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Sabiduria Antigua y Ciencia Moderna

Uno de los capítulos del libro de Grof.
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Cariruto 1 ; ORIENTE Y OCCIDENTE: SABIDURIA ANTIGUA Y CIENCIA MODERNA Stanislav Grof nica y tecnologia se han convertido en fuerzas dominantes en el mundo modern, y Ia cvilizacién occidental, convertida en pio- nera del desarrollo teenol6gico, es percibida conséamente como sim bolo de progreso e Hluminacién. La tendencia a glorific oh progreso y Ja evolucién y a mirar en desmedo el pasado como wn tiempo «fe Infantilismo ¢ iamadurez, se asocia con la visién de que las diferencias ideotégicas y culturales entre Oriente y Occidente son toiales ¢ infran- qucables. Este modo de vor las cosas fue expresada en forma muy sucinta por Rudyard Kipling, en su famosa frase: "B) Oriente es el Oriente y ol Cxcidente es el Occidente/ ¥ Tos dos jams so encontrarn”. ‘Uno ée los puntos fundamentales en que se apoyan quienes decla~ ran Ia incompatibilidadt de lo antiguo y lo modceno asi como de lo oriental y lo occidental, ha sido la diferencia esencial entre sus cosmovisiones y filosoffas predominantes. ias disciplinas ciontiieas occidentales han descrito al universo como un sistema wecinico de infinita complejidad cn el que interactian particulas aisladas y-objetos separados. En este cantexto, la materia so presenta como soda, incre, pasiva ¢ inconsciente; Ia vida, la coneiencia y Ja intcligencia creadora se conciben como accicontes no significativos derivados del desarrollo de Ia materia, que emergicxon luego de que ésta evolucionara durante billones de aos ex forma mecinica y aleatoria, y sélo en una poreién insignificante de un inmenso universe. En contraste con allo, las filosofias espirituales de las grancles cilturas antiguas y orienteles —o “Giosofin perennc", como Ta deno- rminé Aldous Huxley— consideran a la conciencia y Ia inteligoncia creadora como atributos primarios de la exisioncia ala vez semnanentes y trascendentes al mundo fenoménico, La cioneia occidental sélo re- 4 STANISLAV ctor conoce como reales a aquellos fenémenos que pueden ser observados y medidos objetivamente; la filosofia perenne admite toda una jerar- quia de realidades, algunas de ellas manifiestas, otras ocullas en las circunstancias ordinarias y sélo observables de modo directo en ciertos estados especiales de concioncia, La diferencia critica entre ambas se halla en sus respectivas ideas acerca de la naturaleza humana. Para la ciencia occidental, los seres humanos son animales altamente desarrollados y méquinas biolégicas pensantes que, dentro del esquema general, sélo tienen un papel ni mio y transitorio; para la filosofia perenne, tienen un papel esencial menie igualitario con el resto del universo y son, en dltima insta ivinos. La ciencia occidental brinda ayuda sicol6gica y sicofarmaco- logica a las personas que tienen dificultades en ajustarse a la ardua existencia que leva ct hombre. (Segiin Sigmund Freud, fundador del sicoandlisis, el objetivo de una sicoterapia exitosa es “trocar el pade- Cimiento extremo del neurdtico en el infortunio normal de la existencia humana’), Pero la filosofia perenne ofrece, por su parte, una rice {gama de técnicas espirituates a través de las cuales es posible conocer ¥y vivenciar [a propia divinidad y liberarse del suftimiento. La ciencia materialista ha creado medios eficaces para aliviar las formas de suftimiento més obvias —Ias enfermedades, la pobreza y e! hambre—, pero ha hecho muy poco para alcanzar Ja realizacin inte- rior y una verdadera satisfaccién emocional. La mayor opulencia ‘material ha sido asociada con un aumento espectacular de trastornos siquicos, aleoholismo, suicidios, crimen y violencia. Por otra parte, la filosofia perenne ha proporcionado liberacién interior a:unos pocos ‘escogiclos, poro no ha conseguido solucionar los urgentes problemas pricticos de Ia vida cotidiana ni mejorar las condiciones externas de Ja vida humana. Estas diferencias nos invitan a preguntarnos si Ja ciencia occidental y la filosofia perenne podrian