Se le conceden reconocimientos y honores. El Estado busca recuperarlo.
El fracaso de la llamada Primavera de Praga impone nuevamente la realidad del
estado satlite. En 1980 muere, nueve aos antes de que aquel imperio inepto e
irrisorio se derrumbara. Esas fueron sus circunstancias. Aprendi a cuidar sus
palabras, disimular sus signos, preservar un espacio a la libertad. Nos toca a
nosotros buscar, en sus poemas, eso que late y vive en el breve territorio que va
de la idea a las palabras. Como escribi: Todo, hasta el mismo silencio, tiene
algo que callar.

MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

Al alba
S, es el alba... Ropa sucia
sobre el cuerpo lavado de una hermosa...
Tocar, ah, slo tocar,
mas de la nada ni tan siquiera el sueo!
Tambin t, all abajo, te esfuerzas en vano de alto en alto,
pues quien se ha sumido en la poesa
ya nunca se saldr.

Antes de nochevieja
Qu traer el viento esta noche?
La lluvia, la nieve o una carta?
Una carta de quin? Una carta buena o mala?
Todo, hasta el mismo silencio
tiene algo que callar.
Pero todo, hasta lo inexpresable,
acabarn por decirlo los celos.

[Aunque]
Aunque siempre te escapas, amor mo,
eres mi presente perpetuo, oh, s!
Igual que el salto del agua:
aunque le abandona sin cesar siempre la misma agua,
l permanece siempre en el mismo sitio.

Cita
Lluvia sin rboles... Hmedo heno...
Apertura del gas... Nube frita en la sartn de la luna...
Parpadeo... Guio... Desparicin de las formas...
Casi tropieza con la carretilla de tierra del cementerio...
"Me quire usted?" -S.
"Me ama?" -No.

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[Cuando llueve en domingo y t ests solo]


Cuando llueve en domingo y t ests solo,
completamente solo,
abierto a todo, pero no llega ni el ladrn
y no llama a la puerta ni el borracho ni el enemigo;
cuando llueve en domingo mientras t ests abandonado
y no comprendes cmo vivir sin cuerpo
y cmo no vivir puesto que tienes cuerpo;
cuando llueve en domingo y, solo, no eres ms que t,
no esperes ni hablar contigo mismo!
Entonces el ngel es el nico que sabe
lo que hay encima de l,
entonces el diablo es el nico que sabe
lo que hay debajo de l.
El libro sostenido, el poema al caer...

Nieve
La nieve empez a caer a medianoche. Y es verdad
que donde se est mejor es sentado en la cocina
aunque sea la cocina del insomnio.
All hace calor, te preparas algo, bebes vino
y miras por la ventana la eternidad familiar.
Por qu ibas a torturarte por saber si nacimiento y muerte
son slo puntos,
puesto que la vida no es una lnea recta.
Por qu ibas a atormentarte al ver el calendario
y a preocuparte por el valor que est en juego.
Y por qu ibas a admitir que no tienes
ni para zapatos para Saskia?
Y por qu ibas a envanecerte
de que sufres ms que los dems?
Aunque en la tierra no existiera el silencio
ese nevar lo habra inventado ya en su sueo.
Ests solo. Ningn gesto. Nada de qu hacer gala

De noche
Durante la ausencia de la mujer amada
las tinieblas, totalmente enloquecidas, se apoderan de sus
piernas,
se deslizan en los zapatos de hielo

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y empiezan a bailar desde tu cama


hasta la inmensa sala del insomnio...
Los zapatos suenan, dan vueltas, patean, retozan
sin piedad, abiertamente, y eso dura
y se sienten bien, bailan sin duda el uno con el otro.
Tu amor sin fe slo les ayuda
de los celos al adulterio.
Los oyes toda la noche, y ms y ms te hielan,
y no empiezan a fundirse hasta el momento
de volver hacia ti...

[Detenido por una mujer]


Detenido por una mujer a las puertas de una ciudad desconocida
le supliqu: Djeme pasar, slo entrar
para salir de nuevo y volver a entrar slo para salir,
porque la oscuridad me da miedo como a todos los hombres.
Pero ella me dijo:
Pues yo he dejado all la luz encendida!.

[Durante la siega]
Cuando te he visto hoy arrodillada entre los trigos bajo el sol
atar las gavillas,
cuando te he visto dorada sobre el oro,
y amando sin duda a ese muchacho
que a cada instante se volva hacia ti,
he tenido que pensar en aquella que amo
y que no me ama,
aquella que, noche tras noche, reposa,
blanca en la blancura, y que no necesita
ni de s misma...
Ella, una de los mil espectadores
de las ejecuciones...

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En la profundidad de la noche
a Jaroslav Seifert

"Cmo no ser?", te preguntas y hasta acabas por decirlo


en voz alta...
Pero el rbol y la piedra lo callan ,
aunque ambos son hijos de la palabra y por tanto mudos,
ya que la palabra se asusta de ver lo que ha sido de ella...
Pero los nombres an los tienen. Los nombres: pino,
arce, lamo tembln. ..y los nombres: feldespato,
basalto, fonolita, amor... Bellos nombres,
slo que asustados de ver en qu se han convertido.

Encuentro en el ascensor
Entramos en la cabina y estbamos all solos los dos.
Nos miramos sin hacer otra cosa.
Dos vidas, un instante, la plenitud, la felicidad...
En el quinto piso ella baj y yo, que continuaba,
comprend que nunca ms la vera,
que era un encuentro de una vez para siempre
y que aunque la hubiera seguido lo habra hecho como un muerto,
y que si ella se hubiera vuelto hacia m
slo hubiera podido hacerlo desde el otro mundo.

Eva
A Maria Tomasova

Fue cuando el vino nuevo... El otoo


haba tejido ya el mimbre en torno a las botellas,
y la serpiente, no encima de la piedra, sino debajo del brezo,
yaca sobre el vientre cubrindose con su dorso.
"La belleza destruye el amor, el amor la belleza ", me dijo
y del mismo modo que antao se sacrificaba a las diosas de
aqu y all
un nmero impar de vctimas,
ella pensaba entonces nada ms en s misma,
imaginando con indiferencia
la eternidad sin inmortalidad...
Era tan hermosa que si alguien me hubiera preguntado
por dnde haba ido con ella, no hubiera, sin duda, hablado

MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

de paisajes
( a no ser que sintiera la impotencia de las palabras
y que slo hiciera posible deletrear el silencio
la lluvia que cae en los presidios).
Era tan hermosa que quise
vivir de nuevo, pero de un modo distinto.
Era tan hermosa que en el fondo de mi delirante amor
me esperaba todava ntegra toda la locura...

Hay
Hay destinos
donde lo que carece de temblor no es slido.
Hay amores
en los que el mundo no te basta, falta un pasito.
Hay placeres
en los que te castigas por el arte, pues el arte es pecado.
Hay momentos de mutismo
en que la boca de la mujer hace pensar que el pudor es slo
cuestin de sexo.
Hay cabellos teidos por un meteoro
donde es el diablo quien hace la raya.
Hay soledades
en las que miras slo con un ojo y miras slo sal.
Hay momentos de fro
en los que estrangulas palomas y te calientas con sus alas.
Hay momentos de gravedad
en los que sientes que has cado ya entre los que caen.
Hay silencios
que debes expresarlos t, precisamente t!

Junto a la fuente, junto al estanque


Toda mujer hermosa es cruel
y humilla sin parecerlo precisamente a los hombres que,
desnudos,
arden por beber de la roca misma.

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MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

Pero es la muerte quien se les acerca, familiar,


se dira un gorrin de estacin de ferrocarril,
en el momento en que ellos, junto al andn, sacan el pan
de su envoltorio...
Voy a tener un hijo, dijo la muerte.

