ARBIL, anotaciones de pensamiento y critica
El racismo. Gnesis y desarrollo de una
ideologa de la Modernidad.
El racismo encontro su caldo de cultivo ideolgico en los pases donde
haba crecido el protestantismo y el liberalismo
Desde fines del siglo XIX las relaciones entre culturas y naciones se han
visto envenenadas por las creencias racistas. Como la palabra racismo se usa
de forma constante, y no siempre adecuada, conviene empezar por definir, lo
ms estrictamente posible, su significado. La palabra "racismo" designa una
creencia cuyos rasgos fundamentales seran los siguientes:
1) Creer que los seres humanos se dividen, fundamentalmente, en razas. Y, en
consecuencia, atribuir al factor raza una importancia antropolgica decisiva.
2) Asignar a las razas caractersticas inmutables, y creer que los caracteres
trasmitidos hereditariamente no son slo los rasgos fsicos, sino tambin
ciertas aptitudes y actitudes psicolgicas, que son las que generan las
diferencias culturales que se pueden apreciar.
3) Creer que existe una jerarqua entre razas, siendo alguna, o algunas de ellas,
superiores a las otras.
4) Entender la mezcla de razas como un proceso de degeneracin de las razas
"superiores".
Raza y ciencia
Lo que entendemos por "raza" es simplemente un estereotipo cultural. Este
concepto se form a partir de la presencia de ciertos rasgos externos color
de la piel, caractersticas del pelo, rasgos faciales, constitucin anatmica,
etc. muy visibles y sistematizados por los cientficos de la primera
modernidad, rasgos a los que se superpusieron predisposiciones intelectuales e
incluso espirituales. El racismo consiste, pues, en una improcedente mezcla de
elementos heterogneos: fsicos por una parte, mentales y anmicos por otra.
Contrariamente a lo predicado por sus defensores durante mucho tiempo, hoy
la base cientfica del racismo ha sido puesta en entredicho. Recientemente, por
ejemplo, el equipo dirigido por los profesores Luca Cavalli-Sforza, Paolo
Menozi y Alberto Piazza ha publicado la gigantesca obra The History and
Geography of Human Genes (1), donde niegan toda base cientfica al racismo.
Usando modernas tcnicas desarrolladas por la Gentica de poblaciones,
llegan a la apabullante conclusin de que no hay fundamento cientfico alguno
para clasificar a los seres humanos en razas, ya que la diversidad gentica,
bioqumica y sangunea entre individuos de una misma "raza" es incluso
mayor que la que existe entre "razas" consideradas distintas. Los factores
biolgicos en los que se basa el concepto cientfico de raza seran slo
externos, mientras que los datos aportados por las nuevas tcnicas anlisis
de los rboles filogenticos, de los polimorfismos nucleares y del ADN
mitocondrial dibujan un panorama completamente distinto donde la nocin
de raza es irrelevante. Frente a esta perspectiva abierta por la biologa
molecular, otros cientficos disienten. As, Andr Pichot escriba
recientemente: "Combatir el racismo arguyendo que las razas no existen es
una inepcia (...) Que la nocin de raza (o de especie, o de gnero, etc.) no sea
aprehendida por la gentica molecular es una cosa; que haya razas en
taxonoma, en antropologa o en el mundo humano en que vivimos, es otra
muy distinta, y la verdad, en esta materia, no tiene por qu residir en el
reduccionismo molecular" (La Recherche, febrero 1997).
Hay razas o no hay razas? Hay que tener en cuenta las diferencias
fisiolgicas externas, o las biomoleculares? Los cientficos no se ponen de
acuerdo. Pero s hay un amplio consenso sobre el hecho de que, existan las
razas o no, el racismo es una peligrosa desviacin.
Sin embargo, aunque el racismo est hoy completamente desacreditado como
doctrina cientfica o como ideologa poltica, esto no quiere decir que en
el pasado no fuera una doctrina ampliamente difundida y apoyada por
pensadores tenidos por insignes, a la vez que considerada como plenamente
cientfica. Ni tampoco que, hoy en da, las actitudes racistas sigan estando
ampliamente difundidas; muchsimas personas que jams se definiran como
racistas tienen, sin embargo, un comportamiento inequvocamente racista
cuando han de convivir, por el motivo que sea, con personas de otra raza.
Racismo y xenofobia
El racismo, como es bien sabido, hunde sus races en la xenofobia, el miedo al
extrao, una actitud o sentimiento prcticamente innato que encontramos tanto
en los animales como en los seres humanos y tambin en los grupos sociales
por stos constituidos, incluidas las naciones. En pocas palabras, la xenofobia
es la desconfianza instintiva hacia el extrao al grupo, percibido a priori, y de
forma casi mecnica y automtica, como un enemigo potencial. Esta
xenofobia, que sin duda debe tener que ver con los instintos territoriales, no es
sin embargo completamente equiparable al racismo, ya que ste no se presenta
como un instinto, sino como una teora. De ah, de ese impulso innato y
primario, a la formulacin de doctrinas racistas hay un largo trecho y, en
realidad, el racismo como ideologa y dogma poltico no aparece en la historia
sino muy recientemente, en el mbito de lo que llamamos Modernidad (2).
No es extrao, ya que la modernizacin supone, entre otras cosas, la
desaparicin de un mundo caracterizado por lo reducido de las agrupaciones
humanas y su aislamiento, lo que haca que el contacto con el extrao fuera
una experiencia casi excepcional para una inmensa mayora de la poblacin.
La Modernidad abri el camino hacia una sociedad globalizada, con
gigantescos movimientos de personas, en la que la presencia del extranjero se
transforma en algo cotidiano. Y esa presencia, cada vez ms frecuente, del
extranjero no deja de provocar angustias, sobre todo en un entorno que de ser
estable y cuasi-inmutable, como el de las pequeas comunidades que
caracterizaban el modo de vida pre-moderno, pasa a ser velozmente
cambiante. El proceso de desarraigo, favorecido por la modernizacin, est
muy posiblemente en la base de la aceptacin de los comportamientos racistas
tan lamentablemente cotidianos en el mundo actual por amplios segmentos
sociales.
Los precursores
El lugar y fecha del nacimiento del racismo como ideologa est
perfectamente localizado: la Europa del siglo XIX, especialmente en su ltimo
tercio, aunque hunda sus races casi un siglo atrs. El sueco Karl von Linn
(1707-1778), y el francs George-Louis Leclerc, conde de Buffon (17071788), modelos de cientficos ilustrados, catalogaron a todos los seres vivos
en razas, gneros, familias, etc. Los seres humanos no escaparon a ese afn
catalogador y, de forma inevitable, se les clasific por razas, como a los
dems integrantes del reino animal. No es que Linn o Buffon prestaran una
gran atencin a clasificar a los seres humanos, pero s sus sucesores antes de
que acabara este siglo XVIII, como el anatomista holands Peter Camper
(1722-1789), que estableci una taxonoma de razas humanas casi resulta
intil decir que los blancos estaban en el estrato superior y los negros eran
situados por Camper slo ligeramente por encima de los monos. Camper
construy su taxonoma a partir de los crneos, partiendo del que para l
resultaba ser el modelo perfecto: las cabezas de los atletas de la escultura
clsica griega. La forma del crneo pareca ser una obsesin del siglo, ya que
Franz J. Gall (1758-1828) alcanz fama gracias a su nueva ciencia, la
frenologa, segn la cual las predisposiciones morales e intelectuales de un ser
humano se manifestaban a las claras como consecuencia de la forma que tena
su crneo. Por ridculo que esto suene hoy da, esta teora pas por ser una
autntica psicologa moderna, empirista y cientfica, frente a las tradiciones
psicolgicas espiritualistas. De hecho, durante mucho tiempo, a los psiclogos
modernos se les llam "frenpatas" y a las clnicas psiquitricas modernas se
las llam "frenopticos". Dado que la forma de un crneo figura entre los
caracteres racialmente heredados, no es difcil ver las implicaciones racistas
de estas teoras (3).
