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El Olvidado Arte de Leer

Este documento resume la vida y obra de San Agustín, un obispo del siglo IV d.C. que escribió varios textos influyentes como Las Confesiones. Describe cómo San Agustín se retiró bajo un higuera y lloró profundamente, hasta que escuchó una voz infantil que le dijo "Toma, lee", lo que lo llevó a leer un pasaje bíblico que transformó su vida y lo inspiró a dedicarse a Dios. También analiza cómo las obras de autores posteriores como Cervantes y Borges estuvieron
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El Olvidado Arte de Leer

Este documento resume la vida y obra de San Agustín, un obispo del siglo IV d.C. que escribió varios textos influyentes como Las Confesiones. Describe cómo San Agustín se retiró bajo un higuera y lloró profundamente, hasta que escuchó una voz infantil que le dijo "Toma, lee", lo que lo llevó a leer un pasaje bíblico que transformó su vida y lo inspiró a dedicarse a Dios. También analiza cómo las obras de autores posteriores como Cervantes y Borges estuvieron
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EL

OLVIDAD
O ARTE DE
LEER

por: Juan
Gustavo Cobo
Borda
La primera figura viene de la periferia. De frica. De lo
que hoy es Argelia. Donde fue obispo durante 35 aos
en una modesta ciudad portuaria, Hipona. 93 ttulos.
300 cartas y mas de 400 sermones conservados.

No hablaba griego y sus detractores lo consideraban
apenas un provinciano. Pero todo lo que vivi y lo marco
ha naufragado. Desde el maniquesmo hasta el imperio
romano. Desde el neo-platonismo hasta el latn. Pero
quien afirmo : Yo tierra y ceniza, Yo carne y soplo
que pasa y no vuelve puede ser un buen punto de
partida. En las iglesias de Pars un gran actor, Gerard
Depardieu, lee hoy en da, en voz alta, fragmentos de
Las Confesiones de San Agustn, datadas en el 397
despus de Cristo. Por que?. Estn vivas.

Despus de mirarse a si mismo, de meditar, sacando a
la luz toda mi miseria y la hubo amontonado bajo la
mirada de mi corazn (cap. XII) se retira lejos de su
amigo y su entorno:

Y me tend no se como debajo de una higuera, solte la
rienda al caudal de mis lagrimas y brotaron dos ros de
mis ojos, sacrificio que te fue aceptable, y, si no con
estas palabras si en este sentido, te dije una gran
cantidad de cosas. Y tu, Seor, hasta cuando?. Hasta
cuando, Seor, has de estar siempre enojado. No te
acuerdes de nuestras viejas iniquidades. Pues sent que
eran ellas las que me retenan. Proferia voces
lastimeras. En cuanto tiempo?:En cuanto tiempo?.
Maana, siempre maana. Por que no ahora?.Porque
no poner en esta hora fin a mis torpezas?.

Esto deca y lloraba con la mas profunda amargura de
mi corazn contrito. Y he aqu que, proveniente de una
casa vecina, oigo una voz como de un nio o de una
nia, no se, que deca cantando y repeta con
frecuencia: Toma, lee!. Toma lee!(1)

El lector se ha aislado. Ha contemplado su nada. Y si
bien lo que luego lee ser una critica a que la carne se
entregue a la concupiscencia, es esa voz imprevista, la
que lo transforma totalmente, como si una luz de
seguridad se hubiese difundido en mi corazn, se
disiparon todas las tinieblas de la duda.

El libro entonces como claridad intelectual que vence
perplejidades y ofrece una base firme para edificar su
proyecto: ser el mismo y alabar al creador.

Narracin, autobiografa, y plegaria meditativa. Hay
cadas, fallas, deslices y milagros. Pero hay sobre todo
un ojo que lee la Biblia, se arrepiente de su agitada
adolescencia y agradece a Dios por sus bondades. Las
palabras sugerentes y enigmticas de una nia -
inocencia y msica - le han abierto el camino. Aquel que
recorre un hombre que, al dirigirse a Dios, se encuentra
consigo mismo.
El que se siente (y sabe) apenas una minucia en el
cosmos es capaz de sostener un dialogo con el poder
supremo, totalitario, avasallante para el cual no existe
resquicio que se hurte a su mirada. Pero este
autoconocimiento ofrece un saldo inquietante:
No hay quien entienda nuestra mente, ni siquiera ella
misma, porque esta hecha a imagen y semejanza de
Dios.

