La Glosolalia Libro ¿Un Nuevo Pentecostes?
La Glosolalia Libro ¿Un Nuevo Pentecostes?
Un Moderno
"Reavivamiento Carismático
UNO de los fenómenos más misteriosos y
más discutidos, y que a la vez más han sacu-
dido en los últimos años las filas de las
iglesias del mundo evangélico, es el de la
así llamada glosolalia. Este vocablo se com-
pone de dos palabras griegas que quieren decir
sencillamente "hablar en lenguas".
Breve historia
Sabido es que desde comienzos de nues-
tro siglo se fue esbozando, primero en los
Estados Unidos, y luego en toda Latinoamérica
y Europa, una nueva corriente religiosa lla-
mada "pentecostal". Esta se ha concretado en
una serie de diversas iglesias evangélicas
que, aunque sustentan las mismas doctrinas
básicas profesadas por las otras congregacio-
nes tradicionales, se diferencian de ellas
por un común denominador: la creencia de que
el centro mismo de la experiencia cristiana
consiste en "hablar en lenguas". Además, que
este fenómeno 1) debe ocurrir indispensable-
mente en todo cristiano; 2) como evidencia de
la recepción del Espíritu Santo; 3) y que es
la señal obligada e inicial de la conversión.
El "hablar en lenguas" sobreviene, por
lo general, en un ambiente de frenesí colec-
tivo, en que un dirigente religioso va enfer-
vorizando a la congregación hasta que una per-
sona, o varias al mismo tiempo, después de la
1
imposición de las manos o sin ella, prorrumpen
en exclamaciones y sonidos en "lenguas" des-
conocidas de manera simultánea, a veces con
gestos y movimientos sobre los cuales la vo-
luntad no tiene dominio.
Si bien ésta ha sido la práctica ruti-
naria y casi semanal en todas las iglesias
denominadas genéricamente pentecostales, las
comunidades evangélicas más conservadoras ha-
bían considerado hasta hace poco tiempo esta
actividad como inconveniente o impropia. Sin
embargo, en forma casi repentina, el movi-
miento contemporáneo surgió en las filas de
la Iglesia Episcopal, cuando el Rev. Dennis
J. Bernett, rector de la Iglesia de San Mar-
cos, situada en Van Nuys, cerca de Los Ánge-
les, Estados Unidos, relató a su congregación
su propia experiencia pentecostal. Esto, que
ocurría en 1960, hizo que la junta directiva
de su iglesia solicitara su renuncia. El hecho
se difundió rápidamente por todo el país.
"Reavivamiento carismático"
No sólo los episcopales, sino también
los luteranos han sentido esa influencia en
su seno. En un determinado momento, en el sur
de California, se informó que unos dos mil
episcopales hablaban en lenguas, y en la Pri-
mera Iglesia Presbiteriana de Hollywood, la
mayor del país, 600 miembros participaban
también de esa actividad. Además, práctica-
mente todas las iglesias evangélicas mayores
han sido afectadas por este así llamado
"reavivamiento carismático". 1
2
Esto ha estado ocurriendo tanto entre
los laicos como entre los ministros. El Dr.
Howard M. Erwin relata que mientras un clérigo
de la Iglesia Bautista de
Nueva Jersey imponía las manos sobre su
cabeza y realizaba una oración durante una
convención de pastores» "algo semejante a
flechas de relámpago" le corrió por la médula
espinal. "Sin entender lo que ocurría —narra
el Dr. Erwin— reparé que al levantarme por la
mañana estaba empapado en sudor. No sabía yo
entonces que aquello era el calor del Espíritu
Santo. Al salir de debajo de la ducha y mien-
tras me rodeaba con una toalla, oí palabras
que se precipitaban en mi espíritu. Pensé que
mi subconsciente estaba regurgitando lo que
yo había estado oyendo en ese lugar. Pero
entonces tuve la visión de una cinta de indi-
cador automático en que pude leer la expresión
'sa-da-mali' ". Al pronunciar esos sonidos,
su boca enunció otros, y continuó formulando
una oración compuesta de palabras que no co-
rres pon-den a ningún idioma conocido. "Poco
tiempo después —sigue refiriendo— elevé las
manos y continué alabando a Dios en estos
vocablos que él me había dado, y mi lengua
cobró alas".2 Compulsiones similares han sido
la experiencia de veintenas de pastores de
diversas iglesias.
El surgimiento de esta nueva corriente
en las filas de las iglesias más aristocráti-
cas de los Estados Unidos ha producido verda-
dera alarma en las esferas dirigentes de las
mismas. Algunos hasta lo han calificado como
3
"una obra del diablo". El Dr. Guillermo Cul-
berton, presidente del Instituto Bíblico
Moody, de Chicago, amonestó a todo el cuerpo
estudiantil de esa institución, una de las
escuelas fundamentalistas más antiguas de los
EE. UU., en contra de orar en lenguas. En
California, el muy discutido y ahora extinto
obispo Santiago A. Pike prohibió, en sus días,
hablar en lenguas, y pronunció una casi exco-
munión sobre quienes lo hicieran en su dióce-
sis. El obispo dijo que la glosolalia era
"peligrosa para la unidad y la paz de la igle-
sia", y "una amenaza para la sana doctrina".
Además, la calificó de "herejía en embrión".
Y el obispo Francisco Eric Bioy de Los Ánge-
les, después de la renuncia del padre Bernett,
escribió una carta pastoral en que prohibía
la actividad de hablar en lenguas bajo los
auspicios de la iglesia.3
Aunque en los últimos años parece haber
decrecido la frecuencia de los casos de glo-
solalia entre las iglesias conservadoras y
aristocráticas, el movimiento sigue su curso,
aunque en forma más velada y menos espectacu-
lar. Además existe un serio conflicto, ya
planteado, que origina una gran polémica. Por
una parte, la divergencia se manifiesta entre
las iglesias pentecostales y las "fundamenta-
listas"; y por la otra en el seno de estas
últimas, entre el sector mayoritario, opuesto
a la manifestación del don de lenguas, y el
minoritario pero creciente, que simpatiza con
esa actividad y la práctica.
4
Es natural que frente a una discusión
de esta naturaleza, ninguna persona intere-
sada en los problemas religiosos pueda quedar
completamente al margen de la misma o revelar
apatía para conocer los pro y contra de cada
una de las posiciones.
La psiquiatría y la psicología
Aun desde el punto de vista humano y
científico, la controversia reviste un inte-
rés apasionante. Siendo que toda manifesta-
ción de glosolalia comporta una invasión de
la conciencia por elementos que provienen del
plano del inconsciente, es un asunto que tiene
que ver con la vida afectiva y espiritual del
individuo.
Debido a que se trata de un fenómeno
psíquico, es indudable que la psiquiatría y
la psicología pueden realizar algún aporte
valioso y pueden ofrecer los frutos de expe-
riencias realizadas por algunos de sus más
destacados representantes. A esto nos referi-
remos más tarde.
Por otra parte, debido a que es una ac-
tividad de tipo religioso, debe ser encarada
desde el punto .de vista teológico, tanto en
el plano teórico como en el práctico. En tal
sentido, será necesario consultar lo que al
respecto enseña el único libro que es autori-
dad en materia de fe y doctrina, la Biblia,
las Sagradas Escrituras, investigando a la
vez los resultados prácticos del ejercicio
del don de lenguas en la vida de quienes lo
5
practican, para averiguar si es auténtico o
no.