conciliarse de forma tal de combinar sus ventajas y evitar sus imperfecciones. Dado que no ¢s posible cambiar lo antiguo y perenne, cualquier intento por prom ducir dicha sintesis debe involucrar cambios en la filosofia dela ciencia Cccidental. Pero, zes acaso posible modificar las premisas bésicas de la cioncia, y a la vez preservar su formidable poderio pragmitico? zNo son acaso los triunfos que la ciencia mecanicista abtiene todos los dlias, dara pracha de In exactitud de sus premisas filoséficas funda- mentales? Uno de los logros més destacados de la filosofia de la ciencia oc- cidentat es la aceptacidn del hecho de que las teorias cientificas no son otra cosa que modelos conceptuales destinados a ordenar los datos que en un momento determinado se ticnen acerca de fa realidad. Son sélo aproximaciones tiles a la realidad: no deben ser confundidas con SABIDURIA ANTIGUA Y CIENCIA MOOERNA uma descripcién correcta de fa realidad misma, La relacién entre la teoria y la realidad que ella describe es similar a la que hay entre cl mapa ¥ ¢l territorio, en el sentido que le da Korzybski; confundirlas representa una violacién al pensamiento cientifico —un serio error en lo que se denomina tipificacién Wégica. Gregory Bateson, célebre an- tropélogo y erudito estadounidense, afirmé que la persona que comete crrores logicos de este tipo se comerd, un dia de éstos, el meni en vez de la cena. Dado que es siempre posible formular mas de una teoria que dé cuenta de los datos disponibles, el problema consiste en hallar tuna que sea lo bastante amplia como para incorporar las premisas bisicas de la filosofia perenne y a la vez. preserve la eficacia practica de la ciencia mecanicista. En este’ punto, el concepto de paradigma resulta en extromo titi ‘Término acufado por el fisico ¢ historiador de Ia ciencia, Thomas Kuhn, autor del revolucionario libro Estructura de las revoluciones cien- {ificas, “paradigma” alude a los sistemas conceptuates que dominan cl pensamionto de las comunidades cientificas durante perfodos determi- hados de la evoluct6n de la cienciat,Inicialmente, cada nuevo para- ddigma cumple un papel positive y progresista. Identifica problemas cientificos logitimos, ofrece una metodologia para llevar a cabo fos ‘experimentos cientificos y describe criterios para evaluar los datos ob- tenidos. Un paradigma no s6lo define lo que la realidad 5, sino también lo que no cs y lo que no es posible que sea. Una vez. que el paradligma cs aceptado, sus premisas filoséficas dejan «le ser cuestio- radas, y los cientificos centran su atencién y esfuerzos en su ulterior claboracion. Sin embargo, las sucesivas investigaciones produciran inevitablemente datos que resultan incompatibles con el paracigma dominante, ya que la realidad es siempre mucho mas complicada que la mis sofisticada y comple teorfa ciontifica. Al principio, stcle descartarse toca investigacién que pong? en tela de juicio al paradigma dominante, pues las teorias vigentes son confundidas con una auténtica y exhaustiva descripeién de la realidad. Bajo cl hechizo del paradigma dominante, los cientficos se hallan totalmente convencidos de una concepeién determinada de Ia realidad. Al ciontifico que produce datos que generen controversia se le des- estima por inepto, se Ie acusa de engatio o incluso se le rotula de eenfermo mental. Pero silos nuevas datos se sostienen en subsiguientes experimentos y son confirmados por otzas indagaciones, a disciplina en cuestiOn ingresa en un periddo de grave crisis, que Kuan Tama “"periodo de la ciencia anormal”. Luego de varios intentos por crear hipdtesis ad hoc y ajustes conceptuales que fracasan uno tras otto, se _gestan teorias cada vez més osadas y fantésticas, hasta que por fin una de las alernativas emerge victoriosa de este caos y se constituye en un 6 STANISLAV GROF evo paradigma, Esta Secuencia se repite una y otra vezen la historia de ta ciencia, Lo tipico es que el antiguo y ef nuevo paradigma representen cosmovisiones por entero diferentes ¢ incompatibles. Fjemplos hisl6- ricos de grandes cambios de paradigmas son la transicin de