En la medida en que el pensamiento teolgico iba siendo sustituido por el
cientfico y racionalista, fueron apareciendo ms y ms pensadores que
intentaban dar explicaciones nuevas al devenir histrico humano, alejadas de
las tradicionales. Y varios de ellos atribuyeron una importancia especial al
tema de la raza. Los alemanes Carl G. Carus y Gustav F. Klem figuran entre
los primeros autores que introducen el factor raza para interpretar la evolucin
de las culturas y la historia humana (4). Casi simultneamente, el sueco
Retzius introduce el primer mtodo cientfico para clasificar razas: el ndice
ceflico (5). Combinado con otros sistemas, todos los cuales son hoy
considerados de nulo valor probatorio color de la piel, caractersticas del
cabello, estatura media, color de ojos, forma de la nariz, etc. el ndice
ceflico se utiliz para intentar clasificar a los seres humanos en razas. La
poca fiabilidad del resultado intelectual de tales mtodos resulta evidente
cuando contemplamos la extremada dificultad que ha existido para clasificar y
catalogar las razas. Se han formulado un gran nmero de taxonomas raciales,
ninguna de las cuales ha llegado a gozar de plena aceptacin (6).
Todo este conjunto de ideas pre-racistas o expresamente racistas no eran
difundidas simplemente por cientficos aislados, sino por significadas
sociedades cientficas, como la Sociedad Etnolgica de Pars fundada en
1839, la Sociedad Etnolgica de Londres creada en 1843 y la tambin
londinense Sociedad Antropolgica establecida en 1863. Todas ellas eran
definitivamente racistas en las tesis que defendan y difundan (7).
En este contexto se formul la primera teora racista explcita, la desarrollada
por el francs Joseph Arthur, conde de Gobineau en su celebre Ensayo sobre
la Desigualdad de las Razas Humanas (1853). Sintetizando al mximo su
doctrina encontraramos estos puntos:
Existen razas superiores, dominantes, que no son sino ramas de una misma
familia, la aria, y que han dado vida a las formas culturales ms brillantes y a
las naciones ms poderosas.
La decadencia de esas naciones y esas culturas se ha producido por
degeneracin biolgica de las razas, por el mestizaje.
La historia no es otra cosa que el campo de batalla donde se libran luchas
entre razas.
Tan endeble teora es posible que no hubiera tenido mucho eco en otras
condiciones distintas a las reinantes en la Europa del siglo XIX. En ese
preciso contexto histrico coincidieron varios factores que favorecieron, sin
embargo, la recepcin de tales ideas:
a) La interpretacin biologizante de las teoras de Herder. Aunque no sea
posible hacer de Herder un pensador racista, su insistencia en la existencia de
un Volksgeist genio nacional especifico e inalterable de cada nacin
serva indirectamente para dar credibilidad a las tesis de Gobineau.
b) El gran auge que en esos momentos experimentaba Europa, en los mbitos
de lo poltico, militar, tecnolgico, cientfico y cultural. Europa se haba
lanzado a la conquista del mundo y lo estaba sometiendo. Las naciones
formadas por miembros de la raza blanca se estaban haciendo las dueas del
Universo. El racismo fue utilizado por todas las grandes naciones
imperialistas blancas como ideologa de legitimacin del imperialismo.
c) Los grandes avances experimentados por las ciencias biolgicas. Poco
despus de la aparicin de la obra de Gobineau apareca El Origen de las
Especies (1859), de Darwin, y aunque sin la menor duda Darwin no fue
racista, sus ideas de que en la naturaleza imperaba una "batalla por la vida" en
la que triunfaban "los ms fuertes" y que esto era "el motor de la evolucin"
fueron inmediatamente vulgarizadas y aplicadas al mbito de lo humano
darwinismo social. No menos influyente ser el descubrimiento de las leyes
de la Gentica por Mendel, en 1865. Aunque los descubrimientos de ste
pasaran largos aos sin ser de dominio pblico, estos avances cientficos iban
a tener una inesperada repercusin en el mbito de las ideas.
El racismo fue una ideologa fruto de la biologizacin de las teoras
sociolgicas. En el mundo contemporneo, los estudiosos de reas humanistas
la historia, la psicologa, la sociologa, etc. han padecido y padecen de un
notable complejo de inferioridad respecto a las ciencias exactas y naturales,
cuyos mtodos tratan de copiar constantemente. Estos pensadores, que
significativamente empezaron a adoptar la denominacin de cientficos
sociales, adaptaron irreflexivamente al estudio de las sociedades una serie de
paradigmas tomados de las ciencias biolgicas. Historiadores, filsofos,
psiclogos, que antes haban buscado su inspiracin en textos sagrados,
tradiciones ancestrales, etc., ahora copiaban las tcnicas de los laboratorios: en
el mundo moderno la ciencia ha ocupado el lugar de la teologa o, mejor
dicho, la ciencia es la teologa del mundo moderno.
d) Los avances en lingstica comparada demostraron que prcticamente todas
las lenguas habladas en Europa procedan de una lengua originaria comn, el
indoeuropeo, de la que descendan tambin lenguas como el persa y las
lenguas del norte de la India. A partir de la existencia de esa lengua original se
dedujo la existencia de un pueblo primigenio, el ario, cuya genialidad
quedara de manifiesto al haber sido la matriz de los pueblos que crearon
grandes culturas como las de la India, Persia, Grecia y Roma y ms
recientemente la Cultura occidental. Este anlisis desdeaba el hecho de
que una misma lengua no implica una misma raza. Pueblos racialmente
distintos pueden hablar una misma lengua sin que eso establezca entre ellos
una filiacin gentica. Un ejemplo evidente es el caso del idioma castellano,
cuyos hablantes se extienden desde los Pirineos hasta Tierra del Fuego, sin
que eso haga de ellos una comunidad biolgica.
Las teoras de Gobineau se inscriben en la herencia intelectual de la
Ilustracin, aunque a muchos esto les pueda sonar extrao. Observadores
sagaces, como George L. Mosse, no han dudado en definir al racismo como
"der Schattenseite der Aufklrung", el lado oscuro de la Ilustracin (8). Y
quienes crean que el racismo es una pervivencia del mundo tradicional en el
mundo moderno, deberan leer con detenimiento al antroplogo cultural y
socilogo Louis Dumont, para cerciorarse de cmo el racismo es una
ideologa tpicamente moderna y profundamente emparentada con el
individualismo (9). Gobineau trata, como todos los grandes ilustrados, de
crear una gran teora, elaborada mediante la razn, para explicar un fenmeno,
en este caso la Historia poltica y cultural de la Humanidad, sin recurrir a las
revelaciones profticas ni a la accin de la Providencia divina. La teora
pretende ser cientfica y basarse en la experiencia Gobineau fue embajador
de Francia en Persia y concibi sus ideas al comparar el estado del pas
cuando l lo conoci con la poca de esplendor de Persia en la Antigedad.
A Gobineau le sucedieron una serie de intelectuales cuyas formulaciones, de
una manera u otra, estaban emparentadas con las suyas. Adems, el ambiente
intelectual global jugaba a favor suyo. No es mnimamente creble presentar a
Friedrich Nietzsche como un terico del racismo, pero su idea de la existencia
de una "moral de seores", opuesta a una "moral de esclavos" poda
debidamente vulgarizada engarzarse con las tesis de Gobineau. Por esto,
algunos de sus admiradores, y casi todos sus detractores, han hecho de
Nietzsche un apstol del racismo, aunque esta idea no se sostenga despus de
un anlisis serio de su obra. Algo similar cabe decir de Richard Wagner,
amigo personal de Gobineau, dicho sea de paso. El mundo germnico
recreado por Wagner en sus peras, presentado de forma absolutamente
idealizada, era exhibido como encarnacin de todas las virtudes positivas y
fueron muchos los que sacaron de aquellas peras unas conclusiones racistas.
Ya he hablado de Darwin y las teoras del darwinismo social. A esta
influencia cabe aadir la del tambin britnico Francis Galton, cuya obra
Hereditary Genius (1869) fundament la doctrina de la Eugenesia, fcilmente
susceptible de aplicacin para reforzar las tesis racistas. Por muy extrao que
esto suene a los odos de muchos dado que hoy en da, como consecuencia
de la experiencia del nazismo en Alemania, est slidamente establecida la
ecuacin entre Eugenesia y Racismo la realidad es que inicialmente la obra
de Galton fue asumida y difundida fundamentalmente por gentes con
mentalidad progresista y de izquierdas (10).
De hecho, el conjunto de las teoras racistas engarzaban magnficamente con
la ideologa liberal triunfante. Como seala Mosse: "Hay que tener en cuenta
que las ideas de superioridad racial no estaban necesariamente vinculadas al
nacionalismo, sino que podan utilizarse tambin para apoyar las cualidades
liberales de la seguridad en uno mismo y la iniciativa privada (...) [muchos]
creyeron que Inglaterra deba sus instituciones parlamentarias a sus races
anglosajonas. Se crea que la organizacin de las tribus germnicas, el
Comitatus, ejemplificaba las prcticas democrticas. Se dedujo de ello que
aquellas razas que no compartan ese pasado carecan de la cualidad mental
precisa para el autogobierno. Esta apropiacin del autogobierno como
consecuencia de las tradiciones de raza adecuadas forj una vinculacin entre
gobierno representativo y exclusividad racial (...) El racismo no rechazaba al
principio la libertad y la autonoma, sino que les atribua races de raza". (11)
El racismo, fruto del positivismo
En 1899, con la aparicin de la obra del britnico Houston S. Chamberlain
Los Fundamentos del Siglo XIX, el racismo da un salto cualitativo.