Si Dios puede resultar incomprensible , el hombre
tambin lo es pero lo reconoce. Planta la duda. Se ha
dicho que la autobiografa moderna proviene del libre
examen y la reforma protestante, y tanto Rousseau y
Chateaubriand, como el Goethe de Poesa y verdad,
podran ser sus hijos. Pero donde dejar acaso
autobiografas ledas directamente por Dios como Mi
vida de Santa Teresa, traspasada de ardor divino?. En
todo caso ese toma y lee, en el Bajo Imperio, es un
fructfero comienzo. Un texto primordial.

RELEER ANTES QUE LEER.
En gran medida, la mayora de los libros tratan de
libros anteriores, nos recuerda George Steiner en su
ensayo Despus del libro, que?, de 1972, incluido en
su libro Sobre la dificultad (Mxico, Fondo de Cultura
Econmica, 1978). All muestra el transito que bien
puede llevarnos de San Agustn a nuestros das, al
escribir:

Un hombre sentado a solas leyendo en su biblioteca
personal es al mismo tiempo el producto y el generador
de un orden social y moral particulares. Es un orden
burgus fundado en ciertas jerarquas de educacin
letrada, de poder adquisitivo, de ocio y casta.
Un mundo que va de Descartes a Thomas Mann y que
hoy puede parecer remoto y erosionado, ante los
acezantes arrebatos del dudoso progreso y el
irrefrenable consumismo. Un mundo que no deja de
suscitar inolvidables agonas crepusculares y nostalgias
trgicas por ese ocio perdido y al parecer irrecuperable:
el del diletante, el del flaneur, que se pasea entre temas
e idiomas, por el solo gusto de hacerlo. Por el simple
placer de leer.

Es quizs el mundo de Jorge Luis Borges y Claudio
Magris. El mundo que lleva a un autor colombiano como
Pablo Montoya a escribir una novela sobre Ovidio
tambin exiliado del Imperio y su corte.

Ya otros escritores como Enrique Serrano o Juan
Esteban Constain han vuelto a revisar la historia y a
buscar la perdida voz de Seneca o Chateaubriand en sus
narraciones, apunten a Espaa o a Francia como sus
autenticas geografias espirituales ante la desazn y el
fastidio que suscita la colombiana de hoy. Los mrtires
(2004) de Constain y La marca de Espaa (1997) de
Serrano son ese pas alternativo. Lo que hace que
Alvaro Mutis invoque a Conrad en su semblanza de
Bolvar en El ultimo rostro y a Garca Mrquez a
recurrir a Suetonio y a ese ajustado logro que fueron
Los idus de marzo de Thorton Wilder : la caminata de
Julio Cesar al senado romano mientras los presagios de
su asesinato se acumulan como aves de mal agero.
Todo ello para esclarecer y comprender mejor al Bolvar
que buscan asesinar los alumnos de San Bartolome,
capitaneados por Francisco de Paula Santander.

El viejo libro ayuda a sustentar un nuevo libro, del
mismo modo que la Odisea homrica sustenta el da del
Ulises de James Joyce por las tabernas de Dubln. Solo
que leemos estas nuevas, y valiosas recreaciones, en un
tiempo en que los seculares marcos se van borrando. El
griego y el latn, con sus figuras mitolgicas. El poder
que la teologa ejerci durante siglos, al hacer que la
Biblia fuera la referencia que todos conocan, en sus
sutilezas interpretativas o en sus versiones plsticas,
tratese de muros romnicos o de perspectivas
renacentistas. La visita del joven Marcel, en la novela de
Proust, a la iglesia de Combray muestra el poder de la
leyenda en torno a Genoveva de Brabante.

Concluyamos este apartado al citar de nuevo a Steiner:
El ejercicio de la lectura, en el viejo sentido del
termino, ahora solo muy raramente tiene lugar en el
hogar. Esta en marcos de referencia altamente
especializados: sobre todo en la biblioteca universitaria
o en la oficina acadmica. Casi hemos regresado a la
etapa anterior al famoso cuarto de lectura circular de
Montaigne en la callada torre. Leemos seriamente
como lo hacan los clrigos, en lugares profesionales
especiales, donde los libros son herramientas
profesionales y el silencio es institucional.

VIDA BREVE DEL LECTOR: LARGA VIDA DEL LIBRO
En 1952 un gran lector llamado Jorge Luis Borges
escriba:

Por que nos inquieta que Don Quijote sea lector del
Quijote y Hamlet espectador de Hamlet?. Creo haber
dado con la causa : tales inversiones sugieren que si los
caracteres de una ficcin pueden ser lectores o
espectadores , nosotros, sus lectores o espectadores,
podemos ser ficticios.