Ia astro- rnomia geocéntsica de Plolometo al sistema heliocéntrico de Copémnico ¥y Galileo; de Ta teoria cei logisto a la modema quimica de Lavoisier, y, en fecha mas reciente, de la meeinica newtoniana a ta fisica ‘uninliea-rolativista. En los tiltimos 300 afios, la ciencia oceidentat ha estado dominada por el paradigma cartesiano-newtoniano, Como tan clarantente mnes- tra Friljof Capra en su libro El (ao de ta fisicn, las prensisas filoséficas e este sistema derivan de las ideas de Isaac Newton y de René Des- cartes’. El universo mecanicista de Newton es de materia sélida, construida a partir de bloques 0 dtomos clementales que son, por de- finicién, indestructibies”. Estos actiian uno sobre otro por Ins fuerzas sgrovitatorins y sogtin leyes fijas¢ invariables. Su.interaccién tiene lugar tn un espacio absoluto tridimensional, homogénce ¢ independiente de Ja presencia dle materia. En el universo newtoniano, el tiempo es unidimensional y Muye en forma regular desde el pasado hacia cl futuro a través det presente. Este universo se asemeja a una gignntesca supermiquina gober- nada por cadenas lineales de causas y cfectos y es estrictamente determinista. Si conociGramos todos los factores que opera en el presente, podriamos reconstruir con exactitud cualquier situacién del pasado o pradecir cualquier suceso futuro. Esta premisa no pucde ser demostrada cientiicamente, y la complejidad del universo impide su vverificacién practica, pero ¢s una de las piedras angulares de la ciencia mnecanicista EI fildsofe francés René Descartes aporté a este modelo la dico- tomia absoluta entre Ya wateria (res extensa) y Ja mente (ves cogitans). Sega él, cl universo existe objetivainente en la forma en que lo percibiria un observador, pero su existencia es por entero inde- pendiente del proceso de observacién, Las ideas de Descartes y de Newton se convirtieron en cimientos de la ciencia mecanicista occidental y se transformaron en Ia fuerza miotsiz de las Revoluciones Cientifica ¢ Industrial. El modelo me- canicista del universo tuvo tanto éxito en sus aplicaciones tecnolbgicas priicticas, que pasé a ser cl prototipo ideal de! pensamiento cientitica y fue emulado por disciplinas tales como Ia sicotogta, fa siquiatria, ba [Ta pala gicgs tomas se compone del prefijo negative a y del verbo femin (ort; designs agua qu ya no puede se corlado 0 subdividido. (p. 6 del original) SABIDURIA ANTIGUA Y CIENCIA MODERNA sociologia, ia antropologia y otros campos afines. Es bien sabido Freud cra miembro de ie “Sociedad Helmholtz”, cuyo objetivo expreso cra intvoducir en la ciencia los principios de la mecinica nevioniana, ‘Al formula cl sicoanilisis, Freud utiliz6 corsciente y rigurosamente tos eriterios del pensamiento newtoniano. Un ejemplo extremo de esio fue ct conductismo, que procuré climinar el elemento de la concicncia como objeto legitimo de! intorés cientifica y crear una sicologia cieatifica sin apelar a los datos subjetivos de la introspeccién. Las diversas disciplinas ciontficas basadas en el modelo meca- nicista han creado una imagen del universo como un conglomerado infinitamente complejo de materia pasiva, inerte ¢ inconsciente, de- servollado sin participacin alguna de la intcligencia creadora. Desde 1a “Gran Explosion’ (Big Bang), pasando por ta expansién inicial de las galaxias hasta la génesis del sistema solar y de la Tierra, los procesos CBsmicos habian estado presuntamente gobernados por fucrzas me cnicas y ciogas. La materia organica y Ia vida se originaron por ac cidente en el océano primordial, merced a reacciones, quimicas aleatorias. De un modo similar, la organizaciOn celular de la mae orgénica y la evolucién darwiniana hasta formas superiores de vida ocurrieron mecinicamente sin Ia ingerencia de ningtin principio in- Icligente —por mutaciones genéticas y seleccién natural que garant zaban la supervivencia det mas apto. Luego, en algin- momento de la gencalogia evolutiva, emergié Ia canciencia como producto y cpifenémeno de la materia organizada: el sistema nervioso central 0 cerebro. En cierto punto de sti desarrotlo —no identificado