7
1. Christianity Today, 13 de septiembre,
1903.
2. Saturday Evening Post, de Filadelfia,
EE. UU., 23 de mayo, 1964.
3. Ibid. San Francisco Examiner, 7 de mayo,
1963.
4. 1 Corintios 12:1-10.
5. Id., Vers. 28.
6. 1 S. Juan 4:1.
8
CAPITULO 2
La Glosolalia y la Biblia
9
El orador también dio por terminada su
alocución y se unió a nuestro grupo, tomando
activa participación.
Ante una serie de preguntas que les di-
rigimos, respecto a lo que la Biblia enseña
sobre el don de lenguas, la manera de hablar
de nuestros interlocutores comenzó a subir de
tono, a cobrar mayor colorido y velocidad, y
a moverse en una atmósfera de emocionalismo.
Por último, uno de ellos, en el ápice de su
exaltado entusiasmo, comenzó a proferir soni-
dos ininteligibles que, según explicó, eran
una demostración de glosolalia. Nos confesó
que no entendía lo que decía.
Después de despedirnos del grupo, se-
guimos comentando entre nosotros cuan alejado
parecía todo aquello de la manifestación real
del don de lenguas.
¿Doctrina heterodoxa?
12
En la presentación de estos temas no
nos mueve ningún afán de controversia con
grupo religioso alguno, pues todos los cris-
tianos sinceros nos inspiran profundo respeto
y admiración. Pero siendo que la sinceridad
no libra necesariamente del error, y siendo
que este tema de la glosolalia es tan debatido
en estos días dentro de la iglesia, a pedido
específico de numerosas personas, deseamos
presentar algunos aspectos de la doctrina
distintiva del movimiento pentecostal.
La primera enseñanza heterodoxa de esa
doctrina que no halla fundamento alguno en
las Escrituras, es la distinción que pretende
hacerse entre el hablar en lenguas como don
del Espíritu Santo, y el hablar en lenguas
como señal evidente de la recepción del mismo.
No existe un solo pasaje de la Biblia
que respalde esta diferenciación. Hay sólo
cuatro referencias al don de lenguas en toda
la Palabra de Dios: tres en los Hechos10 y
una en 1 Corintios.11 Pero en ninguno de esos
pasajes se indica que el hablar en lenguas
era sólo una señal y que en ese caso no era
un don del Espíritu.
De hecho, en las cuatro oportunidades,
la manifestación de esta actividad aparece a
la vez como: 1) un don o capacidad impartida
por el Espíritu Santo; 2) una señal de la
presencia del Espíritu en la vida de la per-
sona; 3) con el propósito de: a) evangelizar;
b) testificar acerca de Dios o alabar su nom-
bre, lo cual es otra manera de evangelizar.
13
Fuera del caso del día de Pentecostés,
donde el propósito de evangelizar se halla
explícitamente declarado, y donde el don ac-
tuó también como señal de la autenticidad del
mensaje, en el caso de Hechos 10 —el de San
Pedro y Cornelio— el relato dice que "los oían
que hablaban en lenguas y que magnificaban a
Dios" (vers. 46) , lo cual es testificar.
En Hechos 19 —que refiere la actividad
de San Pablo en Efeso— se afirma que "hablaban
en lenguas y profetizaban" (vers. 6), es de-
cir, enseñaban o transmitían el mensaje de
Dios. Y en 1 Corintios 12-14, pasaje en el
cual se basan algunos para destacar el aspecto
del hablar en lenguas como señal, es de notar
que Pablo está dando instrucciones sobre los
dones del Espíritu (cap. 12:1-31), y aprove-
cha entonces para hablar en particular de uno
de esos dones, del cual se había hecho abuso,
y que era mal empleado por la iglesia de Co-
rinto. Esto lo hace en el capítulo 14, después
de referirse en el 13 a la mayor excelencia
del amor.
El segundo aspecto heterodoxo de la en-
señanza básica del movimiento pentecostal es
la afirmación de que el hablar en lenguas,
entendido como señal, constituye una expe-
riencia por la cual deben pasar todos los
cristianos necesariamente, y que es la evi-
dencia inicial indispensable de la recepción
del Espíritu.
14
Esta doctrina no se enseña en ningún
pasaje de la Biblia.
Más todavía. Es contraria a lo que se
desprende lógicamente de todo el relato sa-
grado. No existe ninguna prueba de que el don
de lenguas fuera una experiencia universal en
la iglesia primitiva. "El hecho de que no era
practicado universalmente por los creyentes
en la iglesia primitiva —afirma S. Lewis John-
son (h) — resulta evidente por las pocas veces
que ocurrió en el período de los Hechos, así
como a juzgar por las declaraciones de las
epístolas (véase P Corintios 12:30; Hebreos
2:3, 4) ".12
Por otra parte, en ninguna de las oca-
siones memorables en que se registra la con-
versión y el bautismo de miles de personas,
se menciona ni por asomo que los mismos ha-
blaron en lenguas.
El relato histórico del notable libro
de los Hechos establece que, además de los
tres mil cristianos convertidos el día de Pen-
tecostés,13 "el Señor añadía cada día a la
iglesia los que habían de ser salvos". 14 Algo
más adelante se dice: "Muchos de los que ha-
bían oído la palabra creyeron; y el número de
los varones era como cinco mil". 15 Se insiste
luego en que "el número de los discípulos se
multiplicaba grandemente en Jerusalén".16
Pero en ninguna de esas oportunidades
se dice una sola palabra de que los nuevos
conversos hablaron en lenguas como evidencia
de la recepción del Espíritu. Sin embargo,
según la narración bíblica, en aquellos días
15
"todos fueron llenos del Espíritu Santo, y
hablaban con denuedo la palabra de Dios". 17
No hay duda de este hecho indiscutible: los
primeros cristianos estaban llenos del Espí-
ritu, a juzgar por el fruto extraordinario de
sus labores. Pero nada se dice de que hablaran
en lenguas.
Por otra parte, hay una serie de desta-
cados hombres de Dios cuyas actividades evan-
gélicas y misioneras atestiguan que habían
recibido el bautismo del Espíritu divino.
Pero tampoco hallamos un solo versículo que
establezca que hablaron en lenguas. Entre
ellos podemos ubicar a Timoteo, Bernabé, San-
tiago, Esteban, Felipe, Lidia, Dorcas, y de-
cenas de otros. Sólo unos pocos fueron elegi-
dos por Dios, en ocasiones especiales, para
hablar en lenguas.
Todo esto constituye una prueba evi-
dente de que: 1) el hablar en lenguas es un
don del Espíritu al mismo tiempo que una señal
cuyo propósito es habilitar a quien lo recibe
a testificar para Dios; 2) no puede ni debe
esperarse que todo cristiano pase por esa ex-
periencia.
Pero en los próximos capítulos veremos
pruebas bíblicas aun más contundentes en este
sentido. A la vez documentaremos el hecho de
que no son los dones del Espíritu en general,
o uno de ellos en particular —el de lenguas—
, la evidencia necesaria de que la experiencia
cristiana ha alcanzado cierto grado de madu-
rez y de que el Espíritu de Dios llena nuestra
vida. En cambio es el fruto del Espíritu,
16
manifestado particularmente en forma de amor,
lo que resulta la señal inconfundible de nues-
tra filiación divina.
1. 1 Corintios 12:1-11.