Profundizando en las ideas de Gobineau, Chamberlain circunscribe el mbito
de las razas superiores al mundo germnico-nrdico, quintaesencia de la raza
aria, de los pueblos blancos. Una teora que resultaba extraordinariamente
halagadora a los odos de los alemanes, recin unificados en 1870 y que
estaban convirtindose en una gran potencia mundial. Chamberlain pareca
dar la razn a sus ansias de expansin.
Pero es ms que dudoso que Gobineau o Chamberlain, autores de libros
bastante endebles Gobineau llegaba a afirmar, contra toda evidencia, que
culturas como la egipcia o la china tenan una base "aria"; Chamberlain, por
su parte, trat ridculamente de demostrar que Jesucristo no era judo, sino un
ario... , hubieran encontrado eco de no haber existido un ambiente
intelectual propicio. Y este, aunque parezca inverosmil, no fue otro que el
generado por el positivismo, una doctrina filosfica tpicamente moderna. F.
Elias de Tejada llamaba la atencin sobre este hecho, muy relevante, ya que
salta a la vista que la obra de Gobineau o Chamberlain no poda, por s misma,
generar un movimiento intelectual con tanta influencia como la que el racismo
tuvo. Elas de Tejada escriba a este respecto: "Fomentando la tesis racista o,
mejor dicho, allanndole el camino, hay toda una escuela filosfica que en el
siglo XIX va a investigar los problemas humanos teniendo en cuenta las
diferencias entre las ramas de la especie humana; es el positivismo, cuyas
perspectivas filosficas se acomodan fcilmente al punto de vista racial. En
efecto; es el positivismo la posicin filosfica que slo se atiene a los hechos,
a los donnes, para ir sacando de ellos, por el camino de la induccin, tesis de
validez general y leyes cuya aplicacin sea ms amplia que el hecho mismo.
Ajustndose nicamente a los datos y prescindiendo de toda visin previa de
amplitudes universales, tomando como punto de partida los hechos concretos,
bien podr ser la raza uno de estos en la fundamentacin de una nueva
filosofa de la historia. El positivismo vino a proporcionar al racismo una
fundamentacin filosfica y un asidero ante los ataques, porque era una
filosofa que prescinda de la vieja metafsica para vivir nicamente de los
planteamientos y teoremas reales.
"El padre de la escuela prosigue Elas de Tejada, A. Comte, no incide en
cuestiones raciales, pero tampoco escapan a su aguda visin de las cosas. En
la leccin 52 de su Curso de Filosofa Positiva compuesta mucho antes de que
apareciera la obra de Gobineau, nota ya las especialisimas aptitudes de la raza
blanca para el desarrollo poltico, sin adentrarse en la cuestin, pero dejando
abierta una pregunta a la que el propio Gobineau contestar posteriormente y
en la que tambin se fijaran sus discpulos. Por qu posee la raza blanca
se plantea de una manera tan pronunciada el privilegio efectivo del
principal desarrollo social, y por qu ha sido Europa el lugar esencial de esta
preponderante civilizacin? Este doble objeto de correlativas meditaciones ha
debido estimular sin duda ms de una vez la inteligente curiosidad de filsofos
(...) Sin duda, se percibe en seguida, al primer respecto, en la organizacin
caracterstica de la raza blanca, y sobre todo en el aparato cerebral, algunos
grmenes positivos de su superioridad real, aunque todava estn muy lejos los
naturalistas de coincidir unnimemente en este punto (...) La tesis de Comte,
mejor dicho, su indicacin, no se cie estrictamente a la posicin racista (...)
Pero marca una direccin en la que progresarn sus discpulos, partiendo de
esta intima relacin entre los hechos fsicos y los fenmenos polticos, tan de
acuerdo con la filosofa positivista y en la que el propio Comte insiste muchas
veces" (12).
De no haber existido el positivismo como filosofa de la ciencia masivamente
aceptada en la Europa del XIX, es ms que probable que las especulaciones
racistas de personajes como Gobineau o Chamberlain, de poqusima altura
intelectual como ya hemos sealado, no hubieran encontrado un terreno tan
bien abonado. Quizs el mejor ejemplo de la interconexin entre racismo y
positivismo sea la figura de L. von Gumplowicz, el famoso socilogo
austraco de origen judo, quien coloc el tema racial en el centro de muchas
de sus obras, como Die sociologische Staatsidee (1892) y Grundiss der
Sociologie (1892), aunque sea en Der Rassenkampf (1883) donde el tema
racial concita toda su atencin. Vale la pena sealar tambin que agudsimos
pensadores sociales, como Max Weber, llegaron a confiar en que el desarrollo
de las modernas ciencias biolgicas permitieran hacer de la raza un factor
explicativo de las diferencias econmicas y culturales (13).
Otra razn que nos explica el campo abonado que encontr el racismo fue el
imperialismo europeo sobre los pases de ultramar y la lucha entre las grandes
potencias, y la necesidad de articular una serie de justificaciones ideolgicas
para esos fenmenos. En la medida en que la Europa blanca, o ms
exactamente la Europa noroccidental y los Estados Unidos se estaban
adueando del mundo, las teoras racistas servan para explicar y justificar el
dominio sobre razas inferiores. El britnico Kipling, quien justificaba el
imperialismo ingls en terminos de "la pesada carga" que el britnico deba
asumir dada la incapacidad de otras razas, es quizs el representante ms
conspicuo de estas ideas.
Pero exista igualmente el conflicto entre distintas naciones blancas europeas,
y a estas pugnas se les quiso dar tambin una explicacin racista: no slo
exista una jerarqua entre las distintas grandes razas humanas, sino que dentro
de la blanca tambin existan jerarquas. Para los sajonistas eran los britnicos
y los norteamericanos los mejor dotados. Los celtistas legitimaban las
aspiraciones francesas en las bondades de la raza celta, los habitantes de las
Galias antes de la invasin franca, ya que, de haber exaltado a los francos, al
ser stos un pueblo indudablemente germano, habran glorificado
indirectamente a Alemania, a la que se consideraba una potencia enemiga
(14). El teutonismo consideraba, por fin, que era el pueblo alemn el que
mejor encarnaba las cualidades de la raza aria. Todas estas doctrinas estaban
ampliamente difundidas y eran entusisticamente aceptadas, tanto en los
mbitos populares, como en los sesudos crculos acadmicos.
Aunque hoy slo se hable del racismo alemn, este tipo de ideas tenan
igualmente predicamento en el Reino Unido, EE.UU. o Francia. Un autor
norteamericano, Homer Lea (1876-1912), en su The Day of Saxon (1912)
animaba a la "raza sajona" britnicos y norteamericanos a aniquilar a la
"raza teutnica" si quera asegurarse el dominio del mundo.
Los pueblos europeos latinos no solan salir muy bien parados en estas
teorizaciones racistas. La cultura grecorromana no era presentada como
autctona, mediterrnea, sino como fruto de pueblos nrdicos emigrados al
sur... Y en cuanto a lo que pasa por ser la mayor gesta de los pueblos latinos
en el mundo moderno, el descubrimiento de Amrica, no deber
sorprendernos que en los primeros aos de este siglo hiciera autntico furor la
historia de los viajes de los vikingos a Amrica, presentados como el primer y
verdadero descubrimiento; el hecho de que, en cualquier caso, la eventual
presencia de escandinavos en Amrica no tuviera la ms mnima consecuencia
histrica era irrelevante: cualquier cosa era preferible antes que admitir que
ese hecho capital de la historia de la Humanidad que es el descubrimiento del
Nuevo Mundo se debiera a una tripulacin de andaluces mandados por un
marino italiano (15).
En cuanto a las relaciones entre blancos y pueblos de color, en la praxis
poltica cotidiana, el muy liberal Reino Unido realizaba una poltica
indiscutiblemente racista sobre su vasto imperio colonial, y esto resulta tan
obvio que no merece la pena que abundemos en ello. S que conviene, en
cambio, subrayar que esta praxis no era fruto de la casualidad, ni de la simple
xenofobia, sino resultado de todo un andamiaje terico de carcter
inequvocamente racista (16).