de manera clara © inequivoca por Ia ciencia ‘mecanicista—, la materia, antes zadod (Pergamon Press, Nuova York, 196%), de Erich Jansch, (p. 13 42 figs) Le Ee SABIDURIA ANTIGUA Y'CIENCIA MODERNA tcoria del bidlogo ¥ bioquimico briténico Rupert Sheldrake, expuesta cen su revolucionario libro A New Science of Life (Una nueva ciencia de 1a vida)", Sheldrake hizo una brillante critica de la manera en que la cioncia mecanicista explica la mérfogénesis durante el desarrollo ine dividual y Ta evolucién de la especie, la genética y las formas de con- ducta instintivas y mas complejas. La ciencia mecanicista solo se ocupa del aspecto cuantitativo de os fendémenos, que Sheldrake denomina “eausaci6n energética”. Nada dice sobre el aspecto cualitativo —el desarrollo de las formas o Ia “causacion formativa”. Segsin Sheldrake, los organtsmos vivos no son meras nviquinas bloligicas complejas, y ia vida no se puede reducir a reaceiones quimicas. La forma, desarrollo ¥y comportamiento de los organismos estén plasmados por campos rnorfogendticos de un tipo que hasta la fecha no han sido reconocidos por Ia fisica. Estos campos estin woldeadas por la forma y compor- tamiento de organismos anteriores de la misma especie, a través de nnex0s directos en espacio y tiempo. Estos campos exhiben propiedades acumulativas; si una cantidad determinada de miembros de una ¢s- pecie desarrolla cicrtas propiedades organismicas 0 aprende una forma specifica de comportamiento, éstas son autométicamente adquiridas por otros miembros, aunque no existan formas convencionales de contacto entre ellos. Este fondmeno, al que Sheldrake Tamé "reso- nancia mérfica”, no se limita a los organismos vivos y se puede apre- iar on fendmenos tan clementales como la conformacién de los cristales. : Pose a lo inadmisible y absurda que le pueda parecer'esta teorfa fa una mentalidad mecanicista, ella es verificable. Aun hoy, en sus tapas iniciales, est4 abonada por experimentos con ratas y obscrva~ ciones de monos’. Sheldrake esté consciente de que su teoria vvastas implicancias para la sicologia, y ha e»aminado su vinculacién ‘con cl concepto jungiano del inconsciente colectivo. ‘Otra revision espectacular de Ja cosmovisién mecanicista ¢s la teoria holonémica del universo formulads por David Bohm, ex cola- borador de Albert Einstein y autor de textos basicos sobre teoria de la relatividad y fisica cusmica. Segiin Bohm, el mundo fenoménico que observamos en nuestros estados de conciencia ordinarios representa sélo un aspecto de la realidad —ct orden explicito 0 desplegado. Su "Ei qemplo més fomoso ess cbservaci6n anecdtica que relata Lyall Watson en hifi (Mateo ce vids) (antam Books, Nueva York, 1990, y a la que se tautizé como ot Tenomeno del centsimo mona”, Csando ina joven mana japonesa (Macaca 3a), cla bla Koshima, aprendi6 na conduc totalmente nusva —lavar emotes crados ‘cabiesos de arena este somportamiento’no silo se transmito ass pares préximos, Sino ue aparecd-en les manos de Tas sas cercanas cuendo su cantdad alcanes uno eterminada cfs eles. (p. 14 de oxginl- iW STANISLAV GROF ‘matriz. gencradora —el orden implicto o plogado— existe en otro plax no de realidad y no se puede obscrvar directament, salvo quizas en episodios de conciencia no ordinaria como los estados de meditacién profunda, misticos 0 sicodélicos. Al igual que muchos otros fisicos de fama, ineluyendo a Niels Bohr, Erwin Schroedinger, Robert Oppen- heimer y Albert Binstein, Bohm encuentra que Ia fisiea moderna es compatible con la cosmovisién mistica”. El conocido neurocinujano Karl Pribram ha claborade wa nieve modelo del eerebro que en et futuro podria converger con Ia teoria del movimiento holonémico de Bohn Pribram pudo demostrar que, denis del procesamiento digital, el cercbro también cumple un procesamicnto paratelo que involucra los principios hologréficos. El modelo de Pribram no sélo explica una serie de aspectes desconcer- tantes del funcionamiento cerebral, sino que abre perspectivas entera- mente niievas para las especulaciones accrea de los estados misticos y sicodalieos, los Sendmencs