2. Efesios 4:11-13.
3. Apocalipsis 14:6.
4. Hechos 1:15.
5. Hechos 2:1-8.
6. E. G. White, Los hechos de los apósto-
les, pág.31.
7. Hechos 2:14.
8. Id. 10:1-48.
9. Id. 19:6.
10. Id. 2:1-12; 19:6; 10:45-47.
11. 1» Corintios, Caps. 12-14.
12. S. Lewis Johnson (h), en Biblioteca Sa-
cra, de octubre de 1963.
13. Hechos 2:41, 42.
14. Id. 2:41.
15. Id. 4:4.
16. Id. 6:7.
17. Id. 4:31.
17
CAPITULO 3
18
La prueba terminante de la naturaleza
del árbol es el fruto. Esa evidencia silencia
todo argumento.
Evidencia indispensable
—Si es así —contestamos—, ésa es la me-
jor señal de que las tales personas no han
recibido el Espíritu Santo, pese a la glo-
solalia. El Espíritu no puede impartir dones
sin que antes se manifiesten los frutos, y
éstos constituyen la evidencia indispensable
de la presencia y la obra del Espíritu en la
vida. Si no se ven los frutos debidos, ésta
es la mejor demostración de que el injerto
admirable del Espíritu y el poder de Dios no
se ha realizado en el árbol del corazón.
Ahora bien, de entre los frutos del Es-
píritu mencionados por San Pablo, el primero
y más importante de todos es el amor. Este es
de tanta trascendencia en la vida cristiana,
20
que San Juan afirma: "El que no ama, no ha
conocido a Dios; porque Dios es amor". 4
El amor es el padre, el generador de
todos los demás frutos, y es lo primero que
se manifiesta en la vida del hombre conver-
tido, como una demostración de que el Espíritu
de Dios está en él. Podrá el converso equivo-
carse, podrá caer en errores y debilidades
con las cuales ha nacido o que ha cultivado
por largo tiempo. Sin embargo, cada vez que
cae, se levanta de nuevo, movido por el amor
a Dios y a sus semejantes, para pedir perdón
a Dios y al prójimo, corregir su mal proceder,
y marchar de nuevo por la senda que va hacia
adelante y hacia arriba, y que tiene como meta
la perfección.
Claro está que los dones del Espíritu —
capacidades o facultades especiales concedi-
das por el mismo— son muy deseables. Por eso
San Pablo dice: "Procurad, pues, los dones
mejores".5
De paso, notaremos que la palabra "me-
jores", aplicada a dones del Espíritu, indica
que existe una clasificación definida de los
mismos en orden de importancia, y resulta de
interés advertir que en la lista hecha por el
apóstol, en que establece el orden jerárquico
de los mismos, el don del apostolado y el de
profecía figuran a la cabeza, y el don de
lenguas y el de interpretación de lenguas son
los últimos. En la enumeración que aparece en
la Epístola a los Efesios, el don de lenguas
ni siquiera está mencionado.
21
No depende de la voluntad
Decíamos, pues, que el anhelar la pose-
sión de algún don del Espíritu es deseable.
Sin embargo, dicha posesión no depende de la
voluntad o el deseo del individuo, sino de la
determinación de Dios y de su Espíritu. Así
lo explica el apóstol al decir: "Todas estas
cosas [la concesión de dones] las hace uno y
el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en
particular como él quiere".6 Probablemente
todos reciben algún don, aunque quizá nadie
reciba todos los dones juntos.
Pero con toda seguridad muchos no reci-
ben el don de lenguas, así como muchos no
reciben el don de ser profetas, o maestros, o
el don de sanidad. Para enseñar esto, San
Pablo pregunta: "¿Son todos apóstoles? ¿son
todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos
milagros? ¿tienen todos dones de sanidad?
¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?"7
La respuesta evidente es no.
Es claro, pues, que no todos reciben el
don de hablar en lenguas, así como no todos
pueden ser profetas o realizar sanidades.
Así como resultaría un contrasentido,
lógica y bíblicamente, esperar que todos sean
profetas, es igual o mayor contrasentido —
pues el don de lenguas es el menor— esperar
que manifiesten por la glosolalia que poseen
el Espíritu. Lo que sí necesitan mostrar son
los frutos. Con lo cual queda demostrado que
es contrario a la enseñanza bíblica pretender
que todo cristiano hable en lenguas, y que el
22
hacerlo sea una señal del bautismo del Espí-
ritu.
"Un camino más excelente"
Esa es la razón por la cual, hablando
por inspiración divina, San Pablo, después de
decir: "Procurad, pues, los dones mejores",
completa su pensamiento declarando: "Mas yo
os muestro un camino aún más excelente. Si yo
hablase lenguas humanas y angélicas, y no
tengo amor, vengo a ser como metal que re-
suena, o címbalo que retiñe". 8 Y sigue dedi-
cando todo el maravilloso capítulo 13 de 1
Corintios al tema excelso del amor.
De manera que los frutos del Espíritu,
y particularmente éste que es el generador de
todos los demás, el amor, constituyen "un ca-
mino más excelente" que cualquier don, y re-
velan que el poder divino, a través del Espí-
ritu Santo, está trabajando en la vida y ase-
mejándola a Cristo.
Cuando el apóstol de los gentiles re-
sume las instrucciones más importantes desti-
nadas a los nuevos conversos, en los capítulos
5 y 6 de su epístola a los Efesios, no dice
una sola palabra acerca de hablar en lenguas,
pero se explaya en el cambio de vida que debe
verse en cada uno, "porque —dice él— el fruto
del Espíritu es en toda bondad, justicia y
verdad".9
En nuestro próximo capítulo entraremos
en algunos de los aspectos aparentemente más
misteriosos e intrincados de este importante
tema, en base a 1 Corintios 14.
23
San Pablo describe las características
sublimes del amor —el "camino más excelente"
para todo cristiano—. Dice: "El amor es su-
frido, es benigno; el amor no tiene envidia,
el amor no es jactancioso, no se envanece; no
es indecoroso, no busca lo suyo, no se irrita,
no guarda rencor; no se goza de la injusticia,
mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo
lo cree, todo lo espera, todo lo soporta". 10
Esta no es sólo la mejor definición de
amor que alguna vez se haya escrito, sino a
la vez la más acertada descripción de un cris-
tiano. ¡Qué desafío a que cada uno de nosotros
posea estas cualidades abriendo el corazón y
rogando a Dios que envíe liberalmente su Es-
píritu, el cual produce esos frutos tan mara-
villosos!
He aquí, para terminar, un notable con-
traste que presenta la Escritura: "El amor
nunca deja de ser; pero las profecías se aca-
barán, y cesarán las lenguas, y la ciencia
acabará".11
Quiera Dios otorgar a cada cual este
fruto supremo y eterno —el amor— que enriquece
la vida, la hace más profunda y la llena de
significado.
24
1. S. Mateo 7:16-20 7. Id. 12:29, 30.
2. 1 S. Juan 2:6. 8. Id. 12:31; 13:1.
3. Calatas 5:22-24. 9. Efesios 5:9.
4. 1 S. Juan 4:8. 10. 1 Corintios
5. 1 Corintios 13:4-7.
12:31. 11. Id. 13:8.
6. Id. 12:11.
25
CAPITULO 4
26
Características del don de lenguas
En el capítulo segundo de esta obra es-
tablecimos que el don de lenguas en las Es-
crituras responde a las siguientes caracte-
rísticas:
1) Es una capacidad impartida por el
Espíritu Santo.
