0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 226 vistas8 páginasEscribir, WH Auden
Escribir es un pequeño comentario personal de WH Auden acerca de cómo deberíamos leer y escribir textos [...]
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Escril
El propésito del escritor es decir una sola ver,
El dijom,
y enfaticamente:
H, D. THorrau
El arte de la literatura, ya sea oral 0 escrita,
consiste en amoldar el lenguaje para que este
encame aquello que indica.
ALN. WHITEHEAD
De todos aquellos cuyo éxito en la vida no depende de un trabajo que
responda a una necesidad social especifica ¢ invariable, como el de los
granjeros, o bien, como en el caso de los cirujanos, de un arte que pueda
estudiarse y después perfeceionarse en la préctica, sino de la «inspiracién», de
la azarosa felicidad de las ideas, suele decirse, de un modo ligeramente
despectivo, que «viven de su ingeniow. A todo genio «creativen, tratese de un
artista o de un cientifico, lo rodea un aura de sospecha, igual que a los tahtires
y alos médiums.
Las veladas literarias, cdcteles y otras reuniones semejantes son una pesadilla
porque los escritores no tienen «negocio» del que hablar. Abogados y médicos
pueden entretenerse unos a otras contando casos interesantes, experiencias
relacionadas con sus intereses profesionales, y sin embargo impersonales y
poco comprometedoras. Los escritores, en cambio, no tienen interés
profesional alguno que pueda considerarse impersonal. El equivalente literario
de esas conversaciones entre profesionales son las reuniones en las que los
escritores se leen sus abras unos a otros, un asunto escasamente popular para
el que solo los mas jévenes tienen la paciencia necesaria,
Ningin poeta ni novelista desearia ser el unico escritor de toda Ja historia; a laMuchas personas estarian dispuestas a admitir que no entienden de pintura o
de miisica, pero muy pocos, habiendo asistido a la escuela y aprendido a leer
anuncios publicitaries, aceptarian que no entienden su propia lengua, Como
decia Karl Kraus; «Los lectores no entienden aleman, pero soy incapaz de
explicarselo en idioma “periodiqués"»
{Qué buena suerte la del matemitico! Solo lo juzgan sus pares, y el esténdar es
tan alto que ningin colega o rival poseeré jamas una reputacién que no
merezca. No hay cajero que se alreva a enviar a los periddicos una carta en la
ibilidad de la matematica moderna en comparacion con
que deplore la inintel
la de los viejos tiempos, cuando los matemiaticos se limitaban a empapelar
habitaciones asimétricas y a llenar bafieras sin tapar el desagiie.
Decir que una obra posee inspiracién implica simplemente que, a juicio de su
autor o de sus lectores, es mejor de lo que cabia esperar, nada mas.
Todas las obras de arte sé hacen por encargo, en el sentido de que no hay
artista que cree a voluntad: todos han de esperar a que una buena idea «les
venga» a la cabeza. De todas aquellas obras fallidas a causa de la falsedad 0
inadecuacién de las ideas que las motivaron, hay muchas més que son
producto de un eneargo que el artista se ha hecho a si mismo que aquellas que
fueron encargadas por mecenas.
El grado de emacion que el escritor siente durante el proceso de composicién
de su obra es tan indicativo del valor del resultado final como fa emocién del
que ora de su devacién, es decir, muy poca,
El Ordculo se dedicaba a profetizar y a dar consejos para el futuro; no
pretendid jams dar recitales de poesi
nite del
Si los poemas pudieran escribirse en trance y sin participacian cons
poela, escribir poesia seria una operacion tan aburrida y desagradable que solo
una sustancial remuneracion en forma de dinero o de prestigio podria motivar
a alguien a hacerse poeta. Por lo que puede verse en el manuscrito, parece ser
que el relato de Coleridge de la redaccidn de «Kubla Khan» era unamayoria, en cambio, le encantaria ser el unico escritor de su tiempo, y un buen
niimero cree ingenuamente que ese deseo le ha sido concedido.