parasicolégicos, las curas espirituales muchos otfos problemas antes excluidos cle Ia indagacion cientifica seria, Aunque es prematuro hablar de una teoria holonSmica integra da del universo y det cerebro, no deja de ser muy interesante que ambos enfoques utilicen principios explicativos similares y con- gruentes entre si : Este repaso de los nuevos y promisorios adelantos de In ciencia no seria completo si no mencionramos a obra de Arthur Young’. $1 tcoria det proceso es buena candlidata a constituir un metaparadigena cientifico del futuro. Elia organiza ¢ interpreta de un modo sumamente abarcativo los datos provenientes de disciplinas muy diversas metria, teorin cwinticn, teorins de la relatividad, quimica, biologi, botinica, zoologia, historia, sicologia y mitologia—, y los integra en tuna visién cosmoldgica omsicomprensiva, El modelo del universo que formula Young tiene cuatro niveles definidos por grados de libertad y de restriccién, y siete ctapas consceutivas: Iu, particulas nucleares, Stomos, moléculas, plantas, animales y seres humanos. Young pudo duseubrir una pauta bsica del proceso universal que s¢ repite una y otra vez en los diferentes niveles de evolucién de la naturaleza. El poder explicativo de este metaparndigma se complementa con su po- or predictive. Al igual que la tabla periédica de 10s elementos de Mendeleyev, es capaz de predecir los fenémenos naturales y sus a5- peclos especificos.. ‘Alatribuir un papel decisivo a fa luz y a Ia influencia intenctonal dela accién cusntica en cl universo, Young pudo salvar la brecha entre In ciencia, In mitologia y Ia filosofia perenne. Su metaparadigma, dems de set congruente con fo mejor de la ciencia, permite abordar Jos aspectos no abjetivos y no definibles de Ya realidad mucha cua alli SADIDURIA ANTIGUA Y CIENCIA MODERNA de Ios limites aceptados por aquella. Dado que es imposibie justiciaa la tcoria de Young sin incursionar en detalle en una variedad de disciptinas, aquellos que 3° interesen en ste enfoque'pueden re imitise a sus escritos originales. ‘Aunque en la actualidad atin es imposible integrar on un nueva paradigma coheronte ¢ incluyente los diversos adclantés revolucio- narios de Ia ciencia moderna a que hacemos referencia, todos cllos parecen tener ago en comtin: sus propugnadores comparten la pro- funda creeneia de que la imagen mecanicista del Universo creada por la ciencia newtoniana-carlesiana ya no pucde seguir siendo conside: ada como una descripci6n exacia ¢ imperativa de la realidad. Sin duda, tos mis vastos desafios al paradigma newloniano-cartesiano ‘emergicron de los campos de la sicologia profunda y de las investi {gaciones mocternas sobse los estados de concieacia. A medida que se colapsa Ia autoridad de la eiencia mecanicista, estudiosos serios re- descubren y reevalkian un amplio espectra de datos que en el pasado ran descartados o aun ridiculizados por su incompatibilidad con cl vicjo paradigma. Al mismo tiempo, los experimentos sobre estados de conciencia, terapia sicodélica, sicoterapias experienciales, antropotogia cn terreno, parasicologia y tanatologia han generado un efimulo de observaciones revolucionarias. Los investigadores en parasicologia Joseph Banks Rhine, Gardner Murphy, Stanley Krippner, Jules Eisenbud, Charles Tart, Elmer y Alyce Green, Arthur Hastings, Russcll Targ y Harold Puthof han realizado tun meticuloso trabojo cienttfico que sugicre la existencia de la tlepatia, 4a visi6n remota, ol diagndstico y curacién siquicos, los Poltergeist © Ih sicokinesis, Este camino de investigacion ha atraide la atencién de los fisieos modernos, y In incorporacién de sus hallazgos al nuevo paradigma ha pasndo a ser un gran desaffo teérico, tra esfera cardinal de Ja sicologia que desafia al paradigma newloniang-cartesiano y motiva un creciente reconocimiento cientii- co, ¢$ ef trabajo de Jung. Las dos orientaciones predominantes en la sicologia occidental —el concluctismo y cl sicoandlisis freudiano— han creado modelos mecanicistas de la psique: el conductismo on 3u va- rianie extrema intenta excluir de Ja sicologia a la conciencia y rectucir