2) Lo mismo que ocurre con los demás
dones, no todos lo reciben, así como no todos
son profetas o maestros. De hecho, una gran
cantidad de auténticos cristianos, hijos de
Dios, hombres y mujeres consagrados y llenos
del Espíritu, nunca hablan en lenguas.
3) A pesar de ello, cuando alguien
manifiesta el don de hablar en lenguas, y ese
don es auténtico (a esto nos referiremos más
tarde), ello es una señal de la presencia del
Espíritu en la vida.
4) Sin embargo, por lo mismo que el
hablar en lenguas es una experiencia que re-
ciben sólo algunos, en tanto que muchos cris-
tianos realmente convertidos nunca participan
de ella, es antibíblica la enseñanza de que
la glosolalia es la señal indispensable y
obligada de que se ha recibido el Espíritu.
En cambio, los frutos del Espíritu en la vida,
o sea una conducta transformada, son sí la
evidencia necesaria del bautismo del Espíritu
Santo.
5) Dos son los propósitos con los
cuales el Espíritu otorga ese don: a) testi-
ficar acerca de Dios o evangelizar (cosa que
ocurrió el día de Pentecostés); b) alabar al
Señor o comulgar con él (Hech. 10:46 y 1 Cor.
27
14). En ambos casos, la manifestación del ver-
dadero don de lenguas es una prueba de auten-
ticidad.
Antes de llegar a una conclusión defi-
nida con respecto a la glosolalia moderna,
para ver si cumple con las especificaciones
bíblicas, convendrá que analicemos algunos
otros hechos fundamentales que surgen de la
consideración de los capítulos 12 al 14 de la
1 Epístola a los Corintios.
31
porvenir. En esos oráculos, una sibila o sa-
cerdotisa, que ejercía una función similar a
las médiums modernas, entraba en trance y emi-
tía una serie de sonidos incoherentes e inin-
teligibles. A partir de ellos, el sacerdote
interpretaba aquel hablar en lengua descono-
cida, realizado en forma de éxtasis o sub-
conscientemente, y ofrecía al consultante el
consejo o la predicción requerida.
Probablemente los miembros corintios
deseaban probar que las manifestaciones de
esta forma de hablar en estado de éxtasis o
de modo misterioso e ininteligible, podía re-
producirse en la iglesia cristiana, y su en-
tusiasmo los llevó a la imitación de aquellas
escenas paganas en las que los malos espíritus
tomaban posesión de la persona sumergida en
estado de trance.
Debido, pues, a la práctica existente
en las religiones paganas de hablar en forma
extática e incoherente, bajo posesión demo-
níaca —y ello corresponde al estado de trance
espiritista moderno o al estado de autohipno-
sis— era y es hoy muy fácil caer sinceramente
en una falsificación del don de lenguas, en
cualquiera de sus manifestaciones.
33
CAPITULO 5
34
seres humanos e inducirlos al error y al en-
gaño. Pero si esto fue cierto en todos los
tiempos, lo es mucho más ahora cuando el dia-
blo sabe que tiene poco tiempo. 2
Así se explica por qué, desde mediados
del siglo pasado, junto con un florecimiento
extraordinario de la ciencia y un aumento sin
precedentes de los conocimientos humanos —lo
cual también estaba profetizado—3 han surgido
una cantidad de movimientos filosóficos y re-
ligiosos que cumplen la profecía y esparcen
tinieblas espirituales en el siglo de las lu-
ces científicas.
Ahora bien, la estrategia del "padre de
mentira"4 consiste en hacer que todo sistema
erróneo esté compuesto en su mayor parte de
verdad. De otra manera no podría engañar a
muchos. Esta es la razón por la cual se impone
a nuestra conciencia de cristianos la necesi-
dad de extremar las precauciones en el estudio
y el análisis de lo que hoy se nos presenta
como verdades cristianas, aplicando con toda
honestidad y rigor las dos grandes pruebas de
la revelación, para descubrir el error en to-
das sus formas: 1) "A la ley y al testimo-
nio",5 es decir, a la Palabra inspirada de
Dios, la Biblia, como norma suprema; y 2) "Por
sus frutos los conoceréis".6
¿Cómo aparece el movimiento de la glo-
solalia, en sus diferentes manifestaciones de
este siglo, ante las pruebas bíblicas?
Profesamos un alto respeto y aprecio a
todo cristiano, cualquiera sea su iglesia, y
rendimos particular tributo a la sinceridad
35
de cada cual. Pero la sinceridad no pone al
hombre a cubierto del error ni es criterio
para la verdad. Por ello, si al hacer nuestro
análisis, expresáramos alguna divergencia con
las ideas de alguien, lo haremos de manera
completamente objetiva, sólo en base a las
explícitas declaraciones de la Biblia y sin
el menor ánimo de herir ni desmerecer a nadie.
37
clínica pastoral, ha escrito un libro intere-
sante y con buena documentación titulado Ton-
gue Speaking (El hablar en lenguas), en el
cual estudia en forma exhaustiva y más bien
favorable la glosolalia. Sin embargo, con
criterio objetivo enumera en la parte final
del mismo algunos de los resultados negativos
de esta actividad en las iglesias donde se
practica, incluso en la suya propia. Tiene un
significado especial esta presentación, en
boca de un ministro que manifiesta real entu-
siasmo por la glosolalia, y que formula sus
reflexiones a raíz de su propia observación
personal.
Produce confusión
"Cuando ella [la glosolalia] —sigue re-
firiendo el mismo autor— se desata en el culto
regular de una iglesia en que no se la espera,
interrumpe la devoción de los que allí están
38
y estorba su culto. Cuando se desata de manera
incontrolada en cualquier grupo, puede resul-
tar en un completo desbarajuste y confusión.
Para el que no la entiende o aprecia, esta
explosión de lenguas aparece como una jeri-
gonza completamente sin sentido. O resulta
incongruente, o testifica del hecho de que
una personalidad humana racional está poseída
por alguna fuerza psíquica o cósmica descono-
cida".18
Acarrea divisionismo
"El sucesor de Dennis Bernett (que re-
nunció como rector cuando su parroquia epis-
copal se dividió ante la aprobación de su
actividad de hablar en lenguas) tuvo razón
para-publicar una reciente declaración, en la
carta parroquial que cada semana despachaba a
los miembros de la Iglesia de San Marcos, Van
Nuys, California: 'La práctica de hablar en
lenguas (glosolalia) produce divisionismo,
que a menudo induce a pretensiones exageradas
de poder'. El obispo Pike también señala el
mismo peligro. La Alianza Cristiana y Misio-
nera puede testificar de la misma verdad. El
hablar en lenguas bien puede causar división
entre cristianos. De hecho, ha habido tiempos
en que yo habría estado feliz de que no hu-
biera un grupo tal en mi propia iglesia". 19
40
Desplaza a Cristo como centro de la
vida
El mismo estudioso observador sigue ma-
nifestando: "Si la experiencia [de la glo-
solalia] es considerada como el centro de la
vida cristiana [y lo es], entonces Cristo, a
quien ninguna otra experiencia puede superar,
es desplazado como centro, y la integridad
cristiana se pierde".21
El resumen de los argumentos y pruebas
de la Biblia y de la experiencia basta para
convencernos de cómo el enemigo ha introdu-
cido en las iglesias cristianas del siglo XX
un torpe remedo del auténtico don de lenguas
bíblico. Esta actividad está perjudicando de
veras a miles de hombres y mujeres sinceros,
pero que han sido desviados de la verdad. Todo
el resto de su teología puede ser ortodoxo,
pero basta un error básico para impedir el
logro de una auténtica experiencia con
Cristo.