La Belle Dame Sans Merci


Estaba sentada en un estreo de madera y cantaba.
Era como si me hubiera herido en la ternura.
Era como si el deseo sin esperanza
hubiera despreciado el llanto acariciando las lgrimas.
Era como si el mismo sol entre nubes hubiera escuchado
a ese tordo que pasa con una cereza en el pico.
Era como si aquella cancin de ella hubiera recorrido por
encima
incluso ese ro vecino tan lleno de truchas.
Era como si... Pero ella dej de cantar y dijo:
"No vayas all, hace fro".
Y yo le dije: "Dnde? No veo el lugar",

La virgen
En aquella fiesta haba tantas luces
que eran perfectas las tinieblas.
Y l estaba ahora all. Y no le molestaba que fuera precisamente l,
y que sus sentimientos le vinieran del vino, aunque sus pensamientos
vinieran de las uvas...
Hacia la maana l la dej y ella mira an,
por el agujero de su vestido de fiesta,
el desnudo clavo del lunes...

No es
No es indiferente el lugar donde estamos.
Algunas estrellas se acercan entre s peligrosamente.
Tambin aqu abajo hay separaciones violentas de amantes

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MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

slo para que el tiempo se acelere


con el latido de su corazn.
Las gentes sencillas son las nicas que no buscan la felicidad...

Noche de insomnio
Estaba solo, completamente solo,
incluso el sueo nocturno me haba abandonado...
De pronto me pareci or no unas palabras sino unos sonidos,
unos sonidos siempre en tres suspiros
Como viento y harina...
"Qu puede ser eso? No hay tiempo que perder!",
mascull, y enderezndome el cabello con un trago de vino
me puse en pie y, desnudo, palp en la oscuridad
y un momento despus la negra fiebre de mi mano
abra el armario... En su interior las polillas agitaban los trajes...
Soy ms mortal que mi cuerpo...

Non cum platone


l: su belleza destruye mi amor,
ya que al destruir la ilusin destruye la realidad.
Ella: su amor destruye mi belleza,
pues si tengo mscara quiero tambin teln.
Grvido amanecer... Pueblo
donde se han comido todos los gallos.

Otoo III
Campo sobre cuatro surcos... Lindero... Prado... Estanque...
Zorzales en las serbas...
Una araa teje de nuevo una malla hilada...
Ameno da, expulsado de la razn
al corazn del otoo... El viento se ha empurpurado...
La columna de mosquitos lleva el busto de la danza...
Dolor y pena, recuerdos y aoranzas...
Quisieras ser de nuevo joven, vivirlo todo de nuevo?

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MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

Por las sombras prximas y lejanas se puede or,


cmo en el pueblo cubren el osario con una chapa ..

Partus labyrinthis
Mire usted, seora, mis pecados son tantos
que usted no puede darse idea.
Y son tan pocos,
que los conoce bien.
Los que conoce son un solo pecado...
Y los que no comprende
son tambin ese
que a usted, como a m
incesantemente nos confunde.

Pero el tiempo
"Qu hay en tu corazn", me pregunt la vida.
Era una pregunta tan brusca,
buscaba tan poca excusa,
que quise responder: Nada!
Pero el tiempo (que en pie junto a una columna de piedra
oblig hace mucho a sentarse a todas las catedrales)
me dijo: "Mentiroso, ese lugar que en ti
han ocupado las mujeres
slo en el infierno permanece vaco!"

Pesadumbre
Que segn dicen la pena es muda...
Y sin embargo, la mayora, incluso los taciturnos,
anhelan confesarse, quejarse, anhelan rezongar.
Les prestaste odo, sufriste con ellos,
pero con el fin de venerar tambin siempre el secreto:
buscaste la inspiracin sbita
que suele ser precisa, nunca del todo explcita...
Fiel, no podas ser personal...
Sin embargo tampoco revelaste nunca
los sentimientos de aquellos que al respecto callaron...

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MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

Que los muertos entierren a los muertos


Si los vivos pasaran por delante de los muertos
sera el final del presente y el futuro de los remordimientos...
Si los vivos pasaran por encima de los muertos,
nosotros, los vivos, volaramos...
Pero la cosa es as :
remordimientos s, alas no.

Ser
S, podra decirle
por qu tiene usted miedo cuando caen las hojas
en el bosquecillo o en la alameda.
Y podra decirle,
por qu se ri Hlderlin
cuando le sacudan ciruelas en la cabeza.
Pero antes de que se vuelva usted en pos del sonido
y antes de que se vuelva usted en pos del color,
ser otra cosa y vendr de otra parte...

Un da por la maana
Un da por la maana, al abrir la puerta,
encontraste en el umbral los zapatos de baile.
Era para besarlos y t lo hiciste enseguida
y volviste a sentir alegra despus de tantos aos,
todas las lgrimas largo tiempo contenidas
ascendieron a tu risa.
Luego te reste y desde el alma rompiste a cantar
con la tranquilidad de la juventud...
No preguntaste qu hermosa
dej los zapatos en el umbral.
Nunca lo averiguaste
y, sin embargo, de aquel feliz momento
an vives con frecuencia...

Europa
Todas las crceles del mundo estn construidas
con las piedras que cayeron sobre Jesucristo.

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MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

Y siguen hacindolo las manos de los ricos


de modo que no pueden dar la mnima limosna.
Por ello, crcel tras crcel, siguen creciendo
y casi todos estamos ya presos en ellas
y en ellas perecemos, como si el mismo Dios hubiera querido
estar en nosotros, slo que sin nosotros

Al alba
S, es el alba... Ropa sucia
sobre el cuerpo lavado de una hermosa...
Tocar, ah, slo tocar,
mas de la nada ni tan siquiera el sueo!
Tambin t, all abajo, te esfuerzas en vano de alto en alto,
pues quien se ha sumido en la poesa
ya nunca se saldr.

pero el tiempo
"Qu hay en tu corazn", me pregunt la vida.
Era una pregunta tan brusca,
buscaba tan poca excusa,
que quise responder: Nada!
Pero el tiempo (que en pie junto a una columna de piedra
oblig hace mucho a sentarse a todas las catedrales)
me dijo: "Mentiroso, ese lugar que en ti
han ocupado las mujeres
slo en el infierno permanece vaco!"

Muerte
La arrojaste de ti hace muchos aos
y cerraste el lugar, e intentaste olvidarlo todo.
Sabas que no estaba en la msica de modo que cantabas,
sabas que no estaba en el silencio de modo que callabas,
sabas que no estaba en la soledad de modo que estabas solo.
Pero, qu puede haber sucedido hoy
para asustarte, como el que por la noche ve de pronto
un rayo de luz por debajo de la puerta de la habitacin de al lado
donde no vive nadie desde hace muchos aos?

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MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

Qu es poesa?
Qu es poesa?, te pregunt una muchacha.
Y quisiste decirle: el que t existas
y con miedo y asombro,
pruebas palpables del milagro, me duelan
tu plenitud y tu belleza.
Y no puedo besarte ni hacerte el amor,
pues no tengo nada
y a quien nada tiene
slo le queda su canto.
Pero nada dijiste.
Te quedaste en silencio.
La muchacha no oy tu canto.

La voz humana
Ni estrellas ni piedras nos imponen su msica.
Las flores guardan silencio, se dira que las cosas
nos ocultan siempre algo; por culpa nuestra
los animales niegan en s mismos
la armona del misterio y la inocencia.
El viento se limita a enviarnos una seal pudorosa,
slo los pjaros mudos
tienen conciencia de lo que es el canto.
(El da de navidad les arrojaste
una gavilla sin trillar.)