Y que la vida cotidiana de los Estados Unidos, paradigma de la democracia
formal, estaba impregnada de un racismo radical no slo frente a indios y
negros, tambin frente a otras razas blancas, como los italianos no era
menos obvio. Y no estamos hablando de las actitudes concretas de la personas
sealadas, sino de la existencia de leyes y reglamentaciones que impedan que
blancos y negros viajaran juntos en autobs, se cortaran el pelo en la misma
peluquera, fueran a la misma escuela, etc. De hecho, el racismo
institucionalizado y legalizado se mantuvo en la mayor parte de los EE.UU.
hasta bien entrados los aos sesenta de nuestro siglo.
Sin embargo, ser Alemania la nacin con la que, en definitiva, acaben
identificndose las teorizaciones racistas en la mente de la mayor parte de los
habitantes del mundo. Por qu? No hay duda de que Alemania fue uno de los
ms tristemente frtiles caldos de cultivo para todo tipo de ideas racistas. Sin
duda, porque servan, como ya hemos dicho, para tratar de justificar las
aspiraciones expansionistas alemanas. Debido a su muy tarda unificacin,
Alemania haba llegado muy tarde al reparto del poder mundial y,
lgicamente, trataba de subvertir ese orden. La ideologa racista ofreca un
buen surtido de argumentos tiles y no se tardara mucho antes de que
apareciera una legitimacin racista del afn expansionista alemn con la figura
de Von Treitschke. El racismo era, incluso, una frmula para tratar de
alcanzar lo que en realidad los alemanes an no haban logrado despus de su
unificacin de 1870, esto es, la autntica unificacin alemana: decenas de
millones de alemanes seguan viviendo fuera del territorio del II Reich,
fundamentalmente en el Imperio Austro-Hngaro, pero tambin en Suiza.
Conviene que subrayemos, empero, que la identificacin entre racismo y
Alemania es bastante caprichosa, ya que como hemos afirmado el racismo ha
sido una ideologa profundamente arraigada en toda la Europa noroccidental y
los EE.UU. Todos hemos odo hablar de los excesos del racismo nazi en el
perodo de entreguerras y en el transcurso de la segunda guerra mundial. En
cambio, un discreto velo de silencio oculta que esas mismas ideas aberrantes
eran ampliamente compartidas en los EE.UU., por poner slo un ejemplo. La
obra de Stephan Khl, The Nazi Connection. Eugenics, American Racism and
German National Socialism (17), ilustra elocuentemente los estrechos lazos
establecidos entre los tericos y cientficos racistas nazis alemanes y sus
colegas norteamericanos; y no nos estamos refiriendo a minsculos grupos de
radicales polticos, sino a instituciones acadmicas y mdicas estadounidenses
del mayor prestigio, que compartan con los nazis alemanes la obsesin por la
higiene racial.
Una herencia bblica?
Si la xenofobia puede manifestarse en cualquier pas o cultura, y podemos
encontrar sin apenas esfuerzo huellas de esa presencia, en cambio el fenmeno
que aqu definimos como racismo parece patrimonio en cuanto a sus
orgenes intelectuales y primeros escarceos de un reducido nmero de
naciones, todas ellas repetimos situadas en el ngulo noroccidental
europeo, con su prolongacin transatlntica en EE.UU., y con una comn
caracerstica: la influencia que en todas ellas tuvo la Reforma protestante. En
efecto, Alemania, el Reino Unido, Escandinavia, Holanda, los Estados
Unidos, son posiblemente los pases donde el racismo ha tenido races
intelectuales ms profundas. Desde luego, todos tienen en comn una base
germnica, pero pensar que el racismo se deriva necesariamente del
germanismo sera precisamente caer en una abominacin racista, adems de
ser una ridiculez histrica. Se podra pensar tambin que todos estos pases
estaban en pleno apogeo a fines del XIX y principios del XX, y que
encontraron en el racismo una ideologa legitimadora. Tampoco es demasiado
cierto, porque segn esta idea, todo pas o raza que haya tenido una fase de
apogeo debera haber dado lugar a la aparicin de una teora racista, y esto es
falso.
A mi entender, el factor decisivo que se da en todos estos pases para explicar
la aparicin de una teora racista es el hecho de que fueran culturas vinculadas
al Protestantismo. Como es sabido, mientras que en los pases de cultura
catlica la libre lectura directa de la Biblia y en concreto del Antiguo
Testamento estuvo prcticamente prohibida salvo autorizacin, en los pases
que se unieron a la Reforma la lectura y reflexin cotidiana sobre el Antiguo
Testamento se convirti en una prctica cotidiana de todos y cada uno de los
creyentes. Son muchas y muy variadas las ideas que podemos encontrar en el
Antiguo Testamento; y el exclusivismo biolgico por no utilizar en este
caso la palabra racismo, para que nadie se d por ofendido es una de las
ms repetidas y las ms nefastas (18). Creemos que un estudio detallado del
tema demostrara la correlacin existente entre los tres factores siguientes:
a) Pas de cultura protestante y en los que se practica la lectura cotidiana de la
Biblia.
b) La nocin biolgica de pueblo elegido se incorpora a la cultura nacional.
c) Se formulan teoras racistas explcitas, que llegado el caso se transforman
en derecho positivo.
Vale la pena, por ejemplo, comparar los casos de dos de los pases donde el
racismo ha estado presente en el Derecho positivo: los EE.UU. y la Surfrica
de los boers. Tenan poca cosa en comn. El primero de estos Estados se
estaba elevando hacia la hegemona planetaria, era y es un pas altamente
industrializado y urbano, y los negros eran una minora. En Surfrica, los
boers vivan en el campo, en granjas aisladas, conformaban la minora
estadstica y nunca llegaron a ser una superpotencia. Ni desde el punto de
vista socioeconmico, ni en el orden internacional, ni por la importancia de la
poblacin de color, los casos de EE.UU. y Surfrica pueden ser considerados
anlogos. Pero ambos tuvieron leyes que impedan a un negro viajar junto a
un blanco en un autobs, por ejemplo. Lo que s tenan en comn los EE.UU.
y la Surfrica boer es la ideologia germinal de ambas naciones: el calvinismo.
La simple ecuacin protestantismo = racismo sera absurda, mecanicista,
reduccionista. Pasara por alto, por ejemplo, que el poltico racista ms
conspicuo del siglo, Hitler, proceda de una familia y una regin culturalmente
catlicas. Pero que existe una relacin entre una cultura nacional basada en la
lectura y exgesis de la Biblia y la formulacin explcita de teoras racistas me
parece evidente e histricamente contrastable.
El pecado y la penitencia
En el perodo de entreguerras en Europa, por ejemplo, observamos claramente
cmo el racismo es un componente clave en los fascismos nrdicos, pero
inicialmente ausente de los meridionales. El fascismo italiano, por ejemplo, no
slo no tena ningn componente racista originalmente, sino todo lo contrario.
Cuando los soldados italianos marchaban sobre Abisinia la actual Etiopa
para conquistarla, aunque sin la menor duda machacaron a los indgenas, es
revelador que la cancin militar que se hizo famosa en la campaa
rezara: Facetta nera, sarai romana "Carita negra, sers romana". Es
decir, por encima de la brutalidad de la conquista, de las matanzas, a medio
plazo exista el proyecto de incorporar a los abisinios a la italianidad. En
cambio, en el fascismo alemn el racismo ocupaba el lugar nuclear. Incluso
aunque dieran en algunos casos mejor trato a las poblaciones conquistadas que
los propios italianos, jams se les ocurra pretender que esos pueblos pudieran
ser germanizados. El soldado alemn que violaba a una rusa, por ejemplo, era
llevado ante un tribunal militar, pero no por la violacin, sino por atentar
contra la pureza de la sangre alemana. Por desgracia, al ser Alemania la nica
nacin que, dada su fuerza, poda subvertir el orden internacional imperante,
su versin racista del fascismo acab imponindose y siendo mimticamente
imitada por los dems fascismos europeos, incluido el italiano.