Si la forma moderna del "hablar en len-
guas" se halla reñida con las Escrituras, no
sólo en los fundamentos de su posición doc-
trinal, sino también en los frutos que produce
en las vidas, es evidente que Dios no puede
ser el origen de esas manifestaciones psíqui-
cas comúnmente conocidas como glosolalia. En
el capítulo próximo haremos algunas conside-
raciones sobre los frutos de esa experiencia
en el campo psíquico.
Agradezcamos a Dios por el firme funda-
mento que nos ha dado, para una época de erro-
res y equívocos espirituales, y aferrémonos a
41
su Palabra como la norma suprema de la verdad
y la guía suficiente para nuestra salvación.
1. Isaias 60:2.
2. Apocalipsis 12:12.
3. Daniel 12:4
4. S. Juan 8:44.
5. Isaias 8:20.
6. S. Mateo 7:20.
9. 1 Corintios 12:29,30.
10. Id. 12:11.
11. Id. 14:27.
12. Id. 14:27-28.
13. Id.12:7-10.
14. Id. 14:1-4.
15. Id. 12:31.
16. Id. 12:31; 13:1.
17. Morton T. Kelsey, Tongue Speaking, pág. 225.
18. Id., pág. 222
19. Id., pág. 223
20. Id., pág. 223, 224.
21. Id., pág. 225.
42
CAPITULO 6
La Glosolalia Desde
el Punto de Vista Psíquico
45
Si la glosolalia no es un auténtico fenómeno
religioso de origen divino, es menester estu-
diarlo bajo otro aspecto.
"El método más común de explicar las lenguas
—dice el Sr. Kelsey— consiste en relacionar
el fenómeno con ciertas otras experiencias
extáticas conocidas en el mundo antiguo que
se repiten en los tiempos modernos. Se sos-
tiene que es comparable al frenesí extático
más o menos común en los pueblos primitivos.
. . En esas expresiones primitivas existe un
hablar extático, gemidos, quejidos, danzas,
lamentos, que liberan frustraciones reprimi-
das".3
Posible origen
Clarence Craig afirma al describir la glo-
solalia: "Se profieren en estado de éxtasis
palabras y sonidos que no tienen relación o
significado alguno para los hombres. El fenó-
meno es bien conocido para los estudiosos de
la psicología de los tipos de religión primi-
tiva y emocional. Tales explosiones se cono-
cían en las religiones mixtas helenísticas. .
. Los papiros mágicos muestran fórmulas que
contenían un embrollo de exclamaciones in-
coherentes. Y ha habido formas seculares de
lenguas". Al comentar esta descripción, el
Sr. Kelsey declara que ella representa un
punto de vista ampliamente sostenido con res-
pecto a la experiencia de las "lenguas".4
Más tarde se refiere al carácter subcons-
ciente de esa actividad. "A fin de tener la
46
experiencia de la glosolalia uno debe va-
ciarse de sí mismo y abandonar el control
consciente, entregándose a la experiencia".
De esta suerte, ésta se hace "automática, y
uno no tiene mayor dominio consciente de las
palabras que llegan a sus labios que el que
la persona que sueña tiene de las imágenes
que acuden a él. . . Es un tipo de sonambu-
lismo mientras uno está despierto, un sonam-
bulismo de las cuerdas vocales mientras uno
está todavía consciente".5 En tal caso sería
un tipo de estado hipnótico.
También el psicólogo Jung se refirió a las
lenguas en una obra impresa en 1902, la pri-
mera que publicó, y que es en realidad su
tesis doctoral, titulada Sobre la psicología
y patología de los así llamados fenómenos
ocultos. El clasifica el fenómeno como un tipo
de sonambulismo.
El proceso del hipnotismo y de la sugestión
es otro marco en el cual se ha colocado a las
lenguas. "La idea de una persona que es con-
ducida a esa experiencia bajo el dominio po-
deroso de la sugestión colectiva, o como el
paciente cuyo ego se coloca bajo el control
del hipnotizador, parece tener una relación
obvia con la glosolalia. En el estado hipnó-
tico el paciente tiene facultades de memoria
de las cuales no tenía noticia, y puede rea-
lizar hazañas normalmente imposibles; también
existe un contacto similar con el incons-
ciente, tanto en el hablar en lenguas como en
los estados de sugestión. Un último rótulo
47
psicológico coloca las lenguas en el pensa-
miento moderno como un fenómeno de autosuges-
tión"."
Explorando otra posibilidad, y a raíz de su
observación, nuestro autor también cree que
"el hablar en lenguas bien puede ser el desa-
rrollo de un estado de neurosis. La histeria
y las lenguas, ambas surgen incuestionable-
mente en el área de la psiquis denominada
inconsciente". Y finaliza esta observación
afirmando: "He observado a un hombre cuya neu-
rosis parecía estar relacionada con las len-
guas".7 Esto también lo hemos visto nosotros.
Peligros
Guando en 1962 se iban multiplicando los casos
de glosolalia en una serie de iglesias no
pentecostales, y la controversia se hallaba
en su apogeo, se realizó una importante
reunión de psiquiatras, analistas y clérigos
en la Iglesia de Santo Tomás, de Nueva York,
para dar un estudio detenido a estas manifes-
taciones, y una buena parte de aquellos estu-
diosos expresaron sus dudas sobre el valor y
la utilidad de esa actividad, "porque no veían
cómo una experiencia que no se entendía siem-
pre, podía ser asimilada y tener un efecto
positivo en el desarrollo consciente del in-
dividuo".8
La conclusión a la cual llega Kelsey es ésta:
"No hay duda de que la glosolalia es peli-
grosa. . . Jesús y Pablo señalaron que existen
fuerzas espirituales malignas, así como las
48
hay buenas, y que las primeras son peligro-
sas".9 Efectivamente, Pablo se refirió a las
"huestes espirituales de maldad",19 que no
son otra cosa que los demonios o ángeles caí-
dos, secuaces de Satanás. Estos seres, siendo
enemigos de la verdad, tratan de falsificar
toda experiencia auténtica para desviar y se-
ducir a los seres humanos. Por eso el Señor
Jesús, una de cuyas obras consistió en liberar
a los endemoniados, amonestó contra los fal-
sos profetas y las manifestaciones religiosas
espurias, y por eso también San Juan reitera
la advertencia de probar los espíritus.11
"El ex obispo Pike, al vincular el hablar en
lenguas en sus formas más extremas' con la
esquizofrenia, y solicitar la vigilancia psi-
quiátrica en relación con esta práctica, no
fue sino el último en sugerir que el hablar
en lenguas era, o una posible señal de ines-
tabilidad psicológica o de anormalidad, o, a
lo menos, nada más que un mecanismo psicoló-
gico sin significado. Se conocen casos des-
afortunados de individuos que han hablado en
lenguas y han resultado tan abrumados por la
experiencia, que nunca más volvieron a adqui-
rir el equilibrio psicológico".12 ¿No ocu-
rrirá con esto lo mismo que con el hipnotismo?
Una autoridad afirma que una persona que se
ha sometido al hipnotismo no vuelve a ser
nunca "tan fuerte y confiable".13
¿Fuerzas demoníacas?