En teoria, el autor de un buen libro deberia permanecer en el anonimato,
puesto que es su obra, y no él, la que es digna de admiracién. En la practica,
sin embargo, esto parece imposible. De todos modos, el clogio y la atencién
que los escritores reciben del piiblico en ocasiones no resulta tan negativo para
ellos como cabria esperar. Igual que las buenas personas olvidan sus buenas
acciones no bien las han realizado, el escritor genuino olvida la obra que acaba
de concluir y se dedica a pensar en la siguiente. Si acaso piensa en su obra
anterior, es probable que recuerde mas sus fallos que sus virtudes. A veces, la
fama envanece a un escritor, pero rara vez consigue que se sienta orgulloso.
Se puede culpar a los escritares de todas las pedanterias posibles, menas una:
«Hemos yenido al mundo para ayudar @ otros;
épara qué han yenido los demas? Ni idea».
la de los asistentes sociales:
Cuando un escritor exitoso analiza las razones de su éxito par Io general
subestima su talento nato y sobrestima la habilidad con la que ha empleado ese
talento.
Cualquier escritor preferiria ser rico antes que pobre, pero a ningiin escritor
genuino le interesa la popularidad en si, Necesita que otros aprueben sus obras
para asegurarse de que su perspectiva de la vida es verdadera, y no un mero
delirio; sin embargo, solamente aquellos a quienes respeta pueden aportarle
esa seguridad. Para un escritor, la popularidad universal solo seria deseable si
la imaginacion y Ja inteligencia se repartieran equitativamente entre las
personas.
Cuando alguien que es evidentemente un bobo me dice que le ha gustado uno
de mis poemas, siento como si le hubiese robado la cartera.
La extrafia relacién que los éscritores, y en especial los poetas, tienen con el
piblico se debe a que su instrumento, el lenguaje, a diferencia del de los
pintores y los muisicos, no es exclusivamente suyo, sino que pertenece a la
wwilistica de la que estos escritores y poetas forman parte.
comunidadlimitaciones y tratar en lo posible de mantenerlas alejadas de su obra. Para
todo es
talento desaconsejan que aborde jamas.
itor existen determinades asuntos que sus defectos y los limites de su
Lo que dificulta que el poeta no mienta es que, en la poesia, los hechos y las
convicciones dejan de ser verdaderos 0 falsos y se convierten en interesantes
posibilidades, El lector no tiene por qué compartir lo que se dice en un poema
para disfrutarlo; consciente de ello, el poeta se siente constantemente tentado a
utilizar una idea o una creencia, no porque la considere cierta, sino porque
percibe en ella posibilidades poéticas interesantes, Quizd ni siquiera sea
necesario que crea de verdad en esa idea, pero es indispensable que involucre
a fondo sus emociones, y eso es imposible a menos que, como ser humano que
es, la tome como algo mas serio que una mera Conveniencia poética.
La conciencia social es mas peligrosa para la integridad de un eseritor que la
codicia. Moralmente, es menos desconcertante que lo engaiie a uno un viajante
que un obispo.
Algunos escritores confunden la autenticidad, a la que siempre deben aspirar,
con la originalidad, de la que nadie deberia preocuparse. Hay personas que se
obsesionan de tal modo con que las quieran por lo que son que constantemente
ponen a prueba la paciencia de los otras intentando comprobarlo: lo que hacen
o dicen ha de ser admirado no porque sea intrinsecamente admirable, sino
sencillamente porque se trata de algo que han dicho o hecho justamente ellos.
éNo explica esto en gran medida el arte de vanguardia?
La esclavitud es una condicién hasta tal punto intolerable que el esclavo
dificilmente puede evitar engafiarse pensando que obedecer la orden del amo
es una decisién, y no una obligacién en toda regla. Muchos esclavos de la
rutina se engaiian de un modo parecido, igual que ciertos escritores,
esclavizadas por un estilo demasiado «personal»
Vamos a ver: gera yo la misma al levantarme esta maiiana? Casi creo recordar
que me sentia un poco distinta, Pero si no soy la misma, la pregunta es la
siguiente: gquién diablos soy’
porque lleva largos tirabuzones en el pelo, y el mio en cambio no tiene
. No soy Ada, estoy segura de que no ...Cuando un critico describe un libro como chonesto», uno sabe
inmediatamente: a) que esta lejos de ser sincera (que es sinceramente
insincero), b) que estd mal escrita. Pero en todo caso, la honestidad, en sentido
propio —es decir: la autenticidad—, es, 0 debe ser, la principal preacupacién
de un escritor, Ningtin escritor es capaz de determinar cuan buena o mala es
una de sus obras; sin embargo, siempre puede saber —quiza no de inmediato,
pero si bastante pronta— si algo que ha escrito ¢s auténtico —en su caligtafia
—, ouna falsificacién.