Cuando se habla de la Alemania nazi, resulta obvio que nadie apelar a
cualquier otro aspecto de su ideologa o de su poltica distinto del racismo y el
antisemitismo. Todo aspecto interesante o positivo que pudiera haber en sus
ideas o en su praxis queda anulado ante el hecho de que en el centro del
discurso nazi se instal el ms fantico exclusivismo biolgico. Pero de estos
temas ya se ha hablado hasta la saciedad, de manera que el aspecto sobre el
que aqu deseamos llamar la atencin es distinto: se trata de subrayar aqu
hasta qu punto el racismo fue, en s mismo y paradjicamente, el causante de
la derrota de la Alemania de Hitler. Estos seran los grandes errores hitlerianos
causados por su ceguera racista:
1) En 1940 la Alemania hitleriana pudo aniquilar a los britnicos en Dunkerke
y despus con una invasin de las islas britnicas. Hitler no lo hizo porque
siempre profes una devocin literalmente perruna por los britnicos que, para
l, eran los ms prximos parientes raciales y cuyo modelo de dominacin
mundial pretenda remedar. No poda aniquilar a una nacin cuyo capital
biolgico era tan valioso... Los dej escapar en Dunkerke, para no
humillarlos; y despus jams proyect en serio ni la invasin de Gran Bretaa
ni tampoco el ataque a sus intereses imperiales en el Mediterrneo hasta 1942,
cuando ya era demasiado tarde. Hitler soaba con una alianza entre pueblos
germnicos, los britnicos dominando los mares y los alemanes el continente.
Pretenda copiar su sistema colonialista en el Este... Y los britnicos le
devolvieron tanto respeto y admiracin de la forma que ya sabemos.
2) En 1940-1941 los pueblos colonizados, fundamentalmente los rabomusulmanes y los hindes, despus de la apabullante derrota de Gran Bretaa
y Francia en 1940, slo esperaban una seal del III Reich para alzarse contra
las potencias colonialistas, seal que como sabemos jams recibieron. Es ms,
incluso a la Francia derrotada se le permiti conservar su imperio
norteafricano. En abril de 1941 Irak, un pas rabe, se sublev contra el
dominio britnico para unirse al Eje un caso nico, pues ningn otro pas se
sublev para aliarse con el III Reich sin recibir de Alemania ms que una
ayuda simblica. La razn de tan absurda poltica es que, en realidad, Hitler
jams tuvo ninguna simpata por aquellos pueblos de color. Incluso pensaba
que, en definitiva, aquellas razas inferiores no podran expulsar a los blancos...
Esta estupidez llego al extremo de que cuando en Singapur los britnicos
fueron humillantemente derrotados por los japoneses, Hitler confi a sus
generales que, de hecho, lo que l deseara era mandar a sus panzers a
Singapur para defender los intereses de los pueblos germnicos frente al
peligro amarillo. Que los pueblos colonizados han tenido fuerza para expulsar
a los ejrcitos de las naciones occidentales, incluso a costa de sacrificios
increbles, es algo que tenemos muy reciente. Hitler siempre se resisti a esta
idea debido, sin duda, a sus prejuicios racistas.
3) Dada su comovisin racista, pese a sus simpatas por la Italia fascista y por
el Japn, nunca tuvo el convencimiento de estar librando la misma guerra que
esas dos naciones, latina la una y amarilla la otra. Esto dio lugar a lo que los
historiadores han bautizado como "guerra de las estrategias independientes".
De hecho, Hitler jams se molest en dar a conocer sus intenciones a
japoneses e italianos. Japn, que durante los aos 1936-39 tuvo innumerables
conflictos fronterizos con la URSS, en 1940 no fue informada de que ya se
planeaba la operacin "Barbarroja" y cuando comunic a Alemania que se
dispona a establecer un pacto de no agresin con la URSS, hasta se le anim
a hacerlo. No se consideraba preciso contar con aquellos pequeos amarillos.
Casos similares se pueden relatar con respecto a Italia. Subyacente en esta
absurda estrategia, estaba la idea de que esos dos Estados, que no eran
germnicos, no podan ni deban ser tratados como iguales.
4) Cuando Alemania lanz la operacin "Barbarroja", los rusos y los dems
pueblos de la URSS estaban literalmente hartos de la ominosa dictadura
stalinista, que haba causado millones de muertos y sacrificios sin fin a todos
los pueblos de la URSS. De hecho, en las primeras semanas de la campaa los
pueblos del Este reciban alborozados a la Wehrmacht. Pero en vez de actuar
como liberadores, la campaa se transform en una autntica guerra de
conquista colonial. Literalmente se pensaba en hacer de los pueblos de la
URSS unos nuevos ilotas al servicio de los alemanes. Esta abominable poltica
abort, en definitiva, lo que fue una posibilidad ms que real: la de que
millones de ciudadanos de la URSS se unieran a los alemanes contra Stalin.
Al contrario, la brutal poltica racista y colonialista aplicada por los alemanes
en Rusia despert todas las energas nacionales de los rusos, quienes acabaron
derrotndolos y ocupando parte de su mismo territorio durante medio siglo.
Tan larga digresin pretende demostrar qu puede llegar a ocurrir cuando se
parte de ideas aberrantes. Todo problema que est mal planteado no puede
tener una solucin correcta. Y si el planteamiento la ideologa racista es
manifiestamente absurdo amn de potencialmente criminal, la conclusin
no puede ser ms que catastrfica. Aunque a sus entusiastas defensores les
guste creer que lo que provoc la derrota del III Reich fue una tenebrosa
conjura mundial, la realidad es que lo que llev a la derrota de la Alemania
hitleriana no fue otra cosa que su ideologa racista o, ms exactamente, los
errores poltico estratgicos que de ella se derivaron. Su pecado les trajo
una dura penitencia (19).
De la ideologa a la realidad
Las tesis racistas que hablaban de la superioridad blanca, en general, o sus
derivaciones nordicismo, teutonismo, sajonismo, celtismo, etc.,
resultaban manifiestamente absurdas y no hubieran resistido un anlisis fro y
desapasionado, en el caso de que sus creyentes hubieran decidido someter sus
ideas a esta prctica. Bastaba con preguntarse: si la raza blanca era superior,
cmo explicar que durante milenios la China marchara en vanguardia
cultural, cientfica y tcnica? Se atribua a los arios todo aspecto creativo, pero
slo alguien dotado de una imaginacin portentosa poda atribuir la Gran
Muralla, o las pirmides de Egipto o del Yucatn, al genio creador de los
blancos. Si los germanos eran seres tan poderosamente dotados, cmo
justificar que durante siglos hubieran sido tan slo un pueblo de rsticos
analfabetos que habitaban chozas en el interior de fros bosques, sin dar
durante tantsimos siglos la ms mnima muestra de genio, mientras que, a
orillas del Mediterrneo, se sucedan portentosas civilizaciones?
Los mismos germanos afirmaban sus orgenes nrdicos, incluso hiperbreos,
sosteniendo que esa sangre nrdica era la mejor. Hubiera sido necesario
preguntarse, cul haba sido la gran aportacin del mundo nrdico a la
Humanidad? Los vikingos, sus ms conspicuos representantes, no fueron ms
que vulgares piratas y saqueadores. Incluso sus hazaas guerreras palidecen y
se quedan en nada cuando se las compara con las de otro gran pueblo de
saqueadores, los mongoles, quienes, adems de superarles en proezas
castrenses, fueron capaces de levantar un imperio, nada ms y nada menos que
desde Corea hasta Polonia, al tiempo que conquistaron la nacin ms
desarrollada y poblada del mundo: China.
Los pueblos latinos, como los espaoles o los portugueses, muy despreciados
en la poca de apogeo del racismo, demostraron estar mucho ms avanzados
que los britnicos en el dominio del mar. Mientras que los portugueses
llegaban a las Indias Orientales y China mucho antes que los britnicos, los
espaoles fueron capaces de construir un gigantesco imperio ultramarino que
dur mucho ms de lo que ha permanecido en pie el bastante efmero imperio
britnico (20), por muy germnicos y rubicundos que fueran los
conquistadores y administradores de este ltimo. Cmo un pueblo tan poco
nrdico como el espaol haba realizado tamaas proezas en la historia? En
vez de resolver de una forma sensata tal interrogante se recurri, sin embargo,
a una hbil treta: mientras los publicistas anglosajones cantaban las mas
apasionadas elegas de cualquier personajillo con apellido britnico, las gestas
de un Corts o un Pizarro ni se mencionaban. Y que conste que no tratamos
aqu de legitimar un imperialismo hispano frente a otro anglosajn, sino que
apuntamos cmo se construa una visin de la historia destinada a sostener las
tesis racistas del imperialismo britnico. Y qu decir de los rabes? Ese
pueblo, considerado un pueblo semita despreciable, haba realizado una de las
ms gigantescas epopeyas de la historia, conquistando el espacio comprendido
entre los Pirineos y el valle de Ferghana en Asia Central de hecho, la batalla
en la que los rabes derrotan al ejrcito godo en Espaa y la batalla de Talas,
en la que expulsan a los chinos de toda el Asia Central, son cronolgicamente
casi simultneas, dotndolo adems de una civilizacin altamente
desarrollada. En cuanto a su mayor creacin espiritual, el Islam, esa religin
se extenda, en la poca de apogeo de la ideologa racista, entre el Atlntico y
el Pacfico. Cul era la gran creacin cultural-religiosa que se pudiera
comparar a sta y que fuera realizada por los escandinavos, un pueblo que
parece ser la quintaesencia de la germanidad? Sus sagas? Son comparables
sus correras de saqueo por los mares que circundan Europa con esa capacidad
para construir en poqusimos aos un imperio pluricontinental? Todo esto
resulta fcil de razonar, si uno se lo propone. Pero cuando se parte de
prejuicios, casi nada resulta claro y todo acaba por deformarse.