Aun prescindiendo de las claras advertencias
bíblicas, algunos investigadores y psicólogos
49
han atribuido las formas de glosolalia mo-
derna a la intervención de fuerzas demonía-
cas. "Dos psicólogos —dice Kelsey—, Teodoro
Flournoy y William James, han escrito acerca
de fenómenos espiritualistas en que algo com-
parable a lenguas era parte de la experiencia.
Ya nos hemos referido a varios ejemplos en
que se afirma que la habilidad de hablar en
otras lenguas fue otorgada por fuerzas demo-
níacas más bien que por el Espíritu Santo.
León Christiani, un sacerdote católico romano
cuya obra ya citamos, da dos ejemplos deta-
llados y documentados, de nuestro propio si-
glo, de posesión demoníaca en que estaba pre-
sente la glosolalia".14
Por otra parte, hay casos de médiums espiri-
tistas que en estado de trance han hablado y
escrito en los idiomas más extraños y desco-
nocidos para ellos, capacidad que les fue con-
ferida en estado inconsciente por los poderes
demoníacos que los dominaban.
"Otra identificación muy clara y muy intere-
sante del hablar en lenguas con agentes demo-
níacos —dice, por fin, el psicólogo Kelsey—,
se halla en el libro de Alma White, Demons in
Tongues (Demonios en lenguas) . La Sra. Alma
White, uno de los dirigentes de la iglesia
denominada La Columna de Fuego, tiene buenas
razones para albergar ese punto de vista. Su
esposo la abandone') mientras ella procuraba
la experiencia de las lenguas. Ella considera
que la experiencia, en la mayor parte de las
asambleas pentecostales, es perjudicial y de
inspiración demoníaca. Sus frutos son malos.
50
La teoría básica aquí, es que el deseo volun-
tario de anular el ego individual y el estado
consciente del individuo, abre la personali-
dad a la intrusión de potencias espirituales
externas, y que son los poderes malos más bien
que los buenos los que están listos para hacer
la- invasión y asumir el control".15
51
CAPITULO 7
57
b) Tiene vida en sí mismo como el Pa-
dre. S. Juan 10:28; 5:26.
c) Es el creador de todo cuanto
existe, junto con el Padre. Hebreos
1:2; S. Juan 1:1-3.
d) Se hizo hombre, y vivió sometido a
todas las pruebas y tentaciones de
la humanidad. Filipenses 2:6, 7;
Hebreos 2:14, 16-18.
e) Pese a ello, mantuvo un carácter
perfecto: nunca pecó. Hebreos 4:15.
f) Ofreció voluntariamente su vida por
la salvación de los hombres. Isaías
53; 1 S. Pedro 2:24; Hebreos 9:14.
g) Por su vida perfecta y su sacrifi-
cio expiatorio llegó a ser nuestro
único Salvador. S. Juan 3:16. He-
chos 4:12.
h) Es por ello nuestro Pontífice. He-
breos 8:1-6.
i) Es nuestro único intercesor ante
Dios, nuestro único Abogado ante el
Padre. P Timoteo 2:5; 1 S. Juan
2:1.
58
5. El Espíritu Santo es la tercera Per-
sona de la Divinidad.
a) Es enviado por Dios como represen-
tante del Padre y del Hijo. S. Juan
16:7; 14:26.
b) Gracias a su mediación, Dios puede
morar en el corazón humano entrando
en una relación personal con el
hombre. Salmo 51:11; Romanos 8:9;
1» Corintios 2:11, 12.
c) Es quien convence al hombre de que
ha pecado. S. Juan 16:8.
d) Es el poder que opera el nuevo na-
cimiento. S. Juan 3:5-8; Tito 3:5.
e) Nos guía a toda verdad; es el único
Maestro infalible. S. Juan 16:13;
S. Mateo 10:19, 20; S. Juan 14:26.
f) Se produjo un derramamiento espe-
cial del Espíritu en la época apos-
tólica. Hechos 2.
g) De la misma suerte habrá una conce-
sión abundante del mismo poder en
estos días finales de la historia.
Joel 2:28-32.
h) Él es quien impartirá poder para
finalizar la tarea evangelizadora
en el mundo. Hechos [Link] Zacarías
4:6.
6. El hombre, creado por Dios, cayó en el
pecado y redimido por Cristo.
59
a) El hombre fue creado a la imagen
divina. Génesis 1:26, 27.
b) Dios se proponía que viviera feliz
en el Edén. Génesis 2:8-10.
c) Mediante la institución del hogar,
debía fructificar y multiplicarse
para llenar la tierra de seres di-
chosos. Génesis 1:27, 28; 2:24.
d) Pero el pecado atrajo sobre los
hombres la debilidad moral y la
muerte. Romanos 3:23; 5:12; 6:23.
e) Aunque el hombre es impotente,
Cristo le ofrece el triunfo sobre
el mal. Jeremías 13: 23; Romanos
7:14-25; 1 Corintios 15:57.
f) El sacrificio vicario de Cristo
salva del pecado y otorga poder
para vivir una vida nueva. 1 S. Pe-
dro 2:24.
7. La justificación del hombre se produce
por la fe en Cristo. Las obras que se hacen
con el fin deliberado de ganar la salvación
no tienen poder ni mérito alguno, porque la
manera exclusiva en que podemos ser justifi-
cados —o convertidos en justos— es por gra-
cia, es decir, por el favor o regalo inmere-
cido que Dios nos otorga, con la condición
de que ejerzamos fe en Jesús y lo aceptemos
como nuestro Salvador personal. Gálatas
2:16; Romanos 3:20; Efesios 2:8, 9; Romanos
3:24.
60
8. La conversión y la santificación si-
guen a la justificación. La justificación,
que entraña el derecho a la salvación, se
logra por la fe. Pero el hombre necesita
luego una preparación para el cielo. Esta
comienza con el nuevo nacimiento (S. Juan
3:1-8), que determina un cambio en la con-
ducta y actuación del hombre (Efesios 4:22-
32). Luego se va operando un perfecciona-
miento del carácter o santificación (1 Tesa-
lonicenses 4:3).
9. La oración es el medio para comuni-
carse con Dios. Esta constituye el diálogo
directo con la Divinidad, ante quien el
cristiano puede abrir su corazón y expre-
sarle en forma espontánea sus necesidades y
aspiraciones.
a) Cristo enseñó a orar y anima al
hombre a hacerlo. S. Mateo 6:6-13;
7:7-12; Santiago 5:16.
b) En oración se confiesa a Dios el
pecado y se recibe perdón. Salmo
51; 32:5, 1 S. Juan 1:9.
c) La oración se usa para expresar
gratitud a Dios por sus bondades y
pedirle poder para triunfar. Salmo
34:1; S. Mateo 6:13.
d) Por la oración el cristiano le con-
fía a Dios sus problemas y recibe
orientación y auxilio. Salmo 37:5.
61
10. La ley de Dios, o Decálogo, es
norma eterna de justicia.
a) Abarca los supremos principios de
conducta y la suma del deber hu-
mano. Eclesiastés 12:13.
b) Es eterna e inmutable, porque es el
reflejo del carácter de Dios. S.
Mateo 5:17-19.
c) Es santa, justa y buena. Romanos
7:12.
d) Será el código en base al cual se
hará el juicio. Santiago 2:10-12.
e) Señala el pecado y conduce a Jesús.