cl funcionamiento mental a la actividad refieia y ab principio de es timulo-respucsta, y el sicoanilisis freudiano considera que ios fond- menos sicoldgicos derivan de instintos y funciones bioiégicas basicos. Pero Jung descubrié el inconsciente colectivo, las propiedades “mitopoyélicas”, et gran potencial curativo de la psique y Ja existencia de arquetipos —pautas dindmicas transindividuales de la psique quie xo sélo trascienden fas fronteras del individuo, sino que representan una interfase ontre la coneieneia y la materia (sicoides)"*, Mientras que 16 STANISLAV GROF 1 inconsciente individual freudiano es un infierno de fuerzas instin= tivas y tendencias sicolégicas rechazadas y sofocndas, la sicologia de Jeng devucive a la psique su carécler c6smico y reincorpora la espiritualidad a la siquiatria®. A diferencia de Freud, quien a lo largo de toda su vida procuré elevar el prestigio de ta sicologia reducién- dola a la mecénica newtoniana, Jung sabia. que sus hallazgos eran incompatibles con la filosofia vigente de la ciencia y exigian un para- digma radicalmente nuevo. Siguié con sumo interés 10s avances de 1a fisica cudintico-relativista, y los contactos personales que mantuvo con Wolfgang Pauli y Albert Einstein influycron profundamente en Varias décadas de investigaciones sicodélicas también han genera- do datos decisives para el nuevo paradigma. Desde tiempos in- memoriales, diversos grupos culturales de todo el planeta han uti do plantas con poderosas propiedades sicodélicas, con fines rituales y ccurativos. La legendaria pocién lamada soma, de la planta homénima, desompeé un papel preporderante en el desarrollo de la religién ¥ filosofia wédicas. Las culturas centroamericanas precolombinas em plearon una vasta gama de plantas sicodélicas, ae ‘as cuales las mis conocidas son el peyote (cacto mexicano), el hongo sagrado feonanacatl las semillas de dompedro 0 dondiego de dia, lamadas ololivgui. Los \digenas de la regién del Amazonas han utlizado durante siglos de- cocciones de la liana yagé 0 ayginasce. En Africa, muchas tribus cO- nnocen el secreto ce 1a eboge, planta que ingicren en pequenas dosis ‘como estimulante y en dosis mayores como sacramento ritual. En excivaciones practicadas en Catal Hyuk, Turqu‘a, donde se hallé la tumba de un chamén perteneciente al neolitico (sexto milenio A.C), s¢ encontraron plantas que, wna vez practicado el anélisis del polen, mostraron poscer propiedades sicodéticas. Preparados de diversas variedades del cfiiamo se han fumado e ingerido bajp variadas de- signaciones (hashish, charas, bhang, ganja, kif, marihuana) en los paises de Oriente, en Africa y en la zona del Caribe con fines de es- parcimiento, de placer, curativos y rituales. Han sido importantes sacramentos para grupos tan diferentes como los bramanes indios, va- vias Ordenes sufis, los nativos africanos, los antiguos escitas y Tos rastafarians jamaicanos. Segxin recientes investigaciones, en los famo- 505 misterios eleusinas de fa antigua Grecia se empleaban alcaloides derivados det cornezuelo de centeno, semejantes al LSD. Tanto Platén como Arist6teles fueron inicindos ch estos misterios, y us experien- cias al respecto gravitaron honciamente en sus rospectives sistemas de ppensamionto!. El sensacional descubrimiento del quimico suizo Albert Hofmann det LSD, droga sicocélica semisintética, generé una ola de interés por la sicofarmacologia®. La quimica moderna fa aislado en su fornta pura los alealoides responsables de los efectos causados por la ET SABIDURIA ANTIGUA Y CIENCIA MODERNA tudiado clinicamente y en el laboratario bajo los nombres mescalina, silocibina, lisergamida, bufotenina, éimetiltriptamina, telrahidrocannabinol, harmina e ibogatna’, En el curso de esta labor, se ha vuelto evidente que el modelo ‘occidental de la psique, con su estrecha orientacién biogréfica, es in- adecuado para dar cucnta del amplio espectro de fenémenos que se produce en los estados sicodélicos. Bajo fa influencia catalizadora de estas notables drogas activantes, sujetos experimentales vivenciaron no s6lo secuencias autobiogréticas sino