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MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

A todos ellos les basta


con existir, y esto es inexpresable.
Nosotros, en cambio,
tenemos miedo, no nada ms en las tinieblas;
tampoco bajo la luz fecunda alcanzamos
a ver a nuestro prjimo
y aterrados lanzamos un conjuro violento:
Habla si ests all!

El pino
Hermoso el viejo pino blanco
de la colina de tu infancia
que hoy has revisitado.
Su rumor evoca a los muertos
y piensas en cundo te ha de llegar el turno.
El susurro del pino hace que sientas
como si hubieras terminado tu ltimo libro
y tuvieses que callar y llorar
para que broten las palabras.
5. Europa
Todas las crceles del mundo estn hechas con piedras
que fueron arrojadas contra Cristo.
Y las manos de los ricos continan lapidndolo
y as no pueden dar ni la ms leve limosna.
Entonces se levanta una crcel tras otra,

17

MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

ya casi todos estamos prisioneros en ellas.


Y sucumbimos como si Dios anhelara
estar en nosotros pero sin nosotros.

Seales
El arte empez con la cada de los ngeles,
tiempo del vilano al viento, las montaas
de estircol, el camo pisoteado,
las cenizas que nadie quem,
las lenguas que destroz la crema;
slo aligera en apariencia
el tiempo que se afeita el vello
en los muslos de la prostituta.
Pero el tiempo de las piedras,
el peinado de la madrastra,
el cojear del perro,
el tiempo que tose en los stanos,
el tiempo de las vrtebras cervicales
en el momento del salto
a travs de la hoguera de san Juan,
an tiene poco peso.
El arte empez con la cada de los ngeles...
Pero ellos tambin tomaban vino, partan el pan
y hacan el amor como los mortales;
por eso, ebrios, buscamos nuevamente seales
en la mesa que Orfeo marc con su cuchillo.

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MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

La verdad del infierno


Al poeta nada se le perdona,
ni siquiera su muerte.
Y, no obstante su desdichado ser, permanecen,
en cierto modo para siempre,
unos cuantos signos
y de seguro en ellos quedan tambin
no la perfeccin, que sera el paraso,
sino la verdad
aunque tenga que ser el infierno.

Muro
Muro...
Muro tan espiritual que ya tan slo puede humillar;
muro que niega el movimiento al alma sentada
y niega al movimiento
las grietas que buscaban el prodigio.
Muro en s mismo humillado por el misterio,
porque est aqu
y para equilibrar ese sentimiento
de ser tan alto y no caerse en pedazos.

Herencia
Lo que nos dejan los poetas
est siempre maltrecho por el tiempo,

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MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

el pecado, el exilio.
El ms sincero de ellos,
el ms incgnito, sereno, enamorado,
no nos impone nada:
ni verdad ni consuelo ni desprecio,
mucho menos impone amor.
Presente, ya est ausente; y Picasso,
al hacer un mueco de nieve, entendi bien
que la inmortalidad del arte
est en el tiempo, en el pecado, en el exilio;
que el Sol tiene la obligacin de rescatar
las lgrimas, las fuentes, los ros y los mares:
todo en vano.

Entre
Entre la idea y la palabra
hay ms de lo que somos capaces de entender.
Hay ideas para las que no hay palabras.
El pensamiento perdido en los ojos del unicornio
reaparece de nuevo en la risa del perro...

Entonces de nuevo
Aunque mis versos a veces no los entenda ni mi amigo
(del mismo modo que hay seres que no pueden matar aunque quisieran),
aunque completamente abandonado me desesperaba
(del mismo modo que algunas estatuas se aterrorizaron
de los pecados humanos hasta volverse de madera),
aunque no se me ofreca nada ms que el suicidio,
siempre sent esto: convertirse en nada,

20

MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

para destruir hasta esa nada!


Entonces volv de nuevo a amar...

Madre
Has visto alguna vez a tu vieja madre
en el momento en que te hace la cama,
extiende, estira, remete y acaricia la sbana,
para que no quede ni una sola molesta arruga?
Su respiracin, el gesto de sus manos y sus palmas
son tan amorosas
que en el pasado sigue apagando el incendio de Perspolis
y en el presente aplacan ya alguna tempestad futura
en el mar de China o en otro hasta hoy desconocido...

Resurreccin
Que despus de esta vida tengamos que despertarnos un da aqu
al estruendo terrible de trompetas y clarines?
Perdona, Dios, pero me consuelo
pensando que el principio de nuestra resurreccin,
la de todos los difuntos,
la anunciar el simple canto de un gallo...
Entonces nos quedaremos an tendidos un momento...
La primera en levantarse
ser mam... La oiremos
encender silenciosamente el fuego,
poner silenciosamente el agua sobre el fogn
y coger con sigilo del armario el molinillo de caf.
Estaremos de nuevo en casa.

Pero
El dios de la risa y los cantos hace ya tiempo
que cerr tras de s la eternidad.
Desde entonces slo de vez en cuando
resuena en nosotros un recuerdo agonizante.
Pero desde entonces el dolor es lo nico

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MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

que no alcanza nunca la dimensin humana,


es siempre mayor que el hombre
y, sin embargo, tiene que caberle en el corazn.

Noche, amiga ma..!


Noche, amiga ma, ya no s dnde ir!
Para todas las nadas que no sirven para nada
tengo solamente algo de blanco aqu y all
S, contesta la noche,
pero si yo hubiera malgastado el negro como t
hace tiempo que hubieses dejado de ser tiniebla.

(No es indiferente)
No es indiferente el lugar donde estamos.
Algunas estrellas se acercan entre s peligrosamente.
Tambin aqu abajo hay separaciones violentas de amantes
slo para que el tiempo se acelere
con el latido de su corazn.
Las gentes sencillas son las nicas que no buscan la felicidad...

La gruta de las palabras


No entra impunemente el joven con su luz en la gruta de las palabras.
Audaz, presiente apenas donde se encuentra.
Joven, aunque ha sufrido, no sabe lo que es el dolor.
Sabio antes de tiempo, se escapa sin haber entrado
Y alega, como excusa, la inmadurez de su edad.
La gruta de las palabras!
Slo el verdadero poeta, y por su cuenta y riesgo,
Pierde, delirando en ella, las alas
y con ellas, la manera de someterlas, de nuevo, a la gravedad
y no menoscabar esa fuerza que atrae hacia la tierra.
La gruta de las palabras!
Slo el verdadero poeta regresa con su silencio
Para encontrar, ya viejo, a un nio que llora
Abandonado por el mundo en su umbral.

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Mi lmpara
De noche, al apagarla, en mi silencio
puedo orla rezar.
Cansada ya de arder, de tanto estar en vela
frente a la oscuridad del mundo,
ruega, no s en qu lengua solitaria,
por ti, por m, por todos los que doblan,
atormentados, el ltimo peridico
y en sueos apartan la sombra de sus letras,
como quien ya no indaga, aunque le importe,
cunta vida nos guarda la tierra todava
cuando maana se despierte.

A los obreros espaoles


Oh la roja imposibilidad de ver
los colores ms delicados del mundo!
Slo el pulso, el silencio y la frase
me pueden comprender como la ira.
Oh vida, cuya limpia influencia
eclipsa la vuelta atrs
Slo el bao de sangre cambia
del dictador el negativo de los actos?
Unido a vosotros, con vosotros atacado,
ojal escuche sonar en los pararrayos
que aquel, aquel que por frutos os tena
est notando ya el ms duro hueso!
Julio de 1936

Confesin tarda
Es a ti, siempre a ti a quien amo,
aunque todo pruebe
que la conciencia continua del amor
impide amar
Es a ti, siempre a ti a quien amo,
aunque soy testigo perpetuo de la presencia
y soy su cmplice.
A ti, siempre a ti sola.