Romanos 7:7; Santiago 1:22-25; Gá-
latas 3:24.
f) Es la norma para la vida cristiana,
y Cristo nos capacita para cum-
plirla escribiéndola en nuestro co-
razón. Hebreos 8:10.
La teología popular ha intentado alte-
rar la ley de Dios. Esa alteración se pro-
dujo suprimiendo en los catecismos comunes
el segundo mandamiento que comienza di-
ciendo: "No te harás imagen, ni ninguna se-
mejanza de cosa que esté arriba en el cielo,
ni abajo en la tierra, ni en las aguas de-
bajo de la tierra; no te inclinarás a ellas
ni las honrarás. . ." (Éxodo 20:4, 5).
11. La observancia del verdadero día
de reposo, enseñado en las Escrituras, es
62
violada generalmente por un gran sector de
la cristiandad, pues en lugar de observarse
el séptimo día de la semana, o sábado, se
festeja el primero, o domingo. Este cambio
fue también instituido en el cristianismo
popular, que así intentó la segunda altera-
ción de la eterna ley divina.
Siendo que la ley es eterna e inmutable,
tanto que no podía modificarse siquiera un
tilde o una jota de la misma, el cambio de
un mandamiento entero constituye una adulte-
ración perniciosa y grave. Esta gravedad se
acrecienta por el hecho de que, en el mismo
mandamiento, escrito por el dedo de Dios, el
Señor se dignó explicar las razones concre-
tas por las cuales el descanso debía efec-
tuarse el séptimo día, o sábado, y no en
ningún otro.
a) El sábado es el monumento recorda-
tivo de la creación de Dios. Éxodo
20:11.
b) Durante los 40 años de peregrina-
ción del pueblo hebreo por el de-
sierto, Dios realizaba un doble mi-
lagro para hacer posible la fiel
observancia del sábado. Éxodo 16.
c) El ejemplo de Cristo en la obser-
vancia del sábado lo confirma como
día sagrado. S. Juan 15:10; S. Lu-
cas 4:16-21.
63
d) Fue observado por los apóstoles.
Hechos 17:2; 18:1-4.
e) En todas las épocas hubo cristianos
fieles que lo observaron, aunque
fueran minoría, sin sumarse a la
apostasía general.
f) En 1844 se formó una iglesia que
resucitó está perdida institución
bíblica —la observancia del sábado
como verdadero día de reposo—, que
llegó a llamarse Iglesia Adventista
del Séptimo Día.
g) La fidelidad a los mandamientos de
Dios —inclusive el cuarto— será la
característica del verdadero pueblo
de Dios del último tiempo. Apoca-
lipsis 14:12.
h) En la tierra nueva, los redimidos
irán cada sábado a adorar a Dios
observando ese día. Isaías 66:22,
23.
i) De allí la promesa que Dios hace de
darles parte en su eterno reino a
los que no pisoteen el sábado, sino
que lo respeten y observen. Isaías
58:13, 14.
12. Dios establece el deber religioso de
cuidar la salud.
a) Todo lo que favorece la buena salud
se conforma al plan de Dios. 3 S.
Juan 2.
64
b) Según la Biblia, el cuerpo es tem-
plo de Dios. 1 Corintios 3:16, 17;
6:19, 20.
c) Por lo tanto, todo lo que perjudi-
que la salud, mancilla ese templo e
impide la presencia de Dios en él.
d) Por ello, la religión de la Biblia
elimina de los hábitos del hijo de
Dios el uso del alcohol, el tabaco,
los estupefacientes, y todo ali-
mento malsano, e impone a la vez la
moderación en las cosas buenas.
e) Siendo que las leyes de la salud
son tan sagradas como la ley moral
de Dios, el llevar una vida higié-
nica, pura y exenta de vicios es
parte integrante de la auténtica
religión de Cristo.
13. Es inminente la segunda venida
de Jesús. Es ésta una de las enseñanzas que
más veces se menciona en las Escrituras.
a) Este suceso ha sido la esperanza
milenaria de los patriarcas y pro-
fetas de la antigüedad. S. Judas
14; Job 19:25-27; Isaías 40:10; 25:
8, 9; Daniel 2:44.
b) Es la gran esperanza de los apósto-
les. Tito 2:12, 13; 2 S. Pedro 3:9-
12; Apocalipsis 1:7.
c) El mismo Señor Jesús prometió vol-
ver. S. Juan 14:1-3.
65
d) Toda una multitud de profecías
anuncian la inminencia de este su-
ceso. S. Mateo 24; S. Lucas 21; Da-
niel 2:44; 7:13, 14.
e) Ocurrirá en forma literal, visible,
y gloriosa. Hechos 1:10, 11; S. Ma-
teo 24:24-27; Apocalipsis 1:7.
f) Necesitamos una preparación espiri-
tual para ese fausto aconteci-
miento. S. Lucas 21:34-36.
14. El estado inconsciente de los
muertos y la imposibilidad de que se comuni-
quen con los vivos, son temas claramente es-
tablecidos en la Biblia, y constituyen un
elemento importante en el armonioso conjunto
de verdades bíblicas. Eclesiastés 9:5, 6;
Salmo 146:4.
a) La resurrección de los justos se
realiza en ocasión del regreso de
Cristo. 1 Tesalonicenses 4:16, 17.
b) La resurrección de los impíos ocu-
rre mil años más tarde, para que
sean juzgados y destruidos para
siempre. Apocalipsis 20:5; Mala-
quías 4:1.
c) Los que hayan muerto en Jesús resu-
citarán con cuerpos incorruptibles
e inmortales cuando vuelva Cristo,
y los hijos de Dios fieles que es-
tén vivos serán transformados sin
66
ver la muerte. 1 Corintios 15:51-
55; 1 Tesalonicenses 4:15-17.
15. La Santa Cena o Eucaristía es un
rito sagrado meramente conmemorativo. El pan
y el vino son meros símbolos del cuerpo y la
sangre de Cristo, y no sufren ninguna trans-
formación, pues Jesús fue sacrificado una
sola vez (1 S. Pedro 3:18; Hebreos 9:28).
16. El bautismo por inmersión repre-
senta el nuevo nacimiento. Este santo rito
de la iglesia, portal de entrada del cris-
tiano en la confraternidad de los hermanos,
representa la sepultura del hombre viejo en
la tumba líquida, y la resurrección del hom-
bre nuevo para andar en novedad de vida (Ro-
manos 6:3-6). Cristo fue bautizado por in-
mersión (S. Mateo 3:13-17), y así se prac-
ticó siempre esta ceremonia en la era apos-
tólica; y así debe continuar efectuándose
para no desvirtuar su hermoso simbolismo.
¿Existe, entre las iglesias actuales, alguna
que siga con fidelidad todas éstas y las demás
verdades bíblicas? Sí. Es la Iglesia Adven-
tista del Séptimo Día, a la cual el autor se
honra en pertenecer.
Es interesante descubrir que, en adición a
todas estas doctrinas básicas de la Biblia, y
con el propósito de hacer aún más fácil dis-
tinguir la iglesia auténtica en una época es-
pecial de la historia humana, Dios nos dio en
su Palabra lo que sigue:
Cinco marcas identificadoras adicionales
67
La profecía del Apocalipsis referente a las
siete iglesias (capítulos 2 y 3), describe
siete períodos definidos de la iglesia cris-
tiana, que van desde los días del apóstol San
Juan hasta la segunda venida de Cristo. Al
hacer un estudio cuidadoso y comparado de la
Biblia, se llega a la conclusión cierta de
que estamos viviendo en el séptimo período,
que corresponde a la última fase de la iglesia
de Dios en la tierra.