Cervantes, conciencia y piedad; como lo califico Marta
Zambrano, hace honor a estos calificativos, desde el
comienzo mismo de El Quijote. Y como aade Mara
Teresa Len : Se va volviendo jovial al envejecer,
cuando alcanza la juventud de reirse de la sociedad que
lo rodea, y de si mismo, aadiriamos nosotros. Hay
acaso algo mas jovial que este comienzo?.

Desocupado lector : sin juramente, me podrs creer
que quisiera que este libro, como hijo del
entendimiento, fuera el mas hermoso, el mas gallardo y
mas discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido
yo contravenir a la orden de la naturaleza: que en ella
cada cosa engendra a su semejante.

Para San Agustn la mente del hombre resultaba
incomprensible por ser semejante a la de Dios. Para
Cervantes, creador, sus criaturas literarias, estaban
hechas, virtudes y defectos, a la medida de si mismo.
En consecuencia: eran humanas. As lo corrobora Jorge
Luis Borges , cuando ciego y adulto, suea al nio que
fue. Y lo hace a travs del prisma de un libro ledo con
la seria empata con que las primeras letras nos
arrastran ya confundidos en el tumulto aventurero de
esos personajes que somos nosotros mismos. El soneto,
como no poda ser de otro modo, se titula Lectores.

De aquel hidalgo de cetrina y seca
Tez y de heroico afn se conjetura
Que, en vspera perpetua de aventura,
No sali nunca de su biblioteca.
La crnica puntual que sus empeos
Narra y sus tragicmicos desplantes
Fue soada por el, no por Cervantes,
Y no es mas que una crnica de sueos.
Tal es tambin mi suerte. Se que hay algo
Inmortal y esencial que he sepultado
En esa biblioteca del pasado
En que le la historia del hidalgo.
Las lentas hojas vuelve un nio y grave
Suea con vagas cosas que no sabe.

Por su parte Carlos Fuentes (1928), el novelista y
ensayista mexicano, no solo dedico un libro entero a
Cervantes o la critica de la lectura (1976) sino que aos
mas tarde, en un volumen donde resume sus
convicciones : En esto creo (2002) concreto en la figura
de Don Quijote al lector por excelencia. El lector, que
absorbido hasta tal punto por la lectura, ve como ella se
torna locura. Oigamos esta fascinante paradoja:

Don Quijote es un lector. Mas bien dicho : su lectura
es su locura. Posedo de la locura de la lectura, Don
Quijote quisiera convertir en realidad lo que ha ledo:
los libros de caballera. El mundo real, mundo de
cabreros y asaltantes, de venteros maritornes y cuerdas
de presos, rehusa la ilusin de Don Quijote, zarandea al
hidalgo, lo mantea, lo apalea.
A pesar de todas las golpizas de la realidad, Don Quijote
persiste en ver gigantes donde solo hay molinos. Los ve,
porque as le dicen sus libros que debe ver.

Pero hay un momento extraordinario en que Don
Quijote, el voraz lector, descubre que el, el lector,
tambin es ledo.

Es el momento en que un personaje literario, Don
Quijote, por primera vez en la historia de la literatura,
entra a una imprenta en , where else?, Barcelona. Ha
llegado hasta all para denunciar la versin apcrifa de
sus aventuras publicadas por un tal Avellaneda y decirle
al mundo que el, el autentico Don Quijote, no es el falso
Don Quijote de la versin de Avellaneda.
En Barcelona, Don Quijote, paseandose por la ciudad
condal, ve un letrero que dice Aqu se imprimen libros,
entra y observa el trabajo de la imprenta, viendo tirar
en una parte, corregir en otra, componer en esta,
enmendar en aquella, hasta darse cuenta de que lo que
all se esta imprimiendo es su propia novela, El
ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, un libro
donde, para asombro de Sancho se cuentan cosas que
solo el y su amo se dijeron, secretos que ahora la
impresin y la lectura hacen pblicos, sujetando a los
protagonistas de la historia al conocimiento y al examen
crticos, democrticos. Ha muerto la escolstica. Ha
nacido el libre examen.