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Cada uno
Cada juicio es un juicio invisible. Da muerte al alma
para curar la mano del verdugo.
Y eso contina, contina permisivamente,
pues lo que haramos despus de la muerte
tenemos que hacerlo ya aqu y ahora.
No se trata del final de la existencia,
se trata del final del ser

Hacia la poesa
All todo en realidad
yaca sobre la espalda del espacio apoyando
la cabeza de la montaa en otra montaa ms lejana.
Se trataba de parajes que
hasta hoy no tienen nombre
y estn vivos slo porque se ocultan
incluso a s mismos y hace tiempo ya
se acostumbraron a callar
Pero despus de tantos aos de andadura
nuestra recua de perros y nosotros mismos
sentimos de pronto ms
que lo que soporta la fatiga, la hartura o la desesperacin
Y precisamente entonces llegaron los lobos

Sobre la acera
Es una vieja vendedora de peridicos
que todos los das llega cojeando hasta aqu...
Cuando, agotada e incapaz de dar un paso,
deja caer su fardo de "Ediciones extraordinarias",
se sienta encima y se adormece...
Los que suelen pasar por all
estn tan acostumbrados que ni siquiera reparan en ella
que, misteriosa y muda como una agorera,
hace visible lo que debiera ofrecer...
Empieza a llover...

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Nieve
La nieve empez a caer a medianoche. Y es verdad
que donde se est mejor es sentado en la cocina
aunque sea la cocina del insomnio.
All hace calor, te preparas algo, bebes vino
y miras por la ventana la eternidad familiar.
Por qu ibas a torturarte por saber si nacimiento y muerte
son slo puntos,
puesto que la vida no es una lnea recta.
Por qu ibas a atormentarte al ver el calendario
y a preocuparte por el valor que est en juego.
Y por qu ibas a admitir que no tienes
ni para zapatos para Saskia?
Y por qu ibas a envanecerte
de que sufres ms que los dems?
Aunque en la tierra no existiera el silencio
ese nevar lo habra inventado ya en su sueo.
Ests solo. Ningn gesto. Nada de qu hacer gala

Y no hay comienzo
El depsito de cadveres engorda en la oscuridad
Y, con los huesos, los chicos hacen caer las ciruelas.
Esas dos cadas y la segundoprimera insolacin
entreabren por un momento del odo del vrtigo
y diluyen luego todos los colores
en la negrura del cementerio.
Y no hay comienzo. Slo el primer final junto al segundo
tose sangre de msica
en las rayas de la mano
que no tienen ms que un ao de espacio
tras las grietas del muro.

Por qu?
Ya que la voz de Dios
es slo una plataforma de silencio
oprimida por nuestro odo
por qu, pues, las cosas tendran que ser eternamente
la sorda amalgama de un espejo
donde se mira nuestro deseo de estar de acuerdo/acordadura?

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Calor sofocante
El alto resplandor de arrastra como un guila
a la que un perro hubiera llenado de reproches
El amorfo dolor surgido de la felicidad,
que confa en la nada, no contiene en s lo primero,
se devana, cienbocas,
por ambos lados de la sangre.
El sentir puede rebasar el sentir
slo con la gracia de la serpiente
Pero, junto al agua, tiene Dios su desnudez
en los ngeles del desierto.

Imagen que no es abismo


Bajo el tilo colorea el mentn de un santo
El aire desconocido reverbera
por la virginidad de los odos del cementerio,
el rojo transcurre fuera de s,
la risa de las muchachas se absuelve de la desnudez
y el olor,
resplandeciendo slo al extinguirse,
niega que el canto
pueda poseer a un hombre nada ms con la piedra.
Y con todo, con todo, la imagen:
que aqu no es abismo
no puede ser seal.

Entierro
Detrs del murito del cementerio
ests echado boca arriba en el atad.
Como tasa de alojamiento
caen las hojas.
La lluvia se levanta Por este motivo, el cielo
est ya completamente cargado de humedad.
Acudes, en cuanto suena para ti la trompeta,
bajo el ngel.
Detrs del murito del cementerio

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tocan para el tmulo.


Te vas del Lamento
Hacia la Mueca.

Pero
Ensame una sonrisa sin misterio
y te explicar qu es la afliccin.
Ensame una lgrima sin misterio
y presentir qu es la alegra
Pero este mero deseo debera ser
una pregunta sin lenguaje en la tierra.

Leyendo las cartas de Shelley


La felicidad no existe en un corazn repleto
Ya que precisamente cuando
el humoso alcance del gozo se deja or hasta los huecos
reflejos del duelo,
el pensamiento desea una tumba a las columnas.
Si realmente fluye el agua,
la calma libre y conciliadora
est apenas en reposo.
Y el poeta? Mira, se va,
se va, como ya no existente, a otra parte,
si debe estar aqu todava

xtasis
Para elevarse a Dios, la naturaleza
tendra que negar en el todo lo uno:
la criatura en las criaturas, en los frutos el fruto.
Al hombre le basta encontrar el puntodelanada.

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Hoy
T que vas perfumando la pradera
y antes del beso te humedeces secretamente
los labios agrietados,
mira con qu pstuma suavidad
la mariposa que se pos en tu mano
encoge y extiende las alas
como pulmones de las mismas flores
que hoy has arrancado.

Tener
Qu otra cosa podemos exigir de los nmenes
sino el llanto de las celdas repletas,
cuando cada cosa te dice: no renuncies
Y t la escuchas nada ms por poseer.
Somos slo una corriente que devora, roe?
Somos por mandamiento de la tierra?
La corriente necesita, necesita Pero el agua
tiene sin tenencia, tiene sin tener.

Serpiente
Por la senda de rocas va un hombre,
algunas vboras en la mano
Un dbil silbido un poco enroscado
agita el aire y los minutos carnales
que a saltos se pierden
en el resplandor del ms all mental
que al sol deslumbra menguando la pupila de sensibilidad
De igual modo, con su triste energa,
la serpiente de la mdula espinal convence siempre a la mujer,
y el placer anhela prolongarse un momento
como si quisiera ser odo incluso despus de la muerte
Quien penetra, aprisiona y se encierra
La plasticidad cambiante devuelve al huevo
-donde un secreto interrogatorio aguardo slo a que el mundo
no resista hasta el alba de las visioneslas rocas de los tmulos

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El paso del hombre se ha extinguido


pero la restante amenaza
abierta sin reserva a una vacilacin ms soportable,
a decir verdad ha condenado ya
Hemos sido arrojados o somos desertores?

De desamor
Entra en nosotros un poco de claridad
y ya la oscuridad la agota.
Somos de desamor y de ruinas
Pero el pjaro, el pjaro Lumerpa
que con tal fuerza brill un da
que incluso iba destruyendo su propia sombra!

En la profundidad de los bosques


Otro viento tiene ya algo de inmodestia
Sin embargo, aqu, slo el vaho como una fuerza
lanzada al bosque por el caballo,
humea quedamente en pos de su imagen.
Un allende de hechizos asalta el verdor
con una ternura alto insensible,
la angustia es ms clida en la bajonada
hacia la que todo sonido astuto
hace que goteen los doradoactos de los sentidos
y ante las piedras
el almita vacila levemente al palpar
la vida pasada de las prmulas.
La naturaleza en el gnero masculino del silencio
No se tiene slo a s misma.
Fue alguien alguna vez tan a fondo?
Empez, cambi y, halagado, se vio obligado a seguir,
precoz siempre frente al presentimiento?
Aqu nada se dice de l. Puras nohuellas.
Pero precisamente esta: cmo pide, grita, segraba y se debilita
En el pulpo del tronco!