De hecho, los prejuicios racistas reaparecen donde menos lo espera uno, y as,
an hoy en da, podemos ver, por poner un ejemplo, cmo para bastantes
autores sigue siendo imposible admitir que el Taj Mahal, sin duda la creacin
artstica ms bella de la Humanidad, pueda ser debido a autores que no eran
todo lo blancos que debieran (21).
Dicho de otra manera: el racismo, las teoras racistas, encuentran un ments
total en la Historia, en la que vemos a pueblos que si bien a la altura del
ultimo tercio del XIX estaban en situacion de decadencia, haban sido autores
de grandes hazaas, creadores y portadores de grandes culturas. Mientras que
a la vez contemplamos cmo los pueblos germnicos, que por las mismas
fechas se consideraban la mejor muestra del gnero humano, han pasado
largusimos siglos sin dar la mas mnima muestra de genialidad. Por qu no
se quiso ver lo que resultaba evidente? Pues porque, por desgracia, la Historia
ha sido y es la ms manipulada de las actividades intelectuales.
Para centrarnos en el caso de Alemania, nadie pareci prestar atencin al
hecho de que la raza supuestamente superdotada se hubiera pasado largos
siglos sin dar la ms mnima seal de creatividad cultural o poltica, ni
tampoco de la voluntad de dominio que se supone acompaa a toda raza
superior, siendo incluso incapaz de auto-unificarse hasta casi en los estertores
del siglo XIX. Obviamente, entre los alemanes racistas no se trataba para nada
la cuestin de los prusianos, considerados el paradigma de lo alemn, y en
realidad los alemanes menos alemanes, ya que por sus venas corra al menos
tanta sangre eslava como germana. En toda Alemania al este del Elba se
encuentra una sorprendente cantidad de apellidos terminados en "-ki", los
mismos apellidos que, segn el rey prusiano Federico Guillermo,
caracterizaban "a esa masa de estpidos que son los polacos". De la misma
manera, la cantidad de germano-austriacos que tienen apellidos de indiscutible
origen esloveno o serbocroata sugiere que, aunque todos ellos sean
indiscutiblemente alemanes por su cultura, desde un punto de vista racial
muchos debieran ser considerados como eslavos. Un anlisis sensato de la
realidad histrica deba haber mostrado que, al Este del Elba, y conforme se
avanza a lo largo del Danubio, la mayor parte de los alemanes tenan entre sus
antepasados a algn polaco, algn checo, algn esloveno o algn croata.
Nada de esto era tomado en consideracin. En cambio, el extraordinario auge
cultural, cientfico y econmico de Alemania en el mundo a lo largo de los
ltimos aos del siglo XIX y primeros del XX era atribuido a las cualidades
biolgicas de su excepcional raza. Dado el tremendo influjo que ejerca la
cultura alemana en toda Europa, eran muchos los que consideraban que las
mejores o peores cualidades de cada nacin tenan mucho que ver con el
porcentaje y la calidad de la sangre germnica que corriera por sus venas. Y
no estamos hablando de personajes de segunda fila. En Espaa, por ejemplo,
un pensador de la categora de Ortega y Gasset atribua buena parte de la
responsabilidad de la decadencia espaola, a que los germanos que nos
tocaron en suerte en las invasiones que pusieron fin al Imperio romano, los
visigodos, eran unos germanos decadentes y contaminados de romanidad, lo
que contrapone al vigor brbaro de los francos, los germanos que se asentaron
en las Galias (22). Queda por explicar cmo este pueblo espaol, tocado por
esa mcula de poca y bajsima calidad de sangre germnica que nos lleg,
pudo realizar la conquista de medio mundo mientras la muy portentosa sangre
de los francos apenas permita a Francia asegurarse el dominio de su
"hexgono" durante un buen puado de siglos... No menos sorprendente es la
valoracin de lo godo-germnico como un hecho cultural de alguna
relevancia, siendo as que los siglos de dominio de los conquistadores godos
en Espaa no supuso ninguna aportacin cultural apreciable y en realidad la
Espaa goda no es sino un triste final para el mucho ms glorioso episodio de
la Hispania romana. Pero, en definitiva, la referencia a Ortega y Gasset nos da
una muestra de hasta qu grado se haba extendido, tambin en nuestro pas, la
moda de la teutomana (23).
Raza versus clase
Un anlisis, no ya cientfico, sino de sentido comn, acaba por echar por tierra
cualquier teora racista. Sin embargo, no slo se difundieron ampliamente,
sino que fueron seguidas a pies juntillas por Gobiernos, por partidos y por
amplias capas populares. Cmo fue posible? En realidad no tiene nada de
extrao ni de excepcional. Un caso similar ha ocurrido con el marxismo. ste,
como sistema de pensamiento, es una falacia absoluta. Segn esta teora, era
inevitable que los pases ms desarrollados econmicamente se acabaran
convirtiendo en comunistas, al entrar en contradiccin el desarrollo de las
fuerzas productivas con las relaciones de produccin. Pasaron dcadas y se
pudo comprobar que ni un solo pas desarrollado se converta al socialismo,
mientras que este rgimen se impona exclusivamente en pases atrasados y
feudales, puramente rurales. Pese a tan flagrante contradiccin, que invalidaba
al marxismo como ciencia, ya que no slo no predeca bien el desarrollo
histrico, sino que al final lo que ocurra en la realidad histrica era
exactamente lo contrario de lo que se deca que iba a ocurrir, de lo que deba
suceder segn los dogmas; pese a esto, repito, el marxismo ha sido la filosofa
oficial de la Historia durante dcadas, no slo en la URSS y dems pases
comunistas, sino con ms fuerza an entre los intelectuales de Occidente; y
quin sabe si, de no haber sido por el hundimiento catastrfico de la URSS y
el mundo socialista, an seguira gozando del mayor predicamento intelectual.
El intelectual que vive del "prt-a-penser" es un modelo mucho mas habitual
de lo que nos podemos imaginar. Y aunque la URSS y dems pases satlites
pareca que deban sus teoras ms a un taxidermista que a un filsofo (24),
los absurdos, aberraciones y ridculos del pensamiento marxista aparentaban
tener mas verosimilitud que cualquiera otra filosofa en la Historia, si uno se
dejaba llevar por las opiniones de la mayor parte de los intelectuales afamados
del siglo XX. Si el marxismo ha podido mantenerse como ideologa cuasihegemnica durante tantas dcadas, no debera sorprendernos que el racismo
haya sido una ideologa con un amplio predicamento.
El racismo y el marxismo se presentaban como ciencias y eran credos como
tales, pero en realidad no eran sino creencias, ideologas, casi religiones, que
se aceptaban acrticamente por sus seguidores. Marx crey que las clases y sus
luchas eran motores de la historia. Gobineau afirm que eran las razas y sus
luchas. Hoy sabemos que si existen razas y clases es puramente como
categoras descriptivas como existen los trajes verdes y los sombreros
azules, pero que ni las clases ni las razas son los motores de la historia,
porque en realidad no son sujetos agentes.