La experiencia mas dolorosa para un poeta es descubrir que uno de sus
poemas, del que sabe que es una falsificacién, le ha gustado al ptiblico y se ha
abierto paso en las antologias. Hasta donde sabe, el poema es buena, pero ese
ho es el asunto: él jamas debid haberlo escrito,
La obra de un escritor joven —Werther es el ejemplo clésico— supone a veces
un acto terapéutico. El joven escritor se sabe obsesionado con ciertas maneras
de sentir 0 de pensar; su instinto le dice que debe librarse de ellas si quiere
descubrir sus auté itereses € inclinacione:
y la tinica manera en que
puede lograrlo ¢s rindiéndose por completa a esas obsesiones. Hecho esto,
habra desarrollado los anticuerpos necesarios que lo haran inmune por el resto
de su vida, Por regla general, esa clase de enfermedades son un mal
generacional. Si es el caso, el escritor se encontraré, como Goethe, en una
situacién embarazosa: cuando sus contempordneas reciben lo que él ha escrito
con el solo propdsito de exorcizar ciertos sentimientos lo hacen con
entusiasmo, porque expresa con exactitud lo que sienten; al contrario que él,
estan contentos de sentirse asi, y momentaneamente lo consideran su portavoz.
El tiempo pasa. Habiendo limpiado su organismo de toxinas, el escritor se
vuelea en sus verdaderos intereses, que no son ni fueron jamds los de sus
tempranos admiradores, que ahora lo persiguen al grito de «jTraidor!».
Ef intelecto humano esté obligado a elegir
Ta perfeecidn de le vida a fa de ta obra?
Esto es falso: la perfeccién es imposible en cualquiera de las dos, En el mejor
de los casos puede decirse que un escritor, que tiene las debilidades personales
y limitaciones de cualquier hombre, debe estar al tanto de debilidades yEs verdad que, mientras escribe un poema, el poeta siente como si hubiera dos
personas involucradas: ‘gu yo consciente y la musa a la que debe cortejar, o
bien el dngel contra el que habra de enfrentarse. Sin embargo, igual que en
cualquier cortejo © pelea, su papel es tan importante como el de la musa o el
angel. La musa, como la Beatriz de Mucho ruido y pocas nueces, es una joven
lena de determinacion, con la que un pretendiente abyecto cuadra tan poco
comtio un brute vulgar. Aprecia la caballerosidad y los modales, pero desdefia a
los que no estén a su altura, y se complace en dictarles cosas absurdas y
mentiras que los pobrecillos escriben obedientemente, como si se tratara de
verdades «inspiradas».
Mientras escribia el Core en sol menor, inadvertidamente mojé la pluma en un
frasca de medicina, en vez. de hacerlo en la tinta, por lo que dejé un manchén
en el papel que, cuando intenté quitarlo secdndolo con arena (a la sazén no se
habia inventado el papel secante), tomé la forma de un becuadro, lo que al
instante me dio la idea del efecto que causaria una modulacion de sol menor a
do mayor; ese efecto —si existe— se debe pues a aquella mancha.!
Semejante distinci6n entre el azar y la providencia merece sin duda llamarse
inspiracién.
Para reducir al minimo tos posibles errores, el censor intimo al que el poeta
somete su trabajo deberia ser, mas bien, un Censorato que incluyera, por.
ejemplo, a un hijo tinico profundamente sensible, a un ama de casa bastante
practica, a un légico, a un monje, a un bufén irreverente y quiza, incluso, a un
sargento brutal y malhablado que pague con odio el odio de los otros, y que
-considere que toda poesia es basura
En el curso de muchos siglos, se han incorporado a la cocina mental muchos
dispositivos que ahorran trabaje: el alcohol, el café, el tabaco, la benzedrina,
etcetera; pero estos son muy rudimentarios y se estropean continuamente, €
incluso pueden hacerle dafo al cocinero. La creacién literaria en el siglo xx
d.C. es bastante similar a lo que era en el siglo xx a.C.: casi todo sigue
haciéndose a mano.