A su vez el critico peruano Julio Ortega (1942) abri
otra opcin, tambin sobre la lectura, a partir de Sancho
Panza, el no ledo, el no letrado:

He elaborado la tesis de que El Quijote tiene un hroe
de la lectura que es Sancho Panza, el analfabeto.
Despus de todo, Don Quijote es un lector errado y
errtico. Pero Sancho, que aprende a leer en las rutas
de su amo, termina siendo el mejor lector. Lo
demuestra cuando en su insula lee cada caso que juzga
como si leyese una novela. Esta hecho por la letra, en la
que se libera de la tirana de lo literal, de esa sombra
del poder absoluto, de cuya Mancha solo queda huir y
a la que solo se vuelve a morir.

Todas estas lecturas, como vemos, apuntan hacia un
mismo objetivo : la libertad del lector al compartir el
clima librrimo de la creacin. La novela, como espacio
ficticio, para que la verdad se torne mentira y la mentira
irrefutable verdad.

LOS RIESGOS DEL LECTOR

En septiembre de 1931, un poeta y dramaturgo espaol,
Federico Garcia Lorca, inagura la primera biblioteca
publica de su pueblo, Fuente Vaqueros. Como dice en su
discurso la primera seguramente en toda la provincia
de Granada.
Hace, como es natural, un elogio del libro y de como ese
instrumento depara el supremo bien de la belleza que
es vida y es bondad y es serenidad y es pasion. Se
remonta a la Revolucion Francesa, a la cual califica de
primera obra social de los libros; ignorando quizas las
letal observacion DAlembert en el discurso preliminar
de la Enciclopedia:

La barbarie dura siglos. Parece que es nuestro
alimento. La razon y el bien son solo pasajeros.
Lo que Walter Benjamin, en un texto escrito en los
mismos aos de vida de Garcia Lorca, consigno en una
sentencia irrefutable:
No existe documento de cultura que no sea a la vez
documento de barbarie.

Y concluye Lorca con una puntualizacion exigente acerca
del lector y el libro:
Es preciso que la biblioteca se este nutriendo de libros
nuevos y lectores nuevos y que los maestros se
esmeren en no ensear a leer a los nios
mecanicamente, como hacen tantos por desgracia
todavia, sino que les inculquen el sentido de la lectura,
es decir lo que valen un punto y una coma en el
desarrollo y forma de una idea escrita. y libros! libros!
.

Todos los libros, de San Juan de la Cruz a Tolstoi, San
Agustin y La ciudad de Dios mirando de frente al
Zaratustra de Nietzsche o El capital de Marx. Seria
quizas esa amplitud de espiritu la que llevo a los
nacionalistas del general Francisco Franco a fusilarlo,
entre un maestro y un torero, simbolica pareja de lo que
la derecha repudiaba. Tambien ,de seguro, influyo en
esa barbarie criminal la envidia, tan espaola, ante su
exito como poeta y dramaturgo; su homosexualismo, y
su apuesta en favor de la cultura, retomando en su
poesia lo vetado, tratese de las casidas arabes o los
poemas en gallego. Sin olvidar nunca La Barraca, su
aventura teatral por pueblos y provincias de Espaa,
rescatando el Romancero o ese siglo de oro, con Lope
de Vega y Calderon en el teatro. Lo mataron por lector.
Porque el absolutismo dictatorial no admite voz distinta
a la del caudillo que dicta la ley y condena al hereje, y
Lorca lo era. (2)

Un poeta-profesor, de la misma generacion de Lorca;
permite cerrar este deambular adentro de la lectura con
un poema titulado De lector en lector. Oigamos a
Jorge Guillen como hermoso epilogo de este breve
viaje:

DE LECTOR EN LECTOR

Con el esteta no invoc
A la inmensa minoria,
Ni llam con el ingenuo
a la inmensa mayoria.
Mi pluma sobre el papel
Tiene ante si compaia.

Me dirijo a ti, lector,
Hombre con toda tu hombria
Que sabes leer y lees
A tus horas poesia

Buena para ti la suerte
Si fuese buena la mia!

Yo como el diestro en la plaza
Brindo.
Brindo por usa
Y por toda la compaia
Posible.

Aire nuestro (1968)


Invitado por Fundalectura, Cobo Borda dicto esta
conferencia en la reciente Feria del Libro de Bogota,
2008, a raiz de la aparicion de su libro de ensayos El
olvidado arte de leer (Taurus)

(1) San Agustin : Confesiones . Version : Francisco
Montes de Oca. Mexico, Porrua, 2001, p. 169

(2) Marcelle Auclair : Vida y muerte de Garcia Lorca.
Mexico, Era, 1968. Traduccion : Aitana Alberti.

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