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Siempre
Siempre la prisa que apenas se pregunta:
Herir? O tomar una decisin?
La prisa que busca una y otra vez
la desaparicin en el futuro.
La prisa que ha escapado a la eternidad
pues la inspiracin del hombre y la espiracin de la mujer
nunca superan las apariencias
y su fluido persigue slo la demora
de un aspecto a otro.
La prisa que es un acabar
ms de una vez en nada
Fjate! Hasta el caballo del coche fnebre
se le azota con el ltigo.

Slo en la oscuridad
Deja que todo en torno tuyo se llene de hierba,
slo en la oscuridad estn los dioses.
Los pjaros alzan el vuelo cuando
podis los arbustos de espinos.
Incluso a los muertos la medianoche solamente los conoce.
Mira!, en el cementerio,
con negra cola silbante,
apaga el caballo
las velas curiosas en humo ciego.

Noche de mayo
Noche de mayo Olor amenazante
Las putas bajo s mismas, y los agujeros en las rocas.
La tiniebla se hace patente a la tiniebla.
De carne y sangre es incluso el monumento del tlamo.
Los vestidos arrojados.
El gozo casi tienePero la muerte
marca la diferencia
La lila, grvida como las papadas de los pavos,

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gorgojea

Sin ttulo
Teme perder lo que es.
Teme convertirse en dios.
Se protege con su exceso.
Impide a dios ser hombre.

Cundo?
Ciudades sexuales o montaas
Como all tambin aqu palpita
una nada lo bastante sensible
para dar prioridad a la ausencia
en las puertas del mundo.
Preguntamos cundo?... Pero eso no es amor.
Y el mismo amor no es todava un alma.

Dos voces 1
Voz:
Slo el sufrido arraigar y la no atadura
los ve, si t no los distingues.
Est cerca. Haces bastante,
cuando entras all, en ti mismo ests entrando.

Contravoz:
Ama la lejana, el combate a pecho descubierto.
Ama el ro, su largo recorrido.
La fuente cerca del mar

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se vuelve slo riachuelo.

Conocimiento
Si la vida navega siguiendo el curso de las aguas
y la muerte a contracorriente
no podemos conocer la desembocadura.

Si la vida navega a contracorriente


y la muerte siguiendo el curso de las aguas
no podemos conocer la fuente.

But never doubt I love


Una rata de agua sobre el pecho de Ofelia ahogada,
afligida de verla tan azul y por el dolor de la carne,
renquea doliente, pisotea, suspira, habla con la nariz
y suelta bufidos elegacos,
bolas de saliva que se reducen
en un gruido celoso de la corriente del ro,
cuando de pronto ve a una mosca en el vientre de la anegada.
Rpidamente corre hacia all y empieza a desgarrarle
la piel ya dura y que se desprende fcilmente,
roe, desgarra, chupa, muerde, saquea, traga,
saborea bocados sumergidos,
diseca y arranca las venas ms delicadas y tmidas,

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y mordisquea por doquier


y bebe a sorbitos menudos en recnditas hoyas,
bajo jirones enfermizos y repliegues legaosos,
bajo las insolentes nubes de membranas y cutcula,
brillantes como el restallar de su lengua;
comprime la carne hacia adelante, hacia las extremidades todas
de la conciencia
y se concentra seriamente toda ella en su trabajo de
descuartizamiento...
Pero, cmo desconfa, ofendida de pronto,
cmo se vitrifica a la expectativa de su propio ojo izquierdo,
cuando hallndose en tal delectacin desgarrante de la vida
se le aparece intacto el pequeo cuerpo infantil...!

Encuentro V
Detenido por una mujer a las puertas de una ciudad desconocida
le supliqu: Djeme pasar, slo entrar
para salir de nuevo y volver a entrar slo para salir,
porque la oscuridad me da miedo como a todos los hombres.
Pero ella me dijo:
"Pues yo he dejado all la luz encendida!"

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De una entrevista a Clara Jans sobre


Vladimir Holan
C.D.E. Guillermo Carnero en su prlogo a Una noche con
Hamlet habla del primer libro de
Holan: Abanico de delirio como de un
libro dadasta. Qu te parece esta
opinin?
C.J. No. En este primer libro hay abundantes
juegos de lenguaje, que podran encontrarse
dentro de una lnea de Mallarm: el poema
como enigma basndose en la misma armona
de las palabras. Pero no es un libro Dada. Por
otra parte, se trata de una obra en la que todava no aparecen los
temas fundamentales en torno a los que girar la poesa de Holan;
aquellas preguntas que al tener que dejar sin respuesta, hacen llorar al
poeta: pero por qu llora el poeta?/ Puede que no se le permita
contestar a cierta pregunta, cario.
As que estos primeros libros, hasta Trueno (1940), marcan una etapa.
Ms tarde, Holan comienza a definirse claramente en su misma obra;
en el fondo, se tratar ya siempre de una bsqueda del absoluto, de un
paso en lo desconocido, de atrapar el misterio.
C.D.E. Leyendo a Holan no es difcil hacerse una idea sobre
sus sentimientos a nivel poltico. Hblame de ello.
C.J. En un momento determinado, Vladimir Holan, se convierte en un
portavoz potico. El pueblo, tal vez no comprenda del todo su poesa
(no es fcil), pero la aprende, la recita, la entona de memoria. Hay dos
libros claros en este sentido: Respuesta a Francia y Septiembre 1938;
le sigue, Primer Testamento.

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MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

La guerra se palpa, sus horrores ya estn presentes: en Junio de 1938,


todos los mdicos y abogados judos pierden su ttulo, en Octubre se
expulsa de Alemania a 17.000 judos polacos, en Noviembre las SS
organizaron la famosa noche de cristal, y Hitler instaura el tributo
expiatorio.
Durante la guerra escribi el libro Terezca Planetona.
Tras la liberacin, su libro Gracias a la Unin Sovitica; ser este uno
de los cantos ms exaltados de entusiasmo, junto con Soldados del
ejercito Rojo que Holan nos donar. En este ultimo, centra toda su
atencin en el Hombre, en sus aspiraciones, sus crisis, su temor, su
sufrimiento.
C.D.E. Lleg el tiempo de callar/ / existe la mordaza y
existe tambin la cruel pregunta. Qu sucede despus de
1945, Clara?
C.J. Lleg la irona del destino.
Desde 1948 y hasta 1963, so obra deja
de publicarse; se le excluye de la vida
literaria del pas, se le acusa de
practicar un formalismo decadente.
Su respuesta es tajante: se encierra en
su casa, de donde ya no saldra ms que excepcionalmente.
C.D.E. Y durante ese tiempo?
C.J. Tiempo, fructfero, de espera Entre 1939-42 escribe: Sin trillo
obra que no se publicara hasta 1963. Entre 1943-48 escribira:
Avanzando, que se public en 1964.
Holan no cesa, prosigue su dilogo con el mundo, con el hombre, con
el ser; no importan los muros.
Desde 1949 a 1963: Dolor. Historias. Una noche con Hamlet. Toscana.