La mayoria de la gente disfruta al ver su propia caligrafia, igual que gozan delolor de sus pedos. Por mas que deteste la maquina de escribir, debo admitir
que favorece la autocritica. La escritura mecanografica es tan impersonal y tan
desagradable a la vista que, en cuanto paso a maquina un poema, de inmediato
descubro fallos que me habian pasado desapercibidos en el manuscrito. En
cuanto a los poemas ajenos, la prueba mas implacable que conozco es
copiarlos a mano. El tedio que esto supone garantiza que el mis minima
defecto salga a la luz: la mano busca constantemente un pretexto para
deteners
La mayoria de los artistas son sinceros y la mayor parte del arte es malo; sin
embargo, muchas obras que no son sinceras (que son sinceramente insinceras)
pueden ser francamente buenas.’
, desde
luego, debe ser sincero, y no volver a pensar en el asunto. No obstante,
muchos escritores sufren de vez en cuando ataques de insinceridad, igual que
otras personas sufren episodios de insomnia, El remedio en ambos casos suele
ser muy simple: si uno no puede dormir, debe cambiar su dieta; sine puede
La sinceridad es como el suefio. Por lo comin, uno debe asumir qj
escribir, debe cambiar de acompatiantes.
Los profesores de literatura acusan de torpes.y malsanas las afectaciones del
estilo, En vez de fruncir el cefio, deberfan reir con indulgencia, En Trabajos de
amor perdidos, asi como en Hamtet, Shakespeare se burla de los eufuistas,
pero les debia mucho y Jo sabia, Al parecer, no ha habido jamas nada mas futil
que el esfuerzo de Spenser, Harvey y demas por ser pequeiios y buenos
humanistas, y escribir poesia inglesa en metros clésicos; sin embargo, de no
haber sido por esa locura, no se habrian escrito ni las canciones més bellas de
Campion ni los coros de Sansdn agonista, [gual que en la vida, en la literatura,
la afectacion, cuando se asume con pasion y perseverancia, es una de las
formas supremas de autodiseiplina, y gracias a ella los hombres pudimos
elevarnos mas all de la suela de nuestros zapatos.
Un manierismo, como los de Géngora © Henry James, por ejemplo, es coma
tun atuenda excéntrico: muy pocos escritores consiguen tlevarlo con graci
pera nos sentimos fascinados ante la rara excepcion de los que lo logran.tirabuzones; y estoy segura de que tampoco soy Mabel, porque yo sé un
montén de cosas, y ella... jella sabe poquisimas! Ademés, ella es ella, y yo
soy yo y... jay, Dios mio, qué enievesado es todo esta! A ver si sé todas las
cosas que sabia antes ... —dijo la pobre Alicia, y se le velvieron a llenar los
ojos de lagrimas mientras proseguia—: Al final resultaré que soy Mabel y voy
a tener que ir a vivir a su casucha y para colmo casi sin juguétes, y jay!, jlener
siempre lecciones que aprender! No, eso si que no: jsi soy Mabel me quedaré
aqui abajo!S
En la estaca siguiente, la Reina se volvié de nuevo y esta vez dijo: «Habla en
francés cuando no puedas recordar el inglés para alguna cosa... si caminas,
separa las puntas de los pies... jy recuerda quién eres! »6
Casi todos los escritores, excepto los grandes maestros, que trascienden toda
clasificacién, son coma Alicia 0 como Mabel. Por ejemplo:
Alicia Mabel
Montaigne Pascal
Marvell Donne
Burns Shelley
Jane Austen Dickens
Turguéniev Dostoievski
Valéry Gide
Virginia Woolf Joyce
E. M. Forster Lawrence
Robert Graves Yeats
aLa ortodoxia —dijo una Al
reticencia.»
ia de verdad, refiriéndose a un obispo— es
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