HONESTIDAD Y
RESPETO
¿QUÉ ES LA
HONESTIDAD?
La Honestidad es una forma de vivir congruente
entre lo que se piensa y la conducta que se
observa hacia el prójimo, que junto a la justicia,
exige en dar a cada quien lo que le es debido.
La Honestidad garantiza confianza, seguridad,
respaldo, confidencia, en una palabra integridad.
Podemos ver como actitudes deshonestas la hipocresía,
aparentando una personalidad que no se tiene para ganarse
la estimación de los demás; el mentir continuamente; el
simular trabajar o estudiar para no recibir una llamada de
atención de los padres o del jefe inmediato; el no guardar en
confidencia algún asunto del que hemos hecho la promesa
de no revelarlo; no cumpliendo con la palabra dada, los
compromisos hechos y la infidelidad.
Faltar a la honestidad nos lleva a romper los lazos de
amistad establecidos, en el trabajo, la familia y en el
ambiente social en el que nos desenvolvemos
¿QUÉ PODEMOS HACER PARA SER
HONESTOS?
Si queremos ser Honestos, debemos empezar por enfrentar con
valor nuestros defectos y buscando la manera más eficaz de
superarlos, con acciones que nos lleven a mejorar todo aquello
que afecta a nuestra persona y como consecuencia a nuestros
semejantes, rectificando cada vez que nos equivocamos y
cumpliendo con nuestro deber en las labores grandes y
pequeñas sin hacer distinción.
La honestidad conduce a una vida de integridad, porque
nuestro interior y exterior son reflejo el uno del otro.
Se necesita examinar la honestidad interna para fortalecerse
y desarrollar sabiduría y estabilidad.
Una persona honesta es aquella que aspira a observar los
códigos de conducta más elevados, que es leal a los principios
benevolentes y universales de la vida y cuyas decisiones se
basan en discernir claramente entre lo que es correcto y lo que
es erróneo.
¿QUÉ ES EL
RESPETO?
El respeto es un valor que permite que el hombre pueda
reconocer, aceptar, apreciar y valorar las cualidades del
prójimo y sus derechos. Es decir, el respeto es el
reconocimiento del valor propio y de los derechos de los
individuos y de la sociedad.
El respeto también tiene que ver con las creencias religiosas.
Ya sea porque en nuestro hogar tuvimos una determinada
formación, o porque a lo largo de la vida nos hemos ido
formando una convicción, todos tenemos una posición
respecto de la religión y de la espiritualidad.
El respeto no sólo se manifiesta hacia la actuación de las
personas o hacia las leyes. También se expresa hacia
la autoridad, como sucede con los alumnos y sus maestros o
los hijos y sus padres.
El respeto permite que la sociedad viva en paz, en una sana
convivencia en base a normas e instituciones. Implica
reconocer en sí y en los demás los derechos y las
obligaciones, por eso suele sintetizarse en la frase “no hagas
a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”.
Por el contrario, la falta de respeto genera violencia y
enfrentamientos. Cuando dicha falta corresponde a la
violación de una norma o de una ley, incluso es castigada a
nivel formal. Este castigo puede ser una multa económica o
hasta el encarcelamiento.
La mala educación, la falta de tolerancia con respecto a las
ideas o formas de vida del prójimo, la ausencia de valores, la
soberbia y el egocentrismo son algunos de los elementos que
más frecuentemente originan esas faltas de respeto.