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MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

En 1966 se le concede el Premio Internacional Etna-Taormina, por


Una noche con Hamlet. Holan comienza a ocupar el lugar que le
corresponde en la Literatura Universal.
He ledo, ledo y reledo Una noche con Hamlet Holan en una
entrevista, al hablar de esta obra en su edicin francesa, dira: La
poca en que escrib Una noche con Hamlet , fueron los aos ms
crueles de mi vida. Lo que es seguro es que durante muchos aos
vivi en esta casa. Hablamos. Fueron dilogos ad infinitum, no
siempre tolerantes, no siempre amistosos; pero siempre apasionados
.
Cito algunos versos de esta Obra; imposible resistirse a su
complejidad, a su riqueza, a su cordura y a su demencia: As era
tambin l... Hamlet! / Le faltaba un brazo, y la tarde flua / por la
manga hueca de su abrigo / como por el sexo de un ciego que hubiera
mordisqueado la msica / / una sola vez el amor y al mismo tiempo
estar condenados / / el arte como tarea que te impide enorgullecerte.
/ Te digo que el arte es llanto, / algo para uno, nada para todos / /
T aciago para contigo, Cmo me comprendes!
C.D.E. Clara, hemos hablado de la irona del destino; pero
puestas a hablar de situaciones incomprensibles, de
casualidades, de destino por qu no pasar a Toscana?.
C.J. Hubo una intuicin en m Fue, esta, la primera obra de Holan
que yo me puse a traducir. Ms tarde, Julio de 1978, el propio Holan
me dira: Qu le ha inducido a traducir Toscana? Es mi obra ms
querida.
Toscana es un largo poema de ms de novecientos versos. Relata el
angustioso peregrinaje del poeta para encontrar a una mujer. Esta
mujer, Gordana, llama al poeta y a la vez le huye, le enva mensajes de
ciudad en ciudad, le deja notas primero proponindole, despus
cambiando el lugar de la cita, el momento de el encuentro. Todo es
misterio. Tan slo al final del poema, el lector intuir que se trata de la
muerte.

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MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

Seis aos pas Holan entregado plenamente a esta obra.


C.D.E. Hay un poema en el libro Avanzando, que me parece
fundamental, clave para lo comprensin de un Holan, sobre
todo, que se retir del mundo habitual o cotidiano. Se trata
del poema La voz humana: pero nosotros. / nosotros
sentimos miedo y no solo en la oscuridad, sino que incluso
en la fecunda luz / no vemos a nuestro prjimo / y aterrados
hasta un conjuro violento / gritamos: Estas aqu? Habla!
C.J. Holan repiti hasta la saciedad que, a pesar de su encierro en la
casa, l es un hombre que habla con el mundo, que habla con los
muros, que habla con Hamlet. El monlogo/ aquel error de suicidas.
Es el dilogo lo que diferencia al hombre de la piedra, del animal, de la
estrella.
C.D.E. Por que una gata, chupando el pincel de Picasso, /
no iba a recordarnos el deseo de la mujer?
Parece que a excepcin de la figura de la madre y de la
anciana, Holan trata a la mujer en su obra con una tremenda
irona, o hasta incluso, con crueldad.
C.J. Si y no. Es cierto que da una visin casi siempre lasciva de ella,
como en el poema que acabas de citar, de la gata chupando el pincel, o
tan tremenda como en su poema EVA II Esplndida, con las cejas
pintadas con un trozo de costilla quemada del ltimo de los castrados
// y los muslos en camino/ por los calvarios de la tentacin. Pero
tambin hay poemas como este: No, no te vayas an, no te asustes de
todo ese alboroto, / es el oso que abre colmenas en el huerto. / Pronto
se callar. Yo tambin retendr las palabras / que se abalanzan como
el esperma de la serpiente / hacia la mujer del paraso. / No, no te
vayas an. No te bajes el velo. / El fuel de los crocus ha encendido los
prados. / Esto es lo que eres, pues, vida, aunque dices: / con el deseo

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MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

aadimos algo. Pero el amor / es puramente l donde no solamente


hay sentimientos de amor o ternura, sino una tremenda comprensin
hacia lo que se ha dado en llamar, la cada de ella.
C.D.E. Inevitablemente, hemos llegado al punto de la
contradiccin; aquella contradiccin que no asustaba a los
surrealistas. Qu siente Holan ante esto?
C.J. A Holan no slo no le asusta, sino que no puede imaginar al poeta
sin ella: Estas sin contradiccin?. Ests sin posibilidades. El creer
y no creer a un tiempo, la lucha entre visin y pensamiento, entre
sentimiento y razn, entre lo concreto y lo abstracto; es precisamente
el elemento que hace de Holan un poeta renovador y genial. Tensin
entre lo expresado y tensin en la forma de expresarlo y entre lo uno y
lo otro, la palabra, el concepto.
C.D.E. En la introduccin a tu Antologa de Holan, hay un
apartado que encabezas con el ttulo: La realidad, una
tcnica. Esboza esto.
C.J. Hay dos formas de expresin claramente distintas en l, que dan
a su vez dos clases de poemas: El poema largo, poema turbulento
donde se entremezclan distintos planos de realidad; y el poema de
absoluta sntesis, que es un poema breve. En ambos casos siempre hay
una obsesin por la precisin. Parece claro que en los poemas largos,
donde Holan practica ms la turbulencia, el abigarramiento, sea ms
difcil lograr la precisin; sin embargo, es con ese mismo
abigarramiento con lo que lo logra: aportando datos, dando una visin
ms totalizadora, ya que el hombre no puede captar la realidad toda,
puesto que su ser transcurre limitado por el tiempo, por el espacio;
incluso, por sus propias capacidades. As, es todo el conjunto lo que
encierra el sentido del poema; all tiene su lugar lo potico y lo
prosaico, lo trivial y lo filosfico, lo ertico crudamente expresado y los
sentimientos mas sublimes.

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MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

En los poemas breves, Holan utiliza la tensin como catalizador;


otras veces, aun ms escuetamente, todo se formula como una
mxima. Si la visin fragmentaria tiene el peligro de resultar tan
asptica que se pierda el plano de integridad cosa que no sucede en
los poemas ms extensos- Holan, por medio de procedimientos
tcnicos, logra descubrirle al lector la referencia la totalidad, poniendo
en evidencia que se trata de indicios, de apuntes. As la utilizacin de
los puntos suspensivos, el empezar el poema con palabras como: pero,
y por tanto, y sin embargo etc.
Si segn los surrealistas la iluminacin viene luego, como muy bien
apunta Clara Jans en Holan lo primero es la luz en las tinieblas y la
interpretacin, viene luego.
De modo que cuando sta llega, el poema ya est en nosotros.
Llegndonos antes la Poesa que la interpretacin.
No hay conocimientoVivimos slo de ilusiones
(de Una noche con Hamlet)
Pero siempre apasionadas.

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40

Fragmentos de una
entrevista
[Se trata de una de las dos que concedi Holan,
realizada por Vladimr Justl con motivo de la
publicacin en revista de Una noche con
Hamlet. Apareci en Literrn Noviny, N 19,
Praga, 1964, pg. 6.]

Noche, amiga ma, ya no s dnde ir!