Otro punto en comn entre marxismo y racismo es su gran capacidad de
movilizacin de masas. En la Alemania derrotada de 1918, Hitler encontr en
el racismo el gran motor capaz de sacar de su abatimiento al pueblo alemn e
hizo de l la base de su doctrina. Poco importaba, en realidad, que el pueblo
alemn no pueda ser definido como una raza. Segn los criterios taxonmicos
raciales entonces vigentes, una parte del pueblo alemn poda ser considerada
como miembro de la raza nrdica la que habitaba en la parte central y
septentrional del pas, pero otros muchos alemanes respondan a las
clasificaciones de raza alpina alemanes del Sur, este-europea alemanes
del Este, a partir del Elba y, desde luego, a partir del Oder e incluso de la
raza dinrica en Austria (25). Sin embargo, se hizo de la raza el mito
movilizador central del discurso. No por casualidad la obra del terico
principal del NSDAP, Rosenberg, se llama El Mito del Siglo XX. Al proceder
as, Hitler no estaba realizando nada excepcional. Por desgracia, el
nacionalismo alemn se hallaba muy impregnado de racismo antes de que l
fuera una figura relevante. Hoy sabemos que no hay una raza romana, sino
una cultura romana; que no hay una raza indoeuropea, sino una lengua y, a
grandes rasgos, una cultura indoeuropea; que no hay una raza alemana, sino
una cultura alemana. Pero esto no resultaba tan obvio en la Alemania y en la
Europa de principios de siglo...
Frente a la ideologa pretendidamente cientfica del marxismo, con gran
capacidad de atraccin popular cmo no va a gustar or que la culpa de tus
desgracias la tienen los explotadores, pero afirmndose a la vez que su fin esta
prximo y es inevitable?, se alz otra ideologa con igual pretensin de ser
cientfica, y no menos halagadora para las masas acaso no suena a msica
celestial que le digan a uno que pertenece a una raza superior?. Ni una ni
otra, empero, contenan un pice de verdad y han pasado a la historia como
responsables de las mayores tragedias para los pueblos que las adoptaron. Si
los errores y horrores del racismo llevaron a Alemania al borde de su
aniquilacin como nacin, los errores y los horrores del comunismo han
llevado a Rusia desde el feudalismo hasta el gobierno de las mafias pasando
por la dictadura ms brutal de la historia.
Precisamente la comparacin entre marxismo y racismo es la mejor manera de
verificar hasta qu punto el racismo es una ideologa tpica de la modernidad.
Ambas pretenden ser filosofas de la historia, que la explican a travs de un
solo factor lucha de clases, lucha de razas, basando sus teoras en los
avances cientficos la economa poltica, la biologa. Si los marxistas
queran superar la falsa conciencia de los proletarios, hacindoles adquirir
conciencia de clase, el primer objetivo de los racistas era difundir la
conciencia de raza entre los miembros de la pretendida raza superior.
Dos ejemplos que nos ilustran sobre la necesidad de construir la alternativa,
los nuevos paradigmas, alejados de reduccionismos y de presuntos
cientifismos. Pero, a la vez, ambos fenmenos nos sugieren una importante
pregunta: Si eran tan errneos y absurdos como han demostrado ser, cmo
explicar su xito? Cmo llegaron a convertirse en las "ideologas universales
del siglo XX", segn expresin de Hannah Arendt? Este xito no se debi,
sospecho, tanto a sus mritos intrnsecos como a las deficiencias esenciales
del pensamiento burgus triunfante con la Ilustracin. De la misma manera
que el pensamiento ilustrado fue incapaz de dar una respuesta a la
problemtica social que se derivaba del industrialismo capitalista, pese a sus
proclamas de libertad e igualdad, el pensamiento ilustrado tampoco fue capaz
de ofrecer una teora antropolgica que se adecuara a las realidades plurales
del ser humano. El individuo, la construccin terica de la antropologa
ilustrada, es una ilusin, ya que el ser humano, si llega a ser, es precisamente
porque no es individuo, sino miembro de una comunidad o, ms exactamente,
de una cadena de comunidades. Al despojar al ser humano de su engarce
dentro de un universo social holista y organicista, el pensamiento ilustrado no
erradic de l la necesidad de identificarse con una colectividad. La nacin y
la raza en otros casos, la clase aportaron as el nuevo marco colectivo al
sujeto nacido de la Ilustracin que, como ser humano que segua siendo, en
realidad no poda reconocerse en la construccin terica del individuo.
La vinculacin entre racismo e individualismo se manifiesta tambin en el
hecho de que todo racismo es un igualitarismo. Para un racista alemn, por
ejemplo, cualquier alemn era mejor que el mejor de los italianos, porque
todos los alemanes era iguales, y por tanto mejores que cualquiera de otra
raza... Y hacemos constar esto porque algunos racistas han pretendido dar a
esta ideologa un cariz de ideologa aristocratizante, frente a los valores
plebeyos de la Ilustracin. Nada ms alejado de la realidad, ya que el
igualitarismo antropolgico ilustrado se reproduce en el discurso racista,
aunque a escala reducida, limitada. Son muchos y muy slidos los argumentos
que nos hablan de que el racismo es una ideologa cuya gnesis, desarrollo y
caractersticas estn ms vinculados con la modernidad que con el mundo
tradicional. Por tanto lo que est claro es que todo intento de ir ms all de los
valores de la modernidad debe rechazar resueltamente cualquier vinculacin
con el racismo. Y que, desde el punto de vista de las Ciencias Humanas, la
dependencia de los volubles datos de las ciencias fsicas siempre es una
peligrosa sumisin.
Carlos Caballero Jurado . Con nuestro agradecimiento a Juan C. Garcia
Morcillo (
[email protected])
Notas
1. Princenton University Press, 1995.
2. Habr quien afirme que, de hecho, el racismo es tan antiguo como el
hombre. La Antropologa comparada ha demostrado que infinidad de tribus
primitivas dividen a los seres humanos en dos grandes categoras: los
"hombres", es decir los miembros de la propia tribu, y los dems seres
humanos, catalogados directamente como inferiores y a veces incluso como
animales. Pero no creo que se pueda hablar de racismo en este tipo de
manifestaciones, ya que esas creencias carecen de todo tipo de formulacin o
intento alguno de fundamentacin; se trata, simplemente, de un caso primario
de xenofobia que se conoce como etnocentrismo (Levi-Strauss). Por otra
parte, a lo largo de la Historia, algunos grandes pueblos se han considerado
superiores a los dems, con derecho a conquistar y someter a sus vecinos,
como sera el caso de los romanos, por ejemplo. Pero, a la vez, esos pueblos
se han esforzado por extender su cultura a los pueblos conquistados, lo que
nos muestra que en realidad crean en la superioridad de su cultura, no de su
sangre. La xenofobia radical de tribus primitivas o el supremacismo cultural
de algunas grandes naciones conquistadoras pueden haber tenido
ocasionalmente efectos prcticos muy similares a los del moderno racismo,
pero se trata en realidad de fenmenos cualitativamente distintos.
3. Es muy significativo que las teoras frenolgicas fueran fundamentalmente
criticadas por los pensadores de la corriente antiilustrada, como el espaol
Balmes.
4. Carus era fsico, filosofo y pintor aficionado, devoto admirador del gran
paisajista alemn Caspar David Friedrich; sus ideas racistas aparecen en
su obra Nueve Cartas sobre la Pintura de Paisajes (1831). Klem (1802-1867)
fue uno de los primeros antroplogos y desarrollo un concepto de "cultura"
cuya influencia se dej sentir largamente. Para l, la humanidad atraviesa
varias etapas de desarrollo y progreso: el salvajismo, la domesticacin, la
libertad. Estas ideas, tpicamente progresistas, se combinan con la creencia de
que los pueblos tienen temperamentos y mentalidades inmutables y que hay
razas "activas" e "inactivas". Estas ideas fueron expuestas en su voluminosa
obra en diez tomos Allgemeines Kulturgeschichte der Menschheit.
5. Magnus Gustaf Retzius (1842-1919) fue un anatomista y antroplogo sueco
que destac especialmente por sus estudios del sistema nervioso y de
anatoma del cerebro.
6. Cada libro que trata de establecer una taxonoma racial, establece una
catalogacin distinta de las razas. Comprese, por ejemplo: EUGENE
PITTARD, Las Razas y la Historia. Introduccin etnolgica a la Historia,
Mxico, 1959, y PAULETTE MARQUER, Las razas humanas, Madrid,
1969.
7. GEORGE L. MOSSE, La Cultura del siglo XIX, Barcelona, 1997.
Especialmente el cap. 5: "Racismo".
8. GEORGE L. MOSSE, Die Geschichte des Rassismus in Europa, Franfurt
am Main, 1990.
9. LOUIS DUMONT, Ensayos sobre el Individualismo, Madrid, 1987.
Especialmente el cap. "La Enfermedad Totalitaria. Individualismo y
Racismo".
10. La obra de FRANCISCO JAVIER NAVARRO, El Paraso de la Razn.
La Revista "Estudios" (1928-1937) y el mundo cultural anarquista (Valencia,
1997) nos muestra, por poner un ejemplo, hasta qu punto la eugenesia fue
asumida y difundida por intelectuales anarquistas espaoles. V. p. 96 y ss.