En este período histórico, que sería el úl-
timo, la iglesia cristiana tendría una serie
de rasgos adicionales que servirían para
identificarla de Babilonia, en una hora espe-
cial en que la obra maestra de falsificación
del enemigo alcanzaría su grado culminante:
1. Guarda los mandamientos de Dios.
En la visión que observaba el vidente de Pat-
mos, donde se describe la persecución de que
la iglesia [la mujer] sería objeto por parte
de Satanás [el dragón], aparece el siguiente
episodio:
"Entonces el dragón [Satanás, vers. 9] Se
llenó de ira contra la mujer [la iglesia]; y
se fue a hacer guerra contra el resto de la
descendencia de ella, los que guardan los man-
damientos de Dios y tienen el testimonio de
Jesucristo" (Apocalipsis 12:17).
"El resto de la descendencia" de la iglesia,
es decir el grupo de hijos de Dios que vivi-
rían en los últimos días de la historia, ten-
drían este rasgo saliente: guardarían los
mandamientos de Dios. Todos ellos, y no sólo
68
nueve. El cuarto mandamiento, que ordena ob-
servar el séptimo día de la semana, es hoy
universalmente violado por casi todas las
iglesias cristianas. El sábado, monumento
conmemorativo de la obra creadora de Dios y
regeneradora de su Espíritu, señal de santi-
ficación, ha sido reemplazado por el domingo,
una institución de origen pagano sin ninguna
sanción bíblica.
Tan importante es este rasgo en el tiempo del
fin —un tiempo que se caracterizaría por ser
una época de apostasía—, que el apóstol vuelve
a mencionarlo: "Aquí está la paciencia de los
santos, los que guardan los mandamientos de
Dios y la fe de Jesús" (Apocalipsis 14:12) .
La Iglesia Adventista del Séptimo Día, como
su nombre lo indica, observa el sábado o sép-
timo día de la semana como día santo consa-
grado por el Señor.
2. Tiene la fe de Jesús.
En el versículo ya citado (14:12) dice que
"los santos", los hijos de Dios que vivieran
en los últimos días de la historia, "guardan.
. . la fe de Jesús". No sólo la fe en Jesús,
sino también la fe de Jesús, la misma fe que
Jesús tenía.
Jesús es el tema central de la Biblia, el
fundamento de la iglesia, la piedra angular
de su edificio espiritual. Jesús es el secreto
de una vida espiritual victoriosa, la llave
para lograr la justificación, la santifica-
ción y la salvación final.
Jesús y su doctrina, Jesús y su fe, Jesús y
su vida, es el centro mismo de la enseñanza
69
de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Todo
sermón que se predica en ella, todo libro
religioso que se publica bajo sus auspicios,
tratan de tener a Cristo como su esencia bá-
sica.
3. Predica el Evangelio en todo el mundo:
es una iglesia mundial.
Cuando San Juan describe a la iglesia de Dios
en su obra final dice: "Vi volar por en medio
del cielo a otro ángel, que tenía el Evangelio
eterno para predicarlo a los moradores de la
tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo"
(Apocalipsis 14:6). Ese "ángel" (en griego
"mensajero"), representa a la iglesia de los
últimos días cuya actividad evangelizadora
está simbolizada por un raudo vuelo. El Evan-
gelio sería predicado a toda criatura humana.
La Iglesia Adventista posee el más poderoso
programa misionero mundial entre todas las
iglesias evangélicas. Predica el Evangelio en
1.068 idiomas y dialectos en el 98 por ciento
de los países del mundo. Su obra ha sido es-
tablecida hasta en las islas lejanas y peque-
ñas del Pacífico Sur y en las zonas más pri-
mitivas del África con sus densos millones.
4. Predica el mensaje del juicio.
¿Cuál sería el mensaje de ese ángel de Apoca-
lipsis 14 (la iglesia de Cristo) que surca
los cielos con gran celeridad? Helo aquí: ".
. . diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle
gloria, porque la hora de su juicio ha lle-
gado" (vers. 7) .
70
¿De qué juicio se trata? Pues nada menos que
del juicio que Dios hará de todos los morta-
les, el juicio investigador, el juicio del
cual habla San Pablo en Hechos 17:31, el jui-
cio, en fin, al cual se refiere el profeta
Daniel en el capítulo 7 (vers. 9, 10) de su
libro.
Ese juicio comenzaría en las cortes del cielo
en el año 1844, según se deduce del estudio
comparado de varios pasajes de las Escritu-
ras.
La Iglesia Adventista ha hecho de la presen-
tación del juicio investigador de Dios uno de
los aspectos importantes de su predicación.
5. Se organizaría en 1844.
El versículo 7 del capítulo 14 establece que
la iglesia proclamaría este mensaje: "Temed a
Dios, y dadle gloria, porque la hora de su
juicio ha llegado". En otras palabras, ese
mensaje debería comenzar a darse cuando lle-
gara la hora del juicio, o sea en 1844, y no
antes ni después.
Según esto, la última iglesia de Dios, debía
organizarse como movimiento en torno a esa
fecha. Eso es precisamente lo que aconteció.
Si bien la Iglesia Adventista se estableció
oficialmente en 1863, el movimiento como tal
comenzó a nuclearse a partir de 1844, fecha
en la cual una gran cantidad de cristianos,
procedentes de diversas iglesias, ya conven-
cidos de que la segunda venida de Cristo es-
taba cercana, descubrieron que el juicio co-
menzaba precisamente ese año.
"Salid de ella, pueblo mío"
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El apóstol San Juan, a quien el Señor Jesús
mismo transmitió las visiones del Apocalip-
sis, después de describir, por una parte, a
la mujer casta, o sea la iglesia pura de Dios,
y por la otra a Babilonia, la mujer ramera,
que abarca la gran masa de iglesias apóstatas,
toma nota de un ruego ferviente hecho por un
ángel de Dios:
"Oí otra voz del cielo, que decía: Salid de
ella, pueblo mío" (está hablando de Babilonia
con sus errores, engaños y confusión reli-
giosa). (Apocalipsis 18:4.)
No hay duda de que grandes cantidades de cris-
tianos sinceros, que militan hoy en las más
diversas iglesias, son verdaderos hijos de
Dios, anhelosos de hacer la voluntad del Se-
ñor. El los reconoce como sus hijos. Los ama
tiernamente, así como ama a todos los seres
humanos y quiere su salvación. A los tales,
Cristo les dice: Salid de Babilonia, pueblo
mío. La verdad ha llegado hasta vosotros. Debe
haber un solo redil, y un solo pastor. Oíd la
voz de vuestro Pastor, mi propia voz. Venid
al redil.
Este mundo está observando las escenas fina-
les de su historia. Pronto será testigo de
sucesos tremendos que constituirán la culmi-
nación de los siglos. Entonces el Señor apa-
recerá por segunda vez de acuerdo con su pro-
mesa, y traerá el galardón a los fieles. Ahora
todavía resuena el mensaje de paz, la invita-
ción amorosa a abandonar el mundo con su con-
fusión, la teología popular con sus errores,
para enrolarse en las filas del pueblo de
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Dios, el pueblo que recibirá con júbilo a su
Maestro. "El Espíritu y la Esposa dicen: Ven"
(Apocalipsis 22:17).
¿Ha
ESTIMULADO
su pensamiento el contenido de este libro?
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