Para todas las nadas que no sirven para nada
tengo solamente algo de blanco aqu y all
S, contesta la noche,
pero si yo hubiera malgastado el negro como t
hace tiempo que hubieses dejado de ser tiniebla.
Vladimir Holan
-Precisamente hoy ha aparecido en la revista Plamen, Una noche con Hamlet.
Trabaj usted en esta obra muchos aos, desde 1949 a 1956 y de nuevo volvi a
ella en 1962; y todava aadi algo e hizo algunos cambios y correcciones en las
pruebas y tiene an algunas ms preparadas para cuando salga el libro, con
ilustraciones de Vladimr Tear, en el prximo otoo. Qu podra decir del
trabajo que ha supuesto esta creacin?
-La poca en que escrib Una noche con Hamlet fueron los aos ms crueles de
mi vida. En mi desesperada soledad estaba bien situado para recibir todos los
horrores de ese tiempo. Pero sera un error comprender el poema slo como una
expresin de esos sucesos particulares, puesto que siempre me ha concernido el
hombre y el drama humano en general, la condicin humana y su destino
desgraciado, que soporta en todo tiempo. Estoy aqu y no lo estoy. Tambin lo
he estado.
Por supuesto el tema de Hamlet no me surgi de pronto, sino como quedar
claro a travs de la sucesiva aparicin de toda mi lrica- este tema se adelant en
diversos poemas y vivi en otros paralelamente. Me atormentaba la pregunta:
Quin fue Hamlet? Si fuera eso y slo hubiera tenido una idea, no habra
escrito ni una lnea. Es seguro que durante muchos aos vivi en esa casa, y nos
dio a ambos la bendicin. Fueron dilogos ad infinitum, no siempre tolerantes,
no siempre amistosos, pero siempre apasionados. Algo de ellos he atrapado tal
vez en ese poema.
-Hablaron tambin de arte?
-S, slo que precisamente de arte Hamlet no recibi mucho de m.
-En cambio l ms de una vez ilumin con un relmpago el misterio:

MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

41

Tanto mejor es el poema cuanto mayor es el poeta,


y no al contrario!, aadi, y continu:
Y ya eres un gran poeta, si te preguntas por quin perderte
el arte como tarea que te impida enorgullecerte
te digo que el arte es llanto,
algo para uno, nada para todos,
porque con slo tener esperanza el futuro es tuyo
Siempre nos est excediendo algo, pues incluso el amor
es slo una parte de nuestra certeza Armona atonal
Y el dolor como castigo, por ser,
incluso el dolor, pasajero
Habla usted de armona atonal. Estos son sus [Link] quiere decir?
-Esta conjuncin se me ocurri mientras trabajaba en Soldados del ejrcito rojo,
cuando intent acercarme al verso libre prosaizado, construido partiendo de
principios distintos a los de la mtrica del verso tradicional. Escribir en verso
libre significaba desde luego el mnimo conocimiento de las principales
creaciones mtricas antiguas y no precisamente malas, sino perfectamente
construidas. Escribir en verso libre signific para m buscar de nuevo, pienso, de
esto da testimonio mi obra Avanzando. Buscar el sentido original de las
palabras, descubrir su semntica interna. Entiendo por armona atonal una
especie de instrumentacin sin tono, una armoniosa disarmona. Me interes el
ritmo interior de las imgenes, su armona sin tono, las conexiones casuales y
mutuas, la relacin entre las palabras, su oculta tensin interna. Por supuesto:
incluso el manuscrito del verso libre aunque a menudo y para cada uno no a
primera vista- revela su diletancia o su maestro. En poesa no hay dispensa de
nada, porque la disciplina y el orden se suponen. Particularmente hoy, despus
de semejantes escuelas poticas y principalmente despus del jugueteo del
Poetismo, es fcil escribir algunos versos buenos. Pero, es eso poesa?
-Seguramente [Link] es, segn su opinin, lo que hace poesa a la poesa?
-No vacilara en decir que es la atmsfera de metafsica, en la cual nicamente
vive el pensamiento, alimentado por toda la existencia humana.
-Tras quince aos de silencio, hasta 1963, han aparecido ahora numerosos libros
suyos: Mozartiana, Guardia nocturna del corazn, Sin ttulo, Historias,
Avanzando, y ahora Una noche con Hamlet, y despus aparecer Dolor, una
suerte de diario potico de los aos 1949 a 55.
-Que pena, parece demasiado de golpe! Pero muchos de esos versos han estado
en la maleta de soldado durante un cuarto de siglo. Primero no los quise dar,
luego fueron prohibidos. Lleg el tiempo de callar
Existe la mordaza y existe tambin la cruel pregunta por qu escribir? Aunque
la excitacin de escribir un poema es la fuerza ms ardiente, pero una vez
alcanzada la forma, entonces la misma creacin puede esperar una vida futura.
Por supuesto hay momentos, y pueden durar aos, en que al hombre no le
queda sino hablar solo consigo mismo Esto es por supuesto siempre una
crcel, como se dira: muro por muro

MUESTRARIO DE POESIA 46 LA GRUTA DE LAS PALABRAS VLADIMIR HOLAN

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-De esto da testimonio sobre todo el ciclo Miedo, de Trilogo, y habla de ello en
el primer verso de Una noche con Hamlet y muy concretamente en el poema
Muro que escribi en junio de 1963:
Por qu te pesa el ao,
por qu as se rezaga?
Durante quince aos habl
al muro
y al muro solo arrastro aqu
desde mi infierno
para que l
os lo diga todo
Creo que la pregunta de este poema no est bien planteada. Al menos como
lector no se nada de los aos ms duros, de los posteriores s. Trgico para el
poeta y el desarrollo de la poesa, no para los poemas slo. Su excepcional altura
y fuerza potica demuestran precisamente eso, que estos versos no envejecen,
que los captamos como poesa contempornea.
-Aqu slo debemos guardar silencio puesto que, desgraciadamente, existe el
tiempo futuro
-Pero la poesa vive en el futuro.
-Nunca ech la vista atrs, pero parece que oigo pasos tras de m
-Y qu hay del presente?
-Slo fjese en l: veo ya su espalda. Pero si a usted le interesa su rostro Me
gusta su rostro joven. Con una excitacin llena de angustia escucho dos
programas de radio: Micrfono de los jvenes y Ayer cumpl 15 aos. Para
m se trata en ellos de jvenes, en general seres infelices, que no temo decirlovegetan lejos de la vida. Sus voces adolescentes, jvenes, tan a menudo rotas,
rebeldes pero temblorosas por qu no lo confesara- me han empujado ms de
una vez a la desesperacin.
[]
-Y todava una pregunta: considera usted que la poesa debe ser declamada,
recitada?
-Alguna s, alguna no. Cul s, cul no? Hamlet no se hizo esta pregunta. Sin
duda la poesa es hermana de la muerte, puesto que lo es de la vida Nada del
otro mundo pero toda ella misterio. Y usted la ve ya en la puerta, (como deca
Bernanos) con aquel rostro obstinado suyo, su rostro de siempre, como se dira,
el rostro de la penuria. Pero princesa! Pero Poesis perennis!
La sensibilidad del auditor de versos de hoy da pide, segn creo, una
declamacin no pattica, sin que por eso sea ordinaria, por ello entiendo una
anonimidad callejera, una falta de colorido cotidiana. Incluso aqu se trata de la
tensin interna, del entusiasmo individual del que declama

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[]
-Y ahora una pregunta demasiado habitual, pero necesaria: qu escribe en este
momento?
-Desde el ao 1961 estoy experimentando algunos destellos apagadizos de
poesa, a travs de los cuales finalmente se site la muerte delante de la vida.
Hay sitio en m, ms an, espacio
para vuestro dolor y las blasfemias
y tambin para vuestra alegra No, nada os impide
entrar cuando brilla el sol
y mucho menos cuando ulula la tormenta
Aqu podis llorar y maldecir,
y ms cerca del misterio reros, s, rer
y nada os impedir marcharos.
Yo estoy aqu, vosotros vais pasando
-La muerte cara a la vida [se refiere a
Toscana]. Este hallazgo est ya
apuntado en Una noche con Hamlet:
Slo si te reconcilias con la muerte
dijo Hamlet / aprenders que todo es
realmente nuevo bajo el sol.
-Tal vez acaso, amigo!- la muerte
cara a la vida! Tambin princesa
[]
-Desde 1961, dice. Pero el ltimo poema de Dolor, el libro anterior, est fechado
el 4 de marzo de 1955. Significa esto que durante casi 6 aos se ha dedicado a
escribir slo Toscana?
-S, me pareca intil, despus de tantos aos de hablar a los muros, escribir
versos como un muerto para los muertos. Tal vez por eso me obsesionaba el
deseo apasionado de despedirme de la vida en la tierra. As naci Toscana.
Aunque quera morir en Bohemia, traslad (ay de m, sin alas!) la accin a
Italia, que haba visitado haca muchos aos. Aos? No, recuerdo bien, fue el
ao en que muri Otokar Bezina, es decir, en 1929.
-As que es su ltima obra de grandes dimensiones. Se siente bien en ella, le
gusta?
-Como mi muerte, que no me gusta.