también potentes confrontaciones con el nacimiento y la muerte, y toda una gama de fendmenos que puecien catalogarse de “transpersonales”. El redescubrimiento de estas ‘experiencias y Ia admisin de su relevaneia heuristica fue uno de los mayores incentives para el surgimiento de und nueva corriente en sicologia: la transpersonal”. En el estado ordinario de conciencia, se espera que la’persona se {dentifique vivencialmente con su imagen corporal, sca ese “yo ‘encapsulado dentro de la piel” de que hablaba Alan Watts. En general, s6lo es posible experimentar con todas las cualidades sensoriales el momento y el Jugar del presente. La rememoraci6n del pasado carece de la vividez sensorial del momento actual, y Ia vivenciaciOn dl faturo se considera absurda y, en principio, imposible. La pereepci6n del “aqui y ahora” esté limitada por las caracteristicas fisicas y fie Siol6gicas de los drganos sensoriales. Parece ser que en las experiencias transpersonsles se trascienden tuna, dos 0 mas de las limitaciones mencionadas. Ei sentido de ta propia identidad se puede expandir mas allé de la imagen corporal y abarcar a otras personas, a grupos enter0s o a toda la humanidad. Puede trascender las barreras humanas ¢ incluir animales, plantas ¢ Ineluso objetos y procesos inanimados. Suces0s ocurridos en la historia, ‘personal, ancestral, racial, filogenética, geol6gica 0 astronémica, ¢ incluso hechos futuros, se pueden vivenciar con la vividex que nor malmente esté reserveda al moniento y lugar actuales, En casos ex temos, uno puede llegar a identificarse vivencialmente con el planeta 10 el cosmos integro en diversos puntos de sx desarrollo. Tales experiencias pueden originar un instanténeo conacimiento intuitivo que excede con ereces la capacidad intelectual y educacion del individuo. EI sujeto se puede identiticar conscientemente con otra persona y acceder a sus pensamientos, sentimientos, sensaciones fisicas (9 recuerdos. En episodios de identificacién con algin animal, se lgendarlo sora do a Iitertura védca se ba rsistido hata ahora 9 todos oe inten {ce de idemifcaion botnica que pudieran Yevelar sus serelos qumicos (N. del T3-(P- 17 4el oniginay 8 STANISLAV GROF pueden obtener detalladas introvisiones sobre st sicologia, dinémnica tiva, ciclos reproductives o danzas de cortejo de la especie en cucstiOn. Andlogamente, experiencias con plantas nos conduicen a ideas nuevas y precisas acerca de procesos botsnicos como la fotosin- resis, el brote de las somilla, cl crecimiento, la polinizacién o el inter- cambio de agua y minerales que tiene lugar entre la raiz y la tierra circundante. Lo mismo acontece en seasiones con procesos inorginicos como la génesis y muerte de las estrellas, los fendmenas subatémicos y Ia dinémica de tos ciciones de las erupciones volefnicas. Los re- ‘cuercios raciales (en el sentido de Jung) 0 experioncias de encamacio- nes anteriores se suelen asociar con datos nuevos acerca de culturas y periodos hist6ricds, su arquitectura, costumbres, armas, rituales reli- {i080 0 estructura social. De manera similar, con frecuencia ol con- lenido de Ins experiencias de percepeién extrasensorial tales como la precognicién, ta clarividencia o la proyeecién astral, se puede confir~ mar por via independiente como un reflefo exacto de ta realidad, Es atin mis notable el hecho de que, en estados de conciencia inusuales, las experiencias que descriten con precision diversos as- pectos del nino fenoménico puedsn altemnar con otras que no tienen, base alguna ex lo que denomiinamos en Occiclente “realidad objetiva", por ejemplo: visiones arquetipicas de deidades 0 demonios y secucn: cias mitoldgicas de diferentes culturas. Incluso estas experiencias pueden impartir informacién totalmente naeva, transmitiendo con cexactitud, y a menudo con gran detalle, las mitologias de esas culturas. Lo tipico es que la naturaleza y cardcler de esta informacion esté rmuicho mis alld det nivel edueacional o aun de Ta eapacidad intelectual del sujeto. Aigunas de las exporioncias transpersonales més abar-

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