Cuando redactamos este artculo agosto de 1997 la prensa diaria esta
cuajada de noticias sobre la noticia-escndalo de este verano: la prctica
eugensica extendida durante varias dcadas en los muy civilizados, modernos
y socialdemcratas pases escandinavos, especialmente en Suecia, que ha
continuado hasta casi hoy en da.
11. GEORGE L. MOSSE, La Cultura del siglo XIX, cap. cit.
12. F. ELAS DE TEJADA, El racismo. Breve historia de sus doctrinas,
Madrid, s.f. Elas de Tejada fue un pensador tradicionalista, ideolgicamente
afn al carlismo.
13. De hecho, la obra de Weber La tica protestante y el espritu del
capitalismo es un magnfico texto antirracista, al mostrarnos como el
"desarrollo" econmico moderno tiene que ver fundamentalmente con la
adopcin de ciertos valores tico-culturales que favorecen la productividad
econmica, y nada que ver con "valores raciales congnitos" de los pueblos.
Pero es muy revelador que, en las primeras pginas de ese texto, cuando
esboza su tesis sobre la relacin entre calvinismo y desarrollo capitalista,
Weber diga que quizs las ideas que va a exponer en la obra sean falsas y la
explicacin autntica sobre el grado superior de desarrollo econmico de los
pases germnicos de Europa noroccidental radique en algunos rasgos raciales
de los pueblos germnicos, rasgos que, nos recuerda Weber, en esa poca se
estaban estudiando afanosamente.
14. Este "celtismo" reaparece de la manera ms inesperada en lugares
insospechados, como los "comics" de Asterix y Obelix. Una lectura ideolgica
de estas famosas vietas humorsticas nos muestra a los galos -celtas- como
superiores a los romanos, los vikingos y los germanos, as como descubridores
del continente americano, ganadores de Juegos Olmpicos, etc., etc.
15. V. GWYN JONES, El Primer Descubrimiento de Amrica, Barcelona,
1985. Es sorprendente el inters por atribuir las mayores proezas a los
vikingos, algo debido a que siendo posiblemente los escandinavos los ms
rubios- altos- ojosazulados miembros de la raza blanca, todo buen racista les
debe prestar una rendida admiracin y atribuirles las mayores proezas, aunque
no se encuentre el mas mnimo vestigio de ellas en la Historia. Esta
vikingomana alcanza caracteres verdaderamente patolgicos en algunas obras
que insinan orgenes vikingos en culturas prehispnicas de Amrica; v.
Jacques de Mahieu, El Imperio Vikingo de Tiahuanacu (Amrica, antes de
Coln),Barcelona, 1985.
16. Edward Said cita un buen nmero de las obras en las que se desarroll la
teora racista del imperialismo ingles: THOMAS HENRY HUXLEY, The
Struggle for Existence in Human Society (1888); BENJAMIN KIDD, Social
Evolution (1894); P. CHARLES MICHEL, A Biological View of Our Foreign
Policy (1896); JOHN B. CROZIER, History of Intellectual Development on
the Lines of Modern Evolution (1897-1901); CHARLES HARVEY, The
Biology of British Politics (1904)... Como se ve, un elenco de tericos racistas
de la poltica que hubiera despertado la envidia del mismsimo Himmler. En
su obra Orientalismo (Madrid, 1990), Edward Said da otros muchos ejemplos
de la presencia de ideas racistas en polticos e intelectuales britnicos y
franceses, todos ellos de la rbita ideolgica liberal.
17. Editada por Oxford University Press, Nueva York, 1994.
18. Cuando alguien que se ha formado en el entorno de una cultura catlica
usa la expresin "Pueblo Elegido", le da el carcter de eleccin voluntaria. En
la Biblia, por el contrario, el concepto "elegido" es estrictamente biolgico,
hereditario, racial. Numerosos pasajes de los textos bblicos recogen, por
ejemplo, las imprecaciones que lanzaban los profetas contra aquellos hebreos
que mezclaban su sangre con la de otras razas.
19. El lector habr observado que en ningn momento estamos tratando de un
tema como el antisemitismo ni la poltica antisemita del III Reich. Tema tan
importante merece por s mismo un estudio detallado.
20. Para los britnicos su imperio iba a ser eterno, al igual que para Hitler su
Reich iba a durar mil aos. En 1911, cuando los britnicos trasladaron la sede
de su Gobierno en la India desde Calcuta a Delhi, se prohibi que la banda
que animaba el desfile militar conmemorativo interpretara "Onward, Christian
Soldiers", dado que esa pieza musical aluda al ascenso y cada de imperios,
mientras que slo se mantena lo creado por Dios. Obviamente era
inapropiada, ya que el imperio britnico iba a ser eterno. Despus de la
creacin de Adn y de la venida del Mesas, se poda leer en la prensa
britnica, el tercer hecho decisivo en la Historia de la humanidad era la
instauracin del imperio britnico, que iba a durar eternamente. En realidad,
aunque los britnicos estuvieron en la India durante doscientos aos, desde la
coronacin imperial de la reina Victoria hasta que se arri la bandera britnica
en Delhi solo pasaron setenta aos. La creencia en la eternidad del Imperio
britnico o en la duracin milenaria del Reich hitleriano derivaba directamente
de la ideologa racista que sustentaba ambas creaciones polticas. El
imperialismo estaba estrechamente vinculado con el racismo, ya que el
dominio imperial de una raza sobre otras pareca ser la confirmacin emprica
de las mejores cualidades biolgicas de la raza dominante.
21. La autora del Taj Mahal ha sido objeto de una curiosa polmica. Algunas
guas de la India, destinadas a turistas occidentales, llegan a afirmar sin
titubeos que el autor fue un italiano, dndole el nombre de Geronimo
Veroneo, con lo cual el turista vuelve a su pas satisfecho de saber que la obra
de arte que le ha dejado boquiabierto no se debe a ningn tipo oscuro como
los que le asediaban en las calles de Agra.Tal mixtificacin se basa en
apreciaciones como las del historiador George Marais, quien escriba que las
caractersticas de la obra le da "un carcter algo extrao al arte oriental y que
ha dejado suponer la intervencin de un arquitecto europeo" (El arte
musulmn, Madrid, 1985, p. 210). Otro gran especialista en arte musulmn,
Alexandre Papadopoulo (El islam y el arte musulmn, Barcelona, 1977, p.
292), sostiene que el nombre del arquitecto era el de Isa Jess, en rabe,
nombre muy raro en los musulmanes de la India o Persia, que "en cambio
sera normal en un griego, un armenio o un sirio"; es decir, entre miembros de
minoras nacionales cristianas del Imperio otomano, de alguna manera
vinculadas a la tradicin cultural europea. Pero no satisfecho con ello, apunta
adems que "segn cierta tradicin podra tratarse de un arquitecto italiano".
En realidad, se sabe perfectamente quines fueron los arquitectos del Taj
Mahal, y ninguno de ellos responde a la informacin que sobre ellos nos dan
Marais, Papadopoulo o las guas tursticas al uso (v. S. BLAIR Y J.
BLOOM, The Art and Architecture of Islam, 1520- 1800, Pelican History of
Art, Yale University Press). El hecho, que puede parecer anecdtico,
demuestra no obstante lo arraigado de ciertas convicciones racistas, que ven
como increble que personajes morenos y de ojos obscuros puedan ser
absolutamente geniales...
22. Cfr. Espaa invertebrada, pp. 137 y ss. (Revista de Occidente, 17 ed.,
Madrid, 1975).
23. Un crtico feroz de esta "teutomana" de Ortega y Gasset fue su por otra
parte rendido admirador Ernesto Gimnez Caballero, en su obra Genio de
Espaa.
24. Que Marx hubiera sido un taxidermista habra explicado al menos la
pasin de los lderes comunistas por hacerse embalsamar o la de sus
seguidores por embalsamarlos, prctica que se inicia con Lenin, contina
con Stalin, Dimitrov y Mao, y llega hasta Kim Il Sung. Tambin La
Pasionaria fue embalsamada.
25. Ni siquiera los tericos nazis del racismo aceptaron la existencia de una
raza alemana. H.F.K. Gnther, por ejemplo, distinga cinco razas en Europa:
la nrdica, la mediterrnea, la dinrica, la alpina y la bltica. Conceptuaba a la
nrdica como la ms dotada y crea que era la que dominaba entre los
alemanes, pero desde luego no se atrevi a afirmar que todos los alemanes
fueran nrdicos.
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