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Vladimr Holan / biografa


(Praga, 16 de septiembre de 1905 - 31 de marzo de 1980) fue un poeta checo del
siglo XX.
En 1911 se traslad a Podol donde cursa sus estudios primarios y aprende latn.
En 1919 volvi a Praga donde recibe su educacin secundaria. 1926 es el ao en
que se public su primer libro Abanico en delirio.
En 1929 Holan viaj a Italia y un ao ms tarde aparecen
El triunfo de la muerte y Soplo, con un estilo de poesa
hermtica prximo al del simbolista francs Mallarm. En
1932 public su primer libro en prosa, titulado Kolury. Ese
mismo ao se casa y poco despus comenz a trabajar
como redactor de la revista de arte ivot (Vida). Sigui
escribiendo y dando a la prensa libros de prosa, como
Torso y nueva poesa, de un estilo vanguardista, tal es
Piedra, vienes (1937). Ms tarde emprendi un viaje a Pars
donde visit a otros intelectuales checos, como Josef ma,
Bedich Vanek y Antonn Kyval.
En 1938, con la amenaza de Hitler, Holan comenz a
escribir una poesa ms comprometida, cercana y social, y en esta lnea dio a la
estampa Septiembre de 1938. Sigui colaborando con diversas revistas, como la
del teatro de Burian Program D 40 E. F. Burian.
Interesado por la poesa espaola, cont con la colaboracin del hispanista
Vclav ern para traducir la Fbula de Polifemo y Galatea de Gngora. En
estos aos sigui editando libros de poesa. Ininterrumpidamente sigui
escribiendo (Sin ttulo) y publicando: Canto de los tres reyes y Sueo (ambos de
1939), Trueno y Primer testamento (que datan de 1940) y su prosa Lemuria, de
este ltimo ao en que decidi dedicarse en exclusiva a la escritura.
Entre 1941 y 1943 continu con su prolfica obra: Coro, Terezka Planetov, y una
recopilacin de poesa tradicional checa en colaboracin con Frantiek Halas
titulada Amor y muerte. Asimismo, fue redactando un diario que comprende los
aos de la ocupacin nazi al que titul Trapos, huesos, piel. En 1947, una vez
liberada Checoslovaquia por el ejrcito sovitico, aparecieron Soldados del
Ejrcito Rojo y A ti.
Un ao ms tarde Holan se traslad a vivir al barrio praguense de Kampa,
donde se encerr para el resto de su vida; quiz motivado en parte por el hecho
de que en esta poca su poesa fue acusada de formalismo decadente por las
autoridades comunistas, por no responder al arte oficial que preconizaba el
partido dirigente. Enclaustrado en su casita de Kampa, y ya convertido en un
mito, comenz a escribir sus obras ms importantes, que se inician con Una
noche con Hamlet. Poco despus emprende la escritura de Dolor e Historias y
ya en los aos 50 Toscana.

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En los aos 60 aperecieron Bajaja, Trilogo, Avanzando, Dolor, En el ltimo


trance, Un gallo para Esculapio y la compilacin de sus traducciones poticas
bajo el ttulo de Cestou (En camino). Ya en 1973 publica Noche con Ofelia un
ao antes de morir vio publicada la antologa El rbol se quita la cabeza. En
1981 se public pstumamente Abismo de abismo.
El universo potico de Holan est cuajado de simbolismos, y su espacio habitual
es el de la noche, en cuyo mbito la realidad es misteriosa y fantasmal. Sus
obsesiones y constantes preguntas arrojadas al mundo suponen una perenne
interrogacin por el secreto de la existencia, donde las fronteras entre lo posible
y lo imposible, el sueo y la vigilia, la razn y la imaginacin, no existen.

Tomado de Wikipedia

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Muestrario de Poesa
1. La eternidad y un da y otros poemas / Roberto
Sosa
2. El verbo nos ampare y otros poemas / Hugo Lindo
3. Canto de guerra de las cosas y otros poemas /
Joaqun Pasos
4. Habitante del milagro y otros poemas / Eduardo
Carranza
5. Propiedad del recuerdo y otros poemas / Franklin
Mieses Burgos
6. Poesa vertical (seleccin) / Roberto Juarroz
7. Para vivir maana y otros poemas / Washington
Delgado.
8. Haikus / Matsuo Basho
9. La ltima tarde en esta tierra y otros poemas /
Mahmud Darwish
10. Elega sin nombre y otros poemas / Emilio
Ballagas
11. Carta del exiliado y otros poemas / Ezra Pound
12. Unidos por las manos y otros poemas / Carlos
Drummond de Andrade
13. Oda a nadie y otros poemas / Hans Magnus
Enzersberger
14. Entender el rugido del tigre / Aim Csaire
15. Poesa rabe / Antologa de 16 poetas rabes
contemporneos
16. Voy a nombrar las cosas y otros poemas / Eliseo
Diego
17. Muero de sed ante la fuente y otros poemas / Tom
Raworth
18. Estoy de pie en un sueo y otros poemas / Ana
Istar
19. Seal de identidad y otros poemas / Norberto
James Rawlings
20. Puedo sentirla viniendo de lejos / Derek Walcott
21. Epstola a los poetas que vendrn / Manuel Scorza
22. Antologa de Spoon River / Edgar Lee Masters
23. Beso para la Mujer de Lot y otros poemas / Carlos
Martnez Rivas
24. Antologa esencial / Joseph Brodsky
25. El hombre al margen y otros poemas / Heberto
Padilla

26. Rquiem y otros poemas / Ana Ajmtova


27. La novia mecnica y otros poemas / Jerome
Rothenberg
28. La lengua de las cosas y otros poemas / Jos
Emilio Pacheco
29. La tierra balda y otros poemas / T.S. Eliot
30. El adivinador de hojas y otros poemas /
Odysseas Elytis
31. Las ventajas de aprender y otros poemas /
Kenneth Rexroth
32. Nunca de ti, ciudad y otros poemas / Czeslaw
Milosz
33. El barco en llamas y otros poemas / Jaroslav
Seifert
34. Uno escribe en el viento y otros poemas /
Gonzalo Rojas
35. El animal que llora y otros poemas / Antonio
Gamoneda
36. Los andamios del mundo y otros poemas /
Ledo Ivo
37. Dominican Style y otros poemas / Alexis
Gmez Rosa
38. Poesa francesa actual / Muestra de 40 autores
39. Nmero equivocado y otros poemas / Wislawa
Szymborska
40. Desde la repblica de la conciencia y otros
poemas / Seamus Heaney
41. La tierra gir para acercarnos y otros poemas /
Eugenio Montejo
42. Secreto de familia y otros poemas / Blanca
Varela
43. Tal vez no era pensar y otros poemas / Idea
Vilario
44. Bajo la alta luz inmerso y otros poemas /
Mariano Brull
45. Las ocupaciones nocturnas / Jorge Enrique
Adoum
46. La gruta de las palabras / Vladimir Holan

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Coleccin

Muestrario de
Poesa
2009

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